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Recurso de Amparo por Despido

El Tribunal Constitucional estima parcialmente el recurso de amparo interpuesto por Diana Gayle Abbott contra una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Madrid. Reconoce su derecho a la tutela judicial efectiva en cuanto al derecho a la ejecución de sentencias firmes. Anula parcialmente un auto que ordenaba el archivo de las actuaciones y repone el procedimiento ante el Juzgado de lo Social para que continúe la ejecución frente a otros bienes de Sudáfrica que no gocen de inmunidad.

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Recurso de Amparo por Despido

El Tribunal Constitucional estima parcialmente el recurso de amparo interpuesto por Diana Gayle Abbott contra una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Madrid. Reconoce su derecho a la tutela judicial efectiva en cuanto al derecho a la ejecución de sentencias firmes. Anula parcialmente un auto que ordenaba el archivo de las actuaciones y repone el procedimiento ante el Juzgado de lo Social para que continúe la ejecución frente a otros bienes de Sudáfrica que no gocen de inmunidad.

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Sentencia

Fecha
Sala
Magistrados

107/1992
de 1 de julio de 1992
Sala Segunda
Excmos. Srs. don Francisco Rubio Llorente, don Eugenio Daz Eimil, don
Miguel Rodrguez-Piero y Bravo-Ferrer, don Jos Luis de los Mozos y de los
Mozos, don lvaro Rodrguez Bereijo y don Jos Gabaldn Lpez.
Nm. de registro 1.293-1990
Asunto
Recurso de amparo 1.293/1990
Fallo
Estimar parcialmente el recurso de amparo interpuesto por doa Diana Gayle
Abbott y, en su virtud:
1. Reconocer su derecho a la tutela judicial efectiva, en su vertiente
del derecho a la ejecucin de Sentencias firmes.
2. Anular parcialmente el Auto de la Magistratura de Trabajo nm. 11
de Madrid, de 19 de febrero de 1988 resultante del procedimiento de despido
1.245/85, en cuanto ordena el archivo de las actuaciones.
3. Reponer las actuaciones ante el Juzgado de lo Social nm. 11 de
Madrid a fn de que prosigan las actuaciones del proceso de ejecucin frente a
otros eventuales bienes del Estado ejecutado, que no gocen de la inmunidad
de ejecucin, en los trminos indicados en el fundamento jurdico 6.
4. Desestimar el amparo en lo dems.

STC 107/1992, de 1 de julio de 1992


La Sala Segunda del Tribunal Constitucional, compuesta por don Francisco Rubio
Llorente, Presidente en funciones, don Eugenio Daz Eimil, don Miguel Rodrguez-Piero y
Bravo-Ferrer, don Jos Luis de los Mozos y de los Mozos, don Alvaro Rodrguez Bereijo, y
don Jos Gabaldn Lpez, Magistrados, ha pronunciado
EN NOMBRE DEL REY
la siguiente
SENTENCIA
En el recurso de amparo nm. 1.293/90, interpuesto por la Procuradora de los
Tribunales doa Mara Jess Gonzlez Dez en nombre y representacin de doa Diana Gayle
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Abbott, asistida del Letrado don Jos Manuel Lpez Lpez, contra la Sentencia de la Sala de
lo Social del Tribunal Superior de Justicia de Madrid de 8 de febrero de 1990 [recurso nm.
18.773/90 (3.109/89)], dictada en ejecucin de Sentencia en procedimiento sobre despido. Ha
comparecido el Ministerio Fiscal y, como demandada, la Repblica de Sudfrica, representada
por el Procurador de los Tribunales don Alfonso Gil Melndez y asistida del Letrado don
Len Barriola Urruticoechea. Ha sido Ponente el Magistrado don Miguel Rodrguez-Piero y
Bravo-Ferrer, quien expresa el parecer de la Sala.

I. Antecedentes
1. Por escrito registrado en este Tribunal el 24 de mayo de 1990, doa Mara Jess
Gonzlez Dez, Procuradora de los Tribunales y de doa Diana Gayle Abbott, interpone
recurso de amparo contra la Sentencia de la Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia
de Madrid de 8 de febrero de 1990, resolutoria del recurso de suplicacin [nm. 18.773/90
(3.109/89)] promovido por la Repblica de Sudfrica contra el Auto del Juzgado de lo Social
nm. 11 de Madrid, de fecha 21 de marzo de 1988, dictado en ejecucin de la Sentencia de
ese Juzgado de 1 de junio de 1987, resultante del procedimiento sobre despido nm. 1245/85.
2. La demanda se fundamenta en los siguientes antecedentes:
a) La hoy recurrente, de nacionalidad norteamericana, prestaba desde el 5 de abril de
1983 sus servicios como secretaria bilinge, en virtud de contrato de trabajo, en la Embajada
de la Repblica de Sudfrica en Madrid. Despedida con efectos desde el 30 de septiembre de
1985, interpuso demanda por despido contra la Repblica de Sudfrica que fue tramitada bajo
el nm. 1.245/85 ante la entonces Magistratura de Trabajo nm. 11 de Madrid, la cual dict
Sentencia de 26 de noviembre de 1985, declarando la inmunidad de jurisdiccin de la
demandada, estimando la excepcin de incompetencia de jurisdiccin alegada por la
contraparte y absolvindola en la instancia.
b) Promovido recurso de casacin (nm. 308/86) contra dicha Sentencia por la
demandante de amparo, la Sala de lo Social del Tribunal Supremo dict Sentencia estimatoria
de 1 de diciembre de 1986 en la que se declar la competencia de la jurisdiccin espaola
para conocer de la pretensin deducida por la actora y se acord la devolucin de los autos a
la Magistratura de procedencia para que el Magistrado se pronunciara sobre el fondo del
asunto con libertad de criterio, previnindole de que en el caso de que la Sentencia dictada
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fuera condenatoria, cumpliera, antes de ejecutarla, con lo establecido en el art. 7 del Real
Decreto 1.654/1980, de 11 de junio. Especficamente dispona la Sentencia de 1 de diciembre
de 1986 que, de pronunciarse Sentencia condenatoria por la Magistratura de origen, ante la
posibilidad de la existencia de una inmunidad en la ejecucin, proceda que el Magistrado de
instancia, antes de ordenar cualquier medida concreta de ejecucin forzosa, recabara,
exponiendo las modalidades de ejecucin que la parte sugiriera, informe de la Asesora
Jurdica del Ministerio de Asuntos Exteriores a la que se refiere el art.7 del Real Decreto
1.654/1980, para que en la referida ejecucin se observaran los acuerdos bilaterales y usos o
prcticas internacionales vigentes sobre el particular; y a los efectos de la posible existencia
de reciprocidad, se dirigiera al Gobierno, a travs del Ministerio de Justicia, por conducto del
Consejo General del Poder Judicial, conforme establece el art. 278.2 de la Ley Orgnica del
Poder Judicial.
c) La Magistratura dict nueva Sentencia de 1 de junio de 1987, estimatoria de la
demanda, declarando nulo el despido y condenando a la Repblica de Sudfrica a la inmediata
readmisin de la trabajadora, con abono de los salarios de tramitacin. Al no proceder la
demandada a la readmisin, la recurrente solicit la ejecucin del fallo de acuerdo con lo
dispuesto en los arts. 209 y ss. de la Ley de Procedimiento Laboral. Una vez celebrada la
comparecencia prevista en el art. 210 de la L.P.L., la Magistratura de Trabajo dict Auto de 23
de julio de 1987 por el que se resolva el contrato de trabajo y se condenaba a la Repblica de
Sudfrica a pagar a la demandante la cantidad de 758.206 ptas. en concepto de indemnizacin
y a hacer efectivos los salarios dejados de percibir desde la fecha del despido hasta la del
citado Auto.
d) Por escrito de 2 de septiembre de 1987, la representacin procesal de la hoy
recurrente solicit a la Magistratura de Trabajo nm. 11 de Madrid que, dado que la
demandada no estaba dispuesta a cumplir la condena, tratndose de un Estado soberano y de
acuerdo con las orientaciones contenidas en la Sentencia del Tribunal Supremo de 1 de
diciembre de 1986, se procediera antes de acordarse cualquier medida de ejecucin forzosa a
recabar los informes sealados en dicha Sentencia. A tales efectos, y dado que el Tribunal
Supremo indicaba que la demandante sugiriera las modalidades de ejecucin de la Sentencia
que pudieran resultar posibles, sta indicaba que consideraba posibles todas las existentes en
Derecho, haciendo salvedad de aquellas que pudiesen afectar al recinto de la propia Embajada
de la Repblica de Sudfrica, que como tal enclave debe reputarse inmune, pero no as las
cuentas corrientes que la Repblica de Sudfrica pueda tener en Espaa y las transacciones de

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bienes o dinero que se lleven a efecto en nuestro territorio, bien por la demandada o por
cualquiera de sus deudores.
e) Por providencia de fecha 21 de septiembre de 1987, la Magistratura de Trabajo
nm. 11 de Madrid resolvi que se recabara informe de la Asesora Jurdica Internacional del
Ministerio de Asuntos Exteriores, a fin de que se especificaran los acuerdos bilaterales
existentes entre el Estado espaol y la Repblica de Sudfrica y los usos y prcticas
internacionales vigentes, para poder instar la referida ejecucin, participando que el trabajador
exiga, como modalidad de ejecucin, que se procediera contra las cuentas corrientes que
pudiera tener en Espaa la Repblica de Sudfrica, as como sobre las transacciones de dinero
que se llevaran a efecto por la parte demandada o por alguno de sus deudores. Asimismo
ordenaba que se dirigiera comunicacin al Gobierno a travs del Ministerio de Justicia y por
conducto del Consejo General del Poder Judicial, para que informara sobre la existencia de
reciprocidad entre Espaa y la Repblica de Sudfrica. As, el 21 de septiembre de 1987, la
Magistratura de Trabajo nm. 11 dirigi escritos al Ilustrsimo Sr. Jefe de la Asesora Jurdica
Internacional del Ministerio de Asuntos Exteriores, al Excmo. Sr. Ministro de Justicia y al
Excmo. Sr. Presidente del Consejo General del Poder Judicial, en solicitud de la informacin
referida.
f) Por escrito de fecha 16 de septiembre de 1987, el Subsecretario del Ministerio de
Asuntos Exteriores envi el siguiente escrito a la Magistratura de Trabajo nm. 11 de Madrid;
"La Embajada de la Repblica de Sudfrica en Espaa ha solicitado la intervencin de este
Ministerio de Asuntos Exteriores con referencia a la Sentencia de esa Magistratura de Trabajo
de fecha 23 de julio de 1987, en los autos sobre despido, procedimiento nm. 1.245/85. A
estos efectos, este Ministerio tiene el honor de comunicar a su Seora que en virtud del
cumplimiento del Convenio de Viena sobre relaciones diplomticas de 18 de Abril de 1961, la
Embajada de Sudfrica goza de inmunidad de jurisdiccin e ineludiblemente de ejecucin, ya
que los actos realizados por la Embajada de Sudfrica y enjuiciados en la Sentencia de 1 de
Junio de 1987 de esa Magistratura de Trabajo son de iure imperii al cumplirse los requisitos
subjetivo y funcional, necesarios para que sea de aplicacin la inmunidad de los Estados, por
lo que, a juicio de este Ministerio, la Sentencia de 23 de Julio de 1987 no puede ser
ejecutada".
Con fecha 25 de noviembre de 1987, el Secretario General del Consejo General del
Poder Judicial adjunt fotocopia compulsada de la Respuesta-Informe de la Secretara
General Tcnica del Ministerio de Justicia, sobre la posible existencia de reciprocidad entre el

