LA EDUCACIN NO FORMAL.
CONCEPTO
CAPTULO 1
LA EDUCACIN NO FORMAL
Y OTROS CONCEPTOS PRXIMOS (*)
por GONZALO VZQUEZ
Introduccin
El incremento de las variables del sistema educativo, entendido como sistema
escolar, constituye una de las corrientes educativas de nuestra poca. En los pases
desarrollados y en vas de desarrollo, los sistemas educativos han alcanzado unas tasas
muy importantes de participacin social, duracin de la escolaridad, rendimiento del
propio sistema, etc. Sin embargo, en las ltimas dcadas se est extendiendo la
conviccin y la prctica de que el sistema educativo, en su sentido ms amplio,
incluye no slo la educacin escolar, sino toda accin educativa, ms o menos
intencional y sistemtica, que tiene lugar, tanto dentro como fuera de la institucin
educativa. La familia, los medios de comunicacin, la Iglesia, la empresa, los
sindicatos, los municipios y organizaciones sociales de todo tipo (de ocio, turismo,
cientficas y literarias, movimientos asociacionistas, etc.) desarrollan programas y
actividades de carcter educativo.
Por otra parte, la prolongacin de la esperanza de vida, los cambios tecnolgicos,
econmicos y sociales exigen que el aprendizaje y la educacin no se limiten al
tiempo, ms o menos extenso, de la escolaridad primaria, secundaria y superior. En su
lugar, hoy hablamos de la educacin como un proceso permanente vinculado a la
mejora de las condiciones de vida de los individuos y las comunidades.
En este captulo estudiaremos el origen y significado de la educacin no formal,
as como sus funciones, contenido y mtodos de trabajo, dentro de una concepcin que
vincula la educacin no formal a un proceso de educacin permanente.
1. Qu es la educacin no formal?
La educacin no formal, como concepto, surge como consecuencia de reconocer
que la educacin no puede considerarse como un proceso limitado en el tiempo y en
el espacio, confinado a las escuelas y medido por los aos de asistencia (Coombs y
Ahmed, 1975: 26-27). La consecuencia natural de este reconocimiento ha conducido a
la diferenciacin, dentro de la educacin, de tres conceptos diversos, aunque
relacionados (Coombs y Ahmed, 1975: 27):
Educacin informal tiene aqu el sentido de un proceso que dura toda la vida y en
el que las personas adquieren y acumulan conocimientos, habilidades, actitudes y
(*)
SARRAMONA, J.; VZQUEZ, G.; COLOM, A. (1998): Educacin no formal. Barcelona, Ariel (11-25)
modos de discernimiento mediante las experiencias diarias y su relacin con el medio
ambiente.
Educacin formal es, naturalmente, el sistema educativo altamente institucionalizado, cronolgicamente graduado y jerrquicamente estructurado que se extiende desde los primeros aos de la escuela primaria hasta los ltimos aos de la
Universidad.
Educacin no formal [...] es toda actividad organizada, sistemtica, educativa,
realizada fuera del marco del sistema oficial, para facilitar determinadas clases de
aprendizaje a subgrupos particulares de la poblacin, tanto adultos como nios.
El anlisis de los tres conceptos anteriores nos descubre una red de relaciones, de
semejanza y de contraposicin, de acuerdo con los criterios de duracin, universalidad,
institucin y estructuracin:
a) Duracin: Por una parte, la educacin informal se extiende a lo largo de toda la
vida; su duracin es, por as decirlo, ilimitada, a diferencia de la educacin formal con
lmites definidos (educacin primaria: 6-12, 6-14, 6-16 aos, segn los pases;
educacin universitaria: una determinada carrera dura tres, cuatro, cinco o seis aos, o
bien sus estudios se cuentan en trminos de crditos, teniendo cada crdito una
duracin fija, por ejemplo, de diez horas). Del mismo modo, una accin de educacin
no formal tiene una extensin limitada, por ejemplo un programa de formacin
preventiva en salud laboral que dura 200 horas.
b) Universalidad: La educacin informal afecta a todas las personas, pues todo
hombre o mujer tiene y, dentro de ciertos lmites, mantiene a lo largo de toda la vida la
capacidad de adquirir y acumular aprendizajes. La educacin formal es universal slo
dentro de ciertos lmites o, dicho de otro modo, slo en alguno de sus niveles
(ordinariamente en lo que en unos u otros pases se denomina educacin primaria,
educacin bsica, educacin fundamental (o general). A su vez, la educacin
no formal, como tal, afecta a todas las personas, pero cada una de las acciones a travs
de las que se especifica est concebida y va dirigida a una persona en concreto o a un
grupo de ellas con caractersticas comunes: hombres en un centro de internamiento de
adultos, mdicos de atencin primaria, mandos intermedios en una empresa,
controladores areos, capataces agrcolas, etc.
