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Zindell, David - Neverness

Este documento presenta un resumen de 3 oraciones del libro "Neverness" de David Zindell. Describe que el libro trata sobre Mallory Ringess, un aprendiz de piloto que desea conocer a su tío Leopold Soli, el Lord Piloto, antes de la ceremonia donde tomarán sus votos. También describe la ciudad de Neverness donde se ubica la Orden de los Pilotos, y que Mallory planea ir a ver a su tío a pesar de las objeciones de su amigo Bardo.

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Zindell, David - Neverness

Este documento presenta un resumen de 3 oraciones del libro "Neverness" de David Zindell. Describe que el libro trata sobre Mallory Ringess, un aprendiz de piloto que desea conocer a su tío Leopold Soli, el Lord Piloto, antes de la ceremonia donde tomarán sus votos. También describe la ciudad de Neverness donde se ubica la Orden de los Pilotos, y que Mallory planea ir a ver a su tío a pesar de las objeciones de su amigo Bardo.

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NEVERNESS

DAVID ZINDELL

Ttulo: NEVERNESS
Autor: DAVID ZINDELL
Editorial: Jucar
ISBN: 84-334-4036-5
Fecha de edicin: 1988

Para Melody.

Argumento
Al borde del helado mar, al pie de las montaas
del planeta invernal de Nevada, se alza la ciudad de
Neverness.
Desde all, la Orden de los Pilotos manipula las
leyes de la fsica y surca la galaxia en sus navesluz en
busca de nuevos conocimientos. Y desde all inicia su
periplo Mallory Ringess, en persecucin del secreto
de los mticos ieldra, un acervo de conocimiento que
pueden revelar, a travs de las Antiguas Eddas, el
secreto de la inmortalidad.
Un periplo que lo llevar por las rutas del
multipliegue al interior del vasto misterio galctico
conocido como Entidad de Estado Slido, ms tarde,
en una bsqueda entre los hielos, a los alaloi, una
raza ancestral encallada en el tiempo y en cuyo ADN
tal vez se halle la clave del secreto de toda la
humanidad, a morir y ser revivido por los
agathanianos en una reconstruccin biocomputerizada de su ser, y a descifrar, final mente, el secreto
celosamente guardado dentro de nosotros mismos.
Un secreto que deber transformar toda la galaxia
habitada por el hombre, pero que transformar
tambin, antes que a nadie, al propio Mallory
Ringess.

Captulo 1
Los aspirantes mueren
En la Vieja Tierra, los antiguos se preguntaron por el origen de la vida, y
crearon muchos mitos para explicar el misterio de misterios. Estaba Mumu, 1a
madre diosa que se trag una gran serpiente que se multiplic en su interior y
cuyos nueve mil millones de hijos se abrieron paso hasta la luz del da a travs de
su vientre y as se convirtieron en los animales de la tierra y los peces del mar.
Haba un dios padre, Yahv, que cre los cielos y la Tierra en seis das y que dio
vida a los pjaros y los animales los das cinco y seis. Haba una diosa de la
fertilidad y un dios del azar llamado Mutacin Aleatoria. Y etctera. Y etctera.
La verdad es que la vida a lo largo de toda la galaxia fue germinada en todas partes
por una raza conocida como los ieldra. Naturalmente, el origen de los ieldra es
desconocido y tal vez incognoscible; el misterio definitivo permanece.
De Rquiem por el Homo Sapiens, de Horthy Hosthoh, Guardin del
Tiempo y Lord Horlogo de la Orden de los Matemticos Msticos y Otros
Buscadores de la Llama Inefable.
Hay una esperanza infinita, pero no para el Hombre.
Franz Kafka, Fabulista del Siglo del Holocausto.

Mucho antes de que supiramos que el precio de la sabidura y la inmortalidad


que buscbamos estara ms all de lo que podran pagar nuestros medios, cuando el
hombre lo que quedaba del hombre era an como un nio jugando con guijarros
y conchas a la orilla del mar, en la poca de la bsqueda del misterio conocido como
las Antiguas Eddas, o la llamada de las estrellas y me prepar para marchar de la
ciudad de mi nacimiento y muerte.
La llamo Neverness. Los fundadores de nuestra Orden, as me lo cont una vez el
Guardin del Tiempo, tras haber descubierto una zona vecina del espacio donde los
senderos se retorcan a travs del multipliegue y se aunaban como un duro nudo de
cuerda, decidieron construir nuestra ciudad en un planeta cercano llamado Nevada.
Como aquellos nudos de espacio se crean raros o no existentes en aquella poca

los cantores los llaman ahora densospacio, nuestro primer Guardin del Tiempo
declar que podamos caer a travs de la galaxia hasta que el universo se colapsara
hacia dentro en s mismo y nunca encontrara un densospacio ms denso. Nadie sabe
cuntos miles de millones de estrellas convergen alrededor de nuestra fra estrella
amarilla. Probablemente su nmero es infinito. Los antiguos cantores, creyendo que
sus teoremas demostraban la imposibilidad de un densospacio infinito, predijeron
que nuestros pilotos nunca encontraran el nexo topolgico que buscaban. As,
cuando nuestro primer Lord Piloto sali del multipliegue en una pequea y fra isla
montaosa que dara refugio a nuestra ciudad amada y condenada, la llam
Neverness, burlndose de las negativas de los acadmicos. Por supuesto, incluso hoy
en da los cantores la llaman la Ciudad Irreal, pero pocos le prestan mucha atencin.
Yo, Mallory Ringess, cuyo deber es fijar aqu la historia de la edad dorada y la gran
crisis de nuestra Orden, seguir la tradicin de los pilotos que existieron antes que
yo. Neverness..., as la conoc de nio, cuando entr en el noviciado hace tan poco
tiempo; Neverness la llamo ahora; Neverness permanecer para siempre.
El da decimocuarto del falso invierno del ao 2929 desde la fundacin de
Neverness, Leopold Soli, mi to y Lord Piloto de nuestra Orden, regres a nuestra
ciudad despus de un viaje que dur veinticinco aos..., cuatro ms de los que yo
contaba. Muchos pilotos, mi madre y ta Justine entre ellos, le haban dado por
muerto, perdido en los negros velos del multipliegue o quizs incinerado por las
estrellas explosionantes del Vild. Pero l, el famoso Lord Piloto, los enga a todos.
Fue la comidilla de la ciudad durante ocho das. A medida que el falso invierno se
recrudeca y las nieves livianas se espesaban, o susurrar en todas partes, tanto en los
cafs y bares del Sector Extremo como en las torres de la Academia, que habra una
bsqueda. Una bsqueda! Para los pilotos aspirantes que ramos entonces en
unos cuantos das tomaramos nuestros votos de pilotos, fue una poca excitante,
un momento de agitacin y anticipacin extrema. Dentro de nosotros se agitaba la
profunda conviccin ensoadora y el miedo de que pudiramos ser llamados a hacer
cosas imposibles, y pronto. Lo que sigue, pues, es una crnica de lo imposible, una
historia de sueos, temores y dolor.
En el crepsculo de la noche anterior a nuestra convocacin, mi gordo y perezoso
amigo Bardo y yo trazamos un plan por el cual nosotros yo podramos
enfrentarnos al Lord Piloto antes de la larga y aburrida ceremonia del da siguiente.
Era el nonagsimo cuarto da del falso invierno. Fuera de nuestras habitaciones en el
dormitorio acababa de caer una leve nevada que cubri los edificios del colegio de
pilotos con un velo de fro polvo blanco. A travs de nuestras ventanas heladas vi las
torres de Resa y los otros colegios brillar a la luz de la puesta de sol.
Por qu siempre quieres hacer lo que se supone que no puedes hacer? me
pregunt Bardo mientras me miraba quejumbrosamente con sus grandes ojos
castaos. A menudo me pareca que todo su complicado carcter y su astuta
inteligencia se concentraban en su gran frente abultada y en sus hermosos y
profundos ojos. Sin embargo, aparte esto, era un hombre feo. Tena una barba negra

y spera y una nariz roja y bulbosa. Su tnica de seda brillante le caa sobre el pecho
montaoso, vientre y piernas, cubriendo el inmenso silln tapizado en el que estaba
sentado junto a la ventana. En cada uno de sus diez gruesos dedos llevaba un anillo
con una joya de color diferente. Haba nacido prncipe de Mundo Verano; los anillos
y el silln eran artculos de gran valor que haba importado de las posesiones de su
familia, un recordatorio de las riquezas y la gloria que podran haber sido suyas si no
hubiera renunciado (o tratado de renunciar) a los placeres terrenales por la belleza y
el terror del multipliegue. Mientras retorca su largo bigote entre el pulgar y el ndice,
sus anillos chasquearon.
Por qu quieres lo que no puedes tener? me pregunt. Por Dios, dnde
est tu sentido?
Quiero conocer a mi to, qu tiene eso de malo? dije, mientras me pona mi
kamelaika negra.
Por qu tienes que responder a una pregunta con otra pregunta?
Y por qu no iba a poder hacerlo?
Suspir y puso los ojos en blanco.
Le vers maana. No te parece lo bastante pronto? Tomaremos nuestros votos,
y luego el Lord Piloto nos presentar nuestros anillos..., espero. Seremos pilotos,
Mallory, y entonces podremos hacer lo que se nos antoje. Esta noche deberamos
fumar toalache o encontrar un par de putas hermosas, un par para cada uno, quiero
decir, y pasar la noche jodindolas hasta quedarnos secos.
Bardo, a su modo, era ms salvaje y desobediente que yo. Lo que deberamos hacer
la noche anterior a nuestros votos era practicar zazen, halnn y fuga, algunas de las
disciplinas mentales necesarias para entrar y sobrevivir al multipliegue.
El ltimo setentada, mi madre invit a Soli y Justine a cenar dije. No tuvo
la decencia de contestar a la invitacin. Creo que no quiere conocerme.
Y piensas contestar a su rudeza con ms rudeza? Si quiere pasar el rato
bebiendo con sus amigos, bueno, todo el mundo sabe que a Lord Soli le encanta
beber, y por qu. Djale en paz, Pequeo Amigo.
Busqu mis patines y me los calc. Estaban fros y rgidos por haber estado junto a
la corriente de la ventana demasiado tiempo.
Vas a venir conmigo? pregunt.
Que si voy a ir contigo? Que si voy a ir contigo? Vaya pregunta!
Eruct y palme su tronante panza mientras miraba a travs de la ventana. Me
pareci ver confusin e indecisin en sus ojos oscuros y lquidos.
Si Bardo no va contigo, irs solo, no me digas que no, maldita sea! Como
muchos de los prncipes de Mundo Verano, tea el presuntuoso hbito de hablar

ocasionalmente de s mismo en tercera persona. Y entonces qu? Si algo te pasa, la


culpa ser de Bardo.
Me apret los cordones de los patines.
Quiero entablar amistad con mi to, si puedo, y quiero ver qu aspecto tiene.
A quin le importa el aspecto que tenga?
A m. Ya lo sabes.
No puedes ser hijo suyo, te lo he dicho Un centenar de veces. Naciste cuatro
aos despus de que se marchara de Neverness.
Se deca que yo me pareca lo bastante al Lord Piloto como para ser confundido
con su hermano..., o con su hijo. Toda mi vida haba soportado la calumnia. Mi
madre, as decan los rumores, se haba enamorado haca mucho tiempo del gran
Soli. Guando l la dej a cambio de mi ta Justine sta es la mentira que cuentan,
ella busc en los callejones del Sector Extremo un hombre, cualquier hombre, que se
le pareciera lo suficiente para ser padre de su hijo. Para que fuera mi padre. Mallory
el Bastardo, as susurraban a mi espalda los novicios de Borja, y algunos de ellos, los
pocos ms osados, incluso en mi cara. Al menos hasta que el Guardin del Tiempo
me ense las antiguas artes de la lucha libre y el boxeo.
Y, si te pareces, qu? Eres su sobrino.
Su sobrino por matrimonio.
Yo no quera parecerme al famoso y arrogante Lord Piloto. Odiaba que la firma de
sus cromosomas apareciera escrita sobre los mos. Ya era bastante malo ser su
sobrino. Mi gran temor, como muy bien saba Bardo, era que Soli hubiera vuelto en
secreto a Neverness y hubiera utilizado a mi madre para sus propios propsitos
egostas o..., no me gustaba pensar en otras posibilidades.
No sientes curiosidad? pregunt. El Lord Piloto regresa del viaje ms largo
en los tres mil aos de nuestra Orden, y ni siquiera tienes curiosidad por saber qu
ha descubierto?
No, no me aflige la curiosidad, gracias a Dios.
Se dice que el Guardin del Tiempo promulgar una misin de bsqueda en la
convocacin. Ni siquiera quieres saberlo?
Si hay una bsqueda, probablemente todos moriremos.
Los aspirantes mueren dije yo.
Los aspirantes mueren..., era un dicho que tenamos, una advertencia tallada en el
arco de mrmol sobre la entrada a Resa con la intencin de aterrorizar a los jvenes
aspirantes para que dejaran la Orden antes de que el multipliegue los llamara; un
dicho que es verdad.
Morir entre las estrellas es la muerte ms gloriosa cit al Tycho.

Tonteras! grit Bardo, mientras daba un golpe al brazo de la silla. Eruct.


Hace doce aos que te conozco, y sigues diciendo tonteras.
No se puede vivir eternamente.
Puedo intentarlo.
Sera un infierno dije. Da tras da pensando los mismos pensamientos, las
mismas estrellas sombras. Las mismas caras de amigos haciendo lo mismo y
hablando sobre lo mismo, la implacable apata, atrapada en nuestros mismos
cerebros, esta eternidad negativa de nuestras vidas confusas y dolorosas.
l sacudi la cabeza de un lado a otro tan violentamente que gotas de sudor
volaron de su frente.
Una mujer diferente cada noche replic. O tres mujeres muy distintas cada
noche. Un muchacho o una cortesana aliengena, si las cosas se ponen demasiado
aburridas. Treinta mil planetas en los Mundos Civilizados, y slo he visto cincuenta
de ellos. Ah, y he odo las conversaciones sobre nuestro Lord Piloto y su bsqueda.
El secreto de la vida! Quieres conocer el secreto de la vida? Bardo te lo dir: no es la
cantidad de tiempo que tenemos, a pesar de lo que acabo de decir. No es la cantidad,
y tampoco es la calidad. Es la variedad.
Como de costumbre, le dej farfullar hasta que cay en la trampa.
La variedad de los bares del Sector Extremo es casi infinita. Vas a venir
conmigo?
Maldito seas, Mallory! Claro que voy!
Me puse los guantes y coloqu las cuchillas en mis patines. Me encamin hacia la
gran puerta de caoba de nuestra habitacin. Las largas cuchillas dejaron marcados
sus dientes en la alfombra aliengena de Fravashi. Bardo buf mientras se pona en
pie y me segua, y suaviz las muescas con los talones de sus pies calzados con
zapatillas negras.
No respetas el arte dijo mientras se pona los patines. Se abroch en torno al
cuello la negra capucha de piel de shagshay con una cadena de oro y abri la
puerta, Brbaro! dijo, y salimos patinando a la calle.
Corrimos entre las Torres Matutinas de Resa, balanceando los brazos y haciendo
que nuestros patines chasquearan metlicamente contra el liso hielo rojo. Me agrad
el fro viento en la cara. En un momento dejamos atrs las torres de basalto y granito
del colegio de los altos profesionales, Upplysa, y atravesamos los pilares de mrmol
de la puerta occidental de la Academia. All estaba.
Resplandece, mi ciudad resplandece. Se dice que es la ms hermosa de todas las
ciudades de los Mundos Civilizados, ms hermosa an que Parpallaix o las ciudades
catedralicias de Vesper. Al oeste, introducindose en el mar verde como una manga
de la ciudad, ancha y repleta de joyas, los frgiles amasijos de obsidiana y las

hospederas del Sector Extremo brillaban como espejos de cristal negro. Justo
enfrente, mientras patinbamos, vi la espumosa cpula del Firme y la blancura de las
olas rompiendo en los arrecifes de Playa Norte, y, por encima de la ciudad entera,
veteada de prpura y brillando por efecto de la nieve y el hielo, Waskel y Attakel se
alzaban como vastas pirmides contra el cielo. Bajo el semicrculo de volcanes
extintos (Urkel, debera mencionarlo, es el pico ms meridional, y, aunque menos
magnfico que los otros, tiene una simetra cnica que algunos encuentran
agradable), las torres y chapiteles de la Academia dispersaban la deslumbrante luz
del falso invierno de forma que toda la Ciudad Vieja resplandeca. Las calles, como
todo el mundo sabe, son de hielo coloreado. A lo largo de la ciudad, el resplandor
blanco es roto por fragmentos de naranja, verde y azul. Extraas son las calles de la
Ciudad del Dolor, suele decir el Guardin del Tiempo, pero, aunque ciertamente
son extraas y pintorescas, lo son con un propsito. Las calles (las resbaladeras y
deslizaderas) no tienen nombre. As ha sido desde que nuestro primer Guardin del
Tiempo anunci que los jvenes novicios deberan preparar sus cerebros para los
caminos del multipliegue memorizando los caminos de nuestra ciudad. Como
comprendi que nuestra ciudad crecera y cambiara, dise un plan por el cual los
pilotos de regreso que hubieran estado ausentes demasiado tiempo an podran
superar el hielo y no perder el camino. Se supone que el plan es simple. Hay dos
calles principales: el Paseo, de color azul, que se abre paso serpenteando desde la
Playa Oeste por la larga manga de la pennsula donde sta se une a las montaas de
Attakel y Urkel, y el Camino, que va recto desde los Campos Huecos al Firme. Todas
las deslizaderas naranja intersectan el Camino. Toda resbaladera verde intersecta el
Paseo. Las escurrideras, de color prpura, se unen a las deslizaderas, y las
escurrideras rojas menores desembocan en las resbaladeras. No debera confundir las
cosas diciendo que hay dos calles amarillas que atraviesan el Sector de los Pilotos,
pero las hay. Nadie sabe cmo estn all. Un chiste, sin duda, de nuestro primer
Guardin del Tiempo.
Giramos hacia el Camino en una interseccin naranja y blanca a eso de un
kilmetro al oeste de la Academia. La calle estaba abarrotada de harijanos y
corredores gusano y otros extremos. Saludamos al pasar a los escatlogos, cticos,
akshicos, horlogos, los profesionales y acadmicos de nuestra Orden. (No
encontramos ningn otro piloto. Aunque nosotros, los pilotos algunos negarn
esto, somos el alma misma de nuestra Orden, nos superan en nmero los scrytas,
holistas, historiadores, rememoradores y eclogos, por los programadores,
neolgicos y cantores. Nuestra Orden est dividida en ciento dieciocho disciplinas;
hay demasiadas disciplinas, parece que hay ms cada ao.) Haba excitacin en el
aire, as como el aroma extrao de un par de Amigas del Hombre, que mantenan el
tronco levantado mientras hablaban, esparciendo sus apestosas molculas
discursivas. Junto a nosotros patinaba un alaloi vestido a lo caro, o ms bien un
hombre cuya carne haba sido esculpida en el cuerpo denso, poderoso y velludo de
un alaloi. Esta especie de retorno artificial a la forma primitiva haba estado de moda

en la ciudad durante aos, desde que el famoso Goshevan de Mundo Verano se


cans de su carne humana y se fue a vivir con los alaloi en sus cavernas de las islas al
oeste de Neverness. El falso alaloi, que llevaba demasiado terciopelo prpura y oro,
empuj a un delgado y amable harijano para apartarlo de su camino y grit;
Cuidado, estpido extremo! El asombrado harijano tropez, traz un signo
de paz en su brillante frente y se sumergi en la multitud como un perro apaleado.
Bardo me mir y sacudi tristemente la cabeza. Siempre senta una extraa
empatia hacia los harijanos y los otros peregrinos sin hogar que vienen a nuestra
ciudad buscando la iluminacin (y, con demasiada frecuencia, riquezas de naturaleza
ms mundana). Sonri mientras se deslizaba hacia el brbaro alaloi. Meti su pierna
gruesa como un tronco entre las piernas cubiertas de prpura del hombre, que nada
sospechaba. Hubo un resonar de acero contra acero, y acero rechinando contra el
hielo, y de repente el hombre cay al suelo con un golpe y un chasquido.
Disclpeme! grit Bardo. Luego se ech a rer, extendi la mano, me cogi
por el brazo y me ayud a pasar entre el puado de patinadores que se empujaban
mutuamente buscando una posicin en su prisa por llegar a sus cafs o quioscos
favoritos para la cena. Mir hacia atrs, pero no pude ver al hombre a quien Bardo
haba derribado.
En Mundo Verano me dijo entre jadeos marcamos a la escoria como sa con
acero al rojo.
Llegamos al Sector Extremo y entramos en la Calle de los Diez Mil Bares. He dicho
que las calles de Neverness no tienen nombre, pero eso no es enteramente cierto. No
tienen nombres oficiales, nombres que estn inscritos en los edificios o en las seales
de trfico. Especialmente en el Sector Extremo, hay muchas calles sin nombre que
han sido bautizadas segn la empresa dominante en sus convulsiones de hielo
coloreado. As, hay una Calle de Cortadores y Empalmadores, y una Calle de Putas
Comunes, as como una Calle de Cortesanas Expertas. La Calle de los Diez Mil Bares
es ms un distrito que una calle; es un laberinto de escurrideras rojas menores lleno
de bares minsculos dispuestos al gusto nico de sus patronos. Un bar servir
toalache, mientras que otro puede especializarse en cilka, la glndula pineal del
pjaro thallow que induce visiones en pequeas cantidades y es letal en grandes.
Hay bares frecuentados slo por las extraas Amigas del Hombre, y hay bares
abiertos para todos los que escriban haiku (pero slo haiku de Simoom) o toquen el
shakuhachi. Casi al final del distrito, hay un bar donde los escatlogos discuten
cunto tiempo pasar antes de que el Vild en explosin destruya el ltimo de los
Mundos Civilizados y, al lado, un bar para los tychistas que creen que el azar
absoluto es el fundamento del universo, y que probablemente algunos mundos
sobrevivirn. No s si hay diez mil bares o alguno ms. Bardo bromeaba a menudo
diciendo que si uno poda imaginar la existencia de un bar, ste debera de existir all.
En alguna parte tiene que haber un bar, proclamaba, donde los fravashi analizan la
angustiosa poesa de los Siglos Enjambre, y otro bar donde se critiquen sus crticas.

En alguna parte (y por qu no?) tiene que haber un bar para aquellos que desean
hablar sobre lo que ocurre en todos los otros bares.
Nos detuvimos delante del bar de los maestros pilotos, negro y sin ventanas, o,
debera decir, el bar de los maestros pilotos recin llegados del multipliegue. El sol se
haba puesto, y el viento gema mientras empujaba fantasmales copos de nieve por la
resbaladera ensombrecida. A la tenue luz de las farolas (cuando por un momento el
viento apartaba de repente la mortaja de nieve que caa), el hielo de la calle era rojo
sangre.
Qu sitio ms feo dijo Bardo, y su voz reson en las paredes de piedra que nos
rodeaban. Tengo una proposicin que hacerte. Ya que me siento generoso, te
comprar una cortesana experta para pasar la noche. Nunca has podido permitirte
una, no? Por Dios, es algo que no puedes imaginarte...
No dije, y sacud la cabeza.
Abr la pesada puerta de piedra, que estaba hecha de obsidiana y era tan lisa que
casi la sent grasienta al contacto. Por un momento pens que la pequea habitacin
estaba vaca. Entonces vi a dos hombres de pie en el fondo del estrecho bar, y o al
ms bajo decir:
Cierre la puerta, por favor. Hace fro.
Entramos en el bar, a la luz fluctuante de la chimenea de mrmol tras nosotros.
Mallory y Bardo dijo el hombre. Qu estis haciendo aqu?
Mis ojos se ajustaron a la tenue luz anaranjada, y vi al maestro piloto Lionel
Killiiand. Me dirigi una rpida mirada con sus duros ojillos y contrajo sus rubias
cejas, intrigado.
Soli le dijo al hombre que tena al lado, permteme presentarte a tu sobrino.
El hombre alto se volvi hacia la luz, y mir a mi to, Leopold Soli, Lord Piloto de
nuestra Orden. Fue como si me mirara a m mismo.
l me contempl con sus ojos azules, profundos y preocupados. No me gust lo
que vi en aquellos ojos; record las historias que mi ta Justine me haba contado, que
Soli era un hombre famoso por sus terribles e impredecibles arrebatos de furia. Como
la ma, su nariz era larga y ancha, su boca amplia y firme. Desde su largo cuello a los
patines, gruesas lanas negras cubran su delgado cuerpo. Pareca intensamente
curioso, y me escrut con la misma intensidad con que yo lo escrutaba a l. Le mir el
pelo; l mir el mo. Su pelo era largo y lo llevaba recogido atrs con una cadena de
plata, como era la costumbre de su planeta natal, Simoom. Era nico, negro, rizado y
veteado de rojo, una marca gentica de algn antepasado Soli que haba jugado con
los cromosomas familiares. Mi pelo, gracias a Dios, era negro puro. Le mir; l me
mir. Me pregunt por ensima vez por mis cromosomas.

El hijo de Moira. Pronunci el nombre de mi madre como quien dice una


maldicin. No deberas estar aqu, no?
Quera conocerte respond. Mi madre me ha hablado de ti toda la vida.
Tu madre me odia.
Se produjo un largo silencio. Bardo lo rompi.
Dnde est el camarero?
El camarero, un novicio con tonsura que llevaba la gorrita de lana blanca de Borja
en su calva cabeza, abri la puerta del almacn tras la barra.
ste es el bar de los maestros pilotos dijo . Los aspirantes beben en el bar de
los aspirantes, que est cinco bares ms abajo, hacia la Calle de los Msicos.
Los novicios no le dicen a los aspirantes lo que tienen que hacer replic
Bardo. Yo tomar una pipa de toalache y mi amigo bebe caf..., caf de Mundo
Verano si lo tienes; de Farfara si no.
El novicio encogi sus huesudos hombros.
Los maestros pilotos no fuman toalache en este bar.
Tomar un vaso de toalache lquido, entonces.
No servimos toalache ni caf.
Entonces tomar un amorgnico. Algo fuerte para poner las hormonas en
marcha. Tenemos toda la noche por delante.
Soli cogi un vaso con un lquido del color del humo y dio un sorbo. Tras
nosotros, un tronco de la chimenea salt y cay entre otros dos, esparciendo ascuas
brillantes y cenizas por el suelo enlosado.
Bebemos licor o cerveza dijo.
Brbaro repuso Bardo, y aadi: Entonces tomar cerveza.
Mir a mi alto to.
Qu licor ests bebiendo? pregunt.
Se llama skotch.
Yo tomar skotch le dije al novicio, que llen dos vasos (uno largo con cerveza
espumosa y otro ms pequeo con skotch ambarino), y los coloc ante nosotros en la
barra de madera.
Bardo dio un trago a su cerveza. Yo di un sorbo al skotch y tos.
A qu sabe? me pregunt. Le tend mi vaso y lo observ mientras se lo
llevaba a los gruesos y rojos labios. Tambin l tosi ante el fuego del ardiente
lquido y anunci: Sabe a meados de gaviota!
Soli le sonri a Lionel.

Qu edad tienes? me pregunt.


Veintiuno, Lord Piloto. Maana, cundo hagamos nuestros votos, ser el piloto
ms joven que ha tenido nuestra Orden, si puedo decirlo sin que parezca que estoy
fanfarroneando.
Bueno, ests fanfarroneandodijo Lionel.
Hablamos durante un rato sobre los orgenes de seres tan inmensos e
inconmensurables como el Dios de Silicio y la Entidad de Estado Slido y otras cosas
de las que charlan los pilotos. Soli nos cont su viaje al ncleo; habl de densos
amasijos de estrellas nuevas calientes y de un gran mundo anillo que algn dios o lo
que fuera haba congregado alrededor de Betti Luz. Lionel argument que los
grandes y a menudo locos cerebros matriz (no le gustaba emplear la palabra
dioses) que surcaban la galaxia deban estar organizados segn principios
diferentes a nuestras minsculas mentes, puesto que, cmo si no podan los lbulos
separados de sus cerebros (algunos del tamao de lunas) intercomunicar con otros a
travs de aos luz en el espacio? Era una vieja discusin. Una de las muchas amargas
discusiones que dividan a los pilotos y profesionales de nuestra Orden. Lionel, y
muchos escatlogos, programadores y mecnicos, crean que los cerebros matriz
haban dominado casi instantneamente el flujo de informacin taquinica. Sostena
que deberamos buscar contacto con esos seres, aunque tal contacto fuera peligroso y
pudiera algn da forzar a la Orden a cambiar en modos repugnantes para los pilotos
ms viejos y chapados a la antigua como Soli.
Quin puede entender a un cerebro que abarca un millar de aos luz cbicos
en el espacio? pregunt Soli. Y quin entiende de taquiones? Tal vez los
cerebros matriz piensan despacio, muy despacio.
Para l, el origen y tecnologa de los dioses eran de poco inters.
En esto era tan molesto como el Guardin del Tiempo e, igual que el Guardin del
Tiempo, pensaba que haba algunas cosas que no estbamos destinados a conocer.
Recit una larga lista de pilotos, el Tycho entre ellos, que se haban perdido
intentando penetrar el misterio de la Entidad de Estado Slido.
Se pasaron de la raya nos dijo. Deberan de haber sido conscientes de sus
lmites.
Yo sonre, porque aquella afirmacin proceda de los labios de un hombre que
haba llegado ms lejos que ningn otro, un piloto famoso cuyo descubrimiento
provocara la gran crisis de nuestra Orden.
Hablar con los maestros pilotos como pilotos, como si hiciera mucho tiempo que
habamos tomado nuestros votos y demostrado nuestra maestra en el multipliegue,
era una droga que se suba a la cabeza. Beb mi skotch e hice acopio de valor.
Me he enterado de que habr una misin de bsqueda. La habr realmente?

Soli me mir. Era un hombre hosco, pens, con una expresin triste y distante en
sus ojos azul mar, una expresin que indicaba brumas heladas y noches sin dormir y
arrebatos de locura. Aunque su cara era joven y sin arrugas, tan joven como la ma,
recientemente haba sido tan vieja y arrugada como puede ser una cara. Una de las
peculiaridades del multipliegue es que un piloto envejece a veces unos tres aos por
cada ao en Neverness. Imagin, por un instante, que tena los poderes de un ctico y
que poda ver al Soli viejo y arrugado a travs de la tensa piel olivcea de su nuevo
cuerpo, del mismo modo que uno imagina una flor de fuego tindose de un negro
brillante, o la calavera de la muerte bajo la carne sonrosada de un beb recin nacido.
Un horlogo veterano, cuyo deber era determinar el regreso de los pilotos segn
unas complicadas frmulas que sopesaban las distorsiones temporales einsteinianas
contra las impredecibles deformaciones del multipliegue, me haba dicho que Soli
haba envejecido ciento tres aos en este ltimo viaje, y que habra muerto de no ser
por la habilidad del Lord Ctico. Esto converta a mi to, que haba regresado tres
veces a su juventud, en el piloto ms viejo de nuestra Orden.
Hblanos de tu descubrimiento dije. Haba odo el descabellado rumor de que
haba alcanzado el ncleo galctico, el nico piloto que lo haba hecho desde el
Tycho, que haba regresado medio loco.
l tom un sorbo de skotch, sin dejar de observarme a travs del fondo
transparente de su vaso. La lea hmeda siseaba y grua, y desde la calle llegaba el
zumbido y el tartajeo de un zamboni mientras se deslizaba por la resbaladera,
fundiendo y alisando el hielo para los patines del da siguiente.
S, la impaciencia de la juventud dijo. Vienes aqu, saltndote el respeto
hacia las necesidades de un piloto de intimidad y la compaa de sus amigos. En eso
te pareces mucho a tu madre. Bueno, ya que te has tomado tantas molestias y
soportado las vilezas del skotch, se te contar lo que me pas, si realmente quieres
saberlo.
Me irrit que Soli no pudiera decir simplemente: Te contar lo que me paso.
Como muchos otros originarios de Simoom, un planeta demasiado mstico,
normalmente respetaba el tab contra usar el pronombre Yo.
Cuntanos dijo Bardo.
Cuntanos dije yo, y escuch con esa extraa mezcla de adoracin y temor
que los aspirantes sienten hacia los viejos pilotos.
Sucedi as comenz Soli. Haba pasado mucho tiempo desde que sal de
Neverness. Estbamos sumergidos en temposueo, y nos abramos camino hacia el
ncleo. Las estrellas eran densas. Brillaban como las luces del Sector Extremo de
noche, s, un gran abanico ardiente de estrellas desapareciendo en la negrura del eje
del abanico, en la singularidad. Estaba la luz blanca del temposueo (los jvenes
pilotos pensis que la instantaneidad y el tiempo detenido es todo lo que hay en el
temposueo, y tenis mucho que aprender), hubo una sbita claridad, y voces. Mi

nave me dijo que reciba una seal, que interceptaba unos mil millones de rayos lser
que surgan de la singularidad.
Coloc de golpe el vaso vaco sobre la barra, y su voz se elev una octava.
S, eso es lo que dijo! De la singularidad! Imposible, pero cierto. Mil millones
de lneas de luz infrarroja escapando de las negras fauces de la gravedad. Se volvi
hacia el novicio. Srveme ms skotch, por favor. Y entonces?
Las voces; la nave-ordenador recibi medio billn de bits por segundo y tradujo
la informacin de los rayos lser a voces. Ellas, las voces, decan ser..., llammoslos
los ieldra. Ests familiarizado con ese trmino?
No, Lord Piloto.
Es el nombre que los escatlogos han dado a los aliengenas que fecundaron la
galaxia con su ADN.
La raza mtica.
La raza mtica hasta ahora dijo l. Han..., muchos se niegan a creerlo..., han
proyectado su yo colectivo, su consciencia, en la singularidad.
Dentro del agujero negro? pregunt Bardo mientras se atusaba el bigote.
Mir con atencin a Soli, para ver si se estaba burlando de nosotros. No le crea.
Mir sus manos tensas y vi que, descuidadamente, no llevaba guantes. Estaba claro
que era un hombre arrogante que no senta miedo al contagio o a que sus enemigos
pudieran hacer uso de su plasma. Sus nudillos se haban vuelto blancos en torno a la
curva de su vaso nuevamente lleno. El diamante negro de su anillo de piloto cortaba
la piel de su meique.
El mensaje dijo. La luz blanca del temposueo se endureci y cristaliz.
Hubo quietud y claridad, y entonces el mensaje. Hay esperanza para el hombre,
dijeron. Recordad, el secreto de la inmortalidad del hombre se encuentra en vuestro
pasado y en vuestro futuro..., eso es lo que dijeron. Debemos investigar este
misterio. Si buscamos, encontraremos el secreto de la vida y nos salvaremos. Eso me
dijeron los ieldra.
Creo que saba que no le creeramos. Asent estpidamente, mientras Bardo
contemplaba la barra como si los nudos de la madera le resultaran de gran inters.
Meti el dedo en la espuma de su cerveza, se la llev a los labios e hizo un spero
ruido de succin.
Jvenes idiotas dijo Soli. Y entonces nos cont la prediccin. Los ieldra,
comprendiendo el cinismo y las dudas de la naturaleza humana, haban
proporcionado una garanta de que su comunicacin sera bien recibida, una
prediccin como parte de la secuencia de las supernovas en el Vild.
Cmo pueden saber lo que ocurrir segn el azar? pregunt yo.
Estallan aleatoriamente las estrellas del Vild? intervino Lionel.

Ah, naturalmente que s dijo Bardo.


En realidad, nadie saba mucho sobre el Vild. Era una regin discreta y continua
de la galaxia que se expanda hacia el exterior, esfricamente, en todas direcciones?
O era un compuesto de muchas regiones, bolsas aleatorias de fuego ardiendo y
unindose, conectndose de formas que nuestros astrnomos no haban
determinado? Nadie lo saba. Y nadie saba cunto tiempo pasara antes de que la
pequea estrella de Nevada estallara, junto con todas las dems, poniendo fin a esas
especulaciones escatolgicas.
Cmo sabemos lo que sabemos? pregunt Soli, y dio un sorbo al skotch.
Cmo se sabe que la memoria de mi cerebro es real, que no fue ninguna alucinacin,
como algunos ineptos sugirieron? S, dudis de mi historia, y no hay nada para
demostrarlo, aunque t seas el sobrino de Justine, pero esto es lo que me dijo el Lord
Akshico: Dijo que el registro de grabaciones estaba claro. Haba un contacto directo
entre la nave-ordenador y mi nervio auditivo. Tal vez crees que mi nave estaba
alucinando?
No, Lord Piloto. Empec a creerle. Conoca bien el poder y la habilidad de los
akshicos. Medio ao antes, en un amargo y fro da de invierno, tras haber
completado mi primer viaje solo al multipliegue, me present ante los akshicos.
Recuerdo haber estado sentado en la cmara oscura del Lord Akshico mientras el
gran yelmo del ordenador desprogramador descenda sobre mi cabeza; estaba
sentado y sudaba y esperaba que mis recuerdos y mapas del multipliegue se
revelaran verdaderos. Aunque no haba causa para sentir temor, lo tena. (Hace
mucho tiempo, en la poca del Tycho, haba razones para tener miedo. Los antiguos
y torpes yelmos, segn tengo entendido, extrusionaban filamentos protenicos a
travs del cuero cabelludo y el crneo, hasta llegar al cerebro. Brbaro. El yelmo
moderno, o eso es lo que proclaman los akshicos, modela la interconexin de las
sinapsis neurnicas hologrficamente, leyendo as las funciones de memoria e
identidad del cerebro. Se supone que es bastante seguro.)
Bardo, como era su costumbre cuando estaba nervioso o senta miedo, se pedorre
con fuerza.
Entonces, crees que habr una misin de bsqueda para este..., este, hum,
secreto de los ieldra, Lord Piloto? pregunt.
Los escatlogos han llamado al secreto las Antiguas Eddas dijo Soli, mientras
se apartaba ligeramente de l, Y s, habr una misin de bsqueda. Maana, en
vuestra convocacin, el Guardin del Tiempo har sus convocatorias y promulgar,
la bsqueda.
Le cre. El Lord Piloto, mi to, deca que habra una bsqueda, y de repente sent
que el corazn se me suba a la garganta como si el puo del destino llamara a mi
puerta. Planes descabellados y sueos se medio formaron en mi mente.

Si pudiramos demostrar la Hiptesis del Continuo dije rpidamente, la


bsqueda se cubrira de gloria, y encontraramos tus Antiguas Eddas.
No las llames mis Antiguas Eddas dijo l.
Debera de admitir que no comprenda al Lord Piloto. En un instante proclamaba
que haba cosas que el hombre no poda conocer, y al siguiente pareca orgulloso y
ansioso de ir a descubrir el mayor de los secretos. Y todava, un instante despus,
apareca amargado y resentido de su propio descubrimiento. Ciertamente, era un
hombre complicado, el segundo hombre ms complicado que jams he conocido.
Lo que Mallory quiere decir intervino Bardo es que admira..., como
hacemos todos, como hacemos todos..., el trabajo que has hecho con el Gran
Teorema.
Eso no era en absoluto lo que yo quera decir.
Soli me mir intensamente.
S dijo, el sueo de demostrar la Hiptesis del Continuo.
La Hiptesis del Continuo (o, coloquialmente, el Gran Teorema): un resultado sin
demostrar del Teorema del Punto-Fijo de Lavi, que declara que, entre cualquier par
de conjuntos Lavi discretos de fuentes-puntos, existe un plano de uno-a-uno. Ms
simplemente, que es posible trazar un rumbo desde una estrella a cualquier otra en
cada libre. ste es el problema mayor del multipliegue, de nuestra Orden. Haca
mucho tiempo, cuando Soli era un piloto no mucho mayor que yo, casi haba
demostrado la Hiptesis. Pero se distrajo con una discusin con Justine y se le olvid
(eso deca) su elegante demostracin del teorema. El recuerdo de aquello lo
atormentaba. Y por eso beba su venenoso whisky skotch, para olvidar. (Los poderes
de la mente de un piloto, me recuerda Bardo, alcanzan su crescendo a temprana
edad. Es una cuestin de clulas cerebrales que mueren, dice, y el rejuvenecimiento
que los pilotos experimentamos es imperfecto en este aspecto. Nos hacemos
lentamente ms estpidos a medida que envejecemos, y por eso, por qu no beber
skotch, o fumar toalache y acostarse con putas?)
La Hiptesis del Continuo me dijo Soli mientras giraba su vaso vaco sobre la
barra, puede ser muy bien indemostrable.
Comprendo que ests amargado.
Como lo estaras t si buscaras lo inconseguible.
Perdname, Lord Piloto, pero, cmo sabemos lo que es conseguible y lo que
no?
Nos hacemos ms sabios a medida que envejecemos dijo l.
Di una patada a la baranda de metal al pie de la barra con la puntera de mi bota.
El metal reson sombramente.
Puedo ser joven, y no quiero parecer...

Ests fanfarroneando dijo Lionel rpidamente.


...pero creo que la Hiptesis es demostrable, y pretendo hacerlo.
Por amor a la sabidura o por la gloria? me pregunt Soli. He odo decir
que te gustara llegar a ser Lord Piloto algn da.
Todo aspirante suea con ser Lord Piloto.
Los sueos del nio se convierten a menudo en las pesadillas del hombre.
Pate el reposapis, accidentalmente.
No soy un nio, Lord Piloto. Tomo mis votos maana; uno de mis votos es
descubrir la sabidura. Lo has olvidado?
Que si he olvidado? Yo? pregunt, rompiendo su tab y dando un respingo
al pronunciar el pronombre prohibido. Escucha, nio, yo no he olvidado nada.
La palabra nada pareci colgar en el aire junto con el hueco resonar del
apoyapis mientras Soli me miraba a m y y le miraba a l. Entonces llegaron unas
risas demasiado fuertes desde el exterior, y la puerta se abri sbitamente. Tres
hombres altos y fornidos, cada uno de ellos con el pelo rubio claro y bigotes cados,
cada uno vestido con livianas pieles oscuras cubiertas de nieve, se quitaron las
cuchillas de los patines y entraron en el bar. Se acercaron a Lionel y Soli y se
estrecharon las manos. El ms grueso de los tres, un maestro piloto que haba
aterrorizado a Bardo durante nuestros aos de noviciado en Borja, pidi tres jarras de
kvass.
Hace un fro de muerte ah fuera dijo.
Bardo se inclin hacia m y susurr:
Creo que es hora de irnos.
Negu con la cabeza.
Los maestros pilotos (se llamaban Neith, Seth y Tomoth) eran hermanos. Nos
daban la espalda, y no parecan haber reparado en nosotros.
Te pagar seis noches de cortesanas expertas murmur Bardo.
El novicio coloc tres jarras de humeante cerveza negra en la barra. Tomoth
retrocedi unos pasos para acercarse al fuego y se sacudi de las pieles la nieve que
se derreta. Como otros viejos pilotos que se haban quedado ciegos por la edad,
llevaba ojos mecnicos y enjoyados. Acababa de regresar del borde del Vild.
Tus ieldras tenan razn, amigo mo le dijo a Soli. La Binaria Gallivare y
Cerise Luz han estallado. No queda nada ms que sucio polvo y luz.
Polvo y luz dijo su hermano Neith, y se quem la boca con el ardiente kvass y
maldijo.

Polvo y luz repiti Seth. Sodervarld y sus veinte millones de habitantes


quedaron atrapados en una tormenta de polvo y luz radiactivos. Tratamos de
rescatarlos, pero llegamos demasiado tarde.
Sodervarld rbita Enola Luz, que es fue la estrella ms cercana a la Binaria
Gallivare. Seth nos cont que la supernova haba barrido la superficie de Sodervarld,
matando a toda clase de vida excepto los gusanos de tierra. El pequeo bar de los
maestros pilotos pareci de pronto sofocantemente diminuto. Los tres hermanos,
record, haban nacido en Sodervarld.
Por nuestra madre dijo Seth, mientras haca entrechocar su jarra con las de
Soli, Lionel y sus hermanos.
Por nuestro padre dijo Tomoth.
Freyd repuso Neith, que inclin tan levemente la cabeza que no estuve seguro
de si haba asentido o si su imagen haba oscilado a la luz de la chimenea. Por
Yuleth y Elath.
Es hora de irnos le dije a Bardo.
Nos dispusimos a marcharnos, pero Neith cay sollozando contra Tomoth, que se
volvi hacia nosotros mientras abrazaba a su hermano. Sus ojos enjoyados brillaron
en la semiluz cuando nos vio.
Qu es esto? exclam.
Por qu hay aspirantes en nuestro bar? quiso saber Seth.
Neith se apart el amarillo pelo de sus hmedos ojos.
Dios mo dijo, son el Bastardo y su grueso amigo..., cmo se llama?
Burpo? Lardo?
Bardo corrigi Bardo.
Estaban a punto de marcharse dijo Soli.
De pronto, no me apeteci hacerlo. Tena la boca seca, y not presin tras los ojos.
No le llames Bardo dijo Neith. Cuando le enseamos en Borja, todo el
mundo le llamaba Meoncete Lal, porque sola mearse en la cama todas las noches.
Era cierto. El nombre real de bardo era Pesheval Lal. Cuando lleg a Neverness,
era un muchacho aterrorizado y huesudo que echaba de menos su hogar y a quien
encantaba recitar poemas romnticos, y que se meaba en la cama todas las noches. La
mitad de los novicios y maestros le llam Bardo y la otra mitad Meoncete. Pero,
despus de que empezara a levantar pesas por encima de su cabeza y se
acostumbrara a pasar las noches con mujeres alquiladas de forma que mojaba su
cama con los lquidos de la lujuria en vez de la orina, pocos se atrevieron a llamarle
otra cosa que Bardo.

Bien dijo Tomoth, mientras llamaba con una palmada al novicio tras la
barra. Meoncete y el Bastardo brindarn con nosotros antes de marcharse.
El novicio llen nuestras jarras y vasos. Bardo me mir; me pregunt si poda ver
la sangre latiendo en mi garganta o las lgrimas quemando en mis ojos.
Freyd dijo Tomoth, Por los muertos de Sodervarld.
Tem estar a punto de gritar de rabia y vergenza, y as, mirando directamente a
los feos ojos metlicos de Tomoth, alc mi vaso y trat de tragar el fuerte skotch de
un solo golpe. Fue un error. Jade, tos y escup a la vez, manchando la cara y el
bigote amarillo de Tomoth con pequeos glbulos de lquido mbar. l debi pensar
que me estaba burlando de l y deshonrando la memoria de su familia porque se
abalanz hacia m sin vacilar, dirigindose a mis ojos con una mano y a mi garganta
con la otra. Algo ardi entre mis cejas al araarme. De repente aparecieron puos y
sangre y codos mientras Tomoth y sus hermanos se lanzaban sobre m en avalancha.
Todo era fro y duro; el fro suelo de losa contra mi espalda, y un duro hueso
chasque contra mis dientes; las uas de alguien me rasgaron el prpado. A ciegas,
golpe la cara de Tomoth. Durante un momento pens que Bardo deba haber
escapado cobardemente por la puerta. Entonces grit como si acabara de recordar
que era Bardo, no Meoncete, y se produjo el sonido de carne sobre carne, y qued
libre. Hall mis pies y golpe la cabeza de Tomoth, un gancho saudo y rpido que el
Guardin del Tiempo me haba enseado. Mis nudillos se rompieron y el dolor me
quem por todo el brazo hasta el hombro. Tomoth se llev las manos a la cabeza y
cay sobre una rodilla.
Soli estaba tras l.
Hijo de Moira dijo, mientras se inclinaba y coga el cuello de la piel de
Tomoth para impedirle caer del todo. Entonces comet un error, el segundo peor
error de mi vida, segn creo. Lanc de nuevo un golpe contra Tomoth, pero alcanc a
Soli en cambio, aplastando su larga y orgullosa nariz como si fuera una fruta
madura. Incluso hoy da puedo ver la expresin de asombro, y la sensacin de
traicin (y dolor) de su cara. Entonces se volvi loco. Rechin los dientes y expuls
sangre por la nariz. Me atac con tal furia que me agarr la cabeza por detrs y trat
de romperme el cuello. Si Bardo no hubiera estado entre nosotros y hubiera apartado
las manos de Soli de la base de mi crneo, me habra matado.
Tranquilo, Lord Piloto dijo Bardo. Masaje mi nuca con su gran manaza
regordeta y me empuj hacia la puerta. Todos estaban en pie, jadeando, mirndose
mutuamente, sin saber qu hacer a continuacin.
Entonces se produjeron disculpas y explicaciones. Lionel, que se haba mantenido
apartado de la refriega, le dijo a Tomoth y sus hermanos que yo nunca haba bebido
skotch antes y que no haba pretendido insultarles. Despus, el novicio volvi a
llenar las jarras y vasos, y yo pronunci un rquiem por los muertos de Sodervarld.
Bardo brind por Tomoth, y Tomoth brind por el descubrimiento de Soli. Y

mientras tanto, nuestro Lord Piloto me contemplaba mientras la sangre manaba de


su nariz rota y le cubra los labios y la barbilla.
Tu madre me odia, as que no es de extraar que t me odies tambin.
Lo siento, Lord Piloto. Juro que fue un accidente. Toma, usa esto para secarte la
nariz.
Le ofrec mi pauelo, pero l fingi no ver mi mano extendida. Me encog de
hombros y utilic el pauelo para secarme la sangre del ojo.
Por la bsqueda de las Antiguas Eddas dije mientras alzaba mi vaso.
Bebers por eso, no, Lord Piloto?
Qu esperanza tiene un aspirante de encontrar las Eddas?
Maana ser piloto dije. Tengo la misma oportunidad que cualquier otro
piloto.
S, oportunidad. Qu oportunidad tiene un joven piloto alocado de descubrir el
secreto de la vida? Dnde mirars? En algn lugar seguro, sin duda, donde no
tengas oportunidad de encontrar nada en absoluto.
Tal vez buscar donde los pilotos expertos, amargados y presumidos* tienen
miedo de buscar.
La habitacin se qued tan silenciosa que o el salpicar de mi propia sangre contra
el suelo.
Y dnde ser eso? pregunt l. Bajo los pliegues de la tnica de tu madre?
Quise volver a golpearle. Tomoth y sus hermanos se rieron mientras se palmeaban
mutuamente en la espalda, y quise partirle a mi to su arrogante y sangrante cara.
Siempre he sentido el caliente pus de la furia demasiado aguda y rpidamente. Me
pregunt si le haba golpeado por accidente o no; tal vez fue mi destino golpearle (o
un deseo secreto). Me qued all temblando, mirndole mientras me preguntaba
sobre el destino y la probabilidad. El calor de la chimenea se volvi de pronto
opresivo. La cabeza me daba vueltas por la sangre y el skotch, y senta el ojo como
lava fundida y la lengua como almbar mientras cometa el peor error de mi vida.
No, Lord Piloto estall. Viajar ms all de la nebulosa Eta Carina. Tengo la
intencin de penetrar y cartografiar la Entidad de Estado Slido.
No bromees.
No estoy bromeando. No me gustan vuestros chistes; no bromeo.
Ests bromeando dijo, mientras daba un paso hacia m. Es slo la estpida
baladronada de un tonto piloto aspirante, verdad?
A travs de la neblina de mi ojo bueno vi que todos, incluso el joven camarero, me
estaban mirando.

