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Sentencia sobre Simulación en Trelew

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- En la ciudad de Trelew, a los cinco das de abril del ao dos mil trece, se rene la Sala "A" de la Cmara

de Apelaciones, con la Presidencia del Dr. Marcelo J. Lpez Mesa y presencia del Sr. Juez del Cuerpo Dr.
Carlos A. Velzquez para celebrar acuerdo y dictar sentencia definitiva en los autos caratulados: "LEON,
M. B. Sucesora de LEON, M. S. c/ M., Alberto Miguel y Otra s/ Simulacin" (Expte. 389 - Ao 2012
CAT) venidos en apelacin. Los Sres. Magistrados resolvieron plantear las siguientes cuestiones:
PRIMERA: Se ajusta a derecho la sentencia apelada?, y SEGUNDA: Qu pronunciamiento
corresponde dictar? y expedirse en orden al sorteo practicado a fs. 327.---------------- A LA PRIMERA CUESTIN, el Seor Presidente de la Sala A, Doctor Marcelo Lpez Mesa, expres: --- Que a fs. 287/301, el Sr. Juez de grado dict sentencia rechazando la excepcin de prescripcin
opuesta por los demandados, contra la parte actora, haciendo lugar a la demanda entablada por M. S.
Len y continuada por su heredera M. B. Len, en contra de Alberto Miguel M. y Gabriela Paola M.,
por simulacin, declarando en consecuencia nula la transmisin de dominio instrumentada por Alberto
Miguel M., a favor de Gabriela Paola M., en referencia al inmueble identificado en autos y retrotrayendo la
situacin dominial del mismo a la existente con anterioridad a la fecha de suscripcin de la escritura
traslativa. En lnea con este resultado, dispuso la imposicin de las costas al litisconsorcio demandado.----- Que a fs. 305 dicha sentencia fue apelada por la parte demandada, quien concedido el recurso a fs.
306, expres agravios a fs. 321/324 vta. y corrido el traslado correspondiente a fs. 325, el mismo no fue
evacuado por la contraria.--------------------------- Se agravia la apelante especficamente por dos cuestiones centrales: en primer trmino por el rechazo
de la excepcin de prescripcin; manifiesta que plante que la accin de simulacin prescribe a los dos
aos, amparndose en el art. 4030 del Cdigo Civil. Si bien dicha norma hace referencia exclusivamente
a la accin entre partes, la doctrina y jurisprudencia han establecido que tambin es aplicable a la accin
promovida por terceros. Adems dicho plazo debe contarse desde que quien demanda conoce o pudo
conocer la existencia del acto al cual le endilga el carcter de simulado conforme doctrina y jurisprudencia
unnime. Cita legislacin y jurisprudencia.---------------- Expresa que, atento las constancias de autos, el plazo se encuentra largamente vencido, pero el a quo
no hace referencia al planteo y toma como punto de partida el momento en que supuestamente los
actores tomaron conocimiento del acto, equivocando en la aplicacin del derecho y la jurisprudencia
vigente ya que no existe prueba fehaciente alguna que lo demuestre, por lo tanto es un hecho alegado y
no probado.----------------------------------------------------------------------------------------------------------- Arguye que los mtodos que utiliz la contraria para arribar al conocimiento pudieron efectuarse
mucho antes de la fecha en que ellos dicen haberlos realizado y que el juez de grado con su fallo est
premiando la negligencia de la actora, en contra de la seguridad jurdica y la doctrina y jurisprudencia
reinante.-------------------------------------------- Sostiene adems que la supuesta falta de cobro de la deuda por haberes e indemnizaciones de ley se
debi pura y exclusivamente al abandono de la actora, quien fue totalmente negligente al inhibir al Sr. M.
recin el da 2 de noviembre de 2001, cuando la sentencia de primera instancia, condenatoria al pago en
favor de la Sra. Marta S. Len, es de fecha 10 de mayo de 1999, con lo cual si la actora hubiera sido
diligente, la donacin, efectuada el 4 de enero de 2001, no se hubiera podido realizar.----- En segundo trmino se agravia de que el sentenciante hizo lugar a la demanda sin tener en cuenta las
pruebas rendidas ni las constancias de la causa, basando su fallo en doctrina y jurisprudencia
desconociendo totalmente la realidad de los hechos; es as que el a quo seala en la resolucin los
requisitos del negocio simulado sin que se encontraran acreditados dichos extremos.------------------------------Remarca lo contradictorio de la sentencia ya que el propio juez es quien establece que quien afirma la
existencia de un acto simulado es quien debe probarlo, invirtiendo posteriormente la carga probatoria, con
base en jurisprudencia minoritaria; a pesar de ello, se afirma que prob fehacientemente la veracidad del
acto y la falta de intencin de engaar a terceros puesto que, aduce, no se haca ms que cumplir con la
intencin de la anterior titular del inmueble.-------------------------------------------------------------------------------Aclara que los indicios deben ser graves, precisos y concordantes, caractersticas que no se dan en
autos y que el juzgador no ha podido demostrar a los fines de fundar su dictamen; que un solo indicio,
incluso ms de uno en ocasiones son, insuficientes para presumir la certeza del hecho. Por ello la
jurisprudencia viene exigiendo dicha triloga aceptando todos los medios de prueba para acreditarlos. Las
conjeturas deben ser varias, surgir de un cmulo de antecedentes y circunstancias que lleven al nimo
del juzgador el conocimiento de hechos reales y comprobados.-----------------------------------Postula que los distintos indicios que el juez amerite deben llevar a un resultado unvoco, cuestin que
est muy lejos de suceder en autos, existiendo en realidad indicios ms que precisos y concordantes de
que no haba en el presente caso intencin de defraudar o engaar a terceros. Cita jurisprudencia en
refuerzo de sus postulaciones.----------------------------------------------------------------------------------------------------Asevera que si la intencin del Sr. M. era defraudar a los acreedores, insolventndose y no permitiendo
as el cobro de sus acreencias, no habra iniciado la sucesin de su madre y posterior inscripcin del

inmueble, para de esta forma no ingresar un bien a su patrimonio. Por el contrario, ya conociendo la
existencia de una sentencia condenatoria en su contra, el demandado realizo actos tendientes a
incrementar su patrimonio.------------------------------------------------------------------------------------Concluye diciendo que no se acredit en autos, ni por pruebas ni por indicios, que estn cumplidos los
requisitos exigidos para la existencia de un negocio simulado, a lo que se debe sumar la negligencia de la
actora al tomar los recaudos necesarios con el fin de asegurar el cobro de su crdito. Solicita se rechace
la demanda por simulacin incoada y se revoque la sentencia en todas sus partes, con costas.------- Corrido traslado a la contraria del memorial de agravios, mediante providencia de fs. 325, el mismo no
es contestado. --------------------------------------------------------------------------- Ingresando al tratamiento de las dos cuestiones tradas a revisin de esta Sala, debo decir en lo
tocante al primer agravio que la defensa tcnica de la parte actora ha efectuado un esfuerzo argumental,
pretendiendo revertir el resultado desfavorable cosechado en el grado, sobre la base de argumentos que
pretenden descalificar la decisin del juez, pero que analizados son enteramente inconducentes e,
incluso, inaplicables al caso. ------------------------------------------------------------------------------------------- En primer lugar, creo que el Sr. Juez de grado ha hecho bien en hacer a un lado la prescripcin
planteada por la accionada en autos; es ms, creo que el a quo podra haber marginado la prescripcin
siquiera sin tratar el fondo de ella. Es que, el accionado la interpuso fuera de la oportunidad sealada por
el art. 3962 del Cdigo Civil, lo que implica que la interpuso tarde, lo que equivale a que la prescripcin
planteada es inaudible aqu.---------------------------------------------------------------------------------------------------- Si se repasa la causa con detenimiento, surgen los siguientes extremos de hecho, esenciales para la
correcta resolucin del primer agravio: a) que a fs. 76, con fecha Agosto 21 de 2007 se dict la
providencia de traslado de la demanda, librndose las cdulas dirigidas a los demandados, que obran
