Nmero 1
octubre - noviembre 2015
Dueo de una carrera literaria ascendente y slida, de voz inconfundible y actitud que no ofrece concesiones, ocupa
un lugar insoslayable en las letras mexicanas. Entrevistamos a Antonio Ortuo con motivo de la publicacin de su nueva
novela, Mjico, donde pone en juego todas sus habilidades como narrador y desvela la cara oculta del exilio espaol.
buensalvaje Mxico
buensalvajeMx
Nmero 1 / octubre - noviembre de 2015
Soy de la idea de que se lee mucho ms de lo que se dice, y de muy diversos modos y calidades,
de otra manera no explicara cmo este quehacer me ha mantenido por tres lustros trabajando
exclusivamente en el mundo editorial: publicando y vendiendo libros educativos y de creacin literaria, cuidando
ediciones universitarias, dando servicio a autores no profesionales que desean ser publicados por primera vez. A
la par, he visto con entusiasmo y asombro la irrupcin de muchas editoriales independientes, que son una gran
opcin cultural ante cierta miopa comercial de algunas corporaciones. No obstante, stas y las pequeas editoriales
ofrecen maravillas a los lectores que deben ser conocidas ms all de las cinco lneas de las reseas al uso. Por
todo lo anterior, porque s que hay lectores vidos de novedades y que no agotan su entusiasmo nunca, deseosos
de seguir leyendo y compartir sus experiencias, por ellos, quise sumarme al gran proyecto comenzado por Dante
Trujillo en Lima hace tres aos. Con esto te doy la bienvenida: aparte de reseas aqu encontrars entrevistas,
avances de novelas, cuentos y poemas inditos, cuentos grficos e ilustraciones. Buensalvaje ha tenido la fortuna de llegar a tus manos, dale nueva vida y comprtela con alguien ms: dars algo bueno. Por Felipe Ponce
13
El juego
voluble
16
Godofredo Olivares
escribe sobre el modo de
ficcionar del inclasificable Enrique Vila-Matas,
premio FIL de Literatura
2015.
32
El punk de Chicago
2015 ser una referencia para Joe Meno por
la publicacin de dos obras suyas al espaol.
Los peinados de los malditos ha sido un
long seller de la neoyorquina Akashic Books.
38
Epicentro
de la melancola
Detesto los finales, me
provocan una insoportable
melancola, dejo algo mo
en aquellos ltimos momentos de las cosas, as
piensa Diana Martn.
El primer nmero de Buensalvaje Mxico no existira sin los
textos, las ilustraciones, la fotos ni el talento y la generosidad de:
Alain Huaroto Alma Salamandra Ramos Antonio Ortuo
Antonio Ramos Revillas Arturo Espinoza Bernardo De Niz
Cecilia Magaa Daniel Quirs Denise Len
Denise Ph-Funchal Diana Martn Edgar Omar Avils
Epigmenio Len Fernanda de vila Franoise Roy
Gemma Morales Geney Beltrn Flix Godofredo Olivares
Humberto Valdez Jaime Garba Jaime Mesa Javier Perucho
Joe Meno Joe Wigdahl Jorge Nez Riquelme
Jorge Prez Jorge Vargas Prado Juan Cristbal Prez Paredes
Lisbeth Salas Luis Alberto Garca Snchez Luis Fernando
Luis Miguel Estrada Orozco Mnica Lorena Rafael Medina
Ricardo Sigala Roberto Casteln Tao Lin Tefilo Guerrero
Mazunte
Novela de regreso, de
bsqueda y de lucha contra el olvido. Presentamos
dos captulos de la obra
de Daniel Quirs.
37
Leyes secretas
Tres textos de Denise Len dan muestra de
su potica intimista y de la impronta de su
ascendencia sefard.
Buensalvaje
Director fundador: Dante Trujillo
Editor general: Juan Carlos Fangacio
Editora grfica: Anglica Pepa Parra
Editor de [Link]: Fabrizio Piazze
Buensalvaje es una publicacin y una marca registrada de
Solar ([Link]). Ca. Elas Aguirre 126, oficina 502,
Miraflores. Lima, Per / T (511) 7194232 / info@[Link]
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Director: Felipe Ponce
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Coordinadora de edicin: Mnica Milln
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Buensalvaje, ao 1, nmero 1, octubre-noviembre de 2015, es una publicacin bimestral editada por Arlequn Editorial y Servicios, S.A. de
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septiembre de 2015 con un tiraje de 30,000 ejemplares.
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Serendipia
Cortesa de Galera Ajolote
Grabado de Humberto Valdez
pesar de no tener una pareja estable, el Figuras
acuda todos los fines de semana a raspar la
suela. Llegaba temprano al saln y escoga
una mesa cerca de la pista para tener el mejor panorama.
Se instalaba con jaibol en mano y con el paliacate
secaba las gotas de sudor que perlaban su frente conforme
creca la asistencia. Platicaba poco pero era buen bailarn.
No se clavaba con la chavas, salvo para coordinar
mejor sus pasos a la hora de la hora. Uno, dos; uno, dos;
marcando bien. Uno, dos; uno, dos. Sin salirse del cuadrito. Nereidas de fondo.
Los concursos no llamaban su atencin, pero el baile
dedicado al Da de la Amistad era esperado por contar con
un viaje a Acapulco como premio a la pareja ganadora.
Boletos de autobs ida y vuelta, y hotel para dos personas
con todo incluido.
Los concursantes improvisaban sus mejores y ms
estilizados pasos. Uno, dos; uno, dos, pensaba el Figuras
Danzn
Texto de Arturo Espinoza
cuando, sin querer, con su tacn pis los dedos de la dama
de otra pareja competidora que, aunque no contuvo un
tremendo grito de dolor, no fue escuchado por el volumen
de la orquesta.
Nadie se dio cuenta cmo de repente dos hombres forcejeaban en medio de los bailadores, que abrieron espacio
para que intercambiaran golpes con los puos; tampoco
nadie se percat de que el Figuras accion su navaja de
muelle y la clav en el cuello de su rival. La sangre sala
a borbotones y escurri por la pista.
Por el alboroto posterior pudo el Figuras escabullirse
entre la gente, al principio huy rumbo a Acapulco, inspirado por el premio, pero luego se dio cuenta de que lo
podran buscar por ah y decidi refugiarse ms al sur.
Se instal en Oaxaca, donde se aficion a beber mezcal
tobal de la regin solteca de Sola de Vega y a comer sal
de gusano y chapulines; durante un tiempo se abstuvo de
bailar danzones, pero al conocer El Candela su espritu
exigi y se dej llevar por el ritmo. No fallaba a las presentaciones de la orquesta en el zcalo.
No tard en confiarse, por eso se fue a Chiapas, al
centro de Tuxtla Gutirrez; la ciudad no le gust y se
traslad todava ms al sur Se sinti inseguro, no tanto
como para escapar de los judas que lo apaaron una tarde de domingo bailando en el kiosco danzonero de San
Cristbal de las Casas.
Humberto Valdez (Jerez, 1973) es pintor y grabador. Hizo estudios
de licenciatura en la Escuela Nacional de Artes Plsticas y de maestra
en Artes Visuales en la Academia de San Carlos. Ha expuesto en
numerosos museos y galeras. Viaja todo el tiempo enseando el arte
del grabado.
Arturo Espinoza (Aguascalientes, 1970) es comuniclogo por la
UNAM, productor y conductor del programa Territorios (Radio
Universidad de Guadalajara). Ha colaborado en diversos proyectos
en comunidades indgenas y rurales de Mxico.
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Fotografa: Thinkstock
Boxeadores y detectives:
dos novelas sobre un cono
Por Luis Miguel Estrada Orozco
Novela. Hace algn tiempo escriba sobre box con cierta
regularidad. Me gustaba leer las columnas de los medios
especializados y encontrar en ellas la escritura limpia y
apasionada que a veces no encontraba en ciertos libros.
Por eso empec a buscar literatura mexicana que hablara sobre el box. El xito en la bsqueda fue bastante
mediano, espordico, y casi exclusivamente en gneros
periodsticos, hasta el ao pasado.
En 2014, dos novelas llegaron a las libreras y ambas
usaron al boxeador como parte central de su narrativa:
Juan Tres Diecisis de Hilario Pea y Artillera
nocaut de Vctor Solorio. Ambas son novelas negras y
en ambas el bajo mundo criminal se mezcla con el mundillo de la poltica y los empresarios. Abundan los hilos
conectores entre una y otra; sin embargo, son novelas muy
distintas que ganan al lector con sus propios argumentos.
Quiz lo que ms interesa destacar aqu es el uso que
hacen precisamente del boxeador dentro de la narracin.
Qu es el boxeador mexicano? Violencia trgica;
auge y cada; una leccin moral. Su genealoga dentro
de la cultura popular est gestada en la crnica periodstica de los aos treinta y luego la figura fue cristalizada
por el cine, con el Campen sin corona de Alejandro
Galindo. En el peridico, era el hombre bravo del barrio
que ascenda por primera vez a un nivel de competencia
internacional. En el cine, fue el hroe trgico que cae
vctima de s mismo, de sus complejos, de una forma
innata de perder porque el triunfo siempre pertenece a
los otros. La literatura mexicana, sin embargo, no lleg al
boxeo sino con un cierto retraso. En una primera mitad de
siglo de urgencias nacionales, escribir sobre un dolo
de barrio era banal por decir lo menos. Las glorias del
gran Pas, de Ricardo Garibay, es uno de los primeros
productos literarios que nos entregan a una figura que ya
se parece demasiado a s misma; tanto, que slo le hace
falta un eptome para que las prensas corran sobre ella.
En una crnica dolorosa y aguerrida, Garibay le quita al
boxeador mexicano la fugaz aura de prohombre que le
haba dejado el Ratn Macas, un boxeador fino, un fiel
bailarn de danzones que se supo retirar a tiempo y hacer
una vida de xitos discretos: una figura excepcional en el
imaginario. Nuestros boxeadores, al menos las historias
que ms se han contado sobre ellos, vuelven siempre al
barrio con el espritu quebrado y las cabezas trastocadas. A
esa estirpe pertenecen el Rayo Macoy de Rafael Ramrez
Heredia, Ignacio Barrientos de Campen ligero de Juan
Villoro y tambin Bobby Chacn de Pelearn diez
rounds! de Vicente Leero. El mismo Leero prolog
a Francisco Ponce, en Chvez: adis a la gloria, y
los resultados del libro periodstico no son tan distintos de
lo que hay en la escasa produccin literaria sobre el box
en Mxico. Rafael Lemus, al resear la novela de Pedro
ngel Palou, Con la muerte en los puos, advierte
que su principal problema es que su narrativa abunda
sobre un estereotipo, ese estereotipo sobre el que se ha
dicho tanto: el de un perdedor feroz.
Juan Tres Diecisis convierte a un boxeador en uno
de los ejes de la investigacin del detective privado Toms
Peralta, el Malasuerte. El mismo investigador, cuando se
asoma a la tragedia de Juan Tres Diecisis (no es un apodo, es su nombre de pila), roza la conmiseracin con un
pugilista excepcional que rod inevitablemente hacia una
tragedia comn: es acusado de haber asesinado a su mujer
y parece sufrir demencia pugilstica. Cmo partir de una
imagen repetida, de un beautiful loser hacia algo que
escapa de su propio estereotipo? Pea resuelve la forma
de entender al boxeador a travs de la investigacin que
hace Malasuerte. En una resea de novelas negras, lo peor
es arruinar sorpresas, as que me limitar a celebrar que el
boxeador que nos dibuja Hilario Pea es, en mi opinin,
ms importante para Malasuerte que como personaje mismo. Malasuerte, a cada paso que la investigacin avanza,
mientras lee el cuaderno autobiogrfico del boxeador,
descubre elementos que, si bien le ayudan a resolver un
crimen vinculado (el meollo de cualquier novela de este
gnero), tambin lo ponen en conflicto consigo mismo.
El boxeador y su clich importan en la medida en que le
hablan a aqul que ha elegido otras batallas; a quien, mirndolo, descubre que hay un sustrato de combate similar
al interior: los demonios que llevan a un hombre al ring
pueden ser los mismos que llevan a otro a una profesin
distinta, a un vicio secreto, a un amor imposible.
Artillera nocaut funde al boxeador y al investigador en un mismo personaje: Eleuterio Marto, el
detective. Marto, un boxeador con una carrera en picada,
un boxeador cuyo nico valor en el mercado es el de
saber caer a tiempo, es orillado a investigar la muerte
de su compadre Agustn Correa. Exmilitar, las mejores
cualidades de Marto son una vida acostumbrada a la violencia y algunos amigos que hizo en el ejrcito. Tal como
lo era Toms Peralta en Malasuerte en Tijuana, aqu
Marto es un detective en formacin, es un hroe que se
enfrenta a su primera misin, es un peleador que debuta
en una disciplina que le es ajena, pero para la cual parece
preparado desde siempre. Cmo partir de una imagen tan
repetida como la del boxeador acabado sin tropezar con el
clich? Solorio sigue un trayecto similar al de Pea: le da
al boxeador el regalo de la empata lectora. No asistimos
a un derrumbe, eso ha ocurrido ya, sino a una suerte de
redencin o de batalla interna cuyo avance va de la mano
con la resolucin de un crimen. Nadie sube solo al cuadriltero; sube a bailar con sus demonios. Ellos impulsan
los golpes y a veces los detienen. Ellos bajan la guardia
o aprietan la mandbula. Eleuterio Marto ha vivido con
ellos tanto tiempo que slo cuando cambia de arena es
que logra enfrentarlos de un modo diferente.
Al leer ambas novelas pens en la idea de Raymond
Chandler sobre el problema para distinguir un buen
Reseas
Fotografa: [Link]
Juan Tres Diecisis
Hilario Pea (Mazatln, 1979)
Literatura Random House
(2014) 328 pginas 299 pesos
Este cono anteceder a otros dos ttulos que
la revista invita a los lectores a conocer.
producto de uno malo en un gnero que bsicamente
siempre cuenta lo mismo: hay un crimen, hay un detective, hay una solucin al crimen. Es difcil huir de este
esquema y es igualmente difcil seguirlo sin que el libro
se vuelva una redundancia. A eso, ambas novelas suman
al boxeador, un cono ya de suyo hecho de ecos de un
fracaso continuado. A pesar de todo, las dos triunfan sin
romper esquemas narrativos. Sospecho que buena parte
de su xito se debe a que le encuentran una fisura al
boxeador, a esa figura sedimentada, y en lugar de hacerla
una triste leccin moral (como era el Chango Casanova
para Monsivis) la convierten en un poderoso depositario
de empata. El lector no es un espectador del hombre en
su desplome, sino un cmplice de las razones que hacen
que los dolos cados se rediman. Sospecho que ambos
tendrn sus motivos: Pea ha escrito sobre box en el pasado (crnica, entrevista y otros gneros periodsticos) y
Solorio, quien tambin es diseador grfico y fotgrafo,
ha gastado tardes en gimnasios disparando flashes sobre
hombres que repiten incansablemente los mismos golpes,
los mismos saltos, las mismas fintas que se han hecho
siempre en los gimnasios. Los boxeadores cuentan con
un arsenal limitado de golpes, se cien a un reglamento
estricto y a una posibilidad de combinaciones finita. Con
todo y eso logran un triunfo personal, un estilo inimitable
que va ms all de repetir los mismos movimientos que
todo su gremio ha practicado. Pea y Solorio han hecho
algo similar con este par de novelas: le han impreso un
sello personal y, ms importante an, le han dado nueva
vida a un cono que siempre se beneficia de la sangre
fresca: el boxeador.
Luis Miguel Estrada Orozco (Morelia, 1982) es cuentista, docente y
autor de los libros Colisiones (2008) y Alain Prost (2013). Sobre
el mundo del box escribi Crnicas a contragolpe (2014).
Corrupcin, nota
roja y puetazos
Por Edgar Omar Avils
Artillera nocaut Vctor Solorio Reyes (Morelia, 1988) Joaqun Mortiz/Conaculta (2014)
192 pginas 188 pesos
Novela. Artillera Nocaut es una novela policiaca de escuela moderna, ms cercana a Raymond
Chandler que a Conan Doyle. Se desarrolla en un
Mxico dominado por los crteles, la corrupcin,
el box, los secretos de familia y el
contraste entre clases sociales. Esta
obra fue la ganadora del Premio Nacional de Novela Negra Una Vuelta
de Tuerca 2014, que convocan el Instituto Queretano de la Cultura y las
Artes, Conaculta y Grupo Planeta.
Entre los ganadores de emisiones pasadas hay autores tan notables como
Bernardo Fernndez Bef, Francisco
Haghenbeck, Antonio Malpica, Ana
Ivonne Reyes Chiquete, Federico
Vite, entre otros.
La novela est protagonizada
por Eleuterio Marto Velzquez, exmilitar y boxeador venido a menos
quien, tras no ver a su compadre por diez aos,
recibe la visita de su ahijada. Mi pap tiene cuatro
das desaparecido, le dice ella a forma de ruego
para que el boxeador lo vaya a buscar. Eleuterio,
tras diez aos en decadencia y con una malograda
carrera de pgil a rastras, se decide a buscar a su
otrora amigo. As arrancan los golpes de vida que
conducirn a Eleuterio por un microcosmos de
corrupcin, intrigas y violencia en el que tendr
que abrirse paso a puetazos para no morir en el
intento.
Durante los doce rounds que dura la novela, se
desarrollan las convenciones de este tipo de historias de forma acertada, muestra de que los gneros
y subgneros literarios gozan de buena salud. Ar-
tillera nocaut es parte de la tradicin genrica
conocida como hardboiled, que inici su existencia
con autores como Raymond Chandler y Dashiell
Hammett. Estos y otros autores estadounidenses
buscaban alejarse de los tpicos de
las novelas detectivescas de la edad
de oro, dominada por autoras inglesas, de entre las que destaca Agatha
Christie. Los norteamericanos, inmersos en la depresin econmica
y los estragos de la prohibicin a
mediados de los aos treinta, encontraron en los leitmotivs de la ciudad
y la violencia una forma de describir
su realidad. No es de sorprenderse,
entonces, que Artillera nocaut
se inserte en esa tradicin: el Mxico
contemporneo, con su esquema de
nota roja, es escenario propicio para
desarrollar un hardboiled de buena
factura. En la estructura de esta novela tambin se
vislumbra la influencia de la literatura criminal de
Richard Stark (seudnimo de Donald E. Westlake),
as como guios modestos al Belascoarn Shayne,
de Paco Ignacio Taibo II.
La novela tiene un ritmo de narracin gil que no
mengua y se lee de una sola tirada. Como lo dijera
Howard Haycraft en Murder for Pleasure, al
describir las intenciones del gnero detectivesco:
una obra que busca el entretenimiento al presentarle al lector un rompecabezas para pasar un
buen rato; as lo hace Artillera nocaut, en
pluma de Vctor Solorio Reyes, escritor que en su
primera novela sabe ganar(se) con puntos slidos
a los lectores.
6
Fotografa: El Universal
De viva voz
Por Geney Beltrn Flix
De puo y letra Luis Arturo Ramos (Minatitln, 1947)
Cal y Arena (2015) 288 pginas 280 pesos
Novela. De puo y letra se titula la ltima obra,
an indita, de Orlando Pascacio, el ms grande
escritor mexicano contemporneo. Instalado en la
cumbre del poder cultural, Pascacio muere de un infarto. A los pocos das, el detective Bayardo Arizpe
es contratado por la viuda: el nico mecanoescrito
de De puo y letra est desaparecido y l debe
encontrarlo. sta es la premisa de la nueva obra de
Luis Arturo Ramos, que inicia como una novela
policial y se convierte en una inteligente reflexin
sobre los vnculos de la cultura y el poder.
Merced a un narrador omnisciente de pulso firme y seguro, y con una
prosa al mismo tiempo precisa y flexible, Ramos se concentra en las pesquisas de Bayardo, quien as conoce y entrevista a los cercanos del poeta.
Uno de los retos es hacer creble cmo, con el desarrollo tecnolgico del
siglo XXI y considerando la estatura literaria del autor, slo exista una copia
de la obra indita. La novela resuelve con agudeza el anacronismo en las
costumbres escriturales de Pascacio. El ttulo del libro, De puo y letra,
involucra una falsedad: el poeta no escribe, dicta. Su dictado es transcrito
por su secretaria, amante y confidente. La trama se desmenuza a partir de la
muerte de esta mujer y la desaparicin de los casetes que tienen la voz viva
del autor con el contenido inalterado de su obra.
El detective quien es un poeta medio secreto y traficante de libros antiguos se mueve en la ciudad de Mxico, entre la Zona Rosa y la colonia Del
Valle, entornos que la voz narrativa recupera vvidamente sin apabullar con
el dato cronstico. Por otro lado, la novela tiene la sabidura de no quedarse
slo en un ejercicio de stira con que ajustar cuentas con la fauna literaria.
Aunque algunos personajes son caricaturescos, la novela nunca los pierde
de vista como seres dominados por intereses, rencores, frustraciones. Por
esto la trama consigue aumentar el inters en el devenir de los personajes.
Orlando Pascacio es una ausencia de permanente relieve (cuando la
novela empieza l ya ha muerto): no es una caricatura de Octavio Paz, sino
un recurso para trazar con perspicacia un panorama sobre las relaciones de
la poesa con el poder. Una de las aristas ms alarmantes de De puo y
letra tiene que ver con las presiones polticas que rigen la validacin literaria: un gran escritor muerto puede terminar elogiando, contra su voluntad,
a poetas mediocres y ninguneando a otros de vala. En un pas como ste
el poder cultural es capaz de trastocar el juicio crtico hasta de los mayores
prohombres: ante tantas catstrofes anunciadas en los peridicos y ante un
pblico desinteresado en la literatura, alterar un manuscrito es un delito
insignificante.
En una novela de corte clsico que siempre exhibe vitalidad, Ramos
desarrolla una estructura que se vuelve elocuente por lo que apenas sugiere: las intrigas de los conspiradores. No se trata slo de un ardid de la
ficcin policial, sino de una forma narrativa que en s comporta una declaracin poltica, desesperanzada: la actuacin de estos enemigos de la
literatura siempre se queda en las sombras, y slo un detective imaginario
podra desenmascararlos.
Ricochet o los derechos de autor (Luis Arturo Ramos)
Job
Aquello estaba deseando ocurrir
Joseph Roth (Brody, 1894-Pars, 1939)
Acantilado (2011) 224 pginas 299 pesos
Leonardo Padura (La Habana, 1955) Tusquets
Editores (2015) 264 pginas 229 pesos
Novela. Moses Joseph Roth naci en Brody en 1894 y muri en Pars, estragado
por el alcohol, en 1939. Fue un novelista
prolfico que vivi bajo el abrigo del Imperio austrohngaro hasta la disolucin de
ste en 1919.
En 1930 public la novela Job, que
Acantilado volvi a editar con traduccin
de Berta Vias Mahou. En ella, Roth describe sucintamente los ltimos aos del
judo Mendel Singer, un lugareo de la
Europa oriental. Atosigado por el nacimiento de un hijo lisiado y la exigencia
del zar para que los dos hijos mayores
sirvan en el ejrcito cosaco, Mendel llega
al lmite cuando descubre que Miriam,
la hija menor, hace algo ms que flirtear
con los soldados rusos. Uno de los hijos
deserta del ejrcito para migrar a Amrica,
mientras que el otro abraza la profesin de
las armas con fervor.
La liviandad de la muchacha propicia
que Mendel y su esposa decidan migrar la
familia a Nueva York, donde el desertor ha
hecho fortuna como prometedor empresario. No obstante, el hijo lisiado, que crece
pero no logra caminar y hablar, a pesar de
que un viejo rabino haba vaticinado su
cura, es encargado (abandonado) a unos
judos locales.
Con todo, la desgracia ensombrece
la vida de Mendel Singer de modo que
resulta imposible no hallar paralelismos
entre este judo del siglo XX y el Job de las
Escrituras. Joseph Roth ha sabido retratar
la expiacin de los judos con una intensidad literaria que contados escritores del
Holocausto han podido alcanzar.
Igual que en el relato bblico, el judo
Mendel Singer se enfrenta a la fatalidad,
a la inhabilidad demasiado humana de
ejercer control sobre las peripecias de la
existencia. De nada sirve que los amigos
lo aconsejen y aleccionen: al final se trata
de las experiencias de Mendel y no las
de ellos.
Cuento. Nostalgia. La primera palabra
que viene a la mente para definir al bolero
es nostalgia. Luego se le puede aadir
melancola. Juntas pueden definir la vida
de una persona y tal vez, a travs de ella,
la de un pas. En este caso Cuba.
Inesperadamente, Mendel Singer, que
haba perdido la fe en dios, volver a
encontrarla, haciendo de sta una de las
pocas novelas relevantes que, en la era
de la melancola y la decepcin, termina
con felicidad. Por Juan Cristbal Prez
Paredes
Cmo debera ser una persona? (Sheila Heti)
Vidas perpendiculares (lvaro Enrigue)
El bolero se baila suave, con cadencia,
con cierto abandono. Pero nunca solo. Al
lado, junto, abrazada tambin suavemente,
debe estar otra persona, la persona amada. O la persona que uno cree amar. La
persona a quien se le susurran, de manera
casi inaudible, las letras del bolero que al
mismo tiempo salen de las bocinas. As
la pareja se abandona, flota, mientras el
bolero cuenta con exactitud sus vidas.
Padura ama el bolero y la nostalgia y
la melancola, su libro de relatos cortos,
Aquello estaba deseando ocurrir,
es una invitacin a recorrer la confusin de
la vida acompaado por la suave cadencia.
Los personajes de estos relatos llevan
su cotidianidad completamente ajenos al
ritmo que afuera impone la historia. Sin
que a nadie le importe, como cuando una
pareja baila ensimismada de acuerdo a los
requerimientos de la meloda de un bolero, un hombre y una mujer pueden hacer,
deshacer y rehacer sus vidas tratando de
encontrarle un sentido, basndose para
ello en cualquier cosa que entiendan por
amor o en una aspiracin fugaz, distinta,
diametralmente opuesta a la realidad en
que se encuentran prisioneros.
Aunque sin prever un futuro mejor
para los personajes, los cuales siempre estn expuestos a afrontar una disyuntiva sin
poseer los recursos necesarios para resolverla, las historias de Padura no son tristes,
simple y sencillamente son un muestrario
de esas decisiones que se toman sin saber
por qu y que llegan a cambiar la vida.
De ese momento que va entre la duda,
la interrogante capaz de encerrar la respuesta al pasado y la esperanza al futuro, o
del pasado que define al presente quitndole el sabor de esperanza al futuro, es de lo
que habla Leonardo Padura a travs de las
vidas quietas, suaves, cadenciosas como el
ritmo con el que se baila un bolero, pero al
mismo tiempo speras, desgarradoras, sin
consuelo, como la mayora de las letras de
los mismos. Por Roberto Casteln
Demasiada felicidad (Alice Munro)
Brooklyn Follies (Paul Auster)
Reseas
7
Fotografa: [Link]
Papeles de taca y otros destinos
Por boca de la sombra
Luis Bernardo Prez (Mxico, DF, 1962)
Ocano (2014) 192 pginas 225 pesos
Luis Jorge Boone (Monclova, 1977)
Atrasalante/UAS (2015) 96 pginas 150 pesos
Cuento. Quien recorre los viajes y las
peripecias de Papeles de taca y otros
destinos asiste a la revelacin de personajes e historias entraables y sorprendentes, todos marcados por la sea de identidad de Luis Bernardo Prez: una sutileza y
una discreta elegancia incluso en los textos
en los que se atreve con la irona. La galera de personajes se podra ilustrar de la
manera siguiente: un latinoamericano que
se libra del fro de Pars con la ilusin que
le dan los cuadros soleados y luminosos de
Renoir, Monet, Gauguin; un mecnico que
hace un viaje a la entraas de un automvil
en busca de un ruido vivo que, aunque
parece inofensivo, suele ser letal para las
mquinas. Hay una buena cantidad de
soadores: inocentes, trgicos, perturbadores; epidemias de pelirrojos, botargas
de cocodrilo bailando se va el caimn,
se va para Barranquilla; y muchos enamorados: los nostlgicos, los imposibles,
los trgicos, los soadores, los que no se
reconcilian ni en sueos, los que con su
fuego y pasin destruyen el mundo, los
que no estn. Se encuentran tambin abundantes objetos: dedos intercambiables para
pianistas, paraguas que se extravan o se
escapan de antiguos cuadros, sombreros,
retratos; revoluciones y seducciones frustradas, un perro viejo y sabio que tiene
mucho del Argos de Ulises.
Poesa. En 1952, el compositor estadounidense John Cage present una obra de tres
piezas que desconcert a la audiencia. Se
trata de 433 (cuatro treinta y tres), en la
que, de acuerdo a su partitura, el intrprete
deber guardar silencio durante cuatro minutos treinta y tres segundos. Se dijo que
la propuesta de Cage era escuchar lo que
ocurra dentro de ese tiempo. Tambin que
el silencio era otra forma de apreciacin.
Y que en el silencio existe tambin un
discurso. Varias teoras. Como fuera, Cage
introdujo una nueva forma de percepcin
auditiva.
Especial mencin merecen los cuentos
La ltima palmera y Una confesin.
El primero es entraable, una evocacin
de las vacaciones familiares, de la infancia
y la primera juventud, el descubrimiento
de los placeres con una prima lejana. Recurre a un tema que podra ser un lugar
comn de no ser por el buen gusto en el
tratamiento y el simbolismo que emana de
la ambigua fragilidad en la mariposa que
alza el vuelo al final del cuento. Una confesin es el emotivo relato en torno a los
libros antiguos, lo encarnan un biblifilo,
un viejo librero y un joven estudiante de
letras desempleado. El cuento es tambin
una bella postal sobre la soledad, la comprensin y una extraa forma de la amistad. En el nivel de la trama hay una vuelta
de tuerca. El cambio de roles del final
inesperado tiene una elegante y profunda
connotacin moral. Por Ricardo Sigala
Ese modo que colma (Daniel Sada)
Tiempo transcurrido (Juan Villoro)
As, el ms reciente poemario de Luis
Jorge Boone, Por boca de la sombra,
despliega un discurso acerca de la multiplicidad y luminiscencia de la apreciacin.
Ms all de la exgesis, hay una interpretacin o reinterpretacin de lo que se
dice, lo que se calla y lo que se presupone.
Boone establece una divisin entre la luz
y la oscuridad. Entre lo que se ve, que es
evidente, y lo que no, pero que ah est.
