LA ORACIN DE LOS CREDOS
FORMAS DE CERRAR EL RITO
Existe una gran cantidad de rezos y oraciones
especiales recurridas por las santiguadoras. Han sido
estudiados por autores como Ramn A. Laval en su
"Oraciones, ensalmos y conjuros" (1910) y Vicua
Cifuentes en su aqu antes citado libro. Generalmente,
se ejercan sin declamacin, bajito, casi en murmullo,
como solan orar las abuelas, precisamente.
La oracin que yo conozco mejor, sin embargo, es la
practicada por mi abuela santiguadora durante mi
infancia, correspondiente a cinco Credos seguidos
persignando la cruz o el anillo para cada parte del
cuerpo tratada: cabeza, palma de las manos, pecho y
espalda (parecen coincidir con las partes del cuerpo
donde fuera herido Jess durante sus azotes y
calvario). Sin embargo, presenta leves diferencias con
el rezo original, segn veremos.
El Credo tradicional, usado por muchas santiguadoras,
se ora una o tres veces (segn el rito) por cada parte
del cuerpo que es tratada, en nombre de la Santsima
Trinidad, y es el siguiente:
Si la persona estaba siendo tratada por "mal de ojo",
mi abuela remataba el santiguado tras los Credos,
trazando las lneas de la cruz en la espalda del
paciente con la palma de su mano, mientras recitaba
en forma muy silenciosa tres veces, a la altura de la
nuca:
Santa Brbara doncella,
lbrame de esta centella,
como libraste a San Juan ngel
del vientre de la ballena.
A continuacin, deca los dos nombres del paciente, a
la altura del cuello. Era la parte ms relajante y
agradable de todo el ritual, llegando a erizar los pelos.
Si el atendido era tratado por "espanto", sin embargo,
la frase que se repeta tres veces deba ser la
siguiente:
Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y
de la tierra,
y en Jesucristo, su nico Hijo, Nuestro Seor,
que fue concebido por obra y gracia del Espritu
Santo,
naci de Santa Mara Virgen, padeci bajo el poder de
Poncio Pilatos,
fue crucificado, muerto y sepultado, descendi a los
infiernos,
al tercer da resucit entre los muertos, subi a los
cielos
y est sentado a la derecha de Dios, Padre
Todopoderoso,
desde all ha de venir a juzgar a los vivos y a los
muertos,
creo en el Espritu Santo, la Santa Iglesia Catlica,
la Comunin de los Santos, en el perdn de los
pecados,
la Resurreccin de la carne, y la vida perdurable.
Amn.
El Credo que rezaba mi abuela, no obstante, era el
siguiente, utilizado en la tradicin de santiguadoras a
la que ella y su madre haban pertenecido:
Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y
de la tierra
y en Jesucristo, su nico hijo,
que naci de Santa Mara Virgen, bajo el poder de
Poncio Pilatos,
fue crucificado, muerto y sepultado, descendi a los
infiernos
y al tercer da resucit, subi a los cielos
y est sentado a la diestra del Padre Todopoderoso,
desde ah va a venir a juzgar a los vivos y a los
muertos.
Creo en Dios padre todopoderoso,
en Jesucristo si nico hijo,
en el Espritu Santo, en la Santa Iglesia Catlica. En la
comunin de los santos, en el perdn de los pecados,
en la resurreccin de la carne y la vida eterna. Amn
Se advierte que tienen sutiles diferencias. El Credo era
acompaado, adems, de un "cierre" o remate del rito
que se deca al final de todas las oraciones, y que
veremos a continuacin.
Santa Ana pari a Mara,
Santa Isabel a San Juan,
Con estas tres palabras,
espritu, a tu lugar!
Tanto para "ojeo" o para "espanto", luego del remate
de la oracin, se haca otra vez la cruz en forma de
persignado y se deban beber tres sorbos de agua
azucarada. Con ello, el santiguado haba concluido.
