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Navarra y su comercio en Cádiz XVIII

Este prólogo introduce el documento que analiza la presencia de comerciantes navarros y vascos en Cádiz durante el siglo XVIII. Explica que el objetivo es entender el contexto histórico del comercio y los comerciantes en lugar de hacer un análisis finalista. También sitúa el estudio dentro de una línea de investigación sobre comerciantes españoles para matizar la idea de que los extranjeros dominaban el comercio. Finalmente, enmarca la investigación sobre los navarros en Cádiz dentro de los trabajos

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Navarra y su comercio en Cádiz XVIII

Este prólogo introduce el documento que analiza la presencia de comerciantes navarros y vascos en Cádiz durante el siglo XVIII. Explica que el objetivo es entender el contexto histórico del comercio y los comerciantes en lugar de hacer un análisis finalista. También sitúa el estudio dentro de una línea de investigación sobre comerciantes españoles para matizar la idea de que los extranjeros dominaban el comercio. Finalmente, enmarca la investigación sobre los navarros en Cádiz dentro de los trabajos

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Prlogo

Prlogo

Este trabajo no es casual, sino que se inscribe en una serie de preocupaciones


historiogrficas que lo inspiran y acaban dndole sentido. Vaya por delante que
me parece una aportacin fundamental al conocimiento del comercio espaol
del siglo XVIII: no al comercio entendido como el trfico de mercancas, sino al
comercio como actividad humana; es decir, quines son las personas que se dedican al comercio, dnde lo hacen y por qu, cmo viven y se organizan; cul
es, en definitiva, su entorno mental y su horizonte vital, y, por lo tanto, qu significan en la sociedad en la que viven.

Todo esto nos lleva a considerar el contexto real en el que los comerciantes se movan. Se trata de evitar, como seala R. Torres, hacer un anlisis
del capitalismo mercantil con un sentido finalista de la historia, es decir, demostrar que en Espaa haba o no haba tal capitalismo, considerado decisivo en los
siglos inmediatamente venideros, para afirmar el progreso, o negarlo. No; por
el contrario, se trata ms bien de entender el capitalismo mercantil y a los comerciantes que lo realizaban en su contexto histrico preciso y particular, tal y
como en su momento desempeaban su actividad, para de ah sacar las conclusiones pertinentes en orden a una ulterior explicacin histrica.

Desde esa preocupacin historiogrfica globalizadora, que es conocer la realidad del capitalismo mercantil, se puede descender a otras preocupaciones ms reducidas y cercanas que permiten aproximarnos a un proyecto de
estudio asequible. En primer lugar podemos pensar en Cdiz, el emporio mercantil de la poca. Una de sus caractersticas, siempre se ha dicho, es la presencia de numerosos comerciantes extranjeros en la plaza. En esa lnea tradicional,
Zylberberg ha insistido recientemente, a ttulo algo ms general, pero que tiene
a Cdiz como parangn, en la importancia de los extranjeros, y muy especialmente de los franceses, en la Espaa del siglo XVIII. Ha llegado a escribir que,
 R.

Torres, editor, Capitalismo mercantil en la Espaa del siglo XVIII, Pamplona, EUNSA, 2000, p. 11.

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16

Una comunidad de comerciantes: navarros y vascos en Cdiz

desde el punto de vista comercial y financiero, el siglo XVIII espaol es el siglo


de los franceses. Creo que Zylberberg toma el todo por la parte y al final ese
dulce dominio produce una dulce exageracin, lo que no niega la abundante
presencia de franceses en Espaa.

El trabajo que prologo, sin embargo, se fija en la presencia espaola y
tiende a destacar quines y cuntos espaoles de un determinado origen haba
en Cdiz en una etapa de ese siglo y qu papel desempeaban. Su sola presencia puede ser un dato para matizar la afirmacin de Zylberberg. No hace mucho,
la Matrcula de comerciantes publicada por Ruiz Rivera daba noticia puntual de
todos los espaoles enrolados en el comercio gaditano con Amrica; no obstante, segua siendo preciso bajar a conocer con detalle los distintos grupos y
personas. Pero los comerciantes espaoles en Cdiz tenan orgenes diversos.
Desde la Universidad de Navarra nos ha preocupado siempre concretar y matizar el contenido de aquella hora navarra de la que hablara hace tiempo Caro
Baroja. As pues, Navarra forma como un tercer escaln en esa cadena de preocupaciones: comercio universal, Cdiz, Navarra. Qu es exactamente la hora
navarra, quines la forman y por qu? Las casas, fciles de contar en cada
valle, daban un contingente de hombres para los que la marcha a Madrid, Sevilla, Cdiz o Amrica constitua una gran va de fortuna, dice Caro Baroja. Y
aade: todos con amor al pas, pero metidos en empresas fuera del pas. Si no
es una definicin, es, al menos, una descripcin de esa hora navarra en la que
muchos navarros encontraron la fortuna fuera de su pas (en el sentido que se
daba al trmino en la poca), en otros territorios de la Monarqua.

En otro trabajo he tratado de resaltar que el motivo fundamental de
la salida de navarros, como de cualquier otra persona de cierta cualidad social en
cualquier otro lugar, no son las estrecheces del pas de origen, sino los atractivos
del destino. Por mal que alguien viva en su casa no sale por salir. Sale cuando la
atraccin del nuevo destino es suficientemente poderosa y prometedora, cuando
espera, en palabras ya citadas de Caro Baroja, una gran va de fortuna. Y los
que salen no son los ms pobres, normalmente, sino aquellos que tienen medios
suficientes para poder aprovecharse de los reclamos que ya existen en el lugar
de destino: familiares, sobre todo, paisanos o amigos en ocasiones, ya bien establecidos, que suponen la garanta de una ayuda para el viajero en su nueva vida.
Profundizar en estos detalles supondra una va de revisin del trabajo de Caro
Baroja en el cual, sin ignorar los factores de atraccin, se resaltan ms los de expulsin, o as se ha venido interpretando posteriormente.
 M.

Zylberberg, Une si douce domination. Les milieux daffaires franaiset lEspagne vers 1780-1808Ministre des
Finances, Paris, 1993, p. 49.
 J.

Ruiz Rivera, El Consulado de Cdiz. Matrcula dde comerciantes, 1730-1823, Diputacin Provincial, Cdiz, 1988.

 J.

Caro Baroja, La Hora Navarra del XVIII (personas, familias, negocios e ideas), Institucin Prncipe de Viana, Pamplona, 1969.
 Ibdem,
 A.

p. 35, 38.

Gonzlez Enciso, La Monarqua como destino: Administracin, Ejrcito, Iglesia, en AA. VV., Juan de Goyeneche y
el triunfo de los navarros en la Monarqua Hispnica del siglo XVIII, Fundacin Caja Navarra, Pamplona, 2005, p. 219.

Prlogo


Llegamos al punto en que el crculo se cierra. Si interesa el comercio,
si interesa Cdiz, si interesa conocer el papel de los espaoles en Cdiz, por
qu no estudiar los navarros en Cdiz? Se trataba a priori, de un colectivo perfectamente desconocido como tal, si bien se saba que algunos navarros haban
estado en Cdiz y se conoca a algunos personajes ilustres, como los Uztriz, por
ejemplo. Pero poco ms. Por otro lado, el problema enlazaba perfectamente
con las preocupaciones del Grupo de Historia Financiera organizado en la Universidad de Navarra y dedicado por entonces a estudiar comerciantes y financieros de distinta naturaleza, navarros o no. Este trabajo, por lo tanto, se inserta
en toda una lnea de investigacin que ha estudiado a comerciantes navarros,
a comerciantes vascos, a financieros navarros en Navarra, a financieros navarros en Madrid10, a hacendistas11, y a otro tipo de comerciantes y financieros,
tanto desde una perspectiva general12, como ligados al comercio de algn producto concreto, como la lana13, o el tabaco14, o metidos en negocios con el estado para la movilizacin de recursos para la guerra15; muchas veces, como se
ve, estos estudios han salido gracias a la colaboracin de numerosos investigadores de otras universidades que eventualmente se han asociado a nuestras
preocupaciones16. El resultado es que, sin despreciar la presencia y competencia
de los extranjeros, poco a poco vamos conociendo el desarrollo de numerosas
casas mercantiles espaolas, autnticas sagas familiares, muchos de sus componentes darn el salto tambin al mundo de las finanzas y de los grandes asientos con el estado17. Los espaoles tambin cuentan, podramos decir, y es preciso estudiarlos. He aqu una muestra fundamental.

 A.

Azcona Guerra, Comercio y comerciantes en la Navarra del siglo XVIII, Prncipe de Viana, Pamplona, 1996.

 E.

Alcorta Ortz de Zrate, La burguesa mercantil en el Bilbao del siglo XVIII. Los Gmez de la Torre y Mazarredo,
Txertoa, Bilbao, 2003.
 M

C. Hernndez Escayola, De tributo para la Iglesia a negocio para mercaderes: el arrendamiento de las rentas episcopales en la dicesis de Pamplona (siglo XVIII), EUNSA, Pamplona, 2000; idem, Negocio y servicio.
10 S.

Aquerreta Gonzlez, Negocio y finanzas en el siglo XVIII: La familia Goyeneche, EUNSA, Pamplona, 2001; idem,
editor, Francisco Mendinueta: Finanzas y mecenazgo en la Espaa del siglo XVIII, EUNSA, Pamplona, 2002.
11 S.

Solbes Ferri, Rentas reales de Navarra: proyectos reformistas y evolucin econmica (1701-1765), Institucin
Prncipe de Viana, Pamplona, 1999.
12 Ver,
13 A.

por ejemplo, el citado libro de R. Torres sobre Capitalismo mercantil en la Espaa del siglo XVIII (nota 1).

Gonzlez Enciso, editor, El negocio de la lana en Espaa (1650-1830), EUNSA, Pamplona, 2001.

14 A.

Gonzlez Enciso y R. Torres Snchez, editores, Tabaco y economa en el siglo XVIII, EUNSA, Pamplona, 1999; S.
de Luxn, S. Solbes y J.J. Laforet, editores, El mercado del tabaco en Espaa durante el siglo XVIII, Fundacin Altadis,
Las Palmas de Gran Canaria, 2000. R. Escobedo Romero, El monopolio de tabacos en Espaa en la primera mitad del
siglo XVIII, Tesis doctoral, indita, Universidad de Navarra (en prensa).
15 H.V.

Bowen y A. Gonzlez Enciso, editores, Mobilising Resources for War. Britain and Spain at Work During the
Early Modern Period, EUNSA, Pamplona, 2006.
16 Dejo

aqu al margen otros muchos trabajos publicados en artculos de revistas especializadas, o en libros de conjunto
que no tienen que ver directamente con nuestro grupo de investigacin. Considero necesario hacer este recuento para insertar el trabajo que prologo en su ambiente investigador, en el que nace y se realiza, pero, por supuesto, ello no quita ningn mrito a todos los autores que han contribuido a los abundantes trabajos existentes sobre la materia, que tambin han
sido apoyo intelectual de la autora del libro y que en buena medida aparecen relacionados en la seccin de bibliografa.
17 A.

Gonzlez Enciso, Felipe V: La renovacin de Espaa. Sociedad y economa en el reinado del primer Borbn,
EUNSA, Pamplona, 2003, p. 87-88.

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Una comunidad de comerciantes: navarros y vascos en Cdiz


Pero la autora no slo ha vivido en un ambiente investigador, donde
ha podido aprender y al que ha contribuido con su presencia laboriosa y con la
aportacin de sus conocimientos. Tambin ha ido publicando aspectos parciales
que, adems de servir de adelanto de lo que iba a ser su Tesis Doctoral y finalmente, este libro, han supuesto un ejercicio necesario de aprendizaje de la escritura cientfica. Como se suele decir, la autora no llega aqu de nuevas, sino que
tiene tras de s una amplia labor de participacin en seminarios, en congresos y
tambin de publicaciones: al menos las exigibles para su condicin.

As, por ejemplo, Victoria E. Martnez del Cerro nos haba explicado
ya cmo los comerciantes navarros en Cdiz trabajaban en una red clientelar18;
cmo, gracias a esas relaciones clientelares, haban podido emigrar a Cdiz 19 y
establecerse all20, cmo se haban integrado y cules haban sido algunos de los
procesos de esa fusin con la nueva sociedad21, a la vez que nos haba descrito
algn negocio particular del mayor inters, como la participacin en la trata de
negros22. Un bagaje, como digo, de gran inters que preludiaba la importancia
del libro que ahora se presenta.

El trabajo se basa en la descripcin y estudio de las actividades de un
grupo social, grupo bien definido por una parte, pero al mismo tiempo abierto a
cualquier influencia que pueda ser beneficiosa para los intereses particulares de
cualquiera. El grupo es la base de partida; luego, los individuos trabajan por libre
y segn conveniencia. El libro tiene tres partes bien diferenciadas, que ahora no
voy a resumir, pero s recordar, porque son el esqueleto del trabajo mismo. En
primer lugar, el proceso de establecimiento en Cdiz, un proceso largo que empieza en el pas de origen, pasa por las causas de la emigracin y se termina con
la integracin de esas personas en la nueva sociedad. Se trata de un aspecto
fundamental, que da razn de la presencia de los emigrados en Cdiz y que la
autora resuelve con destreza. Ahora ya sabemos que hay navarros y vasco en
Cdiz; pero sabemos tambin quines son, por qu estn all, qu hacen exactamente, cmo se integran en su nueva vida.

La segunda parte se dedica al mundo de los negocios y de la mentalidad social de los comerciantes ya establecidos. No se trata tanto de un estudio

18 Trabajar

en red? La colonia de navarros y vascos en la economa gaditana de la segunda mitad del siglo XVIII, en
R. Torres, editor, El capitalismo mercantil..., p. 71-107.
19 Movimientos

migratorios internos: Hombres de negocios navarros y vascos en el Cdiz del siglo XVIII, en O. lvarez Gila y A. Angulo Morales, eds., Las migraciones vascas en perspectiva histrica (siglos XVI-XX), Universidad del
Pas Vasco, Bilbao, 2002, p. 73-93.
20 Cdiz,

ciudad cosmopolita: la presencia de comerciantes navarros y vascos en la misma (siglo XVIII), en J. Fernndez Garca, M. A. Bel y J.M. Delgado, editores, El cambio dinstico y sus repercusiones en la Espaa del siglo XVIII,
Universidad de Jan, Jan, 2001, p. 355-379.
21 La

integracin de los hombres de negocios navarros y vascos en la sociedad gaditana. La familia Uztriz (siglo
XVIII), en V Congreso de Historia de Navarra. Grupos sociales en Navarra,. Relaciones y derechos a lo largo de la Historia, Prncipe de Viana, Pamplona, 2002, p. 269-282.
22 Francisco

Mendinueta y la trata de negros en Amrica, en S. Aquerreta, editor, Francisco de Mendinueta: Finanzas y mecenazgo..., p. 135-171.

Prlogo

econmico entre otras cosas porque las fuentes no daban para ms, tambin
porque todo trabajo tiene sus lmites, pero s de una aproximacin al tipo de negocios en el que vascos y navarros se metieron. Son, como se ve, negocios variados, pero destacara que el negocio en s no es lo ms importante. No interesa
tanto en qu invertir, sino qu es lo ms rentable en un momento dado, o en qu
sector hay ms posibilidades, sobre todo teniendo en cuenta las relaciones clientelares que facilitan la entrada y el triunfo en ese sector. Hay, pues, flexibilidad
sobre la base de algo que no es lo estrictamente mercantil y financiero, las relaciones personales. Tambin aparece aqu lo que puede ser el objetivo ltimo de estas
personas en aquellas sociedades, conseguir la representatividad social y el ennoblecimiento. El negocio era un medio de ascenso social. Conseguido tal ascenso, el
negocio contina, pero el ascenso es ms importante que el negocio: entre otras
cosas porque el mismo ascenso facilita nuevas relaciones y por lo tanto, contribuye a aumentar las posibilidades de negocios. Aqu no hay distincin entre nobleza y burguesa.

En tercer lugar, la autora estudia dos trayectorias ejemplares, la de los
Uztriz y la de Iribarren Polo. La primera era ya conocida, gracias a los trabajos
de Ruiz Rivera, pero la autora aporta muchos ms datos que completan lo anterior y nos dan una imagen an ms abigarrada de esta saga familiar tan importante en la economa de la Espaa del siglo XVIII. La de Iribarren resulta de total
novedad y un ejemplo tambin significativo de un comerciante de la poca.

Pero adems de la descripcin y explicacin de estos procesos, hay
otros aspectos que sobrevuelan continuamente el trabajo. Uno de ellos, ineludible entonces y hoy, es el de la relacin entre navarros y vascos. Los navarros que
llegaron a Cdiz se unieron a los vascos que ya estaban establecidos de antao,
como miembros de mayor tradicin de la Corona de Castilla. La lengua y la cercana les llev a unirse a su cofrada, donde encontraron el primer y principal amparo para poder comenzar. La sintona entre ambos es evidente y declarada. Sin
embargo tal sintona no es exclusiva. Los navarros tienen relaciones familiares y
clientelares con los vascos, pero las tienen preferentemente con los mismos navarros y no excluyen las externas a este grupo. El grupo navarro, por lo tanto, es
muy compacto, pero no es un grupo cerrado. En cualquier caso, estas relaciones
estn pensadas y vividas siempre desde una perspectiva personal, familiar y de
negocio, jams hay ni atisbo de una intencionalidad o de una razn poltica.

El segundo aspecto que quera sealar es la importancia de las redes
clientelares. El trabajo est escrito sobre la base de la existencia de tales redes de
confianza, de ese capital relacional que resulta bsico en la vida mercantil, y no
slo en ella, pero especialmente en este campo en el que la confianza jugaba un
papel esencial ante la incertidumbre o la falta de informacin en otros mercados
lejanos. La red es la base. Pero esa red puede basarse en relaciones familiares,
que seguramente sern las ms fuertes, y donde la confianza pasa de padres a
hijos, pero tambin a sobrinos y a yernos. La solidaridad familiar, en principio, es
total. Pero la red se basa tambin en otros aspectos que crean clientela: el paisanaje y aqu no hay diferencia entre vascos y navarros, y la simple amistad.

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Una comunidad de comerciantes: navarros y vascos en Cdiz

Por encima de otros vnculos, la amistad encontrada en el mismo negocio o en


la relacin personal, se convierte en un vnculo fortsimo de sustentacin de la
red clientelar, necesaria en tantos casos, para la formacin de los jvenes en ambientes de negocio diferentes al de procedencia. Esa formacin en casa de otro
ser, a la larga, una nueva fuente de relacin clientelar va amistad.

Finalmente, podramos decir que con este trabajo aumenta enormemente nuestro conocimiento de la burguesa mercantil espaola. El grupo de
burgueses gaditanos se enriquece con el conocimiento de estos navarros es a
los navarros a los que se dedica ms atencin hasta ahora prcticamente desconocidos. Son burgueses por su actividad el comercio, los negocios, y lo son
por su mentalidad, a juzgar por sus inversiones, por sus relaciones clientelares y
por sus movimientos en la sociedad gaditana. Son burgueses tpicos, protagonistas de un no menos tpico y segn vemos cada vez ms extenso en nuestros
conocimientos, capitalismo mercantil y de negocios en la Espaa de la Ilustracin. La historia de este grupo de navarros y de vascos en Cdiz es pues, la historia variopinta de un grupo complejo que buscando el aumento de sus negocios en las posibilidades que ofreca Cdiz, consiguieron, gracias a las redes de
confianza, elevarse a algunos de los puestos ms representativos de la sociedad
que les recibi. Sin duda es la historia de un xito porque apuntaron bien hacia
el objetivo y trabajaron como haba que hacerlo. Tambin la autora lo ha hecho
as y por ello puede ofrecernos ahora este magnfico fruto que sin duda enriquecer la historiografa espaola.

Agustn Gonzlez Enciso


Universidad de Navarra

Introduccin

Introduccin

En 1969 Caro Baroja se refiri a La Hora navarra del siglo XVIII, en la que muchos navarros que salieron de sus fronteras jugaron un papel destacado en la
monarqua, especialmente quienes se acercaron a las finanzas del rey. Don Julio
los inclua en el ncleo de uno de los fenmenos ms caractersticos del siglo:
la renovacin econmica y social que protagonizaron comerciantes y financieros. El Grupo de Historia Financiera que dirige el profesor Gonzlez Enciso se ha
preocupado particularmente de este problema y en esta lnea, hay que insertar
el libro que es fruto de la investigacin que he llevado a cabo durante el doctorado. Al plantear este estudio, nos cuestionamos algunos interrogantes: haban contribuido los comerciantes espaoles a transformar la sociedad y la economa? era un asunto reservado slo a los extranjeros?, por extensin, hubo
gran burguesa mercantil en Espaa al igual que en otros lugares ms conocidos
y estudiados?, y si fue as, qu papel jug en la renovacin social?

La presencia de estos navarros que buscaban triunfar en otros lugares, la importancia de Cdiz en el siglo XVIII que es innecesario resaltar y mi
propia vinculacin personal con dicha ciudad eran elementos ms que suficientes para centrar el tema de estudio: quines eran los comerciantes navarros de
Cdiz? por qu se establecieron en esta ciudad? qu papel jugaron?. Ya en
1962 Sancho de Sopranis haba ofrecido la primera pista. Deca, la colonia de
comerciantes navarros y vascos [] invade la esfera de los oficios pblicos [de
Cdiz], pone pie en el cabildo catedralicio, tan celosamente reservado a la pequea nobleza indgena, obtiene regiduras, interviene con actividad y eficacia
en la administracin local raro ser el asunto de importancia de uno y otro cabildo en que no tenga intervencin algn oriundo de las cuatro provincias y
ocupa varios de los escaos de los seores del regimiento, superando a los lusitanos y no quedando debajo de los genoveses, sus antagonistas en todo.

Sancho de Sopranis (1962, 643-877).

25

26

Una comunidad de comerciantes: navarros y vascos en Cdiz


Segn estas palabras, pareca claro que los navarros jugaron un papel
significativo en la ciudad, adems de dedicarse a su comercio. Quedaba por conocer cmo lo hacan, quines y cuntos se comportaban de este modo. En una
palabra, faltaba por estudiar su comportamiento como grupo y su importancia
individual y colectiva, ya que no se tena noticias sobre esto. Si en un primer momento, nuestro objetivo fue valorar la importancia de los comerciantes navarros, pronto vimos que no era posible separarlos de los vascos, con quienes entablaron, sin distincin, todo tipo de relaciones. En la documentacin era muy
habitual encontrar manifestaciones de solidaridad entre los navarros y los vascos de Cdiz. Se observ, por ejemplo, que a la hora de otorgar testamento, los
testadores preferan que sus albaceas fueran navarros o vascos. Hay que tener
en cuenta que los hombres de comercio que procedan de estas regiones tenan
una cultura muy similar, lo que sin duda les serva de nexo de unin cuando
emigraban a plazas lejanas. De hecho, al igual que los vascos, muchos navarros
tambin tenan el euskera como lengua materna. Ello era debido a que la mayora de los navarros de Cdiz procedan de los valles de la zona norte de la regin.
As mismo, la Cofrada del Cristo de la Humildad y Paciencia era una prueba ms
de la hermandad que exista entre ambos colectivos. Tambin, era significativa
la visin que la comunidad mercantil gaditana tena de ellos. Es preciso sealar que en 1729 se reformaron las ordenanzas del Consulado, debido a distintas
quejas que realizaron algunos comerciantes en contra del peso que los vascongados tenan en la institucin. Con esta medida se prohibi las votaciones por
paisanaje, ya que, en la prctica, cuando se sumaban los votos de los vizcanos,
alaveses, guipuzcoanos y navarros, este colectivo obtena la mayora en las elecciones, controlando de esta forma la incorporacin de nuevos miembros.

Desde el punto de vista de la bibliografa, la importancia mercantil de
Cdiz y de la Carrera de Indias gaditana, est suficientemente resaltada. Su funcin estructural queda clara en la obra de Antonio Garca-Baquero. Por otro
lado, el papel que jugaron los comerciantes ha sido estudiado en los trabajos de
Manuel Bustos Rodrguez, en la obra de Julin Ruiz Rivera o en la de Paloma
Fernndez Prez. Con respecto al grupo de hombres de comercio navarros y


La Cofrada del Cristo de la Humildad y Paciencia se encontraba en la iglesia de San Agustn. Consultar punto 3.1.3.
En Mxico ocurra lo mismo, La Cofrada de nuestra Seora de Aranzazu integraba a los originarios del [] seoro de
Vizcaya, provincias de lava y Guipzcoa y Reino de Navarra. Zaballa Beascoechea (1996, 470).


Que la conservacin de las comunidades ha consistido siempre en la unin y conformidad y ninguna lo necesita
tanto como la presente por las facultades y negocios que en consecuencia de stas ha de tratar y manejar, y como es
propensin natural apropiarse de lo til y provechoso a los patricios y paisanos, debe ser condicin expresa no puedan
tener hermandad ni correspondencia dos provincias unidas, porque los originarios de cada una deban tener un voto libre para aplicarle al que mejor lo mereciere, bien entendido que no han de correr debajo de una cuerda el Seoro de
Vizcaya, Guipzcoa y Navarra, como se ha hecho hasta aqu con ttulo de vascongados, sino separadamente cada una
de stas, como les suceder a Andaluca, las dos Castillas, Galicia, Montaa, etc. Porque esto de cargarse a una provincia y quedarse las dems sin beneficio viniendo pretendiente a incluirse en la matrcula de cualquiera de ellas, teniendo
las cualidades que deben concurrir, no sera obrar con justicia distributiva. Ruiz Rivera (1985, 20).


Garca Baquero (1972) (1976) (1992) (1999).

Bustos Rodrguez (1983) (1985) (1990) (1991) (1995) (2005).

Ruiz Rivera (1988) (1991) (1993). Ruiz Rivera y Garca Bernal (1992).

Fernndez Prez (1997).

Introduccin

vascos, adems de Sancho de Sopranis, Garmendia Arruebarrena estudi la Cofrada del Cristo de la Humildad y Paciencia. Por su parte, Ruiz Rivera, tambin
public algunos artculos sobre los negocios de la familia Uztriz, a la que se le
ha dedicado uno de los captulos de este libro10. Otros autores han realizado algunas contribuciones aisladas al tema, como Ravina Martn y Milln Chivite11.

Estas aportaciones bibliogrficas se han centrado en el estudio, tanto
de aspectos econmicos como sociales. Sin duda, dos facetas fundamentales y
complementarias que hay que tratar cuando se habla de una comunidad de comerciantes. Era necesario, por tanto, que mi trabajo tambin incidiera en el peso
que estos comerciantes tenan en estos dos mbitos. No obstante, en relacin a
algunas cuestiones ha sido complicado desarrollarlas en profundidad debido a
la carencia de fuentes. En general, la documentacin de los protocolos notariales de Cdiz es parca en datos relativos a los negocios particulares de los comerciantes. Ana Crespo recuerda que, en sus testamentos, los hombres de negocios
hacan hincapi en la necesidad de ocultar todo tipo de documentacin relativa
a sus actividades econmicas. Una voluntad que los albaceas debieron seguir
ya que en los registros de protocolos de Cdiz apenas se localizan inventarios
de bienes. De hecho, slo existen los inventarios del 4% de los navarros y vascos de la colonia. Adems, Manuel Bustos ha demostrado que en las averiguaciones para la implantacin de la nica Contribucin, los comerciantes gaditanos presionaron al gobierno para no declarar sus ingresos reales. Lgicamente,
la carencia de este tipo de datos ha condicionado los resultados de la investigacin, por ejemplo, a la hora de afrontar el estudio de los niveles de las fortunas
y los patrimonios.

Por otro lado, teniendo en cuenta la escasa informacin que se tena
hasta el momento sobre el grupo vascongado de Cdiz, era preciso profundizar en estos aspectos de inters. As pues, el objetivo ha sido conocer las caractersticas de esta comunidad de comerciantes, ver el grupo en s mismo: por
qu se establece, cmo se constituye, qu hace, cmo se relaciona (hacia dentro y hacia fuera), y a partir de ah, qu funcin desempe en la transformacin econmica y social de la poca.

Esta investigacin se sustenta en una documentacin muy variada,
tanto desde un punto de vista cuantitativo como cualitativo: en ningn caso
se ha contado con un fondo documental homogneo, sino que la informacin proviene de archivos dispersos, nacionales y locales. El volumen de documentos que se fueron encontrando no siempre guard relacin con la relevancia del tema que se quera estudiar. Las mayores aportaciones documentales se

Sancho de Sopranis (1962).

Garmendia Arruebarrena (1978) (1979a) (1979b) (1986) (1989) (1990b).

10

Ruiz Rivera (1976) (1979) (1983) (1984b) (1986).

11

Ravina Martn (1983b); Milln Chivite (1988).

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Una comunidad de comerciantes: navarros y vascos en Cdiz

han localizado en cuatro archivos. La bsqueda comenz en el Archivo Histrico Provincial de Cdiz, ya que en un principio me interesaba seguir el rastro de
las actividades econmicas de estos comerciantes. Consult en primer lugar los
protocolos notariales. En ellos se recogen datos sobre cuestiones muy dispares,
entre las que destaca la documentacin sobre los riesgos martimos. Ms adelante estos fondos tambin me ayudaron a determinar el origen geogrfico de
los hombres de comercio y a emprender la reconstruccin de sus familias.

De cara a conocer la participacin de los comerciantes navarros y vascos en el comercio americano, me acerqu al Archivo General de Indias. La seccin de Contratacin, en la que se recogen los registros de salida de barcos
con mercancas hacia Amrica, me permiti, adems de saber quienes eran los
hombres de negocios ms destacados, cules eran las mercancas que exportaban desde Cdiz. As mismo, me interes por el papel de los navarros y vascos en
el Consulado, por lo que acud a la seccin del mismo nombre dentro del Archivo
General de Indias. Estos legajos me permitieron ms adelante reconstruir su cpula directiva y conocer el papel real que tuvo la colonia en dicho organismo.

Una vez recogida toda esta documentacin y ante la inexistencia en
el Archivo sevillano de pleitos relativos a los comerciantes y sus actividades mercantiles, me dirig al Archivo Histrico Nacional, ya que en la seccin de Consejos Suprimidos se localizaban un buen nmero de pleitos concernientes al Consejo de Indias. Gracias a esta informacin he podido conocer los entresijos de
los negocios particulares de algunos comerciantes, como los de varios miembros de la familia Uztriz. Tambin result de gran inters la seccin de rdenes
militares de este archivo que, por un lado, facilitaba datos biogrficos de diversas familias y, por otro, era un testimonio del ascenso social de algunos miembros de la colonia. Al margen de todo esto, a raz de la lectura del estudio de
Jos Garmendia sobre el comerciante alavs Toms Ruiz Apodaca, me plantee
la posibilidad de abordar otras cuestiones relacionadas con los aspectos sociales del grupo. Este historiador haba manejado documentacin de carcter epistolar contenida en la seccin Consulados del Archivo General del Indias. As, en
otra de mis estancias en dicho archivo, estudi las actividades econmicas de
este comerciante. Esto me hizo valorar la riqueza de las fuentes epistolares y me
llev a localizar otras cartas pertenecientes a casas comerciales de otros miembros de la colonia, como Juan Vicente Marticorena o Antonio Arrechea. Ello me
permiti afrontar el tema del comercio desde una perspectiva diferente, a travs de las redes de contactos mercantiles y de su funcionamiento.

Por entonces, en el Archivo Histrico Provincial de Cdiz se estaba
llevando a cabo la catalogacin del Archivo de Villarreal de Purullena. Su director, Manuel Ravina, me indic que en sus fondos se inclua la correspondencia
personal y comercial del navarro Miguel Iribarren. Su consulta me ha permitido
ofrecer un panorama bastante completo de sus negocios, lo cual ha resultado
de gran inters teniendo en cuenta que se trataba de una de las figuras ms representativas del colectivo. De cara a completar algunos aspectos de la presencia de los navarros y vascos en la plaza gaditana se ha consultado el Archivo

Introduccin

Histrico Municipal de Cdiz. Con la informacin recogida en las secciones de


Padrones y Censos y Cartografa he podido conocer la ubicacin de los comerciantes en la ciudad, adems de recopilar datos de carcter fiscal procedente de
los catastros municipales. Por otro lado, los expedientes de hidalgua conservados en este archivo han permitido completar la informacin sobre el ascenso social de algunos miembros de la colonia.

Adems, para completar muchos de los temas tratados en la tesis
doctoral, se ha consultado documentacin procedente de otros archivos: Archivo Diocesano de Cdiz, Archivo Histrico Municipal de Jerez de la Frontera,
Archivo Provincial de Vizcaya, Archivo del Banco de Espaa y Archivo General
de Simancas. Respecto a este ltimo, a travs de un artculo de Ruiz Rivera tuve
noticia de la existencia de documentos relativos a la quiebra de Juan Bautista
Uztriz que se encuentra en la seccin de Secretara y Superintendencia de Hacienda de dicho archivo. Una documentacin que sin duda ha facilitado la elaboracin del captulo dedicado a esta familia de comerciantes. Tambin acud al
Archivo General de Navarra, con la idea de conseguir informacin sobre los comerciantes referente al periodo anterior a su partida a tierras andaluzas. Sin embargo, a pesar de la riqueza de la seccin de Pleitos de este archivo, slo encontr al respecto duplicados de algunos documentos notariales que ya conoca.

La investigacin se ha articulado en torno al papel que desempearon las relaciones (bien familiares, de amistad o de paisanaje) para la colonia,
tanto en el mbito personal y social, como en el profesional. Algunas aportaciones historiogrficas recientes han insistido en la importancia de las redes de
contacto para entender cmo se articulaban los negocios en el siglo XVIII. En
esta lnea existen estudios muy novedosos en el rea de la Historia de Amrica12.
Dado que hasta el momento, en el marco de la Carrera de Indias no se contaba
con una aportacin que enfocara el tema desde este punto de vista, nos propusimos estudiar bajo este prisma al colectivo de comerciantes navarros y vascos.


La estructura del libro est organizada en tres partes. En la primera se
perfilan las caractersticas de la colonia, en relacin con su emigracin a Cdiz y
su posterior establecimiento e insercin en la ciudad. En la segunda, se muestra
la mentalidad social y la diversificacin de los negocios. La tercera parte complementa las dos anteriores, ofreciendo una visin vertical del tema, ya que en ella
se estudia en detalle las trayectorias de dos importantes familias de hombres de
negocios: la de los Uztriz y la de los Iribarren.

En la primera parte, y teniendo en cuenta la sucesin lgica de los
acontecimientos, mi inters por el tema comienza cuando los protagonistas decidieron emigrar a Cdiz y establecerse all. Se ha podido comprobar que a lo

12

Entre otros; Casaus Arzu (1996, 285-317); Garca Giraldez (1996, 317-349); Bertrand (1998, 103-133) (1999b, 35-51);
Santos Prez (2000); Lhman Villena y Vila Vilar (2003).

29

30

Una comunidad de comerciantes: navarros y vascos en Cdiz

largo de la segunda mitad del siglo XVIII la llegada de estos jvenes a la ciudad, al igual que la de otros muchos forneos, estuvo determinada por los cambios que se produjeron en la legislacin que regulaba el comercio de Espaa con
sus colonias americanas. Esto determina tambin el marco cronolgico de la investigacin, que parte del momento en que esa emigracin empieza a ser relevante. Este comportamiento migratorio se debe entender dentro de un fenmeno ms amplio. En el siglo XVIII muchos navarros y vascos salieron de sus
fronteras para hacer carrera en la Administracin, la Iglesia, el Ejrcito o los negocios. Algunos se establecieron en Madrid, por las oportunidades que surgan
en torno a la Corte, otros emigraron a plazas americanas y muchos se asentaron en Cdiz. La salida de estos jvenes responda, ms que a grandes necesidades econmicas, a un deseo de prosperar. No hay que interpretarlo como un
simple fenmeno migratorio, relacionado con la pobreza y el desarraigo, sino
que este comportamiento formaba parte de una estrategia familiar que trataba
de situar en mejor posicin a sus miembros. De ah la partida hacia otras plazas
de importancia econmica.

Se ha constatado que muchas de estas salidas estuvieron relacionadas con la presencia de familiares y paisanos en la plaza de llegada, incluso en
algunas ocasiones estos conocidos les indujeron a emigrar. Las correspondencias testifican que los inmigrantes mantenan un contacto fluido con sus lugares de origen. Era muy habitual que por medio de estas cartas los comerciantes
alentaran a desplazarse a otros jvenes conocidos. En las misivas se narraban
travesas, negocios, se hablaba de cargamentos de plata, en definitiva, de un
futuro alentador. Se podr ver que incluso muchas veces a los propios hombres
de comercio les interesaba la llegada de estos jvenes porque significaban una
mano de obra confiable para sus compaas.

Los conocidos o contactos que residan en Cdiz podan ser parientes, paisanos o amigos. En muchos casos ellos ayudaron en sus comienzos a los
recin inmigrados, no slo incorporndolos en sus compaas mercantiles, sino
tambin recomendndolos a otros comerciantes. A esto habra que aadir el
papel que jugaron las estrategias matrimoniales, as como el ingreso en corporaciones, como la Cofrada del Cristo de la Humildad y Paciencia, que hermanaba a todos los navarros y vascos de la ciudad. En el siglo XVIII formaron parte
de esta cofrada los hombres de comercio ms representativos del colectivo. Es
un corolario lgico el hecho de que los miembros de la colonia tenan en comn
muchos rasgos culturales, como, por ejemplo, la lengua vasca. As mismo, se ha
observado un comportamiento endogmico en el colectivo vascongado. Aunque esto no impidi una apertura selectiva del grupo a determinados sectores de la elite de los negocios o incluso de la nobleza.

En la segunda parte del libro se estudian la mentalidad social y las
principales actividades econmicas. Fruto de ellas son la participacin en rganos
de gobierno y el ascenso social. El status, es decir; las manifestaciones externas
de posicin dentro de la sociedad, tambin refleja comportamientos solidarios
entre los familiares y los paisanos. Por ejemplo, en la fundacin de capellanas

Introduccin

que los comerciantes hicieron en sus pueblos de origen y estuvieron llamados a


su disfrute, tanto parientes de diversos grados de relacin como coterrneos.

Para aquellos comerciantes que haban triunfado en los negocios la
participacin en rganos de gobierno, como era el ayuntamiento de la ciudad, les dio la oportunidad de disfrutar, adems, del reconocimiento social. As
mismo, el comit directivo del Consulado reflejaba el poder que el colectivo vascongado disfruto en las ltimas dcadas del siglo XVIII. Estos comerciantes, al
igual que otros hombres de comercio de la plaza, tras el xito en los negocios
trataron de alcanzar los escalafones ms altos de la sociedad, la nobleza. Aunque solo unos pocos obtuvieron ttulos nobiliarios, otros se contentaron con formar parte de rdenes militares o con el reconocimiento de hidalgua.

Sus actividades econmicas fueron muy variadas, lo que demuestra
tambin, en este caso concreto de los navarros y vascos, que los comerciantes diversificaban sus negocios y cumplan diferentes funciones econmicas. Tambin
las relaciones (de parentela y de paisanaje) tuvieron su papel en el marco profesional. A veces, los vnculos que se forjaron en el mbito privado posteriormente
fueron tiles para los negocios. En el siglo XVIII las redes de contactos fueron
imprescindibles para el comercio que se desarroll a travs de Espaa entre Europa y Amrica. Los navarros y vascos se valieron de parientes y de coterrneos
para tener un sistema de apoderados asentados en las mayores plazas comerciales. La correspondencia de Juan Vicente Marticorena me ha permitido estudiar la
red de factores que tuvo el navarro durante toda su carrera comercial. Marticorena tuvo contactos el plazas centroamericanas (como Veracruz, Nueva Guatemala o La Habana) y en otras de Amrica del Sur (como Lima o Buenos Aires).

En definitiva, a lo largo del libro se ha tratado de definir, de caracterizar un colectivo de comerciantes del que antes slo conocamos su existencia. Pensamos que queda demostrado que el colectivo exista como tal y que
las personas que los componan se comportaban con referencia a l. La base del
mismo era el origen geogrfico; pero a medida que pasaba el tiempo las relaciones siguieron fortalecindose en torno a la parentela y el paisanaje de modo
fundamental, aunque no exclusivo.

Tambin quedan documentados los mecanismos de las relaciones sociales, profesionales e institucionales de los componentes del grupo. A nuestro
entender, se ha puesto de manifiesto la importancia de los comerciantes navarros y vascos como uno de los grupos espaoles ms relevantes de los establecidos en Cdiz, incluso, en algunos casos, ms que los extranjeros.

As mismo, se puede ver cmo la importancia econmica les llev al
ascenso social y al poder institucional, para acabar perfectamente integrados en
el lugar de destino. Finalmente se ha establecido la trayectoria personal y familiar de algunos hombres de negocios que ejemplifican magnficamente el papel
jugado por todos estos comerciantes.

31

32

Una comunidad de comerciantes: navarros y vascos en Cdiz


No quisiera finalizar estas lneas sin antes manifestar mi agradecimiento a todas las personas e instituciones que me han ayudado a lo largo de
estos aos en la investigacin y en la publicacin de esta tesis doctoral.

En primer lugar, al Departamento de Educacin y Cultura del Gobierno de Navarra, a la Fundacin Caja Madrid, gracias a su financiacin ha sido
posible llevar a cabo esta investigacin. Al Consejo Econmico y Social de Andaluca y de manera especial a su presidente, D. Joaqun Jess Galn Prez, por
el apoyo incondicional que siempre ha mostrado hacia el valor de este libro y
que me ha brindado la oportunidad de publicar los resultados de mi investigacin. Igualmente, al Ateneo Gaditano, a su presidente y en particular a Cristbal Garca Supervielle, quien me ha abierto las puertas de este ilustre crculo.

Quiero dar las gracias por la ayuda que me ha prestado el personal de
los archivos y bibliotecas, de manera especial, a Manuel Ravina Martn, por sus
interesantes indicaciones relativas a la investigacin. A la Universidad de Navarra, al personal de la biblioteca, a los miembros del Departamento de Historia.
A Rafael Torres y al Grupo de Investigacin de Historia Financiera (GRHIFI). De
manera muy especial, a mi director de tesis, Agustn Gonzlez Enciso, por sus
valiosas indicaciones y por haberme brindado de forma generosa su apoyo y su
aliento durante estos aos. Tambin a todos mis compaeros y amigos de la tercera planta, por su ayuda y su constante aliento.

Por ltimo quiero dedicar mi mayor agradecimiento a mis padres y
hermanos, y de manera especial a mi marido Antoine, quien ha sido un gran
apoyo para m en los momentos de desnimo.

Victoria Eugenia Martnez del Cerro Gonzlez

Captulo I:
Cdiz en la segunda mitad del siglo XVIII

Captulo I. Cdiz en la segunda mitad del siglo XVIII

Cdiz en la segunda mitad del siglo XVIII

A lo largo de estas pginas habr oportunidad de explicar los criterios que se


han utilizado para identificar a los integrantes de la colonia de comerciantes, as
como el marco metodolgico en el que se integra la investigacin. As mismo,
se ha realizado un estado de la cuestin sobre las aportaciones que algunos historiadores han realizado sobre los hombres de comercio navarros y vascos de
Cdiz. Por ltimo, de cara a encuadrar la investigacin en su marco geogrfico,
se ofrece un panorama general del Cdiz del siglo XVIII.

1. Qu entendemos por grupo


Al ser nuestro objetivo el estudio de un grupo de hombres de negocios, es conveniente saber, aunque sea brevemente, qu se entiende por grupo en sociologa. Este concepto ha sido definido en muchas ocasiones. Para comenzar, se
encuentra la definicin ofrecida por George Homans: [] entendemos por
un grupo, cierta cantidad de personas que se comunica a menudo entre s, durante cierto tiempo, y que son lo suficientemente pocas [sic] para que cada una
de ellas pueda comunicarse con todas las dems, no en forma indirecta, a travs de otras personas, sino cara a cara [...]. Para nosotros, una reunin accidental de conocidos casuales no es un grupo. En esta lnea hay otras definiciones que tambin sealan la importancia de que exista un trato directo entre
los integrantes que constituyen el grupo. El socilogo Sprott deca que [] un
grupo, en el sentido psicosociolgico, es una pluralidad de personas que interaccionan una con otra, en un contexto dado, ms de lo que interaccionan con
cualquier otra persona.

 Homans
 Sprott

(1963, 29).

(1964, 7).

39

40

Una comunidad de comerciantes: navarros y vascos en Cdiz


Este tipo de definiciones hace referencia a grupos con un nmero limitado de miembros. Los socilogos los llaman grupos primarios; que estn integrados por un nmero de personas que se relacionan entre s cara a cara. Por
tanto, los grupos secundarios son aquellos en los que sus miembros estn relacionados indirectamente. En el grupo primario es frecuente que existan unas
normas de conducta que regulan la interaccin entre los individuos que lo componen, ya que si cada persona acta aleatoriamente con respecto a las otras,
lo ms probable es que el grupo se deshaga. La pertenencia de un individuo a
un grupo determinado no excluye que pueda formar parte de otros. Estas definiciones inciden en la importancia del trato personal para la existencia de un
grupo. Las relaciones interpersonales pueden ser de naturaleza muy diversa, de
ah que puedan darse muchos tipos de grupos segn sea la afinidad entre sus
miembros. Pueden formarse por criterios como la edad, el sexo, la profesin, la
procedencia geogrfica, etc.

Si se traslada a nuestro campo, el historiador debe tener presente, por
un lado, la existencia de grupos en la historia y, por otro, que puede haber grupos que han sido delimitados a posteriori por el historiador con el objetivo de
facilitar su investigacin. Este segundo tipo puede tener el peligro de condicionar el conocimiento de la realidad. Esto se daba con mucha frecuencia en publicaciones clsicas sobre las clases sociales. Muchas veces la historia se ha escrito
bajo categoras estancas que se han considerado como realidades absolutas y
no relativas. Como si los grupos sociales predefinidos fuesen grupos reales de
funcionamiento y de accin colectiva No cabe duda de que la condicin social
y la diferencia de intereses son factores esenciales del juego social. Sin embargo,
no suponen automticamente ni una unidad de accin, ni una vida comn, ni
un funcionamiento colectivo para lo que definimos como grupo social. En
esta lnea se encuentran definiciones clsicas sobre los grupos que inciden en la
existencia de una conciencia de grupo. Smith habla de grupo social como []
una unidad que consiste en un nmero plural de organismos (agentes) que tienen una percepcin colectiva de su unidad y que tienen el poder de actuar, de
un modo unitario, hacia el ambiente.

Aquellos grupos delimitados por el historiador se definen generalmente cuando hay indicios de su existencia. Se establece un criterio diferenciador que relaciona a todos los integrantes. A partir de una investigacin pormenorizada sobre los individuos que lo integran, el investigador evala si es posible
hablar de grupo. En caso afirmativo trata de establecer una serie de caractersticas comunes, que pueden ser, entre otras, el grado de cohesin, si existe conciencia de grupo y la presencia de intereses comunes. En la actualidad se estn
realizando muchos trabajos en esta lnea, algunos muy interesantes relativos a

 Sprott

(1964, 7-21).

 Imzcoz


Benza (1996, 16-17).

Smith (1945, 224-9).

Captulo I. Cdiz en la segunda mitad del siglo XVIII

los hombres de negocios. En este contexto se inserta nuestro libro. Se trata de


grupos en los que se integran personas procedentes del mismo lugar de origen,
se instalan permanentemente en otra plaza y ejercen la misma profesin.

As mismo, interesa elegir el mtodo ms apropiado para estudiar
estos grupos. La prosopografa o biografa colectiva, permite acceder tanto a
los individuos, con sus acciones y destinos particulares, como al grupo en su
conjunto, con sus interacciones y funcionamientos especficos. Este mtodo se
est utilizando desde los aos ochenta en estudios sociales, aunque se ha empleado fundamentalmente para el conocimiento de las elites. Despus de que
Lawrence Stone escribiera su conocido The Revival of Narrative: Reflections
on a New Old History en 1979, se comenz a hablar de las limitaciones de
la historia cientfica y de la vuelta al relato, en gran parte por la influencia de la
sociologa. Se trata de la vuelta a la individualizacin, a la historia de personas.
El objetivo de este mtodo es conocer a travs del individuo algo que le trasciende, que va mucho ms all de la historia particular y de sus personajes. La
importancia del estudio del individuo se traduce en el renacimiento de la biografa en sentido clsico o de la biografa social, es decir, de la prosopografa,
que rene y confronta biografas individuales, interesndose por el estudio de
grupos unidos por una misma vocacin o una misma praxis y que se abre a los
destinos personales. El acercamiento prosopogrfico intenta, [...] ms frecuentemente que la acentuacin del factor personal en la misma, acceder al conocimiento de la realidad social de una poca, trascendiendo, por tanto, lo individual, al concebirse aquel como elemento de una demostracin ms amplia10.

