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Historia Maya en Tortuguero de Arellano

Este documento resume un libro sobre la historia de la ciudad maya de Tortuguero en Tabasco, narrada a través de sus inscripciones. El autor del libro logró descifrar los nombres de personas como pintores y escultores mencionados en las inscripciones, revelando detalles sobre la vida cotidiana de las élites mayas e historias de poder, alianzas y traiciones similares a las encontradas en relatos de caballería medievales. El revisor del manuscrito antes de su publicación encontró que se trataba de una investigación seria y bien es
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Historia Maya en Tortuguero de Arellano

Este documento resume un libro sobre la historia de la ciudad maya de Tortuguero en Tabasco, narrada a través de sus inscripciones. El autor del libro logró descifrar los nombres de personas como pintores y escultores mencionados en las inscripciones, revelando detalles sobre la vida cotidiana de las élites mayas e historias de poder, alianzas y traiciones similares a las encontradas en relatos de caballería medievales. El revisor del manuscrito antes de su publicación encontró que se trataba de una investigación seria y bien es
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PUNTO DE VISTA

El Tortuguero: reflexiones en torno a la historia de una ciudad


maya de Tabasco narrada en sus inscripciones. Acerca del libro
de Alfonso Arellano Hernndez, TORTUGUERO: UNA HISTORIA RESCATADA
(Mxico, IIH-UNAM [Centro de Estudios Mayas], 2006, 276 pp.)1

Al buscar un remanso para aliviar la cotidiana psicosis que se padece en nuestra cada
vez ms pequea aldea global, encuentro que una catarsis es hacer un espectacular viaje
al pasado. Y qu mejor forma de lograrlo que una lectura acerca de la historia de una pequea urbe construida por los mayas antiguos y narrada en sus propios monumentos.
No cabe duda de que frente al incierto presente y desesperanzado futuro, fincados en
las mil y una noticias de carcter social, poltico, econmico y ms de una nota roja, que
nos golpean despiadadamente en los tiempos actuales, el mejor escape es viajar a otros
tiempos, a otros mundos que se piensan alejados y distintos al nuestro. Pues ah estn
esas desconocidas historias, escondidas entre las ruinas de tantas ciudades antiguas, conocidas unas, ignoradas otras, pero que poco a poco van revelando los secretos guardados en sus inscripciones.
Lecturas que al punto, unos cuantos aos atrs, era imposible recrearlas, aun cuando ahora no pocas veces la imaginacin ha sido rebasada por la fantasa.
Henri Berlin (1958) o Tatiana Prouskouriakoff (1961) jams pudieron llegar a imaginar que con sus avances en el campo de la epigrafa se podra llegar a conocer las historias blicas o de compromisos polticos que vivieron los antiguos mayas. En stas, ahora
los epigrafistas pueden leer (o interpretar) que las ambiciones por el poder, las visitas
reales, las alianzas por intereses polticos, las intrigas palaciegas y las traiciones no siempre se resolvieron de la mejor manera, y terminaron no pocas veces en verdaderas tragedias. Al respecto, no sin cierta exageracin, dice Arellano Hernndez: Hoy los avances
son tales que caben pocas dudas sobre el contenido, la gramtica y otros recursos utilizados por los mayas en las miles de inscripciones que han sobrevivido hasta nuestros
das (Ullman apud Langagne 2006: 9)2.
1

Este texto que doy a publicar, se basa en uno que le para presentar en la Facultad de Filosofa y Letras
de la UNAM (agosto de 2007), el volumen de Alfonso Arellano Hernndez, Tortuguero: una historia rescatada (2006). Lo doy a publicar porque, a pesar de su importancia, el libro de Arellano Hernndez ha tenido poca difusin.
2
Como lo discut con Patricia Martel, y le agradezco que hayamos compartido estas ideas, resulta bastante complicado conocer cules pudieron ser los alcances del transvase de una inscripcin glfica a un
idioma moderno, toda vez que primero se debe identificar un glifo que, de manera convenida, se inter-

