Engendrando herederos
Estudio de Pastores
Apstol Sergio Enrquez O.
Guatemala, 12 de febrero del Ao De La Misericordia
Nuestro trabajo como ministros del Seor debe hacerse conforme al llamado que l nos ha hecho,
comprendiendo que tanto nosotros como las ovejas que ministramos atravesamos por distintas facetas.
Por lo general cuando somos enviados a ministrar a un grupo de personas comenzamos como
predicadores que exponen la palabra, luego cuando nuestro corazn es transformado y comenzamos a
cuidar a las ovejas y a preocuparnos por su desarrollo nos convertimos en pastores, pero debemos
avanzar a convertirnos en padres, para lo cual debe existir un engendramiento, o una adopcin y un reengendramiento que se da por medio de implantar en los corazones de las ovejas la semilla, que es la
Palabra de Dios por medio de la predicacin, de tal forma que nosotros somos los encargados de
sembrarla y regarla, pero el Seor es el que da el crecimiento.
En las escrituras vemos el ejemplo de Elas como padre de Eliseo, cuyo legado quedo solo en la primera
generacin, porque Eliseo no tuvo un heredero; otro ejemplo es Jos, que fue puesto como padre de
Faran pero no lo hered; tambin vemos a Job que tena hijos e hijas y solo hered a sus hijos y no a
sus hijas, lo que constituy un error. La Biblia dice que uno de los seis males sobre la tierra es el tener
mucho y no poder heredar (Eclesiasts 5:14), as es que debemos tener no solamente hijos sino
herederos, porque es nuestra responsabilidad el heredar al que nos escuch, se dej pastorear y nos ha
reconocido como padres. Debemos estar claros en que en nuestras iglesias hay cristianos de estos
cuatro tipos, hay oyentes que solo escuchan pero no cambian, tambin hay ovejas que nos reconocen
como sus pastores, hay hijos que han sido engendrados y tambin hay herederos. Nosotros, sin que
seamos apstoles, debemos ser apostlicos al heredar y enviar a los hijos que han alcanzado la estatura
para ir y hacer la obra de Dios, sabiendo que la herencia no se da necesariamente al morir, porque el
padre del hijo prodigo hered en vida a sus hijos.
Gnesis 15:4 LBLA Pero he aqu que la palabra del SEOR vino a l, diciendo: Tu heredero no
ser ste, sino uno que saldr de tus entraas, l ser tu heredero.
Abraham ya haba designado como heredero a Eliezer de Damasco quien era su siervo (Gnesis 15:2),
porque no tena hijos, sin embargo el Seor le dice que su heredero saldra de sus entraas, no solo de
sus lomos.
2 Crnicas 21:18 SRV Despus de todo esto Jehov lo hiri en las entraas de una enfermedad
incurable.
Este verso nos habla de un rey que tena una enfermedad en sus entraas y por eso no fue capaz de
heredar, ya que su hijo hizo lo malo delante de Dios, por lo que debemos analizar qu cosas pueden
estar afectando nuestras entraas para ser capaces de heredar a nuestros hijos.
Job 20:14 LBLA con todo la comida en sus entraas se transforma en veneno de cobras dentro
de l.
En xodo 12:9, se da la orden de comer la cabeza, las patas y las entraas del cordero en la fiesta de la
pascua que para nosotros es figura de la Santa Cena, de tal forma que cuando comemos las entraas del
Cordero, a travs del pan, nuestras entraas son sanadas para que seamos capaces de engendrar
herederos. Cuando no recibimos el alimento del cielo, se est en peligro de ser alimentados con un
alimento que solo nos producir dao.
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Este estudio puede imprimirse y reproducirse por cualquier medio siempre y cuando se cite la fuente de donde se obtuvo.
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Engendrando herederos
Estudio de Pastores
Apstol Sergio Enrquez O.
Guatemala, 12 de febrero del Ao De La Misericordia
Job 30:27 RV 1960 Mis entraas se agitan, y no reposan; Das de afliccin me han sobrecogido.
Si nuestras entraas estn llenas de agitacin y falta de reposo no podremos engendrar herederos, por lo
tanto debemos desechar de nuestras entraas el estrs y no actuar como Marta, la hermana de Lzaro,
que estaba molesta y enojada porque se haba ocupado de muchas cosas. Es por eso que no debemos
ocuparnos de todo en la iglesia, sino que tenemos que aprender a delegar, as como tampoco afanarnos
si no vemos el crecimiento en la congregacin, porque nuestra labor es sembrar la semilla y regarla y el
Seor es el que la har crecer.
Job 15:35 BTX Concibieron malicia, paren iniquidad, Y en sus entraas se nutre el engao.
Hay personas que tienen la enfermedad incurable del engao en sus entraas, y esto no se refiere
solamente a decir mentiras, sino al caer en los diferentes engaos de los que nos hablan las Escrituras,
como el engao de las riquezas, el engao de la iniquidad, el engao del pecado, etc., que pueden ser
engaos doctrinales que deben ser sanados.
Proverbios 12:10 LBLA El justo se preocupa de la vida de su ganado, pero las entraas de los
impos son crueles.
Podemos ver en la Biblia que la avestruz acta con crueldad porque pone sus huevos en la tierra y los
deja al descubierto (Job 39:13-14), es decir que somos crueles cuando actuamos mal con los ms
dbiles, lo que debe ser extirpado de nosotros porque tenemos que tener entraas de misericordia.
Proverbios 18:8 LBLA Las palabras del chismoso son como bocados deliciosos, y penetran hasta
el fondo de las entraas.
Cuando le damos participacin a los chismosos en una pltica, sus palabras pueden parecer agradables
en la conversacin, pero esas palabras penetran hasta lo ms profundo de las entraas a contaminar con
el fin de que ya no podamos engendrar herederos. Debemos tener cuidado porque este tipo de
contaminacin o pecado nos envuelve fcilmente.
1 Juan 3:17 SRV Mas el que tuviere bienes de este mundo, y viere su hermano tener necesidad,
y le cerrare sus entraas, cmo est el amor de Dios en l?
Las entraas cerradas las podemos entender mejor sin analizamos todas las cosas que pueden estar
cerradas en nosotros como la mano cerrada, que es smbolo de violencia y del no dar.
Salmos 5:9 LBLA Porque no hay sinceridad en lo que dicen; destruccin son sus entraas,
sepulcro abierto es su garganta; con su lengua hablan lisonjas.
Las entraas de destruccin se esconden detrs de lisonjas, es decir, de palabras de adulacin con la
intencin de destruir. Todo esto debe ser eliminado de nuestras entraas por medio de la ministracin de
la Santa Cena, al comer las patas, la cabeza y las entraas del Cordero, que nos darn Su forma de
caminar, de pensar y de sentir.
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