Gramtica
Parte de la lingstica que estudia la estructura de las palabras y sus
accidentes, as como la manera en que se combinan para formar oraciones;
incluye la morfologa y la sintaxis, y ciertas escuelas incluyen tambin la
fonologa.
Morfologa
Parte de la lingstica que estudia las reglas que rigen la flexin, la composicin
y la derivacin de las palabras.
Fonologa
Parte de la lingstica que estudia los fonemas o descripciones tericas de los
sonidos voclicos y consonnticos que forman una lengua.
Etimologa
Disciplina filolgica que estudia el origen de las palabras y la evolucin de su
forma y significado.
Lingstica
Parte de la lingstica que estudia el estado de una lengua en un momento
determinado de la historia
Origen de las lenguas
Monognesis: Es la teora que dicta que, en el pasado todas las
personas hablaban una lengua comn, y por causas culturales, geogrficas,
sociales, fsicas, o espirituales, la lengua fue cambiando, convirtindose
en dialectos de una misma lengua, y as se convirtieron en lenguas
sumamente diferentes, como lo es el chino del portugus. Esta es muy
parecida a la teora religiosa, pero a diferencia de sta, cambia las razones
del por qu de la confusin, o la separacin o diferenciacin de la lengua
madre.
Polignesis: Es la contraria a la anterior. Dicta que, ms o menos, en
una forma simultnea, surgieron en distintos lugares, lenguas diferentes,
que pudieron dar origen a las lenguas madre, que dieron origen, a los
diferentes dialectos y lenguas actuales.
Origen del castellano
La historia del idioma espaol usualmente se remonta al perodo
prerromano, ya que es posible que las lenguas prerromanas de la pennsula
ejercieran influencia en el latn hispnico que conferira a las lenguas romances
peninsulares varias de sus caractersticas. La historia del espaol se suele
dividir convencionalmente en tres periodos: espaol medieval, espaol medio y
espaol moderno.
Valerosos compatriotas y amigos.
Obedeciendo vuestros llamamientos, y las repetidas instancias y clamores de la Patria, en cuyo
servicio hemos gustosamente consagrado la mejor parte de la Vida; somos desembarcados en esta
Provincia de Caracas, la coyuntura y el tiempo nos parecen sumamente favorable para la
Consecucin de vuestros designios; y cuantas personas componen este Ejrcito son (amigos)
Compatriotas vuestros: todos resueltos a dar la vida, si fuese necesario por vuestra libertad
Independencia, (bajo los auspicios y proteccin de la marina Britnica.)
Con estos auxilios podemos seguramente decir, que lleg el da por fin, en que recobrando nuestra
Amrica su soberana Independencia, podrn sus hijos libremente manifestar al Universo sus nimos
generosos. El opresivo insensato gobierno, que oscureca estas bellas cualidades, denigrando con
calumnias nuestra modestia y carcter, consigui tambin mantener su abominable sistema de
administracin por tres siglos consecutivos; mas nunca pudo desarraigar de nuestros corazones
aquellas virtudes morales, y civiles que una religin santa, y un cdigo regular inculc en nuestras
costumbres formando una honesta ndole nacional.
Valgmonos pues de estas mismas estimables prendas, para que expelidos los pocos odiados
agentes del gobierno de Madrid, podamos tranquilamente establecer el orden civil necesario la
consecucin de tan honrosa empresa. La recuperacin de nuestros derechos como ciudadanos, y de
nuestra gloria nacional como americanos colombianos sern acaso los menores beneficios que
recojamos de esta tan justa como necesaria determinacin.
Que los buenos inocentes indios, as como los bizarros pardos, y morenos libres crean firmemente
que somos todos conciudadanos, y que los premios pertenecen exclusivamente al mrito, y la virtud
en cuya suposicin obtendrn en adelante infaliblemente, las recompensas militares y civiles, por su
mrito solamente.
Y si los pueblos holandeses y portugueses pudieron en otro tiempo sacudir el yugo de la opresora
Espaa; si los suizos y americanos nuestros vecinos igualmente consiguieron establecer su Libertad
Independencia con aplauso general del mundo, y en beneficio de sus habitantes, cuando cada uno de
estos pueblos separadamente apenas contaba de dos 3 millones de habitantes, porqu pues
nosotros que por lo menos somos 16 millones no lo ejecutaramos fcilmente? Poseyendo, adems
de ello, el continente ms frtil, ms inexpugnable, y ms rico de la tierra? El hecho es que todo
depende de nuestra voluntad solamente, y as como el querer constituir indubitablemente nuestra
Independencia, la Unin nos asegurar permanencia y felicidad perpetua. Quiralo as la Divina
Providencia para alivio de nuestros infelices compatriotas; para amparo y beneficio del gnero
humano!