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Y si bien esas historias parecan tan alejadas de la imaginacin, mucho menos se pens que se poda llegar a conocer el nombre del autor o de los autores de las obras que dan
cuenta de esos hechos. Y, sin embargo, ah estn. Llega a mi memoria una charla que el
propio Alfonso Arellano dio en el Colegio Nacional. En esa ocasin ley, sin mayor dubitacin, el nombre de uno de los pintores de los murales de Bonampak. Ahora, se sabe
(o se cree?), que no slo los pintores autografiaban sus obras, sino que tambin lo hacan escultores y ceramistas. Y aunque slo se trata del conocimiento de la vida cotidiana de las lites mayas, finalmente qued muy atrs el fro dato del registro de nmeros
y fechas calendricas plasmados en la piedra, el barro, el estuco, el hueso o la concha, que
han cambiado a narraciones plenas de vitalidad. De esta manera, como en cualquier
otra, la historia de los mayas es una ms, en la cual intervinieron personajes de carne
y hueso que vivan grandes dramas terrenales, a veces con tintes novelescos, como ocurre en las narraciones de las historias de caballera y, ms an, tambin pueden aparecer
dioses y seres fantsticos entremezclados con visiones cosmognicas.
Pero, por qu este largo prembulo? Sencillamente, porque con frecuencia se desconoce que antes de que se le de credibilidad y considere concluida una investigacin
para poder ser entregada a la imprenta, un investigador debe recorrer un largo camino
de bsquedas, tropiezos y ms de una equivocacin que le obligar a reconsiderar algunas ideas. Y an, despus de ello, debe esperar la aprobacin de un desconocido lector
que en un lapso perentorio entregar el dictamen acerca de la suerte que correr tal investigacin. As, ste, como otros volmenes, tuvo que recorrer un camino semejante.
Hago un poco de historia.
Hace algn tiempo (2002), recib la invitacin para que, previa lectura crtica, emitiera un dictamen razonado acerca del texto Tortuguero: una historia rescatada cuyo
autor, entonces, me era desconocido. La finalidad, determinar si se trataba de una obra
de investigacin original, realizada de manera seria y profesional, en cuyo caso podra
o no ser publicada. Acept, no slo por tratarse de una investigacin relativa a una pequea pero importante urbe prehispnica con excepcionales monumentos con inscripciones, enclavada a la entrada de la Regin de la Sierra del estado de Tabasco, sino porque
prcticamente haba desaparecido sin que nadie hiciera nada por evitarlo, y era bastante
poco lo que se conoca de su historia.
Intentar entresacar algunas notas de lo que escrib al trmino de mi lectura, toda
vez que no es una transcripcin textual: me es grato informar a usted que, fi nalmente,
preta en un contexto. De esta suerte, con el fin de conocer su significado, se traslada a un idioma maya
que se glosa al espaol, ingls o a otro idioma. Pero, finalmente, la lectura de una inscripcin es una
traduccin? o es la interpretacin de sta cuyos glifos son smbolos convencionales? Veamos la traduccin desde la perspectiva lingstica de la cual, dice S. Ullman: todo idioma contiene palabras que son
arbitrarias y opacas, sin ninguna conexin entre el sonido y el sentido, y otras que son al menos en cierto
grado motivadas y transparentes. Y La motivacin puede radicar o bien en los sonidos mismos, o bien
en la estructura morfolgica de la palabra, o bien en su fondo semntico. Cada una de estas posibilidades
suscita problemas diferentes y han de ser consideradas por tanto separadamente. Y qu otro sentido tienen los textos maya coloniales, si no uno ya esotrico, ya metafrico? Por lo tanto, dado el carcter polismico que tienen las palabras, al igual que los glifos, su interpretacin depende de su contexto (apud
Langagne 2006). Esto es muy importante, porque de otra manera dicha interpretacin puede resultar bastante ajena a la realidad.