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Estado espaol y la Repblica de Sudfrica para la ejecucin de Sentencia sobre despido


contra la misma. Dicho informe era del siguiente tenor:
" Con este motivo me permito informarle que, aunque una tendencia doctrinal entiende
que la inmunidad de ejecucin es un colorario de la inmunidad de jurisdiccin, por lo que
aquella cuando no existe o se levanta, decae la segunda, es lo cierto que los instrumentos
internacionales existentes continan estableciendo una diferencia de tratamiento, de suerte
que aunque pueda atenuarse la rigidez de la inmunidad de jurisdiccin, sigue siendo absoluta
la inmunidad de ejecucin contra los Estados (Vase, por ejemplo, relativo a Organizaciones
Internacionales, el Acuerdo General sobre Privilegios e Inmunidades del Consejo de Europa y
el protocolo sobre Privilegios e Inmunidades de las Comunidades Europeas).
Aunque son instituciones diferentes, la inmunidad de los agentes diplomticos y la
inmunidad de los Estados, autorizada doctrina entiende que las normas referidas a aqullos
(Convenio de Bienes sobre Relaciones Diplomticas, en el que Espaa es parte), agotan su
eficacia en las personas, de suerte que cuando se produce una situacin litigiosa, las
inmunidades hay que referirlas, no al Agente diplomtico sino al Estado de envo.
La experiencia internacional espaola en la materia es variable, pudiendo citarse la
Sentencia del Tribunal Superior de Frankfurt de 30 de Junio de 1979, que no reconoci la
inmunidad del Estado espaol por impago de gastos derivados de una campaa publicitaria en
la televisin alemanda, para la promocin del turismo, encargada por nuestra Embajada, por
entender que era un acto more privatorum, mientras por el contrario la Cmara de los Lores
reconoci en 1957 la inmunidad del Servicio Nacional del Trigo, por su carcter pblico, pese
al carcter mercantil de la operacin litigiosa".
En escrito de 21 de octubre de 1987, el Ministerio Fiscal afirm que entenda ser
competente la Magistratura de Trabajo para ejecutar el Auto de 23 de Julio de 1987 a tenor de
lo dispuesto en el art. 24.1 de la Constitucin y en el art.55 de la Ley de Enjuiciamiento Civil.
g) A la vista de los informes solicitados y remitidos, la Magistratura de Trabajo dict
Auto de 19 de febrero de 1988 en el que se declaraba que la Repblica de Sudfrica disfrutaba
de inmunidad de ejecucin y que, en consecuencia, no proceda seguir con la ejecucin de la
Sentencia de 1 de junio de 1987. Recurrido en reposicin dicho Auto por la demandante, la
Magistratura de Trabajo dict Auto estimatorio de 21 de marzo de 1988 en el que, con base en
los arts. 24.1 C.E., 2 L.O.P.J. y 55 L.E.C. y de conformidad con el dictamen del Ministerio
Fiscal, se entenda, en un inmediato anlisis, que no haba obstculo alguno para que pueda
ejecutarse la Sentencia dictada contra la Repblica de Sudfrica y se proceda a reponer el
Auto recurrido, formulando la siguiente parte dispositiva: "Ha lugar a reponer el Auto de 19
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de febrero de 1988 y en su consecuencia proceder a la ejecucin de la Sentencia de 1 de junio


de 1987 y sin previo requerimiento y excepto los bienes sitos en el recinto de la Embajada, se
decreta el embargo de bienes de la Repblica de Sudfrica entre ellos las cuentas corrientes
que la misma pueda tener en Espaa y el saldo acreedor de las distintas transacciones de
bienes o cualquier operacin mercantil que se lleve a efecto por dicho Estado, o por sus
deudores fuera de Espaa, para cubrir la suma de 2.574.010 pesetas. Para la prctica de dichas
diligencias se comisiona al Agente Judicial, asistido del Secretario o funcionario habilitado, y
dirjase oficio a la Embajada de Sudfrica para que indique los establecimientos bancarios en
los que tiene cuentas corrientes, y sin perjuicio de lo anterior lbrense tambin oficios a los
bancos Central, Espaol de Crdito, Hispano-Americano, Vizcaya, Bilbao, Popular Espaol y
Banco Exterior de Espaa y con su resultado de acordar". En cumplimiento de lo resuelto en
este Auto fue embargado el dinero existente en una cuenta corriente abierta a nombre de la
Embajada de la Repblica de Sudfrica en el Banco de Santander. Por providencia de 12 de
junio de 1988 se acord el levantamento del embargo sobre el principal adeudado por importe
de 2.574.010 pesetas, por haber sido consignado dicho importe a efectos del recurso de
casacin presentado.
h) Por la representacin de la Repblica de Sudfrica se interpuso recurso de casacin
contra el Auto de 21 de marzo de 1988. Por Auto del Tribunal Supremo de 28 de abril de
1989, dictado al amparo del art. 2 de la Ley 7/1989, se remitieron las actuaciones a la Sala de
lo Social del Tribunal Superior de Justicia de Madrid para que fuera examinado el recurso de
casacin como si de un recurso de suplicacin se tratase.
i) La Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de Madrid dict Sentencia de 8
de febrero de 1990 [recurso nm. 18.773/89 (3.109/89)], estimatoria del recurso promovido y
revocatoria del Auto de la Magistratura de Trabajo de 21 de marzo de 1988. En la mencionada
Sentencia, la Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de Madrid centr el problema
sometido a su consideracin afirmando: "Constituye la cuestin esencial a resolver en el
presente recurso la ejecutividad de una Sentencia dictada en el orden laboral contra los bienes
de un Estado extranjero, habindose inclinado por la postura afirmativa el Magistrado de
instancia, quien en virtud de Auto de fecha 21 de marzo de 1988 acuerda el embargo de las
cuentas corrientes que la Repblica de Sudafrica pueda tener en Espaa, cuyo Auto es objeto
del presente recurso por entender la parte ejecutada que existe un principio en el Derecho
internacional que reconoce la inmunidad de ejecucin respecto de Estados Soberanos".
Centrado en estos trminos el problema, el Tribunal razona que la Repblica de Sudfrica
goza de inmunidad absoluta de ejecucin:"Aun cuando es cierto que el principio bsico
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aceptado histricamente de que un Estado soberano no pueda ser sometido a los Tribunales de
otro est siendo cuestionado en la actualidad por la doctrina cientfica en base a la realidad
internacional que permite comprobar cmo los Tribunales de Estados extranjeros vienen
decidiendo en la esfera de los acta iure gestionis -aunque no en la de los acta iure imperiicuestiones que afectan (al margen por tanto de los litigios entre Estados como sujetos de
Derecho internacional pblico some tidos a los Tribunales internacionales) a otros Estados
soberanos y concretamente al espaol, sin embargo, no ocurre lo mismo a la hora de hacer
efectivas las Sentencias dictadas contra otro Estado sobre los bienes de ste existentes sobre
suelo extranjero, en cuyo caso, segn informa el Ministerio de Asuntos Exteriores y el
Ministerio de Justicia, los instrumentos internacionales existentes continan estableciendo una
diferencia de tratamiento, de suerte que aunque pueda atenuarse la rigidez de la inmunidad de
jurisdiccin, sigue siendo absoluta la inmunidad de ejecucin contra los Estados; as pues, la
ausencia de acuerdos bilaterales y de reciprocidad entre los Estados Espaol y de la Repblica
de Sudfrica, obligan a acudir a las normas de Derecho internacional consuetudinario tal
como recoge el prembulo del Convenio de Viena de 24 de abril de 1963, publicado en el
Boletn Oficial del Estado de nuestro Pais en fecha 6 de marzo de 1970, cuyo art. 31.4,
interpretado extensivamente, impide el embargo del dinero efectivo que un Estado extranjero
posea en entidades bancarias espaolas. De lo expuesto, en relacin con los arts. 96.1 y 117.3
de la Constitucin Espaola y 21.2 de la Ley Organica del Poder Judicial de 1 de julio de
1985, se desprende la necesaria consecuencia de revocar el Auto impugnado, previa
estimacin del recurso interpuesto, con las consecuencias inherentes a tal revocacin".
Fundamentado as, el fallo es del siguiente tenor: "Que estimando el Recurso de suplicacin
interpuesto por Repblica de Sudfrica, contra Auto dictado por la Magistratura de Trabajo
nm. 21 de MADRID, hoy Juzgado de lo Social, de fecha 21 de marzo de 1988, en autos
seguidos a instancias de doa Diana Abbott contra Repblica de Sudfrica, sobre despido,
debemos revocar y revocamos dicho Auto, con las consecuencias legales inherentes a tal
declaracin respecto de la causa y los embargos ordenados en el mismo".
3. Se interpone recurso de amparo contra la Sentencia de la Sala de lo Social del
Tribunal Superior de Justicia de Madrid de 8 de febrero de 1990. Entiende la demandante que
dicha Sentencia ha conculcado sus derechos fundamentales establecidos en los arts. 14 y 24.1
de la Constitucin. Se denuncia, en primer lugar, que el hecho de haber admitido la inmunidad
absoluta de ejecucin de la Repblica de Sudfrica ha supuesto la vulneracin del derecho a la
tutela judicial efectiva y a no padecer indefensin, dado que, admitida tanto en el mbito del
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Derecho internacional como en el del Derecho interno la progresiva restriccin del privilegio
de la inmunidad jurisdiccional de los Estados en materia de relaciones laborales -citndose al
efecto el art. 5.1 de la Convencin Europea sobre Inmunidad de Estados, hecho en Basilea el
16 de mayo de 1972, as como Sentencias del Tribunal Supremo de 10 de febrero y 1 de
diciembre de 1986, el Real Decreto 1.654/1980 y el art. 25.1 de la L.O.P.J., sin olvidar la
mencin del propio art. 24.1 de la Constitucin-, sera una grave inconsecuencia
-contradictoria, adems, con la reciente prctica internacional y con preceptos como el art. 2
del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Polticos- no admitir la correlativa y necesaria
restriccin de la inmunidad de ejecucin de los Estados. Restriccin que, obviamente, ha de
operar tan slo en el mbito de los denominados "actos de gestin" -entre los que se
encuadran los debatidos en el proceso del que trae causa este recurso- sin afectar a los "actos
de soberana". En la medida en que los actos de la Repblica de Sudfrica que han dado lugar
a la Sentencia de Magistratura de 1 de junio de 1987 slo pueden ser calificados de "actos de
gestin" y los bienes trabados por el embargo no se destinan al ejercicio de derechos de
soberana, la Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de Madrid no debi admitir la
inmunidad de ejecucin de la demandada; al admitirla, el Tribunal ha vulnerado el derecho a
la tutela judicial en su vertiente de derecho a la ejecucin de las resoluciones judiciales (SSTC
32/1982, 61/1984, 67/1984, 109/1984, etc.). A todo ello no puede obstar en absoluto el hecho
de que el Tribunal Superior de Justicia se haya apoyado en el art. 31.4 del Convenio de Viena
de 24 de abril de 1963, precepto que en ningn caso admite una interpretacin tan extensiva
como la acogida en la Sentencia objeto del presente recurso, desautorizada adems por el art.
22 del Convenio de Viena de 18 de abril de 1961.
Por su parte, la vulneracin del art. 14 de la Constitucin resultara del hecho de que
de la Sentencia impugnada se desprende un trato desigual y discriminatorio respecto de la
ejecucin de Sentencias entre los trabajadores espaoles que prestan sus servicios laborales a
Estados extranjeros en sus Embajadas y los que los prestan para empresas espaolas.
Se suplica de este Tribunal que dicte Sentencia en la que, otorgando el amparo
solicitado, se decrete la nulidad de la Sentencia de la Sala de lo Social del Tribunal Superior
de Justicia de Madrid de 8 de febrero de 1990, se reconozca el derecho de la recurrente a la
tutela judicial efectiva y se la restablezca en la integridad de su derecho, para lo cual se
interesa que se retrotraigan las actuaciones al momento anterior a dictar Sentencia,
manteniendo el embargo de las cuentas corrientes de la demandada u ordenndolo de nuevo
para el caso de que hubiera sido levantado, ordenando al Juzgado de lo Social nm. 11 de