Naturalmente que fue una broma reson la voz de Bardo mientras se


pedorreaba de nuevo. Dile que fue una broma, Pequeo Amigo, y vmonos.
Mir los ojos fieros e intensos de Soli.
Te juro que no estoy bromeando dije.
Me agarr el brazo con sus largos dedos.
Lo juras?
S, Lord Piloto.
Lo juras, formalmente?
Me zaf de l.
S, Lord Piloto.
Jralo, entonces. Di: Yo, Mallory Ringess, por los cnones y votos de la Orden,
en cumplimiento de la llamada del Guardin del Tiempo a una misin de bsqueda,
juro al Lord Piloto que cartografiar los caminos de la Entidad de Estado Slido.
Jramelo!
Pronunci el juramento formal con voz temblorosa, mientras Bardo me miraba
horrorizado. Soli pidi que llenaran nuestros vasos.
Por la bsqueda de las Antiguas Eddas. S, mi joven piloto alocado, beberemos
por eso!
No recuerdo claramente qu sucedi a continuacin. Creo que nos remos mucho
y bebimos ms skotch y cerveza, y que hablamos del misterio, de la alegra y de la
agona de la vida. Recuerdo, tenuemente, que Tomosh y Bardo echaron un pulso y
trataron de obligar al otro a colocar el brazo sobre la brillante superficie de la barra.
Es cierto, ahora lo s, que el licor arrasa y devora la memoria. Bardo y yo
descubrimos aquella noche otros bares que servan skotch y cerveza (y poderosos
amorgnicos); tambin encontramos la Calle de las Cortesanas Experimentadas, y
hermosas jacarandinas que sirvieron a nuestra lujuria y placer. Al menos pienso que
lo hicieron. Como fue mi primera vez con mujeres experimentadas, saba muy poco
de lujuria y placer, y recuerdo an menos. Mis recuerdos son de perfumes densos y
piel oscura y ardiente, la urgente presin a ciegas de un cuerpo contra otro; mis
recuerdos son pantanosos y vagos, estropeados por la culpa y el temor de que me
haba ganado un enemigo en el Lord Piloto de nuestra Orden y que haba
pronunciado un juramento que seguramente me conducira a la muerte.
Los aspirantes mueren dijo Soli cuando dejamos el bar de los maestros
pilotos. Mientras me tambaleaba por la deslizadera, recuerdo haber rezado para que
estuviera equivocado.

Captulo 2
Votos de piloto
Extraas, ay, son las Calles de la Ciudad del Dolor...
Rainer Maria Rilke, Scryta del Siglo del Holocausto.

Recibimos nuestros anillos de piloto a ltima hora de la tarde del da siguiente. En


el centro de Resa, rodeados por los dormitorios de piedra, apartamentos y otros
edificios de la facultad, el inmenso Saln de los Antiguos Pilotos estaba abarrotado
con los hombres y mujeres de nuestra Orden. Desde el gran portal en forma de arco
al estrado donde se arrodillaban los aspirantes, las tnicas de brillantes colores de los
acadmicos y altos profesionales ondulaban como un mar de seda irisada. Como los
maestros de las diversas profesiones tendan a unirse a sus iguales, el mar irisado
formaba zonas: cerca de los distantes pilares en el extremo norte del Saln se
encontraban los cticos de tnica naranja y, junto a ellos, un grupo de akshicos
cubiertos de la cabeza a los pies de seda amarilla. Haba grupitos de scrytas
ataviados de blanco deslumbrante, y mecnicos vestidos de verde unos junto a otros,
discutiendo sin duda sobre la definitiva (y paradjica) composicin y naturaleza del
continuo espaciotemporal, o algn otro misterio. Justo debajo del estrado se hallaba
la ola negra de los pilotos y maestros pilotos. Vi a Lionel, Tomoth y sus hermanos, a
Stephen Caraghar y a otros que conoca. Justo delante se hallaban mi madre y
Justine, mirndonos (me pareci) orgullosamente.
El Guardin del Tiempo, resplandeciente y firme en su tnica roja ondulante, hizo
que los treinta repitiramos los votos de piloto. Era buena cosa que estuviramos
arrodillados juntos. La masa clida y tranquilizante de Bardo presionndome a la
derecha, y mi amigo Quirin a la izquierda, me impedan caer hacia la superficie de
mrmol pulido del estrado. Aunque esa maana haba ido a un tallador que haba
arreglado el rasguo de mi prpado y me haba hecho tomar un purgante que limpi
mi cuerpo del venenoso skotch, me senta enfermo. Notaba la cabeza caliente y
pesada; me pareca tener el cerebro hinchado de sangre y que me estallara dentro
del crneo de un momento a otro. Mi espritu arda tambin. Mi vida estaba
arruinada. Estaba enfermo de miedo y terror. Pens en el Tycho y en Erendira Ede y

en Ricardo Lavi, y en otros famosos pilotos que haban muerto tratando de


desentraar el misterio de la Entidad de Estado Slido.
Inmerso como estaba en mi miseria, me perd la mayor parte de las advertencias
del Guardin del Tiempo sobre los peligros del multipliegue. Recuerdo claramente
una cosa que dijo: que de los doscientos once aspirantes que haban entrado en Resa
con nosotros, slo quedbamos nosotros treinta. Los aspirantes mueren, me dije, y de
repente la voz brusca y profunda del Guardin del Tiempo vibr a travs de la
bruma de mis dispersos pensamientos.
Los pilotos mueren tambin dijo, pero no tan frecuentemente o con tanta
facilidad, y mueren para un propsito mayor. Es para este propsito por lo que
estamos congregados aqu hoy, para consagrar...
Continu as durante varios minutos. Entonces nos exhort al celibato y la
pobreza, nuestros votos menos importantes (debera mencionar que el significado de
celibato se toma en su sentido ms restringido. Si no fuera as, Bardo nunca podra
haber sido piloto. Aunque se exalta la pasin fsica entre un hombre y una mujer, la
regla de nuestra Orden es que los pilotos no se casen. Es una buena regla, creo, una
regla no carente de motivos. Cuando un piloto regresa del multipliegue varios aos
ms viejo o ms joven que su amante, como haba hecho Soli recientemente, la edad
diferencial lo llamamos tempocruel, puede destruirle).
Del mismo modo que habis aprendido y aprenderis, as debis ensear dijo
el Guardin del Tiempo, e hicimos nuestro tercer voto. Bardo debi de notar que mi
voz vacilaba, porque extendi la mano y me apret la rodilla, como para contagiarme
parte de su gran fuerza. El cuarto voto me pareci era el ms importante de todos.
Debis conteneros nos dijo el Guardin del Tiempo. Saba que era verdad. La
simbiosis entre un piloto y su nave es tan profunda y poderosa como letalmente
adictiva. Cuntos pilotos, me pregunt, se haban perdido en el multipliegue porque
confiaban demasiado a menudo en el poder y alegra de sus cerebros extensionales?
Demasiados. Repet mecnicamente el voto de obediencia, con poco espritu o
entusiasmo. El Guardin del Tiempo hizo una pausa, y pens por un instante que iba
a mirarme, a reprenderme o hacerme repetir de nuevo el quinto voto. Entonces, con
voz cargada de dramatismo, con poderosa cadencia, dijo:
El ltimo voto es el voto ms sagrado, el voto sin el cual todos vuestros otros
votos seran tan vacos como una copa llena de aire.
Y as, el nonagsimo quinto da del falso invierno del ao 2929 desde la fundacin
de Neverness, hicimos el voto supremo de buscar la sabidura y la verdad, aunque
nuestra bsqueda nos llevara a la muerte y a la ruina de todo lo que ambamos y
aprecibamos.
El Guardin del Tiempo pidi los anillos. Leopold Soli emergi de una antesala
adyacente al estrado. Un novicio de aspecto asustado le sigui, llevando una vara de
terciopelo donde estaban colocados los treinta anillos, uno encima del otro.

Inclinamos la cabeza y extendimos la mano derecha. Soli avanz por la fila de


viajeros, sacando los anillos de diamante de la vara y colocndolos en cada uno de
nuestros meiques.
Con este anillo, eres Piloto le dijo a Alark Mandara y a Chantal Astoreth. Y al
brillante Jonathan Ede y al Sonderval. Con este anillo, eres Piloto y continu por
la fila de aspirantes arrodillados. Tena la nariz tan hinchada que sus palabras
sonaban con un tono nasal, como si estuviera resfriado. Lleg hasta Bardo, cuyos
dedos estaban desnudos de las joyas que normalmente llevaba y aparecan en cambio
cubiertos de anillos de muerta carne blanca. Sac el anillo ms grande de la vara
(aunque se supona que yo deba de tener la cabeza inclinada, no pude resistir mirar
cmo Soli colocaba el brillante anillo negro en el enorme dedo de Bardo). Entonces
me toc el turno. Soli se inclin sobre m, y dijo:
Con este anillo, eres... Piloto.
Pronunci la palabra piloto como si fuera algo forzado, como si fuera cido a su
lengua. Me coloc el anillo en el meique con tanta fuerza que el diamante me
arranc una capa de piel y me ara el tendn del nudillo. Ocho veces ms o: Con
este anillo, eres Piloto, y luego el Guardin del Tiempo enton la letana por el
Piloto Perdido, y pronunci un rquiem, y terminamos.
Los treinta pilotos abandonamos el estrado para mostrar nuestros nuevos anillos a
nuestros amigos y maestros. Unos pocos de los nuevos pilotos ms ricos tenan
familiares que haban pagado el caro pasaje hasta Neverness a bordo de una nave
comercial, pero Bardo no era uno de ellos (su padre lo consideraba un traidor por
haber abandonado las posesiones familiares a cambio de la pobreza de nuestra
Orden). Nos mezclamos con nuestros compaeros, y el mar de seda coloreada nos
engull. Se produjeron exclamaciones de felicidad y risas y las botas golpearon el
suelo de losas. Una amiga de mi madre, la escatloga Kolenya Mor, se apret
indecentemente contra m, apoyando su hmeda mejilla en la mia. Me abraz
mientras tronaba:
Mrale, Moira.
Le estoy mirando dijo mi madre. Era una mujer alta y fuerte (y hermosa),
aunque debo admitir que estaba un poquitn gorda debido a su amor por los
bombones de chocolate. Llevaba la tnica gris lisa de los maestros cantores, los ms
puros de los matemticos puros. Sus rpidos ojos grises parecieron mirar a todas
partes mientras ladeaba la cabeza, intrigada, y me preguntaba: Te han retocado el
prpado. Hace poco, no?
Ignorando mi anillo, continu:
Es bien sabido lo que dijiste, el juramento que hiciste. A Soli. Es la comidilla de
la ciudad. El hijo de Moira ha jurado penetrar la Entidad de Estado Slido; no he
odo otra cosa hoy. Mi guapo, brillante e intrpido hijo.

Empez a llorar. Me qued aturdido y no pude mirarla. Era la primera vez que la
vea llorar.
Es un anillo bonito dijo mi ta Justine cuando se me acerc, e inclin la cabeza.
Alz su propio anillo de piloto para que yo lo mirara. Y bien merecido, no importa
lo que diga Soli.
Como mi madre, Justine era alta, con el pelo negro ligeramente veteado de gris,
recogido en un moo; como a mi madre, le encantaban los bombones. Pero, mientras
mi madre pasaba frecuentemente los das pensando y explorando las posibilidades
de sus ambiciosas ensoaciones, a Justine le gustaba socializar y patinar y ejecutar
saltos difciles en el Anillo de Fuego, o en el Anillo del Norte, o en cualquiera de las
otras pistas de hielo cubiertas de la ciudad. As, haba conservado la esbeltez de su
primera juventud, a expensas de su mente naturalmente rpida, me pareca a m. A
menudo me preguntaba por qu haba querido a Soli por marido, y ms an, por qu
el Guardin del Tiempo haba concedido a aquellos dos pilotos famosos una
dispensa especial para casarse.
Burgos Harsha, con sus tupidas cejas, su papada y los largos pelos negros
brotando de su nariz de cerdo, se nos acerc.
Enhorabuena, Mallory dijo. Siempre he esperado que hicieras algo
extraordinario; todos lo esperbamos, sabes? Pero nunca so que le romperas la
nariz al Lord Piloto nada ms conocerlo, y que juraras matarte en esa nebulosa
conocida coloquialmente (y, debo aadir, bastante vulgarmente), como la Entidad de
Estado Slido. El maestro historiador se frot las manos vigorosamente y se volvi
hacia mi madre, Bien, Moira, he examinado los cnones y la historia oral del
Tycho, as como las costumbres, y est claro (puedo equivocarme, por supuesto,
pero, cundo has visto que me equivoque?), est claro que el juramento de Mallory
fue una simple promesa al Lord Piloto, no un juramento vinculante a la Orden. Y,
ciertamente, no es un juramento solemne. En el momento en que jur matarse (y es
un punto sutil, pero claro), no haba tomado sus votos, as que no era legalmente un
piloto, de modo que no le estaba permitido hacer un juramento vinculante.
No comprendo dije yo. A mi espalda oa cantos, el roce de la seda contra la
seda y el catico rumor de un millar de voces. Jur lo que jur. Qu diferencia
puede tener a quin se lo jurara?
La diferencia, Mallory, es que Soli puede liberarte de tu juramento si as lo
quiere.
Sent una erupcin de adrenalina en mi garganta, y el corazn alete en mi pecho
como un pjaro nervioso. Pens en todas las formas en que moran los pilotos:
moran fenestrando, con el cerebro arruinado por la simbiosis demasiado constante
con sus naves, y moran de vejez, perdidos en rboles de decisin; las supernovas
reducan su carne a plasma, y el temposueo, demasiado temposueo, los dejaba
contemplando eternamente las ardientes estrellas; los mataban los aliengenas, y los

asesinaban los seres humanos, y eran aplastados por enjambres de meteoros, y


calcinados por las penumbras de las gigantes azules, y se helaban en la nada del
espacio profundo. Supe entonces que, a pesar de mis alocadas palabras de que la
muerte entre las estrellas era gloriosa, no pretenda la gloria, y desesperadamente no
quera morir.
Burgos nos dej, y mi madre se volvi hacia Justine.
Hablars con Soli, verdad? S que me odia. Pero, por qu tiene que odiar a
Mallory?
Di un taconazo contra el suelo. Justine se pas el ndice por una ceja.
Soli es muy difcil dijo. Este ltimo viaje casi le mat, por dentro igual que
por fuera. Oh, hablar con l, por supuesto, hablar hasta que se me caigan los labios,
como hago siempre, pero me temo que slo me mirar con sus ojos ceudos y dir
cosas como: Si la vida tiene sentido, cmo podemos saber si nuestro destino es
encontrarlo?, o: Un piloto muere mejor cuando muere joven, antes de que el
tempocruel mate lo que ama. No puedo hablar con l cuando est as, desde luego,
y pienso que es posible que crea que est siendo noble, dejando jurar a Mallory que
morir heroicamente, o quiz realmente crea que Mallory tendr xito y slo quiere
sentirse orgulloso de l..., no puedo decir qu piensa cuando est tan inmerso en s
mismo, pero hablar con l, Moira, naturalmente que hablar.
Yo tena pocas esperanzas de que Justine pudiera hablar con l. Haca mucho
tiempo, cuando el Guardin del Tiempo les permiti casarse, les haba advertido: El
tempocruel, no podris conquistar ni tempocruel, y haba tenido razn. Se cree
comnmente que es el envejecimiento diferencial lo que mata el amor, pero no creo
que eso sea enteramente verdad. Es la edad y el egosmo lo que mata el amor. Nos
introducimos ms y ms en nuestro autntico yo a cada segundo que vivimos. Si
existe el destino, es algo as: el yo exterior buscando y despertando al autntico yo,
no importan el dolor y el terror (y siempre hay dolor y terror), no importa lo grande
que sea el precio. Soli, fiel a su deseo ms interno, haba regresado del ncleo
dominado por su necesidad de comprender el significado de la muerte y el secreto de
la vida, mientras que Justine haba pasado esos mismos largos aos en Neverness
viviendo la vida y disfrutando de las cosas de la vida: buenas comidas y el olor del
mar al anochecer (y, a decir de algunos, las caricias de su amante), as como su
interminable bsqueda de la perfeccin en sus saltos y en sus filigranas sobre el
hielo.
No quiero que Justine hable con l dije.
Mi madre lade la cabeza y me acarici la mejilla con la mano, como haca cuando
yo era nio y tena fiebre.
No seas tonto me dijo.

Un grupo de mis compaeros pilotos, guiados por el inmensamente alto y delgado


Sonderval, se dispers como una nube negra a travs de los profesionales que nos
circundaban y me rodearon. Li Tosh, Helena Charbo, y Richardess..., pensaba que
eran los mejores pilotos jams salidos de Resa. Mi vieja amiga, Delora wi Towt, tiraba
de sus trenzas doradas mientras saludaba a mi madre. El Sonderval, que proceda de
una familia ejemplar de Solsken, estir sus dos metros y medio de altura y dijo:
Quera decrtelo, Mallory. Toda la escuela est orgullosa de ti. Por enfrentarte al
Lord Piloto..., disclpame, Justine, no pretenda insultar..., y estamos orgullosos de lo
que has jurado hacer. Hace falta valor, todos lo sabemos. Te deseamos lo mejor en tu
viaje.
Sonre, porque el Sonderval y yo siempre habamos sido fieros rivales en Resa.
Junto con Delora y Li Tosh (y Bardo cuando quera), era el ms listo de mis
compaeros pilotos. El Sonderval era un hombre astuto, y not algo ms que un poco
de reproche en su cumplido. No creo que creyera que yo fuera valiente por jurar
hacer lo imposible; ms bien saba que finalmente mi ira me la haba jugado. Pareca
muy satisfecho consigo mismo, posiblemente porque pensaba que yo nunca volvera.
Pero, claro, los ejemplares de Solsen siempre necesitan estar contentos consigo
mismos, y por eso alcanzan esas ridculas alturas.
El Sonderval y los dems se excusaron y se perdieron en la multitud.
Mallory fue siempre popular dijo mi madre. Con los otros aspirantes,
aunque no con sus maestros.
Tos mientras contemplaba los tringulos blancos del suelo. Los cnticos
parecieron hacerse ms fuertes. Reconoc la meloda de uno de los heroicos (y
romnticos) madrigales de Takeko. Me sent instantneamente lleno de
desesperacin y falso valor. Confuso como estaba, vacilando entre la bravata y la
cobarde esperanza de que Soli disolviera mi juramento, alc la voz y dije:
Madre, jur lo que jur; no importa lo que Justine le diga a Soli.
No seas loco dijo ella. No permitir que te mates.
Pero me deshonrars.
Mejor el deshonor, sea lo que sea, que la muerte.
No, mejor la muerte que el deshonor dije yo, pero no crea mis propias
palabras. En el fondo de mi corazn, estaba ms que dispuesto a aceptar el deshonor
antes que la muerte.
Mi madre murmur algo para s (un hbito suyo), algo que pareca:
Lo mejor sera que Soli muriera. Entonces tampoco sufriras. Ni muerte ni
deshonor.
Qu has dicho? pregunt.
No he dicho nada.

Mir por encima de mi hombro y frunci el ceo. Me volv, para ver a Soli, alto y
sombro con su ajustada tnica negra, abrindose paso por entre el mar de gente.
Llevaba a una hermosa scryta ciega del brazo. Me sent golpeado de inmediato por el
contraste entre el negro y el blanco: El pelo negro de la scryta flotaba como una
cortina de satn sobre la espalda de su tnica blanca, y sus cejas eran densas y negras
contra su blanca frente. Se mova despacio y con sumo cuidado, como una fra
estatua de blanco arrastrada a una repentina (y desagradable) vida. Apenas advert
sus bien formados pechos y los grandes pezones oscuros que tan claramente se
marcaban bajo la fina seda; fue su rostro lo que atrajo mi mirada, la larga nariz
aguilea y los labios rojos y carnosos y, sobre todo, los oscuros agujeros suavemente
cicatrizados donde antes haban estado sus ojos.
Katharine! exclam sbitamente Justine cuando se acercaron. Mi querida
hija! Rode con sus brazos a la scryta. Ha pasado tanto tiempo!
Permanecieron abrazadas durante un rato; luego, Justine se sec los hmedos ojos
con el dorso de sus guantes y se volvi hacia m.
Mallory, djame que te presente a tu prima, Dama Katharine Rlngess Soli.
La salud, y ella volvi la cabeza en mi direccin.
Mallory dijo. Por fin. Ha pasado tanto tiempo.
Ha habido momentos en mi vida en los que el tiempo se ha parado, en los que
sent como si viviera algn hecho recordado tenuemente (aunque vital) una y otra
vez. A veces el sonido de los thallows chirriando en invierno o el olor de las algas
mojadas me llevan instantneamente a aquella clara noche hace tanto tiempo en que
me encontraba solo en la desierta y ventosa playa del Stambergersee y me entregu
al sueo de dominar las estrellas; a veces es un color, quizs el sbito naranja de una
deslizadera o el vivido verde de una resbaladera, el que me transporta a otro tiempo
y lugar; a veces no es nada, al menos nada ms particular que el tono de los rayos del
sol en una tarde de invierno y el rumor del helado viento marino. Esos momentos
son misteriosos y maravillosos, pero tambin estn llenos de extrao significado y
temor. Los scrytas, naturalmente, ensean la unidad del ahora y el entonces y los
tiempos por venir. Para ellos, creo, los sueos futuros y el autorrecuerdo son dos
partes de un nico misterio. Ellos, esos extraos, santos y autocegados hombres y
mujeres de nuestra Orden, creen que, si queremos tener visiones de nuestro futuro,
debemos mirar en nuestro pasado. As, cuando Katharine me sonri, y los tranquilos
y dulces tonos de su voz vibraron en mi interior, supe que haba llegado a ese
momento en que mi pasado y mi futuro eran como una sola cosa.
Aunque saba que nunca la haba visto antes, sent como si la conociera de toda la
vida. Me enamor instantneamente de ella, no, por supuesto, como se ama a otro ser
humano, sino como un vagabundo debe amar un ocano nuevo o un hermoso pico
nevado que vislumbra por primera vez. Me qued prcticamente anonadado por su

tranquilidad y su belleza, as que dije la primera estupidez que se me pas por la


cabeza.
Bienvenida a Neverness.
S, bienvenida le dijo Soli a su hija. Bienvenida a la Ciudad de la Luz.
Haba algo ms que un poco de sarcasmo y amargura en su voz.
Recuerdo muy bien la ciudad, padre. Y as deba ser, puesto que era, como yo,
una hija de la ciudad. Pero, cuando era una nia y Soli parti a su viaje al ncleo,
Justine la haba llevado para ser educada con su abuela en Lechoix. No haba visto a
su padre (y pens que nunca volvera a verle) durante veinticinco aos. Todo ese
tiempo haba permanecido en Lechoix, en compaa de mujeres que despreciaban a
los hombres. Aunque tena motivos para estar amargada, no lo estaba. Era Soli quien
estaba amargado. Estaba furioso consigo mismo por haber abandonado a su esposa e
hija, y estaba amargado porque Justine haba permitido e incluso animado a su hija a
convertirse en una scryta. Odiaba a los scrytas.
Gracias por hacer el viaje le dijo Soli.
Me enter de que habas regresado, padre.
S, eso es cierto.
Se produjo un incmodo silencio, y mi extraa familia permaneci muda en medio
de un millar de personas hablando. Soli miraba a Justine, y ella a l, mientras mi
madre miraba furtivamente a Katharine. Me di cuenta de que no le gustaba,
probablemente porque resultaba obvio que a m s. Katharine volvi a sonrerme.
Felicidades, Mallory, por tu... Ir a explorar la Entidad, es un valiente... Todos
estamos muy orgullosos.
Me irrit un poco por su hbito de scryta de no completar sus frases, como si la
persona a la que hablaba pudiera ver lo que quedaba sin decir y pudiera avanzar
en la cresta de sus atropellados pensamientos.
S, felicidades dijo Soli, Pero el anillo de piloto parece un poco pequeo
para tu dedo. Esperemos que tus votos de piloto no sean demasiado grandes para tu
espritu.
Mi madre lade la cabeza mientras apuntaba al pecho de Soli.
Qu espritu queda en el Lord Piloto? dijo. Un espritu cansado y
amargado. No le hables a mi hijo de espritu.
Hablamos de vida, entonces? S, hablemos de vida: Esperemos que Mallory
viva lo suficiente para disfrutar la vida de un nuevo piloto. Si tuviramos un vaso de
skotch a mano, brindaramos por las vidas gloriosas, aunque demasiado breves, de
los jvenes pilotos alocados.
El Lord Piloto est demasiado orgulloso de su larga vida dijo mi madre
rpidamente.

Justine agarr a Soli por el brazo mientras diriga sus carnosos labios a su odo y
empezaba a susurrarle algo. El se separ de ella y se volvi hacia m.
Probablemente estabas borracho cuando hiciste tu juramento. Y tu Lord Piloto
estaba borracho con toda seguridad. Por tanto, mi encantadora esposa me informa
que slo tenemos que anunciar que todo el asunto fue una broma, y ambos
acabaremos con esta tontera.
Sent el sudor caliente correr a chorros por mis costados bajo la seda de la tnica.
Lo haras, Lord Piloto?pregunt.
Quin sabe? Quin conoce su destino? Se volvi a Katharine y le
pregunt: Has visto su futuro? Qu suceder con Mallory? Hay que apartarle
de su destino? Morir entre las estrellas es la muerte ms gloriosa..., eso es lo que
dijo el Tycho antes de desaparecer en la Entidad de Estado Slido. Tal vez Mallory
tenga xito donde nuestro mejor piloto fracas. Hay que apartarlo de la fama y la
gloria? Cuntame, mi encantadora scryta.
Todos miramos a Katharine mientras ella escuchaba tranquilamente a Soli. Debi
sentir las miradas porque se meti la mano en el bolsillo de su tnica, el bolsillo de
lo secreto, donde los scrytas guardaban su tubo de aceite ennegrecedor. Cuando
retir la mano, su dedo estaba cubierto con una crema tan negra que no reflejaba
ninguna luz; era como si no tuviera dedo, como si se hubiera creado un agujero
negro en miniatura en el espacio que ocupaba su dedo. Segn la costumbre de los
scrytas, unt de aceite las cuencas de sus ojos, cubriendo las cicatrices con negrura
ocultadora. Mir las cuencas por encima de sus altos pmulos; era como mirar su
alma a travs de dos tneles oscuros y misteriosos donde deberan haber existido
ventanas. La mir slo por un momento antes de verme obligado a apartar los ojos.
Estuve a punto de decirle a mi sarcastico y arrogante to que liara lo que haba
jurado, no importaba lo que decidiera, cuando Katharine dej escapar una clara risa
infantil y dijo:
El destino de Mallory es su destino, y nada puede cambiar... Excepto, padre, que
t lo hayas cambiado y siempre tendr y aqu volvi a rerse, y continu. Pero
al final elegimos nuestros futuros, ves?
Soli no vea, ni lo haca yo ni ningn otro. Quin poda comprender los dichos
paradjicos e irritantes de los scrytas?
En ese momento Bardo se acerc y me dio una palmada en la espalda. Se inclin
ante Justine y sonri antes de retirar rpidamente la mirada. Bardo (siempre haba
intentado mantenerlo en secreto, pero no poda) deseaba a mi ta. No creo que ella
sintiera lo mismo hacia l, ni aprobaba del todo su ardiente sexualidad, aunque en
verdad eran muy parecidos a su modo: a los dos les encantaba el placer fsico, y se
preocupaban poco por el pasado y nada por el futuro. Despus de que le presentaran
a Katharine, se inclin ante Soli.

Lord Piloto dijo, ha pedido Mallory disculpas por su brbara conducta de


anoche? No? Bien, yo me disculpar por l, porque es demasiado orgulloso para
disculparse, y slo yo s lo mucho que lo lamenta.
El orgullo mata dijo Soli.
El orgullo mata repiti Bardo, y acarici su negro bigote con su pulgar.
Claro que s! Pero, de dnde saca Mallory su orgullo? He sido su compaero de
habitacin durante doce aos, y lo s. Soli est cartografiando los ncleos estelares,
sola decir. Soli casi demostr el Gran Teorema. Soli esto y Soli aquello... Sabes lo
que responde cuando le digo que est loco por perder el tiempo practicando sus
golpes de velocidad? Dice: Cuando Soli se convirti en piloto, gan la carrera de los
pilotos, y lo mismo har yo.
Se refera, naturalmente, a la carrera entre los nuevos pilotos y los ms mayores,
que tena lugar cada ao despus de la convocacin. Para muchos, es el momento
supremo del Festival del Tycho.
Tuve la seguridad de que mi cara estaba roja. Apenas pude mirar a mi to cuando
dijo:
Entonces la carrera de maana ser un desafo. Nadie me ha vencido desde
hace... sus ojos se nublaron sbitamente, y su voz tembl levemente cuando
continu, desde hace mucho tiempo.
Pasamos un rato debatiendo la aerodinmica de la carrera. Yo sostena que una
postura agachada era ms eficaz, pero Soli seal que, en una carrera larga (como lo
sera la de maana), una postura as quemaba rpidamente los msculos del muslo, y
que haba que practicar la contencin.
Nuestra conversacin se interrumpi cuando los horlogos de rojas tnicas
marcharon hacia el estrado y ocuparon sus asientos junto al Guardin del Tiempo,
cinco a cada lado.
Silencio, es la hora! cantaron al unsono, y se produjo un sbito silencio en el
Saln. Entonces el Guardin del Tiempo avanz y anunci su convocatoria y
promulg la bsqueda de las Antiguas Eddas.
El secreto de la inmortalidad del Hombre se encuentra en nuestro pasado y
nuestro futuro nos dijo. Sent el hombro de Katharine rozar el mo, y experiment
sorpresa (y excitacin) al notar que sus largos dedos apretaban mi mano rpidamente
y en secreto. Escuch al Guardin del Tiempo repetir el mensaje que Soli haba trado
del ncleo; escuch durante un momento y qued embelesado con sueos de
descubrir grandes cosas. Entonces mir los ojos ceudos de Soli, y dej de
importarme hacer grandes cosas. A mi simple modo ahora slo me preocupaba una
cosa: derrotar a Soli en la carrera de los pilotos.
Debemos investigar el misterio continu el Guardin del Tiempo. Si
investigamos, descubriremos el secreto de la vida y nos salvaremos.

En ese momento no me importaban los secretos ni la salvacin. Lo que quera,


simplemente, era derrotar a un hombre orgulloso y arrogante.
***
Haba decidido regresar a mi habitacin y dormir hasta que el sol estuviera bien
alto sobre las pendientes de Urkel, pero no haba contado con la excitacin que
despertara la convocatoria del Guardin del Tiempo. Las salas de nuestros
dormitorios (y, en realidad, toda Resa) resonaban con los gritos de felicidad de
pilotos, aspirantes y maestros. Contra mis deseos, nuestras habitaciones se
convirtieron en un nexo para las celebraciones de la noche. Chantal Astoreth y
Delora wi Towt llegaron con tres de sus amigos neolgicos de Lara Sig. Bardo
distribuy pipas de totalache, y empez la francachela. Fue una noche salvaje y
mgica; una noche de planes trmulamente anunciados para alcanzar la Vieja Tierra
o cartografiar la nebulosa del Tycho, para cumplir nuestro voto de bsqueda de la
sabidura como convena a nuestros talentos y sueos individuales. Pronto, nuestras
dos habitaciones adjuntas se llenaron de humo azul y se cubrieron de pared a pared
con pilotos excitados y otros varios profesionales que se haban enterado de la fiesta.
Li Tosh, que era un hombre amable con brillantes y rpidos ojos almendrados,
anunci su plan de alcanzar el mundo natal de los traicioneros aliengenas, los
dharghinni.
Se dice que han estudiado la historia de los cerebros nebulares nos cont.
Tal vez cuando regrese tendr tambin el valor suficiente para penetrar en la
Entidad.
Hideki Smith esculpira su cuerpo con la extraa y cruel forma de los fayoli;
viajara a uno de sus planetas y tratara de hacerse pasar por uno de ellos, con la
esperanza de aprender sus secretos. Para no quedarse atrs, el pelirrojo Quirin
propuso viajar a Agathange, donde les preguntara a los hombres-delfines (que
haban roto haca tiempo la ley de los Mundos Civilizados y haban manipulado su
ADN de forma que ahora eran ms que hombres), les preguntara a los agathanianos
el secreto de la vida humana. He de admitir que haba muchos escpticos como
Bardo que no crean que los ieldra poseyeran ningn gran secreto. Pero incluso los
pilotos ms escpticos (Richardess y el Sonderval se me vienen inmediatamente a la
memoria) estaban ansiosos por internarse en el multipliegue. Para ellos, la misin de
bsqueda era una excusa maravillosa para alcanzar fama y gloria.
Alrededor de medianoche, mi prima Katharine apareci en la puerta abierta de
nuestra antesala. No quiso decir cmo haba encontrado el camino a ciegas por las
dificultosas calles de la Academia. Se sent a mi lado en el suelo, con las piernas
cruzadas. Flirte conmigo a su modo secreto, propio de los scrytas. Me intrigaba que
una mujer mayor y ms sabia me prestara tanta atencin, y creo que debi darse

cuenta de que yo la encontraba atractiva. Me dije que tambin ella estaba un poco
enamorada de m, aunque saba que los scrytas a menudo actan no para satisfacer
sus pasiones sino para cumplir alguna visin sutil y privada. En muchos lugares
brbaros, naturalmente, donde el arte de genotipax es primitivo, el matrimonio (y el
apareamiento) entre primos est prohibido. Nunca se sabe qu clase de monstruo
producir la mezcla de plasma germinal. Pero Neverness no era uno de esos lugares.
El que estuviramos emparentados tan de cerca slo pareca levemente incestuoso y
muy excitante.
Hablamos sobre lo que ella le haba dicho antes a Soli sobre el destino, el mo en
particular. Se ri de m mientras se quitaba lentamente el guante de cuero negro de
su mano derecha. Recorri lentamente las lneas de mi palma desnuda y predijo que
el lapso de mis aos de vida sera incontable para el hombre. Pens que tena un
extrao sentido del humor. Cuando le pregunt si sus palabras significaban que mi
vida sera muy larga o absurdamente corta, ella se volvi hacia m con esa sonrisa
hermosa y misteriosa de los scrytas y dijo:
Un momento es infinito para un fotino, mientras que, para un dios, nuestro
universo no ha vivido ms que un momento. Debes aprender a amar los momentos
que tienes, Mallory.
(Hacia el final de las primeras horas de la maana, me ense que los momentos
de xtasis sexual y amor se pueden hacer durar eternamente. En ese momento no
supe si adjudicar ese momento a la formacin aniquiladora del tiempo de los scrytas,
o si todas las mujeres tenan ese poder.)
Tambin fue una noche de penosas despedidas. En un momento determinado,
Bardo, con los ojos llorosos cargados de toalache, me apart de Katharine y me dijo:
Eres el mejor amigo que he tenido jams. El mejor amigo que nadie haya tenido
jams. Y ahora Bardo debe perderte por culpa de un estpido juramento. No es
justo! Por qu este universo fro y vaco que ha cargado sobre nosotros lo que tan
risueamente hemos llamado vida, por qu es tan brbaramente injusto? Yo, Bardo,
lo gritar por toda la habitacin, lo gritar a la Nebulosa Roseta y a Eta Carina y a
Regal Luz: Es injusto! Injusto es, y por eso se nos dan cerebros, para urdir y planear,
para dar vueltas y engaar. Para engaar a la muerte voy a decirte lo que te tengo
que decir. No te gustar, mi valiente y noble amigo, pero aqu est: Tienes que dejar
que Soli gane la carrera de maana. Es igual que mi padre, orgulloso y vanidoso, y
odia a todo aquel que le venza. Soy un buen juez de personas, y lo s. Djale que
gane la carrera y te dejar no cumplir tu juramento. Por favor, Mallory, por el amor
que nos une, djale ganar esa estpida carrera!
A la maana siguente, me puse mi kamelaika y me reun con mi madre para
desayunar en una de las cafeteras que alinean el Paseo frente a los Jardines Jacinto.

Vas a correr contra Soli hoy, y no dormiste anoche, no? Toma, bebe este caf. Es
de lo mejor de Farfara. Te he enseado estrategia desde que tenas cuatro aos, y no
dormiste anoche?
Bardo cree que debera dejar que Soli ganara la carrera.
Es un gordo idiota. No te lo he dicho durante doce aos? Cree que es listo. Pues
no lo es. Yo podra haberle enseado a ser listo. Cuando tena cuatro aos.
Sirvi caf de una delicada cafetera azul en una taza de mrmol y la desliz por la
mesa. Sorb el caf, negro y caliente, totalmente desprevenido para lo que dijo a
continuacin.
Podemos dejar la Orden susurr, ladeando la cabeza mientras miraba
rpidamente a los dos maestros mecnicos sentados en la mesa de al lado. En la
nueva academia, la de Tria, sabes a cul me refiero? Necesitan pilotos buenos, como
t. Por qu tiene nuestra Orden que tiranizar a los derrotados?
Me sorprend tanto que me ech el caf encima y me quem la pierna. Los Pilotos
Mercaderes de Tria (aquellos cosistas y tubistas poco ticos) haban intentado
durante mucho tiempo romper el poder de nuestra Orden.
Qu ests diciendo, Madre? Que nos convirtamos en traidores?
Traidores a la Orden, s. Mejor que traiciones unos cuantos votos tomados a la
ligera que traicionar la vida que te di.
Siempre tuviste la esperanza de que algn da me convirtiera en Lord Piloto.
Podras ser un prncipe mercader de Tria.
No, madre, eso nunca.
Te sorprender saber que a algunos pilotos les han ofrecido posesiones en Tria.
Y a ciertos programadores y cantores tambin.
Pero ninguno ha aceptado, verdad?
Todava no dijo ella, y empez a tamborilear con los dedos sobre la mesa.
Pero hay ms distensiones entre los profesionales de lo que crees. Algunos
historiadores como Burgos Harsha creen que la Orden est estancada. Y los pilotos.
La regla contra el matrimonio es casi tan odiada como odioso es el matrimonio.
Hizo una pausa para rerse con su pequeo chiste, y luego continu: Hay ms
desorden en la Orden de lo que imaginaras. Volvi a rerse, como si supiera algo
que yo no conoca, y se arrellan en su silla, esperando.
Preferira morir que ir a Tria;
Entonces huyamos a Lechoix. Tu abuela nos recibir con los brazos abiertos,
aunque seas un toro.
No lo creo.

Mi abuela, Dama Oriana Ringess, a quien yo nunca haba visto, haba educado a
Justine y a mi madre (y a Katharine) adecuadamente. Adecuadamente, en el
Matriarcado Lechoix, significa una pronta introduccin a los misterios femeninos y
varias reglas de lenguaje, As, se desprecia a los hombres y se les denomina toros, o
garaones, o a veces mulos. El deseo entre un hombre y una mujer se llama el
calor enfermo, y el matrimonio, el matrimonio heterosexual, el infierno viviente.
Las Grandes Damas, de las cuales mi abuela es una de las ms grandes, reniegan de
la creencia de que los hombres son mejores pilotos que las mujeres y mantienen la
mayor y mejor de las escuelas de lite de la Orden. Y as, cuando mi madre y Justine
llegaron a Borja haca mucho tiempo, sintieron la sorpresa (y, el caso de mi madre, el
odio) de ver que bestias tan jvenes como Lionel y Soli pudieran ser mejores
matemticos que ellas.
Dama Oriana no hara nada que avergonzara al Matriarcado, no? dije.
Escchame. Escucha! No dejar que Soli mate a mi hijo! Dijo la palabra
hijo con tal desesperacin que me sent obligado a mirarla incluso cuando se ech a
llorar. Nerviosa, se arranc el pelo del moo de cuero y us las brillantes hebras para
secarse la cara. Escucha, escucha. El brillante Soli regresa del multipliegue.
Brillante como siempre, pero no tanto. Yo le venca. Al ajedrez. Tres de cada cuatro
partidas, hasta que dej de jugar conmigo.
Qu quieres decir?
Te he pedido el pan dijo, mientras alzaba la mano y haca un gesto al
domstico. La mquina rod hasta la mesa y coloc ante m una cesta de pan negro
caliente y crujiente. Cmete el pan y bbete el caf.
No vas a comer?
Normalmente ella tomaba pan en el desayuno; como sus hermanas en Lechoix, no
coma alimentos de origen animal, ni siquiera las comidas cultivadas que gustaban a
casi todo el mundo en nuestra ciudad.
Extend la mano hacia una de las pequeas barras oblongas. La mord; estaba
deliciosa. Mientras morda el duro pan, ella cogi un bombn de chocolote del
cuenco azul que tena delante y se lo meti en la boca.
Y si tengo xito, madre? pregunt. Ella se meti otros tres bombones en la
boca y me mir.
Su respuesta fue apenas comprensible, una burbuja de palabras forzada a travs
de una boca llena de chocolate pegajoso y derretido.
A veces creo que Soli tiene razn. Mi hijo est loco.
Siempre has dicho que tenas fe en m.
Fe s; fe ciega, no.

Por qu es imposible? La Entidad es una nebulosa como cualquier otra: gases


calientes, polvo interestelar, unos pocos millones e estrellas. Tal vez sea simple
casualidad que el Tycho y los otros se perdieran.
Hereja! dijo ella, mientras coga un bombn con sus largas uas. No te lo
he enseado ya? No permitir que digas esa palabra. No es casualidad. Mat al Tycho.
Ella.
Ella?
La Entidad. Es una telaraa de un milln de bioordenadores del tamao de
lunas. Manipula la materia. Y Ella pliega la energa. Y Ella retuerce el espacio a su
gusto. Se sabe que el multipliegue en su interior es extrao, ladinamente complejo.
Por qu la llamas Ella?
Mi madre sonri.
Debera llamar l a la inteligencia ms grande, a la vida ms sagrada en
nuestro universo?
Qu hay entonces del Dios de Silicio?
Una confusin. De algunos de los viejos escatlogos que dividen las esencias en
masculino y femenino. Debera llamarse la Diosa de Silicio. El universo alumbra
vida; la esencia del universo es femenina.
Y qu hay de los hombres?
Son depsitos de esperma. Has estudiado los lenguajes muertos de la Vieja
Tierra como te ped que hicieras? No? Bien, hubo una expresin latina: instrumenta
vocalia. Los hombres son herramientas con voces. Magnficas herramientas. Y a veces
sus voces son sublimes. Pero, sin las mujeres, no son nada.
Y las mujeres sin los hombres?
El Matriarcado Lechoix fue fundado hace cinco mil aos. No hay patriarcas.
A veces pienso que mi madre debera haber sido historiadora o rememoradora.
Siempre pareca saber demasiado de gente antigua, de lenguajes y costumbres, o al
menos lo suficiente como para salirse con la suya en las discusiones.
Soy un hombre, madre. Por qu escogiste tener un hijo?
Eres un nio estpido.
Di un largo sorbo al caf y me pregunt en voz alta:
Cmo le resultar a un hombre hablar con una diosa?
Ms estupidez dijo ella. He tomado una decisin. Nos iremos a Lechoix.
No, madre. No ser el nico hombre entre ocho millones de mujeres que valoran
la astucia sobre la fe.

Ella deposit de un golpe la taza sobre la mesa.


Entonces ve a correr contra Soli. Y agradece que la madre de tu madre me haya
enseado astucia.
La mir mientras ella me miraba. Nos miramos durante largo rato. Igual que un
maestro ctico, intent leer la verdad en los destellos de luz reflejados en sus
brillantes iris y por la expresin de su ancha boca. Pero la nica verdad que me lleg
fue una antigua verdad: No poda leer su cara ms de lo que poda desentraar el
futuro.
Beb las ltimas gotas de caf y toqu la frente de mi madre. Y entonces me fui a
correr contra Soli.
***
Se supone que la carrera de los Mil Pilotos no es un asunto serio (y tampoco toman
nunca parte mil pilotos en las festividades). Esencialmente, es la farsa de una pugna
entre los viejos pilotos y los nuevos, un rito de paso simblico. Los pilotos veteranos
(normalmente hay un centenar o cosa as), se congregan delante del Saln de los
Antiguos Pilotos y, segn su costumbre, beben jarras de kvass humeante u otros
licores, mientras se dan palmadas en los hombros para animarse unos a otros a la vez
que gritan y abuchean al grupo ms pequeo de nuevos pilotos. Esa tarde haba
grupos de acadmicos envueltos en brillantes pieles, altos profesionales y novicios
abarrotando el hielo de las instalaciones de Resa. Haba campanas repicando al
viento y viajeros silbando a los corredores-gusano mientras alzaban sus manos
enguantadas para hacer sus apuestas ilegales. Desde las escalinatas del Saln se oan
las clarinas y shakuhachis. Las notas agudas me parecieron una plegaria angustiada
llena de desesperacin y malos presagios, un contrapunto a la alegra que nos
rodeaba. Bardo debi sentir tambin que la msica era inapropiada, porque se me
acerc mientras yo comprobaba los filos de mis patines con el pulgar.
Detesto la msica mstica dijo. Me hace sentir pena por el universo, y
despierta otros sentimientos que preferira que no despertara. Prefiero cuernos y
tambores. Por cierto, Pequeo Amigo, puedo ofrecerte un pelizco de hierbafuego
para que te cante la sangre?
Rechac sus cristales rojos, como debi saber que hara. El director de la carrera (vi
para mi sorpresa que se trataba de Burgos Harsha, que se tambaleaba sobre sus
patines porque sin duda haba estado bebiendo kvass desde los preparativos de la
maana) llam a los dos grupos a nuestros puestos de salida. Nos congregamos en la
lnea roja, donde las deslizaderas menores desembocaban en el hielo blanco del
borde de las instalaciones.