Este mtodo va a ser muy til para escribir la historia social que interesa en la actualidad. Una historia que descarta estudios estructurados nicamente por clases o estratos sociales y que anima a hablar en trminos de
comunidades, cuerpos sociales, redes sociales o redes de vnculos personales11. Segn Jean-Pierre Dedieu, en los ltimos diez aos ha tenido lugar

Son mltiples las definiciones de la prosopografa, entre otras Un lment clef, commun presque toutes les dfinitions, est lanalyse de lindividu en fonction de la totalit, dont il fait partie. Bulst (1996, 473).


En esta fecha se comenz a reflexionar sobre las posibilidades de la prosopografa aunque la primera vez que se habl
de este mtodo fue en 1959-60 en Jauhresberichte fr deutsche Geschichte (Vol. 11/12). Stone (1979, 3-24).
 La

reaccin actual impondr el relato, en el que hechos y fenmenos histricos de diversa naturaleza se integran sin
jerarquizacin previa en una sntesis coherente, frente al mtodo analtico, siquiera aquel difiera, en forma importante,
del tradicional, abandonando la historia sus pretensiones cientficas Morales Moya (1987, 12).
 Las

afirmaciones de Neale (1951, 193-203) son precedentes de estas ideas: Siendo los seres humanos la substancia de la historia, no se podr conocer algo de la naturaleza y del funcionamiento de un grupo humano sino cuando se
sepa algo concerniente a los individuos que lo componen. En palabras de Herbert Lthy (1961), [] la historia econmica y social lo mismo que la poltica no es annima; ms all de los acontecimientos, de los nmeros y de las curvas, estn los hombres que actan y soportan, y sin los que no habra movimientos en la historia. Lthy afirmaba que
la primera exigencia del historiador deba ser la de un bigrafo y genealogista.
10 Morales

Moya (1987, 43-44). La definicin clsica de Lawrence Stone (1971, 46) sobre la prosopografa: Prosopography is the investigation of the common background characteristics of a group of actors in history by means of a
collective study of their lives.
11 Segn

Jos Mara Imzcoz Benza (1996, 13-22), se rechazan estas categoras porque muchas veces son engaosas,
sobre todo por lo que ocultan inconscientemente cuando se trata de analizar los actores sociales y la accin social. A este

41

42

Una comunidad de comerciantes: navarros y vascos en Cdiz

una revolucin silenciosa en la historiografa internacional De una historia social hecha, por as decirlo, al por mayor, en la que los protagonistas eran grupos sociales amplios e instituciones predefinidos en cuanto a sus fronteras y a
sus atributos, se pas a una historia en la que los protagonistas son grupos e
instituciones reducidos en su tamao, fluidos en su contenido, cuyos lmites y
caractersticas se definen en el curso de la investigacin en funcin de la problemtica tratada y de las observaciones empricas conseguidas12. La prosopografa es idnea para hacer un anlisis relacional, que debe ser complementario
a la clasificacin y no excluyente ni sustitutivo13. Los estudios ms recientes han
puesto de manifiesto que no exista una oposicin o diferencia tan fuerte, como
se vena diciendo, entre los grupos sociales clsicos. La historiografa de los
aos ochenta y noventa ofrece investigaciones que descubren una complejidad
social que rompe con las categoras anteriores. Las publicaciones han ido abandonando las visiones demasiado estrechas de los grupos sociales de base econmica, cuestionando categoras con las que se vena trabajando hasta el momento. Segn Imzcoz Benza la microhistoria, la prosopografa o la biografa
han ayudado a transferir el protagonismo histrico de las clases, los grupos
sociales, a los actores efectivos de los procesos histricos, a los individuos y a
sus motivaciones14. Michel Bertrand sostiene que la prosopografa es un medio
que permite construir colecciones de personajes a partir de sus datos biogrficos. Basndose en estos datos acumulados, la prosopografa se propone en un
segundo trmino medir y comparar los caracteres exteriores que han permitido
identificar a cada elemento del grupo estudiado. Gracias a ello, la prosopografa permite dibujar lo que viene a ser el perfil y el comportamiento tipo o medio
compartido por todos aquellos que configuran al grupo socioprofesional observado. La utilizacin de la prosopografa supone, por lo tanto, la existencia y la
identificacin de un grupo social a priori que pueda corresponder a sus exigencias metodolgicas15.

Junto a las clases o sustituyndolas como puntos de referencia fundamentales, aparecen estudios en torno a un tipo especfico de grupos, las elites16. Actualmente muchas aportaciones prosopogrficas centran su objetivo en
estudiar distintas elites concernientes a la Administracin, al Ejrcito, a la poltica,

respecto, Jos Mara Imzcoz Benza (2000, 19) comentaba que en los ltimos aos se est llevando a cabo una renovacin de las investigaciones en Historia social, poltica y cultural sobre la sociedad del Antiguo Rgimen. Se busca superar los determinismos imperantes hasta los aos setenta, ahora el enfoque se dirige hacia el estudio de los hombres y las
mujeres como agentes de los procesos de cambio, con una fuerza que ha hecho hablar de el retorno del sujeto.
12 Dedieu

(2000, 9). El mismo autor ha realizado una aproximacin terica a la red social. Dedieu y Moutoukias
(1998, 7-66).
13

Una reflexin sobre las ventajas del mtodo, Piqueras (1995, 53-62).

14 Imzcoz

Benza (1996, 16).

15 Bertrand
16 Este

(1999b, 36-37).

cambio de objeto de estudio se aprecia fundamentalmente en investigaciones relativas a la Edad Moderna y


Contempornea, Morales Moya (1995, 73-74). Segn Jean-Pierre Dedieu (1995, 13-32) La nocin de elite es esencialmente relativa. Designa a los que, dentro de un colectivo cualquiera, descuelgan como expresin ms certera del
factor que sirvi para definir el mismo.

Captulo I. Cdiz en la segunda mitad del siglo XVIII

a la cultura, as como a la economa y a la sociedad. Nuestro libro se integra en


los estudios sobre elites econmicas y sociales. No obstante, en algunos momentos, el empleo de la proposografa se ha enriquecido con la Historia comparada
relativa a grupos de comerciantes establecidos en la pennsula ibrica y en algunas plazas americanas. As mismo, nos ha parecido oportuno completar el estudio con la narracin de la historia de familias de comerciantes que se han tomado
como ejemplo de xito social y xito en los negocios, incluso algunos de ellos tuvieron un papel influyente, tanto en la colonia navarra y vasca, como en el mbito del poder poltico local. Estos ejemplos se han tomado no con el objeto de
estudiar a la familia en s misma, sino que se revela como un sujeto central de la
vida econmica, social y poltica, y por lo tanto, especialmente aglutinante a la
hora de plantear una historia ms global17.

2. Un grupo por definir


Una vez que se opt por estudiar a los navarros y a los vascos como miembros
de una misma colonia, el siguiente paso deba ser la elaboracin de la nmina de
comerciantes18. Para ello, en primer lugar, hubo que definir el criterio de seleccin; no se ha pretendido elaborar un elenco exhaustivo de todos los navarros y
vascos que estuvieron en Cdiz en un momento dado a lo largo del siglo XVIII.
Desde el principio el objetivo ha sido el estudio del grupo de hombres de negocios vascongados establecidos de manera estable en la ciudad andaluza, por
lo que no interesaba recoger los nombres de aquellos que estuvieron en la ciudad de paso o por un perodo de tiempo pequeo. Ha sido necesario el cruce
de varias fuentes para la elaboracin de la nmina de comerciantes, adems se
ha contado con la informacin que ofrece la matrcula del Consulado de comerciantes19. Se trata de una documentacin muy valiosa porque abarca un amplio
perodo cronolgico y no encuentra parangn en otros registros de la poca. Sin
embargo, para aprovechar esta informacin hay que tener en cuenta que esta
fuente no indica la ciudad donde estaba asentado el comerciante, por tanto,
poda ser de cualquiera de las que formaban parte de la Carrera de Indias: Sevilla,
Cdiz, Sanlcar de Barrameda, Jerez de la Frontera o el Puerto de Santa Mara.

Como el objetivo era la obtencin del listado de los hombres de negocios asentados en Cdiz, en primer lugar, se cruzaron la matrcula del Consulado
y la relacin de los navarros y vascos que otorgaron un documento testamentario

17 Imzcoz

Benza (2000, 23).

18 En

la Introduccin se explican las razones que llevaron a considerar a los navarros y a los vascos como miembros de
una misma colonia de comerciantes.
19 La

documentacin generada por la matrcula del Consulado no forma un cuerpo homogneo ni compacto, al contrario, se trata de diversas listas conservadas en el Archivo General de Indias dispersas en las secciones de Consulado,
Juzgado de Arribadas, Contratacin e Indiferente General. Se trata de unos listados muy diferentes entre s que a veces
no ofrecen los mismos datos. Las relaciones ms completas suelen informar del nombre y los apellidos del matriculado,
el lugar de nacimiento y el ao de matrcula. Julin Ruiz Rivera ha trabajado con estas listas y las ha publicado en Consulado de Cdiz. Matrcula de comerciantes 1730-1823.

43

44

Una comunidad de comerciantes: navarros y vascos en Cdiz

en Cdiz20. De esta forma, se tena garantas de que al menos permanecieron una


temporada en la ciudad. Esto ha sido posible gracias al ndice de disposiciones testamentarias de los vascos que se localiza en el Archivo Histrico Provincial de Cdiz.
La base de esta nmina ha sido la relacin resultante de este cruce de fuentes. De
este modo, se aseguraba que los integrantes de este listado eran comerciantes navarros y vascos al por mayor que haban vivido permanentemente en Cdiz, puesto
que incluso haban otorgado un testamento en la ciudad. En segundo lugar, otras
fuentes han ayudado a solventar algunas carencias; por ejemplo, un informe elaborado en Cdiz para el Banco Nacional de San Carlos en 1789, ofreca datos acerca
de las compaas ms importantes de la ciudad, clasificadas por categoras21. Aunque sin duda, estas tres fuentes han sido claves para la elaboracin del listado, otra
documentacin de naturaleza diversa ha servido para aadir nuevos individuos a la
nmina. A veces se han sumado familiares (sobre todo hermanos) de hombres de
negocios que ya aparecan en el listado cuando ha habido la certeza de que formaban compaas comerciales familiares. En momentos puntuales tambin se han incluido otros individuos a partir de referencias bibliogrficas.

3. Estado de la cuestin
Todava se desconocen muchas cuestiones relativas a los grupos de hombres
de negocios de origen peninsular establecidos en Cdiz. Como excepcin existen algunas aportaciones de Julin Ruiz Rivera sobre las colonias de comerciantes catalana y burgalesa y algunas alusiones en obras ms generales22. Cuando
se centra la atencin en los hombres de negocios navarros y vascos, se puede
apreciar que el desconocimiento es similar. Con idea de repasar las distintas
aportaciones que la historiografa ha realizado sobre los vascongados de Cdiz,
se han elaborado las siguientes lneas.

La primera referencia sobre la presencia de los hombres de negocios
navarros y vascos en Cdiz, en el siglo XVIII, es de Hiplito Sancho de Sopranis, quien realiz un estudio sobre las colonias peninsulares y extranjeras establecidas en la ciudad. En los aos sesenta el historiador public varios artculos
en los que estudiaba las naciones extranjeras asentadas en Cdiz en los siglos
XVII y XVIII, entre las que estaba incluida la nacin vizcana23. Bajo el trmino
vizcano se incluan, adems de los procedentes de esta zona, los originarios de

20 Este

documento testamentario poda ser un poder para testar, un testamento, un testamento recproco o un inventario de bienes.
21 Se

trata de un expediente annimo, elaborado por unos individuos que residan en Cdiz, escrito a raz de una orden del Banco Nacional de San Carlos para que les informaran sobre los hombres de negocios y las casas comerciales ms importantes de varias plazas de la Pennsula, entre ellas Cdiz. En el texto se establecan tres categoras segn
la riqueza de las firmas. Archivo Histrico del Banco de Espaa (a partir de ahora, AHBE), Seccin Secretara, caja (de
ahora en adelante, c.) 1111.
22 Ruiz

Rivera (1984a) (1990) (1993). Sobre el papel de los catalanes en la Carrera de Indias, Oliva Melgar (1976,
113-131).
23 Sancho

de Sopranis (1962, 700-733).

Captulo I. Cdiz en la segunda mitad del siglo XVIII

Guipzcoa, lava y Navarra. En estas publicaciones, el historiador pretenda narrar las biografas de algunos personajes que haban destacado en el conjunto
de la sociedad gaditana del momento. La mayora de ellos eran marinos y apenas prest atencin a los hombres de negocios. De todos es conocido que Cdiz
y el Atlntico de Antonio Garca-Baquero ha sido una de las obras clave en el
conocimiento del trfico mercantil de la Carrera de Indias24. Aunque esta publicacin describe de forma minuciosa la organizacin del comercio de Cdiz con
Amrica, as mismo su autor realiza una interesante aproximacin a los hombres
de negocios. Garca-Baquero indaga sobre la procedencia geogrfica de los matriculados en el Consulado de comercio. Sus datos sealan, por primera vez, el
peso, desde un punto de vista cuantitativo, de los vascos y navarros en Cdiz.

Manuel Ravina Martn, director del Archivo Histrico Provincial de
Cdiz, escribi las primeras lneas dedicadas monograficamente a los vascos de
Cdiz25. En este texto el historiador pone de manifiesto la importancia cualitativa del grupo de hombres de negocios de origen vasco; ello es interesante teniendo en cuenta que las referencias anteriores haban hecho alusin unicamente al nmero elevado de integrantes del colectivo, debido a que hasta el
momento, apenas se haba valorado el papel de los hombres de negocios nacionales en el comercio de la Carrera de Indias. En esta publicacin Ravina Martn intua el inters que poda tener el estudio del grupo de comerciantes vascongado. Deca que [...] por su antigedad en Cdiz, nmero e importancia
social, sobrepasan a cualquier otra colonia nacional26. Tambin presentaba la
documentacin notarial como una fuente muy apropiada para estudiar, tanto el
comercio como a sus protagonistas, ya que, hasta el momento estos datos apenas se haban consultado. Cinco aos ms tarde, Julin Ruiz Rivera public la
relacin de matriculados en el Consulado de comerciantes entre 1730 y 182327.
Esta obra es muy til para el investigador porque ofrece informacin sobre los
comerciantes oficiales de la Carrera de Indias, aunque para su utilizacin hay
que tener en cuenta que estaban incluidos en la nmina, sin distincin, los hombres de comercio asentados en Sevilla, Cdiz, Jerez, Sanlcar de Barrameda y El
Puerto de Santa Mara. El autor, adems de presentar estos datos, ha utilizado la
informacin para obtener unas primeras conclusiones sobre la procedencia geogrfica de los matriculados. Sus resultados, entre otras cosas, ponan de manifiesto la importancia cuantitativa de los vascos y navarros en la Carrera de Indias, ya que era el grupo ms numeroso detrs de los andaluces.

Si en 1983 Manuel Ravina Martn fue el primero en hacer referencia al
grupo de hombres de negocios vascos, seis aos ms tarde, Jos Luis Milln Chivite por primera vez prest atencin a la colonia navarra. Present al Congreso

24 Garca-Baquero

(1976).

25 Ravina

Martn (1983, 593-607).

26 Ravina

Martn (1983, 593-607).

27 Ruiz

Rivera (1988). Anteriormente se ha podido comentar las carctersticas de esta fuente.

45

46

Una comunidad de comerciantes: navarros y vascos en Cdiz

de Historia de Navarra una comunicacin sobre los hombres de negocios navarros de Cdiz entre 1740-182028. El grueso del texto ofreca un listado de nombres de comerciantes navarros, pero no distingua entre los que comerciaban
desde Cdiz o desde alguna de las otras ciudades que tenan derecho a participar en la Carrera de Indias29. Un poco ms tarde, en la misma lnea, se publicaron otras investigaciones similares. En 1993, Ruiz Rivera present una comunicacin al Congreso de Historia de Navarra sobre los navarros en el Consulado
de Cdiz30. As mismo, Antonio Garca-Baquero aport algunos datos sobre los
comerciantes al por mayor de Cdiz. Ofreca una relacin de los hombres de comercio matriculados en el Consulado, entre los que se encontraban los vascos y
navarros31. Adems, hay una serie de estudios generales que ofrecen informacin sobre la poblacin de Cdiz a lo largo del setecientos. En la mayora de los
casos son aportaciones que tratan de caracterizar la estructura social de Cdiz,
prestando atencin, entre otras cosas, al origen geogrfico de sus integrantes,
adems de dar una visin socio-profesional de la poblacin. En esta lnea se encuentran algunas investigaciones del profesor Manuel Bustos Rodrguez32.

Adems de estas publicaciones, hay que tener en cuenta que cualquier aportacin que se ha realizado sobre el tema o relativa al comercio de
Cdiz con Amrica, en un momento dado, puede hacer referencia a los hombres de negocios navarros o vascos. As la tesis de Mara Jess Arazola Corvera sobre el comercio de Cdiz con el Ro de la Plata hablaba de la importancia cuantitativa y cualitativa de los navarros y vascos en este comercio33. Jos
Garmendia Arruebarrena ha escrito diversas publicaciones sobre los vascos de
Cdiz34. Sus aportaciones han sido fundamentalmente biogrficas, de personajes de los mbitos de la poltica y del Ejrcito35. Tambin se ha interesado por el
estudio de la Cofrada del Cristo de la Humildad y Paciencia. Se trataba de una
hermandad fundada en el siglo XVII por un grupo de guipuzcoanos que durante
el seiscientos y la centuria siguiente se convirti en el lugar de encuentro de los
navarros y vascos de Cdiz36.

En 1990, Jos Garmendia Arruebarrena public un estudio monogrfico sobre Toms Ruiz de Apodaca, un comerciante alavs que se estableci

28 Milln

Chivite (1988, 397-409).

29 Eran

Sevilla, Cdiz, Jerez de la Frontera, Sanlcar de Barrameda y El Puerto de Santa Mara.

30 Ruiz

Rivera (1993, 49-75).

31 Garca-Baquero
32 Bustos

(1991, 66-100).

Rodrguez (1990, 54) (1995).

33 Arazola

(1998).

34 Garmendia

Arruebarrena (1986) (1990b).

35 Garmendia

Arruebarrena (1986) (1989).

36 Garmendia

Arruebarrena (1978) (1979).

Captulo I. Cdiz en la segunda mitad del siglo XVIII

en la ciudad de Cdiz a comienzos del setecientos37. El autor centr su atencin


en reconstruir la biografa del personaje y dej en un segundo plano el estudio
de sus negocios. Debemos resaltar de forma especial las aportaciones de Julin
Ruiz Rivera, unas publicaciones de sumo inters que han ofrecido las primeras
pautas sobre los negocios de los Uztriz38. Por ltimo, recordamos nuestras publicaciones relativas a los hombres de negocios navarros y vascos de Cdiz en la
segunda mitad del siglo XVIII39.

4. Cdiz y su comercio
La ciudad de Cdiz a lo largo de sus tres mil aos de historia ha vivido situaciones muy distintas, sin embargo, todas ellas han tenido como denominador
comn la importancia de su trfico comercial. Adems, durante siglos su ubicacin geogrfica le ha facilitado el contacto con diversos pueblos y, por tanto, un
continuo enriquecimiento cultural.

En los umbrales de la Edad Moderna, a mediados del siglo XV, se estableci en la ciudad una comunidad de genoveses que tom a Cdiz como
el centro de operaciones de sus negocios comerciales con Flandes e Inglaterra. Desde all exportaron productos locales como sal, atn, vinos, trigo, lana
y cuero. As mismo, importaron paos y tejidos. Adems de estos negocios de
exportacin e importacin, hay constancia de que llevaron a cabo actividades
bancarias y financieras relacionadas con el comercio internacional40. En 1493,
Cdiz consigui el monopolio del comercio con el norte de frica. Desde entonces, el puerto gaditano realiz frecuentes negocios con el continente vecino e
import algunos productos como la cera y las pieles para la elaboracin de velas
y productos de piel.

Tras el descubrimiento de Amrica, Cdiz ocup un discreto segundo
lugar detrs de la vecina Sevilla que, desde el comienzo, fue elegida como
puerto oficial en el comercio con los territorios americanos. La ubicacin de la
capital hispalense fue uno de los motivos que le llev a conseguir dicho privilegio. La ciudad estaba situada a muchos kilmetros de la costa; adems, estaba
protegida por una muralla, lo que garantizaba su defensa ante posibles ataques
por el mar.

A pesar de que Sevilla era el puerto oficial del comercio con Amrica, a lo largo de la Edad Moderna, la ciudad de Cdiz fue adquiriendo protagonismo en la Carrera de Indias. Aunque en un principio la ubicacin de Sevilla

37 Garmendia
38 Ruiz

Arruebarrena (1990a).

Rivera (1976, 184 y ss.) (1979, 209-250) (1983, 12-17) (1984b, 147-179) (1986, 55-75).

39 Martnez
40 Lomas

del Cerro (1999) (2000) (2001) (2002a) (2002b) (2002c).

Salmonte y Snchez Saus (1991, 263-287).

47

48

Una comunidad de comerciantes: navarros y vascos en Cdiz

fue apropiada desde el punto de vista defensivo, despus se pudo ver que tena
inconvenientes desde el punto de vista comercial. El Guadalquivir era el nico
acceso fluvial que tena la ciudad, no obstante, desde el siglo XVII en ocasiones
era difcil su navegacin debido a la existencia de una barra de arena a la altura
de Sanlcar de Barrameda. Por ello, en el siglo XVII muchos navos se cargaban
en la baha de Cdiz. Con la Real Cdula del 23 de septiembre de 1679 se realz
el primer reconocimiento oficial de la necesidad de incluir al puerto gaditano en
la Carrera de Indias, por la cual, se hizo saber que a partir de entonces las flotas
se cargaran y descargaran en la baha de Cdiz. Este acontecimiento convirti
de facto a la ciudad gaditana en la cabecera de la Carrera de Indias, aunque Sevilla sigui conservando los organismos administrativos. Sin embargo, esta solucin fue temporal, ya que en 1717 se trasladaron a Cdiz los organos rectores
de la actividad mercantil41.

Con la llegada al trono de la monarqua borbnica a comienzos del
siglo XVIII y, a lo largo del mismo, se llevaron a cabo una serie de reformas en
materia econmica, entre las cuales destacaron las medidas concernientes a las
relaciones comerciales de Espaa con sus dominios americanos. Como teln de
fondo hubo una poltica mercantilista y un intento de regular las relaciones mercantiles con Amrica. Los Borbones no rompieron con la poltica monopolizadora heredada de los Austrias. A este respecto, el nico cambio que hubo fue
el paso del monopolio mercantil de Sevilla a Cdiz42. La historiografa ha ofrecido distintos puntos de vista sobre la causa o causas del traslado definitivo de
la Casa de la Contratacin a la ciudad de Cdiz en 1717. Se ha apuntado la posible influencia de los hombres de negocios gaditanos en la capital hispalense,
as como la postura por parte de la monarqua de recompensar a los comerciantes gaditanos por diversos donativos concedidos a la Corona; igualmente, la importancia de los hombres de negocios extranjeros afincados en Cdiz y su inters por el traslado de la Casa de la Contratacin a Cdiz, sin olvidar que tambin
tuvo su peso la limitacin fsica que ofreca al comercio la barra de Sanlcar43.

Por tanto, desde 1717, Cdiz se convirti en el centro oficial del comercio de Espaa con sus posesiones americanas. Este hecho tuvo unas repercusiones muy significativas para la ciudad, ya que experiment una importante
transformacin a lo largo del setecientos. Su poblacin sufri un crecimiento espectacular debido a que el monopolio comercial actu de elemento de atraccin de inmigrantes que buscaban nuevas oportunidades. A mediados del siglo
XVII la poblacin no llegaba a 22.000 habitantes. El Vecindario de Campo Florido-Uztriz de 1712/1717/1724 ofrece una estimacin de 35.000 personas.
Por medio del Catastro de Ensenada de 1753 se calcula entre 50.000 y 55.000
individuos. El Censo del conde de Aranda de 1768 asciende la cifra a 64.839

41 Antonia

Heredia Herrera (1989) ha estudiado los hombres de comercio establecidos en Sevilla a lo largo del siglo XVIII.

42 Garca-Baquero

(1976, 87-132).

43 Respectivamente:

Garca-Baquero (1976, 106-7) (1991, 40); Collado Villalta (1981, 51-73) (1983, 603-615); Navarro Garca (1976, 42-43).

Captulo I. Cdiz en la segunda mitad del siglo XVIII

habitantes. El Censo de Floridablanca de 1787 recoge los datos del padrn de


1786 y se calcula una poblacin de 71.499 habitantes. Si se toman como ciertos estos datos, en Espaa la poblacin de Cdiz tan slo era superada por la
de Madrid, Barcelona y Sevilla, e igualada por la valenciana. A mediados de los
noventa, Cdiz alcanz su cota ms alta de crecimiento, que se calcula en unos
75.000 habitantes. Parece ser que esta tendencia se interrumpi entre finales
del siglo XVIII y comienzos del XIX. El padrn general de 1801 estima la cifra en
54.899 habitantes, 16.600 menos que en 178744. Unas cifras que los historiadores explican con la guerra contra Inglaterra de 1796, la firma del tratado de
San Ildefonso que Espaa efectu con la Repblica Francesa y la devastadora
fiebre amarilla que se inici en 180045. Durante el siglo XVIII tambin hubo un
importante desarrollo urbanstico, de manera que a finales del setecientos prcticamente no haba en la ciudad ningn terreno sin urbanizar46. A finales de la
centuria surgieron nuevos barrios como el de la Via o el de San Carlos47.

Las operaciones mercantiles que se realizaron en Cdiz a lo largo del
siglo XVII fueron progresivamente en aumento; prueba de ello es el volumen de
escrituras notariales otorgadas en las notaras de la ciudad48. La economa gaditana, al contrario de la del resto del pas que era agraria, se sostena en el comercio. Esta particularidad la asemejaba a otras plazas europeas como Lisboa,
Burdeos o Bristol49. En cuanto a los intercambios mercantiles entre Cdiz y Amrica, las cifras del comercio lcito revelan que hubo una tendencia de crecimiento
continuado hasta la dcada de los noventa. Dicho aumento fue lento entre la
primera dcada del siglo XVIII y finales de los cuarenta (1747); desde entonces
en adelante, fue ms rpido. Aunque los decretos de Libre Comercio de 1765 y
1778 rompieron el monopolio que disfrutaba Cdiz, no afectaron al volumen de
su trfico comercial. De hecho, entre 1778 y 1788, las exportaciones de Cdiz
aumentaron un 400%, lo que signific un 72% de todas las exportaciones legales efectuadas desde la Pennsula a sus colonias americanas. El nmero de

44 Manuel

Bustos Rodrguez (1990, 32) ofrece unas cifras diferentes de la poblacin de Cdiz. Segn sus datos, ()
la poblacin, que en 1700 estaba situada en torno a los 41.000 habitantes, sobrepasa los 50.000 en los aos centrales
de la centuria. En 1786, cuando se realiza el Censo de Floridablanca, la ciudad ha alcanzado los 71.500 (unos 74.500 si
le aadimos los militares y personal de los buques) [] En noviembre de 1800, la poblacin, diezmada por la epidemia
de fiebre amarilla, descendi hasta los 50.112 habitantes; hacia marzo del ao siguiente haba logrado recuperarse levemente, debido entre otras causas al retorno de los que haban emigrado en los meses anteriores, pudiendo alcanzar
por entonces cerca de 58.000 habitantes [].
45 Prlogo

de Juan Torrejn Chaves en la publicacin de la tesis doctoral de Lario de Oate (2000, 3). A este respecto,
Julio Prez Serrano (1992, 63) entiende que Cdiz bas su desarrollo a lo largo de los siglos XVII y XVIII en el aporte
masivo de recursos humanos procedentes no slo de su entorno inmediato, sino de los ms variados lugares de Europa
y del mundo. De ah que el cambio de tendencia en la coyuntura econmica perceptible a finales del XVIII, vinculado a
la crisis del comercio americano, conllev la fuerte cada en principio y el posterior estancamiento del nmero de habitantes: el sentido y, sobre todo, las dimensiones del flujo migratorio haban sufrido una importante mutacin.
46 Sobre

el desarrollo urbanstico de Cdiz en el siglo XVIII, Ruiz Nieto-Guerrero (1985, 131-141); Jimnez Mata y Ruiz
Nieto-Guerrero (1985-1986, 145-62).
47 Ruiz

Nieto-Guerrero (1994).

48 Bustos

Rodrguez (1990, 54).

49 Fernndez

Prez (1997, 29).

49

50

Una comunidad de comerciantes: navarros y vascos en Cdiz

barcos pas de 793 en 1681-1709 a 2.365 en 1748-177850. Los conflictos blicos de finales del siglo XVIII y las derrotas que los britnicos causaron a la Real
Armada en San Vicente (1797), Finisterre (1805) y Trafalgar (1805), llevaron a
una disminucin del poder naval espaol. Adems, la posterior guerra con los
franceses por las invasiones napolenicas y la independencia de Hispanoamrica, afectaron el papel de Cdiz en el panorama internacional, llevndole a una
grave crisis, con la paulatina prdida del imperio colonial.

El comercio con Amrica estaba organizado mediante el sistema de
flotas y galeones. Tena sus bases en ordenanzas del siglo XVI. Su origen estaba
en la necesidad de proteger a los navos espaoles del ataque de barcos corsarios. En teora, cada ao deban salir dos flotas desde Cdiz, una para Nueva Espaa y otra rumbo a Tierra Firme. La primera estaba integrada por los navos
cuyo destino era Veracruz, Honduras y las Antillas. La segunda la formaban los
barcos que iban al istmo de Panam, Cartagena, Santa Marta y otros puertos
de la costa septentrional de Amrica del Sur. Para volver a la Pennsula se reunan en Cuba ambas flotas y hacan juntos el viaje de regreso. No obstante, en
la prctica, estas flotas no salieron todos los aos; de hecho, entre 1680 y 1716,
las flotas de Nueva Espaa zarparon, cada dos aos, aproximadamente y los galeones cada cinco rumbo a Tierra Firme. En 1739, la Corona decidi suprimir el
sistema de flotas y galeones por el de registros sueltos, para ofrecer mayor seguridad a los barcos debido a la guerra que sostena Espaa contra Inglaterra. Esta
solucin temporal vino a demostrar, por una parte, los inconvenientes del sistema de flotas y galeones y, por otra, las ventajas de los navos sueltos. De este
modo, durante este perodo, los mercados americanos se abastecieron mejor y
llegaron a aumentar el volumen total de las transacciones mercantiles, al tiempo
que disminuy el riesgo de los navieros. A pesar de todo, como se trataba de
una medida temporal, en 1754 se volvi a establecer el sistema de flotas para
Nueva Espaa, quedando los registros sueltos para las rutas a Tierra Firme. De
esta forma, el sistema de flotas fue relegndose a un segundo plano, correspondindole el 1332% del tonelaje total de la mercanca enviada a Amrica51.

A travs del Decreto del 16 de octubre de 1765, el monopolio mercantil que disfrutaba Cdiz se ampli a nueve puertos de la Pennsula. Se autoriz el comercio directo con las islas de Cuba, Santo Domingo, Puerto Rico,
Margarita y Trinidad, a los puertos de Cdiz, Santander, Gijn, La Corua, Sevilla, Mlaga, Cartagena, Alicante y Barcelona. Entre 1765 y 1778 esta medida se ampli a los puertos americanos de Luisiana (1768), Campeche (1770),
Yucatn y Santa Marta; y a los espaoles de Los Alfaques y Almera52. El proceso de apertura del monopolio culmin en 1778, con la promulgacin del Decreto del 12 de octubre por el que se hizo extensiva la libertad de comercio a

50 Bustos

Rodrguez (1990, 75).

51 Garca-Baquero
52 Ravina

(1972, 51-52).

Martn (1997, 278).

Captulo I. Cdiz en la segunda mitad del siglo XVIII

la totalidad de los dominios ultramarinos, con la excepcin de Nueva Espaa y


Venezuela, a los que se les concedi en 178953. A partir de entonces, el comercio adquiri mayor fluidez porque se liber de muchas cargas fiscales y trabas
legales, aumentando tanto el nmero de expediciones como el volumen de las
mercancas. La excelente situacin del puerto gaditano, as como la experiencia y preparacin de sus comerciantes, fue de gran ayuda para enfrentarse a la
competencia de otros puertos peninsulares. Entre 1778 y 1796 Cdiz conoci la
etapa de mayor esplendor de su comercio.

En Cdiz se realizaba un comercio de importacin, exportacin y reexportacin. Hay que tener presente la importacin y exportacin de productos entre el puerto de Cdiz y las colonias americanas. Sin embargo, mucha de
la mercanca procedente del Nuevo Mundo se reexportaba a Europa, as como
productos europeos que, a travs de Cdiz, llegaban a los mercados americanos. De Amrica se importaban fundamentalmente metales preciosos y algunos
productos de la tierra (como la grana, el ail y los palos de Campeche); tambin,
importantes cantidades de tabaco, cacao, azcar, plantas medicinales, cobre y
estao. En cuanto a las exportaciones espaolas, destacaban los productos agrcolas bsicamente andaluces (aunque tambin catalanes), sobre todo el vino, el
vinagre, el aguardiente, adems de aceite, pimienta, canela, aceitunas, pasas,
almendras o harina54. No obstante, las manufacturas tuvieron el peso ms significativo en la exportacin, tales como los productos textiles, el hierro y el papel
de origen vasco y cataln, aunque mucha de esta mercanca proceda de Francia, Inglaterra, Holanda, Flandes, los Estados alemanes e italianos y Dinamarca.

A lo largo del siglo hubo muchas crticas a la presencia de manufacturas extranjeras en el puerto gaditano que tena como destino el mercado americano. Para evitarlo, en distintas ocasiones la Corona promulg algunas leyes;
a pesar de ello, la realidad fue que siguieron presentes en el mercado porque
eran de mayor calidad que las nacionales y tenan un precio menor55. A decir
verdad, se trataba de un comercio entre Amrica y Europa, en el que Cdiz jugaba un papel intermedio por ser el enclave geogrfico por donde deban pasar
forzosamente las mercancas. El monopolio comercial fue una medida mercantilista ms, y no dudamos que tuvo como efecto secundario el fomento del contrabando. As, las medias de seda francesa terminaban en los mercados americanos, porque previamente haban recibido la estampilla de los fabricantes
53 En

cuanto a los puertos espaoles, se hace extensible el permiso a Santa Cruz de Tenerife y Palma de Mallorca. Algunas plazas portuarias espaolas de importancia quedaron fuera del sistema. San Sebastin recibi la habilitacin en
1788, aunque ya haba tenido un rgimen especial con la Compaa de Caracas. Bilbao nunca la consigui. A Vigo, que
haba tenido permiso para comerciar con las islas de Barlovento en 1773, se le ampli el permiso a todos los puertos
americanos en 1783. Entre 1791 y 1794, Valencia recibi la habilitacin; primero, con productos espaoles y despus,
con extranjeros. Enciso Recio; Gonzlez Enciso; Egido; Barrio; Torres (1991, 266-271).
54 Martnez-Shaw
55 En

(1973, 201-211).

1775 se prohibi la importacin a Espaa de artculos de ferrera extranjera, para favorecer el desarrollo de la industria vasca. En 1778, se prohibi la entrada de artculos de tela de pequeo tamao como guantes, gorros y medias,
con intencin de fomentar la industria nacional de los productos que empleaba la mujer. Tambin se prohibi en 1788,
la importacin de tejidos de lino, lana y algodn. Sobre los productos de importacin y exportacin, consultar el mapa
4 que presenta Herr (1964, 107-121).

51

52

Una comunidad de comerciantes: navarros y vascos en Cdiz

espaoles. No obstante, respecto al siglo XVII, la participacin espaola en las


exportaciones a Indias aument a lo largo de la centuria, sobre todo en productos agrcolas y en menor medida, en manufacturas que se limitaron prcticamente a hierro, cera, papel y textiles (algodn y lana).

4.1. Grupos forneos asentados en Cdiz


La economa gaditana del siglo XVIII dependi en gran medida del comercio.
Incluso su desarrollo demogrfico estuvo sujeto a los cambios en materia comercial. Qu duda cabe que el monopolio del que disfrut Cdiz en la mayor
parte del siglo XVIII fue la causa primordial del crecimiento de su poblacin, debido a la inmigracin nacional y extranjera. As mismo, el Decreto de Libre Comercio de 1778 tuvo repercusiones en la poblacin gaditana, ya que disminuy
considerablemente el nmero de inmigrantes.

Lleg a la ciudad un importante nmero de inmigrantes procedentes de territorios peninsulares, americanos y del resto de Europa56. Los forasteros podan establecerse en la ciudad de manera temporal o definitiva. Muchas
veces los inmigrantes extranjeros residan unos aos en la plaza para culminar la
etapa de aprendizaje en alguna casa de negocios; despus de algunos aos volvan a sus lugares de origen. En otras ocasiones, se trasladaban temporalmente
para llevar a cabo un determinado negocio; una vez finalizado, regresaban a
sus compaas originarias. Otras veces, sin embargo, los inmigrantes se integraron en la actividad comercial y terminaron establecindose de forma permanente en la ciudad. En el siglo XVIII, la plaza gaditana ofreca oportunidades en
el mbito del comercio americano, as como tambin a una serie de individuos
que ejercan actividades vinculadas a lo mercantil, como los seguros martimos
o la financiacin. Adems, atraa a personas que se dedicaban a otras actividades complementarias y necesarias, teniendo en cuenta que se trataba de una
ciudad muy activa, en la que se demandaba el abastecimiento, la venta de alimentos, las bebidas, las manufacturas para el consumo y servicios destinados a
una clase media, definida por sus recursos econmicos, como libreras, teatros,
modistos o peluqueros.

Algunos estudios sobre Cdiz en el siglo XVIII sealan que la comunidad mercantil gaditana corresponda al 7% de la poblacin de la ciudad en 1713,
al 12% en 1773 y al 5% en el ao 178657. Hay que tener en cuenta que un poco
ms de la mitad de estos hombres de negocios eran espaoles. En cuanto al peso

56 Respecto

a la presencia en Cdiz de un nutrido grupo de gentes y de culturas, son interesantes las palabras del conde
de Maule que fue un espectador de primera fila: La concurrencia en este puerto [de Cdiz] de millares de buques
anualmente, as nacionales como extranjeros, le ha adquirido el renombre de Emporio. El mismo Maule introduce una
nota al pie sobre esta afirmacin: Los semblantes de los gaditanos se diferencian mucho unos de otros, lo que proviene sin duda de la mezcla de todas las naciones. En la China, al contrario, como no tienen trato extranjero se observa
en toda la Nacin cierto aire de familia. Ravina Martn (1997, 257).
57 Bustos

Rodrguez (1990, 54-5). Existen bastantes aportaciones sobre los catalanes. Entre otras, Martnez-Shaw
(1978b, 347-356).

Captulo I. Cdiz en la segunda mitad del siglo XVIII

de los extranjeros en la plaza, hay referencias de que su proporcin fue variando


a lo largo del siglo. Los datos sealan que en 1713 el 75% de los comerciantes
eran extranjeros; sin embargo, esta proporcin se haba reducido considerablemente en 1773 hasta llegar al 44% de la comunidad mercantil58.

4.1.1. Nacionales y extranjeros


En cuanto a la presencia en Cdiz de comerciantes originarios de la Pennsula,
hay que sealar que el grupo ms numeroso era el vasco, seguido con diferencia de los cntabros, los navarros y los castellanos. A continuacin se encontraban los que haban nacido en el resto de las regiones del pas59. Existen referencias de que desde el siglo XVI la colonia vasca era el contingente ms numeroso
(no andaluz)60. Paralelamente, en Sevilla hay constancia de su presencia desde
la Baja Edad Media. A finales del siglo XV y principios del XVI haba en la ciudad
una colonia relativamente importante de marineros vascos vinculados a la actividad comercial del puerto hispalense. Hay referencias de que sus integrantes
disfrutaron de exenciones y privilegios, concedidos por Fernando IV y Alfonso
IX a las localidades de Bermeo, Bilbao, San Sebastin y Guetaria61. Tras el descubrimiento de Amrica, los vascos se incorporaron a la empresa americana. Parece ser que a finales del siglo XVI, el 50% de los marineros que formaron parte
de la Carrera de Indias eran vascos62.

La presencia de comerciantes extranjeros en Cdiz se remonta a
mediados del siglo XV, momento en que comenz el desarrollo comercial de
la ciudad. Los extranjeros se interesaron por los intercambios comerciales que
se podan llevar a cabo desde la plaza con las costas africanas y con Canarias.
Los primeros en establecerse en la ciudad fueron los genoveses; quienes estuvieron afincados en Sevilla aproximadamente desde mediados del siglo XV. A
partir de entonces comenzaron a participar en el comercio gaditano63. Segn
Adolfo de Castro, [] los genoveses dieron gran importancia a la situacin
topogrfica de Cdiz; y si bien vizcanos, holandeses y flamencos frecuentaban su baha, el comercio principal estaba en el siglo dcimo quinto en manos
58 En

cuanto a la poblacin extranjera en Cdiz antes del siglo XVII, Bustos Rodrguez (1990, 54-63).

59 Ruiz

Rivera (1988, 40) calcul la proporcin de los comerciantes procedentes de distintas regiones peninsulares para
el conjunto de la Carrera de Indias. Es decir, que estaban incluidos todos los hombres de comercio oficiales establecidos
en Sevilla, Cdiz, El Puerto de Santa Mara, Sanlcar y Jerez de la Frontera. Los comerciantes matriculados en el Consulado entre 1730 y 1823 sumaban 3.015, de los cuales 446 procedan del Pas Vasco; 237 haban nacido en Cantabria;
205 eran navarros, 202 procedan de Castilla-Len; los riojanos eran 139; catalanes, 138; 42 haban nacido en Asturias; 33 haban nacido en Castilla-La Mancha; 25 eran madrileos; 21 comerciantes procedan de la Comunidad Valenciana; 20 haban nacido en Aragn; otros 20, en Extremadura; en Murcia, 8 personas; 4, en Canarias; en Baleares, 2;
en Ceuta, 6 y 1 era de Melilla.
60 Antonio

Miguel Bernal (1992, 431) aseguraba que el grupo navarro-riojano era sin duda uno de los ms dinmicos
de la Espaa finisecular del setecientos y principios del siglo XIX.
61 Garca

Fuentes (2003, 14).

62 Prez-Mallana
63 Garca-Baquero

(1992, 57 y ss.).
(1972, 97). Sobre los navarros y vascos en Sevilla en el siglo XVIII, Gamero Rojas (1988).

53

54

Una comunidad de comerciantes: navarros y vascos en Cdiz

de los primeros64. Pero tambin fue con el descubrimiento americano cuando


la colonia extranjera de Cdiz adquiri mayor importancia. Muchos se establecieron en la ciudad atrados por el comercio martimo. Fue entonces cuando
llegaron a la plaza franceses, piamonteses, sardos, flamencos, portugueses,
hamburgueses, alemanes, suizos, britnicos e irlandeses65.

En algunas ocasiones los extranjeros llegaron a Cdiz para actuar
como corresponsales de firmas comerciales de sus pases de origen. Generalmente permanecieron en la ciudad por una temporada concreta, por lo que algunos nunca estuvieron registrados en censos o padrones, ya que stos se elaboraban slo en ocasiones determinadas66. La Corona prohibi a los extranjeros
que participaran en el comercio con las Indias espaolas, por lo que muchas firmas mercantiles extranjeras establecidas en Cdiz adoptaron la apariencia de
compaas espaolas para poder ejercer el comercio de forma legal. De manera
que algunos naturales actuaron de testaferros y vivieron del comercio a comisin. Otros, en cambio, optaron por la bsqueda de la naturalizacin para conseguir el permiso de poder comerciar con Amrica67. Todos los extranjeros de
Cdiz no tenan la misma consideracin; un factor importante era la religin.
Por ejemplo, por ser catlicos, los irlandeses se integraron mejor que los ingleses que eran protestantes. Aquellos, eran considerados extranjeros avecindados y stos tan slo llegaron a ser extranjeros transentes.

Tradicionalmente, la historiografa se ha centrado en conocer los intercambios mercantiles de la Carrera de Indias y ha dejado en segundo plano
el estudio de aquellos hombres que protagonizaron este comercio. Hasta hace
apenas unos aos ha habido escasas aportaciones al tema, la mayora de ellas se
han centrado en grupos de hombres de negocios extranjeros, mientras que todava hoy, los nacionales son los grandes desconocidos68. Mara Jos de la Pascua sostiene que parte de esta laguna se debe a la falta de informacin que procede de las propias fuentes, debido a que la emigracin interior estaba menos
controlada por la Corona que la extranjera, de forma que se gener menos documentacin al respecto69. A partir de la segunda mitad del siglo XVIII hay que
considerar la importancia que tuvieron en Cdiz los grupos de comerciantes
procedentes de regiones espaolas, ya que fueron en mayor o menor medida
agentes activos en el comercio.
64 Castro

(1845, 7).

65 En la ltima dcada del setecientos los extranjeros que se hallaban asentados en Cdiz, tanto avecindados como tran-

sentes, incluidos los hombres, las mujeres y los nios, se agrupaban en las nacionalidades siguientes: en primer lugar,
la ms numerosa era la italiana con 5.018 integrantes, seguida a mucha distancia por la francesa con 2.701 individuos.
A continuacin se encontraban el resto de nacionalidades. Los portugueses eran 351 personas; los alemanes y flamencos, unos 277; los britnicos e irlandeses sumaban 272 y, por ltimo, los hamburgueses, suecos, rusos y polacos que
eran en total 115 personas. Lario de Oate (2000, 1-31).
66 Bustos

Rodrguez (1990, 51).

67 Prlogo
68 Salvo

de Juan Torrejn Chaves en la publicacin de la tesis doctoral de Lario de Oate (2000, 5).

algunas excepciones, Ruiz Rivera (1990, 15-25) o la reciente publicacin de Manuel Bustos Rodrguez (2005).

69 Pascua

Snchez (1994, 845-846).

Captulo I. Cdiz en la segunda mitad del siglo XVIII


Hasta el momento, la historiografa ha tenido un especial inters por
conocer la colonia francesa de Cdiz70. La mayora de estas aportaciones proviene de hace unos aos. En cuanto al resto de las colonias extranjeras, las investigaciones son muy heterogneas. Destacan por la profundidad del estudio
las publicaciones de Mara del Carmen Lario de Oate, sobre los ingleses e irlandeses71 y la de Ana Crespo Solana, sobre hombres de negocios originarios de los
Pases Bajos72. En cuanto a las aportaciones sobre el resto de las colonias, estn
las de italianos73, suecos74 y malteses75. Tambin hay una serie de publicaciones
que han tratado de forma general el tema de los hombres de negocios extranjeros de Cdiz76.

4.1.2. Navarros y vascos en la plaza andaluza


Hay referencias de la presencia de vascos en Cdiz en el siglo XV. Se agrupaban
en torno al Colegio de Pilotos Vizcanos y a la Cofrada de la Santa Cruz situada
en la Catedral Vieja, una hermandad integrada en su mayor parte por marinos
vascos77. No fue hasta mediados del siglo XVII cuando aument la representacin de estas regiones en la ciudad, coincidiendo con la oleada migratoria que
trajo a muchos inmigrantes nacionales y extranjeros debido a las oportunidades
de prosperidad econmica que ofreca la plaza78.

A comienzos de la centuria se encontraban en Cdiz un nmero importante de vascos que alternaba estancias en la ciudad con viajes a Amrica.
Algunos eran personajes acaudalados; segn el historiador Hiplito Sancho de
Sopranis, el grupo vasco [...] invade la esfera de los oficios pblicos, pone pie
en el cabildo catedralicio, tan celosamente reservado a la pequea nobleza indgena, obtiene regiduras, interviene con actividad y eficacia en la administracin
local raro ser el asunto de importancia de uno u otro cabildo en que no tenga
intervencin algn oriundo de las cuatro provincias y ocupa varios de los escaos de los seores del regimiento, superando a los lusitanos y no quedando

70 See

(1925) (1926) (1927a) (1927b); Girard (1932a) (1932b); Boisrouvray (1936); Enciso Recio (1959); Ozanam
(1968); Malamud (1986); Garca-Baquero (1990, 173-194); Zylberberg (1993).
71 Malmolejo
72 Lefvre

Lpez y Pascua Snchez (1996); Lario de Oate (2000).