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puedo dar a conocer, ms que un dictamen, una opinin acerca del texto Tortuguero: una
historia rescatada. Dado que esta opinin tiene como propsito ponderar la factibilidad
de proponerlo para su posible publicacin, puedo adelantar que considero que se trata
una investigacin seria, profesionalmente trabajada, escrita con claridad y, lo ms importante, con aportaciones sustanciales de primera mano. Pero, tambin agregu, sealo las faltas, siempre menores, que no restan mritos a los aciertos. Antes de dar paso
a los comentarios que hice, anot: ofrezco mis ms encarecidas disculpas por el retraso
de mi trabajo ya que, como aclar oportunamente, antes de aceptar el compromiso, me
sera imposible hacerlo antes del mes de abril. Y termin diciendo: Desde mi punto de
vista este texto, con las consideraciones que anoto al margen de algunas pginas (mala
costumbre ma), y la omisin de no discutir por qu el autor utiliza un idioma y no otro
para su lectura glfica, debe ser publicado sin dilacin Sin otro particular, esperando
que sea de alguna utilidad esta opinin
La fecha en que escrib lo anterior, me hace ver que ha transcurrido algn tiempo
para tener la oportunidad de dar a conocer este volumen. Sin duda, el camino que recorri antes de su publicacin3 estuvo lleno de peripecias que desconozco y no son, por
supuesto, una explicacin al porqu de la demora con que aparece. Lo que s s es que se
trata de un volumen al cual, sin mayores objeciones, le atribuyo una slida riqueza informativa, relevante desde cualquier punto de vista. Doy paso a mis comentarios.
El prrafo relativo a las lenguas utilizadas para las lecturas epigrficas, me da pie
para iniciarlos. El asunto en cuestin es el siguiente: desde hace algunos aos, primero Otto Schumann, con base en datos lingsticos y etnogrficos, y ms tarde Lorenzo Ochoa y Ernesto Vargas, a partir de la interpretacin arqueolgica, el anlisis de las
fuentes histricas y los datos de Schumann, contrario a lo expuesto por J. E. S. Thompson quien dijo que en esta regin, incluido Palenque, se hablaba chol (1938: 584), propusieron la tesis en la cual asentaron que durante el perodo Clsico maya (ca. 250 a 850
d.C.) se habl chontal. Llama la atencin que Arellano Hernndez no discuta el punto
y simplemente anote que: para las lecturas glficas y su traduccin acud tanto al chontal4 como al chol y al yucateco, si bien utilic de forma especial este ltimo idioma por
medio del Diccionario maya Cordemex (81). En modo alguno planteo que sea ste, o no,
el camino correcto, pero dada la existencia de dos tesis acerca del particular, me parece
que debi sealar y fundamentar su punto de vista. Puede o no ser importante para el
autor, pero quiz s para la interpretacin5.
En alguna ocasin, sin ser original, escrib que en el quehacer del historiador se conjugan varios ingredientes bsicos: conocimiento, olfato e intuicin para rastrear la informacin, seguir pistas, encontrar el dato preciso. El primero para aprender a saber
cmo y dnde buscar; el olfato para encontrar ese pequeo, aparentemente insignificante, pero invaluable dato perdido entre mil ms de los que parece desprendido, inco3

El volumen tiene fecha de aparicin 2006 y lleg a mis manos en junio de 2007.
El autor no aclara cmo utiliz este idioma.
5
No obstante estos planteamientos no le eran desconocidos, toda vez que en la p. 35 anot: Un dato ms
a favor de la importancia del chontal de Tabasco se encuentra en que los choles pagan rezadores chontales de
Benito Jurez (Tabasco) para hacer ms efectivas y deferentes las splicas al Cristo Negro de Tila (Chiapas).
Y debo agregar que le rezan en chontal porque en sus creencias dicen que ese Cristo no entiende el chol.
4

