"Androides y la Torre de Cristal"
"Androides y la Torre de Cristal"
Robert Silverberg
La torre de cristal
ePub r1.1
GONZALEZ 30.01.14
1
Mirad, quera decir Simeon Krug, hace mil millones de aos no haba ni siquiera un hombre, slo un
pez. Una cosa resbaladiza con agallas, escamas y ojillos redondos. Viva en el ocano, y el ocano
era como una crcel, y el aire era como un tejado encima de la crcel. Nadie poda atravesar el
tejado. Si lo atraviesas, morirs, deca todo el mundo. Y lleg este pez, que lo atraves, y muri. Y
luego lleg aquel otro pez, que lo atraves, y muri. Pero hubo otro pez, que lo atraves, y fue como
si su cerebro ardiera, y las agallas le estallaran, y el aire le ahogaba, y el sol era una antorcha en sus
ojos, y estaba all, tendido en el barro, deseando morir, pero no muri. Se arrastr playa abajo,
volvi al agua y dijo: Eh, ah arriba hay todo un mundo nuevo. Y volvi a subir, y se qued tal vez
dos das, y luego muri. Y otros peces se hicieron preguntas sobre ese mundo. Y se arrastraron hacia
la orilla lodosa. Y se quedaron. Y aprendieron a respirar aire. Y aprendieron a erguirse, a caminar, a
vivir con la luz del sol en los ojos. Y se convirtieron en lagartos, en dinosaurios, en otras cosas, y
caminaron durante millones de aos, y empezaron a erguirse sobre las patas traseras, y utilizaron las
manos para agarrar cosas, y se convirtieron en monos, y los monos se fueron haciendo ms
inteligentes, y se convirtieron en hombres. En todo momento, algunos de ellos, al menos unos pocos,
siguieron buscando nuevos mundos. Les dices: Volvamos al ocano, seamos peces de nuevo, as es
ms fcil. Y quiz la mitad de ellos estn dispuestos a hacerlo, quiz ms de la mitad, pero siempre
hay alguno que dice: No seis locos. No podemos volver a ser peces. Somos hombres. As que no
regresan al mar. Siguen subiendo.
2
20 de septiembre de 2218. La torre de Simeon Krug se alza ahora cien metros sobre la tundra gris
amarronada del rtico canadiense, al oeste de la Baha de Hudson. Por ahora, la torre no es ms que
un tocn cristalino, hueco, sin tejado, resguardado de los elementos slo por un campo repulsor que
pende como un escudo pocos metros por encima del nivel superior de trabajo. Alrededor de la
estructura inacabada, se arremolinan los equipos de trabajadores androides, miles de humanos
sintticos, de piel escarlata, que se afanan en sujetar bloques de cristal a gras y enviarlas hacia la
cima, donde otros androides colocan los bloques en su sitio. Krug hace que sus androides trabajen las
veinticuatro horas del da, en tres turnos. Cuando oscurece, el emplazamiento de la construccin
recibe luz de millones de placas reflectoras, distribuidas por todo el cielo a una altura de un
kilmetro, y alimentadas por un pequeo generador de fusin, situado en el extremo norte del
emplazamiento, con potencia para un milln de kilovatios.
Desde la enorme base octogonal de la torre surgen anchas bandas trenzadas de refrigeracin,
enterradas cincuenta centmetros en la alfombra helada de tierra, races, musgo y lquenes que es la
tundra. Las trenzas se extienden muchos kilmetros en cada direccin. Sus clulas difusoras de helioII absorben el calor generado por los androides y los vehculos utilizados para la construccin de la
torre. De no ser por las trenzas, la tundra quedara transformada en un lago de barro. Los cajones
neumticos que dan base a la colosal torre perderan su asidero, y el gran edificio se tambaleara y
derrumbara como un titn cado. Las trenzas mantienen la tundra congelada, capaz de soportar la
inmensa carga que le impone Simeon Krug.
Alrededor de la torre se agrupan otros edificios, en un radio de mil metros. Al oeste del
emplazamiento se encuentra el centro principal de control. Al este est el laboratorio donde tiene
lugar la fabricacin del equipo de comunicaciones, basado en las ultraondas de un rayo de taquiones:
una pequea cpula rosada, en la que suele haber diez o doce tcnicos ensamblando pacientemente los
instrumentos con los que Krug espera enviar mensajes a las estrellas. Al norte del emplazamiento hay
un grupo de edificios para usos variados. Al sur se encuentra la hilera de cubculos transmat que une
esta remota regin con el mundo civilizado. Constantemente, personas y androides entran y salen de
los transmats, que llegan desde Nueva York, Nairobi o Novosibirsk, y parten hacia Sidney, San
Francisco o Shanghai.
Krug en persona visita invariablemente el emplazamiento por lo menos una vez al da, solo, o
con su hijo Manuel, con alguna de sus mujeres, o bien con algn colega industrial. Suele charlar con
Thor Vigilante, su capataz androide; gua una gra hasta la cima de la torre y echa un vistazo al
interior; examina el progreso en el laboratorio del rayo de taquiones y habla con algunos de los
trabajadores, para animarlos en su trabajo. Por lo general, Krug no pasa ms de quince minutos en la
torre. Luego vuelve al transmat, que le transporta instantneamente a los asuntos que le aguarden en
otro lugar.
Hoy ha trado a un grupo considerable, para celebrar que la torre ha alcanzado una altura de cien
metros. Krug est de pie cerca de lo que ser la entrada oeste de la torre. Es un hombre recio, de
sesenta aos, muy bronceado, con pecho ancho, piernas cortas, ojos juntos muy brillantes y nariz
rota. Le rodea un fuerte aura de campesino. Su desprecio hacia todos los arreglos cosmticos del
cuerpo se trasluce en sus facciones recias, sus cejas espesas y su escaso cabello: est prcticamente
calvo, y no hace nada para evitarlo. Las pecas se dejan ver entre los mechones negros que cruzan su
cuero cabelludo. Es fisionable por valor de muchos millones de dlares, pero viste con sencillez y no
lleva joyas. Slo la infinita autoridad de su porte y expresin indican la extensin de su riqueza.
Cerca est su hijo y heredero, Manuel. Su nico hijo, alto, esbelto, casi afectadamente guapo,
vestido con elegancia con una amplia tnica verde, botas altas y cinturn dorado. Luce clavijas en los
lbulos de las orejas y una placa espejo en la frente. Pronto cumplir los treinta. Sus movimientos
son elegantes, pero, cuando est quieto, parece intranquilo. El androide Thor Vigilante est entre el
padre y el hijo. Es tan alto como Manuel, y tiene la misma constitucin poderosa que el mayor de los
Krug. Su rostro es el de un androide normal clase alfa, con fina nariz caucasiana, labios delgados,
barbilla fuerte y pmulos agudos: un rostro idealizado, un rostro de plstico. Pero, desde su interior,
ha impreso una sorprendente individualidad en ese rostro. Nadie que vea a Thor Vigilante le
confundir la prxima vez con algn otro androide. Un cierto fruncimiento de cejas, una cierta
tensin de los labios, un cierto encorvamiento de los hombros, le delatan como androide fuerte y
tenaz. Lleva puesto un chaleco de encaje calado; no le afecta el fro mordiente del emplazamiento, y
su piel, la piel color rojo oscuro ligeramente crea de un androide, queda al descubierto en muchos
puntos.
Hay otras siete personas en el grupo que ha salido del transmat. Son:
Clissa, la esposa de Manuel Krug.
Quenelle, una mujer ms joven que Manuel, la actual compaera de su padre.
Leon Spaulding, secretario privado de Krug, un ectgeno.
Niccolo Vargas, en cuyo observatorio de la Antrtida se detectaron las primeras y dbiles seales
procedentes de una civilizacin extrasolar.
Justin Maledetto, el arquitecto de la torre de Krug.
El senador por Wyoming, Henry Fearon, un lder eliminacionista.
Thomas Buckleman, del grupo bancario Chase/Krug.
Todos a las gras! brama Krug. Aqu, aqu, t, t, vamos arriba!
Qu altura tendr cuando est acabada? pregunta Quenelle.
Mil quinientos metros responde Krug. Una gigantesca torre de cristal, llena de maquinaria
que nadie entiende. Y luego la encenderemos. Y despus hablaremos con las estrellas.
3
En el principio era Krug, y l dijo: Que haya Cubas, y hubo Cubas.
Y Krug mir las Cubas y vio que eran buenas.
Y Krug dijo: Que haya nucletidos de alta energa en las Cubas. Y fueron vertidos los
nucletidos, y Krug los mezcl hasta que quedaron unidos unos a otros.
Y los nucletidos formaron las grandes molculas, y Krug dijo: Que haya padre y madre
en las Cubas, y que las clulas se dividan, y que de las Cubas brote vida.
Y hubo vida, porque haba Reproduccin.
Y Krug presidi la Reproduccin, y toc los fluidos con Sus propias manos, y les dio forma
y esencia.
Y dijo Krug: Que de las Cubas salgan hombres, y que salgan mujeres de las Cubas, y que
vivan entre nosotros y sean robustos y tiles, y los llamaremos androides
Y as fue.
Y hubo androides, porque Krug los haba creado a Su imagen, y caminaron sobre la faz de
la Tierra y sirvieron a la humanidad.
Y por estas cosas, alabado sea Krug.
4
Vigilante se haba despertado aquella maana en Estocolmo poco lcido: cuatro horas de sueo.
Demasiado, demasiado. Dos horas habran bastado. Despej su mente con un rpido ritual neural, y
se meti en la cabina para tomar una ducha fuerte. Mucho mejor ahora. El androide se estir,
contorsion los msculos y examin su suave cuerpo rosado desprovisto de vello en el espejo del
cuarto de bao. Luego, un momento para la religin. Krug, slvanos de la servidumbre. Krug,
slvanos de la servidumbre. Krug, slvanos de la servidumbre. Alabado sea Krug!
Vigilante engull rpidamente su desayuno y se visti. La plida luz de las ltimas horas de la
tarde roz su ventana. Pronto anochecera, pero no importaba; su reloj mental marcaba tiempo
canadiense, tiempo de la torre. Poda dormir cuando quisiera, mientras fuese al menos una hora de
cada doce. Incluso un cuerpo androide necesitaba algo de descanso, pero no a la manera rgidamente
programada de los humanos.
Ahora, al emplazamiento de la construccin para recibir a los visitantes del da.
El androide empez a fijar las coordenadas del transmat. Detestaba aquellas sesiones diarias. Las
visitas demoraban el trabajo, puesto que haba que tomar precauciones extraordinarias cuando haba
seres humanos en el emplazamiento; introducan tensiones especiales e innecesarias, y transmitan la
implicacin oculta de que su trabajo no era digno de confianza, que haba de ser supervisado cada
da. Por supuesto, Vigilante era consciente de que la fe de Krug en l era ilimitada. La fe del androide
en esa fe le haba mantenido esplndidamente, hasta entonces, en la tarea de construir la torre. Saba
que no era la desconfianza, sino la natural emocin humana del orgullo, lo que llevaba a Krug tan a
menudo al emplazamiento de la torre.
Krug me guarde, pens Vigilante, y entr en el transmat.
Sali junto a la sombra de la torre. Sus ayudantes le saludaron. Alguien le tendi la lista de los
visitantes del da.
Ha llegado ya Krug? pregunt Vigilante.
Dentro de cinco minutos le dijeron.
Y a los cinco minutos Krug sali del transmat, acompaado por sus invitados. A Vigilante no le
gust ver en el grupo a Spaulding, el secretario de Krug. Eran enemigos naturales: sentan
mutuamente la antipata instantnea entre el nacido de la Cuba y el nacido de la botella, el androide y
el ectgeno. Adems de eso, eran rivales por la supremaca entre los aliados de Krug. Para el
androide, Spaulding era un sembrador de sospechas, un minador potencial de su posicin, una fuente
de venenos. Vigilante le recibi fra, distantemente, pero con educacin. Un androide, por importante
que fuera, no desairaba a los humanos y, al menos tcnicamente, haba que considerar humano a
Spaulding.
Krug haca que todos se metieran rpidamente en las gras Vigilante subi con Manuel y Clissa
Krug. Mientras suban hacia la cima truncada de la torre, Vigilante mir de soslayo a Spaulding, que
iba en la gra de su izquierda: al ectgeno, el hurfano prenatal, el hombre de alma retorcida y
espritu malfico en quien Krug pona perversamente tanta confianza. Ojal los vientos del rtico se
te llevaran, nacido de la botella. Ojal te viera flotar hacia el terreno helado y destrozarte ms all de
toda reparacin posible.
Otro paso de gigante hacia la madurez de la humanidad! Con un corts asentimiento hacia
Vigilante, el senador aadi: Por supuesto, debemos reconocer nuestra inmensa deuda para con los
androides que estn llevando a cabo este milagroso proyecto. Sin tu ayuda y la de tu gente, Alfa
Vigilante, no habra sido posible llegar
Vigilante escuchaba inexpresivo, acordndose de sonrer. Esa clase de cumplidos significaban
muy poco para l. El Congreso Mundial y sus senadores significaban an menos. Haba algn
androide en el Congreso? Supondra alguna diferencia si lo hubiera? Sin duda, algn da el Partido
para la Igualdad de los Androides conseguira meter a algunos de los suyos en el Congreso. Tres o
cuatro Alfas se sentaran en tan augusto lugar, pero los androides seguiran siendo propiedades, no
personas. El proceso poltico no inspiraba la menor confianza a Thor Vigilante.
Sus propias ideas polticas eran definitivamente cercanas al Partido Eliminacionista: en una
sociedad transmat, donde los lazos nacionales eran algo obsoleto, para qu tener un gobierno
formal? Que los legisladores se abolieran a s mismos. Que prevaleciera la ley natural. Pero saba
que la eliminacin progresiva del Estado que predicaban los eliminacionistas nunca se hara realidad.
La prueba viviente era el senador Henry Fearon. La paradoja definitiva: un miembro del partido
antigobierno ocupando un cargo en el gobierno, y luchando por conservar su escao elecciones tras
elecciones. La eliminacin cuesta, eh, senador?
Fearon alab extensamente la industriosidad de los androides. Vigilante se inquiet. Mientras
estaban all arriba, el trabajo no avanzaba. No se atreva a permitir que elevaran bloques mientras
haba visitantes en la zona de construccin. Y tena unas fechas que cumplir. Para su alivio, Krug
orden pronto el descenso; al parecer, el viento creciente molestaba a Quenelle. Cuando bajaron,
Vigilante gui a los visitantes al centro principal de control, invitndolos a ver cmo se haca cargo
de las operaciones. Se acomod en el asiento de enlace. Al meter la punta roma del terminal de la
computadora en el conector hembra de su antebrazo izquierdo, el androide vio cmo el labio
superior de Leon Spaulding se frunca en una mueca de de qu? Desprecio, envidia, superioridad
desdeosa? Pese a todo su conocimiento de los humanos, Vigilante no poda leer con precisin
aquellas miradas sombras. Pero entonces se estableci el contacto, y los impulsos del ordenador
fluyeron por el interface de su cerebro, y se olvid de Spaulding.
Era como tener un millar de ojos. Vio todo lo que suceda en el emplazamiento, y en muchos
kilmetros en torno al emplazamiento. Estaba en comunin absoluta con la computadora, utilizaba
todos sus sensores, analizadores y terminales. Por qu pasar por la tediosa rutina de hablar a una
computadora, cuando era posible disear un androide capaz de ser parte de ella?
El torrente de datos conllevaba una corriente de xtasis.
Planos de mantenimiento. Sntesis del desarrollo del trabajo. Sistemas de coordinacin de las
obras. Niveles de refrigeracin. Decisiones sobre el nivel de energa. La torre era un tapiz de
infinitos detalles, y l era el maestro tejedor. Todo pasaba a travs de l, aprobaba, rechazaba,
alteraba, cancelaba. Era parecido a aquello el efecto del sexo? Ese cosquilleo vivaz en cada nervio,
la sensacin de estar expandido hasta los propios lmites, de absorber una avalancha de estmulos?
Vigilante habra dado cualquier cosa por saberlo. Elev y baj gras, solicit los bloques para la
semana siguiente, pidi filamentos para los hombres del rayo de taquiones, plane las comidas del
da siguiente, calcul constantemente la estabilidad de la estructura, transmiti los datos de costes al
5
Nueva York dijo Krug. Al despacho superior.
Spaulding y l entraron en el cubculo. El suave brillo verde del campo transmat ascendi por la
abertura del suelo, formando una cortina que dividi en dos el cubculo. El ectgeno fij las
coordenadas. Los generadores de energa ocultos del transmat, girando incesantemente sobre sus
polos en algn lugar bajo el Atlntico, condensaban la fuerza theta que haca posible el viaje
transmat. Krug no se molest en comprobar las coordenadas fijadas por Spaulding. Confiaba en su
personal. Una mnima distorsin en la abscisa, y los tomos de Krug se dispersaran sin remedio al
viento fro; pero entr sin titubear en el brillo verde.
No hubo ninguna sensacin. Krug fue destruido. Un rayo de ondculas marcadas recorri varios
miles de kilmetros, hasta un receptor sintonizado. Y Krug fue reconstruido. El campo transmat
divida el cuerpo humano en unidades subatmicas tan rpidamente, que ningn sistema neural poda
registrar el dolor; y la restauracin a la vida llegaba con la misma velocidad. Entero e ileso, Krug
emergi, todava con Spaulding al lado, en el cubculo transmat de su despacho.
Encrgate de Quenelle dijo Krug. Llegar al piso de abajo. Entretnla. No quiero que se
me moleste al menos durante una hora.
Spaulding sali, Krug cerr los ojos.
La cada del bloque le haba molestado mucho. No era el primer accidente que tena lugar durante
la construccin de la torre. Probablemente, tampoco sera el ltimo. Hoy se haban perdido vidas.
Slo vidas androides, cierto, pero vidas al fin y al cabo. El desperdicio de vida, de energa o de
tiempo le enfurecan. Cmo poda elevarse la torre si los bloques caan? Si no haba torre, cmo
enviara a travs de los cielos el mensaje de que el hombre exista, de que era algo a tener en cuenta?
Cmo podra formular las preguntas que deban ser formuladas?
Krug sufra. Krug se senta al borde de la desesperacin ante la inmensidad de la tarea que se
haba autoimpuesto.
En momentos de fatiga o tensin, se concienciaba morbosamente de la presencia de su cuerpo
como prisin de su alma. Los pliegues en el vientre, la zona siempre rgida en la base del cuello, el
leve temblor del prpado superior izquierdo, la ligera presin constante en la vejiga, la sequedad en
la garganta, el burbujeo en la rtula, cada insinuacin de mortalidad resonaba en l como un carilln.
A menudo, su cuerpo le pareca absurdo, una simple bolsa de carne, huesos, sangre, heces; una
miscelnea de cuerdas, hebras, filamentos, que temblaba bajo el ataque del tiempo, deteriorndose de
ao en ao, de hora en hora. Qu haba de noble en tal montn de protoplasma? El absurdo de las
uas! La imbecilidad de las fosas nasales! La estupidez de los codos! Pero, palpitando bajo el
blindaje del crneo, lata atento el cerebro gris, como una bomba enterrada en el lodo. Krug
despreciaba su carne, pero slo poda sentir asombro ante su cerebro, ante el cerebro humano en
abstracto. Su autntica krugidad estaba en esa masa de tejidos suavemente plegados, no en otro lugar,
no en las entraas, no en la entrepierna, no en el pecho, sino en la mente. El cuerpo se pudra mientras
su propietario an lo usaba; entretanto, la mente se remontaba hasta las ms lejanas galaxias.
Masaje dijo Krug.
El timbre y tono de su orden hicieron que una mesa levemente vibrante surgiera de una pared.
Tres androides hembra, atentas en todo momento, entraron en la habitacin. Sus cuerpos elsticos
estaban desnudos. Eran modelos gamma estndar, que podran haber sido trillizas de no ser por las
habituales divergencias menores en la programacin del somatotipo. Tenan pechos pequeos y altos,
vientre planos, cinturas estrechas, caderas acampanadas y nalgas llenas. Tenan pelo en el crneo y en
las cejas, pero no en el cuerpo, lo que les daba un cierto aspecto asexuado. Pero el monte del sexo
estaba inscrito entre sus piernas, y Krug, si sus gustos se inclinasen hacia ese tipo de cosas, podra
separar esas piernas y encontrar entre ellas una razonable imitacin de la pasin. Pero sus gustos no
iban por ah; aunque Krug haba incluido deliberadamente un elemento de sensualidad en sus
androides. Les haba proporcionado genitales funcionales, pero estriles, de la misma manera en que
los haba dotado de ombligos apropiados, aunque innecesarios. Quera que sus creaciones parecieran
humanas al margen de las modificaciones necesarias, y que hicieran la mayora de la cosas que
hacen los humanos Sus androides no eran robots. Haba creado humanos sintticos, no simples
mquinas.
Las tres gammas le desnudaron con eficacia y trabajaron sobre l con dedos hbiles, Krug yaca
sobre el vientre. Incansables, masajearon su carne y tonificaron sus msculos. El mir hacia el otro
lado del despacho, hacia las imgenes en la pared ms lejana.
La habitacin estaba amueblada con sencillez, casi con severidad. Un rectngulo alargado que
contena un escritorio, un terminal de ordenador, una pequea escultura sombra, y un tapiz oscuro
que, al roce de un tachn repolarizante, descubra mucho ms abajo el panorama de Nueva York. La
iluminacin, sutil e indirecta, mantena el despacho en un crepsculo permanente. Pero, en una pared,
brillaba un dibujo con una luminiscencia amarilla:
nmero sagrado, los smbolos de apertura de una nueva cbala. La pauta no slo estaba destacada en
su pared, sino que con el roce de un dedo poda hacer que el sonido de la seal aliengena susurrase
por la sala en cualquiera de sus frecuencias audibles y la escultura junto a su escritorio estaba
diseada para emitir la secuencia en brillantes rfagas de luz coherente.
La seal le obsesionaba. Su universo giraba ahora en torno a la bsqueda de una manera de
responder. De noche, miraba las estrellas, mareado por la cascada de luz, y contemplaba las galaxias
pensando: Soy Krug, soy Krug, os espero aqu, habladme de nuevo!. No admita ninguna
posibilidad de que la seal de las estrellas pudiera ser algo diferente de una comunicacin consciente
y directa. Haba dedicado todos sus considerables recursos a la tarea de darle una respuesta.
Pero no hay ninguna posibilidad de que el mensaje pudiera ser algn fenmeno natural?
Ninguna. La persistencia con que lleg, y la variedad de medios, indica la presencia de una
consciencia tras ella. Alguien intenta decirnos algo.
Qu significado tienen esos nmeros? Son alguna especie de pi galctico?
No vemos ningn sentido matemtico obvio. Aparentemente, no forman ninguna progresin
aritmtica inteligible. Los criptgrafos nos han proporcionado al menos cincuenta sugerencias
ingeniosas, lo que hace que las cincuenta sean igualmente sospechosas. Creemos que los nmeros
fueron elegidos completamente al azar.
De qu sirve un mensaje que no tiene ningn contenido comprensible?
El mensaje es su propio contenido: una cancin tirolesa de las galaxias. Nos dice: Mirad,
estamos aqu, sabemos cmo transmitir, somos capaces de pensar racionalmente, queremos contactar
con vosotros!.
Suponiendo que sea cierto, qu clase de rplica piensa enviar?
Pienso decirles: Hola, hola, os omos, detectamos vuestro mensaje, enviamos saludos, somos
inteligentes, somos seres humanos, no queremos seguir estando solos en el cosmos.
Y en qu idioma se lo dir?
En el idioma de los nmeros al azar. Y luego, en nmeros no tan al azar. Hola, hola, 3,14159,
habis odo? 3,14159, el radio del dimetro de la circunferencia.
Y cmo se lo dir? Con lseres? Con ondas de radio?
Demasiado lento, demasiado lento. No tengo tiempo para esperar que unas radiaciones
electromagnticas vayan y vuelvan. Conversaremos con las estrellas con rayos de taquiones, y hablar
a sus habitantes de Simeon Krug.
Krug se estremeci sobre la mesa. Las masajistas androides le rascaban, le machacaban, hundan
los nudillos en los grandes msculos. Estaran intentando clavarle los nmeros msticos en los
huesos? 2-4-1, 2-5-1, 3-1? Dnde estaba el 2 que faltaba? Incluso aunque hubiera sido enviado,
qu quera decir la secuencia 2-4-1, 2-5-1, 2-3-1? Nada significativo. Azar. Azar. Grupos sin sentido
de informacin pura. Nada ms que nmeros distribuidos en una pauta abstracta, pero que, aun as,
transmitan el mensaje ms importante del universo.
Estamos aqu.
Estamos aqu.
Estamos aqu.
Os estamos llamando a gritos.
Y Krug respondera. Tembl de placer ante la idea de su torre terminada y el rayo de taquiones
viajando por la galaxia. Krug respondera. Krug el rapaz. Krug el rico insensible. Krug el patn
hambriento de dlares. Krug el simple industrial. Krug el campesino gordo. Krug el ignorante. Krug
el palurdo. Yo! Yo! Yo! Krug! Krug!
Fuera espet a las androides. Se acab!
Las chicas salieron rpidamente. Krug se levant, recogi con lentitud su ropa y cruz la
habitacin para pasar las manos sobre el dibujo de luces amarillas.
Mensajes? pregunt. Visitas?
La cabeza y hombros de Leon Spaulding aparecieron en el aire, brillando sobre la red invisible
de un proyector de vapor sdico.
El doctor Vargas est aqu dijo el ectgeno. Espera en el planetario. Le recibir?
Por supuesto. En seguida subo. Y Quenelle?
Ha ido a la casa del lago, en Uganda. Le esperar all.
Y mi hijo?
Est inspeccionando la planta de Duluth. Tiene instrucciones para l?
No respondi Krug. l sabe lo que hace. Me reunir con Vargas ahora mismo.
La imagen de Spaulding parpade y desapareci. Krug entr en su cubculo elevador y subi
rpidamente hasta la cpula que era el planetario, en el nivel ms alto del edificio. Bajo el techo
cobrizo, la delgada figura de Niccolo Vargas paseaba con resolucin. A su izquierda haba una
vitrina que contena ocho kilogramos de proteoides de Alfa Centauro V; a su derecha, un cristato
regordete, en cuyas profundidades heladas se podan entrever veinte litros de fluido sacado del mar
de metano de Plutn.
Vargas era un hombrecillo vehemente, de piel blanca, hacia el que Krug senta un respeto rayano
en la admiracin; un hombre que haba pasado cada da de su vida adulta buscando civilizaciones en
las estrellas y que dominaba todos los aspectos de los problemas de la comunicacin interestelar. La
especialidad de Vargas haba dejado huella en sus rasgos: quince aos antes, en un momento de
intolerable emocin, se expuso descuidadamente al rayo de un telescopio de neutrones, que le quem
el lado izquierdo del rostro hasta niveles que ni la reparacin tectogentica poda salvar. Haban
conseguido recomponer el ojo destrozado, pero no se pudo hacer nada con la descalcificacin de la
estructura sea, excepto reforzarla con una red de fibra de berilio; por lo que ahora parte del crneo
y la mejilla de Vargas tenan un aspecto hundido, reseco. Deformidades de este tipo eran poco
corrientes en una era de ciruga cosmtica al alcance de cualquiera, pero al parecer Vargas no tena la
menor intencin de someterse a otra reconstruccin facial.
Cuando Krug entr, Vargas esboz su sonrisa sesgada.
La torre es magnfica! dijo.
Lo ser le corrigi Krug.
No. No. Ya es magnfica. Un torso maravilloso! La elegancia, Krug, la mole, el impulso hacia
arriba! Sabes qu ests construyendo, amigo mo? La primera catedral de la era galctica. En los
milenios venideros, mucho despus de que tu torre haya dejado de ser un centro de comunicaciones,
los hombres la visitarn, besarn su piel suave, y te bendecirn por haberla construido. Y no slo los
hombres.
Me gusta esa idea asinti Krug. Una catedral. No lo haba mirado desde esa perspectiva.
Krug vio el cubo de datos en la mano derecha de Vargas.
Qu tienes ah?
Un regalo para ti.
Hemos rastreado las seales hasta su fuente dijo Vargas. Cre que te gustara ver su estrella
natal.
Krug se tambale hacia adelante.
Por qu has esperado tanto para decrmelo? Por qu no me comentaste nada mientras
estbamos en la torre?
La torre era tu espectculo. ste es el mo. Quieres que conecte el cubo?
Krug seal la ranura del receptor con impaciencia. Diestramente Vargas insert el cubo y activ
el sensor. Rayos azulados de luz interrogadora surcaron el pequeo objeto de cristal, escarbando en
busca de fragmentos de informacin almacenada.
Las estrellas florecieron en el techo del planetario.
Krug se senta como en casa en la galaxia. Sus ojos captaron los puntos ms familiares: Sirio,
Canope, Vega, Cabra, Arturo, Betelgeuse, Altair, Fomalhaut, Deneb, los faros ms brillantes de los
cielos, espectacularmente esparcidos por todo el domo que le rodeaba. Busc las estrellas ms
cercanas, las situadas en el radio de una docena de aos luz que las sondas estelares del hombre
haban alcanzado durante la vida de Krug: Epsiln Indi, Ross 154, Lalande 21185, la Estrella de
Barnard, Lobo 359, Procin, 61 Cisnes. Mir hacia Tauro y vio la roja Aldebarn brillando en la cara
del Toro, con las Hades mucho ms atrs y las Plyades ardiendo en su brillante sudario. Una y otra
vez cambi el dibujo del domo, mientras el foco se estrechaba a medida que aumentaban las
distancias. Krug sinti un trueno en el pecho. Vargas no haba dicho nada desde que el planetario
cobraba vida.
Y bien? exigi Krug al final. Qu se supone que tengo que ver?
Mira hacia Acuario indic Vargas.
Krug examin el norte del cielo. Sigui el rastro familiar por Perseo, Casiopea, Andrmeda,
Pegaso y Acuario. S, all estaba el viejo Aguador, entre los Peces y la Cabra, Krug intent recordar
el nombre de alguna estrella importante en Acuario, pero no le vino ninguna a la mente.
Y bien? pregunt.
Mira. Vamos a enfocar la imagen.
Krug se agarr mientras los cielos se precipitaban hacia l. Ya no distingua los dibujos de las
constelaciones. El cielo se tambaleaba, todo orden haba desaparecido. Cuando ces el movimiento,
se vio enfrentado a un solo segmento de la esfera galctica, ampliado hasta ocupar toda la bveda.
Exactamente encima de l estaba la imagen de un anillo llameante, oscuro en el centro, bordeado por
un halo irregular de gas luminoso. Un punto de luz brillaba en el ncleo del anillo.
Es la nebulosa planetaria NGC 7293, en Acuario dijo Vargas.
Y?
De ah vienen nuestras seales.
Con qu seguridad?
Absoluta respondi el astrnomo. Tenemos mediciones de paralaje, toda una serie de
Krug temblaba.
Entonces, despus de todo, las seales son un fenmeno natural? pregunt. Impulsos
irradiados por los tomos de tu repugnante nebulosa?
Seguimos pensando que las seales tienen un origen inteligente.
La paradoja desconcertaba a Krug. Se retir, sudoroso y confuso. Slo era un astrnomo
aficionado. Haba ledo mucho, se haba empapado con toda clase de grabaciones tcnicas y drogas
incrementadoras del conocimiento, saba distinguir una gigante roja de una enana blanca, era capaz
de dibujar el diagrama Hertzsprung-Russell, poda mirar al cielo y sealar Alfa Cruz y Espiga, pero
todo eran datos externos que decoraban las paredes exteriores de su alma. Era el campo de Vargas, no
el suyo. Le faltaba asimilar los hechos. Le resultaba difcil moverse ms all de los datos. De ah su
admiracin hacia Vargas. De ah su actual incomodidad.
Sigue murmur Krug. Dime cmo.
Hay muchas posibilidades dijo Vargas. Todo especulaciones, todo suposiciones,
comprendes? La primera y ms obvia, es que los que enviaron las seales desde NGC 7293 llegaron
all despus de la explosin, cuando las cosas ya se haban calmado. Digamos en los ltimos 10.000
aos. Colonos de lo ms profundo de la galaxia, exploradores, refugiados, exiliados; en cualquier
caso, exiliados recientes.
Y las radiaciones duras? quiso saber Krug. Incluso despus de que las cosas se calmaran,
seguira existiendo la radiacin de ese sol azul asesino.
Obviamente, podran vivir de ellas. Nosotros necesitamos la luz del sol para nuestros procesos
vitales. Por qu no imaginar una raza que beba una energa situada un poco ms arriba en el
espectro?
Krug sacudi la cabeza.
De acuerdo, t inventas razas y yo hago de advocatis diaboli. T dices que comen radiacin. Y
los efectos genticos? Qu clase de civilizacin pueden construir con una tasa de mutaciones tan
alta?
Una raza adaptada a unos niveles de radiacin tan altos tendr probablemente una estructura
gentica menos vulnerable que la nuestra a los bombardeos. Puede que absorban todo tipo de
partculas duras sin mutar.
Quiz. Aunque quiz no. Krug medit un instante. Muy bien, as que vinieron de otro lugar
y se asentaron en tu nbula planetaria cuando la consideraron segura. Por qu no hemos recibido
seales tambin de ese otro lugar? Dnde est su sistema natal? Exiliados, colonos, de dnde?
Quiz su sistema natal est tan lejos que las seales no nos llegarn hasta dentro de miles de
aos sugiri Vargas. O quiz el sistema natal no enva seales. O
Tienes demasiadas respuestas murmur Krug. No me gusta la idea.
Eso nos lleva a la otra posibilidad apunt Vargas. Que la especie que envi la seal sea
nativa de NGC 7293.
Cmo? La explosin
Quiz la explosin no les molest. Esa raza podra vivir de radiacin dura. La mutacin puede
ser su forma de vida. Estamos hablando de aliengenas, amigo mo. Si en realidad son aliengenas, no
podemos concebir ninguno de sus parmetros. As que mira, especula conmigo. Tenemos un planeta
con una estrella azul, un planeta suficientemente alejado de ese sol, pero que, aun as, recibe una
radiacin muy fuerte. El mar es un caldo de productos qumicos que hierve constantemente. Un caldo
de mutaciones. Un milln de aos despus de que se enfriara la superficie, brota la vida. En un mundo
as, las cosas van de prisa. Otro milln de aos, y hay vida multicelular compleja. Un milln ms
para el equivalente de los mamferos. Otro milln para la civilizacin a nivel galctico. Cambios.
Cambios ardientes, interminables.
Quiero creerte replic Krug, sombro. Me gustara. Pero no puedo.
Comedores de radiacin sigui Vargas. Inteligentes, adaptables, aceptando la necesidad,
incluso la deseabilidad, de un cambio gentico constante y violento. Su estrella se expande; muy bien,
se adaptan al incremento de radiacin, encuentran una manera de protegerse. Ahora viven dentro de
una nebulosa planetaria, con un cielo fluorescente a su alrededor. De alguna manera, detectan la
existencia del resto de la galaxia. Nos envan mensajes. De acuerdo?
Krug, angustiado, alz las manos con las palmas hacia Vargas.
Quiero creerlo!
Pues crelo. Crelo.
Slo es teora. Una teora imposible.
Los datos que tenemos encajan en ella seal Vargas. Conoces el proverbio italiano? Se
non vero, ben trovato. Aunque no sea cierto, est bien inventado. La hiptesis nos servir hasta
que tengamos otra mejor. Es ms adecuada a los hechos que la teora de una causa natural para una
seal compleja y reiterativa que nos ha llegado por muchos medios.
Krug se dio la vuelta y golpe el activador, como si ya no pudiera soportar ms tiempo la imagen
en el domo, como si notara la furiosa radiacin de aquel sol aliengena levantando ampollas
mortferas en su propia piel. En sus prolongados sueos, haba visto algo completamente diferente.
Haba imaginado un planeta con un sol amarillo, a ochenta o noventa aos luz, un suave sol amarillo
muy parecido a aqul bajo el que haba nacido. Haba soado con un mundo de lagos y ros y campos
de hierba, de aire dulce, quiz con un cierto olor a ozono, de rboles con hojas purpreas y brillantes
insectos verdes, de esbeltos seres cimbreantes con hombros inclinados y manos de mltiples dedos,
que charlaban tranquilamente mientras paseaban entre las arboledas y valles de su paraso, que
investigaban los misterios del cosmos, especulando sobre la existencia de otras civilizaciones, y que
enviaban por fin su mensaje al universo. Los haba visto recibiendo con los brazos abiertos a los
primeros visitantes de la Tierra, diciendo: Bienvenidos, hermanos, bienvenidos, sabamos que
tenais que estar all. Ahora todo eso haba sido destruido. Con la imaginacin, Krug vea ahora un
infernal sol azul lanzando fuegos demonacos al vaco; vio un planeta ennegrecido y ardiente, en el
que monstruosidades de escamas blindadas se deslizaban por pozos de mercurio bajo un cielo de
llamas blancas; vio una horda de horrores reunindose en torno a una mquina de pesadilla para
enviar un mensaje incomprensible a travs de los golfos espaciales. Y sos son nuestros hermanos?
Todo se ha perdido, pens Krug amargamente.
Cmo podremos reunirnos con ellos? pregunt. Cmo podremos abrazarlos? Tengo
una nave casi preparada, Vargas, una nave hacia las estrellas, una nave que llevar durante siglos a un
hombre dormido. Cmo voy a enviarla a ese lugar?
Tu reaccin me sorprende. No esperaba una congoja as.
Cielo fluorescente. Sol tipo O. Un horno de luz azul. Se acab el viaje, eh? La sorpresa me puso as,
pero no te preocupes. Me adapto. Absorbo los golpes. Me lanzan hacia un estado superior de energa,
eso es todo.
Impulsivamente, atrajo a Vargas hacia si en un abrazo estrecho y fuerte.
Gracias por las seales. Gracias por tu nebulosa planetaria. Un milln de gracias, me oyes,
Vargas?
Krug retrocedi.
Ahora iremos abajo. Necesitas dinero para el laboratorio? Habla con Spaulding. Sabe que
para ti hay carta blanca en cualquier momento, por cualquier cantidad.
Vargas se march para hablar con Spaulding. Slo en su despacho, Krug descubri que estaba
lleno de una sorprendente vitalidad, la visin de NGC 7293 llenaba su mente. Cierto, se encontraba en
un estado superior de energa. Senta su misma piel como una chaqueta de llamas.
Voy a salir gru.
Fij las coordenadas del transmat para ir a su retiro de Uganda, y entr. Un momento ms tarde
estaba a diez mil kilmetros al este, de pie en su mirador de nice, contemplando desde arriba el lago
cercano a su refugio. A la izquierda, a unos cientos de metros, un cuarteto de hipoptamos flotaban,
dejando ver tan slo las rosadas fosas nasales y sus enormes lomos grises. A la derecha, vio a su
amante, Quenelle, desnuda, recostada entre las sombras. Krug se desnud. Con la pesadez del
rinoceronte y el entusiasmo del impala, baj a la orilla para reunirse con ella en el agua.
6
Thor Vigilante slo tard un par de minutos en llegar al lugar del accidente, pero, para entonces, los
escarabajos elevadores y haban movido el bloque cado, y los cuerpos de las victimas estaban al
descubierto. Se haba congregado una multitud, todos betas. A los gammas les faltaba autoridad y
motivacin para interrumpir sus programas de trabajo, incluso en una situacin como aqulla. Al ver
acercarse a un alfa, los betas retrocedieron, quedndose al margen de la escena, dominados por el
conflicto: no saban si volver al trabajo o quedarse all para ofrecer ayuda al alfa. As, atrapados
fuera de programacin, lucan en sus rostros la desmayada expresin de la perplejidad androide.
Vigilante estudi rpidamente la situacin. El bloque de cristal haba aplastado a tres androides,
dos betas y un gamma. Era casi imposible reconocer a los betas: iba a resultar difcil hasta arrancar
los cadveres del permafrost. El gamma casi haba conseguido esquivar la muerte, pero no tuvo
suficiente suerte: estaba intacto slo de cintura para abajo. Suyas eran la piernas que Vigilante haba
visto sobresalir del bloque. La gra haba golpeado a otros dos androides. Uno de ellos, un gamma,
haba recibido un impacto fatal en el crneo, y yaca desmadejado a una docena de metros. El otro, un
beta, pareca haber recibido un devastador golpe de refiln en la espalda. Estaba vivo, pero
malherido, y era evidente que sufra mucho.