(1921); Everaert (1971) (1973); Crespo Solana (1995) (1998) (2000) (2001).

73 Otero

Enrquez (1921); Sancho de Sopranis (1948) (1962); Bustos Rodrguez (1983) (1985) (1991).

74 Lpez

Gonzlez (1976).

75 Iglesias

Rodrguez (1991a).

76 Estudios

sobre los extranjeros en general: Collado Villalta (1976) (1981) (1983a) (1983b) (1991); Garca Bernal
(1976, 180-ss.); Heredia Herrera (1979); Cruz Beltrn (1982, 91-100); Boddaert (1983, 43-67); Garca-Maurio
(1991); Alonso Mura (1991); Bustos Rodrguez (1995).
77 Douglass
78 Sobre

y Bilbao (1985, 100-101); Areitio (1959, 69 y ss.).

los vascos en el Cdiz del siglo XVII, Garmendia Arruebarrena (1986, 215-220).

55

56

Una comunidad de comerciantes: navarros y vascos en Cdiz

debajo de los genoveses, sus antagonistas en todo79. En el siglo XVIII el grupo


de vascongados estaba integrado en su mayor parte por comerciantes al por
mayor; tambin por algunos marinos que llegaron a la ciudad a raz de la fundacin de la Escuela de Guardias Marinas de San Fernando en 1717. En 1694
los vascongados de la ciudad fundaron una nueva congregacin en la iglesia de
San Agustn que los agrup a lo largo del siglo siguiente, llamada la Cofrada del
Cristo de la Humildad y Paciencia.

Conviene integrar la presencia de vascongados en Cdiz dentro de
un fenmeno migratorio ms amplio. A finales del siglo XVII y fundamentalmente en la centuria siguiente, vascos y navarros salieron de las regiones de origen para establecerse en algunas plazas peninsulares y americanas estratgicas
con el objeto de llevar a cabo actividades financieras y comerciales. Para el caso
navarro, Julio Caro Baroja fue el primero en definir este fenmeno que denomin La Hora Navarra. Personas, familias, negocios e ideas80. Generalmente,
los emigrados jugaron un papel importante en sus destinos y destacaron desde
un punto de vista econmico, social y poltico. Algunos incluso ocuparon lugares relevantes en la economa y en la poltica nacional. En el caso de los que fueron a Cdiz, estos emigrantes llegaron a ser grandes comerciantes que desempearon interesantes negocios relacionados con el continente americano. Los
navarros y vascos tambin se asentaron en otras plazas de la baha gaditana,
principalmente en El Puerto de Santa Mara. Juan Jos Iglesias Rodrguez ha estudiado la comunidad mercantil establecida en la ciudad en el siglo XVIII, entre
las principales familias de hombres de negocios se encontraban algunas vascongadas como los Vizarrn o los Imbluzqueta81.

79 Sancho
80 Caro

de Sopranis (1962, 643-877).

Baroja (1969).

81 Iglesias

Rodrguez (1991b, 347-417).

Captulo II:
Proceso migratorio de los comerciantes
navarros y vascos a Cdiz

Captulo II. Proceso migratorio de los comerciantes navarros y vascos a Cdiz

Proceso migratorio de los comerciantes navarros y vascos


a Cdiz

Desde la Reconquista hasta finales del siglo XIX, las corrientes migratorias en
la pennsula ibrica se dieron de norte a sur. Hasta comienzos de la Edad Moderna estas emigraciones estuvieron relacionadas con avances militares. A partir de 1500 se produjo una oleada migratoria hacia el sur que ms tarde se vincul con la conquista y el poblamiento de Amrica. En el siglo XVIII, Vizcaya,
Guipzcoa y lava, junto a otras provincias del norte peninsular, se caracterizaron por ser zonas de emigracin. En cambio, la mayor parte de las mesetas y
Andaluca lo fueron de inmigracin. En cuanto a Navarra, no destac por tener
movimientos migratorios de importancia hacia el exterior, aunque s se dieron
en el interior de la regin.

1. Fenmeno de emigracin de navarros y vascos a plazas peninsulares


y americanas en el siglo XVIII
En el primer captulo se apuntaba que el establecimiento de los navarros y vascos
en Cdiz en el siglo XVIII formaba parte de un fenmeno ms amplio. A finales
del siglo XVII y principalmente durante la centuria siguiente, un nmero significativo de vascongados emigr en busca de oportunidades a algunas plazas de
Espaa y Amrica. Interesa sealar que en esta lnea se inserta este estudio sobre
los navarros y vascos de Cdiz debido a que somos conscientes de que no se trataba de un fenmeno aislado. Era habitual que miembros de una misma familia
estuvieran colocados estratgicamente en distintas plazas. Por ejemplo, un hermano en alguna secretara del gobierno; otro poda tener negocios mercantiles

 En

Navarra existan y existen zonas muy diferentes desde un punto de vista geogrfico. Las tierras ms ricas en recursos atraan a la poblacin sobrante de otras zonas menos favorecidas. Hay que tener en cuenta que tradicionalmente la zona norte de Navarra era tierra de emigrantes, dada la pobreza de la agricultura de la montaa. Fernndez
de Pinedo (1994, 185-188).

61

62

Una comunidad de comerciantes: navarros y vascos en Cdiz

en Cdiz; otro poda haberse desplazado a Amrica para llevar a cabo una carrera militar u ocupar un cargo en la Administracin o en la Iglesia.

La observacin de este fenmeno desde una perspectiva ms amplia permite que no se enfoque esta investigacin como un mero movimiento
migratorio, sino que se entienda, en muchos casos, como parte de una tctica
familiar. Un ejemplo de esta estrategia es la familia Marticorena, que tuvo en
Cdiz su centro de operaciones. Desde all se articul una amplia red de contactos establecidos en ciudades espaolas y americanas. El estudio de esta familia (captulo 5) realizado a travs de documentacin epistolar pone de relieve
la poltica de promocin de los familiares, la relacin entre los parientes poderosos y la casa troncal, los mecanismos de colocacin y de ascenso, las estrategias matrimoniales, los recursos econmicos, los cargos y honores que obtuvo la
familia. Adems, hay que tener en cuenta que el xito de algunos comerciantes navarros y vascos tuvo grandes repercusiones en sus comunidades de origen: ya que, por un lado, ofreca la posibilidad a otros familiares y paisanos de
iniciar una carrera en la Corte, en el Ejrcito, en los negocios o en la Iglesia; por
otro, llegaban remesas de dinero a sus pueblos de origen para hacer reformas
en las casas solariegas o comprar nuevas tierras, sin duda esta era la mejor propaganda para que otros se animaran a realizar este tipo de aventura.

Anteriormente hubo la oportunidad de sealar que Julio Caro Baroja
fue el primero en resaltar la importancia de los navarros en la monarqua a finales del siglo XVII y en la centuria siguiente. Este historiador tambin insisti en
la necesidad de ampliar su conocida hora navarra al conjunto de la comunidad
vizcana, ya que no fue un fenmeno nicamente navarro. Caro Baroja estudi al grupo de navarros en Madrid a travs de la documentacin de la Cofrada
de San Fermn de los Navarros; a su vez, llam la atencin sobre la congregacin que hermanaba a los vascos en la Corte: la Cofrada de San Ignacio. Seal
la necesidad de un estudio en profundidad sobre los vascos de Madrid, ya que
poda revelar la identidad de muchas personalidades (almirantes, secretarios de
despachos, etc.). En definitiva, una serie de individuos que tuvieron importancia
en la corte de Felipe V. Adems, puso de manifiesto los vnculos afectivos que
haba entre los vascos y la comunidad navarra de Madrid. Al hilo de esta idea,
en los aos noventa, Susana Fras y Csar Garca Belsunse estudiaron el fenmeno migratorio de los navarros a Buenos Aires en el siglo XVIII. Estos historiadores sostenan que para el caso concreto del Ro de la Plata, habra que hablar de La hora vasco-navarra, dado el papel desempeado en la economa de
la zona por los originarios de ambas regiones. As mismo, Montserrat Grate

 Imzcoz

Benza y Guerrero (2001a, 178). La correspondencia de los Marticorena es una documentacin indita que
se encuentra en el Archivo General de Indias (A partir de ahora AGI), Seccin Contratacin.
 En

La Hora Navarra. Personas, familias, negocios e ideas. Caro Baroja (1969).

 Caro

Baroja (1974, 64-5).

 Fras

y Garca Belsunse (1996, 43); Garca Belsunse (1991, 109).

Captulo II. Proceso migratorio de los comerciantes navarros y vascos a Cdiz

habl de La hora de guipuzcoanos y navarros, en relacin con grandes empresas comerciales y financieras como la Compaa Guipuzcoana de Caracas o el
Banco Nacional de San Carlos. En el Cdiz de la segunda mitad del siglo XVIII
se dio un fenmeno similar.

En el siglo XVIII un nmero importante de individuos partieron de
Navarra a distintos destinos. Aunque se trataba de un movimiento generalizado, es ms conveniente distinguir por zonas. Arizcun Cela ha calculado que
en 1726 emigr el 155% de la poblacin del Baztn, en 1768 lo hizo el 16% y
en 1786 descendi la proporcin al 74%. Alfredo Floristn Imzcoz en su estudio sobre la merindad de Estella, percibe la existencia de una corriente migratoria constante entre 1600 y 1850 que proceda, sobre todo, de los valles
montaosos de la zona. Los datos que ofrecen los archivos locales ponen de
manifiesto que la emigracin navarra en el siglo XVIII se increment a lo largo
de las dcadas de los sesenta y ochenta10. En Cdiz, esta oleada se percibi a
mediados de los cincuenta.

Jess Mara Usunriz Garayoa advierte que dicho movimiento migratorio fue un fenmeno que se extendi a toda la Amrica espaola11. En el
Chile de la segunda mitad del siglo XVIII era manifiesta la importancia cuantitativa de los individuos procedentes de las provincias vascongadas y de Navarra12. El Per de la poca ofreca un panorama muy similar. En un estudio realizado sobre 350 licencias de pasajeros que se dirigieron al Callao, destacaron
las provincias de Guipzcoa, Navarra, Vizcaya, Asturias y Santander por el nmero de inscritos. Sobre un total de 153 pasajeros, el 307% corresponda a
emigrantes procedentes del Pas Vasco y el 157% eran originarios de Navarra.
En Nueva Espaa, a lo largo de toda la Edad Moderna, fue importante la inmigracin procedente de las regiones costeras del norte de Espaa. En el siglo
XVIII este fenmeno se hizo ms patente. Los vascongados y los montaeses
tuvieron una presencia significativa en el Consulado13. En Buenos Aires la situacin fue similar: la mayora de los inmigrantes procedan del norte de Espaa,

 Grate

Ojanguren (1994).

 Hace

unos aos Montserrat Grate Ojanguren (1992, 25-42) (1994, 361-375) habl de la segunda hora navarra
que, segn ella, segua a la primera y se proyect a lo largo del XVIII. Adems de Madrid, se extendi a otros escenarios como Cdiz y Amrica.
 Arizcun

Cela (1988, 116-9).

 Floristn

Imzcoz (1982, 152-153).

10 Aramburu
11 Usunriz

Zudaire y Usunriz Garayoa (1991, 143-156).

Garayoa (1992, 20-23).

12 Jess

Mara Usunriz Garayoa apoya esta afirmacin en una sntesis elaborada por Mara Encarnacin Rodrguez Vicente sobre los comerciantes de Per, a partir de los estudios de Thayer Ojeda para Chile. Para conocer el panorama
de Nueva Espaa ha consultado las publicaciones de Brading y de Bochard. En cuanto a Buenos Aires, Usunriz ha estudiado algunas publicaciones de Susan Socolow.
13 A

partir de ahora cuando se hable del Consulado se har referencia al de la ciudad de Cdiz. Si se trata de otro se
especificar en el texto.

63

64

Una comunidad de comerciantes: navarros y vascos en Cdiz

el 22% era vizcano, el 7% guipuzcoano y el 6% de origen navarro. En cuanto


a Venezuela, hay referencias que indican que a finales del siglo XVIII el grupo
de comerciantes estaba constituido por una elite de espaoles, principalmente
vascos y sus descendientes.

Hay que advertir que este fenmeno migratorio, aunque es caracterstico del siglo XVIII, hunde sus races en la centuria anterior. Para el caso concreto de la baha gaditana, hace algunos aos Jess Manuel Gonzlez Beltrn seal la presencia de un grupo de comerciantes navarros en el Ayuntamiento del
Puerto de Santa Mara14. Algunos de ellos fueron los fundadores de los principales linajes familiares de la ciudad, como los Vizarrn. A mediados del siglo XVII,
concretamente en 1674, los hermanos Juan y Len Vizarrn llegaron a El Puerto
de Santa Mara con la idea de participar en la Carrera de Indias de la mano del to
de ambos, que era capitn. Algunos miembros de la familia se establecieron en
Indias, entre ellos destac Juan Antonio Vizarrn, que lleg a ser obispo y virrey
de Mxico (1730 y 1734, respectivamente)15. Valentn Vzquez de Prada considera que la emigracin navarra a Madrid o a Cdiz (sea en la Administracin,
sea en el comercio) fue la etapa precedente al camino hacia Indias16.

1.1. Factores de emigracin


Hasta el momento se han realizado muchos estudios sobre la emigracin de
vascos y navarros a ciudades concretas. Sin embargo, en la mayora de estas investigaciones, ha estado muy presente la idea de partida y desplazamiento, lo
que ha podido limitar los resultados. En primer lugar, para entender este fenmeno, hay que tener claro el concepto de emigracin. La historiadora Lourdes
Daz Trechuelo sostiene que hay que emplear con cuidado el trmino por las
connotaciones que tiene en la actualidad, ya que est unido a las ideas de pobreza, desarraigo, discriminacin social, etc17. No tiene sentido analizar la emigracin de la Edad Moderna a partir de estos elementos que son ms propios
de la poca contempornea. De igual forma, Imzcoz Benza sostiene que se
aplican criterios genricos del estudio de las emigraciones contemporneas de
masas, con inevitables errores de anlisis. El historiador apunta a que este comportamiento obedece ms a la colocacin y actividades promovidas por personas de estatuto social relativamente elevado, en sectores administrativos y comerciales, que a un xodo de supervivencia18. Para no caer en este equvoco,

14 Gonzlez

Beltrn (1991b, 321-328).

15 Tellechea

Idgoras (1971, 329-349).

16 Vzquez

de Prada (1991, 33). Sobre la emigracin de navarros a Indias desde el siglo XVI, Morner (1975, 43-131).
Aramburu Zudaire (1999) estudi los navarros en Indias en los siglos XVI y XVII.
17 Daz

Trechuelo (1991, 190).

18 Imzcoz

Benza y Guerrero (2001a, 176).

Captulo II. Proceso migratorio de los comerciantes navarros y vascos a Cdiz

hablaremos de emigrante para referirnos a la persona que sale de un lugar


para ir a vivir a otro19.

En segundo lugar, conviene tener presente que la emigracin vascongada a Cdiz formaba parte de un fenmeno migratorio general que afectaba en mayor o menor medida a todo el norte de la pennsula ibrica. Hay que
matizar que no se trataba de un movimiento de grandes masas de poblacin;
ya que no tena importancia desde el punto de vista cuantitativo teniendo en
cuenta las cifras absolutas20. Hay una gran diferencia entre los datos manejados para Cdiz y los de las migraciones a tierras americanas. La media de matriculados por ao en el Consulado era de tan slo treinta individuos, sin tener
en cuenta a los comerciantes procedentes de Cdiz y de las poblaciones cercanas a la Baha21. Ruiz Rivera habla de emigracin selectiva, ya que en la mayora de los casos el xodo no deriva de la necesidad de buscar un medio de vida,
sino ms bien de la particular coyuntura econmica y de la bsqueda de mejores perspectivas de negocios.

El capital material y humano en este tipo de emigracin tena su importancia. En Cdiz, las regiones ms representadas en cuanto al nmero de
miembros coincidan con las ms favorecidas del conjunto nacional del siglo
XVIII y, adems, fueron las que ms disfrutaron del monopolio comercial gaditano. En dicho enclave estaban presentes de manera especial grupos procedentes de la periferia peninsular, como Cantabria, Navarra, Pas Vasco y Catalua.
Todas, excepto Navarra, tenan la ventaja de ser zonas marineras con tradicin
comercial y naviera. Aunque Navarra no tena salida al mar, sin embargo, se
ver ms adelante que la mayor parte de los navarros emigrados procedan de
los valles del norte, por lo que podan tener acceso a la costa a escasos kilmetros. Adems, las regiones perifricas experimentaron, por lo general, un mayor
desarrollo demogrfico, econmico y educativo en el siglo XVIII, lo que pudo
influir para que decidieran partir hacia regiones menos pobladas. Sin embargo,
no era arbitraria la eleccin de los lugares de emigracin, sino que los navarros
seleccionaron destinos que les ofrecan oportunidades interesantes como Madrid o Cdiz. Unas oportunidades que muchas veces aprovecharon gracias a la
preparacin con la que partan22.

Hay que tener en cuenta que tanto las fuerzas de repulsin que son
las que motivan la salida de un lugar, como las de atraccin que actan desde el
lugar receptor, son factores de emigracin23. Por tanto, debe considerarse como

19 Aramburu
20 Ruiz

Zudaire y Usunriz Garayoa (1992, 21).

Rivera (1988, 31-32).

21 Nos

referimos a la baha de Cdiz. A partir de ahora, si no se especifica otra cosa, cuando aparezca el trmino hay
que tener en cuenta que se trata de la baha gaditana.
22 Ms

adelante, habr oportunidad de tratar la formacin de los emigrantes.

23 Estos

trminos fueron empleados por Mrner (1975, 73).

65

66

Una comunidad de comerciantes: navarros y vascos en Cdiz

factor de atraccin, la eleccin de la plaza de destino cuando el emigrante tena


en cuenta las oportunidades que sta le ofreca. As mismo, tradicionalmente al
explicar la emigracin navarra y vasca en el siglo XVIII, se ha hecho referencia a
tres agentes considerados como factores de repulsin: el sistema hereditario, la
presin demogrfica y la escasez de recursos; unos elementos que estaban relacionados entre s24.

En algunas zonas de Navarra y el Pas Vasco rega una particular organizacin familiar que obligaba a salir de casa a los hijos que no haban sido elegidos como sucesores. Era muy frecuente que los padres escogieran libremente al
heredero. Podan preferir como legatario de la casa y las propiedades a un hijo o
una hija que no tena que ser necesariamente el mayor. El resto de los vstagos
quedaba fuera de la herencia, aunque reciban de modo simblico una robada
de tierra de los montes comunes (como bienes races) y cinco sueldos febles o
carlines (como bienes muebles). Con este sistema, el resto de los hijos no herederos eran considerados segundones y estaban obligados a volver a definir su
posicin social25. No podan ser propietarios y deban buscarse un futuro: contraer un matrimonio ventajoso, optar por la carrera eclesistica o emigrar para
hacer carrera en la Administracin o en los negocios. Sin embargo, no toda Navarra estaba sometida a este sistema de herencia, ya que coexista el rgimen
de heredero nico con el sistema castellano. Este ltimo obligaba a la divisin
de la herencia entre los hijos en partes iguales. La libre eleccin no afectaba a
buena parte de la Burunda ni a la Ribera estellesa ni a parte de la merindad de
Olite ni a la merindad de Tudela26. Tambin hay que tener en cuenta las restricciones del derecho de vecindad de los valles septentrionales de Navarra, por las
que no se poda aumentar el nmero de casas27. Ante este panorama, muchos
optaron por aprovechar cualquier oportunidad de progreso fuera de la regin.

24 Tradicionalmente

los historiadores han manejado estos argumentos para explicar el fenmeno migratorio. Hoy en da
sigue siendo un tema abierto, sobre su complejidad, consultar Fernndez de Pinedo (1994, 183-207).
25 En

relacin al sistema de heredero nico en Navarra, Moreno Almrcequi y Zabalza Segun (1999). Por otro lado,
la zona hmeda y montaosa del Pas Vasco tambin se rega por el sistema de heredero nico. Generalmente en la
eleccin del heredero en el Pas Vasco, poda recaer en el primognito, el ltimo-gnito o segn conveniencias. Arpal
(1979, 222). Sobre los diferentes sistemas sucesorios en Navarra, Hilario Yaben (1916, 71-167) fue el primero en hablar de ello. Fernando Mikelarena Pea (1995, 309-325) recoge algunas aportaciones sobre el tema. Tambin, Zabalza
Segun (1999a, 69-70).
26 Aramburu
27 No

Zudaire y Usunriz Garayoa (1992, 21-23).

se consideraban vecinos y estaban excluidos del disfrute de las tierras comunales, los hijos de vecinos que se haban independizado de la familia paterna sin haber heredado la casa. Del mismo modo, estaba prohibida la construccin
de casas nuevas. Juan Goyeneche lo explicaba en su ejecutoria publicada en 1685 y que reproduce Arizcun Cela (1987,
962) [] lcito es a cualquiera de los vecinos el levantar su casa hasta las nubes, extenderla, fortalecerla, y hermosearla, segn su gusto y su posibilidad, como tambin fabricar caseras para ms comodidad de sus haciendas; pero no
es lcito fabricar habitacin, que aumente la vecindad, porque no se incurra en el deslucimiento y cortedad, que suele
ocasionar la muchedumbre. Ana Zabalza Segun (1994, 178) entiende el concepto de vecindad de dos formas. Por un
lado, la que tena la plenitud de derechos, y por otro, otras formas de vecindad o participaciones parciales de ella. La
vecindad en sentido estricto, con plenitud de derechos, era la del cabeza de familia de la casa vecinal que viva habitualmente en ella []. Esto le confera una serie de derechos. La carencia del derecho de vecindad les situaba al margen
de la toma de decisiones en el concejo y del aprovechamiento de los bienes comunales. Zabalza Segun (1994, 197) insiste en que [] el derecho de vecindad actuaba sin duda como un mecanismo de defensa de una comunidad acuciada por la escasez de recursos. Mecanismo que, si bien congel la creacin de nuevas casas vecinales y la posible atomizacin del patrimonio familiar [].

Captulo II. Proceso migratorio de los comerciantes navarros y vascos a Cdiz


En este modelo familiar, cuando el heredero se casaba, habitualmente
convivan los amos-viejos con los amos jvenes y se constituan en ncleo esencial de la casa. As mismo, el nuevo matrimonio era el principal entre el grupo de
hermanos. El heredero era el primero en casarse. Por un lado, al adquirir la direccin de la casa, el heredero se comprometa a mantener al resto de sus hermanos. Se preocupaba del cuidado y de la alimentacin y ms tarde se reparta la
legtima. El caso de las hermanas era distinto, a ellas se les dotaba. Por otro lado,
los que permanecan solteros habitualmente seguan viviendo en el hogar familiar28. Otra cuestin de inters es la capacidad que poda tener la economa de
la casa solar para mantener con sus recursos a un nmero importante de miembros. Arizcun Cela sostiene que en el valle del Baztn el crecimiento de algunas
economas familiares fue la causa de muchas salidas, ya que al haber una mejora en la posicin familiar se podan permitir la financiacin de la emigracin de
algunos miembros de la familia. La prosperidad de las casas tena su lmite, porque los bienes deban repartirse entre todos y, dejando a un lado al heredero, el
resto de los hermanos slo tenan derecho al sustento. De esta forma, las familias ofrecan una buena salida a aquellos hijos que no haban podido heredar29.

En la Edad Moderna los vnculos de familia y parentesco eran los
lazos personales ms inmediatos30. Dichas relaciones establecan las diferencias
internas de posicin y atribuciones de cada miembro, de manera que estableca
los derechos y los deberes de sus integrantes. La relacin de sus miembros era
jerrquica; existan unas reglas internas de comportamiento fundamentadas en
los valores o costumbres de la familia. Esta se organizaba en primera instancia
en torno a la casa, que era un cuerpo social con un rgimen de gobierno propio31. Estos vnculos imponan a cada integrante unas obligaciones con la propia casa y respecto a los otros miembros del grupo domstico; adems, estaban
sometidos a la autoridad del padre de familia32.

Por otro lado, en el siglo XVIII, el horizonte de algunas elites locales
no se limit al crculo de la aldea o la villa. Gracias a una articulada red de relaciones, miembros de la elite navarra trataron de situar a sus hijos e hijas ms all
de las fronteras locales y regionales, en un contexto ms amplio, el de la monarqua. No se trataba, por tanto, de una emigracin general provocada por causas
negativas, sino que obedeca, en la mayora de los casos, a una poltica de colocacin de hijos y parientes en carreras administrativas, de negocios, militares y
28 Moreno

Almrcegui y Zabalza Segun (1999, 182-185).

29 Arzcun

Cela (1988, 339-40).

30 Imzcoz

Benza (1996, 25-34).

31 Imzcoz

Benza (1996, 32).

32 Jos

Mara Imzcoz Benza (1992, 175-176) ha estudiado el origen del casero. A mediados del siglo XVII se haba
multiplicado el nmero de habitantes excluidos de la vecindad y, por tanto, de los derechos comunales. Esto llev a la
consolidacin de formas de dependencia econmica que cristalizaron en la extensin del arrendamiento. Ms tarde, a
finales del XVIII y sobre todo en los primeros decenios del XIX, este proceso llev al nacimiento del casero como forma
de hbitat estable y como explotacin autnoma, aunque econmicamente dependiente, por va de arrendamiento,
de las casas de los pueblos.

67

68

Una comunidad de comerciantes: navarros y vascos en Cdiz

eclesisticas. En la misma lnea, Douglass, en relacin a la emigracin de los siglos XIX y XX, consideraba que la organizacin del grupo domstico en el sistema vasco dependa de la migracin y de la inmigracin de los integrantes de la
familia que sobraban. Era muy habitual que se animara a los hermanos del heredero a que se marcharan del hogar. La economa de la familia permita que uno o
dos hermanos se quedasen en la casa como solteros y subordinados a la autoriadad del heredero y a la de su cnyuge. En cuanto al resto de los hermanos, stos
podan casarse en otro casero de la misma o de otra aldea. A veces dos desheredados podan casarse y establecerse en un casero abandonado. Todas estas soluciones sin embargo eran insuficientes para absorber el exceso de poblacin, en
una sociedad con un alto ndice de natalidad, de manera que la gente tena que
abandonar el contexto local de la aldea para ir a otro sitio a ganarse la vida33.

Otro aspecto que se debe tener en cuenta es el grado de formacin
del futuro emigrante vascongado. Se ha comentado que en el siglo XVIII la periferia peninsular consigui un mayor grado de desarrollo cultural y educativo. En
el caso concreto de los navarros y vascos, esto les abri puertas en la Administracin, los negocios y la jerarqua de la Iglesia. El historiador Julio Caro Baroja
ha insistido en la importancia de la enseanza primaria en el Pas Vasco y Navarra a lo largo de toda la Historia Moderna. Unos conocimientos que abarcaban
desde la caligrafa hasta la contabilidad. Se trataba de una enseanza impartida
en santuarios, notaras y escribanas rurales que acogan a los nios de las villas
y las aldeas34. Muchas familias que tenan como lengua materna el vascuence se
preocuparon de que sus hijos aprendieran el castellano. De hecho, algunos incluso llegaron a ser grandes tratadistas de la caligrafa espaola que explicaban
el castellano fuera del Pas Vasco. Con una buena base en las letras y en las matemticas, muchos jvenes salieron del Pas Vasco y Navarra y ocuparon lugares
estratgicos en la Corte y en otros destinos. Segn Caro Baroja, esto hace [...]
que haya un cuerpo, un contingente importantsimo de la burocracia de los siglos XVI, XVII y XVIII que est constituido por vascos en sitios lejansimos entre
s; en Amrica, en el imperio de los Austrias, en Flandes [...] Esto les da una posibilidad, una capacidad considerable de actuar en negocios, no solamente pblicos, sino tambin en negocios privados. Por tanto, tambin hay que sumar
a los factores de emigracin, el hecho de que el emigrante vascongado parta,
por lo general, con una buena formacin, lo que le daba mayores posibilidades
de encontrar una buena colocacin en la ciudad de destino35.

33 Douglass

(1977, 30 y ss.); Moreno Almrcegui y Zabalza Segun (1999, 274-287) han establecido cuatro modelos
matrimoniales que se daban en las zonas en las que prevaleca el sistema de heredero nico. En primer lugar, los dos naturales, que eran los formados por un varn heredero con una mujer no heredera, y el constituido por un varn no heredero con una mujer heredera. En segundo lugar, tambin se podan dar otros dos tipos de matrimonios contra natura:
el formado por varn heredero con mujer heredera (que llevaba al abandono de una de las casas) y el de varn no heredero con mujer no heredera (de manera que haba ms matrimonios que casas disponibles).
34 Caro

Baroja (1974, 51-56).

35 Lutgardo

Garca Fuentes (2003, 12-13), cuando estudia el papel de los vascos en la Carrera de Indias, tambin insiste en la preparacin con la que partan.

Captulo II. Proceso migratorio de los comerciantes navarros y vascos a Cdiz


As mismo, teniendo en cuenta los llamados factores de atraccin, un
estudio realizado por Jos Miguel Aramburu y Jess Mara Usunriz hace hincapi en que la llamada de un to, pariente o paisano que resida en el lugar de
destino era un factor influyente en muchas emigraciones a Amrica36. Tambin
hay constancia de que estos vnculos tuvieron su importancia en plazas espaolas como Cdiz o Madrid37. La presencia de un familiar bien situado en cualquiera de estos destinos poda ofrecer algunas oportunidades de promocin.
Muchos fueron los que aprovecharon estos contactos; los padres se preocupaban por ofrecerles, desde temprana edad (catorce o quince aos), una formacin que les permitiera adquirir las nociones fundamentales para el desarrollo de una carrera. Existen testimonios del inters de los tos por saber cmo se
desarrollaba la formacin de los sobrinos, para ms adelante hacerse cargo de
ellos y ayudarles en su futuro profesional. Una vez que el joven decida emigrar,
tena el apoyo del pariente o paisano, quien se tomaba como una obligacin el
bienestar del protegido. En el caso de Cdiz, le buscaba una compaa comercial donde poder aprender el oficio. A veces incluso le haca algunos prstamos
o lo incorporaba a sus propios negocios. En algunas ocasiones era el propio pariente el que solicitaba un sobrino para que le ayudara en su compaa cuando
no tena hijos.

Otras veces, las noticias del xito de los paisanos tambin jugaron
un papel clave como factor de atraccin. En ocasiones el xito se dejaba ver de
forma indirecta a travs de donaciones a las iglesias de las localidades de origen, en la fundacin de capellanas, en dotes para parientes, incluso con el regreso de paisanos enriquecidos que adquiran bienes races, etc. Pero sin duda,
las oportunidades que les brindaban las distintas ciudades eran determinantes
para la eleccin de la plaza de destino38. En cuanto a Cdiz, el monopolio comercial con Amrica ofreca posibilidades de xito. As mismo, Madrid, al albergar a la corte, daba opciones de promocin en la carrera administrativa y en las
secretaras. Tambin, hay que recordar la tradicin viajera, sobre todo, de los
vascos y su presencia anterior en la Carrera de Indias39.

2. Cuantificacin y origen geogrfico


Los datos que existen sobre la emigracin a Cdiz de los comerciantes de origen
forneo, tanto nacional como extranjero, son aproximados. En el captulo anterior se ofrecan las estimaciones que se han realizado hasta ahora sobre las colonias forneas establecidas en la ciudad de Cdiz. Se trata de visiones fotogrficas de los grupos de comerciantes que se elaboraron en distintos momentos

36 Aramburu

Zudaire y Usunriz Garayoa (1992, 45-55).

37 Aquerreta

Gonzlez (2001, 58-61); Martnez del Cerro (2002c, 269-282).

38 Aramburu

Zudaire y Usunriz Garayoa (1992, 45-55).

39 Fernndez

Gonzlez (2000) ofrece un panorama muy interesante de los vascos en la Sevilla del siglo XVII.

69

70

Una comunidad de comerciantes: navarros y vascos en Cdiz

del setecientos con ayuda de censos y padrones. Se ha podido ver que, hasta el
momento, algunos autores han sealado la importancia de la presencia de los
navarros y vascos en la ciudad; sin embargo, no han ofrecido un clculo del nmero de individuos que se instal en la plaza.

Sin duda, se trata de una cuestin importante, que no es fcil de resolver porque no exista ningn registro en el que se recogiera sistemticamente el nombre de los nuevos inmigrantes. No hay ms remedio que recurrir al cruce de varias fuentes para tener una idea aproximada del tamao del
grupo. En el primer captulo se explic el procedimiento que se ha seguido
para la elaboracin de la nmina de comerciantes. Como resultado de este laborioso proceso, sabemos que en el perodo comprendido entre 1750 y 1800
el grupo vascongado de hombres de negocios estuvo integrado por 339 individuos. Todos ellos eran comerciantes oficiales, es decir, estaban matriculados
en el Consulado de comerciantes, de manera que tenan permiso para llevar a
cabo negocios mercantiles con Amrica. Adems, todos ellos se establecieron
en Cdiz de manera permanente y muy pocos volvieron a sus lugares de origen. En algunas ocasiones varios hermanos decidieron emigrar a la plaza andaluza aunque slo uno de ellos se matricul en el Consulado. En este caso, en
la nmina de comerciantes se ha incluido tambin el nombre de los hermanos
que no se inscribieron en la institucin.

En cuanto al origen geogrfico de los comerciantes vascongados, se
obrece a continuacin un clculo de la representatividad de cada provincia en
el conjunto del grupo. Hay que tener en cuenta que las proporciones han sido
calculadas con los datos de los individuos de los que se conoce el lugar de procedencia. Se dispone de la informacin relativa a 309 personas, es decir, el 91%
de los vascongados emigrados a la plaza andaluza. Tambin se han incluido en
el clculo a los hijos de emigrantes vascongados aunque hubieran nacido en
Cdiz; de forma que han sido considerados como si fueran de la tierra de sus
padres. Partiendo de estas premisas, ntese la importancia relativa de Navarra,
lava, Guipzcoa y Vizcaya en el conjunto del grupo de emigrantes vascongados en el Cdiz de la segunda mitad del siglo XVIII.
Grfico 1: Origen geogrfico de los hombres de
negocios vascongados de Cdiz (1743-1818)

Captulo II. Proceso migratorio de los comerciantes navarros y vascos a Cdiz


El grfico 1 representa la importancia, respecto a la media, de las cuatro provincias. Se observa que la comunidad navarra era la ms numerosa; representaba al 33% del grupo. A continuacin le seguan los comerciantes procedentes de Vizcaya y Guipzcoa; cada provincia con el 27%. Por ltimo, se
encontraban los hombres del comercio procedentes de lava, a los que corresponda el 13% del colectivo.
Mapa 1: Navarra. Divisin geogrfica (elaboracin propia)


Es interesante prestar atencin a la procedencia geogrfica de los navarros de Cdiz. Al conocer la localidad de origen de muchos navarros, llama la
atencin la ubicacin que tienen sus pueblos en la regin de origen. Son 35 las
localidades de partida de todo el grupo navarro, de las cuales 19 estn situadas
en los valles del norte de Navarra. Los ncleos de poblacin que destacan, en
cuanto al nmero de emigrantes, son los siguientes:

71

72

Una comunidad de comerciantes: navarros y vascos en Cdiz

Tabla 1: Lugares de origen navarros ms frecuentes


en la matrcula del Consulado
Localidad

Comerciantes

Pamplona

15

Oyeregui (Bertizarana)

Irurita (Baztn)

Sumbilla (Beztiarana)

Arizcun (Baztn)

Echalar (Cinco Villas)


Se observa que la capital navarra era la localidad de donde parti
el mayor nmero de emigrantes. Aunque, 15 comerciantes nacieron en Pamplona, no existe la certeza de que todos pertenecieran a familias pamplonesas
de tradicin. Poda tratarse de gente de los valles del norte que en la generacin anterior se haba establecido en la ciudad, de manera que sus hijos haban
nacido en la capital. A cierta distancia se encontraban 5 localidades de las que
salieron, de cada una, 5 individuos, a excepcin de Oyeregui de la que partieron 8. Es interesante destacar que todas ellas se sitan en la regata del Bidasoa.
Oyeregui y Sumbilla pertenecen a Bertizarana; Irurita y Arizcun forman parte
del valle del Baztn y Echalar, de Cinco Villas. De 97 comerciantes de los que
hay constancia de que haban nacido en Navarra, 55 de ellos procedan de la regata del Bidasoa, lo que corresponda al 567% de la emigracin de toda Navarra. Solamente de los valles del Baztn y Bertizarana llegaron a Cdiz el 4639%
de todos los navarros de la ciudad. Al Baztn le corresponda un 247% y el
216% a Bertizarana. Fras y Garca Belsunse observaron que en el siglo XVIII
tambin llegaron a Buenos Aires muchos navarros de los valles del norte aunque su proporcin fue menor que en Cdiz. Localizaron 93 navarros en la ciudad y conocan el lugar de origen de 60 de ellos. Teniendo en cuenta sus datos,
el 3833% de los navarros procedan de la regata del Bidasoa40. Adems del inters de la emigracin procedente de los valles del norte, hay que destacar que
partieron de Pamplona el 1546% de todos los navarros. Se trata de una proporcin importante, teniendo en cuenta que slo corresponda a los nacidos en
la capital navarra. De Tudela, la segunda poblacin ms importante de la comunidad, proceda el 41% de los navarros. A continuacin se encontraba Estella,
en cuanto a importancia de poblacin de Navarra que nicamente aportaba al
Consulado el 1% de todos los navarros.

En cuanto a la emigracin procedente del Pas Vasco, sealamos que
generalmente no hubo muchos pueblos de los que partieron un nmero importante de individuos. Haba bastantes de los que emigraron 1 2 personas, a excepcin de algunas localidades como Azpeitia, de donde partieron 9 individuos, de los

40 Fras

y Garca Belsunse (1996, 43 y ss.).

Captulo II. Proceso migratorio de los comerciantes navarros y vascos a Cdiz

cuales 6 eran hermanos. De la capital de Guipzcoa slo salieron 4 comerciantes.


EnVizcaya, el nico pueblo que sobresala, en cuanto al nmero de emigrantes,
era Elorrio, del que partieron 10 individuos. lava fue la provincia que gener
menos emigrantes. Hay que sealar que salieron 31 comerciantes de 22 pueblos
distintos de lava; por tanto, los focos de emigracin estuvieron muy dispersos.

3. Ritmo de matriculacin en el Consulado de Comercio


En relacin a este tema, una de las cuestiones ms interesantes es conocer
cundo llegaron los emigrantes a Cdiz. Sin embargo, existen algunas dificultades para determinarlo porque no haba ningn registro en la plaza que recogiese la relacin de los inmigrantes de origen peninsular. La nica fuente que
puede ofrecer una idea aproximada de la fecha es el registro de matrcula del
Consulado de comerciantes41. Estos libros recogan la identidad de todos los individuos espaoles que se haban inscrito para comerciar con Amrica y el momento en que se registraron en la institucin consular. Una fecha que en muchas ocasiones coincida con el ao en que emigraron a Cdiz. Nada ms llegar
a la plaza, solan inscribirse para, en el menor tiempo posible, tener permiso
para comerciar con Indias. Esta informacin se conserva desde la dcada de los
cuarenta del siglo XVIII hasta 1820; por tanto, se puede contar con estos datos
para el perodo objeto del presente estudio.

En el grfico 2 se observa la evolucin de la matrcula en el Consulado de los comerciantes navarros y vascos entre 1730 y 1818. Conviene advertir que hay un vaco de informacin entre 1739 y 1742, que se observa en
la curva. Los datos disponibles entre 1739 y 1742 slo ofrecan la identidad de
los matriculados, pero no indicaban la fecha exacta de matrcula. Por esta carencia y para no ofrecer un perfil errneo, el grfico no incluye la informacin
relativa a esos aos. Se observa, a grandes rasgos, un ritmo ascendente por lo
que respecta a las llegadas de emigrantes vascongados a Cdiz, desde los aos
cuarenta del siglo XVIII hasta 1756. A partir de entonces y hasta mediados de la
dcada de los sesenta, se produjo un descenso del nmero de inscritos. Desde
entonces empez un nuevo perodo de crecimiento en el que destacaron los
aos 1771 y 1772. De esta fecha en adelante, el ritmo en la matrcula se mantuvo constante hasta 1777; sin embargo, a partir de 1778 se observa un claro
descenso en el nmero de registrados. Incluso la curva lleg a desaparecer en
el perodo 1780-1785, al no existir apenas matriculados. En la dcada de los
ochenta, dentro de un perodo de baja, destacaron los aos 1786-1789 que se
mantuvieron entre 6 y 4 inscritos. En los aos noventa descendi el perfil de la
curva. La media por ao era de 2 matriculados. En la primera dcada de 1800
apenas hubo inscritos; este panorama continu en los aos siguientes.

41 El

registro est formado por distintos listados que se encuentran repartidos por distintas secciones del AGI. Consultar el punto 2 del Captulo 1.

73

74

Una comunidad de comerciantes: navarros y vascos en Cdiz

Grfico 2: Hombres de negocios navarros y vascos en el Consulado


20
18
16
14
12
10
8
6
4
2
0


Es interesante comparar estas cifras con la emigracin vascongada
a todas las ciudades que participaron en la Carrera de Indias. Hay que tener
en cuenta que el grfico 3 recoge, adems de la informacin de los vascongados en Cdiz, la matrcula del resto de navarros y vascos establecidos en Sevilla, Jerez de la Frontera, Sanlcar de Barrameda y El Puerto de Santa Mara42. En
primer lugar, se observa que las tres primeras puntas del grfico correspondan
a los aos 1750, 1756 y 1760, como suceda en el grfico 2. Las dos siguientes tambin coincidan en los mismos aos (1764 y 1768). En el grfico 3 la siguiente punta se dio en 1772; sin embargo, en el grfico 2 se produjo un ao
antes, en 1771. La ltima punta del grfico de la Carrera de Indias corresponda al ao 1776, igual que la ltima del grfico 2, aunque sta comenz un ao
antes y continu en 1776. A partir de entonces en ambos grficos no hubo ms
puntas destacadas, aunque si existi una cierta recuperacin de la matrcula de
los aos 1786-88.

En cuanto a las simas, se puede observar que las primeras se dieron
en 1746 y 1762 que correspondieron con las depresiones del grfico 2. Posteriormente en el grfico 2 hubo otra en 1765; sin embargo, este retroceso no se
dio en la representacin de la Carrera de Indias. En los aos 1769 y 1770 se produce una sima en ambos grficos. Ntese que la curva de los hombres de negocios vascongados de Cdiz tiene una sima en el ao 1774; sin embargo, no
se observa lo mismo en el grfico 3. En ambas curvas se aprecia un perodo de
retroceso que comenz en 1778 y termin en 1786, ao que, tanto en el grfico 2 como en el 3, se observa una cierta recuperacin. Por tanto, a excepcin
42 Ruiz

Rivera (1988, 45).

Captulo II. Proceso migratorio de los comerciantes navarros y vascos a Cdiz

de un par de simas del grfico 2, se puede afirmar que ambas curvas dibujan la
misma coyuntura en la matrcula del Consulado. Por otro lado, se puede apreciar
que los lustros que destacaron por el volumen de matriculados fueron, en primer
lugar, el de 1770-1775 con 50 personas inscritas, seguido del de 1760-176543.
Grfico 3: Matrcula de los hombres de negocios
navarros y vascos en la Carrera de Indias

Grfico 4: Matrcula de los comerciantes de la Carrera de Indias

43 Ruiz

Rivera (1988, 45).

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76

Una comunidad de comerciantes: navarros y vascos en Cdiz


En el grfico 4 se puede observar el ritmo de matrcula de todos los comerciantes de la Carrera de Indias entre 1743 y 1790. Este grfico se ha elaborado con los datos que ofrece Julin Ruiz Rivera sobre el Consulado de comerciantes44. El profesor Ruiz Rivera indic que las primeras puntas de la matrcula de
todos los comerciantes correspondieron a los aos 1750, 1756 y 1760, al igual
que se pudo observar en los grficos 2 y 3. 1764 y 1768 tambin coincidieron
con las del grfico 2. Las ltimas aristas se dieron en los aos 1771 y 1772. Vimos
que en el grfico 2 haba una punta que comenz en 1771 y permaneci el ao
siguiente. En cuanto a las simas, pudimos observar que la primera del grfico 2 se
produjo en el ao 1746; sin embargo, en la matrcula de todos los comerciantes
no hubo en esa fecha, sino en 1747. En cambio, coincidieron las correspondientes a los aos 1755 y 1762. El grfico 4 tuvo la siguiente sima en 1767, sin embargo, en el grfico 2 no se dio este descenso tan pronunciado. En 1769 se dio
la siguiente depresin, que se poda identificar con la que se observa en el grfico 2. As mismo, Ruiz Rivera indica una nueva sima en los aos 1781-88, aunque hay que sealar que en el ao 1783 hubo una cierta recuperacin. En el grfico 2 tambin se aprecia esta crisis en la matrcula, aunque no lleg a recuperarse
como la anterior. Vemos pues, que ambos grficos coinciden en gran medida; ello
indica que existan unas oleadas migratorias que probablemente estaban relacionadas con la situacin del comercio americano. Unas tendencias de emigracin a
las que los vascongados no eran ajenos, como hemos podido comprobar.

Por ltimo, nos ha parecido interesante presentar por separado en los
siguientes grficos, la matrcula en el Consulado de los navarros, vizcanos, guipuzcoanos y alaveses.

El grfico 5 muestra la presencia de navarros en el Consulado gaditano
entre 1730 y 1818. Destaca 1756 por ser el ao en el que se matricularon mayor
nmero de navarros, seguido de 1764, 1771 y 1787. Adems, la mayora de los
emigrados se inscribieron en el perodo 1752-1778. A partir de entonces descendi la matrcula, aunque hubo una pequea recuperacin en los aos 1786-1788.
La presencia de los guipuzcoanos en la institucin durante el perodo 1730-1818
se refleja en el grfico 6. Tambin destac el ao 1771 por el nmero de inscritos.
Sobresalen las puntas 1752-1753, 1756, 1764 y 1777. A partir de entonces apenas hubo matriculados en la institucin; no lleg a producirse la recuperacin de
la matrcula navarra de mediados de los aos ochenta. La mayora de los guipuzcoanos se inscribieron en el organismo consular entre 1752 y 1777. El papel de
los vizcanos en el Consulado aparece representado en el grfico 7. Se observa,
en primer lugar, que en 1760 se inscribieron el mayor nmero de vizcanos, seguido de 1750. En diferente medida, hay que sealar los aos 1751, 1756, 1759,
1771 y 1776. La mayor parte de ellos se matricularon en el perodo 1748-1776.
Como en los grficos anteriores, a partir de entonces la matrcula descendi, aunque, al igual que en los navarros, hubo una leve recuperacin en 1789. Por ltimo, el grfico 7 representa a los alaveses registrados en el Consulado de comerciantes. En esta ocasin los matriculados estuvieron muy repartidos en el perodo
44 Ruiz

Rivera (1988, 45).

Captulo II. Proceso migratorio de los comerciantes navarros y vascos a Cdiz

7451795. No hubo inscritos a partir del ao 1776, aunque tambin en este gr1
fico se aprecia una recuperacin a finales de los aos ochenta.
Grfico 5: Hombres de negocios navarros en el Consulado

Grfico 6: Hombres de negocios guipuzcoanos en el Consulado

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Una comunidad de comerciantes: navarros y vascos en Cdiz

Grfico 7: Hombres de negocios vizcanos en el Consulado

Grfico 8: Hombres de negocios alaveses en el Consulado

Captulo II. Proceso migratorio de los comerciantes navarros y vascos a Cdiz


Se ha podido observar en los grficos 5, 6 y 7 que los aos 1756 y
1771 destacaron por el nmero de registrados procedentes de Navarra, Vizcaya
y Guipzcoa. Tambin coincidieron los grficos de Navarra y Guipzcoa en la
punta correspondiente a 1764. En los cuatro grficos a partir de 1776-1777,
descendieron considerablemente el nmero de registrados. Adems, los cuatro grficos coincidieron en el perodo con mayor densidad de matriculados,
que corresponda aproximadamente a los aos 1748-1777. Al comparar estos
cuatro grficos con el 4 que representa la matrcula de todos los comerciantes de la Carrera de Indias, se observa que entre las puntas que sobresalan se
encontraban las correspondientes a los aos 1756, 1764 y 1771. De esta forma
se puede observar, con el estudio de unos casos particulares (en este caso el de
navarros y vascos), como hubo una serie de directrices generales en la matriculacin de forneos en la Carrera de Indias, que probablemente estuvo relacionada con la evolucin del comercio de Espaa con Amrica.

