orrea Ospina, Nelcy
del Socorro
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2014-08-19T02:09:24Z
d
dc.date.available
2014-05-19
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2014-08-19T02:09:24Z
dc.date.issued
2014-08-18
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Artculo (Maestra en Educacin y Desarrollo Humano). Universidad de Manizales. Facultad de Ciencias Sociales y
es_ES
Humanas. CINDE, 2014
Mara Eugenia Aguirre
Facultad de Filosofa y Letras, UNCuyo
Qu decimos cuando hablamos de "reconocimiento"? Qu valor filosfico podemos atribuir al trmino reconocimiento? Estas son
algunas de las preguntas que guiaron la investigacin de Paul Ricoeur en su libro Caminos del reconocimiento. Tres estudios.
El anlisis de las grandes obras lexicogrficas de su lengua le permite descubrir la amplitud del campo lxico reunido, a la vez que las
apariciones filosficas del trmino le exigen un arduo desarrollo terico.
Emprende el autor un recorrido a travs de las distintas acepciones del trmino en busca de una anhelada teora del reconocimiento,
para la cual slo dice esbozar "caminos".
Dichos caminos se trazan en tres direcciones: el reconocimiento como identificacin, el reconocimiento de s mismo y el
reconocimiento mutuo. Los diversos sentidos van alejndose de a poco del simple "conocer" para aventurarse ms all en el deseo de
ser reconocido y la gratitud. A partir de un mtodo que Ricoeur mismo denomina "genealgico" analiza los "acontecimientos de
pensamiento", desarrollos filosficos en que el trmino "reconocimiento" adquiri un peso especfico. En este sentido, podemos hablar
de "reconocimiento" como identificacin, como la capacidad de distinguir lo verdadero de lo falso, lo claro y distinto en Descartes, lo
que sobrevive a la duda. O bien en Kant la "rekognition" que si bien como trmino slo aparece en la 1 edicin de la Crtica de la
razn pura, est presente en la idea de relacin que atraviesa toda la obra.
Entrando en una propuesta filosfica distinta, la fenomenologa de la percepcin de Merlau-Ponty, Ricoeur ve un nuevo matiz en la
problemtica del reconocimiento: su objeto. Y haciendo la distincin entre reconocer una cosa y una persona da el giro que le permite
ocuparse del reconocimiento de s mismo.
En este segundo estudio, el s mismo es tomado como sujeto actuante, el reconocimiento tiene un carcter indirecto; lo
que puedo decir, lo que puedo hacer, cmo puedo contarme. La identidad narrativa relaciona dos tipos de identidades: la mismidad
(identidad inmutable de cada uno como, por ejemplo, nuestra identidad biolgica) y la ipseidad: una identidad que no permanece fija,
estable.
Otras de las capacidades que retratan y, en algn sentido, extienden la identidad del s mismo son la memoria y la promesa. Aparece,
a propsito de la memoria, uno de los empleos filosficos del vocablo en cuestin: el reconocimiento de los recuerdos que tematiza
Bergson. Este reconocimiento permite aprehender en el presente un recuerdo pasado que permaneca en una especie de letargo, en
un estado virtual. Reconocer es aqu reencontrar.
El reconocimiento de s mismo, sin embargo, no pasa slo por representaciones individuales o capacidades individuales. Podemos ver
en las prcticas sociales elementos, mediaciones simblicas que configuran identidades. Abre paso el concepto de "capacidad social"
con que Ricoeur introduce a Amartya Sen. El autor nos habla de la capacidad de accin de cada persona cuyo reconocimiento implica
garantizar libertades no simplemente negativas.
El tercer estudio trata el reconocimiento mutuo. El concepto filosfico clave aqu es la Anerkennung hegeliana. Motivado por las
posibilidades interpretativas que abre el trabajo de Axel Honneth en La lucha por el reconocimiento, el autor establece un dilogo
intenso.
A partir de una lectura crtica de las obras de Hegel en Jena (entre 1802 y 1807): El sistema de la eticidady Filosofa real, el filsofo
francs inscribe la problemtica del reconocimiento en el seno de la filosofa poltica. Se trata de saber si frente a las teoras
contractualistas que explican el origen del Estado, puede oponerse un motivo moral; es decir si puede oponerse al miedo a la muerte
violenta que postula Hobbes el deseo de ser reconocido para fundar un orden poltico.
Para acompaar esta hiptesis, cita el autor a Honneth. Adopta su esquema tripartito de modelos de reconocimiento: el amor, el plano
jurdico y la estima social. Y es recin en este marco que trata el tema del multiculturalismo. El desarrollo que hace del mismo delata
una actitud de distanciamiento ante la problemtica. No se cuestionan las nociones de interculturalidad y multiculturalismo; el autor
parece simplemente repetir algunos conceptos de Charles Taylor (Multiculturalismo y la "poltica del reconocimiento"). Asimismo, por la
ausencia de referencias, parece dar a entender que ese tipo de conflictos no existen en su propio contexto (repite los ejemplos que
Taylor usa para explicar la situacin canadiense).
Lo que pudiera interpretarse como fruto de una mirada esquiva, parece ser ms bien el deseo de quitar el acento en lo negativo. Lo
mismo sucede cuando polemiza con Honneth en contra del nfasis puesto en la idea de lucha: le interesa a Ricoeur encontrar una
experiencia efectiva y pacfica de reconocimiento mutuo. Aunque anticipa y previene que quizs esta sea slo "simblica".
Estudia las posibles experiencias pacficas y efectivas de reconocimiento mutuo con el afn de asegurar que lo que motiva su
bsqueda no es una ilusin ni una lucha infructuosa.
Muestra Ricoeur, en la obra, gran erudicin y la capacidad para integrar pensamientos diversos con nimo conciliador y sin deseos de
polemizar. El libro intenta, como dijimos, realizar aportes para una teora filosfica del reconocimiento y es justamente lo que hace. Se
trata la problemtica desde una mirada abarcadora y amplia, libre de delimitaciones arbitrarias. Cumple con su cometido de
trazar caminos para quien desee introducirse en el campo del reconocimiento.