glosadas a fs. 77 y 78; b) que a fs. 88/89 uno de los demandados, el aqu apelante, debidamente citado,
interpone excepcin de defecto legal, sin mencionar para nada la prescripcin de la accin; c) que
resuelta negativamente la defensa de defecto legal, el accionado contesta demanda a fs. 103/107, donde
s opone la prescripcin de la accin.-------------------------------------------- En virtud de los extremos de hecho enumerados en el prrafo anterior, a tenor de lo dispuesto por el
art. 3962 CC, es inevitable en autos la conclusin de que el accionado interpuso tardamente la excepcin
de prescripcin, al no hacerlo en la primera oportunidad que establece el art. 3962 CC como la ocasin
idnea para oponerla. Por ello, la prescripcin opuesta en autos es inadmisible y deba rechazarse, como
bien hizo el juez de grado, aunque por razones de fondo.-------------------------------------------------------- He indicado en una obra anterior que la prescripcin no puede dictarse de oficio por el juez (art. 3964
CC), motivo por el cual debe ser opuesta por la parte interesada en su declaracin, la que debe
interponer temporneamente a la litis. El art. 3962 CC fija el momento procesal en que debe ser opuesta,
so riesgo de no poder hacerla valer, en caso contrario. La "primera presentacin" es siempre una
presentacin en juicio, una presentacin procesal, no teniendo obligacin quien intente valerse de la
prescripcin en invocarla en sede extrajudicial, an cuando es conveniente hacerlo para evitar posteriores
incidencias y debates al respecto. La oportunidad para oponer la prescripcin es el momento de contestar
la demanda, si no ha habido antes una presentacin anterior de la parte o si no ha debido plantear
excepciones previas, pues si alguna de estas dos situaciones se ha producido, debe oponerse la
prescripcin de la accin all (Vid. LPEZ MESA, Marcelo, "Sistema de jurisprudencia civil", Editorial
AbeledoPerrot SA, Buenos Aires, 2012, tomo 4, pg. 5397).--------------------------------------- Es que por primera presentacin en juicio (art.3962 del CCiv.) debe entenderse la primera actuacin
que haga quien intente oponerla, por lo cual quien se presenta en el proceso, por cualquier motivo que
fuere, antes de contestar la demanda, debe oponer la defensa de prescripcin, y si no lo hace, pierde el
derecho de prevalerse de dicha defensa (C. Apel. Concordia, sala Civ. y Com. III, 14/5/2002, "Yuqueri
Chico", LL Online).------------------------------------------------------------------------------------------------------------- Y bien se ha dicho que el demandado que opone excepciones previas tiene la ineludible carga de
plantear juntamente con ellas la de prescripcin, por de lo contrario y en razn de que dicha conducta
procesal importa la primera presentacin en el juicio pierde el derecho de hacerlo en oportunidad de
contestar la demanda (C. Civ. y Com. Paran, sala 2, 14/05/1984, Munci y Ca, Empresa Constructora v.
Torales de D'agostino, Dominga y otra, JA 1985-III-41).------------------------------------------------------------ Es as que habiendo opuesto la demandada una excepcin previa en autos tena la ineludible carga de
haber planteado juntamente con la excepcin de defecto legal que introdujera a fs. 83/84 la excepcin de
prescripcin; no habiendo actuado as, dado que dicha conducta procesal import la primera presentacin
en el juicio, la accionada perdi all el derecho de oponer al reclamo del actor la prescripcin en esta
causa, ya que tal defensa no fue introducida en la oportunidad establecida legalmente al efecto (art. 3962
CC).--------------------------------------------------------------------------------------------------- Es as que el a quo ha actuado correctamente al hacer a un lado la pretensin prescriptiva del
accionado. Ello, pues, amn de que la misma fue planteada en forma extempornea, adems desde el
punto de vista sustancial, tampoco corresponda acogerla. Y ello, por un doble orden de razones.-----------

--- Me explicar. En primer lugar, es esta una accin de simulacin iniciada por un tercero, ajeno a las
partes que habran instrumentado el acto simulado.------------------------ La situacin ha sido encuadrada por algunos en el segundo prrafo del art. 4030 CC, el que edicta
textualmente que "Prescribe a los dos aos la accin para dejar sin efecto entre las partes un acto
simulado, sea la simulacin absoluta o relativa. El plazo se computar desde que el aparente titular del
derecho hubiere intentado desconocer la simulacin".
--- No tengo tan claro, a diferencia de otros, que a la accin de simulacin planteada por un tercero se le
aplique el plazo del art. 4030 CC, expresamente previsto para "la accin para dejar sin efecto entre las
partes un acto simulado". De momento que quien inicia esta accin es un tercero y no una de las partes
que instrument el acto cuestionado y que las restricciones a los derechos se interpretan restrictivamente
y nunca en forma conjetural, tengo fundadas razones para no adherir al criterio de los dos aos de plazo
para esa accin, si es iniciada por un tercero.
--- Es ms que dudoso, prcticamente insostenible, que un plazo de prescripcin pueda aplicarse por
analoga. Si la prescripcin es de interpretacin estricta, si no restrictiva, aplicar un plazo pensado para
un supuesto distinto, que cercena o acota el amplio plazo residual del art. 4023, podra ser algo difcil de
sostener jurdicamente.
--- Coincido, en cambio, con el criterio de que la previsin del art. 4030 CC es una disposicin
excepcional no aplicable fuera de los supuestos contemplados en ella(C. Nac. Com., sala B, 29/9/2000,
"Casa Eibar II y SA", LL Online).
--- Sin embargo, tampoco nos enzarzaremos en el encuadramiento del caso en determinada norma; ello,
porque cualquiera sea la norma en que se subsuma el caso de autos, la prescripcin es inaudible, no solo
formalmente, sino tambin desde el punto de mira conceptual.
--- Es que, an aplicando a este caso el art. 4030 CC, y prescindiendo de todos los bices conceptuales
que se oponen a ello, tampoco as estara prescripta la accin de autos, contrariamente a lo pretendido
por el accionado.
--- El apelante no ha tenido en cuenta o ha pretendido soslayar- toda la jurisprudencia que es conteste
en que el plazo bienal de prescripcin de la accin de simulacin, establecido expresamente para las
partes del acto pretendidamente ficticio y aplicable por analoga a los terceros ajenos a ste, comienza a
correr cuando el accionante tiene conocimiento efectivo, pleno y cabal de la simulacin, sin que basten a
tales efectos las simples sospechas (C. Nac. Civ., sala I, 5/10/2004, LL 2005-A-471; dem, sala M,
29/11/2004, LL 2005-B-284; dem, sala A, 19/06/1998, "Costantino de Martnez, Marta Ins v. Costantino,
Salvador Osvaldo y otros s/ nulidad de escritura", en AbeledoPerrot online).
--- El recurrente dice que la actora podra haberse cerciorado antes de la transferencia de dominio del
inmueble. Puede ser cierto; pero no estaba obligada a ello. Pretender obligar a la actora a iniciar antes
sus gestiones y averiguaciones, que condujeron a verificar documentalmente la transferencia de dominio
del inmueble escasos seis meses antes de iniciar la demanda, o pretender responsabilizarla por no
haberlo hecho, implica tanto como buscar penar que la misma no presumiera la malicia en otros, en este
caso, el accionado apelante y su hija.
--- Mxime teniendo en cuenta las consecuencias desfavorables que puede tener perder un juicio y dado
que no es cualquier juicio el iniciado, sino uno de simulacin e inoponibilidad subsidiario, la actora se
muni de las constancias necesarias para llevarlo a cabo. Recin all comienza a correr el curso de la
prescripcin, no antes. Y pretender que como no lo hizo antes, no poda accionar implica intentar echar
mano a institutos como el del retraso desleal del ejercicio de los derechos que, como resolviera esta
Cmara, en su precedente del 17 de abril de 2012, "Llompart, Edna Haydee y Otra c/ Trama
Construcciones S.R.L. y otro s/ Daos y perjuicios" (Expte. 425 - Ao 2011 CAT), ante una pretensin de
aplicar una suerte de versin sui generis de retraso desleal en el ejercicio de los derechos, que dicho
instituto, construccin que algunos vinculan con el principio general de la buena fe, nos parece inaplicable
en la Repblica Argentina, especialmente, por una razn legal: el contenido del in fine del art. 27 del
Cdigo Civil.
