Juicio y Redención en Isaías 1-3
Juicio y Redención en Isaías 1-3
ISAIAS
VERSIN:
DIOS HABLA HOY
ISAAS 1
JUD, NACIN PECADORA
1
Profecas que Isaas, hijo de Ams, recibi por revelacin acerca de Jud y Jerusaln, durante
los reinados de Ozas, Jotam, Ahaz y Ezequas en Jud.
2 Cielo y tierra, escuchen lo que el Seor dice:
Cri hijos hasta que fueron grandes, pero ellos se rebelaron contra m. 3 El buey reconoce a su dueo y
el asno el establo de su amo; pero Israel, mi propio pueblo, no reconoce ni tiene entendimiento.
4 Ay, gente pecadora, pueblo cargado de maldad, descendencia de malhechores, hijos
pervertidos! Se han alejado del Seor, se han apartado del Dios Santo de Israel, lo han abandonado.
5 Ustedes se empean en ser rebeldes, y en su cuerpo ya no hay donde castigarlos. Tienen herida toda la
cabeza, han perdido las fuerzas por completo. 6 De la punta del pie a la cabeza no hay nada sano en
ustedes; todo es heridas, golpes, llagas abiertas; nadie se las ha curado ni vendado, ni les ha calmado los
dolores con aceite.
7 Su pas ha quedado hecho un desierto, y arden en llamas las ciudades. En la propia cara de
ustedes los enemigos se comen lo que ustedes sembraron. Todo ha quedado hecho un desierto, como
Sodoma cuando fue destruida. 8 Sin nada ms ha quedado en pie, sola cual choza en medio de un
viedo, sola cual cobertizo en medio de un melonar, sola cual ciudad rodeada por el enemigo. 9 Si el
Seor todopoderoso no hubiera dejado a unos cuantos de nosotros, ahora mismo estaramos como
Sodoma y Gomorra.
Jefes de Sodoma, escuchen la palabra del Seor; pueblo de Gomorra, oye atentamente lo que
nuestro Dios te va a ensear.
11 El Seor dice:
Para qu me traen tantos sacrificios? Ya estoy harto de sus holocaustos de carneros y de la grasa de
los terneros; me repugna la sangre de los toros, carneros y cabritos. 12 Ustedes vienen a presentarse
ante m, pero quin les pidi que pisotearan mis atrios? 13 No me traigan ms ofrendas sin valor; no
soporto el humo de ellas. Ustedes llaman al pueblo a celebrar la luna nueva y el sbado, pero yo no
soporto las fiestas de gente que practica el mal. 14 Aborrezco sus fiestas de luna nueva y sus reuniones;
se me han vuelto tan molestas que ya no las aguanto! 15 Cuando ustedes levantan las manos para orar,
yo aparto mis ojos de ustedes; y aunque hacen muchas oraciones, yo no las escucho. Tienen las manos
manchadas de sangre. 16 Lvense, lmpiense! Aparten de mi vista sus maldades! Dejen de hacer el mal!
17 Aprendan a hacer el bien, esfurcense en hacer lo que es justo, ayuden al oprimido, hagan justicia al
hurfano, defiendan los derechos de la viuda!
18 El Seor dice:
Vengan, vamos a discutir este asunto. Aunque sus pecados sean como el rojo ms vivo, yo los dejar
blancos como la nieve; aunque sean como tela teida de prpura, yo los dejar blancos como la lana.
19 Si aceptan ser obedientes, comern de lo mejor que produce la tierra; 20 pero si insisten en ser
rebeldes, morirn sin remedio en la guerra. El Seor mismo lo ha dicho.
Cmo has llegado, ciudad fiel, a ser igual que una prostituta! Antes toda tu gente actuaba con
justicia y viva rectamente, pero ahora no hay ms que asesinos. 22 Eras plata y te has convertido en
basura, eras buen vino y te has vuelto agua. 23 Tus gobernantes son rebeldes y amigos de bandidos.
Todos se dejan comprar con dinero y buscan que les hagan regalos. No hacen justicia al hurfano ni les
importan los derechos de la viuda.
24 Por eso, el Seor todopoderoso, el Poderoso de Israel, afirma: Basta! Yo ajustar las cuentas
a mis enemigos. Me vengar de ellos. 25 Voy a levantar de nuevo mi mano contra ti y a quemar por
completo tu basura; voy a limpiarte de toda tu impureza. 26 Har que vuelvas a tener jueces como antes
y consejeros como los del principio. Despus que yo lo haya hecho, volvern a llamarte Ciudad de
justicia, Ciudad fiel. 27 Con mi justicia y accin salvadora libertar a los habitantes de Sin que se
vuelvan a m; 28 pero har pedazos a los rebeldes y pecadores, y los que me abandonen morirn. 29 Se
avergonzarn ustedes de esas encinas y jardines que tanto les gustan, donde dan culto a los dolos.
30 Ustedes sern como encina de hojas marchitas, y semejantes a un jardn sin agua. 31 El hombre fuerte
se convertir en paja, y sus obras en chispa: los dos ardern al mismo tiempo y no habr quien los
apague.
ISAAS 2
EL SEOR HAR QUE REINE LA PAZ ENTRE LAS NACIONES
1
stas son las profecas que Isaas, hijo de Ams, recibi por revelacin acerca de Jud y
Jerusaln:
2 En los ltimos tiempos quedar afirmado el monte donde se halla el templo del Seor. Ser el
monte ms alto, ms alto que cualquier otro monte. Todas las naciones vendrn a l; 3 pueblos
numerosos llegarn, diciendo: Vengan, subamos al monte del Seor, al templo del Dios de Jacob, para
que l nos ensee sus caminos y podamos andar por sus senderos. Porque de Sin saldr la enseanza
del Seor, de Jerusaln vendr su palabra. 4 El Seor juzgar entre las naciones y decidir los pleitos de
pueblos numerosos. Ellos convertirn sus espadas en arados y sus lanzas en hoces. Ningn pueblo
volver a tomar las armas contra otro ni a recibir instruccin para la guerra. 5 Vamos, pueblo de Jacob,
caminemos a la luz del Seor!
Seor, has abandonado a tu gente, al pueblo de Jacob; el pas est lleno de adivinos venidos del
oriente, de magos como entre los filisteos, y se hacen tratos con extranjeros. 7 El pas est lleno de oro y
plata, de tesoros inmensos; el pas est lleno de caballos y de infinidad de carros. 8 Pero tambin est
lleno de dolos! La gente adora los dioses que ha hecho con sus manos, con sus propios dedos. 9 Se han
humillado, se han rebajado. No los perdones!
10 La gente se meter entre las rocas, debajo del suelo; se esconder de la presencia terrible del
Seor, del resplandor de su majestad. 11 Los orgullosos tendrn que bajar la vista; los altaneros se vern
humillados. Slo el Seor mostrar su grandeza en aquel da, 12 el da en que el Seor todopoderoso
acte contra todo hombre orgulloso y soberbio, contra todo hombre altanero, para humillarlo; 13 contra
todos los que se creen cedros del Lbano, altos y elevados, o robles de Basn; 14 contra todos los que se
creen montes altos o cerros elevados, 15 contra todos los que se creen torres altas o fuertes murallas,
16 contra todos los que se creen naves de Tarsis o barcos preciosos. 17 Los orgullosos y altaneros sern
humillados por completo. Solamente el Seor mostrar su grandeza en aquel da, 18 y acabar con todos
los dolos.
19 Cuando el Seor se levante y llene de terror la tierra, la gente se meter en las cuevas de las
rocas, en los hoyos del suelo; se esconder de la presencia terrible del Seor, del resplandor de su
majestad. 20 En aquel da el hombre echar sus dolos a las ratas y a los murcilagos, esos dolos de oro y
de plata que l mismo se hizo para adorarlos, 21 y se meter en los huecos de las rocas, en las cuevas de
las peas, para esconderse de la presencia terrible del Seor, del resplandor de su majestad, cuando l
se levante y llene de terror la tierra. 22 Dejen de confiar en el hombre, que bien poco es lo que vale. La
vida del hombre no es ms que un suspiro.
ISAAS 3
CASTIGO DE JUD Y JERUSALN
1
Fjense bien! El Seor todopoderoso les quitar a Jerusaln y a Jud toda clase de proveedores
y toda provisin de pan y de agua. 2 Har desaparecer al valiente, al guerrero, al juez, al profeta, al
adivino, al anciano, 3 al capitn, al aristcrata, al consejero, al mago y al brujo, 4 y les pondr por jefes a
unos muchachos; unos chiquillos los gobernarn. 5 La situacin ser tal en el pueblo, que unos a otros,
aun entre amigos, se atacarn. Los jvenes la emprendern contra los viejos, los despreciados contra la
gente importante. 6 Tanto que un hermano tomar a otro en la casa de su padre y le dir: T al menos
tienes ropa que ponerte; s, pues, nuestro jefe; gobierna este montn de ruinas. 7 Y el otro le
responder: Yo no puedo remediar esos males, en mi casa no tengo comida ni ropa que ponerme. No
me hagan jefe del pueblo. 8 Ciertamente Jerusaln se derrumba, Jud se queda en ruinas, porque all se
dicen y hacen cosas contra el Seor, cosas que ofenden su majestad.
