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Sexualidad Foucault

Este documento resume el capítulo 3 del libro "Historia de la Sexualidad 2: El uso de los placeres" de Michel Foucault. Se analizan tres perspectivas de la Grecia clásica sobre las relaciones entre marido y mujer: 1) La relación era asimétrica, con funciones diferentes pero complementarias. 2) Jenofonte propone la formación de la esposa para cumplir su función en el oikos. 3) Platón, Isócrates y Aristóteles promueven la moderación del marido a través de la ley,
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Sexualidad Foucault

Este documento resume el capítulo 3 del libro "Historia de la Sexualidad 2: El uso de los placeres" de Michel Foucault. Se analizan tres perspectivas de la Grecia clásica sobre las relaciones entre marido y mujer: 1) La relación era asimétrica, con funciones diferentes pero complementarias. 2) Jenofonte propone la formación de la esposa para cumplir su función en el oikos. 3) Platón, Isócrates y Aristóteles promueven la moderación del marido a través de la ley,
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MAESTRIA EN FILOSOFA

PROFESORA: AMALIA BOYER


ESTUDIANTE: JOS ARQUMEDES LPEZ LPEZ
HISTORIA DE LA SEXUALIDAD 2 EL USO DE LOS
PLACERES.
CAPITULO 3: ECONMICA
1. La sabidura del matrimonio
Foucault comienza este captulo planteando una serie de preguntas para
determinar la manera en que se comenzaron a problematizar las relaciones
sexuales entre marido y mujer en la sociedad griega, al tiempo que se
comenz a reflexionar en torno a la necesaria templanza del marido, y todo
esto se fue configurando en un tema de preocupacin moral. En este
sentido Foucault comienza citando el famoso aforismo atribuido a
Demstenes Las cortesanas existen para el placer; las concubinas, para los
cuidados cotidianos; las esposas, para tener una descendencia legtima y
una fiel guardiana del hogar. (Contra Neera, 122). Pg. 132.
Dicha frmula, para Foucault, se encuentra muy lejos tanto de las artes del
placer conyugal de China, como de lo que se podra encontrar en la doctrina
y pastoral cristianas. Lo que establece la frmula es el principio de una sola
esposa, pero al mismo tiempo, establece el dominio de los placeres fuera de
la relacin conyugal (Cf, p. 92). En la Atenas clsica, la disposicin entre
esposos y las obligaciones que los ligaba, en materia de prctica sexual, era
tan simple como para que se necesitara un complemento de reglamentacin
moral. Las mujeres -esposas-, estaban ligadas por su situacin jurdica y
social al esposo, por lo que toda su actividad sexual se emplaza en la
relacin conyugal y su marido es compaero exclusivo. Se debe decir,
adems, que la mujer se encuentra bajo el poder del hombre y tiene la
funcin de dar hijos, que sern herederos y ciudadanos. El hombre, sin
embargo, no est ligado sexualmente a su esposa, de manera exclusiva,
sino que slo est imposibilitado de contraer otro matrimonio. Por otra
parte, tambin todo hombre deba respetar a la mujer casada o a la joven
que se encuentre bajo la autoridad paterna solamente por el hecho de que
se encuentra bajo la autoridad de otro. En este sentido es que se entiende
que el violador slo se apodera del cuerpo de la mujer, mientras que el
seductor, de la autoridad del marido.
De esta manera, el adulterio
solamente existe para el caso de las mujeres casadas que tienen relaciones
con un hombre que no es su marido y, esto es debido a que el concepto de
fidelidad recproca no exista en la sociedad griega.
Para Michel Foucault, reflexionar sobre el matrimonio y la buena conducta
del marido es reflexionar sobre el oikos, la casa y el hogar. En tanto que
el hombre, por el mero hecho de ser casado se reconoce como jefe de
familia que detenta una autoridad, ejerce un poder en la casa, y sostiene
obligaciones que inciden en su reputacin de ciudadano. En esta medida la
restriccin de no tener relaciones ms que dentro del matrimonio, implica
para la mujer que es una consecuencia directa del hecho de que est bajo el
poder del marido, mientras que para el hombre representa la mejor manera
de ejercer su poder sobre la esposa, y demostrar dominio sobre s mismo,
en la prctica de dicho poder. En este sentido, lo que restringe, respecto a lo
que se permite o se prohbe, no representa la misma forma de conducirse
en cada una de las figuras de marido y mujer. (Cf, p. 96).
2. El hogar de Iscmaco