--- Cualquiera sea el acierto de la manda, ella es obligatoria y, como tal, la interpretacin a drsele no
puede prescindir de su texto expreso; resulta innegable que el Codificador instaur un sistema de
cmputo de los plazos que impide la aplicacin del retraso desleal en nuestro derecho, a menos que no
exista un plazo establecido para su ejercicio. A tenor del art. 27 C.C. sera llegar demasiado lejos el
declarar caduco el ejercicio de una accin dentro de los plazos legales para tal objeto. Pinsese que toda
institucin que signifique la prdida de los derechos por el mero transcurso del tiempo, inclusive la
caducidad de instancia o la prescripcin -ambas reguladas legalmente-, debe ser interpretada, cuando
menos, en forma estricta, si no restrictiva. Y el mencionado art. 27 CC no deja margen para
interpretaciones extensivas.
--- Si se aplicase la idea fornea del retraso desleal a un supuesto regido por un plazo de prescripcin y
se pretendiese que quien ejerci un derecho suyo antes de la medianoche en que termina el ltimo da
del plazo, ha actuado deslealmente tenindosele por decado el derecho, se estara consumando un

ultraje constitucional, dado que se estara vulnerando el principio de reserva, al privar a alguien de lo que
la ley no slo no le prohbe, sino que le autoriza expresamente (Cm. Apels. Trelew, Sala A, 17/4/2012,
"Llompart, Edna Haydee y Otra c/ Trama Construcciones S.R.L. y otro s/ Daos y perjuicios" (Expte. 425 Ao 2011 CAT), en [Link]).
--- Es ms, no es el nuestro un criterio peregrino, pues la jurisprudencia argentina muestra un fallo
liderado por el voto del maestro Adolfo Plner, donde con su claridad habitual, el insigne camarista
bahiense desestimaba la idea, expresando que "No encuentran fundamento objetivo en la ley ni en los
principios de buena fe y lealtad, la exigencia de que los derechos de los individuos deban ser reclamados
o ejercidos en un tiempo determinado, con la modalidad o en una extensin extraa a toda carga expresa
incluida en su normativa" (Cm. 1 CC Baha Blanca, Sala I, 16/12/80, "Federacin Agraria Argentina Ca
de Seguros c/ Panelli Evans J.", DJBA 121-193). No es un argumento para desdear y l desnuca el
criterio del recurrente de que la actora debi hacer algo distinto de lo que hizo.
--- Por otra parte, habla el apelante de negligencia. No ha habido negligencia alguna en la actora ni,
menos, puede intentar revertirse sobre ella, las consecuencias de actos que tena el derecho de realizar
en los tiempos que ella considerase prudentes, hasta que estuviera en reales condiciones de accionar en
defensa de sus derechos, mxime cuando se trata de iniciar una accin tan compleja como la de
simulacin.
--- De tal modo, es indudable, mal que le pese al recurrente, que justificado documentalmente el
momento de la toma de conocimiento fehaciente del acto simulado o fraudulento por parte de la actora,
se revierte sobre su contraparte la prueba de que esa no fue la primera ocasin en que tuvo noticia
indubitable no una mera sospecha- de que el acto que la perjudicaba era insincero o malicioso.
--- Bien se ha dicho en esta lnea que es a cargo de quien opone la excepcin de prescripcin, el tener
que acreditar, ya sea el momento de la interversin del ttulo (cuando es entre partes), o el del
conocimiento del vicio (cuando la accin es ejercida por un tercero) (C. Civ. y Com. Crdoba, 8,
15/02/1993, Carbajal, Alberto J. v. Dehner, Roberto y otro, JA 1994-I-394).
--- Se dijo luego en esa causa con acierto que cuando la simulacin es invocada por un tercero, la
prescripcin se computa desde que el impugnante tuvo conocimiento del carcter ficticio del acto,
conocimiento que debe ser cierto, cabal, no bastando las simples sospechas (aunque luego se
confirmaran), por lo que la circunstancia de que quien lo ataca haya sabido que se celebr, o que se lo
haya inscripto en el Registro de la Propiedad, no constituyen el punto de partida del cmputo de la
prescripcin, ya que ello no importa el conocimiento de la simulacin que lo afecta (C. Civ. y Com.
Crdoba, 8, 15/02/1993, Carbajal, Alberto J. v. Dehner, Roberto y otro, JA 1994-I-394).
--- Y se puntualiz finalmente all, con claridad y certeza, que la distincin legal sobre el comienzo de la
prescripcin para las partes y terceros es clara: para los primeros corre desde el momento de la
interversin del ttulo; para los segundos desde el conocimiento del vicio, pues es lgico que si el tercero
no ha tenido conocimiento del vicio, no puede ejercer la accin (C. Civ. y Com. Crdoba, 8, 15/02/1993,
Carbajal, Alberto J. v. Dehner, Roberto y otro, JA 1994-I-394). Es este indudablemente el criterio
correcto.-------- Como se resolvi en otros dos fallos que merece aqu referirse: respecto a los terceros accionantes, el
plazo de prescripcin del art. 4030, CCiv., corre a partir de que stos tuvieron real y efectivo
conocimiento del acto cuya nulidad se pretende y que poda afectar sus derechos (C. Nac. Com., sala
B, 19/10/2000, JA 2001-IV-533). Y corresponde a quienes oponen la prescripcin de la accin de
simulacin acreditar que el comienzo del plazo de prescripcin no era el indicado por los actores y que
ste se haba cumplido(Sup. Corte Bs. As., 29/3/1994, "Simone", LL Online, voto de la mayora).----------- Todo ello demuestra que el razonamiento del juez fue correcto en este punto y que el agravio que
pretende enderezarse contra l es ilusorio, gravemente errneo, inacogible por donde se lo mire y as, sin
ms, merece rechazarse.
--- Ingresando al tratamiento del segundo agravio, relativo al cuestionamiento de la propia procedencia de
la accin de simulacin, tampoco el mismo habr de ser acogido, conforme los fundamentos que
eslabonar seguidamente.