Tena algo importante que deciros, pero se me ha olvidado chill. Y


cundo me habis visto olvidar algo? Qu estaba diciendo? Importa? Bien,
entonces, no perdis el camino, pilotos, y que regresis pronto.
Extendi la mano hacia la banderola blanca que un novicio le tenda, y consigui
enmaraarse el codo en el tejido de algodn. El novicio le introdujo la varilla de
madera entre los dedos, y l hizo ondear la banderola de un lado a otro delante de la
cara. La carrera comenz.
Mencionar slo unos pocos detalles de lo que sucedi en las calles de mi Ciudad
aquel da, porque, debido a la peculiar naturaleza y reglas de la carrera, es todo lo
que un solo piloto puede hacer. Las reglas son simples: Un piloto puede escoger
cualquier camino a travs de los cuatro sectores de la ciudad mientras pase en
secuencia a travs de uno de los diversos puntos de comprobacin como el Anillo de
Rollo en el Sector Extremo, o el Hofgarten entre el Zoo y el Sector de los Pilotos. La
teora es que vencer el piloto ms astuto y listo, el piloto que haya memorizado
mejor las calles y atajos de nuestra ciudad. En la prctica, sin embargo, la velocidad
es al menos tan importante como el cerebro.
Bardo dio un grito y se abalanz abrindose paso por entre un grupo de maestros
pilotos que le bloqueaba el camino (debo aadir que los empujones estn permitidos,
siempre que el piloto d primero un grito de advertencia). El rubio Tomoth, que
patinaba furiosamente erguido, casi se cay cuando el codo de Bardo le alcanz en el
hombro. Entonces Bardo grit:
El primero entre iguales! y desapareci en la curva de la resbaladera.
Lo alcanzamos en los Grupos de Vientre Rosado, el conjunto de edificios chatos en
la zona occidental de Resa que alberga los tanques en los que habamos flotado
durante una considerable porcin de nuestros aos como aspirantes. Patinaba
irregularmente cuando le dejamos atrs. Se haba quitado la capucha de la kamelaika
de su empapada cabeza.
El primero... entre iguales dijo mientras resoplaba en busca do aire. Al
menos... durante... medio kilmetro.
Nos dispersamos en la puerta occidental de la Academia, Quince pilotos giraron
hacia las deslizaderas meridionales que conducan al Camino, mientras ocho
maestros pilotos y seis pilotos (Soli y yo mismo entre ellos) escogan una resbaladera
inferior a travs de la brillante Ciudad Vieja para evitar el denso trfico de la arteria.
Y as continuamos. El cielo era de un azul profundo, el aire denso y fro. Delante de
m, los patines de Soli cortaban suavemente el hielo, y los gritos y risas de los
espectadores alineados en la estrecha calle eran como una msica acelerada. Me
agach y gir mientras me apoyaba el brazo derecho contra la espalda, y de repente
me encontr solo.
Vi a los otros pilotos solamente unas pocas veces durante el resto de la carrera. No
quera hacer una falsa analoga entre las calles de Neverness y los caminos del

multipliegue, aunque no poda dejar de pensar en las similitudes: pasar de repente


de las fras y ensombrecidas deslizaderas rojas menores a una resbaladera y luego al
Camino brillantemente iluminado era como fenestrar, caer del multipliegue a la
brillante luz que rodeaba una estrella. Igual que el piloto alejado de nuestra ciudad se
encuentra en un rbol de decisin donde debe escoger el sendero correcto o perecer,
as los corredores tenamos que enfrentar nuestros recuerdos de las calles bifurcadas
contra la realidad de los nudos enmaraados de las resbaladeras y deslizaderas, o
perder. Y, si se puede decir que el temposueo es lo ms importante y placentero que
le ocurre a la mente de un piloto, entonces lo que sentamos era el xtasis del fro
viento y la visin intensamente enfocada, al menos durante los siete primeros
kilmetros o as. Por eso, cuando entr en el punto de comprobacin del Anillo de
Invierno en el Sector Extremo, y vi a Soli y Lionel a diez metros por delante de m,
tuve la fuerza suficiente y el entusiasmo para gritar:
Siete kilmetros solo en las calles de la ciudad, y aqu nos encontramos, como si
estuviramos clavados en los cinco puntos fijos de una estrella!
Cuando Soli se volvi para responderme, los rasgos de su cara se contrajeron en
una mscara de fiera concentracin. Respiraba profundamente.
Ten cuidado con las estrellas que estallan! dijo, y entonces desapareci por
una de las resbaladeras menores que conectaban con la peligrosa Calle de los
Contrabandistas.
No le alcanc hasta casi el final de la carrera. Di la vuelta a la protuberante
Espuma de Plata del Zoo, donde algunas Amigas del Hombre y fravashi y dos razas
de aliengenas que nunca haba visto antes contemplaban el curioso espectculo que
les habamos proporcionado. En el Anillo Norte, el oficial de la carrera grit:
Soli primero seguido por Killirand a cien metros, seguido por Ringess a ciento
cincuenta metros, seguido...
Y en el gran crculo ante el Hofgarten, donde el Paseo intersecta al Camino, o:
Soli primero seguido por Ringess a cincuenta metros, seguido por Killirand a
trescientos...
En el ltimo punto de comprobacin, que estaba en el Sector de los Pilotos, vi a mi
to apenas a veinte metros por delante. Saba que no volvera a verle hasta que
cruzara primero en la lnea de meta en las Instalaciones y Burgos Harsha me
proclamara vencedor.
Me equivoqu.
Patinaba hacia el oeste por el Paseo, rodeando astutamente (o eso crea) el borde
norte de la Ciudad Vieja para as cortar por una pequea resbaladera que saba
conduca directamente a la puerta norte de la Academia. El hielo azul estaba repleto
de novicios y otras personas que de algn modo haban supuesto que unos pocos
corredores podran elegir esta ruta poco probable. Mientras me felicitaba a m mismo

y vea ya a Burgos colocndome al cuello la medalla de la victoria, divis una franja


negra a travs de la turba de patinadores delante mo. La muchedumbre se agit, y
all apareci Soli, patinando tranquilamente hacia la franja roja que separaba el carril
de los patinadores del de los trineos. Pens en gritar un desafo cuando o una risa a
mi espalda. Volv la cabeza y vi a dos hombres de negra barba (corredores-gusano,
supuse, por el extravagante corte de sus pieles), dndose codazos, palmadas y
empujndose alternativamente uno al otro y entrelazando sus brazos. Eran
demasiado viejos, naturalmente, y la calle estaba demasiado abarrotada para jugar al
tira-y-empuja. Deb de haberme dado cuenta de inmediato. En cambio, segu
avanzando porque estaba decidido a no dar a Soli ninguna advertencia cuando le
dejara atrs. De pronto los dos corredores-gusano chocaron contra la espalda de Soli
y le empujaron a la franja de advertencia del carril de trineos. Se oy el sbito
estrpito de un gran trineo mientras l caa hacia adelante con los brazos extendidos.
Ejecut un baile desesperado para evitar la dura nariz puntiaguda del trineo, y de
repente cay al suelo. El trineo pas sobre l en una dcima de segundo (aunque
pareci un ao). Cruc la lnea de advertencia y le llev de vuelta al carril de
patinadores. l se zaf de m con una fuerza sorprendente para alguien que haba
estado tan cerca de ser empalado.
Asesino me dijo. Gru y trat de levantarse.
Le dije que fue un corredor-gusano quien le haba empujado.
Si no has sido t, entonces han sido sicarios de tu madre. Me odia porque cree
que tendrs que cumplir tu juramento. Y por otros motivos.
Mir al crculo de personas que nos rodeaba. No pude ver por ninguna parte a los
dos corredores-gusano.
Pero se equivoca. Moira se equivoca.
Se agarr el costado y tosi. Le manaba sangre por la larga nariz y la boca abierta.
Llam a una novicia cercana que se acerc, nerviosa.
Tu nombre? pregunt.
Sophie Dean, de La Nave, Lord Piloto respondi la hermosa muchacha.
Entonces, tu Lord Piloto en presencia del testigo Sophie Dean libera a Mallory
Ringess de su juramento de penetrar en la Entidad da Estado Slido.
Volvi a toser, manchando la chaqueta blanca de Sophie de gotitas rojas.
Creo que debes tener las costillas rotas dije. La carrera se ha terminado para
ti, Lord Piloto.
l me agarr el brazo y me atrajo hacia s.
De veras? pregunt. Entonces tosi mientras me empujaba y empez a
patinar hacia la Academia.

Me qued all un momento, contemplando las gotas de sangre que abran


diminutos agujeros en el hielo azul. No quise creer que mi madre hubiera enviado
asesinos para acabar con Soli. No pude comprender por qu me haba liberado de mi
juramento.
Te encuentras bien, Piloto? pregunt Sophie:
No me encontraba bien. Aunque me haban salvado la vida, me sent enfermo del
estmago, completamente revuelto. Tos de repente y vomit una andanada de pan
negro, caf y bilis.
Piloto?
Sophie parpade para proteger sus ojos celestes del repentino viento que cort a
travs de mis ropas, y en mi mente supe con completa certeza que mantendra mi
juramento a Soli y mis votos a la Orden, no importaba cul fuera el coste. Cada uno
de nosotros, advert, debe enfrentarse tarde o temprano a la muerte y la ruina.
Simplemente, era mi destino tener que enfrentarme a ella antes que la mayora.
Piloto, llamo a un trineo?
No, acabar la carrera.
Le ests dejando ganar.
Era cierto. Contempl a Soli, que giraba en el Paseo hacia la calle amarilla que
conduca a mi atajo secreto hacia la puerta occidental.
No te preocupes, muchacha dije, mientras me pona en marcha. Est herido
y dolorido, y escupe sangre. Le alcanzar antes de que llegue a medio camino de
Borja.
Volv a equivocarme. Aunque patin a toda la velocidad que pude, no le alcanc
cuando pasamos las espirales de Borja, ni cuando circundamos la Torre del Guardin
del Tiempo, ni nunca.
El viento resonaba en mis odos como una tormenta de invierno cuando entramos
en las Instalaciones de Resa. La multitud aplauda, y Burgos Harsha agit la bandera
verde de la victoria, y Leopold Soli, apenas consciente y perdiendo tanta sangre por
los pulmones heridos que un tallador tuvo que inyectarle ms tarde plasma en las
venas, me gan por tres metros. Igual podran haber sido tres aos luz.

Captulo 3
La torre del Guardin del Tiempo
El objetivo de mi teora es establecer de una vez por todas la certitud de los
mtodos matemticos... El estado actual de las cosas, donde nos topamos con
paradojas, es intolerable. Slo pensar que las definiciones y mtodos deductivos
que todo el mundo aprende, ensea y emplea en matemticas conducen a
absurdos! Si el pensamiento matemtico es defectuoso, dnde encontraremos la
verdad y la certidumbre?
David Hilbert, Cantor del Siglo de la Mquina, en Sobre el infinito.
Los das que siguieron a la carrera de los pilotos y el intento de asesinato a
Leopold Soli pasaron rpidamente. El clima claro, seco y soleado dio paso a las
nieves de invierno que caan continuamente sobre las deslizaderas y mantenan
ocupados a los encargados de limpieza. Los presuntos asesinos de Soli nunca fueron
capturados. Aunque hizo uso completo de los recursos de la Orden, y el Guardin
del Tiempo envi sus espas para que escucharan en las puertas y se asomaran a las
ventanas (o lo que sea que hacen los espas), nuestro Lord Piloto apenas pudo hacer
otra cosa que enfurecerse y exigir que mi madre fuera conducida ante los akshicos.
Desnudad su cerebro, descubrid sus planes y mentiras! tron en el cnclave
de los pilotos. Una medida de su vasta reputacin fue que los pilotos, muchos de los
cuales se haban hecho hombres y tomado sus votos durante su largo viaje,
estuvieron de acuerdo en juzgar a mi madre.
Al cuarto da, ella se present ante Nikolos el Anciano. Con sus ordenadores, l
traz imgenes de su cerebro tan vividas como un fresco fravashi. Pero el pequeo y
regordete Lord Akshico declar que no pudo encontrar en ella ningn recuerdo
sobre un plan para asesinar a Soli.
Esa noche, en su casita de ladrillo en el Sector de los Pilotos, ella me dijo:
Soli va demasiado lejos! Nikolos proclama mi inocencia. Y qu dice Soli? Dice:
Es bien sabido que las matriarcas de Lechoix toman drogas que destruyen los
recuerdos especficos. Destruir! Como si yo quisiera destruir parte de mi cerebro!

Yo saba lo mucho que mi madre valoraba los cien mil millones de neuronas que
componan su cerebro. No crea que ella, como hacan a menudo los miembros de la
secta afsica, hubiera tomado un afagnico para destruir su memoria; ni poda
confiar en que fuera inocente, no despus de lo que me haba dicho el da de la
carrera. (Aun suponiendo que hubiera usado efectivamente esa droga, no poda
preguntarle si lo haba hecho. La naturaleza de las lesiones microcerebrales inducidas
era tal, que no tendra ningn recuerdo de su crimen, ni de haber disuelto el
recuerdo de su crimen.) Estaba furioso, y mi voz tembl cuando pregunt:
Cmo engaaste al Lord Akshico?
Mi hijo duda de m? dijo ella, mientras se golpeaba con los ladrillos
desnudos de la pared de su dormitorio. Cunto odio a Soli! El Lord Piloto regresa.
Para quitarme lo que ms amo. Y por eso fui al Guardin del Tiempo. Y ment, s,
admito que ment. Le supliqu que le pidiera a Soli que te liberara de tu juramento.
Y el Guardin del Tiempo te escuch?
El Guardin del Tiempo cree que es astuto. Pero le dije que nos iramos a Tria,
para convertirnos en pilotos mercaderes, si no hablaba con Soli. El Guardin del
Tiempo piensa que no tiene miedo, pero teme un escndalo de esa magnitud.
Le dijiste eso? Debe pensar que soy el peor tipo de cobarde.
A quin le importa lo que piense? Al menos te he salvado. De una muerte
estpida.
Me has salvado de nada dije, mientras me diriga hacia la puerta. No
vuelvas a mentir por mi causa, madre.
Le dije que haba decidido mantener mi juramento, y ella empez a llorar.
Cmo odio a Soli! dijo, mientras yo abra la puerta de la calle. Le ensear
lo que es el odio.
Pas los das siguientes haciendo los preparativos finales para mi viaje. Consult a
escatlogos y otros profesionales, esperando obtener algn resquicio de informacin
como la naturaleza y el sentido del ser imposible conocido como la Entidad de
Estado Slido. Burgos Harsha me dijo que Rollo Gallivare haba descubierto al
primero de los cerebros matriz, y que crea que eran aliengenas de otra galaxia.
Se recuerda en los apcrifos del primer Guardin del Tiempo que el Dios de
Silicio apareci en la nebulosa Eta Carina a finales de los Siglos Enjambre. Y en las
crnicas de Tisander el Prudente encontramos una afirmacin similar. Pero, cundo
han sido precisas las fuentes, te pregunto? En la historia del Tycho, Reina Ede
sostiene que los cerebros evolucionaron de la semilla de los ieldra, igual que el Homo
sapiens. A qu hago caso? No s qu creer.

Konleya Mor pensaba que los ieldra, antes de fundir su consciencia con el
espaciotiempo extraamente torturado de la singularidad nuclear, deban haberse
parecido mucho a la Entidad de Estado Slido.
En cuanto al sentido de la Entidad, bueno, es el sentido de toda vida, despertar a
s misma.
Hablamos durante largo rato, y le cont qu muchos de los pilotos ms jvenes
negaban que la vida tuviera sentido. Ella me mir con sus ojitos horrorizados.
Hereja! exclam. Esa antigua hereja!
Yo no fui el nico, naturalmente, llamado a la misin de bsqueda. Nuestra Orden
entera pareca arder con el sueo de encontrar las Antiguas Eddas de Soli. Cul era
realmente el secreto de la inmortalidad del hombre?
Averigua por qu las jodidas estrellas estn estallando, y descubrirs tu secreto
dijo Bardo. Naturalmente, era un pragmtico cuya mente no se volcaba a menudo
hacia problemas esotricos. Otros crean que el secreto de la explosin del Vild sera
slo la primera parte de las Antiguas Eddas (aunque una parte vital). Dnde
deberamos buscar este secreto? Por qu no lo habamos descubierto haca mucho
tiempo? Fntasistas, reparadores y pilotos..., muchos de nosotros sentamos que, a
pesar de los tres milenios que nuestra Orden haba pasado acumulando
conocimiento, podamos haber pasado por alto algo importante, tal vez vital. Los
historiadores pedan permiso al Guardin del Tiempo para marcharse de Neverness
y saquear la biblioteca de Ksandaria en busca de pistas para el misterio. Los
neolgicos y semnticos se encerraban en sus fras torres mientras se disponan a
crear y descubrir nuevos lenguajes, perdidos en la certeza de que el secreto de las
Antiguas Eddas (y todo tipo de sabidura) se encontrara en las palabras. Los
fabulistas tejan sus ficciones, que sostenan eran tan reales como cualquier realidad,
y declararon que las Antiguas Eddas son lo que queramos creer. Y, quin poda
decir que estuvieran equivocados? Y los pilotos! Mis valientes compaeros pilotos:
Richardess y el Sonderval se dirigieron al multipliegue, en busca de planetas
perdidos y nuevas y extraas razas aliengenas. Tomoth y un centenar de otros
maestros pilotos intentaran cartografiar el Vild. El mismo Soli intentara penetrar el
velo interior del Vild, mientras Lionel diseaba otro plan ms para encontrar la Vieja
Tierra. Incluso el cobarde Bardo liara un viaje, aunque no propusiera nada ms
arriesgado que su propia expedicin privada a Ksandaria. Y, aunque unos pocos
cnicos profesionales como mi madre no tenan intencin alguna de arriesgar la vida
en tal sueo, era una poca excitante, y ms aun, una poca gloriosa que nunca
volveramos a ver.
El da anterior a mi marcha, un da de fieras tormentas y picoteante polvo de hielo,
el Guardin del Tiempo me llam a su torre. Mientras patinaba entre los oscuros
edificios grises que separaban Resa de la gran torre, temblaba bajo m kamelaika
demasiado fina. Dese haberme untado la cara de grasa o llevado una mscara que
me protegiera del viento helado. Pensaba que sera un insulto aparecer ante el

Guardin del Tiempo con la cara salpicada de parches blancos y la piel mordida por
el hielo. Me agrad entrar en la clida torre, incluso esperar impacientemente en la
antesala bajo la cima de la torre mientras golpeaba las botas contra la alfombra roja y
aguardaba a que el maestro horlogo anunciara mi llegada.
Te est esperando dijo el horlogo con una voz casi sin aliento por haber
subido y bajado las escaleras hasta los aposentos del Guardin del Tiempo. Ten
cuidado, est de mal humor hoy. Y entonces se me adelant por las serpenteantes
escaleras hacia el santuario circular de la torre donde el Guardin del Tiempo me
esperaba.
Vaya, Mallory, el anillo de piloto te sienta bien en la mano, eh? me dijo.
El Guardin del Tiempo era un hombre de cara agria con una melena de denso
pelo blanco que emerga de su tensa piel. La mayor parte del tiempo pareca muy
viejo, aunque nadie saba qu edad tena. Cuando frunca el ceo, cosa que haca a
menudo, los msculos de sus mandbulas sobresalan como nudos de madera. Su
cuello era grueso y en l asomaban los tendones, as como en el resto de su cuerpo
tenso y de grandes huesos. Me qued inmvil en la sala espaciosa y bien iluminada,
y l me mir como haca siempre cuando vena a verle. Sus ojos eran negros e
insondables como pedazos de obsidiana apenas enfriada colocados en su crneo a
martillazos; sus ojos eran clidos, inquietos, furiosos y doloridos.
Qu costara matarte? me pregunt.
Los msculos de sus brazos desnudos se tensaron y relajaron, se tensaron y
relajaron. Una vez, cuando yo era un novicio y l me ense las llaves y presas
asesinas y otras habilidades de la lucha, tuve ocasin de ver el cuerpo poderoso bajo
la larga tnica roja que llevaba siempre. Su torso y piernas estaban cosidos de
cicatrices; una fina cadena de cicatrices blancas y duras ms intrincadas y enroscadas
sobre s mismas que las deslizaderas del Sector Extremo comenzaban en su cuello, se
retorcan a travs de su cuerpo denso, blanco y velludo, y corran por su vientre y sus
musculosas piernas hasta sus pies; Cuando le pregunt por las cicatrices, me
contest: Cuesta mucho matarme.
Me hizo un gesto para que me sentara en una silla de madera tallada encarada
hacia la ventana sur. La torre, un monolito de mrmol blanco importado de Urradeth
a un coste extraordinario, dominaba toda la Academia. Al oeste se alzaban los arcos
de granito y basalto de las facultades profesionales, Upplyssa y Lara Sig; al norte, los
muchos capiteles de Borja, y mirando al sur, hacia Urkel, vi mi amada Resa. (Debera
mencionar que las ventanas de la torre estn hechas de silicio fundido y xidos de
calcio y sodio, una sustancia que el Guardin del Tiempo llama cristal. Es una
sustancia brillante que tiende a romperse cuando las tormentas de invierno cruzan
rugiendo el Staxnbergersee. Sin embargo, el Guardin del Tiempo, que es aficionado
a las antiguallas, dice que el cristal permite entrar una luz ms ntida que el clary que
se emplea en todos los edificios de los Mundos Civilizados.)

Oyes el tictac, Mallory, mi joven, alocado, joven piloto? El tiempo... hace tictac,
corre, se retuerce, se dilata, encoge y mata, y un da para todos nosotros, no importa
lo que hagamos, se detiene. Se detiene, me oyes?
Acerc una silla idntica a la ma y apoy su pie calzado con una zapatilla roja en
el asiento. Al Guardin del Tiempo (temeroso quizs de que, si cesaba sus
interminables movimientos, su reloj interno podra pararse), no le gustaba sentarse.
Eres el piloto ms joven de la historia. Veintin aos..., nada en la vida de una
estrella, pero es todo el tiempo que has vivido. Y el reloj late; el reloj dobla; el reloj
marca; lo oyes sonar?
Lo oa. A todo nuestro alrededor, en la torre circular del Guardin del Tiempo, los
relojes sonaban. Entremezclados con los paneles curvos de cristal en torno a la
circunferencia de la sala, desde el suelo alfombrado hasta el techo de yeso blanco,
haba estantes de madera que albergaban los relojes. Relojes de todos los diseos
imaginables. Haba arcaicos relojes de pesas y relojes de muelle en cajas de plstico;
haba biorrelojes impulsados por los msculos del corazn de varios organismos;
haba relojes cunticos y relojes llenos de arenas de cobalto y bermelln; vi tres
relojes de agua, que medan el tiempo desde que los errantes amasijos
supergalcticos haban brotado de la singularidad primordial. Por lo que pude
determinar, no haba dos relojes que dieran la misma hora. En lo alto del estante
superior estaba el Sello de nuestra Orden. Era un pequeo reloj atmico de cristal y
acero que haba sido puesto en marcha en la Vieja Tierra el da en que se fund la
Orden. (El reloj ms grande, por supuesto, era es la torre en s. Muy por debajo,
fijas en el crculo de hielo que la rodea, veinte hileras de granito brotan hacia fuera y
marcan el paso de la sombra del sol. Este gigantesco reloj de sol, aunque sea
inadecuado, es tericamente el nico reloj de la ciudad por el que los ciudadanos
podemos dirigir nuestras actividades. El Guardin del Tiempo aborreci la tirana
del tiempo, y por eso orden prohibir hace mucho tiempo todos los relojes. Esta
prohibicin provoc un boom entre los corredores-gusano, que hicieron una fortuna
contrabandeando en Yarkona relojes de bolsillo y otros gneros.)
Un reloj dio la hora, y el Guardin del Tiempo se cruz de brazos.
Me he enterado de que Soli ha disuelto tu juramento.
Es cierto, Guardin del Tiempo. Y deseo pedir disculpas por mi madre. No tena
ningn derecho para acudir a ti y pedirte que hablaras con Soli en mi defensa.
Empuj la silla con el pie mientras tensaba los msculos de sus antebrazos.
Entonces, crees que yo le orden a Soli que te liberase de tu juramento?
No lo hiciste?
No.
Mi madre parece pensar...

Tu madre (perdname, Piloto), tu madre piensa mal a menudo. Te conozco


desde que naciste. Crees que soy tan estpido como para creer que desertaras de la
Orden para convertirte en un piloto mercader? Ja!
Entonces, no hablaste con Soli?
Dudas de m?
Perdname, Guardin del Tiempo. Estaba confuso. Por qu si no me habra
liberado Soli de mi juramento, a menos que fuera para avergonzarme ante todos mis
amigos y maestros de la Academia?
Confi mis dudas al Guardin del Tiempo; respondi:
Soli ha vivido tres largas vidas; no trates de comprenderlo.
Parece que hay muchas cosas que no comprendo.
Ests modesto hoy.
Por qu me mandaste llamar?
No me interrogues, maldicin! Ya he tenido demasiada paciencia, incluso
contigo.
Permanec en silencio en la silla, contemplando el hermoso capitel principal de
Borja, el que el Tycho haba construido haca mil aos. El Guardin del Tiempo me
rode y se coloc a mi lado para as poder verme la cara mientras yo miraba hacia el
frente. Era la postura tradicional de amabilidad entre maestro y novicio que me
haban enseado cuando entr en la Academia. El Guardin del Tiempo poda buscar
en mi rostro la verdad o la mentira (o cualquier otra emocin), mientras conservaba
la santidad de sus propios pensamientos y emociones.
Todo el mundo sabe que pretendes mantener tu juramento dijo.
S, Lord Horlogo.
Parece que Soli te ha engaado.
S, Lord Horlogo.
Y tu madre te ha fallado.
Quiz, Lord Horlogo.
Entonces, an pretendes penetrar la Entidad?
Partir maana, Lord Horlogo.
Tu nave est preparada?
S, Lord Horlogo.
Morir entre las estrellas es la muerte ms gloriosa, no es eso?
S, Lord Horlogo.

A mi lado se produjo un destello, y el Guardin del Tiempo me abofete.


Tonteras! rugi. No escuchar ms tonteras de tu parte!
Se acerc a la ventana y golpe la hoja de cristal con los nudillos.
Las ciudades como Neverness son hermosas dijo. Y el ocano al atardecer, o
las cataratas de fuego de invierno..., esas cosas son gloriosas. La muerte es muerte; la
muerte es horror. No hay gloria cuando el tiempo se acaba y el tictac se detiene, me
oyes? Slo hay negrura y el infierno de la nada eterna. No tengas mucha prisa en
morir, me oyes, Mallory?
S, Lord Horlogo.
Bien! Cruz la habitacin y abri un mueblecito donde haba una jarra con un
fluido rojo, brillante y pulsante. (Yo siempre haba supuesto que aquel mueble de
aspecto diablico era un reloj de algn tipo, pero nunca haba tenido el valor de
preguntar exactamente de qu clase.) Del oscuro interior del mueblecito la madera
era de un raro bano, tan negro que reflejaba poca luz, sac un objeto que pareca
una vieja cajita forrada de cuero. Pronto vi que no lo era; cuando abri la caja, es
decir, cuando le dio la vuelta a una seccin de las piezas endurecidas del cuero
marrn y agrietado, aparecieron muchas, muchas hojas de lo que pareca ser papel,
sujeto inteligentemente por la seccin media. Se acerc ms a m; ol a moho y al
polvo del papel viejo de siglos. Mientras sus dedos pasaban las pginas amarillentas,
dejaba escapar ocasionalmente un suspiro o exclamaba: Aqu est, en antiguo
angls, nada menos!. O: Ah, esa msica, nadie la hace ahora, es un arte muerto.
Mira esto, Mallory!. Mir las hojas de papel que cubran lnea tras lnea con
curiosos caracteres negros, todos los cuales me parecan extraos. Supe que estaba
contemplando uno de esos arcaicos artefactos en que las palabras estn
representadas simblicamente (y redundantemente) por ideoplastias fsicas. El
anciano haba llamado letras a las ideoplastias, pero yo no poda recordar cmo se
llamaba el artefacto cubierto de letras.
Es un libro! dijo el Guardin del Tiempo. Un tesoro..., stos son los mejores
poemas jams ideados por las mentes de los seres humanos. Escucha esto... y
tradujo del lenguaje muerto que llamaba franche mientras recitaba un poema
titulado El reloj. No me gust mucho; era un poema lleno de imgenes oscuras y
temblequeantes, desesperanza y temor.
Cmo es que puedes interpretar estos smbolos en palabras? le pregunt.
El arte se llama leer. Lo aprend hace mucho tiempo.
Me confund por un momento, porque yo siempre haba usado la palabra leer
en un contexto ms amplio y diferente. Uno lee las pautas del tiempo en las nubes
o lee los hbitos y programas de una persona segn los manierismos de su cara.
Entonces record que ciertas profesiones practicaban el arte de la lectura, como
hacan los ciudadanos de muchos de los mundos ms atrasados. Incluso vi una vez

libros en un museo de Solsken. Supuse que se podan leer las palabras igual que
decirlas. Pero qu ineficaz pareca! Sent pena por los antiguos que no saban
codificar informacin en ideoplastias y manejar directamente los varios sentidos y
centros cognitivos del cerebro. Como dira Bardo, qu brbaro!
Quiero que aprendas el arte de la lectura para que as puedas leer este libro
dijo el Guardin del Tiempo, cerrando el puo.
Leer el libro?
S dijo, mientras cerraba la cubierta y me lo tenda. Ya has odo lo que he
dicho.
Pero, Guardin del Tiempo, no comprendo por qu. Leer con los ojos es tan...
burdo.
Aprenders a leer, y aprenders las lenguas muertas de este libro.
Por qu?
Para que puedas or estos poemas en tu corazn.
Por qu?
Interrgame de nuevo, maldito seas, y te prohibir que viajes durante siete
aos! Entonces aprenders paciencia!
Perdname, Guardin del Tiempo.
Lee el libro, y puede que vivas dijo. Extendi la mano y me palme la nuca.
Tu vida es todo lo que tienes; gurdala como un tesoro.
El Guardin del Tiempo era el hombre ms complicado que haba conocido jams.
Era un hombre cuya cualidad comprenda un millar de piezas afiladas de amor y
odio, capricho y voluntad; era un hombre que batallaba consigo mismo. Me qued
all, sosteniendo torpemente el viejo libro polvoriento que me haba puesto en las
manos, y me hund en las negras lagunas de aquellos ojos insondables, y vi el
infierno. El Guardin del Tiempo recorri la habitacin como un viejo lobo blanco que
ha sido capturado en la trampa de acero de un corredor-gusano. Estaba cansado de
algo, tal vez de haberme dado el libro. Mientras caminaba, se frot los msculos de
su pierna derecha y coje un poco. Pareca a la vez saudo y amable, solitario, y
amargado por su soledad, Pens que me encontraba ante un hombre que no haba
conocido un solo da (o una sola noche) de paz, un hombre muy viejo que haba sido
herido en el amor y cortado en guerras y quemado por sueos que se le haban
convertido en cenizas entre las manos. Posea una tremenda vitalidad, y su celo y su
amor a la vida lo haban llevado finalmente a la paradoja esencial de la existencia
humana: Amaba tanto el aire que respiraba y el latido de su corazn que haba
dejado que su odio natural por la muerte arruinara su vida. Se preocupaba
demasiado por la muerte. Se deca que una vez mat a otro ser humano con sus
propias manos para salvar su vida. Haba rumores de que usaba nepente para aliviar

el pnico del paso del tiempo y para olvidar, por unos instantes, los dolores de su
pasado y el furioso rugir de la existencia pura. Mir las arrugas de su ceuda cara, y
pens que los rumores podan ser ciertos.
No comprendo cmo un libro de poemas puede salvarme la vidadije. Y
empec a rerme.
l se detuvo junto a la ventana y me sonri sin humor. Tena enlazadas a la
espalda las grandes y venosas manos.
Te dir algo sobre la Entidad que no conoce nadie. Siente aficin por muchas
cosas humanas y, de todas esas cosas, lo que ms le gusta es la poesa antigua.
Guard silencio en mi silla. No me atrev a preguntarle por qu pensaba que a la
Entidad de Estado Slido le gustaba la poesa.
Si aprendes esos poemas, tal vez la Entidad se sienta menos propensa a matarte
como a una mosca.
Le di las gracias, porque no saba qu otra cosa hacer. Decid que le llevara la
corriente a aquel anciano un poco loco. Acept el libro. Incluso pas las pginas, con
cuidado, fingiendo interesarme en las interminables lneas de negras letras. Casi a la
mitad del libro, que contena mil trescientas cuarenta y nueve frgiles pginas, vi una
palabra que reconoc. La palabra me record que el Guardin del Tiempo no era un
hombre del que rerse o burlarse. Una vez, cuando era un joven novicio, los
horlogos capturaron a un demcrata con un lser que marcaba a fuego palabras
escritas en el mrmol blanco de la torre. El Guardin del Tiempo (recuerdo los
msculos de su cuello rebullendo como espirales bajo su tensa piel) orden que
arrojaran al pobre hombre desde lo alto de la torre en castigo por el doble crimen de
destruir belleza y contagiar a otros de sus ideas. Brbaro. Segn los cnones de
nuestra orden, naturalmente, eslelar es el nico crimen castigable con la muerte.
(Cuando los eslelistas son capturados robando el ADN de otro son decapitados, una
de las pocas costumbres antiguas que son a la vez eficaces y piadosas.) Pensamos que
el destierro de nuestra hermosa ciudad es castigo suficiente para todos los otros
crmenes, pero por alguna razn, cuando el Guardin del Tiempo vio la pintada,
LIBERTAD, grabada en el arco de la entrada de la torr, se llen de furia y descubri
una clusula excepcional en el canon nonagsimo primero que le permita, o eso dijo,
ordenar que El castigo ir en consonancia con el crimen. Hasta hoy, la pintada
permanece en la entrada, como recuerdo no slo de que la libertad es un concepto
muerto, sino que nuestras vidas son determinadas por fuerzas a veces caprichosas
ms all de nuestro control.
Hablamos durante un rato de las fuerzas que controlan el universo, y de la misin
de bsqueda. Cuando expres mi excitacin ante la posibilidad de descubrir las
Antiguas Eddas, el Guardin del Tiempo, siempre un hombre de contradicciones, se
pas los dedos por su nevado pelo y dijo:

No estoy tan seguro de querer que el hombre se salve. He visto hombres


suficientes..., tal vez es hora de que el tictac se detenga y el reloj se agote. Dejemos
que el Vild estalle, cada maldita estrella desde Vesper hasta Nwarth. Salvacin! La
vida es un infierno, no?, y no hay salvacin excepto la muerte, no importa lo que
digan las Amigas del Hombre.
Esper que se quedara sin aliento mientras despotricaba sobre el efecto persuasivo
(y perverso) que los misioneros aliengenas y sus religiones tenan sobre la raza
humana; esper largo rato.
Haca tiempo que el cielo se haba ensombrecido cuando se golpe el muslo con el
canto del puo y gru:
Mierda de ieldras! De modo que se han hecho dioses y se han asentado en el
ncleo, eh? Deberan dejarnos en paz, no? El hombre es el hombre, y los dioses son
los dioses, y cada uno tiene su propio destino. Pero t has hecho ese estpido
juramento tuyo, as que ve a buscarlos a ellos o a sus Eddas o a cualquier otra cosa
que creas poder encontrar.
Entonces suspir.
Pero ve con cuidado aadi.
Es extrao lo a menudo que los sucesos ms pequeos, las decisiones ms
triviales, pueden cambiar completamente nuestras vidas. Tras despedirme del
Guardin del Tiempo, alcanc el hielo bajo la Torre y ech otro vistazo al libro que
me haba dado. Poemas! Un simple libro de torpes poemas antiguos! Me qued
largo rato preguntndome si no debera arrojar el libro a la chimenea de nuestro
dormitorio; reflexion sobre el sentido de la suerte y el destino. Entonces el viento
helado y hmedo del Firme empez a soplar, transmitiendo a mis huesos el
escalofro de la muerte..., no supe entonces la muerte de quin. El viento cubri el
hielo de duros copos de nieve que me picotearon la cara y cubrieron las ventanas de
la torre. El suave sonido del hielo golpeando el cristal casi se perdi con el tintineo de
las campanas que colgaban de las cornisas de las ventanas de la Torre. Tras
encogerme de hombros, me puse la capucha de mi kamelaika. El Guardin del
Tiempo quera que yo leyera el libro. Muy bien, lo leera.
Sent las manos entumecidas mientras lo guardaba en la mochila que llevaba en la
espalda. Corr por la deslizadera. Bardo y mis otros amigos me estaran esperando
para cenar, y yo tena hambre y fro.
***
Pas la mayor parte de mi ltima noche en la ciudad llevando a cabo diversas
despedidas. Haba una cena en mi honor en uno de los restaurantes ms pequeos y
elegantes del Hofgarten. Siguiendo la costumbre de los scrytas, Katharine rehus

desearme suerte porque, como dijo, mi destino estaba escrito en mi historia, fuera
lo que fuera lo que aquello significaba. Bardo, por supuesto, llor y maldijo y
rezong alternativamente. Se haba aficionado a la cerveza caliente, y bebi enormes
cantidades del lquido amarillo y espumoso para tranquilizar su miedo al incierto
futuro. Hizo brindis y discursos a nuestros amigos, recitando versos sentimentales
que haba compuesto. Se puso a cantar, hasta que Chantal Astoreth, el irnico
amante de la msica, seal que su voz estaba pastosa por la bebida y no tena su
hermosa cualidad de costumbre. Finalmente, se derrumb en su silla, estupefacto,
tom mi mano en la suya y anunci: ste es el da ms triste de mi maldita vida. Y
entonces se qued dormido.
Mi madre dijo algo similar, y apenas consigui no echarse a llorar (aunque la
esquina de su boca se retorca incontrolablemente como haca cuando estaba llena de
fuertes emociones). Me mir con sus ojos nerviosos, alzando las cejas oscuras y dijo:
Soli te retira tu juramento porque tu madre acude llorando al Guardin del
Tiempo. Y, cmo me lo pagas? Me rompes el corazn.
No le dije lo que me haba dicho anteriormente el Guardin del Tiempo en la torre.
No querra saber lo fcilmente que l haba visto a travs de sus mentiras. Se arrebuj
en su piel parda, que era gris brillante en los parches all donde los finos pelos
lanudos se haban gastado. Se ri de forma baja y preocupante, como si se contara un
chiste privado. Pens que entonces se marchara sin decir otra palabra. Pero se volvi
hacia m, me bes en la frente y susurr: Vuelve. A tu madre que sangra por ti, que
te quiere. Dej el restaurante antes del amanecer (no dorm esa noche), y patin por el
Camino desierto en direccin a los Campos Huecos. All, al pie del Urkel, incluso en
la parte ms fra de la maana, sus hectreas de pistas y senderos estaban
abarrotadas de trineos, rompevientos y otros vehculos. El hielo de las deslizaderas
tronaba y se sacuda, y el aire estaba lleno de rastros rojos de cohetes y estruendos
snicos. Muy por encima, las brumosas lneas de las estelas se perdan rosceas
contra el cielo azul de la maana. Era muy hermoso. Aunque haba venido aqu a
cumplir con mi deber a esta hora del da, se me ocurri que siempre haba dado por
garantizada tanta belleza.
Bajo los Campos, la Caverna del Millar de Naves Luz se abra a travs de un
kilmetro de roca fundida. Aunque no haba mil naves (y no las haba habido desde
la poca del Tycho), haba muchas ms de las que el ojo poda abarcar de una
mirada. Cerca de la mitad de la octava fila de naves, me puse a charlar con un
programador vestido de verde oliva junto a mi nave, la Clavellina Inmanente. Mientras
debatamos un aumento menor de las lgicas paradjicas y heursticas de la nave,
alguien me llam por mi nombre. Contempl el pasillo donde la fila de flexibles
cascos diamantinos desapareca en las profundidades. Vi una sombra larga delineada
por la dbil luz del liquen luminiscente que cubra las paredes de la Caverna.
Mallory reson la voz en el oscuro techo curvado. Es hora de decir adis,
no?

El pasillo reson con el golpe de botas pesadas contra el reverberante acero, y


entonces lo vi con claridad, alto y severo en sus ropas negras. Era Soli.
El programador, el Maestro Rafael, un hombre tmido y apacible con la piel tan
negra y suave como el basalto, le salud y rpidamente puso una excusa para
dejarnos a solas.
Es hermosa dijo Soli, escrutando las lneas de mi nave, la nariz estrecha y las
alas plegadas hacia delante. Hay que admitirlo. Por fuera es flexible, equilibrada y
hermosa. Pero el alma de una naveluz est dentro, no? El Lord Programador me dijo
que has jugado con la lgica de Hilbert hasta un grado inusitado. Por qu, Piloto?
Durante un rato hablamos de las cosas que hablan los pilotos. Debatimos las
paradojas y discutimos mi eleccin de las ideoplastias del Maestro Jafar.
Fue un gran notacionista dijo l, pero su representacin de la funcin
omega de Justerini es redundante, no?
Sugiri ciertas sustituciones de smbolos que parecan tener gran sentido, y no
pude apartar el tono de sorpresa de mi voz cuando le pregunt:
Por qu me ests ayudando, Lord Piloto?
Es mi deber ayudar a los nuevos pilotos.
Crea que queras que fracasara.
Cmo puedes saber lo que quiero? Se frot las sienes mientras observaba la
cabina abierta de mi nave. Pareca agitado e inquieto.
Pero me engaaste para que hiciera el juramento.
De veras?
Y luego me liberaste. Por qu?
Extendi la mano y toc el casco de mi nave, casi como s acaricia a una mujer. No
respondi a mi pregunta. En cambio, apret los labios y quiso saber:
Entonces, viajars realmente a la Entidad?
S, Lord Piloto. He dicho que lo hara.
Lo hars libremente, por tu propia voluntad?
S, Lord Piloto.
Es posible? Crees que puedes plegarte a tu propia voluntad, que eres libre?
Cunta arrogancia!
Yo no tena ni idea de adonde quera llegar, as que recit la evasiva habitual.
Los holistas ensean que la dicotoma aparente entre la libre voluntad y la
accin forzada es una dicotoma falsa.

Los holistas y sus enseanzas intiles! dijo, tirndose de la barbilla. Quin


escucha a los holistas? La cuestin es sta: Te impeler tu voluntad a la muerte, o la
culpa se achacar a tu Lord Piloto?
Por supuesto que yo le echaba la culpa; se la echaba tan furiosamente que sent la
bilis revolverse en mi estmago y extenderse caliente por mis venas. Quise decirle lo
mucho que lo responsabilizaba, pero en cambio contempl su oscuro reflejo en el
casco de mi nave. Mir su mano enguantada de negro, apoyada contra ella. No dije
nada.
l retir la mano, se frot la nariz y dijo:
Cuando te llegue el momento, cuando ests cerca de l y tengas que elegir entre
echarme la culpa o no, por favor recuerda que t mismo te engaaste para fracasar.
Senta los msculos calientes y tensos, y sin pensarlo golpe el casco de la nave
donde se reflejaba su cara en la brillante negrura. Casi me romp los nudillos.
Yo... no... fracasar. Dej escapar las palabras lentamente, para evitar gritar de
dolor. Apenas poda soportar mirarle, con su larga nariz y su brillante pelo negro
lleno de vetas rojas.
l inclin rpidamente la cabeza.
Todos los hombres fracasan al final, no? Bueno. Adis, Piloto, te deseo suerte.
Volvi bruscamente la cabeza y se perdi en las profundidades de la Caverna.
No hay mucho ms que desee contar de aquella desafortunada maana. El
Maestro Rafael regres acompaado por el cuadro habitual de profesionales,
aspirantes y novicios que asistan a la partida de un piloto. Haba un ctico vestido
de naranja que apoy sus pulgares en mis sienes y examin mi cara en busca de
enfermedad. Haba reparadores aspirantes que me alzaron a la oscura cabina, y un
horlogo que sell el reloj de la nave. Y otros. Despus de lo que parecieron das (las
distorsiones trabajaban ya en mi sentido temporal), me un a mi nave, como dicen
los pilotos veteranos; entr en interface con las profundas neurolgicas que son el
alma de una naveluz. Mi cerebro era ahora dos cerebros, o, ms bien, un solo cerebro
de sangre y neuronas que haba sido extendido y fundido con el cerebro de mi nave.
La realidad, la realidad inferior de visiones, sonidos y otras impresiones sensoriales,
dio paso a la realidad mucho mayor del multipliegue. Me zambull en el fro ocano
de la matemtica pura, en el reino del orden y el significado que subrayaba el caos
del espacio cotidiano, y la Caverna del Millar de Naves Luz desapareci.
Hubo, naturalmente, un breve instante de impaciencia mientras mi nave era
alzada a la pista de superficie, el aburrimiento de atravesar la atmsfera y caer en el
densospacio sobre nuestro planeta helado. Trac un rumbo, y una ventana del
multipliegue se abri ante m. Entonces nuestra estrella, el pequeo sol amarillo,
desapareci, y aparecieron un nmero infinito de luces, belleza y terror, y dej
Neverness y mi juventud muy atrs.