9 Su mismo descaro los acusa; no ocultan sus pecados; igual que Sodoma, los hacen saber a todo
el mundo. Ay de ellos, pues preparan su propio castigo! 10 Dichoso el justo, porque le ir bien
y gozar del fruto de sus acciones. 11 Ay del malvado, pues le ir mal! Dios le pagar segn sus propias
acciones.
12 Un chiquillo es el tirano de mi pueblo; el gobierno est en manos de mujeres. Tus dirigentes te
engaan, pueblo mo, te llevan por camino equivocado. 13 El Seor se ha preparado para juzgar, est listo
para enjuiciar a su pueblo. 14 El Seor llamar a juicio, y dir a los ancianos y a los jefes del pueblo:
Ustedes han estado destruyendo mi viedo; han robado a los pobres, y lo que roban lo guardan en sus
casas. 15 Con qu derecho oprimen a mi pueblo y pisotean la cara a los pobres? Lo afirma el Seor
todopoderoso.
con hierro candente. 25 Tus hombres caern en la guerra, tus guerreros morirn en la batalla. 26 La
ciudad llorar y se pondr de luto, y quedar en completo abandono.
ISAAS 4
1
En aquel da quedarn tan pocos hombres que siete mujeres pelearn por uno de ellos, y le
dirn: Nosotras nos mantendremos por nuestra cuenta y nos vestiremos con nuestros propios medios,
pero djanos llevar tu nombre, lbranos de nuestra vergenza.
En aquel da, el retoo que el Seor har brotar ser el adorno y la gloria de los que queden con
vida en Israel; las cosechas que produzca la tierra sern su orgullo y su honor. 3 A los que queden con
vida en Sin, a los que sobrevivan en Jerusaln y reciban el privilegio de vivir all, se les llamar
consagrados al Seor. 4 Cuando el Seor dicte su sentencia y ejecute su castigo, limpiar a Jerusaln
de la sangre de sus crmenes y lavar las manchas de los habitantes de Sin. 5 Sobre toda la extensin del
monte Sin y sobre el pueblo reunido all, el Seor crear una nube oscura en el da, y en la noche
resplandor y llamas de fuego. Por encima de todos estar la gloria del Seor, 6 para protegerlos y
defenderlos; les servir de sombra contra el calor del da y de proteccin contra la lluvia y la tempestad.
ISAAS 5
EL VIEDO, IMAGEN DE JUD
1
Voy a entonar en nombre de mi mejor amigo el canto dedicado a su viedo. Mi amigo tena un
viedo en un terreno muy frtil. 2 Removi la tierra, la limpi de piedras y plant cepas de la mejor
calidad. En medio del sembrado levant una torre y prepar tambin un lugar donde hacer el vino. Mi
amigo esperaba del viedo uvas dulces, pero las uvas que ste dio fueron agrias. 3 Ahora, habitantes de
Jerusaln, gente de Jud, digan ustedes quin tiene la culpa, si mi viedo o yo. 4 Haba algo ms que
hacerle a mi viedo? Hay algo que yo no le haya hecho? Yo esperaba que diera uvas dulces, por qu,
entonces, dio uvas agrias? 5 Pues bien, les voy a decir qu pienso hacer con mi viedo: voy a quitarle la
cerca, para que lo destruyan; voy a agrietarle el muro, para que lo pisoteen; 6 voy a dejarlo abandonado.
No lo podarn ni lo desyerbarn, y se llenar de espinos y maleza. Voy a ordenar a las nubes que no
enven su lluvia sobre l. 7 El viedo del Seor todopoderoso, su sembrado preferido, es el pas de Israel,
el pueblo de Jud. El Seor esperaba de ellos respeto a su ley, y slo encuentra asesinatos; esperaba
justicia, y slo escucha gritos de dolor.
Ay de ustedes, que compran casas y ms casas, que consiguen campos y ms campos, hasta no
dejar lugar a nadie ms, y se instalan como si fueran los nicos en el pas! 9 El Seor todopoderoso me ha
jurado: Muchas casas sern destruidas; y por grandes y hermosas que sean, nadie las habitar. 10 Tres
hectreas plantadas de uvas no rendirn ms que un barrilito de vino. Diez costales de semilla slo
rendirn uno de trigo.
11 Ay de ustedes, que madrugan para emborracharse, y al calor del vino se quedan hasta la
noche! 12 Todo es msica de arpas, salterios, tambores y flautas, y mucho vino en sus banquetes; pero
no se fijan en lo que hace el Seor, no toman en cuenta sus obras. 13 Por eso, por no querer entender, mi
pueblo ir al destierro. Todo el pueblo, con sus jefes, morir de hambre y de sed. 14 Como una fiera, el
sepulcro abre su boca sin medida, para tragarse al pueblo y a sus jefes, a esa gente que vive en juergas y
diversiones. 15 La gente quedar completamente humillada; los orgullosos tendrn que bajar los ojos.
16 El Seor todopoderoso mostrar su grandeza en el juicio; el Dios Santo mostrar su santidad haciendo
justicia. 17 Las ciudades sern destruidas y en sus ruinas pastarn ovejas y cabras.
18 Ay de ustedes, que con mentiras arrastran la maldad, que arrastran el pecado como quien tira
de un carro! 19 Ustedes que dicen: Que Dios haga pronto sus cosas, para que las veamos; que el Dios
Santo de Israel cumpla de prisa sus planes, para que los conozcamos. 20 Ay de ustedes, que llaman
bueno a lo malo, y malo a lo bueno; que convierten la luz en oscuridad, y la oscuridad en luz; que
convierten lo amargo en dulce, y lo dulce en amargo!
21 Ay de ustedes, que se creen sabios y se consideran inteligentes! 22 Ay de ustedes, que son
campeones bebiendo vino, y nadie les gana en preparar licores! 23 Ustedes, que por dinero declaran
inocente al culpable y desconocen los derechos del inocente. 24 Por eso, as como el fuego quema la paja
y las llamas devoran las hojas secas, as tambin perecern ustedes, como plantas que se pudren de raz
y cuyas flores se deshacen como el polvo. Porque despreciaron las enseanzas y las rdenes del Seor
todopoderoso, el Dios Santo de Israel. 25 Por eso el Seor se enoj contra su pueblo y levant la mano
para castigarlo. Los montes se estremecieron, los cadveres quedaron tirados como basura en las calles.
Y sin embargo la ira del Seor no se ha calmado; l sigue amenazando todava.
26 El Seor levanta una bandera y a silbidos llama a una nacin lejana; de lo ms lejano de la
tierra la hace venir. Viene en seguida, llega con gran rapidez; 27 no hay entre ellos nadie dbil ni cansado,
nadie que no est bien despierto, nadie que no tenga el cinturn bien ajustado, nadie que tenga rotas las
correas de sus sandalias. 28 Tienen las flechas bien agudas y todos sus arcos bien tensos. Los cascos de
sus caballos son como dura piedra, y como un torbellino las ruedas de sus carros; 29 su rugido es como el
rugido de un len, que grue y agarra la presa, y se la lleva sin que nadie se la pueda quitar. 30 Esa
nacin, al llegar el da sealado, rugir, como el mar, contra Israel; y si alguien observa la tierra, la ver
envuelta en tinieblas y oscurecida la luz por los nubarrones.
ISAAS 6
LLAMAMIENTO DE ISAAS
1
El ao en que muri el rey Ozas, vi al Seor sentado en un trono muy alto; el borde de su
manto llenaba el templo. 2 Unos seres como de fuego estaban por encima de l. Cada uno tena seis alas.
Con dos alas se cubran la cara, con otras dos se cubran la parte inferior del cuerpo y con las otras dos
volaban. 3 Y se decan el uno al otro:
Santo, santo, santo es el Seor todopoderoso; toda la tierra est llena de su gloria.
4 Al resonar esta voz, las puertas del templo temblaron, y el templo mismo se llen de humo. 5 Y
pens: Ay de m, voy a morir! He visto con mis ojos al Rey, al Seor todopoderoso; yo, que soy un
hombre de labios impuros y vivo en medio de un pueblo de labios impuros.
6 En ese momento uno de aquellos seres como de fuego vol hacia m. Con unas tenazas sostena
una brasa que haba tomado de encima del altar, 7 y tocndome con ella la boca, me dijo:
Mira, esta brasa ha tocado tus labios. Tu maldad te ha sido quitada, tus culpas te han sido
perdonadas.
8 Entonces o la voz del Seor, que deca:
A quin voy a enviar? Quin ser nuestro mensajero?
Yo respond:
Aqu estoy yo, envame a m.
9 Y l me dijo:
ISAAS 7
PRIMER MENSAJE DE ISAAS A AHAZ
1
El rey de Siria, Resn, y el rey de Israel, Pcah, hijo de Remalas, atacaron a Jerusaln y quisieron
conquistarla, pero no pudieron. Esto sucedi cuando Ahaz, hijo de Jotam y nieto de Ozas, era rey de
Jud. 2 En esa ocasin llevaron esta noticia al rey Ahaz y a su familia: Los sirios se han aliado con
Efran. El rey y el pueblo empezaron a temblar como tiemblan los rboles del bosque cuando sopla el
viento.