--- En primer lugar, una razn procesal inclina la balanza en contra del apelante: ste ha efectuado un
sobrevuelo sobre la temtica del pleito, dando escuetamente una opinin suya sobre cmo debi haber
sido resuelto ste, pero sin hacerse cargo de las razones por las que el a quo no acogiera sus defensas y
alegaciones.------------- Ms an, ni siquiera ha procurado la apelante conmover la totalidad de las vigas maestras que
sustentan la sentencia atacada, limitndose a efectuar un cuestionamiento parcializado e insuficiente de
la resolucin en crisis, por ejemplo, pretender hacerse fuerte en aspectos que carecen de una entidad
dirimente del pleito, sin poner en crisis a lo expuesto en la sentencia bajo ataque.---------------------- Por poner algunos ejemplos, el apelante no se ha hecho cargo de argumentos sentenciales dirimentes,
como los siguientes: 1) "cuando se trata como en autos de simulaciones imputadas en perjuicio de

terceros, el vnculo de parentesco o la amistad entre el aparente transmitente de derechos y el


beneficiario de los mismos, como as tambin a quien se ofrece para otorgar el negocio una fachada de
seriedad, suelen ser indicios importantes para descubrir la simulacin, pues la gravedad que reviste el
acto cuando perjudica a terceros, exige " una gran confianza reciproca entre los partcipes"; 2) si la
existencia de un acuerdo simulatorio descubre la simulacin de la donacin del bien registrable, en
fechas sospechosas por su cercana temporal con la deuda reclamada, las restantes circunstancias,
vitalizadas mediante variadas y serias presunciones, despejan la existencia de actos de disposicin de
bienes a ttulo gratuito, slo aparente, con el propsito de sustraerlos al patrimonio del deudor, como
prenda comn de los acreedores; 3) el inmueble en cuestin fue transferido a titulo gratuito a los hijos, y
al respecto se seala como ejemplo tpico de simulacin absoluta, la donacin de padres a hijos ante la
amenaza de una ejecucin; 4) como la donacin ha sido a ttulo gratuito y la accin de simulacin
entablada por el actor, lo fue en calidad de tercero ajeno a dicho acto, por lo que reviste el carcter de
una accin patrimonial, desde que quien demanda la simulacin busca la verificacin de que el bien
subsista en el patrimonio de su deudor, pese a la apariencia contraria, y con ello procura la
reconstruccin de la prenda de los acreedores constituida por el patrimonio del deudor, a fin de hacer
factible el cobro del crdito reconocido en sede laboral circunstancias acreditadas en la causa, permiten
armar el esquema de presunciones graves, precisas y concordantes, dejando bien evidente la conviccin
moral de que el negocio fue aparente, con el propsito de evadir la obligacin contrada con el actor; 5)
quienes se defendieron contra la alegacin de simulacin debieron colaborar dinmicamente en la prueba
de la verdad que pregonaron; quienes no actuaron as, manteniendo una actitud pasiva esperando que el
actor cumpla slo la carga probatoria de su demanda han incumplido su deber; 6) la actitud probatoria
activa fue la del actor en autos, quien pudo aportar varios hechos demostrativos de la simulacin, como el
menoscabo de un derecho o inters legtimo de orden patrimonial, cierto y personal del damnificado, su
relacin de causalidad con el acto simulado, el estado de insolvencia del donante, la modalidad del
contrato, su parentesco con los donatarios, la especial oportunidad en que se realiz el acto de
disposicin, ya analizados; 7) En el caso, la "causa simulandi", es decir la razn por la cual las partes
realizaron el acto simulado aparece evidente a la luz de ciertos indicios que concurren en el pleito y que
la doctrina ha considerado tpicos de la simulacin como el parentesco prximo existente entre las partes
del acto simulado (padre- hija) y la circunstancia de que se benefici el donante puesto que sustrajo de su
patrimonio el nico bien que lo compona, lo que se erige como la causa simulandi de la operacin
cuestionada, en cuyo caso, la transferencia de dominio es ficticia, y con el objeto de eludir la accin de
los acreedores, los terceros con inters legtimo, tal el caso de la aqu actora, cuyo crdito insatisfecho
por parte del codemandado Alberto Miguel M. no es ya motivo de controversia alguna, quien puede atacar
la eficacia de dicha transferencia, lo que caer precisamente por su falta de autenticidad, sellando la
suerte de la presente accin.
--- Estas siete vigas maestras o argumentos dirimentes empleadas por el a quo en su decisorio no han
recibido embates que las conmuevan ni pongan en crisis, por lo que deben considerarse firmes por falta
de crtica concreta y razonada, ya que el apelante se ha limitado a dar su versin, su opinin podra
decirse, sobre los hechos de la causa, pretendiendo contraponer a la sentencia una elaboracin propia
del sub lite, la que en un plano paralelo y sin hacerse cargo de las constataciones sentenciales,
pretendiera hacerse fuerte en una opinin distinta, que no hace colapsar las vigas maestras de la
construccin del a quo.
--- As, el recurso en este segundo agravio es insuficiente, dficit que se patentiza en dos extremos de
hecho concretos: uno, se vuelca en el memorial una serie de manifestaciones -de disgusto podra
decirse- de desacuerdo con el fallo, casi que se contesta al fallo, como si fuera un responde de demanda
o un descargo, pero el memorial analizado no porta un sustento sustancial que patentice los yerros y
desaciertos concretos, que se imputa a la resolucin de la instancia anterior.
--- Es ms, el escrito de fs. 321/324vta. repite en buena medida los contenidos de la contestacin de
demanda de fs. 103/107vta., lo que tcnicamente est vedado para un recurso, que no puede consistir en
la reiteracin de manifestaciones o argumentos ya introducidos en la litis, sino que l debe consistir en un
escrito objetivo de rebatimiento de un acto sentencial, que enfrente al mismo con razones de peso, que
demuestren su manifiesto desacierto y le hagan perder estabilidad, con lo que un memorial o expresin
de agravios nunca puede consistir en una reiteracin de escritos y fundamentos presentados en la faz
postulatoria del proceso, ya que l ha de constituir una versin superadora, crtica, pero siempre
superadora, del pronunciamiento dictado en la causa, de cuyos fundamentos debe hacerse cargo,
rebatirlos, hacerlos caer o demostrar su levedad sustancial.
--- Pues bien, en el caso que analizamos, las crticas al fallo que intenta el recurrente no configuran el
rebatimiento objetivo de los dichos sentenciales, ni logran demostrar la existencia de yerros de
significacin en el mismo, sino que expresan un parecer distinto del apelante, sobre la base de su propia
subjetividad y pretendiendo hacer pie en elementos de juicio inaplicables al caso.
--- Es ms, en el supuesto que analizamos la apelante no ha siquiera logrado patentizar por qu el fallo
apelado es groseramente errneo, como sostiene apodcticamente. Todo su reduce a una divergencia
subjetiva, matizada con disquisiciones por dems opinables y carentes de debido y suficiente sustento.
En tales condiciones no debe extraar que el recurso fracase.----- La apelante ha efectuado un sobrevuelo sobre la temtica del pleito, dando extensamente una opinin
suya sobre cmo la cuestin sub discussio debi haber sido resuelta pero sin hacerse cargo de las
razones por las que el decisor de la instancia anterior no acogiera sus alegaciones.-----------

--- Ni siquiera ha procurado la apelante conmover la totalidad de las vigas maestras que sustentan la
resolucin atacada, limitndose a efectuar un cuestionamiento parcializado e insuficiente de la resolucin
en crisis, por ejemplo, pretender hacerse fuerte en aspectos que carecen de una entidad dirimente del
pleito, sin poner en crisis a lo fundamental de lo resuelto y argumentado en la resolucin bajo ataque.-------- La crtica fundamental del apelante se endereza a cuestionar la constatacin sentencial sobre la
concurrencia de los presupuestos de la simulacin en el caso, pero sin hacerse cargo de por qu el a quo
tuvo por presente cada uno y pretendiendo aventar sus afirmaciones con otras afirmaciones, sobre la
falta de intencin de su parte de defraudar a terceros, las que fueron condimentadas hasta el cansancio
por las ms variadas conjeturas, sobre por qu su parte habra transferido la propiedad del inmueble, si
hubiera querido defraudar a terceros, etc..
--- Este tipo de interrogaciones retricas no configuran agravios sino opiniones, como lo ha resuelto
reiteradamente esta Sala, sentencia del 18 de febrero de 2009, in re "Montiquin, Vanesa c/ Susbielles,
Juan y otros s/ Daos y Perjuicios" (Expte. N 22.947 - ao: 2008).
--- Por momentos, el apelante parece querer convertir a esta litis en un "proceso de intenciones", esto es,
en una averiguacin sobre cules fueron sus sentimientos ms ntimos, al momento de transferir la
propiedad del inmueble; dado que las intenciones no son relevantes en derecho, en tanto no sean
exteriorizadas de alguna manera, no puede degenerar el proceso en una suerte de juego de adivinanzas
acerca de la voluntad interior de un sujeto, que permaneci desconocida para todos, excepto para l.
Como reza el venerable apotegma romano: "Voluntas in mente retenta, voluntas in mente non est".
--- Tampoco cabe prestar atencin a la escueta prueba presentada por la accionada para sostener la
sinceridad del acto impugnado. Si se analizan los testigos que ella ofreciera, los mismos distan de ser
convincentes, al ser mayormente testigos de odas, como el testigo Blanes, que depone a fs. 228, y que
dice saber que la causante pensaba dejarle la casa a la hija de Alberto, pero no recuerda el nombre de
ella y luego afirma que lo sabe por haber conversado el tema con Alberto (el accionado de autos), lo que
esfuma su testimonio, al tratarse cabalmente de un "testigo de odas", es decir de un relator de versiones
interesadas y no de quien presenci de visu eventos trascendentes para la resolucin de la causa.
