0% encontró este documento útil (0 votos)
56 vistas6 páginas

Hiperexcitación Cultural

El documento analiza la relación entre la hiperexcitación cultural y los accidentes viales, destacando cómo la falta de límites internos en los jóvenes lleva a conductas de riesgo. Se argumenta que la búsqueda de emociones y la influencia de la cultura mediática contribuyen a un aumento en los accidentes, especialmente entre adolescentes. Además, se menciona que la educación y la legislación son necesarias, pero insuficientes sin abordar la hiperestimulación cultural que afecta la conciencia preventiva de los individuos.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOC, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
56 vistas6 páginas

Hiperexcitación Cultural

El documento analiza la relación entre la hiperexcitación cultural y los accidentes viales, destacando cómo la falta de límites internos en los jóvenes lleva a conductas de riesgo. Se argumenta que la búsqueda de emociones y la influencia de la cultura mediática contribuyen a un aumento en los accidentes, especialmente entre adolescentes. Además, se menciona que la educación y la legislación son necesarias, pero insuficientes sin abordar la hiperestimulación cultural que afecta la conciencia preventiva de los individuos.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOC, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

1

HIPEREXCITACIN CULTURAL Y ACCIDENTES


Jorge A. Ballario [*]

Lmites, excitacin y accidentes


Vivimos una poca signada por el vrtigo, la velocidad y el apuro.
Constantemente surgen adolescentes y jvenes que orillan y desafan al
peligro, buscando esos lmites internos que los contengan y que no poseen.
Se inmiscuyen en un vrtigo real producto de la velocidad o la altura, o un
vrtigo imaginario obtenido a travs de drogas, en un intento inconsciente,
desesperado e ilusorio de conseguir esas fronteras mentales, esos lmites de
los que carecen y a los que sienten como tan necesarios.
Los lmites son estructurantes, lo hacen sentir a uno contenido, protegido,
lo aslan de los peligros; son como frenos mentales que se accionan
automticamente y le evitan al sujeto riesgos gratuitos e innecesarios.
La instauracin de la ley con sus consecuentes lmites mentales, est
relacionada con la funcin paterna, con el rol del padre. Cuando hablo de la
ley me refiero exclusivamente a la ley mental, ley simblica; a esa ley que
es capaz de contener, tranquilizar, ordenar, sealar, determinar, delimitar
los comportamientos y conductas humanas. Esa ley es producto de una
legislacin muy especial, una legislacin simblica que se da
generalmente en el vnculo del padre con su hijo, y fundamentalmente en
elaspecto prohibidor y corrector del rol paterno. Es precisamente en este
punto donde podemos encontrar una apreciable relacin entre la conducta
alocada y vehemente de muchos jvenes y el dficit en el mencionado
aspecto paterno.
Para evitar la angustia que genera esta falta de contencin, esta ausencia
de lmites internos, muchos adolescentes y jvenes los buscan
inconscientemente en la realidad exterior;en esa frentica bsqueda
chocan muchas veces con los lmites que la realidad impone: la polica, las
enfermedades y especialmente los accidentes, que desgraciadamente, en
ocasiones suelen ser irreparables.
Los caminos de la expresividad
En la cultura medieval, el caballo para su poseedor era un indicador de
virilidad. Esa representacin recae hoy da sobre el automvil. Estamos
inmersos en una cultura global que se deja seducir por los productos de su
tecnologa, que parece privilegiar entre esos fetiches erticos al automvil,
como su mejor exponente, y quelo identifica claramente con la
masculinidad.
Si parafraseamos a Marshall McLuhan, y consideramos los medios como
prolongaciones de facultades, potencialidades o deseos humanos. Tal vez
encontremos, que la obsesin por la aerodinmica y el confort que conduce
a lneas cada vez ms redondeadas y depuradas, sea en parte una
racionalizacin encubridora, dado que, dichas lneas serviran tanto para el
ahorro de combustible o el confort, como para evocar otras lneas, otras
curvas, otras siluetas. Es entonces, en estos trminos flicos, que la
posesin de un nuevo modelo de automvil sera el equivalente sublimado
de alguna otra posesin.