c) Institucin: En relacin con este criterio se reconocen dos tipos de situaciones; por
una parte, la educacin formal es propia y absolutamente institucionalizada, y la nica
que se da en una institucin especfica: la escuela, en cualquiera de sus niveles o forma
de organizacin, desde la educacin infantil, hasta la universitaria; por otra, la
educacin no formal puede desarrollarse tanto dentro de las organizaciones
(hospitales, empresas de produccin, centros de internamiento, explotaciones agrarias,
etc.), como fuera de ellas (en el hogar, durante el tiempo de desplazamiento al trabajo,
etc.). A su vez, la educacin informal es la menos institucional; puede decirse incluso
que es no institucional, si prescindimos de algn tipo especfico de educacin
informal, como la educacin familiar, la accin educativa dada en la institucin y
medios familiares (en el caso de que no entendamos que la educacin familiar es un
tipo de educacin no formal, lo cual no es usual).
d) Estructuracin: A diferencia de la educacin informal, las otras dos
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modalidades educativas poseen esta caracterstica en un nivel muy alto. Esta nota se da
con mayor intensidad en el caso de la educacin escolar, que est jerrquicamente
estructurada y se organiza y manifiesta en trminos de niveles (infantil o preescolar,
primario, secundario, etc.), de ciclos (1.0, 2., 3.0, en la educacin primaria, en la
secundaria o en la superior), de perodos temporales (curso, cuatrimestre, perodos de
evaluacin ... ), etc., pero tambin es patente en las acciones de educacin no formal.
En efecto, el uso ordinario hace que hablemos ms de programas que de acciones
educativas no formales (aunque aqu se ha tratado de evitar el trmino programa
precisamente para reservarlo para esta observacin).
Esta caracterstica de la estructuracin es tan marcada en los sectores de la
educacin formal y no formal que bien se puede afirmar, con Tourin (1983), que
ambas tienen un atributo comn que no comparten con la educacin informal: la
organizacin y la sistematizacin. Por esta razn, algunos autores (Tourin, 1984;
Trilla, 1993) nos sugieren que, respecto de este criterio, la relacin entre los tres
mbitos debera representarse tal como muestra la figura 1.1.
Educacin
formal
Educacin
informal
Educacin no
formal
FIG. 1.1.
Estos cuatro criterios (duracin, universalidad, institucin y estructuracin)
pueden ser suficientes para distinguir las tres modalidades educativas. Si acaso, podra
utilizarse el criterio de la intencionalidad y emplearlo para establecer que tanto la
educacin formal como la no formal son intencionales, a diferencia de la educacin
informal a la que algunos (Scholhalfter ... ) denominan ocasional, incidental, etc.,
lo que apunta precisamente a su carcter inintenciona1.
Sin embargo, resulta problemtico adoptar este criterio si no renunciamos al
carcter de la educacin como accin -y no slo como actividad- humana, o bien al
carcter de la educacin como sistema abierto con una teleologa intencional (por
utilizar la terminologa de Bertalanffy), o ya a la educacin como accin de
comunicacin o de accin tecnolgica. Adems, si hoy, ms que nunca, se le reclama a
la educacin que sea eficiente y eficaz, resulta obvio que toda accin y programa
educativo deben ser intencionales, de modo que la adopcin de este criterio nos
llevara a dejar fuera de la propia educacin las actividades de la llamada educacin
informal.
En definitiva, la inclusin del criterio de intencionalidad entre los que hemos
empleado para diferenciar las tres modalidades educativas nos llevara, en ellmite, a la
exclusin de la educacin informal como forma de educacin, lo cual a su vez carece
de sentido, particularmente en situaciones tales como la educacin familiar que, por su
propia naturaleza, consiste en un tipo de influjo decididamente intencional.
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2. Nacimiento y desarrollo del concepto de educacin no formal
En el punto anterior hemos datado la existencia del concepto de educacin no
formal, pero es necesario volver a la cuestin de la gnesis de nuestro concepto y
referimos a l no slo en trminos de fechas, sino en relacin con el clima y las
preocupaciones que rodearon su aparicin. El ya citado trabajo de Coombs y Ahmed
nos recuerda cules eran las preocupaciones que impulsaron el inters por la educacin
no formal. El problema de fondo era uno, todava actual: la pobreza en el mbito rural
(ahora diramos en las zonas rurales y suburbanas).
Al estudiar esta cuestin, La Belle (1982: 160) se refiere a que la introduccin de
la expresin educacin no formal se acu para satisfacer la necesidad de respuestas
extraescolares a demandas nuevas y diferentes de las que atiende ordinariamente el
sistema educativo. En la dcada de los setenta, en pleno crecimiento demogrfico de
los pases del Tercer Mundo, la educacin no formal cobr mayor importancia como
estrategia formativa orientada a aquellos grupos sociales que no haban podido recibir
una enseanza bsica completa. De este modo, la educacin no formal fue adquiriendo
paulatinamente, bien una orientacin complementaria, bien suplementaria, respecto de
la educacin escolar convencional (La Belle, 1981: 316-317). De forma parecida se
expresa Hamadache (1991) cuando afirma que la escuela ha dejado de considerarse el
nico lugar de enseanza [...] y que la enseanza y el aprendizaje han dejado de
considerarse sinnimos de escolaridad, aunque muchos padres sigan asimilando
enseanza y escuela y estableciendo una relacin, cada vez ms hipottica, entre el
diploma que expide la escuela y la posibilidad de obtener un empleo (p. 123).