Captulo 4
La tormenta numrica
En el principio, naturalmente, estaba Dios. Y de Dios surgieron los antiguos
ieldra, seres de luz pura que eran como Dios, excepto que hubo un tiempo antes de
su existencia, y vendra un tiempo en el que ya no existiran. Y de los antiguos
ieldra surgieron los ieldra, que eran como la antigua raza pero tenan sustancia y
carne. Los ieldra germinaron la galaxia, y quiz muchas galaxias ms, con su
ADN. En la Vieja Tierra, de esta semilla divina evolucionaron las algas y las
bacterias primitivas, el plancton, el moho, los gusanos, los peces, y as hasta que el
hombremono baj de los rboles del continente madre. Y el hombre-mono dio
nacimiento a los hombres de las cavernas, que eran igual que los hombres, pero no
tenan el poder para acabar con su propia existencia.
Y de los hombres de las cavernas surgi por fin el Hombre, y el Hombre, que
era a la vez listo y estpido, se llev a la cama cuatro esposas: La Bomba; el
Ordenador; la Probeta; y la Mujer.
De Rquiem por el Homo Sapiens, de Horthy Hosthoh.
Es imposible describir lo indescriptible. Las palabras, por serlo, son inadecuadas
para representar aquello para lo que no hay palabras. Tras haber dicho esto, intentar
dar una explicacin de lo que sucedi a continuacin, mi viaje a los caminos sin
nombre del multipliegue.
Me abr paso a lo largo del resplandeciente brazo de la galaxia espiral de Sagitario.
Progres hacia fuera con buen estilo a travs de la lente de la Va Lctea, aunque por
supuesto hubo ocasiones en las que tuve que volver atrs en mi camino para kleinear
hacia las estrellas infernalmente densas y brillantes del ncleo central. Saba que esta
parte de mi viaje sera fcil. Segu caminos descubiertos mucho tiempo antes por el
Tycho y Jemmu Flowtow. Caer de una gigante roja como Gloriana Luz a una de las
calientes azules del Morbio Menor es fcil cuando el trazado de los respectivos
puntosfuente en las inmediaciones de las dos estrellas se ha hecho hace tiempo (y se
ha demostrado que est conectado de forma simple). Es tan fcil que los cantores le
han dado un nombre especial a estas vas conocidas: las llaman las cadas estelares,
para distinguirlas de la parte del multipliegue que no ha sido cartografiada an y

que es, muy a menudo, imposible de cartografiar. As, para ser preciso, debera decir
que comenc mi viaje a travs de las cadas, fenestrando velozmente de ventana en
ventana, de estrella en estrella en mi prisa por alcanzar la Entidad de Estado Slido.
Pas la mayor parte del tiempo flotando libremente dentro de la oscura cabina de
mi nave. Para algunos pilotos temerosos (como los fracasados que guan las naves
profundas y las naves largas que siguen las rutas comerciales de las cadas), la cabina
de la nave puede ser ms una trampa que un refugio donde experimentar los estados
mentales ms profundos; para ellos, la cabina es un negro atad metlico. Para m, la
cabina de la Clavellina Inmanente era como un amable y cmodo yelmo que rodeara
todo mi cuerpo en vez de slo mi cabeza (realmente, en la poca del Tycho, el
ordenador de la nave encajaba en la cabeza del piloto e introduca filamentos
protenicos en el cerebro, al estilo de los antiguos yelmos). Mientras viajaba a travs
de las estrellas cercanas, las neurolgicas tejidas en el negro casco de la cabina
modelaban hologrficamente mi cerebro y mis funciones corporales. Es ms, la lgica
rica en informacin insuflaba imgenes, impulsos y smbolos directamente a mi
cerebro. As, dej atrs las estrellas de la Nashira Triple, y conect con el ordenador
de mi nave y habl con l. Y l me habl a m. Escuch el rugido silencioso de los
motores devoradores del espaciotiempo abrir ventanas en el multipliegue, y
contempl el fuego de las nebulosas ms distantes mientras demostraba mis
teoremas..., a travs del filtro del ordenador y sus neurolgicas. Esta fusin de mi
cerebro con mi nave era poderosa, aunque no perfecta. A veces, la informacin que
flua en los varios centros de mi cerebro se mezclaba y confunda: ola las estrellas de
los Sarolta al nacer y escuchaba el sonido prpura de las ecuaciones al ser resueltas y
otros absurdos similares. Es para integrar esta charla cruzada de los sentidos de la
mente que los holistas desarrollaron la disciplina de halnn; de las disciplinas
mentales de un piloto tendr mucho que decir ms tarde.
Entr en la Nebulosa Trfida, donde las jvenes estrellas calientes latan con
longitudes de onda de luz azul. En los momentos en que mi nave sala al espacio real
alrededor de una estrella, pareca que todo el interior de la nebulosa brillaba con
nubes rojas de gas hidrgeno. Como necesitaba pasar por la cercana Nebulosa
Laguna, cruc velozmente la Trfida, fenestrando de ventana en ventana tan
rpidamente que tuve que apresurar mi cerebro con muchos momentos de
tempolento. Para m, con mi metabolismo y mi mente acelerados por el contacto
elctrico del ordenador, ya que poda pensar mucho ms rpido, el tiempo,
paradjicamente, pareca retardarse. En mi mente, el tiempo se dilataba y estiraba
como una plancha de goma, y los segundos se convertan en horas, y las horas
parecan aos. Este retardamiento del tiempo era necesario, pues de otro modo el
fluctuante flujo de estrellas me habra dejado demasiado poco tiempo para establecer
mis isomorfismos y trazados, para demostrar mis teoremas. O habra cado en la
fotosfera de una gigante azul, o en un rbol infinito, o muerto de alguna otra forma.
Por fin, entr en la Laguna. Qued deslumbrado por las intensas luces, algunas de
las cuales estaban entre los objetos ms brillantes de la galaxia. Alrededor de un

conjunto de estrellas llamado Blstula Luz, prepar mi largo paso a la Nebulosa


Roseta en el Brazo de Orion. Penetr la Blstula y ataj al densospacio en su centro
casi hueco. El densospacio se llama la Densidad del Tycho, y aunque no es tan denso
como el que se encuentra en las inmediaciones de Neverness, hay muchos puntosfuente conectados con puntos-salida dentro de la Nebulosa Roseta.
Encontr uno de esos puntos-fuente, y los teoremas de topologa probabilstica se
construyeron ante mi ojo interno, y trac una ruta. El multipliegue se abri. La
estrella que orbitaba, una fea gigante roja a la que llam Sangrienta Bal, desapareci.
Flot en la cabina de mi nave, preguntndome cunto tiempo caera en el camino de
Laguna a la Roseta; me pregunt (y no por ltima vez) por la peculiar naturaleza de
esa cosa que llamamos tiempo.
En el multipliegue no hay espacio, y por tanto no hay tiempo. Es decir, no hay
tiempo exterior. Para m, dentro de mi naveluz, slo haba temponave o temposueo, o
a veces temporrpido, pero nunca el tiempo real del universo exterior. Como mi paso
a la Roseta probablemente sera largo y sin nada digno de mencin, a menudo
apaciguaba mi cerebro con temporrpido. Lo haca para alejar el aburrimiento. Mis
mentaciones se redujeron a un ritmo glacial, y el tiempo pas ms rpidamente. Los
aos se convirtieron en horas mientras largos segmentos de tediosa nada se
encogieron al momento que tardaba mi corazn en latir una sola vez.
Despus de un rato, me cans del temporrpido. Pens que tambin podra drogar
mi mente con sueo, o con drogas. Transcurr la mayor parte del paso en el estado
alerta ms o menos normal del temponave examinando el libro que el Guardin del
Tiempo me haba dado. Aprend a leer. Fue doloroso. La antigua forma de
representar los sonidos del habla por letras individuales era un medio ineficaz de
codificar informacin. Brbaro. Aprend los garabatos cursivos conocidos como
alfabeto, y aprend a juntarlos linealmente (linealmente!) para formar palabras. Ya
que el libro contena poemas escritos en varios idiomas de la Vieja Tierra, tuve que
aprender tambin esos idiomas. sta, por supuesto, fue la ms fcil de mis tareas, ya
que poda insuflar y superescribir el lenguaje y los centros de memoria de mi cerebro
directamente del almacn de misterios del ordenador. (Aunque pocos de estos
poemas estaban escritos en antiguo angls, aprend esa antiqusima lengua porque
mi madre llevaba mucho tiempo instndome a hacerlo.)
Cuando aprend a detectar las filas de letras impresas hacia el lado (y a veces hacia
abajo) de las viejas y fibrosas pginas de papel amarillento, aprend tan bien que ya
no necesit buscar las letras individuales en el odo interno de mi cerebro, sino que
pude percibir las unidades de significado palabra por palabra, y descubr para mi
sorpresa que aquella cosa llamada lectura era algo placentero. Haba placer en coger
el cuero agrietado de la cubierta, placer tambin en el rpido estmulo de mis ojos
ante los smbolos negros que representaban palabras tal como se haban hablado
antiguamente. Qu simple era leer, despus de todo! Qu extrao le habra parecido
a otro piloto si me hubiera podido ver leyendo! All, en la cabina iluminada de mi

nave, flotaba y sujetaba ante m el libro del Guardin del Tiempo mientras no haca
ms que mover los ojos de izquierda a derecha, de izquierda a derecha, por las
pginas rgidas por el tiempo.
Pero eran los poemas en s lo que me proporcionaba mayor placer. Fue
maravilloso descubrir que los antiguos, con toda su enorme ignorancia de la
inmensidad del espaciotiempo y la interminable profusin de vida que llena nuestro
universo, saban tanto del gran secreto de la vida (o tan poco) como sabemos
nosotros ahora. Aunque sus percepciones eran simples y osadas, me pareca que a
menudo perciban con mayor profundidad esa parte de la realidad directamente
aprensible a un mero hombre. Sus poemas eran como duros diamantes sacados
bruscamente de alguna piedra primaria; sus poemas estaban llenos de msica
resonante, sensual, brbara; sus poemas hacan hervir la sangre y enfocar los ojos en
panoramas de intocables y fras y distantes estrellas norteas. Haba poemas cortos e
inteligentes diseados para capturar uno de los breves y tristes (pero hermosos)
momentos de la vida, como se podra capturar y conservar una mariposa en un
glaciar. Haba poemas que duraban pginas enteras y relataban el ansia de muerte y
sangre del hombre y aquellos momentos puros y atemporales de herosmo donde
uno siente que la vida interior debe ser reunida con la vida mayor que no se posee.
Mi poema favorito era uno que el Guardin del Tiempo me haba ledo el da
anterior a mi partida. Lo record paseando por la Torre con los puos cerrados y
recitando:
Tigre! Tigre! que ardiente brillas
en las selvas de la noche,
qu inmortal mano, qu ojo
osara trazar tu temible simetra?
Le los poemas una y otra vez; al poco tiempo, pude repetir algunos sin tener que
mirar al libro. Dije los poemas en voz alta hasta que resonaron en mi interior, y pude
orlos en mi corazn.
Y as sal a la Nebulosa Roseta, que se extiende en la periferia de la regin de
estrellas estallantes en expansin conocido como el Vild. Contempl el brillante
infierno de dura luz y estrellas arruinadas y polvo, y me o decir:
Estrellas, las he visto caer,
pero cuando desaparecen y mueren
ninguna estrella se pierde
en el cielo cuajado de estrellas.
(Cuando digo que contempl el Vild quiero decir, naturalmente, que mi nave
ilumin mi cerebro con los modelos del Vild que ella haba elaborado. La Roseta

estaba tan lejana del Vild en espacio real en aos luz, que la luz de la explosin
de la mayora de las estrellas an no haba alcanzado la Roseta.)
En contraste con la fealdad del moribundo Vild, la Roseta era hermosa. Era un
gigantesco vientre creador de estrellas cuyos soles recin nacidos destellaban y latan
con energas tan violentas que las ondas de choque y presiones de luz haban barrido
todo su interior, dejando la nebulosa hueca como la cscara de un huevo repujado de
rubes y diamantes. Fue alrededor de la famosa Siva Luz, la ms brillante de aquella
esplndida y roscea esfera de luces, cuando di comienzo a los primeros trazados
que me conduciran a Eta Carina y la Entidad de Estado Slido.
Continu mi viaje a travs de la ruta ms antigua de los enjambres humanos. Sal
cerca de estrellas cuyos planetas rebosaban de seres humanos (y seres que eran ms y
menos que humanos). Roca de Rollo, Wakanda y Vesper: dej atrs estos viejos
planetas con toda la rapidez que pude. Y Nwarth y Ocher, Farfara y Fostora, donde
se deca que los hombres haban aprendido haca mucho el arte de introducir su
esencia en sus ordenadores. (Tambin se deca que las mujeres de Fostora,
desdeando la transferencia de mente humana a una mquina, se haban
marchado en largas naves hasta que llegaron al planeta que llamaron Lechoix, donde
fundaron los matriarcados ms antiguos. El historiador Burgos Harsha, sin embargo,
da una explicacin diferente de su origen. Sostiene que Lechoix fue colonizado por
una nave profunda renegada llena de muchachas nbiles destinadas a las cpulas
solares de la Puerta del Cielo. Quin sabe realmente?)
Despus de largo tiempo, entr en esa porcin de las cadas poco tocadas por la
segunda o la tercera oleada del Enjambre. Aqu haba planetas tan viejos (Puerto
Libre, Nueva Tierra y Kaarta entre otros), que haban sido habitados mucho antes
que el hombre llegara a formular las leyes de la civilizacin. Aqu haba hombres y
mujeres que haban alterado su ADN, jugado con sus cromosomas y cambiado su
carne en muchas horribles formas para encajar en sus nuevos hbitats, del mismo
modo que un gusano perforador encaja en el agujero que horada en un crneo vivo.
Darrein Luz era una estrella amarilla, ms all de la cual se encontraban otras para
las que no exista ninguna ruta. Era mi tarea, como piloto, descubrir nuevos trazados,
establecer los isomorfismos y demostrar mis teoremas. Eso, o morir. Y, aunque como
piloto aspirante haba hecho tales trazados del multipliegue cerca de nuestro
pequeo sol, nunca haba hecho tantos ni viajado tan lejos.
Al principio fue fcil. Vaci con zazen mi mente de todo excepto de pensamientos
matemticos. Estuve alerta y abierto a las ondulaciones y sbitas deformaciones del
multipliegue. Varios espacios se plegaron y replegaron a mi alrededor. Tuve miedo
mientras entraba en una torsin espacial, pero encontr un pequeo teorema que me
permiti sacar sentido a los tneles retorcidos que amenazaban con devorarme. El
matemtico fiel debe usar su voluntad para conseguir perspectiva de la pauta, eso
dicen los cantores. Mi voluntad fue fuerte al principio y, con cada trazado exitoso
que hice, se hizo an ms fuerte. Sesenta y ocho estrellas tras Darrein Luz: estaba tan

henchido de orgullo que me zambull en lo que pens sera un densospacio bastante


simple.
Nada de eso. Los puntos-fuente estaban tan apretujados como los piojos en la
cabeza de un harijano, pero no pude encontrar ningn trazado a los puntos-salida en
la nebulosa que se encontraba ante m, la nebulosa llamada la Entidad de Estado
Slido. Me pregunt por qu. Pareca poco probable que no hubiera ningn trazado.
Como no poda continuar, sal al espacio real sobre un planeta anillado. Me senta
solo y perdido, y por eso llam a aquella dbil estrella amarilla cerca del densospacio
Perdido Luz. Jur que dominara el densospacio aunque tardara cuarenta das de
temporreal.
No s cunto tiempo pas rozando las ventanas del densospacio. Ciertamente,
mucho ms que cuarenta das. Era un densospacio realmente extrao, lleno de
demasiados puntos-cero y espacios embebidos. A menudo tuve problemas para fijar
puntos; a menudo atravesaba el tnel de una ventana oscura slo para encontrar las
ventanas fijas en un anillo cerrado. Las reglas habituales de interfenestracin no
parecan sostenerse. Deb de haber trazado sesenta y cuatro mil puntos-fuente, y no
pude demostrar que ninguno de ellos estuviera simplemente conectado con
cualquier otra de las estrellas de la Entidad. Una vez me re tanto que las mandbulas
casi se me desencajaron; entonces, con desesperacin, me mord el labio hasta que
sabore la caliente sal de la sangre. La propia existencia de este densospacio
imposible se burlaba de mi fe en la autenticidad del Gran Teorema. Casi me convenc
de que no poda encontrarse ningn trazado desde Perdido Luz a la Entidad. Estaba a
punto de rendirme cuando tropec con un hermoso y discreto conjunto de puntosfuente, todos los cuales se conectaban con una nica estrella blanca en el envoltorio
exterior de la Entidad. Slo tena que hacer el trazado, abrir una ventana, y sera el
primer piloto en quinientos aos en desafiar los espacios arremolinados e
inconstantes de una nebulosa viviente.
Hice el trazado y sal en torno a una estrella. De modo, pens, que ste es el grupo
de estrellas que ha aterrorizado a los pilotos d mi Orden; bien, no es tan temible
despus de todo. Me dije que no haba motivos para temer nada. Entonces contempl
las brillantes nubes de oxgeno y no estuve tan seguro. Toda la nebulosa pareca
oscura y extraa. Haba menos estrellas de lo que haba pensado, tal vez slo cien
mil. El polvo interestelar era demasiado denso y esparca y oscureca la luz incluso
de las estrellas ms cercanas. Granos de grafito y silicato y hielo, y partculas de
hierro tambin, enrojecan y polarizaban la tenue luz estelar. Algunas de las
partculas de polvo eran tan gigantescas que no parecan ser polvo, sino fragmentos
de planetas que haban sido pulverizados y dispersos. Por qu, me pregunt,
necesitara la Entidad destruir planetas? Para reunir la masa el alimento para
sus fabulosos cerebros del tamao de lunas? O quiz no era Ella quien haba
despojado de planetas casi a cada estrella que encontr, sino otro fenmeno natural,
aunque mortfero?

Los mecnicos dicen que la inteligencia puede retorcer y modelar el tejido del
espaciotiempo. Ahora s que es cierto. Mientras parta y fenestraba hacia el corazn
de la Entidad, el multipliegue dentro de la nebulosa cambi de modos sutiles.
Demasiado a menudo, me encontr kleineando en mis caminos. Una vez, como un
gusano que se muerde la cola, pens que haba quedado atrapado en un bucle
infinito; me preocupaba poder morir de vejez o volverme loco entre los caminos
incomprensibles que se retorcan y abultaban y volvan adelante y atrs, dentro y
fuera, en las ondulaciones de esta porcin desconocida del multipliegue. Otra vez
perd el sentido de un teorema que estaba demostrando. Normalmente una
distraccin menor e insignificante no habra importado, pero estaba en medio de un
espacio salvajemente segmentado como nunca haba visto ninguno. Empec a salir
de mi secuencia de fenestracin normal. Tuve la extrasima sensacin de que la
Entidad misma perturbaba los espacios ante m, midiendo mis habilidades
matemticas, probndome como piloto y como hombre.
De pronto el espacio segmentado chasque como una rama, y sal al espacio real.
Casi me hund en el pozo de gravedad de una estrella de neutrones. Haba negrura a
m alrededor. Haba inusitados glbulos negros de materia de un kilmetro de
dimetro flotando en la negrura del espacio. Estos cuerpos negros (haba millones)
deban ser los artefactos de la Entidad. Yo slo poda suponer qu eran. Su negrura
era tal que no reflejaban nada de la lechosa luz estelar o ninguna otra radiacin, as
que tuve que deducir su presencia por sus campos gravitatorios. stos eran
aplastantemente poderosos, aunque no tan poderosos como la estrella de neutrones
que orbitaban. No pude decir por qu no eran sorbidos por el pozo de gravedad de la
estrella.
Eran esos cuerpos negros piezas de materia artificial que de algn modo
regulaban el flujo de informacin dentro de la Entidad? Eran mquinas taquinicas
o algn otro motor innatural para producir partculas que viajaran ms rpidas que
la luz? O eran tal vez crecimientos cancergenos, algn tipo de salvaje materia
inestable, residuo de los experimentos de la Entidad para formar el universo segn
sus caprichos? No lo saba. Me pregunt si los escatlogos no estaran equivocados
despus de todo; tal vez el cerebro de la Entidad estaba compuesto de cuerpos
negros mucho ms pequeos que lunas. Podra ser que estuviera mirando la fuente
de la inteligencia de una diosa?
No tuve tiempo de explorar este fascinante descubrimiento porque el intenso
campo magntico de la estrella (era un billn de veces Superior al de Nevada) estaba
arruinando mi nave. Los neutrones densamente apiados de la estrella,
probablemente los restos del ncleo de una antigua supernova, giraban rpidamente,
y haban conservado el campo magntico de la estrella original. Tuve que elaborar un
trazado instantneo, pero al menos consegu escapar y no ser aplastado y hecho
pedazos como una concha marina. Ca al azar en el multipliegue, y tuve suerte de no
caer en un rbol de decisin infinito.

Hubo otros peligros y escapes que no mencionar. Y maravillas tambin. Descubr


el primero de los lbulos cerebrales de la Entidad en una regin de la nebulosa
donde el multipliegue subyacente era rico en tneles y puntos-fuente que se
entrelazaban y conectaban con todas las otras partes. Haba una estrella emitiendo
luz en estallidos intensos y medidos cada nueve dcimas de segundo. Era un
pequeo plsar que me record el faro en la cima del Monte Attakel y que adverta a
los rompevientos para que se apartaran de sus rocas oscuras y congeladas. Pero era
mucho, mucho ms brillante. En sincrona con los latidos de mi corazn, pulsaba con
la energa de un millar de soles. Con cada latido, iluminaba la luna plateada que la
orbitaba a mil quinientos millones de kilmetros. La vi a travs de los telescopios de
mi nave, que eran mis ojos y odos. Contempl el legendario cerebro-luna de la
Entidad de Estado Slido mientras absorba energa y giraba sobre su eje y pensaba
sus insondables, infinitos pensamientos, o lo que quiera que una diosa haga para
completar su existencia.
Por supuesto, lo que la Entidad haca con toda esta energa era un misterio. Vi que
Ella usaba la energa ms rpido de lo que un hibakusha hambriento poda tragar un
cuenco de leche. Y, ya que hablo en mi ignorancia, debo aadir que no saba
realmente si el cerebro de la Entidad estaba en estado slido o si estaba compuesto de
algn extrao tipo de materia artificial (pens en los cuerpos negros que haba visto
cerca de la estrella de neutrones, y me pregunt), Ciertamente, el cerebro de Ella no
era estado slido en el sentido en que estaba compuesto de cristales de silicio o
germanio o algunos otros semiconductores. Hace mucho tiempo, durante el mandato
de Tisander el Prudente, los escatlogos encontraron un nico cerebro matriz cerca
de las estrellas de la Binaria Aud. Cuando diseccionaron el cerebro-luna (realmente
slo tena l tamao de un asteroide), descubrieron miles de millones de capas de
cristales orgnicos ultradelgados, un vasto entramado de protenas interconectadas
muy parecidas a las neurolgicas que los reparadores hacen crecer dentro de las
navesluz, pero infinitamente ms complejas. Tan complejas que los programas nunca
llegaron a decodificar ni uno solo de los programas del cerebro matriz, ni siquiera los
simples programas de supervivencia que deban estar soldados en los circuitos
protenicos. Siguieron tan ignorantes del propsito del cerebro matriz (y de la causa
de la muerte) como lo estaba yo del cerebro viviente que orbitaba el plsar.
Encontr un trazado de punto-a-punto y ca a un milln de kilmetros de la luna.
Aunque hice todos los anlisis y pruebas que pude, descubr poco sobre su
composicin. No dud que se trataba de un cerebro y no de una luna natural. Nunca
haba visto una luna natural tan desprovista de rasgos y crteres. Su superficie era
tan lisa y satinada como la piel de una furcia jacarandina. Y, como he dicho, el
multipliegue cercano estaba distorsionado en formas explicables solamente por la
presencia de una gran inteligencia. Pero, cul era la naturaleza de esta inteligencia?
Por muy desesperadamente que quisiera saberlo, no poda considerar seriamente
posarme en la superficie de la luna para tomar una muestra de su ncleo para
anlisis. Habra sido un acto rudo y brbaro y ftil, como excavar en el cerebro

rosado de un autista en un intento de registrar su mundo interior de fantasa. Y


habra sido inconmensurablemente peligroso. Saba que haba tenido suerte de
sobrevivir a los peligros del multipliegue. Si era lo bastante estpido de perturbar a
la Entidad, como Ella perturbaba el multipliegue con su mera presencia, no tendra
suerte mucho tiempo.
Deb de haber vuelto a casa inmediatamente. Haba completado mi juramento de
penetrar en la Entidad, y haba cartografiado al menos una parte de Ella.
Probablemente no debera de haber intentado entablar comunicacin. Qu es el
hombre para hablar con una diosa? Pens que era una tontera bombardear a la luna
con informacin escrita en rayos lser, baar su superficie plateada con ondas de
radio que llevaran mi voz inquisitiva y el cdigo de saludo del bioordenador. Pero lo
hice de todas formas. Una vez en la vida, un hombre debe arriesgarse a todo para
experimentar algo ms grande que l mismo.
No obstante, la Entidad no pareci ser consciente de mi existencia. Debi de sentir
y or mis rayos lser como si se trataran del ping de un solo fotn golpeando la
mano encallecida de un hombre. Mis ondas de radio eran como gotas de agua en el
ocano de las ondas de radio emitidas por el plsar. Yo no era nada para Ella, pens;
y, por qu deba de desesperarme por no ser nada? Era yo consciente de un simple
virus abrindose camino a travs de los capilares de mi cerebro? Ah, me dije, pero un
virus casi no tiene consciencia, mientras que yo, como hombre, era consciente de mi
propia consciencia. No debera una diosa, de algn modo, darse cuenta de esa
consciencia? No debera ser consciente de m?
Por supuesto, era presuntuoso por mi parte pensar de esta forma, pero nunca he
sido un hombre humilde. Es uno de mis peores defectos. Pero, presuntuoso como
era, sin embargo, supe que no haba nada que pudiera hacer para llamar la atencin
de esta fantstica, brillante, extraa inteligencia. Yo estaba despavorido ante Ella, no
hay otra palabra. Med con lseres el dimetro de su cerebro-luna, y descubr que
meda mil quinientos kilmetros de polo a polo. Si pudiera reproducir mi cerebro un
trilln de veces, pens, y luego mil millones de veces ms, y pegar la masa rosada y
pegajosa resultante, an no sera tan grande como el suyo. Advert que la menor de
sus neurolgicas era un milln de veces ms rpida que mis torpes neuronas, y que
dentro de la nebulosa, alrededor de las brillantes estrellas a cientos de aos luz de
distancia, flotaban probablemente millones de lbulos cerebrales del tamao de
lunas, cada uno pulsando con intensa inteligencia, cada uno interconectado de
formas desconocidas con los dems a travs de las ondulantes mareas del espacio.
Como era curioso y estaba convencido de mi propia inmortalidad, como todos los
hombres jvenes, me dispuse a cartografiar ms completamente la Entidad. Sal en
torno a gigantes rojas y descubr muchos ms cerebros-luna. Ms de cien lunas
orbitaban algunas de las estrellas. All el multipliegue era retorcido y sinuosamente
complejo. Me top con peligrosos rboles de decisin y espacios segmentados an
ms salvajes que el que haba encontrado antes. Fue durante este largo viaje hacia el

cerebro de la Entidad que me sent por primera vez confiado con mis habilidades de
piloto, cuando me convert realmente en piloto. A veces me sent demasiado confiado,
incluso arrojado. Haba otro piloto, me pregunt, que hubiera tenido que aprender
tanto tan rpidamente? Podran Tomoth o Lionel (o cualquier otro piloto veterano)
haber atravesado los espacios toroidales tan elegantemente como lo haca yo?
Deseara tener espacio aqu para catalogar todas las maravillas de esa nebulosa
nica, pues fascinaran a muchos, no slo a los astrnomos de nuestra Orden. El ms
maravilloso de mis descubrimientos, aparte de la maravilla de la nebulosa en s, fue
el planeta que descubr orbitando una estrella roja llamada Kamilusa, bautizada no
por m, sino por la gente que viva en ese planeta. Gente! Cmo haban llegado
hasta aqu? Haban salido del multipliegue como yo? Eran quiz descendientes del
Tycho y Erendira Ede o los otros pilotos perdidos en la Entidad? Me sorprenda que
pudiera vivir gente dentro del cerebro de una diosa. De algn modo, no pareca
apropiado. Pens en ellos como parsitos que vivan de la luz de su sangriento sol, o
como gusanos perforadores que de algn modo se haban abierto camino hasta el
cerebro de un ser incomprensiblemente grande.
Despus de saludarles por radio, aterric en una de las amplias playas
occidentales de la isla continente llamada Sendai. Cuando abr la cabina de mi nave,
sent mucho calor. El sol era un disco rojo y caliente sobre m, y pjaros parecidos a
gaviotas de la nieve se deslizaban por las corrientes del viento hmedo que apestaba
a algas y vegetacin. Todo, incluso el aire mismo, era demasiado verde.
Para la gente desnuda que se alineaba en las dunas de la playa deb de parecer
muy extrao mientras permaneca de pie en la arena hmeda, sudando con mis botas
negras y la kamelaika. Me haba crecido la barba durante los largos das de mi viaje,
y tena el cuerpo un poco embotado por la falta de ejercicio. Cuando me inclin para
saludarles, los msculos de mi espalda temblaron por el esfuerzo. Naturalmente,
ped hablar con el seor del planeta. Pero aquella gente no tea seor, ni amo,
sensei, matriarca, rey, protector o nadie que dirigiera sus actividades cotidianas. Eran
anarquistas. Descubr que probablemente eran descendientes de hibakushas que
haban escapado siglos atrs de las opresivas jerarquas de los Mundos Japoneses. Sin
embargo, slo parecan tener nociones mnimas de su paso a travs de la Entidad.
Ninguno pudo decirme cmo pudieron pilotar sus naves profundas y atravesar las
ventanas del multipliegue, porque nadie lo recordaba. Y a nadie le importaba.
Haban perdido la ms noble de las artes, y la mayora de las otras artes tambin. Los
pocos cientos de miles de habitantes del planeta eran brbaros que pasaban sus
largos das comiendo, nadando, copulando y tostando sus cuerpos bajo el rojo horno
del sol. La sociedad de Kamilusa era una de esas utopas rancias donde los robots
hacan el trabajo del hombre y construan ms robots para hacer ms trabajo. Y, peor
an, haban programado sus ordenadores para dirigir a sus robots, y, todava peor,
haban dejado que sus ordenadores lo pensaran todo por ellos. Pas cinco das de
cien horas all, y no encontr a un hombre o una mujer a quien le importara de dnde
proceda la vida o a dnde se diriga (aunque muchos de los nios posean una

curiosidad natural que perdan pronto). Curiosamente, ninguno de ellos (excepto los
ordenadores, tal vez) pareca darse cuenta de que Kamilusa estaba dentro del cerebro
de una diosa. Incluyo la siguiente conversacin porque es representativa de otras que
tuve durante aquellos das y noches calurosos y sofocantes.
Una tarde, en el porche de una de las villas construidas en las dunas de la playa,
me sent en un silln frente a una anciana llamada Takara. Yo haba aprendido un
dialecto del nuevo japons occidental slo para hablar con ella. Se trataba de una
mujer pequea y encogida con manojos de pelo brotndole en parches de su redonda
cabeza. Como todos los dems, iba tan desnuda como un animal. Cuando le
pregunt por qu ninguno quera saber nada de maravillas tales como la
construccin de mi nave, me dijo:
Nuestros ordenadores podran disear una naveluz, si se fuera nuestro deseo.
Pero podran entrenar pilotos?
Hai, supongo. Dio un sorbo a un lquido celeste que uno de sus robots
domsticos le haba trado. Pero, para qu querramos entrenar pilotos?
Para caer entre las estrellas. Hay glorias que slo los pilotos...
Oh, no lo creo interrumpi ella. Una estrella es muy parecida a cualquier
otra, no? Las estrellas nos dan su calor, no es suficiente? Y adems, como t mismo
admites, tu viaje de estrella en estrella es demasiado peligroso.
No se puede vivir eternamente.
Hai, pero se puede vivir mucho tiempo dijo ella. Yo misma he vivido... y
aqu habl con uno de los ordenadores construidos en el porche de piedra caliza. El
ordenador le contest, y ella dijo: He vivido quinientos de tus aos de Neverness.
He sido una mujer joven, oh, quizs... y volvi a hablar con el ordenador. He
sido joven diez veces; es maravilloso ser joven. Tal vez ser joven diez veces ms.
Pero no si hago cosas peligrosas. Nadar es bastante peligroso, y ya no lo hago,
aunque los robots mantienen a los tiburones a raya. Hai, siempre podra darme un
calambre, ya sabes. Es bien sabido cmo se acumula el peligro con los aos. Hay una
palabra para eso, oh..., cmo era? Cuando el ordenador suministr la palabra,
dijo: Si hay una probabilidad segura de que morir en un ao cualquiera, entonces la
probabilidad se hace ms grande a cada ao. Se multiplica, creo. El menor riesgo se
vuelve ms peligroso a medida que pasa el tiempo. Con tiempo, si existe el menor
riesgo de muerte, entonces la muerte se producir. Y por eso no dejo mi villa. Oh, me
encantaba nadar, pero mi decimocuarto marido muri cuando un pjaro dej caer
una concha de caracol marino sobre su cabeza. Ashira (era un hombre hermoso),
sola afeitarse la cabeza. Era calvo como una roca. El pjaro debi pensar que su
cabeza era una roca. El caracol le rompi el crneo, y muri.

Como si siempre estuviera alerta a extraos accidentes, mir al cielo estrellado en


busca de pjaros. Seal los lseres robot que se alineaban en los altos muros del
porche, apuntando al cielo oscuro.
Ya no le temo a los pjaros dijo.
Lo que haba dicho, naturalmente, era verdad. La vida es peligrosa. Debido a las
leyes de la antiprobabilidad,; los pilotos (como todos los dems en nuestra Orden)
casi nunca vivan tanto como Soli. Lo que explica por qu los pilotos ms jvenes le
llamaban Soli el Afortunado.
Es un universo peligroso dije. Y misterioso. Pero hay bellezas..., admite que
eres una estudiante de la belleza.
A qu te refieres por belleza? quiso saber ella mientras colocaba las manos
entre sus pechos, que eran marrones y marchitos como viejas bolsas de cuero. Olisque el
aire en mi direccin y arrug su naricilla. Estaba claro que no le gustaba el olor de mi
kamelaika manchada de sudor. Era molesto que me mirara como si yo fuera el
brbaro, y no ella.
Seal a la luna que brillaba sobre nosotros. Le dije que en realidad era un
biordenador, el cerebro y sustancia de una diosa.
Brilla como la plata, y es hermosa dije. Pero comparte su brillante
inteligencia con un milln de otras lunas, y slo imaginar las posibilidades... Eso es
diferente, un tipo superior de belleza.
Elle me mir como un lgico mira a un autista baboso.
No creo que la luna sea un ordenador. Por qu me mientes? Los ordenadores
no son hermosos, no lo creo.
Yo no te mentiradije.
Y qu quieres decir con eso de que es una diosa?
Cuando le habl de inteligencias superiores y las clasificaciones de los escatlogos,
ella se ri de m.
Oh, Dios existe, supongo.... O exista, no puedo recordarlo. Pero pensar que la
luna piensa, eso s que es una locura!
De repente me mir con sus ojos viejsimos y se sacudi como una tienda al
viento. Debi pensar que, si yo estaba loco, podra hacer algo arriesgado, y por tanto
supona una amenaza a su longevidad. Cuando volvi a mirarme, advert que los
robots me apuntaban con sus lseres. Habl con su ordenador.
La luna est compuesta de... de elementos: carbono, hidrgeno, oxgeno y
nitrgeno dijo.
Los elementos de las protenas. Las neurolgicas d los ordenadores estn
compuestas a menudo de protenas.

Oh, a quin le importa de qu estn hechas las cosas? Lo que importa es la paz
y la armona. Creo que eres peligroso para nuestra armona.
Me marchar, si es eso lo que quieres.
La verdad es que no vea la hora de marcharme de aquel caluroso y sofocante
planeta.
Hai, debes marcharte. Cuanto ms te quedes, ms peligroso te volvers. Por
favor, te marchars maana? Y, por favor, no vuelvas a hablar con los nios. Se
asustaran si pensaran que la luna est viva.
Abandon a aquella gente a sus placeres y sus decadentes armonas. En mitad de
la larga noche, me march y volv a caer en el multipliegue. Otra vez fenestr hacia el
centro del cerebro de la Entidad. Estaba ms decidido que nunca a buscar el nexo de
su inteligencia, si tal nexo exista realmente. Cuanto ms caa, ms cerebros-luna
descubra. Cerca de una gigante azul caliente, deba haber diez mil lunas
arracimadas como las clulas de un embrin. Tuve la sensacin de que era testigo de
algo que no deba ver, como si hubiera descubierto a mi madre desnuda en su bao
matutino. Se estaban reproduciendo de algn modo las lunas?, me pregunt. No
pude decirlo. No poda ver el centro del conjunto porque el espacio all era tan negro
como un agujero negro. Aunque saba que sera arriesgado seguir cayendo, estaba
entusiasmado ante las posibilidades de nueva vida divina, as que hice un trazado de
punto-apunto hacia el centro de las lunas reunidas.
Inmediatamente supe que haba cometido un error. Mi nave no sali en el centro
de las lunas. En cambio, me encontr en un rbol de decisin como una jungla. Un
centenar de caminos diferentes se abrieron ante m, dividindose en mil ms.
Enferm de miedo porque slo tena instantes para decidir cul rama era la correcta,
o me perdera.
Contact mentalmente con mi nave, y el tempolento me asalt. Mi cerebro herva
de pensamientos, como los copos de nieve se revuelven con el fro viento. Mientras
mis mentaciones se aceleraban, el tiempo pareci refrenarse. Tuve un largo y
extendido instante en el que demostrar un teorema trazador particularmente difcil.
Tena que demostrarlo rpidamente, tan rpidamente como poda pensar. El
ordenador model mis pensamientos y empez a insuflar mi corteza visual con
ideoplastias que convoqu de memoria. Aquellos smbolos cristalinos brillaron ante
m en mi ojo interno; se formaron y se unieron y se ensamblaron para la
demostracin de mi teorema. Cada ideoplastia individual era encantadora y nica.
La representacin de los cinco puntos del teorema, por ejemplo, era como un collar
de rub. Mientras construa mi prueba, el collar se rode de las fibras diamantinas del
primer dilema trazador de Lavi.
Los intrincados signos esmeralda de la declaracin de invariabilidad, las runas
como cuas de las conectivas secuenciales y todos los dems caracteres formaron un
despliegue tridimensional ordenado por la lgica y la inspiracin. Cuanto ms

rpido pensaba, ms rpido aparecan las ideoplastias, como surgidas de la nada, y


encontraban su lugar en el despliegue de la prueba. Esta manipulacin mental de
smbolo en prueba tiene un nombre especial: La llamamos tormenta numrica, porque
el arrebato de pensamiento matemtico puro es abrumador, como una tempestad en
la primavera de medio invierno.
Con la tormenta numrica llevndome hacia el momento de la prueba, entr en
temposueo. Haba una indescriptible percepcin de orden; haba belleza y terror
mientras el multipliegue se abra ante m. La tormenta numrica se intensific,
cegndome casi con la luz blanca del temposueo. Me pregunt, como me haba
preguntado siempre, por la naturaleza del temposueo y ese maravilloso espacio
mental que llamamos el multipliegue. Era el multipliegue realmente la realidad
profunda, la realidad que ordenaba la forma y textura del universo exterior? Algunos
cantores as lo creen (mi madre no es uno de ellos), y es su fe que, cuando las
matemticas estn perfectamente realizadas, el universo ser comprendido
perfectamente. Pero ellos son matemticos puros, y nosotros los pilotos no. En el
multipliegue no hay perfeccin. Hay mucho que no comprendemos.
Estaba sumergido en temposueo cuando advert que no comprenda el tipo de
rbol de decisin que se esparca a mi alrededor. Estaba cerca de mi demostracin:
slo necesitaba probar que el conjunto Lavi estaba imbuido en un espacio invariante.
Pero no pude demostrarlo, y no supe por qu. Debera haber sido algo simple.
Cuando el rbol se dividi y se abri en un milln y luego en un billn de ramas
diferentes, empec a sudar. El temposueo se intensific en ese terrible estado sin
nombre en el que pienso como tempesadilla. De repente, demostr que el conjunto
Lavi no poda ser imbuido en un espacio invariante. Mi corazn lata como el de un
nio dominado por el pnico. Con l pnico lleg la desesperacin, y mi
demostracin empez a desmoronarse, a romperse como cristalitos de hielo bajo una
bota de cuero. Supe que no habra demostracin. No habra ningn trazado a un
punto-salida en el espacio real. No saldra alrededor de ninguna estrella, cercana o
distante. No estaba solamente perdido en un complejo rbol de decisin, sino que
haba tropezado (o haba sido impulsado) a un rbol infinito. Incluso en los peores
rboles de decisin existe la probabilidad de que un piloto encuentre la rama correcta
entre los millones y millones de ramas. Pero, en un rbol infinito, no hay rama
correcta, no hay rama ninguna que conduzca a una salida a la clida luz solar del
espacio real. El rbol se extiende hacia fuera, una rama desemboca en otra, y en diez
millones de otras ms, y as sucesivamente, dividindose y redividindose hasta el
infinito. No hay escape de un rbol infinito. Mis neuronas se desasociaran
gradualmente, sinapsis tras sinapsis, dejndome para jugar con los dedos de mis pies
como un nio juega con las cuentas de un baco. Estara loco, cegado por la tormenta
numrica, congelado eternamente en temposueo, babeando eternamente en el
infinito. O, si me desconectaba del ordenador de mi nave y dejaba que mi mente se
apaciguara, no habra nada, nada ms que un atad negro que me llevara al infierno
del multipliegue.

Saba que me haba mentido completamente. No estaba dispuesto a arriesgarlo


todo por experimentar a una diosa; no estaba en absoluto dispuesto a enfrentarme a
la muerte. Record que haba elegido libremente mi destino. Slo poda echarme la
culpa a m mismo y a mi estpido orgullo. Mi ltimo pensamiento, mientras un grito
se formaba en mis labios y empezaba a or voces en mi interior, fue: Por qu nace el
hombre al autoengao y a las mentiras?

Captulo 5
La Entidad de Estado Slido
Si el cerebro fuera tan simple que pudiramos comprenderlo, seramos tan
simples que no podramos hacerlo.
Lyall Watson, Escatlogo del Siglo del Holocausto.
En alguna parte est registrado que el primer hombre, Gilgamesh, oy una voz en
su interior y pens que era la voz de Dios. Yo oa voces reverberando en mi odo
interno, y pens que mi miedo al rbol infinito me haba vuelto loco.
Por qu?
Cuando un hombre oye voces que no nacen de sus labios sino de su propia
soledad y sus ansias, es un signo de locura. A menos, por supuesto, que sea la voz de
su nave estimulando sus nervios auditivos, inyectando sonidos directamente a su
cerebro.
Por qu nace?
Pero una nave-ordenador tiene poca voluntad propia; no puede elegir qu
palabras o qu tono de voz emplear para hablar con un piloto. Es posible que reciba
seales de otra nave-ordenador y traduzca esas seales a voces, pero no est
programada para generar sus propias seales.
Por qu nace el hombre?
Saba que mi nave-ordenador no poda estar recibiendo seales de otra naveluz
porque la propagacin de seales a travs del multipliegue es imposible. Era posible,
me dije, que alguna de las neurolgicas de la nave se hubiera debilitado y muerto. En
ese caso, mi nave estaba loca, y mientras yo permaneciera en interface con ella,
tambin yo lo estaba.
Por qu nace el hombre al autoengao y las mentiras?
Si ya no me gustaba la forma en que mi nave se haca eco de mis pensamientos
ms profundos, me aterroriz cuando empez a hablar con voces, en un revoltijo de
las lenguas muertas de la Vieja Tierra.

Yo comprenda algunas de esas lenguas por mi aprendizaje de la lectura; otros


eran tan extraos para m como el lenguaje odorfero de las Amigas del Hombre es a
los seres humanos.
Shalom, Instrumentum Vocale, la ilaha, il ALLAH tat tvam asi, n'est-ce pas, kodomo-ga,
wakiramasu? Hai, and thereto hadde he rden, no man ferre, poi s'ascose nel foco che gli affina
que llamamos las estrellas de la Entidad de Estado Slido und so wir betreten, feuer-trunken...
Ahnest du den Schopfer? Soy yo, Mallory Ringess.
De modo, pens, que esto es la locura, saludarme a m mismo como a una
herramienta con voz, para hablar de entrar en la Entidad borracho de fuego, fuera
lo que fuera lo que aquello significaba. Reconoc la frase, Ahnest du den Schopfer. Era
un verso de un poema escrito en antiguo alemn que significaba algo as como
Sientes a tu creador?. Yo senta que mi nave y yo mismo nos habamos vuelto
completamente locos, o bien estaba recibiendo realmente una seal a travs del
multipliegue combado de la Eternidad. Y entonces o;
Si has nacido para extraas visiones.
cosas invisibles para ver,
cabalga diez mil das y noches,
hasta que la edad te nieve el pelo de blanco.
As que a la Entidad le gustaba la poesa antigua. Pens que si se estaba enviando
alguna seal a travs del multipliegue, deba proceder de Ella. Las voces empezaron
a modular y a resonar en una sola voz. En cierto modo, era una voz femenina, a la
vez seductora y solitaria, beatfica y triste. Era una voz que no estaba segura de si iba
a ser comprendida o no. Or aquella voz encantadora resonar con las lenguas
muertas de la Vieja Tierra me hizo suponer que era Ella que intentaba descubrir mi
lengua materna. Pero desconfi de esta idea en el momento mismo en que entr en
mi mente. Tal vez yo deseaba demasiado ardientemente, hablar con ella; tal vez slo
estaba hablando conmigo mismo.
No, Mallory, ests hablando conmigo.
Pero no estoy hablando para nada. Estoy pensando.
No te adules hacindote creer que lo ocurre en tu mente es pensamiento puro.
Cmo puedes entonces leer mis pensamientos..., mi mente?
Ests dentro de m y yo estoy dentro de ti. Ying-yang, lingam-yoni, dentro-fuera. Soy una
entidad, pero no soy slida. No siempre.
Qu eres?
Soy el frenes; soy el rayo; soy tu fuego purificador.
No comprendo.

Eres un hombre. En verdad, una corriente muy sucia es el hombre. Qu has hecho para
purificarte?
De modo, pens, que haba ansiado experimentar a un ser superior, y ella me
hablaba en acertijos. Apart rpidamente mi mente del multipliegue y el rbol
infinito. Comprob las neurolgicas de la nave. Pero estaban sanas y salvas, y no
pude encontrar en ninguna parte la fuente de la seal de la Entidad.
No hay seal, tal como t piensas en la seal. Slo hay percepcin y contacto: Busco en el
campo elctrico de las logias de tu nave y jugueteo con los electrones para cambiar el
holograma. Y as tu ordenador presenta mis pensamientos e inyecta mi voz en tu cerebro.
Podra tocar tu cerebro directamente, pero eso te asustara.
S, s, lo habra hecho. Yo estaba ya bastante asustado. No quera que nada extrao
jugueteara con los electrones de mi cerebro, me llenara de sus imgenes y sonidos,
me hiciera ver y or y tocar y oler cosas que no existan, cambiara mi propia
percepcin de la realidad. Con este pensamiento vino otro mucho ms preocupante:
Y si la Entidad estaba ya jugueteando con los electrones de mi cerebro? Tal vez Ella
slo quera que yo pensara que la voz que oa proceda del ordenador. No supe qu
pensar. Estaba yo pensando mis propios pensamientos? O estaba la Entidad
jugando conmigo, hacindome dudar que estaba pensando mis propios
pensamientos? O, peor an, que todo esto era una pesadilla de locura? Tal vez mi
nave se haba desintegrado; tal vez estaba experimentando un momento final antes
de la muerte, y la Entidad (por cualquier razn) haba alcanzado mi cerebro para
crear una ilusin de existencia sana. Tal vez yo estaba muerto o slo soando; tal vez
yo, fuera lo que fuera yo, era enteramente la creacin del sueo de la Entidad.
Todo el mundo, por supuesto, tiene estos pensamientos y temores, pero muy pocos
tienen una diosa que se los dice. Cuando pens que Ella estaba dentro de mi mente,
me sent aturdido con una sensacin de prdida de mi propia entidad. Mi estmago
se revolvi con la enfermiza sensacin de que yo no tena libre voluntad. Fue un
momento horrible. Pens que el universo era un lugar terriblemente incierto donde
slo poda estar seguro de una sola cosa: que, en el reino de mi mente, no quera
otros pensamientos aparte de los mos para alterar mi pensamiento.
Como estaba lleno de duda y temor, la Entidad me explic cmo manipulaba la
materia a travs de las capas del multipliegue. Pero slo comprend la parte ms
pequea de la fsica, las ideas ms simples. Ella haba creado una nueva matemtica
para describir la comba y la textura del espaciotiempo. Su teora de interconexin
estaba ms all de mi habilidad, como lo sera una demostracin de los diferentes
rdenes de infinitos para un gusano. Naturalmente, los mecnicos haban explorado
mucho antes las paradojas de la mecnica cuntica. Por ejemplo, haban descubierto
que ambos fotones en una pareja de fotones estn conectados en formas
fundamentales no importa lo lejanas que estn en su separacin las dos partculas en
temporreal. Si dos fotones escapan de una fuente de luz hacia los extremos opuestos
del universo, cada uno conocer algunos de los atributos de su gemelo, como el

spin o la polarizacin, no importa lo apartados que estn. Y lo sabrn


instantneamente, como si cada uno recordara al momento que debera ser
polarizado horizontalmente, no arriba y abajo. A partir de este descubrimiento, los
mecnicos teorizaron que es posible transmitir informacin ms rpida que la luz,
aunque para su desgracia nunca lo han conseguido. Pero sus cerebros eran pequeos,
mientras que el de la Entidad era inconmensurable. Pareca que Ella haba
encontrado un medio no slo de comunicarse, sino de tocar y manipular
instantneamente partculas a lo largo de las extensiones del espacio. Yo segua sin
comprender cmo lo haca.
No comprendo tu definicin de un espacio de correspondencia; es isomrfico a
lo que llamamos espacio Lavi? No puedo verlo..., si tuviera ms tiempo!
Al principio del tiempo todas las partculas del universo estaban apiadas en un solo
punto; todas las partculas eran como una, en la singularidad.
Y no recuerdo la derivacin de tu ecuacin de campo. Debe ser...
La memoria lo es todo. Todas las partculas recuerdan el instante en que la singularidad
estallo y naci el universo. En cierto modo, el universo no es ms que memoria.
Las correspondencias son superluminales, entonces? El esquema de
correspondencia se reduce? He intentado demostrarlo un centenar de veces, pero...
Todo lo que hay en el universo est sacado de un solo tejido superluminai. Tat tyam asi,
that thou art.
No comprendo.
No ests aqu para comprender.
Por qu crees entonces que he cruzado media galaxia?
Ests aqu para arrodillarte.
Qu?
Ests aqu para arrodillarte..., son palabras de un antiguo poema. Lo conoces?
No, por supuesto que no.
Ahhh, es una lstima. Entonces tal vez ests aqu para morir adems de arrodillarte.
Morir en el rbol infinito; no hay trazado de salida de un rbol infinito.
Otros han venido antes que t; otros se han perdido en el rbol.
Otros?
De repente, la voz de la diosa se hizo tan aguda y dulce como la de una nia
pequea. Las siguientes palabras se internaron en mi cerebro como el sonido de una
flauta:
Todos se marchan a un mundo de luz!,

y yo me quedo solo, aorando;


su mismo recuerdo es dulce y brillante,
y mis tristes pensamientos se aclaran.
Tienes que morir. En tu interior, lo sabes. No tengas miedo.
Bien, los pilotos mueren..., o eso dicen. No tengo miedo.
Temo que tengas miedo. Es lo que pas con los otros.
Qu otros?
Ocho pilotos de tu Orden han intentado penetrar mis cerebros: Wicent li Towt, Erendira
Ede y Alexandravondila; Ishi Mokku, Ricardo Lavi, Jemmu Flowtow y Atara de Darkmoon. Y
John Penhallegon, al que llamis el Tycho.
Los mataste, entonces?
Qu sabes t de matar? Del mismo modo que una ostra, para protegerse, encapsula a un
irritante grano de arena con capa tras capa de perla, as he confinado a todos esos pilotos
menos a uno a las ramas de un rbol de decisin.
Qu es una ostra?
La Entidad alcanz el espacio de pensamiento de mi ordenador y coloc all una
imagen forjada en luz y contacto y olor. Por medio de esta telepata prohibida
(prohibida para nosotros los pilotos), experiment su concepcin de la ostra. En mi
mente vi una criatura blanda y bulbosa que se protega con una concha que poda
abrir o cerrar a voluntad. Mis dedos se cerraron casi contra mi voluntad, y en mi
mano sent crujir la arena contra una dura concha hmeda. Mis mandbulas se
movieron por su cuenta, accionaron mis dientes contra una carne tierna que de
pronto se rompi, llenando mi boca de fluidos vivos y sal y el sabor del mar. Ol el
denso perfume de protenas desnudas y o un sonido de succin mientras tragaba la
gotita de carne, cruda y viva.
Eso es ostra.
No est bien matar a animales por su carne.
Y t, mi inocente hombre, eres una hermosa perla en el collar del tiempo. Comprendes las
distorsiones temporales? Los otros pilotos estn vivos, como una perla est vida de lustre y
belleza, aunque no viven. Han muerto, aunque permanecen sin morir.
Otra vez hablas en acertijos.
El universo es un acertijo.
Ests jugando conmigo.
Me gusta jugar.

