INTRODUCCIN
En el presente trabajo monogrfico se da a conocer de manera concreta sobre el
hacinamiento en las crceles de diferentes Pases incluyendo especialmente la nuestra.
Nos importa, de sobremanera el comportamiento del preso, as como desarrollo bajo
las normas preventivas de la prisin; y, como sujeto pasivo ante el poder punitivo que
posee el Estado. As las cosas, pretendemos analizar el tratamiento penitenciario en la
crcel, especficamente en Per, se realiza respetando los mnimos derechos humanos y
la reglas internacionales de los reclusos.
Hoy en da, las crceles deben cumplir el papel fundamental de sancin del delito, pero
tambin de resocializacin de los ciudadanos que han infringido la ley penal, para ello, es
reconocer que estas funciones se deben desarrollar en el marco estricto de un Estado de
Derecho, es decir garantizando los derechos humanos.
Por otro lado, advertimos, que existe en la actualidad situacin que estamos viviendo la
mayora de pases hispanoamericanos: la crisis en su sistema carcelario y, que no puede
constituir en meras explicaciones justificadoras sin garantizar los derechos fundamentales
de los reclusos.
De los tantos problemas existentes en los diversos Sistemas Penitenciarios, hay uno
especial que ms ha agravado la vulneracin de los derechos de los reclusos y es el
hacinamiento crtico en que se encuentran la mayora de los establecimientos carcelarios
(especialmente en las prisiones de Latinoamrica), el cual trae como consecuencia graves
problemas de salubridad, peleas con heridos y muertes entre reclusos, por ende
indisciplina, y falta de las mnimas prestaciones de servicios, trabajo, educacin,
asistencia social, deportes, educacin, visita ntima, servicios mdicos, mala alimentacin,
etc.
Est claro que este fenmeno, a su vez, dificulta la capacidad de control y la
gobernabilidad por parte de las autoridades carcelarias y consecuencialmente
compromete la seguridad de los centros carcelarios y de sus entornos. En sntesis, con el
creciente hacinamiento, la calidad de vida de los reclusos y la garanta de sus derechos
humanos y fundamentales es menor, motivo por el cual la problemtica empeora cada vez
ms.
Sera oportuno mencionar, que Per, pas andino de la Amrica del sur, cuenta,
aproximadamente, con aproximadamente ms de 30 millones de habitantes de acuerdo
con los datos proporcionados por el INEI de los cuales en la actualidad el nmero de
presos, entre hombres y mujeres, es aproximadamente 47 726 personas privadas de su
libertad, ya sea cumpliendo condena o bajo prisin preventiva hasta que inicie su vista
oral y haya condena.
As las cosas, ms de cuarenta mil presos/as, tratan de sobrevivir en las penosas crceles
de Per, en condiciones infrahumanas, espacios hacinados, amn de sus derechos
humanos que tambin son violentados por el sistema carcelario del Per.
Es bastante sabido que las crceles de Hispanoamrica y, en especial del Per, son
centros, no para cumplir la rehabilitacin, la resocializacin y la reeducacin, sino ms
bien, "universidades del delito por ello, la mayor parte de la sociedad y nuestras
autoridades, piensan que la crcel es casi la nica alternativa para combatir la
delincuencia. De acuerdo a cifras oficiales y encuestas tomadas de diversos sectores de
la poblacin, en los ltimos aos se ha presentado un incremento de la delincuencia.
Algunas personas responsables de estos delitos son detenidas y llevadas a una prisin,
donde lamentablemente no existen apropiadas condiciones de vida y mecanismos para
ser rehabilitados y tratados adecuadamente; por el contrario, egresan del penal con
mayores conocimientos y estrategias para delinquir y tambin con deterioro en su salud
integral.
Como dijramos lneas ut supra, en Per hay 83 prisiones y con una poblacin carcelaria
aproximadamente 47 726 internos/as, para una capacidad en dichas crceles de
aproximadamente 24 961 internos/as, o sea casi una diferencia deficitaria de 19 293
internos, lo cual desde ya exige al sistema penitenciario y al Estado mismo hacer un real
estudio sobre las formas de sanciones o, el mal peor, crear ms crceles para ms
ciudadanos condenados o no. Por tanto, es importante advertir que las crceles de Per
se caracterizan por contar con personas pobres y de valores diferentes a los que
comnmente se consideran como positivos, donde la violencia fsica y/o psicolgica es
pan del da; y amn de los evidentes actos de corrupcin y abuso de poder, no slo entre
las autoridades e internos/as, sino tambin entre las mismas personas privadas de
libertad.
Recogiendo los trminos de la Comisin Episcopal de Accin Social, es lamentablemente
que pocas instituciones pblicas y privadas se dediquen a analizar el porqu de
estas acciones delictivas. Por el contrario, la opinin pblica general propone el
incremento de penas, mayores castigos y la construccin de ms crceles. Entonces, si
no se presenta una alternativa a la pena privativa de libertad, coherente con el desarrollo
humano, un gran porcentaje de nuestra poblacin, especialmente la de menos recursos,
estar recluida en prisiones, cuyas condiciones cada da se hacen ms infrahumanas.
Las penas privativas de libertad y las medidas de seguridad estarn orientadas hacia la
reeducacin y reinsercin social y no podrn consistir en trabajos forzados. El condenado
a pena de prisin que estuviere cumpliendo la misma gozar de los derechos
fundamentales de este Captulo, a excepcin de los que se vean expresamente limitados
por el contenido del fallo condenatorio, el sentido de la pena y la Ley penitenciaria. En
todo caso, tendr derecho a un trabajo remunerado y a los beneficios correspondientes de
la Seguridad Social, as como al acceso a la cultura y al desarrollo integral de
su personalidad
En este orden de ideas, buscamos hacer un estudio sobre la vida penitenciaria de los
presos en el sistema carcelario peruano y tambin el espaol, ver desde ya su real
condicin y si por lo menos se respetan los mnimos parmetros legales sobre sus
derechos humanos, ver tambin, en qu medida el tratamiento penitenciaria y la
resocializacin son factores determinantes para reincorporar a la sociedad al
preso/a.
HACINAMIENTO CARCELARIO: SU TRATAMIENTO EN EL PERU,
BRASIL, EE.UU, CHINA, ALEMANIA Y COSTA RICA.
ESTADO DEL PROBLEMA.
En todo Estado Constitucional, Social y Democrtico de Derecho, fija una poltica criminal
mnimo garantista que implique el respeto irrestricto de los derechos de las personas,
inclusive de aquellos que se encuentran privados de su libertad.
La realidad penitenciaria, que siempre ha sido un tema polmico, en realidad un problema
de Estado, merece especial atencin. Y el tema de la historia de la prisin como pena nos
permite advertir que desde su institucionalizacin siempre fue un instrumento de negacin
o conculcacin de algunos derechos de los internos que no han sido restringidos por
mandato judicial (detencin o sentencia condenatoria), y que difieren de la privacin de la
libertad. As, la dinmica actual de la crcel la presenta como una institucin:
"...deliberadamente dirigida a la sumisin y sometimiento del interno, y en la que existe un
absoluto desequilibrio entre las fuerzas que conviven, esto es, todo el aparato de castigar
y de reeducar, de un lado y, de otro, el individuo en tanto que sujeto receptor del dolor y
de valores frecuentemente ajenos....
Bajo esa ptica, el preso o interno se encuentra exento del auxilio de los rganos
jurisdiccionales -ltimos garantes de sus derechos-, por lo que se producen con relativa
frecuencia, por los mismos agentes penitenciarios, las ms increbles afectaciones a sus
derechos bsicos, sin que nadie vele por su irrestricto cumplimiento.
Que las malas praxis de los agentes penitenciario u otros allegados al sistema, las
mismas que son atentatorias contra los derechos fundamentales de los presos, su
existencia debe eliminarse, en virtud a los principios que rigen al Derecho Penal y
Penitenciario como el principio de legalidad de la ejecucin de la pena y a los dems
principios que giran todo el sistema Penitenciario, de all que partiendo de dicha
regulacin sana del sistema creo que mejorara la calidad de vida de los presos.
Pese a las dificultades que sufre el sistema Penitenciario, se va creando conciencia que
ningn rgimen penitenciario cambiar para mejor el sistema carcelario, ni con la sola
idea de crear mejores crceles, por tanto se podr hablar de un cambio positivo del
Sistema carcelario si entre la palabra y la praxis hay una verdadera voluntad de respetar
las normas existente, nacionales e internacionales que amparan los derechos humanos
del preso.
De lo dicho en el prrafo anterior y, basta con su incumplimiento u omisin a las normas
legales, la admisin de la construccin jurdica de un grupo de ciudadanos entre muros,
con menores derechos que las personas en libertad se har cada vez ms extensa la
brecha entre la crcel real y la crcel legal.
Indudablemente esta situacin es preocupante, pues pese a existir reglas mnimas para el
tratamiento de los reclusos en el mbito de la Organizacin de las Naciones Unidas desde
1955, en nuestra realidad penitenciaria ellas no se cumplen debidamente, por muchos
motivo pero uno de ellos en la falta de predisposicin poltica por cambiar el sistema
carcelario en Per, Espaa y toda Amrica hispana.
Por lo antes expuesto brevemente, la presente investigacin pretende motivar a la
reflexin, primero: sobre la realidad del rgimen penitenciario del E.P. del Callao-Lima
dentro de los alcances del Cdigo de Ejecucin Penal peruano (en adelante CEPp) y su
Reglamento aprobado va Decreto Supremo N 003-96-JUS (Rgimen de Vida y
Progresividad del Tratamiento para Internos de Difcil Readaptacin, Procesados y/o
Sentenciados, por Delitos Comunes a nivel Nacional), dos: los derechos fundamentales
conculcados de los presos de forma arbitraria y, partir de testimonios reales de los presos
sobre la vida en la crcel que nos permita la idea de que los derechos de los internos en
prisin se encuentran depreciados y devaluados como dira Rivera Por ende, asumir la
problemtica sobre la realidad penitenciaria es en s complicada y compleja y en realidad,
para nosotros resulta difcil explicarla; para los internos, es duro asumirla y comprenderla;
pero para sus operadores, sin duda, resulta imposible justificarla.
El presente trabajo busca informar sobre el tratamiento en el caso de los hacinamientos
carcelarios que se dan en los Pases en el Per, Brasil, EE.UU, China, Alemania y Costa
Rica, y justificar la vulneracin de los derechos de los internos o presos que se ncuentran
privado de su libertad y, lo que se busca, es que el Estado Constitucional, Social y
Democrtico de Derecho respete en lo ms mnimo los derechos fundamentales de los
presos, que se deje de conculcar estos derechos, y se atreva a revertir el mal sistema
penitenciario con el cual contamos la mayora de pases hispanoamericanos, incluida el
Per, Por ello justificamos nuestra investigacin, en verificar y llegar a una conclusin
determinante que realmente se respeten los derechos humanos del preso y que el trabajo,
como derecho, dentro de la prisin es una forma resocializadora y, por ende, permisible a
reincorporarse a la sociedad. De ah que muchos autores hayan expresado que el
derecho al trabajo del preso en la crcel est bien dado y dotado por el Estado, que
contribuira a mitigar el lado potencial del delincuente.
El trabajo de los presos es un medio de resocializacin, siempre que los rganos
estatales y no gubernamentales contribuyan hacer posible la reinsercin del
penado en su sociedad.
ANTECEDENTE HISTRICO, NATURALEZA Y FUNDAMENTO
DE LA CARCEL COMO PENA.
ANTECEDENTE HISTRICO DE LA CARCEL:
Referirnos a la Historia de las crceles o prisiones es muy extenso, horrendo e infame
para la humanidad que la de los propios delitos que fueron sus causas y en palabra de
ferrajoli, "no ha habido afliccin desde los experimentos ms refinados hasta las
violencias ms brutales, que no se hayan experimentado en la historia"
En gran medida la crcel no ha sido un centro de mejoras para el penado o preso, sino
ms bien un nuevo hbitat de castigo, que ha evolucionado en funcin al desarrollo del
Estado, y a su modos de produccin, de tal forma que el sistema jurdico penal,
tomndolo en sentido amplio haya sufrido una marcada evolucin a lo largo de los siglos
hasta llegar a nuestros das y, alcanzar una moderna concepcin. En este orden de ideas,
habr que referirnos a la pena, cuyo nacimiento surge como una reaccin ante la
infraccin de una norma, entindase como moral, religiosa, social o legal. Ya en el
contexto primitivo por el que discurren las comunidades salvajes, la privacin de la
libertad, como sancin penal, fue ignorada, sin embargo pertenece a un momento
histrico muy avanzado. Antiguamente fue completamente ajena a esa realidad y, si bien
se presentan indiscutibles vestigios de medidas de reclusin en la antigedad, no
tena carcter de pena carcelaria, sino de guarda.
En la poca griega, por ejemplo, con los filsofos Herclito, Scrates, o Platn (el que
ms sufri en carne propia la secuela de la prisin) y romana como Sneca ( quien fue
ordenado a suicidarse o sino ir al vituperio de ser comido por los leones famlicos en un
coliseo), Cicern o Marcus Tullius Cicern y que ms decir de los cristianos de la misma
era, que en realidad no tuvieron la suerte de ser castigados con la privacin de su libertad,
sino que eran retenidos preventivamente hasta que llegara la hora de ser devorados por
los leones; el hecho de ser retenidos era considerado como privacin de su libertad, sin
embargo dicha retencin era slo un depsito provisional (algo as como una detencin
preventiva) de condenados para penas ms graves de cierta estabilidad temporal, sobre
todo entre los romanos, y lleg a tener bastante similitud con lo que hoy conocemos por
prisin, Sin embargo, la prisin, hasta finales del siglo XVI, constituy el lugar de
detencin de los culpables de un delito (leve o gravoso), esgrimindose bsicamente
para contencin y guarda del reo no como medio represivo en s, sino, ms bien, como
medida eficaz para mantenerlos seguros hasta que fuesen juzgados y, a continuacin,
procederse a la ejecucin de las penas, convirtindose la prisin como una antesala a las
torturas y martirios, donde los acusados esperaban, generalmente en condiciones
infrahumanas, el acto del juicio pblico o privado. Entendida aquella, como lo hemos
sealado ut supra, como la crcel de custodia la misma que llega a imponer frente a la
prisin, entendida y aplicada como pena. Su caracterstica es el aislamiento, su
separacin del contexto social.
Por otro lado nos encontramos con los monasterios, casas de trabajo y, por lo general,
con construcciones cerradas, destinadas al confinamiento de un grupo social. Sin
embargo, ninguna de stas contemplaba la reincorporacin del preso resocializado a la
sociedad, no obstante lo escrito lneas arriba, es preciso esquematizar dentro de este
marco histrico tres etapas esenciales que marcan el nacimiento de las penas carcelarias:
la poca feudal, los siglos XV y XVI en Inglaterra y Holanda y, la revolucin industrial, las
cuales, sin duda reflejan el origen de estos institutos penitenciarios; Por tanto, la idea de
situarnos en estos tres marcados perodos de la historia surge de la tesis segn la cual
existe una conexin definida entre el surgimiento del capitalismo y su modo
de produccin y el origen de la institucin carcelaria moderna. En el sistema feudal,
considerado pre capitalista, donde el poder econmico radica en unos pocos que son
amos y dueos de su feudo, no existe la institucin carcelaria como tal, ya que el castigo
punitivo como consecuencia de la comisin de un delito tena una filosofa distinta a la
consideracin de la pena como una venganza, establecindose penas correccionales y
destinando la prisin a la enmienda del condenado, a fin de que ste reflexione sobre su
culpa y se arrepintiera.
Asimismo, en esta poca aparecen dos clases de encierro que, si bien en forma
excepcional a la regla general de la crcel de custodia, parecen centrar un precedente
histrico de inters en la evolucin de la prisin: nos referimos a las prisiones de Estado y
a la prisin eclesistica, las ideas religiosas justifican el sufrimiento corporal no slo en el
momento de ejecutar la pena, sino tambin, de forma indirecta, durante el procedimiento,
la correlacin delito-pecado y pena-penitencia implicar que no hay nada mejor para
saber si un hombre es culpable que su propia confesin; A mrito de que dicho modelo no
contempla la posibilidad del trabajo asalariado, la pena-retribucin no estaba en
condiciones de encontrar en la privacin de la libertad, medida en tiempo, un equivalente
al delito. Entonces, el dao se regulase sobre otra clase de bienes distintos a la libertad,
tales como la vida, la integridad fsica, el dinero, la prdida de estatus o el destierro, a fin
de controlar los efectos negativos que pudiera generar un crimen cometido, colocando en
peligro a la organizacin social.
Luego con el trascurrir con el tiempo el sistema penitenciario cannico va a cambiar el
rumbo del rgimen carcelario, dejando como secuelas positivas el aislamiento celular, el
arrepentimiento y la correccin del condenado, as como ciertas ideas tendientes a buscar
la rehabilitacin del mismo. Por ello, constituye un precedente valioso de la prisin
moderna, el mismo que sirvi para paliar en parte la dureza, la crueldad omnmoda del
sistema punitivo existente, haciendo surgir una finalidad en la pena privativa de libertad de
la que hasta entonces careca
Luego la humanidad siguiendo su desarrollo histrico y, llegada la crisis del feudalismo siglos XV y XVI-que trajo consigo la disolucin de los monasterios, la secularizacin de los
bienes eclesisticos, la expropiacin de tierras, la desintegracin de los feudos y la
expulsin de una gran masa campesina a la que, a su vez, se le cambian sus mtodos de
labranza, empezando a conformarse una inmensa poblacin de desocupados, indigentes,
vagabundos y grupos de bandidos que llenan las ciudades en donde se vea ya una
actividad comercial importante. Este momento histrico va a caracterizarse, pues, por un
aumento considerable de la criminalidad, favoreciendo el desarrollo de las penas
privativas de libertad, que va a concretarse en la construccin de edificios expresamente
dedicados a albergar mendigos, vagos, prostitutas y jvenes rebeldes, a fin de procurar su
correccin. Las personas, sbitamente arrojadas de su rbita habitual de vida, no podan
adaptarse de una manera tan repentina a la disciplina del nuevo Estado; su maldad no es
mucha y son demasiados para ahorcarles a todos, De ah que, a fines del siglo XV y
durante todo el siglo XVI, prolifere en toda Europa Occidental una legislacin sanguinaria
contra la vagancia.
La importancia es comprender que se encontr en estas casas de correccin como un
instrumento de regulacin del costo de la mano de obra, pues las casas de trabajo se
incorporaron al proceso productivo y mantenan una mano de obra barata que entra en
plena competencia con quien contrata el empleo libre. El trabajo es tan duro que las
condiciones en el interior de la casa de correccin, con fines ms de explotacin que de
enmienda produce en el exterior un fenmeno que puede asimilarse a la prevencin
general, ya que la intimidacin que ellas reflejan, hacen que el trabajador libre, antes que
terminar all recluido, prefiera aceptar las condiciones impuestas a su trabajo asalariado.
Su brutalidad y represin despiadadas sirvieron, adems, para apagar los primeros brotes
de organizacin obrera y proletaria, por lo que, se multiplicaron rpidamente por todo el
continente Europeo.
Luego vendra la revolucin industrial que marcara otro punto de referencia esencial. Es
as que con la aparicin de la mquina, los procesos de produccin se modernizan y
agilizan, pasando de un sistema de manufactura a la fbrica y trayendo como
consecuencias la disminucin en la utilizacin de la mano de obra, bajos salarios y
absoluta prdida de competitividad de la produccin de estas casas de trabajo con
respecto a la industria naciente, fomentando la desigualdad y aboliendo algunas
consideraciones que se obtuvieron para la clase proletaria. Sin embargo esa desigualdad
hace renacer una delincuencia inusitada que no slo se reprime sino que necesita,
sustituir progresivamente la vieja idea de casa de trabajo por la de centro de
detencin, cuya misin de autoridad y explotacin se reduce a la idea de vigilancia, de
control, que suple al castigo, de la que son ejemplo las estructuras sociales cerradas.
SISTEMA PENITENCIARIO PERUANO
Existen 84 establecimientos penitenciarios que se encuentran en operacin, distribuidos
en 8 direcciones regionales. La administracin de los establecimientos penales se
encuentra distribuida en un 63% para el INPE Y UN 37% para la PNP.
En el sistema carcelario peruano existen tres factores concomitantes: una poblacin
excesiva, falta de infraestructura adecuada y exiguo presupuesto destinado para esta
rea.
INFRAESTRUCTURA INADECUADA
De los 84 establecimientos penitenciarios 30 tienen antigedad mayor a 40 aos (37%) y
13 tienen una antigedad entre 20 y 40 aos, estos albergan a 11 860 internos en
condiciones de deterioro en infraestructura.
El INPE seala que 49% presenta regular estado de conservacin y funcionamiento,
mientras que los que presentan mal estado son aproximadamente 30%, debido a que son
reas muy reducidas que imposibilitan la recreacin como la rehabilitacin de los internos.
Esta situacin produce hacinamiento carcelario al tornarse deficientes e insuficientes los
recursos lo que trae como consecuencia que la clasificacin de los internos no sea
eficiente haciendo que la rehabilitacin sea imposible, facilitando la aparicin de
corrupcin, drogas y dems comportamientos que solo agravan la situacin tornndola
catica e incontrolable.
POBLACIN EXCESIVA
Las crceles peruanas estn sobrepobladas con un exceso de 14 000 internos (con
19000 plazas y 33000 internos) y en la actualidad prcticamente hacinados viven ms de
22 mil reclusos en los diversos penales del pas debido a que la actual infraestructura
penitenciaria solo tiene una capacidad para albergar a 27 mil internos, refiri el jefe del
INPE, Jos Prez Guadalupe.
El Derecho penal est basado en el principio noveno del ttulo preliminar la pena tiene
funcin preventiva, protectora y resocializadora. Las medidas de seguridad persiguen
fines de curacin, tutela y rehabilitacin, por lo que la privacin de libertad solo es un
medio para que podamos rehabilitar a aquella oveja negra que se sali del camino del
bien, por lo que tenemos que alejar de nuestra psique cualquier nocin de justicia penal
que implique relacionarlo con castigo para el delincuente pues como tanto el cdigo penal
como la constitucin y las normatividad internacional reconoce ( y a las que el Per est
adscrito) el sistema no busca castigar al delincuente simplemente le priva de libertad para
poder encargarse de su tratamiento rehabilitador (obligacin monoplica que tiene el
Estado).
La prisionizacin estudiado por el socilogo DONALD CLEMMER, es la adaptacin que
sufren los internos a la subcultura de la crcel, este proceso de aceptacin vara segn
los individuos, sus propios valores, costumbres, personalidad, etc.
La situacin de la sobrepoblacin se agrava al revisar las cifras respecto al nmero de
procesados y sentenciados de la poblacin de internos, teniendo como resultado que
70.5% estn en calidad de procesados, y 29.5% en calidad de sentenciados, asimismo
92.95% son internos de sexo masculino y 7.06% son de sexo femenino. La mayor
poblacin se encuentra principalmente en lima con 52.37% en Lurigancho, el cual alberga
al 25.9% de la poblacin a nivel nacional. Esto significa que aproximadamente la cuarta
parte de la nacin peruana est en el penal de Lurigancho
EXIGUO PRESUPUESTO
El presupuesto ha disminuido anualmente, lo que ha llevado a declarar en emergencia el
sistema carcelario, es importante recalcar que la poblacin nacional ha venido
incrementndose mientras que el presupuesto para el INPE parece estarse reduciendo,
tal vez por polticas de austeridad o por la incapacidad del gobierno de poder percibir que
la proporcin presupuestal es inadecuada para la cantidad de poblacin de internos que
existe. Este factor de falta de presupuesto razonable es el ms importante para la
solucin del estado de emergencia que tenemos actualmente respecto de la problemtica
penitenciaria de nuestro pas. Al incrementar el presupuesto los establecimientos
penitenciarios podrn ofrecer el servicio al que estn destinados y para los que fueron
originariamente diseados, brindando eficiencia en la rehabilitacin de los internos.
CONCLUSIN
Es menester entender que solo el incremento del presupuesto institucional no es la
solucin definitiva del problema penitenciario en el pas, pues mientras no podamos
controlar los ndices de personas que delinquen, que estn en aumento, ningn
presupuesto ser suficiente. Por ello la estrategia final debe ir de la mano con polticas de
prevencin del crimen ms intensa, buscando evitar que las personas cometan delitos
(evitar el aumento de poblacin carcelaria) ello se lograra con una buena estrategia que
incida en la educacin de la sociedad civil, incorporando nuevas tcnicas de rehabilitacin
de internos y con un derecho penal sustantivo y adjetivo proporcionales en tiempo de
ejecucin, pues una justicia tarda no es justicia.
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Como es sabido fue Bentham el creador del panptico (1791), proclive a las ideas de
seguridad, economa y mejora moral; considerado como una verdadera mquina de la
disciplina, trata de una obra arquitectnica que gira en torno a una torre central con
corredores dispuestos radialmente, de tal manera que desde el centro se puede mantener
el control y la vigilancia de toda la estructura. Al respecto Michel Foucault destac que
Bentham haba sentado el principio de que el poder deba ser visible e inverificable, o sea
visible a que el detenido tendr que sin cesar ante los ojos la elevada silueta de la torre
central de donde es espiado, e inverificable por cuanto el detenido no debe jams si en
aquel momento se le mira, pero debe estar siempre que puede ser mirado.
Este discurso calific al delito como el producto de la indisciplina de los pobres que no se
adaptaron al proceso de industrializacin, por lo que las prisiones se convirtieron en
verdaderas mquinas de la disciplina, ampliando el concepto hacia todos los rdenes,
pues el industrialismo introdujo la pauta disciplinaria como un modelo social.
Se dese establecer un rgimen carcelario con fines reformadores, sigui desplegndose
con gran vigor en Inglaterra, siendo una de sus caractersticas ms destacadas el empleo
del aislamiento celular que continuar siendo elemento esencial de los sistemas
penitenciarios del siglo XIX. No obstante, las ideas penitenciarias de Bentham, moldeadas
en el panptico, no alcanzaron la realizacin inmediata que merecan, y as, su
primer proyecto para construir una prisin, no prosper por algunos desacuerdos entre el
rey Jorge III y el autor.
Con el trascurrir del tiempo, y con el discurso contractualista, fue el modelo capitalista
origin una gran masa de pobres y proletarios, quienes fueron los ms proclives a
delinquir; mas surge la interrogante: qu clase de bienes tiene esta poblacin para
retribuir un mal ocasionado? Obviamente que ninguno. De ah que, lo nico que pueden
ofrecer es su fuerza de trabajo, que se limitar en el tiempo con la privacin de la libertad.
El nuevo sistema de prisin caus mucho horror y tuvo filsofos opositores que
abanderaron la humanizacin de las crceles unidos por un sentimiento comn: la
reforma del sistema punitivo, destacndose entre ellos: Cesare Beccaria y John Howard.
El primero es ampliamente conocido por su obra De Los Delitos Y Las Penas. Fue quien
traz las bases para la reforma de las penas, considerando que el fin de las penas no es
atormentar y afligir al delincuente, ni deshacer un delito ya cometido, sino impedir al
reo causar nuevos daos a sus ciudadanos y retraer a los dems de la comisin de otros
iguales.[40]
Beccaria seala que la pena ha de atender a la prevencin general y a la utilidad de
todos; adems, debe ser necesaria, aplicada con prontitud, cierta y suave, al mismo
tiempo, declarndose proslito de la proporcionalidad que debe existir entre el delito y la
pena.[41]
Aparece, al respecto, en los intentos de reforma penal una nueva exigencia derivada del
espritu de clculo propio de los ilustrados como forma de introducir racionalidad. De esta
forma se trata de construir de nuevo la escala de penalidad con una nueva ordenacin de
los delitos segn su gravedad y las penas que les corresponde. Una escala de la
penalidad en la que es fundamental la presencia de la idea de proporcionalidad. Se
impone una concepcin aplicada de la justicia distributiva entre delito y pena que tiene por
finalidad evitar la delincuencia mayor.
Esta informacin es importante tambin porque en este sentido se aprecia que la pena
fsica, como es de verse, difcilmente es proporcional a la culpa y a la gravedad del delito,
ya que est limitada por la sensibilidad humana. Si se admite que existe un grado de
sufrimiento, pasado el cual todo hombre es insensible, ello implica que con el castigo
corporal la penalidad est en funcin de un criterio independiente de la culpa y del delito
como es la resistencia al dolor del prisionero.[42]
Con ello y ante esta situacin, frente al castigo corporal, la nueva forma de penalidad por
excelencia: la prisin. Fcilmente cuantificable, susceptible de hacer funcionar la escala
de proporcionalidad de la penalidad, uniforme para todos, apta para ser empleada en la
rehabilitacin social del reo, cumple una serie de requisitos preciosos para una nueva
mentalidad como medio de represin.[43]
Howard[44]el segundo representante ms abanderado e importante, es quien no slo
recorrera la mayora de los centros de reclusin en toda Europa reivindicando su
humanizacin, para lo que publicar tambin su libro El Estado De Las Prisiones, en el
que describe la situacin carcelaria de los presos hacinados en la promiscuidad ms
completa y adems de las vulneraciones casi completas de los derechos ms mnimos de
los presos (el hecho de estar en prisin lo motiv y a la vez le caus un humanismo que le
hizo trasladarse y en conocer en carne propia su desventaja); sus argumentaciones
estriban en: el aislamiento de los presos pero no absoluto; en el trabajo obligatorio para
condenados y en el voluntario para los acusados; recomienda la clasificacin de reclusos
en acusados, convictos y deudores.[45] As como la escisin omnmoda entre hombres y
mujeres; adems, que en el tratamiento de los presos deban primar los sentimientos
humanitarios y religiosos.[46] As las cosas, trat de incorporar la idea de humanidad a
diversos aspectos del rgimen carcelario, iniciando una corriente que se ha
llamado penitenciarismo, sustentado en formulaciones bsicas como son: el aislamiento,
el trabajo y la instruccin, que hoy constituye el ncleo de los sistemas penitenciarios
vigentes.[47]
De los filsofos citados, uno a uno se pronunci en contra de la pena de muerte, la
tortura, el tormento, los juicios secretos, la oscuridad de las normas, la desigualdad del
tratamiento de acuerdo a las clases sociales, la equivalencia del castigo segn el mal
causado; en fin, la recuperacin del respeto a los derechos humanos y a la dignidad de la
persona.[48]
De ah que las nuevas ideas humanitarias no deben conducirnos a pensar que presidieron
a partir de entonces la ejecucin de la pena privativa de libertad y a que lograsen un
cambio radical del estado de las prisiones o a paliar sus vestigios de crueldad; por el
contrario, las prisiones siguieron caracterizndose por una arraigada crueldad.
As las cosas, ya en el plano jurdico, tardaron incluso un milenio en plasmarse las
reformas e incluso en el siglo XVIII la prisin preventiva se concibi tambin como un
medio de tortura judicial para lograr la confesin del inculpado.
Por tanto, el pensamiento ilustrado consigui tres importantes resultados: por una parte,
se origina una cierta tendencia humanista entre la opinin pblica y los gobiernos; por
otra, la ejecucin de la pena se normativiza, aportando mayores ndices de garantas
jurdicas para los reclusos; y, finalmente, se introducen modificaciones sustanciales tales
como el sistema progresivo, el internamiento celular o la restriccin de los castigos
corporales y el uso de instrumentos de terror (grilletes, esposas, cadenas). [49]
NATURALEZA DE LA CARCEL:
Cmo entender la naturaleza de las crceles y los castigos. Para ello debo precisar que
fueron las principales e importantes del entramado de la jerarqua de poderes y, por ende,
de la legitimidad del poder del rey.
Y posteriormente fijar las bases ideolgicas e institucionales del sistema represivo
proceden, como dijera ut supra, de la Edad Media, de manera que para analizar los
cambios registrados y los elementos que perduraron en dicho sistema se debe partir de la
larga data de la pena y la prisin.
Luego observar la transicin de las prcticas represivas servir necesario determinar la
evolucin de los factores mentales alrededor de estas prcticas, mientras que las actas de
cabildo y las visitas de crcel proporcionarn un acercamiento similar, pero con los
factores materiales.
El delito, dentro de esta jerarqua y valores de legitimidad, era sinnimo de desorden y
anarqua. Era una manifestacin de la rebelin y disconformidad ante el poder del
monarca, la lite social o la Iglesia, las mismas que asuman representaciones simblicas
de opresin terrenal y espiritual para los sectores subalternos[50]
Por tanto, para detener el delito, el sistema represivo utiliz en primera instancia el castigo
y el suplicio como los medios ms eficaces para restaurar el orden y la soberana del
monarca. Estas prcticas, consideradas de Antiguo Rgimen, utilizaron el dolor que se
aplicaba al cuerpo del criminal, o la destruccin del mismo para lograr la purificacin y
el equilibrio social[51]
Es ah que la crcel, por otro lado, fue sometida a algunos cambios en su funcionamiento.
Durante el Antiguo Rgimen, se le adjudic la funcin de ser un "almacn de presos",
hasta que a stos se les ejecutara la sentencia. No obstante, a raz de las corrientes
ilustradas del siglo XVIII, se convirti en otra forma ms de castigo, en donde la vigilancia
constante, la disciplina y la reclusin del condenado sustituyeron al castigo y al tormento
como medios punitivos[52]Hay que sealar que a pesar de este cambio importante en su
funcionamiento, la crcel fue el lugar en donde los castigos y los suplicios continuaron
ejecutndose, lo que las convirti en prcticas clandestinas y lejos de la vista de la
sociedad.