El libro fluye por medio de un yo delirante
que habla de lo que le sucede y, ms que
una explicacin para esto primero, de la
interpretacin y sus variedades. El lenguaje, comenta en un principio, y su ambiguo
hermetismo. De ah se desliza a lo personal, lo ntimo. Cotidianidad en la que se
encierran distintas posturas y discursos de
un solo momento. Por ejemplo, en el poema Sin ttulo #22 (prueba de autor) se
plantea una situacin cuyo alegato existe
de cierta manera, pero con la salvedad de
una posibilidad. Aunque tambin se deja
por sentada la independencia de lo real o se
abstrae. As, ms adelante, Boone comenta: Las mejores frases llegan cuando ya
no hay a quien decirlas. Como si existiese
una necesidad de replanteamiento discursivo frente a una insatisfaccin abstracta
interpretativa, pero que es validada por
otro, una segunda persona. Casualmente
surge as esta segunda parte en la que
se expone una nueva reinterpretacin del
discurso formal de libro. Una suerte de
aparato crtico, ya que cada apartado del
libro conlleva a una explicacin o glosa
distanciada, pero enlazada con la voz del
yo de la forma de la primera parte. Por
Epigmenio Len
Dodo (Karen Villeda)
El libro de las cosas y los (Ale teger)
Letras y feminidad
Por Gemma Morales
Mujeres y libros. Una pasin con consecuencias
Stefan Bollmann (Dsseldorf, 1958) Seix Barral (2015) 448 pginas 368 pesos
Ensayo. El lugar donde convergen los libros y las mujeres es la vida, no slo la literatura. Mujeres y libros
resulta ser un paseo meticuloso por tres siglos donde
la feminidad aflora. Las musas, lectoras, personajes y
escritoras cobran vida en un ensayo que no deja lugar
a dudas sobre la importancia de la mujer en las letras.
El primero en el libro, un hombre: Klopstock; l
y sus fervientes escuchas, aquellas que lloraban de
exaltacin al ser partcipes de sus versos. Mujeres que
disfrutaban en la oscuridad de su encierro domstico
de lecturas profundas, de declamaciones que las hacan
viajar y soar con lugares y situaciones que nunca viviran. Ah, en esos
crculos cerrados, el poeta encontr a quienes le infundieron nimo para
continuar escribiendo, donde poda ser l, donde los versos tocaban profundidades por nadie imaginadas ni entendidas, donde el poema emerga de las
letras para convertirse en vida.
Jane Austen toma parte en la escena y se la retrata desde sus lecturas; se
nos presenta a la nia de doce aos hambrienta de historias, a la jovencita que
no puede apartar su vida de las novelas. No es la tpica biografa que aborda
Orgullo y prejuicio desde todos sus ngulos, ms bien se nos relata
cmo en las fiestas y reuniones a las que era asidua comenzaba a perfilar los
caracteres y rasgos que ms tarde le seran tiles para el mundo que creara.
Mary Shelley aparece como una escucha voraz y vida, la creadora de la
bestia, del monstruo. Tiene ancdotas con Byron, juntos escalaban montes
hmedos mientras resbalaban. Se nos rebela la noche en que un mdico cuenta,
frente a Mary, los experimentos con cuerpos humanos para traerlos a la vida.
El libro se vuelve una gran ancdota donde confluyen hechos histricos,
como las investigaciones con la electricidad, y paseos dentro de la mente de
la escritora. Shelley se convierte en un personaje que suea, que se aterra,
que est poseda por la necesidad de la escritura. La bestia tomaba forma.
Emma Bovary, la gran amante, la gran enamorada, la mujer que viva
entre historias y que forma parte no slo de una de ellas, sino de muchas.
Emma, desde que Flaubert la escribiera, se ha repetido una y otra vez intertextualmente y no dejar de hacerlo. As de grande es, as de grande naci.
Nos dice Bollmann que Flaubert la cre devoradora de novelas, adltera,
soadora, herona de sus propias aventuras sacadas, a su vez, de otras novelas
que lea. Emma es la disolucin perfecta entre realidad y ficcin, todo dentro
de otra historia, como si un espejo mirara frente a otro, de su mismo tamao,
para siempre, para la eternidad.
De las mujeres del pasado a las del presente, de la Sontag a la Monroe, de
la ensayista implacable al cono de la cultura pop, de las asiduas lectoras que
emergen desde los confines de la red y levantan la voz para crear fanfiction,
hasta las lectoras emancipadas que disfrutan soar con Mr. Grey. Todas
tienen cabida en el libro, mujeres en peligro y peligrosas tambin, como las
llama Bollmann.
El libro no es un recuento de escritoras que necesitan ser reivindicadas en
un mundo literario donde han sido los hombres quienes llevan la batuta, al contrario, es una muestra de la relacin intrnseca entre la feminidad y las letras.
La cresta de Ilin (Cristina Rivera Garza)
8
Fotografa: Alejandra Carbajal
El futuro no ser de nadie
Despus del invierno
scar de la Borbolla (Mxico, DF, 1949)
Plaza & Jans (2011) 184 pginas 199 pesos
Guadalupe Nettel (Mxico, DF, 1973)
Anagrama (2014) 272 pginas 299 pesos
Novela. Se trata de una novela desenvuelta
en el domingo perpetuo que parece ser la
realidad contempornea. Das suceden a
das ms o menos iguales, cubiertos por
la fina capa de barniz amarillento y opaco
que va matando las ganas de ser de los
tres personajes principales: Pablo, Nadia y
Lola, quienes conforman un tringulo menos amoroso y ms de esperanza labrada
sobre cada fracaso.
Novela. Cecilia es una estudiante mexicana que vive en Pars. Tiene una extraa,
aunque no inexplicable, aficin por los
cementerios, la cual comparte con su vecino de piso, Tom. Claudio es un cubano
que ha ido a vivir a Nueva York y su vida
se rige por el reloj, el orden escrupuloso
y obsesivo, y una relacin poco ortodoxa
con Ruth. Parece un juego del cosmos
poner a dos de los seres menos aptos de la
sociedad en medio de dos de las ciudades
ms icnicas, ruidosas y efervescentes
del mundo. Es que, una vez que se dejan
conocer, como que estorban.
Ambas narrativas fluyen de manera independiente hasta que ocurre lo inevitable,
segn dictan los estndares de las buenas
historias de amor: los protagonistas se
encuentran y descubren el uno al otro. Ah
llega el problema.
El lector es testigo del encuentro entre
dos personas llenas de pasado, de errores,
silencios y fobias. Sin embargo, la autora
no oculta nada. Al contrario, muestra sin
censura la naturaleza de ambos seres en
una prosa sencilla y llena de cotidianidad
reveladora y rica en detalles.
Conforme el lector da vuelta a las
pginas se desentierran nuevas neurosis,
nuevos retazos de las vidas de los protagonistas, que desembocan en desencuentros,
ausencias e interminables inviernos en
espera de algo, lo que sea, que los saque
del letargo, que los cure de s mismos.
La distancia como
un tirn en el estmago
Por Cecilia Magaa
Distancia de rescate Samanta Schweblin (Buenos Aires, 1978)
Almada (2004) 128 pginas 199 pesos
Pablo y Nadia han construido una vida,
un matrimonio solidario, que fue diluyendo su calor y textura hasta quedar liso y
fro, como mesa de acero inoxidable. Un
da a la vida de Pablo llega un viernes de
cabello corto que pinta escenas fantsticas,
que aparece entre un diluvio y el crimen
de la vida cotidiana de la urbe para traer
fosforescencias pero de lucirnagas,
tampoco es para tanto. El futuro no ser
de nadie, desde el ttulo queda claro, pero
de quin es el presente?
El autor se vale de metforas matemticas y fsicas, as como de imgenes
y descripciones tan plsticas que resultan
fciles de asir. Por ello y por la cotidianidad y contemporaneidad de la historia, el
lector es susceptible de sentirse identificado con los espacios fsicos y emocionales.
Dice Flix de Aza que la actividad artstica queda reducida a justificar, a posteriori, la marcha histrica de las sociedades,
es por ello, pienso, que El futuro no
ser de nadie est plagada de personajes
figurantes, slo de utilidad para mostrar el
espacio social, contrastados con los tres
principales: Pablo, Lola y Nadia, quienes
aun con sus rasgos especficos el matemtico, la pintora y la asistente dejan al
lector espacio para caber en sus trajes el
de los sueos guajiros frustrados, la rebelde incomprendida, la que quisiera ser otra.
Leer esta novela es darse tiempo y
espacio para vivir vidas ajenas, para difuminar como tallando con los dedos la lnea
unos das menos clara que otros que
separa la realidad de la ficcin. Hay espacio para todos nosotros, quienes estamos
inmersos en este mundo como de domingo
perpetuo y repeticin en el que pareciramos estarnos uniformando, pero donde
siempre caben la sorpresa, el asombro y
la ucrona. Por Mnica Lorena
Seales que precedern al fin del mundo (Yuri Herrera)
Novela. Es que a veces no alcanzan todos los ojos,
Amanda, dice un personaje en la ms reciente
novela de Samanta Schweblin, Distancia de rescate. Y qu madre que ha perdido aunque sea por
unos segundos a un nio en el sper podra desmentirla? Es verdad que con la maternidad las mujeres
desarrollan un par de ojos en la nuca, pero tambin
es cierto que la realidad se impone y suele ser inexplicable y absurda. Inesperada, como el contacto
con algo a lo que la protagonista de esta historia slo
alcanza a distinguir como una especie de gusanos.
Amanda, quien esperaba pasar unos das en una casa de campo junto
con su pequea hija, se hace amiga de la vecina ms guapa de la cuadra:
una mujer local que entre un cigarro y otro le cuenta de un evento a partir
del cual su propio hijito, David, no volvi a ser el mismo. Este momento de
intimidad al interior de un auto, bajo el clido sol de verano, ser tan slo la
punta de una madeja que el lector no querr soltar.
Escrita a manera de dilogo, Distancia de rescate es la conversacin
febril entre una Amanda enferma y un nio David que nos suena sospechoso.
Yo siempre pienso en el peor de los casos. Ahora mismo estoy calculando cunto tardara en salir corriendo del coche y llegar hasta Nina si ella
corriera de pronto hasta la pileta y se tirara. Lo llamo distancia de rescate
[] esa distancia variable que me separa de mi hija y me paso la mitad del da
calculndola, aunque siempre arriesgo ms de lo que debera, dice Amanda.
Con una prosa gil, sencilla y que remite a la narracin oral, Samanta
Schweblin nos envuelve en una de estas historias que se cuchichean en las
sobremesas cuando creemos que los nios no escuchan y que si se narran
en la primera cita nos garantizan ese tirn en el estmago que justifica el
abrazo. Lo que Amanda nos cuenta porque hay momentos en que olvidamos a David y sentimos que nos habla a nosotros nos transporta a
unas vacaciones en las que todo ha salido mal y de las que tiene que hablar
y hablar haciendo un esfuerzo por recordar hasta el ms mnimo detalle.
Buscamos el punto exacto porque queremos saber cmo empieza, le
recuerda David, que suena fro y lejano, que evade nuestras preguntas y las
de Amanda. Dnde est Nina? A qu se debe la fiebre? Por qu David
habla como un adulto? Por qu detiene el relato de Amanda en momentos
que nos parecen extraos? Por qu Amanda lo obedece y sigue hablando?
David no da respuestas, acaso insina, nos confirma algunas sospechas:
Amanda se est muriendo, pero no puede irse sin contar lo que ha pasado.
Y ha de narrar por ensima vez cmo se dieron las cosas, con la esperanza
de que tal vez en esta vuelta descubramos el momento en que cruz ms
all de la distancia de rescate.
Schweblin, quien ya nos haba sorprendido con la coleccin de cuentos
Pjaros en la boca, incursiona con xito en el gnero de la novela corta
con esta historia que se lee de una sentada. Ilustrada por Alejandro Magallanes bajo el sello de editorial Almada, Distancia de rescate es un
testimonio ms del talento de esta narradora argentina, a la que no deberemos
perderle la pista.
Metafsica de los tubos (Amlie Nothomb)
No es una historia de amor, ni una
oda al destino que parece seguir a los
cadveres del Pre-Lachaise, sino una
exploracin exhaustiva de la condicin
humana, una exposicin franca y brutal de
lo efmero de las relaciones con otros, de
la psique de los personajes y la forma en
que manifiestan sus ms oscuros secretos,
miedos y deseos de modo tan natural que
el lector los vive sin darse cuenta.
De la mano del jazz suave, perfecto
para das lluviosos, un tono cargado de
melancola, humor y envidiable atencin
al detalle, el lector es invitado a cruzar la
puerta, a explorar cada rincn del interior
de sus protagonistas, a rascar en sus paredes y asir el polvo, el escombro de aquello
que nos hace humanos. Por Fernanda
de vila
Los ingrvidos (Valeria Luiselli)
El husped (Guadalupe Nettel)
Reseas
Sobre los ros que van
El impostor
Antnio Lobo Antunes (Benfica, 1942)
Random House (2014) Epub 129 pesos
Javier Cercas (Cceres, 1962)
Random House (2015) 420 pginas 299 pesos
Novela. Antnio Lobo Antunes sufri
cncer de colon hace algunos aos: sobrevivi y convirti su experiencia en literatura. Me disculpo, Literatura, su literatura
se escribe con mayscula. Porque pudiera
parecer un lugar comn que alguien al
borde de la muerte resuelva parte de su
duelo escribiendo, pero si en este caso
se trata de uno de los narradores ms grandes con
que cuenta la humanidad,
el resultado va mucho ms
all del clich.
Si alguien se atreve a
dudarlo, ah est la novela ms reciente del
narrador lusitano, publicada por Random House: Sobre los ros que
van. Una novela que no
es novela, como el resto
de su obra, y que se viene
a sumar al catlogo ms
que generoso de una voz narrativa tan
poderosa como inconfundible. Sin menoscabo alguno, esta nueva obra se agrega a Memoria de elefante, Conocimiento del infierno, Esplendor de
Portugal, Tratado de las pasiones
del alma y Mi nombre es Legin.
Antonio Lobo Antunes resiste al temible
erizo y escribe su obra menos nihilista
hasta ahora.
El velado optimismo no es el nico
rasgo atpico de este libro. Su brevedad
y transparencia tambin son de llamar la
atencin. Pero que no se confunda aquel
lector que alguna vez fracas ante un autor
tachado con frecuencia de infranqueable,
slo por no dar concertacin alguna a
quien se acerca.
Como en cualquier otro de sus textos,
no se trata de una lectura digerida, sino
de una lectura que requiere compromiso
absoluto. Porque tambin en ste, desde
el inicio habr que establecer un pacto con
su cdigo esttico para encontrar el tesoro
al final del arcoris. Sobre los ros que
van es un gran homenaje a la vida y a la
memoria, elaborado en una poesa que
apenas se disfraza de narrativa cargada
con las metforas ms contundentes que
puedan existir en la literatura contempornea. Aqu el tiempo deja de ser tiempo
y el espacio se presta para
consolidar pasado y futuro
en un presente donde el
fluir de conciencia se convierte en una experiencia
narrativa nica.
Entre aromas y espacios del pasado; entre desencuentros y amores que
alguna vez fueron; entre
abuelos y padres muertos; entre Antoninho, el
nio que alguna vez fue,
y el Lobo Antunes, que se
muere en un hospital, se
establece un dilogo asombroso donde
las reflexiones sobre la realidad de la existencia humana se decantan en frases tan
hermosas como conmovedoras, sin resquicio alguno para la cursilera ramplona.
Un fluir de pensamiento que machaca y
desgrana la fragilidad de la condicin humana a la velocidad del goteo silencioso de
un suero de hospital. La vida concentrada
en unos cuantos sabores, en rellanos casi
olvidados, voces que se niegan a partir,
en momentos que forman cicatrices que
moldean un futuro.
El escritor sobrevive y comparte su
experiencia convertida en literatura de
alta concentracin. Me disculpo otra vez,
Literatura con mayscula. De otra manera
no podemos describir la obra del portugus Antnio Lobo Antunes. Por Rafael
Medina
Cancin de tumba (Julin Herbert)
Di su nombre (Francisco Goldman)
Novela. Probablemente lo ms cercano a
esta novela sin ficcin no sea un libro sino
una pelcula, la admirable F for Fake de
Welles, que aparece adems citada en este
libro y que constituye una especie de ensayo flmico del genio del cine, que busca
jugar con los lmites de la verdad y de la
mentira tomando como pretexto la vida y
obra de Elmyr de Hory, el
ms grande falsificador de
pinturas de la historia, capaz
de las rplicas ms engaosas y de los timos ms inteligentes. Un genio en el arte
del engao, como el propio
Welles, y como el mismsimo Cercas: autor, narrador,
personaje y genio en la botella de El impostor.
No es casual que Cercas
empiece esta novela con
aquellas decisiones que enfrenta como escritor frente
a un tema que lo atrae pese a que el personaje lo repele. Ese es el gran tema del
libro finalmente: cmo se escribe un libro
o cmo se crea una ficcin. Y en eso Cercas, quizs incluso ms que el genio Enric
Marco, es el verdadero impostor.
No hay spoilers posibles. Todos sabemos que se trata de la historia de un
mentiroso. De alguien que no slo inventa
un engao sobre su participacin frente a
uno de los crmenes ms execrables de
la humanidad, sino que adems fue por
mucho tiempo querido y admirado por
contar de manera hermosa sus mentiras;
o ms que hermosa, atractiva, que es lo
que hacen todos quienes mienten. Y Enric
Marco como el buen Elmyr de Hory
es el mejor, el genio, el puto amo, como le
dice a Cercas su hijo (o a Cercas personaje
su hijo personaje, no se deje engaar).
Cercas el personaje busca comprender a Enric Marco, el ser humano, el
mentiroso por excelencia. Y escudria
en sus resquicios ms profundos, lo llega
a conocer y sobre todo a admirar. Pues
Marco ha hecho algo que quienes escriben y ficcionan no siempre son capaces
de hacer: llegar a la perfeccin en el arte
del engao. Despus de todo, eso hace
tan atractiva a la novela: la posibilidad
de crear una alteridad que extrae al lector
de su mundo (real). Y Enric
Marco lo hace con su vida
misma. No slo ha engaado a todos quienes creen
que fue un sobreviviente
de un campo de concentracin. Sus mentiras van ms
atrs. Marco ha sido capaz
de crear un personaje que es
l mismo y que es querido
y admirado por haber sido
adems un luchador contra
el franquismo, por haberse
opuesto a todos los males
con que se enfrent. Ha hecho eso durante toda su vida y slo cuando
est a punto de consagrarse es descubierto. Es la historia perfecta.
Cercas ha descubierto en esta novela
que Marco es un notable impostor. Pero es
quizs el impostor que todos quisiramos
ser, el personaje perfecto de la novela
perfecta que quisiramos escribir y que
quisiramos que se convierta en realidad
(no hay moral que valga aqu). Marco es
el autor que logra que todos crean en su
relato de ficcin. Sabemos que el final de
Marco no es el que hubiera querido. Fue
descubierto por un historiador, por el pblico, por todo el mundo. Y es que Marco
es slo un personaje. Como lo somos
nosotros, siempre buscando ser alguien
mejor de lo que somos, simples lectores
de El impostor. Finalmente, Cercas es el
puto amo. Por Alain Huaroto
El fotgrafo del horror (Benito Bermejo)
Memoria del mal (Tzvetan Todorov)
10
Una hilarante bsqueda
de los orgenes
Por Ricardo Sigala
Novela. Kowalsky es profesor
universitario, investigador de la
Universidad Autnoma de Sinaloa, su tema de investigacin: la
biologa marina, se especializa en
cetceos y se concentra en los movimientos migratorios de los delfines de la baha de Topolobampo,
pertenece a una red internacional
de cientficos con intereses comuEl delfn de
nes, entre los que se encuentran
Kowalsky Csar
Lpez Cuadras
profesores de distinguidas univer(Badiraguato, 1951sidades norteamericanas.
2013) Fondo de
Kowalsky ha sido detenido,
Cultura Econmica
(2015) 176 pginas
es sospechoso de vnculos con
160 pesos
el narcotrfico, incluso la DEA
forma parte de las investigaciones. En su cautiverio lo
visitan periodistas de El Heraldo de El Dorado, quienes
buscan la nota del da.
La acusacin, o ms bien el mtodo por el que se le
acusa, es hilarante. El profesor Apolonio Kowalsky utiliza
a los delfines de la baha de Topolobampo para traficar
cocana con destino a Estados Unidos. En la novela de
Lpez Cuadras la fauna traficante ha evolucionado, la
mula, el camello, es ahora el delfn. Manadas de delfines
con su respectivo chip para saber su ubicacin exacta y
con su kilo de cocana a cuestas constituyen la ingeniosa
modalidad del profesor universitario. Allende las fronteras terminan el ciclo los colegas estadounidenses. Ese es
el supuesto, la especulacin en la que se basa la acusacin
y por consecuencia la investigacin.
Apolonio Kowalsky es descendiente de polacos (con
no muy buena reputacin) llegados al norte de Sinaloa
durante el siglo XIX, atrados por el proyecto de Albert
Kimsey Owen, el fundador de la colonia socialista que
dio lugar a Los Mochis y al desarrollo del Valle del
Fuerte. Kowalsky es admirador de Owen, escribe una
novela sobre l.
En Topolobampo todos conocen al Pechocho por
su simpata, sus acrobacias y su disposicin para con
las personas; es ms, la gente lo quiere. El Pechocho
es el lder, o macho alfa, de la manada de delfines que
frecuenta la baha. A partir de la nota publicada el 22
de julio en la columna Cmo anda el mundo? del
profesor Cordobanes para El Heraldo de El Dorado, la
polica busca al Pechocho, y misteriosamente tanto l
como su grupo han abandonado la baha, lo cual acenta
las sospechas.
Sin embargo, la gente no considera culpable al Pechocho, sino una vctima del supuesto narcoseudocientfico
Kowalsky, que, aseguran, lo controla a distancia y adems
lo ha hecho adicto a la cocana. Entre los ms destacados
de los defensores del Pechocho est doa Armida Hyser
de Vierly, regidora de cabildo del ayuntamiento de Ahome, quien exige pblicamente trato humanitario para el
cetceo y una estancia en Ocenica para someterlo a una
desintoxicacin.
La columna de opinin Cmo anda el mundo?
del profesor Cordobanes es el detonador de la historia
de El delfn de Kowalsky, ah se establecen los
detalles de la detencin, las investigaciones, el proceso,
las declaraciones, los antecedentes y, especialmente, las
maledicencias, los rumores y la mala leche sobre el caso
Kowalsky. En la novela tenemos acceso a sus columnas
publicadas entre el 22 y el 27 de julio, incluida la del da 26
que no se publica. Cordobanes es el modelo de periodista
escandaloso, malintencionado, insidioso, tendencioso y
Fotografa: Arlequn, archivo
sensacionalista. Lpez Cuadras ha logrado construir con
ejemplar humorismo un personaje memorable, por incmodo y miserable, a travs de una divertida y pardica
retrica bufa.
Cordobanes ya haba aparecido en la obra de Lpez
Cuadras, es el protagonista de Macho profundo; en
El delfn de Kowalsky se nos da cuenta de los avatares del profesor: la experiencia con Drusila que lo dej
fuera de la Universidad de Guadalajara, en su retorno a
Sinaloa fracas en su intento por ingresar a la Universidad Autnoma de Sinaloa y ha sido confinado a una
universidad de segunda categora, lo que le ha dejado un
marcado resentimiento que depone en el caso Kowalsky.
El profesor Cordobanes tambin est escribiendo una
novela sobre Owen.
El delfn de Kowalsky se constituye a travs de
tres lneas anecdticas. Una, de carcter periodstico, en
la que se incluyen las colaboraciones del profesor Cordobanes, con su amarillismo recalcitrante, y el sumario de la
pgina 36 de El Heraldo de El Dorado, que se dedica al
caso Kowalsky. La segunda lnea se vale de la entrevista,
este recurso le sirve a Lpez Cuadras para hacer una serie
de reflexiones en torno al papel que juegan la prensa, la
poltica, el aparato de la justicia y Estados Unidos en el
narcotrfico en Mxico; asistimos aqu a disertaciones
y debates que son una constante en la obra del autor. La
serie de entrevistas se realiza entre Kowalsky y un par
de periodistas del citado peridico, el primero un joven
inexperto e ingenuo y el segundo un viejo experimentado
tambin admirador de Owen y su colonia decimonnica.
La tercera lnea es un relato que sucede en una cervecera
(beer parlour) de Baldwinsville, Nueva York, en el siglo
XIX; en varias sesiones presenciamos el primer encuentro
y posterior dilogo entre Owen y su hijo bastardo engendrado en Sauzalito tras el encuentro apasionado con una
indgena. El tema eterno de Telmaco, el hijo en busca
del padre, del origen.
Aqu tenemos noticia de los proyectos de Owen en el
norte de Mxico, su utopa, su carisma, su capacidad de
gestin con los gobiernos, sus momentos estriles y fracasos, sus diferencias con Johnston y hasta ciertos pasajes de
su vida emocional. El hijo ha tenido, previamente, noticias
de su padre, de la leyenda, del genio fundador y emprendedor, y tambin conoce la versin de sus detractores; pero
l busca al ser humano real, y esa es la pretensin de esta
lnea de la novela, humanizar al personaje.
La novela, adems, se constituye como una bsqueda
del origen, en este caso el origen de El Fuerte, de Topolobampo, de Los Mochis, se trata de una mirada a Owen
y su experimento fundacional. De ah que Kowalsky
escribe una novela sobre Owen, Cordobanes tiene la
suya en proceso de hecho leemos unas cuartillas al
final de libro, el viejo periodista atesora celosamente
ciertos documentos sobre el irlands, el propio Lpez
Cuadras ha escrito la novela de Owen, recurri a la figura
del padre y el hijo conversando, confrontados, discutiendo, reclamndose, en reconstruccin del arquetipo
de arquetipos.
Csar Lpez Cuadras haba pensado durante mucho
tiempo El delfn de Kowalsky, cont una y otra vez su
historia, comparti su pasin por el viejo Owen y dedic
sus ltimos aos a su elaboracin. Como nos acostumbr en sus libros anteriores, ste tambin es un objeto de
placer, de disfrute: el humor, la irona y la inteligencia
desenfadada campean en sus pginas. Una estructura
slida y una meticulosa investigacin son el entorno de
una historia hilarante y creativa, crtica y sarcstica en
muchos momentos.
Reseas
Golwarz,
domicilios del olvido
Por Javier Perucho
Microrrelato. Confieso que me somet a los yugos del archivos fotogrficos mexicanos y, seguramente, en el
libro fsico desde las edades de la adolescencia, por esta bal de los recuerdos que sus herederos argentinos arrinsencilla razn me cuesta trabajo zafarme de ellos cuando conan. Sin embargo, me he percatado de que eso mismo
se trata de publicaciones digitales, aun cuando tengan un distingue a los escritores raros ausencia en el panten
costo menor o sean gratuitas. En ciertas ocasiones, me de las letras, pues hasta la representacin iconogrfica
desprendo de estas sujeciones para acceder a un tipo de les ha sido negada conocen fotografas de Pedro F.
lecturas que me invitan a despojrmelo. Es el caso de la Miret?, no slo su inclusin en el canon o la historioantologa que prepar Hiram Barrios sobre un escritor grafa literaria. Para m, Golwarz es un escritor raro, otro
que cohabita desde hace dcadas en el ostracismo, Sergio ms en la historia de la literatura hispanoamericana de los
Golwarz, de nacionalidad mltiple, aunque nacido en extravagantes, pletrica de marginales.
Suiza (Ginebra, 1904), radicado en Argentina y laboraSin embargo, dejemos de lado esta demanda personal
do en Mxico hasta su deceso (1974). Por sus diversas y focalicemos las parcelas de aforismos y microrrelatos
pasiones, adems de escritor, dramaturgo, periodista que fueron incluidas en la antologa de marras. Ensayos
cultural, traductor, compuso msica orquestal y deleg y dramaturgia quedan para otra ocasin, ms propicia
a la posteridad algunos descubrimientos e innovaciones para un autor negado, eclipsado en cierta medida por su
tecnolgicas.
talante antiborgiano y anticortazariano. Y
para emprender nuevas bsquedas entre
Gotas txicas se llama la espiga anlos libros de ocasin que ofrecen esos
tolgica preparada por Hiram, quien dessantuarios de los libros en que se han
de su cibercolumna, Contra el Olvido,
transfigurado las libreras de viejo.
hace tiempo adelant una semblanza y un
Los gneros elegidos son los afortualegato para recuperar la obra literaria, el
nados, pues hoy fluye el tiempo benvolo
acervo musical y las empresas cientficas
en que su marejada va en ascenso y las
de Golwarz. As, recuperar a los marginales es uno de los empeos del ms joven
sociedades letradas ya no los miran de sosy audaz estudioso del aforismo mexicano,
layo y donde el talante de Sergio Golwarz
como lo ha demostrado en Lapidario.
se explaya con ms libertades, artificio,
Antologa del aforismo mexicagenio, talento y estilo. As lo explica el
no, 1869-2014 (Mxico, Fondo Editorial
prologuista:
Estado de Mxico, 2014), en los ensayos
que dan consistencia a El monstruo
La edicin de Gotas txicas, en
y otras mariposas (Mxico, Naveluz,
aforismos o en minificciones, son las
Gotas txicas
2013) y a su aforstica, Apcrifo (Mximuestras de una artesana verbal que
(Aforismos y minificciones)
Sergio Golwarz (Ginebra,
co, e.a., 2014).
combina el ingenio de la brevedad con
1906-Mxico, DF, 1974)
La introduccin a Gotas txicas jusla irona, el pesimismo, [el] sarcasmo
Cuadrivio, 2014 Epub/Mobi
tamente empieza trazando las coordenadas
y un decantado humor.
49.99 pesos
de espacio tiempo para ubicar al escritor
en su rbita histrico-literaria, luego expone el corpus
Apunte al que aado una observacin al vuelo: la
que procede de unos cuantos libros transterrados de las expresin aforstica desvela una verdad, comparte un
bibliotecas, apenas accesibles por la existencia bendita empirismo, enarbola una sapiencia del mundo y atosiga al
de las libreras de viejo, pues sin ellas dicho patrimonio prjimo con unas puntas de flecha untadas de misantropa.
literario no lo conoceramos e irremediablemente ya se Por su parte, los microrrelatos, expresin cuentstica de la
hubiera convertido en materia del polvo y el olvido. A m que Golwarz es un maestro pionero, aparte de solventar
me consta que Hiram persigue tales libros envejecidos y epifanas, audacias narrativas y provocaciones herticas,
polvosos en esos recintos del olvido. En estos mismos si- solicitan depuradas competencias de lectura en sus plantios encontr los ejemplares que amparan mi desnutrida y teamientos narrativos.
tambin polvosa biblioteca. Por l he tenido en mis manos
Concluyo con una ancdota para los iniciados, encony frente a mis ojos volmenes y ttulos de Golwarz, cuya tr en Infundios ejemplares (Mxico, fce, 1969), al
existencia libresca desconoca, por ejemplo ste: 126 cuidado editorial del seor padre de Lauro Zavala, uno
ensayos de bolsillo y 126 gotas txicas (Mxico, de los microrrelatos ms breves jams escritos y publiLibro-Mex, 1961), donde su autor clausura cada ensayo cados, adems de hertico en otros tiempos, su artfice
con un aforismo.
merecera hoguera de inquisicin, que no transcribo
De la presente antologa, slo recuerden que se trata por su extrema concisin y respeto al virtual lector de
de una edicin digital, lamento que no se haya incluido esta antologa o de los libros que espulgar futuramente
una fotografa del autor o algunas portadas de sus libros, en esos recintos del olvido domiciliados en esa ciudad,
cuando estn disponibles en el espacio ciberntico, los otrora lacustre y palaciega.
