Recurso de Amparo por Despido
Recurso de Amparo por Despido
Fecha
Sala
Magistrados
107/1992
de 1 de julio de 1992
Sala Segunda
Excmos. Srs. don Francisco Rubio Llorente, don Eugenio Daz Eimil, don
Miguel Rodrguez-Piero y Bravo-Ferrer, don Jos Luis de los Mozos y de los
Mozos, don lvaro Rodrguez Bereijo y don Jos Gabaldn Lpez.
Nm. de registro 1.293-1990
Asunto
Recurso de amparo 1.293/1990
Fallo
Estimar parcialmente el recurso de amparo interpuesto por doa Diana Gayle
Abbott y, en su virtud:
1. Reconocer su derecho a la tutela judicial efectiva, en su vertiente
del derecho a la ejecucin de Sentencias firmes.
2. Anular parcialmente el Auto de la Magistratura de Trabajo nm. 11
de Madrid, de 19 de febrero de 1988 resultante del procedimiento de despido
1.245/85, en cuanto ordena el archivo de las actuaciones.
3. Reponer las actuaciones ante el Juzgado de lo Social nm. 11 de
Madrid a fn de que prosigan las actuaciones del proceso de ejecucin frente a
otros eventuales bienes del Estado ejecutado, que no gocen de la inmunidad
de ejecucin, en los trminos indicados en el fundamento jurdico 6.
4. Desestimar el amparo en lo dems.
Abbott, asistida del Letrado don Jos Manuel Lpez Lpez, contra la Sentencia de la Sala de
lo Social del Tribunal Superior de Justicia de Madrid de 8 de febrero de 1990 [recurso nm.
18.773/90 (3.109/89)], dictada en ejecucin de Sentencia en procedimiento sobre despido. Ha
comparecido el Ministerio Fiscal y, como demandada, la Repblica de Sudfrica, representada
por el Procurador de los Tribunales don Alfonso Gil Melndez y asistida del Letrado don
Len Barriola Urruticoechea. Ha sido Ponente el Magistrado don Miguel Rodrguez-Piero y
Bravo-Ferrer, quien expresa el parecer de la Sala.
I. Antecedentes
1. Por escrito registrado en este Tribunal el 24 de mayo de 1990, doa Mara Jess
Gonzlez Dez, Procuradora de los Tribunales y de doa Diana Gayle Abbott, interpone
recurso de amparo contra la Sentencia de la Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia
de Madrid de 8 de febrero de 1990, resolutoria del recurso de suplicacin [nm. 18.773/90
(3.109/89)] promovido por la Repblica de Sudfrica contra el Auto del Juzgado de lo Social
nm. 11 de Madrid, de fecha 21 de marzo de 1988, dictado en ejecucin de la Sentencia de
ese Juzgado de 1 de junio de 1987, resultante del procedimiento sobre despido nm. 1245/85.
2. La demanda se fundamenta en los siguientes antecedentes:
a) La hoy recurrente, de nacionalidad norteamericana, prestaba desde el 5 de abril de
1983 sus servicios como secretaria bilinge, en virtud de contrato de trabajo, en la Embajada
de la Repblica de Sudfrica en Madrid. Despedida con efectos desde el 30 de septiembre de
1985, interpuso demanda por despido contra la Repblica de Sudfrica que fue tramitada bajo
el nm. 1.245/85 ante la entonces Magistratura de Trabajo nm. 11 de Madrid, la cual dict
Sentencia de 26 de noviembre de 1985, declarando la inmunidad de jurisdiccin de la
demandada, estimando la excepcin de incompetencia de jurisdiccin alegada por la
contraparte y absolvindola en la instancia.
b) Promovido recurso de casacin (nm. 308/86) contra dicha Sentencia por la
demandante de amparo, la Sala de lo Social del Tribunal Supremo dict Sentencia estimatoria
de 1 de diciembre de 1986 en la que se declar la competencia de la jurisdiccin espaola
para conocer de la pretensin deducida por la actora y se acord la devolucin de los autos a
la Magistratura de procedencia para que el Magistrado se pronunciara sobre el fondo del
asunto con libertad de criterio, previnindole de que en el caso de que la Sentencia dictada
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fuera condenatoria, cumpliera, antes de ejecutarla, con lo establecido en el art. 7 del Real
Decreto 1.654/1980, de 11 de junio. Especficamente dispona la Sentencia de 1 de diciembre
de 1986 que, de pronunciarse Sentencia condenatoria por la Magistratura de origen, ante la
posibilidad de la existencia de una inmunidad en la ejecucin, proceda que el Magistrado de
instancia, antes de ordenar cualquier medida concreta de ejecucin forzosa, recabara,
exponiendo las modalidades de ejecucin que la parte sugiriera, informe de la Asesora
Jurdica del Ministerio de Asuntos Exteriores a la que se refiere el art.7 del Real Decreto
1.654/1980, para que en la referida ejecucin se observaran los acuerdos bilaterales y usos o
prcticas internacionales vigentes sobre el particular; y a los efectos de la posible existencia
de reciprocidad, se dirigiera al Gobierno, a travs del Ministerio de Justicia, por conducto del
Consejo General del Poder Judicial, conforme establece el art. 278.2 de la Ley Orgnica del
Poder Judicial.
c) La Magistratura dict nueva Sentencia de 1 de junio de 1987, estimatoria de la
demanda, declarando nulo el despido y condenando a la Repblica de Sudfrica a la inmediata
readmisin de la trabajadora, con abono de los salarios de tramitacin. Al no proceder la
demandada a la readmisin, la recurrente solicit la ejecucin del fallo de acuerdo con lo
dispuesto en los arts. 209 y ss. de la Ley de Procedimiento Laboral. Una vez celebrada la
comparecencia prevista en el art. 210 de la L.P.L., la Magistratura de Trabajo dict Auto de 23
de julio de 1987 por el que se resolva el contrato de trabajo y se condenaba a la Repblica de
Sudfrica a pagar a la demandante la cantidad de 758.206 ptas. en concepto de indemnizacin
y a hacer efectivos los salarios dejados de percibir desde la fecha del despido hasta la del
citado Auto.