3 Entonces el Seor dijo a Isaas: Toma a tu hijo Sear-iasub y ve a encontrarte con el rey Ahaz en
el extremo del canal del estanque superior, en el camino que va al campo del Lavador de Paos, 4 y dile:
Ten cuidado, pero no te asustes; no tengas miedo ni te acobardes por esos dos tizones
humeantes, Resn con sus sirios, y el hijo de Remalas, que estn ardiendo en furor. 5 Los sirios, con el
pueblo de Efran y el hijo de Remalas, han tramado hacerte mal. Han dicho: 6 Invadamos Jud y
metmosle miedo; apodermonos de ella y pongamos por rey al hijo de Tabeel. 7 Pero el Seor dice: Eso
jams suceder! 8-9 Damasco es la capital de Siria, y Resn es el rey de Damasco; Samaria es la capital de
Efran, y el hijo de Remalas es el rey de Samaria; pero dentro de sesenta y cinco aos Efran dejar de ser
nacin; y si ustedes no tienen una fe firme, tampoco quedarn firmemente en pie.
El Seor dijo tambin a Ahaz: 11 Pide al Seor tu Dios que haga un milagro que te sirva de
seal, ya sea abajo en lo ms profundo o arriba en lo ms alto.
12 Ahaz contest: No, yo no voy a poner a prueba al Seor pidindole una seal.
13 Entonces Isaas dijo:
Escuchen ustedes, los de la casa real de David. Les parece poco molestar a los hombres, que
quieren tambin molestar a mi Dios? 14 Pues el Seor mismo les va a dar una seal: La joven est encinta
y va a tener un hijo, al que pondr por nombre Emanuel. 15 En los primeros aos de vida del nio, se
comer leche cuajada y miel. 16 Pero antes de que el nio tenga uso de razn, el pas de los dos reyes
que te causan miedo quedar abandonado.
17 El Seor har venir sobre ti, sobre tu pueblo y la casa real, das como no haban venido desde
que Efran se separ de Jud. (Esto se refiere al rey de Asiria.)
18 En ese tiempo el Seor har venir como moscas a los que viven en los lejanos ros de Egipto, y
har venir como abejas a los que viven en Asiria. 19 Todos ellos vendrn a instalarse en las caadas
profundas y en las cuevas de las rocas, en todos los matorrales espinosos y en los sitios donde bebe el
ganado. 20 En ese da el Seor usar al rey de Asiria como navaja alquilada ms all del ro ufrates, y les
afeitar a los israelitas la cabeza, la barba y la parte inferior del cuerpo.
21 En ese tiempo, el que cre una vaca y dos ovejas 22 tendr tanta leche que podr comer leche
cuajada. Y todos los que se salven de la destruccin en el pas podrn comer leche cuajada y miel.
23 En ese tiempo, lo que antes era un viedo con mil plantas y vala mil monedas de plata,
quedar convertido en espinos y matorrales. 24 Slo se podr entrar all con arco y flechas para cazar,
porque todo el pas quedar convertido en espinos y matorrales. 25 En las colinas que antes se cultivaban
con azadn, habr tantos espinos y matorrales que nadie ir a ellas. Slo servirn como pastizal para los
bueyes y las ovejas.
ISAAS 8
NOMBRE SIMBLICO DE UN HIJO DE ISAAS
1
El Seor me dijo: Toma una tabla grande y escribe en ella, con letras comunes y corrientes:
Maher-salal-hasbaz. 2 Toma luego como testigos de confianza al sacerdote Uras y a Zacaras, el hijo de
Jeberequas.
3 Ms tarde me un a la profetisa, mi esposa, y ella qued encinta y tuvo un nio. Entonces el
Seor me dijo: Ponle por nombre Maher-salal-hasbaz. 4 Porque antes de que el nio sepa decir pap
y mam, Damasco y Samaria sern saqueadas, y sus riquezas sern llevadas al rey de Asiria. 5 Y de
nuevo me dijo el Seor:
6 Ya que por miedo a Resn y al hijo de Remalas desprecia esta gente el agua de Silo, que corre
mansamente, 7 el Seor los va a inundar con la violenta corriente del ro ufrates (es decir, el rey de
Asiria con todo su poder). Se desbordar por todos sus canales, se saldr por todas las orillas, 8 pasar
hasta Jud y la cubrir, la inundar, le llegar hasta el cuello. Ser como un ave con las alas extendidas,
que cubrir, Emanuel, toda tu tierra.
9 Renanse, naciones, y llnense de espanto; escuchen esto, todos los pases lejanos: por ms
que tomen las armas, quedarn espantados; s, por ms que tomen las armas, quedarn espantados.
10 Hagan planes, que sern desbaratados; propongan lo que quieran, que no se realizar, porque Dios
est con nosotros.
El Seor me tom fuertemente con su mano y me advirti que no siguiera el camino de esta
gente. Me dijo: 12 No llamen ustedes conspiracin a todo lo que este pueblo llama conspiracin. No se
asusten ni tengan miedo por todo lo que a ellos les da miedo. 13 Al Seor todopoderoso es a quien hay
que tener por santo; a l es a quien hay que temer; hay que tener miedo en su presencia. 14 l ser para
ustedes como una trampa; ser la piedra con la que tropezarn, la cual har caer a los dos reinos de
Israel; ser como una trampa en la que caern los habitantes de Jerusaln. 15 Muchos tropezarn, caern
y morirn; muchos caern en la trampa, y quedarn atrapados.
Guarden bien este mensaje; mantengan ocultas estas instrucciones, estas enseanzas mas.
Aunque el Seor se oculta del pueblo de Jacob, yo confo en l. En l he puesto mi esperanza. 18 Yo y
los hijos que me dio el Seor somos seales milagrosas para Israel, puestas por el Seor todopoderoso
que vive en el monte Sin. 19 Sin duda la gente les dir a ustedes: Consulten a los espritus de los
muertos y a esos adivinos que cuchichean y susurran. Acaso no debe un pueblo consultar a sus dioses, y
17
pedir consejo a los muertos acerca de los vivos 20 para recibir una instruccin o un mensaje? Sin duda
que hablarn as, pero lo que dicen es una tontera.
21 La gente ir de una parte a otra, oprimida y con hambre, y por el hambre se pondrn furiosos.
Maldecirn a su rey y a sus dioses. Volvern la cara hacia arriba 22 y despus mirarn al suelo, y no
encontrarn ms que miseria y oscuridad, tinieblas y angustia. Todo lo cubrir la noche.
ISAAS 9
1 (8.23a)
Al principio Dios humill a Galilea, tierra de Zabuln y de Neftal, regin vecina a los
paganos, que se extiende desde el otro lado del Jordn hasta la orilla del mar; pero despus le concedi
mucho honor.
2 (1) El pueblo que andaba en la oscuridad vio una gran luz; una luz ha brillado para los que vivan
en tinieblas. 3 (2) Seor, has trado una gran alegra; muy grande es el gozo. Todos se alegran delante de ti
como en tiempo de cosecha, como se alegran los que se reparten grandes riquezas. 4 (3) Porque t has
deshecho la esclavitud que oprima al pueblo, la opresin que lo afliga, la tirana a que estaba sometido.
Fue como cuando destruiste a Madin. 5 (4) Las botas que hacan resonar los soldados y los vestidos
manchados de sangre sern quemados, destruidos por el fuego. 6 (5) Porque nos ha nacido un nio, Dios
nos ha dado un hijo, al cual se le ha concedido el poder de gobernar. Y le darn estos nombres:
Admirable en sus planes, Dios invencible, Padre eterno, Prncipe de la paz. 7 (6) Se sentar en el trono de
David; extender su poder real a todas partes y la paz no se acabar; su reinado quedar bien
establecido, y sus bases sern la justicia y el derecho desde ahora y para siempre. Esto lo har el ardiente
amor del Seor todopoderoso.
El Seor ha enviado un mensaje a Israel, al pueblo de Jacob; 9 (8) todo el pueblo de Efran,
que vive en Samaria, lo ha entendido. Ellos dicen con orgullo y altanera: 10 (9) Se han cado los ladrillos,
pero vamos a construir con piedra. Han cortado las vigas de sicmoro, pero las vamos a cambiar por
madera de cedro. 11 (10) El Seor ha hecho venir terribles enemigos; l mismo les ha ordenado atacar.
12 (11) Por el oriente los sirios, por el occidente los filisteos. De un bocado se tragaron a Israel. Y, sin
embargo, la ira del Seor no se ha calmado; l sigue amenazando todava.
13 (12) Pero el pueblo no se volvi a Dios, que lo castigaba; no busc al Seor todopoderoso.
14 (13) Entonces el Seor trat al reino de Israel como quien corta a un animal la cola y la cabeza, como
quien derriba palmeras y juncos por igual. Todo esto en un solo da! 15 (14) (La cabeza representa a los
ancianos y los jefes, la cola a los profetas que ensean mentiras.) 16 (15) Los jefes han extraviado a este
pueblo, y los que buscaban un gua se perdieron. 17 (16) Por eso el Seor no tuvo compasin de los
jvenes, ni misericordia de los hurfanos y las viudas. Porque el pueblo entero es impo y perverso y
todos dicen disparates. Y sin embargo la ira del Seor no se ha calmado; l sigue amenazando todava.
