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06 Fernando Selles

El artículo compara las posiciones de Tomás de Aquino, Buenaventura y Leonardo Polo sobre el intelecto agente. Para Tomás es una potencia activa, para Buenaventura es un hábito adquirido, y para Polo es equivalente al acto de ser personal humano. El autor analiza la coherencia interna de cada tesis y las implicaciones de sus propuestas.

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El artículo compara las posiciones de Tomás de Aquino, Buenaventura y Leonardo Polo sobre el intelecto agente. Para Tomás es una potencia activa, para Buenaventura es un hábito adquirido, y para Polo es equivalente al acto de ser personal humano. El autor analiza la coherencia interna de cada tesis y las implicaciones de sus propuestas.

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THMATA.

Revista de Filosofa
N50, julio-diciembre (2014) pp.: 113-134
ISSN: 0212-8365 e-ISSN: 2253-900X
doi: 10.12795/themata.2014.i50.05

LA RAZ Y CSPIDE DE LA INTELECCIN HUMANA:


EL INTELECTO AGENTE. UNA COMPARACIN
ENTRE TOMS DE AQUINO, BUENAVENTURA Y
LEONARDO POLO
THE ROOT AND THE CUSP OF HUMAN INTELLECTION: AGENT INTELLECT.
A COMPARISON BETWEEN THOMAS AQUINAS, ST. BONAVENTURE AND
LEONARDO POLO

Juan Fernando Sells1


Universidad de Navarra (Espaa)
Recibido: 13-03-2014
Aceptado: 14-07-2014

Resumen: En este trabajo se expone que, para Toms de Aquino, el intelecto


agente es una potencia activa; que, para Buenaventura, es un hbito adquirido,
mientras que L. Polo lo considera equivalente al acto de ser personal humano. Se
estudia la coherencia de estas tesis, se comparan sus propuestas y su alcance.
Palabras-clave: Intelecto agente, Toms de Aquino, San Buenaventura,
Leonardo Polo.
Abstract: In this work we compare the version of Thomas Aquinas intellectus
agens as one active potency, with the Bonaventure opinion as one acquired
habit, and also with the Polos equivalence between the agent intellect with
the human act of being. We study the internal coherence of those thesis and its
implications.
Key-words: Agent intellect, Thomas Aquinas, St. Bonaventure, Leonardo Polo.

[1] (jfselles@[Link]) Profesor Titular de Antropologa en la Facultad de Filosofa y Letras de la


Universidad de Navarra. Sus dos lneas de investigacin son la Antropologa filosfica y la Teora
del conocimiento.

113

Juan Fernando Sells

Introduccin2
Como es sabido, la obra del Doctor Anglico es extensa, y no menos la
bibliografa sobre su pensamiento. En cambio, la del Doctor Serfico es, en
comparacin con la precedente, breve, y tambin son menos los estudios sobre
sus escritos. Por su parte, la de Leonardo Polo es amplia, a pesar de estar en
buena medida indita; y, asimismo, los trabajos sobre su filosofa van progresivamente cada da en un paulatino in crescendo. Al tema que nos ocupa el
intelecto agente el de Aquino le dedic algunos captulos en 9 de sus libros,
mientras que el parecer de Juan Fidenza cabe en una sola pgina. Por su parte,
el de Polo, es asimismo extenso, pues aunque no le dedique ningn trabajo ex
professo, su parecer sobre este punto est diseminado en multitud de lugares
y obras, tanto de teora del conocimiento como de antropologa.
He tenido la oportunidad de estudiar este tema y de escribir al respecto sobre el parecer de cada uno de los tres aludidos autores3. En este trabajo
intentar, ms bien, sintetizar su parecer y compararlos entre s, a la vez que
dirimir el alcance de sus respectivas propuestas. Se me ha aconsejado exponer
este tema en estos tres pensadores porque en este nmero monogrfico de Th[2] Agradezco a Juan A. Garca la invitacin a participar en este nmero monogrfico de Thmata
sobre el pensamiento del Profesor Leonardo Polo, recientemente fallecido (9-II-2013).
[3] Cfr. sobre este tema en Toms de Aquino mis trabajos: El lugar del entendimiento agente
en la antropologa de Toms de Aquino, Actes del Simposi Internacional de Filosofa de l Edat
Mitjana, Vic-Gerona, 11-16-IV-1994, Patronat dEstudis Osonencs, (1996), 412-418; El intelecto
agente y las instancias cognoscitivas menores. Una propuesta desde Toms de Aquino, Angelicum, 82/3 (2005) 611-617; El entendimiento agente segn Toms de Aquino, Revista Espaola de
Filosofa Medieval, 9 (2002) 105-124; La crtica tomista a la interpretacin griega y neoplatnica
del intelecto agente, Intellect et imagination dans la Philosophie Mdivale, Actes du XIe Congrs
International de Philosophie Mdivale de la Socit Internationale pour ltude de la Philosophie
Mdivale (S.I.E.P.M.), Porto, 26-31-aot-2002, Brepols, 2006, vol. III, 1389-1404; Una propuesta
del s. XIII muy seguida hasta hoy: el potencialismo de Toms de Aquino, que conforma el Cap.
VIII de mi libro El intelecto agente y los filsofos. Venturas y desventuras del supremo hallazgo
aristotlico sobre el hombre, (I). Siglos IV a. C. XV, Pamplona, Eunsa, 2012, 241-275.
Sobre este tema en San Buenaventura he tratado en El intelecto agente en los maestros franciscanos del s. XIII, Verdad y vida, LXIII/242 (2005) 127-148; y tambin en el citado libro de El intelecto agente y los filsofos, Cap. X: El habitualismo de los siglos XIII y XIV: Buenaventura y Alfonso
de Toledo, Op. cit., 313-317. Cfr. tambin mi trabajo: Los filsofos del s. XIII que afirmaron el
intelecto agente, Anuario de Estudios Medievales CSIC, 38/1 (2008), 445-474.
Al estudio de este tema en L. Polo he dedicado varios artculos y un libro. Entre los primeros cabe
destacar: Personalizacin o despersonalizacin del intelecto agente. Polo y los filsofos rabes
Avicena y Averroes, Studia Poliana, 5 (2003) 147-165; El conocer como acto de ser, Cuadernos de
Pensamiento, 17 (2005) 283-295; Trascendentalidad y tema del conocer personal, Pensamiento,
62/223 (2006) 329-343; El intelecto agente como acto de ser personal, Logos. Anales del Seminario de Metafsica, 45 (2012) 35-63; El acceso a Dios del conocer personal humano, Studia Poliana,
14 (2012) 83-117. El libro lleva por ttulo El conocer personal. Estudio del entendimiento agente
segn Leonardo Polo, Cuadernos de Anuario Filosfico, Serie Universitaria, n 163, Pamplona,
Servicio de Publicaciones de la Universidad de Navarra, 2003.

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La raz y cspide de la inteleccin humana: el intelecto agente

mata, en el que se pretende trabajar la inteleccin segn Leonardo Polo y comparar su propuesta con la otros relevantes pensadores, estimo que el intelecto
agente es la cima del conocer humano; adems, es conveniente atender a los
tres autores mencionados porque gozan de un justo y reconocido prestigio en
la historia de la filosofa. Es conveniente contrastar tambin su parecer sobre
el intelecto agente porque cada uno defiende una de las tres propuestas ms
fundadas que sobre este tema ha habido a lo largo de la historia de la filosofa.
En efecto, dejando al margen las tesis extravagantes del sustancialismo4 y del panpsiquismo5, y rechazando asimismo la ms divulgada propuesta de su negacin que, siendo de candente actualidad6, y que estando
en sintona con el formalismo escotista7 y con el nominalismo ockhamista8
[4] Designamos como sustancialismo la versin que defendi que el intelecto agente es una sustancia, la cual admiti dos variantes en la historia de la filosofa:
a) La de entender al intelecto agente como sustancia separada, al estilo los comentadores aristotlicos griegos (Alejandro de Afrodisia, Plotino, Temistio), rabes (Al-Kindi, Al-Farab, Avicena,
Algacel, Avempace, Averroes), judos (Isaac Israel, Avicebrn, Maimnides) y cristianos del s.
XIII (Guillermo de Auvernia, Roger Bacon, Roger Marston, Siger de Brabante). Esta posicin la
mantuvieron posteriormente los siguientes autores: en los siglos XIV, Juan de Jandn, Marsilio
de Padua, Mateo de Eugubio, Anselmo de Cumis, Juan Wenceslao de Praga, Moiss de Narbona,
Jacobo de Placentia; en el s. XV, Pablo de Venecia, Gaetano de Thiene, Pedro Pomponazzi, Elas el
Mendigo, Nicoletto Vernias; en el s. XVI, Agostino Nifo, Basciani Landi Placentani, Marco Antonio
de Passeri, Antonii Scayni Salodiensis, Nicolai Finetti Senensis, Tiberii Bacilery, Jacopo Zabarella; en el s. XVII, Francisci Augustini Pallavicini; en el s. XIX, Adolph Trendelenburg, Guilelmus
Biehl; en el s. XX, J. D. Garca Bacca, F. Nuyens, C. Schmidt Andrade, R. A. Herrera, Vctor Caston; en el s. XXI, Diego Snchez Meca.
b) La de comprenderlo como sustancia humana o forma de ella, al estilo de los defensores del
llamado hilemorfismo universal: Alejandro de Hales, Juan de la Rochela, Mateo de Aquasparta.
[5] Un comentador griego del Estagirita consider que el intelecto agente es el alma de la humanidad, una para todo el gnero humano: Filopn. Este parecer se cie en exclusiva a dicho comentador griego.
[6] La mayor parte de los autores que actualmente tratan de teora del conocimiento no distinguen
realmente entre intelecto agente e intelecto posible. De este parecer fueron, en el s. XIII, Roberto
Grosseteste, Pedro Juan Olivi, Gonzalo de Espaa; en el s. XIV, Durando. De este estilo fueron
las opiniones de Francisco Surez y Gabriel Vzquez en el s. XVI. Pero, obviamente, ha sido una
opinin tan generalizada como poco fundada en los ss. XX y XXI.
[7] Escoto admiti solamente una distincin formal entre intelecto agente y posible. Su parecer
fue seguido en el s. XIV por Ramn Llull, Guillermo Alnwick, Gregorio de Rmini, Toms de Bailly,
Teodoro Mtochite; en el s. XVII, por Juan Merinero, Francisco Alfonso Malpartida, Michaele de
Villaverde, Francisco De Oviedo Madritani, Angelo de Sonneno, Ioanne Antonio Ambrosino, Illuminato de Oddo, Bartolomaei Mastri de Meldula, Bonaventurae Belluti de Catana, Pedro de Santa
Catalina; en el s. XXI, mantienen esta posicin, entre otros, A. Vigo y Lloyd P. Gerson.
[8] Ockham defendi que entre intelecto agente y posible slo se da una distincin nominal. Esa
tesis la mantuvieron en el s. XIV Juan de Buridn, Nicols de Autrecourt, Pedro de Ailly, Adam de
Wodeham, Nicols Oresmes, Francisco de Marchia, Biagio Pelacani de Parma; en el s. XV, Alfonso
Fernndez de Madrigal (el Tostado), Gabriel Biel; en el s. XVI, Felipe Melanchton, Toms Bricot;
en el s. XVII, Andrs Landon, Juan de Lugo, Dionisio Blasco, Jualian Castelui y Ladron, Ignacio