FUNDAMENTO DE LA CRCEL:
Existe una serie de Teoras que durante el devenir histrico han tratado de dar
explicaciones es el fundamento al castigo penal y, por ende a la prisin, tenemos a un
primer grupo que est constituido por las llamadas teoras absolutas de la pena, las
cuales conciben a sta como un "fin" en s misma[53]
Un segundo grupo est formada por las llamadas teoras relativas de la pena, por la cual
ests conceban a la pena como un medio para la realizacin del fin utilitario de la
prevencin de futuros delitos.
Existe un tercer grupo que son las denominadas Teoras Mixtas, fundamentadoras de la
pena , integrada por la Teora de la Unin la misma que intenta combinar los elementos
legitimados de la Teoras Absolutas y de la Teoras Relativas en una suerte de TEORIAS
UNIFICADORAS. Siguiendo o sea que ella slo tiende hacer una especie de combinacin
de varias teoras, en un mbito de fines divergentes de los modeloscombinados conduce
a la indeterminibilidad de la pena[54]
Respecto a la Teora o Retributiva que en resumen consiste el ojo por ojo diente por
diente. La pena se justifica por su valor intrnseco valor axiolgico, como un deber se
meta-jurdico que poseen s mismo su propio fundamento. Esta teora posteriormente
entr en crisis con el Iluminismo, sin embargo posteriormente fueron relanzadas gracias a
dos versiones laicas: a) Tesis Kantiana y b) Tesina Hegeliana. La primera hace una
mencin a la cuestin moral, es decir que la pena es una retribucin tica (justificada por
el valor moral de la ley, la cual posee un imperativo categrico que ha de salvarse, si
necesidad de pensar en ninguna utilidad social). La segunda tesis est basada en una
retribucin jurdica (justificada por la necesidad de reparar el derecho -el cual expresa la
voluntad general - con una violencia contraria que restablezca el orden violado por el
delito -que expresa una voluntad particular-).
Sin embargo luego devendra en una serie de problemas completamente distintos, esto es
los de la razn legal y la razn judicial de la pena. En tal sentido se dice que la teora de la
retribucin elude el problema de la legitimacin externa de la pena, por tanto, indicar que
la pena est justificada frente a la aparicin del delito (o del pecado) solo equivale a decir
"cuando" est justificada, pero no por qu lo est. Este equvoco (filosfico) proviene de la
total confusin entre moral y derecho, entre validez y justicia, entre legitimacin interna y
justificacin externa.
Lamentablemente esta teora an seguida por los pases islmicos o rabes, amn de
algunos pases Hispanoamericanos que predican en sus cdigos las teoras relativas (con
sus variantes) lo cual slo es tinta en papel mojado, porque en realidad aplican la teora
retributiva.
Luego apareceran las Teoras Relativas, referidas a que como fin de la pena no se puede
mirar al pasado, sino mirando al futuro (desde la enmienda del infractor a la defensa
social, a la intimidacin, neutralizacin e integracin). En resumen lo que buscan estas
teoras es la utilidad en la pena.
Rivera[55]citando a Ferrajoli seala ste que "el utilitarismo es el presupuesto necesario
de cualquier doctrina penal acerca de los lmites de la potestad punitiva del Estado y se
desarroll por obra del pensamiento iusnaturalista y contractualista, con el que se
pusieron las bases del Estado de Derecho y, junto con l del derecho penal moderno.
En esa perspectiva, son cuatro las teoras relativas o utilitarias que intentan justificar la
pena:
a) Teora de la Prevencin Especial positiva o de correccin: la misma que
atribuyen a la pena la funcin positiva de corregir al reo[56]
b) Teora de la Prevencin Especial negativa o de la incapacidad: la misma que la
asignan la funcin negativa de eliminar o neutralizar al reo.
c) Teora de las de la Prevencin General positiva o de la integracin: la misma que
le asigna la funcin positiva de reforzar la fidelidad de los asociados al orden
constituido.
d) Teoras de la Prevencin General negativa o de la intimidacin: Que le asignan
la funcin de disuadir a los ciudadanos mediante el ejemplo o la amenaza de la
pena.
Como podemos ver estas teoras o doctrinas utilitarias se diferencian entre si
dependiendo que se una u otra finalidad preventiva la escogida como fin exclusivo o
privilegiado de la pena. Esta diferenciacin comenz hacia finales del siglo XVII,
fundamentalmente por obra de los juristas.
Al respecto son muchos los pases, sobre todo los de Amrica Hispnica que han acogido
en sus Cdigos la doctrina de la Prevencin General positiva o la Especial positiva. En el
caso peruano como dijramos a pie de pgina acogi este segundo postura en su artculo
IX del Ttulo Preliminar que la letra dice:
"La pena tiene la funcin preventiva, protectora y resocializadora. Las medidas de
seguridad persiguen los fines de curatela; tutela y rehabilitacin."
En este orden de ideas quiero concluir este acpite en el mismo sentido
la jurisprudencia peruana se ha pronunciado al respecto:
El derecho penal moderno asume los principios doctrinarios bsicos de mnima
intervencin, humanidad, proteccin y resocializacin de la pena, contenidos tanto en
la Constitucin Poltica del Estado, como en los artculos octavo y noveno del Ttulo
Preliminar del Cdigo Penal Peruano vigente y estos mismo principios que son
lineamientos doctrinarios filosficos que rigen y regulan el poder punitivo del Estado,
establecen que el Derecho Penal actual es una ltima ratio para su aplicacin y que la
misma debe buscar la reincorporacin del sujeto infractor al seno de la sociedad y no
destruirla fsica y moralmente, en el entendimiento de que la realidad carcelaria en
nuestro pas es sumamente drstica y generadora de perjuicios irreparables en
la persona de los condenados a pena privativa de libertad . Siendo el criterio que subyace
en el principio de humanidad es el permitir la aceptacin y el respeto hacia
las normas jurdicos penales en la medida que la finalidad de las sanciones no se base en
fundamentos empricos con el afn de causar temor en la poblacin por cuanto la pena
debe ser vista como un mal necesario, dado que es un injerencia coactiva en la esfera de
los derechos de un sujeto, el autor de un delito, a quien , por lo dems, no se le puede
gravar con cargar insoportables o permanentes , tal como se deduce de la doctrina de la
doctrina comentada por el jurista Jescheck "respecto a que todas las relaciones que
surgen del derecho penal deben orientarse sobre la base de la solidaridad recproca, de
la responsabilidad social con los reincidentes , de la disposicin a la ayuda y la asistencia
social y a la decidida voluntad de recuperar a los delincuentes condenados"[57]
3.2. LOS SISTEMAS PENITENCIARIOS Y SUS FINES DE LA EJECUCIN
PENITENCIARIA.
3.2.1 EVOLUCION: Durante la Historia de la Crceles ha surgido Sistemas Penitenciarios
y sus fines de la ejecucin penitenciaria. De ah que es necesario hacer un breve recuento
histrico sobre dichos Sistemas.
La crcel hasta finales del siglo XVIII era un lugar de custodia, salvo algunas excepciones
de la crcel de Estado por razones polticas y para los nobles y de la crcel cannica,
de carcter celular, para los eclesisticos.
Como refiere carlos mir puig[58]al referirse a Ulpiano en su obra Digesto: De poenis deca
que la crcel no era para el castigo, sino para "ad continendos homines" (para contener a
los hombre), lo que se repite en la Partidas y en cierta medida en el Libro de las
Costumbre se Tortosa. Siguiendo con el devenir histrico que ya fenece a finales del siglo
XVIII. Sin embargo las verdaderas penas o castigos en ese entonces era la muerte, las
penas corporales, infamantes y pecuniarias. La crcel serva como depsito de custodia
para asegurar la presencia del acusado en el juicio, ya se a para cumplir la pena de
muerte o el castigo corporal.
Ya en con la Revolucin Francesa en 1789 se llega a instaurar los que en conocemos
como prisin, eliminando la pena de muerte o los castigos corporales y haciendo el
encierro en ms "humano"; pero primero hay que apreciar que dichas crceles tuvieron
sus orgenes con algunos aciertos y desaciertos, por cuanto no exista la idea
arquitectnica penitenciaria plena, sino que la prisin se inici como cubculos de piedra
yhierro, donde caba una o dos personas.
Las causas fundamentales que contribuyeron a la transformacin de la privacin de la
libertad de mera custodia a reaccin social sustantiva fueron cuatro: a) una razn de
poltica criminal, pues tras la crisis del feudalismo, el desarrollo de la vida urbana y
las guerras que arrojaban a las personas de sus ciudades, que formaban legiones de
mseros mendigos errantes, y "demasiados para ser ahorcados", b) una razn penolgica,
consistente en el innegable desprestigio de que comienza a gozar la pena de muerte, que
no intimida, pues no ha impedido el aumento del nmero de los delitos , y es ms humana
la pena de privacin de libertad; c) una razn socioeconmica, cual es "mano de obra
barata"[59] , y d) una razn de resurgimiento de la tradicin cannica completada con la
filantropa protestante.
3.2.2. LOS SISTEMAS: Gracias al aporte de Beccaria, con su obra "De los Delitos y las
penas, Howard con su obra El estado de la prisiones en Inglaterra y Gales de 1777 y de
Bentham con su obra el Panptico de 1791 fueron acogidos con entusiasmo en Europa,
aunque con mucho letargo para su aplicacin de dichos sistemas penitenciarios; sin
embargo fue en los Estado Unidos de Norteamrica que se desarrollo con mayor
entusiasmo el Sistema Penitenciario sobre la base de antes referidos juristas. As que
durante los siglos XIX y XX surgen dos grandes sistemas penitenciarios.
El Sistema Penitenciario Norteamericano y el Sistema Europeo.
3.2.2.1 El Sistema Penitenciario Norteamericano
A) Sistema Filadlfico: O pensilvnico o celular se caracteriza por aislamiento celular
completo, diurno y nocturno, slo interrumpido por un breve paseo que haba de darse en
silencio al aire libre; ausencia de visitas exteriores (las nicas visitas efectuadas en la
celda eran efectuadas por el Director, el maestro, el capelln, etc.); ociosidad casi total ,
aunque ms tarde se admitira el trabajo como medio de romper la monotona, pero ste
se realizaba en la misma celda y era improductivo; higiene y alimentacin adecuada;
orden y disciplina se guardaban severamente.
La ventaja de dicho sistema: evitaba la corrupcin y el contagio entre los reclusos;
facilitaba la vigilancia evitando las evasiones; evitaba la homosexualidad al no tener
relacin los presos entre ellos; no era necesario contar con mayor nmero de personal de
cuidado o vigilancia (funcionarios).
Las desventajas de dicho sistema: Poda conducir al deterioro mental
(psicosis carcelarias); no poda obtenerse la rehabilitacin por el trabajo; econmicamente
era costoso, pues requera establecimientos muy amplios para albergar en celdas
individuales a todos los presos.[60]
B) Sistema Auburniano: Este sistema penitenciario debe su nombre a la ciudad de
Auburn en que se estableci un nuevo establecimiento penitenciario.
Las caractersticas principales de dicho sistema era el aislamiento celular nocturno; vida
en comn durante el da dedicada al trabajo, bajo regla de silencio absoluto, montndose
talleres industriales en la crcel donde trabajar, pudiendo tambin trabajarse ene le
exterior en canteras de piedras o mrmol cercanas; prohibicin de contactos exteriores,
no permitindose ni las visitas de los familiares.
Este sistema tena la ventaja de: permitir una eficaz organizacin del trabajo en comn de
los presos y una mayor calidad de los trabajos efectuados, que eran tiles; suprima el
completo aislamiento; el silencio impeda el concierto entre los delincuentes; el costo era
ms reducido y el trabajo produca ganancias.
Este sistema tambin tuvo desventajas: el silencio absoluto era contrario a
la naturaleza social de los hombres; los castigos corporales a la ms mnima infraccin
reglamentaria, que aumentaban el odio y la inadaptacin social.
C) Sistema de Reformatorio: o de Elmira, por aplicarse a dichos establecimientos de
jvenes, cuyas caractersticas son: sentencia indeterminada; aislamiento nocturno;
actividades comunes diurnas; jvenes mayores de 16 aos y menores de treinta aos;
delincuentes primarios.
Los beneficios de dicho sistema eran la separacin de jvenes de los adultos; conjunto de
actividades intelectuales, fsicas o profesionales; clasificacin de los jvenes segn
la conducta observada.
Las desventajas: disciplina militarizada; insuficiencia de personal y dudosa preparacin
del mismo; caractersticas arquitectnicas de mxima seguridad.
Hay que comentar que el Sistema penitenciario Filadlfico tuvo poco xito en EE.UU de
Norteamrica, sin embargo en Europa tuvo cierta acogida en algunos pases como
Inglaterra, Blgica, Suecia, Francia, Dinamarca, Noruega, Holanda y Rusia.
3.2.2.2. EL SISTEMA EUROPEO:
Es en Europa donde surge el llamado sistema progresivo , ideado por varias personas,
directores de establecimientos penitenciarios, consistente a rasgos generales como idea
central en la divisin en perodos de la condena impuesta, cada uno de los cuales supone
ms libertad para el interno y mayor disminucin de la intensidad de la pena como
consecuencia de la conducta del recluso, atravesando distintas etapas por su orden, en
paulatina ascensin, que van desde el aislamiento celular hasta la liberacin. As las
cosas la duracin de la pena dependa, en parte, de la conducta del penado en prisin, de
modo que el trabajo y la buena conducta se convierten en factores decisivos en el
cumplimiento de la pena de la prisin que se ve rebajada sustancialmente.
A) Sistema Maconochie: Este sistema debe su nombre al gobernador de Norfolk
(Australia), Alexander Maconochie, implantado en 1840 de un sistema original para
tratar de corregir a los presos. Se meda la duracin de la pena por una suma de
trabajo y buena conducta impuesta al condenado. La suma se hallaba
representada por un nmero determinados de marcas o boletos, de tal forma que la
cantidad de marcas que cada penado necesitaba obtener antes de su libertad,
estuviese en proporcin con la gravedad del hecho criminal y la pena impuesta. Al
recluso se le daba una especie de salario que le permita alimentarse y vestirse as
como pagar las sanciones pecuniarias por faltas cometidas en prisin. Con ello se
buscaba el orden y la disciplina. En Inglaterra fue aplicada pero con cierta variante
al original, introdujo tres niveles que debera pasar el penado. El primero consista
en el aislamiento celular, el preso debera estar aislado de da y noche y, con la
posibilidad de ser obligado a realizar trabajos duros y forzados. El segundo nivel
consista en que el penado sala del aislamiento celular, podra trabajar, en total
silencio, de da en la prisin y aislamiento por la noche. Era en este nivel que al
penado se le otorgaba las marcas o tickets por el buencomportamiento y el buen
trabajo realizado dentro del penal. El penado, en funcin a los tickets, tena que
ascender los cuatro niveles que haba fijado el programa, por la suma de marcas o
tickets iba ascendiendo de nivel. As hasta llegar al cuarto nivel que le daba
derecho a salir con libertad condicional o libertad con restricciones, hasta obtener
la libertad definitiva.
B) Sistema de Obermayer: Este sistema debe su nombre al director de la prisin
de Munich a partir de 1842. Se compona: primer perodo, era la primera etapa de
la pena, en que los penados hacan vida en comn, bajo la obligacin del silencio.
Un segundo perodo, tras la observacin de la personalidad del condenado, en el
que los condenados eran agrupados en nmeros de 25 30 con carcter
heterogneo, ya que Obermayer, as como las personas en la vida real aparezcan
mezcladas, tambin en prisin debe procurarse, si no se quiere crear
un clima ficticio que perjudique al preso en su futura incorporacin social. El trabajo
y la conducta hacan a los reclusos obtener anticipadamente su liberacin,
pudiendo llegar a reducirse hasta una tercera parte el total de la condena. As se
llegaba al tercer perodo en que se divida su sistema.
C) Sistema de Crofton: El nombre se debe al Director de Prisiones de Irlanda, Sir
Walter Crofton quien siguiendo las resoluciones del Congreso Internacional
Penitenciario de Londres de 1872 desarroll un programa de asistencia al preso
que trataba de reintegrarlo a la sociedad, para ello aadi algunas caractersticas
tomadas de otros sistemas progresivos como la prisin rigurosa(o lo que llamamos
como celular), el trabajo en comn(el instructivo), el campo intermedio de prisin,
menos riguroso o severo, como una fbrica, granja, y luego vendra la libertad
condicional pero con la condicionante que durmiera en prisin. Pero el hecho que
el preso pasara al grado de libertad condicional implicaba mucho su conducta y
trabajo, caso contrario se obtena una desmerecimiento al grado que haba logrado
como la libertad condicional, pudindola perder, si el caso lo ameritaba.
D) Sistema Montesinos: Este sistema se aplic en mrito al coronel Manuel
Montesinos. Su labor en el presidio de Valencia, en al ao de 1836, le permiti
hacer del trabajo como mtodo correctivo y en la enseanza de oficios como medio
para llegar a ello. Este sistema constaba de tres perodos: 1)Perodo De Los
Hierros, en que el penado se dedicaba a la limpieza y a otros trabajos interiores del
establecimiento, sujeto a la cadena o hierro que por su condena la corresponda,
siendo destinado a una brigada llamada de depsito, donde permaneca, siendo
observado detenidamente, hasta que a su instancia y previa solicitud de un oficio
era destinado a un trabajo; 2) Perodo Del Trabajo, en que el penado se entregaba
al trabajo que era remunerado y a su capacitacin profesional. Dada la variedad de
talleres y capataces especializados que el establecimiento posea; 3) Perodo De
La Libertad Intermediaria, mediante el cual se consegua por aquellos penados que
hubieren observado buena conducta y rendimiento de trabajo y fueren
merecedores de su confianza, en que los penados sala de la prisin para trabajar
en el exterior de la misma de forma continuada y sin apenas vigilancia, lo que era
precursor del actual rgimen abierto.
Hoy en da el Sistema Progresivo, cuestionado por sus detractores, ha sido el que ms
acogida ha tenido en Europa y Amrica; sin embargo este sistema con el trascurrir
del tiempo ha sufrido algunas modificaciones e incorporaciones para su mejora, as
tenemos que hoy por hoy el sistema progresivo se aplica la individualizacin
del tratamiento penitenciario y por ende la resocializacin del penado, elimina los graves
inconvenientes del aislamiento celular absoluto del sistema Filadlfico o pensilvnico,
deshecha la inhumana regla del silencio del sistema de Auburn, fija o incorpora
los tratados de los derecho fundamentales del preso.
Tal es as que tanto en el artculo 72.1 de la LOGP espaola como en el artculo IV del
T.P.del CEP peruano y RCEP, artculo 5, respectivamente; prescriben que el sistema
progresivo del penado implica el tratamiento penitenciario, observacin, diagnstico,
pronstico, clasificacin y el programa de tratamiento individualizado.
3.3. LA CRCEL Y SU IMPACTO CARCELARIO.
La mayora de presos/sas en las crceles de Per, que es un nmero de casi 45 000 se
encuentran privados de su libertad por los delitos de trfico ilcito de drogas, homicidios,
robo agravado, estafa, etc.; y que conviven en un hbitat carcelario infrahumano, por as
decirlo, con una sper poblacin carcelaria, con abuso en sus derechos humanos, y
adems con la corrupcin que campea en casi todas las prisiones con el fin de poder
obtener algunos beneficios dentro del penal que por ley les asiste.
En el establecimiento penal del Callao (prisin para varones), ms conocido como Sarita
Colonia, en honor a una beata peruana, existe una poblacin penitenciaria de 2 037
internos de los cuales 653 presos se encuentran condenados y 1384 se encuentran con
privacin de su libertad preventiva hasta que haya juicio oral y condena. Hay que tomar
en cuenta que existe un grupo de presos extranjeros que viven las penurias de las
prisiones en Per. Solo en dicho centro reclusorio existe el mayor nmero de presos
extranjeros ya que el distrito Judicial de la provincia constitucional del Callao tiene
jurisdiccin sobre los presuntos delitos que se cometan en el aeropuerto internacional
Jorge Chvez y el puerto martimo con llegada y salida internacional. De all que la
mayora de extranjeros son detenidos en el aeropuerto Jorge Chvez por traficar
condroga, en su mayora de caso con cocana[61]y en su calidad de "burrier[62]
Y qu son de sus derechos del los presos que cumplen condena o estn con prisin
preventiva, derechos que contempla la Constitucin peruana y el Cdigo de Ejecucin
Penal, slo en la realidad es tinta en papel mojado.
De all que los estudios de los profesores Garca-Bors i P[63]y Rivera Beiras[64]sealan
sobre los efectos negativos de la prisin producto de la subcultura ya existente en las
crceles y la suma de ste con la subcultura del presunto criminal. De all el impacto
carcelario que supone a los que recin ingresan a prisin, el hecho mismo de encontrarse
con un sistema cultural y una subcultura de cosas distintos al de su hbitat natural, con
razn el dicho popular que reza: "la universidad de la delincuencia es la crcel".
Y qu hay de los presos nacionales o extranjeros cuando ingresan a una crcel ajena y
desconocida, aquella crcel legal a la que hace alusin Bergalli[65]pues indudablemente
que el efecto carcelario es mucho ms dramtico, puesto que se encuentran con una
subcultura carcelario distinto, primero al de su sistema cultural (sociedad de donde
proceden) y, segundo, al de su subcultura delictiva, amn del espacio carcelario que
cuentan los presos extranjeros; as, nos trasladamos a la crcel o Establecimiento
Penitenciario[66]de la provincia constitucional del Callao, que como dijramos lneas
arriba, esta se compone de cinco pabellones las misma que permite la clasificacin de los
presos en funcin a la gravedad y reincidencia de los delitos; as tenemos, que existen el
pabelln de mnima seguridad donde est los presos primarios, por delitos menos graves
y por delitos de violacin sexual. El pabelln de mediana seguridad que como su nombre
lo seala, se encuentra los sujetos que han cometido delitos ms o menos graves o son
jvenes reincidentes (sus edades pueden oscilar entre 18 a 25 aos). El pabelln de
mxima seguridad donde estn los delincuentes reincidentes (sujetos mayores de 25
aos) y por delitos graves. Y por ltimo nos encontramos con el pabelln de presos
extranjeros que en la mayora de los casos son personas que han cometido delitos de
trfico ilcito de drogas.
Esta clasificacin de los internos o presos en la crcel del Callao, en Per, ha permitido,
de alguna manera, el manejo de la poblacin carcelaria, traducido en actividades que
importe el cumplimiento de los fines de la pena establecido en el Cdigo de Ejecucin
Penal y su Reglamento.
Pero lo que nos atae es la realidad que vive el preso en la crcel del Per, y en qu
medida el castigo viene siendo asumido por ste, y claro est que el Sistema Penal y el
Sistema Carcelario de Per dista mucho de una realidad donde el Estado no hace nada
por el respeto mnimo de sus derechos, la realidad es otra, y a tal punto que el
cumplimiento de la pena, mediante la condena, y la realidad carcelaria[67]son muchas
veces incompatibles, por lo que el castigo no cumple su fin resocializador.
Es indudable que el preso nacional o extranjero en las crceles del Per, sufre el castigo
inflingido por el Estado[68]y adicionalmente la condiciones carcelarias que existen, llegan
al extremo que algunos fallecen por la falta de salubridad en dichos centros de reclusin.
Amn de los presos nacionales que no reciben prestacin econmica para procurar
sobrevivir en el da a da. De all que muchas instituciones gubernamentales como la
Defensora del Pueblo y otras no gubernamentales (ONGs) han denunciado que los
derechos elementales de los presos son totalmente vulnerados por los representantes o
autoridades del sistema carcelario del Per, para ello basta con echar una mirada a
los informes que emite mensualmente la Defensora del Pueblo haciendo una balance
deficitario entre poblacin carcelaria y centros penitenciarios, entre derechos de los
presos y sus deberes, transparencia y corrupcin. En este orden de ideas nos remitos a
las estadsticas de la propia institucin carcelaria que es el Instituto Penitenciaro del Per
(en adelante INPE) .
Del anterior cuadro estadstico, proporcionado por el INPE,[69] se aprecia que la
tendencia de la poblacin penal es creciente, notndose un comportamiento lineal entre
los aos 1,997 a 1,999, seguido de una disminucin en el crecimiento y posterior
decrecimiento durante los aos 2000 y 2001 respectivamente. A partir del ao 2,002 hasta
2008 el comportamiento es claramente de tipo exponencial. As mismo se aprecia que en
los aos 2009 y 2010 existe una desaceleracin en el crecimiento de la Poblacin, esto
debido a una poltica de despenalizacin (conmutaciones, gracias presidenciales, indultos
y traslado de condenados nacionales y extranjeros.).
El siguiente cuadro nos ilustra de cmo la poblacin penitenciaria, hablamos incluida la
extranjera, se encuentran hacinadas en los centros penitenciarios cuyas capacidades
exceden sus lmites exigidos por los estndares carcelarios.
De una simple lectura apreciamos que en Lima, capital del Per, hay un hacinamiento del
45%, y adems de advertir que hay el mayor nmero de reclusos/as.
Ante estos datos estadsticos de la superpoblacin carcelaria, nos queda hacer
planteamientos sobre posibles problemas en el sistema jurdico-penal del Per, para ello
nos tendramos que centrar en analizar la actual y moderna poltica criminal[70]impuesta
por el Estado peruano, que busca agravar los delitos y por ende las penas, sin el respeto
mnimo de los derechos del victimario (penado). Pese a ello, y ante la verdad real y la
verdad jurdico-penal, el legislador peruano ha credo conveniente redactar y modificar
normas que propicien deshacinar las crceles. Espaa no es ajena a dichos tratados de
cooperacin judicial y policial con Per, existe pues, un convenio[71]firmado por
representantes de ambos Estados sobre transferencia de personas sentenciadas a penas
privativas de libertad y medidas de seguridad privativas de seguridad privativas de libertad
as como de menores bajo tratamiento especial. A la lectura de dicho tratado apreciamos
que existe un claro respeto de los derechos mnimos del condenado, as tenemos los
principios del Derecho Penal, como la dignidad, derecho penal mnimo y a un trato
justo[72]
El ordenamiento jurdico penal peruano, en su sistema de penas y penitenciario, prescribe
un trato digno para los presos que purgan condena en prisin. Sin embargo, esto es letra
muerta, la pena, como castigo, se ve amparado por el propio Estado en las que sin
embargo hay convenciones y declaraciones del derecho del ciudadano[73]que protegen
los derechos inherentes a todo preso.
EL PRESO Y SU DERECHOS HUMANOS.
El artculo 1 de nuestra Constitucin Poltica del Estado consagra que la defensa de la
persona humana y su dignidad, constituye el fin supremo de la sociedad y del Estado. En
virtud de tal disposicin, todo acto o accin debe procurar su proteccin y desarrollo.
Para Truyol y Serra, la dignidad humana es el valor fundante de los derechos humanos:
"Decir que hay derechos humanos o derechos del hombre en el contexto histrico espiritual que es nuestro, equivale a afirmar que existen derechos fundamentales que el
hombre posee por el hecho de ser hombre, por su propia naturaleza y dignidad; derechos
que le son inherentes y que, lejos de nacer de una concesin de la sociedad poltica, han
de ser por sta consagrados y garantizados"[74].
La dignidad constituye una categora que no excluye por ningn motivo o circunstancia a
ningn ser humano. Por tanto, la proteccin jurdica que de ella emana, se extiende a los
detenidos o encarcelados, sin importar las razones o hechos que determinaron tal
condicin.
En esa lnea, la privacin de libertad por mandato judicial no debe implicar una afectacin
a la dignidad del interno ni a la vulneracin de sus derechos fundamentales, salvo el
mandato judicial implique la restriccin de otros derechos adems de la privacin de
libertad. Tal situacin, no se opone a las limitaciones aceptables de algunos derechos
como consecuencia de una detencin, como la restriccin del trnsito, el pleno contacto
familiar, la obligacin de observar las reglas del rgimen interno, y en el caso de los
sentenciados, la de elegir o ser elegido.
Este acpite para mi modesto entender es la columna vertebral de todo el tema de
resocializacin en la crcel, por ello la propia CPe en el Art. 25.2 - que se halla situado en
la seccin primera del Captulo II, del Ttulo Preliminar -, ha dedicado en un apartado
sobre los derechos fundamentales y libertades pblicas que fija:
"el condenado a pena de prisin gozar de los derechos fundamentales, de este captulo,
a excepcin de los que se vean expresamente limitados por el contenido del fallo
condenatorio, el sentido de la pena y la ley penitenciaria"
Tambin es preciso sealar que la Exposicin de Motivos de la Ley General Penitenciaria
de Espaa 1/79 de 26 septiembre, as como el Cdigo de Ejecucin Penal de Per; el
primero prescribe que:
"el penado conserva todos los derechos reconocidos a los ciudadanos por la normas
jurdicas vigentes, con excepcin, naturalmente, de aquellos cuya privacin o limitacin
constituya precisamente el contenido de la pena impuesta".
A tenor de lo expuesto, podemos colegir que los presos, que se encuentran privados de
su libertad, poseen un status jurdico particular, o sea son sujetos de derechos
fundamentales, claro estn, con ciertas limitaciones que fije la sentencia.[75]
Sin embargo lo que nos alberga hacer un anlisis de los derechos fundamentales de los
recluso, estriba en que en todo Estado Constitucional, Social y Democrtico de Derecho,
deban respetarse en lo ms mnimos aquellos derechos que por mandato constitucional
los ampara; sin embargo, como dice Bergalli el recluso pierde su condicin de ser humano
al momento de pisar el Centro Penitenciario, por cuanto desde ya le es conculcado lo ms
preciado que tiene todo ser humano, incluso el no humano, la libertad, como valor o
naturaleza intrnseca a dicha persona, y como dira Foucault en su obra "Vigilar y
Castigar" hay una sumisin del "cuerpo y del alma" del recluso.[76] As pues, los derechos
fundamentales de recluso quedan en manos del Estado representados por los custodios
del orden de dicho Centros de Reclusin.
Entrando en el anlisis de los derechos fundamentales del recluso, tendremos que hacer
un breve repaso del historial trascurrido y ha pasado por el tnel del tiempo los derechos
humanos, desde el renacimiento hasta la actualidad[77]As tenemos que en el siglo XVI
en los Estado Unidos de Amrica se proclama la Declaracin de Virginia (12 de junio de
1776) y la Declaracin de Independencia de los Estados Unidos de Amrica (4 de julio de
1776), luego vendra la revolucin francesa y la Declaracin de los Derechos del Hombre
y del Ciudadano francs (26 de agosto de 1789). Posteriormente vendra el siglo XX,
despus de la II guerra mundial, la creacin de las Naciones Unidas se lleg al
mximo proceso de positivizacin de los derechos humanos con la Declaracin de los
Derechos Universales del Hombre (1948), la misma que en la mayora de las
Constituciones Polticas de los Estados lo han tomado como prembulo sobre los
derechos fundamentales del hombre[78]
As con el tiempo se han venido dando muchos convenios y pactos sobre los derechos
fundamentales del hombre y la mujer. Esto ha contribuido que los Estados que se hacen
llamar constitucionales, sociales y democrticos de Derecho, estn en la obligacin de
cumplir y hacer cumplir irrestrictamente los que prescribe tanto sus Constituciones y las
Declaraciones de Derechos Humanos que hayan suscrito. Con ello, no slo estarn
incursos los hombres libres, sino aquellos privados de su libertad y que por derecho les
faculta la Constitucin.
Cuando hablamos de derechos fundamentales del recluso no slo est referida a la vida,
sino a los derechos derivados de sta, como vivir dignamente en un reclusorio, contar
con seguridad social, tener un trabajo que permita resocializar al preso, educacin, etc.
Ello, sin lugar a dudas contribuira a mejorar tanto las condiciones de vida del recluso
como su pronta readaptacin y reinsercin a la sociedad.
De all que los entes estatales deban de ceirse al texto expreso de la Constitucin y de
LOGP y CEPp y cumplirlo, sin embargo no es fcil pretender querer cambiar todo un
sistema que viene de dcadas o siglos pasados donde el sufrimiento y el castigo son
meros instrumentos "vlidos" para el recluso, sin respetar en lo ms mnimos sus
derechos.
Ya en su momento, el maestro Bergalli[79]lo expresa con notable claridad cuando seala
que "no puede dejar de mencionarse, cuando se habla de "derechos" de los internos, en
virtud de qu principio se legitima un cuadro de intervenciones destinado a obtener una
mera adhesin de conducta por la va de un sistema de "premios" a la fidelidad de
la autoridad institucional o de quien la representa.
Estos premios, que se otorgan sobre una base legal (progresin de grado y permisos de
salida), responden sin embargo a unas tcnicas psicolgicas de puros reflejos provocados
que, obviamente, poseen un efecto limitado en el tiempo y se orientan a obtener un
resultado inmediato, condicionado a una meta prefijada".
ESPACIO, TIEMPO Y TRABAJO EN LA CRCEL.
Este acpite lo realizamos inspirado en el subcaptulo sobre el mismo tema que desarroll
matthews[80]
ESPACIO. De los puntos importantes de la Crcel es el espacio, lugares donde el
preso se encontrara meditabundo, encendiendo un cigarrillo, pensando en un
recinto de cuatro paredes, sobre su pasado, presente y tal su futuro. Aquel espacio
donde tendr que pasar parte de su condena (de su vida); por ello la importancia
de ver como son los espacios carcelarios tanto en Espaa como en Per, es tan
importante como su alimentacin y salud, por cuanto han que vivir en dichos
lugares, las personas que se encuentran privadas de su libertad por un tiempo
determinado por la condenada.
Pero muchos desconocemos la razn de ser de la arquitectura carcelaria, para qu sirve.