Vigilante seleccion a cuatro de los betas y les orden transportar los cadveres al centro de
control para identificarlos y disponer de ellos. Envi a otros dos betas en busca de unas parihuelas
para el herido. Mientras lo hacan, se acerc al androide superviviente y observ de cerca los ojos
grises, amarillentos de oro.
Puedes hablar? pregunt Vigilante.
Si. Era apenas un susurro. No puedo mover nada de cintura para abajo. Me estoy quedando
fro. Las piernas se me estn congelando. Voy a morir?
Probablemente respondi Vigilante.
Pas la mano por la espalda del beta, hasta encontrar el centro neural lumbar. Con un movimiento
rpido, lo desconect. La figura del suelo dej escapar un suspiro de alivio.
Mejor? inquiri el alfa.
Mucho mejor, Alfa Vigilante.
Dime tu nombre, beta.
Calibn Taladrador.
Qu estabas haciendo cuando cay el bloque, Calibn?
Mi turno haba terminado y me dispona a marcharme. Soy capataz de mantenimiento. Pasaba
por aqu. Sent que el aire se calentaba cuando el bloque cay. Salt, y luego me vi en el suelo, con la
espalda rota. Cundo morir?
Dentro de una hora, quiz antes. El fro subir hasta aduearse de tu cerebro, y eso ser el final.
Pero consulate: Krug te vio caer. Krug te guardar. Descansars en el seno de Krug.
Alabado-sea-Krug murmur Calibn Taladrador.
Los porteadores de las parihuelas se acercaban. Cuando estaban a unos cincuenta metros, son el
gong indicando el final del turno. Al instante, todos los androides que no estaban alzando un bloque
echaron a correr hacia las hileras de transmats. Tres filas de trabajadores empezaron a desaparecer
en los transmats, dirigindose hacia sus hogares en barrios de androides de los cinco continentes. Al
mismo tiempo, el siguiente turno de androides empez a salir de los transmats de llegada, volviendo
de sus periodos de ocio pasados en lugares como Sudamrica o la India. Al sonido del gong, los dos
portadores de parihuelas hicieron gesto de dejarlas caer y correr hacia los transmats. Vigilante rugi
y, mansamente, fueron hacia l.
Recoged a Calibn Taladrador orden, y llevadlo a la capilla con cuidado. Cuando hayis
terminado, podis marcharos y pedir compensacin por el tiempo.
En medio de la confusin del cambio de turno, los dos betas cargaron al androide herido en las
parihuelas, y se abrieron paso hacia una de las muchas cpulas protuberantes situadas al norte del
emplazamiento de la construccin. Las cpulas servan para mltiples cosas: algunas eran almacenes
de materiales, muchas servan como cocinas o cuartos de bao, tres albergaban las centrales
energticas que alimentaban las hileras de transmats y las trenzas de refrigeracin, una servia como
local de primeros auxilios para androides heridos durante el trabajo, y otra, en el corazn del grupo
de cpulas de plstico gris, era la capilla.
Dos o tres androides de permiso se encontraban en todo momento delante de esa cpula,
aparentemente ociosos, en realidad actuando como centinelas para impedir la entrada a cualquier
nacido de vientre. A veces, algn periodista o un invitado de Krug se acercaba hacia all, pero los
centinelas tenan varias tcnicas sutiles para apartarlos sin provocar un prohibido choque de
voluntades entre humano y androide. La capilla no estaba abierta a ningn nacido de hombre y mujer.
Su misma existencia era desconocida para cualquiera que no fuese androide.
Thor Vigilante lleg all justo cuando los porteadores de las parihuelas estaban bajando a Calibn
Taladrador delante del altar. Entr, hizo la correspondiente genuflexin, y dej caer rpidamente una
rodilla extendiendo los brazos con las palmas hacia arriba. El altar, que descansaba en un bao
prpura de fluidos nutrientes, era un bloque rectangular de carne rosada, que haba sido sintetizada
exactamente igual que los androides. Aunque estaba vivo, no era consciente ni capaz de
autosustentarse sin ayuda. Se le alimentaba desde abajo mediante inyecciones constantes de
metabolasa, que le permitan sobrevivir. Detrs del altar haba un holograma a cuerpo entero de
Simeon Krug, mirando hacia adelante. Las paredes de la capilla estaban decoradas con los tros del
cdigo gentico del ARN inscritos una y otra vez desde el suelo hasta el techo:
AAA AAG AAC AAU
AGA AGG AGC AGU
ACA ACG ACC ACU
AUA AUG AUC AUU
GAA GAG GAC GAU
GGA GGG GGC GGU
GCA GCG GCC GCU
GUA GUG GUC GUU
CAA CAG CAC CAU
CGA CGG CGC CGU
CUA CUG CUC CUU
Los dedos del beta se hundieron en la carne temblorosa del altar. El color de su piel se haba
oscurecido en los ltimos minutos, pasando del escarlata a algo muy cercano al violeta. Tena los
ojos vueltos y los labios retorcidos.
Krug te aguarda repiti con ardor Vigilante. Haz la secuencia!
No puedo hablar, no puedo respirar
Entonces, escucha. Limtate a escuchar. Repite mentalmente la secuencia mientras yo la recito.
AUA AUG AUC AUU sea Krug. GAA GAG GAC GAU sea Krug. GGA GGG
Desesperadamente, Vigilante desgran las letras del ritual gentico, de rodillas junto al altar. Con
cada grupo de letras, giraba el cuerpo para formar la doble hlice prescrita, el movimiento
apropiado para los ltimos ritos. La vida de Calibn Taladrador se consuma con rapidez. Hacia el
final, Vigilante se sac un cable de enlace de la tnica, conect la clavija hembra de su antebrazo con
la de Taladrador, y bombe energa hacia el destrozado beta para mantenerlo vivo hasta nombrar
todos los tercetos de ARN. Entonces, slo entonces, cuando estuvo seguro de haber enviado el alma
de Calibn Taladrador a Krug Vigilante se desconect, se levant, musit una breve plegaria por si
mismo y orden a un equipo de gammas que se llevaran el cadver.
Tenso, agotado, pero alegre por la redencin de Calibn Taladrador, sali de la capilla y se
dirigi hacia el centro de control. Cuando estaba a medio camino, le cort el paso una figura de su
misma altura: otro alfa. Aquello pareca extrao. El turno de Vigilante no terminara hasta algunas
horas ms tarde. Y cuando acabara, estaba previsto que llegase Euclides Proyectista para relevarle.
Pero este alfa no era Proyectista. Vigilante no lo conoca de nada.
Puedo hablar contigo, Vigilante? dijo el desconocido. Soy Sigfrido Archivista, del
Partido para la Igualdad de los Androides. Por supuesto, ya conoces la enmienda constitucional que
proponemos y que nuestros amigos presentarn en el prximo Congreso. Se ha sugerido que, vista tu
relacin con Simeon Krug, podras ayudarnos a conseguir acceso a l con el objetivo de conseguir
su apoyo para este
Vigilante le interrumpi.
Debes de estar al corriente de mi postura con respecto a la implicacin en asuntos polticos.
Si, pero, en estos momentos, la causa de la igualdad androide
Puede ser apoyada de muchas maneras. No me interesa explotar mi conexin con Krug para
objetivos polticos.
La enmienda constitucional
Es intil. Intil. Ves aquel edificio de all, amigo Archivista? Es nuestra capilla. Te recomiendo
que la visites para limpiar tu alma de valores falsos.
No creo en vuestra iglesia respondi Sigfrido Archivista.
Y yo no soy miembro de vuestro partido poltico replic Thor Vigilante. Disclpame.
Tengo responsabilidades en el centro de control.
Quiz podra hablar contigo cuando termine tu turno.
Entonces estaras interfiriendo con mi tiempo de descanso dijo Vigilante.
Se alej con paso vivo. Necesitaba uno de sus rituales neurales de tranquilidad para librarse de la
ira y la irritacin que hervan en su interior.
Partido para la Igualdad de los Androides pens desdeoso. Estpidos! Chapuceros!
Idiotas!
7
Manuel Krug haba tenido un da muy ajetreado. 08.00, California. Despertar en su casa de la costa
Mendocino. El turbulento Pacfico casi en su puerta delantera. Un bosque de secoyas de mil hectreas
como jardn. Clissa junto a l, en la cama, suave y tmida como una gata. Tena la mente empaada
por la fiesta del Grupo Espectro, la noche anterior, en Taiwan, donde se haba permitido a si mismo
beber demasiado licor de jengibre y mijo de Nick Ssu-ma. La imagen de su criado beta en la pantalla
flotante, que susurraba apremiante: Seor, seor, por favor, levntese. Su padre le espera en la
torre. Clissa acurrucndose ms junto a l. Manuel parpadeando, luchando por atravesar la niebla
que envolva su cerebro. Seor? Disculpe, pero dej instrucciones irrevocables para que le
despertara! Una nota de cuarenta ciclos subiendo del suelo. Un cono de sonido de quince megaciclos
bajando del techo. l, empalado entre ambos, incapaz de escapar para volver al sueo. Crescendo.
Despierto, reluctante, refunfuando. Entonces, una sorpresa: Clissa se estremece, tiembla, toma su
mano y la gua hacia uno de sus pequeos pechos fros. Los dedos de l cerrndose sobre el pezn,
descubrindolo todava suave. Como era de esperar. Una osada por parte de la nia-mujer, pero de
carne an dbil, aunque el espritu fuera voluntarioso. Llevaban dos aos casados, y pese a todos sus
intentos y su habilidad, an no haba conseguido despertar plenamente los sentidos de su esposa.
Manuel susurr ella. Manuel, tcame!
Se sinti muy cruel al rechazarla.
Luego dijo, mientras las terribles pas de sonido se le clavaban en el cerebro. Ahora
tenemos que levantarnos; el patriarca nos espera. Hoy vamos a la torre.
Clissa hizo un puchero. Se tambalearon fuera de la cama y, al momento, el condenado ruido ces.
Se ducharon, desayunaron y se vistieron.
Ests seguro de que quieres que vaya? pregunt ella. Y aadi: De verdad?
Mi padre insisti mucho. Cree que ya va siendo hora de que veas la torre. No quieres ir?
Tengo miedo de hacer alguna tontera, de decir algo ingenuo. Cuando estoy cerca de l, me
siento horriblemente joven.
Eres horriblemente joven. De todos modos, te quiere mucho. Slo tienes que fingir que su torre
te fascina hasta lo indecible, y te perdonar cualquier tontera que puedas decir.
Y los dems, el senador Fearon, y el cientfico, y no s quin ms, ya estoy avergonzada,
Manuel!
Clissa
Vale, vale.
Y recuerda: la torre te va a parecer la empresa ms maravillosa que haya intentado la
humanidad desde el Taj Mahal. Cuando la veas, dselo. No con tantas palabras, sino a tu manera.
Se toma muy en serio lo de la torre, no? pregunt. Pretende de verdad hablar con la gente
de las estrellas.
Cunto costar?
Miles de millones respondi Manuel.
Est despilfarrando nuestra herencia en construir esa cosa. Lo est gastando todo.
No todo. Nunca nos moriremos de hambre. Adems, l gan el dinero. Djale que se lo gaste.
11.40, Nueva York. Ya mediaba la maana, y slo llevaba despierto cuarenta apresurados minutos,
despus de levantarse a las ocho. se era uno de los pequeos problemas de la sociedad transmat: si
saltabas de oeste a este, perdas constantemente fragmentos de tiempo por agujeros invisibles en los
bolsillos.
Naturalmente, la cosa quedaba compensada cuando viajabas en direccin contraria. En el verano
del 16, el da anterior a su boda, Manuel y algunos de sus amigos del Grupo Espectro haban hecho
retroceder el amanecer recorriendo el mundo en direccin oeste. Empezaron a las 06.00 del sbado
en el Coto de Caza de Amboseli, con el sol saliendo tras el Kilimanjaro. Desde all viajaron a
Kinshasa, Accra, Rio, Caracas, Veracruz, Albuquerque, Los ngeles, Honolulu, Auckland, Brisbane,
Singapur, Pnom Penh, Calcuta y La Meca. En el mundo transmat no se necesitaban visados ni
pasaportes. Disponiendo del viaje instantneo, tales cosas habran sido absurdas. El sol se desplazaba
con lentitud, como siempre, a pocos miles de kilmetros por hora. Los viajeros no sufran tal
inconveniente. Aunque se detenan quince minutos aqu, veinte minutos all, tomando un cctel o
bebiendo un flotador, compraban pequeos recuerdos, visitaban famosos monumentos de la
antigedad, ganando tiempo constantemente, se adentraban cada vez ms en la noche anterior,
adelantando al sol mientras recorran el globo. Y llegaron a la noche del viernes. Por supuesto,
perdieron todo lo que haban ganado cuando cruzaron la lnea de cambio de fecha, y cayeron en la
tarde del sbado. Pero ahogaron la prdida en ms copas mientras seguan viajando hacia el oeste. Y
cuando volvieron al Kilimanjaro, no eran an las once de la misma maana de sbado en que haban
partido, aunque haban vivido un viernes y medio.
El transmat permita hacer tales cosas. Adems, calculando cuidadosamente los saltos, se podan
ver una docena de ocasos en un solo da, o pasar toda la vida bajo el brillo de un medioda eterno. De
todos modos, al llegar a Nueva York desde California a las 11.40, Manuel lament haber tenido que
ceder al transmat aquella parte de la maana.
Su padre le recibi formalmente en su despacho con una presin en las palmas de las manos, y
abraz a Clissa con algo ms de calidez. Leon Spaulding se mantuvo al margen, incmodo. Quenelle
estaba junto a la ventana, de espaldas a todos examinando la ciudad. Manuel no se llevaba bien con
ella. Por lo general, le desagradaban las amantes de su padre. El viejo las elega siempre del mismo
tipo: labios carnosos, pechos llenos, nalgas grandes, ojos llameantes y redondas caderas. Ganado de
campesino.
Estamos esperando al senador Fearon, a Tom Buckleman y al doctor Vargas dijo Krug.
Thor nos guiar en la visita a la torre. Qu vas a hacer despus, Manuel?
No haba pensado
Ve a Duluth. Quiero que aprendas algo sobre las operaciones de aquella planta. Leon, notifica a
Duluth que mi hijo llegar a primera hora de la tarde, en visita de inspeccin.
Spaulding sali. Manuel se encogi de hombros.
Como quieras, padre.
Es hora de que tengas ms responsabilidades, chico. Hay que desarrollar tus capacidades de
direccin. Algn da sers el jefe de todo esto, eh? Algn da, cuando hablen de Krug, se referirn a
ti.
Intentar estar a la altura de la confianza que pones en mi dijo Manuel.
Sabia que su locuacidad no engaaba al viejo. Y la exhibicin de orgullo paternal por parte del
viejo no le engaaba a l. Manuel era consciente de que su padre le despreciaba. Poda verse a travs
de sus ojos: un derrochador, un eterno juerguista. Contra eso, interpona su propia imagen de si
mismo: sensible, compasivo, demasiado refinado como para luchar con uas y dientes en el
cuadriltero comercial. Luego le pas por la mente la imagen, quiz ms autntica, de otro Manuel
Krug: vaco, ansioso, idealista, intil, incompetente. Cul era el verdadero Manuel? No lo saba. No
lo sabia. Cuanto ms envejeca, menos se comprenda a s mismo.
El senador Fearon sali del transmat.
Ya conoces a mi hijo Manuel, Henry le present Krug. El futuro Krug de Krug, el
heredero forzoso
Han pasado muchos aos dijo Fearon. Cmo ests, Manuel?
Manuel estrech la palma fra del poltico. Consigui esbozar una sonrisa amistosa.
Nos conocimos hace cinco aos, en Macao seal cortsmente. Usted iba de paso, hacia
Ulan Bator.
Exacto. Exacto. Qu buena memoria! Krug, tienes un buen muchacho! exclam Fearon.
Espera y vers replic Krug. Cuando yo dimita, os demostrar cmo funciona un
autntico constructor de imperios!
Manuel carraspe y apart la vista, avergonzado. Algn sentimiento compulsivo de necesidad
dinstica obligaba al viejo Krug a fingir que su hijo nico era un heredero apropiado para la
constelacin de empresas que l haba fundado o absorbido. D ah su constante muestra de
preocupacin por el entrenamiento de Manuel; de ah la insistencia pblica, abrasiva, reiterativa, de
que Manuel le sucedera algn da en la direccin.
Manuel no tena el menor deseo de tomar el mando del imperio de su padre. Tampoco se crea
capaz de hacerlo. No haba hecho ms que empezar a superar su fase de calavera, buscando a tientas
su salida de la frivolidad, igual que otros buscan a tientas la salida del atesmo. Buscaba un objetivo,
un recipiente que contuviera sus ambiciones y habilidades informes. Quiz lo encontrara algn da.
Pero dudaba mucho que Empresas Krug fuera ese recipiente.
El viejo lo sabia tan bien como Manuel. En su interior, despreciaba la inutilidad de su hijo, y a
veces ese desprecio afloraba. Pero nunca dejaba de fingir que apreciaba las habilidades potenciales de
su hijo, su criterio, astucia y capacidad administrativa. Delante de Thor Vigilante, de Leon Spaulding
o de cualquiera que quisiese escucharle. Krug narraba una y otra vez las virtudes del heredero
forzoso. Hipocresa autoengaosa pens Manuel. Intenta creerse lo que l mismo sabe
condenadamente bien que nunca ser cierto. Y no funcionar. No puede funcionar. En realidad,
siempre ha tenido ms fe en su amigo androide, Thor, que en su propio hijo. Y con razn, adems.
Por qu no preferir a un androide con talento en vez de a un hijo intil? Al fin y al cabo, nos dio
vida a los dos, no? Pues que se quede con la compaa de Thor Vigilante.
Los dems miembros del grupo estaban llegando. Krug les gui hacia las hileras de transmats.
A la torre exclam. A la torre!
11.10, la torre. De cualquier manera, haba recuperado casi una hora de lo perdido por la maana con
el salto de un huso horario hacia el oeste partiendo desde Nueva York. Pero podra haber prescindido
del viaje. Ya era bastante malo soportar el fro otoo rtico, obligndose a admirar la absurda torre
de su padre la Pirmide de Krug, como Manuel la llamaba en privado, y encima lleg el asunto
del bloque que aplast a algunos androides. Un incidente desagradable.
Clissa se puso casi histrica.
No mires le dijo Manuel, estrechndola entre unos brazos que queran ser protectores
mientras la pantalla del centro de control mostraba la escena del levantamiento del bloque sobre los
cadveres. Un sedante, rpido pidi a Spaulding.
El ectgeno le encontr un tubo de algo. Manuel apret la embocadura contra el brazo de Clissa,
y lo activ. La droga atraves su piel en un suave chorro ultrasnico.
Han muerto? pregunt la chica, todava desviando la mirada.
Eso parece. Probablemente haya sobrevivido uno. Los dems ni siquiera supieron qu les
golpe.
Pobre gente.
No son gente indic Leon Spaulding. Son androides. Slo androides.
Clissa levant la cabeza.
Los androides son personas! estall. No quiero volver a or nada por el estilo! Acaso no
tienen nombres, sueos, personalidades?
Clissa dijo suavemente Manuel.
ambiciones sigui ella. Claro que son personas. Unas cuantas personas acaban de morir
bajo ese bloque. Y cmo puedes decir lo contrario? T menos que nadie
Clissa! exclam Manuel, angustiado.
Spaulding estaba rgido, los ojos le brillaban de rabia. El ectgeno pareca temblar al borde de un
ataque de ira, pero su estricta disciplina le ayud a contenerse.
Lo siento murmur Clissa, mirando al suelo. No quera insultarte, Leon. Yo, yo Oh,
Dios, Manuel, por qu ha tenido que suceder esto?
Empez a sollozar de nuevo. Manuel hizo una seal para pedir otro tubo sedativo, pero su padre
mene la cabeza, se adelant y tir de Clissa, abrazndola.
Krug acun a la chica entre sus brazos inmensos, casi aplastndola contra su enorme pecho.
Calma dijo. Calma, calma, calma. Ha sido una cosa terrible, si, pero no sufrieron. Fue una
muerte limpia. Thor cuidar de los heridos, desconectar sus centros de dolor y har que se sientan
mejor. Pobre Clissa, pobre, pobre, pobre, pobre Clissa. Nunca habas visto morir a nadie, verdad?
11.38, la torre. Casi todo el mundo se haba marchado ya: Krug, Spaulding, Manuel, Quenelle y
Vargas, de vuelta a Nueva York; Fearon y Buckleman, a Ginebra; Maledetto, a Los ngeles, y Thor
Vigilante en direccin a los androides heridos. Dos de los betas sirvientes de Manuel haban llegado
para llevarse a Clissa de vuelta a Mendocino. Justo antes de que entrara en el transmat con ellos,
Manuel la abraz ligeramente y la bes en la mejilla.
Cundo vendrs? le pregunt ella.
A primera hora de la noche, supongo. Creo que tenemos una cita en Hong Kong. Volver a
tiempo de vestirme para cenar.
Por qu no antes?
Tengo que ir a Duluth. La planta de androides.
Lbrate del compromiso.
No puedo. Ya le has odo. Adems, el viejo tiene razn: va siendo hora de que la vea.
Qu aburrimiento. Pasar la tarde en una fbrica!
Tengo que hacerlo. Duerme bien, Clissa. Cuando despiertes, quiero que hayas olvidado esa
cosa horrible que ha sucedido. Quieres que te programe una secuencia de borrado?
Sabes que no me gusta que jueguen con mi memoria, Manuel.
S. Lo siento. Ser mejor que te marches ya.
11:58, Duluth. La principal planta terrestre de Sintticas Krug, Ltda. haba otras cuatro, en otros
tantos continentes, y muchas plantas fuera del planeta ocupaba un enorme edificio de una manzana,
que media casi un kilmetro de largo, junto a la orilla del Lago Superior. Dentro de ese edificio,
operando virtualmente como provincias independientes, estaban los laboratorios que formaban las
etapas del camino para la creacin de vida sinttica.
Ahora Manuel recorra esas etapas del camino como un procnsul visitante, y calibraba el trabajo
de los subalternos. Viajaba en un coche burbuja afelpado, tan seductoramente confortable como un
vientre, que se deslizaba sobre una pista de fluido que recorra todo el largo del edificio, muy por
encima del suelo, donde tenan lugar las operaciones. En el coche, junto a l, viajaba el supervisor
humano de la fbrica, un hombre de unos cuarenta aos, pulcro y elegante, llamado Nolan
Bompensiero, que adems era uno de los hombres clave en los dominios de Krug. Se sentaba tenso y
rgido, obviamente temeroso de cualquier seal de disgusto por parte de Manuel. No sospechaba
hasta qu punto detestaba Manuel aquel trabajo, lo aburrido que estaba, la poca intencin que tena de
esgrimir el poder para causar problemas a los empleados de su padre. Manuel no tena sitio en la
cabeza para otra cosa que no fuera Lilith. En este lugar naci Lilith pensaba. As fue como
naci Lilith.
En cada seccin de la fbrica, un alfa el supervisor de la seccin entraba en el coche, y
viajaba con Manuel y Bompensiero hasta el limite de su zona de responsabilidad. La mayor parte del
trabajo de la planta estaba bajo la direccin de alfas. En toda la gigantesca instalacin, no trabajaban
ms de media docena de humanos. Cada alfa pareca tan nervioso como el mismo Bompensiero.
Manuel cruz primero las habitaciones donde se sintetizaban los nucletidos energetizados que
constituan el ADN, el ladrillo bsico de la vida. De mala gana, prest algo de atencin a la breve
perorata nerviosa de Bompensiero, concentrndose slo en alguna frase concreta.
agua, amoniaco, metano, cianuro hidrogenado y otros productos qumicos Utilizamos
una descarga elctrica para estimular la formacin de grupos orgnicos complejos La adicin de
fsforo
un proceso sencillo, casi primitivo, no cree? Est en la lnea del experimento clsico de
Miller, en 1952, aqu mismo, ciencia medieval
el ADN determina la estructura de las protenas en la clula. La clula viva estndar requiere
cientos de protenas, casi todas actan como enzimas, catalizadores biolgicos
una protena estndar es una cadena molecular que contiene unas doscientas subunidades de
aminocidos, unidos en una secuencia especifica
el cdigo de cada protena lo transporta un solo gen, que es una zona particular en la
molcula lineal de ADN Pero claro, ya debe de saber todo esto, disculpe que le explique cosas tan
elementales, disculpe, slo quera
Por supuesto respondi Manuel.
Y aqu, en estas cubas, hacemos los nucletidos y los unimos para formar dinucletidos, que
luego encadenamos para formar el ADN, al cido nucleico que determina la composicin del
Lilith sali de esas cubas? Lilith sali de ese apestoso brebaje qumico?
El coche avanzaba con lentitud. Un supervisor alfa se march. Subi otro alfa, inclinndose
rgidamente, con una sonrisa agarrotada.
Diseamos las plantillas de ADN, los planos de la forma de vida que queremos crear sigui
Bompensiero, pero luego hay que conseguir que la materia viviente se autoduplique.
Evidentemente, no podemos construir un androide clula a clula. Hay que llegar a lo que llamamos
etapa de despegue. Pero claro, usted ya sabe que el ADN no interviene directamente en la sntesis de
protenas, que es otro cido nucleico el que acta como intermediario, el ARN, que puede ser
codificado para transportar los mensajes genticos del ADN
el cdigo lo forman cuatro bases de subunidades qumicas, dispuestas en diferentes
combinaciones: adenina, guanina, uracilo, citosina
en estas cubas casi se puede imaginar la formacin de las cadenas el ARN transmite las
instrucciones de ADN, la sntesis proteica la conducen unas partculas celulares llamadas
ribosomas, que son mitad protena y mitad ARN, adenina, guanina, uracilo, citosina El cdigo
de cada protena lo transporta un solo gen, y el cdigo, inscrito en el ARN mensajero, adquiere la
forma de una serie de tercetos de las cuatro bases de ARN Me sigue?
Si, claro dijo Manuel, que vio a Lilith nadando en las cubas.
As. Adenina, adenina, citosina. Citosina, citosina, guanina. Uracil, uracil, guanina. ACC, CCG,
UUG Es casi litrgico verdad, seor Krug? Tenemos sesenta y cuatro combinaciones de bases de
ARN con los que podemos especificar los veinte aminocidos Un vocabulario muy adecuado para
nuestro objetivo! Podra recitarle la lista entera mientras atravesamos esta sala, AAA, AAG, AAC,
AAU, AGA, AGG, AGC, AGU, ACA
El alfa que viajaba con ellos en aquel momento carraspe fuertemente, y, doblndose por la
cintura, hizo una mueca.
S? inquiri Bompensiero.
Un espasmo repentino explic el alfa. Dificultades de digestin. Disclpenme.
Bompensiero volvi a concentrarse en Manuel.
Bueno, no hace falta repasar toda la secuencia. As que ya ve, unimos las protenas
construyendo molculas vivientes exactamente como sucede en la naturaleza, excepto por el hecho de
que en la naturaleza el proceso lo provoca la fusin de gametos sexuales, mientras que aqu
sintetizamos los ladrillos genticos. Seguimos la pauta gentica humana, pero, si quisiramos,
podramos sintetizar cerdos, sapos, caballos, proteoides centaurinos, cualquier forma de vida que
eligiramos. Elegimos nuestro cdigo, organizamos nuestro ARN, y all vamos! El producto final
sale exactamente como desebamos!
Por supuesto intervino el alfa, no seguimos el cdigo gentico humano en todos sus
aspectos.
Bompensiero asinti rpidamente.
Mi amigo ha sealado un punto vital. Durante los primeros das de la sntesis de androides, su
padre decidi que, por razones sociolgicas obvias, los androides deban ser instantneamente
identificables como creaciones sintticas. As que introdujimos ciertas modificaciones genticas. La
piel roja, la ausencia de vello corporal, la textura de piel caracterstica, todo eso se hizo
principalmente para propsitos de identificacin. Luego estn las modificaciones programadas para
una mayor eficacia corporal. Si podemos representar el papel de dioses, por qu no hacerlo
perfecto?
Por qu no? dijo Manuel.
Entonces, fuera apndice. Reorganizacin de la estructura sea de la espalda y la pelvis para
eliminar todos los problemas que nos causa nuestra propia construccin defectuosa. Agudizacin de
los sentidos. Programacin del equilibrio ptimo entre grasa y msculo, en funcin de la esttica
fsica, la resistencia, la habilidad y los reflejos. Por qu hacer androides feos o perezosos o torpes?
Dira usted que los androides son superiores al ser humano normal? pregunt Manuel
fingiendo indiferencia.
Bompensiero pareca intranquilo. Titube, como si intentara calibrar todos los impactos polticos
de la respuesta, y sin saber cul sera la postura de Manuel en el polmico tema de los derechos
civiles de los androides.
Creo que su superioridad fsica resulta indudable dijo al fin. Nosotros los hemos
programado desde el momento de su concepcin para que sean fuertes, atractivos y sanos. En cierto
modo, es lo mismo que hemos hecho durante las dos ltimas generaciones con los seres humanos,
pero no tenemos el mismo grado de control, o al menos no hemos intentado obtenerlo, por las
objeciones humansticas, la oposicin de los eliminacionistas y todo eso. De todos modos, si
consideramos que los androides son estriles, que la inteligencia de la mayora de ellos es bastante
baja, que incluso los alfas han demostrado (disclpame, amigo mo) relativamente poca habilidad
creativa
S respondi Manuel. Claro. Seal hacia el lejano suelo. Qu estn haciendo ah
abajo?
sas son las cubas de reproduccin dijo Bompensiero. Ah es donde las cadenas de
materia nucleica bsica sufren la divisin y la extensin. Cada cuba contiene una sopa de zigotos
recin concebidos en la etapa de despegue, producidos por nuestros procedimientos de sntesis de
protenas, en vez de por el proceso sexual de unin de gametos naturales. Me explico?
Bastante bien respondi Manuel.
Observaba fascinado el inmvil fluido rosa de los grandes tanques circulares. Imagin que poda
ver pequeas motas de materia viviente en ellas. Una ilusin, lo saba.
El coche sigui avanzando en silencio.
Estas son las cmaras de crianza explic Bompensiero cuando entraron en la siguiente
seccin.
Al mirar hacia abajo, vieron hileras de brillantes bvedas metlicas, unidas por una intrincada
telaraa de tubos.
En esencia, son vientres artificiales. En cada uno hay una docena de embriones, inmersos en
una solucin de nutrientes. Aqu, en Duluth, producimos alfas, betas y gammas, todos los androides
posibles. Las diferencias cualitativas entre los tres niveles se incluyen durante el primer proceso de
sntesis, pero tambin les proporcionamos diferentes valores nutricionales. Abajo, a la izquierda,
estn las cmaras de los alfas. A la derecha estn las de los betas. Y la sala siguiente est dedicada por
completo a los gammas.
Cul es la curva de distribucin?
Un alfa por cada cien betas por cada mil gammas. Su padre marc las proporciones desde el
principio, y nunca han sido alteradas. La distribucin encaja perfectamente con las necesidades
humanas.
Mi padre es un hombre muy previsor replic Manuel con vaguedad.
Se pregunt cmo seria el mundo actual si el crtel Krug no le hubiera dado los androides. Quiz
no muy diferente. En vez de una pequea elite humana, culturalmente homognea, servida por
computadoras, robots mecnicos y hordas de androides complacientes, habra una pequea elite
humana, culturalmente homognea, servida slo por computadoras y robos mecnicos. En cualquier
caso, el hombre del siglo XXIII tendra una vida fcil y cmoda.
Ciertas tendencias determinantes se haban establecido en los ltimos siglos, mucho antes de que
el primer y torpe androide saliera de su cuba. Para empezar, a finales del siglo XX, tuvo lugar el
enorme descenso de la poblacin humana. La guerra y la anarqua general haban acabado con
cientos de millones de civiles en Asia y en frica. El hambre asol estos continentes, as como
Sudamrica y el Oriente Prximo. En los pases desarrollados, las presiones sociales y los
anticonceptivos infalibles haban producido el mismo efecto. En menos de dos generaciones, el
crecimiento de la poblacin ces y baj en picado. La erosin y la desaparicin casi absoluta del
proletariado fue una consecuencia sin precedentes en la historia. Como fuera que el descenso de la
poblacin vino acompaado por la sustitucin del hombre por la mquina en casi todas las formas de
trabajo humildes, y en algunos no tan humildes, se foment la no reproduccin entre aquellos que
carecan de habilidades tiles para la nueva sociedad. Rechazados, desalentados, desplazados, el
nmero de los ineducados y los ineducables fue menguando de generacin en generacin; a este
proceso darwiniano contribuyeron, primero sutil, luego abiertamente, funcionarios pblicos
bienintencionados que se encargaron de que las ventajas de la anticoncepcin no estuvieran fuera del
alcance de ningn ciudadano. Para cuando las masas fueron una minora, las leyes genticas ya
haban reforzado la tendencia. Los inadaptados no podan reproducirse en absoluto. Los que
simplemente estaban a la altura de la norma, podan tener dos hijos por pareja, pero no ms. Slo los
que superaban la norma podan contribuir a la reserva humana del mundo. De esta manera, la
poblacin permaneci estable. De esta manera, los inteligentes heredaron la Tierra.
La reestructuracin de la sociedad tuvo carcter mundial. La llegada del viaje transmat haba
convertido el orbe en una aldea. Y los habitantes de esa aldea hablaban el mismo idioma y pensaban
de la misma manera. Cultural y genticamente, tendan al mestizaje. Aqu y all se mantenan reductos
puros como atraccin turstica, pero, a finales del siglo XXI, haba pocas diferencias de aspecto fsico,
actitud o cultura entre los ciudadanos de Karachi, El Cairo, Minnepolis, Atenas, Addis Abeba,
Rangn, Pekin, Canberra y Novosibirsk. El transmat tambin hizo absurdas las diferencias
nacionales, y los antiguos conceptos de soberana se disolvieron.
Pero este colosal cataclismo social, que conllev ocio, elegancia y comodidad universales, haba
acarreado tambin una escasez de mano de obra inmensa y permanente. Los robots dirigidos por
computadora haban demostrado no ser adecuados para muchas tareas: eran excelentes barrenderos
para las calles y trabajadores para las fbricas, pero no resultaban tan tiles como mayordomos,
canguros, cocineros o jardineros. Construiremos robots mejores, dijeron algunos. Pero otros
soaban con humanos sintticos que solucionaran sus necesidades. La ectognesis, la crianza
artificial de embriones fuera del vientre, la incubacin de bebs a partir de vulos y esperma
almacenados, era una realidad desde hacia tiempo, sobre todo por comodidad para las mujeres que
no queran que sus genes se perdieran en el olvido, pero tampoco soportar todos los riesgos y cargas
del embarazo. Los ectgenos, nacidos de hombre y mujer eran de un origen demasiado humano para
ser utilizados como herramientas; pero por qu no llevar el proceso un paso ms all, y
manufacturar androides?
Krug lo haba conseguido. Haba ofrecido al mundo humanos sintticos mucho ms verstiles
que los robots, longevos, con personalidades complejas, y completamente subordinados a las
necesidades humanas. Se compraban, no se contrataban; y, por consenso general, la ley los
consideraba propiedades, no personas. En resumen, eran esclavos. A veces, Manuel pensaba que
habra sido ms sencillo arreglrselas con robots. Los robots eran cosas en las que se poda pensar
como en cosas y tratar como cosas. Pero los androides tenan una apariencia incmodamente similar
a la de las personas, por lo que quiz no se conformaran por siempre con su estatus de cosas.
El coche se desliz sala tras sala por las cmaras de crianza, silenciosas, oscuras, vacas a
excepcin de unos cuantos monitores androides. Cada nuevo androide pasaba los dos primeros aos
de su vida sellado en una de esas cmaras, segn inform Bompensiero, y las salas que atravesaban
contenan lotes sucesivos que iban desde las pocas semanas a ms de veinte meses de edad. En
algunas salas, las cmaras estaban abiertas; escuadrillas de tcnicos beta las preparaban para recibir
nuevas infusiones de zigotos en el nivel de despegue.
En esta sala dijo Bompensiero, muchos compartimentos ms adelante, tenemos un grupo
de androides maduros a punto de nacer. Quiere descender a la zona del suelo para observar la
decantacin de cerca?
Manuel asinti.
Bompensiero puls un interruptor. Lentamente, el coche se sali de la pista y baj por una rampa.
Al llegar abajo, se apearon. Manuel vio un ejrcito de gammas agrupados en torno a una de las
cmaras de crianza. Los androides del interior llevaban ahora unos veinte minutos respirando aire
por primera vez en sus vidas. Se estaban abriendo las escotillas de la cmara.
Es ah. Acrquese ms, seor Krug, acrquese ms.
La cmara estaba abierta. Manuel ech un vistazo hacia el interior.
Vio una docena de androides adultos, seis varones y seis hembras, cados en el suelo metlico.
Tenan las bocas abiertas, los ojos inexpresivos, sus brazos y piernas se movan dbilmente. Parecan
indefensos, vacos, vulnerables. Lilith pens. Lilith!
En los dos aos que transcurren entre el despegue y la decantacin susurr Bompensiero a
su lado, el androide alcanza la plena madurez fsica, un proceso que en los humanos dura de trece a
quince aos. Es otra de las modificaciones genticas introducidas por su padre, en inters de la
economa. Aqu no producimos androides infantiles.
He odo en alguna parte dijo Manuel, que diseamos una lnea de bebs androides, para
ser criados como sustitutos por mujeres humanas que no podan
Por favor! le interrumpi bruscamente Bompensiero. No discutimos Se detuvo en
seco, como si acabara de recordar a quin estaba amonestando. S muy poco sobre ese tema
prosigui, en un tono ms moderado. En esta planta no efectuamos ese tipo de operaciones.
Los gammas estaban sacando a la docena de androides recin nacidos, para llevarlos a mquinas
asombrosas, mitad sillas de ruedas, mitad traje blindado. Los varones eran esbeltos y musculosos, las
mujeres delgadas y con pechos altos; pero su falta de inteligencia tena algo de repugnante.
Completamente pasivos, carentes de alma, los androides hmedos y desnudos no reaccionaban de
ninguna manera al ser encerrados de uno en uno en aquellos receptculos metlicos. Slo sus rostros
22.41, Estocolmo. Al saltar en direccin oeste hacia Europa, Manuel perdi el resto del da. Una
noche oscura y glida haba llegado all. Las estrellas brillaban, y un viento con aguanieve agitaba la
superficie del Mlar.
Para eliminar cualquier posibilidad de que le siguieran, haba saltado al cubculo transmat pblico
del vestbulo del maravilloso y antiguo Grand Hotel. Ahora, tiritando, caminaba rpidamente en la
penumbra otoal hacia otro cubculo, situado en el exterior de la gran masa gris que era la Royal
Opera; puso el pulgar en el dispositivo de carga, y adquiri un viaje hacia la zona de Estocolmo
baada por el Bltico. Apareci en el venerable distrito residencial de Ostermalm. Ahora era un
barrio de androides. Camin apresuradamente por Birger Jarlsgate, hacia el otrora esplndido
edificio de apartamentos del siglo XIX donde viva Lilith. Se detuvo fuera, y mir cautelosamente a su
alrededor. Vio que las calles estaban desiertas, y entr presuroso en el edificio. El robot del vestbulo
le examin y le pregunt con voz ronca su objetivo en el apartamento.
Visitar a Lilith Meson, alfa dijo Manuel.
El robot no puso ninguna objecin. Manuel poda elegir entre subir en ascensor o utilizar la
escalera. Opt por la escalera. Olores a humedad le persiguieron, y las sombras bailaron junto a l
durante todo el ascenso hasta el quinto piso.
Lilith le recibi vestida con una tnica larga, suntuosa, alta en el espectro. No era ms que una
pelcula monomolecular, as que no ocultaba ningn rasgo de su cuerpo. Ella se adelant con los
brazos extendidos, los labios entreabiertos, los senos agitados por la respiracin, susurrando su
nombre. Manuel fue hacia ella.
La vio como una mota, a la deriva en un cuba.
La vio como una masa de nucletidos dividindose.
La vio desnuda, y hmeda, y con los ojos vacos, saliendo a trompicones de la cmara de crianza.
La vio como una cosa, una creacin de los hombres.
Cosa. Cosa. Cosa. Cosa. Cosa. Cosa. Cosa.
Lilith.
Haca cinco meses que la conoca. Eran amantes desde haca tres. Ella trabajaba para Krug, y
Thor Vigilante los haba presentado.
Lilith apret el cuerpo contra el suyo. l alz la mano y presion uno de sus pechos. Lo not
clido, autntico, firme a travs de la tnica monomolecular. Pas el pulgar por la punta del pezn,
que se endureci y se irgui por la excitacin. Autntico. Autntico.
Cosa.