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carece de fundamentacin, las tres versiones ms fundadas a lo largo del


pensamiento occidental han sido las que lideran los tres autores que, sintticamente, vamos a exponer. A la posicin de Toms de Aquino se la puede
denominar potencialismo, porque sostiene que el intelecto agente es una
potencia distinta, por activa y superior, al intelecto posible o inteligencia;
esta tesis ha sido muy seguida en los siglos posteriores al Aquinate9. Por
su parte, a la versin propia de Buenaventura se la puede denominar habitualismo, porque defiende que el intelecto agente es un hbito. En contraste
con la tomista, la opinin bonaventuriana carece de seguidores10. Por su
parte, Leonardo Polo sostiene que el intelecto agente equivale al acto de ser
personal humano, es decir, al conocer personal o conocer a nivel de actus
essendi. De este mismo parecer ha habido pocos defensores y todos ellos
muy recientes11. Por lo dems, mi opinin al respecto la he expuesto en uno
de los trabajos citados ms arriba12.

Francisco Peynado, Francisco Murcia de la Llana, R. P. Fr. Martinus a Torrecilla; en el s. XVIII,


Juan Gabriel Boyvin, V. Gonzlez Pea, Juan de Urquizu, Gaspar Buhon, Ignacio Ponce Vacca,
Crescente Krisper; en el s. XX, Nicols Mnaco, ngel Amor Ruibal, Jos Frbes, J. P. Many, A.
Bremond, Andr Marc, A. Willwoll, J. Muoz.
[9] Esta tesis la siguieron, en el s. XIV, Gil de Roma, Radolfo Brito, Walter Burley, Gomes de
Lisboa, Ricardo de Mediavilla, Bertram von Ahlen, Heinrich von Lbeck; en el s. XV, Dionisio el
Cartujano, Juan Versor, Cristforo Landino Pedro Nger, Nicols Tignosius, Lamberti de Monte, Domingo de Flandes, Juan de Mechlinia, Juan de Glogowia, Ofredo Apolinar Cremonense,
Crisostomo Iavelli, Joannes de Lutria, Silvestre de Ferrara, Cayetano; en el s. XVI, Rodrigo de
Santa Ella, Miguel de Palacio, Sebastin Prez, Francisco de Toledo, Pedro Martnez de Toledo y
Brea, los comentadores Conimbricenses, Diego de Ziga, Domingo Bez, Lucilii Philalthai, Niccolo Finetti, Francisco Pisa, Antonii Montecatini Ferrariensis, Vincentius Quintianus Brixiensi,
Chrysostomi Iavelli Canapicii, Petri de Bruxellis; en el s. XVII, Paulo Soncinatis, Juan Martnez
de Prado, Juan Cano, los comentadores Complutenses, Juan de Sto. Toms, Francisco Palanco
Campo, Antonio Rubio, Jacobo Fournenc, Nicols Arnou, Silvestre Mauro, Cosme de Lerma; en el
s. XVIII, el Colegio Ripense, Jos De Aguilera Salmanticensi, Pablo Aler, Juan Hidalgo Astigiensi,
Antonio Iribarren Bilbilitani; en el s. XIX, Sancti Schiffini, Bernardo Boedder, Antonio Goudin
Lemovicensi, S. Tongiorgi, T. Pesch; en el s. XX, E. Hugon, Th. M. Zigliara, W. D. Ross, Marcello
a Puero Jesu, J. J. Urrburu, A. Farges, D. Barbedette, J. Donat, J. Mercier, S. Cantin, Gredt,
V. Remer, I. di Napoli, C. Boyer, J. Helln, F. Palmes, P. Siwek, R. Reyna, F. C. Peccorini, O. N.
Derisi, P. Lee, B. R. Nelly.
[10] Slo conozco otro autor, adems de Buenaventura, que defienda esa posicin, a saber, Alfonso
de Toledo (s. XIV). La tesis de ste ltimo pensador es, sin embargo, ms fundada que la de Juan
Fidenza, pues sostiene que se trata de un hbito innato, no de un hbito adquirido.
[11] Se encuadran en los siglos XX y XXI: F. Canals Vidal, Garca del Muro, Ignacio Falgueras, R.
Yepes, J. A. Garca Gonzlez, S. Pi Tarazona y J. I. Murillo.
[12] Cfr. El acceso a Dios del conocer personal humano, Studia Poliana, 14 (2012) 83-117.

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La raz y cspide de la inteleccin humana: el intelecto agente

1. Las tesis centrales de Toms de Aquino sobre el intelecto agente


El Doctor Communis trat del intelecto agente al margen de otras
referencias sueltas y espordicas, en 9 escritos relevantes, que por orden
cronolgico son los siguientes: el Comentario a las Sentencias13 (1252-56),
las Cuestiones Disputadas sobre la Verdad14 (1256-59), varios lugares de la
Suma Contra los Gentiles15 (1259-65), las Cuestiones Disputadas sobre el
Alma16 (1265-66), el Compendio de Teologa17 (1267), las Cuestiones Disputadas Sobre las Criaturas Espirituales18 (1267-68), el Comentario al libro III
Sobre el Alma19 (1267-68), el opsculo Sobre la Unidad del Intelecto contra los
averrostas20 (1279), y la Suma Teolgica21 (1273).
Toms conoci casi toda la tradicin precedente respecto de este tema.
Desde luego estuvo al corriente de la distincin aristotlica del pasaje De
anima III, 5. Tambin estuvo al tanto de las versiones de los siguientes comentadores griegos: Teofrasto de Eresa, Alejandro de Afrodisia, Temistio,
Juan Filopn. Supo de la interpretacin rabe y juda medieval, es decir, la
de Avicena, Averroes, Algacel, Isaac Israel, Avicebrn y Maimnides. Para
l, tanto hermenutica griega como rabe y juda es de ndole platnica. Supo
tambin cmo se pronunciaron al respecto los diversos pensadores cristianos
de su misma centuria, a saber: Alejandro de Hales, Alberto Magno, Guillermo
de Auvernia, Buenaventura y Siger de Brabante. Hasta la primera mitad del
siglo XIII dominaba la opinin de reducir el intelecto agente a la inteligencia.
Tras la segunda mitad predomin el averrosmo latino y al final de ese siglo
destac de nuevo la tendencia a no distinguirlo del entendimiento posible o
inteligencia.
Las tesis de Toms de Aquino sobre el intelecto agente se pueden
sintetizar en tres, de las cuales una queda referida a su modo de ser, otra a
su ndole notica, y la tercera a su relacin con el posible y las dems dimensiones noticas humanas.

[13] Cfr. Toms de Aquino, In II Sent., d. 17, q. 2, a. 1.


[14] Cfr. De Ver., q. 10, a. 6.
[15] Cfr. S. C. Gentes, l. II, caps. 76, 77 y 78; l. III, caps. 42, 43, 44 y 45.
[16] Cfr. Q.D. De Anima, qq. 4 y 5.
[17] Cfr. Compendium Theologiae, lb. I, cap. 83.
[18] Cfr. De Spirit. Creat., q. un., a. 10.
[19] Cfr. In De Anima, l. III, lc. 10.
[20] Cfr. De Unitate Intellectus, caps. I-V.
[21] Cfr. S. Theol., I ps., q. 79, aa. 3, 4 y 5.