--- A fs. fs. 227, el testigo Martello, afirma que "tcnicamente que era para Gabriela". Contestar a una
pregunta sobre la voluntad de una causante y decir que "tcnicamente era para" o implica una falsedad
mayscula o una improvisacin excepcional, mxime cuando no se da razn de los dichos que sea
convincente.
--- Esa es la prueba que esgrime el accionado, diciendo que ha cumplido su deber de colaborar con la
magistratura para develar la sinceridad del acto y su carcter no simulado ni fraudulento.
--- Es ms, la testigo Giambernardino, que depone a fs. 226 y vta. que curiosamente sabe que la madre
del demandado quera que la casa quedara para la hija, que no sabe en la pregunta anterior si el donante
la hered o no, agrega un dato que desbarata la postura de la actora al afirmar que fue vecina de M.
durante muchsimos aos, hasta que se fueron del inmueble, lo que implica que el padre y la hija vivan
juntos en el inmueble donado, lo que constituye un fuerte indicio de retentio posesionis, que suma otro
elemento de prueba en contra del accionado, justamente proveniente de un testigo que el mismo
enarbola.
--- Y es sabido que la retentio possessionis constituye una importante presuncin de la ficcin de una
operacin inmobiliaria o de un negocio jurdico sobre un bien (C. 1 Civ. y Com. San Nicols, 26/6/2003,
LLBA 2003-1282; C. Civ. y Com. Crdoba, 5 Nom., 16/2/1998, LLC 1998-1294; C. Civ. Com. Minas Paz y
Trib. Mendoza, sala 5, 20/10/2004, "Clop", AP Online 1/70014998-6; C. Nac. Civ., sala B, 11/07/1996,
Cordo, Oscar R. v. Pataro, Martha M., JA 1999-II-sntesis).
--- Es que, la "retentio possessionis" constituye un indicio que autoriza a suponer la existencia de un acto
simulado, cuando tras haberse desprendido ostensiblemente del dominio de un inmueble, el vendedor
contina ocupndolo y realizando actos que contradicen la tradicin que aparentemente se ha efectuado,
ya que continuar utilizando un bien transferido resulta contradictorio con lo que ocurre en la generalidad
de los casos de disposicin y permite suponer la existencia de una mera apariencia de enajenacin (C.
Nac. Civ., sala G, 04/07/1984, Iula o Iula Daz de Rabelino, Mara del C. v. Iula de Cindola, Eleonora M.
L., JA 1985-I-674).
--- Quien es deudor de una obligacin reconocida en sentencia firme, que hereda un bien y lo trasmite
gratuitamente a un hijo, sin dar satisfaccin a sus deudas, se coloca automticamente en una posicin
cuestionable, ya que el perjuicio est acreditado, si el transmitido era el nico bien de que dispona, como
es este el caso. En tal situacin, si el mismo sostena la sinceridad y correccin del acto impugnado,
debi colaborar efectivamente con la autoridad judicial para despejar las dudas que su propio
comportamiento haba creado, en especial, aportando prueba de que el mismo no viva ms en el
inmueble, que al momento de la donacin, ocurri un cambio tangible en la posesin del inmueble, que
se correspondiera con el cambio en la titularidad, etc.

--- No habiendo obrado de tal modo, las afirmaciones del apelante en sentido contrario deben entenderse
interesadas e inacogibles, a la luz de la prueba colectada en autos y de la propia conducta de las partes,
que constituye para el juez un importante prisma de anlisis de los hechos debatidos.
--- Para peor, el apelante no ha logrado en su ataque demostrar ningn yerro grave del a quo en esta
faena hermenutica, ni en la aplicacin de ella a los hechos de la causa. Su embate contra el
pronunciamiento de grado permanece en el segmento de la doxa, de la opinin. Y sabido es, como esta
Sala lo ha decidido en diversos decisorios, que no existe refutacin doxal admisible de la episteme (cfr. mi
voto, en sentencia de esta Sala dictada in re "Rolon Marcos Jos c/ Di Prospero Jessica Soledad y otro s/
Daos y Perjuicios" (Expte. 443 - Ao 2009 CANE), esto es, que no es admisible el derribamiento de una
prueba tcnica o de un decisorio, sobre la base de opiniones discordantes, pero carentes de un aparato
argumental suficiente que las sustente y valide. ------ La liviandad del ataque dirigido a la valoracin de las constancias de la causa, hace naufragar el
ataque, al no resultar el mismo suficiente para conmover la faena apreciativa del juez de grado.--- Seguidamente, cabe aseverar que las diversas alegaciones de la apelante resultan apodcticas, es
decir, pretenden fundarse en s mismas, sin traer elementos de juicio objetivos y verificables que apoyen
sus particulares criterios en esta materia.--------- Lo anteriormente expuesto lleva a pensar que la recurrente no ha llenado su deber, al plasmar una
crtica superficial, genrica, basada en subjetividades, y no tocar al discurrir del recurso los puntos
centrales o dirimentes del decisorio que se cuestiona y de la apreciacin probatoria que ste formula, lo
que implic quedarse a medio camino o errar el sendero, por parte del recurrente.---- Y, en ambos casos, tal deambular por una instancia especial como la segunda instancia donde la
precisin debe ser impar y las vaguedades colapsan, no lleva al apelante a destino, sino que lo expone a
no obtener el resultado que buscaba.--------------- Es que el recurso de apelacin no es una competencia artificiosa de saberes abstractos, pareceres
subjetivos o sagacidades vanas, entre un juez recurrido y un apelante. El recurso de apelacin tiene por
objeto la revisin de legalidad, de razonabilidad, de constitucionalidad y de suficiencia argumental de un
pronunciamiento. No se trata de analizar por su conducto si haba mejores argumentos a la mano en la
temtica abordada o si algunos de los utilizados eran deficientes incluso equivocados- o si el juez
cometi un dficit argumental en alguna de sus vigas maestras (cfr. esta Sala, sentencia dictada in re
"Jaime, Cristian Daro c/ Piedra Prpura S.A. s/ Cobro de pesos" (Expte. 325 - Ao 2009 CANE).-------------- Recurrir no es expresar matices sino descubrir y patentizar desaciertos. Recurrir no es plantear
opiniones divergentes a la del fallo atacado, sino demostrar que ste no se sustenta en derecho o
contraviene las constancias de la causa (cfr. esta Sala, sentencia dictada in re "Jaime, Cristian Daro c/
Piedra Prpura S.A. s/ Cobro de pesos" (Expte. 325 - Ao 2009 CANE).------------------- Y, en verdad, cuando se analizan las afirmaciones de la recurrente de fs. 321/324vta., ellas no logran
acreditar siquiera mnimamente los presuntos errores que imputan al acto decisor impugnado.---------------- En tales condiciones el recurso es inaudible, porque el agravio no es tal. Es que, discutir los criterios
sentenciales sin fundar sustancialmente la oposicin o sin dar bases jurdicas a un distinto punto de vista,
no es expresar agravios. Es que la fundamentacin del recurso de apelacin no puede consistir en una
mera discrepancia que manifieste el recurrente con el criterio sustentado por el juez de la causa" (ARAZI,
Roland ROJAS, Jorge A., "Cdigo Procesal Civil y Comercial de la Nacin", Ed. Rubinzal y Culzoni,
Santa Fe, 2001, Tomo I, p. 835).------------------------------------------------- Con la falta de crtica concreta y suficiente de la sentencia apelada, el recurrente vulnera uno de los
principios rectores del derecho de los recursos, el llamado principio de sustentacin. Se ha dicho que "la
sustentacin exige indicar razonada y explicadamente los cuestionamientos que respecto de la decisin,
bien en sus fundamentaciones jurdicas o fcticas, hace el recurrente. La sustentacin tiene por finalidad
hacer un cuadro comparativo entre las razones aducidas por el fallador, y las del recurrente, para
demostrar desde all, el agravio, la lesin que esa decisin causa" (RICO PUERTA, Luis Alonso, "Teora
general del proceso", Edit. Comlibros, 1 edicin, Medelln-Bogot, 2006, p. 841 y mi voto en sentencia de
esta Sala A, del 18/6/08, in re "VIERA, Lidia Nelphie y otro c/ Lnea 28 de Julio S.C.T.T.L. s/ dif. de
haberes e indem. de ley" (registrada bajo el N 36 de 2.008 SDL).-------------------------------------- --- Por otra parte, an si as no fuera, tampoco tendra andamiento el recurso, porque el accionado no ha
rebatido debidamente las afirmaciones del actor sobre el carcter fraudulento del acto, las que vertebra
en la accin subsidiaria de inoponibilidad (accin pauliana). An cuando pudiera entenderse que el acto
fue sincero haciendo gala de una imaginacin desbordada y soslayando todos los bices anteriores, que
son ilevantables-, an as, el actor ha probado que la donacin le ha causado perjuicio y que ste se
produjo luego de que su crdito fuera reconocido en sentencia judicial, con lo que la fuente o causa
anterior de su crdito impeda una transferencia vlida, menos an, a ttulo gratuito.