18 (17) La maldad hace estragos como un incendio que devora espinos y matorrales y quema luego
los rboles del bosque, y los lanza por los aires entre torbellinos de humo. 19-20 (18-19) Por la ira del Seor
todopoderoso el pas est incendiado, el fuego destruye al pueblo; se comen la carne de sus propios
hijos y no tienen compasin de sus hermanos. Aqu hay uno que engulle y queda con hambre, all hay
otro que come y no se siente satisfecho. 21 (20) Manass destruye a Efran, Efran a Manass, y ambos se
lanzan contra Jud. Y sin embargo la ira del Seor no se ha calmado; l sigue amenazando todava.
ISAAS 10
1
Ay de ustedes, que dictan leyes injustas y publican decretos intolerables, 2 que no hacen
justicia a los dbiles ni reconocen los derechos de los pobres de mi pueblo, que explotan a las viudas y
roban a los hurfanos! 3 Qu harn ustedes cuando tengan que rendir cuentas, cuando vean venir de
lejos el castigo? A quin acudirn pidiendo ayuda? En dnde dejarn sus riquezas? 4 Si no son
humillados y llevados presos, caern con los que mueran asesinados. Y sin embargo la ira del Seor no se
ha calmado; l sigue amenazando todava.
El rey de Asiria! l es el palo con que yo en mi ira castigo, la vara que uso cuando me enojo.
Lo mando a atacar a un pueblo impo, a una nacin que me ofende, para que la robe y le quite sus
riquezas, para que la pisotee como al barro de las calles. 7 Pero el rey de Asiria no piensa as, ni es eso lo
que l se propone. No piensa ms que en destruir y en acabar con muchas naciones. 8 Dice: Todos los
reyes son jefes a mis rdenes. 9 Para m son iguales las ciudades de Caln y de Carquemis, Hamat igual
que Arpad, Samaria lo mismo que Damasco. 10 Me he encontrado naciones con muchos dioses, con ms
dolos que los de Jerusaln y Samaria. 11 Pues bien, lo que hice con Samaria y sus dioses, no ser capaz
de hacerlo con Jerusaln y sus dolos?
12 Cuando el Seor haya hecho todo lo que tiene que hacer en el monte Sin y en Jerusaln,
castigar al rey de Asiria por esta obra de su orgullo, y por su altanera y arrogancia.
13 El rey de Asiria ha dicho:
Yo lo he hecho con mi propia fuerza; yo soy inteligente, y he hecho los planes. Yo he cambiado
las fronteras de las naciones, me he apoderado de sus riquezas, y, como un valiente, he derribado a los
reyes. 14 He puesto mi mano en las riquezas de los pueblos, me he apoderado de toda la tierra como
quien toma de un nido unos huevos abandonados, y no hubo nadie que moviera las alas, nadie que
abriera el pico y chillara.
15 Pero, acaso puede el hacha creerse ms importante que el que la maneja?, la sierra ms que
el que la mueve? Como si el bastn, que no es ms que un palo, fuera el que moviera al hombre que lo
lleva!
16 Por eso, el Seor todopoderoso va a dejar sin fuerzas a esos que son tan robustos, y har que
les arda el cuerpo con el fuego de la fiebre. 17 El Dios Santo, luz de Israel, se convertir en llama de fuego,
y en un da quemar y destruir todos los espinos y matorrales que hay en el pas. 18 Destruir
completamente la belleza de sus bosques y sus huertos. Los dejar como un enfermo que ya no tiene
fuerzas. 19 Y sern tan pocos los rboles que queden en el bosque, que hasta un nio los podr contar.
20 En ese tiempo los pocos que hayan quedado de Israel, aquellos del pueblo de Jacob que se hayan
salvado, no volvern a apoyarse en el que los destruy sino que se apoyarn firmemente en el Seor, el
Dios Santo de Israel. 21 Unos cuantos del pueblo de Jacob se volvern hacia el Dios invencible. 22 Aunque
tu pueblo, Israel, sea tan numeroso como los granos de arena del mar, slo unos cuantos volvern. La
destruccin est decidida y se har justicia por completo. 23 Porque el Seor todopoderoso ha decidido
la destruccin y la va a llevar a cabo en todo el pas.
24 El Seor todopoderoso dice as:
Pueblo mo, que vives en Sin, no tengas miedo a los asirios, aunque te golpeen con su vara y
levanten su bastn contra ti como hicieron los egipcios. 25 Porque dentro de muy poco tiempo va a
llevarse a cabo el castigo, y mi ira los destruir. 26 El Seor todopoderoso los castigar como cuando
derrot a Madin en la roca de Oreb, y mostrar su poder contra Asiria como cuando lo mostr contra
Egipto. 27 En ese da se te quitar la carga que han puesto sobre tus espaldas, y ser quebrado el yugo
que te han puesto en la nuca.
6
10
ISAAS 11
EL DESCENDIENTE DE JES TRAE UN REINADO DE PAZ Y JUSTICIA
1
De ese tronco que es Jes, sale un retoo; un retoo brota de sus races. 2 El espritu del Seor
estar continuamente sobre l, y le dar sabidura, inteligencia, prudencia, fuerza, conocimiento y temor
del Seor. 3 l no juzgar por la sola apariencia, ni dar su sentencia fundndose en rumores. 4 Juzgar
con justicia a los dbiles y defender los derechos de los pobres del pas. Sus palabras sern como una
vara para castigar al violento, y con el soplo de su boca har morir al malvado. 5 Siempre ir revestido de
justicia y verdad. 6 Entonces el lobo y el cordero vivirn en paz, el tigre y el cabrito descansarn juntos, el
becerro y el len crecern uno al lado del otro, y se dejarn guiar por un nio pequeo. 7 La vaca y la osa
sern amigas, y sus cras descansarn juntas. El len comer pasto, como el buey. 8 El nio podr jugar
en el hoyo de la cobra, podr meter la mano en el nido de la vbora. 9 En todo mi monte santo no habr
quien haga ningn dao, porque as como el agua llena el mar, as el conocimiento del Seor llenar todo
el pas. 10 En ese tiempo el retoo de esta raz que es Jes se levantar como una seal para los pueblos;
las naciones irn en su busca, y el sitio en que est ser glorioso.
En ese tiempo mostrar otra vez el Seor su poder reconquistando el resto de su pueblo,
hacindolo volver de Asiria y de Egipto, de Patros, de Etiopa, de Elam, de Sinar, de Hamat y de los pases
del mar. 12 Levantar una seal para las naciones y reunir a los israelitas que estaban desterrados;
juntar desde los cuatro puntos cardinales a la gente de Jud que estaba dispersa. 13 La envidia de Efran
terminar, y el rencor de Jud se calmar; Efran no tendr envidia de Jud, y Jud no sentir rencor
contra Efran. 14 Los dos se lanzarn hacia el occidente contra los filisteos y les caern por la espalda;
juntos les quitarn las riquezas a las tribus de oriente. Su poder llegar hasta Edom y Moab, y dominarn
a los amonitas. 15 El Seor les abrir un camino por el Mar Rojo, extender su brazo sobre el ro ufrates,
har soplar un viento terrible que lo dividir en siete brazos, y podrn cruzarlos sin quitarse las sandalias.
16 Cuando ese resto del pueblo del Seor vuelva de Asiria, encontrar un amplio camino, como Israel
cuando sali de Egipto.
ISAAS 12
CANTO DE ACCIN DE GRACIAS
12
11
es mi salvador. 3 Tambin ustedes podrn ir a beber con alegra en esa fuente de salvacin, 4 y entonces
dirn: Den gracias e invoquen al Seor, cuenten a las naciones las cosas que ha hecho, recurdenles
que l est por encima de todo. 5 Canten al Seor, porque ha hecho algo grandioso que debe conocerse
en toda la tierra. 6 Den gritos de alegra, habitantes de Sin, porque el Dios Santo de Israel est en medio
de ustedes con toda su grandeza.
ISAAS 13
PROFECA CONTRA BABILONIA
1
Palabras profticas contra Babilonia, las cuales recibi por revelacin Isaas, hijo de Ams:
Alcen en un monte pelado la seal de combate! Den la orden de ataque a los soldados!
Levanten la mano para que avancen por las puertas de los nobles! 3 Ya he llamado a mis valientes, he
dado rdenes a mis guerreros consagrados, a los que se alegran por mi triunfo, para que ejecuten mi
castigo.
4 Se oye un gritero en los montes, como de mucha gente. Se oye el rugir de las naciones, de los
pueblos que se han reunido. El Seor todopoderoso pasa revista a sus tropas dispuestas para la batalla.
5 Vienen de un pas lejano, de ms all del horizonte. Es el Seor con los instrumentos de su ira, que
viene a destruir toda la tierra. 6 Den alaridos, porque el da del Seor est cerca, llega como un golpe del
Todopoderoso. 7 Entonces todo el mundo dejar caer los brazos, todos perdern el valor 8 y quedarn
aterrados. Les vendr una angustia y un dolor tan grandes que se retorcern como mujer de parto. Unos
a otros se mirarn asombrados y les arder la cara de vergenza.
9 Ya llega el da del Seor, da terrible, de ira y furor ardiente, que convertir la tierra en desierto
y acabar con los pecadores que hay en ella. 10 Las estrellas y constelaciones del cielo dejarn de dar su
luz; el sol se oscurecer apenas salga, y la luna no brillar.
