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Wagner, Claudio - Lenguaje y Género

Este documento discute el movimiento feminista para eliminar el sexismo en el lenguaje. Las organizaciones feministas acusan a la academia española de mantener discriminaciones sexistas en el lenguaje y exigen cambios como incluir términos generados por el movimiento de las mujeres. Sin embargo, otros argumentan que el lenguaje refleja la sociedad y que los cambios sociales son necesarios para eliminar el sexismo, no solo cambios lingüísticos. El documento analiza mecanismos sexistas como el género gramatical y el sustantivo genérico masculino
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Wagner, Claudio - Lenguaje y Género

Este documento discute el movimiento feminista para eliminar el sexismo en el lenguaje. Las organizaciones feministas acusan a la academia española de mantener discriminaciones sexistas en el lenguaje y exigen cambios como incluir términos generados por el movimiento de las mujeres. Sin embargo, otros argumentan que el lenguaje refleja la sociedad y que los cambios sociales son necesarios para eliminar el sexismo, no solo cambios lingüísticos. El documento analiza mecanismos sexistas como el género gramatical y el sustantivo genérico masculino
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Revista Electrnica: Documentos Lingsticos y Literarios UACh

N 26-27
Tipo de documento: Nota

Claudio WAGNER
Universidad Austral de Chile

Lenguaje y gnero
Resumen
Las agrupaciones feministas acusan a la academia espaola, como autoridad en la lengua espaola, de mantener las
discriminaciones sexistas en el hablar. Con la finalidad de borrar los prejuicios sociales y de gnero que se extienden en el habla,
estas agrupaciones exigen cambios lingsticos que vayan paralelo a los cambios sociales, sobre todo respecto a las
nominaciones profesionales. Pero si bien el comportamiento verbal es muy relevante en la socializacin y, por tanto, las
organizaciones feministas pueden usar el idioma como quieran, el lenguaje es una actividad libre y creadora, y no depende de l
si no de los hablantes producir los cambios sociales necesarios para la recuperacin del gnero femenino.
Los hechos
1. En el Diario Austral de Valdivia del 29 de octubre de 2002, en el cuerpo A3, aparece un artculo de opinin titulado La
Academia y lo femenino, firmado por Fempress, organizacin feminista de carcter internacional, que reprocha a la Academia no
haber incluido entre las 12 mil nuevas acepciones y vocablos de la ltima edicin de su diccionario las palabras y formas de
lenguaje generadas por el movimiento de las mujeres, y que siga definiendo abogada mdica, ministra respectivamente como
mujer del abogado, del mdico o del ministro (sic), ignorando los cambios sociales. Por esto caracteriza al espaol como una
lengua con una carga de ms de mil aos de patriarcado que impregna de menosprecio a las mujeres y lo femenino, y que hay
que modificar, afirmando que la lengua es a la vez efecto y causa de cambios sociales.
2. En un libro de texto para tercer ao de Enseanza Media, de uso en nuestro medio, editado en Madrid y titulado Lengua
castellana y comunicacin, en la versin para el profesor los autores dan una serie de instrucciones encaminadas a combatir el
sexismo en el lenguaje, considerado como otra forma de contribuir a forjar una visin estereotipada de mujeres y hombres. Para
ello proponen al profesor una Gua de autoevaluacin sobre discriminacin en el aula, indicando con-cretamente alternativas
para evitar la discriminacin como, por ejemplo, eliminar la palabra seorita por ser despectiva o imponer el uso de mdica junto
a mdico, sin atender a otras consideraciones, y dan muestras concretas acerca de cmo corregir el sexismo en el lenguaje
contrariocuando escriben: Este apartado no se ha incluido en el texto del/de la alumno/a por lo que debe expresarlo el/la