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a) El intelecto agente es una potencia22. El fulcro de la doctrina tomista


sobre el intelecto agente parece estribar en la nocin de potencia activa23, aunque en algn pasaje lo considera como acto24. Como entiende que, en sentido
estricto, una facultad es un accidente, entiende que el intellectus agens es algo
del hombre, no la persona humana. Toms de Aquino escribi que el intelecto
agente es algo25, parte26, potencia27, virtud28, accidente29 del alma; y, por esto,
sostuvo que se funda (como el posible) en la esencia del alma. Lo considera, como
al posible, como una potencia humana sin soporte orgnico30 y distinta del posible, pero aade que se parece ms al hbito que a la potencia (pues se distingue
de la privacin y de la potencia)31. Por tanto, pertenece como el posible a esa
parcela del alma que es separada, es decir, no dependiente del cuerpo y, en consecuencia, forma parte del alma inmortal y perpetua, lo cual significa que, si bien
el intelecto agente empieza a existir con el cuerpo (es connatural y originario en
nosotros32), sin embargo, sobrevive a l, y sigue conociendo cuando ste perece.
Lo que precede indica que el de Aquino admite frente al sustancialismo que el
intelecto agente es uno en cada hombre. En efecto, el intelecto agente no es uno
para todos los hombres; por tanto, ni es sustancia separada, ni es Dios. Toms
indica asimismo que es, con el posible, forma de nosotros (forma nobis33), pero
que es forma del cuerpo en un sentido distinto (principio finito) a como es principio de operaciones intelectuales (infinito). Su accin le es concomitante, pero no
existe identidad real entre l y su accin.
[22] Cfr. In II Sent., d. 17, q. 2, a. 1, co; S.C. Gentes, l. II, cap. 77, n. 2. El intelecto agente, no es
separado en cuanto que es parte o potencia del alma, que es acto sustancial del cuerpo. De unitate
intellectus, cap. 1.
[23] Entre todas las potencias del alma no son activas sino el intelecto. Q. D. De Virt., q. 1, a. 3,
ad. 5. Cfr. J. E., Royce, St. Thomas and the Definition of Active Potency, The New Scholasticism,
34 (1960) 431-437; H. P. Kainz, Active and Passive Potency in Thomistic Angelology, Nijhoff, The
Hague, 1972.
[24] Se requiere en nosotros un principio activo propio, por el cual lleguemos a ser inteligentes en
acto, y ste es el intelecto agente. Q. D. De Anima, q. un., a. 5, co.
[25] Cfr. S.C. Gentes, l. II, cap. 76, n. 17; Q.D. De Anima, q. un., a. 5, co; Q.D. De Spiritualibus
creaturis, q. 10, co; De unitate intellectus., cap. 1; S. Theol., I ps., q. 79, a. 4 co.
[26] Cfr. In De Anima, l. III, lc. 10. n. 5.
[27] Cfr. S. Theol., I ps., q. 79, a. 4 co ad 5.
[28] Cfr. S. Theol., I ps., q. 79, a. 5, co.
[29] Cfr. Comp. Theol., I ps., cap. 88.
[30] Cfr. S.C. Gentes, l. II, cap. 79, n. 9; Q. D. De Anima, q. un, a. 5, ad 4; Comp. Theol., I ps.,
cap. 89; Q.D. De Spiritualibus creaturis, q. 11, ad 20; In De Anima., l. III, lc. 10, n. 5; De unitate
intellectus., cap. 1.
[31] S.C. Gentes, l. II, cap. 78, nn. 2, 5 y 7.
[32] Cfr. S. C. Gentes, l. II, cap. 77, n. 4.
[33] Compendium Theologiae, I ps., cap. 86.

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La raz y cspide de la inteleccin humana: el intelecto agente

b) El intelecto agente es luz cognoscitiva innata que procede directamente


de Dios y est abierto a conocer la totalidad de lo real34. Por l conocemos todo
lo que podemos conocer, y segn l discernimos lo verdadero de lo falso, y lo
bueno de lo malo. Es un desbordamiento en nosotros de la perfeccin divina;
cierta participacin de la luz intelectual de las sustancias separadas, en especial,
de Dios; virtud derivada del intelecto superior. Participa de Dios tanto natural
como sobrenaturalmente, y segn esto ltimo, tanto en la vida presente, por la fe
y la profeca35, y asimismo la gracia, como en la futura, por la gloria36. Por esto el
intelecto agente demuestra la existencia de Dios, pues es necesario que por encima del alma humana exista algn intelecto del que dependa el entender del intelecto agente37. Tras la muerte ya no conocer como ahora, sino de otro modo38. La
felicidad radica en la contemplacin, la cual est vinculada al intelecto agente39.
En cuanto a los temas reales conocidos por el intelecto agente, el Doctor
Comn sostiene que stos son todos los que se pueden conocer por medio de la
abstraccin40. En concreto, los primeros principios prcticos se captan por la
[34] La luz del intelecto agente..., procede en el alma, sin duda, como del primer origen, de las
sustancias separadas y principalmente de Dios. De Ver., q. 10, a. 6, co. Cierta virtud participada
de alguna sustancia superior, a saber, de Dios. Por lo cual el Filsofo dice que el intelecto agente es
como cierto hbito y luz; y en el Salmo IV se dice: impresa est sobre nosotros la luz de tu rostro,
Seor. Q.D. De Anima, q. un., a. 5, co. Decimos que la luz del intelecto agente, de la que habla
Aristteles, es impresa en nosotros inmediatamente por Dios. Q.D. De Spiritualibus creaturis,
q. 10, co. Es llamado por Aristteles luz recibida en nuestra alma por Dios. Ibid., q. 10, co. Cfr.
tambin: De unitete intellectus, cap. 1. Es verdad que el principio de la iluminacin o ilustracin es
uno (nico), es decir, alguna sustancia separada, a saber, Dios, segn los catlicos, o la inteligencia
ltima, segn Avicena. Ibid., cap. V. Cfr. tambin: S. Theol., I ps., q. 79, a. 4 co.
[35] Como hemos sostenido que el intelecto agente es cierta virtud participada en nuestras almas,
como cierta luz, es necesario otra causa exterior de la que participe esta luz. Y a esta llamamos
Dios, que instruye internamente, en cuanto que infunde la luz en el alma, y sobre la luz natural
aade, por su beneplcito, luz copiosa para conocer esas cosas a las que no toca la razn natural,
como es la luz de la fe y la luz de la profeca.Q. D. De Anima, q. un., a. 5, ad 6.
[36] Es propio de Dios iluminar a los hombres imprimindoles la luz natural del intelecto agente,
y sobre sta, la luz de la gracia y de la gloria. Q.D. De Spiritualinus creaturis, q. 10, ad 1.
[37] Es necesario que por encima del alma humana exista algn intelecto del que dependa su
entender (el del intelecto agente). Q.D. De spiritualibus creaturis, q. 10 co.
[38] Cfr. S.C. Gentes, l. III, cap. 45, n. 9;
[39] Cfr. Q. D. De Anima, q. un., a. 5, co; In De Anima, III, lc. 10, n. 18.
[40] La operacin propia del intelecto agente es hacer las especies inteligibles en acto, abstrayndolas de los fantasmas, por lo que se dice en el libro III De Anima que el intelecto agente es por lo que
todo se hace. S. Theol., III ps., q. 9, a. 4, co. Cfr. asimismo: De Ver., q. 8, a. 3, co; Ibid., q. 18, a. 2, co;
Ibid., q. 18, a. 5, co; Ibid., q. 18, a. 5, ad 6; Ibid., q. 19, a. 1, co; In Boetii De Trinitate, 1, 1, 3, co, 3;
Ibid., 3, 6, 4, co, 2; S. C. Gentes, l. II, cap. 60, n. 19; Ibid, l. II, cap. 73, n. 9; Ibid, l. II, cap. 76, n. 15;
Ibid., l. II, cap. 82, n. 3; Q. D. De Anima., q. un., a. 16, co; De Spiritualibus Creaturis, q. 9, co; Ibid.,
q. 10, co, y ad 4; In Posteriores Analiticorum, l. II, lc. 20, n. 12; In Physicorum, l. VII, lc. 6, n. 8; De
unitate intellectus, cap. 5; S. Theol., I ps., q. 4, ad 2. Ibid., I ps., q. 44, a. 3, ad 3; Ibid., I ps., q. 85, a.
1, ad 3; Ibid., I ps., q. 87, 1 co; Ibid., I ps , q. 87, a. 1, ad 2; Ibid., I ps. q. 88, a. 1, co. Ibid., III ps., q.
12, a. 1, co. Ibid., III ps., q. 12, a. 2, co