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nexo. Y un sexto sentido, intuicin dicen algunos, que se adquiere a base de disciplina,
de buscar, hurgar, revisar, leer, y releer, cientos, a veces miles de documentos sobre los
cuales han pasado ya otros ojos y, sin embargo, fue dejado de lado esperando la llegada
de quien se pudiera servir de l para construir los cimientos sobre los cuales habr de
levantarse el edificio de la historia (Ochoa, Sugiura y Serra 1989: 298-299). Un trabajo
pocas veces reconocido.
El conocimiento de la epigrafa maya y el amplio espectro informativo de diversa ndole que maneja Alfonso Arellano Hernndez, pocas veces utilizado en trabajos de esta
naturaleza, redundan en una contribucin de primer orden que rebasa las expectativas
esperadas al iniciar la lectura de Tortuguero: una historia rescatada, ttulo que responde
perfectamente a su contenido. Efectivamente, nuestro autor no slo hizo una bsqueda
exhaustiva de la informacin relativa al asunto, sino que incursion en otros campos,
con lo cual consigui dar mayor unidad al volumen. Desde imaginar la posible distribucin espacial de los edificios a partir de planos realizados por otros autores con el fin
de ubicar algunos de los monumentos, hasta seguir la pista del paradero de unos ms.
Tampoco olvid revisar documentos de los siglos XVI, XVII, XVIII y XIX que tuvieran
algo que ver con la regin, aunque tal vez no directamente con El Tortuguero. De igual
forma, entrevist a personas que conocan algunos fragmentos de la historia reciente
de El Tortuguero, sin dejar a un lado los datos que proporcionan los estudios de la cermica arqueolgica y otros materiales, y aun los que brinda el paisaje. No es raro entonces que sus interpretaciones, resultado de sus planteamientos hipotticos, conduzcan al
lector casi de la mano y con sencillez a lo largo de todo el texto, hasta ponerlo frente al
mundo de las inscripciones que dejaron grabadas en los monumentos los habitantes de
El Tortuguero.
De esta suerte, parafraseando a Ignacio Bernal (1952), puedo decir que Alfonso Arellano Hernndez interrog las inscripciones de El Tortuguero y, paso a paso, alcanz sus
objetivos a partir de su sentido crtico. Slo as le fue posible escribir una especie de historia detectivesca en la cual el lector puede seguir la trama desde el primero hasta el ltimo
de los captulos. Sin duda, una obra producida despus de largas reflexiones y confrontaciones que hizo entre sus tesis y las de otros autores; ya para confirmarlas, ya para desecharlas. El propsito: ofrecer nuevas opciones para la interpretacin de un fragmento
de la historia registrada por los maya-chontales de esa pequea ciudad enclavada entre
las llanuras costeras y las primeras estribaciones de la sierra tabasquea.
Aun cuando puede parecer obvio que ninguna historia est hecha de una vez para
siempre, como acotara Justino Fernndez (1993: 12), no deja de ser cierto que las nuevas interpretaciones slo sern posibles si se confrontan con otras evidencias que ayuden
a confirmar o rechazar ideas anteriores. Por lo tanto, para desechar y poder reclamar
el derecho que tiene todo cientfico social, si es que as fuera posible nombrar a quienes
practican la investigacin epigrfica, hoy, como nunca, expuso Justino Fernndez, se
debe exigir que para plantear o exhibir nuevas hiptesis, sea obligatorio mostrar y dar
a conocer las evidencias que permitan llegar a desarrollarlas (Fernndez 1993: 12). De
no ser as, cmo sera posible rechazar o confirmar ideas anteriores? Pero, en este sentido, el investigador tambin tiene el derecho y la obligacin de exponer sus dudas y aun
el rechazo de aquellas ideas que no cuenten con la solidez que llevaron a plantearlas.

