Centro de Investigacin y Promocin del Campesinado
La presente investigacin cont con el apoyo de NOVIB y EED
Gianotten, Vera
CIPCA y poder campesino indgena. 35 aos de historia. / Vera Gianotten. La Paz:
CIPCA, 2006
412 p. (Cuadernos de Investigacin; 66)
D.L. 4-1-2205-06
ISBN 99954-35-01-2
CIPCA / ORGANIZACIONES NO GUBERNAMENTALES / IPDS / HISTORIA /
PARTICIPACIN SOCIAL / DESARROLLO RURAL SOSTENIBLE / COMUNIDADES
RURALES / COMUNIDADES INDGENAS / EDUCACION POPULAR /
INVESTIGACIN PARTICIPATIVA / ECONOMA CAMPESINA / ECONOMA
INDGENA / DESARROLLO LOCAL / MEDIO AMBIENTE / GNERO / RECURSOS
NATURALES / INTERCULTURALIDAD / AYUDA AL DESARROLLO /
COOPERACIN INTERNACIONAL / INCIDENCIA PBLICA
I ttulo.
307.1412 / G433h
DR. 2006 Centro de Investigacin y Promocin del Campesinado (CIPCA)
Telfonos: (591)2-2432272, 2-2432276
Fax: (591)2-2432269
Pasaje Fabiani No. 2578 Av. 20 de Octubre / Campos y Pinilla
Casilla 5854
La Paz, Bolivia
cipca@[Link]
[Link]
Diseo de cubierta: Click diseo y creacin - 706 56884
Impresin:
Plural editores
c/ Rosendo Gutirrez No. 595, esquina Av. Ecuador
Telfono 2411018 / Casilla 5097 / La Paz, Bolivia
e-mail: plural@[Link] / [Link]
Impreso en Bolivia
Printed in Bolivia
Voor Ton
El activismo es el tipo de compromiso que absorbe a una persona hasta tal
punto que l o ella no encuentra ni paz ni tiempo para reflexionar. La
caracterstica sobresaliente del activismo puede ser calificada como falta de
percepcin, falta de claridad. El activismo siempre est presente en una
atmsfera de protesta, resistencia y cambio. Lo contrario a la nocin que
denomino activismo est contenido en el concepto de reflexin. La carne
y el hueso de la reflexin es la historia.
Sjef Theunis en: Socialismo y Participacin, junio 19881.
1 Sjef Theunis, director de NOVIB entre 1972 y 1988. Falleci el 24 de mayo de 1993.
NDICE
SIGLAS
11
PRESENTACIN
17
AGRADECIMIENTOS
19
INTRODUCCIN
23
RECUPERAR LA DEMOCRACIA (1971-1987)
1.
CIPCA NACE Y SE EXPANDE (1971-1980)
39
Resea histrica
Corrientes de pensamiento
Teologa de la liberacin
Educacin liberadora
Ciencia Social crtica e investigacin-accin
Teoras del desarrollo
Nacimiento (1971-1974)
La organizacin interna
Las zonas de trabajo
Las actividades
Primera consolidacin (1975-1976)
La organizacin interna
Las actividades
Expansin (1976-1980)
CIPCA Nacional
CIPCA La Paz
CIPCA Cochabamba
CIPCA Charagua
CIPCA Santa Cruz
CIPCA y el debate poltico en los aos 1978-1980
La huelga de hambre
Las primeras elecciones en doce aos
Sindicalismo independiente
El destape poltico
Monocolor versus multicolor
39
48
49
50
51
53
55
56
58
59
61
61
63
73
74
77
82
88
93
96
96
99
100
103
104
2.
3.
CIPCA CAMUFLADO (1980-1982)
107
Resea histrica
A la clandestinidad
CIPCA Nacional
SETECO - La Paz
SATA - Cochabamba
COTEICO - Santa Cruz
SASVAC -Charagua
Saliendo de la clandestinidad
107
110
110
114
116
117
118
119
CIPCA SE RECUPERA (1982-1987)
121
Resea histrica
Corrientes de pensamiento
Educacin popular e investigacin participativa
Desarrollo rural integrado
Retomando acciones y nuevas bsquedas
CIPCA Nacional
CIPCA La Paz
CIPCA Cochabamba
CIPCA Charagua-Camiri
CIPCA Santa Cruz
Hacia la institucionalizacin
121
128
128
131
133
133
134
138
141
145
148
PARTE II
CONSOLIDAR LA DEMOCRACIA (1987-2005)
4.
CIPCA SE INSTITUCIONALIZA (1987-1996)
157
Resea histrica
Corrientes de pensamiento
Las ONG en un contexto democrtico
Medio ambiente y desarrollo sostenible
Desarrollo humano y con equidad
Gnero
La organizacin interna de CIPCA
Objetivos y estrategia de trabajo
Zonas de trabajo
158
164
165
168
169
170
173
174
176
5.
Estructura organizativa
Planificacin, seguimiento y evaluacin
Recursos humanos
Participacin interna
Participacin campesina e indgena
Coordinacin interinstitucional
Las actividades
CDT: el gran sueo inconcluso
Ajustando la dimensin econmica
Planes microregionales: el motor organizativo
Proyecto Histrico Popular, el instrumento ideolgico
Otros mbitos educativos
Publicaciones, investigacin y biblioteca
Los temas nuevos: medio ambiente y gnero
Conclusin
177
178
179
181
181
183
184
185
194
210
213
217
221
222
227
CIPCA CONSOLIDADO (1996-2005)
229
Resea histrica
El nuevo escenario a fines de los aos 90
Nuevos actores y relaciones sociales
Desarrollo local y participacin popular
Corrientes de pensamiento
Economa campesina
Gestin empresarial
La nueva personera jurdica de CIPCA
La organizacin interna
Estrategia
Misin y mandatos
Los nuevos desafos
Estructura organizativa
Modelo de gestin participativa
Planificacin, seguimiento y evaluacin
Sistematizacin y gestin de conocimiento
Recursos financieros
Recursos humanos
Coordinacin interinstitucional
Las zonas de trabajo
Regiones y zonas tradicionales
Apertura de dos nuevas oficinas regionales
230
237
237
240
245
245
249
251
252
252
253
255
260
263
263
265
266
269
270
272
272
275
9
Las oficinas regionales
CIPCA La Paz
CIPCA Cochabamba
CIPCA Cordillera
CIPCA Santa Cruz
CIPCA Beni
CIPCA Norte
Las actividades
Organizaciones campesinas indgenas democrticas y eficaces
Propiedad y derecho a la tierra, territorio y recursos naturales
Economa rural sostenible
Democracia intercultural y eficacia en gobiernos e instituciones
Locales e intermedias
Polticas pblicas favorables a campesinos indgenas
276
277
280
285
288
292
295
299
301
304
307
312
318
PARTE III
DEBATES DE AYER, HOY Y MAANA
6.
ALGUNOS TEMAS RECURRENTES
327
Relaciones con las organizaciones campesinas indgenas
Democracia y ciudadania intercultural
Desarrollo rural sostenible
Rol de la investigacin
Incidencia pblica
Interrelacin con las agencias de cooperacin
Organizacin interna
Reflexin final
330
334
339
347
350
353
358
360
EPLOGO
365
BIBLIOGRAFA
369
ANEXOS
1. Cronologa general. 35 aos de vida institucional
2. Personas entrevistadas
3. Cuadernos de Investigacin y otras publicaciones significativas
4. Miembros de Directorios y Asambleas de CIPCA 1984-2005
5. Redes interinstitucionales
6. Agencias de cooperacin
379
381
393
397
405
409
410
10
Siglas
AA
ACF
ACLO
ACSUR
ADN
AIPE
AIPE
ALCA
ALOP
AMUPEI
ANAPO
ANDEB
ANED
AOD
AP
APARAB
APCOB
APDHB
APG
APP
ASP
APT
ATICA
BID
BM
BOCINAB
CABI
CAFOD
CAINCO
CANOB
CAO
CBDHDD
CCFD
CDTAC
CDT
CEAAL
CEBEMO
CEDEAGRO
CEJIS
CEMSE
Ayuda en Accin
Agencia de Co-Financiamiento
Accin Cultural Loyola
Asociacin para la Cooperacin con el Sur Las Segovias
Accin Democrtica Nacionalista
Asociacin de Instituciones de Promocin y Educacin
Asociacin Interinstitucional para Programas de Emergencia (hasta 1986)
Area de Libre Comercio de las Amricas
Asociacin Latinoamericana de Organizaciones Promocin
Articulacin de Mujeres por la Equidad y la Igualdad
Asociacin Nacional de Productores de Oleaginosas
Asociacin Nacional de Evangelistas de Bolivia
Asociacin Nacional Ecumnica de Desarrollo
Ayuda Oficial de Desarrollo (ODA)
Asamblea Popular
Asociacin de Productores Agroforestales del Norte Amaznico de Bolivia
Apoyo Para el Campesino-Indgena del Oriente Boliviano
Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bolivia
Asamblea del Pueblo Guaran
Asociacin de Productores de Papa
Asamblea por la Soberana de los Pueblos
Asociacin de Productores de Trigo
Programa Agua Tierra Campesina
Banco Interamericano de Desarrollo
Banco Mundial
Bloque de Organizaciones Campesinas e Indgenas del Norte Amaznico de Bolivia
Capitana del Alto y Bajo Izozog
Catholic Agency for Overseas Development [Agencia Catlica Britnica para el Desarrollo]
Cmara de Industria, Comercio, Servicios y Turismo de Santa Cruz
Central Ayorea Nativa del Oriente Boliviano
Cmara Agropecuaria del Oriente
Captulo Boliviano de Derechos Humanos, Democracia y Desarrollo
Comit Catholique Contre la Faim et pour le Dveloppement [Comit Catlico Francs
contra el Hambre y para el Desarrollo)
Central Departamental de Trabajadores Asalariados del Campo
Comunidad de Trabajo
Consejo de Educacin de Adultos de Amrica Latina
Agencia de Co-Financiamiento Catlica de Holanda
Centro de Desarrollo Agropecuario
Centros Estudios Jurdicos de Investigacin Social
Centro Mltiple de Servicios Educativos
11
CENDA
CEP
CEPAL
CEPO
CETHA
CIAS
CIAT
CIDETI
CIDOB
CIPCA
CINEP
CIPYM
CIU
CNCB
CNRA
CNTCB
COB
CODEL
COMIBOL
CONADE
CONAMAQ
CONAP
CONDEPA
COPIM
COPNAG
COR
CORDECRUZ
CORACA
CORDAID
COREP
COSUDE
COTEICO
COTESU
CPE
CPEM-B
CPESC
CPIB
CRS
CSUTCB
DED
DESEC
DILPE
DRI
12
Centro de Comunicacin y Desarrollo Andino
Centro de Estudios y Proyectos
Comisin Econmica para Amrica Latina de las Naciones Unidas
Consejos Educativos de los Pueblos Originarios
Centro de Educacin Tcnica, Humanstica y Agropecuaria
Centros de Investigacin y Accin Social
Centro de Investigacin para la Agricultura Tropical
Comit Interinstitucional para el Desarrollo de Tiraque
Central Indgena del Oriente Boliviano / Confederacin de Pueblos Indgenas de Bolivia
Centro de Investigacin y Promocin del Campesinado
Centro de Investigacin y Educacin Popular
Consejo Indgena del Pueblo Yuracar - Moxeo
Comit de Iglesias Unidas
Confederacin Nacional de Colonizadores de Bolivia
Consejo Nacional de Reforma Agraria
Confederacin Nacional de Trabajadores Campesinos de Bolivia
Central Obrera Boliviana
Comit de Organizaciones de Desarrollo Econmico Local
Corporacin Minera de Bolivia
Comit Nacional de Defensa de la Democracia
Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qullasuyu
Consejo Nacional de Planificacin
Conciencia de Patria
Central de Organizaciones del Pueblo Indgena Mojeo
Central de Organizaciones de Pueblos Nativos Guarayos
Central Obrera Regional
Corporacin de Desarrollo de Santa Cruz
Corporacin Agropecuaria Campesina
Consorcio Holands de Agencias de Co-Financiamiento Catlicas
Consejo Regional de Planificacin
Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperacin
Comisin Tcnica de Investigacin Campesina en el Oriente
Cooperacin Tcnica Suiza
Constitucin Poltica del Estado
Central de Pueblos tnicos Moxeos-Beni
Coordinadora de los Pueblos tnicos de Santa Cruz
Central de Pueblos Indgenas del Beni
Catholic Relief Services [Servicios Catlicos de Ayuda]
Confederacin Sindical nica de Trabajadores Campesinos de Bolivia
Deutsche Entwicklungsdienst [Servico Alemn de Cooperacin Tcnica]
Desarrollo Socio-Econmico de Comunidades
Direccin Local de Promocin Econmica
Desarrollo Rural Integrado
DS
EBRP
ECORA
ECCAI
EED
Decreto Supremo
Estrategia Boliviana de Reduccin de la Pobreza
Educacin Comunitaria y Radio
Escuela de Capacitacin Campesina Indgena
Evangelischer Entwicklungsdienst [Servicio de las Iglesias Evanglicas en Alemania para
el Desarrollo]
[Link].
Estados Unidos
EIB
Educacin Intercultural Bilinge
ELN
Ejrcito de Liberacin Nacional
ENDAR
Estrategia Nacional de Desarrollo Agropecuario y Rural
ENTEL
Empresa Nacional de Telecomunicaciones
ERBOL
Educacin Radiofnica de Bolivia
ESADE
Escuela Superior de Administracin de Empresas (Barcelona)
EZE
Evangelischen Zentralstelle fr Entwicklungshilfe [Central Evanglico de Alemania para
la Ayuda al Desarrollo]
FADES
Fundacin para Alternativas de Desarrollo
FDC
Fondo de Desarrollo Campesino
FDCSC
Federacin Departamental de Colonizadores de Santa Cruz
FDMCSC-BS Federacin Departamental de Mujeres Campesinas de Santa Cruz Bartolina Sisa
FDMCLP-BS Federacin Departamental de Mujeres Campesinas de La Paz Bartolina Sisa
FELCN
Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotrfico
FIE
Centro de Fomento a Iniciativas Econmicas
FNMCB-BS
Federacin Nacional de Mujeres Campesinas de Bolivia Bartolina Sisa
FSTMB
Federacin Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia
FSUTCLP-TK Federacin Sindical nica de Trabajadores Campesinos de La Paz Tupaj Katari
FSUTC-P
Federacin Sindical nica de Trabajadores Campesinos de Pando
FSUTC-SC
Federacin Sindical nica de Trabajadores Campesinos de Santa Cruz
FEDECOR
Federacin Departamental de Comits de Regantes
FEJUVE
Federacin de Juntas Vecinales
FES
Funcin Econmica Social
FFAA
Fuerzas Armadas
FIS
Fondo de Inversin Social
FMI
Fondo Monetario Internacional
FONDECO
Fondo de Desarrollo Comunal
FOS
Fonds voor Ontwikkelingssamenwerking [Fondo Belga para la Cooperacin al Desarrollo]
FSE
Fondo Social de Emergencia
FSUTCC
Federacin Sindical nica de Trabajadores Campesinos de Cochabamba
FSUTCPMD Federacin Sindical nica de Trabajadores Campesinos de la Provincia Madre de Dios
FSUTCPVD
Federacin Sindical nica de Trabajadores Campesinos de la Provincia Vaca Diez
GDT
Grupo de Trabajo
GOM
Gemeenschappelijk Overleg Medefinanciering [Consorcio Holands de Agencias de CoFinanciamiento]
GTI
Gestin Territorial Indgena
13
GTZ
HDI
HIPC
HIVOS
HOYAM
IBASE
IBTA
ICCO
IDH
IDEPRO
IDRICCA
IERCO
IICA
IICD
INC
INEDER
INRA
IPADE
IPD(S)
IPTK
IU
KIT
LAB
LPP
MACA
MAS
MBL
MCTH
MIP
MIR
MITK
MMCC
MNR
MNRI
MR
MRTK(L)
MSM
MST
NFR
14
Gemeinschaft Technische Zusammenarbeit [Cooperacin Tcnica Alemana]
Human Development Index [Indice de Desarrollo Humano]
Heavely Indebted Poor Country [Pas Pobre Altamente Endeudado]
Humanistisch Instituut voor Ontwikkelingssamenwerking [Instituto Humanstico para la
Cooperacin al Desarrollo]
Hoya Amaznica
Instituto Brasileo de Anlisis Sociales y Econmicos
Instituto Boliviano de Tecnologa Agropecuaria
Interkerkelijke Organisatie voor Ontwikkelingssamenwerking [Organizacin Intereclesistica
para la Cooperacin al Desarrollo]
ndice de Desarrollo Humano
Instituto de Apoyo a la Pequea Unidad Productiva
Instituto para el Desarrollo de Recursos Hdricos Integrales de las Comunidades
Campesinas
Instituto de Eduacin Rural de Cordillera
Instituto Interamericano de Ciencias Agrcolas
International Institute for Communication and Development [Instituto Internacional para
Comunicacin y Desarrollo]
Instituto Nacional de Colonizacin
Instituto de Educacin y Desarrollo Rural
Instituto Nacional de Reforma Agraria
Instituto de Promocin y Apoyo al Desarrollo
Institucin Privada de Desarrollo (Social)
Instituto Politcnico Toms Katari
Izquierda Unida
Koninklijk Instituut voor de Tropen [Instituto Real para el Trpico]
Lloyd Areo Boliviano
Ley de Participacin Popular
Ministerio de Asuntos Campesinos y Agropecuarios
Movimiento al Socialismo
Movimiento Bolivia Libre
Misin de Cooperacin Tcnica de Holanda
Movimiento Indigena Pachakuti
Movimiento de Izquierda Revolucionario
Movimiento Indio Tupaj Katari
Mancomunidad de Municipios de la Cuenca Caine
Movimiento Nacionalista Revolucionario
Movimiento Nacionalista Revolucionario de Izquierda
Microregin
Movimiento Revolucionario Tupaj Katari (de Liberacin)
Movimiento sin Miedo
Movimiento sin Tierra
Nueva Fuerza Republicana
NOGUB
NOVIB
OC-OI
OCO
ODA
OECA
OI
OICh
OIT
OMC
ONG
OTB
OXFAM
PADA
PADER
PAMG
PIB
PISET
PCB
PDCC
PDDI
PDM
PHP
PIEB
PLUS
PMC
PMR
PNUD
POA
POP
PRACA
PROCADE
PROCAVA
PRODEMO
PRORURAL
PRSP
PRIV
PS
PSE
REMTE
SASVAC
SATA
Programa de Apoyo a Organizaciones No Gubernamentales de COSUDE
Nederlandse Organisatie voor Internationale Bijstand [Organizacin Holandesa para la
Ayuda Internacional]
Organizacin Campesina - Organizacin Indgena
Oficina Comercializadora del Oriente
Official Development Aid [Ayuda Oficial de Desarrollo]
Organizacin Econmica Campesina
Organizacin Indgena
Organizacin Indgena Chiquitana
Organizacin Internacional de Trabajo
Organizacin Mundial de Comercio
Organizacin No Gubernamental
Organizacin Territorial de Base
Oxford Committee for Famine Relief [Comisin de Oxford para el Alivio del Hambre]
Productos Agropecuarios del Altiplano
Promocin al Desarrollo Econmico Rural
Programas de Apoyo a la Mujer Guaran
Producto Interno Bruto
Produccin, Infraestructura, Salud, Educacin, Tierra-territorio
Partido Comunista de Bolivia
Programa de Desarrollo Campesino de Cordillera
Plan de Desarrollo de Distrito Indgena
Plan de Desarrollo Municipal
Proyecto Histrico Popular
Programa de Investigacin Estratgica en Bolivia
Plan de Uso de Suelo
Planificacin, Seguimiento y Evaluacin
Plan Microregional
Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo
Plan Operativo Anual
Plan de Ordenamiento Predial
Programa de Recuperacin Agropecuaria Campesina
Programa Campesino Alternativo de Desarrollo
Productos Campesinos del Valle
Comercializadora Promocin de Moxos
Asociacin Boliviana para el Desarrollo Rural
Povery Reduction Strategy Paper [Informe para la Estrategia de Reduccin de la Pobreza]
Programa de Riegos Intervalles
Pacto Militar Campesino
Partido Socialista
Red de Mujeres Transformando la Economa
Servicio de Asistencia Social del Vicariato Apostlico de Cuevo
Servicio de Asistencia Tcnica Agropecuaria
15
SEMTA
SETECO
SIG
SFMCBSA
SNV
SRL
TCO
TIC
TICh
TIM
TIMI
TIPNIS
TLC
UAGRM
UAM
UAP
UAR
UCAPO
UCS
UDAPE
UDP
UE
UMSA
UMSS
UNIBAMBA
UNICEF
UNICRUZ
UNILAPAZ
UNITAS
UNRISD
UPEA
USAID
VSF
YPFB
Servicios Mltiples de Tecnologa Apropiada
Servicio Tcnico de Cooperacin
Sistema de Informacin Geogrfica
Sub Federacin de Mujeres Campesinas Bartolina Sisa de Ancoraimes
Stichting Nederlandse Vrijwilligers [Fundacin de Voluntarios Holandeses]
Sociedad de Responsabilidad Limitada
Tierra Comunitaria de Origen
Tecnologa de Informacin y Comunicacin
Territorio Indgena Chimn
Territorio Indgena Multitnico
Territorio Indgena Mojeo-Ignaciano
Territorio Indgena del Parque Nacional Isiboro Scure
Tratado de Libre Comercio
Universidad Autnoma Gabriel Ren Moreno (Santa Cruz)
Unidad de Apoyo Municipal
Unidad de Accin Poltica
Unidad de Apoyo Regional
Unin de Campesinos Pobres
Unidad Cvica Solidaridad
Unidad de Anlisis de Polticas Sociales y Econmicas
Unidad Democrtica Popular
Unin Europea
Universidad Mayor de San Andrs (La Paz)
Universidad Mayor de San Simn (Cochabamba)
Unin de Instituciones Privadas de Desarrollo Social de Cochabamba
United Nations International Childrens Emergency y Fund [Organizacin de las Naciones
Unidas para la Infancia]
Unin de Instituciones Privadas de Desarrollo Social de Santa Cruz
Unin de Instituciones Privadas de Desarrollo Social de La Paz
Unin Nacional de Instituciones para el Trabajo de Accin Social
United Nations Research Institute for Social Development [Instituto de Investigaciones de
las Naciones Unidades para el Desarrollo Social]
Universidad Pblica de El Alto
United States Agency for International Development [Agencia Norteamericana para el
Desarrollo Internacional]
Veterinarios sin Fronteras
Yacimientos Petrolferos Fiscales Bolivianos
PRESENTACIN
Damos la bienvenida a esta publicacin, un mandato de la Asamblea de
CIPCA desde hace un par de aos atrs, un producto muy bien logrado por
el entusiasmo y experiencia de Vera Gianotten, por el acompaamiento y los
aportes de Xavier Alb y Lorenzo Soliz, por el compromiso y la contribucin
de tantas otras personas que participaron en distintos momentos y de distintas
maneras.
35 aos de CIPCA es sin duda mucho camino recorrido, al mismo tiempo
ningn hito en particular, simplemente la decisin y el deseo de compartir
desde la memoria de la institucin una parte de la historia de Bolivia, de los
movimientos sociales, del debate acadmico, de las acciones de desarrollo y
sus mltiples influencias, de la cooperacin internacional a travs de las ONG.
Si algo particular pudo tener CIPCA y el deseo de quienes somos parte de
l es que se mantenga es su capacidad de ser una institucin siempre
contempornea en el acompaamiento a los cambiantes procesos y desafos
de las organizaciones campesinas indgenas del pas.
Todos los que estuvimos involucrados con CIPCA, desde dentro y desde
fuera, seguramente imaginamos ante este provocante desafo una historia
particular, posiblemente diferente al producto que hoy tenemos entre manos.
El diseo de la presente investigacin, los antecedentes y materiales disponibles
y las discusiones iniciales, mostraban que el camino no siempre era evidente
y expedito para abordarla, por eso mismo el contenido no agota la historia;
ms bien provoca, desafa, invita.
Desde CIPCA nos toca agradecer a todas las personas que de una u otra
manera estuvieron involucrados en esta historia, especialmente al personal
que pas por la institucin, a nuestras contrapartes con rostros particulares.
Un lugar muy especial a las mujeres y los hombres campesinos indgenas que
nos desafan, nos comprenden y nos permiten acompaarlos en su permanente
bsqueda de un pas ms digno, de una humanidad ms digna.
Carmen vila
Presidenta Asamblea
CIPCA
16
Carlos de la Riva
Presidente Directorio
CIPCA
Oscar Bazoberry
Director General
CIPCA
17
Agradecimientos
Cuando termin el ltimo borrador de este libro, me faltaba todava escribir
los agradecimientos. No lo he considerado como una tarea difcil, sino como
una pequea fiesta, como una tarea muy grata. Es en s una pequea historia
del ao 2006, ao en que he contado con mucho apoyo valioso de mucha
gente al escribir el presente libro. Cada da se ampliaba el grupo de personas
que me iba ayudando en esta odisea.
En primer lugar quiero mencionar la gentileza de cinco personas cuyos
documentos anteriores he podido utilizar sin necesidad de citarlos
permanentemente: Denise Parmentier que hizo el primer intento de escribir
la historia de CIPCA, utilizando la metodologa de historia oral. Ella me
proporcion la transcripcin de las entrevistas con las personas clave de CIPCA
de los aos 1970-1986. Este material ha sido de suma importancia para los
primeros tres captulos. El cuarto captulo est basado en la sistematizacin
que Xavier Alb, Rafael Garca Mora y Freddy Salazar hicieron de los aos
1987-1996.
Fiel a su vocacin democrtica, la direccin de CIPCA instal un grupo
de lectores crticos que han dado sus observaciones por escrito y en varias
reuniones y talleres. Fue un honor trabajar con ellos y recibir tantas buenas
(igualmente francas y a veces duras) crticas y sugerencias. Gracias a Hugo
Fernndez, Ismael Guzmn, Mauro Hurtado, Eduardo Mendoza, Rafael
Puente, Gloria Querejazu, Carmen Beatriz Ruz y Bernardino Soliz.
Tambin he tenido el apoyo de muchas personas que han proporcionado
informacin por escrito, especialmente sobre la historia de las oficinas regionales:
Eduardo Acevedo, Marcelo Arandia, Carmia Garca, Ismael Guzmn,
Germn Huanca, Carlos Laruta, Cristina Lipa, Judith Marca, Eduardo
Mendoza, Juan Carlos Rojas y Eufronio Toro. Armengol Caballero me dio
muy gentilmente su cronologa de la historia de Bolivia (en powerpoint) y
Kees van Dongen, responsable para Bolivia en NOVIB en los aos 1980, me
proporcion sus informes de visita de aquellos aos.
Aunque esta es la historia de CIPCA y no de las agencias de cofinanciamiento, est claro que sin stas CIPCA no hubiese tenido la posibilidad
de sobrevivir y crecer. En el anexo 6 hay una lista de todas las agencias de
cooperacin. A todas ellas tambin mi agradecimiento.
19
El presente libro nunca hubiese tenido tanta informacin vivencial si no
hubiese tenido la oportunidad de entrevistar a ms de 100 personas. Quiero
agradecer la franqueza con que las mujeres y hombres campesinos e indgenas,
los dirigentes sindicales y polticos y el personal anterior y actual de CIPCA
han respondido a tantas preguntas. Prueba de la relacin abierta entre CIPCA
y las mujeres y hombres del campo, es que no slo me han contado historias
exitosas, sino tambin han tenido crticas (a veces duras) sobre el rol de
CIPCA. Tambin quiero agradecer al personal anterior y actual de varias
agencias de co-financiamiento. Hablaron con mucho cario sobre su relacin
con CIPCA. En el anexo 2 hay una lista de todas las personas que han
contribuido de una u otra manera a esta historia de CIPCA.
A todos ellos mil gracias por su franqueza, disponibilidad, contribuciones,
crticas y apoyos. Resulta difcil precisar qu parte o idea proviene de quin
en un texto al que ha contribuido tanta gente. Todos tienen algo de co-autores,
pero tal vez no todos estaran dispuestos a firmar como suyo o suya lo que
aqu se afirma y propone. Por ello, la responsabilidad del texto final, con todas
sus fallas y defectos, recae enteramente en la autora.
El apoyo logstico y administrativo ha sido de suma importancia para mis
visitas a las oficinas regionales, las entrevistas, la revisin del archivo, el envo
de documentos, etc. Las siguientes personas han sido indispensables para que
pudiera terminar esta tarea: Lola Paredes (bibliotecaria), Milton Rivas
(mensajero), Janet Vidangos (administradora), Gabriela Sabat (administradora
financiera), Mery Figueroa (secretaria de la direccin general) y Teresa Monrroy
(anterior secretaria). Tambin todo el personal administrativo de las oficinas
regionales siempre ha estado dispuesto a solucionar cualquier problema
logstico y administrativo. La edicin final a cargo de Hugo Fernndez sin
duda que ha enriquecido el texto.
Falta mencionar tres personas: Oscar Bazoberry, Lorenzo Soliz y Xavier
Alb. Oscar, como Director General de CIPCA, ha tomado la decisin (audaz)
de encargarme escribir la historia de CIPCA. Lorenzo Soliz y Xavier Alb
han sido mucho ms que compaeros de trabajo. Quisiera llamarles coautores; pero no lo son, porque me han dado una total independencia
intelectual, por lo que yo soy la nica responsable del presente texto. Lorenzo
Soliz, conocedor de la historia de los guarans y los quechuas, nunca ha
impuesto su historia de la historia. Y cuando Xavier Alb lea algo positivo
de l, siempre lo quera borrar inmediatamente. Pero despus yo decid
incluirlo nuevamente.
20
He escrito esta historia durante 2006, un ao lleno de amistad y compromiso
intelectual. Mis agradecimientos a todas las personas arriba mencionadas por
haberme dado un ao inolvidable. Para terminar quiero mencionar a una
persona en especial que diariamente me daba alegra y optimismo para seguir
trabajando y con quien he podido tener discusiones profundas sobre el
contenido del presente libro. Ton de Wit, mi compaero de vida, lo ha
revisado n-veces y cada vez vena con nuevas observaciones acertadas. Fue en
julio de 2006 cuando esta situacin de alegra intelectual y personal fue
bruscamente interrumpida porque Ton se puso muy enfermo. Sin embargo,
gracias a su actitud de luchador, logr retomar el trabajo con el optimismo
que le caracteriza ms a l que a m. Me ense que, a pesar de encontrar
personas y bichos malignos en el camino, siempre vale la pena luchar por una
causa noble. La vida de Ton y la historia de CIPCA son sin duda causas
nobles.
Amsterdam, octubre 2006
Vera Gianotten
21
INTRODUCCIN
El Centro de Investigacin y Promocin del Campesinado (CIPCA)
empez a gestarse una tarde de octubre de 1970 en la calle Jenaro Sanjins,
en la parte colonial de La Paz. En un cuartito del tercer piso del Colegio San
Calixto se reunieron tres jesuitas Luis Alegre, Xavier Alb y Francisco Javier
Santiago, que recin haban acabado sus estudios universitarios. Tenan la
firme conviccin de que los problemas del pas deban enfrentarse a travs
de un trabajo en equipo para poder contribuir a un cambio social del pas.
Contaban con menos de 5.000 dlares. El objetivo de la nueva institucin
era algo as como buscar los caminos ms eficaces para que los campesinos
de Bolivia encuentren cauces propios para su desarrollo estructural y su
integracin en el pas.
35 aos ms tarde, en diciembre de 2005 hay 110 personas trabajando en
CIPCA con un presupuesto de 2,5 millones de dlares al ao. De estos 110
trabajadores, slo dos son jesuitas que, adems, no tienen cargos ejecutivos.
Aparte de la oficina de la direccin general en La Paz, hay seis oficinas
regionales: CIPCA La Paz en El Alto, CIPCA Cochabamba en Cochabamba,
CIPCA Cordillera en Camiri, CIPCA Santa Cruz en Santa Cruz, CIPCA
Beni en San Ignacio de Moxos y CIPCA Norte en Riberalta. CIPCA tiene
tambin una de las mejores bibliotecas en ciencias sociales de Bolivia. En
2005, la misin de la institucin era contribuir al fortalecimiento poltico,
econmico y cultural de campesinos e indgenas hombres y mujeres y,
desde esta perspectiva, participar en la construccin de una Bolivia democrtica,
intercultural, equitativa y sostenible econmicamente.
No era de extraar que los jesuitas fueran a dar mucha importancia a la
investigacin, la pesquisa, la reflexin y la sistematizacin. Desde su condicin
de jesuitas, los fundadores han estado siempre buscando una forma de praxis
social en que la accin y la reflexin fueran juntas. Podramos, como ancdota,
contar que tambin en el siglo XVII, los jesuitas se caracterizaban por su
curiosidad al querer investigar y averiguar cualquier duda hasta el fondo.
Bartolom Arzns de Orsa y Vela, que relata los acontecimientos despus
de las inundaciones de Potos el 21 de marzo de 1626, nos cuenta: Nadie
saba cuntos muertos haba, pero, fieles a su congregacin, los padres de la
23
CIPCA y poder campesino indgena. 35 aos de historia.
Compaa de Jess (tan curiosos) hicieron cmputo y averiguaciones de los
que perecieron en este naufragio, con ms curiosidad, y hallaron llegar al
nmero de 2.800. Doce das despus de sus averiguaciones, haba noticias
que haban muerto ms de dos mil personas (Bartolom Arzns de Orsa
y Vela, citado en Garca Pabn, 2000: 146).
Otra caracterstica que los jesuitas han impreso en CIPCA es haber trabajado
siempre desde una visin ecumnica. En las palabras de Alb muchos de los
bloqueos y avances en la relacin entre iglesias ocurren a nivel de sus propias
estructuras, legislacin interna y sistema de autoridad. En la medida en que
estos esfuerzos de interrelacin, dilogo, acciones conjuntas y bsqueda de la
unidad se originen en las propias normas y estructuras eclesisticas, el ecumenismo
se torna institucional e inclusive oficial. (Alb, 2002: 138) Entonces, el
ecumenismo debe conducir a la accin sistemtica y conjunta de las iglesias de
ir transformando la dura realidad en que vive la mayora de los pobres1.
Por ello, no slo agencias catlicas, sino tambin protestantes y laicas han
colaborado solidariamente con CIPCA. Las dos agencias que desde hace
muchos aos dan un financiamiento institucional, son justamente dos agencias
no catlicas: NOVIB (laica) y EED (evanglica)2. Vale la pena contar el
recuerdo que tiene Herculiano Ramos, un promotor de CIPCA que a la vez
era pastor evanglico:
Cuando postul como promotor en 1978 inform en honor a la
verdad que era pastor evanglico. La reaccin de Lucho Alegre, jesuita
y director nacional de aquel entonces, fue: tu no menciones a la gente
que eres pastor, yo no menciono que soy cura; trabajamos para los
campesinos, carajo.
Para qu publicar la historia de CIPCA
Entre los aos 1970-2005, Bolivia vivi golpes militares, vivi
democracia y dictadura, vivi discontinuidad, errticos cambios de polticas
1
24
A partir de una reflexin conjunta entre muchas instituciones con miras a una mayor comprensin
ecumnica del tema del desarrollo se realizaron en 1999 y 2000 diversos talleres y trabajos con
representantes de las contrapartes del Servicio de las Iglesias Evanglicas en Alemania para el
Desarrollo (EED) y otros invitados. Como conclusin de esta tarea se encarg a Xavier Alb
escribir en base a las reflexiones el libro Una casa comn para todos, publicado en 2002 como
coedicin de EED, Clave Consultores y CIPCA.
Para la explicacin de las siglas de las agencias nos referimos a la lista de abreviaturas. Puesto
que los nombres de las agencias en muchos casos ya no reflejan el quehacer actual, no tiene
sentido dar los nombres completos en el texto.
Introduccin
y experiment la continua injerencia de la cooperacin internacional. En
este contexto encontramos la continuidad de organizaciones como CIPCA
que han contribuido a que en 2006 se haya iniciado un nuevo perodo
poltico. An no se puede decir mucho de este nuevo perodo en trminos
de cambios duraderos de polticas pblicas, pero s se puede decir que la
gente que estuvo excluida desde la colonia lleg formalmente al poder
del Estado.
El fin primordial de este libro es presentar la historia de CIPCA como una
organizacin no gubernamental (ONG) ejemplar en Bolivia y en Amrica
Latina. Ejemplar en el sentido que la historia de CIPCA puede ser modelo
para la historia de las ONG de Amrica Latina que han surgido en los aos
70-80. Pero tambin ejemplar en el sentido de que la historia de CIPCA es
nica por sus caractersticas personales. Por ello, la historia de CIPCA debe
ser conocida para poder aprender de ella, para poder entender por qu se han
tomado ciertas decisiones y no otras, por qu el contexto histrico a veces ha
obligado a tomar decisiones involuntarias y por qu ese mismo contexto ha
sido influido por el accionar de CIPCA. Siempre se critica a las ONG por
no sistematizar sus experiencias. La presente sistematizacin de 35 aos de
vida de CIPCA ofrece al lector un marco de referencia que le podra servir
de gua para profundizar sus reflexiones sobre los temas de desarrollo rural
que siguen siendo temas en debate.
En sus 35 aos de vida, CIPCA ha conocido muchos cambios, unos
porque el contexto econmico y social haba cambiado y CIPCA era
suficientemente flexible para adaptarse a estos cambios con propuestas
innovadoras, otros porque el crecimiento institucional exiga adaptaciones
organizativas y de gestin. De todos estos cambios, qu hitos son los ms
importantes de resaltar para el lector de hoy? Sin duda, son aquellos cambios
que han dado a CIPCA cada vez ms autoridad institucional en Bolivia, en
su funcin de actor creativo en los procesos de desarrollo (rural). Por ello,
enfatizaremos en este libro los puntos clave (y tambin preguntas no resueltas)
que se refieren a las polticas de desarrollo. Sin embargo, en la historia de
CIPCA ha habido tambin momentos en que cambios de ndole organizativa
y de gestin han sido de suma importancia para la sobrevivencia institucional.
Ambos tipos de cambios histricos sern analizados en el libro, dando prioridad
a aquellos que han influido en las polticas de desarrollo. Los cambios de
ndole organizativa solamente sern analizados en los casos en que tuvieron
influencia directa en una redefinicin de las estrategias de trabajo.
25
CIPCA y poder campesino indgena. 35 aos de historia.
CIPCA empez como una organizacin dependiente de la Compaa de
Jess y en 1995 se convirti en una organizacin autnoma sin fines de lucro.
CIPCA ha sido, a lo largo de su historia, una de las ONG ms importantes
en el pas. Para poder entender mejor las caractersticas tpicas de CIPCA
como ONG es necesario definir primero a qu tipo de ONG nos referimos
en este libro.
CIPCA como Organizacin No-Gubernamental
Si bien es cierto que las despus llamadas ONG surgieron en Amrica
Latina ya en los aos 50 bsicamente como una forma de accin social de
la Iglesia Catlica y de la extensin social de las universidades, los principales
elementos de su imagen slo empezaron a perfilarse en la expansin de su
presencia desde la segunda mitad de los aos 70. El clima socio-poltico del
perodo 1970-1980 en Amrica Latina (cuando CIPCA nace) estuvo
fuertemente determinado por el predominio de regmenes dictatoriales que
haban cerrado todos los espacios democrticos en los que los actores sociales
y los movimientos polticos encontraban oportunidades para la accin. Bajo
estas condiciones aparece una variedad de ONG para cumplir funciones
suplementarias en relacin a actores e instituciones democrticas, que haban
sido debilitadas para cumplir estos roles o que no podan cumplirlos del todo.
Hacia finales de los 80 hubo varios esfuerzos por cambiar el nombre
ONG para poder identificar a estas organizaciones por lo que son y no
por lo que no son. En vez de ONG se hablaba por ejemplo de organizaciones
privadas, instituciones privadas de desarrollo, organizaciones privadas con
fines sociales, instituciones privadas de desarrollo social (IPDS), etc. Hoy
en da el carcter no-gubernamental de las organizaciones es nuevamente
considerado como una fortaleza.
Para los propsitos de este libro utilizaremos la siguiente definicin cuando
hablemos del tipo de ONG que aqu nos interesa: surgidas desde diversos
sectores del espectro ideolgico (sectores ligados a la Iglesia, a los partidos
polticos predominantemente de la izquierda, las universidades o grupos
independientes de profesionales) y dedicadas a actividades de investigacin,
accin y/o capacitacin en distintos temas (por ejemplo vivienda, salud,
educacin, empleo, juventud, desarrollo urbano, extensin agrcola), estas
organizaciones sin fines de lucro estn fundamentalmente compuestas por
tcnicos y profesionales que, sobre la base del financiamiento nacional e
26
Introduccin
internacional, llevan adelante programas y proyectos que pretenden promover
el desarrollo social y econmico de los sectores poblacionales ms desprotegidos
(basada en la definicin en Bombarola et al., 1992:15)3.
Esta definicin caracteriza bien a CIPCA, que como ONG, est por
naturaleza orientada hacia afuera. Su existencia est definida sobre la base
de la relacin que establece con los sectores sociales. CIPCA como ONG no
existe en funcin de sus propios miembros (lo que sera el caso de, por ejemplo,
una asociacin, un sindicato, una federacin), sino para servir a otros grupos,
en especial a las organizaciones campesinas e indgenas. Por ello, escribir la
historia de CIPCA implica analizar las relaciones que ha establecido con otros
actores sociales y su habilidad de influir polticamente.
Elementos de ordenamiento en la historia de CIPCA
La historia de CIPCA es una historia de personas y de relaciones entre
personas. CIPCA empez como un grupito informal de gente para convertirse
poco a poco en una institucin con objetivos y metas precisos y con polticas
de personal formales en funcin de esos objetivos, basadas en descripciones
de funciones, tareas y niveles de toma de decisiones. Las relaciones personales
siguen siendo humanas, pero una institucin con ms de 100 personas no
puede funcionar como un grupo de tres personas. He aqu la primera distincin
que marca la historia de CIPCA: la primera fase de vida ha sido ms personal
e informal, mientras que la segunda fase es ms institucional y formal. Este
cambio es expresado tambin por los documentos histricos y por ende se
expresa en el presente libro. El libro est dividido en dos partes: la primera
parte abarca los aos 1971-1987 y ha sido escrito en forma ms vivencial
(historia oral), mientras que la segunda parte, que abarca los aos 1987-2005,
ha sido elaborada en torno a los grandes temas y planes estratgicos y est
escrito en un tono ms acadmico.
Un segundo elemento de ordenamiento es el contexto en que CIPCA se
mueve. En su primera dcada de vida, las actividades respondieron a la
necesidad de restablecer la vigencia de las organizaciones campesinas y las
instituciones democrticas en tiempos de dictaduras militares. Logrado este
objetivo en 1982, la institucin pudo dedicarse a trabajar con las organizaciones
3
Con esta definicin CIPCA se diferencia de aquellas instituciones que son ejecutoras de proyectos
del gobierno y/o de agencias de cooperacin como USAID (United States Agency for International
Development) y el Banco Mundial, y tambin de aquellas instituciones que prestan servicios
(pagados) como empresas consultoras con fines de lucro.
27
CIPCA y poder campesino indgena. 35 aos de historia.
campesinas con un enfoque ms integral. En 1987 se inici una etapa de
consolidacin caracterizada por niveles ms rigurosos de planificacin,
seguimiento y evaluacin. Los programas gubernamentales de desarrollo rural
cambiaron sustancialmente debido a la implementacin de las polticas neoliberales y el nuevo papel del Estado. El reconocimiento en la Constitucin
Poltica del Estado (1994) del carcter multitnico y pluricultural de la
Repblica, la Ley de Participacin Popular y la subsiguiente municipalizacin
(1994-1995), la nueva Ley Agraria (1996) y otras reformas legales marcaron
el comienzo de una nueva etapa poltica y social en el pas. Estos cambios
significaron un proceso de reflexin interna sobre el rol de CIPCA en el nuevo
contexto nacional. CIPCA reestructur nuevamente su enfoque, su organizacin
interna y su cobertura de trabajo. En el ltimo decenio, CIPCA ha trabajado
intensamente con las familias campesinas indgenas para que stas se convirtieran
en actores activos en el proceso de cambios legales y sociales logrados en ese
mismo perodo. Para apoyar estos procesos y afectar polticas pblicas a favor
de la poblacin campesina indgena, CIPCA particip sistemticamente en
distintas iniciativas, pero siempre respetando su condicin de organizacin
de la sociedad civil al servicio de la poblacin rural.
El tercer elemento de ordenamiento tiene que ver con los contenidos.
CIPCA siempre ha trabajado en tres campos: econmico, organizativo y
educativo (formacin y capacitacin). Asimismo, siempre ha intentado
combinar la investigacin con la accin y el trabajo a nivel local con la
incidencia a nivel nacional. CIPCA se relaciona con diferentes actores de la
sociedad boliviana, pero su contraparte ms importante ha sido y sigue siendo
la organizacin campesina indgena. Para poder describir la forma cmo
CIPCA ha implementado estos principios de trabajo a lo largo de su historia,
se analizarn tres temticas:
Los grandes temas de desarrollo rural y participacin ciudadana.
Las estrategias de trabajo y niveles de intervencin.
Las relaciones externas e internas.
El anlisis cronolgico de la historia de CIPCA ha sido realizado desde la
perspectiva de CIPCA. Es la historia de CIPCA y no la historia de los actores
con que ha tenido siempre relaciones muy estrechas. En otras palabras, no es
la historia de las organizaciones sociales ni tampoco de las agencias de cooperacin.
Es la historia de CIPCA y su relacin con aquellos actores. Despus de la
descripcin cronolgica, las tres temticas antes mencionadas sern resumidas
en una sntesis final en que se tocarn los temas an en debate.
28
Introduccin
CIPCA y las organizaciones campesinas e indgenas
En los primeros aos CIPCA hablaba solamente de organizacin campesina
(y no de organizacin indgena) en concordancia con el vocabulario en uso
en aquel entonces. Durante las dcadas de los 60 y 70 se registr la aparicin
de nuevos temas de investigacin antropolgica: del culturalismo y el
desarrollismo se transitaba a la teora de la dependencia y al marxismo. Ya no
se quera ver a los indgenas de una manera lrica, buclica e idealizada, sino
se enfatizaban temas nuevos como los modos de produccin y la formacin
de clases sociales en el campo (Pajuelo, 2000: 152). En vez de utilizar la
palabra genrica indgena, que expresaba la condicin tnica de la poblacin
rural, se prefera hablar de campesino, que expresaba la condicin social y
laboral de la gente rural. Este cambio de concepto permiti a la antropologa
lograr una imagen coherente de la naturaleza de las comunidades rurales, al
margen de la mitificacin cultural indigenista. A partir del estudio de la
organizacin productiva, se logr entender los aspectos organizativos, territoriales,
institucionales e inclusive identitarios de la comunidad y de las unidades
familiares que la conforman (Alb 2005: 160). Sin embargo, el no utilizar
la palabra genrica indgena no significaba que CIPCA no se preocupara
por el elemento cultural y tnico de la poblacin rural. Al contrario, CIPCA
siempre ha trabajado respetando la cultura propia de la gente y ha considerado,
en sus investigaciones, los fundamentos indgenas u originarios de la organizacin
campesina, utilizando ms bien los nombres especficos de las culturas
indgenas: aymara, y luego quechua, guaran, guarayo, moxea, etc. Recin
cuando las poblaciones de las tierras bajas (que siempre han sido llamadas
indgenas en Bolivia) empezaron a exigir un lugar poltico en la vida nacional,
se retom el concepto indgena, se le quit la connotacin despectiva y se
le dio nuevamente una connotacin positiva. Entonces, en este libro se
utilizarn las diferentes palabras conforme a la poca, pero siempre refirindose
al mismo concepto: organizacin campesina y/o indgena (en las siglas de
CIPCA: OC-OI).
Metodologa y limitaciones del libro
El libro fue escrito con el espritu participativo y democrtico que siempre
ha caracterizado a CIPCA. Mucha gente fue consultada a travs de entrevistas
personales, entrevistas grupales, entrevistas telefnicas, etc. Tambin hubo un
29
CIPCA y poder campesino indgena. 35 aos de historia.
grupo de lectores crticos, compuesto por gente que haba trabajado en
CIPCA, con el que se han organizado varias jornadas de trabajo. Las consultas
eran tantas que la autora a veces se desesperaba por tener que satisfacer miles
y miles de opiniones (subjetivas y objetivas). Por otro lado, slo con la ayuda
de toda esa gente se logr ordenar todo el material documental y vivencial
(vase el anexo 2: personas entrevistadas).
Cabe aclarar que escribir la historia no solamente es ordenar y seleccionar,
sino es tambin valorar e interpretar. Esta valoracin e interpretacin es
responsabilidad entera de la autora. La historia es ms que un recuento sobre
cmo, qu y por qu. Es tambin un esfuerzo por captar el contexto de todos
estos sucesos, por captar esta nocin vaga que se llama el espritu de la poca.
Cuando el historiador es an parte integral de este mismo espritu de la poca,
se vuelve an ms difcil presentarlo objetivamente. Los hechos histricos se
dejan ordenar de manera diferente conforme la interpretacin del historiador;
la verdad histrica cambia de color dependiendo de la lupa con que se la
mira. En conclusin, la verdad histrica de CIPCA es coloreada por la propia
historia de la autora, una historia profesional y personalmente relacionada
con las ONG de Amrica Latina, en especial las del Per y Bolivia.
Durante el proceso de redaccin, mucha gente que trabaja o trabajaba
anteriormente en la cooperacin internacional, me haba sugerido ser muy
crtica con CIPCA. Seguramente algunos estarn decepcionados y considerarn
a la autora una broodschrijver4. Sin embargo, la propia historia de la autora
ha influido para adoptar una posicin crtica, pero a la vez constructiva y
comprensible al juzgar los logros de CIPCA.
Entre 1977 y 1983 he trabajado conjuntamente con Ton de Wit, como
coordinadora de un programa de investigacin y capacitacin campesina de
la Universidad Nacional San Cristbal de Huamanga en Ayacucho (Per).
All he aprendido que es fcil criticar y muy difcil poner en prctica las
ideas tericas sobre educacin, capacitacin, extensin, desarrollo rural, etc.
Despus de 13 aos de trabajo en Amrica Latina en proyectos de desarrollo
rural, regres a Holanda donde he tenido varias funciones de asesora para
las agencias de cooperacin. Me di cuenta que era muy fcil criticar y juzgar
(negativamente) sobre el accionar de las ONG, porque uno estaba muy lejos
de la vida cotidiana en el campo. Me molestaban las crticas mal fundadas
4
30
Broodschrijver es una palabra holandesa que significa que el autor gana su pan diario escribiendo lo
que la institucin que le ha contratado quiere leer. Al pedir la traduccin en espaol, mis amigos me
podan dar solamente una traduccin en aymara que capta a medias el significado: escritor llunku.