d) Por escrito de 2 de septiembre de 1987, la representacin procesal de la hoy
recurrente solicit a la Magistratura de Trabajo nm. 11 de Madrid que, dado que la
demandada no estaba dispuesta a cumplir la condena, tratndose de un Estado soberano y de
acuerdo con las orientaciones contenidas en la Sentencia del Tribunal Supremo de 1 de
diciembre de 1986, se procediera antes de acordarse cualquier medida de ejecucin forzosa a
recabar los informes sealados en dicha Sentencia. A tales efectos, y dado que el Tribunal
Supremo indicaba que la demandante sugiriera las modalidades de ejecucin de la Sentencia
que pudieran resultar posibles, sta indicaba que consideraba posibles todas las existentes en
Derecho, haciendo salvedad de aquellas que pudiesen afectar al recinto de la propia Embajada
de la Repblica de Sudfrica, que como tal enclave debe reputarse inmune, pero no as las
cuentas corrientes que la Repblica de Sudfrica pueda tener en Espaa y las transacciones de
bienes o dinero que se lleven a efecto en nuestro territorio, bien por la demandada o por
cualquiera de sus deudores.
e) Por providencia de fecha 21 de septiembre de 1987, la Magistratura de Trabajo
nm. 11 de Madrid resolvi que se recabara informe de la Asesora Jurdica Internacional del
Ministerio de Asuntos Exteriores, a fin de que se especificaran los acuerdos bilaterales
existentes entre el Estado espaol y la Repblica de Sudfrica y los usos y prcticas
internacionales vigentes, para poder instar la referida ejecucin, participando que el trabajador
exiga, como modalidad de ejecucin, que se procediera contra las cuentas corrientes que
pudiera tener en Espaa la Repblica de Sudfrica, as como sobre las transacciones de dinero
que se llevaran a efecto por la parte demandada o por alguno de sus deudores. Asimismo
ordenaba que se dirigiera comunicacin al Gobierno a travs del Ministerio de Justicia y por
conducto del Consejo General del Poder Judicial, para que informara sobre la existencia de
reciprocidad entre Espaa y la Repblica de Sudfrica. As, el 21 de septiembre de 1987, la
Magistratura de Trabajo nm. 11 dirigi escritos al Ilustrsimo Sr. Jefe de la Asesora Jurdica
Internacional del Ministerio de Asuntos Exteriores, al Excmo. Sr. Ministro de Justicia y al
Excmo. Sr. Presidente del Consejo General del Poder Judicial, en solicitud de la informacin
referida.
f) Por escrito de fecha 16 de septiembre de 1987, el Subsecretario del Ministerio de
Asuntos Exteriores envi el siguiente escrito a la Magistratura de Trabajo nm. 11 de Madrid;
"La Embajada de la Repblica de Sudfrica en Espaa ha solicitado la intervencin de este
Ministerio de Asuntos Exteriores con referencia a la Sentencia de esa Magistratura de Trabajo
de fecha 23 de julio de 1987, en los autos sobre despido, procedimiento nm. 1.245/85. A
estos efectos, este Ministerio tiene el honor de comunicar a su Seora que en virtud del
cumplimiento del Convenio de Viena sobre relaciones diplomticas de 18 de Abril de 1961, la
Embajada de Sudfrica goza de inmunidad de jurisdiccin e ineludiblemente de ejecucin, ya
que los actos realizados por la Embajada de Sudfrica y enjuiciados en la Sentencia de 1 de
Junio de 1987 de esa Magistratura de Trabajo son de iure imperii al cumplirse los requisitos
subjetivo y funcional, necesarios para que sea de aplicacin la inmunidad de los Estados, por
lo que, a juicio de este Ministerio, la Sentencia de 23 de Julio de 1987 no puede ser
ejecutada".
Con fecha 25 de noviembre de 1987, el Secretario General del Consejo General del
Poder Judicial adjunt fotocopia compulsada de la Respuesta-Informe de la Secretara
General Tcnica del Ministerio de Justicia, sobre la posible existencia de reciprocidad entre el
aceptado histricamente de que un Estado soberano no pueda ser sometido a los Tribunales de
otro est siendo cuestionado en la actualidad por la doctrina cientfica en base a la realidad
internacional que permite comprobar cmo los Tribunales de Estados extranjeros vienen
decidiendo en la esfera de los acta iure gestionis -aunque no en la de los acta iure imperiicuestiones que afectan (al margen por tanto de los litigios entre Estados como sujetos de
Derecho internacional pblico some tidos a los Tribunales internacionales) a otros Estados
soberanos y concretamente al espaol, sin embargo, no ocurre lo mismo a la hora de hacer
efectivas las Sentencias dictadas contra otro Estado sobre los bienes de ste existentes sobre
suelo extranjero, en cuyo caso, segn informa el Ministerio de Asuntos Exteriores y el
Ministerio de Justicia, los instrumentos internacionales existentes continan estableciendo una
diferencia de tratamiento, de suerte que aunque pueda atenuarse la rigidez de la inmunidad de
jurisdiccin, sigue siendo absoluta la inmunidad de ejecucin contra los Estados; as pues, la
ausencia de acuerdos bilaterales y de reciprocidad entre los Estados Espaol y de la Repblica
de Sudfrica, obligan a acudir a las normas de Derecho internacional consuetudinario tal
como recoge el prembulo del Convenio de Viena de 24 de abril de 1963, publicado en el
Boletn Oficial del Estado de nuestro Pais en fecha 6 de marzo de 1970, cuyo art. 31.4,
interpretado extensivamente, impide el embargo del dinero efectivo que un Estado extranjero
posea en entidades bancarias espaolas. De lo expuesto, en relacin con los arts. 96.1 y 117.3
de la Constitucin Espaola y 21.2 de la Ley Organica del Poder Judicial de 1 de julio de
1985, se desprende la necesaria consecuencia de revocar el Auto impugnado, previa
estimacin del recurso interpuesto, con las consecuencias inherentes a tal revocacin".