No hay duda de que la presencia en la segunda mitad del siglo XVIII
de un nmero importante de inmigrantes en Cdiz, entre ellos los hombres de
negocios navarros y vascos, estuvo directamente relacionada con el monopolio
comercial con Amrica del que disfrut la ciudad desde 1717. Una situacin similar la experiment anteriormente Sevilla en los siglos XVI y XVII, cuando dispuso durante todo ese tiempo del mismo privilegio comercial. Estas circunstancias estructurales hicieron que un aluvin de individuos se trasladara a Cdiz
para probar suerte en los negocios. Adems, la coyuntura del comercio debi
afectar en mayor o menor medida al nmero de matriculados en el Consulado
en los distintos aos. A mediados de la dcada de los sesenta descendi el nmero de inscritos. Estamos seguros de que la ordenanza del 16 de octubre de
1765 tuvo algunas repercusiones; por esta ley, la Corona ordenaba ampliar el
nmero de puertos con derecho a comerciar directamente con algunos puertos americanos. Habilitaron, adems de Cdiz, las plazas de Barcelona, Alicante,
Cartagena, La Corua, Santander, Gijn, Mlaga y Sevilla. El reglamento tuvo
su reflejo inmediato en la matrcula de los aos posteriores a su promulgacin.
El registro comenz a recuperarse a partir de 1768 y volvi a descender en torno
a 1775. Desde entonces el nmero de matriculados cay y no lleg a recuperase sino a partir de 1778, fecha en la que la Corona promulg el Decreto de
Libre Comercio, por el cual derog el privilegio comercial y concedi permiso
para comerciar con Amrica a todos los puertos de la pennsula ibrica a excepcin de San Sebastin, Bilbao, Valencia y Vigo.

Si comparamos la matrcula de comerciantes con el volumen del comercio de Cdiz estudiado por el profesor Antonio Garca-Baquero, se puede
ver que no existi un paralelismo entre la cantidad de mercanca comerciada
y el registro de hombres de negocios. Los datos indican que, a partir de 1750,
hay un crecimiento sostenido de la curva del comercio que permanece hasta
los inicios del Libre Comercio. Desde entonces, la matrcula descendi considerablemente, porque los comerciantes podan acceder al comercio con Amrica desde otros puertos. Por ello no hubo necesidad de trasladarse hasta Cdiz,
sobre todo, teniendo en cuenta que muchos de los que se haban matriculado

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Una comunidad de comerciantes: navarros y vascos en Cdiz

anteriormente en el Consulado de la ciudad andaluza procedan del norte de la


Pennsula. Sin embargo, despus del Libre Comercio, Cdiz sigui aumentando
considerablemente el volumen de sus transacciones hasta 179445.

A lo largo de estas pginas hemos tenido la oportunidad de ver que
la llegada de navarros y vascos a Cdiz hay que entenderla dentro de un fenmeno migratorio ms amplio, que comenz en el siglo XVII y tuvo su mxima
expresin en la centuria siguiente. La mayora de los jvenes que decidieron
emigrar, lo hicieron cuando tuvieron perspectivas de mejora en la plaza de destino. Generalmente se instalaban en ciudades que les ofrecan oportunidades
para su promocin, como lo fueron Madrid, Cdiz, o las principales plazas de la
Amrica hispana.

Por otro lado, algunos historiadores de Navarra y el Pas Vasco han
tratado de entender las razones de estos movimientos de poblacin. Sus argumentos se han basado en tres factores de repulsin: el particular sistema hereditario que haba en algunas zonas, la presin demogrfica y la escasez de recursos, principalmente en las zonas de montaa. As mismo, tambin hay que
tener en cuenta los factores de atraccin de las plazas de destino. El estudio de
la matrcula del Consulado de comercio ha servido para conocer el ritmo de llegada de emigrantes navarros y vascos a Cdiz. Su evolucin ha permitido ver
hasta qu punto la coyuntura del comercio gaditano poda influir en la atraccin
de nuevos inmigrantes.

45 Garca-Baquero

(1972, 127-9).

Captulo III:
Establecimiento en la ciudad

Captulo III: Establecimiento en la ciudad

Establecimiento en la ciudad

No cabe duda de que para el inmigrante era decisivo el proceso de integracin


en la plaza de llegada. A lo largo de estas pginas tendremos ocasin de conocer con qu medios contaron los navarros y vascos para el asentamiento en el
Cdiz dieciochesco. As mismo, conoceremos algunas caractersticas de la colonia de comerciantes y las zonas de Cdiz donde prefirieron establecerse.

1. Mecanismos de integracin
Despus de conocer la fecha en que llegaron los navarros y vascos a Cdiz,
as como las causas que pudieron motivar la partida, es el momento de saber
cules eran los medios con los que podan contar para integrarse positivamente, tanto en la comunidad mercantil como en la sociedad gaditana. Habitualmente los vascongados se establecan en Cdiz a una edad temprana, normalmente permanecan en la ciudad durante toda la vida. Por este motivo, el
proceso de asentamiento tena un papel importante, tanto para la incorporacin en los negocios, como para la propia integracin social. As mismo, Alberto Angulo Morales, despus de conocer el xito de muchos navarros y vascos en algunas plazas espaolas y americanas, se ha cuestionado que puede
ser interesante conocer los medios de integracin con los que pudieron contar estos inmigrantes.

A lo largo de estas pginas habr la oportunidad de comprobar que
en Cdiz, al igual que ocurra en otras ciudades, para su asentamiento los navarros y vascos se valieron de una serie de medios heredados que estaban latentes en la base organizativa vasca y navarra. Es decir, el establecimiento satisfactorio no era debido a una serie de estrategias especficas, sino que se sirvi

 Angulo

Morales (2002, 93-113).

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86

Una comunidad de comerciantes: navarros y vascos en Cdiz

de unos vnculos y redes de relaciones que se utilizaban habitualmente en aquella sociedad con multiplicidad de funciones y objetivos.

En las relaciones sociales de los vascos y los navarros del siglo XVIII,
la comunidad jugaba un papel clave. Sus habitantes tenan un fuerte sentido
de vinculacin a la comunidad y a sus integrantes. Estas conexiones habitualmente seguan vivas y activas cuando estaban fuera de la regin. Por ello, era
frecuente encontrar en Cdiz (como en otros lugares lejanos a las localidades de
origen) diversas manifestaciones de estos vnculos. Alberto Angulo Morales seala el carcter corporativo de esta sociedad que llevaba implcito una serie de
comportamientos determinados que se podan contemplar cuando sus miembros se trasladaban a otros mbitos. Estos individuos adquiran sentido como
parte de una comunidad o cuerpo, que podan ser asociaciones (gremios, cofradas, etc.), la familia, un valle, un pueblo etc. Estos vnculos se pueden clasificar en dos: de parentela y paisaje. Habitualmente la persona los reciba cuando
naca, porque formaba parte de una familia, un pueblo, un valle o una regin.
Solan ser lazos que perduraban durante toda la vida.

1.1. Contactos en Cdiz


En cuanto a los navarros y vascos, el acercamiento a trayectorias particulares
ofrece luz sobre la emigracin y su establecimiento en Cdiz. En el captulo anterior se apunt que uno de los factores ms frecuentes de emigracin era la
presencia de un conocido en el lugar de destino. En unos casos, la noticia del
xito de familiares o paisanos poda haber animado a algunos jvenes a partir. En otras ocasiones, el propio contacto era el que solicitaba, a sus familiares
o conocidos, que le enviaran un joven para que le ayudara en sus negocios. La
base de estos vnculos sola ser, por tanto, las relaciones de parentesco o de paisanaje. A continuacin habr ocasin de observar la importancia que tuvieron
estos conocidos en la configuracin y consolidacin del grupo vascongado del
Cdiz del siglo XVIII.

Anteriormente ha habido oportunidad de comentar que los lazos de
parentesco tenan su origen en la propia sociedad y eran especialmente fuertes en las tierras vasca y navarra. Estos vnculos, adems de tener un peso importante en las relaciones sociales, generaban cierto grado de dependencia.

 Angulo

Morales (2002, 96-97).

 []

los grupos o individuos emanados de esta sociedad corporativa, no pueden ser comprendidos como agentes
independientes o absolutos, no son ciudadanos, sino que llevan a sus espaldas un amplio componente de mecanismos que utilizan tanto en el proceso de su autodefinicin como en el de instalacin en el nuevo espacio. Angulo Morales (2002, 97).
 Juan

Carlos Maix Alts (1987, 151-153) al estudiar la familia genovesa de los Bensi, observ la importancia del parentesco como elemento que daba coherencia al comportamiento de la familia. En el caso concreto de la burguesa barcelonesa del siglo XVIII, muchas de las actuaciones en los mbitos econmico, social, poltico e institucional se conducan por medio del parentesco [] la esfera de lo privado afecta a la vida social, econmica y poltica de los grupos
y de la sociedad en su conjunto.

Captulo III: Establecimiento en la ciudad

El individuo se hallaba sometido a la propia comunidad, a las reglas de la casa


y a los deberes de reciprocidad y de correspondencia. Al mismo tiempo, estos
lazos proporcionaban cierta seguridad al individuo. Le imponan una serie de
normas que deba respetar por encima de su propia voluntad y le obligaban,
en cierto modo, respecto al grupo al que perteneca. Los deberes eran distintos para cada persona y dependan de la posicin que ocupara en el seno del
grupo. De esta forma, el padre de familia tena unas obligaciones determinadas y diferentes respecto a los dems miembros de la casa, los cuales dependan de l y le obedecan. Por otro lado, el hijo que no heredaba muchas
veces no tena ms opcin que salir del hogar. Fuera de l no era extrao que
procurara recabar honores para el engrandecimiento del linaje, tratara de conseguir capital para las dotes de sus hermanas o colaborara en la manutencin
de la casa solar.

Estos vnculos adems de deberes tenan ventajas. A travs de ellos
muchos jvenes que se animaron a partir a tierras lejanas contaron con el apoyo
de familiares y paisanos. Sin duda, era una de las vas ms eficaces de emigracin e integracin en un nuevo destino. Las solidaridades parentelares incluan
tanto las ayudas de la familia directa como la de la extensa (cuados, suegros,
padrinos). Hay que tener en cuenta que entendan el trmino familia en un
sentido amplio. Roberto Fernndez Daz apunta que en el primer diccionario de
la lengua castellana publicado en 1726, el trmino familia tena dos acepciones.
Por un lado, forman parte de ella, todos aquellos que habitan en una misma vivienda. Y por otro, [...] todos aquellos que descienden de una misma sangre
aunque no necesariamente se encontraran reunidos bajo el mismo techo. Las
solidaridades parentelares se apoyaban en la familia troncal o extensa, adems
de en otros familiares con vnculos ms lejanos. La parentela estableca lazos,
por un lado, con la familia de sangre formada por los padres, los hermanos y los
hijos; en segundo lugar, con los parientes polticos (los cuados, suegros y yernos) y, por ltimo, en un sentido ms amplio, con los tos, sobrinos y primos.
Estos vnculos tenan un papel importante en las relaciones sociales; segn Jos
Mara Imzcoz Benza tenan un fuerte poder estructurante, regan en gran medida la vida colectiva y condicionaban en gran medida su vida personal. As
mismo, hay que tener en cuenta que la familia tena unos intereses comunes y
todos sus miembros trataban de conseguirlos.

La familia vasca y una parte importante de la navarra giraba en torno
a la casa. Esta casa era el sujeto de derechos y deberes de la comunidad;
el elemento que permaneca y cuyas obligaciones las asuman los miembros del
hogar. Sus integrantes se organizaban mediante unas reglas que dirigan sus

 Imzcoz
 Stabili

Benza (1996, 19-31).

(1999, 137).

 Fernndez
 Imzcoz

Daz (1982, 9-10).

Benza (1996, 31).

87

88

Una comunidad de comerciantes: navarros y vascos en Cdiz

comportamientos y aptitudes. Se les impona obligaciones en relacin a la casa,


a sus familiares y deberes para con los vecinos etc. Las nuevas generaciones heredaban, adems de la posicin social que tuviera la familia, sus relaciones sociales. Los navarros y vascos que llegaron a Cdiz en la segunda mitad del siglo
XVIII siguieron rigindose bajo este sistema de valores que sin duda hay que
tener en cuenta para entender la llegada de nuevos inmigrantes navarros y vascos a Cdiz, as como su proceso de integracin. Por un lado, se daban vnculos
de parentesco, gracias a los que tuvieron el apoyo de tos, hermanos o primos.
Por otro, hay que tener presente las solidaridades de paisanaje10. Incluso estos
lazos adquirieron mucho valor en lugares alejados de Navarra y del Pas Vasco,
en ciudades con culturas muy distintas, ya que la distancia serva para fortalecer el sentimiento de unin. Por ejemplo, un estudio de Garca Girldez sobre
el comportamiento de los vascos en la Guatemala del siglo XVIII pona de manifiesto que cuando los inmigrantes llegaban a Amrica tambin trasladaban su
patrn familiar y que, a pesar de la distancia, los lazos de parentesco y paisanaje
se hicieron ms fuertes11.

La nmina de hombres de comercio navarros y vascos de Cdiz y la
informacin que ofrecen sus testamentos dan prueba de que muchos llegaron a la plaza andaluza porque tenan en ella un contacto o conocido12. Existe
un precedente de este fenmeno en la Sevilla del siglo XVII, que por entonces
disfrutaba del monopolio del comercio americano. Hay constancia de que muchos vascos se decidieron a emigrar porque tenan un familiar o un paisano en
la capital hispalense13. En las siguientes pginas habr oportunidad de observar,
a travs de distintas tablas, la importancia que tuvieron los vnculos de parentesco y paisanaje en la incorporacin de nuevos jvenes a la comunidad mercantil vascongada de Cdiz. La posibilidad de poder contar con un conocido
asentado en la ciudad de destino, sin duda ofreca una ventaja significativa respecto a los que emigraban sin ningn tipo de apoyo. En la tabla 2, aparecen algunos ejemplos de comerciantes que partieron hacia Cdiz a raz de que tenan
un hermano en la ciudad. En la mayora de los casos, se ha incluido la fecha en
la que se matricularon en el Consulado de comercio. De este modo se puede
saber qu hermano lleg antes a la plaza.

 Imzcoz

Benza (1996, 31-33).

10 Se

entiende el trmino paisano en un sentido general, no se limita a los vnculos entre individuos que llegaban
de la misma comunidad de origen. Estn incluidos los que tenan la misma regin de procedencia. El Diccionario de la
Real Academia Espaola (a partir de ahora DRAE) recoge esta acepcin: Que es del mismo pas, provincia o lugar que
otro. Dice Sola Corbacho (1998, 6): Esto ltimo [el paisanaje] hay que considerarlo, sin duda, como un aspecto que
refleja no slo la naturaleza de los lazos que unan a los vecinos de las pequeas comunidades rurales, sino tambin, [...]
la fortaleza de la conciencia regional que manifestaban sus integrantes. Brading (1997, 151) ha observado estos vnculos de paisanaje entre los comerciantes espaoles que emigraron a Mxico en el siglo XVIII.
11 Garca

Girldez (1996, 321). Este tema se tratar con ms profundidad en el captulo 5.

12 Juan

Carlos Sola Corbacho (1998, 6) al estudiar el sector mercantil madrileo de finales del siglo XVIII, tambin pudo
observar la importancia de los vnculos familiares a la hora de que muchos jvenes se decidieran a emigrar a Madrid,
a casa de sus parientes.
13 Fernndez

Gonzlez (2000, 220).

Captulo III: Establecimiento en la ciudad

89

Tabla 2: Comerciantes que eran hermanos


Primer emigrado

Hermanos

Aguado, Antonio (1738)


Aguado, Roque (1738)
Aguado, Fernando (1738)
Alsasua, Gregorio

Alsasua, Antonio

Amenbar, Francisco Ignacio (1757)

Amenbar, Agustn (1761)


Amenbar, Silvestre (1761)
Amenbar, Jos Antonio (1764)
Amenbar, Javier Ignacio (1769)
Amenbar, Gaspar (1773)

Arco, Francisco Javier del (1738)


Arco, Lorenzo del (1738)
Arco, Manuel del (1738)
Aristegui, Santiago (1730)

Aristegui, Lorenzo (1737)


Aristegui, Martn (1737)

Aycinena, Pedro (1749)

Aycinena, Juan Fermn

Cadalso, Diego Ignacio (1750)

Cadalso, Ignacio Mara (1760)

Daz de Saravia, Manuel (1731)

Daz de Saravia, Miguel

Elizalde, Antonio (1770)

Elizalde, Jos Matas

Ezcurra, Miguel Domingo (1764)

Ezcurra, Juan Miguel (1779)


Ezcurra, Joaqun

Ezpeleta, Juan Esteban (1761)

Ezpeleta, Juan Francisco (1772)


Ezpeleta, Juan Jos (1772)

Guruceta, Jos Ignacio (1758)

Guruceta, Antonio

Iribarren, Miguel (1771)

Iribarren, Ramn (1775)

La Azuela, Andrs (1730)

La Azuela, Lorenzo (1737)

Larrin, Juan Francisco (1749)

Larrin, Juan Miguel (1757)


Larrin, Juan Bautista (1777)

Llano San Gins, Francisco (1771)


Llano San Gins, Jos (1771)
Llano San Gins, Antonio (1771)
Lostra, Joaqun (1796)
Lostra, Juan Miguel (1796)
Madariaga, Juan Antonio (1777)
Madariaga, Jos Antonio (1777)

Madariaga, Juan Ignacio (1783)

Marticorena, Juan Miguel (1776)


Marticorena, Juan Vicente (1776)

Marticorena, Juan Bautista


Marticorena, Juan Francisco
Marticorena, Miguel Jacinto

90

Una comunidad de comerciantes: navarros y vascos en Cdiz

Primer emigrado

Hermanos

Martnez de Murgua, Juan


Martnez de Murgua, Matas
Martnez de Murgua, Mateo

Martnez de Murgua, Andrs (1730)


Martnez de Murgua, Pedro (1730)
Martnez de Murgua, Julin (1730)

Ochoa de Amezaga, Matas (1760)

Ochoa de Amezaga, Andrs15


Ochoa de Amezaga, Gregorio
Ochoa de Amezaga, Jos

San Gins, Bernab (1730)


San Gins, Francisco (1730)

San Gins, Gregorio (1736)

14

Uztriz Brtiz, Carlos (1730)


Uztriz Brtiz, Jos (1730)
Uztriz Brtiz, Pedro (1730)
Uztriz Gaztelu, Juan Bautista (1755)
Uztriz Gaztelu, Juan Felipe (1755)

Uztriz Gaztelu, Juan Miguel


Uztriz Gaztelu, Juan Francisco (1760)
Uztriz Gaztelu, Jos Joaqun (1763)

Vea-Murgua, Juan Francisco (1757)

Vea-Murgua, Domingo (1766)


Es interesante observar las fechas en las que los hermanos se inscribieron en el Consulado. Por ejemplo, en 1757, lleg a Cdiz Francisco Ignacio
Amenbar quien, una vez establecido en la ciudad, acogi a sus cinco hermanos. Agustn y Silvestre Amenbar llegaron en 1761; les siguieron Jos Antonio
en 1764, Javier Ignacio en 1769 y por ltimo Gaspar Amenbar en 177316. La
familia Aristegui tuvo una trayectoria similar. Santiago Aristegui se matricul en
el comercio en 1730 y sus hermanos Lorenzo y Martn llegaron en 1737. El comerciante Diego Ignacio Cadalso se estableci en la plaza andaluza en torno a
1750. En diez aos tuvo tiempo de integrarse y llevar a cabo un negocio mercantil bastante fluido. Transcurrido este tiempo, inici a su hermano Ignacio
Mara Cadalso en los negocios. En 1749 se estableci en Cdiz procedente de
Sumbilla (Navarra), Juan Francisco Larrin. En 1757 sigui sus pasos su hermano Juan Miguel Larrin y, veintiocho aos ms tarde, Juan Bautista Larrin.
En el ltimo cuarto del siglo XVIII llegaron a Cdiz los Madariaga. En primer
lugar, en 1777 emigraron Juan Antonio y Jos Antonio Madariaga procedentes
de Vergara, Guipzcoa. Cinco aos ms tarde, Juan Ignacio Madariaga acudi
a la llamada de sus hermanos.

14 Tanto

Juan, como Matas y Mateo Martnez de Murgua, antes del traspaso de la sede del monopolio comercial americano de la capital hispalense a Cdiz en 1717, desde Sevilla participaron en la Carrera de Indias. Fernndez Gonzlez (2000, 328).
15 Andrs

y Jos Ochoa de Amezaga eran comerciantes en Lima. Gregorio Ochoa de Amezaga perteneca a la misma
familia y estaba establecido en Jalapa como hombre de negocios.
16 Estuvo

una temporada en Cdiz y ms tarde pas a Indias. Termin establecindose definitivamente en Lima, donde
actu como apoderado de algunos comerciantes de Cdiz. Riesgo de Juan Miguel Aguerrevere a la compaa Gmez Hermanos y Damas de 1775. Archivo Histrico Provincial de Cdiz (a partir de ahora AHPC), Seccin Protocolos Notariales (a partir de ahora todo lo que se cita del AHPC pertenece a la seccin de Protocolos Notariales), protocolo (desde ahora, prot.) 3787, 22.

Captulo III: Establecimiento en la ciudad


Andrs, Pedro y Julin Martnez de Murgua, quienes llevaron a cabo
interesantes negocios comerciales y fueron propietarios de algunos navos, llegaron juntos a Cdiz en 1730. Parece ser que el primero proceda de Sevilla,
donde haba participado en la Carrera de Indias junto a otros hermanos (Juan,
Matas y Mateo Martnez de Murgua). El hombre de negocios Juan Francisco
Vea-Murgua se matricul en la Carrera de Indias en 1757; nueve aos ms
tarde, su hermano Domingo Vea-Murgua lleg a la plaza andaluza a probar
suerte en los negocios. En la tabla 2 hay algunos ejemplos de hermanos que
emigraron a la vez. Se ha podido observar que en 1737 lo hicieron Lorenzo y
Martn Aristegui y los tambin hermanos, Lorenzo y Manuel Arco. Al ao siguiente, lo hicieron Antonio, Roque y Fernando Aguado. Hay referencias de
que ms tarde Fernando pas a Amrica17.

La bibliografa ofrece algunos ejemplos sobre la importancia de los
lazos de parentesco y paisanaje en la emigracin de los navarros y vascos a plazas peninsulares y americanas. Los hermanos Antonio y Jos Matas Elizalde llegaron juntos al puerto del Callao en 1757. El primero apenas tena veintin aos.
Existen referencias de que se qued en Lima hasta su muerte. En 1766, estaban
bien asentados en Per; fue entonces cuando se les uni un tercer hermano, Jos
Matas Elizalde18. No obstante, no hay que pensar que este tipo de comportamiento era exclusivo de los vascongados. Agustn Guimer Ravina observ estrategias muy similares en el grupo de comerciantes irlandeses establecido en
Tenerife en el siglo XVIII. El historiador describi la llegada a la isla de Bernardo
Walsh, en la que, sin duda, su hermano jug un papel importante ya que llevaba
varios aos en Tenerife y participaba activamente en el comercio martimo desde
el puerto de La Orotava. De esta manera, cuando Bernarno Walsh emigr a Canarias, slo tuvo que incorporarse a la casa comercial de su hermano19.

As mismo, es interesante conocer las dinastas de comerciantes que
haba en el seno del grupo mercantil vascongado. Para ello se ha prestado atencin a las relaciones paterno-filiales que se pueden conocer a travs de la nmina de comerciantes.

La segunda columna de la tabla 3 ofrece la relacin de hijos de comerciantes que siguieron la orientacin profesional de sus padres. Sin duda,
estos jvenes se encontraban en una situacin privilegiada, sobre todo, a la
hora de comenzar en el mundo de los negocios, no slo porque reciban en su
casa las primeras nociones del oficio, sino tambin, porque adquiran los contactos y se incorporaban poco a poco en las redes comerciales de sus progenitores.
El estudio de Paloma Fernndez Prez sobre la comunidad mercantil gaditana
indica que no todos los hijos de comerciantes decidieron seguir los pasos de sus

17 Arrese
18 Villa

(1977, 27-43).

Esteves (2000-134).

19 Guimer

Ravina (1985, 61).

91

92

Una comunidad de comerciantes: navarros y vascos en Cdiz

padres. Parece ser que en las tres primeras cuartas partes del siglo XVIII, muchos optaron por continuar con esta profesin. Sin embargo, a partir del ltimo
tercio del mismo y comienzos del XIX, muchos hijos de comerciantes decidieran
probar fortuna en otros mbitos profesionales, siendo muy frecuente el militar.
Una de las opciones ms habituales era el ingreso en la Escuela de Guardias Marinas de San Fernando20. Se trataba de un cambio lgico de actitud, sobre todo
teniendo en cuenta que a partir de 1778 Cdiz tuvo que compartir su privilegiada posicin en el comercio americano con otros puertos espaoles.

Tabla 3: Padres e hijos que formaron parte de la comunidad mercantil de Cdiz


Padres

Hijos

Aguado, Roque (1738)

Aguado, Roque
Aguado, Gaspar (1756)

Alsasua, Gregorio (1745)

Alsasua, Jos Gregorio (1793)

Alsasua, Bartolom (1771)

Alsasua, Antonio Jos (1801)

Aristegui Lizarralde, Lorenzo (1737)

Aristegui, Luis Segundo (1750)


Aristegui, Domingo Antonio (1764)

Beristin, Lorenzo (1752)

Beristin, Jos (1772)


Beristin, Agustn Javier (1771)

Guruceta, Jos Ignacio

Guruceta Aguado, Dmaso

Iribarren, Miguel (1771)

Iribarren, Francisco de Paula (1801)

Landaburu, Matas (1748)

Landaburu, Juan de Dios


Landaburu, Bartolom Luis (1764)

Leceta, Juan Francisco (1753)

Leceta La Iglesia, Juan Francisco

Lpez de Letona, Antonio (1750)

Lpez de Letona, Manuel Ignacio (1771)


Lpez de Letona, Jos Antonio (1777)

Martnez de Murgua, Julin (1730)

Martnez de Murgua, Julin (1751)


Martnez de Murgua, Pedro (1761)

Micheo, Juan Toms (1776)

Micheo, Manuel Jos

Necochea Portaz, Juan Esteban (1758)

Necochea, Justo Pastor (1804)

riz, Simn Babil (1743)

riz, Martn

Uztriz, Jos

Uztriz, Juan Agustn

Uztriz, Juan Agustn (1739-1742)

Uztriz, Miguel Jos

Vea-Murgua, Domingo (1766)

Vea-Murgua, Juan Martn


La nmina de comerciantes permite conocer las relaciones paternofiliales (tabla 3). A simple vista se observa que para tratarse de un colectivo de
330 individuos, pocos hijos eligieron la profesin de sus padres. En el sentido estricto de la palabra, se puede hablar de 17 dinastas de comerciantes. Adems,

20 Fernndez

Prez (1997, 262).

Captulo III: Establecimiento en la ciudad

93

6 de los padres aportaron 2 hijos a la comunidad mercantil. Generalmente el


perodo que transcurra entre la matrcula de los padres a la de los hijos, iba de
los 16 aos de los Landaburu a los 48 de los Alsasua. La media de tiempo que
transcurra entre la inscripcin de ambas generaciones se situaba entre 25 y 30
aos. Aunque la tabla certifica la existencia de pocas dinastas comerciales, es
interesante tener en cuenta otras formas de continuidad de una firma familiar.
Nos referimos al papel que jugaran los sobrinos en las compaas.
Tabla 4: Hombres de negocios que tenan sobrinos en la comunidad mercantil
Tos

Sobrinos

Aguerrevere, Juan Miguel

Goyeneche, Jos Manuel


Olndriz, Martn
Aldecoa, Pedro Jos

Aguirre Marco, Juan Martn (1754)

Necochea, Joaqun (1785)

Alsasua, Gregorio (1745)


Alsasua, Antonio (1745)

Alsasua, Bartolom (1771)


Alsasua, Eduardo (1771)

Amenbar, Francisco Ignacio (1757)


Amenbar, Agustn (1761)
Amenbar, Silvestre (1761)
Amenbar, Jos Antonio (1764)
Amenbar, Javier Ignacio (1769)
Amenbar, Gaspar (1773)

Anduaga Amenbar, Jos Toms (1777)


Albizuri, Jos Antonio21
Inciarte, Jos Ignacio
Inciarte, Manuel
San Romn, Alanacio
Zuloaga, Ignacio Lorenzo
Zuloaga, Jos Javier

Araurrenechea, Jorge (1753)

Berecoche Araurrenechea, Fco. (1786)

Arco, Francisco Antonio del (1730)

Arco, Francisco Javier del


Arco, Manuel del (1738)
Arco, Lorenzo del (1738)

Arco, Lorenzo del (1738)

Villar, Jos

Aycinena, Juan Fermn


Aycinena, Pedro22 (1749)

Aguerrevere, Juan Miguel (1765)


Aguerrevere, Juan ngel
Aycinena, Juan Francisco (1776)
Elizalde Aycinena, Fermn
Elizalde, Antonio (1770)
Elizalde, Jos Matas

Barrera Olage, Fermn Ramn (1775)

Barrera Ibarra, Miguel Antonio (1793)

21 En

el testamento post mortem de Javier Ignacio Amenbar se hace referencia a que Jos Antonio Albizuri, Jos Ignacio Inciarte, Manuel Inciarte, Alanacio San Romn, Ignacio Lorenzo Zuloaga y Jos Javier Zuloaga trabajaron en la casa
de comercio de Amenbar. Testamento realizado por medio de un poder para testar de Javier Ignacio Amenbar en
Gaspar Amenbar. AHPC, prot. 1699, 614-639.
22 Formaba

parte de la comunidad mercantil de Guatemala. Su sobrino, Juan Miguel Aguerrevere, antes de vivir en Cdiz tuvo negocios mercantiles en Per. As mismo, su hermano Juan ngel residi una temporada en Mxico. Los sobrinos Elizalde, Antonio y Jos Matas desarrollaron durante muchos aos importantes operaciones mercantiles y tenan en Lima su centro de operaciones. Antonio decidi volver a la Pennsula y se estableci en Cdiz en 1770. Brown
(1997, 118-131); Villa Esteves (2000, 133-172).

94

Una comunidad de comerciantes: navarros y vascos en Cdiz

Tos

Sobrinos

Cadalso, Jos (1730)

Cadalso, Diego Ignacio (1750)


Cadalso, Ignacio Mara (1760)

Daz de Saravia Torre, Manuel (1731)


Daz de Saravia Torre, Miguel

Daz de Saravia, Ignacio Antonio (1759)

Echevarra Ura, Francisco (1752)

Echevarra Maortua, Francisco (1756)

Elizalde, Matas

Urrutia, Toms (1788)

Iribarren, ngel Martn (1786)

Lavaqui, Juan Luis (1809)

La Azuela, Andrs (1730)


La Azuela, Lorenzo (1737)

Asunsolo La Azuela, Lorenzo


Asunsolo La Azuela, Dionisio (1775)
Asunsolo La Azuela, Pedro (1786)

Martnez de Murgua, Andrs (1730)


Martnez de Murgua, Domingo (1730)

Ruiz de Apodaca, Toms (1750)

Mendiburu, Miguel (1764)

Echenique, Juan Antonio

Necochea Portaz, Juan Esteban (1758)

Necochea, Joaqun (1785)

Ochoa de Amezaga, Matas (1760)

Ochoa de Amezaga, Matas .

Ruiz de Apodaca, Toms (1750)

Lpez de Letona A., Antonio (1750)

San Gins, Francisco (1730)


San Gins, Bernab (1730)
San Gins, Gregorio (1736)

San Gins, Manuel Alfonso (1759)


Llano San Gins, Francisco (1771)
Llano San Gins, Jos (1771)
Llano San Gins, Antonio

Uztriz, Juan Andrs23

Uztriz, Carlos
Uztriz, Jos
Uztriz, Pedro

Uztriz, Carlos
Uztriz, Jos
Uztriz, Pedro

Uztriz Gaztelu, Juan Bautista (1755)


Uztriz Gaztelu, Juan Felipe (1755)
Uztriz Gaztelu, Juan Miguel
Uztriz Gaztelu, Juan Francisco (1760)
Uztriz Gaztelu, Jos Joaqun (1763)


La informacin de la tabla 4 adquiere sentido cuando se compara
con la 3. Se observa que muchos hombres de comercio no tuvieron hijos, de
manera que la presencia de sobrinos en sus firmas poda ser muy til en el negocio. La bibliografa aporta interesantes ejemplos en los que se puede observar que era muy habitual entre los navarros y los vascos que los tos acogieran a sus sobrinos, as como que muchos sobrinos se animaran a emigrar por
el inters de sus tos a que se fueran con ellos24. La presencia de un hermano
bien situado en Cdiz, Madrid o Amrica daba oportunidades a la familia que

23 Juan

Andrs Uztriz formaba parte del comercio de Sevilla. Para ms informacin consultar el captulo 7.

24 Consultar

el captulo 5. Tambin, Aramburu Zudaire y Usunriz Garayoa (1992, 45).

Captulo III: Establecimiento en la ciudad

reparaba a sus hijos para que siguieran junto a ellos una carrera fuera del
p
hogar25. A veces eran los propios parientes que vivan en Navarra o en el Pas
Vasco, los que ofrecan un muchacho al familiar emigrado, con idea de que le
ayudara en sus negocios y as, el joven reciba una formacin. Sin embargo, en
otras ocasiones, era el propio comerciante el que requera para su casa comercial, la ayuda de uno o varios parientes26. En algunas investigaciones se ha observado el fenmeno en los navarros que emigraron a Amrica en el siglo XVI.
Se ha hablado del tirn familiar, por el que generalmente un pariente llamaba por carta a un familiar y le ofreca un atractivo futuro en el marco profesional y personal. Incluso, muchas veces se ocupaba de financiarle el viaje27.
Mikel Aramburu Zudaire recoge una carta escrita desde Mxico en 1589 por
Alonso Martnez de Lacunza, que dirigi a su hermano de Pamplona: Y as
estoy hurfano sin mujer, hijos e hijas, y as, por falta de lo contenido, querra
mucho que enviasen ac a Pedro Martnez, mi sobrino, en la flota que va que
entiendo volver otra vez por San Juan primero viniente y esto escribo para
que enven al dicho mi sobrino porque no tengo quien herede mis bienes sino
l y porque entiendo lo harn as28.

En la mayora de los casos en que los comerciantes reciban sobrinos en sus casas era porque no disponan de vstagos o stos eran todava muy
pequeos. Otras veces acogan a sobrinos cuando los hijos no haban elegido
la profesin de los padres. El to contrataba al joven como dependiente de su
casa comercial y lo tena bajo su tutela durante unos aos. Una vez finalizado el
aprendizaje, a veces el sobrino se converta en su socio, otras, estableca su propio negocio con la ayuda del pariente que le dejaba capital o mercancas a crdito29. De la relacin de nombres que recoge la tabla 4, hay que sealar que muchos comerciantes no tenan hijos, como Juan Miguel Aguerrevere, Juan Martn
Aguirre o Antonio Alsasua. En cuanto a los otros comerciantes, era lgico que
Gregorio Alsasua recibiera en su casa a sus sobrinos Bartolom y Eduardo Alsasua. Gregorio Alsasua participaba en la Carrera de Indias desde 1745. Aunque
tuvo un hijo, Jos Gregorio Alsasua, este era muy pequeo y no se matricul en
el Consulado hasta prcticamente medio siglo despus. Sin duda, la llegada de

25 Entre

las familias que pertenecan al sector mercantil madrileo, tambin era muy habitual que acogieran a sobrinos
en sus casas. Se incorporaban en sus negocios como aprendices o mancebos. Sola Corbacho (1998, 7).
26 Hace

unos aos, Franch Benavent (1984, 298-299) observ el mismo fenmeno relativo a la comunidad mercantil
valenciana del siglo XVIII. Antonio Causa fue el primero de la familia que se dedic al comercio, era por tanto el fundador de la dinasta. Al no disponer de descendencia y para evitar el cierre de su casa comercial, dos sobrinos continuaron
el negocio, Juan Bautista y Juan Causa. Aos ms tarde, estos hombres del comercio tambin acogieron en la compaa a otros sobrinos: Juan Bautista Batifora y Bernardo Ferraro.
27 Otte

(1988, 117).

28 Aramburu
29 Mara

Zudaire (1999, 120-121).

Rosara Stabili (1999, 139) observ los mismos comportamientos en la comunidad vascongada del Chile del
siglo XVIII. Stabili recoge unas palabras del comerciante Francisco Javier Urmeneta Legaspi, quien haba acogido a su
sobrino y agradeca en su testamento su labor [] mi sobrino don Toms Ignacio Urmeneta me ha servido por espacio de ms de nueve aos con todo amor y fidelidad [...] Ordeno y mando se le entregue prontamente de mi caudal la
cantidad de tres mil pesos para que use de ellos como mejor le convenga.

95

96

Una comunidad de comerciantes: navarros y vascos en Cdiz

los sobrinos aport a Gregorio y a Antonio Alsasua una mano de obra muy til
para los negocios. Se hicieron cargo de los hijos de otro de los hermanos.

Ninguno de los hijos de Toms Ruiz de Apodaca sigui la carrera de
su padre. Los tres, Vicente, Sebastin y Juan Jos, eran capitanes de navos de la
Real Armada, segn declararon en la documentacin que presentaron para ingresar en la Orden de Carlos III30. El mismo ao en que se inscribi Ruiz de Apodaca en la Carrera de Indias, haca lo propio su sobrino Antonio Lpez de Letona. Durante muchos aos Lpez de Letona trabaj para su to y para su socio
Julin Martnez de Murgua, fue el maestre del navo que ambos tenan en propiedad, llamado el Halcn. Hay que tener en cuenta que aos antes, en 1744,
Ruiz de Apodaca lleg a Cdiz junto a su futuro socio, de la mano de Andrs y
Domingo Martnez de Murgua. Estos hombres de negocios eran solteros y no
tenan hijos31. Perece ser que Andrs Martnez de Murgua fue responsable del
desplazamiento a Cdiz de algunos paisanos procedentes de Manurga, lava.
Martnez de Murgua era dueo de dos navos; uno de ellos, el Halcn, lo dej
en herencia a Toms Ruiz de Apodaca y a Julin Martnez de Murgua32. Es importante sealar que Andrs Martnez de Murgua antes de vivir en Cdiz residi durante muchos aos en Sevilla. As mismo, lleg a la ciudad por medio de
un paisano, Juan de Manurga y trabaj como encargado para l durante unos
aos junto al sobrino de ste33.

Tambin es interesante hablar de los hermanos Aycinena que, aunque nunca pertenecieron al comercio gaditano, formaron parte de una de las
dinastas comerciales ms destacadas de Centroamrica. Nos ha parecido oportuno incluirlos en la tabla porque sin duda tuvieron contactos interesantes en
Cdiz que debieron servir de ayuda a los sobrinos que probaron fortuna en la
plaza andaluza. En Guatemala estaba el centro de operaciones de sus negocios;
tenan organizada una importante red de relaciones que se extenda desde las
principales plazas americanas hasta Madrid y Cdiz34. Sin duda, tanto los hermanos Elizalde como los Aguerrevere recibieron un buen apoyo de estos tos.
Todos ellos pasaron en Cdiz alguna temporada. Jos Matas Elizalde despus
de vivir unos aos en Buenos Aires volvi a la plaza para establecerse de forma
definitiva35. Tambin era frecuente este tipo de lazos o vnculos en otras colonias de comerciantes asentados en Cdiz, como la de los procedentes de los

30 Expediente

para el ingreso en la Orden de Carlos III de Vicente Ruiz de Apodaca. Archivo Histrico Nacional (a
partir de ahora, AHN), Seccin rdenes Militares. Carlos III, Expediente (en adelante, exp.) 2026.
31 Pedro

Martnez de Murgua era el tercero de los hermanos, hay referencias de que muri precisamente ese ao.

32 Garmendia

Arruebarrena (1990a, 58).

33 Bustos

Rodrguez (1983, 252). Fernando Fernndez Gonzlez (2000, 220-223) ofrece otros ejemplos sobre la importancia de los vnculos familiares y de paisanaje en el colectivo mercantil vasco de la Sevilla del siglo XVII.
34 Otazu
35 Juan

Llana (1970, 303-318); Brown (1997, 101-132).

Miguel Aguerrevere se estableci en Per y su hermano Juan ngel en Nueva Espaa. Los hermanos Antonio
y Jos Matas Elizalde organizaron sus negocios desde Buenos Aires. Sobre los Elizalde, consultar Villa Esteves (2000,
133-175). En cuanto a los negocios de los Aguerrevere, Malamud (1976, 287-347).

Captulo III: Establecimiento en la ciudad

ases Bajos. En1771, Juan Bautista Coppenoll se matricul en la Carrera de InP


dias; anteriormente, su to le haba enviado a un colegio de jesuitas de la capital flamenca; despus lleg a Cdiz para iniciarse en los negocios36.

En cuanto a las solidaridades de paisanaje, el arraigo de otros coterrneos en una plaza tambin era muy til para los nuevos inmigrantes. Muchas
veces el paisano acoga en su propia casa al joven inmigrado y le enseaba durante unos aos los entresijos del comercio. La documentacin de los archivos
de protocolos de Cdiz ofrece casos que reflejan la importancia de estos vnculos. Las fuentes han dado la oportunidad de certificar en Cdiz lo que apuntaba
Alberto Angulo Morales, en relacin a que los lazos eran fuertes, entre los que
provenan de una misma comunidad (ciudad, pueblo, anteiglesia, valle o provincia vasca) que los referidos a un paisanaje ms amplio (vasco o castellano),
aunque, estos ltimos tambin eran empleados37. As mismo, en la documentacin hay referencias a que las relaciones entre paisanos solan ser muy cordiales
y constantes a lo largo de toda la vida. Muchos ejemplos dan prueba de estas
relaciones; era frecuente que los colegas paisanos actuaran de albaceas en sus
testamentos, e incluso a veces fueran herederos38. El vizcano Pedro de Arangoena dej sus bienes al comerciante Antonio de Artechea que tambin era originario de Vizcaya. En caso de que este ltimo muriera, heredara el pamplons
Juan Pascual Sorozbal39.

Las compaas de comercio entre paisanos son un buen ejemplo de
las relaciones personales y profesionales. Algunas veces el comerciante era responsable de la emigracin a la plaza de varios individuos. El baztans Juan Miguel Aguerrevere lleg a Cdiz en 1753. A la edad de sesenta y seis aos tena
una compaa mercantil junto a Juan Miguel Lostra, llamada Aguerrevere, Lostra Ca.40. Todo parece indicar que Aguerrevere facilit a su socio y al primo de
ste, la integracin en la ciudad y en el comercio gaditano. Ambos procedan de
Irurita y haban llegado a Cdiz poco antes de 1796. Eran mucho ms jvenes
que Aguerrevere y parece que decidieron emigrar de la mano del paisano desde
el valle del Baztn. Las relaciones personales y profesionales entre ambos continuaron a lo largo de los aos, prueba de ello es la compaa antes citada y los
testamentos otorgados por Aguerrevere, donde nombraba heredero y albacea
de sus bienes a Juan Miguel Lostra41.

36 Crespo

Solana (2001, 198).

37 Angulo

Morales (2002, 99).

38 Se

puede encontrar algunos ejemplos en la tabla 7 del presente captulo.

39 Testamento
40 Apndice
41 Le

de Pedro de Arangoena Cea de 1804. AHPC, prot. 4571, 1018-21.

procedente de la tesis doctoral de Parrn Salas (1995).

nombraron heredero en el caso de que otros individuos no pudieran serlo. Poder para testar de Juan Miguel
Aguerrevere a Jos Patricio Mendvil de 1810 y 1811. AHPC, prot. 3165, 631-34 y prot. 3167, 54-57.

97

98

Una comunidad de comerciantes: navarros y vascos en Cdiz


Csar Garca Belsunse observ entre los navarros establecidos en el
Buenos Aires, la importancia que tena para los comerciantes el hecho de ser
coterrneos, ya que tendan a buscar entre ellos a sus consignatarios, socios,
contratistas, fiadores y administradores. As mismo, esta preferencia territorial
tambin se extenda a los contratos civiles o a las simples relaciones de convivencia42. Las investigaciones sobre colonias de comerciantes extranjeros tambin reflejan, para los jvenes emigrados, la importancia de conectar con colonias de comerciantes compatriotas. Crespo Solana, cuando estudi la llegada a
Cdiz de hombres de comercio procedentes de Bramante, observ que algunas
dinastas comerciales como los Beyers o los Van Bouchout tuvieron un camino
fcil en su establecimiento en la ciudad porque contactaron con algunos clanes
de comerciantes que eran, a su vez, socios y parientes de sus ascendentes43.

1.2. Vnculos matrimoniales


Sin duda, la incorporacin de los jvenes recin inmigrados en familias de cierta
tradicin mercantil debi de facilitarles sus comienzos en el mundo de los negocios. Muchas veces, los estudios han insistido en la carga econmica que supona
para los comerciantes el mantenimiento de las hijas, a las que haba que alimentar, educar y dar una dote. Por ello, el matrimonio de estas jvenes se interpretaba como una liberacin de dicha carga econmica. La historiografa poco a
poco ha ido abandonando esta interpretacin, para sealar que estos matrimonios eran ventajosos tanto para el suegro como para el yerno. Para ste ltimo,
se presentaba como una va de integracin en la sociedad y en el comercio gaditano. As mismo, el suegro ganaba mano de obra para su casa comercial. Paloma
Fernndez Prez fue la primera en sealar los beneficios que estos matrimonios
aportaban a los jvenes que acababan de establecerse en Cdiz44. Esta estrategia era frecuente tanto en los extranjeros, como en los espaoles forneos; adems tambin se practicaba en otras plazas mercantiles45. En muchas ocasiones la
unin matrimonial estaba relacionada con la firma de contratos para la formacin
de compaas comerciales. La dote vena a ser un primer paso en el proceso de
integracin en la actividad comercial y con ella se realizaban los primeros negocios mercantiles46. Habitualmente, despus de haber pasado aproximadamente

42 Garca

Belsunse (1991, 112-113).

43 Crespo

Solana (2001, 192).

44 Fernndez

Prez (1997, 126-136).

45 En

la comunidad limea era frecuente que los emigrantes peninsulares se casaran con las hijas de hombres de negocios establecidos en la ciudad. Con ello se consegua no slo que el matrimonio se realizara dentro del mismo grupo,
sino que adems el comerciante se aseguraba la continuidad del negocio a travs de la endogamia. Esta actitud va a ser
bastante habitual a lo largo del siglo XVIII. Turiso Sebastin (2002, 133-134).
46 Respecto

a los hombres de negocios de la ciudad de Lima del siglo XVIII, Turiso Sebastin (2002, 136) sostiene que
los suegros conseguan la perpetuacin familiar casando a sus hijas con paisanos, e incluso con parientes, a los que llamarn de la Pennsula para que trabajen a su lado. As mismo, los recin llegados encontraban en estos matrimonios
una forma de lograr sus objetivos: entrar en un circuito de relaciones sociales que les daba acceso al prestigio [...]. Esta
frmula les permita despegar econmicamente con las ayudas de carcter social y monetario del suegro, adems de la
aportada por la dote matrimonial y la futura herencia de la esposa.

Captulo III: Establecimiento en la ciudad

99

un ao desde que el inmigrante haba contrado matrimonio, parta hacia algn


puerto americano a cargo de mercancas ajenas o propias. Muchos comerciantes
de Cdiz viajaron a Amrica un ao despus de haberse casado47.