En la Econmica de Jenofonte se encuentra el tratado de vida matrimonial


ms evolucionado de la Grecia clsica. ste trata sobre la conservacin y
desarrollo del patrimonio, en torno a la casa, ya que sta describe toda una
serie de actividades ligadas a la propiedad, a un estilo de vida y a un orden
tico. En el oikos se debe aprender la prctica de mando, que servir
tambin para ejercer en la cuidad, puesto que el arte domstico es de la
misma naturaleza que el arte poltico y el arte militar, en la medida que
trata del gobierno de los dems. (Cf, p. 98).
En el marco de la economa del oikos es que aparece el problema de las
relaciones entre marido y mujer. La mujer, siendo duea de casa, constituye
un personaje indispensable en el gobierno del oikos y, esto hace que se
establezca la obligacin del marido a formar y dirigir a su esposa para que
ella sea la mujer colaboradora y compaera en la prctica razonable de la
economa. (Cf, p. 99).
1. El principio del matrimonio cuenta con una disimetra de origen: El
hombre decide por s mismo y la familia, por la muchacha. En este sentido
la koinnia del matrimonio se da por la mediacin de una finalidad comn,
la casa, por su mantenimiento y la dinmica de su crecimiento.
2. Respecto a las funciones en la familia, se tiene que marido y mujer
organizan su actividad y emplean su tiempo de forma diferente, sin
embargo las dos funciones son claramente complementarias y la ausencia
de una, hara intil la otra. La funcin del hombre es la de hacer que entren
los bienes en la casa, y la de la mujer es la de regular el gasto de dichos
bienes. Para esto los dioses adaptaron los cuerpos y la naturaleza, tanto de
hombres, como de mujeres, acorde con sus funciones y en relacin con el
oikos. (Cf, p.101). Se llega a establecer que, incluso la ley, nomos, est de
acuerdo con las intenciones de la naturaleza, que establece a cada quien su
funcin de manera marido y mujer se puedan sostener uno al otro. No
cumplir las funciones, es atentar contra la naturaleza que la divinidad le ha
proporcionado, por tanto recibir castigo divino.
3. Parquedad sobre las relaciones sexuales, en ste apartado se hace
referencia al hecho de que la templanza del marido se manifiesta por s
misma y al mismo tiempo gua la de la mujer. Sin embargo, uno de los
aspectos que remite explcitamente al tema de la vida sexual de los
esposos, es el que concierne al maquillaje, puesto que el adorno
problematiza la relacin entre la verdad y los placeres, ya que entra en
juego la nocin de artificio que dificulta los principios de una regulacin
natural, en tanto que, en trminos de Iscmaco, se configura como engao.
Ahora bien, segn Jenofonte, el matrimonio implica una triple comunidad, a
saber; comunidad de bienes, que excluye el engao y la presuncin de los
bienes que no se posee, comunidad de vida, que procura la prosperidad del
patrimonio, y la comunidad de cuerpos, que tambin excluye el engao
respecto del cuerpo. La belleza de la esposa es la belleza del ama y se
asegura en las ocupaciones del hogar, la del esposo se mostrar en el vigor
del soldado y del ciudadano. De esta manera las formas de la belleza fsica
son indisociables de la posicin privilegiada que tiene la esposa sobre las
dems mujeres de la casa. (Cf, p. 104). El marido fiel no es aquel que
renuncia a los placeres sexuales buscados en otra, sino el que mantiene
hasta el fin, los privilegios reconocidos a su esposa por el matrimonio. En
esta tica de la vida matrimonial, la "fidelidad" que se le recomienda al