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Fras y blancas entraas
La casa de hojas Mark Z. Danielewski (Nueva York, 1966)
Alpha Decay/Plido Fuego (2013) 736 pginas 549 pesos
Novela. A principios de los noventa comenz a circular una filmacin de baja
calidad, en formato VHS, que se convirti
en todo un suceso debido a su contenido y
la afirmacin de que lo expuesto en la cinta
era verdad. Aquella grabacin mostraba
al fotgrafo Will Navidson en su casa,
acompaado de su familia, observando
una puerta que, de la nada, apareci en la
pared de su sala, entre dos ventanas que
dan al jardn.
Will, quien hace de camargrafo, se acerca a la
puerta con la intencin de
abrirla y descubre un pasillo oscuro de aproximadamente tres metros que,
fsicamente y en contra
de toda lgica, no debera
existir. Para demostrarlo
sale al jardn por una de las
ventanas, lo cruza mientras
filma la pared donde debera estar el pasillo y entra
de nuevo por la segunda ventana hacia la
sala de estar. Will introduce su mano con el
afn de demostrar que el pasillo en verdad
existe, mientras exclama: Ah adentro
hace un fro que pela.
Esta extraa grabacin, un simple
plano secuencia, fue conocida como El
pasillo de los cinco minutos y medio debido a la duracin de la misma. Desde su
aparicin provoc expectacin, duda e
inquietud debido a lo raro del fenmeno:
una verdadera intrusin de lo sobrenatural
en la vida cotidiana y una ruptura de las
leyes fsicas conocidas.
Tres aos despus de su aparicin se
estren El expediente Navidson, en Nueva
York y Los ngeles, gracias a Miramax.
Este filme ahonda en la historia de la
familia Navidson y el terror que experimentaron en la casa de Ash Tree Lane,
Virginia, cuya singularidad arquitectnica
consiste en que sus dimensiones interiores
y exteriores cambian constantemente.
Esta historia es el cimiento de La casa
de hojas, el debut literario de Mark Z.
Danielewski, aunque en sta confluyen
dos historias ms. La primera tiene como
protagonista a Johnny Truant, un joven artista que trata de encontrar su lugar en este
mundo, cuya mejor idea es convertirse en
aprendiz de tatuador. La segunda historia
comienza cuando Truant recibe la llamada de Lude, amigo de farras y correras,
anuncindole la muerte, en circunstancias
extraas, de un anciano que viva en su
edificio, un personaje bastante peculiar
conocido como Zampan, quien tena informacin acerca del caso Navidson.
Tras franquear la primera hoja e irrumpir en la casa nos damos cuenta de que es
un ente con vida propia, cuya capacidad de
crear nuevas puertas, pasadizos y cuartos
se agrava conforme Navidson se obsesiona
con ella y convoca una expedicin para
viajar al corazn mismo de la vivienda
donde parece habitar una bestia que acecha y espera el momento
oportuno para acorralarlos.
Una advertencia: al
igual que la casa de Ash
Tree Lane captura a sus
habitantes, como lectores
La casa de hojas nos
apresa y engulle entre las
pginas mientras deambulamos por sus fras y blancas entraas, compartiendo
el miedo y la impotencia de
ser manejados a su antojo.
La casa de hojas es
un libro objeto: formado con distintas
tipografas que no slo cambian a lo largo
de nuestro recorrido, sino que invaden las
hojas en espiral, se desperdigan y cambian
de color. Contiene tachaduras, secciones
incompletas o desaparecidas, hasta llegar
al punto de voltear el libro para proseguir
la lectura. Asimismo, tiene notas a pie que
nos hacen interrumpir el captulo o viajar
entre las distintas secciones para observar
fotos, dibujos y cartas en los apndices
incluidos. Por ello, la edicin al espaol,
traducida por Javier Calvo, se llev la
asombrosa cantidad de trece aos.
La casa de hojas, una novela experimental en toda la extensin de la palabra,
tiene lo necesario para convertirse en un
clsico: se ha comparado con el Ulises de
Joyce, debido a su magnificencia; el Moby
Dick de Melville, pues somos engullidos
por la enorme casa; o la narrativa irracional
y terrorfica de David Lynch. Sin olvidar las
trampas y juegos metaliterarios de Borges,
que con tanta maestra empleaba desde la
Historia universal de la infamia.
La novela deslumbr a periodistas, crticos y escritores por igual. Bret Easton
Ellis dijo de ella: Uno se imagina perfectamente a Thomas Pynchon, J. G. Ballard,
Stephen King y David Foster Wallace haciendo reverencias a los pies de Danielewski, ahogndose de asombro, sorpresa, risa y
pavor. Por Luis Alberto Garca Snchez
El traje del muerto (Joe Hill)
El pas de octubre (Ray Bradbury)
De animales a dioses,
de dioses a animales
Por Juan Cristbal Prez Paredes
De animales a dioses. Una breve historia de la humanidad
Yuval Noah Harari (Haifa, 1976) Debate (2015) 512 pginas 299 pesos
Ensayo. Le por primera vez a Yuval Noah Harari en las pginas de una revista de literatura.
En esa ocasin, el joven profesor israel reflexionaba sobre el mecanismo general que subyace
al tipo de acto terrorista: dado que en trminos
reales los terroristas disponen de poco poder
militar, elaboran dramticas exhibiciones de
crueldad para imponer el miedo y la zozobra. Sin
embargo, Yuval introdujo en el anlisis del problema un punto de vista radicalmente original.
En aquel artculo el profesor de historia sostena que el destierro casi total de la violencia
poltica en las naciones, logro incontrovertible
de las democracias modernas, ha propiciado, al mismo tiempo, que la raz
del terrorismo arraigue con ms fuerza en el mundo: Matar a diecisiete
personas en Pars atrae ms atencin que matar a cientos de personas en
Nigeria o Iraq, escriba Yuval, y matizaba, Una moneda pequea en un
gran tarro vaco puede hacer mucho ruido. El smil me pareci perfecto.
Intrigado, busqu libros del autor. Muy pronto encontr De animales
a dioses. Una breve historia de la humanidad. Despus de leer los
primeros captulos, supe que me hallaba ante un historiador diferente. No
cabe duda de que el uso que Yuval hace de la antropologa, la arqueologa,
la economa, los estudios histricos y la biologa, despertarn el recelo de
los ms estrictos especialistas. Porque Yuval, en efecto, no es un acadmico
a secas. Ah donde algunos se limitan a la rigurosa y exacta exposicin de
los datos, Yuval atreve una serie de interpretaciones tanto ms luminosas
cuanto ms audaces.
Sera ocioso discutir en el tenor de una breve resea el contenido de ste
que se ha convertido en un best seller internacional. De forma que nicamente
expondr una idea peculiar del libro a manera de muestra.
En el captulo 5, significativamente titulado El mayor fraude de la historia, Yuval expone el esquema general de lo que l denomina la revolucin
agrcola. Sostiene, como otros tantos historiadores, que cuando el Homo
sapiens logr domesticar las plantas y los animales, el curso de los acontecimientos cambi tremendamente. Claro, los seres humanos dejaron de ser
recolectores y cazadores, para transformarse en personas sedentarias. El autor
explica que domesticar es una palabra que viene de domus, es decir, casa;
y a continuacin reflexiona: Quin vive en una casa? No es el trigo. Es el
sapiens. La idea bsica es que no fueron los hombres quienes domesticaron al trigo y al buey, fueron el trigo y el buey quienes domesticaron a los
hombres. Ellos, las plantas y los animales, imputaron al Homo sapiens unas
condiciones para las que, de hecho, no estaba diseado. El trigo, por ejemplo,
exigi un giro drstico en las actividades diarias de los cazadores. Antes de
la revolucin agrcola, asegura Yuval, los granos apenas si formaban parte
de la dieta humana, pues aportan pocas vitaminas y minerales, mortifican
los dientes y encas, adems de dificultar la digestin. As, no fueron los
hombres quienes manipularon al trigo sino ste a aqullos.
La supuesta conquista de la naturaleza por el hombre, Yuval la pone de
cabeza. Este intrpido mtodo interpretativo, como supondr correctamente
el lector, dictar la tnica con la que se desarrollan los captulos posteriores.
Vale la pena leer este libro? S, claro. Siempre que observemos las inferencias del autor con inteligencia y algn miramiento. En las pginas finales,
Yuval escribe sobre el sentido de esta magnfica odisea que empez hace
unos doscientos mil aos, cuando el Homo sapiens pis por primera vez las
grandes planicies de frica Oriental, y tampoco deja lugar para concesiones:
Lamentablemente, el rgimen de los sapiens sobre la Tierra ha producido
hasta ahora pocas cosas de las que podamos sentirnos orgullosos, dice.
El cerebro accidental (David Linden)
Opinin
Fotografa: Cortesa FIL Guadalajara / Lisbeth Salas
Eljuegovoluble
Una realidad tan literaria que parece ficticia
Por Godofredo Olivares
omo de costumbre, fue el azar quien me present a Enrique VilaMatas. Ocurri, segn escarbo en la memoria, a finales de los aos
noventa y mientras escudriaba en alguna librera cierto ttulo
que despertara mi inters. An no s qu propici el que me pusiera a
hojear Para acabar con los nmeros redondos, ya que si bien la
editorial que lo publicaba, Pre-textos, es de un irrefutable prestigio, su
sencilla y formal portada de pastas en tonos beige atraa poco para ser
levantado de la mesa e indagar su contenido. Pero lo hice y comenc a
repasar sus paginas. Los nombres de escritores y escritoras, la mayora de
mis preferencias literarias, fueron apareciendo: Kawabata, Perec, Svevo,
Nabokov, Highsmith, Sterne, Borges, Pavese, Berbrova o Schulz. Fue
quiz mi contento de hallar al extrao, genial y poco conocido Bruno
Schulz entre los congregados la razn de llevarme a casa este libro de
56 semblanzas breves. O tal vez lo decid despus de leer dos o tres
biografiados y desde la emocin descubrir que Vila-Matas, a la manera
de Marcel Schwob, aporta ciertos rasgos nicos y originales que hacen
tan deleitable la lectura de cada uno de los conmemorados en este libro.
Tiempo despus, tambin por casualidad, encontr Nunca voy al
cine, un libro de catorce relatos que le public Laertes en 1982. Recuerdo
haberlo ledo de un tirn mientras beba caf tras caf, sin saber que se
trataba de su primer libro de relatos y que ya entonces involucraba en
su narrativa ese entramado caracterstico y constante que realiza VilaMatas en sus obras, la fusin de hechos reales con ficticios. Claro que
entonces consider que la trama de estos relatos era pura ficcin y no
poda saber, por ejemplo, que la narracin que da ttulo al libro fue escrito
durante una estancia veraniega de Vila-Matas en Palma de Mallorca y
tras de haber asistido a una fiesta que en realidad ocurri: me pas
lo que cuento en ese relato. Lo viv as y, tal como lo viv, lo cont. Por
eso mis mezclas de ficcin y realidad han respirado siempre el aire de lo
autntico, asegur Vila-Matas durante una entrevista.
Luego a mi librero fueron llegando Historia abreviada de la
literatura porttil, hoy considerada su novela ms emblemtica y
borgeana por confabular la impostura, los datos apcrifos y la falsificacin de la realidad; Una casa para siempre, su segundo libro de relatos,
donde el narrador es un ventrlocuo que desgrana sus desventuras; y El
viajero ms lento, una serie de ficciones literarias, entre artculos
y ensayos, sobre los escritores favoritos de Enrique Vila-Matas, como
Conrad, Perec, Borges, Melville, Bioy Casares, Lichtenberg, Gombrowicz o Monterroso. Obras, que despus de ser ledas, lograron fortalecer
mi gusto por este autor cataln y la ambicin de perseguir todo lo que
le han publicado. Hoy, incluso, poseo antologas como Diablesas y
Diosas o Nosotros los solitarios, donde aparecen textos singulares
de Vila-Matas.
Cuando me preguntan qu me impulsa a leer con fervor, y a veces
releer, los libros de Vila-Matas les comento que disfruto, como en un
juego voluble de escritor a lector, ir pgina tras pgina con un constante
titubeo de saber si lo ledo es imaginado, ficticio, inventado por l o en
realidad ocurri, fue verdadero. Me atrapa el sentirme en esa pugna que
establecen realidad y ficcin, y donde las ms de las veces la contundente
realidad termina por noquear sin misericordia a esa ilimitada ficcin.
As result cuando recorr la narrativa de Pars no se acaba nunca
y fueron surgiendo diversos cuestionamientos: se trataba de una novela,
un ensayo literario o una autobiografa?, el protagonista es el mismo
Enrique Vila-Matas o no?, ser verdad que habit una buhardilla que le
rentaba la escritora Marguerite Duras en la rue Saint-Benot?, o cules
son los hechos reales y cules los inventados?
Y es que todo lo ocurrido en este libro, y en el resto de las obras de
Enrique Vila-Matas, se sustenta en una realidad tan literaria que parece
ficticia.
Godofredo Olivares (Morelia, 1957) es autor de los libros de cuentos Recuerdos
creados (1995), Puertas adentro (2001) y Re/cuentos familiares (2011), y de
los libros de ensayo Brjulario (2005) y Objetos conocidos? (2007).
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Opinin
Fotografa: Samuel P. Adorno / [Link]
La inevitable invasin
de la escena escrita,
la escritura en escena,
o el teatro en ropa interior
Por Tefilo Guerrero
xico se ha visto invadido por una ola de nuevos
dramaturgos que no parece menguar en ningn
sentido: jvenes de menos de veinte aos con
sus primeras acciones sugeridas; creadores con cierta
trayectoria que a los treinta aos ya dan muestras de
una madurez palpable; y ni qu hablar de quienes tienen
cuarenta, cincuenta y hasta sesenta aos, casi todos estn
haciendo de este momento un periodo muy especial para
el teatro mexicano: el de su renacimiento como expresin
colectiva, antes que nacional.
Cundo, cmo, dnde, quienes?
Martn Acosta y Luis Mario Moncada, de Guanajuato
y Sonora respectivamente, haban colocado la primera
piedra de la nueva dramaturgia mexicana en 1996, con
Carta al artista adolescente, basado en un trabajo original de James Joyce. De alguna manera estaban lanzando
una convocatoria para abrir dimensiones inditas en el
teatro mexicano, desde la direccin y desde ese bastin
segregado del teatro mexicano: la dramaturgia. Que la
seal viniera de los estados, de lo que para algunos es la
provincia mexicana, significaba de alguna manera que el
centro giraba el cuello para asomarse a los mrgenes
de la escena mexicana.
Unos aos despus, entre 1997 y 2000, los estados de
la Repblica se manifestaban de manera latente, viva, en
la Muestra Nacional de Teatro, adalid del teatro mexicano,
lo que dio origen a la expresin repblica teatral, a la
que se sumaban exitosamente Jess Coronado, ngel
Norzagaray, Fausto Ramrez, Marco Ptriz y Sergio
Galindo.
Luego, a principios del siglo veintiuno (2003), en
Quertaro se celebra la Muestra Nacional de la Joven
Dramaturgia, que impulsan Edgar Chas, capitalino de
inteligencia inquieta, y Luis Enrique Gutirrez Ortiz
Monasterio, un tapato exiliado de una ciudad que odia
el talento y la verdad a secas. Aqu comienzan a recibir
jvenes de toda la Repblica, una respuesta imberbe,
impertinente y salvaje a la institucional y rancia Muestra
Nacional de Teatro que agrupa a una cofrada guardiana
de la disciplina, los buenos modos y el teatro teatro teatro.
En el Quertaro de principios de los aos dos mil se
dan cita consagrados, como Luis Mario Moncada y Jaime
Chabaud, as como nveles dramaturgos: Luis Santilln,
Enrique Olmos, Mario Cant, entre otros.
Pronto, esta muestra, auspiciada por un incansable
y generoso Manuel Naredo, sigue creciendo: Mariana
Hartasnchez, Brbara Colio, No Morales, Alejandro
Ricao, Daniel Serrano, entre muchos, muchos ms,
se dan cita ao con ao para departir con creadores
escnicos nacionales y extranjeros como Jorge Dubatti,
Guillermo Heras, Javier Daulte, y dems gente de teatro
que ha acompaado a la generacin de la orfandad, esa
que decidi abandonar los cnones de una poca y de una
prctica que ola a fracaso, o por lo menos a una estril
tradicin que no responda ya a una realidad como la
mexicana.
En 2005, Luis Enrique Gutirrez Ortiz Monasterio, o
LEGOM, como osan llamarlo algunos majaderos igualados, gana el Fringe First Award, entregado a la excelencia
teatral por The Scotsman en el Festival de Edimburgo,
gracias a Las chicas del 3.5 Floppies, lo que significa que
de alguna manera, y tal vez un poco a su pesar, se convierte
en cabeza y portavoz de una serie de dramaturgos con
ganas de invadir la escena mexicana, una generacin sin
padres visibles, que decide dejar atrs a los maestros de
apellidos enormes y trayectorias inigualables.
Poco a poco la generacin emergente de la Muestra
Nacional de la Joven Dramaturgia ser absorbida por
la Nacional de Teatro para sumarse a la historia que le
extiende vida til a una institucin ya muy cuestionable.
Conchi Len, Antonio Ziga, Gibrn Portela, Hugo
Wirth y Sal Enrquez se sumaron a la larga lista que desde
Quertaro manifestaban la vida plena de la dramaturgia
mexicana, que adems gana premios, gusta, se expande
y triunfa en el exterior.
Obras como: Mestiza Power, de Conchi Len; Esprinbreiquer, de Sal Enriquez; Precisiones para entender
aquella tarde, de Hugo Wirth; Job e Inmolacin, de Enrique Olmos; Ms pequeos que el Guggenheim y Fractales, de Alejandro Ricao; Edipo gey, de Mario Cant;
Roma al final de la va, de Daniel Serrano; Durmientes,
de Cutberto Lpez; Hitler en el corazn, de No Morales;
El camino del insecto, de David Gaitn; Bambi, dientes
de leche, de David Jimnez; Viaje de tres, de Jorge Fbregas entre muchas, muchas ms (Tania Niebla, Fernando
Muoz, Fernanda del Monte, Carlos Ivn Crdova, Mnica Perea, Rafael de la Cruz, Javier Mrquez ms los
que se sumen, siguen brotando con energa inigualable)
han construido el slido edificio del teatro mexicano de
principios de siglo, del que Ortiz Monasterio ha dicho con
ocasin de recibir el mximo galardn de la dramaturgia
mexicana, el Juan Ruiz de Alarcn:
Ellos no recurren a los grandes presupuestos de
la Compaa Nacional de Teatro (CNT) slo para
tener teatros vacos; trabajan en toda la Repblica
Mexicana, con pequeas compaas independientes, y con ello, lo mismo recuperan espectadores que
haban dejado de ver obras, que conquistan otros
nuevos. Y eso es lo ms importante: Hoy, tenemos
ms gente que asiste a los teatros (Notimex, 24 de
mayo de 2014).
Las alianzas se dan en todo Mxico, sin tener que recurrir necesariamente al centro: el noroeste con el sur, el
centro-occidente con el noreste, la frontera con el golfo
La autntica repblica teatral es una realidad del fenmeno teatral gracias a eso que algunos crticos denostaron
como dramaturgia complaciente en la Muestra Nacional
de Teatro de 2010 en Guadalajara.
Para 2015, se adjunta a la Muestra Nacional el primer
Congreso Nacional de Teatro, que lleva a la discusin el
financiamiento, las redes, los espacios independientes, y a
la misma muestra, como signo de que desde abajo, desde
el impulso creativo de la colectividad tambin puede
surgir el cambio.
Los resultados no los sabemos an, tal vez no sean
visibles de primera intencin, lo que es posible es que,
como dice Gutirrez Ortiz Monasterio, los nveles creadores de teatro:
brillarn tanto que sern homenajeados como yo
ahora, y ms an, prestarn sus nombres a nuevos
premios que habrn de recibir futuras generaciones
de dramaturgos y narradores, directores escnicos
y actores, porque estn haciendo grandes cosas por
el teatro y las artes escnicas en general (Notimex,
24 de mayo de 2014).
Como sea, el ganador puede ser el pblico que da a
da hace ms patente su presencia en las salas teatrales
de todo el pas, basta darle una oportunidad al fenmeno
completo y complejo del teatro mexicano de estos das,
vale la pena.
La inevitable invasin de la escena escrita, la escritura en escena, o el teatro en ropa interior mexicano, ha
llegado, y goza de buena salud.
Tefilo Guerrero (Guadalajara, 1969) es actor, director y dramaturgo.
Su obras de teatro recientes estn recogidas en los libros Caf para
intelectuales (2010) y Estacin Jurez (2013). Es coautor de
Dramatis sanguis (2013).
Ensayo
Cuando me mud
a internet
Por Tao Lin
Traduccin de Jorge Nez Riquelme
ac en 1983. Creo que mis padres, a mediados de la dcada de
los 90, saban un poco ms que yo acerca de Internet (la cuenta de AOL debe haber requerido una tarjeta de crdito). Pero,
como adultos, con entendimientos sedentarios del mundo, no integraron
Internet en sus vidas. Durante cinco aos, parecan usarlo principalmente
para verificar los precios de las acciones. Internet se mantuvo como algo
no esencial y lejos de ellos, como un destino de vacaciones.
Conmigo fue distinto. En mi segundo ao en-lnea, por ah en 1996,
estaba obsesionado con un juego multi-jugador de rol llamado GemStone
III, situado en una realidad virtual, como Second Life, pero sin grficas,
slo textos. Yo escriba oeste, y el texto apareca describiendo el
nuevo entorno de mi personaje, a quien haba nombrado como Esperath
Wraithling. Alrededor de 1.500 estadounidenses estaban en lnea en el
mismo momento en GemStone III.
Estaba en ese mundo alrededor de seis horas al da, casi todos los
das, en noveno y dcimo grado. Cinco o seis de mis amigos tambin
jugaban GemStone III. Nos encontramos en el parque Red Bug esto
fue en los suburbios de Florida a jugar al baloncesto, pero terminamos
hablando de GemStone III y volvimos a casa a nuestros computadores.
Nos dijimos unos a otros: adictos.
No estoy seguro si alguno de nuestros padres entendi, aunque sea
uno, el juego GemStone III. Ninguno de ellos lo jug ni si quiera por un
minuto. Puedo imaginar, 10 aos despus, a padres jugando, pero a mediados de los 90 por lo general haba un computador por hogar. Internet
era un lugar en el que estabas a solas. Mientras los nios estaban en lnea,
estaban sin sus padres. No estaban controlados como en los campamentos
de verano, ni con la sencilla forma de monitoreo de los videojuegos, sino
que de un nuevo modo, oculto, no evidente an.
Antes de Internet, mis padres estaban al tanto de la mayor parte de
mi mundo. Vean con quines interactuaba, dnde estaba, qu estaba
haciendo. Pas mucho tiempo con ellos cuando era adolescente. No tena
nimo de entablar amistad con cuatro u ocho extraos y hablar con ellos
todos los das, por horas, oculto de mis padres.
Despus de Internet, mis padres estaban mucho menos al tanto de m
y slo en raras ocasiones, y con menor frecuencia, preguntaban acerca
de lo que ya no saban. Qu hiciste en Internet hoy da? no era una
pregunta que recuerdo me hayan hecho. Si mis padres, a mis espaldas,
vieron a Esperath Wraithling en la pantalla, no podan ver el oscuro magoelfo que yo poda ver, ellos vean dos palabras sin sentido. Si ellos me
miraban inmerso en GemStone III, en una bandeja de mensajes, o en
una sala de chat pareca estar sentado en una silla, haciendo casi nada.
Lejos de hacer casi nada, estaba socializando y explorando la habitacin metafsica que conectaba silenciosamente a millones de casas. A
mediados de los aos 90, compartir una sala de Internet ilimitado pareca
normal, incluso mundano. No tengo otra infancia para poder comparar.
Slo en retrospectiva y cada vez ms, como mi memoria previa a la
existencia de Internet se transform en algo pequeo y ms visible, como
algo chispeante, lo que parece extrao y misterioso, casi aliengena.
A veces imagino a Internet como un OVNI que aterriz una tarde
en un patio trasero quizs para llevarse a la humanidad a alguna otra
parte. Mis padres la descubrieron primero, pero no estaban particularmente interesados. Ellos no comenzaron inmediatamente a re-localizar
sus vidas, como por instinto, alrededor del OVNI, como mis compaeros
y yo pareciramos haberlo hecho. Se quedaron a medio camino y distantes por alrededor de 10 aos antes de que, finalmente, comenzaron
lentamente (como mirones, observadores sin participar) a aprender
acerca de Internet en serio.
Recientemente, de una forma entraable, han interactuado un poco
ms. La cuenta de Twitter de mi mam (cero seguidores, siguiendo a cero)
tiene un twitt, de 2010: El cumpleaos de Tao es el 2 de julio. Feliz
cumpleaos, Tao. Durante al menos seis aos, ella ha parecido utilizar
Facebook slo para mirar los perfiles de otras personas, hasta el verano
pasado, cuando comenz a dar me gusta a mis actualizaciones de estado. Por la misma poca mi padre, con una cuenta de Facebook que no
saba que tena (sin informacin de perfil, nueve amigos), le gustaron
alrededor de 10 cosas de mi muro de Facebook en unas pocas horas de
un da. l no le ha dado me gusta a nada mo desde ese entonces, pero
hace un mes me envi un correo electrnico para decir que haba editado
mi pgina de Wikipedia. Haba aadido su padre es un profesor jubilado
de fsica y otros detalles (todos los cuales se borraron en dos das) en
la seccin de Vida privada de mi pgina.
Imagino que estas interacciones no seran tan tentativas e intermitentes, vergonzosas y lentas tal vez nos gustara conocernos mejor el uno
al otro si yo hubiera nacido en la dcada de los 90, cuando mis padres
hubieran estado en lnea en mi niez, o en los 70, cuando podramos haber aprendido acerca de Internet juntos, hasta cierto punto como adultos.
Cuando era nio, cuando empec a usar Internet, probablemente estaba ms interesado en las posibilidades de la exploracin solitaria. Pero me
gustara pensar que tambin me vi obligado por fuerzas externas a m
que, en algn nivel, podra haber sido consciente del papel de Internet en
el cumplimiento de algn antiguo anhelo humano de exteriorizar nuestras
imaginaciones privadas en un espacio compartido. Intuyo, tal vez, que
mientras ms rpido el mundo se traslade a Internet, probablemente la
humanidad retornar a su unidad original e indiferenciada, completando
lo que comenz hace alrededor de 13.000 aos, con la agricultura, lo que
deriv en aldeas, ciudades y luego, finalmente, en Internet.
Tal vez una cierta parte de m cree que, una vez que lleguemos ah,
sabremos todo acerca de nuestros padres y ellos sabrn todo acerca de nosotros excepto que no habra un ellos o un nosotros, sino que slo
una mente con el conocimiento de ambos, que se conoce a s misma.
Tao Lin (Alexandria, 1983) es un novelista, poeta y ensayista de origen taiwans. Es autor
de las novelas Richard Yates (2011), Robar en American Apparel (2012) y Taipei
(2014), todas publicadas en Alpha Decay. Recin apareci en Chile el volumen de ensayos
Nadie sabe por qu estamos aqu (Los libros de la Mujer Rota, 2015).
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Fotografa: Thinkstock
Mazunte
Por Daniel Quirs
I
Fui a Mazunte a buscar a mi hermana. En junio, durante la
poca de lluvias. El avin aterriz en la ciudad de Oaxaca
y de ah tom un autobs hacia la costa; un viaje de casi
ocho horas, entre acantilados que no parecan tener fondo
o fin, el bus como polvo en un rayo de sol, eternamente a
punto de caer sobre el abismo. Pasados los cerros el cielo
se oscureci y la gara que nos persegua se convirti en
un gran torrencial. El ruido de las gotas se multiplic, los
vidrios se empaaron y el aire se volvi como una bola
gruesa que se pegaba a la garganta y a los pulmones.
Pronto se empezaron a ver campos inundados, ros embravecidos que arrojaban piedras y lodo sobre la carretera.
Cuando por fin nos detuvimos en la estacin de buses de
Pochutla, a veinte kilmetros de la costa, no se vea casi
nada detrs del vidrio, solo capas gruesas de lluvia.
En la estacin haba poca gente: un par de mujeres
indgenas; un grupo de turistas hippies durmiendo en
una de las esquinas. El agente de la compaa de buses
miraba una televisin pequea, en blanco y negro, que
haba colocado sobre la esquina del mostrador. Cuando le
pregunt cmo haca para llegar a la costa, me volvi a ver
como si le hubiera pedido un gran milagro. Dijo que tena
tres opciones las camionetas, los colectivos o un taxi
individual, pero ninguno estaba haciendo el viaje hoy.
Tormenta tropical dijo, toda el rea est inundada. Es casi imposible llegar a Playa Mazunte ahorita.
Las carreteras estn en muy mal estado y ms bien tuvo
suerte de haber llegado hasta ac. Va a tener que esperar
unos das hasta que pare.
Y no hay otra manera de llegar?
Pues a lo mejor algn taxista se anime a hacer el
viaje. Pero yo no se lo recomiendo. Mejor esprese, jefe.
A poco el mar no va a estar ah en unos das.
Preferira llegar hoy, si fuera posible.
Pues all usted Afuera estn los taxis. Si no, en
la Avenida Crdenas los puede encontrar. Los colectivos
y las camionetas pasan en frente de la Mueblera Gmez,
pero, como ya le dije, ni los perros andan sueltos en este
aguacero.
Le agradec la ayuda y sal a la tormenta. Los dos
nicos taxistas se negaron a hacer el viaje.
Con mucho gusto dijo uno lo llevo al hotel
de mi compadre, jefe. Un lugar bonito y barato. Va a ver
cmo me lo tratan ah. Atendido como rey.
Estaba a punto de resignarme cuando se aproxim
un hombre bajo y grueso, de facciones indgenas. Vesta
jeans, botas de hule y una camisa de botones arremangada
hasta los codos. No era taxista y ms bien daba la impresin de ser algn ganadero o pen de finca. Se llamaba
Eusebio y tena una camioneta que segn l le entraba a
todo. Dijo que me llevara, pero solo si le pagaba el doble
de la tarifa normal.
