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Cerámica Ibera

El documento resume la clasificación de la cerámica ibérica en cuatro etapas basada en la estratigrafía del yacimiento de La Alcudia de Elche. La estratigrafía muestra que los diferentes tipos de cerámica ibérica pintada corresponden a una secuencia temporal desarrollada a lo largo de las cuatro etapas. El autor argumenta que la cerámica ibérica debe clasificarse por épocas atendiendo a que sus diferentes tipos decorativos corresponden a las fases sucesivas reveladas en los estratos arque

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Cerámica Ibera

El documento resume la clasificación de la cerámica ibérica en cuatro etapas basada en la estratigrafía del yacimiento de La Alcudia de Elche. La estratigrafía muestra que los diferentes tipos de cerámica ibérica pintada corresponden a una secuencia temporal desarrollada a lo largo de las cuatro etapas. El autor argumenta que la cerámica ibérica debe clasificarse por épocas atendiendo a que sus diferentes tipos decorativos corresponden a las fases sucesivas reveladas en los estratos arque

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PRECISIONES PARA LA CLASIFICACIN

DE LA CERMICA IBRICA
RAFAEL RAMOS FERNANDEZ
Museo Arqueolgico de Elche
La estratigrafa existente en el yacimiento de La Alcudia de Elche (Alicante) avala
la clasificacin por pocas de sus materiales cermicos en cuanto a que son componentes de sucesivos niveles arqueolgicos. Con ello se evidencia que los diferentes tipos de
cermica ibrica pintada responden, en sus conjuntos, a una determinada secuencia
temporal que se desarroll a lo largo de cuatro etapas.
La stratigraphie du site ibrique de La Alcudia (Elche, Alicante) permet la classification chronologique de ses cramiques, tant donne la succession des niveaux. De
cette facn on peut tablir quatre periodes successives avec des diffrants types cramiques.

Consideramos llegado el momento de ofrecer de nuevo nuestro planteamiento al estudio de los distintos tipos decorativos de la cermica ibrica que
hasta ahora se ha venido, sin bases arqueolgicas, clasificando por estilos. A
ello ha debido contribuir la existencia en los museos de una gran cantidad de
material cermico prcticamente carente de documentacin de excavacin o
producto de excavaciones incorrectas, as como el hecho de la observacin de las
piezas agrupadas en ellos como conjuntos y el de la total diferenciacin existente
entre los variados grupos de decoraciones que en los referidos conjuntos se
aprecian, que, objetivamente, slo deben establecerse con carcter estratigrfico
puesto que la clasificacin estilstica es, en suma, una consecuencia de la etapa cronolgica a la que pertenecen sus distintos grupos y slo puede ser vlida
para las producciones de cada fase. Por ello nuestro planteamiento se basa en
introducir los diferentes motivos decorativos en las etapas cronolgicas, representadas por sus estratos, a que realmente deben asociarse.
La estratigrafa existente en el yacimiento de La Alcudia de Elche (Lms. 1
y 2: Sectores 4-B y 5-F), apreciable en todos los cortes efectuados (1), incluso

(1) A. [Link] de la cermica de La Alcudia. II C. N. A., Madrid, 1951. Cartagena,


1952. Ya en 1951 Antonio Beltrn Martnez, como precis tras la comunicacin de Ramos Folqus, reconor
ca as la labor realizada en La Alcudia: Dice que hace muchos aos que conoce los trabajos del Sr. Ramos
y hace un elogio de su trabajo al verse aclarada aquella confusin que exista sobre la antigedad y estratigrafa de La Alcudia (pg. 404 de Crnica del II Congreso Arqueolgico Nacional); Excavaciones en La
Alcudia de Elche. Campaas 1940 a 1948. Not. Arq. Hisp., II, 1-3. Madrid, 1955; Sobre escultura y cermica ilicitanas. Estudios Ibricos, 3. Valencia, 1955; Memoria de las excavaciones practicadas en La Alcudia de Elche. Campaas 1949 a 1952. Not. Arq. Hisp., III y IV. Madrid, 1956: Elche y su Arqueologa.
Rev. Universidade Catlica de Sao Paulo, XII-23. Sao Paulo, 1957; La Alcudia. Campaa 1961. Exc.
Arq. Esp., 8. Madrid, 1962; Escultura ibrica de Elche V Cong. Intern. de Arq. Hamburgo, 1958. Berln, 1961: Estado actual de las excavaciones en La Alcudia de Elche. VII C. N. A., Barcelona, 1962;

