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LA MSICA SEFARD
Los judos en la pennsula ibrica medieval, a pesar de todas las contingencias que tuvieron que
afrontar, lograron establecer una comunidad floreciente, tanto bajo el podero musulmn, como en las
potestades cristianas, hasta su expulsin en 1492. No se puede confirmar desde cundo se
establecieron los judos, como comunidad, en esta pennsula, aunque los vestigios arqueolgicos y
edictos hallados corroboran su presencia durante la poca romana. Bajo el predominio islmico (a
partir del siglo VIII) se inici una poca floreciente para el judasmo, a pesar de las restricciones;
destacados judos llegaron a desempear cargos de importancia: asesores, diplomticos y visires de
los gobernantes; igualmente destacaron como mdicos, traductores, astrnomos, artesanos,
comerciantes, rabinos, filsofos, poetas y gramticos. Su nivel de instruccin propici estos cargos y
oficios, que se incrementaron con la arabizacin de los judos. Se cimentaron nuevas comunidades,
como en Crdoba, Lucena, Sevilla, Valencia, Toledo. No obstante, bajo el dominio de los
almorvides, y especialmente bajo el yugo de los almohades, la intransigencia se hizo ms acusada,
lo que propici, una vez ms, el traslado de los judos a otros lugares.
Con la victoria cristiana en Navas de Tolosa (1212) las comunidades judas mejoraron su situacin.
Los judos repitieron sus oficios y puestos de responsabilidad. Su presencia en los reinos cristianos
proporcion pinges beneficios a sus reyes, dado que por estatus jurdico, pertenecan
directamente a los reyes (Servi Regis), a quienes se pagaban sus tributaciones. Pero la relativa
tolerancia no dur mucho. Tanto bulas como leyes de cortes o actas conciliares restringan, cada vez
ms, las libertades de las comunidades judas. La intransigencia cristiana hacia los judos propici
nuevamente, en especial durante el siglo XIV, que muchos de stos buscaran cobijo al amparo de los
nazares.
Los judos solan vivir, aunque no siempre, en barrios apartados, las juderas, por beneficio propio y
para mantener su identidad. Para su proteccin, habitualmente estaban rodeadas por murallas. Sin
embargo, otras veces la segregacin fue impuesta como resultado de una intolerancia religiosa, en
ocasiones instigada por la Iglesia.
En marzo de 1492 los Reyes Catlicos, por decreto real, obligaron a los judos a bautizarse o salir
de nuestros reynos e que jaims tornen ni vuelvan a ellos. Se inici la expulsin y la dispora del
judasmo llamado sefard. Se llevaron, a pesar de todo, una toma de conciencia de unidad
comunitaria que an se mantiene por medio de la aoranza, adems de su lengua, sus tradiciones, su
msica y, segn las crnicas, las llaves de sus hogares. Con todo este acervo patrimonial se fragu un
sentimiento de identidad sefard. Con ello mantuvieron su lengua, el judeoespaol, cuya fuente era
el espaol medieval arcaico, que se fue desarrollando con aportaciones del hebreo y, segn la zona de
adopcin, con influencias del turco, griego, rabe, etc. A pesar de su actual decadencia, an quedan
vestigios del judeoespaol en judos de Turqua, Grecia, Macedonia, Bulgaria, Bosnia y Herzegovina
(el Ladino o djudezmo), Marruecos (la haketa), en la Espaa contempornea y en Israel. Se
desarroll una produccin literaria importante, que incluye exegesis bblica, piyutim (poemas
litrgicos) y, especialmente una literatura popular que se transmite, en particular, a travs de la
msica y del romancero sefard (baladas, cnticos, poemas, proverbios, evocaciones...). A ello habra
que sumar la cocina, los juegos infantiles y el folklore.