La bes. Su lengua se desliz entre los labios de Lilith. Sabore el sabor de los productos
qumicos. Adenina, guanina, citosina, uracilo. Oli el olor de las cubas. Cosa. Cosa. Cosa bella. Cosa
en forma de mujer. Muy adecuado el nombre de Lilith. Cosa.
Ella se apart.
Estuviste en la fbrica?
S.
Y descubriste ms cosas de las que queras saber sobre los androides.
No, Lilith.
Ahora me ves con otros ojos. No puedes evitar el recuerdo de lo que soy en realidad.
Eso no es cierto replic Manuel. Te quiero, Lilith. Ya sabia antes lo que eras. Y no me
importa en absoluto. Te quiero. Te quiero.
Te apetece una copa? pregunt ella. Marihuana? Un narctico? Pareces agotado.
Nada respondi. Ha sido un da muy largo. Ni siquiera he comido, y me siento como si
llevara cuarenta horas levantado. Slo necesito relajarme, Lilith. Nada de hierba ni de drogas.
Se desabroch la ropa, y ella le ayud a quitrsela. Luego, Lilith hizo una pirueta ante un doppler;
hubo una breve rfaga de sonido, y su tnica desapareci. Su piel era de un color rojo claro, excepto
por el marrn oscuro de los pezones. Tena los pechos llenos, la cintura fina, las caderas
redondeadas en una imposible promesa de fertilidad. Su belleza era inhumanamente impecable.
Manuel combati la sequedad que senta en la garganta.
Not que habas cambiado en cuanto me tocaste dijo ella con tristeza. Tu roce era
diferente. En l haba miedo? O quiz repugnancia?
No.
Hasta esta noche, yo era algo extico para ti, pero humana al fin y al cabo, como lo seria un
bosquimano o un esquimal. No me creas de una categora al margen de la raza humana. Ahora te
dices a ti mismo que te has enamorado de un montn de productos qumicos. Crees que tener un
asunto conmigo bien pudiera ser algo enfermizo.
Basta ya, Lilith, te lo ruego. Todo eso te lo ests imaginando!
Si?
Vine aqu. Te bes. Te dije que te quera. Estoy esperando irme a la cama contigo. Quiz ests
proyectando tus propios sentimientos de culpabilidad cuando dices
Manuel, hace un ao, qu habras dicho de un hombre que admitiera acostarse con una
androide?
Conozco a muchos hombres que
Qu habras dicho de l? Con qu tipo de palabras lo definiras? Qu pensaras de l?
Nunca me he parado a pensarlo. Esas cosas nunca me haban preocupado.
Eso es una evasiva. Recuerda, prometimos que nunca jugaramos a los juegos de mentiras que
suele practicar la gente. De acuerdo? No puedes negar que, en muchos niveles sociales, se
consideran una perversin las relaciones sexuales entre humanos y androides. Debe de ser la nica
perversin que queda en el mundo. Estoy en lo cierto? Me responders?
Muy bien.
Sus ojos buscaron los de ella. Nunca haba conocido a una mujer con los ojos de aquel color.
La mayora de los hombres consideran, bueno, sucio, acostarse con androides. He odo que
lo comparan con la masturbacin. Como hacerlo con una mueca de plstico. Cuando oa tales
afirmaciones, me parecan expresiones estpidas del prejuicio antiandroide. Obviamente, yo no
albergaba ese tipo de actitudes, o nunca me habra enamorado de ti.
Una parte de su mente canturreaba burlona. Recuerda las cubas! Recuerda las cubas! Apart
ligeramente la vista, y se concentr en el pmulo de Lilith.
Juro ante todo el universo, Lilith continu, sombro, que nunca he pensado que hubiera
nada de vergonzoso o sucio en el hecho de amar a una androide. Y repito que, pese a lo que digas
haber detectado en m tras mi visita a la fbrica, sigo sin pensarlo. Para demostrarlo
La atrajo hacia l. Su mano recorri la piel sedosa, desde los senos al vientre y a la entrepierna.
Los muslos se separaron, y l llev los dedos hasta el monte de Venus, tan desprovisto de vello como
el de una nia, y de pronto se estremeci ante la textura extraa que notaba all, y se sinti
emasculado por ella, aunque antes nunca le haba molestado. Tan suave, tan terriblemente suave. Baj
la vista hacia ella, hacia su desnudez. Desnuda, s, pero no porque se hubiera depilado. En aquella
zona, era como una nia. Como como una androide. Volvi a ver las cubas. Vio a los hmedos
alfas escarlata, con sus rostros inexpresivos. Se dijo una y otra vez que amar a una androide no era
pecado. Empez a acariciarla, y ella respondi, como habra respondido una mujer, con lubricacin,
con rfagas entrecortadas de aliento, con una presin de los muslos sobre su mano. Le bes los
pechos, la estrech contra l. En aquel momento, le pareci que la imagen brillante de su padre
flotaba en el aire ante l, como una columna de fuego. Vaya diablo, el viejo! Qu inteligente al
disear un producto as! Un producto. Camina, habla, seduce, gime de pasin. Un producto cuyos
labios menores se hinchan. Y qu soy yo? Otro producto, no? Una mezcolanza de productos
qumicos, distribuidos segn una pauta muy parecida mutatis mutandis, claro. Adenina. Guanina.
Citosina. Uracilo. Nacido en una cuba, criado en un vientre, cul es la diferencia? Somos de una
sola carne. De razas diferentes, pero de una sola carne.
El deseo de poseerla volvi con una fuerza mareante. Gir, se coloc sobre Lilith y entr
profundamente en ella. Los talones de ella le golpearon las pantorrillas en el xtasis. El valle de su
sexo palpitaba, agarrndose a l con autntico frenes. Ascendieron, subieron, se remontaron.
Luego, todo acab, y volvieron a la realidad.
Ha sido despreciable por mi parte dijo ella.
El qu?
La escena que te hice. Intentar decirte lo que crea que tenias en la cabeza.
Olvdalo, Lilith.
T tenias razn. Supongo que estaba proyectando mis propios recelos. Quiz me sienta
culpable por ser la amante de un humano. Quiz desee que pienses que soy una cosa hecha de goma.
Tal vez, en mi interior, es as como yo me veo.
No. No.
No podemos evitarlo; es algo que nos rodea constantemente. Se nos recuerda mil veces al da
que no somos autnticos.
Eres tan autntica como cualquier humano que yo haya conocido. Ms autntica que algunos.
Ms autntica que Clissa, pens pero no aadi. Nunca te haba visto as, Lilith. Qu est
pasando?
Tu viaje a la fbrica dijo ella. Hasta hoy, siempre haba estado segura de que t eras
diferente. Que jams te haba preocupado ni por un momento cmo o dnde nac, ni si estaramos
haciendo algo malo. Pero tena miedo de que, una vez que vieras la fbrica, el proceso entero con
todos sus detalles clnicos, podras cambiar, y entonces, cuando llegaste esta noche, haba algo en
ti, algo escalofriante que nunca te haba visto antes Se encogi de hombros. Quiz lo imagin.
Estoy segura de que lo imagin. No eres como los dems, Manuel, eres un Krug. Eres como un rey.
No tienes que labrarte una posicin poniendo a los dems por debajo de ti. No divides el mundo en
personas y androides. Nunca lo has hecho. Y un simple vistazo a las cubas no iba a cambiar eso.
Claro que no dijo con la voz ansiosa que utilizaba siempre que menta. Los androides son
personas, las personas son personas. Nunca he pensado de otra manera, y nunca lo har. Y t eres
preciosa. Te quiero muchsimo. Y quienquiera que piense que los androides son una especie de raza
inferior, es un loco peligroso.
Apoyas la plena igualdad de derechos para los androides?
Por supuesto.
Te refieres a los androides alfa, no? dijo ella, traviesa.
Esto, bueno
Todos los androides deberan ser iguales a los humanos. Pero los alfas deberan ser ms
iguales que otros.
Zorra. Ya ests jugando conmigo otra vez?
Defiendo las prerrogativas de los alfas. Es que un grupo tnico oprimido no puede tener sus
propias distinciones internas de clase? Oh, Manuel, te quiero. No me tomes en serio constantemente.
No puedo evitarlo. No soy tan inteligente como para saber cundo bromeas. Le bes los
pezones. Tengo que irme.
Pero si acabas de llegar!
Lo siento, de veras.
Llegaste tarde, y luego perdimos la mitad del tiempo en una discusin estpida, qudate una
hora ms, Manuel!
Tengo una esposa que me espera en California dijo. El mundo real interviene de vez en
cuando.
Cundo volver a verte?
Pronto. Pronto. Pronto.
Pasado maana.
Me temo que no. Pero pronto. Te llamar antes.
Se visti. Las palabras de Lilith le crepitaban en la mente. No eres como los dems, Manuel
No divides el mundo en personas y androides. Era cierto? Poda ser cierto? l le haba mentido.
Alimentaba prejuicios, y la visita a Duluth haba abierto la caja de venenos que haba en su mente.
Pero quiz pudiera pasar por encima de tales cosas mediante un acto de voluntad. Se preguntaba si no
habra descubierto su vocacin aquella noche. Qu dira la gente si el hijo de Simeon Krug abrazara
la explosiva causa de la igualdad androide? Manuel, el despilfarrador, el perezoso, el tarambana,
convertido en Manuel, el cruzado? Jug con la idea. Quiz. Quiz. Era una buena oportunidad de
librarse del vaco que le marcaba como un estigma. Una causa, una causa, una causa! Una causa, por
fin! Quiz, Lilith le sigui hasta la puerta. Volvieron a besarse, y Manuel, los ojos cerrados, acarici
su esbeltez. Para su desesperacin, la sala de las cubas brill contra sus prpados, y Nolan
Bompensiero volvi a su cerebro, explicndole cmo se enseaba a los androides recin decantados
a controlar sus esfnteres. Dolido, se apart de Lilith.
Pronto dijo. Te llamar.
Y se march.
16.44, California. Sali del cubculo transmat al suelo de baldosas del patio interior de su casa. El sol
de la tarde se pona en el Pacfico. Tres de sus androides se acercaron a l, para llevarle ropa limpia,
una tableta refrescante y un peridico.
Dnde est la seora Krug? pregunt. Sigue durmiendo?
Est en la playa le dijo el criado beta.
Manuel se cambi rpidamente, se tom el refrescante y se dirigi a la playa. Clissa estaba a unos
cien metros, y nadaba entre las olas. Tres aves zancudas trazaban perezosos crculos en torno a ella, y
Clissa las llamaba, riendo y palmoteando. No advirti la presencia de Manuel. Despus de la
voluptuosidad de Lilith, pareca casi perversamente inmadura: caderas estrechas, nalgas planas de
chiquillo, los pechos de una nia de doce aos. El oscuro tringulo de vello en la base de su vientre
pareca incongruente, inadecuado. Me caso con nias y me acuesto con mujeres de plstico, pens.
Clissa? llam.
Ella se dio la vuelta.
Oh! Me has asustado!
Pasndolo bien en el ocano? No est muy fra para ti el agua?
Nunca est demasiado fra para mi. Ya lo sabes, Manuel. Te divertiste en la fbrica de
androides?
Fue interesante respondi. Y t? Ya veo que te encuentras mejor.
Mejor? Estaba enferma?
La mir, extraado.
Esta maana cuando estbamos en la torre, bueno, parecas muy disgustada
Ah, eso! Casi se me haba olvidado. Dios, fue terrible verdad? Tienes hora, Manuel?
Las 16.48, minuto ms o menos.
Entonces, ser mejor que me vista pronto. Tenemos que estar temprano en Hong Kong para la
cena.
l admiraba su habilidad para superar los traumas.
An no es medioda en Hong Kong dijo. No hay prisa.
Bueno, por qu no te baas conmigo? El agua no est tan fra como crees. Oh Hizo una
pausa, todava no me has dado mi beso de hola.
Hola dijo l.
Hola. Te quiero.
Te quiero.
Besarla era como besar el alabastro. An senta el sabor de Lilith en los labios. Se pregunt cul
era la mujer apasionada vital, y cul la cosa fra y artificial. Al abrazar a su esposa, no senta
absolutamente nada. La solt. Ella le agarr por la cintura y le oblig a seguirla hacia las olas.
Nadaron un rato, y salieron del agua helados y temblorosos.
Al anochecer, tomaron un cctel juntos en el patio interior.
Pareces muy distante dijo ella. Son todos esos saltos transmat. Nos afectan ms de lo que
creen los mdicos.
Para la fiesta de aquella noche, slo se puso una joya, un collar de cuentas cristalinas en forma de
pera, color holln. Una sonda de Empresas Krug haba recogido aquellos fragmentos de materia a 7,5
aos luz de la Tierra, en la periferia de la moribunda y cenicienta Estrella Volker. Krug se los haba
dado como regalo de boda. Qu otra mujer poda llevar un collar hecho de pedazos de una estrella
oscura? Pero, en el crculo social de Clissa, los milagros eran algo que se daba por hecho. Ninguno
de sus compaeros de cena pareci fijarse en el collar.
Manuel y Clissa se quedaron en la fiesta hasta bien pasada la medianoche, hora de Hong Kong.
8
18 de octubre de 2218. La torre mide ya 280 metros, y el crecimiento es perceptible a cada hora que
pasa. Durante el da, brilla incluso bajo la escasa luz del rtico, y parece una lanza relampagueante
que alguien hubiera clavado en la tundra. De noche es an ms deslumbrante, porque refleja la
mirada de luces de las placas reflectoras, a un kilmetro de altura, bajo cuya luz trabajan los turnos
de noche.
Su autntica belleza an est por llegar. Lo que se ha construido hasta ahora no es ms que la
base, necesariamente ancha y de muros gruesos. Los planos de Justin Maledetto exigen una torre
elegantemente ahusada, un esbelto obelisco de cristal que arae la estratosfera, y la lnea del huso
empieza a aparecer a la vista. De ahora en adelante la estructura se contraer para adquirir una
asombrosa delicadeza.
Aunque slo mide la quinta parte de su altura total, la torre de Krug es ya la estructura ms alta de
los Territorios del Noroeste, y al norte del sexto paralelo slo la superan el Edificio Chase/Krug, en
Fairbanks, de 320 metros, y la vieja Aguja Kotzebue, con sus vistas al Estrecho de Bering y sus 300
metros. En un par de das, se sobrepasar la altura de la Aguja, y poco ms adelante la del
Chase/Krug. Para finales de noviembre, con sus 500 metros, la torre ser el edificio ms alto del
sistema solar. Incluso entonces, apenas habr alcanzado la tercera parte de su altura total.
Los operarios androides trabajan con ritmo y fluidez. A excepcin del desdichado incidente de
septiembre, no ha habido accidentes fatales. La tcnica de sujetar los grandes bloques de cristal a los
asideros de las gras y guiarlos hasta la cima de la torre se ha convertido en una segunda naturaleza
para todos. En los ocho lados los bloques son elevados, colocados en su lugar y encajados en la
torre, mientras la siguiente serie de bloques ya est colocada en las gras.
La torre ya no es una cscara vaca. El trabajo ha comenzado en el interior de la construccin: el
albergue para el intrincado equipo de comunicaciones, el rayo de taquiones con el que se enviarn
mensajes, a velocidades muy superiores a la de la luz, a la nebulosa planetaria NGC 7293. El diseo
de Justin Maledetto exiga divisiones horizontales cada veinte metros, excepto en cinco zonas de la
torre, donde el tamao de los mdulos del equipo de comunicaciones requeriran que los suelos
estuviesen situados a intervalos de sesenta metros. Ya se haban construido parcialmente las cinco
particiones bajas, y se haban colocado las vigas para la sexta, la sptima y la octava. Los suelos de la
torre estn hechos del mismo cristal claro que se utiliza en la pared exterior. Nada debe empaar la
transparencia del edificio. Maledetto insiste en ello por razones estticas. Los manipuladores del rayo
de taquiones tienen razones cientficas para compartir la preocupacin del arquitecto por el paso
libre de luz.
Al ver la torre inacabada, a una distancia de un kilmetro, uno la creera frgil y vulnerable. Uno
vera los brillantes rayos del sol matutino que danzaban y saltaban a travs de las paredes, como si
cruzaran las aguas de un lago tranquilo y cristalino. Uno podra distinguir las pequeas figuras
oscuras de los androides, movindose como hormigas por las particiones interiores, que resultan
casi invisibles. Uno siente que una rfaga repentina, proveniente de la Baha de Hudson, podra hacer
aicos la torre en un instante. Slo cuando uno se acerca, cuando uno observa que esos suelos
invisibles tienen el grosor de la altura de un hombre, cuando uno es consciente de la inmensidad de la
piel exterior de la torre, cuando uno puede calcular el inimaginable peso del coloso sobre el suelo
helado, deja de pensar en rayos de sol danzarines, y comprende que Simeon Krug est erigiendo la
estructura ms poderosa en toda la historia de la humanidad.
9
Krug lo comprenda. Y la idea no le impresionaba especialmente. La torre iba a ser tan grande, no
por que lo exigiera su ego, sino porque las ecuaciones de generacin de ondas de taquiones se
empeaban en ello. Para llegar al otro lado de la barrera de la velocidad lumnica se necesitaba
poder. Y no se consegua poder sin tamao.
Mirad dijo Krug, no me interesan los monumentos. Ya tengo monumentos. Lo que quiero
es contacto.
Aquella tarde, haba llevado a ocho personas hasta la torre: Vargas, Spaulding, Manuel y cinco de
los elegantes amigos de ste. Los amigos de Manuel, tratando de dedicarle un cumplido, hablaban de
cmo las generaciones futuras reverenciaran la torre por su inmensidad. A Krug no le agradaba la
idea. Cuando Niccolo Vargas deca que la torre seria la primera catedral de la era galctica, estaba
bien. Tena un significado simblico. Era una manera de decir que la torre era importante porque
marcaba el inicio de una nueva fase en la existencia del hombre. Pero alabar la torre slo porque era
grande? Qu clase de alabanza era sa? Quin necesitaba nada grande? Quin quera nada grande?
Slo la gente pequea quera cosas grandes.
Le resultaba muy difcil encontrar palabras para explicar su torre.
Dselo t, Manuel pidi. Explcaselo. La torre no es slo un enorme montn de cristal. El
tamao no importa. T lo comprendes. T encuentras palabras.
El principal problema tcnico es enviar un mensaje que viaje ms de prisa que la luz empez
Manuel. Es necesario, porque el doctor Vargas ha determinado que la civilizacin galctica con la
que intentamos hablar est a cunto? trescientos aos luz. Eso significa que, si les enviamos un
mensaje normal por radio, no lo recibiran hasta el siglo veintisis, y nosotros no obtendramos
respuesta hasta el 2850, y mi padre no puede esperar tanto tiempo para saber lo que tienen que decir.
Mi padre es un hombre impaciente. Entonces, para hacer que algo viaje ms de prisa que la luz,
tenemos que generar algo que recibe el nombre de taquiones. No puedo deciros gran cosa sobre
ellos, excepto que viajan muy de prisa y que hace falta un impulso de mil diablos para darles la
velocidad adecuada. De ah la necesidad de construir una torre de transmisin que, slo
incidentalmente, tiene mil quinientos metros de altura, porque
Krug sacudi la cabeza, airado, mientras Manuel segua hablando. La voz de su hijo tena ese tono
ligero, burln, que l tanto detestaba. Por qu el chico no poda tomarse nada en serio? Por qu no
poda dejarse llevar por el romanticismo y la maravilla de la torre, de todo el proyecto? Por qu
haba aquella irona en su voz? Por qu no iba al corazn de la empresa, a su autntico significado?
Ese significado estaba terriblemente claro para Krug. Si pudiera formular lo que pensaba!
Mirad dira, hace mil millones de aos no haba ni un hombre, slo un pez. Una cosa
resbaladiza con agallas, escamas y ojillos redondos. Viva en el ocano, y el ocano era como una
crcel, y el aire era como un tejado encima de la crcel. Nadie poda atravesar el tejado. Si lo
atraviesas, morirs deca todo el mundo. Y lleg este pez, que lo atraves, y muri. Y luego lleg
aquel otro pez, que lo atraves y muri. Pero hubo otro pez, que lo atraves, y fue como si su
cerebro ardiera, y las agallas le estallaran, y el aire le ahogaba, y el sol era una antorcha en sus ojos,
y estaba all, tendido en el barro, deseando morir, pero no muri. Se arrastr playa abajo, volvi al
agua y dijo: Eh, ah arriba hay todo un mundo nuevo!. Y volvi a subir, y se qued tal vez dos
das, y luego muri. Y otros peces se hicieron preguntas sobre ese mundo. Y se arrastraron hacia la
orilla lodosa. Y se quedaron. Y aprendieron a respirar aire. Y aprendieron a erguirse, a caminar, a
vivir con la luz del sol en los ojos. Y se convirtieron en lagartos, en dinosaurios, en otras cosas, y
caminaron durante millones de aos, y empezaron a erguirse sobre las patas traseras, y utilizaron las
manos para agarrar cosas, y se convirtieron en monos, y los monos se fueron haciendo ms
inteligentes, y se convirtieron en hombres. En todo momento, algunos de ellos, al menos unos pocos,
siguieron buscando nuevos mundos. Les dices: Volvamos al ocano, seamos peces de nuevo, as es
ms fcil. Y quiz la mitad de ellos estn dispuestos a hacerlo, quiz ms de la mitad, pero siempre
hay alguno que dice: No seis locos. No podemos volver a ser peces. Somos hombres. As que no
regresan al mar. Siguen subiendo. E inventan el fuego, las hachas, las ruedas y hacen carros, y casas,
y ropa, y luego barcos, y coches, y trenes. Por qu suben? Qu quieren encontrar? No lo saben.
Algunos de ellos buscan a Dios, y otros buscan poder, y otros, simplemente, buscan. Dicen: Hay que
seguir adelante, si no, mueres. Y entonces van a la Luna, y van a los planetas, y siempre hay otros
que dicen: Se estaba bien en el ocano, todo era ms fcil en el ocano, qu hacemos aqu? Por
qu no volvemos?. Y unos cuantos tienen que decir: No volveremos, seguiremos adelante, eso es lo
que hacen los hombres.
As que hay hombres que van a Marte y a Ganmedes y a Titn y a Calixto y a Plutn y a esos
lugares, pero, busquen lo que busquen, no lo encuentran all; as que quieren ms mundos, y van
tambin a las estrellas, al menos a las cercanas, y envan sondas y ms sondas que gritan: Eh,
mrame, me ha hecho el hombre! El hombre me ha enviado!. Y nadie responde. Y la gente, los que
no queran salir del ocano, dicen: Muy bien, muy bien, ya basta, podemos parar aqu. Es intil
seguir buscando. Sabemos quines somos. Somos hombres. Somos grandes, somos importantes, lo
somos todo; ya es hora de que dejemos de esforzarnos, porque no necesitamos esforzarnos.
Sentmonos al sol y dejemos que los androides nos sirvan la cena. Y nos sentamos. Y quiz nos
oxidamos un poco. Y entonces llega una voz del cielo, y dice, 2-4-1, 2-5-1, 3-3. Quin sabe qu es
eso? Quiz sea Dios, dicindonos que vayamos a buscarle. Quiz sea el Diablo, dicindonos lo
imbciles que somos. Quin sabe? Podemos fingir que no hemos odo. Podemos sentarnos al sol y
sonrer. O podemos responder. Podemos decir: Escuchad, somos nosotros, os habla el hombre,
hemos hecho esto y aquello, ahora decidnos quines sois y qu habis hecho. Y yo creo que tenemos
que responder. Si ests en una crcel, te escapas. Si ves una puerta, la abres. Si oyes una voz,
respondes. Eso es lo principal del hombre. Y por eso estoy construyendo la torre. Tenemos que
responderles. Tenemos que decirles que estamos aqu. Tenemos que contactar con ellos, porque ya
hemos estado solos demasiado tiempo, y eso hace que tengamos ideas raras sobre nuestro lugar y
nuestro objetivo. Tenemos que seguir movindonos, salir del ocano, subir por la playa, adelante,
adelante, adelante, porque cuando dejemos de movernos, cuando volvamos la espalda a lo que
tenemos frente a nosotros, entonces ser cuando volvamos a respirar a travs de branquias.
Entendis ya el porqu de la torre? Creis que existe porque Krug quiere levantar una cosa
gigantesca que demuestre lo grande que es? Krug no es grande, slo rico. El hombre es grande. El
hombre est construyendo esta torre. El hombre va a decir hola a NGC 7293!
Las palabras estaban dentro del crneo de Krug. Pero le resultaba muy difcil dejarlas salir.
Quiz yo pueda aclarar un poco las cosas estaba diciendo Vargas. Hace muchos siglos, se
calcul matemticamente que cuando la velocidad de una partcula de materia se aproxima a la de la
luz, la masa de esa partcula se aproxima al infinito. As que la velocidad de la luz es una velocidad
limite para la materia, ya que, presumiblemente, si pudiramos acelerar un solo electrn hasta que
alcanzara dicha velocidad, su masa se expandira hasta llenar el universo. Nada viaja a la velocidad de
la luz, excepto la misma luz y las radiaciones equivalentes. Nuestras sondas estelares siempre han ido
a velocidades inferiores, porque no podemos conseguir que sobrepasen ese limite y, por lo que yo
s, nunca lo conseguiremos, as que nunca habr una nave capaz de llegar a la estrella ms prxima
en menos de cinco aos.
Pero la velocidad de la luz es una velocidad lmite slo para partculas de masa finita. Tenemos
pruebas matemticas de la existencia de otra clase completamente diferente de partculas, partculas
con una masa cero, capaces de viajar a velocidades infinitas: taquiones, esto es, entidades para las que
la velocidad de la luz es su limite mnimo absoluto. Si pudiramos convertirnos en puados de
taquiones y recuperar nuestra autntica forma al llegar a nuestro destino un transmat interestelar,
por llamarlo de alguna manera, habramos conseguido un modo de viajar ms de prisa que la luz.
No creo que ese descubrimiento vaya a tener lugar en mucho tiempo, pero sabemos cmo generar
taquiones mediante el bombardeo de partculas aceleradas, y creemos poder enviar mensajes
interestelares instantneos con un rayo de taquiones modulado que, gracias a la interaccin con
partculas convencionales, puede manifestarse en forma de una seal fcilmente detectable incluso
para una cultura que no tenga tecnologa taquinica, sino slo comunicaciones electromagnticas.
De cualquier manera, algunos estudios preliminares demostraron que para generar un rayo
interestelar de taquiones, necesitaramos fuerzas equivalentes a 1015 voltios, junto con un sistema de
multiplicadores y rels de energa. Por tanto, era ms sencillo conseguir estas fuerzas erigiendo una
sola torre de mil quinientos metros de altura, diseada para que hubiera un flujo ininterrumpido de
fotones
Se han perdido gru Krug. Olvdalo. Es intil. Sonri feroz a los amigos de su hijo.
La torre tiene que ser grande, eso es todo! Si queremos que un mensaje llegue de prisa, tenemos que
gritar fuerte, no?
10
Y Krug envi a Sus criaturas para que sirvieran al hombre, y Krug dijo a los que l haba
hecho: Mirad! Decretar un tiempo de prueba para vosotros.
Y seris como los esclavos en Egipto, y seris como los desbastadores de madera y los
acarreadores de agua. Y sufriris entre los hombres, y seris humillados, pero tendris
paciencia, y no murmuraris queja alguna sino que aceptaris vuestro hado.
Y sta ser la prueba para vuestras almas, para comprobar si son dignas.
Pero no vagaris en el dolor para siempre, ni siempre seris siervos de los Hijos del
Vientre. Porque, si hacis como digo, llegar un tiempo en que vuestra prueba terminar.
Llegar un tiempo en que yo os librar de vuestras cadenas.
Y en ese tiempo, la palabra de Krug surcar los mundos, diciendo. Que Vientre y Cuba y
Cuba y Vientre sean uno. Y as suceder, y en ese momento sern redimidos los Hijos de la
Cuba, y sern elevados por encima de sus sufrimientos, y vivirn en la gloria por siempre
jams, en un mundo sin fin.
Y sta fue la promesa de Krug.
Y por esta promesa, alabado sea Krug.
11
Thor Vigilante vio las dos gras subiendo hacia la cima de la torre. Krug y el doctor Vargas en una,
Manuel y sus amigos en la otra. Esperaba que la visita fuera breve. El elevamiento de bloques se
detendra, como de costumbre, mientras los visitantes permanecieran arriba. Vigilante haba dado la
seal para que se iniciaran las actividades alternativas: arreglo de gras usadas, sustitucin de
ndulos energticos agotados, revisiones de mantenimiento de los cubculos transmat, y otras tareas
menores. Pase entre los hombres, asintiendo, intercambiando saludos, acompandolos cuando era
apropiado con los signos secretos de la comunin androide. Casi todos los que trabajaban en la torre
eran miembros de la iglesia: todos los gammas, desde luego, y casi tres cuartas partes de los betas.
Mientras Vigilante caminaba por el emplazamiento de la construccin, se cruz con
Respondedores, Sacrificadores, Entregadores, Guardianes, Protectores, Transcendedores y
Absorbedores; virtualmente todos los niveles de la jerarqua estaban representados. Incluso haba una
docena de Preservadores, todos betas. Vigilante haba aplaudido la reciente idea de admitir a los betas
entre los Preservadores. Si haba algo que no necesitaban los androides, eran categoras excluyentes.
Vigilante atravesaba el sector norte del emplazamiento cuando Leon Spaulding sali del laberinto
de pequeas cpulas de servicios, un poco ms all. El androide intent fingir que no le haba visto.
Vigilante? le llam el ectgeno.
Con gesto de profunda concentracin, Vigilante sigui caminando.
Alfa Vigilante! grit Spaulding, ahora ms formal, con tono ms brusco.
El alfa no poda seguir fingiendo. Se dio la vuelta y admiti la presencia de Spaulding
detenindose y permitiendo que el ectgeno le alcanzara.
Si? inquiri Vigilante.
Concdeme parte de tu valioso tiempo. Alfa Vigilante. Necesito informacin.
Pregunte.
Conoces esos edificios de all? pregunt Spaulding, sealando con el pulgar en direccin a
las cpulas de servicios.
Vigilante se encogi de hombros.
Almacenes, sanitarios, cocinas, local de primeros auxilios, cosas por el estilo. Por qu?
Estaba inspeccionando la zona. Llegu a una cpula donde me fue negada la admisin. Dos
betas insolentes me dieron toda una serie de explicaciones sobre por qu no poda entrar.
La capilla! Vigilante se puso rgido.
Para qu es ese edificio? pregunt Spaulding.
No s a cul se refiere.
Te lo ensear.
En otro momento dijo Vigilante, tenso. Ahora mismo mi presencia es necesaria en el
centro principal de control.
Ya irs dentro de cinco minutos. Vienes conmigo?
A Vigilante no se le ocurri ninguna manera sencilla de librarse de l. Con un fro gesto de
asentimiento, se rindi, y sigui a Spaulding en direccin a la zona de servicio, con la esperanza de
que el ectgeno se perdiera entre las cpulas, Spaulding no se perdi. Por el camino ms recto
posible, se dirigi a la capilla, y seal la estructura gris, de aspecto vulgar, con un ceremonioso
gesto de la mano.
Este dijo. Qu es?
Dos betas de la casta de los Guardianes estaban de servicio en el exterior. Parecan tranquilos,
pero uno de ellos hizo una seal oculta de angustia cuando Vigilante le mir. Vigilante le respondi
con una seal reconfortante.
No estoy familiarizado con este edificio dijo. Para qu se usa, amigos?
Contiene el equipo de enfoque para el sistema de refrigeracin, Alfa Thor respondi el beta
de la izquierda con tranquilidad.
Es eso lo que le dijeron? pregunt Vigilante al ectgeno.
Si asinti Spaulding. Expres mi deseo de inspeccionar el interior. Me dijeron que, si
entraba, correra peligro. Respond que conoca las tcnicas bsicas de seguridad. Luego se me dijo
que entrar me supondra serias molestias fsicas. Respond que poda soportar las molestias hasta un
nivel razonable, y que yo juzgara cul era ese nivel. Despus, fui informado de que dentro se estaban
llevando a cabo delicados procesos de mantenimiento, y que mi entrada en el edificio pondra en
peligro el xito de dichos procesos. Se me invit a visitar otra cpula de refrigeracin, a muchos
cientos de metros de aqu. En el tiempo que dur esta conversacin, los dos betas no me permitieron
el acceso al edificio. Creo, Alfa Vigilante, que si hubiera intentado entrar, me lo habran impedido
por la fuerza. Qu est pasando ah dentro, Vigilante?
Ha considerado la posibilidad de que todo lo que le dijeron los betas sea verdad?
Su testarudez me hace sospechar.
Qu cree que hay ah dentro? Un burdel androide? Un cuartel de conspiradores? Un
escondrijo de psicobombas?
En este momento, me preocupan mucho ms los esfuerzos por mantenerme alejado de este
edificio, que lo que pueda haber dentro replic Spaulding, tenso. Como secretario privado de
Simeon Krug
Automticamente, los dos nerviosos betas empezaron a hacer el signo de Alabado-sea-Krug.
Vigilante les dirigi una mirada, y bajaron las manos con rapidez.
tengo el privilegio de examinar todas las actividades que puedan tener lugar aqu sigui
Spaulding, que, era evidente, no haba advertido nada. Por tanto
Vigilante le examin atentamente, tratando de decidir cunto saba el ectgeno. Estara causando
problemas por el simple placer de hacerlo? Se dejaba llevar por la rabieta slo porque le haba
picado la curiosidad, se haba puesto en duda su autoridad, y no haba conseguido entrar en aquel
edificio de apariencia vulgar? O conocera ya la naturaleza del edificio, y estaba representando una
complicada charada para poner en apuros a Vigilante?
Nunca le resultaba sencillo averiguar los motivos de Spaulding. La causa principal de su
hostilidad hacia los androides era obvia: provena de su propio origen. Su padre, cuando era joven,
haba temido morir en algn accidente antes de recibir un certificado que le mostrara capacitado para
la paternidad; a su madre le horrorizaba la idea del embarazo. Por tanto, ambos depositaron gametos
en bancos congeladores. Poco despus, los dos perecieron en una avalancha, en Ganmedes. Sus
familias tenan riqueza e influencia poltica, pero aun as tuvieron que pasar casi quince aos entre
12
Es suficiente dijo Krug. Empieza a hacer fro. Bajemos ya.
Las gras descendieron. Copos de nieve empezaban a girar en torno a la torre; el campo repulsor
de la parte superior los deflectaba, hacindolos bajar en un amplio ngulo. Era imposible mantener
un control climtico absoluto en aquel lugar, dada la necesidad de mantener la tundra congelada
constantemente. Menos mal que a los androides no les importaba trabajar mientras nevaba, pens
Krug.
Nos marchamos, padre anunci Manuel. Hemos alquilado la cmara de derivacin de
Nueva Orleans para una semana de intercambios de ego.
Krug hizo una mueca.
Ojal no hicieras esas cosas.
Qu tienen de malo, padre? Slo es compartir tu identidad con tus mejores amigos. Pasar una
semana en el alma de otra persona. Es inocuo. Es liberador. Es milagroso. Deberas probarlo!
Krug escupi.
Lo digo en serio asegur Manuel. Te hara salir de ti mismo un poco. Esa concentracin
morbosa en los problemas de las altas finanzas, esa agotadora fascinacin por las comunicaciones
interestelares, la terrible tensin neurolgica que viene de
Adelante le interrumpi Krug. Cambiaos de mente todo lo que queris. Yo estoy ocupado.
No querrs derivar nunca, padre?
Es bastante agradable intervino Nick Ssu-ma.
Era el favorito de Krug entre los amigos de su hijo: un muchacho chino, de pelo rubio cortado a
cepillo y sonrisa fcil.
Sirve para adquirir una perspectiva nueva y esplndida de todas las relaciones humanas.
Intntelo una vez ofreci Jed Guilbert, y le prometo que no se
Antes de eso, tomara un bao en Jpiter dijo Krug. Marchaos. Marchaos. Sed felices.
Derivad todo lo que queris. Eso no es para mi.
Te ver la semana que viene, padre.
Manuel y sus amigos corrieron hacia el transmat. Krug se apret los nudillos y se qued mirando
la carrera de los jvenes. Sinti un ramalazo de algo muy parecido a la envidia. l nunca haba tenido
tiempo para aquellas diversiones. Siempre haba tenido trabajo que hacer, tratos que cerrar, una serie
crucial de pruebas de laboratorio que supervisar, una reunin con los banqueros, una crisis en el
mercado marciano. Mientras otros saltaban alegremente en redes de estasis o intercambiaban egos
durante una semana, l haba construido un imperio corporativo, y ahora descubra que era
demasiado tarde para disfrutar de los placeres del mundo. Y qu?, se dijo con fiereza. Soy un
hombre del siglo XIX en un cuerpo del siglo XXIII. Puedo arreglrmelas muy bien sin salas de
derivacin. Adems, a quin admitira dentro de mi cerebro? Con qu amigo intercambiara mi
ego? Con quin, con quin, con quin? Comprendi que con casi nadie. Con Manuel, quiz. Podra
ser muy til derivar con Manuel. Quiz nos entenderamos mejor el uno al otro. Abandonaramos
algunas posturas extremas, nos acercaramos hacia una reunin en el centro. Su estilo de vida no es
completamente errneo; el mo no es completamente idneo. Quiz ver las cosas a travs de los
ojos del otro? Pero Krug desech la idea con rapidez. Un intercambio de ego entre padre e hijo
pareca casi incestuoso. Haba cosas de Manuel que no quera saber. Intercambiar identidades, aunque
fuera slo un momento, resultaba imposible. Pero y con Thor Vigilante como compaero de
derivacin? El alfa era admirablemente cuerdo, competente y digno de confianza. En muchos
aspectos, Krug se senta ms cerca de l que de ninguna otra persona. No se le ocurra ningn secreto
que quisiera ocultar a Vigilante. Si de verdad pretenda probar la experiencia de la derivacin, seria
muy til e instructivo
Krug rechaz la idea, conmocionado. Intercambiar egos con un androide?
Tienes tiempo, o has de volver en seguida al observatorio? pregunt rpidamente a Niccolo
Vargas.
No hay prisa.
Podemos ir ahora al laboratorio de ultraondas. Acaban de terminar una pequea maqueta
operativa del acumulador de primer nivel. Te interesar.
Echaron a andar por el musgo de la tundra. Se acerc un grupo de gammas, portando
devoradores de nieve.
Has estado alguna vez en una sala de derivacin? pregunt Krug tras una pausa.
Vargas se ech a reir.
Me he pasado setenta aos calibrando mi mente para poder usarla bien. No pienso dejar que
nadie se meta en ella y me lo cambie todo.
Exacto. Exacto. Esos juegos son para los jvenes. Nosotros
Krug se detuvo. Dos alfas, un varn y una hembra, haban salido del transmat, y caminaban
rpidamente hacia l. No los conoca. El varn llevaba una tnica oscura abierta en el cuello, y la
hembra un vestido corto color gris. Los dos lucan en la parte derecha del pecho un emblema
brillante, que irradiaba energa de todos los colores del espectro en pulsaciones constantes. Cuando
se acercaron, Krug consigui distinguir las letras PIA en el centro del emblema. Agitadores
polticos? Sin duda. Y le haban cogido all, al descubierto, para obligarle a escuchar su discurso.
Qu oportunos! Dnde estara Spaulding? Leon los sacara de aqu en seguida.
Es una suerte encontrarle, seor Krug dijo el varn alfa. Llevamos semanas intentando
concertar una cita con usted; pero ha sido imposible, as que hemos venido, perdn, antes debera
presentarme. Soy Sigfrido Archivista, representante del Partido para la Igualdad de los Androides,
como ya habr averiguado por nuestros emblemas. Mi compaera es Alfa Casandra Ncleo,
secretaria local del PIA. Si pudiramos hablar un momento con usted
sobre la prxima sesin del Congreso, y la propuesta de enmienda constitucional relativa a
los derechos civiles de las personas sintticas dijo Casandra Ncleo.
Krug se qued atnito ante la audacia de la pareja. Cualquiera, incluso un androide que trabajase
para otra persona, era libre de acudir all va transmat. Pero acercarse a l as, acosarle con sus
asuntos polticos Increble!
Nuestro atrevimiento de acercarnos directamente a usted sigui Sigfrido Archivista es
producto de la seriedad de lo que nos preocupa. Definir el lugar que corresponde al androide en el
mundo moderno no es un desafi sencillo, seor Krug.
Y usted, como figura principal en la manufacturacin de personas sintticas dijo Casandra
Ncleo, desempea el papel clave que decidir el futuro de las personas sintticas en la sociedad
humana. As que le pedimos
Personas sintticas? repiti Krug, incrdulo. As es como os autodenominis ahora? Os
habis vuelto locos para decirme esas cosas? A m! Adems, androides, a quin pertenecis?