La tabla 5 incluye una serie de ejemplos de jvenes vascongados que
emigraron a Cdiz y contrajeron matrimonio con hijas de hombres de negocios.
Aparecen remarcados aquellos que eran vascongados y formaban parte de la
comunidad mercantil gaditana. La mayora de los vascos y navarros de Cdiz
llegaron a una edad temprana y eran solteros. Alguno de ellos se cas por poderes con una muchacha del lugar de origen48.
Tabla 5: Hombres de negocios vascongados cuyos suegros
o yernos pertenecan a la comunidad mercantil
Suegro

L. origen49

Acebedo, Diego

Yerno

L. origen

Larrin, Juan Miguel (1757)

Aguado, Roque (1739-1742)

Navarra

Guruceta, Jos Ignacio (1758) Guipzcoa

Aguirre Andrs, Fco. (1744)

Navarra

Iribarren, Miguel Martn (1771)

Alsasua, Gregorio (1745)

lava

Arvalo, Juan Eusebio (1751)

Alsasua, Bartolom (1771)

lava

Villar, Jos (1758)


Guipzcoa Uztriz, Juan Bautista

Aristegui, Lorenzo

Navarra

Navarra

Navarra

Uztriz, Juan Agustn (1739-42)

Navarra

Aycinena, Juan Fermn

Marticorena, Juan Bautista

Navarra

Aynaldo, Francisco Lorenzo

Setuin Echalar, Pedro (1768)

Arroyave, Miguel

Cadalso, Diego Ig. (1750)

Vizcaya

Cohgen, Jos

Aguerrevere, Juan V. (1765)


Elizalde, Fermn
Irisarri, Santiago (1730)

Delgado Njera, Jos

Micheo, Juan Toms (1776)

Frianes, Antonio

Tellechea, Juan Miguel (1774)

50

Elorga, Jos Antonio

Navarra

Amenbar, Jos (1764)


Oyarzbal, Juan Jos
Badillo, Miguel (1758)

Garay Leanis, Juan

Vizcaya

Cadalso, Pedro

Garca B., Manuel (1745)

Guipzcoa
Navarra
Vizcaya

Araurrenechea, Jorge (1753)

Goicolea, Fco. Antonio (1745) Guipzcoa Vea-Murgua, Juan Fco. (1757)

47 Fernndez

Navarra
Navarra

lava

Prez (1997, 127).

48 Ignacio

Daz de Saravia se cas por poderes con su prima Mara Rosario Daz de Saravia de Villarcayo, actual provincia de Burgos. Testamento de Ignacio Daz de Saravia de 1795. AHPC, prot. 1694, 407-414.
49 Lugar
50

de origen.

Formaba parte de una de las familias de hombres de negocios de la elite de Santiago de Guatemala. Otra de las hijas de Jos Delgado Njera se cas con el comerciante navarro Juan Fermn Aycinena. Brown (1997).

100

Una comunidad de comerciantes: navarros y vascos en Cdiz

Suegro

L. origen49

Yerno

Guruceta, Jos Ignacio (1758) Guipzcoa Aguado, Gaspar


Huertas, Jos (1750)

L. origen
Navarra

Sorhaitz, Juan (1749)

Humarn, Domingo (1760)

Vizcaya

Campo C., Pedro Ignacio (1783)

Irisarri, Santiago (1730)

Navarra

Zurbituaga, Juan Ignacio (1767)

Vizcaya

La Azuela, Lorenzo

Vizcaya

Asunsolo La Azuela, Lorenzo

Vizcaya

Landaburu, Matas

Vizcaya

Zuloaga, Francisco Javier

Larraondo, Sebastin

Vizcaya

Goicolea, Fco. Antonio (1745)

51

Molinar, Juan Martn

Sorozbal, Juan Pascual

Montero, Francisco (1774)

Istriz, Francisco Javier (1756)

Ramrez O., Antonio (1732)

Aguirre Andrs, Fco. (1744)

Parra, Agustn (1744)

Urmeneta, Juan Ignacio (1774)

Pinto, Ventura (1749)

Mayo Miguel, Antonio

Riesch, Manuel Flix (1758)


Sanz Alloz, Martn Fco. (1749)

Navarra

Mendiburu, Miguel (1764)


Navarra

Terry, Domingo (1768)


riz, Simn Babil (1743)

Guipzcoa

Elorga, Jos Antonio

Navarra

Artechea T., Antonio (1796)


Navarra

Ezpeleta, Manuel Jos (1772)

Navarra

Vea-Murgua, Juan Fco.(1757)

lava

Lizaur, Francisco de Borja

Guipzcoa

Vea-Murgua, Domingo (1766)

lava

Irisarri, Esteban Santiago

Navarra

Michelena, Juan ngel

Navarra

Zurbituaga, Juan I. (1767)

Vizcaya


En primer lugar, se observa que los vascongados preferan contraer
matrimonio con jvenes de su lugar de origen, con las que, sin duda, compartan la misma cultura. El 61% de los yernos del listado tuvieron como suegros
a vascongados que eran sus colegas52. Adems, se dio cierta afinidad entre los
procedentes de Navarra, Vizcaya, lava y Guipzcoa. En los ejemplos se dan
casos de matrimonios entre navarros y guipuzcoanas, navarros con vizcanas,
navarros con alavesas. As mismo, se observan parejas de alaveses y guipuzcoanas, guipuzcoanos con vizcanas, etc. Hay que tener en cuenta que muchos de
los navarros procedan de los valles del norte de la regin, de manera que conocan el euskera igual que los originarios del Pas Vasco. Esta tendencia tambin
se pudo apreciar en los matrimonios de los comerciantes navarros y vascos establecidos en plazas americanas53. En cuanto al resto de los suegros que no eran
navarros y vascos, algunos haban nacido en Cdiz.

51 Sobre

Santiago Irisarri, Garmendia Arruebarrena (1986, 169-205).

52 Ramn

Maruri Villanueva (1990, 196) observ en los comerciantes santanderinos del setecientos que las familias de
tradicin burguesa establecieron entre s lazos de parentesco por va matrimonial. No eran habituales los entronques
con representantes de otras profesiones.
53 Turiso

Sebastin (2002, 135) observ que el regionalismo se daba en los grupos ms numerosos de comerciantes por
ejemplo los vascos y navarros; supone de alguna manera un intento de mantener y repetir las costumbres de los lugares de origen, como por ejemplo la propia lengua.

Captulo III: Establecimiento en la ciudad


En ocasiones se ha cuestionado la existencia de dinastas de hombres de negocios. En Cdiz muchas casas comerciales no continuaron su actividad despus de la muerte del fundador; en cambio, otras veces, permanecieron
en activo en manos de la familia. Algunas firmas siguieron su actividad con los
hijos; otras, sin embargo, terminaron bajo la direccin de sobrinos o yernos54.
A nuestro entender, cuando se trata de estudiar las dinastas comerciales conviene tener presente que aunque la compaa cambiara de nombre, la actividad poda continuar la siguiente generacin en la figura de los yernos. De ah
que, en cierto sentido, se pueda decir que la dinasta comercial permaneca por
va femenina. De hecho, un hijo de esta segunda generacin, poda continuar la
saga y sera hijo y nieto de comerciantes55. Con el objetivo de no perder de vista
estas otras dinastas de hombres de comercio, nos propusimos seguir la pista,
no slo de las generaciones de hombres de negocios tradicionales, en las que
los hijos siguieron la profesin de los padres, sino tambin, tener presente estas
otras formas de continuidad en las que los yernos se incorporaron a la firma de
los suegros y siguieron al frente de ella hasta la muerte de estos ltimos; adems, de seguir el rastro de los comerciantes que murieron solteros y transmitieron sus conocimientos y en muchos casos sus patrimonios a los sobrinos56.

En cuanto a las dinastas de comerciantes que pasaron de suegros a
yernos, un ejemplo interesante es la figura de Antonio Ramrez Ortuo. Aunque habr oportunidad de saber algo ms de su vida en el captulo 8, es interesante comentar que Ramrez Ortuo se matricul en el Consulado de comercio en 1732 y contrajo matrimonio con Ana Azpeliqueta, de origen vascongado
(rbol genealgico 5). Fruto de la pareja, naci Ana Luisa Ramrez Ortuo que
se cas con el comerciante navarro Francisco Aguirre Andrs57. El pamplons
Miguel Iribarren, que aparece asentado en el comercio gaditano desde 1771,
se cas con Antonia Aguirre Andrs, hija del matrimonio anterior58. La pareja
tuvo a Francisco de Paula Iribarren que tambin particip en los negocios de su
padre y contrajo matrimonio con su pariente Pascuala Ortuo59. Se puede observar que se trata de cuatro generaciones de comerciantes y que la continuidad
se dio por va femenina. Adems, todos ellos eran navarros, a excepcin de Antonio Ortuo Ramrez que estuvo casado con Ana Azpelicueta, quien posiblemente era navarra de nacimiento. El comerciante vizcano Juan Ignacio Garay
Leanis, que se haba matriculado en el Consulado en algn momento entre
1730 y 1738, era padre de Mara Francisca Garay, que se cas con el tambin
54 Susan

Socolow (1978, 73) observ en Buenos Aires la continuidad de casas comerciales en manos de los yernos.

55 Martnez

del Cerro (2002a, 82-86).

56 La

bibliografa ofrece algunos ejemplos de generaciones de comerciantes: los Valois y los Clogan estudiados por
Agustn Guimer Ravina (1985), la familia Bensi por Juan Carlos Maix Alts (1987, 151-179) y los Gloria estudiados
por Roberto Fernndez Daz (1982, 1-133).
57 Testamento
58 Poder

de Francisco Aguirre Andrs de 1747. AHPC, prot. 1609, 73-76.

para testar recproco de Miguel Martn Iribarren y Antonia Aguirre Andrs de 1780. AHPC, prot. 3789, 23-30.

59 Testamento

recproco de Miguel Iribarren Ortuo y de Mara Dolores Anzutegui de 1854. AHPC, prot. 1110, 534-547.

101

102

Una comunidad de comerciantes: navarros y vascos en Cdiz

vizcano Diego Ignacio Cadalso. En Cdiz naci, fruto de esta pareja, Mara Ignacia Cadalso que se cas en 1782 con el comerciante navarro del Baztn, Juan
Vicente Aguerrevere60. Se trataba por tanto de una dinasta de tres generaciones que, en cierto modo, se vio truncada porque Juan Vicente Aguerrevere y su
esposa no tuvieron hijos.

En la tabla 5 hay dos ejemplos de hombres de negocios que se casaron con sus primas. Por un lado, Bartolom Alsasua contrajo matrimonio con
Ana Mara Alsasua, hija de Gregorio Alsasua. Por otro, Lorenzo Asunsolo La
Azuela que se cas con su prima Mara Antonia La Azuela, hija de Lorenzo La
Azuela61. Hay que sealar que en los dos casos se trataba de matrimonios con
primas que eran hijas de los comerciantes que les haban abierto camino en el
negocio mercantil, de manera que se puede decir que, adems de los vnculos
de parentela, las relaciones profesionales quedaron selladas con estas uniones62.
En estos casos las dinastas de comerciantes continuaron en la figura del yerno,
que era adems miembro de la misma familia63. Brading observ, al estudiar los
comerciantes de Mxico, que los espaoles que llegaron a Nueva Espaa en el
siglo XVIII y tuvieron xito en los negocios, tambin animaron a los sobrinos
para que se casaran con sus hijas y continuaran con el negocio familiar64.

En ocasiones, la documentacin testamentaria refleja la labor de los
yernos en las casas comerciales de los suegros. Matas Landaburu, a raz de
uno de los testamentos que otorg, comentaba: Declaro que habiendo estado
Francisco Javier de Zuloaga mi yerno, encargado de los negocios del comercio,
y escritorio de mi casa, y a su cuidado la caja de mi caudal, y los pagamentos,
y cobranzas, continu en este manejo tras la muerte de su esposa, y emprendi de su propia cuenta varias negociaciones y, as mismo, determin para aumento de sus intereses hacer viaje al puerto de Veracruz [...]65. En 1796, El
vizcano Antonio de Artechea parti de Guernica con destino a Cdiz. Desde
esta ciudad, embarc hacia Buenos Aires para recibir formacin. Ms tarde, volvi a la ciudad andaluza y trabaj durante un ao en la compaa de los seores Terry, quienes le acogieron con aprecio, segn palabras de Artechea: []
lo trataron con estrechez [] y le animaron para que contrajera matrimonio

60 Expediente

matrimonial de Juan Vicente Aguerrevere y Mara Ignacia Cadalso de 1782. Archivo Diocesano de Cdiz (a partir de ahora, ADC), Seccin Expedientes Matrimoniales, Legajo (de ahora en adelante, leg.) 456. Testamento
de Juan Vicente Aguerrevere de 1806. AHPC, prot. 3161, 64-69.
61 Testamento
62 En

recproco de Lorenzo Asunsolo y Mara Antonia de la Azuela. AHPC, prot. 2190, 1086-1093.

este caso se trataba de matrimonios que consolidaban los lazos de parentesco. Bestard Camps (1992, 107).

63 Testamento

de Bartolom Alsasua. AHPC, prot. 483, 786-849.

64 Por

ejemplo, los hermanos, Juan Antonio y Gabriel Joaqun de Yermo que eran naturales de la aldea de Sodupe en el
valle de Gordejuela en Vizcaya, emigraron a Mxico. En la dcada de los ochenta hay constancia de que eran ricos mercaderes. Entonces invitaron a tres sobrinos, Gabriel, Juan Antonio y Juan Jos de Yermo, a que se les unieran a los negocios. Gabriel se cas con su prima y as adquiri las propiedades de su to. Brading (1997, 157-158).
65 Testamento

de Matas Landaburu de 1782. AHPC, prot. 1667, 434-537.

Captulo III: Establecimiento en la ciudad

con la hija de Domingo Terry, Isabel Tomasa Terry, en 179266. A veces, el joven
yerno despus de haber trabajado durante unos aos para el suegro, intentaba
formar una sociedad junto a l, en caso de no hacerlo, se estableca de forma
independiente. Tambin, entre los extranjeros de Cdiz, era frecuente que los
jvenes que se iniciaban en la profesin se incorporaran a casas de comercio
de compatriotas. Aunque hubo algunos casos en los que se formaron en firmas de comerciantes de otros pases, como el flamenco Van Halen que aprendi el oficio de la mano del irlands Lorenzo Ley. En esta ocasin fue as porque haba de por medio un pacto matrimonial y un contrato para la formacin
de una compaa67.

1.3. Cofrada de los vizcanos


Hasta el momento se ha podido ver que los jvenes inmigrantes se abran paso
en Cdiz y en otras muchas plazas por medio de los vnculos de parentela/paisanaje y algunos matrimonios. Aunque estas dos vas fueron sin duda la mejor
manera, no conviene desdear cualquier ayuda extra que pudieran recibir los
inmigrantes. Cuando no exista un contacto a quin acudir en busca de apoyo,
las cofradas nacionales y regionales tambin ofrecan ayuda. Frecuentemente,
grupos forneos de hombres de negocios de un mismo origen geogrfico fundaban cofradas o congregaciones propias. La creacin de estas hermandades surgi a imitacin de unos hospitales que en siglos anteriores haban construido algunas colonias de extranjeros. Destacaron el de los italianos edificado
en 1598, el de los flamencos, de 1606 o el de los franceses, de 1613. Siguiendo
estos modelos, se establecieron en Madrid: la cofrada de los aragoneses, en
1616, dedicada a la Virgen de Montserrat; la de Santiago, de los gallegos, la de
San Fernando, de los andaluces o la de San Fermn, de los navarros68.

En 1683 se cre en Madrid la Cofrada de San Fermn de los Navarros
de la que formaron parte algunos personajes distinguidos de la vida cortesana,
consejeros del rey, secretarios, etc69. Tambin los vascos de la Corte fundaron su
propia hermandad bajo el patrocinio de San Ignacio70. Una congregacin que
posiblemente contribuy a la posterior formacin de la Real Compaa Guipuzcoana de Caracas y de la Real Sociedad Vascongada de Amigos del Pas71. La
capilla de Nuestra Seora de la Piedad era la sede de la hermandad de los vizcanos en Sevilla; estaba ubicada en la iglesia del monasterio de San Francisco
66 Matrimonio

secreto de Antonio Artechea e Isabel Tomasa Terry de 1792. ADC, Seccin Expedientes Matrimoniales, leg. 123. Testamento recproco de Antonio Artechea y Isabel Tomasa Terry. AHPC, prot. 407, 53-57.
67 Crespo

Solana (2001, 197-203).

68 Gutirrez
69 Caro

de Ceballos (1999, 137-161).

Baroja (1969, 17 y ss.); Aquerreta Gonzlez (2001, 31-32); Sags Azcona (1963).

70 Angulo

Morales (1994, 28-31).

71 Garmendia

Arruebarrena (1990b, 98).

103

104

Una comunidad de comerciantes: navarros y vascos en Cdiz

Casa Grande72. Esta congregacin debi de ser rica, ya que sin duda estuvo favorecida por la fortuna de sus miembros. Su origen se remonta a 1540; hay referencias de que en esta fecha haba en Sevilla un nutrido grupo de vascongados vinculados al trfico mercantil con Amrica.

En 1681, se fund en Mxico la Cofrada de Nuestra Seora de Arnzazu que integraba a los originarios del [...] seoro de Vizcaya, provincias de
lava y Guipzcoa y Reino de Navarra73. Son interesantes algunos sermones
que se predicaron en el siglo XVIII en la cofrada porque agrupaban de agrupar
a los vascos y a los navarros bajo el trmino de vizcanos. En ocasiones, cuando
se referan a los vascongados en su conjunto se les llamaba la noble ilustre y
siempre leal nacin cantbrica, tambin las cuatro nobilsimas naciones vascongadas o simplemente vizcanos, trminos que tambin se usaban frecuentemente en el Cdiz dieciochesco. La congregacin vena a institucionalizar, de
algn modo, la ayuda asistencial entre los nacidos en Navarra y el Pas Vasco,
fundamentada en las relaciones de paisanaje74.

La fundacin de cofradas o congregaciones era una costumbre muy
extendida entre los vascongados. Jos Mara Imzcoz Benza ha observado que
los navarros que partieron de la regin tendan a agruparse en congregaciones nacionales o en cofradas que servan de punto de encuentro y donde se
creaba una sociabilidad comn que contribua a reforzar las relaciones de unos
y otros75. Desde el siglo XVI la comunidad vascongada de Cdiz tena una capilla que reuna a los originarios de las cuatro provincias. Desde comienzos del
siglo XVII, se puede afirmar que hubo una presencia significativa de vascos en
la plaza andaluza, que alternaba estancias en la ciudad y viajes con destino a
Amrica. Alguno de ellos incluso lleg a ocupar cargos pblicos en el cabildo
catedralicio y algunas regiduras76. Este grupo tena una capilla en la Catedral
de Cdiz, llamada de la Santa Cruz, situada en el lado del Evangelio. En la zona
de la Epstola se ubicaba la de los genoveses77. Es interesante observar la distribucin de estas cofradas porque, tradicionalmente, el lado del Evangelio era la
zona ms importante de la iglesia, despus del presbiterio. Generalmente, en
este lado era donde estaban situados los asientos y los monumentos funerarios
de los personajes ms destacados; es muy significativo teniendo en cuenta que
en el siglo XVII los genoveses fueron el grupo mercantil ms dinmico de la ciudad. La ubicacin de los vascongados en la Catedral refleja la influencia que el
colectivo tena en el templo; prueba de ello era la presencia en la sacrista de
unos cuadros de dos santos vascongados, San Ignacio de Loyola y San Francisco
72 Fernndez
73 Sermones
74 Sobre

Gonzlez (2000, 256-262). Garmendia Arruebarrena (1979, 412-423).

de las Santsimas imgenes de Mara Seora Nuestra de Arnzazu y Begoa. Zaballa Beascoechea (1996, 470).

la Cofrada de Arnzazu de Mxico, consultar Luque Alcalde (1995).

75 Imzcoz

Benza (1996, 197).

76 Sancho

de Sopranis (1962, 643-877).

77 Garmendia

Arruebarrena (1990b, 53-56).

Captulo III: Establecimiento en la ciudad

Javier. La finalidad de la capilla era dar al grupo de vascongados una sede para
sus reuniones, en la que se celebraban juntas y algunas fiestas propias, adems
de proporcionar entierro a los cofrades.

En el ltimo cuarto del siglo XVII, sin abandonar esta capilla anterior,
un grupo de vascos y navarros, con el capitn guipuzcoano Diego Aguirre a la
cabeza, fund la llamada Cofrada del Santsimo Cristo de la Humildad y Paciencia. La establecieron en el convento de San Agustn de Cdiz, comnmente
se conoca como la cofrada de los vizcanos (una hermandad que desde sus comienzos agrupaba a los vascos y navarros que residan en la ciudad de Cdiz)78.
Todava hoy se pueden observar en las pechinas de la bveda central de la iglesia, los escudos de Vizcaya, lava, Navarra y Guipzcoa. Al parecer no fue una
corporacin totalmente cerrada, ya que algunos de sus integrantes haban nacido en Cdiz y en otras poblaciones; parece, ms bien, que su condicin de vizcana fue ms un hecho que un derecho79. Sin embargo, es interesante que una
de las clusulas del documento de adquisicin del patronato insista en el derecho exclusivo de los vascongados80. En cuanto a la formacin del comit directivo, se nombraba a dos hermanos de cada provincia. Entre los ocho decidan
las cuestiones ms importantes de la hermandad. Poco a poco esta cofrada fue
desbancando a la anterior de la Catedral Vieja. Desde finales del siglo XVII, la
congregacin agrupaba a personalidades distinguidas de la sociedad gaditana.
La institucin tuvo un empeo especial por la beneficencia.

A lo largo del setecientos, un nmero importante de hombres de
negocios formaron parte de la cofrada, muchos de los cuales pertenecieron, a su vez, al Consulado. Lutgardo Garca Fuentes ha podido comprobar
que algunos miembros de la Cofrada del Cristo de la Humildad y Paciencia
tambin formaban parte de la congregacin sevillana de Nuestra Seora de
la Piedad. Muchos de ellos, aunque vivan en Cdiz, pasaban largas temporadas en la capital hispalense81. Este grupo estuvo implicado en la financiacin de algunos proyectos arquitectnicos importantes de Cdiz, como la Catedral Nueva82. Entre los hombres del comercio destacamos a Manuel Daz
de Saravia, Matas Landaburu, Jos Antonio de Elorza, Ignacio de Aguirre y
Arana, Francisco Goicolea, Jorge de Araurrenechea, Francisco Aguirre Andrs

78 Jos

Garmendia Arruebarrena ha reconstruido la historia de la cofrada y ha reproducido en varios trabajos la relacin


de los cofrades y priostes desde el siglo XVII hasta el XIX. Garmendia Arruebarrena (1978) (1979) (1986) (1990b).
79 Garmendia

Arruebarrena (1990b, 61).

80 En

caso de descaecer notablemente dicha hermandad y pasar de hijos y naturales oriundos de las referidas cuatro
nobilsimas provincias de Cantabria [Pas Vasco y Navarra], [...] el derecho de patronato haba de recaer y concurrir en
las cuatro provincias como si fueran una sola, y todas las veces que vuelvan a suscitarse y hallarse en esta ciudad naturales u oriundos de ellas, volver a suscitarse en los tales el uso del derecho de dicho patronato [...]. Escritura de adquisicin del patronato de la capilla mayor de la iglesia conventual de San Agustn por los hermanos de la Cofrada del Santsimo Cristo de la Humildad y Paciencia del 25 de abril de 1694. Recogida en Garmendia Arruebarrena (1990b, 83).
81 Garca
82 Juan

Fuentes (1991, 31).

Bautista Zuloaga propuso la construccin de una nueva Catedral en Cdiz. Fue a Madrid en 1724 y volvi con
una carta del rey para que el Consulado y el comercio de la ciudad contribuyera con una limosna, que finalmente ascendi a 16.000 pesos. Garmendia (1990b, 103).

105

106

Una comunidad de comerciantes: navarros y vascos en Cdiz

guirre, Juan Pascual Sorozbal, Vicente Raimundo Egua, Juan Francisco LeA
ceta o Juan Agustn Uztriz. No hay que olvidar el valor que tuvieron estas cofradas como espacio de solidaridad y sociabilidad para aquellos compatriotas
que se encontraban alejados de la patria. Era, por tanto, un espacio ideal para
el nacimiento de nuevas relaciones83.

La Cofrada del Santsimo Cristo de la Humildad y Paciencia, como
la de Arnzazu de Mxico, tuvo como objetivo prioritario ayudar al inmigrante
vasco. Cristina Torales ha demostrado sobre la hermandad de Nueva Espaa
que, en ocasiones, ayud a dar prestigio y apoyo a algunas familias84. A travs de las funciones de culto y de proyectos asistenciales, la cofrada propici la
confraternizacin de sus integrantes85. Adems, existieron relaciones entre las
asociaciones vascongadas; por ejemplo, el prioste de la Hermandad de la Misericordia de Manila escribi a la de Arnzazu de Mxico para que hiciera llegar a
la Pennsula los bienes de un fallecido en Manila. Segn Elisa Luque Alcaide las
cofradas funcionaron como red institucional que amparaba los intereses de los
paisanos de uno y otro lado del ocano86.

En la tabla apndice 1, aparece la relacin de priostes de la Cofrada
del Santsimo Cristo de la Humildad y Paciencia87. No se puede reconstruir en
su totalidad el listado porque se ha extraviado parte de la documentacin. No
se conservan las actas de la cofrada entre 1724 y 1773, sin duda, un perodo
clave en la historia de los comerciantes vascos y navarros en Cdiz. En dicha
tabla, aparece la relacin de priostes en los perodos 1686-1707 y 1773-1816.
Aparecen remarcados aquellos individuos que eran hombres de negocios. En los
51 aos que se recogen en la tabla, llama la atencin que en todas las elecciones menos en 7, se escogieron como priostes a hombres de negocios. En 2 aos
no se celebraron elecciones. El estudio de las actas de la Cofrada de Arnzazu
ofrece resultados muy similares. Brading pudo comprobar que la mayor parte de
los vascos del Consulado perteneci a la hermandad88. En relacin a la Cofrada
del Santsimo Cristo de la Humildad y Paciencia, hay que sealar que todos los
hombres del comercio que fueron priostes de la cofrada eran integrantes de la
elite del grupo. Es decir, los vascongados que destacaron en el mundo de los negocios de Cdiz fueron cofrades del Santsimo Cristo de la Humildad y Paciencia

83 Angulo

Morales (2000, 100) ha sealado que estas organizaciones religiosas se utilizaban como medios capaces de
crear un ambiente para estimular la formacin de lazos.
84 Torales

(1991, 188).

85 La

Cofrada de Nuestra Seora de Arnzazu estaba al frente de la administracin y del patronato del colegio de chicas de San Ignacio de Loyola, conocido como Las Vizcanas. Despus de vivir muchos aos en Mxico, el baztans
Pedro Aycinena se estableci en Cdiz. Es interesante que cuando otorg su testamento en las notaras de esta ciudad,
orden que sacaran 2.000 pesos de sus bienes para el colegio de los jesuitas que regentaba la Cofrada Nuestra Seora
de Arnzazu. Testamento de Pedro de Aycinena de 1784. AHPC, prot. 3850, 881-906.
86 Luque

Alcaide (1996, 463).

87 Garmendia
88 Brading

Arruebarrena (1990b, 217-222).

(1971, 151).

Captulo III: Establecimiento en la ciudad

y muchos de ellos ocuparon asientos en el cabildo de la ciudad, como habr


ocasin de comprobar ms adelante89.

2. Caracterizacin del grupo


Con idea de ofrecer una visin general del grupo de comerciantes que se estudia en estas pginas, se ha realizado una tabla sinptica que permite caracterizar el colectivo (tabla apndice 2). Para su elaboracin, se ha consultado fuentes que permiten encuadrar al colectivo, dentro del perodo 1730-1800. As
mismo, se ha incluido en la tabla una serie de fuentes de carcter fiscal que permiten conocer los aos en que los hombres de comercio obtuvieron sus primeros beneficios comerciales, as como para saber sobre qu fecha abandonaron
los negocios.

2.1. Los hombres de negocios vascongados en las fuentes


En la tabla apndice 2 por primera vez se incluye la relacin completa de los
hombres de negocios navarros y vascos de Cdiz90. Adems, cada una de las
columnas refleja la informacin contenida en distintas fuentes. Para la elaboracin del cuadro se ha seleccionado la siguiente documentacin. En la columna
A se recoge la fecha en que cada hombre de negocios otorg un testamento en
Cdiz. En el caso de haber realizado ms de una escritura testamentaria, nicamente se incluyen la primera y la ltima. Adems de testamentos, se han
tenido en cuenta los poderes para testar, poderes para testar recprocos, testamentos recprocos y testamentos post mortem. En cuanto al resto de las columnas, aquellas personas que se encontraban en la documentacin correspondiente aparecen sealadas con una X. De este modo, en la B, estn marcados
con una cruz los individuos inscritos en el Consulado de comercio (cuya fecha
aparece en la fuente R)91. Este dato es muy interesante, porque en muchas ocasiones este ao coincida con la fecha de inmigracin y con el momento en que
el individuo pasaba a formar parte oficialmente de la comunidad mercantil. Las
columnas C, D y G recogen informacin catastral. La C seala si el comerciante
declar beneficios comerciales en 1753. La siguiente aporta informacin relativa a la Verificacin del Catastro de Ensenada de 1762 y la G ofrece los mismos datos sobre las averiguaciones que se llevaron a cabo para la Implantacin
de la nica Contribucin de 1771.

La columna E muestra aquellos individuos que aparecan en el padrn
de 1769. La F recoge la relacin de comerciantes incluidos en la rectificacin del
89 En

el captulo 6.

90 Anteriormente

se ha explicado que solo nos interesaba incluir la relacin de individuos que se establecieron de forma
permanente en Cdiz para participar en la Carrera de Indias.
91 En

el captulo 1 tuvimos ocasin de comentar las caractersticas de la fuente.

107

108

Una comunidad de comerciantes: navarros y vascos en Cdiz

padrn anterior, realizada en 1771. Ambas fuentes aportan una interesante informacin sobre la poblacin de Cdiz, que se organizaba en barrios o comisaras. La columna I refleja los hombres del comercio que recoga la Gua de forasteros de Cdiz de 1792; estn marcados con una X todos aquellos que eran
comerciantes, navieros y directores de compaas de seguros. La informacin de
la Gua de forasteros de 1795 se contiene en la columna J; sin embargo, en esta
ocasin slo estn sealados aquellos hombres de negocios que fueron navieros. La siguiente columna incluye los datos relativos al primer Almanak mercantil92. Se trata de una publicacin que aglutina documentacin econmica muy
variada. En todos los nmeros haba una relacin de todos los comerciantes de
las plazas espaolas ms significativas, entre ellas la comunidad mercantil gaditana. Aunque slo ofrece un listado de nombres, es una informacin muy valiosa porque da una imagen real de las casas de comercio que estaban en activo
a finales del siglo XVIII. El Almanak mercantil comenz a publicarse en 1795 y
continu los primeros aos de la primera dcada del siglo XIX. La columna O recoge la misma informacin relativa al ao 1807.

La columna L ha sido elaborada a raz de la Relacin de contribuyentes por barrios de Cdiz de 1797-99. Este registro contiene una informacin minuciosa sobre la propiedad inmobiliaria de las distintas comisaras de la
ciudad. De forma que ofrece interesantes pistas sobre el patrimonio inmueble
de los hombres de negocios. En este caso, aparecen marcados con una X aquellos que eran dueos de al menos un inmueble. En cuanto a la P, se ofrecen pistas sobre las casas de comercio que seguan en activo en la plaza andaluza en
1798. Estos datos proceden del Registro de entradas y salidas del puerto de
Cdiz. Las columnas M, N y Q ayudan a conocer el perfil social del grupo, en
definitiva, permiten definir, de alguna manera, el lugar que ocupaban en la sociedad gaditana. La primera de ellas incluye a los comerciantes que ocuparon
cargos en el Ayuntamiento. La N seala los que fueron miembros de la Cofrada del Santsimo Cristo de la Humildad y Paciencia. En cuanto a la Q informa
sobre los hombres de negocios que solicitaron un reconocimiento de hidalgua
en el Ayuntamiento de Cdiz.

Con idea de formular unas primeras conclusiones, la fuente C ofrece
una primera pista sobre los beneficios comerciales que declararon los hombres
de negocios en el Catastro de Ensenada. As mismo, tambin se pueden sacar
algunas conclusiones sobre los aos que transcurrieron desde que el comerciante comenz su andadura en la Carrera de Indias y la fecha en la que obtuvo
sus primeros beneficios. Veamos algunos ejemplos; Diego Ignacio Cadalso se
matricul en el Consulado en 1750 y tres aos ms tarde declar 160 pesos de
utilidades comerciales en las averiguaciones para la elaboracin del Catastro de
Ensenada. Jos de Echea lleg a Cdiz en torno a 1748 y, cinco aos ms tarde,
en el cuestionario realizado para el mismo Catastro, inform que el fruto de sus
negocios mercantiles haba sido de 160 pesos. En 1739, Jos Antonio Elorga se

92 Tambin

se conoce como Gua de comerciantes.

Captulo III: Establecimiento en la ciudad

inscribi en el Consulado; catorce aos ms tarde, reciba 1.200 pesos anuales


de utilidades. Los mismos beneficios tena Francisco Goicolea en 1753, quin se
haba matriculado en el Consulado en 1745. O el guipuzcoano Juan Francisco
Leceta que haba llegado a Cdiz en torno a 1753; ese mismo ao declar 1.200
pesos de beneficios.

En estos ejemplos, se puede observar que declararon beneficios comerciales tanto individuos que llevaban muchos aos matriculados en el Consulado como otros que acababan de inscribirse. Incluso se puede sealar el caso de
Juan Francisco Leceta, que el mismo ao que se matricul declar que haba ingresado 1.200 pesos de beneficios. Tras la lectura de estos ejemplos, se puede
sacar como primera conclusin que los beneficios comerciales no eran proporcionales a los aos o experiencia que cada comerciante tena en el mundo del comercio. Basta comparar los ejemplos de Jos Antonio Elorga, Francisco Goicolea
y Juan Francisco Leceta; quienes en 1753 ingresaron 1.200 pesos de beneficios,
aunque cada uno llevaba en el negocio perodos de tiempo muy distintos.

Hay que tener cuenta, por otro lado, la fiabilidad de estas fuentes fiscales. Estos datos proceden de las averiguaciones del Catastro, concretamente,
de los memoriales relativos al ramo del comercio que contienen informacin individual93. A nuestro entender, hay que ser prudente respecto a la fiabilidad de
las cifras que declararon. Prueba de ello es que en cierta ocasin, Juan Ignacio
Alcalde, que era sndico personero, coment que habitualmente los comerciantes reconocan menos beneficios de los que haban recibido. En cuanto al procedimiento seguido sobre las averiguaciones catastrales, Manuel Bustos Rodrguez
lo ha estudiado con detenimiento y ha insistido en el inters de los hombres del
comercio porque no se conocieran sus ingresos mercantiles reales94. De manera
que no hay ms remedio que tomar estas cifras como un valor aproximado, de
forma que lo nico que se puede sostener como cierto es que tuvieron beneficios en 1753. A partir de aqu se puede valorar el tiempo que haba transcurrido
desde que los comerciantes se incorporaron a la comunidad mercantil.

As mismo, es interesante tener en cuenta la fecha en la que los comerciantes se inscribieron en el Consulado y el ao en el que otorgaron la primera escritura testamentaria. En la tabla 6 se ofrecen algunos ejemplos que
contienen ambas fechas (han sido escogidos de forma arbitraria). Se observa
que, a excepcin de Jorge Araurrenechea, en los dems ejemplos no pasaron
ms de 8 aos entre los dos momentos. Araurrenechea test por primera vez
mucho despus de inscribirse en el Consulado. 3 de ellos otorgaron el testamento, 5 u 8 aos despus. En cuanto al resto, 3 de los hombres de comercio
escribieron el testamento el mismo ao que se inscribieron en el Consulado, y
otros 2, 1 ms tarde. Generalmente no pasaba mucho tiempo entre ambos trmites. Los primeros aos los hombres de comercio transcurran muchos meses
93 Tambin
94 Bustos

informaban sobre el ramo de lo real y de lo industrial.

Rodrguez (1995, 30-56).

109

110

Una comunidad de comerciantes: navarros y vascos en Cdiz

embarcados. Se hacan cargo de mercancas ajenas, que se encargaban de vender en los puertos de destino. De manera que, como estos viajes implicaban
muchos riesgos, muchos comerciantes optaban por hacer testamento para prevenir cualquier catstrofe95. De este modo, no slo mostraban su preocupacin
sobre su futuro incierto, sino que tambin establecan en el documento el nmero de misas que estimaban que deban celebrarse por sus almas. En algunas
ocasiones, ni siquiera tuvieron tiempo de redactar un testamento, por lo que
optaron por dar un poder para testar a un familiar o a un conocido96.
Tabla 6: Fechas de matrcula en el Consulado de
comerciantes y primer documento testamentario
Matrcula del Consulado

Primer doc. testamentario

Araurrenechea, Jorge

Comerciante

1753

1771

Arco, Francisco Antonio de

1730

1738

Ezcurra, Miguel Domingo

1764

1764

Erquicia, Manuel

1775

1776

Goicolea, Lorenzo

1793

1798

Landaeta, Pedro Jos

1792

1792

Lpez de Letona, J. Antonio

1750

1753

Madariaga, Jos Ignacio

1783

1783

Mayo, Miguel Antonio

1787

1792

Miner, Juan Bautista

1751

1752


La tabla 6 tambin permite saber los aos en que un individuo residi en Cdiz. La primera pista la ofrece la matrcula del Consulado de comercio, tambin las averiguaciones fiscales para la elaboracin del Catastro de Ensenada. Aunque las fuentes son ms ricas desde finales del setecientos, ya que
los padrones eran ms rigurosos y detallados. La Relacin de contribuyentes
por barrios de 1797, las Guas de forasteros de 1792 y 1795, los Registros de
la Torre Tavira, as como el Almanak mercantil, pueden indicar si una firma comercial segua en activo en las ltimas dcadas del siglo XVIII. De ese modo se
puede conocer, por ejemplo, si la casa de Juan Manuel Sarri comenz a funcionar en torno a 1769, ya que apareca en el Padrn de 1769. Desde entonces, Sarri tambin se incluye en las rectificaciones de dicho padrn, en las averiguaciones para la implantacin de la nica Contribucin de 1771, en la Gua
de forasteros de 1792, en el Padrn de los propietarios de fincas de Cdiz de
1797-99 y en los Almanakes mercantiles de 1795 y 1807.

95 Fernndez
96 Hay

Prez (1997).

muchos poderes para testar entre los vascongados de Cdiz. Por ejemplo, el otorgado por Juan Ignacio Madariaga a su hermano Jos Antonio en 1783. Poder para testar de Juan Ignacio Madariaga a Jos Antonio Madariaga
de 1783. AHPC, prot. 1670.

Captulo III: Establecimiento en la ciudad


Igualmente, el anlisis de esta tabla permite conocer algo ms de la
presencia en Cdiz de algunos hombres de comercio de los que se saba muy
poco a travs de otras fuentes. El pamplons Bernardo Cros emigr a Cdiz en
torno a 1758, fecha en la que se matricul en el Consulado. En la ciudad andaluza slo otorg un testamento en 1763. La tabla tambin indica que era comerciante matriculado en el Consulado y se incluye en los cuestionarios de la
nica Contribucin. El mismo ao Cros apareca en el Padrn de quintas. Por
lo dems, en la tabla no hay ms alusiones sobre este comerciante, lo cual es
significativo. Probablemente se marchara de Cdiz a algn destino americano o
decidiera volver a su Pamplona natal.

Con objeto de caracterizar a los hombres de negocios vascongados de
Cdiz, es interesante conocer si llegaron jvenes a la plaza. Apenas existen referencias de la edad en la que decidieron partir del Pas Vasco y Navarra. La lectura de la bibliografa sobre otros grupos de comerciantes refleja que, en la mayora de los casos, los hombres de comercio emigraron cuando eran jvenes y
solteros97. Lgico, teniendo en cuenta que era ms sencillo partir sin la responsabilidad que implicaba el sustento de una familia. De este modo, era ms fcil comenzar la vida en otra ciudad o lo que implicaba realizar largos y arriesgados viajes entre Cdiz y Amrica. Por otro lado, muchos hombres de comercio de Cdiz
nunca contrajeron matrimonio98. Algo muy habitual entre los comerciantes de la
comunidad mercantil malaguea, estudiada por Mara Begoa Villar, de la que el
46% de los extranjeros eran solteros, el 332% estaban casados y el 19% eran
viudos99. Un estudio sobre el grupo de hombres de negocios malteses en Valencia refleja que la mitad del grupo permaneci soltero100. Era lgico que hubiera
ms solteros entre los extranjeros, porque su establecimiento en plazas espaolas no era definitivo, sino temporal. Llegaban jvenes a estos destinos y probablemente esperaban a regresar a su patria para constituir sus propias familias.

El panorama era similar en la comunidad mercantil gaditana. Fernndez
Prez seala que el 20% de comerciantes de Cdiz eran solteros y nunca llegaron
a contraer matrimonio101. En cuanto a los vascongados de Cdiz, los testamentos
dan fe de la soltera de muchos. En algunos casos, se trataba de una situacin temporal, dado que eran jvenes cuando otorgaron el primer documento testamentario, antes de partir de viaje hacia Amrica. Sin embargo, existen muchos ejemplos
de comerciantes que permanecieron solteros durante dcadas102. Sin duda, sta
97 Por

ejemplo, en el grupo vasco establecido en Guatemala en el siglo XVIII, se dio una inmigracin masculina y de
solteros. Garca Girldez (1996, 325).
98 Collado
99 Villar

Villalta (1981, 68).

Garca (1982, 65).

100 Vassallo

Borg (1991, 67).

101 Fernndez
102 Juan

Prez (1997, 126).

Francisco Aguirre lleg soltero a Cdiz en 1744, veintitrs aos ms tarde continuaba en el mismo estado
civil. Testamento de Juan Francisco Aguirre de 1770. AHPC, prot. 4508. Francisco Ignacio Albisu se estableci en
Cdiz en torno a 1759, treinta aos ms tarde declar en su testamento que continuaba soltero. Testamento de

111

112

Una comunidad de comerciantes: navarros y vascos en Cdiz

fue una de las causas por la que algunos comerciantes contaron con parientes en
sus casas comerciales. Un ejemplo significativo fue el de los Amenbar; de los seis
hermanos, slo uno lleg a casarse103.

En relacin a la aptitud de la colonia vascongada y la importancia que
tenan las relaciones de solidaridad y paisanaje, es interesante conocer el comportamiento del colectivo vascongado en relacin con el resto de la comunidad
mercantil de Cdiz. Un tema relacionado con la existencia o no de conciencia
de grupo. En la Introduccin hubo ocasin de reflexionar sobre la solidaridad
que exista entre los integrantes del grupo. Con esto no se pretende afirmar que
se tratara de una comunidad cerrada, sino de la existencia de un cierto apoyo
entre los comerciantes que procedan de Navarra y las provincias vascas. La cultura que compartan debi de ser un nexo de unin, en la que el euskera tuvo
un peso importante como idioma comn. Prueba de ello es que en 1780 el vizcano Matas Landaburu propuso una fundacin pa para mantener a un sacerdote vasco y as poder confesar en este idioma. La institucin deba se mantenida por los originarios de Navarra y del Pas Vasco104. Adems, hay constancia
de que la comunidad mercantil gaditana consideraba a los vascos y navarros
como un grupo nico. Como ejemplo, basta recordar las reformas de las Ordenanzas del Consulado de 1729105.

Con idea de conocer la aptitud del grupo vascongado, puede ser
interesante estudiar sus relaciones personales, prestando atencin principalmente a los vnculos matrimoniales y a las amistades, ya que puede ser ilustrativo saber en quin depositaban la confianza en los momentos importantes de
la vida. Por ejemplo, en la eleccin de un apoderado, ya que en caso de necesidad, se encargaba de redactar el testamento. Tambin lo era el nombramiento
de los albaceas testamentarios. En la tabla 7 se han seleccionado de forma arbitraria 25 individuos para estudiar sus relaciones personales. A travs de esta
tabla se puede observar con quines se casaron y a quines eligieron como
apoderados y albaceas.

Estos ejemplos sirven para confirmar que, efectivamente, hubo una
proporcin importante de individuos solteros en el grupo. En cuanto a los comerciantes que contrajeron matrimonio, es interesante identificar a las esposas para
determinar si se casaban con personas del colectivo o ajenas a l. Se desconoce

Francisco Ignacio Albisu de 1789. AHPC, prot. 1682. En la tabla 4, se ofreci una relacin de los tos y sobrinos que
participaron en la Carrera de Indias. Hubo ocasin de sealar al comienzo del captulo la relacin de tos que permanecieron solteros.
103 Poder

para testar de Francisco Ignacio Amenbar a Jos Amenbar de 1760. AHPC. prot. 4260, 25 y ss. Testamento de Agustn Amenbar de 1763. AHPC, prot. 1626, 1603-1605. Testamento de Silvestre Amenbar de 1763.
AHPC, prot. 1626, 966-968. Testamento de Jos Amenbar de 1765. AHPC, prot. 4263, 165-170. Poder para testar de Jos Ignacio Amenbar a Gaspar Amenbar de 1796. AHPC, prot. 1696, 612-616. Testamento de Javier Ignacio Amenbar de 1800. AHPC, prot. 1207, 354-359. Testamento de Gaspar Amenbar de 1800. AHPC, prot. 1207,
360-365. Poder para testar de Jos Antonio Elorga a Miguel Badillo de 1785. AHPC, prot. 2209, 1183-1190.
104 Fundacin
105 Ver

de una obra pa por Matas Landaburu de 1780. AHPC, prot. 4472, 1568-1568.

Introduccin.

Captulo III: Establecimiento en la ciudad

113

la identidad de algunos suegros y tampoco se sabe la procedencia geogrfica de


Dolores Jordn, Josefa Soler, Teresa Vigier y Josefa Antonia Casanueva. En cuanto
al resto de las esposas, 6 de ellas eran de origen vascongado: Mara Concepcin
Ondona, Mara Villanueva, Mara Elvira Elizondo, Juana de Dios Zurbituaga, rsula Pedregar y Ins Irisarri106. La mayora de estos matrimonios se celebraron en
Cdiz, de manera que fue en esta ciudad donde los comerciantes eligieron compaeras que tenan su misma cultura. El comportamiento de los navarros de Buenos Aires era muy parecido; los vnculos de paisanaje llevaron a formarse muchos
matrimonios entre coterrneos, adems de parentescos espirituales y otras manifestaciones de estima social107.
Tabla 7: Relaciones personales: esposas y apoderados/albaceas
Hombres de negocios

Esposas

Arana, Domingo Antonio

Apoderados/Albaceas108
Elorga, Jos Antonio

Aristegui, Luis Segundo

Jordn, Dolores

Iraugui, Cosme

Artechea, Antonio

Terry, Isabel Tomasa

Zubiaga, Jos
Amiaga, Juan Simn
Sorozbal, Juan Pascual
riz, Simn Babil

Arvilla Irigoyen, Pedro M.


Basoa Ibarreche, Pedro

Ondona, Mara C.

Michelena, Juan ngel

Erquicia, Manuel

Vicua Goenaga, Antonio

Inciarte, Jos Ignacio

Ucelay, Juan Antonio


Olza, Domingo Esteban
Alfaro, Martn
Iribarren, Miguel

Ibarra, Domingo

Istriz, Francisco Ignacio

Iturralde Asco, Bartolom

Soler, Josefa

Irigoyen, Martn

Landaburu, Juan de Dios

Villanueva Garay, Mara

Murga, Jos
Landaburu, Matas
Sanzberro, Francisco

Ibarra, Domigo
Imaz Zelaeta, Jos ngel
Larrin Laurnaga, Juan M.

Vigier Ruiz, Teresa Justa

Gandiaga, Juan Bautista


Laurnaga, Juan Bautista
Lizaso, Jos

106 Mara

Villanueva Garay era hija del vizcano Jos Villanueva. Particin de la testamentara de Jos Francisco Villanueva de 1775. AHPC, prot. 1866, s/n. El hombre de negocios Juan Ignacio Zurbituaga era el padre de Juana de Dios
Zurbituaga. Ins Irisarri Coghen era la hija del guipuzcoano Santiago Irisarri. Testamento de Juan Ignacio Zurbituaga
Tellechea de 1783. AHPC, prot. 2203, 493-504.
107 Garca

Belsunse (1991, 113).

108 Aparecen

remarcados aquellos que formaban parte de la relacin de comerciantes objeto del presente estudio, que
se incluyen en la tabla apndice 2.

114

Una comunidad de comerciantes: navarros y vascos en Cdiz

Hombres de negocios

Esposas

Apoderados/Albaceas108
Micheo, Juan Toms
Vea-Murgua, Juan Francisco

Lizaur Valenzategui, Fco. B.