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Todo ello es una condicin sine qua non, con la consecuente amenaza de que sean tomadas por otros investigadores con exceso de confianza y de manera acrtica, como si
se tratara de un axioma.
Desde cualquier punto de vista, puedo asumir que sta es una investigacin bien estructurada. Un texto en el cual Arellano Hernndez delimit, en forma por dems clara,
los problemas de su inters, dando a conocer la metodologa que utiliz para alcanzar
sus propsitos. Con mesura pero con bastante rigor emple su aparato crtico, el mismo que le permiti generar, con los objetivos que exhibe a lo largo del volumen, algunas
respuestas relativas a la problemtica del sitio y sus monumentos, las cuales, finalmente, le condujeron a escribir sus conclusiones. No debo dejar de mencionar que los cuadros, planos, dibujos reconstructivos del sitio y todas las ilustraciones relativas a las
inscripciones, otorgan mayor solidez y objetividad a la investigacin hecha por Arellano Hernndez.
Considero que salvo algunas observaciones menores, y otras de mayor contenido,
pero fciles de salvar, es un texto escrito no slo para especialistas en el rea maya, sino
para quien se interese en estos asuntos. La claridad con que maneja el lenguaje le permite ofrecer respuestas bien razonadas a sus planteamientos iniciales. No voy a repetir
aqu todos los supuestos que discute al autor. Juzgo suficiente acotar la hiptesis relativa
a las relaciones entre Tortuguero y Palenque. stas, aunque haban sido planteadas ms
empricamente que con slidos fundamentos, encuentran ahora una base que las sustenta: la interpretacin de las inscripciones. Como resultado, levanta la hiptesis de los
estrechos nexos familiares que se dieron entre ambas ciudades. Veamos: El Seor Ahpo
Bahlum de El Tortuguero (612-679 d.C.), utilizaba entre otros ttulos, el de Chul ahau
Sakbak o sagrado seor del linaje de la Garza (220) y se ostentaba como descendiente
de la familia real palencana. Por lo menos el reinado de este ahau coincide con la poca
en que El Tortuguero mantuvo nexos con Palenque (ibdem).
Pero cuidado, porque hay otras lecturas en las cuales, con base en algunas inscripciones, se da cuenta de las relaciones que hubo entre El Tortuguero y Comalcalco. Sin
embargo, es posible que cuando Alfonso Arellano Hernndez escribi la versin final
de su investigacin se desconocieran los resultados de las exploraciones conducidas por
Ricardo Armijo en Comalcalco.
Si me atengo a lo anterior, nuestro autor no tuvo por qu saber que de acuerdo con
las lecturas interpretativas hechas a partir de las inscripciones de Comalcalco, supuestamente esta urbe sostuvo encuentros blicos contra El Tortuguero. Especialmente debo
referirme al que tuvo lugar en diciembre del ao 649, cuando Balam Ahau, gobernante
de Tortuguero, captur a Ox Balam, Seor de Comalcalco, quien fue sacrificado, quedando la ciudad rendida frente a los vencedores. Ms an, se supone que, por su rango,
los restos de Ox Balam fueron devueltos a su ciudad de origen. Personajes y sucesos que,
por supuesto, no tena por qu mencionar Arellano Hernndez en su historia. Incluso,
me atrevo a suponer que es posible que aun cuando los hubiera conocido, no habra estado de acuerdo con las aproximaciones a tales acontecimientos de carcter histrico,
toda vez que, en apariencia, no encontr en las inscripciones de El Tortuguero referencia
alguna que ligara ambas urbes. Al respecto, debo destacar cmo se jactaban los ahauob,
o gobernantes, cuando capturaban un personaje importante en una guerra y, por suITINERARIOS Vol. 8 / 2008

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puesto, as lo registraban en sus historias. Y Ahpo Bahlum no es la excepcin, pero entre


los prisioneros que captur no hay ninguno de estirpe relevante que se pueda identificar como originario de Comalcalco:
entre los prisioneros de Ahpo Bahlum no se contaron grandes ahauob, pues se
habran mencionado los emblemas respectivos. Es posible, pues, que se tratara de
ahpoob de ciudades vecinas entre el Puxcatn y el Tulij. Debo agregar que todava
no se encuentran inscripciones que ayuden a afinar esta situacin, de manera que la
epigrafa no puede resolverla de manera satisfactoria. (225)