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luz del intelecto agente, como tambin los primeros principios de las ciencias
especulativas41. Asimismo, que est en acto respecto de las especies sensibles,
de las que abstrae, es decir, universaliza. Tambin seala que el conocimiento de los transcendentales deriva del conocimiento abstractivo generado por
intelecto agente42. Indica adems que, aunque no conoce directamente a las
sustancias separadas ni a Dios en esta vida, s las conoce indirectamente, o sea,
derivadamente de la abstraccin. Destaca a la par que no es autointencional o
reflexivo. Por lo dems, indica que el conocimiento de las causas fsicas43, por
ejemplo, es debido al intelecto agente. Asimismo, admite que el alma se conoce
a s misma a raz de la abstraccin44.
c) El intelecto agente es superior al posible y al resto de dimensiones
noticas humanas, a las que activa45. Es raz de todo el conocer humano hasta
tal punto que sin l el hombre no puede conocer nada46. No es lo mismo que
el hbito de los primeros principios, pues stos (tericos y prcticos) son un
instrumento del intelecto agente47. Activa al posible mediante el hbito de los
primeros principios, y asimismo, mediante las especies, pero l no tiene como
algo propio tener o dejar de tener especies inteligibles, lo cual es propio del posible. El intelecto agente es acto (principio activo propio) y, por tanto, previo y
superior, respecto del posible (que es potencial)48. Sin embargo, Toms admite
que el intelecto agente no siempre est en acto, pues sostiene que no siempre
conoce. Ms an, que no conoce sin la concurrencia con el posible49. A la par,
admite que el intelecto agente no basta l slo para activar al posible, pues
la perfeccin del posible no se logra tampoco sin Dios. Por lo dems, segn el
de Aquino, el intelecto agente no activa a la voluntad, ni directa ni indirectamente, pues sta es activada por el posible50. Para conocer, el intelecto agente
se sirve de la potencia cogitativa de la sensibilidad intermedia, potencia que
dispone de los fantasmas. En orden a este punto sostiene que el que un hombre
[41] Cfr. De Ver., q. 18, a. 7, co; Ibid., q. 20, a. 6, ad 2; In De Anima, l. II, lc. 11, n. 15.
[42] Cfr. In Boetii De Trinitate, 1, 1, 3, ad 3.
[43] Cfr. S. Theol., III, q. 12, a. 1, ad 1.
[44] (El alma) ni siquiera a s misma se puede conocer sino en cuanto se hace en acto por la especie
abstraida de los fantasmas, pues as se conoce a s misma por su acto. S. Theol., I-II ps., q. 89, a. 2, co.
[45] Cfr. De Ver., q. 18, a. 8, ad 3; Ibid., q. 20, a. 2, ad 5; De substantiis separatis, 16.
[46] De Ver., q. 1, a. 1; Ibid., q. 8, a. 4, ad 4.
[47] Cfr. S.C. Gentes, l. III, cap. 43, n. 2; Q. D. De Anima., q. un., a. 5, co; Q.D. De Spirit. Creat.,
q. 10, co y ad 9.
[48] Cfr. S.C. Gentes, l. II, cap. 78, n. 10.
[49] No hay que decir que el intelecto agente entienda separadamente del intelecto posible, sino
que el hombre entiende por uno y otro. Q. D. De Spir. Creat., q. 10, ad 15.
[50] Cfr. S. C. Gentes, l. II, cap. 76, n. 20.

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La raz y cspide de la inteleccin humana: el intelecto agente

entienda mejor o peor que otro no se debe al entendimiento agente de cada


uno, sino a la complexin de las potencias con soporte corporal de las que el
intelecto agente abstrae (imaginacin, memoria, cogitativa, etc.). Por ltimo
cabe sealar que, segn el Aquinate, gracias al intelecto agente el hombre es
libre y responsable, y por ello son posibles la tica y la poltica, lo cual significa
que si es uno propiamente el que conoce y se entera, y no es pasivo respecto de
la iluminacin de otro, es uno mismo el que es libre de actuar de un modo o de
otro en su vida privada y pblica.

***
Discusin en torno al parecer de Toms de Aquino sobre el intelecto
agente. Si en este debate seguimos la precedente distincin tripartita, podemos
distinguir tres aspectos:
a) Sobre la ndole de potencia del intelecto agente. Si se toma al intelecto
agente como una facultad, y por serlo se lo considera un accidente, esto presenta
una notable dificultad, pues si lo especfico y distintivo del hombre respecto de los
animales es lo racional que se puede entender como intelectual y el intelecto
agente es raz de ello, cmo puede ser accidental lo distintivo del hombre? Por
otra parte, potencia denota pasividad, y el intelecto agente carece de ella. Si para
paliar este problema, se aade que es potencia activa, la solucin de la dificultad
pasa por explicar que se entiende por tal, y en responder si una potencia puede
ser nativamente activa. Por lo dems, si se interpreta el intelecto agente como
potencia, aparece el problema de explicar la correspondencia del intelecto agente
con el posible, y tambin con los hbitos innatos y adquiridos. Por eso el de Aquino
indica que el agente no es susceptible de hbitos (innatos, adquiridos e infusos)51.
De tomar al intelecto agente en sentido estricto como una potencia se entra
en contradiccin cuando se sostiene a la par que es en acto desde el inicio. Tal vez
por esto Toms de Aquino indicase algunas veces que el intelecto agente es una virtus, en el sentido medieval que este trmino tiene de fuerza, perfeccin, energa,
pero no tomndolo propiamente como una potencia o facultad. Por lo dems, si el
entendimiento agente es una potencia del alma, no se puede predicar en rigor de
l la imagen y semejanza divina, puesto que Dios es acto; y por ello, tal potencia no
participar de nada superior, a saber, de Dios. Adase que si el intelecto agente es
potencia o accidente del alma, cabra pensar que en el alma, por encima del intelecto
agente, existe alguna dimensin real humana que pueda actuar como acto respecto
de l, pero dado que l es cognoscitivo, tal dimensin tambin debera serlo, lo cual
parece que estemos, o bien ante una explicacin truncada, o bien ante un proceso al
infinito en caso de admitir que tal dimensin tambin sea potencia.
[51] Cfr. In III Sent., d. 23, q. 1, a. 1, co; De Ver., q. 16, a. 1, ad 13; De Ver., q. 20, a. 2, ad 5.

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Juan Fernando Sells

b) Sobre sus temas conocidos. Por un lado, cabe decir que Toms de
Aquino cie el conocer del intelecto agente en exceso a la abstraccin. Ahora
bien, no todo nuestro conocer depende de la abstraccin, pues, es claro que las
realidades inmateriales (los actos de conocer y de querer, los hbitos cognoscitivos y virtudes de la voluntad, las potencias, los hbitos innatos, los actos
de ser personales, Dios) no son materiales; por tanto, respecto de ellos carece
de sentido abstraer. Pero si es evidente que los conocemos, los conocemos de
otro modo que no es el abstractivo. Es patente adems que el mismo intelecto
agente no es material, por tanto, no se puede conocer por abstraccin, sino de
otro modo, experiencialmente52. Asimismo si los trascendentales son distintos
de los universales, tampoco se llegan a conocer por abstraccin. Por otro lado,
si se afirma que el entendimiento agente est abierto cognoscitivamente de
modo natural a Dios, y, a distincin del entendimiento posible, es en acto, no
se responde por qu no estamos siempre conociendo intuitivamente a Dios.
Toms podra replicar que, en efecto, l admite que el intelecto agente no est
siempre en acto; pero esta tesis es problemtica, pues no da razn de por qu
Aristteles, su descubridor, lo llam agente y siempre en acto.
c) Sobre su relacin con otras dimensiones noticas humanas. Por una
parte, si los hbitos innatos denotan perfeccin, no hay razn alguna para negar que stos inhieran en el intelecto agente, que es acto, perfeccin por tanto.
De lo contrario, se fuerza a incluirlos en el intelecto posible, pero dado que ste
es pura potencia pasiva (tabula rasa) carece de sentido decir que exista en l
una perfeccin notica nativa. Por otro lado, parece que la voluntad no puede
ser activada slo por la accin del intelecto posible, no slo porque tambin
ste requiere ser activado, sino porque la voluntad requiere de una activacin
que no corra slo por cuenta de su objeto, sino tambin del sujeto. Otra apora
la ofrece la tesis de que el entendimiento agente es cognoscitivo slo cuando
concurre con el posible, pues si es siempre en acto, cuando no concurriese con
el posible no sera en acto, pero es que acaso una potencia puede dotar de
actividad a un acto? Perplejidad causa tambin la afirmacin de que el hbito de los primeros principios sea un instrumento del intelecto agente, cuando
Toms admite que es un hbito del posible. Tampoco queda claro en el corpus
tomista qu es lo que est vinculado con el intelecto agente, o los hbitos de los
primeros principios (tericos y prcticos), o lo tematizado por stos, o ambas
realidades. Asimismo, si el intelecto agente ilumina los primeros principios
(especulativos y prcticos), y lo propio de l es iluminar especies, acaso son los
primeros principios (tericos y prcticos) especies?, cmo pueden ser primeros
principios asuntos que son derivados de la abstraccin, es decir, que ni son pri[52] En la misma alma existe alguna virtud derivada del intelecto superior, por la que se puede
ilustrar el fantasma. Y conocemos este experimento mientras percibimos que abstraemos formas
universales de las condiciones particulares. S. Theol., I ps., q. 79, a. 4, co.

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meros ni principios? Y si ambas dimensiones son distintas y el intelecto agente


las ilumina a ambas, cmo las discierne? Como se puede apreciar, en el legado
tomista quedan algunas paradojas, cuestiones abiertas y tesis sin armonizar.