En su "Folklore Religioso Chileno" (1966), Oreste Plath
transcribe otros remates para la oracin de tres
Credos, distintos a los que conoc en mis santiguadas
infantiles. Los Credos, de partida, se hacan de a tres
pero slo en el pecho y la espalda. La oracin de
cierre deca lo siguiente y deba ser repetida dos
veces:
Dios nuestro Seor nos bendiga,
nos defienda y nos d sus auxilios.
Tenga piedad y misericordia de nosotros
y nos d sus auxilios,
y nos libre de todo peligro,
terremoto, ventarrn, empacho, ojo, etc.
Y a continuacin, se deca tres veces la siguiente
frase:
El Seor te bendiga y te guarde,
vuelva a ti seor tu sierva.
Otra forma de cerrar el rezo de los tres Credos es con
la siguiente oracin, que el mismo autor verifica
usada en barrios populares de Santiago:
Yo te santiguo N. N.
Para espanto y cualquier otro quebranto.
Padre mo San Cipriano del Monte Mayor,
lbralo de peste y de ojo.
Santguate nio en cruz
como la Virgen Mara
santigu al Nio Jess.
Existen tambin las llamadas Oraciones de Palabras
Redobladas, un poco complejas y que, por estar ms
asociadas a contrarrestar maleficios y actos de
brujeras, no nos corresponde abordar aqu.
REZOS ESPECIALES CONTRA EL "OJEO"
Dependiendo del procedimiento, las santiguadoras
convocan la asistencia del Padre, del Hijo, del Espritu
Santo, de la Virgen Mara o de algn Santo en
particular cuando se trata de situaciones ms
especficas que afecten al paciente, preferentemente
San Juan, San Bartolom o San Benito. Aunque los
Credos pueden ser los ms recurridos, existen algunas
letanas y oraciones especficas dentro del repertorio
de las santiguadoras. Una de ellas se pronuncia luego
de cortar secretamente parte del cabello de la
persona sospechosa de haber "ojeado" al nio, sin que
lo advierta, rezando lo siguiente mientras se quema el
mechn de pelo:
"En el nombre del Padre Eterno te vamos a rezar estos
tres Credos, para que no seas ms ojeado, ni la
persona que te oje te vuelva a ojear".
Segn Laval, el siguiente rezo es conjurado para el
santiguado del "mal de ojo" utilizando las ramitas de
romero:
Romero bendito de Dios consagrado que entre lo
bueno y salga lo malo.
Otro para santiguar "de ojo" era el siguiente, que
conjura al propio Arcngel Gabriel:
ngel mo San Gabriel Prncipe de los ngeles, de la
Iglesia rey, dueo de las Jerarquas, luz ma,
amparadle noche y da
Dios conmigo, Dios con l, Dios delante, y yo detrs
de l, salga el mal y entre el bien, como la Virgen
entr en la casa santa de Jerusaln.
Apelar directamente a la Virgen Mara es otro recurso
til, segn esta oracin de santiguadoras de campo:
Virgen Mara eres santa, eres pura, Virgen Mara
protege a este nio en la noche y en el da. Scale el
mal de ojo de a poquito a este nio chiquito, Virgen
Mara, madre ma, saca este mal de porquera en el
nombre de la santigua Del hijo y del espritu santo.
Amen.
REZOS ESPECIALES CONTRA EL "ESPANTO"
Si el nio est con "espanto", en cambio, se convoca
de vuelta a su alma llamndola por su nombre con la
siguiente oracin:
"Espritu de Fulano, vulvete a tu centro y a tu lugar,
donde Dios te cre".
Existen otras oraciones que sirven simultneamente
tanto para el parto como para el santiguado,
recomendadas en la situacin de un nacimiento para
bendecir y tambin para prevenir de posibles males.
El rezo de San Bartolom, tambin rescatado por
Laval, es uno de los ms recurridos para las casas
donde habiten nios recin nacidos o de muy poco
tiempo de vida. Adems de garantizar un buen parto,
permita proteger a la criatura neonata de la amenaza
del "espanto":
San Bartolom se levant
pies y manos se lav
y a Jesucristo encontr.
- A dnde vas, Bartolom?
- Seor, contigo me ir.