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Madrid que prosiga las actuaciones del procedimiento ejecutivo hasta que a la recurrente le
sea ntegramente pagado su crdito.
4. Por providencia de 1 de octubre de 1990, la Seccin Cuarta de este Tribunal acord
admitir a trmite la demanda de amparo y, de conformidad con lo establecido en el art. 51 de
la LOTC, dirigir atenta comunicacin a la Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia
de Madrid interesando la remisin de certificacin o fotocopia debidamente adverada de las
actuaciones correspondientes al recurso de suplicacin tramitado bajo el nm. 18.773/89
(3.109/89), as como al Juzgado de lo Social nm. 11 de Madrid interesando la remisin de
testimonio de las actuaciones correspondientes al procedimiento nm. 1. 245/85 y el
emplazamiento de quienes hubiesen sido parte en el la va judicial (excepto la recurrente),
hacindose constar la exclusin de quienes quisieran coadyuvar con la demandante o formular
cualquier impugnacin y les hubiere transcurrido ya el plazo establecido en la Ley Orgnica
de este Tribunal para recurrir.
5. Mediante providencia de 19 de noviembre de 1990 se acord acusar recibo a la Sala
de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de Madrid y al Juzgado de lo Social nm. 11 de
esa capital de las actuaciones remitidas, tener por comparecida en el proceso a la Repblica de
Sudfrica, y en su nombre y representacin al Procurador don Alfonso Gil Melndez.
Asimismo, y de conformidad con lo dispuesto en el art. 52.1 de la LOTC, dar vista de las
actuaciones recibidas, por plazo comn de veinte das, a los Procuradores doa Mara Jess
Gonzlez Dez, en nombre de la recurrente, y a don Alfonso Gil Melndez, en representacin
de la Repblica de Sudfrica, as como al Ministerio Fiscal, para que pudiesen formular las
alegaciones que estimasen pertinentes.
6. La representacin procesal de la Repblica de Sudfrica present su escrito de
alegaciones el 7 de diciembre de 1990. Tras exponer detallada y minuciosamente los
antecedentes del procedimiento judicial del que ha resultado la Sentencia ahora recurrida,
sostiene la codemandada que esta ltima se ha limitado a ejecutar en sus trminos la Sentencia
del Tribunal Supremo de 1 de diciembre de 1986, en la que se condicionaba una posible
ejecucin sobre la Repblica de Sudfrica a la observancia de las prcticas internacionales
vigentes y a la existencia de reciprocidad, de manera que la Sra. Abbott debi recurrir en
amparo contra la meritada Sentencia del Tribunal Supremo. Por lo dems, considera la
representacin procesal de la Repblica de Sudfrica que, en el hipottico caso de que la ley
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permitiera al Magistrado de Trabajo revisar la Sentencia a ejecutar por considerar que los
acuerdos y usos internacionales vigentes fueran contrarios a la Constitucin, el Magistrado
debera interponer la correspondiente cuestin de inconstitucionalidad. En cuanto a la
denunciada vulneracin del derecho a la tutela judicial efectiva de la recurrente, sostiene la
codemandada que los arts. 22, 24, 30 y 31 del Convenio de Viena sobre relaciones
diplomticas excluyen de cualquier tipo de medida de ejecucin los bienes de las
representaciones diplomticas cuando estn destinados -como es el caso- exclusivamente al
mantenimiento de Embajadas y al pago de sueldos de representantes y funcionarios
consulares, implicando una grave quiebra de tan elemental principio de las relaciones entre
Estados soberanos -superior, incluso, a las propias Constituciones estatales- el que un rgano
jurisdiccional proceda al embargo de cuentas corrientes de una Embajada, hecho ste jams
acaecido en la historia contempornea del mundo occidental civilizado, ni siquiera en las ms
graves crisis que han dado lugar a la ruptura de relaciones diplomticas o a la declaracin del
estado de guerra. En cualquier caso, y de acuerdo con la propia doctrina del Tribunal
Constitucional, es perfectamente posible denegar la ejecucin de una Sentencia cuando
concurra una causa legalmente establecida, como es el caso con los meritados artculos del
Convenio de Viena de 1961. Por ltimo, y respecto de la pretendida vulneracin del art. 14 de
la Constitucin, alega la codemandada que dicho precepto no ha sido invocado formalmente
por la recurrente en el proceso judicial; adems, el art. 14 no sera aplicable a la Sra. Abbott
debido a su nacionalidad norteamericana; tampoco puede sostenerse que la diferencia de trato
denunciada carezca de una fundamentacin objetiva y razonable, ni que constituyan un
trmino de comparacin adecuado las situaciones descritas por la demandante. En
consecuencia, se concluye suplicando de este Tribunal que dicte Sentencia desestimatoria del
amparo, con imposicin de costas a la recurrente.
7. El Ministerio Fiscal registr sus alegaciones el 13 de diciembre de 1990. Tras
exponer los antecedentes del proceso sustanciado ante la jurisdiccin ordinaria, procede el
Ministerio Pblico a examinar el fondo del asunto, ocupndose en primer lugar de la
pretendida infraccin del art. 14 de la Constitucin. A su juicio, la aseveracin de la recurrente
en el sentido de que de la Sentencia impugnada se desprende un trato desigual y
discriminatorio entre los trabajadores espaoles que prestan sus servicios laborales en Estados
extranjeros en sus Embajadas y los que los prestan para empresas espaolas, a ms de ser una
afirmacin confusa, resulta inviable desde el punto de vista constitucional, al establecerse una
comparacin entre supuestos distintos que, en principio, permitiran un tratamiento tambin
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distinto. El argumento, para el Ministerio Fiscal, es no slo endeble sino sucinto y fallo de
mayor explicacin, por lo que debe rechazarse.
La invocacin del art. 24.1 C.E. le resulta, en cambio, ms consistente, en la medida
en que se denuncia la vulneracin del derecho a la ejecucin de Sentencias, integrado en el
derecho a la tutela judicial efectiva y susceptible, en consecuencia, de estar sometido a los
requisitos formales y materiales establecidos por la legislacin, bien entendido que sta
encuentra un lmite insalvable en el art. 24.1 de la Constitucin, precepto que impide la
existencia de condicionamientos que dificulten o entorpezcan la posibilidad de que se cumpla
en sus trminos lo resuelto por los rganos judiciales y que exige que la legalidad sea
interpretada en el sentido ms favorable a la efectividad de la tutela (SSTC 113/1989 y
215/1988).
Puntualiza el Ministerio Fiscal que la demanda de amparo y, consecuentemente, la
imputacin de vulneracin del art. 24.1 C.E., se refiere nicamente a la Sentencia del Tribunal
Superior de Justicia de 8 de febrero de 1990; es decir, dejando a un lado la inmunidad de
jurisdiccin, cuya no concurrencia ya fue declarada por los Tribunales ordinarios, la lesin
constitucional se atribuye nicamente a la decisin judicial de declarar aplicable a la
Repblica de Sudfrica la inmunidad de ejecucin.
Contina el Ministerio Fiscal exponiendo la evolucin de los criterios sobre
inmunidad de jurisdiccin y de ejecucin en el mbito internacional, sealando el trnsito
experimentado desde una concepcin absoluta hasta otra interpretada a partir de criterios ms
racionales. Seala, en particular, la distincin entre "actos de soberana" y "actos de gestin"
-apuntada ya en la Sentencia de la Cour de Cassation francesa en el caso Cassaux (1849) y
acogida por la jurisprudencia italiana a partir de 1882-, amparando la inmunidad actualmente
slo a los primeros, como lo demuestra la prctica judicial austraca (Caso Dralle, 1950),
britnica (en un asunto en el que se vio afectado el Servicio Nacional del Trigo Espaol,
1956), norteamericana (que desde 1976 incluye entre los "actos de gestin" la contratacin o
empleo de trabajadores) y francesa (Caso Societ de Gostog et URSS). Estos ejemplos del
Derecho comparado vienen adems confirmados por la legislacin internacional; as sucede
con el art. 5 de la Convencin Europea sobre Inmunidad de Estados (Basilea, 1972), que
excluye de los supuestos de inmunidad de jurisdiccin los procesos relativos a contratos de
trabajo concluidos entre un Estado y una persona fsica cuando el trabajo se realiza en el
Estado del foro. El propio Convenio de Basilea est propiciando una relativizacin de las
inmunidades de ejecucin, dado que su art. 26 permite la ejecucin contra los bienes de un