Nadie ms se va a animar, jefe.
Y usted por qu se anima?
Porque los billetes siempre le ganan al miedo.
Caminamos a la avenida y empez a contarme de las
particularidades del viaje. Usualmente se duraba cuarenta
minutos, pero bamos a tardar por lo menos hora y media.
Vamos a tener que darle la vuelta a aquellos cerros
dijo, apuntando con el dedo ndice hacia el horizonte.
Ya la carretera est cerrada hacia el oeste, as que vamos a
tener que bajarle por Puerto ngel, salir a Zipolite y luego
ya vemos cmo le hacemos para llegar desde ah Por
cierto, usted sabe lo que se dice que significa Zipolite
en zapoteco?
Ni idea.
Playa de la muerte contest con una sonrisa.
El pick-up era un Ford viejo, de cabina sencilla. Era
azul, pero en varios lugares el salitre haba carcomido
la pintura, dejando pequeas huellas de xido que
amenazaban con apoderarse de la totalidad del chasis.
El aire acondicionado no serva y de la radio sala solo
una esttica constante, como el zumbido de una mosca
necia. Recostado contra el asiento, entre un olor a vinilo hmedo, mir los campos pasar detrs del vidrio.
Eusebio manejaba en silencio, esforzndose por ver
la carretera entre el movimiento esquizofrnico de los
limpiaparabrisas.
Eventualmente, recost la cabeza contra el vidrio y
volv a ver el reloj: casi las tres. Cerr los ojos frente a una
curva y por un instante pens sentir los focos de un carro
sobre los prpados. Escuch un golpe y un chirrido largo.
Despus solo la lluvia. Tanta lluvia, pens, tanta lluvia.
Despert de golpe, sudando, sin saber si haba dormido unos minutos o toda una eternidad. El pick-up se
haba detenido frente a una encrucijada. Afuera el mundo
pareca derretirse, arrastrado entre cortinas de lluvia que
caan sin cesar.
Ya llegamos, seor.
Me puse la chaqueta impermeable y abr la puerta. Las
gotas cayeron como balas sobre la arena; dejaban pequeos hoyos que se multiplicaban y luego desaparecan. El
viento soplaba con fuerza y a la distancia se vea el mar
embravecido bajo un cielo gris. A la izquierda, el camino
descenda hacia la playa, mientras que a la derecha, trepaba hacia un cerro cubierto por bosque seco.
La posada est subiendo la cuesta dijo Eusebio
desde el interior del pick-up. Va a tener que caminar
porque la camioneta no llega hasta all.
Hablaba casi a gritos, su voz ahogada por el rugir del
agua. Haba bajado la ventana hasta la mitad y, despus
de tomar los billetes que le entregu, me dese buena
suerte y desapareci tras el vidrio empaado. El pick-up
dio vuelta lentamente, lo vi alejarse mientras explotaba
los charcos sobre la calle de tierra. Tom la mochila y
camin hacia el cerro.
La lluvia haca el ascenso difcil. El camino estaba
todo embarrialado y ms de una vez tropec con el lodo
rojizo que bajaba de la cima en chorros de color cobre. A
los cien metros, por fin llegu a un acantilado. De ah se
vea la costa hacia el sur, la tela negra del mar bajo un cielo
plmbeo. A mi alrededor el bosque chorreaba la lluvia,
asfixiaba la luz en una penumbra metlica.
Cerca de la cima haba un letrero sobre una ceiba que
deca Posada Cielito Lindo en letras rojas. Una flecha
apuntaba hacia la cumbre y un camino de piedras ascenda
a varias chozas de madera con techo cubierto de palmas. A
la derecha, la calle principal continuaba hacia el norte, un
tnel entre la selva; descenda y luego se perda de vista.
Sub hasta el primer rancho: una estructura rstica
con piso de cemento. Sobre el frente haba un mostrador
largo; adentro, una silla vaca frente a una mesa de madera
despintada. Esper bajo el alero mientras senta las gotas
caer entre los ojos. Mir el reloj: casi las tres. Habr sido
el agua, pens.
Escuch algo que se arrastraba y, al voltearme, me top
con una seora que haba entrado a la choza. Llevaba una
falda negra, larga; el cabello tambin negro y amarrado
en una trenza delgada. El borde de la falda apenas cubra
sus pies descalzos y en vez de caminar pareca flotar por
la vida como un espanto. La piel de su rostro se haba
endurecido gracias al sol y a los aos. Pareca eterna, con
una mirada frrea e insondable.
Buenas tardes dije por fin.
Buenas.
Me llamo Julio. Julio Flores. Quera alquilar un
cuarto.
La seora se acerc a una alacena y tom una llave al
estilo antiguo. Baj una linterna de la pared y seal para
que la siguiera. Caminamos hacia el norte, hasta llegar a
un rancho abierto con tres mesas frente a una baranda que
Relato
17
daba hacia el mar. A la distancia una bruma leve colgaba
En verdad no s por qu los enviaba. Quizs pensaba
Despus la imagen desapareci. Volv a los documende la costa. El sol haba desaparecido y las estrellas co- que podran aniquilar la distancia entre nosotros, los aos, tos sobre la pantalla, a las carpetas amontonadas sobre el
menzaban a poblar el cielo prpura.
como si en las imgenes residiera algn tipo de clave escritorio como plagas de papel. Fue hasta la noche que
Al lado del rancho, unas gradas de piedra descendan secreta que pudiera hacerme volver. Ms de una dcada y supe lo que haba pasado. Sal de la oficina cerca de las
en zigzag por el frente del cerro. Daban la impresin an persista con la obsesin de mi regreso. Once aos no ocho y baj al parqueo por el carro. Durante el da solo
de que no llevaban a ninguna parte, o que ms bien se es nada, deca. Luego extenda esas frases lnguidas como usaba el celular de la compaa, as que no haba visto
repetan eternamente, en ese filo del da entre la luz y puntos suspensivos: sobre fiestas y matrimonios que me los mensajes en el celular personal. Eran tres. Todos de
oscuridad. En el descenso, la seora encendi la linterna. haba perdido, sobre cumpleaos y bautismos que nunca mi madre. Ya sobre la autopista 10 conect el telfono
La noche creca a nuestro alrededor, negro sobre negro; llegara a presenciar. En sus peores momentos hasta lanza- al sistema operativo del Audi y escuch su voz llenar el
tambin el rumor del bosque y la humedad.
ba nombres de conocidas que an seguan solteras. Dejaba espacio de la cabina, como un espectro.
Finalmente, nos detuvimos frente a una choza pequea caer sus nombres entre los espacios de las palabras, como
La haban llamado del Ministerio de Relaciones Exque tena el mismo techo cnico de los ranchos en la cima, bombas cronometradas para explotar en el punto exacto de teriores. El consulado de Costa Rica en Mxico les haba
pero con paredes construidas con tablones de madera. La mi inconsciente. Tal vez quera que me viera reflejado en comunicado que Mariana haba sufrido un accidente la
seora abri la puerta y entramos a un cuarto que ola a esas ancdotas, ausente, deseando una vida diferente a la tarde anterior. El barco en el que viajaba con otros turistas
moho y encierro. En una esquina haba una cama con que haba escogido. Probablemente solo quera hacerme se haba hundido como resultado de un temporal, cerca de
mosquitero; a su lado, una mesa despintada y un abanico sentir ese rencor rezagado de ella: su arma favorita.
la costa de Oaxaca. La Armada haba rescatado a varias
cubierto de herrumbre. En la otra esquina estaba el bao,
Por eso ya ni lea sus correos. Todos emitan un vago personas, pero otras seguan desaparecidas. Mi hermana
separado de la choza y a la intemperie. Mientras espe- tufillo a resentimiento o culpa. Contaban cosas, pero era era una de ellas. La bsqueda continuaba, pero el mal
rbamos junto a la puerta, poda escuchar las gotas de como si las palabras se convirtieran en smbolos o alego- tiempo haba complicado los esfuerzos de rescate. Estaban
lluvia caer sobre el plstico del inodoro, una y otra vez. ras para otra cosa, algo ms oscuro, un tipo de acusacin esperando que mejorara el clima. Dada la temperatura del
La seora puso la linterna sobre la mesa y varios charcos eternamente en acecho. Entonces, los borraba al verlos agua y del aire, an haba una posibilidad relativamente
de agua brillaron en el piso.
aparecer sobre la pantalla. Si no, cuando ya llevaba de- alta de encontrarla. No haba que perder la fe.
Si quiere le limpio dijo, pero no va a servir masiados sin contestar, le escriba algunas lneas escuetas;
Lo ms extrao era que mi madre se escuchaba relade nada. Mientras siga lloviendo, siempre va a estar as.
tivamente tranquila. Creo no se lo haba tomado muy en
algo que no le permitiera resentrmelo despus.
Y usted cree que va a seguir lloserio. Despus de todo, era difcil de creer.
viendo?
La historia tena algo de irreal, como si en
Puede ser. Aunque hay quien dice El borde de la falda apenas cubra sus pies descalzos y en vez de vez de mi hermana se tratara de la trama
que va a aclarar en unos das. Ahorita
caminar pareca flotar por la vida como un espanto. La piel de de alguna pelcula mediocre que mi madre
hay una tormenta que viene desde bien
haba visto en televisin la noche anterior.
adentro del mar, por eso est soplando el su rostro se haba endurecido gracias al sol y a los aos. Pareca Yo me senta igual, como si la cosa no fueviento as. Puede que se calme en unos
ra conmigo. No senta nada o no saba qu
eterna, con una mirada frrea e insondable.
das; puede que no. Cuando aqu le da por
sentir. Inclusive imagin que me vea desllover no hay mucho que se pueda hacer.
de lo alto, desde afuera, como algn tipo
Solo esperar. Todos aqu estn esperando.
Ese da no borr el correo. Tena varios documentos de personaje actuando una escena en esa misma pelcula.
Hay mucha gente hospedada ac?
Y cmo sera la pelcula? Tal vez doblada, como una
abiertos sobre la pantalla y lo nico que llegu a escuAlgunos. Van y vienen.
char fue el timbre del envo. Luego vi el ttulo, de reojo. de esas extranjeras que me haca alquilar mi hermana
No recuerda si alguna vez estuvo aqu mi hermana, Deca algo sobre mi hermana y algn tipo de accidente. cuando ramos adolescentes. Record una rarsima, meuna mujer de unos treinta aos llamada Mariana Flores? Mi madre hasta haba puesto un signo de exclamacin dio siniestra, en la que un tipo busca a su novia cuando
No me suena. Tal vez es que se me ha olvidado el despus del nombre de Mariana. En ese momento quizs desaparece en una gasolinera. Tambin otra italiana, que
nombre. Llega mucha gente por ac. Pasan los aos y deb haberlo tomado ms en serio, pero el problema con le gustaba mucho a mi hermana: una mujer se pierde y
siguen viniendo. Quin sabe cuntos habr visto ya.
mi madre era que siempre haba tenido esa mana por los sus amigos la buscan en una isla; luego su novio se junta
A la distancia se escuchaba el murmullo de las olas signos de exclamacin. Los pona tras de todo. Quin sabe con su mejor amiga. Medio ridculo, en verdad. Miradas
sobre la costa. Un viento fro entraba por la puerta abierta, cuntos inclua en cada email, como una de esas personas lnguidas en blanco y negro. Todo el mundo muy alienaaunque adentro la madera haba atrapado el aire hmedo que no hablan un idioma y piensan que al gritar comunican do. Ese tipo de cosas.
La ciudad pasaba afuera de la ventana: un horizonte
del da. Tom varios billetes y se los extend a la seora. mejor el sentido de su mensaje.
Los volvi a ver como a un bicho raro mientras sala sin
Adems no pens que fuera tan serio. De hecho, todo de luz. El downtown se iba acercando lentamente. Sal en
la linterna. Afuera, la oscuridad se la trag, como si nunca lo opuesto. Tuve una visin muy clara de mi hermana. La Alameda y continu entre las fbricas viejas de la zona
hubiera existido.
imagin con la pierna derecha quebrada, envuelta en uno industrial. La mayora estaba abandonada, con reflectores
de esos yesos viejos que le ponan a uno en la poca de la que derramaban una luz tenue sobre el cemento de las
II
escuela: gruesos, torpes, que no se podan mojar. Se vea fachadas. Cerca de Skid Row empezaron a verse los inVi el correo aparecer sobre la pantalla, pero no lo le. ms vieja, aunque en verdad no tena la menor idea de digentes. Caminaban con sus miradas perdidas. Los das
Pens que sera otro de esos forwards absurdos de mi cmo se vera mi hermana ms vieja. Haca aos que no pasaban y cada vez pareca haber ms; familias enteras
madre, con reflexiones medias new age escritas en letra la vea. Su pierna estaba extendida, tiesa, recostada sobre que buscaban campo entre los albergues y las tiendas de
cursiva sobre olas o atardeceres melanclicos. Si no, tal un almohadn de terciopelo fucsia. Por qu terciopelo campaa de la calle sexta.
vez una de esas fotos extraas, que de cerca revelan el fucsia? Lea frente a un ventanal que daba a un jardn
El loft estaba cerca de esa zona, aunque suficientemenrostro de Albert Einstein y de lejos la sonrisa enigmtica pequeo. Creo que estaba en una cocina, sentada frente te lejos para estar tranquilo. Parqueo privado, piscina en el
de Marilyn Monroe. A veces tambin me enviaba videos a una mesa llena de boronas y platos sucios; atrs, los techo, gimnasio. Haba comprado justo a tiempo, adems,
cortos o slide shows: sobre aves del paraso en Nueva ventanales y una luz clara. Mariana se notaba aburrida, antes de que llegaran los hipsters con sus cafs y gastroGuinea, sobre playas en islas remotas o cien lugares que tal vez frustrada porque la pierna no le permita moverse pubs. De hecho, todo el Arts District segua en proceso
haba que visitar antes de morir.
como quera.
de revalorizacin: edificios remodelados, condominios
18
por Little Tokyo y restaurantes con chefs de renombre. edad. Pasaba todo el tiempo con Carmen, una morena de y lo cocinaron ah mismo. Una esttica constante sala
Ni siquiera la crisis haba afectado las cosas demasiado. cabello largo y crespo, fantica del heavy metal y el grun- de los amplificadores. La voz casi ni se escuchaba. Daba
Haba peligrado mi trabajo por un segundo; tambin al- ge. Durante los recreos se acostaban bajo un almendro a igual, porque al final todas las canciones eran idnticas:
gunas construcciones por el rea. Nada demasiado serio. compartir los audfonos del discman mientras tomaban numeritos demasiado rpidos para el talento de los msiDobl a la derecha al llegar a Palmetto; despus, a la Coca-Cola mezclada con ron. Si no se perdan detrs del cos, con letras contra la corrupcin, la violencia policial.
izquierda sobre Hewitt. El edificio estaba a la mitad de la gimnasio a fumarse algn puro que traan escondido entre Ese tipo de cosas.
cuadra: una estructura de cinco pisos que alguna vez haba las carteras y los tiles, caminaban por los pasillos con
Fue la primera vez que fumamos mota juntos. Alguien
sido una fbrica de muebles. Sub los pisos y estacion. esa mirada demasiado cristalina que producen las gotas, nos pas un puro en medio de un cover de Alice in Chains
Afuera el aire segua caliente, un olor a asfalto y esmog refugiadas en s mismas, dejando atrs una estela de risas psimamente mal tocado. Le pegamos varios jalones y
flotaba entre las luces de la ciudad.
y murmullos.
compramos un par de cervezas mientras nos sentbamos
Entr al edificio y cruc los dos pasadizos hasta el loft.
En clase nunca ponan atencin. Dibujaban sobre los a ver la gente pasar, muertos de risa. En algn momento,
Adentro, un olor a comida china flotaba por el espacio escritorios o pedan permiso para ir a la enfermera. Ah mi hermana se acerc y me plant un beso en la mejilla.
abierto: los restos de la cena de la noche anterior. Puse el se sentaban a chismear con la enfermera, una lesbiana que Sali corriendo hacia el mosh pit gritando como una loca.
maletn sobre el sof y permanec de pie, sin saber muy les serva t y les hablaba de sus infinitos desamores. Los De hecho, en todos esos aos no poda pensar en otra
bien qu hacer con el cuerpo. A esa hora
muestra de cario de ella. Solo ese beso
siempre iba al gimnasio, pero el accidente
enigmtico. Ni siquiera cuando me fui
Muy bonito ponerse a leer, como deca mi padre, pero en algn del pas pudo decirme algo. Se me qued
de mi hermana haba hecho raro el da.
De repente me imagin ponindome los
momento hay que ser realista. Hay que ganarse la vida en algo. viendo frente a la puerta del aeropuerto, sin
zapatos de correr y me pareci un gesto
saber dnde descansar la mirada. Yo le dije
Y qu se puede hacer con la filologa en Costa Rica?
ridculo, casi absurdo, correr sobre una
que nos veramos pronto o algo as; cosas
banda sin ir a ningn lugar. A mi alrededor
que uno siempre dice en esos momentos.
las cosas se vean iguales: los sofs de cuero, las paredes profesores trataban de disciplinarlas, las citaban a eternas Mariana asinti con la cabeza; luego me vio partir.
de ladrillo expuesto, la coleccin de pelculas y libros. conversaciones serias. Despus cayeron en cuenta de
Siempre haba sido igual a mi padre, para quien las
Todo pareca estar en su lugar, aunque a la vez extrao, que no haca ninguna diferencia. Se dieron por vencidos. emociones eran un tipo de rito vaco, intil, al que no
como en una de esas fbulas en que los objetos tienen vida Era ms fcil dejarlas salirse con la suya; ms an porque tenan por qu rebajarse. Preferan comunicar las cosas en
y al regresar su dueo vuelven a la inmovilidad: la vida las dos siempre sacaban buenas notas, aunque nunca las silencio, como en nuestras caminatas vespertinas. Hace
vi estudiar.
an flotando entre los espacios de la casa.
cunto haban sido ya? Empezaron por aquella poca del
Para ese entonces yo deba estar en onceavo, ella en concierto, indirectamente alentadas por ese puro que nos
Me solt la corbata y camin hasta la pequea alacena
donde guardaba los licores. Llen un vaso con whisky y noveno. No poda decir que nos llevbamos bien, pero habamos fumado juntos. bamos por lo general al Parque
camin hasta el ventanal. A la distancia, los reflectores del tampoco nos llevbamos mal. Yo tena mi crculo de Bella Vista el Bella, que quedaba a solo unas cuadras
Staples Center encendan el downtown intermitentemente; amigos, casi no la vea. Adems se me haca muy difcil de la casa. Un buen nmero de estudiantes iba al lugar
parecan buscar algo entre las nubes escasas. Cmo poda entenderla. Pasaba por mis borracheras tambin, mis fu- despus del colegio. Los grupos se juntaban bajo los restar perdida mi hermana? En julio, adems; una poca madas de mota, pero por lo menos haca un esfuerzo por boles a fumar, tomar y hablar mierda de los otros grupos.
muy ocupada para la compaa. Reportes. Fechas lmites. caerle bien a la gente. Participaba en las cosas del colegio; Nosotros bamos tambin, aburridos por esas tardes lentas
Qu pasara si no apareca? Tendra que volver a Costa iba a las fiestas. En fin, era popular. Mariana vea todo en las que no haba mucho ms que hacer.
Rica? Cuntos das tendra que quedarme all?
eso con una falta de inters impresionante; peor an: con
Fue durante una poca en la que yo me haba convertiPor un momento quise sentirme culpable por pensar en desprecio. Era como si cualquier tipo de socializacin do sin quererlo, en verdad en el proveedor designado
esas cosas. Pero as era la realidad del mundo. Haba que tuviera necesariamente que verse como conformismo; un de mota para mi crculo de amigos, un trabajito que me
pensar en esas cosas. La gente nace y muere entre horarios conformismo abstracto, paranoico, al que siempre haba dejaba algunos colones porque siempre me pagaban de
fijos. Mariana nunca haba entendido eso. Viva siempre que oponerse ciegamente.
ms. El dealer viva cerca, un tipo alto y flaco al que todo
con esa actitud algo irreverente hacia el mundo. Desde que
Y sin embargo, haba ciertas cosas que nos salvaban el mundo conoca como Varito. Sus padres eran de una
ramos adolescentes. Solo faltaba pensar en cualquiera de en esos das. La msica, por ejemplo. Las pelculas y los familia adinerada de Liberia y le alquilaban una casa a l
sus aos en el colegio, cuando padeca de esa rebelda sin libros. Ambos ramos fanticos de MTV y los grupos de y su hermano para que estudiaran en uno de los colegios
nombre o razn de ser. Aquellas asambleas, por ejemplo, Seattle. Mariana hasta me haba convencido para que la privados de la capital. Por supuesto, Varito y el hermano se
en las que se rehusaba a cantar el himno de Estados Unidos acompaara a algunos conciertillos en chinchorros a los gastaban toda la plata en drogas, incluyendo cargamentos
despus del nacional. Las profesoras tenan que venir a que mis amigos nunca se habran acercado: antros todos de mota que decan traer desde Colombia aunque todo
insistirle. Ella solo se mora de la risa; terminaba en la apretados, de donde uno sala oliendo a humo y sudor de mundo saba que venan de Talamanca. Lo nico malo
oficina de la subdirectora, como siempre, acumulando los dems. Sand, Cus, otro que se llamaba la Rana Verde era que la mejor mota se la fumaban ellos, especialmente
warnings que luego engrapaba a la puerta de su casillero o algo as, cerca de la Plaza de la Democracia. Llegaban cuando les daba por esas rachas en las que se encerraban
como si fueran trofeos. Por supuesto mi madre se mora grupos locales con nombres ridculos como Mr. Magoo por das a jalar perico. Apenas Varito abra la puerta con
de la vergenza. Despus de todo, nos haban dado la o Diente Guapo a tocar covers; por ah tambin alguna esos ojos desorbitados, abiertos a no dar ms, uno saba
beca gracias a ella. Llevaba toda una vida trabajando en cancin original pattica que todo el mundo utilizaba que solo estara fumando de esa borraja descolorida que
la recepcin como secretaria, contestando llamadas para como excusa para ir a comprar ms cerveza.
daba dolores de cabeza. El tipo se acercaba, tocndose la
hijos de ministros y presidentes. Y quin la poda culpar?
Una vez Mariana hasta convenci a mis padres para nariz obsesivamente y buscando agentes del OIJ imaginaObviamente a mi hermana no le importaba nada de eso. que la dejaran ir a un supuesto festival de msica un do- rios escondidos entre los poyos o los rboles. Lo agarraba
mingo. Dijeron que estaba bien, pero solo si yo la acom- a uno del brazo y le pasaba el puo cerrado torpemente,
Nunca le haba importado.
Mariana no participaba en nada. No iba a nada. Ni a paaba. Entonces fui con ella, para que dejara de joder. con los puchos envueltos en papel peridico. Tomaba los
los talent shows ni a los partidos de futbol o los bailes. El evento fue en un campo abierto por el lado de Santa billetes y volva a la casa.
Por supuesto que casi no tena amigos, aunque poco le Ana. Un polvazal, en verdad. Los grupos tocaban frente a
Mariana usualmente me esperaba cerca de la cancha
importaba. Deca que no le interesaban los fresitas de su un tipo de corral, donde por la tarde mataron un chancho de basquetbol, con las boletas ya en la mano. Nos sen-
Relato
tbamos a fumar sobre los columpios mientras veamos
el atardecer. Si no, cuando haba nios en las hamacas,
encendamos un cigarrillo y caminbamos hasta el edificio
del AID, alternando el puro y el tabaco de camino. Si la
tarde estaba linda a veces caminbamos un poco ms lejos,
subamos hasta el bulevar de Rohrmoser o la embajada
americana, hasta el Spoon o la Jacks. En los das ms
ambiciosos inclusive llegamos a Plaza Mayor o la casa
de scar Arias en el borde de La Sabana.
Nunca tenamos un destino fijo, tampoco un plan.
Ni siquiera creo que hablramos durante el trayecto, o
hablbamos poco. No poda recordar sobre qu.
A la vuelta, pasbamos al chino de la esquina por cocacolas pitufo y Picaritas. Luego alquilbamos pelculas
pirateadas en el videoclub, que veamos en mi cuarto porque yo haba heredado la tele vieja y mis padres se ponan
a ver babosadas en la tele de la sala durante las noches.
Cuando a mi madre le daba pereza cocinar, pedamos
Pizza Hut o traamos algo de McDonalds. Mariana deca
que era la mejor comida para las fumadas. Suprema con
hongos. Combo #2 con Fanta naranja. Coma y se mora
de la risa frente a la luz blanquecina de la televisin. Su
risa necia. Su lengua pintada de anaranjado.
Cuntas pelculas habramos visto en ese cuarto?
Todo tipo de pelculas: de esas extranjeras que le gustaban
tanto a Mariana, del viejo oeste, de horror. En aquella
poca tambin nos haba dado por las de Schwarzenegger, de Bruce Lee y de Van Damme. Memorizbamos
las lneas ms clichs; despus las repetamos durante las
tardes cuando volvamos del colegio. Tal vez era la nica
manera en que nos logrbamos comunicar: por medio de
las palabras de los otros. Nos escondamos en esas frases
para disimular que no tenamos frases propias, o nada ms
con qu llegarnos a encontrar.
Obviamente despus terminaron las pelculas, las
caminatas. Sal del colegio y entr a la U. Tena menos
tiempo para malgastar y no se poda seguir fumando mota
como un idiota el resto de la vida. Mariana adems se
haba vuelto muy necia. Empez a ir a protestas. Lea esos
poemas cursis de Pablo Neruda y hablaba del sistema.
Cosas as. Por un tiempo hasta se perda con supuestos
poetas en bares de mala muerte por el centro de San Jos;
mujeres y hombres que tomaban un placer casi sdico en
construirse segn una idea romntica y cursi del artista:
el cabello desarreglado, barba de seis das, suter lleno
de huecos. Sufridos, muy sufridos. Iban juntos a lecturas
de poesa donde llegaban cuatro gatos. Se lean entre
ellos y decan que el arte era algo que deba hacerse fuera
de lo hegemnico. Por supuesto, ninguno haba sido
publicado.
No era de sorprenderse que mi hermana decidiera
estudiar filologa en la UCR despus de eso. Obviamente,
termin sin trabajo al terminar la carrera. Vinieron los
aos del empleo errante, su extrao exilio en Mxico.
Por qu se haba ido para Mxico? Era imposible de
saber. Lo nico seguro era que no haba nada seguro
con mi hermana. Solo haba que ver la carrera que haba
escogido para entender eso. Muy bonito ponerse a leer,
como deca mi padre, pero en algn momento hay que
ser realista. Hay que ganarse la vida en algo. Y qu se
puede hacer con la filologa en Costa Rica? Cargarle
los libros a un profesor mediocre toda la vida para ver si
algn da se muere y le deja la plaza? Ser uno de esos
profesores taxis que da clases en tres universidades para
apenas pagarse las cuentas?
Nunca pens bien las cosas mi hermana. Tal vez nunca
le interes hacerlo. Por eso lo que ms me molestaba de su
accidente era tener que enfrentar ese secreto resentimiento
que senta hacia ella. Clera en verdad. Por su manera de
invadirle la vida a uno, de hacer las cosas ver como si uno
fuera el malo de la pelcula cuando ella era la que actuaba
irresponsablemente. Por qu ahora yo tena que sentirme
mal? Por qu tena que lidiar con todo eso?
Me tom el resto del whisky de un trago. Sobre el
edificio del US Bank se haba acumulado una frgil calina. Restos del esmog, quizs. Rellen el vaso y despus
fui a la computadora a leer el correo de mi madre. Nada
nuevo. El accidente, el mensaje de Cancillera. Sin duda
lo haba escrito apuradamente, porque estaba todo lleno
de errores gramaticales, con ese estilo algo irritante de
19
mi madre de escribir como se habla. Iba a responder,
pero qu poda decir? Mi hermana tena que aparecer en
los prximos das. Inclusive podra haber aparecido ya.
Haba que esperar un poco. Cualquier cosa menos tener
que hacer esa llamada a Costa Rica. Saba que tendra que
hacerla y me pesaba. No saba cmo iba a reaccionar mi
madre. Siempre haba tenido una predisposicin hacia lo
melodramtico.
Termin con el resto del whisky y decid que era mejor
salir de eso. Busqu el celular y marqu el nmero de la
tarjeta prepago. La voz automtica apareci al instante,
con esas opciones ridculamente lentas. Digit los cdigos
y despus el nmero de la casa de mis padres. Haca
cunto que no llamaba? Mientras esperaba empez a
escucharse una esttica densa sobre la lnea, como si
sostuviera el auricular sobre un gran vaco. A los pocos
segundos, el telfono empez a timbrar. Casi poda verlo
sonar al otro lado de la lnea, el eco extendindose por los
cuartos de la casa: a un lado de la cocina, en el cuarto de
mis padres. Eran las once en Los ngeles, las nueve all.
Mis padres estaran viendo algn programa en Canal 7.
A los tres timbres la voz de mi madre contest. Inicialmente no pareci reconocerme; despus dijo ay mijo
y se qued callada. Por un largo tiempo no supe qu
decir. Qu poda decir? Dej que mi madre empezara a
contarme lo que saba. Muy pronto par de escucharla.
Estaba cansado, distrado; de repente seguro que poda
oler el Cofal que se pona sobre la nuca todas las noches.
Era un olorcito barato, horrible. Toda la vida me haba
hecho pensar en la resignacin de aquel barrio mediocre.
Pensaba haber borrado ese olorcito de mi vida, pero las
memorias siempre eran as: cabronas y obsesionadas con
nunca dejarlo a uno ir.
Daniel Quirs (San Jos, Costa Rica, 1979) es autor de la coleccin
de cuentos A los cuatro vientos (2009) y de las novelas Verano
rojo (2010), Lluvia del norte (2014) y Mazunte (Editorial Costa
Rica, 2015). Su primera novela se tradujo al francs (t rouge) por
ditions de lAube en 2014.
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Fotografa: Cortesa FIL Guadalajara/Bernardo De Niz
La
hiperconsciencia
de la escritura
Por Jaime Garba
Conversamos con Antonio Ortuo con motivo de la publicacin de Mjico, su ms reciente novela, cuyo ttulo parece
anticipar polmicas porque har tambalear la idlica y preconcebida visin acerca del exilio espaol en nuestro pas.
El autor de La fila india habla de su trayectoria y escritura de forma indita y, por su lucidez, refrenda la opinin
de que es uno de los escritores mexicanos ms atrayentes.
Central
l pensar en voces de la literatura mexicana contempornea, afortunadamente muchos nombres
vienen a la mente. Sin nimo de presuncin, en
nuestros das se palpa en incontables obras una madurez
literaria de autores que han forjado carrera con la experiencia que brinda el ejercicio de escribir; voces narrativas alejadas de la influencia del canon mexicano, de la
Repblica de las Letras, estilos que no van en contra de
la historia y la tradicin literaria, sino que ms bien han
optado por confiar en que sus libros tienen algo trascendente que decir.