Ante el ojo de mi mente apareci un cubo brillante y transparente. El cubo estaba


segmentado en otros ocho cubos insertos, y cada uno fluctuaba con imgenes
confusas. Mir el interior de los cubos, y las imgenes empezaron a tomar forma y a
endurecerse. En cada cubo, excepto el de zona inferior a la derecha, una cabeza sin
cuerpo flotaba dentro de su prisin, como un piloto flota dentro de la cabina de su
nave. Cada cara estaba marcada con el rictus del terror y la locura. Cada cara me
miraba con la boca abierta (miraba a travs mo) como si yo fuera aire. Las reconoc
entonces. Los historiadores me haban enseado bien. Eran las caras de Wicent li
Towt, Ishi Mokky y los otros que haban venido antes que yo.
Qu es la muerte, Mallory? Los pilotos estn perdidos cada uno en ramas divididas del
rbol de decisin. Estn tan perdidos y olvidados como los poemas de los Aeschylus. Pero
algn da los recordar.
Me pregunt cmo haba encapsulado a los pilotos (y a m mismo) en el rbol de
decisin. Naturalmente, hay formas de abrir al azar una ventana en el multipliegue,
enviar a un piloto sin preparacin a un rbol infinito. Pero Ella no haba empleado
ninguna de estas formas. Haba hecho algo ms, algo maravilloso. Cmo era
posible? Haba modelado realmente su consciencia la forma del multipliegue,
retorcido las mismas fibras de la realidad profunda, como un nio ana trozos de
barro?
No lo saba. No poda saberlo. Haba visto menos de una millonsima parte de
Ella, y Ella probablemente slo necesitaba la ms mnima porcin de esa parte para
hablar conmigo de mente a mente. Yo era como un grano de arena intentando
comprender un ocano a partir de unas pocas olas y corrientes; yo era como una flor
intentando deducir el viaje espacial a partir del dbil resplandor de las estrellas sobre
mis delicados ptalos. Hasta hoy mismo he buscado palabras que describan mi
impresin del poder de la Entidad, pero no hay palabras. Aprend (si sa es la palabra
adecuada para el conocimiento que se obtiene en un sbito destello de luz interior)
que se me conceda comprender que Ella manipulaba ciencias enteras y sistemas de
pensamiento del mismo modo que yo poda encadenar palabras para construir una
oracin. Pero las oraciones de ella eran tan enormes y profundas como el lenguaje
del propio universo. Ella haba alcanzado verdades y caminos de conocimiento muy
por encima incluso de la metafilosofia de los extraos fravashi. Ella, una diosa,
jugaba con conceptos que podan rehacer el universo, conceptos impensables por la
mente del Hombre. Mientras la mayor parte de mi raza viva confundida y
empantanada en la oscuridad, Ella haba resuelto problemas y encontrado nuevas
direcciones de pensamiento que nunca habamos imaginado siquiera, y, peor an,
Ella lo haba hecho con tanta facilidad como yo poda multiplicar dos por uno.
Los mecnicos se quejan a menudo de su ms antigua paradoja, que es la
siguiente: Los hilos que forman el tejido del universo son tan infinitsimos que
cualquier intento de estudiarlos cambiar sus propiedades. El mismo acto de la
observacin perturba aquello que es observado. En la Vieja Tierra se deca que haba

un rey que manipulaba los tomos a su alrededor, de forma que todo lo que tocaba
se converta en oro. El rey de la leyenda no poda comer ni beber porque su comida y
su vino no saban ms que a oro. Los mecnicos son como ese rey: todo lo que
tocan se convierte en feos amasijos de materia, en electrones, quarks o neutrinoszeta. No pueden percibir la realidad profunda excepto a travs del contacto de sus
ecuaciones doradas. La Entidad haba trascendido de un modo insondable esta
prisin de materia. Ver la realidad directamente, como realmente era..., esto, pens,
debe ser el privilegio de un intelecto divino.
Ves a los pilotos, Mallory Ringess?
Vi locura y caos. Contempl el cubo que contena a los pilotos no-muertos. La cara
negra y ruda de Jemmu Flowotow soltaba baba por sus estrechos labios.
Atrapaste a los pilotos; luego, tambin podras liberarlos. Y a m.
Pero si son libres. O sern libres cuando el universo se haya rehecho. Lo que ha sido ser.
Eso es chchara de scryta.
El tiempo distorsiona: Cuando el universo se haya expandido hacia fuera de forma que las
dos estrellas ms cercanas estn tan distantes como la Nube Grus de galaxias lo est ahora de
la Canes Venatici, dentro de miles de millones de tus aos, los pilotos estarn tal como los ves
ahora, petrificados en la nada eterna. No es ms fcil detener el tiempo que volver a ponerlo
en marcha? Matar que crear? Pero la creacin es atemporal; la creacin lo es todo.
Los pilotos... en el rbol donde los infinitos conducen a la locura, has visto sus
rostros locos y petrificados?
No se puede hacer nada contra la locura. Es el precio que algunos deben pagar.
Me parece que voy a volverme loco ahora mismo en las ramas de este rbol que
se dividen en dos y dos hacia la locura, y si dices que no se puede escapar del
infinito, deja de jugar con mi mente!
Mallory, mi hombre salvaje, jugaremos juntos y te ensear todo lo que hay que saber sobre
la instantaneidad, y tal vez tambin de la locura. Te unirs a los otros pilotos? Ten cuidado,
el cubo vaco es para ti.
Advert entonces lo que debera de haber visto inmediatamente: que ocho pilotos
se haban perdido dentro de la Entidad, pero slo siete cabezas fantasmales flotaban
en el interior de los cubos. En ninguno de ellos vi la enorme cabeza como de morsa
del Tycho.
Qu pas con el Tycho?
Yo soy el Tycho; el Tycho es yo, parte de m.
No comprendo.
El Tycho existe en un espacio de memoria.

Dentro de mi mente regres la voz de la nia pequea, pero ya no era tan dulce ni
segua siendo la voz de una nia pequea. Haba tonos oscuros y sofocantes
coloreando el inocente tono, y escuch:
Pero oh, ese profundo abismo romntico que baja hacia la verde colina a travs de una
cdrica guarida! Un lugar salvaje! Tan sagrado y encantado como si bajo una una
evanescente fuera visitado por una mujer que gimiera por su demonio amante!
Era un salvaje bajo sus ropas de seda, un hombre encantador, un amante demonio. Cuando
vi la salvaje inteligencia que tena, le separ el cerebro del cuerpo y lo copi, sinapsis por
sinapsis, en un pequeo pliegue de mis cerebros inferiores. Contempla a John Penhallegon.
De repente, dentro de la cabina de mi nada, apareci una imagen del Tycho.
Estaba tan cerca de m que podra haber tocado su nariz hinchada y roja con slo
alargar la mano como se extiende para coger una manzana de las nieves. Era (haba
sido) un hombre de cara ancha, con incisivos amarillos demasiado largos para sus
labios hinchados. Tena una masa de brillante pelo negro que descenda en mechones
hasta la mitad de su espalda; sus carrillos colgaban de sus brillantes mejillas hasta la
mitad de su pecho.
Hasta dnde has cado, Piloto? me pregunt con voz espesa por la edad,
repitiendo el saludo tradicional de los pilotos que se encuentran en lugares lejanos.
Su voz reson como una campana en la cabina de mi nave. Al parecer, la Entidad
poda generar hologramas y ondas de sonido tan fcilmente como jugueteaba con los
electrones. Shalom dijo. Con sus dedos rojos y sudorosos hizo el signo secreto
que slo un piloto de nuestra Orden reconocera.
No puedes ser el Tycho dije en voz alta. El sonido de mi propia voz me
sorprendi. El Tycho est muerto.
Soy John Penhallegon dijo la imagen. Estoy tan vivo como t. Ms vivo, en
realidad, porque no se me puede matar tan fcilmente.
Eres la voz de la Entidad dije yo, mientras me secaba el sudor de la frente.
Soy ambos.
Eso es imposible.
No ests tan seguro de lo que es posible y lo que no. La certeza puede matar,
como muy bien s.
Me frot la nariz y dije:
Entonces la Entidad ha absorbido los recuerdos y pautas de pensamiento del
Tycho..., eso puedo creerlo. Pero el Tycho no puede estar vivo, no puede tener
voluntad propia..., puede? Puedes? Si eres una parte de toda la... Entidad?
El Tycho (o la imagen del Tycho, como me record) se ri tan fuerte que la saliva
borbote en sus labios.

No, mi Piloto, soy como t, como todos los hombres. A veces tengo voluntad
propia, y a veces no.
Entonces no eres como yo dije, demasiado rpidamente. Yo tengo libertad
de eleccin, todo el mundo la tiene.
No. Fue por libertad de eleccin que le rompiste la nariz al Lord Piloto?
Me asust y me llen de furia que la Entidad pudiera arrancar este recuerdo de mi
mente, as que repliqu, irritado:
Soli me enga. Perd los nervios.
El Tycho se limpi la saliva de los labios y se frot las manos. O el roce de piel
contra piel.
Muy bien. Soli te enga. Entonces, Soli controlaba, no t.
Ests retorciendo mis palabras. Me irrit tanto que quise golpearle.
Muy bien. l te hizo.
Podra haberme controlado.
De veras? pregunt l.
Yo estaba furioso, y exclam:
Por supuesto que s. Pero estaba tan irritado que no me import pegarle.
Debe gustarte el irritarte.
No, lo odio. Siempre lo he odiado. Pero as es como soy.
Debe gustarte como eres.
Cerr los ojos y sacud la cabeza.
No, no comprendes. He intentado..., lo intento, pero cuando me irrito es...,
bueno, es parte de m, ves? La gente no es perfecta.
Ni tampoco tiene voluntad propia dijo l.
Senta las mejillas calientes y la lengua seca. Pareca que tambin el Tycho
intentaba engaarme para que perdiera los estribos. Mientras respiraba
rtmicamente, buscando el control, mir las ondas de luz en fase que componan la
imagen del Tycho. Su tnica pareca humo brillante en el aire negro.
Y una diosa?pregunt. Tiene voluntad propia?
El Tycho volvi a rerse.
Tiene un perro naturaleza Buda? Eres rpido, mi Piloto, pero no ests aqu para
poner a prueba a la diosa. Eres t quien tiene que ser probado.
Probado..., cmo?
Probado para posibilidades.

Como pronto descubr, la Entidad me haba estado probando desde que cruc por
primera vez el umbral de su inmenso cerebro. Los espacios toroidales y los feos
espacios segmentados que casi me haban derrotado eran cosa suya, igual que el
rbol infinito que me aprisionaba. Ella haba puesto a prueba mis habilidades
matemticas, y (esto es lo que me dijo el Tycho) haba probado mi valor. Y la menor
de mis pruebas haba sido mi habilidad para escuchar su voz de diosa y no perderme
lleno de terror. Yo no tena ni idea de por qu Ella quera ponerme a prueba, a menos
que se tratara de otro de sus juegos. Y por qu usaba al Tycho cuando poda mirar en
mi cerebro y ver todo lo que haba que ver. No acababa yo de pensar esto cuando la
voz de la diosa reson en mi cabeza como un trueno:
Hace miles de aos, nuestros escatlogos cartografiaron la molcula de ADN hasta el
ltimo tomo de carbono. Pero siguieron buscando las reglas por las que el ADN se desdobla y
codifica para producir nuevas formas de vida. An estn aprendiendo la gramtica del ADN.
Y lo mismo sucede con el cerebro sin desplegar. Imagina a un beb que ha aprendido el
alfabeto pero no tiene idea de lo que significan las palabras o las reglas para unirlas.
Comprender el cerebro a partir de sus millones de sinapsis sera intentar apreciar un poema a
partir de los sesgos arbitrarios de las letras individuales. T eres ese poema. Hay infinitas
posibilidades. T, mi Mallory, siempre sers un misterio para m.
No me gusta ser puesto a prueba.
La vida es una prueba.
Si tengo xito, me liberars del rbol?
Como un mono, eres libre en este momento para escapar de tu rbol.
Libre? No s cmo.
Lstima. Si tienes xito, eres libre para formularme tres preguntas, cualquier pregunta. Es
un juego muy, muy antiguo.
Y si fracaso?
Entonces la luz se apaga. Oh, dnde va la luz cuando se apaga?
Apret los puos hasta que las uas se clavaron en mis palmas. No quera ser
puesto a prueba.
Bien, mi Piloto, empezamos? Era el Tycho, hablando mientras se rascaba los
carrillos.
No s.
No registrar aqu en detalle las muchas pruebas que el Tycho (la Entidad) me
puso. Algunas de ellas, como el Test del Conocimiento, como la llam, eran largas,
meticulosas y aburridas. La naturaleza de las otras pruebas, como el Test del Caos,
apenas la comprend. Hubo un Test de la Razn y un Test de la Paradoja, seguidos,
creo, por un Test de la Realidad, donde tuve que hacer una pregunta sobre cada
suposicin, hbito y creencia mientras el Tycho me bombardeaba con ideas extraas

que nunca haba pensado antes. Esta prueba casi me volvi loco. Nunca comprend
la necesidad de ser examinado, ni siquiera cuando el Tycho me explic:
Algn da, mi furioso Piloto, puede que tengas gran poder, quiz como Lord
Piloto, y necesitars ver cosas a travs de ojos mltiplex.
Me gustan mis ojos.
Nunca se sabe dijo l. Nunca se sabe...
De repente, dentro de mi cabeza resonaron las enseanzas del famoso cantor
Alexandar de Simoom, Alexandar Diego Soli, el padre muerto de Leopold Soli. Me
sumerg en cuerpo, alma y mente en el sistema de creencias de los extraos Amigos
de Dios. Vi el universo a travs de los extraos ojos grises de Alexandar. Era un
universo fro donde nada era seguro excepto la creacin de matemticas. No existan
realmente otras formas de creacin. S, estaba el hombre, pero, qu era el hombre,
despus de todo? Era el hombre creacin de los ieldra, que haban sido creados a su
vez por los antiguos ieldra? Y, si era as, quin los haba creado a ellos? Los
antiqusimos ieldra?
Y as aprend esta extraa teologa de Alexandar Diego Soli: Se saba que el primer
Lord Cantor, el gran Georg Cantor, con una ingeniosa ordenacin, haba demostrado
que el infinito de los nmeros (lo que l llamaba alef cero) est imbuido en el infinito
an mayor de los nmeros reales. Y haba demostrado que ese infinito est imbuido
dentro del infinito superior del alef dos, y as sucesivamente, toda una jerarqua de
infinitos, un infinito de infinitos. Los cantores de Simoom crean que lo mismo que
suceda con los nmeros suceda con las jerarquas de los dioses. Ciertamente, como
Alexandar le haba enseado a su hijo Leopold, si exista un dios, quin o qu lo
haba creado a l (o a ella)? Si hay un dios superior, llamado dios2, debe de haber un
dios3, y un dios4, y as sucesivamente. Hay un alef milln y un alef centilln, pero no
hay final, no hay infinito superior, y por tanto no hay Dios. No, no poda haber un
Dios verdadero, y por lo tanto no poda haber creacin verdadera. La lgica era tan
cruda y despiadada como el propio Alexandar de Simoom: Si no hay creacin
verdadera, entonces no hay realidad verdadera. Si nada es real, entonces el hombre
no es real; el hombre, en algn sentido fundamental, no existe. La realidad es todo un
sueo y, peor an, es menos que un sueo, porque incluso un sueo debe tener un
soador que lo suee. Declarar lo contrario es una tontera. Y declarar la existencia
de la propia esencia es por lo tanto un pecado, el peor de los pecados; por lo tanto es
mejor cortarse la propia lengua que pronunciar la palabra yo.
Mientras esta realidad me atenazaba, fui transportado en el espacio y el tiempo.
Tembl y abr los ojos a las nieblas montaosas arremolinadas sobre la casa de piedra
de Alexandar en Simoom. Me encontraba en una habitacin pequea, desnuda e
inmaculada, de paredes grises, y contempl a un muchachito arrodillado ante m. Yo
era Alexandar de Simoom, y el nio era Soli.

Ves? me pregunt el Tycho. Y coloc en mi mente el recuerdo de Alexandar


de la austera y amarga educacin de su hijo:
Comprendes, Leopold? Nunca debes volver a decir esa palabra.
Qu palabra, padre?
No juegues, comprendes?
S, padre, pero, por favor, no vuelvas a abofetearme.
Y quin crees que eres para ser digno de castigo?
Nadie, padre..., nada.
Eso es cierto, y ya que es cierto, no hay razn para que se te hable, no?
El silencio es terrible, padre, peor que ser castigado. Por favor, cmo puedes
ensearme en silencio?
Y por qu habra que ensearte nada?
Porque la matemtica es la nica realidad verdadera, pero..., pero, cmo puede
ser? Si realmente no somos nada, no podemos crear matemticas, verdad?
Te lo han dicho, no? Las matemticas no se crean; no es una cosa como un
rbol o un rayo de luz; no es una creacin de la mente. Las matemticas son. Es todo
lo que hay. Puedes pensar en Dios como el universo eterno y atemporal de las
matemticas.
Pero, cmo puede..., si es..., no comprendo...
Qu has dicho?
Yo no comprendo!
Y sigues blasfemando. No se te volver a hablar.
Yo, yo, yo, yo, yo... Padre? Por favor.
No comprend cmo la Entidad haba adquirido los recuerdos de Alexandar de
Simoom. (O tal vez eran recuerdos de Soli?) Ni supe cmo saba tanto de las
realidades an ms extraas de los autistas y los afsicos de cerebro mutilado. Por
extraas que fueran estas realidades, sin embargo (y era muy extrao entrar en los
paisajes mentales internos y autopintados de un autista), eran realidades humanas.
El pensamiento humano es realmente siempre igual. Los pensamientos pueden
diferir de persona en persona y de grupo en grupo, pero la forma en que pensamos
est limitada por las profundas estructuras de nuestros cerebros demasiado
humanos. Esto es a la vez una maldicin y una bendicin. Todos estamos atrapados
dentro de los atades de hueso de nuestros mismos cerebros, aprisionados en formas
de pensamiento evolucionadas a lo largo de un milln de aos. Pero es una prisin
cmoda de paredes blancas y familiares, cuyo aire, aunque rancio, podemos respirar.
Si pudiramos escapar de nuestra prisin slo por un instante, nuestra nueva forma

de ver, de saber, nos dejara atnitos. Haba glorias y belleza extrema y como
pronto iba a aprender, locura.
Muy bien me dijo el Tycho, comprendes a Alexandar de Simoom y a
Iamme, el solipsista. Y, ahora, las realidades aliengenas.
El Tycho (o ms bien las ondas de luz en fase que eran el Tycho) empez a
difuminarse. La rojez de su redonda nariz empez a convertirse en violeta mientras
la nariz en s se ensanchaba para convertirse en un hocico hirsuto. Como un trozo de
barro, el morro se estir en un largo tronco flexible. Su frente abultaba como una
fruta de sangre hinchada de gases ptridos, y su barbilla y carrillos se endurecieron
en un rgano en forma de caja alineado con docenas de ranuras estrechas y rosceas.
De repente, su tnica se desvaneci como humo. Su cuerpo desnudo empez a
cambiar. Bolas de msculos redondeados y pelaje marrn y escarlata reemplazaron
la carne gris y ajada del Tycho. Sus voluminosos testculos y miembro se agitaron
como algas y se encogieron, desvanecindose dentro del pliegue rojo de carne entre
las gruesas piernas. Esper mientras contemplaba a la cosa aliengena nacida dentro
de la cabina de mi nave. Pronto la reconoc por lo que era: una imagen de un
miembro de esa amable (aunque astuta) raza conocida como Amigas del Hombre.
La aliengena alz el tronco, y las hendiduras sonrosadas de su rgano del habla
vibraron y temblaron, libelando un apestoso flujo de molculas. Ol a steres y
acetones y flores, el hedor de carne podrida mezclada con la dulzura de la dalia de
las nieves. En cierto modo, con el tronco entretejido con la hlice azul de una
cortesana experta, me record a la amiga de Soli (y algunos decan que amante),
Jasmine Orange.
Contempla a Jasmine Orange.
Contempl a Jasmine Orange a travs de sus propios ojos: Me convert en Jasmine
Orange. Fui a la vez Jasmine Orange y Mallory Ringess, contemplando a un
aliengena a travs de ojos humanos y, a travs de mi tronco, oliendo la esencia de un
ser humano. De repente, mi consciencia abandon mi cuerpo humano, y los colores
desaparecieron. Vi cmo los tonos marrones y escarlatas de mi pelaje se convertan
en grises claros y oscuros. Observ la cabina de mi nave y vi a un joven piloto
humano, con barba, que me miraba; me vi a m mismo. Prest atencin al sonido de
la voz de la Entidad, pero no haba sonido dentro o fuera, porque era tan sordo como
el hielo. No saba realmente lo que era el sonido. Slo saba oler, el mundo
maravilloso y mutable de las molculas olorosas flotando libremente. Hubo jazmn y
el olor de naranjas aplastadas mientras pronunciaba mi hermoso nombre. Ric mi
tronco, sorbiendo la fragancia de ajo y vino-hielo mientras saludaba al humano,
Mallory Ringess, y l me saludaba a m. Qu raro, qu extrao, qu
desesperanzadamente estpido pareci su modo de representar simples unidades de
significado con una discreta progresin de sonidos lineales, fuera lo que fueran los
sonidos! Qu limitado era unir sonidos, como cuentas en un hilo! Cmo podan
pensar los seres humanos cuando tenan que progresar de sonido en sonido y pensar

un pensamiento cada vez, como un insecto arrastrndose por las cuentas de un


collar? Qu lento!
Como quera hablar con el piloto Ringess, alc mi tronco y liber una nube de
olores punzantes que eran a una oracin humana lo que se supone debe ser una
sinfona a una ronda infantil. Pero l no tena nariz y comprendi muy poco. S,
Ringess, le dije, los smbolos-olor no son fijos como, por ejemplo, son fijos los sonidos
de la palabra prpura; no siempre significan lo mismo. No es el significado tan
mutable como los olores del mar? Puedes sentir la configuracin de las diminutas
pirmides de menta y vainilla y almizcle en esta nube de olores? Y los significados...,
sabes que los olores de jazmn y aceite y naranja podran significar: Soy Jasmine
Orange, la amante del Hombre, o: El mar est tranquilo esta noche, dependiendo
de la disposicin y la proximidad de las unidades pirmide a las otras molculas de
olor? Puedes comprender el significado como un todo? Y la lgica de la estructura?
Comprendes las complejidades del lenguaje, mi Ringess?
Las ideas brotaban hacia fuera como flores rticas al sol creciendo dentro de otras
ideas que se cruzaban y conectaban por cadenas olorosas de asociacin, y eslabn a
eslabn los olores de carne asada y pelaje mojado fluan hacia fuera y hacia los lados
y hacia abajo, y se mezclaban en campos cuajados del dulce perfume de extraas
nuevas estructuras lgicas y nuevas verdades que debes inhalar como fra menta
para abrumar y anular las ideas amargas y rectas de lgica, causalidad y tiempo. El
tiempo no es una lnea; los hechos de tu vida son como una jungla de olores
eternamente preservada en una botella. Un olisqueo y sentirs instantneamente la
jungla entera en vez de las fragancias de las flores individuales. Comprendes las
sutilezas? Te atreves a abrir la botella? No, no tienes nariz, y no comprendes.
El comprende todo lo que la estructura de su cerebro le permita comprender.
Comprend que un hombre que habitara demasiado en el interior de un cerebro
aliengena se volvera loco. Cerr los ojos y sacud la cabeza mientras me tapaba la
nariz contra los olores mareantes que inundaban la cabina de mi nave. Mis ojos, mi
nariz! Cuando los abr, volv a ser humano. La imagen aliengena haba
desaparecido, aunque los olores de vainilla y ajenjo permanecan. Estaba solo dentro
de mi cuerpo humano, sudoroso y peludo, dentro de mi viejo cerebro que tan bien
crea conocer.
Su lgica, las estructuras de verdad..., son tan distintas; no lo saba.
La estructura profunda de su cerebro es diferente. Pero, a un nivel an ms profundo, la
lgica es la misma.
No puedo comprender esta lgica.
Pocos de tu Orden han comprendido a las Amigas del Hombre.
Como todos los dems, yo siempre haba recelado de esas prostitutas exticas y
aliengenas. Haba supuesto que seducan a los hombres con sus poderosos olores

afrodisacos para poder hacer proselitismo cuando estuvieran drogados con sexo,
para persuadirlos astutamente hacia, la verdad de su misteriosa religin aliengena.
Ahora vea (ver no es la palabra adecuada), perciba que su propsito era mucho
ms profundo que cambiar meramente las creencias de la humanidad; deseaban
cambiar a la humanidad misma.
Pero es muy difcil cambiar la mente de un hombre. Tenis un pequeo sentido de vosotros
mismos.
Como dice Bardo, un hombre debe saber quin es.
Y qu es un Bardo?
Mientras yo bufaba y trataba de liberar mi mente y mi nariz de molestos olores,
pens en Bardo y en cmo siempre haba tenido un claro y presuntuoso sentido de
quin era: un hombre decidido a experimentar placer como ningn otro hombre
hubiera conocido jams.
Tu Bardo se define de forma demasiado estrecha. Incluso podra tener posibilidades.
Durante las pruebas que siguieron, por implicacin y deduccin, aprend mucho
sobre el sentido del Yo de la Entidad. Cada cerebroluna, pareca, era a la vez una isla
de consciencia y parte del todo superior. Y cada luna poda subdividirse y
compartamentalizarse en caso necesario en unidades cada vez ms pequeas,
trillones de unidades de inteligencia reunindose y cambiando como nubes de arena.
Supuse que slo una nfima parte de sus lunas menores estaba ocupaba ponindome
a prueba. Y, sin embargo, se me permiti comprender, paradjicamente, que toda
Ella estaba de algn modo dentro de mi cerebro, como yo estaba dentro del suyo.
Cuando brome sobre las extraas topologas implicadas en esta paradoja, sus
pensamientos ahogaron los mos:
Eres como el Tycho, pero t eres juguetn, mientras que l es salvaje.
S? A veces no s quin soy.
Eres lo que eres. Eres un hombre abierto a posibilidades.
Otros decan que pensaba que eran posibles demasiadas cosas. Un hombre sabio
conoce sus lmites, eso decan.
Otros no han sobrevivido al Test de Realidades.
Me sent complacido de no tener que soportar ms realidades aliengenas y ms
que un poco satisfecho conmigo mismo, un placer que no dur ms que el tiempo
que tard en inspirar una bocanada de aire.
Habr una ltima prueba.
Qu prueba?
Llmalo el Test del Destino.

El aire fluctu ante m, y apareci una imagen de una mujer alta vestida con una tnica
blanca. Su liso pelo negro brillaba, y ola a dalia de las nieves. Cuando se volvi hacia m, no
pude apartar los ojos de su rostro. Era un rostro que conoca bien, la nariz aguilea y los altos
pmulos y, sobre todo, los oscuros huecos suavemente cicatrizados all donde deberan de
haber estado sus ojos; era el rostro de mi hermosa Katharine.
Me enfureci que la Entidad sacara este recuerdo privado de mi mente. Cuando
Katharine me sonri e inclin levemente la cabeza, esper que la Entidad no oyera las
palabras de un antiguo poema que se formaron silenciosamente en mis labios:
Amo, plida, tus cejas alzadas, puente
a las gemelas oscuridades de flotante profundidad.
Mas, por profundas que sean, me llevan
al camino opuesto de la muerte.
Con voz profunda y misteriosa, una voz que era una extraa mezcla del
compasivo porte de Katharine y las palabras calculadas de la Entidad, la imagen
tens los labios y dijo:
Hay otro camino, mi Mallory, distinto a la muerte. Me alegra que te guste la
poesa.
Cul es el Test del Destino? pregunt en voz alta.
Mientras contemplaba las cavernas bajo sus negras cejas, destellos de color
iluminaron las oscuridades gemelas. Al principio pens que era simplemente una
aberracin de las ondas de luz en fase de la imagen. Entonces, el azul ondulante se
fij y qued quieto, llenando sus cuencas vacas como el agua llena una copa. Ella
parpade sus ojos recin nacidos, que eran grandes y profundas y brillaban como
joyas licuadas. Me mir con aquellos hermosos ojos negroazulados y dijo:
Por ti renuncio a la visin mayor hacia... Ves tu destino? Ahora que vuelvo a
tener ojos soy ciega, y no puedo ver realmente lo que... Tu cara, eres esplndido! Te
salvara si pudiera! Si... El Test del Destino; el Test del Antojo o Capricho. Recitar
palabras de antiguos poemas. Si puedes completar los fragmentos inconclusos,
entonces la luz se enciende.
Pero eso es absurdo! Debe entonces depender mi vida de saber un poema
estpido?
Mord los bordes del bigote que me haba crecido por encima del labio durante mi
largo viaje. Me enfureca que mi destino (mi vida, mi muerte) se decidiera con una
prueba tan arbitraria. Entonces record que se rumoreaba que los guerreros poetas, la
secta de asesinos que infestan algunos de los Mundos Civilizados, preguntaban a sus
vctimas los versos de un poema antes de matarlas. Me pregunt por qu practicaba
la diosa la costumbre de los guerreros poetas. O tal vez Ella haba originado la

costumbre, eones atrs, y los guerreros poetas la adoraban a Ella y todas sus
prcticas? Cmo poda saberlo?
Y el Tycho dije. Rechin los dientes. No supo ningn poema, verdad?
Katharine sonri con la sonrisa misteriosa de los scrytas y sacudi la cabeza.
Oh, no, supo todos los poemas menos el ltimo, naturalmente. Escogi su
destino, ves?
Yo no vea. Me frotaba los ojos resecos y calientes, tratando de comprender,
cuando ella dijo con voz triste:
Tantos hombres, tan hermosos
y todos yacieron muertos:
Me mir como si esperase que completara inmediatamente la estrofa. No pude.
Sent el pecho sbitamente tenso, la respiracin entrecortada e irregular. Como un
campo nevado, mi mente estaba vaca.
Tantos hombres, tan hermosos
y todos yacieron muertos:
Me senta enfermo y vaco porque saba que haba ledo esas palabras antes.
Eran de un antiguo poema situado hacia el ltimo tercio del libro del Guardin del
Tiempo. Cerr los ojos y vi, en la pgina novecientos diez, el ttulo del poema. Se
llamaba La rima del antiguo piloto. Era un poema de vida, muerte y redencin.
Trat de arrancar de mi memoria las largas secuencias de letras negras,
superponerlas contra el blanco campo nevado de mi mente, igual que el poeta las
haba escrito sobre las blancas hojas de papel. Fracas. Aunque en Borja, junto con los
otros novicios, haba recibido entrenamiento en el arte de los rememoradores (y
varios otros), no era un rememorador. Lament, y no por primera vez, no poseer esa
perfecta memoria de imgenes con la que cualquier imagen contemplada por el ojo
viviente puede ser recordaba a voluntad y presentada ante el ojo de la mente, para
ser vista y estudiada con detalles vividos y multicolores.
La piel de Katharine adquiri la textura del mrmol de Urradeth cuando dijo:
Repetir los versos una vez ms. Debes responder o...
Se llev la mano a la garganta y, con una voz tan clara como la campana
vespertina de Resa, recit:
Tantos hombres, tan hermosos
y todos yacieron muertos:
Record entonces que el Guardin del Tiempo me haba dicho que debera leer su
libro hasta que pudiera or los poemas en mi corazn. Cerr el ojo de mi mente a la
confusin de letras negras retorcidas que me esforzaba en ver. Los rememoradores
ensean que hay muchos caminos a la memoria. Todo est registrado, dicen; nada se

olvida. Escuch la msica y la cadencia del fragmento del poema de Katharine. Las
palabras sonaron inmediatamente claras en mi interior, y repet lo que mi corazn
haba odo:
Tantos hombres, tan hermosos
y todos yacieron muertos;
y un millar de cosas viscosas
continuaron viviendo; y tambin yo.
La imagen de Katharine sonri como si estuviera complacida. Tuve que
recordarme que no era realmente Katharine, sino slo la recreacin que de ella haba
hecho la Entidad. O, ms bien, era mi imperfecto recuerdo sacado de mi mente.
Advert que slo conoca una centsima parte de la Katharine real. Conoca sus
manos largas y duras y las profundidades entre sus piernas, y que ella tena la
necesidad ardiente y sumergida de belleza y placer (para ella, creo, eran la misma
cosa); conoca el sonido de su voz de dulcmele cuando cantaba sus tristes canciones,
pero no pude mirar en su alma. Como todos los scrytas, haba aprendido a cubrir sus
pasiones y miedos de una capa hmeda de calma exterior. Yo no saba lo que haba
ms all y, aunque lo supiera, quin era yo para pensar que poda contener el alma
de una mujer en su interior? No poda y, por tanto, la imagen de Katharine creada
por mi recuerdo estaba sutilmente equivocada. Mientras la Katharine real era
provocativa, su imagen era juguetona; mientras Katharine amaba los poemas y
visiones del futuro por su propio placer, su imagen la usaba por otras causas. En el
corazn de la imagen haba una entidad vasta pero no del todo omnisciente que
jugaba con la carne y personalidad de un ser humano; en el corazn de Katharine
estaba..., bueno, Katharine.
Yo segua furioso, tan furioso que dije:
No quiero seguir jugando a los acertijos.
Katharine sonri de nuevo.
Oh, pero hay dos poemas ms dijo.
Debes de saber qu poemas s y cules no.
Nodijo ella. No puedo ver..., no s.
Debes de saberlo repet.
No puedo elegir saber lo que quiero saber y lo que no? Me gusta el suspense,
mi Mallory.
Est preordenado, verdad?
Todo est preordenado. Lo que ha sido, ser.
Chchara de scrytas.

Soy una scryta, lo sabes.


Eres una diosa, y ya has decidido el resultado de este juego.
Nada est decidido; al final, escogemos nuestros futuros.
Cmo odio la chchara de los scrytas y sus paradojas aparentemente
profundas! exclam, cerrando el puo.
Sin embargo, te solazas en tus paradojas matemticas.
Eso es diferente.
Ella extendi la mano sobre sus luminosos ojos durante un largo instante, como si
su propia luz interior la quemara.
Continuemos dijo entonces. Este sencillo poema fue escrito por un antiguo
scryta que no poda saber que el Vild estallara.
Estrellas, las he visto caer,
pero cuando desaparecen y mueren...
Y yo repliqu:
ninguna estrella se pierde
en el cielo cuajado de estrellas
Pero las estrellas se pierden, verdad? aad. El Vild crece, y nadie sabe por
qu.
Algo debe hacerse para impedir que el Vild estalle dijo ella. Qu poco
potico sera si todas las estrellas murieran!
Me apart el pelo de los ojos y formul la pregunta que ocupaba a algunas de las
mejores mentes de nuestra Orden.
Por qu estalla el Vild?
La imagen de Katharine sonri.
Si conoces los versos del siguiente poema puedes preguntarme por qu, o
cualquier otra cosa que quieras... Oh, el poema! Es tan hermoso! Uni las manos
como una nia pequea complacida por hacer a su amigo un regalo de cumpleaos.
Y palabras que yo conoca muy bien llenaron el aire:
Tigre! Tigre! que ardiente brillas
en las selvas de la noche
Estaba libre! La Entidad de Estado Slido, a travs de los labios de un simple
holograma, haba pronunciado los dos primeros versos de mi poema favorito, y
estaba libre. Slo tena que seguir los versos siguientes, y sera libre para preguntarle
cmo poda escapar un piloto de un rbol infinito. (Nunca dud que Ella mantendra

su promesa de responder a mis preguntas; no puedo decir por qu.) Me re mientras


perlas de sudor se formaban en mi frente. Recit:
Tigre! Tigre! que ardiente brillas
en las selvas de la noche,
qu inmortal mano, qu ojo
podra trazar tu temible simetra?
Es importante rimar simetra con ojo dije. Me re porque me senta feliz
como nunca me haba sentido antes. (Es extrao cmo la liberacin de la amenaza
inmediata de muerte puede producir tal euforia. Tengo este consejo que ofrecer a los
viejos acadmicos de nuestra Orden, tan aburridos con sus rutinas diarias: Arriesgad
vuestra vida durante una sola noche, y cada momento del da siguiente vibrar con
la dulce msica de la vida.)
La imagen de Katharine me observaba. Haba algo infinitamente atractivo en ella,
algo casi imposible de describir. Pens que esta Katharine estaba en paz consigo
misma y su universo de una manera que la Katharine real no podra estarlo nunca.
Y entonces cerr los ojos y dijo:
No, est mal. Te di los versos de la ltima estrofa del poema, no de la primera.
Es posible que mi corazn dejara de latir durante unos instantes.
Pero la primera estrofa es idntica a la ltima dije, lleno de pnico.
No, no lo es. Los tres primeros versos de cada estrofa son idnticos. El cuarto
verso difiere en una palabra.
En ese caso, entonces, cmo puedo saber qu estrofa estabas recitando? Ya que,
si los tres primeros versos son idnticos, tambin lo son los dos primeros.
ste no es el Test del Conocimiento dijo ella. Es el Test del Capricho, como
he dicho. Sin embargo, es mi capricho y aqu sonri, que tengas otra
oportunidad.
Y, mientras sus ojos radiaban de ardiente cobalto a brillante ndigo, repiti:
Tigre! Tigre! que ardiente brillas
en las selvas de la noche
Estaba perdido. Claramente (muy claramente, tan claramente como si poseyera la
memoria de imgenes), record cada letra y palabra de aquel extrao poema. Lo
haba recitado correctamente; la primera y la ltima estrofa eran idnticas. Y o de
nuevo:
Tigre! Tigre! que ardiente brillas
en las selvas de la noche,

qu inmortal mano, qu ojo...


Cul es el ltimo verso, Mallory? El que el poeta escribi, no el impreso en tu
libro.
Me pregunt si los antiguos acadmicos, al transcribir el poema de libro a libro (o
de libro a ordenador) habran cometido un error.
Tal vez ese error haba tenido lugar durante los ltimos das del siglo del
holocausto. Pareca probable que alguna antigua historiadora, en su prisa por
preservar tal tesoro antes de que sus huesos se pudrieran, hubiera alterado
descuidadamente una palabra simple (aunque vital). O tal vez el error haba sido
cometido durante la confusin de los siglos enjambre; quizs algn revisionista, por
cualquier razn, haba puesto trabas a esa palabra y la haba cambiado.
Sin embargo, el error haba sido cometido. Yo necesitaba desesperadamente
descubrir (o recordar) cul haba sido la palabra original. Prob el truco de escuchar
las palabras en mi corazn, pero no haba nada. Apliqu otras tcnicas
rememoradoras..., todo en vano. Sera mucho mejor si trataba de adivinar qu
palabra haba sido cambiada y escoger otra palabra al azar, cualquier palabra, para
reemplazarla. Al menos habra una probabilidad, una diminuta probabilidad, de
escoger la palabra adecuada.
Katharine, con los ojos cerrados, se lami los labios y luego pregunt:
Cul es el ltimo verso, mi Mallory? Dmelo ahora, o deber preparar un
pliegue en mi cerebro donde copiar el tuyo.
Fue el Guardin del Tiempo quien me salv del capricho de la Entidad. En mi
frustracin y desesperacin, mientras rechinaba los dientes, le record, tal vez para
hacerle responsable por haberme dado un libro lleno de errores. Le record recitando
el poema. Por fin, o las palabras en mi corazn. Haba recitado el Guardin del
Tiempo el poema verdadero? Y, si lo haba hecho, cmo conoca la versin ms
antigua? Haba algo muy sospechoso, incluso misterioso, en el Guardin del Tiempo.
Cmo es que recitaba el mismo poema que la diosa? Se haba internado siendo
joven en el corazn de la Entidad y haba tenido que responder al mismo poema? El
poema, que haba salido de su boca como un gruido, era realmente distinto al del
libro, y difera en una palabra.
Un las manos, inspir profundamente y dije:
Tigre! Tigre! que ardiente brillas
en las selvas de la noche,
qu inmortal mano, qu ojo
osara trazar tu temible simetra?
Osara trazar repet. sa es la palabra alterada, verdad? Osara trazar.
La imagen de Katharine permaneci en silencio mientras abra los ojos.

Verdad?
Y entonces sonri y susurr:
Esta noche en el libre marjal
el reflujo de las estrellas est quieto:
Hogar del marino es la mar,
del cazador la colina.
Adis, mi Mallory. Quin osara trazar tu temible simetra? Yo no.
En cuanto dijo esto, su holograma desapareci de la cabina de mi nave, y me
qued solo. Oh, dnde, oh, dnde, me pregunt, dnde va la luz cuando se apaga?
Ests casi en casa, mi marino, mi cazador de conocimiento.
El poema... Lo record correctamente, entonces?
Puedes hacerme tres preguntas.
Haba aprobado sus tests y estaba libre. Libre! Esta vez estuve seguro. En mi
mente bailaron un centenar de preguntas, como el aguijonear de una troupe de
cortesanas jacarandinas parcamente vestidas: Es el universo abierto o cerrado?
Cul era el origen de la singularidad primitiva? Puede cualquier nmero natural
ser expresado por la suma de dos nmeros primos? Haba tratado mi madre de
matar realmente a Soli? Qu edad tena en realidad el Guardin del Tiempo? Por
qu estallaba el Vild? Dnde va la luz cuando...?
La luz se apaga.
Esa no era mi pregunta. Slo estaba pensando..., preguntndome cmo...
Haz tus preguntas.
Pareca que debera de tener mucho cuidado al hacer mis preguntas, o la Entidad
podra jugar conmigo. Pens durante mucho rato antes de formular una pregunta
cuya respuesta podra ser una pista a muchos otros misterios. Me lam los resecos
dientes y formul en voz alta la pregunta que me haba estado molestando desde que
era un nio:
Por qu hay un universo? Por qu hay algo en vez de nada?
Tambin a m me gustara saberlo.
Me enfureci que no contestara a mi pregunta, as que sin pensarlo explot:
Por qu estalla el Vild?
Ests seguro de que esto es lo que quieres saber realmente? Qu beneficio te hara
descubrir el porqu, si no sabes impedir que el Vild siga estallando? Tal vez deberas
replantear tu pregunta.

Muy bien; cmo puedo yo, cualquiera, impedir que el Vild estalle?
Actualmente no puedes. El secreto de curar al Vild es parte del secreto superior, Debes
descubrir este secreto superior por ti mismo.
Ms acertijos! Ms juegos! Respondera a alguna de mis preguntas simplemente,
sin proporcionar acertijos? No lo crea. Como una reina-mercader de Tria guardando
sus joyas, Ella pareca decidida a guardar su preciosa sabidura. Medio en broma,
medio desesperado, dije:
El mensaje de los ieldra..., tambin ellos hablan en acertijos. Dijeron que el
secreto de la inmortalidad del hombre se encuentra en el pasado y en el futuro. Qu
queran decir? Dnde puede encontrarse realmente el secreto?
No esperaba una respuesta, al menos no una respuesta inteligible, as que me
qued de piedra cuando la voz divina reson en mi interior.
El secreto est escrito en el ms antiguo ADN de la especie humana.
El ms antiguo ADN de... Qu es eso, entonces? Y cmo puede el secreto ser
decodificado? Y por qu debera...?
Ya has hecho tus tres preguntas
Pero has contestado con acertijos!
Entonces debes resolver tus acertijos.
Resolverlos? Con qu fin? Morir con mis soluciones. No hay escape a un rbol
infinito, verdad? Cmo puedo escapar?
Deberas haber pensado en eso al formularme tu ltima pregunta.
Maldita seas t y tus juegos!
No hay escape a un rbol infinito. Pero, ests seguro de que el rbol no es finito?
Por supuesto que estaba seguro! No era experto un piloto en los teoremas
trazadores de Gallivare? No haba demostrado que el conjunto Lavi no poda ser
imbuido en un espacio invariante? No distingua un rbol infinito de uno finito?
Has examinado tu tesis?
No haba examinado mi tesis. No me gustaba pensar que pudiera haber un fallo en
ella. Pero tampoco quera morir, as que entr en contacto con mi nave-ordenador.
Entr en el pensamientospacio del multipliegue. Al instante se produjo una
andanada de ideoplastias cristalinas en mi mente, y empec a construir los smbolos
para presentar la tesis. Mientras la tormenta numrica giraba, hice un modelo
matemtico del multipliegue. El multipliegue se abri ante m. Sumido en
temposueo, reconstru mi tesis. Era cierto, el conjunto Lavi no poda ser imbuido en
un espacio invariante. Entonces, como surgido de ninguna parte, se me ocurri un
pensamiento: Era el conjunto Lavi el conjunto correcto para modelar las ramas del

rbol? Y si el rbol poda ser modelado por un conjunto Lavi simple? Poda el
conjunto Lavi ser imbuido en un espacio invariante?
Tembl de anticipacin mientras construa mi nueva tesis. S, el Lavi simple poda
ser imbuido! Demostr que poda serlo. Me sequ el sudor de la frente e hice un
trazado de probabilidad. Al instante, los billones de ramas del rbol se convirtieron
en una. As que era finito, despus de todo. Estaba salvado! Hice otro trazado al
puntosalida cerca de una gigante azul. Sal a espaciorreal, al enjambre de los diez mil
cerebros-luna de la Entidad de Estado Slido.
Me gustas, mi Mallory. Pero volveremos a vernos cuando me gustes ms. Hasta entonces,
cae lejos, Piloto, y adis.
Hasta hoy mismo me he preguntado por la naturaleza del rbol original que me
aprisionaba. Era realmente un rbol finito? O haba cambiado la Entidad, algo
imposible, un rbol infinito por uno finito? Si es as, pens, entonces era realmente
una diosa digna de adoracin. O al menos era digna de miedo y terror. Despus de
asomarme a la clida luz azul del sol, me sent tan lleno de esas emociones que hice
el primero de los muchos trazados de regreso a Neverness. Aunque arda con
extraas sensaciones y preguntas sin contestar, no tena intencin de volver a verla
jams. No quera volver a ser puesto a prueba o ver que mi vida dependa de la
suerte y los caprichos de una diosa. No quera volver a or la voz divina violando mi
mente. Quera, simplemente, regresar a casa, beber skotch con Bardo en los bares del
Sector Extremo, decirles a los escatlogos y a Leopold Soli, y a toda la ciudad, que el
secreto de la vida estaba escrito dentro del ms antiguo ADN del hombre.

Captulo 6
La imagen del Hombre
Para nosotros, la humanidad era un objetivo distante hacia el que se dirigan
todos los hombres, cuya imagen nadie conoca, cuyas leyes no estaban escritas en
ninguna parte.
Emil Sinclair, Escatlogo del Siglo del Holocausto.