Introduccin
de los acadmicos que nunca haban tenido, ellos mismos, experiencias
concretas de trabajo de campo. Sigo teniendo mucho respeto por todos
aquellos tcnicos (educadores, agrnomos, socilogos, veterinarios,
comunicadores, etc.) que siguen trabajando directamente en el campo con
las familias campesinas e indgenas, buscando formas de mejorar su situacin
econmica y social dentro de un contexto no muy favorable para el desarrollo
rural.
La historia de CIPCA sirve para mostrar a los crticos de las ONG y a las
nuevas generaciones que el trabajo de las ONG s tiene influencia positiva
en la vida de las familias pobres. Al escribir la historia me he guiado por la
siguiente pregunta: qu hubiera ocurrido sin CIPCA? Invito al lector a guiarse
tambin por esta pregunta, porque al contestarla se dar cuenta que CIPCA,
junto con muchos otros actores, s ha tenido mucha influencia en la
emancipacin econmica, social y cultural de las familias campesinas e
indgenas. Estas familias, totalmente excluidas hace 35 aos, cumplen ahora
un papel importante en la vida de Bolivia.
Cada captulo empieza con una pequea resea histrica de los
acontecimientos ms importantes. As mismo, en cada captulo se analizan
brevemente las diferentes corrientes de pensamiento que estaban en auge en
la referida poca5. Ambos prrafos sirven para mostrar cmo el contexto social,
econmico, poltico y acadmico ha influenciado el pensamiento de CIPCA
y cmo los aportes de CIPCA, a su vez, han servido para influir positivamente
y con resultados duraderos en este mismo contexto.
La primera parte del libro (los aos 1971-1987) est dividida en tres
captulos. Esta primera parte est principalmente basada en entrevistas
realizadas por Denise Parmentier6 y luego verificadas por Xavier Alb y Marcos
Recolons. Tiene un carcter vivencial y personal, por varias razones:
En los primeros aos de su existencia, CIPCA era un grupo informal
de personas, que poco a poco se estaba convirtiendo en una institucin.
No se escriba todava documentos muy elaborados sobre misin,
objetivos, estrategias, marcos lgicos, indicadores, actividades, resultados
esperados, etc.
5
6
En el anexo 1 se dar, adems, un resumen cronolgico de los acontecimientos ms importantes
de Bolivia en general y de CIPCA en particular.
Denise Parmentier ha dado autorizacin de utilizar las transcripciones de las entrevistas sin
necesidad de citarla continuamente. Vale la pena darle un agradecimiento especial porque,
cuando vol de Santa Cruz a La Paz con las primeras transcripciones en su maleta, hubo unas
turbulencias tan fuertes que todos los pasajeros pensaban que el avin se iba a estrellar. Su vecina
le dijo que estaba preocupada por sus hijos que iban quedar hurfanos y ella contest: yo estoy
preocupada porque los documentos que tengo en mi maleta se van a perder.
31
CIPCA y poder campesino indgena. 35 aos de historia.
De los documentos que s se haban elaborado, pocos han sobrevivido
el tiempo.
Durante la dictadura de Garca Meza (1980-1982) parte del archivo
ha desaparecido a pesar de que varias personas han intentado salvarlo,
arriesgando ser detenidas y torturadas.
La segunda parte (los aos 1987-2005) est dividida en dos captulos. El
cuarto captulo que trata los aos 1988-1996 est fundamentalmente basado
en un documento interno de CIPCA que se llama Un Decenal de Ocho Aos,
elaborado por Xavier Alb, Rafael Garca Mora y Freddy Salazar7. El quinto
captulo (1997-2005) est basado en los planes estratgicos quinquenales que
CIPCA ha presentado a NOVIB y EED, las dos agencias de cooperacin que
desde 1997 proporcionan financiamiento institucional. Asimismo, los informes
de evaluacin han sido una base importante para esta segunda parte. Las
entrevistas realizadas con personal anterior y actual, as como con personas
relacionadas con CIPCA, han sido de gran utilidad para poder dar un toque
ms vivencial a los documentos formales.
El libro termina con un captulo que resume algunos temas de debate del
pasado y tiles para el futuro. Se ha preferido no utilizar la palabra lecciones
aprendidas porque el proceso de cambio que ha vivido CIPCA es ms que
un conjunto de lecciones aprendidas. Es un proceso de accin y reflexin, de
experimentar ideas audaces (correctas y equivocadas) y de construir teora,
dentro de un mundo donde hay muchos ms actores (algunos inclusive
mucho ms poderosos que CIPCA) que definen este proceso de cambio.
Un tema que no ser tratado es la historia del financiamiento de CIPCA.
Fue imposible recuperar en detalle esta lenta y complicada odisea de ir
financiando la accin de CIPCA, cada vez ms amplia y exigente. Pero es
justo dejar sentado que, sin el apoyo continuo de las agencias de cofinanciamiento (ACF)8 y de los miles y miles de personas que entran en su
crculo, habra sido totalmente impensable llevar adelante el sueo de CIPCA
7
32
Los tres autores han dado autorizacin de utilizar el texto sin necesidad de citarlo continuamente.
El ttulo Un Decenal de Ocho Aos se refiere al hecho de que el plan decenal (1988-1997) con el
que CIPCA vena trabajando desde 1988 debi interrumpirse en 1995, dos aos antes de su
conclusin. El contexto haba cambiado tanto con la Ley de Participacin Popular y la nueva
municipalizacin que los enfoques del plan decenal resultaban obsoletos. Se decidi realizar (durante
1996) un balance de lo logrado y formular un plan estratgico totalmente nuevo para responder
a los nuevos retos. En consecuencia, el decenal acab antes de haber cumplido los diez aos.
Las agencias de co-financiamiento (ACF) apoyan a las ONG de Amrica Latina, Africa, Asia
y, ltimamente de Europa del Este con fondos privados y/o con fondos de sus respectivos
gobiernos. A lo largo de su historia CIPCA ha recibido una cooperacin de ms de 35 ACF.
Introduccin
en busca del fortalecimiento de las comunidades campesinas e indgenas de
Bolivia. CIPCA no sera nada sin sus principales contrapartes. Resultara una
pesadilla pensar qu hubiese pasado con CIPCA sin el apoyo de todos ellos
(vase el anexo 6: lista de agencias de co-financiamiento que han apoyado
CIPCA).
El tema de la exclusin social, cultural, poltica y econmica es el eje
ordenador para CIPCA desde su creacin y por consiguiente del presente
libro. El luchar por la inclusin ha sido y sigue siendo la razn de ser ms
clara para la institucin, su personal y sin duda para sus fundadores. Actualmente,
al iniciar el siglo XXI ms que nunca ha quedado de manifiesto que la exclusin
ya no es solamente un problema de (los pobres de) los pases en va de
desarrollo. La exclusin y la reivindicacin de la inclusin es el tema poltico
y cultural en todos los pases. Con un anlisis de los procesos de exclusin y
su correspondiente lucha de inclusin podemos entender la globalizacin,
sus alcances, sus retos y sus peligros.
El libro se cierra a fines del 2005, cuando Bolivia comienza un nuevo
perodo poltico que est marcado por la inclusin en el campo poltico con
la llegada por la va democrtica del primer indgena a la Presidencia, con
un partido poltico surgido de las propias organizaciones campesinas indgenas
y con una votacin indita del 54%, superior a todas las expectativas.
Con toda seguridad CIPCA y muchas otras ONG han contribuido a que
el proceso de emancipacin poltica haya avanzado tanto en Bolivia. CIPCA
con sus 35 aos de experiencia de afrontar cada vez nuevos retos polticos,
econmicos y culturales, tendr que encontrar, una vez ms, una respuesta
para enfrentar los retos del siglo XXI, para combatir la pobreza rural, para
que los campesinos e indgenas sean ciudadanos plenos con todos sus derechos
y deberes democrticos y para que Bolivia sea un solo pas pluricultural,
intercultural y multitnico.
Veamos la historia de CIPCA para poder enriquecer nuestras propias ideas
sobre el proceso de desarrollo y el papel de las ONG que trabajan en el rea
rural en Bolivia y en Amrica Latina. Quiero terminar esta introduccin con
una invitacin al lector: antes de interrumpir el pasado, debemos primero
escucharlo.
33
PARTE I
RECUPERAR LA
DEMOCRACIA
1971 - 1987
Entre los aos 1971 y 1987, la historia de CIPCA se caracteriza por
la creatividad, el carisma y la audacia de un grupo informal de personas
que, desde perspectivas diferentes pero complementarias, trabajaron por
establecer una institucin al servicio del campesinado boliviano. Las
actividades de aquella poca se ejecutaron en un contexto de dictaduras
militares, con el objetivo primordial de restablecer la vigencia de las
instituciones democrticas. Una vez recuperada la democracia en 1982,
CIPCA experiment algunos aos de bsqueda institucional intentando
definir cmo servir mejor al campesinado boliviano en este nuevo
contexto democrtico, caracterizado, adems, por el redescubrimiento
de la dimensin tnica y los pasos iniciales del desmantelamiento del
Estado del 52 y la apertura de la economa boliviana a la economa
internacional.
Esta primera parte est dividida en tres captulos. El primer captulo
relata el nacimiento de CIPCA en el altiplano aymara y su expansin, en
forma cronolgica, a Cochabamba, Charagua y Santa Cruz (1971-1980).
El segundo captulo refiere lo sucedido en dos aos oscuros de la historia
de Bolivia, la dictadura militar de Garca Meza (1980-1982), mientras que
el ltimo captulo relata cmo CIPCA sali de la clandestinidad para
recuperar su presencia institucional en un contexto de desastre natural y
crisis econmica (1982-1987).
Estos primeros 17 aos de vida de CIPCA estn escritos en forma
vivencial, principalmente en base a entrevistas personales con los protagonistas
de aquel entonces.
37
CAPTULO 1
CIPCA NACE Y SE EXPANDE
1971-1980
CIPCA no naci en un vaco ideolgico. Algunos hitos histricos anteriores
a los aos 70, como la Reforma Agraria de 1952 y la revolucin cubana,
tuvieron una influencia importante en la vida poltica y en el anlisis ideolgico
de los problemas estructurales de Bolivia. A continuacin presentamos una
resea histrica1, as como un anlisis de las principales corrientes de pensamiento
de aquel entonces.
RESEA HISTRICA
Para empezar, es oportuno mencionar un acontecimiento internacional
que ha tenido repercusiones en toda Amrica Latina a nivel poltico, pero
tambin en el pensamiento de toda la generacin joven de entonces. Nos
referimos a la revolucin cubana de 1959 que cambi el equilibrio de poder
en Amrica Latina y abri espacios para movimientos marxistas que intentaron
la toma del poder. La respuesta del entonces presidente de Estados Unidos,
John F. Kennedy, fue la Alianza para el Progreso. Luego, la doctrina ms
importante y con mayores consecuencias para Amrica Latina fue la de
seguridad nacional, que implic un fuerte respaldo a los ejrcitos
latinoamericanos, preparacin antiguerrillera y, finalmente, promocin y
apoyo a dictaduras militares como parte de una poltica anticomunista.
1
Partes de las reseas histricas con que empieza cada captulo son resmenes del libro sobre la
historia de Bolivia titulado Bolivia en el Siglo XX, editado por Fernando Campero Prudencio
(1999). Otros dos libros que se han utilizado con frecuencia son Historia General de Bolivia,
de Herbert Klein (2001) y La Epoca Republicana (1900-2000), que es un resumen del libro
de Jos de Mesa, Teresa Gisbert y Carlos D. Mesa Gisbert Historia de Bolivia, (2003). Este
resumen se encuentra en la pgina web [Link]. Con relacin a la temtica campesinoindgena, se tom tambin en cuenta las partes correspondientes del libro La cara india y
campesina de nuestra historia de Xavier Alb y Josep M. Barnadas (1990). Para los otros libros
y artculos nos referimos a la bibliografa.
39
CIPCA y poder campesino indgena. 35 aos de historia.
Siete aos antes, se haba producido en Bolivia la revolucin nacional de
1952. El nuevo gobierno del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR,
fundado en los aos 1942-43) instal en palacio a Vctor Paz Estenssoro y a
Hernn Siles Zuazo. Su primer paso, el 21 de julio de 1952, fue el decreto
que estableci el voto universal. Con esta medida se rompi la democracia
excluyente y calificada del pasado, se otorg el voto a la mujer y a los analfabetos,
y se hizo elegible a cualquier ciudadano o ciudadana mayor de edad. En
octubre de 1952 se firm el decreto de nacionalizacin de las minas y, acto
seguido, se cre la empresa estatal Corporacin Minera de Bolivia (COMIBOL).
El 2 de agosto de 1953 se tom una medida fundamental para nuestro tema:
la Reforma Agraria, que devolvi la tierra a los campesinos en los valles y el
altiplano. En 1955 se dict un nuevo cdigo de la educacin: la educacin
sera universal y obligatoria.
La Reforma Agraria vena preparada desde 1936, tras la derrota del Chaco,
por el enfoque de los nuevos partidos entonces creados y por diversas
movilizaciones en la regin andina. Tras la llegada del MNR al poder en 1952,
los campesinos quechuas iniciaron, de forma espontnea y al margen del
gobierno, tomas de tierras en el Valle Alto de Cochabamba que obligaron a
acelerar el proceso de reforma. Desde entonces, sta se consider la medida
ms trascendental del nuevo gobierno en lo que se refiere a los pueblos
indgenas y campesinos.
La reforma logr dar a las familias campesinas acceso generalizado a la
propiedad parcelaria de la tierra en las tierras altas, pero no as en las tierras
bajas. Una consecuencia de la Reforma Agraria fue una mayor incorporacin
del campesino parcelario al mercado. Inmediatamente despus de la aplicacin
del decreto de reforma, la participacin de los campesinos en la economa
nacional aument notablemente; se fueron creando innumerables ferias
campesinas, pueblos o comunidades nuevas y mercados informales de capitales,
bienes y servicios (Urioste, 1992:103).
Sobre todo en la regin andina, la Reforma Agraria dio adems lugar al
nacimiento de una organizacin sindical campesina de alcance nacional: la
Confederacin Nacional de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CNTCB).
Cumplida la recuperacin de las haciendas, a niveles ms locales las
organizaciones comunales adoptaron el nombre de sindicatos con la novedad
de que ahora pasaban adems a ser parte de una organizacin nacional muy
ligada al nuevo gobierno. Estos sindicatos no eran la organizacin tpica de
carcter reivindicativo de origen obrero, sino ms bien mantenan el carcter
40
CIPCA nace y se expande (1971-1980)
de organizacin comunal originaria de las comunidades preexistentes. As
mismo, existan y siguen existiendo en muchos lugares autoridades tradicionales
al lado de las autoridades del sindicato.
De manera complementaria, el MNR puso en marcha varias iniciativas
que permitieron una mayor presencia del Estado en el desarrollo del oriente
boliviano: la carretera Cochabamba-Santa Cruz, los programas de colonizacin
y, sobre todo, el apoyo a las (todava incipientes) empresas agroindustriales
y ganaderas.
Finalmente dict tambin una Reforma Educativa que asegur un acceso
generalizado a los niveles bsicos de instruccin, sobre todo para los varones
jvenes. Tanto esta educacin castellanizante como el enfoque de los sindicatos
campesinos pretendan adems la incorporacin del sector rural a la cultura
dominante del pas, con un enfoque integrador que dejaba de lado las
identidades tnico-culturales de estos pueblos.
En 1964, el golpe militar de Ren Barrientos Ortuo cerr el ciclo de
doce aos de gobierno del MNR para dar paso a una serie de regmenes
militares enmarcados dentro del modelo de dictaduras latinoamericanas. El
general Barrientos, un cochabambino de races quechuas, prometi mantener
los logros de la Reforma Agraria y contribuy a la expansin de la frontera
agrcola en el oriente dando un fuerte impulso a los programas de colonizacin
para pequeos productores campesinos, iniciados por el MNR. Con este tipo
de apoyo al sector rural, logr consolidar el Pacto Militar Campesino (PMC),
inicialmente llamado adems Anticomunista. El PMC era el principal
instrumento de respaldo poltico al gobierno de las Fuerzas Armadas, presidido
por Barrientos; era adems un instrumento de control del movimiento sindical
campesino, hasta entonces obediente al MNR. Como parte de este pacto se
conform tambin una brigada parlamentaria campesina, con diputados
barrientistas de origen campesino, y se cre incluso el Regimiento Barrientos,
formado por campesinos cochabambinos, que fueron a pelear contra la
guerrilla del Ch en 1967. Slo se mantuvieron al margen del PMC grupos
menores de ex dirigentes campesinos, ms cercanos a los mineros y a la Central
Obrera Boliviana (COB), que formaron el Bloque Campesino Independiente.
Paradjicamente, mientras ejecutaba la Reforma Agraria en el occidente,
el MNR ayud a que se desarrollara una nueva burguesa terrateniente en el
oriente. Pero, la Reforma Agraria se empez a desvistuar sobre todo a partir
del rgimen de Barrientos, con dotaciones de grandes extensiones de tierra
a amigos del gobierno de turno, mantenindose muchas de ellas slo como
41
CIPCA y poder campesino indgena. 35 aos de historia.
tierras de engorde para la especulacin, a pesar de la prohibicin constitucional
del latifundio.
Barrientos muri en un accidente de helicptero el 27 de abril de 1969
y fue momentneamente sucedido por su vicepresidente civil Luis Adolfo
Siles Salinas. A los pocos meses, Siles fue derrocado por el golpe militar de
Alfredo Ovando, que ya haba co-gobernado algn tiempo con Barrientos.
Consciente de cierto sentido de culpabilidad, que se viva en el pas por no
haber sabido aprovechar el paso del Ch por Bolivia, Ovando dio un toque
reformista a su gobierno, con la incorporacin de algunos ministros civiles
progresistas, como Marcelo Quiroga Santa Cruz y medidas populares como
la nacionalizacin de la Gulf Oil, pero tambin reprimi con dureza la nueva
guerrilla de Teoponte de 1970. En octubre de 1970 una crisis militar provoc
la cada de Ovando y, tras una breve pulseta con un sector militar de la
derecha, subi a la presidencia el general Juan Jos Torres, que pretendi
profundizar la inclinacin del gobierno militar hacia la izquierda.
Hacia fines de 1970, el presidente Juan Jos Torres hizo la propuesta de
co-gobierno a la COB, con el fin de mantenerla de su lado. Sin embargo, el
primero de junio de 1971, cuando CIPCA estaba en su primer ao de
funcionamiento, se instal una Asamblea Popular (AP) con Juan Lechn al
frente: la COB se autocalificaba como el rgano real del poder y el mecanismo
para la toma del gobierno. La AP buscaba sustituir la democracia tradicional
para constituirse en verdadero poder con 233 delegados mineros, fabriles,
universitarios, maestros e intelectuales. Sin embargo, la AP no alcanz a
superar su etapa organizativa, llena de polmicas que la debilitaron totalmente.
En la AP slo haban participado delegados de los grupos campesinos que
rechazaban el PMC del desaparecido Barrientos (como el Bloque Campesino
Independiente arriba mencionado, y la recin creada Federacin de
Colonizadores, de la que surgi el grupo UCAPO, Unin de Campesinos
Pobres) pero no fueron aceptados delegados de la mayoritaria CNTCB sin
percibir que, desde fines de los aos 60, en el seno de esta Confederacin se
estaba gestando el movimiento katarista, iniciado por lderes aymaras como
Raimundo Tambo y Jenaro Flores.
Los planteamientos de estos nuevos lderes aymaras reflejaban, por una
parte, la frustracin sentida frente a la promesa no cumplida del MNR de
que podan ser libres si dejaban de ser indios y se hacan campesinos2. Por
2
42
Por esa confluencia histrica entre lo campesino y lo indgena, en Bolivia hay bastante
superposicin en el uso de uno u otro trmino, aunque en rigor conceptual cada uno de ellos
se refiere a aspectos distintos (pero no necesariamente contrapuestos) de una misma realidad.
Incluso se usan ambos conceptos juntos: campesino-indgena.
CIPCA nace y se expande (1971-1980)
otra parte, mientras estudiaban haban descubierto la figura histrica del lder
anticolonial Tupaj Katari, nacido precisamente en la provincia Aroma, regin
de la que ambos eran originarios. Al retornar a su provincia, ocuparon
rpidamente cargos directivos de la organizacin sindical-comunal y, en un
ascenso vertiginoso, primero en el departamento de La Paz y poco despus,
en el Congreso Nacional de la CNTCB reunido en Potos a principios de
agosto de 1971, lograron incluso la direccin nacional de dicha organizacin3.
En 1971 se crearon tanto el Partido Socialista bajo la conduccin de
Marcelo Quiroga Santa Cruz como el Movimiento de Izquierda Revolucionaria
(MIR), que jugaran un importante papel contra la dictadura de Hugo Banzer
y en la construccin democrtica posterior. A estas alturas, las posiciones
ideolgicas eran irreconciliables: por un lado, la izquierda cada vez ms
radicalizada; por otro, la derecha respaldada por el sector ms fuerte de las
Fuerzas Armadas, los empresarios y la creciente clase media urbana que tema
una ruta irreversible al comunismo. La toma del peridico El Diario, las
tomas de haciendas en Santa Cruz a manos de Oscar Zamora Medinacelli de
filiacin maosta4, la expulsin del Cuerpo de Paz y la liberacin de Regis
Debray (condenado a 30 aos de crcel por su participacin en la guerrilla
del Ch), terminaron por hacer estallar la rebelin (Mesa Gisbert, s.f.).
Precisamente en este perodo de mayor apertura hacia la izquierda, a fines
de los 70 y habiendo concluido estudios de especializacin en el exterior, se
reencontraron en el pas los tres jesuitas que meses despus, en enero de 1971,
dieron inicio formal a CIPCA. A los pocos meses, el 19 de agosto de 1971 se
produjo el golpe de Estado de Hugo Banzer, quien en sus primeros aos de
gestin fue implacable y frreo en su accin contra los opositores. Se inscribi
en la cara militar del nacionalismo, con el ingrediente fuertemente anticomunista
de la poca. Declar ilegales a los partidos de izquierda, cancel el funcionamiento
de la COB y de cualquier otra organizacin sindical, clausur las universidades
y envi al exilio a centenares de bolivianos y bolivianas. El gobierno de Banzer
dur ms tiempo que cualquier otro en la historia del siglo XX y coincidi con
los primeros aos de CIPCA (1971-1978).
Banzer, de origen cruceo, facilit tambin la llegada al poder de la nueva
burguesa agraria oriental, iniciada con el MNR. Acab de consolidar la
3
4
Ver Xavier Alb De MNRistas a kataristas: campesinado, estado y partido, 1953-1983, en:
Historia Boliviana, V 1-2: 87-127, Cochabamba, 1985 y Javier Hurtado El Katarismo, Hisbol,
La Paz, 1986.
Paradjicamente, aos despus, en 1993, el maosta Zamora Medinacelli fue candidato
vicepresidencial del Gral. Hugo Banzer.
43
CIPCA y poder campesino indgena. 35 aos de historia.
expansin hacia el oriente, con apoyo de una mejor red caminera, y, con ello,
el establecimiento de dos formas de propiedad de la tierra en el pas. En la
parte andina, del altiplano y de los valles, la produccin familiar sigui en las
pequeas propiedades (minifundios) de los miembros de las comunidades
campesinas, mientras que en las tierras bajas orientales las empresas agrcolas
y ganaderas se expandieron rpidamente. Desde entonces, los dos modelos
han competido por la atencin del Estado sin interactuar mucho, salvo que
la poblacin indgena andina (aymara y quechua), inmigrada al oriente, ha
sido la que junto con los indgenas de las tierras bajas ha proporcionado
la fuerza de trabajo para las empresas capitalistas del oriente.
Banzer continu tambin los programas de colonizacin de los gobiernos
anteriores, con proyectos ejecutados en las zonas de Alto Beni, ChapareChimor, Yapacan y San Julin, con financiamiento de la Agencia para el
Desarrollo Internacional de los EEUU (USAID) y el Banco Interamericano
de Desarrollo (BID). Estos colonizadores, mayormente de origen quechua
y, en menor grado, de otros lugares y culturas, seguan siendo pequeos
agricultores familiares, como en sus lugares de origen, aunque ahora ms
abocados al mercado.
El ciclo expansivo campesino, iniciado en 1953 con la Reforma Agraria,
lleg al lmite de su crecimiento en la segunda mitad de la dcada de los 70,
perodo en que el fcil crdito externo financi de manera decidida el costo
de las inversiones pblicas para la infraestructura productiva de la agricultura
empresarial en los llanos orientales. La consecuencia a mediano plazo fue un
endeudamiento del pas que pas de 460 millones de dlares en 1971 a casi
3.000 millones en 1978. A mediados de los aos 70 ya era evidente que la
economa boliviana no poda sostener este ritmo de endeudamiento externo.
(Mesa et al. 2003: 703).
Las inversiones pblicas se orientaron casi exclusivamente al financiamiento
de la infraestructura y capital de operaciones para la agro-exportacin del
oriente. Si durante la dcada del 60 el modelo estatal otorg a la economa
campesina un rol fundamental en la estrategia nacional de seguridad alimentaria,
10 aos despus se poda observar el estancamiento de la oferta de alimentos
producidos por los campesinos. A partir de los aos 70, hubo una tendencia
creciente a disminuir el porcentaje asignado al sector campesino dentro del
total del gasto pblico agropecuario (Van Niekerk 1994: 23).
Con Barrientos y Banzer prevaleci el PMC, pero al mismo tiempo fueron
emergiendo grupos disidentes, ms cercanos a la COB y a los partidos polticos
44
CIPCA nace y se expande (1971-1980)
de izquierda. La innovacin ms significativa fue el reencuentro de la identidad
tnica, sobre todo en los aymaras, desde fines de los aos 60. En esta orientacin,
el ncleo de protesta era el cuestionamiento al neocolonialismo y la insatisfaccin
indgena frente a planteamientos meramente campesinistas (Caldern 1999:
443-44). En la regin andina, el cambio de enfoque naci en el seno mismo
de la organizacin campesina. En el congreso campesino de Potos, de agosto
de 1971, el katarismo5 culmin su ascenso con el nombramiento de su lder,
Jenaro Flores, como dirigente mximo de la CNTCB. Posteriormente, en los
aos 80, la emergencia de los grupos tnicos de las tierras bajas, que empezaban
a sentirse afectados por la expansin caminera y empresarial, ha contribuido
al surgimiento de la nueva orientacin tnico-cultural en el oriente.
A lo largo de los aos 70, se desataron nuevos procesos que acabaron por
consolidar una nueva organizacin, independiente del PMC. Un hito
importante en el resquebrajamiento y posterior desaparicin de aquel
instrumento y la paulatina constitucin de organizaciones desvinculadas de
las esferas oficialistas fue la denominada Masacre del Valle, de enero de 1974.
En octubre de 1973, el gobierno de Banzer dict una devaluacin de 66%
de la moneda nacional y congel los salarios de los trabajadores. El ao 1974
empez con un malestar generalizado de la poblacin, especialmente de
Cochabamba, donde los campesinos sintieron inmediatamente que el peso
de la medida caa sobre todo en ellos, porque el rea rural quedaba ms
desabastecida que el rea urbana. Como respuesta, amenazaron con no trasladar
sus productos a las ciudades y bloquearon diferentes rutas troncales. Su
principal exigencia era el restablecimiento de los antiguos precios de los
artculos de primera necesidad. Desde el da 24 de enero, los bloqueos de
caminos empezaron a ser contundentes. A pesar de que el sector campesino
estaba ligado a las Fuerzas Armadas a travs del PMC, los sindicatos de base
mostraron una gran capacidad organizativa y de movilizacin frente a las
medidas del gobierno. Muchos dirigentes de base pidieron la renuncia de
Banzer. La respuesta del gobierno fue el estado de sitio del 28 de enero y el
desbloqueo de caminos con fuerzas militares, lo que deriv en la masacre y
desaparicin de campesinos y campesinas de Tolata y Epizana, en el Valle de
Cochabamba.
A CIPCA, que entonces iniciaba su cuarto ao de vida, le toc jugar algn
papel. Era necesario, despus de la masacre, registrar lo que realmente haba
5
El movimiento indgena aymara tom el nombre de katarismo en homenaje al hroe del siglo
XVIII, Tupaj Katari.
45
CIPCA y poder campesino indgena. 35 aos de historia.
ocurrido aquellos das en Cochabamba. El antroplogo de CIPCA fue liberado
de sus obligaciones institucionales para que, junto con gente de la Comisin
Justicia y Paz de la Conferencia Episcopal, pudiera recorrer los diversos puntos
de bloqueo y entrevistar a personas clave con el fin de publicar un informe
detallado de aquellos hechos de sangre6. Nunca se supo con exactitud la
cantidad de muertos, la Asamblea Permanente de Derechos Humanos estim
que unas 65 personas desaparecieron; mientras que en algunos crculos
militares se hablaba de entre 100 y 200 muertos.
En 1977, como resultado de presiones internacionales vinculadas a la
poltica de derechos humanos del presidente norteamericano Jimmy Carter,
el gobierno militar de Banzer acept iniciar una apertura democrtica
restringida. Prometi elecciones pero prohibi el regreso de los principales
dirigentes polticos y sindicales exiliados o perseguidos. Esta conducta produjo
una masiva huelga de hambre que oblig al gobierno a conceder una amnista
total e irrestricta a partir de enero de 1978. Los aos 1978, 1979 y 1980
fueron aos de constantes cambios, golpes, elecciones, pugnas partidarias,
pocas de mayor apertura y otras de nueva represin, pero ya en medio de
un proceso de transicin hacia la democracia por el desprestigio cada vez
mayor de los regmenes de fuerza.
En 1979 se cre la nueva Confederacin Sindical nica de Trabajadores
Campesinos de Bolivia (CSUTCB), bajo la hegemona katarista, que enseguida
desconoci al PMC y pas a ser prcticamente la organizacin matriz de todo
el campesinado, ganndose adems un puesto importante dentro de la COB.
Esta apertura qued bruscamente interrumpida por el golpe militar de Garca
Meza en 1980 y la subsiguiente persecucin a Jenaro Flores (al que dejaron
paraltico de un balazo) y a los kataristas (vase Alb, 1999). Tras la cada de
este rgimen y el retorno a la democracia en 1982, la CSUTCB fue ya la
nica organizacin reconocida por el sindicalismo campesino y nunca ms
se oy hablar de la antigua CNTCB.
Con la democracia surgieron tambin los primeros partidos polticos
indios, entre los que sobresalen el Movimiento Revolucionario Tupaj Katari
(MRTK) ms propenso a alianzas con la COB y con otros partidos no
indgenas y el Movimiento Indio Tupaj Katari, (MITKA), que enfatizaba
6
46
La Masacre del Valle, Cochabamba, enero 1974, Justicia y Paz, La Paz, 1974, edicin policopiada.
La 2 ed., con fotos, provoc la expulsin de los editores. La 3, de 1980, fue publicada por la
Asamblea Permanente de los Derechos Humanos de Bolivia, que vino a reemplazar la anterior
Comisin de Justicia y Paz, reducida a la mnima expresin.
CIPCA nace y se expande (1971-1980)
ms la identidad tnica y pona en primer plano la persistente contradiccin
colonial. Ambos se presentaron en las varias elecciones de esa poca. Tuvieron
todava pocos votos y sufrieron varias divisiones internas al igual que otras
organizaciones rurales y populares pero gracias a ellos la temtica tnica
empez a calar en la agenda pblica.
Las mujeres campesinas haban jugado un papel decisivo en los bloqueos
que culminaron en la masacre de Tolata y Epizana. En todo el perodo posterior
y como resultado de las actividades pblicas de algunas mujeres campesinas
al interior de las llamadas organizaciones femeninas, como por ejemplo los
clubes de madres, surgi un liderazgo femenino que activamente entusiasmaba
a las mujeres campesinas para organizarse independientemente. El ejemplo
de las mujeres mineras, que en 1977 encabezaron la lucha democrtica contra
la dictadura, pudo haber sido el impulso que se necesitaba para el surgimiento
de las primeras organizaciones reivindicativas de mujeres campesinas. El 2324 de abril de 1978 se realiz el histrico I Encuentro de Mujeres Campesinas
de La Paz y se organiz el comit ad hoc, compuesto por Luca Meja de
Morales como presidenta, Irma Garca como secretaria y Mara Meja como
vocal, para la preparacin del I Congreso Nacional.
La apertura democrtica de 1978 present un reto a las organizaciones
sociales porque desde entonces podan ejercer su ciudadana sobre la base de
sus propias demandas polticas (Caldern y Dandler, 1984). Los clubes de
madres sin pensarlo jugaron un rol importante en transformar los problemas
de las mujeres campesinas en un tema social. Tambin fueron un nexo
importante entre las mujeres de base y el liderazgo femenino que surgi del
movimiento katarista. Fue sobre todo despus de la decidida y estratgica
participacin de las mujeres en los bloqueos de carreteras del altiplano y los
yungas en 1979, cuando las organizaciones campesinas lideradas por hombres
explcitamente reconocieron la necesidad de que las mujeres campesinas
establecieran organizaciones reivindicativas. El 10 de enero de 1980 se llev
a cabo el I Congreso Nacional de Mujeres Campesinas que concluy con la
creacin de la Federacin Nacional de Mujeres Campesinas de Bolivia Bartolina
Sisa (FNMCB-BS), popularmente conocidas como las "Bartolinas"7. Luca
Meja (de tendencia katarista) fue elegida como primera Secretaria Ejecutiva
(Len, 1990). Debido al golpe de estado de Garca Meza, el segundo congreso
de las Bartolinas recin pudo llevarse a cabo en noviembre de 1983.
7
Bartolina Sisa naci en 1753. A los 25 aos ingres en el ejercito aymara, liderado por Tupaj
Katari, su compaero. Fue asesinada por los espaoles en 1782.
47
CIPCA y poder campesino indgena. 35 aos de historia.
Este es el teln de fondo dentro del que se desenvuelve el accionar de
CIPCA: su nacimiento en 1971 y su paulatina expansin a otras regiones a
partir de 1976. Antes de describir los primeros diez aos de vida de CIPCA
es necesario revisar las diferentes corrientes de pensamiento con las que CIPCA
se ha nutrido en aquel entonces. Luego referiremos el proceso de nacimiento,
los primeros objetivos institucionales, las primeras ayudas financieras para,
poco a poco, llegar al momento de su consolidacin como institucin estable,
con una estructura organizativa relativamente compleja y con capacidad de
expansin a otras zonas de Bolivia.
CORRIENTES DE PENSAMIENTO
Uno de los fundadores de CIPCA, Luis Alegre, haba estudiado economa
en la Sorbonne de Pars y haba vivido personalmente la revolucin estudiantil
durante el histrico mes de mayo de 1968. Durante sus estudios de teologa
particip activamente en la pastoral obrera de Barcelona. Francisco Xavier
Santiago haba estudiado economa en EEUU y era profesor de la Universidad
Catlica de Bolivia. El tercer fundador, Xavier Alb, haba estudiado
antropologa y lingstica en la universidad de Cornell, New Cork, EEUU,
conocida por su programa de desarrollo de la comunidad en Vicos (Per),
financiado por USAID.
Ya en los aos 50 el Superior General de la Compaa de Jess, JeanBaptiste Jansens, recomend a los jesuitas de Amrica Latina dedicarse ms
a la accin y promocin social. As surgieron en todos los pases los Centros
de Investigacin y Accin Social (CIAS). El Superior Provincial de Bolivia,
Carlos Palms, encomend a su vez a Alegre, Santiago y Alb la fundacin
de un CIAS en Bolivia. Sin embargo, ellos consideraron que un CIAS corra
el riesgo de ser demasiado intelectual y terico. Para que se insertara mejor
en la realidad, haba que cambiar la accin genrica por una promocin
concreta, orientada especficamente al campesinado. Por ello no fundaron un
CIAS sino un CIPCA.
Anteriormente, la Compaa de Jess haba fundado en 1966 Accin
Cultural Loyola (ACLO), una institucin hermana que trabaja en los
departamentos de Chuquisaca, Potos y Tarija. Haba tambin el Proyecto
ARADO de la Democracia Cristiana, ejecutado por el Centro para el Desarrollo
Socio-Econmico de las Comunidades (DESEC). En los pases vecinos se
fundaron en estos mismos aos instituciones parecidas como el Fondo
Ecuatoriano Populorum Progressio (FEPP) en Ecuador (1970), el Centro de
48
CIPCA nace y se expande (1971-1980)
Investigacin y Educacin Popular (CINEP) en Colombia (1970), CIPCAPiura en el Per (1971) y el Centro de Estudios Regionales Bartolom de las
Casas en Cusco-Per (1974).
De las grandes corrientes de pensamiento de los aos 60 y 70, aqu nos
interesan aquellas que plantean explcitamente un compromiso poltico e
ideolgico con los sectores populares. Adems, plantean este compromiso no
slo en la reflexin terica o teolgica sobre el orden social establecido, sino
tambin en la accin concreta. Revisaremos brevemente la teologa de la
liberacin, la educacin liberadora y la investigacin-accin para terminar
con las teoras de desarrollo de aquel entonces.
Teologa de la liberacin
Algunos jesuitas se adhirieron a la idea-fuerza de una iglesia pobre,
comprometida con los pobres y marginados, parte de la renovacin del
Concilio Vaticano II (1961-1964) y expresada en las encclicas Pacem in Terris
del Papa Juan XXIII (1963) y Populorum Progressio del Papa Pablo VI (1967).
Otra fuente de inspiracin era el Documento de Medelln, conclusivo de la
II Conferencia General del Episcopado Latinoamericano (1968), cuya riqueza
consisti en haber asumido, desde Amrica Latina, las orientaciones pastorales
del recientemente concluido Concilio Vaticano II.
Surgieron en aquellos aos los llamados sacerdotes tercermundistas, como
el mtico Camilo Torres en Colombia. Requieren una especial mencin el
arzobispo de El Salvador Arnulfo Romero y el heroico jesuita Luis Espinal
compaero de comunidad de los fundadores de CIPCA ambos asesinados
con slo un da de diferencia.
Al igual que la revolucin cubana y los movimientos insurreccionales de
aquel entonces, el dilogo entre tericos marxistas y telogos cristianos ha
tenido cierta influencia en la praxis poltica de los cristianos. La primera
expresin organizada de una nueva praxis de liberacin la encontramos en
Brasil. Los programas de alfabetizacin y de educacin popular se realizaron
mayormente a travs de los equipos del Movimiento Educativo de Base,
donde Paulo Freire tuvo sus primeras experiencias. El golpe militar de 1964
puso fin a este primer intento de trabajo en comunidades eclesiales de base.
Cabe recalcar la influencia que ha tenido el obispo de Recife, Dom Helder
Camara en la primera generacin de sacerdotes rebeldes8.
8
Un dato interesante es que Xavier Alb conoci a Dom Helder Camara cuando estaba estudiando
en la Universidad de Cornell.
49
CIPCA y poder campesino indgena. 35 aos de historia.
En Colombia el socilogo y capelln universitario, Camilo Torres, comenz
un Frente Unido para la socializacin de los medios de produccin, que lo
llevara finalmente a la opcin por la guerrilla del Ejrcito de Liberacin
Nacional (ELN). Con la muerte de Camilo Torres, en una emboscada en
1966, se formaron grupos de telogos y sacerdotes, comprometidos a trabajar
al lado de los oprimidos. Uno de estos grupos era ONIS (Oficina Nacional
de Informacin Social) en el Per. De las discusiones peridicas y la praxis
poltica cotidiana surgi la teologa de la liberacin, cuyo vocero principal era
Gustavo Gutirrez.
Para Gustavo Gutirrez, la teologa de la liberacin se inscriba en la lucha
revolucionaria que cuestiona desde la raz el orden social existente y que
postula la necesidad de un poder popular para la construccin de una sociedad
de veras igualitaria y libre (Gutirrez, 1977: 13). Optar por el pobre es
optar por una clase social y contra otra. Tomar conciencia del hecho del
enfrentamiento entre clases sociales y tomar partido por los desposedos.
Optar por el pobre es entrar en el mundo de la clase social explotada, de sus
valores, de sus categoras culturales. Es hacerse solidario con sus intereses y
con sus luchas (ibid: 19). La teologa de la liberacin postulaba la necesidad
de que los sectores populares sean sujetos conscientes de su propio desarrollo:
es necesario comprender que no habr un real salto cualitativo a otra
perspectiva teolgica, sino cuando los marginados sean cada vez ms los
artfices de su propia liberacin, cuando su voz se haga escuchar directamente
y sin mediaciones (ibid: 33).
Educacin liberadora
Desde finales de los aos 60 se empez a asumir como teora educativa
el pensamiento de Paulo Freire sobre la educacin concientizadora. La opresin,
sufrida por una clase social, un grupo tnico o todo un pueblo, y los medios
de que pueden disponer los oprimidos para tomar conciencia de ella (conciencia
de la opresin) y superarla, constituyen el tema central de Pedagoga del
Oprimido (Freire, 1968). En el ltimo captulo, Freire expone la teora de la
accin cultural, que es vista como una unidad dialctica de accin y reflexin.
Las caractersticas generales de ese nuevo paradigma educativo, que naci a
raz de las obras de Freire y que obtuvo como nombre educacin liberadora,
son:
La actividad educativa parte de la realidad de los participantes, de su
50
CIPCA nace y se expande (1971-1980)
situacin histrica concreta, propiciando una toma de conciencia en
relacin a su posicin econmica y social.
Se valora la cultura popular y se profundiza la identidad cultural propia.
Se busca una relacin pedaggica horizontal; se habla de autoaprendizaje, auto-evaluacin y auto-gestin.
La educacin est estrechamente relacionada a la accin; se parte de
la realidad, para reflexionar sobre ella, volver a ella y transformarla.
Se estimula una organizacin que permita la participacin de la
comunidad y su intervencin efectiva en el proceso de cambio.
Cuando ms luego revisemos las primeras actividades de CIPCA, se podr
notar claramente que los fundadores y los primeros empleados no slo han
sido influenciados por este nuevo paradigma educativo, sino que tambin
han aportado para darle contenido.
Ciencia social crtica e investigacin-accin
Muchos intelectuales jvenes llevaron a cabo una rgida aplicacin de los
principios ideolgicos de la organizacin poltica. Para mostrar la idoneidad
del intelectual comprometido, se pensaba que era suficiente adoptar el
materialismo histrico como gua para configurar la ciencia proletaria que
se opusiera y neutralizara a la ciencia burguesa. Pero los intelectuales radicales
no encontraron expresiones concretas del conocimiento proletario. Impacientes
con esta situacin, los investigadores activistas y sus compaeros polticos de
los partidos de izquierda (marxista-leninista) empezaron a inyectar su propia
definicin de ciencia proletaria en los grupos de base. As, la educacin poltica
partidaria se convirti en un recetario de materialismo histrico y teora
leninista sobre el partido. Por otro lado, la decepcin de que no se lograra
configurar una ciencia proletaria, signific que muchos intelectuales se retiraran
nuevamente a sus bastiones universitarios para seguir en la bsqueda y
desarrollo de una ciencia para el pueblo (Fals Borda, 1978).
Sin embargo, de estas experiencias surgi tambin una corriente ms
positiva: la ciencia social crtica, que considera el conocimiento como un
producto esencialmente social, que cambia continuamente de acuerdo a las
condiciones histricas concretas. Para percibir y conocer una realidad es
necesario actuar en ella, ya que no existe conocimiento vlido que no se
origine y se compruebe en la accin. El ltimo criterio de validez del
conocimiento cientfico vena a ser la praxis, entendida como una unidad
51
CIPCA y poder campesino indgena. 35 aos de historia.
dialctica formada por la teora y la prctica, en la cual la prctica es cclicamente
determinante (ibid: 223).
En la dcada de los 60 haba cada vez ms cientficos sociales que trabajaban
con campesinos pobres o habitantes de los barrios urbanos, enfrentndose
directamente con experiencias de represin poltica. Ya no pudieron ver a
la gente que estudiaban o con quien trabajaban slo como un objeto interesante
o un cliente9, sino que nolens volens se identificaron ellos mismos con su
destino. Se comprometieron con la causa de la liberacin de esos oprimidos
(Huizer, 1979: 1025). Los socilogos que trabajaban en pases del llamado
Tercer Mundo sintieron la obligacin de encontrar mecanismos para que las
ciencias sociales pudieran contribuir a la liberacin de la pobreza y la represin.
Durante el IX Congreso Latinoamericano de Sociologa en 1969, se declar
oficialmente que las ciencias sociales deberan ser puestas al servicio de los
derechos humanos y la creacin de una democracia econmica, social y
poltica. Fals Borda caracteriz este congreso como la culminacin de una
actitud intelectual, de un compromiso con el cambio social, con la accin
necesaria para transformar la sociedad latinoamericana, sin perder la rigurosidad
cientfica (Fals Borda, 1978). Stavenhagen ha sido uno de los primeros
cientficos que plante que el compromiso ideolgico del cientfico social con
el anti-statu quo puede conducir al surgimiento de su papel como activista,
y no como un mero participante u observador (Stavenhagen, 1971: 113).
As naci lo que ms tarde se iba a llamar investigacin-accin y/o
investigacin participativa. En vez de ver a la gente como simple objeto de
la investigacin, el investigador deba procurar que la gente se convierta en
sujeto de la investigacin.
La investigacin-accin puede ser considerada como la primera experiencia
de una ciencia social crtica, que incorpor acertadamente el compromiso
poltico del investigador, la accin concreta y la participacin activa de la
gente investigada en el trabajo cientfico de los socilogos, los antroplogos
y los educadores. En el primer congreso mundial sobre investigacin-accin,
celebrado en 1978 en Cartagena (Colombia), haba participado Xavier Alb
con una ponencia en que explicaba cmo CIPCA haba introducido la
investigacin-accin al dar la misma prioridad a las tres dimensiones de
9
52
Es llamativo que a finales de los aos 90, la palabra cliente se puso nuevamente de moda. Los
funcionarios de la cooperacin pensaban inventar algo nuevo al adherirse a los manuales de management
y marketing de la empresa privada (vase captulo 5) sin saber que en los manuales de desarrollo de
la comunidad de los aos 1950 se hablaba tambin de cliente.
CIPCA nace y se expande (1971-1980)
trabajo: las dimensiones organizativa, educativa y econmica. Tambin las
primeras experiencias con los diagnsticos participativos en Caranavi (1979)
eran ya un ejemplo claro de cmo CIPCA fue una de las primeras instituciones
que aplicaba la investigacin participativa10.
Teoras del desarrollo rural
A partir de la dcada de los 60 se empez a extender en los pases europeos
la cooperacin al desarrollo. Fue justificada implcita y explcitamente como
una forma de frenar el avance del comunismo internacional, como por
ejemplo, la Alianza para el Progreso, de 1961. Pero tambin se justific desde
una posicin ms humanista, buscando cambios que mejoraran la situacin
de los pobres en los pases llamados del Tercer Mundo.
Inicialmente se plante el problema del subdesarrollo como un problema
de modernidad al estilo occidental. Rostow, asesor de la Alianza para el
Progreso, consider indispensable la modernizacin de la sociedad, entendiendo
modernizacin como mayor desarrollo industrial. El campesinado era
considerado como un sector pasivo, que presentaba una variedad de formas
de resistencia a la modernizacin, lo que obstaculizaba el desarrollo.
Consecuentemente, los tericos de la modernizacin se concentraron en el
estudio de los factores culturales y psicolgicos que podran encontrarse en
el campesinado y que explicaran los obstculos que ste pona a la difusin
espontnea de la modernidad. El ttulo del libro de Banfield lo muestra
claramente: The Moral Basis of Backward Society - La base moral de la sociedad
atrasada (Banfield, 1958).
En todo el debate sobre el desarrollo de la comunidad ha habido dos
posiciones equivocadas:
El estancamiento del desarrollo es culpa de la actitud conservadora,
de la resistencia al cambio por parte de las familias campesinas que
no aceptan las propuestas agropecuarias de los agentes de cambio.
La comunidad es un todo armnico y homogneo que permite
desarrollar proyectos comunales con estructuras de trabajo asociativas.
La primera polmica se circunscriba a la discusin general sobre el cambio
social y el rol de la educacin (en su sentido ms amplio). El desarrollo de
la comunidad estaba fuertemente basado en un enfoque psicodinmico, que
sostena que el cambio de actitudes y valores del campesino antecede al cambio
10 Para la historia de la investigacin participativa, vase Gianotten y De Wit, 1985.
53
CIPCA y poder campesino indgena. 35 aos de historia.
social11. Por otro lado, haba teoras de desarrollo que planteaban desde la
necesidad de incentivos materiales hasta la necesidad de un cambio social que
antecediera al cambio de actitudes (de una actitud de resistencia a una de
aceptacin). La resistencia campesina fue analizada como una actitud fatalista,
individualista y conservadora. Para explicar esta resistencia, Erasmus (1968)
desarroll su teora del sndrome del encogido. Segn l, el campesino es
tmido, desconfiado y aptico porque vive en una situacin de escasez de todo
lo material. No se puede esperar iniciativa o progreso de una persona que
tiene ese cuadro patolgico. De igual modo, Foster (1965) explic la resistencia
al cambio por el hecho de que los campesinos slo disponen de un monto
limitado de bienes. Esta escasez no se puede superar sino a costa de otro. Por
esto, nadie quiere avanzar individualmente, puesto que aquel que se apodera
de una porcin inadecuada de esos bienes limitados, es despreciado y criticado.
Significativamente, estos enfoques culturalistas coincidan con las corrientes
marxistas ortodoxas de considerar al campesinado como un rezago tradicional.
Ninguna de estas teoras adjudicaba al campesinado el potencial de participar
decisivamente en el proceso de cambio de la sociedad.
Tales planteamientos culturalistas y marxistas han sido ampliamente
refutados por Huizer (1976). l ha mostrado acertadamente que el problema
del campesino no es un problema netamente psicolgico. Gran parte de la
resistencia al cambio es una actitud racional y muestra el potencial revolucionario
del campesinado: la resistencia al cambio debe ser interpretada ms bien como
una resistencia a cambios mnimos, que son bsicamente intiles y no
estructurales (ibid: 123).
La segunda polmica tena que ver con la supuesta homogeneidad de la
comunidad. Durante muchos aos, se conceba a la comunidad como una
unidad social homognea, sin conflictos ni contradicciones internas, donde
todo se desarrollaba y organizaba en total armona, y donde la gente tena
una inclinacin natural a la cooperacin y a la produccin colectiva. Otro
enfoque de los aos 70 y 80, que parta tambin del trabajo colectivo era el
del cooperativismo, que perciba a la comunidad como una cooperativa
autnoma de trabajadores que producan colectivamente y distribuan
equitativamente.