marido es pues, algo bien distinto de la exclusividad sexual que el


matrimonio impone a la mujer. (Cf, p. 105).
3. Tres polticas de la templanza
Foucault, hace referencia a tres textos, uno de Platn, otro de Iscrates, y
un tercero atribuido a Aristteles, los cuales concuerdan en la idea de
establecer la recomendacin hacia el marido para que tenga una
moderacin sexual, reteniendo a su esposa como nica compaera sexual,
acorde con una regulacin poltica, ya sea impuesta o autoimpuesta, es
decir como una autolimitacin reflexionada del poder del hombre. (Cf, p.
106).
1. En la ley existen varias prescripciones que configuran una regulacin
coercitiva de la conducta sexual, y que estn relacionadas con las
necesidades del estado, se considera que un buen matrimonio, es til para
la ciudad, y por tanto los hijos deben ser bellos y lo mejor posible, en
beneficio de la misma. Por lo cual resulta extrao una templanza fundada
en la bsqueda voluntaria de la moderacin.
Platn cree que son necesarios instrumentos ms eficaces de persuasin,
pues considera que la ley no es suficiente, para ello propone cuatro
instrumentos que son: la opinin (p.ej. sobre el incesto). La gloria (p.ej.
abstencin para los atletas). El honor del ser humano (p.ej. no es el hombre
un animal de manada). La vergenza (p.ej. la deshonra), Ya que Platn
considera que es la relacin del individuo consigo mismo y con la ciudad, a
manera de -respeto, vergenza, honor o gloria-, lo que impone la
obediencia. (Cf, p. 108).
2. En el texto de Iscrates, se presenta un discurso de Nicocles a sus
conciudadanos. El l asocia la templanza y el matrimonio con el ejercicio del
poder poltico. (Cf, p. 108).
De esta manera Nicocles recurre a su
ascendencia -entre mortal y divina- para justificar la soberana que ejerce en
su pas, y la necesidad de concebir una raza sin degradacin. Por otro lado,
Nicocles demuestra que hay continuidad y homogeneidad entre el gobierno
de una casa y el gobierno de un estado, en la medida que deben respetarse
todas las asociaciones que se establezcan, por ende, el soberano que desea
ser justo debe serlo con su propia esposa, en su propia casa. Puesto que
existe una relacin esencial entre la dominacin de los dems, y la
necesaria dominacin sobre uno mismo. Con esto Nicocles desea influenciar
a las masas, y al mismo tiempo, distinguirse de los dems gobernantes
siendo un ejemplo de moderacin. (Cf, p. 110).
3. En la Econmica atribuida a Aristteles, se propone un arraigo natural
entre la relacin matrimonial, y su forma en la sociedad humana. Por tanto,
la asociacin koinona entre hombre y mujer, es de carcter natural y se
encuentra entre los mismos animales. Sin embargo, en los seres humanos
presenta caractersticas distintas en cuanto a la finalidad del vnculo,
concerniente al ser pleno. Dicha unin permite la ayuda y el apoyo
recproco, la supervivencia de la especie y sirve al propio inters de los
padres. (Cf, p. 112). En la tica nicomaquea se presenta al hombre como un
ser naturalmente destinado a vivir en pareja, por lo cual se establece que la
naturaleza program las funciones de los cnyuges y la economa familiar.
Ahora bien, el autor de dicho texto, sita el problema de las relaciones
sexuales en el marco de las relaciones de justicia entre marido y mujer, sin
embargo, pertenece al hombre gobernar a la mujer, pero distinguiendo esa