De all que la arquitectura penitenciaria como una manifestacin y un resultado, como una
respuesta en el plano material, al planteamiento combinado de todas las disciplinas
penitenciarias desde el Derecho Penal y Procesal hasta el Derecho Penitenciario;
concebido como un conjunto de normas que rigen la vida del individuo desde el momento
en que recobra su libertad absoluta, cuya finalidad a su vez, es crear el marco fsico
adecuado para el desarrollar la amplia serie de actividades que capaciten al individuo,
para que sea til a la sociedad y se reintegre armnicamente a la misma[81]La
funcionalidad de la construccin, en cuanto a la organizacin de sus espacios interiores y
exteriores, deber permitir que se reconozca en el interno a un ser humano, cuyas
necesidades deben ser satisfechas y a su vez facilitar el desarrollo de las actividades que
ah se generen. Formalmente se deber crear un clima de seguridad en
un ambiente similar a la vivencia en libertad, en donde los espacios y autoridades debern
contemplar en todo momento el respeto a la dignidad del ser humano El programa
arquitectnico, como conjunto de requisitos en materia de espacios y formas,
instalaciones e interrelaciones funcionales entre los diferentes servicios, constituyen el
penal, una meta, un objetivo que no puede ni debe entenderse ajeno a las necesidades
que las reas competentes y finalidades del tratamiento penitenciario.
La forma como marco fsico del establecimiento depender de la calidad de los ambientes
susceptibles de crearse, calidad que debe ser coherente con las caractersticas sociales
psicolgicas de quienes van a habitarlo. Es decir, las formas debern manejarse en base
a conceptos para finalidades ambientales.
El establecimiento de reclusin, entonces deber responder a dos finalidades principales:
a) asegurar que el procesado este a disposicin oportuna ante la autoridad judicial o que
el sentenciado compurgue efectivamente la pena impuesta por la autoridad judicial; b) El
establecimiento tendr como finalidad el propiciar para procesados y sentenciados, la
readaptacin como medio para reducir el costo social de la reincidencia del delito.
Por otra parte, si en forma anloga con los principios de flexibilidad y libertad vigentes en
la arquitectura penitenciaria, entonces conveniente es tender a crear el ambiente
estimulante para el desarrollo del ser humano. El ambiente creado dentro del proyecto, en
su dureza o flexibilidad, es pues en su ltima instancia, el resultado de un juicio
de equilibrio entre estas dos tendencias, juicio que se establece para que el ambiente,
como resultado final del diseo, sea el ms adecuado para la funcin especfica de cada
una de las reas o zonas del conjunto construidas.
Lo que se pretende, no es construir un hotel de cinco estrella, es sustituir las viejas
mazmorras, y prescindir de la promiscuidad por la higiene, el tormento por la comodidad,
sino en conocer al recluso y en aplicarle un tratamiento. Con mejores o peores edificios,
las prisiones continuaran siendo el archivo, sin clasificar, de las variedades humanas
antagnicas.
Hoy en da existe un nuevo concepto penitenciario pues quien disee una prisin debe
conocer perfectamente el fin de seguridad y rehabilitacin social de la misma, las leyes y
reglamentos carcelarios. Por otra parte los presos no deben adaptarse a la institucin,
sino esta, a los requerimientos de aquellos. El arquitecto debe consustanciarse de sus
necesidades y debe interrogarse sobre lo qu espera del edificio, y luego procurar
responder sobre la base no solo recopilar datos, sino usar su capacidad creativa.
La funcionalidad es la respuesta del edificio a la necesidad de desarrollar actividades. El
edificio, sus espacios verdes y exteriores deben facilitar el desarrollo de todas las reas
que intervienen en una prisin, adems de favorecer las actividades de cada una de ellas
Las necesidades se plasman en un documento que se denomina "programa
arquitectnico "elaborado por el arquitecto y el equipo interdisciplinario, pues no se trata
de satisfacer una necesidad, sino una gama de aspectos penolgicos del fin o funcin de
la pena.
A este respecto, es oportuno sealar que la nocin del ambiente adecuado, solo puede
tener sentido en el caso del establecimiento para la reclusin, diseado con base en un
programa arquitectnico que, como conjunto de necesidades a satisfacer corresponde a
las funciones que contemplan como correctas y deseables en la actualidad la Tcnica y el
Tratamiento Penitenciario.
As mismo la pena de crcel se inici en Europa y fue producto de la pena de prisin que
se impuso a los individuos que cometa delitos contemplados en la Edad Media con el
Derecho Cannico; y su juicio de Cuello Calon[82]
"Unas veces consista en la reclusin en un monasterio, en particular de los clrigos que
hubieren incurrido en penas eclesisticas, de trusio in Monasterium, otras veces, para los
herejes y delincuentes juzgados por la jurisdiccin cannica. Se ejecutaba en los lugares
destinados a la reclusin de condenados que se denominaban crceles. Esta pena se
impona con carcter de penitenciaria, con el fin de que el culpable reflexionarse sobre su
culpa y se arrepintiera"
Posteriormente, como se dijo supra, entrando el siglo XIX, los delincuentes como
detencin preventiva y ms raramente como ejecucin de pena, fueron recluidos en
toda clase de locales que poseyeran condiciones de seguridad para evitar la fuga. Con tal
fin se utilizaron horrendos calabozos, aposentos abandonados, palacios y otros edificios,
Las antiguas prisiones europeas, no fueron construidas para recluir criminales, sino
para objetivos de otros gneros, y tenemos como ejemplo: La Torre de Londres, que a su
construccin fue un fortificado palacio; La Bastilla de Paris que en realidad era una
fortaleza; La Torre de Temple que era un Palacio y tesorera de los Templarios.
Posteriormente se entendera que el sistema celular representara un aislamiento casi
total absoluto donde imperaba la ley del silencio y se buscaba que con dicho silencio el
preso pudiera reflexionar (auto-meditacin de su conducta criminal) para luego buscar en
l el arrepentimiento.
En la Amrica hispnica Colonial, la crcel como espacio para los condenados a penas de
prisin se inicia con Recopilacin de Leyes de los Reinos de las Indias promulgada por el
Rey Carlos II en 1680 y que seal en la Ley I Titulo VI "Que en las ciudades, villas y
lugares se hagan crceles.
Merced a ello las primeras crceles o prisiones tuvieron como sede a los conventos, por
ejemplo en Mxico algunos conventos sirvieron como crceles, tales como: el viejo
Convento de Tlaxcala, en Oaxaca el convento de Santa Catarina y que actualmente es
hotel, tambin el Convento de San Agustn en Celaya, el ex convento de los Franciscanos
en Pachuca, el Convento de Cuilapan en Guerrero y el Convento de San Juan de Dios en
Puebla.
La Arquitectura Penitenciaria de las crceles puede tener diversas formas:
Central: a travs de una torre central se vigila a los internos que se encuentran en celdas
alrededor de la misma, parecido al modelo Panptico pero con visibilidad area y no a la
parte lateral de las celdas. Esto se asemajaba a la crceles europeas que luego fueron
exportadas a Hispanoamrica sin contar con el contexto real de sta.
Panptico: Diseado por Jeremy Bentam; la estructura de la prisin incorpora una torre
de vigilancia en el centro de un edificio anular que est dividido en celdas. Cada una de
estas celdas comprende una superficie tal que permite tener dos ventanas: una exterior
para que entre la luz y otra interior dirigida hacia la torre de vigilancia. Los ocupantes de
las celdas se encontraran aislados unos de otros por paredes y sujetos al escrutinio
colectivo e individual de un vigilante en la torre que permanecera oculto. Bentham no slo
imagin persianas vecinas en las ventanas de la torre de observacin, sino tambin
conexiones labernticas entre las salas de la torre para evitar destellos de luz o ruido que
pudieran delatar la presencia de un observador. El Panptico es un edificio circular, en el
que las celdas ocupan el anillo exterior. En el interior hay otro edificio para los vigilantes y
entre ste y las celdas un espacio libre. El principio bsico del Panptico, es la vigilancia
perpetua, los internos deben sentir que son vigilados las veinticuatro horas del da.
Circular: este sistema tiene caractersticas semejantes al panptico pero la diferencia
principal de aqul es que desde el patio central no se tiene el mismo grado de visibilidad
al interior de las celdas, pues en esta estructura cada celda cuenta con una puerta por la
que slo es factible observar a travs de una pequea ventanilla.
Radial: renuncia completamente a la visin interna de la celda y conservando el punto
central de vigilancia para controlar los pabellones, salidas y espacios circundantes,
usando el elemento de contraste de luz del pabelln respectivo. Sus formas ms usuales
son la estrella, el abanico, la "Y", la "T" y la cruz.
Pabellones Laterales: las prisiones con pabellones de celdas laterales. Este sistema
difiere del central en cuanto a que no requiere la visin interna de la celda, la cual puede
estar impedida por slidas puertas.
Sistema de Espina: fue ideado por el arquitecto francs Enrique Poussin. Su estructura
se compone de un corredor central denominado "espina" al que llegan de manera
perpendicular los diferentes pabellones que se pueden hallar, a un solo lado "peine
simple" o a ambos lados "peine doble". Las ventajas buscadas por este sistema seran
mejorar las condiciones particulares de los pabellones.
Pero en razn a los diverso modelos de prisin o crcel cual era obtener su beneficio para
los internos e incluso para las autoridades de dichos centros. Para los primeros, era
indudablemente no tener casi acceso al exterior slo a interior del centro reclusorio y por
ende mantener bajo control de la autoridad penitenciaria el movimiento de los presos; sin
embargo la realidad penitenciaria dista mucho con los modelos arquitectnicos
penitenciarios porque en el fondo seguirn siendo crceles sin ms ni menos que tener un
espacio de concreto donde el interno (preso) pueda sobrevivir.
En el Per, por lo general las crceles estn construidas en forma de peine, pabellones
laterales con acceso de salida a un estrecho pasadizo que conduce al patio central de
cada pabelln, canchas deportivas y pasadizos principales que desembocan en el campo
principal y los talleres de capacitacin laboral del Centro Penitenciario. Los pabellones
tienen dos o tres pisos bajo el mismo molde de la planta baja.
Por lo general las prisiones en Per estn construidas para una capacidad limitada de
presos, sin embargo la explosin de la poblacin carcelaria tiende a rebasar dichos lmites
mximos generando la superpoblacin penal en cada Centro Penitenciario.
TIEMPO: El espacio con el tiempo se contecta dentro de los muros de una prisin.
Pasa el tiempo, y los preso siguen all mismo en los muros de cuatro paredes, unos
pensativos sobre el ayer, el hoy, y quizs en el maana, pero el tiempo pasa y no
se produce nada, de tal forma que las personas encargadas del control de los
penados van creando formas de trabajo para que el tiempo no se pierda en el ocio
o en la vaguedad. Es as con el surgimiento del capitalismo incipiente este llegara
a influir mucho en las prisiones sobre todo con las formas de produccin y mano de
obra barata para que sean estos los presos quienes en sus tiempos libres o de ocio
trabajen con algunos beneficios (como un pequeo pago o estipendio), en lugar
que tengan que estar pasando el tiempo como una pasado un tanto perdido. De tal
forma que se van creando espacio para que el penado pueda tener ms tiempo, no
para el ocio ni para lucubrar en ideas innecesarias, sino para que pueda realizar
trabajos.
Por otro lado Michel Foucault explica que el horario en una crcel, disciplina y orden, todo,
o casi todo, desde el despertarse, realizar las actividades cotidianas que realiza el penado
o los programados por en Prisin.
Por otro lado Lefebrve citado por Matthews explica que el penado realiza o tiene para
realizar tres tiempos: Tiempo fsico, que es la duracin tomada para realizar ciertas tareas
o faenas, y se mide esencialmente en trminos de las actividades y experiencias del
cuerpo, ligado a los ritmos biolgicos y a los movimientos naturales que involucran los
cambios estacionales; por ende, en el ambiente de la crcel, los ritmos diarios del cuerpo
estn a menudo influenciados por el cambio de la rutina diaria, mientras que los cambios
estacionales son silenciosos y menos trascendentales; Tiempo mental o tiempo "interno"
se refiere al proceso de reflexin o imaginacin. stos son los procesos subjetivos que los
reformistas de la crcel del siglo XIX pensaban que eran crticos para los procesos de
introspeccin y reforma personal; pero, como la experiencia del confinamiento solitario
demostr, la preocupacin por la introspeccin puede conducir a la depresin, la insana
mental y al suicidio, ms que a la rehabilitacin. Por ltimo tenemos al tiempo social que
implica el movimiento continuo entre el pasado, presente y futuro; esto constituye, an, un
proceso complejo, la construccin del tiempo social es una actividad de todos los das, por
medio de la cual los individuos tratan de comprender el proceso de cambio; sin embargo,
dado que el presente est en suspenso, la habilidad para enlazar el pasado con el futuro
es limitada pues el significado del propio es perdido. Para prisioneros de larga condena,
para quienes el futuro es un prospecto impensable y aterrador, el tiempo se reduce a un
continuo presente, y por lo tanto, adolece de una cronologa adecuada, estos prisioneros
estn en peligro de perder el sentido del desarrollo personal y de un propsito.
Lo que s es paradjico, cuanto ms tiempo se tiene, ms decae su valor; en
consecuencia, un problema recurrente al encuadrar al prisionero en el principio de
proporcionalidad, consiste en que el "valor" de una sentencia de ocho aos no es
necesariamente dos veces el de una de cuatro. De la misma manera, el efecto que el
perodo de confinamiento tiene sobre cada prisionero se hallar en funcin de las propias
e individuales escalas mentales y sociales de tiempo, y stas a su vez afectarn
drsticamente a cmo el encarcelamiento se conceptualiza y experimenta[83]
El rgimen penitenciario en Per y Espaa
GENERALIDADES
Es de advertir que el Cdigo de Procedimientos Penales peruano de 1929 (en adelante
CdPPp) inicialmente contemplaba en su Libro Cuarto, los denominados "Procedimientos
Especiales", esto es, el cumplimiento de las sentencias respecto a las penas de prisin,
internamiento, relegacin y penitenciara; posteriormente se dict el Decreto Ley N 17581
(15 de abril de 1969),[84] el mismo que fij el lugar de ejecucin de las penas en el
territorio nacional; ms tarde, siendo suprimido por el Decreto Legislativo N 330
(publicado el 07 de marzo de 1985), y, luego, derogndose esta disposicin mediante el
Decreto Legislativo N 654, norma jurdica que rige en la actualidad el Cdigo de
Ejecucin Penal, publicado el 02 de agosto de 1991, para el tratamiento de los internos,
sentenciados y procesados, a nivel nacional; y el Reglamento conteniendo las normas
que regulen el Rgimen de Vida y Progresividad del Tratamiento para Internos de Difcil
Readaptacin, Procesados y/o Sentenciados, por Delitos Comunes a Nivel Nacional:
Decreto Supremo N 003-96-JUS.
Por consiguiente, en un comienzo, nuestro ordenamiento jurdico penal estuvo
desprovisto del criterio de ordenacin de un sistema penitenciario. De ah, su carencia de
un rgimen de ejecucin de penas de prisin; caracterizndose esta regulacin adjetiva,
slo por el cumplimiento ms de misiones defensoras que reformadoras. As, en las
prisiones, la disciplina tena matices castrenses, las sanciones eran especialmente duras
y los reclusos carecan de mecanismos jurdicos de recurso frente a las resoluciones de la
Administracin Judicial; asimismo, no cont con los funcionarios licenciados en Derecho,
pues sus lneas de actuacin eran prcticamente de auxiliares de justicia. Por tanto, en la
ejecucin de la pena de prisin se ignor la nocin de observacin y tratamiento
cientficos.
Como consecuencia de la falta de una ordenacin jurdico penal en materia penitenciaria,
tanto la doctrina como la Constitucin Peruana de 1979, ya haban sealado la
conveniencia de regular un sistema de ejecucin de penas de prisin. De ah que, una vez
producida la unificacin de las penas[85]en el Cdigo Penal (en adelante CP) de abril
1991, se previeron cuatro (4) clases de sanciones: pena privativa de libertad, restrictiva de
libertad, limitativa de derechos y multa (artculo 28 CP).[86] La pena de prisin fue
reemplazada por la denominada pena privativa de libertad (Art. 29 CP), dando lugar a la
no oportuna y tarda promulgacin del Cdigo de Ejecucin Penal: D. Leg. N 654-JUS-91
(31-07-91), publicado el 02 de agosto de 1991, tras la promulgacin del Proyecto
respectivo (Decreto legislativo N 330, de fecha 06 de marzo de 1985).
Partiendo de los criterios bsicos establecidos constitucionalmente y de las orientaciones
doctrinales, el vigente Cdigo de Ejecucin Penal (D. Leg. N 654) disea un nuevo
Sistema Penitenciario que tiene como premisa el reconocimiento jurdico y el respeto a la
persona del interno, persiguiendo como objetivo fundamental de la ejecucin penal, la
resocializacin del penado a travs de un tratamiento cientfico.[87] Recoge asimismo las
reglas mnimas para el tratamiento de los reclusos aprobadas por el I Congreso de las
Naciones Unidas sobre Prevencin del Delito y Tratamiento del Delincuente (1955), as
como las Reglas Mnimas adoptadas por el Consejo de Europa el 19 de Enero de 1973.
Junto al precedente nacional Decreto Ley N 17581, ha tenido principalmente
como fuentes legislativas a la Ley Orgnica Penitenciaria de Espaa de 1979,[88] la Ley
Penitenciaria Alemana del 16 de Marzo de 1976 y la Ley Penitenciaria Sueca de 1974,
considerando tambin los avances de las investigaciones criminolgicas y de la
Ciencia penitenciaria.
Este Cdigo ha enunciado los principios fundamentales del sistema penitenciario y los
derechos de los reclusos en la fase de ejecucin de las penas privativas de libertad.
El actual Cdigo de Ejecucin, (CEP en adelante) promulgado mediante Decreto
Legislativo 654, el 02 de agosto de 1991, mantiene fundamentalmente la estructura y el
contenido del Proyecto del Cdigo de 1985, y en buena concordancia con el Cdigo Penal
de 1991, promulgado mediante Decreto legislativo 636, de 08 de abril de 1991.
La primera novedad del Proyecto se establece en el Art. I del Ttulo Preliminar (TP en
adelante), al disponer que el Cdigo no slo regula la ejecucin de la pena privativa de
libertad (ms arriba anotada), las medidas de seguridad (Art. 71 CP)[89] y las medidas
privativas de libertad relacionadas con los procesados, sino tambin las penas antes
anotadas: penas restrictivas de libertad y penas limitativas de derechos respectivamente.
El objetivo de la Ejecucin Penal est previsto en el Art. II del TP, que recoge del principio
contenido en el segundo prrafo del Art. 234 de la Constitucin Poltica Peruana de 1979.
Los conceptos de reeducacin, rehabilitacin y reincorporacin del penado a la sociedad,
doctrinalmente pueden resumirse en el de resocializacin del interno. En igual sentido, la
vigente CPP de 1993[90]y el CP[91]recogen este principio.
As, CEP ha plasmado dichos principios en el Art. II del TP, aadiendo igual funcin para
el procesado, en medida de privacin de libertad, de resultarle eficaz:
"La ejecucin penal tiene por objeto la reeducacin, rehabilitacin y reincorporacin del
penado a la sociedad. La misma regla se aplica al procesado, en cuanto fuera pertinente."
Al establecerse en la Exposicin de Motivos del CEP la finalidad resocializadora de la
ejecucin penal, el interno ya no es considerado una persona eliminada de la sociedad,
sino que contina formando parte de ella, como miembro activo. El penado conserva as
todos los derechos reconocidos por las normas jurdicas vigentes, con excepcin,
naturalmente, de aquellos cuya privacin o limitacin constituya precisamente el
contenido de la pena impuesta.[92]
En el Ttulo II, bajo el rtulo de rgimen penitenciario, se establece el conjunto de normas
esenciales que regulan la convivencia y el orden dentro de los establecimientos penales,
as como los derechos y beneficios penitenciarios a los que pueda acogerse el interno:
permiso de salida, redencin de la pena por el trabajo y la educacin, semi-libertad,
liberacin condicional, visita ntima y otros beneficios (estos beneficios sern tratados
sucintamente en un captulo especial como elementos resocializadores).
En cuanto a los establecimientos penitenciarios, stos se encuentran clasificados segn el
rgimen que se aplica en su interior; cabe precisar que, se han creado establecimientos
con variados regmenes formando distintas secciones dentro de l.
La solucin es, sin lugar a duda, buena desde un punto de vista econmico, pero no lo es
desde una perspectiva penitenciaria. Los grandes establecimientos terminan
homogenizando las peculiaridades de cada rgimen y favorecen una ejecucin
estandarizada.[93]
En este sentido, el Art. 95 del CEP, prev la clasificacin de los establecimientos, como
sigue: 1 Establecimientos de procesados, cuya nica misin es la de retener y custodiar
a los detenidos en proceso de investigacin y juzgamiento. En estos establecimientos
funcionan centros de observacin y clasificacin; 2 Establecimientos de sentenciados,
destinados a la ejecucin de la pena privativa de libertad.[94] 3 Establecimientos de
mujeres, y 4 Establecimientos especiales, como por ejemplo los centros hospitalarios,
siquitricos y de rehabilitacin social, y otros, previstos en el Art. 104 CEP.
El Ttulo III del CEP desarrolla las normas sobre el tratamiento penitenciario, que
comprende ocho Captulos referentes a disposiciones generales, trabajo, educacin,
salud, asistencia social, asistencia legal y asistencia religiosa. [95]
El tratamiento es el elemento esencial del Sistema Penitenciario. El CEP desarrolla el
tratamiento mediante el sistema progresivo moderno, siendo sus objetivos: la
reeducacin, la rehabilitacin y la reincorporacin del interno a la sociedad (de los cuales
nos ocuparemos en un apartado especial).
Por otro lado, el CEP concede especial importancia a la educacin. Se dispone que, en
cada establecimiento, se propicie la educacin del interno para su formacin profesional o
capacitacin ocupacional. El interno analfabeto debe participar obligatoriamente
en programas de alfabetizacin y educacin primaria para adultos y, aqul que no tenga
profesin u oficio, est obligado al aprendizaje tcnico.
Se mantiene el derecho del interno a disponer de libros, peridicos y revistas y a ser
informado a travs de audiciones radiofnicas, televisivas u otras, permitiendo que
mantenga vinculacin con el exterior, factor que va a influir positivamente en el proceso de
su resocializacin.
Las dems normas de este ttulo estn dirigidas a proteger y velar por la vida y la salud
del interno y de apoyarlo a travs de la asistencia social, legal, psicolgica, as como
permitirle ejercitar su derecho a la libertad de culto.
La organizacin administrativa del E.P. est integrada por el Director, que es la mxima
autoridad, un subdirector, los rganos tcnicos (Consejo Tcnico Penitenciario y
Organismo Tcnico de Tratamiento), los administrativos y el personal necesario (Art. 106
CEP). A su vez, el Consejo Tcnico de Tratamiento, est integrado por el Director, que lo
preside, el Administrador, el Jefe de Seguridad Penitenciaria, el Jefe del rgano Tcnico
de Tratamiento (conformado por profesionales de la administracin penitenciaria), as
como aquellos profesionales que determine el Reglamento. Adopta sus decisiones por
mayora (Art. 109 CEP).
La seguridad de los establecimientos tiene como objetivo proporcionar las condiciones
ptimas para desarrollar las acciones de tratamiento. Dicha seguridad integral de los E.P
est a cargo del personal penitenciario. La seguridad exterior, excepcionalmente, y a
solicitud de la Administracin Penitenciaria, estar a cargo del Ministerio del Interior. Esta
comprende la vigilancia y control de las zonas externas contiguas al permetro del
establecimiento (Art. 113del CEP).[96]
Considerando que la administracin penitenciaria constituye una funcin eminentemente
tcnica y compleja, se establece que est dirigida por un rgano colegiado: el Instituto
Nacional Penitenciario (INPE), que es un organismo pblico descentralizado, rector del
Sistema Penitenciario Nacional, integrante del Sector de Justicia, con autonoma
normativa, y administrativa; dirige y controla tcnica y administrativamente el Sistema
Penitenciario Nacional, asegurando una adecuada poltica penitenciaria; y est integrado
por especialistas en asuntos criminolgicos y penitenciarios cuyo presidente tendr
funciones ejecutivas.[97]
A efectos de abordar el tema de la resocializacin en el sistema penitenciario peruano,
trataremos a continuacin de analizar la concepcin resocializadora en el CEP.
4.2. EL SISTEMA PROGRESIVO
Como ha quedado anotado ms arriba, el sistema penitenciario peruano ha adoptado el
sistema progresivo, cuando refiere en el Artculo IV del Ttulo Preliminar del Cdigo de
Ejecucin Penal (D. Leg. N 654) sobre el Sistema Progresivo por ende tratamiento
penitenciario se realiza mediante el sistema progresivo y; adems, esta norma legislativa
se complementa con el Reglamento DS N 003-96-JUS (Rgimen de vida y progresividad
del tratamiento para internos de difcil readaptacin, procesados y/o sentenciados por
delitos comunes), el Art. 3 prescribe que:
"La finalidad del presente reglamento es establecer el Rgimen Progresivo de
Tratamiento para Internos de Difcil Readaptacin, que se desarrollar en las tres etapas
que se indican a continuacin: Primera: Etapa de Aislamiento Celular. Segunda: Etapa
Cerrada de Mxima Seguridad, y Tercera Etapa: de Promocin al Rgimen de Mediana
Seguridad".
La distincin de sucesivas de etapas de ejecucin de condena tienen su reflejo en los
establecimientos de sentenciados, clasificados de conformidad con lo previsto en el Art.
97 CEP, como sigue: a) establecimientos de rgimen cerrado ordinario destinados a los
reclusos clasificados en primer grado, con restriccin absoluta de los contactos sociales,
por el perodo de un ao y por una sola vez durante el cumplimiento de la condena (Art. 8A DS N 003-96-JUS), en el rgimen cerrado especial y, excepcionalmente, en ambientes
separados al procesado que tenga esa condicin (Art. 98 CEP); b) establecimiento de
rgimen semi-abierto destinado a los reclusos de segundo grado; y, c) establecimientos
de rgimen abierto, para los reclusos en tercer grado, esto es, en situacin de semilibertad que permite trabajar fuera de la prisin durante el da.
De ah que, en las distintas etapas de ejecucin y su correspondencia con las etapas del
sistema progresivo, el CEP regula los establecimientos de rgimen cerrado (que
corresponden a la primera etapa),[98] como los destinados a situaciones excepcionales
de peligrosidad e inadaptacin al rgimen semi-abierto y abierto, lo que conduce a que la
mayora de los reclusos sean asignados al rgimen semi-abierto (segunda etapa),
caracterizado por la existencia de posibilidades de mantener contactos con el exterior.[99]
El rgimen abierto supone la permanencia en prisin nicamente durante la noche.
La clasificacin de los reclusos en una u otra etapa y rgimen de ejecucin, se lleva a
cabo por el Consejo Tcnico de Tratamiento (previa evaluacin del rgano Tcnico de
Tratamiento), existiendo control tcnico y administrativo por parte del Director Regional
(quien representa al Presidente del INPE a nivel de su mbito funcional) sobre las
decisiones de progresin o regresin en etapa y sobre la clasificacin en primera etapa.
Los sentenciados pueden ser clasificados inicialmente en cualquiera de los etapas,
excepto en la etapa tercera (liberacin condicional), dado que para acceder a ella es
precisa la extincin de la mitad de la pena o, en los casos especiales, cuando se han
cumplido las tres cuartas partes de la pena (Art. 53 CEP, vgr. delitos de genocidio,
extorsin, atentado contra la integridad fsica, espionaje, etc.).
El concepto de etapa de ejecucin slo puede ser aplicado, obviamente, a los que ya han
sido condenados, pero no a los procesados, por los que, stos se encuentran sometidos a
un rgimen similar al semi-abierto, pero excluidos de la prestacin de tratamiento, por ser
ste tambin un concepto que acompaa a la existencia de condena. Sin embargo, en los
establecimientos de procesados, conforme a la norma (Art. 96 CEP), no slo se les
somete a observacin, sino tambin a la llamada clasificacin, lo que en la prctica no se
cumple.
En este sentido, cabe destacar el Art. 100 del CEP, relativo al rgimen abierto, en que se
prev que el interno se encuentra exento de vigilancia y, se desenvuelve en condiciones
similares a las de la vida en libertad, sin perjuicio de la evaluacin de su conducta. No
obstante, puede decirse de ellos que se encuentran en crisis, si por tal entendemos una
alternativa al rgimen cerrado, ya que por establecimiento abierto en nuestro pas no se
entiende ms que un mdulo dentro del permetro cerrado del establecimiento ordinario.
Este diseo pervierte la idea originaria del rgimen abierto con el que se quiere garantizar
que el penado no tuviera la sensacin de estar en una prisin. Asimismo, en el rgimen
abierto propio, se permite al interno salir a trabajar al exterior y volver a pernoctar a la
prisin. Sin embargo, en el rgimen abierto impropio, que viene a ser una situacin
transitoria en la que fundamentalmente se encuentran los internos que por su
comportamiento, condena y pronstico pueden disfrutar del rgimen propio, pero al no
tener en el exterior una plaza laboral, se le mantiene dentro del establecimiento pudiendo
slo abandonarlo los fines de semana.
4.3. LA SOBREPOBLACIN PENITENCIARIA EN PERU:
Uno de los graves problemas del Sistema Penitenciario Nacional es la sobrepoblacin. De
acuerdo al INPE[100]la capacidad de albergue de los 78 penales en funcionamiento era
de 23,462 internos. Si tenemos en consideracin que en febrero del 2008 la poblacin
penal ascenda a 42,046 internos, tenamos un dficit de 18,786 unidades del albergue
(celdas), cifra que representa una sobrepoblacin promedio nacional del 91.41 %.
La mayora de penales se encuentran sobrepoblados, algunos de ellos con ndices
intolerables. El Establecimiento Penitenciario de Lurigancho de Lima es la expresin
ms crtica de nuestro sistema penitenciario. Fue construido hace 40 aos para 2,012
internos, y en los ltimos cinco aos se ampli su capacidad de internamiento para 3,867
unidades de albergue[101]
En febrero del 2008, el penal ms grande del pas tena 9,906 internos, y un hacinamiento
promedio del 256%. Si bien la historia de sobrepoblacin del penal de Lurigancho se
remonta a inicios de la dcada del 80, pues ya entonces se encontraba excedida en su
capacidad de albergue, es verdad que ha sido en los ltimos aos, cuando ha alcanzado
niveles de crecimiento extraordinarios, al punto de convertirlo en el penal ms grande la
regin, y con tendencia a seguir creciendo.
La situacin no es distinta en otros penales del pas. El penal del Callao (ex Sarita
Colonia), tiene una capacidad de albergue de 572 internos, pero alberga a 2,509, lo que
significa un hacinamiento del 439%. El penal de mujeres Chorrillos (Ex Santa Mnica),
cuenta con una capacidad de albergue de 450 internas, y tiene una poblacin penal de
1,296, lo que hace una sobrepoblacin del 288%.
En el Rgimen Penitenciario espaol, est regido por la Ley Orgnica General
Penitenciaria y especficamente en sus artculos 15 y 16 y 15 al 21 del Reglamento
Penitenciario (sobre el ingreso del detenido, preso o penado); el artculo 17.1. LOGP y
artculos 22 al 29 del Reglamento Penitenciario. Finalmente vendra la asistencia pos
penitenciaria contemplada en los artculos 73 al 75 de la LOGP que prescribe que una vez
cumplida la condena o extinguida la responsabilidad criminal, los condenados debern ser
reintegrados en el pleno ejercicio de sus derechos como ciudadanos. Los antecedentes
penales no podrn ser un ningn en caso motivo de discriminacin social o jurdica.
El Reglamento Penitenciario (vid artculos 265 al 283) prescribe sobre los rganos
colegiados del Sistema Penitenciario Espaol: Consejo de Direccin, Junta de
Tratamiento, Equipos Tcnicos, Comisin Disciplinarias; y los rganos unipersonales :
como el Director, Subdirector, Administrador y Jefe de Servicios.
El tratamiento penitenciario integral en Per y Espaa
5.1. CONTENIDO DEL TRATAMIENTO PENITENCIARIO EN LA LEGISLACIN
PERUANA:
Como se ha sealado anteriormente, nuestra legislacin adopta el planteamiento
resocializador y como la idea del tratamiento progresivo, a travs de programas que
deben ser brindados de manera individual o grupal por un equipo multidisciplinario de
profesionales. Esta labor debe contar con la participacin del interno y su familia, con
instituciones pblicas o privadas, y la sociedad en general, tal como lo dispone el artculo
97 del Reglamento del Cdigo de Ejecucin Penal (en delante CEPp)
En cuanto al contenido del tratamiento, la legislacin nacional establece un conjunto de
acciones, las cuales pueden ser divididas de la siguiente manera:
El trabajo y la educacin penitenciaria.- Son el ncleo del tratamiento, pues a travs del
trabajo y la educacin se pretende dotar al interno de habilidades y conocimientos para el
desarrollo correcto de su vida en libertad.
Los servicios penitenciarios.- Que son brindados por el personal profesional
multidisciplinario que integran las reas del servicio legal, psicolgico y servicio social.
La preservacin de la salud fsica y mental del interno.- Como hemos sealado antes,
normativamente la atencin mdica es un componente del tratamiento. Si bien la salud no
se relaciona directamente con la posibilidad de cambio de la conducta del interno,
el mantenimiento de un buen estado de salud constituye una plataforma bsica desde la
cual se pueden desarrollar las acciones de tratamiento.
Desde la perspectiva del Tribunal Constitucional, el contenido del tratamiento
resocializador, supone respetar la dignidad y los derechos de los internos, sobre la base
de los siguientes parmetros:
Respeto de la libertad y dignidad del ciudadano.- Si bien la legislacin establece que el
tratamiento penitenciario es obligatorio, lo cierto es que su xito no slo va a depender de
la idoneidad del personal o de los recursos con que se cuente, sino de la participacin
activa del propio interno en la planificacin y ejecucin de su tratamiento.