--- Es del caso recordar la doctrina de que cuando los que pretenden que el negocio es simulado son
terceros, deben invocar en primer trmino un inters legtimo, traducido en el perjuicio o dao que el

negocio supuestamente simulado les irroga. Respecto de estos terceros el perjuicio consiste en cualquier
peligro de perder un derecho o de no poder valerse de una facultad legal. Los terceros que pretendan que
un negocio es simulado y hayan invocado un inters legtimo podrn valerse con amplitud de cualquier
prueba, incluso testigos y presunciones. Para valorar estas ltimas debe recurrirse al art. 163 inc. 5 del
Cdigo de Procedimientos Civ. y [Link] la Nacin (C. Nac. Civ., sala L, 19/12/1991, Transportadora
Coral S.A. v. CELIA S.A. y otra s/nulidad, en AbeledoPerrot online). En un caso como el de autos, dada la
indudable acreditacin del perjuicio, de tratarse de la instrumentacin de un acto a ttulo gratuito, con un
familiar como beneficiario, luego de que el donante fuese condenado al pago de una acreencia laboral, no
existe posibilidad de rechazar la demanda, vistas las circunstancias del caso de autos. Es que, en estos
casos, solo cuando existe duda razonable, el juzgador debe rechazar la accin de simulacin y en esta
litis, no existe tal duda razonable, sino la cuasi certeza de que la transmisin gratuita ha sido para
perjudicar a los acreedores, malgr la enftica manfiestacin del apelante en sentido contrario.
--- Ello as, el recurso no podra prosperar en cualquier caso, ni rechazarse la demanda de autos, al
menos en cuanto a la demanda subsidiaria de declaracin de inoponibilidad del acto de donacin por
fraude a los acreedores, pues est acreditado el perjuicio a los acreedores, el carcter gratuito del acto, la
entrega del bien a un familiar, la causa fuente del crdito de los acreedores de fecha anterior a la
donacin, todo lo que patentiza un supuesto evidente de inoponibilidad del derecho de la donataria frente
a los acreedores de su padre, el donante.
--- En esta lnea se ha dicho en un agudo voto que si los negocios de disposicin efectuados por los
progenitores a sus hijos resultan, aparte de formalmente legtimos, eficaces, no se trata de actos
simulados sino fraudulentos en la medida que importaron un perjuicio para los acreedores. Corresponde
as su revocacin, aunque slo contemplando el inters de los que la han reclamado, y hasta el importe
de sus crditos, pues, no se trata de supuestos de nulidad de negocios, sino de inoponibilidad frente a
quienes resultan perjudicados (C. Nac. Civ., sala J, 30/04/1998, "VIDIRI, Carlos Mara y otros v.
VILLANO, Pascual y otros s/ simulacin ordinario", voto de la mayora, integrada por las Dras. Brilla de
Serrat y Wilde en AbeledoPerrot online).
--- No habiendo logrado el apelante rebatir idneamente la conviccin del juez expresada en la sentencia,
sobre la existencia de perjuicio a los acreedores, derivada del acto a ttulo gratuito que el accionado
apelante enarbola, como si hubiera estado en su legtimo derecho instrumentar, sin hacerse cargo de que
dada la existencia de deudas de causa fuente anterior a la donacin, la efectivizacin de la misma era
inoponible a sus acreedores, fuera nula o no, y sin que resulten de importancia las manifestaciones que
realiza respecto de sus intenciones al instrumentar el acto u otros aspectos accesorios o irrelevantes a
los que pretende asignarles entidad dirimente, sin lograrlo. Tambin este aspecto de la sentencia ha
adquirido firmeza por falta de crtica concreta y razonada, lo que basta para el rechazo del agravio, lo que
propongo al acuerdo.------------------------------------------------------------------------------------------------------------ Por tales fundamentos, habr de proponer al acuerdo la confirmacin del decisorio impugnado en
cuanto ha sido materia de recurso y agravios, imponindose las costas de alzada a la apelante vencida
en esta instancia (cfr. Art. 69 CPCC).--------------------------- En cuanto a los estipendios profesionales, propondr la determinacin de los de alzada
correspondientes al Dr. Sebastin Daroca, letrado de la demandada, en el 25% de los honorarios que se
le determinaran a los letrados de su parte como honorarios de grado; tal porcentual se corresponde con
la importancia, mrito, trascendencia, calidad y resultado de sus labores profesionales cumplidas en la
alzada (arts. 5, 6, 8, 13, 18 y 46, Ley XIII N 4).-------------------------------------------------------------------------------- Por los fundamentos expuestos supra, a la primera cuestin, VOTO POR LA AFIRMATIVA.--------------A ESA MISMA CUESTIN PRIMERA el Dr. Velzquez expres:
En acatamiento del principio procesal de economa, en sus vertientes de tiempo y esfuerzo, me remito a
la sntesis que de la decisin atacada y las impugnaciones vertidas por el recurrente realizara el Seor
Magistrado [Link] mi opinin con la del colega y para fundar mi voto individual, cual lo exige la manda del art.
169 de la Const. Prov., basta con formular las consideraciones siguientes.I.- El planteo de prescripcin de la accin formulado por los codemandados, de acuerdo al art. 3962 Cd.
Civ., resulta inadmisible en razn de su extemporaneidad. En efecto, interpuesto en la causa en ocasin
de contestar el traslado de la demanda (fs. 104 vta./106), l result tardo, pues previamente esos
litisconsortes pasivos haban deducido excepcin de defecto legal, oportunidad en que no hicieron valer
tal prescripcin (fs. 83/84), no obstante haber sido esa su primera presentacin al juicio. Cualquiera sea
la interpretacin que quiera darse a la norma aparentemente ms laxa del art. 349 prr. 4 C.P.C.C., este
precepto procesal, por incompatible con la legislacin sustantiva, sucumbe frente al orden de prelacin
impuesto por el art. 31 de la Const. Nac. (confr.: Morello y otros, "Cdigos Procesales...", 1era. ed., IV305).-

No se trata ya entonces de los fundamentos ms slidos o ms endebles que apontoquen el planteo, sino
de la lisa y llana inadmisibilidad del mismo, bloqueado por la valla tendida por la extemporaneidad por
tarda de su [Link].- Mont el Seor Juez "a quo" su conclusin acerca del carcter simulado del acto de disposicin en
fuerte presuncin cimentada en un slido cmulo de indicios constituidos todos por hechos reales y
probados que el sentenciante enumer prolijamente. A saber, a) a la data de la donacin del inmueble el
codemandado tena acabado conocimiento de que la deuda laboral mantenida por l con la aqu actora
tena calidad de cierta, pues estaba notificado de la sentencia condenatoria pronunciada, ya confirmada
por fallo de la Cmara de Apelaciones, lo que permita inferir que la causa del acto de disposicin fue el
evitar la ejecucin inminente; b) entre cedente y cesionaria mediaba estrecho vnculo de parentesco,
precisamente paterno-filial, tambin indicio de simulacin en tanto la gravedad del acto en perjuicio de los
acreedores exige de comn gran confianza recproca entre los partcipes; c) el acto cuestionado import
el desprendimiento del nico bien del patrimonio del cedente, de donde se sigue su intencin de
insolventarse; d) la gratuidad del acto -donacin, reitero- es sntoma de su carcter de simulado: e) la
fecha de la donacin, resulta sospechosamente cercana a la deuda; f) la conducta de los codemandados
en el proceso, quienes no colaboraron dinmicamente con el aporte de pruebas demostrativas de la
verdad de sus asertos, es igualmente indicio de la insinceridad de sus [Link] recurrentes no han trado en esta instancia el menor embate contra los reseados argumentos del
juzgador del previo grado y esa ausencia de impugnacin precisa y fundada a tales motivaciones
sentenciales conduce a la desercin parcial del recurso (arts. 268, 269 C.P.C.C.). En efecto, cual es bien
sabido, para que la carga de criticar concreta y razonadamente el fallo quede satisfecha es menester que
los fundamentos del juzgador sean objeto de efectivo ataque en su integridad, ya que de lo contrario
aquellos de los cuales no se hayan hecho cargo los recurrentes con argumentos especficos y que por s
solos sirven para sustentar en derecho la decisin, provocan la firmeza de sta. En suma, de no ser
expresados los agravios del indicado modo acerca de cada uno de los puntos que fueron considerados
separadamente por el "a quo", quedan consentidos aquellos sobre los que no medi precisa y fundada
impugnacin (confr.: C.S.N., L.L. 137-538; esta alzada, c. 208/10 S.D.L. 32/10, c. 551/10 S.D.L. 5/11, c.
