Autor de sinfonas, conciertos, cantatas, villancicos, una zarzuela y
varias escenas teatrales, etc., Boccherini es sobre todo un compositor
camerstico, y uno de los compositores ms importantes de su siglo,
que se traslad a nuestro pas y permaneci en l durante el resto de
sus das; un autor, con el que la historia no ha sido demasiado justa:
msico capital en la historia de la msica de cmara, en general se le
conoce por poco ms que un minuetto y un concierto para violonchelo
y orquesta. Pas aqu la mayor y ms fecunda porcin de su vida y
que ha de ser considerado, como tantos otros, parte indiscutible de
nuestra historia artstica.
1. La vida de Boccherini
Ridolfo Luigi Boccherini naci en Lucca el 19 de febrero de 1743, es
ms que probable que recibiera de su padre las primeras lecciones de
msica. Despus fue discpulo de Francesco Vanucci, maestro de
capilla en la catedral de Lucca, que era compositor y violonchelista.
Despus de Pasar por Roma donde conocer la msica de Palestrina y
por Viena, en 1762 compone sus primeros cuartetos de cueda, que
fueron muy elogiados. Probablemente este xito se deba al
protagonismo que otorgaba Boccherini al violonchelo, por primera vez
en la historia un papel de igual importancia que la de los dems
instrumentos, fijando as los cimientos de lo que habra de ser el
cuarteto clsico, definido por Haydn como una corts conversacin
entre cuatro cultos e ingeniosos contertulios.
La reputacin de Boccherini segua creciendo y a partir de 1765
acostumbraba a pasar largas temporadas en Miln. All, se dice que
form el primer cuarteto de cuerdas de la historia que dio recitales en
pblico. Aparte de Boccherini integraban dicho cuarteto los violinistas
Filippo Manfredi (asimismo nacido en Lucca) y Pietro Nardini, ambos
alumnos de Tartini, y el viola Giuseppe Cambini.
Buscando mejorar su situacin econmica y en compaa de
Manfredi, Boccherini se decidi a partir con destino a Pars, capital de
la msica instrumental europea donde los virtuosos y compositores
italianos podan hallar el campo de actividad ms lucrativo donde
permanecieron al menos hasta el verano de 1768, si bien no se
conocen ms detalles de sus actividades.
Pronto, Joaqun Anastasio Pignatelli de Aragn y Moncalvo, conde de
Fuentes, embajador de Espaa en Francia, iba a resultar una persona
clave en la vida de Boccherini., ya que propone y convence al do de
trasladarse a Espaa.
Pignatelli describe a los jvenes el ambiente de la corte madrilea, en
la que, segn dice, los artistas, y entre ellos los msicos, gozan de
una magnfica posicin tanto social como desde el punto de vista
econmico, y les propone trasladarse a Madrid.
La corte de Madrid, desde el inicio del reinado de la dinasta
borbnica, vena siendo el lugar de reunin de numerosos artistas
como Scarlatti, Farinelli, Tipolo, Mengs, etc., la mayora de ellos, por
cierto, italianos.
Antonio Gallego opina que la falta de aficin musical de Carlos III fue
una autoimposicin ante la gravsima melancola y apata de que
adolecieron sus dos antecesores en el trono espaol, atribuyndolas a
las aficiones musicales de ambos, pues parece que en su etapa
napolitana Carlos III s gust de la msica. Recordemos que el famoso
teatro napolitano de pera lleva por nombre precisamente San Carlos.
Pero si Carlos III no estaba interesado en la msica, s lo estaban, en
cambio, dos miembros de su familia: su hermano, el infante Don Luis,
y su hijo Carlos Antonio, prncipe de Asturias y heredero del trono.
Boccherini y Manfredi, ante el panorama descrito por el conde de
Fuentes, y quiz pensando que Madrid era entonces una ciudad
apartada de las rutas tradicionales de los artistas, lo que en principio
eliminaba mucha competencia, decidieron trasladarse.
Sin que se conozcan las fechas exactas del viaje, sabemos que en el
verano del 68 ambos msicos se hallaban an en Pars, llegando a
Espaa en otoo de ese mismo ao.
La primera poca madrilea no respondi ni de lejos a las
expectativas de ambos jvenes. Exceso de confianza de Fuentes en
sus cartas de recomendacin o maniobras de Gaetano Brunetti,
violinista llamado a Madrid seis aos antes por el prncipe de Asturias,
director entonces de toda la actividad musical de la corte y al que se
ha acusado de hostilidad hacia Boccherini?
Hay que puntualizar que no existe ninguna base slida en la que
apoyar la hiptesis de la inquina de Brunetti hacia Boccherini; al
contrario, existi una carta de aqul a ste llena de expresiones
amistosas y consejos bienintencionados.