Llano San Gins, Jos

Elizondo, Mara Elvira

Humarn, Domingo
Llano Garay, Jos

Michelena, Juan ngel

Zurbituaga, Juan de Dios

Zurbituaga, Ignacio
Basoa, Pedro Modesto

Noguera L., Leonardo

Guruceta, Ignacio
Vitoria, Lorenzo
Guruceta, Manuel

Ochoa de Amezaga, Matas

Vea-Murgua, Juan Francisco


Alsasua, Bartolom

Prez del Muente, Jos

Heros, Felipe
Humarn, Raimundo
Casanueva, Josefa A.

Goenaga, Jos Javier


Urzainqui, Juan Francisco
Necochea, Joaqun

Saldortum Larriaga, Pedro

Pedregar, rsula

Istriz, Cristbal Javier

Sarri, Juan Manuel

Desportes L., Magdalena

Necochea, Juan Esteban


Prez del Muente, Jos

Humarn, Raimundo

Urquijo de la Pea, Jos R.

Urquijo, Valentn Ignacio

Zurbituaga Tellechea,
Juan I.

Michelena, Juan ngel


Irisarri, Santiago
Basoa, Pedro Modesto

Irisarri Coghen, Ins


En cuanto a los otros dos matrimonios con mujeres de distinta procedencia geogrfica, despus de conocer la identidad de los suegros se entienden las razones de estos compromisos. Isabel Tomasa Terry era hija del conocido
hombre de negocios irlands, Domingo Toms Terry109. Hay referencias de que
Antonio Artechea despus de salir de Guernica, su pueblo natal, lleg a Cdiz y
embarc hacia Buenos Aires para instruirse en el comercio en la casa de los seores Terry. Luego volvi a la ciudad andaluza y se incorpor a la firma comercial. Ms tarde contrajo matrimonio con la hija de Domingo Terry110. En cuanto a
Magdalena Margarita Desportes, su padre era Nicols Luis Desportes, seor de la
Foss y regidor perpetuo de la ciudad de Run (Francia)111. A nuestro entender,
ambos matrimonios fueron muy interesantes para los dos yernos. En el primer
caso, Arrechea se incorporaba a los negocios de la familia Terry y, en el segundo,
el comerciante entroncaba con la nobleza francesa. Estos ejemplos apuntan a
que los hombres de negocios vascongados no constituan un grupo cerrado,
109 Sobre

la compaa comercial de Domingo Toms Terry, Carrasco Gonzlez (1999, 296-298).

110 Matrimonio

secreto de Antonio Artechea y Isabel Tomasa Terry de 1792. ADC, Seccin Expedientes Matrimo-

niales, leg. 123.


111 Testamento

de Juan Manuel Sarri. AHPC, prot. 3151, 635-44.

Captulo III: Establecimiento en la ciudad

sibien mantenan una actitud de apertura selectiva. Estos ejemplos han servido
para constatar que, en algunas ocasiones, dicha apertura era interesada. Los
genoveses establecidos en Barcelona en el siglo XVII que estudi Maix Alts tuvieron un comportamiento similar. A lo largo del setecientos los genoveses establecieron relaciones de parentesco con el sector del patriciado barcelons, formado por comerciantes al por mayor, doctores universitarios ennoblecidos y la
propia nobleza. El autor observ que el grupo tuvo un comportamiento de una
absoluta impermeabilidad respecto a los otros sectores de la vida ciudadana112.

As mismo, es evidente la endogamia profesional. La mayora de los
matrimonios se establecieron entre un comerciante y una hija de otro hombre
de negocios, fuera vascongado o de otra procedencia geogrfica. Parece ser
que este tipo de prctica fue muy frecuente entre los que se dedicaban a esta
profesin. Ricardo Franch Benavent ha estudiado las relaciones matrimoniales de la burguesa mercantil valenciana del siglo XVIII y ha podido comprobar
que la endogamia profesional oscilaba entre el 72% de los matrimonios para
los comerciantes y el 83% para sus hijas113. Una tasa superior a los comerciantes de Lyon que era del 50% y parecida a la de los hombres de negocios marselleses que corresponda al 71%114. Alberto Angulo Morales observ el mismo
comportamiento en los sectores mercantiles de Vitoria. Se caracteriz principalmente por ingentes niveles endogmicos y un remarcado oportunismo matrimonial encaminado hacia el ascenso social115. En cuanto a la comunidad de comerciantes vascos establecidos en Centroamrica, parece ser que slo tuvieron
un comportamiento abierto hacia los criollos que pertenecan a las organizaciones de poder real, como, por ejemplo, las audiencias; o a instituciones de poder
local, como cabildos y alcaldas; o corregimientos116.

En relacin a la procedencia de los apoderados testamentarios o de
los albaceas, en la tabla se ha incluido los nombres de los apoderados y albaceas
que eran navarros y vascos. En la tabla 7 aparecen remarcados los apoderados/
albaceas que formaban parte de la colonia de vascongados de Cdiz (que se incluyen en la tabla 2 del Apndice). Se puede observar que, a excepcin de Juan
Manuel Sarri, todos los comerciantes eligieron para esta misin a personas que
procedan de su misma regin. Ello demuestra que la condicin de coterrneos
les inspiraba confianza, ya que los apoderados y los albaceas se encargaban de
velar por que se cumpliera correctamente su ltima voluntad y muchas veces se
ocupaban de cuidar y administrar el patrimonio del difunto.

112 Maix

Alts (1987, 157).

113 Franch

Benavent (1987, 785-787). Mara Jess Gimeno estudi la endogamia de clase de la elite social y de poder
de Castelln en la Edad Moderna. Este matrimonio [] tenda a cohesionar al propio grupo, a mantenerlo y darle mayor fuerza. Gimeno (1998, 195-196) recuerda que la endogamia de clase era un fenmeno general, tanto para los grupos oligrquicos madrileos y, de Logroo, as como para la burguesa de Manresa. Estudiados por Mauro Hernndez
Bentez (1995, 168-170), Burgos Esteban (1994, 115) y Ferrer i Als (1985, 69), respectivamente.
114 Garden

(1975, 253); Carrire (1973, 291).

115 Angulo

Morales (2000, 120).

116 Garca

Girldez (1996, 326).

115

116

Una comunidad de comerciantes: navarros y vascos en Cdiz

2.2. Un lugar en la ciudad


Hay que tener en cuenta que la mayora de los integrantes de la comunidad
mercantil vascongada se asent en Cdiz de forma permanente, aunque algunos de ellos tuvieron intenciones de volver a sus lugares de nacimiento. Una
parte importante de los vascos que viva en la Sevilla de la segunda mitad del
siglo XVII, nunca regres a las tierras vascongadas, aunque mantuvo la esperanza de hacerlo. Fernando Fernndez Gonzlez entiende que muchas veces no
fue posible la vuelta porque la Carrera de Indias era su medio de vida117.

Con idea de seguir ofreciendo pinceladas sobre los vascos de Cdiz, las
siguientes lneas estn dedicadas a sus residencias en la plaza. Esta informacin
ofrece la oportunidad de conocer, en cierta forma, si se integraron bien en la ciudad. En la Edad Moderna, el lugar en el que una persona estableca su hogar, en
muchas ocasiones, defina su posicin social. Los barrios venan a ser un reflejo de
los grupos sociales. Vivir en un barrio u otro, incluso en una determinada calle, indicaba la capacidad adquisitiva de una familia. Cuando una persona ascenda socialmente era frecuente que decidiera cambiar su lugar de residencia.

Existe la posibilidad de observar la ubicacin del colectivo vascongado en dos momentos del siglo XVIII. Los padrones y censos municipales ofrecen una informacin muy rica sobre la residencia de los vecinos, as como sobre
la propiedad inmobiliaria118. Desde el punto de vista urbanstico, el crecimiento
de la ciudad de Cdiz comienz en la segunda mitad del siglo XVII, motivado
por el aumento de la poblacin a raz de la llegada de muchos forneos. La
construccin de casas se multiplic a costa de los terrenos que hasta el momento haban ocupado las vias y huertas119. En esos aos se edificaron la mayora de las iglesias de la ciudad y llegaron nuevas rdenes y congregaciones religiosas que permanecieron desde entonces en Cdiz (como jesuitas, agustinos
y franciscanos). Muchas se establecieron en la plaza por ser un lugar de paso
hacia Amrica. La calle Nueva era el corazn de la vida econmica de Cdiz
desde el siglo XVI120. En ella se contrataban los negocios, se obtenan los prstamos y se formaban nuevas compaas mercantiles. El conde de Maule deca
en sus memorias: En la calle Nueva, que desemboca en esta Plaza [la de San
Juan de Dios] se dice comnmente que la lengua que menos se habla es la espaola por la multitud de capitanes de barcos mercantes y otros muchos extranjeros de todas las naciones que all se juntan121. El padre Labat tambin le
dedic algunas palabras [La calle Nueva] Sirve de Bolsa [] donde se renen
dos veces al da los mercaderes, los informadores, los ociosos, por lo cual debe

117 Fernndez
118 En

el captulo 4 habr ocasin de estudiar la propiedad inmobiliaria de los hombres de negocios navarros y vascos.

119 Bustos
120 Sols
121 En

Gonzlez (2000, 218-219).

Rodrguez (1990, 17-31).

(1958, 32).

Sols (1958, 33).

Captulo III: Establecimiento en la ciudad

creerse que esa calle est muy llena de gente en los dos tiempos122. En la segunda mitad del seiscientos se configuraron los barrios del Pilar, San Antonio y
Angustias, de forma que a finales del siglo XVII estaban urbanizados dos tercios del suelo gaditano.

En la centuria siguiente continu el desarrollo urbanstico. A comienzos de siglo comenz la extensin hacia el Campo del Sur y se fue configurando
poco a poco el barrio de la Via. Tambin empez a urbanizarse el barrio de San
Carlos situado en el baluarte de San Felipe. Las obras concluyeron a finales de
siglo. En los extramuros de la ciudad se construy el barrio de San Jos. La ciudad se fue llenando de torres-miradores que haban comenzado a construirse
en el siglo anterior. Se trataba de un elemento arquitectnico de gran funcionalidad para la comunidad mercantil, puesto que serva para vigilar desde sus propias casas la llegada de los barcos al puerto. En el siglo XVIII se edificaron algunos de los edificios emblemticos de la plaza, como la Aduana, el hospicio,
el hospital de Mujeres y la Catedral. El Consulado de comerciantes se implic
con donativos en estas construcciones, de manera especial en la edificacin de
la Catedral Nueva. A finales del siglo XVIII slo quedaba sin urbanizar la franja
ms occidental de Cdiz.

Desde el siglo XVII los hombres de negocios prefirieron vivir en las
zonas ms prximas a la baha gaditana. Los barrios menos frecuentados eran
los que estaban en el sur de la ciudad, la zona ms alejada del puerto y de la
calle Nueva. El Padrn de quintas de 1773, informa sobre la distribucin de los
hombres de negocios vascongados en los barrios y comisaras gaditanos. Siete
eran los barrios de Cdiz: Cuna, San Antonio, Bendicin de Dios, ExtramurosPuerta de Tierra, Nuestra Seora del Pilar, San Felipe y Ave Mara. En cuanto a
las comisaras, solan tener el nombre de alguna personalidad que viva en ellas.
Estaban las de Antonio Salazar (Mundo Nuevo), Jos de Lila (Santa Mara), Jos
Valds (Mentidero), Jos Artecona (Rosario), Pedro Vienne (Candelaria), Juan
Francisco Vea-Murgua (San Lorenzo), Antonio Lpez de Herrera (San Roque) y
la de Benito Masnata (Santiago-Compaa)123.

Manuel Bustos Rodrguez, al estudiar la comunidad mercantil gaditana, observ que algunas zonas de la ciudad no atraan la atencin de los comerciantes, como, por ejemplo, la comisara de Jos Valds, Puerta de Tierra
hasta el Puntal, el barrio de la Via, Santiago-Compaa, Mundo Nuevo, la comisara de Jos de Lila y la de Antonio Lpez de Herrera y parte del barrio del
Ave Mara124. En estos barrios generalmente vivan marineros, mandaderos, lavanderos, panaderos y miembros de otras profesiones de servicios. En el barrio del Ave Mara eran frecuentes los mesones y las casas de vecindad. En esta
fecha, la zona denominada Extramuros todava se encontraba poco poblada;
122 Recogido
123 Entre

por Bustos Rodrguez (1990, 20).

parntesis aparecen los nombres de los barrios que correspondieron a dichas comisaras.

124 Bustos

Rodrguez (1995, 122).

117

118

Una comunidad de comerciantes: navarros y vascos en Cdiz

en ella haba algunas huertas, pozos, molinos, salinas y algunos talleres. Como
en el siglo anterior, la calle Nueva y su prolongacin en San Francisco fueron el
centro del comercio de la plaza. Se trataba de dos calles que desarrollaban un
trazado paralelo al muelle. La calle Nueva haca las funciones de lonja de la ciudad. El Consulado estaba ubicado en la calle San Francisco, muy cerca del convento de San Agustn, donde estaba la cofrada de los vascongados.
Plano 1: Detalle del puerto de Cdiz, 1812 (AHMC)125

125 Seccin

Cartografa, pl. 72-1.

Captulo III: Establecimiento en la ciudad


Otros estudios sobre colonias de comerciantes sealan que, frecuentemente, los inmigrantes procedentes del mismo origen geogrfico, tendan a
establecerse en la misma zona. Al principio, unas pocas familias se instalaban
en un barrio; poco a poco, se asentaron otras alrededor de las primeras. Adems, las colonias con cierto peso en la economa de la plaza se establecan en
la zona urbanizada prxima al puerto. Este lugar corresponda en muchas ciudades, al igual que en Cdiz, al centro neurlgico de la actividad econmica,
especialmente del comercio. En Mlaga, muchos comerciantes extranjeros residieron en la calle Nueva, situada cerca del puerto, y en ella, como ocurra en
la tambin llamada calle Nueva de Cdiz, se llevaban a cabo los tratos y negocios126. La colonia maltesa, ubicada en El Puerto de Santa Mara, a lo largo de su
permanencia en la ciudad tendi a establecerse en las calles inmediatas al centro comercial127. Adems de la concentracin en las zonas portuarias de miembros de los grupos forneos con mayor peso en la ciudad, otro sector opt por
vivir en las mejores calles de la plaza128. Una zona en la que habitualmente residan [] los ms cualificados representantes de otros grupos socio-profesionales como son los eclesisticos, los militares, funcionarios civiles, abogados, escribanos, boticarios, etc129.

En cuanto a los barrios ms habitados por los hombres de negocios de
Cdiz, segn las estimaciones de Manuel Bustos Rodrguez, fueron, por orden,
el Rosario, Candelaria y Angustias/San Carlos, seguidos del Ave Mara. Juntos
sumaban la mitad de la poblacin mercantil de Cdiz. Tambin era frecuente
encontrar comerciantes en los barrios de San Antonio, Nuestra Seora del Pilar
y Cuna. Los extranjeros fueron el grupo ms presente en los barrios del Rosario,
Candelaria y Angustias; representaban el 56% de la comunidad mercantil y los
espaoles slo eran el 177%. As mismo, la mayor concentracin de hombres
de comercio espaoles estaba en los barrios de San Antonio, Ave Mara, el Rosario y Nuestra Seora del Pilar. En cuanto a los comerciantes vascongados, su
distribucin por barrios fue la siguiente en el ao 1773.

Se puede observar que el 25% de los navarros y vascos eligieron
como primer barrio de residencia el de San Antonio. A continuacin, se encontraba el Rosario con el 1354% del grupo. Le seguan Cuna y Nuestra Seora
del Pilar, cada uno con el 1041%. A continuacin, Angustias con el 937%. A
cierta distancia se encontraban Bendicin de Dios (729%), Ave Mara (625%),
Candelaria (520%), Mentidero (416%) y Santiago (416%). El barrio de San
Felipe (209%), sin apenas representacin del colectivo, los barrios de San Lorenzo (106) y Nuevo Mundo (106). Por tanto, los comerciantes vascongados,
al igual que el resto de los espaoles, prefirieron vivir en primer lugar en el barrio

126 Villar

Garca (1982, 45-49).

127 Iglesias

Rodrguez (1991a, 82).

128 Comportamiento
129 Maruri

que tambin se observa en el colectivo mercantil bonaerense. Socolow (1978, 92-93).

Villanueva (1990, 82).

119

120

Una comunidad de comerciantes: navarros y vascos en Cdiz

de San Antonio130. Tambin en el Rosario, muy habitado por hombres de negocios extranjeros y menos de origen peninsular131. Y por ltimo, eligieron en tercer lugar, como el resto de los espaoles, el barrio de Cuna132.
Tabla 8: Presencia de los comerciantes vascongados
en los barrios de Cdiz (1773)
Individuos

San Antonio

Barrios/Comisaras

24

2500

Rosario

13

1354

Cuna

10

1041

Nuestra Seora del Pilar

10

1041

Angustias/San Carlos

937

Bendicin de Dios

729

Ave Mara

625

Candelaria

520

Mentidero

416

Santiago/Compaa

416

San Felipe

209

San Lorenzo

106

Mundo Nuevo

106

San Roque

Cuartel del Boquete

Santa Mara

Extramuros


Al ubicar los barrios anteriores sobre el plano, se puede comprobar
que los comerciantes, por lo general, eligieron como lugar de residencia los barrios ms cercanos al puerto gaditano. La calle del Rosario estaba muy prxima
al Consulado, al puerto, y a la Aduana; tena a muchos extranjeros entre sus vecinos y a un nmero considerable de vascongados y algunos comerciantes que
tambin eran espaoles, aunque procedan de otras regiones. Otros compraron una vivienda en San Carlos, un barrio de nueva construccin. A su lado se
encontraba el barrio del Pilar, donde vivan muchos hombres de comercio espaoles. Un buen nmero de peninsulares, entre ellos vascongados, decidieron

130 Barrio

que abarca la plaza de San Antonio y las calles adyacentes que son la Torre, San Jos, San Pedro, Amargura,
Jardinillo, Ancha y Murgua.
131 Incluye
132 Las

las calles que se encuentran alrededor de la iglesia del Rosario.

calles y plazas ms importantes que se encuentran en este barrio son la plazuela de Gaspar del Pino, Comedias,
Casa de Comedias, Vernica, Casa de Recogidas y plaza del Palillero.

Captulo III: Establecimiento en la ciudad

residir en las calles del noble barrio de San Antonio. Era la zona ms rica de la
ciudad y no se encontraba lejos del puerto. Estaba organizado en torno a una
gran plaza cuadrada que haca de vestbulo de la iglesia de San Antonio. Muy
cerca estaba el barrio de Cuna, que tambin era un lugar habitual de residencia
de los espaoles, entre ellos los vascongados.
Plano 2: Localizacin de los comerciantes navarros y vascos en
Cdiz, 1773. (Coleccin particular de Federico Joly)133


Los datos manejados por Bustos Rodrguez indican que el resto de los
grupos de comerciantes peninsulares estaban ms repartidos por el suelo gaditano que los navarros y vascos. En cuanto a los gallegos, la mayora viva en
Santa Mara y Ave Mara134. Tambin se podan encontrar algunos en barrios
ms populares, como el Mentidero o San Felipe. Los riojanos frecuentemente
habitaban barrios ms humildes, como San Felipe o San Lorenzo. La mayora de
los catalanes vivan en Ave Mara y el Rosario, aunque tambin en San Carlos,
Cuna y San Roque135. Ante estos datos, se puede afirmar que haba una cierta

133 Aprovechamos

la ocasin para agradecer a su hijo, Jos Joly, la ayuda prestada por facilitarnos una reproduccin

del plano.
134 Pascua

Snchez (1994, 848-849). Muchos de los gallegos eran mandaderos.

135 Bustos

Rodrguez (1995, 126).

121

122

Una comunidad de comerciantes: navarros y vascos en Cdiz

distribucin por grupos regionales; de este modo, se podan encontrar barrios


con mayor concentracin de gallegos, vascos, catalanes, etc. Una distribucin
en la que los vascongados se concentraron en el barrio ms notable de la ciudad, San Antonio, y tambin en el Rosario; este ltimo estaba muy bien situado
desde un punto de vista estratgico. Tambin es interesante conocer cul era la
ubicacin del grupo a finales del siglo XVIII.

La Gua de forasteros de Cdiz de 1792 ofrece informacin sobre la
residencia de los hombres de negocios en la ciudad. De este modo se puede
realizar una comparacin con la ubicacin de los vascongados casi 20 aos despus de la primera referencia. La tabla 9 refleja la distribucin del grupo en los
distintos barrios de Cdiz en 1792.
Tabla 9: Presencia de los comeciantes vascongados
en los barrios de Cdiz (1792)
Barrios/Comisaras

Individuos

San Antonio

28

3333

Candelaria

16

1904

Rosario

10

1190

Nuestra Seora del Pilar

10

1190

Angustias/San Carlos

595

Bendicin de Dios

476

Mundo Nuevo

357

Ave Mara

357

Mentidero

238

Cuna

120

San Lorenzo

120

Cuartel del Boquete

120

Santiago/Compaa

Extramuros

San Felipe

Santa Mara

San Roque


En cuanto al establecimiento de la colonia, se puede observar que en
1792 los vascongados vivieron en los mismos barrios que en 1773, a excepcin de Santiago-Compaa y San Felipe, en los que no residi ningn comerciante; en Cuna, San Lorenzo y el cuartel del Boquete habitaba un miembro de
este colectivo en cada uno. En 1792, los navarros y vascos siguieron prefiriendo
como lugar de residencia, en primer lugar, las calles de San Antonio, barrio
que acoga una proporcin ms importante del colectivo que en la referencia

Captulo III: Establecimiento en la ciudad

nterior, un 3333%. A finales del siglo XVIII la Candelaria atrajo a sus calles un
a
mayor nmero de vascongados, de hecho fue el segundo barrio de residencia
del grupo. En 1773, viva el 520% de los vascongados; 19 aos ms tarde acogi al 1904%. A continuacin estaba el Rosario, que tena el 1190% del colectivo. Haba reducido su capacidad de atraccin, al pasar del 1354% al 1190%,
quizs por el auge del barrio de la Candelaria. Nuestra Seora del Pilar tena el
mismo nmero de personas que en la referencia anterior, aunque el valor relativo haba aumentado ligeramente a un 1190%. A cierta distancia se encontraban Bendicin de Dios (476%), Nuevo Mundo y Ave Mara con un (357%)
cada uno, Mentidero (238%), Cuna (120%), San Lorenzo (120%) y el Cuartel del Boquete (120%). Una de las diferencias ms apreciables en las dos fechas es que en Cuna en 1792 slo vivi 1 comerciante, en relacin a las 10 personas que residieron en l en 1773.
Plano 3: Localizacin de los comerciantes navarros y vascos
en Cdiz, 1792. (Coleccin particular de Federico Joly)


A finales del siglo XVIII, variaron sensiblemente las preferencias de
los hombres de negocios vascongados. Se puede afirmar que se inclinaron por
vivir en la zona ms noble de la ciudad que corresponda el centro geogrfico
de la plaza, en perjuicio de los alrededores del puerto. Muchos residieron entre
los barrios de San Antonio y la Candelaria. Quizs se deba a un ascenso social
generalizado del grupo, en el que primaba la imagen que ofrecan a los dems

123

124

Una comunidad de comerciantes: navarros y vascos en Cdiz

por encima de la comodidad de los barrios prximos al puerto. La presencia de


servicio y aprendices en sus casas de comercio que se encargaban de vigilar la
llegada de los barcos, les permita vivir cmodamente en el centro de la ciudad.
Bien es verdad, que otros muchos siguieron residiendo en el barrio del Rosario,
frente al muelle.
Plano 4: Detalle del barrio de San Antonio de Cdiz, 1812 (AHMC)136

136 Seccin

Cartografa, pl. 72-1.

Captulo III: Establecimiento en la ciudad


Conozcamos tambin cules fueron las calles ms habitadas por estos
comerciantes. En San Antonio se encontraba la calle Ancha, que era la calzada
principal de la ciudad y en 1792 acogi a 8 hombres de negocios; era la va con
mayor concentracin de vascongados dedicados al comercio. Ancha desembocaba en la gran plaza de San Antonio, donde vivieron 5 hombres del comercio.
Murgua tambin naca en la plaza de San Antonio; residieron en ella 6 comerciantes. La manzana entre la plaza de San Antonio, Ancha y Murgua constitua
el centro neurlgico de Cdiz y era donde se concentraban el mayor nmero
de casas palacio. En ese espacio tan reducido viva el 226% de los hombres de
negocios vascongados. Una proporcin significativa que seala que fue positiva la integracin de la mayora de los comerciantes de estas regiones, ya que
en pocos aos muchos se establecieron en las calles ms nobles de la plaza.
Ramn Sols destac la importancia que tuvieron en Cdiz la calle Nueva y la
calle Ancha. La primera tuvo un papel estratgico fundamentalmente en los siglos XVII y XVIII. En cuanto a la segunda, sobre todo a comienzos del siglo XIX,
en ella se dieron tertulias donde se debatieron cuestiones de poltica137.

El resto del grupo se reparti entre el callejn del convento de San
Francisco (donde vivieron 5 individuos), en el Rosario y la calle San Francisco.
Conviene recordar que la congregacin de los vascongados en Cdiz estaba
ubicada en el convento de San Agustn de la calle San Francisco. Paralela a la
anterior, se situaba la calle del Rosario en la que se encontraba la iglesia de la
Santa Cueva, sede de la Congregacin del Retiro Espiritual138. La Santa Cueva
fue financiada durante la primera etapa de edificacin por el navarro Juan Bautista Uztriz, conde de Reparaz. Este comerciante, junto con otros hombres de
negocios vascongados, estuvo muy unido a la capilla y a la parroquia del Rosario. De hecho, el templo conserva un retablo en el que aparece en la parte frontal el escudo de Navarra y abajo dos esculturas de San Francisco Javier y San
Ignacio de Loyola. El resto de los integrantes del grupo de comerciantes vascongados estuvieron distribuidos por otras calles.

Conozcamos algunos nombres de los individuos que residieron en el
barrio de San Antonio. Cristbal Javier Istriz vivi en la plaza de San Antonio,
concretamente en el nmero 17. La tabla apndice 2 seala que ostent cargos en el Ayuntamiento; en 1779 fue diputado del comn y cuatro aos ms
tarde, regidor electivo de la ciudad139. Ocup el cargo de prioste de la Cofrada del Santsimo Cristo de la Humildad y Paciencia en 1796140. Adems, desde
1773 disfrut del ttulo de marqus de las Cinco Torres. En la calle Ancha residieron Juan Toms Micheo y su hijo; ambos eran dueos de la compaa comercial Micheo, Padre e Hijo. No llegaron a participar en el gobierno de la

137 Sols

(1958, 33).

138 Consultar
139 Guilln

el captulo 7 dedicado a los Uztriz.

Tato (1941, 37-40).

140 Garmendia

Arruebarrena (1989, 220).

125

126

Una comunidad de comerciantes: navarros y vascos en Cdiz

c iudad, sin embargo, Micheo padre era un comerciante distinguido que ocup
el cargo de prioste de la cofrada en 1788141. Juan Miguel Aguerrevere tena
establecida su residencia en la calle Murgua. La tabla apndice 2 recuerda que
formaba parte de la Cofrada de los vascongados de Cdiz y ostent cargos en
el Ayuntamiento; fue diputado del comn en 1785 y regidor electivo diez aos
ms tarde142.

En la zona del puerto, en la calle San Francisco, vivi Juan de Dios
Landaburu. La tabla indica que fue miembro de la cofrada de los vascongados de Cdiz y ocup cargos en el cabildo municipal. Primero fue sndico personero en 1796 y 1797, renunci al cargo en 1799 y lo volvi a ocupar en 18031805143. En 1806 fue elegido procurador mayor. Fue miembro de la Orden de
Carlos III e hijo del vizconde de Viota, ttulo que hered su hermano Bartolom
Luis Landaburu. Adems, disfrut de un vnculo establecido por su padre sobre
fincas urbanas. El navarro Jorge Araurrenechea residi en la calle Rosario. No
ocup ningn asiento en el Ayuntamiento de la ciudad, sin embargo, fue una
persona bien considerada entre sus paisanos ya que fue elegido en 1789 prioste
de la cofrada de los vascongados. Los cinco comerciantes anteriormente mencionados tambin eran navieros, es decir, eran propietarios de navos. Sus cargos en la cofrada y, sobre todo, en el Ayuntamiento dan prueba de que tuvieron carreras profesionales exitosas. Este xito se vi reflejado en el lugar que
eligieron para establecer su residencia.

El plano de Cdiz refleja la huella de algunos ilustres hombres de negocios. Por ejemplo, en el barrio del Mentidero haba dos calles llamadas callejuela de las casas de Uztriz y segunda callejuela de las casas de Uztriz.
Incluso la calle del Atad, que se encontraba muy prxima a los callejones anteriores, se conoca como el atad de los Uztriz144. Ninguno de los Uztriz
vivi en esta zona, posiblemente tom el nombre de un terreno que Juan Bautista Uztriz compr en 1767, en el que construy 7 casas y 14 cocheras. Unas
propiedades que vendi ms tarde a Jos Poey cuando tuvo problemas econmicos145. Todos en Cdiz saban que la manzana haba pertenecido durante
mucho tiempo a los Uztriz, de manera que adquiri su apellido. Un caso similar es el de la calle Murgua; se trataba de una de las calzadas ms cntricas del
barrio de San Antonio. Se desconoce quin le dio su nombre. Pedro Martnez de
Murgua tena una casa en ella, en el nmero 121, sin embargo, tambin Juan
Francisco Vea-Murgua era propietario de dos inmuebles situados en la misma

141 Era

primo de Juan Agustn Uztriz y de los hermanos Uztriz Gaztelu. Hablaremos de l en el captulo 7 dedicado a
la familia Uztriz. Garmendia Arruebarrena (1989, 219).
142 Guilln

Tato (1941, 37).

143 Guilln

Tato (1941, 35-42).

144 Gutirrez
145 Venta

Lpez (1994, 531-2).

de casa de la testamentara de Josefa Poey contra Juan Bautista Uztriz de 1785. AHPC, prot. 1674, 912.

Captulo III: Establecimiento en la ciudad

calzada, en los nmeros 159 y 165146. Adems, en el Padrn de 1773 haba una
comisara que corresponda al barrio de San Lorenzo a nombre de Juan Francisco Vea-Murgua, que fue el encargado de realizar las averiguaciones en el Padrn para las levas a quintas147.

A lo largo de estas pginas se ha podido observar, a travs de algunos ejemplos, el papel que tuvieron los vnculos familiares, de parentela y paisanaje en la configuracin de la colonia de comerciantes navarros y vascos del
Cdiz del siglo XVIII. Se ha podido ver que, en ocasiones, fueron unas relaciones que motivaron la partida de jvenes hacia la plaza andaluza. As mismo,
una vez que llegaron, estos vnculos funcionaron a veces como mecanismos de
integracin. Existen diversas referencias que dejan ver la cohesin que exista
entre los integrantes de esta colonia. Cabe resaltar, los matrimonios que se forjaron entre miembros del colectivo, as como, la amistad y el apoyo que habitualmente exista entre dichos coterrneos.

La heterogeneidad de las fuentes que de manera directa o indirecta informan sobre los comerciantes de Cdiz, ha permitido caracterizar, en algunos aspectos, al grupo de navarros y vascos. Confirma, por un lado, que optaron por un
establecimiento definitivo en la ciudad. As mismo, estos datos indican que poco
despus de llegar a la plaza, solan partir hacia Amrica con la intencin de aprender el oficio de comerciante. Parece ser, por otro lado, que en relacin a la fecha
en la que se matricularon en el Consulado, estos jvenes comerciantes obtuvieron beneficios muy pronto. As mismo, cuando estas rentas eran importantes,
los comerciantes se inclinaron por invertirlos en fincas urbanas que les aportaban
beneficios seguros. Entre otras cuestiones, la documentacin permite establecer
una relacin entre los ingresos comerciales y el ascenso social de algunos de los
miembros. Un status o posicin que tambin se pona de manifiesto en el momento de elegir la zona ms apropiada donde ubicar la residencia familiar.

146 Relacin

de contribuyentes por barrios 1797-99. Archivo Histrico Municipal de Cdiz (a partir de ahora AHMC),
Seccin Padrones y Censos, libro (de ahora en adelante lib.) 1015.
147 Padrn

de quintas de 1773. AHMC, Seccin Padrones y Censos, lib. 1006, lib. 1007.

127

Captulo IV:
Comercio al por mayor y otros negocios

Captulo IV: Comercio al por mayor y otros negocios

Comercio al por mayor y otros negocios

Hace algunos aos, Antonio Garca-Baquero advirti sobre la dificultad de definir profesionalmente a los hombres del comercio de la Carrera de Indias debido
a la diversidad de actividades econmicas en las que podan estar inmersos. Incluso lleg a sealar que esa diversidad de negocios era una caracterstica especfica de la forma de funcionar que tenan. La realidad es que la documentacin ofrece multitud de ejemplos en los que un mismo individuo realiza unas
veces operaciones mercantiles, otras acta como asegurador, como prestamista
o como naviero. Sin embargo, esto no quiere decir que todos los comerciantes
tuvieran intereses en la diversos de negocios que giraban en torno a la Carrera
de Indias. Los perfiles eran muy variados. Por ejemplo, los que no tenan navos
en propiedad los tenan que fletar para transportar sus mercancas a Amrica.
Mara Begoa Villar Garca observ un comportamiento parecido en los comerciantes extranjeros que estaban asentados en Mlaga en el siglo XVIII. Aunque sus funciones bsicas eran la importacin y la exportacin de productos, no
dudaron en participar en otra serie de actividades que, en este caso, fueron la
agricultura, la produccin artesanal, los transportes, las compaas de seguros,
como asentistas del Ejrcito, as como en operaciones financieras (crditos, depsitos, giros y letras de cambio).
 Antonio

Garca-Baquero ha realizado algunas reflexiones a este respecto [] resulta sumamente difcil intentar una
clasificacin de los comerciantes gaditanos, que negociaban por cuenta propia, en funcin de la ndole especfica de sus
operaciones mercantiles. Garca-Baquero (1972, 47).
 []

por tratarse de comerciantes de la Carrera, ni la investigacin ms rigurosa ni la informacin ms detallada puede


producir ms resultados que el convencimiento de que, al ser estas actividades prcticamente casi todas las posibles, su
capacidad para definir a sus agentes queda reducida a poco ms de una frase. Efectivamente, cuantos se han aproximado
al negociante alto, medio o bajo del mundo moderno y muy especialmente al del comercio ultramarino, se han encontrado inmersos, inmediatamente, en una red de tratos tan heterogneos que no han podido por menos que utilizar
precisamente esa diversidad como elemento definitorio. Y es que, en verdad, lo que caracteriza al comerciante del Antiguo Rgimen es esa polivalencia que le lleva a realizar cualquier clase de negocio []. Garca-Baquero (1992, 291).
 En el marco de la monarqua espaola, los grandes hombres de negocios tambin se caracterizaron por llevar a cabo ac-

tividades complementarias. Agustn Gonzlez Enciso (2002, 15-29) seala tres tipos fundamentales de grandes negocios
vinculados al rey: prestarle dinero, gestionar sus rentas fiscales y proveerle de los productos necesarios (asientos).
 Villar

Garca (1991, 364).

135

136

Una comunidad de comerciantes: navarros y vascos en Cdiz


Tras esta precisin, conviene sealar que a lo largo de este captulo se
tratar de ofrecer un perfil de los negocios ms frecuentes en los que participaron los comerciantes navarros y vascos de Cdiz que a grandes rasgos eran
los mismos que los que desempearon el resto de los hombres de comercio de
la plaza. De todos ellos, sin duda, el negocio mercantil es el ms conocido debido a las numerosas investigaciones que se han publicado. Por este motivo, su
estudio no se encuentra entre las prioridades de esta investigacin. A continuacin, se ofrecer una relacin de los comerciantes navarros y vascos que desempearon una mayor actividad en el comercio americano, as como las mercancas ms frecuentes de dicho trfico. Ms adelante, se tratar de aportar ms
informacin sobre otros negocios que se encontraban directamente relacionados con el comercio, a fin de conocer el lugar que ocuparon los navarros y vascos respecto a la colonia mercantil gaditana.

1. Actividad comercial
Con la llegada de la dinasta de los Borbones a Espaa, las colonias americanas
se convirtieron en una de las preocupaciones principales del gobierno. Prueba
de ello es la numerosa legislacin, memoriales e informes relativos a estos territorios que se elaboraron a lo largo del setecientos. Una de las causas del resurgimiento del inters por estas tierras fue que, despus del Tratado de Utrecht, en el que Espaa perdi sus dominios europeos, la Corona volvi la mirada
a sus posesiones americanas ya que se trataba de unas tierras que podan producir mucha riqueza. Por ello, a lo largo del siglo XVIII, el gobierno trat de regular el comercio con estos dominios. A travs de distintas propuestas, desde el
Proyecto de Flotas y Galeones de 1720 hasta el Decreto de Libre Comercio, la
Corona procur revitalizar las relaciones con sus dominios, intentando en todo
momento, excluir de ellos a los extranjeros.

Estas medidas se forjaron en el seno de un comercio monopolstico
y restrictivo que la Espaa del siglo XVIII haba heredado de la etapa anterior. Todas las reformas comerciales que se llevaron a cabo respetaron estrictamente este monopolio mercantil. El derecho a comerciar y a vivir en los dominios americanos era exclusivo de los espaoles. Al comienzo de la Carrera de
Indias se estableci que el trfico comercial espaol se concentrara en un solo
puerto, que en primer lugar fue Sevilla. Con la llegada de los Borbones a la Corona, en 1717 la sede pas a estar en Cdiz. Con ella se trasladaron la Casa

 Entre

otras, Arazola Corvera (1998); Bernal (1989) (1992); Bustos Rodrguez (1991) (1995); Carrasco Gonzlez
(1996a) (2000); Crespo Solana (1995) (1998) (2001); Domnguez Ortiz (1976c); Enciso Recio (1959); Everaert (1971);
Fernndez Gonzlez (2000); Fisher (1991); Garca Fuentes (1991); Fontana Lzaro (1987); Garca-Baquero (1972)
(1976) (1991) (1992) (1999); Garca-Baquero y Bernal (1976); Girard (1932a); Lario de Oate (2000); Martnez-Shaw
(1973) (1981); Ravina Martn (1980) (1983); Ruiz Rivera (1976) (1979) (1983) (1986); See (1925) (1926) (1927b); Torres Ramrez (1973); Vzquez de Prada (1968).
 Garca-Baquero

(1976, 89-91).

Captulo IV: Comercio al por mayor y otros negocios

de la Contratacin y el Consulado de comerciantes. Desde entonces, Cdiz se


convirti en el punto de partida y de llegada de todos los viajes americanos. De
esta forma, se confirmaba de manera oficial una realidad que se remontaba al
menos a 1680; desde entonces, principalmente por su ubicacin geogrfica,
Cdiz haba desempeado las funciones de punto de salida y regreso del comercio americano, aunque los organismos oficiales permanecieron en Sevilla
hasta el traslado definitivo.

En el siglo XVIII la Corona espaola trat de excluir, de diversas formas, a los extranjeros del trfico comercial americano dado que anteriormente
las principales potencias europeas, Francia, Inglaterra y Holanda, se haban beneficiado del comercio con los dominios espaoles. Esta situacin empeor al
estallar la Guerra de Sucesin espaola. La Corona tuvo que conceder algunos
permisos a comerciantes franceses para que abastecieran de mercancas algunos puertos americanos. As mismo, debido a esta coyuntura, aument el trfico ilcito de suministros que estaban en manos de los extranjeros. Antonio Garca-Baquero asegura que en la Guerra de Sucesin las colonias espaolas fueron
un mercado casi exclusivo del comercio forneo. Despus de esta crisis, la Corona trat de solucionar la cuestin. Desde entonces se establecieron una serie
de medidas con el objeto de evitar estos abusos, se cancelaron las concesiones
que se haban dado a los franceses y se establecieron normas concretas para
evitar la presencia de extranjeros en la Carrera.

Desde el siglo XVI, el comercio espaol con Amrica se realizaba mediante un rgimen de convoyes. El sistema permaneci vigente hasta mediados
del siglo XVIII. En teora, dos expediciones partan de Espaa cada ao (primero
de Sevilla y despus de Cdiz desde 1717): la flota de Nueva Espaa (que pasaba por Puerto Rico, La Espaola y Cuba) y los galeones de Tierra Firme (que
llegaban a Cartagena y Portobelo). De este modo, los comerciantes de Lima tenan que llegar hasta Panam para participar en las transacciones mercantiles.
Tambin la ciudad de Buenos Aires que nicamente reciba suministros directos
de Espaa cada dos aos quedaba fuera del sistema. Habitualmente cada expedicin estaba formada por un convoy de entre 8 a 18 navos y en el que siempre haba 2 de guerra cuya misin era proteger la travesa.

En la prctica, el envo de galeones a Tierra Firme fue muy irregular. Por
ejemplo, entre las dos ferias de Portobelo de 1695 y 1721, nicamente sali una
flota de Sevilla, que adems nunca volvi a Espaa porque fue capturada por los
ingleses. En las primeras dcadas del siglo XVIII, los franceses, que disfrutaban de
la condicin de aliados de la Corona espaola, estuvieron muy interesados en el

 Sobre

el conflicto entre los comerciantes de Cdiz y Sevilla por el monopolio del comercio americano. Se puede consultar, entre otras, Girard (1932b); Domnguez Ortiz (1976c); Heredia Herrera (1981, 169-179); Ravina Martn (1984).
Sobre la Casa de la Contratacin, consultar Colomar Albajar (2003).
 Martnez-Shaw

(1973); Garca-Baquero (1976, 104-105); Oliva Melgar (1999).

 Garca-Baquero

(1976, 122).

137

138

Una comunidad de comerciantes: navarros y vascos en Cdiz

comercio de la costa espaola del Pacfico10. Debido a estos problemas y tras la


destruccin de Portobelo por Vernon en 1739, se estableci una nueva ruta por
el cabo de Hornos debido a la necesidad de abastecer el virreinato peruano11. As
mismo, cuando estall la Guerra de Jenkins, la Corona no tuvo ms alternativa que
suspender las flotas que iban a Nueva Espaa y Portobelo y recurrir al envo de
mercancas por medio de navos de registro. Se trataba de un sistema que desde
1720 se utilizaba para abastecer los mercados de los territorios americanos que no
tenan un comercio regular. Al estallar el conflicto blico de 1739, como no era posible el funcionamiento de las flotas, el sistema se extendi por toda Amrica espaola. Lo que en principio iba a ser una solucin temporal, con el tiempo se volvi
definitiva, ya que despus de la Guerra de Sucesin austriaca de 1748, permanecieron los registros en circulacin y nicamente se restituy la flota de Nueva Espaa que fue suprimida definitivamente en 1778.12

Las compaas privilegiadas fueron una novedad del siglo XVIII; con
ellas, otros puertos espaoles, adems del gaditano, participaron del comercio
americano13. La primera de todas fue la Real Compaa Guipuzcoana de Caracas.
Fue creada en 1728, con el objeto de cubrir el comercio del Pas Vasco con Venezuela. La Real Compaa de La Habana se estableci en 1740 para el fomento de
la agricultura y de la isla de Cuba. La Real Compaa de San Fernando de Sevilla
se cre en 1747, para el comercio de todas las provincias americanas, menos Venezuela y Cuba. En cuanto a la Real Compaa de Barcelona, se fund en 1755
para el comercio con las islas de Santo Domingo, Puerto Rico y Margarita14.

En relacin a las caractersticas generales de las transacciones mercantiles de Cdiz con Amrica, la historiografa aporta al respecto algunos datos
interesantes. Antonio Miguel Bernal, a travs del estudio de las escrituras de
prstamos a riesgos, ha podido conocer las caractersticas generales de la evolucin del comercio entre 1760 y 182515. Bernal estableci tres perodos o etapas:
la primera, de 1760 a 1778; la segunda que comprenda el perodo 1778-1796
y la tercera, desde 1796 a 1825. Las escrituras de riesgo sealaban, respecto al
primer perodo, que del puerto gaditano partieron un nmero significativo de
barcos, principalmente en los aos siguientes: 1770, 1773, 1777 y 1778, correspondiendo los valores ms altos a 1774 y 1776. Segn estos datos, Antonio

10 Sobre

el papel de los franceses en el comercio con Per. Malamud Rikles (1982a) (1982b) (1986).

11 Parrn

Salas (1995, 293-297).

12 Garca-Baquero
13 Vzquez

(1972, 51-52).

de Prada (1968, 208-214).

14 Garca-Baquero

(1976, 135-136). Sobre la Compaa Guipuzcoana de Caracas, Grate Ojanguren (1990) y sobre la
Compaa de La Habana, Grate Ojanguren (1993). Sobre la Real Compaa de Barcelona, Vil (1960); Oliva Melgar
(1987). Real Compaa de San Fernando de Sevilla, Gonzlez Snchez (1991, 63-73).
15 Por

Real Cdula del 9 de abril de 1760 se establecieron las normas para tramitar los contratos de cambio y prstamos
martimos, tambin se cre un registro oficial sobre los mismos en la Contadura del Consulado en Cdiz. Haba obligacin de registrar todos los contratos pblicos y privados. Se conserva la informacin relativa a los riesgos martimos realizados desde 1760 a 1825. Se trata de una masa documental de 33.899 prstamos martimos. Bernal (1992, 375).

Captulo IV: Comercio al por mayor y otros negocios

Miguel Bernal pudo constatar que en el trfico del puerto gaditano apenas se
apreci el impacto del Decreto de Libre Comercio hasta 1786: [] tuvo una
incidencia apenas perceptible en el comercio de Cdiz con Amrica, no tanto si
consideramos el nmero de navos que se incrementa, cuanto si tomamos en
consideracin los contratos y cantidades financiadas a riesgo martimo [...]16.

John Fischer aseguraba que despus de 1776, Cdiz sigui acaparando
el 76% de las exportaciones espaolas y el 84% de las importaciones17. Entre
1778 y 1796, el comercio de Cdiz experiment la etapa de mxima prosperidad. Respecto al receso de 1799-1782, Bernal opinaba que la causa se encontraba en la guerra con Inglaterra, ms que en los efectos del final del monopolio
gaditano18. Estas escrituras ponan de manifiesto de manera patente, el hundimiento del comercio de Cdiz a partir de 1796, aunque posteriormente hubo algunos intentos de mejora. An as, a finales de siglo, las grandes firmas comerciales extranjeras que tenan intereses en el trfico americano establecieron en Cdiz
casas comerciales, almacenes o, al menos, consignatarios o comisionistas ya que
segua siendo el primer puerto espaol habilitado para el comercio colonial19.

Antes de hablar del comercio de Espaa con las Indias, conviene advertir que el problema de la rentabilidad del monopolio espaol estaba en las
mercancas. Debido a la necesidad de importar estos productos de otros pases
europeos, las ganancias terminaron por salir de Espaa20. En Cdiz haba un comercio de importacin y reexportacin, no slo de mercancas europeas, sino
tambin americanas21. En cuanto a las rutas hacia el nuevo continente, GarcaBaquero las agrup en cuatro: a las islas22, a Nueva Espaa23, a Tierra Firme24 y
al resto del continente25. Sin duda, los itinerarios fundamentales fueron los de
Nueva Espaa y Tierra Firme26. A partir de 1740 hay que destacar la consolidacin del comercio con Buenos Aires y la apertura del cabo de Hornos para llegar
hasta el Callao, despus de la supresin del sistema de flotas y ferias27.

16 Bernal

(1992, 377).

17 Fisher

(1987, 29-30).

18 Bernal

(1992, 420 y ss.).

19 Garca-Baquero

(1972, 40).

20 Garca-Baquero

(1992, 199).

21 Garca-Baquero

(1972, 46).

22 Cuba,

Puerto Rico y Santo Domingo.

23 Veracruz,

Honduras, Campeche, Guatemala y Yucatn.

24 Portobelo,

Cartagena, Caracas, La Guaira, Maracaibo, Cuman, Santa Marta y Guayana.

25 Garca-Baquero
26 Vzquez

(1976, 267).

de Prada (1968, 197-241).

27 Garca-Baquero

(1976, 268-271).