2. Las tesis principales de Buenaventura sobre el intelecto agente


El Doctor Serfico trat del intelecto agente en una distincin de su
Comentario a las Sentencias53. En cuanto a su conocimiento histrico de los
avatares de este tema en los filsofos que le precedieron, supo, desde luego, del
hallazgo aristotlico del intelecto agente, y conoci asimismo otras posiciones
que desestim. En efecto, una de ellas distingua los dos intelectos como dos
sustancias; otra, como dos potencias; una tercera, como una potencia absoluta
y otra comparada.
La vertiente hermenutica rabe y juda consider al intelecto agente
como una sustancia separada. Sobre este parecer Juan Fidenza distingui
dos modalidades: a) la de los que sostuvieron que el intelecto agente era una
sustancia separada inferior a Dios mientras que el posible era una sustancia
unida al hombre, tesis propia de Al-Kindi, Al-Farab, Avicena, Avicebrn, Algazel y Maimnides. b) La de los que en esa distincin sustancial identificaban
el intelecto agente con Dios y el posible con nuestra alma, parecer propio de
Avempace y Averroes. El pensador toscano consider falso al primer modo de
sustancialismo, porque esta hiptesis admita que tal sustancia iluminaba al
hombre, pero segn l, ninguna sustancia, salvo el mismo Dios, puede iluminar inmediatamente al alma humana. Tambin consider errneo el segundo
postulado, porque, segn l, Dios nos ha dado una virtud activa, por la cual
podemos ejercer nuestras propias operaciones.
Por lo que respecta a la opinin de los pensadores cristianos de su poca
que consideraban al intelecto agente como una potencia, distinta del posible,
pero al fin y al cabo, potencia (fue el caso como se ha visto de Toms de
Aquino), Buenaventura distingui dos modalidades: a) La de quienes consideraron al intelecto posible como una potencia puramente material, y al agente
como una potencia puramente formal; opinin propia de quienes aceptaron el
llamado hilemorfismo universal: Alejandro de Hales, Juan de la Rochela y
Mateo de Aquasparta. b) La de los que consideraron que el agente y el posible
son dos diferencias del intelecto, es decir, de una nica sustancia, ya que el po[53] Cfr. San Buenaventura, In Sententiarum, d. 24, p. 1, a. 2, q. 4, ed. Quaracchi, vol. II, 568. Cfr.
al respecto: Cfr. V. Muiz, La iluminacin del entendimiento agente en San Buenaventura, Revista Espaola de Filosofa Medieval, 9 (2002), 81-90. B. A. Luyckx, Die Erkennislehre Bonaventuras, Beitrge, XXIII, 3-4 (1923), 66-76 y 223; K. Werner, Die Psychologie und Erkennislehre des hl.
Bonaventuras, 1876; E. Lutz, Die Psychologie Bonaventuras, 1909; C. Morn Arroyo, Abstraction
und illumination. Grenzproblem der Mataphysik Bonaventuras, 1963; E. Gilson, La filosofa de
San Buenaventura, Buenos Aires, Desce de Brouwer, 1948.

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sible est ordenado a tomar de las especies, y el agente a abstraerlas: parecer


propio de Guillermo de Auvernia, Roberto Grosseteste, Pedro Olivi y Gonzalo
de Espaa. Tampoco estas interpretaciones le parecieron correctas a Buenaventura. La primera, porque defenda un materialismo o corporalismo para
el intelecto posible. Pero de ser as, el intelecto posible escribi habra que
ponerlo en todos y cada uno de los sentidos que tienen soporte material, lo cual
es absurdo. La segunda, porque no admita que, aunque el intelecto agente y
el posible concurriesen en el mismo acto54, existiese entre ellos una distincin
real, asunto que como se ha visto afirmaba Juan Fidenza.
Otro modo de comprender ambos intelectos que Buenaventura conoci, y
que asimismo reprob, fue el de quienes decan que uno de dos intelectos humanos es una potencia absoluta, mientras que el otro es una potencia comparada.
Esto se puede entender de dos modos segn el pensador franciscano: a) De uno,
segn que se tome a los dos como una nica potencia, con una mera distincin de
comparacin, pues el agente se tomara en s mismo, mientras que el posible se
tomara en cuanto que se une al cuerpo y a los fantasmas. Este parecer se puede
fundar dice en Aristteles, quien escribi que el agente siempre est en acto,
mientras que el posible a veces s y otras no. Pero ese modo de decir nos indica
Buenaventura deficit a veritate, porque el alma separada tiene intelecto agente
y posible, y es claro que el posible no se dice tal en esa situacin por comparacin al
cuerpo. b) De otro modo, en el sentido de que el agente se tome como potencia absoluta o completa, porque no le falta nada, y el posible como comparada o requerida
de complemento, porque se ordena a tomar. Pero tampoco esta posicin le pareci
correcta, pues estimaba que el intelecto posible es potencia en sentido propio.
Las tesis principales que Buenaventura afirm respecto del intelecto
agente son las tres siguientes:
a) El intelecto agente es un hbito adquirido. Para Juan Fidenza, este
intelecto, desde luego, existe en el hombre55, y el modo ms correcto de interpretar la distincin entre el intelecto agente y el posible, segn su sntesis expositiva, es la de quienes tomaron a uno como potencia y al otro como hbito.
Esta tesis fue propia de Mateo de Aquasparta y de Pedro Hispano. Esta posicin
tambin admiti histricamente dos lecturas: a) La de quienes compararon al
agente a un hbito innato y el posible a la potencia, opinin que Juan Fidenza
atribuy a los seguidores de Boecio, aunque tambin parece que fue la opinin
[54] En efecto, segn l, ni el posible es puramente pasivo, ni el agente es del todo activo, pues no
puede conocer si no es ayudado por las especies. Por lo cual, ni el posible entiende sin el agente,
ni el agente sin el posible. Ibid., vol. II, 569 a.
[55] Hay que creer indudablemente que no slo se diese al alma humana el intelecto posible, sino
tambin el agente; as, uno y otro son algo del alma. In II Sententiarum, d. 24, p. 1, a. 2, q. 4, ed.
Quaracchi, vol. II, 568.

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de Temistio. Segn esto, tales autores pensaban que el agente es innatamente


cognoscitivo. b) La de quienes compararon el agente a un hbito adquirido en el
intelecto posible, en el sentido de que el agente fuese potencia habitual. El primero de los dos postulados anteriores Buenaventura no lo dio por bueno, porque,
segn l, no concordaba con lo que escribi el Filsofo, pues ste afirm que el
alma es como una tabula rasa, que no tiene nada habitualmente conocido, sino
que lo adquiere todo mediante el sentido y la experiencia. En cambio, se sum al
segundo parecer, porque lo consider el ms probable y verdadero y lo apoy en
Aristteles, quien dej escrito que el agente es como un hbito.
b) El intelecto agente concurre inseparablemente con el posible56. La
opinin bonaventuriana de que el agente y el posible concurren inseparablemente para conocer fue compartida en su siglo por Alberto Magno, Toms de
Aquino y Ricardo de Mediavilla, y posteriormente por otros comentadores, por
ejemplo, Silvestre de Ferrara y Rodrigo de Sancta Ella en el s. XV, y Francisco de Toledo en el s. XVI. Posteriormente muchos comentadores admitieron
que de cara a la inteleccin lo que concurren son las especies inteligibles y el
intelecto agente. En cualquier caso, estas hiptesis implican que no se puede
explicar lo superior el acto sin lo inferior la potencia, pero esta posicin,
por una parte, no es aristotlica, porque el de Estagira explic la potencia por
correlacin al acto, no a la inversa, y, por otra parte, no parece ajustarse a la
realidad, pues equivale a admitir que inicialmente el intelecto agente no sea
cognoscitivo y que despus, en concurrencia con el posible, lo sea, lo cual equivale a educir el conocer de la falta de conocer, lo cual no es justificable.
c) El papel del intelecto agente es abstractivo. Buenaventura vincul tanto el intelecto agente a su funcin abstractiva que acab admitiendo que sin las
realidades sensibles y sin los sentidos es imposible conocer: si el agente puede
formar o abstraer el conocimiento en el intelecto posible, sin embargo, su operacin depende tanto de la certeza de la realidad externa como del sentido interior;
ya que faltando la realidad perece la ciencia, y faltando el sentido, es necesario
que falte la ciencia segn aquel sentido57. Si la tesis precedente comporta el
intento de explicar lo superior el intelecto agente en vinculacin con lo inferior el intelecto posible, esta tesis ahonda en la supeditacin de lo superior el
intelecto agente a una dimensin humana todava inferior las especies. Pero
si la tesis anterior supone una peticin de principio, no menos la exige sta, pues
ambas admiten implcitamente que el conocer surja de lo que no conoce.

[56] El agente y el posible son dos diferencias, concurrentes en una operacin completa. Ibid., II, 571 b.
[57] San Buenaventura, Commentarius in Ecclesiasten, c. VII, Claras Aquas, Typ. Collegii S. Bonaventurae, 1893, vol. VI, 54 b.