relacin de otras tres relaciones que son: la del amo con el esclavo, la del
padre con el hijo y la del gobernante con el gobernado. (Cf, p.113). La
mujer se encuentra en posicin de debilidad, que la somete a la buena
voluntad del marido, como una suplicante raptada de sus casa de origen.
(p. 114). En este orden de ideas, la templanza del esposo, no es derivada
del lazo personal con su esposa y tampoco se le impone, sino que es dentro
de la distribucin inigualitaria de los poderes y de las funciones que el
esposo debe conceder un privilegio a su esposa, desde el carcter de
justicia. (Cf, p. 115).
Desde esta perspectiva se tiene que en el pensamiento griego aparecen los
elementos de una moral del matrimonio que exige renuncia a toda actividad
sexual exterior al matrimonio. Sin embargo, no aparece en dicho
pensamiento un esbozo de la tica de la fidelidad conyugal recproca. (Cf, p.
116).
CAPITULO 4: ERTICA
1. Una relacin problemtica
Segn Foucault, los Griegos contaban con una experiencia, formas de
valorizacin y sistema de cortejo muy distintos a los nuestros. Estaran ms
relacionadas con lo que nosotros llamaramos bisexualidad, que con nuestra
nocin de homosexualidad. Para ellos, tener una visin relajada del placer
implicaba el hecho de no resistirse a las mujeres ni a los muchachos, y esta
condicin bisexual, en ningn momento implicaba una doble estructura del
deseo, ni el reconocimiento de dos clases de deseo, o la diferenciacin entre
dos tipos de pulsiones distintas. Ms bien, dicha bisexualidad era entendida
como la libre eleccin que se permitan entre los sexos, pero que sin
embargo, no corresponde son una doble estructura ambivalente del deseo.
Para ellos, la naturaleza del apetito sexual buscaba ms la belleza, y daba
la posibilidad de que se pudiera desear tanto a un hombre como a una
mujer, sin distincin del sexo, ni la distincin entre un amor heterosexual y
otro homosexual. Esto es debido, a que la eleccin entre muchacho o
muchacha no implicaba la distincin entre dos tendencias, ni la oposicin
entre dos tipos de deseo, sino que ms bien dicha eleccin era reconocida
como un rasgo de carcter, como dos maneras de tomar el placer que
convenan, una mejor que la otra, a determinados individuos, o a
determinados momentos de la vida. En ste sentido, amar a los muchachos
era una prctica libre, permitida por las leyes, admitida por la opinin,
apoyada por las instituciones militares o pedaggicas, incluida en los ritos
religiosos, y valorada culturalmente a travs de una reflexin que
fundamentaba su excelencia. (Cf, p. 121).
1. Inicialmente se debe admitir que las reflexiones filosficas y morales
sobre el amor masculino no cubren todas las relaciones posibles. Sin
embargo, se puede establecer que en un marco general, lo ms comn es
que se dieran las relaciones entre hombres con un rango diferencial de
edad, es decir, entre un hombre mayor, de formacin acabada y un joven,
que no ha alcanzado su posicin definitiva y necesita ayuda, consejos y
apoyo. Aunque, tambin las relaciones entre jvenes adolescentes eran
consideradas naturales, se tendra que admitir que no resultaba bien
considerada la relacin entre dos hombres maduros. (Cf, p. 124).
2. Existe una costumbre de vincular el amor griego por los muchachos con
la prctica de la educacin y con la enseanza filosfica, sin embargo, se
tendra que decir que dichas relaciones se establecen en prcticas sociales