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con pavimentos duros irrefutables en algunos de ellos, y plenamente aceptada


por los medios de investigacin (2), avala esta clasificacin por pocas de su cermica que no puede ser objeto de variacin puesto que los materiales son componentes de los niveles arqueolgicos asignados.
Las diferentes decoraciones cermicas, por su asociacin a distintos y sucesivos estratos, reponden a pocas distintas y al mismo tiempo evidencian un manifiesto proceso evolutivo, por lo que sus llamados estilos suponen conjuntos
y etapas que cronolgicamente determinan la sucesin temporal a que pertenecen las temticas decorativas de la cermica ibrica.
Consecuentemente la cermica ibrica debe clasificarse por pocas y atender a que sus diferentes tipos, en funcin de su temtica decorativa, responden a
sus sucesivas fases, si bien en cada una de ellas deber valorarse tanto la personalidad como la distinta capacidad de sus autores. Asimismo, ser preciso distinguir entre estilos y escenas, puesto que en cada etapa existen temticas comunes desarrolladas con diferentes estilos, lo que equivale a exponer una solucin
inversa a los esquemas tradicionales: dos vasos de una misma poca con una
misma temtica decorativa pueden responder a dos autores que ejecutan su obra
con estilo pictrico diferente, como se aprecia en los vasos del Campesino y del
Hroe que respectivamente ofrecen dos personajes pintados con diferente modalidad tcnica de pincel (Lm. 4, nms. 1 y 2; y Lm. 5 nms. 1 y 2); igualmente con respecto a los llamados estilos narrativo o simblico opinamos que no deben ser designados como tales sino como escenas distintas, puesto que sobre el
mismo vaso un mismo decorador, en ocasiones, realiza ambos como puede observarse en las dos escenas del Vaso del Campesino: el personaje con su caballo
y el guila (Lm. 5, n. 1). Se podr tratar de escenas narrativas o simblicas pero tales escenas no implican estilo.

Excavaciones en La Alcudia. Campaas 1953 a 1958. Not. Arq. Hisp., V. 1956-61. Madrid, 1962; Cermicas ibricas, antiguas, del Sureste Espaol. Sem. de H. "y Arq. Albacete. 1962; Los peces en la cermica pintada de La Alcudia de Elche. VIIIC. N. A., Sevilla-Mlaga, 1965; Una vajilla de cermica ibrica
en La Alcudia. A. P. L., III. Valencia, 1952; Cermicas de Azaila y Elche. V C. N. A., Zaragoza,
1959: Un kernos y otros vasos de La Alcudia de Elche. IX C. N. A., Valladolid, 1963; Estratigrafa de
La Alcudia de Elche. Saitabi, XVI. Valencia, 1966; Cermica ibrica de La Alcudia de Elche. VCong.
Int. Scienze Pre-Protohistoriche, V-VIII. Roma, 1966. Campanitas encontradas en La Alcudia de Elche.
XIC. N. A., 1967; Cermicas de La Alcudia de Elche. XII C. N. A., 1969; Excavaciones en La Alcudia
de Elche (1965-67). S. I. P. n. 39. Valencia, 1970. A. RAMOS-R. RAMOS. Memoria de las excavaciones practicadas en La Alcudia de Elche en el ao 1964. Not. Arq. Hisp., VIII y IX. 1-3. Madrid, 1966; Excavaciones en La Alcudia de Elche (1968-73). Exc. Arq. Esp., n. 91. Madrid, 1976; Excavaciones en La
Alcudia. Campaas 1974-75-76. Memoria entregada al Ministerio de Educacin y Ciencia; Excavaciones en
La Alcudia. Campaas 1977-78-79. Memoria entregada a la Subdireccin General de Arqueologa; R. RAMOS. Tipologa de los pondus de La Alcudia de Elche en sus distintas pocas. Mise. Arq., II. XXV
Aniv. Cursos Ampurias. Barcelona, 1974; Inscripciones ibricas de La Alcudia (Elche). A. P. L., XII.
Valencia, 1969; De Helik a Illici. Such Serra. Alicante, 1974; La ciudad romana de Illici. I. E. A. Alicante,
1975; Estratigrafa de La Alcudia de Elche. tem, 1. C. E. U., Alicante, 1977; Arqueologa: Mtodos y
Tcnicas. Bellaterra. 2. a ed. Barcelona, 1981; La Alcudia. Historia 16, n. 46. Madrid, 1980.
(2) R. RAMOS. Illici: Estudio Arqueolgico. Tesis Doctoral. Universidad de Valencia. Memoria
mantenida el 22 de Septiembre de 1970 y plenamente aceptada por los Drs. Julin San Valero Aparisi, Luis
Pericot Garca, Antonio Beltrn Martnez, Antonio Ubieto Arteta y Miguel Tarradell Mateu, como ponente. Su lectura mereci la afirmacin unnime del tribunal en cuanto a la solucin que en ella se ofreca del
problema de la periodizacin de la cultura ibrica y la secuencia de los distintos tipos de su cermica.