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Discusin en torno al parecer de Buenaventura sobre el intelecto agente.
Resumamos en tres tesis su parecer y revisemos su contenido.
a) Respecto de su primera tesis, es cierto que el estagirita escribi que
el intelecto agente es a manera de una disposicin habitual, pero eso no equivale a sostener que sea un hbito (ni adquirido ni innato). Si el intelecto agente
fuese un hbito del intelecto posible, es claro que no podra ser innato, asunto
que Juan Fidenza advirti, porque una tabula rasa no puede tener nativamente un hbito innato, ya que hbito denota perfeccin, dotacin perfectiva
notica en este caso desde el inicio. En cambio, admiti que el intelecto agente
es un hbito adquirido del intelecto posible. Pero esta tesis ofrece un problema:
cmo una potencia que es pasiva pasa de la potencia al acto sin ser activada
por un acto previo. Pero esto tal vez no le causara ninguna perplejidad al Doctor Serfico, pues siguiendo a Agustn de Hipona58 admiti que nuestra alma
es iluminada por Dios59.
b) En cuanto a la segunda tesis, que el intelecto agente ejerza su acto
en obligada concurrencia con el posible, parece paradjico, pues cmo puede
ser que el origen del conocer no sea cognoscitivo? Afirmar esa hiptesis parece
suponer que el intelecto agente no sea la raz del conocer humano. Pero si no lo
es, su funcin debe ser suplida por una realidad extrnseca, seguramente la iluminacin divina, tesis cercana a la del sustancialismo rabe, slo que mientras
que en sta se recurre a Dios para que ilumine constantemente, Buenaventura
recurre al ser divino al menos para el impulso notico inicial.
c) Por lo que se refiere a la tercera tesis, a saber, que el intelecto agente
se dedique en exclusiva a abstraer, no parece apropiada, porque si se estima
que el agente es lo ms crucial del alma humana, por qu recurrir a lo inferior,
a los sentidos, para dar cuenta cabal de l?

[58] Cfr. P. Mandonnet, LAugustinisme bonaventurien, Bulletin thomiste, 1 (1926), 48-54. Tambin comparte con San Agustn el ejemplarismo. Cfr. J. M. Bissen, Lexemplarisme divin selon
saint Bonaventure, Etudes de Philosophie Medievale, 10, Pars, 1929.
[59] Cfr. V. Ch. Bigi, La dottrina della luce in S. Bonaventura, Divus Thomas, 64 (1961), 395-422.

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3. Las tesis ms relevantes de L. Polo sobre el intelecto agente


Leonardo Polo ha tratado del intelecto agente desde el inicio hasta el
final de su produccin. En efecto, abord este tema en algunos de sus primeros escritos como El acceso al ser60, El ser61 y Evidencia y realidad en Descartes62; tambin en otros posteriores como Lecciones de psicologa clsica63
curso publicado mucho despus de impartirlo, en su amplio Curso de teora
del conocimiento64, o en otros libros como Hegel y el posthegelianismo65, Sobre
la existencia cristiana66, La persona humana y su crecimiento67, Persona y libertad68, Nominalismo, idealismo y realismo69, y asimismo en los estudios que
se encuadran en su ltimo periodo, como los dos volmenes de Antropologa
trascendental70.
Polo conoci la tradicin filosfica respecto de este punto en sus grandes
hitos, a saber: la interpretacin del intelecto agente como sustancia separada,
cuyo mejor representante fue Averroes; el considerarlo como una potencia del
alma, cuyo autor ms representativo fue Toms de Aquino; y asimismo las
versiones escotista y nominalista del intellectus agens. Estos puntos de vista
fueron rebatidos por este reciente pensador. Desconoci, en cambio, adems
de otras opiniones menores, la interpretacin de l como hbito adquirido o
innato, salvo al final de su vida, en que se alegr de saber que Teodorico el
Teutnico lo hubiese considerarlo como la sustancia humana, entendiendo a
sta como acto por su propia entidad. Seguramente la posicin de ste autor
es la que ms afinidad guarda con la poliana, y, en segundo lugar la propia
de Alfonso de Toledo, porque ste pensador lo consider un hbito innato. De
seguro se objetar que ambas posiciones son irreductibles, pero debe tenerse
en cuenta que en Polo hay una evolucin al respecto, pues si bien inicialmente
consideraba que el papel del intelecto agente es el de activar a la inteligencia,
iluminar los objetos de la sensibilidad intermedia y abstraer, posteriormente
[60] Cfr. Polo, L., El acceso al ser, Pamplona, Eunsa, 1964, 20042.
[61] Cfr. El ser, I: la existencia extramental, Pamplona, Eunsa, 1966,19972.
[62] Cfr. Evidencia y realidad en Descartes, Rialp, Madrid, 1963, Pamplona, Eunsa, 19962.
[63] Cfr. Lecciones de psicologa clsica, Pamplona, Eunsa, 2009.
[64] Cfr. Curso de teora del conocimiento, Pamplona, Eunsa, vols., I-IV, 1984-2004.
[65] Cfr. Hegel y el posthegelianismo, Universidad de Piura, Piura, 1985, Pamplona, Eunsa, 19992.
[66] Cfr. Sobre la existencia cristiana, Pamplona, Eunsa, 1996; 2 ed. con el ttulo Sobre la originalidad de la concepcin cristiana de la existencia, Pamplona, Eunsa, 2010.
[67] Cfr. La persona humana y su crecimiento, Pamplona, Eunsa, 1996, 19992.
[68] Cfr. Persona y libertad, Pamplona, Eunsa, 2007.
[69] Cfr. Nominalismo, idealismo y realismo, Pamplona, Eunsa, 1997, 20012.
[70] Cfr. Antropologa trascendental, I. La persona humana, Pamplona, Eunsa, 1999, 20032, y
Antropologa trascendental, II. La esencia de la persona humana, Pamplona, Eunsa, 2003.

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pens que este papel hay que reservrselo a un hbito innato, en concreto, a la
sindresis, no comprometiendo en directo al intelecto agente en tareas inferiores, y as dejarlo libre para corresponderse a modo de bsqueda con su tema
propio, el cual es superior a l, a saber, el ser divino.
En el tratamiento del intelecto agente por parte de Polo se pueden distinguir tres aspectos: su carcter trascendental, es decir, el ser un radical de
los que conforman el acto de ser personal humano; su tema propio, distinto de
todas las dems instancias noticas humanas, a saber, el Dios personal, ms
an, pluripersonal; y su correspondencia con las otras dimensiones cognoscitivas humanas, todas las cuales son inferiores a l. Expongamos a continuacin
estas tres tesis centrales.
a) El intelecto agente es un trascendental personal del acto de ser personal humano71. La persona humana no slo tiene conocer en su razn, en sus
sentidos, sino que lo es, y tal conocer es el intelecto agente. Como se ha adelantado, para Polo, el intelecto agente forma parte del acto de ser del hombre72.
Es el acto primario en el hombre, no el acto de ser como primer principio,
puesto que la persona humana no es un primer principio73. En efecto, los primeros principios reales son eso, el fundamento de la realidad, pero el intelecto
agente no fundamenta nada, porque el conocer es una denominacin extrnseca
para las cosas. Por eso, la persona no es la sustancia clsica ni el sujeto de la
filosofa moderna. El intelecto agente tampoco es una cosa ni la otra74. El intelecto agente es acto, el acto de los inteligibles en acto75, pero acto como acto
de ser personal, no como acto de ser principial, fundante y extramental. Ahora
bien, el acto de ser personal es superior al que no es persona. Las notas distintivas del acto de ser personal son segn Polo la coexistencia libre, el conocer
y el amar personales. El intelecto agente equivale a uno de esos radicales, el
conocer personal, que no existe desvinculado de los dems. En suma, lo que
precede indica que el intellectus ut co-actus no es un nico acto76, o tambin,
[71] Cfr. Polo, L., La persona como ser cognoscente, Studia Poliana, 8 (2006) 53-72.
[72] El intelecto agente es el acto intelectual radical o personal. Curso de teora, IV/2, Pamplona,
Eunsa, 1994, 141. Estimo que el intelecto agente... como acto donal es un trascendental personal.
Como acto de los inteligibles actuales, es superior a lo inteligible actual. Como iluminador de lo intelectual, es superior a lo que ilumina y a la iluminacin (la iluminacin es el hbito)... El carcter
donal, personal, del acto intelectual radical del hombre, da razn de lo que los filsofos modernos
llaman sujeto y es superior a la interpretacin reflexiva del pensar. Ibid., 143.
[73] El ncleo del saber no es el principio trascendental. Justamente conviene llamar principio a
aquello de que primariamente se distingue el ncleo del saber en el plano trascendental. El principio trascendental es el ser. El acceso al ser, ed. cit., 54.
[74] Curso de teora del conocimiento, I, 2 ed., 234.
[75] En el Curso de teora del conocimiento, II, se repite muchas veces esta expresin. Cfr. 3 ed.,
158, 170, 204, 225, 232, 233, 236, etc.
[76] Antropologa, I , ed. cit., 180.