Qu ocurri entre el otoo del 68 y la primavera del 70, en la que en
Aranjuez Boccherini es nombrado msico al servicio del infante Don
Luis? De la laguna informativa destacan un par de detalles.
Por un lado, Boccherini y Manfredi estuvieron en la orquesta de la
pera real que viaj a Valencia en el otoo del 68, recin llegados a
Espaa. Procuraban destacar intercalando en peras de otros autores
arias con obligados de violn o violonchelo que les permitieran lucirse
como instrumentistas.
Por otra parte, en la compaa de pera de la corte haba dos
cantantes romanas, las hermanas M Teresa y Clementina Pelicha, la
segunda de las cuales fue la primera esposa de Boccherini. No se
conoce exactamente la fecha del matrimonio; parece que tuvo lugar
en torno a 1771, aunque hay autores que sostienen que Boccherini
lleg ya casado a Espaa.
En otoo de 1768 se present en Valencia una pera titulada La
Almera,de Marco Potellini. En esa representacin cantaron las
hermanas Pelicha, y al final del segundo acto se introdujo un aria con
acompaamiento de violonchelo, obra de Boccherini.
Algo semejante se hizo a comienzos del 69 en una representacin de
Moctezuma,de Francesco Majo, si bien en esta ocasin el instrumento
acompaante era el violn y el autor del aria Manfredi.
Sabemos tambin, aunque solamente sea por la portada de las
partituras, que Boccherini intenta darse a conocer mediante obras
para los aficionados (per i dilettanti), y a ello se debe lo que para
Della Croce es su segunda sinfona (haba compuesto una antes de
llegar a Madrid), que no es sino la obertura de una cantata y no una
obra autnoma. Es una sinfona concertante que Boccherini titul
Concerto grande a pi instrumenti obbligati, Op. 7. Est fechada en
1769 y consta que se estren en el teatro de los Caos del Peral.
Inmediatamente vendr una serie de doce sinfonas en las que
coexisten elementos de la Viena de Gluck con otros de la Italia de
Sammartini. Al mismo tiempo comienza a componer msica de
cmara, que ser sin duda la parte ms amplia de su produccin.
Ya en 1769 haba compuesto y publicado una serie de cuartetos
dedicados al infante Don Luis, y otra serie, sta dedicada alli Signori
Dilenanti di Madrid.
En 1770 es contratado por Don Luis. A este personaje debemos el que
Boccherini permaneciese en Espaa y no hiciese como Manfredi,
quien dos o tres aos ms tarde regresara a Italia desencantado de lo
que en Espaa haba conseguido.
Boccherini permanecera al servicio de Don Luis hasta el fallecimiento
de ste en 1785; fueron, pues, quince aos de relacin. A partir de
entonces Boccherini pudo vivir gracias a su sueldo como miembro de
la capilla de palacio.
Parece que tuvo algunas ofertas del extranjero, pero ya con una edad
bastante avanzada, muy arraigado en Madrid, con hijos madrileos,
debi considerar que no era el mejor momento de partir de cero en
una Europa prerrevolucionaria, y prefiri permanecer en Madrid hasta
su fallecimiento, ocurrido veinte aos despus.
Con la muerte de Don Luis, Boccherini quedaba en libertad para ser
contratado por otro patrn. Y si bien, como se ha dicho ms arriba,
prefiri no abandonar Madrid, el 21 de enero de 1786 fue nombrado
compositor de cmara de Guillermo Federico (quien ese mismo ao
sera rey) con la obligacin de enviarle nuevas obras, siendo su
sueldo anual de 1.000 coronas.
En este mismo ao de 1786 es cuando Boccherini entra en contacto
con uno de los principales centros culturales del Madrid de la poca:
los condes-duques de Osuna Benavente. Mara Josefa de Pimentel, la
condesa-duquesa, rivalizaba con la duquesa de Alba por quin de las
dos ostentaba la primaca cultural en Madrid.
Comn a ambas familias era la aficin a la msica de Haydn, ya que
si el duque de Alba, en el retrato de Goya, aparece apoyado en un
fortepiano y con una partitura de Haydn en la mano, la condesaduquesa de Benavente intent conseguir toda la produccin que
fuese saliendo de la pluma de Haydn a travs del embajador en
Viena.
La relacin de Boccherini con los condes-duques de Osuna Benavente
fue el origen de diversas obras, entre las que cabe destacar la nica
aproximacin al teatro musical: en 1786 se estrena en el teatro
privado existente en el palacio de los condes-duques (sito en la
confluencia de las madrileas calles de Bailn y Mayor) la zarzuela (o
comedia de msica segn reza el ttulo) La Clementina,con texto de
don Ramn de la Cruz. Boccherini era adems el director de la
orquesta privada de los condes-duques.