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Estado cuando ste lleve a cabo una actividad privada y se trate de ciertas clases de procesos,
entre los que figuran los relativos a contratos laborales.
En lo que al Derecho interno espaol se refiere, seala el Ministerio Fiscal que, ante la
ausencia de una legislacin especfica sobre la materia, es preciso estar a lo dispuesto en el
art. 24.1 de la Constitucin, precepto en el que se reconoce con la mayor amplitud el derecho
a la jurisdiccin.
Entrando ya en el fondo de la cuestin planteada, se sostiene en el escrito de
alegaciones que ha de tenerse en cuenta, por un lado, que la demanda se interpuso contra la
Repblica de Sudfrica y no contra las personas de sus Agentes diplomticos, lo que disipa
toda posible error acerca de la aplicacin de las inmunidades del Convenio de Viena, y, por
otro, que no se trata ahora de discutir la posible concurrencia de una inmunidad de
jurisdiccin -cuestin ya resuelta en su da y contra la que no se formul demanda de
amparo-, sino de precisar si una resolucin firme debe o no ejecutarse. A partir de este
planteamiento parece claro que -a la vista de la prctica internacional, de la naturaleza privada
de la relacin laboral y de la decisin del Tribunal Supremo (STS 1 de diciembre de 1986) de
excepcionar en este caso la inmunidad de jurisdiccin- han de ejecutarse tanto la Sentencia
que declar nulo el despido como su consecuencia, esto es, los Autos de 23 de julio de 1987 y
21 de marzo de 1988, todo ello de conformidad con los arts. 51 L.E.C., 25.1 L.O.P.J., 10.6
Cdigo Civil y Real Decreto 1.654/1980, de 11 de julio, interpretados de conformidad con el
art. 24.1 de la Constitucin, y evitndose as el contrasentido que supone la admisin de la
competencia de una jurisdiccin cuyo fallo fuera de imposible ejecucin sin causa legal que lo
autorice, segn una interpretacin adecuada del derecho a la tutela judicial efectiva.
En consecuencia, el Ministerio Fiscal interesa que se dicte Sentencia otorgando el
amparo y declarando la nulidad de la Sentencia del Tribunal Superior de Justicia impugnada.
8. La representacin procesal de doa Diana Gayle Abbott present su escrito de
alegaciones el 14 de diciembre de 1991. En l se dan por reproducidos los hechos y los
fundamentos jurdicos consignados en la demanda, considerando innecesario abundar en los
argumentos ya esgrimidos al interponer el recurso.
9. Por providencia de 14 de mayo de 1992, se seal para deliberacin y votacin de la
Sentencia el da 23 de mayo siguiente, quedando conclusa con esta fecha.

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II. Fundamentos jurdicos


1. El presente recurso de amparo se fundamenta en la presunta infraccin de los arts.
14 y 24.1 de la Constitucin. Dado que tanto la codemandada como el Ministerio Fiscal ponen
de manifiesto en sus escritos de alegaciones la posible concurrencia de sendas causas de
inadmisin -que en este momento procesal lo seran de desestimacin del amparo pretendido-,
procede examinar, con carcter previo a cualquier consideracin sobre el fondo del asunto, la
efectiva concurrencia de los motivos de desestimacin denunciados.
La representacin procesal de la Repblica de Sudfrica sostiene que el presente
recurso de amparo es extemporneo, toda vez que la Sentencia impugnada no ha hecho ms
que ejecutar en sus trminos la Sentencia del Tribunal Supremo de 1 de diciembre de 1986, de
manera que era esta ltima resolucin la que debi ser objeto en su da de un recurso ante este
Tribunal. Entiende, en efecto, la Repblica de Sudfrica que la imposibilidad de ejecutar la
Sentencia dictada como consecuencia de la inadmisin de la inmunidad de jurisdiccin ya
estaba implcita en la Sentencia del Tribunal Supremo que orden a la Magistratura de
Trabajo entrar a conocer del fondo del asunto. Y ello porque, en su fallo, el Tribunal Supremo
ordenaba a la Magistratura evacuar consultas en el caso de que dictara una resolucin
condenatoria, en orden a la constatacin de una eventual inmunidad de ejecucin en beneficio
de la demandada.
Semejante planteamiento debe rechazarse, dado que la Sentencia del Tribunal
Supremo no prejuzgaba la existencia o inexistencia de una excepcin de inmunidad, sino que,
simplemente, obligaba al Tribunal de instancia a comprobar, como era obligado, si resultaba
posible ejecutar una Sentencia en la que se condenara a la Repblica de Sudfrica. La hoy
recurrente no vena obligada a recurrir en amparo contra la decisin del Tribunal Supremo,
pues con ella se daba satisfaccin a lo en ese momento pretendido: la obtencin de una
resolucin de fondo por parte de la Magistratura. El problema de la ejecucin slo poda
plantearse en un momento posterior, esto es, una vez dictada Sentencia condenatoria. Adems,
los informes que haban de requerirse, aparte de partir de una atpica interpretacin del art. 7
del R.D. 1.654/1980 -que lo que directamente regula es la invocacin por parte de la Abogaca
del Estado de la inmunidad del Estado espaol ante tribunales extranjeros- y del art. 278.2
L.O.P.J. -que lo que contempla es la reciprocidad en materia de cooperacin jurisdiccional-,
no puede considerarse que fueran vinculantes para el Juez, quien poda decidir en ltimo
trmino lo que considera pertinente. La demanda no es, por tanto, extempornea.

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Asimismo debe rechazarse la alegacin de la representacin de la Repblica de


Sudfrica en el sentido de que si el Magistrado de instancia hubiera querido apartarse de la
inmunidad de ejecucin derivada del tenor de la Sentencia del Tribunal Supremo de 1 de
diciembre de 1986, por entender que los acuerdos bilaterales y usos y prcticas
internacionales vigentes de aplicacin al caso eran contrarias a la Constitucin, dicho
Magistrado debiera haber planteado cuestin de inconstitucionalidad ante este Tribunal con
arreglo a lo dispuesto en el art. 35 LOTC. Debe rechazarse este argumento porque, como ya
ha quedado expuesto, la Sentencia de 1 de diciembre de 1986 no juzg ni prejuzg la cuestin
de la inmunidad de ejecucin de la Repblica de Sudfrica, y, por ello, tanto el Magistrado,
primero, como el Tribunal Superior de Justicia, despus, se enfrentaron libremente al
problema y entendieron, en uso de la discrecional facultad que los arts. 163 C.E., 35 LOPJ y
5 L.O.P.J les conceden (vid. AATC 275/1983, 791/1984 y 791/1984, entre otros) que no
proceda plantear cuestin de inconstitucionalidad.
En lo que a la presunta infraccin del art. 14 de la Constitucin se refiere, tanto la
alegada falta de invocacin de dicho precepto en la fase judicial antecedente -tal y como
seala la representacin procesal de la Repblica de Sudfrica-, como la falta de
argumentacin sobre el particular en la demanda -aspecto ste sealado por el Ministerio
Pblico-, excusan de entrar en el anlisis de dicho motivo de impugnacin.
As las cosas, el examen de la cuestin planteada debe constreirse a la posible
vulneracin del derecho a la tutela judicial efectiva por parte de la resolucin judicial
impugnada.
2. Entiende la demandante que la Sentencia del Tribunal Superior de Justicia de
Madrid de 8 de febrero de 1990, al haber admitido la inmunidad absoluta de ejecucin de la
Embajada de la Repblica de Sudfrica, ha vulnerado su derecho a la tutela judicial efectiva y
a no padecer indefensin, por no haberse interpretado restrictivamente el privilegio de
inmunidad de los Estados en materia de contratos de trabajo. A su juicio, no existe base legal
para admitir la inmunidad de ejecucin frente a la Sentencia laboral favorable a sus intereses,
habindose vulnerado el derecho a la tutela judicial en su vertiente de derecho a la ejecucin
de las resoluciones judiciales (SSTC 32/1982, 61/1984, 67/1984, 109/1984, entre otras
muchas). Tambin el Ministerio Fiscal es del parecer de que -a la vista de la prctica
internacional, de la naturaleza privada de la relacin laboral y de la decisin del Tribunal
Supremo (STS 1 de diciembre de 1986) de excepcionar en este caso la inmunidad de
jurisdiccin- han de ejecutarse tanto la Sentencia que declar nulo el despido como su
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consecuencia, esto es, los Autos de 23 de julio de 1987 y 21 de marzo de 1988, todo ello de
conformidad con los arts. 51 L.E.C., 25.1 L.O.P.J., 10.6 del Cdigo Civil y Real Decreto
1.654/1980, interpretados de conformidad con el art. 24.1 de la Constitucin, evitndose as el
contrasentido que supondra la admisin de la competencia de una jurisdiccin cuyo fallo
fuera de imposible ejecucin sin causa legal que lo autorice segn una interpretacin
adecuada del derecho a la tutela judicial efectiva.
La cuestin se centra pues en la posible infraccin del derecho a la tutela judicial
efectiva en su vertiente de derecho a la ejecucin de las resoluciones judiciales firmes, lo que
implica examinar si carece de fundamento legal la denegacin de la ejecucin de la Sentencia
originaria por parte de la aqu impugnada.
Decidido que los Tribunales espaoles disfrutaban de competencia de jurisdiccin en
el caso debatido (cuestin ya solventada en la Sentencia del Tribunal Supremo de 1 de
diciembre de 1986), la ejecucin de la resolucin judicial derivada del ejercicio de esa
competencia constituye un derecho de la recurrente que slo puede excepcionarse de mediar
alguna causa legal que lo justifique. Este Tribunal ha afirmado, y ahora lo debemos reiterar,
que la ejecucin de las Sentencias forma parte del derecho a la tutela efectiva de los Jueces y
Tribunales, ya que en caso contrario las decisiones judiciales y los derechos que en las
mismas se reconocen o declaran no seran otra cosa que meras declaraciones de intenciones
sin alcance prctico ni efectividad alguna (SSTC 167/1987 y 92/1988). La ejecucin de
Sentencias es, por tanto, parte esencial del derecho a la tutela judicial efectiva y es, adems,
cuestin de esencial importancia para dar efectividad a la clusula de Estado social y
democrtico de Derecho, que implica, entre otras manifestaciones, la vinculacin de todos los
sujetos al ordenamiento jurdico y a las decisiones que adoptan los rganos jurisdiccionales,
no slo juzgando, sino tambin haciendo ejecutar lo juzgado, segn se desprende del art.
117.3 de la Constitucin (SSTC 67/1984 y 92/1988).
Junto a ello, este Tribunal igualmente ha afirmado que no tratndose de un derecho de
libertad, sino de un derecho prestacional, el de tutela judicial efectiva, en sus distintas
vertientes - y entre ellas la de la ejecucin de Sentencias -, es conformado por las normas
legales que determinan su alcance y contenido concretos y establecen los requisitos y
condiciones para su ejercicio. De este modo, al tratarse de un derecho de configuracin legal,
el legislador puede establecer lmites al pleno acceso a la ejecucin de las Sentencias, siempre
que los mismos sean razonables y proporcionales respecto de los fines que lcitamente puede
perseguir el legislador en el marco de la Constitucin (STC 4/1988). Consecuentemente, cabe
que un Tribunal adopte una decisin de inejecucin de una Sentencia, siempre que se haga
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expresamente en resolucin motivada y con fundamento en una causa obstativa de la