En la vasta lista, el nombre de Antonio Ortuo resalta
de inmediato. Razones sobran, pero su marcado estilo, su
afinada escritura y las agudas perspectivas vertidas en sus
obras son constancia de una carrera que va en ascenso a
ritmo veloz. Si en el 2011 un diario nacional publicaba
una nota cuyo ttulo enunciaba: Quin diablos es Antonio Ortuo?, hoy no cabe duda de que este escritor
jalisciense de orgullosas races espaolas es conocido y
reconocido por el mundo de las letras. La fila india
(2013) ha sido su obra ms comentada y reconocida, pero
trabajos como El buscador de cabezas (2006), Recursos humanos (2007) y nima (2011) son testigos
de su trayectoria y compromiso con la palabra.
Buensalvaje Mxico inicia ciclo con esta radiografa, una extensa entrevista donde nos cuenta sobre sus
orgenes como autor, sus perspectivas sobre la escritura
y el mundo editorial, la extrapolacin de los temas que
aborda en una dura realidad poltico-social de nuestro
pas, as como de su nueva novela Mjico; claro, con la
promesa de que no faltar la irona y el sarcasmo que lo
identifican, ingredientes que, como a Ibargengoitia, le
sirven para describir realidades que de otra forma seran
imposibles de digerir.
No habra mejor escenario para hablar a fondo sobre
l y su obra que su casa, su espacio familiar, ntimo y
de creacin. Llegada la hora acordada, Antonio abre la
puerta e ingreso con los nervios que proveen la idea de
qu preguntas hacerle a alguien que en el ltimo par de
aos ha dado ms de 300 entrevistas y que podra pensarse
ya lo ha dicho todo. Pero me acoge con su cordialidad,
no me siento como un entrevistador ms, sino como un
escritor que admira su trabajo y que desea con un sano
morbo conocerlo a profundidad.
Un delicioso caf que me ofrece y que platica trajo
recientemente de Nayarit por obsequio de un amigo es
buen augurio. Con sendas tazas nos sentamos en la sala,
ante la mirada de Toribia, la adorada perra beagle de la
familia, quien juguetona, brincando de un lado a otro,
manifiesta su descontento porque la charla se interpondr
con su paseo vespertino.
La gran habilidad verbal de Antonio me agarra desprevenido y comienza a hablar de cosas valiosas sin haber
encendido yo la grabadora, debo detener un poco su ritmo
o de lo contrario mi malograda memoria olvidar cosas
sustanciales. Es una especie de rey Midas de la palabra,
todo lo que dice vale oro, es menester escucharlo, y ms
que eso, alegra que existan narradores que no slo hablen
de s mismos como edificando un monumento; con Ortuo
sera impensable esto. Recuerdo cuando en un taller exprs de creacin literaria no tuvo necesidad de escribir una
sola lnea en el pizarrn, de su boca salan citas, autores,
fragmentos; no haba pluma que fuese capaz de escribir al
ritmo de sus evocaciones. As est formada su literatura,
con la atltica fuerza de su creatividad.
Hay una especie de hermetismo en tu ser como escritor,
no eres de aquellos que constantemente presumen sus
orgenes para aferrarse al pasado, pero imagino que,
como yo, muchos se preguntan cmo fue ese recorrido desde tus inicios como escritor hasta tu primera
novela.
Cuando tena quince aos escriba cosas que tenan que ver con el costumbrismo adolescente habitual.
Chavos en bares, ese tipo de cosas que aparecen en las
primeras intentonas de muchos. Llegu a publicar cosas,
textos en revistas, artculos, crtica y ensayitos, dos o
tres cuentos por ah, pero El buscador de cabezas,
que es una novela que aborda una hipottica dictadura de
ultraderecha a un pas muy similar a Mxico, siempre lo
consider algo ms ambicioso, que se haba nutrido de mi
experiencia en los peridicos durante el tiempo que tard
escribiendo. Tena treinta aos cuando se public: nunca
me consider un joven escritor.
La fila india es quiz tu novela ms conocida y comentada, hay en ella una gran madurez narrativa, un
trabajo arduo y estructuralmente fuerte; sin embargo,
tus otros libros reflejan un respeto por las palabras y
contar historias. Cmo fue, por ejemplo, el proceso
de El buscador de cabezas?
El periodismo me ayud a tener una perspectiva ms
amplia que la de alguien que se limita a tomar el camin,
se va a un bar y basa lo que piensa en lo que platica con
los cuates; el periodismo me ayud a tener una perspectiva clara, casi hiperrealista, de personajes pblicos y
movimientos sociales.
Llev el manuscrito de El buscador de cabezas
hasta donde sent que podra desarrollarlo en ese momento, mi idea fue no arrepentirme del libro despus y conseguir que la mayor cantidad de gente posible lo leyera.
Deseaba dialogar con un amplio mundo de lectores, por
ello trat de encontrar una editorial que pudiera permitirlo
porque, desafortunadamente, vivimos en un pas donde,
aunque un libro sea notable, al publicarse siempre habr a
quien le parezca menor si no tiene un sello de prestigio
amparndolo. No me atraa la idea de publicar en sellos
oficiales por su mala distribucin, por sus ya conocidas
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deficiencias: los editores van y vienen, a veces hay gente
talentosa que hace buenas colecciones pero que, cuando
salen, aquello se convierte en una porquera. Sellos donde
se publican novedades que en tres meses se vuelven pilas
de papel olvidado, libritos poco ambiciosos que siempre
parecen los de alguien ms; no era el tipo de destino que
quera. No es que las grandes editoriales estn ajenas
a los problemas: ms bien sus problemas son diferentes.
Hay varias cosas curiosas respecto a esa primera novela, una de ellas es el vaticinio de una realidad polticosocial que estaba por emerger en Mxico.
Haba aspectos que perciba en aquel momento y
estaban fuera del radar de la gente, sobre todo de la clase
ilustrada de la ciudad de Mxico. Por ejemplo, pocos
crean que la ultraderecha en el pas tuviera el poder y
los rasgos que realmente tiene, y todo les estall en la
cara cuando lleg [el presidente] Caldern, que adems
fue algo inmediato a la publicacin de la novela, en junio
de 2006; de pronto se toparon con que todo eso exista
y no es que yo lo haya vaticinado por brujo, sino que lo
haba reconocido del lugar donde vivo y algunos lugares
cercanos, como los Altos de Jalisco, Len, el autntico
Bajo, zonas en donde el pensamiento conservador y la
ultraderecha colindan con el fascismo y forman parte de la
vida cotidiana. Miembros destacados de las comunidades,
clrigos, empresarios, periodistas, lderes de opinin, polticos, se identifican con este tipo de pensamiento. En el
Distrito Federal, entretanto, estaban convencidos de que
el pas entero acompaaba su viaje progre y todos ramos
una familia feliz a la que Cuauhtmoc y Lpez Obrador
iban a llevar al paraso.
Es verdad que la violencia registrada en la novela
espant a algunos?
Hubo una editora inepta que ley el libro y le pareci
que era una blasfemia, incluso me envi una carta donde
deca que yo no necesitaba un editor sino un psicoanalista.
Ella imaginaba, cuando le dije que era una novela poltica, que hablaba de un libro decente en el que moran
uno o dos personajes y apareca algn detective viejo
pero curtido, con corazn de oro, que, de alguna manera,
restableca el orden del mundo En cambio, algo como
El buscador de cabezas, es decir, la puesta en escena
cruda de la violencia poltica de la derecha, la represin,
la censura, la discriminacin, un mundo de matanzas y
cinismo, le pareca La masacre de Texas, una carnicera
sin pies ni cabeza. Pero se era el pas que yo vea.
Adems, la publicacin de El buscador de cabezas
estuvo provista, aparte de por su calidad literaria, por
la serendipia, cierto?
Todo se resolvi por un golpe de fortuna. Julio Ortega,
un investigador de la Universidad de Brown, organiz en
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la Feria Internacional del Libro de Guadalajara un ciclo por all, caray, ese mundo me es ajeno. Rulfo me parece una cantidad importante de obras de Alejo Carpentier, de
que se llamaba Novsimos, al que invitaba escritores maravilloso pero tan cercano como puede ser Tolsti, no Fuentes, a Garca Mrquez, entre tantos ms. A la vez,
inditos, o con pocas publicaciones a cuestas, o inclusive me habla de m mismo sino de cosas fascinantes, porque encontr mi propio canon en tipos que me topaba, aqu
algunos que tenan varias pero no eran tan conocidos. En lo suyo es gran literatura, pero no personales. No siento y all, y me volaban la cabeza: Borges, Fonseca, Amis,
2004 me invit a participar, y en la mesa estaban adems peculiar cercana con Rulfo o Arreola, que de alguna ma- Vian, Fogwill, Roth.
Jorge Carrin, Edmundo Paz Soldn e Ivn Thays. Hubo nera han sido, junto con Yez, la divina trinidad de las
una buena charla. Uno de los presentes entre el pblico letras jaliscienses. Puedo decir que me parecen escritores Ahora que sabemos que ests alejado de esta figura
era lvaro Enrigue, el narrador, en aquel entonces editor esplndidos, claro.
del escritor solemne, pueden ser curiosas las formas
del Fondo de Cultura Econmica. Al da siguiente pas
en que te imaginan tus lectores escribiendo, quiz no
por el stand del FCE y les dej un demo de mi libro para Alguna vez te escuch decir que te sentas ms cercano como lo hacen o hacan muchos autores, levantndose
que se lo entregaran a Ricardo Chvez Castaeda, un a la idea de ser un artesano de la palabra que a un es- de madrugada, bajo condiciones caprichosas de silenautor muy generoso que se ofreci a leerlo, pero por error critor, que deseabas que lo que hacas tuviera utilidad. cio, buscando la inspiracin. Cmo son tus procesos
el encargado termin entregndoselo a lvaro, quien me Cmo es esto?
de escritura?
ubicaba slo por la mesa, se qued con el demo y se lo
Nunca he querido ser escritor. Lo que quiero es esGran parte de nima, una novela humorstica que
ley en el vuelo de regreso a la ciudad de Mxico. Le cribir, que es diferente. Nunca admir a los escritores escrib sobre la muerte de un amigo, pero tambin sobre
gust y tom como una especie de cruzada personal que como personajes y la figura del escritor como lder social las guerritas entre creadores, se escribi a la hora de la
fuera publicado. Convenci al editor Andrs Ramrez y la verdad es que me da una flojera espantosa; inclusive, comida. Lo que haca era esto: me cocinaba algo y me
el libro sali en Joaqun Mortiz. Fue una cosa curiosa particularizando, la figura del literato, la de hombre de sentaba a darle. Fue avanzando tortuosamente, recuerdo
porque, aunque se siguen publicando libros con el sello letras, la verdad es que no es lo mo. Y no por alguna clase largas sesiones de correccin. Adems, por el trabajo, viade Joaqun Mortiz, a menos que me equivoque mi novela de desdn, sino al contrario, por el respeto que tengo por jaba con frecuencia. Me llevaba la computadora y escriba
fue de los ltimos libros de la Serie del Volador. Una co- la literatura. Un hombre de letras es Jos Emilio Pacheco, en las esperas del aeropuerto, en las noches de hotel, releccin ilustre que comenz con Octavio
visando el manuscrito. El proceso ha sido
Paz y Carlos Fuentes y a la que me toc
distinto en los libros anteriores, pero nienterrar con El buscador de cabezas.
ma fue un camino accidentado, escriba
El periodismo me ayud a tener una perspectiva ms amplia
en los huecos que me dejaban el empleo,
que la de alguien que se limita a tomar el camin, se va a
El ejercicio periodstico es muy notorio
mi familia Mis hijas eran entonces peen tu biografa. Cmo percibes en requeas y tenan necesidades de atencin,
un bar y basa lo que piensa en lo que platica con los cuates;
trospectiva esta experiencia ahora que
convivencia, crianza. En cambio, a La
el periodismo me ayud a tener una perspectiva clara, casi
te dedicas por completo a la escritura?
fila india le dediqu ms tiempo que
hiperrealista, de personajes pblicos y movimientos sociales.
Mi primer oficio fue el periodismo y
a todos mis libros anteriores. Se escribi
ms especficamente la edicin. Soy un
en un momento en que ya poda disponer
editor de peridicos ms que un reportero.
de mis horarios, haba renunciado a un
Cuando se habla de un periodista, uno tiende a pensar un escritor, traductor y erudito. Tengo siete mil libros y los trabajo y tom otro menos exigente, inclusive haba das
en el intrpido reportero que levanta la mano ante el he ledo todos y varias veces, no los acumulo nada ms; en que trabajaba en la novela las ocho horas diarias de un
funcionario, pero la realidad es que yo he sido un animal pero siempre he tenido esa suerte de relacin, desde mi oficinista. Escribir, corregir, darme el lujo de no avanzar
de redaccin, de esos que estn a deshoras cerrando edi- punto de vista, informal con la escritura. Nunca quise ser ms sino hasta dejar la frase como quera. Me parece que
cin, trabajando con agencias, ajustando y cortando, o escritor de nio o de adolescente, quise ser msico, pero parte de lo que la crtica distingui como madurez en la
comportndome, en todo caso, como el torturador de los no tengo la habilidad. An toco la batera con los amigos, novela tiene que ver con el hecho de que le dediqu una
reporteros. El que dice: Esto no se entiende, Te falta palomeo, pero ya; en el fondo, lo que me hubiera gustado cantidad de trabajo articulado que no pude dedicar a otras.
otra entrevista, Ponte a leer. Quiz por ello conservo habra sido jugar como centro delantero de las Chivas, lo Ahora escribo temprano por la maana, trabajo todo el da,
menos amigos entre los reporteros, era un poco cabrn cual sin duda es ms interesante que ser un hombre de al siguiente reviso y as. Con mayor planeacin.
con ellos. Pero fue el periodismo donde me forj, ms letras. Le y escrib desde muy pequeo. En casa, durante
mucho tiempo no haba televisin, entonces lo que hice Habiendo padecido alguna vez, como t dices, el
que en la escuela.
toda la vida fue leer muchsimo. Comenc a escribir por- circuito malvolo de los dictmenes, qu percepcin
Hablando de escuelas, no se percibe en ti una for- que era una diversin y durante mucho tiempo la simple tienes del mundo editorial en Mxico?
Muchos editores no leen lo que deben y no hacen un
macin literaria acadmica, qu idea tienes de este diversin fue la verdad autoevidente detrs de mi escritura. Obviamente, he llegado al punto en que tengo una trabajo de scouting para buscar autores sino que esperan
mundo academicista?
Cuando me invitan a dar charlas o talleres en escuelas conciencia ms amplia del asunto y otras motivaciones, a ver a quin les recomiendan los cuates. Se comportan
o universidades lo hago con pesar. Estoy por dar clases en pero durante muchos aos escribir era slo diversin, me como el seor de la ventanilla en una oficina pblica.
un centro de creacin literaria de educacin libre (Morelli, pareca entretenido y no tena idea de ir ms all.
Quiz eso haya ido cambiando un poco con la aparicin
en Guadalajara), un proyecto nuevo, interesante, que se
de editoriales jvenes, independientes y fuertes; y la perinspira en modelos como Holden, la escuela libre de Ales- Es decir que no fuiste un joven, como muchos, inmis- sistencia de gente como Martn Solares o Andrs Ramrez,
sandro Baricco, donde profesores y alumnos se comportan cuido en asuntos y formaciones literarias?
que han tomado la edicin en serio; sin embargo, cuando
como grupos de discusin, con programas flexibles que
No fui de esos adolescentes que arman revistas. Llegu comenc en esto lo que vea en las grandes editoriales era
tratan de crear un espacio de gozo para el estudiante ms a participar en una, muy underground, que supongo nunca una dejadez permanente: el privilegio, la recomendacin,
que de asestar obligaciones. Soy enemigo de las aulas en lleg a leer ms que un puado de iniciados. Mi hermano el ser el cuate de fulanito o zutanito era lo que abra las
cuestiones literarias porque he tenido una gran cantidad de estudi Letras y eso tuvo una influencia en m, pero yo puertas.
maestros zopencos, como los que se topa todo el mundo; veget en las escuelas, las sufr hasta que ingres a un
tuve uno que era escritor pero en algn momento me dijo: diario y comenc mi carrera en los peridicos. Pero, como Hoy en da parece que el no ser un escritor radicado en
La literatura es muy fcil, slo tienes que ir y preguntarle te deca, mi hermano estudi Letras y me le bsicamente el centro del pas ya no es un problema, pero durante
a tu abuelita las historias de su pueblo del sur de Jalisco todo lo que l ley, lo entendiera a plenitud, a medias o mucho tiempo se perciba que estar fuera del Distrito
o Los Altos y luego vienes y las escribes. Slo que mi en ningn punto. Era un adolescente que lea a Roland Federal te condenaba al desconocimiento. Te pes
abuelita no era del sur de Jalisco, sino que haba nacido Barthes, a Foucault, entre otras cosas, y se le envenenaba radicar en Guadalajara para emerger como escritor?
en Espaa, en mitad de la guerra de Marruecos, y luego la mente; tambin segu su programa de lecturas clsicas y
No creo que haya pesado el hecho de ser de Guadalaestuvo en la guerra civil, y sus historias no tenan nada del Boom. Mi hermano iba dejando los libros que cursaba jara, sino ms bien que la gente no tena la menor idea de
que ver con el sur de Jalisco. Ni siquiera he puesto un pie y yo los agarraba enseguida, recuerdo haber pasado por quin era yo; porque nunca tuve las becas del Fonca, fui
Central
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el eterno perdedor de las becas del Fonca. Fui finalista del que la lees y tienes el gusto de decir: Entiendo un poco que fuera para sobrevivir. Y sobrevivir es honrar millones
premio de novela Herralde con un proyecto que haba per- lo que habla y me gusta. Hay dos o tres autores alrede- de aos de genealoga, un milln de guerras, un milln
dido la beca, la perd incluso despus de lo del Herralde, y dor de mi edad, o a los que les llevo algunos aos, que de malaventuras.
nunca me la dieron. Ahora formo parte del Sistema Nacio- han escrito cosas valiosas y tengo la conviccin de que
nal de Creadores del Arte. Confieso que me encanta leer a van a hacer cosas todava ms importantes. Yuri Herrera, En Mjico, como ya lo comentas, hablas de dos realos que reniegan de que no les dan la beca del SNCA, que Miklos, Nettel, Cabral, Fernanda Melchor, Espartaco, lidades que te son cercanas, dos elementos aparentees mucho mayor, cuando fueron 16 veces del Fonca pero Carlos Velzquez, Monge, Mesa. Muchos otros.
mente tan antagnicos pero que se tocan en un punto
se quedaron con los dos mismos libros matangas y siguen,
como una especie de efecto mariposa, donde un hecho
como si tuvieran 20 aos, metiendo textos en antologas Mjico, tu nueva novela, es una obra desde mi pers- afecta al otro. Uno de ellos, como ya lo decas, es la
y circulando los mismos cuentos matangas. Muchos de pectiva ambiciosa, donde haces mltiples conexiones crisis del Mxico actual. En tu novela est esa carga de
ellos son slo unos mimados: yo me parta la madre en entre realidad y literatura. Por ejemplo, en ella se crisis traducida en narrativa, la posibilidad de leernos
las redacciones mientras ellos iban de beca en beca y de notan muchas influencias, adems de una identidad y ver realmente lo que somos.
residencia en residencia. Francamente me da gusto que marcada por lo espaol y lo mexicano.
He tratado de romper y abandonar lo que hice antes.
estn en el olvido porque no escriban nada entonces, no
Mjico es el hbrido de un lenguaje mexicano con No quiero ser el tipo que escribi Recursos humanos,
escriben nada ahora y no escribirn nada nunca.
otro libresco y que recupera parte del lenguaje familiar, que es una comedia negra sobre el odio y la lucha de clases
Volviendo a la pregunta, lo que es muy difcil es que da un resultado curioso, como si fuera un espaol graciosa, pero que ni agota el tema ni me agota a m. La
aparecerse de la nada. Despus, a medida de que he ido pospeninsular. Es una novela permeada por las lecturas de supervivencia cotidiana en Mxico se siente amenazada
conociendo el mundo editorial, tambin aprend que hay los espaoles que poblaban las bibliotecas de mis abuelos cada da, en el punto en el que veo las cosas. Y eso hace
editores abrumados por la cantidad de gente que les enva y mi madre. Llegu un poco tarde a los mexicanos porque que todos, de un modo u otros, tengamos una preocupamanuscritos. No hay un editor que tenga la varita mgi- los que dominaban en los estantes de mis abuelos y mi cin, que me parece lgica, por la cantidad de homicidios
ca. S, fue complicado publicar en ese primer momento, madre eran espaoles. All estaban Cervantes, Gngora, violentos, secuestros, desapariciones forzadas, por los
adems, porque tena muy claro en qu
abusos y la corrupcin a gran escala. Todo
sellos quera aparecer. Me interesaba Joaesto supera ampliamente cualquier grado
qun Mortiz, en donde apareci la primera
de tolerancia. Desde hace tiempo me paMe parece que la escritura es sobre todo un ejercicio de
novela de Herbert, la de Isa Moreno, una
rece que la crisis dej de ser opinable, no
hiperconsciencia, de integrar la reflexin, el lenguaje, la
buena antologa de narradores jvenes
es cosa de percepcin. Hay que ser imbcil
Era un sello que tena un catlogo imporimaginacin y la observacin de la sociedad como un conjunto para decir que las cosas no estn mal. Y,
tante, haba publicado a Paz, Fuentes, Ibarliterariamente, lo confieso, no he podido
y a un grado extremo en el que devela todo aquello que, con
gengoitia, Fernando Bentez, Elizondo,
desarrollar la indiferencia o el autismo
ojos entornados o distradamente, no notamos
Garca Ponce; tena un peso en la literatura
necesarios para escribir sobre Australia o
mexicana que ahora, desafortunadamente,
New Hampshire. A la vez, me parece que
se ha desteido.
Mjico es una novela distinta a las que
Quevedo, Len Felipe, Machado, Unamuno, Jardiel se estn publicando sobre la violencia en el pas, porque
Me da la impresin de que el poder de tu escritura Poncela, entre otros. Cuando le a Ibargengoitia, a los no slo aborda un problema de la actualidad mexicana,
es tal que has podido lograr una independencia ge- quince aos, me descubri todo un continente literario sino narra una serie de historias que hablan de problemas
neracional, una imposibilidad de encasillamiento en que era el espaol mexicano. Mjico me dej ms de otras latitudes, como la Espaa de mis abuelos y mi
grupos, conceptos literarios o generaciones de escri- convencido que nunca de mi mexicanidad, hbrida si madre, y que me llaman porque tambin forman parte de
tores. Lo percibes as? Te sientes parte de alguna se quiere y teida de peninsularidad, pero precisamente mi biografa.
generacin?
por ello bastante mexicana. Slo me siento vagamente
No me siento parte de ninguna generacin porque no espaol cuando miro los mundiales de futbol. Y eso si La lectura de Mjico da la sensacin de un ejercicio
entiendo las generaciones literarias como agrupaciones Mxico no est en la cancha.
preciso de escritura, de una conciencia perfecta del
arbitrarias de gente nacida en los mismos aos, sino como
lenguaje. Las estrategias de tu novela proyectan, al
agrupaciones de autores que comparten entre s otras Tu nueva obra es un despliegue creativo impresionante estilo de Ibargengoitia, realidades que all estn pero
cosas. Si hablamos de la Generacin del 27 espaola, que retrata situaciones poltico-sociales muy especfi- que nos negamos a ver, es como si al lector le quitaras
la generacin de los Siete Sabios en Mxico o los Con- cas desde una visin muy focalizada y desde crono- esa venda de los ojos que le impide percibir la realidad
temporneos, son grupos que comparten caractersticas logas distintas, me parece que stas toman sentido poltico-social, pero tambin la verdad humana en la
de edad, s, pero que a la vez discutieron y compartan cuando nos damos cuenta de que para los personajes que vive.
un mnimo de puntos en una potica comn, y eso me hay una necesidad de seguir existiendo.
Me parece que la escritura es sobre todo un ejercicio de
parece que no lo tengo con nadie. Siento alguna cercana
En Mjico hay un juego de espejos entre dos crisis, hiperconsciencia, de integrar la reflexin, el lenguaje, la
con ciertos elementos o tengo intereses como lector por dos situaciones lmite como la Espaa en los aos veinte imaginacin y la observacin de la sociedad como un conalgunas cosas que hacen mis contemporneos, pero nunca y treinta del siglo pasado, y la de Mxico de unos aos junto y a un grado extremo en el que devela todo aquello
me he sentado a discutir un plan de accin con nadie ni a la fecha. El fondo es que una y otra pocas obligaron que, con ojos entornados o distradamente, no notamos,
lo hara, en lo absoluto. Si pienso en Villaurrutia, Novo, y obligan a la gente a recurrir a lo que sea, incluso al pero se ha convertido en parte de la vida cotidiana. Creo
Cuesta, son escritores importantes con obras propias y crimen, para sobrevivir y cumplir la funcin biolgica que esa es una de las funciones de la escritura, que quien
caractersticas pero que funcionaron de alguna manera esencial de un organismo vivo, que es persistir a travs lea se diga: Cierto, esto pasa, esto es. Esa sensacin,
tambin como una comunidad y crearon en colectivo a de sus descendientes.
esa imagen, esa visin que hace sentido; como si a quien
travs de la revista Contemporneos y, al mismo tiempo,
Planteo a los personajes de esta novela como gene- lee le retiraran las gafas de la cotidianidad, de la inercia
con sus propias trayectorias, proponiendo una serie de radores biolgicos: padres, hermanos, hijos, militantes y de la vida diaria y la inercia del lenguaje diario El
cosas y rechazando otras.
ciudadanos, pero tambin como criminales que buscan lenguaje, el gran camuflador y ocultador, el creador de
Entiendo el trabajo literario como algo absolutamente perdurar, incluso a travs de la renuncia a la identidad esa historia del Mxico clido, el pas en el que todo el
individual, como una postura singular. Adems, si me colectiva, y que han logrado sobrevivir a cualquier cos- mundo es bienvenido. Pero no: adems est el Mxico
dicen que un escritor se parece a m, me alarmo, porque to. Toda persona viva, en este momento, proviene de incapaz de entender la otredad de los centroamericanos
escribo como consecuencia de una serie de reflexiones, una lnea que, en retrospectiva, llega hasta el da en que o de los mismos espaoles. Para algunos, los espaoles
experiencias y decisiones propias y me espantara llegar a salieron arrastrndose del agua los primeros organismos son detestables pero a la vez se afanan en aportarle a
compartirlas con otras personas ms all de cierto grado. terrestres. Todos, hasta el momento de morir, somos parte su familia ese capital colonial de clase o de raza tan
Desde luego que hay gente con la que sientes cercana, de lneas exitosas de seres que tuvieron que recurrir a lo importante para el clasismo mexicano. Como dice algn
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punto del libro: los mexicanos odian a los espaoles y
slo les gustan para casarse con sus hijas.
Una caracterstica sustancial de tu novela es la construccin de personajes, individuos con historias, con
gnesis claras, que reaccionan naturalmente, sin el
artificio que a veces provee la literatura. Logras dotar
a Mjico de personajes que rompen moldes y estereotipos, pero a su vez que son verosmiles.
Cuando voy por la calle trato de reconocer historias.
Porque no se trata de descubrir sino de reconocer semillas de historias. No es que escuche algo que sucedi
y venga y transcriba. Es un proceso complejo porque
implica tambin mis ideas, percepciones y reflexiones y
el trabajo con el lenguaje, que es primordial. Entonces,
la observacin es uno de los elementos, claro, pero no el
nico. Por ejemplo, si un personaje es el ayudante de un
matn sindical (como sucede en Mjico) y, a su vez, es
una especie de matoncete, no quiero que se le vea como un
actor secundario. Me gusta la ilusin de una congruencia
profunda en los personajes. Ese personaje en la novela,
que se llama el Concho, por ejemplo, rinde culto al poder,
es un matn pero es vctima del poder y tambin esbirro
del poder, y por lo tanto, desarrolla por l una suerte de
pasin, le gusta sentirse poderoso y, por otro lado, en
ocasiones disfruta ser dbil. Me es importante que los
personajes no sean acartonados, ni simples sombras, sino
que estn cimentados.
Te preocupa cmo recibirn los lectores y la crtica
tu nueva novela?, sobre todo porque llegaste a decir
que tal vez no sera bien vista por algunas personas.
No tengo temor de cmo recibirn Mjico sus lectores porque la experiencia de cada cual es diferente y, creo,
intransmisible. Ojal les sea un paseo interesante. A m la
novela me encanta, qued como quera, hice lo mejor que
poda hacer y no pudo quedar de otra manera. Respecto
a la forma en que los lectores mexicanos se acercarn al
libro por su temtica, me queda claro que en Mxico el
tema de Espaa es algo que levanta ampolla. Hay gente
que no ha visto un espaol en la vida pero los odia a
todos porque en la escuela aprendi sobre la Conquista
y eso es inevitable, est en el ADN del pas. Crec con
esa incomodidad magnificada por el hecho de ser hijo de
una espaola adorable y terca que no se nacionaliz en
70 aos de vivir ac y muri ceceando como una reina.
Por otro lado, la novela puede ser incmoda para ciertas
personas que tienen una visin idealizada de la repblica
y el exilio espaoles, como si hubieran venido elfos del
otro lado del mar para ilustrar al pueblo mexicano con su
bondad y sus prcticas democrticas
en un escenario de profundas enemistades y traiciones
internas, una segunda suerte de guerra civil dentro del
bando republicano, entre comunistas y anarquistas, republicanos y demcratas, moderados y radicales. Espaa era
un pas en que haba miseria, violencia, injusticia, y que,
en cierto sentido, atraves momentos tan terribles en su
propia escala e historia como los que atraviesa Mxico
actualmente.
Me parece que es un libro que muestra un lado ms
crudo y menos fotognico de la Repblica Espaola y del
exilio, que estuvieron carcomidos por esos conflictos y
mezquindades, por esas luchas de poder. Claro, el franquismo fue terrible, fascista, reaccionario, ultraderechista,
ultracatlico, s, por supuesto. Pero del otro lado no haba
solamente ngeles, sino que tambin se cobijaron una
serie de barbaridades. No tuve que hacer un esfuerzo
inaudito para encontrarme esa visin de la guerra civil
espaola: creo que es coherente con la que aprend de mis
abuelos, mis tos y mi madre, que padecieron la guerra y
parte de la posguerra y me parece preciosa: la visin de
la gente de a pie, equidistante de los hroes y los villanos.
Los sobrevivientes.
La Espaa que aparece en Mjico es muy particular
y proviene, desde mi perspectiva, de una visin poco
abordada. Es as?