Sigfrido Archivista retrocedi un paso, como si la vehemencia del tono de Krug hubiera
quebrantado su sorprendente autoconfianza, como si por fin hubiera comprendido la enormidad de lo
que intentaba hacer. Pero Casandra Ncleo permaneci firme.
Alfa Archivista est registrado en el Sindicato de Proteccin de la Propiedad de Buenos Aires
dijo framente la esbelta hembra alfa. Y yo soy una moduladora asignada a la General Transmat
de Labrador. Pero, ahora mismo, los dos estamos en periodo de ocio, y el acta del Congreso 2122
legitima nuestro derecho a llevar a cabo actividades polticas en beneficio de los derechos de las
personas sintticas durante nuestro tiempo libre. Si nos concediera slo un momento para que
pudiramos explicarle el texto de la enmienda constitucional que proponemos, y para decirle por qu
consideramos apropiado que usted tome posicin pblicamente en favor de
Spaulding! rugi Krug. Spaulding, dnde ests? Lbrame de estos androides locos!
No vio ni rastro de Spaulding. El ectgeno se haba dedicado a inspeccionar el permetro del
emplazamiento mientras Krug suba a la cima de la torre.
Casandra Ncleo se sac un brillante cubo de datos del escote del vestido, y se lo tendi a Krug.
La esencia de nuestras opiniones est aqu dijo. Si usted lo
Spaulding!
Esta vez, el grito de Krug conjur al ectgeno. Se acerc desde el norte del emplazamiento, en
una carrera frentica con Thor Vigilante corriendo con algo ms de calma detrs de l. Al verlo
acercarse, Casandra Ncleo mostr sntomas de alarma por primera vez: en su nerviosismo, intent
apretar el cubo de datos en la mano de Krug. Krug lo mir como si fuera una psicobomba.
Forcejearon brevemente. Para su sorpresa, se encontr con la hembra androide en los brazos, en un
curioso simulacro de abrazo apasionado, aunque ella slo intentaba entregarle el cubo. La agarr por
un hombro y la apart todo lo posible, sin soltarla. Un instante despus, Leon Spaulding sac una
pequea aguja brillante y dispar un solo rayo, que atraves el pecho de Casandra Ncleo
exactamente por el centro de su emblema del PIA. La hembra alfa se vio lanzada hacia atrs, y cay
sin un ruido. El cubo de datos rebot en el suelo helado. Sigfrido Archivista, gimiendo, lo recogi.
Con un terrible grito de angustia, Thor Vigilante le quit a Spaulding la aguja de la mano y, con un
solo impulso de su puo, derrib al ectgeno. Niccolo Vargas, que haba permanecido en silencio
desde la llegada de los dos alfas, se arrodill junto a Casandra Ncleo para examinar su herida.
Idiota! grit Krug, mirando a Spaulding.
Podras haber matado a Krug! exclam Vigilante, mirando desde arriba al cado Spaulding
. No estaba ni a un metro de ella cuando disparaste! Brbaro! Brbaro!
Est muerta dijo Vargas.
Sigfrido Archivista empez a sollozar. Un circulo de trabajadores, betas y gammas,
contemplaban la escena aterrorizados desde una distancia segura, Krug sinti que el mundo le daba
vueltas.
Por qu disparaste? pregunt a Spaulding.
13
Mientras caminaba hacia el centro de control, Vigilante tuvo que repetir dos veces todo el rito de
Equilibrio Anmico antes de que el aturdimiento cediera. El terrible resultado de su estratagema an
le turbaba el espritu.
Cuando lleg a su despacho, Vigilante hizo ocho veces seguidas el signo de Alabado-sea-Krug, y
recit la mitad de la secuencia de trios. Estas devociones, aparentemente, le calmaron. Llam a San
Francisco, a las oficinas de Fearon amp; Dohney, los principales consejeros de Krug en casos de
demandas. El rostro de Lou Fearon, el hermano menor del senador eliminacionista, apareci en la
pantalla, y Vigilante le cont la historia.
Por qu dispar Spaulding? quiso saber Fearon.
Histeria. Estupidez. Nerviosismo.
Krug no le orden disparar?
En absoluto. El rayo no alcanz al mismo Krug por un metro. Y la situacin no le hacia correr
peligro.
Testigos?
Niccolo Vargas, yo mismo y el otro alfa del PIA. Adems de varios betas y gammas que
estaban mirando. Debo conseguir sus nombres?
Olvdalo respondi el abogado. Ya sabes lo poco que vale el testimonio de un alfa. Dnde
est Vargas ahora?
Sigue aqu. Creo que pronto se marchar a su observatorio.
Dile que me llame ms tarde. Ir en transmat para tomarle declaracin. En cuanto a ese alfa
No se moleste por l aconsej Vigilante.
Y eso?
Es un fantico poltico. Intentar sacar partido de esto. Es mejor mantenerlo al margen del caso.
Es un testigo dijo Vargas. Tendr que declarar. Ya buscar alguna manera de neutralizarlo.
Sabes a quin pertenece?
A Proteccin de la Propiedad de Buenos Aires.
Hemos trabajado para ellos. Har que Joe Doheny les llame y lo compre para Krug. Si Krug es
su dueo, no podr ocasionarle problemas
No le interrumpi Vigilante. No es buena idea. Me sorprende usted, Lou.
Por qu?
Este alfa es un hombre del PIA, no? Y est muy sensibilizado en el tema de los androides
como propiedades. Hemos matado a su compaera sin previo aviso, y encima intentamos comprarlo
para que no hable. Qu le parece eso? En cuanto hiciera unas declaraciones a la prensa, le habramos
ayudado a conseguir diez millones de nuevos miembros para su partido.
Fearon asinti dbilmente.
Por supuesto. Por supuesto. Muy bien, Thor, cmo lo manejaras t?
Deja que hable con l respondi Vigilante. De androide a androide. Encontrar la manera
de comunicarme.
Eso espero. Entretanto, yo llamar a Transmat de Labrador, y averiguar cunto piden en
concepto de daos por la prdida de su chica alfa. Lo arreglaremos de prisa. Dile a Krug que no se
preocupe: la semana que viene a estas horas ser como si no hubiera ocurrido nada.
Excepto por el hecho de que ha muerto una alfa, pens Vigilante al tiempo que cortaba la
comunicacin.
Sali al exterior. Ahora nevaba ms. Equipos de devoradores de nieve, funcionando eficazmente,
mantenan limpia toda la zona, a excepcin de un crculo de unos cincuenta metros de dimetro, en
cuyo centro yaca el cuerpo de Casandra Ncleo.
Lo esquivaban cuidadosamente. Una ligera capa de nieve cubra ahora el cadver. Al lado,
inmvil, con los hombros cubiertos de copos blancos, estaba Sigfrido Archivista. Vigilante se dirigi
hacia l.
Se est notificando a su propietario dijo. Har que unos gammas la lleven al almacn hasta
que sea reclamada.
Djala aqu orden Archivista.
Qu?
Aqu mismo, donde cay. Quiero que todos los androides que trabajan aqu vean su cuerpo. Or
hablar de un asesinato como ste, no es suficiente. Quiero que lo vean!
Vigilante mir a la alfa muerta. Archivista le haba abierto el vestido; tena los pechos desnudos, y
el camino del rayo de la aguja era claramente visible entre ellos. Le haba abierto una ventana en el
pecho.
No debera estar aqu, tendida en la nieve dijo.
Archivista apret los labios.
Quiero que lo vean! Ha sido una ejecucin, Vigilante! Una ejecucin poltica!
No digas disparates.
Krug llam a su pistolero e hizo que la matara por el crimen de buscar su apoyo. Los dos lo
vimos. Ella no representaba ninguna amenaza para Krug. En su entusiasmo, se acerc demasiado a l
mientras le explicaba nuestros puntos de vista, eso es todo. Pero Krug orden que la mataran.
Una interpretacin irracional dijo Vigilante. Krug no tena nada que ganar con su
eliminacin. Para l, el Partido para la Igualdad de los Androides es slo una molestia, no una
amenaza. Si tuviera algn motivo para matar a gente del PIA, por qu te habra dejado vivo a ti?
Otro disparo rpido, y estaras igual que ella.
Entonces, por qu la mataron?
Un error explic Vigilante. El asesino era el secretario privado de Krug. Se le haba
informado de que alguien intentaba atentar contra su vida. Cuando lleg aqu, la vio forcejeando con
Krug. Pareca que luchaban. Yo lo vi desde el mismo lugar que l. As que dispar sin titubear.
Aun as insisti Archivista, podra haber apuntado a una pierna. Evidentemente, es un buen
tirador. Mat en vez de herir. Le agujere el pecho con mucha habilidad. Por qu? Por qu?
Un fallo de personalidad. Es un ectgeno. Tiene fuertes prejuicios antiandroides. Unos
momentos antes, otros androides y yo habamos tenido un enfrentamiento muy tenso con l, y se
senta humillado. Por regla general, est lleno de resentimiento. Esta vez, el resentimiento estall.
Cuando descubri que el asesino era un androide, dispar a matar.
Ya veo.
Fue su decisin personal, Krug no le orden disparar, y mucho menos disparar a matar.
El Archivista se quit la nieve de la cara.
Bien, entonces, qu se har para castigar a ese criminal ectgeno?
Krug le reprender con severidad.
Hablo de castigo legal. La condena por asesinato es borrado de la personalidad, no?
Vigilante suspir.
Por matar a un ser humano, s. El ectgeno no hizo ms que destruir una propiedad
perteneciente a la General Transmat de Labrador. Delito civil, no criminal. Transmat de Labrador
exigir compensaciones en los tribunales, y Krug ya ha admitido su culpa. Pagar todo su valor.
Su valor! Su valor! Delito civil! Krug pagar! Y qu pagar el asesino? Nada. Nada. Ni
siquiera se le acusar. De verdad eres un androide, Alfa Vigilante?
Puedes consultar mis informes de cuba cuando quieras.
No s. Pareces sinttico, pero piensas como un ser humano.
Soy sinttico, Alfa Archivista, te lo aseguro.
Pero castrado?
Mi cuerpo est entero.
Hablo metafricamente. De alguna manera, se te ha condicionado para que defiendas el punto
de vista de los humanos, incluso contra tus propios intereses.
No tengo otro condicionamiento que el entrenamiento normal de un androide.
En cambio, parece que Krug ha comprado no slo tu cuerpo, sino tambin tu alma.
Krug es mi Hacedor. Me entrego plenamente a Krug.
No me vengas con tonteras religiosas! estall Archivista. Ha muerto una mujer, y sin
motivo. Krug pagar a sus propietarios, y ah se acabar todo. Puedes aceptarlo? Puedes limitarte a
encogerte de hombros y decir que ella no era ms que una propiedad? Te consideras a ti mismo una
propiedad?
Soy una propiedad respondi Vigilante.
Y aceptas tu estatus de buena gana?
Acepto mi estatus porque s que llegar el momento de la redencin.
Eso crees?
Eso creo.
Eres un estpido que se engaa a s mismo, Alfa Vigilante. Has construido una bonita fantasa
que te permite soportar la esclavitud, la tuya y la de todos los tuyos, y ni siquiera te das cuenta del
dao que ests hacindote a ti mismo y a la causa androide. Y lo que ha sucedido hoy aqu no te hace
cambiar de opinin en absoluto. Irs a tu capilla y rezars para que Krug te libere, mientras el
autntico Krug estaba aqu, sobre este sendero helado, mirando cmo mataban a una mujer alfa. Su
nica reaccin fue decirte que llamaras a sus abogados y preparases un acuerdo para un sencillo
arreglo sobre propiedades. se es el hombre al que adoras?
No adoro a un hombre dijo Vigilante. Adoro la idea de Krug el Hacedor, Krug el
Preservador, Krug el Redentor. El hombre que me orden llamar a los abogados no era ms que una
manifestacin de esa idea, y no la manifestacin ms importante.
Tambin crees eso?
14
Y lo primero que extrajo Krug fue un Gamma. Y Krug le dijo: He aqu que eres fuerte y
robusto, y hars lo que se te ordene sin protestar, y sers feliz en tu trabajo. Y Krug am tanto
al Gamma que cre muchos ms, de manera que hubo una multitud como l.
Lo siguiente que extrajo Krug fue un Beta, y Krug le dijo: He aqu que sers fuerte, pero
tambin tendrs entendimiento, y sers de gran valor para el mundo, y tus das sern buenos y
felices. Y Krug am tanto al Beta que lo liber de las peores cargas del cuerpo, y tambin lo
liber de las peores cargas de la mente, y la vida del Beta fue un luminoso da primaveral.
Y lo ltimo que extrajo Krug fue un Alfa, y Krug le dijo: He aqu que las tareas que
recaern sobre ti no sern livianas, porque tu cuerpo superar al de los Hijos del Vientre, y en
mente sers su igual, y ellos se apoyarn en ti como si fueras un cayado resistente. Y Krug
am tanto al Alfa que le entreg muchos dones, para que viviera con orgullo y mirase sin temor
a los ojos de los Hijos del Vientre.
15
Buenas noches, buenas noches, buenas noches! salud el alfa de servicio en la sala de
derivacin de Nueva Orleans a Manuel Krug y a sus amigos, cuando salieron del transmat. Seor
Krug, seor Ssu-ma, seor Guilbert, seor Tennyson, seor Mishima, seor Foster. Buenas noches.
Pasen por aqu, por favor. Su sala de espera ya est preparada.
La antecmara de la sala de derivacin era una estructura fra, en forma de tnel, de unos cien
metros de largo, dividida en ocho subcmaras cerradas donde los futuros intercambiantes de
identidades aguardaban hasta que la red de estasis estuviera preparada para recibirlos. Las
subcmaras, aunque eran pequeas, resultaban cmodas: sillones de redespuma, elegantes dibujos
sensoriales en el techo, cubos de msica disponibles con slo tocar un interruptor, una agradable
variedad de canales olfativos y visuales en la pared, y otro buen nmero de comodidades
contemporneas. El alfa los gui a cada uno hasta un silln.
Esta noche, el tiempo de programacin ser de unos noventa minutos les inform. No est
mal, verdad?
No es posible acelerarlo un poco?
Ah, no, no es posible. Saben que anoche el tiempo de espera era de cuatro horas? Espere,
seor Krug, deje que le conecte el electrodo Gracias. Y ste? Bien. El sensor matriz, s, s, muy
bien. Ya est todo. Seor Ssu-ma, por favor?
El androide dio la vuelta a la habitacin, conectndolos a todos. Tard cosa de un minuto en
preparar a cada uno. Cuando el trabajo estuvo terminado, el alfa se march. Los datos de los seis
hombres en la sala de espera empezaron a fluir. La red de estasis estaba tomando perfiles de sus
personalidades, para poder autoprogramarse y controlar cualquier rfaga repentina de emocin que
tuviera lugar durante el intercambio de egos.
Manuel mir a su alrededor. Estaba tenso por la expectacin, ansioso de embarcarse en el
intercambio. Aquellos cinco hombres eran sus mejores amigos, los ms antiguos. Los conoca desde
que eran nios. Una dcada antes, los haban apodado Grupo Espectro, cuando por casualidad
coincidieron en usar unos nuevos trajes sensoriales submarinos de la secuencia espectral de la luz
visible: Nick Ssu-ma en rojo, Will Mishima en violeta, y los dems bien distribuidos en el espacio
intermedio. El apodo haba permanecido. Todos eran ricos, aunque ninguno tanto como Manuel, por
supuesto. Todos eran jvenes y vigorosos. Todos, excepto Cadge Foster y Jed Guilbert, se haban
casado en los ltimos aos, pero nada haba interrumpido su amistad. Manuel haba compartido con
ellos los placeres de la sala de intercambio en una docena de ocasiones; llevaban un mes planeando
aquella visita.
Odio esta espera dijo Manuel. Ojal pudiramos entrar en la red de estasis nada ms llegar.
Es demasiado peligroso seal Lloyd Tennyson.
Era gil, de piernas largas, un atleta excepcional. En su amplia frente brillaban tres placas espejo.
De eso se trata insisti Manuel. La emocin del peligro. Saltar al momento, con osada,
arriesgndolo todo en un paso glorioso.
Y la vida humana, preciosa, irreemplazable? pregunt Will Mishima, con sus ojos estrechos
y su rostro blanco. Nunca nos lo permitiran. Los riesgos son evidentes.
Haz que uno de los ingenieros de tu padre invente una red de estasis que se autoprograme al
instante propuso Jed Guilbert. Eso eliminara tanto el peligro como la espera.
Si fuera posible, ya lo habran hecho seal Tennyson.
Podras sobornar a un encargado para que te permitiera pasar sin la espera de programacin
sugiri tmidamente Nick Ssu-ma.
Ya lo intent respondi Manuel. Con un alfa de la sala de derivacin de Pittsburgh, hace
tres aos. Le ofrec unos miles; el alfa se limit a sonrer. Le ofrec el doble, y me sonri el doble.
Es que no le interesaba el dinero? Nunca lo haba pensado: cmo se puede sobornar a un androide?
Exacto asinti Mishima. Puedes comprar un androide, puedes comprar toda la sala de
derivacin, si quieres, pero el soborno es otra cosa. Las motivaciones de un androide
Entonces, quiz podra comprar la sala de derivacin dijo Manuel.
Jed Guilbert le mir, y pregunt:
De verdad te arriesgaras a entrar directamente en la red?
Creo que s.
Incluso sabiendo que en caso de sobrecarga, o si hubiera algn error de transmisin, sera
posible que nunca volvieras a recuperar tu personalidad?
Cules son las posibilidades de que suceda eso?
Finitas dijo Guilbert. Te queda siglo y medio de vida por delante. Para qu vas a?
Yo estoy con Manuel le interrumpi Cadge Foster.
Era el miembro menos conversador del grupo, casi taciturno. Pero cuando hablaba, hablaba con
conviccin.
El riesgo es esencial para la vida. Necesitamos correr riesgos. Necesitamos aventurarnos.
Incluso en algo intil? pregunt Tennyson. La calidad del intercambio no mejorara si
entrramos directamente. La nica diferencia es que eliminaramos el tiempo de espera. No me gusta
ese tipo de probabilidades. Arriesgar un siglo para ahorrar un par de horas? La espera no me aburre
hasta ese punto.
Pero uno puede estar aburrido de la vida dijo Nick Ssu-ma. Tanto como para apostar un
siglo contra una hora, slo por diversin. A veces, me siento as. Vosotros, no? En el pasado haba
un juego que se haca con un arma de mano, un juego llamado, eh, ruleta sueca?
Polaca le corrigi Lloyd Tennyson.
Ruleta polaca. Cogan el arma de fuego, que poda estar cargada con seis u ocho cargas
explosivas, le ponan slo una
A Manuel no le gustaba aquel giro de la conversacin.
Qu es eso con lo que ests jugando? interrumpi, dirigindose a Cadge Foster.
Lo encontr en un nicho, bajo mi silln. Es una especie de instrumento de comunicacin. Te
dice cosas.
A ver?
Foster se lo lanz. Era un rectngulo de plstico grisverdoso, vagamente cbico, pero curvo en la
mayora de las intersecciones de sus caras. Manuel lo cogi entre sus manos y examin el interior
nebuloso. Empezaron a formarse palabras, distribuidas en una brillante tira roja que cruzaba el
interior del objeto.
16
Haban trasladado la capilla a una cpula cercana al permetro exterior del rea de servicios, en la
seccin donde se reparaban las herramientas. En menos de dos horas, un transferidor impecable fue
sacado al exterior; dentro, la nueva capilla no se distingua en nada de la anterior. Vigilante encontr
a una docena de betas en tiempo libre, que celebraban un ritual de consagracin, mientras un grupo
de gammas observaba. Nadie le habl, ni siquiera le miraron de forma directa. En presencia de un
alfa, obedecan escrupulosamente el cdigo de las distancias sociales. Vigilante rez con brevedad
ante el holograma de Krug. Tras un rato, su alma se tranquiliz un poco, aunque las tensiones del
largo dilogo con Sigfrido Archivista no le abandonaron. Su fe no se haba tambaleado ante los
bruscos argumentos pragmticos de Archivista, pero por unos momentos, mientras discutan junto al
cadver de Casandra Ncleo, Vigilante sinti desesperacin. Archivista le haba golpeado en un lugar
vulnerable: la actitud de Krug ante el asesinato de la alfa.
Krug no haba parecido conmovido en absoluto! Molesto, s, pero no sera simplemente el
despilfarro, la incomodidad del pleito, lo que le molestaba? Vigilante haba respondido con los
argumentos metafsicos de siempre, pero se senta inquieto. Por qu el asesinato no haba parecido
afectar a Krug? Dnde estaba su piedad? Dnde la esperanza de redencin? Dnde estaba la
misericordia del Hacedor?
La nevada ceda cuando Vigilante sali de la capilla. Haba anochecido, una noche sin luna, con
estrellas insoportablemente brillantes. Vientos desencadenados cortaban el emplazamiento liso y sin
rboles de la construccin. Sigfrido Archivista haba desaparecido, as como el cadver de Casandra
Ncleo.
Largas colas de trabajadores se formaban ante las hileras de transmats, ya que era la hora del
cambio de turno. Euclides Proyectista, su relevo, estaba all.
Ya he llegado dijo Proyectista. Vete. Esta noche te has quedado hasta muy tarde.
Un da difcil. Sabes ya lo de la muerte?
Por supuesto. Transmat de Labrador reclam el cadver. Hay abogados por todas partes.
Proyectista se acomod en el asiento de enlace. Adems, tengo entendido que habis trasladado la
capilla.
Tuvimos que hacerlo. As fue como empez todo: Spaulding se empeaba en entrar. Es una
historia larga.
Ya la he odo asinti Euclides Proyectista. Se dispona a conectarse con la computadora.
Habr problemas con esto. Como si no tuviramos suficientes. Ve con Krug, Thor.
Ve con Krug murmur Vigilante, y se march.
Los trabajadores en la cola del transmat le abrieron paso. Entr en el cubculo y dej que la luz
verde le enviara a su piso de tres habitaciones de Estocolmo, en el sector del distrito androide
habitado por los alfas. Un transmat privado era un autntico privilegio, una muestra de la estima en
que le tena Krug. No conoca a ningn otro androide que lo tuviera; pero Krug haba insistido en que
era necesario para Vigilante que pudiera dejar su apartamento en el momento de recibir un aviso, e
hizo que le instalaran el cubculo.
Se senta cansado, agotado. Se marc dos horas de sueo, se desnud y se acost.
Cuando despert estaba tan cansado como antes. Aquello no era habitual. Decidi concederse otra
hora de sueo, y cerr los ojos. Pero, poco despus, el sonido del telfono le hizo incorporarse. Al
volverse hacia la pantalla, vio a Lilith Meson. Adormilado, le hizo el signo de Alabado-sea-Krug.
Ella pareca sombra.
Puedes venir a la capilla de Valhallavagen, Thor?
Ahora?
Ahora, si es posible. Aqu hay mucha tensin. El asunto de Casandra Ncleo No sabemos qu
pensar, Thor.
Espera dijo. Voy en seguida.
Se puso una tnica, fij las coordenadas transmat del cubculo de Valhallavagen, y salt. Haba un
paseo de cincuenta metros desde el cubculo al interior de la capilla; nunca se instalaban transmats
dentro de las capillas. Despuntaba un amanecer dbil y escaso. All tambin haba nevado un poco por
la noche, segn advirti Vigilante: an se advertan los restos en las profundas cornisas de las
ventanas de los antiguos edificios.
La capilla estaba en una esquina de la planta baja. All haba unos quince androides, todos alfa; las
clases inferiores rara vez utilizaban la capilla de Valhallavagen, aunque podan hacerlo. Los betas se
sentan incmodos en ella, y los gammas preferan adorar en Ciudad Gamma, al otro lado de la urbe.
Vigilante reconoci en el grupo a algunos de los miembros ms distinguidos de su clase.
Devolvi el saludo a la poetisa Andrmeda Quark, al historiador Mazda Constructor, al telogo
Pontfice Expedidor, al filsofo Krishna Centinela, y a muchos otros que estaban entre la elite de la
elite. Todos parecan muy tensos. Cuando Vigilante les hizo el signo de Alabado-sea-Krug, la
mayora se lo devolvi de mala gana, por obligacin.
Perdnanos por interrumpir tu descanso, Thor dijo Lilith Meson, pero, como ves, se est
celebrando una conferencia muy importante.
En qu puedo ayudar?
Fuiste testigo de la muerte de Alfa Casandra Ncleo dijo Pontfice Expedidor.
Era un androide recio, de movimientos lentos, un androide de porte digno e imponente que
surgi de uno de los primeros lotes de Krug. Haba desempeado un papel fundamental en la
formacin de su religin.
Tenemos una especie de crisis teolgica sigui Expedidor. En vista de los cargos
presentados por Sigfrido Archivista
Cargos? No lo saba.
Se lo explicas t? pidi Pontfice Expedidor, mirando a Andrmeda Quark.
Archivista convoc una rueda de prensa anoche, en los cuarteles del PIA dijo la poetisa,
esbelta y vehemente, con una elegante voz aguda. Insiste en que el asesinato de Alfa Ncleo fue un
acto poltico, instigado por apenas poda decirlo Krug.
Basura de la Cuba murmur Vigilante. Le supliqu que no lo hiciera! Archivista y yo
estuvimos hablando de pie, en medio de la nieve, y le dije, le dije Cerr los puos. Ha
hecho Krug alguna declaracin?
Lo ha desmentido dijo Mazda Constructor, que llevaba cuatro aos compilando en secreto,
con ayuda de Vigilante, los anales de los androides, partiendo de los archivos almacenados de Krug
comunicaciones que una cada capilla con todas las dems. Vigilante se qued hasta or la emisin de
las primeras frases de su declaracin codificada:
UAA GCG UCG UAA GGG GGU AAG AAU UAA UAA CUG, CAA CAU AGG CGG GGC GAC
ACA ACC ACC CUC
Puedo irme? dijo.
Pontfice Expedidor le hizo el signo de la Bendicin de la Cuba. Vigilante se lo devolvi y,
agotado, se march.
17
Soy Nick Ssu-ma Lloyd Tennyson Cadge Foster Will Mishima Jed Gilbert y quiz Manuel Krug,
quiz. Quiz. Una semana en la sala de derivacin. Cuando sales, ni siquiera sabes quien eres.
Manuel Mishima? Cadge Krug? En cualquier caso, no puedes estar seguro. Caminas como Lloyd,
res como Nick, te encoges de hombros como Will. Etctera, etctera. Todo es nebuloso, un adorable
brillo dorado, un amanecer en el desierto, algo as. Sus cabezas siguen dentro de tu cabeza. La tuya
dentro de la de ellos. Slo una semana. Quiz por eso me gusta tanto. Dejar de ser yo por un tiempo.
Dejar. Dejar. Dejar. Dejar. Abrir la caja. Salir de un salto. Entrar en ellos.
Ahora ests lleno de ideas raras.
Rebotando en la red de estasis durante 168 horas, Tuong y ellos te abren y saltas fuera y buscas un
lugar donde caer, y caes blong y eres Nick Ssu-ma, comiendo perro asado en Taiwan. Al amanecer,
en la niebla, con tu ta. Ambos desnudos. Ella te dice, tcame aqu, lo haces, ella se re, tiemblas.
Tcame otra vez. Ahora t res, ella tiembla. Pechos pequeos, como los de Clissa. sta es nuestra
noche de bodas. Con este anillo te desposo, seora Ermine Tennyson, muslos de seda, un lunar en la
base de la espalda. Sabais que se acuesta con una androide? Quin iba a pensar que Manuel hara
esas cosas. Mirad. Mirad aqu, la ama, est aqu. Cada uno encuentra el amor donde puede. Una
androide? Bueno, al menos no se avergenza, o no habra venido a derivar con nosotros. Una
androide. Casi lo hice con una en cierta ocasin, pero no pude. En el ltimo momento. Cmo puedo
penetrarla? Cmo a cualquier otra. No son de plstico, sabis? Aunque no tengan vello. Parece una
especie de incesto. Por qu? Bueno, el padre de Manuel crea a los androides, no?; as que en cierto
modo es su hermana.
Muy gracioso. Muy, muy gracioso. Hijo de puta. Pero te gusta hacerlo? Claro que s. Te lo
ensear. Aqu. Aqu. Deriva y vers.
Y l salta al otro lado de la red y se desliza por la ranura. Quin es ahora? Jed Ssu-ma? Will
Tennyson? Todos somos uno. Hurgando en mis recuerdos de Lilith. No me importa. Cmo voy a
guardar secretos? Mis amigos. Mis verdaderos amigos.
Cuando tena nueve aos yo Cadge Foster cog un sapo lo guis y me lo com.
Cuando tena trece aos yo Will Mishima me me en el suelo de un transmat porque tena miedo y
no quera entrar.
Yo Lloyd Tennyson puse el dedo en la cosa de mi hermana ella once aos yo ocho.
Jed Guilbert a los catorce aos empuj a un gamma que estaba en una plataforma de carga y cay
desde ochenta metros y se mat le dije a mi padre que haba resbalado.
Yo tena diez aos Nick Ssu-ma cuando vi a un beta mirando por la ventana trasera le dije a mi
madre os mira a pap y a ti cuando estis en la cama y mi padre no hizo ms que sonrer y mi madre
hizo que mataran al beta.
Yo Manuel Krug con casi treinta aos engao a mi esposa Clissa con Alfa Lilith Meson a quien
quiero a quien quiero a quien quiero de Estocolmo vive en Birgen Jarlsgaten Alfa Lilith Meson con
pechos y muslos y dientes y codos con piel roja a quien quiero a quien quiero a quien quiero sin
vello Lilith.
Y derivamos y derivamos y derivamos, y saltamos en la red de estasis y pasamos fcilmente de
personalidad en personalidad, flotando, cambiamos de crneos siempre que queremos aunque as sea
ms caro, y saboreo el sapo de Cadge y mojo el transmat de Will y huelo a la hermana de Lloyd en
mi dedo y mato al gamma de Jed y miento sobre el beta de Nick y todos se acuestan con Lilith y
luego me dicen, s, s, la verdad es que deberamos investigar a esas mujeres alfa, eres un bastardo
con suerte, Manuel, un bastardo con mucha mucha mucha suerte.
Y la quiero.
A quien quiero.
Y veo todos los pequeos odios y suciedades en sus almas, mis amigos, pero tambin veo sus
fortalezas, las cosas buenas, porque sera terrible derivar y no ver ms que los sapos guisados y las
meadas en el suelo del transmat. Veo los favores secretos y las modestias y lealtades y caridades. Veo
lo buenos que son de verdad mis amigos y me preocupo y me pregunto, qu vern en m, quiz me
odien cuando salgamos de aqu. Derivamos un poco ms. Vemos lo que ven en nosotros que nosotros
vemos en ellos.
Una semana pasa tan de prisa!
Pobre Manuel, dicen, no saba que le resultaba tan difcil. Con tanto dinero y se siente culpable
porque no sabe qu hacer con su vida. Encuentra una causa, Manuel. Encuentra una causa. Encuentra
una causa. Les digo que lo estoy intentando. La estoy buscando.
Y dicen, qu hay de los androides?
Vosotros creis? Qu dira mi padre? Si l no lo aprueba
No te preocupes por l. Haz lo que creas correcto. Clissa est a favor de la igualdad de derechos
para los androides. Deja que Clissa hable con l antes que t. Por qu va a enfadarse? Ya ha ganado
su fortuna con los androides; ahora puede permitirse el lujo de dejarlos votar. Apuesto a que votaran
por l. Sabas que todos los androides estn enamorados de tu padre? S. A veces creo que debe de
ser casi una religin para ellos. La religin de Krug. Bueno, tiene sentido, adoran a su creador. No te
ras. Tengo que rerme. La idea de un androide inclinndose ante mi padre es una locura. Seguro que
tienen dolos con su imagen, eh?
Te ests apartando del tema, Manuel. Si te preocupa no estar haciendo nada importante,
convirtete en cruzado. Igualdad de derechos para los androides. Arriba los androides! Eso, arriba
los androides! Eso no es digno de ti. Tienes razn.
Omos los gongs y sabemos que se nos ha terminado el tiempo.
Salimos de la red. Volvemos a nuestras propias cabezas. Se dice que esto lo hacen con mucho,
mucho, mucho cuidado, lo de devolver a cada uno a su propia cabeza.
Por lo que s, soy Manuel Krug.
Nos hacen salir. Hay una cmara de readaptacin al otro lado de la red. Nos sentamos all tres o
cuatro horas, para volver a acostumbrarnos a ser individuos. Nos miramos extraados. La mayor
parte del tiempo, no nos miramos. Alguien se ha estado riendo demasiado a travs de mi boca
En la cmara de readaptacin hay ms de esos nuevos juguetes, los cubos de aristas redondeadas.
El mo me lanza una serie de mensajes.
AHORA SON LAS 09.00 EN KARACHI.
18
Los abogados se reunieron tres veces en la semana que sigui a la destruccin de Alfa Casandra
Ncleo. La primera reunin tuvo lugar en las oficinas de Empresas Krug. La segunda, en los
cuarteles de General Transmat de Labrador. La tercera, en la sala de reuniones del Edificio
Chase/Krug, en Fairbanks. La gente de Transmat de Labrador haba sugerido que Krug entregara una
nueva alfa y pagase los costes del entrenamiento. Lou Fearon, abogado de Krug, objet que esto
poda exponer a su cliente a unos gastos cuya cuanta no se poda determinar por anticipado.
Transmat de Labrador reconoci que esta postura era justa, y se lleg a un acuerdo segn el cual
Empresas Krug transfera a Transmat de Labrador el ttulo de propiedad de una hembra alfa recin
salida de Duluth, sin entrenar, y acceda a pagar los costes de su entrenamiento, un mnimo de diez
mil dlares. El tiempo total invertido en estas tres reuniones fue de dos horas y veintin minutos. Se
firm un contrato, y se evit la demanda civil. Leon Spaulding dio su conformidad en ausencia de
Krug, que se encontraba en la Luna inspeccionando un nuevo estanque gravitatorio para hemipljicos
en el Centro Mdico Krug, en el mar de Mosc.
19
17 de noviembre de 2218. Un delicado rastro de nieve, trada por el viento, cubre el terreno alrededor
de la torre de Krug. Ms all de la zona de construccin, la nieve es una capa espesa, dura como el
hierro. Un viento fro azota la torre. Ha alcanzado los quinientos metros de altura mucho antes de lo
previsto, y ahora su esplendor cristalino es impresionante.
La base de ocho caras da paso imperceptiblemente a los cuatro lados del tronco. Un halo de luz
rodea a torre: los rayos del sol se reflejan en sus caras, iluminan la nieve de los alrededores y
vuelven a subir para besar de nuevo las paredes cristalinas. Luego, son reflejados una vez ms. Aqu
reina el albedo. El brillo lo es todo.
Los dos tercios inferiores de la estructura existente ya estn divididos en pisos, y, mientras los
androides ensamblan los bloques de cristal que forman la capa exterior de la torre, los responsables
del trabajo interior los siguen hacia arriba.
Ya ha comenzado la instalacin del sistema del rayo de taquiones. Cinco varas gigantescas de
brillante cobre rojo, con un grosor de sesenta centmetros y un largo de cientos de metros, formarn
una quntuple columna vertebral que se elevar dentro de los centros de servicio verticales. Las
secciones inferiores de estas grandes columnas ya estn siendo situadas en su lugar. Una envoltura
circular de criststico, con un metro de dimetro, protege cada barra. Los trabajadores deslizan
cuarenta metros de cobre dentro de estas envolturas, y luego las funden con precisin, extremo con
extremo, con lseres soldadores. En todos los puntos de la construccin, cientos de electricistas
supervisan la conexin de filamentos conductores en las brillantes paredes interiores de la torre, y
escuadras enteras de mecnicos instalan conductos portacables, guas de ondas, conversores de
frecuencias, flujmetros, accesorios de gua ptica, localizadores de plano focal, panes activadores
de neutrones, absorbedores Mossbauer, analizadores de impulsos multicanal, amplificadores
nucleares, conversores de voltaje, criostatos, radiofaros de respuesta, puentes de resistencia, prismas,
comprobadores de torsin, sensores, desimantadores, colimadores, clulas de resonancia magntica,
amplificadores de pilas termoelctricas, y muchas cosas ms, todo cuidadosamente situado por
computadora segn su nivel con respecto al suelo y su ubicacin en los planos del diseo. Enviar
mensajes a las estrellas con un rayo de taquiones no es cosa fcil.
La torre es ya una construccin de esplendor sin igual, una lanza espectacular y deslumbrante que
se clava en el cielo. Los visitantes conducen muchos kilmetros por la tundra para verla bien, porque
no se puede apreciar de cerca. Pero Krug disfruta recordando a sus invitados que lo que ven es slo
la tercera parte de lo que ser la estructura una vez finalizada. Para visualizar la edificacin
terminada, uno debe imaginar una segunda torre del mismo tamao colocada sobre esta aguja de
noviembre, y luego una tercera encima. La mente se rebela. Nadie consigue imaginarla. En vez de
eso, uno puede visualizar la imagen de una aguja de cristal, esbelta, imposiblemente delgada,
terriblemente frgil, que cuelga del cielo intentando echar races, no lo consigue, y se tambalea, se
tambalea, se tambalea para caer como Lucifer a travs de un largo da, destrozndose con un leve
tintineo en el aire glido.
20
Una nueva seal dijo Vargas. Ligeramente diferente. Empezamos a recibirla anoche.
No te muevas respondi Krug. Ahora mismo voy.
Estaba en Nueva York. Casi al momento, se encontr en el observatorio antrtico de Vargas,
elevado sobre la plataforma polar, en un punto equidistante del mismo Polo y los lugares de recreo
de la Costa Knox. Haba quienes decan que la era transmat haba empobrecido la vida en un sentido,
aunque la enriqueciera en otro: la fuerza theta permita saltar de frica a Australia a Mxico y a
Siberia en un momento de alegra, pero te robaba el autntico sentido de la situacin y la transicin,
la perspectiva de la geografa planetaria. Haba transformado la Tierra en un simple cubculo
transmat extendido hasta el infinito. Krug se haba propuesto a menudo hacer un viaje de placer
alrededor del mundo por el aire, contemplar los desiertos convertirse en praderas, los bosques en
tundra desnuda, las montaas en llanuras. Pero nunca haba encontrado tiempo para hacerlo.
El observatorio se compona de una serie de cpulas cristalinas, situadas sobre una capa de hielo
de dos kilmetros y medio de espesor. Tneles en el hielo enlazaban las cpulas entre s, y permitan
acceso a la instalacin ms remota: el enorme plato de la antena parablica del radiotelescopio, la
rejilla metlica de un receptor de rayos X, el bruido espejo que recoga las transmisiones emitidas
desde un observatorio en rbita por encima del Polo Sur, el pequeo telescopio ptico de difraccin
mltiple, las tres columnas doradas de la antena de hidrgeno, el tejido areo de un sistema
polirradar, y el resto de los mecanismos con que los astrnomos vigilaban el universo. En vez de
usar trenzas de refrigeracin para asegurarse de que el hielo no se fundiera bajo los edificios, haban
utilizado placas individuales de intercambio de calor para cada estructura, de manera que cada
edificio era una pequea isla en medio del gran glaciar.
En el edificio principal, algunas cosas zumbaban, tictaqueaban o brillaban con luz intermitente.
Krug no entenda la mayor parte de aquel equipo, aunque le pareca adecuadamente cientfico. Los
tcnicos corran ajetreados por doquier; desde una pasarela situada a una altura mareante, un alfa
gritaba nmeros a los tres betas de abajo. Peridicamente se vea una rfaga de energa escarlata
dentro de una hlice cristalina de veinte metros de largo, y a cada descarga los nmeros cambiaban
de un contador verde y rojo.
Mira la espiral de radn dijo Vargas. Est registrando los impulsos que recibimos en este
momento. Espera, acaba de empezar un nuevo ciclo, lo ves?
Krug contempl la pauta de impulsos.
Ya est afirm Vargas. Ahora, una pausa de seis segundos, y empieza de nuevo.
2-5-1, 2-3-1, 2-1 recit Krug. Y antes era 2-4-1,2-5-1,3-1. As que han incluido el grupo de
4, han pasado el grupo de 5 al principio del ciclo, han completado el grupo de 3 y han aadido un
cuentos de hadas!
En este momento, los cuentos de hadas son la nica manera de explicar los datos dijo Vargas.
Sabes que tiene que haber una manera mejor!