En ese palacio Boccherini tuvo oportunidad de conocer al pintor
Esteve, a los literatos Iriarte y Fernndez Moratn (aparte de De la
Cruz), a las actrices Montechini y Tantini, a las cantantes Todi y Banti
y al compositor Laserna. Asimismo se reencontr con viejos conocidos
de Arenas, como Goya y Francisco Font.
En 1787 compuso algunas obras para un portugus llamado Pacheco,
en cuya casa conoci a un escritor y viajero ingls llamado William
Beckford, quien nos ha dejado el relato de algo que sucedi ese da:
Parece que los Osuna Benavente haban autorizado a Boccherini para
que dirigiera una especie de fiesta musical en casa de Pacheco.
Boccherini abandon el lugar antes de que concluyera la sesin,
escandalizado por los bailes y canciones que tuvo all que soportar,
no sin antes pronunciar unas airadas palabras relativas a la falta de
decoro que haba observado.
Ese mismo ao se cas en segundas nupcias con Mara del Pilar
Joaquina Porreti, hija de un violonchelista de la Real Capilla, con quien
no tendra hijos.
An tuvo otro patrn hasta 1790-91, un francs llamado Boulogne,
quien parece falleci en los sucesos posteriores a la Revolucin.
Poco se conoce de las actividades de Boccherini entre 1787 y 1796.
Aunque se pens que se hallaba en Alemania, en la corte de Federico
Guillermo, visto su nombramiento (ya aludido) y una carta suya
presuntamente escrita en Breslau que se ha demostrado como falsa.
Como ya se ha dicho, Boccherini no abandon Espaa.
La correspondencia entre Boccherini y el editor Ignaz Pleyel, de
finales de los 90, hace sugerir que la conducta de Boccherini, siempre
generosa y honrada, a menudo fue correspondida por la sospecha y la
descortesa por parte de Pleyel.
Pese a ello, sabemos que Pleyel estimaba la msica de Boccherini,
entonces muy solicitada en Pars y algo menos en Londres.
Tras la muerte de Federico Guillermo, Boccherini solicit de su sucesor
un empleo; pero el 2 de marzo de 1798 el nuevo rey contest
negativamente a su solicitud.
Por otra parte, el patronazgo de los Osuna Benavente debi acabar
hacia finales de ese mismo ao, cuando los condes-duques
abandonaron Madrid.
Halagado por los comentarios que le llegaron relativos a la
popularidad de su msica en Pars, y esperando conseguir nuevo
patrn, Boccherini dedic una serie de quintetos con fortepiano, Op.
57, a la nacin francesa.
Segn Alfredo Boccherini Calonge, bisnieto de Boccherini, que public
en 1879 una pequea biografa juntamente con el catlogo que de
sus propias obras haba organizado Boccherini, la respuesta a la
citada dedicatoria consisti nada menos que en el ofrecimiento de la
direccin del mismsimo Conservatorio de Pars, cargo que rehus.
Pero sera otro francs su nuevo patrn, Luciano Bonaparte, hermano
de Napolen, quien a finales de 1800 lleg a Madrid como embajador.
Pese a no ser excesivamente aficionado a la msica, Bonaparte
contrat a Boccherini para organizar conciertos y componer para l
nuevas obras. Boccherini sigui dedicando msica a Bonaparte an
despus de que ste hubiese abandonado Espaa el ao siguiente, lo
que hace suponer con todo fundamento que seguira recibiendo
compensacin econmica.
Se ha dicho que Boccherini pas los ltimos aos de su vida
pobremente, pero parece que se ha exagerado.
En cualquier caso permaneci activo como intrprete hasta finales de
los 90, y como compositor hasta el final de su vida. Aparte de seguir
disfrutando de la pensin concedida por Carlos III y mantenida por
Carlos IV pese al conocido incidente ocurrido entre ambos relatado en
el nmero de marzo de 1845 de la Revue de Pars por Castil Blaze, en
un artculo dedicado al violinista Alessandro Boucher, y luego
recogido por Boccherini Calonge, pero sin base documental alguna.
En 1804 falleci su segunda esposa y su tercera hija. Solamente le
sobrevivieron sus dos hijos.
Con respecto a sus ltimos aos, Boccherini Calonge, citando
informaciones de presuntos testigos, dice que: Tan estrecha y
modestsima era la habitacin que ocupaba, que cuando quera
componer tena que subirse a un desvn donde por todo decorado
haba una mesa, una silla y una viola estropeada con tres cuerdas de
menos. Y aade que la situacin financiera de su bisabuelo, sin
corresponder a sus mritos, no era tan deplorable como se deca.