Mi vuelta a casa fue tan gloriosa como haba esperado, empaada solamente por
la ausencia de Leopold Soli de la Ciudad. Se hallaba cartografiando el velo exterior
del Vild, as que no pudo apreciar mi triunfo. No estuvo presente en las Cavernas de
las Navesluz con los otros pilotos, cticos, reparadores y horlogos cuando sal de la
cabina de mi nave. Cmo dese que los hubiera visto alineados en el oscuro pasillo
de acero junto a las filas de naves, contemplado sus caras asombradas y escuchado
sus susurros furiosos y excitados cuando anunci que haba hablado con una diosa!
Habra aplaudido e inclinado la cabeza ante m, como hicieron los ms escpticos y
engredos de los maestros pilotos? Me habra honrado con un apretn de manos,
como hicieron Stephen Caraghar, Tomoth y sus otros amigos?
Fue una lstima que no estuviera all cuando Bardo surgi de entre la fila de
pilotos y corri hacia m con tanto entusiasmo que todo el pasillo se sacudi y reson
como una campana. Fue todo un momento. Bardo me ech encima sus enormes
brazos y grit:
Mallory! Por Dios, saba que no podas haber muerto! Su voz llen las
Cavernas como una bomba al estallar, y de repente se volvi para dirigirse a los
pilotos. Cuntas veces lo he dicho en los ltimos das? Mallory es el mejor piloto
desde Rollo Gallivare! Mejor que Rollo Gallivare, por Dios que s! Mir
directamente a Tomoth, que observaba sus aspavientos con ojos deformes y
mecnicos Decais que se haba perdido en temposueo? Yo deca: Est surcando
los velos del multipliegue, y regresar cuando est preparado. Decais que se haba
perdido en un bucle infinito, atrapado por esa zorra diosa llamada la Entidad de
Estado Slido. Yo deca: Est kleineando de vuelta a casa, abriendo tneles con
elegancia y fortaleza, regresando a sus amigos con un descubrimiento que lo

convertir en maestro piloto. Decidme: Tena yo razn? Maestro Mallory..., cmo


me gusta su sonido! Por Dios, Pequeo Amigo, por Dios!
Me dio un abrazo que casi me rompi las costillas y, mientras palmeaba mi
espalda, no dejaba de repetir:
Por Dios, Pequeo Amigo, por Dios!
Los pilotos y profesionales me rodearon, me estrecharon la mano y me hicieron
preguntas. Justine, vestida elegantemente de lana y con una nueva piel negra, me
toc la frente y se inclin.
Mrale! le dijo a mi madre, que lloraba abiertamente (a m tambin me
apeteca llorar) . Si Soli estuviera aqu!
Mi madre se abri paso entre la multitud, y nos tocamos la frente.
Estoy tan cansada me sorprendi. De esta amabilidad formal. Entonces
me bes en los labios y me abraz. Ests demasiado delgado dijo, mientras se
secaba los ojos con el dorso de los guantes. Arque las tupidas cejas y arrug la nariz,
olisqueando. Tan delgado como un harijano. Y apestas. Ven a verme. Cuando te
hayas afeitado y lavado y los akshicos hayan terminado contigo. Soy tan feliz.
Todos somos felices dijo Lionel mientras se inclinaba levemente. Luego
sacudi bruscamente la cabeza, apartndose el pelo rubio de los ojos. Y supongo
que estamos fascinados con esas palabras de tu diosa. El secreto de la vida escrito en
el ADN ms antiguo del hombre..., qu supones que quera decir con eso? Qu es,
despus de todo, el ADN ms antiguo?
Mientras los akshicos llevaban m sucio, barbudo y extenuado cuerpo a su
cmara para desprogramarme, tuve una repentina nocin de lo que podra ser aquel
antiguo ADN. Germin como una semilla en mi interior; la nocin se Convirti en
idea, y la idea empez a crecer hasta ser el ms descabellado de los planes. Si Soli
hubiera estado all podra haber revelado mi plan slo para ver la mueca en su fra
cara. Pero estaba intentando penetrar los contorsionados espacios del Vild, y
probablemente pensaba que yo haba muerto haca tiempo, si es que pensaba en m.
Yo no estaba muerto, sin embargo. Estaba maravillosa, alegremente vivo. A pesar
de que el multipliegue haba extenuado mi pobre cuerpo, a pesar de la separacin de
mi nave y el regreso al tiempo normal, estaba lleno de confianza y xito, tan seguro
como puede estarlo un hombre. Me senta invencible, Como si flotara en un fro
viento. Los cticos llaman a esta sensacin el punto de testosteronauno, porque
cuando un hombre tiene xito en sus empresas, su cuerpo se inunda de esta poderosa
hormona. Advierten contra los efectos de la testosterona. Dicen que vuelve a los
hombres demasiado agresivos, y los hombres agresivos se aferran al xito y generan
ms testosterona cuanto ms xito consiguen. Es un ciclo desagradable. Dicen que la
testosterona puede envenenar el cerebro de un hombre y nublar su juicio. Creo que
es cierto. Debera haber prestado ms atencin a los cticos y sus enseanzas. Si no

hubiera estado tan pagado de mi mismo, si no hubiera estado tan henchido de sangre
y orgullo, probablemente habra descartado inmediatamente mi descabellado plan
para descubrir el ADN ms antiguo de la raza humana. Pero apenas poda esperar a
ganarme a Bardo y el resto de la Orden para mi plan, baarme en una gloria an
mayor.
Durante los das siguientes tuve poco tiempo para pensar en mi plan, porque los
akshicos y otros profesionales me mantuvieron ocupado. Nikolos el Anciano, el
Lord Akshico, examin en detalle todos mis recuerdos desde el instante en que sal
de Neverness. Copi los resultados en sus ordenadores. Vinieron mecnicos que me
interrogaron sobre los cuerpos negros y otros fenmenos que haba encontrado
dentro de la Entidad. Se impresionaron bastante (se anonadaron sera ms adecuado)
cuando supieron que Ella tena el poder de cambiar la forma del multipliegue a su
antojo. Unos pocos de los mecnicos ms viejos no creyeron mi historia, ni siquiera
cuando los cticos y akshicos declararon que mis recuerdos no eran ilusorios, sino el
resultado de hechos que realmente haban sucedido. Los mecnicos, por supuesto,
conocan desde haca siglos que cualquier modelo de realidad debe incluir la
consciencia como una forma fundamental. Pero Martha Rutherford y Mnima Jons,
entre otras, rehusaron creer que la Entidad pudiera crear y destruir un rbol infinito
a voluntad. Se enzarzaron en una sauda discusin con Konleya Mor y un par de
escatlogos ms que parecan ms interesados en la gente que viva en la Entidad
que en lo esotrico de la fsica. El furor y los pequeos antagonismos que mis
descubrimientos provocaron entre los profesionales me divirtieron. Me agradaba que
los programadores, neolgicos, historiadores, incluso los holistas, tuvieran tanto que
hablar durante mucho tiempo.
Sent curiosidad cuando el maestro horlogo, con la ayuda de un joven
programador de aspecto furtivo, leyeron la memoria de la nave-ordenador y
abrieron el reloj sellado de la nave. Aunque est prohibido decir inmediatamente a
un piloto regresado cunto tiempo interno ha pasado, esto siempre se ignora. Supe
que haba envejecido, intiempo, cinco aos y cuarenta y tres das (y ocho horas, diez
minutos, treinta y dos segundos).
Qu da es hoy? pregunt. Y el horlogo me dijo que era el vigsimo octavo
da de la primavera de medio invierno del ao 2930. En Neverness haba pasado
poco ms de medio ao. Yo tena cinco aos ms, entonces, mientras Katharine slo
haba envejecido la quinta parte. El tempocruel, pens, no puedes conquistar el
tempocruel. Esper que el avance diferencial de Katharine y mis relojes internos no
fueran tan crueles para nosotros como lo haban sido para Justine y Soli.
Ms tarde, ese mismo da (el da despus de mi regreso), fui convocado a la Torre
del Guardin del Tiempo. Este, que no pareca haber envejecido en absoluto, me hizo
sentarme en la silla adornada cerca de las ventanas de cristal. Camin por la brillante
habitacin, hundiendo sus zapatillas rojas en la piel blanca de sus alfombras, sin
dejar de mirarme mientras yo escuchaba el tictac de sus relojes.

Ests muy delgado dijo. Mis horlogos me dicen que hubo demasiado
tempolento, demasiado maldito tempolento. Cuntas veces te he advertido contra el
tempolento?
Hubo muchos malos momentos. Tuve que pensar como la luz, como dices. Si no
hubiera usado el tempolento, ahora estara muerto.
Las aceleraciones han consumido tu cuerpo.
Pasar el resto de la estacin patinando, entonces. Y comiendo. Mi cuerpo se
recuperar.
Estoy pensando en tu mente, no en tu cuerpo dijo l. Cerr el puo y se
masaje los nudillos. De modo que tu mente, tu cerebro, tiene cinco aos ms.
Las clulas siempre pueden rejuvenecer.
Eso crees?
No quise discutir con l los efectos de las distorsiones temporales del
multipliegue, as que me rebull en mi dura silla y dije:
Bueno, se est bien en casa.
l se frot el arrugado cuello.
Estoy orgulloso de ti, Mallory dijo. Ahora eres famoso, eh? Te has labrado
una carrera. Se habla de nombrarte maestro piloto, lo sabas?
En verdad, mis compaeros pilotos como Bardo y el Sonderval apenas haban
hablado de otra cosa desde mi regreso. Incluso Lionel, que haba despreciado una
vez mis impulsivas fanfarronadas, confiaba en que mi elevacin al Colegio de
Maestros era casi segura.
Un gran descubrimiento dijo el Guardin del Tiempo. Se pas los dedos por
su denso pelo blanco. Estoy muy satisfecho.
La verdad es que no creo que estuviera satisfecho en absoluto. Oh, tal vez se
alegraba de volver verme, de alborotarme el pelo como haca cuando yo era un
nio, pero no creo que estuviera satisfecho con mi sbita fama y popularidad. Era un
hombre celoso, un hombre que no permita ningn desafo a su prominencia sobre
los hombres y mujeres de nuestra Orden.
Sin tu libro de poemas, ahora estara peor que muerto le dije, y le cont todo
lo que me haba sucedido en mi viaje. No pareci impresionarse en absoluto por los
poderes de la Entidad.
Ah, los poemas. Los aprendiste bien?
S, Guardin del Tiempo.

Ahhh. Sonri, y apoy sobre mi hombro su mano llena de cicatrices. Su cara


era intensa, difcil de leer. Pareca a la vez amable y agraviado, como si no pudiera
decidir si haberme dado el libro de poemas haba sido algo correcto.
Se plant ante m y contempl mi reflejo en sus ojos negros. Hice la pregunta que
me quemaba en la mente:
Cmo pudiste saber que la Entidad me pedira que recitase los poemas? Y los
poemas que Ella me pregunt... Dos de ellos me los habas recitado t!
Hizo una mueca.
Bueno, no poda saberlo. Lo supuse.
Pero debas de saber que la Entidad plantea acertijos con poesa antigua. Cmo
pudiste saberlo?
Me apret el hombro con fuerza; sus dedos eran como races de madera.
No me interrogues, maldicin! Has olvidado tus modales?
No soy el nico que tiene preguntas. Los akshicos y los dems, todos se
preguntarn cmo lo sabas.
Deja que se pregunten.
Una vez, cuando yo tena doce aos, el Guardin del Tiempo me ense que el
conocimiento secreto es poder. Era un hombre que guardaba secretos. Durante las
horas de nuestra charla, se mova por la habitacin sin darme la oportunidad de
hacerle preguntas sobre su pasado ni sobre nada ms. Peda caf y lo beba de pie,
mientras descargaba su peso de un pie a otro. Se acercaba con frecuencia a la ventana
y contemplaba los edificios de la Academia, mientras sacuda la cabeza y apretaba las
mandbulas. Tal vez ansiaba compartir conmigo (o con cualquiera) sus secretos..., no
lo s. Pareca un animal fuerte y vital confinado en una trampa. Realmente, haba
algunos que decan que nunca sala de su torre porque tema el mundo de veloces
trineos, hielo rpido y hombres asesinos. Pero yo no lo crea. Haba odo otros
rumores: un horlogo borracho sostena que el Guardin del Tiempo tena un doble
para atender los asuntos de la Orden mientras sala a las calles de noche, cazando por
las deslizaderas, como un lobo solitario, a quien fuera tan loco como para conjurar
contra l; algunos decan que tena su propia naveluz oculta dentro de las Cavernas.
Haba duplicado mis descubrimientos toda una vida antes y conservaba el secreto
para s? Pens que era posible. Era un hombre intrpido, demasiado lleno de vida
para no necesitar el viento fresco en la cara, los cristales destellantes de la tormenta
numrica, la fra belleza total de las estrellas a medianoche. l, amante de la vida, me
haba dicho una vez que los momentos de la vida de un hombre eran demasiado
preciosos para malgastarlos durmiendo. As, practicaba su disciplina del nodormir, y
caminaba mientras sus msculos se tensaban y relajaban, se tensaban y relajaban;
caminaba durante las brillantes horas del da, y caminaba toda la noche, sostenido
por su sangre cargada de adrenalina y cafena y por su necesitad de ver, or y ser.

Sent un extrao escalofro de piedad hacia l (y hacia m mismo por tener que
soportar sus pequeas inquisiciones), y dije:
Pareces preocupado.
Fue un error. El Guardin del Tiempo odiaba la piedad, y ms an odiaba a
quienes se apiadaban, especialmente cuando se apiadaban de l.
Preocupado! Qu sabes t de preocupacin? Despus de que hayas escuchado
a los mecnicos pidindome que enve una expedicin a la nebulosa de la Entidad,
entonces podrs hablarme de preocupacin, maldita sea!
Qu quieres decir?
Quiero decir que Martha Rutherford y su faccin quieren que organice una
expedicin mayor! Pretende que enve una nave profunda a la Entidad! Como si
pudiera permitirme perder una nave profunda y un millar de profesionales! Creen
que, porque t tuviste suerte, ellos la tendrn tambin. Y los escatlogos estn
exigiendo ya que, si se organiza una expedicin, son ellos los que deberan liderarla.
Lamento que mi descubrimiento te haya causado tantos problemas dije,
apretando los brazos de la silla. La verdad era que no lo lamentaba en absoluto.
Estaba deleitado de que mi descubrimiento (junto con el de Soli) hubiera provocado
que los profesionales de nuestra Orden, generalmente inactivos, se pusieran en
movimiento.
Descubrimiento? gru l. Qu descubrimiento? Se acerc a la ventana
y agit en silencio el puo hacia las grises nubes de tormenta que se acumulaban
sobre la Ciudad desde el sur. Record que no le gustaba el fro, y que odiaba la nieve.
La Entidad... Ella dijo que el secreto de la vida...
El secreto de la vida! Crees las mentiras de ese engaoso cerebro matriz?
Paparruchas! No hay ningn secreto que encontrar en el ADN ms antiguo del
hombre, sea lo que sea lo que signifique eso. No hay ningn secreto, comprendes?
El secreto de la vida es la vida: Sigue y sigue, y eso es todo lo que hay.
Como para recalcar su pesimismo, la campana hueca y grave de uno de sus relojes
ta justo entonces.
Es Ao Nuevo en Urradeth dijo l. Matarn a todos los bebs de mdula
enferma nacidos este ao pasado, y bebern, y copularn todo el da y toda la noche
hasta que los vientres de todas las mujeres se vuelvan a llenar. Sigue y sigue, una y
otra vez.
Le dije que crea que la Entidad haba dicho la verdad.
Se ri con brusquedad, y la arrugada piel en torno a sus ojos se agriet como
placas de hielo roto.
Pamemas! dijo amargamente, una palabra que supuse era uno de sus
arcasmos. La verdad de Un dios, las mentiras de un dios..., cul es la diferencia?

Le dije que tena un plan para descubrir el ADN ms antiguo del hombre.
Volvi a rerse; se ri tanto que sus labios dejaron al descubierto sus largos dientes
blancos y sus ojos se llenaron de lgrimas.
Vaya, un plan. Incluso cuando eras un nio, siempre tenas planes. Recuerdas
cuando te ense el tempolento? Cuando te dije que hay que ser paciente y esperar
que las primeras oleadas de adagio tomen la mente, me dijiste que tiene que haber
una forma de refrenar el tiempo saltando la secuencia normal de actitudes. Incluso
trazaste un plan para entrar en tempolento sin la ayuda de tu nave-ordenador! Y
por qu? Tenas un problema con la paciencia. Y lo sigues teniendo. No puedes
esperar a ver si los unidores e imprimturs (o los escatlogos, historiadores o cticos)
pueden descubrir este ADN ms antiguo? No es suficiente que te nombren
probablemente maestro piloto?
Me frot la nariz.
Si te formulo una peticin para que montes una pequea expedicin para m, la
aprobars?
Una peticin? Por qu tan formal? Por qu no me lo pides sin ms?
Porque dije lentamente, tendr que romper alguna de las alianzas.
Ah.
Se produjo un largo silencio, en el que permaneci tan quieto como una escultura
de hielo.
Bien, Guardin del Tiempo?
Qu alianza quieres romper?
La octava alianza.
Ah repiti l, mientras miraba por la ventana en direccin al oeste. La octava
alianza era el acuerdo hecho tres mil aos antes entre los fundadores de Neverness y
los primitivos alaloi que vivan en sus cuevas a novecientos kilmetros al oeste de la
Ciudad.
Son neanderthales dije yo. Caverncolas. Su cultura, sus cuerpos..., tan
viejos.
Me ests haciendo una peticin para viajar a los alaloi y recoger tejidos de sus
cuerpos vivos?
El ADN ms antiguo del hombre dije yo. No es irnico que pudiera
encontrarlo tan cerca de casa?
Cuando le cont la naturaleza exacta de mi plan, s inclin sobre m y me agarr
las muecas, apoyando su peso en los brazos de la silla. Su enorme cabeza estaba
demasiado cerca de la ma; ol a caf y sangre en su aliento.

Es un plan terriblemente peligroso, para ti y tambin para los alaloi.


No tan peligroso dije, demasiado confiado. Tomar precauciones. Tendr
cuidado.
Peligroso, digo! Terriblemente peligroso.
Aprobars mi peticin?
Me mir dolorosamente, como si estuviera tomando la decisin ms difcil de su
vida. No me gust la expresin de su cara.
Guardin del Tiempo?
Considerar tu plan dijo framente. Te informar de mi decisin.
Dej de mirarle y volv la cabeza hacia un lado. No era propio de l ser tan
indeciso. Supuse que estaba dividido entre romper la alianza y cumplir su llamada a
la misin de bsqueda; me equivoqu. Sin embargo, pasaran aos antes de que
descubriera el secreto de su indecisin.
Me despidi bruscamente. Cuando me levant, descubr que el borde de la silla
me haba cortado la circulacin; tena las piernas picajosas y entumecidas. Mientras
me frotaba los msculos para devolverlos a la vida, l permaneci junto a la ventana,
hablando solo. Pareci no advertir que yo todava estaba presente.
Sigue y sigue dijo en voz baja. Sigue y sigue y sigue.
Sal de su cmara sintindome igual que siempre: exhausto, exaltado y confuso.
***
Los das (y noches) que siguieron fueron los ms felices de mi vida. Pas las
maanas en las anchas deslizaderas observando a los habitantes del Sector Extremo
combatir las densas nieves del medio invierno. Era un placer volver a respirar el aire
fresco, el olor de las agujas de pino y el pan horneado y otros aromas extraos,
patinar, por las calles familiares de la Ciudad. Pasaba largas tardes de caf y
conversacin con mis amigos en las cafeteras que alinean el hielo blanco del Camino.
Durante las primeras tardes, Bardo y yo nos sentbamos en una mesita junto a la
ventana y observbamos pasar los enjambres de humanidad mientras
intercambibamos historias de nuestros respectivos viajes. Yo sorba mi caf a la
canela y preguntaba noticias de Delora wi Towt y Quirin y Li Tosh y nuestros dems
amigos pilotos. Bardo me dijo que la mayora estaba esparcidos por la galaxia como
un puado de diamantes lanzados al mar nocturno. Slo Li Tosh y el Sonderval y
unos pocos ms haban regresado de sus viajes.
No te has enterado? me pregunt, y pidi un plato de galletas, Li Tosh ha
descubierto el mundo natal de los darghini. En otra poca habra sido un

descubrimiento notable, un gran descubrimiento, incluso. Ah, pero tuvo la mala


suerte de hacer sus votos al mismo tiempo que Mallory Ringess. Moj la galleta en
su caf, Ah, y Bardo tuvo tambin la misma mala suerte.
Qu quieres decir?
Mientras mordisqueaba sus galletas, me cont la historia de su viaje: Despus de
fenestrar hasta el borde de la Nebulosa Roseta, haba intentado sobornar a los
enciclopedistas de Ksandaria para que le permitieran entran en su sagrado santuario.
Como es sabido que los enciclopedistas son muy celosos de sus vastos y preciosos
pozos de conocimiento, y como odiaban y teman el poder de la Orden, Bardo se
disfraz de prncipe de Mundo Verano, lo que no result muy difcil.
Cien maunds de estrellazules de Yarkona tuve que pagar a esos repugnantes
tubistas para entrar en su santuario dijo, E incluso a ese precio desorbitado (me
perdonars, amigo mo, si admito que, a pesar de nuestro voto de pobreza, haba
atesorado una parte, slo una parte pequeita, de mi herencia), ah, dnde estaba? S,
los enciclopedistas. A pesar de que me sacaron una fortuna, no me permitieron
entrar en su santuario, pensando que un bufn ignorante como yo se contentara con
llenar mi cabeza con uno de sus pozos menores de esoterismo. Bien, tard mis
buenos veinte das antes de darme cuenta de que la informacin que estaba
sonsacando era tan vaca como un charco seco, pero no soy estpido, no? No, no soy
estpido, as que le dije al astuto maestro enciclopedista que contratara a un
guerrero poeta para que le envenenara si no me abra las puertas del santuario
interno. Me crey, el idiota, y as empap mi cerebro en el pozo prohibido donde
conservan las antiguas historias y los ms antiguos comentarios sobre la Vieja Tierra.
Y...
Aqu se detuvo para sorber su caf y mordisquear unas cuantas galletas ms.Y
estoy cansado de contar esta historia porque nuestros akshicos y bibliotecarios me
han secado el cerebro, pero como eres mi mejor amigo, bueno, deberas saber que
encontr un secreto en el pozo prohibido que conduca directamente a las entraas
del pasado, o eso pens. En la Vieja Tierra, justo antes del Enjambre, creo, haba una
curiosa orden religiosa llamada los arkelogos, Practicaban un extrao ritual
conocido como Las Excavaciones. Te cuento ms? Bien, los sacerdotes y
sacerdotisas de esta orden empleaban ejrcitos de esclavos-aclitos para remover
concienzudamente capas de arena en busca de fragmentos de barro y otras reliquias
del pasado. Los arkelogos (y es informacin de primera mano sacada del pozo
prohibido) eran, y cito: los seguidores de Henrilsheman que crean en la veneracin
a los antepasados. Crean que poda entablarse una comunin con el mundo
espiritual coleccionando objetos que sus antepasados haban tocado y, en algunos
casos, coleccionando los cadveres de los antepasados mismos. Ah, quieres ms
caf? No? Bien, los arkellogos, como todas las rdenes, supongo, se dividieron en
muchas facciones y sectas diferentes. Una secta (creo que se llamaban aigiptlogos)
segua las enseanzas de un tal Flinders Petr y el Champollion. Otra secta excavaba

cadveres preservados con betn. Luego reducan los cadveres a polvo. Y


consuman como sacramento este polvo, puedes creerlo?, creyendo que al hacerlo la
esencia de sus antepasados reforzara la suya propia. Cuando una generacin pasara
a otra generacin, una y otra vez, como dira el Guardin del Tiempo, bien, pensaban
que finalmente el hombre quedara purificado y sera inmortal. Te aburro? Espero
que no, porque tengo que contarte lo de esa secta cuyos altos sacerdotes se llamaban
a s mismo konservadores. Justo antes de la tercera etapa del holocausto, los
konservadores, y sus sicarios, los fechadores, klasificadores y los aclitos inferiores,
cargaron una nave museo con viejas piedras y huesos y los cadveres conservados de
sus antepasados que llamaban momiyahs. Fue su nave (la llamaban la Vishnu), la que
aterriz en uno de los mundos darghinni. Naturalmente, los konservadores eran
demasiado ignorantes para reconocer a aliengenas inteligentes cuando los vieron. Es
triste decirlo, pero empezaron a excavar en el polvo de esa antigua civilizacin. No
podan saber que los darghinni tienen horror a su propio pasado..., y ms les habra
valido. Y as, amigo mo, es como empez realmente la primera de las guerras
Hombre-Darghinni.
Bebimos nuestro caf y hablamos sobre esta dolorosa guerra, la nica guerra que
ha habido entre la humanidad y una raza aliengena. Cuando le felicit por haber
hecho tan buen descubrimiento, l golpe la mesa con su gruesa mano y dijo:
No he terminado mi historia! Espero que no te hayas aburrido, porque estaba a
punto de contarte el clmax de mi pequea aventura. Bien, despus de mi xito con
los enciclopedistas (s, s, admito que tuve xito), me sent lleno de alegra. El secreto
de la inmortalidad del hombre se encuentra en nuestro pasado y en nuestro
futuro..., eso es lo que deca el mensaje de los ieldra, no? Bueno, no soy un scryta,
as que, qu puedo decir del futuro? Pero el pasado, ah, bien, pens que haba
descubierto un lazo vital con el pasado. Y, tal como estn las cosas, lo he hecho. Mis
mumiyahs pueden contener algn ADN muy antiguo, qu te parece? Bien, pues el
clmax: Estaba tan lleno de alegra que me apresur a regresar a Neverness. Debes
visualizarlo: habra sido famoso. Los novicios se habran pisado unos a otros por el
privilegio de tocar mis tnicas. Las cortesanas expertas me habran pagado a m por
el placer de descubrir qu clase de hombre Vive bajo esas tnicas. Qu sabrosa
habra sido la vida! Pero Bardo se volvi descuidado! En mi prisa por atravesar las
ventanas, me descuid.
No registrar aqu todas las palabras de mi amigo. En resumen, mientras
fenestraba a travs del peligroso finospacio Danladi, cometi un error que hara
sonrojar a los ms jvenes oficiales viajeros. En su trazado del grupo de decisin
hacia s mismo, olvid demostrar que la funcin era de una-a-una, as que cay en un
bucle.
Cualquier otro piloto habra buscado laboriosamente una secuencia de trazados
para salir del bucle. Pero Bardo era perezoso y no quera pasar un centenar de das o
ms de intiempo buscando tal trazado. Perezoso pero brillante, tuvo una idea de

cmo podra escapar instantneamente del bucle, y jug con ella. Despus de unas
simples siete horas de intiempo, sabore el dulce fruto de su genio. Demostr que
existe siempre un trazado de puntos presentes a puntos pasados, que un piloto poda
regresar siempre a cualquier punto a lo largo de su camino inmediato. Es ms, se
trataba de una tesis constructiva; es decir, no slo demostr que tal trazado exista,
sino que poda ser construido. As, hizo un trazado con la estrella ms all de la de
Ksandaria. Sali en las cadas, a los espacios familiares que haba atravesado
recientemente. Y luego regres a Neverness.
Ahora soy reverenciado se ri. Es irnico: Yo, en mi estupidez, tropec con
un bucle pero demostr el ms grande de los teoremas menores sin demostrar. El
Teorema Boomerang de Bardo..., as es como los viajeros han llamado a mi pequeo
teorema trazador. Incluso se habla de convertirme en maestro, lo sabas? Bardo,
maestro piloto! S, ahora me reverencian, Konleya y otras con sus labios lujuriosos y
sus muslos hermosos y gruesos. Mi semilla fluye como magma, amigo mo. Soy
famoso! Ah, pero no tan famoso como t, eh?
Charlamos toda la tarde, hasta que la luz muri en el cielo gris y la cafetera se
llen de gente hambrienta. Pedimos una gran comida de carnes cultivadas y los
varios platos exticos que tanto gustaban a Bardo.
No tienes carne sobre tus flacos huesos! me dijo, clavndome un dedo en las
costillas. Volvi a alabarme por mi descubrimiento, y entonces le cont mi nuevo
plan.
Quieres hacer eso? dijo, secndose la salsa de la carne de sus labios. Viajar
hasta los alaloi y robar su ADN? Eso es replicar, no? Al advertir que haba
pronunciado aquella horrible palabra demasiado fuerte, mir a su alrededor y baj la
voz, en tono conspirador. Se inclin sobre la mesa. No podemos replicar el ADN
de los alaloi, no?
No es replicar realmente dije. No vamos a usar su ADN para crear venenos
o clonarlos o...
Replicar es replicar interrumpi. Y qu hay de las alianzas? El Guardin
del Tiempo nunca lo permitir, gracias a Dios!
Podra.
Le cont mi peticin, y l se volvi hosco y pelen.
Por Dios, no podemos coger un rompevientos y aterrizar en una de sus islas y
pedirles que llenen una probeta de semen, no?
Tengo un plan diferente.
Oh, no, creo que no quiero orlo. Comi unas cuantas galletas ms, se
humedeci los labios y se pedorre.

Iremos disfrazados a los alaloi. No ser muy difcil aprender sus costumbres y
quitarles unas cuantas clulas de piel de la palma de la mano.
Oh, no. Oh, lstima de Bardo, y lstima de ti si insistes en este loco plan. Y
cmo crees que podramos disfrazarnos? Oh, no, por favor, no me lo digas, creo que
ya he tenido suficientes planes.
Hay una forma. Recuerdas la historia de Goshevan? Haremos lo mismo que l.
Iremos a un tallador y haremos que esculpa nuestros cuerpos. Los alaloi pensarn
que somos sus primos.
Volvi a pedorrearse y eruct.
Es una locura! Por favor, Mallory, mrame y admite que ests loco. Por Dios,
no podemos convertirnos en alaloi, no? Y por qu crees que el ADN de los alaloi es
ms antiguo que ningn otro? No deberamos concentrar nuestros esfuerzos en la
posibilidad principal? Ya que he descubierto mumiyahs anteriores en tres mil aos al
Enjambre, por qu no montamos una expedicin, t, yo y Li Tosh, a los darghinni?
Despus de todo, sabemos que en uno de sus mundos estn los restos de una nave
museo.
Tos y me frot la nariz. No quera sealar que, hasta el momento, no tenamos ni
idea de dnde buscar el naufragio de la nave museo.
El ADN de los alaloi tiene probablemente cincuenta mil aos.
Es cierto eso? No sabemos nada de los alaloi, excepto que son tan estpidos
que ni siquiera tienen lenguaje!
Sonre, porque se estaba comportando de manera deliberadamente fatua. Le dije
todo lo que se saba de los alaloi, esos soadores que haban imbuido su humanidad
en carne neanderthal. Segn los historiadores, los antepasados de los alaloi haban
odiado el vicio y la putrefaccin de la civilizacin, cualquier civilizacin. Por tanto,
huyeron de la Vieja Tierra en largas naves. Como queran vivir lo que pensaban era
una vida natural, mutaron hacia atrs algunos de sus cromosomas, para criar mejor
nios fuertes y primitivos que vivieran en los mundos primitivos que esperaban
encontrar. En una de sus largas naves transportaban el cuerpo congelado de un nio
neanderthal recuperado de los hielos de Tsibera, que era el continente situado ms al
norte de la Vieja Tierra. Haban obtenido capas de ADN congelado; con el ADN
replicado del nio ejecutaron sus rituales y llenaron sus clulas germen de antiguos
cromosomas. Generaciones ms tarde, generaciones de experimento y crianza, los
caverncolas por usar el trmino antiguo y vulgar desembarcaron en Nevada.
Destruyeron sus naves, se abrocharon las pieles encapuchadas y se fueron a vivir a
los bosques helados de las Diez Mil Islas.
Eso es interesante dijo Bardo, Pero me molesta una cosa. Bueno, me molesta
todo lo que has dicho, naturalmente, pero hay una cosa que me molesta ms que
nada en todo este esquema de buscar el ms antiguo ADN del hombre.

Pidi ms caf y se lo bebi. Mir al otro lado de la cafetera a una hermosa


historiadora aprendiza, y empez a flirtear con los ojos.
Cuntamelo, entonces anim.
Apart los ojos, reluctante, me mir y dijo:
Qu quera decir la diosa con eso de que el secreto de la vida est escrito en el
ADN ms antiguo de la especie humana? Debemos reflexionar con cuidado sobre
esto. Qu quera decir con antiguo?
A qu te refieres?
Resopl y solt un exabrupto.
Maldicin, por qu siempre tienes que responder a mis preguntas con
preguntas? Antiguo..., qu es antiguo? Tiene una raza de hombres un ADN ms
antiguo que otra? Cmo puede un ser humano tener un ADN ms antiguo que otro?
Ests partiendo las palabras como un semntico dije.
No, no lo creo. Se quit el guante y se acarici la grasienta nariz. El ADN
de mi piel es muy antiguo, por Dios! Partes del genoma han estado evolucionando
durante cuatro mil millones de aos. Eso s que es antiguo, creo, y si quieres que parta
las palabras, lo har. Qu hay de los tomos que componen mi ADN? An ms
antiguos, creo, porque se hicieron en el corazn de las estrellas hacia diez mil
millones de aos.
Se rasc la nariz y extendi el dedo. Bajo la larga ua haba un rastro de grasa y
clulas amarillentas muertas.
Aqu tienes tu secreto de la vida dijo. Pareca muy complacido de s mismo, y
continu flirteando con la historiadora.
Apart su mano.
Admito que las palabras de la Entidad son una especie de acertijo. Tendremos
que resolver el acertijo, entonces.
Ah, pero a m nunca me han gustado los acertijos.
Le mir a los ojos.
Como has dicho, el genoma ha estado evolucionando durante miles de aos. Y,
por tanto, el ADN de cualquiera de nuestros antepasados es ms antiguo que el
nuestro. As es como defino la antigedad, entonces. Tendremos que empezar por
alguna parte. Los alaloi han introducido en sus cuerpos el ADN de un cuerpo muerto
hace cincuenta mil aos. Podemos esperar que este ADN, y el mensaje del ADN, no
haya mutado o degradado.
Pero los alaloi no son nuestros antepasados.
No, pero los neanderthales de la Vieja Tierra s lo fueron.

No, por Dios, ni siquiera eran miembros de la especie humana! Eran brutos de
espaldas encorvadas y mandbula salida, tan estpidos como pinginos.
Te equivocas. Tenan el cerebro ms grande que el hombre moderno.
Ms grande que tu cerebro, tal vez dijo l. Se palp su prominente frente.
Pero ms grande que el de Bardo no, no puedo creer eso.
Evolucionamos a partir de ellos.
Esa s que es una idea repugnante. Pero no te creo. Conoce Bardo su historia?
S, creo que s. Pero, por qu deben discutir los pilotos de historia? Alz la cabeza,
se acarici la barba y mir a la historiadora. Por qu no dejamos que una
historiadora resuelva una discusin histrica?
Dicho y hecho. Se excus, eruct, se levant, se quit de la barba migajas de
galleta y se abri paso entre las mesas repletas. Se acerc a la historiadora y le dijo
algo. Ella ri y se cogi de su mano mientras l la guiaba hacia nuestra mesa.
Permteme presentarte a Estrella Domingo de Darkmoon. Estrella era una
aspirante de aspecto alegre y un poco rellenita, el tipo de mujeres que le gustaban a
Bardo. ste me present y luego dijo: Estrella ha accedido a resolver nuestra
discusin. Acerc una silla para que ella pudiera sentarse. Fueron realmente los
neanderthales nuestros antepasados?
La verdad es que no creo que Bardo tuviera ninguna esperanza de que su
argumento venciera. Poco despus, result obvio que haba invitado a nuestra mesa
a esta muchacha hermosa e impresionable de Darkmoon no para escuchar una
leccin de historia, sino para seducirla. Despus de que ella explicara pacientemente
que haba teoras diferentes sobre la evolucin del hombre y le dijera que s, que era
muy probable que los neanderthales fueran nuestros antepasados, Bardo exclam:
Ah, entonces mi amigo tiene razn una vez ms! Pero debes admitir que es una
lstima que el hombre tuviera aspecto de caverncola. Son muy feos, no ests de
acuerdo?
Estrella no estuvo de acuerdo. Tmidamente observ que a muchas mujeres les
gustan los hombres grandes, musculosos y velludos. sa era una de las razones por
las que se haba puesto de moda haca aos que algunos profesionales esculpieran
sus cuerpos en la forma de los alaloi.
Hmmm dijo Bardo mientras se retorca el bigote, eso es interesante.
Estrella continu diciendo que la diferencia entre los neanderthales y el hombre
moderno no era tan grande como pensaba la mayora de la gente.
Si miras con atencin seal, puedes ver genes neanderthlicos en las caras
de cierta gente en cualquier calle de cualquier ciudad de cualquier planeta de los
Mundos Civilizados. (Como he dicho, era una joven bonita e inteligente, aunque
tena el irritante hbito de encadenar demasiadas proposiciones subordinadas

cuando hablaba). Incluso t, Maestro Bardo, con tus pobladas cejas sobre tus
profundos Ojos rodeados por tan hermosa barba..., lo has pensado alguna vez?
Oh, no, la verdad es que no. Pero sera interesante discutir este asunto con
mayor detalle, no crees? Podramos escrutar varas partes de mi anatoma y
determinar cules son las ms primitivas.
Despus de que Bardo y ella hicieran planes para discutir el asunto con mayor
detalle, Estrella regres a su mesa y susurr algo al odo de su amiga.
Qu muchacha tan encantadora! dijo Bardo. No es maravillosa la forma
en que estos aspirantes s pliegan a los pilotos establecidos? Ah, tal vez los
neanderthales fueran nuestros antepasados..., o tal vez no. Pero sigue sin haber
ninguna razn para esculpir nuestros cuerpos y vivir entre caverncolas. Tengo un
plan mejor. Podramos sobornar a un corredor-gusano para que capturara a un
alaloi. Cazan shagshay, no? Bueno, pues que cacen a un alaloi y lo traigan a la
ciudad.
Tom un sorbo de caf y me frot el puente de la nariz.
Sabes que no podemos hacer esodije.
Por supuesto, todo lo que el corredor-gusano necesitara realmente es un poco
de sangre. Podra dejar inconsciente a un caverncola, sangrarle un poco, y regresar
con una muestra.
Retuve el caf en mi boca. Se haba vuelto fro y cido.
Siempre me has acusado de ser demasiado inocente, pero admitir que ya haba
pensado en hacer lo que sugieres.
Y bien?
Ped ms caf.
La sangr de un solo hombre no sera suficiente. Los genes neanderthal estn
distribuidos entre las familias alaloi. Tenemos que asegurarnos de conseguir una
buena muestra estadstica.
Eruct y puso los ojos en blanco.
Ah, siempre tienes razones, Pequeo Amigo. Pero creo que el motivo real por el
que quieres emprender esta loca expedicin es que te gusta la idea de esculpir tu
cuerpo y vivir entre salvajes. Qu idea tan romntica. Pero claro, siempre has sido un
romntico.
Si el Guardin del Tiempo accede a mi peticin, ir con los alaloi. Vendrs
conmigo?
Que si ir contigo? Ir contigo? Vaya pregunta! Cogi un trocito de pan y
eruct. Si no Voy contigo, dirn que Bardo tiene miedo, por Dios! Bien, es una

lstima. No me importa. Amigo mo, te seguira a travs de la galaxia, pero esto, ir


entre salvajes y replicar su plasma, bueno..., es una locura!
No pude persuadir a Bardo de mi plan. Estaba tan lleno de optimismo, sin
embargo, tan feliz de haber vuelto a casa, que no me import. Como piloto regresado
tena derecho a tomar una casa en el Sector de los Pilotos. Escog un pequeo chalet
de techo inclinado calentado por agua corriente que proceda del giser al pie del
Attakel. Me llev al chalet mi libro de poemas, mis pieles y kamelaikas y mis tres
pares de patines, mi tablero y piezas de ajedrez, la mandolina que nunca haba
aprendido a tocar, y las otras pocas posesiones que haba acumulado durante mis
aos en Resa (como novicios de Borja, naturalmente, no se nos permita ninguna
posesin aparte de nuestras ropas). Consider pedir una cama y tal vez unas cuantas
mesas y sillas de madera, indulgencias tubistas menores muy populares en su
momento. Pero no me gustaba dormir en camas, y me pareci que las mesas y las
sillas eran slo apropiadas para los cafs o los bares, donde muchos podan hacer uso
de su conveniencia. Tambin tena otra razn para no querer que mi casa estuviera
llena de cosas: Katharine haba empezado a pasar las noches conmigo. No quera que
ella, en su mundo de noche eterna, tropezara con una silla mal colocada y se
fracturara su hermoso rostro.
Mantuvimos en secreto nuestros encuentros nocturnos a mi madre y mi ta, y a
todos los dems, incluido Bardo. Naturalmente, yo ansiaba contrselo; quera decirle
lo feliz que me haca Katharine con sus manos, su lengua y sus ondulantes caderas,
con sus apasionadas (aunque anticipadas) palabras susurradas al odo, con sus
gemidos. Pero Bardo no poda guardar un secreto, como no poda contener sus
ventosidades despus de consumir demasiado pan y cerveza. Poco despus de
nuestra conversacin en el caf, pareci que la mitad de la Orden (todos menos mi
cobarde amigo) quera acompaarme en lo que sera llamado el gran viaje.
Incluso Katharine, que haba visto suficiente del futuro como para no estar
excitada, lo estaba. Mucho despus de medianoche de la decimoquinta noche,
despus de una noche de lento e intenso copular (ella pareca siempre dispuesta a
devorar el tiempo lentamente, sensualmente, como una serpiente devora su presa),
me sorprendi con su excitacin. Yaca desnuda delante de la chimenea de piedra, y
destellos de naranja y rojo jugaban con su piel blanca y sudorosa. Ola a perfume, a
humo de madera y a sexo. Con los brazos tras la cabeza, sus grandes senos quedaban
extendidos como discos perfectos contra su pecho. Ciega como era, no tena
vergenza por su cuerpo, ni apreciacin alguna de su belleza. Me complac
contemplando el oscuro y denso tringulo de vello bajo su redondeado vientre, las
largas piernas cruzadas y los pies profundamente arqueados. Ella contemplaba las
estrellas, escrutando. Es decir, habra contemplado las estrellas si hubiera tenido ojos,
si la claraboya entre las vigas del techo no hubiera estado cubierta de nieve. Quin
sabe lo que vea mientras se asomaba a los oscuros tneles del futuro? Y, si de
repente pudiera volver a ver, me pregunt, podra el chispear de las lechosas
estrellas del medio invierno complacerla tanto como sus propias visiones interiores?

Oh, Mallory! dijo, Qu cosa he...! Debo ir contigo a tus alaloi, ves?
Sonre, pero ella no pudo ver mi sonrisa. Estaba sentado a su lado, con las piernas
cruzadas y una piel echada sobre los hombros. Le apart el largo pelo negro de las
cuencas de los ojos.
Si Bardo tuviera tu entusiasmo... dije.
No seas demasiado duro con Bardo. Al final, tambin ir.
Tambin ir? Adonde? No estaba seguro de qu me molestaba ms: que
vislumbrara el futuro, o su insistencia en que la llevara con los alaloi. Qu has
visto?
Bardo, en la caverna con su gran..., es tan gracioso!
No puedes venir conmigodije. Lo siento.
Pero debo ir! Ir porque tengo.... Oh, Mallory?
Naturalmente, era imposible que me acompaara. Se lo dije.
Los alaloi dejan a sus ciegos y lisiados en la nieve cuando hay tormenta. Los
matan. La verdad es que no saba si aquello era cierto.
Ella se volvi hacia m y sonri.
No mientes demasiado bien.
No, verdad? Pero no comprendo por qu quieres venir conmigo.
Es difcil de explicar.
Cuntamelo.
Lo siento, Mallory, pero no puedo decrtelo.
A causa de tus votos?
Naturalmente, pero..., pero ms porque no existen las palabras para describir el
futuro.
Crea que los scrytas habais inventado un vocabulario especial.
Ojal pudiera encontrar las palabras para contarte lo que he visto.
Intntalo dije.
Quiero tener ojos de nuevo para poder ver las caras de vuestros..., es all, en el
hielo en el invierno profundo, donde encontraris vuestro... Oh, cmo puedo llamar
a esta cosa que veo, a esta imagen, la imagen del hombre? Romper mis votos, y me
har crecer ojos para ver de nuevo una temporada, antes de..., antes de ver.
Me frot en silencio el puente de la nariz mientras permaneca sentado, sudando,
delante del chisporroteante fuego. Hacerse crecer ojos! Era algo sorprendente en un
scryta.

Bueno suspir ella. Ya ves, lo he dicho muy mal.


Por qu no puedes decir qu hechos ocurrirn y cules no?
Dulce Mallory, suponte que hubiera visto el nico hecho que realmente importa.
Si te dijera que vas a morir en un momento dado, todos los momentos de tu vida
seran una agona porque..., vers, siempre habitaras en el momento de..., robara de
felicidad cualquier otro momento de tu vida. Si supieras.
La bes en la boca.
Hay otra posibilidad dije. Si supiera que tena por delante cien aos antes
de morir, nunca temera nada en toda mi vida. Disfrutara cada instante de ella.
Por supuesto, eso es cierto.
Pero es una paradoja.
Se ri un rato antes de admitirlo.
Los scrytas somos famosos por nuestras paradojas, no?
Veis el futuro? O veis futuros posibles? Es algo que siempre he querido saber.
Realmente, la mayora de los pilotos (y todos los dems miembros d nuestra
Orden), sentamos curiosidad por conocer los secretos de los scrytas.
Y si veis el futuro, por qu no lo cambiis si queris? dije.
Ella volvi a rerse. En ocasiones, como cuando estaba relajada delante del fuego,
tena una risa hermosa.
Oh, acabas de formular la primera paradoja, lo sabas? Ver el futuro de..., si
entonces actuamos para cambiarlo, y lo cambiamos..., si se puede cambiar, entonces
no hemos visto realmente el futuro, no?
Y os negarais a actuar, entonces, simplemente para preservar esta visin de lo
que habis visto?
Ella me cogi la mano y me acarici la palma.
No comprendes.
En cierto sentido fundamental, nunca he credo realmente que los scrytas
pudierais ver algo ms que posibilidades.
Ella pas su ua por mi lnea de la vida.
Por supuesto..., posibilidades.
Como me senta frustrado, me ech a rer.
Creo que es ms fcil comprender a un mecnico que a un scryta. Al menos sus
creencias son cuantificables.
Algunos mecnicos creen que cada hecho cuntico que ocurre en el universo
cambia la.... Han cuantificado las posibilidades. Con cada hecho, un futuro diferente.

El espaciotiempo se divide y se redivide, como las ramas de uno de tus rboles


infinitos. Un infinito de futuros, los futuros paralelos los llaman, no ves? Pero los
mecnicos se equivocan. La nada es..., hay una unidad de immanencia..., oh, Mallory,
slo puede haber un futuro.
Es imposible cambiar el futuro, entonces?
Tenemos un dicho me dijo. No cambiamos el futuro; lo escogemos.
Chchara de scrytas.
Ella extendi la mano hacia m. Pas los dedos por el vello de mi pecho y cerr
sbitamente el puo contra mi corazn, atrayndome hacia s mientras deca:
Acudir a un tallador llamado... l me har crecer ojos. Quiero ver tu cara
cuando..., una vez, slo una vez, est bien?
Haras eso realmente? me pregunt en voz alta. Romper tus votos? Por
qu?
Porque amo... dijo. Te amo, ves?
Durante los das siguientes apenas pude pensar en otra cosa que en esta extraa
conversacin. Como piloto de regreso, se me pidi que enseara, as que acced a
instruir a dos novicios en las artes del halnn. Debo admitir que no ejecut mis
deberes de tutor con la atencin debida. Una maana temprano, en la clase de mi
chalet, mientras supuestamente enseaba simples demostraciones geomtricas a los
pequeos Rafi y Geord, me encontr pensando en mi viaje a la Entidad, recordando
cmo la imagen de Katharine se dejaba crecer ojos y me miraba. Me pregunt: Saba
Ella lo que me dira un da Katharine? Reflexionaba sobre las implicaciones de esto
mientras demostraba a los novicios cmo es imposible rotar un papel, el trazado
bidimensional de una mano derecha enguantada para que encuentre y encaje en el
trazado de una mano izquierda enguantada, si el movimiento se restringa a las
rotaciones en un plano. No me di cuenta de que estaban aburridos. Recog uno de los
guantes del suelo de madera, lo agit y lo coloqu encima del otro.
Pero si alzamos el plano as y lo rotamos a travs del espacio, es bastante fcil
encajar los dos trazados dije. Del mismo modo...
Y entonces el impaciente y nervioso Rafi me interrumpi:
Del mismo modo, es imposible rotar un guante izquierdo tridimensional en un
guante de la mano derecha. Pero si rotamos el guante a travs de un cuarto espacio,
es simple superponer los dos guantes. Sabemos eso, Piloto. Hemos acabado ya?
Prometiste hablarnos de tu viaje a los alaloi, recuerdas? Vas a conducir trineos con
perros y comer carne viva?
Mis distracciones, vi para mi desazn, haban afectado al parecer incluso a los
novicios. Me sent un poco molesto con Rafi, que era demasiado rpido para su
propio bien.

Cierto, los guantes pueden superponerse, pero, puedes visualizar la rotacin a


travs del cuarto espacio? No? Eso pensaba.
Dos das ms tarde los llev a un tallador que modific sus pulmones, y luego a
los Grupos Vientre Rosa. Los puse en la cmara de actitud hexagonal, que ocupaba la
mayor parte del tanque de losas rosadas. All flotaron y respiraron el agua
superoxigenada mientras ejecutaban los ejercicios diarios. Con el sentido de
izquierda y derecha, arriba y abajo disuelto en el agua oscura, clida y salada,
visualizaron el cuarto espacio; rotaron la imagen de sus propios cuerpos alrededor
del plano imaginario que cortaba a travs de sus narices, ombligos y espinas
dorsales. Intentaban rotarse en sus propias imgenes reflejadas. Aunque era un
ejercicio simple, similar a dar la vuelta a las lneas del diagrama de un cubo hasta que
salta, debera de haberles prestado ms atencin. Pero una vez ms dej vagar mi
mente. Me preguntaba si Katharine podra encontrar un tallador que le hiciera ojos
nuevos cuando mir a los novicios a travs del agua oscura. Advert que Rafi tena
los brazos en torno a los tobillos, y sus ojos estaban cerrados mientras respiraba agua.
Cunto tiempo le haba dejado as? Si lo dejaba demasiado tiempo en actitud fetal,
creara dependencia hacia la falta de visin y la cerrazn. Me record que iba a ser
piloto, no scryta, as que lo saqu del tanque.
El ejercicio era... demasiado fcil dijo Rafi. Permaneci de pie, desnudo,
goteando agua. Debido a sus pulmones alterados, tena problemas para respirar.
En cuanto se ve una transformacin, las otras son sencillas.
Eso es cierto con las transformaciones geomtricas dije. Pero las
transformaciones topolgicas son ms difciles. Recuerdo cuando Lionel Killirand me
hizo invertir el tubo de mi cuerpo, de dentro a fuera. Eso s que fue un ejercicio
horrible. Ya que has encontrado el ejercicio de hoy tan fcil, tal vez te gustara jugar
con las transformaciones topolgicas, no?
Sonri arrogantemente.
Preferira una transformacin real, como t, Piloto. Vas a hacer que te esculpan
de verdad? Es una alteracin tan severa como alterar los pulmones? Llevaras a un
novicio contigo, con los alaloi? Podra ir?
No, slo eres un nio. Bien, practicamos ahora los movimientos a travs del
quinto espacio? No creo que puedas visualizar tan fcilmente el quinto espacio.
La excitacin que mi propuesta de viaje provocaba en toda la Orden no era del
todo sorprendente. El hombre es el hombre, e incluso el hombre civilizado
(especialmente los hombres y mujeres civilizados) ansia a veces la sencillez. En cada
uno de nosotros existe el ansia de lo primitivo, un deseo atvico de experimentar la
vida en sus formas ms crudas; existe la necesidad de ser puesto a prueba, de
demostrar nuestro valor como animales naturales (y feroces) en un mundo natural.
Algunos decan que los alaloi llevaban una vida ms autntica, ms puramente
humana de lo que podra ningn hombre moderno. Tambin la historia de Goshevan

y su hijo de mdula enferma, Shanidar, haba prendido la imaginacin de una


generacin entera. Regresar a la naturaleza como hombres fuertes, poderosos,
naturales..., qu poda ser ms romntico que eso? No pasaba un solo da sin que
algn semntico me ofreciera consejo sobre las complejidades del lenguaje alaloi o
sin que un fabulista me recitara el pico viaje condenado de Goshevan para vivir
entre los caverncolas; ninguna noche terminaba sin que un piloto u otro se drogara
con toalache y me suplicara que le dejara acompaarme con los alaloi.
A finales de aquella brillante y feliz estacin de romance, nieves profundas y
planes, fui elevado a la categora de maestro. Curiosamente, aunque era con
diferencia el piloto ms joven que se converta en maestro, ya no me enorgulleca de
mi relativa juventud. Tras haber envejecido cinco aos intiempo durante mi viaje, me
senta sbitamente sin edad, o ms bien viejo..., tan viejo como las heladas comisas
del Saln de los Antiguos Pilotos, donde los maestros pilotos me recibieron a su
colegio. Recuerdo haber estado esperando su decisin en el otro extremo del Saln,
cerca del estrado donde Bardo y yo recibimos nuestros anillos. Golpeaba el fro suelo
con mi bota, escuchando los sonidos desvanecerse en la cpula sobre mi cabeza.
Examin las largas puertas negras de la sala del cnclave, que estaban hechas de
madera y talladas con los rostros de Rollo Galivare y Tisander el Prudente, el Tycho
y Yoshi, los trescientos ochenta y cinco de nuestros Lores Pilotos desde la fundacin
de nuestra Orden. Cerca del centro de la puerta izquierda encontr el duro perfil de
Soli, con la nariz larga y ancha, la dura barbilla y el pelo peinado hacia atrs y sujeto
por su cadena de plata. Me pregunt si mi propio perfil sera tallado en la vieja
madera gastada, y, si era as, me pregunt si alguien podra distinguirlo del de Soli.
Entonces las puertas se abrieron, y el anciano Salmalin, que era el piloto ms viejo
junto con Soli, se acarici la barba blanca y me invit a entrar en la sala circular de
cnclaves, y ya dej de sentirme viejo. Me sent en un taburete en el centro de una
gran mesa en forma de anillo. En torno a la mesa estaban sentados Tomoth, Pilar
Gaprindashavilli, el amargo Stephen Caraghar, as como Lionel, Justine y los otros
maestros pilotos. Cuando Salmalin se levant para darme la bienvenida al colegio de
maestros, todos los pilotos se levantaron y se quitaron el guante de la mano derecha.
Siguiendo la ms simple y conmovedora de todas las ceremonias de nuestra Orden,
recorr la mesa estrechando manos.
Si Soli hubiera estado aqu para ver esto me dijo Justine cuando tom en la
ma su mano larga y elegante, estoy segura de que se habra sentido tan orgulloso
como yo.
No le record que, si Soli hubiera estado presente, probablemente habra vetado
mi ascenso.
Despus de que ella y Lionel (y los dems) me felicitaran; mi madre se reuni
conmigo ante la sala de cnclaves. Recorrimos juntos el Saln casi desierto.