11 El Seor dice: Voy a castigar al mundo por su maldad, a los malvados por sus crmenes. Voy a
terminar con la altanera de los orgullosos, voy a humillar a los soberbios e insolentes. 12 Voy a hacer que
los hombres sean ms escasos que el oro fino de Ofir. 13 Entonces el cielo se estremecer y la tierra se
mover de su sitio por la ira que tendr en ese da, por mi ardiente furor.
14 La gente parecer gacela perseguida, o un rebao cuando se dispersa y no hay nadie que lo
junte. Cada uno se volver a su propio pas, huir a su propia tierra. 15 Todo el que se deje encontrar ser
apualado, todo el que se deje agarrar caer asesinado. 16 Ante sus propios ojos estrellarn contra el
suelo a sus hijos pequeos; sus casas sern saqueadas y violadas sus esposas. 17 Voy a incitar contra ellos
al pueblo de los medos, gente que no se preocupa por la plata y a la que el oro no le llama la atencin.
18 Con sus flechas derribarn a los jvenes. No tienen compasin de los recin nacidos, ni sienten lstima
por los nios. 19 Y Babilonia, la perla de las naciones, joya y orgullo de los caldeos, quedar como
Sodoma y Gomorra, cuando yo las destru. 20 Nunca ms volver a ser habitada, nadie volver a vivir
jams en ella. Los rabes no volvern a acampar all, ni los pastores harn que all descansen sus
rebaos. 21 All habitarn los gatos monteses, las lechuzas llenarn las casas, los avestruces vivirn en
ella, y tambin retozarn los chivos. 22 Los chacales aullarn en los castillos, y en los lujosos palacios
habr lobos. Ya se le acerca su hora a Babilonia; no le quedan muchos das.
2
12
ISAAS 14
REGRESO DEL DESTIERRO
1
S, el Seor tendr misericordia de Jacob. De nuevo tendr a Israel como su elegido, y har que
los israelitas vuelvan a establecerse en su tierra. Los extranjeros se acercarn a ellos, se unirn al pueblo
de Jacob. 2 Muchas naciones recibirn a los israelitas y los acompaarn hasta su patria, y los israelitas
los tomarn como esclavos en la tierra del Seor. Los israelitas llevarn presos a quienes antes los haban
puesto presos, y dominarn a quienes antes los oprimieron.
Pueblo de Israel, cuando el Seor te haga descansar de tus sufrimientos, de tus penas y de la
cruel esclavitud a que fuiste sometido, 4 recitars este poema para burlarte del rey de Babilonia:
Miren en qu vino a parar el tirano! Miren en qu vino a parar su arrogancia! 5 El Seor ha
roto el poder del malvado, ha hecho pedazos la vara del tirano 6 que castigaba a las naciones con ira y las
golpeaba sin parar, que aplastaba a los pueblos con furor y los persegua sin compasin. 7 Toda la tierra
est en paz y tranquila, y grita de alegra. 8 Hasta los pinos y los cedros del Lbano se alegran de tu ruina y
dicen: Desde que t caste, nadie ha vuelto a cortarnos. 9 Abajo, entre los muertos, hay gran agitacin
y salen a recibirte. Las sombras de los muertos se despiertan, todos los jefes de la tierra salen a tu
encuentro; todos los reyes de los pueblos se levantan de sus tronos. 10 Todos ellos toman la palabra y te
dicen: T tambin has perdido tu fuerza, has llegado a ser como nosotros. 11 Aqu vinieron a parar tu
orgullo y tu msica de ctaras. Tu cama es podredumbre, tus mantas son gusanos.
12 Cmo caste del cielo, lucero del amanecer! Fuiste derribado por el suelo, t que vencas a
las naciones. 13 Pensabas para tus adentros: Voy a subir hasta el cielo; voy a poner mi trono sobre las
estrellas de Dios; voy a sentarme all lejos en el norte, en el monte donde los dioses se renen. 14 Subir
ms all de las nubes ms altas; ser como el Altsimo. 15 Pero en realidad has bajado al reino de la
muerte, a lo ms hondo del abismo! 16 Los que te ven se quedan mirndote, y fijando su atencin en ti,
dicen: ste es el hombre que haca temblar la tierra, que destrua las naciones, 17 que dej el mundo
hecho un desierto, que arrasaba las ciudades y no dejaba libres a los presos? 18 Todos los reyes de las
naciones descansan con honor, cada uno en su tumba; 19 a ti, en cambio, te arrojan lejos del sepulcro
como basura repugnante, como cadver pisoteado, entre gente asesinada, degollada, arrojada al abismo
lleno de piedras. 20 No te enterrarn como a los otros reyes, porque arruinaste a tu pas y asesinaste a la
gente de tu pueblo. La descendencia de los malhechores no durar para siempre. 21 Preprense para
matar a los hijos por los crmenes que sus padres cometieron, para que no piensen ms en dominar la
tierra ni en llenar el mundo de ciudades.
22 El Seor todopoderoso afirma:
Voy a entrar en accin contra ellos, voy a acabar con el nombre de Babilonia y con lo que quede
de ella, con sus hijos y sus nietos. 23 La convertir en un pantano, en regin plagada de lechuzas. La
barrer con la escoba de la destruccin. Es el Seor todopoderoso quien lo afirma.
13
ISAAS 15
PROFECA CONTRA MOAB
1
Profeca contra Moab: En la noche en que Ar fue destruida, ocurri la ruina de Moab; en la
noche en que Quir fue destruida, ocurri la ruina de Moab. 2 La gente de Dibn sube a llorar al templo
situado en la colina. Moab se lamenta de la destruccin de Nebo y de Medeb. Todos tienen la cabeza
rapada, la barba cortada. 3 Por las calles va la gente con ropas speras; en las terrazas gritan de dolor. En
las plazas todo el mundo se lamenta y se deshace en lgrimas. 4 Hesbn y Elal piden socorro; hasta en
Jahas se oyen sus gritos. Por eso se acobardan los guerreros de Moab y se llenan de terror. 5 Mi corazn
pide socorro para Moab; su gente sale huyendo hasta Sar, hasta Eglat-selisiya. Por la cuesta de Luhit
suben llorando; por el camino de Horonaim lanzan gritos de dolor ante el desastre. 6 Los pozos de
Nimrim han quedado secos, la hierba est marchita, muerta la vegetacin, no queda ni una hoja verde.
7 Por eso la gente recoge sus riquezas y las lleva ms all del arroyo de los lamos. 8 El grito de socorro
da la vuelta por las fronteras de Moab; los lamentos llegan hasta Eglaim y hasta Beer-elim. 9 Aunque los
pozos de Dimn estn llenos de sangre, an le enviar mayores males; un len devorar a los que se
salven de Moab, a los que queden con vida en la tierra.
ISAAS 16
LA GENTE DE MOAB SE REFUGIA EN JUD
1
Desde Sel en el desierto, los jefes del pas envan corderos hasta el monte Sin. 2 Los
habitantes de Moab en el paso del Arnn son como pjaros espantados que huyen de su nido. 3 Dicen a
Sin: Haz planes para protegernos, toma t nuestra defensa. Extiende tu sombra en pleno medioda,
como si fuera de noche; ofrece asilo a los desterrados, no traiciones a los fugitivos. 4 Deja que se
refugien en ti los fugitivos de Moab. Srveles de asilo frente al destructor.
Cuando termine la opresin y la destruccin haya pasado, cuando el invasor se vaya del pas, 5 un
descendiente de David alcanzar el reinado, reinado estable fundado en la bondad. Ser un juez
honrado, que establecer el derecho y har llegar pronto la justicia.
6 Conocemos el orgullo enorme de Moab: su arrogancia, su altivez, su soberbia y su intil
charlatanera. 7 Por eso todos los habitantes de Moab llorarn por su nacin; afligidos en extremo, se
dolern por los hombres de Quir-harset. 8 Los viedos de Hesbn y de Sibm han quedado marchitos,
destrozados por los seores de las naciones. Sus ramas llegaban hasta Jazer, se extendan por el desierto
y alcanzaban hasta ms all del mar. 9 Por eso lloro por los viedos de Sibm, lo mismo que por Jazer, y
derramo lgrimas por Hesbn y Elal, porque sobre sus frutos y cosechas reson el grito de guerra. 10 La
14
alegra y el bullicio se acabarn en los campos; no habr ms gritos de alegra ni cantos en los viedos, ni
exprimirn ms las uvas para sacar vino. Los gritos se acabaron. 11 Mi corazn se estremece como un
arpa por Moab y por Quir-harset. 12 Por ms que Moab vaya a las colinas y ruegue all hasta el
cansancio, por ms que vaya a su templo a orar, nada va a conseguir.
13 stas fueron las palabras que dijo el Seor contra Moab hace mucho tiempo. 14 Ahora dice el
Seor:
Dentro de tres aos, tal como los cuenta un obrero que vive de su salario, la grandeza de Moab
se har despreciable, a pesar de su inmenso gento; slo quedar un puado pequeo, impotente.
ISAAS 17
PROFECA CONTRA DAMASCO
1
Profeca contra Damasco: Damasco dejar de ser ciudad; no ser ms que un montn de ruinas.