- Volver, Bartolom
a tu casa, a tu mesn
te tengo de dar un don
que no mereci varn.
En la casa donde asistas
no caer piedra ni rayo,
ni morir mujer de parto,
ni criatura de espanto.
Oreste Plath transcribe la siguiente oracin de San
Antonio que tiene ms o menos las mismas
caractersticas que la anterior:
San Antonio de Abad, que a la edad de 7 aos a la
Virgen serviste,
por el hbito que vestiste, por el cordn que ceiste,
por las 3 voces que diste. San Antonio, San Antonio,
San Antonio,
padre mo, San Antonio, concdeme esta merced
hcelo (sic) por amor de Dios, por lo presente y lo
ausente, por lo perdido y aparecido, por lo posible e
imposible, que no haga cosa ninguna,
para que esta seora se mejore. As sea.
REZOS ESPECIALES PARA AMBOS MALES
Plath presenta otro rezo corto como uno de los ms
recurridos por santiguadoras y "meicas", tanto para el
"mal de ojo" como para el "espanto". Se deba hacer
tres veces seguidas mientras se persignaba al
paciente con una cruz hecha con dos hojitas de
naranjo. La oracin era la siguiente:
El Seor te bendiga y te guarde, El Seor te
demuestre su divina cara, vuelva el Seor su rostro
hacia ti y te conceda la paz.
El seor bendiga a sta su divina sierva.
Una oracin que tambin servira para santiguar "de
ojo" y "de espanto" se deba repetir nueve veces en el
pecho y en la espalda del paciente, con una cruz.
Deca los siguiente:
Yo te santiguo N. N.
En el nombre del Padre, del Hijo, del Espritu Santo.
Dios te libre de enfermedad, de Ojo y de Espanto.
Otra reproducida por Plath y que tambin requera un
crucifijo para la accin, es la que sigue:
En el nombre de Dios, de la Santsima Virgen, y del
Astro Celestial Divino. Salga el Mal entre el Bien, como
entr Jess a Jerusaln.
En el nombre de Dios, y de la Santsima Virgen, te
santiguo N. N.
Que todo espritu malo se ha de retirar.
Este rezo era seguido de los tres Credos, ms otras
tres Avemaras, y se realizaba en la espalda, cabeza y
pecho del nio o paciente. Otro procedimiento ms
complicado reportado por el autor es el de una oracin
relativamente extensa, que deba rezarse seguida de
tres Credos y de un Seor Mo Jesucristo, haciendo la
seal de la cruz sobre el paciente con los dedos pulgar
e ndice dispuestos como el smbolo. Dicha oracin
tena dos partes. La primera de ellas dice:
El Seor pas antes que el gallo cantara con una cruz
en los hombros, un madero muy pesado que Jesucristo
dejaba.
Camin la Virgen pura y San Juan la acompaaba,
levanta, Seor a Ti, que en el Monte del Calvario siete
pualadas dieron.
Se la dan por buen empleado.
Levanta Seor, que stas son las siete llagas que las
vimos traspasarlas, por las chicas, por las grandes.
La segunda parte o continuacin, es como sigue:
Qu seora ser aquella que pas la cordillera, ser
la Virgen Mara, o San Juan de Magdalena?
A los pies de Magdalena, estaba el Nio Jess, vestido
de azul y blanco, para clavarlo en la cruz.
Para que Dios me favorezca, y el Dulcsimo Jess.
LAS DOCE PALABRAS REDOBLADAS
Amigo dgame la una; Amigo, no soy su amigo, pero se la dir:
Una no es ninguna y siempre la virgen pura.
Amigo, dgame las dos; Amigo, no soy su amigo, pero se las dir:
Dos son las dos tablas de la ley por dnde pas Moiss por la casa Santa de Jerusaln;
Una no es ninguna y siempre la virgen pura.
Amigo, dgame las tres; Amigo, no soy su amigo, pero se las dir:
Tres son las tres Maras, Dos son las dos tablas de la ley por dnde pas Moiss por la
casa Santa de Jerusaln; Una no es ninguna y siempre la virgen pura.