profesor/a(96), o El/la profesor/a puede explicrselos o entregar a los/las alumnos/as la pgina fotocopiada (62; la cursiva es
ma).
3. En documentos oficiales de instituciones como la Universidad Austral de Chile ya aparecen expresiones como Con nosotros y
nosotras est la sociedad del conocimiento; En estos ltimos tres meses hemos estado abocados y abocadas a diferentes
aspectos...; ...lo que tiene que ver con las solicitudes de alumnos y alumnas regulares (la cursiva es ma), que coexisten con
otras expresiones cannicas como la necesidad de captacin de alumnos con altos puntajes... o mediante el trabajo
permanente con profesores y alumnos....
Caractersticas del fenmeno
Este fenmeno no se emparienta con las innovaciones de la jerga juvenil que el pblico general tiene oportunidad de conocer
cada cierto tiempo a travs de la prensa escrita, variedad espontnea que no tiene otra pretensin que su uso como lengua
especial. Ms bien se relaciona con las desafortunadas intervenciones por televisin de un profesor de castellano que pretenda
que todos hablramos de una sola manera, y a partir del modelo del diccionario acadmico. Se trata de un discurso no
espontneo, dirigido a interpelar al lector o auditor con la intencin de hacerle cambiar sus hbitos y actitudes lingsticos.
Orgenes
Los ejemplos que he citado al comienzo ya estn siendo incorporados en el lenguaje de uso cotidiano, ms en el escrito que en el
oral, de unos que se niegan a aceptar los prejuicios sexistas en el idioma, y de otros que no quieren aparecer como insensibles
frente a las cada vez ms fuertes reivindicaciones de la mujer, una de las cuales es la campaa feminista contra el uso
discriminatorio del idioma por razones de sexo. En rigor, son los efectos de una campaa contra el uso sexista del idioma, que ha
repercutido en Chile con un retraso de alrededor de 40 aos. En efecto, en los aos sesenta surge en este ltimo pas el
movimiento feminista, estimulado por el movimiento de los derechos civiles de los afro-americanos y de los pacifistas contra la
guerra de Vietnam, que se producen en la misma poca.
El movimiento feminista buscaba no slo el acceso igualitario al empleo y la obtencin del mismo salario por el mismo trabajo; su
objetivo era la liberacin de la mujer de las limitaciones que gratuitamente les impona y les sigue imponiendo la sociedad, y como
el gnero es un componente primordial de la identidad sobre el cual se organiza la vida social, buscaron la eliminacin de los
prejuicios sociales.
Ahora bien, como el comportamiento verbal sirve de medio fundamental de socializacin, el movimiento feminista piensa que el
uso del idioma fomenta los estereotipos sexuales, por lo que se propusieron rechazar todos los usos discriminatorios fundados en
las diferencias de sexo que revelaba el idioma.

Mecanismos sexistas del idioma


Las lenguas cuentan con varios mecanismos sexistas, de los cuales dos parecen ser los ms utilizados en espaol: el gnero
gramatical y el sustantivo genrico o neutro.
En relacin con el gnero gramatical, dado el marcado androcentrismo de nuestras sociedades, no es difcil encontrar en
cualquier lengua ejemplos de palabras que denotan depreciacin e incluso ofensa hacia la mujer, as como otras referentes a
ocupaciones que slo aceptan la forma masculina. En espaol son ejemplos de las primeras las palabras galante, fulana o zorra,
con valor de licenciosa o prostituta al aplicarse a la mujer, significado que estos trminos no tienen cuando se aplican al
hombre. Un valor secundario peyorativo han venido desarrollando tambin entre nosotros palabras como la suegra, la ta, la
jefa o la socia, uso sexista inexistente con las corres-pondientes formas masculinas.
Entre las segundas, podemos mencionar las voces qumico, fsico, poltico, msico, (el) polica, que no aceptan la forma femenina
para designar a las profesionales mujeres, como si stas no existieran para la sociedad, porque la forma femenina ya ha sido
seleccionada para referirse a la actividad en s.
En cuanto al sustantivo masculino usado con valor genrico o neutro, es decir, sin oposicin al femenino, se discute que esta
forma incluya el valor femenino, por lo que contribuira a la discriminacin sexual, ya que en una expresin como Estimados
amigos, compaeros, Centro de Padres o Cuerpo deBomberos, no se estara haciendo referencia a la mujer, sino slo a los
hombres. Lo mismo acontecera cuando la forma masculina es usada en singular, como en Origen del hombre americano, pero
para ser con-secuentes habra que rechazar tambin expresiones como el gato es una mascota o el tigre es un animal de
presa, que tienen referentes no humanos. A este fenmeno se lo ha dado en llamar genrico androcntrico.
Soluciones propuestas por el feminismo
En su propsito de evitar los prejuicios sexuales en el idioma, la campaa feminista en Estados Unidos lleg hasta interrumpir a
los oradores para evidenciarles su uso discriminatorio del idioma e, incluso, presionar a las asociaciones profesionales a las que
pertenecan para que adoptaran el uso no sexista en sus manuales de publicacin.
Pero, limitndonos al lenguaje propiamente tal, tres parecen ser los caminos que han utilizado como solucin al prejuicio sexista:
a) prescindir de las formas femeninas discriminatorias, como fulana o tipa, por ejemplo,
b) incorporar en el discurso siempre las formas femeninas junto a las masculinas: alumnos y alumnas,hermanos y hermanas, por
ejemplo, y