Las actividades de tratamiento no pueden incluir acciones que afecten la integridad y
dignidad de los internos. El Tribunal Constitucional seala:
En el mbito penitenciario, la proyeccin del principio de dignidad comporta la obligacin
estatal de realizar las medidas adecuadas y necesarias para que el infractor de
determinados bienes jurdicos-penales pueda reincorporarse a la vida comunitaria, y que
ello se realice con respeto a su autonoma individual, cualquiera sea la etapa de ejecucin
de la pena...[102]
No imposicin de patrones culturales, polticos o ideolgicos.- Un privado de libertad
tiene sus propios valores y su cosmovisin del mundo social. Puede estar o no de
acuerdo con el sistema de vida de la mayora, y su eleccin (as como sus
consecuencias) ser parte del ejercicio de su libertad. Al respecto el Tribunal
Constitucional peruano dice:
El carcter rehabilitador de la pena tiene la funcin de formar al interno en el uso
responsable de su libertad. No la de imponerle una determinada cosmovisin del mundo
ni un conjunto de valores que, a lo mejor, puede no compartir. Pero, en cualquier caso,
nunca le puede ser negada la esperanza de poderse insertar en la vida comunitaria. Y es
que al lado del elemento retributivo, nsito a toda pena, siempre debe encontrarse latente
la esperanza de que el penado a algn da pueda recobrar su libertad[103]
5.2. NUEVO ENFOQUE PARA UN TRATAMIENTO PENITENCIARIO:
La Constitucin Poltica del Estado peruano establece que:
"el rgimen penitenciario tiene por objeto la reeducacin, rehabilitacin y
reincorporacin del penado a la sociedad"[104]
En el mismo sentido, el art. 10.3 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Polticos
(en adelante PIDCP) y las Reglas Mnimas para el Tratamiento de los Reclusos de
Naciones Unidas 65 y 66 (en adelante Reglas Mnimas).
La propuesta resocializadora es un mandato recurrente en casi toda la totalidad de los
sistemas penitenciarios del mundo occidental. Se entiende regularmente como la
bsqueda de una modificacin en la conducta del interno, de modo que al recuperar la
libertad se encuentre en condiciones de desenvolverse adecuadamente en la sociedad
libre. No obstante, es evidente la grave dificultad para logar dicho fin, cuyo propsito no
ha podido ser demostrado en estudios empricos en ningn lugar del mundo. Algunas
causas que dificultan la resocializacin del privado de libertad son:
La inconsistencia del propsito resocializador, pues estando destinado a adaptar a un
ciudadano a los principios y valore su libertad. Al respecto, el Tribunal Constitucional dice:
"de una sociedad en libertad, sus acciones se desarrollan en un ambiente de encierro,
donde regularmente el interno se encuentra sometido al grupo social dominante que est
conformado por internos que establecen reglas de conductas usualmente dismiles a los
que rigen en la sociedad libre".[105]
La crcel es un centro reproductor de violencia, como tal, resulta contraproducente
recluir a una persona en una prisin para ensearle valores de una vida en libertad. Los
efectos de la prisionizacin de la crcel y la violencia interna -consustancial a toda prisindeterioran al privado de libertad, en ocasiones de manera indeleble.
La crtica realidad penitenciaria expresada en altos niveles de hacinamiento,
infraestructura en mal estado y escaso nmero de profesionales, impiden la
implementacin de programas teraputicos serios. Adems, la carencia de espacios
laborales y educativos en las prisiones, reducen sustantivamente las oportunidades del
tratamiento penitenciario.
La afectacin de derechos fundamentales de los internos como consecuencia de la crisis
penitenciaria, las agresiones de parte de internos o el personal de seguridad, los actos de
corrupcin, generan tambin complejos escenarios para la resocializacin.
Sin embargo, el cuestionamiento ms trascendente que se formula a la perspectiva del
tratamiento, no pasa por superar los problemas coyunturales o crnicos de la realidad
carcelaria, como el hacinamiento o el reducido nmero de profesionales, sino por negar
toda posibilidad de tratamiento bajo los parmetros formulados por la ideologa del
tratamiento[106]
Sin duda, el propsito del tratamiento es una posibilidad compleja. Hoy, en nuestros
penales, est accin est reducida a la aplicacin de algunas actividades y evaluaciones
con fines de beneficios penitenciarios. No obstante dicha realidad, es evidente que no se
puede ni se debe abandonar la opcin resocializadora, no slo porque ello implicara
desobedecer un mandato constitucional, sino porque existe un deber tico de impedir que
la crcel sea slo un espacio de encierro y castigo, donde se consoliden conductas de
clara vocacin delictiva. Es decir, la opcin de no abandonar el propsito resocializador de
la pena[107]es tambin, una trascendente decisin de poltica criminal.
La regulacin del tratamiento penitenciario en Espaa, ha sido calificada como "uno de los
mayores logros y aciertos de la LOGP". Como ya se ha ido adelantando en temas ut
supra, la referida penitenciaria supone la traslacin de los principios en los que se basan
la "Reglas Mnimas para el tratamiento del Recluso" de la ONU de 1957 y, en
consecuencia, supone la consagracin legal de la "ideologa del tratamiento". Sin
embargo, podra decirse que la Ley espaola llega un poco tarde: se aprueba en en el
ao 1979, momento en el que la "ideologa del tratamiento" como eje de la ejecucin
penitenciaria es objeto de numerosas crticas y entra en una fase de decadencia.
El tratamiento penitenciario, en Espaa, se regula en la LOGP, en su Ttulo III (artculos 59
a 72). Como vamos a ver, toda la normatividad relativa al tratamiento est ntimamente
vinculada a la clasificacin de los internos en grados; de hechos, la Ley explica que todo
momento de "clasificacin en primero, segundo o tercer grado de tratamiento. Sin
embargo, El Reglamento Penitenciario de 1996 ha desvinculado la regulacin del
tratamiento- de lo que se ocupa en su Ttulo V (artculos 110 a 153) -de la relativa a la
separacin y clasificacin de los internos - que se prev en el ttulo IV (artculos 99 a 109)
-. El reconocimiento del carcter voluntario del tratamiento es lo que ha llevado a separar
ambos institutos en va reglamentaria; as, a aquellos internos que rechacen el tratamiento
se les podr clasificar en el grado que se estime conveniente, posibilidad que la Ley
penitenciaria ni siquiera considera, imbuida como est de la idea de la bonanza
indiscutible de la ideologa del tratamiento. El problema es que la ley no ha sido
modificada en este punto, por lo que produce una cierta "esquizofrenia" entre su texto y el
del Reglamentos que la desarrolla. En todo caso, como podr observarse, tanto el Cdigo
penal como el propio Reglamento siguen hablando, en algunos casos, de "clasificacin en
grados de tratamiento"[108]
5.3. BASES PARA UN TRATAMIENTO PENITENCIARIO INTEGRAL
A partir de la situacin descrita, creemos que se debe reformular[109]la forma y contenido
del tratamiento penitenciario, impulsando acciones integrales, que no slo incluyan las
clsicas e importantes actividades que desarrollan los profesionales de tratamiento, sino
aquellas que de modo trascendente deben ser ejecutadas por el personal de seguridad.
Adems, supone prestar preferente atencin a los efectos de la "violencia interna", y a la
necesidad que las acciones de tratamiento deban ser implementadas como consecuencia
de decisiones de poltica institucional. Por ello, usaremos la expresin Tratamiento
Penitenciario Integral [110]que est recogida tambin en el documento Diseo de Polticas
Penitenciarias[111]del INPE.
A lo largo del presente documento se desarrollan los aspectos centrales de este
planteamiento. Sin embargo, a ttulo de introduccin podemos sealar que el tratamiento
integral tiene los siguientes ejes principales:
A) Implementar acciones de proteccin y tratamiento prioritario a favor
de Grupos vulnerables. Quienes delinquieron dolosamente por primera vez o por
cualquier circunstancia ocasional, o quienes por sus condiciones personales, fsicas o
psquicas, no pueden enfrentar o manejar la violencia interna de una prisin, son
impactados por la crcel con mayor severidad. Por ello, con la finalidad de reducir el
deterioro que en supersonalidad les causa la detencin, es fundamental implementar
acciones de proteccin a favor de los grupos de internos ms vulnerables; adems,
priorizar en su favor, las acciones de tratamiento penitenciario. Los grupos vulnerables de
privados de libertad son: los jvenes, los adultos mayores, los internos primarios, los
internos con discapacidad, los internos con VIH, TBC, pacientes psiquitricos y otras
dolencias terminales, as como internos que pertenezcan a minoras sexuales[112]
B) Clasificacin de Internos en Grupos Homogneos
En perspectiva del Tratamiento Penitenciario Integral, la clasificacin de internos en
segmentos homogneos es el principal y ms trascendente componente. Por ello, el
proceso de asignacin del lugar de reclusin (penal, pabelln y celda) es vital.
Probablemente, el efecto ms nocivo y generalmente invisible de un penal sea la
prisionizacin, es decir, la transmisin de los principios y valores de la cultura carcelaria,
cuyo impacto se debe reducir a travs de una rigurosa clasificacin. De ese modo, ser
posible tambin realizar actividades de tratamiento conforme a las necesidades
particulares de cada segmento de internos.
C) Fortalecimiento del Vnculo Familiar del Interno
La familia es probablemente el mayor incentivo que el interno tiene en su proceso de
resocializacin. Por ello, la administracin penitenciaria no slo debe eliminar las barreras
que impiden una adecuada relacin, sino promover el fortalecimiento de dicho vnculo. Sin
respaldo familiar el proceso de reintegracin es mucho ms complejo, por ello, en
concordancia con este principio, se deben prohibir los traslados intempestivos o arbitrarios
(lanchadas) de internos a zonas distantes de sus lugares de origen.
D) Fortalecimiento del rea de Tratamiento
Los servicios que los profesionales brindan en el rea legal, social y psicolgico son
fundamentales. En tal sentido, es necesario fortalecer dichas reas, no slo
incrementando el nmero de profesionales, sino dotndolas de ambientes adecuados
y herramientas pedaggicas necesarias.
E) Acciones de Trabajo y Educacin
Tradicionalmente, las actividades laborales y educativas han sido esenciales en el
tratamiento penitenciario. Resulta necesario ampliar la oferta laboral y educativa, las que
deben ser diseadas en base a un fuerte componente productivo;
F) Respeto de los Derechos Fundamentales de las Personas Privadas de Libertad. El
interno tiene limitado su libertad ambulatoria y aquellos aspectos que naturalmente se
restringen con la detencin. Por ello, es imprescindible no afectar aquellos derechos que
el privado de libertad tiene inclumes, y que no han sido afectados por la sentencia
condenatoria;
G) El Tratamiento Penitenciario debe vincularse a la seguridad ciudadana. El tratamiento
integral busca reducir las posibilidades de reincidencia del interno liberado, y tal propsito
lo vincula directamente con la seguridad ciudadana[113]
Generalmente, cuando se abordan aspectos vinculados con la seguridad ciudadana, su
discusin se circunscribe a las actividades que realiza la Polica Nacional, y a las que
ejecutan algunos municipios y gobiernos regionales a travs de los serenazgos
y organizaciones comunitarias. Ajeno a este debate ha estado el rol de los
establecimientos penitenciarios, especialmente los ubicados en Lima y Callao, cuyas
condiciones de detencin han llevado a nuestro sistema penitenciario a una situacin
contraria al principio constitucional de resocializacin, que en reiteradas ocasiones ha
afectado seriamente el principio de autoridad[114]
Si las crceles -especialmente los de gran dimensin y exacerbada sobrepoblacin- son
esencialmente centros reproductores de violencia, un interno primario ah recluido,
probablemente sea obligado -casi sin alternativa- a adoptar los cdigos y "valores" propios
de la subcultura carcelaria[115]De este modo, no slo se le estar negando toda
posibilidad de resocializacin, sino que es altamente probable, que al obtener su libertad,
egresar capacitado en el arte del delito, con gran posibilidad de reinsertarse con mayor
facilidad al mundo de la delincuencia[116]
Para la sociedad, tal situacin se traducir en mayor incidencia delictiva, y por tanto
en inseguridad ciudadana, hecho que demuestra la existencia de una relacin armnica y
perfectamente integrada entre la prisin, la reincidencia y el crecimiento de la inseguridad
ciudadana, que no puede ni debe ignorarse[117]
H) El Tratamiento Penitenciario tiene estrecha relacin con la Seguridad Penitenciaria.- El
tratamiento penitenciario juega un rol importante en la seguridad y disciplina penitenciaria.
No existe elemento ms perjudicial para la seguridad penitenciaria que una persona sin
perspectiva de vida en la prisin. Por ello, el tratamiento debe estar orientado a brindar al
interno oportunidades laborales y educativas, espacios de distensin, as como un
ambiente adecuado, que con toda certeza incidirn favorablemente en la seguridad del
establecimiento.
I) El Tratamiento Penitenciario tiene Impacto en la Salud Mental del Interno y su Entorno:
El deterioro en la salud mental de un privado de libertad, especialmente de los sectores
ms vulnerables, es un grave problema que impacta directamente en las familias y en la
sociedad. Se trata de un problema invisible que en ocasiones se expresa en la
reincidencia o en violencia en el seno familiar o su entorno social. El tratamiento integral,
busca reducir los efectos de la violencia interna que es el factor que ms impacta en la
salud mental del interno.
Como se puede observar, el Tratamiento Penitenciario Integral que se impulsa en Per,
no slo asume la perspectiva de resocializacin en los trminos tradicionales de cambio
de conducta del interno, sino, principalmente, en la introduccin de mecanismos
destinados a evitar que la crcel se constituya en un mecanismo de desocializacin o de
mayor incidencia delictiva. Por ello, en perspectiva del nuevo tratamiento, se pretende que
una persona privada de libertad en un establecimiento penitenciario, salga en libertad sin
que haya asumido los "valores" de la subcultura carcelaria, pues es altamente probable,
que ello lo conducir a la reincidencia. En otras palabras, se pretende que el interno al
salir de la prisin no lo haga en peores condiciones conductuales de la que ingres.
Es decir, el tratamiento penitenciario debe evitar tambin que la violencia interna
consustancial a toda prisin, cause un deterioro indeleble en el ciudadano. Por ello, la
rigurosa clasificacin, las condiciones adecuadas de reclusin, y la posibilidad de ofrecer
al interno un conjunto de habilidades que le permitan un mejor desenvolvimiento
en libertad son fundamentales.
En esa perspectiva, debe prestarse especial atencin a los sectores de internos con
menor nivel de compromiso delictual. Para ello, adems de buscar reducir los efectos de
la prisionizacin, se debe considerar que regularmente el interno es una persona con
diversas carencias, y que el encierro debe ser una oportunidad para promover
el desarrollo de alguna capacidad dormida por falta de oportunidad.
Mejorar la oferta laboral y educativa es fundamental, as como la prctica constante de
actividades de distensin, pues todas ellas incidirn en fomentar un
nuevo proceso de desarrollo personal del interno, distantes de los valores y conductas
que rigen la vida en las prisiones.
Importante recordar, que existe una tendencia natural del ser humano a adaptarse a su
entorno social. Aplicada tal situacin a la vida cotidiana en una prisin, el proceso de
adaptacin se producir en desmedro de la sociedad, pues es probable que tal proceso
conduzca al interno a definir su opcin por el delito. Por ello, reiteramos, un tratamiento
penitenciario adecuadamente articulado, no slo debe estar orientado a buscar cambios
en la conducta del interno, sino a reducir los efectos de la prisionizacin, que con toda
certeza constituye el factor ms nocivo de un establecimiento penitenciario.
5.4. LA CLASIFICACIN PENITENCIARIA.
De acuerdo al Cdigo de Ejecucin Penal y su Reglamento, la clasificacin de internos
puede ocurrir en dos momentos:
En los establecimientos transitorios, donde una Junta Tcnica de Clasificacin
(conformado por un abogado, psiclogo y servidor social) determina el establecimiento
penitenciario donde ser recluido el interno, quien no podr permanecer ms de 24 horas
en el centro transitorio[118]
En los establecimientos penitenciarios, donde el rgano Tcnico de Tratamiento
(conformado por un abogado, psiclogo y servidor social) luego de celebrar una de junta
de clasificacin y en un plazo de 30 das, debe realizar un estudio integral y formular
un diagnstico, pronstico y programa de tratamiento[119]
Por la naturaleza del Establecimiento Penitenciario del Callao, slo se aplica la segunda
modalidad de clasificacin, pues no existe en la jurisdiccin un establecimiento
transitorio[120]
A) La Clasificacin Penitenciaria y la Asignacin del Rgimen Penitenciario.
En el penal del Callao, la clasificacin est limitada a la asignacin de una de las etapas
del rgimen Cerrado Ordinario, tarea que corresponde a la Junta de Clasificacin. Como
se ha anotado anteriormente, entre una etapa y otra no existen sustanciales diferencias
en
cuanto
al sistema de
patio,
visitas, comunicaciones o
acceso
a
los servicios penitenciarios.
En las actuales circunstancias, en el penal del Callao no se podra clasificar a un interno
en el Rgimen Cerrado Especial. Para ello, se requerir previamente que
la autoridad central del INPE autorice la implementacin de dicho rgimen en un sector
del penal.
B) La Clasificacin Penitenciaria Y La Ubicacin Del Interno En Pabellones:
El objetivo central de la clasificacin debe ser la adecuada ubicacin del lugar de
reclusin del interno. La segmentacin de la poblacin penitenciaria, como consecuencia
de la clasificacin, constituye un tema de especial importancia para garantizar
la seguridad del penal y la de los internos. Por ello, es imprescindible clasificar a los
internos buscando evitar que los sectores ms vulnerables de la poblacin penal puedan
ser agredidos. Por ello, y an cuando la norma no lo prev expresamente, resulta
razonable incluir en este proceso la opinin del personal de seguridad.
C) La Clasificacin y el Tratamiento Penitenciario:
Conforme al Cdigo de Ejecucin Penal toda persona conducida a un establecimiento
penitenciario debe ser clasificada. En perspectiva del tratamiento penitenciario, slo una
adecuada clasificacin de los internos, podr permitir que el personal de tratamiento
desarrolle sus actividades con mayor normalidad y en un ambiente que propicie el camino
hacia la resocializacin.
De hecho, la infraestructura penitenciaria juega un rol importante en la clasificacin, pues
el nivel de conservacin o deterioro de la misma har posible o impedir una real
segmentacin. En tiempos de hacinamiento exacerbado y de falta de infraestructura en
buen estado, el uso adecuado de la infraestructura disponible es una necesidad
fundamental, pues su empleo debe estar estrechamente relacionado con el tratamiento.
En esa direccin, la adopcin de criterios bsicos de separacin, especialmente de los
jvenes reclusos de aquellos que ya optaron por la delincuencia, constituye una
obligacin primaria.
Sobre el particular, la declaracin de "Principios y Buenas Prcticas sobre la Proteccin
de las Personas Privadas de Libertad en las Amricas" resalta la importancia de realizar
una real separacin entre internos.
"Separacin de categoras: Las personas privadas de libertad pertenecientes a diversas
categoras debern ser alojadas en diferentes lugares de privacin de libertad o en
distintas secciones dentro de dichos establecimientos, segn su sexo, edad, la razn de
su privacin de libertad, la necesidad de proteccin de la vida e integridad de las
personas privadas de libertad o del personal, las necesidades especiales de atencin, u
otras circunstancias relacionadas con cuestiones de seguridad interna.
En particular, se dispondr la separacin de mujeres y hombres; nios, nias y adultos;
jvenes y adultos; personas adultas mayores; procesados y condenados; y personas
privadas de libertad por razones civiles y por razones penales"[121]
Se supone que al momento de la clasificacin se debera formular los lineamientos
bsicos del programa de tratamiento. Por ejemplo, determinar las pautas educativas y
laborales necesarias, la prioridad en el acceso a los servicios penitenciarios, y su nivel de
vulnerabilidad.
Al respecto las Reglas Mnimas para el Tratamiento de los Reclusos (Regla 67) sealan
que los fines de la clasificacin debern ser:
Separar a los reclusos que por su pasado criminal o su mala disposicin, ejerceran
influencia nociva sobre sus compaeros de detencin; y,
Repartir a los internos en grupos, a fin de facilitar el tratamiento encaminado a su
readaptacin social.
5.5. PROTECCIN DE GRUPOS VULNERABLES
La prisin afecta de manera distinta a los privados de libertad. Por ello, es imprescindible
identificar a los internos que puedan considerarse vulnerables, debido a alguna cualidad
personal como la edad, opcin sexual, capacidad fsica o psicolgica, condiciones
de salud u otro similar, que los pueda hacer proclives a maltratos fsicos o psicolgicos o
trato discriminatorio por parte de otros internos o las autoridades. La identificacin de
dichos segmentos, debera permitir la implementacin de acciones de proteccin a favor
los internos.
A) Los Jvenes Privados de Libertad:
El Banco Mundial en su informe sobre "El Potencial de la Juventud: polticas para jvenes
en situacin de riesgo en Amrica Latina y el caribe[122]seala que Amrica Latina
registra la mayor tasa de homicidios de hombres entre 15 y 29 (69 por cada 100,000
habitantes), siendo ms acentuada esta tendencia entre la poblacin de las comunidades
urbano pobres.
La ciudad de Lima, cuya poblacin bordea los 8 millones de habitantes, es considerada
como una de las ciudades ms peligrosas de Amrica Latina, ubicndose en el ltimo
rango de ciudades junto a Ro de Janeiro, Medelln, Cal, Mxico DF y Caracas. Durante
el 2001, se haban registrado en Lima 1,700 homicidios, 32,000 hurtos y 28,000 robos.
Esta
expresin
de
violencia
ha
generado
una
creciente percepcin de inseguridad ciudadana entre la poblacin, que solicita a los
operadores del sistema penal, mayores medidas de control y represin del crimen
violento, provocando incluso el surgimiento de iniciativas organizadas de autodefensa
comunitaria. Si bien es necesario implementar acciones contra la delincuencia, es
importante guardar el equilibrio suficiente para no asumir como nica respuesta
la accin policial, que en ocasiones limita su actuar a la ideologa del orden y la seguridad.
El incremento del poder policial con medidas destinadas a la inocuizacin, tienen gran
impacto meditico y social, pero largo plazo, resultan contraproducentes.
Por ello, las medidas "estrictamente retributivas", de "mano dura" o "tolerancia cero", no
han sido efectivas desde una perspectiva de poltica pblica. En el citado informe
del Banco Mundial, se afirma que "no han demostrado tener efectos en reducir las
conductas de riesgo entre los jvenes", por cuanto los factores que estn asociados a la
comisin de delitos por parte de los jvenes, estn referidos a problemas de acceso a
oportunidades y a variables de abandono escolar, falta de trabajo, pobreza, exclusin
y consumo de drogas. Se trata entonces de grupos sociales en las que se tiende a
observar grandes desventajas en sus "procesos de socializacin" y en el "ejercicio pleno
de su derecho al desarrollo de su personalidad".
Por ello, una de las recomendaciones ms importantes que se establece en torno al
problema de los jvenes vinculados a la violencia, es crear estrategias orientadas a su
"insercin social", que tenga como eje central respaldar a los jvenes que han sido
vctimas de su propia conducta negativa a fin de recuperarlos y ayudarlos a que retomen
un camino seguro y productivo hacia la adultez. Ms que castigar la conducta de riesgo,
se recomienda hacer hincapi en promover su desarrollo humano.
Un joven en prisin, por su condicin de vulnerabilidad, es probablemente la persona que
con mayor facilidad asuma los "valores" de la crcel, optando con ello la delincuencia
como medio de vida; sin embargo, y al otro extremo de esa hiptesis, es tambin la
persona con mayores probabilidades de resocializacin, precisamente por encontrarse en
proceso formativo.
B) Internos Adultos Mayores:
Como hemos sealado en los prrafos anteriores, la privacin de libertad causa impacto
diverso en las personas[123]en atencin a su perfil crimingeno, su estado de salud y su
edad. Sin duda, las personas consideradas "adultos mayores", pertenecen a ese
segmento vulnerable.
Se denomina adultos mayores a toda persona mayor de 60 aos, que de acuerdo
al mantenimiento de sus capacidades pueden clasificarse en tres grandes grupos[124]
Adulto mayor autovalente.- Aquella persona capaz de valerse por s misma dentro de las
limitaciones propias de un envejecimiento normal;
Adulto Mayor Frgil.- Persona que tiene algn tipo de disminucin en
sus funciones psicosociales y fisiolgicas que lo convierte en vulnerable o susceptible; y,
Adulto Mayor Dependiente o Postrada. Aquella persona que tiene una prdida sustancial
del estado de reserva fisiolgico, asociada a una restriccin o ausencia fsica o funcional
que limita o impide el desempeo de las actividades de la vida diaria.
Un adulto mayor que tiene reducida su capacidad fsica, demanda usualmente mayor
atencin mdica y mejores condiciones de detencin. Por ello, en salvaguarda de
la dignidad e integridad personal de los adultos mayores, es importante la adopcin de
acciones que promuevan su bienestar fsico y emocional, con la finalidad de reducir el
impacto negativo de la prisin.
5.6. INTERNOS PRIMARIOS:
El ingreso de un interno primario (primer ingreso) a un establecimiento penitenciario,
especialmente por un delito de caractersticas no violentas, lo expone a un conjunto de
potenciales peligros fsicos y emocionales que pueden marcar definitivamente su vida.
Estos riesgos pueden resumirse en:
Agresiones de parte de otros internos, que puede ir desde insultos, malos tratos,
extorsiones, agresiones fsicas, sexuales hasta atentados contra su vida. En
la escala social existente al interior de un ambiente penitenciario, los internos primarios,
especialmente si son jvenes, ocupan uno de los ltimos peldaos.
Muchos internos primarios realizan actividades delictivas como trasfondo de
carencias materiales o desordenes de conducta producto de mltiples problemas, que al
no ser atendidos por la administracin penitenciaria, pueden exacerbarse.
Estn expuestos a un ambiente donde el mandato resocializador es incumplido
sistemticamente, y lo ms probable es que el conocimiento que vaya a adquirir es el de
la criminalidad, tanto en tcnicas delictivas como los valores y principios que rigen a
un grupo criminal. En el contexto carcelario, el primario y si joven ms an, no tiene
mucha capacidad para rechazar ese esquema, pues puede ser objeto de mayores
agresiones. La recreacin de la subcultura delincuencial hace que el primario
paulatinamente considere tales prcticas como normal, y los asuma progresivamente.
Finalmente, el paso por la prisin puede marcarlos negativamente para acceder a una
actividad lcita laboral. Es necesario considerar que uno de los sectores sociales ms
vulnerables frente al desempleo en nuestro pas son los jvenes. El paso por un
establecimiento penitenciario conlleva una gran desventaja frente al resto de sus
coetneos.
Todo ello permite afirmar que los internos primarios constituyen un sector especialmente
vulnerable de la poblacin penal, y tambin el segmento con mayores posibilidades de
resocializacin.
5.7. INTERNOS CON DISCAPACIDAD:
Se considera una persona con discapacidad quien tiene una o ms evidencia de prdida
significativa de alguna o algunas de sus funciones fsicas, mentales o sensoriales, que
impliquen la disminucin o ausencia de la capacidad de realizar una actividad dentro de
formas o mrgenes considerados normales, que limita su desempeo de un rol, funcin o
ejercicio de actividades y oportunidades para participar equitativamente dentro de la
sociedad[125]
Por ello, una persona con discapacidad privada de libertad, forma parte de los sectores
vulnerables de la poblacin penal.
La Ley General de la Persona con Discapacidad establece que toda persona con
discapacidad tiene derecho a acceder a los servicios de salud del Ministerio de Salud,
debindosele brindar una atencin especial[126]Las prtesis, aparatos ortopdicos,
medicinas, drogas y toda ayuda compensatoria para la rehabilitacin fsica de las
personas con discapacidad, sern proporcionados por los servicios de medicina fsica del
Ministerio de Salud, con el apoyo y coordinacin del CONADIS[127]
5.8. MINORAS SEXUALES:
Los internos que pertenecen a las minoras sexuales (Gays, Bisexuales, Travests y
Transexuales) son clasificados segn los criterios generales.
Sin embargo, para su ubicacin dentro del establecimiento penal debe considerarse su
vulnerabilidad pues pueden ser vctimas de agresiones de los dems internos, sin que ello
suponga formas veladas de aislamiento. Las minoras sexuales son potenciales vctimas
de abusos sexuales e incluso de prostitucin forzada.
5.9. VULNERABILIDAD POR RAZONES DE SALUD
A) Internos con VIH/SIDA:
En VIH/SIDA en los establecimientos penales es una realidad. Es innegable las prcticas
de comportamientos de alto riesgo para el contagio como relaciones sexuales sin
proteccin, y el uso de inyectables para el consumo de drogas, entre otros. El penal del
Callao no est exento de tales prcticas.
B) Internos con TBC
El hacinamiento en los establecimientos penitenciarios, la no deteccin de la enfermedad
y el manejo inadecuado de los pacientes, constituyen las principales causas del
incremento de los niveles de contagio de la Tuberculosis (en adelante TBC) en los
establecimientos penitenciarios de gran dimensin como es el caso del penal del Callao.
C) Internos con enfermedades terminales:
Los establecimientos penitenciarios no son ajenos a la presencia de internos con
enfermedades en fase avanzada, estado que generalmente se agudiza por las
limitaciones en la atencin de salud que tienen los penales.
D) Internos con problemas psiquitricos:
Los internos con problemas psiquitricos no deberan ser recluidos en un establecimiento
penal; sin embargo, ello es una realidad por falta de capacidad de atencin del sistema
de salud mental pblica.
5.10. INTERNOS VULNERABLES POR RAZONES DE SEGURIDAD PERSONAL
A) Por Colaboracin Eficaz o Arrepentimiento: Se trata de internos acogidos a la
Ley de Arrepentimiento por Terrorismo o a la Ley de Colaboracin Eficaz (trfico de
Drogas, corrupcin, etc.). Como se ha venido realizando hasta ahora, es necesario
garantizar su separacin con el resto de la poblacin penal a fin de resguardar su
vida e integridad personal.
C) Por el Tipo de Delito Cometido: La comisin de ciertos delitos, especialmente los
que afectan la libertad sexual de menores de edad, demanda de
la administracin penitenciaria la implementacin de medidas de seguridad para
evitar maltratos fsicos, violacin e incluso la muerte del interno.
D) Por su Procedencia: Las personas privadas de libertad que pertenecen o han
pertenecido a las Fuerzas Policiales o Fuerzas Armadas, requieren tambin de
ambientes de reclusin que los separe de la poblacin penal general.
Se trata de medidas de proteccin, pues son segmentos de internos proclives a maltratos
por parte de los internos.
5.11. TRABAJO PENITENCIARIO:
Es el tema que abordaremos ms adelante y con mayor detalle, dado cuenta que
pensamos que el trabajo es el quid de la resocializacin del preso (penado).
El estudio del trabajo penitenciario y la formacin profesional requiere previamente una
idea concisa de los lmites y contenido de estas expresiones para poderla distinguir de
otro tipo de actividades que el recluso desarrolla en la prisin.
Por trabajo penitenciario se entiende aquella actividad por la que una persona puede no
slo lograr unos medios materiales para su existencia independiente, sino tambin
encontrar una autonoma satisfactoria y un reconocimiento por parte de los dems. La
formacin profesional es tambin un conjunto de actividades orientadas a preparar a una
persona y a dotarla de medios mejores para que pueda desarrollar un determinado
trabajo.
Si bien se establece que la actividad laboral debe desarrollarse preferentemente con
internos sentenciados, desde la perspectiva del tratamiento, resulta aconsejable que esta
actividad se realice desde el inicio de la detencin.
En la legislacin el trabajo es un deber y un derecho del interno, al cual debe acceder de
manera adecuada, razn por la cual, la autoridad penitenciaria tiene la obligacin de
promover una razonable oferta laboral. En el caso del E.P. del Callao, es necesario
ampliar la oferta de trabajo que se ofrece en los pocos talleres que existen actualmente.
Algunas consideraciones que se deben tener respecto al trabajo son las siguientes[128]
No puede ser utilizado como una forma de sancin disciplinaria, ni tener carcter aflictivo
o atentar contra la dignidad del interno;
Los encargados del trabajo penitenciario deben dinamizar la oferta laboral dentro del
establecimiento penitenciario;
Los criterios para el acceso de un interno a una actividad laboral son: la aptitud y
calificacin personal, en tanto sean compatibles con la seguridad penitenciaria. La
capacidad del interno y su preparacin previa debe ser considerada para determinar qu
tipo de actividad laboral que desarrolle. En tanto sean posibles los internos deben escoger
la clase de trabajo que deseen realizar;
Las condiciones de trabajo deben garantizar la seguridad e higiene laboral. Dichas
labores no pueden hacer peligrar la salud o integridad del interno. Las consideraciones
mdicas deben ser ponderadas para evitar afecciones en la salud de los internos. La
seguridad debe incluir tambin el adecuado mantenimiento de los equipos, maquinarias,
instalaciones, materiales y cualquier otro elemento relacionado con la actividad laboral;
No debe discriminarse a los internos en el acceso al trabajo. Si bien muchos trabajan
regularmente para acceder a un beneficio penitenciario, esta posibilidad no debe ser el
nico criterio para ocupar las plazas disponibles. Los internos vinculados a delitos que
tengan prohibido beneficios penitenciarios, deben acceder a dichas plazas en las mismas
condiciones que los primeros. Actuar de otro modo, constituir una forma
dediscriminacin; por ello, la inscripcin de los internos en el rea de trabajo penitenciario
debe ser imparcial, sin discriminacin y bajo el estricto cumplimiento de
los procedimientos establecidos por las normas y directivas vigentes. Deben de participar
todos los internos, procesados o sentenciados, con derecho o no a beneficios
penitenciarios;
El personal del rea de trabajo debe realizar un estricto control de las actividades
laborales del interno, pues el registro tiene especial importancia para el cmputo de la
redencin de pena, lo que podra generar un espacio potencial para actos de corrupcin.