Las persona timoratas menos instruidas que quieran imponerse fondo de las razones de Justicia y
de equidad que necesitan estos procedimientos, junto con los hechos histricos que comprueban la
inconcebible ingratitud, inauditas crueldades y persecuciones atroces del gobierno Espaol hacia los
inocentes infelices habitantes del nuevo mundo, desde el momento casi de su descubrimiento, lean
la Epstola adjunta de D. Juan Viscardo, de la Compaa de Jess, dirigida a sus compatriotas; y
hallarn en ella irrefragables pruebas y slidos argumentos en favor de nuestra causa, dictados por un
varn santo y tiempo de dejar el mundo, para perecer ante el Creador del Universo.
Para llevar este plan su debido efecto, con seguridad y eficacia, sern obligados los ciudadanos sin
distincin de clases, estado ni color (los eclesisticos solamente exceptuados, en la parte que no sean
designados) de conformarse estrictamente a los artculos siguientes:
I.- Toda persona militar, judicial, civil u eclesistica que ejerza autoridad comunicada por la Corte de
Madrid, suspender ipso facto sus funciones - y el que las continuase despus de la presente
publicacin, as como el que las obedeciese, sern soberanamente castigados.
II.- Los cabildos y ayuntamientos en todas las ciudades, villas y lugares ejercern en el nterin todas
las funciones de gobierno, civiles, administrativas y judiciales con responsabilidad y con arreglo a las
leyes del pas: y los curas prrocos, y de misiones permanecern en sus respectivas iglesias y
parroquias, sin alterar el ejercicio de sus sagradas funciones.
III.- Todos los cabildos y ayuntamientos enviarn uno dos diputados al cuartel general del ejrcito, a
fin de reunirse all un gobierno provisorio que conduzca en tiempo oportuno otro general y
permanente, con acuerdo de toda la Nacin.
IV.- Todo ciudadano desde la edad de 16 hasta la de 55 aos se reunir sin dilacin este ejrcito,
trayendo consigo las armas que pueda procurarse, y si no las tuviese, se le darn en los depsitos
militares del ejrcito; con el grado juntamente que convenga su celo, talentos, edad y educacin.
V.- El ciudadano que tenga la bajeza de hacer causa comn con los agentes del gobierno espaol,
que se hallase con armas en campamento, ciudadela fuerte posedo por dicho gobierno, ser
tratado y castigado como un traidor a la Patria. Si por el empleo que actualmente pueda poseer
algunos de ellos en servicio de la Espaa creyese su pusilanimidad que el honor le compele servir
contra la Independencia de su Patria, sern estos desterrados a perpetuidad del pas.
VI.- Por el contrario, todos aquellos que ejerciendo en la actualidad empleos militares, civiles, de
cualquiera especie se reuniesen con prontitud bajo los estandartes de la Patria recibirn honras y
empleo proporcionado al celo y amor al pas que hubiesen manifestado en tan importante coyuntura:
los soldados y marineros sern premiados igualmente conforme a su Capacidad y Zelo.
VII.- Los depositarios del tesoro pblico lo pondrn inmediatamente disposicin de los cabildos y
ayuntamientos, quienes nombrarn sujetos aptos para el manejo, y para suplir al ejrcito colombiano
cuanto sea necesario su manutencin y operaciones, no solamente en dinero sino tambin en
provisiones, vestuario, frutos, carruajes, mulas, caballos, etc.
VIII.- Para precaver toda especie de insulto o agresin de parte de la gente de guerra y puestos
avanzados del ejrcito, los magistrados y curas prrocos de las ciudades, villas y poblados (bajo su
personal responsabilidad) harn fijar la Bandera Insignia de Independencia Nacional en la parte
superior ms conspicua de las iglesias, y los ciudadanos llevarn tambin en el sombrero la
escarapela que denote ser tales, pues sin ella no seran respetados y protegidos como hermanos.
IX.- Esta proclamacin ser fijada por los curas prrocos y por los magistrados en las puertas de las
iglesias parroquiales y de las casas del ayuntamiento para que llegue con brevedad noticia de todos
los habitantes y asimismo harn leer en las parroquias y casas de ayuntamiento respectivas, una vez
al da por lo menos, la Carta anteriormente mencionada del C. Viscardo, que acompaa este edicto.
X.- Cualesquiera impedimento, retardo, negligencia que se oponga al cumplimiento de estos nueve
precedentes artculos ser considerada como un grave perjuicio nacional y castigada inmediatamente
con severidad: La Salud pblica es la Ley Suprema!
Fechada en el Cuartel General de Coro, 2 del mes de agosto de 1806.
Francisco de Miranda
Toms Molini, secretario