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Por ello afirmamos que la cermica ibrica responde por temtica a pocas
y que adems ofrece pervivencias transicionales que evidencian su evolucin; si
bien debemos matizar que la existencia de modalidades en ella es fruto de la vida
de distintos talleres en una msima ciudad y en diferentes ciudades pero dentro de
un tipo decorativo que responde a una poca determinada con predominio de
determinados temas pero con soluciones decorativas similares. De ello se desprende la homogeneidad temtica general de cada una de sus etapas, por lo que
es evidente el sincronismo de los materiales del Ibrico I de la Alcudia, El Molar,
El Cabezo Lucero, La Hoya de Santa Ana, El Cabecico del Tesoro, Jumilla, Yecla, El Llano de la Consolacin, El Tossal de Manises, La Torrecica, El Cigarralejo o Azaila; de los del Ibrico II de la Alcudia de Elche, El Cabezo del To Po
de Archena, la segunda fase del Cabecico del Tesoro, la segunda fase del Tossal
de Manises, la segunda fase de El Molar, la segunda fase de La Serreta, Oliva,
Liria o la segunda fase de Azaila; de los del Ibrico III de toda el rea de referencia que adems permiten fijar que no existe una cermica especial en el borde
oriental de la Meseta sino que tales materiales responden a esta etapa y que son
fruto de trabajos efectuados sobre niveles arqueolgicos asociables al siglo
I a. J. C , en los que debe situarse alas cermicas deNumancia declaro carcter iberorromano; y de las decoraciones beras de poca romana.
Todo lo expuesto en cuanto al establecimiento de nuevas bases para la clasificacin de la cermica ibrica est plenamente avalado por los materiales y por
los cortes estratigrficos realizados en los sectores 3-F, 4-B, 4-C, 5-E, 5-F, 6-F,
7-F, 10-A, 10-B, 10-D y 10-E que cubren la realidad estratigrfica del yacimiento de La Alcudia, que manifiestan cmo el estrato ibrico queda cubierto por
enlosados que constituyen el nivel de pavimento del estrato ibrico II, cerrado a
su vez por una capa de cal y gravas, adobes o incluso mosaicos que responde al
nivel de pavimento del estrato ibrico III o iberorromano, a su vez cubierto por
un grueso mortero de cal que constituye el nivel de pavimento general del estrato
romano (3).
En La Alcudia de Elche, sobre la base del Bronce local con sus tpicos materiales cermicos de abundante desengrasante micceo con formas de cuencos y
vasos de mamelones, se desarrolla una fase situada entre la segunda mitad del siglo VIII y la del VI a. J. C. que responde a un claro estrato arqueolgico y que
supone el perodo que hemos denominado preibrico, plenamente identificado
por vez primera en este yacimiento (4). Representa a una tradicional metalurgia
(3) A. RAMOS. Estratigrafa de La Alcudia de Elche. Saitabi, XVI. Valencia, 1966; La Alcudia. Exc. Arq. Esp., n. 8. Madrid, 1962; Excavaciones en La Alcudia de Elche. S. I. P., n. 39. Valencia,
1970; A. RAMOS-R. RAMOS. Memoria de las excavaciones practicadas en La Alcudia de Elche en el
ao 1964. No!. Arq. Hisp., VIH y IX. 1-3. Madrid, 1966; Excavaciones en La Alcudia de Elche. Exc. Arq.
Esp., n. 91. Madrid, 1976; Excavaciones en La Alcudia. Campaas 1974-75-76. Memoria entregada al Ministerio de Educacin y Ciencia; Excavaciones en La Alcudia. Campaas 1977-78-79. Memoria entregada a
la Subdireccin General de Arqueologa; R. RAMOS. Inscripciones ibricas de La Alcudia. A. P. L.,
XII. Valencia, 1969; Tipologa de los pondus de La Alcudia de Elche en sus distintas pocas. Mise. Arq.,
II. XXV Aniv. Cursos Ampurias. Barcelona, 1974; De Helik a Illici. Such Serra. Alicante, 1974; La ciudad
romana de Illici. I. E. A., Alicante, 1975; Estratigrafa de La Alcudia de Elche. tem, 1. C. E. U., Alicante, 1977; Arqueologa: Mtodos y Tcnicas. Bellaterra. 2. a ed. Barcelona, 1981; La Alcudia. Historia
16, n. 46. Madrid, 1980.
(4) A. RAMOS-R. [Link] de las excavaciones practicadas en La Alcudia de Elche en
el ao 1964. Not. Arq. Hisp., VIIIy IX, 1-3. Madrid, 1966.