mucho ms extendidas, reconocidas y complejas, que haran parte de toda


una suerte de ritualizacin, que hacia parte de un pretexto para todo un
juego social. Numerosos documentos, definen los comportamientos mutuos
y las estrategias que deben observar los dos compaeros, en aras de dar a
su relacin una forma bella, esttica y moralmente vlida. En conclusin,
exista una serie de reglas, convenciones, modos de hacer, para integrar a
la pareja en una serie de actividades y relaciones conexas. (Cf, p. 125).
3. existe una diferencia entre la relacin masculina y la vida matrimonial, ya
que en dicha relacin, se lidia con un juego abierto espacialmente, y
estructurado en una distancia cuidadosa. Con el muchacho, el juego se
despliega en el espacio comn, pblico, que permite ir a caza del amado,
con estrategias delicadas que deben tener en cuenta la libertad del otro, la
capacidad de rechazo y necesidad de consentimiento. (Cf, p. 127).
4. La cuestin del tiempo es importante en torno a la relacin con el
adolescente, pero el tiempo, expresado en principio, como un problema de
lmites referentes a la trasformacin del cuerpo masculino, y esto es debido
a que en cuestin de moral sexual, los griegos crean que slo el cuerpo
juvenil, con su encanto, da lugar a ser un "buen objeto" de placer. (Cf, p.
128).
5. Reflexiones sobre el amor. En la concepcin griega, Eros une a los seres
humanos, independientemente de su sexo, por tanto no es exclusivo de la
relacin entre hombres, ni exclusivo del matrimonio. Entre cnyuges es el
oikos lo que fija los principios de la conducta, define sus reglas, y fija las
normas de templanza exigidas. Mientras que entre un hombre y un
muchacho, en independencia recproca y sin constriccin institucional, el
principio de regulacin hay que buscarlo en la relacin misma, en la
naturaleza de su propio movimiento que los une con afecto de manera
recproca. (Cf, p. 129).
2. El honor de un muchacho
En este apartado se obtienen algunos rasgos comunes, en torno a las
reflexiones sobre el amor y a la forma en que se plantearon los placeres,
respecto a la relacin entre hombres.
1. Aqu se hace la reflexin sobre el amor que se les entrega a los jvenes y
a la conducta que deben seguir. Dicha conducta est inevitablemente
marcada por un juego que hace permanente referencia al honor y a la
vergenza. De manera que dicha conducta, se mueve constantemente
entre lo vergonzoso y lo conveniente, la honra y deshonra.
2. Para el muchacho griego el honor no cuenta para el matrimonio, pero s
es tomado en cuenta para determinar su posicin y su lugar en el futuro de
la ciudad, es decir, la conducta moral del joven es imprescindible, lo mismo
la atencin que ste debe prestarle para actuar. Sin embargo, se presentan
casos en los que muchachos de reputacin dudosa llegaban a las ms
elevadas funciones polticas.
3. La prueba que se hace a los jvenes tiene su fundamento en el cuidado
del cuerpo (evitar la rhathymia -la molicie), las miradas (por el pudor aids),
la forma de hablar (silencios, temas graves y ligeros) y sobre la calidad de la
gente que se frecuenta. Adems de esto, se exige de los muchachos, la

sphrosyn que implica discriminar los contactos fsicos, y La reflexin


moral, que se dirige a caracterizar el tipo de actitud y de relacin consigo
mismo, que se requiere entre los muchachos.
4. Aqu se hace referencia a las formas gestuales del muchacho
Syntheia, que tienen mucho significado, tanto para la vida comn, como
para la relacin sexual. Ahora bien, no es necesario que el muchacho se
conduzca pasivamente, que se deje dominar, que ceda sin combatir, que se
haga complaciente compaero de los placeres de otro, de sus caprichos y
demandas por molicie, por gusto del deleite, o por inters. Existe un
principio de honor que se lleva a cabo de manera general y que debe guiar
el comportamiento del muchacho.
5. la filosofa es considerada como un bien necesario para la sabidura del
joven, y le permite ejercitar el dominio de s, y la victoria sobre los dems. El
joven debe ejercitarse, entonces, en torno a la DIETTICA: Dominio sobre s
y sobre la violencia de un acto peligroso. ECONMICA:
que representa el
poder que se ejerce sobre uno mismo, en la prctica del poder sobre la
mujer. ERTICA: que conduce a reconocer si se tiene asegurado el dominio
sobre el muchacho.
Es indispensable reconocer que El muchacho, acorde con la moral y el
pensamiento griego, era un elemento difcil y delicado. Su vida (bios), es
una obra comn, una obra que se perfecciona con el esplendor que le dan
todos. En este sentido, lo peculiar del placer con el muchacho entre los
griegos, radica en que se aceptaba dicho placer con dificultad y que esa
complejidad dio lugar a una elaboracin cultural.
3. El objeto del placer
Existe un principio de isomorfismo entre la relacin social y la relacin
sexual, de esta forma, las prcticas del placer se reflexionan con las
mismas categoras que el campo de rivalidades y de jerarquas sociales,
tano es as que en el comportamiento sexual hay un papel intrnsecamente
honorable. Aristteles, hace una diferencia entre gobernar esclavos y
gobernar seres libres, lo cual justifica el hecho de que gobernar a una mujer
implique ejercer un poder poltico, en relaciones de permanente
desigualdad. El gobierno de los nios, en cambio, cobra su realidad en el
afecto y la superioridad de la edad.
El muchacho, no podra llegar a considerarse como un objeto prohibido,
pero existan leyes en Atenas designadas a proteger a los nios libres, sin
embargo, cualquier adolescente podra llegar a ser compaero sexual de un
hombre. Por otro lado, se prohbe la prostitucin masculina como un caso de
atimia (deshonra pblica). En el juego de las relaciones de placer, se
desempea el papel del dominado, no se podra ocupar vlidamente el
lugar del dominante en el juego de la actividad cvica y poltica (Pg. 140).
Existe una "antinomia del muchacho" en dicha poca, en la cual se reconoce
al joven como objeto de placer, en la medida que nadie puede censurar al
que disfrute de un muchacho porque lo ama, siempre que respete las leyes
y convenciones. Sin embargo, el muchacho no puede aceptarse en dicha
relacin, siempre pensada como dominacin, por ende, no puede ni debe
identificarse con su papel. En sta medida ...si se admite con toda
evidencia como natural experimentar placer con un muchacho, es mucho