Ahora eres un maestro dijo. El Guardin del Tiempo tendr que prestar
ms atencin a tu peticin. Y, si la aprueba, esculpiremos nuestros cuerpos. E iremos
con los alaloi, donde habr fama y gloria. No importa lo que encontremos o no.
Pens que era gracioso que incluso mi madre se hubiera contagiado de la
excitacin general. Me mord el labio.
No puedes hablar en serio de venir conmigo, madre.
No? Soy tu madre. Juntos formamos una familia. Los alaloi nos considerarn
una familia..., qu podra ser ms natural?
Bueno, pues no puedes venir.
He odo que para los alaloi la familia lo es todo.
El Guardin del Tiempo probablemente denegar mi peticin.
Ella lade la cabeza y se ri, casi para s.
Puede denegarte el Guardin del Tiempo esta oportunidad? Pienso que no. Ya
veremos, ya veremos.
Ms tarde tuvimos una celebracin, con vino y comida. Bardo estaba tan feliz por
m que casi llor.
Por Dios! dijo. Celebrmoslo! La Ciudad nunca volver a ser la misma!
Sus palabras, junto con los instintos de mi madre, resultaron ser curiosamente
profticas. (A veces pensaba que mi madre era una scryta secreta.) Dos das despus
de mi ascenso, el da ochenta y cinco, un fro da de nieve aplastada y profunda
irona, Leopold Soli regres del Vild. Lleno de furia y deseos de venganza (esto me lo
cont Bardo), fue a ver al Guardin del Tiempo para exigir que denegara mi peticin.
Pero el Guardin del Tiempo le enga. Me concedi el permiso, pero con una
condicin: Yo podra montar una expedicin a los alaloi siempre que llevara conmigo
a mi familia, a mi madre y a Justine y Katharine. Y a Soli tambin. Soli, que era mi to,
deba venir, o no habra expedicin ninguna. Y, ya que Soli era Lord Piloto, Soli
debera liderar la expedicin..., sta fue la amarga e irnica condicin del Guardin
del Tiempo. Cuando me enter de la noticia, no pude creerla. Ni sospech que Bardo
tena razn, que, como resultado de nuestra expedicin, la Ciudad no volvera a ser
nunca la misma.

Captulo 7
La Escultura de Rainer
Fui un experimento por parte de la Naturaleza, una apuesta a lo desconocido,
tal vez para un nuevo propsito, tal vez para nada, y mi nica tarea era permitir
que este juego de profundidades primitivas siguiera su curso, sentir su voluntad
dentro de m y hacerlo completamente mo. Eso o nada!
Emil Sinclair, Escatlogo del Siglo del Holocausto.
Pas los siguientes das enfurruado en casa. Me da vergenza admitirlo, pero la
verdad es la verdad: me enfad como un nio despus de conocer la condicin del
Guardin del Tiempo. Le dije a Katharine que se marchara; le dije que estaba furioso
con ella por no haberme advertido que el Guardin del Tiempo me humillara de
aquella forma. (Era una mentira. Cmo poda enfurecerme con una scryta tan
hermosa que haba jurado mantener sus visiones en secreto?) Le mi libro de poemas
o cort lea o coloqu mis piezas de ajedrez en el tablero, repitiendo las jugadas de
los grandes maestros, mientras maldeca a Soli por arruinar mi expedicin. No tena
la menor duda de que Soli haba persuadido al Guardin del Tiempo para permitirle
robarme el liderazgo.
Poco despus de su regreso, mi to vino a visitarme para discutir los planes de la
expedicin y para regocijarse en el mal ajeno, o eso pens. Le recib en el saln
delante de la chimenea fra y apagada. El advirti inmediatamente el insulto menor
del fuego sin encender, pero no pudo apreciar el insulto mayor, que le haba invitado
a sentarse sobre las mismas pieles en las que me haba acostado con su hija. Sabore
desvergonzadamente el conocimiento de este insulto. Como Bardo me recordaba con
frecuencia, tena una vena cruel que dominaba mi corazn.
Me sorprend de lo mucho que haba envejecido Soli. Se sent con las piernas
cruzadas sobre las pieles, tocndose las nuevas arrugas de su frente, tirndose de la
carne suelta bajo su larga barbilla. Pareca tener veinte aos ms. Yo haba odo decir
que casi haba penetrado el velo interior del Vild. Pero el precio que haba pagado
por intentar esos espacios impenetrables era tiempo, tempocruel. Su voz era ms
vieja, ms profunda, cortada con nuevas inflexiones.

Deberas ser felicitado por tu viaje dijo. El Colegio hizo bien en nombrarte
maestro.
Tuve que admitir que poda ser amable cuando quera, aunque obviamente
estuviera mintiendo. Quise decirle que no malgastara saliva con mentiras. Pero
record mis modales.
Hblame del Vild dije.
S, el Vild. Hay poco que contar, no? Las estrellas arden, luego mueren. El Vild
crece. Y la proporcin con la que crece crece tambin. Qu quieres saber? Que es
imposible cartografiar esos espacios? Que un piloto debe emplear el tempolento casi
continuamente, en el Vild? Mrame, entonces, y vers que as es.
Hablamos de nuestros respectivos viajes; pens que estaba amargado de que yo
hubiera tenido xito mientras que l haba fracasado. Y entonces me sorprendi al
felicitarme de nuevo por los trazados que haba hecho a travs de la Entidad.
Fue un pilotaje elegante dijo. Sin embargo, se abstuvo de mencionar mi
descubrimiento.
Ped caf para l, pero rehus.
El caf acelera el cerebro dijo, y ya he tenido suficiente de eso, no?
Prefieres entonces un poco de skotch?
No, gracias, Piloto. No hay ninguna alegra en beber skotch delante de una
chimenea apagada.
Puedo encender el fuego, si quieres.
Por favor.
Amonton algunos troncos verdes en la parrilla y encend el fuego, y entonces l
se refiri al propsito de su visita.
Parece que habr una expedicin a tus alaloi despus de todo.
Y t vas a dirigirla?
S.
Apret los dientes.
Comprendodije. Quieres la gloria.
De verdad? No, no comprendes. El Guardin del Tiempo ordena que yo la
lidere.
Por qu?
Quin sabe cules son sus razones?
Mentiroso, pens, mentiroso!
Hablar con el Guardin del Tiempo dije.

Le interrogars?
Fue mi descubrimiento. Los alaloi... son mi plan. Es mi expedicin.
Inclin la cabeza.
S, est claro dijo. Quieres la gloria.
No, quiero el conocimiento.
Eso te dices a ti mismo. Sorbi el vaso de skotch que le haba tendido.
Si vienes, la expedicin se debilitar dije, mirando su larga nariz, la nariz que
yo haba roto. Hay sangre entre nosotros.
Se frot el puente de la nariz.
No, ests equivocado. No hay sangre entre nosotros.
Engull una cuarta parte de mi vaso de skotch. Mis ojos ardan por efecto del
humo de pino que escapaba a la habitacin.
Si el Guardin del Tiempo no rescinde su condicin, me retirar de la
expedicin. No ir contigo.
Soli sonri.
S, tu orgullo est herido. Pero no tienes eleccin.
Qu quieres decir?
Esta es la razn de mi visita; tienes que enterarte: El Guardin del Tiempo te
ordena que vengas conmigo.
Ordena? medio grit. Hace diez das, ni siquiera iba a permitir una
expedicin!
Al parecer, el Guardin del Tiempo ha cambiado de opinin. No me preguntes
por qu. Sorbi su skotch y continu: Seremos seis. Ha ordenado que vengan
tambin Justine, Bardo y tu madre.
Eso hace solamente cinco.
El sexto ser Katharine dijo, con voz innaturalmente tranquila. El Guardin
del Tiempo le ha ordenado a mi hija que se haga crecer ojos nuevos y venga con
nosotros.
Pens que Soli deba de haber acudido al Guardin del Tiempo para pedirle que
su esposa e hija fueran con l: Qu satisfecho deba de sentirse de que Katharine
renunciara a sus votos de scryta y se dejara crecer ojos, l que tanto despreciaba a los
scrytas! Sin embargo, no pude comprender por qu mi madre y Bardo haban sido
incluidos en el grueso de la expedicin, a menos que fuera para aplacarme e
impedirme hacer ninguna locura, como romper mi voto de obediencia y marcharme
solo a los alaloi.

Nos haremos pasar por parientes lejanos de la tribu devaki de los alaloi dijo
Soli a modo de explicacin. El Guardin del Tiempo cree que tendremos ms
posibilidades si simulamos ser una familia amplia. Y, como algunos de nosotros
estamos emparentados, el engao ser mucho ms fcil.
S, pens, Soli era realmente un hombre engaoso.
Djame adivinar dije; haremos creer que Bardo es tu hijo, mi primo.
No, se no es el plan respondi. Su cara se volvi sbitamente agria, como si
hubiera tragado orn de gaviota, no skotch. Pareci muy desgraciado. Te hars
pasar por hijo mo.
Qu? Eso es imposible!
Por hijo mo repiti en voz baja, ya que te pareces mucho a m. Katharine
ser tu hermana.
Es una locura! No funcionar! Me di cuenta de que me haba puesto
bruscamente en pie, los puos apretados contra las sienes, temblando. T y yo...
pelearamos, y qu pensaran los alaloi? Todo el plan... Katharine mi hermana, qu
locura! Echar abajo las puertas de la torre del Guardin del Tiempo si hace falta,
pero no le permitir que ordene este plan descabellado!
Debes recordar una vez ms que no tienes otra opcin. Lo siento.
Ciertamente, no tena opcin ninguna. Me sent furioso. Era un piloto que haba
tomado sus votos, me record mientras recorra el saln despus de que Soli se
marchara. Ms tarde, solicit una audiencia con el Guardin del Tiempo, pero l no
quiso verme. En una desnuda antesala, esper toda la tarde mientras jugaba
mentalmente al ajedrez para calmarme, para impedirme irrumpir en sus aposentos.
Finalmente, envi a un horlogo aspirante para que me informara de que estaba
reunido con un prncipe mercader de Tria y no podra ver a nadie durante todo un
diezdas.
No le cre. El Guardin del Tiempo estaba probando mi obediencia, pens, y
humillndome porque estaba celoso de mi descubrimiento. Bardo tambin comparta
esta opinin. Nos reunimos alrededor de medianoche en el bar de los maestros
pilotos, Bardo estaba borracho y, algo raro en l, bastante aplacado. Tena la cabeza
ladeada, y no paraba de beber cerveza.
Es una lstima dijo. Una autntica lstima. Por casualidad no le pediras al
Guardin del Tiempo que... eruct me ordenara ir en esta loca expedicin,
verdad? Oh, por supuesto que no, estpido de m por sospecharlo siquiera. Dnde
est mi maldita fe en los amigos? Oh, lstima, dnde est mi fe en nada? Siempre
ests diciendo que el xito llama al xito, pero no lo creo. T y tu maldito punto de
testosterona! Vuelves famoso, lleno de orgullo y semilla, dispuesto para cualquier
cosa, pero sa no es la realidad, oh, no. Puedo hablar en metforas? Lo har. Lo
har: Somos como talos, t y yo: cuanto ms alto nos remontemos, ms grande ser

la cada cuando el viento se nos ponga en contra. Tengo un mal presentimiento sobre
esta expedicin, Pequeo Amigo.
Bardo, naturalmente, tena malos presentimientos sobre todo aquello que pusiera
su vida en peligro. Era pesimista por naturaleza, siempre esperaba que ocurriera una
calamidad, y cuanto mayor era su felicidad, mayor era tambin su miedo a que se la
quitaran de un momento a otro. Pensando en tranquilizar a mi amigo (y a m
mismo), beb ms skotch, le pas los brazos por encima y le dije:
Todo saldr bien.
No, no, Pequeo Amigo. Creo que morir en el hielo, s, estoy seguro.
No saba que fueras un scryta.
Bueno, no hace falta ninguna visin especial para ver que estoy condenado.
Se sac un espejito del bolsillo y lo tendi ante su cara. Con dedos de borracho, se
sec la cerveza del bigote mientras hablaba consigo mismo, Ah, Bardo, amigo mo,
qu ha sucedido, qu ha sido de ti? Oh, lstima, lstima!
A pesar de los presagios de Bardo y mi orgullo herido, a pesar de la antipata
mutua que nos profesbamos Soli y yo, a pesar de todo, el plan inicial de la
expedicin sali bien. Cada uno de nosotros, excepto Bardo, se encarg de una tarea
diferente. Lionel, que estaba molesto por no haber sido incluido en la expedicin, nos
ayud sin embargo a aprender a manejar los trineos. Soli prepar sus inventarios de
lanzas, pieles, asperones, sierras de hielo y esferas krydda, todos los cientos de
herramientas que necesitaramos para hacernos pasar por alaloi (y, si era necesario,
para sobrevivir). Justine y mi madre consultaron los registros e historias akshicas,
aprendiendo todo lo posible de la cultura de la tribu devaki. Mi misin (y Soli fue
inteligente al asignarme esta tarea crucial y delicada, un soborno a mi orgullo) fue
contratar y supervisar al tallador que esculpira nuestros cuerpos para darles la
forma de los neanderthal.
Al dcimo da del falso invierno llegu a un acuerdo con un tal Mehtar Hajime,
cuyo taller era el ms grande y mejor de la Calle de los Talladores (que es en s una
de las calles ms rectas y anchas del Sector Extremo). La fachada del taller estaba
adornada con placas de rara obsidiana azul esculpida con formas extraas, algunas
humanas (aunque pocas lo eran), y otras con tan poco parecido a los humanos como
stos con los monos. Haba grotescos hombres barbudos cuyas partes haban sido
ensanchadas y estiradas hasta que sus miembros les colgaban como pndulos casi
hasta las rodillas, y haba otros altos y delgados como modelos. No pareca haber
ninguna pauta o lgica en la colocacin de las figuras: Un conjunto enzarzado en
dobles ritos sexuales en Una orga estaba colocado junto a una madonna sin pechos
que llevaba la cinta de una sacerdotisa Vesper en torno a su alargada cabeza.
Extrao, qu extrao y brbaro! vi que la ms grande de las figuras estaba fundida
en la piedra sobre el dintel. Anunciaba el tipo de escultura por la que Mehtar era
famoso: un hombre alaloi, con su gruesa mandbula apretada, sosteniendo una lanza

y con el brazo doblado mientras apuntaba al ojo de un mamut enfurecido que le


atacaba. Reconoc la escultura de Goshevan, que haba matado heroicamente a un
mamut con un solo golpe de su lanza. Mehtar se enorgulleca obviamente de que
hubiera sido un tallador muy parecido a l quien haba convertido a Goshevan en un
alaloi.
Llam a la puerta, y un domstico la abri y me condujo a travs de los pasillos de
piedra hasta el clido y repugnantemente afelpado saln de t, donde me sent ante
la nica mesa existente. El domstico me sirvi un buen caf que no pude identificar
del todo. Tamborile los dedos contra la superficie de la mesa, mientras examinaba
los lujosos tapetes de las paredes, los muchos objetos caros sobre los muebles
pulidos. Me molest que aquel venal tallador, fuera quien fuese, no estuviera all
para recibirme.
Muchos pagan bien por ser ms de lo que eran al nacer o que deca alguien.
Alc la cabeza y vi a un hombre, que deba ser Mehtar, de pie ante la puerta que
conduca a su sala de operaciones. Pareca tan caverncola como cualquier alaloi. Era
grueso y obviamente poderoso, con grandes manojos de msculos bajo su piel
velluda. Su entrecejo sobresala tanto de su frente que apenas pude ver sus rpidos
ojos marrones. Pareca muy familiar; yo estaba casi seguro de que lo haba visto
antes, aunque no pude recordar dnde. Se golpe el pecho con la palma de la mano y
dijo: Ves este magnfico cuerpo? Lo mismo que he hecho por m, puedo hacerlo
por ti.
Sorb mi caf (era caf Solksen, supuse, ms valorado por su rareza que por su
sabor).
Cmo sabes que no he venido para acortar mi nariz? pregunt.
Eres el maestro piloto Mallory Ringess contest l. Y s por qu has venido.
Se sent frente a m, frotndose su gruesa mandbula. Me mir como si apreciara
una obra de arte. Mira al tondo fravashi dijo bruscamente, y seal a la pared
tras de m.
Me volv a mirar el tondo. La pintura aliengena, un cultivo de bacterias jaspeadas
y programadas aprisionadas entre dos placas de clary, mut y cambi de forma
mientras yo lo observaba. Los hermosos colores flotantes describan la gesta de
Goshevan de Mundo Verano y el nacimiento de su hijo, Shanidar; era impresionante.
Por supuesto, la posesin privada de tal tecnologa era ilegal, pero no dije nada.
Un famoso castrato que haba perdido la voz (estoy seguro de que conoces su
nombre) me dio esta pintura a cambio de su restauracin. Y lo restaur! Le tall la
laringe hasta que cant como una campana y, para demostrar mi buena voluntad, le
introduje testculos nuevos en sus bolsas vacas, gratis. Para que pudiera ser un
hombre de nuevo mientras cantaba con la voz de un chiquillo! No, no soy un hombre
venal, no importa lo que digan mis enemigos.
Le expliqu lo que necesitaba, e hinch la nariz y dijo:

El precio sern seis mil discos de la ciudad, mil por cada cuerpo que esculpa y...
Ests bromeando! Seis mil discos?
Toma un poco de caf dijo l, sirviendo el oloroso lquido en mi taza. El
precio es alto porque soy quien soy. Pregntale a cualquier tallador o unidor de la
calle, y te dirn que soy el mejor. Sabas que fui aprendiz de Rainer? El tallador que
esculpi a Goshevan?
Estaba mintiendo, naturalmente. Yo haba consultado los archivos de la Ciudad
antes de escoger tallador. Mehtar, aunque pareca decentemente viejo, era realmente
bastante joven, demasiado joven para haber sido aprendiz de Rainer. Haba llegado a
Neverness siendo nio tras haber asistido a la muerte de su planeta, Alesar, en una
de esas odiosas guerras de religin que de vez en cuando destruyen a sociedades
aisladas. Su familia haba pertenecido a una secta escindida de espiritualistas (no
recuerdo la naturaleza exacta o la substancia de su creencia), y los haba visto morir
la muertemdula mientras vomitaba sangre y juraba que nunca volvera a poner su
fe en ideales que no pudiera ver, sentir o poseer. Haba llegado a Neverness decidido
a enriquecerse mientras se vengaba en cualquier carne que se cruzara en su camino.
As, en poco tiempo se convirti en el mejor tallador de la Ciudad, y tambin en el
ms extrao.
Seis mil discos! repet. Nadie necesita acceso a tanta informacin. Es
indecente.
No comprars mis servicios insultndome, Piloto.
Te pagaremos mil discos.
No es suficiente.
Dos mil.
Sacudi la cabeza y chasque la lengua.
Con eso comprars los servicios de Alvarez o Paulivik, cualquiera de los
talladores menores. Tal vez deberas acudir a ellos.
Tres mil, entonces.
No me gustan las cantidades que contienen el nmero tres. Es una
supersticin ma.
Cuatro mil dije, advirtiendo que debera haber persuadido a Bardo para que
me acompaara. Yo apenas haba pagado dinero por nada en mi vida, mientras que
l tena plena experiencia del valor de la tierra o de regatear con las prostitutas el
precio de sus cuerpos.
Puedo esculpir a cuatro de vosotros por ese precio.
Cinco mil discos. Cinco mil.
No, no, no, no, Piloto,

Golpe la mesa con tanta fuerza que mi taza se agit y el caf se derram.
Deberas pensar que tendras que esculpirnos gratis murmur. No
significa nada la bsqueda para ti?
No, Piloto.
Bien, cinco mil es todo lo que puedo pagar. Estaba seguro de que, si hubiera
trado a Bardo conmigo, nunca habra accedido a pagar los seis mil discos que
Mehtar haba pedido originalmente.
Si eso es todo lo que tienes, es todo lo que tienes dijo. Pero nunca sabrs lo
bueno que es llevar un cuerpo alaloi, lo bueno que es ser fuerte. Tras decir eso,
cogi la taza vaca y la aplast con la mano. La taza se hizo aicos, y uno de ellos se
le clav en la palma. Alz la mano para que yo pudiera verle sacar lentamente el
blanco fragmento ensangrentado de la carne herida. Al principio, de la herida man
sangre en borbotones rtmicos.
Evidentemente, he cortado la arteria dijo. Cerr los ojos, y los msculos de su
mano alzada empezaron a temblar. Los borbotones rojos se redujeron a un flujo
firme, luego a un hilillo. Cuando volvi a abrir los ojos, haba dejado completamente
de sangrar. Puedo darte poder sobre tu cuerpo esculpido, adems de fuerza. Hay
hormonas para que tus testculos rebosen de simiente, o un neurotransmisor
borrador que disuelva tu necesidad de dormir. Y, ms prctico an: con unos pocos
empalmes se pueden programar varios tejidos para que creen glicoptidos que
impida que la carne se te congele durante la expedicin. Yo, Mhetar Constancio
Hajime, puedo hacer esto. Mi precio sern seis mil cien discos de la ciudad.
Seis mil... cien?
Seal los trozos de la taza esparcidos por toda la mesa.
Debo incluir mis gastos de publicidad. Hacen estas tazas en Fosfora, y has de
saber que era preciosa.
Golpe la mesa con el borde del puo, y sent los trozos de porcelana clavarse en
el fino cuero de mi guante.
Eres un repugnante tubista avaro dije.
Me mir rpidamente, y las aletas de su nariz se agitaron.
Me llamas tubista. S, es cierto. Me sirvo a m mismo, y por qu no? Sola servir
a Dios, pero me traicion. Seal el tondo y la cajita de joyas darghinni sin precio
que haba al lado. Ahora colecciono cosas. Las cosas no traicionan.
Demasiadas cosas. Eres un cosista y un tubista.
Y por qu no? Ciertas cosas poseen un lustre y una belleza que no se estropean
con la edad. Nos despertamos por la maana para saludar nuestras cosas, un lugar
para cada cosa hermosamente hecha y cada una en su sitio especial. Compramos

cosas, quizs una silla tallada de fina madera granulada o un hermoso nido
darghinni, y podemos estar seguros de que poseerlas aumentar nuestro valor.
No lo creo.
Sonri.
Sin embarg, es cierto. Cuando poseemos muchas cosas, podemos cambiarlas
para conseguir ms cosas, cada una ms hermosa, ms preciosa, acumulando valor
real contra el da del desastre en el que las cosas tendrn que ser cambiadas para
conservar la cosa ms preciosa de todas: nuestras preciosas vidas.
Nadie vive eternamente dije. Mir los fragmentos plateados del nido
brillando en su caja. Pens en los cientos de ninfas de Darghinni que debieron morir
cuando robaron su nido. Tal vez te valoras demasiado.
Bueno, Piloto, esta carne que llevo es todo lo que soy. Qu debera valorar
ms? Seis mil cien discos de la ciudad..., una buena suma, pero nunca hay suficiente
para asegurar la santidad de la carne del hombre. Nunca, nunca hay suficiente.
Al final, pagu la suma que peda. Ya era bastante malo tener que tratar con dinero;
era an peor discutir por l. Al da siguiente, cuando le cont a Bardo los detalles de
nuestro acuerdo, se qued estupefacto.
Por Dios, te han saqueado! Debera de haber ido contigo. Qu dijo el Guardin
del Tiempo? Es un miserable viejo lobo y..., ahh, no lo sabe, no?
No lo sabr a menos que el maestro tesorero se lo diga.
Bien, bien. Confas realmente en que ese Mehtar Hajime nos esculpa?
Confiaba en el tallador? Cmo se puede confiar en un hombre que
contrabandeaba con pieles robadas de shagshay arrancadas del cuerpo de un animal
cuando an estaba vivo?
Confi en su avaricia dije. Har lo que le paguemos que haga con la
esperanza de que nuestros amigos acudan a l para que los esculpa.
Cuatro das ms tarde fui el primero en colocarme bajo los lseres de Mehtar. Me
sorprend al descubrir que la diferencia entre un alaloi y un humano completo era en
realidad muy pequea. Desgraciadamente, esas pequeas diferencias tenan que ser
aadidas o borradas de cada parte de mi cuerpo. Me rehizo de dentro a fuera, sin
dejar ninguna parte sin tocar. Trabaj primero con los huesos, ensanchando y
enderezando ciento ochenta de los huesos de mi cuerpo. Fue durante este perodo,
que dur un par de diezdas, cuando sent ms dolor de todo el procedimiento.
Mientras silbaba para s mismo y ocasionalmente me contaba algn chiste malo,
Mehtar abra capas de piel y msculo y cortaba entre las placas y espculas del
interior del hueso mientras yo apretaba las mandbulas y sudaba. Acoraz las
paredes con nuevo hueso y reforz los hmeros y tendones.

El dolor seo es profundo dijo; las aletas de su nariz se hinchaban y


deshinchaban mientras taladraba todo mi fmur. Profundo y caliente, pero no dura
mucho. Hubo algunas ocasiones en que mis bloqueadores del dolor fallaron y
Mehtar tuvo que dejarme inconsciente. Tuve la sospecha de que us esos momentos
para introducir bacterias ilegales programadas en mi cuerpo. Nunca pude probar
que las bacterias se abran paso hasta los lugares de mis huesos que Mehtar no poda
alcanzar con sus taladros. All, algunas bacterias desmontaron e ingirieron mi hueso
natural, mientras otras creaban y tejan una telaraa de coltenos y cristales
minerales, capa tras capa de nuevo hueso, con una fuerza de tensin ms grande que
el acero. Una vez, cuando dej entrever lo mucho que tema esta tecnologa, Mehtar
se ech a rer.
Deberas pensar en las bacterias como herramientas, mquinas diminutas,
robots infinitsimos programados para hacer una tarea bioqumica determinada
me dijo. Se rebelan las mquinas? Puede un ordenador encargarse de su propio
programa? No, no, no, Piloto, no hay peligro en estas herramientas, pero por
supuesto, claro, yo nunca las empleara, porque hacerlo supondra violar los cnones
de tu Ciudad, por arcaicos que sean.
Me frot la piel pegada del brazo (haba estado trabajando con el hmero ese da).
A nadie le gusta ser colonizado por bacterias dije. En especial por bacterias
inteligentes.
Oh, noble Piloto, aunque yo fuera uno de esos talladores que ignoran vuestras
tontas leyes, programara las bacterias para que murieran despus de que
completaran su tarea, naturalmente. Tienes mi promesa!
De algn modo, sus promesas no me tranquilizaron.
Y qu hay entonces de Chimene y el grupo Abril? dije.
Esos nombres no significan nada para m.
Le dije que Chimene era uno de esos planetas donde una colonia de bacterias
haban mutado y escapado, consumiendo toda la vida de la biosfera, para acabar
desmontando y rehaciendo toda la superficie del planeta en una masa de bacterias
marrn prpura y altamente inteligentes..., todo en cuestin de das.
Y los escatlogos piensan que slo tardaron unos pocos aos en infestar todo el
grupo Abril dije. Diez mil estrellas rebosando con tus inofensivas bacterias.
De todos los dioses de la galaxia, los escatlogos teman ms que ninguno a la
inteligencia colonial de Abril.
Historia antigua! rechaz Mehtar . Tal descuido no sucedera hoy. Quin
lo permitira? Te aseguro una vez ms que no tienes nada que temer.

Mientras yo sanaba, se dedic a los dems. Soli fue el segundo en sentir el dolor
medular, seguido por Justine, Katharine y mi madre. Bardo, que deseaba ver los
resultados de tantas esculturas como pudiera, fue el ltimo.
He odo cosas terribles sobre esos talladores me confes un da, en la sala de
operaciones. No soy ya lo bastante grueso como para dejar mis huesos en paz?
No? Por Dios, deseara que no tocara la columna..., hay tantos nervios delicados all.
Y si estornuda en el momento inoportuno? Una pequea desviacin del lser, y
Bardo nunca volver a montar a otra mujer. He odo decir que pasa. Puedes
imaginarlo? La poderosa verga de Bardo vuelta flcida como un fideo soba a causa
de un estornudo?
Para ayudarle a relajarse y bloquear sus nervios, masaje los pesados msculos en
forma de abanico de su espalda. Trat de tranquilizarle, sealando que mucha gente
se someta a esculpidos mucho ms intensos slo por gusto o por seguir la moda. No
le cont mis sospechas sobre las bacterias de Mehtar.
Bueno, sta puede que sea una alteracin menor admiti, despus de que
hablramos de algunos pilotos que haban hallado til hacerse pasar por alguna que
otra especie aliengena. Pero hay otra cosa. No te recuerda ese tallador al burdo
alaloi que empuj el da que le rompiste la nariz a Soli? Te acuerdas?
De repente, record. De repente, supe dnde haba visto a Mehtar antes.
Estoy seguro de que no es el mismo hombre dije, para tranquilizar a Bardo.
Era mentira, pero, qu poda hacer?
Ah, pero, y si te equivocas? Supn que me recuerda. Supn que me
desmiembra, que se venga, sabes lo que quiero decir?
Sin embargo, pareca que Mehtar no le recordaba. O eso, o no era rencoroso. En
todo caso, Mehtar hizo su mejor trabajo con l, probablemente porque haba
practicado antes con todos nosotros. Bardo, naturalmente, no se sinti satisfecho
hasta que comprob su virilidad con sus putas. Todo debi funcionar a la perfeccin,
porque luego sostuvo que se haba acostado con doce putas en una sola noche, cosa
que era un rcord, incluso para l.
El trabajo en mi cara comenz poco despus, a finales del falso invierno. Mehtar
me construy una mandbula falsa llena de grandes dientes. El esmalte de los
molares era grueso y estratificado; la mandbula en s era enorme y prominente para
proporcionar ms equilibro a los endurecidos msculos. Podra romper nueces baldo
o roer huesos sin problemas ni dolor. El trabajo era delicado, especialmente en torno
a los ojos. Como toda mi cara, vista de perfil, proyectaba un ngulo grande desde mi
crneo, Mehtar necesit esculpir grandes cavidades para proteger mis vulnerables
ojos. Lo hizo despacio, cuidando mucho los nervios pticos. Estuve ciego durante
dos das. Tem no volver a ver, y me pregunt cmo se abra camino Katharine a
travs de la negra prisin que rodeaba su cabeza.

Cuando el tallador termin su concienzudo proceso y pude volver a ver, me


tendi un espejo de plata.
Mira dijo. Ests magnfico, a que s? Observa la nariz, que ensanch
mientras bloqueabas el dolor y estabas ciego. Advierte las anchas aletas. Agtalas
para m, por favor. Muy bien: abre, cierra, ahora cierra, vuelve a abrir. Una
proteccin contra el fro dijo orgullosamente, mientras abra y cerraba los agujeros
de su propia nariz. Este planeta es tan fro...
Mir el reflejo en el espejo; no fue exactamente como mirarme a m mismo. Ms
bien fue como mirar una especie de mutacin compuesta por dos tercios de Mallory
Ringess y un tercio de bestia. Mi cara era fuerte y bien proporcionada, a la vez
primitiva y tan expresiva como cualquier cara humana. Mis antepasados en la Tierra,
pens, debieron tener el aspecto que yo tena ahora. No pude decidir si era guapo o
feo. Me palp la prominente frente; era como el saliente de un acantilado. No estaba
acostumbrado a verme con barba, ni pude evitar recorrer con la lengua los viscosos
contornos de mis nuevos dientes. Durante un momento me sent desorientado y
abatido. Experiment una sensacin de intensa despersonalizacin, como si no
supiera quin era, peor aun, como si no existiera realmente. Entonces me mir los
ojos y, aunque estaban incrustados profundamente en mi crneo, vi que eran los
mismos ojos azules que tan bien conoca.
Debo admitir que ningn otro sufri esta misma sensacin de prdida de
identidad. Mi madre y Justine, y por supuesto Soli, haban experimentado ms de
una vez el shock de que les hicieran cuerpos nuevos. Esto no quiere decir que se
sintieran satisfechos con la escultura de Mehtar. En concreto, Soli odi que, despus
de tantas drsticas alteraciones, siguiramos parecindonos mutuamente (aunque,
como de costumbre, guard silencio). Justine odi todo su nuevo ser.
Oh, no, miradme! exclam, cuando vio lo que Mehtar le haba hecho . Se
reirn de m cuando patine en el Hofgarten, y en cuanto a eso, mirad cmo ha
redistribuido mi peso, he perdido mi centro y estoy tan desgarbada!
Permaneci enfurruada durante tres das. Guando Soli le dijo que los alaloi la
consideraran hermosa, le pregunt:
Y t crees que soy hermosa?
Y Soli, a quien le gustaba fingir que era un hombre veraz, no dijo nada.
Justo antes de la primera tormenta de la primavera del medio invierno,
experimentamos cambios no tan severos. Mehtar punte nuestra piel, extrayendo
muchas de nuestras glndulas sudorparas para que no empapramos nuestras pieles
y muriramos congelados envueltos en una pelcula de hielo. Tambin estimul los
folculos capilares de cada uno, y todos, hombres y mujeres por igual, nos cubrimos
de un bosque de pelo desde el cuello hasta los tobillos. (Por alguna razn que Mehtar
no pudo explicar, densos cercos de pelo negro surgieron entre los dedos de los pies
de Bardo y por el empeine de sus pies. Como dijo Mehtar, hay algunas derivaciones

genticas ms all del control de los mejores talladores.) Durante esta poca
levantamos piedras y ejecutamos vigorosos ejercicios fsicos para estimular el
crecimiento muscular. Mehtar nos llev a su sala de pesas y frot nuestros msculos
mientras nos someta al mtodo fravashi del espacio profundo para inducir
localmente supergravedades por los msculos de nuestros brazos y piernas. Soli odi
esto, igual que odiaba cada vez que Mehtar le tocaba.
Si esto contina deca, flexionando la gran bola de msculo de su brazo,
ser tan grande como Bardo.
Tambin haba ejercicios de pensamiento. Uno a uno, visitamos a una imprimtur
que nos hizo visualizar el movimiento coordinado de las fibras musculares
individuales. Impronto nuestros caminos neurales con ciertas habilidades que
necesitaramos para hacernos pasar por alaloi. As, por ejemplo, aprendimos a
desconchar una hoja de pedernal sin tocar siquiera la piedra con la mano. Y, mientras
que los hombres alaloi practican durante una dcada antes de poder alcanzar el
blanco con sus lanzas, nosotros aprendimos este arte en un solo da.
Experimentamos ciruga menor que no he mencionado. Parece que los alaloi, con
sus afiladas hojas de pedernal, mutilan el miembro de sus nios varones cuando
llegan a la pubertad. El anciano de la tribu corta la piel que cubre el grueso del
miembro, y hace pequeos cortes en la delicada piel a lo largo del tallo. En estos
cortes frota cenizas y sal y polvos de colores, Las heridas supuran y cicatrizan, y el
hombre (el nio que se ha convertido en hombre) queda con el miembro decorado de
arriba abajo con diminutos adornos multicolores. Naturalmente, Bardo se aterroriz
al enterarse de que Mehtar tendra que duplicar los efectos de este brbaro ritual (yo
le haba ocultado el detalle hasta el ltimo momento posible). Yo mismo me senta un
poco aprensivo, especialmente cuando Mehtar agarr mi miembro y brome que, si
lo estropeaba sin posibilidad de reparacin, siempre poda transformarme fcilmente
en una mujer, y nadie al que conociera se dara cuenta. Una vez ms, todo sali bien,
aunque durante das no pude soportar mirar cuando tena que orinar.
Lo ltimo que hizo Mehtar, o eso pens en ese momento, fueron los nuevos ojos
de Katharine. Los implant en las cuencas vacas bajo su entrecejo oscuro y
ampliado. Eran unos ojos hermosos, unos ojos que haba visto antes en sueos; era
los ojos de la imagen de Katharine de la Entidad, profundos y amorosos como joyas
licuadas negriazules. Le tend un espejo para que pudiera verlos, pero ella me apart
la mano.
He mirado hacia dentro demasiado tiempo dijo. Ahora quiero mirar a las
cosas.
Como un nio que mira por primera vez a travs de un telescopio, se diverta
examinando los objetos en la sala de operaciones de Mehtar: las losas blancas, los
intrincados microscopios tubulares, los lseres, los pesarios y los dems
instrumentos. Cuando la llev al Hofgarten para ver a los patinadores, suspir.

Oh, qu bueno es volver a ver! dijo. Haba olvidado lo coloreado que es el


hielo, el tono azul.
Al da siguiente, en la intimidad de mi casa, ella prob mi cuerpo con las manos
adems de con los ojos. Con sus manos secas y calientes, agarr mi miembro y pas
los dedos sobre los tatuajes de colores del tallo. Creo que la excitaba, y me pregunt
si los alaloi se decoraban el miembro para complacer a sus mujeres (aunque mis
estudios sobre los alaloi indicaban que los hombres alaloi hacan pocas cosas para el
placer de sus mujeres). Ms tarde, mientras jadebamos y apretbamos nuestros
cuerpos ampliados con celo y abandono, en nuestro momento de xtasis, ella abri
los ojos y me mir como si me viera por primera vez.
Tu cara dijo, despus de que nos separramos. Era como la cara de un
animal... Era tan bestial.
Me frot la barba y palp mi enorme mandbula, y le dije que, en efecto, ahora
posea la cara de una bestia.
No, no comprendes dijo ella. He visto algo que no haba advertido desde
que era nia. Todos los hombres son bestias, si los miras bien. Durante los das que
siguieron estuvimos muy atareados. Por supuesto, no fue suficiente que
esculpiramos nuestros cuerpos para que parecieran alaloi. Tenamos que
convertirnos en alaloi, lo cual significaba aprender su lenguaje e improntar millones
de pequeas piezas de conocimiento especializado. El mtodo correcto de abrir el
vientre de un conejo de las nieves, de alinear la cabeza hacia el norte durante el
sueo, las palabras y entonaciones para enterrar, a los muertos..., todo deba ser
aprendido antes de que pudiramos hacernos pasar por caverncolas. El lenguaje de
los devaki, la tribu de alaloi a la que planebamos unirnos, result ser ms difcil de
lo que haba imaginado. No quiero decir que fuera difcil de aprender o articular. No
lo era. Mi madre descubri que los ordenadores de los akshicos haban almacenado
la mente del alaloi llamado Rainer y haban grabado sus pensamientos, hechos y
recuerdos. Fue simple imbuir nuestros recuerdos con lo suyos, con las palabras y
reglas gramaticales del lenguaje devaki. Fue simple hacer que nuestros labios
articularan fcilmente las suaves vocales abiertas, escuchar las consonantes lquidas
surgir sin problemas de nuestras lenguas experimentadas. Para estar seguros,
tardamos un poco ms de tiempo en dominar los tonos. Unas cuantas palabras
devaki eran distinguibles de otras solamente por los tonos de sus vocales. Por
ejemplo, sura poda significar o bien prpura o solitario, segn que la primera
vocal se pronunciara con tono ascendente o descendente. Pero, al final, todos menos
Bardo descubrimos que esas pocas palabras eran fciles de memorizar. Lo que no
result tan simple fue la comprensin. La morfologa, especialmente la de los verbos,
era sutil y compleja. Los verbos no tenan inflexiones segn nuestras nociones bsicas
de tiempos pasados, presente y futuros, porque los devaki no comprendan el tiempo
como nosotros lo hacemos. (Como aprendera ms tarde, los devaki negaban la
existencia del pasado y el futuro.) Cmo derivaban los devaki sus verbos? Segn el

estado de consciencia del hablante. As, un hombre lleno de miedo puede gritar:
Lomora li tuwa, mat al mamut!, mientras que un hombre sumido en temposueo (lo
que los devaki llaman temposueo), dir: Lo morisha li tuwa, que significa algo as
como: Yo, en el xtasis del eterno momento-ahora, estoy unido por el espritu del
mamut que abri su corazn a mi lanza. Hay ciento ocho inflexiones verbales, cada
una correspondiente a una emocin diferente o a un estado mental. Lo que me
preocupaba era que al menos siete de esos estados eran extraos para m, y seran
incomprensibles para cualquier hombre o mujer de nuestra Orden. Cmo
podramos escoger las formas verbales correctas, cmo podramos comprender a
seres primitivos que dividan y comprendan la realidad de maneras muy distintas a
las nuestras?
Mi madre y yo, y tambin Justine, pasamos mucho tiempo discutiendo el
problema con los semnticos. Yannis el Viejo, que era ms alto que ningn otro
hombre que yo haya conocido, delgado y Con el aspecto frgil de un cubo de hielo,
sugiri que las Amigas del Hombre podran ayudarnos a duplicar esos
incomprensibles estados mentales.
Tengo entendido que has conseguido una comprensin parcial del lenguaje
odorfero de las aliengenas me dijo, refirindose a mis experiencias dentro de la
Entidad. Para comprender el pensamiento aliengena, que pienso es la forma de
pensar devaki, por qu no acercarse a aliengenas de verdad, de modo que su
comprensin de los pensamientos que puedan, o no, ser considerados por ellos
Comprensibles a cualquiera que comprenda que aquello que no puede ser
comprendido, no pueda ser comprendido solamente en el contexto de la
incomprensin? (As es como hablan a menudo los maestros semnticos, esos
miserables y pedantes buscadores del significado de las palabras. Y no bromeo.) Al
final, sus sugerencias no sirvieron de mucho. Cuando vino el invierno profundo y
arreci, inundando la Ciudad en un mar de aire casi lquido, nos vimos obligamos a
interrumpir nuestra investigacin de aquellos asuntos esotricos. Eso fue todo lo que
pudimos aprender del lenguaje y costumbres de los devaki. Al parecer, tendramos
que fingir algunas cosas.
Leopold Soli, sin embargo, no estaba contento con esta falsificacin. A su modo,
era un hombre cuidadoso y meticuloso, pese de los fantsticos riesgos que haba
corrido en sus viajes al multipliegue. A medida que se acercaba el momento de
nuestra partida, se volvi cada vez ms crtico hacia mis planes y preparativos.
Discutimos sobre un centenar de cosas insignificantes, desde el nmero de trineos
que llevaramos hasta mi insistencia de que una radio sera suficiente para pedir
ayuda a la Ciudad si nos encontrbamos en apuros o si necesitbamos que nos
rescatasen. Discutimos tambin de cuestiones importantes. Fue nuestra discusin
sobre una cuestin terriblemente importante la que casi ech a perder la expedicin
antes de que empezara.

Justo al lado del colegio de los altos profesionales, Upplyssa, hay un grupo de
edificios conocido como las Cajas Cerebro. Los edificios de granito rosa (hay siete)
son achaparrados y bajos, con placas de cristal triangular en el techo. En los das de
nieve libre, el interior de los edificios brilla con una luz lmpida y natural. Antes de
que toda la empresa fuera trasladada a las fbricas al sur de Urkel, en la poca de
Ricardo Lavi, los reparadores y programadores crearon las neurolgicas para sus
ordenadores en esos siete edificios. Durante el verano anterior a nuestra expedicin,
los grandes espacios que los rodeaban se entregaron a los aspirantes, que esculpieron
grandes bloques de hielo, y a otros que necesitaban (o queran) manipular cosas
materiales. En los edificios tercero y cuarto, los fabulistas crearon sus poemas tonales
tridimensionales, mientras que en el segundo edificio algunos historiadores
reconstruyeron en miniatura las ciudades subterrneas de la Vieja Tierra. Soli haba
escogido el sptimo edificio vaco para almacenar el equipo de nuestra expedicin.
Junto a las paredes desnudas ms cercanas a la puerta occidental de la Academia
haba almacenadas largas y pesadas lanzas para cazar mamuts, balas de sedosas
pieles de shagshay blanco, tiras de cuero y tablillas de madera que podan curvarse
para hacer largos esques o utilizadas en el chasis de nuestros trineos. Haba tiras de
carne cruda y congelada envueltas en tela impermeable, y gafas para la nieve,
asperones, montones de pedernal, y cientos de otras cosas.
El da sexagsimo, por la maana temprano, me encontraba solo en el fro edificio
haciendo arneses para los equipos de perros. Como Soli no se fiaba de nuestra
apresurada improntacin, haba sugerido que practicramos trabajar con cuero o
tallar pedernal y otras habilidades devaki. Junto a m se encontraba acurrucado un
hermoso perro llamado Liko. Me haba hecho amigo de aquel inteligente animal, y a
l le gustaba verme trabajar, mientras lama y mordisqueaba el hueso que le haba
dado. Yo estaba hablando con Liko (y a veces pasaba los dedos por la piel gris que
cubra su ancha cabeza), cuando l alz las orejas y dej escapar un gemido. O el
rechinante detenerse de unos patines en la deslizadera exterior. Las puertas se
abrieron chirriando y crujiendo contra la nieve congelada, y la figura sombra de Soli
se recort contra la suave luz que proceda de la calle. A pesar del amargo fro, slo
llevaba una kamelaika y una fina chaqueta de lana. Su cabeza esculpida estaba
desnuda. Pese a todo el peso de los nuevos huesos insertados en su cara, se mantena
rgidamente erecto. Mientras cruzaba el edificio sus pasos fueron medidos, llenos de
gracia (lo admito), pero tambin de un peligroso poder nuevo.
Es temprano dijo, cogiendo un cincel y un colmillo de mamut. Se frot la
barba, que era negra y espesa y cargada de hirsutos pelos rojos. Sus ojos estaban
hinchados, como si no hubiera dormido bien; pareca exhausto y viejo. Estaba
demasiado delgado, pues coma muy poco. Le silb a Liko, y me observ mientras yo
abra un agujero en el cuero. Esa no es forma de sujetar un punzn dijo. Ten
cuidado, no te abras un agujero en la pierna.
Trabajamos en silencio durante un rato. Los nicos sonidos eran el rascar del
pedernal contra la madera y el suave chasquido del punzn contra el cuero (y el

chasquido de los dientes de Liko mientras mordisqueaba su hueso). De vez en


cuando, Soli encoga el cuello y dejaba escapar una nube de vaho. Cuando le dije que
era tonto por exponer la cabeza desnuda al viento, l me replic:
Es estpido prepararse para el fro intenso de las Diez Mil Islas?
Endurecernos, prepararse para lo peor? Parece que tienes miedo a hacer planes.
Qu quieres decir? Apret los dientes y abr otro agujero en el fro cuero.
Examin mi trabajo.
Cuida de espaciar los agujeros por igual. No queremos que los devaki piensen
que somos descuidados en el trabajo. Sacudi la cabeza. Planeas recoger
muestras de tejidos..., realmente no tienes ningn plan, verdad?
Qu quieres decir? volv a preguntar.
Haba planeado recoger las uas recortadas de los devaki y manojos de pelo y
otros fragmentos de tejido con la esperanza de descifrar con su plasma las Antiguas
Eddas..., tan poco sospechosamente como fuera posible. Esa era la regla del Guardin
del Tiempo: los devaki no deban saber que rompamos la alianza hecha entre los
fundadores de Neverness y las tribus de los alaloi; nunca deban saber quines
ramos realmente.
Tu plan es descuidado dijo Soli. Puede que no resulte tan fcil como piensas
recoger trocitos de piel y todo lo dems.
Tienes un plan mejor, entonces?
Hay un plan mejor. Es de las mujeres, no mo. Tembl violentamente y se
frot las manos. Sus dientes castaetearon mientras encajaba el largo hueso al chasis
de madera que sostena en su blanca mano.
Hblame de ese plan.
Se frot la nariz y me lo cont.
Es simple: Los devaki son sexualmente promiscuos. Como seal Justine, a
nuestras mujeres les resultara sencillo recoger muestras de su semen.
Pero eso sera adulterio! grit. Justine y t..., y si piensas que mi madre
copular...
Ni tu madre ni Justine recogern el semen. Nadie podra pedirle a tu madre que
hiciera lo imposible, y en cuanto a Justine, no parecera justo que una mujer casada
hiciera eso, no? No, como
Justine me record, el semen debe ser recogido por una mujer soltera. Y, por eso,
ser Katharine quien lo haga.
Katharine!
S.