2
Las palabras que comienzan con auto, estn tradicionalmente vinculadas a
la autonoma del ser humano. El auto-mvil para muchos es el nico
mbito donde pueden gobernar y decidir; adems, en l se pueden sentir y
expresar determinadas emociones, como ser: libertad, ira, euforia, vrtigo,
etc. Lo que agrava an ms la cosa, es el narcisismo expandido y la
frentica bsqueda de sensaciones que caracteriza a la cultura actual.
Sabemos que gran parte de los accidentes son consecuencia del
alcoholismo.
En el caso de los adolescentes, muchos de ellos, al comenzar a conducir
sienten que este hecho les otorga un poder desconocido hasta el presente.
Experimentan una sobrestimacin de la propia capacidad y un reducido
control de sus impulsos. Por todo esto es que sufren una peligrosa
inclinacin a los excesos en general, y al exceso de velocidad en particular.
Complementariamente, los estudiosos mencionan como la causa psicolgica
principal de los accidentes, a una crisis de cambio inconsciente, vinculada
a los cambios concretos que el sujeto est enfrentando o por enfrentar:
matrimonio, divorcio, prdidas, nuevo trabajo, final de estudios o de etapas
vitales, u otros. Si se escuchan los relatos de los accidentados, se
descubren ciertas relaciones para nada casuales, entre las circunstancias
vitales del accidentado, y su percance. El individuo que est inmerso en un
conflicto interno, sin la posibilidad de poder expresarlo a travs de la
palabra, puede encontrar en los peligros cotidianos, la ocasin para
actuarlo simblicamente, (al conflicto), en forma de un accidente. Es decir,
que la colisin o el accidente, podra no ser otra cosa que la expresin de
la colisin interna, entre los aspectos conflictivos del sujeto, que hallaran
en esa peligrosa circunstancia (interna y externa), una manera de expresar
y descargar las emociones implicadas. Las personas que por constitucin
poseen esa trgica tendencia, cuando se encuentran viviendo algn tipo de
conflicto
o
presin
psicolgica,
podran
acercarse
peligrosa
e
inconscientemente a los escenarios de la fatalidad, mediante las conductas
de riesgo. Pero cuando un individuo comienza a ver todo lo que hay de l,
involucrado en la mala o buena suerte, se sita en excelentes condiciones
para modificar lo que crea inmodificable. En la medida en que haya ms
conciencia de lo que sucede a nivel mental, los caminos de la expresividad,
estarn ms relacionados con la palabra y las conductas conscientes, y
menos con lo siniestro.
Simbiosis mquina-sujeto
El ao pasado en la Argentina, segn cifras oficiales, los accidentes de
trnsito produjeron 28 muertos y 85 heridos graves por da. Segn otros
estudios, del total de los accidentes, solo el 15% corresponden a fallas
mecnicas, atribuyndose el 85% restante a errores humanos. En
determinadas rutas, la mitad de las vctimas, suelen ser adolescentes y
jvenes, dados los factores de riesgo adicionales que sufren, como la falta
de experiencia al volante, ms la ingesta de alcohol y drogas, especialmente
los fines de semana.
Un prrafo aparte merece el asunto de la competitividad laboral, ya que
tambin es causal de accidentes, por ejemplo, es vox populi, el mal dormir
y el cansancio que muchos choferes de camiones y mnibus experimentan,
debido a las exigencias horarias a que son sometidos por las empresas.