El personal de trabajo debe entregar al interno la constancia correspondiente, cuando
ejecute la retencin legal por derecho de trabajo; y,
El trabajo penitenciario no debe implicar una explotacin laboral del interno.
Como lo seala el documento Diseo de Polticas Penitenciarias del INPE, siendo lo
ptimo que el interno acceda a un trabajo remunerado, la autoridad penitenciaria debe
promover el apoyo de las entidades externas pblicas y privadas, as como
desarrollar proyectos laborales en los que puedan acceder a un trabajo remunerado,
considerando como grupo prioritario a los internos de menores recursos.
Respecto a la comercializacin de los productos producidos por los internos, es
importante que la autoridad penitenciaria los apoye en la venta de los mismos, para ello
deber coordinar con instituciones pblicas y privadas[129]
Finalmente, un aspecto de especial importancia es la necesaria orientacin que los
internos deben tener respecto al mercado laboral, a travs de charlas brindadas por
profesionales del INPE o de otra institucin. Esta informacin ser til para
la seleccin adecuada de la actividad laboral que el interno decida iniciar dentro del
establecimiento.
5.12. LA EDUCACIN PENITENCIARIA:
Una de las caractersticas de la poblacin penitenciaria es el bajo nivel escolar, y mucho
ms de la educacin superior. Ello afecta tambin la posibilidad de obtener un puesto de
trabajo o de desenvolverse adecuadamente en libertad. En este punto debe recordarse
que regularmente existe un desfase entre la entre el nivel de educacin sealado en
la documentacin personal del interno y el nivel real de conocimiento.
La legislacin es clara al determinar que la administracin penitenciaria est obligada a
realizar programas de alfabetizacin, brindar instruccin bsica primaria y secundaria
gratuita a todos los internos que lo necesiten. Ello en virtud al mandato constitucional que
establece que dichos niveles educativos son obligatorios y deben ser brindadas por el
Estado de forma gratuita[130]
Por su parte el CEP establece que en los establecimientos penitenciarios se debe
promover
la
educacin
del
interno
para
su
formacin
profesional
o capacitacin ocupacional[131]
El servicio educativo debe ser brindado a todos los internos que lo demanden, en
consideracin a sus necesidades y a la capacidad de las instalaciones educativas del
establecimiento.
La administracin penitenciaria debe promover la educacin tcnica del interno como
medio de preparacin para la vida en libertad. En este aspecto debe considerarse la
necesidad del mercado laboral, a fin de priorizar aquellas labores que posibiliten al interno
acceder a una [132]actividad lcita al obtener su libertad. Por ello, ampliar la capacidad del
Centro de Educacin Tcnica Productiva (CETPRO) en el Establecimiento Penitenciario
del Callao, es una necesidad bsica.
Al igual que en el caso del trabajo, la educacin constituye un deber para el interno, pero
al mismo tiempo un derecho que puede ser exigido a la autoridad penitenciaria. Como en
el caso anterior tambin, el adecuado control de la actividad educativa es una obligacin,
pues puede dar origen a una disminucin del tiempo de condena en virtud al cmputo de
la redencin de la pena por el estudio. Es necesario reiterar el conceptoexpresado para el
caso del trabajo: la autoridad penitenciaria debe conceder la posibilidad del estudio an
cuando el interno no tenga derecho al beneficio de redencin por esta actividad.
La educacin de nivel universitario, y las actividades acadmicas bajo la modalidad
de educacin a distancia son reas que se deben de promover, pues se trata de
actividades virtualmente ajenas al penal del Callao.
La lectura como medio de formacin y distraccin es fundamental en un establecimiento
penal. Por ello, la implementacin de bibliotecas en cada uno de los pabellones o una
central para todo el establecimiento es importante. Para ello, se puede solicitar la
participacin de instituciones pblicas como la Biblioteca Nacional o de la sociedad civil.
Es evidente que el contenido educativo y formativo no se agota con lo sealado, por lo
que es necesario el desarrollo de otras expresiones culturales y deportivas como parte del
tratamiento penitenciario, como el teatro, el cine, la msica, el canto, la poesa, la pintura,
el fisicoculturismo, entre otras actividades, en la que el penal del Callao ha tenido siempre
activa participacin. Estas actividades no deben ser consideradas solo como recreativas,
sino como parte de la formacin integral de la persona.
5.13. LOS SERVICIOS PENITENCIARIOS:
A) Asistencia Legal: Los abogados del rea legal deben de brindar asesora legal gratuita,
dando atencin prioritaria a los internos con menores recursos[133]
La norma asigna a los abogados un conjunto de funciones[134]en base a los cuales
formulamos los siguientes comentarios:
La defensa legal de quienes no cuenten con capacidad econmica para contratar un
abogado defensor, puede implicar una superposicin con la labor de los abogados del
Sistema Nacional de Defensa de Oficio. Por ello, en el caso del Establecimiento
Penitenciario del Callao, estimamos conveniente que los abogados del rea Legal se
cian a brindar orientacin legal absolviendo consultas (sin realizar defensa en procesos
judiciales), as como a realizar evaluaciones con fines de beneficios penitenciarios y
gracias presidenciales.
Se les debe facultar expresamente a solicitar a los rganos administrativos del INPE y
dependencias del Poder Judicial, la expedicin de documentos con fines de beneficios
penitenciarios o gracia presidencial. Especialmente las destinadas a obtener copias de
sentencias y testimonios de condenas.
Es necesario mejorar la atencin a los internos, especialmente en la observacin de
plazos para la elaboracin de informes vinculados con los beneficios penitenciarios.
La funcin de brindar asesora a la administracin penitenciaria es una tarea relevante,
por cuanto en muchas ocasiones la opinin legal determina una decisin administrativa
que puede conceder o restringir derechos. Por ello, es necesario que los abogados que
cumplen esa funcin tengan la debida capacitacin en materia de administracin.
La difusin de los alcances de la normatividad penal y penitenciaria es tambin una labor
que deben de cumplir los abogados de un penal. Considerando la magnitud y complejidad
de dicha tarea, es necesario que el rea Legal realice coordinaciones con instituciones y
expertos que puedan coadyuvar con dicho propsito.
Es importante tener presente que la opinin emitida por un integrante del rea Legal, es
considerada como una posicin institucional. Por ello, la capacitacin debe ser una
actividad constante.
En el penal del Callao, slo existen tres abogados, lo que hace imprescindible que se
adopten medidas para incrementar su nmero.
B) Asistencia Psicolgica: La legislacin establece con claridad que el rea
de Psicologa debe realizar el estudio de la personalidad del interno y aplicar
los mtodos adecuados para alcanzar los fines del tratamiento[135]
La realidad observada en el Establecimiento Penitenciario del Callao -como en la mayora
de penales del pas-, evidencia que no se realizan estudio individualizados de los internos,
sino cuando lo requieren para tramitar un beneficio penitenciario.
Por ello, en la prctica los 7 profesionales en dicha materia priorizan los informes para la
tramitacin de los beneficios penitenciarios, los cuales en ocasiones no tienen como
fundamento un seguimiento individualizado de los avances o retrocesos en el tratamiento,
sino una evaluacin fugaz.
Por ello, ms all de las funciones establecidas por la legislacin[136]se requiere
potenciar el rea para que se garantice una mnima atencin individualizada de los
internos, con especial nfasis en los internos con problemas de salud mental y aquellos
que cometieron delitos especialmente violentos o los de violacin sexual. Dentro de ese
contexto, el desarrollo de las siguientes actividades resulta prioritario:
La observacin y diagnstico de cada interno al ingresar al penal, en base al cual se
disee su tratamiento y su posterior seguimiento.
El diagnstico y tratamiento debe de incluir tcnicas individuales y grupales, e involucrar
a los familiares del interno, aunque no se debe limitar su aplicacin en perspectiva de
tratamiento, sino tambin de soporte psicolgico.
Coordinacin con instituciones pblicas y privadas a fin de brindar apoyo psicolgico a
la comunidad penitenciaria, con conocimiento del rgano Tcnico de Tratamiento.
C) Asistencia Social: El objetivo del servicio social es desarrollar acciones que permitan
mantener relaciones entre el interno y su familia[137]El rea es importante, pues deben
de promover el fortalecimiento de los pocos vnculos que el interno tiene con la sociedad,
sus amigos y familiares, quienes constituyen el soporte real para una posible reinsercin
cuando el interno es puesto en libertad.
La relevancia de este servicio se puede notar tambin en el reconocimiento que los
internos realizan a los profesionales del servicio social.
5.14.
OTRAS
ACTIVIDADES
QUE
FORTALECEN
EL
PROCESO
DE
RESOCIALIZACIN:
Las personas privadas de libertad han expresado siempre su inters por participar en
mltiples actividades organizadas por la administracin penitenciaria. En ocasiones con
fines de tratamiento y en otras por simple distensin. Por ello, es importante que se
contine promoviendo actividades en la que los internos chalacos, han venido participante
activamente desde hace varios aos, as:
Exposicin de Arte;
Concurso de Fisicoculturismo;
Celebracin del Da del Adulto Mayor;
Concurso de Gastronoma Internacional;
Copa Chalaca de la Rehabilitacin;
Concurso de Teatro;
Concurso Melodas de Libertad.
La resocializacin en el sistema penitenciario de Per
6.2. DEFINICIN DE RESOCIALIZACIN.
El vocablo resocializacin ha sido y contina siendo objeto de crticas. En Alemania se ha
sealado que carece de contenido o significado propio y que la polmica sobre el mismo
oculta sus fines reales.[138] Ya desde el siglo XVIII la doctrina cientfica se ocup del
problema de si la ejecucin de la pena ha de servir slo a la mejora jurdica (actualmente,
programa resocializador mnimo) o, tambin, a la mejora moral (programa resocializador
mximo) del delincuente.[139] Puede afirmarse que encuentra su consagracin en la
ejecucin de las penas y medidas de seguridad privativas de libertad, y no as en
la teora de los fines de la pena.[140] Suele entenderse tambin como sinnimo
de prevencin especial.[141]
Se trata de un vocablo importado. Es peligroso que el entusiasmo en la idea de
resocializacin haya sido hasta tal punto acrtico que nadie sepa muy bien lo que se
quiere decir con ella. [142]
En efecto, un trmino tan impreciso como el de resocializacin ha conseguido una
fulminante e impropia o inapropiada acogida. El numeral 22 del Art. 139 de la CPPp reza:
"El principio del rgimen penitenciario tiene por objeto la reeducacin, rehabilitacin y
reincorporacin del penado a la sociedad".
La norma constitucional no hace referencia a las penas, ni a su ejecucin, ni a las
medidas, sino al objetivo del rgimen penitenciario; a pesar de constituir uno de los
derechos fundamentales de la persona de los internos, esenciales para la ejecucin de la
pena privativa de libertad; adems, complica y distorsiona el problema con declaraciones
inexactas (cuando dice que el rgimen penitenciario tiene por objeto la reeducacin,
rehabilitacin y reincorporacin del penado; objeto, pues, no de las penas y medidas, sino
de la actuacin de las Instituciones penitenciarias). Sin embargo, la propia Exposicin de
Motivos del CEP a continuacin identifica resocializacin como objetivo fundamental del
Sistema Penitenciario, a travs de un tratamiento cientfico, de un modo que coincide con
formulaciones legales de otros pases.
Ciertamente, en nada beneficia la inseguridad conceptual. Empero ms inoportuno
parece, incluso, acoger el vocablo resocializacin sin la necesaria crtica previa y
discusin, ahora que se encuentra dicho concepto en crisis.
Antes de conocer en concreto el contenido de la resocializacin, creemos que es
necesario referirnos muy sucintamente, en un sentido preventivo, a la prevencin
especial.
Como ya expresramos ut supra la prevencin especial tiene como fin la lucha contra la
delincuencia por medio de la intervencin directa sobre el penado. Esta actividad se
desarrolla bsicamente con una doble orientacin: bien sea motivando al delincuente a
comportarse de acuerdo con la ley; bien, reduciendo total o parcialmente por medio del
aislamiento las posibilidades de cometer un delito (inocuizacin). En el primer caso,
cuando se acta motivando al sujeto, este puede verse estimulado a vivir conforme a la
ley a travs de dos vas diferentes: negativamente, por medio de la intimidacin que
conlleva todo castigo (disuasin); y, positivamente, por medio del conocimiento y
estimacin de los valores sociales amparados por las normas penales, lo que lo capacita
para poder vivir en conformidad con dichas normas e integrarse en la comunidadjurdica
(resocializacin). SANTIAGO MIR PUIG citando a VON LISZT, seala que ste encuentra
una triple respuesta que, a su vez, conforma el concepto de prevencin especial:
resocializacin, intimidacin e inocuizacin.[143]
La doctrina no ha mostrado uniformidad a la hora de conjugar estas tres formas de
intervencin. Al respecto, BACIGALUPO, refirindose a LISZT, de quien procede el
concepto de prevencin especial, entiende que cada una de ellas se aplicara a un tipo de
delincuente; de suerte que, mientras que la resocializacin servira para el delincuente
corregible, la disuasin lo sera para el ocasional y la inocuizacin para los que fueran
habituales.[144] Sin embargo, hoy da se entiende que estos tres elementos no se
encuentran en una relacin de igualdad, como parece en el pensamiento de LISZT, sino
que la resocializacin vendra a ser preferente frente a los otros dos, llegndose incluso a
confundir resocializacin con prevencin especial.[145]
Este cambio en la conjugacin de los tres elementos se debe al difcil acomodo que
encuentra el concepto de resocializacin junto a los otros dos, porque, a nuestro juicio, la
resocializacin se ha engrosado a base de dar entrada dentro de este mismo concepto a
elementos que nada tienen que ver con la problemtica preventiva.
Es frecuente que se considere que ha influido la resocializacin cuando se tiende a paliar
la pena debido al principio de humanizacin o de intervencin mnima.[146]
La identificacin entre resocializacin y prevencin especial plantea tambin algunos
problemas de orden dogmtico como es el de determinar si la prevencin especial debe
orientar todas las modalidades penales o exclusivamente las penas privativas de libertad.
En efecto, en el CP no se hace referencia a los fines de la pena de prisin, habra que
entender que la prevencin especial slo se refiere a este tipo de pena (CP Ttulo
Preliminar, Artculo IX .- La pena tiene funcin preventiva, protectora y resocializadora).
Asimismo, igual solucin ofrecen aquellos que piensan que resocializacin y prevencin
especial son una misma cosa. As, por ejemplo, MIR PUIG afirma que las penas no
privativas de libertad no tienen prevista en el Derecho una forma de ejecucin inspirada
de forma particular en la prevencin especial: ninguna de ellas se ajusta a un programa
resocializador.[147]
Por tanto y siguiendo el orden de ideas, nos encontramos con que prevencin especial es
un conglomerado de elementos discordantes entre s y que a su vez influye de muy
diferentes maneras en cada una de las instancias del sistema penal.[148]
Slo tras una reestructuracin del concepto de prevencin especial podremos obtener una
clarificacin sobre su contenido, esto sucede, a nuestro entender, por las dos siguientes
consideraciones: 1 Es necesario separar del concepto de resocializacin todos aquellos
componentes que no se dirijan directamente hacia la prevencin. De esta forma nos
encontraremos con dos conceptos de resocializacin: preventivo y penitenciario. Tan slo
el primero de ellos seguir formando parte de la prevencin especial, mientras que el 2
se convierte en un principio de humanizacin de la ejecucin de la pena privativa de
libertad, materializando en el mbito penitenciario el principio de intervencin mnima
(reclamando un comportamiento externo del sujeto acorde con la legalidad penal).[149]
6.2 EL DERECHO AL TRABAJO DEL PRESO:
El estudio del trabajo penitenciario y la formacin profesional requiere previamente una
idea concisa de los lmites y contenido de estas expresiones para poderla distinguir de
otro tipo de actividades que el recluso desarrolla en la prisin.
El trabajo penitenciario es una de las herramientas bsicas para el tratamiento, por ello, la
administracin penitenciaria tiene la obligacin de promover su desarrollo con la
participacin de la sociedad. En la mayora de penales la administracin penitenciaria ha
instalado talleres de diversa especialidad,[150] aunque la demanda supera largamente la
disponibilidad. Por ello, la actividad laboral en los establecimientos penitenciarios es
bsicamente realizada por cuenta del interno, quien se provee de materia prima y se
ocupa de la comercializacin de los productos a travs de sus familiares o agentes
pastorales.
A lo largo de la historia el trabajo ha tenido un papel muy distinto dentro del sistema penal.
Durante mucho tiempo aqul era de por s una pena -galeras, minas, etc. Esta
consideracin se mantuvo hasta el siglo XVII en que la justicia canonista crea la pena
privativa de libertad tal como hoy la concebimos. No obstante, con posterioridad el trabajo
sigue formando parte del elenco penal.
Dentro ya del dominio absoluto de la prisin como pena en el siglo XIX al trabajo se le
reserva un importante papel en el mbito penitenciario. Se convierte en un instrumento de
purificacin de almas y cuerpos. La prisin y el trabajo son segn las ideas penitenciarias
del siglo pasado los medios ms idneos para alcanzar la expiacin del recluso.
Actualmente la ciencia penitenciaria considera el trabajo como un instrumento til para
satisfacer las necesidades materiales del trabajador y como una fuente de relaciones
sociales. El trabajo penitenciario se establece sobre los mismos postulados que el trabajo
en libertad y cualquier otra pretensin dentro de unas relaciones de produccin capitalista
corre el peligro de convertir al recluso-trabajador en un sujeto explotado. Pero el proceso
de secularizacin de la pena y el trabajo iniciados a principio del presente siglo no ha
llegado a sus ltimas consecuencias mantenindose una concepcin del trabajo
penitenciario a mitad de camino entre la plena laboralizacin y las ideas de Howard.[151]
El Art. 65 CEP considera "al trabajo penitenciario como un derecho y un deber del
interno" y, adems, como elemento esencial del tratamiento. El mismo artculo no
establece las condiciones en que debe ser prestado, respecto a no ser aflictivo, ni
correctivo ni atentatorio a la dignidad; sin embargo, en la exposicin de motivos del CEP,
se prev que su prctica ser, en lo posible, similar al trabajo en libertad, as como que no
atentar contra la dignidad del interno. Cuantos mayores sean las dependencias del
trabajo respecto de los fines preventivos, mayores sern las dificultades para lograr la
identificacin con el trabajo en libertad.
Los inconvenientes de convertir el trabajo penitenciario en un elemento del tratamiento
son numerosos y se materializan en especial en el status del recluso trabajador.
Si la actividad penitenciaria tiene una naturaleza teraputica necesariamente tiene que
concebirse de forma distinta como se entiende el trabajo en libertad. Y es difcil pensar
que este cambio favorezca al recluso-trabajador ya que es evidente que las presiones
social y laboral que se producen en el mercado libre de trabajo logran las condiciones
ptimas para el trabajador dentro de una determinada situacin econmica. Adems
convertimos al recluso en un trabajador de segunda clase que ha de verse sometido a
la presin de dos regmenes laborales diferentes, de una parte el penitenciario y, de otra,
el laboral en aquellas cuestiones que le afecten.[152]
En consecuencia, los principios resocializadores son los que exigen la equiparacin del
trabajo penitenciario al trabajo libre. Por esto nos sorprende la ligereza de las
afirmaciones mantenidas por algunos funcionarios del Instituto Nacional Penitenciario
(INPE) quienes tachan la tesis de equiparacin como de demaggica y de loable
aspiracin por el momento inalcanzable. Y como nicos argumentos en contra utilizan los
de que ni las estructuras penitenciarias laborales, ni la personalidad del trabajador
penitenciario ofrece posibilidades de llegar a un sistema de trabajo que se identifique
plenamente con el trabajo ordinario.
Respecto a las estructuras penitenciarias basta decir que si ello ha de ser un factor
determinante para concebir a nivel legislativo cualquier institucin penitenciaria, entonces
bien podra esgrimirse para hacer desaparecer las aspiraciones resocializadoras, porque
o cabe la menor duda de que tampoco aquellas estructuras son adecuadas a esos fines.
Adems, la personalidad del trabajador penitenciario slo puede mantenerse un elocuente
silencio ante la paradoja de defender un sistema penitenciario democrtico y, a su vez,
discriminar al recluso por razn de su peculiar personalidad.
Al respecto, resaltar tambin que la norma penitenciaria no ofrece argumentos a favor de
la equiparacin. As, cuando el Art. 66 seala que se regulan por el Reglamento y por la
legislacin del trabajo: la organizacin del trabajo penitenciario; sus mtodos, horarios,
medidas preventivas; de higiene y, seguridad, en cuanto sta sea aplicable. Sin precisar
que, ante la legislacin laboral ordinaria, sern dirimidos los conflictos sobre el trabajo por
cuenta ajena entre trabajador recluso y la empresa.
Volviendo con el Art. 65 del CEP y conforme a lo previsto en siguientes apartados, se
prev que la organizacin y planificacin del trabajo obedece a la aptitud y calificacin
laboral del interno, facilitada por la Administracin conforme al Reglamento, con logro de
beneficios econmicos y sometido a la proteccin de la legislacin vigente en materia
laboral.[153]
Muy a pesar de constituir el trabajo un derecho fundamental para la persona, (sean
ciudadanos libres o presos), nuestra Constitucin Poltica del Per no hace mencin de tal
derecho ni de condiciones correspondientes a la persona privada de su libertad (presa).
[154] Ms an, surge el problema que plantea la funcin ejercida por el trabajo
penitenciario dentro de los fines generales de la pena privativa de libertad, esto es, la
posibilidad de concebir el trabajo penitenciario como trabajo penitenciario resocializador
o mtodo de tratamiento del recluso dirigido a su reincorporacin social.
Frente al derecho al trabajo se deduce la obligacin de suministrarlo y sta en el mbito
penitenciario corresponde a la Administracin. Ahora bien, para fijar el grado de
compromiso de esta declaracin de principio debe ponerse en relacin con otros muchos
factores. Primeramente hemos de comparar este precepto con su homlogo en la
Constitucin. De concluir que ambos tienen el mismo alcance entonces la obligacin de
suministrar trabajo a los reclusos se quedara reducido a un presupuesto de difcil
cumplimiento al menos que la sociedad en general y los empresarios y sindicatos en
concreto tomasen conciencia de la especial importancia que el trabajo tiene para un
recluso.[155] Si, por el contrario, consideramos que el principio contenido en la norma
penitenciaria tiene mayor virtualidad, entonces podra llegarse a pensar en la posibilidad
de desarrollar normativamente un derecho prioritario de los reclusos frente a los
trabajadores libres.
Un anlisis detenido de derecho al trabajo dentro del sistema jurdico penitenciario nos
permite afirmar que nos encontramos ante un principio de alcance bien distinto al
del texto constitucional.
Por lo que respecta a la expresin derecho al trabajo observamos que en la Constitucin
este trmino juega en forma negativa, es decir, ampara al trabajador frente a cualquier
norma de rango inferior que tratase de limitar el acceso al trabajo.
Entendida positivamente requerira una normativa especfica, que no existe, encargada de
fijar las condiciones en que la Administracin distribuira el trabajo entre los ciudadanos.
En cambio, en la norma penitenciaria se plantea de una forma diametralmente opuesta, el
derecho al trabajo se corresponde estrictamente con el derecho de los reclusos a que la
pena privativa de libertad se entienda bajo una perspectiva resocializadora; es decir, como
veremos, la resocializacin penitenciaria exige la potenciacin del trabajo como elemento
que origina procesos de interaccin entre los miembros de la sociedad y a la consecucin
de esta meta se comprometen todas las instituciones penitenciarias; es fcil deducir que
deba establecerse expresamente el compromiso de la Administracin penitenciaria a
suministrar ese trabajo. Una infraestructura moderna y adecuada, una formacin de
cuadros entre los reclusos ms capacitados y unas ofertas sugestivas desde un punto de
vista fiscal son algunas de las condiciones necesarias para que el trabajo pueda surgir sin
grandes dificultades. Se trata simplemente de potenciar ste mediante una atractiva oferta
a las empresas.
Esta concepcin del trabajo penitenciario ha sido frecuentemente criticada por la doctrina
en la medida en que supone desproveerlo de su proyeccin social, esto es, supone
considerar al trabajador recluso no como sujeto del proceso productivo, con los derechos
que le son inherentes, sino objeto de una cierta terapia que facilita su rehabilitacin.
De lo expuesto, hay que tener claro que el trabajo penitenciario es un derecho y un deber
del interno. Para los que tienen la calidad disciplinaria. Para el interno procesado el
trabajo constituye una actividad voluntaria[156]y para sentenciados el trabajo es
obligatorio, aunque no debe de tener carcter aflictivo, atentar contra su dignidad, ni ser
aplicado como una sancin a fin de evitar concepciones moralizantes y asimilando
realmente el trabajador recluso al libre, el trabajo en las prisiones debera concebirse, no
como actividad resocializadora dirigida a inculcar hbitos en el recluso, sino simplemente
como medio para evitar los efectos gravemente disocializadores de la prisin.
La poblacin carcelaria en el Callao
7.1. LA ORGANIZACIN ADMINISTRATIVA DEL PENAL
La estructura y organizacin del Establecimiento Penitenciario del Callao estn
establecidas genricamente en el Reglamento de Organizacin y Funciones del Instituto
Nacional Penitenciario, que como hemos anotado anteriormente, clasifica a los penales
en tipos A, B y C, segn su densidad poblacional y, conforme a ello, les asigna una
organizacin y estructura administrativa.
Teniendo en consideracin que en febrero del 2008, el penal del Callao albergaba a 2,509
personas privadas de libertad, le corresponde entonces la clasificacin de penal Tipo A,
que se otorga slo a los penales de gran envergadura. De hecho, el penal del Callao, es
el segundo establecimiento penitenciario ms grande del pas en trminos de volumen de
internos despus del penal de Lurigancho.
El penal del Callao est a cargo de un Director, que es ejercido por un funcionario de
confianza que tiene asignado una plaza de nivel remunerativo F-2. Tiene un Sub Director,
cargo que no figura en la organizacin de un penal Tipo A. Tambin una Subdireccin de
Tratamiento Penitenciario, una Subdireccin de Salud Penitenciaria; una Subdireccin de
Registro Penitenciario; y, una Subdireccin de Seguridad Penitenciaria, cargos que
tambin son de confianza, pero que no tienen ningn nivel remunerativo especial.
El penal no tiene reglamento, tampoco un presupuesto anual determinado. Tiene
asignado la suma de S/. 1,000.00 para atenciones de emergencia (caja chica), que es
utilizado para que el servicio social pueda realizar visitas domiciliarias en las viviendas de
los internos que se encuentran tramitando algn beneficio penitenciario, en refacciones
menores como fugas de agua, atoro de desage, compra de jeringas, tinta
paraimpresoras, remisin de documentos, entre otros gastos.
La renovacin de dicho fondo se realiza cada treinta das, su trmite toma
aproximadamente 5 das, sin que exista dificultad para ello. El monto de la caja chica es
insuficiente, pues no guarda proporcin con el volumen de la poblacin penal que se debe
atender.
La relacin entre las principales autoridades de la Sede Central del INPE y la Direccin
del Penal del Callao es mnima. No se han referido antecedentes sobre reuniones de
coordinacin o trabajo con la Direccin General de Tratamiento ni la Direccin General de
Seguridad. Si bien tales direcciones cumplen funciones normativas, ejercen tambin labor
de control y apoyo tcnico, que deberan brindar a los penales de gran envergadura,
especialmente a los que son administrados totalmente por la institucin penitenciaria.
Idntica situacin encontramos en la relacin Direccin Regional Lima y la Direccin del
penal del Callao. Hasta febrero del 2008, no se sostenan reuniones de coordinacin,
pese a que el penal del Callao depende funcional y orgnicamente de dicha Direccin
Regional, limitando sus comunicaciones a la remisin de documentos por necesidad del
servicio, y no a ejecucin de acciones de apoyo, asesoramiento o supervisin.
7.1.1 EL PERSONAL ADMINISTRATIVO: El Establecimiento Penitenciario del Callao
cuenta con un administrador, cuyas funciones estn establecidas en el artculo 224 de
RCEP. Es el encargado de organizar y llevar la contabilidad del penal, supervisar el
cumplimiento de las normas sobre recursos humanos, presupuesto, contabilidad y
abastecimiento; efectuar los pagos y custodiar los fondos asignados al establecimiento;
integra el Consejo Tcnico Penitenciario; tiene a su cargo la supervisin y control de los
concesionarios del establecimiento; supervisa y controla los servicios generales del
establecimiento; y vela por la efectiva, equitativa y adecuada provisin de alimentos a la
poblacin penal.
En realidad, el administrador del penal del Callao, como los de otros establecimientos, no
tienen responsabilidades financieras ni contables trascendentes, pues las adquisiciones,
contrataciones y manejo de recursos son realizados desde las Direcciones Regionales.
Por otro lado tenemos al personal Penitenciario El Establecimiento Penitenciario del
Callao tiene 224 servidores penitenciarios, distribuidos en las reas de seguridad,
tratamiento y administracin. Los servidores penitenciarios tienen uno de los promedios
remunerativos ms bajos del sector pblico, pues la mayora de ellos percibe
aproximadamente la suma de S/. 950.00 cada mes. El personal se encuentra poco
motivado, no slo por el bajo nivel remunerativo, sino por sus difciles condiciones de
trabajo, pues su equipamiento es insuficiente, no tienen incentivos, y laboran en
ambientes de tensin permanente por la naturaleza de la actividad, que se agudiza
por conflictos interpersonales.
7.1.2. EL PERSONAL DE SEGURIDAD: El personal de Seguridad, el penal del Callao
tiene 144 trabajadores asignados al rea de seguridad. De ellos, 65 estn encargados de
la seguridad externa, y 79 de la seguridad interna que incluye 9 mujeres.
El personal de seguridad tiene una jornada laboral continua de 24 horas, razn por la
cual, tiene derecho a 48 horas de descanso. Por ello, en la prctica el nmero real de
servidores que prestan servicio de seguridad en el penal, es de slo un tercio de los 144
trabajadores.
Tienen una asignacin diaria de S/. 4.50 para la preparacin de sus alimentos.
a) La Seguridad Interna: el personal del rea de seguridad interna, tiene
la responsabilidad del control de los pabellones y de la puerta de acceso al penal.
En un da ordinario de trabajo, la seguridad interna es cubierta por 22 agentes
aproximadamente, distribuidos entre los pabellones, esclusas y garitas de control.
Visten uniforme de trabajo (pantaln, camisa, casaca, borcegu y un emblema) y la
mayora de ellos porta un radio.
Los agentes encargados de la seguridad interna, son tambin los responsables del control
de los visitantes del penal (familiares y amigos de los internos), as como de la revisin de
sus paquetes y pertenencias.
El proceso de revisin es cada vez ms complejo por el incremento permanente de
visitantes (como consecuencia del crecimiento sistemtico de la poblacin penal). Se
estima que en un da ordinario de visita, ingresan aproximadamente 5,000 personas al
penal, quienes tienen que pasar por el necesario control corporal, y la revisin minuciosa
de sus paquetes. Importante sealar, que en febrero del 2008 se termin de instalar en el
penal del Callao, un nuevo sistema electrnico de control, que en teora, deba mejorar los
estndares de control, esto es, reducir los tiempos de revisin de personas y paquetes.
El sistema se ha puesto en funcionamiento de manera parcial a finales de mayo, razn
por la cual an no fue posible evaluar sus resultados.
a) Seguridad Externa: De otro lado, el personal encargado de la seguridad interna
se encarga tambin del traslado de los privados de libertad a los centros de salud
pblicos, as como de su custodia en los hospitales cuando son internados. No
realizan los traslados para diligencias judiciales, pues esa tarea es responsabilidad
de la Polica Nacional.
Por otro lado el personal asignado a la seguridad externa, tiene la tarea de custodiar el
permetro del penal, bsicamente a travs del control diurno y nocturno de los 10
torreones. En un da ordinario de trabajo, la seguridad externa es cubierta por 34 agentes
penitenciarios que prestan servicios organizados en grupos.
El servidor encargado de la seguridad en un torren del penal, est equipado usualmente
con una escopeta o una MGP, adems de una radio. No porta linterna, ni cuenta con
uniforme especial para lluvia.
7.1.3. EL PERSONAL ADMINISTRATIVO: El rea administrativa del penal del Callao est
integrado por 80 servidores, que tienen una jornada laboral de 8 horas, entre las 8:00 a
17:00 horas, de lunes a viernes. Desarrollan actividades en oficinas cuya infraestructura
requiere de ambientacin, equipamiento en mobiliario destinado al archivo de
documentos, modernizacin del equipo informtico, as como del uso de un sistema
automatizado de ingreso y egreso de documentos. No tienen acceso al servicio de correo
electrnico institucional ni al Internet.
7.1.4. EL PERSONAL DE TRATAMIENTO: El tratamiento penitenciario tiene una
acepcin amplia en nuestra legislacin pues incluye al servicio mdico. Para fines del
presente trabajo, consideraremos persona de tratamiento a los profesionales del rea de
Psicologa, Servicio social y Legal, que en conjunto tienen 15 profesionales, cuya
situacin y problemtica sern analizados en captulos posteriores.
7.2. LA INFRAESTRUCTURA DEL PENAL:
El Establecimiento Penitenciario del Callao fue construido en 1994 para una poblacin
penal de 572 internos. La administracin penitenciaria, estima que la infraestructura del
penal del Callao se encuentra en "regular" estado de conservacin, calificacin que
concuerda con la evaluacin realizada durante la formulacin del presente trabajo
de investigacin.
