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Rutka Laskier: Diario del Holocausto

Rutka Laskier, una niña judía polaca de 14 años, escribió un diario mientras vivía en el gueto de Bedzin antes de ser deportada a Auschwitz, donde murió. Su diario ofrece un relato personal y lúcido del horror del Holocausto que presenció. Aunque se creía que murió inmediatamente en Auschwitz, nuevos hallazgos indican que falleció meses después, dejando un valioso testimonio escrito de su experiencia. El diario de Rutka ha sido publicado y comparado con el famoso di

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Rutka Laskier: Diario del Holocausto

Rutka Laskier, una niña judía polaca de 14 años, escribió un diario mientras vivía en el gueto de Bedzin antes de ser deportada a Auschwitz, donde murió. Su diario ofrece un relato personal y lúcido del horror del Holocausto que presenció. Aunque se creía que murió inmediatamente en Auschwitz, nuevos hallazgos indican que falleció meses después, dejando un valioso testimonio escrito de su experiencia. El diario de Rutka ha sido publicado y comparado con el famoso di

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RUTKA LASKIER: LA OTRA ANA FRANK

EL ESCALOFRIANTE RELATO DE UNA NIA QUE VIVIO Y MURIO EN EL


HOLOCAUSTO

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Y es que las comparaciones con Ana Frank son inevitables. Rutka Laskier, una nia
juda polaca de 14 aos, escribi un diario los das que pas en el gueto, antes de ser
deportada a Auschwitz. All muri gaseada en 1943. Nuevos hallazgos arrojan ms luz
sobre el caso, y sobre el holocausto que vivio una nia en primera persona.
Lo ms probable es que hubiera cogido el clera. Slo eso explicara que su ya
maltrecha belleza, que aun as llam la atencin del temible doctor Mengele, se
marchitara con tanta rapidez. A sus 14 aos se consuma por momentos. Zofia Minc, de
edad parecida, dorma cerca. Se hicieron amigas en la desgracia. Segn su relato, ella
misma la tuvo que transportar en una carretilla hacia el horno crematorio. An
consciente, Rutka le rog que la dejara junto a la alambrada del campo para
electrocutarse: una muerte supuestamente menos dolorosa que la de arder viva, pero un
SS que iba detrs nuestro con un fusil no me dej.
El horror que se ceb en Rutka es uno ms de los que pueblan los informes del Instituto
Histrico Judo de Varsovia, un dossier hallado hace poco y que da mayor exactitud al
calendario del terror: contrariamente a lo que se crea, parece que Rutka no muri
gaseada inmediatamente cuando lleg a Auschwitz el mismo agosto de 1943, como les
ocurri a su hermano pequeo y a su madre, sino que falleci unos meses despus,
quiz en diciembre, segn el testimonio de la nia superviviente que la conoci.
El inters por el matiz en el caso de Rutka es fruto del eco meditico en Europa
alcanzado por su cuaderno de notas. Con letra muy pulcra, ligeramente inclinada a la
derecha y muy decidida, casi sin tachaduras, Rutka Laskier llen apenas 60 cuartillas de
una libreta entre enero y abril de 1943. La joven polaca de origen judo intua el
Holocausto y su propio final: slo haca falta mirar y escribir lo que ocurra en las calles
del gueto de Bedzin donde viva, una ciudad minera con 25.000 judos y a 40 kilmetros
de Auschwitz y de las cmaras de gas de Bierkenau. Inevitable as convertirse en la Ana
Frank polaca a travs de esos apuntes, El cuaderno de Rutka.