Sigo adelante. Las inscripciones de Comalcalco interpretadas por Marc Uwe Zender (Armijo, Gallegos y Zender 2000: 317) estn grabadas en objetos de hueso, concha
y espinas de mantarraya. Forman parte de unas ofrendas encontradas por Ricardo Armijo en 1998 en los templos de la Plaza Norte de la ciudad de Comalcalco, que recuper
junto a los restos mortuorios de Ox Balam.
Al respecto, uno se puede preguntar cmo es posible que el grupo vencedor no haya
registrado en sus monumentos tan contundente victoria y, por el contrario, los derrotados guerreros de Comalcalco exaltaran el sacrificio y muerte de su gobernante a travs
de unas suntuosas exequias?
La duda persistir mientras no se aclare esta evidente contradiccin. Y es necesario
resolver la duda porque Simon Martin y Nikolai Grube (2002: 236), supongo que apoyndose en Zender, se refieren a las guerras entre El Tortuguero y Comalcalco de la siguiente manera:
Los reyes de Palenque no fueron los nicos que proclamaron ser Seores divinos de
Baakal. Unos 61 km. al oeste est el pequeo centro de Tortuguero, cuyos gobernantes ostentaban el mismo ttulo. Sabemos poco de su dinasta, excepto que fue un gobernante particularmente prolfico, un contemporneo de Kinich Janaab Pakal, llamado Balam Ajaw
(Seor Jaguar, 644-679 d.C.). Un guerrero vigoroso, Balaam Ajaw conquist el reino occidental de Comalcalco en 649 Es inusual que Balaam Ajaw haya reemplazado el emblema
original de Comalcalco, dando el nombre de Baakal a toda la regin occidental Es posible
que el reclamo de Tortuguero por un poder independiente haya surgido como consecuencia de la gran crisis que acompa a Palenque con una serie de fracasos militares. Es significativo que cuando Tortuguero evoca su pasado, hace referencia a un Seor llamado Ahkal
Kuk (Tortuga Quetzal), de la poca de Ahkal Mo Naab I, el mismo gobernante que encabeza todos los dictados dinsticos de Kinich Janaab Pakal. Esto puede ser signo de que la
dinasta de Baakal se separ en su etapa ms temprana, alrededor de 510 d.C.6
Discrepancias las hay, explicaciones se esperan para cuando se haga una nueva revisin de esa historia.
En otro orden de ideas, el trabajo de Arellano Hernndez cuenta con el respaldo
de lo que hasta antes de su investigacin se conoca de El Tortuguero, informacin que

Mi suposicin se basa en que los autores de este volumen citan un trabajo que Marc Uwe Zender ley en la
Universidad de Pennsylvania en 2001: The Conquest of Comalcalco: (apud Martin y Grube 2002: 236).