En el penal no se han realizado trabajos de ampliacin de su capacidad de albergue,
razn por la cual sus autoridades han tenido que habilitar diversas reas administrativas o
de detencin transitoria, como lugares permanentes de reclusin. Tampoco existen
proyectos de ampliacin del penal en ejecucin, ni planes futuros de expansin.
La infraestructura destinada al albergue de internos en el penal del Callao, est
organizada de la siguiente manera:
Pabelln de Mxima Observacin;
Pabelln de Mnima Observacin;
Pabelln de Mediana Seguridad;
Pabelln de Mnima Seguridad
Satlite;
Prevencin A;
Prevencin B; y,
Auditorio.
Las ltimas cuatro reas han sido habilitadas como lugares de detencin permanente
debido a la sobrepoblacin del penal.
En muchos pabellones los internos han hecho mejoras en sus celdas arreglando los
baos, las paredes y cambiando los pisos. En algunos pabellones han colocado
maylicas en los pasadizos, y cortinas en cada celda. Sin embargo, en trminos
generales la infraestructura destinada al albergue requiere de mantenimiento permanente,
especialmente en los baos y duchas de las celdas de internos de escasos recursos, y las
que se encuentran en los patios.
De otro lado, la infraestructura destinada a la seguridad demanda tambin atencin
urgente. La reparacin y acondicionamiento de los torreones es una necesidad, no slo
por razones de seguridad, sino tambin para mejorar las condiciones de trabajo del
servidor penitenciario.
7.3. CONDICIONES DE DETENCIN EN EL ESTABLECIMIENTO PENAL DEL
CALLAO.
7.3.1. LA SOBREPOBLACIN.
El penal del Callao (ex Sarita Colonia), tiene una capacidad de albergue de 572 internos.
Sin embargo, en abril del 2008 albergaba a 2,661 personas privadas de libertad, lo que
significa un nivel de hacinamiento del 465%.
7.3.2. LA SITUACIN JURDICA DE LOS INTERNOS.
El 4 de marzo del 2008, la poblacin penal del Callao era de 2,526 internos, de los cuales,
1,660 (65%) tenan la condicin jurdica de procesados, y 866 (35%) de sentenciados. Las
cifras de procesados y sentenciados guardan relacin con los promedios nacionales.
7.3.3. INCIDENCIA DE DELITOS
El penal del Callao tiene una particular incidencia delictiva pues el delito que ms vincula
a los internos es el trfico ilcito de drogas, seguido de los delitos contra el patrimonio. Sin
duda, la alta presencia de internos extranjeros, casi todos relacionados con trfico de
drogas, eleva el porcentaje de dicho delito.
La incidencia es como sigue:
Delitos de trfico ilcito de drogas 1,362 internos (54%);
Delitos contra el patrimonio 762 (30%);
Delitos contra la Libertad 242 (9.6%);
Delitos contra la Vida, el Cuerpo y la Salud 92 (3.6%).
Delitos contra la Seguridad Pblica 39 (1.5%);
Delitos contra la Tranquilidad Pblica 11 (0.4%);
Delitos contra la Administracin Pblica 5 (0.2%);
Delitos contra el Orden Financiero y Monetario 5 (0.2%); y,
Delitos contra la Fe Pblica 4 (0.15%).
7.3.4. LA COCINA Y LA ALIMENTACIN.
La cocina del penal del Callao fue remodelada ntegramente en el 2005, por ello se
encuentra en buen estado de conservacin. La provisin y preparacin de alimentos est
a cargo de la empresa concesionaria que ha gan una licitacin, la cual debe ocuparse
tambin de la limpieza y mantenimiento de la cocina.
Para la preparacin de alimentos, el proveedor tiene asignado a 2 trabajadores (maestros
de cocina) y a 12 internos a quienes les otorga una remuneracin simblica.
El desayuno se brinda a las 7:00 am, el almuerzo a las 12:00 y la cena a partir de las 5:00
pm aproximadamente. La racin alimenticia que se vena otorgando con el presupuesto
asignado por la administracin penitenciaria, fue mejorada sustantivamente con el aporte
complementario del Gobierno Regional.
7.3.5. LA EDUCACIN PENITENCIARIA.
El Establecimiento Penal del Callao tiene dos centros educativos, cada uno de ellos con
su propio personal y organizacin administrativa.
A) Centro de Educacin Tcnica Productiva Miguel Grau (CETPRO): El CETPRO
tiene un director, un jefe acadmico, plana docente y una secretaria administrativa.
Cuenta con 2 docentes que pertenecen al INPE y 3 profesores del Ministerio de
Educacin.
Para los docentes del INPE, el horario de trabajo es de 8:00 a 17.00 horas, y para quienes
pertenecen al Ministerio de Educacin de 8:00 a 14:00 horas.
La enseanza que se brinda tiene reconocimiento oficial, y por ello extiende una
certificacin a sus estudiantes en la que aparece el nombre del centro educativo sin
referencia al lugar donde se imparti la instruccin.
En el 2007, el CEPRO tuvo aproximadamente 350 alumnos-internos, lo que implica un
mayor compromiso del preso con los estudios, es ms el mismo hecho de estudiar influye
mucho en su futuro informe social para solicitar algn tipo de beneficio penitenciario.
El centro brinda educacin tcnica en manualidades, industria de vestido, computacin,
ensamblaje de computadoras e industria alimentaria. Es imprescindible ampliar la oferta
de capacitacin en otras especialidades como zapatera, electricidad, electrnica, torno y
artesana, aunque para ello ser necesario mayor infraestructura y logstica adicional.
En el proceso de educacin ocupacional en el penal del Callao no participan entidades
privadas.
B) Centro Educativo Bsico Alternativo Alfonso Ugarte (CEBAS): El penal del Callao tiene
el Centro Educativo Bsico Alternativo Alfonso Ugarte (CEBAS) a travs del cual se
imparte educacin primaria y secundaria. En su plana docente tiene 9 profesores, de los
cuales 5 laboran en el nivel primario y 3 en el secundario, adems de un Director, todos
los cuales pertenecen al Instituto Nacional Penitenciario. En este nivel no existen
profesores del Ministerio de Educacin.
El Centro Educativo tena 150 alumnos en educacin primaria, y 120 en secundaria. La
educacin que se brinda a travs del CEBAS tiene reconocimiento oficial, y la certificacin
que se expide no consigna referencia alguna sobre el lugar donde se imparti la
instruccin. Las actividades escolares del penal se inician en las fechas establecidas en el
calendario educativo oficial en todo el pas, esto es en marzo o abril de cada ao, y
concluyen en diciembre. En el penal no se brinda educacin superior.
C) La Biblioteca: El penal no tiene una biblioteca central. Sin embargo, existen cuatro
bibliotecas ubicadas en un nmero igual de pabellones, que son administrados por los
propios internos. Requieren apoyo en infraestructura y un mayor nmero de volmenes.
7.3.6. EL SERVICIO LEGAL:
El Servicio Legal de un establecimiento penitenciario tiene como funcin principal prestar
asistencia legal gratuita al interno y asesorar tcnicamente a la administracin. Est
conformado por abogados y por estudiantes de los dos ltimos aos de las Facultades de
Derecho[157]aunque la participacin de estos ltimos es casi nula.
Conforme al Cdigo de Ejecucin Penal, el abogado del rea legal absuelve las consultas
de los internos y le presta asesoramiento, y asume de manera preferente, la defensa del
interno indigente[158]
En el caso de sentenciados, les presta asesoramiento y ayuda en la organizacin y
tramitacin de sus expedientes para la obtencin de un beneficio penitenciario[159]
El Reglamento del Cdigo de Ejecucin Penal, seala que el Servicio Legal, deber
asumir la defensa de los internos que requieran asistencia legal y que no cuenten con
capacidad econmica para contratar un abogado defensor. Tambin podrn solicitar la
expedicin de documentos que sean tiles o necesarios para la defensa del interno;
asesorar y apoyarlo en la tramitacin de sus beneficios penitenciarios y gracias
presidenciales, as como realizar el seguimiento en su tramitacin; emitir informes
jurdicos para beneficios penitenciarios; asesorar a la administracin penitenciaria
absolviendo consultas y emitiendo opiniones sobre aspectos relacionados al tratamiento
penitenciario, aplicacin de normas y otros que le soliciten; difundir los alcances de la
normatividad en materia penal, procesal penal y de ejecucin penal a travs de charlas,
talleres y otros medios[160]
Adems, dispone que los abogados deban velar por el cumplimiento
del procedimiento para ejecutar la libertad del interno, as como realizar las gestiones para
la celeridad del proceso penal, la obtencin del testimonio de condena y otros
documentos relacionados[161]
En el Establecimiento Penal del Callao, para una poblacin penal de 2,661 internos, el
Servicio Legal cuenta con slo 3 abogados[162]que realizan bsicamente tres
actividades: orientacin legal a los internos, evaluaciones para el trmite de sus beneficios
penitenciarios, y asistencia jurdica al Director del Penal. El Servicio Jurdico no cuenta
con practicantes, secigristas o estudiantes universitarios.
Tampoco con abogados que pertenezcan a organismos no gubernamentales.
En el penal existen 3 abogados de oficio que pertenecen al Ministerio de Justicia, quienes
cumplen funciones de asesora a los internos, especialmente en la evaluacin de
expedientes para beneficios penitenciarios; sin embargo, el Servicio Legal del penal no
mantiene niveles de coordinacin con ellos.
La demanda de asesora u orientacin legal es alta, pues el 65% de internos en el penal
del Callao tiene la condicin jurdica de procesados.
Los sentenciados demandan tambin atencin jurdica, bsicamente para el trmite de
sus beneficios penitenciarios.
De acuerdo al Jefe del Servicio Legal, en el mes de marzo del 2008, la carga laboral
aproximada por abogado era de 10 expedientes de beneficios penitenciarios por semana,
y otros 10 expedientes por gracias presidenciales. Conforme a la misma fuente, cuando
absuelven consultas al interior de los pabellones, estas alcanzan generalmente el nmero
de 30 por da.
La actividad de asesora y de evaluacin de expedientes para beneficios penitenciarios o
gracias presidenciales por parte de los abogados del penal, culmina con la conclusin del
trmite administrativo. El Servicio Legal no hace seguimiento de dichos expedientes en
los juzgados o salas penales del Poder Judicial, pues para ello no tienen personal ni
recursos econmicos. Cuando los abogados ocasionalmente se desplazan hacia el Poder
Judicial para realizar gestiones a favor del interno, los costos de esa actividad son
asumidos por los ltimos, lo que es inconveniente. Los abogados del servicio legal no
hacen defensa legal de los presos.
Los abogados no tienen un horario preestablecido para la atencin de los internos, pues
sta se realiza en cualquier momento del da dependiendo de la carga de trabajo del
profesional. Ello les causa incertidumbre y en ocasiones les dificulta su acceso al servicio
legal.
Cuando los abogados atienden en el interior de los pabellones, el interno simplemente se
apersona al profesional y espera su turno de atencin. Si se trata de una consulta
individual en el rea de tratamiento, el interno debe haber realizado previamente la
coordinacin a travs del Delegado Jurdico de su pabelln.
Los internos no tienen dificultades para acudir a sus diligencias, pues stas se realizan en
la Sala de Audiencias que se encuentra contigua al penal. No existe comunicacin regular
entre el Poder Judicial y la administracin penitenciaria en aspectos vinculados a los
procesos judiciales, salvo para la realizacin de diligencias especiales.
El ambiente del servicio legal tiene un rea aproximada de 3 x 6 m2 y est ocupado por
tres abogados. Cuenta con un equipamiento bsico, una computadora y una impresora en
regular estado, 5 escritorios con sillas en buen estado de conservacin y 3 archivadores.
El servicio que prestan los abogados del INPE en el penal del Callao, y los que brindan
los abogados de oficio[163]no satisfacen a los internos.
Les reprochan falta de inters y compromiso, maltrato, as como cobros ilegales para la
agilizacin de sus expedientes o la emisin de informes para los beneficios penitenciarios.
7.3.7. EL SERVICIO PSICOLGICO
El Servicio Psicolgico realiza el estudio de la personalidad del interno y aplica los
mtodos adecuados para alcanzar los fines del tratamiento[164]Es decir, realiza acciones
de observacin, diagnstico y tratamiento, cuyos resultados forman parte del informe
psicolgico respectivo[165]
Realiza tambin consultoras, psicoterapias individuales, familiares o grupales con fines
de tratamiento; desarrolla acciones de investigacin sobre la conducta del interno a fin de
elaborar su perfil psicolgico, y coordina con instituciones pblicas y privadas el apoyo
psicolgico a la comunidad penitenciaria[166]
El Establecimiento Penal del Callao tiene 7 psiclogos, de los cuales un profesional
realiza labores de "apoyo administrativo"[167]. Los psiclogos en el penal del Callao
realizan entrevistas, evaluaciones, terapias individuales y grupales, actividades deportivas
y de video frum. Desarrollan tambin programas relacionados con la enfermedad de
Tuberculosis y otros a favor del adulto mayor. No aplican programas teraputicos
especficos sobre alcoholismo, drogadiccin o sexualidad.
El diagnstico psicolgico ms frecuente en el penal es el de "problemas de personalidad"
(psicosociales y conductuales). Por razones logsticas y falta de profesionales, no realizan
exmenes psicolgicos a los internos cuando ingresan al penal. Por ello, no todos los
privados de libertad tienen una ficha psicolgica, sino slo aquellos que inician sus
trmites para un beneficio penitenciario.
En el penal del Callao se ha asignado un psiclogo para cada pabelln, lugar donde
tienen un pequeo ambiente en el que brindan atencin individual. Las terapias grupales
se realizan en el patio, pues no existe otro lugar disponible.
El profesional en psicologa integra la Junta de Clasificacin del penal, razn por la cual,
participa junto al abogado y el servidor social en el proceso de evaluacin que determina
la ubicacin del interno en unos de los pabellones del establecimiento penitenciario.
El servicio psicolgico del penal ocupa dos ambientes pequeos de 2x3 m2
aproximadamente cada uno, que estn ubicados dentro del rea destinada al rgano
Tcnico de Tratamiento. Uno de esos ambientes es ocupado por la Jefa del servicio y el
otro por el resto de psiclogos.
El rea de Psicologa del penal est equipada con precariedad casi absoluta. Cuentan
con una sola vetusta computadora para los 7 psiclogos, y la impresora que tienen est
en mal estado de conservacin. No tienen archivadores suficientes para manejar con
orden y seguridad los expedientes de evaluacin y otro acervo documentario. Carecen de
materiales de escritorio y de oficina (hojas, folders, etc.), razn por la cual, elaboran sus
informes a manuscrito utilizando papel carbn para hacer copias, aunque en ocasiones
son los internos quienes proveen de papel y cinta para impresora. Tales falencias
dificultan la emisin oportuna de informes para beneficios penitenciarios.
De acuerdo al responsable del Servicio Psicolgico, en el mes de enero del 2008 se
haban expedido 123 informes y en febrero 90 aproximadamente. El da de la entrevista,
(el 22 de febrero del 2008), tenan slo 4 informes pendientes de culminar, y el ms
antiguo haba ingresado hace 3 das.
7.3.8. EL SERVICIO SOCIAL.
El servicio de Asistencia Social ha sido concebido para apoyar al interno, a la vctima del
delito y a los familiares inmediatos de ambos.
Para cumplir dicho objetivo, estn facultados a desarrollar las acciones necesarias que
permita mantener las relaciones entre el interno y su familia[168]
El servicio de Asistencia Social debe de participar en el proceso de tratamiento del interno
y coordinar con las Juntas de Asistencia Post penitenciaria para la obtencin de trabajo y
alojamiento del interno prximo a su liberacin. Adems, debe promover el apoyo
de organizaciones pblicas y privadas en el proceso de tratamiento del interno, de la
vctima del delito y de los familiares inmediatos de ambos[169]
El trabajador social diagnstica, planifica y ejecuta acciones socioeducativas,
asistenciales, recreativas y culturales orientadas a optimizar el tratamiento del interno, la
vctima del delito y los familiares inmediatos de ambos, promueve la restitucin,
mantenimiento y refuerzo del vnculo del interno con su familia a travs de procesos
individuales, grupales o familiares; canaliza acciones de apoyo al interno de escasos
recursos; brinda atencin asistencial a los hijos menores de tres aos de las internas a fin
de garantizar el normal desarrollo de su personalidad; emite informe social para el trmite
de solicitudes de beneficios penitenciarios, gracias presidenciales, y participa en el equipo
multidisciplinario de los programas de salud[170]
Para el cumplimiento de tales fines, el Servicio de Asistencia Social del Establecimiento
Penal de Callao tiene 5 profesionales y un bachiller.
Las principales actividades que desarrollan estn relacionadas con acciones socio
educativas de carcter individual y colectivo[171]dirigidos a los internos y sus familiares.
Realizan visitas domiciliarias a los familiares de los internos en casos de enfermedad y
beneficios penitenciarios.
Para las visitas familiares tienen un presupuesto de S/. 220.00 por mes, que resulta
insuficiente. Las asistentas sociales trabajan al interior de los pabellones, lugar donde
realizan las entrevistas individuales a los internos que previamente lo solicitaron. Las
actividades grupales se realizan en los patios y en ocasiones en el auditorio del penal.
El ambiente del Servicio Social es inadecuado. Ocupan un rea pequea de 4 x 3 m2
aproximadamente, donde han ubicado los 6 escritorios con sus sillas que estn asignados
a los profesionales del rea.
Su equipamiento es precario. Cuentan con una computadora y una impresora en regular
estado de conservacin a la cual regularmente le falta tinta. Tienen una computadora
malograda desde hace un ao y no saben si se podr reparar. Cuentan tambin con un
ventilador que fue donado y un televisor que no lo utilizan porque no tienen otros equipos
audiovisuales. Carecen de materiales de oficina y de escritorio, y los archivadores son
insuficientes para la custodia de los expedientes.
Pese a las dificultades, el servicio social es el rea ms legitimada entre los internos,
aunque han referido que en algunos profesionales existe falta de compromiso para
apoyarlos.
7.3.9. LA VIOLENCIA Y SEGURIDAD INTERNA
El establecimiento penal del Callao es considerado un penal de mediana seguridad.
En su organizacin interna se observa pabellones de mnima, mediana y mxima
seguridad.
Se puede afirmar que en el penal del Callao es la autoridad quien tiene el control del
penal. El ejercicio del principio de autoridad (seguridad esttica), es combinado con una
adecuada relacin entre las autoridades -especialmente del Director- con los internos y
sus delegados (seguridad dinmica).
Sin embargo, en un penal con tan alta tasa de hacinamiento, el control real de todas las
actividades del interno siempre ser relativo, especialmente durante la noche, cuando el
personal de seguridad se retira de los pabellones luego de cerrar las celdas (cuando ello
es posible) y los accesos a los pabellones.
Por ello, an cuando la administracin penitenciaria no haya delegado a los internos la
responsabilidad de control del orden interno y de la disciplina, en la prctica los delegados
de cada pabelln ejercen tal funcin. Ello, no es expresin de desgobierno ni falta de
autoridad, sino simplemente principio de realidad, pues el control de un establecimiento
con ms del 565% de hacinamiento, resulta inmanejable sin la participacin de los
internos[172]
Obviamente, el ejercicio de los mecanismos de control y de disciplina ejercidos por los
privados de libertad a travs de sus organizaciones internas, debe ser objeto de control y
evaluacin permanente, para evitar se conviertan en estructuras de poder y en
mecanismos de abuso contra los sectores ms vulnerables de la poblacin penal.
7.3.10. ACCESO A LOS BENEFICIOS PENITENCIARIOS:
En el penal del Callao, el procedimiento para acceder a un beneficio penitenciario es el
siguiente:
El interno debe presentar su solicitud ante la Secretara del Consejo Tcnico del penal;
El expediente es derivado al Jefe del rea de Tratamiento, quien a su vez lo remite al
rea social, psicolgico y legal sucesivamente, para la emisin de los informes
correspondiente;
Posteriormente, el Consejo Tcnico levanta un acta con los resultados de los informes,
que es remitido a la autoridad judicial competente.
El beneficio penitenciario al que ms acceden los internos del penal del Callao es la
Semilibertad[173]Ello se explica porque cronolgicamente, es el primer beneficio al cual
pueden recurrir los internos para lograr su libertad, generalmente al cumplir un tercio de
su condena.
Por lo general en la praxis el tiempo de duracin del trmite de un beneficio penitenciario
es de 20 das aproximadamente, lo cual plazo se alarga de lo legal por falta de alguna
pieza instrumental que sea necesaria para el Consejo Tcnico Penitenciario o para el
Juez, sin embargo, es de verse que a la fecha se presentan al mes un total de 15 a 20
solicitudes para luego convertirse en expedientes en trmite.
Por otro lado debemos tener en cuenta que las principales dificultades que los internos
tienen para tramitar un beneficio penitenciario, est en la obtencin de la copia certificada
de su sentencia o del certificado de no tener otro proceso penal en trmite con mandato
de detencin.
7.3.11. LA VISITA NTIMA O EL BIS A BIS:
El Cdigo de Ejecucin Penal regula la visita ntima dentro del rubro de beneficios
penitenciarios, por lo que su concesin forma parte del sistema progresivo. La visita
ntima tiene por objeto el mantenimiento de la relacin del interno con su cnyuge o
concubino, bajo las recomendaciones de higiene, planificacin familiar y de profilaxis
mdica, y es concedido por el Director del Establecimiento Penitenciario[174]
De acuerdo al artculo 197 del Reglamento del Cdigo de Ejecucin Penal, la visita
ntima constituye un beneficio al que pueden acceder las personas privadas de libertad
procesadas o sentenciadas, que tengan la condicin de casados o convivientes.
Corresponde a la administracin penitenciaria calificar la situacin de convivencia de los
internos que no siendo casados, tienen relaciones afectivas permanentes.
La visita ntima se concede a solicitud del interno, quienes debern acreditar
el matrimonio o la relacin de convivencia; se exige un informe mdico que certifique que
el interno no adolece de enfermedades de transmisin sexual, y un certificado mdico en
el que se indique que el cnyuge o conviviente no adolece de enfermedades de
transmisin sexual.
Toda esa informacin ser objeto de anlisis por el rgano Tcnico de Tratamiento
cuya evaluacin y verificacin deber efectuarse en un plazo no mayor de diez das. Con
tal opinin, el Director del penal deber resolver lo pertinente en un plazo no mayor de
tres das hbiles. Si la solicitud es declarada improcedente el interno podr interponer
recurso de apelacin que ser resuelto por el Consejo Tcnico Penitenciario en un plazo
no mayor de cinco das hbiles[175]
La visita ntima debe realizarse en un ambiente adecuado, con la privacidad necesaria, y
con una periodicidad que ser establecida por el Consejo Tcnico Penitenciario, teniendo
en cuenta el nmero de beneficiarios y la infraestructura disponible[176]
La visita ntima en el Establecimiento Penitenciario del Callao funciona -como en todos los
penales de varones del pas en los cuales se aplica el Rgimen Ordinario- sin ninguna
regulacin o control por las autoridades penitenciarias. Por ello, la visita ntima se realiza
en las celdas de los internos.
Tal situacin responde a varios factores. La inexistencia de suficiente infraestructura
especial (venusterios[177]o la utilizacin de dichas reas como zonas de reclusin
permanente. La sobrepoblacin es otro elemento fundamental, pues ella hace
impracticable el uso de venusterios por el alto nmero de internos. Finalmente, sin
desconocer la importancia de los factores antes sealados, la razn ms importante por la
cual la visita ntima se realiza en las celdas es la comodidad del interno y porque de ese
modo -afirman los internos- se protege la intimidad de la pareja. En suma, no existe
regulacin alguna respecto a la visita ntima, pues en la prctica la ejercen durante los
das de visita.
Han sido muy pocos los penales donde se han utilizado los venusterios y por breves
perodos. Hoy se puede afirmar que la visita ntima en las celdas en los penales de
rgimen ordinario, es un "derecho ganado" por los internos, que funciona sobre la base de
su propia organizacin, especialmente en la distribucin de los horarios para el uso de las
celdas con dicha finalidad.
No creemos que tal situacin deba alterarse. Si bien la visita ntima es considerada un
beneficio penitenciario, en rigor se trata del ejercicio del derecho a la libre sexualidad. Sin
embargo, es fundamental la ejecucin de campaas de orientacin sexual, con la finalidad
de prevenir, evitar o reducir el contagio de enfermedades infectocontagiosas. No es un
secreto que en el penal del Callao (como en los establecimientos de granvolumen), la tasa
de prevalencia de VIH/SIDA es tan alta, que en realidad constituye un problema de salud
pblica.
7.3.12. LA ATENCIN MDICA DEL INTERNO:
Todos los internos que ingresan al penal del Callao son objeto de un examen mdico. Sin
embargo, slo los internos que reciben atencin mdica posterior tienen historia clnica.
Para que un interno sea atendido por el mdico en un consultorio del penal, el delegado
de su pabelln debe entregar el da anterior un listado con los nombres de los internos
que desean atencin. Ese da, los tcnicos en enfermera harn llamar a los internos
inscritos, previa coordinacin con el personal de seguridad penitenciaria y el delgado del
pabelln.
El procedimiento resulta algo complicado para el interno; sin embargo, la limitada
capacidad de atencin generada por la alta demanda, hace inevitable el empleo de
mecanismos de informacin previa, que conjugan con criterios de seguridad pues ellas
evitan la salida de internos al rea de la clnica, por razones ajenas a la salud.
Para que un interno sea atendido por un mdico especializado en un centro de salud
pblica, la Junta Mdica del penal deber aprobarlo.
Posteriormente, se programa su salida con el tcnico de salud responsable del caso y con
el personal de seguridad encargados de la custodia. En estos casos, la
administracin penitenciaria asume los costos de la atencin especializada del interno,
pues extiende una carta de garanta a favor del centro de salud donde se producir la
atencin.
Posteriormente, el centro de salud consolidar todos los gastos de atencin generados
por el establecimiento, cuya factura ser abonada por la autoridad administrativa
correspondiente.
Si bien en los ltimos aos el pago por atencin mdica especializada ha mejorado
sustantivamente, garantizndose as la continuidad del servicio, no es extrao que en
ocasiones el interno asuma tambin los costos de su atencin.
Cuando se trata de una atencin de emergencia, el mdico de servicio es quien dispone
la evacuacin del interno a un centro de salud pblica. Como en los casos de atencin
especializada, es la administracin penitenciaria quien usualmente asume los costos de la
atencin mdica, aunque tambin lo hacen los internos o sus familiares.
De otro lado, de acuerdo al responsable del servicio mdico, no existen
graves problemas de salud que se hayan generado debido al escaso abastecimiento
de agua potable, salvo algunos casos de diarreas.
Tampoco la falta de higiene, excepto casos de enfermedades de la piel, que se atribuye
tambin al hacinamiento.
Las enfermedades ms prevalentes en el penal son la bronquitis, diarrea, TBC, VIH y
algunas enfermedades de la piel.
Desde la perspectiva de los internos, la atencin del servicio de salud no es eficiente.
Sealan que existe un permanente desabastecimiento de medicamentos e insumos,
principalmente de antibiticos, y que los programas de VIH/SIDA y TBC funcionan con
alguna irregularidad[178]
De manera especial y recurrente, los internos expresaron su queja por el trato que el
personal de salud les brinda en el contexto de una atencin mdica. El buen trato tiene
relacin con el respeto a la dignidad de los internos, y es un aspecto que debe seriamente
considerarse.
El servicio de salud, permite la colaboracin de los internos a quienes denominan
promotores. Apoyan en la limpieza y en el mantenimiento del orden durante la atencin.
Especial relevancia tienen los promotores en TBC y VIH/SIDA, quienes en el marco
del proyecto del Fondo Mundial, fueron capacitados para detectar pacientes sintomticos.
El fortalecimiento de internos promotores de la salud en el penal del Callao es
trascendental, pues su convivencia diaria con los dems privados de libertad, permitir
detecciones tempranas de internos que requieren atencin mdica.
El penal tiene un vehculo multiuso para el transporte de internos, que se usa como
ambulancia cuando es necesario. Hasta inicios del mes de marzo del 2008, el penal tena
dos vehculos, uno de los cuales era utilizado exclusivamente para ambulancia y otro para
el transporte de internos.
Sin duda, la densidad poblacional del penal del Callao, hace necesaria la asignacin
exclusiva de una ambulancia, que -como en todos los penales- no slo sea utilizada para
las evacuaciones de emergencia, sino para el traslado de internos a consultas
especializadas, actividad que es mucho ms frecuente.
El Ministerio de Salud no participa en la atencin cotidiana de la salud de los internos.
Tampoco organizaciones privadas.
En cuanto a los suministro de medicamentos, el penal recibe dotacin de medicamentos
cada mes. En ocasiones, se afirma que no llega en la cantidad solicitada, razn por la
cual el personal encargado del rea de salud, considera que el nivel de abastecimiento de
medicamentos en la farmacia del penal es de "regular para abajo". El requerimiento de
medicamentos lo realizan el 25 de cada mes, y la atencin a tal demanda por
la administracin de la Oficina Regional de Lima, demora unos 5 das aproximadamente.
Los medicamentos que tienen mayor demanda en el penal son los antiinflamatorios, los
analgsicos, antibiticos, antimicticos, sueros y medicamentos para la presin alta.
Por otro lado, lo que se debe tener en cuenta, cosa que no hay preocupacin tanto del
INPE como del Estado, es la problemtica de los Internos psiquitricos.
En el penal del Callao no existe servicio de psiquiatra, aunque el responsable del servicio
mdico ha informado que hasta el mes de noviembre, haba un especialista que
brindaba servicios espordicos en todos los penales de Lima, que inclua el Callao.
Los informes de instituciones pblicas que avalan las condiciones penitenciaras de Per
8.1. INFORMES DE LA DEFENSORA DEL PUEBLO SOBRE LAS CONDICIONES
PENITENCIARIAS DE LAS CRCELES DE PER.
Al respecto existen diversos informes de la Defensora del Pueblo, institucin pblica
creada por la Constitucin Peruana, sobre las condiciones carcelarias de los reclusos en
las diversas crceles (en adelante Establecimientos Penitenciarios: E.P.) del territorio
patrio.
Unos de los informes que data de 1998 donde se hizo un estudio casi pormenorizado
sobre las condiciones penitenciarias de los presos (reclusos) en los Es.Ps., que abarcaba
desde el nmero de internos (penados o procesados, hombres y mujeres, y el mayor
nmero de delitos cometidos).
El informe adems arroja una serie irregularidades detectadas por los observadores de la
Defensora del Pueblo, en ella encuentran hacinamientos en las prisiones que fueron a
visitar las diversas crceles de Per, vale destacar del presente informe lo siguiente[179]
Al margen del estado de conservacin en el que se encuentran los penales construidos
en la ltima dcada, se puede notar la importancia que se ha dado al factor seguridad en
desmedro del aspecto de tratamiento, especficamente en lo que se refiere a
la construccin de talleres y aulas. Esta deficiencia, se ha tratado de subsanar con la
habilitacin de ambientes que originalmente fueron construidos para celdas, oficinas y
otros, limitndose las actividades laborales y educativas a las que tienen derecho los
internos por mandato del Cdigo de Ejecucin Penal, en armona con lo establecido en el
artculo 139, incisos 22) y 21 de la CONSPP).
El
propio
informe
establece
que
las
crceles
de
Lima
tiene
la
mayor poblacin penitenciaria (47% de la poblacin penitenciaria nacional), y, siendo el
E.P. Lurigancho con el mayor nmero de presos, con un 6,198 internos (para una
capacidad real de dicho centro de reclusin de slo 1800 personas).
El Establecimiento Penitenciario del Callao en 1998 tena una poblacin penitenciaria de
956 presos, y siguiendo la tendencia de los principales penales del pas, pues tiene
tambin mayor incidencia en los delitos contra el patrimonio y del trfico ilcito de drogas.
El primero con el 55% (526 internos); y, el segundo con el 30% (287 internos).
Ahora sobre las condiciones bsicas de los presos tenemos el rubro de alimentacin. De
aqu partimos sobre el hecho que los establecimientos penitenciarios tienen asignados
una racin diaria por interno de 2.00 nuevos soles (0,50 de euro), a excepcin del E.P. de
Challapalca que por su ubicacin geogrfica y climatolgica, tiene asignado
un presupuesto de 3.50 nuevos soles (casi un euro), con el que se pretende cubrir un
desayuno, almuerzo y una tercera racin en la tarde, constituida por un caldo o un mate.
La
participacin
de
los internos en
la programacin y preparacin
de
los alimentos constituye una variable importante en casi todos los penales del pas, que
sirve tambin como mecanismo de control de la calidad de los alimentos que ingresan, as
como de la seguridad de su existencia. Es preciso resaltar que la participacin de los
internos tanto en la programacin del men como en la preparacin misma, es mayoritaria
y slo es restringido para aquellos internos que se encuentran bajo el rgimen de mxima
seguridad.
El control nutricional en los establecimientos penitenciarios supervisados no es
homogneo. De los 37 penales supervisados, 20 cuentan con orientacin nutricional, que
en todos los casos no proviene de profesionales de la materia, sino de personas con
conocimientos empricos como el administrador del penal o auxiliares de la salud. En
determinados penales, profesionales del Ministerio de Salud, ESSALUD (similar a
laSeguridad Social de Espaa) y Sanidad de las Fuerzas Policiales brindan apoyo a este
respecto.
Otro aspecto importante dentro del aspecto de la alimentacin es el de la administracin,
la misma que puede ser directa o por socorro1. Actualmente la administracin directa es
el rgimen alimenticio que prima en la mayora de penales.
El sistema de socorro, prcticamente ha sido sustituido totalmente pues slo se mantiene
en los establecimientos penitenciarios de Mollendo, de Mujeres de Chiclayo, Quillabamba
y Sullana. Resulta relevante destacar el caso del penal "Santa Rosa" de Tumbes, donde
ambos sistemas se aplican. Una la administracin directa para la poblacin masculina;
otra el socorro para las mujeres.