Desde que Hamadache escribi esto, cada vez se ha hecho ms patente y ms aceptado
por la sociedad que la escuela en general (incluida la universidad) concede, en el mejor
de los casos, una formacin bsica y unas competencias para seguir aprendiendo,
proceso este que tiene lugar precisamente a travs de la educacin no formal.
Pese a lo reciente de la inclusin de este concepto en la terminologa de los
sistemas educativos, la educacin no formal ha conocido un gran desarrollo sin duda
debido a que con esta expresin se ha venido a dar nombre a todo un conjunto de
experiencias, actividades y acciones educativas que la sociedad vena desarrollando
desde antiguo, o bien a programas que la nueva sociedad en desarrollo requera en el
clima del desarrollo social, econmico y tecnolgico. Esto explica por qu la
educacin no formal se presenta hoy como el enfoque educativo propio de la sociedad
actual en la que, aunque con altibajos tras cada crisis econmica o social, se estn
alcanzando cotas progresivas de escolarizacin.
El avance de la educacin no formal se vincula, tambin, a una progresiva
preocupacin por la formacin de nuevas estrategias de desarrollo individual y colectivo entendindose por estrategia de desarrollo educativo un marco para polticas y
acciones educativas especficas destinado a lograr que esas polticas y acciones estn
razonablemente equilibradas, integradas (y controladas) (Coombs, 1993: 1818). ste
es precisamente el sentido que Coombs y Ahmed quisieron imprimirle a la citada
monografa sobre el ataque a la pobreza rural, y ste es tambin el enfoque de la
educacin para todos recogida en la declaracin mundial del mismo nombre.
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El progreso de la educacin no formal se ha visto, no obstante, negativamente
condicionado por algunos sesgos y errores de enfoque iniciales. Coombs (1993: 18181819) identifica estos tres: su ingenua consideracin sistmica; su consideracin de
alternativa a la educacin formal, y su excesiva vinculacin a poblaciones
subdesarrolladas.
educacin no formal, si se desea lograr objetivos en el mbito del desarrollo personal y
comunitario.
En primer lugar, y visto el problema con cierta perspectiva histrica, la educacin
no formal no tiene en s misma un carcter de sistema; ni siquiera tiene ese carcter la
educacin en general. En consecuencia, la educacin no formal carece de la potencia
suficiente para resolver problemas de desarrollo social o comunitario, o para
constituirse en un enfoque de poltica alternativa a otras polticas tales como la
agrcola, de transporte, de migracin, laboral, etc. (aunque tambin es cierto que tiene
un carcter complementario de estas y otras polticas). El carcter necesario pero
insuficiente de la educacin no formal para resolver problemas de formacin puede
advertirse en diversos campos:
-
desarrollo agrario y rural;
acogida a inmigrantes;
innovacin y desarrollo tecnolgico;
correccin del desempleo;
salud e higiene en el trabajo;
conservacin y mejora del patrimonio natural y cultural;
uso del ocio y del tiempo libre;
correccin del analfabetismo;
lucha contra la violencia y el racismo;
etctera.
En cualquiera de estos campos podramos comprobar que la resolucin de los
problemas exige el concurso de soluciones educativas y formativas que tienen lugar
principalmente fuera de la escuela, pero en ninguno de los casos la educacin es
autosuficiente para resolver un problema de subdesarrollo, de discriminacin, de
deterioro medioambiental. .. La planificacin de acciones de educacin no formal
exige, en consecuencia, actuar segn un enfoque sectorial por el que la educacin entra
a formar parte de las acciones integradas para la resolucin de problemas sociales.
Si la educacin no formal no es suficiente frente a la agricultura, el transporte o la
industria, tampoco es autnoma respecto de la educacin formal, ni tampoco
constituye una alternativa plenamente eficaz a sta. La lucha contra el analfabetismo o
el cambio de actitudes de los trabajadores ante las nuevas tecnologas, por poner dos
ejemplos, requieren acciones formativas sobre los adultos en espacios campesinos, de
suburbios o industriales, pero no resulta eficaz a largo plazo si no se introducen
cambios en la educacin bsica que los escolares reciben den-tro del sistema educativo
ordinario o formal. La formacin de profesores para la educacin de adultos o la
formacin de pedagogos para intervenir en contextos de formacin en el trabajo
constituyen otros ejemplos que prueban la insuficiencia de la estrategia de la
La perspectiva actual ante la cuestin de la relacin entre la educacin no formal y
la educacin formal centra su inters en la complementariedad de ambas, una
complementariedad que se ha visto frecuentemente dificultada por la propia
consideracin antittica educacin formal-educacin no formal. Este tipo de relacin
complementaria ha sido reclamada por Trilla (1992), quien, al plantearse la cuestin de
los mbitos de la educacin no formal, identifica, entre otras, las funciones
relacionadas con la educacin formal, bien sean --en palabras del autor-- las de
sustitucin, suplencia, refuerzo, compensacin, etc. (p. 29).
En tercer lugar, los programas de educacin no formal han ido perdiendo a lo
largo del tiempo su ms estrecha vinculacin con la pobreza y el subdesarrollo de
grupos sociales desfavorecidos, algo as como si fuera un sustituto de categora
inferior de la autntica educacin, tal como ha criticado Coombs (1993: 1819).