3
Desde edades muy tempranas, con los varones, la cultura practica una
socializacin para el automvil, se les regala autitos de juguete,
condicionndolos para ser conductores; en cambio, a las nias, an hoy da,
se les regala muecas, se las prepara para ser madres. Al mismo tiempo, a
ellos se los alista ms para la agresividad, y a ellas ms para la tristeza. No
es casual que stas, conduciendo, sean bastante ms prudentes que los
varones.
Desde una perspectiva, el automvil, como todo medio, se le presenta al
sujeto como una oportunidad de expresar o amplificar sus sentimientos,
capacidades o potencialidades, con el peligro que este hecho conlleva. El
vehculo, sera algo as como una caja de resonancia de la subjetividad de
su conductor, y a la vez, su antifaz. En fin, poder, respeto, agilidad,
destreza, agresividad, desafo, miedo son algunas de las peculiaridades que
la simbiosis mquina-sujeto expresara sobre el asfalto.
Accidentes o accidentados?
Segn recientes experimentos cientficos, el cerebro de un individuo, se da
cuenta de muchsimas ms cosas de lo que la conciencia del mismo le
muestra o le sugiere instantneamente. Con posterioridad, dirige la
atencin de esa persona sobre las cuestiones vinculadas a su inters y/o
expectativas. Sin embargo, en ocasiones, y debido a conflictos intrapsquicos o bloqueos afectivos, el cerebro de nuestro hombre, en forma
relativamente autnoma, podra sustraerle de la percepcin, elementos
fundamentales, y de ese modo acarrearle al afectado algn tipo de
percance.
En otras palabras. El registro mental inconsciente es muy vasto, pero lo
percibido por la conciencia, es forzosamente mucho ms acotado, y mucho
menos azaroso de lo que con frecuencia se cree.
La mirada, la escucha, como as tambin otros sentidos, pueden ser
orientados en funcin de lo que el cerebro dictamine, o, en funcin de una
lgica mental que permanece oculta, velada, para el sujeto siniestrado.
Podra calificarse como un auto-sabotaje, pero inconsciente, por ende, sin
intencionalidad ni responsabilidad por parte de la persona.
Habra que ver al momento del accidente, por que vericuetos mentales
deambula esa especie de intencionalidad inconsciente descripta; y que
nosotros los psicoanalistas denominamos: sujeto del inconsciente. Una
especie de otro yo en la persona, pero con deseo, intencionalidad, y
autonoma inconscientes; que desde las profundidades psquicas determina
y/o condiciona la conducta del afectado, y que en ocasiones por ejemplo
no alerta ni acude en ayuda de ese cuerpo, que se encuentra ciego y
sordo en el instante previo al percance.
A veces, en los accidentes, sus protagonistas han puesto en escena en ese
acto una identificacin, o una forma de ser frente a la vida; una forma
desaprensiva, incluso ante al peligro de muerte; una modalidad
inconsciente de marchar por el mundo. Escomo algo latente y que
permanece al margen de lo que el individuo sabe sobre s mismo, y que lo
condiciona, ms all de las excusas, justificaciones o racionalizaciones con
las que cuente.

4
En la aeronutica, por ejemplo, se corrobor que lo que denominamos Por
error humano es parte indivisible de la conducta humana, y adems lo
tiene sentido para el afectado, aunque inconsciente. Freud, nos dice
al respecto: las operaciones fallidas () son resultado de la
interferencia de dos intenciones diversas, de las que una puede
llamarse la perturbada, y la otra, la perturbadora.

tanto, un gran porcentaje de los errores del piloto en vuelo, son


psicolgicos, y estn relacionados con los rasgos de su personalidad, con
sus habilidades para enfrentarse a las situaciones de peligro, maniobrando
adecuadamente la aeronave, y tambin con su capacidad para adaptarse al
medio aeronutico. Conforme a estos argumentos, la psicologa de la
aviacin, instaur ciertos requerimientos en el perfil psicolgico de los
aspirantes a esta profesin.