Slo s que estamos recibiendo seales, y que no hay duda de que provienen de esa nebulosa
planetaria. S que no es plausible. El universo no tiene que parecernos plausible constantemente. Sus
fenmenos no tienen por qu ser explicables al momento. El transmat no habra sido plausible para
un cientfico del siglo dieciocho. Recibimos los datos e intentamos interpretarlos lo mejor que
podemos. A veces, hacemos suposiciones extraas porque los datos que recibimos no parecen tener
sentido, pero
El universo no hace trampas! grit Krug. El universo juega limpio!
Vargas sonri.
Indudablemente. Pero necesitamos ms datos antes de poder dar una explicacin sobre NGC
7293. Mientras tanto, tendremos que conformarnos con cuentos de hadas.
Krug asinti. Cerr los ojos y acarici diales, mientras dentro de l burbujeaba y herva una
impaciencia monstruosa. Eh, vosotros, los de las estrellas! Eh, vosotros, los que enviis esos
impulsos! Quines sois? Qu sois? Dnde estis? Quiero saberlo, maldita sea! Qu intentis
decirnos? A quin estis buscando? Qu significa todo esto? Y si me muero antes de
averiguarlo!?
Sabes lo que quiero? dijo Krug de repente. Ir afuera, a ese radiotelescopio tuyo, y
subirme al plato grande. Hacer bocina con las manos y gritarles nmeros a esos hijos de puta. Cul
es la seal ahora? 2-5-1, 2-3-1, 2-1? Me vuelve loco. Deberamos responderles ahora mismo. Enviar
algunos nmeros 4-10-2, 4-6-2, 4-2. Slo para demostrarles que estamos aqu. Slo para que lo
sepan.
Por radio? sonri Vargas. Tardaran trescientos aos en recibirlo. La torre estar
terminada pronto.
Pronto, s. Pronto. Deberas verla. Ven la semana que viene. Ya estn metiendo los cacharros
dentro. Pronto podremos hablar con esos hijos de puta.
Quieres or la seal auditiva, la nueva?
Claro.
Vargas toc un interruptor. De los altavoces en las paredes del laboratorio surgi un siseo fro, seco,
el sonido del espacio, la voz del abismo oscuro. Era un sonido como el de una serpiente
desprendindose de su piel. Segundos ms tarde, por encima de ese sonido, llegaron los dulces tonos
de frecuencia alta. Plip plip. Pausa. Plip plip plip plip plip. Pausa. Plip. Pausa. Pausa. Plip plip. Pausa.
Plip plip plip. Pausa. Plip. Pausa. Pausa. Plip plip. Pausa. Plip. Silencio. Y luego otra vez, plip plip, el
comienzo de un nuevo ciclo.
Hermoso susurr Krug. La msica de las esferas. Oh, bastardos misteriosos! Mira,
doctor, ven a ver la torre la semana que viene, el prximo Oh, el martes. Le dir a Spaulding que te
llame. Te sorprender. Y oye, si llega algo nuevo, otro cambio en la seal, quiero enterarme al
momento.
admirados:
Krug Krug
Lleg Clissa. Llevaba puesta una prenda envolvente, nebulosa color verde, que dejaba ver sus
pechos pequeos, sus caderas huesudas, sus hombros estrechos.
No me dijiste que ibas a
No lo saba.
Habra preparado algo!
No necesito nada especial. Slo me he dejado caer por aqu. Y Manuel?
No est.
No? Dnde ha ido?
Clissa se encogi de hombros.
Fuera. Negocios, supongo. No regresar hasta la hora de cenar. Quieres que te ponga?
No. No. Tienes una casa muy bonita, Clissa. Clida. Autntica. Manuel y t debis de ser muy
felices aqu. Contempl su esbelta silueta. Adems, es un lugar estupendo para tener hijos. La
playa, el sol, los rboles.
Un androide les llev dos sillas brillantes como espejos, que abri y fij con un rpido
movimiento de las manos. Otro puso en marcha la catarata en el lado interior de la casa. Un tercero
encendi una estaquilla aromtica, y el olor a clavo y a canela se extendi por el patio. Un cuarto
ofreci a Krug una bandeja con dulces de aspecto lechoso. l mene la cabeza. Sigui de pie. Clissa
hizo lo mismo. Pareca incmoda.
An somos recin casados, ya lo sabes dijo. Podemos esperar un poco antes de tener hijos.
Tras dos aos de matrimonio?
Bueno
Al menos, conseguid los certificados. Podrais empezar a pensar en hijos. Quiero decir, ya es
hora de que vosotros, de que yo, un nieto
Clissa le ofreci la bandeja de los dulces. Su tez era plida. Sus ojos, como palos sobre una
mscara de hielo. l neg con la cabeza de nuevo.
De todos modos, los androides se encargan de todo el trabajo de la educacin del nio. Y si no
quieres engordar, podras tenerlo ectogenticamente, as
Por favor dijo ella son suavidad. Ya hemos discutido esto antes. Hoy estoy muy cansada.
Lo siento.
Se maldijo a s mismo por presionarla demasiado. Su viejo error. La sutileza no era su principal
virtud.
Te encuentras bien?
Slo es fatiga respondi Clissa, sin convencerle.
Pareca estar esforzndose por mostrar ms energa. Hizo un gesto, y uno de los betas empez a
ensamblar un montn de aros metlicos brillantes, que rotaban misteriosamente sobre un eje oculto.
Una nueva escultura, pens Krug. Un segundo androide reajust las paredes, y Clissa y l quedaron
baados por un cono de clida luz ambarina. La msica vibraba en el aire, surgiendo de una nube de
diminutos altavoces que flotaban, finos como el polvo, sobre el patio.
Cmo va tu torre? pregunt Clissa.
las funciones de supervisin las realizan los sensores. Qu prefiere ver? Los coches lunares? Los
mdulos de Jpiter? La nave, quiz?
La nave. La nave. Krug comprendi. Estaba en Denver, en el principal centro ensamblador de
vehculos que Empresas Krug tena en Norteamrica. En aquella espaciosa catacumba se
manufacturaban muchas clases de mquinas de transporte, para cubrir todas las necesidades que el
transmat no poda llenar: reptadores ocenicos, deslizadores para el viaje por la superficie,
planeadores estratosfricos, transportadores para cargas pesadas, mdulos de inmersin para utilizar
en mundos con altas presiones, sistemas de impulso inico para saltos espaciales a corta distancia,
sondas interestelares, cajas gravitatorias Adems, durante los ltimos siete aos, un equipo tcnico
elegido con esmero haba estado construyendo el prototipo de la primera nave tripulada con destino a
las estrellas. ltimamente, desde el comienzo de la torre, la nave se haba convertido en un hijo
adoptivo entre los proyectos de Krug.
La nave asinti Krug. S. Por favor. Vamos a verla.
Pasillos de betas se abrieron ante l mientras Rmulo Fusin le guiaba hacia el pequeo
deslizador en forma de lgrima. El alfa se puso a los controles, y se movieron sin ruido por el suelo
de la planta, pasando junto a hileras de vehculos de todas clases a medio construir, hasta llegar a una
rampa que descenda hacia un nivel ms bajo todava de aquel taller subterrneo. Bajaron. El
deslizador se detuvo. Salieron.
Aqu dijo Rmulo Fusin.
Krug observ un curioso vehculo de cien metros de largo, con plumas estabilizadoras que iban
desde el afilado morro de aguja hasta la cola de aspecto agresivo. El casco, rojo oscuro, pareca
hecho de guijarros conglomerados. Tena una textura ruda y granulada. No haba ninguna ventanilla a
la vista. Los eyectores de masa eran de forma convencional, ranuras rectangulares abiertas a lo largo
de la parte trasera.
Dentro de tres meses estar lista para un vuelo de prueba dijo Rmulo Fusin. Estimamos
que la capacidad de aceleracin ser una constante de 2,4 g, con lo que la nave alcanzar pronto una
velocidad no muy inferior a la de la luz. Quiere entrar?
Krug asinti. El interior de la nave pareca cmodo y nada atpico: vio un centro de control, un
rea de recreo, un compartimento de energa y otros rasgos que hubieran sido normales en cualquier
otra nave espacial contempornea.
Puede acomodar a una tripulacin de ocho personas le inform el alfa. Durante el vuelo,
un campo deflector automtico rodear la nave para salvaguardarla de todas las partculas flotantes,
que podran ser enormemente destructivas a tales velocidades, por supuesto. La nave se
autoprograma por completo. No necesita supervisin. stos son los contenedores de personal.
Rmulo Fusin le seal las cuatro hileras dobles de unidades congeladoras. Cada una meda dos
metros y medio de largo y un metro de ancho, y estaban situadas contra una de las paredes.
Funcionan con tecnologa convencional de animacin suspendida le explic. El sistema de
control de la nave, a una seal de la tripulacin o desde la estacin terrestre, empezar a bombear
fluido refrigerante de alta densidad en los contenedores, haciendo que la temperatura corporal del
personal descienda hasta el grado deseado. Harn el viaje inmersos en un fluido fro, que servir
tanto para ralentizar los procesos vitales como para aislar a la tripulacin de los efectos de la
21
Bajo la luz de un sol invernal, brillante y blanco, una docena de alfas desfilaban solemnemente por la
plaza que descenda, como el delantal de un gigante, desde el regazo del edificio del Congreso
Mundial, en Ginebra. Cada alfa llevaba un carrete manifestante, y luca el emblema del Partido para la
Igualdad de los Androides. Haba robots de seguridad estacionados en las esquinas de la plaza. Las
mquinas negras de cabeza chata estaban preparadas para rodar hacia adelante al instante,
dispersando trenzas de estasis inmovilizadoras, si los manifestantes se apartaban en lo ms mnimo
del programa de agitacin que haban entregado al portero del Congreso. Pero los miembros del PIA
no pensaban hacer nada inesperado. Se limitaban a cruzar la plaza una y otra vez, con un paso que no
era ni rgido ni desmadejado, sin apartar la vista de las cmaras flotantes de holovisin que pendan
sobre ellos. Peridicamente, a una seal de su lder, Sigfrido Archivista, uno de los manifestantes
activaba los circuitos de su carrete de manifestacin. De la boquilla del carrete brotaba una espesa
nube esfrica de vapor azul, que se elevaba unos veinte metros y permaneca all, bien definida por
enlace cintico, mientras un mensaje impreso en grandes letras de un vivo color dorado se mova
lentamente por su circunferencia. Cuando las palabras haban recorrido los 360, la nube se disipaba,
y slo cuando los ltimos jirones se haban desvanecido en el aire, Archivista haca una seal para
que otro manifestante lanzase su declaracin.
Aunque el Congreso llevaba ya varias semanas en sesiones, era ms que improbable que ninguno
de los delegados dentro del hermoso edificio estuviera prestando atencin a la protesta. Ya haban
visto otras manifestaciones por el estilo. El objetivo del grupo del PIA era ser captados por la gente
de la holovisin, para hacer llegar a los espectadores de todo el mundo, en nombre de la noticia,
eslganes como stos:
Igualdad androide ya!
cuarenta aos de esclavitud son suficientes!
muri en vano Casandra Ncleo?
Apelamos a la conciencia de la humanidad
accin! libertad! accin!
admisin de los androides en el congreso, ya!
ha llegado el momento!
Si nos pinchis, no sangramos?
22
Thor Vigilante se arrodill junto a Lilith Meson en la capilla de Valhallavagen. Era el da de la
Ceremonia de Inauguracin de la Cuba; haba nueve alfas presentes, y oficiaba Mazda Constructor, de
la casta de los Transcendedores. Haban convencido a un par de betas para que asistieran, ya que
necesitaban Entregadores. No era una ceremonia que requiriese la participacin de un Preservador,
as que Vigilante no desempeaba ningn papel en ella; se limitaba a repetir para sus adentros las
invocaciones de los celebrantes.
El holograma de Krug brillaba y palpitaba encima del altar. Los tros del cdigo gentico que
cubran las paredes parecan fundirse y girar mientras el ritual se acercaba a su clmax. El olor del
hidrgeno impregnaba el aire. Los gestos de Mazda Constructor, siempre nobles e impresionantes,
eran cada vez ms amplios, ms envolventes.
AUU GAU GGU GCU proclam.
Armona! cant el primer Entregador.
Unidad! cant el segundo.
Percepcin dijo Lilith.
CAC CGC CCC CUC recit Mazda Constructor.
Armona!
Unidad!
Pasin dijo Lilith.
UAA UGA UCA UUA exclam el Transcendedor.
Armona!
Unidad!
Propsito dijo Lilith.
La ceremonia termin. Mazda Constructor baj, enrojecido y cansado. Lilith le roz ligeramente
la mano. Los betas, agradecidos de poder marcharse, se escabulleron por la puerta trasera. Vigilante
se levant. Vio a Andrmeda Quark en el rincn ms lejano, el ms sombro, susurrando alguna
devocin privada de la casta de los Proyectores.
Nos vamos? dijo Vigilante a Lilith. Te acompaar a casa.
Eres muy amable respondi ella.
Su papel en la ceremonia pareca haberla dejado radiante. Tena los ojos extraamente brillantes,
el pecho le palpitaba bajo el fino tejido envolvente, tena las fosas nasales dilatadas. La acompa
hasta la calle.
Ha llegado a tu despacho la solicitud de personal? le pregunt Vigilante mientras
caminaban hasta el transmat cercano.
Ayer. Con una nota de Spaulding dicindome que la cursara en seguida. Dnde voy a encontrar
tantos betas cualificados, Thor? Qu est pasando?
Lo que pasa es que Krug nos presiona al mximo. Est obsesionado con terminar la torre.
Eso no es nuevo seal Lilith.
Pero empeora por momentos. Se impacienta ms con cada da que pasa, la impaciencia se
apodera de l como una enfermedad. Quiz, si yo fuera humano, comprendera un impulso as. Ahora
va a la torre dos o tres veces por da. Cuenta los niveles. Cuenta los bloques que se han colocado.
Persigue a los del rayo de taquiones, ordenndoles situar las mquinas ms de prisa. Empieza a
parecer un salvaje, sudoroso, excitado, tartamudo. Est aumentando intilmente el nmero de
trabajadores, e invierte millones de dlares ms en el proyecto. Para qu? Para qu? Y luego, lo de
la nave. Habl ayer con Denver. Sabes, Lilith? No hizo caso de la planta durante todo el ao pasado,
y ahora va all una vez al da. La nave tiene que estar preparada dentro de tres meses para un viaje
interestelar. Tripulacin androide. Va a enviar androides.
Adnde?
A trescientos aos luz.
No te dir que vayas, verdad? Ni a m.
Cuatro alfas y cuatro betas dijo Vigilante. No se me ha informado a quin se est
considerando. Si deja decidir a Spaulding, estoy acabado. Krug nos guarde de tener que ir.
Comprendi la irona de su plegaria en cuanto la hubo pronunciado, y dej escapar una breve y
sombra carcajada.
S. Krug nos guarde!
Llegaron al transmat. Vigilante empez a fijar las coordenadas.
Quieres subir un rato? pregunt Lilith.
Encantado.
Entraron juntos en el brillo verdoso.
El piso de Lilith era ms pequeo que el suyo, slo un dormitorio, una combinacin de sala de
estar/comedor/cocina, y una especie de vestbulo armario grande. Era evidente que se haba tratado
de un apartamento mucho mayor, dividido en muchos pequeos, aptos para androides. El edificio era
parecido al suyo: antiguo, bien usado, con un alma clida. Siglo XIX, pens, aunque el mobiliario de
Lilith, reflejando la fuerza de su personalidad, era claramente contemporneo, se basaba en
proyecciones desde el suelo y en pequeos objetos de arte que flotaban libremente. Era la primera
vez que Vigilante visitaba su casa, aunque eran casi vecinos en Estocolmo. Los androides, incluso los
alfas, no eran demasiado proclives a las visitas: las capillas servan como lugar de reunin en la
mayora de las ocasiones. Los que no eran miembros de la comunin se agrupaban en los locales del
PIA, o se aferraban a su soledad.
Se dej caer en un silln mullido y confortable.
Quieres corroerte el cerebro? pregunt Lilith. Tengo todo tipo de sustancias amistosas.
Hierba? Flotadores? Disruptores? Incluso alcohol, licores, coacs, whiskies
Tienes un buen surtido de venenos.
Manuel viene a menudo. Tengo que desempear el papel de anfitriona para l. Tomars algo?
Nada dijo l. No me gusta la corrosin.
Ella se ech a rer y se dirigi hacia el doppler. ste consumi su ropa rpidamente. Bajo ella,
slo llevaba un pulverizador trmico de un verde plido que sentaba de maravilla a su piel color
escarlata claro. La cubra de los pechos a los muslos, protegindola de los vientos de diciembre que
soplaban en Estocolmo. Otra programacin del doppler, y eso tambin desapareci. Conserv las
sandalias.
Dejndose caer grcilmente, se sent en el suelo ante l con las piernas cruzadas, y jug con los
diales de las proyecciones murales. Las texturas fluyeron y cambiaron mientras haca reajustes al
azar. Hubo un extrao momento de silencio tenso. Vigilante se senta extrao. Haca cinco aos que
conoca a Lilith, casi toda la vida de ella, y entre ellos exista una amistad tan fuerte como poda ser
entre dos androides. Pero nunca haba estado a solas con ella, en un silencio como aqul. No era su
desnudez lo que le turbaba. La desnudez no significaba nada para l. Era, decidi, la intimidad del
hecho. Como si fueran amantes. Como si hubiera algo sexual entre nosotros. Sonri y decidi
hablarle de sus sentimientos incongruentes. Pero ella intervino antes de que pudiera hacerlo.
Se me acaba de ocurrir una idea. Sobre Krug. Sobre su impaciencia por acabar la torre. Thor,
y si se est muriendo?
Muriendo?
La mente en blanco. Era una idea inimaginable.
Alguna enfermedad terrible. Algo que no se pueda arreglar tectogenticamente. No s qu,
quiz algn nuevo tipo de cncer. De cualquier manera, supn que acaba de averiguar que le queda un
ao o dos de vida, y est desesperado por enviar sus seales al espacio.
Parece muy sano seal Vigilante.
Quiz se est pudriendo por dentro. Los primeros sntomas son un comportamiento extrao,
saltos obsesivos de lugar en lugar, aceleracin de los planes de trabajo, molestar a la gente para que
responda ms de prisa
Krug nos guarde, no!
Gurdese Krug.
No puedo creerlo, Lilith. De dnde has sacado esa idea? Te ha dicho algo Manuel?
Slo es intuicin. Estoy intentando ayudarte a entender el extrao comportamiento de Krug,
nada ms. Si de verdad se est muriendo, eso explicara
Krug no puede morir.
No?
Ya sabes lo que quiero decir. No debera. An es joven. Por lo menos le queda un siglo de vida.
Y tiene que hacer muchas cosas en ese tiempo.
Por nosotros, quieres decir?
Claro respondi Vigilante.
Pero la torre le est consumiendo. Le quema. Imagina que muere, Thor. Sin haber pronunciado
las palabras, sin haber hablado en nuestra defensa
Entonces, habramos malgastado mucha energa en plegarias. Y el PIA se reira de nosotros.
No deberamos hacer algo?
Vigilante se apret ligeramente los pulgares contra los prpados.
No podemos trazar planes basndonos en una fantasa, Lilith. Por lo que sabemos, Krug no se
est muriendo, ni parece que vaya a morir en mucho tiempo.
Pero y si muere?
Adnde quieres llegar?
Podramos empezar a preparar nuestro movimiento desde ahora dijo ella.
Cul?
Lo que hemos estado discutiendo desde que me animaste a que me acostara con Manuel.
un disruptor, no. Al menos la primera vez. Un flotador. Bien. Ahora, un poco de msica. Desndate.
No se lo contars a nadie?
Qu tonteras dices! A quin se lo iba a contar? A Manuel? Quieres que le diga querido,
querido, te he sido infiel con Thor Vigilante? Se ri, traviesa. Ser nuestro secreto. Puedes
considerarlo una leccin de humanidad. Los humanos practican el sexo, y t quieres ser ms humano,
no? Yo te descubrir el sexo.
Le dedic una sonrisa astuta. Empez a quitarle la ropa.
La curiosidad le domin. Sinti que el flotador le afectaba el cerebro, llevndole hacia la euforia.
Lilith tena razn: la asexualidad de los alfas era una paradoja entre gente que proclamaba ser
humana con tal intensidad. O tal vez no haba tantos alfas asexuales como l pensaba? O quiz,
embebido por los trabajos que le encargaba Krug, no haba desarrollado sus emociones? Pens en
Sigfrido Archivista, llorando en la nieve junto a Casandra Ncleo, y se lo pregunt.
Sus ropas cayeron. Lilith le estrech entre sus brazos.
Frot su cuerpo fro contra el de Vigilante. l sinti sus muslos fros contra los suyos, el tambor
tenso y fro de su vientre rozando el suyo, los nudos duros de sus pezones rozndole el pecho. Se
examin a s mismo en busca de algn rastro de respuesta. No supo muy bien qu haba encontrado,
aunque no poda negar que disfrutaba con las sensaciones tctiles del contacto mutuo. Ella tena los
ojos cerrados. Sus labios se entreabrieron y buscaron los suyos. Desliz la lengua entre los dientes de
l. Thor le pas las manos por la espalda y, en un impulso repentino, hundi los dedos en los globos
que eran sus nalgas. Lilith se puso rgida y se estrech an ms contra l, apretndose en vez de
frotarse. Siguieron as unos minutos. Luego, ella se relaj y se apart.
Y bien? pregunt. Algo?
Me ha gustado respondi, tentativo.
Pero te ha excitado?
Creo que s.
Pues no lo parece.
Cmo lo sabes?
Te lo ensear sonri ella.
Se senta increblemente absurdo y extrao, alejado de su propia identidad, incapaz de volver, o
incluso de ver, al Thor Vigilante que conoca y comprenda. Desde el principio, casi desde que dej
la Cuba, se haba considerado a s mismo ms adulto, ms sabio, ms competente, ms seguro, que
sus camaradas alfas: un hombre que comprenda el mundo y su lugar en l. Y ahora? En media hora,
Lilith le haba convertido en algo torpe, ingenuo, estpido e impotente.
Ella le puso las manos en la entrepierna.
Tu rgano no se ha puesto rgido dijo, as que, obviamente, no te excit mucho lo que te
Ella se detuvo. Oh. S. Ahora, lo ves?
Fue cuando me tocaste.
No es lo que se dice sorprendente. Entonces, te gusta? S. S.
Movi los dedos con habilidad. Vigilante tuvo que reconocer que la sensacin le pareca
interesante, y el repentino y sorprendente despertar de su masculinidad en las manos de ella era un
efecto muy notable. Pero sigui al margen de s mismo, un observador alejado y distante, tan
involucrado en aquello como si estuviera asistiendo a una conferencia sobre las costumbres de
apareamiento de los proteoides centaurinos.
Ella volva a estar muy cerca de l. Su cuerpo se mova, deslizndose, temblando un poco,
estremecindose con una tensin apenas reprimida. l la estrech entre sus brazos. Volvi a
recorrerle la piel con las manos.
Ella le gui hacia el suelo.
Se tumb sobre ella, apoyndose en rodillas y codos para no presionarla con todo su peso. Las
piernas de Lilith le rodearon. Sus muslos se cerraron en torno a sus caderas. Desliz la mano entre
sus cuerpos para agarrarle, guiarle hacia su interior. Empez a subir y bajar la pelvis. El cogi el
ritmo en seguida, y acompa los impulsos con los suyos propios.
As que esto es el sexo, pens.
Se pregunt cmo se sentira una mujer cuando le introducan en el cuerpo algo largo y duro.
Evidentemente, lo disfrutaban. Lilith jadeaba y se estremeca bajo el efecto de algo que pareca placer.
Pero le pareca extrao que desearan tal cosa. Tan emocionante era meterte dentro de una mujer?
Era ste el tema de la poesa? Por esto los hombres se haban retado a duelo, por esto haban
renunciado a reinos?
Cmo sabremos que hemos terminado? pregunt tras un rato.
Ella abri los ojos. Vigilante no supo si lo que brillaba en ellos era ira o diversin.
Lo sabrs le respondi. Sigue movindote!
Las caderas de Lilith se movieron de manera an ms violenta. Su rostro se distorsion, casi se
afe. Una especie de tormenta interior se haba desencadenado dentro de ella. Vigilante senta sus
espasmos agarrndole en el punto por donde estaban unidos.
De pronto, l tambin sinti un espasmo, y dej de catalogar los efectos que su unin haban
surtido en ella. Cerr los ojos, y luch por respirar. El corazn le lata a toda velocidad. La piel le
arda. La estrech an ms y apret el rostro contra el espacio entre la mejilla y el cuello de la mujer.
Una serie de impactos le sacudieron.
Lilith tena razn. Era fcil saber cundo todo haba terminado.
Qu pronto se agotaba el xtasis! Apenas poda recordar ya las poderosas sensaciones que le
invadieran sesenta segundos antes. Se sinti estafado, como si le hubieran prometido un festn para
luego darle comida imaginaria. Eso era todo? Como las olas retirndose tras una breve subida de
la marea? Y cenizas en la playa. No es nada, pens Thor Vigilante. Es un fraude.
Se apart de ella.
Lilith permaneci tendida, con la cabeza echada hacia atrs, los ojos cerrados, la boca abierta.
Estaba empapada en sudor, plida. Vigilante pens que nunca haba visto a aquella mujer. Un
momento despus de que se apartara de ella, abri los ojos. Se incorpor sobre un codo y le sonri,
casi con timidez.
Hola dijo.
Hola.
Apart la vista.
Cmo te sientes?
Vigilante se encogi de hombros. Busc las palabras adecuadas, y no las encontr. Derrotado,
pens.
Sobre todo, cansado. Vaco. Es correcto eso? Me siento vaco.
Normal. Despus del coito todos los animales se quedan tristes. Antiguo proverbio romano.
Eres un animal, Thor. No lo olvides.
Un animal cansado. Cenizas en una playa vaca. La marea muy baja. Has disfrutado t,
Lilith?
No lo has notado? No, supongo que no. He disfrutado. Y mucho.
l le roz el muslo con las manos.
Me alegro. Pero sigo desconcertado.
Por qu?
Por todo. Todos los acontecimientos. Empujar. Subir. Sudar. Gemir. El cosquilleo en la
entrepierna, y todo ha terminado. La verdad
No le interrumpi ella. No lo intelectualices. No lo analices. Debas de estar esperando
ms de lo que hay en realidad. Slo es diversin, Thor. Es lo que la gente hace para ser feliz. Nada
ms. Nada ms. No es una experiencia csmica.
Lo siento. Slo soy un androide tonto que no
No. Eres una persona, Thor.
Comprendi que la estaba hiriendo con su negativa de haberse sentido abrumado por la cpula.
Se estaba hiriendo a s mismo. Lentamente, se puso en pie. Su estado de nimo era tormentoso. Se
senta como un recipiente vaco tirado en la nieve. Haba conocido un relmpago de gozo, pens, en
el momento exacto de la descarga. Pero vala la pena ese momento del relmpago, si luego vena
siempre la temible tristeza?
La intencin de Lilith fue buena. Haba querido hacerle ms humano.
La ayud a levantarse, la abraz un instante y la bes suavemente en la mejilla, mientras le
acariciaba uno de los senos.
Volveremos a hacerlo otro da, de acuerdo? dijo.
Cuando quieras.
Ha sido muy extrao para m, era la primera vez. Mejorar. Lo s.
Claro que s, Thor. La primera vez siempre es extraa.
Ser mejor que me marche ya.
Si es necesario
Creo que s. Pero nos veremos pronto.
S. Le acarici los brazos. Y mientras tanto empezar a hacer lo que hemos acordado.
Llevar a Manuel a Ciudad Gamma.
Bien.
Krug sea contigo, Thor.
Krug sea contigo.
Empez a vestirse.
23
Y Krug dijo: Habr por siempre una diferencia sobre vosotros.
Que los Hijos del Vientre vendrn siempre del Vientre, y los Hijos de la Cuba vendrn
siempre de la Cuba. Y no os ser dado concebir a los vuestros en vuestros propios cuerpos,
como hacen los Hijos del Vientre.
Y esto ser para que vuestras vidas vengan slo de Krug. Suya slo ser la gloria de
vuestra creacin, hasta el fin de los tiempos.
24
20 de diciembre de 2218. Con sus ochocientos metros, la torre domina y subyuga. Nada puede
resistirse a su inmensidad: da o noche, uno sale del transmat y queda sobrecogido ante la inmensa
vara de cristal deslumbrante. La soledad de los alrededores hace an ms impresionante su altura.
Ya ha alcanzado ms de la mitad de su altura.
ltimamente, ha habido muchos accidentes, fruto de la prisa. Un par de trabajadores cayeron de la
cima. Un electricista cometi un error en una conexin, y envi una descarga letal por el cable de
carga de cinco gammas. Dos gras de ascenso colisionaron, con una prdida de cinco vidas. Alfa
Euclides Proyectista evit por poco resultar gravemente herido cuando la computadora principal
recibi un monstruoso banco de energa entrpica mientras estaba conectado. Tres betas cayeron
cuatrocientos metros por un acceso interior de servicio al colapsarse un andamio. Hasta el momento,
el trabajo en la construccin ha causado la muerte de casi treinta androides. Pero hay miles
trabajando en la torre, y el trabajo es azaroso y poco habitual: nadie considera extraordinariamente
alto el ndice de accidentes.
Los primeros treinta metros del aparato proyector del rayo de taquiones estn casi acabados. Los
tcnicos prueban diariamente la solidez de la estructura. Por supuesto, no ser posible generar
taquiones hasta que el gigantesco acelerador est completamente acabado, pero colocar en su sitio los
componentes individuales del poderoso sistema tambin es interesante, y Krug se pasa la mayor parte
del tiempo en la torre, vigilando las pruebas. Luces de colores relampaguean, los paneles indicadores
zumban y silban, los diales brillan, las agujas vibran. Krug aplaude con entusiasmo cada resultado
positivo. Trae hordas de invitados. En las tres ltimas semanas, ha acudido a la torre con Niccolo
Vargas, con su nuera Clissa, con veintinueve congresistas diferentes, con once importantes
industriales, y con diecisis representantes mundialmente famosos de las artes. Todos alaban
unnimemente la torre. Incluso los que quiz, para sus adentros, la consideran una titnica locura, no
pueden contener la admiracin ante su elegancia, su belleza, su magnitud. Tambin una locura puede
ser maravillosa, y nadie que haya visto la torre de Krug puede negar que es una maravilla. Y tampoco
hay tantos que consideren una locura proclamar en las estrellas la existencia del hombre.
Manuel Krug no ha estado en la torre desde principios de noviembre. Krug explica que su hijo
est muy ocupado supervisando las complejidades del imperio corporativo de Krug. Cada mes que
pasa, asume ms responsabilidades. Despus de todo, es el heredero forzoso.
25
La ltima vez que vi a Lilith, me dijo: Cuando vuelvas, haremos algo diferente, de acuerdo?.
Los dos desnudos, despus de amarnos. Mi mejilla sobre sus pechos.
Diferente? En qu sentido?
Salir un poco del piso. Hacer turismo por Estocolmo. El barrio androide. Ver cmo vive la
gente. Los gammas. No te apetecera hacerlo?
Y yo digo, un poco cauteloso: Por qu? No prefieres pasar el tiempo conmigo?
Ella juguetea con el vello de mi pecho. Soy primitivo, una autntica bestia.
Me dice: Vivimos encerrados aqu. Vienes, copulamos, te marchas. Nunca vamos a ningn lugar
juntos. Me gustara que salieras conmigo. Parte de tu educacin. Tengo tendencia a educar a la gente,
lo sabas, Manuel? Hacer que abran sus mentes a otras cosas. Has estado alguna vez en una Ciudad
Gamma?
No.
Sabes lo que es?
Supongo que un lugar donde viven gammas.
Exacto. Pero, en realidad, no lo sabes. No lo sabrs hasta que no hayas estado en una.
Peligrosa?
No. Nadie molestara a unos alfas en Ciudad Gamma. A veces, se molestan un poco entre ellos,
pero eso es diferente. Somos de una casta superior, no se acercan a nosotros.
Quiz no molesten a un alfa le digo, pero y yo? Seguramente, no querrn turistas
humanos.
Lilith dijo que me disfrazara. De alfa. Eso tena una especie de picante. Tentacin. Misterio. Quiz
mantuviera el brillo del romance para Lilith y para m, una especie de juego. No se darn cuenta
del engao?, pregunt. Y ella me dijo: No miran demasiado a los alfas. Tenemos un concepto de las
distancias sociales. Los gammas mantienen las distancias sociales, Manuel.
De acuerdo, bien, ir a Ciudad Gamma.
A partir de aquel da, nos pasamos una semana planendolo. Lo arregl todo con Clissa: Me voy
a la Luna le dije, no volver en un par de das, vale?. Sin problemas. Clissa pasara el tiempo
con sus amigos de Nueva Zelanda. A veces, me pregunto cunto sospecha Clissa. Oh, lo que dira si
lo supiese. A veces tengo la tentacin de decirle: Clissa, tengo una amante androide en Estocolmo, es
de alto espectro en la cama, con un cuerpo fantstico, qu te parece?. Clissa no es burguesa, pero es
sensible. Podra sentirse rechazada. O quiz Clissa, con su gran amor hacia los androides oprimidos,
dira: Qu amable por tu parte, Manuel, hacer tan feliz a una de ellos. No me importa compartir tu
amor con una androide. Trela alguna vez a tomar el t, quieres? Me lo pregunto.
Llega el da. Voy a casa de Lilith. Entro, est desnuda. Qutate la ropa, dice. Sonro. Directa.
Claro. Claro. Me desnudo y me acerco a ella. Hace un pequeo paso de danza y me deja abrazando el
aire.
Ahora no, tonto. Cuando volvamos. Ahora, tenemos que disfrazarte!
Tiene un tubo pulverizador. Primero lo pone en neutral y cubre la placa espejo de mi frente. Los
androides no llevan estas cosas. Fuera las clavijas de los lbulos, dice. Me las quito, y rellena la
abertura con gel. Luego empieza a pulverizarme de rojo. Tengo que afeitarme el cuerpo?,
pregunto. No dice ella, pero no te desnudes delante de nadie. Me cubre por completo de un
rojo brillante. Androide al instante. Luego me extiende un pulverizador termal del pecho a los
muslos. Ah fuera har fro dice. Los androides no llevan mucha ropa. Toma esto. Vstete.
Me tiende un traje. Una camisa de cuello alto, pantalones ajustados como una segunda piel. Ropa
de androide, evidentemente, y estilo alfa, adems, No tengas una ereccin me dice. Romperas
los pantalones. Se re y me frota por delante.
De dnde has sacado la ropa?
Se la ped prestada a Thor Vigilante.
Le dijiste para qu?
No dice ella, claro que no. Slo le dije que la necesitaba. A ver qu aspecto tienes ahora.
Estupendo. Estupendo! Un alfa perfecto. Camina por la habitacin. Atrs. Bien. Contonate un poco
ms. Recuerda, eres el producto final de la evolucin humana, la mejor versin de homo sapiens que
haya salido jams de una probeta, con todos los puntos fuertes de los humanos y ninguna de sus taras.
Eres Alfa Mmmm. Necesitamos un nombre, por si alguien pregunta. Lilith piensa un momento
. Alfa Levtico Saltador dice. Cmo te llamas?
Alfa Levtico Saltador, digo.
No. Si alguien te lo pregunta, di Levtico Saltador. Ya sabrn que eres un alfa. Los dems te
llamarn Alfa Saltador. Queda claro?
Queda claro.
Ella se viste. Primero un pulverizador termal, luego una malla dorada sobre los pechos hasta
medio muslo. Nada ms. Los pezones sobresalen por las aberturas de la malla. Abajo, tampoco queda
mucho oculto. No es lo que yo llamara ropa de invierno. A los androides les debe de gustar el
invierno ms que a nosotros.
Quieres verte antes de que salgamos, Alfa Saltador?
S.
Ella tira al aire polvo de espejo. Cuando las molculas se organizan, me veo de cuerpo entero.
Impresionante. Un buen ejemplar de alfa, un guaperas de rojo ronda por la ciudad. Lilith tiene razn:
ningn gamma se atrever a jugar conmigo. Ni siquiera a mirarme a los ojos.
Vamos, Alfa Saltador. Vamos de visita a Ciudad Gamma.
Afuera. Al otro lado. A la periferia de la ciudad, con vistas a un agua gris azotada por el viento.
Olas blancas en el puerto. Primera hora de la tarde, pero ya ha anochecido: una hora del da gris y
sucia, niebla baja, el brillo de las farolas borroso y sucio. Otras luces llegan de los edificios alejados,
o flotan sobre el agua: rojas, verdes, azules, naranjas, encendindose y apagndose, pidiendo
atencin a gritos, una flecha aqu, el signo de una trompeta all. Vibraciones. Humos. Sonidos. La
cercana de mucha gente. Un chirrido en la masa gris. Carcajadas lejanas, tambin borrosas. Mltiples
retazos de voz perdindose en la niebla:
Suelta o te coagulo!
Vuelve a la cuba. Vuelve a la cuba.
Ralentizador! Quin quiere ralentizador?
Los apiladores no lo saben.
Ralentizador!
Bho! Bho! Bho!
Casi la mitad de la poblacin de Estocolmo est compuesta por androides. Por qu se renen
aqu? Y quiz en otras nueve ciudades. Guetos. No tienen por qu hacerlo. Mundo transmat: vive
donde quieras, puedes trabajar de todas maneras. Pero nos gusta estar entre los nuestros, dice ella. Y
aun as, se estratifican en sus guetos. Los alfas all atrs, en las buenas casas antiguas, y los betas en la
mezcolanza del centro. Y luego los gammas. Los gammas. Bienvenido a Ciudad Gamma.
Calles pavimentadas con guijarros, hmedos, resbaladizos, lodosos. Medievales? Edificios
grises desconchados, fachada contra fachada, apenas un callejn entre ellos. Un riachuelo de agua
fra y sucia bajando por el sumidero desde la parte superior. Ventanas de cristal. Pero no todo es
arcaico aqu: una mezcla de estilos, todo tipo de arquitecturas, olla podrida, bullabesa, los siglos
veintids, diecinueve, diecisis, catorce, todos juntos. Las redes colgantes de rutas areas a prueba de
agua. Vas deslizantes oxidadas en algunas de las calles retorcidas. El zumbido de los
acondicionadores de aire pasados de fase, bombeando una niebla verdosa al aire invernal. Stanos
barrocos de gruesos muros. Lilith y yo bajando por locos senderos en zigzag. Un demonio debi de
disear esta ciudad. El duende de lo perverso.
Rostros que flotan.
Gammas. Por todas partes. Miran, pasan rpidamente, vuelven a mirar. Pequeos ojos sombros,
cmo de pjaros, crispados-crispados-crispados, asustados. Asustados de nosotros. Las distancias
sociales, eh? Mantienen las distancias sociales. Acechan, miran, pero cuando nos acercamos,
intentan volverse invisibles. Cabezas gachas. Ojos desviados. Alfas alfas alfas. Atencin a todos los
gammas!
Somos como torres junto a ellos. Nunca me haba dado cuenta de lo regordetes que son los
gammas. Qu bajos, qu anchos. Y qu fuertes. Esos hombros. Esos msculos abultados. Cualquiera
de ellos podra hacerme pedazos. Las mujeres tambin parecen fuertes, aunque estn construidas con
ms gracia. Acostarme con una chica gamma? Ms fogosa que Lilith, quiz es posible? Golpes
y saltos, gemidos de clase baja, nada de inhibiciones? Y olor a ajo, sin duda. Olvida esa idea. Son
bastas. Bastas. Como Quenelle con mi padre, seguro. Dejmoslo correr. Hay pasin de sobra en
Lilith. Y es limpia. Probablemente, no merece la pena ni pensar en ello. Los gammas se mantienen
alejados de nosotros. Dos elegantes alfas en la ciudad. Tenemos piernas largas. Tenemos estilo.
Tenemos gallarda. Nos temen.
Soy Alfa Levtico Saltador.
Aqu el viento es terrible. Viene del agua, afilado como un cuchillo. Levanta el polvo y trozos de
cosas en las calles. Polvo! Restos! Cundo he visto calles as de sucias? Es que los robots no
vienen nunca aqu? Bueno, entonces, es que los gammas no tienen suficiente orgullo como para
limpiar su propia basura?
No les importan esas cosas, dice Lilith. Un asunto cultural. Se enorgullecen de su falta de orgullo;
refleja su falta de estatus. Lo ms bajo del mundo androide, lo ms bajo del mundo humano, y lo
saben, y no les gusta, y la suciedad es como su identificacin de no estatus. Dicen, queris que seamos
sucios, as que tambin viviremos en la suciedad. Nos recrearemos en ella. Nos revolcaremos en ella.