11 Segn la costumbre de aquella poca, hablamos de campesino y no de familias campesinas.
Ninguna teora sobre el desarrollo de la comunidad (sea capitalista, culturalista o marxista)
tomaba en cuenta que hay tambin mujeres que viven en el campo y que ellas cumplen funciones
productivas y reproductivas.
54
CIPCA nace y se expande (1971-1980)
Como respuesta a estas posiciones equivocadas se desarroll la teora del
conflicto, tanto al interior de la comunidad como entre la comunidad y el
mundo externo, principalmente los grandes latifundios. En un documento
de las Naciones Unidas, se sugera que una estrategia ms eficaz que la del
consenso de la comunidad podra ser la de identificar de manera creativa a
los individuos dirigentes, ayudndoles a cultivar sus dotes de dirigentes y crear
nuevos grupos y organizaciones en torno a los mismos (citado en Huizer,
1976). La experiencia de la Universidad Cornell en Vicos (Per) empez por
cambiar el sistema de tenencia de la tierra en la hacienda para poder acabar
con las relaciones de trabajo obligatorio y gratuito. Esta experiencia que se
pareca a la experiencia de CIPCA en El Espino12 super una limitacin
bsica de los programas de desarrollo de la comunidad, porque parti de un
reconocimiento de intereses conflictivos a nivel local (Holmberg, 1966).
NACIMIENTO (1971-1974)
CIPCA empez a gestarse en octubre de 1970 y su historia formal empez
en enero de 1971. En toda la poca de gestacin los tres fundadores jesuitas
tuvieron intenso contacto con un equipo pastoral establecido desde 1969 en
la parroquia de Tiwanaku, algunas de cuyas reflexiones y prcticas influyeron
en el enfoque inicial. Asimismo, los Maryknoll y otros curas y religiosas
innovadores estaban trabajando en comunidades del altiplano, dedicados a
la formacin de catequistas. Los jesuitas queran encarnarse en el pueblo a
travs de la promocin y la organizacin de las comunidades. Despus de
una serie de reuniones que se prolongaron por ms de un mes, se lleg a la
conclusin de que era prioritaria la atencin al sector campesino, el ms
olvidado del pas. Tomada esta decisin fundacional, hacia fines de noviembre
de 1970, se acord el nombre: Centro de Investigacin y Promocin del
Campesinado: CIPCA.
En las parroquias de Tiwanaku y Jess de Machaqa se formaban catequistas
a iniciativa del futuro obispo Monseor Adhemar Esquivel, apoyado por un
equipo de jesuitas y estudiantes universitarios13. La parroquia de Tiwanaku
se llen de voluntarios de la naciente Facultad de Trabajo Social14, que visitaban
las comunidades y realizaban actividades dentro de un programa de
12 Vase ms adelante.
13 Un detalle interesante: el Monseor Esquivel, antes de entrar al seminario, haba trabajado como
portero en el Colegio San Calixto de los Jesuitas.
14 En los aos 1968-69 se cre la Facultad de Trabajo Social de la Universidad Mayor de San
Andrs (UMSA) y se fund la Universidad Catlica de Bolivia.
55
CIPCA y poder campesino indgena. 35 aos de historia.
Acercamiento de la Universidad a la Comunidad. Los estudiantes que iban
al campo tenan la onda ideolgica del cambio estructural, influenciados por
el marxismo a nivel poltico y el materialismo histrico a nivel filosfico.
Adems, estaba naciendo la corriente culturalista del katarismo que quera
cambiar el sindicalismo oficialista. Los jvenes realizaban actividades de
promocin social, pero les faltaba profundidad en la investigacin de las
necesidades prioritarias de la zona. De este modo, el grupo de Tiwanaku y
los fundadores de CIPCA se conectaron para realizar un trabajo conjunto.
Monseor Esquivel pidi a los fundadores de CIPCA que se dedicaran a
la capacitacin para crear una red, complementaria a la de los catequistas,
para la promocin cvica. A manera de ancdota, uno de los fundadores
refiere una agradable coincidencia: en la fonologa aymara la palabra castellana
cvica suena como sipka, igual que la sigla de la institucin que acabbamos
de fundar.
La organizacin interna
En un informe de los primeros cinco aos (CIPCA 1978) se describe
cmo se organizaba el trabajo al inicio. No se contaba con otros recursos que
el entusiasmo y la conviccin de que se estaba montando algo que vala la
pena. La oficina funcionaba en la propia vivienda de los fundadores15. La
cama se converta en sof para recibir a las visitas durante el da16.
En septiembre de 1971 se incorporaron al equipo un trabajador social
(Antonio Rojas) y una secretaria a medio tiempo (Mara Eugenia Crdenas).
En 1972 se aadi una tcnica agrnoma (Mara Durn), una recepcionista
(Mara Eulogia Meja) y un chofer (Germn Mamani) que haca tambin las
veces de traductor y mensajero. Aparte de la oficina minscula en La Paz,
CIPCA consigui tambin un cuartito prestado en la parroquia de Tiwanaku.
Haba que hacer los viajes al campo encaramados en camiones, de horarios
y seguridad imprevisibles. El fondo de partida se form con 3.000 dlares
ahorrados de una beca por Xavier Alb, 5.000 de un fondo social de los
jesuitas bolivianos y 1.500 de una donacin de la oficina de Propaganda Fide
del Vaticano.
15 Entonces situada en la calle Illampu, No. 733.
16 La autora de la presente publicacin y Ton de Wit visitamos a CIPCA en 1976 cuando llegamos a
Bolivia como cooperantes holandeses. Xavier Alb nos recibi en su cuarto, sac rpidamente libros
y papeles de su cama y nos ofreci un matecito mientras estbamos sentados en su cama-sof.
56
CIPCA nace y se expande (1971-1980)
En octubre de 1973, gracias a una ayuda de OXFAM, CIPCA pudo dejar
las estrechas habitaciones de la residencia de sus fundadores y establecerse en
una ubicacin ms amplia y funcional17. Desde su inauguracin, en el ambiente
principal de la nueva oficina, un gran letrero en aymara sealaba el ideal de
participacin e inclusin campesina: Jiwas pachpa nayrar sartapxaani (Nosotros
mismos somos los que avanzaremos hacia adelante). Finalmente, en enero de
1974 con la llegada de fondos de Misereor, CIPCA se convirti en una
institucin formal con departamentos internos dedicados a actividades
especficas y un aumento de personal a 16 miembros regulares.
La precisin de los objetivos de CIPCA no se hizo de una vez por todas.
Fue ms bien un proceso relativamente largo, en torno a algunas intuiciones
iniciales, que se iban confrontando con la experiencia adquirida durante la
convivencia en el campo. En un informe de noviembre de 1973 dos aos
y medio despus de su nacimiento se puede notar cierta profundizacin de
los objetivos, incluyendo ya el aspecto econmico y una primera formulacin
de las tres dimensiones de trabajo que posteriormente caracterizaran el
enfoque de CIPCA: lograr una capacitacin del campesino aymara, ayudar
en la reorganizacin de sus instituciones hacindolas dinmicas y funcionales,
y buscar un cambio en las estructuras socio-econmicas campesinas.
Aunque esta formulacin ya contiene las tres dimensiones de trabajo, en
este primer perodo la dimensin educativa y concientizadora era la dominante.
Esta primera formulacin seala otras peculiaridades, que tambin se han
mantenido con diferentes matices a lo largo de la historia de CIPCA:
La meta era una transformacin estructural y no slo una asistencia
que dejara sin cuestionar las actuales estructuras. Se buscaba, por
tanto, un cambio social y no un cambio paliativo dentro del sistema
vigente. Las estructuras actuales tendan a perpetuar la situacin de
olvido y abuso. Slo cambindolas poda remediarse esta situacin;
CIPCA quera evitar una va paternalista y quera ms bien funcionar
como un motor de arranque, poniendo en marcha el propio
dinamismo campesino.
La integracin del campesinado en el pas no se entenda como una
simple asimilacin a los grupos dominantes y tampoco un simple
autoctonismo aislacionista. Se buscaba una plena participacin del
campesinado en la vida econmica y pblica del pas, de igual a igual,
17 En la calle Socabaya No. 340.
57
CIPCA y poder campesino indgena. 35 aos de historia.
respetando el modo de ser peculiar del campesino y teniendo en
cuenta la pluralidad cultural boliviana.
Como veremos en los siguientes captulos, la primera peculiaridad va a
asumir caractersticas menos pronunciadas a partir del retorno de la democracia
en Bolivia (1982). La segunda peculiaridad se refiere a cmo relacionarse con
las organizaciones campesinas. Se discuta y se sigue discutiendo mucho sobre
el rol de cada instancia. Organizaciones como CIPCA, en la que trabajaban
intelectuales progresistas, queran diferenciarse de las organizaciones caritativas
y asistencialistas. Ha sido una constante en CIPCA, durante los 35 aos de
su existencia, definirse como no asistencialista y no paternalista. La tercera
peculiaridad, formulada ya en los primeros aos de la dcada del 70, muestra
que CIPCA siempre ha tomado en serio uno de los problemas ms agudos
y conflictivos en la historia de Bolivia: la convivencia pluricultural e intercultural.
35 aos despus de su nacimiento, CIPCA sigue priorizando este aspecto.
Las zonas de trabajo
Como mencionamos anteriormente, CIPCA recibi una peticin formal
del obispo Esquivel para que iniciara sus actividades en la regin altiplnica,
en coordinacin con el equipo pastoral de la parroquia de Tiwanaku. Esta
solicitud influy sobre todo para la eleccin de alguna de las primeras zonas
de trabajo ms que en el enfoque mismo del trabajo. No se trataba de repetir
algo que la parroquia ya estaban haciendo. Se trataba de crear algo nuevo.
Buscando cierta representatividad de la problemtica campesina aymara de
aquel entonces, hacia 1972 se lleg a seleccionar tres zonas sobre la base de
aspectos crticos como la economa local (que poda fluctuar entre lo ms
tradicional o lo ms orientado al mercado), la organizacin local (que poda
derivar de su mayor o menor vinculacin previa con el sistema de hacienda
y actual con la ciudad), y la participacin previa en luchas reivindicativas
(condicin favorable para asegurar la recepcin del mensaje poltico). De esa
manera se eligieron las siguientes tres zonas de trabajo:
Jess de Machaqa (provincia Ingavi), entonces con unas 40 comunidades
y unos 15.000 habitantes. Es una zona altiplnica arraigada en su
cultura, tradicional por excelencia, que haba sido poco tocada por
las haciendas. Su clima y la calidad de la tierra son especialmente
adversos18.
18 Ver Xavier Alb y equipo de CIPCA (1972) Dinmica en la estructura inter-comunitaria de
Jess de Machaca en: Amrica Indgena 32/2, pp. 773-816.
58
CIPCA nace y se expande (1971-1980)
Achacachi (provincia Omasuyos), entonces con unas 60 comunidades
y unos 50.000 habitantes. Es una zona tambin altiplnica que por
sus mejores condiciones climticas, junto al Lago Titicaca, haba sido
transformada desde antes en rea de haciendas y haba mantenido
contactos de toda ndole con la ciudad. Desde la recuperacin de las
tierras, con la Reforma Agraria de 1953, pas a ser una de las regiones
aymaras ms aguerridas y polticamente ms involucradas. Cuenta
con una economa en transicin de la tradicional produccin de
autoconsumo hacia una produccin ms dirigida al mercado19.
Coripata (provincia Nor Yungas), entonces con unas 30 comunidades
y 10.000 habitantes. Est en una zona semi-tropical, famosa desde
antiguo por sus (ex)haciendas de coca, producto tradicional al que
despus se aadieron el caf y los ctricos, todo ello orientado
plenamente al mercado. Tena, por consiguiente, otro tipo de problemas
econmicos, ecolgicos y sociales que, sin embargo, servan para
completar la muestra del mundo aymara que CIPCA haba escogido
como campo de trabajo20.
Poco a poco, los compromisos cada vez mayores adquiridos durante la
realizacin de los trabajos fueron determinando una mayor concentracin en
slo algunas de las comunidades de estas tres zonas.
Las actividades
En los primeros tiempos el equipo ofreci sus servicios a quienes se
interesaran. El primer curso formal de promocin cvica se realiz en Coripata,
en abril de 1971, con la participacin de unos 30 campesinos. Era la primera
actividad formal para pasar del simple diseo y convivencia hacia la puesta
en marcha de la propuesta CIPCA.
En el enfoque de CIPCA, los trabajos de investigacin y las actividades
de accin directa se haban concebido desde un principio como tareas que
debieran desarrollarse siempre de manera simultnea e interrelacionada para
19 Una experiencia anterior en la misma zona de Achacachi es la muy conocida escuela ayllu de
Warisata, fundada en 1931. Basada en el modelo organizativo de la propiedad comunal, se
organizaron comits locales para acciones integrales de educacin, alfabetizacin y desarrollo
comunal. Se utilizaron las tierras comunales que rodeaban la escuela y se imparti una educacin
a partir de la propia cultura aymara (Huacani et al., 1979 y el Cuaderno de Investigacin No.
19 de CIPCA Achacachi: medio siglo de lucha campesina).
20 Ver los Cuadernos de Investigacin No. 11 Yungas, los otros aymaras (1976), y No. 15 Coripata,
tierra de angustias y cocales (1977).
59
CIPCA y poder campesino indgena. 35 aos de historia.
evitar dos efectos: la teorizacin y el dogmatismo por un lado, y un activismo
sin conocimiento reflexivo por otro. Pero, dentro de esta complementariedad,
CIPCA ha conocido diferentes estilos de investigacin. En sus primeros aos,
los estudios antropolgicos marcaron el tipo de investigacin de CIPCA. Se
senta la necesidad de comprender mejor la cultura del pueblo aymara para
poder orientar las actividades.
CIPCA procur tambin desarrollar un estilo de investigacin que
incorporara al campesino, ya no como objeto sino como sujeto del estudio,
buscando al mismo tiempo, que los resultados de las investigaciones retornaran
a su fuente de origen, y en lo posible fueran tambin utilizados por los
campesinos. El primer trabajo sobre Jess de Machaqa, por ejemplo, era fruto
del primer curso-taller con las autoridades originarias del lugar y material
para ulteriores talleres. En este sentido, los investigadores de CIPCA se
inscriban en las nuevas corrientes de las ciencias sociales en Amrica Latina
y posteriormente se adheran a los conceptos de la educacin popular.
Sin embargo, no todas las personas que CIPCA fue incorporando en estos
primeros aos tenan la capacidad o la formacin para aplicar en todo momento
estas novedosas concepciones. Se realizaban todava investigaciones cientficas
segn metodologas tradicionales de investigacin y en frecuentes ocasiones
las dos actividades investigacin y promocin estaban relativamente separadas
una de la otra.
La mayor parte de los esfuerzos se diriga a la accin directa en las
comunidades campesinas aymaras. Un aspecto central del estilo de trabajo
en esta primera poca fue la formacin y concientizacin de "promotores
cvicos". Como vimos ms arriba, la idea inicial de crear una red de esta nueva
categora de promotores se inspir mucho en la metodologa ya existente para
la creacin de redes de catequistas, con las que se pretenda mantener una
relacin complementaria.
Se conceba que los promotores cvicos, elegidos por las comunidades
campesinas, deban ser capaces de analizar su realidad y descubrir las principales
necesidades de sus comunidades. La red de promotores deba asegurar la
existencia y consolidacin de estos cuadros calificados que deban constituir
la base para el trabajo posterior en las propias comunidades.
En estos primeros aos se llevaron a cabo un sinnmero de cursillos
comunales y reuniones regionales de la red de promotores. As, en 1973, se
determin como principal objetivo del ao la formacin de equipos de trabajo
para que varios promotores cvicos ejercieran un liderazgo comn o por lo
60
CIPCA nace y se expande (1971-1980)
menos coordinado en sus comunidades. Durante este ao el nmero de
promotores cvicos ascendi a 136 y se realizaron seis cursillos de una semana
para la formacin de promotores.
PRIMERA CONSOLIDACIN (1974-1976)
El apoyo financiero de OXFAM y Misereor permiti consolidar el proceso
inicial y facilit el acceso a otras fuentes. As, en 1975 CIPCA recibi la visita
de Sjef Theunis, entonces director de NOVIB, contacto del que posteriormente
ha resultado una relacin duradera de cooperacin e intercambio. Otros
amigos de la solidaridad internacional eran Entraide et Fraternit de Blgica,
el Comit Catlico contra el Hambre y para el Desarrollo, de Francia, Christian
Aid de Inglaterra y EZE21 de Alemania.
La organizacin interna
El 7 de enero de 1974 se defini el estatuto interno de CIPCA, como
institucin autnoma constituida por la Compaa de Jess, mediante un
documento firmado por el Padre Jorge Tras, s.j. como Superior Provincial
a.i. de los Jesuitas en Bolivia22, y los fundadores de CIPCA, Xavier Alb y
Luis Alegre23. A partir de este documento, el 12 de febrero de 1974 CIPCA
obtuvo su personera jurdica derivada y el 8 de agosto de 1978, sta fue
ratificada mediante el testimonio de la escritura de aprobacin de autonoma
otorgada a CIPCA por la Sociedad "La Compaa de Jess".
Internamente, CIPCA se estructur con un directorio, como autoridad
mxima, conformado por los principales directivos de la misma institucin
(director y jefes de los varios departamentos internos). A nivel ejecutivo, se
contaba con un director general (Xavier Alb) y un gerente general (Luis
Alegre), apoyados por un pequeo staff administrativo. Haba dos grandes
divisiones al nivel operativo: Accin e Investigacin. En realidad, el campo
mejor estructurado era el de la accin, que se subdivida en los pequeos
departamentos de formacin, difusin (desglosado del anterior), tcnico
agropecuario y de supervisin (que agrupaba a los encargados inmediatos del
trabajo en cada una de las tres zonas). En investigacin haba un economista,
21 EZE era la agencia evanglica de cooperacin al desarrollo, de Alemania. Hacia el final de los
aos 90 cambi su razn social a raz de la fusin de varias agencias protestantes. Actualmente
se llama EED.
22 El Superior Provincial titular en aquel entonces era el padre Antonio Menacho.
23 En este momento, Francisco Xavier Santiago ya haba dejado CIPCA.
61
CIPCA y poder campesino indgena. 35 aos de historia.
un antroplogo, un socilogo y un agrnomo, aunque cada uno de ellos tena
a la vez alguna otra funcin operativa dentro de la institucin.
Pese a la aparente complejidad de este organigrama, en 1974 el personal
de CIPCA segua siendo muy limitado: 16 de planilla y otros varios eventuales
o incorporados gradualmente, a medida que se fueron consiguiendo los
recursos. Las mismas personas podan ocupar varios cargos dentro del
organigrama. Por ejemplo, todos los miembros del directorio eran a la vez
personal orgnico de la institucin, unos con cargos ms ejecutivos, otros
ms tcnicos; los investigadores iban igualmente al campo y apoyaban en los
cursos, etc.
Respondiendo a su compromiso hacia el campo y a los objetivos y metas
que se haba fijado, CIPCA fue refinando su enfoque y actividades en torno
a tres dimensiones:
La elevacin de la capacidad econmica-tcnica del campesino, mediante
el aumento de la produccin y productividad de sus principales
cultivos, una mejor comercializacin, etc.
La organizacin del campesinado a nivel comunitario, inter comunitario
y an regional para que como fuerza social defienda y logre sus propios
intereses sociales.
La superacin, a nivel ideolgico, educativo y cultural, de todos los
impedimentos que, por un lado, obstaculizan el desarrollo de su
conocimiento, y por otro, lo mantienen como masa culturalmente
oprimida.
En sntesis, la visin de CIPCA era que el campesino adquiera ms fuerza
econmica, a travs de organizaciones ms dinmicas, propias y funcionales,
y con una conciencia ideolgica consistente sobre lo que le pasa y lo que debe
hacer. En aquel tiempo no se haba introducido todava la palabra prestada
al ingls empoderamiento, pero el tema estaba ya claramente presente.
En esa visin institucional, se asuma que se poda lograr los objetivos
solamente cuando se enfocaran las tres dimensiones conjuntamente. He aqu
las famosas tres patas de CIPCA. Si se ignora la dimensin econmica, se
puede caer en simple politiquera; si se insiste slo en lo econmico, se
desemboca en un desarrollismo que, si bien mejora algo el nivel de vida, deja
al campesinado en una situacin de dependencia igual o peor que la que tena
antes; y si se insiste slo en lo educativo, no se incide en las estructuras.
62
CIPCA nace y se expande (1971-1980)
Las actividades
Esta triple dimensin signific un plan de accin correspondiente:
Asesoramiento y asistencia tcnica apropiada y oportuna para que el
propio campesino genere su promocin econmica, no en trminos
individualistas sino ms bien comunitarios y asociativos;
Colaboracin y asesoramiento para el fortalecimiento de sus organizaciones, tales como sindicato, cooperativa, comits de
comercializacin, etc.
Utilizacin de todos los medios adecuados para que su grado de
conocimientos se eleve. Para este nivel se dispone de todo un sistema
no formal de educacin que abarca desde cursillos y audiovisuales
hasta programas diarios de radio y publicaciones de educacin popular.
Investigacin
En el nuevo organigrama, la investigacin segua figurando en el papel
como una instancia separada de la accin que comprenda los departamentos
tcnico, de formacin y de supervisin. Pero al principio por el tamao
reducido de CIPCA no tena personal fijo y, cuando lo tuvo, cualquier
investigador deba desempear tambin otros roles dentro de CIPCA. Pero
estas evidentes deficiencias tenan tambin ciertas ventajas, por cuanto obligaron
a que los pequeos estudios y escritos de investigacin que llegaban a realizarse
estuvieran ms ligados a las exigencias de la accin, ms all de las rutinas
diarias. Sin un plan formal de investigaciones, de hecho se daba prioridad a
analizar y estudiar determinados aspectos centrales para llevar adelante la
accin, para reenfocarla o para ampliar la visin global de CIPCA. Se cumpla
as el esquema original de combinar permanentemente la investigacin y la
accin.
Podemos distinguir tres tipos de estudios que se han realizado en los aos 70:
Investigacin sobre la organizacin social: las primeras investigaciones
eran principalmente investigaciones antropolgicas. Un tema
importante eran las relaciones familiares y entre familias en varias
zonas altiplnicas, buscando el sistema subyacente de valores y
mecanismos que llevan a alianzas o a la formacin de ciertos grupos
antagnicos dentro de las comunidades.
Investigaciones para la educacin no formal: se quera estudiar la
educacin no formal en un contexto pluricultural. Los primeros
63
CIPCA y poder campesino indgena. 35 aos de historia.
estudios fueron al nivel de diagnstico, procurando entender el perfil
sociolingstico y sociocultural del pas, y el papel que las escuelas y
los medios de comunicacin juegan en este conjunto.
Estudios zonales: estudios ms comprehensivos que cubran los
principales aspectos sociales, econmicos e institucionales de una
determinada regin. Se han realizado en el altiplano, en la provincia
Sud Yungas y en Coripata24.
El principal canal de sistematizacin de estas primeras investigaciones lo
constituyeron los Cuadernos de Investigacin CIPCA, cuyo primer nmero
apareci en 1973. La serie iba destinada al pblico en general, en especial a
estudiantes, investigadores, centros de estudios, etc. para dar ideas frescas
sobre la problemtica rural. En la serie, adems de los estudios realizados o
encargados por CIPCA, se incluyeron algunos trabajos de otros estudiosos,
que CIPCA consider til dar a conocer. Muchos de estos estudios fueron
objeto de reediciones posteriores, casi siempre con nuevos aportes y
formulaciones. En 2005, despus de 32 aos, CIPCA public el Cuaderno
de Investigacin nmero 6425.
Proyectos productivos
La principal innovacin despus de 1974 fue una mayor complementacin
entre la parte de concientizacin central hasta entonces y los aspectos
productivos, que constituan la gran demanda campesina. Esto ltimo fue
facilitado por la incorporacin de nuevo personal tcnico, bajo la direccin
del ingeniero Adolfo Aramayo. Pero las condiciones climticas extremas del
Altiplano no facilitaban en absoluto la tarea y en el proceso de ejecucin hubo
mucho de aprendizaje para la propia institucin.
A partir de 1974 se empezaron a elaborar lo que entonces se llamaron
"preproyectos", "proyectos grupales productivos" o "proyectos-paquete". Se
pretenda que fueran rentables y que combinaran adecuadamente las
dimensiones econmica, organizativa y concientizadora. Despus de un ao
con este enfoque, el equipo de CIPCA haba llegado a la conclusin que los
24 En 1970 Accin Cultural Loyola (ACLO) haba iniciado importantes investigaciones globales
en dos provincias del departamento de Chuquisaca: Belisario Boeto y Hernando Siles. Pero, con
el golpe militar del general Banzer, el procesamiento de los datos ya recogidos haba quedado
truncado y los principales investigadores fueron perseguidos y obligados a exiliarse fuera del
pas. ACLO pidi auxilio al incipiente equipo de CIPCA. Estos se trasladaron unos meses a
Sucre y, junto con personal local, concluyeron exitosamente la estancada investigacin.
25 Para una lista de todas las investigaciones y publicaciones de CIPCA, vase el Anexo 3.
64
CIPCA nace y se expande (1971-1980)
resultados deban medirse no solamente por la buena aplicacin de la tcnica,
sino tambin por la rentabilidad de la misma y por la solucin de los problemas
conexos: abastecimiento de insumos, modo de obtener capital de inversin,
comercializacin del producto, etc.
Suma Wallpa
El primer programa experimental se llam Suma Wallpa ("Buena Gallina",
nombre tambin del correspondiente folleto de apoyo). El programa consisti
inicialmente en pequeas unidades de produccin de huevos, a escala familiar,
con aplicacin de tcnicas modernas de crianza de gallinas, adaptadas a la
realidad y limitaciones campesinas.
El paso de la produccin individual a la asociada un grupito de familias,
ms que la comunidad se hizo por consideraciones tanto prcticas como
tericas. Al nivel prctico, era claro que la capacidad instalada de CIPCA
poda atender un nmero muy limitado de proyectos. Pero si estos eran
asociados, se poda alcanzar a un nmero mayor de familias con menor
esfuerzo. Al nivel terico, se esperaba que con el trabajo asociado se pudiera
ayudar a fortalecer el mbito organizativo del campesinado y que se podra
avanzar hacia una economa de mayor escala, ms rentable que la pequea
economa parcelaria en que se movan las familias. Era adems una poca en
que, frente al rgimen militar existente, la utopa socialista estaba muy viva
en los sectores progresistas del pas.
Al principio el proyecto fue visto como un xito. Permita una mejora en
la dieta de las familias participantes y les proporcionaba ingresos adicionales
por la venta de huevos, aparte de proporcionar una nueva experiencia organizativa.
Sin embargo, un buen da empezaron a aparecer por La Paz miles y miles de
huevos, a precios ms baratos, provenientes de las granjas de japoneses en los
llanos de Santa Cruz, que producan a escala mucho mayor y con muchas
ventajas para conseguir los alimentos balanceados a menor precio. Fue imposible
competir y se tuvo que cerrar el programa Suma Wallpa.
Produccin asociada de papas
La papa es, desde tiempo ancestral, el producto ms extendido en todo el
altiplano. Es la base fundamental de la dieta en las comunidades de altura. Sin
embargo, la produccin y comercializacin de la papa era susceptible de una
serie de mejoras tcnicas. Se incluy, como parte del proyecto, la produccin
asociada en parcelas agrupadas, lo cual supona un cambio importante de
65
CIPCA y poder campesino indgena. 35 aos de historia.
actitud. El proyecto inclua tambin la comercializacin directa y
conjunta.
Los resultados de este programa de papas resultaban sorprendentemente
imprevisibles. Algn ao la produccin era buena y estimulante, pero en otros
la helada arrasaba con todo. Por la importancia tradicional de ese cultivo,
durante mucho tiempo CIPCA y los comunarios insistieron en la papa sin
lograr xitos estables y definidos. Tuvieron que pasar bastantes aos ms hasta
que, ya en la dcada de los 80, se tomara la nada fcil decisin de no dar ms
apoyo tcnico ni crediticio a ese rubro tan central en la dieta aymara.
Otros proyectos
En la regin subtropical de Coripata, en Yungas, se realizaron proyectos
de otro tipo. All el rubro principal era la hoja de coca. Aunque en aquellos
aos no haba empezado el boom internacional de la cocana, la coca tena
bastante asegurada su comercializacin en el mercado interno del pas, para
la masticacin tradicional en el campo y en las minas. Tampoco necesitaba
mayor ayuda tcnica porque los campesinos dominaban, de manera tradicional,
todas las etapas del ciclo de este cultivo. Por eso CIPCA opt ms bien por
la bsqueda de alternativas complementarias y diversificadoras. Los tanteos
pasaron por varias opciones: hortalizas para mejorar la dieta familiar, frutilla
y elaboracin de mermeladas, etc. Pero al final casi todos los esfuerzos se
concentraron en la comercializacin de caf, el segundo rubro local. No se
buscaba tanto la produccin asociada sino el acopio, mejora del proceso de
despulpado y secado, y comercializacin conjunta del caf producido
individualmente por cada familia.
CIPCA nace y se expande (1971-1980)
de ahorro y crdito funcionaban solamente en zonas urbanas. Puesto que los
campesinos no tenan acceso a los crditos del mundo financero formaron,
las ONG que trabajaban con ellos empezaron a dar crditos informales. Se
esperaba que los recursos destinados a este fin podran constituir un fondo
rotativo; una vez devuelto el dinero (con o sin intereses), se podra utilizar
el fondo para otras actividades en la misma comunidad.
Los ejemplos mencionados arriba muestran que CIPCA se preocup
sinceramente por contribuir al mejoramiento de la situacin econmica del
campesino. Buscaba dar respuesta a las dificultades que presentaba el sistema
predominante de produccin individual en pequeas parcelas. Pretenda
solucionar tanto los problemas tcnicos de los procesos productivos como los
que estaban relacionados con ellos: inversin, comercializacin, etc. De paso,
esperaba generar una mayor consolidacin organizativa y lograr un mayor
apoyo social ante los riesgos de la innovacin y la accin colectiva. Las
caractersticas de las propuestas pertenecan a las ideas y corrientes de aquel
entonces: la asesora a la produccin asociada o comunal tena preferencia
sobre la asesora a las familias campesinas individuales. Las ideas sobre la
organizacin econmica de las unidades familiares campesinas todava no
contemplaban las lgicas de produccin y organizacin de la economa
campesina. No slo CIPCA, sino muchas organizaciones de promocin
imponan sus ideas de la organizacin ideal, sin tomar en cuenta la lgica
econmica. As, en los aos 70, los campesinos fueron inducidos a adoptar
formas de organizacin econmica que no siempre ayudaban a mejorar la
produccin y la productividad.
Apoyo a la organizacin campesina
Fondo Rotativo
La puesta en marcha de los diversos proyectos implic en muchos casos
algn pequeo crdito inicial, pero en cantidades modestas. CIPCA serva
entonces de canal para que los campesinos pudieran conseguir los crditos en
condiciones favorables. Salvo en las experiencias iniciales con gallineros familiares,
CIPCA decidi facilitar el crdito slo cuando favoreca a grupos ya organizados
y que haban demostrado capacidad de gestin autnoma. Los crditos cubran
slo aquellos aspectos que estaban por encima de las posibilidades del campesino
y para operaciones rentables dentro de sus posibilidades de manejo.
Cabe aclarar que en aquellos aos slo algunos pequeos productores
tenan acceso al Banco Agrcola de Bolivia (creado en 1942) y la cooperativas
66
Ocurrieron varios cambios en el trabajo de accin directa, que ya tena
una mayor tradicin en CIPCA. A partir de 1974 se hablaba cada vez menos
de promotores cvicos y mucho ms de "dirigentes sindicales" y de "grupos
productivos". El trabajo previo de promocin cvica, a travs de cursillos en
innumerables lugares, permiti a CIPCA conocer mucho ms de cerca la
realidad de la comunidad campesina y el rol que, dentro de ella, jugaba el
llamado "sindicato campesino", nombre que desde la Reforma Agraria de
1953 se daba, en muchas partes del pas, a la vieja organizacin comunal.
El debate, al interior de CIPCA y de otras ONG, era sobre si convena o
no apoyar a la organizacin sindical, que a nivel cupular mantena la estructura
67
CIPCA y poder campesino indgena. 35 aos de historia.
formal difundida por el MNR con la Reforma Agraria y que segua apoyando
al gobierno bajo la influencia del PMC. En el campo de La Paz, sin embargo,
los sindicatos no quedaban tan marcados por el oficialismo. El Movimiento
Revolucionario Tupaj Katari haba optado por apoyarse en la organizacin
sindical de base, aunque sin aceptar el mencionado pacto26. El Bloque
Campesino Independiente, en cambio, rechazaba el sindicalismo oficialista y
con ello la organizacin sindical de base. Slo en el Norte de Potos el ayllu y
el sistema de autoridades comunales (los mallkus) eran claramente algo distinto
a la organizacin comunal y por ende no lograba encajar con el sindicato.
Poco a poco, el nfasis fue pasando de la red de promotores cvicos a la
de autoridades comunales, que aparecan con el ttulo de dirigentes "sindicales".
La principal expresin de este proceso fue la decisin tomada por CIPCA de
no crear ningn tipo de organizacin nueva dentro del campesinado. La
organizacin ya estaba all, y se llamaba sindicato campesino. CIPCA lleg
a la conclusin de que, pese al carcter oficialista y obsecuente de las cpulas
de la organizacin sindical campesina, al nivel de base, era la organizacin
ancestral y matriz de la comunidad. La principal diferencia era que desde
1953 tenan ese nombre de apariencia ms "moderna". Por otra parte, el
discurso "sindical" abra la puerta a instancias organizativas ms amplias, de
carcter reivindicativo. En vez de crear algo nuevo, CIPCA se dedic a
fortalecer esa organizacin, para que se independizara de la fuerte tutela
gubernamental que an tena.
En 1974, tras la masacre del Valle, el propio Jenaro Flores, que haba
retornado al pas despus de haber ido al exilio con el golpe de Banzer, propuso
a CIPCA organizar un primer cursillo con dirigentes de la provincia Aroma,
su regin de origen. Acompaados de uno de sus seguidores, personeros de
CIPCA fueron clandestinamente de casa en casa invitando a los dirigentes
de las comunidades. Bastaba decirles: Jenaro te necesita para que todos se
comprometieran a acudir a la cita. Una de las actividades clave en aquel curso
fue la presentacin de diversos sociodramas sobre aquellos bloqueos de
Cochabamba y la represin militar, seguida de una larga reflexin en plenaria.
Este histrico cursillo en Patacamaya fue el punto de partida para la
reestructuracin del movimiento katarista desde la clandestinidad. Asimismo,
26 Dos publicaciones de Xavier Alb muestran, en sus ttulos, cun cambiante es la poltica. En los
aos 1970 los kataristas se oponan al viejo MNR (el oficialismo), mientras que en los aos 1990
los kataristas hacan una alianza con el MNR y llegaron as a la vice-presidencia: (1) De MNRistas
a Kataristas: campesinado, Estado y partidos (1953-1983) en: Historia Boliviana, V 1-2: 87-127,
Cochabamba, 1985 y (2) y de kataristas a MNRistas? CEDOIN-UNITAS, 1993.
68
CIPCA nace y se expande (1971-1980)
el trabajo de fortalecimiento organizativo de CIPCA empez a tener un
referente, tanto ideolgico como organizativo, que iba mucho ms all de
cada comunidad. En el futuro, CIPCA iba a tener un trabajo de
acompaamiento y asesora a las organizaciones campesinas (y luego tambin
indgenas) no slo a nivel sindical, sino tambin a nivel provincial, departamental
y nacional.
Formacin y capacitacin
Con su mayor institucionalizacin, a partir de 1974 CIPCA redefini
tambin su estilo de trabajo. A diferencia de la investigacin, la promocin
requiri una divisin en varios departamentos dependiendo de la especificidad
del trabajo a desarrollar. Adems una de las tres zonas requera un responsable
que hiciera de nexo entre el personal de la oficina y las distintas comunidades
para que las actividades programadas tuvieran una cierta coherencia. Las
actividades en cada zona eran mayormente cursillos, pero sus contenidos
podan ser tcnicos, organizativos o educativos. Requeran, adems, materiales
didcticos apropiados y metodologas diferenciadas de enseanza-aprendizaje.
Con el encargo de organizar de algn modo este enredo, a partir de 1974 se
contrat a Hugo Fernndez para presidir el recientemente creado departamento
de formacin.
Desde el principio estuvo claro que no era lo mismo formacin que
capacitacin. No era sificiente darles muchos cursillos, sino tambin darles
instrumentos para aumentar su capacidad de anlisis crtico de la realidad.
Entonces, se centraba el trabajo educativo en la formacin y de paso se haca
la capacitacin en diversas temticas, pero eso slo como un medio, no como
un fin.
Para poner en prctica esta estrategia el departamento de formacin debi
adoptar dos estilos diferentes: el trabajo intensivo y el trabajo extensivo. El
primero consista en la accin directa y continuada en las tres zonas seleccionadas
desde 1972, con cursillos cada vez mejor delineados, a cargo de los responsables
de zona o el encargado de la formacin propiamente dicha. A ello se aadi
ahora otro conjunto de actividades, de impacto ms global pero menos intenso,
a las que se caracteriz como "trabajo extensivo". Estas actividades extensivas
estaban centralizadas en el nuevo departamento de difusin, a cargo de Nstor
Hugo Quiroga, e incluan fundamentalmente dos lneas de trabajo: programas
radiales y elaboracin de folletos populares.
69
CIPCA y poder campesino indgena. 35 aos de historia.
Difusin radial y escrita
Ya en 1973 se haban hecho los primeros intentos de incorporar a un
guionista y un operador para la elaboracin de programas de radio. Su trabajo
se inici con una campaa de respaldo a la labor que el equipo de accin de
CIPCA realizaba en las zonas de trabajo, mediante mensajes cortos, repetitivos
y permanentes, y con el programa Informativo CIPCA que se difunda todos
los das.
A partir de 1974, CIPCA pudo instalar una sala completa de grabacin
en la que se elaboraban tres horas diarias de programas, difundidos luego a
travs de Radio San Gabriel, propiedad de los padres Maryknoll. Aparte del
Informativo, la actividad central era una radionovela en aymara, bajo el
nombre Panqar Marka (Pueblo de las flores). Su tema central eran las alegras,
penas y problemas que tenan los campesinos en sus comunidades aymaras.
Adems se crearon nuevos programas complementarios, todos ellos en aymara,
destinados exclusivamente a una audiencia campesina, cuyos ttulos significaban,
en castellano: El campesino piensa y opina, Los Cuentos del Achachila, El campo
y la tcnica, CIPCA en el corazn del campesino, Pensemos entre todos y CIPCA
informa. Un comentario recogido por aquellos aos resuma el tipo de impacto
que produca este enfoque: " los programas de CIPCA son entretenidos,
divertidos y, de paso, nos hacen pensar."
Desde 1975 y con una audiencia ya plenamente asegurada, Panqar Marka
dej de ser una entretenida telenovela radial, para transformarse en el centro
de todo un programa educativo a distancia que enfocaba, desde distintos
puntos de vista, los problemas y sentimientos del pueblo aymara. Se organiz
adems todo un sistema de participacin campesina. Dentro de este esquema
se realiz, por ejemplo, en el ao 1975 un concurso de cuentos de la tradicin
oral relatados por los mismos campesinos. Participaron 78 narradores populares
y ocho grupos llevaron a cabo la edicin e ilustracin de los cuentos. Igualmente
fundamental fue la elaboracin y difusin de la radionovela Julin Apaza
(=Tupaj Katari), con caractersticas semejantes.
Juan Pando, que trabaj en aquellos aos como tcnico operador en el
departamento de difusin tena el siguiente comentario sobre la funcin de
los programas de radio:
Antes de 1980, durante la dictadura de Banzer, los programas salan
ms camuflados. Es decir, eran programas codificados como, por
ejemplo, Los Cuentos del Achachila; cuentos en que los animales
70
CIPCA nace y se expande (1971-1980)
escenificaban situaciones que viva actualmente el campesinado. En los
cursillos era clarsimo que ellos lo entendan todo. Una carta enviada
desde el campo, a propsito de Los Cuentos del Achachila, deca
literalmente: 'El len es Banzer, los perros son sus militares, las ovejas
somos nosotros...' Naturalmente, no pudimos reproducirla tal cual por
radio."
Inocencio Cceres, que trabaj entre 1974 y 1984 como locutor y libretista
aymara cont:
Ms que locutores hemos trabajado como historiadores. Panqar Marka
capt mucho la realidad de los campesinos. Panqar Marka significa
Pueblo de las Flores. Haba otras comunidades opuestas, en esta
novela, como Wila Marka, que significa Pueblo Rojo. Las comunidades
no queran unirse con los Rojos, pero al fin se renen. La novela tena
un xito enorme. Recuerdo que queran llamar a una de sus comunidades
Panqar Marka. Con estas novelas CIPCA fue muy conocido y para
CIPCA fue la entrada al campo. Para no perder audiencia desarrollamos
otra radionovela Willka Marka 27 y un programa sobre Sindicalismo
y la Guerra del Chaco. Otra vez se duplicaron las visitas a la oficina.
Por ejemplo, en 1975 vinieron 450 campesinos; en 1976: 971; en
1977: 879 y en 1978: 1.278. Lo que interesa a la gente es su propia
historia. CIPCA jugaba un papel importante en despertar al campesinado
a travs de su propia historia y dar valor a su propia personalidad.
Desde 1975, la otra forma de trabajo extensivo de CIPCA fue la difusin
escrita. En los primeros cursillos y viajes por las comunidades, los participantes
siempre pedan algo escrito para no olvidarse de las cosas discutidas y aprendidas.
Nacieron as una serie de pequeos policopiados. Algunos de ellos reflejaban
las discusiones por grupos, otros las charlas ms formales. En varios casos se
trataba de los mismos temas de las radionovelas o de los aportes de los
campesinos a todo el sistema Panqar Marka, como el que se llam Jiwasan
Arusawa, una antologa de un concurso radial de poesa aymara, publicada
en 1975.
Algunos de estos policopiados llegaron a convertirse ms tarde en folletos,
reelaborados por el departamento de difusin. Ejemplos son: Suma Wallpa,
Nuestra Historia, El Campesino y la Ley, Contabilidad rural, El cultivo de la
papa, Historia y cultivo del cacao, etc. Este ltimo ejemplo fue el primer intento
27 Esta radionovela tena como tema la rebelin de Zrate Willka en 1899.
71
CIPCA y poder campesino indgena. 35 aos de historia.
de una publicacin que combinara los aspectos tcnicos con otros ms
conscientizadores, al incorporar al texto la historia de este cultivo autctono
el chocolate y los problemas de su comercializacin.
Las caractersticas de los cuadernos populares eran parecidas a las de los
programas radiales: cada tema estaba estructurado para que el lector reflexionara
y participara en base a preguntas que se deban contestar en grupo. Como
los programas radiales, los cuadernos populares estaban destinados en primer
lugar a los campesinos y, slo de manera complementaria, al pblico en
general.
Auto-evaluacin
Varios informes de evaluacin y auto-evaluacin cuentan de algunas dudas
sobre el trabajo. En primer lugar, se tena todava muchas dudas con respecto
a las propuestas productivas. Haba personas que apostaban a las formas de
organizacin comunal, otros que preferan un asesoramiento ms tcnico y
dirigido a aquellos campesinos individuales que queran innovar. En sntesis,
las opiniones vertidas al interior de CIPCA correspondan al debate general
sobre el proceso de cambio: los idealistas en pos de una sociedad socialista
versus los tericos de la modernizacin.
Una crtica fuerte estaba relacionada con la poca coordinacin entre las
actividades de promocin y las de investigacin. La relacin entre las exigencias
inmediatas de la accin y los resultados mediatos de las actividades investigativas
no siempre era fluida. Los equipos de accin se quejaban a veces de que era
una prdida de tiempo realizar estudios que slo posteriormente producan
resultados o de que, cuando tenan problemas muy concretos, no haba quien
pudiera investigarlos inmediatamente. Los investigadores, a su vez, criticaban
el activismo excesivamente inmediatista y defendan su propio enfoque
arguyendo que los resultados de sus estudios ayudaran en el mediano plazo
al enfoque global de CIPCA y a anticipar problemas antes de que ocurrieran.
Esta dicotoma entre hacedores y pensadores, entre activistas e investigadores,
entre los que trabajaban ms en el campo y los que trabajaban ms en el
gabinete, exista desde que naci CIPCA y ha seguido existiendo hasta que
se decidi no tener oficinas separadas para los investigadores.
Otro debate giraba alrededor del tema de si los campesinos son resistentes
al cambio, si tienen potencial revolucionario y cul debera ser el rol de
CIPCA: vanguardia o acompaante. En este debate se poda notar que no
72
CIPCA nace y se expande (1971-1980)
haba claridad sobre el papel de CIPCA. Las preguntas eran si CIPCA quera
imponer un cambio no deseado por los campesinos, si el proceso de cambio
no sera demasiado rpido para los campesinos o si CIPCA quera actuar
demasiado en nombre de las organizaciones campesinas. Preguntas que hasta
el da de hoy son vlidas, porque se sigue discutiendo si los campesinos son
o no son resistentes al cambio, si quieren modernizarse o no, etc. Asimismo,
veremos a lo largo de la historia de CIPCA que la discusin acerca de si
CIPCA tendra que ser solamente un facilitador y acompaante de los
campesinos en su proceso de fortalecimiento organizativo o si CIPCA podra
y debera ser un actor sui gneris, era y sigue siendo una discusin permanente
sin una respuesta clara y nica.
EXPANSIN (1976-1980)
CIPCA haba nacido con una vocacin nacional y quera contribuir a un
cambio estructural para todo el pas. Si haba empezado su trabajo en La Paz
fue por motivos coyunturales y estratgicos. Pero ahora, una vez consolidada
esta primera sede, parecan abrirse las oportunidades para la expansin a otras
partes de lo que, desde su fundacin, CIPCA caracteriz como el eje socioeconmico del pas, a saber, La Paz - Cochabamba - Santa Cruz.
En 1976 se pusieron en marcha las nuevas oficinas de CIPCA en
Cochabamba y Charagua (en el Chaco de Santa Cruz) y finalmente, en 1978,
se cre la cuarta oficina en la ciudad de Santa Cruz. Quedaba consolidada
la expansin de CIPCA en los sectores rurales del eje socio-econmico del pas.
Luego de asumir un rostro aymara en sus primeros aos de vida, CIPCA
adquira rostro quechua, guaran y colonizador, aumentando as su gama de
experiencias para llegar a conclusiones cada vez ms representativas de la
problemtica rural nacional.
El anlisis detallado de cmo se puso en marcha cada oficina muestra la
forma en que se comparta una misma idea fundacional, pero muestra tambin
los amplios mrgenes de creatividad y adaptacin que tena cada nueva oficina
para encontrar su propia estrategia y forma de funcionamiento. Veamos
primero cmo CIPCA se adecu en trminos de desarrollo organizativo a la
nueva situacin de cuatro oficinas, para luego detenernos en la historia de
cada una de ellas. Terminamos el captulo con algunas reflexiones de cmo
la dimensin poltico-organizativa estaba muy presente en aquellos aos en
los debates diarios en CIPCA.
73
CIPCA y poder campesino indgena. 35 aos de historia.
CIPCA Nacional
La organizacin interna
El crecimiento supuso un cambio en todo el organigrama de CIPCA. Al
principio, en 1976, las nuevas oficinas de Cochabamba y Charagua se
relacionaron sin mayores reestructuraciones con la de La Paz, en la que Xavier
Alb segua como director y Luis Alegre como gerente. Pero ya en 1977
empez a funcionar regularmente un Directorio, como rgano decisivo
mximo, y una Direccin Nacional por encima de las oficinas de La Paz,
Cochabamba y Charagua.
El directorio se estructur ampliando el rol de conduccin institucional,
ejercido inicialmente por los jesuitas fundadores, a los directores de las nuevas
oficinas. Dentro del directorio, Xavier Alb y Luis Alegre, independientemente
de sus cargos, mantenan el papel de representantes legales y vnculo con la
Compaa de Jess, de cuya personera jurdica se derivaba la de CIPCA. A
pesar de ello, en sus decisiones el directorio funcionaba con autonoma. Los
otros miembros del directorio eran Carlos Quiroga de Cochabamba, Marcos
Recolons de Charagua y Rafael Puente de Santa Cruz. De estos cinco hombres,
cuatro eran jesuitas. A partir de 1978 la direccin de CIPCA La Paz pas a
manos de Hugo Fernndez, que as fue incorporado al directorio. Xavier Alb
qued en el departamento de investigacin, donde sigue trabajando hasta hoy.
En la primera reunin del directorio, Luis Alegre, hasta entonces gerente
general, qued nombrado como primer Director Nacional de CIPCA, con
facultades ejecutivas mientras no se reuniera el directorio. Xavier Alb continu
como director solamente de la oficina de La Paz, que tambin era la sede de
la nueva instancia nacional. Por el momento sta slo consista en el director
nacional y una secretaria. Para todo lo dems se usaba, por entonces, la misma
infraestructura y servicios comunes de CIPCA La Paz.
Las oficinas recin formadas, eran an minsculas y cada una fue
encontrando, con la prctica, sus formas internas de funcionamiento. Sin
embargo, era inevitable que surgiera entonces un debate mucho ms de fondo,
sobre la estructura general de este nuevo CIPCA, expandido ya a cuatro
regiones, con problemas tan distintos y en manos de gente que tena, cada
una, sus propias ideas y, a veces tambin, compromisos polticos distintos.
Las dos opciones eran que todo este conjunto se concibiera (1) como un
CIPCA unitario o (2) como una federacin de cuatro CIPCA, cada uno de
ellos autnomo en su propia regin, pero aliados para coordinar en determinados
aspectos comunes.
74
CIPCA nace y se expande (1971-1980)
Comnmente se refera a esas discusiones como los unitarios versus los
federales. Los unitarios estaban a favor de una sola institucin nacional con
cuatro oficinas departamentales subordinadas, y los federales queran cuatro
instituciones departamentales independientes pero asociadas en una federacin
con el fin de coordinar polticas y acciones. Cochabamba tena un enfoque
ms explcitamente ligado al MIR (en aquel entonces ms claramente de
izquierda que en los aos siguientes) y buscaba que su personal fuera tambin
de esta misma lnea poltica. Por eso se deca que tena una opcin monocolor,
buscando mayor autonoma del resto de CIPCA. Las otras tres oficinas en
cambio tenan un enfoque pluricolor, con tendencias polticas distintas. La
oficina de La Paz y la oficina nacional se acercaban ms al katarismo y
enfatizaban que CIPCA no deba identificarse, como tal, con ningn partido.