Fundamentado as, el fallo es del siguiente tenor: "Que estimando el Recurso de suplicacin
interpuesto por Repblica de Sudfrica, contra Auto dictado por la Magistratura de Trabajo
nm. 21 de MADRID, hoy Juzgado de lo Social, de fecha 21 de marzo de 1988, en autos
seguidos a instancias de doa Diana Abbott contra Repblica de Sudfrica, sobre despido,
debemos revocar y revocamos dicho Auto, con las consecuencias legales inherentes a tal
declaracin respecto de la causa y los embargos ordenados en el mismo".
3. Se interpone recurso de amparo contra la Sentencia de la Sala de lo Social del
Tribunal Superior de Justicia de Madrid de 8 de febrero de 1990. Entiende la demandante que
dicha Sentencia ha conculcado sus derechos fundamentales establecidos en los arts. 14 y 24.1
de la Constitucin. Se denuncia, en primer lugar, que el hecho de haber admitido la inmunidad
absoluta de ejecucin de la Repblica de Sudfrica ha supuesto la vulneracin del derecho a la
tutela judicial efectiva y a no padecer indefensin, dado que, admitida tanto en el mbito del
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Derecho internacional como en el del Derecho interno la progresiva restriccin del privilegio
de la inmunidad jurisdiccional de los Estados en materia de relaciones laborales -citndose al
efecto el art. 5.1 de la Convencin Europea sobre Inmunidad de Estados, hecho en Basilea el
16 de mayo de 1972, as como Sentencias del Tribunal Supremo de 10 de febrero y 1 de
diciembre de 1986, el Real Decreto 1.654/1980 y el art. 25.1 de la L.O.P.J., sin olvidar la
mencin del propio art. 24.1 de la Constitucin-, sera una grave inconsecuencia
-contradictoria, adems, con la reciente prctica internacional y con preceptos como el art. 2
del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Polticos- no admitir la correlativa y necesaria
restriccin de la inmunidad de ejecucin de los Estados. Restriccin que, obviamente, ha de
operar tan slo en el mbito de los denominados "actos de gestin" -entre los que se
encuadran los debatidos en el proceso del que trae causa este recurso- sin afectar a los "actos
de soberana". En la medida en que los actos de la Repblica de Sudfrica que han dado lugar
a la Sentencia de Magistratura de 1 de junio de 1987 slo pueden ser calificados de "actos de
gestin" y los bienes trabados por el embargo no se destinan al ejercicio de derechos de
soberana, la Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de Madrid no debi admitir la
inmunidad de ejecucin de la demandada; al admitirla, el Tribunal ha vulnerado el derecho a
la tutela judicial en su vertiente de derecho a la ejecucin de las resoluciones judiciales (SSTC
32/1982, 61/1984, 67/1984, 109/1984, etc.). A todo ello no puede obstar en absoluto el hecho
de que el Tribunal Superior de Justicia se haya apoyado en el art. 31.4 del Convenio de Viena
de 24 de abril de 1963, precepto que en ningn caso admite una interpretacin tan extensiva
como la acogida en la Sentencia objeto del presente recurso, desautorizada adems por el art.
22 del Convenio de Viena de 18 de abril de 1961.
Por su parte, la vulneracin del art. 14 de la Constitucin resultara del hecho de que
de la Sentencia impugnada se desprende un trato desigual y discriminatorio respecto de la
ejecucin de Sentencias entre los trabajadores espaoles que prestan sus servicios laborales a
Estados extranjeros en sus Embajadas y los que los prestan para empresas espaolas.
Se suplica de este Tribunal que dicte Sentencia en la que, otorgando el amparo
solicitado, se decrete la nulidad de la Sentencia de la Sala de lo Social del Tribunal Superior
de Justicia de Madrid de 8 de febrero de 1990, se reconozca el derecho de la recurrente a la
tutela judicial efectiva y se la restablezca en la integridad de su derecho, para lo cual se
interesa que se retrotraigan las actuaciones al momento anterior a dictar Sentencia,
manteniendo el embargo de las cuentas corrientes de la demandada u ordenndolo de nuevo
para el caso de que hubiera sido levantado, ordenando al Juzgado de lo Social nm. 11 de
Madrid que prosiga las actuaciones del procedimiento ejecutivo hasta que a la recurrente le
sea ntegramente pagado su crdito.
4. Por providencia de 1 de octubre de 1990, la Seccin Cuarta de este Tribunal acord
admitir a trmite la demanda de amparo y, de conformidad con lo establecido en el art. 51 de
la LOTC, dirigir atenta comunicacin a la Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia
de Madrid interesando la remisin de certificacin o fotocopia debidamente adverada de las
actuaciones correspondientes al recurso de suplicacin tramitado bajo el nm. 18.773/89
(3.109/89), as como al Juzgado de lo Social nm. 11 de Madrid interesando la remisin de
testimonio de las actuaciones correspondientes al procedimiento nm. 1. 245/85 y el
emplazamiento de quienes hubiesen sido parte en el la va judicial (excepto la recurrente),
hacindose constar la exclusin de quienes quisieran coadyuvar con la demandante o formular
cualquier impugnacin y les hubiere transcurrido ya el plazo establecido en la Ley Orgnica
de este Tribunal para recurrir.
