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Porqué Somos Protestantes?
Sola Scriptura
Cuando escuchamos la palabra protestante siempre entendemos algo negativo. Es decir, es alguien que
está protestando en contra de algo, sin embargo la palabra tiene un significado muy diferente. Este
término es una palabra compuesta que se origina del latín pro testare, pro significando “por” y testare
que quiere decir “testificar.” Y esta semana deseo, estando tan cerca la celebración de la Reforma,
inciar un análisis de lo que fue logrado en la protesta.
Como protestantes debemos entender el término no como algo negativo, sino como algo positivo,
implicando que estamos testificando a favor de la verdad. Y esto es lo que confirma la historia de la
iglesia.
Durante la Edad Media la iglesia se había corrompido de tal manera, que la fe que había sido entregada
por los apóstoles prácticamente era desconocida en el mundo. Se habían promulgado gran cantidad de
edictos con el fin de engrandecer y enriquecer a los líderes eclesiásticos. Para poder afirmar estas cosas
estos hombres habían evitado que el pueblo pudiera tener acceso a las Escrituras, habiendo mantenido
la Biblia en latín. Así el pueblo común no podía objetar sus enseñanzas y podía ser fácilmente
engañado.
La fe que ahora compartimos se originó en un tiempo convulso, cuando un monje dominicano llamado
Johann Tetzel, apareció en Alemania vendiendo indulgencias. En el año 1517 este monje andaba
prometiendo la remisión de pecados a aquellos que escuchaban su mensaje y compraban estos
certificados y además hasta prometía el perdón de pecados de aquellos que habían muerto y estaban,
supuestamente, en el purgatorio.
Esta doctrina, por supuesto, había originado por la necesidad del papado de inventar alguna manera de
enriquecerse. Es decir, si las personas estaban en un lugar intermedio, en donde eran purificados por
los pecados que no habían sido remitidos en la tierra, podían engañar al pueblo para que por dinero
ayudaran a que esta purificación fuera más rápida, y así estos muertos pudieran ir al cielo con mayor
prontitud.
Cuando Tetzel llegó a Alemania la gente corría con su dinero para comprar estas indulgencias firmadas
por el papa. El monje dominicano llegó hasta el punto de asegurar que con el simple depósito de sus
monedas en la caja los pecados podían ser perdonados. Para hacer la venta más popular Teztel cantaba,
“So bald der Pfenning im Kasten klingt, die Selle aus dem Fegfeuser springt.” (Tan pronto la moneda
en la caja suena, el alma del purgatorio vuela).
La gente venía de todas partes de Alemania para que sus pecados fueran perdonados. Pronto las
actividades de Tetzel llegaron al conocimiento del Dr. Martín Lutero quien era profesor de Teología de
la Universidad de Wittemberg, quien recibió las noticias con mucha preocupación.
Lutero se enfureció y para salvar al pueblo de este perverso negocio redactó 95 Tesis las cuales fue
personalmente a clavar en las puertas del castillo de la ciudad. Estas tesis formaban un documento en
contra de las indulgencias. Lutero ardientemente contendía que estos certificados no servían para
remitir los pecados ni de ellos ni de los muertos, pero debido a que estos documentos papales venían en
latín, el pueblo no podía comprender lo que verdaderamente decían y tenían que confiar en las palabras
y promesas de Tetzel.
Estas enseñanzas eran reforzadas por la enseñaza de la iglesia católico romana iniciada con el papa
Sixto IV en 1460 acerca del Tesoro de los Méritos (Treasury of Merits), en donde se promulgaba la
idea que la Iglesia era el custodio de los méritos de los santos quienes habían excedido en estos y por lo
tanto la iglesia podía disponer de el sobrante de estos méritos y otorgárselos a otros hombres para que
pudieran salir del purgatorio. Lo único que debían hacer las personas era ir al Tesoro de los Méritos y
adquirir aquello que les hacía falta.
Lutero estaba tan enfurecido que retaba a los académicos a discutir y debatir sus 95 tesis para mostrar
la mentira de las indulgencias. Aquellos que se unieron a la causa luterana fueron llamados
Eduardo Flores Rivera
protestantes. Fue entonces el 31 de octubre de 1517 cuando Lutero protestó contra los abusos de la
iglesia católica. En la tesis número treinta y dos escribió,
“Serán eternamente condenados junto con sus maestros, aquellos que crean estar seguros de su
salvación mediante una carta de indulgencias.”