Santa Cruz se acercaba ms a grupos radicales trotskistas. Para la gente de
Charagua no slo intereses polticos entraban en el debate, sino tambin
razones pragmticas. La oficina de Charagua haba nacido mucho ms como
una expansin natural del trabajo en la parroquia y, por tanto, su referencia
cotidiana segua siendo ms la parroquia que el resto de CIPCA. Al principio
plante incluso que sus decisiones locales se tomaran ms en un directorio
conformado por personal local de CIPCA, la parroquia y otros grupos locales.
Su relacin administrativa con la oficina central se haca tambin menos fluida
por la distancia y la mala comunicacin.
A favor del enfoque unitario estaba ante todo la idea inicial de CIPCA de
querer trabajar a lo largo de todo el eje socio-econmico del pas. Su presencia
en diversas partes se conceba, por tanto, como una especie de muestreo de
la heterogeneidad de situaciones rurales, con miras a ir generando una
propuesta vlida para el conjunto; un cambio estructural, como se subrayaba
entonces. Tena tambin ciertas ventajas de gestin, con recursos financieros
siempre escasos.
A lo largo de su historia el directorio de CIPCA ha mantenido el punto
de partida de la unidad, o sea de una sola institucin con su misin, objetivos
y metas. En cambio, la forma organizativa y administrativa ha conocido
pocas con administraciones ms centralizadas y otras con administraciones
ms descentralizadas. Sin embargo, en los aos 70 los argumentos de este
debate eran de ndole poltica, mientras que en los aos 90 prevalecan los
argumentos de gestin.
Con la expansin a nuevas regiones, la cantidad de agencias de cooperacin
iba aumentando tambin. Ya en la segunda mitad de los aos 70, CIPCA
75
CIPCA y poder campesino indgena. 35 aos de historia.
tena apoyo financiero y tcnico de OXFAM, Misereor, EZE (hoy EED),
NOVIB, SNV, DED, Christian Aid, etc. A lo largo de los aos, algunas
agencias han ejercido tambin cierta presin a favor de la frmula federalista,
probablemente por pensar que as quedaba garantizada su identidad como
financiador de alguna oficina regional. La frmula de unidad corra el riesgo
de que sus aportes fueran a desaparecer en la bolsa comn28.
Adems de su trabajo especfico, CIPCA ha estado activamente involucrado
en la formacin de redes y el trabajo en red. Ya en 1976, en tiempos de
dictadura y ante las restricciones arbitrarias que intentaba imponer el rgimen
al trabajo de las ONG una vez que haban proscrito las actividades de
partidos polticos y organizaciones sindicales (sustituyndolas por coordinaciones
cooptadas), CIPCA particip en la creacin de la Unin Nacional de
Instituciones para el Trabajo de Accin Social (UNITAS), junto a unas pocas
instituciones a las que en aos sucesivos se unieron otras para conformar la
que llegara a ser una de las ms importantes redes de ONG del pas. UNITAS
se fund el 23 de marzo de 1976 para constituir un mecanismo de defensa
frente a la amenaza que significaba la dictadura militar para instituciones
dedicadas a la promocin popular en un contexto de represin sistemtica.
UNITAS fue fundada por 5 organizaciones29; actualmente son 29 las
instituciones asociadas.
Por esa misma poca, y en razn de las actividades de difusin radial que
formaron parte de su estrategia desde el inicio, CIPCA se afili tambin
Educacin Radiofnica de Bolivia, ERBOL, que inicialmente agrupaba a
emisoras ligadas a la Iglesia Catlica y que posteriormente se convirti en la
ms significativa red de educacin popular y radios comunitarias del pas.
Biblioteca
Antes de pasar a la historia de las cuatro oficinas de CIPCA es oportuno
detenernos brevemente en la historia de una actividad colateral, pero de suma
importancia. Hay pocas ONG que han tenido tanto cuidado de archivar no
28 Lamentablemente no fue posible averiguar en detalle los argumentos de las agencias en pro de
una frmula federalista. O bien no era posible ubicar a los responsables de aquel entonces, o
bien los responsables ya no se acordaban de la discusin.
29 Las instituciones fundadoras fueron: Departamento de Fomento Cooperativo de la Accin Social
de la Iglesia (DEFOCOOP), Federacin Nacional de Cooperativas Mineras (FENCOMIN),
Centro Comunal Villa El Carmen, Fundacin San Gabriel y CIPCA.
76
CIPCA nace y se expande (1971-1980)
slo sus propias publicaciones y documentos internos sino tambin los libros,
folletos y documentos de otras instituciones y personas.
En la pequea oficina de La Paz se instalaron los archivos, el material
didctico y la mayor parte de la biblioteca especializada, inicialmente formada
con libros personales de los fundadores, ms una valiosa donacin de la Sra.
Blanca Muoz Vda. de Ormachea. Una bibliotecaria trabaj a tiempo parcial
tanto en la catalogacin de los libros como en la atencin de estudiantes
universitarios. Al principio, la parte de la biblioteca ms directamente
relacionada con las necesidades de investigacin se traslad a la oficina de
Tiwanaku, en el campo. Hacia finales de 1975 la biblioteca de CIPCA ya
contaba con unos 7.000 volmenes. Gracias a un servicio de reseas de libros,
al canje de publicaciones, a un pequeo presupuesto regular y a donaciones
ocasionales, se iba incrementando constantemente. Por ejemplo, en 1976 el
British Council don un juego de publicaciones britnicas en ciencias
socioeconmicas y agropecuarias. Desde 1976 se inici una colaboracin
estrecha con el recientemente creado Centro de Documentacin e Informacin
de Bolivia (CIDOB). Lamentablemente los materiales de este centro, incluidos
los que all haba entregado CIPCA, fueron destruidos por los militares
durante el golpe del general Garca Meza en 1980.
CIPCA La Paz
La organizacin interna
La relacin entre tcnicos y polticos cruzaba varios mbitos. Dentro del
equipo de investigacin, an cuando se daba importancia a un enfoque
interdisciplinario, no siempre resultaba fcil entenderse. Con frecuencia,
economista y agrnomo tenan ideas ms pragmticas, mientras que socilogo
y antroplogo enfatizaban el anlisis poltico. Lo mismo ocurra al nivel de
campo entre educadores, ms ideologizados, y tcnicos de campo, ms
pragmticos. Uno de los tcnicos deca en una entrevista:
CIPCA no tena real inters en hacer trabajo agrcola. Haba suficientes
pedidos de asistencia tcnica, pero CIPCA no los atenda. Solamente
quera hacer cosas a travs de un grupo. Siempre haba la exageracin
de lo poltico y organizativo.
77
CIPCA y poder campesino indgena. 35 aos de historia.
Las zonas de trabajo
En principio, seguan vigentes las mismas tres zonas de trabajo del perodo
anterior: Jess de Machaqa y Achacachi, en el altiplano, y Coripata en los
Yungas.
La presencia en Jess de Machaqa se concentr en las pocas comunidades
en que haban logrado cuajar proyectos productivos asociados. El mayor
nfasis en Achacachi se deba a dos factores: se vean ms posibilidades
productivas y la gente mostraba mayor garra sindical y poltica, precisamente
en momentos en que se iniciaba la apertura democrtica en el pas y en que
el movimiento katarista estaba en su primer hervor. Vctor Hugo Crdenas,
dirigente katarista, era en aquella poca el responsable del trabajo organizativo
y educativo de CIPCA en esta regin.
Poco a poco se dej de trabajar en Coripata. El cambio de Coripata
por zonas de colonizacin en Alto Beni y Caranavi, obedeca a varios
criterios. Como resultado de un diagnstico de toda la provincia Sud
Yungas, se empez a dudar de la utilidad futura del trabajo en Coripata,
que formaba parte de ella. Resultaba evidente que casi toda la economa
de la regin se basaba en la produccin de hoja de coca y que era difcil
desarrollar cualquier otro producto alternativo, menos an en aquel
momento en que ya empezaba a aflorar la problemtica de la cocana. Las
alternativas se desvanecan an ms porque en 1977, despus de un largo
perodo de ascenso, el precio del caf el principal rubro alternativo en
que se haba estado all trabajando, cay abruptamente en el mercado
internacional. CIPCA sigui algn tiempo ms en la regin, pero al mismo
tiempo se interes por zonas de colonizacin con las que haba tenido
contactos espordicos, principalmente a travs de visitas de dirigentes a
la oficina y de viajes de sondeo a dichas zonas en compaa de ellos. En
el curso del mismo ao 1977, CIPCA decidi trabajar de manera sistemtica
en la regin de Alto Beni y en el rea vecina de Caranavi. Finalmente, en
1979, decidi abandonar su trabajo en Coripata.
Las actividades
Investigacin
La experiencia vivida en Caranavi es un ejemplo de cmo se entenda
la investigacin-accin en aquella poca. Los dirigentes de Caranavi
78
CIPCA nace y se expande (1971-1980)
presentaron una propuesta: les interesaba un censo, pero hecho por ellos
y para ellos. CIPCA ponder los pros y contras y acept realizar con ellos
tanto el censo como una encuesta complementaria en profundidad. Se
consider que un estudio as sera un instrumento nico para entrar en
ptimas condiciones a una zona nueva, con buen potencial econmico, que
adems era entonces una de las zonas mejor organizadas (era el tiempo de
los cuestionamientos al PMC). A principios de 1980 se moviliz un amplio
equipo multidisciplinario que prcticamente transform en oficina uno de
los hotelitos del pueblo de Caranavi. Durante varios meses estuvo recorriendo,
junto con dirigentes y encuestadores de cada lugar, las 160 comunidades
de esta vasta regin. Las boletas se discutieron junto con los dirigentes,
hubo numerosos cursillos, reuniones, etc.
Tanto Alto Beni como Caranavi, con casi 100.000 habitantes, se estaban
transformando en el nuevo campo de accin de CIPCA, complementario del
trabajo ms lento pero indispensable en el inmenso altiplano. Pero en plena
ejecucin de este trabajo, tan nuevo y participativo, lleg el golpe militar de
Garca Meza, y todo qued bruscamente cortado.
Actividades productivas
El cuello de botella en el frgido altiplano segua siendo el aspecto tcnico.
Se parta de los productos ms corrientes en la zona, a los que se pretenda
dar un tratamiento tcnico, a travs de una serie de tanteos. CIPCA an
no tena una propuesta productiva elaborada y se basaba ms en las buenas
iniciativas de sus tcnicos: se hicieron muchas pruebas como, por ejemplo,
mejoramiento del cultivo de papa consistente en seleccin y desinfeccin
de semillas, cultivos intensivos en una superficie reducida ms protegida,
etc. Haba preocupacin por la rotacin de cultivos, el mejoramiento de
los pastos, as como actividades en sanidad animal: vacunacin del ganado,
control de fiebre aftosa, carbunclo, uso de la sal y complementos minerales.
La economa de la zona de colonizacin era distinta de la del altiplano:
se basaba en la venta de caf, pltanos, cacao y, en menor medida, ctricos.
En lo social y humano, era tambin otra cosa: comunidades nuevas y en
constante crecimiento, con gente llegada de casi todas partes del altiplano
y hasta de los Yungas, y organizaciones slidas y cuestionantes de la situacin.
En Alto Beni el producto principal y el que se consideraba con mayor
potencial era el cacao.
79
CIPCA y poder campesino indgena. 35 aos de historia.
Organizacin poltica
1978, ao de las primeras elecciones despus de muchos aos de dictadura,
fue para CIPCA un ao difcil por la necesidad de reenfocar sus programas,
y adecuarlos a los distintos cambios de la situacin poltica de Bolivia,
particularmente en el sector campesino. CIPCA decidi dar su apoyo a la
reorganizacin campesina, que cada vez senta ms la necesidad de
independizarse del PMC30. Recuerda Xavier Alb:
Poco despus del triunfo de la huelga de hambre, se realiz el primer
congreso provincial reorganizador en Umanata y los dirigentes, temiendo
una represalia militar, pidieron apoyo a CIPCA. Se autoriz a Vctor
Hugo Crdenas, que asista al congreso, realizar el viaje en el jeep de
CIPCA. Yo tambin fui, al da siguiente, pero en el jeep del obispo,
como miembro de la Comisin Episcopal de Derechos Humanos.
Efectivamente, en el congreso gan un candidato katarista. Los dirigentes
oficialistas y el militar que los asesoraba como coordinador del Pacto
Militar Campesino, estaban muy irritados. Se robaron el jeep de CIPCA
e hicieron un intento de emboscada contra los dirigentes recin
nombrados. Por suerte aparecimos nosotros a tiempo, llamamos
rpidamente al prroco y a las madrecitas del lugar y pudimos rescatar
a los amenazados, ocultos bajo un camin. Para recuperar nuestro jeep,
medio desmantelado en casa del dirigente oficialista perdedor, tuvimos
que hacer varios viajes y usar influencias de la Iglesia ante el Ministro
de Asuntos Campesinos, el coronel Natush Busch. Eran tiempos duros
pero desafiantes.
Todo ello iba teido adems de un toque tnico, por la emergencia
impetuosa del movimiento katarista. CIPCA no era ajeno a estos procesos.
Haba definido como uno de sus objetivos dar al campesinado los elementos
de anlisis para ubicarse crticamente ante la realidad nacional y promover
el resurgir de una ideologa y organizacin propia basada en sus intereses
de clase y de acuerdo a su propia cultura31.
Comunicacin
En 1979, surgi una dificultad para el departamento de difusin, que
haba sido una de las estrellas de los ltimos aos. Radio San Gabriel
30 Vase tambin el ltimo prrafo del presente captulo.
31 Varios miembros de CIPCA han contribuido a comprender mejor esta poca: ya hemos
mencionado a Xavier Alb que public en 1985 el trabajo De MNRistas a kataristas. El antiguo
supervisor de Alto Beni, Javier Hurtado, escribi despus su tesis doctoral en Berln El katarismo.
Vctor Hugo Crdenas no slo escribi sobre su propio movimiento sino que, ya fuera de
CIPCA, se transform en uno de los principales exponentes de esta nueva corriente poltica.
80
CIPCA nace y se expande (1971-1980)
interrumpi la colaboracin con CIPCA. Varios factores contribuyeron a
este contratiempo. El primero fue que la propiedad de la radio pas de los
padres Maryknoll a los Hermanos de La Salle. El segundo, que una institucin
recientemente creada, Educacin Comunitaria y Radio (ECORA), ofreci
a Radio San Gabriel pagar mejor por los espacios de emisin que lo que
CIPCA poda pagar. Finalmente, lo que tambin provoc el distanciamiento
fue la forma abierta con que algunos locutores aymaras difundan sus ideas
kataristas e indigenistas, aprovechando la apertura democrtica y el poco
conocimiento del aymara del director del departamento de difusin de
CIPCA.
El obligado receso fue aprovechado por el personal de radio para realizar
una masiva encuesta de audiencia rural aymara, que ayudara al diseo de
la futura accin. Pronto se lleg a nuevos acuerdos, esta vez con Radio Fides
y algunas emisoras locales menores pero, por las caractersticas de stas, los
programas de CIPCA ya no lograron el nivel de audiencia anterior. Se vivi
en carne propia la vulnerabilidad que significaba no ser propietario del
medio de difusin, por mucho que ello liberara de una serie de preocupaciones
administrativas32.
Mientras se cerraba este canal, se abra otro: el cine. En los cursillos era
habitual la proyeccin de pelculas educativas. Pero, con algunas excepciones,
se trataba de producciones no tan adecuadas, filmadas con destino a otros
contextos y utilizadas simplemente con fines recreativos. Entr a CIPCA
el joven cineasta Alfonso Gumucio, quien no slo consigui mejores
pelculas33 sino tambin inici la filmacin de otras, en formato super 8
(an no se utilizaba la tcnica del video). Por este doble camino empez a
montarse una pequea "cinemateca rural" que, desde marzo de 1980, se
llam "Luis Espinal", en honor del jesuita y cineasta, muy cercano a CIPCA,
que fue entonces asesinado por los narcomilitares que pronto truncaran
el incipiente proceso democrtico.
Con anterioridad a esta experiencia de produccin cinematogrfica con
finalidad educativa, CIPCA haba incursionado tambin en la produccin
de dos pelculas en sus reas de trabajo, como parte de la promocin de las
32 Antes de ceder la administracin de Radio San Gabriel a los Hermanos de la Salle, los padres
Maryknoll la haban ofrecido a CIPCA. Esta propuesta se rechaz despus de analizar ventajas y
desventajas de ser propietario de un medio de comunicacin. A diferencia de ACLO, CIPCA
siempre descart esta posibilidad por sus implicaciones logsticas. El debate volvi con la creacin
de cada nueva oficina.
33 A travs de la amistad con Jorge Sanjins y su inters de apoyar la iniciativa de difundir sus ms
renombradas producciones en el mbito rural.
81
CIPCA y poder campesino indgena. 35 aos de historia.
agencias de apoyo OXFAM (Inglaterra) y NOVIB (Holanda) con fines de
recaudacin de fondos en sus propios pases34.
CIPCA Cochabamba
Los valles de Cochabamba fueron llamados desde antiguo "el granero de
Bolivia" y soportan las mayores densidades demogrficas del pas. Esos valles
fueron la cuna de los primeros sindicatos campesinos y de la Reforma Agraria,
ganada a pulso por esos sindicatos. Son tambin el corazn de la nacin
quechua, el grupo originario ms numeroso de Bolivia.
CIPCA consider desde un principio, como una de las alternativas ms
dignas de consideracin, el establecerse en esta zona. Los fundadores de
CIPCA haban tenido largas experiencias en el campo de Cochabamba en
aos anteriores35. Saban que la problemtica rural de Cochabamba era
crucial dentro del conjunto de la problemtica rural y, por tanto, dentro
de la vida de todo el pas.
Los prembulos
En 1975 surgi un pequeo letrero "CIPCA" en una ventana de la oficina
del abogado Augusto Jordn, en la calle San Martn de Cochabamba. De
momento era ms un smbolo que una realidad. Se trataba slo de un
representante ad honorem que conoca bien la mstica de CIPCA. Por entonces
su principal trabajo consista en proporcionar asistencia legal al campesinado.
Jordn haba escrito anteriormente, conjuntamente con Nstor Hugo Quiroga36,
un pequeo documento titulado El campesino y la ley. La intencin de este
documento fue dar a conocer a los campesinos sus derechos humanos. En
los difciles tiempos de dictadura era un riesgo adicional hablar de derechos,
pero CIPCA se daba modos para hacerlo.
El uso del folleto en cursillos tuvo una resonancia mucho mayor que la
esperada. Con tan estimulante resultado se consider oportuno instalar, en
la oficina de La Paz, un servicio ms institucionalizado de consultora legal
34 Casimiro (con OXFAM) sobre las vicisitudes de un aymara en el altiplano, la ciudad y la zona
de colonizacin; y El Camino (con NOVIB) sobre la problemtica de la produccin y
comercializacin de caf en Coripata.
35 Luis Alegre vivi en Cliza, en el Valle Alto. Xavier Alb haba aprendido quechua en el mismo
lugar, y poco antes de la fundacin de CIPCA realiz su tesis doctoral sobre los valles de
Cochabamba.
36 Responsable del departamento de difusin de CIPCA La Paz.
82
CIPCA nace y se expande (1971-1980)
campesina. Su funcin era informar y orientar sobre sus derechos a los
campesinos, que con frecuencia eran sometidos a una serie de burlas, engaos
y abusos. Se solicit y consigui un pequeo financiamiento de Entraide
et Fraternit, de Blgica, y se pudo contratar a tiempo parcial a dos jvenes
abogados, uno de los cuales, Juan del Granado, se hara famoso aos despus
como principal acusador en el juicio de responsabilidades contra el dictador
Garca Meza, y luego como lder del Movimiento sin Miedo y alcalde de
La Paz. Lamentablemente, transcurrido el primer ao, la Consultora debi
cerrarse por no haberse logrado un nuevo financiamiento ms estable.
La organizacin y la poltica de desarrollo
La oficina de CIPCA en Cochabamba se puso realmente en marcha,
con su propio local, en 1976. El primer director fue Carlos Quiroga,
socilogo cochabambino, recin retornado de la Universidad de Lovaina
(Blgica) y lleno de nuevas ideas sobre cmo dinamizar al campesinado.
Adems era, como muchos estudiantes bolivianos de Lovaina, militante
activo del Movimiento de Izquierda Revolucionario (MIR). Anteriormente
finales de los aos 60 haba sido estudiante jesuita y, como tal, haba
fundado ACLO en Chuquisaca. Pronto se aadi al equipo una secretaria
y un ayudante de investigacin.
La oficina de Cochabamba, de manera comparable a lo que haba ocurrido
en La Paz, pero de una forma ms sistemtica, empez su trabajo con cierto
nfasis en la investigacin, para interiorizarse de la problemtica rural en
su nuevo campo de accin. Esta primera investigacin, o mejor dicho
sondeo, se realiz en 1976 y consisti en elaborar un pre-diagnstico del
sector rural del departamento.
Ideolgicamente, CIPCA Cochabamba buscaba una forma de produccin
campesina que permitiera el desarrollo de las fuerzas productivas en un
proceso de transformacin de las relaciones de produccin. Quera reforzar
las actividades colectivas de produccin como respuesta de los campesinos
a los comerciantes y rescatistas. Supuestamente, por el carcter individual
de su produccin, los campesinos desconocan el sistema econmico.
Adems, carecan de una organizacin de carcter productivo, porque el
sindicalismo haba perdido su carcter reivindicativo al haberse transformado
en instrumento poltico del gobierno del MNR inicialmente y luego del
gobierno militar.
83
CIPCA y poder campesino indgena. 35 aos de historia.
La propuesta de CIPCA Cochabamba se inscriba en las corrientes de
desarrollo que planteaban la forma colectiva de produccin como superior
a la produccin individual. Influenciada por el marxismo y la teora de la
dependencia planteaba que a nivel local el minifundio tendra que ser
reemplazado por formas colectivas de produccin y de comercializacin.
CIPCA Cochabamba intentaba reforzar las actividades colectivas de produccin,
como nica salida viable para que la economa de los pequeos productores
minifundistas y parcelarios saliera de su estancamiento. Ms tarde veremos
que estas ideas eran un tanto ideologizadas y no tomaban en consideracin
la lgica econmica de las familias campesinas.
Paradjicamente, fue justamente la oficina de CIPCA Cochabamba la
primera en aceptar la validez de las reglas de juego del capitalismo. Vendi
servicios de consultora a la Empresa Nacional de Electricidad (ENDE),
que le pidi realizar un estudio. Con las ganancias, fue la primera en comprar
una amplia oficina propia, apenas tres aos despus de su fundacin.
Las actividades
CIPCA Cochabamba implement un estilo muy propio de trabajo, mucho
ms masivo y extensivo que el desarrollado en La Paz, tendiente a la estructuracin
de una asociacin que abarcara a todos los productores del departamento. La
Asociacin de Productores de Papa (APP) empez a gestarse en Tiraque y luego
CIPCA Cochabamba proporcion asesoramiento para extender su cobertura
e influencia al nivel departamental.
A travs de la APP se esperaba lograr que el excedente extrado por los
comerciantes pudiera ser recuperado para los propios productores tratando, por
lo tanto, de constituir un mecanismo comercializador propio. El trabajo se
concentraba entonces en el apoyo a la comercializacin, por considerar que, de
esta forma, se incidira ms rpidamente en las tres dimensiones bsicas del
trabajo de CIPCA. En lo econmico, porque el campesinado cochabambino
contribua sobre todo con este producto a la economa local. En lo organizativo,
porque partir de la organizacin sindical, en un contexto cochabambino
impregnado de la retrica del PMC, era mucho ms difcil que en La Paz; se
pensaba que una organizacin ms centrada en la produccin tendra mayor
impacto. En lo educativo, por considerar que esta dimensin deba estar muy
ligada a todo el proceso econmico. La adaptacin que hizo CIPCA Cochabamba
del folleto popular Nuestra Historia, publicado previamente en La Paz, muestra
84
CIPCA nace y se expande (1971-1980)
este nfasis. La versin local, titulada Nuestro Trabajo en la Historia, resalta la
interconexin de lo econmico con lo social.
En 1976, la APP qued formalmente constituida, con participacin del
conjunto de los campesinos del departamento, como un instrumento de renovacin
sindical. Desde este primer momento la nueva APP hizo un pedido formal de
asesoramiento. Esta cooperacin se concret en proyectos productivos (semillas
mejoradas, provisin de insumos, apoyo en la comercializacin) y apoyo tcnicoadministrativo. Una de las primeras iniciativas, realizada en forma experimental,
consisti en un proyecto colectivo de multiplicacin de semilla mejorada. Esta
experiencia se llev a cabo en dos comunidades: Alalay (provincia Mizque), en
las alturas del Valle Alto y Khuluyu (provincia Chapare) en las alturas de Sacaba.
La APP necesitaba disponer de una sede. CIPCA proporcion un local dentro
de su propia oficina, el equipo administrativo y un asesor legal, que trabajaban
al servicio de la APP. CIPCA jugaba tambin un papel protagnico en la compra
de insumos, en la comercializacin, llevaba la contabilidad, etc. Todo ello en el
supuesto de que a la organizacin campesina todava le faltaban conocimientos
y capacidades para hacerlo independientemente.
Martha Garca (profesora de historia que trabaj primero en administracin,
despus en educacin y, finalmente, lleg a ser directora poco antes del golpe
militar de Garca Meza37) recuerda:
Empezamos en dos cuartitos oscuros con dos escritorios. Haca de
secretaria, mensajera, portera. Los campesinos pensaron que era
madrecita porque andaba en ropa negra (haba quedado viuda) y
dorma en el campo con las monjas. Empezamos en Tiraque a peticin
de los jesuitas en 1977. Tenamos la ayuda de tres voluntarios
holandeses. Hicimos mucha movilizacin y motivacin; dbamos a
todos los socios una libreta de inscripcin y una credencial de socio.
Tambin haba cursillos sobre costos de produccin y anlisis del
mercado. No habamos esperado tanto entusiasmo. Hacamos de
todo: compra de insumos, importacin de fertilizantes, almacenamiento
y venta de las papas, etc. Para conocer la lgica de los intermediarios,
Domingo Mendoza, un economista peruano, haca el anlisis del
mercado viajando en camin con las papas hasta Santa Cruz. La
oficina de la APP estaba en la oficina de CIPCA.
37 Martha Garca ha sido tambin Secretaria Nacional de Desarrollo Rural en el primer gobierno de
Snchez de Lozada (ao y medio). Fue convocada a asumir esta responsabilidad en su calidad de
militante del Movimiento Bolivia Libre y en mrito al trabajo desarrollado en Mizque, al frente
de CEDEAGRO, la institucin que fund cuando dej CIPCA.
85
CIPCA y poder campesino indgena. 35 aos de historia.
Mnica Mndez (ex-secretaria de CIPCA Cochabamba) recuerda que
la APP segua en las oficinas de CIPCA hasta 1983: A veces era imposible
entrar en la oficina porque las escaleras y corredores estaban llenos de costales
de papa, campesinas con sus hijitos, etc.
Martha Garca recuerda tambin cmo abrieron la primera cuenta
bancaria a nombre de la APP:
Ni yo saba cmo abrir una cuenta en el banco. Los dirigentes
llegaron con una mochila llena de plata desordenada. Tuvimos que
ordenar la plata, arrodillados en el piso del banco. Despus de haberla
contado, recin supimos que se trataba de un milln de bolivianos.
La relacin ntima entre CIPCA y la APP, en la que se confundan los
papeles de la institucin de apoyo con los de la organizacin de base, no
era solamente tpica de CIPCA. En aquella poca haba varias organizaciones
privadas que hacan las veces de las organizaciones de base. En Cochabamba
por ejemplo el Instituto de Educacin y Desarrollo Rural (INEDER)
tambin financiado por NOVIB actuaba en nombre de la Asociacin
de Productores de Trigo (APT). El entusiasmo de los intelectuales jvenes
y la fe de poder realizar un cambio estructural a corto plazo hicieron que
se confundieran los papeles y las responsabilidades de cada uno.
Por otro lado, es justo mencionar que la APP fue un xito en todos los
niveles. En el primer ao logr afiliar 500 socios. Haba comenzado a dejarse
sentir en el agro cochabambino. A mitad de 1978, ya agrupaba a 6.500
socios repartidos en 59 asociaciones locales y siete provincias. Su crecimiento
fue realmente espectacular.
Cada asociacin local, en cada comunidad, supona formas nuevas de
organizacin campesina de base. Emergan nuevos planteamientos y
reivindicaciones econmicas: precios justos, crditos, insumos baratos,
acceso directo al transporte y a los mercados, etc. En alguna medida, el
campesinado y sus comunidades desarrollaban la nueva organizacin al
margen del sindicalismo oficialista.
El equipo de CIPCA evalu, desde el comienzo, que estas asociaciones
podran ser las encargadas de devolver el contenido econmico a las luchas
sindicales y al sindicato mismo, y, a partir de esta proposicin, busc tambin
fortalecer una nueva unidad de la organizacin campesina donde, por una
parte, el sindicato reivindicara lo econmico y, por otra, las asociaciones
llegaran a trascender su elemental nivel economicista.
86
CIPCA nace y se expande (1971-1980)
Sin embargo, se notaba que el avance era ms cuantitativo que cualitativo
y que la APP adoleca todava de un dbil desarrollo organizativo e
ideolgico. CIPCA vio pronto la necesidad de intensificar las tareas con
miras a consolidar y fortalecer cualitativamente a la APP. Dada su magnitud
y extensin, era necesario establecer criterios de seleccin para adecuar
los recursos humanos y materiales a un trabajo que no los desbordara y
fuera lo ms eficaz posible. Para ello, se seleccionaron algunas asociaciones
locales en funcin de su grado de organizacin, su poder de irradiacin
sobre el conjunto de la organizacin, la posibilidad de acceso geogrfico
regular desde la ciudad de Cochabamba y la receptividad de sus miembros
a los proyectos de la APP.
La APP tuvo ms xito en la compra conjunta de insumos que en el
complejo escenario de la venta de sus productos, en el que entraban en
juego mucho ms factores, como las variedades de papa, las pocas de
siembra y cosecha, las distancias al mercado, etc. Una actividad que
termin en un fracaso y que mostr que se haba ido demasiado lejos
en el apoyo de CIPCA a la APP, y en confundir los papeles de cada uno
fue la compra de varios camiones para el trabajo de algunas asociaciones:
los doce camiones que CIPCA consigui resultaron inadecuados y
demasiado caros en su mantenimiento. No fue posible rescatar los productos
y, por consiguiente, no se pudo acopiar y pagar a los campesinos.
Una ltima reflexin sobre los primeros cinco aos de CIPCACochabamba proviene de Martha Garca:
En los cursillos reflexionamos sobre el papel del sindicato y el papel
del movimiento campesino a travs de la historia. ramos parte
activa en la organizacin de la APP. En la parte de la accin se poda
ver un cierto desconocimiento de la realidad: eran propuestas
tericas. En la prctica, no estbamos convencidos de que fuera
posible su implementacin. Un error fue concentrarnos en los
dirigentes quienes, a veces, generaban distorsiones y se sentan como
dioses.
Se lleg a percibir que exista una excesiva identificacin de la APP
con CIPCA, lo que no era conveniente para ninguna de las dos instituciones.
Se decidi buscar una mayor independencia de ambas, sin perder
loscontactos ni las relaciones mutuas y sin interrumpir el trabajo educativo
y organizativo que CIPCA vena realizando con la APP.
87
CIPCA y poder campesino indgena. 35 aos de historia.
CIPCA Charagua
La provincia Cordillera era el territorio tradicional de los guaranes. Dentro
de la provincia, durante la Guerra del Chaco entre Bolivia y Paraguay (19321935), Charagua fue el ltimo puesto de aprovisionamiento antes de entrar
a la zona de conflicto. Hasta los aos 60, esta regin se caracteriz por su
distancia y aislamiento, pero en los aos 70 el boom cruceo ya comenzaba
a dejarse sentir.
La Reforma Agraria de 1953 no favoreci a la poblacin indgena guaran;
por el contrario, sirvi para legalizar la usurpacin de tierras comunitarias
por parte de los hacendados. Los terratenientes lograron legitimar y consolidar
la usurpacin de las tierras comunales y, en no pocos casos, consiguieron la
dotacin de tierras fiscales. As, la Reforma Agraria fue consolidando y
legalizando un esquema de hacienda en que, tanto las comunidades cautivas
(en terreno de la hacienda) como las libres (aledaas a la hacienda), le eran
funcionales como proveedoras de mano de obra permanente y casi gratuita
(Soliz, 1995).
Cordillera era una provincia considerada ganadera, con poca tradicin
agrcola. Los comunarios guaran de la regin iban, en los aos 70, masivamente
a la zafra de la caa de azcar y, en menor grado, a la cosecha de algodn al
norte del departamento de Santa Cruz, donde llegaban a pasar hasta la mitad
del ao. Con ese esquema de migracin temporal quedaban ligados de manera
indefinida a los patrones para los aos siguientes, mediante el clsico sistema
de adelantos y deuda permanente38.
Los prembulos
La nueva oficina de CIPCA en Charagua tena sus races histricas en el
trabajo pastoral de los jesuitas, que haban llegado en enero de 1964 para
fundar el Instituto de Educacin Rural Cordillera (IERCO). Como consecuencia
de su presencia en Charagua, al poco tiempo haban asumido adems la
responsabilidad de aquella extensa parroquia.
Las labores del prroco, el padre Gabriel Siquier, jesuita de origen espaol,
siempre se caracterizaron por una profunda preocupacin por la situacin
socio-econmica del pueblo guaran. El prroco acostumbraba a ir todos los
38 Un zafrero cosechaba dos toneladas por da; ganaba 15 pesos por tonelada, o sea 30 pesos por
da. Un contratista ganaba 2 pesos por tonelada, o sea 4 pesos por zafrero por da. Tena entre
50 a 100 zafreros bajo contrato, ganaba, por tanto, 200 a 400 pesos al da. Estos datos fueron
proporcionados por el hijo de un contratista.
88
CIPCA nace y se expande (1971-1980)
aos con los guaranes a la zafra, donde permaneca l mismo cortando caa,
tratando con su presencia personal de ofrecerles apoyo para salir bien de esos
meses de trabajo penoso y mal pagado.
En los aos 70 el equipo parroquial creci. Un primer apoyo fue el padre
Oscar Vilardell, profesor en el IERCO y pionero en emprender las primeras
experiencias de trabajos agrcolas de tipo asociativo, en una comunidad del
Isoso, durante el ciclo agrcola 1973-1974. Era un trabajo comunitario
experimental, compatible con la zafra, en el que se obtuvo una buena cosecha
de soya.
Por esa misma poca llegaron otros refuerzos: dos jvenes jesuitas,
Francisco Pifarr popularmente llamado Pifa, y Marcos Recolons, se
establecieron como profesores rurales en dos comunidades de la capitana
del Isoso39. Marcos Recolons haba participado unos aos antes en un
trabajo de sondeo realizado por ACLO en la zona. Aos despus ser
director nacional de CIPCA.
Los jesuitas de Charagua buscaron contacto con los jesuitas de CIPCA en
La Paz, entre otras cosas porque el Capitn Grande de los guaranes Bonifacio
Barrientos, el lder y fundador de la Central Indgena del Oriente Boliviano
(CIDOB) les haba sugerido que, aparte de la educacin de los hijos, la
defensa de la tierra y la produccin eran tambin asuntos importantes.
Empezaron entonces a preocuparse por mejorar los emprendimientos agrcolas
de la gente guaran, tratando as de frenar el xodo anual hacia la zafra y, a
la vez, consolidar su propiedad sobre la tierra que ya empezaba a ser ambicionada
por otros. Para todo ello, vieron oportuno establecer una relacin directa con
la institucin que tena su sede principal en La Paz.
Marcos Recolons relata:
Nosotros veamos la situacin de los zafreros y del pueblo guaran,
amenazado en su existencia por los expolios de su tierra realizados por
los ganaderos, y por la migracin de muchos de ellos. Esta situacin
fue analizada a fondo con el mburuvixaguazu, Bonifacio Barrientos,
monarca y patriarca del Isoso, y con sus capitanes segundos. De este
anlisis sali el diseo de una alternativa a la zafra, que posteriormente
llamamos Comunidades de Trabajo.
39 La capitana es una estructura de organizacin guaran que aglutina a varias comunidades de
una misma zona. El nombre de capitana se debe a que los espaoles retribuan a los guaran
informantes -leales a los espaoles- con el nombramiento de capitn de una zona o misin
(Pifarr, 1989; Soliz, 1995)
89
CIPCA y poder campesino indgena. 35 aos de historia.
Se nos plante una disyuntiva: seguir como maestros rurales, o apoyar
firmemente este nuevo proyecto productivo. Pero este proyecto, si
quera ser eficaz, supona una estructura fuerte con manejo de bastante
plata, tcnicos, relaciones, poder. El discernimiento fue una lucha larga
y con momentos de profunda crisis y desolacin, pero finalmente resolvimos
que la reivindicacin explcita del pueblo guaran era ms importante que
nuestros planteamientos de espiritualidad personal, y que nos meteramos
a fondo en el proyecto de las Comunidades de Trabajo.
Un conflicto de tierras en El Espino40 dio la oportunidad de establecer
relaciones con CIPCA. Marcos Recolons y Pifa viajaron a La Paz, en busca
de apoyo legal para los comunarios, lo que consiguieron; adems,
comprometieron el apoyo de CIPCA para iniciar un proyecto comunal
productivo en las mismas tierras que acababan de salvarse41.
A raz de la lucha por la tierra, naci tambin la idea de la Comunidad
de Trabajo (CDT)42. Antes de emprender la experiencia de El Espino, durante
todo el ao 1975, se tuvo una reflexin muy seria estudiando la modalidad
tcnica y organizativa a adoptar. No se empez a trabajar con toda la comunidad,
sino con un grupo que decida cortar sus lazos con la zafra y quedarse ao
redondo en la comunidad, lo que supona un cambio radical. Cabe aclarar
que varios de los capitanes guarans eran tambin contratistas de los zafreros
y no les gustaba la intromisin de CIPCA en este mbito.
La organizacin interna
Los jesuitas de Charagua presentaron una solicitud formal de asociacin
estable a CIPCA, a pesar de la distancia que los separaba de La Paz. La razn
fundamental era que sentan la necesidad de contar con el apoyo de una
institucin especializada para complementar su trabajo educativo con las
dimensiones econmica y organizativa.
40 Los comunarios de El Espino estaban sufriendo un fuerte avasallamiento por parte de un
ingeniero de apellido Santa Cruz, que viva en Santa Cruz, y quera quitarles las tierras.
41 Aos despus, la fascinante historia de esta comunidad ha sido objeto de una publicacin de
CIPCA: Francisco Pifarr y Xavier Alb (comp.) El Espino, una semilla en el turbin, CIPCA, La
Paz, 1986. En este libro se comenta la reunin que tuvieron con el Ministro de Asuntos Campesinos:
"recin llegados a La Paz [Marcos y Pifa] buscaron al Ministro Alberto Natusch. Este dijo que
estaba muy ocupado y no poda recibirles. Pero en aquel momento haba llegado el peridico con
el ttulo 'Campesinos denuncian despojo de propiedades en Santa Cruz'. La secretaria ley el titular,
lo mostr al ministro y ste ya los recibi al tiro. (Pifarr y Alb, 1986: 115).
42 Hay que anotar que antes de haber firmado un convenio definitivo con CIPCA, ya se empezaba
a utilizar el trmino Comunidad de Trabajo, el mismo que acompaara por muchos aos
despus el quehacer de CIPCA.
90
CIPCA nace y se expande (1971-1980)
Por parte de CIPCA, la aceptacin de esta propuesta tom varios meses
de reflexin y viajes de reconocimiento a la zona. Desde la perspectiva de
CIPCA, pesaban, como argumentos en contra, la falta de recursos, el carcter
estratgicamente marginal de aquel sector rural, la falta de comunicaciones
(no haba ni telfono) y las psimas condiciones de viaje desde La Paz una
hora de avin hasta Santa Cruz, ms otras muchas e inciertas horas en
ferrocarril hasta Charagua. El principal argumento a favor era que CIPCA
llegaba as a la regin de Santa Cruz, la parte pendiente del eje socio-econmico
del que ya se hablaba en 1971. Charagua estaba ciertamente ubicada en la
periferia del departamento, pero se consideraba tcticamente adecuado iniciar
el trabajo all, por ser Santa Cruz la regin en que se prevea mayor resistencia
contra la dinamizacin de los pequeos productores campesinos, por la
concentracin de poder en manos de las grandes empresas agroindustriales.
La decisin de CIPCA no fue, con todo, unnime.
Mientras que el enfoque poltico tena ms fuerza en CIPCA La Paz y
CIPCA Cochabamba, en Charagua se pensaba ms en un enfoque tcnicoproductivo, apostando por un nuevo modelo de organizacin econmica: la
comunidad de trabajo o CDT. En estos primeros aos, el enfoque poltico
y, ms todava, las variantes de tinte partidario estaban casi ausentes en la
oficina de Charagua.
En enero de 1976 se decidi, finalmente, crear la nueva oficina regional
de CIPCA. En ese momento, el financiamiento era de 5.000 dlares,
provenientes de una donacin a la parroquia de Misin y Desarrollo43 de
Espaa. Durante 1976 Francisco Pifarr y Marcos Recolons fueron codirectores de esta nueva oficina, llamada CIPCA Charagua. Pero a partir de
1977 se consider ms conveniente que hubiese un solo director, que fue
Marcos Recolons. Tambin a partir de 1977 la oficina de Charagua accedi
al financiamiento de sus actividades dentro del sistema organizado por CIPCA
y en el mismo ao se separ formalmente del trabajo pastoral de la parroquia.
Sin embargo, continuaron las relaciones estrechas entre ambas instituciones.
Las actividades
Para empezar las comunidades de trabajo se tuvo que liberar de sus deudas
en la zafra de azcar a quienes deseaban iniciar el experimento. Se realiz una
operacin relmpago.
43 Convertida posteriormente en Intermon y ltimamente en Oxfam-Intermon, miembro de
Oxfam Internacional.
91
CIPCA y poder campesino indgena. 35 aos de historia.
Marcos Recolons relata:
En Isoso trabajbamos con dos comunidades, pero los campesinos
estaban ligados a los patrones caeros por las deudas. Por eso, contra
su voluntad, tenan que ir a la zafra, y no tenan la posibilidad de
comenzar el trabajo de habilitacin de tierras, que requera la CDT.
Para liberar de sus deudas a los campesinos zafreros que queran formar
la CDT, conseguimos un fondo de crdito. Gracias a los cursillos de
contabilidad logramos precisar bien el monto de cada una de sus deudas.
En una operacin relmpago, que pill por sorpresa a los patrones
caeros, les devolvimos la plata que les deba cada zafrero de las dos
CDT y nos fuimos con ellos, antes de que los patrones pudiesen
reaccionar.
Desde un principio, la lnea principal de trabajo de CIPCA Charagua fue
la formacin de las CDT, primero en El Espino, luego en comunidades de
la regin del Isoso y, poco a poco, tambin en otras partes. No era fcil y el
proceso estuvo lleno de tanteos y aprendizajes por parte del equipo y de los
comunarios. Una dificultad era convencer a quienes siempre haban trabajado
bajo el mando de un patrn, de que ahora eran capaces, ellos mismos, de
trabajar independientemente como pequeos agricultores. Vean a la gente
de CIPCA como patrones y, al igual que en la zafra, no queran ser pagados
en dinero por jornal, sino con productos. CIPCA se vio obligado a organizar
una pulpera y a andar acarreando azcar, hierba, coca, etc.
Poco a poco, a base de experiencia y evidencia acumulada, los participantes
llegaron al convencimiento de que algo nuevo estaba ocurriendo. Como
refiere Hugo Arias, comunario de El Espino en el libro de Pifarr y Alb
(1986:132):
Se trabaja todos por igual. As al mismo tiempo uno es dueo y pen,
igual. No hay uno quien mande sino que todos, como dueos. Ya no
hay esa persona que aflija en el trabajo.
Al nivel tcnico, el proceso de aprendizaje era casi igual para ambas partes,
tanto integrantes de CIPCA como comunarios. El director de CIPCA
Charagua confes que en aquellos tiempos un error nuestro fue que no
tenamos ninguna idea de produccin. Un campesino de El Espino deca:
Nosotros no sabamos, no entendamos cmo hay que trabajar, nadie
nos enseaba y como tambin los padrecitos no han sabido nada sobre
agricultura... ambos hemos ido aprendiendo: los padres han aprendido
92
CIPCA nace y se expande (1971-1980)
de nosotros, y tambin nosotros hemos aprendido de ellos. As hemos
cultivado ese terreno que hemos quitado al seor Santa Cruz (ibid:
126-127).
Al interior de CIPCA haba mucho debate sobre las caractersticas de la
CDT. El modelo poda ser considerado como una cooperativa adaptada a
condiciones locales. Los integrantes de CIPCA estudiaron los modelos de
kibbutz en Israel, la comuna de los chinos y las cooperativas de produccin
de los soviets. Otra discusin ideolgica giraba en torno a la pregunta de si
era correcto que solamente un pequeo grupo de la comunidad participara
como socio de la CDT. Haba gente, dentro de CIPCA, que opinaba que
todos los miembros de la comunidad deban ser socios, porque la CDT podra
dividir la comunidad.
El grupo inicial estaba convencido que, con su propuesta, aportaba a un
proceso destinado a romper el patronaje. Exista la necesidad de una respuesta
econmica aunque faltaba conocer ms la problemtica. Con avances y
retrocesos, la experiencia fue cuajando y, a la larga, la demanda fue ms bien
creciendo en otras muchas comunidades. Fue como una 'bola de nieve', de
tal forma que CIPCA ya no saba cmo manejarla. Pero esto ya corresponde
al siguiente perodo.
CIPCA Santa Cruz
Los prembulos
La puesta en marcha de esta oficina vena a cerrar el diseo inicial de
CIPCA, que pretenda cubrir el eje socio-econmico del pas. Era adems el
complemento natural del trabajo iniciado en Charagua, en la parte ms
perifrica del mismo departamento. CIPCA Santa Cruz funcion inicialmente
en un pequeo pero cntrico local, cedido por la parroquia de La Merced,
administrada tambin por los jesuitas.
Luis Alegre haba pedido a Rafael Puente, entonces jesuita y muy
comprometido en la efervescencia poltica del momento, montar
CIPCA en Santa Cruz. En estos primeros meses se trabaj en estrecha
coordinacin con dos dirigentes campesinos: Jenaro Flores, cabeza de
la CSUTCB, y Demetrio Barrientos, entonces combativo dirigente de
la Confederacin Nacional de Colonizadores de Bolivia (CNCB), para
iniciar un trabajo conjunto de recuperacin sindical en zonas de
importancia de Santa Cruz.
93
CIPCA y poder campesino indgena. 35 aos de historia.
Rafael Puente y Gloria Querejazu, ambos militantes de Vanguardia
Obrera, fueron las dos personas clave en la fundacin de CIPCA
Santa Cruz. Pronto tuvieron el apoyo de los jesuitas Jos Magri
y Miguel Esquirol, que desde algn tiempo atrs se haban establecido
en la zona de colonizacin de San Julin como parte del Comit de
Iglesias Unidas (catlica, metodista y menonita). Ambos haban
venido a Santa Cruz desde la regin de Potos, acompaando a un
grupo de campesinos migrantes constituidos en comunidad cristiana
de base.
San Julin era un rea con mayor potencial agropecuario que otras
colonias anteriores. Con el esfuerzo conjunto del Gobierno a travs del
Instituto Nacional de Colonizacin, USAID y el Comit de Iglesias
Unidas (CIU) se haba diseado en San Julin un original esquema de
colonizacin44. Magri y Esquirol eran parte de los equipos de CIU que
ejecutaban el programa inicial de orientacin a los nuevos asentados,
proporcionndoles alimentacin y organizando sus trabajos comunales
iniciales hasta crear un primer sentido de comunidad. CIPCA entr
precisamente para reforzar este desarrollo posterior, tanto en lo organizativo
como en lo productivo. Magri pas a ser extensionista45 de CIPCA, con
asiento regular en San Julin, mientras Esquirol fue el primer educador
de la nueva oficina.
La organizacin interna
Como en todo inicio, aparte de las grandes limitaciones econmicas y de
personal, en esos primeros tiempos no se contaba con un anlisis profundo
de la situacin regional ni se tena un plan de trabajo a mediano ni largo
plazo. Las experiencias previas de CIPCA en otras regiones no servan mucho
en este nuevo contexto de Santa Cruz y los canales de comunicacin eran
limitados. Haba poca coordinacin de trabajos. Concretamente, el alejado
equipo de San Julin formaba casi un feudo aparte y el resto iba viajando
44 Las colonias consistan en grupos de nueve "ncleos" (o comunidades), cada uno con su grupo
central sobre el camino principal, y cada ncleo con 40 dotaciones radiales de 50 Has, de modo
que cada vivienda converga en una plaza o punto central. En aquel momento ya haba ms de
50 ncleos asentados.
45 En este momento ya se denominaba extensionista a la persona que desempeaba la funcin de
enlace entre una zona de trabajo y la oficina regional. Anteriormente se lo conoca como
supervisor zonal.
94
CIPCA nace y se expande (1971-1980)
constantemente por distintas regiones del departamento, de cursillo en cursillo,
recorriendo cientos de kilmetros.
Durante el golpe de Natusch Busch (noviembre de 1979) Rafael Puente
estaba en Europa y Gloria Querejazu, administradora y educadora, haba
quedado como directora a.i. Al volver de Europa, qued clara la incompatibilidad
de la militancia partidaria con la responsabilidad institucional. Y Rafael Puente
dej la direccin de CIPCA Santa Cruz. Hay que mencionar en su descargo
que, a pesar de haber utilizado alguna vez la infraestructura de la oficina para
quehaceres partidarios, jams un campesino lleg a identificar a CIPCA ni
a sus funcionarios con Vanguardia Obrera.
Las actividades
La opcin inicial de la nueva oficina no permita la concentracin en
determinadas reas, pues su labor estaba orientada a la formacin sindical.
Inevitablemente haba que cubrir las reas ms pobladas del departamento
y las que tenan mayor incidencia sindical. Durante esta primera poca no
exista una clara definicin de zonas. Se trabajaba ms bien en torno a dirigentes
y comunidades en que se tenan mejores contactos, o que solicitaban la
presencia de CIPCA, buscando dar un impulso serio y duradero a la organizacin
sindical. All estaba presente la Confederacin Sindical de Colonizadores de
Bolivia (CSCB), ligada a la COB, y CIPCA tuvo desde el principio una muy
buena relacin con ella. Adems, el equipo de CIPCA fue fundamental para
la consolidacin de la recin formada filial de la CSUTCB en Santa Cruz.
Se daban cursillos sobre sindicalismo y la historia del movimiento campesino.
Se lleg a formar un buen grupo de cuadros dirigentes, que durante muchos
aos han seguido teniendo influencia en las organizaciones de colonizadores
y campesinos, y en el pas. Al igual que en CIPCA La Paz, era normal que
dirigentes campesinos trabajaran a la vez como promotores de CIPCA. La
relacin entre CIPCA y la organizacin de base era a veces difusa.