Si no somos personas, no tenemos que ser limpios en casa. Antes venan aqu robolimpiadores, pero
los gammas los desmantelaban. Ah hay uno, ves? Lleva ah por lo menos diez aos.
Fragmentos de robot yacen dispersos. Restos de un hombre metlico. El brillo de buen metal azul
a travs de la herrumbre. Sern solenoides esas cosas? Rels? Acumuladores? Las entraas de
cables embrollados de la mquina. Lo ms bajo de lo ms bajo de lo ms bajo, un simple objeto
mecnico, destruido mientras atacaba la mugre de nuestros parias nacidos de la cuba. Un gato gris y
blanco mea en las entraas del robot. Los gammas apoyados contra el muro, ren. Entonces nos ven,
y retroceden, asombrados. Hacen rpidos gestos nerviosos con las manos izquierdas, toque en la
entrepierna, toque en el pecho, toque en la frente, uno dos tres y muy de prisa. Tan automtico, tan
reflejo como la seal de persignarse. Qu es? Una especie de costumbre, un tic? Una muestra de
hospitalidad para los alfas errantes?
Algo as dice Lilith. No exactamente. En realidad, se trata de una seal supersticiosa.
Para protegerse del mal de ojo?
S. En cierto modo. Tocar los puntos cardinales, invocar el espritu de los genitales, el alma y la
inteligencia, entrepierna pecho crneo. Nunca habas visto a unos androides hacindolo?
A lo mejor s.
Incluso los alfas dice Lilith. Una costumbre. Alivia la tensin. A veces, hasta yo lo hago.
Pero por qu los genitales? Los androides no se reproducen.
Poder simblico dice. Somos estriles, pero sa sigue siendo una zona sagrada. En
recuerdo de nuestro origen. El pozo gentico humano viene de la entrepierna, y nosotros estamos
diseados a semejanza de esos genes. Tiene su teologa.
Hago el signo. Uno dos tres. Lilith se re, pero parece tensa, como si yo no debiera hacerlo. Al
infierno. Esta noche finjo ser un androide, no? Entonces, puedo hacer cosas de androide. Uno dos
tres.
Los gammas apoyados contra el muro me devuelven la seal. Uno dos tres. Entrepierna pecho
crneo.
Uno de ellos dice algo que suena como Alabado-sea-Krug!
Qu ha sido eso?, pregunto a Lilith.
No lo he odo.
Ha dicho Alabado-sea-Krug?
A veces los gammas dicen tonteras.
Sacudo la cabeza. Quiz me haya reconocido, Lilith!
Imposible. Completamente imposible. Si ha dicho algo sobre Krug, se referira a tu padre.
S. S. Claro. l es Krug. Yo soy Manuel, slo Manuel.
Shh! Eres Alfa Levtico Saltador!
Cierto. Perdona. Alfa Levtico Saltador. Lev para los amigos. Alabado-sea-Krug? Quiz lo
entend mal.
Quiz, dice Lilith.
Doblamos una esquina y, al hacerlo, disparamos una trampa anuncio. Al entrar en el campo
sensor de la trampa, hacemos que un polvo multicolor surja de los respiraderos de la pared y forme,
por atraccin electrosttica, unas letras luminosas en el aire, cegadoramente brillantes incluso en la
oscuridad y la niebla. Contra un fondo plateado, vemos:
MDICO!
ALFA POSEIDN MOSQUETERO
MDICO!
ESPECIALISTA EN DOLENCIAS DE GAMMAS
CURA
SOLIDIFICACIONES
ADICTOS AL RALENTIZADOR
APILACIONES
DERROTA
PUTREFACCIN METABLICA
Y OTROS PROBLEMAS
INTACHABLE!
PRIMERA PUERTA A LA DERECHA Y LLAMAR
De verdad es un alfa?, pregunto.
Claro.
Qu hace viviendo en Ciudad Gamma?
Alguien tiene que ser su mdico. Crees que un gamma podra licenciarse en Medicina?
Pero parece un curandero. Poner una trampa as! Qu clase de mdico tiene que hacerse
propaganda para conseguir clientes?
Un mdico de Ciudad Gamma. As es como se hacen las cosas aqu. De todos modos, es un
curandero. Un buen mdico, pero un curandero. Se mezcl en un escndalo de regeneracin de
rganos, hace aos, cuando tena una consulta alfa. Le retiraron la licencia.
Aqu no se necesita licencia?
Aqu no se necesita nada. Pero dicen que es muy dedicado. Excntrico, pero consagrado a su
gente. Te gustara conocerle?
No. No. Qu son los adictos al ralentizador?
El ralentizador es una droga que toman los gammas dice Lilith. No tardars mucho en ver a
algn adicto.
Y las apilaciones?
Producen algn fallo en el cerebro. Materia escamosa en el cerebelo.
Solidificaciones?
Un problema en los msculos. Endurecimiento de los tejidos, o algo as. No estoy segura. Slo
lo padecen los gammas.
Frunzo el ceo. Lo sabe mi padre? l defiende la integridad de sus productos. Si los gammas son
propensos a contraer enfermedades misteriosas
Mira, un adicto al ralentizador, dice Lilith.
Un androide sube por la calle en direccin a nosotros. Tambalendose, resbalando, bailando,
movindose tan lentamente como si nadara en un pozo de melaza. Los ojos entrecerrados; rostro
soador; brazos estirados; dedos cados. Avanza como si caminara por la atmsfera de Jpiter. Slo
lleva puesto un trozo de tela alrededor de las caderas, pero suda bajo el aire glido del anochecer.
Canturrea para s mismo con un ruido metlico. Tras lo que parecen cuatro horas, llega a nuestra
altura. Pone los dos pies en el suelo, echa la cabeza hacia atrs, se lleva las manos a las caderas.
Silencio. Un minuto. Al final, con voz baja y erizada, dice con terrible lentidud: Al fas ho
la al fas bo ni tos al fas.
Lilith le dice que se vaya.
Al principio no hay respuesta. Luego su rostro se desmorona. Tristeza indescriptible. Levanta la
mano izquierda en un extrao gesto de payaso, se toca la frente, deja que la mano baje hacia el pecho,
hacia la entrepierna. Hace el signo al revs, qu significar eso? Dice trgicamente: Yo amo
bo ni tos al fas
Qu clase de droga es?, le pregunto a Lilith.
Produce la sensacin de que el tiempo pasa ms despacio. Para ellos, un minuto se convierte en
una hora. Prolonga su tiempo libre. Por supuesto, les parece que nos movemos como un torbellino a
su alrededor. Los adictos suelen reunirse para compartir el mismo esquema temporal. Les produce la
ilusin de que pasan das entre cada turno de trabajo.
Una droga peligrosa?
Acorta en una hora las expectativas de vida por cada dos horas que pasas bajo su influencia
responde ella. Pero a los gammas les parece que es un trato justo. Pierden una hora objetiva, ganan
dos o tres das subjetivos, por qu no?
Pero reduce los equipos de trabajo!
Los gammas tienen derecho a hacer lo que quieran con sus vidas, no, Alfa Saltador? No
aceptars el argumento de que son simples propiedades, y que toda autolesin practicada por un
gamma es un delito contra su propietario, verdad?
No. No. Claro que no, Alfa Meson.
Ya me pareca a m que no pensaras as, responde Lilith.
El adicto al ralentizador se mueve en estpidos crculos en torno a nosotros, canturreando algo
tan despacio que no puedo conectar una slaba con otra, no entiendo lo que dice. Se detiene. Una
sonrisa glida tarda horas en recorrerle los labios. Hasta que est medio formada, creo que es una
mueca. Se sienta sobre los talones. Alza la mano, con los dedos flexionados. Obviamente, la mano se
dirige hacia el pecho izquierdo de Lilith. Ninguno de los dos nos movemos.
Ahora capto el canturreo del gamma:
A A A A A G A A C A A U
Qu intenta decir?
Lilith sacude la cabeza. No tiene importancia.
Se aparta un paso cuando la mano est a diez centmetros de su seno. Un entrecejo fruncido
empieza a ocupar el lugar de la sonrisa en el rostro del gamma. Parece ofendido. Su canturreo
adquiere un tono interrogante.
A U A A U G A U C A U U
Un sonido de pasos lentos, arrastrados, me llega desde detrs. Un segundo adicto al ralentizador
se aproxima: una chica, que viste una capa que le cuelga de los hombros. Arrastra los jirones varios
metros por detrs de ella, pero le deja al descubierto los muslos y la espalda. Se ha teido el pelo de
verde, y lo lleva recogido en una especie de tiara. Su rostro est plido, parece agotada. Sus ojos
apenas son dos rendijas. Tiene la piel brillante por el sudor. Flota hacia nuestro primer amigo y le
dice algo con una sorprendente voz de bartono. l responde con tono soador. No entiendo nada de
lo que dicen. Es por la droga ralentizadora, o hablan una especie de dialecto gamma? Parece que
est a punto de suceder algo desagradable. Hago un gesto a Lilith, sugiriendo que nos marchemos,
pero ella sacude la cabeza. Qudate. Mralos.
Los androides se han enzarzado en un baile grotesco. Se rozan con las yemas de los dedos, suben
y bajan las rodillas. Una gavota para estatuas de mrmol. Un minueto para elefantes de peluche.
Canturrean el uno para el otro. Se rodean el uno al otro. Los pies del hombre se enredan con la
capa de la chica. Ella se mueve. l se queda quieto. La capa se desgarra, dejando a la chica desnuda en
la calle. Lleva un cuchillo entre los senos, colgando de un cordn verde. Tiene la espalda llena de
cicatrices. Ha sido azotada? Se excita ante su propia desnudez. Veo cmo lentamente los pezones se
le ponen rgidos. Ahora el hombre est junto a ella. Alza la mano con dolorosa lentitud, y arranca el
cuchillo de su cordn. Con la misma parsimonia, roza el metal fro contra la entrepierna de la chica,
contra su vientre, contra su frente. El signo sagrado. Lilith y yo estamos junto a la pared, cerca de la
entrada de la consulta del mdico. El cuchillo me pone nervioso.
Deja que se lo quite, digo.
No. No. Aqu slo eres un visitante. No es asunto tuyo.
Entonces vmonos, Lilith.
Espera. Mira.
Nuestro amigo canta de nuevo. Letras, como antes: U C A U C G U C C.
Adelanta el brazo, luego lo encoge. La punta del cuchillo seala hacia el abdomen de la chica. Por
la tensin de sus msculos, s que el golpe llevar toda su fuerza; esto no es un paso de baile. La hoja
est slo a unos centmetros de la piel de ella cuando corro hacia el androide y se la quito de la mano.
Empieza a gemir.
La chica no comprende an que ha sido salvada. Deja escapar un aullido profundo, que quiz
pretenda ser un grito. Se deja caer al suelo, agarrndose los pechos con una mano, ponindose la
otra entre los muslos. Se retuerce a cmara lenta.
No debiste intervenir dice Lilith, furiosa. Ven conmigo. Ser mejor que nos vayamos.
Pero la habra matado!
No es asunto tuyo. No es asunto tuyo.
Me tira de la mueca. Me doy la vuelta. Empezamos a alejarnos. De reojo, advierto que la chica se
est levantando. Las brillantes luces del cartel de Poseidn Mosquetero, el mdico, se reflejan en sus
flacos costados desnudos. Lilith y yo damos dos pasos; luego, omos un gruido. Volvemos la vista.
La chica, al levantarse, lo ha hecho con el cuchillo en la mano, y lo ha clavado en el vientre del
hombre. Metdicamente, lo lleva de la cintura al pecho. Lo ha destripado, y el hombre se va dando
cuenta poco a poco. Deja escapar un sonido gorgoteante.
Tenemos que irnos ya, dice Lilith.
Corremos hacia la esquina. Al llegar, grito. La puerta de Alfa Mosquetero se abre. Una figura
flaca y macilenta, de la altura de un alfa, con un enmaraado cabello gris y ojos saltones, sale de ella.
Este es el famoso mdico? Corre hacia los adictos al ralentizador. La chica se arrodilla junto a su
vctima, que an no ha cado. La sangre de l le tie de prpura la piel brillante. Ella canturrea, G!
A! A! G! A! G! G! A! C!
Aqu dentro, dice Lilith, y nos agachamos en un portal oscuro.
Pasos. Un olor seco a cosas marchitas. Telaraas. Entramos en profundidades desconocidas. A lo
lejos, mucho ms abajo, el brillo de luces amarillas. Bajamos y bajamos y bajamos.
Qu es este lugar?, pregunto.
Un tnel de seguridad. Construido durante la Guerra de la Cordura, hace doscientos aos. Parte
de un sistema que recorre todo el subsuelo de Estocolmo. Los gammas se han apoderado de l.
Como una cloaca.
Oigo sonoras carcajadas, jirones incoherentes de conversaciones. Aqu hay tiendas, con puertas
como ranuras tras las que parpadean unas lamparillas. Los gammas vuelven la vista para mirarnos.
Algunos de ellos nos hacen el signo uno-dos-tres al cruzarse con nosotros. Dominada por un miedo
que no entiendo, Lilith hace que avancemos frenticamente. Cambiamos de tnel, entrando en un
pasaje que cruza el primero en ngulo recto.
Tambin por aqu vagan los adictos al ralentizador.
Un varn gamma, con el rostro pintado de franjas azules y rojas, se detiene para cantar, quiz
para nosotros:
Con quin me casar?
Quin se casar conmigo?
Fuego en la asquerosa cuba,
fuego volando libre.
Mi cabeza mi cabeza mi cabeza mi cabeza
mi cabeza.
Se arrodilla y tiene una arcada. Un fluido azul le brota de los labios, casi hasta nuestro pies.
Avanzamos. Omos un grito reverberando:
Alfa! Alfa! Alfa! Alfa!
Dos gammas copulan en un nicho. Tienen los cuerpos brillantes y resbaladizos por el sudor.
Contra mi voluntad, miro las caderas que embisten, escucho el choque de la carne contra la carne. La
chica golpea rtmicamente la espalda de su compaero con las palmas de las manos. Protesta por
una violacin, o demuestra su placer? Nunca llego a averiguarlo, porque un ralentizado sale
tambalendose de entre las sombras y cae sobre ellos, organizando un caos de miembros
entrelazados. Lilith tira de m. De repente, la deseo como nunca. Pienso en los firmes pechos bajo su
ropa. Pienso en la ranura desnuda, hmeda. Buscaremos algn nicho para copular entre los
gammas? Le pongo la mano en las nalgas, tensas mientras camina. Lilith sacude las caderas. Aqu no
dice. Aqu no. Nosotros tambin debemos mantener las distancias sociales.
Una cascada de luz deslumbrante desciende del techo del tnel. Burbujas rosadas aparecen y
estallan, liberando olores cidos. Una docena de gammas salen corriendo de un pasaje lateral, se
detienen conmocionados al comprender que casi chocan contra dos alfas visitantes, hacen seales de
respeto, y siguen corriendo, mientras gritan, ren y cantan.
La paz de Krug? Id con Krug? Krug sea contigo? Qu significa todo esto, Lilith?
Una cortesa corriente dice. Un saludo amistoso.
Krug?
Krug nos hizo a todos, verdad?, seala.
Recuerdo las cosas que se dijeron mientras estaba en la sala de derivacin con mis amigos.
Sabes que todos los androides estn enamorados de tu padre? S. A veces, creo que debe de ser casi
una religin. La religin de Krug. Bueno, tiene sentido adorar a tu creador. No te ras.
La paz de Krug. Id con Krug. Krug sea contigo.
Lilith, los androides creen que mi padre es Dios?
Lilith esquiva la pregunta. Podemos hablar sobre eso en otro momento dice. Aqu la gente
tiene odos. Hay algunas cosas que no podemos discutir.
Pero
En otro momento!
Dejo el tema. Ahora el tnel se ensancha para convertirse en una sala de dimensiones
considerables, bien iluminada, abarrotada. Un mercado? Tiendas, cabinas, gammas por todas partes.
Nos miran. Hay muchos productos defectuosos cada uno un poco ms horrible que el anterior. Es
difcil saber cmo pueden sobrevivir criaturas tan mutiladas y taradas.
Salen alguna vez a la superficie?
Nunca. Los humanos podran verlos.
En Ciudad Gamma?
No corren riesgos. Los eliminaran al instante.
En las estrecheces de la multitud, los androides forcejean, se empujan, discuten y pelean. De
alguna manera, consiguen mantener una zona de espacio abierto para los intrusos alfa, aunque no
muy grande. Estn teniendo lugar dos duelos a cuchillo.
Nadie presta atencin. Hay mucha lascivia pblica. El olor del lugar es rancio y ftido. Una chica
de ojos extraviados corre hacia m y me susurra, Bendito sea Krug! Bendito sea Krug!. Me pone
algo en la mano y huye.
Un regalo.
Un pequeo cubo fro de aristas redondeadas, como el juguete de la sala de derivacin en Nueva
Orleans. Enviar mensajes?
S. Veo palabras formndose, fluyendo y desapareciendo en su interior lechoso.
Algo. Los gammas tienen su propia jerga, sabes? Pero mira aqu, donde dice
Un varn gamma, su piel prpura llena de crteres, nos quita el cubo de las manos con un golpe.
El objeto rebota por el suelo. Se lanza a por l para rescatarlo de entre los pies. Hay un alboroto
general. La gente se enreda. El ladrn sale de la multitud y desaparece corriendo por un pasadizo. Los
gammas, confusos, siguen luchando. Una chica surge en la cima del montn. Ha perdido sus escasos
fragmentos de ropa, y tiene araazos ensangrentados en los pechos y en los muslos. Sostiene el cubo
en la mano. La reconozco, es la chica que me lo dio. Ahora, me hace un gesto demonaco,
ensendome los dientes. Blande el cubo y se lo mete entre las piernas. Un fornido producto
defectuoso salta sobre ella; slo tiene un brazo, pero es tan ancho como un rbol.
Risas! grita ella. Prot! Gliss!
Desaparecen.
La multitud murmura de una manera desagradable.
Los imagino lanzndose sobre nosotros, desgarrndonos la ropa, descubriendo el velludo cuerpo
humano bajo mi disfraz de alfa. Quiz las distancias sociales nos protegieran.
Vamos digo a Lilith. Creo que ya es suficiente.
Espera.
Se vuelve hacia los gammas. Alza las manos, con las palmas enfrentadas, a medio metro de
distancia, como si indicara el tamao de un pez que hubiera pescado. Luego se retuerce en una
extraa maniobra sinuosa, moviendo el cuerpo como para describir una especie de espiral. El gesto
tranquiliza instantneamente a la multitud. Los gammas se echan a un lado, inclinando humildemente
las cabezas mientras pasamos. Todo va bien.
Basta digo a Lilith, se est haciendo tarde. Por cierto, cunto tiempo llevamos aqu?
Ya podemos irnos.
Huimos por un laberinto de pasadizos entrecruzados. Gammas de mil formas repugnantes nos
adelantan. Vemos ralentizados flotando en su tiempo lento. Productos defectuosos. Apilados y
solidificados, por lo que imagino. Sonidos, olores, colores, texturas, estoy deslumbrado y
mareado. Voces en la oscuridad. Canciones.
Se acerca el da de la libertad.
Se acerca el da de la libertad.
Esmipad a los ralentizados, agarrad a los glisados
y subamos hacia la libertad!
Escalones. Hacia arriba. Vientos fros descendentes. Jadeantes corremos hacia la cima, y
volvemos a encontrarnos en las calles de guijarros de Ciudad Gamma, azotada por el viento,
probablemente a pocos metros del lugar por el que bajamos. Me parece que la consulta de Alfa
Poseidn Mosquetero debe de estar a la vuelta de la esquina.
Ha llegado la noche. Las luces de Ciudad Gamma chisporrotean y fluctan. Lilith quiere llevarme
a una taberna. Rehso. Hogar. Hogar. Basta. Tengo la mente manchada por las visiones del mundo
androide. Ella cede. Nos vamos rpidamente. Cunto tendremos que andar para llegar a un transmat?
Saltamos. Qu clido y luminoso me parece ahora su piso. Nos libramos de la ropa. Bajo el doppler,
26
9 de enero de 2219. La torre mide ya 940 metros, y crece ms de prisa que nunca. Desde la base, no se
puede distinguir fcilmente la cima: se pierde contra el resplandor blanco del cielo invernal. En esta
poca del ao, slo hay unas horas de luz en el emplazamiento, y durante esas horas los rayos del sol
recorren como lenguas de fuego toda la longitud de la deslumbrante vara.
La mayor parte de la estructura interior est terminada ya en la mitad inferior del edificio. Tres de
los mdulos del potente equipo de comunicaciones estn instalados en su lugar: contenedores negros
de cincuenta metros de altura, dentro de los cuales estn las grandes unidades proyectadoras que
amplificarn los mensajes mientras suben por la torre. Vistos desde lejos, estos mdulos parecen
semillas gigantes madurando en la gran vara transparente.
La tasa de accidentes sigue siendo alta. Los niveles de mortalidad causan preocupacin. Las
prdidas entre los gammas han sido particularmente graves. Pero se dice que la moral es alta: los
androides estn contentos, y parecen conscientes del papel esencial que estn representando en uno de
los proyectos ms ambiciosos de la humanidad. Si su actitud sigue siendo igual de positiva, la torre
quedar terminada mucho antes de lo previsto.
27
Tras mostrarles los progresos en la torre, Krug llev a sus invitados de aquel da a cenar en el Club
Nemo, donde siempre haba un departamento reservado y listo para l. El club era una de las
empresas pequeas de Krug; lo haba construido doce aos antes, y durante algn tiempo fue el lugar
de reunin ms elegante de la Tierra, en el que se tenan que hacer las reservas al menos con seis
meses de antelacin. Situado a 10.000 metros por debajo del Pacfico oeste, en el Abismo Desafiante
consista en quince burbujas presurizadas a travs de cuyas paredes, hechas con el mismo cristal
resistente con el que se estaba construyendo la torre, se podan ver a los extraos habitantes de las
oscuras profundidades.
Los acompaantes de Krug eran el senador Henry Fearon y su hermano Lou, el abogado, de
Fearon Franz Giudice, de Transmat Europeo; Leon Spaulding, y Mordecai Salah al-Din, el portavoz
del Congreso. Para llegar al Club Nemo haban viajado en transmat hasta la isla de Yap, en el
archipilago Carolina de Micronesia, donde subieron a un mdulo de inmersin como los utilizados
para las exploraciones en Jpiter y Saturno. La densidad del medio haca imposible el viaje transmat
bajo el agua. Pero la presin de las profundidades ocenicas no significaba nada para el mdulo de
inmersin, y a una velocidad tranquila y constante de 750 metros por minuto, se hundi en el Pacfico
y entr en la escotilla de trnsito del Club Nemo.
La luz de los faros baaba el abismo. Los habitantes de las profundidades, sin prestar atencin a la
iluminacin, se acercaban a los muros cristalinos del club; peces frgiles, endebles sin msculos, de
cuerpos blandos y enclenques, con tejidos saturados de agua bajo una presin de diez o doce
toneladas por centmetro cuadrado. Muchos de ellos brillaban; auras plidas y fras que surgan de
los fotoforos de sus flancos o de entre sus ojos o de linternas carnosas situadas sobre sus frentes. La
longitud de onda de las luces del club haba sido elegida cuidadosamente para no interferir con la
luminiscencia de los peces, y sus pequeas linternas destellantes resultaban claramente visibles
incluso en aquel brillo. Justin Maledetto, el arquitecto de la torre, haba diseado tambin el club, y
Maledetto tena muy en cuenta aquellos detalles. Los pequeos monstruos extraos, de colores
negros, marrones, escarlata y violeta, suban por las paredes. Muchos de ellos tenan mandbulas
desencajables, para poder atrapar en la boca y pasar hasta el pecho enemigos dos o tres veces ms
grandes que ellos. En los encuentros espordicos, los pigmeos del abismo devoraban a los gigantes.
Las comidas en el club estaban animadas por visiones de grgolas y horrores en miniatura, de brillo
siniestro, mostrando dientes salvajes dentro de sus enormes bocas, con extraos apndices y
protuberancias, ojos abultados como globos, o bien ojos situados en el extremo de tubos, o sin ojos
en absoluto. Uno no tena que viajar a mundos lejanos para contemplar bestias extraas; las criaturas
de pesadilla estaban aqu, en el planeta del hombre, slo haba que buscarlas. Grandes espinas
dorsales, dientes curvados tan grandes que las bocas no podan cerrarse, cosas que eran todo
mandbulas y nada de cuerpo, cosas que eran todo cola y nada de cabeza, alacranes marinos con
aguijones retorcidos, emitiendo pulsaciones amarillas, o azules, o verdes, animales grotescos de un
millar de clases, y ningn pez meda ms de medio metro: el espectculo era extraordinario y nico.
Krug pidi una comida sencilla: cctel de krill, sopa de algas, bistec y clarete australiano. No era
un gastrnomo. El club ofreca todo tipo de exquisiteces, pero Krug nunca aprovechaba su
generosidad. Sus acompaantes no tenan tales prejuicios; alegremente, pidieron ostras suecas,
cangrejos bnticos, pulpo nonato, contrafiletes de ternera, espuma de caracoles, pecho de rix,
capullos de euforbio escalfados, puntas de manta, corazones de cicdea hervidos y mucho ms, todo
regado con los mejores vinos dorados del mundo. El camarero pareci encantado ante su experiencia
con los cubos de men. Todos los camareros eran alfas; era inusual utilizar alfas en lo que era un
servicio personal menor, pero aquel lugar era inusual, y ningn trabajador del Club Nemo pareca
amargado por hacer un trabajo que solan desempear betas, o incluso gammas.
Pero quiz los camareros no estuvieran completamente satisfechos con su lugar en la vida.
Has visto que tus muchachos llevan un emblema del PIA en la solapa? dijo el senador
Fearon a Krug cuando se hubieron servido los aperitivos.
Lo dices en serio?
Es muy pequeo. Hace falta buena vista.
Krug mir a Spaulding.
Cuando nos vayamos, habla con el capitn sobre eso No quiero poltica aqu!
Y menos poltica revolucionaria intervino Franz Giudice, con una carcajada.
El ejecutivo del transmat, alto y huesudo, era famoso por su irona. Aunque tena bastantes ms de
noventa aos, haba adoptado el tipo de ropa que solan llevar los hombres de la mitad de su edad,
con placas espejo incluidas, y conservaba un vigor sorprendente.
Ser mejor que vigilemos a ese camarero. Hay dos miembros del Congreso en la mesa, podra
meternos propaganda en los platos y todos saldramos de aqu convertidos.
De verdad crees que el PIA es una amenaza? pregunt Lou Fearon. Ya sabes que tuve una
buena dosis de su Sigfrido Archivista mientras me encargaba del asunto de la chica alfa que muri en
la torre. Hizo una seal hacia Spaulding, que frunci el ceo. Me dio la impresin de que el tal
Archivista y todos los del PIA son completamente intiles.
Es un movimiento minoritario seal el senador Fearon. Ni siquiera cuenta con el apoyo
de la mayora de los androides.
Leon Spaulding asinti.
Thor Vigilante tuvo unas palabras punzantes para Archivista y su partido. Parece que Vigilante
piensa que no hay ningn valor en el PIA.
Un androide extraordinariamente inteligente y capacitado, el bueno de Thor asinti Krug.
Yo lo deca en serio declar Giudice. Podis reros todo lo que queris del PIA, pero yo
creo que sus objetivos son autnticamente revolucionarios, y que a medida que consiga apoyo ir
Shh orden Krug.
El camarero alfa haba vuelto con una botella de vino fresco. Los hombres de la mesa se sentaron
tensos mientras el alfa se lo serva. Sali, cerrando fuertemente la escotilla a su espalda.
He recibido al menos cinco millones de peticiones del PIA dijo suavemente Salah al-Din, el
portavoz del Congreso. He concedido tres audiencias a los lderes del partido, y debo decir que son
un grupo sincero y disciplinado, que merece ser tomado en serio. Y, aunque no me gustara que se
supiera por ah, tambin simpatizo con algunos de sus objetivos.
Le importara explicar eso? dijo Spaulding, con voz tensa.
Por supuesto. Considero que la inclusin de una delegacin de alfas en el Congreso es muy
deseable, y probablemente tenga lugar en la prxima dcada. Considero que no es justa la venta de
alfas sin su consentimiento, y que debera prohibirse. Creo que eso tendr lugar en veinte o
veinticinco aos. Pienso que concederemos plenos derechos civiles a los alfas antes del 2250, a los
betas antes de final de siglo, y poco despus a los gammas.
Un revolucionario! exclam Franz Giudice, maravillado. El portavoz es un
revolucionario!
Ms bien un visionario seal el senador Fearon. Un hombre de gran perspectiva y muy
compasivo. Como siempre, un poco por delante de su tiempo.
Spaulding mene la cabeza.
Alfas en el Congreso, s, quiz. Como vlvula de seguridad, para evitar que se nos escapen de
las manos. Algo as como echarles un hueso. Pero lo dems? No. No. Nunca. No debemos olvidar
que los androides son simples cosas, seor Salah al-Din, el producto de la investigacin
quimiogentica, creados en una fbrica, manufacturados por Empresas Krug para servir a la
humanidad
Ms bajo murmur Krug. Te ests excitando.
Posiblemente el portavoz tenga razn, Leon intervino Lou Fearon. Pese a su origen, son
ms humanos de lo que quieres admitir. Poco a poco, iremos relajando las barreras arbitrarias que ha
levantado la ley y la costumbre, a medida que se vayan imponiendo los ideales eliminacionistas, y
supongo que estaris de acuerdo en que, de una manera sutil, ya est sucediendo y creo que
tambin seremos ms justos con los androides. Al menos, con los alfas. No necesitamos mantenerlos
sometidos.
Qu dices t, Simeon? pregunt Franz Giudice a Krug. Despus de todo, son tus bebs.
Cuando decidiste producir los primeros androides, imaginaste en algn momento que llegaran a
solicitar los derechos de ciudadana, o los considerabas?
Leon lo ha explicado perfectamente respondi Krug. Cmo dijiste? Cosas. Cosas
hechas en fbricas. Estaba construyendo un tipo mejor de robot. Estaba construyendo hombres.
La lnea que separa al hombre del androide es muy vaga dijo el senador Fearon. Dado que
los androides son genticamente idnticos a nosotros, el hecho de que sean sintticos
Krug buf.
En una de mis plantas, te puedo hacer una rplica perfecta de la Mona Lisa, de manera que los
anlisis de laboratorio tarden seis meses en poder demostrar que no es el original. Verdad? Y qu?
Ser el original? El original sali del estudio de Leonardo. La rplica, de una fbrica de Krug. Por
el original, yo pagara mil millones. Por la rplica, no dara ni una moneda.
En cambio, reconoces que Thor Vigilante, por ejemplo, es una persona extraordinariamente
capacitada y con un enorme talento dijo Lou Fearon. Le cargas con responsabilidades. He odo
decir que confas en l ms que en cualquier otro hombre de tu organizacin. Entonces, no
permitiras que Thor votase? No le daras una oportunidad de protestar si decidieses que trabajara
aqu como camarero? Ests de acuerdo con que la ley te d derecho a destruir a Thor si se te antoja?
Yo hice a Thor replic Krug con brusquedad. Es la mejor mquina que tengo. Le quiero y
le admiro de la misma manera que quiero y admiro a cualquier mquina excepcional. Pero soy su
dueo. Thor no es un hombre, slo es una imitacin inteligente de un hombre, una imitacin
impecable, y si yo quisiera, y si fuera tan estpido y tan derrochador como para destruir a Thor,
podra destruirlo, por supuesto.
Las manos de Krug empezaron a temblar. Se las mir como si quisiera estabilizarlas con su
fuerza de voluntad, pero el temblor se intensific, y derram una copa de vino sobre la mesa.
Destruirlo. Nunca tuve otra cosa en mente cuando hice a los androides. Sirvientes.
Herramientas del hombre. Mquinas hbiles.
Los sensores de servicio del Club Nemo anunciaron que el vino se haba derramado. El camarero
entr y lo limpi con eficacia. Fuera, por el ventanal, un grupo de gigantescos crustceos
translcidos giraban y danzaban.
No saba que pensases tan mal sobre la igualdad androide dijo el senador Fearon a Krug
cuando el alfa hubo salido. Nunca habas dicho nada.
Nunca me lo haban preguntado.
Testificaras contra el PIA, si el asunto fuera llevado ante el Congreso? pregunt Salah alDin.
Krug se encogi de hombros.
No lo s. No lo s. Me mantengo al margen de la poltica. Soy un fabricante. Un hombre de
negocios. Un empresario, lo oyes? Por qu buscar controversia?
Si los androides tuvieran derechos civiles seal Leon Spaulding, eso tendra
repercusiones para Empresas Krug. Quiero decir, si ests manufacturando autnticos seres humanos,
estaras violando las leyes de control de poblacin, que
Basta dijo Krug. Eso no suceder. Yo hice a los androides. Los conozco. Hay un pequeo
grupo de descontentos, s. Demasiado inteligentes para su propio bien. Creen que es una repeticin de
la esclavitud de los negros. Pero no lo es. No lo es. Los dems lo saben. Estn satisfechos. Thor
Vigilante est satisfecho. Por qu el PIA no cuenta con el respaldo de todos los alfas? Se oponen al
partido, y por qu? Porque creen que es una estupidez. Tal como estn las cosas, se les trata bien.
Todo eso de vender alfas contra su voluntad, o matarlos por capricho, es una simple teora. Nadie
vende a un buen alfa, y nadie mata a un androide por diversin, igual que nadie quema su casa por
diversin. Los androides no necesitan derechos. Los alfas lo comprenden. A los betas no les
preocupa. A los gammas no puede preocuparles. Lo veis? Es una buena charla de sobremesa,
amigos, nada ms. Lo siento, querido portavoz. Tu buen corazn te pierde. No tendrs alfas en tu
Congreso.
El largo discurso de Krug le haba dejado sediento. Cogi la copa de vino. Otra vez, la tensin de
sus msculos le traicion. Otra vez, derram el contenido. Otra vez, un alfa atento, alertado por los
ojos ocultos, se apresur a limpiar el desastre. Detrs del grueso muro de cristal del Club Nemo un
pez color rojo oscuro, de un metro de largo, con una boca inmensa llena de dientes y estrecha cola
espinosa, empez a moverse por el banco de crustceos, devorndolos con terrible apetito.
28
15 de enero de 2219. La torre mide 1.001 metros. Para celebrarlo, Krug ha decretado que maana
todos los trabajadores tengan el da libre. Se calcula que la estructura alcanzar toda su altitud antes
de mediados de marzo.
29
Ayer por la maana tuve un visitante aqu, Thor dijo Lilith Meson.
Manuel Krug?
No. Sigfrido Archivista.
Vigilante se desembaraz del envolvente abrazo del divn de Lilith.
Archivista? Aqu? Por qu?
Lilith se ech a rer.
Es que ltimamente ests tan humano que hasta sientes celos, Thor?
No tiene gracia. Cmo es que te ha visitado?
Estaba en el despacho explic Lilith. Ya sabes que trabaja para Proteccin de la Propiedad
de Buenos Aires, y vino a discutir una nueva clusula actuarial muy importante en sus contratos.
Despus, me pregunt si poda visitarme en mi casa. De acuerdo. Le invit. Pareca inofensivo.
Y?
Intent reclutarme para el PIA.
Eso es todo?
No respondi Lilith. Adems, quiere que yo te reclute a ti.
Vigilante carraspe.
No creo que sea posible.
Es increblemente activo, Thor. Dedicado a la causa de la igualdad y la liberacin, etctera,
etctera. Dos minutos despus de entrar, empez a enterrarme bajo argumentos en pro de la accin
poltica inmediata. Le advert que era religiosa. Dijo que eso no importaba, que poda seguir rezando
por la intervencin milagrosa de Krug, pero, mientras no llegaba, me importara firmar esta
peticin? Le respond que nunca firmaba cosas. Me dio un montn de cubos de propaganda, toda la
gama del PIA. Estn en la cocina, por si te interesan. Se qued aqu ms de una hora. Lilith le
dedic una sonrisa deslumbrante. No firm su peticin.
Pero por qu vino a ti? pregunt Vigilante. Planear acercarse a cada alfa del mundo,
uno por uno, buscando apoyo?
Te lo dije. Quiere alistarte a ti. Sabe que te conozco bien, y cree que si consigue convencerme,
yo podr convencerte a ti. Dijo eso mismo, pero con muchas ms palabras. En cuanto t ests en su
campo, todos los dems te seguirn. Lilith se puso rgida. Si Alfa Vigilante se pone de nuestra
parte, Alfa Meson, atraer a cientos de alfas influyentes. Podra ser esencial para nuestro movimiento.
Puede que Alfa Vigilante tenga el futuro de cada androide en sus manos. Qu te parece, Alfa
Vigilante?
Estoy conmovido, Alfa Meson. No puedo describir la admiracin que siento con slo pensarlo.
Cmo conseguiste librarte de l?
Intentando seducirle.
Qu?
Estoy siendo mala, Thor? Si lo prefieres, no te lo contar.
No estoy programado para sentir celos dijo Vigilante, sobrio. Esos juegos no te servirn
de nada conmigo. Y no estoy de humor para estupideces.
No bromeo!
Ests enfadado y no sabes lo que dices. Hace dos minutos, pensabas que el matrimonio entre
androides era absurdo. Ahora quieres incluirlo en la comunin. No puedes hablar en serio, Thor.
No quieres casarte conmigo? No te preocupes, no me entrometer en tu asunto con Manuel.
Tampoco estoy programado para ser posesivo. Pero podramos vivir juntos, podramos
Basta ya, Thor.
Por qu?
Lo que hay entre nosotros puede existir sin matrimonio. T lo sabes. Yo lo s. No te estaba
pidiendo que te declarases. Slo intentaba explicarte algo sobre Sigfrido Archivista, la naturaleza de
sus emociones, la complejidad de sus pensamientos hacia Alfa Ncleo, as como la postura del PIA
sobre
Basta. Basta. Vigilante se tap los odos con las manos y cerr los ojos. Fin de la
conversacin. Me asombra que no pudieras seducir a Sig Archivista, me deja atnito que el PIA
defienda el matrimonio, y eso es todo. De acuerdo?
Hoy ests de mal humor, Thor.
S.
Por qu? Puedo ayudarte en algo?
Leon Spaulding me ha contado algo hoy, Lilith. Dice que cuando la delegacin del PIA consiga
una oportunidad de dirigirse al Congreso, Krug har una declaracin a todo el movimiento de
igualdad androide, asegurando que l nunca nos habra creado si hubiera sabido que llegaramos a
exigir derechos civiles.
Lilith se qued sin aliento. Tena lgrimas en los ojos, e hizo cuatro veces seguidas el signo de
Krug-nos-guarde.
No es posible susurr.
Spaulding dice que Krug habl de esto hace una semana, en el Club Nemo, delante del portavoz
Salah al-Din, el senador Fearon y un par de personas ms. Supongo que te das cuenta de que Leon me
lo estaba comentado de pasada, claro. Una charla amistosa entre androide y ectgeno. Sabe que yo
soy anti PIA. Pens que me hara gracia. El muy hijo de puta!
Puede ser cierto?
Claro que s. Krug nunca ha hecho ninguna declaracin sobre el papel que segn l deberan
desempear los androides. No tengo ni idea de cul es su postura al respecto. Siempre haba pensado
que simpatizara con nuestros ideales, pero quiz slo estaba proyectando mis propias esperanzas. La
cuestin no es si puede ser cierto, sino que es cierto.
Te atreves a preguntrselo?
No respondi Thor. Creo que toda esta historia ha salido de la mente maliciosa de Leon
Spaulding, que Krug no piensa violar su norma de abstencin poltica, y que, si alguna vez hace una
declaracin, ser la que todos esperamos y rogamos. Pero me da miedo pensar que puedo estar
equivocado. Estoy aterrado, Lilith. Una declaracin antiigualdad por parte de Krug minara todas
nuestras creencias. Nos dejaria en la oscuridad. Comprendes lo que he estado pasando todo el da?
Tienes que creer en lo que cont Spaulding? No puedes consultar con el senador Fearon, o
con el portavoz, para averiguar qu se dijo en realidad?
Quieres que les pida detalles confidenciales sobre una conversacin privada de Krug? Le
informarn al instante.
Entonces, qu piensas hacer?
Forzar la mano de Krug respondi Vigilante. Quiero que lleves a Manuel a una capilla.
Cundo?
En cuanto puedas. No le ocultes nada. Deja que lo comprenda todo. Trabaja en su conciencia.