5. Mediante providencia de 19 de noviembre de 1990 se acord acusar recibo a la Sala
de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de Madrid y al Juzgado de lo Social nm. 11 de
esa capital de las actuaciones remitidas, tener por comparecida en el proceso a la Repblica de
Sudfrica, y en su nombre y representacin al Procurador don Alfonso Gil Melndez.
Asimismo, y de conformidad con lo dispuesto en el art. 52.1 de la LOTC, dar vista de las
actuaciones recibidas, por plazo comn de veinte das, a los Procuradores doa Mara Jess
Gonzlez Dez, en nombre de la recurrente, y a don Alfonso Gil Melndez, en representacin
de la Repblica de Sudfrica, as como al Ministerio Fiscal, para que pudiesen formular las
alegaciones que estimasen pertinentes.
6. La representacin procesal de la Repblica de Sudfrica present su escrito de
alegaciones el 7 de diciembre de 1990. Tras exponer detallada y minuciosamente los
antecedentes del procedimiento judicial del que ha resultado la Sentencia ahora recurrida,
sostiene la codemandada que esta ltima se ha limitado a ejecutar en sus trminos la Sentencia
del Tribunal Supremo de 1 de diciembre de 1986, en la que se condicionaba una posible
ejecucin sobre la Repblica de Sudfrica a la observancia de las prcticas internacionales
vigentes y a la existencia de reciprocidad, de manera que la Sra. Abbott debi recurrir en
amparo contra la meritada Sentencia del Tribunal Supremo. Por lo dems, considera la
representacin procesal de la Repblica de Sudfrica que, en el hipottico caso de que la ley
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permitiera al Magistrado de Trabajo revisar la Sentencia a ejecutar por considerar que los
acuerdos y usos internacionales vigentes fueran contrarios a la Constitucin, el Magistrado
debera interponer la correspondiente cuestin de inconstitucionalidad. En cuanto a la
denunciada vulneracin del derecho a la tutela judicial efectiva de la recurrente, sostiene la
codemandada que los arts. 22, 24, 30 y 31 del Convenio de Viena sobre relaciones
diplomticas excluyen de cualquier tipo de medida de ejecucin los bienes de las
representaciones diplomticas cuando estn destinados -como es el caso- exclusivamente al
mantenimiento de Embajadas y al pago de sueldos de representantes y funcionarios
consulares, implicando una grave quiebra de tan elemental principio de las relaciones entre
Estados soberanos -superior, incluso, a las propias Constituciones estatales- el que un rgano
jurisdiccional proceda al embargo de cuentas corrientes de una Embajada, hecho ste jams
acaecido en la historia contempornea del mundo occidental civilizado, ni siquiera en las ms
graves crisis que han dado lugar a la ruptura de relaciones diplomticas o a la declaracin del
estado de guerra. En cualquier caso, y de acuerdo con la propia doctrina del Tribunal
Constitucional, es perfectamente posible denegar la ejecucin de una Sentencia cuando
concurra una causa legalmente establecida, como es el caso con los meritados artculos del
Convenio de Viena de 1961. Por ltimo, y respecto de la pretendida vulneracin del art. 14 de
la Constitucin, alega la codemandada que dicho precepto no ha sido invocado formalmente
por la recurrente en el proceso judicial; adems, el art. 14 no sera aplicable a la Sra. Abbott
debido a su nacionalidad norteamericana; tampoco puede sostenerse que la diferencia de trato
denunciada carezca de una fundamentacin objetiva y razonable, ni que constituyan un
trmino de comparacin adecuado las situaciones descritas por la demandante. En
consecuencia, se concluye suplicando de este Tribunal que dicte Sentencia desestimatoria del
amparo, con imposicin de costas a la recurrente.
7. El Ministerio Fiscal registr sus alegaciones el 13 de diciembre de 1990. Tras
exponer los antecedentes del proceso sustanciado ante la jurisdiccin ordinaria, procede el
Ministerio Pblico a examinar el fondo del asunto, ocupndose en primer lugar de la
pretendida infraccin del art. 14 de la Constitucin. A su juicio, la aseveracin de la recurrente
en el sentido de que de la Sentencia impugnada se desprende un trato desigual y
discriminatorio entre los trabajadores espaoles que prestan sus servicios laborales en Estados
extranjeros en sus Embajadas y los que los prestan para empresas espaolas, a ms de ser una
afirmacin confusa, resulta inviable desde el punto de vista constitucional, al establecerse una
comparacin entre supuestos distintos que, en principio, permitiran un tratamiento tambin
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distinto. El argumento, para el Ministerio Fiscal, es no slo endeble sino sucinto y fallo de
mayor explicacin, por lo que debe rechazarse.
La invocacin del art. 24.1 C.E. le resulta, en cambio, ms consistente, en la medida
en que se denuncia la vulneracin del derecho a la ejecucin de Sentencias, integrado en el
derecho a la tutela judicial efectiva y susceptible, en consecuencia, de estar sometido a los
requisitos formales y materiales establecidos por la legislacin, bien entendido que sta
encuentra un lmite insalvable en el art. 24.1 de la Constitucin, precepto que impide la
existencia de condicionamientos que dificulten o entorpezcan la posibilidad de que se cumpla
en sus trminos lo resuelto por los rganos judiciales y que exige que la legalidad sea
interpretada en el sentido ms favorable a la efectividad de la tutela (SSTC 113/1989 y
215/1988).
Puntualiza el Ministerio Fiscal que la demanda de amparo y, consecuentemente, la
imputacin de vulneracin del art. 24.1 C.E., se refiere nicamente a la Sentencia del Tribunal
Superior de Justicia de 8 de febrero de 1990; es decir, dejando a un lado la inmunidad de
jurisdiccin, cuya no concurrencia ya fue declarada por los Tribunales ordinarios, la lesin
constitucional se atribuye nicamente a la decisin judicial de declarar aplicable a la
Repblica de Sudfrica la inmunidad de ejecucin.