Los proyectos de promocin econmica, que fueron solicitados a menudo
por el director nacional, quedaban en un segundo nivel, prcticamente
restringidos a algunos crditos. Los integrantes de CIPCA Santa Cruz no
tenan experiencia al respecto. Ni siquiera la contratacin de un economista
signific un mayor impulso de la dimensin econmico-productiva, pues l
tambin se dedic solamente a la educacin popular.
95
CIPCA y poder campesino indgena. 35 aos de historia.
Haba una fiebre de cursillos: los campesinos tenan hambre de
conocimientos. CIPCA fue el referente, un lugar donde los campesinos se
podan reunir. CIPCA, sin querer, se convirti en una sucursal de las
organizaciones sindicales. Se iba al campo para dar cursos a pie, a caballo, por
las noches, durante das de fiesta. No haba horarios ni condiciones de trabajo.
Fue un trabajo mstico, un trabajo poltico. Cuando entraba nueva gente en
la oficina, tambin entraba al baile de los cursillos de concientizacin y de
educacin popular.
A partir de 1980, se empez a profundizar en las otras dimensiones del
trabajo y en el conocimiento de la regin. Se puso en marcha una actividad
ms prctica en San Julin, con asesoramiento tcnico y un estudio de
produccin y comercializacin directa del arroz, para hacer frente a la ganancia
excesiva de los intermediarios. Se empez a hablar de grupos de trabajo o
Unidades Sociales de Produccin, es decir una versin local de lo que en La
Paz eran los "proyectos asociados" y en Charagua las "comunidades de trabajo".
Teniendo todo eso en cuenta no debe extraar que, cuando se produjo el
golpe militar de 1980, el trabajo desarrollado era todava incipiente, sin haber
logrado plasmar una metodologa que apuntara a modelos ms o menos claros
y perfilados.
CIPCA Y EL DEBATE POLTICO EN LOS AOS 1978-1980
Los aos 1978, 1979 y 1980 con sus constantes cambios, golpes, elecciones,
pugnas partidarias, pocas de mayor apertura y otras de nueva represin,
condicionaron positiva y negativamente todo el trabajo de CIPCA. El nuevo
panorama poltico incidi de diversas formas en el accionar de cada oficina,
que significaba ocasionalmente acalorados e intensos debates entre oficinas
y entre miembros de ellas. Empecemos con un hecho que puede considerarse
emblemtico: la participacin de CIPCA en una huelga de hambre, que
marc el viraje simblico de la coyuntura poltica.
La huelga de hambre
El contexto inmediato, ya descrito anteriormente en la resea histrica,
fue resultado de las presiones del Presidente Carter de Estados Unidos, para
que Banzer llamara a elecciones. Lo hizo, pero sin permitir la participacin
ni el retorno de centenares de personas que seguan ocultas o en exilio. Por
eso, cuando Banzer no quiso conceder una amnista general e irrestricta, el
96
CIPCA nace y se expande (1971-1980)
28 de diciembre de 1977, en plena poca navidea, cuatro mujeres mineras
iniciaron junto con sus 13 hijos una histrica huelga de hambre, vista primero
como poco oportuna, por ser poca de fiestas, pero transformada pronto en
proftica. Inicialmente, las cuatro mujeres exigan slo la libertad de sus
esposos. Una de ellas era Domitila Barrios de Chungara, esposa de minero,
madre de siete hijos y dirigente de la organizacin de amas de casa de la mina
Siglo XX46.
Comenz en La Paz y a los pocos das, pasadas las fiestas, se extendi por
todo el pas, con la participacin de hasta 1.200 huelguistas en numerosos
piquetes, apoyados por un nmero creciente de instituciones cvicas y religiosas.
Al final, el 18 de enero de 1978, tras un intento de represin del movimiento,
que fue pblicamente repudiado por el arzobispado de La Paz, el gobierno
fue obligado a revisar su posicin y a conceder la amnista total e irrestricta
que pedan los huelguistas. Con ella quedaron legalizados nuevamente los
sindicatos y los partidos polticos, se abrieron las puertas a los exiliados y fue
posible llevar a cabo las primeras elecciones democrticas despus de doce
aos de regmenes militares. Este movimiento fue el principio de la ruptura
del rgimen dictatorial existente desde 1971 y del establecimiento de un
nuevo clima poltico en el pas.
Varios miembros de CIPCA La Paz entonces en receso navideo
decidieron apoyar las acciones liderizadas por las mujeres mineras, bajo la
coordinacin de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos. He aqu
los recuerdos de Xavier Alb y Hugo Fernndez.
Xavier Alb:
En una reunin de emergencia de Derechos Humanos, se vio que la
huelga de las mujeres mineras, en el Arzobispado, estaba en riesgo de
fracasar, por ser das de fiesta, y se decidi apoyarla con un nuevo
piquete de huelga. Al momento de buscar voluntarios, empezaron las
dificultades. Lucho Espinal, de mi propia comunidad jesuita, fue el
primero que se ofreci. Otros lo hicieron, pero faltaba gente para que
el grupo fuera significativo. Yo tambin me ofrec. CIPCA estaba en
receso navideo y apenas haba con quin consultar. Lucho Alegre,
director nacional, estaba por aquellos das perdido en alguna comunidad
del Chaco, por Charagua, a unos mil kilmetros, y no haba manera
de comunicarse con l. Slo pude pescar a Hugo Fernndez y ambos
46 Su testimonio fue recogido por Moema Viezzer en el conocido libro Si me permiten hablar
Testimonio de Domitila. Una mujer de las minas de Bolivia, Siglo XXI Editores, Mxico, 1979.
97
CIPCA y poder campesino indgena. 35 aos de historia.
coincidimos en que haba que hacerlo. Fue una de las experiencias ms
intensas y enriquecedoras que he vivido, durante 19 das, con otras 10
personas, ms la ola creciente de apoyos y enlaces en todo el pas. Casi
de inmediato el propio Hugo fue nombrado miembro de la comisin
mediadora ante el gobierno, junto con el padre Tumiri, de Derechos
Humanos, y el doctor Luis Adolfo Siles, ex-presidente. Otros varios de
CIPCA recuerdo a Sonia Dvila, Eulogia Meja, Javier Hurtadoandaban correteando en otros grupos de apoyo.
Hugo Fernndez:
Se organiz una reunin de la Asamblea Permanente de Derechos
Humanos de la cual Eulogia Meja, Xavier Alb y yo ramos miembros.
En esta reunin se decidi participar en la huelga en sustitucin de
los 13 nios, hijos de las cuatro mujeres, que en ese momento todava
formaban parte de la huelga. Para ello se solicitaron 'voluntarios'. Entre
los que se ofrecieron estaban Xavier Alb y Luis Espinal. Tambin se
decidi dar ms contenido a la huelga, con un pliego de cuatro puntos
muy concretos que pretendan obligar al gobierno a acabar con la
represin y lograr el trnsito real a la democracia. Yo me ofrec tambin
inicialmente como voluntario, pero luego qued como parte del comit
encargado de la organizacin y de las negociaciones con el gobierno.
El cerebro de todo era el padre Gregorio Iriarte. El 9 de enero haba
ya 1.000 huelguistas en todo el pas. El gobierno rechaz todas las
exigencias y no quera reconocer a los huelguistas como interlocutores.
Finalmente, el 16 de enero, con la mediacin del presidente de la Corte
Electoral, se logr que el gobierno designe un representante. Despus
de 4 horas las negociaciones se estancaron porque no queran ceder.
Solicitaron un cuarto intermedio pero, a las 11 de la noche rompieron
las negociaciones y conminaron a levantar la huelga bajo amenaza de
intervencin de la fuerza pblica, cosa que hicieron durante la noche.
Fue necesario operar desde la clandestinidad. Como comit estbamos
preparados para esta eventualidad: habamos aprovechado el cuarto
intermedio para visitar a todos los piquetes de huelga para informarles
y dar la consigna de resistir. Al da siguiente empezamos con mucha
fuerza (comunicados en radios y peridicos, fotos del desalojo de
huelguistas por la polica, telex al extranjero, etc.), a pesar de que haba
mucho ejrcito en las calles. Persiguieron al presidente de la comisin
negociadora, el padre Julio Tumiri y tambin al padre Gregorio Iriarte,
98
CIPCA nace y se expande (1971-1980)
pero no pudieron quebrar el ncleo duro de la huelga. Cuando nos
preparbamos para seguir resistiendo, despus de sugerir al Arzobispo
de La Paz que amenazara con declarar su dicesis en entredicho, en la
noche del 17 el gobierno cambi de posicin y otorg la amnista total
e irrestricta que se peda. Habamos triunfado.
Esta experiencia motiv una amplia reflexin y controversia dentro de
CIPCA. El director nacional Luis Alegre no estuvo de acuerdo con la
participacin de gente de CIPCA en la huelga de hambre. Su temor era ms
por la institucin. Quera asegurar que no hubiera represalias. Por otras
razones, Carlos Quiroga, director de Cochabamba, tampoco vi con buenos
ojos la participacin de CIPCA. Pensaba, al igual que su partido el MIR, que
haba que contentarse con la dbil apertura democrtica ofrecida por el
gobierno. Tema que, si se exiga ms, se pondra en riesgo todo el proceso
democrtico. En febrero, en la primera reunin anual del directorio, salieron
a relucir estas diversas perspectivas. CIPCA se dio cuenta que, aun compartiendo
todos una misma utopa y compromiso bsico, haba gente con diversas
perspectivas y estrategias. Se dio cuenta tambin que estas divergencias eran
normales, y que sera necesario trabajar ms sobre ellas para mantener la
cohesin interna y alcanzar la unidad de criterio que una institucin bien
organizada requera.
Las primeras elecciones en doce aos
Tras aceptar el retorno de presos, ocultos y exiliados, se realizaron las
primeras elecciones en doce aos. Se caracterizaron por una interferencia
escandalosa por parte del gobierno. Pero el reciente triunfo de la huelga de
hambre haba dado alas y creatividad a la gente. Se desplegaron iniciativas y
se utilizaron adecuadamente los contactos con la opinin pblica nacional
y extranjera para demostrar que el candidato oficialista, Pereda Asbn, haba
ganado de manera fraudulenta. Pretendiendo salvar la cara, Banzer se inclin
por anular las elecciones, lo que provoc que Pereda, que haba sido su
Ministro del Interior, prefiriera el golpe de estado en contra de su propio jefe.
CIPCA hizo una recopilacin sistemtica de todo lo que haba ocurrido
en el campo durante aquellas elecciones de 1978, despus de tantos aos de
dictadura. Era un momento histrico fundamental. Diversas personas de
CIPCA, presente ya entonces en tres departamentos del pas, haban participado,
en coordinacin con la Asamblea Permanente de Derechos Humanos, en el
99
CIPCA y poder campesino indgena. 35 aos de historia.
control de aquellas elecciones o haban acompaado a observadores
internacionales al campo. El masivo fraude que caracteriz a las elecciones
de 1978 qued bien descrito en una publicacin de la Asamblea. CIPCA
aadi una reveladora investigacin ms a fondo de cmo haba sido el
comportamiento del campesinado en aquella ocasin. Junto con la Asamblea
de Derechos Humanos, recab informacin cualitativa de buena parte del
pas, a travs de individuos, organizaciones de base, instituciones o parroquias,
y public el libro de Carmen Alcoreza y Xavier Alb 1978: El nuevo campesinado
ante el fraude (1979)47, lleno de sabrosas ancdotas y testimonios48.
Sindicalismo independiente
En el campo, una de las primeras consecuencias de la incipiente apertura
democrtica fue el descrdito generalizado del PMC y la bsqueda de un
sindicalismo independiente. Hemos visto ya ejemplos de ello sobre todo en
las oficinas de La Paz y Santa Cruz. En Cochabamba, el camino alternativo
iba ms por la Asociacin de Productores de Papa. En Charagua, las
comunidades guaran estaban an muy al margen de toda esta problemtica.
CIPCA ha tenido la suerte de haber trabajado con destacados dirigentes,
como Bonifacio Barrientos, Jenaro Flores, Demetrio Barrientos y Vctor Hugo
Crdenas ste ltimo tambin miembro de CIPCA que defendieron los
intereses de las comunidades campesinas e indgenas. Por otro lado, los cursillos
de formacin sindical y los programas de radio, alimentados por tres ediciones
del texto Sindicalismo campesino: ayer, hoy y maana (CIPCA 1974, 1976 y
1979), han mostrado el apoyo a la emancipacin organizada del campesinado.
En su enfoque, CIPCA haba dado tambin mucha importancia a que este
fortalecimiento se hiciera junto con el resto del movimiento popular. Apoy
siempre que las nuevas organizaciones campesinas se incorporaran a la Central
47 Paradjicamente, la sociloga de CIPCA, Carmen Alcoreza, co-autora del libro, era hija de uno
de los principales militares del rgimen entonces cado.
48 Por ejemplo, desde la instauracin del voto universal en 1952, cada partido se encargaba de
imprimir y distribuir sus propias papeletas, con su color distintivo (para facilitar el voto de
analfabetos). Pero buena parte del fraude consista en que los oficialistas distribuan muchas ms
papeletas y destruan sistemticamente las de otros partidos. Sin embargo, hubo muchos lugares
en que los campesinos guardaban oculta y bien plegadita la papeleta de su eleccin mientras
mostraban de forma ostensiva la papeleta verde del candidato militar; en algunos lugares, al
carecer de suficientes papeletas incluso cortaron las pocas que haban podido salvar en pedacitos,
para que cada uno votara con un pedacito. Como dijo un dirigente campesino, en su testimonio
reproducido al principio del libro, ya no somos los campesinos de 1952. No debemos ser
escalera para otros.
100
CIPCA nace y se expande (1971-1980)
Obrera Boliviana (COB). Asimismo, en sus contactos con otros dirigentes
obreros, insista siempre en la necesidad de superar la brecha obrero-campesina.
El trabajo organizativo de CIPCA en estos aos aument agobiadoramente.
Alrededor de 1980 la lnea comn, y nadie dudaba de eso, fue el trabajo
organizativo: fortalecer el sindicalismo campesino independiente. CIPCA
tena una posicin de vanguardia en esta lnea.
Al mismo tiempo que apoyaba la organizacin campesina independiente,
CIPCA tena que caminar por la cuerda floja entre el apoyo decidido a los
procesos democrticos y su posicin no partidaria. No era fcil, dado que en
sus propias filas haba muchos militantes de uno u otro partido, que difcilmente
entendan que no convena utilizar la infraestructura e influencia de CIPCA.
A pesar de la buena poltica institucional, esta inevitable tensin entre apoyar
a la organizacin campesina-indgena y guardar la independencia partidaria
como institucin, se repeta cada cierto tiempo en la vida de CIPCA,
especialmente durante perodos electorales.
Con su apoyo decisivo y activo a las organizaciones campesinas, CIPCA
se inscriba en una corriente presente en toda Amrica Latina en aquellos
aos. Un nmero importante de organizaciones de base se ha desarrollado
en relacin estrecha con ONG. Muchas ONG han apoyado a las organizaciones
de base financieramente, han brindado servicios (gratuitos) en los campos de
la capacitacin social y tcnica, han ofrecido asistencia legal y econmica, han
dado asistencia administrativa y comercial y, en el pasado, muchas ONG han
jugado un rol de proteccin contra la represin poltica a estas organizaciones.
Tambin es cierto que muchos promotores de las ONG eran a la vez dirigentes
de sus organizaciones de base y/o sus partidos polticos. Como hemos visto,
al interior de CIPCA ha habido personal que jugaba tambin un rol dirigencial
importante.
A este respecto, cabe mencionar que la contribucin de CIPCA al nacimiento
de la Confederacin Sindical nica de Trabajadores Campesinos de Bolivia
(CSUTCB), el 26 de junio de 1979, qued simbolizada en el hecho de que
el congreso que la cre estuvo presidido por Vctor Hugo Crdenas, que
entonces era supervisor de campo49 de CIPCA en Achacachi. Adems, formaba
parte del presidium el socilogo quechua Freddy Delgadillo, que era entonces
miembro de CIPCA Cochabamba.
49 Cargo que posteriormente se denomin extensionista.
101
CIPCA y poder campesino indgena. 35 aos de historia.
Las funciones que jugaban organizaciones como CIPCA de cara a las
organizaciones campesinas eran muchas veces indispensables para que tales
organizaciones de base pudieran constituirse. Dirigentes antiguos recuerdan
que CIPCA era el secretario de la organizacin. Tambin en perodos de
crisis y otros momentos difciles, organizaciones de base buscaban a las ONG
para tener un apoyo. Un tema de debate nunca resuelto era hasta qu punto
una ONG como CIPCA poda hacer las veces de una organizacin de base.
Este debate estaba presente tambin al interior de CIPCA. Haba quienes
sostenan que los campesinos no tenan los conocimientos ni las habilidades
para, por ejemplo, escribir pliegos de reclamo, llevar la administracin interna,
etc. Para evitar conflictos internos entre los miembros de la organizacin o
para evitar problemas en el manejo de los recursos administrativos, se justificaba
que personal de la ONG asumiera las funciones de gerencia de las organizaciones
de base, en vez de limitarse a apoyarlas y aconsejarlas. Por otro lado, haba
quienes estaban demasiado inquietos y consideraban que el proceso de cambio
se desarrollaba demasiado lento. Para ellos, no era problema alguno actuar
en nombre de las organizaciones campesinas y tomar responsabilidades que
correspondan a sus miembros. Haba quienes defendan una separacin total
entre las funciones de la ONG y las funciones de la organizacin campesina.
Sostenan adems que este tipo de asistencia era slo momentneo y que la
ONG deba tener una estrategia de trabajo que apuntara hacia la autonoma
y la independencia total de las organizaciones de base. Esta estrategia significaba
que finalmente se llegara a un punto que ya no habra una razn de ser para
una ONG como CIPCA.
Un ltimo problema era que mucha gente tena una expectativa muy
grande acerca de las posiciones que podran adoptar los miembros de las
organizaciones de base. Estas expectativas estaban teidas ideolgicamente
y basadas en la nocin de que los sectores populares, en un lapso de tiempo
bastante corto, crearan una sociedad alternativa; una sociedad caracterizada
por principios de solidaridad y auto-gobierno. Se depositaba demasiada
confianza en los dirigentes; era mal visto criticarlos por autoritarismo, nepotismo
o corrupcin, cuando existan motivos o necesidad de hacerlo. Se usaba como
argumento que era mejor tapar esos errores, porque el enemigo podra sacar
provecho. Esta actitud de auto-censura era comn entre intelectuales de las
ONG. CIPCA no ha estado ausente de estos debates y preocupaciones.
102
CIPCA nace y se expande (1971-1980)
El destape poltico
La situacin nacional generada en 1978 poda caracterizarse a la vez como
una lucha intensa para ir ganando un rgimen democrtico que los militares
se resistan a conceder, y como un destape de los intereses y pugnas internas
entre partidos, que por fin entraban en la arena pblica. Para varios de ellos,
sobre todo los de izquierda, la toma del poder se vea an como un objetivo
muy distante, y por ello, la lucha poltica pasaba con frecuencia a instancias
menores, incluido el propio CIPCA. Como deca Xavier Alb:
Los partidos de izquierda luchaban, por supuesto, para arrebatar la
democracia a los militares. Pero, al mismo tiempo, pugnaban por algo
ms fcil y cercano. An no podan pensar en serio en la toma del
poder en el gobierno, y de momento pugnaban, con el mismo
apasionamiento, por la toma de las directivas del movimiento popular
e incluso por la toma de algunas instituciones que lo intentaban apoyar.
CIPCA, como otras varias instituciones, se encontr de repente en la
mira de esos trajines partidarios.
La postura oficial de CIPCA era clara en este punto:
Fomentar el fortalecimiento de un sistema democrtico y apoyar el
cambio social pero, como institucin, mantenerse independiente de
cualquier partido.
Respetar las opciones y actividades partidarias de sus miembros, en
su vida privada, pero exigir que no utilicen a la institucin para fines
partidarios.
En la experiencia ya acumulada por CIPCA, pesaba adems el
convencimiento de que en general el campesino era desconfiado frente a los
polticos y sospechaba que, si esos polticos iban al campo, era siempre con
segundas intenciones. Era, por tanto, importante proceder con transparencia
y sin ningn afn proselitista.
Uno de los primeros momentos en que supo definir con claridad esta
postura fue en 1976, cuando Carlos Quiroga y Franz Barrios, recin retornados
de Lovaina, solicitaron la incorporacin a CIPCA. Ambos haban trabajado
antes en ACLO, eran socilogos y tenan una trayectoria intachable. Fueron
honestos desde un principio al expresar su militancia en el Movimiento de
la Izquierda Revolucionaria (MIR), que en aquel tiempo era visto como un
partido que responda realmente a su nombre. Fueron aceptados, Carlos como
103
CIPCA y poder campesino indgena. 35 aos de historia.
director y dinamizador de la nueva oficina en Cochabamba, Franz, como
socilogo en La Paz50.
Las reglas del juego poltico dentro de CIPCA se fijaron en los trminos
arriba sealados, se ratificaron una y otra vez en los directorios, y fueron
reiteradamente aclaradas a los miembros siempre que hizo falta. Pero, por las
razones explicadas, no siempre los partidos compartan estos criterios, menos
an en ese momento de destape poltico, en que algunos pensaban que el
partido era la panacea universal.
Algunos partidos criticaban la postura de CIPCA de no querer alinearse
oficialmente con ninguno, tildndola de clerical. Tampoco era raro escuchar
en algunos medios politizados, como la Universidad, que CIPCA ya haba
sido tomada por tal o cual partido. Aos despus, se retom la discusin sobre
la postura de CIPCA frente a los partidos polticos y sobre el apoyo de CIPCA
a campesinos e indgenas con aspiraciones polticas, pero entonces existan
ya posturas ms reflexionadas y debates menos intransigentes51.
Monocolor versus multicolor
El debate poltico no trataba solamente la relacin entre CIPCA, como
cuerpo, y los partidos polticos. Sobre todo entre 1978 y 1980, los aos de
apertura democrtica, hubo muchas discusiones polticas internas. Nadie
dudaba de que fuera inevitable que la gente tuviera de hecho alguna preferencia
partidaria. Salvo en la remota Charagua, era poco pensable en el contexto de
la poca, encontrar a gente dispuesta a un trabajo comprometido en el campo,
que al mismo tiempo, no estuviera ligado con algn partido.
Al nivel de directorio, el debate se polariz principalmente entre quienes
pensaban que, para asegurar la independencia partidaria, era conveniente
diversificar las preferencias polticas dentro de cada oficina y quienes proponan,
ms bien, que dejando claro que no se iba a utilizar la oficina para fines
partidarios, el trabajo ganara coherencia si se prefera a gente de un mismo
partido. Esta ltima postura, llamada monocolor, era la de las oficinas ms
politizadas de Cochabamba y, sin expresarlo tan claramente, Santa Cruz. La
50 Poco despus de su incorporacin, Franz Barrios fue detenido por los servicios de inteligencia
del gobierno de Banzer, durante una reunin partidaria en un barrio de La Paz. Fue residenciado
en su pueblo natal de Ocur y all empez a gestar el Instituto Politcnico Toms Katari (IPTK),
que con los aos se convirti en una de las principales ONG en el campo del sur del pas. Cabe
mencionar que IPTK, al igual que CIPCA e INEDER fue apoyado financieramente por NOVIB,
principalmente por una accin personal de Sjef Theunis, entonces director de aquella institucin.
51 Sobre este particular, vase el captulo 5.
104
CIPCA nace y se expande (1971-1980)
posicin pluricolor prevaleca en La Paz y Charagua, aunque esta ltima era
tambin vista por algunos como sin color.
Como ya hemos relatado en pginas anteriores, la oficina de Cochabamba
tena ms orientacin poltica del MIR. La de La Paz tena gente del MIR,
otros con vinculaciones trotskistas, pero sobre todo kataristas. Santa Cruz era
trotskista. En marzo de 1980 las discusiones alcanzaron un momento
culminante en una reunin de directorio, cuando Lucho Alegre pretendi
obligar a Santa Cruz y Cochabamba a contratar gente de otras corrientes.
Hubo tambin discusiones sobre el tema entre el directorio y altos dirigentes
del MIR (entre otros con Oscar Eid y Jaime Paz Zamora).
El tema de fondo era la oficina de Cochabamba. No haba mucho
convencimiento de que su monocolor coincidiera con un uso transparente
de la institucin. Rafael Puente ya haba dejado la direccin de Santa Cruz
a Gloria Quejerazu, tambin militante de Vanguardia Obrera pero mucho
ms suave. Carlos Quiroga segua de director en Cochabamba, pero los dems
miembros del directorio cuestionaban que fuera compatible este cargo con
el de dirigente mximo del MIR en Cochabamba. Al final CIPCA decidi
que Quiroga poda seguir en CIPCA pero no como director de Cochabamba.
Carlos Quiroga opt por retirarse y le remplaz Martha Garca, que era del
mismo color pero no tena un papel pblico tan notorio.
Rafael Puente, ex-director de CIPCA Santa Cruz recuerda:
Nuestras reuniones nacionales de CIPCA casi podan calificarse de
folklricas: por un lado estaba Carlos Quiroga, director de Cochabamba,
que entonces era mirista, y por otro yo, director de Santa Cruz, que
era trotskista; los dos muy apasionados y politizados, si bien desde
distintos ngulos, entrbamos en largas controversias a propsito de la
coyuntura; y los dems se divertan. Pero es importante recalcar que
la institucin no slo toleraba la presencia de militantes en su seno,
sino que incluso la valoraba, a pesar de los inevitables peligros que
supona. El impacto de estas diferentes militancias hacia afuera era
diferente. La oficina de CIPCA Cochabamba no poda dejar de aparecer
identificada con el MIR, ya que ste formaba parte de la Unidad
Democrtica Popular (UDP), el frente que ganaba cada ao con ms
ventaja las elecciones. En Santa Cruz, con un partido incipiente,
pequeo y desconocido, nos era ms fcil mantener nuestra
clandestinidad, sin que jams los campesinos llegaran a identificar a
CIPCA ni a sus funcionarios o vehculos con los de un partido. En
105
CIPCA y poder campesino indgena. 35 aos de historia.
Charagua pareca no haber militancias definidas. En cambio en La Paz
la cosa era ms complicada, por juntarse en la oficina militantes miristas,
trotskistas y kataristas, cuyas discrepancias llegaban a veces a ser
perceptibles para las propias comunidades con las que se trabajaba.
El caso de la oficina multicolor de La Paz, merece tambin un breve
comentario. En esta oficina coexistieron varias corrientes, pero la postura de
la direccin era mucho ms clara en cuanto al no partidismo institucional. Se
manejaron los ocasionales intentos de uno u otro partido para controlar la
oficina buscando un mayor pluralismo en las tendencias partidarias del personal.
En concreto, si al principio predominaba ms el MIR, esta influencia fue
despus neutralizada con una mayor presencia de trotskistas, pero adems,
entre el personal aymara, predominaban ms bien diversas corrientes kataristas:
unos eran ms cercanos al Movimiento Revolucionario Tupaj Katari de Jenaro
Flores; otros eran ms cercanos al Movimiento Indio Tupaj Katari (MITKA),
la rama india. En esta rama india estaban Jaime Apaza, comunicador social
en CIPCA, que despus iba a jugar un rol en el Consejo Nacional de Ayllus
y Markas del Qullasuyu (CONAMAQ) y, fuera de CIPCA, Felipe Quispe,
el futuro Mallku del Movimiento Indgena Pachacuti (MIP).
Aunque no lleg a haber conflicto abierto, la tensin ocurri sobre todo
entre kataristas y miristas, por ser ste el principal partido de izquierda que
buscaba adeptos en el campo. Los primeros reaccionaron sobre todo contra
los intentos de penetracin mirista en la provincia de Aroma, cuna del katarismo.
La tensin, al interior de la oficina, lleg a tal punto que algunos kataristas
acusaron a algunos miristas de hacer propaganda partidaria en los cursillos.
Estos se defendieron quejndose de no recibir igual trato que los kataristas
que, por ser de descendencia campesina, eran ms tolerados por CIPCA.
No solamente los partidos de izquierda se interesaban por CIPCA, tambin
la derecha. Cuando, una vez ms, todo el proceso democrtico fue brutalmente
interrumpido el 17 de julio de 1980 con el golpe de Garca Meza, CIPCA
tuvo que cerrar temporalmente sus puertas. Estaba empezando una nueva
etapa.
CAPTULO 2
CIPCA CAMUFLADO
1980-1982
El periodo entre 1978 y 1982 fue el ms inestable y catico de toda la
historia republicana de Bolivia, con nueve presidentes en cuatro aos y medio,
siete de facto y slo dos constitucionales52. Como prembulo al golpe de
estado de 1980 hubo el resurgimiento de partidos polticos y de sindicatos
relativamente independientes, y el pas conoci una seguidilla de golpes y
contragolpes. En este captulo no analizamos las diferentes corrientes de
pensamiento de aquel entonces, porque CIPCA no poda ni siquiera trabajar
normalmente. Desde la clandestinidad se haca todo lo posible por sobrevivir
y por ayudar a aquellos que estaban amenazados. El captulo es relativamente
corto porque relata solamente los dos aos de dictadura.
RESEA HISTRICA
En 1978 se produjeron otra vez las tensiones entre el poder militar y los
sectores conservadores frente a las corrientes democratizantes, pero sobre todo
frente a los partidos de izquierda. La fuerza poltica que aglutin a la sociedad
civil fue la Unidad Democrtica Popular (UDP), un frente formado por el
Movimiento Nacionalista Revolucionario de Izquierda (MNRI), el MIR, el
Partido Comunista de Bolivia (PCB) y algunas fuerzas menores. Las otras
fuerzas importantes fueron el MNR, el recientemente creado partido de Hugo
Banzer, Accin Democrtica Nacionalista (ADN), y el Partido Socialista Uno,
dirigido por Marcelo Quiroga Santa Cruz.
En medio de estas turbulencias polticas, en un segundo intento de gobierno
constitucional, tras el sangriento pero fallido golpe de Natusch, la Cmara
de Diputados eligi en 1979 a Lidia Gueiler Tejada (entonces presidenta de
52. Gral. Juan Pereda (1978), Gral. David Padilla (1978-1979), Walter Guevara, constitucional (1979),
Cnl. Alberto Natusch (1979), Lidia Gueiler, constitucional (1979-1980), Gral. Lus Garca Meza
(1980-1981), Junta Militar (1981), Gral. Celso Torrelio (1981-1982) y Gral. Guido Vildoso (1982).
106
107
CIPCA y poder campesino indgena. 35 aos de historia.
la Cmara de Diputados) como Presidenta constitucional interina de Bolivia.
A los pocos das de ascender al mando tuvo que enfrentarse al grupo duro
de las FFAA encabezado por Lus Garca Meza Tejada, primo suyo. Durante
el gobierno constitucional, Garca Meza haba amenazado pblicamente a
los viejos lderes polticos de la izquierda y a sus cabezas ms prestigiosas como
Marcelo Quiroga Santa Cruz. Durante la primera mitad de 1980 grupos y
personas allegadas a los militares golpistas haban iniciado una ola de violencia
que cobr varias vctimas. El 22 de marzo fue brutalmente asesinado, despus
de ser torturado, el sacerdote jesuita, periodista y crtico de cine Lus Espinal,
que viva en la misma casa que Lucho Alegre y Xavier Alb. Casi 70.000
personas asistieron a su entierro en seal de repudio al crimen de los golpistas
(Mesa et al., 2003: 723).
A pesar de todo, las elecciones de 1980 (la tercera en tres aos) se realizaron
en ambiente de absoluta calma. La Presidenta logr cumplir una de sus
aspiraciones: presidir una eleccin pacfica y transparente. Gan con pequeo
margen la UDP dirigida por Hernn Siles Suazo del MNRI y Jaime Paz
Zamora del MIR. Una vez ms el Congreso tena que decidir el ganador al
no haber obtenido ningn candidato la mayora absoluta. La realidad era, sin
embargo, dramtica. El pas entero saba que el golpe de estado llegara, lo
nico que quedaba como interrogante era cundo. Haba rumores crecientes
de que los militares ms reaccionarios no aceptaran tampoco esta clara
demostracin de la voluntad popular. Efectivamente, el 17 de julio de 1980,
18 das despus de las elecciones y 15 das antes de la asuncin al poder del
nuevo gobierno democrtico, se produjo el sangriento golpe que puso en el
poder al general Luis Garca Meza y a su ministro de interior el coronel Luis
Arce Gmez.
Todo empez con un cuartelazo en Trinidad, pero a las pocas horas las
calles de La Paz estaban ya llenas de tropas y carros de asalto. Fuerzas irregulares
y paramilitares con asesoramiento del ejrcito argentino empezaron a hacer
sus operativos represivos camuflados en ambulancias. El ms sonado fue el
desmantelamiento de una reunin de emergencia del Comit Nacional de
Defensa de la Democracia (CONADE) en la sede de la Federacin Sindical
de Trabajadores Mineros de Bolivia (FSTMB). Fueron detenidos docenas de
jefes polticos y sindicales, entre otros Juan Lechn. Marcelo Quiroga Santa
Cruz, herido en el primer momento, fue framente torturado y asesinado.
Radio Fides, desde donde CIPCA trasmita sus programas, fue allanada ocho
veces; varios de sus miembros fueron detenidos, los otros pasaron a la
108
CIPCA camuflado (1980 - 1982)
clandestinidad y sus equipos fueron destruidos. Se estableci un riguroso y
temprano toque de queda; no haba ms informacin que la de la cadena
nacional de los golpistas. Empez el calvario de los muertos, torturados,
detenidos y exiliados, pero tambin las redes clandestinas de resistencia y
solidaridad53.
La dictadura militar de Garca Meza ha sido, sin duda, uno de los gobiernos
ms nefastos que ha tenido el pas en su historia. Protagonizado por la violencia
y la intolerancia, fue un ejemplo de abuso irresponsable del poder. En enero
de 1981 se produjo una masacre con el asesinato de ocho dirigentes miristas
en una casa de la calle Harrington de La Paz. La direccin clandestina del
MIR en Bolivia se haba reunido para analizar un paquete econmico que
haba lanzado el gobierno. El grupo fue delatado y el ministro del interior,
Luis Arce Gmez, organiz un operativo de aniquilacin que culmin con
el asesinato de ocho de los nueve dirigentes presentes en la reunin. Se salv
milagrosamente Gloria Ardaya, que fue torturada y posteriormente enviada
al exilio. Era una connotada dirigente del MIR; que haba sido parte de la
comunidad de Luis Alegre y Xavier Alb, cuando todava viva y formaba
parte de ella tambin Lus Espinal.
La dcada de los ochenta marc otro hecho dramtico, de trascendencia
histrica para la realidad social y econmica del pas: el crecimiento
espectacular del narcotrfico. Si bien este fenmeno comenz a darse al
principio de los aos 70, fue particularmente durante el gobierno de Garca
Meza cuando se produjo la verdadera expansin del negocio. Varios
organismos internacionales y miembros del congreso de los Estados Unidos
acusaron formalmente a Lus Arce Gmez de estar involucrado en el trfico
de drogas (Langer, 1999: 84-85).
En octubre de 1982, el general Guido Vildoso reconoci la legitimidad
de las elecciones de 1980 y se inici el nuevo ciclo democrtico sin interrupciones
hasta el presente. El congreso elegido en 1980 ratific la eleccin de ese ao
y permiti que se entregara la presidencia a la UDP con Hernn Siles Zuazo
como presidente y Jaime Paz Zamora como vice-presidente.
El juicio de responsabilidades contra Luis Garca Meza y su gobierno
empez en 1986, y en 1993 fue declarado culpable y condenado a 30 aos
de crcel sin derecho a indulto. En marzo de 1994 fue apresado en Brasil
53 Vase Los cien primeros das de una larga noche, de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos
de Bolivia (APDHB), que contiene los comunicados que circularon a travs de una red de
solidaridad.
109
CIPCA y poder campesino indgena. 35 aos de historia.
donde viva con identidad falsa. En marzo de 1995 fue extraditado a Bolivia
y entr a la prisin de Chonchocoro (La Paz) donde actualmente cumple su
condena (Mesa et al., 2003: 726). El coronel Lus Arce Gmez fue tambin
condenado a 30 aos de crcel sin derecho a indulto, que deba cumplir en
el penal de Chonchocoro. Sin embargo, capturado en 1989, el presidente
Jaime Paz Zamora decidi de forma irregular enviarlo a Estados Unidos,
Habiendo sido acusado por trfico de drogas, fue juzgado y condenado all
a 30 aos de crcel. Al momento de dictarse sentencia en Bolivia en 1993,
Arce Gmez se encontraba cumpliendo condena por narcotrfico en el penal
de Memphis (Estados Unidos).
A LA CLANDESTINIDAD
CIPCA Nacional
A todos tom de sorpresa la violencia y el salvajismo con que se desencaden
el golpe de Garca Meza. Como en casos semejantes, durante los primeros
das se suspendi automticamente el trabajo debido al riesgo de andar por
las calles y de cruzar los controles establecidos. Casualmente, el 17 de julio,
da del golpe, CIPCA estaba iniciando una reunin de su directorio en La
Paz. Es decir, sus principales responsables estaban concentrados all y las
oficinas regionales haban quedado sin directores.
Por la maana, durante la reunin del directorio, fueron llegando noticias
primero del levantamiento en Trinidad, despus del primer asalto a Radio
Fides. Cerca del medioda, fueron informados del asalto a la reunin que se
llevaba a cabo en la sede de la FSTMB y enseguida la reunin se convirti
en un plan estratgico de sobrevivencia.
La gravedad de la situacin era evidente. Era necesario vaciar inmediatamente
las oficinas de los archivos y materiales ms sensibles. Se decidi dar vacaciones
colectivas a todo el personal hasta que se aclarara el panorama. Los directores
de Cochabamba, Santa Cruz y Charagua, presentes en la reunin, deban
volver inmediatamente a sus lugares de trabajo. Deba ocultarse y protegerse
a la gente que haba tenido ms visibilidad en el perodo previo. Ni siquiera
Luis Alegre y Xavier Alb pudieron ya retornar a su propia casa, en la ciudad.
Tomando las debidas cautelas, en los das subsiguientes se implementaron las
decisiones adoptadas dndose modos para tener reuniones en los lugares ms
impensados y con los camuflajes del caso. Aparecieron o desaparecieron bigotes
y anteojos. Hasta hubo pelucas y cambios de nombre.
110
CIPCA camuflado (1980 - 1982)
En Agosto se hizo una primera evaluacin. Se juzg la situacin demasiado
crtica para reiniciar el trabajo inmediatamente y se tom la decisin de seguir
dando vacaciones al personal. Se decidi seguir pagando a todos los que se
pudiera contactar, y no hubieran arreglado su sobrevivencia. Para facilitar el
pago y la cobertura de los beneficios sociales, el padre Vctor Blajot, entonces
director de la institucin Fe y Alegra tuvo el gesto solidario de aceptar al
personal de CIPCA dentro de las planillas de su institucin. De todos modos,
ni siquiera pagar era fcil. Fue precisamente cuando pagaban sueldos que
Hugo Fernndez fue detenido y la contadora Cristina Cossio interrogada54.
En cuanto al personal, hubo de todo. Algunos, los ms connotados, se
sumergieron o incluso se fueron al exilio. No faltaron quienes cayeron presos.
Pero muchos estaban a la expectativa, en sus casas. Otros, ante la incertidumbre
de la situacin, fueron buscando nuevos trabajos en otras partes.
Se adoptaron decisiones importantes. Jos Magri familiarmente Jose,
menos connotado que otros y miembro del directorio por Santa Cruz asumira
simultneamente las funciones de director de CIPCA Santa Cruz y de
coordinador nacional visible, en constante contacto con Luis Alegre, que
permaneca clandestino en casa de unos curas norteamericanos donde se haba
refugiado inmediatamente despus del golpe. El do Magri-Alegre tendra
plenos poderes hasta que el directorio al que por la situacin se renombr
consejo consultivo pudiera funcionar regularmente. Finalmente, se dejara
de hablar de CIPCA hasta nuevo aviso.
No solamente CIPCA sufri la represin militar. sta alcanz incluso a
algunos organismos internacionales que trabajaban tambin en el campo. Por
ejemplo, la Cooperacin Tcnica Suiza (COTESU) estaba iniciando en Alto
Beni un innovativo programa de apoyo a la educacin rural. Pero sus oficinas
fueron allanadas, su responsable suizo detenido y el programa qued cortado
en seco. No es pues de extraar que varios pases extranjeros suspendieran
todos sus servicios de ayuda mientras el gobierno de Bolivia segua en manos
de asaltantes prepotentes e irresponsables. Por otro lado, hubo tambin muchas
seales de solidaridad. As, por ejemplo, pocos das despus del golpe CIPCA
recibi la sorpresiva y agradable visita de Sjef Theunis, director general de
NOVIB que realiz una rpida visita de solidaridad a Bolivia.
Hacia noviembre de 1980, cuando todo empezaba a calmarse, se decidi
reabrir pblicamente todas las oficinas, pero con nuevos nombres y, salvo en
Charagua, con nuevos directores. De esta forma, a principios de 1981, CIPCA
54 Ms adelante se hace referencia a este incidente.
111
CIPCA y poder campesino indgena. 35 aos de historia.
La Paz era Servicio Tcnico de Cooperacin (SETECO); CIPCA Cochabamba
era Servicio de Asistencia Tcnica Agropecuaria (SATA); CIPCA Santa Cruz
era Comisin Tcnica de Investigacin Campesina en el Oriente (COTEICO);
y CIPCA Charagua tena el ms extico de los nombres: Servicio de Asistencia
Social del Vicariato Apostlico de Cuevo (SASVAC). En todas ellas se tom
entonces un perfil sumamente tcnico, de apoyo a la produccin agropecuaria.
Cada lugar tuvo su propia historia, que describiremos ms abajo. Pero
antes, para completar el sabor humano de lo que fue la mayor crisis del pas,
relatamos brevemente algunas de las aventuras personales vividas en estos
meses. La suerte de algunas personas de CIPCA:
Luis Alegre y Xavier Alb haban estado viviendo durante aos en la misma
casa. En sus propios cuartos haba empezado a funcionar CIPCA, y a falta
de un local ms adecuado tambin parte de la biblioteca. Desde el da del
golpe ya no pudieron retornar a su casa. Meses antes, Luis Espinal haba sido
vigilado y capturado en las inmediaciones de la vivienda para ser asesinado
por los paramilitares. En la misma casa viva tambin Gloria Ardaya. La casa
debi ser abandonada durante meses. Slo doa Julia, la fiel y muy querida
cocinera sigui cuidando la casa y, poco a poco, se tom el trabajo de ir
empaquetando los libros de la biblioteca de CIPCA que funcionaba todava
en esa casa y los traslad a otra parte. Asimismo, los libros y documentos que
estaban en la oficina de CIPCA fueron empacados y escondidos por la Sra.
Berna Mayta, que ayudaba en el mantenimiento de la oficina.
Lucho Alegre se ocult en un convento de religiosas. All se ti el pelo le
qued de un inesperado color rojizo y se dej bigote. Vivi en varias casas
hasta que a fines de 1980 se traslad al colegio San Calixto y, para despejar
tensiones, viaj unos meses a Europa, dejando a Jos Magri plenamente a
cargo de la direccin nacional. Tuvo que cambiar de casa cada 15 das. Nunca
era necesario buscar casa, porque siempre haba gente que ofreca su casa
como refugio.
Xavier Alb se qued inicialmente en el colegio San Ignacio. Pero a pocos
das del golpe el nico ministro civil de la dictadura militar apareci sbitamente
en la casa "para pedir consejos" de un antiguo profesor y, posiblemente, para
ver si haba gente oculta. Reconoci a Xavier, como amigo y compaero de
Espinal. Lleg tambin la noticia de que haban detenido a otro religioso, al
que confundan con Xavier55. Xavier se quit la barba y se fue a otro lugar.
55 Era Mario Sbato de la Orden de Foucauld y fue liberado cuando se supo que no era Xavier Alb.
112
CIPCA camuflado (1980 - 1982)
Sucedi que Xavier y Lucho iban a refugiarse en el mismo convento de
religiosas, pero durante el traslado, el carro fue seguido por paramilitares.
Despus de tensas peripecias, se decidi finalmente que Xavier iba a quedarse
en el colegio San Calixto. Otro compaero jesuita haba cado detenido al
acabar la misa y Xavier hered su peluca, quedando transformado en un
joven, llamado padre Alberto Blanco.
Hugo Fernndez se encarg con xito de los operativos destinados a
desmantelar las oficinas de CIPCA en La Paz, y de llevar a lugar seguro todo
su contenido. Realiz esta tarea, con la ayuda del personal de la oficina, en
las semanas inmediatamente posteriores al golpe. Operaba tambin como
cabeza visible de la institucin y se contactaba discretamente con quienes
estaban en la clandestinidad. Pero a principios de agosto, cuando haba
completado prcticamente su principal tarea y se ocupaba de contactar al
personal para agradecerle por el trabajo realizado pagndole su sueldo, fue
interceptado por paramilitares, que lo detuvieron y se quedaron con el jeep
que estaba a su cargo. Como resultado de la tortura e interrogatorios realizados
durante la noche, le obligaron al da siguiente a ir a la casa de la contadora
Cristina Cossio, en la que encontraron parte del dinero, por lo que tambin
ella fue momentneamente detenida e interrogada. Les interesaba el dinero.
Cristina fue liberada a las pocas horas, pero la plata y el jeep nunca fueron
devueltos. No valieron los reclamos para Hugo, sobre quien dijeron que
pesaban graves acusaciones. Estuvo detenido cerca de cuatro meses entre
ellos, residenciado dos en Cobija, Pando, pasados los cuales fue exiliado a
Mxico. Comparti con numerosos bolivianos uno de los hoteles que el
Ministerio de Gobernacin de aquel pas destinaba a albergar refugiados
polticos de distintos pases. Luego de tres meses, se fue a Nicaragua donde
la revolucin popular sandinista daba sus primeros pasos.
Martha Garca, directora relativamente nueva de Cochabamba, vio cmo
casi toda la gente de su oficina entraba en la dispersin. No se poda realizar
ningn trabajo institucional. Ya se haban escondido los archivos en casa de
los padres agustinos. Un buen da fue tambin detenida cuando iba en su
vehculo personal. Por suerte vio a su to mientras cruzaba la calle y logr su
liberacin a los pocos das.
Alfonso Gumucio era periodista y director de la nueva cinemateca rural
Lus Espinal, en CIPCA. Un tiempo antes del golpe haba publicado un
artculo irnico en la prensa titulado "La Mesa de Garca". Llegado el golpe,
113
CIPCA y poder campesino indgena. 35 aos de historia.
tuvo que desaparecer totalmente del escenario. Logr finalmente obtener un
pasaporte falso y sali del pas.
Vctor Hugo Crdenas, educador de CIPCA y conocido adems como lder
campesino katarista, se retir primero a diversas casas de sus familiares, en
las comunidades del Lago Titicaca. Durante unos meses colabor con un
pariente como camionero, haciendo viajes por distintas partes del pas. En
1981 logr reincorporarse a su antigua oficina, llamada ahora SETECO.
Si esto ocurra con los jesuitas y el personal de CIPCA, que a fin de cuentas
tenan mayor proteccin institucional e internacional, los campesinos la
pasaban peor. Sus organizaciones y sus dirigentes tuvieron que hacerse humo.
A modo de ejemplo, relatamos la suerte de tres campesinos entonces muy
cercanos a CIPCA:
Pedro Condori, dicono de la regin de Jess de Machaca, que en el pasado
haba sido invitado por CIPCA para seguir diversos cursillos, fue detenido y
torturado para que declarase dnde estaba oculto Hernn Siles. Jenaro Flores,
fundador del katarismo y dirigente mximo de la CSUTCB, qued como
dirigente mximo de la COB, porque quienes ocupaban cargos superiores estaban
o en la crcel o en el exilio. Le toc organizar la resistencia clandestina de esta
organizacin mxima de los trabajadores. Sin embargo, cuando acudi a pie a
una reunin, fue interceptado por un vehculo de paramilitares. Intent escaparse
y lo balearon. Gracias a la inmediata presin internacional, logr tardamente
ser atendido en Francia, invitado por el gobierno de Mitterand, pero desde
entonces ha quedado en silla de ruedas. Gregorio Andrade, ex-dirigente colonizador
haba ayudado a la entrada de CIPCA en Alto Beni e incluso se desempe
varios aos como supervisor de CIPCA en Jess de Machaqa. Salido ya de la
institucin, se convirti en uno de los principales dirigentes campesinos del
MIR. Delatado por un buzo, en enero de 1981 fue seguido y detenido, cuando
iba a una reunin del partido, en la que se produjo la masacre de la plana mayor
del MIR. Tras meses de detencin y tortura, fue finalmente exiliado a Suecia.
Por entonces, CIPCA ya estaba de nuevo funcionando en las cuatro
regionales, con sus flamantes y exticos nombres. Veamos algunos rasgos de
su nuevo enfoque.
SETECO La Paz
El da del golpe, uno de los tres equipos de campo de CIPCA La Paz estaba
en Alto Beni. Segn el testimonio de Germn Mamani, chofer y mensajero
114
CIPCA camuflado (1980 - 1982)
de CIPCA La Paz, tuvieron que quedarse obligatoriamente durante una
semana, sin provisiones y al fin bastante aburridos. Se escaparon vestidos de
colonizadores, evitando el control. Cuando llegaron a la casa de Luis Alegre
y Xavier Alb, en la que normalmente se sola guardar el jeep, no encontraron
a nadie.
A los pocos das del golpe, todava a rdenes de Hugo Fernndez, varios
miembros del equipo participaron en la operacin rescate para ir recuperando
y distribuyendo por lugares ms seguros todo el material y documentacin
de la oficina. Se supo que, efectivamente, un grupo paramilitar haba allanado
la oficina de CIPCA, pero se haban equivocado: haban ido al local anterior,
que ya se haba dejado unos aos antes.
Desde la detencin de Hugo Fernndez, Jos Magri asumi tambin
la direccin de CIPCA La Paz. Pero, pasada la tormenta inicial, en
noviembre se nombr directora a Sonia Dvila, hasta entonces miembro
del equipo de formacin. La decisin, con todo, no gust a algunos
miembros del equipo que se consideraban con ms derecho de ser
designados por razones de antigedad. Tampoco agrad la idea de tener
a una mujer como jefe. Principalmente el equipo tcnico tena mucha
reserva en este sentido. Jos Magri, el director nacional, ratific a Sonia
Dvila como directora y decidi despedir a los tcnicos reticentes,
argumentando abandono de trabajo, porque haban dejado de ir a la
oficina como protesta.