Quedar abandonada para siempre, convertida en pastizales; los animales podrn pastar
tranquilamente. 3 Efran, que es el orgullo de Israel, ya no tendr ciudad fortificada; as tambin
Damasco, lo que queda de Siria, dejar de ser un reino. Lo afirma el Seor todopoderoso.
2
CASTIGO DE ISRAEL
4
ISAAS 18
PROFECA CONTRA ETIOPA
1
Ay del pas donde resuena un zumbido de insectos, del pas situado ms all de los ros de
que enva sus embajadores por el Nilo, viajando por el agua en barcas de junco! Vayan, veloces
mensajeros, a un pueblo de alta estatura y piel brillante, a una nacin temida en todas partes, pueblo
Etiopa, 2
15
fuerte y altanero que vive en una tierra baada por ros. 3 Todos ustedes, habitantes del mundo, vern
cuando se alce la seal en la montaa, y oirn cuando suene la trompeta.
4 El Seor me dijo:
Desde mi lugar miro tranquilo, como la luz en un da de verano, como una nube de roco en
tiempo ardiente de cosecha. 5 Cuando pase la floracin en los viedos, y la flor se vuelva uva madura,
pero antes del tiempo de la cosecha, podarn las ramas con cuchillos, las cortarn y las retirarn. 6 Todo
quedar abandonado en las montaas a las aves de rapia y a los animales salvajes. Las aves pasarn all
el verano, y todos los animales salvajes se quedarn all en el invierno.
7 En ese tiempo traern al Seor todopoderoso ofrendas de parte del pueblo de alta estatura y
piel brillante, nacin temida en todas partes, pueblo fuerte y altanero, que vive en una tierra baada por
ros. Las traern al monte Sin, donde se invoca el nombre del Seor todopoderoso.
ISAAS 19
PROFECA CONTRA EGIPTO
19
16
libertador, para que los defienda y los salve. 21 El Seor se dar a conocer a los egipcios, y ellos
reconocern al Seor, le darn culto y le ofrecern sacrificios y ofrendas. Harn promesas al Seor y las
cumplirn. 22 El Seor herir a Egipto, pero despus lo sanar. Ellos se volvern al Seor, y l se
compadecer de ellos y los sanar.
23 En ese da habr un amplio camino desde Egipto hasta Asiria. Los asirios podrn llegar hasta
Egipto y los egipcios hasta Asiria, y los egipcios y los asirios adorarn juntos al Seor.
24 En ese da Israel se colocar a la par con Egipto y Asiria, y ser una bendicin en medio de la
tierra. 25 El Seor todopoderoso los bendecir, diciendo: Yo bendigo a Egipto, mi pueblo, a Asiria, obra
de mis manos, y a Israel, mi propiedad.
ISAAS 20
ASIRIA CONQUISTAR A EGIPTO Y ETIOPA
1
En cierta ocasin, el rey Sargn de Asiria envi a un alto oficial a la ciudad de Asdod, y el oficial
atac a la ciudad y la conquist. 2 Por ese tiempo habl el Seor por medio de Isaas, hijo de Ams, y le
dijo: Qutate esa ropa spera que llevas puesta y el calzado que tienes en los pies.
Isaas lo hizo as y se qued descalzo y medio desnudo. 3 Entonces dijo el Seor: Mi siervo Isaas
ha estado descalzo y medio desnudo durante tres aos, como seal y anuncio para Egipto y Etiopa. 4 As
tambin el rey de Asiria llevar al destierro a los egipcios y a los etopes, sean viejos o jvenes, descalzos
y desnudos, con el trasero al aire para su vergenza. 5 La gente se llenar de miedo y sentir vergenza
de Etiopa, que era su esperanza, y de Egipto, que era su orgullo. 6 En ese tiempo dirn todos los que
viven en aquella costa: Miren en lo que vino a parar el que era nuestra esperanza, al que acudamos a
pedir auxilio, para que nos librara del rey de Asiria. Cmo vamos a salvarnos ahora?
ISAAS 21
PROFECA SOBRE LA CADA DE BABILONIA
1
Profeca acerca del desierto: Como huracanes que avanzan por el sur, vienen del desierto, lugar
espantoso. 2 Terrible es la visin que Dios me ha mostrado: el traidor traiciona, el destructor destruye.
Levntate, Elam! Medos, al asalto! No permito ms quejas! 3 Mi cuerpo se estremece, me retuerzo de
dolor como mujer de parto, la angustia no me deja or, el terror me impide ver. 4 Tengo la mente
confundida, me estremezco de terror. El fresco del atardecer, que tanto me gustaba, se ha vuelto para
m algo terrible. 5 La mesa ya est puesta, tendidas las alfombras, el banquete ha comenzado. De pie,
capitanes: saquen brillo a los escudos! 6 Porque el Seor me ha dicho: Ve y coloca un centinela que d
aviso de todo cuanto vea. 7 Si ve carros tirados por parejas de caballos o gente montada en asnos o
camellos, que mire con mucha atencin.
8 Y el que vigilaba grit: En mi puesto, Seor, permanezco todo el da, y noche tras noche me
mantengo vigilante. 9 Y veo venir un carro tirado por un par de caballos. Alguien dijo entonces: Cay,
cay Babilonia! Todas las estatuas de sus dioses quedaron por el suelo hechas pedazos.
10 Pueblo mo, pisoteado como el trigo, yo te anuncio lo que escuch del Seor todopoderoso, el
Dios de Israel.
17
Alguien me grita desde Ser: Centinela, qu horas de la noche son? Centinela, qu horas de la
noche son? 12 Y el centinela responde: Ya viene la maana, pero tambin la noche. Si quieren
preguntar, pregunten, y vuelvan otra vez.
PROFECA EN EL DESIERTO
13
Profeca en el desierto: Caravanas de Dedn, que pasan la noche en los matorrales del
desierto, salgan al encuentro del que tiene sed y ofrzcanle agua. Habitantes del pas de Tem, salgan
al paso del que huye y ofrzcanle alimento. 15 Porque huyen de la espada, de la espada afilada, del arco
listo para disparar y del furor de la batalla.
16 El Seor me dijo: Dentro de un ao, tal como lo cuenta un obrero que vive de su salario, se
habr terminado toda la grandeza de Quedar. 17 Y pocos sern los arcos que les quedarn a los guerreros
de Quedar. El Seor, el Dios de Israel, lo ha dicho.
14
ISAAS 22
PROFECA ACERCA DE JERUSALN
1
Profeca acerca del valle de la visin: Qu pasa, que todos suben a las azoteas? 2 Ciudad llena
de alboroto y bulla, ciudad amiga de las diversiones, tus muertos no cayeron a filo de espada, no
murieron en la guerra; 3 tus jefes salieron todos corriendo, y al huir de los arcos los pusieron presos. Tus
hombres ms valientes huyeron lejos, pero los pusieron presos. 4 Por eso dije: Aprtense de m, que
quiero llorar con amargura; no traten de consolarme de la catstrofe de mi pueblo. 5 Porque el Seor
todopoderoso ha decretado que llegue un da de pnico, de destruccin y aturdimiento en el valle de la
visin. Estn derribando las murallas; llegan los gritos hasta las montaas.
6 Los elamitas prepararon ya sus flechas, y estn montados en sus carros y caballos; los de Quir
sacaron sus escudos. 7 Tus valles ms hermosos estn llenos de carros, y la caballera ataca la puerta de
la ciudad. 8 La defensa de Jud qued desamparada.
En ese da ustedes se fijaron en el depsito de armas de la Casa del Bosque, 9 vieron las muchas
grietas que haba en la Ciudad de David y llenaron de agua el estanque inferior; 10 inspeccionaron las
casas de Jerusaln y derribaron algunas para reforzar la muralla. 11 Entre las dos murallas hicieron una
cisterna para el agua del estanque viejo. Pero no se fijaron en el que hizo todo aquello, el que desde
hace mucho tiempo lo prepar.
12 Ese da el Seor todopoderoso los invit a ustedes a llorar y a lamentarse, a raparse la cabeza y
a ponerse ropas speras en seal de dolor. 13 Pero lo que hay es diversin y alegra, matar vacas y ovejas,
comer carne y beber vino. Comamos y bebamos, que maana moriremos dicen. 14 Y el Seor
todopoderoso se me apareci y me asegur al odo: No voy a perdonarles este pecado; antes de eso
morirn ustedes. Son palabras del Seor todopoderoso.
18
20
ISAAS 23
PROFECA CONTRA TIRO Y SIDN
1
Profeca contra Tiro: Las naves de Tarsis estn gimiendo, porque el puerto ha sido destruido. El
puerto a donde se llegaba de Chipre ha sido arrasado. 2 La gente de Tiro y los comerciantes de Sidn
guardan silencio. Sus agentes atravesaban el mar 3 y sus aguas inmensas. Sacaban sus ganancias del
grano de Sihor, de las cosechas del Nilo, y comerciaban con las naciones. 4 Llnate de vergenza, Sidn,
fortaleza del mar, pues tendrs que decir: Ya no tengo dolores de parto, ya no doy a luz. Ya no tengo
hijos que criar ni hijas que educar. 5 Cuando llegue la noticia a los egipcios, se llenarn de angustia por
lo que le pas a Tiro. 6 Dirn: Vyanse a Tarsis, pnganse a gemir, habitantes de la costa.