ms difcil aceptar como natural lo que hace de un muchacho el objeto de


placer (Pg. 142).
En otro orden de ideas, si bien Platn acepta el amor a los muchachos, en
sus obras ltimas se "corrige" al punto de condenarlo "contra natura". Para
l, concebir al muchacho como objeto de placer, dio lugar a emplear
expresiones generales como "hacer la cosa" (imposibilidad de nombrarla), o
recurriendo a metforas agonsticas o polticas como "ceder", "someterse",
"ponerse a las rdenes", etc. Ahora bien, Segn Scrates, entre el hombre y
el muchacho no puede haber comunidad de placer.
CAPITULO 5: EL VERDADERO AMOR
En ste captulo se sigue tratando de la Ertica, como arte del amor de los
muchachos, pero enfocado por la austeridad de la moral de los placeres.
Tanto en el Banquete, como en el Fedro se puede apreciar la distancia que
separa la ertica comn y la forma como puede conciliarse con el honor.
Por su parte, Aristfanes en el Banquete, ensea la particin de los seres en
dos mitades (machos y hembras, o ambas del mismo sexo, segn que el
individuo originario fuera andrgino o por entero masculino o femenino). (p.
147). De sta manera se percibe una igualdad en el origen. Es el mismo
placer, el mismo deseo el que hace que erasto y ermeno se unan. Si el
joven siente placer en dormir entre brazos de hombres, es que fue parte de
un ser por entero masculino. De acuerdo con esto, la cuestin del amor se
reduce a encontrar la mitad perdida.
Jenofonte, presenta un Scrates que separa el amor del alma del amor del
cuerpo. Estableciendo que el amor del cuerpo no es el verdadero, ya que
slo el amor del alma lo es. Este es un Scrates que busca en la philia, el
principio que da valor a toda relacin. Scrates as visto, muestra que se
prestarn favores al amado y no as al no amado, teniendo un
reconocimiento recproco. Jenofonte dice que los hombres que se apasionan
por los cuerpos de los adolescentes son infames, en tanto slo los adultos
que amen el alma de los jvenes, aspirando su amistad, merecen ser
elogiados.
En el Pasaje de la cuestin de la conducta amorosa a la interrogante sobre
el ser del amor, se muestra como punto central el hecho de saber cmo
deben comportarse los compaeros. Mientras que en Pasaje de la cuestin
del honor del muchacho a la del amor de la verdad, se establece que
Diotima, al decir que se debe volver los ojos sobre el principio amante, no
desconoce la cuestin del objeto. En ste sentido, Diotima muestra a
Scrates que el amor busca producir en el pensamiento la capacidad de ver
"lo bello en s mismos", en la "unicidad de su forma", y que dicho trnsito se
establece de un bello cuerpo hacia los bellos cuerpos - De los bellos
cuerpos a la belleza de las almas - De la belleza de las almas a las
"ocupaciones", las "reglas de conducta", a los "conocimientos", y de esto
ltimo, a la vasta regin ocupada por lo bello. Con todo esto, se consuma
en Platn, el verdadero amor, partiendo de las apariencias del objeto, hasta
llegar a la relacin con la verdad.
En el tercer pasaje, de la cuestin de la disimetra de los compaeros a la de
la convergencia del amor, la dialctica del amor incita dos movimientos
exactamente anlogos, en el primero, el amor es el mismo para los dos
amantes, y en el segundo dicho movimiento llega a la verdad.
En el cuarto pasaje, de la virtud del muchacho amado al amor del maestro y
a su sabidura, los papeles se han invertido, puesto que son los jvenes, los