ejecucin prevista por el ordenamiento.

La aplicacin judicial de una causa legal de

inejecucin debe estar guiada por el principio pro actione que inspira todas las
manifestaciones del art. 24.1 C.E., de manera que debe adoptarse la interpretacin ms
favorable a la efectividad del derecho a la tutela judicial, en este caso del derecho a la
ejecucin. La denegacin de la ejecucin no puede, pues, ser arbitraria ni irrazonable, ni
fundarse en una causa inexistente, ni en una interpretacin restrictiva del derecho fundamental
(STC 33/1987). Finalmente hay que tener en cuenta que si bien a este Tribunal no incumbe
determinar la existencia o inexistencia de los hechos que han de subsumirseen la norma y en
virtud de los cuales puede eventualmente entenderse el carcter no ejecutable de una
sentencia, ello no es obstculo para que s pueda examinar, partiendo de los hechos resultantes
de las actuaciones judiciales, la calificacin jurdica que de ellos hace el rgano judicial,
siempre a la luz del derecho fundamental a la ejecucin de las sentencias. En otras palabras,
corresponde al Tribunal Constitucional en esta va de amparo comprobar si la decisin de
inejecucin se ha fundado en una causa legal, intepretada en el sentido ms favorable para
aquel derecho (SSTC 33/1987 y 92/1988).
3. Sobre la base de la doctrina expuesta, cabe afirmar que la decisin del presente
recurso de amparo debe realizarse a partir de la motivacin de dos postulados bsicos. El
primero es que el rgimen de inmunidad de ejecucin de los Estados extranjeros no es
contrario, cualquiera que ste sea, al derecho a la tutela judicial efectiva consagrado por el art.
24.1 C.E. El segundo es que, aun no dndose esa incompatibilidad entre inmunidad absoluta
o relativa de ejecucin de los Estados extranjeros ante nuestros Tribunales con el art. 24.1
C.E., una indebida extensin o ampliacin por parte de los Tribunales ordinarios del mbito
que es dable atribuir a la inmunidad de ejecucin de los Estados extranjeros en el actual
ordenamiento internacional acarrea una violacin del derecho a la tutela judicial efectiva del
ejecutante, porque supone restringir sin motivo las posibilidades del justiciable de conseguir
la efec tividad del fallo, sin que ninguna norma imponga una excepcin a dicha efectividad.
La compatibilidad del rgimen de inmunidad de ejecucin de los Estados extranjeros
con el derecho a la tutela judicial efectiva en su faceta de derecho a la ejecucin deriva de que
debe reputarse legtimo desde el punto de vista constitucional que el legislador, con un
fundamento objetivo y razonable, impida que la potestad de ejecucin forzosa pueda dirigirse
sobre determinados bienes. As, por ejemplo, el legislador puede legtimamente, con
fundamento en la dignidad de la persona, excluir de la ejecucin forzosa aquellos bienes que
HJ - Base de Jurisprudencia Constitucional

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sirven a la subsistencia en condiciones mnimamente dignas de los particulares (art. 1449


L.E.C.). Del mismo modo, los principios de legalidad presupuestaria y de continuidad de los
servicios pblicos, entre otros, sirven de fundamento a la exclusin de la ejecucin forzosa
respecto de bienes de titularidad pblica; si bien en tales casos los Tribunales cuentan con
postestades compulsivas suficientes que sustituyen a las de ejecucin forzosa en sentido
estricto. As, en lo que ahora interesa, por lo que respecta a los Estados extranjeros, la
soberana y el principio de igualdad de los Estados es fundamento suficiente para que se
pueda legtimamente excluir la potestad ejecutiva respecto de los bienes que dichos Estados
tengan en nuestro territorio.
Si hubiese que concluir, adems, que dicha inmunidad es de carcter absoluto y que
los rganos jurisdiccionales no pueden realizar ningn tipo de actividad ejecutiva -ni de
ejecucin forzosa en sentido estricto ni de carcter compulsivo- frente a un Estado extranjero,
no por ello habra que concluir que se produce una vulneracin del derecho a la ejecucin.
Adems, dicho derecho a la ejecucin, entendido lato sensu como derecho a la efectividad de
la resolucin judicial dictada, podra verse satisfecho a travs de expedientes distintos de la
ejecucin forzosa sobre los bienes del Estado extranjero. As, por ejemplo, cabra pensar en el
recurso a la va de la proteccin diplomtica, en los casos en que la misma sea procedente con
arreglo al Derecho internacional pblico, o, en ltimo trmino, en una asuncin por parte del
Estado del foro del deber de satisfacer la obligacin judicialmente declarada, cuando la
inejecucin de la misma pudiera suponer un sacrificio especial para el justiciable contrario al
principio de igualdad ante las cargas pblicas.
4. Las anteriores consideraciones no obstan a que este Tribunal estime que una
indebida extensin por parte de los Tribunales ordinarios del privilegio de la inmunidad de
ejecuccin pugne con el derecho a la tutela judicial efectiva, porque supone una restriccin
del derecho del justiciable a la ejecucin del fallo que no tiene base legal. Ello implica que, a
los efectos del presente caso, debe este Tribunal examinar si resulta razonable entender, como
hizo el Tribunal Superior de Justicia de Madrid, que la Repblica de Sudfrica goza de
inmunidad absoluta de ejecucin frente a los Tribunales espaoles. Si una interpretacin
distinta fuese posible, habra que concluir que la Sentencia impugnada vulner el derecho de
la recurrente a la tutela judicial efectiva.
La determinacin del rgimen vigente en nuestro ordenamiento en materia de
inmunidades de los Estados extranjeros es tarea que entraa cierta dificultad. Dicha dificultad
deriva del hecho de que, a diferencia de otros pases, que han codificado esta materia en leyes
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especficas o como parte de leyes procesales generales, nuestro legislador decidi seguir la
tcnica de la remisin normativa, defiriendo en bloque al Derecho internacional pblico el
sistema de inmunidades estatales. As, dispone el art. 21 L.O.P.J.:
"1. Los Juzgados y Tribunales espaoles conocern de los juicios que se susciten en
territorio espaol entre espaoles, entre extranjeros y entre espaoles y extranjeros con arreglo
a lo establecido en la presente Ley y en los tratados y convenios internacionales en los que
Espaa sea parte.
2.

Se exceptan los supuestos de inmunidad de jurisdiccin y de ejecucin

establecidos por las normas del Derecho Internacional Pblico."


Esta remisin al Derecho Internacional Pblico obliga al intrprete de nuestro Derecho
y, en particular, obliga a los rganos jurisdiccionales espaoles a adentrarse en dicho
ordenamiento para sacar a la luz los supuestos en que pueden verse impedidos de ejercer
actividad jurisdiccional -sea sta de naturaleza declarativa, ejecutiva o cautelar- frente a
determinados sujetos amparados por la inmunidad (Estados extranjeros, personas jurdicopblicas extranjeras, personal diplomtico y consular, etc.).