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analiza y reinterpreta en algunos casos para ofrecer un texto ms riguroso y mejor estructurado.
No es mi propsito divulgar los pormenores de esta historia que logr hilar en fino
tejido. En verdad, nicamente me interesa exhibir cmo Arellano Hernndez logr interpretar una serie de acontecimientos utilizando como vehculo un idioma actual. Y aqu
surgen nuevamente mis dudas, acaso se trata de lenguas fosilizadas, suspendidas en el
tiempo, resistentes a las injerencias de otros idiomas? Por ventura, esa extraa lengua
impuesta por los conquistadores, la Iglesia y la religin, y ahora por la modernidad, no
ha causado ninguna transformacin en la estructura y lxico de los idiomas indgenas?
Estos interrogantes, que no planteo con acritud, me hacen guardar serias reservas acerca de la forma como se dan algunos avances en la epigrafa maya que, como anot en prrafos anteriores, de acuerdo con Arellano Hernndez: son tales que caben pocas dudas
sobre el contenido, la gramtica7.
Ms todava, me pregunto si, en ocasiones, no se acta con demasiada ligereza al
hacer la lectura de estas expresiones glficas que se antojan verdaderos criptogramas.
Acaso por ello, cuando ocurre un tropiezo en el descifre por errnea lectura, ms que
en adelantos es factible pensar en estancamientos, cuando no en retrocesos. A pesar de
todo, se puede estar o no de acuerdo con la forma como se leen las inscripciones, con la
grafa y aun con la metodologa utilizada, lo innegable es que son intentos por avanzar
en el conocimiento de la historia de los antiguos mayas. nicamente es de esperar que
cuando los epigrafistas ensayen nuevos caminos metodolgicos dejen abierta la posibilidad de que sus planteamientos puedan ser confrontados con distintas ideas que conduzcan a respuestas mejor integradas.
Un par de asuntos ms en torno a esta historia rescatada. Por ah escapan algunas
fichas bibliogrficas que si bien no afectan el contenido central, son importantes para la
etnografa y posterior historia de la regin. Asimismo, el autor habla de las inscripciones en monumentos de El Tortuguero, pero cabe la duda, es vlido incluir como monumentos una orejera de jade, una caja de madera y una vasija de tecali sin discutirlo
previamente? Por qu considerar que estas piezas menores deben ser incluidas como
monumentos?
Finalmente, debo anotar que la criptogrfica historia inscrita por los propios mayas
de la antigedad no tiene que ser de conocimiento exclusivo de los pocos que se atreven
a penetrar en ella. Los avances alcanzados no tienen por qu limitarse a la esfera de los
especialistas, sino llegar al lego, desnudos de toda fantasa. La responsabilidad del sabio
cuando logra atisbar algo ms de esa historia es tener la capacidad de acercarla al profano. No me explico por qu, con frecuencia, el especialista se distancia de ste. Es como
el olvido que frecuentemente padecen al dejar fuera de sus objetivos a quienes han marcado el antes y despus en cualquier campo del conocimiento. Sin ir ms atrs de los
cincuenta del pasado siglo, ah est la contribucin debida a Henrich Berlin, al revelar
la presencia del Glifo Emblema en las inscripciones mayas, sin lo cual, en la dcada siguiente, Tatiana Proskouriakoff no habra revolucionado el conocimiento al plantear la

Las cursivas son mas (2006: 19).

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existencia de verdaderos textos con pasajes histricos dedicados a los gobernantes de las
grandes ciudades (1981).
Lo que sigui es una historia coyuntural, humanizada, no exenta de imaginacin,
en la cual la posible identificacin e interpretacin de las inscripciones proporciona,
aunque sea de manera limitada, una visin de los acontecimientos vividos por sus protagonistas. Parafraseando a Carmen Len Czares, considero que el contenido de esas
inscripciones apenas resulta una interpretacin interesada y parcial de la realidad, una
realidad que, con el propsito de lograr entender los acontecimientos con la mayor objetividad posible, el investigador pretende recrear con el apoyo de otras disciplinas, exonerndola de cualquier manipulacin. Bienvenidas estas nuevas aportaciones a la historia
de una pequea ciudad prehispnica que, como anot Arellano Hernndez, es casi prcticamente desconocida para la mayor parte de los lugareos.
Por fortuna, el trabajo realizado no qued nicamente en el terreno de la historia.
Nuestro autor quiso ir ms all y, a su oficio de historiador, sum una visin holstica
del problema que abord. Una concepcin bastante olvidada por la mayor parte de los
historiadores. Por lo mismo, no me arrepiento de haber hecho una segunda lectura de
Tortuguero: una historia rescatada, ya que me dio la oportunidad de exhibir mis dudas
en torno a la interpretacin de las inscripciones mayas. Con todo, quiero subrayar que
falt algo ms; pero, aclaro, lo escribo tan slo desde mi particular punto de vista: que
un libro debe ser imaginado para un pblico ms amplio que el de los especialistas, sin
dejar de pensar en stos. Y aunque en esta ocasin su autor no tuvo como intencin primordial escribir para el gran pblico, no dudo en recomendar a todos la lectura de esta
historia rescatada e interpretada a travs de las inscripciones que los antiguos chontales tallaron en piedra y madera en una pequea ciudad, ahora casi desaparecida por la
agresividad de un sistema-mundo al cual no le importa el futuro ni, mucho menos, el
pasado: El Tortuguero.
Lorenzo Ochoa

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