La msica fue, probablemente, la mayor expresin artstica que deriv de este acontecer histrico de
los judos sefardes y que se transmiti por va oral. Su repercusin se dio en el mbito litrgico
religioso, en sus reuniones sociales y en la intimidad de los hogares. Este repertorio literario-musical
se fue enriqueciendo, a partir de las melodas y romances aprendidos o creados por los judos
peninsulares, antes de su expulsin, ya sea bajo la influencia musulmana, la cristiana, o la simbiosis
de ambas. Tambin se reconoce la influencia de la antigua lrica galaico-portuguesa. Es de tener en
cuenta que de los siglos X al XII se extendi la llamada Edad de Oro del judasmo en la Espaa
musulmana. Poemas de autores, como Yehud Halev, Shelom Ibn Gabirol o Mosh Ibn Ezra
cobraron protagonismo dentro de los piyutim litrgicos sinagogales, cantados en hebreo y
acompaados por melodas hebreas, rabes o cristianas. No haba, por lo general, acompaamiento
musical, por lo que la voz humana, con sus tonadas, melismas e improvisaciones creativas, fue la
protagonista de este repertorio litrgico. El propio poeta Rab Yehud Halev ya aluda a distintos
estilos musicales que eran interpretados en las sinagogas.
Muchos de los himnos y splicas (bacashot) a veces se trasladaban del recinto religioso a las
reuniones sociales, y entonces s iban acompaados de instrumentos musicales propios de la poca y
regin. Otro tipo de creacin literaria-musical espiritual fue la endecha, los cnticos de duelo y
lamentaciones. Este gnero fue relevante para transmitir el sentimiento de nostalgia y de evocacin
por una tierra, Sefarad, aorada y querida a travs de generaciones de sefardes, hasta nuestros das.
En el contorno social y festivo se sabe que existieron juglares judos remunerados, acompaados de
instrumentos musicales. En Al-Andalus coexistieron msicos rabes junto a judos, como Mansur al
Yahudi (Al-Mansur, s. IX), a quien se le encarg el recibimiento en Crdoba del famoso msico de
Bagdad, Ziryab, que trajo consigo grandes innovaciones musicales que repercutieron en el repertorio
andalus y, por tanto, judo.
Existe documentacin sobre msicos judos que, junto a cristianos, taan instrumentos musicales
para las Cantigas de Santa Mara, del rey Alfonso X el Sabio, como el salterio, la infona (sinfonia)
o la chirima. En la Hagad de Psaj de Barcelona (1350) hay grabadas imgenes de msicos
tocando atabales (tamborcillos), gaitas, rabel, guiterna, conforme a la costumbre cristiana.
Posiblemente algunos de estos instrumentos tenan su origen en el mundo islmico (el rebec o rabel
guarda similitudes con el rabab rabe). A ellos habr que aadir el uso de la flauta, instrumento
trascendental en la msica juda bblica y talmdica, utilizada tanto en bodas como en endechas.
En cuanto a la lengua, adems de los textos propiamente hebreos y bblicos que se cantaban, en su
momento se empez a utilizar el incipiente espaol. En especial se inici una traslacin al espaol de
los textos hebreos, pero guardando la sintaxis hebraica, esto es, se empezaron a ladinar los textos
hebraicos. De esta forma fue como el ladino tambin penetr en la liturgia juda sefard.
Un ejemplo de simbiosis entre la tradicin musical sefard y la cultura medieval hispnica es la
llamada copla (o compla), que, segn los eruditos es las ms genuina produccin potica sefard:
poema estrfico, por lo general de entre diez y treinta estrofas (a diferencia del romance, que no es
estrfico), de ndole culta y de sapiencia rabnica, que a veces utiliza forma de acrstico. La copla
sefard es esencialmente narrativa, aunque puede ser tambin descriptiva, expositiva o propiamente
religiosa y reproductora de vivencias cotidianas o histricas del pueblo judo. Se destinaba al canto
grupal, para celebraciones especiales, como nacimientos, berit-mila (circuncisin), Bar Mitsv o
bodas. Algunas coplas se entonaban a modo de parodias burlescas, en festividades pertinentes, como
Purim.
Un aparte especial merecen tambin las llamadas cantigas (cantares); su composicin es estrfica, en
msica y en texto (por lo general con estructura de cuarteta, con rima en los versos pares); sus
estrofas no tienen ilacin argumental, por lo que cada una puede variar de posicin al momento de
entonarla. Es frecuente el uso del estribillo, lo que permite la participacin grupal de todos los
escuchas o partcipes. Tambin su repertorio es variado: el amor, el humor, la seriedad, la
descripcin.