El nivel de higiene en la preparacin de alimentos es variado y depende mucho de la
opcin personal de los cocineros. Los establecimientos penales de mayor densidad
poblacional presentan mayores inconvenientes en esta materia. En cuanto al menaje y
utensilios de cocina (ollas y otros enseres), generalmente se encuentran deteriorados y
pocos son los penales que disponen de material nuevo. Esta visita in loco de la
Defensora del Pueblo deja en evidencia el mal estado de casi la mayora de las crceles
en la alimentacin (solo tres comidas al da desayuno dos panes con ququer, comida
que consta de un solo plato y la cena una taza de t con un pan). Podemos afirmar que la
racin alimenticia que se otorga en los establecimientos penales no cubre la racin
mnima necesaria para mantener un buen estado de salud. Ello se agrava en el caso de
internos enfermos, mujeres gestantes y nios que constituyen la poblacin penal
vulnerable y para quienes se debe programar alimentacin complementaria.
Sobre la salud, la Defensora del Pueblo concluye que la infraestructura mdica en los
penales visitados es insuficiente. Igualmente, existen serios problemas de abastecimiento
de medicinas. Estas carencias o deficiencias se han venido supliendo con la ayuda de
algunas instituciones eclesiales y organizaciones no gubernamentales vinculadas
al trabajo de proteccin de derechos de personas privadas de libertad. Sin embargo, hay
que mencionar que ello de ninguna manera sustituye la responsabilidad principal del INPE
como organismo rector del sistema penitenciario. Por ejemplo, un problema inmediato a
resolver es el aprovisionamiento de medicinas en los diversos establecimientos
penitenciarios y el requerimiento de profesionales de la salud para la atencin de los
internos.
Un ejemplo de medida es que la regin Lima, cuenta con 27 mdicos y 30 enfermeros
para una poblacin de 11 888 internos siendo el promedio de un mdico por cada 440
internos. Una caracterstica de esta regin es que en los penales capitalinos se concentra
la mayor parte de los profesionales de la salud.
Cabe resaltar que en el Establecimiento de Rgimen Cerrado Especial de Mxima
Seguridad "Miguel Castro Castro" existe una clnica de ciruga mayor que se encuentra
bien implementada, incluso con instrumentos clnicos para atencin especializada, lo que
permite brindar atencin a los internos de otros penales. Los 10 penales visitados cuentan
con un mdico como mnimo.
El presente cuadro nos demuestra el nmero de profesionales por interno o preso:
Sobre el tratamiento penitenciario que todo preso peruano debe llevar por imperio del
CEP se precisa que de acuerdo a los lineamientos de la poltica penitenciaria actual, el
tratamiento penitenciario tiene dos pilares: el trabajo y la educacin.
Sobre trabajo penitenciario, es evidente la escasez de talleres promovidos por la
administracin penitenciaria ya que el nmero de internos inscritos para el beneficio de
redencin de pena por el trabajo es de 395 (solo el 7% de la poblacin penal). Esto pese
a que gran parte de la poblacin penal trabaja en las ms diversas formas (artesana en
diferentes modalidades, mantenimiento a instalaciones, apoyo a la administracin
penitenciaria, horticultura, delegaturas, colaboraciones, etc.)
En relacin a la educacin en los Penales visitados, aproximadamente un tercio de la
poblacin penal visitada se dedica a estudiar (estudios primarios, secundarios o tcnicos).
La gran diferencia de nmero entre internos que redimen por trabajo e internos que
redimen por educacin se explica por el hecho que en el segundo caso no efectan
ningn pago a la administracin penitenciaria, mientras que en el primer caso debe pagar
S/.13.25 nuevos soles mensuales (lo que equivale 3,50 euros) por concepto de gastos
que genera la labor y la permanencia del interno que realiza trabajo penitenciario[180].
En conclusin del informe que hemos detallado y analizado, apreciamos que los derechos
humanos de los presos se encuentran conculcados por el sistema penitenciario de
Per[181]amn de los actos de corrupcin que existen dentro de los E.P. y, casi todo el
Sistema Penitenciario como Judicial se encuentran corrodos por los actos irregulares que
se presentan da a da en detrimento del preso.
La Comisin especial de la Defensora del pueblo hizo algunas recomendaciones que se
contemplan en algunas a pie de pgina.[182]
8.2. INFORME DE LA COMISIN EPISCOPAL DE ACCIN SOLIDARIA SOBRE LAS
CRCELES EN PER.
La Comisin Episcopal de Accin Social (en adelante CEAS) es un rgano de servicio de
la Conferencia Episcopal Peruana para la animacin, asesora, promocin y coordinacin
de la Pastoral Social a nivel Nacional. Con personas dedicadas al servicio al ms
desprotegido desarrolla una pastoral (servicio a la luz de Dios) de los Derechos Humanos
que promueven la justicia, la democracia, el desarrollo y la paz en el Per.
El informe que preparo CEAS, en coordinacin con otros organismos de pastoral social de
la Iglesia y en dilogo constante con organismos de la sociedad civil y el Estado, sealan
que brinda acompaamiento, formacin, asesora y sistematizacin, para facilitar la
elaboracin de propuestas que inciden, entre otros temas, en el proceso de recuperacin
de la memoria histrica y la reconciliacin, la democratizacin de la Administracin de
Justicia y la humanizacin del Sistema Penitenciario.
Desde su Departamento de DIGNIDAD HUMANA, impulsa la formacin y
acompaamiento a los agentes pastorales, personas encarceladas y redes sociales con
participacin de funcionarios pblicos, promoviendo propuestas concertadas con el
Estado en materia penal y penitenciaria que generen condiciones de respeto a los
derechos humanos de las personas privadas de libertad. Asimismo, se propician espacios
de difusin y sensibilizacin sobre la problemtica con la sociedad civil, redes de Iglesia y
sectores del Estado a nivel local y nacional.
CEAS peridicamente presenta un informe sobre la situacin penitenciaria en nuestro
pas, reflejando la real situacin existente en los centro penitenciarios, buscando con ello
el respeto de los derechos humanos del los presos dentro del sistema penitenciario.
Segn el ltimo Informe de CEAS sobre las prisiones en Per la situacin penitenciaria
peruana, a pesar de algunos esfuerzos, sigue atravesando una grave crisis, y expresan
los pocos signos de esperanza que se pueden encontrar en una crcel
como acciones de solidaridad, el arte expresado en sus diversas modalidades, la
bsqueda para que la cultura y educacin de calidad estn presentes y al alcance de
todos/as, la promocin al trabajo, etc.
El informe de CEAS expresa que la crcel peruana, en general, tiene por caractersticas como todas las crceles de la regin - por estar poblada por personas pobres y
de valores diferentes a los que comnmente se consideran como positivos, donde impera
la violencia fsica y/o psicolgica; donde da a da se evidencian actos de corrupcin y
abuso de poder, no slo entre las autoridades y los internos/as, sino tambin entre las
mismas personas privadas de libertad.[183]
Para nuestro parecer, y para CEAS, an existe la creencia en la sociedad peruana as
como en sus autoridades que la crcel es la nica alternativa para combatir
la delincuencia. Como ejemplo verifican que la delincuencia ha ido en aumentos segn los
ltimos datos proporcionados por la Polica Nacional del Per (en adelante PNP)[184].
Lamentablemente un pas como el Per, considerado como un Estado Constitucional,
Social y Democrtico de Derecho, se sigue vulnerando los derechos humanos de los
presos/as, y la vulneracin se traduce no slo en violencia fsica o psicolgica de agente
penitenciario/a a preso/as, o entre mismos presos/as por la pugna de una cuota de poder
dentro del E.P., o para mejoras de condiciones de vida. Tanto es as que los mecanismos
para ser rehabilitados y tratados adecuadamente son casi imposibles de acceder y; entre
tanto los presos que egresan del penal lo hacen con mayores conocimientos
y estrategias para delinquir y tambin con deterioro en su salud integral.
Son pocas las instituciones pblicas y privadas que se dedican a analizar el porqu de
estas acciones delictivas. Por el contrario, la opinin pblica general propone el
incremento de penas, mayores castigos y la construccin de ms crceles. Entonces, si
no se presenta una alternativa a la pena privativa de libertad, coherente con el desarrollo
humano, un gran porcentaje de nuestra poblacin, especialmente la de
menosrecursos estar recluida en prisiones, cuyas condiciones cada da se hacen ms
inhumanas.
Como dijramos en la parte introductoria la poblacin penitenciaria actualmente es de 44
254 internos e internas y del total de dicha poblacin penal, el 93,04 % son varones y el
6,96% mujeres[185]En cuanto a la poblacin juvenil - entre los 18 y 29 aos de edad - se
presenta como la ms numerosa, representando el 47,9% del total de la poblacin penal.
Es necesario resaltar que aunque las mujeres privadas de libertad representan un
porcentaje menor, su tratamiento debe ser diferenciado de los varones. Adems se debe
brindar un tratamiento especial a las 161 madres que conviven al interior de las crceles
con sus menores hijos. La presencia de la madre es de vital importancia para stos
pequeos y ocasionara un dao irreparable romper dicho vnculo. Pero, por otra parte
tambin es muy penoso que el nio o nia padezca las condiciones carcelarias. Son stas
las principales razones para que el Estado, tomando cartas en este asunto implemente
algunas medidas alternativas a la pena privativa de libertad. Ellas representan slo el
7.1% del total de mujeres privadas de libertad, a nivel nacional.
De otro lado encontramos un sistema judicial que no responde eficazmente a la problemtica legal de los internos e internas. Esto se ve reflejado a enero del 2005 en la pobla cin penal en calidad de sentenciados, entre varones y mujeres que alcanza el 29,53%,
mientras que la gran mayora se encuentra en calidad de procesada: el 70,47%. Es decir,
las autoridades judiciales an no han determinado la responsabilidad frente al hecho que
provoc su encarcelamiento.
Es tambin preocupante la situacin de los extranjeros en prisin que a enero del 2005,
sumaban 699, cifra que cada da va en aumento. La mayor poblacin extranjera proviene
de Espaa (104), seguida de Colombia (101), Bolivia (48) y Sudfrica (48). Un gran
porcentaje de extranjeros se encuentra recluido en los Penales Sarita Colonia (Callao) y
Santa Mnica (Chorrillos) entre otros.
El ordenamiento legal del pas asume que la crcel debe lograr que la persona que no
respet las leyes de convivencia social modifique esa conducta. Para conseguirlo, la
persona privada de libertad recibe un tratamiento con la finalidad de reeducarlo y re-socializarlo[186]Sin embargo, las autoridades responsables de brindar dicho tratamiento en
el penal sealan que los resultados obtenidos no han sido favorables. Afirman que
carecen de recursos materiales y del personal profesional necesario para poder efectuar
un buen trabajo.
El presupuesto de apertura del INPE el ao 2004 ascendi a S/. 143"622,000.00 nuevos
soles, el cual fue modificado a S/. 148"266,858.00 nuevos soles. Incremento insuficiente
para las carencias que vienen sufriendo muchos de los penales de nuestro pas. El INPE
cuenta con aproximadamente 4,865 trabajadores, de los cuales 2,600 prestan servicios de
seguridad. El personal restante est a cargo de realizar labores administrativas y de
tratamiento. Es importante resaltar que la normatividad internacional referida al personal
penitenciario, en nuestro pas difiere mucho de la realidad, pues si bien se indica que la
administracin penitenciaria se esforzar para que el trabajador tenga la conviccin que
la funcin penitenciaria constituye un servicio social de gran importancia, el tener una
remuneracin
adecuada
y
asimismo
que
se
mantendrn
en
constante capacitacin y profesionalizacin.
Sin
embargo,
los
bajos
sueldos
y remuneraciones de los empleados penitenciarios que oscilan entre S/.700 (US$ 210.00)
y S/.1,000 nuevos soles mensuales (US$ 330.00), son de subsistencia. Se suma a ello la
falta de incentivos por parte de la propia institucin, originando que algunos trabajadores
tengan un rol pasivo y no busquen alternativas de formacin, capacitacin y reformas en
el mbito penitenciario.
Ante esta situacin, la respuesta del Estado no ha sido favorable. Durante el ao 2004 se
adicion una partida presupuestaria para mejorar la seguridad en los penales, y se dej
atrs reas muy deficitarias tanto o ms importantes que requieren con urgencia ser
atendidas (salud, alimentacin, etc.). A ello se suma el aumento de personas encarcela das y el poco personal penitenciario que no puede cumplir sus labores favorablemente por
carencia de recursos, poca capacitacin especializada, bajos ingresos, etc.
Aunque tericamente existe un Plan Nacional de Tratamiento Penitenciario, dado en el
2003, son pocas las acciones realizadas bajo los lineamientos de este documento.
Aunque se proponen polticas de corto, mediano y largo plazo en cuestiones de
infraestructura (construccin de crceles) y seguridad, las cuestiones esenciales de
tratamiento no difieren a las actuales. Es decir, se mantienen con pequeos cambios, y
esto es insuficiente. Este documento reconoce que la poltica de tratamiento no ha sido la
ms adecuada. Creemos que el Estado debe plantear reformas reales en esta materia
como el impulso de una poltica penitenciaria diferenciada por segmentos de internos/as,
promovido por el actual Presidente del INPE, que hasta la fecha no ha sido implementada.
Por otro lado, los ltimos gobiernos no han priorizado esta problemtica porque no contaban con un plan de reforma en el mbito penitenciario, o en algunos casos, este tema
ha sido postergado.
Durante el perodo gubernamental de Alberto Fujimori (1990-2000) se dictaron un sinnmero de leyes de emergencia que contravinieron diversos derechos constitucionales. El
espritu normativo de la poca estuvo marcado por el incremento de penalidad, implementacin de regmenes penitenciarios de extrema rigurosidad y restriccin considerable
de beneficios penitenciarios.
Seguidamente, durante el gobierno de transicin presidido por Dr. Valentn Paniagua, se
restaur la democracia en el Per. Esto trajo consigo el desmontaje de
las estructuras autoritarias del perodo anterior y tuvo tambin influencia en el mbito
penitenciario. Se inici una poltica de apertura y dilogo con la sociedad civil que signific
avances importantes en materia legislativa y penitenciaria: favoreciendo la
despenalizacin, mejora de las condiciones de vida al interior de las crceles y una mayor
y mejor relacin con los sectores involucrados en el sistema penal y penitenciario. Sin
embargo, subsistieron los problemas presupuestales que truncaron mejoras en la
infraestructura, tratamiento y servicios bsicos para la poblacin penitenciaria.
En el gobierno de Alejandro Toledo (2001-2006), el sector Justicia centr sus funciones en
la lucha contra la corrupcin dentro de las instituciones estatales. En la prctica esto
signific dejar de lado el problema carcelario de nuestro pas. No obstante, en el ao 2003
dos acciones relevantes ponen en el debate nuevamente la situacin de las crceles: la
aprobacin del Plan Nacional de Tratamiento Penitenciario[187]y la promulgacin del
Reglamento del Cdigo de Ejecucin Penal[188]
El informe de CEAS propone a la vista in locuo de los Establecimiento Penitenciarios del
Per establecer una poltica penitenciaria diferenciada, por tanto urge ser implementada
en su integridad, lo que permitira un tratamiento adecuado a estos segmentos dbil de
internos e internas, especialmente la ms joven que no pertenece a la cultura
delincuencial y que requiere ms atencin por el riesgo de vulneracin de precarios
valores.
El E.P. ms emblemtico de Per es Lurigancho con una poblacin que roza los 6 097 mil
presos (hombre, entre sentenciados y procesados), y cuya poblacin sobre pasa la
capacidad legal establecida solo para 1800 presos, prcticamente hablamos de un exceso
de casi cuatro internos por 1800 presos.
Es de advertir que dicho E.P. tiene muchos problemas de diversas ndoles, empezando
por los derechos del internos, como la salud penitenciaria que en realidad tuvo que ser
declarada en emergencia en este penal, pues por el problema de hacinamiento existe un
gran riesgo de enfermedades infecto contagiosas. El ingreso de visitas familiares como
ntimas ha permitido la transmisin de enfermedades a la comunidad por la alta tasa de
contagio. En Lurigancho la tasa de morbilidad por TBC es 9.85 veces mayor que la tasa
promedio en Lima (263 por cada 100 mil habitantes).
Adems es un hecho evidente el ingreso de alcohol y droga en este penal. Este es un
grave problema de corrupcin, pues no es posible que estos productos prohibidos puedan
ingresar al penal sin que la autoridad penitenciaria se percate. Pero tambin algo grave,
que tienen conocimientos los agentes penitenciarios, es que muchos presos duermen en
el suelo, los presos ms antiguos en E.P. ofrecen alquilar o vender un espacio con un
maltrecho colchn.
La poblacin joven en las crceles es cada da mayor. Sin embargo, las acciones de tra tamiento para esta poblacin que debe ser diferenciada de acuerdo a nuestras normas,
no se cumplen. Lamentablemente, en este penal no existen mecanismos adecuados para
ser rehabilitados. Por el contrario, egresan del penal con mayores "conocimientos" y
"estrategias" para delinquir.
El E.P. de Challapalca, que pesar de las recomendaciones emitidas por la Comisin
Interamericana de Derechos Humanos y el Informe de la Defensora del Pueblo, el Estado
Peruano a enero del 2005 no cumpla con el cierre del Establecimiento Penitenciario de
Challapalca, pues se segua manteniendo en funcionamiento con slo CINCO internos,
uno procesado y cuatro sentenciados[189]
Las autoridades penitenciarias afirmaron que el Penal de Challapalca sera cerrado
cuando entre en funcionamiento el Penal de Piedras Gordas, que se apertur el 15 de
diciembre del 2004 mediante Resolucin Suprema 264-2004-JUS. El da 4 de febrero del
presente ao, todos los internos del penal de Challapalca fueron trasladados a diversos
establecimientos Penitenciarios, no quedando ningn interno en este penal. Es un gran
logro esta decisin tomada y esperamos que este Establecimiento Penitenciario sea ce rrado definitiva y no transitoriamente.
Con la nueva construccin del E.P. denominado Piedra Gordas, un Establecimiento
Penitenciario de Rgimen Cerrado Especial, el mismo que entr en funcionamiento el 15
de diciembre del 2004, se encuentra ubicado en el kilmetro 32 de la Panamericana
Norte, en el Distrito de Ancn. Su capacidad de albergue es de 1080 internos
aproximadamente, y a febrero del 2005, se encontraban recluidos 116 internos su
poblacin alcanza aproximadamente 116 internos.
La Direccin, Administracin, seguridad interna y externa estn a cargo del Instituto
Nacional Penitenciario, como tambin las labores de rehabilitacin y resocializacin de las
personas encarceladas en este centro penitenciario. Este nuevo centro penitenciario
cuenta con un sistema moderno de seguridad y monitoreo en el interior y exterior de sus
ambientes.
El 21 de diciembre del 2004 mediante Decreto Supremo Nro. 016-2004-JUS, se modific
el reglamento del Cdigo de Ejecucin Penal, indicando las caractersticas y etapas del
Rgimen Cerrado Especial, el cual se aplicar a los internos que alberga el Penal de
Piedras Gordas. Este Rgimen tiene tres etapas:
"Artculo 62.- El Rgimen Cerrado Especial se caracteriza por el nfasis en las medidas
de seguridad y disciplina. El Rgimen Cerrado Especial de mxima seguridad tiene tres
etapas:
62.1 Etapa "A".
62.2 Etapa "B"
62.3 Etapa "C"
Esta norma que regula el rgimen cerrado especial de algunos E.P. tiende ms a
conculcar ms los derechos fundamentales de los presos (internos en Per), ya que
tienes muy limitados sus visitas, limitacin de los paseos al patio de recreacin, horario
apertura y cierre de celdas, etc. Pues ello no deja de demostrar cada da ms que la
crcel se encuentra en crisis.
En razn a dicho dispositivo hemos elaborado un cuadro que vale la pena valorarlo:
ETAPA "A"
ETAPA "B"
ETAPA "C"
Vigilancia
y
Mayor confianza al
disciplina,
Los de difcil readaptacin,
interno y se otorga
Caractersticas
hacindola
estn sujetos a estricta
mayores espacios
generales
compatible con la
disciplina y vigilancia.
para relacionarse
promocin
del
con el exterior.
vnculo familiar.
Cuatro
diarias
horas Cuatro
diarias
horas
Patio
Dos horas diarias
Visita
Dos
visitas Dos
visitas
Dos visitas semanales, un semanales,
un semanales,
un
mximo de tres familiares mximo de cuatro mximo de cuatro
(4 de consanguinidad y 2 familiares (4 de familiares (4 de
de afinidad).
consanguinidad y 2 consanguinidad y
Duracin de 2 horas y a de afinidad).
2 de afinidad).
travs de locutorios
Ser visita directa Ser visita directa
de 4 horas.
de 6 horas.
Visita
menores
edad
Trabajo
Ser cada 15 das Ser cada 15 das
Ser
cada
15
das
acompaados
de acompaados de
de acompaados de padre,
padre, madre, tutor padre, madre, tutor
de madre, tutor o persona
o persona adulta o persona adulta
adulta
debidamente
debidamente
debidamente
identificada.
identificada.
identificada.
y Obligados
trabajar
o Obligados a trabajar Obligados
educacin
o estudiar 4 horas trabajar o estudiar
estudiar 4 horas diarias
diarias
como 4 horas diarias
como mnimo.
mnimo.
como mnimo.
Visita ntima
Cada 15
Cada 15
Cada 30 das, cumpliendo das cumpliendo los das cumpliendo
los requisitos establecidos requisitos
los
requisitos
en la norma vigente.
establecidos en la establecidos en la
norma vigente.
norma vigente.
Apertura
cierre
celdas
y
Se abren a las Se abren a las
Se abren a las 08:30 se
de
08:30 y se cierran a 08:30 y se cierran a
cierran a las 20 horas.
las 21 horas.
las 21 horas.
Si
tiene
buen Si
tiene
buen
comportamiento
comportamiento
Si
tiene
podr acceder a podr acceder a
buen comportamiento podr
visita
especial visita
especial
acceder a la visita
directa
de
tres directa
de
tres
especial directa de una
Estmulos
familiares o amigos familiares o amigos
hora
hasta
por
tres
el
da
de
su el
da
de
su
familiares el da de su
onomstico,
onomstico,
onomstico, navidad,
da
navidad, da de la navidad, da de la
de la madre o el padre.
madre o el padre, madre o el padre,
por una hora.
por una hora.
Como colofn a este informe quiero expresar que mientras no haya mejora en el
presupuesto econmico y un autntico plan de accin para mejorar el Rgimen
Penitenciario de Per, no podremos hablar, menos mencionar, una verdadera la
resocializacin del penado, toda vez que egresa un preso del E.P. es como que saliera un
enfermo del Hospital. Y siguiendo lo expresado por Bergalli mientras subsista dicho
sistema estaremos hablando de una crcel real y una crcel legal.
Por ms que nos hayan ayudado a ver el tnel de las alternativas a la prisin
(Bentham, Foucault, Beccaria, Ferrajoli, Pavarini, etc.) an tenemos que ver la luz que nos
conduce directamente al tnel con salida.
8.3. INFORME DE LA COMISIN INTERAMERICANA DE DERECHOS HUMANOS
SOBRE LAS CRCELES EN PER:
El informe de la Comisin Interamericana de los Derechos Humanos (en adelante CIDH)
realizado en los aos 1998 y, posteriormente en el ao de 2002, se hace en funcin a las
denuncias llegadas a CIDH por fragante violacin de los derechos humanos de los presos
que se encontraban ocupando crceles como la de Challapalca[190](Sierra andina entre
Tacna y Puno) y Yanamayo (Sierra andina de Puno). Ambas crcel se encuentran en
lugares inhspitos, tanto por el frio como por lo inaccesible geogrficamente a dicho
centros de reclusin, pese a ello el Estado an segua mantenindolas abiertas para el
ingreso de ms presos. Sin embargo la CIDH seal con acierto que:
"El derecho y la obligacin que tiene el Estado de sancionar a las personas que cometen
delitos son indudables. Pero ciertamente ello no implica que las personas privadas de su
libertad, que en su mayora, tanto en Per como en otros Estados del hemisferio, se
encuentran en situacin de detencin preventiva, es decir, sin que un tribunal haya
determinado su responsabilidad, carezcan del derecho de ser tratados con pleno respeto
a la dignidad humana."
La CIDH realiza un diagnostico del marco normativo constitucional, penal y penitenciario
del Per, sealando que la propia CPp protege al preso[191]ms an si la norma
sustantiva penal y la ejecutiva[192]sobretodo, ampara y resguarda todos los derechos y
deberes de los internos, sin embargo el Estado como ejecutor de la leyes las es el primero
en incumplirlas.
As mismo, invoca los tratados internacionales sobre todo los que Per celebr con la
Organizacin de Estados Americanos (en adelante OEA). As las cosas, la Convencin
Americana establece que los estados partes se compromete a respetar los derechos y
libertades reconocidos en ella y a garantizar su libre y pleno ejercicio a toda persona que
est sujeta a su jurisdiccin, sin discriminacin alguna. Por su parte el artculo 5 de dicho
instrumento, relativo al derecho a la integridad personal, establece lo siguiente:
1.
Toda persona tiene derecho a que se respete su integridad fsica, psquica
y moral.
2.
Nadie debe ser sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o
degradantes. Toda persona privada de libertad ser tratada con el respeto debido a la
dignidad inherente al ser humano.
3.
La pena no puede trascender de la persona del delincuente.
4.
Los procesados deben estar separados de los condenados, salvo en
circunstancias excepcionales, y sern sometidos a un tratamiento adecuado a su
condicin de personas no condenadas.
5.
Cuando los menores puedan ser procesados, deben ser separados de los adultos
y llevados ante tribunales especializados, con la mayor celeridad posible, para su
tratamiento.
6.
Las penas privativas de la libertad tendrn como finalidad esencial la reforma y la
readaptacin social de los condenados.
Como bien lo prescribe la normativa internacional, la misma que guarda estrecha relacin
con las normas internas del pas, fija el derecho a la integridad fsica, psquica o moral de
las personas sean libres o presas. As mismo prescribe el hecho que los condenados
deben ser separados de los procesados ello en razn del principio in dubio pro reo, por
cuanto el procesado an no ha sido condenado o absuelto de los cargos criminales que
pesan contra l y, por ende no puede ser sujeto a una contaminacin de la crcel
propiamente dicha.
La misma Convencin en su artculo 7 seala expresamente los derechos de toda
persona que es detenida, procesada y condenada. Nadie puede ser torturado/a, vejado/a,
humillado/a o secuestrado/a con el objeto de obtener de su propia boca la supuesta
"verdad" de los hechos criminales que se investigan. Menos pueden ser detenidas sin
autorizacin previa de juez natural y procesadas con privacin de su libertad sin
dilaciones o demoras.
La Corte Interamericana ha resaltado la importancia de las normas internacionales de
proteccin de los derechos humanos aplicables respecto a condiciones de detencin, y
especficamente ha reconocido las mencionadas Reglas Mnimas para el Tratamiento de
los Reclusos como un estndar fundamental aplicable en la materia. Tomando en cuenta
tal circunstancia, la CIDH utiliz especialmente para la elaboracin de su informe que
ahora estudiamos, adems de la Convencin Americana, las Reglas Mnimas para el
Tratamiento de los Reclusos, y que al mismo tiempo tambin nosotros hemos aplicado y
hemos realizado un anlisis durante el desarrollo del trabajo de investigacin
Tal como se seal ut supra, el informe de la CIDH fue elaborado teniendo en cuenta la
Convencin Americana sobre Derechos Humanos, las Reglas Mnimas para el
Tratamiento de los Reclusos y la legislacin interna del Per. Para ello analizaremos por
detalle y rubro los derechos que gozan, o no, los reclusos del E.P. Cerrado de
Challapalca.
1. Registro y ubicacin de los detenidos.
Merced a los que dispone la Convencin Americana sobre Derechos Humanos, artculo 5
sobre el Derecho a la integridad personal, y en acpites seguidos seala que los reclusos
tienes que estas distribuidos y separados en funcin al peligro del delito que han
cometido, asimismo prescribe sobre la identificacin del detenido. En igual sentido
prescribe el CEPp en su artculo 98 que establecimientos penitenciarios se clasifican en
ordinarios y especial. Los Establecimientos de rgimen cerrado ordinario se caracterizan
por el estricto control y limitacin en las actividades comunes y en las relaciones con el
exterior, en tanto que los Establecimientos de rgimen cerrado especial son destinados al
interno sentenciado de difcil readaptacin y, excepcionalmente, en ambientes separados
al procesado que tenga esa condicin, dando cuenta a la autoridad competente.
En el caso que nos ocupa apreciamos del propio informe de la CIDH que existe una
clasificacin de los reclusos en dicho centro penitenciario, es ms, las clasificacin como
E.P. cerrado especial hace que los reclusos que lleguen all sean muchos de ellos
condenados.
2. Locales destinados a los reclusos.
Las Reglas Mnimas para el Tratamiento de los Reclusos establecen:
9.1)
Las celdas o cuartos destinados al aislamiento nocturno no debern ser ocupados
ms que por un solo recluso.
Concluye el Informe de la CIDH que los locales destinados son los adecuados, ya que
cada preso tiene una celda individual y por tanto el "fantasma" del hacinamiento es
inexistente.
3. Condiciones fsicas de detencin
Las Reglas Mnimas para el Tratamiento de los Reclusos en sus acpites 10), 11),12),13)
y 14) y en concordancia con la CPp en su artculo 139. Son principios y derechos de la
funcin jurisdiccional: 21) El derecho de los reclusos y sentenciados de ocupar
establecimientos adecuados.
Lamentablemente las condiciones fsicas del preso son inhumanas, por cuanto en dicho
Centro penitenciario existes muchas deficiencias en la luz, agua, calefaccin, ventilacin,
etc. En resumen la CIDH considera que las condiciones predispuestas para someter a las
personas detenidas en la Crcel de Challapalca constituyen un trato cruel, inhumano y
degradante.
4. Condiciones de aseo personal.
Las Reglas Mnimas para el Tratamiento de los Reclusos establecen:
15. Se exigir de los reclusos aseos personales y a tal efecto dispondrn de agua y de
los artculos de aseo indispensables para su salud y limpieza.
16. Se facilitar a los reclusos medios para el cuidado del cabello y de la barba, a fin de
que se presenten de un modo correcto y conserven el respeto de s mismos; los hombres
debern poder afeitarse con regularidad.
La mayora de los internos entrevistados sealaron que el aseo personal no se puede
realizar con frecuencia diaria por la temperatura helada del agua; solamente lo realizan
dos veces por semana. Asimismo, sealaron que no reciben los elementos requeridos
para lavar las ropas, las celdas, baos y otros lugares de los pabellones. Se estableci
adems, que el agua para el aseo es tomada del ro Maure que pasa cerca al penal, sin
darle tratamiento de purificacin alguno.
En tal sentido la CIDH considera que la Crcel de Challapalca no cuenta con los medios
higinicos bsicos para la salud y el aseo de las personas all detenidas.
5.
Ropas y cama
Las Reglas Mnimas para el Tratamiento de los Reclusos establecen:
17.1) Todo recluso a quien no se permita vestir sus propias prendas recibir las
apropiadas al clima y suficientes para mantenerle en buena salud. Dichas prendas no
debern ser en modo alguno degradantes ni humillantes. 2) Todas las prendas debern
estar limpias y mantenidas en buen estado. La ropa interior se cambiar y lavar con la
frecuencia necesaria para mantener la higiene.
18.
Cuando se autorice a los reclusos para que vistan sus propias prendas, se
tomarn disposiciones en el momento de su ingreso en el establecimiento, para
asegurarse de que estn limpias y utilizables.
19.
Cada recluso dispondr, en conformidad con los usos locales o nacionales, de
una cama individual y de ropa de cama individual suficiente, mantenida convenientemente
y mudada con regularidad a fin de asegurar su limpieza.
Los reclusos visten sus propias ropas. La direccin inform que suministraba siete
frazadas a cada interno cuando ingresaban al penal. Los detenidos por el contrario
sealaron que solamente haban recibido dos frazadas por parte de la direccin, las que
les fueron retiradas a las dos semanas por la misma direccin, y que tampoco les haban
entregado unas casacas enviadas para ellos por el Comit Internacional de la Cruz Roja.
La Comisin observ que las colchonetas se encuentran en su mayora deterioradas por
la humedad.
Concluye en este acpite la CIDH que la direccin del penal no garantiza la entrega de
ropas y frazadas reglamentarias a la poblacin carcelaria bajo su custodia, para que
puedan soportar los rigores clima.
6.
Alimentacin
Las Reglas Mnimas para el Tratamiento de los Reclusos establecen:
20.1) Todo recluso recibir de la administracin, a las horas acostumbradas, una
alimentacin de buena calidad, bien preparada y servida, cuyo valor nutritivo sea
suficiente para el mantenimiento de su salud y de sus fuerzas. 2) Todo recluso deber
tener la posibilidad de proveerse de agua potable cuando la necesite.
El Cdigo de Ejecucin Penal de Per seala en su artculo 17. La Administracin
Penitenciaria proporciona al interno la alimentacin preparada que cumpla con las normas
dietticas y de higiene establecidas por la autoridad de salud.
Prescrito anteriormente discrepa la norma legal con la verdad de los hechos, toda vez
que a los reclusos les provean de comida tres veces al da, con una dieta balanceada y
variada de acuerdo a las posibilidades y al presupuesto de S/. 2.50 soles
(aproximadamente 60 centavos de dlar) diario por interno, y que la calidad de los
alimentos era de regular calidad y que los mismos presos prefera hacer sus alimentos en
sus propias celdas y cocinas a kerosn proporcionadas por su familia
Concluye en este aspecto la CIDH que la direccin del Instituto Nacional Penitenciario, no
provee de la alimentacin adecuada, higinica y suficiente para las personas all
detenidas.