La remisin implica, en

consecuencia, la necesidad de que los rganos jurisdiccionales espaoles - includo este


Tribunal- se conviertan en intrpretes y aplicadores de la legalidad internacional, tal y como
han tenido que hacer otros tribunales nacionales, sin que ello suponga en absoluto una
interferencia por parte del ordenamiento espaol en el Derecho internacional pblico, pues las
normas de ste se conforman, entre otras cosas, en funcin de las prcticas internas adoptadas
en cada materia por los Estados miembros de la Comunidad Internacional. La mencionada
remisin normativa del art. 21.2 L.O.P.J. exige, en cada caso, determinar la norma aplicable
en conexin con el ordenamiento internacional; solucin sta a la que nada cabe achacar en
estrictos trminos jurdico-constitucionales, aunque parece aconsejable que se lleve a cabo un
desarrollo legislativo de esta materia que produzca una mayor seguridad jurdica.
La concrecin de esas normas internacionales a las que remite el art. 21.2 L.O.P.J. es
una tarea que exige del intrprete una induccin basada en datos diversos, las convenciones
internacionales de carcter universal o regional y las prcticas internas de los Estados, tanto
en el plano legislativo, como en el judicial y administrativo; tarea que al tiempo debe tener en
cuenta el proceso evolutivo que en esta materia es apreciable en la realidad internacional.
Dentro de esa evolucin constante de las reglas internacionales en esta materia se
puede, no obstante, trazar como tendencia clara una progresiva relativizacin de las
inmunidades de los Estados extranjeros ante los Tribunales nacionales; relativizacin que

HJ - Base de Jurisprudencia Constitucional

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resulta ms acusada y clara en lo que respecta a la inmunidad de jurisdiccin pero que, aun en
menor medida, tambin se ha dejado sentir en lo tocante a la inmunidad de ejecucin.
Dado que la inmunidad de jurisdiccin no forma parte de los problemas planteados en
el presente recurso de amparo, baste decir al respecto que, desde la tradicional regla absoluta
de inmunidad de jurisdiccin, fundada en la igual soberana de los Estados que expresaba el
adagio par in parem imperium non habet, el ordenamiento internacional ha evolucionado a lo
largo de este siglo hacia la cristalizacin de una regla relativa de inmunidad, que habilita a los
Tribunales nacionales a ejercer jurisdiccin respecto de aquellos actos del Estado extranjero
que no hayan sido realizados en virtud de imperio, sino con sujecin a las reglas ordinarias del
trfico privado. La distincin entre actos iure imperii y actos iure gestionis, por compleja que
pueda ser su concrecin en casos concretos y por diverso que sea su desarrollo en la prctica
de los Estados y en las codificaciones internacionales. Se ha abierto paso como norma
internacional general. Y ello sin perjuicio de que en el ordenamiento internacional subsistan
otro tipo de inmunidades de carcter absoluto o cuasiabsoluto, como son las del personal
diplomtico y consular o la inviolabilidad de las sedes de los locales diplomticos y
consulares y de sus bienes. Conviene sealar ya en este punto que las inmunidades del Estado
extranjero y otro tipo de inmunidades de Derecho internacional (en especial, las diplomticas
y consulares) no deben ser confundidas o identificadas. Sin perjuicio de que en ciertos
supuestos ambos tipos de inmunidades puedan solaparse, lo cierto es que se trata de
instituciones diferentes y resulta errneo que la remisin que el art. 21.2 L.O.P.J. hace a las
normas internacionales se concrete sin ms en las Convenciones de Viena sobre relaciones
diplomticas y consulares, cuando se est en presencia de supuestos de inmunidad del Estado
extranjero y sus rganos.
Si de la inmunidad de jurisdiccin pasamos a la inmunidad de ejecucin, cabe apreciar
mayores cautelas a la hora de sentar excepciones a la regla de la inmunidad, mas sin que
quepa negar que dichas excepciones se van abriendo paso en la prctica de numerosos
Estados. Dichas excepciones siguen la huella del criterio sentado para la inmunidad de
jurisdiccin, es decir, se considera incontrovertible que un tribunal interno no puede adoptar
medidas de ejecucin (o cautelares) sobre bienes de un Estado extranjero en el territorio del
Estado del foro que sean destinados por aqul al sostenimiento de actividades soberanas o de
imperio. Este sera el contenido claro de la inmunidad de ejecucin en el momento presente. A
partir de aqu, la aceptacin de la no inmunidad de ejecucin de los bienes que el Estado
extranjero destine en el Estado del foro a actividades iure gestionis o de inequvoca naturaleza
privada o comercial vara, movindose entre la no aceptacin de la ms mnima excepcin a
HJ - Base de Jurisprudencia Constitucional

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la inmunidad de ejecucin hasta posturas ciertamente avanzadas que exigen una inequvoca
afectacin de los bienes a actividades iure imperii. Esta variacin en los datos que aporta la
actual realidad jurdica internacional dificulta, sin duda, la concrecin de cul es la norma
que, por remisin del art. 21.2 LOPJ, resulta aplicable en nuestro ordenamiento. A este
respecto, cabe aportar los siguientes datos:
A) El Proyecto de artculos sobre inmunidades de los Estados elaborado en el seno de
la Comisin de Derecho Internacional de la O.N.U. establece como principio la inmunidad
absoluta de ejecucin del Estado extranjero. Como excepcin a dicho principio, el Proyecto
CDI, aparte del supuesto de que el Estado extranjero preste su consentimiento a la ejecucin,
establece la de los bienes estatales afectos especficamente a fines comerciales y no
gubernamentales, sin que, entre otros, puedan nunca ser considerados como utilizados o
destinados a fines comerciales, "los bienes, incluida cualquier cuenta bancaria, que estn
situados en el territorio de otro Estado y sean utilizados o estn destinados a ser utilizados
para los fines de la misin diplomtica del Estado o de sus oficinas consulares". Este proyecto
de codificacin internacional carece naturalmente de fuerza obligatoria, aunque su valor
indicativo sea muy alto, dada la sede en que se redact y los materiales utilizados para su
confeccin.
B) En el mbito europeo debe mencionarse el Convenio europeo sobre inmunidad de
los Estados y su protocolo adicional, hecho en Basilea el 16 de mayo de 1972, por iniciativa
del Consejo de Europa. Aunque sean pocos los Estados entre los que se encuentra en vigor y
aunque Espaa no sea parte del mismo todava, resulta tambin muy indicativo. En materia
de inmunidad de ejecucin, el Convenio distingue entre un rgimen general y un rgimen
facultativo para los Estados parte. El rgimen general consagra la regla de la inmunidad
absoluta de ejecucin del Estado extranjero, sin perjuicio de que dicho Estado tenga la
obligacin ex convenio de dar efecto a la Sentencia dictada. El rgimen facultativo al que
voluntariamente pueden someterse los Estados parte s que contempla la relatividad de la
inmunidad de ejecucin, al permitir con carcter general que las sentencias se ejecuten sobre
bienes utilizados exclusivamente para actividades industriales o comerciales ejercidas por el
Estado extranjero de la misma manera que una persona privada. En cualquier caso, el
Convenio restringe en cierta medida la posibilidad de ejecucin al exigir que los bienes que
sean objeto de la misma se destinen no ya genricamente a actividades industriales o
comerciales, sino a la misma actividad industrial o comercial que dio lugar a la demanda y,
adems, que se destinen exclusivamente a dicha actividad.

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C) En el mbito de las ms recientes legislaciones nacionales sobre esta materia,


realizadas sobre todo en pases anglosajones o de su rbita de influencia, se observa que, aun
partiendo igualmente del principio de la inmunidad de ejecucin, se aceptan excepciones a la
misma, centradas en el concepto de bienes usados para actividades comerciales en el Estado
del foro. As, por ejemplo, la ley estadonuidense de inmunidades soberanas extranjeras de
1976 excluye la inmunidad de los bienes de un Estado extranjero usados para una actividad
comercial en los EE.UU., siempre que dichos bienes sean o hayan sido usados para la
actividad comercial de la que deriv el litigio. La ley britnica de 1978 excluye con carcter
general la inmunidad de ejecucin de aquellos bienes del Estado extranjero que en el
momento de la misma se utilicen o se pretendan utilizar para fines comerciales. Las leyes de
Singapur (1979), Pakistn (1981), de la Repblica Sudafricana (1981) y de Canad (1982)
siguen el modelo britnico, con la particularidad en los casos de Singapur y Sudfrica de que
los litigios derivados de contratos de trabajo realizados con Estados extranjeros estn
acogidos a la inmunidad de jurisdiccin y, consecuentemente, tambin a la inmunidad de
ejecucin. La ley australiana de 1985 sienta la misma exclusin de la inmunidad de los bienes
destinados a actividades comerciales y, si bien excluye de tal consideracin a la "propiedad
diplomtica", exige simplemente que los bienes estn destinados sustancialmente -y no
exclusivamente- a acti vidades comerciales. En resumen, estas recientes legislaciones de
pases de la rbita anglosajona, aunque no puedan reputarse por s mismas como
configuradoras de una prctica general de los Estados, muestran una clara tendencia a la
relativizacin de la inmunidad de ejecucin de los Estados extranjeros.
D) Por ltimo, cabe mencionar cmo las jurisprudencias nacionales de numerosos
Estados han reconocido en supuestos concretos la posibilidad de que los Tribunales del foro
realicen actos de ejecucin. As, en Blgica (asunto Socobel), en Suiza (caso Repblica Arabe
Unida contra Seora X), en Francia (caso Sociedad Eurodif contra Repblica Islmica de
Irn), en Austria, en Holanda, los tribunales han reconocido excepciones a la inmunidad de
ejecucin. La Sentencia de 13 de diciembre de 1977 del Tribunal Constitucinal Federal
Alemn (caso de la Repblica de Filipinas), paradigmticamente, afirma que, aun siendo
cierto que las medidas de ejecucin afectan ms directamente a la soberana del Estado
extranjero que las meras resoluciones judiciales declarativas, no existe una norma general de
Derecho internacional que imponga la inmunidad absoluta de ejecucin del Estado extranjero.
A la vista de los datos aportados por la realidad jurdica internacional no cabe sino
concluir que el art. 21.2 L.O.P.J., al remitir al Derecho internacional pblico, no impone una
regla de inmunidad absoluta de ejecucin de los Estados extranjeros. Antes al contrario,
HJ - Base de Jurisprudencia Constitucional