enamorados de Scrates, quienes siguen sus huellas, buscando seducirlo,


para alcanzar el tesoro de su sabidura. Scrates introduce otro dominio, el
que ejerce el maestro de la verdad. La ertica socrtica, por tanto,
determina movimiento, esfuerzo y trabajo del Eros sobre s mismo, el
trabajo del amante para despejar y establecer su relacin para siempre, con
el ser verdadero.
La ertica platnica, por su parte, trata de resolver una dificultad inherente
a la cultura griega, y esta es la relacin entre hombres y muchachos. Platn
resuelve el problema remitiendo la cuestin del individuo amado, a la
naturaleza del amor. Es decir, Hace de los paiderasts, philerasts, y con
esto, introduce como cuestin fundamental la verdad, y con ella, una forma
muy distinta a la del logos. En ste sentido, la vida de templanza, en las
Leyes, es una existencia con dolores tranquilos, placeres tranquilos, deseos
dulces, amores sin furor, creando, de esta manera una economa de los
placeres, asegurada por el dominio de s mismo. En otras palabras, los
griegos acordaron al amor masculino por los jvenes y adolescentes, una
legitimidad que reconoce la libertad que se dieron en ese dominio, y fue,
justamente en este dominio que se dieron la exigencia de la austeridad ms
rigurosa, en torno a una "abstencin indefinida". De esta manera, en la
cultura griega se fue formando una tica sexual que rechaza el amor a los
muchachos, proclamando un "ascetismo" que tenda a estilizarlo y a darle
forma y figura, de valorizarlo.
CONCLUSIN
Los griegos se interrogan por el comportamiento sexual como postura
moral, y en torno a esto, definen formas de moderacin. La forma de
aphrodisia hace del acto del placer, el resultado agonstico de fuerzas
difciles de dominar.
Desde el s. IV se encuentra la idea de que la actividad sexual es bastante
peligrosa y costosa, que debe haber abstinencia de todo placer
"extraconyugal, que se debe renunciar a relaciones con adolescente. Se
presenta cierto recelo respecto al placer sexual y se plantea el ideal de
castidad rigurosa. Fue as como se instituy el pensamiento filosfico, moral
y mdico sobre el placer. As pues, La austeridad sexual surge de una
historia, de manera ms decisiva que los cdigos, configurndose en una
historia de la "tica", entendida como forma de relacin con uno mismo, que
permite hacer del individuo un sujeto de conducta moral.
Siguiendo lo anterior, se desarrollaron tres grandes tcnicas para la
modulacin de la conducta sexual:
1. La DIETTICA: Como uso medido y oportuno de la aphrodisia.
2. La ECONMICA: Determinado privilegio para conservar a la esposa
legtima sobre la que ejerce su poder.
3. La ERTICA: Que configura el Ideal de una renuncia a toda relacin
fsica con los muchachos.
En el sentido anterior, la reflexin sobre el comportamiento sexual, en
Grecia, fue producto de la elaboracin, por parte de una pequea parte de
la poblacin de varones adultos y libres, que dispusieron una esttica de la
existencia, un arte reflexionado, de una libertad percibida como juego de
poder.
En la Grecia clsica es la relacin con los muchachos el tema ms delicado y
foco ms activo de reflexin y elaboracin: Ah la problematizacin apela a
las formas de austeridad ms sutiles. Posteriormente, ser la mujer y la

relacin con la mujer el tema de los tiempos duros de reflexin moral sobre
los placeres sexuales. Por ltimo ser (s. XVII y XVIII), el nio, la normalidad
y la salud, el tema de problematizacin que se ha desplazado al cuerpo.

BIBLIOGRAFA
Foucault, Michel. Historia de la Sexualidad. Vol. 2. El uso de los Placeres. Ed,
Siglo XXI, 1984.

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