El romancero sefard (las romansas), sus canciones en judeoespaol, sigue formando parte del
ciclo vital del mundo sefard. Quizs, ms que ninguna otra, la tradicin sefard ha mantenido viva la
maestra hispnica del romance cantado, de versos largos y rimados. Muchos de ellos muestran las
vivencias de la Sefarad medieval, las batallas entre moros y cristianos, los enredos de palacio, los
reyes, aventuras amorosas. Romances se entonaron, y se entonan, en momentos festivos, hogareos
y de ocio: las mujeres los cantan en sus labores caseras o para dormir a sus nios; para animar
festejos y momentos ldicos; tambin en festividades religiosas. Incluso existen romances de
carcter pcaro, humorstico y ertico. De esta forma, la msica siempre ha acompaado al ciclo de
vida del mundo judo sefard, desde los ms aciagos hasta los ms alegres. Quizs una de las causas
por la que los judos sefardes mantienen vivo el romancero heredado de Sefarad es para conservar su
sea de identidad frente a un entorno bastante diferente, que apareci a raz de la expulsin de
Espaa y su reubicacin en nuevos escenarios.
Los judos sefardes llevaron consigo su acervo cultural, su lengua y su msica, tanto en las
comunidades que se establecieron alrededor del imperio otomano (orientales) como las que se
reasentaron en el norte de frica. Y como es de suponer, cada rama de estas disporas sefardes se
enriqueci con la incorporacin de nuevos instrumentos, nuevos ritmos y nuevas interpretaciones
musicales, adoptadas del tambin nuevo entorno. En las zonas orientales se incorporaron signos de
msica turca y balcnica, as como arbiga y persa (segn los distintos makamat, modos musicales
del sistema musical turco), ms propia para la danza, con constantes melismas y sofisticados
adornos. En el contexto norteafricano, especialmente en el norte de Marruecos, se desarrollaron
melodas ms sencillas, que guardaban ms la tradicin hispnica, con escasa ornamentacin y
estructuras rtmicas fijas y claras.
Tambin fueron incorporndose distintos instrumentos musicales, segn la influencia geogrfica:
instrumentos de percusin, como la darbuka o dumbek (tambor en forma de copa de origen mesooriental), el daf (gran pandero con cadenas de argollas), el bendir (pandereta con cuerdas detrs),
cymbals (pequeos platillos atados a los dedos); instrumentos de cuerda como el oud (lad),
kemanya (que se coloca entre las piernas y se toca con un arco) o kanun (ctara turca); instrumentos
de viento, como el nay (flauta de caa larga y fina). Esta amalgama de instrumentos locales como
acompaamiento a la msica sefard enriqueci su sonoridad y dio pie a que msicos no judos se
interesaran por este tipo de expresin y creacin musical hispnica.
Durante los Siglos XVII y XVIII las comunidades sefardes atravesaron un periodo de auge cultural
y socio-econmico, tanto en el Imperio Otomano como en Marruecos. En Safed (norte de Israel), el
poeta y msico Israel Njera (1555-1625) fue el primero en componer su msica con los estilos
rabe-turco del makamat. Tras su muerte aument la contribucin de msicos judos en la msica
popular. El viajero turco Evliya elebi refiri sobre un desfile ante el Sultn Murad IV, en 1638, de
unos trecientos msicos, bailarines, payasos, malabaristas y dems artistas, todos judos; dato que
evidencia la significativa contribucin de judos sefardes durante estos siglos.
En los dos siglos siguientes predomin un ciclo de decadencia, tanto econmica como artstica. Ello
propici que los judos sefardes empezaran a experimentar una subsiguiente dispora, esta vez hacia
el continente americano, algunas veces en busca de nuevos horizontes econmicos y, otras, por la
situacin sociopoltica de los pases de residencia, con relacin a los judos. El atroz y repulsivo
periodo de la Sho durante la Segunda Guerra Mundial, aniquil, adems de casi todas las
comunidades judas ashkenazes europeas, las comunidades sefardes del viejo continente: casi la
totalidad de la poblacin juda de Salnica (Grecia), de origen sefard, fue devastada. Se mermaron
tambin las comunidades sefardes yugoslavas y turcas. Solo experiment una milagrosa salvacin la
comunidad sefard de Sofa (Bulgaria), gracias a la proteccin incondicional de su rey y su
poblacin. A partir de este brutal periodo histrico, las comunidades sefardes de Amrica e Israel
empezaron a emerger.