Parece evidente que la educacin no formal nunca perder su preocupacin compensatoria en sujetos que han contado con una escolaridad deficiente, pero cada vez
ms est adquiriendo nuevas posibilidades respecto de la actualizacin del conocimiento y el desarrollo de competencias en sujetos que han alcanzado los ms altos
niveles del sistema educativo. Los profesionales liberales son, en los ltimos aos,
algunos de los clientes ms usuales de los programas de educacin no formal
(Coombs, ibid.; Dayan, 1996: 59-64).
3. Perspectiva actual del problema: hacia un enfoque sistmico de la educacin
no formal
Tal como hemos visto ms arriba, la educacin formal naci, al menos como
concepto y como respuesta pedaggica, para superar los problemas no resueltos por la
educacin escolar. De ah que haya sido de uso corriente la contraposicin educacin
formal-educacin no formal (contraposicin propiciada por el mero enunciado
lingstico, afirmativo y privativo o negativo).
Sin embargo, y con el tiempo, el enfoque que ha prevalecido sobre cualquier otro
ha sido el de la integracin entre la educacin formal y la no formal. Esta integracin
tiene dos caractersticas bsicas: la de la superacin antittica de estos dos enfoques de
la educacin y su inclusin dentro de una perspectiva dinmica. En efecto, los estudios
recientes sobre la educacin no formal (Trilla, Tourin, Garca Carrasco...) vienen a
confirmar lo que ya haban apuntado, aos atrs, autores como Coombs, La Belle y
otros: el carcter convergente de todas las perspectivas educativas. As, cuando
Coombs (1993) presenta algunos ejemplos innovadores, hbrido s de educacin
formal y no formal, establece como conclusin general ms importante que se est
avanzando en muchos pases un amplio movimiento hacia estrategias educativas ms
generales y hacia vnculos ms eficaces entre todos los tipos de educacin y los
objetivos de desarrollo (p. 1821).
Digmoslo en pocas palabras: la educacin no formal entra en una relacin directa
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con la educacin formal y con la educacin informal, componiendo un (sub)sistema
educativo que se desarrolla a lo largo de toda la vida de los individuos y las
comunidades.
edificios, ms profesores, ms recursos-, tal como ha demandado Castillejo (1987);
tambin Torres (1990), examinando la doctrina de la UNESCO a partir de 1970, llega
a la conclusin de que la educacin permanente debe considerarse como un principio
de un sistema general de educacin (p. 13). En segundo trmino, una vez que se han
alcanzado niveles de educacin formal obligatoria del orden de los diez aos (6-16
aos), y de los doce de la escolaridad con carcter universal para todos (4-16 aos), la
meta del sistema educativo no debe ponerse en una prolongacin de la escolaridad
obligatoria, sino en la prestacin de una educacin bsica de calidad y universal que
asegure la educacin y la autoformacin permanentes.
Interesa destacar las dos clusulas de esta proposicin sinttica. Primeramente, se
ha de notar que ya no se habla de la mera anttesis, ni siquiera de la confluencia, entre
la educacin formal y la no formal, a modo de una confluencia entre las dos, sino de
una relacin trilateral (vase fig. 1.2).
Educacin formal
Ecuacin no formal
Educacin informal
4. Educacin no formal y educacin permanente en el marco del sistema
educativo
FIG. 1.2.
La relacin entre estas tres perspectivas de la educacin plantea algunos problemas. Desde luego, el epistemolgico, que nos exige rigor a la hora de establecer los
criterios de demarcacin entre una y otra. Ya hemos visto al principio de este captulo
cmo es usual emplear los criterios de duracin, universalidad, institucional y de
estructuracin. La discriminacin ms difcil se ha producido siempre entre la
educacin no formal y la de carcter informal. Esta ltima participa, del mismo modo
que la no formal, de tres de los cuatro criterios citados: la duracin -se da a lo largo de
toda la vida-; la universalidad -afecta a todos los hombres y se da en todas las
comunidades-, y la ubicacin -se imparte de ordinario fuera de la escuela-. Tan slo se
diferencia claramente por el criterio de la estructuracin; las mismas denominaciones
que se le dan (informal, asistemtica, incidental, difusa, etc.) apuntan a su carcter
escaso o vagamente articulado, de tal modo que tiende a confundirse con todo un
conjunto de influencias generalizadas que, de modo directo (como en la educacin
familiar), o indirecto (como en las experiencias culturales y en ciertas experiencias en
relacin con los medios de comunicacin), se proponen finalidades educativas.
No podemos dedicarle ms espacio a esta cuestin. Algunos autores, entre los que
cabe citar a Castillejo, han insistido en que la educacin, siendo una accin
sistemtica, es un juego de dos actores: el de la educacin escolar y el de la educacin
no formal. Desde otro punto de vista, otros autores como Quintana (1991) prefieren
considerar la educacin sistemtica, subdividida en escolar y no escolar, por un lado, y
la educacin informal, por otro.