139

140

Una comunidad de comerciantes: navarros y vascos en Cdiz


En cuanto a los productos fundamentales de cada ruta, desde Cuba
llegaba a Cdiz azcar y cacao. La produccin azucarera se cuadruplic entre
1765 y 1790. El azcar de las islas del Caribe supona prcticamente la totalidad
del que llegaba a Europa. No obstante, tambin se importaba otros cargamentos procedentes de Per o Nueva Espaa. De la ruta de Nueva Espaa procedan algunas materias tintreas (grana, ail y palo de Campeche), cobre y metales preciosos28. Del itinerario de Tierra Firme destacaban el cacao y el tabaco. Los
productos que llegaban del resto del Continente eran variados porque eran originarios de zonas muy dispares, como Per, Chile o Ro de la Plata29. Las importaciones de cobre y lana de vicua venan principalmente del Callao. La cascarilla era un producto exclusivamente peruano30. As mismo, la cochinilla proceda
en su totalidad de Nueva Espaa. La mayora de los cueros de vaca eran originarios del Ro de la Plata aunque, en ocasiones, tambin podan llegar a la Pennsula
desde Cuba o Venezuela. Hay referencias de que la mayor parte de los cueros
que desembarcaron en Cdiz, se reexportaron ms tarde hacia el resto de Europa.
La mayora del cacao americano era venezolano, aunque tambin se produca en
Guayaquil o Nueva Espaa. De Venezuela tambin se importaba la mayor parte
del ndigo. Sin embargo, hay que resaltar que el 46% del valor de todas las importaciones lo constitua las remesas de metales preciosos (oro y plata). De ellas,
el 42% corresponda a particulares y el resto perteneca a la Corona31.

Hasta aqu se ha hecho referencia a las mercancas que llegaron a Cdiz
procedente de distintos puntos americanos. A continuacin, nos centraremos en
los productos que los comerciantes navarros y vascos exportaron a Amrica. Nada
ms comenzar la investigacin, surge un obstculo importante. En los registros de
los barcos, los productos se anotaban en funcin de su volumen (por la carga de
palmeo), que se meda en palmos cbicos. De manera que esta documentacin
slo informaba de su tamao y del tipo de envoltorio que lo contena (tercios, cajones, cajones arpillados, cajones toscos, fardos, barriles, barriles arpillados, barriles
toscos, bales, etc.). Lo ms probable es que los fardos, tercios y otros paquetes
de caractersticas similares se utilizaran para envolver productos textiles, mientras
que los cajones y barriles contuvieran efectos de mercaduras o quincallera32. As
mismo, a veces los trminos que se empleaban para designar la mercanca no eran
muy precisos. Tras ropa poda haber efectos textiles diversos. Los frutos eran
productos propios de la tierra. Los enjunques eran metales usados como lastre y
los abarrotes un lastre no metlico que por lo general era cera o papel33.

28 Sobre

la grana y el ail en Nueva Espaa y Amrica Central, Sarabia Viejo (1994).

29 Garca-Baquero
30 Se

(1976, 272).

llamaba as a la corteza del rbol silvestre de cinchona, del que se obtena la quinina.

31 Estos

datos proceden de un estudio realizado por John Fisher (1991, 202-205) sobre las importaciones americanas a
los puertos de Barcelona y Cdiz entre 1782 y 1796. Fisher estudio los productos que llegaron a la Pennsula por ambos
puertos, dado que juntos concentraban el 88% de las importaciones de productos americanos.
32 Garca

Fuentes (1982, 66).

33 Arazola

Corvera (1998, 177).

Captulo IV: Comercio al por mayor y otros negocios


Aunque los productos de fabricacin nacional haban mejorado en la
segunda mitad del siglo XVIII, sin embargo, el pas no estaba en condiciones de
cubrir toda la demanda de la Amrica espaola34. Anteriormente ha habido ocasin de advertir que el comercio espaol muchas veces consista en la reexportacin de productos europeos a travs de Espaa. El Diccionario de Comercio
de Savary inclua una descripcin detallada de la participacin de los productos
extranjeros en el comercio americano, en el que destacaban las importaciones holandesas, inglesas y francesas. Savary aseguraba que las Indias no podan pasar sin las mercaderas y las manufacturas de Europa, sobre todo, tejidos, quincallera y mercera35. Por otro lado, no hay que olvidar los productos
agrcolas que se exportaron al continente americano que eran de origen nacional. A la cabeza de los mismos, destacaban el aceite, los vinos y el aguardiente.
En Andaluca haba grandes extensiones con olivos, aunque tambin se poda
localizar aceite en Aragn y Catalua. En cuanto al vino, proceda de Andaluca, Catalua, Aragn y Castilla La Mancha. Los aguardientes eran originarios
de Catalua y Andaluca (Sevilla)36.

La nica manera de conocer con detalle el comercio que se llev a
cabo entre Cdiz y cada uno de los puertos americanos, es mediante un recuento
exhaustivo de cada uno de los registros anuales de entrada y salida de barcos.
Sin duda, se trata de un trabajo que excede los objetivos de esta investigacin.
A este respecto, recordamos las palabras de Antonio Garca-Baquero: [] cada
registro supone un legajo y son miles37. Entre 1717 y 1776, salieron de Cdiz 6
flotas con destino a Nueva Espaa. Se ha consultado la documentacin relativa
a los registros que inscribieron los navarros y vascos en las flotas de 1757, 1768
y 1776. Adems, tambin se ha analizado la mercanca embarcada en los navos
que partieron de Cdiz esos mismos aos, con destino al Callao y Buenos Aires.
Esta documentacin se ha estudiado con el objeto de conocer la identidad de los
mayores cargadores y para saber con que mercancas traficaban.

La tabla 10 recoge informacin respecto a la flota que parti de Cdiz
en 1757. Como no ha sido posible, dada su extensin, detallar entera la relacin de comerciantes que participaron en ella, se han incluido aquellos que realizaron un mayor nmero de registros. Conviene advertir que no significa que la
tabla contenga la relacin de los mayores exportadores puesto que no se ha trabajado con medidas de peso, si que aparecen aquellos que hicieron mayor nmero de registros.

Como se observa en la tabla 10, Matas Landaburu fue el comerciante
que embarc el mayor nmero de registros, seguido de Jos Antonio Elorga,

34 Martnez-Shaw
35 Bernal

(1996, 77-79).

(1992, 351).

36 Garca-Baquero

(1972, 56).

37 Garca-Baquero

(1976, 307).

141

142

Una comunidad de comerciantes: navarros y vascos en Cdiz

iegoCadalso, Roque Antonio Aguado Ca., Gaspar Aguado, Juan Francisco VillD
anueva y otros. Sin duda, Landaburu destac sobre los dems en cuanto a nmero
de registros, ya que embarc mercancas nada menos que en setenta y tres ocasiones. El resto estaban muy por detrs; por ejemplo, Landaburu realiz 32 registros ms que Jos Antonio Elorga y 35 ms que Diego Cadalso. No obstante, hay
que tener en cuenta que los cargadores no tenan por qu ser los dueos de estas
mercancas. Afortunadamente estas fuentes sealan la identidad del cargador y
del propietario. A travs de esta documentacin se puede constatar que de forma
habitual comerciantes que vivan en Amrica encargaban a sus colegas de Cdiz
que les mandaran mercancas en las flotas o en los registros. Por ejemplo, Diego
Cadalso registr mercanca de Victorio Madero, vecino de Veracruz. As mismo,
Juan Francisco Villanueva embarc unos tercios que eran de Juan Taboada.
Tabla 10: Comerciantes ms destacados de la ruta de Nueva Espaa (1757)38
Comerciantes

N registros

Landaburu, Matas

73

Elorga, Jos A.

41

Cadalso, Diego

38

Roque Antonio Aguado Ca.

35

Aguado, Gaspar

33

Villanueva, Juan Fco.

33

Leceta, Juan Fco.

28

Aguirre Andrs, Fco.

26

Uztriz Ca.

26

La Azuela, Lorenzo

25

Daz de Saravia, Manuel

24

Antonio Ignacio Aguirre Ca.

23

Juan B. Uztriz

21

Arriaga, Manuel

19

Lpez de Letona

18

San Gins, Francisco

16

Uztriz, Juan A.

16

Goicoa, Juan Jos

15

Alsasua, Gregorio

14

Ruiz de Apodaca, Toms

14

38 Registros de ida a Nueva Espaa de 1757. AGI, Seccin Contratacin, leg. 1384, 1385, 1386, 1387, 1388, 1389,
1390, 1391, 1392, 1393, 1394.

Captulo IV: Comercio al por mayor y otros negocios


Tambin era habitual que algunos comerciantes registraran mercancas a cuenta de otros hombres de comercio que residan en el propio Cdiz.
Muchas veces el propietario y el cargador procedan de Navarra o el Pas Vasco.
El navarro Jos Antonio Elorga carg en El Gallardo, 25 tercios que eran propiedad del tambin navarro, Manuel Aldaco. Despus de revisar cada uno de
los registros que realiz Landaburu, se puede comprobar que 33 de ellos correspondan a mercancas propias y los 40 restantes pertenecan a otros comerciantes, de los cuales destacaban Roque y Antonio Aguado Ca., Diego Otazu,
Pedro Aycinena, Manuel Arriaga, Antonio Vzquez Ruiz, Cristbal Javier Istriz, Nicols Garro, Manuel Aldaco, Domitila Corral y Juan Villanueva Pico. Todos
ellos eran navarros o vascos.

Con el objetivo de conocer un poco ms el perfil de estos cargadores,
nos ha parecido oportuno observar las mercancas registradas por Jos Antonio
Elorga. El navarro carg principalmente bultos ajenos. Se encarg de comprar y
embarcar mercaderas para hombres de comercio de Nueva Espaa (Juan Bautista Aldasolo, Jos Luis Fagoaga, Mara Josefa Canal o Pedro Antonio Mendvil). Diego Cadalso tena un perfil similar, el comerciante combinaba los registros propios con otros que no le pertenecan, sobre todo mercaderas de Mara
Terrero y del mexicano Vicente Moreno. No todos los hombres de comercio
respondan a estas caractersticas; la firma de Roque Antonio Aguado Ca. era
duea de prcticamente toda la mercanca que registr en 1757. An as, estos
y otros ejemplos parecen confirmar que los mayores cargadores no tenan por
qu ser propietarios de todos los bultos que embarcaron.

En cuanto a las mercancas que estos comerciantes enviaron a Nueva
Espaa, no haba mucha variedad entre unos registros y otros. Habitualmente
se encontraban distintos tipos de telas (bramante39, presillas40 y caserillos41),
hilos (como acarreto42), papel y cera. Tambin haba registrados algunos cajones de libros, acero, hierro elaborado y utensilios fabricados con este metal (en
barras planchuela43, herraje, clavazn, etc.). Era frecuente la presencia de productos agrcolas como aceitunas, almendras, alcaparras, pasas, higos, canela
y pimienta; y otros elaborados que tambin procedan del campo, como vino,
aguardiente, sidra, cerveza, licores y vinagre. La poltica mercantilista de la Corona apoyaba la produccin nacional de este tipo de productos, de manera que
Andaluca y Catalua pudieron contar con un mercado seguro para los frutos
de la tierra.

39 Bramante:
40 Presilla:

Hilo gordo o cordel muy delgado hecho de camo. DRAE (1992, 320).

Cierta especie de tela. DRAE (1992, 1662).

41 Caserillo:

Especie de lienzo casero. DRAE (1992, 432).

42 Acarreto:

Cordel delgado de camo. DRAE (1992, 1009).

43 Planchuela:

El forjado en barras de unos cinco entmetros de ancho y uno de grueso, que sirve para cellos de pipa y
con el cual solan hacerse las celadas de las ballestas. DRAE (1992, 1618).

143

144

Una comunidad de comerciantes: navarros y vascos en Cdiz


En el siglo XVIII el vino que se exportaba a Amrica era fundamentalmente andaluz (de Cdiz, Jerez de la Frontera, El Puerto de Santa Mara, Sanlcar, Huelva y Sevilla), mientras que el aguardiente era en su mayora cataln44.
Hay referencias de la presencia de este alcohol de origen cataln o levantino en
Cdiz, a pesar de la fuerte oposicin que mostraron los cosecheros andaluces45.
Todo el aceite que se export proceda de Andaluca. Lutgardo Garca-Fuentes
constat para la segunda mitad del siglo XVII, que el virreinato novohispano fue
un importante consumidor de productos agrarios andaluces; adquira el 55% de
los vinos que se enviaba y el 743% del aceite46. En cuanto a la exportacin de
aceite, Garca-Fuentes sealaba que a medida que transcurra la segunda mitad
del siglo XVII, fue aumentando la cantidad de aceite que se exportaba. Esta tendencia al alza continu a lo largo del setecientos, la mayora de lo exportado era
de origen hispalense47. Las exportaciones a Indias de aguardiente fueron incrementndose a mediados del siglo XVII y continuaron en la centuria siguiente.
En 1767 salieron de Cdiz con destino a Nueva Espaa 85.000 arrobas anuales
de dicho alcohol. Adems del aguardiente y el vino, Catalua tambin envi a
Cdiz algunos frutos secos como almendras, avellanas o pasas48.

Los espaoles difundieron en Amrica la costumbre de cocinar con
especias. Muchas veces exportaron pimienta y canela (esta ltima proceda de
Holanda)49. Tambin en los registros era habitual encontrar cajones de libros,
tanto en los barcos que fueron a Nueva Espaa, como a otros lugares. La mayora estaban destinados a las misiones, colegios y algunas bibliotecas privadas.
As mismo, era frecuente encontrar importantes partidas de papel, tanto sellado como sin sellar50. Adems, hay que tener en cuenta los productos que se
transportaban en los tercios, fardos etc. Parece ser que la mayora de ellos eran
telas. Se puede observar que todos los comerciantes cargaron este tipo de embalaje. Algunos hombres de comercio tuvieron una cierta especializacin, aunque no era lo habitual. Juan Francisco Leceta export muchos productos agrcolas y hierro en diversas formas. No obstante, Leceta tambin envi a Nueva
Espaa tercios, cajones arpillados, papel o telas.

En cuanto a las mercancas, habitualmente los comerciantes las distribuan entre muchos barcos, posiblemente para diversificar los riesgos: El Gallardo,
la Hermosura, El Brillante, El Constante, San Jorge, El triunfante, El Fernando, El
Halcn, El Jasn, El Neptuno, La Armona y La Europa. Es interesante resaltar que
de los 12 navos, 7 tenan como dueos o maestres a navarros y vascos.
44 Gaca-Baquero
45 Oliva

(1992, 205); Martnez Shaw (1981, 199 y ss.).

Melgar (1976, 113-142); Martnez Shaw (1982b, 209).

46 Garca

Fuentes (1985, 181-235).

47 Garca

Fuentes (1985, 195-196).

48 Martnez

Shaw (1982b, 226-227).

49 Arazola

Corvera (1998, 180).

50 Arazola

Corvera (1998, 181).

Captulo IV: Comercio al por mayor y otros negocios

145


La tabla 11 ofrece la relacin de los cargadores ms significativos de
la flota que parti del puerto gaditano hacia Nueva Espaa en 1768.
Tabla 11: Comerciantes ms destacados de la ruta de Nueva Espaa (1768)51
Comerciantes

N registros

Roque y Gaspar Aguado Ca.

58

Vicua, Antonio

57

Uztriz Hermanos Ca.

40

Landaburu, Matas

30

Michelena, Juan A.

23

Leceta, Juan Francisco

27

Alsasua, Gregorio

19

Cadalso, Diego

16

Villanueva, Jos Fco.

15

Elorga, Jos Antonio

13

Martnez de Murgua, Pedro

11

Vea-Murgua, Domingo

11

Cadalso, Jos M.


En cuanto a los comerciantes que llevaron a cabo mayor nmero de
embarques en 1768, hay que destacar a Roque y Gaspar Aguado Ca., Antonio
Vicua, Uztriz Hermanos Ca., Matas Landaburu, Juan ngel Michelena y Juan
Francisco Leceta. Los dos primeros realizaron un nmero de registros similar: 58 y
57 respectivamente. Las mercancas que se exportaron desde Cdiz a Nueva Espaa eran prcticamente las mismas que las de 1757. En cuanto a las telas, tambin se embarcaron caserillos, bramantes, presillas o crehuelas52. Adems, se exportaron productos de hierro (en barras planchuela, herraje, clavos, etc.), canela,
cera, papel y aguardiente, junto a tercios y cajones arpillados. Como en 1757, el
perfil de los registros era muy parecido entre unos comerciantes y otros.

Para conocer los propietarios de las mercancas, nos detenemos en
los principales cargadores. Roque y Gaspar Aguado, al contrario que los comerciantes analizados en 1757, eran dueos de gran parte de los bultos que registraron, aunque tambin se hicieron cargo de mercadera ajena. Parte de ella
perteneca a algunos navarros (Leonardo Noguera, de Lesaca, Domingo Esteban Olza, de Pamplona y Miguel Mendiburu, de Ciga) y vascos (Jos Ignacio Guruceta, de Ibarra en Guipzcoa). En cuanto a los bultos propios, principalmente se trataba de tercios y cajones arpillados, lo que hace sospechar que
51 Registros
52 Crehuela:

de ida a Nueva Espaa de 1768. AGI, Seccin Contratacin, 1417, 1418, 1419, 1420, 1421, 1422, 1423.

Crea ordinaria y floja que se usa para forros. DRAE (1992, 594). Crea: Cierto lienzo entrefino que se usaba
mucho para sbanas, camisas, forros, etc. DRAE (1992, 592).

146

Una comunidad de comerciantes: navarros y vascos en Cdiz

estos embalajes contenan telas. Tambin se embarcaron cera y presillas. Antonio Vicua registr, tanto mercanca propia como ajena. La primera contena
principalmente cera y tercios, aunque tambin envi canela y papel. Los bultos ajenos eran propiedad de comerciantes de Cdiz y de Mxico (Alonso Alba
y Pedro Aycinena). En esta ocasin tampoco faltaron los vascongados que residan en la plaza andaluza (Juan Felipe Oyarzbal o Juan Antonio Zuloaga).
En cuanto al perfil de las mercaderas que cargaron los Uztriz, en el captulo 7
habr ocasin de hablar de ello con ms detenimiento. La tabla 12 ofrece la relacin de los mayores cargadores navarros y vascos de la flota de 1776.
Tabla 12: comerciantes ms destacados de la ruta de Nueva Espaa (1776)53
Comerciantes

N registros

Aguado Guruceta Hermanos

77

Aguirre, Juan Martn

68

Cadalso, Diego

56

Landaburu, Matas

45

Rodrguez Arrueta, Miguel

37

Ochoa de Amezaga, Matas

32

Vicua, Antonio

28

Vea-Murgua, Juan Fco.

28

Uztriz San Gins Ca.

28

Elorga, Jos Antonio

18

Iribarren, Miguel

15

Necochea, Joaqun

15


Se puede observar que en 1776 la familia Aguado continu en el primer puesto, en cuanto a nmero de registros se refiere. Sin embargo, no se trataba de la misma firma. En 1768, la casa Roque y Gaspar Aguado Ca. registr
algunos bultos. Ocho aos ms tarde, ya no estaba en funcionamiento dicha
Ca., sino Aguado Guruceta Hermanos. Se trataba de una sociedad fundada
en 1773 mediante un contrato privado entre Roque Aguado Delgado (padre),
el hijo, Gaspar Aguado y el yerno, Jos Ignacio Guruceta (esposo de Damiana
Aguado). Establecieron para el negocio un fondo de 150.000 pesos. De los cuales, ms de la mitad, el 5722%, los aport Roque Aguado (85.835 pesos), el
2655% pertenecan a su hijo Gaspar (39.828 pesos) y el 1622% a su yerno,
Jos Ignacio Guruceta54. Esta compaa comercial es un botn de muestra de
otras firmas familiares, en las que los yernos participaban de los negocios de la

53 Registros

de ida a Nueva Espaa de 1776. AGI, Seccin Contratacin, 1437, 1438, 1439, 1440, 1441, 1442,
1443, 1444, 1445, 1446, 1447, 1448, 1449, 1450.
54 Formacin

de compaa de Roque Aguado, Gaspar Aguado e Ignacio Guruceta. AHPC, prot. 1338, 504.

Captulo IV: Comercio al por mayor y otros negocios

familia poltica55. Habitualmente en este tipo de firmas, los yernos, dada su juventud, no podan contribuir econmicamente como los dems socios, sin embargo, colaboraban en el resto de las gestiones y otros quehaceres. Tambin
se encontraban entre los mayores cargadores, Juan Martn Aguirre, Diego Cadalso, Matas Landaburu y Miguel Rodrguez Arrueta. Antonio Vicua, que en
1768 fue uno de los que realiz un mayor nmero de registros, tambin se encontraba en una posicin similar en 1776.

En la flota de 1776 se embarcaron los mismos tipos de productos
que en las fechas anteriores (1757 y 1768). Las telas eran muy variadas, por un
lado estaban las que se transportaban sueltas (caserillos, crehuelas y bramantes) y por otro, las contenidas en los tercios, cajones, etc. Adems, era muy habitual encontrar canela, pimienta, papel, acero, bebidas alcohlicas y sobre todo
aguardiente. Aunque Aguado Guruceta Hermanos tena mercancas propias,
tambin se dedic a registrar bultos ajenos en distintos barcos que fueron a Veracruz. Se trataba de mercancas que eran de comerciantes vecinos de Cdiz y
de Nueva Espaa (buena parte era de Bernardo Antonio Portas, Veracruz). Juan
Martn Aguirre se dedic, tanto a embarcar mercancas propias, como ajenas y
registr en distintos barcos, un nmero significativo de barriles de aguardiente
que eran de su propiedad, as como algunos tercios, cajones arpillados y resmas de papel. El comerciante embarc de 6 a 12 barriles de aguardiente en cada
uno de los siguientes navos: El Buen Consejo, Nuestra Seora de Begoa, San
Carlos, San Pablo, Nuestra Seora del Rosario, La Felicidad, Los Placeres, El Dichoso, El Matamoros, San Juan Evangelista, La Galga, El Pjaro, La Portovelea,
Nuestra Seora del Carmen y El San Francisco de Paula. Aparte, carg bultos de
otros comerciantes, muchos eran vascongados de Cdiz (Felipe Basterra, Juan
Miguel Iriarte, Juan Francisco Leceta, Miguel Iribarren). Estos dos ejemplos vienen a confirmar lo que se apuntaba respecto a 1757; los mayores cargadores
no tenan por qu ser los principales comerciantes, ya que muchos, adems de
sus negocios propios, se dedicaron a embarcar mercancas ajenas.

Javier Ortiz de la Tabla aport algunos datos sobre los productos que
llegaron a Nueva Espaa a finales del siglo XVIII desde distintos puertos espaoles, en los que distingui los nacionales de los extranjeros. En cuanto a los primeros, las manufacturas textiles suponan el 4870%; el papel, el 15%; el aguardiente, un 1277%; el vino, el 789%; el hierro, un 531%; otros, el 1024%.
Los tejidos procedan principalmente de la zona catalana, aunque tambin estuvieron representadas las sedas valencianas, la listonera granadina y la sevillana.
El papel sola ser valenciano y cataln. El aguardiente era principalmente cataln; el vino, de Sanlcar de Barrameda, Jerez de la Frontera, Mlaga, Catalua y
el hierro de Vizcaya. En cuanto a los gneros extranjeros, predominaban las manufacturas textiles, que suponan el 8730% de las mercancas extranjeras exportadas desde Espaa. Tambin llegaban a Veracruz desde el resto de Europa,
clavos, pimienta, quincallera, acero, loza, papel, vidrios, medicinas, etc56.
55 En

el captulo 3 se hizo alusin a este tema.

56 Ortiz

de la Tabla (1978, 233-234).

147

148

Una comunidad de comerciantes: navarros y vascos en Cdiz


En cuanto al comercio con el virreinato peruano, se ha comentado
que estuvieron abastecidos en primer lugar por galeones. Hasta que se puso en
marcha la ruta por el cabo de Hornos, la Corona concedi algunos permisos a
comerciantes extranjeros neutrales o aliados. Los franceses se hicieron cargo de
dicha costa y este tipo de licencias continu hasta que finaliz la Guerra de Sucesin en 1748. Desde entonces, segn las investigaciones de Parrn Salas, se
produjo un aumento progresivo del trfico entre Cdiz y Per que lleg a su
mayor esplendor en el perodo 1760-1770. Se produjo un aumento de la regularidad del trfico, es decir, una mayor fluidez en el comercio57.

A continuacin, en las tablas 13, 14 y 15, se recogen los datos relativos a los barcos que partieron de Cdiz con destino al Mar del Sur en 1757,
1768 y 1776, respectivamente.
Tabla 13: Comerciantes que enviaron mercancas al Mar del Sur (1757)58
Comerciantes

N registros

Uztriz, Juan Agustn

47

Uriarte, Miguel

26

Vea-Murgua, Domingo

13

Sorozbal, Juan P.

Villanueva, Juan Fco.

Daz de Saravia, Manuel

Tabla 14: Comerciantes que enviaron mercancas al Mar del Sur (1768)59
Comerciantes

57 Parrn

N registros

Landaburu, Matas

29

Aguirre, Juan Martn

24

riz, Simn Babil

20

Sarri, Juan Manuel

19

La Azuela, Lorenzo

14

Uztriz Hermanos Ca.

14

Vea-Murgua, Domingo

13

Aguerrevere, Juan M.

12

Daz de Saravia, Manuel

Sorozbal, Juan P.

Salas (1995, 302-303).

58 Registros

de ida al Mar del Sur de 1757. AGI, Seccin Contratacin, leg. 1748.

59 Registros

de ida al Mar del Sur de 1768. AGI, Seccin Contratacin, leg. 1762.

Captulo IV: Comercio al por mayor y otros negocios

Comerciantes

149

N registros

Ezcurra, Miguel D.

Villanueva, Juan Fco.

Areizaga, Joaqun

Urraca, Pedro

Roque y Gaspar Aguado Ca.

Cadalso, Diego

Mendiburu, Miguel

Paul, Pedro A.

Alzaga, Domingo

Amenbar, Agustn

Soldevilla, Juan M.

Tabla 15: Comerciantes que enviaron mercancas al Mar del Sur (1776)60
Comerciantes

60 Registros

N registros

Aguirre, Juan Martn

44

Aguado Guruceta Hermanos Ca.

33

Uztriz San Gins Ca.

28

Sorozbal, Juan Pascual

23

Llano San Gins, Jos

16

riz, Simn Babil

13

Sarri, Juan Manuel

13

Elizalde, Matas

Landaburu, Matas

Echevarra, Francisco

Cadalso, Diego

Ochoa de Amezaga, Matas

Barrena, Fermn R.

Villanueva, Juan Fco.

Olza, Domingo E.

Amenbar, Javier Ig.

Basterra, Toms

Imaa, Ventura

Asunsolo, Lorenzo

Amenbar, Agustn

de ida al Mar del Sur. AGI, Seccin Contratacin, leg. 1780, 1781.

150

Una comunidad de comerciantes: navarros y vascos en Cdiz


Las mercancas embarcadas con destino al Mar del Sur (en 1757, 1768
y 1776) eran similares a las que se registraron para Veracruz. Adems de los cajones de libros, cera, canela, papel y acero, haba mayor variedad de productos
fabricados con hierro (hachas, palas, azadones, clavazn, machetes, clavos de
llantas, lampa61, rejas, hierro en bergajn, hierro en barras y combas). Respecto
a las telas, adems de las creas y las crehuelas, enviaron frecuentemente lienzos
o listados para colchones y bayetas. Se aprecia un mayor nmero de objetos del
ajuar de la casa, como espejos, vidrios, vidrieras y algunos muebles.

El comercio de Cdiz con Per estaba ntimamente relacionado con
los repartos62. Con este trmino se denominaba la obligacin que tena la poblacin indgena peruana de consumir o adquirir una serie de productos. El corregidor, que era representante del gobierno y juez local, era el encargado de
los repartos y tambin se beneficiaba de estas ventas. A veces, los que ocupaban el cargo abusaban de su poder y obligaban a los indios a comprar artculos a precios altos. Parrn Salas ha insistido en la vinculacin que exista entre
el comercio de Espaa y el Per con los repartos, porque en ellos se incluan
tanto efectos indgenas como bayetas y paos de segunda de Castilla. De manera que en la prctica, muchos de los artculos de los repartoseran de origen
europeo: bretaas anchas y estrechas, ruanes, platillas, creas, bayetas de Castilla, bramantes, papel, cuchillos, acero de Miln, cera de Castilla y hierro. Parrn Salas public una nota en la que se detallaban las mercancas que llegaron
al Callao en 1785. Nos ha parecido interesante recogerla en su totalidad porque
ofrece una idea de los productos que pudieron llegar a Amrica en tercios o cajones. La relacin distingua las mercancas de origen nacional63 de las extranjeras64. Se trataba de la carga de los registros de El Aquiles, La Caridad, El Jasn,
El Diamante, El Vigilante, La Posta de Amrica y El Brillante.

61 Lampa:
62 Parrn

Azada. DRAE (1992, 1226).

Salas (1995, 305-309).

63 Productos

nacionales: Tejidos de seda, tejidos de oro y plata falsos, tejidos de hilo, piezas de pintados, medias piezas
de pintados, varas de tiras de pintados, varas de sarga, cintas de reata, encaje de hilo, piezas de pao, piezas de barraganes, piezas de sayetas de algodn, piezas de cotonas, camisas, medias de lana, medias de algodn, medias de hilo,
calcetas, gruesas de botones de hilo, docenas de tirillas para puos, vuelos de encaje, galn de oro falso, sortues, sortes de bayetn, redecillas de hilo, sombros, sombreros guarnecidos, gorros, gorros de algodn, gorros de hilo, capotes
de durais, fracs, capas, chapines, chalecos de lienzo, calzones, ligas de hilo, fundas de almohadas, escarapelas de cintas de hilo, zapatos, pauelos de punto de malla de hilo, borlas de hilo, blondas y cintas, fandangos, cotillas, piezas de
mantelera, sbanas, colchas de damasco, toallas de hilo, paraguas, alfombras o tapetes de tripes, colgaduras de lienzos pintadas, merceras, pieles de becerro, vestidos usados, botas, quintales de hierro, hierro labrado, clavazn, estopa,
escopetas, pistolas, cera, cera en bujas, papel pintado, papel en blanco, alhucemas, vino, licores, miel, aceite de linaza,
azafrn, fideos, chocolate, cmodas, docenas de sillas, sillas poltronas, cornucopias, tocadores, cofres de becerro, mesas de piedra, mesas de madera, taburetes, catricofres, catres, piedras de mesa, cajones de loza, azafates, vidrios y cristales, caldeleros de hojalata, zarcillos de diamantes, anillos de diamantes, rascadores de diamantes, aderezo de diamantes y topacios, frasquitos de esencia de jabn, bolas de jabn, cajones de medicinas, libros, cuerdas de guitarra, lminas,
estampas de santos, ornamentos, colgaduras de damasco. Parrn Salas (1995, 551-553).
64 Productos

extranjeros: bretaas, platillas, estopillas, listados, velillos, olanes, bramantes, bayeta, chamelotes, sayas,
tripes, paos, lienzo de Irlanda, lienzo laval, cotines, caserillos, creas, cotonas de hilo, morleses, ruanes, bayetones, buratos, droguetes, estameas, anascotes, felipechn, rompecoche, durais, lilas, carros, serafinas, chalonas, franela, medios paos o maetes, granilla, cristales, gasa de seda, tis y lana, loneta, calamacos, felpas, raso, terciopelo, tafetn,
pequies, blondas, bombacies, ratines, borraganes, grodetur, prusiana, sarga de seda, cordn de seda, cortes de zapatos bordados, cortes de chalecos, piezas de mantelera, sombreros, paraguas, cajones de mercera, lentejuelas y esmalte,
guantes de cabritilla, onzas de galn, encajes de oro y plata, pieles de tafilete, papel, papel dorado, vidrios, cuchillos

Captulo IV: Comercio al por mayor y otros negocios


En cuanto a los comerciantes que participaron en esta ruta, se trataba de un nmero ms limitado que el de Nueva Espaa, porque slo llegaban
al Callao algunos barcos sueltos, de manera que se reducan las posibilidades de
enviar mercancas. Por este motivo, se ha podido incluir en las tablas la informacin de todos los comerciantes navarros y vascos que participaron en la ruta.
Se puede apreciar que muchos cargadores registraron mercancas durante varios aos seguidos. Algunos aparecen en la relacin de 1757 y 1768 y otros en
las de 1768 y 1776. Incluso hay tres ejemplos de comerciantes que fueron participantes activos en este comercio, al menos desde 1757 hasta 1776. Se trataba
de Juan Francisco Villanueva, Juan Pascual Sorozbal y los Uztriz. En cuanto a
estos ltimos, estuvieron presentes aunque en diferentes sociedades. Primero,
Juan Agustn Uztriz (en 1757), despus Uztriz Hermanos y Ca. (en 1768) y,
por ltimo, Uztriz San Gins Ca. (en 1776).

Se puede comprobar que todos los cargadores que participaron en
1757, a excepcin de Miguel Uriarte, volvieron a enviar mercaderas en 1768.
Tambin ocurra lo mismo con los hombres de comercio que hicieron el mayor
nmero de registros en 1768; todos ellos seguan en la ruta en 1776. Se trataba de Matas Landaburu, Juan Martn Aguirre, Simn Babil de riz y Juan
Manuel Sarri. En la ruta del cabo de Hornos, estuvieron entre los mayores cargadores, Juan Martn Aguirre, los Uztriz, Simn Babil de riz o Juan Manuel
Sarri. Con idea de conocer hasta qu punto eran propietarios de las mercancas, se han seleccionado algunos comerciantes. Aunque Juan Agustn Uztriz
fue el mayor cargador de 1757, para su estudio habr oportunidad de hablar
de ello en el captulo 7. En cuanto al segundo, Miguel Uriarte, 17 de los 26 registros eran propios. El resto se trataba de encargos que le haban realizado comerciantes de Lima (como Jos Loredo, Jernimo Angulo o Francisco Goenaga).
Miguel Uriarte envi a Per muchas piezas de hierro elaboradas (machetes, hachas, palas, azadones y clavazn) y telas para forrar los colchones.

En 1768, Matas Landaburu hizo el mayor nmero de registros, 29
en total. La mayora de las mercancas que embarc no eran de su propiedad,
sino de comerciantes de Per, por ejemplo, de la marquesa de Casa Concha
que era de Lima o de Agustn Gil Caballero y Manuel Prego que residan en Potos. En 1776, Juan Martn Aguirre destac por ser el comerciante que realiz
el mayor nmero de embarques. La documentacin indica que este hombre de
comercio se especializ en comprar en Cdiz y mandar a Per y Chile una serie
de mercancas que le pedan desde Amrica, ya que la mayor parte de sus registros eran a cuenta ajena. Por tanto, se puede observar que tanto los comerciantes que registraron mercancas con destino a Nueva Espaa como a Per,
no tenan por qu ser los que tuvieron un comercio ms intenso en esas rutas.
Muchos se ocuparon de abastecer a los americanos con productos que se vendan en Cdiz.

amencos, acero, hojas de lata, tablas de pino, resina, canela, pimienta, clavo, benju, incienso, mbar, relojes de plata,
fl
relojes de sobremesa, frasqueras, cajones de medicinas, cajones de libros. Parrn Salas (1995, 553-556).

151

152

Una comunidad de comerciantes: navarros y vascos en Cdiz


Conviene mencionar los privilegios y exenciones que la Corona concedi a algunas particulares que participaron en el comercio del Mar del Sur.
Miguel Uriarte era dueo del navo San Francisco de Borja. En 1756, propuso
a la Corona introducir en Per durante seis aos, todos los gneros y efectos
sobrantes de sus Reales Fbricas, a cambio de exenciones fiscales. Adems de
estos privilegios, la Corona le dio permiso para comerciar con otro tipo de productos de Sevilla y Valencia (brea, alquitrn y madera labrada), adems le rebaj
el palmeo65. En la fecha del fin de contrato con Uriarte, Uztriz firm un acuerdo
con la Corona en unos trminos parecidos. Los Uztriz se hicieron cargo de las
Reales Fbricas de Talavera por un plazo de veinte aos66. Hicieron buenos negocios en Per gracias a los privilegios y exenciones que tuvieron, debido a que
la Corona estaba interesada en el envio de los productos de la Real Fbrica de
Talavera. Ruiz Rivera ha calculado que el 3978% del cargamento que los Uztriz enviaban al Per era de ropas y el 299% de hierro y acero. Hay que tener
en cuenta que, tanto las telas como el hierro y el acero, entraban dentro de los
repartos67. De manera que lo ms probable es que las exportaciones de paos
de los Uztriz estuvieran muy relacionadas con los repartos. En cuanto a los retornos, parece ser que los Uztriz fueron responsables del despliegue del cacao
de Guayaquil en el mercado espaol68.

Por ltimo, slo queda ver la participacin de los comerciantes navarros y vascos en el comercio de Buenos Aires. Antes conviene recordar que
despus de que estallara la guerra de Espaa con Inglaterra en 1739, la Corona tuvo que improvisar un nuevo tipo de comercio, debido a la imposibilidad de circulacin de las flotas y los galeones69. De este modo, el sistema de
registros sueltos, que hasta entonces se haban utilizado para abastecer determinadas zonas del continente americano, se extendi a toda la Amrica espaola. Con este cambio, el Ro de la Plata comenz a adquirir mayor importancia. Desde sus puertos se suministraban algunos productos a algunas zonas de
Per a travs de la internacin terrestre. Como resultado, se dio un incremento
importante del trfico que fue ms dinmico y regular. Adems esta situacin
continu despus de la guerra porque la Corona no lleg a reestablecer los galeones70. Buenos Aires se convirti en un puerto ms a tener en cuenta y su comercio fue cada vez ms atractivo. Los registros continuaron sin competencia
en la ruta de Buenos Aires hasta el Libre Comercio. Las tablas siguientes incluyen la relacin de los cargadores navarros y vascos de la ruta de Buenos Aires
concerniente a 1757, 1768 y 1776.

65 Se

trataba de un gravamen habitual en el trfico con Amrica desde 1720, por el cual se pagaba al fisco en relacin
al volumen y no al valor de las mercancas. Garca-Baquero (1976, 197-203).
66 A

este respecto, consultar el captulo 7.

67 Ruiz

Rivera (1979, 238).

68 Parrn

Salas (1995, 315).

69 Arazola

Corvera (1998, 29-37).

70 Arazola

Corvera (1998, 82).

Captulo IV: Comercio al por mayor y otros negocios

153

Tabla 16: Comerciantes que enviaron mercancas a Buenos Aires (1757)71


Comerciantes

N registros

Segurola, Francisco

Vea-Murgua, Domingo

Zuloaga, Joaqun

Roque Antonio Aguado Ca.

Uztriz, Juan Agustn

Daz de Saravia, Manuel

Arco, Lorenzo

Tabla 17: Comerciantes que enviaron mercancas a Buenos Aires (1768)72


Comerciantes
Vea-Murgua, Domingo

N registros
11

Roque y Gaspar Aguado Ca.

Leceta, Juan Francisco

Olza, Domingo Esteban

Eguiluz, Martn Miguel

Landaburu, Matas

Tabla 18: Comerciantes que enviaron mercancas a Buenos Aires (1776)73


Comerciantes

N registros

Vea-Murgua, Juan Francisco

35

Uztriz San Gins Ca.

13

Llano San Gins, Jos

12

riz, Simn Babil

Uztriz, Juan Agustn

Araurrenechea, Jorge

Egua, Vicente Raimundo

Llano San Gins, Francisco

Sistiaga, Jos Ignacio

Leceta, Juan Francisco

Rodrguez Arrieta, Miguel

Aguado Guruceta Hermanos

71 Registros

de ida a Buenos Aires de 1757. AGI, Seccin Contratacin, leg. 1714.

72 Registros

de ida a Buenos Aires de 1768. AGI, Seccin Contratacin, leg. 1723.

73 Registros

de ida a Buenos Aires de 1776. AGI, Seccin Contratacin, leg. 1734.

154

Una comunidad de comerciantes: navarros y vascos en Cdiz


Apenas haba variaciones en los envos para Buenos Aires, ya que
eran similares a los que llegaron desde Cdiz a Nueva Espaa o Per. Destacaban los tejidos por su variedad (caserillos, lienzos adamascados, bayetas, lonetas74, crehuelas y esparto) y los objetos de hierro (hachas, palas, almadanetas75,
ollas de hierro o clavazn), tambin el hierro para trabajar (en planchuela, en
bergajn, labrado o en barras). Adems, enviaron los productos habituales que
se han podido ver en los otros mercados (papel, cera, vino o aguardiente). Era
frecuente encontrar objetos para el adorno de la casa como espejos, cornucopias o relojes. Se puede observar que las caractersticas de estos envos coincidan con el perfil trazado por Mara Jess Arazola en su estudio sobre el comercio de Cdiz con Buenos Aires a mediados del siglo XVIII (1735-1757). Arazola
Corvera observ que los efectos de palmeo representaban una parte importante del cargamento; en esos veinte aos supuso 493.141 palmos cbicos. A
ellos les seguan en representacin los textiles, con ms de 280 varas y los metales puros y aleaciones, trabajados o no, con unos 62.000 quintales. A continuacin se encontraban los frutos agrarios (especias, vinos, licores, hierbas aromticas y aceites), adems de otras mercancas diversas como pinturas, muebles,
objetos de menaje, etc.76

Segn Arazola Corvera, los tejidos que aparecan registrados como
tales y que no estaban envueltos, habitualmente no solan ser de muy buena
calidad. Se trataba de paos ordinarios, lisos o listados, perpetuelas, lonetas,
creas, crehuelas, indianas y bayetas. Esta matizacin tambin se puede aplicar
a las mercancas que se exportaron a Nueva Espaa y Lima. Se registraban por
su nombre propio los bramantes, las cintas de colores y los hilos. En cambio,
los brocados, encajes, tafetanes y las sedas iban bien protegidos en los envoltorios, por lo que integraban el apartado de efectos de palmeo. Estas telas tenan
un origen muy variado; la mayor parte proceda de fbricas extranjeras (francesas, holandesas, ingleses, alemanas, etc.)77. Los productos que se mandaban a
Buenos Aires desde Espaa trataban de cubrir las necesidades de la poblacin,
sobre todo europeos, porque eran muy caras las mercaderas que les llegaban
desde Lima78. En cuanto a las mercancas de lujo, la demanda se produjo a partir de la oferta y no al revs. En un principio las piezas ms ricas se destinaron
a la zona altoperuana (encajes, sedas y terciopelos) por la riqueza que haba en
Potos. Ms tarde, con el desarrollo de esta ciudad, tambin solicitaron productos de este tipo79.

74 Loneta:

Lona delgada que se emplea en velas de botas y otros usos. DRAE (1992, 1270).

75 Almadaneta,

almdena: Mazo de hierro con mando largo, para romper piedras. DRAE (1992, 106).

76 Arazola

Corvera (1998, 177-178).

77 Arazola

Corvera (1998, 178).

78 Arazola

Corvera (1998, 174).

79 En

relacin al comercio de Espaa con el Ro de la Plata a finales del siglo XVIII. Silva (1993).

Captulo IV: Comercio al por mayor y otros negocios


Se exportaron a Buenos Aires grandes cantidades de hierro, ya que
era necesario para aperos de labranza y tiles de construccin. Arazola Corvera
calcul que el hierro que se transport hacia Buenos Aires desde 1737 a 1757
supuso ms de 57.000 quintales de metal labrado y sin labrar. En cuanto al elaborado, estaba constituido en su mayor parte por herramientas para minas, labranza y construccin (azadas, azadones, picos, palas, combas, rejas, etc.); tambin se exportaron algunos tiles para las cocinas (ollas, sartenes, tijeras, etc.)
y herraje (clavos, puntillas, tachuelas, alambre, etc.). Segn Arazola Corvera,
la demanda de tiles de construccin y adorno de casas (rejas) era una prueba
del momento de expansin que estaba viviendo la ciudad de Buenos Aires. El
52% del metal exportado equivala al hierro sin labrar. Se utilizaba habitualmente como lastre de los navos, aunque una vez que llegaba al puerto de destino tambin se venda. Este metal se sola cargar en barras planchuelas y en barras vergajones80, en forma plana las primeras y cilndricas las segundas. El metal
proceda del Pas Vasco, que poco a poco fue abrindose paso en los mercados
americanos. Tambin se exportaron otros metales como el acero, la hojalata, el
plomo o el latn81.

En cuanto a los hombres de comercio que participaron en la ruta,
como en la peruana, hay que tener en cuenta que slo algunos barcos llegaron al puerto de Buenos Aires. Al contrario que los comerciantes que tuvieron
negocios en el Per, nicamente unos pocos estuvieron presentes de forma
continua en este comercio. En concreto, se trataba de Domingo Vea-Murgua,
los Aguado, los Uztriz y Juan Francisco Leceta. Los Aguado, registraron bultos en 1757, 1768 y 1776. Primero como Roque y Antonio Aguado, despus
como Roque y Gaspar Aguado y, por ltimo, como Aguado Guruceta Hermanos82. Francisco Segurola fue el comerciante que realiz el mayor nmero de
registros con destino a Buenos Aires en 1757. Este individuo trabajaba para la
compaa de Buenos Aires, de la que formaban parte Francisco Mendinueta,
el marqus de Murillo y Jos Aguirre Acharn83. En 1768 Domingo Vea-Murgua embarc en Cdiz 11 registros con destino a Buenos Aires. La mayora no
eran suyos, muchos pertenecan a hombres de comercio de Buenos Aires (Jos
Lesica o Catalina Olaso) y de Cdiz (Francisco Goicolea o Juan Francisco VeaMurgua). En cuanto a 1776, Juan Francisco Vea-Murgua cogi el testigo de
su to, Domingo Vea-Murgua84. Tambin envi desde Cdiz mercancas que le
haban encargado desde Buenos Aires (entre otros, Mara Josefa Cevallos, Jos
Rioja o Jos Lesica).

80 Verga:

Arco de acero de la ballesta. DRAE (1992, 2078).

81 Arazola

Corvera (1998, 178-179).

82 La

primera firma estaba integrada por los hermanos Roque y Antonio Aguado Delgado. La segunda era una sociedad
formada por Roque Aguado Delgado y su hijo Gaspar Aguado. En cuanto a la ltima, formaban parte Roque Aguado,
Gaspar Aguado y el yerno del primero, Jos Ignacio Guruceta.
83 Ms

adelante habr oportunidad de hablar de la Compaa de Buenos Aires.

84 Testamento

de Juan Francisco Vea-Murgua de 1805. AHPC, prot. 4575, 3433-3448.

155

156

Una comunidad de comerciantes: navarros y vascos en Cdiz


A modo de informacin sobre el comercio de Cdiz despus de 1776,
sealamos que, entre 1785 y 1796, las relaciones mercantiles con la regin caribea en su conjunto suponan el 67% de las exportaciones hacia Amrica. El
10% corresponda al trfico con Venezuela, aunque Veracruz era el puerto principal, seguido de Cartagena, Honduras y Cuba. En cuanto al trfico mercantil,
tuvieron una importancia similar. As mismo, el comercio con el Ro de la Plata y
la costa pacfica de Suramrica absorbieron el 33% restante85. Por otro lado, a
lo largo de los siglos en los que existi la Carrera de Indias los historiadores han
observado que las mercancas exportadas desde Espaa no variaron mucho.
Los productos agrcolas eran los ms importantes (vino, aceite y aguardiente),
tambin otros complementarios (vinagre, aceitunas, pasas, almendras, especies
y cera), los textiles de todo tipo y ropas, productos siderometalrgicos (hierro,
herraje, herramientas agrcolas y clavazn), artculos de piel y cuero, papel y libros, jabn, cristalera, vajillas, medicamentos y obras artsticas, entre otras86.

1.1. Asiento de negros y el abastecimiento de mercados americanos


Tradicionalmente, el comercio americano de negros estuvo controlado por extranjeros y no pas a manos espaolas hasta fecha muy tarda. Cuando fue posible, algunos navarros y vascos se interesaron en el negocio porque ofreca la posibilidad de disfrutar del monopolio comercial de algunos mercados americanos.

Hay referencias de que los vascos participaron de forma ocasional en
la trata negrera desde el siglo XVI. Lutgardo Garca Fuentes ha tenido la oportunidad de analizar las licencias de introduccin de esclavos en Sevilla. De este
modo ha podido sacar a la luz la identidad de algunos comerciantes vascos de
la poca87. La trata negrera era un negocio complicado; de hecho, muchas veces
dio ms problemas que beneficios. Desde el siglo XVII la Corona adopt el rgimen de asientos como sistema rutinario para llevar a cabo el suministro de
mano de obra negra88. Este modelo aportaba dos ventajas: la obtencin de una
renta elevada y el control riguroso sobre la cantidad de esclavos que llegaban
a Indias. El sistema era rentable para la Corona porque con l reciba unos ingresos seguros y no se tena que ocupar de su administracin. Por otro lado, los
financieros que se hacan cargo del asunto, tambin podan salir beneficiados.
Con una buena direccin y administracin se obtena grandes ingresos89.
85 Fisher

(1991, 190-191).