Parece que su ltima residencia en Madrid estuvo en la calle de la
Madera Alta, 18, 4 pral., actualmente el nmero 5 de la calle Jess y
Mara, donde existe, por cierto, una lpida conmemorativa.
El 28 de mayo de 1805 falleci, probablemente de tuberculosis
(durante bastantes aos haba sufrido vmitos de sangre).
Fue enterrado en la iglesia de San Justo, siendo trasladados sus restos
en 1927 a Lucca, donde fueron sepultados en la baslica de San
Francisco.
2. La obra de Boccherini
Muchos manuscritos con obras de Boccherini, transmitidos por sus
descendientes, fueron destruidos en la guerra civil espaola de 1936;
entre ellos, el catlogo que de sus composiciones realizase el propio
msico. Afortunadamente dicho catlogo, como antes se ha dicho,
haba sido publicado en 1879, y previamente en 1851.
Boccherini comenz su catlogo en 1760, sin incluir en l las obras
vocales, algunas de las orquestales, los arreglos ni las sonatas para
violonchelo (lo que no deja de resultar sorprendente en un compositor
cuyo instrumento era precisamente el violonchelo), ni otras. Se
piensa que quiz solamente recogi en el catlogo aquellas obras que
pensaba publicar.
En ese catlogo Boccherini adopt un convencional sistema de
numeracin en el que generalmente cada opus comprenda seis obras
de similares caractersticas. Estableci la distincin entre obras
grandes o pequeas, segn que fueran largas (cuatro movimientos) o
cortas (dos movimientos); estas ltimas eran llamadas a veces
cuartetinos o quintetinos.
La complicacin surgi cuando los editores comenzaron a utilizar
distintos sistemas de numeracin, e incluso a veces agruparon las
obras de modo diferente. Para mayor confusin, editores ms tardos
comenzaron a utilizar sus propios nmeros de catalogacin.
El resultado es verdaderamente catico y hay obras que tienen tres o
cuatro nmeros distintos, segn el respectivo catlogo. Yves Grard
public en 1969 el catlogo de mayor fiabilidad actualmente.
Su msica vocal, muy inferior numricamente a la instrumental, es,
asimismo, de menor inters, aunque obras como La Clementina,el
Stabat Mater o los Villancicos deban ser consideradas entre lo mejor
de la produccin boccheriniana.
En el campo orquestal hallamos diversos conciertos para violonchelo,
todos ellos de gran belleza. Lamentablemente, el ms conocido no es
sino un vulgar pastiche realizado por F. Grtzmacher en 1895 a partir
de otras obras.
Hay asimismo sendos conciertos para violn y para clave o fortepiano,
de autenticidad ciertamente dudosa.
Con respecto a las sinfonas, Boccherini evoluciona desde el modelo
italiano de Sammartini hacia un estilo ms personal en el que se
perciben asimismo elementos del clasicismo viens. Posiblemente la
ms conocida y al mismo tiempo la ms tpica sea la Op. 12, n 4,
conocida como La casa del Diavolo.
Pero Boccherini, por las circunstancias de su vida, fue esencialmente
un compositor de msica de cmara, y este ciclo nos proporciona la
posibilidad de escuchar una minscula parte de esa produccin.
Compuso ms de cien quintetos de cuerda, casi cien cuartetos de
cuerda y ms de cien obras camersticas de distintos tipos.
Podemos adscribir los primeros tros y cuartetos al estilo italiano. A
destacar asimismo el uso del registro tenor en el violonchelo (a fin de
cuentas, Boccherini era violonchelista) y un estilo meldico muy
ornamentado. En cambio, otras caractersticas de ritmo y textura, que
con el tiempo llegaran a ser tpicas, apenas son perceptibles.
En cuanto a las influencias tempranas en el estilo de Boccherini,
podramos hablar de Sammartini y Nardini; en Viena a buen seguro
conoci las obras de Wagenseil y Monn; en Pars debi entrar en
contacto con la escuela de Mannheim, as como con la msica de
Gossec y Schobert.
En las obras compuestas hacia 1769-70, la tcnica de Boccherini
estaba ya del todo asegurada; pero su estilo fue cambiando
gradualmente, hacindose ms libre y apartndose de la ortodoxia
hasta llegar a un punto en que sus composiciones, desde 1790 en
adelante, se alejan casi por completo de las convenciones formales y
esquemas tonales habituales.
Algunas obras de ese perodo ltimo sugieren una creciente
interiorizacin estilstica, cierta ociosidad, bsqueda de delicados
efectos armnicos de textura o configuracin rtmica a expensas de la
integridad formal o meldica, lo que podra ser debido al aislamiento
de Boccherini con respecto a las principales corrientes musicales
europeas. Deca Fetis, a tal respecto, que quien escuchara msica de
Boccherini podra pensar que ste no conoci sino la suya propia.