En realidad, el hundimiento de la segunda Repblica
Espaola, que sucede a partir de la guerra civil, se da
Jaime Garba (Zamora, Michoacn, 1984). Psiclogo, editor y
coordinador de literatura del Centro Regional de las Artes de Michoacn.
Es columnista en Playboy Mxico y profesor de escritura creativa en la
UNAM (campus Jiquilpan) y en la Universidad Pedaggica Nacional en
Zamora.
Relato
25
Fotografa: [Link]
Mjico
Por Antonio Ortuo
Una playa de Veracruz, 1946
l abrir los ojos tuvo que ver al gordo. Enrojecido
por el sol sala de las aguas, chorreante como un
Neptuno, una capa de pelo cano, hirsuto, recubrindole el cuerpo y afendole brazos y espalda. El calzn de bao negro no lograba contenerle el blando animal
del abdomen. Lo escoltaban dos muchachas sonrientes;
el gordo les haca afirmaciones tajantes, inaudibles a la
distancia: las muchachas aplaudan. El da en la playa era
clido y ventoso, ideal para los baistas. Infernal.
Pero si ah est el rey del exilio! gru Mara y
lanz al gordo la mirada ms rencorosa de su arsenal.
El hijo de puta! Lo ves, Yago? Nuestro rey. Mralo!
Yago debi contorsionarse, arrastrndose sobre la
pierna medio intil y seca, para obedecer a su esposa.
Mir a don Indalecio Prieto, honorable presidente de la
Junta de Ayuda a los Republicanos Espaoles, con el
tibio asombro de quien ve materializarse un retrato del
peridico. Le pareci ms hinchado que en los ltimos
cromos que haba visto de l, mucho tiempo atrs, en
un ABC.
Y qu importa.
Volvi a recostarse y ocult el rostro en la toalla. Prefera mirar las piernas de su esposa o el cielo antes que
el vientre invencible de don Indalecio. O, mejor: mirar
nada, pensar nada, escuchar el redoble de olas grasientas
y dormir al sol.
Los nios se haban fijado en el gordo, quien, ahora,
pona los brazos en jarras e infliga algn bondadoso
reclamo a sus acompaantes. Lo sealaron. Mara les
orden que regresaran a la sombra del toldo: les estaba
prohibido acercarse al agua hasta que no hubieran pasado
tres horas desde el desayuno y el decreto tena apenas
veinte minutos de promulgado.
Deberas ir sugiri ella. Dile algo. In-vn-ta-le,
Yago. Dile que eres gente de Franco y vers que se caga
Dile que su Junta de mierda no hizo nada por nadie, que
no ha sido para darnos una puta lata de leche la rabia
le detuvo la voz.
Y una mierda de Franco, quiso replicar Yago. La
pereza lo contuvo. No le hablara a don Indalecio. Para
qu. Pero tampoco dormira: Mara no iba a permitirlo.
Se tall el rostro contra la toalla alquilada y se puso de
pie con dificultad. La cojera, siempre la cojera. Se encim
la camisa y el sombrero de paja que haba comprado la
maana anterior al llegar a Veracruz.
A caminar les dijo a los nios.
Mara se recost en la toalla, crispada estatua, y estir
las piernas. Los dej ir.
Sus piernas, pens Yago. Por sus piernas nos jodieron
los fascistas de mierda y los comunistas de mierda, los
franceses hijos de puta y los tipos del barco, todos los
locos en Espaa, Santo Domingo y Mjico. Por ellas, el
hambre y la metralla que me arruin. Pero, quiz, de no
ser por sus piernas habra sucedido algo peor y estara
muerto, sepultado bajo dos metros de jodida tierra. All
est, echada, como Helena de Troya: el cuerpo tibio por
el que hui de la guerra.
Yago tom a la nia del hombro y se apoy en ella
a modo de bastn. Al nio lo dej trotar por delante,
como un perrito que paseara. Era domingo y decenas
de baistas haban desnudado sus cuerpos al sol. Carnes
en exhibicin, s, pero con el recato propio de la moral
mejicana.
Debieron esquivarlos en un zigzag cansino, secuela
de la maldita cojera, porque los nios queran acercarse
al agua. Pero permitir que se mojaran los pies significaba
alejarse de la mirada de Mara o enfrentar su ira. La playa
estaba abarrotada, sucia, el olor a pescado revolva el
estmago. A Yago no le gustaba el mar ni saba nadar. La
ltima vez que haba tenido el agua hasta el cuello fue en
mitad de una escapatoria. Una ms. El agua le traa mala
suerte. Siempre. Mala suerte, psima.
Tard en reconocer al tipo.
Yaca a la sombra de un toldo, camisa de manga corta,
como exiga el protocolo del sol, pantalones de calle y
zapatos. Fumaba y lo miraba sin comodidad. Y sin pausa.
Rubio y mal rasurado, con el aire rapaz de siempre, Benjamn Lara jugueteaba con una pistola, armado incluso en
aquella improbable playa de Veracruz.
Yago alcanz toscamente a los nios y los retuvo. Fue
una torpeza: ellos notaron su temor y se alarmaron. Lara
se puso en pie con cansancio. Se guard la pistola en los
pantalones con alguna flema, como quien se enfunda el
miembro luego de orinar. Yago jal a los nios hacia su
espalda, las piernas bien abiertas para evitar que algo repentino los atacara. Como si pudiera, el cojito, protegerlos
de lo que fuera.
Qu tal.
Lara increpaba con la mirada. Los ojos limpios. La
quijada en reposo. Un vestigio de labios, otro de barba
en las mejillas.
Y t eres el que cuida a Prieto o qu. No ests ya
con los comunistas? respondi l.
Lara inclin la cabeza para asentir y luego se encogi
de hombros. Haba estado con mucha gente antes y estara
con mucha ms, declar. A unas docenas de pasos, Indalecio Prieto, el honorable presidente de la Junta de Ayuda
a Republicanos Espaoles, saludaba a una pareja de vera-
cruzanos sonrientes, mofletudos como l, rodeados todos
por unos espaolitos asilados, esculidos y mugrosos.
Y qu sabes de tu hermano, dime? Lara dej que
el cigarro le colgara del labio inferior con el aire canalla
que procuraba.
Nada. T?
Por respuesta, un bufido que haba que entender como
risa.
Y qu coo voy a saber. Que se rob el oro que
llevbamos a Barcelona y que, si llegamos a verlo, le
metemos dos tiros.
Ya. Pues eso s yo.
Yago supo que los nios comenzaran a asustarse de
verdad si prolongaba el encuentro. Los hizo caminar y se
acerc a la vez a Lara, sostenindole la mirada para que
no tuviera tiempo de fijarse en ellos.
Lo saludo, si lo veo.
Claro. Y a la parienta, recuerdos, eh?
Las sombras alargadas en la arena: espadas entrecruzadas.
Yago arre a los nios y se alej. Caminara unos
metros y luego girara en redondo para buscar a la Mara.
Mejor irse antes de que su enemigo se desembarazara del
honorable don Indalecio y tratara de seguirlos. Lo urgente
era dejar atrs al tipo, su silueta armada. Pero haba vuelto
a la sombra. Ni siquiera se esforz en cazarlos con la vista.
No haba que ser un genio para averiguar que sonrea.
Un pjaro, pequeo y desplumado, cruz el cielo y
se pos en mitad de la playa. Yago se afan en desandar
el camino. La cojera, la pierna demasiado lenta para defender a nadie. A unos pasos de
la Mara se atrevi a observar a
los nios: cuatro ojos redondos le
devolvieron la mirada.
Es Lara. El de Madrid la
nia ya tena edad suficiente para
recordar la historia, mil veces referida.
Mara los esperaba, de pie.
Haba empacado las cosas y devuelto las toallas a la caseta, lista
para la escapatoria. Su mirada era
aguda, decididamente.
Antonio Ortuo (Zapopan, 1976) es autor de los libros de cuentos
El jardn japons (2006), La Seora Rojo (2010) y Agua
corriente (2015) y de las novelas El buscador de cabezas
(2006), Recursos humanos (2007), nima (2011), La fila india
(2013) y Mjico (2015).
26
No me has vencido
Por Jaime Mesa
uando le dijeron a Bitten Dana que pasara 26
horas en aquel tren, recorriendo los mil 675 kilmetros de Cape Town a Johannesburgo, sujet
su backpack con la computadora y supo que la seleccin
final de pelculas para celebrar su cumpleaos tena un
margen generoso: las de 1984, pero las de 1984 que ms
le gustaran.
Bitten Dana tena escrita la lista en una hoja en blanco
y durante el vuelo de avin la examin varias veces. Quera tener una seleccin equilibrada para el da de su cumpleaos: 8 de mayo. Tuvo dudas todo el tiempo. Durante la
semana anterior haba bajado a su computadora la primera
parte. No las haba visto. Y su plan era elegirlas durante
el vuelo y quedarse con ellas. Mientras seleccionaba,
resolvi un problema de ego y se envalenton: durante
1977 (ao de nacimiento del Seor) se haban estrenado
2,784 pelculas. Pero, en 1984 (su ao), se haban estrenado 3,233. Tuvo la idea de ver una seleccin de cintas
realizadas en 1977 como venganza. En un principio, la
cantidad de pelculas de su ao ganaba, pero al analizar
de cerca slo el estreno de Star Wars a New hope daba
seales del desequilibrio. Lo dems (muy 1984), aunque
demasiado popular, se identificaba ms con ella. Lo repiti
una vez ms, ya casi era su mantra: el problema es que
cuando nac se estren Los Muppets toman Nueva York,
cuando t naciste estuvo el Episodio IV.
Pero durante este viaje slo habra 1984.
La seleccin final fue: Paris, Texas; Terminator;
Ghostbusters; Pasaje a la India; Extraos en el paraso;
Indiana Jones y el templo de la perdicin; The Muppets
Take Manhattan; y, como broche de oro, This is Spinal Tap.
La impresin del Tren Azul, con esas tres franjas en
forma de v en una de las dos locomotoras, que arrastraran los diecisis vagones, inspir en Dana la idea de que
participaba en un detrs de cmaras de Viaje a Darjeeling de Anderson. Imagin que la ayudaban a subir una
docena de maletas, que una camarera le llevaba t a la
suite y le sembraba la tikka en la frente. Pero aqu todo
era distinto. Si la India era desolada y folclrica, Cape
Town era como la vista de cualquier ciudad pequea de
Estados Unidos. En la estacin de trenes haba un orden
nervioso, pero justo al subir, todo cambiaba hacia un
tono ceremonioso en el ingls y en las maneras de los
trabajadores. Cuando la llevaron a su espacio, una suite
acogedora y bien decorada, record esa pequea tragedia
de que ste, el nico viaje importante que haba hecho,
se lo financiaba su padre: aquel ente que vea poco y
con el que tena una relacin ms bien mercantil. Lleg
a pedirle un poco de dinero para unas vacaciones y sali
con varias promesas que se cumplieron dos das despus
cuando la asistente de su padre le habl para darle los
datos de confirmacin del avin, el tren y consejos de
seguridad en su visita a Sudfrica. No le haba dado
dinero. Slo esas estpidas reservaciones. Ni siquiera
fue al aeropuerto a despedirla.
El trato generoso de los trabajadores del Tren Azul
tena que ver con el alto costo del pasaje, y que todos
saban que la lista de espera para hacer ese recorrido monumental atravesando ese pas era de seis meses. El padre
de Dana tena influencias, siempre las haba tenido. As
que ah estaba l, como cuando manejaba su coche ltimo modelo, vea su pantalla enorme de plasma, o tantos
objetos con los que, a la manera clsica, el padre trataba
de suplir su ausencia. A veces se senta incmoda. En esto
era especialista el Seor, en hacerle notar, sin recriminaciones, que ella no era pueblo o banda como sola
etiquetarse. Haba pasado dos aos en Boston estudiando
en una academia de foto; Pars lo conoca desde los doce
aos, y siempre traa en la backpack pelculas, discos y
aparatos nuevos. Era esa clase de hijo que no tiene mucho
dinero en la bolsa, pero que es cobijada por la comodidad
que proveen sus padres.
No hubo camarera que le ofreciera t, as que Dana
puso su maleta en un rincn, revis el bao y los compartimentos (dese encontrar una Biblia en alguno), y se
sent a ver cmo arrancaba el tren. Vio a familias alzando
la mano, a una mujer triste y a un hombre alegre que
lloraba. Haba nios, jvenes. No vio a ningn anciano
y eso la extra.
Estaba cansada. Haban sido catorce o quince horas en
avin, con dos escalas (mucha cerveza en el aeropuerto
de Lima; y esa escena abrumadora de desinfectar a los
pasajeros en Ro de Janeiro), y slo un da de descanso en
Cape Town. Aquella ciudad, casi, turstica le haba gustado a medias. Con lo que le haba contado el maletero del
hotel tena suficiente: fundada por la Dutch East India Co.
(oh, Wes Anderson) para abastecer a sus barcos a su paso
hacia el Cabo de Buena Esperanza. Lo dems lo conoci
en dos caminatas largas. Una la ocup, lo necesitaba y
ninguno de sus amigos se lo perdonara, para llegar hasta
el estadio de futbol que fue sede del mundial anterior,
hermoso por su ubicacin entre el mar y las montaas; y
la segunda, para buscar cerveza y comida. No hubo muchos rasgos que la sorprendieran. Aunque no saba nada
de Sudfrica (quiz el nombre de Nelson Mandela y que
haba negros y blancos por igual) pareca que todo eso ya
lo haba visto. Protest, eso s, cuando en un restaurante
de comida rpida, hicieron esperar a quince negros de la
fila para atenderla a ella. Y trat de grabar con su celular
aquellos chasquidos de la lengua (de los bosquimanos, le
dijo Alberto Chimal en Twitter despus) ms extrao del
que haba tenido noticia en toda su vida. Sin embargo, el
veredicto haba sido triste y rudimentario. Que llegaran a
Cape Town los adultos contemporneos a disfrutar esa
ciudad curiosa y como de Disneyland.
Bitten Dana tom cuatro o cinco fotografas interesantes y lo dems le pareci aburrido y predecible. Ni
siquiera, aunque lo intent, pudo comer cocodrilo o antlope como le haba sugerido algn turista en el aeropuerto.
El hotel tambin era Gran Turismo y le pareci inverosmil que la trataran como a una rockstar. De cualquier
forma, gracias a esa espectacular conexin a internet del
hotel logr bajar tres pelculas que le hacan falta para la
seleccin final.
Su despedida de esa fugaz y olvidable visita fue un
gesto tierno del chef que, cuando se enter que era mexicana, intent prepararle una salsa roja, tan incomible e
inspida que a Dana le cost devolver el gesto y la sonrisa.
Cuando el tren empez a moverse Dana cerr los
ojos unos minutos para contemplarse desde otro ngulo.
Se vio ah, sola, refugiada en aquella suitetodolujo que
haba pagado su padre y por un minuto se sinti dichosa.
Luego abri los ojos y aquel estado plcido desapareci.
Desacostumbrada al mecanismo de los boleteros, si es que
an los segua habiendo, y educada en una larga tradicin
visual en las pelculas, decidi esperar una hora para sacar una de las dos botellas de ese aguardiente que haba
comprado en la periferia de Cape Town. Tena pegada
una etiqueta roja y varias frases, pens, en holands. Su
amigo el maletero, por la maana ya eran amigos, le dio
su visto bueno dicindole que uno que otro fin de semana
tambin tomaba eso. Le dijo que era fuerte y nada ms.
Eran dos litros de la bebida local, o eso le haban dicho, y
pens que sera suficiente para el camino. Si la primera se
terminaba pronto, dosificara la segunda como la persona
responsable que era.
Tom varias imgenes del paisaje: montaas espectaculares, rboles con formas raras, largos y llenos de
protuberancias que parecan codos, y decenas de casas
espaciadas con la bandera de Sudfrica en la ventana
principal. Entonces busc sus audfonos y le puso repeat
a la nica cancin que crey prudente para iniciar el
recorrido: Star Guitar de los Chemical Brothers. Fue
curioso sentir que, como Michel Gondry haba hecho en
Relato
27
Fotografa: Thinkstock
el video, todo lo que estaba all afuera era una simulacin,
una repeticin de tomas puesta nicamente para ella. Si
en aqul, Nimes y Valence eran los puntos opuestos, aqu
Cape Town y Johannesburgo jugaban un paralelismo que
le encant a Dana. La simulacin del paso del tiempo, la
simulacin de viaje.
Bitten Dana abri su computadora, una sucia y descuidada MacBook Pro, y fue directamente hasta la carpeta
de las pelculas. Ah estaban todas, sin orden, con la nica
marca cronolgica de que se haban estrenado en 1984.
Eran pelculas que haba visto cientos de veces y
que poco a poco se le iban confundiendo en la memoria.
Slo cuando volva a verlas completas encontraba la
claridad perdida de la trama y los dilogos. En su cabeza, mantenan una mezcla que siempre le haca perder
apuestas. Recordaba dilogos completos y cuando se las
adjudicaba a un cierto actor, resultaba que nunca haba
participado en aquella pelcula. Eran sombras deambulando en su mente.
Cuando se sinti un poco ms segura, abri una de las
botellas y le dio un sorbo pequeo para calar la mercanca.
Le gust, mucho, pero su amigo maletero tena razn:
era un brebaje rasposo y casi daino. Le dio dos sorbos
generosos y exclam un ahhh largo y satisfactorio.
El primer problema surgi con Paris, Texas, aunque
entenda bien el ingls, los subttulos en coreano cruzaban la pantalla como abejorros intiles. A los cinco minutos ya estaba aquel suter rojo, el pelo corto, lacio y
rubio y el televisor con pantalla azul en el lado izquierdo.
Dana admir el telfono rojo de siempre: Te molesta
si me siento?, escuch, y sigui contemplando la media
ventana con dos estrellas y la cortina roja. Por qu te
res?, lo curioso eran las manifestaciones de la memoria,
no la trama en s. Se vio a s misma entrando a aquel
motelito de las afueras de la ciudad, con uno de tantos
msicos con los que duraba dos semanas. ste era especial porque hara un disco. Record esa timidez inicial
que ni siquiera el furor del alcohol le haba quitado.
Besos, cuerpos desnudos e, incluso, media hora de jacuzzi. No recordaba el nombre, pero tena en la mente
un tatuaje hermoso que al msico le cruzaba la espalda.
se era su nombre en realidad. Con el Seor nunca fue
a un motel, pens. En la pelcula haba una suerte de
intermedio con el video de Travis y la tremendamente
daina More Than Us: But Im not really sure if its
love at all, no, not anymore, y Dana apur la botella con
dos tragos ms. Vio quince minutos ms, pero se aburri.
Ni la escena del tipo ponindole refrescos de sabores al
auto la entusiasm (no era una escena de otra pelcula?).
Adelant la imagen buscando interesarse en algo y pens que haba sido un error empezar con esa pelcula.
Tom ms de la botella y busc Terminator. Hubiera
deseado tanto nacer el ao de Terminator II, su favorita,
pero se content con la real aparicin de Sarah Connor,
la herona trgica. Cuando empez Portishead con su
Machine Gun, pens en el rostro desconsolado de
Sarah cuando, ya embarazada, se detiene a cargar gasolina en una estacin perdida en el desierto. Sarah Connor somos todas, pens Dana. Acunada contra la ventanilla sinti que tendra la misma mirada que se eleva
hacia la tormenta, metfora del da final que ya viene.
Un salvador viene a mi encuentro, escuch. Bebi ms.
No senta que deba ser salvada. Y estaba segura que la
intencin del Seor era esa. Ante los ojos de l, lo saba,
ella era un ngel cado. A veces le gustaba la idea de que
el Seor la salvara y a veces no. Jams supo por qu, al
final, le dijo llorando que vea en l la oportunidad de
cambiar, de salir a flote. Lo dijo desde el alma, pero
nunca ms volvi a pensar en ello. Pens que lo distinguira en la luz fra del da pero ahora me doy cuenta de
que soy muy egosta. Si slo pudiera ver que t me haces
cambiar. Y reconocer el veneno en mi corazn. Dana
escuchaba la cancin mientras Terminator disparaba su
arma y los Connor corran por su vida. Dnde estaba el
error del sistema con ella? Dnde haba estado el error
del sistema en su relacin con el Seor? Sentada ah lo
ignor. Ya no recordaba las escenas violentas ni los celos.
Todo le pareca, como las pelculas que empezaba a ver
un poco perturbada ya por el alcohol, algo intercambiable
a placer. Quiz si en su mente cambiara la historia, aquel
pasado doloroso, cuando viera al Seor todo sera distinto. Ambos correran a los brazos del otro. All no hay
lugar para nadie ms que me encuentre. Soy culpable por
la voz que obedezco. Demasiado atemorizada para tomar
una decisin elegida para m. Estpido y sensual Portishead, dijo Dana mientras sorba con ms ganas la
botella. Luego de otro trago le puso pausa a Terminator
y la dej atrs en la pantalla. En su mente haban pasado
slo quince minutos. Lo consider un terreno apropiado
para experimentar el orden de la secuencia. Revis el
calendario y de alguna forma ya haba cumplido aos.
Pero en Sudfrica an no. As que tena unas horas an.
Revis su correo electrnico y no encontr nada. No
haba mensajes de felicitacin ni de su familia. Se dijo
que seguramente su cumpleaos an no empezaba, estuviera ah o en su pas. Vio el calendario de nuevo y su
computadora ya marcaba el 8 de mayo. Los Ghostbusters
fueron la siguiente vctima. Se emocion porque supo
que era el tipo de pelcula para un momento as. Una
trama sencilla: bueno atrapa malo, y tres lujos para su
memoria: Bill Murray, Dan Aykroyd, Sigourney Weaver.
Grit para agradecer la posibilidad de estar viva y verlos
a los tres juntos de nuevo. Le puso pausa y busc en el
disco duro el video pattico de la pelcula para entrar en
sintona. Primero sonro con los primeros acordes de la
tonta msica de Ray Parker y luego solt una carcajada
rotunda cuando vio el escenario de muebles de nen que
28
emulaba Tron de una manera sinttica e infantil. Goz saba, tenue, sobre la almohada sin retirar el contacto con y pens fugazmente en The Verve y en UNKLE. Pero
cuando Bill Murray apareci y record a Scarlett Johann- ella: una pierna, una mano. Semen y vello pbico. Semen entonces pens en 1984 y supo que esa cancin no coinson, se sinti ella, sinti que Murray era el Seor, como y Chevy Chase dndole vueltas a un cigarro en la penl- cida, quiz era de 1998. Im gonna die in a place that
siempre lo haba sido, Ben, no, Don, no, Bob, y grit un tima escena. Qu demonios haca Chevy Chase en aquel dont know my name. Im gonna die in a space that dont
poco ms luego de beber ms de la botella. Mientras el video de los cazafantasmas? Dana recobr la compostu- hold my fame. Y las imgenes en blanco y negro le
video deca: Si ves cosas alrededor de tu cabeza, a quin ra y se propuso ver la pelcula completa porque supo que recordaron tanto aquellas fotografas que le llevaba al
vas a llamar, pens en Lost in Translation y en la la explicacin estaba ah. En algn lugar. La primera Seor que llor un poco. Se arm de valor y abri la
ingrata posibilidad de que jams podra ver la pelcula botella se estaba acabando, pero en la mente de Dana segunda botella aunque empezaba a sentir nuseas. Pero
sin pensar en el Seor. Era su historia, carajo. Entonces slo reposaba media hora a lo mucho y Paris, Texas, pens en el bao cerca, en las botellas de agua de corteChevy Chase apareci en escena, y Dana sigui atemo- majestuosa. Vio los crditos finales, o antes de eso, al sa y en las 26 horas de camino. Supo que en ese momenrizndose ante la posibilidad de que el Seor estuviera gran malvavisco cruzando la ciudad, a una Sigourney to lo mejor sera desmayarse mientras cumpla aos.
presente de esa forma en lo que ms amaba: el cine. Si Weaver de rojo, con letras enormes diciendo: hermossi- Revis el calendario y ya era 8 de mayo pero nadie la
has tenido una dosis de un extrao fantasma, a quin vas ma (todas las pelculas estaban de rojo, pens Dana), estaba felicitando en su correo electrnico. Saber la hora
a llamar, y la escena de los dos en una fiesta de japo- aterrada, pero malfica. La ide postrada sobre una mesa es hacer la cuenta regresiva del fin, pens Dana. Estaba
neses bailando aquella idiotez de Phoenix: Too Young. redonda y blanca contemplando la belleza de la ruptura segura de que era una pelcula o una cancin. La busc
Record los labios del Seor, sus ojos, aquel cuerpo que un alien beb ejerca sobre una compaera de vuelo. en internet y no hall nada. El Seor se acordara de su
enorme sobre ella, pesado, sobre ella, violento. Tom el Tantos rostros confundibles. Tantas posibilidades que son cumpleaos? En toda su soberbia pensara que por eso
telfono y pens en marcarle hasta que se dio cuenta que la misma. Los crditos seguan, pero en un recuadro al ella estaba ah? Mientras dejaba en segundo plano las
tena una eternidad que ya no saba de l, ni si segua lado estaban, nuevamente, los cazafantasmas caminando dems pelculas, puso play en esa maravilla de Indiana
conservando ese nmero. Sin embargo, tecle de memo- por Times Square mientras Bob Harris, estpido y sen- Jones y el templo de la perdicin, grit de emocin,
ria y esper en la lnea: slo escuch un cruce de cables, sual Bill Murray, abrazaba a una Scarlett Johannson bebi un poco ms y trat de concentrarse en algn digorgoteos electrnicos y silencio. En la pantalla estaban dolorosa y difana. Todo ocurra al mismo tiempo. Dana logo de Harrison Ford, pero no encontr ninguno. La
los cazafantasmas bailando en Times Square con Ray rio cuando vio que poco a poco las pausas en las pelcu- imagen al empezar estaba en zoom y tena subttulos en
Parker y Dana recuper la compostura. Sarah Connor. las haban quedado sueltas. Las cuatro, cinco, seis pan- rabe. Regres la cuenta y fue abriendo una a una las
Estpida y sensual Sarah Connor, y volvi a Terminator tallas simultneas ofrecan su trama, desde cero, o a la dems pelculas para notar que la mitad haban bajado
entonces. Vio la escena cuando el tenienmal. Lo ms extrao, al regresar con Inte, no record su nombre, con aquella
diana, es que luego de los subttulos en
El paisaje cambiaba all afuera, pero Dana contemplaba,
chaqueta verde y sensual, meta enojado
rabe empezaron a hablar en espaol de
los cilindros explosivos en una bolsa, un
Espaa y Dana sufri un poco. Entonces
sorprendida por la vida, una vez ms, para siempre, el pasaje
record la escena de la mujer cuando era
golpe con cada uno, tratando de liberar los
inaudito de imgenes que representaban otras, que daban
ofrecida a algn dios, y esa cara de satissentimientos que tena hacia Sarah. Y
faccin, mitad dolor, mitad placer, drogaluego, ella, acercndose, venciendo las
cuenta del pasado y nunca del futuro.
da, potenciada por alguna sustancia, y
barreras del tiempo y el espacio, y tomndescendiendo a la muerte del infierno. En
dole aquella mano vendada, besndolo,
atrayndolo hacia l con ternura para decirle que todo mitad, para envolverla en un atmsfera de dilogos su mente las cuatro, o cinco, o seis? pelculas corran al
estaba bien. En lugar de la escena de aquellos dos engen- confundidos y matizados por la memoria. Abri Pasaje mismo tiempo. De alguna forma todo lo que se haba
drando a John, pens en la desnudez del Seor, en la a la India, para frenar la intensidad. Saba que con esa filmado en 1984 mantena el mismo espritu: una gravemanera en que eyaculaba, en el semen sobre sus senos pelcula encontrara el tedio necesario. Record que en dad leve y un compromiso frustrado. Todo. Como ella.
llenos de pecas, y en aquel rostro masculino, cansado, alguna edad acompa a su madre a verla. De esa tarde Nadie ha visto esto desde hace cien aos, dijo Indiana,
que haba gruido haca unos minutos y que ahora repo- fatdica slo le haba quedado la impresin de cuatro Harrison, con acento espaol. Dana vio la lista y pens
horas de proyeccin, el miedo rotundo de aquella escena que no llegara al final. Estaba mareada. El paisaje, el
de mandriles (no eran mandriles) atacando a la mujer, y mismo, no le deca nada, y su cmara estaba en un rincn:
cientos de miles de aves blancas revoloteando sobre la muerta. Los Chemical Brothers seguan en algn lugar,
montura de los elefantes. No saba nada ms. Por eso la al igual que Portishead y los dems, quines eran los
haba elegido, para verla con calma y confrontar el re- dems. De manera distrada, o no, puso The Muppets take
cuerdo. Pero tan pronto aparecieron los crditos, y mien- Manhattan para que empezara a cargarse, mientras el
tras los Chemical Brothers seguan en los audfonos, dolor afloraba de manera total. Fue al bao. Se quit los
imagin aquel video interminable (era la versin de doce jeans y orin. Sentada ah, en ese excusado de metal,
minutos) y mir por la ventanilla. Todo haba cambiado, sinti que el mundo se le caa encima. El ronroneo del
el paisaje ya no era el mismo. Vio un ro, un can y ms tren, el silencio contradictorio del tumulto all afuera,
rboles que se le confundieron en la mente. Cuando del acero, de los crujidos, que no significan nada por los
empez Extraos en el paraso, la primera botella se audfonos que la haban aislado durante varias horas.
haba terminado y a Dana le costaba jalar las pantallas y Sinti el mundo de nuevo. Despus intent masturbarse
los cuadros, y dar pausa o continuar viendo alguna pel- pensando en el Seor o en cualquier otro y no pudo.
cula. En su mente reposaba un conglomerado de imge- Sinti los restos del orn escurriendo, pero su vagina
nes unvocas, pero mezcladas. No haba una sola trama. estaba seca. Meti un dedo que desplaz luego hacia su
Pero tampoco haba confusin. Su vida era la columna cltoris, pens en situaciones excitantes, en el Seor divertebral de tanto cine ingrato y olvidable. Las escenas cindole te voy a embarazar, pero no haba nada.
solamente eran disparadores de sus propios recuerdos. Entonces se incorpor. No sucumbi a esa ausencia de
Puso en otra pantalla Lonely Soul de Richard Ashcroft deseo que supo pasajera. As, sin pantalones, se subi el
Relato
bikini y fue hacia su computadora. Se puso de nuevo los
audfonos y encontr tanta tormenta que cerr los ojos
y grit de nuevo. Vio a Miss Piggy desquiciada como
vendedora de perfumera; vio la portada de un diario que
en vez de reportar un incendio publicaba una foto de la
rana Ren (Kermit, estpido y sensual Kermit) y Figaredo bajo el encabezado: Gemelos idnticos; vio a la
rana, desmemoriada, trabajando en una agencia de publicidad inventando un nico eslogan: Use este desodorante para que no apeste. Pero, sobre todo, vio y
escuch, con los Chemical Brothers destrozndole los
odos, a la rana Ren, o Kermit, como sea, en lo alto del
Empire State gritndole a su adversario: Im staying!