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del Bronce asociada a estructuras del Hierro I e inmersa en un mundo de colonizaciones que implica un autntico proceso de aculturacin con modelos procedentes del Mediterrneo Oriental.
En La Alcudia este perodo preibrico est caracterizado por la presencia de
materiales cermicos torneados, posiblemente importaciones de diversos centros
del Mediterrneo, Fenicia, Chipre, Jonia y Grecia, y tambin de algunos puntos
del Sur peninsular, realizadas a travs del comercio fenicio ya iniciado hacia fines de la fase anterior, con decoraciones pintadas con motivos de bandas y lneas, con tintas rojas, negras y marrones, con temas geomtricos en una sola
tinta siena o con pinturas rosadas y terrosas, y con la presencia de nforas de tipologa oriental y de ollas de orejetas, observndose, a lo largo del siglo VI, la
progresiva presencia de la cermica de decoracin monocroma, preludio de lo
propiamente ibrico, con motivos de bandas, semicrculos y crculos concntricos. Estos estudios estratigrficos y tipolgicos no vienen ms que a ratificar la
tesis evolutiva defendida por Ramos Folqus para los orgenes de esta cultura
que consiguientemente debemos considerar ya plenamente formada desde principios del siglo V a . J. C.
En La Alcudia, tras los materiales cermicos preibricos integrantes de su
estrato arqueolgico correspondiente, en los que se aprecia la indicada paulatina
tendencia a las decoraciones monocromas, se manifiesta a principios del siglo V
a. J. C. la cultura ibrica con la configuracin de una autntica ciudad que responde al estrato Ibrico I o Ibrico Antiguo, que ofrece, asociadas a la produccin de escultura y arquitectura monumental ibricas, de cantera con ensambladura de plomo, unos materiales cermicos caracterizados por su decoracin pintada de bandas, lneas, crculos, semicrculos y segmentos de crculo concntricos, decoracin esencialmente geomtrica (Lm. 3, nms. 1 a 5) en la cual tambin estn presentes, aunque en pequea proporcin, ciertos temas vegetales
simples de tradicin mediterrnea as como representaciones de zoomorfos realizados a tinta plana pero con la peculiaridad, por lo general, de que estas representaciones se encuentran inscritas en temas geomtricos, como el ciervo intercalado en el vano libre de una zona de tringulos (Lm. 3, n. 6) o como los cuadrpedos (Lm. 3, n. 7) o los peces que, si bien con mayor identidad, separan
zonas de bandas y lneas pero que indudablemente recogen en estos motivos viejas tradiciones emparentadas con representaciones pictricas del llamado arte
esquemtico del Bronce Final que informan de su autoctona dentro del complejo cultural en que se encuentran integradas. Estas cermicas ibricas se encuentran acompaadas de escasas producciones ticas de figuras rojas y de vasijas de
cermica comn (5).
Los temas decorativos exclusivamente geomtricos repiten insistentemente
los mismos motivos que siempre suelen estar concebidos y resueltos de la misma
forma. Ms variedad y soltura se encuentra en las decoraciones zoomorfas y vegetales, aunque hemos de considerar que esta mayor espontaneidad afecta ms a
los temas que a las soluciones tcnicas. Pero dentro de esta uniformidad sin du(5) A. [Link] que acompaan a la cermica pintada de Elche en La Alcudia. IV Cong Int. Ciencias Pre-Protohas. Madrid, 1954. Zaragoza, 1956; R. RAMOS. De Helik a Illici. Alicante, 1974; La ciudad romana de Illici. Alicante, 1975.