Hay que hablar ahora del espaolismo de Boccherini. Este
espaolismo, o mejor madrileismo, existe indudablemente, y
empieza a ser ostensible en los aos de Arenas, quiz a causa de la
nostalgia que pudiera sentir el compositor pensando y recordando su
vida en Madrid, sin duda ms animada que la de Arenas.
El uso repetido de sncopas y ciertos esquemas rtmicos tpicos de
algunos bailes espaoles, dan a algunas obras de ese perodo una
cierta chulera madrilea semejante a la de las tonadillas de la poca,
aunque este espaolismo es ms frecuente en las obras consideradas
por Boccherini como pequeas.
segn su catlogo, que en las grandes. Quin no recuerda el
Fandango de la Op. 40, n 2,. la Seguidilla de la Op. 37, n 1;la
Tirana,el Polo,etc. Por no hablar de quiz la obra ms madrilea de
todas: el Quintetino Op. 30, n 6, titulado La msica notturna di
Madrid,autntico fresco del ambiente en las calles madrileas.
Pero Boccherini tiene una cierta prevencin frente a esta msica tan
localista, y considera que hay que extremar las precauciones
especialmente al interpretarla fuera de Espaa, ya que muchos de
sus efectos son incomprendibles si se extrapolan a otros ambientes, y
porque los intrpretes forneos no comprenden esta msica como los
locales. As se lo dice Boccherini a Pleyel, respecto de esa Msica
notturna di Madrid,en una carta del 10 de julio de 1797.
Los ritmos sincopados son una caracterstica importante del estilo de
Boccherini. A menudo los encontramos en una de las voces interiores,
reforzando un acompaamiento; otras veces confieren energa a una
meloda o especial nfasis a una cadencia.
Ello est en cierto modo relacionado con la particular forma de
frasear de Boccherini, ligando partes dbiles y fuertes, lo que,
despojando de acentuacin directa a una lnea, otorga una cierta
blandura y suavidad a sus contornos meldicos.
En esta direccin se hallan las frecuentes indicaciones que hallamos
en la msica de Boccherini, tales como: soave, con grazia,
dolce, etc. A menudo las instrucciones de Boccherini al intrprete
son precisas: lentarello, malinconico, smorfioso, con
imperio, etc.
Probablemente es el especial encanto, casi femenino, de su msica lo
que hizo al violinista Giuseppe Puppo referirse a Boccherini como
Madame Haydn.
En cualquier caso, especialmente en su msica ms tarda, esta
atmsfera de placidez se ve interrumpida a menudo por breves y
explosivos pasajes fortissimo.
Las principales caractersticas del estilo meldico de Boccherini son:
la repeticin de frases cortas, la simetra de la estructura rtmica y,
sobre todo, el delicado detalle, con lneas elaboradas, con trinos,
apoyaturas y dems adornos.
Ello se mezcla con una armona que se mantiene esttica durante el
enunciado meldico. Pero el espectro armnico es amplio para su
poca; y en general sus secciones de desarrollo son ms rpidas
armnicamente que las exposiciones.
De todos modos, hablar de desarrollo en los tiempos en forma de
sonata en Boccherini no resulta absolutamente exacto, ya que hay
muy poco desarrollo temtico en el sentido clsico. Con frecuencia
repite en tonalidades relativas algunos de sus temas, y otras veces
incluye largos pasajes donde aparece en primer plano la figuracin
instrumental mientras se desarrolla el esquema armnico.
Sus modelos tonales no estn siempre aferrados con seguridad: a
veces una seccin de desarrollo finaliza en tonalidad errnea, siendo
precisa una modificacin en la recapitulacin (especialmente entre
mayor y menor).
La inclinacin de Boccherini hacia un estilo concertante se opone
asimismo a un riguroso desarrollo.
Su msica de cmara est destinada a l y a otros virtuosos,
exigiendo siempre una ms que aceptable tcnica a los intrpretes.
Las partes de violonchelo, tan agudas que hicieron pensar a Einstein
que en realidad estaban compuestas para viola, y las elaboradas
partes de violn representan inevitablemente un elemento
heterogneo, y esto es an ms cierto si comprobamos que esos
pasajes de virtuosismo afectan asimismo al segundo violn, a la viola
e incluso al segundo violonchelo en los quintetos.
La textura es un elemento dinmico en la msica de cmara de
Boccherini, con el uso caracterstico del tremolando, cuerdas al
aire, etc.
Utiliz recursos de la cuerda, como armnicos, efectos flautato,
sul ponticello, etc., con una libertad que resultara inapropiada para
msica concebida en trminos ms dialcticos.