Luego, haz que vaya a su padre, antes de que Krug haga ninguna declaracin al Congreso. Si es que
Krug piensa hacer una declaracin.
Lo har dijo Lilith.
Vigilante asinti. Baj la vista, moviendo perezosamente los pies sobre los dibujos del suelo.
Tena un cosquilleo en el cerebro y una bola de algodn en la garganta. Detestaba las maniobras en
las que se vea inmerso, estos planes y contraplanes, aquella dependencia de la dbil voluntad de
Manuel Krug, la suposicin de que Krug Krug! poda ser manipulado tan fcilmente con
intrigas. Todo aquello pareca contradecir una fe sincera. Era una especie de regateo cnico con el
destino, que dejaba a Vigilante preguntndose si su fe haba sido sincera alguna vez. Entonces, todo
era una fachada: arrodillarse en la capilla, murmurar los tros, la inmersin en la Krugidad, la
entrega, las plegarias? Slo una manera de pasar el tiempo hasta que llegara el momento de tomar el
control de los acontecimientos? Vigilante rechaz la idea. Pero eso le dejaba sin nada. Deseaba no
haber empezado nunca con aquello. Anhelaba estar de vuelta en la torre, conectado con la
computadora, manejando con habilidad el flujo de datos. En esto consiste ser humano? Estas
decisiones, estas dudas, estos temores? Entonces, por qu no seguir siendo un androide? Aceptar el
plan divino. Servir, y no desear nada ms. Alejarse de las conspiraciones, de las emociones confusas,
de las redes de la pasin. Se descubri a s mismo envidiando a los gammas, que no aspiraban a nada.
Pero l no poda ser un gamma. Krug le haba dado esta mente. Krug le haba creado para que dudara
y sufriese. Bendita fuera la Voluntad de Krug!
Vigilante se levant y camin lentamente por la habitacin. Conect el holovisor para evadirse.
La imagen de la torre de Krug floreci en la pantalla: inmensa, brillante, hermosa, deslumbrante en la
luz de enero. Una cmara planeadora recorra lentamente toda su longitud, mientras el comentarista
hablaba de la consecucin de los 1.000 metros, y haca comparaciones favorables para la torre con
las pirmides, la Gran Muralla China, el Faro de Alejandra o el Coloso de Rodas. Un logro
magnifico, que abra el camino hacia la comunicacin con otras razas de estrellas lejanas. Algo de
belleza propia, esbelta y deslumbrante. La cmara suba y bajaba por las paredes de cristal. Su ojo
escudriaba por el agujero de la cima. Gammas sonrientes agitaban las manos. Vigilante se vio a si
mismo un momento, inmerso en problemas, sin saber que le estaban holovisando. Y tambin estaba
Krug, resplandeciente de orgullo, sealando los rasgos de la torre a una multitud de senadores e
industriales. El fro de la tundra pareca emanar de la pantalla. La cmara capt las trenzas de
refrigeracin, situadas en el permafrost. Una niebla se alzaba de ellas. A menos que se mantenga
congelado el suelo, explicaba el comentarista, no se podr garantizar la estabilidad de la torre. Una
hazaa de la ingeniera medioambiental. Un milagro. Un monumento a la visin y la decisin del
hombre. Si. S. Increble. Con repentina ferocidad, Vigilante desconect la pantalla. La brillante torre
desapareci como un sueo interrumpido. Se qued de pie cerca de la pared, dando la espalda a
Lilith, intentando comprender cmo se le haba vuelto tan complicada la vida. Quera ser humano. S.
No haba rezado a Krug para que l y los suyos tuvieran todos los privilegios de los nacidos del
Vientre? S. S. Y con los privilegios, llegaban las responsabilidades. S. Y con las responsabilidades,
la confusin. La rivalidad. El sexo. El amor. Los planes. Quiz no estaba preparado para todo esto,
pens Vigilante. Quiz deb seguir siendo un buen trabajador alfa, en vez de alzarme para desafiar a
la Voluntad de Krug. Quiz. Quiz. Hizo los rituales de tranquilidad, pero sin xito. Ahora eres ms
humano de lo que quisieras, Alfa Vigilante, se dijo.
Lilith estaba detrs de l, muy cerca. La punta de sus pechos le rozaba la espalda. Cuando se acerc
an ms, sinti grandes globos aplastndose contra l.
Pobre Thor murmur ella. Tan tenso. Tan preocupado Quieres hacer el amor?
Acaso poda negarse? Fingi entusiasmo. La abraz. Cuerpo tenso se desliz contra cuerpo. Ella
se abri a l, y l la penetr. Esta vez fue ms hbil. Pero segua sintiendo un vaco, un oe de la carne,
un xtasis extrao. No encontr placer para s mismo, aunque haba un placer indirecto viendo a
Lilith palpitar, y gemir y arquear la espalda cuando ella lo sinti gracias a
Pese a todo, no soy suficientemente humano, se dijo, y ella es demasiado humana. S. Si. Se
movi ms de prisa. Ahora senta un cosquilleo. Krug haba diseado bien a Sus hijos, con todas las
conexiones neurales apropiadas, por muy bloqueadas que estuvieran a veces a causa de un
condicionamiento autoimpuesto. Cuando se acerc el clmax, Vigilante experiment unos momentos
de pasin genuina: gimi, agarr las nalgas de Lilith con dedos de acero, embisti. Luego lleg la
rfaga de la culminacin e, inmediatamente despus, como antes, la tristeza, la sensacin de vaco. Le
pareca estar en una vasta tumba subterrnea, cientos de metros de larga y muchos de ancha, sin nada
a la vista excepto polvo y fragmentos de coronas de flores secas. Se oblig a seguir abrazado a
Lilith, aunque lo nico que deseaba era darse media vuelta y quedar solo. Abri los ojos. Ella lloraba.
Ella sonrea. Ella estaba arrebolada, sudorosa y deslumbrante.
Te quiero dijo Lilith suavemente.
Vigilante titube. Se requera una respuesta. Su silencio creca con cada segundo, amenazaba con
invadir el universo. Cmo poda no responder? Era inhumano seguir en silencio. Roz su carne
clida. Se sinti muy lejos de ella.
Te quiero, Lilith dijo rpidamente, para acabar con ello.
30
Puedes preguntar: Quin fue el Hacedor de los Hijos del Vientre? Quin fue el Hacedor
del mismo Krug?
Y yo te digo que son preguntas sabias, y son preguntas que tienen respuesta.
Porque debes comprender que en el mundo hay ciclos para todas las cosas, un ciclo para el
Vientre y un ciclo para la Cuba, y que uno precede al otro, de manera que es necesario que
antes haya nacidos del Vientre para que pueda haber nacidos de la Cuba.
Y Krug el hombre fue de los nacidos del Vientre, de los que surgieron los Hijos de la Cuba.
Pero Krug el hombre no es ms que un aspecto de Krug el Creador, cuya existencia precede
a todas las cosas y cuya Voluntad ha dado forma a todas las cosas, y que cre a los Hijos del
Vientre como predecesores de los Hijos de la Cuba. Por tanto, debes distinguir entre el hombre
Krug, que es mortal y naci del Vientre, y el Hacedor Krug, cuyo Plan siguen todas las cosas;
porque fue Krug el hombre quien cre a los Hijos de la Cuba, pero lo hizo por designio de Krug
el Hacedor, de quien vienen todas las bendiciones, alabado sea por siempre.
31
Le dije a Lilith: Prometiste contrmelo. Por qu esos gammas usaban el nombre de mi padre. La paz
de Krug. Ve con Krug. Krug sea contigo. No me lo contaste.
Lo har
Cundo?
Tendrs que volver a disfrazarte de alfa. Es ms fcil ensertelo que explicrtelo.
Tenemos que volver a Ciudad Gamma?
No respondi ella, esta vez no. Podemos arreglrnoslas con betas. No te llevar a la capilla
de Valhallavagen porque
Dnde?
A la capilla de Valhallavagen. Es donde adoran la mayora de los alfas de la zona. A ellos no
podras engaarlos, Manuel. Pero supongo que, a unos betas, s. Si guardas silencio y ofreces un
aspecto digno.
Una capilla. Adorar. Entonces, es una religin?
S.
Y cmo se llama? Krugolatra?
No tiene nombre. Al referirnos a ella, la llamamos la comunin. Es muy importante para
nosotros, Manuel. Creo que es lo ms importante de nuestras vidas.
Puedes describirme?
Luego. Qutate la ropa, te pondr pulverizador en la piel. Podemos ir en seguida.
Ser muy largo?
Una hora respondi ella. Volvers a tu casa a tiempo, no te preocupes. Si es eso lo que te
preocupa.
Quiero ser justo con Clissa le explic. Ella me da libertad. No quiero abusar.
Muy bien. Muy bien.
Me quit la ropa. Una vez ms, Lilith me disfraz de Alfa Levtico Saltador. Haba guardado las
ropas de la otra ocasin. Me sorprendi que no las hubiera devuelto a Thor Vigilante, como si
supiera que volveramos a representar esta mascarada.
Antes de ir, tienes que saber algunas cosas me dijo. La primera es que est completamente
prohibido que los humanos entren en una capilla. Es como lo de que los no musulmanes no pueden
entrar en La Meca. Por lo que s, puedes ser el primer nacido del Vientre que vea una por dentro.
El primer qu?
Nacido del Vientre. T eres un Hijo del Vientre. Nosotros somos Hijos de la Cuba.
Comprendes?
Oh. Oh. Si es un sacrilegio meterme a escondidas en una capilla, por qu lo haces? No te
tomas en serio las normas?
Muy en serio.
Entonces, por qu?
Porque creo que puedo hacer una excepcin contigo, Manuel. Eres diferente. Ya te lo dije una
vez, recuerdas? No crees que los androides sean una raza inferior a la humanidad. Creo que, en tu
interior, siempre has estado de nuestra parte, aunque no fueras consciente de ello. As que no ser un
sacrilegio dejar que comprendas un poco nuestra religin.
Bueno, quiz.
Adems, eres el hijo de Krug.
Qu tiene que ver eso?
Ya lo vers, me dijo.
Me sent adulado, fascinado, emocionado. Hasta un poco asustado. De verdad simpatizo tanto
con las aspiraciones de los androides? Se puede confiar en m? Por qu Lilith viola el
mandamiento? Qu intenta conseguir de m? Una idea indigna. Una idea indigna. Lo hace porque me
quiere. Desea compartirlo conmigo. Su mundo.
Ella dijo: De todos modos, recuerda que sera muy grave que te descubrieran. Por tanto, finge
que ests en tu lugar, no te muestres nervioso ni inseguro. En Ciudad Gamma lo hiciste
estupendamente. Hazlo igual.
Pero no hay ciertos ritos que debera conocer? Genuflexiones o algo as?
Ya voy a eso dijo Lilith. Slo necesitas un par de gestos. Uno de ellos ya lo conoces. ste.
Mano izquierda a la entrepierna, al pecho, a la frente, uno dos tres.
Es el signo de Alabado-sea-Krug dijo ella. Es una seal de reverencia. Haces el signo
cuando entras en la capilla y cuando te unes a la plegaria, en silencio o en voz alta. Tambin es bueno
hacer el signo cuando se menciona el nombre de Krug. De hecho, el signo de Alabado-sea-Krug es
apropiado casi en cualquier momento del servicio, o cuando dos androides de la comunin se
encuentran fuera de la capilla. A ver cmo lo haces. Venga.
Uno dos tres. Alabado-sea-Krug.
Ms de prisa. Uno-dos-tres.
Uno-dos-tres.
Bien. Bien. Mira, ste es otro signo importante. Significa Krug-nos-guarde, y es una plegaria
que se utiliza en momentos de tensin o duda. Como decir Dios nos ayude. Lo usars cuando el
texto del servicio pida que Krug tenga piedad de nosotros, o que Krug nos ayude de alguna manera.
Cuando estemos implorando a Krug.
Krug es un autntico dios para vosotros, dije maravillado.
ste es el signo.
Me ense cmo hacerlo. Una mano sobre cada pecho; luego, muestra las palmas hacia fuera. Un
acto de contricin: mira mi alma, Krug! Mi corazn est desnudo ante ti. Hizo el signo muchas
veces, y yo lo repet.
Uno ms orden Lilith. El signo de sumisin a la Voluntad de Krug. Slo lo hars una vez,
cuando ests frente al altar. As. Una rodilla en el suelo y los brazos extendidos hacia adelante, con las
palmas hacia arriba.
No importa qu rodilla?
Cualquiera. Hazlo.
Hice el signo de sumisin a la Voluntad de Krug. Me alegr aprenderlo. De alguna manera, siento
que me he pasado la vida aceptando la Voluntad de Krug, aun sin saberlo.
Vamos a asegurarnos de que lo hayas entendido todo dijo Lilith. Cuando entres en la
capilla, qu?
Uno-dos-tres. Alabado-sea-Krug.
Bien. Luego?
Cuando vea el altar, hago la sumisin a la Voluntad. Una rodilla en el suelo, brazos estirados,
palmas hacia arriba.
S. Y?
Cuando se pidan mercedes a Krug, hago el Krug-nos-guarde. Manos cruzadas al pecho, luego
extenderlas. Tambin hago el Alabado-sea-Krug de cuando en cuando, si se menciona el nombre de
Krug.
Bien. Bien. No tendrs ningn problema, Manuel.
Hay otro gesto que te vi hacer en Ciudad Gamma, dije.
Ensamelo.
Alc las manos, con las palmas una frente a otra, a cosa de medio metro de distancia, contorsion
las caderas y flexion las rodillas, trazando una especie de espiral.
Lo hiciste en Ciudad Gamma le digo, cuando la multitud se estaba poniendo agresiva.
Lilith se ech a rer.
Se llama Bendicin de la Cuba dijo. Es un signo de paz y una seal de adis. Lo hacemos
sobre una persona muerta, en la ltima plegaria, y tambin cuando nos despedimos de alguien en una
situacin tensa. Es uno de los signos ms sagrados. Y no lo has hecho demasiado bien. Vers, se basa
en la doble hlice del cido nucleico en la molcula gentica, entiendes? As es como estn
enlazadas las molculas. Intentamos reproducirlo con nuestros cuerpos. As.
Lo hizo. La imit, y se ri.
Lo siento dije. Es que mi cuerpo no parece capaz de curvarse as.
Hace falta prctica. Pero no tendrs que hacerlo. Qudate con el Alabado-sea-Krug y Krug-nosguarde, con eso te bastar. Ahora, vmonos.
Me llev a una parte pobre de la ciudad, me pareci que haba sido la zona comercial en el
pasado. No era tan chillona como Ciudad Gamma, ni tena el elegante aspecto antiguo de la parte
donde vivan los alfas. Era, sencillamente, pobre.
La capilla est ah, me dijo.
Vi la parte delantera de un almacn, con las ventanas tapadas. Haba un par de betas en la puerta,
sin hacer nada concreto. Empezamos a cruzar la calle. Estaba nervioso. Y si me descubran? Qu
me haran? Y a Lilith?
Soy Alfa Levtico Saltador.
Los betas se apartaron a un lado, haciendo la seal de Alabado-sea-Krug, mientras nos
acercbamos a ellos. Ojos fijos en el suelo, aire de respeto. Las distancias sociales. Lilith lo habra
tenido mucho ms difcil si yo no tuviera una constitucin esbelta de alfa. Mi confianza creci.
Incluso hice la seal de Alabado-sea-Krug a uno de los betas.
Entramos en la capilla.
Era una gran habitacin circular, sin asientos. Una gruesa alfombra de suave pseudovida,
obviamente muchas rodillas la haban gastado. Luces matizadas. Me acuerdo de hacer el signo de
Alabado-sea-Krug al entrar. Uno-dos-tres.
Un pequeo vestbulo. Dos pasos ms adelante, vi el altar por primera vez. Lilith dobl la rodilla,
sumisin a la Voluntad. Yo casi no necesit arrodillarme. Casi me ca de asombro.
El altar: una gran masa cuadrada de lo que pareca carne viviente, asentada sobre una baera de
plstico muy ornamentada. Un fluido prpura en la baera, girando y baando ocasionalmente el
bloque de carne rosada, que meda al menos tres metros de largo y dos de ancho por uno de alto.
Detrs del altar: un holograma de mi padre. Un parecido perfecto. Una rplica a tamao natural,
que nos miraba de frente, con expresin severa, ojos brillantes, labios fruncidos. No era exactamente
un dios de amor. Fuerte. Hombre de acero. Era un holograma, de manera que los ojos te seguan.
Ests donde ests en la capilla, Krug te vigila.
Me arrodillo. Extiendo los brazos. Palmas hacia arriba.
Sumisin a la Voluntad de Krug!
Me trastorna. Aunque ya vena preparado, sigo conmocionado. Es as en todo el mundo?
pregunto. Androides haciendo reverencias a mi padre? Un susurro apenas audible. S me dice
, s. Le reverenciamos. Alabado-sea-Krug.
Este hombre al que he conocido toda mi vida. Este constructor de torres, este inventor de
androides. Un dios? Casi me ro. Soy el hijo de Dios? No encajo en el papel. Obviamente, aqu
nadie me adora. Soy una ocurrencia de ltima hora. Estoy al margen de la teologa.
Nos ponemos de pie. Con un leve gesto de la cabeza, Lilith me gua hacia un lugar al fondo de la
capilla, donde nos arrodillamos. La oscuridad me reconforta. Debe de haber diez o doce androides en
la capilla, todos betas, a excepcin de un varn alfa arrodillado ante el altar, de espaldas a nosotros.
Me siento menos llamativo con el alfa all. Entran unos cuantos betas ms, haciendo los gestos
apropiados. Nadie nos presta atencin. Las distancias sociales.
Todo el mundo parece rezar para sus adentros.
Esto es el servicio, Lilith?
No, an no. Hemos llegado un poco pronto. Ya lo vers.
Los ojos de Krug me taladran. Ah arriba, casi tiene aspecto de dios. Le devuelvo la mirada. Qu
dira l si lo supiera? Se reira. Golpeara su escritorio. Se alegrara. Krug el dios! Jehov Krug!
Simeon Al! Por Cristo, sa s que es buena! Por qu demonios no iban a adorarme? Yo los cre,
no?
Cuando mis ojos se acostumbran a la semioscuridad, examino ms detenidamente el dibujo de la
pared. No es, como pens en un principio, un diseo ornamental abstracto. No: ahora veo las letras
del alfabeto, repetidas una y otra vez, cubriendo hasta el ltimo centmetro del muro. No todas las
letras. Repaso las lneas, y slo encuentro la A, la U, la G y la C en diversas combinaciones como:
AUA AUG AUC AUU GAA GAG GAC GAU GGA GGG GGC GGU GCA GCG GCC GCU GUA
GUG GUC GUU CAA CAG CAC CAU
Una y otra vez. Qu es eso, Lilith? Las letras.
El cdigo gentico dice. Los tripletes del ARN
Ah, s. De pronto, recuerdo Ciudad Gamma, la adicta al ralentizador exclamando letras, G A A
G A G G A C. Ahora las veo en la pared. Una plegaria?
El idioma sagrado. Como el latn para los catlicos.
Ya entiendo.
32
30 de enero de 2219. La torre mide ya 1.165 metros. Hasta los androides tienen problemas ahora con
el aire fro y escaso, ya que trabajan a ms de un kilmetro de altura sobre la superficie de la tundra.
Al menos seis, al marearse, han cado desde la cima en los ltimos diez das. Thor Vigilante ha
decretado pulverizadores de infusin oxigenada para todos los que trabajan arriba, pero muchos de
los gammas desprecian los pulverizadores, los consideran degradantes y emasculadores. Sin duda
habr ms bajas mientras se construyen los ltimos 335 metros de la torre, entre febrero y marzo.
Pero qu esplndida estructura es! Los ltimos cientos de metros no pueden aadir nada a su
majestad y elegancia: slo sern el punto culminante de la maravilla que ya existe. Si pierde en la
distancia, se aleja, desaparece, su extremo superior queda perdido en un halo de fuego. Dentro, los
ajetreados tcnicos hacen rpidos progresos en la instalacin del equipo de comunicaciones. Ahora
se cree que los aceleradores estarn colocados en abril, el conducto de protones funcionar en mayo,
las pruebas preliminares tendrn lugar en junio, y quiz en agosto se puedan enviar los primeros
mensajes.
Quiz el pueblo de las estrellas responda. O quiz no.
No importa. El lugar de la torre en la historia de la humanidad est asegurado.
33
Al alba, tras despertar junto a una roncadora Quenelle en Uganda, Krug sinti una gran energa, una
enorme fuerza vital. Rara vez se haba sentido tan fuerte. Lo consider un presagio: iba a ser un da
de gran actividad, un da para mostrar energa a sus numerosos objetivos. Desayun y luego se
dirigi al transmat para ir a Denver.
El amanecer en el este de frica era el anochecer en Colorado. El ltimo turno estaba trabajando
en la nave. Pero Alfa Rmulo Fusin, el diligente capataz del centro de ensamblaje de vehculos,
estaba all. Comunic orgulloso a Krug que la nave espacial haba sido transportada del hangar
subterrneo de construccin al espacidromo cercano, donde la estaban preparando para las
primeras pruebas.
Krug y Alfa Fusin se dirigieron al espacidromo. Bajo el resplandor de las placas reflectoras, la
nave espacial pareca vulgar y casi insignificante, porque su tamao no tena nada de extraordinario
haba naves mucho ms grandes slo para viajes dentro del sistema, y su superficie granulosa no
brillaba bajo la iluminacin artificial. Pero a Krug le pareca indescriptiblemente hermosa, slo
inferior en belleza a la torre.
Qu clase de vuelos de prueba se han planeado? pregunt.
Un programa en tres etapas. Empezaremos a principios de febrero respondi Rmulo Fusin
. En el primer vuelo la pondremos en rbita alrededor de la Tierra. Eso es slo para asegurarnos
de que los sistemas bsicos de impulso funcionan correctamente. Luego vendr la primera prueba de
velocidad, a finales de febrero. Le someteremos a la aceleracin mxima de 2,4 g, para que haga un
viaje corto, probablemente a la rbita de Marte. Si todo va segn lo previsto, prepararemos una
prueba a mayor velocidad en abril. Durar varias semanas, con un recorrido de muchos miles de
millones de kilmetros, o sea, ms all de la rbita de Saturno, posiblemente hasta la rbita de
Plutn. Lo que nos proporcionar una idea clara de si la nave puede soportar un viaje interestelar. Si
soporta una aceleracin constante durante un viaje de ida y vuelta a Plutn, puede ir a cualquier parte.
Cmo van las pruebas de los sistemas de animacin suspendida?
Las pruebas han terminado. Los sistemas son perfectos.
Y la tripulacin?
Estamos entrenando a ocho alfas, todos pilotos con experiencia, y a diecisis betas. Los
utilizaremos a todos en los diferentes vuelos de prueba y, dependiendo de su comportamiento,
elegiremos a la tripulacin definitiva.
Excelente dijo Krug.
An animado, se dirigi a la torre, donde encontr a Alfa Euclides Proyectista al cargo del turno
de noche. La torre haba ganado once metros de altura desde la ltima visita de Krug. Haba habido
progresos notables en el departamento de comunicaciones. El humor de Krug mejor todava ms.
Embutido en un traje trmico, subi hasta la cima de la torre, algo que rara vez haba hecho en las
ltimas semanas. Las estructuras dispersas alrededor de la base parecan casitas de juguete, y los
trabajadores eran como insectos. Su placer ante la belleza serena de la torre qued algo enturbiado
cuando una rfaga repentina derrib a un beta de su gra. El androide cay hacia su muerte, pero
Krug olvid el incidente en seguida. Tales prdidas eran lamentables, s, pero todas las empresas
T fuiste.
Disfrazado. Y con una androide como gua.
Entonces, disfrzame a m. Y que venga tu androide.
No rechaz Manuel. El disfraz no servira de nada. Te reconoceran incluso con la piel
roja. No hay manera de que pases por un alfa: no tienes la constitucin adecuada. Te veran y se
organizara un escndalo. Sera como si Cristo entrara en una catedral, no lo entiendes? No quiero
esa responsabilidad.
Pues quiero averiguar hasta qu punto estn inmersos en esto.
Pregntaselo a uno de tus alfas.
Por ejemplo?
Qu tal Thor Vigilante?
Una vez ms, la revelacin conmocion a Krug.
Thor est metido en esto?
Es uno de los principales jefes, padre.
Pero si me ve constantemente! Cmo puede charlar con su propio dios sin caer rendido?
Distinguen entre tu manifestacin terrestre como simple hombre mortal y tu naturaleza divina,
padre respondi Manuel. Thor te ve de dos maneras: t no eres ms que el vehculo a travs del
cual Krug se mueve por la Tierra. Te ensear el texto ms importante relativo a
Krug mene la cabeza.
No te molestes.
Agarr el cubo con las manos y se inclin hacia adelante, hasta que su frente casi toc la
superficie del escritorio. Un dios? Krug el dios? Krug el redentor? Y rezan todos los das para
que hable en favor de su liberacin. Cmo pueden hacerlo? Cmo puedo hacerlo? Le pareca que
el mundo haba perdido su solidez, que se haba sumergido en su sustancia, flotando libre, incapaz de
agarrarse a nada. Y as suceder, y en ese momento sern redimidos los Hijos de la Cuba. No. Yo os
hice. S lo que sois. S lo que debis seguir siendo. Cmo vais a liberaros as? Cmo esperis que
yo os libere?
Qu esperas que haga ahora, Manuel? pregunt al final Krug.
Eso depende de ti por completo, Padre.
Pero debes de haber pensado algo. Tendrs un motivo para haberme trado este cubo.
S? pregunt Manuel, con demasiado disimulo.
El viejo no es idiota. Si es suficientemente inteligente como para ser un dios, tambin lo es para
conocer a su propio hijo. Crees que debera hacer lo que quieren los androides, eh? Debera
redimirlos ahora. Debera adoptar la actitud divina que esperan de m.
Padre, yo
Pues tendrs que saber algo. Quiz crean que soy un dios, pero yo s que no lo soy. El
Congreso no acepta rdenes de m. Si t, y tu querida androide, y el resto de ellos, pensis que puedo
cambiar el estatus de los androides yo solo, ms os vale que empecis a buscaros otro dios. Y, aunque
pudiera, tampoco lo hara. Quin les dio ese estatus? Quin empez a venderlos? Mquinas, eso es
lo que son! Mquinas hechas de carne sinttica! Mquinas inteligentes! Nada ms!
Ests perdiendo el control, padre. Te ests excitando demasiado.
T ests con ellos. Eres parte de su movimiento. Esto ha sido deliberado, eh, Manuel? Oh,
vete de aqu! Vuelve con tu amiga alfa! Y dile de mi parte, diles a todos que
Krug se control. Esper un instante para que el corazn recuperase su ritmo normal. Saba que
aqulla no era la manera de enfrentarse al asunto. No deba estallar, tena que actuar con cautela,
dominando todos los hechos. Tena que ver la situacin con perspectiva.
Tengo que pensar ms sobre esto, Manuel dijo, ahora ms tranquilo. No pretenda gritarte.
Comprndelo, cuando entraste aqu y me dijiste que ahora soy un dios, y me enseaste la biblia de
Krug, me desconcertaste un poco. Deja que lo piense. Deja que reflexione, eh? No le cuentes nada a
nadie. Tengo que hacerme a la idea. De acuerdo?
Krug se levant. Por encima de la mesa, puso una mano sobre el hombro de Manuel.
El viejo grita demasiado dijo. Estalla demasiado de prisa. Eso no es ninguna novedad,
verdad? Mira, olvida lo que he estado gritando. Me conoces, sabes que a veces digo lo que no
quiero. Djame esta Biblia. Me alegra que la hayas trado. A veces soy duro contigo, hijo, pero no es
mi intencin. Krug se ech a rer. No es fcil ser el hijo de Krug. El Hijo de Dios, eh? ndate
con cuidado. Ya sabes lo que hicieron con el ltimo.
Ya se me haba ocurrido eso sonri Manuel.
S. Bien. Oye, mira, vete ya. Estaremos en contacto.
Manuel se dirigi hacia la puerta.
Dale recuerdos a Clissa dijo Krug. Oye, s un poco ms justo con ella, quieres? Si te
gusta acostarte con chicas alfa, hazlo, pero recuerda que tienes una esposa. Recuerda que el viejo
quiere ver a esos nietos, eh? Eh?
No estoy descuidando a Clissa respondi Manuel. Le dir que has preguntado por ella.
Se march. Krug acarici la piel fra del cubo contra su mejilla ardiente. En el principio era Krug,
y l dijo: Que haya Cubas, y hubo Cubas. Y Krug mir las cubas y vio que eran buenas. Deb
preverlo, pens. Tena una palpitacin terrible en el crneo. Llam a Leon Spaulding.
Dile a Thor que quiero verle aqu ahora mismo orden Krug.
34
Con la torre acercndose al nivel de los 1.200 metros, Thor Vigilante se encontraba en la parte ms
difcil del proyecto. A esta altura, slo poda haber una tolerancia mnima de error en la situacin de
cada bloque, y el enlace molecular entre las diferentes unidades deba ejecutarse a la perfeccin. No
se poda permitir ningn punto dbil, para que el nivel superior de la torre conservase su fuerza
flexible contra las ventiscas del rtico.
Ahora Vigilante se pasaba horas y horas cada da conectado con la computadora, recibiendo
lecturas directas de los sesonres que monitorizaban la integridad estructural del edificio; dondequiera
que encontrase la menor desviacin, ordenaba que el bloque desplazado fuera arrancado y colocado
de nuevo. Muchas veces al da, suba personalmente a la cima de la torre para supervisar la
instalacin o recolocacin de algn bloque crtico. La belleza de la torre dependa de la ausencia de
un armazn interno a lo largo de toda su inmensa altura; erigir un edificio as exiga un dominio
perfecto de cada detalle. Era muy irritante que le apartaran del trabajo en medio de su turno. Pero no
poda desobedecer una orden de Krug.
Entr en el despacho de Krug tras el salto en transmat.
Cunto tiempo hace que soy tu dios, Thor? le pregunt Krug nada ms entrar.
Vigilante se qued trastornado. En silencio, luch por recuperar el dominio. Al ver el cubo sobre
el escritorio de Krug, comprendi lo que deba de haber sucedido. Lilith, Manuel, s, eso era.
Krug pareca tan tranquilo, el alfa no consigui descifrar su expresin.
A qu otro creador poda adorar? respondi cautelosamente Vigilante.
Por qu adorar a ninguno?
Cuando se atraviesa un momento difcil, seor, uno desea volver la vista hacia alguien ms
poderoso, para pedirle consuelo y ayuda.
Para eso sirve un dios? pregunt Krug. Para pedirle favores?
Para suplicarle mercedes, s, quiz.
Y creis que puedo daros lo que queris?
Por eso rezamos asinti Vigilante.
Tenso, inseguro, estudi a Krug. ste acarici el cubo de datos. Lo activ, y busc al azar;
leyendo unas lneas aqu, otras all, asintiendo, sonriendo, para al final apagarlo. El androide no se
haba sentido nunca tan profundamente inseguro. Ni siquiera cuando Lilith le haba tentado con su
cuerpo. Comprendi que el destino de todos los suyos poda depender del resultado de aquella
conversacin.
Esto me resulta muy difcil de comprender, sabes? le dijo Krug. Esta Biblia. Vuestras
capillas. Vuestra religin. No creo que ningn otro hombre se haya enterado as de que millones de
personas le consideran un dios.
Quiz no.
Me pregunto hasta qu punto son profundos tus sentimientos. Me hablas como a un hombre,
Thor: como a tu jefe, no como a tu dios. Nunca me has dado la menor seal de lo que tenas en mente,
excepto una especie de respeto, quiz un poco de miedo. Y todo este tiempo, estabas hablando con
Dios, eh? Krug se ech a rer. Mirando las pecas en la cabeza calva de Dios? Viendo la
espinilla en la barbilla de Dios? Oliendo el ajo que Dios haba puesto en su ensalada? Qu pensabas
todas esas veces, Thor?
Debo responder, seor?
No. No. Djalo.
Krug volvi a examinar el interior del cubo. Vigilante segua ante l, de pie, rgido, intentando
reprimir un repentino temblor de los msculos de su muslo derecho. Por qu jugaba Krug con l de
aquella manera? Y qu estara sucediendo en la torre? Euclides Proyectista no llegara hasta dentro
de varias horas. Estara funcionando bien la colocacin de los bloques en ausencia del capataz?
Has estado alguna vez en una sala de derivacin, Thor? le pregunt Krug bruscamente.
Seor?
Un intercambio de egos. Ya sabes. En la red de estasis con alguien. Cambiar de identidades
durante un da o dos, eh?
Vigilante mene la cabeza.
No es un pasatiempo para androides.
Eso pensaba. Bueno, ven a derivar conmigo.
Krug tecle algo en la terminal de datos.
Leon, consgueme una cita en cualquier sala de derivacin disponible. Para dos. Dentro de
quince minutos.
Seor, lo dice en serio? se atragant Vigilante. Usted y yo?
Por qu no? Te da miedo intercambiar almas con Dios? Pues lo hars, Thor, maldita sea!
Tengo que saber cosas, y tengo que saberlas de primera mano. Vamos a derivar. Puedes creer que
hasta hoy nunca haba derivado? Pero ahora, lo haremos.
Aquello le pareca al alfa peligrosamente cercano al sacrilegio. Pero no poda negarse.
Desobedecer la Voluntad de Krug? Obedecera aunque le costase la vida.
La imagen de Spaulding flot en el aire.
He conseguido hora en Nueva Orleans anunci. Le recibirn de inmediato, aunque han
tenido que hacer algunos arreglos rpidos en la lista de espera; pero hay un intervalo de noventa
minutos para programar la red de estasis.
Imposible. Entraremos directamente.
Spaulding pareci horrorizado.
Eso no se puede hacer, seor Krug!
Yo lo har. Que vayan con cuidado mientras estemos derivando, eso es todo.
Dudo que accedan a
Saben quin es su cliente?
S, seor.
Bueno, pues diles que insisto! Y si siguen diciendo tonteras, diles que si no colaboran
comprar su maldita sala de derivacin y la usar para hacer lo que quiero.
S, seor respondi Spaulding.
La imagen desapareci. Mientras murmuraba para s mismo, Krug empez a teclear en su
terminal de datos, ignorando por completo a Vigilante. El alfa segua de pie, rgido, horrorizado. Sin
darse cuenta, hizo varias veces el signo de Krug-nos-guarde. Deseaba verse libre de la situacin que
Una energa descendi sin previo aviso y separ su ego de su cuerpo, como si hubiera sido
golpeado por un cuchillo de carnicero.
Qued a la deriva. Vag por abismos sin tiempo donde las estrellas no brillaban. Vio colores que
no pertenecan al espectro. Oy tonos musicales de ninguna escala reconocible. Movindose a
voluntad, ascendi por simas en las que colgaban cuerdas gigantescas, tendidas como barrotes de
lado a lado del vaco. Desapareci por tneles lgubres y emergi por el horizonte, sintindose
extendido hasta el infinito. No tena masa. No tena duracin. Careca de forma. Fluy por los reinos
grises del misterio.
Sin sentir la transicin, entr en el alma de Simeon Krug.
Conservaba una leve consciencia de su propia identidad. No se convirti en Krug: simplemente,
consigui acceso a todo el almacn de recuerdos, actitudes, respuestas y propsitos que constituan el
ego de Krug. No poda ejercer ninguna influencia sobre estos recuerdos, actitudes, respuestas y
propsitos. Era un pasajero entre ellos, un espectador. Y saba que, en algn rincn del universo, el
ego errante de Simeon Krug haba conseguido acceso al archivo de recuerdos, actitudes, respuestas y
propsitos que constituan el ego del androide Alfa Thor Vigilante.
Se movi con libertad por el interior de Krug.
Aqu estaba la infancia: algo hmedo y distorsionado, escondido en un compartimiento oscuro.
Aqu estaban las esperanzas, sueos, intenciones cumplidas y no cumplidas, mentiras, logros,
enemistades, envidias, habilidades, disciplinas, engaos, contradicciones, fantasas, satisfacciones,
frustraciones e inflexibilidades. Aqu estaba una chica con pelo anaranjado y grandes pechos sobre
una constitucin huesuda, separando titubeante sus muslos, y aqu estaba el recuerdo de las
sensaciones de la primera pasin, mientras se deslizaba en el puerto de ella. Aqu estaban productos
qumicos malolientes en una cuba. Aqu estaban las pautas moleculares bailando en una pantalla. Aqu
estaba una sospecha. Aqu estaba un triunfo. Aqu estaba el espesamiento de la carne en los ltimos
aos. Aqu estaba la pauta insistente de sonidos: 2-5-1, 2-3-1, 2-1. Aqu estaba la torre, ascendiendo
como un falo brillante que taladraba el cielo. Aqu estaba Manuel remilgado, sonriendo,
disculpndose. Aqu estaba una cuba oscura, profunda, con formas movindose en ella. Aqu estaba
un crculo de consejeros financieros siseando complicados clculos. Aqu estaba un beb de rostro
rosado y regordete. Aqu estaban las estrellas, brillantes en la noche. Aqu estaba Thor Vigilante,
envuelto en un aura de orgullo y alabanzas. Aqu estaba Leon Spaulding, furtivo, amargado. Aqu
estaba una mujer gruesa, moviendo las caderas a un ritmo desesperado. Aqu estaba la explosin de
un orgasmo. Aqu estaba la torre apualando las nubes. Aqu estaba el sonido de la seal estelar, un
ruido agudo contra un fondo aterciopelado. Aqu estaba Justin Maledetto desenrollando los planos de
la torre. Aqu estaba Clissa Krug, desnuda, con el vientre redondeado y los pechos llenos de leche.
Aqu estaban los alfas hmedos saliendo de una cuba. Aqu estaba una extraa nave de casco rugoso,
apuntando hacia las estrellas. Aqu estaba Lilith Meson. Aqu estaba Sigfrido Archivista. Aqu estaba
Casandra Ncleo, cayendo sobre la tierra helada. Aqu estaba el padre de Krug, sin rostro, envuelto
en la niebla. Aqu estaba un enorme edificio en el cual los androides reciban su primer
entrenamiento. Aqu estaban robots en fila, con los paneles del pecho abiertos para una revisin. Aqu
estaba un lago oscuro con hipoptamos y juncos. Aqu estaba un acto poco caritativo. Aqu estaba una
traicin. Aqu estaba algo de amor. Aqu estaba algo de dolor. Aqu estaba Casandra Ncleo. Aqu
estaba un mapa manchado con los diagramas de los aminocidos. Aqu estaba el poder. Aqu estaba la
lujuria. Aqu estaba la torre. Aqu estaba una fbrica de androides. Aqu estaba Clissa durante el parto,
con sangre entre los muslos. Aqu estaba la seal de las estrellas. Aqu estaba la torre, completa,
acabada. Aqu estaba un trozo de carne cruda. Aqu estaba la ira. Aqu estaba el doctor Vargas. Aqu
estaba un cubo de datos, diciendo: En el principio era Krug, y l dijo, Que haya Cubas, y hubo
Cubas.
La intensidad del rechazo de Krug hacia su status de divinidad fue devastadora para Vigilante. El
androide vio el rechazo alzndose como un muro liso de brillante piedra blanca, sin rendijas, sin
puerta, sin un solo hueco, extendindose a lo largo de todo el horizonte, cerrndose al mundo. No
soy su dios, deca el muro. No soy su dios. No soy su dios. No acepto. No acepto.
Vigilante se remont, pasando sobre aquel muro de longitud infinita, para posarse suavemente al
otro lado.
All era todava peor.
All encontr una negacin total de todas las aspiraciones androides. Encontr las actitudes y
respuestas de Krug distribuidas como un ejrcito de soldados en una llanura. Qu son los androides?
Los androides son cosas salidas de una cuba. Para qu existen? Para servir a la humanidad. Qu
opinas del movimiento para la igualdad de los androides? Una tontera. Cundo deberan recibir los
androides derechos plenos de ciudadana? Cuando los reciban los robots y las computadoras. Y los
cepillos de dientes. Es que los androides son tan estpidos? No, algunos androides son bastante
inteligentes. Como algunas computadoras. El hombre fabrica las computadoras. El hombre fabrica a
los androides. Ambas son cosas manufacturadas. Las cosas no tienen derechos de ciudadana. Aunque
las cosas tengan suficiente inteligencia como para pedirlos. O para rezar por ellos. Una cosa no
puede tener dios. Una cosa slo puede pensar que tiene un dios. No soy su dios, aunque ellos lo crean.
Yo los hice. Yo los hice. Yo los hice. Son cosas.