5
De tal modo, se reduce la probabilidad de que se desarrolle la cadena de
eventos que culmina en un accidente de aviacin. El diseo de la
tecnologa es otra excelente oportunidad para prevenir las graves
consecuencias del factor humano.
La educacin eclipsada
La cultura abarca entre otras cosas, las costumbres y formas de vida de un
grupo social, perteneciente a una determinada poca y lugar, incluyendo
adems sus conocimientos generales, como asimismo el nivel cientfico,
industrial y artstico alcanzado por sus miembros.
Sigmund Freud, en uno de sus ensayos, titulado: El malestar en la cultura
nos dice: La vida, como nos es impuesta, resulta gravosa: nos trae hartos
dolores, desengaos, tareas insolubles. Para soportarla, no podemos
prescindir de calmantes () Los hay quizs de tres clases: poderosas
distracciones, que nos hagan valuar en poco nuestra miseria; satisfacciones
sustitutivas, que la reduzcan y sustancias embriagadoras que nos vuelvan
insensibles a ellas.
Segn Freud hay un malestar y frustracin implcito en toda cultura, ya
que sta, no es otra cosa que el modo en que se le impone la vida al ser
humano. En esta imposicin perjudicial, aunque necesaria, (la cultura) es
donde habra que, primero distinguir, para luego poder quitar o disminuir lo
perjudicial evitable.
La cultura, al ubicarse al servicio de los medios masivos de comunicacin,
como modo privilegiado de nutrir la hipertrofia meditica, se transforma en
vorgine cultural, incrementando el malestar de la poblacin afectada.
Estar informado, parece ser una de las obsesiones de estos tiempos, de
qu, y para qu? El culto a la informacin, es esencialmente un culto que
promueve el Amo.
el discurso del Amo es una cierta forma de coartada () mientras uno se
ocupa de eso, no se ocupa de otra cosa dijo Lacn.
El hombre occidental est perdindose en sus tentculos mediticos, no
pudiendo encontrarse a s mismo. Est amalgamado con sus medios
tecnolgicos. Estos ocupan el lugar del Amo que condiciona al sujeto.
La astronmica cantidad de ofertas y propuestas que procuran cautivar al
hombre en esta era de dispersin subjetiva, tienen como efecto paralelo
fragmentar y degradar la intensidad de su deseo. Adems, al querer
abarcar ms, forzosamente disminuye la profundidad de su mirada,
trivializndose.

Las campaas de educacin vial, en este frentico contexto culturalen


donde la hiperexcitacin meditica generada en los individuos, parece
responder a la lgica de la lnea de montaje industrial son groseramente
eclipsadas por tal estado de cosas. Lo que ocurre es equivalente a borrar
con el codo lo que se escribe con la mano. Por consiguiente, en tales
circunstancias, la hiperestimulacin meditica y cultural propagada en la
poblacin, sera el primer eslabn en la cadena de eventos que conduce a
los accidentes viales.
No obstante, es cierto que con educacin, con obras viales, y con una
legislacin punitiva, se pueden reducir considerablemente los accidentes de
trnsito, empero, en la medida que prosiga la hiperestimulacin meditica
producto de la industria cultural, de la publicitaria y de la del

6
entretenimiento, las personas que frente a sus conflictos poseen una
tendencia constitucional a accidentarse, como modo privilegiado de
expresar inconscientemente su malestar, seguramente que van a encontrar
la ocasin en otros mbitos.
Adems, si la mayora de los habitantes del globo tuviesen su automvil, se
pondra en evidencia lo insostenible de tal situacin, dada la imposibilidad
de circular, por ms autopistas que construysemos. Los accidentes viales
tambin estn relacionados con el tamao del parque automotor.
Resumiendo, en las cosas en que uno no posee grandes convicciones,
firmes valores, altos ideales o mucha pasin, prevalecen las expectativas,
los mandamientos, o el sentido comn que el ideario social nos tiene
reservado. En cambio, frente a enrgicas convicciones o anhelos personales,
prevalece lo propio.
Entonces, en las condiciones culturales descriptas, se obtienen
mayoritariamente sujetos sin la suficiente estructura mental que haga de
barrera, o contencin, a las frenticas demandas culturales, y se dificulta
enormemente la necesaria conciencia ciudadana preventiva de los
accidentes viales; acentundose an ms el crculo vicioso.
Por ltimo, y complejizando an ms la cosa, el hombre hiperactivo ya no
sera slo el producto de la sobre-estimulacin cotidiana, sino cada vez con
ms frecuencia, el resultado bio-gentico del gnero humana, que
incorporara gradualmente en sus genes esa caracterstica.
Jorge Ballario
Psiclogo
[email protected]
www.jorgeballario.com.ar
Editorial diario Clarn. Epidemia de accidentes viales. 22 de agosto de
2006.
S. Freud. Obras completas. Amorrortu Editores. Buenos Aires. 1987. Tomo
15. Pg.54.
J. Lacn. Seminario 18. De un discurso que no sera de apariencia. Clase
1. 13 de enero de 1971.

S. Freud. Obras completas. Amorrortu editores. Buenos Aires. 1987. Tomo


21. Pg. 75.
[*] Psiclogo, psicoanalista y tcnico universitario en Dinmicas Grupales.
Es autor de tres libros: Las imgenes ideales, Las ventanas del deseo y
Mente y pantalla. E-mail: [email protected]

También podría gustarte