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da han de sealarse distintas tendencias que no han de atribuirse nicamente a


factores cronolgicos sino que hay que relacionarlas con la existencia ya indicada de alfares diferentes y singularmente con la diversa capacidad artstica de los
decoradores.
Con esta primera produccin propiamente ibrica iniciamos una clasificacin de la cermica ibrica en general a partir de la documentacin extrada de
La Alcudia, clasificacin que consideramos extensiva al resto de la zona peninsular en que se desarroll la cultura ibrica.
En el ltimo tercio del siglo III a. J. C. la ciudad ibrica existente en La
Alcudia fue totalmente demolida, realidad evidenciada por la estratigrafa del
yacimiento que revela un claro nivel de destruccin que coincide cronolgicamente con tales fechas. A partir de tales momentos se reconstruye la ciudad, se
configura en consecuencia otro estrato, y se inicia el segundo perodo ibrico,
que hemos denominado Ibrico II o perodo iberopnico, que comprende desde
los ltimos aos del siglo III hasta mediados del I a. J. C , si bien en otros yacimientos este segundo perodo termina con las guerras sertorianas. Esta etapa
est caracterizada por la ausencia de produccin escultrica y por la nueva temtica de la decoracin cermica, con representaciones de las fuerzas de la vida
y de la muerte en actitudes violentas que contrastan con la serenidad con que
pintaron a la Gran Diosa que preside las escenas.
A este Ibrico II corresponden los vasos decorados con rostros o figuras humanas y las hermosas decoraciones de aves, carnvoros, caballos..., vasos cuya
decoracin es a veces un simbolismo religioso, con posibles representaciones de
animales sagrados pnicos en personalsimas interpretaciones beras. Tales influencias cartaginesas son adems aceptables en funcin del estudio del conjunto material: el hallazgo en este estrato de monedas, de numerosas cuentas de collar de pasta vitrea y de otros objetos de hueso y marfil revela una clara procedencia pnica. Sin embargo es indudable que esta temtica decorativa de la cermica no se debi a un predominio cultural y territorial pnico, aunque es evidente que fuertes lazos de influencias de Cartago, realizados a travs de relaciones comerciales con Ibiza, matizan esta poca. As, en esta cermica es notoria
la influencia expresada por las realizaciones de figuras aladas, ojos, serpientes y
gavilanes; y corrobora esta influencia el hallazgo de nforas con marcas pnicas
y con leyendas en tinta roja. Por ello es evidente que durante el siglo II a. J. C.
y hasta mediados del I a. J. C. Iberia se encontraba viviendo su tradicional cultura indgena pero influenciada por ideologas pnicas (6).
La cermica es la que caracteriza, como autntica definidora de todo proceso cultural, a esta etapa. Su personalidad, su barroquismo, su independencia, su
desprecio por los cnones clsicos y su singular identificacin evidenciada por
(6) A. [Link] Alcudia de Elche antes y durante la dominacin pnica. / C. N. A., Almera, 1949. Cartagena, 1950; Influencia del arte griego, etrusco y pnico sobre el ibrico. V C. A. S. E. Alcoy, 1950. Cartagena, 1951; Vestigios cartagineses en La Alcudia de Elche. I Cong. Arq. Marruecos Espaol. Tetun, 1953. Tetun, 1955; Peine cartagins de La Alcudia. Zephyrus, IX-2. Salamanca, 1958;
Ritos religiosos en la poca iberopnica o Ibrico II, en La Alcudia de Elche. XIIIC. N. A. ; El nivel
iberopnico de La Alcudia de Elche. Riv. Studi Liguri. A. XXXIV(I968J-N.
13 (O. a F. Benoit-II). Bbrdighera, 1973; R. [Link] de tipo pnico descubiertos en La Alcudia de Elche. /. E. A., 2.
Alicante, 1969; De Helik a Illici. Alicante, 1974; La ciudad romana de Illici. Alicante, 1975.