Contina el Ministerio Fiscal exponiendo la evolucin de los criterios sobre
inmunidad de jurisdiccin y de ejecucin en el mbito internacional, sealando el trnsito
experimentado desde una concepcin absoluta hasta otra interpretada a partir de criterios ms
racionales. Seala, en particular, la distincin entre "actos de soberana" y "actos de gestin"
-apuntada ya en la Sentencia de la Cour de Cassation francesa en el caso Cassaux (1849) y
acogida por la jurisprudencia italiana a partir de 1882-, amparando la inmunidad actualmente
slo a los primeros, como lo demuestra la prctica judicial austraca (Caso Dralle, 1950),
britnica (en un asunto en el que se vio afectado el Servicio Nacional del Trigo Espaol,
1956), norteamericana (que desde 1976 incluye entre los "actos de gestin" la contratacin o
empleo de trabajadores) y francesa (Caso Societ de Gostog et URSS). Estos ejemplos del
Derecho comparado vienen adems confirmados por la legislacin internacional; as sucede
con el art. 5 de la Convencin Europea sobre Inmunidad de Estados (Basilea, 1972), que
excluye de los supuestos de inmunidad de jurisdiccin los procesos relativos a contratos de
trabajo concluidos entre un Estado y una persona fsica cuando el trabajo se realiza en el
Estado del foro. El propio Convenio de Basilea est propiciando una relativizacin de las
inmunidades de ejecucin, dado que su art. 26 permite la ejecucin contra los bienes de un
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Estado cuando ste lleve a cabo una actividad privada y se trate de ciertas clases de procesos,
entre los que figuran los relativos a contratos laborales.
En lo que al Derecho interno espaol se refiere, seala el Ministerio Fiscal que, ante la
ausencia de una legislacin especfica sobre la materia, es preciso estar a lo dispuesto en el
art. 24.1 de la Constitucin, precepto en el que se reconoce con la mayor amplitud el derecho
a la jurisdiccin.
Entrando ya en el fondo de la cuestin planteada, se sostiene en el escrito de
alegaciones que ha de tenerse en cuenta, por un lado, que la demanda se interpuso contra la
Repblica de Sudfrica y no contra las personas de sus Agentes diplomticos, lo que disipa
toda posible error acerca de la aplicacin de las inmunidades del Convenio de Viena, y, por
otro, que no se trata ahora de discutir la posible concurrencia de una inmunidad de
jurisdiccin -cuestin ya resuelta en su da y contra la que no se formul demanda de
amparo-, sino de precisar si una resolucin firme debe o no ejecutarse. A partir de este
planteamiento parece claro que -a la vista de la prctica internacional, de la naturaleza privada
de la relacin laboral y de la decisin del Tribunal Supremo (STS 1 de diciembre de 1986) de
excepcionar en este caso la inmunidad de jurisdiccin- han de ejecutarse tanto la Sentencia
que declar nulo el despido como su consecuencia, esto es, los Autos de 23 de julio de 1987 y
21 de marzo de 1988, todo ello de conformidad con los arts. 51 L.E.C., 25.1 L.O.P.J., 10.6
Cdigo Civil y Real Decreto 1.654/1980, de 11 de julio, interpretados de conformidad con el
art. 24.1 de la Constitucin, y evitndose as el contrasentido que supone la admisin de la
competencia de una jurisdiccin cuyo fallo fuera de imposible ejecucin sin causa legal que lo
autorice, segn una interpretacin adecuada del derecho a la tutela judicial efectiva.
En consecuencia, el Ministerio Fiscal interesa que se dicte Sentencia otorgando el
amparo y declarando la nulidad de la Sentencia del Tribunal Superior de Justicia impugnada.
8. La representacin procesal de doa Diana Gayle Abbott present su escrito de
alegaciones el 14 de diciembre de 1991. En l se dan por reproducidos los hechos y los
fundamentos jurdicos consignados en la demanda, considerando innecesario abundar en los
argumentos ya esgrimidos al interponer el recurso.
9. Por providencia de 14 de mayo de 1992, se seal para deliberacin y votacin de la
Sentencia el da 23 de mayo siguiente, quedando conclusa con esta fecha.
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consecuencia, esto es, los Autos de 23 de julio de 1987 y 21 de marzo de 1988, todo ello de
conformidad con los arts. 51 L.E.C., 25.1 L.O.P.J., 10.6 del Cdigo Civil y Real Decreto
1.654/1980, interpretados de conformidad con el art. 24.1 de la Constitucin, evitndose as el
contrasentido que supondra la admisin de la competencia de una jurisdiccin cuyo fallo
fuera de imposible ejecucin sin causa legal que lo autorice segn una interpretacin
adecuada del derecho a la tutela judicial efectiva.
La cuestin se centra pues en la posible infraccin del derecho a la tutela judicial
efectiva en su vertiente de derecho a la ejecucin de las resoluciones judiciales firmes, lo que
implica examinar si carece de fundamento legal la denegacin de la ejecucin de la Sentencia
originaria por parte de la aqu impugnada.
Decidido que los Tribunales espaoles disfrutaban de competencia de jurisdiccin en
el caso debatido (cuestin ya solventada en la Sentencia del Tribunal Supremo de 1 de
diciembre de 1986), la ejecucin de la resolucin judicial derivada del ejercicio de esa
competencia constituye un derecho de la recurrente que slo puede excepcionarse de mediar
alguna causa legal que lo justifique. Este Tribunal ha afirmado, y ahora lo debemos reiterar,
que la ejecucin de las Sentencias forma parte del derecho a la tutela efectiva de los Jueces y
Tribunales, ya que en caso contrario las decisiones judiciales y los derechos que en las
mismas se reconocen o declaran no seran otra cosa que meras declaraciones de intenciones
sin alcance prctico ni efectividad alguna (SSTC 167/1987 y 92/1988). La ejecucin de
Sentencias es, por tanto, parte esencial del derecho a la tutela judicial efectiva y es, adems,
cuestin de esencial importancia para dar efectividad a la clusula de Estado social y
democrtico de Derecho, que implica, entre otras manifestaciones, la vinculacin de todos los
sujetos al ordenamiento jurdico y a las decisiones que adoptan los rganos jurisdiccionales,
no slo juzgando, sino tambin haciendo ejecutar lo juzgado, segn se desprende del art.