Adems, para trabajar en la clandestinidad, un equipo de 35 personas era
demasiado grande y vulnerable. Fue necesario despedir a la mitad, segn
criterios de antigedad, cargo y competencia. La accin de SETECO era
inevitablemente mucho ms reducida que en los aos anteriores. El equipo
de investigacin y el equipo tcnico se fusionaron, al igual que los de educacin
y extensin. Para obviar el problema del poco trabajo en el campo, se decidi
aprovechar la ocasin para cursos de formacin interna y de preparacin de
estudios de factibilidad.
En cuanto a las zonas de trabajo, se tuvo que cerrar toda actividad en
Achacachi y en la zona de colonizacin. Ambas zonas tenan cuarteles y sus
dirigentes campesinos haban sido objeto de mayor persecucin. No hubo
tanto problema en Machaqa, a pesar de incidentes como la ya citada captura
de Pedro Condori. Por otra parte, SETECO abri un nuevo frente en la
provincia Aroma. Eran los primeros pasos hacia la estructuracin de un trabajo
futuro ms estable en la microregin de Ayo Ayo. En todo este trabajo, casi
115
CIPCA y poder campesino indgena. 35 aos de historia.
todo el acento se puso entonces en proyectos tcnicos de produccin
agropecuaria. Algunos extensionistas tenan que salir disfrazados al campo,
porque sus nombres estaban en las listas de los militares.
Recin en marzo de 1982 se pudieron reestablecer los contactos con Alto
Beni y Caranavi. Se comprob que los antiguos grupos de campesinos,
constituidos para realizar labores fitosanitarias, se haban disuelto habindose
agudizado las enfermedades en las plantaciones de caf en Caranavi y de cacao
en Alto Beni. Afortunadamente, otras instituciones haban asumido parte del
anterior trabajo de CIPCA.
En radios locales ya no era posible difundir ningn programa. Sin embargo,
se siguieron difundiendo programas en aymara, a travs de la emisora peruana
Onda Azul, de Puno, de propiedad de los padres Maryknoll, con amplia
audiencia entonces en el altiplano boliviano. Semanalmente un miembro del
equipo viajaba en transporte pblico, cruzaba la frontera con o sin salvoconducto
y cambiaba las cintas magnetofnicas con los nuevos programas grabados por
las cintas de los programas ya emitidos. Algunos campesinos vinieron a
SETECO a avisar, muy preocupados, que "los peruanos les estn robando
sus programas".
La forzada tranquilidad facilit algunas tareas de investigacin. Desde
varios aos antes, se vena arrastrando el procesamiento y redaccin final de
un estudio sobre los "residentes", o inmigrantes campesinos aymaras en la
ciudad de La Paz. Una de las primeras cosas que se logr rescatar de la oficina
fueron los materiales de esta investigacin. Fruto de ella fue la publicacin
del tercer volumen del estudio colectivo Chukiyawu, la cara aymara de La Paz
de Xavier Alb, Thomas Greaves y Godofredo Sandval56.
SATA - Cochabamba
Esta fue la oficina a la que ms afect el golpe, precisamente por su
connotada identificacin con el MIR, partido que, habiendo ganado las
elecciones, era ahora blanco de toda persecucin. Se podra hablar casi de una
refundacin de la oficina. Hubo una gran dispersin y slo una pequea parte
logr retornar a la oficina, cuando pudo reabrirse. El 80% de los reincorporados
ya era gente nueva.
56 La dedicatoria del libro va para Jenaro Flores y Mario Sbato, el hermano que haban apresado,
confundindolo con Xavier Alb.
116
CIPCA camuflado (1980 - 1982)
Ya hemos mencionado la detencin que sufri la directora, Martha Garca,
poco despus del golpe. Cuando se reestructur la oficina con su nuevo
nombre, Jos Magri decidi nombrar como director formal al cooperante
holands Peter Goossens, transferido desde La Paz. En aquella convulsionada
zona, la presencia de un extranjero desconocido a la cabeza de la nueva oficina,
eliminara toda sospecha. La idea inicial era que pudiera trabajar de forma
coordinada con la antigua directora, Martha Garca, buena conocedora del
trabajo previo. Pero no pudo lograrse. Fue una etapa muy difcil. Dos cabezas
y, quizs peor, un hombre y una mujer. Martha Garca decidi renunciar y,
al poco tiempo, fund una nueva institucin CEDEAGRO, a la que se
incorpor tambin algn otro miembro del antiguo CIPCA. Esta institucin
sigue cumpliendo hasta ahora su servicio en el campo de Cochabamba y
mantiene buenas relaciones con CIPCA.
Tampoco era posible pensar por el momento en la reestructuracin de la
Asociacin de Productores de Papa, que haba sido el eje articulador del
antiguo trabajo de CIPCA en los valles. Las cpulas de la organizacin
campesina haban vuelto a quedar copadas por viejos dirigentes del PMC
que, en muchas partes, se oponan a la presencia de CIPCA, al que identificaban
con el perseguido MIR.
Slo era posible mantener el contacto con determinadas comunidades,
bien conocidas, que s mantenan las relaciones amistosas de siempre con sus
antiguos colaboradores. Fue en ellas, y en algunas otras nuevas del contorno,
en las que se intent llevar adelante algunos proyectos productivos. El nfasis
ya no estaba en la comercializacin, como antes, sino en el apoyo a la
produccin. La accin se fue concentrando ms en las regiones de Tiraque
y Mizque. Se daba apoyo tcnico y tambin crediticio. Pero en ms de una
ocasin algunos dirigentes aprovecharon la coyuntura poltica para decir que
ya no deba devolverse el crdito, porque "era plata de los campesinos".
COTEICO - Santa Cruz
Al ser oficina nueva y an poco conocida, CIPCA Santa Cruz no estuvo
en la mira de las nuevas autoridades locales. Durante el golpe estaba semicerrada.
Cuando Jos Magri retorn de La Paz, tuvo simultneamente la direccin
nacional y la de Santa Cruz. Bajo la figura de COTEICO, el trabajo continu
relativamente como antes y casi con la misma gente, pero en menos lugares
y, tambin aqu, con ms nfasis en lo productivo.
117
CIPCA y poder campesino indgena. 35 aos de historia.
Todo CIPCA, y Santa Cruz en especial, sufri un grave percance en octubre
de 1981, con el repentino fallecimiento de su joven director Jos Magri a
consecuencia de un accidente de moto. Secundino Pelez, el economista que
haba tenido mayor continuidad en la oficina retom la direccin interina y
Gloria Querejazu retorn de Sucre para apoyar temporalmente.
Por las circunstancias particulares de la sensitiva sociedad crucea, se
consideraba que por el momento, en aquella oficina, mientras no se encontrara
personal idneo de origen camba57 era preferible tener un director que fuera
jesuita, como haban sido los anteriores. Tanto Gloria como Secundino, los
dos directores interinos, eran collas y, por tanto, pareca ms difcil su
relacionamiento con ciertas instituciones y estamentos de Santa Cruz, por
mucho que tuvieran, como la tenan, plena aceptacin en las colonias collas.
Un cura jesuita, aunque fuera forastero, tena de todas maneras ciertas ventajas
para ser aceptado. Por fin, en marzo de 1982, la direccin nacional de Fe y
Alegra accedi a un reiterado pedido de CIPCA y cedi a Jos Oriol Gelp,
educador jesuita y hasta entonces director de la oficina departamental de
dicha institucin58.
SASVAC -Charagua
Siendo Charagua una regin alejada de los centros de poder, los efectos del
golpe se hicieron sentir mucho menos, con excepcin de algunas presiones y
amenazas por parte de la guarnicin militar local. Lo que tambin ayud fue
que CIPCA era visto todava como una organizacin relacionada con la iglesia.
En el momento inicial, el prroco de Charagua Gabriel Siquier, querido
y respetado por todos, fue detenido por los militares del cuartel fronterizo de
aquella poblacin y fue trasladado a Camiri. Pero inmediatamente intervino
el obispo local Monseor Pellegrini, un franciscano ajeno a toda sospecha,
y lo liberaron. Con esta proteccin episcopal, la oficina de CIPCA pudo
volver a funcionar ya en septiembre, tomando la nueva figura de Servicio de
Asistencia Social del Vicariato Apostlico de Cuevo.
57 En Santa Cruz es muy intenso el conflicto, con ribetes tnico-regionalistas, entre collas y cambas.
Estos ltimos son, en este contexto, los nacidos en el oriente. Los collas son los numerosos
inmigrantes de las zonas andinas. Aunque su aporte como mano de obra, calificada o no, es
fundamental para el desarrollo de la regin, siempre han sido vistos con recelo por la lite
crucea. Este tema intertnico sigue siendo tema de conflicto en Santa Cruz hasta el da de hoy
(vase captulo 5).
58 Una vez ms el padre Vctor Blajot de Fe y Alegra, haba demostrado su solidaridad con CIPCA
en momentos de crisis, esta vez incluso al costo de perder a un colaborador clave en su trabajo.
118
CIPCA camuflado (1980 - 1982)
El personal no sufri prcticamente ningn cambio. Pudieron seguir
saliendo al campo, en respuesta a la ya creciente demanda de las comunidades
de trabajo, pero por prudencia suspendieron temporalmente los cursillos. Las
actividades especficas, que sufrieron pocas interrupciones, se entendern
mejor en el contexto de los siguientes captulos.
Felipe Romn, ex-trabajador de CIPCA Charagua, responsable de
organizacin, recuerda:
En plena dictadura, Pancho Matzusaki pidi a un compaero guaran:
vaya a la finca a cargar 40 carabinas. El compaero estaba muy
temeroso, no entenda qu quera Matzusaki pero, en fin, se fue a la
finca y pidi 40 carabinas. El encargado del almacn le dijo: Cmo
vas a cargar 40 carabinas. Los milicos te van a matar. Pancho ha querido
decir 40 calaminas [como buen japons, Pancho confunda la l con
la r].
SALIENDO DE LA CLANDESTINIDAD
A lo largo de 1981 la situacin se fue haciendo cada vez ms regular. Luis
Alegre haba retornado de Europa, retomando la direccin de CIPCA nacional,
instancia que por ser meramente administrativa y de coordinacin, no haba
cambiado de nombre. Esta oficina, que contaba slo con el apoyo de la
secretaria (Mnica Snchez de Lozada) y de la contadora (Cristina Cosso),
tena ahora una oficina propia, separada de la de CIPCA La Paz.
En marzo de 1982, en la primera reunin de directorio de ese ao, se
decidi retomar en todas partes el nombre de CIPCA. En esta misma
reunin, se adoptaron decisiones sobre los puestos de directores regionales:
en Santa Cruz se ratific a Jos Oriol Gelp, que ya estaba de director. En
Cochabamba se nombr como director estable a Enrique Gmez, un
economista agrario. En La Paz, Luis Alegre asumi temporalmente la
direccin de la oficina. El alejamiento de Sonia Dvila, que haba salvado
a CIPCA La Paz en el momento ms crtico, fue doloroso59. Hacia octubre
de 1982, un cambio interno en la orden de los jesuitas, dio la oportunidad
para acabar de consolidar la situacin. Marcos Recolons fue nombrado
59 Sin duda ha jugado un rol el hecho de que el personal estuviera en su mayora compuesto por
hombres que no aceptaban rdenes de una mujer jefe. Sonia Dvila sigui por algn tiempo
apoyando solidariamente al campesinado como representante local de OXFAM, antes de proseguir
sus estudios en el exterior.
119
CIPCA y poder campesino indgena. 35 aos de historia.
superior de la comunidad de jesuitas de La Paz; en esta circunstancia,
CIPCA le ofreci tambin la direccin de su oficina regional. En Charagua
el alejamiento inevitable de Marcos Recolons fue llenado por Francisco
Pifarr, como nuevo director60.
Lo que por entonces no pudo an consolidarse fue la estructuracin de
un verdadero directorio. Desde que se cre esta instancia y luego, como eco
del perodo de emergencia, sigui cumpliendo esta funcin la reunin peridica
de los directores locales con el director nacional y Xavier Alb61. La sobrevivencia
poltica durante la dictadura haba llevado a CIPCA a un gobierno de estilo
ms central y vertical, en manos del director nacional, aconsejado por los
cuatro directores regionales, tres de los cuales eran, adems, jesuitas. El hecho
de que la mayora de los directores fueran jesuitas ayud sin duda a que
CIPCA lograra sobrevivir la dictadura.
El principal saldo positivo de la poca de clandestinidad fue, tal vez, la
mayor conciencia institucional sobre la importancia de la dimensin tcnicoproductiva. Aunque ste era, tericamente, un elemento esencial desde siempre,
slo entonces se acab de interiorizarlo a fondo. Sin embargo, como saldo
negativo, haba bajado inevitablemente el trabajo en las otras dos "patas", es
decir, las dimensiones organizativa y educativo-ideolgica. Los tiempos no
lo permitan. Al mismo tiempo, la escala de trabajo haba quedado tambin
notablemente reducida. Ahora se trabajaba casi exclusivamente en comunidades
aisladas unas de las otras. Slo en Charagua se poda mantener todava una
visin intercomunal.
En el plano poltico del pas, 1982 fue un ao decisivo para el retorno a
la democracia. Los militares, cada vez ms dbiles, primero sustituyeron a
Garca Meza por Torrelio, despus a ste por Vildoso y finalmente el 10 de
octubre de 1982 devolvieron el poder a quien legtimamente corresponda,
el presidente electo en 1980, Hernn Siles Suazo. Slo entonces se puede
decir que CIPCA retorn plenamente a la normalidad.
60 Es llamativo que las tres directoras regionales mujeres durante los aos de dictadura fueron
reemplazadas nuevamente por hombres cuando el pas volvi a una situacin poltica democrtica.
En este sentido se puede notar que CIPCA no se escap de un proceso general muy conocido:
durante la guerra las mujeres deben ocupar ms cargos pblicos que en circunstancias normales,
mientras que, cuando los hombres retornan despus de la guerra ocupan nuevamente los cargos
pblicos que temporalmente haban estado en manos de las mujeres.
61 En sentido estricto, el Directorio estaba constituido por los representantes legales de la Compaa
de Jess, Luis Alegre y Xavier Alb, y otras personas a quienes ambos delegaban facultades
directivas que solamente podan ejercer conjuntamente con ellos.
120
CAPTULO 3
CIPCA SE RECUPERA
1982-1987
A pesar de haber restablecido la democracia, Bolivia no sali de sus
problemas. Los aos 1982 a 1986 fueron muy difciles para Bolivia y para
CIPCA. Primero, porque no era nada fcil empezar de nuevo despus de dos
aos de tortura, exilio y asesinatos en el pas. Segundo, porque el gobierno
de la UDP no logr consolidarse ni responder a la explosin de demandas
de la poblacin y a expectativas reprimidas durante aos de dictadura. Tercero,
porque no supo controlar la hiperinflacin que le oblig a recortar su mandato
y tuvo como consecuencia la implementacin del programa de ajuste estructural
del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM). Las
medidas, implementadas por el gobierno que le sucedi, significaron la crisis
definitiva del sector minero, el desmantelamiento de las ya tan devaluadas
instancias estatales en apoyo al desarrollo rural y la masiva migracin de
mineros y campesinos al trpico de Cochabamba y a las ciudades, en especial
a El Alto. Si estos acontecimientos no fueran suficientes, en 1985 se produjo
una crisis al interior de CIPCA que obligara a repensar y reordenar el trabajo.
RESEA HISTRICA
El gobierno de Hernn Siles y su frente Unin Democrtica Popular
(UDP) tuvo una vocacin democrtica, pero a la vez no fue capaz de administrar
la grave crisis econmica que los gobiernos anteriores tanto del MNR como
militares haban dejado como herencia. Con minora en el congreso, en el
medio de una dura oposicin de MNR y ADN y una presin insoportable
de los partidos de izquierda y de la COB al mando de Juan Lechn, el ejecutivo
se encontr hurfano. Adicionalmente el MIR, en una muestra de inmadurez
poltica, abandon el gobierno a los pocos meses de haber impuesto una
desdolarizacin que llev al desastre a miles de pequeos ahorristas.
121
CIPCA y poder campesino indgena. 35 aos de historia.
CIPCA se recupera (1982 - 1987)
Con la euforia de la democracia, los movimientos campesinos empezaron
a tener una gran actividad en todo el pas. Los bloqueos de caminos, iniciados
ya en tiempos de Banzer, pasaron a ser un mtodo habitual de lucha, equivalente
en alguna medida a lo que son las huelgas para los obreros. Proliferaron
tambin las tomas de proyectos e instituciones (por ejemplo, el Instituto
Nacional de Colonizacin), en la esperanza de que en sus manos funcionaran
mejor, cosa que no ocurri, sea porque desde arriba les congelaron los recursos
o porque, adems de buena voluntad, se necesitaba destreza tcnica.
El gobierno se encontr con que tena que dar respuesta a un conjunto
de demandas de una poblacin que haba estado callada durante casi 11 aos
de dictaduras. Esa explosin de pedidos impidi tambin una gestin exitosa.
En todos los sectores sociales haba una enorme expectativa puesta en la
democracia, pensando que iba a resolver todo: desde el pleno empleo y salarios
justos hasta los conflictos por linderos entre comunidades campesinas, pasando
por una euforia de libre expresin y movilizaciones sociales desbordadas
(Toranzo, 1999). La CSUTCB lleg a su mximo nivel de representacin,
organizacin y convocatoria en 1984, a tal punto que se debati largamente
la posibilidad y conveniencia de ser parte orgnica del gobierno de la UDP.
Con el retorno a la democracia se consolidaron tambin nuevas
organizaciones campesinas indgenas. En 1982 se fund la Central Indgena
del Oriente Boliviano (CIDOB)62. La CIDOB fue apoyada desde 1980 por
la ONG Apoyo Para el Campesino-Indgena del Oriente Boliviano (APCOB)
que propici encuentros entre los pueblos tnicos de las tierras bajas como
los isoseo-guaran, ayoreo y chiquitano, luego los guarayo y -con el correr
de los aos entre el resto de los pueblos indgenas de las tierras bajas.
En el seno de la CSCB, y en parte tambin de la CSUTCB, fue tomando
cuerpo en la regin tropical del Chapare (Cochabamba) un grupo especfico
de pequeos productores de hoja de coca, en su inmensa mayora inmigrantes
empobrecidos de las tierras altas y algunos mineros despedidos de la quebrada
COMIBOL, cuyo nmero fue aumentando notablemente a partir de la
creciente demanda comercial que tena este producto, materia prima de la
cocana. Con los aos, unos y otros irn tomando roles ms protagnicos en
el pas.
Todo ello ocurra en el contexto de una crisis econmica generalizada, que
se arrastraba desde fines de los aos 70 y que incidi tambin en la cada de
los regmenes militares. En menos de dos aos la situacin econmica toc
fondo. La produccin cay en un 40%, las exportaciones descendieron de
1.030 a 670 millones de dlares, el PIB decreci hasta el lmite de 4,5% en
1983. La inflacin, que ya era alta en 1982, termin degenerando en
hiperinflacin. La causa inmediata fue la crisis de la deuda externa, cuya
gravedad y duracin fueron subestimadas por el gobierno de Siles Zuazo. En
1982, la deuda externa haba alcanzado el 106% del PNB y 362% de las
exportaciones (Morales y Pacheco, 1999: 182). Las tasas de inflacin anuales
alcanzaron los siguientes porcentajes: 123% en 1982; 276% en 1983; 281%
en 1984, y 11.750% en 1985 (ibid).
Para colmo, en la zona del Altiplano y de los Valles, la poblacin tuvo que
enfrentar un desastre natural de gran envergadura: una de las sequas ms
agudas de su historia, en el ao agrcola 1982-83, signific hambruna y la
prdida de toda la cosecha; no solamente se perdieron los cultivos para la
alimentacin de las familias, sino tambin las semillas para el prximo ao
agrcola.
La crisis econmica de los aos anteriores haba colocado la cuestin del
acceso a la tierra de nuevo en la agenda nacional. Estando todava en la
clandestinidad, la CSUTCB elabor y finalmente present una nueva ley
para reemplazar la Ley de Reforma Agraria de 1953. Esta propuesta, conocida
como Ley Agraria Fundamental, reflejaba un alto nivel de pensamiento
conceptual y terico del movimiento campesino-indgena63. El gobierno de
Hernn Siles Suazo recibi la propuesta en una masiva concentracin campesinaindgena en 1985, pero no lleg a ser considerada por el Congreso Nacional.
Algunos aspectos fueron incluidos ms tarde en la Ley del Instituto Nacional
de Reforma Agraria, conocida como la Ley INRA de 1996 (Kay y Urioste
2005: 16). En lnea con aquella Ley Agraria Fundamental, en julio de 1983,
la CSUTCB haba creado la Corporacin Agropecuaria Campesina
(CORACA), cuya personera jurdica fue aprobada por el gobierno de Hernn
Siles Suazo el 23 de abril de 1984.
La crisis, con hiperinflacin y desabastecimiento generalizado, caus una
movilizacin laboral sin paralelo desde los aos cincuenta. Las huelgas,
bloqueos y marchas llegaron al paroxismo; el Banco Central estuvo parado
51 das y le cortaron el agua y la luz al Palacio de Gobierno y a la casa
presidencial. Las demandas por aumentos salariales estaban llevando al pas
62 En su historia institucional, CIDOB ha cambiado varias veces de nombre. El nombre actual
es Confederacin de Pueblos Indgenas de Bolivia.
63 Algn personal de CIPCA particip tambin en este proceso, por invitacin de la CSUTCB.
122
123
CIPCA y poder campesino indgena. 35 aos de historia.
al borde de la desintegracin y poniendo en grave riesgo la democracia. En
marzo de 1984, 12.000 mineros tomaron y paralizaron la ciudad de La Paz.
En junio el Presidente fue secuestrado por diez horas en un intento frustrado
de golpe. El deterioro fue tal que oblig a Siles Zuazo a acortar su mandato
y llamar a elecciones anticipadas.
En 1985 Hugo Banzer gan la eleccin por mayora relativa frente a Vctor
Paz Estenssoro que obtuvo el segundo lugar. Pero el congreso no ratific a
Banzer, sino eligi a Paz Estenssoro. Paz comenz su gobierno del MNR con
una frase dramtica pero real: Bolivia se nos muere. Un equipo econmico,
al mando de Gonzalo Snchez de Lozada (Presidente del Senado, Canciller
y luego Ministro de Planeamiento), dise un decreto con medidas econmicas
que se conoci para la historia por su nmero, el 21060. Era el comienzo de
una nueva poltica econmica en el pas, la del ajuste estructural, impuesta
por el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. La COB rechaz
el decreto 21060 y fue a la huelga. El gobierno respondi con el estado de
sitio y el confinamiento de dirigentes.
El ao 1985 marc el fin del ciclo estatal iniciado con la Revolucin del
MNR, conocido como el Estado del 52 y la puesta en marcha del
sometimiento de la economa y la sociedad bolivianas a las polticas neoliberales
del ajuste estructural. El decreto buscaba la reduccin del dficit fiscal mediante
el congelamiento salarial y un aumento radical del precio de la gasolina que
cubri en casi un 50% los ingresos del tesoro por varios aos, el cambio real
y flexible del dlar a partir del mecanismo del bolsn una subasta diaria de
dlares en funcin de la oferta y la demanda, la libre contratacin, la
reduccin de personal del Estado, la liberalizacin total del mercado y una
reforma tributaria. El peso boliviano, que haba llegado a cotizarse en 1800.000
por dlar, fue sustituido por el boliviano, con seis ceros menos.
Las medidas tuvieron xito gracias a una alianza entre Paz y Banzer (octubre
del 85) en el llamado Pacto por la Democracia que le dio al gobierno mayora
en el parlamento y le permiti aprobar las leyes que requera. En 1986 la
brutal cada de los precios del estao forz a tomar medidas todava ms
drsticas, entre otras la llamada relocalizacin, es decir, el despido de 21.000
de los 27.000 mineros con que contaba entonces la Corporacin Minera de
Bolivia (COMIBOL). Este despido masivo provoc una marcha desde Oruro
a La Paz de ms de 10.000 trabajadores mineros. Decretado el estado de sitio,
el gobierno detuvo a los marchistas en medio camino con ayuda del ejrcito.
Fue el ltimo intento de los mineros por oponerse a la relocalizacin y salvar
la minera nacionalizada.
124
CIPCA se recupera (1982 - 1987)
Con el nuevo enfoque, se adopt la poltica de liberacin total de los
precios internos de los productos agropecuarios. Hasta ese momento, la
poltica estatal haba sido la de fijar precios tope a los alimentos producidos
en el pas para, de esa manera, proteger a los consumidores urbanos, cargando
el peso de la crisis inflacionaria en el rea rural (Urioste, 2002: 35). Ya desde
los aos 70, se tendi a disminuir el porcentaje del gasto pblico asignado
al sector campesino, dentro del total del gasto pblico agropecuario. El
porcentaje del gasto total del gobierno central para las familias campesinas
vari, en la dcada del 80, entre solamente 5,1 y 10,2% (Niekerk, 1994: 25).
En el perodo 19811987, se produjo una tasa negativa de crecimiento de
la produccin agropecuaria de 0,2%, en parte causada por desastres naturales.
Pero el deterioro fue an mayor para el perodo 1986-1989 en que el PIB
agropecuario per cpita decreci en un -17,8% (ibid: 19).
En 1985, con el decreto 21060, retorn el Banco Mundial a Bolivia
despus de seis aos de ausencia. Estados Unidos increment tambin su
apoyo, por lo que se puede decir que a partir de 1987 Bolivia entr en la
etapa de grandes ofertas de ayuda de cooperacin, tanto multilateral, como
bilateral y privada. Poco a poco, la inversin en proyectos de desarrollo rural
empez a depender mayoritariamente de los recursos de la cooperacin
internacional y, en menor proporcin, de fondos genuinamente nacionales.
En los ltimos aos la Ayuda Oficial al Desarrollo (Official Development
AidODA) lleg a un poco ms del 12% del PIB (Urioste, 2002: 119).
El gobierno tom tambin medidas que afectaron seriamente al agro y,
sobre todo, a los pequeos productores agrcolas: fueron suspendidas todas
las actividades de apoyo como el crdito, la investigacin y la extensin
agropecuaria. Se clausur el Banco Agrcola en 1985, hasta entonces la ms
importante fuente de financiamiento pblico para los agricultores. La
investigacin y difusin tecnolgicas quedaron prcticamente ausentes del
campo. El Instituto Boliviano de Tecnologa Agropecuaria (IBTA) entr en
un largo proceso de disolucin sin que se proponga ninguna opcin alternativa.
Ms tarde se ha constituido el Sistema Boliviano de Tecnologa Agropecuaria
(SIBTA) compuesto por cuatro fundaciones para el desarrollo tecnolgico:
en el altiplano, los valles, el trpico hmedo y el Chaco.
Otro factor que influy en el achicamiento del Estado fue la ineficiencia
y la corrupcin de las instituciones pblicas: cajas agrarias quebradas por
malversacin y fondos agrcolas ahogados en carteras irrecuperables. Pero al
clausurar estas instituciones se dejaron a los productores sin referentes pblicos.
125
CIPCA y poder campesino indgena. 35 aos de historia.
Al mismo tiempo, se establecieron subsidios directos e indirectos en medio
del auge del neoliberalismo no a los pequeos productores empobrecidos
sino a los exportadores de monocultivos (Urioste, 2002: 118). La Cmara
Agropecuaria del Oriente (CAO) se convirti en un dinmico centro de
articulacin de las reivindicaciones de la gran mayora de los productores
agropecuarios del departamento de Santa Cruz. Representaba al sector moderno
de la agricultura y ganadera nacionales, prestaba servicios tcnicos y productivos
a miles de afiliados, incluyendo tanto a grandes productores como a pequeas
empresas. Adems, tena muy importantes vnculos con sectores financieros
y poltico parlamentarios (ibid: 33).
De este modo, la pobreza generalizada en el campo produjo un fuerte
flujo migratorio rural urbano, que en 15 aos se reflej en la disminucin
de la poblacin rural del 58,3% en 1976 al 42,5% en 1992. Un resultado
no pretendido de estos procesos demogrficos ha sido un mayor acercamiento
econmico, social y cultural entre el campo y las nuevas periferias urbanas
empobrecidas.
Una forma de ayuda controvertida fue la alimentaria. A travs de la llamada
PL 480 (Ley Pblica 480) de los Estados Unidos, que empez a operar ya
en 1955, Bolivia reciba, a fines de los aos 80, 30 millones de dlares anuales.
Segn estimaciones del Banco Mundial, alrededor del 21% de la poblacin
reciba donaciones de alimentos en aquellos aos. Las donaciones de trigo
fueron muy cuestionadas por el impacto negativo que habran tenido sobre
la produccin nacional (ibid: 27).
Para terminar este panorama es indispensable destacar el rol protagnico
que empezaron a desempear en la economa boliviana el cultivo de la hoja
de coca y el narcotrfico. Como es sabido, la coca es un elemento ancestral
de la cultura andina, con todo tipo de usos medicinales, dietticos, reconfortantes
y rituales, tanto entre los pueblos indgenas como en el resto de la poblacin.
Su asociacin con la cocana es cosa ajena y reciente, pero ha implicado todo
tipo de problemas para los pequeos productores.
El boom de la cocana en Bolivia empez durante la dictadura de Banzer
y su elaboracin y comercializacin estaba entonces sobre todo en manos de
gente de clase media y alta, ligada o no a sectores gobernantes. Posteriormente,
y en respuesta a diversas presiones del mercado, se ha expandido tambin a
otros sectores, incluidos algunos sectores populares. La proteccin que se dio
al narcotrfico durante los aos de dictadura de Garca Meza y Arce Gmez
consolid una industria ilegal que creci incesantemente hasta bien avanzados
los aos 90.
126
CIPCA se recupera (1982 - 1987)
Se estima que en Bolivia se produca en 1985 ms de 135 mil toneladas
mtricas de hoja de coca en aproximadamente 70.000 hectareas. Se calculaba
que casi un 10% de la poblacin estaba, directa o indirectamente, vinculada
a la economa de la coca. El valor bruto de la produccin de la hoja de coca
representaba alrededor de 300 millones de dlares, equivalente al 45% del
valor total de la produccin agropecuaria del pas. En 1950 haba en Bolivia
menos de 3.000 productores de hoja de coca para el consumo tradicional,
en 1987 ese nmero se haba incrementado a alrededor de 70.000 productores
(Van Niekerk, 1994: 21). Esta expansin se debe no tanto al mayor consumo
interno de la hoja de coca, sino ms bien al incremento de la demanda externa
para la cocana.
A partir de 1985, en el contexto de la ambigua retrica de la guerra contra
las drogas, la erradicacin de la hoja de coca aument notablemente con la
participacin de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotrfico (FELCN),
rgano especializado de la Polica Nacional con una fuerte presencia militar
norteamericana. Con poco debate, se aprob incluso la Ley 1008, dictada en
gran medida por Estados Unidos, que no respeta el principio constitucional
de presumir la inocencia del acusado y distingue entre reas de produccin
legal (Yungas) y reas de produccin ilegal y excedentaria (Chapare) de hoja
de coca. La ley fue el instrumento ms duro que se haya aprobado para el
combate contra las drogas, tanto que en algunos aspectos pasa por encima
de la constitucin del pas y cuenta con tribunales especiales y fiscales de
narcticos casi omnipotentes (Mesa et al., 2003:750). Empez tambin a
plantearse la meta coca cero.
En la prctica, los enemigos principales en esta guerra pasaron a ser
los pequeos productores de hoja de coca actividad en s misma no delictiva
por ser el eslabn ms dbil de la cadena. Hay que resaltar que desde siempre,
antes y despus del boom de la droga, la produccin de hoja de coca ha estado
en manos de pequeos productores campesinos, emigrados de las regiones
andinas en bsqueda de mejores oportunidades. Son estos pequeos productores
los que, acabando de llegar con esta finalidad a las zonas productoras de la
hoja de coca, se encontraron inmersos en medio de la guerra. Esta situacin
gener tambin conductas ambiguas en ellos, por ejemplo, cuando se vieron
empujados a participar en el proceso mismo de transformacin en pasta
bsica, para compensar la baja de precios inducida artificialmente desde arriba;
por no hablar de los proletarios de la cocana, es decir, inmigrantes temporales
contratados, por sueldos algo mayores que los habituales, para cargar grandes
127
CIPCA y poder campesino indgena. 35 aos de historia.
fardos de coca (cepes), para pisarla en pozas de maceracin destrozando sus
pies (pisacocas), o para otras varias actividades secundarias relacionadas con
el proceso de transformacin de la hoja de coca y comercializacin de la
cocana.
En este contexto de guerra, los cocaleros empezaron a organizarse, en
un permanente forcejeo entre la necesidad de salvar su economa, basada en
la produccin de hoja de coca, y la permanente amenaza de erradicacin
forzosa de esta planta por ser tambin materia prima de la cocana. Se
convirtieron as, con el correr de los aos, en uno de los grupos sociales ms
activos del pas. En sus permanentes marchas y movilizaciones ha habido
decenas de muertes, mayormente de cocaleros, pero tambin de soldados y
policas.
Dentro de este contexto nacional, CIPCA logr dar respuestas interesantes
a la problemtica del campo: primero, con una accin coordinada de emergencia
durante la sequa de 1982-83 y, luego, con la elaboracin y ejecucin de la
propuesta de las Comunidades de Trabajo (CDT) como alternativa econmica
para el desarrollo rural. Pero antes de describir stos y otros aspectos, trataremos
primero dos corrientes de pensamiento que estaban en auge en la primera
mitad de los aos 80 y que han influido tambin el quehacer de CIPCA: la
educacin popular y el desarrollo rural integrado.
CORRIENTES DE PENSAMIENTO
Educacin popular e investigacin participativa
En los aos 80 una forma especfica de la educacin no formal de adultos
gan fuerza entre las ONG dedicadas a la promocin social. Los discursos
tericos de la educacin liberadora, la teologa de la liberacin y la investigacinaccin corrientes tratadas en el primer captulo tienen varios principios
claves en comn, los mismos que han influido en la teora y la prctica de
la educacin popular y la investigacin participativa.
De las crticas a la investigacin tradicional podemos resumir tres tendencias:
Investigadores que enfatizaban la necesidad de una nueva relacin
entre investigador e investigado, entre sujeto y objeto de la investigacin
(Fals Borda, 1978).
Investigadores que planteaban la necesidad de una investigacin
cualitativa, rechazando las tcnicas de investigacin cuantitativa (Hall,
1982).
128
CIPCA se recupera (1982 - 1987)
Investigadores que rechazaban el funcionalismo estructural y proponan
basarse en el materialismo histrico, utilizando como mtodo de
anlisis el mtodo dialctico (Molano, 1978).
Exista consenso en que, al estudiar los problemas de los sectores populares
para contribuir a alternativas de cambio estructural, el investigador no poda
continuar simplemente en su papel de experto en conocimientos, sino que
deba involucrarse en el proceso de cambio social. Fals Borda (1978) caracteriz
al investigador social como un intelectual que, al tomar conciencia de su
pertenencia a la sociedad y al mundo de su tiempo, renuncia a una posicin
de simple espectador y coloca su pensamiento o su arte al servicio de la causa.
El colocar sus conocimientos al servicio de una causa poda expresarse
en diferentes y muy variadas formas. Entre stas, podemos mencionar la
observacin participante de la antropologa, la encuesta participativa, el autodiagnstico, la investigacin-accin, la investigacin desde abajo y desde
adentro, y la investigacin participativa. Todas estas formas de investigacin
social han estado presentes en los aos 80 y la caracterstica primordial era
la relacin entre la investigacin y la accin.
Entre los investigadores y educadores comprometidos haba consenso en
que se trataba de un proceso continuo de reflexin y accin. Sin embargo,
en la prctica haba diferentes interpretaciones de la accin:
Una interpretacin educativa: la accin se refera al proceso educativo,
que se implementaba despus de la fase investigativa.
Una interpretacin desarrollista: los resultados de la investigacin
constituan la base para la satisfaccin de algunas necesidades bsicas.
Una interpretacin partidaria: la accin se reduca a una accin poltica
partidaria, en la cual el investigador, como agitador poltico, poda
acabar en una actividad solamente proselitista.
La educacin popular fue considerada como un proceso de transformacin
social, ya que cuestionaba las tendencias autoritarias de la sociedad, las
relaciones de explotacin econmica y de imposicin cultural. As, los objetivos
de la educacin popular fueron definidos como un proyecto histrico alternativo
(Gianotten y De Wit, 1985:84):
El desarrollo del saber popular y del control sobre el conocimiento
popular y cientfico; o sea la socializacin de conocimientos existentes
y la generacin de nuevos conocimientos.
El desarrollo crtico de la cultura popular, como una alternativa
histrica a la hegemona cultural.
129
CIPCA y poder campesino indgena. 35 aos de historia.
El desarrollo de formas de organizacin popular, a partir de los propios
intereses histricos de los sectores populares.
CIPCA se inscribi en este nuevo enfoque educativo y tambin ha dado
aportes importantes, como por ejemplo, el Proyecto Histrico Popular (PHP),
que ser tratado en el siguiente captulo. Tambin hubo un cambio en la
metodologa de las actividades educativas en CIPCA. No se quera continuar
dando cursillos de capacitacin, habiendo aceptado que el cursillo no poda
ser la panacea para solucionar todos los problemas. Se hablaba internamente
de cursillitis. Para superar estas limitaciones, CIPCA opt por un mtodo
de enseanza-aprendizaje basado en la praxis: accin-reflexin-accin; teoraprctica-teora (Jara, 1981: 29). Se reafirm que la accin educativa parta
de lo productivo para, desde all, descubrir las implicaciones sociales, econmicas
y polticas. Este proceso implic proporcionar instrumentos para crear una
conciencia crtica. La educacin surgi as de lo cotidiano, de lo concreto, de
la realidad y se orientaba al cambio. La educacin popular impulsaba la toma
de conciencia, aportaba conocimientos, motivaba la voluntad de cambio e
induca a la accin transformadora (Arias, s.f.).
El concepto de participacin fue debatido largamente en aquellos aos,
porque cada uno tena su propia propuesta de cmo lograr la participacin
de los sectores populares en el proyecto educativo o de investigacin. Hasta
el da de hoy podemos encontrar las siguientes formas de participacin:
Participacin en la recoleccin de datos, pero no as en el anlisis de
los datos.
Participacin en la devolucin de la informacin.
Participacin en todo el proceso, pero sobre un tema definido por la
institucin.
Terminamos este prrafo, resumiendo algunas limitaciones de la educacin
popular que ya fueron criticadas en sus aos de auge (Gianotten y De Wit,
1985: 99-103): a veces los educadores populares sacralizaban el saber del
pueblo y la educacin popular era concebida como una accin inmediata,
emotiva, sin reflexin terica. Asimismo, las actividades educativas eran ajenas
a la realidad de los sectores populares y se obligaba a los campesinos a
memorizar manuales de marxismo. Tambin haba mucho proselitismo,
utilizando la accin educativa para fines polticos partidarios. Los crticos ms
duros llegaban a decir que ni era educacin (por su descuido de los instrumentos
didcticos), ni popular (por no tener un efecto masivo). Sin embargo, la
130
CIPCA se recupera (1982 - 1987)
educacin popular y la investigacin-accin han dado a luz toda una generacin
de promotores e investigadores rurales que tomaron en serio la voz del
campesinado en sus planteamientos educativos, productivos y organizativos.
Las familias campesinas ya no eran ms consideradas como personas con una
mentalidad atrasada, sino como seres pensantes crticos, capaces de transformar
la realidad.
Desarrollo rural integrado
Como respuesta a las limitaciones del desarrollo de la comunidad64, se
plante a inicio de los aos 80 el desarrollo rural integrado (DRI) que tomaba
ms en cuenta la estructura social en que vive inmersa la poblacin rural.
Reconociendo la complejidad del cambio social y que ninguna intervencin
aislada podra ser efectiva si se la aplicara al margen de otros elementos
igualmente importantes, se propona una accin integral. Muchos de los
programas de desarrollo rural integrado han sido elaborados en el marco de
los nuevos conceptos de cambio planificado. La planificacin local o regional
era vista como un instrumento adecuado para lograr un cambio social
ordenado, controlado y en concordancia con los planes nacionales de desarrollo.
Este nuevo planteamiento consideraba tambin a la comunidad como una
entidad homognea, cuyos miembros estaran dispuestos a trabajar en forma
asociativa o colectiva. En este sentido, las propuestas no eran solamente
propuestas econmicas, sino tambin y sobre todo, propuestas de cambio
poltico dentro de un planteamiento ideolgico de un proyecto alternativo
popular. Veremos ms adelante que CIPCA utilizaba tambin argumentos
tcnicos e ideolgicos para proponer un modo de produccin colectivo a
travs de las CDT.
Mientras que la teora de la modernizacin de los aos 70 planteaba el
problema del desarrollo como un mero problema tcnico y psicolgico, en
los aos 80 surgieron teoras de desarrollo que planteaban un cambio de las
estructuras econmicas y polticas como una condicin sine qua non para el
desarrollo. El problema de la pobreza fue analizado como un problema ya no
meramente tcnico, ni tampoco psicolgico, sino poltico. La relacin de
dependencia apareca como eje central de anlisis. La teora de la dependencia
de Andr Gunder Frank, que fuera desarrollada en 1976, tuvo muchos
seguidores en los primeros aos de la dcada de los 80. El subdesarrollo fue
64 Vase el primer captulo.
131
CIPCA y poder campesino indgena. 35 aos de historia.
CIPCA se recupera (1982 - 1987)
entendido como producto de la expansin del capitalismo mundial. El
subdesarrollo se daba a travs de una estructura en cadena de metrpolisatlite o centro-periferia del sistema capitalista. Las relaciones de explotacin
se daban entre clases y regiones.
En estos aos y bajo la influencia de la teora de la dependencia, se ha
buscado cmo definir la situacin y el futuro del pequeo campesinado en
relacin al desarrollo capitalista. Por un lado estaban los marxistas tradicionales
que, siguiendo a Lenin y Kautsky, planteaban la desaparicin inevitable de
los modos de produccin campesinos, para ser reemplazados por la contradiccin
entre una burguesa agraria y un proletariado rural (De Janvry, 1981: 102).
Por otro lado estaban los que se apoyaban en la teora de Chayanov, que
defendi la economa campesina65 como un modo de produccin diferente
del capitalista, con una lgica y dinmica propias (Archetti et al., 1979). En
el Per, Caballero (1981: 314) arga tambin que el capitalismo no poda
reemplazar a la economa campesina por varios factores:
La resistencia del campesinado a la proletarizacin forzosa y/o a ser
despojado de sus tierras.
Las caractersticas fsicas y ecolgicas, que hacen poco rentable para
la burguesa rural la inversin de capital.
Las limitaciones del resto de la economa nacional para absorber
rpidamente la mano de obra campesina en ocupaciones urbanoindustriales.
Hasta poco antes del giro poltico del decreto 21060 de 1985, en la mayora
de los crculos acadmicos de Bolivia, el anlisis marxista segua en auge y
atribua a los obreros mineros un papel de vanguardia en la lucha de clases.
Segn la posicin marxista se conceptualizaba a los campesinos como una
clase transitoria. Apartndose de esta lnea de pensamiento marxista, CIPCA
decidi priorizar el desarrollo estructural de los campesinos bolivianos. CIPCA
era entonces una especie rara. En un momento en que tanto los grupos
polticos como los grupos progresistas de la iglesia ponan toda la confianza
en el sector minero, supuestamente vanguardia de la lucha de clases, los
fundadores de CIPCA haban apostado desde un principio por el campesinado.
En palabras de Luis Alegre, fundador de CIPCA: el futuro de Bolivia se
decide en el campo y no en las minas.
Para terminar este acpite sobre el desarrollo rural, es necesario mencionar
tambin que en los aos 80 la revolucin verde segua siendo vista por muchos
como un buen ejemplo de modernizacin tecnolgica, pese a los estudios
que mostraban que la revolucin verde haba contribuido a la concentracin
de la riqueza y a una mayor desigualdad en la distribucin del ingreso66.
Una respuesta a la revolucin verde era el enfoque de la tecnologa apropiada.
Las experiencias con la revolucin verde, pero tambin la publicacin del
Informe del Club de Roma (Meadows, 1972) marcaron el inicio de una
reflexin profunda sobre los alcances de la innovacin tecnolgica. El Informe
del Club de Roma apunt a las limitaciones del crecimiento econmico a
nivel mundial sosteniendo que la innovacin tecnolgica no tendra posibilidad
de afrontar el problema central: el crecimiento exponencial. A la vez surgieron
crticas al desarrollo tecnolgico, planteando la necesidad de crear tecnologas
apropiadas baratas, al alcance de todos y con capacidad de ser utilizadas en
pequea escala. El trabajo de Schumacher de [1973] 1982 Lo pequeo es
hermoso ha tenido una influencia fuerte en la reflexin sobre el desarrollo
rural. Sin embargo, pronto se lo abandon por considerarlo un enfoque
romntico y una apologa de todo lo que era supuestamente natural y no
occidental. Ambos libros han tenido mucha influencia en lo que ms tarde
iba a ser el enfoque agro-ecolgico y luego el desarrollo rural sostenible.
65 En el captulo 5 analizaremos ms detalladamente las caractersticas de la economa campesina.
66 Vase por ejemplo el anlisis de Stavenhagen (1979).
132
RETOMANDO ACCIONES Y NUEVAS BSQUEDAS
CIPCA Nacional
Despus de haber salido de la clandestinidad, CIPCA retom el trabajo
como nunca. Sin embargo, an le faltaba elaborar en detalle un plan de
trabajo con objetivos, metas, zonas de intervencin, actividades y resultados
esperados. Al igual que en los aos de fundacin, CIPCA estaba nuevamente
en bsqueda de metodologas adecuadas de promocin. Lo que nunca se
abandon como principio fueron las tres patas: lo educativo, lo productivo
y lo organizativo. El nfasis en las actividades productivas, iniciado durante
la ltima etapa de la dictadura, continu despus y result en varias propuestas
de organizacin campesina para la produccin como la CDT en la zona
guaran y la asociacin de pequeos productores en el altiplano. Asimismo
se desarrollaron las primeras experiencias de apertura de la economa campesina
133
CIPCA y poder campesino indgena. 35 aos de historia.
al mercado. Por otro lado, la formacin de lderes a travs de actividades
educativas con programas especficos segua teniendo importancia, como en
Santa Cruz y en Camiri-Charagua, mientras que en Cochabamba la dimensin
educativa sigui siendo la actividad primordial, a partir de la cual se desarrollaba
el trabajo productivo.
Los temas de investigacin en estos aos cambiaron conforme el nuevo
nfasis en las actividades productivas. La investigacin antropolgica disminuy
mientras que la investigacin tcnica y los diagnsticos zonales y regionales
empezaron a tener ms importancia.
A nivel nacional CIPCA haba elaborado en 1984 algunas polticas generales:
El trabajo de CIPCA busca beneficiar a la totalidad de la comunidad
y no a grupos ni individuos.
El trabajo comunitario es un requisito indispensable para que las
comunidades puedan recibir los beneficios del programa.
Todo el programa debe ser llevado y ejecutado por la organizacin
sindical de base.
En lo operativo, los directores de las cuatro oficinas regionales respondan
directamente ante el director nacional. Al principio de este perodo, el directorio
todava estaba compuesto por los dos delegados de la Compaa de Jess y
los directores regionales. Sesionaba peridicamente presidido por el director
nacional. Posteriormente, para evitar situaciones en que los directores regionales
eran juez y parte, el directorio fue conformado por personalidades externas,
delegados del personal de las oficinas regionales y los imprescindibles dos
delegados de la Compaa de Jess. La discusin en los aos 1970 sobre la
estructura de CIPCA federal o unitaria termin con la opcin de una sola
institucin con objetivos institucionales comunes pero con una gran autonoma
de ejecucin por parte de las oficinas regionales. Retomaremos este tema ms
adelante.
Hay dos actividades que han marcado la vida de CIPCA en estos aos:
la elaboracin e implementacin a escala mayor del modelo CDT y el Plan
Sequa en 1983. Estas dos actividades sern tratadas en la historia de las
oficinas regionales. Para la historia de las CDT nos referimos tambin al
siguiente captulo.
CIPCA La Paz
En 1982-83 se produjo la grave sequa ya mencionada, que afect sobre
todo al altiplano. CIPCA sinti en seguida la necesidad de dar respuesta a la
134
CIPCA se recupera (1982 - 1987)
emergencia general. En 1983 la produccin de papa disminuy
aproximadamente un 70% en todo el pas. En algn momento del mismo
ao, en el mercado de la ciudad de La Paz, una sola papa de tamao normal
lleg a valer 60 pesos, es decir, ms que un litro de gasolina corriente, que
costaba 50 pesos en aquel entonces.
En 1983 se ejecut el Plan Sequa que en 1984 y 1985 se convirti en el
Programa de Recuperacin Agropecuaria Campesina (PRACA) y
posteriormente en el Programa Campesino Alternativo de Desarrollo
(PROCADE). No solamente CIPCA particip en este plan de emergencia,
que se constituy en el ms serio esfuerzo de accin interinstitucional realizado
en Bolivia. Participaron, entre otras, Caritas, la Iglesia Metodista, UNITAS,
el Centro de Educacin Popular Qhana, IPTK, ACLO, Radio Po XII,
Servicios Mltiples de Tecnologa Apropiada (SEMTA) y el Centro de
Promocin y Cooperacin Yunta. La CSUTCB tuvo tambin un papel
activo de coordinacin con los sindicatos de base. Tanto para el Plan Sequa
1983 como para los programas PRACA se trabaj en base a un fondo rotatorio,
con 10% para los gastos administrativos. CIPCA La Paz asumi la
administracin de este fondo en sus zonas de trabajo, poniendo para ello toda
su infraestructura. Se cont tambin con el apoyo especial de los jesuitas
Rafael Garca Mora, un agrobilogo, cedido temporalmente por CIPCA
Charagua, y Claudio Pou, un economista, que aos despus se incorporara
definitivamente a CIPCA. La rpida implementacin del Plan Sequa y ms
adelante del PRACA, implic tambin una gran movilizacin para la
solidaridad internacional, que respondi de manera ejemplar a esta emergencia67.
El Plan Sequa tena dos objetivos: recuperar la semilla de papa y asegurar
los alimentos para personas y animales. Significaba un salto grande para
CIPCA porque lleg a trabajar, en el primer ao, con 500 comunidades, que
disminuyeron a 300 en 1984. Al principio fue catico y complicado porque,
sin tener experiencia, se tuvo que organizar el trabajo de mucha gente y el
acopio de una variedad de insumos. En una semana se elabor el plan. Fue
67 Aparte de la solidaridad de agencias formales, se recibi tambin un apoyo fructfero de algunos
jesuitas y tcnicos de Catalua, Espaa, en la bsqueda conjunta de nuevas propuestas tcnicas
para el altiplano. El principal colaborador fue Ramn Xammar, un jesuita con larga experiencia
agrcola en Espaa, que desde entonces generosamente se brind a viajar reiteradas veces a Bolivia
para acompaar todo este proceso, y que contribuy a establecer vnculos con otros tcnicos
de Espaa e incluso otros pases. Se constituy en representante de CIPCA en Barcelona y desde
all, junto con Intermn y otras instituciones, consigui importantes apoyos de maquinaria,
nuevas semillas e incluso estadas en Bolivia de tcnicos de primera calidad, y viceversa, estadas
en Espaa para tcnicos medios de CIPCA.