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La raz y cspide de la inteleccin humana: el intelecto agente

que el acto de ser personal humano no es simple (simple, slo es Dios). Somos
una persona, pero el acto de ser personal humano admite composicin, pues el
amar personal, por superior, es irreductible al conocer personal, y ste, a su
vez, a la coexistencia libre personal. Dicho de otro modo: el acto de ser humano
es coacto de ser.
b) El tema del intelecto agente es Dios77. El tema del conocer humano
superior no puede ser nada inferior a l. Este tema tampoco puede ser el mismo
intellectus agens, porque ningn conocer humano es reflexivo respecto de s,
ya que mtodo cognoscitivo y tema conocido constituyen en las criaturas una
dualidad que no puede ser reducida a identidad78. Ahora bien, como tal conocer
no puede carecer de tema (sera absurdo79), Polo indica que el intellectus ut
co-actus se corresponde con un tema superior y distinto80, pero de su misma
ndole, a saber, personal, pues si el intelecto agente es personal, dado que una
persona es apertura o relacin personal respecto de otra persona, el tema del
intelecto agente no puede ser sino personal, es decir, una persona cognoscente
distinta. En efecto, si el conocer del intelecto agente es de rango personal, su
tema no puede ser impersonal. A esto Polo aade que su tema es el ser divino
personal81. En suma, para este pensador, el hbito de sabidura es el mtodo
notico que alcanza a conocer al intelecto agente como tema, y ste es, a su vez,
el mtodo cuyo tema es el ser divino82. Por lo dems, segn Polo, este conocer
[77] El tema correspondiente al intellectus ut co-actus no se alcanza en la tercera dimensin del
abandono del lmite. Por tanto, debe decirse que dicho tema es inabarcable. La inabarcabilidad
alude a Dios. Antropologa, I, 182. En nota al pi aade: desde luego, la luz divina es superior
a la humana. Por consiguiente, la cuestin del tema correspondiente al intellectus ut co-actus se
resuelve, en definitiva, de acuerdo con la expresin paulina: conocer como soy conocido, nota
46. Y ms adelante: La primera dimensin advierte el Origen como insondable; la tercera reserva
al intellectus ut co-actus su tema (no lo alcanza), pero es solidaria temticamente con el intelecto
personal (no con el tema de ste), Ibid., 195.
[78] El intellectus ut co-actus es el ncleo del saber, desde el cual radicalmente se ejercen las
operaciones y los hbitos; pero l no es estrictamente ninguno de ellos, por ser el acto intelectual
superior. Que la persona sea el acto intelectual superior no comporta la identidad intelectual, pues
la identidad es exclusiva de Dios. Antropologa, I, ed. cit., 224.
[79] Antropologa, I, ed. cit., 224-225.
[80] Antropologa, I, ed. cit., 160.
[81] Polo intenta precisar en lo posible de qu manera Dios es el tema propio de ste (intelecto agente). Desde luego, el conocimiento de Dios como tema del intellectus ut co-actus es distinto de la vas
demostrativas, las cuales concluyen en Dios segn el primer sentido del est, Antropologa, I, 154-155.
Cfr. asimismo: Polo, L., El descubrimiento de Dios desde el hombre, Studia Poliana, 1 (1999) 11-24.
[82] Dios es el tema del acto cognoscitivo superior humano en tanto que en ese tema est incluido
tambin, temticamente, dicho acto cognoscitivo: la persona conoce a Dios en tanto que conoce como
Dios la conoce. En este sentido, puede hablarse de la comunicacin donal de un tema doble: Dios e
intelecto personal humano. As pues, la llamada contemplacin beatfica de Dios implica el propio
conocimiento, sin que sea necesaria una reflexin que arranque de ste. Antropologa, I, ed. cit., 230.

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es elevado por Dios en la presente situacin, y ser glorificado por l en la vida


poshistrica83.
c) El intelecto agente es el conocer humano superior. En cuanto a la
funcin del intelecto agente respecto de las instancias cognoscitivas humanas
menores a l, Polo niega que su papel se reduzca a iluminar los fantasmas84,
porque de ser as, su tarea sera coadyuvante y, en consecuencia, un conocer
carente de tema propio85. Como se ha adelantado, inicialmente sostena que
tambin ese papel es propio de intellectus agens, pero en sus ltimos escritos
indica que esa tarea es propia de un hbito innato del que se sirve el intelecto
agente a modo de instrumento86, en concreto, ese que la tradicin medieval
denomin sindresis. Por tanto, el intelecto agente responde indirectamente
(a travs de la sindresis) de la activacin del intelecto posible suscitando sus
actos y rindindolo cada vez ms activo mediante los hbitos adquiridos87. En
[83] el conocimiento facial de Dios es un don divino en el que est incluido el conocimiento del
propio intelecto personal. Dios es el tema del acto cognoscitivo superior humano en tanto que en
ese tema est incluido tambin, temticamente, dicho acto cognoscitivo: la persona conoce a Dios
en tanto que conoce como Dios la conoce. En este sentido, puede hablarse de la comunicacin donal
de un tema doble: Dios e intelecto personal humano. As pues, la llamada contemplacin beatfica
de Dios implica el propio conocimiento, sin que sea necesaria una reflexin que arranque de ste.
Antropologa, I, 226. En nota aade: si el propio conocimiento arrancara de s reflexivamente, el
hombre no conocera nunca a Dios. Sin conocer a Dios, la persona creada no se conoce; pero ese
conocerse le es dado por Dios segn la elevacin del lumen gloriae.
[84] La libertad trascendental, Pamplona, Eunsa, 2005, 89.
[85] Antropologa, I, ed. cit., 224-225.
[86] En Toms de Aquino hay netas alusiones a la cuestin; por ejemplo, llama al hbito de los
primeros principios habilitas intellectus agentis. El hbito es un tener en propio, una adquisicin
que est estrictamente en la facultad, pero es una habilitas, una manera de iluminar del intelecto
agente. Curso de teora del conocimiento, III, 2 ed., 8. Y ms adelante: Santo Toms advierte que
el intelecto agente tiene que ver con los hbitos, pero no desarrolla esta observacin. El desarrollo
que aqu se propone conecta con una nocin tomista primordial. Ibid., 2 ed., 11. Los hbitos son
el perfeccionamiento, el reforzamiento de la facultad en cuanto tal. Referidos al intelecto agente,
los hbitos son su habilitas. Las operaciones intelectuales siguen en tanto que la potencia intelectual est perfeccionada por los hbitos. En este sentido puede decirse que siguen tambin al intelecto agente de acuerdo con su habilitas. Ibid., II, 3 ed., 165. No parece que el valor iluminante
del intelecto agente se reduzca a iluminar los objetos sensibles (ni a las operaciones), no es preciso
admitir que dicha iluminacin corra directamente a su cargo: es perfectamente posible que dicha
iluminacin tenga lugar de modo habitual. Esto abre el amplio campo temtico de los hbitos innatos. Antropologa, I, 153.
[87] El intelecto agente es ms de lo que dice Aristteles (no es lo que dice Aristteles), quien no
ha visto su valor iluminante de actos y, por tanto, no lo ha puesto en relacin con el conocimiento
habitual. Y como estimo que hay que hacerlo, lo formulo axiomticamente: el conocimiento habitual es debido al intelecto agente. El axioma de los hbitos dice que la inteligencia es susceptible
de hbitos; ahora se aade: los hbitos son posibles por el intelecto agente. As se completa la formulacin del axioma. Pero la segunda parte de la formulacin no es aristotlica... Por consiguiente,
ha de iluminar a la presencia mental (la operacin inmanente) en su ocultamiento (porque ella no
se presenta a s misma, sino al objeto conocido). No por eso se eliminan los actos de la inteligencia

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efecto, es acto respecto de todo otro conocer intelectual humano inferior88, pero,
precisamente porque se puede dar el acto sin la activacin de lo potencial,
se puede explicar el intelecto agente al margen de la activacin de la inteligencia. El intelecto en acto est al margen de toda operacin y existe aunque
aquella no exista. l es el autntico a priori del conocimiento humano porque
el entendimiento agente constituye la inteligibilidad en acto: la inteligencia
humana es imposible sin intelecto agente. El intelecto agente es un acto y por
ello es superior a la inteligencia89. Polo aade que debe acompaar al intelecto posible en todo su recorrido, es decir, en toda su activacin, ya sea a modo
de operaciones inmanentes o de hbitos adquiridos90. As, cambia tambin
la relacin del intelecto agente con la inteligencia como potencia... La nueva
formulacin de la nocin de intelecto agente acenta la importancia de la nocin de hbito. El hbito como perfeccionamiento de la facultad por la posesin
intrnseca de su operacin (no del tlos de su operacin: el objeto es posedo
slo por la operacin), se debe a la iluminacin del intelecto agente (lo posedo
intrnsecamente por la facultad es la operacin iluminada). La inteligencia as
entendida es una facultad creciente (potencia del esse hominis, no el intelecto
ni son substituidos por el sujeto. El sujeto comparece en el momento justo y como tiene que comparecer, es decir, sin eliminar la operacin intelectual ni los hbitos; al revs, justificando los hbitos.
Adems, en este planteamiento el intelecto agente deja de ser una mera pieza terica colocada en
el inicio de la actividad de la inteligencia y se entiende como la unidad del esse hominis en orden
al crecimiento intelectual. Curso de teora del conocimiento, III, 2 ed., 12.
[88] El intelecto agente preside la inteleccin Antropologa, I, 52. La inteligencia humana sin
intelecto agente no podra pasar al acto, no podra ser principio operativo. Dicho de otro modo, la
inteligencia no es una facultad sola: requiere un acompaante, un acto que concurre con su carcter estrictamente potencial. Curso de teora del conocimiento, II, ed. cit., 155.
[89] Curso de teora del conocimiento, II, 3 ed., 170.
[90] Si los hbitos son... actos y correlativamente perfecciones de la facultad, entonces los hbitos
tienen que ser iluminaciones de las operaciones por el intelecto agente cuando se trata de hbitos
intelectuales... De ah derivan los hbitos, y no causalmente, sino de acuerdo con la ndole del
intelecto. El intelecto es la luz, y esto no es metafrico porque el intelecto es ms luz que la luz
fsica. La libertad trascendental, ed. cit., 89. Y en otra parte aade: El intelecto agente es ms
de lo que dice Aristteles (no es lo que dice Aristteles), quien no ha visto su valor iluminante de
actos y, por tanto, no lo ha puesto en relacin con el conocimiento habitual. Y como estimo que hay
que hacerlo, lo formulo axiomticamente: el conocimiento habitual es debido al intelecto agente. El
axioma de los hbitos dice que la inteligencia es susceptible de hbitos; ahora se aade: los hbitos
son posibles por el intelecto agente. As se completa la formulacin del axioma. Pero la segunda
parte de la formulacin no es aristotlica... Por consiguiente, ha de iluminar a la presencia mental
(la operacin inmanente) en su ocultamiento (porque ella no se presenta a s misma, sino al objeto
conocido). No por eso se eliminan los actos de la inteligencia ni son substituidos por el sujeto. El
sujeto comparece en el momento justo y como tiene que comparecer, es decir, sin eliminar la operacin intelectual ni los hbitos; al revs, justificando los hbitos. Adems, en este planteamiento el
intelecto agente deja de ser una mera pieza terica colocada en el inicio de la actividad de la inteligencia y se entiende como la unidad del esse hominis en orden al crecimiento intelectual. Curso de
teora del conocimiento, III, 2 ed., 12. La inteligencia adquiere hbitos porque el intelecto agente
ilumina su operar. Ibid., 21.