Lutero inició una ardua lucha para que la iglesia volviera a la fe verdadera, sin embargo en su lucha se
dio cuenta que todas estas falsas enseñazas venían con el consentimiento del papa Leo X, así como del
arzobispo de Mainz, Albrecht.
Lutero protestó contra la corrupción de los líderes de la iglesia así como contra las falsas enseñazas que
estaban presentes en ella, pero además como protestante testificó a favor de la verdad de Jesucristo y la
Biblia. Esto es lo que caracteriza a aquellos que profesamos estar en contra de la Iglesia Católico
Romana.
Esta pequeña introducción nos servirá para entender lo que salió de la Reforma. Pero, qué fue
formulado en la Reforma? Cuáles son las bases del protestantismo? En los próximos días estaremos
viendo las 5 Solas de la Reforma, pero el día de hoy iniciaremos con la primera, Sola Scriptura.
Sola Scriptura
El protestantismo afirmó la verdad acerca de la Palabra de Dios, es decir que es theopneustos, griego
para “exhalada por Dios.” Los protestantes afirmamos que la Biblia es la Palabra que salió de la boca
de Dios mismo, y por ello es lo único que puede equipar al creyente para toda buena obra (2 Timoteo
3: 16-17). Este concepto fue lo mismo que enseñó Jesucristo. En Mateo 5 el evangelista registra las
siguientes palabras de nuestro Señor,
“Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la
ley, hasta que todo se haya cumplido.” Mateo 5: 18
Debido a que la Biblia es la Palabra de Dios, los protestantes negamos la autoridad de las tradiciones
humanas. Porqué? Porque nuestra guía es la Biblia y en ella encontramos a Jesús confrontando a los
fariseos por nulificar la Palabra de Dios con sus tradiciones (Mateo 15: 6). La condenación que hizo el
Señor de los fariseos y escribas era que habían malinterpretado las Escrituras y enseñaban sus
tradiciones como la misma autoridad. Además la Biblia dice de sí misma lo siguiente,
Abre mis ojos, y miraré Las maravillas de tu ley.”Salmo 119: 18
Me postraré hacia tu santo templo, Y alabaré tu nombre por tu misericordia y tu fidelidad; Porque
has engrandecido tu nombre, y tu palabra sobre todas las cosas.”Salmo 138: 2
7
La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma; El testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al
sencillo. 8 Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón; El precepto de Jehová es
puro, que alumbra los ojos. 9 El temor de Jehová es limpio, que permanece para siempre; Los juicios
de Jehová son verdad, todos justos. 10 Deseables son más que el oro, y más que mucho oro afinado; Y
dulces más que miel, y que la que destila del panal. 11 Tu siervo es además amonestado con ellos; En
guardarlos hay grande galardón.”Salmo 19: 7-11
Lutero luchó contra las indulgencias precisamente porque no tenían ningún fundamento bíblico, sino
que eran enseñanzas supersticiosas de hombres, con un fin malvado. El papa enfurecido exigió a
Lutero ir a Roma para retractarse. Sin embargo debido a que su vida corría peligro, pues ya se había
declarado a Lutero un hereje y a que fuera encarcelado si era atrapado, Federico el Sabio contendió
para que el juicio fuera en Alemania.
Fue en 1521 en la ciudad de Worms que se reunieron los líderes de la iglesia, así como príncipes
alemanes y el Rey Carlos V, para que Lutero, un monje, se retractara de todo lo que había dicho.
Johann von Eck le dio 24 horas a Lutero para que así hiciera, pero al día siguiente Lutero se paró frente
a la Dieta y dio un discurso que cambió la historia de la iglesia para siempre. Este monje, sin ser rico, y
sin poder se paró frente a estos líderes y exclamó,
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“Debido a que su serena majestad y sus señores buscan una simple respuesta, la daré de esta manera:
A menos que yo sea convencido por el testimonio de las Escrituras o por la clara razón (pues no confío
sólo en el Papa ni en los concilios, debido a que es sabido que han errado y se han contradicho), estoy
atado por las Escrituras que he citado, y mi conciencia está cautiva a la Palabra de Dios. Yo no puedo
y no retractaré nada, debido a que no es seguro ni correcto ir en contra de la conciencia.” Luther’s
Works. Volumen 32.
Al terminar estas palabras probablemente Lutero estaba temblando pues sabía que había puesto su vida
en peligro. Lutero conocía la historia de Jan Huss quien había sido quemado en la hoguera un siglo
antes por intentar reformar la iglesia. Sin embargo el emperador le dio un salvoconducto para que
Lutero regresara a su pueblo sin problemas.