Amigo, dgame las cuatro; Amigo, no soy su amigo, pero se las dir:
Cuatro son los cuatro evangelistas, Tres son las tres Maras, Dos son las dos tablas de la
ley por dnde pas Moiss por la casa Santa de Jerusaln; Una no es ninguna y siempre
la virgen pura.
Amigo, dgame las cinco; Amigo, no soy su amigo, pero se las dir:
Cinco son las cinco llagas, Cuatro son los cuatro evangelistas, Tres son las tres Maras,
Dos son las dos tablas de la ley por dnde pas Moiss por la casa Santa de Jerusaln;
Una no es ninguna y siempre la virgen pura.
Amigo, dgame las seis; Amigo, no soy su amigo, pero se las dir:
Seis son las seis candelas, Cinco son las cinco llagas, Cuatro son los cuatro
evangelistas, Tres son las tres Maras, Dos son las dos tablas de la ley por dnde pas
Moiss por la casa Santa de Jerusaln; Una no es ninguna y siempre la virgen pura.
Amigo, dgame las siete; Amigo, no soy su amigo, pero se las dir:
Siete son los siete sacramentos, Seis son las seis candelas, Cinco son las cinco llagas,
Cuatro son los cuatro evangelistas, Tres son las tres Maras, Dos son las dos tablas de la
ley por dnde pas Moiss por la casa Santa de Jerusaln; Una no es ninguna y siempre
la virgen pura.
Amigo, dgame las ocho; Amigo, no soy su amigo, pero se las dir:
Ocho son los ocho planetas, Siete son los siete sacramentos, Seis son las seis candelas,
Cinco son las cinco llagas, Cuatro son los cuatro evangelistas, Tres son las tres Maras,
Dos son las dos tablas de la ley por dnde pas Moiss por la casa Santa de Jerusaln;
Una no es ninguna y siempre la virgen pura.
Amigo, dgame las nueve; Amigo, no soy su amigo, pero se las dir:
Nueve son los nueve meses, Ocho son los ocho planetas, Siete son los siete
sacramentos, Seis son las seis candelas, Cinco son las cinco llagas, Cuatro son los
cuatro evangelistas, Tres son las tres Maras, Dos son las dos tablas de la ley por dnde
pas Moiss por la casa Santa de Jerusaln; Una no es ninguna y siempre la virgen
pura.
Amigo, dgame las diez; Amigo, no soy su amigo, pero se las dir:
Diez son los diez mandamientos, Nueve son los nueve meses, Ocho son los ocho
planetas, Siete son los siete sacramentos, Seis son las seis candelas, Cinco son las cinco
llagas, Cuatro son los cuatro evangelistas, Tres son las tres Maras, Dos son las dos
tablas de la ley por dnde pas Moiss por la casa Santa de Jerusaln; Una no es
ninguna y siempre la virgen pura.
Amigo, dgame las once; Amigo, no soy su amigo, pero se las dir:
Once son las once mil vrgenes, Diez son los diez mandamientos, Nueve son los nueve
meses, Ocho son los ocho planetas, Siete son los siete sacramentos, Seis son las seis
candelas, Cinco son las cinco llagas, Cuatro son los cuatro evangelistas, Tres son las tres
Maras, Dos son las dos tablas de la ley por dnde pas Moiss por la casa Santa de
Jerusaln; Una no es ninguna y siempre la virgen pura.
Amigo, dgame las doce; Amigo, no soy su amigo, pero se las dir:
Doce los doce apstoles, Once son las once mil vrgenes, Diez son los diez
mandamientos, Nueve son los nueve meses, Ocho son los ocho planetas, Siete son los
siete sacramentos, Seis son las seis candelas, Cinco son las cinco llagas, Cuatro son los
cuatro evangelistas, Tres son las tres Maras, Dos son las dos tablas de la ley por dnde
pas Moiss por la casa Santa de Jerusaln; Una no es ninguna y siempre la virgen
pura.
Amigo, dgame las trece; Amigo, no soy su amigo, pero se las dir:
Quin de doce pasa a trece slo el infierno merece
Revintate Diablo!