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pasivo del naturalismo rabe), capaz de operaciones diversas, ms de las que


admite el aristotelismo91. Por otra parte, tambin los hbitos innatos dependen del intelecto agente92.
***
Discusin en torno al parecer de L. Polo sobre el intelecto agente.
stamos de acuerdo con las tres tesis en que hemos resumido el parecer de
E
este pensador respecto del intelecto agente. Si se rastrean todos sus textos, se
nota, en primer lugar, una excelente prosecucin del hallazgo aristotlico respecto de la ndole, del tema del intelecto agente y de la correspondencia de este
intelecto con otras dimensiones noticas humanas. Pero junto a ello se echan
en falta dos tareas por realizar, siendo una de tipo formal y otra de contenido:
a) Una, la de forma, es la carencia de anlisis y comentario en las obras
polianas a las notas con que Aristteles describi al intellectus agens, entre
otras, las de separable, sin mezcla, impasible, acto por su propia entidad.
Pero como la filosofa de Leonardo Polo no sigue ni el mtodo analtico ni la
hermenutica textual, y como ambos mtodos racionales son improcedentes
para descubrir lo que supera a la razn, a saber, el propio conocer personal o
intelecto agente, esta aparente carencia es excusable. Con todo, es claro que
para Polo el intelecto agente es separado de cualquier objeto conocido como
idea; que es sin mezcla, es decir, carente de rgano corporal; que es impasible, a distincin de la inteligencia o intelecto paciente, que pasa de la potencia
al acto. En cuanto a la expresin aristotlica es acto por su propia entidad,
Polo la entiende en el sentido de que el intelecto agente siempre est en acto,
puesto que equivale al coacto de ser personal humano. Por lo dems, tambin
advierte que es ms excelso el agente que el paciente.

[91] Curso de teora del conocimiento, III, 2 ed., 20. Cmo un principio finito puede ser operativamente infinito? Es evidente que no puede serlo l slo; por lo tanto, el acompaamiento del intelecto agente no puede estar slo en el inicio, en el suministro de especies impresas. Por as decirlo,
el intelecto agente tiene que acompaar a la inteligencia en el mantenimiento de su operatividad.
Curso de teora del conocimiento, II, 3 ed., 165. Ms arriba haba escrito: cmo puede predicarse
la infinitud de la operatividad y no de la facultad? Esta pregunta nos orienta, por un lado, hacia
el intelecto agente, y, por otro, hacia la nocin de hbito. Ibid., II, 3 ed., 160. Cfr. tambin: Ibid.,
III, 2 ed., 8. El conocimiento habitual es una iluminacin debida al intelecto agente el cual es
asimilable al actus essendi humano. Nominalismo, idealismo y realismo, ed. cit., 187.
[92] Antropologa, I, ed. cit., 154. Y en nota al pi especifica: segn el planteamiento propuesto, el
llamado intelecto agente, el lumen intellectus, es un trascendental personal. Por eso es preferible
denominarlo intellectus ut co-actus o intelecto personal. Ibid., nota 4.

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b) Otra carencia, la de contenido, se refiere a una ausencia de explicacin de las sentencias que el de Estagira afirm del nos poietiks en la ltima
parte de su clebre pasaje De Anima, III, 5 (Bk 430 a 10-24), a saber:
1) Desde el punto de vista de cada individuo la ciencia en potencia es
anterior en cuanto al tiempo, pero desde el punto de vista del universo en general no es anterior ni siquiera en cuanto al tiempo. Sin embargo, aunque en
los textos polianos no haya explicacin directa de esta sentencia aristotlica, es
claro que como en la filosofa de este pensador el acto es previo y condicin de
posibilidad de lo potencial y de su activacin, sta se puede entender en el sentido de que el intelecto agente es previo temporal y ontolgicamente al posible.
2) No ocurre, desde luego, que el intelecto entienda a veces y a veces
deje de entender, lo cual abre la pregunta de que, dado que Polo hace equivaler
el intelecto agente al acto de ser humano, que ste existe desde el inicio, y que,
por cognoscente, no puede carecer de tema, cmo es la apertura cognoscitiva
del intelecto a Dios desde el inicio de su existencia?, pues, desde luego, aunque
inicialmente sea bsqueda, somos inconscientes de ello.
3) Una vez separado es slo aquello que en realidad es y nicamente
esto es inmortal y eterno. Polo distingue entre inmortalidad y eternidad. La
primera la predica del alma y de sus facultades inmateriales inteligencia y
voluntad. La segunda la predica de Dios, no en el tradicional sentido de que
Dios es eterno, sino de que la eternidad es Dios. Pero entre el alma y Dios
est la persona humana, el espritu, el acto de ser, y considera que ste es
realmente distinto de la esencia humana, a la que l llama alma. Por tanto,
de la persona humana no cabe decir ni que sea inmortal ni que sea eterna por
naturaleza. De modo que falta caracterizar en la obra de Polo el modo futurizante de la persona humana, la cual, est por encima de la pervivencia en el
tiempo sucesivo inmortalidad y por debajo de la carencia absoluta de tiempo
eternidad.
4) Nosotros, sin embargo, no somos capaces de recordarlo, porque tal
principio es impasible, mientras que el intelecto pasivo es corruptible y sin l
nada entiende. A la primera parte de esta sentencia cabe decir que en la obra
de Polo falta tambin por responder a la siguiente cuestin: por qu somos
inicialmente conocer y no somos conscientes de que lo somos? Exponindolo
de modo poliano: si el hbito de sabidura es el conocer humano que alcanza
al intelecto agente como tema, y tal hbito es innato y cognoscente, por qu
no conoce al intelecto agente desde el primer instante o inicio de la existencia
humana?, es decir, por qu no somos conscientes de que cada uno somos un
conocer personal distinto desde el inicio? A la segunda parte del enunciado
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aristotlico cabe decir, que aunque Polo no precise su significado, seguramente


lo entendera en el sentido de que, por una parte, el intelecto pasivo corruptible se refiere al sentido con base orgnica, y por otra, sin el intelecto agente el
hombre no puede conocer nada.

A modo de conclusin
Podemos resumir en tres observaciones las posiciones estudiadas respecto del intelecto agente de los tres aludidos pensadores, Toms de Aquino,
Buenaventura y Leonardo Polo.
1) La tesis de Tomas de Aquino acerca de que el intelecto agente sea
una potencia slo es salvable si ese trmino no se toma en sentido estricto, a
saber, como facultad del alma humana. Es aceptable, por tanto, si se toma de
modo analgico, es decir, como una virtud o perfeccin humana. Con todo,
an entendindola as, hay textos tomistas que reducen en exceso el alcance
de dicha perfeccin, porque en ellos se afirma que es algo, parte, o accidente
del alma, no que sea el acto respecto de ella. Se echa, pues, de menos que quien
descubriese la distincin real entre actus essendi y essentia en la realidad creada, no la advirtiese en el conocimiento humano, que, por creado, tambin es
compuesto, ms que al modo actopotencial, al estilo de acto de seresencia.
2) No es aceptable la versin del intelecto agente como hbito adquirido del posible, propia de Buenaventura, porque no da razn natural de la activacin del intelecto posible; no responde, por tanto, al hallazgo aristotlico, y
porque en sentido estricto, no admite la distincin real entre el intelecto agente
y el posible, es decir, la dualidad radical y jerrquica de dimensiones humanas,
en este caso noticas.
3) La tesis de Leonardo Polo que toma como equivalente al intellectus
agens con el acto de ser personal humano est en concordancia con el hallazgo
aristotlico y lo prosigue, a la par que es coherente con la distincin real tomista entre acto de ser y esencia en el hombre y la prosigue. Y, a la vez, rectifica por
elevacin el planteamiento bonaventuriano al indicar que el intelecto agente
se sirve de un hbito innato no adquirido para activar al intelecto posible
y abstraer de las especies sensibles, a saber, la sindresis, hbito al que Polo
esclarece en mayor medida que los pensadores medievales que lo tuvieron en
cuenta. Pero tambin el planteamiento poliano es susceptible de prosecucin,
al menos, en las lneas que se han indicado.

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