"... Ah, olvidaba lo ms importante. Vi con mis propios ojos cmo un soldado arrancaba
a un beb de las manos de la madre y le abra la cabeza a golpes contra un poste de
electricidad. Los sesos de la criatura salpicaron la madera. La madre enloqueci. Ahora
lo escribo como si no hubiera pasado nada ... tengo catorce aos, todava he visto poco
en la vida; sin embargo, ya me he vuelto tan indiferente, escribe Rutka. Una cruel
realidad analizada con la lucidez que quiz slo puede tener un adolescente y los temas
que le son propios a esa edad fluctan con tormentosa naturalidad en el cuaderno. Por
eso es lgico encontrar la anotacin sobre un primer beso aplazado o sobre el deseo de
que unas manos ajenas se deslicen por su geografa: Creo que me estoy haciendo
mujer. Ayer, cuando me daba un bao y el agua acariciaba mi cuerpo, anhel las caricias
de otras manos No s lo que esto significa, ya que jams haba experimentado nada
similar hasta ahora ... Creo que a Janek le gusto mucho, pero, para m, ni fro ni calor.
La pueril confesin contrasta con las reflexiones de una nia que se reconoce
excntrica, que sale a la calle con pantalones, que pide libros buenos, filosficos, pero
que constata: Dios mo, ay, Dios mo!, qu ser de nosotros? Bueno, Rutka, has
debido de volverte completamente loca: clamas a Dios, como si existiera! ... Si Dios
existiera, no permitira que seres humanos fuesen arrojados vivos a hornos crematorios
ni que aplastaran las cabezas de nios pequeos a golpes de culata ... Al final, esto se
parece a un cuento de la abuela: quienes no lo hayan visto no lo van a creer, pero no es
ningn cuento, es la verdad. Basta recordar a ese viejecito a quien pegaron hasta dejarlo
inconsciente por haber cruzado mal la calle. Parece absurdo, pero todo esto no es nada
mientras nos libremos de Auschwitz y la tarjeta verde del final Cundo
llegar?.
El escalofro de la lucidez del relato recorre el espinazo del lector en ms de una
ocasin. Haba una clara voluntad en esa nia, a su edad, de dejar un verdadero registro
de un triste momento que pasara a la historia? Eran las cinco y media cuando salimos.
Miles de personas abarrotaban las calles. Llegamos al lugar a las seis y media y nos las
arreglamos para conseguir buenos asientos en un banco. Nuestro nimo estuvo bien
hasta las nueve. Entonces me asom a la valla y vi soldados con ametralladoras
apuntando a la plaza por si alguien pretenda escapar. Los adultos se desmayaban y los
nios lloraban. El Da del Juicio empez enseguida. As describe Rutka una de las
famosas aktions en las que se vio implicada.

Haca un calor espantoso, prosigue en su cuaderno, y la gente tena sed, pero no


haba ni una gota de agua por all. Entonces, de pronto, comenz a llover a cntaros y
sigui lloviendo todo el tiempo ... A las tres de la tarde comenz la seleccin: 1
significaba regresar a casa; 1a, ir a trabajos forzados, lo cual era mil veces peor que la
deportacin; 2 significaba revisin posterior, y 3, la deportacin, o, dicho en otras
palabras, la muerte. Nos presentamos para la seleccin a las cuatro. Entonces comprend
qu significa una desgracia. Mam, pap y mi hermanito fueron enviados al grupo 1, y
yo, al grupo 1a. Camin como en trance hacia mi grupo, donde ya estaban Salek, Linka
y Mania. Lo ms extrao de todo es que ninguna de nosotras lloraba nada, nada en
absoluto.
Rutka permaneci sentada en ese grupo hasta la una de la madrugada, tiempo suficiente
para ver cmo los nios pequeos yacan en la hierba mojada mientras la tormenta
arreciaba y los policas golpeaban a la gente con saa y les disparaban. La
desesperacin la hizo valiente: Sal corriendo con el corazn desbocado y me escabull
saltando por la ventana de un edificio anexo, desde la primera planta. La embriaguez
de un oficial nazi con el que se top en la huida hizo que ste no distinguiera su estrella
amarilla en la ropa. Sin saberlo, Rutka haba logrado aplazar su destino.
Ese tipo de anotaciones y alguna otra ms vinculada a detalles sobre futuras nuevas
aktions o sobre interioridades de las atrocidades que se vivan en los campos de
exterminio y que no estaban al alcance de todos los habitantes del gueto dan pie a
pensar que la joven tena contactos con la Resistencia o que participaba en las
actividades encubiertas del movimiento juvenil Gordonia, del que formaba parte. A
Janek lo nico que le preocupa son nimiedades como llevar bien planchados los
pantalones, cuntos pasteles puede comerse en el caf de Frontal y las piernas bonitas
de las chicas. De todos modos, est claro que no es comunista, por lo que no comprendo
por qu Lolek le ha metido en esto, constata en otro momento.
Algo de esas actividades clandestinas sospechaba la joven polaca Stanislawa Sapinska,
seis aos mayor que Rutka, hija del propietario del inmueble donde viva la joven, que
vigilaba por encargo de su padre, y con la que estableci cierta intimidad, hasta el