c) remplazar los genricos androcntricos por formas neutras, como ser humano, en lugar de hombre, ola juventud en lugar de los
jvenes, por ejemplo, para referirse a la especie.
La doctrina lingstica
a) Toda lengua est al servicio de las necesidades expresivas del hombre, por lo que ella no slo posibilita la interaccin entre los
hablantes de una comunidad, sino que es depositaria de su visin del mundo, de su pensamiento, de las diferencias que una
determinada sociedad quiere hacer respecto de las relaciones entre sus miembros y de la cultura en general.
Las diferencias sociales, las discriminaciones de gnero especficamente no van a desaparecer, porque se pretenda terminar en
la lengua con las expresiones que las delatan. Porque de esto se trata: las formas sexistas existen en un idioma, porque
simplemente reflejan el sexismo existente en la comunidad que lo habla. Pensar lo contrario es asignarle un carcter mgico al
lenguaje, y ms de alguien podra maliciosamente pensar que tratando de forzar el cambio en la lengua se pretende escamotear
el cambio social. De hecho, segn ms de un autor, la campaa contra el uso sexista en Estados Unidos slo benefici a la elite
del momento, ya que, iniciado el movimiento por las interesadas, fue adoptado y promovido por ciertos polticos que slo
buscaban popularidad, aparentando sensibilidad ante la poblacin y creando la ilusin del cambio sin comprometerse en
modificaciones fundamentales de un sistema causante de la desigualdad sexual, en el cual el problema del idioma es meramente
sintomtico. Algn cambio lograron no obstante en el uso del ingls escrito, al reducir ostensiblemente el uso de la palabra man,
que, por cierto, ha sido ms fcil que cambiar las prcticas y actitudes que subordinan a la mujer. Como dice una sociloga
norteamericana: escribir chairperson es ms fcil que pagarle a una chairwoman el sueldo de un chairman.
Slo en un sentido se pudiera aceptar que el lenguaje orienta o influye en nuestra conducta individual y colectiva, y ello ocurrira
con ciertos vocablos que, aplicados reiteradamente a las personas, terminan por convencerlas, a ellas y a los dems, de que les
corresponden efectivamente, como T eres un bueno para nada o Eres muy inteligente. Y tambin con ciertas palabras que
han impuesto durante mucho tiempo una determinada visin del mundo, y que al ser usadas en mbitos diferentes del propio
inicial como el vocablo lenguaje, por ejemplo, en la semiologa y la ciberntica, o inteligencia, en la tecnologa, impiden a sus
usuarios captar la verdadera naturaleza de los referentes a los que se aplican.
b) El que exista sexismo en el lenguaje, que lo hay, no significa que haya que ver sexismo en todo el lenguaje. Ya parece
exagerado pretender eliminar la palabra seorita para terminar con la asimetraseorita / seora // seor, porque aparentemente
la primera sera discriminatoria y ofensiva, ya que para el sector masculino de la oposicin no existe distincin. (Cmo nos
referiramos entonces a una nia de 15 aos si no la llamamos seorita?). Se quiere ver discriminacin sexual en la
palabra poetisa, en oposicin a poeta, por lo cual cierto sector de la poblacin ha dejado de usarla, pero tambin en el no uso
de jueza o abogada, que es la propuesta de solucin inversa. En un caso se rechaza una distincin sexuada y en el otro se la
exige, y por la misma razn. La contradiccin no parece estar en la lengua.
Por otra parte, en relacin con los genricos androcntricos, cuando se dice El hombre nicamente es feliz cuando se realiza a s