23/11 S.D.L. 9/11, c. 207/11 S.D.L. 23/11, c. 18/12 S.D.C. 12/12, entre muchas otras).Prrafo aparte merece le sea dedicado a la aventurada afirmacin de los apelantes acerca de que
atender a su conducta probatoria pasiva en la causa sea fruto de alguna doctrina jurisprudencial
minoritaria. Por lo contrario, lucen en los repositorios de precedentes jurisprudenciales numerosos fallos
que as lo hacen sostenido, con criterio avalado por figuras consulares de la ciencia de nuestro derecho
civil. As, el recordado Guillermo A. Borda ha sostenido que "el principio procesal de que la carga de la
prueba recae sobre el actor, no obsta en este caso a imponer al demandado el deber moral de aportar los
elementos tendientes a demostrar su inocencia, colaborando as en el esclarecimiento de la verdad"
("Parte general", 7ma. ed., II-372, n 1189 "j"), mientras que Santos Cifuentes mantuvo que constituye
indicio de la simulacin la incuria probatoria del demandado en el proceso ("Negocio jurdico", Astrea
1986, pg. 535), elemento de juicio tambin destacado por Eduardo A. Zannoni ("Ineficacia y nulidad de
los actos jurdicos", Astrea 1986, pg. 403, n 55) y, ms modernamente, atestaron Rubn H.
Compagnucci de Caso, Julio C. Rivera y Graciela Medina que "se sostiene con razn que por la ndole
del litigio y por el objeto de la prueba, el demandado no puede limitarse a la simple negativa de los
hechos invocados por la contraria, est obligado a ofrecer y rendir las pruebas necesarias para
determinar la verdad de los actos cuestionados"("Cdigo Civil...", Rubinzal - Culzoni 2011, III-325/326, n
4). Todos esos autores anotaron sus obras con las citas al pie de cuantiosos precedentes en el indicado
sentido. Si la doctrina de los ms antiguos fallos y las opiniones de los autores ms clsicos respondi a una feliz
intuicin en pocas en que la teora de las cargas probatorias dinmicas no haba sido an desarrollada
en nuestro medio, tal criterio recibi el espaldarazo legal con el texto del art. 165 inc. 5 prr. 3 C.P.C.C.,
segn el cual "la conducta observada por las partes durante la sustanciacin del proceso podr constituir
un elemento de conviccin corroborante de las pruebas para juzgar la procedencia de las respectivas
pretensiones". Es que cuando una de las partes se encuentra en mejores condiciones de suministrar la
prueba, porque dispone del medio de acceso a la fuente ms adecuado y directo, ella soporta la carga de
acreditacin. En efecto, superando el antiguo criterio, rgido e individualista, que para distribuir el "onus
probandi" tena en cuenta exclusivamente el inters personal de cada parte en acreditar el supuesto
fctico de aplicacin de la norma que la favorece, modernamente se atiende en este mbito tambin a
otros valores en interpretacin armonizante de todos ellos, entre los que se cuenta el principio de
colaboracin en el acertamiento de los hechos -esencial para el resultado del proceso-, enraizado a su
vez en el de la buena fe que nuestra Ley de Enjuiciamiento consagra en su art. 34 inc. 5 apdo. "d"
(confr.: Peyrano - Chiappini, "Lineamiento de las cargas probatorias dinmicas", E.D. 107-1005; Morello,
"Hacia una visin solidarista de la carga de la prueba", E.D. 122-953; esta sala, c. 21.090 S.D.C. 21/06, c.
108/08 S.D.C. 6/09, c. 348/09 S.D.C. 48/09, entre varias otras).Por otro lado, a los indicios que acertadamente destacara el juzgador de la instancia anterior, pueden
todava sumarse otros [Link] primero, la continuidad en la ocupacin de la finca por el codemandado Alberto M. M., revelada por la
declaracin testimonial de fs. 226, resp. a la preg. 1era., persistencia del transmitente en el uso de la
cosa aparentemente transmitida indiciaria de lo fingido de la enajenacin (Compagnucci de Caso, opus
cit., III-325, n 2), pues es hecho indicador la falta de ejecucin material del negocio (Borda, ob. ind., II370, n 1189, "E"; Zannoni, opus cit., pg. 402, n 54; Cifuentes, ob. ind., pg. 534, n 2).-

El segundo de los indicios lo brinda la proximidad en el tiempo entre el acto de disposicin cuestionado y
el momento en que el codemandado enajenante tom conocimiento del inminente inicio de la va de
apremio judicial por su deuda. Ntese efectivamente que el 4/12/00 fue notificado por cdula de la traba
del embargo practicado sobre una cuenta bancaria suya (fs. 170/vta. de la causa laboral que corre por
cuerda "ad effectum videndi et probandi"), embargo que result insuficiente dados los muy escasos
fondos habidos en ella, situacin que el sujeto titular de la misma no poda ignorar (fs. 152 del mismo
expediente). Esa circunstancia conforma igualmente un indicio concreto de simulacin (confr.: Borda,
opus cit., II-370/1, n 1189, "f"; Zannoni, ob. ind., pg. 403, n 55).Esgrimen los recurrentes en esta instancia las probanzas testificales por ellos aportadas que, en su
opinin, seran demostrativas de la intencin del donante de dar cumplimiento con el acto a la voluntad de
su causante sucesoria de que el inmueble fuera al dominio de su nieta, la donataria. Por cierto que el
modo lgico de echar por tierra una presuncin "hominis" es aportar contraindicios o la demostracin
cabal de que aqulla no presenta las necesarias notas de gravedad y precisin (este cuerpo, c. 13.171
S.D.L. 52/98 y sus citas, c. 16.804 S.D.L. 5/01, c. 20.004 S.D.L. 69/04, c. 21-694 S.D.L. 52/06), pero hete
aqu que la prueba invocada en la especie es inhbil para formar la conviccin judicial. Advirtase que el declarante H. A. Blanes manifest conocer el hecho sobre el que depusiera por dichos
del codemandado Alberto M. M. (fs. 228, resp. a la repreg. 1era.). Ha sido pues el deponente un testigo
"de odas", cuyas aseveraciones carecen de fuerza de conviccin en tanto a su conocimiento del dato
fctico que refiriera accedi mediante manifestaciones de otros -para colmo de la misma parte que ofreci
su declaracin- y no porque tal acontecer haya cado bajo la directa percepcin de sus sentidos (arts.
390, 460 C.P.C.C.; este cuerpo, c. 20.433 S.D.C. 48/05, c. 60/09 S.D.L. 24/09, c. 699/09 S.D.L. 93/99, c.