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sus representaciones simblicas, humanas, animales y vegetales, en las que se


manifiesta el llamado horror al vaco rellenando cuantos espacios libres ofrece
la zona decorada, constituye el ms claro ndice que puede precisarse para fijar
un paso ms en la secuencia cultural ibrica. Recordemos nuestra afirmacin de
que en este tipo cermico no existen estilos genricos sino pocas que aportan
sus caractersticas decorativas peculiares, y precisemos adems que tampoco son
vlidas las etiquetas aplicadas a los llamados estilos puesto que, como ya hemos
indicado, en la decoracin de un mismo vaso realizada por un mismo decorador, en un mismo estilo, encontramos lo narrativo y lo simblico, por ejemplo, puesto que a lo que realmente debe aludirse es a diferentes tipos de escenas.
Opinamos adems, como tambin ya hemos indicado, que, sin duda, existieron
diferentes talleres en una misma ciudad y asimismo en las distintas ciudades de
Iberia que realizaron sus producciones dentro de un estilo que responde a una
poca determinada, con predominio de ciertos temas pero con soluciones decorativas similares (Lm. 4).
Este tipo de cermica es muy abundante y repite con frecuencia temas simblicos, especialmente de aves, carnvoros y representaciones antropomorfas de
libre interpretacin bera, adems de las figuras humanas en escenas de variado
tipo. En consecuencia su nota dominante la dan sus ricas decoraciones pintadas.
La ejecucin de su temtica figurada es a mano libre mientras que la de sus motivos geomtricos es fija y con el tradicional comps o peine, con manifestaciones muy variadas, ya en semicrculos, segmentos y ms rara vez crculos completos, y unos y otros, casi siempre en grupos concntricos que, agrupados en bandas, constituyen armazones de delimitacin de zonas siendo en s elementos secundarios de decoracin y no los temas generalmente nicos y principales que
caracterizaban la etapa anterior, la fase Ibrica I o Ibrica Antigua.
En esta segunda etapa los tipos vegetales son muy ricos, cifrndose no slo
en pintar la vegetacin real sino que adems entrelazan unos motivos ornamentales con otros y rellenan los espacios que quedan libres* con dibujos ideales situados entre las tpicas palmas y grandas, flores, hojas y tallos, as como con las
simblicas rosetas y con representaciones de la vida.
La ms notable manifestacin artstica en la cermica se muestra, consiguientemente, en el dibujo figurado que se desarrolla en temas que decoran la
zona principal de las vasijas. Las aves son uno de los motivos simblicos que
con ms frecuencia se presentan, siendo su tipo uno pero muchas sus variedades, diferencindose unas de otras esencialmente por la forma de los picos, ya
recios y curvos, ya rectos y finos o ligeramente curvos, casi siempre de perfil y
generalmente con las alas explayadas. Otro animal representado frecuentemente
es la liebre que se muestra generalmente corriendo, aunque tambin aparece en
reposo y en ocasiones amamantando a la cra. Tambin se encuentra plasmado
el carnero as como los reptiles. Muy tpico es el llamado carnicero, animal
fantstico con patas de ave, grupa de caballo y cabeza de feroz expresin casi
siempre con la boca abierta mostrando sus grandes dientes. El caballo se representa a veces con gran realismo y la fauna marina tiene su expresin en estrellas
de mar, pulpos y peces de variado tipo. Por ltimo la figura humana, relativamente frecuente en la ornamentacin cermica de este perodo, tiene mltiples
manifestaciones, aunque en ellas debemos distinguir por una parte la figura hu122