mismo, con la palabra hombre se incluye a hombre y mujer, porque no interesa hacer la distincin, como tampoco interesa
hacerla con la palabra da cuando decimos: Usted tiene tres das para entregar el informe, que incluye a da y noche. En
cambio, s aparecer la distincin de gnero cuando se quiere hacer la distincin: No slo el hombre debe tener acceso a los
cargos directivos de una empresa, donde no se puede negar que la palabra hombre, que est explcita, se opone a mujer, que
no lo est. Y lo mismo ocurre con El solsticio de invierno corresponde al da ms corto del ao, donde da se opone a noche,
que no se menciona.
Desde el punto de vista semntico, el miembro no marcado o neutro de una oposicin lxica, como da,por ejemplo, ofrece dos
valores diferentes: el opositivo, cuando se contrapone a noche, y el no opositivo o genrico, cuando se suma a noche, es decir,
cuando la oposicin se neutraliza, lo cual naturalmente permite mayores posibilidades expresivas al usuario de la lengua. En este
comportamiento slo vemos un excelente mecanismo lingstico (el de las oposiciones inclusivas, como dira Coseriu, propias de
las lenguas, muy distintas de las oposiciones exclusivas de las terminologas y las ciencias) y por ninguna parte una
discriminacin sexual. Si en la oposicin da / noche no existe, por qu hay que verla en la oposicin hombre / mujer, donde el
mecanismo opera exactamente igual?
Con el masculino plural con valor genrico (los padres, los alumnos, los mdicos...) ocurre lo mismo, aunque hay que reconocer
que el hecho de que esta frmula opera slo cuando se trata del gnero real y no del arbitrario, es una nueva concesin al
androcentrismo. Lo que no se puede negar, sin embargo, es la versatilidad del mecanismo que el idioma pone a nuestro servicio.
Un slo ejemplo, extrado de la prensa (El Diario Austral de Valdivia) y con subrayado mo, ilustra muy bien el punto; el titular dice:
Nios pintaron campos de Chile; la bajada: Nios y nias de diferentes lugares del pas parti-ciparon...; el cuerpo: Cerca de
800 nios de ambos sexos, que asisten a escuelas rurales....
Todava ms: aunque la distincin de sexo entre los seres vivos es un hecho objetivo, al hablante no siempre le interesa hacer la
distincin. Por eso no es raro que, tratndose de animales domsticos, s le interese el sexo, y entonces la diferencia la expresar
en la lengua, lxicamente o por medio de una marca: potro/yegua, gato/a, gallo/ina. Pero en muchas lenguas existen los llamados
sustantivos epicenos que se aplican a los animales machos y hembras de una especie, sin distincin de sexo, porque al usuario
no le interesa hacer tal distincin: la pantera, el gorila, el elefante, la serpiente. Fenmeno que tambin ocurre con sustantivos
epicenos que se refieren a seres humanos, como la persona, la guagua, la gente, el individuo.
c) Una lengua es propiedad de todos los que la hablan y, por tanto, instrumento de expresin y comunicacin que puede y debe
reflejar la mentalidad de esa comunidad idiomtica. Por eso todos tenemos derecho y lo ejercemos inconsciente o
conscientemente a modificar nuestro idioma, porque es de todos (en cuanto lo hemos heredado de nuestros padres) y es mo,
es decir, de cada uno, cuando alteramos algn sonido, cambiamos el significado de una palabra, porque la aplicamos mal o no
sabemos con certeza qu significa, generamos un nuevo vocablo por analoga con otros, o empleamos mal la construccin de
una frase. Por eso tambin el movimiento de las mujeres de que habla Fempress, o cualquier otro grupo o movimiento, est en su
derecho a hacer cuntas modificaciones quiera en su modo de hablar. Pero a lo que ciertamente nadie tiene derecho, individual o
colectivamente, es a pretender imponer sus propias innovaciones a los dems miembros de la comunidad idiomtica. As no