34/10 S.D.L. 10/10, c. 519/10 S.D.C. 27/10, entre muchas).Por su lado, J. C. Martello, acerca de la voluntad de la causante del donante de que el inmueble fuera
para su nieta, expres saber que "tcnicamente era para Gabriela", enigmtica respuesta que ayunos nos
deja sobre la razn de ese dicho y superfluo casi es enfatizar la importancia que para la apreciacin de
esta especie de prueba reviste esa razn, en tanto es ella la que informa acerca de las circunstancias de
lugar, tiempo y modo de adquisicin por el declarante del conocimiento de los hechos sobre los que
depone, elemento esencial entonces para la adecuada crtica del testimonio (art. 449 "in fine" C.P.C.C.,
su doc.; este cuerpo, c. 21.157 S.D.L. 20/06, c. 22.374 S.D.L. 7/08, c. 37/12 S.D.L. 5/12). Forzado es
entonces apartar estas declaraciones del plexo de las pruebas, pues bien ha sido sealado que no
merece credibilidad el testimonio si la razn de ciencia dada por el declarante es insuficiente, oscura o
incierta (confr.: Amaral Santos, "Prova judiciaria no civel e comercial", 3era. ed.., Ed. Limonad, Sau Pablo
1964, To. II, nros. 81, 82, 86; De Paula Prez, "La prueba de testigos en el proceso civil espaol", Reus,
Barcelona 1968, pgs. 188/202). Por ltimo, la deponente E. B. Gianberardino expres saber que era voluntad de la madre del
codemandado Alberto M. M. que el inmueble pasara a ser propiedad de su nieta, la codemandada
Gabriela P. M. (fs. 226 vta., resps. a la preg. 2da. y a la repreg. 2da.), mas nada aclar acerca de la
voluntad del codemandado de cumplir o no con esa voluntad de la "de cujus". Por lo dems, no se
entiende por qu ste en todo caso no cumpli esa voluntad por el procedimiento ms sencillo y
econmico de ceder a la hija suya codemandada sus derechos hereditarios sobre el bien raz en el
mismo proceso sucesorio, en lugar de acudir a una escritura pblica de donacin posterior tras haber
obtenido declaratoria de herederos en su exclusivo favor e inscribirla en el Registro de la Propiedad
[Link] conjunto de los apuntados indicios, numerosos, graves, concordantes y constitudos por hechos reales
y acreditados, permite montar en ellos la presuncin judicial (art. 165 inc. 5 apdo. 2 C.P.C.C.) de que la
donacin atacada fue efectivamente un acto absolutamente simulado para defraudar a la acreedora que
aqu [Link] cierto que, como el ponente marcara, aun cuando el cuestionado haya sido un acto real y no
simulado, l habra de caer por su finalidad fraudulenta para con la acreedora, cual fuera en autos
postulado con carcter subsidiario, mas incluso sin tal pretensin en subsidio su simulacin absoluta
viabiliza su declaracin de nulidad (art. 1044 Cd. Civ.). Por ende, el subrayar el fraude como finalidad de
la simulacin no importa deslizarse por ese plano inclinado hacia la accin de revocacin. De otro lado,
las acciones de simulacin y fraude no siempre se prestan a aspticas distinciones. El afn didctico o
docente con que los tratadistas y alguna jurisprudencia procuran diferenciarlas en ms de una
oportunidad naufraga en el escollo que la complejidad de las conductas humanas representa. Arisca a
separaciones tajantes se muestra esta materia y as en ocasiones el fraude a los acreedores es logrado a
travs de actos de disposicin simulados; si es ejercitada la accin revocatoria, la alegacin y prueba de
la simulacin ser instrumental, porque har presumir el "consilium fraudis" (confr.: Belluscio y otros,
"Cdigo Civil...", Astrea 1982, IV-411, n 9); si es ejercida en cambio la accin de simulacin, la invocacin
y acreditacin del fraude tendr que ver con la no indispensable pero siempre conveniente demostracin
de la "causa simulandi", idnea brjula para orientar la pesquisa (confr.: Cmara, "Simulacin en los
actos jurdicos", Depalma 1958, pg. 199, n 140). Como el acreedor vctima de una maniobra puede no
estar al cabo de si se trat de un acto real fraudulento o de un fraude consumado a travs de un acto
simulado, ni acerca del carcter absoluto o relativo de la simulacin, exigirle tales precisiones puede
erigirse en un exceso ritual menoscabante del adecuado servicio de justicia (este tribunal, c. 12.294
S.D.C. 32/97). -

En la especie resulta patente que el fraude a la acreedora constituy la "causa simulationis", esto es el
porqu del engao, el mvil que indujo a efectuarlo. Desde luego que su demostracin, lo llevo dicho, no
es imprescindible, pero es siempre conveniente porque constituye el antecedente de la prueba; permite
sospechar el grado de probabilidad de la existencia del vicio, preparando, a partir de all, el nimo para la
apreciacin de las probanzas y el desarrollo de los razonamientos lgicos en que la presuncin consiste
(Cmara, opus y loc. cit.). El haz de luz que tal "causa simulandi" proyecta ilumina el sendero del
razonamiento, que a tenor de las mximas de la experiencia y los preceptos de la lgica en que las reglas
de la sana crtica consisten, permite ir hilvanando, por deduccin e induccin, los sucesivos pasos de la
presuncin apoyada en los hechos indicativos que el material probatorio reunido permitiera [Link].- Por las razones expuestas, concordantes con las ms extensamente volcadas por el Seor
Magistrado preopinante, considero que la sentencia apelada merece ser confirmada, con costas de
segunda instancia a la recurrente vencida en ella (art. 69 C.P.C.C.). Convengo igualmente con el Dr. Lpez Mesa en punto a los honorarios que propiciara regular por las
labores profesionales de alzada, pues los hallo proporcionados a la extensin, calidad y eficacia de ellas
(arts. 5, 6, 8, 13 de la Ley XIII n 4).Voto entonces esta cuestin por la AFIRMATIVA.--- A LA SEGUNDA CUESTIN, el Seor Presidente de la Sala A, Doctor Marcelo Lpez Mesa, expres:
En vista del acuerdo arribado precedentemente, el pronunciamiento que corresponde dictar es el
siguiente:
--- 1) CONFIRMAR el decisorio impugnado en cuanto ha sido materia de recurso y agravios.-------------------- 2) IMPONER las costas de alzada a la apelante vencida.--------------------------------------- 3) REGULAR los estipendios profesionales de alzada correspondientes al Dr. Sebastin Daroca,
letrado de la demandada, en el 25% de los honorarios que se le determinaran a los letrados de su parte
como honorarios de grado.------------------------------ 4) REGSTRESE Y NOTIFQUESE.------------------------------------------------------------------- Tal mi voto.------------------------------------------------------------------------------------ A ESTA LTIMA CUESTIN el Dr. Velzquez respondi: El pronunciamiento que corresponde dictar
es el propiciado por el Seor Magistrado antes sufragante, ajustado al acuerdo alcanzado.- Con lo que se
dio por terminado el Acuerdo, dejndose constancia que la presente se dicta por dos miembros del
Tribunal, encontrarse vacante una vocala de Sala y haberse logrado la mayora (arts. 7 y 8 Ley V - N
17).----------------------------------------------- Trelew, cinco de abril de 2013.----------------------------------------------------------------------- En virtud de lo resuelto en el Acuerdo cuya copia antecede, la Sala "A" de la ciudad de Trelew,
pronuncia la siguiente:--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- S E N T E N C I A: ---------------------------------------- CONFIRMAR el decisorio impugnado en cuanto ha sido materia de recurso y agravios.----------------------- IMPONER las costas de alzada a la apelante vencida.------------------------------------------ REGULAR los estipendios profesionales de alzada correspondientes al Dr. Sebastin Daroca, letrado
de la demandada, en el 25% de los honorarios que se le determinaran a los letrados de su parte como
honorarios de grado.------------------------------------------------Fdio: Marcelo J. Lpez Mesa, Presidente Carlos A. Velzquez, Juez de Cmara.
Ante [Link] NOEM BIRRI, SECRETARIA DE CAMARA

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