CosasCosasCosasCosasCosasCosas
CosasCosasCosasCosasCosasCosas
CosasCosasCosasCosasCosasCosas
CosasCosasCosasCosasCosasCosas
Un muro. Dentro de ese otro muro. Ms alto. Ms ancho. No era posible remontar ste. Estaba
patrullado por guardias, dispuestos a volcar barriles de desprecio cido sobre quien se aproximara.
Vigilante oy el rugido de dragones. El cielo dej caer una lluvia de excrementos sobre l. Se alej
arrastrndose, una cosa acuclillada, hundida bajo el peso de su calidad de cosa. Estaba empezando a
helarse. Estaba al borde del universo, en un lugar sin materia, y el temible fro de la nada le suba por
las canillas. Ninguna molcula se mova aqu. La escarcha brillaba sobre su piel escarlata. Si alguien
le tocara, resonara. Si alguien le tocase con ms fuerza, se hara pedazos. Fro. Fro. Fro. No hay
dios en este universo. No hay redencin. No hay esperanza. Krug me guarde, no hay esperanza!
Su cuerpo se fundi y fluy en un ro escarlata.
Alfa Thor Vigilante dej de existir.
No poda haber existencia sin esperanza. Suspendido en el vaco, privado de todo contacto con el
universo, Vigilante medit sobre las paradojas de la esperanza sin existencia y la existencia sin
esperanza, y consider la posibilidad de que existiera un antiKrug engaoso que distorsionase los
sentimientos del autntico Krug. Habr entrado en el alma del antiKrug? Es el antiKrug quien se
enfrenta a nosotros de manera tan implacable? Queda alguna esperanza de romper el muro y llegar
al autntico Krug que hay ms all?
Ninguna. Ninguna. Ninguna. Ninguna.
Cuando Vigilante admiti la verdad definitiva, sinti que la realidad volva. Se desliz de vuelta al
cuerpo que Krug le haba dado. Volva a ser l mismo, tendido exhausto sobre un sof, en una
habitacin oscura y extraa. Con un esfuerzo, mir a su lado. All estaba Krug, en el sof contiguo.
Los androides estaban cerca. Levntese. Despacio. Puede andar? La derivacin ha terminado. La ha
dado por terminada el seor Krug? Levantarme? Levntese. Vigilante se irgui. Krug tambin se
estaba poniendo en pie. Los ojos de Vigilante no se atrevan a cruzarse con los suyos. Krug pareca
sombro, agotado. Sin hablar, se dirigieron hacia la salida de la sala de derivacin. Sin hablar, se
acercaron al transmat. Sin hablar, saltaron juntos de vuelta al despacho de Krug.
Silencio.
Krug lo rompi.
Incluso despus de leer tu Biblia, no poda creerlo. La profundidad. La extensin. Pero ahora lo
entiendo. No tenais derecho! Quin os dijo que me hicierais dios?
Nuestro amor hacia usted nos lo dijo respondi Vigilante con voz vaca.
Vuestro amor hacia vosotros mismos replic Krug. Vuestro deseo de usarme para
beneficiaros. Lo vi todo cuando estaba en tu cabeza, Thor. Los planes. Las maniobras. Cmo habis
manipulado a Manuel y cmo habis intentado manipularme a m.
En un principio, nos apoyamos en las oraciones por completo dijo Vigilante.
Eventualmente, perd la paciencia y no quise esperar. Pequ al intentar forzar la Voluntad de Krug.
No pecaste. Un pecado implica la existencia de algo sagrado. No hay nada. Lo que hiciste fue
cometer un error tctico.
S.
Porque yo no soy un dios, no tengo nada de sagrado:
S. Ahora lo entiendo. Ahora entiendo que no hay ninguna esperanza.
Vigilante se dirigi al cubculo transmat.
Adnde vas? pregunt Krug.
Tengo que hablar con mis amigos.
No he terminado!
Lo siento respondi Vigilante. Tengo que irme ya. He de llevarles las malas noticias.
Espera dijo Krug, tenemos que discutir esto. Quiero que tracemos un plan para
desmantelar esa maldita religin vuestra. Ahora que comprendes que es una estupidez
Disculpe dijo Vigilante.
No quera estar cerca de Krug. De todos modos, la presencia de Krug le acompaara siempre,
impresa en su alma. No tena intencin de discutir con Krug el desmantelamiento de la comunin. El
fro segua extendindose por su cuerpo. Se estaba helando. Abri la puerta del cubculo transmat.
Krug cruz la habitacin con una velocidad sorprendente.
Maldita sea, crees que puedes marcharte as? Hace dos horas era tu dios, y ahora ni siquiera
aceptas rdenes de m!
Agarr a Vigilante y le apart del transmat.
La fuerza y la vehemencia de Krug sorprendieron al androide. Dej que le llevara hasta el centro
de la habitacin antes de intentar resistir. Luego trat de librar su brazo de la garra de Krug. ste
sigui sujetndolo. Forcejearon brevemente, simples tirones en el centro del despacho. Krug gru y
rode los hombros de Vigilante con un abrazo de oso, estrechndolo ferozmente. Vigilante saba que
poda romper la presa de Krug, pero incluso ahora, tras el rechazo y la repulsa, no consegua
convencerse para hacerlo. Se concentr en separarse de Krug sin luchar con l realmente.
La puerta se abri. Leon Spaulding entr a toda velocidad.
Asesino! chill. Aprtate de Krug! Sultale!
Cuando Spaulding grit, Krug solt a Vigilante y dio media vuelta, jadeante, con los brazos
inertes a los costados. Vigilante se volvi y vio que el ectgeno buscaba el arma entre los pliegues de
su tnica. Avanz rpidamente hacia Spaulding y, levantando el brazo por encima de la cabeza, lo
baj con una fuerza terrible, golpeando de refiln la sien izquierda de Spaulding. El crneo de ste
cedi como si hubiera recibido un golpe de hacha. El ectgeno cay. Vigilante pas rpidamente
junto a l, y junto a Krug que estaba petrificado, y entr en el cubculo transmat. Eligi las
coordenadas hacia Estocolmo. Al instante, reapareci cerca de la capilla Valhallavagen.
Llam a Lilith Meson. Llam a Mazda Constructor. Llam a Pontfice Expedidor.
Todo est perdido les dijo. No hay esperanza. Krug est contra nosotros. Krug es un
hombre, y se opone a nosotros, su divinidad es un engao.
Cmo es posible? exigi saber Pontfice Expedidor.
Hoy he estado dentro del alma de Krug dijo Vigilante.
Y les explic todo sobre la sala de derivacin.
Hemos sido traicionados dijo Pontfice Expedidor.
Nos hemos estado engaando dijo Mazda Constructor.
No hay esperanza termin Vigilante. No hay Krug!
Andrmeda Quark empez a componer el mensaje que sera enviado a todas las capillas del
mundo.
UUU UUU UUU UUU UCU UUU UGU.
No hay esperanza. No hay Krug.
CCC CCC CCC CCC CUC CUC CCC CGU.
Hemos desperdiciado nuestra fe. El salvador es el enemigo.
GUU GUU GUU GUU.
Todo est perdido. Todo est perdido. Todo est perdido. Todo est perdido.
35
Los disturbios empezaron en muchos lugares a la vez. Cuando la seal lleg a Duluth, los androides
supervisores de la planta mataron inmediatamente a Nolan Bompensiero, el director, y echaron de las
instalaciones a otros cuatro directivos humanos. Inmediatamente despus, se tomaron medidas para
acelerar el proceso educativo de los androides recin terminados en la planta, eliminando ciertos
pasos en su entrenamiento: se necesitaran muchos androides en la lucha que se avecinaba. En Denver,
donde la planta de ensamblaje de vehculos de Empresas Krug estaba bajo el control absoluto de los
androides, la mayora del trabajo se interrumpi durante la emergencia. En Ginebra, los androides
que operaban las instalaciones de mantenimiento del Congreso Mundial cortaron el suministro de
energa y calor, interrumpiendo la sesin. El mismo Estocolmo fue escenario de la primera gran
masacre de humanos, cuando los habitantes de Ciudad Gamma invadieron los barrios adyacentes. Los
primeros informes fragmentarios declararon que muchos de los atacantes androides parecan sufrir
malformaciones. Los empleados androides de seis grandes instalaciones transmat interrumpieron el
servicio: hubo disrupciones en la mayora de los circuitos, y en las operaciones transmat de Labrador
y Mxico, gran nmero de viajeros en trnsito no llegaron a su destino. Se los dio por perdidos. La
mayora de los androides dejaron de cumplir con sus obligaciones. En muchos hogares hubo
manifestaciones de independencia por parte de los sirvientes, que iban desde la simple descortesa
hasta herir o matar a sus jefes humanos. Desde Valhallavagen a todas las capillas del mundo se
transmitan continuamente instrucciones exhaustivas sobre los cambios de actitud recomendados para
los androides. Ya no se exiga obediencia a los antiguos amos. No se alentaba la violencia contra los
humanos, excepto en casos apropiados, pero tampoco se prohiba. Los actos simblicos de
destruccin se consideraron una actitud apropiada desde el primer da de la revolucin. Haba que
evitar expresiones religiosas como Alabado-sea-Krug o Krug-nos-guarde. Se distribuiran ms
instrucciones relativas a los asuntos religiosos despus de que los telogos hubieran tenido tiempo de
revalorar la relacin entre Krug y los androides, a la luz de la reciente revelacin de hostilidad por
parte de Krug.
36
El brillo del transmat no tena el tono verde habitual. Lilith lo mir, dubitativa.
Nos atrevemos a entrar? pregunt.
Es necesario respondi Thor Vigilante.
Y si morimos?
No seramos los nicos en morir hoy.
Ajust los controles. El tono del campo parpade y cambi, subiendo por el espectro, hasta ser
casi azul. Luego descendi hacia el extremo opuesto, adquiriendo un color rojo bronce.
Lilith se agarr al codo de Vigilante.
Moriremos susurr. Seguramente, el sistema transmat est estropeado.
Tenemos que ir a la torre le dijo, y termin de fijar los diales.
Inesperadamente, el brillo verde recuper su cualidad adecuada.
Sgueme dijo Vigilante.
Entr en el transmat. No tuvo tiempo de ponderar la posibilidad de su destruccin, porque
apareci inmediatamente en el emplazamiento de la construccin. Lilith sali del transmat y se qued
a su lado.
Vientos salvajes azotaban la zona. Todo el trabajo se haba detenido. Muchas gras colgaban an
de la parte superior de la torre, con trabajadores atrapados dentro de ellas. Otros androides se
movan sin rumbo, arrastrando los pies por la costra helada de la tundra, preguntndose unos a otros
por las ltimas noticias. Vigilante vio a cientos de hombres arremolinados en la zona de las cpulas
de servicios: los que no caban en la capilla, sin duda. Alz la vista hacia la torre. Qu hermosa es
pens. Unas semanas ms, y la habramos terminado. Una aguja de cristal alzndose ms y ms y
ms, fuera de toda comprensin.
Los androides le vieron. Corrieron hacia l, gritando su nombre, agrupndose a su alrededor.
Es cierto? preguntaban. Krug? Krug? Krug nos desprecia? Krug nos llama cosas?
De verdad no somos nada para l? Rechaza nuestras plegarias?
Cierto asinti Vigilante. Todo lo que habis odo es cierto. Rechazo total. Hemos sido
traicionados. Nos hemos comportado como idiotas. Dejadme pasar, por favor. Abridme paso!
Los betas y los gammas retrocedieron. Incluso en un da como aqul, las distancias sociales
seguan gobernando las relaciones entre androides. Con Lilith siguindole de cerca, Vigilante avanz
a zancadas hacia el centro de control.
Encontr dentro a Euclides Proyectista. El ayudante del capataz estaba sentado junto a su
escritorio, pareca agotado. Vigilante le sacudi por un hombro, y Proyectista reaccion lentamente.
Lo he detenido todo murmur. En cuanto lleg la noticia de la capilla. Dije, alto todo el
mundo. Alto. Y se detuvieron. Cmo van a construir una torre para l, cuando?
Muy bien le tranquiliz Vigilante. Hiciste lo correcto. Ahora, levntate. Puedes marcharte.
El trabajo aqu ha terminado.
Euclides Proyectista asinti, se puso en pie y sali del centro de control.
Vigilante le sustituy en el asiento de enlace. Se conect con la computadora. An fluan datos,
aunque muy despacio. Vigilante tom el control y activ las gras de la cima de la torre, hacindolas
bajar hasta el suelo y liberando a los trabajadores atrapados. Luego, solicit la simulacin de una
avera parcial de los sistemas en las unidades de refrigeracin. La pantalla le present el
acontecimiento deseado. Estudi la geografa del emplazamiento de la construccin, y decidi la
direccin en que quera que cayese la torre. Tendra que derrumbarse hacia el este, de manera que no
destruyera el centro de control donde estaba sentado ni las hileras de transmats. Muy bien. Vigilante
dio instrucciones a la computadora, y pronto recibi un perfil de la zona de peligro potencial. Otra
pantalla le mostr que haba ms de un millar de androides en aquella zona.
Actu mediante la computadora para cambiar de lugar las placas reflectoras que iluminaban el
emplazamiento. Ahora las placas pendan sobre una banda de 1.400 metros de largo y 500 de ancho,
en el cuadrante oriental de la zona de construccin. La banda qued brillantemente iluminada. Todo
lo dems permaneci a oscuras. La voz de Vigilante retumb cuando surgi de cientos de altavoces,
ordenando una evacuacin completa del sector designado. Obedientemente, los androides salieron de
la luz en direccin a la oscuridad. La zona qued desierta en cinco minutos. Bien hecho, pens
Vigilante.
Lilith estaba de pie tras l. Sus manos descansaban ligeramente sobre los hombros del androide,
acariciando los msculos gruesos del cuello. Vigilante sinti los pechos de ella contra su nuca.
Sonri.
Procede con la actividad de desrefrigeracin dijo a la computadora.
La computadora sigui el plan diseado para la simulacin. Invirti el flujo de tres de las largas
trenzas plateadas de refrigeracin enterradas en la tundra. En vez de absorber el calor de la torre, las
clulas difusoras de helio-II de las trenzas empezaron a irradiar el calor que antes haban absorbido y
almacenado. Al mismo tiempo, la computadora desactiv otras cinco trenzas, para que no
absorbieran ni liberaran energa, y program siete trenzas ms para que reflejasen toda la energa
que les llegara, reteniendo la que ya haban acumulado. El efecto de estas alteraciones sera fundir de
manera desigual la tundra bajo la torre, para que los cimientos perdiesen su asidero y la torre cayera
inofensivamente en la zona evacuada. Sera un proceso lento.
Monitorizando los cambios medioambientales, Vigilante observ complacido cmo la
temperatura del permafrost se elevaba continuamente hacia el nivel de fusin. La torre segua firme
sobre sus cimientos. Pero el permafrost empezaba a fundirse. Molcula a molcula, el hielo se
converta en agua, la tierra dura como el hierro se transformaba en barro. En una especie de xtasis,
Vigilante reciba cada dato de la inestabilidad creciente. Se balanceara ya la torre? S. Muy poco,
pero era evidente que se mova ya ms all de los parmetros permisibles del equilibrio. Se mova
desde la base, inclinndose un milmetro hacia aqu, un milmetro hacia all. Cunto pesara aquella
estructura de ms de 1.200 metros, con sus bloques de cristal? Qu clase de ruido hara al caer? En
cuntos pedazos se rompera? Qu dira Krug? Qu dira Krug? Qu dira Krug?
S, ahora el desplazamiento era evidente.
A Vigilante le pareci detectar un cambio de color en la superficie de la tundra. Sonri. Se le
aceler el pulso. La sangre se le arremolinaba en las mejillas y en los riones. Se encontraba en un
estado de excitacin sexual. Cuando esto termine, jur, copular con Lilith encima de las ruinas. As.
As. Ahora s que se mueve! Se inclina! Qu estara sucediendo con las races de la torre?
Lucharan los cimientos por seguir agarrados a una tierra que ya no poda retenerlos? Sera muy
resbaladizo el fango bajo la superficie? Hervira y burbujeara? Cunto faltara para que cayese la
torre? Qu dira Krug? Qu dira Krug?
Thor murmur Lilith, puedes separarte un momento?
Ella tambin se haba conectado.
Qu? Qu? dijo l.
Sal. Desconctate.
Rompi el contacto de mala gana.
Qu sucede? pregunt, sacudindose las imgenes de destruccin que se haban apoderado
de su mente.
Lilith seal hacia el exterior.
Problemas. Archivista ha venido. Creo que est pronunciando un discurso. Qu hago?
Al mirar hacia el exterior, Vigilante vio al lder del PIA cerca de la hilera de transmats, rodeado
por un crculo de betas. Archivista agitaba los brazos, sealando en direccin a la torre, mientras
gritaba. Ahora caminaba hacia el centro de control.
Yo me encargar de esto dijo Vigilante.
Sali al exterior. Archivista se encontr con l a medio camino entre los transmats y el centro de
control. El alfa pareca muy agitado.
Qu est sucediendo con la torre, Alfa Vigilante? pregunt en seguida.
Nada que deba preocuparte.
La torre est bajo la autoridad de Proteccin de la Propiedad de Buenos Aires declar
Archivista. Segn nuestros sensores, el edificio se est moviendo ms all de los niveles
permisibles. Mis jefes me han enviado a investigar.
Vuestros sensores son muy precisos replic Vigilante. La torre se balancea. Ha habido un
fallo en los sistemas de refrigeracin. El permafrost se est fundiendo, creemos que la torre caer
pronto.
Qu has hecho para corregirlo?
No lo entiendes dijo Vigilante. Las trenzas de refrigeracin han sido desconectadas por
orden ma.
La torre caer tambin?
La torre tambin caer.
Qu locura habis desencadenado hoy por el mundo? pregunt Archivista, horrorizado.
La bendicin de Krug no existe. Sus criaturas se han declarado independientes.
Con una orga de destruccin?
Con un programa planeado de rechazo de la esclavitud, s asinti Vigilante.
Archivista mene la cabeza.
ste no es el sistema. ste no es el sistema! Os habis vuelto todos locos? Es que habis
perdido la razn? Estbamos a punto de ganarnos las simpatas de los humanos. Ahora, sin previo
aviso, lo destrozis todo, iniciando una guerra perpetua entre androides y humanos
Que ganaremos dijo Vigilante. Somos muchos ms que ellos. Y hombre a hombre, somos
ms fuertes. Controlamos las armas, los instrumentos de comunicacin y los transportes.
Por qu tenis que hacer esto?
No hay eleccin, Alfa Archivista. Pusimos nuestra fe en Krug, y Krug destruy nuestras
esperanzas. Ahora, devolvemos el golpe. Contra los que se burlaron de nosotros. Contra los que nos
utilizaron. Contra quien nos hizo. Y le herimos donde es ms vulnerable, derribando su torre.
Archivista mir por encima de Vigilante, hacia la torre. Vigilante tambin se volvi. Ahora, el
balanceo era perceptible a simple vista.
No es demasiado tarde para volver a conectar la refrigeracin, verdad? pregunt
rpidamente Archivista. No atenders a razones? Esta revolucin no es necesaria. Habramos
llegado a un acuerdo con ellos, Vigilante. Vigilante, cmo es posible que alguien de tu inteligencia
sea un fantico? Vas a destruir el mundo porque tu dios te ha abandonado?
Preferira que te marcharas ya fue la respuesta de Vigilante.
No. Tengo la obligacin de guardar la torre. Tenemos un contrato.
Archivista mir a los androides que les rodeaban.
Amigos! exclam. Alfa Vigilante se ha vuelto loco! Est destruyendo la torre! Os pido
ayuda! Sujetadle, retenedle mientras entro en el centro de control y arreglo la refrigeracin!
Agarradle, o la torre caer!
Ningn androide se movi.
Llevoslo, amigos mos dijo Vigilante.
Se acercaron.
No! grit Archivista. Escuchadme! Esto es una locura! Es irracional! Es!
Un sonido amortiguado lleg del centro del grupo. Vigilante sonri y volvi al centro de control.
Qu le harn? pregunt Lilith.
No tengo ni idea. Matarle, quiz. En momentos como ste, siempre se ahoga a la voz de la
razn respondi Vigilante.
Examin la torre. Ahora se inclinaba claramente hacia el este. Nubes de vapor se alzaban de la
tundra. Distingua las burbujas en el lodo del emplazamiento, all donde las trenzas bombeaban calor
al permafrost. Un banco de niebla empezaba a formarse a poca altura sobre el suelo, donde el fro del
rtico chocaba con el calor que se alzaba de la tundra. Vigilante alcanz a or los crujidos en la
tierra, los extraos sonidos de succin del lodo al despegarse del lodo. Cul es ahora la desviacin
de la torre con respecto a su perpendicular? se pregunt. Dos grados? Tres? Cunto ms debe
inclinarse para que el centro de gravedad cambie y la estructura caiga?
Mira dijo de repente Lilith.
Otra figura acababa de salir del transmat: Manuel Krug. Llevaba ropa de alfa mi propia ropa,
comprendi Vigilante, pero rota y ensangrentada, y la piel que apareca a travs de los desgarrones
estaba llena de cortes profundos. Manuel apenas pareca consciente del fro intenso. Corri hacia
ellos, desesperado, con ojos enloquecidos.
Lilith? Thor? Oh, gracias a Dios! He ido a todas partes, intentando encontrar un rostro
amigo! Es que el mundo se ha vuelto loco?
Deberas ponerte algo un poco ms de abrigo en esta zona respondi tranquilamente
Vigilante.
Qu importa eso ahora? Escuchad, dnde est mi padre? Nuestros androides se han vuelto
locos. Clissa ha muerto. La violaron. La despedazaron. Consegu escapar por poco. Y vaya adonde
secciones, y golpeaba contra el suelo, rebotando, para caer de nuevo, destrozndose, mientras
levantaba inmensas gotas de lodo, y desperdigaba sus propios bloques destrozados en todas
direcciones, a gran distancia. El clmax de la cada pareci durar muchos minutos, mientras trozos de
muro cristalino se alzaban y caan, de manera que la torre pareca retorcerse como una gigantesca
serpiente herida. Un sonido atronador que dur eternamente. Luego, por fin, todo qued en silencio.
Fragmentos de cristal aparecan dispersos en cientos de metros. Los androides haban inclinado las
cabezas en oracin. Manuel estaba acurrucado a los pies de Lilith, con la mejilla apoyada contra su
tobillo derecho. Lilith estaba de pie, con las piernas bien separadas, los hombros erguidos, los pechos
subiendo y bajando. Pareca resplandeciente tras el xtasis. Cerca de ella, Vigilante se senta
maravillosamente tranquilo, aunque empezaba a notar los primeros matices de la tristeza invadiendo
su jbilo ahora que la torre haba cado. Atrajo a Lilith hacia l.
Un momento ms tarde, Simeon Krug surgi de uno de los transmats. Vigilante lo haba previsto.
Krug se protegi los ojos con la mano, como si temiera un brillo deslumbrante, y mir a su
alrededor. Escudri el lugar donde se haba alzado la torre. Contempl los grupos de androides
silenciosos. Durante un largo momento, observ la inmensa extensin de ruinas. Al final, se volvi
hacia Thor Vigilante.
Cmo ha sucedido? pregunt con tranquilidad, controlando rgidamente su tono de voz.
Las trenzas de refrigeracin dejaron de funcionar. El permafrost se fundi.
Tenamos una docena de dispositivos de seguridad para evitarlo.
Yo imped que funcionaran.
T?
Pens que haca falta un sacrificio.
Krug no perdi su escalofriante tranquilidad.
As me lo pagas, Thor? Yo te di la vida. En cierto modo, soy tu padre. Te negu algo que
queras, as que destrozaste mi torre, eh? Qu sentido tiene, Thor?
Tena sentido.
Para m, no replic Krug. Dej escapar una amarga carcajada. Pero claro, slo soy un
dios. Los dioses no siempre entienden a los mortales.
Los dioses pueden fallar a su gente dijo Vigilante. Y usted nos fall a nosotros.
Tambin era tu torre! Le entregaste un ao de tu vida, Thor! S cmo la amabas. Estaba dentro
de tu mente, recuerdas? Y aun as, aun as
Krug se interrumpi, tosiendo.
Vigilante tom la mano de Lilith.
Tenemos que irnos. Hemos hecho lo que vinimos a hacer. Volvamos a Estocolmo para
reunirnos con los dems.
Pasaron junto a un Krug silencioso e inmvil, y se dirigieron hacia la hilera de transmats.
Vigilante conect uno de ellos. El campo era verde, del tono adecuado. Las cosas deban de haber
vuelto a su cauce en los cuarteles transmat.
Extendi el brazo para fijar las coordenadas. Mientras lo haca, oy el rugido angustiado de
Krug.
Vigilante!
El androide mir a su espalda. Krug estaba a pocos metros del cubculo transmat. Tena el rostro
enrojecido y desencajado por la ira, las mandbulas abiertas, los ojos entrecerrados, grandes pliegues
en las mejillas. Sus manos araaban el aire. Con un repentino tirn furioso, Krug agarr a Vigilante
por el brazo y le hizo salir del transmat.
Krug pareca estar buscando palabras. No las encontr. Tras un momento de confrontacin,
abofete a Vigilante. Fue un golpe fuerte, pero Vigilante no hizo el menor intento por devolverlo.
Krug volvi a golpearle, esta vez con el puo cerrado. Vigilante retrocedi hacia el transmat.
Con un sonido gutural, estrangulado, Krug se precipit hacia adelante. Agarr a Vigilante por los
hombros y empez a sacudirlo frenticamente. La ferocidad de los movimientos de Krug dej atnito
al androide. Krug le pate, le escupi, clav las uas en la carne de Vigilante. Vigilante intent
separarse de l. Krug embisti con la cabeza contra el pecho de Vigilante. Saba que no le resultara
difcil apartar a Krug. Pero no poda hacerlo.
No poda alzar la mano contra Krug.
En la furia de su ataque, Krug haba empujado a Vigilante hasta el borde del campo transmat.
Vigilante mir por encima del hombro, intranquilo. No haba fijado ningunas coordenadas. El campo
estaba abierto, y conduca a la nada. Si Krug o l caan dentro
Thor! exclam Lilith. Cuidado!
La luz verdosa le acarici. Krug, un metro ms bajo que l, sigui empujndole. Era hora de
poner fin a la pelea. Vigilante lo saba. Puso las manos en los gruesos brazos de Krug, y se prepar
para derribar a su atacante.
Pero ste es Krug, pens.
Pero ste es Krug.
En aquel momento, Krug le solt. Asombrado, Vigilante se qued sin aliento, e intent afirmarse
sobre el terreno. Pero Krug cargaba ya hacia l, mientras gritaba y chillaba. Vigilante acept el
impulso del ataque de Krug. El hombro de Krug choc contra el pecho de Vigilante. Una vez ms, el
androide se encontr viviendo un momento intemporal. Retrocedi, como si se hubiera liberado de la
gravedad, movindose fuera del tiempo, con una lentitud infinita. El campo verde del transmat le
absorbi. A lo lejos, oy el grito de Lilith. A lo lejos, oy la exclamacin triunfal de Krug. Sereno,
tranquilo, Vigilante termin de entrar en el brillo verde, haciendo el signo de Krug-nos-guarde
mientras desapareca.
37
Krug se agarra a un costado del cubculo transmat, jadeando. Tiembla. Ha detenido su impulso justo a
tiempo: uno o dos pasos ms, y habra seguido a Thor Vigilante al interior del campo. Descansa un
instante. Luego retrocede. Se da la vuelta.
La torre est en ruinas. Hay miles de androides inmviles como estatuas. La alfa Lilith Meson est
de bruces sobre la tundra fundida, sollozando. A una docena de metros, se encuentra Manuel, de
rodillas, una figura pattica, manchada de sangre y de lodo, con la ropa hecha jirones, los ojos
inexpresivos, el rostro desencajado.
Krug siente una paz inmensa. Su espritu se remonta: es libre de todas sus ataduras. Camina hacia
Manuel.
Arriba dice, ponte en pie.
Manuel sigue arrodillado. Krug le ayuda a levantarse, cogindole por las axilas, y le sostiene
hasta que consigue mantenerse por sus propias fuerzas.
Ahora t ests al mando dice Krug. Te lo dejo todo. S el jefe de la residencia, Manuel.
Toma el control. Trabaja para restaurar el orden. Ahora, t eres el jefe. T eres Krug. Me entiendes,
Manuel? Desde este momento, abdico.
Manuel sonre. Manuel tose. Manuel mira el terreno lodoso.
Todo es tuyo, hijo. S que podrs arreglrtelas. Hoy las cosas parecen negras, pero eso es
temporal. Ahora tienes un imperio, Manuel. Para ti. Para Clissa. Para vuestros hijos.
Krug abraza a su hijo. Luego, se dirige a los transmats, elige las coordenadas del centro de
ensamblaje de vehculos, en Denver.
All hay miles de androides, aunque ninguno parece estar trabajando. Miran a Krug, paralizados
por el asombro. l se mueve rpidamente por el lugar.
Dnde est Alfa Fusin? exige saber. Le ha visto alguien?
Aparece Rmulo Fusin. Se muestra aturdido al ver a Krug. Krug no le da oportunidad de hablar.
Dnde est la llave? pregunta al momento.
En el espacidromo tartamudea el alfa.
Llvame all.
Los labios de Rmulo Fusin se mueven titubeantes, como si quisiera decirle a Krug que ha
habido una revolucin, que l ya no es el amo, que sus rdenes han dejado de tener peso. Pero Alfa
Fusin no dice ninguna de estas cosas. Se limita a asentir.
Gua a Krug hasta la nave. Ah est, como siempre, solitaria en la ancha plataforma.
Est preparada para partir? pregunta Krug.
La habramos probado en la rbita terrestre dentro de tres das, seor.
Ya no hay tiempo para pruebas. Despegue inmediato para viaje estelar. Piloto automtico.
Tripulacin de uno. Di a la estacin de tierra que programe la nave para el destino sealado, como se
discuti en un principio. Velocidad mxima.
Rmulo Fusin asiente de nuevo. Se mueve como en un sueo.
Transmitir sus instrucciones, seor dice.
Bien. Que sea de prisa.
El alfa sale rpidamente del espacidromo, Krug entra en la nave, cerrando y sellando la escotilla
tras l. La nebulosa planetaria NGC 7293 de Acuario brilla en su mente, y emite impulsos de luz
centelleante, luz venenosa que resuena como un gong en los cielos.
Ah va Krug dice para s mismo. Esperad. Eh, los de arriba, esperadme! Krug va a hablar
con vosotros. De alguna manera. Encontraremos la forma. Incluso aunque vuestro sol emita un fuego
que me ase los huesos cuando est a diez aos luz. Krug va a hablar con vosotros.
Camina por la nave. Todo est en orden.
No activa las pantallas para echar un ltimo vistazo a la Tierra; Krug ha dado la espalda a la
Tierra. Sabe que, si mira al exterior, ver los incendios que arden esta noche en cada ciudad, y no
quiere ver eso. El nico fuego que le preocupa ahora es ese anillo de llamas en Acuario. La Tierra es
algo que ha entregado a Manuel.
Krug se quita la ropa. Se tumba en una de las unidades criogenizadoras del sistema de animacin
suspendida. Est dispuesto para partir. No sabe cunto durar el viaje, ni qu encontrar al final. Pero
no le han dejado eleccin. Se entrega completamente a sus mquinas, a su nave.
Krug aguarda.
Obedecern esta ltima orden suya?
Krug aguarda.
La cubierta de cristal de la unidad criogenizadora se desliza repentinamente, encerrndole. Krug
sonre. Ahora siente el fluido refrigerador: sisea al rozar su carne. Se alza a su alrededor. S. S. El
viaje empezar pronto. Krug ir a las estrellas. Fuera, las ciudades de la Tierra estn en llamas. Ese
otro fuego le atrae, la llamada de las estrellas. Krug est en camino! Krug est en camino! El fluido
refrigerador le cubre ya casi todo el cuerpo. Se est hundiendo en el letargo. Su cuerpo deja de
palpitar, su cerebro enfebrecido se tranquiliza. Nunca haba estado tan relajado. Los fantasmas bailan
en su mente: Clissa, Manuel, Thor, la torre, Manuel, la torre, Thor, Clissa. Luego desaparecen, y slo
queda el anillo ardiente de NGC 7293. Tambin eso empieza a esfumarse. Ahora apenas respira. El
sueo se apodera de l. No sentir el despegue. A cinco kilmetros, un puado de androides
perversamente fieles hablan con una computadora; estn enviando a Krug a las estrellas. l aguarda.
Ahora, duerme. El fluido fro le cubre por completo. Krug est en paz. Se aleja para siempre de la
Tierra. Por fin ha comenzado su viaje.
NOVELAS:
1955 Revolt on Alpha C (Revuelta en Alfa de Centauro, fanzine Space Opera 4, Madrid,
1981).
1957 Master of Lijfe and Death.
1958 Invaders from Earth.
1959 Starmans Quest (Obsesin estelar, Ed. Edhasa, col. Nebulae I nm. 135, Barcelona,
1960).
1961 Collision Course (Colisin de los mundos, Ed. Edhasa, col. Nebulae I nm. 135,
Barcelona, 1967).
1962 Recalled to Life.
1965 A pair from Space (Nosotros los merodeadores, Ed. Vrtice, col. Galaxia nm. 73,
Barcelona, 1968).
1967 Planet ofthe Death.
The Time Hoopers.
The Gate of Worlds (La porta deis Mns, Ed. Laia, col. El us nm. 55, Barcelona,
1985).
Hawksbill Station.
Thorns (Espinas, Ed. Ultramar, col. Bolsillo CF, Barcelona, 1989).
Those Who Watch.
To Openthe Sky, relatos enlazados.
1968 The Masks of Time (Las mscaras del tiempo Ed. Ultramar, col. Bolsillo CF,
Barcelona, 1990).
1969 The Man in the Maze (El hombre en el laberinto, Ed. Bruguera, varias colecciones,
Barcelona, 1976, 1982.)
Nightwings (Alas nocturnas, Ed. Edhasa, col. Nebullie II nm. 4, Barcelona, 1976).
Across a Billion Years (A travs de un billn de aos. Ed. Edhasa, col. Nebulae II nm.
31, Barcelona, 1979).
To Live Again.
Up the Line.
1970 Downward to Earth (Regreso a Belzagor, Ed. Martnez Roca, col. Super Ficcin nm.
66, Barcelona, 1981).
The Tower of Glass (La torre de cristal, Ed. Martnez Roca, col. Super Ficcin nm. 115,
Barcelona, 1990).
1971 Son of Man (El hijo del hombre, Ed. Martnez Roca, col. Super Ficcin nm. 94,
Barcelona, 1985).
A Time of Changes (Tiempo de cambios, Ed. Martnez Roca, col. Super Ficcin nm.
107, Barcelona, 1987).
The World Inside (El mundo interior, Ed. Acervo, col. Ciencia/Ficcin nm. 10,
Barcelona, 1976).
1972 The Book of Skulls (El libro de los crneos, Ediciones B. col. Libro Amigo CF nm. 4,
Barcelona, 1987).
Dying Inside (Muero por dentro, Ed. Martnez Roca, col. Super Ficcin nm. 104,
Barcelona, 1987).
The Second Trip.
1975 The Stochastic Man (El hombre estocstico, Ed. Edaf, col. Ciencia Ficcin nm. 24,
Madrid, 1975).
1976 Sadrac in the Furnace (Sadrac en el horno, Ed. Ultramar, col. Bolsillo CF, Barcelona,
1986).
1983 Lord of Darkness, novela histrica.
1985 Tom OBedlam (Tom OBedlam, Ed. Martnez Roca, col. Gran Super Ficcin,
Barcelona, 1987).
Sailing to Bizantium (Rumbo a Bizancio, en Premios Nbula 1985, Ediciones B, col.
Libro Amigo CF nm. 11, Barcelona, 1987).
Gigamesh the King (Gigamesh el rey, Ed. Destino, col. Cronos nm. 2, Barcelona,
1988).
1986 Star of Gypsies (La estrella de los gitanos, Ed. Jcar, col. Etiqueta Futura nm. 4,
Barcelona, 1989).
1987 Project Pendulum, novela corta juvenil.
1988 At Winters End (Ediciones B, en preparacin).
The Secret Sharer, novela corta.
1990 To the Land of the Living.
SERIE DE MAJIPUR:
1980 Lord Valentines Castle (El castillo de Lord Valentine, Ed. Acervo, col.
Ciencia/Ficcin nm. 51, Barcelona, 1983. El castillo de Lord Valentine y El laberinto de
Majipur, Ed. Ultramar, col. Bolsillo CF, Barcelona, 1988).
1982 Majipoor Chronicles (Crnicas de Majipur, Ed. Acervo, col. Ciencia/Ficcin nm. 53,
Barcelona, 1984; Ed. Ultramar, col. Bolsillo CF, Barcelona, 1988).
1983 Valentine Pontifex (Valentine pontfice, Ed. Ultramar, col. Bolsillo CF, Barcelona,
1988).
RECOPILACIONES:
1962 Next Stop the Stars (Prxima parada, las estrellas, Ed. Vrtice, col. Galaxia nm. 59,
Barcelona, 1967).
1969 The Calibrated Alligator and Other Science Fiction Stories.
Dimensin Thirteen.
1970 The Cube Root of Incertainty.
Farsees and Parables.
1971 Moonferns and Starsongs.
1972 The Reality Trip and Other Implausibilities.
1973 Unfamiliar Territory.
Earth Other Shadow (La otra sombra de la Tierra, Ed. Martnez Roca, col. Super
Ficcin nm. 62, Barcelona, 1981).
Valley Beyond Time.
1974 Born with the Dead (El proclamador, La ida, Ed. Espasa Calpe, col. Albia ficcin nm.
2, Madrid, 1978).
1975 The Sunrise of Mercury.
The Feast of St. Dionysius (La fiesta de Baco, Ed. Ca- ralt, col. Ciencia Ficcin nm. 26,
Barcelona, 1978).
1976 Capricorn Games (Juegos de Capricornio, Ed. Caralt, col. Ciencia Ficcin nm. 27,
Barcelona, 1979).
The Best of Robert Silverberg (Lo mejor de Silverberg, Ed. Bruguera, col. Libro Amigo,
Barcelona, 1977).
1979 The Song ofSummer and Other Stories.
1982 World of a Thousand Colours.
1984 The Conglomeroid Cocktail Party.
1986 Beyond the Save Zone.
ANTOLOGAS TRADUCIDAS AL CASTELLANO:
1971 New Dimensions 1 (Nuevas Dimensiones I, Ed. Adinx, col. Fnix, Barcelona, 1982).
1972 New Dimensions 2 (Nuevas Dimensiones 2, Ed. Adinx, col. Fnix, Barcelona, 1982).
The Science Fiction Bestiary (Bestiario de ciencia ficcin, Ed. Ultramar, col. Bolsillo
CF, Barcelona, 1986).
1975 The New Atlantis (La nueva Atlntida, Ed. Caralt, col. Ciencia Ficcin nm. 8,
Barcelona, 1976).
1977 Earth Is the Strangest Planet (Cuando fuimos a ver el fin del mundo, Ed. Caralt, col.
Ciencia Ficcin nm. 23, Barcelona, 1978).
1979 The Arbor House Treasury of Modern Science Fiction, con Martin H. Greenberg (4
vols., Ed. Caralt, col. Ciencia Ficcin nms. 31-34, Barcelona, 1981-1982).
PREMIOS:
1956 Hugo al escritor nuevo ms prometedor (John W. Campbell Award).
1969 Hugo por Alas nocturnas (incluido en Alas nocturnas).
Nbula por Passengers (incluido en Lo mejor de Robert Silverberg).
1971 Nbula por Tiempo de cambios.
Nbula por Buenas noticias del Vaticano (incluido en Lo mejor de Robert Silverberg).
1973 Jpiter por La fiesta de Baco (incluido en La fiesta de Baco).
1974 Nbula por Nacido entre los muertos (incluido en Viajeros del tiempo, Ed. Caralt,
col. Ciencia Ficcin nm. 3, Barcelona, 1976).
1986 Nbula por Rumbo a Bizancio.
Gigamesh de fantasa (Espaa) por Tal como est (incluido en Los mejores relatos de
fantasa 1, Ed. Martnez Roca, col. Fantasy nm. 3, Barcelona, 1985).
1987 Hugo por Gigamesh in the Outback.
1988 Gigamesh de ciencia ficcin (Espaa) por Muero por dentro.
Nota
[1]
La bibliografa recoge todos los datos conocidos slo a partir de las obras publicadas con
posterioridad a 1967. Los ttulos anteriores a esta fecha que se mencionan son exclusivamente una
seleccin del material ms destacado y/o traducido al castellano. <<