Mayor inters, y sobre todo ms actual, tiene el examen de la inclusin de la
educacin no formal (obviamente, integrada con la formal y la difusa o informal) en
un proceso de educacin permanente. Slo de esta manera cabe hablar de un enfoque
sistmico de la educacin y de que pueda hablarse de polticas y leyes que regulan el
conjunto del sistema educativo. Cuando una ley, como la LOGSE espaola, que
pretende tener un carcter sistmico, se esfuerza por proclamar que su principio
ordenador general establece que el principio general del sistema educativo es el de la
educacin permanente est apuntando principalmente a dos cosas. En primer lugar, a
que la dinmica de los sistemas educativos en la actualidad exige la integracin de las
variables del sistema, mucho ms all del crecimiento de las variables patentes -ms
Los treinta aos de la historia del concepto -que no de la realidad, pues es mucho
ms antigua- de la educacin permanente la han desvinculado de las adherencias
iniciales de la educacin de adultos y han impulsado su orientacin hacia un proceso
unitario y global que exige un planteamiento integral de todo el sistema educativo.
As, tal como han sealado Requejo, Sarramona y Martnez (1996), la educacin
permanente no slo ha ganado la batalla a una sectorializacin del espacio y del
tiempo educativo, sino que tambin ha ampliado la visin de aquella etapa evolutiva
(la adultez) a la que particularmente se demandaba que se circunscribiese. Nos
encontramos, pues, ante una realidad conceptuada como principio que ha adquirido tal
fuerza que ha conmovido los fundamentos mismos del sistema educativo en su
totalidad.
Este concepto y principio se han ido desarrollando en paralelo a otros conceptos
como educacin recurrente y educacin alternante, conceptos que, pese a encerrar
una idea enrgica (los tiempos para la educacin y la formacin no deben entenderse
como consecutivos), han tenido que inclinarse ante la fuerza del principio de la
educacin permanente. Tal como manifiestan los autores antes citados, el sistema
educativo no es un espacio cerrado de preparacin y formacin para el futuro tiempo
de trabajo y accin; se trata ahora de proponer un nuevo marco en el que las personas
puedan a lo largo de toda su vida seguir aprendiendo alternando las actividades
normales con la vuelta puntual al sistema educativo cuando lo considere necesario.
En fin, la educacin no formal y la formacin permanente constituyen el enfoque que
se ha considerado propio de nuestra modernidad (posmodernidad).
En la sociedad cognitiva, como se ha calificado a la de nuestro tiempo, todo
aprendizaje tiene un sentido propio y otro de fundamentacin para un proceso de
formacin continua, segn el cual el aprender tiene un sentido funcional de aprender a
aprender. La educacin, concebida como aprendizaje controlado, es un proceso de
capacitacin para la autoeducacin a lo largo de toda la vida, y principalmente dentro
de espacios y con enfoques y recursos no formales.
La educacin no formal implica el desarrollo a lo largo de toda la vida, as como
una fuerte exigencia de relacin con el contexto social. En ambos casos nos
encontramos con una ampliacin de oportunidades para la educacin no formal. El
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incremento en la esperanza de vida provoca una extensin temporal del proceso
educativo ms all de la escolaridad obligatoria, imponiendo, por otra parte, la diferenciacin entre la educacin permanente y la educacin de adultos, as como a la
distincin entre la educacin de los jvenes adultos, la de los adultos y la de los
ancianos. El envejecimiento de las sociedades ha producido una preocupacin por la
calidad de la vida de las personas adultas, incluyendo la calidad de la educacin no
formal para las personas adultas y ancianas.
decir que este concepto ha recogido, e incluso ha aumentado, toda la riqueza semntica
del ms antiguo concepto de educacin permanente.
Por otra parte, la educacin no formal exige una vinculacin directa a los contextos (polticos, sociales, culturales, laborales...) en los que se incluyen los individuos.
Ahora bien, a diferencia de las generaciones pasadas, las actuales se encuentran en
situaciones menos estables. Actualmente, como ha sealado Kastenbaum (1993:
1280), la variabilidad contextual es mucho mayor, producindose una movilidad, tanto
fsica (como en el caso de la movilidad geogrfica de los turistas, de los emigrantes
por motivos laborales o de los estudiantes adscritos a programas como Scrates y
Erasmus), como formal (como cuando estamos expuestos a programas culturales de
cine, televisin, etc., de otros pases o cuando se trabaja con tecnologa importada).
As pues, el enfoque que liga la educacin no formal con la educacin a lo largo de
toda la vida exige una atencin, no slo a las diferentes etapas del proceso educativo,
sino tambin a los diversos contextos culturales, econmicos y tecnolgicos en los que
tiene lugar cada programa y accin de educacin no formal. En consecuencia, la
educacin no formal exige una capacitacin para la adaptacin continua a las diversas
fases del ciclo vital y a los diferentes contextos en los que tiene lugar el desarrollo
individual y comunitario.