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permite afirmar la relatividad de dicha inmunidad. El art. 24.1 C.E., aunque como ha quedado
dicho no impone, s coadyuva a entender en un sentido limitado la inmunidad de ejecucin,
sobre todo si se tiene en cuenta que la ratio de las inmunidades de los Estados extranjeros no
es el de otorgar a stos una proteccin indiscriminada, sino la de salvaguardar la integridad de
su soberana. Por ello, con carcter general, cuando en una determinada actividad o cuando en
la afectacin de determinados bienes no est empeada la soberana del Estado extranjero,
tanto el ordenamiento internacional como, por remisin, el ordenamiento interno desautorizan
que se inejecute una sentencia y, en consecuencia, una decisin de inejecucin supone una
vulneracin del art. 24.1 C.E.
5. La peculiaridad del presente caso es que la demandada y ejecutada en el proceso de
que trae causa este recurso de amparo, fue la Repblica de Sudfrica como tal Estado
soberano y no su Embajada o alguno de sus representantes diplomticos. Por ello, ni el
Convenio de Viena de 1963 sobre relaciones consulares, ni el de 1961 sobre relaciones
diplomticas, que sirven de fundamento a la prohibicin de una ejecucin forzosa contra
bienes de las misiones diplomticas y consulares, no pueden servir para definir si la
inmunidad de ejecucin del Estado Sudafricano era absoluta o relativa, sino slo para excluir
determinado tipo de bienes -los adscritos a la Embajada Sudafricana- de la ejecucin forzosa.
Sentado que en la actualidad el Derecho internacional pblico no impone una
inmunidad absoluta de ejecucin, sino que permite que los Tribunales nacionales dirijan la
ejecucin forzosa frente a un Estado extranjero y que, en consecuencia, una interpretacin
distinta de la remisin contenida en el art. 21.2 L.O.P.J. debe considerarse vulneradora del
art. 24.1 C.E. por restringir sin causa legal el derecho a la ejecucin, queda por determinar
con qu amplitud o, si se quiere, con qu limites puede un tribunal espaol ejecutar una
sentencia sobre bienes de un Estado extranjero en nuestro territorio.
En dicha tarea de concrecin, debe partirse de dos principios generales: en primer
trmino, el Derecho internacional impide que se lleven a cabo medidas de ejecucin forzosa
sobre aquellos bienes de titularidad del Estado extranjero que estn afectados o destinados al
desenvolvimiento de actividades de soberana o de imperio, permitiendo tan slo la ejecucin
sobre bienes que estn destinados al desenvolvimiento de actividades econmicas en las que
no est empeada su potestad soberana por actuar conforme al Derecho privado. Ahora bien,
en segundo trmino, debe tenerse especialmente en cuenta que, dentro del abanico de bienes
de los que pueda ser titular un Estado extranjero en nuestro territorio, gozan de un especfico
rgimen de proteccin los bienes de las misiones diplomticas y consulares, en virtud del art.
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22.3 de la Convencin de Viena de 1961 de relaciones diplomticas y del art. 31.4 de la


Convencin de Viena de 1963 de relaciones consulares.

Es decir, la relatividad de la

inmunidad de ejecucin de los Estados extranjeros se asienta en la distincin entre bienes


destinados a actividades iure imperii y bienes destinados a actividades iure gestionis; mas con
independencia de este criterio, los bienes de las misiones diplomticas y consulares son
absolutamente inmunes a la ejecucin, en virtud de los Convenios de Viena de 1961 y 1963.
Del art. 22.3 del Convenio de Viena de 1961 se deduce que no son en absoluto
susceptibles de ejecucin forzosa los bienes de la Repblica de Sudfrica situados en el
recinto de su Embajada, includa la sede misma. Ahora bien, la duda se plantea respecto de
aquellos bienes del Estado extranjero que, sin estar en la sede de la Embajada ni estar
expresamente mencionados en el art.

22.3 de la Convencin de Viena de 1961, estn

destinados por el Estado extranjero al sostenimiento de su misin diplomtica.


Concretamente, el problema consiste en determinar si las cuentas corrientes bancarias abiertas
a nombre de una Embajada o cuyos fondos estn destinados al sostenimiento de la misma
estn amparadas por el citado precepto, puesto que el Auto que anula la Sentencia impugnada
procedi al embargo de parte del importe de una cuenta corriente bancaria abierta a nombre
de la Embajada de Sudfrica, lo que para la representacin de la Repblica de Sudfrica
implica una grave quiebra de las relaciones entre Estados soberanos.
La prctica internacional contempornea excepta claramente de toda medida de
ejecucin las cuentas corrientes bancarias de la Embajada. A ttulo indicativo, pues carece de
fuerza normativa, cabe citar el art. 23 del ya mencionado Proyecto sobre inmunidades
jurisdiccionales de los Estados. Tambin esta es la opinin aceptada en resoluciones de altos
Tribunales nacionales en fechas an recientes.
En su decisin de 12 de abril de 1984, en el caso Alcolm Ltd. contra la Repblica de
Colombia, la Cmara de los Lores britnica, ha estimado que el embargo de la cuenta
corriente de la Embajada de Colombia no era posible de acuerdo con la Ley inglesa, aunque
esa cuenta corriente sirva adems de para hacer frente a los gastos corrientes de la Embajada,
eventualmente para fines comerciales, al ser uno e indivisible el saldo de la cuenta corriente a
favor de la misin diplomtica. Tambin el Tribunal Constitucional Federal Alemn en su
Sentencia de 3 de diciembre de 1977 (caso Repblica de Filipinas) ha rechazado la
embargabilidad de cuentas corrientes de las misiones diplomticas, protegida dentro de las
inmunidades que el Derecho internacional general prev para las misiones diplomticas, por
estar conectadas con el normal funcionamiento de la Embajada, aplicndosele el brocardo ne
impediatur legatio, puesto que la apertura de una cuenta corriente es un mecanismo necesario
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para el buen funcionamiento de la misin diplomtica, bastando al respecto una declaracin


por parte del rgano competente del Estado en cuestin de que la cuenta corriente est
destinada a asegurar la continuidad del funcionamiento de la Embajada.
Esta inembargabilidad de las cuentas corrientes de titularidad del Estado extranjero en
bancos situados en el territorio nacional afectados al desenvolvimiento de la actividad
ordinaria de las misiones diplomticas y consulares, constituye la prctica internacional
generalizada, de la que se deriva que la inmunidad de los Estados y de los bienes de las
misiones diplomticas y consulares en materia de ejecucin impide que la ejecucin forzosa
pueda dirigirse, dentro de los bienes que las misiones diplomticas y consulares puedan tener
en el Estado del foro, contra aquellas cuentas corrientes. Y ello incluso si las cantidades
depositadas en entidades bancarias puedan servir tambin para la realizacin de actos en los
que no est empeada la soberana del Estado extranjero, esto es, a la realizacin de
actividades iure gestionis a las que puede no alcanzar la ratio de la inmunidad de los bienes de
las misiones diplomticas y consulares. Esa eventualidad de que una cuenta corriente
destinada a asegurar el funcionamiento de la misin diplomtica y consular del Estado
extranjero pueda ser utilizada tambin para fines comerciales no justifica la exclusin de esa
inmunidad de ejecucin, y consecuente inembargabilidad, tanto por el carcter nico e
indivisible del saldo de la cuenta corriente, como por la imposibilidad de una investigacin de
las operaciones y de los fondos y destinos de los mismos en una cuenta corriente adscrita a
una misin diplomtica, lo que supondra una interferencia en la actividad de la misin
diplomtica, contraria a las reglas del Derecho internacional pblico.
No se le oculta a este Tribunal la dificultad que la inembargabilidad de dichas cuentas
corrientes puede representar en algunos casos para el xito de una ejecucin forzosa frente a
un Estado extranjero en los supuestos en que su inmunidad haya quedado exceptuada. Ms la
razonabilidad de la inmunidad en estos casos, en atencin a la soberana e igualdad de los
Estados, conduce indefectiblemente a la conclusin de que el embargo de una cuenta corriente
de una Embajada es un acto prohibido por el art. 21.2 L.O.P.J.
Como consecuencia de ello, en lo que interesa al presente recurso de amparo, debe
entenderse que, en la medida en que la Sentencia impugnada anul un Auto que haba
decretado el embargo de las cuentas corrientes de la Repblica de Sudfrica, no se vulner el
derecho a la tutela efectiva de la recurrente. Tena razn la demandada en este proceso de
amparo al denunciar la ilicitud de dicha medida y, en consecuencia, el amparo no puede
abarcar la peticin de la recurrente de que se mantenga o se ordene de nuevo el embargo de
las cuentas corrientes de la demandada, porque el derecho a la tutela judicial efectiva de la
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recurrente, en su vertiente de derecho a la ejecucin, no alcanza a que dicha ejecucin se


dirija sobre bienes amparados por una causa legal de inmunidad.
6. La Sentencia impugnada no se limita, sin embargo, a anular el Auto que declar los
embargos de determinadas cuentas corrientes, sino que a esa anulacin aade las
consecuencias legales inherentes a tal declaracin respecto de la causa y los embargos
ordenados en el mismo. Como adems en el fundamento tercero de la Sentencia se alude no
slo a la inembargabilidad de las cuentas corrientes a favor o adscritas al funcionamiento de
una Embajada sino que se refiere genricamente al "embargo del dinero efectivo que un
Estado extranjero posea en entidades bancarias espaolas", y la anulacin del Auto de 21 de
marzo de 1981 puede entenderse como confirmacin del Auto inicial de 19 de febrero de
1988, que adems de declarar la inmunidad de ejecucin, aunque referida a la Embajada de la
Repblica de Sudfrica, orden no seguir la ejecucin y proceder al archivo de la misma,
puede entenderse que la Sentencia impugnada no se ha limitado, con toda correccin desde la
perspectiva constitucional que nos corresponde examinar, a anular el embargo decretado de
las cuentas corrientes de la Embajada, sino que adems ha cerrado el paso, al confirmar el
archivo de las actuaciones y referirse genricamente a la inembargabilidad de las cuentas del
Estado extranjero demandado, a continuar la ejecucin sobre otros posibles bienes o dineros
del Estado ejecutado situados en nuestro territorio que no gocen de inmunidad de ejecucin.
Puede suceder, que al margen de los bienes inembargables porque efectiva o
presumiblemente estn destinados al desenvolvimiento de la actividad de las misiones
diplomticas o consulares, el Estado extranjero -en este caso, la Repblica de Sudfrica-,
objeto de ejecucin, sea titular de otros bienes en nuestro pas. Respecto de estos bienes, si
existen, la inmunidad de ejecucin garantizada por el ordenamiento internacional y, por
remisin, por el art.