mana de las posibles escenas narrativas y por otra, las representaciones antropomorfas de tipo simblico.
En La Alcudia, en este estrato, junto con la cermica ibrica decorada aparece, adems de la indgena sin decorar, cermica de Gnathia, calea, campaniense A y B y cermica de Megara.
A principios de la segunda mitad del siglo I a. J. C. se produce una nueva
remodelacin en la ciudad ibrica existente en La Alcudia tras su conversin en
colonia romana, la Iulia Illici Augusta, que mantuvo el urbanismo bero, con la
cual se inici un principio de romanizacin que en esta etapa, representada arqueolgicamente por un nuevo estrato, slo afect realmente a cambios de mandos polticos y militares, pero no modific sustancialmente las tradiciones indgenas que una vez ms se manifiestan, esencialmente en su produccin cermica
que responde consiguientemente a un nuevo perodo en el proceso cultural ibrico.
La cermica indgena, es decir ibrica, de este perodo, comprendido entre
mediados del siglo I a. J. C. y mediados del siglo I de J. C , ofrece caractersticas peculiares, supone una nueva fase que designamos como Ibrico III o perodo iberorromano puesto que tanto en formas como en temas decorativos es
algo realmente distinto a las producciones de las dos fases anteriores, y precisamente la presencia de ciertas pervivencias decorativas manifiesta su sentido de
transicin y evolucin (Lm. 6).
Estas cermicas pintadas iberorromanas ofrecen una temtica diferente as
como diferentes ejecuciones y soluciones en las realizaciones de sus motivos: las
bandas de SSS que anteriormente se empleaban como motivo secundario de decoracin pasan ahora a ser el tema principal y nico que decora algunos vasos;
surge un nuevo motivo de tallos y hojas muy esquemticos; aparecen nuevos tipos de hojas pintadas a tinta plana; se realiza una modalidad tcnica consistente
en realzar el dibujo por medio de lneas esgrafiadas que lo siluetean; predominan los finos reticulados como tema principal de decoracin; van desapareciendo progresivamente las bandas de semicrculos concntricos y prcticamente ya
no se dibujan crculos y segmentos de crculos concntricos.
Estas caractersticas decorativas de la cermica de este perodo Ibrico III,
iberorromano o tercer perodo de la produccin cermica ibrica, manifiestan la
personalidad y la sencilla identidad de la etapa, y son, como en los perodos anteriores, extensivas a toda el rea ibrica, con lo que afirmamos que las cermicas de este tipo halladas en cualquier yacimiento ibrico deben datarse entre mediados del siglo I a. J.C. y mediados del I de J.C., es decir que deben situarse
cronolgicamente en la fase representada por este estrato de La Alcudia.
Estas cermicas iberorromanas se encuentran asociadas a campanienses B y
C, que en ocasiones se ofrecen con estampillas de letras latinas, y a cermicas rojas con palmetas impresas, por lo que ste es el momento de la evolucin de la
cermica campaniense a la sigillata (7) ya que se emplean indistintamente las
marcas de una y otra en cermicas de barniz negro o rojo; asimismo comienza a
(7) A. [Link] presigillata de La Alcudia de Elche. VII C. N. A., Barcelona, 1961.
1962; Evolucin de la cermica campaniense a la sigillata en La Alcudia de Elche. R. C. R. F. XI/XII.
1969-70. Tongres, 1970.

123

aparecer en la sigillata aretina, con marcas rectangulares distribuidas sobre el


fondo de los platos y posteriormente con una sola marca central, y finalmente la
sudglica.
A mediados del siglo I de J. C. se produjo una destruccin en la ciudad de
Illici que supuso su reconstruccin y, consecuentemente, la formacin de un
nuevo estrato en La Alcudia. La ciudad ahora edificada se configura con aspecto plenamente romano y los hallazgos efectuados manifiestan la realidad del
desarrollo de un arte provincial. Pero no por ello desaparecen los alfareros y decoradores beros cuya personalidad contina reflejndose en sus productos cermicos.
Esta ciudad romana aporta en sus conjuntos cermicos, adems de las manufacturas indgenas, cermicas comunes, sigillata sudglica, hispnica y clara,
cermica de Ac y cermicas vidriadas con barniz verde (8).
En el ao 256 de J. C. Illici fue arrasada por la incursin de los francos (9),
tras la cual se restaura la ciudad, con caractersticos ndices decadentes, que
ofrece como elemento material distintivo la presencia hasta el ao 410 de J. C.,
de cermica estampada gris y roja (10).
Pero durante toda la poca romana, adems de las variedades cermicas indicadas, prosigue la tradicin de la cermica pintada ibrica (11), aunque en vasos romanos, especialmente olpes, cuya decoracin suele ser sencilla, con roleos,
volutas y elementos vegetales, persistiendo tambin las decoraciones de peces
que, aunque bien ejecutados, tienen un estilo diferente a los de pocas anteriores. A esta modalidad cermica debemos designarla como cermica romana de
tradicin ibrica (Lm. 7), que se mantuvo hasta principios del siglo V de nuestra Era.
Con todo lo expuesto ese trmino tan amplio y tan vago de cermica ibrica
queda identificado en el tiempo, en sus diez siglos de produccin pero en sus
cuatro etapas, y sirve de patrn cronolgico para, por asociacin o de forma
complementaria, aplicar sus dataciones a la secuencia ibrica en general. As
quedan establecidos los perodos ibricos puesto que las sucesiones estratigrficas del yacimiento de La Alcudia, caracterizadas por un diferente tipo decorativo de la cermica en cada uno de sus estratos, viene a ofrecer datos concretos
que aportan documentacin objetiva al problema del conocimiento y situacin
temporal de las diferentes temticas de la cermica ibrica pintada.
Estos datos, comprobados tras cuarenta y siete campaas de excavaciones y
demostrables en cualquiera de los cortes estratigrficos abiertos, no slo permiten precisar el conocimiento del proceso evolutivo ibrico en este yacimiento si(8) A. [Link] en La Alcudia. S. I. P., 39. Valencia, 1970; R. [Link] ciudad romana de Illici. I. E. A. Alicante, 1975.
(9) A. [Link] invasiones germnicas en la provincia de Alicante (siglos III y VdeJ. C). Alicante, 1960; Las invasiones germnicas en La Alcudia (Elche). / Cong. Esp. Estudios Clsicos. Madrid,
1956; R. [Link] invasiones de los francos en Espaa. Anales de la Universidad de Murcia,
XXIII, N." 3-4. Murcia, 1965.
(10) A. [Link] estampada de La Alcudia de Elche. B. S. E. A. A. Valladolid,
1958; R. [Link] ciudad romana de Illici. I. E. A. Alicante, 1975.
(11) A. [Link] actual de las excavaciones en La Alcudia de Elche. VIIC. N. A. Barcelona, 1961. 1962; Excavaciones en La Alcudia. Not. Arq. Hisp., V. 1956-61. Madrid, 1962; Excavaciones en La Alcudia. S. I. P., 39. Valencia, 1970; R. [Link] Helik a Illici. Alicante, 1974; La ciudad
romana de Illici. I. E. A. Alicante, 1975.