7.
Ejercicios fsicos
Las Reglas Mnimas para el Tratamiento de los Reclusos establecen:
21.1) El recluso que no se ocupe de un trabajo al aire libre deber disponer, si el
tiempo lo permite, de una hora al da por lo menos de ejercicio fsico adecuado al aire
libre. 2) Los reclusos jvenes y otros cuya edad y condicin fsica lo permitan, recibirn
durante el perodo reservado al ejercicio una educacin fsica y recreativa. Para ello, se
pondr a su disposicin el terreno, las instalaciones y el equipo necesario.
No existe ninguna posibilidad para los internos de realizar ejercicios fsicos, practicar
algn deporte o tener algn tipo de recreacin al aire libre. Slo pueden tomar el sol o
caminar en el patio interno de cada pabelln.
La Comisin determina que en la Crcel de Challapalca no hay las facilidades para la
realizacin de actividades fsicas y deportivas para el bienestar y la resocializacin de las
personas all recluidas.
8.
Servicios mdicos
Las Reglas Mnimas para el Tratamiento de los Reclusos establecen:
22.1) Todo establecimiento penitenciario dispondr por lo menos de los servicios de un
mdico calificado que deber poseer algunos conocimientos psiquitricos. Los servicios
mdicos debern organizarse ntimamente vinculados con la administracin general del
servicio sanitario de la comunidad o de la nacin. Debern comprender un servicio
psiquitrico para el diagnstico y, si fuere necesario, para el tratamiento de los casos de
enfermedades mentales. 2) Se dispondr el traslado de los enfermos cuyo estado
requiera cuidados especiales, a establecimientos penitenciarios especializados o a
hospitales civiles. Cuando el establecimiento disponga de servicios internos de hospital,
stos estarn provistos del material, del instrumental y de los productos farmacuticos
necesarios para proporcionar a los reclusos enfermos los cuidados y el tratamiento
adecuados. Adems, el personal deber poseer suficiente preparacin profesional. 3)
Todo recluso debe poder utilizar los servicios de un dentista calificado.
El Cdigo de Ejecucin Penal de Per seala:
Artculo 76. El interno tiene derecho a alcanzar, mantener o recuperar el bienestar fsico y
mental. La Administracin Penitenciaria proveer lo necesario para el desarrollo de las
acciones de prevencin, promocin y recuperacin de la salud.
La penitenciara cuenta con el servicio de un mdico y una enfermera que permanecen
por perodos hasta de tres meses y luego es trasladado, siendo asignado otro facultativo
que atiende a los internos que demandan su asistencia. En el consultorio se encuentran
los archivos de los exmenes practicados a los detenidos una vez ingresan al penal.
Existe una farmacia con los medicamentos bsicos, una sala para quirfano con una silla
que de acuerdo a lo informado por el mdico del penal nunca se ha utilizado por no contar
la sala con condiciones de asepsia. Un laboratorio de rayos X con sus respectivos
equipos pero sin los elementos necesarios para su funcionamiento. Al respecto, el servicio
mdico
no
proporciona
los
medicamentos
apropiados
para
atender
enfermedades[193]que requieren algn tratamiento y medicacin especial.
Otro problema de salud que sufren los presos en E.P. Challapalca es el denominado mal
de montaa o "soroche", y se dice as por el hecho de estar a una altura de ms de 4000
metros sobre el nivel del mar, disminuye el oxigeno en el organismo. Adicional a dicha
enfermedad encontramos el mal de montaa crnico o enfermedad de monge que posee
el siguiente cuadro sintomtico:
Esta enfermedad se caracteriza por la presencia de sntomas neuropsquicos como la
falta de concentracin mental, dificultad para dormir bien, dolores de cabeza, zumbidos
de odos, fatiga, alteraciones del carcter y de la memoria y ciertas dificultades en
el movimiento. Tambin pueden presentarse problemas a otros niveles, como en los
sistemas locomotor, circulatorio, digestivo y endocrino, que al verse comprometidos
contribuyen a reducir sustancialmente el rendimiento fsico y mental de la persona
afectada. Una elevada cifra de glbulos rojos se encuentra siempre como signo claro de
la afeccin.
Considera la CIDH que por el lugar en que se encuentra ubicada la Crcel de Challapalca,
las condiciones de salubridad y atencin mdica de los internos, los familiares que los
visitan y el personal del INPE all destacado, se pone en peligro la integridad fsica y la
salud de estas personas.
9.
Disciplina y sanciones
Las Reglas Mnimas para el Tratamiento de los Reclusos establecen:
27.
El orden y la disciplina se mantendrn con firmeza, pero sin imponer ms
restricciones de las necesarias para mantener la seguridad y la buena organizacin de la
vida en comn.
28.1) Ningn recluso podr desempear en los servicios del establecimiento un empleo
que permita ejercitar una facultad disciplinaria. 2) Sin embargo, esta regla no ser un
obstculo para el buen funcionamiento de los sistemas a base de autogobierno. Estos
sistemas implican en efecto que se confen, bajo fiscalizacin, a reclusos agrupados para
su tratamiento, ciertas actividades o responsabilidades de orden social, educativo o
deportivo.
29.
La ley o el reglamento dictado por autoridad administrativa competente
determinar en cada caso: a) La conducta que constituye una infraccin disciplinaria; b)
El carcter y la duracin de las sanciones disciplinarias que se puedan aplicar; c) Cul ha
de ser la autoridad competente para pronunciar esas sanciones.
30.1) Un recluso slo podr ser sancionado conforme a las prescripciones de la ley o
reglamento, sin que pueda serlo nunca dos veces por la misma infraccin. 2) Ningn
recluso ser sancionado sin haber sido informado de la infraccin que se le atribuye y sin
que se le haya permitido previamente presentar su defensa. La autoridad competente
proceder a un examen completo del caso. 3) En la medida en que sea necesario y
viable, se permitir al recluso que presente su defensa por medio de un intrprete.
Al respecto sobre las sanciones hay que advertir que el Cdigo de Ejecucin Penal de
Per seala:
Artculo 27. Slo pueden imponerse las siguientes sanciones disciplinarias:
1.
Amonestacin.
2.
Privacin de paseos o actos recreativos comunes, cuando corresponda hasta un
mximo de treinta das.
3.
Limitacin de las comunicaciones con el exterior hasta un mximo de treinta das.
4.
Privacin de permisos de salida hasta un mximo de sesenta das.
5.
Aislamiento hasta un mximo de treinta das, salvo lo dispuesto en el artculo 33.
Artculo 34. El interno es informado de la falta que se le atribuye permitindosele ejercitar
su defensa.
Por otro lado, los presos manifestaron que las sanciones de aislamiento de treinta das
que se les aplicaban por las directivas del penal obedecan a decisiones arbitrarias de los
vigilantes y de las directivas sin que se agotara procedimiento alguno, se les formulara
cargo y se les brindara oportunidad de defenderse. Indicaron que no se les atenda sus
recursos o peticiones especficas y cuando stas eran reiterativas se constituan en un
motivo de castigo. Sealaron adems que la sancin de aislamiento se les aplicaba
regularmente sin gradualidad alguna y por perodos superiores a los reglamentarios.
La ausencia de la aplicacin de los procedimientos previstos a los internos que no acatan
las normas disciplinarias del penal constituye de por s una vulneracin a las garantas
judiciales del artculo 8 de la Convencin, que son extendidas a todo tipo de
procedimiento, acarreando su desconocimiento una violacin al debido proceso.
Las Reglas Mnimas para el Tratamiento de los Reclusos establecen:
31.
Las penas corporales, encierro en celda oscura, as como toda sancin cruel,
inhumana o degradante quedarn completamente prohibidas como sanciones
disciplinarias.
32. 1) Las penas de aislamiento y de reduccin de alimentos slo se aplicarn cuando el
mdico, despus de haber examinado al recluso, haya certificado por escrito que ste
puede soportarlas. 2) Esto mismo ser aplicable a cualquier otra sancin que pueda
perjudicar la salud fsica o mental del recluso. En todo caso, tales medidas no debern
nunca ser contrarias al principio formulado en la regla 31, ni apartarse del mismo. 3) El
mdico visitar todos los das a los reclusos que estn cumpliendo tales sanciones
disciplinarias e informar al director si considera necesario poner trmino o modificar la
sancin por razones de salud.
Las celdas de aislamiento o "ambientes de reflexin"[194], no poseen ventilacin ni
condiciones mnimas de aseo para quienes all permanecen. El argumento de la direccin
del E.P. fue que las sanciones de aislamiento impuestas no superaban los 45 das; sin
embargo, la CIDH advirti y const que un interno llevaba ms de esa plazo en
aislamiento celular.
La Convencin Americana sobre Derechos Humanos establece:
Artculo 5. Derecho a la Integridad Personal
1.
Toda persona tiene derecho a que se respete su integridad fsica, psquica y
moral.
2.
Nadie debe ser sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o
degradantes. Toda persona privada de libertad ser tratada con el respeto debido a la
dignidad inherente al ser humano.
Las Reglas Mnimas para el Tratamiento de los Reclusos establecen:
33.
Los medios de coercin tales como esposas, cadenas, grillos y camisas
de fuerza nunca debern aplicarse como sanciones. Tampoco debern emplearse
cadenas y grillos como medios de coercin. Los dems medios de coercin slo podrn
ser utilizados en los siguientes casos: a) Como medida de precaucin contra una evasin
durante un traslado, siempre que sean retirados en cuanto comparezca el recluso ante
una autoridad judicial o administrativa; b) Por razones mdicas y a indicacin del mdico;
c) Por orden del director, si han fracasado los dems medios para dominar a un recluso,
con objeto de impedir que se dae a s mismo o dae a otros o produzca daos
materiales; en estos casos, el director deber consultar urgentemente al mdico, e
informar a la autoridad administrativa superior.
34.
El modelo y los mtodos de empleo autorizados de los medios de coercin sern
determinados por la administracin penitenciaria central. Su aplicacin no deber
prolongarse ms all del tiempo estrictamente necesario.
Una de las situaciones ms denunciadas por los reclusos entrevistados y por sus
familiares es el maltrato fsico y squico de que son vctima por parte de los vigilantes.
La modalidad ms utilizada consiste en que los custodios se presentan en las noches en
los pabellones para conducir a alguno de los detenidos, llevarlo consigo y aplicarles
mtodos de tortura psicolgica tales como amenazarlos con causarle daos corporales,
no regresarlos a las celdas hasta el amanecer o maltratarlos verbalmente para hacerles
sentir la incertidumbre de que en ese lapso podrn ser objeto de cualquier vejamen an la
amenaza de muerte, bajo una aparente fuga. Otra de las formas de intimidacin y
hostigamientos frecuentes es la de golpear a altas de la noche con bastones y palos las
rejas de la acceso a los corredores para despertarlos y asustarlos sin motivo alguno. En
algunas ocasiones, manifestaron los reclusos que les propinaban golpes con palos o con
las manos, cuidndose de no dejarles huellas en sus cuerpos.
Tambin se denunci la aplicacin de torturas fsicas conocidas como "el bautizo",
consistentes en golpes en el cuerpo con palos y con picanas (bastones elctricos), que se
les infringe a los reclusos que llegan desde otros centros penitenciarios despus de
obligarles a desnudar y baar con agua fra por parte de los vigilantes, con la finalidad de
hacerles sentir una sumisin absoluta a la disciplina del penal.
Tales denuncias sobre mal tratos fsicos y psicolgicos no son nuevas. Los funcionarios
de la Defensora del Pueblo que visitaron el penal el 19 de octubre de 1999 dejaron
consignada la aplicacin de castigos fsicos por parte de la polica encargada para ese
entonces de la vigilancia, lo cual habra quedado evidenciado en los reconocimientos
mdicos que se les practicara a los internos.
La CIDH observa que las directivas del penal de Challapalca y los miembros de la guardia
penitenciaria aplican sanciones y castigos a los reclusos sin la realizacin de
procedimientos disciplinarios previos y sin criterios de gradualidad. Que algunos internos,
de acuerdo a la informacin recibida, han sido vctimas de tratos y agresiones fsicas y
sicolgicas que vulneran el derecho a la integridad personal protegido por la Convencin
Americana, que se constituyen por su violencia y por ser sistemticas, en prcticas de
tortura proscritas por la Convencin Americana, ut supra 14, y las cuales el Estado de
Per se comprometi expresamente a prevenir y sancionar al haber firmado y ratificado la
Convencin Interamericana para Prevenir y Sancionar la tortura.
10. Contacto con el mundo exterior y visitas
La Convencin Americana sobre Derechos Humanos establece:
Artculo 5. Derecho a la Integridad Personal
3.
La pena no puede trascender de la persona del delincuente.
6.
Las penas privativas de la libertad tendrn como finalidad esencial la reforma y la
readaptacin social de los condenados.
Las Reglas Mnimas para el Tratamiento de los Reclusos establecen:
Los reclusos estarn autorizados para comunicarse peridicamente, bajo la debida
vigilancia, con su familiar y con amigos de buena reputacin, tanto por correspondencia
como mediante visitas.
Los reclusos debern ser informados peridicamente de los acontecimientos ms
importantes, sea por medio de la lectura de los diarios, revistas o publicaciones
penitenciarias especiales, sea por medio de emisiones de radio, conferencias o cualquier
otro medio similar, autorizado o fiscalizado por la administracin.
El Cdigo de Ejecucin Penal de Per seala:
Artculo 37. El interno puede comunicarse peridicamente, en forma oral y escrita y en
su propio idioma, con sus familiares, amigos, representantes diplomticos y organismos e
instituciones de asistencia penitenciaria, salvo la incomunicacin declarada por la
autoridad judicial en el caso del procesado, conforme a los artculos 140, 141 y 142 del
Cdigo Procesal Penal.
Respeto a la intimidad. Las comunicaciones se realizan respetando la intimidad y
privacidad del interno y sus interlocutores.
Artculo 38. La Administracin Penitenciaria estimula e intensifica las comunicaciones y
visitas en cuanto sean beneficiosas para el interno y evita aquellos contactos con el
exterior que le resulten perjudiciales.
Artculo 39. Las visitas se realizan en ambientes especiales, horarios, periodicidad y
condiciones que establece el Reglamento.
Artculo 40. El interno tiene derecho a entrevistarse y comunicarse en privado con su
abogado defensor, en un ambiente adecuado. Este derecho no puede ser suspendido ni
intervenido, bajo responsabilidad del Director del Establecimiento Penitenciario.
11. Biblioteca
Cada establecimiento deber tener una biblioteca para el uso de todas las categoras de
reclusos, suficientemente provista de libros instructivos y recreativos. Deber instarse a
los reclusos a que se sirvan de la biblioteca lo ms posible.
En la crcel de Challapalca no existe biblioteca o facilidad alguna por parte de las
directivas del penal para que los internos puedan acceder a libros, revistas o peridicos
para su informacin o distraccin. Segn las informaciones de los familiares de los
detenidos, las revistas o peridicos que son llevados por ellos para la lectura de los
internos son previamente seleccionados y en algunas ocasiones incautados cuando
tratan sobre temas o noticias de orden pblico.
Por la ubicacin geogrfica del penal, el acceso a los medios de comunicacin es casi
nulo. Las ondas de radio y de televisin no son percibidas. No hay ingreso de revistas o
peridicos. Existe en cada pabelln salones para biblioteca pero se encuentran vacos. La
total incomunicacin del mundo exterior slo es redimida por las visitas de algunos
familiares que les traen noticias sobre lo ocurrido afuera. Los internos trasladados en el
mes de septiembre del 2001 de la Crcel de Yanamayo, denunciaron que en ese penal
mantenan unos televisores que les haba obsequiado para su uso un sacerdote pero que
les fueron hurtados junto a sus pertenencias al momento de ser llevados a Challapalca
12. Religin
Las Reglas Mnimas para el Tratamiento de los Reclusos establecen:
41.1) Si el establecimiento contiene un nmero suficiente de reclusos que pertenezcan
a una misma religin, se nombrar o admitir un representante autorizado de ese culto.
Cuando el nmero de reclusos lo justifique, y las circunstancias lo permitan, dicho
representante deber prestar servicio con carcter continuo. 2) El representante
autorizado nombrado o admitido conforme al prrafo 1 deber ser autorizado para
organizar peridicamente servicios religiosos y efectuar, cada vez que corresponda,
visitas pastorales particulares a los reclusos de su religin. 3) Nunca se negar a un
recluso el derecho de comunicarse con el representante autorizado de una religin. Y, a la
inversa, cuando un recluso se oponga a ser visitado por el representante de una religin,
se deber respetar en absoluto su actitud.
En ao 2002 hasta el mes de agosto en que la Comisin estuvo all, slo haban recibido
dos visitas para asistencia religiosa.
13. Depsitos de objetos pertenecientes a los reclusos
Las Reglas Mnimas para el Tratamiento de los Reclusos establecen:
43.1) Cuando el recluso ingresa en el establecimiento, el dinero, los objetos de valor,
ropas y otros efectos que le pertenezcan y que el reglamento no le autoriza a retener,
sern guardados en un lugar seguro. Se establecer un inventario de todo ello, que el
recluso firmar. Se tomarn las medidas necesarias para que dichos objetos se
conserven en buen estado. 2) Los objetos y el dinero pertenecientes al recluso le sern
devueltos en el momento de su liberacin, con excepcin del dinero que se le haya
autorizado a gastar, de los objetos que haya remitido al exterior, con la debida
autorizacin, y de las ropas cuya destruccin se haya estimado necesaria por razones de
higiene. El recluso firmar un recibo de los objetos y el dinero restituidos. 3) Los valores y
objetos enviados al recluso desde el exterior del establecimiento sern sometidos a las
mismas reglas. 4) Si el recluso es portador de medicinas o de estupefacientes en el
momento de su ingreso, el mdico decidir el uso que deba hacerse de ellos.
Los internos, especialmente los trasladados de la Crcel de Yanamayo en el mes de
septiembre de 2001, denunciaron que sus efectos personales y ropa les fueron retenidos
y hurtados sin que hasta la fecha se haya realizado investigacin alguna para establecer
su paradero o la responsabilidad por tales hechos.
14. Asistencia Sicosocial
Las Reglas Mnimas para el Tratamiento de los Reclusos establecen:
49. 1) En lo posible se deber aadir al personal un nmero suficiente de especialistas,
tales como psiquiatras, psiclogos, trabajadores sociales, maestros e instructores
tcnicos. 2) Los servicios de los trabajadores sociales, de maestros e instructores
tcnicos debern ser mantenidos permanentemente, sin que ello excluya los servicios de
auxiliares a tiempo limitado o voluntarios.
Las visitas del personal administrativo de apoyo como trabajadores sociales, siclogos y
abogados, se realizan en forma muy espordica y por uno o dos das. En el ao 2002
solamente en dos ocasiones se hicieron presentes estos profesionales, una de ellas tres
das antes de la visita de la Comisin.
15. Tratamiento
Las Reglas Mnimas para el Tratamiento de los Reclusos establecen:
El tratamiento de los condenados a una pena o medida privativa de libertad debe tener
por objeto, en tanto que la duracin de la condena lo permita, inculcarles la voluntad de
vivir conforme a la ley, mantenerse con el producto de su trabajo, y crear en ellos la
aptitud para hacerlo. Dicho tratamiento estar encaminado a fomentar en ellos el respeto
de s mismos y desarrollar el sentido de responsabilidad.
66.1) Para lograr este fin, se deber recurrir, en particular, a la asistencia religiosa, en
los pases en que esto sea posible, a la instruccin, a la orientacin y la formacin
profesionales, a los mtodos de asistencia social individual, al asesoramiento relativo al
empleo, al desarrollo fsico y a la educacin del carcter moral, en conformidad con las
necesidades individuales de cada recluso. Se deber tener en cuenta su pasado social y
criminal, su capacidad y aptitud fsicas y mentales, sus disposiciones personales, la
duracin de su condena y las perspectivas despus de su liberacin. 2) Respecto de cada
recluso condenado a una pena o medida de cierta duracin que ingrese en el
establecimiento, se remitir al director cuanto antes un informe completo relativo a los
aspectos mencionados en el prrafo anterior. Acompaar a este informe el de un
mdico, a ser posible especializado en psiquiatra, sobre el estado fsico y mental del
recluso. 3) Los informes y dems documentos pertinentes formarn un expediente
individual. Estos expedientes se tendrn al da y se clasificarn de manera que el
responsable pueda consultarlos siempre que sea necesario.
No existen programas de alfabetizacin o educacin en los niveles bsicos para las
personas detenidas en la crcel de Challapalca por parte de la direccin del centro
penitenciario o de organizaciones sociales, religiosas o de otro tipo que suplan este
importante elemento de resocializacin en el prisionero.
Considera la CIDH que por el lugar en el que se encuentran ubicadas las instalaciones del
penal de Challapalca, la situacin de aislamiento geogrfico, la altura sobre el nivel del
mar y las condiciones de vida que esto genera, se crea una situacin de afliccin adicional
a la pena de las personas que cumplen condena, extensivas a sus familiares y al personal
del INPE. Que tales circunstancias ponen en riesgo la integridad personal y la salud de las
personas que all permanecen o van de visita y que restan reales posibilidades para el
cumplimiento de las funciones de la pena, especialmente la resocializacin y la
reincorporacin de los sentenciados a la sociedad, convirtindose en circunstancias
crueles, inhumanas y degradantes, que se han diseado para hacer de esta crcel un
emblema de castigo del sistema penitenciario para aquellas personas consideradas como
problemas en otras crceles del pas.
16. Trabajo
Las Reglas Mnimas para el Tratamiento de los Reclusos establecen:
71.1)
El trabajo penitenciario no deber tener carcter aflictivo. 2) Todos los
condenados sern sometidos a la obligacin de trabajar habida cuenta de su aptitud fsica
y mental, segn la determine el mdico. 3) Se proporcionar a los reclusos un trabajo
productivo, suficiente para ocuparlos durante la duracin normal de una jornada de
trabajo. 4) En la medida de lo posible, ese trabajo deber contribuir por su naturaleza a
mantener o aumentar la capacidad del recluso para ganar honradamente su vida despus
de su liberacin. 5) Se dar formacin profesional en algn oficio til a los reclusos que
estn en condiciones de aprovecharla, particularmente a los jvenes. 6) Dentro de
los lmites compatibles con una seleccin profesional racional y con las exigencias de la
administracin y la disciplina penitenciarias, los reclusos podrn escoger la clasede
trabajo que deseen realizar.
La Constitucin del Per, establece:
Artculo 139. Son principios y derechos de la funcin jurisdiccional.
22.
El principio de que el rgimen penitenciario tiene por objeto la reeducacin,
rehabilitacin y reincorporacin del penado a la sociedad.
En cuanto a este principio bsico dentro de las reglas mnimas para el tratamiento de los
reclusos, la CIDH estableci que no existe ninguna facilidad o posibilidad para que las
personas recluidas en Challapalca realicen actividad remunerativa alguna por parte de
la direccin del penal o del INPE.
Los pabellones tienen salones que aparecen designados como talleres, sin que existan
muebles, mquinas, elementos o materia prima alguna para este fin.
Algunos reclusos, no ms de diez de los visitados en todo el penal, desarrollan por su
cuenta actividades artesanales de tejido de yute, con elementos que son llevados por sus
propios familiares. Los dems internos deben permanecer en ocio[195]constante, lo que
hace ms grave y perjudicial el aislamiento a que son sometidos. En algunas ocasiones,
como en la requisa ocurrida el 23 de octubre de 2002, a los internos les fueron retiradas
las agujas y dems implementos que utilizan en sus trabajos artesanales, quedando
sin herramientas para continuar con sus actividades.
Por tanto la CIDH consider que las directivas del Instituto Nacional Penitenciario y las del
penal de Challapalca no brindan a las personas all recluidas medios o programas de
trabajo o de alguna actividad productiva para ellos o sus familias. En igual forma, que
restringen las pocas iniciativas de actividades econmicas lcitas de los internos como una
circunstancia adicional para hacerles sentir el rigor de la pena impuesta en la sentencia.
La CIDH ha considerado anteriormente que:
[...] el Estado, al privar de libertad a una persona, se coloca en una especial posicin de
garante de su vida e integridad fsica. Al momento de detener a un individuo, el Estado lo
introduce en una "institucin total", como es la prisin, en la cual los diversos aspectos de
su vida se someten a una regulacin fija, y se produce un alejamiento de su entorno
natural y social, un control absoluto, una prdida de intimidad, una limitacin del espacio
vital y, sobre todo, una radical disminucin de las posibilidades de autoproteccin. Todo
ello hace que el acto de reclusin implique un compromiso especfico y material de
proteger la dignidad humana del recluso mientras est bajo su custodia, lo que incluye su
proteccin frente a las posibles circunstancias que puedan poner en peligro su vida, salud
e integridad personal, entre otros derechos.
La obligacin que dimana de esta posicin de garante implica entonces que los agentes
del Estado no slo deben abstenerse de realizar actos que puedan infligir lesiones a la
vida e integridad fsica del detenido, sino que deben procurar, por todos los medios a su
alcance, mantener a la persona detenida en el goce de sus derechos fundamentales.
La CIDH concluye y recomienda en su informe sobre la situacin de los Derechos
Humanos en Per del ao 2003, que in situ ha podido apreciar las condiciones
inadecuadas e inhumanas de las prisiones de Per, en especial los E.P. de Challpalca y
Yanamayo.
Asimismo lamenta que en la visita in loco (tres oportunidades y adems con un Informe
prcticamente desfavorable de la Defensora del Pueblo sobre las Crceles en Per) el
Estado peruano no hay seguido las recomendaciones que tanto la Defensora del Pueblo
realiz y en su momento la CIDH tambin.
Expresan su malestar por cuanto el Estado peruano mediante sus operadores
penitenciarios vulnera a diario los derechos del preso, pese al aumento de los presos y
por ende al supe poblamiento de las crceles.
Asimismo concluye que a muchos detenidos se les ha infligido maltratos fsicos y
sicolgicos que estn prohibidos por la Convencin Americana, la Convencin
Interamericana para Prevenir y Sancionar la Tortura, la Constitucin y la legislacin
interna, que deben ser investigados y sancionados por las autoridades peruanas.
Que las condiciones de detencin de las personas recluidas en el E.P. de Challapalca,
originadas por la situacin geogrfica donde se encuentra ubicado, se convierten en un
castigo adicional para ellos, sus familiares y para el personal del Instituto Penitenciario,
poniendo en peligro el derecho a la vida, violando la obligacin de proteccin a la
integridad personal y al derecho de una privacin de la libertad en condiciones dignas y
seguras, derechos consagrados en la Convencin Americana y en los instrumentos
internacionales que el Estado peruano se ha comprometido a cumplir y respetar.
Que estas circunstancias antes descritas, impiden dar cumplimiento a los principios de
resocializacin y de tratamiento integral de la persona sujeta a detencin, segn los
estndares internacionales aprobados por las Organizacin de los Estados Americanos,
las Naciones Unidas, y adoptados por la legislacin interna del Per.
Entre tanto, la CIDH solicita al Estado peruano proteger en debida forma los derechos a la
vida, la integridad personal y a la resocializacin de las personas que continan all
recluidas hasta que se clausure[196]en forma definitiva este penal, informndose a la
CIDH sobre su situacin.
En igual forma, recomienda realizar una investigacin seria y objetiva a efectos de
verificar las diferentes denuncias presentadas por los internos y por sus familiares sobre
presuntas torturas fsicas y sicolgicas que sealan han sido objeto por la guardia del
penal y con la permisibilidad de sus directivas.
Conclusiones
PRIMERO: En el trascurso del la presente investigacin hemos advertido
diversas teoras sobre la pena y por ende sobre la crcel, teoras vetustas pero que an
siguen vigentes por razones de conformidad y; teoras modernas que de alguna manera
no comparte el autor del presente trabajo, pero que son las nuevas corrientes inspiradas
en la teoras de la Prevencin como es dejar morir la crcel, que indudablemente, la
crcel o prisin se ha visto muy daada desde sus albores hasta la fecha.
SEGUNDO: Los Sistemas Penitenciarios han permitido a muchos pases optar por
el Sistema que ms se acomode a su realidad, sin embargo hemos visto con mucha
tristeza que an en el siglo XXI que an subsisten aquellos sistemas que vulneran
abiertamente
los derechos
humanos de
los
presos,
que
no
hay
una
adecuada poltica criminal o el tratamiento de la delincuencia. Nos sobran ejemplos, el
caso 11-S, EE.UU detuvo a miles de personas entre inocente o culpables, los ingres a un
Prisin que ms pareca una jaulilla de conejillos de indias, y sus derechos humanos
totalmente restringido y sin respetar la Reglas Mnimas de la ONU y otras convenciones y
declaraciones sobre los derechos humanos de la persona y del preso.
TERCERO: En los pases de habla hispana (Amrica de Sur, Centro y Caribe) los
derechos humanos de los presos no son respetados en los ms mnimos, ejemplo
tenemos a los E.P. de Lurigancho donde el tratamiento de la delincuencia es
prcticamente nula. Otro ejemplo tenemos las prisiones de Santiago de Chile donde
un grupo de presos se amotin por mal trato hacia su persona. Otro caso fue en Ro de
Janeiro-Brasildonde miles de presos se amotinaron por una falta de respeto de los
derechos humanos del recluso.
Como dijeras supra, el hecho de estar privado de su libertad no implica que el preso
pierda su derecho a la vida, dignidad e integridad moral, fsica y psquica.
CUARTO: El Tratamiento Penitenciario que se aplica en Per es ineficiente por, primero,
la falta de presupuesto que el Estado brinda a los Establecimientos Penitenciarios
(llmese Crcel o Prisin). El hecho de faltar presupuesto econmico hace que lo dems
no funcione, por eso se distribuye a cada interno unos 2 a 4 nuevos soles diarios (que
equivale en euros algo de menos de un euro) para poder alimentarse, y amn si caen o
hay enfermos, pues los Centros de salud de los Establecimientos Penitenciarios no
pueden cubrir todas las expectativas, primero porque se cuenta con un galeno para
una poblacin de ms de mil presos, segundo es que no hay una farmacia o al menos
botiqun adecuado para al menos curar una herida o detener la fiebre. Por tanto el
tratamiento del delincuente es somera, literal, expresada en mucha tinta derramada en el
papel. No olvidemos que el fin del Tratamiento Penitenciario la reeducacin y
la reinsercin social de los sentenciados a penal y medidas penales privativas de la
libertad, as como la retencin y custodia de detenidos, presos y penados.
QUINTO: Soy un creyente que el Trabajo Penitenciario es el medio ms eficaz para poder
resocializar e reincorporar al penado a su hbitat natural (la sociedad), sin embargo ello
no puede ser posible sin que exista mayor nmero de talleres de trabajo, instrumentos
para poder trabajar, que el trabajo sea remunerado. La remuneracin se puede costear de
la propia produccin del trabajo. Vgr.: Si se inicia una taller de calzado, se puede vender
al publico el producto, si se inicia una taller de carpintera, las mesas, sillas, etc. se
vendera sin ningn inconveniente, los mismo sucede con la artesana, etc.
SEXTO: Por ese convencimiento proponemos que el Gobierno de mi pas otorgue
mayor presupuestos para las prisiones, por ende para los presos que se dedique a
trabajar pero para ello es necesario implementar un pabelln industrial que
preferentemente facilite el acceso a una actividad laboral a los internos que conforman los
diversos grupos vulnerables. El pabelln industrial deber cumplir una doble funcin:
posibilitar la prctica de actividades productivas, as como de formacin laboral.
Implementar con nueva maquinaria y equipos complementarios los talleres existentes de
carpintera, zapatera, metal mecnica y tejido. Y as mismo inscribir, al los presos que
trabajen en el E.P., sino a la Seguridad Social, al menos al Sistema Integral de Salud del
Ministerio de Salud.
SPTIMO: El sistema progresivo como tratamiento penitenciario del penado debe ir
aparejado con una adecuada observacin, comprensin, diagnstico y el debido
tratamiento para el penado. Y con mayor razn si se tratan de jvenes a quienes
el Sistema Penitenciario debe ser comprensible (no complaciente) con aquellos penados
que ingresan a prisin por primera vez, a ellos se les debe abrir las puertas de las
crceles para que puedan reinsertarse a su sociedad. (Aun creyente de que la propia
sociedad es la culpable de que aquel joven est purgando condena en una crcel donde
lo primero ha de vulnerar sus elementales derechos).
OCTAVO: Que la Comisiones o Consejos de la Prisiones (creadas por Ley o
Reglamentos) asuman su real papel de velar por los derechos fundamentales de los
presos, no slo es tomar posturas de gendarme, sino de instructores para el maana de
aquellas personas privadas de su libertad puedan fcilmente reincorporarse con la
sociedad.
NOVENO: Buscar que el penado cuando haya cumplido su condena est dispuesto a
reincorporarse a su sociedad, pero no slo reincorporase a ella sino ser tambin un
miembro activo en el trabajo y en la educacin, en las diversas actividades culturales,
deportiva, religiosas; pero cuan es importante salir impoluto de la crcel pues la primera
traba con la que se encuentra un penado es la anulacin de los antecedentes judiciales o
penales (condenatorios). En Per dichas cancelaciones no se hace de forma automtica,
lo cual, muchas veces impide que el ex recluso acceda a un trabajo.
DECIMO: Sigo creyendo que el trabajo y la educacin penitenciaria es un medio de
resocializar y reincorporar al penado a la sociedad. Ensendole y aprendiendo una
nueva ocupacin u oficio para mayores beneficios personales y familiares. El hecho de
tener los conocimientos tericos y prcticos adquiridos en prisin le permitir abrirse solo
en el campo laboral.
Bibliografa consultada
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