7 Es sta la ciudad de origen tan antiguo y tan amiga de las diversiones? Es sta la que viajaba
para establecerse en lejanas regiones? 8 Quin decret esto contra Tiro, la ciudad real, cuyos
comerciantes eran prncipes, y sus negociantes los ms poderosos de la tierra? 9 El Seor todopoderoso
lo decret para humillar todo orgullo y dejar por el suelo a todos los poderosos de la tierra. 10 Pueblo de
Tarsis, ponte a cultivar la tierra, que el astillero ya no existe. 11 El Seor extendi su mano sobre el mar,
hizo temblar a las naciones y mand destruir las fortificaciones de Canan. 12 Y dijo a Sidn: Djate de
diversiones, muchacha violada. Aunque resuelvas pasar hasta Chipre, tampoco all encontrars
descanso.
13 Miren esta tierra, tierra destinada a naves. Los caldeos levantaron torres y demolieron los
palacios de Sidn, los convirtieron en ruinas. Ellos fueron los culpables, no Asiria.
14 Pnganse a gemir, naves de Tarsis, porque su fortaleza ha sido destruida.
15 En ese tiempo Tiro ser echada al olvido durante setenta aos, el tiempo que dura la vida de
un rey. Al cabo de esos setenta aos se le aplicar a Tiro lo que dice aquella cancin de la prostituta:
16 Prostituta olvidada, toma tu arpa, recorre la ciudad, toca buena msica, entona muchos
cantos, a ver si se acuerdan de ti.
17 Al cabo de setenta aos el Seor volver a ocuparse de Tiro. Ella volver a alquilarse y se
prostituir con todos los pases de la tierra. 18 Pero las ganancias de su comercio sern consagradas al
Seor; no sern guardadas ni almacenadas, sino que sern dadas a los que sirven al Seor, para que
compren alimentos en abundancia y vestidos finos.
19
ISAAS 24
EL JUICIO SOBRE TODA LA TIERRA
1
ISAAS 25
CANTO DE ALABANZA A DIOS
1
Seor, t eres mi Dios; yo te alabo y bendigo tu nombre, porque has realizado tus planes
admirables, fieles y seguros desde tiempos antiguos. 2 Has convertido las ciudades en montones de
piedras, las ciudades fortificadas en ruinas; destruiste los palacios de los enemigos, y no sern
reconstruidos jams. 3 Por esto un pueblo violento te honra, las ciudades de gente cruel te temen.
4 Porque t has sido un refugio para el pobre, un protector para el necesitado en su afliccin, refugio
contra la tempestad, sombra contra el calor. El aliento de los hombres crueles es como una tempestad
de invierno, 5 o como el calor en tierra seca. T dominas el tumulto de los enemigos como calmas el
calor con la sombra de una nube. T obligas a los hombres crueles a guardar silencio.
20
En el monte Sin, el Seor todopoderoso preparar para todas las naciones un banquete con
ricos manjares y vinos aejos, con deliciosas comidas y los ms puros vinos. 7 En este monte destruir el
Seor el velo que cubra a todos los pueblos, el manto que envolva a todas las naciones. 8 El Seor
destruir para siempre la muerte, secar las lgrimas de los ojos de todos y har desaparecer en toda la
tierra la deshonra de su pueblo. El Seor lo ha dicho.
9 En ese da se dir: ste es nuestro Dios, en l confiamos y l nos salv. Alegrmonos,
gocmonos, l nos ha salvado.
10 La mano del Seor proteger al monte Sin, mientras que a Moab la pisotear como se pisotea
la paja en un basurero. 11 Moab extender sus brazos como los extiende un nadador, pero con cada
movimiento se hundir ms su altanera. 12 El Seor har caer sus altas y fuertes murallas; las derribar,
las dejar tiradas por el suelo.
ISAAS 26
CANTO DE VICTORIA
1
21
ISAAS 27
LIBERACIN DE ISRAEL
1
En ese da el Seor castigar con su espada terrible, inmensa, poderosa, a Leviatn, la serpiente
enroscada, a Leviatn, la serpiente tortuosa, y matar al dragn que est en el mar.
2 En ese da el Seor dir: Canten al viedo delicioso. 3 Yo, el Seor, soy quien lo cuido y con
frecuencia lo riego. Lo cuido da y noche, para que no sufra ningn dao. 4 No estoy enojado con l. Si
tuviera espinos y maleza, saldra a hacerles la guerra y los quemara por completo. 5 Si quiere que yo lo
proteja, que haga las paces conmigo, s, que haga las paces conmigo.
6 En el futuro el pueblo de Jacob echar races, Israel retoar y florecer, y llenar el mundo con
sus frutos. 7 Dios no ha castigado a Israel como castig a sus opresores, ni ha dado muerte a Israel como
dio muerte a sus asesinos. 8 Dios castig a su pueblo mandndolo al destierro, lo expuls con su soplo
terrible, como cuando sopla el viento del este. 9 Pero perdonar el pecado de Jacob y bajo esta condicin
borrar sus faltas: que haga polvo todos sus altares paganos como si triturara la piedra de cal, y que no
queden ms troncos sagrados ni altares de incienso en honor de los dioses.
10 La ciudad fortificada qued en ruinas, como casa abandonada, como desierto sin gente. Es un
lugar donde pasta el ganado, donde come las ramas y se echa a descansar. 11 Las ramas de un rbol se
quiebran cuando se secan; entonces las mujeres las recogen y hacen fuego con ellas. Es un pueblo sin
inteligencia. Por eso su Creador, el que lo hizo, no le tendr compasin ni misericordia.
12 En ese da el Seor actuar desde el ufrates hasta el ro de Egipto, como quien trilla las
espigas; pero ustedes, israelitas, sern recogidos uno por uno. 13 En ese da se tocar la gran trompeta, y
los que estaban perdidos en Asiria, lo mismo que los que estaban desterrados en Egipto, vendrn a
adorar al Seor en Jerusaln, en el monte santo.
ISAAS 28
ADVERTENCIA A SAMARIA
1 Ay de Samaria, orgullo y corona de Efran, ese pueblo borracho; adorno glorioso de flores
marchitas, que se alza por encima del frtil valle, ciudad de gente dominada por el vino! 2 El Seor tiene
reservado un hombre fuerte, poderoso como tormenta de granizo, como tempestad destructora, como
lluvia torrencial, como terrible inundacin. Con la mano echar por tierra, 3 y con los pies aplastar, a la
que es orgullo y corona de ese pueblo borracho de Efran. 4 Y ese adorno glorioso de flores marchitas
que se alza por encima del frtil valle, ser como los primeros higos de la temporada: que en cuanto
alguien los ve y los tiene a la mano, se los come.
5 En ese da el Seor todopoderoso ser una corona gloriosa, un adorno magnfico para los que
queden de su pueblo, 6 e inspirar justicia a los jueces en el tribunal y valor a los soldados que defiendan
la ciudad.
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apenas estuvieran aprendiendo a leer: ba be bi bo bu! 11 Pues bien, si no hacen caso, ser en lenguaje
enredado, en idioma extrao, como Dios hablar a este pueblo. 12 Ya l les haba dicho antes: Aqu est
la calma, aqu est el descanso; que descanse el fatigado. Pero no quisieron hacerle caso. 13 Por eso el
Seor les hablar como si fueran nios chiquitos que estuvieran aprendiendo a leer. Y as, al caminar,
caern de espaldas, se herirn, caern en la trampa, quedarn atrapados.
14 Escuchen, pues, la palabra del Seor, hombres insolentes que gobiernan este pueblo de
Jerusaln. 15 Ustedes dicen: Hemos hecho un pacto con la muerte, un contrato con el reino de los
muertos, para que cuando venga la terrible calamidad, no nos alcance; hemos buscado refugio en las
mentiras, proteccin en el engao.
16 Por eso, el Seor dice: Voy a poner en Sin una piedra, una piedra escogida y muy valiosa,
que ser la piedra principal y servir de fundamento. El que tenga confianza, podr estar tranquilo. 17 En
esa construccin usar por plomada la justicia y por nivel la rectitud.
El refugio que ustedes haban buscado en las mentiras lo destruir el granizo, y el agua arrasar
su lugar de proteccin. 18 Su pacto con la muerte ser anulado, y su contrato con el reino de los muertos
quedar sin valor. Vendr la terrible calamidad y a ustedes los aplastar. 19 Cada vez que venga, los
arrastrar. Vendr maana tras maana, de da y de noche. El slo or la noticia los har temblar. 20 Ser
como acostarse en una cama estrecha y abrigarse con una manta corta. 21 El Seor actuar como en el
monte Perasim, intervendr como en el valle de Gaban, para realizar su accin, por extraa que
parezca, para llevar a cabo su obra, su obra misteriosa. 22 As pues, no ms insolencia!, no sea que sus
cadenas se les aprieten ms; porque he odo que el Seor todopoderoso ha decretado la destruccin de
todo el pas.
23 Pongan atencin, escuchen lo que digo, oigan con cuidado mis palabras: 24 Cuando un
agricultor va a sembrar, no se pasa todo el tiempo arando o rompiendo o rastrillando su terreno. 25 No
es verdad que, despus de haberlo aplanado, esparce semillas de eneldo o comino, y que luego siembra
trigo en hileras, y que en los bordes siembra cebada y centeno? 26 Dios le ensea cmo debe hacerlo.