La extensin de la funcin educativa ms all de los lmites espaciales y temporales de la escuela y de la escolaridad provoca, como se ha dicho, una reconstruccin de las categoras espacio y tiempo para la educacin, y singularmente para la
educacin no formal. La ruptura de los lmites de la educacin escolar y el nfasis en
la educacin permanente apunta a la reconstruccin del concepto de ciudad
amplindolo hasta el de ciudad educativa, expresin que ya se apunta en el Informe de
UNESCO (Aprender a ser, 1973) y que hoy se utiliza en un sentido restringido que
devuelve a las ciudades y comunidades el derecho y la obligacin de educar (Requejo,
1994: 67-68; Sureda y Trilla, 1995; Torres, 1990: 13; Trilla, 1993: 200), derecho y
obligacin derivados de que la ciudad es el lugar de asentamiento de la sociedad civil.
Los municipios se constituyen hoy en espacios educativos con acciones continuas
vinculadas, bien al ocio y la cultura, bien a la formacin orientada a la generacin de
empleo, de tal forma que educacin y formacin son sendos ejes del desarrollo
comunitario en el mbito municipal (Muoz, 1997).
5. El contenido abierto de la educacin no formal
El concepto ciudad educativa tiene un sentido muy incluyente, de tal manera
que ha llegado a significar todo el conjunto de instituciones y organizaciones, de
acciones, procesos y relaciones educativas que ejercen alguna influencia estructurada
de tipo educativo dentro de un determinado espacio. En este sentido, se ha podido
10
En cualquier caso, la ciudad educativa viene a ser, respecto del espacio --de un
espacio dinmico, desde luego-, lo que la educacin permanente significa respecto del
tiempo: la expresin de que la educacin tiene un carcter ilimitado (abierto; de ah
que algn autor, como Garca Garrido, 1991: 159, prefiera hablar de educacin
abierta que de no formal) en las dos dimensiones que configuran la vida individual
y comunitaria: el tiempo y el espacio; del tiempo y del espacio vividos como estmulos
y escenarios de aprendizaje autoestructurado e intencional. La ciudad educativa se
distingue de la aldea [informativa] global y la supera, tanto por la preeminencia de
lo educativo respecto de lo informativo (Vzquez, 1989: 183), como por la mayor
capacidad configuradora de la ciudadana universal de la ciudad educativa sobre la
aldea global (que, por su propia naturaleza, enmascara las identidades originarias).
La orientacin sistmica de la educacin no formal en la ciudad educativa refuerza, pues, la apertura al entorno, bien entendamos el entorno como medio ambiente
ms prximo, o bien, como reclama Luhman (1996), como el medio interno del propio
sistema. Eso significa que el panorama de la educacin no formal va mucho ms all
de los enfoques ordinarios de desarrollo y de educacin de adultos, abarcando todo el
conjunto de acciones humanas dadas en la sociedad civil y que son susceptibles de
traducirse en educativas. No resulta extrao, pues, que dentro de esta nueva paideia
encontremos oportunidades educativas en espacios tan diferenciados como los
siguientes:
-
museos (artsticos, de la ciencia, tecnolgicos ... ); empresas y organizaciones
de trabajo, sindicatos;
clubes de tiempo libre;
aulas de naturaleza;
asociaciones ciudadanas;
formacin de voluntarios para las ONG;
espacios ciudadanos (<<la calle);
formacin para el dominio crtico de los medios de comunicacin;
alfabetizacin tecnolgica;
animacin a la lectura;
animacin sociocultural;
etctera.
Con este breve inventario no se pretende hacer un catlogo de todos los espacios
de educacin no formal; muy al contrario, ese intento supondra una contradiccin de
lo que se pretende apuntar: la constitutiva naturaleza y la radical vocacin de la
educacin no formal por los nuevos espacios de aprendizaje, culturales, tecnolgicos
... , susceptibles de traducirse en espacios formalmente educativos (aqu es
pertinente la pregunta de Trilla: en qu medida es formal la educacin no formal?).
Un ejemplo real y rampante es el mbito del teletrabajo, como lo pueden ser muchas
11
EDUCACIN NO FORMAL
otras formas de realidad -cultural, tecnolgica, poltica ... - de tipo virtual.
6. Metodologa de accin en la educacin no formal
Es usual referirse a la metodologa o las metodologas de accin en la educacin
no formal como si, en efecto, hubiera una forma de actuar -de pensar o de intervenirpropia de esta modalidad educativa. Planteada la cuestin en trminos afirmativos o
negativos, habra que pronunciarse por la negacin: la educacin no formal carece de
una metodologa que le sea privativa y de la que no participe el sistema educativo en
su conjunto.
Sin embargo, no se puede dar por despachada la cuestin tan de inmediato, pues,
en efecto, hay algunas notas propias de la forma de realizar el trabajo educativo en este
campo. Si el actuar pedaggico guarda e incluye alguna relacin con la forma de
pensar, habr de concluirse que, desde luego, la pedagoga y la educacin no formales
se caracterizan por algunas notas que ya se han ido apuntando previamente. Pensar la
educacin en trminos de totalidad; actuar, pues, segn un enfoque sistmico; trabajar
de forma cooperativa con la educacin formal; estar abierta a los nuevos fenmenos
culturales y tecnolgicos; buscar la vinculacin de la educacin con el desarrollo
personal y comunitario en todas sus formas ... son notas propias del pensar y el actuar
pedaggicos de la educacin no formal.