117.3 de la Constitucin (SSTC 67/1984 y 92/1988).
Junto a ello, este Tribunal igualmente ha afirmado que no tratndose de un derecho de
libertad, sino de un derecho prestacional, el de tutela judicial efectiva, en sus distintas
vertientes - y entre ellas la de la ejecucin de Sentencias -, es conformado por las normas
legales que determinan su alcance y contenido concretos y establecen los requisitos y
condiciones para su ejercicio. De este modo, al tratarse de un derecho de configuracin legal,
el legislador puede establecer lmites al pleno acceso a la ejecucin de las Sentencias, siempre
que los mismos sean razonables y proporcionales respecto de los fines que lcitamente puede
perseguir el legislador en el marco de la Constitucin (STC 4/1988). Consecuentemente, cabe
que un Tribunal adopte una decisin de inejecucin de una Sentencia, siempre que se haga
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inejecucin debe estar guiada por el principio pro actione que inspira todas las
manifestaciones del art. 24.1 C.E., de manera que debe adoptarse la interpretacin ms
favorable a la efectividad del derecho a la tutela judicial, en este caso del derecho a la
ejecucin. La denegacin de la ejecucin no puede, pues, ser arbitraria ni irrazonable, ni
fundarse en una causa inexistente, ni en una interpretacin restrictiva del derecho fundamental
(STC 33/1987). Finalmente hay que tener en cuenta que si bien a este Tribunal no incumbe
determinar la existencia o inexistencia de los hechos que han de subsumirseen la norma y en
virtud de los cuales puede eventualmente entenderse el carcter no ejecutable de una
sentencia, ello no es obstculo para que s pueda examinar, partiendo de los hechos resultantes
de las actuaciones judiciales, la calificacin jurdica que de ellos hace el rgano judicial,
siempre a la luz del derecho fundamental a la ejecucin de las sentencias. En otras palabras,
corresponde al Tribunal Constitucional en esta va de amparo comprobar si la decisin de
inejecucin se ha fundado en una causa legal, intepretada en el sentido ms favorable para
aquel derecho (SSTC 33/1987 y 92/1988).
3. Sobre la base de la doctrina expuesta, cabe afirmar que la decisin del presente
recurso de amparo debe realizarse a partir de la motivacin de dos postulados bsicos. El
primero es que el rgimen de inmunidad de ejecucin de los Estados extranjeros no es
contrario, cualquiera que ste sea, al derecho a la tutela judicial efectiva consagrado por el art.
24.1 C.E. El segundo es que, aun no dndose esa incompatibilidad entre inmunidad absoluta
o relativa de ejecucin de los Estados extranjeros ante nuestros Tribunales con el art. 24.1
C.E., una indebida extensin o ampliacin por parte de los Tribunales ordinarios del mbito
que es dable atribuir a la inmunidad de ejecucin de los Estados extranjeros en el actual
ordenamiento internacional acarrea una violacin del derecho a la tutela judicial efectiva del
ejecutante, porque supone restringir sin motivo las posibilidades del justiciable de conseguir
la efec tividad del fallo, sin que ninguna norma imponga una excepcin a dicha efectividad.
La compatibilidad del rgimen de inmunidad de ejecucin de los Estados extranjeros
con el derecho a la tutela judicial efectiva en su faceta de derecho a la ejecucin deriva de que
debe reputarse legtimo desde el punto de vista constitucional que el legislador, con un
fundamento objetivo y razonable, impida que la potestad de ejecucin forzosa pueda dirigirse
sobre determinados bienes. As, por ejemplo, el legislador puede legtimamente, con
fundamento en la dignidad de la persona, excluir de la ejecucin forzosa aquellos bienes que
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especficas o como parte de leyes procesales generales, nuestro legislador decidi seguir la
tcnica de la remisin normativa, defiriendo en bloque al Derecho internacional pblico el
sistema de inmunidades estatales. As, dispone el art. 21 L.O.P.J.:
"1. Los Juzgados y Tribunales espaoles conocern de los juicios que se susciten en
territorio espaol entre espaoles, entre extranjeros y entre espaoles y extranjeros con arreglo
a lo establecido en la presente Ley y en los tratados y convenios internacionales en los que
Espaa sea parte.
2.
La remisin implica, en
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resulta ms acusada y clara en lo que respecta a la inmunidad de jurisdiccin pero que, aun en
menor medida, tambin se ha dejado sentir en lo tocante a la inmunidad de ejecucin.
Dado que la inmunidad de jurisdiccin no forma parte de los problemas planteados en
el presente recurso de amparo, baste decir al respecto que, desde la tradicional regla absoluta
de inmunidad de jurisdiccin, fundada en la igual soberana de los Estados que expresaba el
adagio par in parem imperium non habet, el ordenamiento internacional ha evolucionado a lo
largo de este siglo hacia la cristalizacin de una regla relativa de inmunidad, que habilita a los
Tribunales nacionales a ejercer jurisdiccin respecto de aquellos actos del Estado extranjero
que no hayan sido realizados en virtud de imperio, sino con sujecin a las reglas ordinarias del
trfico privado. La distincin entre actos iure imperii y actos iure gestionis, por compleja que
pueda ser su concrecin en casos concretos y por diverso que sea su desarrollo en la prctica
de los Estados y en las codificaciones internacionales. Se ha abierto paso como norma
internacional general. Y ello sin perjuicio de que en el ordenamiento internacional subsistan
otro tipo de inmunidades de carcter absoluto o cuasiabsoluto, como son las del personal
diplomtico y consular o la inviolabilidad de las sedes de los locales diplomticos y
consulares y de sus bienes. Conviene sealar ya en este punto que las inmunidades del Estado
extranjero y otro tipo de inmunidades de Derecho internacional (en especial, las diplomticas
y consulares) no deben ser confundidas o identificadas. Sin perjuicio de que en ciertos
supuestos ambos tipos de inmunidades puedan solaparse, lo cierto es que se trata de
instituciones diferentes y resulta errneo que la remisin que el art. 21.2 L.O.P.J. hace a las
normas internacionales se concrete sin ms en las Convenciones de Viena sobre relaciones
diplomticas y consulares, cuando se est en presencia de supuestos de inmunidad del Estado
extranjero y sus rganos.