21.2 L.O.P.J., slo alcanza a aqullos que estn destinados a la

realizacin de actos iure imperii, pero no a aqullos destinados la realizacin de actividades


iure gestionis. De este modo, los Tribunales ordinarios, para satisfacer el derecho a la
ejecucin de Sentencias, estn habilitados para dirigir la actividad de ejecucin forzosa frente
a aquellos bienes que estn inequvocamente destinados por el Estado extranjero al
desenvolvimiento de actividades industriales y comerciales en las que no est empeada su
potestad soberana por actuar conforme a las reglas del trfico jurdico-privado. Corresponde
en cada caso al Juez ejecutor determinar, conforme a nuestro ordenamiento, de entre los
bienes de los que sea titular especficamente el Estado extranjero en nuestro territorio, cules
estn inequvocamente destinados al desenvolvimiento de actividades econmicas en las que
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dicho Estado, sin hacer uso de su potestad de imperio, acta de la misma manera que un
particular. Sin que, por lo dems, cumplida esta circunstancia, sea necesario que los bienes
objeto de la ejecucin estn destinados a la misma actividad iure gestionis que provoc el
litigio, pues otra cosa hara ilusoria la ejecucin en casos como el presente en que, al tratarse
del despido de una trabajadora de una Embajada, y admitido que dichos litigios quedan al
margen de la inmunidad de jurisdiccin del Estado extranjero, ningn bien quedara sustrado
a la inmunidad de ejecucin, ya que slo los bienes de la Embajada estaran en conexin con
la actividad que provoc el litigio.
La Sentencia impugnada al declarar genricamente la inejecucin contra el dinero
efectivo que el Estado ejecutado posea en entidades bancarias espaolas, al margen del
destino especfico de ese dinero, y confirmar el archivo de las actuaciones, ha aplicado una
regla de inmunidad absoluta de ejecucin de los bienes de la Repblica de Sudfrica que no
viene exigida por el art. 21. 2 L.O.P.J. y por tanto supone una inejecucin de las Sentencias
firmes sin causa legal, desconocedor del derecho a la tutela judicial efectiva. El Auto del
Juzgado de lo Social, y en la medida que lo confirma, la Sentencia impugnada vulneraron el
derecho a la tutela judicial efectiva de la recurrente en cuanto ordena el archivo de las
actuaciones sin dar ocasin a que la ejecucin pudiera realizarse sobre otros bienes de los que
sea titular la Repblica de Sudfrica en nuestro territorio, y que no estando destinados al
funcionamiento de su representacin diplomtica o consular, estn destinados al
desenvolvimiento de actividades en las que dicho Estado no haga uso de su potestad o
imperio.
Procede en consecuencia, estimar parcialmente el recurso de amparo en cuanto a la
confirmacin del archivo de las actuaciones resultantes del Auto del Juzgado de lo Social
nm. 11 de Madrid de 21 de marzo de 1988. Como esta confirmacin no deriva directamente
de la Sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Madrid aqu impugnada, que en su fallo se
limit a revocar el Auto que haba ordenado unos determinados embargos, la estimacin
parcial del amparo en el presente caso no requiere la anulacin de la Sentencia, sino que para
el restablecimiento del derecho constitucional vulnerado basta anular el Auto de la
Magistratura de Trabajo nm. 11 de Madrid de 19 de febrero de 1988, reponiendo las
actuaciones ante dicho rgano judicial, hoy Juzgado de lo Social nm. 11 de Madrid, para que
pueda proseguir las actuaciones del proceso de ejecucin frente a otros posibles bienes del
Estado ejecutado a los que no afecte la inmunidad de ejecucin, si consta su existencia o son
sealados por alguna de las partes.

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FALLO
En atencin a todo lo expuesto, el Tribunal Constitucional, POR LA AUTORIDAD
QUE LE CONFIERE LA CONSTITUCION DE LA NACION ESPAOLA,

Ha decidido
Estimar parcialmente el recurso de amparo interpuesto por doa Diana Gayle Abbott y,
en su virtud:
1. Reconocer su derecho a la tutela judicial efectiva, en su vertiente del derecho a la
ejecucin de Sentencias firmes.
2. Anular parcialmente el Auto de la Magistratura de Trabajo nm. 11 de Madrid, de
19 de febrero de 1988 resultante del procedimiento de despido 1.245/85, en cuanto ordena el
archivo de las actuaciones.
3. Reponer las actuaciones ante el Juzgado de lo Social nm. 11 de Madrid a fn de
que prosigan las actuaciones del proceso de ejecucin frente a otros eventuales bienes del
Estado ejecutado, que no gocen de la inmunidad de ejecucin, en los trminos indicados en el
fundamento jurdico 6.
4. Desestimar el amparo en lo dems.

Publquese esta Sentencia en el "Boletn Oficial del Estado".


Dada en Madrid, a uno de julio de mil novecientos noventa y dos.

Votos
Voto particular parcialmente discrepante que formula el Magistrado don Eugenio Daz
Eimil a la Sentencia dictada en el recurso de amparo nmero 1293/1990.

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Estoy de completo acuerdo con la doctrina general que acoge la Sentencia, y,


especialmente, en cuanto establece, como punto de partida para la resolucin del caso, dos
principios generales: el de Derecho Internacional que, consagrando la inmunidad relativa de
ejecucin, considera embargables los bienes de los Estados extranjeros no destinados a
actividades de soberana y el de Derecho constitucional que proclama la prevalencia de la
solucin ms favorable a la efectividad de los derechos fundamentales; principio ste que
debe siempre presidir toda interpretacin y aplicacin de las normas jurdicas en las que est
implicado un derecho constitucional, en el caso presente, el derecho a ejecutar las sentencias
firmes, protegido por el art. 24.1 de la Constitucin.
No comparto, sin embargo, la decisin elegida por la Sentencia, puesto que
excepcionar del referido principio de Derecho internacional, de manera absoluta, las cuentas
corrientes bancarias, cualquiera que sea su destino -actividades de soberana o de gestinentraa, a mi juicio, una conclusin incompatible con el principio constitucional citado.
Y ello, porque este principio no consiente,que se limite o desconozca un derecho
fundamental, sin que exista una norma jurdica que as lo disponga -de una manera razonable
objetiva y en defensa de otros derechos o valores dignos de proteccin- y resulta que tal clase
de norma no existe en el supuesto de autos, dado que no puede concederse tal efecto a una
prctica internacional, que la propia Sentencia reconoce variable y desprovista de
universalidad y uniformidad, notas estas cuya presencia sera imprescindible para extraer de
ella la norma cierta, objetiva y razonable que nuestra doctrina constitucional exige tener para
considerar justificada la limitacin de un derecho fundamental.
De todas formas, cualquiera que sea la opinin que se tenga sobre la vigencia, sentido
y amplitud de esa prctica internacional, lo cierto es que el principio de inmunidad relativa de
ejecucin exige que, para evitar el embargo, el Estado condenado acredite que los bienes
contra los que se dirige estn destinados a actividad de soberana, sin que ese acreditamiento
pueda considerarse satisfecho por la simple manifestacin del Estado contra el cual se dirige
la accin ejecutiva, puesto que ste equivale a volver a los tiempos ya superados de la
inmunidad absoluta a travs de una especie de presuncin iure et de iure que se manifiesta
carente de todo apoyo normativo.
La propia lgica del sistema hace necesario que el Estado extranjero deba aportar, ms
all de una simple manifestacin, las alegaciones y datos que puedan fundamentar el
convencimiento judicial de que los bienes, y entre ellos, las cuentas corrientes, estn
destinados, en toda su integridad, a actividades de imperio, de tal forma que su prdida puede

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poner en peligro el funcionamiento normal de sus Embajadas y oficinas consulares o


diplomticas, o atentar a su soberana.
El caso aqu contemplado puede calificarse de tpico supuesto no amparable en el
privilegio de la inmunidad puesto que se trata de una Sentencia dictada en materia excluida de
la inmunidad de jurisdiccin -contrato laboral-, cuya ejecucin se trata de realizar sobre
cuenta corriente destinada, segn propia confesin del Estado extranjero, a satisfacer gastos
de personal, que es la misma actividad que ha dado lugar a la condena, habindose acordado
adems el embargo por una cuanta -2.574.010 pesetas-, que, salvo datos que se acrediten lo
contrario, no puede considerarse de entidad suficiente para poner en peligro el funcionamiento
normal de la Embajada.
En resumen, estimo que al no existir entre Espaa y la Repblica de Sudfrica pacto
bilateral o rgimen de reciprocidad, ni ley nacional o tratado internacional suscrito por Espaa
que dispongan de manera expresa, la inmunidad absoluta de las cuentas corrientes bancarias,
debi, por imperativo constitucional, otorgarse el amparo sin conndicionamiento de clase
alguna y, en su conseucencia, permitir que continuase la ejecucin en los trminos ordenados
por la Magistratura de Trabajo, puesto que las dudas que se suscitan sobre la materia debieron
resolverse en tal sentido, por ser el ms favorable a la efectividad del derecho constitucional y
no existir norma que permita o justifique la grave limitacin que se impone al mismo. Segn
dejamos dicho,esa anomia no puede subsanarse con la aplicacin mimtica de la prctica
internacional seguida por algunos paises, que, en contra de las tendencias dominantes en
derecho internacional prefieren seguir ancladas en una concepcin absoluta de la inmunidad
de ejecucin que desde luego en la actualidad no concuerda con el respeto que entre estados
modernos, merecen las sentencias firmes dictadas por Tribunales competentes con todas las
garantas constitucionales y legales en relaciones jurdicas derivadas de actividades de
derecho privado en las que no est implicada la soberana del Estado.
En virtud de todo lo expuesto, opino que debi concederse el amparo sin limitarse sus
efectos en la forma en que se hace en la Sentencia que en la prctica equivale a la denegacin
pura y simple del amparo, a la que no se acompaa indicacin o referencia a otras vas
sustitutorias de la ejecucin que permitan obtener algn genero de efectividad del derecho
fundamental invocado, que queda s totalmente desprotegido.
En razn a todo ello, formulo el presente voto particular, que formulo sin perjuicio de
acatar la Sentencia aprobada por la mayora.
Madrid, dos de julio de mil novecientos noventa y dos.- Eugenio Daz Eimil.Firmados y rubricados.
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