Por otra parte, existe otra nota connatural a esta modalidad educativa que consiste
en el mayor nfasis que pone frecuentemente en la estructuracin y el control de los
programas educativos. Esto sucede ordinariamente por dos motivos diferentes. En
primer lugar, debe notarse que ciertos programas propios de la educacin no formal,
singularmente aquellos que se orientan a prevenir y, sobre todo, a corregir conductas
indeseadas -de riesgo, de agresin, de inadaptacin radical, de analfabetismo, etc.-, se
construyen con un mayor grado de control que otros programas anlogos propios de la
educacin escolar. Valga el ejemplo de la enseanza de la lectura en adultos respecto
de las acciones que se desarrollan de ordinario en la educacin bsica. Tambin el
hecho de que muchos de esos programas tengan lugar en contextos donde la eficiencia
y la eficacia inmediatas constituye un a priori de todo programa de formacin; por
ejemplo, en el mundo de la empresa, valores como los costes directos e indirectos de la
formacin, coste del lucro cesante, falta de rentabilidad por formacin inadecuada ante
una mquina-herramienta de tecnologa avanzada... son algunos casos donde se
justifica la mayor estructuracin y control de los programas.
Este mayor control es perfectamente compatible con el carcter abierto de la
pedagoga y de la educacin no formales; ms an: queda exigido por la propia
apertura de stas. Es el caso del llamado aprendizaje abierto, propio de la autoformacin, en el que, como se ha sealado repetidamente (Colom, Sarramona y Vzquez,
1991; Sarramona, 1986; Sarramona, 1993), el enfoque ha de ser tcnico y altamente
estructurado, precisamente por la ausencia fsica directa del educador convencional.
Del mismo modo que la teleasistencia mdica o tecnolgica, por ejemplo en altamar o
en el espacio, es muy rigurosa y controlada (otra cosa es que haya de ser agresiva),
del mismo modo ocurre con la orientacin, la tutora o el propio diseo de los
LA EDUCACIN NO FORMAL. CONCEPTO
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materiales autoinstructivos. Y de nuevo otra paradoja entre control y apertura, entre
regulacin y libertad: en la educacin de adultos, en la dinamizacin cultural, en la
investigacin-accin, etc., se comprueba cmo el mayor control tecnolgico de las
variables internas del modelo es perfectamente compatible con que las metas de un
determinado programa se propongan lograr la autonoma y la autoorganizacin de los
individuos y de las comunidades.
En segundo trmino hay que referir otro motivo. La educacin no formal (esa
primera industria en crecimiento, Coombs, 1991: 49) recupera continuamente
acciones educativas que, originadas en el mbito propio de la educacin informal, van
adquiriendo mayor consistencia e intencionalidad. Cuando Trilla (1993: 12 y ss.) se
refiere al universo de la educacin, el sistema educativo y la educacin informal
plantea una cuestin relacionada con sta. Distingue este autor dentro del universo
educativo tres significados que dan lugar, finalmente, a cuatro sectores de la
educacin: significados de educacin formal; de educacin no formal, y de educacin
informal. Hasta ah no hay nada que nos haga pensar, si no fuera porque el significado
de educacin informal se proyecta en dos sectores: el ms convencionalmente propio
de este tipo de educacin, que est constituido por el conjunto de procesos y factores
que generan efectos educativos sin haber estado expresamente configurados a tal fin
(p. 17) Y aquel otro sector o subsector del universo educativo cuyos elementos no se
han desentraado an por el anlisis pedaggico, aquellos procesos desconocidos en
su estructura y funcin, pero cuya existencia viene testimoniada por el hecho de que
no es nunca absoluta la probabilidad de que en educacin acontezca lo previsto por la
pedagoga (ibid.). Valdra, pues, decir que la educacin y la pedagoga no formales
siguen el camino de la introduccin de racionalidad -capacidad de explicacin y de
control- en los nuevos espacios que surgen cotidianamente en la educacin informal,
en esos mbitos en los que las acciones y reacciones adquieren un alto grado de
complejidad y de incertidumbre.
6. Problemas pendientes de la educacin no formal
Se ha hablado aqu en algn caso de la pedagoga no formal para hacer referencia,
claro est, a la pedagoga de la educacin no formal. Sin embargo, no es seguro que
podamos hablar de la existencia, o al menos de la consistencia, de una pedagoga de
este cuo. Se ha dicho al principio que, como fenmeno, la educacin que ahora
denominamos no formal es tan antigua, si no ms, que la educacin formal; si hacemos
caso a lo que dice la sociologa de la educacin, aqulla es mucho ms antigua. Sin
embargo, la educacin no formal y la consiguiente reflexin pedaggica carecen del
grado de formalizacin con que cuenta la educacin sistemtica que se da dentro del
subsistema escolar. A esta deficiencia se ha referido Sanz (1990: 25-26) cuando se ha
planteado la ausencia de base conceptual [suficiente?] sobre la educacin no
formal como fundamento para la investigacin histrico-pedaggica. En el mismo
sentido se podra indicar que la profesionalizacin de la educacin no formal es
harto ms dbil que la de los profesores.