En la disposicin de las voces tambin actu Boccherini con absoluta
libertad, sobrepasando frecuentemente los mbitos de los distintos
instrumentos, de modo que el violonchelo suene ms agudo que la
viola, etc.
No son inusuales en la msica de cmara de Boccherini las
imitaciones. Ya hemos hablado de La msica notturna delle strade di
Madrid. Podemos citar ahora la parodia del arpa juda en la Op. 36; n
6, o de los pifferi di montagna en el Cuarteto Op. 58, n 5, etc.
El inters de Boccherini por las formas cclicas representa otro
desarrollo individual tpico de un compositor que trabaja
aisladamente. A veces conecta dos movimientos con una misma
introduccin lenta; aqu y all se repiten movimientos enteros o
secciones de movimientos; frecuentemente un movimiento rpido ya
escuchado reaparece como final, o un movimiento central se presenta
entre dos secciones idnticas. Aunque a veces los esquemas son ms
complejos.
Finalmente, una pregunta: Es Boccherini un autor rococ o pertenece
al clasicismo o, mejor dicho, neoclasicismo?
Quiz lo ms sensato fuera responder que en cierto modo participa en
ambos estilos, e incluso con frecuencia, mediante esa tan
caracterstica melancola casi prerromntica, nos anticipa el Sturm
un Drang.
La polifona clsica fue considerada perfecta cuando a las cuatro
voces de su textura area le aadieron una quinta pars. No fue as
solamente en las obras vocales, ya que las instrumentales imitaron
bien pronto esta conquista. Sin embargo, en la msica de cmara
moderna el gnero triunfante del Cuarteto de cuerda no dej apenas
margen para el desarrollo del Quinteto de cuerdas, tal vez a causa de
sus diversas modalidades: Dos violines, dos violas y violonchelo; dos
violines, viola y dos violonchelos; dos violines, viola, violonchelo y
contrabajo (las tres, presentes en la obra de Boccherini) y aun otras
modalidades.
A pesar de su escasez, y cindonos ahora exclusivamente a la
primera modalidad, el Quinteto con dos violas nos ha legado obras de
gran belleza y perfeccin, comenzando con los seis debidos a Mozart.
Este ciclo acoge dos de los cinco quintetos mozartianos de madurez
(a la serie completa ya le dedicamos un ciclo en mayo-junio de 1985),
los dos de Mendelssohn y los dos de Brahms.
El quinteto de cuerda, como cualquier otro objeto cultural, puede
observarse de dos maneras: o bien desplegamos la perspectiva de la
historia y nos fijamos en el devenir del quinteto en el transcurso de
los aos, o bien dejamos plano el factor tiempo para centrar nuestra
atencin en las caractersticas esenciales, y por tanto permanentes,
del quinteto. Hagamos brevemente ambas cosas.
La escritura a cinco partes fue muy frecuente en la poca
renacentista y en los primeros tiempos del estilo barroco. Abundan
entonces las piezas vocales a cinco partes, pero tambin existen las
composiciones instrumentales para quinteto instrumental. De hecho,
en los conjuntos de violas de la poca isabelina encontramos ms
quintetos que cuartetos. Pero la fijacin del quinteto de cuerda, su
nacimiento como gnero, hay que situarlo en ltimo el tercio del siglo
XVIII, cuando Michael Haydn por una parte y Luigi Boccherini por otra
empiezan a componer piezas pensadas para el conjunto de dos
violines, dos violas y un violonchelo. Los dos primeros quintetos de
Michael Haydn estn escritos en Salzburgo en 1773, mientras que los
doce quintetos de las opus 11 y 12 de Boccherini son de 1771,
cuando Boccherini estaba ya en Madrid al servicio del infante Don
Luis, hermano de Carlos III. As pues, descontando precedentes
aislados (ya se sabe que buscando bien se encuentran precedentes
de lo que sea) podramos decir que el quinteto de cuerda naci en
Espaa, valga la frase lo que valga.
Entre el centenar largo de quintetos que pueblan el catlogo de
Boccherini hay muchos con dos violas, como los que escucharemos
en este ciclo de conciertos, pero la mayora estn pensados para dos
violines, una viola y dos violonchelos. La preferencia por el
violonchelo se comprende fcilmente en Boccherini. l mismo fue
virtuoso del instrumento, pero tambin fueron violonchelistas su
suegro Parreti y su patrn prusiano, el rey Federico Guillermo II. Sin
embargo, la diferencia no es tanta entre un tipo y otro de quinteto.