Lo más importante y lo que cambió la historia fue el hecho de que Lutero se aferró a la doctrina de
Sola Scriptura. Como este monje agustino, los protestantes estamos cautivos “a la Palabra de Dios.”
La revolución que inició Lutero luego de estas palabras fue inmensa. Pronto la Biblia fue traducida al
alemán y la gente se volvió a la Biblia para encontrar las verdades que habían estado escondidas por
tanto tiempo.
Hombres como Juan Calvino también se esforzaron por enseñar esta preciada doctrina, argumentando
que la Biblia es la Palabra autoritaria e infalible de Dios para Su pueblo. La confesión Bautista de
Londres de 1689 a la cual me adhiero dice,
“(1)Las Santas Escrituras son la única toda suficiente, segura e infalible regla del conocimiento, fe y
obediencia salvadoras.1 Aunque la luz de la naturaleza y las obras de creación y de providencia
manifiestan la bondad, sabiduría, y poder de Dios, de tal manera que los hombres quedan sin excusa,
sin embargo, no son suficientes para dar aquel conocimiento de Dios y de su voluntad que es necesario
para la salvación; (2) por lo que le agradó al Señor, en varios tiempos y de diversas maneras
revelarse a sí mismo y declarar su voluntad a su Iglesia;3 y además para conservar y propagar mejor
la verdad y para el mayor consuelo y establecimiento de la Iglesia contra la corrupción de la carne y
la malicia de Satanás y del mundo, le agradó dejar esa revelación por escrito, por todo lo cual las
Santas Escrituras son muy necesarias, y tanto mas cuanto que han cesado ya los modos anteriores por
los cuales Dios reveló su voluntad a su Iglesia.”
Hace más de 500 años Dios providencialmente causó una revolución a manos de un monje a quien le
reveló la verdad. Con él, Dios continúo reuniendo a sus ovejas perdidas.
Aplicación para nuestros tiempos
La doctrina de Sola Scriptura defendida por Lutero y los reformadores durante el siglo XVI debe
hacernos reflexionar. Primero, esta doctrina no surgió durante la Reforma, sino que es una verdad
bíblica, creída por los apóstoles y los primeros cristianos. El pasaje más claro es 2 Timoteo 3: 16-17, en
donde Pablo deja claro que las Escrituras, inclusive aquellas que así como él, los apóstoles estaban
escribiendo en ese momento, eran la palabra que Dios había hablado. Por esta razón son la única regla
de fé y práctica para los creyentes.
Por esa simple razón debemos rechazar cualquier doctrina de hombres, ya sea para dirigir el modo en
que el creyente debe vivir su vida para Dios, así como para conocer la verdad de Dios mismo. Es por
ello que el catolicismo romano debe ser rechazado y categorizado como una falsa religión. La Iglesia
Católica Romana es una falsa iglesia por la simple razón que predica un falso evangelio. Porqué?
Porque en lugar de someterse a la Biblia, la cual es la máxima autoridad para la Iglesia, se han
sometido a la sabiduría de hombres a quienes la historia muestra como hombres que iban tras sus
vientres.
Además, debemos rechazar toda aquella enseñanza que asegure que Dios continúa hablando hoy en día
fuera de la Biblia. Y esto es muy común dentro del evangelicalismo, específicamente dentro del
pentecostalismo y el movimiento carismático. Es común escuchar a hombres argumentar que Dios
sigue dándole profecía a la Iglesia. Por ello hay tantos autodenominados profetas hoy en día. Pero si la
Biblia es lo que Pablo dijo que era, entonces nada puede dirigir la vida del creyente fuera de la Biblia.
Es más, si las palabras de Cristo dadas al apóstol Juan en el libro de Apocalipsis son ciertas, no hay
más palabras que deban ser escritas o agregadas a la Biblia. Si realmente existiera la profecía en la
Eduardo Flores Rivera
actualidad, estas palabras deberían ser escritas y agregadas a la BIblia y entregadas a todos los
creyentes a través de todo el mundo. De no ser así, la Iglesia se está perdiendo la verdad revelada por
Dios. Pero, por supuesto, esto no es cierto.
Debido a que el don de profecía ya cesó, una vez que se terminaron de escribir los libros del Nuevo
Testamento, ya no necesitamos de otra cosa que no sea la Biblia para conocer a Dios y Su voluntad. Es
por ello que como protestantes debemos adherirnos firmemente a la doctrina de Sola Scriptura.