124

no que, complementado con los hallazgos materiales esencialmente cermicos


en sus cuatro tipos de otros yacimientos, logra establecer las bases de la produccin cermica ibrica y de su consecuente secuencia como manifestacin de unas
gentes durante el transcurso de los cinco siglos anteriores a J. C. y de las pervivencias de su personalidad en las pocas romanas.
La Alcudia es por tanto el yacimiento que permite observar los orgenes y el
desarrollo total de la cermica ibrica pintada, ratificando as la tesis y la plena
validez de la interpretacin estratigrfica lograda por Ramos Folqus. All se
aprecia cmo surge el mundo ibrico a partir de la poblacin indgena del Bronce Final que asimila y crea; cmo se configura y personaliza en su primera fase,
Ibrico I o Ibrico Antiguo, con arquitectura, escultura y cermica de decoracin bsicamente geomtrica; cmo se extingue la produccin escultrica y hace
su aparicin la nueva decoracin cermica de tipo simblico y representativo en
el Ibrico II o perodo iberopnico; cmo se produce a mediados del siglo
I a. J. C. la dominacin poltica y militar romana sin que ello altere en sus lneas generales las bases de la cultura ibrica y se desarrolla as una tercera fase
ibrica, Ibrico III o perodo iberorromano, caracterizada por la decoracin cermica de temas vegetales esquemticos, reticulados y bandas de SSS preferentemente; y cmo aparece la que hemos llamado cermica romana de tradicin ibrica, cuando ya se produce la romanizacin, con pervivencia de los alfares beros.

125

1, Cortes estratigrficos (Sectores 4-A y 5-F). La Alcudia.

127

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2. Cortes estratigrficos (Sectores 4-A y 5-F). La Alcudia.

128

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3. Vasos con decoraciones tpicas del Ibrico I (perodo Ibrico Antiguo). Museo Monogrfico de La
Alcudia.

129

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4. Vaso.s con decoraciones tpicas del Ibrico II (perodo Ibero-Pnico). Museo Mongrfico de La Alcudia.

130

5. 1. Calco de la decoracin del Vaso del Campesino.


2. Calco de la decoracin del Vaso del Hroe.
3. Calco de la decoracin del Vaso de las Alegoras.

131

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d. Vasos con decoraciones tpicas del Ibrico III (perodo Iberorromano). Museo Monogrfico de La
Alcudia.

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7. Vasos con decoraciones tpicas del Ibrico IV (tradiciones ibricas de los perodos romanos).

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