funciona la lengua. Felizmente. No es con presin ni con imposiciones ni con decretos como ciertos usos son abandonados para
ser remplazados por otros. El mecanismo es ms natural y esencialmente democrtico, porque yo puedo generar cuntos
neologismos quiera, cuando y dondequiera, y aceptar o no aceptar los de los dems. En general, rechazamos inconscientemente
la gran mayora de las innovaciones de los otros (de otra forma no lograramos entendernos, no tendramos una lengua comn), y
slo tienen xito los escasos neologismos que por adopciones sucesivas empiezan a vivir de boca en boca, porque en ellos hay
algo que los hizo atractivos: su forma novedosa, su secuencia fnica grata al odo, su mayor expresividad, asociadas siempre al
prestigio, en cualquier campo, de quien los emite. De lo contrario, no pasa la prueba y no se convierte en cambio en la lengua. El
proceso suele ser relativamente largo, y durante un tiempo estarn en pugna las dos normas; la arcaizante y la innovadora, como
suele ocurrir todava con la presidente que se suele escuchar junto a la presidenta o la abogadojunto a la abogada, para limitarme
al mbito de nuestro inters.
d) Finalmente, una lengua recoge como innovaciones aquellos fenmenos que reflejan los cambios que se han producido o se
estn produciendo en el seno de la comunidad o sociedad. Las pocas que han marcado a los pueblos desde el punto de vista
sociopoltico, o cultural, siempre dejan huellas en la lengua de ese pueblo, habitualmente a travs del voca-bulario. Pero tambin
cambios ms discretos igualmente repercuten en el idioma: as, el temprano ingreso en Chile de mujeres a las instituciones
formadoras de profesores, y su incorporacin progresiva hasta igualar y luego sobrepasar el de los hombres, termin por imponer
el uso del sustantivo profesora (despus de la profesor, como constaba en los diplomas que inicialmente se les otorgaba), que
forma parte ya estable de nuestro acervo lxico. Y para el caso de todos los sustantivos referentes a profesiones, oficios y cargos
tal ocurrir si socialmente ocurre algo similar a lo acontecido con la profesora.
Si a una sociedad le interesa terminar con la discriminacin social injustificada contra la mujer en relacin con su acceso a los
puestos de trabajo y a un salario no discriminado, debe obtener eso con los instrumentos polticos y sociales y no por medio del
lenguaje. Sin embargo, si hoy existen grupos que luchan por estos cambios, en cualquier nivel de la sociedad, y quieren hablar de
otra manera, tienen todo el derecho a utilizar el idioma, tambin su idioma, como les parezca mejor: ellos estn haciendo una
innovacin consciente. Al resto de la comunidad idiomtica, a cada hablante, le corresponder aceptar o ignorar esa innovacin...
y luego de un tiempo se ver si ha triunfado la norma innovadora o se mantiene la arcaizante. Pero no es un derecho de ellos ni
de nadie pretender obligar a otros a asumir sus innovaciones lingsticas, porque la actua-lizacin del lenguaje, el hablar, como
dira Coseriu, es, por definicin, una actividad libre y creadora, no sujeta a imposiciones externas al lenguaje mismo.

Bibliografa
Bibliografa temtica
Para el movimiento feminista en Estados Unidos y su influencia en el ingls, me bas en la opinin de Robert L. Cooper, que
sostiene en su libro La planificacin lingstica y el cambio social (Trad. Jos Mara Perrazo.[Madrid]: Cambridge University Press,
1997). All el autor seala que tom como fuentes principales para el estudio del feminismo, entre otras, su artculo The
avoidance of androcentric generics, aparecido en International Journal of the Sociology of Language 50: 5-20, y los trabajos de

Betty Friedan, The feminine mystique (N.Y: Norton, 1963; Madrid: Edic. Jcar, 1974), Allyson Sherman Grossman,More than half
of all children have working mothers (Monthly Labor Review 105, 1982), William L. ONeill, The woman Movement: feminism in
the United States and England (London: George Allen and Unwin, 1969) y Nancy E. Rytina, Earnings of men and women: a look
at specific occupations (Monthly Labor Review 105. 4 (1982): 32-34).
Un texto interesante lo constituye Las relaciones de gnero, por ser el resultado de una serie de investigaciones sobre el gnero
social realizado por estudiantes chilenos, editado por Raquel Flores y Loreto Palacios en 2000 (Santiago: Servicio Nacional de la
Mujer / Bachillerato en Ciencias y Humanidades de la USACh).
El tema es enfocado por Isabel Iglesias Casal, una hablante peninsular, en El gnero femenino o la discriminacin a travs del
lenguaje (Actas del Congreso de la Sociedad Espaola de Lingstica. XX Aniversario. Tenerife, 2-6 de abril de 1990, 2 vols.,
1990).
Para lo que denomino doctrina lingstica sobre el tema, mis fuentes fundamentales fueron laGrammaire de lespagnol, de
Bernard Pottier (Paris: Presses Universitaires de France, 1972), laGrammaire explicative de lespagnol, de B. Pottier, Bernard
Darbord y Patrick Charaudau (Paris: Nathan, 1994), El estudio funcional del vocabulario (Compendio de Lexemtica), de Eugenio
Coseriu (Gramtica, Semntica, Universales, Madrid: Gredos, 1978. 128-147), y El hombre y su lenguaje, del mismo autor (El
hombre y su lenguaje. Madrid: Gredos. 1977. 13-33).

Para citar este artculo


Claudio Wagner. 20032004 . Lenguaje y gnero. Documentos Lingsticos y Literarios 26-27: 41-44
www.humanidades.uach.cl/documentos_linguisticos/document.php?id=58 (Direccin Electrnica)

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