Hoy da los judos sefardes viven esparcidos por distintas partes del mundo. En cada uno de ellos
han intentado mantener sus costumbres, aunque el djudeoespaol ha dejado prcticamente de
utilizarse como lengua de comunicacin, toda vez que las ltimas generaciones abrazaron las nuevas
lenguas de las regiones de adopcin. Sin embargo se ha mantenido activa gracias al rico repertorio
musical sefard, legado que se ha preservado a travs de los propios judos sefardes, como la
recopilacin de romances sefardes de Turqua publicado por Abraham Danon, en 1896. A ello habr
que aadirle el inters que mostraron musiclogos y fillogos romanistas, desde finales del Siglo
XIX por el judeoespaol, como expresin musical y como lengua. Hoy da el legado se ha ampliado,
gracias a grabaciones documentales de campo y a los avances tecnolgicos, lo que ha permitido la
digitalizacin de casi toda la herencia musical y literaria sefard.
La creacin de la Autoridad Nasionala del Ladino en Israel (1997) auspici la proteccin y
conservacin del romancero y repertorio musical sefard, aunque en el 2010 el Ministerio de Cultura
lo disolvi para integrarla en la Direccin General para el Legado de las Comunidades de Israel, a
pesar de la oposicin de organizaciones sefardes. En cuanto a la msica sefard, en las ltimas
dcadas se han multiplicado los investigadores y las entidades, privadas y gubernamentales, que
trabajan por su conservacin y difusin, as como sus intrpretes. En Israel, la premiada Susana
WeichShahak ha dedicado gran parte de su obra a la investigacin de la tradicin musical sefard.
Tambin el israel Isaac Levy, ha investigado sobre la historia y msica sefard, as como sobre
cultura de la judera espaola. En Mxico la filloga, hispanista y folclorista Margit Frenk public el
Antiguo Cancionero Sefard. La etnomusicloga y cantante Judith Cohen (Canad) se ha
especializado tanto en la msica medieval como en el cancionero sefard y ha llevado su repertorio a
muchas ciudades del continente europeo.
En pases de tradicin sefard, como Grecia, Turqua, Francia y Espaa, por ejemplo, se han fundado
coros de msica sefard, patrocinados por sus propias comunidades. En Salnica su comunidad
patrocina el Ladino Coro, que en ocasiones va acompaada del Codex Ensemble, quien hace uso de
instrumentos musicales medievales. En Europa y, especialmente en Espaa, se han multiplicados los
cantantes y grupos musicales interesados en rescatar e interpretar msica del repertorio sefard, como
el Hesprion XXI (dirigido por Jordi Savall); Alia Musica (bajo la direccin de Miguel Snchez).
Mara Aranda, intrprete de msica mediterrnea y medieval, en el 2006 crea en Al-Andaluz Proyect,
para interpretar msica medieval, andalus y del repertorio sefard. Su disco, Legado Sefard, tuvo
su puesta en escena hace poco, en la Sinagoga Espaola de Praga, en colaboracin con el instituto
Cervantes y el Museo Judo. Julia Len tiene una larga trayectoria como investigadora y cantante del
legado musical sefard. Ana Alcaide; el Tro Sefarad (Nora Usterman, Ernesto Wildbaum y Ricardo
Barcel); Cantigas de Sefarad; La Rondinella; el grupo de msica antigua Maladanza; el Grupo
Sirma; el Grupo Arboleras (Eliseo Parra, Jos Manuel Fraile, Susana Weich-Shahak, Carmen Terrn
y Francisco Ortega); Luis Delgado con sus Msicos de Urea; Tati Cervi & Sepharazz Mishpaha; el
grupo de Msica Medieval Axabeba, componen, entre otros, el panorama de msica sefard en
Espaa. Cabe resaltar que la Radio Exterior (Radio Nacional de Espaa) emite un programa en
djudeo-espanyol, La "Emisin Sefarad", bajo la direccin de Matilde y Vivian Barnatan quienes, a su
vez, componen el grupo musical Lus de Sefarad. Todos los aos se presentan en Espaa distintos
festivales de msica sefard, siendo el ms destacado el Festival Internacional de Msica Sefard,
bajo los auspicios de la Red de Juderas de Espaa "Caminos del Sefarad". Tambin en la Semana
Sefard y las Jornadas Europeas de la Cultura Juda, se renen msicos y compositores para
reflexionar y, en su caso, interpretar msica sefard, a veces con la colaboracin de asociaciones
regionales.