27 Porque el eneldo no se trilla, ni se hace rodar sobre el comino una carreta; sino que el eneldo se
sacude con un palo y el comino con una vara. 28 El trigo se trilla, si, pero no sin parar; se hacen pasar las
ruedas de la carreta y se separa el grano, pero sin machacarlo. 29 As tambin hace sus planes el Seor
todopoderoso. l tiene planes admirables, y los lleva a cabo con gran sabidura.
ISAAS 29
1 Ay de Ariel, Ariel, la ciudad donde acamp David! Que pasen unos cuantos aos con sus series
de fiestas, 2 y yo pondr a Ariel en apuros, y habr llanto y gemidos. La ciudad ser para m realmente
como Ariel. 3 Enviar mi ejrcito para que te rodee, pondr un cerco de fortalezas en tu derredor y
levantar trincheras para atacarte. 4 Quedars humillada, tendida en el suelo; tu voz parecer la de un
fantasma; tus palabras sonarn como un susurro. 5-6 Pero de repente, en un instante, el Seor
todopoderoso castigar a tus enemigos con truenos, terremotos, gran estruendo, tormenta, tempestad
e incendios destructores. Tus innumerables enemigos quedarn hechos polvo fino, tus muchos
perseguidores sern arrastrados como paja. 7 Todos esos pueblos incontables que hacen la guerra a
Ariel, todos los que lo combaten y atacan sus fortificaciones, los mismos que lo oprimen, sern como un
sueo o una visin nocturna. 8 Ser como cuando un hambriento suea y cree que est comiendo, pero
luego se despierta con el estmago vaco; o como cuando un sediento suea y cree que est bebiendo,
pero luego se despierta con sed y con la garganta reseca. As suceder con todos esos innumerables
pueblos que atacan el monte Sin.
9 Sigan ustedes siendo estpidos! Sigan siendo ciegos, sin ver nada! Sigan tambalendose
como borrachos, aunque no hayan tomado bebidas embriagantes! 10 Pues el Seor ha enviado sobre
ustedes un sueo profundo. Los profetas son los ojos del pueblo, pero el Seor los ha cubierto con un
velo. 11 Toda visin se ha convertido para ustedes en algo as como lo escrito en un pliego enrollado y
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sellado. Si alguien se lo da a uno que sabe leer y le dice: Lee esto, l responder: No puedo, porque
est sellado. 12 Y si se lo da a uno que no sabe leer y le dice: Lee esto, l responder: No s leer.
13 El Seor me dijo: Este pueblo me sirve de palabra y me honra con la boca, pero su corazn
est lejos de m, y el culto que me rinde son cosas inventadas por los hombres y aprendidas de memoria.
14 Por eso, con prodigios y milagros dejar otra vez maravillado a este pueblo. La sabidura de sus sabios
y la inteligencia de sus inteligentes desaparecern.
15 Ay de aquellos que se esconden del Seor para ocultar sus planes, que hacen sus maldades
en la sombra y dicen: Nadie nos ve. Nadie se da cuenta! 16 Qu modo de pervertir las cosas! Como si
el barro fuera igual a aquel que lo trabaja. Un objeto no va a decir al que lo hizo: T no me hiciste, ni
una pieza de barro al que la fabrica: No sabes lo que ests haciendo.
ISAAS 30
CONTRA LOS QUE BUSCAN APOYO EN EGIPTO
1 El Seor afirma: Ay de los hijos rebeldes, que hacen planes sin contar conmigo y preparan
proyectos que yo no les inspiro, de manera que amontonan pecado sobre pecado! 2 Se van a toda prisa
a Egipto, y a m no me consultan; buscan apoyo bajo la proteccin del faran, se refugian bajo la sombra
de Egipto. 3 Pero la proteccin del faran los defraudar, y el refugio a la sombra de Egipto ser su
humillacin. 4 Aunque ustedes hayan enviado embajadores hasta las ciudades de Soan y de Hans,
5 todos quedarn defraudados por esa nacin intil, que no les trae ayuda ni provecho, sino slo
desilusin y desgracia.
6 Profeca acerca de los animales del Ngueb: Por territorio lleno de peligros, habitado por
leones que rugen, por vboras y dragones voladores, llevan sus tesoros y riquezas a lomo de burro y de
camello a Egipto, pueblo intil, 7 impotente, incapaz de ayudar. Por eso le he puesto este nombre:
Monstruo que ruge y no hace nada. 8 Ven ahora y escrbelo en una tabla, ponlo en una inscripcin que
quede ah para el futuro, como testimonio eterno. 9 Esta gente es un pueblo rebelde, infiel, que no
quiere escuchar las enseanzas del Seor. 10 A los videntes dicen: No tengan visiones, y a los profetas:
No nos cuenten revelaciones verdaderas; hblennos palabras suaves; no nos quiten nuestras ilusiones.
11 Aprtense del camino, desvense del sendero recto, no nos pongan delante al Dios Santo de Israel.
12 Por eso, el Dios Santo de Israel dice: Ustedes rechazan esta advertencia, y confan en la
violencia y la maldad, y se apoyan en ellas; 13 por eso, ustedes son culpables. Parecen un alto muro
agrietado que cuando menos se piensa se derrumba; 14 sern destruidos como un jarrn de barro, que
se quiebra tan completamente que no queda entre los pedazos rotos ni uno que sirva para recoger las
brasas del fogn o para sacar agua de un pozo.
15 El Seor, el Dios Santo de Israel, dice: Vuelvan, qudense tranquilos y estarn a salvo. En la
tranquilidad y la confianza estar su fuerza. Pero ustedes no quisieron, 16 sino que dijeron: No, mejor
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huiremos a caballo. Bueno, as tendrn que huir. Tambin dijeron: Montaremos en carros veloces.
Bueno, veloces sern los que los persigan. 17 Mil huirn amenazados por un solo hombre, y todos
ustedes huirn amenazados por cinco, hasta que queden tan pocos como queda un palo en la cumbre de
un monte o una seal levantada sobre una colina.
CASTIGO DE ASIRIA
27 Miren, el Seor en persona viene de lejos; su furor est ardiendo con espesa humareda, sus
labios estn llenos de ira, su lengua es como fuego destructor, 28 su aliento es como un ro desbordado
que llega hasta el cuello; l viene a poner un yugo a las naciones para llevarlas a la ruina, a poner un
freno en la boca de los pueblos para hacerlos extraviar. 29 Para ustedes, en cambio, habr cantos, como
en noche de fiesta sagrada; su corazn estar alegre, como el de quien camina al son de la flauta para ir
al monte del Seor, al refugio de Israel. 30 El Seor dejar or su voz majestuosa y mostrar su poder,
que actuar con ira terrible, con las llamas de un fuego devorador, con rayos, aguacero y granizo. 31 Al
or la voz del Seor y recibir su castigo, Asiria se llenar de terror, 32 y a cada golpe que descargue el
Seor sobre ella, sonarn tambores y arpas. El Seor le har una guerra terrible. 33 Desde hace mucho
tiempo est preparado para Asiria y para su rey el lugar del tormento, ancho y profundo, una hoguera
encendida con lea abundante. La encender el soplo del Seor, como un torrente de azufre.
ISAAS 31
CONTRA LOS QUE BUSCAN AYUDA EN EGIPTO
1 Ay de los que van a Egipto a buscar ayuda, de los que confan en los caballos, de los que ponen
su confianza en que tienen muchos carros y en que es muy numerosa su caballera, y no vuelven la vista
al Dios Santo de Israel, no buscan al Seor! 2 Pero l tambin es hbil y sabe causar desgracias, y cuando
dice una cosa, no se vuelve atrs. l actuar contra la gente malvada, contra los que ayudan a los
malhechores. 3 Los egipcios son hombres, no dioses; sus caballos son de carne, no espritus. El Seor
extender su mano para castigarlos, y tanto el protector como el protegido caern; todos perecern a la
vez.
4 El Seor me dijo: As como un len que ha matado una oveja no se deja asustar por los
pastores, aunque todos ellos se renan y traten de asustarlo con sus gritos, as vendr el Seor
todopoderoso a defender a su pueblo en el monte Sin. 5 Como el ave que protege su nido volando
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ISAAS 32
REINO DE JUSTICIA
1 Habr un rey que reinar con rectitud y gobernantes que gobernarn con justicia. 2 Cada uno
de ellos ser como refugio contra el viento y proteccin contra la tempestad, como canales de riego en
tierra seca, como la sombra de una gran roca en el desierto. 3 Tendrn los ojos bien abiertos y estarn
dispuestos a escuchar con atencin; 4 no actuarn con precipitacin sino con prudencia, y dirn las cosas
con toda claridad. 5 La gente no llamar noble al canalla ni tratar al pcaro como persona de
importancia. 6 Porque el canalla habla como canalla y en su mente hace planes malvados; busca cometer
el crimen y habla mentiras contra el Seor; deja ir con las manos vacas al hambriento y no da de beber
al que tiene sed. 7 El que es pcaro se vale de artimaas y trama cosas infames; perjudica con mentiras a
los pobres y al necesitado que pide justicia. 8 En cambio, el que es noble tiene planes nobles, y en esos
planes se mantiene firme.