Boccherini haca que uno de los dos violonchelos tocara en un registro
muy agudo y le otorgaba gran vuelo meldico. Al final, esta parte,
acaba estando cercana por peso y tesitura a una parte de viola. El
repertorio posterior del quinteto tambin duda entre la duplicacin de
la viola o del violonchelo. Hay ejemplos sublimes de ambas
variedades: Mozart y Brahms crearon cumbres gigantescas con dos
violas y Schubert escribi para el quinteto de dos violonchelos una
obra maestra. Junto a ellos, y junto a los fundadores Haydn y
Boccherini, los principales autores de quintetos son Mendelssohn,
Beethoven, Bruckner, Milhaud y Martinu.
En todos sus aspectos histricos, el nacimiento del quinteto de cuerda
se explica como fenmeno paralelo al del cuarteto. Los cuatro arcos
surgieron, una docena de aos antes que los cinco, de los talleres de
Boccherini, una vez ms, y del otro hermano Haydn, el gran Franz
Joseph. Pero ambas especialidades camersticas responden a la
misma tendencia histrica. Se asientan sobre la decadencia del bajo
continuo y sobre las nuevas oportunidades que se abran ante el
compositor. Ahora se poda componer texturas a la vez que se
ideaban voces, se poda jugar a equilibrar y desequilibrar sonoridades
y establecer una conversacin entre cuatro o cinco contertulios de
igual rango. Claro que el extraordinario xito histrico que la frmula
ha alcanzado, sobre todo el en caso del cuarteto, no se entendera sin
otros cambios que concurren en fechas prximas y cuya combinacin
adquiere una importancia decisiva como la fijacin constructiva de la
sonata y al triunfo de la tonalidad, que ya no se limita a ordenar los
sonidos, sino que sirve para planificar el discurso musical.
en cuanto a la realidad permanente en el quinteto de cuerda, mirando
ms sus caractersticas musicales que su evolucin. Odo hoy en da,
teniendo en cuenta la enorme importancia y trascendencia que ha
adquirido el repertorio del cuarteto de cuerda, el quinteto no entra
fcilmente en nuestra imaginacin [Link] veces, el cuarteto
es el canon y el quinteto su violacin. Nuestro odo tiene codificado el
cuarteto (dos violines, una viola y un violonchelo) como el modelo de
equilibrio en el mbito de los instrumentos de cuerda. Aadir un
quinto instrumento sera una transgresin y, como tal, una
oportunidad muy prometedora.
Concebimos hoy el quinteto como un cuarteto con otro y ese quinto
puede ser un clarinete, como en los quintetos que escribieron Mozart
y Brahms seducidos por el timbre de ese instrumento, o puede ser un
piano, tan alejado del sonido de los instrumentos de arco que irrumpe
en el discurso de manera peculiar. E Schumann, Brahms, Dvork, se
filn lo aprovecharon Franck, Faur, Shostakovich, Hindemith y
muchos otros. Pero el quinto instrumento puede ser tambin de
cuerda y entonces el compositor se encuentra con la oportunidad de
ampliar las posibilidades polifnicas sin necesidad de renunciar a la
homogeneidad tmbrica. Se produce, respecto del cuarteto, un
desplazamiento hacia el grave, ms si lo que aadimos es un
violonchelo y no una viola. Pero reestablecer el equilibrio con estas
nuevas coordenadas puede ser una tarea de exploracin de pesos
sonoros muy ineteresante.
Si continuamon conla ampliacin, el color realmente grave del sexteto
de cuerda (dos violines, dos violas y dos violonchelos) despierta en el
eco obras maestras de Brahms y de Schnberg. Ese mismo color
tiene el sexteto "Capricho" de Richard Strauss que es quien ms lejos
ha avanzado por este camino de ir aadiendo arcos al discurso
musical. Existe un "Octeto" de Mendelssoh, y las "Metaformosis" de
Strauss existen en versin de siete cuerdas, pero tambien de
veintitrs, que siguen siendo cmara, porque son veintitrs solistas
que intervienen por cuenta propia, sin hacer masa.
En 1768 Boccherini llega a Espaa con 25 aos de edad, en un
momento en el que la pennsula estaba viviendo un gran
florecimiento cultural. El advenimiento de la casa de Borbn, con
Felipe V y, despus, con su hijo Fernando VI, gran amante de la
msica y msico l mismo, y su esposa, que haba sido alumna de
Domenico Scarlatti, haban propiciado una gran evolucin del arte
musical que se desarroll durante todo el reinado de Carlos III.
Durante el siglo XVIII, en toda la Pennsula Ibrica, se estaba
intensificando la presencia de msicos italianos, por lo que algunos
compositores espaoles lucharon en defensa de los rasgos
autctonos, y otros se adaptaron a la nueva moda italiana. Con la
llegada en torno al ao 1708 de los primeros trufaldinis al Teatro de
los Caos del Peral en Madrid se inaugura una recepcin de msicos
importantes italianos en la Villa y Corte de Madrid que seguir a lo
largo de todo este siglo.