Tambin compositores clsicos modernos se han dejado inspirar por la msica sefard, tales como
Yitzhak Yedid (que combina gneros clsicos con la improvisacin de las races sefardes y la msica
rabe); Betty Olivero (que introduce melodas judas tradicionales, ashkenazes y sefardes, en
composiciones complejas y disonantes); Tsippi Fleischer , (compositora de obras vocales en las que
combina tcnicas occidentales contemporneas con orientales); la bosnia-israel Marina Toshich,
laudista que incorpora elementos sefardes en su msica. En Estados Unidos destaca el msico y
cantante Gerard Edery, oriundo de Marruecos, quien interpreta una variedad apreciable de estilos
folclricos tnicos y tradicionales, con relevante notoriedad de la msica sefard. En Espaa Eduardo
Paniagua ha sido un precursor en el estudio e interpretacin de la msica sefard, as como el msico
y folklorista espaol Joaqun Daz Gonzlez.
En cuanto a intrpretes, fuera de Espaa, actan solistas y grupos que incorporan la msica sefard en
su repertorio. En Israel destacan Yehoram Gaon, Yair Dalal, Mijal Cohen Avraam Perera, Yosi
Azulay, David d'Or, Esther Ofarim, Avishai Cohen, la Orquesta andaluza israel, Talya G. A. Solan y
el Israeli Ethnic Ensemble. La cantante israel Yasmin Levy incorpora a la msica sefard sonidos
ms modernos, originarios del flamenco andaluz, y utiliza instrumentos tradicionales (oud, violn,
cello, piano...). En Europa despuntan la solista franco-argelina Franoise Atlan; la griega Savina
Yannatou; los turcos Janet y Jak Esim; el grupo polaco El Saffron; el sexteto ingls Los Desterrados,
entre otros.
En Estados Unidos descuellan msicos y cantantes como Judy Frankel, quien ha contribuido a la
conservacin de las canciones sefardes. O el grupo musical La Rondinella, que ha publicado varios
discos del repertorio musical sefard. Todos los aos, adems, se lleva a cabo en Nueva York el
Festival Anual de Msica Sefard. En Venezuela descuellan Soledad Bravo y Doris Benmaman. En
Colombia, el colectivo musical Arsis (bajo la direccin de Carlos Posada y Mara Olga Pieros) que
estudia e interpreta las melodas sefardes; Msica Ficta, que interpreta msica antigua espaola y
latinoamericana, y la arpista y cantante Vanessa Paloma.
Queda claro que la msica sefard, que parte de una misma cuna ancestral generada en la Sefarad
medieval, ha tenido que ir evolucionando, con la misma evolucin histrica que han sufrido los
sefardes. Sus coplas y romanzas son lo que son, puesto que sera difcil encontrar autores
contemporneos que escriban sus poemas en las variantes de la lengua judeo-espaola para nuevas
interpretaciones musicales. Su grado de autenticidad probablemente ha ido menguando, a excepcin,
quizs, de los versos y melodas litrgicas conservadas en hebreo, al tener que adecuarse a los nuevos
instrumentos musicales originarios del contorno adoptado. Ello no debe suponer una disminucin de
su riqueza musical. Precisamente la msica de los ltimos tiempos, como lenguaje universal que
es, se enriquece con la fusin de distintos estilos musicales, tanto de ritmos como de instrumentos.
Mientras perduren estudiosos, msicos e intrpretes que reconocen la magia, la belleza y el sabor
particular de esta msica y, especialmente quienes quieran orla y mantener vivas sus races, la
msica sefard seguir teniendo su lugar en el acervo cultural de la Humanidad.
DAVID ACRICH LEVY