135
CIPCA y poder campesino indgena. 35 aos de historia.
un trabajo muy grande. La ejecucin significaba la movilizacin de todo el
personal, que resultaba reducido para atender a 500 comunidades. Haba una
situacin desesperante en el campo. Uno de los resultados positivos del Plan
Sequa y posteriormente del PRACA fue la gran movilizacin. Se puso de
manifiesto que lo ms preocupante eran los aspectos tcnicos. Haba errores
con nuevos cultivos y faltaba seguimiento tcnico.
El prroco de Jess de Machaqa coment que era tanta la cantidad de
papas que se haba logrado acopiar para reponer la semilla perdida por la
sequa, que deba habilitar el inmenso templo colonial, como si fuera un silo:
aquel montn nunca visto de papas, en medio del templo, se converta en
un clarsimo sacramento de solidaridad para las 70 comunidades de la zona.
Cuando empez a repartirse la semilla de papa, toda la gente llegaba con
inacabables hileras de burros a ambos lados de los caminos que confluan en
la plaza del templo. Nunca se haban visto tampoco tantos burros juntos!
Al final de la movilizacin haba en Jess de Machaqa cuatro centros de
acopio para 22 subcentrales y 76 sindicatos. Antes de la construccin de los
centros de acopio no haba infraestructura para este fin. El personal de CIPCA
distribua semillas, participaba en la recuperacin de fondos, ejecutaba una
campaa de sanidad animal y organizaba cursos de capacitacin.
Tambin haba un sistema de crdito que se llamaba contrato waki, cuya
utilidad fundamental fue posibilitar la recuperacin de semillas de papa
amarga y papa dulce.
En el sistema waki, los comunarios eran la contraparte que tena tierra y
CIPCA la que tena semilla. Tradicionalmente en este tipo de contrato al
partir, muy comn entre los aymaras, unos y otros se juntan para los trabajos
agrcolas, y llegada la cosecha se reparten la produccin en partes iguales, por
ejemplo, alternando un surco cosechado para cada uno. Obviamente, en este
caso CIPCA no poda acudir a tantas partes a la vez para hacer los trabajos
agrcolas, pero se mantuvo la clusula de distribuir la produccin en partes
iguales. Sin embargo, en la prctica no siempre se cumpli: al cosechar sin
la presencia de CIPCA, muchos ocultaban la cantidad realmente cosechada.
Desde la perspectiva institucional pareca un fracaso, pero desde la perspectiva
de los comunarios, recuperaron as mucho ms rpidamente su capacidad
productiva.
Recurdese que aquellos eran los mismos aos de retorno a la democracia
en que se sufri la mayor devaluacin monetaria de la historia boliviana. Los
billetes valan menos que su peso como papel usado, por lo que al ir buscando
136
CIPCA se recupera (1982 - 1987)
los pocos lugares en que todava se pudiera comprar semilla de papa, la
camioneta deba viajar llena de costales con billetes de banco!
En conjunto esta experiencia redund tambin en el fortalecimiento de
las organizaciones locales, pues la contraparte regular del Plan Sequa era la
comunidad con sus autoridades e incluso sus instancias de nivel superior.
Pero, por otra parte, pasada la euforia inicial, se fracas en los intentos de
reproducir esta intensa dimensin productiva comunal en proyectos comunales
productivos regulares.
La gran movilizacin que supuso la realizacin del Plan Sequa (y su sucesor
PRACA) tambin puso de manifiesto que CIPCA no tena una respuesta
tcnica para inversiones tan grandes. Adems, el personal de CIPCA estaba
acostumbrado a un trabajo intensivo, mientras que el Plan Sequa fue un plan
de emergencia con un trabajo extensivo.
Los cambios produjeron fundamentalmente los siguientes problemas:
Poca claridad sobre el tipo de organizacin que CIPCA apoyaba.
Tensiones con las bases campesinas que reclamaban atencin intensiva
frente a la estrategia extensiva implementada durante la poca de
emergencia.
Las lecciones principales de esta modalidad de trabajo fueron la unificacin
de polticas de desarrollo a nivel interinstitucional y el surgimiento del concepto
de un plan microregional. Por otro lado, las experiencias con crdito no fueron
todas positivas. Haba prdida del fondo rotativo, los tcnicos tenan que
dedicar mucho tiempo a la recuperacin del dinero y los campesinos preferan
la ayuda a fondo perdido. Cuando los tcnicos empezaron a aplicar las reglas
del juego crediticio, muchos campesinos ya no queran trabajar con CIPCA.
Resumiendo podemos mencionar los puntos positivos y crticos del Plan
Sequa y de PRACA. Positiva aunque solamente reconocida despus de
muchos aos fue la propuesta innovadora de invernaderos68. Tambin el
programa de experimentacin agrcola tuvo importantes xitos. Pero
lamentablemente, la otra cara de estos xitos en la parte productiva fue el
error de intentar crear organizaciones paralelas en la comunidad. Se produjo
un conflicto con la organizacin campesina tradicional (sindicato) porque no
haba claridad si las CDT o las asociaciones tenan que ser grupos de personas
que trabajaban con CIPCA o si eran (parte de) cada organizacin sindical.
68 Los primeros proyectos de invernaderos fracasaron principalmente por su pequeo tamao (2
x 8 m.). Recin en 1990, cuando se empez a atacar el problema de agua con la construccin
de tanques elevados y se ampliaron los invernaderos a 6 x 24 m., tuvieron mucho xito.
137
CIPCA y poder campesino indgena. 35 aos de historia.
Uno de los logros a nivel organizativo era que el sindicato iba a asumir,
paulatinamente, tareas econmicoproductivas, lo que fortaleca su estructura
organizativa, enriqueca el contenido de su accin gremial y elevaba la calidad
de sus propuestas. Hay que tener tambin en cuenta que debido a la represin
posterior al golpe de 1980, CIPCA La Paz no volvi en 1982 a lo organizativo.
La estrategia de CIPCA La Paz consista, por tanto, en atender prioritariamente
las tareas econmico-productivas, y complementarlas con acciones educativas
orientadas hacia la obtencin de una organizacin fuerte y consistente.
A raz de la sequa que afect al altiplano, CIPCA se vio obligado a redefinir
su rea geogrfica y su modo de actuar: las provincias Ingavi y Aroma
constituiran su mbito geogrfico en estos aos. Fue imposible continuar
trabajando en las otras zonas Caranavi y Alto Beni principalmente por
limitaciones presupuestarias. Afrontar la compleja problemtica de las zonas
de colonizacin, que adems estaban afectadas por el narcotrfico, supona
concentrar en ellas gran cantidad de recursos por largo tiempo y, probablemente,
crear una nueva oficina regional, algo que no estaba al alcance de la institucin.
Por ello y desde entonces, CIPCA La Paz se concentr y se especializ en el
altiplano, la ecoregin ms difcil y, a la vez, la ms poblada y polticamente
ms influyente. CIPCA Santa Cruz, en cambio, sera la oficina regional que
recibi el encargo de especializarse en la problemtica de colonizacin.
CIPCA Cochabamba
Cuando en 1982 Enrique Gmez asumi la direccin, encontr una
oficina que buscaba dejar de lado lo poltico y en la que haba que recomenzar
el trabajo con un nuevo equipo. Casi todo el personal de antes del golpe de
Garca Meza haba salido. Solamente los tcnicos de radio y el personal de
servicio seguan trabajando.
El periodo 1982-1986 fue inestable para CIPCA Cochabamba, entre otras
cosas porque estuvo a cargo de diferentes directores en perodos relativamente
cortos. Adems, no fue una experiencia muy positiva contratar un director
que, aunque tena experiencia en gestin, careca de suficientes conocimientos
tericos y prcticos sobre la problemtica de desarrollo rural. De este modo,
10 aos antes de que se pusiera de moda pensar que la experiencia en gestin
era suficiente para conducir una institucin, CIPCA ya poda argumentar
que tener conocimientos especficos del sector era ms o, por lo menos,
igualmente importante. A Gmez le sustituy Patricio Rivero y cuando en
1986 Carlos de la Riva (desde 1982 responsable del departamento de educacin)
138
CIPCA se recupera (1982 - 1987)
asumi la direccin, la oficina ya estaba saliendo de su desorientacin y
empezaba a funcionar mejor.
En CIPCA Cochabamba se haba pasado de un enfoque centrado en la
comunidad a otro basado en un territorio mayor al que entonces se llam
zona. La zona fue considerada como una unidad de trabajo potencialmente
integradora. Con esta medida se pretenda lograr mayor eficiencia, eficacia
y profundidad en el trabajo, as como ampliar la cobertura, optimizando el
uso de los recursos disponibles. Se decidi concentrarse en tres zonas: Sacaba,
Sacabamba y Tiraque, dentro de las que CIPCA atenda principalmente a 16
comunidades, un nmero bastante inferior al del total de las comunidades
de estas zonas.
A partir de 1983 CIPCA Cochabamba dio un salto cualitativo iniciando
el trabajo de introduccin de la CDT en estas 16 comunidades. Un objetivo,
ahora que arreciaba el boom de la coca en el Chapare, era evitar que los
campesinos se vieran obligados a migrar all, permanente o temporalmente.
Este objetivo que era ms central en Charagua, concordaba con los
planteamientos de aquel entonces sobre la migracin. En los crculos acadmicos
y de cooperacin de Europa y Amrica Latina, era aceptada la teora que
aconsejaba invertir en las zonas rurales para evitar la migracin a las ciudades.
Se tena la esperanza de que se poda detener el xodo, sobre todo de la
juventud, concentrndose en el desarrollo rural. Otra expectativa era que as
la gente de campo podra tener una vida rural mejor.
Es llamativo que la mstica socialista segua existiendo en las propuestas
productivas. Se objetaban por ejemplo los crditos individuales pensando que
crearan diferenciacin social al interior de la comunidad. La comunidad era
vista como homognea y tena que seguir siendo homognea. A pesar de que
las comunidades campesinas nunca han sido entidades homogneas, ni
econmica ni socialmente, rechazar propuestas econmicas que resultaran
exitosas solamente para un pequeo grupo de la comunidad era en aquel
entonces un comportamiento bastante generalizado69.
El aspecto productivo se reduca a la produccin de papa y CIPCA ayudaba
mucho en el manejo de insumos (fertilizantes). Otros rubros empezaron a
69 Es as que en el Per se objetaba tambin la ejecucin de pequeas obras de riego porque iban
a beneficiar solamente a la mitad de la comunidad. En Nicaragua, durante el rgimen sandinista,
se exiga un cambio en la poltica del cooperativismo agrario, porque haba socios de las
cooperativas que haban tenido tanto xito que con sus excedentes haban comprado casa y/o
mandado a sus hijos a la secundaria en la ciudad. Estos campesinos estaran convirtindose en
gente demasiado rica, en capitalistas, en burgueses.
139
CIPCA y poder campesino indgena. 35 aos de historia.
tener ms importancia en la oficina de Cochabamba recin a partir de 1986,
cuando se iniciaron investigaciones en frutales, hortalizas y otras especies
vegetales o animales, por ejemplo un estudio de mercado sobre alcachofas y
abejas.
Al contrario de lo que suceda en otras oficinas regionales, la estrategia de
trabajo de CIPCA Cochabamba segua teniendo como pivote central la accin
educativa, a partir de la cual se desarrollaba el trabajo organizativo y, por
ltimo, el productivo. En el rea educativa se decidi no dedicarse solamente
al contacto con dirigentes, sino ms bien orientar las actividades educativas
a las bases; esta decisin se adopt despus de comprobar los pocos resultados
del trabajo que privilegiaba la atencin a dirigentes. He aqu un dilema muy
conocido para las ONG, que nunca ha podido ser resuelto adecuadamente:
la atencin a los dirigentes versus la atencin a las bases. Ambos grupos son
necesarios: los dirigentes tienen que orientar las organizaciones en sus
reivindicaciones polticas y econmicas, sin caer en actitudes prebendales,
nepotismo, o en actos de corrupcin; las bases deben tener suficientes
conocimientos para controlar democrticamente la actuacin de sus dirigentes.
En el rea educativa se preparaban materiales audiovisuales, folletos,
diapositivas, fotos y se daban talleres y seminarios. Otro logro importante fue
la recuperacin de los equipos de radio, continuaban escondidos en el
Colegio San Agustn que permitieron recomenzar la elaboracin de programas
radiales con una emisin de media hora por da.
En un documento de evaluacin interna de 1984 se mencionaba un
conjunto de obstculos que hacan que no se avanzara en el trabajo como,
por ejemplo, una organizacin sindical que no funcionaba, conflictos entre
ricos y pobres, bajos rendimientos agrcolas, migracin, minifundismo, malos
caminos, mucha lluvia, problemas psicolgicos como escapismo, frustracin,
uso excesivo de alcohol, alienacin cultural, etc. Hay que notar que parte de
estos obstculos no eran propiamente cuellos de botella sino, ms bien,
caractersticas intrnsecas del agro cochabambino, que tendran que haber
servido como puntos de partida para elaborar propuestas de desarrollo rural.
En lo que respecta al trabajo sindical, dada la complejidad del movimiento
campesino de la zona, las acciones slo se realizaban a nivel de base, en las
comunidades campesinas, abstenindose de trabajar a nivel de Centrales y de
la Federacin Departamental.
140
CIPCA se recupera (1982 - 1987)
CIPCA Charagua - Camiri
Ya se ha referido que, inicialmente, esta oficina regional tena su sede en
Charagua. Pero en 1983 la sede principal pas a Camiri, pasando a llamarse
CIPCA Camiri. El cambio se debi a que la ciudad de Camiri lleg a ser un
centro ms importante y estratgico para CIPCA, con ms facilidad de
caminos y comunicaciones y una mayor concentracin de comunidades a su
alrededor, lo que facilitaba el trabajo del equipo. El movimiento cvico local
haba logrado que la Corporacin de Desarrollo de Santa Cruz
(CORDECRUZ) abriera una oficina en Camiri. CIPCA dej de trabajar en
la zona de Isoso, para no interferir en el trabajo que all desarrollaba APCOB,
y concentr su trabajo en la zona Ava, la ms poblada de toda la regin
guaran, en las estribaciones de la Cordillera Andina.
De 1982 a 1986 Francisco Pifarr fue director de la oficina regional y
Francisco Matzusaki tuvo a su cargo la subdireccin, con sede en la oficina
de Charagua, hasta que fue nombrado director de CIPCA Santa Cruz.
CIPCA Camiri-Charagua fue la oficina que ms a fondo desarroll las
CDT. La oficina present en 1982 un estudio detallado y comparativo de
una CDT desde sus inicios, la CDT de El Espino (1976). Una de las
conclusiones generales fue: una CDT es una alternativa real frente a la
migracin estacional; un factor estabilizador del campesino en su tierra; un
factor muy importante de organizacin y concientizacin campesina; un
factor de cobertura, estabilidad y continuidad de la organizacin campesina
en tiempo de represin. Desde la experiencia de El Espino se multiplicaron
las experiencias en la regin guaran y en 1983 se public el folleto popular
Los 10 mandamientos de la CDT:
1. Los socios se comprometen a trabajar ao redondo.
2. Todos los socios trabajan por igual.
3. Los socios son los trabajadores y los dueos de la CDT.
4. La CDT no ocupa peones pero cuando tiene necesidad de trabajadores puede pedir ayuda a un grupo de comunarios de la propia
comunidad, otra CDT o a la Central.
5. La asamblea se hace cada semana.
6. Los cargos de la Mesa Directiva cambian cada ao, pero no conviene
que toda la mesa directiva cambie de una vez.
7. La CDT nunca queda sin cabeza.
8. El tesorero tiene que informar cada mes en asamblea de cmo andan
las cuentas de la CDT.
141
CIPCA y poder campesino indgena. 35 aos de historia.
9. Al ladrn siempre se le sanciona.
10. Los socios tienen necesidad de educarse siempre.
El objetivo de CIPCA, por medio de los proyectos CDT, era producir un
cambio en el modelo de produccin mediante una mejor combinacin de
los factores productivos: tierra, mano de obra y capital-tecnologa. La CDT
pretenda ser un modelo econmico, cuyos rasgos distintivos eran su carcter
comunitario, su calidad autogestionaria y su carcter experimental.
A partir del ao 1978 se crearon tambin las Centrales de Comunidades
de Trabajo. Ao tras ao, stas fueron asumiendo funciones, bsicamente
administrativas, que CIPCA iba dejando bajo su responsabilidad. As, uno
de los logros ms importantes fue la consolidacin de la Unin de CDT, con
sus mtodos administrativos y dirigenciales.
No cabe duda del xito de la justificada intervencin de CIPCA para frenar
la migracin temporal a la zafra y para acabar con las condiciones infrahumanas
de casi esclavitud del pueblo guaran. Se puede constatar que el modelo CDT
era un modelo adecuado para cambiar estructuralmente la situacin de
explotacin econmica en que estaban inmersos los indgenas guaranes. En
el siguiente captulo trataremos con ms detalle el desarrollo del modelo:
cmo sirvi para cambiar la situacin original y cmo desapareci nuevamente
cuando haba cumplido ese objetivo.
Eliberto Carpio (dirigente de la comunidad Kuruyuki de la zona Lagunillas
recordaba en 1991):
Durante 1980-1981 sali la idea de formar un grupo con 15 socios.
Pero cuando nos presentamos como grupo solamente tenamos 5 socios.
Los otros pensaban que CIPCA era una organizacin comunista70 que
iba a destruir nuestra unidad. En 1982-1983 destroncamos 8 hectreas
y no hubo ingresos para este grupo de 5 personas. En 1984 recuperamos
el grupo de 15 socios y empezamos un juicio de dos aos sobre tierra.
Por fin compramos 400 ha., de las que 100 ha. se estn cultivando. En
1986 tuvimos otra recuperacin y llegamos a 16 socios. Ahora somos
35 familias. Como cultivos tenemos maz, soya, frijol.
Otro tema cuya importancia fue reconocida por primera vez por CIPCA
Camiri-Charagua fue la participacin de las mujeres. Hasta 1988, cuando se
public un documento de poltica de participacin femenina a nivel nacional,
70 En noviembre de 1983 por ejemplo el capitn de la central campesina de Eity solicit formalmente
la expulsin de CIPCA de la zona, porque su gente estaba inculcando doctrinas comunistas en
la mente de los humildes campesinos, aprovechando el atraso cultural.
142
CIPCA se recupera (1982 - 1987)
en los informes de CIPCA Camiri-Charagua solamente se encuentran algunas
reflexiones sobre el trabajo con mujeres. Estas reflexiones muestran el estado
de pensamiento de aquel entonces sobre la participacin de las mujeres en
el desarrollo, como se puede ver en la siguiente cita de un informe de 1984:
Hay que destacar que el trabajo con mujeres surgi por la demanda
de las mujeres mismas de ser incorporadas al proceso. Las cooperativas
de mujeres nacieron y crecieron casi por su cuenta y recin, cuando
estaban ya organizadas, pidieron a CIPCA una supervisin. Este trabajo
persegua dos fines: a) incorporar a las mujeres a la actividad productiva
agrcola, adiestrndolas en el manejo de cultivos de hortalizas y b) la
mejor utilizacin de los productos agrcolas y pecuarios en la elaboracin
de dietas ms equilibradas, y la diversificacin del uso de productos
como la soya en el consumo familiar.
An no estaba claro el mtodo para organizar grupos de mujeres aparte.
En las seis comunidades de atencin prioritaria, se deba tender a la
interrelacin de los grupos de hombres y mujeres para, a la larga, tender
a la fusin parcial o total de ambos. No seguir fomentando agrupaciones
distintas, sino ms bien comunales que, al serlo, integran de hecho a
la mujer en la comunidad. El diseo-planificacin deba prever esta
integracin de la mujer en el proceso productivo."
En 1983 se cre la Organizacin de Mujeres Campesinas Eity con 17
cooperativas en 5 subcentrales. Las mujeres caminaban con sus hijos colgados
a la espalda 20-25 kilmetros. En un informe de 1984 se menciona que:
"... lamentablemente, frente al gran desarrollo de los grupos organizativos
de mujeres, CIPCA todava no tena una palabra clara en cuanto a la
respuesta y asesoramiento que pueda dar. Si bien se tienen ideas generales
sobre a dnde se pretende llegar, no se planific la accin, ni se traz
el mtodo. Se podra preguntar si deber apoyar su crecimiento autnomo,
evitando que estos grupos se desmarquen o se separen del mismo proceso
organizativo de su comunidad, de tal modo que la comunidad campesina,
en cuanto tal, vaya siendo progresivamente su principal motor revitalizador
e inspirador. Comparando estas pequeas cooperativas femeninas con
las CDT formados por hombres se va viendo que son numerosas las
instancias en que ambas se encuentran y se colaboran en los trabajos,
y no sera mucho soar que poco a poco el futuro nos vaya deparando
grupos mixtos, constituidos por hombres y mujeres, en unidades de
produccin mixtas asociadas".
143
CIPCA y poder campesino indgena. 35 aos de historia.
CIPCA se recupera (1982 - 1987)
En estas citas se pueden observar algunas valoraciones sobre (la organizacin
de) las mujeres que muestran el estado de debate de aquel entonces en CIPCA,
pero tambin en el mundo del desarrollo en general. Destacan tres opiniones
en los aos 80:
El apoyo al trabajo productivo de las mujeres se restringa al manejo
de hortalizas y actividades de ganadera menor, cuyos productos son
destinados para el consumo familiar y que deben ser elaborados por
las mujeres.
Las mujeres no fueron tomadas en cuenta en actividades de extensin
agrcola destinadas a cultivos para el mercado.
Desde el inicio hubo debate sobre la legitimidad de una organizacin
separada y exclusiva de mujeres en contraposicin de las organizaciones
mixtas, comunales.
El ao 1985 marca un hito importante de la oficina de Camiri-Charagua.
Con el apoyo de la Corporacin de Desarrollo de Santa Cruz (CORDECRUZ)
se realiz un estudio-diagnstico de todas las comunidades guaranes de la
provincia Cordillera, publicado en 7 volmenes en 198671.
Era la primera vez que CIPCA emprenda una alianza de tal envergadura
con una instancia estatal. Aunque la mayor parte del trabajo correspondi a
CIPCA, los recursos provenan sobre todo de CORDECRUZ, que proporcion
tambin apoyo logstico. La relativa libertad con que CIPCA pudo actuar se
manifest ya en la decisin tomada, desde un principio, de concentrar el
diagnstico en todas y slo las comunidades guaranes de la regin, salpicadas
a lo largo y ancho de un territorio dominado ms bien por fincas ganaderas,
con o sin peones guaranes. Era un enfoque totalmente novedoso dentro de
aquella instancia estatal. Lamentablemente no pudo incluirse a las comunidades
que quedaban en los departamentos colindantes de Chuquisaca y Tarija.
El diagnstico, realizado entre 1985 y 1986, involucr a buena parte del
personal de CIPCA y tambin a las autoridades y otra gente de todas las
comunidades. Fue, por ejemplo, sumamente til para ambas partes la
elaboracin detallada del mapa de cada comunidad con sus recursos y utilizacin
del suelo, algo que slo era posible gracias al ambiente ya logrado de confianza
entre CIPCA y las comunidades. Fue despus fundamental y muy reveladora
la tarea de devolucin de resultados en masivas asambleas de comunidades
o grupos de comunidades. De ah naci poco despus la Asamblea del Pueblo
Guaran (APG, emboati Guasu, en guaran), el 7 de febrero de 1987. Sus
cuatro carteras temticas reflejan tambin los ejes principales para el desarrollo:
Produccin, Infraestructura, Salud y Educacin (PISE); ms tarde se aadi
una quinta cartera, la de Tierra y Territorio (PISET).
A partir del diagnstico se elabor tambin un detallado Programa de
Desarrollo Campesino de Cordillera (PDCC)72, cuya implementacin requera
una inversin total de 65 millones de dlares, a ser conseguidos. Para la
ejecucin del PDCC se conform una coordinadora con las principales
instituciones de la regin, ms la APG, recin creada. Dentro del PDCC,
CIPCA se concentr sobre todo, de acuerdo a su misin, en la temtica
productiva y organizativa. La implementacin del plan implic adems la
creacin del Taller de Educacin y Comunicacin Guaran, Teko Guaran,
que se encarg del sector educativo, particularmente formal, con innovaciones
entonces muy audaces, como el enfoque intercultural bilinge y la participacin
de la organizacin guaran, que rpidamente se apropi del proceso. Por eso,
cuando aos despus la Reforma Educativa de 1994 adopt el mismo enfoque,
dirigentes de la APG decan que en realidad la Reforma copi lo que ellos
ya estaban haciendo.
Dentro de CIPCA como veremos en el siguiente captulo las otras
regionales empezaron tambin a hacer diagnsticos y planes de desarrollo,
que iban a llamarse planes micro-regionales, incluyendo en ellos nuevos
refinamientos a partir de la experiencia acumulada. Ayud mucho a ello un
resultado lateral de esta primera experiencia. Se haba contratado temporalmente
a Claudio Pou, un jesuita economista, para apoyar en la elaboracin del
PDCC y, al concluir, acab incorporndose plenamente al equipo nacional
de CIPCA, desde donde pas a ser el alma no slo de las siguientes experiencias
de planes micro-regionales, sino tambin de los posteriores sistemas de
planificacin, seguimiento y evaluacin.
71 CIPCA y CORDECRUZ, Plan de desarrollo rural de Cordillera. Diagnstico-Estrategia (7 vols.,
1986).
72 CIPCA y CORDECRUZ, Programa de Desarrollo Campesino de Cordillera - PDCC (9 vols.,
1987).
144
CIPCA Santa Cruz
CIPCA era una de las pocas ONG que logr establecer una buena relacin
de trabajo con CORDECRUZ, que era entonces una instancia gubernamental
totalmente camba sin una poltica de desarrollo especfico para los colonizadores.
145
CIPCA y poder campesino indgena. 35 aos de historia.
CIPCA ha tenido una influencia positiva en la apertura hacia la problemtica
de los colonizadores.
Una de las primeras tareas del nuevo director, Jos Oriol Gelp, fue terminar
de definir las prioridades de trabajo, que segua demasiado disperso y con
problemticas demasiado diferenciadas. Se decidi finalmente que el objetivo
bsico deba ser fortalecer a los colonos de los nuevos asentamientos, muchos
de ellos llegados de regiones andinas empobrecidas. Despus de una reflexin
y autocrtica se formul el Nuevo Enfoque que debera comenzar a partir
de enero 1984. El trabajo del Nuevo Enfoque estaba basado fundamentalmente
en la atencin a toda la comunidad y no a un grupo dentro de ella.
Se seleccionaron para ello cuatro zonas, en varias de las cuales ya se haba
estado trabajando desde la creacin de la oficina regional: San Julin, El
Chore, Antofagasta y Santa Fe. Tal concentracin facilitaba como en las
otras regionales una mayor relacin con las comunidades y sus organizaciones,
y una mayor profundizacin de una problemtica clave y muy especfica de
los pequeos productores de este departamento.
Influyeron tambin los acontecimientos dolorosos durante el bloqueo de
San Julin en 1984, que pusieron en primer plano de la opinin pblica el
tema siempre latente en Santa Cruz del racismo de la poblacin local
(cambas) frente a los colonizadores y otros inmigrantes de origen andino
(collas) y, a la vez, las relaciones de poder poltico y econmico que se ocultaban
bajo esta mscara.
Los colonizadores de San Julin llevaban ya tiempo muy irritados contra
la sede local del Instituto Nacional de Colonizacin, que negociaba con su
maquinaria prestando servicios para actividades ms lucrativas, en vez de
atender a las necesidades perentorias de agua y caminos en los nuevos
asentamientos. Tras infructuosas negociaciones, el 24 de octubre organizaron
un masivo y eficaz bloqueo de caminos junto a la entrada al Instituto. Al
tercer da un grupo de los transportistas bloqueados, liderizado por los
hermanos cambas Tomelic (ganaderos y madereros), obligaron a un funcionario
del Instituto a que les entregara las llaves de un tractor. Tomelic y un chofer
se subieron a l y, al grito de collas de mierda, empezaron a disparar a la
gente desarmada, derribando las trancas del bloqueo. La mayora de los
bloqueadores se ocultaron en las cunetas, pero algunos campesinos
contraatacaron con palos, piedras y bombas molotov (botellas con gasolina).
A la altura de la ltima tranca, cuando a Tomelic se le agot la municin,
lograron agarrarle y lo mataron a golpes a l y a su acompaante. La prensa
146
CIPCA se recupera (1982 - 1987)
de Santa Cruz dedic grandes titulares al hecho, transformndolo en asesinato
salvaje debido a la barbarie de elementos llegados del altiplano con el burdo
propsito de colonizar Santa Cruz. Convocaron a una Asamblea de la
Cruceidad, declarando el estado de emergencia73. Luego construyeron una
estatua para los dos mrtires.
Las dificultades particulares de las zonas de colonizacin fueron identificadas
por CIPCA como: inestabilidad de la gente, orgenes muy diversos y falta de
un nuevo sentido comunal. Se poda leer en los informes que un problema
fundamental era la incapacidad de llevar adelante un proyecto colectivo, como
empresa comercial, por falta de conocimiento del medio, por falta de cohesin,
por diversidad de origen, por nomadismo, por condiciones muy adversas
(carencia de infraestructura), por dificultad para conjugar el trabajo comunitario
en el chaco colectivo con el trabajo individual en su parcela particular, etc.
Adems, el sistema tradicional de cultivo en el oriente ("corte y quema") se
estaba transformando en un sistema destructivo de la tierra ante la gran masa
de colonizadores. Con el sistema de corte y quema, al cabo de unos 3 a 5
aos se entra en la crisis de barbecho, es decir, es necesario abandonar la
parcela y migrar a otra.
La estrategia fue atender lo econmico: incidir en la viabilidad tcnica
para el aprovechamiento de las reas de colonizacin, atender a cada comunidad
en su conjunto y fortalecer la economa individual, como paso previo a la
etapa de explotacin comercial colectiva. En lo organizativo, trabajar a travs
de las relaciones familiares ms que a travs de la dirigencia sindical para
llegar a la base. Mirando ahora estos aos, se podra criticar que no se tena
claro cules eran los objetivos del mundo de los colonos, por lo que no se
logr responder a sus necesidades ni plantear alternativas vlidas para ellos.
Con la entrada de Francisco Matzusaki, la dimensin productiva empez
a tener ms contenido. CIPCA Santa Cruz cambi radicalmente las actividades
orientadas a la produccin: introdujo crditos significativos, mecanizacin,
paquetes tcnicos, ganadera, cultivos permanentes como caf, cacao y ctricos,
etc. Fue tambin una fase de motivacin para crear grupos de trabajo. El
primer objetivo fue aumentar la produccin familiar porque el ingreso era
muy bajo. Haba desconfianza y rechazo del trabajo comunal. Por ejemplo,
el sindicato de San Julin boicoteaba las parcelas colectivas, diciendo que
73 Comunicado del Comit pro Santa Cruz, reproducido en APDHB, San Julin: bloqueos,
campesinos, camioneros.
147
CIPCA y poder campesino indgena. 35 aos de historia.
CIPCA tena una orientacin socialista y quera dominar las estructuras
campesinas.
En las pequeas parcelas demostrativas no vala tanto la produccin, sino
ms bien los resultados de la investigacin. Tambin se instalaron huertas
experimentales de produccin para ensear el funcionamiento del trabajo
colectivo. Como en todas las ONG de Bolivia y en todas las oficinas de
CIPCA, empez a ganar fuerza el establecimiento de parcelas demostrativas
como mtodo adecuado de extensin. Hay que aclarar que en aquellos aos
el Estado estaba prcticamente ausente del campo; haba muy poca extensin
agropecuaria y a partir de 1985 fueron, como se dijo, desmantelados los
servicios de investigacin y extensin agropecuarias. Era, adems, bastante
complejo encontrar una respuesta econmica y tcnicamente adecuada para
los pequeos productores en la zona de Santa Cruz, donde la agro-exportacin
se estaba convirtiendo cada vez ms en un sector econmico poderoso.
HACIA LA INSTITUCIONALIZACIN
No slo CIPCA sino muchas ONG de Amrica Latina, que haban
empezado en los aos 70 como un grupo de amigos entusiastas y
comprometidos con la pobreza rural y que haban logrado establecer una
organizacin relativamente formal con financiamiento estable, estaban ante
un nuevo reto: cmo consolidar la organizacin y dar el paso cualitativo que
les permitiera transitar de una organizacin informal hacia una institucin
consolidada. En otras palabras: cmo despersonalizar la direccin e
institucionalizar la gestin.
Las agencias financieras ya estaban dispuestas a financiar CIPCA por
perodos ms largos que un ao. El primer plan trienal, financiado por EZE
y NOVIB, fue el de 1982-1985. Ya en 1982 se empez a experimentar con
los primeros instrumentos de gestin, como el marco lgico, la planificacin
por objetivos y finalmente, en 1987, se implement un instrumento de
Planificacin, Seguimiento y Evaluacin (PSE). Sin embargo, la realidad fue
ms complicada para CIPCA y el proceso de despersonalizacin no fue nada
fcil. Mencionaremos algunos factores que han jugado un papel en este
proceso.
En primer lugar era necesario cambiar el activismo, caracterstica principal
de una institucin en condiciones de sobrevivencia debido a la represin
poltica. En 1985 se lleg a la conclusin que haba una brecha entre los
pensadores y los hacedores, entre la teora y la prctica. En segundo lugar, las
148
CIPCA se recupera (1982 - 1987)
oficinas regionales sentan que no haba suficiente apoyo desde la oficina
nacional y en tercer lugar, la evaluacin externa, realizada por encargo de
NOVIB, fue bastante crtica y caus discrepancia entre dos miembros de la
comisin evaluadora y algunos miembros de la direccin nacional. Molest
a la direccin que los evaluadores hicieran la evaluacin a partir de las oficinas
regionales y no dieran suficiente cuenta de la totalidad que era CIPCA.
Algunos miembros antiguos de CIPCA recordaron muy bien las discusiones
de 1979 sobre si CIPCA debera ser una federacin o una unin. No queran
replantear este debate. Sin embargo, una consecuencia de esta fallida evaluacin
fue que el nuevo plan trienal 1986-1989 fue rechazado por NOVIB que,
junto con EZE, era entonces el principal financiador de CIPCA. Esta decisin
fue motivo de preocupacin para los directores y caus angustia en el personal.
Otro problema importante tena que ver con la estructura organizativa.
En el transcurso de los aos, la constitucin del directorio haba pasado por
diversos ensayos. Por el tipo de personera jurdica, entonces dependiente de
la Compaa de Jess, los dos representantes legales de la Compaa eran
miembros natos del directorio. El resto del directorio estaba constituido, en
1985, por varios miembros externos y por delegados del personal de CIPCA,
elegidos en las cuatro oficinas regionales entre aquellos que no desempeaban
ningn cargo directivo. En estos aos de democratizacin, era normal que
personal de una institucin pudiera ser tambin miembro de su directorio,
mezclando as funciones de ejecucin y direccin. As el personal de CIPCA
que participaba en el directorio, tena ah autoridad por encima de su propio
director regional, invirtiendo la jerarqua de su quehacer cotidiano.
El directorio se reuna cuatro a seis veces al ao y, de forma separada, los
directores regionales tenan tambin un nmero semejante de reuniones de
coordinacin con el director ejecutivo nacional para implementar las decisiones
del directorio. En los hechos este esquema no result satisfactorio, ni por su
propia estructura ni por la forma concreta con que se lo manejaba. Quedaba
la sensacin de que en los hechos se concentraba demasiado poder en el
director nacional sin que ni el directorio ni los directores regionales tuvieran
una informacin suficiente de lo que se decida.
Entre abril y agosto de 1985 se elabor una propuesta de reestructuracin
de CIPCA. Se elabor un manual de funciones para cada persona y una
especie de reglamentacin. En noviembre se dispuso de un manual de funciones
a nivel regional, constituyendo en cada oficina un consejo de planificacin
149
CIPCA y poder campesino indgena. 35 aos de historia.
regional, un departamento tcnico, un departamento de extensin, un
departamento de educacin y una divisin para las actividades de difusin.
A nivel nacional se cre el Consejo Nacional de Planificacin (CONAP). Las
tareas principales del CONAP seran elaborar un sistema nacional de
planificacin y evaluacin; la formulacin de objetivos, metas, polticas
institucionales y estrategia de trabajo; y la elaboracin de un modelo de
seguimiento y control de la ejecucin.
Fiel a su vocacin democrtica y participativa tambin en estos momentos
difciles de bsqueda de una nueva estructura organizativa, CIPCA organiz
un seminario interno en octubre de 1985, cuyo objetivo era el cuestionamiento
y el anlisis de todo el proyecto y la accin de CIPCA. Algunas conclusiones
de este anlisis eran:
CIPCA fue diseado en condiciones polticas diferentes y de cara a
una masa campesina no organizada. CIPCA ha recorrido un largo
trecho junto con el campesinado, pero la accin conjunta requiere
ahora mayor reflexin y planificacin. CIPCA no puede seguir con el
mismo activismo. Hay que preguntarse si CIPCA debe seguir con su
papel de liderazgo en la construccin de un proyecto poltico o si lo
debe cambiar ms bien por un papel de dinamizador. Adems, CIPCA
debe dejar de imponer 'revoluciones' capitalista o socialista desde
afuera.
A pesar de estos debates y reuniones de anlisis, los problemas de
relacionamiento seguan existiendo, especialmente entre los directores regionales
y el director nacional. El impacto de la crisis entre el personal fue notable.
Hubo algunos que describieron la crisis como la 'crisis de Chernobyl'. Un
miembro del directorio opin en 1987:
la crisis de 1986 fue una crisis de orientacin, de organizacin interna,
de estructura, de gestin y de financiamiento. Parte del problema fue
que el director nacional y el director regional de La Paz competan en
una misma oficina, o sea dos capitanes al mando del barco, pero con
enfoques diferentes de gestin. Y el campesinado estaba cansado de
organizacin y cursillos".
Hubo reuniones del directorio, del personal, de grupos de amigos, etc.
Hubo tambin varias renuncias, que no fueron aceptadas. En fin, todos
buscaban de una u otra manera una alternativa sensata para salir de la crisis.
Es as que un grupo de amigos jesuitas le aconsejaron a Luis Alegre de tomar
150
CIPCA se recupera (1982 - 1987)
un descanso merecido. Finalmente y despus de varias conversaciones con la
Compaa de Jess, Luis Alegre decidi renunciar despus de haber trabajado
15 aos como director de CIPCA. El directorio de CIPCA nombr a Marcos
Recolons como nuevo director nacional.
Este primer perodo de fundacin termin en 1987 y estaba caracterizado
por el liderazgo creativo, carismtico y audaz de Luis Alegre. Este liderazgo
ayud a CIPCA a nacer y sobrevivir en una poca de gran represin poltica.
Aparentemente, las intuiciones fueron ms importantes que las estrategias,
la gestin tal vez imperfecta, la direccin personalizada, pero fue capaz de
entusiasmar a muchos cuadros jvenes y establecer una base de alianzas slida.
Est claro que sin Luis Alegre no existira CIPCA. En los siguientes aos,
CIPCA se fue convirtiendo en una institucin formal al servicio del campesinado
con un sistema de gestin renovado y adecuado para los nuevos retos.
151
En esta segunda parte relatamos la historia de CIPCA entre los aos 19872005, caracterizada por la institucionalizacin de CIPCA como organizacin
estable con relaciones ms formales. Las actividades de esta poca se ejecutaron
en un ambiente de democracia poltica, en que la exclusin econmica de las
poblaciones campesinas e indgenas an estaba vigente. CIPCA continu
trabajando, como una ONG, con el compromiso poltico de lograr que la
poblacin campesina e indgena de Bolivia llegue a ocupar el lugar que le
corresponde en la estructura econmica y poltica del pas. El contexto
econmico y cultural estuvo caracterizado por la globalizacin y la revolucin
informtica.
Esta segunda parte est dividida en dos captulos. El cuarto captulo relata
los aos en que CIPCA jugaba un papel primordial en la elaboracin de
propuestas econmicas para los campesinos pobres, as como en el asesoramiento
de las organizaciones campesinas e indgenas. Cont en ese perodo con apoyo
externo para la formulacin del Plan Decenal 1987-1996, aos en que el pas
vio un cambio importante a nivel poltico a travs de la participacin popular
y la municipalizacin. El quinto captulo trata la historia de CIPCA en los
aos 1997-2005, en que los detallados planes trienales fueron sustituidos por
planes estratgicos quinquenales ms breves, se cont con financiamiento
institucional y en que CIPCA empez a actuar con mayor nfasis en la
incidencia poltica a nivel nacional.
Esta segunda parte de 17 aos de vida de CIPCA est escrita en base a
los planes trienales y quinquenales, as como en base a los informes anuales
y las evaluaciones externas. Tambin se relatan algunas experiencias personales
de los integrantes de CIPCA de esos aos.
155
MAPA II
CAPTULO 4
CIPCA SE INSTITUCIONALIZA
1987-1996
Pasada la crisis, una de las primeras tareas fue retomar las relaciones con
las agencias financieras, muy particularmente con NOVIB, que haba rechazado
el plan trienal 1986-1989. Cabe recalcar que los personeros de NOVIB haban
tomado una actitud muy constructiva ante los problemas suscitados por la
evaluacin externa de 1985. Kees van Dongen y John Schlanger haban
prometido que haran todo lo posible para que el informe de evaluacin no
tuviera consecuencias negativas en EZE y Pan para el Mundo, agencias
alemanas que tambin financiaban a CIPCA y que haban acordado compartir
con NOVIB las conclusiones de la evaluacin.
NOVIB proporcion un financiamiento puente para 1987, abriendo as
la posibilidad de presentar un plan trienal reformulado. Durante el ao puente,
CIPCA recibi dos visitas de personeros de NOVIB, entre otras cosas para
establecer un instrumento de planificacin, seguimiento y evaluacin de largo
plazo, llamado PME o PSE. Como fruto de estos intercambios, CIPCA
empez a elaborar un plan ya no trienal sino decenal, dividido a su vez en
tres planes trienales ms un ao final de ajuste1. EZE, Pan para el Mundo y
las otras agencias como OXFAM, Christian Aid, Misereor, etc. tampoco
dejaron de financiar a CIPCA. Era ms, cada una de estas agencias entenda
que CIPCA tena que seguir existiendo porque, a su vez, tambin ayudaba
a las agencias a formular y poner en prctica sus polticas de desarrollo.
1
Uno de los documentos de referencia ms importantes para el presente captulo es la sistematizacin
hecha por Xavier Alb, Rafael Garca Mora y Freddy Salazar. El documento se llama Un Decenal
de Ocho Aos. Despus de un ao puente (1987), el decenal iba a cubrir los aos 1988-1997.
Sin embargo, habindose dictado la Ley de Participacin Popular en 1994, el contexto experiment
grandes modificaciones con la introduccin de la nueva municipalizacin. Por este motivo, se
decidi cerrar el decenal despus de ocho aos de ejecucin y entrar en una nueva secuencia
de planes estratgicos de cinco aos a partir de 1997.
157
CIPCA y poder campesino indgena. 35 aos de historia.
RESEA HISTRICA
Recuperando una tradicin rota por la Revolucin de 1952, en 1987 se
realizaron elecciones municipales. El fortalecimiento de la democracia municipal
fue clave para dar mayor poder directo al ciudadano. Desde entonces los
procesos electorales municipales se realizaron regularmente. En 1988 nacieron
dos partidos populistas: Conciencia de Patria (CONDEPA) de Carlos Palenque,
un ex-folklorista y notable comunicador, que logr aglutinar a los sectores
ms desposedos de La Paz, y Unidad Cvica Solidaridad (UCS) de Max
Fernndez, empresario cervecero que logr un respaldo de voto importante
en el conjunto del pas.
Paz Estenssoro termin su gobierno habiendo logrado una tarea que pareca
imposible al iniciar su gestin: derrotar la hiperinflacin y estabilizar la
economa; sin embargo, el costo social, traducido en alto desempleo y bajo
nivel adquisitivo de los salarios, fue muy alto. Las elecciones de 1989 contaron
con un nuevo candidato, Gonzalo Snchez de Lozada del MNR que gan
las elecciones por corto margen a Hugo Banzer de ADN, seguido algo ms
atrs por Jaime Paz Zamora del MIR. Puesto que nadie obtuvo la mayora
absoluta de votos, el congreso asumi la tarea de elegir el presidente entre los
tres ms votados. La eleccin dio lugar a una sorprendente alianza entre Hugo
Banzer y Jaime Paz Zamora, antes enemigos ideolgicos aparentemente
irreconciliables. Por este pacto, denominado Acuerdo Patritico, Jaime Paz
lleg a la presidencia de la nacin a pesar de haber sido tercero con apenas
el 19% de los votos. El gobierno de Paz Zamora se caracteriz por un alto
grado de corrupcin y la reaparicin de los narcovnculos.
El gobierno de Paz Zamora fue de mantenimiento: consolid la estabilidad
econmica y logr un crecimiento promedio del 4,5% del PIB, el ms alto
de los ltimos quince aos. La estructura de las exportaciones cambi; pas
de la casi exclusividad de los minerales al gas y a los llamados productos no
tradicionales, fundamentalmente soya y en menor medida madera. El gobierno
no se atrevi a encarar su mayor desafo: el proceso de privatizacin que
anunci pero realiz solamente a medias. Comenz a ser importante el tema
de la defensa de la ecologa, que requiri de una nueva legislacin: la Ley de
Medio Ambiente de 1992, que nunca se aplic en la prctica. En el mbito
de la lucha contra las drogas, Paz Zamora plante la idea de coca por desarrollo, que le enfrent a Estados Unidos.
158
CIPCA se institucionaliza (1987-1996)
Una buena parte de las iniciativas pblicas de carcter social, financiadas
con recursos de la cooperacin internacional, fue concentrada en una oficina
directamente dependiente de la Presidencia de la Repblica. En 1986, con
el apoyo del Banco Mundial y siendo todava Presidente Vctor Paz Estenssoro,
naci el Fondo Social de Emergencia (FSE), destinado a mitigar los efectos
sociales del clebre Decreto Supremo 21060. EL FSE fue concebido como
una medida transitoria, pero el xito de su funcionamiento particularmente
en trminos de ejecucin presupuestaria lo llev a su conversin, en una
segunda etapa, en el Fondo de Inversin Social (FIS), que poco a poco empez
a depender totalmente de donaciones provenientes de la cooperacin
internacional (Urioste, 2002: 36).
Algo parecido ocurri con el Fondo de Desarrollo Campesino (FDC).
Clausurado el Banco Agrcola en 1985, se constituy en 1989 el FDC,
dependiente del Ministerio de Asuntos Campesinos y Agropecuarios (MACA).
Sin darle tiempo a convertirse en la fuente principal para financiar el desarrollo
rural, este instrumento fue usado para fines polticos partidarios y conoci altos
niveles de corrupcin. A pesar de los esfuerzos de algunos de sus ejecutivos, el
mal desempeo de otros ha ocasionado varios aos de desperdicio (ibid: 39).
En los aos 90 emergieron nuevos actores sociales que planteaban demandas
socio-culturales bien definidas y, muchas veces, orientadas hacia cambios en
la vida cotidiana ms que hacia la toma de poder poltico o a reivindicaciones
econmicas. Es el caso del movimiento de mujeres, que logr que sus
reivindicaciones por igualdad de gnero fuesen plasmadas en una nueva
legislacin sobre los derechos de las mujeres.
El resurgimiento del pueblo guaran, despus de un siglo de amnesia
histrica, o en las palabras de Alb (1990:348) de un proyecto de autonegacin biolgica y cultural, termin exitosamente con la conformacin
de su propia organizacin, la Asamblea del Pueblo Guaran (APG). En febrero
de 1987 en gran medida como un instrumento para responder a las prioridades
del diagnstico realizado por CIPCA y CORDECRUZ se organiz la APG
con caractersticas indgenas propias nunca antes conocidas e inclusive
aglutinando, por primera vez en la historia guaran, a todas las comunidades2.
En 1993 el gobierno reconoci formalmente a la APG como la legtima
organizacin representativa de los pueblos, comunidades y capitanas guaranes
de Bolivia.
2
En 1987 la APG slo aglutinaba a los guaranes de la Provincia Cordillera. Luego se fue
extendiendo a toda la regin del Chaco.
159
CIPCA y poder campesino indgena. 35 aos de historia.
Antes de formar la APG, los guaranes tuvieron varios problemas con la
CSUTCB, puesto que la estructura sindical clasista de esta ltima se impona
y no dejaba espacio para el carcter tnico de la organizacin comunal guaran,
que consideraba ambos aspectos necesarios y complementarios (Soliz, 1995).
Despus de su fundacin, la APG pas como tal a formar parte de la CSUTCB.
As, la APG fue un referente clave para que la CSUTCB profundizara su
discurso sobre la complementariedad entre la cuestin de clase y la cuestin
tnica, y reivindicara la diversidad de pueblos indgenas en el pas. As, a los
pocos meses, en el III Congreso de la CSUTCB de Junio de 1987, ya la
direccin de la confederacin fue encomendada a las tres grandes
nacionalidades: Quechua, Aymara y Tupi-Guaran[sic], representando
esta ltima a los ms de 30 grupos tnicos de las tierras bajas fueran o no de
origen Tupi-Guarani (ibid). La APG ocup as la tercera cartera, por ser la
tercera nacionalidad. Ms tarde, replicando la experiencia de la APG, la
CSUTCB plante en 1988 la convocatoria a la Asamblea de Nacionalidades
una especie de parlamento popular alternativo que nunca lleg a instaurarse.
Los pueblos indgenas del Beni se organizaron en 1987 en una Central
de Cabildos Indigenales Mojeos, creando en los siguientes aos varias subcentrales hasta conformar, en 1989, la Central de Pueblos Indgenas del Beni
(CPIB). El principal estmulo para organizarse era la defensa de sus territorios
ante las amenazas de ganaderos y madereros. Un hito histrico muy importante
constituy la Marcha por el Territorio y la Dignidad de agosto de 1990, en
la que participaron 800 hombres, mujeres y nios, marchando de Trinidad
a La Paz. Gracias a la marcha se estableci el concepto de territorios indgenas
en el oriente del pas, que dio lugar al reconocimiento de los derechos de los
indgenas. Adems, a los pocos meses de la marcha, y sin duda gracias a ella,
Bolivia fue uno de los primeros pases en ratificar el Convenio 169 de la
Organizacin Internacional de Trabajo (OIT)3.
