Catecismo de la Iglesia Catlica
El Matrimonio
1605 La Sagrada escritura afirma que el hombre y la mujer fueron creados el uno para el
otro: No es bueno que el hombre est solo. La mujer, carne de su carne, su igual, la
criatura ms semejante al hombre mismo, le es dada por Dios como una auxilio,
representando as a Dios que es nuestro auxilio. Por eso deja el hombre a su padre y
a su madre y se une a su mujer, y se hacen una sola carne (Gn 2,18-25). Que esto
significa una unin evidente de sus dos vidas, el Seor mismo lo muestra recordando
cul fue en el principio, el plan del Creador: De manera que ya no son dos sino una
sola carne (Mt 19,6).
Unidad e indisolubilidad del matrimonio
1644 El amor de los esposos exige, por su misma naturaleza, la unidad y la
indisolubilidad de la comunidad de personas que abarca la vida entera de los esposos:
Estn llamados a crecer continuamente en su comunin a travs de la fidelidad
cotidiana a la promesa matrimonial de la donacin total y recproca. Esta comunin
humana es confirmada, purificada y perfeccionada por la comunin en Jesucristo dada
mediante el sacramento del matrimonio. Se profundiza por la vida de la fe comn y por
la Eucarista recibida en comn.
1660 La alianza matrimonial, que es una ntima comunidad de vida y de amor, fue fundada y
dotada de sus leyes propias por el Creador, l es el autor. Por su naturaleza est ordenada al
bien de los cnyuges as como a la generacin y educacin de los hijos y el bien de la sociedad.
Entre bautizados, el matrimonio ha sido elevado por Cristo Seor a la dignidad de sacramento.
1661 El sacramento del matrimonio significa la unin de Cristo con la Iglesia. Da a los
esposos la gracia de amarse con el amor con que Cristo am a su Iglesia; la gracia del
sacramento perfecciona as el amor humano de los esposos, reafirma su unidad indisoluble y
los santifica en el camino de la vida eterna (Concilio de Trento).
2397 La alianza que los esposos contraen libremente implica un amor fiel. Les confiere la
obligacin de guardar indisoluble su matrimonio.
2398 La fecundidad es un bien, un don, un fin del matrimonio. Dando la vida, los esposos
participan de la paternidad de Dios.
III El amor de los esposos
2360 La sexualidad est ordenada al amor conyugal del hombre y de la mujer. En el
matrimonio, la intimidad corporal de los esposos viene a ser un signo y una garanta de
comunin espiritual. Entre bautizados, los vnculos del matrimonio estn santificados
por el sacramento.
2361 La sexualidad, mediante la cual el hombre y la mujer se dan uno a otro con los
actos propios y exclusivos de los esposos, no es algo puramente biolgico, sino que
afecta al ncleo ntimo de la persona humana en cuanto tal. Ella se realiza de modo
verdaderamente humano solamente cuando es parte integral del amor con el que el
hombre y la mujer se comprometen totalmente entre s hasta la muerte Oracin de
Tobas.
2362 Los actos con los que los esposos se unen ntima y castamente entre s son honestos y dignos, y,
realizados de modo verdaderamente humano, significan y fomentan la recproca donacin, con la que se
enriquecen mutuamente con alegra y gratitud (GS 49,2). La sexualidad es fuente de alegra y de
placer:
El Creador...estableci que en esta funcin (de generacin) los esposos experimentasen un placer y una
satisfaccin del cuerpo y del espritu. Por tanto, los esposos no hacen nada malo procurando este placer
y gozando de l.
Aceptan lo que el Creador les ha destinado. Sin embargo, los esposos deben saber mantenerse en los
lmites de una justa moderacin (Po XII)
La virginidad por el Reino de Dios
1618 Cristo es el centro de toda vida cristiana. El vnculo con l ocupa el primer lugar
entre todos los dems vnculos, familiares o sociales (Lc 14,26; Mc 10,28-31).
1619 La virginidad por el Reino de los Cielos es un desarrollo de la gracia bautismal, un
signo poderoso de la preeminencia del vnculo con Cristo, de la ardiente espera de su
retorno, un signo que recuerda tambin que el matrimonio es una realidad que
manifiesta el carcter pasajero de este mundo (1 Co 7,31; Mc 12,25).
1620 Estas dos realidades, el sacramento del Matrimonio y la virginidad por el Reino de
Dios, vienen del Seor mismo. Es l quien les da sentido y les concede la gracia
indispensable para vivirlos conforme a su voluntad (Mt 19,3-12). La estima de la
virginidad por el Reino y el sentido cristiano del Matrimonio son inseparables y se
apoyan mutuamente: Denigrar el matrimonio es reducir a la vez la gloria de la virginidad; elogiarlo
es realzar a la vez la admiracin que corresponde a la virginidad... (S. Juan Crisstomo).