extremo de ensearle un hueco de la escalera donde esconder el cuaderno en caso de


emergencia.
La prohibicin de ir a clase, los sentimientos de amor-odio hacia el guapo Janek de su
pandilla, el trabajo forzado en un taller de uniformes, la estrechez cada vez ms
asfixiante del gueto, o la angustia, el asco y el miedo de ver a su vez tanto miedo a su
alrededor (Estoy asqueada, harta de estas casas grises y del miedo continuo en el rostro
de todo el mundo. Los tentculos de ese miedo nos envuelven a todos y no dejan
respirar, escribe), van marchitando a Rutka, de natural jovial y educada en una familia
laica acomodada y moderna, que esquiaba en invierno e iba a la playa en verano.
El escondrijo de la escalera se utilizara muy pronto: en agosto de 1943 son deportados
los judos que quedaban en Bedzin. Rutka y su familia (sus padres, Yaacov y Dorka, y
su hermano de seis aos, Henius) acaban en Auschwitz. Menos el padre, todos sern
asesinados en las cmaras de gas. Sapinska encontr el cuaderno en el sitio acordado.
Lo recogi y lo guard en su casa casi 60 aos, hasta que un nieto lo hall y le hizo ver
que aquello deba salir a la luz.
El silencio de Sapinska no es tan extrao: incmodos en su mala conciencia por su
pasividad y su odio, los polacos no asumieron del todo su comportamiento ante la
persecucin juda. Es ms: acabada la guerra, slo 160 judos volvieron a Bedzin; en
menos de un ao, en 1946, tuvieron que marcharse por las hostilidades. Un poeta como
Czeslaw Milosz no tuvo reparos en recriminar a sus compatriotas la indiferencia de la
mayora de los polacos ante el extermino de los judos e incluso el alivio que algunos de
ellos sintieron ante el hecho de que Hitler les resolviera la papeleta. Algo de esa
incomodidad debe quedar an hoy: la misma publicacin de El cuaderno de Rutka, un
fenmeno que ha llegado a 11 pases con tiradas significativas, ha tenido una discreta
recepcin en Polonia, donde no ha pasado de los 6.000 ejemplares, en una edicin
financiada por un diario local y el Ayuntamiento de Bedzin. El inters del Consistorio
polaco va paralelo (o no es ajeno) a la ruta Rutka que permite visitar los escenarios por
donde se movi y hasta el lugar donde fueron fusilados sus compaeros comunistas del
grupo.
La desgracia parece ser infinita a veces. Yaacov Laskier, adems de perder a su esposa y
sus dos hijos, tambin vio morir a sus ocho hermanos. En 1947 intent rehacer su vida y
se cas de nuevo; tuvo una hija, Zahava, que supo que haba tenido una hermana a la
misma edad que Rutka escribi su diario. Yaacov falleci en 1986 sin saber de la
existencia del cuaderno de su primera hija.
Hoy he recordado con detalle los hechos del 12 de agosto de 1942, lo que sucedi en el
Hakoah [equipo de ftbol de Bedzin, en cuyo campo tuvo lugar una aktion de judos].
Voy a intentar describir lo que pas ese da para poder rememorarlo dentro de unos
aos, si no me deportan, por supuesto, plasm una vez Rutka en su diario. Esa
voluntad de testimonio impregna, como una herencia gentica, la voluntad de Zahava,
que rueda estos das en Polonia un reportaje sobre la vida de su hermana que produce la
cadena de televisin inglesa BBC. Una especie de ltima pgina del cuaderno de Rutka.
Espero que te haya resultado intereasnte este escalofriante relato... poco mas se puede
aadir, verdad? Muchas gracias por tu visita... y por tu solidaridad con mi pagina jeje

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