Si de la inmunidad de jurisdiccin pasamos a la inmunidad de ejecucin, cabe apreciar
mayores cautelas a la hora de sentar excepciones a la regla de la inmunidad, mas sin que
quepa negar que dichas excepciones se van abriendo paso en la prctica de numerosos
Estados. Dichas excepciones siguen la huella del criterio sentado para la inmunidad de
jurisdiccin, es decir, se considera incontrovertible que un tribunal interno no puede adoptar
medidas de ejecucin (o cautelares) sobre bienes de un Estado extranjero en el territorio del
Estado del foro que sean destinados por aqul al sostenimiento de actividades soberanas o de
imperio. Este sera el contenido claro de la inmunidad de ejecucin en el momento presente. A
partir de aqu, la aceptacin de la no inmunidad de ejecucin de los bienes que el Estado
extranjero destine en el Estado del foro a actividades iure gestionis o de inequvoca naturaleza
privada o comercial vara, movindose entre la no aceptacin de la ms mnima excepcin a
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la inmunidad de ejecucin hasta posturas ciertamente avanzadas que exigen una inequvoca
afectacin de los bienes a actividades iure imperii. Esta variacin en los datos que aporta la
actual realidad jurdica internacional dificulta, sin duda, la concrecin de cul es la norma
que, por remisin del art. 21.2 LOPJ, resulta aplicable en nuestro ordenamiento. A este
respecto, cabe aportar los siguientes datos:
A) El Proyecto de artculos sobre inmunidades de los Estados elaborado en el seno de
la Comisin de Derecho Internacional de la O.N.U. establece como principio la inmunidad
absoluta de ejecucin del Estado extranjero. Como excepcin a dicho principio, el Proyecto
CDI, aparte del supuesto de que el Estado extranjero preste su consentimiento a la ejecucin,
establece la de los bienes estatales afectos especficamente a fines comerciales y no
gubernamentales, sin que, entre otros, puedan nunca ser considerados como utilizados o
destinados a fines comerciales, "los bienes, incluida cualquier cuenta bancaria, que estn
situados en el territorio de otro Estado y sean utilizados o estn destinados a ser utilizados
para los fines de la misin diplomtica del Estado o de sus oficinas consulares". Este proyecto
de codificacin internacional carece naturalmente de fuerza obligatoria, aunque su valor
indicativo sea muy alto, dada la sede en que se redact y los materiales utilizados para su
confeccin.
B) En el mbito europeo debe mencionarse el Convenio europeo sobre inmunidad de
los Estados y su protocolo adicional, hecho en Basilea el 16 de mayo de 1972, por iniciativa
del Consejo de Europa. Aunque sean pocos los Estados entre los que se encuentra en vigor y
aunque Espaa no sea parte del mismo todava, resulta tambin muy indicativo. En materia
de inmunidad de ejecucin, el Convenio distingue entre un rgimen general y un rgimen
facultativo para los Estados parte. El rgimen general consagra la regla de la inmunidad
absoluta de ejecucin del Estado extranjero, sin perjuicio de que dicho Estado tenga la
obligacin ex convenio de dar efecto a la Sentencia dictada. El rgimen facultativo al que
voluntariamente pueden someterse los Estados parte s que contempla la relatividad de la
inmunidad de ejecucin, al permitir con carcter general que las sentencias se ejecuten sobre
bienes utilizados exclusivamente para actividades industriales o comerciales ejercidas por el
Estado extranjero de la misma manera que una persona privada. En cualquier caso, el
Convenio restringe en cierta medida la posibilidad de ejecucin al exigir que los bienes que
sean objeto de la misma se destinen no ya genricamente a actividades industriales o
comerciales, sino a la misma actividad industrial o comercial que dio lugar a la demanda y,
adems, que se destinen exclusivamente a dicha actividad.
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permite afirmar la relatividad de dicha inmunidad. El art. 24.1 C.E., aunque como ha quedado
dicho no impone, s coadyuva a entender en un sentido limitado la inmunidad de ejecucin,
sobre todo si se tiene en cuenta que la ratio de las inmunidades de los Estados extranjeros no
es el de otorgar a stos una proteccin indiscriminada, sino la de salvaguardar la integridad de
su soberana. Por ello, con carcter general, cuando en una determinada actividad o cuando en
la afectacin de determinados bienes no est empeada la soberana del Estado extranjero,
tanto el ordenamiento internacional como, por remisin, el ordenamiento interno desautorizan
que se inejecute una sentencia y, en consecuencia, una decisin de inejecucin supone una
vulneracin del art. 24.1 C.E.
5. La peculiaridad del presente caso es que la demandada y ejecutada en el proceso de
que trae causa este recurso de amparo, fue la Repblica de Sudfrica como tal Estado
soberano y no su Embajada o alguno de sus representantes diplomticos. Por ello, ni el
Convenio de Viena de 1963 sobre relaciones consulares, ni el de 1961 sobre relaciones
diplomticas, que sirven de fundamento a la prohibicin de una ejecucin forzosa contra
bienes de las misiones diplomticas y consulares, no pueden servir para definir si la
inmunidad de ejecucin del Estado Sudafricano era absoluta o relativa, sino slo para excluir
determinado tipo de bienes -los adscritos a la Embajada Sudafricana- de la ejecucin forzosa.