LA CONCIENCIA MORAL
1776 En lo ms profundo de su conciencia el hombre descubre una ley que l no se da
a s mismo, sino a la que debe obedecer y cuya voz resuena, cuando es necesario, en los
odos de su corazn, llamndole siempre a amar y a hacer el bien y a evitar el mal...El
hombre tiene una ley inscrita por Dios en su corazn...La conciencia es el ncleo ms
secreto y el sagrario del hombre, en el que est solo con Dios, cuya voz resuena en lo
ms ntimo de ella.
EL SEXTO MANDAMIENTO
No cometers adulterio (Ex 20,14; Dt 5,17).
Habis odo que se dijo: No cometers adulterio. Pues yo os digo: Todo el que mira a una mujer
desendola, ya cometi adulterio con ella en su corazn (Mt 5,27-28).
El da en que Dios cre al hombre, le hizo a imagen de Dios. Los cre varn y hembra, los bendijo,
y los llam "Hombre" en el da de su creacin (Gn 5,1-2).
2332 La sexualidad afecta a todos los aspectos de la persona humana, en la unidad de su
cuerpo y su alma. Concierne particularmente a la afectividad, la capacidad de amar y de
procrear y, de manera ms general, a la aptitud para establecer vnculos de comunin
con otro.
2333 Corresponde a cada uno, hombre y mujer, reconocer y aceptar su identidad sexual.
La diferencia y la complementariedad fsicas, morales y espirituales, estn orientadas a
los bienes del matrimonio y al desarrollo de la vida familiar y social.
2335 Cada uno de los sexos es, con una dignidad igual, aunque de manera distinta,
imagen del poder y de la ternura de Dios. La unin del hombre y de la mujer en el
matrimonio es una manera de imitar en la carne la generosidad y la fecundidad del
Creador: el hombre deja a su padre y a su madre y se une a su mujer, y se hacen una
sola carne (Gn 2,24).
2336 Jess vino a restaurar la creacin en la pureza de sus orgenes. En el Sermn de la
montaa nos afirm: Habis odo que se dijo: no cometers adulterio. Pues yo os
digo: todo el que mira a una mujer desendola, ya cometi adulterio con ella en su
corazn (Mt 5,27-28). El hombre no debe separar lo que Dos ha unido (Mt 19,6).
La Tradicin de la Iglesia ha entendido el sexto mandamiento como una regulacin
completa de la sexualidad humana.
La oracin es importante para guardar la castidad:
Crea que la continencia dependa de las propias fuerzas, las cuales no senta en m; siendo tan necio
que no entenda lo que estaba escrito (Sb 8,21): que nadie puede ser continente, si t no se lo das. Y
cierto que t me lo dieras, si con llamase desde mi interior a tus odos, y con fe slida arrojase en ti mi
cuidado (S. Agustn, confesiones).
2392 El amor es la vocacin fundamental e innata de todo ser humano (FC 11).
2393 Al crear al ser humano hombre y mujer, Dios confiere la dignidad personal de
manera idntica a uno y a otra.
2394 Cristo es el modelo de la castidad. Todo bautizado es llamado a llevar una vida
casta, cada uno segn su estado de vida.
2395 La castidad significa la integracin de la sexualidad en la persona. Entraa el
aprendizaje del dominio personal.
2396 Entre los pecados gravemente contrarios a la castidad se deben citar la
masturbacin, la fornicacin, las actividades pornogrficas, y las prcticas
homosexuales.
2400 El adulterio y el divorcio, la poligamia y la unin libre son ofensas graves a la
dignidad del matrimonio.
2523 Existe un pudor de los sentimientos como tambin un pudor del cuerpo. Este
pudor rechaza, por ejemplo, los exhibicionismos del cuerpo humano propios de cierta
publicidad o las incitaciones de algunos medios de comunicacin a hacer pblica toda
confidencia ntima. El pudor inspira una manera de vivir que permite resistir a las
solicitaciones de la moda y a la presin de las ideologas dominantes.
corazn (Mt 5,28).
2529 El noveno mandamiento pone en guardia contra la codicia y concuspiscencia o
incontinencia de la carne. 2530 La lucha contra la concupiscencia o no poderse
controlar pasa por la purificacin del corazn y la prctica de la templanza.
2531 La pureza del corazn nos alcanzar el ver a Dios: nos da desde ahora la
posibilidad de ver todo segn Dios.
2532 La purificacin del corazn exige la oracin, la prctica de la castidad, la pureza
de intencin y de mirada.
2533 La pureza del corazn requiere el pudor, que es paciencia, modestia y discrecin.
El pudor preserva la intimidad de la persona.