La consecuencia de esta llegada de msicos italianos produce en
Espaa una apertura a las nuevas corrientes estticas italianas que se
manifiesta en el teatro, la msica de cmara, la msica de tecla y en
toda la vida musical de la Pennsula Ibrica. Msicos como Domenico
Scarlatti, Carlo Brochi Farinelli, Jacome Facco, Francisco Corselli y Luigi
Boccherini triunfaron en Espaa a lo largo de todo el siglo.
Boccherini pronto se convirti en un compositor-intrprete conocido
en toda Europa; di conciertos en el Teatro Imperial de Viena, fue
primer violonchelista de la Capilla palatina de Lucca, actu en Pars en
los Conciertos espirituales (1768), en este mismo ao se instala en
Espaa residiendo en las localidades de Boadilla del Monte, Talavera,
Torrijos, Velada y Cadalso de los Vidrios y Arenas de San Pedro debido
a la permanencia fiel a su protector don Luis. Desde 1970 fue
violonchelista y compositor de la capilla de msica del Infante di
Spagna don Luis Antonio de Borbn y Farnesio (hermano de Carlos
III). En 1785 Boccherini qued viudo y muri su patrono don Luis.
Posteriormente fue nombrado compositor de la Cmara del rey
Federico Guillermo II de Prusia hasta el ao 1797 en que muere su
protector. Desde 1786 hasta el 1799 dirige en Madrid la Orquesta de
la Condesa Duquesa de Benavente y Osuna. Posteriormente pas al
servicio del embajador de Francia Lucien Bonaparte hasta el ao
1802. Sus ltimos aos estuvieron ensombrecidos por las numerosas
prdidas familiares que sufri.
Estuvo casado dos veces: su primera mujer Clementina Pelicha era
cantante profesional y la segunda Joaquina Porreti era hija de un
msico intrprete de violonchelo.
Boccherini fue un prolfico compositor de msica de cmara con una
creacin de aproximadamente 250 piezas entre cuartetos y quintetos,
adems de 30 sinfonas.
La mayor parte de los Quintetos que compuso est destinada al
cuarteto clsico de cuerda ( 2 violines, viola y violonchelo) ms otro
violonchelo que sola interpretar l mismo, mientras que los quintetos
compuestos por Haydn y Mozart doblaban la viola. Los Quintetos con
piano fueron transcritos y reconvertidos en quintetos con guitarra, al
final de la vida del compositor, por indicacin de uno de sus
protectores el marqus de Benavente, lo que ha permitido a los
guitarristas disponer de un magnfico repertorio de obras de cmara.
Boccherini conoci, en la poca en que vivi en Espaa, la zarzuela y
la tonadilla escnica que se interpretaba en Madrid, sin embargo no
se sinti atrado de una manera especial hacia estos gneros
compositivos.
Debido a la desaparicin de numerosos archivos y a la falta de una
autntica imprenta musical espaola, el repertorio de la msica
instrumental conservado del siglo XVIII resulta pobre en comparacin
con otras pocas. De Boccherini se conservan manuscritos en el
Archivo de Msica del Palacio Real en Madrid.
As hay que resaltar, que el propio catlogo que Boccherini fue
anotando y en el que fue numerando sus obras desapareci, durante
la guerra civil espaola, junto con el resto de sus papeles personales,
sin embargo su biznieto lo transcribi en la parte final de una breve
biografa que public sobre el compositor.
La insuficiencia de datos sobre la biografa de Boccherini,
especialmente sobre los detalles de su vida profesional en Espaa, se
han ido subsanando gracias a las investigaciones realizadas por
Ramn Barce, Luigi della Croce y Jaime Tortella que servirn para
conocer con ms detalles la vida de este compositor.
Segn Ramn Barce en la voz Luigi Boccherini del Diccionario de la
Msica Espaola e Hispanoamericana nos comenta sobre el msico
que A pesar de que sus bigrafos han mantenido la teora de que
Boccherini muri en la pobreza, en realidad cont con un buen nivel
de vida, aunque con algunas etapas de crisis, como la que le oblig
en 1785, el ao en que murieron su primera mujer y su patrono el
infante Luis, a vender las acciones que tena en el Banco de San
Carlos. Los ltimos aos de su vida estuvieron marcados por las
prdidas de las personas de su familia. En 1796 falleci su hija mayor,
Mara Joaquina; en 1802, otras dos hijas, y en 1804 su segunda
esposa y otra hija. As pues, de sus seis hijos, slo sus dos hijos
varones le sobrevivieron.