Sentado que en la actualidad el Derecho internacional pblico no impone una
inmunidad absoluta de ejecucin, sino que permite que los Tribunales nacionales dirijan la
ejecucin forzosa frente a un Estado extranjero y que, en consecuencia, una interpretacin
distinta de la remisin contenida en el art. 21.2 L.O.P.J. debe considerarse vulneradora del
art. 24.1 C.E. por restringir sin causa legal el derecho a la ejecucin, queda por determinar
con qu amplitud o, si se quiere, con qu limites puede un tribunal espaol ejecutar una
sentencia sobre bienes de un Estado extranjero en nuestro territorio.
En dicha tarea de concrecin, debe partirse de dos principios generales: en primer
trmino, el Derecho internacional impide que se lleven a cabo medidas de ejecucin forzosa
sobre aquellos bienes de titularidad del Estado extranjero que estn afectados o destinados al
desenvolvimiento de actividades de soberana o de imperio, permitiendo tan slo la ejecucin
sobre bienes que estn destinados al desenvolvimiento de actividades econmicas en las que
no est empeada su potestad soberana por actuar conforme al Derecho privado. Ahora bien,
en segundo trmino, debe tenerse especialmente en cuenta que, dentro del abanico de bienes
de los que pueda ser titular un Estado extranjero en nuestro territorio, gozan de un especfico
rgimen de proteccin los bienes de las misiones diplomticas y consulares, en virtud del art.
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Es decir, la relatividad de la
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dicho Estado, sin hacer uso de su potestad de imperio, acta de la misma manera que un
particular. Sin que, por lo dems, cumplida esta circunstancia, sea necesario que los bienes
objeto de la ejecucin estn destinados a la misma actividad iure gestionis que provoc el
litigio, pues otra cosa hara ilusoria la ejecucin en casos como el presente en que, al tratarse
del despido de una trabajadora de una Embajada, y admitido que dichos litigios quedan al
margen de la inmunidad de jurisdiccin del Estado extranjero, ningn bien quedara sustrado
a la inmunidad de ejecucin, ya que slo los bienes de la Embajada estaran en conexin con
la actividad que provoc el litigio.
La Sentencia impugnada al declarar genricamente la inejecucin contra el dinero
efectivo que el Estado ejecutado posea en entidades bancarias espaolas, al margen del
destino especfico de ese dinero, y confirmar el archivo de las actuaciones, ha aplicado una
regla de inmunidad absoluta de ejecucin de los bienes de la Repblica de Sudfrica que no
viene exigida por el art. 21. 2 L.O.P.J. y por tanto supone una inejecucin de las Sentencias
firmes sin causa legal, desconocedor del derecho a la tutela judicial efectiva. El Auto del
Juzgado de lo Social, y en la medida que lo confirma, la Sentencia impugnada vulneraron el
derecho a la tutela judicial efectiva de la recurrente en cuanto ordena el archivo de las
actuaciones sin dar ocasin a que la ejecucin pudiera realizarse sobre otros bienes de los que
sea titular la Repblica de Sudfrica en nuestro territorio, y que no estando destinados al
funcionamiento de su representacin diplomtica o consular, estn destinados al
desenvolvimiento de actividades en las que dicho Estado no haga uso de su potestad o
imperio.
Procede en consecuencia, estimar parcialmente el recurso de amparo en cuanto a la
confirmacin del archivo de las actuaciones resultantes del Auto del Juzgado de lo Social
nm. 11 de Madrid de 21 de marzo de 1988. Como esta confirmacin no deriva directamente
de la Sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Madrid aqu impugnada, que en su fallo se
limit a revocar el Auto que haba ordenado unos determinados embargos, la estimacin
parcial del amparo en el presente caso no requiere la anulacin de la Sentencia, sino que para
el restablecimiento del derecho constitucional vulnerado basta anular el Auto de la
Magistratura de Trabajo nm. 11 de Madrid de 19 de febrero de 1988, reponiendo las
actuaciones ante dicho rgano judicial, hoy Juzgado de lo Social nm. 11 de Madrid, para que
pueda proseguir las actuaciones del proceso de ejecucin frente a otros posibles bienes del
Estado ejecutado a los que no afecte la inmunidad de ejecucin, si consta su existencia o son
sealados por alguna de las partes.
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FALLO
En atencin a todo lo expuesto, el Tribunal Constitucional, POR LA AUTORIDAD
QUE LE CONFIERE LA CONSTITUCION DE LA NACION ESPAOLA,
Ha decidido
Estimar parcialmente el recurso de amparo interpuesto por doa Diana Gayle Abbott y,
en su virtud:
1. Reconocer su derecho a la tutela judicial efectiva, en su vertiente del derecho a la
ejecucin de Sentencias firmes.
2. Anular parcialmente el Auto de la Magistratura de Trabajo nm. 11 de Madrid, de
19 de febrero de 1988 resultante del procedimiento de despido 1.245/85, en cuanto ordena el
archivo de las actuaciones.
3. Reponer las actuaciones ante el Juzgado de lo Social nm. 11 de Madrid a fn de
que prosigan las actuaciones del proceso de ejecucin frente a otros eventuales bienes del
Estado ejecutado, que no gocen de la inmunidad de ejecucin, en los trminos indicados en el
fundamento jurdico 6.
4. Desestimar el amparo en lo dems.
Votos
Voto particular parcialmente discrepante que formula el Magistrado don Eugenio Daz
Eimil a la Sentencia dictada en el recurso de amparo nmero 1293/1990.
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