Tu hija? Convertirs a tu hija en una puta?


Fue Katharine quien sugiri el plan.
No te creo.
Me dirigi una aguda mirada, y me di cuenta de que haba protestado con
demasiada fuerza. Hasta ese momento, probablemente l no haba sospechado la
pasin que yo senta por Katharine. Cerr las mandbulas y cog con fuerza el
punzn. Su dureza me lastim los dedos.
Mi hija? sonri l, y quise meterle la afilada punta del punzn en la mancha
negra del centro de su ojo. Nunca haba tenido que contenerme tanto para tragarme
la rabia y comportarme. S, era mi hija, no?
No te comprendo.
Palp el patn del trineo con el pulgar; lo contempl con los ojos desenfocados,
como si examinara un trozo descartado de su vida en vez de una cosa material hecha
de madera y hueso. Cmo odi su introversin! Odiaba el hecho de que encontrara
en cada persona, problema o cosa una excusa para examinar culpablemente las
cicatrices y contornos de su alma.
Antes dijo lentamente, cuando Katharine era una nia pequea, podamos
comprendemos mutuamente slo con mirarnos. Era ms inteligente de lo que
sealaba su edad, y era una nia muy hermosa. Pero cuando se convirti en scryta y
no en piloto, segn era mi voluntad, en una maldita scryta..., cuando tom sus votos
de scryta, me result imposible mirarla a los ojos porque se los haba sacado. No,
Katharine me dej hace mucho tiempo.
Le dije que no poda creer que una mujer de la Ciudad (mi prima, en especial),
pudiera acostarse por propia voluntad con los hombres devaki, aunque en realidad
me resultaba muy fcil imaginarla extrayendo el lquido de la vida de los miembros
de los brutales y animalescos caverncolas.
Tal vez est cansada de los brazos de los hombres civilizados dijo l. Pens
que estaba mirando mis manos engarfiadas, mis brazos temblorosos. O tal vez slo
siente curiosidad..., siempre fue una nia curiosa.
Trabaj con fuerza con el punzn, sin mirar lo que haca. Sent un brusco y caliente
dolor en el muslo; aull y baj la cabeza, para ver la punta de hueso clavada en mis
pieles. Un oscuro crculo de sangre cada vez ms amplio se extenda a partir del
agujero. Liko, que haba estado ocupado ansiosamente con su hueso, se puso en pie
gimiendo, olisqueando, sin dejar de mirarnos a Soli y a m.
Soli sacudi la cabeza mientras me observaba rasgar el tejido para llegar a la
herida.
Necesitas ayuda, Piloto? pregunt. Qu descuidado y se acerc a m y
me mir la pierna.

Maldito seas! grit. Me puse en pie y le agarr por los brazos mientras l me
agarraba a m. Calientes ros de sangre corran por mi pierna, y Liko ladraba porque
no saba qu hacer. Maldito seas!
Nos quedamos all de pie durante un momento, forcejeando. Sent el poder de su
nuevo cuerpo correr por los msculos de sus antebrazos. Luch para liberar una
mano y as poder hundir mis dedos en la zona blanda tras su oreja, arrancarle la
mandbula de la cara. Pero l me sujetaba con la misma fuerza con la que yo le
sujetaba a l. Pude ver en sus ojos helados el conocimiento, la total certeza, de que
con nuestros ligamentos endurecidos y nuestros nuevos tendones flexibles podamos
destruirnos mutuamente. Podamos hacernos pedazos, rompernos los huesos,
reducir a pulpa nuestros preciosos cerebros. Los hombres fuertes pueden matar a
hombres fuertes..., supe esto sbitamente. De pronto estuve seguro de que l poda
ver el conocimiento en mis ojos. Nos soltamos al mismo tiempo. Supe que nunca ms
podra tocarle enfurecido a menos que estuviera dispuesto a matarle.
Arranqu el punzn de mi muslo y lo tir al montn de pieles de shagshay. Salt
sobre la piel superior, dejando rojas marcas en el cuero blanco extendido. Trat de
detener el flujo de mi sangre como haba hecho Mehtar con su mano. La mente puede
controlar el cuerpo, pens; qu maravilloso es que el cerebro sea amo del msculo.
Intentaba recordar esto, aplacar mis msculos enfurecidos, cuando Soli acarici la
cabeza de Liko, me mir, asinti y dijo:
Debe dolerte mucho.
No supe si se refera a mi pierna herida o a mi furia por las infidelidades
planeadas de Katharine. Nunca dijo otra palabra al respecto (ni Katharine quiso
responderme cuando le exig saber si se haba ofrecido voluntaria para recoger las
muestras de semen). Diez das ms tarde, antes del amanecer del primero de los das
muertos del profundo invierno, Bardo y los miembros de mi desgraciada familia
sacamos del edificio nuestros tres trineos cargados. Recorrimos las calles de la
Academia hasta los Campos Huecos, donde nos esperaba un rompevientos para
llevarnos a los territorios helados novecientos kilmetros al oeste.

Captulo 8
Kweitkel
Y as el Hombre verti su simiente en el Tubo de Ensayo, y de los vientres
artificiales surgieron muchas razas de hombres, y razas que ya no eran hombres.
Los elidi desarrollaron alas y los agatanianos dieron a sus cuerpos forma de focas y
nadaron bajo las aguas de su planeta; los hoshi aprendieron el difcil arte de
respirar metano, mientras los alaloi redescubrieron artes antiguas y sin edad. En
los Mundos Civilizados hubo muchos que buscaron mejorar su herencia racial de
muchas formas pequeas. Los ejemplares de Bodhi Luz, por ejemplo, desearon
hijos de mayor estatura y as, centmetro a centmetro, generacin tras generacin,
criaron seres humanos de tres metros de altura. El caos se produjo cuando los
seres humanos de diferentes planetas descubrieron que eran incapaces de aparearse
y tener hijos del modo natural. As, el Hombre formul la tercera y mayor de sus
leyes, que sera llamada la Ley de los Mundos Civilizados: Un hombre puede hacer
con su carne lo que le plazca, pero su ADN pertenece a su especie.
De Rquiem por el Homo Sapiens, de Horthy Soto.

Las Mil Islas es un vasto archipilago disperso a travs de seis mil kilmetros de
ocano. Las islas se extienden en un amplio arco desde Landasalia, en el oeste, a
Neverness en el sudeste. Aunque hay muchas ms de mil islas, muchas, muchsimas
ms, la mayora son pequeas rocas volcnicas aplanadas por el viento y los hielos y
la fuerza de la gravedad; son extensiones yermas de tundra y juncos y nieve
arrastrada por el viento. (De hecho, el nombre Las Mil Islas es una mala traduccin
del trmino devaki helahelasalia, que significa Las muchas, muchas islas. Los
devaki, como todas las tribus de alaloi, no tienen otra expresin ms que hela para las
cantidades superiores a veinte.) Las treinta y tres tribus de los alaloi tienen su hogar
en las islas ms grandes, las del grupo meridional, que se llaman las Aligelstei (o Las
Joyas Brillantes de Dios) y rebosan de vida. All, los alaloi cazan el shagshay y el
mamut a travs de los bosques siempre verdes; all se protegen los ojos de los colores
y la brillantez de los campos nevados; y, de noche, se acurrucan en sus chozas de
hielo y en sus cuevas bebiendo su t de sangre y hacindose preguntas a la luz de las
estrellas.

La decimosexta isla se llama Kweitkel, y debe su nombre al gran pico que se eleva
cuatro mil quinientos metros por encima del mar. Segn mi madre, que haba
improntado los recuerdos ms relevantes del alaloi Rainer, encontraramos a los
devaki reunidos en una caverna bajo la cara sur del Kweitkel. Todos los inviernos,
cuando el mar se congela rpidamente, las familias dispersas de la tribu conducen
sus trineos tirados por perros a travs del hielo. Proceden de islas cercanas como
Waasalia y Jalkel y Alisalia, y de Sawelsalia y Aurunia, que no estn tan cerca.
Vienen para encontrar esposas para sus hijos y ejecutar sus ceremonias d iniciacin
a la masculinidad; vienen a contar historias y a hacerse regalos mutuamente, y
porque la oscuridad del invierno profundo, cuando el aire es tan fro que te sorbe el
alma por el aliento, es una poca terrible para estar solo.
Nuestro plan era acercarnos a Kweitkel desde el sur, un nico grupo familiar
buscando nuestro hogar ancestral. La argucia sobre la que se basaba toda nuestra
impostura resida aqu: Pretenderamos ser los descendientes de Senwe, un hombre
valiente que haba dejado a los devaki haca cuatro generaciones para fundar una
tribu propia. (Yo esperaba que el recuerdo de Rainer fuera limpio y cierto, que
hubiera habido realmente un hombre llamado Senwe. Se haba internado realmente
a travs de los hielos del sur en busca de Pelasala, las fabulosas Islas Benditas? Por
supuesto, no hay ninguna isla al sur de Kweitkel, bendita o no. Senwe, si se haba
encaminado realmente hacia el sur, habra muerto sin duda haca mucho cuando la
capa de hielo se rompi bajo el duro sol del falso invierno; su familia y l
probablemente haban sido arrastrados al mar fro e insondable.) Amparados en la
capa de oscuridad, nos posaramos a quince kilmetros de la costa sur de Kweitkel.
All, donde los vientos rugen incesantemente sobre miles de kilmetros de hielo,
engancharamos nuestros perros, nos abrocharamos las pieles y efectuaramos el
corto viaje a nuestro nuevo hogar.
Salimos de la Ciudad en un rompevientos plateado, y recorrimos los novecientos
kilmetros que separan Neverness de las primeras de las Islas Exteriores. Dos
generaciones atrs, Goshevan haba recorrido este mismo camino, solo en el hielo a
kilmetros debajo de nosotros. Nuestro viaje fue mucho ms fcil y mucho ms
rpido que el suyo. En poco tiempo dejamos atrs las quince Islas Exteriores, un
famoso terreno de caza para los corredores-gusano que se arriesgaban a morir bajo el
fuego de los lseres en su ansia por contrabandear pieles reales y sin precio para los
tubistas de la Ciudad. Debajo de nosotros, cubiertas por la negra tinta de la noche,
haba montaas boscosas y manadas de blancos shagshay. Debajo de nosotros (una
vez ms tuve que confiar en la memoria de Rainer) estaba el hogar ancestral de los
Yelenalina y Reinalina, dos de las mayores familias de la tribu devaki.
Siguiendo nuestro plan, aterrizamos sobre el helado mar al sur de Kweitkel. Al
menos, creo que aterrizamos all. Tuvimos que confiar en las habilidades como
navegante de un tal Markov Ling, un piloto aspirante recin salido de Borja. (Es
irnico que nosotros, los pilotos que tan fcilmente viajamos desde Urradeth a Gelid
Luz, seamos tan notablemente ineptos para la tarea mucho ms simple de pilotar un

rompevientos.) Desembarcamos casi en silencio nuestros tres trineos y los quince


ruidosos perros. Trabajamos con rapidez para que Markov pudiera despegar antes
de que el sol saliera y dejara al descubierto nuestra superchera a cualquiera que
pudiera vemos desde la distante costa.
Sent la oscuridad y el fro mientras manejaba las correas de los arneses; la luz de
las estrellas era demasiado dbil para iluminar a mis perros. Pero poda orlos gruir
y ladrarse mutuamente, mordiendo las heladas tiras de cuero que los sujetaban. El
viento los cubra con oscuras capas flotantes de hielo, y empezaron a bufar,
estornudar y tiritar. Bardo, a mi lado, acarici con la mano abierta la cabeza de su
perro gua, Alisha. Con la capucha de su piel de shagshay pegada a la cabeza, pareca
un gran oso blanco. Solt una maldicin y habl con Justine; no pude distinguir lo
que dijo porque el viento aullaba y se llevaba sus palabras por el hielo. Soli, que
pareca inmune al viento, unci sus perros al arns y se inclin para comprobar su
carga. Las mujeres, siguiendo la costumbre alaloi, ayudaban en lo que podan. Pero
Justine se descuid. Apret demasiado el arns en torno al pecho de mi tercer perro,
Tusa. El perro la mordi y casi le arranc el guante de la mano. Al instante, mi madre
carg contra el perro y lo golpe con un ltigo de cuero. Le azot en los cuartos
traseros hasta que el animal se puso a gemir y se apret contra la nieve.
Ese Tusa es una bestia dijo al silbante viento. Se volvi hacia m. No te lo
dije? Que deberamos haber usado hembras en vez de machos?
Soli la observ todo el rato, aunque estaba demasiado oscuro para poder ver la
expresin de su rostro.
Los machos son ms fuertes dijo simplemente, y le indic a Markov que
estbamos preparados para ponernos en marcha. Markov, que nunca abandon el
calor de la nave, le hizo una seal a Soli y puso en marcha los cohetes. Con un
bramido, el rompevientos se abalanz hacia delante y luego se lanz hacia lo alto,
hacia el oscuro cielo del este. Su fragor reson sobre el hielo, luego muri.
No recuerdo haberme sentido ms solo que aquella maana en el mar. Yo, que
haba viajado muy lejos en el multipliegue, a miles de millones de kilmetros de
cualquier otro ser humano, contempl el rastro rojo de los cohetes del rompevientos
perderse en el cielo. Estar solo dentro de una naveluz (o cualquier otra nave) no era
estar realmente solo. Tenas la seguridad de la cabina, como un tero, el contacto
familiar y tranquilizador de las neurolgicas, la seguridad del diseo humano. Sobre
el hielo slo haba viento amargo, y tanto fro que pareca lquido contra mis ojos y
mi nariz; en el hielo haba cosas que mataban, no importaba la ayuda de familiares o
amigos. Por primera vez en mi vida estara ntimamente cercano a las cosas de la
vida. Matara animales para comerlos, y me hara la ropa con su piel ensangrentada;
hara casas de nieve compacta para evitar morir congelado. El viento cortaba a travs
de mi parka, y de repente supe, de una manera inmediata y tangible, lo delicada que
era realmente mi piel, a pesar de su cobertura de pelo negro y piel blanca. La nieve
en polvo me picoteaba la cara engrasada, y escuch el gemido del viento; escuch el

viento silbar al salir de mis pulmones helados y sent pequeas agujas de hielo
romperse y reformarse dentro de mi nariz cada vez que inspiraba o espiraba. Me
pregunt, y no sera la primera vez ni la ltima, si lo que encontrara en la isla de
Kweitkel mereca el precio de los dientes doloridos y la piel congelada.
Poco despus, Soli silb a su perro gua, y comprend que era hora de ponerse en
marcha. Ya que iba a hacerme pasar por un alaloi, pens que debera practicar sus
rituales. Me volv hacia los cuatro puntos Cardinales y di gracias por la maana. Al
este haba una luz roja y baja del color de la sangre all donde el hielo se una con el
cielo. Manojos de rosa y gris gravitaban de la cpula azul negruzca, iluminada por el
sol ms all de la curva del mundo. Al sur, brumas grises y hielo interminable. El
oeste estaba oscuro, y el contorno de Sawelsalia an estaba perdido en los pliegues
de la noche. Me inclin hacia el norte, donde Kweitkel se alzaba en la distancia como
un enorme dios blanco. (La palabra kel, que significa montaa, es tambin la
palabra que emplean los devaki para referirse a dios.) Sus faldas eran verdes y blanco
oscuro, casi pizarrosas contra el cielo, pero los campos nevados de la cima
destellaban anaranjados con la luz.
Kweitkel, nu la lurishia susurr, esperando que nadie me oyera saludar a la
montaa, Shantih, shantih. Enfilamos nuestros trineos hacia el norte y silbamos
cuatro notas breves seguidas por una larga nota aguda, la seal con la que los devaki
acicatean a sus perros cuando no quieren usar el ltigo. Los perros, con sus narices
negras y las lenguas rosadas oscilando, saltaron en sus arneses y hundieron los pies
en la nieve. Soli conduca el trineo gua, seguido por Bardo. La mayor parte del
tiempo, las mujeres viajaban en las camas de los trineos. Sin embargo, al menos dos
veces esa maana mi madre insisti en tomar las riendas de mi trineo. Pero yo no
poda dejarla. Las mujeres devaki, le dije para su molestia, no conducen trineos. Yo
llevaba el ltimo trineo, que era el ms fcil de manejar por dos razones: primera, mi
perro gua, Liko, era con mucho el ms listo y fuerte de los perros; y segunda, slo
tena que seguir la pista ya abierta por Soli y Bardo, La nieve en s estaba dura y
limpia; los patines de nuestros trineos brillaban suavemente en sus surcos paralelos.
Los devaki llaman a esa nieve safel, nieve rpida, y en efecto lo era. A media maana
habamos cubierto ya la mitad de la distancia hasta la isla, y habramos avanzado
ms de no ser por el penoso estado de los perros.
Debo admitir que ma era la culpa de no dar de comer a los perros. Para empezar,
esta crueldad era mi plan. De todas las cosas dolorosas que he hecho en mi vida (y ha
habido muchas cosas, muchas), en cierto modo lo que ms lamento es la tortura de
estos animales inocentes. Era necesario, me dije a m mismo y a los otros, necesario
que tuviramos el aspecto de haber recorrido una gran distancia. Si hubiramos
cruzado realmente mil quinientos kilmetros de hielo, como bamos a hacer creer,
nuestros perros estaran flacos y hambrientos por haber comido medias raciones
durante demasiados das. Con este fin, y contra los deseos de Soli, haba exigido que
los perros comieran muy poco. Es ms, yo mismo, antes de salir de la Ciudad, haba
frotado sus patas con hielo hasta que sangraron y se helaron. Mientras los animales

geman y me miraban con sus ojos confiados, yo los haba mutilado y les haba hecho
pasar hambre. Lo hice para que los devaki pudieran aceptarnos como hermanos y
consiguiramos descubrir el secreto de la vida. (S que no puede perdonrseme por
el hecho de que yo tambin pasara hambre. Los otros hicieron lo mismo. Qu es el
hombre sino ese ser que puede soportar cualquier barbaridad, miseria o dolor?)
Tambin fue una lstima que Bardo y yo tuviramos que fustigar a los perros.
Durante el trayecto hasta la isla, Bardo us su ltigo salvajemente. Gritaba y maldeca
y azotaba los cuartos traseros de su ltimo perro. Curiosamente, Soli, suyos perros
tenan la tarea de abrir la marcha, no us su ltigo. Haba aprendido otro truco de
Lionel, lo haba aprendido mejor que el propio Lionel. Recuerdo cmo el claro silbido
de Soli taladraba el aire de la maana. Era un silbido hermoso, lleno de msica;
incluso hoy puedo or ese penetrante silbido. En las notas agudas y limpias haba una
urgencia, y tambin una comprensin, como si Soli conociera la agona de los
vientres encogidos y las patas congeladas y sangrantes. Silbaba una y otra vez, y sus
perros jadeaban y tiraban con fuerza. Pronto, esper, si nos acompaaba la suerte,
seran recompensados con un buen fuego y trozos sangrantes de carne recin cazada.
As, nos aproximamos a la costa rocosa de la isla. El viento esparca el rastro del
avance de los trineos sobre la nieve. Tena la cara tan aturdida por el fro que apenas
poda hablar. Pero haba poco que decir y mucho que escuchar: los ladridos de los
perros y la tronante voz de Bardo; los chillidos de los talos mientras se lanzaban
desde los acantilados sobre nosotros y batan las alas contra el viento; las partculas
de hielo grabadas en los promontorios de roca que brotaban del mar; y, cuando el
viento mora y las cosas vivas se callaban durante un instante, el sbito arrebato de
silencio, vasto y profundo.
Aproximadamente a un kilmetro de la costa, vi que tendramos problemas para
llegar a tierra firme. La costa meridional de Kweitkel estaba surcada de altos
acantilados, montaas de roca volcnica que sobresalan de las aguas costeras como
grandes dedos negros comidos por la enfermedad de la sal y la nieve. El mar estaba
congelado sobre las rocas, el hielo crujiente, plegado y denso se extenda sobre la
playa en bandas irregulares de blanco y azul. Pens que sera mejor que
circundramos la isla e introdujramos nuestros trineos por la cuesta ms suave de la
costa occidental. Cuando nos detuvimos a medioda para comer nuestra racin de
nueces baldo y agua fra, Soli no estuvo de acuerdo.
Si vamos a hacer creer que procedemos del lejano sur dijo, tienen que
vernos llegar desde el sur.
Pero la pendiente occidental ser ms rpida dije yo, con voz pastosa por el
fro.
Siempre tienes prisa, verdad?
Tal vez los devaki nos han visto acercarnos. Han tenido toda la maana para
observarnos. Mir a los afilados acantilados del sur, y sent en la garganta un

presentimiento de desastre y perdicin. Pero no era ningn scryta, as que todo lo


que dije fue: No me gustan esos acantilados
Me pregunt qu aspecto habran tenido nuestros tres trineos vistos desde el risco
sobre la cueva devaki. No poda haber nada ms diminuto e insignificante que los
hombres y sus artefactos movindose contra el interminable desierto de hielo. Tres
diminutas figuras recortadas contra una blancura infinita, arrastrndose ms
lentamente que un gusano de la nieve..., eso, imagin, si es que alguien nos haba
visto.
Soli apret los labios, que brillaban de grasa.
El universo no gira alrededor de Mallory Ringess o de ninguno de nosotros.
Y, para reafirmarse, mir a Justine, que estaba sentada en la cama de su trineo.
Por qu iban a estar observndonos los devaki?
Me frot la nariz; la grasa endurecida estaba fra y pegajosa.
Si hacemos que los perros suban por ese acantilado, pensarn que somos
estpidos.
No, no es eso. Se llev la mano a las cejas y forz la vista mientras oteaba las
secciones separadas de la playa. Seal una abertura entre los acantilados donde la
playa se alzaba para encontrarse con un bosque. All dijo, hablando la lengua de
los devaki como si hubiera nacido con ella. Conduciremos nuestros trineos por la
lengua de hielo donde lame el borde del bosque.
Ser difcil.
S, eso es cierto.
Esa tarde ejecutamos la tarea ms difcil de nuestras vidas. Cerca de la isla, el mar
estaba congelado en un entramado de bloques de hielo verde y azul, una jungla de
cristales del tamao de una casa, grietas y montculos y afiladas lanzas de hielo que
enganchaban los arneses y casi empalaron a los perros. Hubo momentos en que los
trineos se atoraron en las fisuras y pliegues de los riscos d hielo, o peor, colgaron del
filo mientras los perros aullaban llenos de frustracin y miedo. Al menos tres veces
tuvimos que soltar a los perros y tirar mano a mano de las correas de cuero para
aupar nuestra carga. Una vez tuvimos que descargar los trineos por completo. Bardo,
naturalmente, odiaba cualquier tipo de esfuerzo que no ocurriera en la cama, y en
cada oportunidad gritaba y maldeca el instante de su nacimiento. Cada uno de
nosotros, a su modo, reaccionaba segn su tipo: Justine cantaba una alegre tonada y
se rea ante cada dificultad, slo porque le encantaba estar all en la nieve junto a su
marido; Katharine, distrada y apartada de su labor, estaba fascinada por el brillo del
hielo y la textura de los distantes bosques, y no poda dejar de contemplar las cosas
del mundo; Soli pareca saborear los problemas de todo tipo, quiz como una prueba
de su inteligencia y su habilidad para soportar el dolor. Slo mi madre (y he aqu una
de las grandes sorpresas de mi vida) pareca a gusto con el trabajo pesado. Se mova

entre las peligrosas placas de hielo con seguridad y agilidad; pareca disfrutar de la
fuerza de su nuevo cuerpo alaloi. Este placer recin encontrado era evidente en la
forma relajada en que tiraba de las correas de los trineos y se encaraba al viento,
avanzando mientras clavaba las botas contra el hielo resbaladizo; era evidente en la
expresin de su cara esculpida que, a pesar de lo ancho de su nariz y mandbula, era
muy hermosa.
A ltimas horas de la tarde llegamos al borde del bosque. Yo tena los msculos de
los brazos hinchados y ardiendo. Me haba lastimado la rodilla cuando Katharine
perdi pie, resbal, y todo el peso del trineo cay sobre m. Yo tambin haba
resbalado y me haba torcido la articulacin. Saba que deba a Mehtar el hecho de
que los ligamentos hubieran aguantado. Coje por la lnea de nieve donde la playa
daba paso al oscuro bosque, y me encontr (absurdamente) dando gracias al tallador
tubista por no haberme quedado lisiado.
Bardo, que simulaba estar extenuado, se sent en una roca sujetndose la cabeza
con las manos.
Por Dios, estoy cansado! gimi. Veis mis manos? Por qu no puedo
cerrarlas? Esto es una locura. Ah..., pero hace fro, fro suficiente para congelar los
meados antes de que toquen el suelo, como os demostrara si no estuviera demasiado
cansado para ponerme en pie. Maldito sea Shiva Lal y maldita sea Drisana Lal por
abrirse de piernas y ceder ante l y tenerme a m. Malditos sean tambin Govinda Lal
y Timur, y Timur y...
Continu maldiciendo a sus antepasados por infligirle el dolor de vivir; sigui
durante un rato. Los prncipes de Mundo Verano, yo lo saba bien, tenan una
excelente memoria de su linaje. Maldijo a su tatarabuelo, y maldijo la irracionalidad
del agua por permitirse congelarse en los carmbanos verdiblancos que colgaban de
su bigote. En ese momento no sent lstima de l, aunque saba que antes de venir a
Neverness nunca haba visto la nieve o el hielo.
Mientras mi madre coga uno de los perros y se diriga al bosque con sus esques
para explorar el terreno, Justine empez a envolver con pieles las patas
ensangrentadas de los otros perros. Con una mezcla de molestia y admiracin,
advert que Katharine se inclinaba sobre un brillante arbusto y rodeaba con sus
manos desnudas los ptalos de una flor de fuego.
Est caliente dijo. Los colores, mirad cmo cambian: el rojo se transforma en
carmn, el carmn en...
Soli se me acerc, e inmediatamente empezamos a discutir. Yo estaba ansioso por
llegar a la cueva de los devaki, pero l sacudi la cabeza.
Es tarde. El bosque no es un buen sitio para pasar la noche.
Cuando anochezca estaremos ya en la cueva de los devaki dije yo. Slo hay
seis kilmetros de bosque por delante.

Eso si la memoria de Rainer es cierta.


No tienes fe? le pregunt con mala intencin.
Fe! dijo l, y se quit la nieve de las botas.
Nos quedan dos horas antes del crepsculo.
De veras, Piloto?
Me volv hacia el oeste, pero estbamos demasiado cerca de la base del acantilado
para ver la posicin del sol. Dese haber trado un reloj con nosotros. Habra sido
fcil. Record haber visto en la Torre del Guardin del Tiempo un reloj no mayor que
la ua de mi meique (la ua de mi meique, claro, antes de que Mehtar tallara mis
manos). El reloj era una lmina de alguna sustancia viva que brillaba y cambiaba de
colores para marcar el paso de los segundos y las horas, igual que las flores de
Katharine mutaban de magenta a prpura encendido. Si hubiera escondido entre mis
pieles una de aquellas lminas, podra haber predicho el momento en que el borde
del mundo, al girar, anulara al sol.
Podramos haber hecho que el reparador adjuntara un reloj a la radio dije,
volviendo a abrir la vieja discusin. Pero no quisiste quebrantar el edicto del
Guardin del Tiempo.
La radio en s estaba oculta en el falso fondo del trineo de Soli junto con las esferas
de krydda que necesitaramos para conservar las muestras de tejidos devaki
conseguidas. Por supuesto, no era fcil llegar a la radio; slo podramos usarla para
hacer seales al rompevientos cuando hubiramos terminado este peligroso asunto
de hacernos pasar por caverncolas.
Pareca que Soli lamentaba no haber roto el edicto del Guardin del Tiempo contra
los relojes. Pens que deba resultar difcil ser el Lord Piloto. Contempl la base del
acantilado, las capas de roca; era como si, a travs de las antiguas marcas y
sedimentos, contemplara el corazn del mundo.
El Guardin del Tiempo tiene razn al odiar el tiempo, no? Por qu debe
preocuparnos lo que es el tiempo? Por qu necesitamos un reloj cuando tenemos a
Mallory Ringess para asegurarnos de que tenemos dos horas antes de que muera la
luz?
Cuando mi madre regres para informar que el camino a travs del bosque era
despejado y no muy empinado, tomamos nuestra decisin.
Hay mucha nieve dijo, pero la superficie es densa. Mirad a Ivar. Con sus
duras patas... no rompi la superficie.
Tardamos un rato en enganchar los perros para nuestra etapa final a travs del
bosque, y entonces sucedi algo terrible. Yo debera haber estado preparado, porque
Katharine solt de repente las correas, se irgui, y mir al cielo como si contemplara
una pintura. Pero yo estaba cansado, demasiado atareado con Liko para darme

cuenta de que ella miraba el restablecimiento de una visin pasada. Estaba colocando
el arns en torno al tupido pecho de Liko cuando algo sali de detrs de una roca
junto al borde del bosque. Una liebre de las nieves, con las orejas echadas hacia atrs,
bot en un salvaje zig-zag a travs de la nieve. Liko solt un tremendo ladrido y,
antes de que pudiera sujetarle, corri tras la liebre.
Es difcil decir lo que sucedi a continuacin. Difcil no porque mi memoria est
opaca y perturbada, sino porque la narracin duele. Liko corri por la nieve, un
destello casi blanco contra blanco persiguiendo a una pelota blanca. Bardo se levant
de su roca, mir hacia el cielo y grit:
Por Dios, mirad eso!
Otro destello brot de lo alto del acantilado. La liebre saltaba cada vez ms cerca
del bosque, y yo alc la cabeza para ver una gran forma azul extenderse contra el
azul del cielo. Era un talo con los espolones preparados que se abalanzaba contra la
liebre, contra Liko, contra uno u otro (no saba cul), pero rpido y certero, el espoln
trasero apuntando como una lanza. Lo hundi en el cuello de Liko. Hubo un grito
agudo y terrible. O tal vez fuera la mezcla de dos gritos: el grito victorioso del gran
pjaro unido al aullido aterrado de Liko..., no lo s. El perro cay en la nieve,
revolvindose, agitando las mandbulas. Yo corr hacia l, preguntndome por qu
no trataba de escapar del talo. Corr hacia l, demasiado cegado por la deslumbrante
nieve y el miedo como para advertir que el talo probablemente le haba roto el cuello.
Mientras corra hacia l, con la intencin de agarrar al pjaro por las alas y romperle
su cuello, el talo me mir con sus brillantes ojos y clav sus espolones en el flanco de
Liko. Volvi la cabeza, como sorprendido, y luego hundi su ganchudo pico en la
boca cubierta de espuma del perro. Hubo otro grito terrible, y despus silencio. El
talo alz la cabeza (y todo este tiempo, que casi no fue tiempo, yo corra), sosteniendo
la lengua rosada de Liko en su pico. Agit bruscamente la cabeza, trag el bocado
ensangrentado y me mir con sus ardientes ojos. Volvi a hundir la cabeza, como si
tuviera un tiempo interminable para ejecutar su violacin. Me o gritar, y la punta del
pico se clav en el ojo de Liko, que haba permanecido abierto todo el tiempo, lleno
de terror. Golpe el aire con los puos; el talo ech hacia atrs la cabeza y abri su
garganta; y entonces, mirndome de forma casi placentera, salt al aire con un grito y
un tronar de alas y se perdi en el cielo.
Me qued de pie junto a Liko, abriendo y cerrando las manos, impotente.
Soli se me acerc, y Bardo, y los dems tambin. Soli mir a Liko, que gema.
No ves que se est muriendo? me dijo.
Yo permanec en silencio, contemplando las manchas rojas sobre la nieve.
Tu perro, Piloto, es tu perro.
La mancha ensangrentada se congel mientras yo miraba.
Tendrs que matarlo dijo Soli.

No, pens. No puedo matar a Liko, mi perro gua, mi amigo.


Hazlo ahora, Piloto. Rpido.
No dije. No puedo.
Maldito seas! grit Soli, que rara vez maldeca, y se inclin rpidamente y
descarg con fuerza el puo contra la cabeza de Liko. O romperse el crneo, y Liko
se qued inmvil, un pedazo de piel y carne muerta contra la nieve. Soli volvi a
maldecir, e inclin la cabeza y apret la palma de su mano contra su sien mientras se
marchaba.
Liko est muerto le dije a Bardo, que se me acerc.
Pequeo Amigo respondi, y pas su pesado brazo por encima de mis
hombros.
Trat de mirar a Liko, pero no pude.
Estaba vivo, y ahora est muerto susurr.
Bardo cay de rodillas. Se quit los guantes y palp bajo la piel de Liko en busca
de los latidos de su corazn.
Lstima murmur, mientras agitaba la cabeza. Lstima.
Quise abrazar a Liko, tocar su piel, acariciar su nariz helada. Pero no pude tocarle.
Ya no estaba vivo; era una cosa de piel y sangre y huesos que se endurecan, y
pronto, cuando el talo regresara o los lobos se encargaran de su carne, no sera ms
que una mancha en la nieve.
Era tan bonito dijo Justine. Y entonces, tan suavemente que sus palabras casi
se perdieron en el viento, aadi: Liko mi alashara la shantih.
Era la plegaria devaki por los muertos.
Trat de repetirla, pero no pude conseguir que mis labios formaran las palabras.
Nunca antes haba visto morir a un animal. No crea que el espritu de Liko fuera a
descansar en paz al otro lado del da.
No hay gloria cuando el tictac se detiene me haba dicho el Guardin del
Tiempo, Slo hay negrura y el infierno de la nada eterna.
Mir el cuerpo del perro, y vi la nada. El viento ruga en mis odos y corra por su
pelaje como olas sobre el mar del falso invierno, y record que haba visto la muerte
antes. Ua vez, cuando era un nio y me encontraba en la playa ante el Hofgarte,
haba visto a una gaviota picotear el cadver de una de sus hermanas. Record muy
bien aquella primera visin de la muerte: las plumas rotas y aceitosas, sucias de
espuma y arena, las brillantes joyas rojas de carne, capturaron mis ojos fascinados. Y
ms tarde, ese mismo da, el da que termin con mis paseos en solitario por la playa,
vi el esqueleto de una ballena varada que el mar haba empujado a tierra. Recuerdo
los grandes dedos de hueso blanco curvndose hacia arriba en la arena hmeda,

como para agarrar el aliento del viento. S, haba visto la muerte antes, pero no el
propio acto de morir. Las alas rotas de la gaviota, las costillas peladas de la ballena...,
aqullas eran cosas colocadas caprichosamente sobre la playa, recordatorios seos de
que haba un horror y un misterio final que evitar a toda costa. Mir el hermoso
cuerpo de Liko, el grueso cuello, el pecho profundo, y vi que era a la vez una cosa y
algo ms, era un nico ser al que haba visto pasar de la vida a la muerte. Era este
paso lo que me aterrorizaba. Era morir lo que haca que los dientes me dolieran y
robaba la voluntad de mis msculos. Mir a Liko y sent las lgrimas congelarse en
mis ojos; mir a Liko y me despreci a m mismo porque advert que estaba ms all
de mi pena o mi dolor.
Debera haberle enterrado, pero la nieve era demasiado dura para cavar en ella.
Playa abajo, Soli le silb a sus perros, un aviso de que pronto el bosque estara
oscuro, de que no tenamos tiempo para entierros. Justine, aquella mujer hermosa e
inocente que pensaba que nunca podra morir, dijo unas cuantas palabras de
consuelo y fue a reunirse con l. Mi madre se acerc a Liko, se frot las tupidas cejas
y lade la cabeza.
No era ms que un perro dijo. Qu hay que enterrar? Deberamos volver a
los trineos. Antes de que est demasiado oscuro.
Tambin ella me dej all. Vi cmo soltaba a Tusa del arns y lo pona a la cabeza
del trineo, en el lugar de Liko.
Brbaros! les grit Bardo. Por Dios, mirad a este pobre perro! Alz la
cabeza al cielo y dej escapar una estentrea maldicin. Maldijo al talo por matar a
Liko, y maldijo a los dioses por dejarle morir; maldijo al padre y a la madre de Liko
por haberlo tenido; maldijo a Soli y por ltimo me maldijo a m. Se acerc a la playa,
maldiciendo, y levant un peasco de granito, y lo coloc sobre el cadver de Liko.
Yo alc una roca, ms pequea, e hice lo mismo. De esta forma, trabajando como
locos, construimos rpidamente un tmulo sobre el perro.
Cuando terminamos, Katharine se acerc con un puado de flores de fuego que
haba cogido en el bosque. Las coloc sobre la tumba de Liko.
Lo siento, Mallory dijo.
Viste al talo, verdad? En un sueo... Sabas que esto sucedera.
Vi... posibilidades. Lo saba, pero no... No hay forma en que pueda hacrtelo
ver, verdad?
Observ las flores titilar y perder su fuego rojo; slo hicieron falta unos instantes
para que el fuego muriera.
Deberas haberme advertido de lo que viste. Podra haberle salvado.
Lo siento.
No lo creo.

Lo siento por ti.


No queda mucho ms que contar de nuestro largo da de viaje hasta la cueva de
los devaki. Nuestro paso a travs del bosque fue rpido y fcil, como yo esperaba.
Recuerdo que la isla era hermosa. Los rboles verdes contra las suaves pendientes
blancas, las colinas verdes y blancas all donde tocaban el cielo azul... Curiosamente,
esta perfeccin de colores viene instantneamente a mi mente cada vez que recuerdo
los trgicos hechos de nuestro viaje. (No me refiero a la muerte de Liko, sino a las
tragedias que pronto tendran lugar.) Nuestros perros tiraban de nosotros, por la
tierra que se alzaba gradualmente. No haca tanto fro como antes en el hielo, pero s
lo suficiente como para resquebrajar los rboles. Varias veces dejamos atrs los
cadveres rotos de rboles medio enterrados en la nieve. Aunque nunca vimos a
ninguno estallar, el trueno de los rboles al morir reverberaba de colina en colina.
Haba serrn y largas lascas blancas en el aire; vi que Soli tena razn, que el bosque
no era un lugar donde pasar la noche.
Por fin, a medida que la luz se desvaneca y nuestras sombras se hacan casi tan
largas como los rboles, rodeamos la curva de una pequea colina. Ante nosotros se
alzaba una colina mayor, y en la cara norte, como una boca negra, estaba la cueva de
los devaki. Sobre nosotros, al norte, por encima de ambas colinas, sobre las
ondulaciones menores del mundo, se ergua Kweitkel, vasto, blanco y sagrado..., o
eso creen los devaki. Pero all de pie, en la semiluz y el silencio, mientras
contemplaba las profundidades de la cueva, no sent nada sagrado; me sent cansado,
descredo, y muy, muy profano.

Captulo 9
Yuri el Sabio
Del Hombre y la Bomba nacieron los Hibakusha, los mundos de Gaiea, Terror,
Muerte, y la Primera Ley de los Mundos Civilizados, que prohiba al Hombre
hacer estallar el hidrgeno en luz. Y los Hibakusha huyeron y se acostaron con la
Ley, y as nacieron los afsicos, los amigos de Dios, los desviados, autistas,
maggids y arhats de Newvania. Y Terror se cas con Muerte, y as nacieron el
Vild y la gran Nada de ms all. Y Terror se cas tambin con Ley y alumbr a los
pueblos ocultos, que valoraban la vida menos que el Orden, y as rindieron su
Libre Voluntad al dios menor del Orden. De los Pueblos Ocultos, casi no sabemos
nada.
De Rquiem por el Homo Sapiens, de Horthy Hosthoh.

Nuestra aproximacin a la cueva fue una confusin de perros ladrando y gritos y


nios corriendo entre nuestros trineos. Apartaron con sus manitas las mantas del
trineo para ver si habamos trado lenguas de mamut o hgado de shagshay o
cualquier otro de los bocados favoritos de los devaki. Abrieron las bolsas de cuero
que contenan nueces baldo y sacudieron la cabeza, decepcionados de que la nica
comida que nos quedaba fuera tan magra y pobre. No parecieron sospechar que no
ramos sus primos lejanos sino gente civilizada que vena a robar su plasma. Nos
quedamos junto a nuestros trineos, esperando a que sus padres salieran de la boca de
la cueva. Volv la cabeza hacia los fuegos de la entrada y dej que el calor derritiera el
hielo de mi barba. Haba bebs llorando, el olor de carne asada y pieles mojadas y
sangre podrida. Yo no estaba preparado para este olor, y me puso enfermo. El denso
hedor rancio de orines viejos que inundaba las rocas, el olor a madera cortada y
humo, el aceite de las pieles y el vmito de los nios que se mecan en las pieles de
las curiosas mujeres devaki... Aunque la memoria de Rainer haba demostrado ser
adecuada, pareca que tambin era incompleta; yo no tena en mi mente ningn
recuerdo de estos terribles olores. (Creo que esto es un defecto del trabajo de los
ordenadores de los akshicos. La memoria de los olores se encuentra en las
profundidades del cerebro lmbico, a veces demasiado profunda para que los
akshicos la alcancen.) La zona entre las hogueras estaba salpicada de huesos rodos
y pedazos de pellejo y carne; tuve que mirar donde pisaba o de otro modo habra

aplastado alguno de los numerosos montones de mierda de perro medio congelada


que haba sobre la nieve. Los hombres de los devaki (gruesos, rudos, vestidos igual
que nosotros con pieles de shagshay) nos rodearon, tocando nuestras pieles, nuestros
trineos, tocndose mutuamente mientras pronunciaban sus palabras de bienvenida,
ni luria la devaki, ni luria la. Entonces Soli, que acariciaba la cabeza de uno de los
nios, dijo:
Yo soy Soli, hijo de Mauli que fue hijo de Wilanu, el Matador de Ballenas, cuyo
padre fue Rudolf, hijo de Senwe que dej a los devaki hace muchos aos para buscar
las Islas Benditas. Se volvi hacia m y me pas el brazo por los hombros. Este es
mi hijo Mallory; somos el pueblo de Senwe, que fue hijo de Jamaliel el Fiero.
Odi el contacto de la mano de Soli sobre mi hombro; odi tener que hacerme
pasar por hijo suyo. Odi el hedor de la cueva y las heridas abiertas en las toscas
manos de los hombres, y odi la presin de los cuerpos apestosos a mi alrededor,
pero tuve poco tiempo para saborear mi odio, porque el recital de nuestro falso linaje
por parte de Soli haba provocado gran excitacin. Se produjeron risotadas, gritos y
jadeos de asombro. Un hombretn con un solo ojo coje hacia adelante y coloc la
mano en la nuca de Soli. Despus, hizo lo mismo conmigo.
Yo soy Yuri hijo de Nuri que fue el hijo de Lokni el Desgraciado.
Yuri, con su barba gris hirsuta y la piel arrugada, era de mediana edad y ms alto
que cualquiera de los cuarenta hombres de la Cueva, excepto Bardo. Tena una gran
nariz que asomaba por entre sus prominentes pmulos. Mientras nos hablaba, mova
la cabeza adelante y atrs como un talo, y su nico ojo escrutaba nuestros trineos y
nuestros perros tensos y ansiosos. Pareca buscar algo que no pudo encontrar.
El padre de Lokni fue Jyasi, hijo de Omar hijo de Payat, que fue el hermano
mayor de Senwe y el hijo de Jamaliel continu. Rode a Soli con sus brazos y le
aporre la espalda con los puos. Somos casi-hermanos dijo, y su gran ojo
marrn brill a la luz de las hogueras. Niluria, ni luria, Soli wi Senwelina.
Nos gui a la entrada de la cueva. A diez metros de las hogueras haba dos chozas
de nieve, pequeas cpulas hechas de bloques de hielo cuidadosamente cortados y
encajados unos sobre otros. La pequea cabaa ms cercana a la parte trasera de la
cueva tena un agujero en la pared lo bastante grande como para poder asomar la
cabeza. La otra, que estaba picoteada con las marcas de las gotas de agua, era an
ms pequea. Despus de que Soli presentara a mi madre y a Bardo como su
hermana-por-matrimonio y su sobrino (esto, tambin, era parte de nuestro engao),
Yuri los mir y les dijo que eran bienvenidos a compartir la choza ms pequea. Se
acerc a Bardo y apret su brazo y palp los msculos de su pecho.
Bardo es un nombre extrao dijo, y eres un hombre extrao, creo, extrao
pero muy fuerte. Mir a mi madre de arriba a abajo, como dudando de que fuera la
madre de Bardo. Deberas haberle llamado Tuwa, el mamut le dijo. Indic que
Soli y yo, y Justine y Katharine, compartiramos la choza ms grande. Pens que le

haba comprendido mal. No esperara que nos introdujramos en aquel espacio tan
pequeo, no? Mir a travs del agujero de la pared, pero estaba demasiado oscuro
para ver nada. Los olores a pescado podrido y orines me hicieron querer derribar la
cabaa de una patada.
Podis tender vuestras pieles de dormir y tapar el agujero, y estaris calientes
dijo Yuri. Ahora os ensear la cueva de Jamaliel hijo de Ian cuyo padre fue
Malmo el Afortunado, hijo de... Y, mientras se internaba en la cueva, recit nuestra
lnea de antepasados hasta llegar al mtico Manwe, que era hijo de Devaki, madre del
pueblo. (Segn el mito, el dios Kweitkel meti la punta de su cono dentro de Devaki,
donde entr en erupcin, llenando as su vientre con Yelena y Reina y Manwe, y los
otros hijos e hijas del mundo.)
La cueva era un tubo de lava que se internaba setenta metros en las profundidades
de la montaa. Haba sido formada, sin duda, cuando alguna gigantesca burbuja de
gas qued atrapada en un bolsillo de lava fundida que flua en una de las erupciones
de Kweitkel (el Kweitkel real, quiero decir, no el dios). La lava se haba enfriado y los
gases haban abierto grietas en la roca endurecida. En algn momento del distante
pasado, un terremoto haba roto el extremo del tubo, abriendo la cueva al viento y la
nieve y a la pequea banda de alaloi que la haban convertido en su hogar. Frente a
nuestras dos cabaas de nieve, pero situadas ms profundas en la cueva casi
cilndrica, estaban las cabaas de una de las familias ms pequeas de la tribu, los
Sharailina. A mitad de camino en el interior de la cueva (era difcil ver cunto), un
diente de lava enfriada colgaba del techo al suelo. La lava, quiz modelada a placer
de los salvajes gases primarios, se haba enfriado de forma irregular; si uno la miraba
desde atrs, frente a los fuegos de la entrada, la masa de roca y sombras irregulares
pareca el perfil de un anciano sonriendo.
Es el Viejo de la Cueva nos dijo Yuri, y sonre porque ha llegado el invierno
profundo y todos sus hijos han regresado a l.
Continuamos avanzando, dejamos atrs las chozas de las familias
Reinalina y Yelenalina, hasta que llegamos a las seis chozas de los Manwelina, tan
profundas como pens que podamos llegar. Entonces o llorar a un beb, y Yuri
seal la oscuridad.
Ms adentro estn las chozas dlos nacimientos; os llorar a mi nieta.
Nos sentamos en las sucias pieles tendidas entre las chozas de la familia
Manwelina. Estrictamente hablando no ramos de los Manwelina puesto que nuestro
supuesto antepasado, Senwe, haba dejado la familia para formar la suya propia. Sin
embargo, Yuri nos recibi como a familiares. Llam a sus dos grandes hijos, Liam y
Seif, para que se sentaran con nosotros mientras su esposa nos serva cuencos de
sopa caliente. Se llamaba Anala, que significa fuegovida, y era una mujer fornida y
bien formada, cuyo pelo gris le colgaba hasta la cintura. Sonrea con demasiada
facilidad y muy a menudo, y no me gust la forma en que inmediatamente se hizo

amiga de mi madre. Sent recelos ante la forma en que se abra