You hear that, New York? THE FROG IS STAYING!
No me has vencido, New York. Y pens que ella era
l, aquel personaje verde y flaco, y dbil y fuerte, en
calzones, Dana Kermit, mientras beba un poco ms
(siempre: un poco ms) de la botella pens que aquel
viaje era ese mensaje: no me has vencido, la Dana
se queda, la rana permanece, y pens en el Seor,
soberbio y estpido, mirndola de lejos, reprobando sus
actos, dicindole que no estaba bien cobrar su trabajo
con drogas, o que deba armar un proyecto y meterlo a
una beca, o hacer un libro (un libro para qu?, le pregunt Bitten Dana), esa idea de que concentrara su trabajo, que fuera ms intensa, que no se dispersara tanto.
Y dos, tres, aos despus, ah estaba el da de su cumpleaos, avanzando arrastrada por dos, ahora tres, locomotoras elctricas y una a disel, hacia el Seor, hacia
ese compromiso imposible que ella misma se haba
forjado. Le dira al Seor que viaj en uno de esos trenes
baratos, que sufri en el viaje y, quiz, hasta que la haban robado. Deba mantener ese perfil ante l para reclamarle, de una vez por todas, todo lo que le tena que
reclamar. Aquellos miedos, aquella inseguridad porque
un idiota le haba venido a cambiar el mundo. Se sinti
dbil e infame amndolo an: desendolo como en aquellas noches, sintiendo esa envidia que el Seor luego
perda cuando se emborrachaba, se sinti ridcula codiciando la seguridad que alguna vez le dio, y aquellos
celos que la hacan sentirse hermosa y codiciada. Llegara, sacara las fotografas y se las aventara en la cara.
Le dira que tuvo una computadora con diez pelculas
corriendo al mismo tiempo y que la trama indicaba
aquello. Que el nuevo argumento, esos nuevos rostros
mezclados con sus madrugadas cotidianas, con tantos
recuerdos, con otros tantos hombres que haban estado
dentro de ella (pero ninguno se vino en mi boca como
t), indicaba algo distinto. No tena miedo en ese momento, con Sarah Connor mirndola desde la pantalla,
con el boletero ausente, un mundo de conocimiento reposaba en su computadora, aos de una nueva educacin
sentimental que le haba costado entender al Seor:
estamos arruinadas, mi generacin es buena para
encontrar cosas intiles en internet, nunca nada nunca, y tantos roles de esa generacin perdida cuya expresin eran todas esas pelculas basura, esa msica
basura, esa informacin intercambiable y vana. Ah
empez a componer el discurso del odio. Los Muppets
y los cazafantasmas y luego el Karate Kid cumplan sus
misiones, aos antes que el estpido Frodo, con su rostro
intil y sus ojos verdes o azules; muchos aos antes.
Desde una inocencia potenciada por la audiencia, desde
las palomitas con mantequilla y las funciones dobles.
Bitten Dana admiraba ese mundo desaparecido y concentrado, ahora, en la pantalla de su computadora. El
paisaje cambiaba all afuera, pero Dana contemplaba,
sorprendida por la vida, una vez ms, para siempre, el
pasaje inaudito de imgenes que representaban otras, que
daban cuenta del pasado y nunca del futuro. Esa melancola de la cultura popular. Ese era su escudo. Una designacin que el Seor no entendera, que lo dejara fro
cuando Dana le extendiera las fotografas, cuando le
dijera que le haba arruinado la vida con su sola presencia, con la tibia posibilidad de un cambio de vida, con
aquellas promesas torpes del Seor, desde esa supuesta
madurez impostada y absurda. Aquella pantalla de la
computadora sobre sus piernas era la mejor representacin de ella misma. No haba una trama uniforme ni un
soundtrack, ni siquiera personajes completos, ni rostros
29
repetidos: ella era todo eso: esa visin abismal y polimrfica de los pixeles exaltados. No me has vencido,
grit Bitten Dana con el espritu de la rana Ren sepultndole toda la intensidad necesaria para bajarse de ese
tren, para sacar la cmara y tomar fotografas, para
romper en pedazos las imgenes que, de cualquier forma,
no entendera el Seor. Terminator deca una frase, Scarlett Johannson la responda y Bill Murray era el Seor,
Bob, el nico, su puerta de escape, uno de esos portales
de las pelculas de ciencia ficcin, que duran dos horas
abiertos y que se cierran sin pretextos dejando tras de s
la no eleccin, la no posibilidad. El Seor, pens Bitten
Dana. Esa absurda presencia en su vida. Iba hacia l
mientras una docena de pantallas representaban tramas
extraas y, ahora, inentendibles; mientras Dana apuraba
el resto de la segunda botella para desmayarse en cualquier momento, para celebrar ese cumpleaos raro con
la bandeja del correo electrnico vaca como senta que
su espritu lo estaba en ese momento.
La majestuosidad de una pantalla multicolor, demostrando que mientras ella caa en el abismo, el mundo
segua corriendo. La magnificencia del cine, de la ficcin
candorosa de hombres de malvavisco y muecos de trapo,
de figuras hermosas y dilogos impecables y duros. De
la negacin del mundo. De la integracin a algo ms, un
mundo alterno sin dolor ni Seor ni nada parecido. Un
tren avanzando en un continente extrao. Bitten Dana
dispuso las diez pelculas ante sus ojos con un movimiento de la mano sobre el pad de la computadora. Todas
avanzaban al mismo tiempo. En un ejemplo sinfnico de
magnificencia. Bob, te amo, dijo Dana al final de esas
diez tramas. Seguramente en alguna de ellas apareca y
se despreocup.
El ltimo sorbo le sirvi a Bitten Dana para pensar que
1984 no era un ao tan malo despus de todo.
Jaime Mesa (Puebla, 1977) es autor de las novelas Rabia (2008),
Los predilectos (2013) y Las bestias negras (2015), las tres
publicadas por Alfaguara.
30
Cocaine club
Por Alma Salamandra Ramos
camisa blanca. Ambos se abrazaron ruidosamente. Otros
dos hombres, a su lado, los miraban con una sonrisa abierta: Qu ha pasado? Cmo est ella? haciendo un
ademn con los ojos, sin mirarla directamente.
Pues as as.
Va bene. Qu noche!
Cmo te sientes, Sam?
De maravilla Estupendo. Te la acabas de joder?
Se la metiste?
Qu? No, Sam. Recin entr al hotel. Fui a comer,
arregl algunos negocios. Baj al casino. Ya sabes.
No tienes por qu mentirme, Franky. Somos fratelli.
Es verdad. No tengo por qu mentir. No se la met,
no me la jodera. Ya no. Hubo una poca en la que habra
dado todo por Entiendes cmo son estas cosas, Sam.
Cierto. No quise ofenderte. Perdname.
No pasa nada. Cmo te sientes?
Te lo dije: de maravilla. Una de las mejores putas
de mi vida. Dnde estn las fotos, Franky?
una diosa, a la mujer que no quiso casarse conmigo. Soy
un artista, no un imbcil padrote.
Dijiste que estara Boby, Frank. Boby es al que
Sinatra, Mi Way
quiero, no a tu maldita ramera.
Me dijo que vendra. Eso me dijo.
Te lo voy a explicar, Franky, por si no lo recuerdas:
l hombre lleg solo. Recostada sobre un sof de
perd mucho dinero en Cuba. Me pidieron que asesinara
brazos redondos que pareca nuevo, estaba ella,
a Fidel como si fuera un desgraciado mercenario. Soy
los pies tan desnudos como su cuerpo tocando
hombre de negocios, no un asesino! Luego llega Joe
apenas el tapete de imitacin persa. l sac un cigarrillo,
para pedirme auxilio con lo del pequeo John. Lo ayud
lo mir como si se tratara del ltimo en su vida. Ley:
de buena fe, Franky. Pero ahora Joe no me contesta su
Lucky strike, en voz baja. Levant la ceja derecha,
estpido telfono, mientras que Boby. Qu hace Boby,
puso la boquilla entre sus labios y lo encendi con un
Frank? Me persigue! Quiere cazarme! Quiere mi cafsforo de madera. La mujer segua inmvil en el sof,
beza! Te parece justo?
su cuerpo en las sombras era el de una sirena envenenaTe entregu a su novia, Sam. No soy un cafishio. Es
da. El cabello se extenda por la tela prpura del mueble
la amante de los chicos de oro a la que te jodiste anoche.
como a propsito, como en el caos organizado de otra
Y cmo me la diste, Frank? Estaba inconsciente,
fotografa de estudio golden dreams para playboy: araa
llena de coca y mariguana, borracha. Se la met entera,
de oro sobre un charco de sangre coagulada. El hombre,
es cierto. Pero se la jodieron tambin Luciano, Lansky
enfundado en un traje albino, se acomod
y Costello. Esto es una vendetta, Frank.
el sombrero y la corbata de seda, camin
No es un asunto de diversin, entiendes?
hasta el ventanal del fondo como si aquel
Yo quera darle por el culo a Boby, no a
La noche se pudre y su vaho se vuelve mbar sobre la madera
cuerpo tibio no estuviera ah, recorri a un
ese pedazo de carne rubia. Quera matarlo
de los muebles, sobre tejidos y piel. Los colores son parte de la
lado el grueso cortinaje y movi la mano
frente a ella, sacarle los ojos, fotografiar
derecha frente al cristal como disipando el
su cadver para los diarios. Que el mundo
luz que no acaba de morir. El rojo entraado en la tela bajo el
nen que brotaba del casino debajo. Ensupiera quin es Giancana.
tonces se dirigi al bao. Ah termin el rostro de la mujer se torna ocre, el negro absoluto no existe sino
No voy a entregarte esas fotos, Sam.
cigarrillo, arroj los restos a la tina, sac
Son mis fotos, Frank! Puedo arruicomo transparencias que se alojan en el iris.
un pastillero de plata desbordante de nieve
narte! Puedo arruinar tu maldita carrera!
e hizo una lnea en el mrmol del lavabo.
Quin es tu fotgrafo? Est muerto si no
Cuidadosamente acomod en la fosa nasal
me das esas fotos.
No te preocupes por las fotos. Crees que te traiderecha un popote de 14 kilates y esnif con fuerza. Se
Clmate, Sam. Cundo te traicion? Nunca lo
mir al espejo, bufando, aclarndose la garganta. Guard cionara?
hara. Lo sabes. Hay muchas razones. Voy a destruir esas
Jams digas eso Quiero revisar mi perfil griego, fotos, lo prometo. Nadie las conocer nunca.
pastillero y popote en el bolsillo interior del saco. Habra
de escucharse como fondo Love Me Tender a do de eso es todo.
Sam se ha ido. El primer hombre queda de pie junto a
Ambos hombres ren con fuerza. Los acompaantes la mujer tendida. Afuera no hay lluvia ni viento. La noche
Sinatra y Elvis? Sera prudente evocar la imagen de
Arthur Miller tirado en las aceras de Nueva York, lleno de Sam los imitan.
se pudre y su vaho se vuelve mbar sobre la madera de
Ustedes salgan, muchachos ordena. Respiren los muebles, sobre tejidos y piel. Los colores son parte
de vmito amarillo, completamente drogado? Hay otras
posibilidades: la pupila dilatada de Ava Gardner, un grito, un poco de aire. Les har provecho.
de la luz que no acaba de morir. El rojo entraado en
Sam toma a Frank por el brazo. Ambos caminan hacia la tela bajo el rostro de la mujer se torna ocre, el negro
mientras aborta a su primognito; Dorothy Gale con las
venas de las muecas abiertas, bajo la influencia de la la ventana, en silencio. Tras el cristal pueden verse los absoluto no existe sino como transparencias que se alococa, devorando la cabeza de un munchkin mientras grita pedazos amputados a la noche, el fsforo naranja y verde, jan en el iris. Su cabellera permanece oro, inafectada.
Soy la nueva bruja del Este! Muera el mago de Oz! la carretera despoblada y, al fondo, las orillas del lago La carne es capaz del dolor, no el alma. Ella abre los
con Over the Rainbow como fondo; las tetas de Kim Tahoe. Para entonces el mundo ya estaba inundado de ojos. Tiene fro. El piso de mosaico que intenta imitar
Novak bajando las escaleras al ritmo de Moonglow en rosas marchitas. En el silencio hubo palabras: los perros burdamente al mrmol huele a vmito y mierda. Hay
Picnic; Balthus frente a su obra La leccin de guitarra, no me muerden. Slo los seres humanos. Y l contestando escenas incompletas en el blanco del globo ocular que se
tomando vino blanco al lado de Picasso, Jean Cocteau y con un fragmento de My Way.
proyectan en mis sueos: el rostro de Frank, las comisuras
su apcrifo primo Hannibal Lecter, quien se lleva a la boca
Dijiste que estara Bob, Franky. Me has hecho de sus labios llenas de saliva pastosa. Doris Day con cara
un trozo de carne y la mastica con lentitud. El hombre pensar que eres un maldito cafishio. Vengo a tu casino, imbcil cantando Qu ser, ser. El embrin de una
estaba lavndose las manos cuando se escucharon pasos en tu avin privado, me alimentas con la comida de tu yegua abriendo y cerrando la boca, regurgitando coguy voces penetrando la habitacin: hablaban sobre autos, restaurante, me invitas a beber de tu vino y a probar de los carmes. Un televisor iluminado con la imagen de un
ciudades y mujeres. Sali del bao con los brazos abiertos. tus drogas, a dormir en tu hotel.
grupo de soldados bajando de un helicptero Sikorsky
Franky! grit el ms alto, vestido en traje oscuro,
No me digas cafishio, Sam. No me mantengo de HH-3E en Viet Cong. El sol como el cadver de un perro
con una montblanc de marfil visible en el bolsillo de la golfas. No te entregu una puta ordinaria, te entregu a amarillo que se agusana. Una madre gritando desde una
I did what I had to do and saw it through without exemption.
I planned each charted course, each careful step along the byway.
And more, much more than this, I did it my way.
Relato
31
Ccheme
Por Jorge Vargas Prado
ventana con barrotes de hierro: Norma Jeane, debieras
vestir como mujer! Pareces un hombre! John Steinbeck
escribiendo Las uvas de la ira. Clark Gable diciendo
en The Misfist Qu bella eres, brillas en mis ojos, es
un honor estar junto a ti. Eres la mujer ms triste que he
conocido. Irrumpe entonces, en cmara lenta, la escena
donde el aire del ventilador a sus pies eleva el vuelo
del vestido rojo como una flor de sangre que abre sus
exquisitos ptalos, despus, en blanco y negro, sus ojos
entrecerrados, a punto del orgasmo cantando Happy
Birthday, Mister President. Ahora trata intilmente de
incorporarse. Casi no siente las piernas. Su cuerpo entero
es una herida: el cuello, los pezones mordisqueados, la
espalda, el culo, la vagina. Intenta hablar pero su voz es
un murmullo seco. Vagamente podemos evocar algunas
palabras de su diario perdido: Conozco la noche salada
caminando sobre mi piel, la embriaguez de la cocana al
lado de mis amigos. Deseo contar quin soy, pero debo
confesar que lo ignoro. Sin embargo hay cosas que ya
no puedo callar. Cosas importantes y terribles. Tiene
un sabor cido que le corre de la trquea a los labios.
Arrastra su carne por el piso, insistiendo en ponerse de
pie. Vagamente, descubre un zapato reluciente, una pierna que se eleva sobre su rostro, un zumbido que crece en
carcajada y estalla en la penumbra:
Pareces una puta morsa, una puta morsa que
agoniza, Marilyn! dice Sinatra sin dejar de rer.
Alma Salamandra Ramos (Taxco de Alarcn, 1984) es autora de los
libros Alba carne (2004) y Lux: de venenos, pcimas y otras
apariciones (2013). Esta ltima obra se incluy tambin en XV
Premios de Cuento Mara Luisa Ocampo, 1999-2013.
s tan bonita que nadie se la quiere tirar.
Ahora est borracha, ha tomado muchsimo en
la boda de su amiga y la embarcan preocupadas en
un taxi. Anotan la placa. Parte en un Tico que poco a poco
se aleja del centro del Cusco con direccin a Santa Mnica.
Despus de unos minutos le pide al chofer detenerse.
El auto para y ella se desliza fuera. Est oscuro y en las
luces encendidas del Tico se revela cmo el polvo se
levanta. Ahora ella va al frente del auto e iluminada por
completo levanta su vestido, abre sus piernas e intenta
orinar. Su vulva slo gotea, no hay orn. El chofer preocupado se acaricia la cara redonda, juega con sus bigotes
y cierra sus ojos de bonachn: es demasiado bonita.
Regresa. Esta vez se sienta junto al hombre colorado.
El auto parte y ella toma la palanca de cambios encima de
la otra mano algo peluda. El seor no atina a hacer nada.
Van llegando. Ella calcula y pide doblar por una esquina.
El auto se detiene.
Seor dice borracha, con los hombros dislocados. Intenta rearmarse de manera sexy, pero al chofer
le da lstima, hay algo en ella tan triste que resulta espeluznante. No tengo plata.
No te preocupes, tus amigas ya han pagado.
Furiosa, palpa la bragueta del hombre y la reconoce
completamente dcil, esponjosa. El chofer se queda quieto hasta que el sonido de su hebilla lo distrae.
No se preocupe, soy una chica bien, soy sanita
balbucea la muchacha.
Bjate, hijita.
Seor, por favor, soy limpiecita, seor. Por favor,
ccheme.
Bjate, bjate. Ests borracha. Anda a descansar.
Le invito una cervecita, seor, por favor. Tengo
plata, le invito unas cervezas.
Ya es tarde, anda. Bjate.
Seor
Anda a descansar! Piensa en tu madre. Tan bonita
t, de una familia de plata seguro, cmo vas a estar haciendo estas cosas! Anda a descansar, anda a descansar.
El hombre le abre el cerebro consciente de un tajo.
Siente como si hubiera utilizado ese fierro que todos los
taxistas tienen escondido para reventarle la cabeza. Por
un momento se arrepiente.
No le ruego ms, ltima vez. Por favor, seor
ccheme.
El seor baja del auto. Ella est emocionada, siente
hmeda la vagina. El chofer abre su puerta, le toma la
mano y ella imagina que lo harn al aire libre, ya puede
sentir el pasto hacindole cosquillas en las nalgas, est a
punto de tener un orgasmo. Cuando ella termina de bajar,
el buen hombre cierra la puerta y sube veloz al Tico. Ella
intenta abrir la puerta nuevamente pero el carro arranca
y ella cae. El hombre la observa caer, no se detiene y
piensa: mejor as.
Ahora s est desecha. Mareada, se intenta levantar y,
de alguna manera, percibe el azul de la madrugada detrs
de los cerros. Nota que ha dejado su pequea cartera en
el taxi. Quiere llorar, pero le es imposible pues as es la
tristeza extrema, sin llanto.
Ftima!
Una de sus vecinas le grita desde su casa. Han encendido las luces por el barullo.
Fatimita! Qu ha pasado!
Poco a poco las casas encienden sus luces como si
abrieran los ojos y ella est asustadsima porque sabe que
la resaca que le espera ser feroz.
Jorge Vargas Prado (Cusco, 1987). Narrador, poeta, editor y msico.
Ha publicado, entre otros libros, La loca y otros cuentos
desvergonzados (2005).
32
Fotografa: Joe Wigdahl
Escuchaba punk como
una forma de educacin
Una conversacin con Joe Meno
Por Jorge Prez
os peinados de los malditos es el retrato de
una poca en la vida de Brian Oswald, su protagonista adolescente que sobrevive a los problemas
familiares en una sociedad segregada al sur de Chicago,
adems de ir a una escuela donde pasa sus das entre el
bullying y el descubrimiento de la propia personalidad.
El contacto con otros jvenes pertenecientes a diferentes
tribus urbanas provoca un cambio en l, siempre con la
msica como la banda sonora exacta para la narracin,
toda una tragedia personal amenizada por pasajes cmicos. Los peinados de los malditos es tambin el
relato de una amistad, del descubrimiento adolescente
del cuerpo propio y el de los dems frente a una sociedad
hostil y una familia rota.
Con el motivo de la publicacin en espaol de Los
peinados de los malditos en Ediciones Arlequn, Joe
Meno habl va telefnica sobre su literatura, el papel de
la msica y el mundo editorial.
Hblanos de tus libros en espaol.
Adems de Los peinados de los malditos, tengo otra novela en espaol, Chica de oficina. Fue mi
primer libro en Sudamrica. Me emociona mucho que mi
trabajo llegue a un nuevo pblico. Los dos libros, Chica
de oficina y Los peinados de los malditos estn
ambientados aqu en Chicago, ambos en una poca muy
especfica. Los peinados de los malditos se remonta
a 1990, que era la poca cuando estaba en la preparatoria.
Chica de oficina, a 1999, cuando recin acababa mis
estudios. Los dos libros tratan de captar esos tiempos.
Los peinados de los malditos es sobre el descubrimiento de la msica, el Chicago de los comienzos de los
noventa, con temas de racismo, segregacin, cuestiones
de clase, que eran las cosas con las que tena que lidiar
aquel entonces. Descubr bandas, sobre todo bandas de
punk, que me ayudaron a negociar con esas costumbres.
Chica de oficina, ya en 1999, es ms sobre los aos de
juventud Haba una sensacin de posibilidades: al ser
joven lo ms importante era que se podan hacer cosas;
ya sea msica, libros, cine, proyectos de arte. Tambin
el deseo de saber quin era y expresarse con el arte, y de
estar enamorado de la posibilidad del arte.
En tu literatura es notable la presencia de Chicago no
slo como el escenario de la narracin, sino como un
elemento que influye en los personajes.
Los peinados de los malditos est ambientada en
el lado sur, que hasta el da de hoy ha estado segregado,
dividido entre blanco y negro, en comunidades. La novela
de Chica de oficina est en el norte, que se siente ms
integrado por la msica y el arte. Quise que estuvieran en
diferentes locaciones; adems, en el norte se ven muchos
ms psters que anuncian los conciertos, lecturas de poesa, es arte hecho por los artistas locales. Al caminar por
el norte se nota eso, un ambiente ms artstico.
Los peinados de los malditos podra clasificarse
como una novela de formacin, o coming of age,
en el mundo anglosajn. Escribiste pensando en ese
tipo de etiquetas?
Cuando escrib Los peinados de los malditos
tena 28 aos. No exista todava ese fenmeno de ese tipo
de novelas para jvenes adultos. Ahora es una enorme
industria. Hay muchos editores que estn enfocados en
editar ese tipo de libros. Pero cuando lo escrib no tena
en mente que entrara en cierta clasificacin. Slo quera
hablar de mi experiencia en la escuela, comunicarme
con gente a la que le pudiera decir algo porque tambin
compartieron esa poca. Cuando se public me di cuenta
de que era un libro que a la gente joven le podra gustar.
Ahora resulta interesante: es un libro que lo lee mucho
la gente que en estos momentos va a la preparatoria. Son
lectores que ni siquiera haban nacido en 1990, cuando
se sita la historia. Pero hay una similitud entre los chicos de entonces y los lectores de ahora. Con Chica de
oficina es diferente, aunque se trate de 1999, no vea
mucha diferencia entre las preguntas de tratar de definir
quin eres y qu quieres hacer.
Al final de los agradecimientos de la novela mencionas
a una editora que representa a las grandes corporaciones editoriales, con ella es casi un antiagradecimiento.
Tu mensaje para ellos es que el fin est cerca, por
qu lo mencionas?
Fui muy afortunado: tuve mi primer libro publicado
cuando tena 24 aos de edad, el segundo sali a los 27.
Ambos fueron en grandes editoriales de Nueva York, pero
Voz salvaje
33
luego estuve muy, muy decepcionado por la experiencia. de cambio para m el hecho de interesarme por la msica artistas visuales. La experiencia me influy en el trabajo:
Los editores no me contactaron para nada, ni para ver la no nada ms por el sonido, sino escuchar la msica por vi que todos esos artistas coincidan en sus ideas sobre
portada, para saber qu pensaba o preguntarme algo. Slo lo que tenan que decir, con bandas como The Clash que los procesos para hacer cosas, en hacer algo porque te
tomaron el manuscrito, no hubo una relacin real entre hablaba de la guerra civil espaola (Spanish Bombs). interesaba y no porque calcularas cunto dinero ibas a
autor y editor.
Me di cuenta de que si haces algo, como msica, literatura ganar con eso. Eso lo hace ms natural.
Luego pas a las editoriales independientes que fueron o cine, se puede hablar de la vida entera. Fue un gran camLa msica contempornea influye en mi escritura,
apareciendo, que son sorprendentes. Es como el boom bio, aun cuando sea ficcin se puede hacer una bsqueda tambin es importante la manera en que lucen las portadas,
indie con la msica, ellos publicaron libros que no necesa- de quines somos, y cmo la msica puede cambiar las cmo influencian, lo modernas que se ven, todo el arte
riamente estaban destinados a vender mucho ni destinados vidas de las personas.
que rodea, incluso los psters de pelculas: todo eso se
a grandes audiencias, pero que son valiosos y tienen un
suma a la conversacin.
valor literario. Y hay lectores que los buscan.
Uno de los captulos de la novela se llama El lbum
Hay tipos de escritor a los que les va bien cierto tipo que me salv la vida. Explcanos ese factor musical: Por la novela inferimos cmo fue tu vnculo con la
de editorial; algunos encajan ms en los editores convenEso es lo que hace la msica, es una especie de espejo: msica en tus aos de formacin, cmo es ahora?
cionales. Para m, basndonos en mi personalidad y en el cuando ves las canciones, no importa lo rara que sea la
Ahora tengo 41 aos, es un poco ms difcil ir a contipo de libros que he escrito, siento que en seguida encajo letra, encuentras la forma de apropirtelas, de que sean ciertos para ver a bandas en vivo. Pero trato de hacerlo lo
con la identidad y en la esttica de los pequeos editores sobre ti, de que parezcan personales, eso es lo agradable. ms que puedo, seguir buscando msica. Chicago es una
independientes. Las portadas de Pprika y de las otras
Al escuchar las canciones de antao, de cuando iba gran ciudad que tiene mucha msica en vivo, me siento
editoriales que me han publicado tienen cierta similitud. en la preparatoria, recuerdo esos sentimientos. Es un fe- muy suertudo por estar aqu, hay muchsimas bandas. Es
Tambin el catlogo, en trminos de estilo y esttica: los nmeno interesante. Diez aos despus eres una persona una fuente de inspiracin.
autores no estn escribiendo novelas convencionales, no diferente, el contexto es distinto, pero al volver a escuson la literatura convencional.
char las canciones que escuchabas cuando pasabas por Y literatura?
En Estados Unidos cuando hablas de literatura, por etapas difciles es como viajar en el tiempo. Se sienten
En cuanto a libros, hay muchos autores contempolo regular es un tipo de conversacin muy estrecha: por inmediatas, menos intelectuales, recuerdas los momentos rneos que admiro. Denis Johnson, Karen Russell, son
ejemplo, puede haber muchos libros que
escritores que capturan ese espritu que me
tienden a hablar sobre gente en Nueva
gusta, tratan de ir ms all de los lmites
Me di cuenta de que si haces algo, como msica, literatura o
York tratando de hacer dinero. Al escride la ficcin. Es el tipo de literatura que
bir de algo totalmente diferente, con otro
me interesa.
cine, se puede hablar de la vida entera. Fue un gran cambio,
tipo de personajes y otras situaciones, la
aun cuando sea ficcin se puede hacer una bsqueda de
estructura de publicacin es ms difcil, no
En espaol?
quines somos, y cmo la msica puede cambiar las vidas.
saben qu hacer en las grandes editoriales.
Alejandro Zambra, es de Chile. Es
Si vives en la regin del Medio Oeste de
sorprendente, tiene novelas muy cortas,
Estados Unidos y escribes sobre esa parte no saben cmo vulnerables. Cuando escuchas una cancin que conociste muy poderosas en su estilo.
etiquetar y vender tu libro. Incluso si escribes sobre j- cuando tenas quince aos, esa msica revive la sensacin
venes. Con los libros que he escrito y publicado en las que captur cuando la escuchaste por primera vez. Todo lo
editoriales independientes nada de eso es necesario, no que tienes que hacer es dejarte llevar por lo que suena en
estn interesados en esas etiquetas de la escritura.
ellas, es mgico. Y ah no importa si son rock, pop o punk.
El otro da estaba en un caf, y tocaron una cancin
En Los peinados de los malditos la msica juega de los Misfits, que estn muy presentes al final de Los
un papel importante. Hay playlist que los personajes peinados de los malditos, record de inmediato ese tipo
hacen, conciertos, pones epgrafes de canciones, inclu- de ciudad, fue inmediato con los primeros sonidos, ni siso el protagonista modifica su personalidad conforme quiera tienes tiempo de pronunciar el nombre de la banda.
cambia de amistades entre punks, metaleros y eskatos, Para m es parte de la forma en que la gente reacciona ante
Los peinados de los malditos
por qu resaltas la msica como un factor de impor- el libro: la msica te puede traer alegra cuando pasas por
Joe Meno (Chicago, 1974) Ediciones
tancia en la narracin?
tiempos difciles, es muy poderosa, te ayuda a moverte
Arlequn (2015) 368 pginas 239
Tiene que ver con mi experiencia en preparatoria, hacia adelante. De verdad, en realidad siento que un grupo
pesos
incluso despus, cuando todava trataba de descubrir salv mi vida. S se siente as.
quin era. Escuchaba heavy metal, luego me clav ms en
grupos de stoner rock, bandas que tenan toda una cultura, Has practicado el periodismo musical, cuntanos sobre
y posteriormente punk. se fue un despertar social para tu experiencia.
m, escuchar a bandas que declaraban puntos de vista
Fui periodista musical por unos diez aos, cubr
polticos, sociales, y no nada ms la ms msica como todo tipo de msica independiente: hip hop, indie, punk,
una fuente de entretenimiento, tambin como una forma cualquier cosa que fuera independiente, nunca vinculado Jorge Prez (Guadalajara, 1983) es editor, periodista y traductor.
Estudi Letras en la Universidad de Guadalajara. Tradujo para
de educacin, una manera de descubrir qu pasaba en el a grandes disqueras. Entrevist a bandas, tambin a ci- Arlequn Las aventuras de Tom Sawyer (2011) y Los peinados
vecindario o al mismo tiempo en el pas. Fue un gran punto neastas, en realidad a cualquier tipo de artista: pintores, de los malditos (2015).