La preparacin y ulterior realizacin de actos recordatorios en contra del
V Centenario de la llegada de los europeos, en octubre 1992, fue aprovechada
de una manera muy particular por los pueblos indgenas. En un encuentro
continental preparatorio en Quito, decidieron celebrar sus 500 aos de
resistencia. En busca de una estrategia comn, se llevaron a cabo muchas
3
El Convenio 169, sobre Pueblos Indgenas y Tribales, reconoce las aspiraciones y el derecho de esos
pueblos a asumir el control de sus propias instituciones, sus formas de vida y su desarrollo econmico;
asimismo a mantener y fortalecer sus identidades, lenguas y religiones, dentro del marco de los Estados
en que viven. Fue ratificado por el Estado Boliviano con la Ley 1257 del 11 de junio de 1991 .
160
CIPCA se institucionaliza (1987-1996)
reuniones y acercamientos entre la CSUTCB, la CIDOB, la CNCB y otros
sectores populares. Uno de los temas ms acariciados por todos ellos y algunas
instituciones de apoyo (como UNITAS) fue preparar el terreno para constituir
la ya mencionada Asamblea de Nacionalidades. Para ello realizaron eventos
en diversas partes del pas4 y, en vsperas del 12 de octubre de 1992, organizaron
masivas marchas hacia las principales ciudades. El mismo da del V Centenario,
la mayor marcha de todas se realiz en la ciudad de La Paz.
Multitudes de indgenas de la parte andina y de las tierras bajas llegaron
a la ciudad y, despus de varias vueltas simblicas por los alrededores de la
Plaza Murillo (que se mantena inaccesible y rigurosamente custodiada por
las fuerzas del orden), se concentraron en el Teatro al Aire Libre para proclamar
all la puesta en marcha de la Asamblea de Nacionalidades. Pero llegado ese
momento de la verdad, surgieron las dificultades por estar de por medio
diversas posiciones polticas entre y al interior de las diversas organizaciones
indgenas y campesinas all presentes. Unos queran que se instaurara ya la
Asamblea con los presentes, otros dijeron que antes deban consultar a las
bases. En medio de estas discusiones, lleg una gran tormenta de lluvia; todos
se dispersaron y de ah retornaron a sus comunidades y departamentos. Nunca
ms se volvi a hablar del asunto.
En 1992, el principal dirigente cocalero de entonces, Evo Morales (de
origen aymara pero establecido en el trpico de Cochabamba), fue derrotado
por el bloque aymara de la CSUTCB, encabezado por Paulino Guarachi y
Flix Crdenas. Aos ms tarde, a la cabeza de Flix Santos (1994) y Romn
Loayza, los quechuas, empezaron a tener hegemona en la CSUTCB, con
respaldo de las federaciones cocaleras.
Finalmente surgieron nuevas organizaciones, ms cercanas a las formas
andinas tradicionales que al sindicalismo heredado del MNR, las cuales con
los aos han dado lugar al Consejo de Ayllus y Markas del Qullasuyu
(CONAMAQ), formalizado el 22 de marzo de 1997. Todo ello revivi el
debate sobre nuevos temas para el movimiento campesino indgena.
En las elecciones nacionales de 1993 triunf por segunda vez Gonzalo
Snchez de Lozada (Goni), que esta vez haba ofrecido la vicepresidencia al
antiguo dirigente katarista (y ex trabajador de CIPCA) Vctor Hugo Crdenas.
Su ascenso a la vicepresidencia marc un hito pionero. Esta alianza audaz y
sorprendente entre indgenas y neoliberales no estuvo exenta de conflictos
4
Ver una sntesis de ellos en Diego Cuadros (comp.), La revuelta de las nacionalidades, UNITAS,
La Paz 1991.
161
CIPCA y poder campesino indgena. 35 aos de historia.
con algunos sectores indgenas, pero tambin facilit un mayor desarrollo del
movimiento indgena. Snchez de Lozada y el MNR presentaron un ambicioso
programa de cambios estructurales que buscaba consolidar el giro de Bolivia
a la economa de mercado. Para ello se ali con UCS y con el Movimiento
Bolivia Libre (MBL) conducido por Antonio Aranbar y Miguel Urioste.
La mayor apertura hacia los pueblos excluidos y el mayor cumplimiento
de las reglas del juego democrtico facilitaron algunos desarrollos en el
movimiento indgena campesino. La eleccin directa de los nuevos gobiernos
municipales, estimulada por la Ley de Participacin Popular (LPP) de 1994,
fue aprovechada sobre todo por el movimiento cocalero, liderado por Evo
Morales en alianza con la Federacin Sindical nica de Trabajadores Campesinos
de Cochabamba.
Durante la celebracin de los 500 aos empez a surgir la idea de luchar,
ya no solamente desde el mbito sindical reivindicativo sino tambin desde
el mbito poltico. La CSUTCB plante crear el instrumento poltico como
otro brazo de la organizacin campesina (la CORACA ya era su brazo
econmico). Los cocaleros haban decidido aceptar las nuevas reglas del juego,
que otros sectores todava llamaban leyes malditas del Banco Mundial.
Fundaron la Asamblea por la Soberana de los Pueblos (ASP), pero al no ser
reconocido como partido poltico por la Corte Nacional Electoral, se asoci
con la Izquierda Unida. De este modo, en las primeras elecciones municipales
bajo la nueva ley (diciembre 1995), Evo Morales se convirti en el lder de
la primera fuerza poltica del rea rural del departamento de Cochabamba:
obtuvo casi 50 concejales y 10 alcaldes. Estos son los orgenes histricos del
Movimiento Al Socialismo (MAS) bajo el liderazgo de Evo Morales, que en
2005 ser elegido presidente de la Repblica por mayora absoluta. Sin exagerar
podemos decir que Evo Morales, siendo hijo del movimiento sindical campesino
y del movimiento cocalero, ha podido utilizar la Ley de Participacin Popular
como trampoln para llegar a ser lder poltico nacional.
Los tres pilares fundamentales del programa de Gonzalo Snchez de Lozada
eran la capitalizacin, la participacin popular y la reforma educativa. Por la
Ley de Reforma del Poder Ejecutivo disminuy los ministerios de 17 a 10 y
estableci tres superministerios: Desarrollo Econmico, Desarrollo Humano
y Desarrollo Sostenible.
La capitalizacin implic la venta del 51% de las acciones de las seis
principales empresas del Estado, entre ellas la empresa petrolera Yacimientos
Petrolferos Fiscales Bolivianos (YPFB), la Empresa Nacional de
162
CIPCA se institucionaliza (1987-1996)
Telecomunicaciones (ENTEL) y la empresa de aviacin Lloyd Areo Boliviano
(LAB). Como veremos ms adelante, la privatizacin (eufemsticamente
llamada capitalizacin) fue la raz del ulterior conflicto por el gas y los recursos
hidrocarburferos en los aos 2002-2005.
La participacin popular se transform en una ley que implicaba el
establecimiento de municipios en el territorio de las 311 secciones de provincia
existentes entonces en el pas, a los que se asign el 20% de los ingresos
tributarios del Estado central. As, se abri la posibilidad al ciudadano de
controlar la administracin de los fondos de su municipio y de decidir sobre
ellos. Municipios que antes reciban unos pocos miles de bolivianos, o ni eso,
pasaron a recibir millones. Villa Tunari por ejemplo, en el Chapare (el trpico
de Cochabamba), que hasta 1993 no reciba ni un peso del tesoro nacional,
pas a recibir 1,2 millones de bolivianos en 1994.
La denominacin de Organizacin Territorial de Base (OTB), utilizada
por la LPP, no fue del agrado de las organizaciones sindicales y comunidades
campesinas e indgenas, quienes presionaron y lograron que el gobierno,
mediante decretos e incluso una ley aclaratoria5, precisara que las OTB no
sustituan a las organizaciones previas sino que eran las mismas comunidades,
pueblos indgenas y juntas de vecinos de siempre. Por otro lado, con la
territorializacin, las organizaciones productivas (tales como asociaciones de
productores, cooperativas y CORACAs) quedaron fuera del nuevo panorama
de toma de decisiones. En el transcurso de los aos y acumulando experiencias
prcticas en la aplicacin de la LPP, se fue saneando este problema y ahora
las organizaciones productivas son parte de la dinmica municipal.
Adicionalmente, el gobierno estableci la descentralizacin administrativa
con la creacin de consejos departamentales y la desaparicin de las
Corporaciones de Desarrollo. Aprob las reformas a la Constitucin, incluyendo
la creacin del Defensor del Pueblo. Con un mandato entre lo que en otras
partes del mundo son los Ombudsman y las Comisiones Nacionales de
Derechos Humanos, el establecimiento de la oficina del Defensor del Pueblo
ha sido uno de los aspectos ms exitosos de las reformas institucionales y
democrticas en Bolivia.
La Reforma Educativa de 1994 pretendi establecer la educacin intercultural
y bilinge, la transversalidad del currculo y una racionalizacin en el magisterio.
5
Ley 1702, del 17 de julio de 1996, cuyo art. 1 dice: Las Organizaciones Territoriales de Base
a que se refiere la Ley 1551 son las Comunidades Indgenas, los Pueblos Indgenas, las
Comunidades Campesinas y Juntas Vecinales.
163
CIPCA y poder campesino indgena. 35 aos de historia.
Adems, foment nuevas formas de participacin popular en el mbito
educativo, entre las que sobresala la creacin de los Consejos Educativos de
los Pueblos Originarios (CEPO), que han permitido el surgimiento de buenos
cuadros indgenas en este mbito.
A fines de 1996, pocos meses antes del cambio de gobierno, se aprob la
Ley del Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA) que fue el paso ms
importante desde la Reforma Agraria de 1953. Era necesario cerrar el Consejo
Nacional de Reforma Agraria (CNRA) y el Instituto Nacional de Colonizacin
(INC) por la forma arbitraria cmo haban distribuido la tierra (Urioste,
2003)6. La nueva Ley INRA fue diseada entre 1992 y 1996. Mientras que
la Ley de la Reforma Agraria de 1953 apuntaba al oeste andino, la Ley INRA
tuvo ms bien como punto de atencin principal el oriente (Kay y Urioste,
2005: 26).
La Ley INRA pretenda inicialmente abrir y transparentar el mercado de
tierras, al modo como este proceso se realizaba en varios pases, impulsado
por el Banco Mundial. Pero por las condiciones especiales del pas, bien
conocidas por varios miembros del gobierno, la Ley INRA incluy tambin
clusulas favorables a los pequeos productores. La Ley guard el criterio de
derechos de propiedad preferenciales para los campesinos e indgenas, y sobre
todo, cre el concepto de Tierra Comunitaria de Origen (TCO) para entregar
ttulos de propiedad colectiva, como territorios indgenas, a la poblacin
originaria. Con la Ley empez el proceso de saneamiento, que ha avanzado
muy lentamente. Cuando se la promulg en 1996, se estipul que el proceso
de saneamiento debera concluir en diez aos. Sin embargo, hasta 2005 slo
18 millones de has., o sea el 17% de los 107,5 millones de has. existentes
pasaron por esta etapa, mientras el 30% estaba en proceso y el 53% estaba
sin sanear (vase tambin el siguiente captulo).
CORRIENTES DE PENSAMIENTO
Dentro de este panorama histrico, las ONG que trabajaban en el desarrollo
rural empezaron a tener otras funciones. La democracia a nivel poltico y el
ajuste estructural a nivel econmico hicieron que las ONG tuvieran que
redefinir su papel. Asimismo, las agencias de cooperacin empezaron tambin
6
Un ejemplo de la corrupcin masiva en la distribucin y titulacin de tierras es el caso denominado
Bolibras en el que el Ministro de Educacin de entonces se ayud a s mismo a tener 100.000
has de la mejor tierra para la produccin de soya en Santa Cruz (Kay y Urioste, 2005).
164
CIPCA se institucionaliza (1987-1996)
a redefinir su relacin con las ONG. CIPCA es parte de esta historia, por lo
que es necesario detenernos ms detalladamente en el pensamiento de aquel
entonces sobre el nuevo papel de las ONG. Despus analizaremos con ms
detalle dos temas importantes en la agenda de desarrollo de los aos 90: el
medio ambiente y el gnero.
Las ONG en un contexto democrtico
Nacidas en plena dictadura militar y originalmente inspiradas en una lnea
concientizadora de educacin popular e investigacin-accin, algunas ONG
se haban convertido en los aos 90 en instituciones experimentadas y
profesionales. En estos mismos aos se haban organizado tambin en redes
funcionales y temticas. De estas ONG nacieron muchas de las ideas y
experiencias que se han intentado replicar como polticas pblicas como, por
ejemplo, programas de crdito rural, micro riego, educacin intercultural y
bilinge, promocin de la organizacin productiva, seguridad alimentaria,
tecnologas adecuadas, gestin local, etc.
Los objetivos de las ONG, expresados en funcin de un cambio estructural
(concientizacin y organizacin) haban evolucionado en los aos 90 hacia
objetivos que buscaban combinar la dimensin poltico-organizativa con
propuestas concretas de mejoramiento de las condiciones de vida y de desarrollo
econmico. Al igual que en los aos anteriores, la historia de CIPCA no se
ha llevado a cabo en un vaco ideolgico y terico. Los integrantes de CIPCA
han sido tanto receptores como innovadores de estas nuevas ideas sobre el
papel de las ONG.
Mientras la democracia se consolidaba en la segunda mitad de la dcada
del 80, el nmero de ONG con financiamiento de la cooperacin internacional
aumentaba drsticamente. Las Agencias de Co-Financiamiento (ACF) europeas,
solidarias con las ONG latinoamericanas que vivan en regmenes militares
(Chile, Argentina, Brasil, Uruguay, Bolivia) cambiaron tambin su perfil
institucional. En los aos anteriores, no haba un seguimiento formal de lo
que hacan las ONG y casi no haba visitas de terreno. Los directores y el
personal de las ACF, encargados de Amrica Latina, y los directores y personal
de las ONG latinoamericanas eran ms que nada un grupo de amigos solidarios.
Se visitaban tal vez una vez al ao, no tanto para supervisar o evaluar los
avances del trabajo, sino para mostrar la solidaridad internacional. En NOVIB
por ejemplo, el departamento de Amrica Latina era el ms poderoso y el
165
CIPCA y poder campesino indgena. 35 aos de historia.
grupo de intelectuales all concentrado manejaba gran parte del resto de
NOVIB7.
A partir de 1985 esta situacin cambi definitivamente. No slo las ONG
se profesionalizaron internamente, sino tambin las agencias.
Francisco Matzusaki, ex director de CIPCA Santa Cruz, recuerda cmo
era antes:
Cuando Oriol Gelp me entreg las direccin de CIPCA Santa Cruz,
me dej una caja, una caja negra, una caja misional con 48.000 dlares
y me dijo: toma, puedes utilizarlo para el proyecto que t quieras.
Se formaliz, entonces, la relacin entre las agencias y las ONG, incluyendo
las visitas, que iban a ser mucho ms regulares y basadas en un sistema de
seguimiento. Por otro lado, los montos destinados al financiamiento de las
ONG aumentaron tambin considerablemente. Las antiguas ONG lograron
aumentar sus presupuestos, mientras que nacieron tambin muchas nuevas
ONG.
As, ya en 1990 se identific en Bolivia a ms de 400 ONG, de las cuales
una tercera parte estaba involucrada en actividades de desarrollo agropecuario.
En 1997, el registro de ONG mencionaba 800 instituciones, de las cuales un
poco ms de la mitad trabajaba en el rea rural. Las ONG eran cada vez ms
buscadas como interlocutores por organismos de cooperacin internacional.
Aparte del financiamiento proveniente de agencias privadas de cooperacin,
hacia fines de los 80 aumentaron considerablemente los financiamientos
provenientes de los bancos de desarrollo Banco Mundial (BM) y Banco
Interamericano de Desarrollo (BID), de entidades multilaterales como la
Unin Europea y hasta de entidades nacionales como el Fondo de Desarrollo
Campesino (FDC) y el Fondo Social de Emergencia (FSE), posteriormente
transformado en el Fondo de Inversin Social (FIS). Por ejemplo, para canalizar
los fondos del FDC hacia las comunidades campesinas, la cooperacin
internacional condicion que la transferencia de parte de sus recursos se
hiciera a travs de la administracin de las ONG (Urioste 2002: 39).
Con la creciente importancia que adquiran las ONG como canales de
cooperacin internacional, el debate sobre su aporte real tambin se intensificaba
y generaba nuevas preguntas sobre el papel de las ONG en relacin con el
Estado: deban las ONG solucionar los problemas del desarrollo?; deban
asumir los vacos que el Estado haba dejado?; etc.
7
Entrevista personal con Kees van Dongen, responsable de Bolivia en NOVIB en aquellos aos.
166
CIPCA se institucionaliza (1987-1996)
Por otro lado, despus de la euforia de la primera mitad de los 80, en la
segunda mitad de esa misma dcada el movimiento campesino indgena
empez a debilitarse por factores internos:
Pugnas internas entre diversas tendencias ideolgicas o aspiraciones
hegemnicas contrapuestas de dirigentes.
Problemas de administracin de fondos, tanto en proyectos presentados
a agencias financieras como en los recursos propios del llamado brazo
econmico de la organizacin campesina (las CORACA).
Dificultades de articulacin entre las cpulas superiores y las bases.
Cabe mencionar tambin que las agencias de cooperacin empezaron a
criticar el papel de las ONG, argumentando que las organizaciones de base
podran ejecutar los proyectos de desarrollo sin intervencin de las ONG.
As, se empez a canalizar rpidamente montos considerables a las organizaciones
campesinas. Aprovechando esta coyuntura, los dirigentes de base empezaron
a objetar la presencia de las ONG, diciendo que su personal estaba utilizando
la plata para sueldos demasiado altos y viajes de vacaciones a Europa o EEUU.
A su vez, varias agencias multilaterales y bilaterales, en vez de seguir con
la cooperacin gubernamental, empezaron a financiar a las ONG. Haba una
gran expectativa de lo que las ONG pudieran realizar. En un memorandum
interno, el Banco Mundial estableci, por ejemplo, las normas de
relacionamiento entre el Banco y las ONG8. En un informe sobre las ONG
en Bolivia, el BM recomend mayores esfuerzos para integrar a las ONG en
las polticas destinadas a aliviar la pobreza, pues, a su criterio, estas instituciones
eran importantes como intermediarios entre el gobierno y los grupos de base.
Podran contribuir a que los servicios sociales fuesen ms accesibles para los
pobres (World Bank, 1990).
As, poco a poco, se iba a exigir a las ONG lo que se tena que exigir al
Estado: la responsabilidad sobre el desarrollo rural. Y despus se criticara a
las ONG de que no haban logrado resultados de desarrollo. Entonces, en el
mismo momento en que se consideraba agentes de desarrollo a las ONG, se
empezaba a medir su impacto en trminos econmicos. Las agencias de
cooperacin empezaron a evaluar el xito de las actividades de las ONG en
funcin de la generacin eficiente y eficaz de beneficios econmicos
(preferiblemente expresados en trminos de incremento de ingresos) en favor
de los grupos con los que trabajaban.
8
World Bank Operational Directive 14.70: Involving Nongovernmental Organisations in BankSupported Activities, Washington, 1989.
167
CIPCA y poder campesino indgena. 35 aos de historia.
En sntesis, las ONG se encontraron en una situacin casi imposible:
Las organizaciones de base queran hacer las veces de ONG y empezaron
a competir con stas.
Algunos personeros de las agencias de co-financiamiento queran
deshacerse de las ONG y empezaron a financiar directamente a las
organizaciones de base.
Otras agencias, sobre todo las multi y bilaterales empezaron a aumentar
el financiamiento a las ONG, exigindoles que hicieran las veces de
sus respectivos gobiernos.
Finalmente todas las agencias exigan un impacto directo y a corto
plazo en el crecimiento econmico de la poblacin pobre.
En este contexto, dentro de las tres dimensiones que constituan desde su
nacimiento su misin (lo educativo, lo organizativo y lo productivo), CIPCA
empez a enfatizar todava ms que antes la dimensin productiva. No slo
por razones programticas durante la dictadura de Garca Meza, sino tambin
por argumentos tericos sobre el desarrollo econmico de las zonas rurales,
CIPCA opt por dar ms importancia al aspecto productivo. En estos aos,
CIPCA ha intentado dar respuesta a los problemas productivos de las zonas
rurales en un contexto econmico muy adverso para la poblacin pobre.
Trataremos primero dos temas que empezaron a tener importancia en los
aos 90 y que han logrado ocupar un lugar definitivo en los procesos de
cambio: la preocupacin por un desarrollo sostenible y la equidad de gnero.
Medio ambiente y desarrollo sostenible
Los seguidores de la tecnologa apropiada promovieron las tecnologas con
rostro humano a partir del rechazo a la tecnologa occidental y a los efectos
negativos asociados a esta tecnologa en los pases occidentales: entre otros,
la contaminacin ambiental y el agotamiento de los recursos naturales
renovables (como el bosque). As, en los pases occidentales, la teora de la
conservacin y manejo de los recursos naturales empez a tener tal importancia
que a la par con el enfoque de lo pequeo es hermoso se empezaron a
elaborar propuestas de desarrollo rural que no contribuan a mejorar ni la
produccin ni la productividad de las parcelas campesinas. Las exigencias de
producir limpio tan necesarias y justificadas en los pases ricos fueron
impuestas tambin a las familias campesinas e indgenas pobres, como si ellas
fueran los grandes contaminadores del ambiente. El enfoque agro-ecolgico
168
CIPCA se institucionaliza (1987-1996)
evolucion hacia un enfoque holstico y sistmico de las relaciones entre los
seres humanos y el ecosistema. Dentro de este enfoque, la produccin agraria
solamente era considerada posible en la medida en que estuviera en armona
con las leyes de la naturaleza. El principio ms importante de la agro-ecologa
iba a ser la biodiversidad.
A finales de la dcada de los 80 se public el llamado Informe Brundtland
(Naciones Unidas, 1987), que contribuy con una nueva definicin al concepto
de desarrollo sostenible. Esta nueva definicin ha tenido mucha influencia
en el pensamiento sobre el desarrollo y sigue vigente hasta el da de hoy: el
desarrollo sostenible es un desarrollo que satisface las necesidades del presente
sin comprometer las necesidades de las generaciones futuras. El desarrollo
sostenible pone nfasis en el conflicto entre el crecimiento de las necesidades
y la limitacin de los recursos naturales. As, la nueva definicin de desarrollo
sostenible parte de dos elementos bsicos: la escasez absoluta de los recursos
y la equidad intergeneracional. Adems, el Informe Brundtland afirma
acertadamente que el desarrollo sostenible es ms que la conservacin de los
recursos naturales o el cuidado por la ecologa. Para la consecucin de la
sostenibilidad, existen varias estrategias: la erradicacin de la pobreza, el
aprovechamiento sostenible de los recursos naturales, el ordenamiento del
territorio, el desarrollo tecnolgico compatible con la realidad social y natural,
la organizacin y movilizacin social y las reformas del Estado.
Sin restar importancia a la necesidad de conservacin de la naturaleza,
reducir las propuestas de desarrollo rural a slo conservacin, significaba
desconocer que el desarrollo sostenible implica muchos ms aspectos que
solamente el ecolgico. As, poco a poco se dej de hablar de conservacin
del medio y se pas a elaborar propuestas de desarrollo sostenible. El desarrollo
sostenible hace nfasis en el uso racional de los recursos naturales y se lo
interpreta como un conjunto de componentes econmicos, ambientales,
organizativos, sociales, tecnolgicos y culturales (CIPCA-NOVIB, 1998).
Desarrollo humano y con equidad
Aparte de los criterios de sostenibilidad, al inicio de los aos 90 empezaron
a tener fuerza las caractersticas de desarrollo humano y desarrollo con equidad.
Desarrollo humano significa que el desarrollo consiste en la ampliacin de
las oportunidades de las personas: oportunidades econmicas, culturales,
sociales y polticas.
169
CIPCA y poder campesino indgena. 35 aos de historia.
En 1990 se public el primer Informe de Desarrollo Humano (Human
Development Report - HDR) de las Naciones Unidas, elaborado bajo el liderazgo
del economista y Ministro de Finanzas de Pakistan, Mahbub ul Haq, con el
apoyo intelectual del ganador del Premio Nobel de Economa, Amartya Sen.
El informe sali en un momento en que el equilibrado balance de presupuestos
y gastos pareca tener mayor prioridad internacional que la preocupacin por
los seres humanos.
La serie de Informes de Desarrollo Humano y los subsiguientes Informes
de Desarrollo Humano subnacionales y regionales en 135 pases promocionan
un cambio en el debate sobre el desarrollo, dejando de lado el enfoque
exclusivo en el crecimiento econmico (que solamente es un medio para el
desarrollo humano; aunque un medio importante para satisfacer las necesidades
humanas) por una preocupacin balanceada por equidad, sostenibilidad,
productividad y empoderamiento. El ms conocido concepto introducido es
el Indice de Desarrollo Humano (IDH o HDI - Human Development Index)
que, como medida de desarrollo, sirve como alternativa adecuada al Producto
Interno Bruto (PIB).
Al hablar de desarrollo humano, el Programa de Naciones Unidas para el
Desarrollo (PNUD) considera tres indicadores bsicos: el nivel de ingresos,
el nivel de educacin y el estado de salud de la persona. Propuestas dirigidas
a lograr un aumento de la productividad o la adopcin de tecnologas, por
ejemplo, ya no son consideradas como fines en s mismas: lo son slo en la
medida en que ayudan de manera perceptible a los beneficiarios a ampliar
su gama de opciones (Secretariado Rural, 2004: 8-9). Se debe considerar el
desarrollo de la persona, del individuo, como miembro de la sociedad. Adems,
el desarrollo debe tender a la equidad. Es decir, el conjunto de la sociedad
debe gozar de sus beneficios, logrando una distribucin equitativa del desarrollo.
Gnero
El tema mujer y desarrollo estaba en la agenda de las organizaciones de
desarrollo desde fines de los aos 70. Tambin en CIPCA se introdujeron
actividades especficas con y para las mujeres campesinas e indgenas desde
el inicio de los aos 80. Se aplicaron varios enfoques de mujer y desarrollo.
Al principio, los modelos de desarrollo vean a las mujeres slo como objetos
pasivos en vez de actores importantes en el desarrollo econmico. Luego, en
las fases iniciales de la cooperacin, se ide un enfoque de bienestar: se vea
a las mujeres exclusivamente como beneficiarias del proceso de desarrollo y
170
CIPCA se institucionaliza (1987-1996)
se enfatizaba su papel reproductivo. El enfoque de lucha contra la pobreza
de finales de los aos 70 estaba relacionado con una estrategia de satisfaccin
de las necesidades bsicas. Mientras aceptaba que las mujeres jugaban un
papel importante en la satisfaccin de las necesidades bsicas, su papel de
productoras slo era reconocido en el contexto de una economa de autosuficiencia. Despus de la dcada del 80 surgi un tercer enfoque de mujer
y desarrollo, que reconoca la importancia de integrar a las mujeres en el
proceso de desarrollo para reforzar la economa nacional. Se supona que su
integracin hara el proceso ms eficiente y efectivo. Este enfoque instrumental
se basaba en la (equivocada) apreciacin de que las mujeres an no estaban
integradas y que el trabajo de las mujeres no haba contribuido an al
desarrollo nacional. Pero todos los enfoques pasaban por alto la desigualdad
de poder entre hombres y mujeres en las esferas econmicas y sociales, en la
vida pblica y privada. El enfoque de empoderamiento surgi a finales de
los aos 80 como reaccin a que las mujeres no fuesen reconocidas como
actores econmicos y sociales al igual que los hombres. Se basaba en la
comprensin de que la desigualdad estructural entre los sexos puede ser
revertida, reforzando el empoderamiento de las mujeres. As, en los aos 90,
el concepto de mujer y desarrollo fue remplazado por el nuevo concepto de
gnero y desarrollo, enfatizando la necesidad de lograr la igualdad y la equidad
entre hombres y mujeres en todas las esferas de la vida pblica y privada
(Gianotten et al. 1994: 11-12).
Mujeres campesinas, esposas de mineros y amas de casa han jugado siempre
un papel prominente en las luchas polticas de Bolivia. Eran mujeres las que
en 1977 con su huelga de hambre masiva en el Arzobispado de La Paz forzaron
al rgimen militar a restaurar la democracia. Sin embargo, recin en los aos
90 se estableci una poltica econmica y social especfica que tuviera en
cuenta las necesidades de las mujeres. Fue el gobierno de Snchez de Lozada
el que estableci la primera Secretara de Gnero dentro del Viceministerio
de Asuntos tnicos, de Gnero y Generacionales. Hasta aquellos aos, toda
la atencin prestada a la situacin de las mujeres se basaba en la imagen
tradicional de madre y esposa, y en ello las donaciones alimentarias jugaban
un papel crucial. Utilizando a los clubes de madres como la mejor forma de
canalizar alimentos, se enfatizaba slo el papel reproductivo de las mujeres
(proveedoras de alimentos de la familia) y al mismo tiempo se subvaloraba
su papel como actores econmicos. Hacia finales de los aos 80 haba ms
de 6.000 clubes de madres que tenan unos 50 miembros promedio. As unas
171
CIPCA y poder campesino indgena. 35 aos de historia.
300.000 mujeres fueron organizadas para poder canalizar la ayuda alimentaria.
En consecuencia, las propuestas de desarrollo rural vean a las mujeres
campesinas casi exclusivamente como amas de casa (Prudencio, 1991).
La teora antropolgica de la complementariedad andina y la supuesta
reciprocidad dentro y entre las familias supone una igualdad entre los sexos.
Esta complementariedad tambin estara reflejada en la vida privada y pblica
las esferas correspondientes a mujeres y a hombres respectivamente. Entonces,
segn esta teora no existen relaciones de poder desiguales o modalidades de
explotacin al interior de las familias campesinas andinas, sino ms bien
complementariedad dentro de la vida privada y entre la vida privada y la vida
pblica. Basado en un anlisis de la dependencia mutua entre hombres y
mujeres, el principio de complementariedad fue presentado, no como un
ideal normativo sino como una realidad, que, sin embargo, slo existe en la
mente de los antroplogos, y no en la vida cotidiana de las mujeres indgenas,
que sufren explotacin, exclusin y en muchos casos violencia domstica
(para un anlisis crtico de esta teora vase Harris, 1985).
Si bien es cierto que la complementariedad implica dependencia mutua,
no implica automticamente igualdad. Al atribuir una mtica equidad de
gnero a las culturas indgenas, aspectos como discriminacin, violencia fsica
y relaciones de poder desiguales desaparecen en el anlisis. Pero en la vida
real, la complementariedad es asimtrica, basada en un sistema jerrquico y
en una subestimacin de todo lo que es femenino. La conversin de la cultura
indgena en algo mtico en buena medida el trabajo de intelectuales no
esclarece la posicin de la mujer campesina; ms bien es un pretexto para
ignorar las relaciones desiguales de poder que dominan en las familias y en
las comunidades (Gianotten et al., 1994: 28).
CIPCA fue influenciado por las diferentes corrientes, tomando al inicio
ms una postura antropolgica, pero evolucionando, por la fuerza de los
hechos, hacia una postura de reconocimiento de las relaciones de poder
desiguales entre hombres y mujeres. As, en el Plan Decenal 1988-1997,
CIPCA no niega el papel de la mujer en la economa, pero concluye que:
el tipo de economa familiar parcelaria implica una fuerte coordinacin
de las actividades del hombre y de la mujer como piezas claves de la
unidad bsica de produccin (). Ambos participan por igual en la
toma de decisiones que afectan a dicha unidad domstica. Y dentro de
la normal divisin de funciones, existe un fuerte sentido de
complementariedad y colaboracin (p. 16).
172
CIPCA se institucionaliza (1987-1996)
CIPCA mencion explcitamente su rechazo a las ideas de las feministas
del primer mundo, porque estos planteamientos no se ajustaban a la realidad
socio-econmica del campesinado boliviano (ibid: 19). Cabe mencionar que
en aquel entonces, era normal criticar las propuestas de incorporar el tema
de gnero como propuestas de feministas de la clase media urbana europea.
Gracias a la insistencia de las mujeres que trabajaban en las ONG dedicadas
al tema de gnero en alianza con sus colegas en las agencias de la cooperacin
internacional, se logr vencer este prejuicio. Por otro lado hay que mencionar
que, a pesar de rechazar los planteamientos de las feministas del primer
mundo, CIPCA nunca ha negado el hecho de que las mujeres campesinas e
indgenas tengan reivindicaciones propias como mujeres. Para poner en
prctica el enfoque de gnero, CIPCA cre la unidad de apoyo al trabajo de
gnero durante los aos 90, la misma que desapareci nuevamente en los
aos 2000 cuando se decidi optar por el nuevo enfoque de transversalizar
el tema9.
LA ORGANIZACIN INTERNA DE CIPCA
A partir de 1988, cuando se dio inicio al Plan Decenal, aument
significativamente la riqueza de informes, evaluaciones, documentos internos,
etc. y stos han sido mucho ms sistemticos y comparables de un ao a otro,
principalmente gracias al nuevo instrumento de PSE (planificacin, seguimiento
y evaluacin). La biblioteca central de CIPCA ha desarrollado una seccin
especial dedicada a toda esta produccin interna de CIPCA, que actualmente
tiene ms de 2.000 documentos, sin contar otros muchos textos de alcance
slo local, que se conservan en cada oficina regional.
CIPCA entenda que su papel como ONG tena sentido ante todo como
un apoyo al movimiento popular, en particular a campesinos indgenas, para
que fueran adquiriendo su propio peso y desarrollaran su propia organizacin
como parte de un proyecto histrico popular ms amplio. CIPCA se consideraba
como uno de los tantos actores dentro de una tarea en que participaban
tambin el Estado, los partidos polticos y el propio movimiento popular. En
esos aos CIPCA era partidario de la idea de que gran parte del papel que
cumpla, tena que ser transferido al propio movimiento campesino. Asimismo
era de la opinin que ciertos papeles que actualmente cumpla de manera
subsidiaria tendran que ser transferidos a los otros actores, como el Estado,
9
Vase el siguiente captulo.
173
CIPCA y poder campesino indgena. 35 aos de historia.
la banca privada, las empresas de servicios, etc. En 2005 la exigencia de
transferencia ya haba desaparecido en las discusiones, puesto que las ONG
ya son consideradas como actores importantes e indispensables en la
construccin de la sociedad civil. Pero en 1988, el tema de la transferencia
estaba todava muy presente en los debates internos de CIPCA y de las agencias
de co-financiamiento.
En los siguientes acpites nos fijaremos primero en los cambios internos
ms significativos de la institucin, dejando para la segunda parte el anlisis
de lo que se avanz en la prctica para lograr los objetivos y metas trazados
en el Plan Decenal. Aunque no es el propsito de este libro relatar con mucho
detalle los cambios en la estructura organizativa interna de CIPCA, en este
captulo nos detendremos un poco ms en este tema, porque precisamente
en estos aos CIPCA se convirti en una institucin estable. Adems, muchas
medidas tomadas a finales de los aos 80 siguen vigentes hasta el da de hoy
(2005).
Objetivos y estrategia de trabajo
Durante estos aos se han mantenido los tres objetivos especficos:
1. Area econmica: lograr un cambio en el modo de produccin
campesina mediante el modelo CDT.
2. Area organizativa: fortalecer la organizacin campesina para que se
constituya en poder local y nacional.
3. Area educativa: lograr en el campesinado una conciencia crtica y un
proyecto comn.
Un elemento fundamental en la estrategia de trabajo era la opinin sobre
la mentalidad del campesinado. Dentro de CIPCA segua la discusin sobre
la mentalidad conservadora o, al contrario, modernizante de los campesinos
indgenas. Por un lado, se respetaban y hasta se sacralizaban los valores
ancestrales de la organizacin comunal; por otro lado, haba personas que
argumentaban que los pequeos productores tenan una mentalidad
conservadora, resistente al cambio.
En el Plan Decenal se mencionaba que no slo la ancestral tradicin
cultural propia genera determinadas actitudes y valores, sino tambin la
produccin parcelaria de subsistencia, cuyas caractersticas son el individualismo,
la desconfianza, la astucia y la predisposicin de producir para sobrevivir,
recurriendo a la gran diversificacin de la produccin a pequea escala. As,
174
CIPCA se institucionaliza (1987-1996)
CIPCA propuso el modelo CDT para aumentar la produccin y la
productividad y, a la vez, para cambiar la mentalidad individualista del
campesinado. Mentalidad que fue considerada como un freno para el aumento
de la produccin y para la construccin del proyecto histrico alternativo.
En el Plan Decenal se mencion en forma explcita la articulacin de las
tres dimensiones de trabajo:
la conformacin de una organizacin campesina slida y unitaria es
indispensable para lograr poder campesino. Pero si ste no parte de una
base econmica igualmente slida, la organizacin campesina no llegar
a tener poder real de presin. Y viceversa, un simple avance econmico,
que no fuera acompaado de una adecuada organizacin, llevara a un
simple desarrollismo individualista. En uno y otro caso, la dimensin
educativa garantiza que los sujetos sean crticos frente a su realidad y
desarrollen un proyecto histrico en busca de una sociedad alternativa.
As, la frmula sinttica de la misin de CIPCA generar poder campesino
coincida mucho con lo que las agencias de cooperacin suelen concebir como
empoderamiento econmico, social y poltico.
El Plan Decenal mencion tres niveles, que deban estar debidamente
articulados: la comunidad, la regin y el pas. Sin embargo, se ha dado mayor
nfasis al nivel comunal y, a partir del Plan Trienal 1994-96, a la microregin.
El nivel regional slo se ha desarrollado en la regin guaran (Camiri), donde
acababa de crearse la APG. Tampoco se han identificado actividades al nivel
nacional, salvo cierta incidencia a travs de medios indirectos como la radio,
trabajos de sistematizacin, investigacin, publicaciones y coordinacin
interinstitucional.
La evaluacin externa de fines de 1991 (Schwember et al., 1991) ya enfatiz
que CIPCA deba desempear un papel ms activo como institucin "pblica"
(como distinta de "oficial") para dar a conocer su experiencia a niveles ms
amplios, incluidas instituciones oficiales. Esta recomendacin fue reiterada
en la siguiente evaluacin a fines de 1995 (Meja et al., 1995). Finalmente
en el Plan Estratgico 1997-2001, elaborado en marzo de 1996, los dos
principales acentos se ponan en las organizaciones del nuevo nivel municipal
(comparable al antiguo nivel microregional) y en las organizaciones de niveles
superiores. Ms significativo an fue que, a partir de 1995, surgi una nueva
lnea de trabajo: influir en la formulacin e implementacin de polticas
pblicas para el desarrollo rural tanto al nivel local (municipal) como nacional
(vase el siguiente captulo).
175
CIPCA y poder campesino indgena. 35 aos de historia.
El cambio de nfasis hacia niveles cada vez ms altos fue fruto de la
experiencia ganada a lo largo de los aos y contribuy a que CIPCA cumpliera
cada vez mejor su misin ms amplia. Sin embargo ha sido tambin muy
oportuno que esta expansin se haya realizado sin perder pie en la realidad
campesina e indgena local, tanto al nivel de la comunidad como al de la
microregin (hoy municipio). Esta experiencia ms de base y vinculada a las
organizaciones campesinas e indgenas es la que ha dado y sigue dando
credibilidad a las propuestas de CIPCA a niveles superiores. Por eso es
importante que CIPCA siga manteniendo un pie en ambos lados.
Zonas de trabajo
Durante los aos 1987-1995 CIPCA sigui trabajando en las mismas
zonas que en los aos anteriores. Sin embargo, a raz de la evaluacin externa
de 1995 se decidi realizar una evaluacin profunda de la regional de La Paz,
lo que provoc un replanteamiento total del trabajo, incluyendo la decisin
de abrir nuevas zonas. Este cambio ser tratado en el siguiente captulo.
Tambin en las otras regionales ha habido algunos cambios, pero no con
implicancias tan drsticas como en la regional La Paz.
Hasta 1996 CIPCA trabaj en las siguientes zonas:
Regional La Paz
(altiplano)
Ayo Ayo, Jess de Machaqa,
Santiago de Machaqa
Regional Cochabamba
(valles interandinos)
Tiraque, Sacabamba
Alturas de Sacaba
Regional Santa Cruz
(reas de colonizacin)
Antofagasta, El Chore y San Julin
Regional Cordillera
(Chaco)10
Charagua y Camiri
10 El nombre de la oficina de Charagua y luego de Charagua-Camiri fue cambiado por Regional
Cordillera conforme al nombre de la provincia Cordillera a la que pertenecen tanto Charagua
como Camiri y que entonces era el rea de accin de esta oficina. Actualmente su influencia
llega a casi todo el Chaco de Santa Cruz, Chuquisaca y Tarija.
176
CIPCA se institucionaliza (1987-1996)
Estructura organizativa
Despus de largas discusiones con algunas de las agencias financiadoras
y los evaluadores externos de 1986, CIPCA haba consolidado su vocacin
de carcter unitario nacional con diversas oficinas regionales. Pero, para
asegurar la unidad nacional en medio de las particularidades regionales, se
replante entre otras la forma que deba adquirir su rgano mximo de
gobierno unitario que, por estatuto, era el directorio.
Se estableci como nica instancia de gobierno regular el directorio
ordinario, constituido de forma paritaria por miembros externos a CIPCA
y por los directores ejecutivos de las diversas oficinas regionales, ms los dos
representantes legales de la Compaa de Jess. Se abandon as la prctica
previa de que personal contratado y remunerado de la institucin fueran
miembros de su directorio tan normal en las ONG de los aos 80, que
queran tener estructuras democrticas y participativas la cual, adems, no
contribuy gran cosa a prever y menos evitar la crisis. Sin embargo, no se
abandon del todo porque, de forma complementaria y para no perder las
ventajas de una participacin ms amplia, se cre el llamado directorio ampliado,
constituido por el mismo directorio ordinario, los miembros del CONAP y
miembros del personal de CIPCA, elegidos por sus bases para perodos de
dos aos. Se precis que los poderes de ese directorio ampliado estaban
restringidos a temas de poltica institucional, sus decisiones no eran vlidas
sin la presencia de los miembros del directorio ordinario y no poda deliberar
sobre aspectos de personal o financiamiento. Posteriormente, en la transicin
a asociacin civil, el directorio ampliado tambin fue eliminado.
Una medida que a largo plazo ha resultado muy buena, ha sido no aceptar
la permanencia indefinida en un cargo. CIPCA se convirti en una de las
pocas instituciones sin fines de lucro que no era dependiente de algunas
personas, generalmente los fundadores. Los fundadores han tenido la seriedad
del caso de no considerar a la institucin como su propiedad eterna11.
11 El Plan Decenal empez con los siguientes directores: Marcos Recolons (director nacional), Hugo
Rivas (La Paz), Carlos de la Riva (Cochabamba), Shigueru Matsuzaki (Santa Cruz), Oriol Gelp
(Cordillera). En 1989 Hugo Rivas fue nombrado director de FONDECO y Rafael Garca Mora
le reemplaz como director de La Paz. En 1992 se nombr al primer director nacional no jesuita:
Hugo Fernndez. En 1993, Shigueru Matsuzaki fue nombrado director de FONDECO, con sede
en Santa Cruz; Eufronio Toro le reemplaz en CIPCA Santa Cruz. En 1994 se nombr a Arno
Loewenthal como adjunto a la direccin nacional; Armengol Caballero era el nuevo director de
La Paz y Rafael Garca Mora pas a la regional de Cochabamba. Finalmente en 1995 Eduardo
Mendoza fue nombrado director de Cordillera, sustituyendo a Jos Lus Crdova (1992-1995) y
en 1996 se nombr a Mara Eugenia Moscoso como directora en CIPCA Santa Cruz.
177
CIPCA y poder campesino indgena. 35 aos de historia.
La idea de establecer un consejo interno de planificacin, seguimiento y
evaluacin ha dado buenos resultados. Estaba presidido por el propio director
nacional e inclua a un grupo de asesores de alta calificacin en diversos
campos, sin poder de decisin. Una de las funciones del CONAP era apoyar
a las oficinas regionales. Sin embargo, su desempeo en las evaluaciones
anuales condujo a que el papel del CONAP apareciera en ellas sobre todo
como "fiscalizador", por mucho que se enfatizara que vena a apoyar el trabajo
regional.
Los reiterados cambios de estructura, experimentando con varios
organigramas, incluyendo el organigrama en parrilla (matrix) tan en boga
en aquellos aos, indicaron que no se acababa de encontrar una forma ideal
que asegurara fluidez de comunicaciones entre el personal de una misma
oficina regional y entre las distintas oficinas.
Para terminar este acpite es oportuno mencionar que en 1990 se decidi
terminar un problema que vena arrastrndose desde casi el nacimiento de
CIPCA en 1971: la ubicacin de la oficina nacional y la oficina regional de
La Paz en un solo local. Aunque se reducan costos, se aumentaban tambin
las interferencias. Por ello, se decidi trasladar la regional de La Paz a un
ambiente separado y ms amplio en la ciudad de El Alto.
Planificacin, seguimiento y evaluacin
En el mbito metodolgico el sistema de planificacin, seguimiento y
evaluacin (PSE) ha sido la principal innovacin del Plan Decenal. El Plan
Decenal consista en tres Planes Trienales, que establecan los objetivos
especficos, los indicadores y las metas anuales, ms un ao final de ajuste,
recapitulacin y nuevas propuestas. La evaluacin anual era un momento
fuerte de alta participacin de todo el personal. Si vemos la profundidad con
que se realizaba cada evaluacin anual, podemos concluir que CIPCA era (y
es) efectivamente una institucin de reflexin-accin. Se ha exigido siempre
a su personal reflexionar y teorizar sobre sus actividades. Veamos por ejemplo
los pasos a seguir para la evaluacin anual:
Recoleccin de datos en el campo, conjuntamente con los comunarios.
Discusin de los resultados en cada equipo, concentrndose sobre
todo en aquellos indicadores en que resultaba ms difcil avanzar
hacia la meta trienal; la pregunta clave era: se trataba slo de un
ritmo lento o de un camino equivocado? De esta forma se seleccionaban
178
CIPCA se institucionaliza (1987-1996)
los temas que se juzgaban ms dignos de una discusin general con
el resto del personal.
Reunin general de todo el personal ms el CONAP, para profundizar
en las causas de los buenos o malos resultados. Inicialmente se invitaba
tambin a esta reunin a dirigentes de algunas comunidades. Pero
con el tiempo ya no hubo esta presencia, porque todo el lenguaje les
resultaba demasiado ajeno.
El proceso de PSE ha aadido rigor a la accin y reflexin sobre los mtodos
y actividades realizadas, contribuyendo tambin as a la formacin interna de
todos los participantes. La principal crtica es quizs el excesivo refinamiento
con que se ha querido ir mejorando todo el sistema. Pese a los buenos deseos,
la recoleccin de tantos datos ha exigido mucho trabajo durante cada fin de
gestin y no ha contribuido a lograr ms rpida y ms sosteniblemente los
resultados planteados.
Recursos humanos
La calidad de los recursos humanos es una condicin sine qua non para
llevar adelante toda la propuesta. Este tema fue objeto de un taller especfico
con expertos en 1990 y fue tambin objeto de anlisis en la evaluacin externa
de 1991, que hizo adems una recomendacin expresa sobre el tema.
Efectivamente, durante la dcada de los 90 se han incorporado a CIPCA
nuevos especialistas o se ha dado una nueva capacitacin a personal antiguo
en reas antes poco consideradas, como gnero, hidrologa o el manejo del
medio ambiente, sobre todo en tierras bajas. Se ha dado adems la posibilidad
de mayor capacitacin a personal de la institucin en el rea de gestin, para
que pudieran ir desempeando nuevas funciones directivas dentro de ella,
asegurando una saludable renovacin a este nivel.
En algunos casos, las carencias locales se haban suplido con apoyos
internacionales puntuales. El tema de los voluntarios con sus significativos
aportes y tambin sus problemas, sera largo de explicar. Los arreglos ms
duraderos han sido sobre todo con los servicios de voluntarios de Alemania
(DED) y Holanda (SNV), pero vinieron tambin italianos, britnicos,
espaoles, belgas, norteamericanos, suizos, canadienses, japoneses, etc. Todos
ellos llenos de ancdotas, buenos recuerdos, amistades de larga data e incluso
matrimonios.
179
CIPCA y poder campesino indgena. 35 aos de historia.
Una tercera lnea ha sido la preparacin de nuevos recursos, mediante un
programa de becas o prstamos blandos para tesistas. La condicin para apoyar
a estos ltimos era y sigue siendo que sus temas de investigacin sean relevantes
para el trabajo de CIPCA. Junto con este apoyo, CIPCA ofrece al tesista
prioridad de empleo futuro en la institucin o en otra afn.
Una de las tareas afrontadas en estos aos fue aumentar la cantidad de
mujeres en el personal de CIPCA. Aunque uno de los primeros tcnicos de
campo en 1972 haba sido una mujer y aunque en el pasado haba habido
dos mujeres en cargos directivos, en el momento de iniciar el plan decenal
haba muy pocas mujeres, que adems cumplan casi exclusivamente funciones
administrativas. Una de las tareas de la nueva especialista en el tema de mujer
y desarrollo, incorporada recin en 1993, fue analizar esta situacin para
hacer propuestas para mejorarla.
En la oficina nacional, donde el personal no tena que salir al campo, ha
sido posible lograr mayor equidad en la contratacin de hombres y mujeres.
Sin embargo y a pesar de las buenas intenciones, en las oficinas regionales la
proporcin entre hombres y mujeres haba disminuido, principalmente por
un aumento mucho mayor de personal tcnico de campo. La nica razn
que se poda dar eran las prolongadas estadas en el campo que, como requisito
de trabajo de CIPCA, siempre ha sido un impedimento para muchas mujeres.
Aparte de no lograr una equidad cuantitativa entre hombres y mujeres en
las oficinas, el no tener muchas mujeres como personal de campo implicaba
tambin que en estos aos CIPCA no pudo dar suficiente atencin a las
mujeres campesinas e indgenas, quienes participaban muy poco en las
actividades econmicas de CIPCA. En teora, tener personal femenino no es
una garanta de que se trabaje desde una perspectiva de equidad de gnero.
Tampoco es cierto que los hombres no quieren prestar atencin a las mujeres
campesinas como actores econmicos. Sin embargo, era claro que en los
primeros aos en que gnero y desarrollo se puso en la agenda, se necesitaban
mujeres expertas en el tema para incluir a las mujeres campesinas e indgenas
en las propuestas de desarrollo.
A lo largo de la historia de CIPCA, ha habido cinco mujeres en cargos de
direccin, incluyendo las dos que asumieron temporalmente la direccin
regional durante la dictadura de Garca Meza. Las otras tres mujeres directoras
recin han sido contratadas despus de 1996 (Santa Cruz en 1996, La Paz