Nos encontramos ante algunos problemas estrechamente ligados entre s: la
EDUCACIN NO FORMAL
LA EDUCACIN NO FORMAL. CONCEPTO
coordinacin de las acciones de los profesionales de la educacin no formal, la
planificacin de sus acciones y la reflexin pedaggica ulterior estn poco afirmadas
en la prctica. Ello se debe a la menor sistematizacin de estas acciones; unas
dependen de la iniciativa pblica, muchas de las privadas; sus ciclos de desarrollo son
cortos; las polticas inestables y frecuentemente incoherentes; las fuentes de
financiacin irregulares; las metas de los programas gozan de escasa autonoma
pedaggica; los resultados quedan siempre bastante condicionados por las variables y
circunstancias concretas del lugar donde se han aplicado los programas (con lo que la
transferencia y la generalizacin ulteriores son dbiles ... ). Todas estas razones hacen
que, como ha apuntado Coombs (1991), quienes trabajan en la educacin no formal
[...] no tienen un sentido comparable [al de quienes operan en la educacin escolar] de
pertenencia a una comunidad profesional ms amplia y tampoco tienen canales y
mecanismos equivalentes para el entrenamiento profesional avanzado (p. 51).
metas de los programas, su control extrnseco por terceros ajenos a la tecnologa
pedaggica, la interrupcin o suspensin de las acciones cuando no se obtienen
inmediatamente los resultados esperados o no se consiguen innovaciones educativas de
suficiente alcance (Torres, 1990: 19), etc.
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Las consecuencias que se deducen de este primer problema son principalmente
cuatro, a modo de sendas necesidades. En primer lugar, la de depurar la metodologa
de la planificacin de programas; en segundo trmino, es necesario realizar un
riguroso anlisis y evaluacin de estos programas empleando aquellos mtodos de
investigacin ms adecuados a la naturaleza de los problemas objeto de estudio y de
accin; en tercer lugar, resulta preciso sistematizar los hallazgos de los estudios y de
los programas de intervencin; por ltimo, se ha de asegurar una adecuada vinculacin
entre la teora y la prctica cualquiera que sea el mtodo de investigacin y de accin
practicado. Estas necesidades se pueden integrar en una sola: la necesidad de
sistematizar ms la educacin no formal.
No es ste el nico tipo de riesgos que acompaan a la accin pedaggica propia
de la educacin no formal. Existen otros que deben ser, cuando menos, apuntados. El
primero de ellos, no por implcito menos intenso, es el del excesivo optimismo con el
que se suelen examinar los programas educativos en este mbito. Es un riesgo
denunciado por La Belle, quien reclama que los polticos y planificadores dejen de
considerarla una panacea para considerarla, ms simplemente, como un componente
menor de un proceso de intervencin mltiple (La Belle, 1980: p. 22; tambin Trilla,
1993, pp. 221-226 se expresa en trminos casi idnticos).
Sin embargo, tambin hay que advertir el peligro contrario: el del pesimismo
pedaggico sobre este tipo de accin educativa. Es un riesgo que se predica de casi
todas las iniciativas correctoras: demasiado tarde, demasiado costoso... (esto se dice,
por ejemplo, del tratamiento de las drogodependencias, de otras adicciones o de la
agresividad). En definitiva, la reeducacin siempre resulta ms costosa y menos eficaz
que la educacin formal, que, por su propia naturaleza, es preventiva. En cualquier
caso, hay que tener presente que esta segunda oportunidad de la educacin no
formal es, en algunos casos, la nica disponible (por ejemplo, en programas de
educacin para mujeres adultas en pases del Tercer Mundo).
Otro problema implicado en los programas no formales es el olvido de su propia
naturaleza educativa. La escasa autonoma pedaggica de estos programas, y su
nacimiento en rbitas tales como la econmico-productiva o la poltica ponen en
segundo lugar el objetivo de la construccin del hombre en beneficio de la rentabilidad
industrial, de los intereses partidarios, etc. Los costes de este riesgo los pagan las
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Por ltimo, la propia exigencia tecnolgica de la educacin no formal hace que su
eficacia pedaggica dependa en gran medida del nivel de competencia profesional de
quien desarrolle los programas. Un mismo programa puede utilizarse de forma que
consiga resultados muy diversos segn cul haya sido el uso de la tecnologa con una
orientacin ms o menos individualizadora, personalizadora; segn se haya prestado
mayor o menor atencin a las diferencias individuales y contextuales del entorno en el
que se acta.
Por razones anlogas, la transferencia de la tecnologa, del saber-hacer, en la
educacin no formal puede quedar limitada de unos pases a otros, incluso aunque
estn geogrficamente prximos. Otras limitaciones pueden derivarse de la falta de
una adecuada capacitacin previa de los profesionales (formadores, animadores,
educadores no formales...), o de una inadecuada reconversin cuando han sido antes
profesionales del sistema educativo ordinario. Los mtodos y tcnicas de motivacin,
de individualizacin, los recursos en la relacin interpersonal -de probada eficacia en
la educacin escolar- fallan con frecuencia cuando se intentan transferir, sin ms, al
campo de la educacin no formal, sobre todo si se dirigen a los adultos y no se tienen
en cuenta sus peculiares formas de aprender, sus creencias acerca de la educacin y del
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