34
Los peinados
de los malditos
Por Joe Meno
Uno
l otro problema que tena era que me estaba enamorando de mi mejor amiga, Gretchen, de quien
pensaba que el resto del mundo la consideraba
gorda. bamos cantando en su carro madreado, al final de
la cancin White Riot, la de The Clash, me di cuenta
de que miraba su boca cantar y lanzar un beso mientras
sus ojos parpadeaban y guiaban: ramos mucho ms
que amigos, por lo menos para m. Observaba a Gretchen
conducir cuando empez a cantar la siguiente cancin,
Should I Stay or Should I Go?, tambin de The Clash,
entonces dije:
Me encanta ir en carro contigo, Gretchen pero
como el volumen estaba muy alto todo lo que ella poda
hacer era ver mi boca moverse.
Era un martes a eso de las cuatro de la tarde, en el
primer semestre de nuestro primer ao en la preparatoria.
Ninguno de los dos tena nada que hacer, pues Gretchen
recin haba sido despedida del Cinnabon en la plaza
por hacerle una sea obscena a una cliente que pidi
ms helado; y yo no tena permitido trabajar porque mi
madre era muy sobreprotectora conmigo, para que slo
me enfocara en el estudio. Le grit algo ms a Gretchen y
volte a verme para luego devolver la mirada al camino y
seguir cantando. Supongo que la observ: su cabello corto
rubio-rosado un poco sobre su cara, otro ms escondido
en su oreja, unas partes teidas con un rosa ms brillante
que el resto, y vea cmo su boca se mova. Not que
ni siquiera usaba lpiz labial y sa era una de las razones
por las que pensaba que me gustaba: tambin sonre por
cmo agarraba el volante con sus pequeas manos blancas, como si fuera un conductor novato, que no lo era,
pues tena 17 y manejaba mucho antes de que le dieran su
licencia, un ao antes. Tambin miraba sus senos: los vea,
eran grandes, muy grandes, tanto que no hubiera sabido
qu hacer con ellos. Supongo que la verdad del asunto es
que eran enormes por su gordura, pero no me importaba
en ese entonces, no como me hubiera importado si hubiera
estado con Bobby B. u otro tipo en la plaza, y me hubieran
dicho Ey, mira esa vaca, yo me hubiera redo al decir
Ey. Gretchen era gorda, es decir, no obesa, pero s estaba grande, no tanto su cara, pero s su torso y su trasero.
Peor que eso, era conocida por patearle el trasero con
regularidad a otras chicas. No estaba muy chido. Hubo un
horrendo incidente al jalarle el pelo a Polly Winchensky.
Un gigantesco morete en el ojo de Lisa Hensel. Una vez
Gretchen le rompi el brazo a Amy Schaffer en una fiesta
de Halloween: la vez que Amy Schaffer barri a Gretchen
por su disfraz, cuando se disfraz de JFK luego de ser
asesinado, con un traje negro lleno de sangre y agujeros
por las balas. Amy Schaffer dijo:
De verdad pareces hombre y Gretchen slo volte y agarr a Amy Schaffer por el brazo, lo torci tan duro
por su espalda que los das de actuacin de Amy Schaffer
acabaron ah, justo as, de manera que la pobre tuvo que
ir derramando simpata los siguientes dos aos, como una
pinche mrtir usando su cabestrillo todo el tiempo, mucho
despus de que fuera necesario para su recuperacin.
Bueno, tambin, bueno, Gretchen no era la chica ms
femenina del mundo, de verdad. Maldeca mucho y slo
escuchaba punk, como los Misfits y los Ramones y los
Descendents, en especial cuando bamos en su coche,
porque a pesar de que tena un estreo decente para un
Ford Escort, haba un caset atorado en la casetera desde un
ao atrs y la mayora del tiempo eso era lo que sonaba.
Tenas que empujar el caset con una pluma o con una
lima de uas para que empezara. El caset era un mixtape
cosecha de Gretchen, y que un ao atrs pensaba que era
chido. Segn la etiqueta en el caset era algo que se llamaba
WHITE PROTEST ROCK, VERSIN II.
Los mixtapes de Gretchen, sus gustos musicales, eran
de canciones que parecan ser todo sobre nuestras vidas,
pero en formas aleatorias y pequeas que tenan sentido en
casi toda ocasin. Como Should I Stay or Should I Go?.
Tal vez significaba que deba decirle lo que senta. O tal
vez significaba que slo deba irme a casa. Para m, los
casets eran lo que provocaban que me gustara, primero,
y luego que la quisiera tanto: como el hecho de que entre
los Misfits y The Specials ella pusiera una cancin de The
Mamas and the Papas, Dream a Little Dream of Me o
algo as. Esos mixtapes eran la banda sonora secreta para
cmo me senta o lo que pensaba sobre casi cualquier cosa.
Tambin y no s si deba o no mencionar esto
Gretchen siempre se refera a la gente, incluso a nuestros
amigos, como pendejos o imbciles o maricas o
maricones o culos o comevergas o culos comevergas o culos comeculos lo que ni siquiera tiene sentido cuando piensas en ello, cosas as. La manera en que
deca groseras me sorprenda siempre, probablemente
eso haca que me gustara mucho ms que cualquier otra
chica a la que conociera, ni siquiera pareca preocuparse
por pasar el rato conmigo.
Ok, la cosa era que la fiesta estudiantil era como en tres
semanas y no le haba pedido a nadie que me acompaara,
y quera pedrselo a Gretchen. Pero no lo haba hecho por
varias buenas razones: uno, no quera que ella supiera que
me gustaba mucho, y; dos, saba que le lata Tony Degan,
este tipo que crea en la supremaca blanca; adems y
esto es lo peor, as que odio admitirlo, pero bueno, no
quera fotografas. Ya sabes cmo te hacen posar para
la foto y toda la cosa? No quera fotos mas de cuando fui
a recoger a la chica gorda, para que dentro de cincuenta
aos me acordara de lo perdedor que era, porque, bueno,
esperaba que las cosas mejoraran para m en un futuro.
Quieres ir por algo de comer? pregunt Gretchen. Me estoy muriendo de hambre bien cabrn,
porque, no s si lo has notado, pero soy una gorda vacota.
Como sea dije y le baj al radio para que pudiramos hablar. A dnde quieres ir a comer? Haunted
Trails?
Haunted Trails estaba en la calle 79, era un lugar con
minigolf y maquinitas, ambientado como pelcula de
terror. Era el nico lugar en el que nosotros y los dems
chicos punks y pachecos podamos cotorrear.
No, espera, olvdalo dijo. Toda la banda estar
ah y me veo muy gorda. Segn eso debo estar a dieta y
slo comer alimentos blancos es como una cosa racista
o algo as. En serio. Me molesta cmo soy, sabes? En la
prctica soy un vato. Mrame, prcticamente tengo pelo
en pecho, podra entrar al equipo de futbol o algo.
Cllate le contest, nada ms dices eso para
que te diga que te ves bien, as que ni siquiera lo dir.
Oh, me cachaste, pendejo. No, de verdad, mrame:
en la prctica soy un vato, prcticamente tengo pito baj
la velocidad del madreado Escort azul para detenerse en
el siguiente semforo y abult sus pantalones para que
pareciera que tena una ereccin. Mira, mira, dios
mo: la tengo parada! Oh, tengo las bolas azules, ah, me
duele!, aydame! Mustrame porno, rpido! Anda, vamos a violar a un par de porristas! Ah, me duele! me
re, volteando para otro lado. Olvdalo, pues, en serio.
Me molesta mucho cmo soy. Ey, ya te dije que estoy
enamorada otra vez de Tony Degan?
Qu? pregunt. Por qu no te olvidas de
l? Tiene como pinches 26 aos, y trae su babosada de
supremaca blanca. Y, sabe, eso debera ser suficiente.
No estoy enamorada en serio, slo quiero que me
desvirgue por completo.
Qu?
Ya sabes, slo que lo haga algn imbcil al que no
le importe para nada, para olvidarme de eso de inmediato,
sabes, para no volver a hablar con l nunca ms. De esa
forma no sera incmodo despus.
Ey, noto cmo ser violada por un tipo que cree en
la supremaca blanca no sera incmodo.
Exacto! dijo, por eso eres mi mejor amiga.
Gretchen, s sabes que no soy mujer, verdad?
Lo s, pero si pienso en ti como un chico tendra
que preocuparme por lo que como cuando estoy contigo.
Pero no me importa cmo te ves le contest,
sabiendo que le menta.
Joe Meno (Chicago, 1974) ha publicado cuento, novela y teatro. Su
labor con la palabra incluye el periodismo musical y la docencia de
la escritura en su alma mter, Columbia College Chicago. Entre sus
obras se encuentran Tender as Hellfire, How the Hula Girl
Sings, The Great Perhaps, Demons in the Spring, Marvel
and a Wonder y The Boy Detective Fails. En espaol han
aparecido las novelas Chica de oficina y Los peinados de los
malditos (2015). En revistas sus textos han estado en McSweeneys,
TriQuarterly y Other Voices.
Relato
35
Estela
Por Denise Ph-Funchal
o vendo a mis hijas no porque quiera, sino porque
lo necesito. Con lo que me dan puedo pagar un
cuarto de hotel y evitar que me encuentren. Ellos,
siempre son ellos los que me siguen. Los mismos, con
sacos de pana y sus corbatas cortas, negras y cortas. No
s qu es lo que quieren, nunca lo he sabido. Me di cuenta de que me seguan hace unos aos. Me llam la atencin
el saco tan pesado, tan negro. Era semana santa. Luego
los volv a ver. Aqu y all, y ah comenz todo. Nos
hemos mudado ms de cincuenta veces desde ese momento. Por eso las vendo cuando tienen unos das de nacidas.
As valen ms, cuando estn nuevas. Siempre son rubias
como mi marido. A ellas las vendo cuanto antes. A Estela nunca la he vendido, no me la pida. Ella tiene el pelo
negro como yo. No es como mi marido, no es como las
otras. Yo las hago, pelo rubio como l, como mi marido,
y la piel blanca, casi transparente. Me encierro por unos
das y ah est, una ms para vender. Al principio son
pelonas con su cuerpo blanco, completamente blanco. Sin
ojos, sin prpados. Llenas de puntadas. Desnudas. Entonces cierro los prpados, los cierro fuerte y tomo un marcador y siempre es verde o azul, como los ojos de l. Pero
es el destino de las nias tenerlos de ese color. Adems
las rubias se venden bien. A todos les gustan las rubias. A
l le gustaban. Tambin hacerles la ropa me lleva al menos
un da. Son vestidos sencillos. Las visto antes de ponerles
el pelo. Aunque ahora dibujo las pestaas y las cejas,
antes las cosa, pero un da necesitaba vender a la nueva
para pagar un poco ms de tiempo en el hotel, me haba
enfermado y eso lo trastoca todo. Me dan migraas y as
no puedo trabajar. El sonido de la aguja pasando la tela
me vuelve loca, tambin el paso de la lana por el agujero.
No puedo. As que ese da le pint las pestaas y las cejas
y lo segu haciendo. Con Estela es otra cosa. A ella la
tengo desde antes, desde antes que ellos comenzaran a
seguirme. Tambin la hice. Mi marido me consigui los
materiales. Yo estaba en cama y hacerla me entretuvo, fue
la primera. Ellos aparecieron unos meses despus. Los
ltimos meses de embarazo los pas en cama. Miraba
televisin y cosa. Tena tantas ganas de ver al beb, de
saber cmo era, pero mi marido prefera que fuera sorpresa y me llev la tela y las lanas y unos ojos de plstico
negros y otros verdes y azules como los suyos. A l le
cambiaban de color con el sol. Dijo que hiciera una mueca o un mueco para l beb y que lo hiciera segn
como creyera que iba a ser. Primero cos el cuerpo, blanco, peln, con puntadas casi invisibles, desnudo. Luego
cerr los prpados y met la mano entre la bolsa de lanas
y la que saqu result ser negra, como mi pelo. Los volv
a cerrar y tom los ojos, negros como los mos, como los
sacos de pana. Tambin a ciegas tom las tijeras y cort
la lana, justo por la mitad, y entonces supe que sera una
nia, una nia de pelo obscuro, de ojos como abismos,
como los mos. Supe que se llamara Estela. Naci la beb,
naci como yo haba nacido, como contaba mi padre, con
el cuerpo y la cabeza cubiertos por una pelusa fina y
obscura que tard unos meses en caerse, y con una pelcula gris en los ojos. La pelusa se cay primero del cuerpo y lo dej blanco, como el de la mueca, como el de mi
marido, como el mo. Ellos aparecieron cuando la nia
tena seis meses. l la amaba, la amaba ms que a nadie.
La cargaba por toda la casa y me dejaba sola con Estela,
que siempre sonrea, que me miraba con sus ojos de mueca. Volv pronto al trabajo. Era l quien la cuidaba y yo
pude hacerme cargo de nuevo de las comisiones, pude
salir de viaje de negocios y estar sola y desinflada. Era un
alivio que l trabajara desde casa. Ella era pelona y yo me
fui, me llev a Estela para tener algo de la beb, para
acordarme de ella en el viaje, dijo mi marido cuando la
meta en la maleta. Desde ese momento no nos hemos
separado. Ellos aparecieron poco despus de que la pelusa se haba cado completamente de la cabeza de la nia.
Durante un tiempo se qued pelona. Pareca Estela el da
que termin de coserle el cuerpo. Yo saba que mi hija
tendra el pelo negro, como la lana, como la pana, como
el mo, como el de Estela. Me fui de viaje y la nia era
pelona y cuando volv no pude reconocer a la rubia que
mi marido paseaba por la casa. Esa no era mi hija, esa no
era Estela, no era ma, no tena mi pelo, pero l insista
en que s, que era la misma y me deca que le viera los
ojos, que eran los mismos, con la misma pelcula gris. Yo
la miraba y la comparaba con Estela, no era la misma, no
era mi nia y cada vez que la tomaba en brazos lloraba,
slo quera estar con l, que l la cargara. Me cost aceptar que era ma, que era la misma que haba nacido como
yo, con una pelusa en todo el cuerpo. La primera vez que
los vi, cargaban una caja de madera. Desde ese momento
no me han dejado en paz, aparecen siempre en alguna
calle. No s qu es lo que quieren. No quiero saberlo. Pero
supongo sus intenciones. Por eso me escondo y cambio
de hotel cada cierto tiempo. Esa nia no era ma. Yo estaba segura de que durante el tiempo que me fui, l la
haba cambiado. El pelo de mi hija tena que ser obscuro.
Juro que trat de creerle, de pensar que era la misma nia.
Y l me deca que me fijara en el lunar del pie derecho,
ah en el tobillo, que ese siempre haba estado ah. Yo
quera creerle y me promet esperar a que la pelcula gris
desapareciera y los ojos de abismo de mi hija, de Estela,
me fijaran. Sus ojos eran verdes, de un da para otro lo
gris haba desaparecido y cuando el sol le peg en la cara,
se volvieron azules, como los de l. Entonces estuve segura, haba tenido gemelas y la rubia no era Estela. A
Estela me la haban quitado. Cuando le anunci que estaba embarazada, l se alegr pero dijo que por el momento no podramos tener ms que un hijo, que las cosas
estaban muy caras. Esa nia se pareca tanto a l y tan
poco a m. Estela tena el pelo negro, los ojos negros,
como yo. Ellos sacaban en semana santa, metidos en
sus trajes de pana una caja de madera. La sacaron de
mi casa. Yo le reclam, le ped que me diera a mi nia, a
mi Estela obscura y l, con la rubia en los brazos, deca
que no, que esa era mi hija, y sus ojos se ponan rojos y
lloraba mientras menta. El maldito, menta. Ellos sacaron
una caja larga. Yo lo segu por la casa pidindole, rogndole que me entregara a mi hija, le deca que trabajara el
doble, que podamos criarlas a las dos, le supliqu mil
veces que me la entregara y l juraba que no, que no haba
otra, que esa era mi hija, mi Estela. Recorrimos la habitacin de la nia miles de veces, la rubia lloraba y l no
poda calmarla, no poda calmar a su hija. Dijo que se iba,
que se la llevaba. Lo segu, lo segu por el pasillo, le dije
que no podan irse sin darme a mi nia, sin decirme dnde estaba. Ellos los sacaron metidos en una caja, en una
sola. Lo segu por el pasillo hasta las gradas y cuando
comenz a bajar, con su hija entre los brazos, lo empuj.
Si yo no tena a Estela, l no tendra a la rubia. Ellos los
sacaron metidos en una caja, en una sola, plidos como
mi Estela. Los dej ah, al pie de las gradas y me fui al
hospital y dije que mi marido haba muerto, que la nia
tambin y que l me haba dicho que ellos saban dnde
estaba mi hija. Localizaron a mis padres, llamaron a la
polica y les cont que l se haba resbalado, que llevaba
a la nia al jardn y que se haba cado. Les cont del
sonido del cuello de mi marido al golpearse contra una
grada y del tono opaco y suave de la cabeza de la nia al
caer al suelo. Los de traje negro los sacaron en una caja
larga. Fue la primera vez que los vi. Le ped a los mdicos,
a las enfermeras que me dijeran dnde estaba Estela.
Todos decan que la rubia haba nacido sola. Mentan. La
segunda vez que los vi, metan la caja de madera en un
mausoleo. Yo haba tratado de sacarle la informacin a
mi marido. Abr la caja, lo tom de la solapa, y el cuerpo
de la nia se golpeaba contra el mo. La haban colocado
entre sus brazos para enterrarlos juntos. l no respondi
jams. Los que me buscan aparecen siempre por alguna
calle, siempre de pana negra y corbata corta, siempre
cargando cajas largas. Ellos se empean en recordarme
que an no la he encontrado. Mi padre quera internarme,
pero yo tena que encontrarla, tengo que encontrarla. Los
del saco de pana aparecen siempre con sus cajas largas,
quieren llevarse a Estela o quiz quieren llevarme a m.
A veces cargan cajas largas, a veces pequeas. Quieren
encerrar a una de las dos en el mausoleo junto a mi marido y la nia. Por eso no la dejo en el hotel. Si nos separan, Estela nunca podr reconocernos. Si meten a una de
las dos en el mausoleo, esa sabr la respuesta, pero no
podr contarle a la otra. Los muertos no hablan entre s,
slo piensan y los otros cadveres los comprenden. Los
vivos no podemos orlos, ni conocer sus pensamientos
muertos. S que cuando vea a Estela por la calle voy a
reconocerla. La piel blanca, el pelo y los ojos negros,
como los nuestros. Por eso a ella no puedo drsela. Pero
si quiere le vendo a esta rubia.
Denise Ph-Funchal (Guatemala, 1977). Escritora, sociloga
y docente universitaria. Es autora del libro de cuentos Buenas
costumbres (2011) y las novelas Ana sonre y La habitacin
de la memoria (2015).
36
Opinin
Un quiosco
de lectura
Por Antonio Ramos Revillas
n los ltimos aos en la ciudad de Monterrey se vive un incremento importante
en el nmero de editoriales que lo mismo apuestan por publicar ensayo, poesa y
novela. De todas ellas, una, acaso la ms reciente, est enfocada en editar libros
para nios y acompaa este proyecto con talleres de formacin de lectores y diversos
proyectos que buscan conformar identidad y generar pblico.
Quiosco Oropndola, dirigida por Alma Morales, quien tiene estudios y ha pasado
por el mundo de la danza, el teatro y el cine, es la capitana de este proyecto que ha dado
ya dos ttulos: El almirante de papel y El circo de las maravillas, aunque
viene otro en camino: La nia en el barco.
En estos tiempos de gestin cultural diversificados, Oropndola tambin apuesta por
la formacin de lectores y tiene un programa de lectura, denominado como la editorial,
con el cual asiste a ferias de libro en las escuelas, pero tambin ofrece talleres de creacin, crculos de lectura y talleres con maestros.
Como muchas otras editoriales recientes, la gente de Alma Morales y ella misma
han buscado adems enfocarse en la creacin y edicin, en divertirse con lo que hacen y
de paso incentivar a los dems a imaginar. Hace meses desarrollaron un concurso que se
llam Imagina un personaje. Las bases eran simples: invitar a los participantes a que
imaginaran a un personaje, que soaran con las posibilidades de alguien para contar una
historia. Participaron muchos trabajos y al final gan una chica con un personaje infantil,
fantstico, con el que ahora harn otro concurso que se llama Ilustra a un personaje.
Sin embargo, aunque la editorial se diversifica, su proyecto principal al momento
ha sido el libro El almirante de papel, del que ya han agotado la primera edicin y
del que preparan su traduccin al ingls, adems de un corto cinematogrfico. El libro
adems obtuvo un apoyo de Financiarte en Nuevo Len y ha sido llevado al teatro.
Este libro, que adems fue ledo por la actriz Ofelia Medina en su presentacin, representa tambin un homenaje. Don Pablo de Ancla, as se llama el personaje, tiene
las caractersticas del padre de Alma: un inmenso amor por la vida, una curiosidad
cientfica por el mundo que lo rodea y la serenidad para aceptar las etapas de la vida
con mucha dignidad.
En ocasiones, al amparo de los nmeros, olvidamos el sentido y las motivaciones
que llevan a cada editorial a conformar tanto su sello como sus libros. Aqu tenemos
a una brava editorial regiomontana que ha sabido gestionar recursos, darle valor a un
producto, diversificar sus apuestas con el apoyo de instituciones y encontrar nichos de
trabajo para sus sueos gracias a libros, talleres, presentaciones, concursos.
La editorial, ubicada al sur de la ciudad de Monterrey, cuenta adems con un espacio
de trabajo, una casa acondicionada para dar talleres. De todas las habitaciones, sin duda
el rea de lectura es una de las ms cuidadas, con una serie de sillones pequeos, libreros
con textos al alcance de los nios y material para trabajar. Nada mal para un esfuerzo
independiente, para una empresa cultural que empieza a desarrollar su camino en un
pas donde, dicen los que repiten frases sin ton ni son, no se lee.
Antonio Ramos Revillas (Monterrey, 1977) es autor de Todos los das atrs (2005), Dejar esta
calle (2005), Los cazadores de pjaros (2007), Sola no puedo (2008) y El cantante de
muertos (2011).
Poesa
Los ojos acatan las leyes
secretas de los muertos
Atardecer
de silicio
Por Denise Len
Por Franoise Roy
Your things
I
En el ltimo
cuarto
estamos sentados
los tres
rodeados
por tus
cosas.
Fueron guardadas
con cuidado
por manos
con bordes
luminosos.
Ahora
slo una urgencia
que oscurece
los das
y
la falsa promesa
de tus pasos
en el cuarto.
II
Todo lo que tenas
es una montaa
que se yergue
informe
sobre la alfombra.
Es sabido
que las cosas
sanan mejor
que los hombres
pero arrojan
una sombra
leve
que no se borra.
Una sombra
que se clava
como un
filo
en el hueso,
insoportable.
III
Aqu estamos.
En la casa
donde crecimos.
Mirando cmo
el agua
finalmente
se lo lleva
todo.
De Poemas de Middlebury.
37
Luisa (1914)
yo kumplo las leyes sekretas de los muertos. Voy a toparlo. Voy a toparlo. Voy a toparlo. Miro al muro i las
solombras se ajigantan komo dedos. Era enverano. Lavoro sin parar. Era enverano y mi madre me disho no
te kites los chapines. Hasta las alfilercikas son biudas
en esta sombrerera i kumplen las leyes sekretas de los
muertos. Voy a toparlo. Kada una de las partes iguales
en las que se divide el da el korazn me se apreta mientras las tijeras marmullan komo si estuvieran meldando.
Adelante. Atrs. Los dedos siguen al filo. El filo sigue los
dedos. Los dedos siguen los oyos. Los oyos kumplen las
leyes secretas de los muertos. Este es mi precio. Voy a
toparlo. Dende ke el gayo a kantado mi karne i mi gueso
son piedra: la hora de la partensia se eskuende en mis
labios mansos como perras.
Testamento en vida
ste es mi testamento en vida: pido ser enterrada contigo.
Padre, habr lugar para m en este cementerio, bajo sbanas de nieve, los pjaros sosteniendo mi cuerpo, que
para entonces no habr de pesar nada? Aunque tu memoria haya sido envenenada (pozo de medusas que laten
transparentes en el agua de tu cuarto), soy tu hija an.
Hay un papel que lo dice, que te dio a ti lo que los romanos llamaban patria potestad.
Habr un lugar para m entre dos piedras?
Me dejarnlos lares de nuestra tierra un mnimo solar
entre dos vidas, y Dios como guardin de escarcha?
Con qu filamentos de granito tejern mi lpida?
Ensame tu testamento, padre: tal vez ah mencione un
lugar para m, en la mano abierta de la Tierra.
(yo acato las leyes secretas de los muertos. Voy a encontrarlo. Voy a encontrarlo. Voy a encontrarlo. Miro
hacia la pared y las sombras se agigantan como dedos.
Era verano. Trabajo sin parar. Era verano y mi madre me
dijo no te quites los zapatos. Hasta las alfilercitas son
viudas en esta sombrerera y acatan las leyes secretas de
los muertos. Voy a encontrarlo. Cada una de las partes
iguales en las que se divide el da se me aprieta el corazn mientras las tijeras murmuran como si estuvieran
rezando. Adelante. Atrs. Los dedos siguen al hilo. El
hilo sigue los dedos. Los dedos siguen los ojos. Los ojos
acatan las leyes secretas de los muertos. Este es mi precio. Voy a encontrarlo. Desde que el gallo ha cantado mi
carne y mis huesos son piedra: la hora de la partida se
esconde en mis labios mansos como perras).
Esto que queda de la quemazn
En el poema llevaba yo las palabras que haba conseguido juntar, escritas con mi letra, dibujadas con lpiz de
poeta. El papel, como trozo de sol doblado en el bolsillo,
tambin me quemaba.
Esto es lo que queda de la quemazn (son muchas que
seguidas, lo s). Dejo entonces la aliteracin, y repito:
Esto es lo que queda de la quemazn (voy a decirle
al maestro de poesa que la aliteracin es voluntaria, un
recurso literario que simula un tartamudeo. Y s, en presencia de los personajes de mi poema, soy tartamuda).
Empiezo de nuevo. Las palabras del verso, escritas sobre
el papel en llamas, rezan as: Plancharon mi corazn,
dibujaron futuras cicatrices sobre mi piel. De su rostro,
pap ha hecho una espalda.
De El saco de Douglas.
Atardecer de silicio
Atardecer de silicio en la cama de silencio, tu voz no
puede cruzar el mar, la flotilla del vencedor bloquea
el paso a media rosa de los vientos. En el insomnio el
banco de peces ahogados franquea las aguas como un
cardumen de astros desvelados. Morirs antes de las
palabras, con tu voz en alta mar, y ellas, vestidas de
letras, nadarn a contracorriente en la senda que, ahora
que estamos vivos, desconocen nuestros cuerpos.
7
Fue enseado que antes de la festividad se sacrifica
ritualmente
un animal salvaje o un ave.
Las escuelas de sabios discuten an
cmo se debe cubrir su sangre.
Todava recuerdo la gente alrededor,
las paredes blancas de la casa
y la mirada del gallo ahogndose
lentamente
en el esfuerzo de una desesperacin sin objeto.
Conozco bien su mirada de asfixia
conozco bien su mirada de sangre
conozco bien su mirada de gallo.
De El trayecto de la herida.
Denise Len (Tucumn, 1974) es nieta de inmigrantes
sefardes. Sus libros ms recientes son El trayecto de
la herida (Alcin, 2011), El saco de Douglas (Paradiso, 2011), Templo de pescadores (Alcin, 2013)
y Poemas de Middlebury (Huesos de Jibia, 2014).
Poemas suyos han sido incluidos en antologas como
Por mi boka (Lumen, 2013) y Penltimos. 33 poetas de Argentina (1965-1985) (unam, 2015).
De Pap se llev a la novicia
de piernas torneadas.
Franoise Roy (Quebec, 1959) es autora de un libro
de ensayos, trece poemarios, tres novelas y un libro de
cuentos. Su novela Si tu traversais le seuil gan el
premio Jacqueline Dry-Mochon en Quebec, en 2006.
En 1997, gan el Premio Nacional de Traduccin en
Poesa otorgado por el INBA; en 2007, el Premio Nacional de Poesa Alonso Vidal; en 2008, el Premio Internacional de poesa Ditt e Naimit; en 2011, el Premio
Internacional de poesa Curtea de Arge Poetry Nights y
el Premio Nacional de Poesa Tijuana 2015 con Pap se
llev a la novicia de piernas torneadas.
38
Buensalvaje ilustrado
Epicentro
de la melancola
e sido desde nia una profunda fascinada por aquello que nunca existi. Tambin
me siento muy prxima a aquello que ya no est o se encuentra cercano a no ser
ms. Detesto los finales, me provocan una insoportable melancola, dejo algo mo
en aquellos ltimos momentos de las cosas. Es este sentimiento de pesadumbre y aoranza
el que pude hilvanar en este dibujo, en el que el ltimo de los dragones urbanos de agua
dulce se encuentra con una embarcacin forrada con el pellejo de un congnere, sospecha
que es el ltimo y no hace sino confirmar sus presentimientos por donde quiera que pasa.
La gente tiende a pensar que soy ilustradora, pero no lo soy; soy una dibujante clsica
que no hace sino sacar aquellas imgenes que pueblan su cabeza con mucha minuciosidad y seso, porque cuando usas lneas no hay espacio para disimular y eso me encanta.
Tambin tengo mucho sentido del humor, suelo carcajearme de cosas inadecuadas de
m misma primeramente, me atrae lo grotesco y exagerado del carcter de las personas
que se transluce en sus rasgos faciales, en su manera de ir por el mundo. Inmediatamente
los veo como personajes con los que poblar mis escenas y mundos.
Este ao comenc a trabajar en mi siguiente libro, una cosa totalmente de mi autora.
Ya tengo el ttulo y un par de imgenes, a ver qu sale de este caldero que revuelvo
constantemente con mi canutero.
Diana Martn, Epicentro
de la melancola (Guadalajara,
1979). Adems de dibujante,
es grabadora y pintora.
Es coautora, junto con Rafael
Villegas, de Juan Peregrino
no salva al mundo (Editorial
Paraso Perdido, 2012).
Cuento grfico
Luis Fernando
Nac en el barrio de Romita, en
la ciudad de Mxico. Soy de
la raza homo sapiens, siendo
mi pas la Tierra. Publico en
peridicos, revistas y libros
desde 1979, cuando debut en
el suplemento de historietas
Msomenos del peridico
Unomsuno. Ha sido un
largo desfile de hospedajes:
Unomsuno, El Financiero,
El Universal, La Jornada
(suplemento Histerietas y
derivados), Milenio Diario, El
Semanario, Emeequis, Dosfilos,
Gallito Cmics, El Chamuco.
An creo que el sueo no ha
terminado.
El viernes 4 de diciembre, a
las 12:00 horas, se presentar el
nuevo libro de Luis Fernando,
Las inslitas aventuras
de Yoni Latorta. Libro 2:
La secta de la moronga
(Editorial Resistencia, 2015), en
el XIV Encuentro Internacional
de Caricatura e Historieta en la
FIL de Guadalajara.
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