86 Garca-Baquero

(1992, 199).

87 Entre

otros, Toms Lazcano, Ortiz de Urrutia, Diego de Zrate, Martn de Zavala, Lope de Idiquez, Miguel Martnez
de Juregui, Gregorio Ugarte. Garca Fuentes (2003, 19).
88 La

definicin de asiento de Scelle(1906): LAsiento est un terme de droit public espagnol qui dsigne tout contrat
fait en vue de lutilit publique, pour la grance dun service public entre le gouverment espagnol et des particuliers.
La trayectoria de Francisco Mendinueta, uno de los asentistas ms destacados de la monarqua espaola del siglo XVIII,
ha sido estudiada por Rafael Torres Snchez (2002, 101-134). Este hombre de negocios destac, entre otras cosas, porque se hizo cargo durante dos dcadas del asiento de provisin de vveres del Ejrcito espaol.
89 Martnez

del Cerro (2002b, 135-170).

Captulo IV: Comercio al por mayor y otros negocios


Desde su implantacin hasta 1640, este negocio estuvo controlado
por los portugueses quienes fueron perdiendo este papel a raz de su separacin de la Corona espaola. A partir de entonces, algunos pases se interesaron
por el negocio y compitieron por su control; especialmente los holandeses, los
ingleses y los franceses. Desde finales del siglo XVII estos asientos pasaron de
ser unos contratos celebrados entre el gobierno y un particular, para convertirse
en tratados entre naciones. El comercio de negros y el comercio general transcendieron ms all de los particulares y pasaron a tener importancia para las naciones martimas de Europa. Al comenzar el siglo XVIII, Francia ocup el lugar
de Portugal en la primaca de la trata negrera, cuando obtuvo el monopolio con
las colonias hispanas. Sin duda, uno de los factores ms decisivos en este cambio fue la llegada de Felipe V a la Corona espaola. El asiento francs estuvo
en manos de la Compaa de Guinea bajo la direccin de Ducasse90. A continuacin, tras la firma del Tratado de Utrecht en 1713, que daba fin a la Guerra
de Sucesin espaola, Gran Bretaa consigui el asiento. Para algunos historiadores este privilegio fue la mayor ventaja que obtuvo el pas anglosajn con
la firma del documento91. En esta ocasin la trata negrera estuvo a cargo de la
Compaa de los Mares del Sur, bajo la direccin del conde de Oxford92.

1.1.1. Proyectos anteriores a la Compaa Gaditana de Negros. Francisco de


Mendinueta
A raz de la guerra con Inglaterra en 1739, Espaa se vio obligada a firmar algunos asientos concretos con particulares espaoles; esto provoc a que se diera
por finalizado el contrato con la compaa inglesa. La Corona, tras la experiencia con las firmas inglesa y francesa, prefiri no dejar de nuevo este comercio
en manos extranjeras. A partir de entonces comenz una etapa de pequeos
asientos llevados a cabo por hombres de negocios espaoles. Esta modalidad de
contrato estaba ms limitada que las anteriores, tanto en el tiempo, como en el
espacio geogrfico. En esta poltica se encuadraban las licencias para el abastecimiento de negros del Ro de la Plata. El puerto de Buenos Aires fue uno de los
ms importantes en cuanto a la introduccin de esclavos en Amrica93. Desde su
fundacin, la ciudad de Buenos Aires careca de minas para explotar; tampoco
tena un clima propicio para las plantaciones. Sin embargo, su comercio siempre
haba sido atractivo porque se consideraba un camino de acceso a las minas altoperuanas y a Chile94. Por este motivo, en distintas ocasiones, el comercio bonaerense interes, entre otros, a vascos y a navarros.
90 Martnez

Montiel (1992, 63-337). Sobre el asiento francs, es muy interesante el captulo que le dedica Studer (1984,

103-126).
91 Studer

(1984, 129-228).

92 Donoso

(1999, 50-51).

93 Los

primeros estudios en relacin al comercio de negros en el Ro de la Plata estuvieron a cargo de Pereda Valds
(1937); Kordon (1938); Molinari (1944).
94 Cspedes

del Castillo (1946, 667-874) describi las caractersticas de las economas de Lima y Buenos Aires. El historiador insisti en los tradicionales enfrentamientos de intereses que tenan ambas ciudades. Los distintos asentistas que

157

158

Una comunidad de comerciantes: navarros y vascos en Cdiz


En 1736, algunos hombres de negocios bilbanos mostraron inters
por el comercio del Ro de la Plata y Tucumn. Propusieron establecer una compaa, tomando como modelo la Real Compaa Guipuzcoana de Caracas. La
idea era crear una firma comercial que tuviera en Vizcaya su centro de operaciones; de ah saldran los capitales, los hombres y los barcos en direccin a la Plata
donde comerciaran en exclusiva. A cambio ofrecan la eliminacin del contrabando y la creacin de una ruta Bilbao-Buenos Aires con la que cubriran las necesidades de la zona rioplatense. Esta no fue la nica propuesta que la Corona
recibi en relacin a este mercado. Un ao antes, Manuel Arriaga se ofreci a
crear una compaa para Buenos Aires con el propsito de llevar en diez aos
3.000 toneladas de mercaderas95. Sobre esta idea se realizaron distintos proyectos que no se llevaron a cabo porque se encontraron con la rotunda oposicin del Consulado gaditano96. Este organismo no estaba dispuesto a que se
realizara un comercio directo sin pasar por Cdiz97. Posteriormente otros vascongados volvieron a interesarse por el mercado bonaerense, entre ellos, Francisco Mendinueta y sus socios, Pedro de Astriarena y Jos Aguirre Acharn98. En
1752 Mendinueta en nombre de sus colegas ofreci a la Corona una propuesta
para tener el asiento de Buenos Aires, Tucumn y Paraguay. Ofreca establecer
una conexin mercantil entre Cdiz y Buenos Aires99.

A raz de este proyecto, la Corona hizo una propuesta pblica con
idea de recibir otras ofertas para asignar el asiento. Hubo otras alternativas,
como la del navarro Juan Miguel de Uztriz, respaldada por otros hombres de
negocios100. Tambin las del vizcano Jos de Villanueva Pico y la del guipuzcoano Santiago Jaureguiberri. Juan Jos Vega, Miguel Cevallos y Ramn Palacios presentaron otras tres ofertas101. De las siete propuestas, es interesante
notar que cinco de ellas pertenecan a hombres de negocios vascongados. Francisco de Mendinueta y Juan Miguel Uztriz eran navarros. Jos de Villanueva
Pico y Santiago de Jaureguiberri haban nacido en el Pas Vasco. En cuanto a

llevaron el abastecimiento del mercado de Buenos Aires trataron una y otra vez de que la Corona les diera permiso para
poder internar las mercancas a Chile y Per, para extraer el producto de las ventas en metal.
95 Cspedes

del Castillo (1946, 36). En un documento redactado por Domingo Olea en 1735, la Corona rechaz el proyecto. Sostena que se trataba de una idea muy interesante, sin embargo, no pensaba que fueran los vizcanos los ms
apropiados para llevarlo a cabo. AGI, Seccin Consulados, leg. 68.
96 Los

comerciantes vizcanos hicieron un nuevo intento con el apoyo de los organismos representativos de las Encartaciones de Vizcaya. Realizaron una junta extraordinaria para tratar de este asunto el 5 de julio de 1737. Surgieron a
continuacin otros proyectos similares.
97 Sobre

las distintas propuestas, Martnez del Cerro (2002b, 142-145).

98 En

cuanto a la procedencia de los dos socios de Francisco de Mendinueta, Pedro de Astriarena era navarro y sobrino
de Juan Bautista de Iturralde, ministro del Consejo de Hacienda. Jos Aguirre Acharn parece ser que era guipuzcoano;
fue miembro del Consejo de Hacienda y Junta de Abastos. Martnez del Cerro (2002b, 154).
99 Finalmente

obtuvieron el asiento. En estas pginas se ofrecern algunas notas sobre el mismo, ya que ha sido estudiado con ms detalle en una publicacin anterior. Martnez del Cerro (2002b, 135-171).
100 En

el captulo 7 habr ocasin de conocer con ms profundidad a la familia Uztriz. Juan Miguel Uztriz era hijo de
Juan Bautista Uztriz; haba nacido en Oyeregui, Navarra.
101 Ramn

Palacios en nombre de Manuel Daz de Saravia.

Captulo IV: Comercio al por mayor y otros negocios

Manuel Daz de Saravia, proceda de Villarcayo, un pueblo situado al norte de


Burgos (a 75km). Sin embargo, dada la proximidad que tena con algunas localidades alavesas, el comerciante se integr en Cdiz en el grupo de los vascongados102. Esto demuestra una vez ms, el inters de los navarros y vascos por
el comercio del Ro de la Plata. Hay que tener en cuenta que hasta el momento
las propuestas no hablaban de la trata de negros, sino del suministro del mercado rioplatense.

Hasta que Mendinueta y Ca. obtuvo el abastecimiento de los mercados bonaerenses, tuvo que presentar diferentes propuestas a la Corona debido a las distintas objeciones que les ofrecan. De manera que para conseguir
el asiento, la compaa fue remodelando poco a poco su proyecto original. Para
obtener el permiso, la firma tuvo que aceptar el asiento de negros para el puerto
bonaerense. La Corona estaba muy interesada en que se reanudara el suministro de esclavos desde que se haba interrumpido el contrato con la compaa inglesa. La realidad era que quien se hiciera cargo del abastecimiento de Buenos
Aires, deba cargar con la trata negrera. Los financieros espaoles no estaban
muy interesados en este comercio, fundamentalmente por el desconocimiento
que tenan de su funcionamiento. Sin embargo, tuvieron que aceptarlo para hacerse con el preciado permiso. Poco despus de la concesin, Manuel Daz de
Saravia propuso a los socios formar parte del negocio. Este hombre de comercio se haba hecho cargo del asiento anterior, de manera que poda aportar una
experiencia al equipo. Ambas partes llegaron a un trato por el cual Daz de Saravia se hizo cargo de la parte prctica de la trata: organizar las rutas, preparar
los barcos, contactar con terceros, etc.

En cuanto a la evolucin del asiento, Mendinueta y sus colegas tuvieron que enfrentarse a la oposicin de los comerciantes de Cdiz, de Per y
de Buenos Aires, debido al monopolio comercial de la zona del Plata103. Adems de estos frentes, surgieron distintos problemas en la ejecucin de la contrata. Los barcos cargados de negros no llegaban a su destino y no haba entendimiento entre los socios primitivos y Manuel Daz de Saravia. Tambin hubo
complicaciones entre Mendinueta, Aguirre y Astriarena. En un intento desesperado de cumplir con la contrata, entablaron negociaciones con nuevos socios.
La realidad fue que desde el comienzo, el asiento estuvo ligado a pleitos y tribunales. Adems, la compaa tuvo que enfrentarse a los contratiempos del mercado bonaerense; cuando llegaban los barcos a la plaza, el mercado de la ciudad
estaba abastecido por partidas ilegales procedentes de la isla de Sacramento.
Esto retrasaba los retornos de los barcos. Tras algunos aos de desorden, la Corona se cuestion la utilidad del asiento y finalmente lo dio por concluido en
1763. Una de las causas del desastre fue la total inexperiencia en este comercio.

102 Garmendia
103 No

Arruebarrena (1990b, 103).

es necesario exponer con detalle el desarrollo del asiento dado que hablamos de ello en una publicacin reciente.
Martnez del Cerro (2002b, 135-170).

159

160

Una comunidad de comerciantes: navarros y vascos en Cdiz

E stoles oblig a recurrir a terceros, buscar socios y tener factores en Cdiz, Londres, Guinea y Buenos Aires. Esta compleja red que se articulaba desde Espaa
nunca lleg a funcionar correctamente104.

1.1.2. Presencia vascongada en la Compaa Gaditana de Negros


Pocos aos despus, algunos hombres de negocios vascongados de Cdiz no
tuvieron inconveniente en participar en el comercio de negros. Fundaron junto
a otros comerciantes de la plaza, la Compaa Gaditana de Negros. Dicha sociedad tena como precedente la Real Compaa de La Habana, que llevo a cabo
el suministro de negros para La Habana entre 1740 y 1765. Adems, disfrut
durante unos aos del asiento del tabaco y del comercio de azcar y cueros de
la isla. Los primeros promotores de la Real Compaa de La Habana fueron los
navarros Martn de Arstegui, Francisco de Aldecoa y el guipuzcoano Miguel
Antonio de Zuaznval105. Hay que sealar la participacin de navarros y vascos, tanto en su direccin como entre los accionistas. Entre ellos se encontraban
algunos afincados en Cdiz (Vicente Raimundo Egua, Santiago Irisarri y Jos
Elorga106) y otros muchos establecidos en la Corte (Juan Francisco Goyeneche,
Miguel Gastn de Iriarte y Francisco Martn Juregui)107.

En 1765, la Compaa Gaditana de Negros consigui el asiento para
el abastecimiento de esclavos de algunos puntos de la geografa americana. Se
trataba de una empresa negrera de origen espaol; sus socios eran hombres de
negocios establecidos en Cdiz, algunos nacidos en Navarra y en el Pas Vasco.
Miguel de Uriarte era la persona encargada de solicitar el asiento y hacer las distintas gestiones en Madrid. Anteriormente, este comerciante haba pedido otro
permiso para introducir durante diez aos esclavos en Venezuela, se trataba de
una licencia que finalmente concedi la Corona a la Real Compaa de Caracas.
En 1760-1761, Uriarte requiri un segundo asiento para el abastecimiento de
negros en Amrica, permiso que aunque le fue concedido, no se llev a efecto
por la guerra con Inglaterra.

En 1763 la Corona concedi el asiento a la Compaa Gaditana de
Negros; se trataba en realidad de la tercera propuesta que los socios haban presentado. Solicitaron el permiso para abastecer de negros algunos puntos del continente americano. Aunque Uriarte era la cabeza visible, la oferta se apoyaba en
la solidez de las economas de algunos comerciantes de Cdiz108. Unavez que les
104 Ms

detalles, Martnez del Cerro (2002b).

105 La

primera firma de estas caractersticas fue la Compaa de Caracas. Adems muchos de los accionistas de la Compaa de La Habana lo haban sido anteriormente de la de Caracas. A este respecto, es interesante la aportacin de Grate Ojanguren (1993, 38).
106 Santiago

Irisarri era factor en Cdiz de la Compaa Guipuzcoana de Caracas.

107 El

presidente era Martn Arstegui. Los apoderados en la Corte fueron Miguel Antonio Zuaznval y Francisco Aldecoa. Jos de Iturrigaray era el encargado de la factora en Cdiz. Grate Ojanguren (1993, 24-48).
108 Se

trataba de Jos Ortuo Ramrez, Lorenzo Aristegui, Juan Jos Goicoa, Francisco Aguirre y la Compaa de Enrile.

Captulo IV: Comercio al por mayor y otros negocios

concedieron la contrata, estos hombres de comercio procuraron dejar claro que


adems de fiadores formaban parte del negocio junto a Uriarte como miembros
accionistas109. El proyecto consista en el abastecimiento de negros de las provincias de Cartagena y Portobelo, durante diez aos con navos de bandera espaola. Los barcos tenan que salir de Cdiz rumbo a la costa guineana; despus
comprar los esclavos; finalmente, desde all, parta el convoy hacia Amrica. Ante
el temor de que los ingleses intentaran impedir el comercio en Guinea, solicitaron la posibilidad de conducirlos al puerto de Montecristo bajo bandera extranjera y desde all transportarlos en navos espaoles a Cartagena y Portobelo. Los
socios propusieron que la caja principal estuviera en Montecristo, lo que podra
fomentar el cultivo de la isla110.

Esta oferta fue bien acogida en la Casa de la Contratacin, aunque
ofrecieron algunas objeciones. No les gustaba que Uriarte estuviera implicado
en el negocio, dado que el nombre de su compaa no estaba en su mejor momento. Probablemente la Corona acept la propuesta gracias al respaldo de los
hombres de negocios gaditanos, todos ellos con una carrera slida a sus espaldas. La Casa de la Contratacin prefera que la caja principal de la firma estuviera en Puerto Rico, lo que sin duda impulsara su fomento econmico. Los comerciantes gaditanos intentaron conseguir otras ventajas, como la internacin
de negros en otros puertos americanos111. Antes de aceptarlo la Corona estuvo
abierta a otros proyectos. Hubo otras dos proposiciones, la primera a cargo de
Manuel Gonzlez de Herrera, en nombre de Jos Antonio de Silva y Rodrigo Tamayo, vecinos de La Habana112. El informe que presentaron los cubanos sacaba
a la luz los puntos ms dbiles del plan de Uriarte, por ejemplo, la dificultad que
tenan los gaditanos en comprar ellos mismos los negros en frica. Esta segunda
propuesta concretaba mejor los puntos del asiento, adems se ofreca a conducir
los frutos, bulas, papel sellado y el azogue que el rey dispusiese. A pesar de estas
ventajas, se desconocen las razones por las que la Corona se inclin por la propuesta de Uriarte. Bibiano Ramrez que ha estudiado en profundidad la Compaa Gaditana de Negros, desconoce los motivos que llevaron al presidente de la
Casa de la Contratacin a escribir un informe negativo de la propuesta de Gonzlez de Herrera. No cabe duda de que este documento influy en su rechazo.

Tambin haba otra propuesta defendida por Juan Bautista Payn de
Beaumarchais, como apoderado de una casa comercial francesa. Este proyecto
tambin ofreca algunas mejoras sobre el de Uriarte113. Una comisin estudi las
tres propuestas y advirti la conveniencia de que el asiento estuviera en manos
109 Documento

de formacin de compaa para el abastecimiento de negros de algunas regiones de Amrica del 23


de septiembre de 1765. AGI, Seccin Indiferente General, lib. 2820-A.
110 Propuesta
111 Torres

de Miguel Uriarte de 1764. AGI, Seccin Indiferente General, lib. 2819.

Ramrez (1973, 18-19) estudia con detenimiento esta compaa.

112 Documento
113 Carta

expedido por el Consejo de Indias, 25 de enero de 1765. AGI, Seccin Indiferente General, lib. 2820-A.

de Miguel de Uriarte a Toms del Mello del 18 de agosto de 1764. AGI, Seccin Indiferente General, lib. 2819.
En esta carta Uriarte comenta a Mello la propuesta francesa. El navarro tema que concedieran el asiento a la compaa representada por Payn de Beaumarchais ya que propona vender los negros a un precio ms bajo que el ofrecido por Uriarte.

161

162

Una comunidad de comerciantes: navarros y vascos en Cdiz

de naturales. Sostena que aunque ninguna de las tres cumpla con todos los
requisitos, la nica que se poda aceptar con algunas modificaciones era la defendida por Uriarte. Los comerciantes de La Habana tenan la certeza de que
el asiento iba a ir a manos gaditanas, de manera que optaron por realizar otra
proposicin en la que pedan que la isla de Cuba estuviera fuera de la contrata
anterior y ellos se encargaran de su abastecimiento negrero. Los comerciantes
cubanos tampoco consiguieron este mercado y termin triunfando el plan de
Uriarte que fue favorecido con algunas ventajas comerciales114.

Entre los puntos esenciales de la contrata, la firma se comprometi a conducir a Cartagena y Portobelo, por diez aos bajo bandera espaola,
1.500 negros: 400 a Honduras y Campeche, a Cuba 1000, a Cuman, Santo
Domingo, Trinidad, Margarita, Santa Marta y Puerto Rico 600 hombres. Tambin se ofreca a abastecer otros puertos de Amrica si el rey lo crea oportuno.
El despacho de los navos saldra desde la baha de Cdiz. All cargaran harina,
aguardiente, vino, aceite, etc. Despus iran a la costa de Africa, desde donde
zarparan a los puertos americanos. Una vez que haban comprado los negros,
se dirigiran a Puerto Rico donde se estableca la caja central del asiento, desde
la cual se distribuiran los esclavos. Los asentistas haban conseguido un permiso
para poder transportarlos desde Guinea a Puerto Rico en barcos con bandera
britnica, para evitar que los ingleses intentaran interrumpir el trfico. Tambin
obtuvieron algunas ventajas fiscales en las mercancas que transportaban. Por
su parte, la firma se comprometa a cultivar una porcin importante de terreno
en Puerto Rico para fomentar la economa de la isla.

En relacin a los socios de la Compaa Gaditana de Negros, antes de
firmar la contrata con el gobierno se constituyeron en sociedad por medio de
un documento privado. Entonces decidieron que Uriarte se desplazara a Madrid para encargarse de los trmites con la Corona y Francisco de Aguirre se encargara de la direccin de la compaa. La escritura de fundacin se firm ante
notario el 25 de septiembre de 1765115. La sociedad estaba formada por Jos
Ramrez Ortuo, Miguel de Uriarte, Lorenzo Aristegui, Juan Jos Goicoa, Francisco de Aguirre y Jos Mara Enrile, todos ellos del comercio de Cdiz. La firma
se constituy para permanecer en activo durante diez aos. Estaba compuesta
de 960 acciones, distribuidas de manera desigual entre los socios; Uriarte era el
propietario mayoritario con 320116. Los socios no tenan obligacin de entregar
el valor de las participaciones en el momento de la fundacin de la firma, solo
deban dar efectivo cuando el director lo dispusiese. La mayora de las decisiones las tomaban el director y el socio, quienes tenan la obligacin de convocar
cuatro juntas generales cada ao para dar cuenta a los dems accionistas del
114 Real

Orden de aprobacin del asiento dada en Aranjuez, 14 de junio de 1765. AGI, Seccin Indiferente General, leg. 2770.
115 Escritura

de Fundacin de Compaa, Cdiz 23 de septiembre de 1765. Aunque se escritul en Cdiz hay una copia en AGI, Seccin Indiferente General, lib. 2820-A.
116 La

distribucin de las acciones era la siguiente: Miguel Uriarte 320 acciones; Jos Ramrez Ortuo, Francisco de
Aguirre, Lorenzo Aristegui y Jos Mara Enrile tenan cada uno 140 acciones y Juan Jos goicoa, 80.

Captulo IV: Comercio al por mayor y otros negocios

stado de la sociedad117. En ellas se deba hacer el reparto de los intereses genee


rados por el negocio.

De los seis socios, cuatro eran vascongados. Apenas existen referencias sobre el vizcano Miguel de Uriarte, nicamente que era vecino de El Puerto
de Santa Mara. Sin embargo, el resto de los accionistas estaban avecindados en
Cdiz. Lorenzo Aristegui era guipuzcoano y proceda de la localidad de Oate.
Desde 1737 estuvo matriculado en el Consulado de comerciantes; era vecino de
Cdiz, aunque resida en El Puerto de Santa Mara. Aristegui fue un personaje
destacado del comercio de la Carrera de Indias; en 1762 fue representante del
Consulado gaditano en la Corte y consigui eximir a los comerciantes de Cdiz
de la leva a quintas. Segn sus declaraciones para la Verificacin del Catastro
de Ensenada, reciba 1.200 pesos cada ao, fruto de sus negocios mercantiles.
Comparta junto a otro de los socios de la compaa, Francisco de Aguirre, la
propiedad del navo La Concepcin118. Este comerciante era navarro; haba nacido en Uztrroz. Estaba casado con Ana Ramrez Ortuo, hermana de Jos Ramrez Ortuo119. En 1762, Francisco Aguirre percibi 3.000 pesos de renta de
sus operaciones mercantiles120. La informacin sobre Juan Jos Goicoa es muy
escasa; hay noticias de que haba nacido en Puente la Reina, Navarra. En 1757
realiz un viaje a Nueva Espaa donde permaneci una temporada. Era propietario de algunas acciones de la Compaa de La Habana121.

Al ao de la fundacin de la sociedad modificaron algunos estatutos;
uno de los cambios ms importantes fue la admisin de nuevos accionistas. Se
trataba de las firmas, Verduc, Vicent Ca. y de la Ville Hermanos, estas ltimas
de Cdiz. Tambin Juan Miralles que era de La Habana122. Con el nuevo reparto
de acciones Uriarte cedi parte de las suyas a los nuevos socios, aunque continu siendo el mayor propietario123. Posiblemente tuvieron que aumentar el nmero de accionistas porque algunos de los fundadores no haban aportado el
valor de las acciones y necesitaban lquido para el funcionamiento del trfico.
Bibiano Torres sostiene que la economa de Uriarte no era lo suficientemente
fuerte como para tener tantas acciones. El hallazgo de un documento nos inclina a apoyar esta hiptesis; era un testimonio en el que se informaba sobre
117 El

cargo de socio era consultivo.

118 Verificacin

del Catastro de Ensenada de 1762. Archivo Histrico Municipal de Cdiz (A partir de ahora AHMC),
Seccin Padrones y Censos, lib. 8059.
119 Recordamos

que era otro de los socios de la Compaa Gaditana de Negros, Testamento de Francisco Aguirre Andrs de 1747. AHPC, prot. 1609, 73-6.
120 Declaraciones

para la Verificacin del Catastro de Ensenada de 1763. AHMC, Seccin Padrones y Censos, lib.
6953, lib. 6944, 539.
121 Grate

Ojanguren (1994, 373).

122 Escritura

del 23 de septiembre de 1766. AHPC. Una copia del documento en AGI, Seccin Indiferente General, lib. 2820-A.
123 Uriarte

era propietario de 250 acciones; Aristegui y Enrile de 126 acciones cada uno; Jos Ramrez Ortuo; Aguirre y
Goicoa eran propietarios de 80 acciones cada uno. Verduc, De la Ville y Miralles eran propietarios de 70 acciones.

163

164

Una comunidad de comerciantes: navarros y vascos en Cdiz

unas deudas que Uriarte tena pendiente con algunos comerciantes gaditanos;
dichos dbitos eran anteriores a la fecha de la concesin del asiento124. Se trataba de una declaracin escrita el 23 de agosto de 1763 por varios comerciantes
de Cdiz, acreedores de Uriarte. Este testimonio hace pensar que Uriarte entr
en la compaa por los contactos que poda aportar en la Corte, ms que por
la liquidez de sus negocios. Sin embargo, el documento demuestra que aunque
tena una economa muy ajustada, gozaba de la confianza de sus acreedores.
De hecho, fue escrito por stos para manifestar apoyo al deudor; le concedan
libertad para que siguiera al frente de sus negocios. La compaa estuvo bajo la
direccin de Aguirre y Aristegui hasta que muri este ltimo. Entonces sigui al
frente Francisco Aguirre Andrs hasta su fallecimiento en 1779, fecha en la que
la junta de accionistas decidi nombrar como director a Miguel Iribarren. Tambin sali elegido como socio del director Prudencio De la Ville, en quien recay
las riendas de la firma tras la muerte de Miguel Iribarren125.

En cuanto al desarrollo de la contrata, despus de la primera expedicin que sali de Cdiz rumbo a la costa africana, se vio claro que no era posible que los gaditanos compraran los negros directamente, tal y como haba
sido la idea original. Esto se deba a que en el momento en que los vendedores vean la bandera espaola en los barcos, suban rpidamente el precio de la
mercanca. Despus de los primeros intentos, trataron de realizar una expedicin a la Costa de Guinea con barcos de banderas inglesa y francesa. Incluyeron algn tripulante espaol para que aprendiera de primera mano el desarrollo
del intercambio, sin embargo, esta idea tampoco dio buenos resultados ya que
si no iban con barcos extranjeros, no solucionaban el problema de la subida del
precio de los esclavos. A partir de entonces tuvieron que realizar contratas con
negreros extranjeros, lo que repercuta de forma negativa en las ganancias de
las expediciones126.

A comienzos del asiento, ante los escasos beneficios que reportaba
el comercio de esclavos, la compaa solicit a la Corona si poda llevar en los
barcos cierta cantidad de harinas, carnes saladas y otros gneros para el vestuario de los negros. Le concedieron este permiso, de forma que estos productos quedaron libres de impuestos. Si era necesario, podan venderlos en los
puertos del asiento, aunque tenan que pagar los derechos correspondientes.
Tambin consiguieron algunas mercancas libres de aranceles debido a que la
Corona quera ayudar al fomento de Puerto Rico; se aplicaron a los hierros, herramientas y cualquier otro gnero para estos destinos. Aun as, el comercio de
negros era muy complicado y pronto comenz a dar ms gastos que beneficios.

124 Declaracin

de Juan Vicente Matheos, escribano del rey del 14 de septiembre de 1763. AGI, Seccin Indiferente General, lib. 2819.
125 Testamentara

de Miguel Iribarren 1805-1806. Archivo de Villarreal de Purullena (A partir de ahora aparecer citado con las siglas AVP), c. 49, exp. 5.
126 Documento

firmado por Aguirre, Aristegui y compaa del 28 de junio de 1772. AGI, Seccin Indiferente General, lib. 2820-A.

Captulo IV: Comercio al por mayor y otros negocios

La compaa trat de mejorar los resultados con el negocio de otras mercancas, entre las que destacaron las harinas, incluso dejaron en segundo plano el
comercio negrero. En el primer perodo de la actividad comercial de la Compaa Gaditana de Negros 1765-1772, ni siquiera las ventas cubrieron los gastos.
La etapa se cerr con un dficit de 298.916 pesos. Despus de estos desastrosos resultados, la firma decidi parar el trfico y reestructurar el negocio. La sociedad elabor un informe en el que pona de manifiesto su mala organizacin
y la falta de capital propio. Esto les llev a solicitar una serie de prstamos con
unos intereses ms altos de los que poda hacerse cargo. La firma termin reconociendo que atravesaba una situacin econmica muy delicada. Desde entonces comenz una etapa en la que eran continuas las peticiones a la Corte:
rebajas en los derechos, permisos para comerciar con productos comprados en
colonias extranjeras, etc127.

Lleg un punto en que la situacin de la compaa se hizo tan delicada que los socios pidieron a la Corona que les librara del asiento si no les conceda una serie de gracias. El 26 de agosto de 1772 presentaron una declaracin
de quiebra. Sostenan que la causa de los malos resultados estaba en el desconocimiento que tenan de la trata de negros, a lo que haba que sumar que las
condiciones impuestas por la Corona les haban resultado muy gravosas. Un informe redactado por Jos Glvez, que apoyaba la continuacin del asiento, fue
clave a la hora de que la Corona accediera a algunas de las peticiones. Este documento sostena que si se anulaba esta contrata, los siguientes asentistas tendran los mismos problemas. El 28 de junio de 1772 la compaa present al rey
un memorial con idea de que les hicieran algunas concesiones, sin las cuales,
aseguraban, no sera posible continuar con el asiento. La mayora de ellas trataban de evitar el paso por Puerto Rico128.

Otro tema que afect de manera determinante a la economa de la
firma fue la quiebra de la Casa Verduc Kelonguen Ca. Desde la incorporacin
de los nuevos accionistas, la Compaa Gaditana de Negros haba contado con
el capital de esta casa gaditana. Cuando se declar en quiebra, la firma negrera
deba 596.000 pesos a Verduc, Kelonguen y Ca. La Casa de la Contratacin decidi tomar riendas en el asunto y mand que estudiasen los libros de cuentas
para decidir sobre su futuro129. La delicada situacin que viva la compaa tena
divididos a los socios respecto a cul era la solucin ms conveniente. Porun

127 Instancia

dirigida a la Corona por Aguirre, Aristegui y Ca. AGI, Seccin Indiferente General, lib. 2820.

128 En

una de las peticiones solicitaban que las embarcaciones que fueran de La Habana en busca de negros pudieran dirigirse a cualquiera de los puertos a que se extendiese la obligacin del asiento, sin necesidad de arribar a Puerto
Rico, escala que segn los asentistas, les ocasionaba graves demoras y mortandad de los esclavos. Tambin pedan al
rey que les eximiera de la obligacin establecida en la Real Cdula del 21 de septiembre de 1770 de mantener de forma
constante en Puerto Rico un repuesto de 2.000 barriles de harina. Pedan que la cantidad se disminuyera a 600 barriles porque no era necesario un nmero mayor de mercanca que adems tena el peligro de estropearse. AGI, Seccin
Indiferente General, lib. 2820-A.
129 Roque

Aguado y Juan Antonio Herrero realizaron un estudio sobre la documentacin de la Compaa Gaditana de
Negros. Carta de Roque Aguado y Juan Antonio Herrero al presidente de la Casa de la Contratacin del 31 de agosto
de 1772. AGI, Seccin Indiferente General, lib. 2820.

165

166

Una comunidad de comerciantes: navarros y vascos en Cdiz

lado, el director y la mayora de los accionistas opinaban que la nica alternativa


era dar por terminado el asiento. Jos Mara Enrile defenda la posicin contraria; pensaba que haba esperanzas de continuar el trfico. El problema estaba en
que, segn la contabilidad, la firma tena medios para pagar a los deudores; sin
embargo, a la hora de la verdad esto no era posible porque algunos de los accionistas todava no haban aportado el valor de sus acciones. Finalmente, la Compaa Gaditana de Negros pudo contar con el apoyo del presidente de la Casa
de la Contratacin. El Consejo de Indias tuvo en cuenta esta opinin cuando decidi que continuara el asiento con la previa concesin de diversas gracias.

Enrile haba sido uno de los pocos accionistas que haba depositado
el valor de sus acciones en las arcas de la compaa, incluso en dos ocasiones le
concedi algunos prstamos. Era el dueo de ms de la tercera parte del capital de la firma, por lo que vea justo que siguiera la contrata y l pudiera contar
con una participacin activa en su direccin. Finalmente, los socios llegaron a un
acuerdo con ayuda del presidente de la Casa de la Contratacin. La compaa
iba a seguir con el negocio, Enrile actuara como socio y Goicoa seguira siendo
apoderado en Madrid. Trataran de reducir los gastos de la sociedad y modificaran algunas otras cuestiones de detalle. La medida ms tajante fue la de excluir
a algunos accionistas, los que todava no haban puesto el valor de sus acciones
que eran Miguel Uriarte, Jos Ramrez Ortuo y Juan Miralles130. A partir de ese
momento la compaa figur bajo el nombre de Aguirre, Aristegui y Ca131.

La sociedad pidi en repetidas ocasiones que no fuese necesario pasar
por Puerto Rico en cada expedicin. Aguirre, Aristegui y Ca. consigui el traslado de la caja principal de Puerto Rico a La Habana, hecho que aprovech el
navarro Julin Martnez de Murgua para solicitar un permiso para introducir negros en Puerto Rico132. Esta propuesta fue mal acogida por Goicoa y sus socios,
quienes sostenan que Martnez de Murgua actuaba como testaferro de hombres de negocios extranjeros. Aunque este proyecto fue bien recibido por la Administracin, no pudo llevarse a cabo por la coyuntura internacional. Un poco
ms tarde, Juan Miralles propona a la Corona llevar a cabo un asiento para introducir negros en Cuba, sin embargo, esta idea fue desestimada. Desde finales de 1772 los acreedores de la Compaa Gaditana de Negros se reunieron
en distintas ocasiones. La mayora de ellos decidieron admitir la moratoria del
pago de las deudas pendientes para que la firma pudiera seguir con el asiento
ya que solo quedaban tres aos para su conclusin133. A comienzos de 1773 los
130

Una nota presentada por Aguirre, Aristegui y Ca. informaba que el comerciante de La Habana Juan de Miralles haba sido admitido como socio de la compaa en la segunda distribucin de acciones en 1766. Tambin haba sido nombrado factor del asiento en La Habana. En el plazo de 18 meses deba aprontar el valor de las acciones; no lo hizo, de
manera que fue excluido de la compaa como sujeto insolvente. Por entonces averiguaron que Miralles haba tenido
otros negocios de provisin de negros que no haban concluido bien. AGI, Seccin Indiferente General, lib. 2820-A.
131 Plan

acordado por Goicoa, Payn y Enrile del 23 de enero de 1773. AGI, Seccin Indiferente General, lib. 2820.

132 Hombre

de negocios de origen navarro que se matricul en el Consulado de comercio de Cdiz en 1751. Ruiz Rivera (1988, 182).
133 No

estaban de acuerdo Toms Nicn y Matas Landaburu que eran albaceas de la testamentara de Jos Montesisto,
cnsul que fue de Gnova en Cdiz. Pedan que se les pagase el 32% de su deuda que era de 30.500 pesos. Docu-

Captulo IV: Comercio al por mayor y otros negocios

poderados de la compaa en Madrid volvieron a pedir nuevas gracias al rey134.


a
Solicitaron que adems de los tres aos que quedaban para la finalizacin del
asiento, les dieran una prrroga de otros tres, bajo las mismas condiciones que
hasta el momento haban disfrutado. Les concedieron la peticin para dos aos
ms, con posibilidad de ampliarlo a un tercero. El asiento finaliz oficialmente el
1 de mayo de 1779, aunque tuvieron permiso para continuar con algunos envos hasta el 6 de septiembre de 1779.

Como negocio, la Compaa Gaditana de Negros fue un desastre
econmico. Hay que recordar que la falta de experiencia tambin influy de
manera determinante en los malos resultados cosechados por la compaa de
Francisco Mendinueta y sus socios. Tanto la primera como la segunda firma estaban integradas por hombres de comercio con escaso o nulo conocimiento del
comercio negrero. Algo lgico teniendo en cuenta que hasta entonces la trata
de negros haba estado en manos extranjeras. La inexperiencia jug en contra, no supieron controlar el negocio, era complicado porque se desarrollaba
en marcos geogrficos extensos: Cdiz, la costa africana y distintos puntos de
la Amrica espaola. Adems, en ocasiones no tuvieron ms remedio que confiar en terceros135.

Por otro lado, las condiciones del contrato que tena la firma con la
Corona ahogaban an ms la economa de la Compaa Gaditana de Negros. El
precio estipulado de la venta de los esclavos no era suficiente para obtener beneficios, adems de que era muy elevado el derecho que cobraba la Corona por
cada negro. As mismo, el precio de compra del esclavo en frica era elevado.
Todo esto iba a dar a los hombres de negocios gaditanos un margen muy pequeo de beneficios, el cual, ante cualquier imprevisto se traduca en prdidas.
Del mismo modo, la obligacin de poner la caja principal en Puerto Rico aumentaba excesivamente el coste. La acumulacin de un nmero elevado de negros
en los almacenes incrementaba los ndices de mortalidad, al no poder ser cuidados de forma adecuada. La obligacin de la contrata de tener una cantidad de
vveres almacenados en la isla muchas veces les ocasion prdidas porque las
provisiones no se gastaban y terminaban estropendose136.

No deseamos dejar el tema sin llamar la atencin sobre los posibles
beneficios del asiento de la Compaa Gaditana de Negros. Es importante que
pudiera cumplir con el objetivo de su creacin: el abastecimiento de Amrica de
un nmero importante de negros. Adems, los asentistas insistieron en que la
mento escrito por Toms Micn y Matas Landaburu, dirigido al presidente de la Casa de la Contratacin del 25 de septiembre de 1772. AGI, Seccin Indiferente General, lib. 2820-A.
134 Documento

firmado por Juan Jos Goicoa, Juan Payn y Gernimo Enrile, dirigido al rey del 24 de enero de 1773.
AGI, Seccin Indiferente General, lib. 2820-A.
135 Por

ejemplo, ante la imposibilidad de conseguir negros directamente en frica.

136 Documento

ral, lib. 2820-A.

redactado por Aguirre, Aristegui y Ca. del 28 de junio de 1772. AGI, Seccin Indiferente Gene-

167

168

Una comunidad de comerciantes: navarros y vascos en Cdiz

mano de obra negrera haba aumentado las explotaciones de azcar y tabaco


de Cuba, con lo que la isla prosper mucho en esos aos. La Real Hacienda
tambin sali beneficiada al percibir ms ingresos con la introduccin de negros
y las extracciones de azcar137. Tanto los ejemplos de la Compaa Gaditana
de Negros y de Mendinueta Ca., as como los distintos intentos realizados por
parte de hombres de negocios vascos y navarros son prueba de la aptitud que
tenan estos hombres de bsqueda de oportunidades de negocio, aunque por
ello tuvieran que implicarse en asuntos tan complicados como la trata negrera.

2. Participacin en compaas de seguros


En las pginas siguientes se tratar de mostrar la participacin de los navarros y
los vascos en el seguro martimo. No obstante, previamente se perfilarn las caractersticas principales de este negocio vinculado a la Carrera de Indias.

Desde el comienzo, el seguro estuvo ntimamente relacionado con el
comercio internacional. Existen referencias de que, desde sus orgenes, estuvo
presente en la Carrera de Indias debido a los peligros de las rutas y a la frecuencia de naufragios138. La existencia de multitud de riesgos martimos foment la
generalizacin de los seguros, como medio de atenuar las consecuencias derivadas de los malos deudores, las suspensiones de pagos, las quiebras mercantiles y otros139. Manuel Ravina Martn seala que el seguro martimo era una institucin mercantil necesaria para el comercio, ya que a travs de ella se haca
frente, con el mnimo riesgo, a los avatares de la navegacin, como naufragios,
guerras o asaltos de los piratas140.

A lo largo de los siglos XVI, XVII y buena parte del XVIII, el seguro
fue un negocio ms para los hombres de comercio de Cdiz. Sin embargo, tuvo
una difusin importante a partir de finales del setecientos, que se perciba en
la proliferacin de compaas de seguros. A finales del siglo XVIII, con las casas
de seguros llegaron a Cdiz las primeras compaas por acciones. Una presencia bastante tarda teniendo en cuenta que hay constancia de que a mediados
del siglo XVIII ya existan en Catalua y Mallorca de este tipo de firmas especializadas141. Este es el motivo de que tradicionalmente la investigacin sobre los

137 Documento

redactado por Aguirre, Aristegui y Ca. del 28 de junio de 1772. AGI, Seccin Indiferente Gene-

ral, lib. 2820-A.


138 Cspedes

del Castillo (1948-1949, 58-59). Aunque Antonio Garca-Baquero (1976, 263) afirma que el seguro estuvo presente en la Carrera de Indias, ms como una prctica usual que como el resultado de una legislacin especfica.
En Espaa los contratos de seguros martimos ms antiguos que se conocen son los de Mallorca de 1357 y Barcelona de
1377, aunque se hicieron ms frecuentes a partir de la ltima parte del siglo XIV. Cruz Barney (1998, 101).
139 Bernal

(1992, 469).

140 Ravina

Martn (1983, 485).

141 Pons

Pons (1996, 134-135).

Captulo IV: Comercio al por mayor y otros negocios

contratos de seguros martimos en Espaa se haya desarrollado principalmente


en el mbito cataln y en menor medida, en torno a la Carrera de Indias142.

Guadalupe Carrasco Gonzlez entiende que el negocio asegurador
de finales del siglo XVIII fue consecuencia de la implantacin del Libre Comercio, debido al cambio que se produjo en la manera de comerciar y del surgimiento de nuevos riesgos. Las quiebras surgidas por la crisis de 1786 y la bajada de precios de los seguros, influyeron en el aumento de su contratacin y
por tanto, en el surgimiento de nuevas firmas143. En 1795 haba en la ciudad
75 casas aseguradoras, sin embargo, a partir de esta fecha quebraron muchas
compaas144. El nmero fue decreciendo a medida que aumentaba la inestabilidad en el espacio atlntico y disminua la actividad mercantil en el puerto gaditano145. Tras la guerra con Inglaterra de 1804, se arruinaron ms de 50 casas
aseguradoras. En la Gua de comercio de Cdiz de 1807 hay constancia de que
seguan en funcionamiento solo 13 firmas146.

Habitualmente, a finales del siglo XVIII todas las mercancas que salan de Cdiz haban sido previamente aseguradas147. Los propios comerciantes
eran los que, mediante su incorporacin a las compaas por acciones, aseguraban los cargamentos de otros colegas. En este contexto de intercambios, los seguros tenan un papel importante en las operaciones mercantiles, por que sin su
existencia, no [] habra quien osase cargar y osase aventurar a perder todo
lo que cargase148. Con el aumento de la contratacin de los seguros en Cdiz
a finales de la centuria, muchos hombres de negocios se interesaron e invirtieron en l parte de sus beneficios comerciales. Puede ser interesante comparar
algunos datos. Mientras que en Cdiz, haba a comienzos de la segunda mitad
del siglo XVIII, 54 compaas aseguradoras, en Barcelona existan 7, aunque al
final del siglo slo quedaba una. En 1783 se estableci en Bilbao una sociedad
de este tipo. Por esas fechas en Mlaga no haba compaas de seguros propias
de la plaza, aunque s haba algunos representantes de firmas sevillanas, de una
compaa de Santander y otra de Madrid. En Espaa, a finales del siglo XVIII se
142 Slo

algunos ttulos sobre el seguro en Catalua. Martnez Shaw (1978a, 286-310); Pelez (1981, 31 y ss.); Lobato
(1995). Sobre el seguro martimo en la Carrera de Indias. Cspedes del Castillo (1948-1949, 57-102); Ravina Martn
(1983a, 481-513); Bernal (1992, 339-344 y 469-475); Roseveare (1991); Carrasco Gonzlez (1996a, 168-176); Carrasco Gonzlez (1999b, 269-304); Maestro (1989).
143 Carrasco

Gonzlez (2000, 129).

144 Segn

la informacin que recoge Enrique Wedovoy (1967, 171-172) procedente fundamentalmente del Almanak
mercantil, en 1793 haba en Cdiz 54 compaas de seguros, dos aos ms tarde, haba 75 casas aseguradoras, en 1800
el nmero haba aumentado a 87 firmas y por ltimo en 1805 la cifra disminuy a 22.
145 Vardas

Ponce (1818), Servicios de Cdiz, 8. Citado en Garca-Baquero (1972, 47-48).

146 Se

trataba de: Alzuela y Barastarrechea, Beyens Hermanos, Toms Garca de Luna, Izquierdo e Hijos, Toms Martnez de la Junquera, Andrs Lacasa, Jos Antonio Leyes, Llera Hermanos, Viuda de Necochea y Urzainqui, Pedro Smidts, Antonio Vallarino, Jos Urda, Juan Miguel Urrutia. Sols (1958, 131-132).
147 El

7 de marzo de 1787 se expeda una Real Cdula que reglamentaba el cambio o prstamo martimo. En ella se admita que era una prctica muy frecuente. Maestro (1989, 49).
148 Extrado

de las Ordenanzas del Consulado de Sevilla, recogido en la edicin de Antonia Heredia Herrera (1970,
149-183) de 1739.

169

170

Una comunidad de comerciantes: navarros y vascos en Cdiz

podan contar ms de 100 firmas aseguradoras, y la mayora de ellas eran annimas149. Las compaas de seguros gaditanas convivieron en el setecientos con
el riesgo martimo cuya prctica estuvo muy extendida en la centuria150.

Los capitales de estas sociedades eran muy variados; existan firmas
con importantes fondos, como la Real Compaa de Seguros Terrestres y Martimos de Madrid, con 2.250.000 pesos. Otras, con un capital intermedio; por
ejemplo, una sociedad de Santander que tena 400.000 pesos y algunas, con un
capital pequeo, como una firma de Mlaga de 60.000 pesos151. Ms adelante,
en la tabla 20 habr ocasin de comprobar que las compaas que funcionaron
en Cdiz tenan por lo general un capital intermedio, las de menor cuanta se
encontraban entre 240.000 250.000 pesos; las ms altas estaban en torno a
los 730.000 pesos152. En Amrica no haba compaas de este tipo, de manera
que los comerciantes de las Indias aseguraban sus mercancas en Espaa. Una
de las formas de acordar este tipo de contrato era avisar previamente a un conocido de la metrpoli de la llegada de mercancas o caudales para que ellos se
encargasen de asegurarlos antes de embarcarlos. En otras ocasiones, algunas
casas de seguros espaolas tenan apoderados en Amrica.

El contrato del seguro consista en que [] una persona o entidad
jurdica (el asegurador) se obligaba, mediante el cobro de una prima o premio,
a resarcir a otra (el asegurado) por una cantidad fija previamente estipulada por
los siniestros que le pudieran sobrevenir a las mercancas o al navo asegurado
en la travesa martima153. La escritura se realizaba delante de un corredor de
lonja que haca las funciones de escribano pblico. Una de las cuestiones fundamentales eran las primas, que variaban segn el itinerario del barco y la distancia que recorra entre el puerto de salida y el de llegada. Adems, el estado
de paz o de guerra afectaba a los premios, por el problema del apresamiento de
los navos154. En los seguros que se firmaban en momentos de guerra era habitual que se llegara a cobrar de premio hasta el 50%.

Estas compaas tenan la particularidad de que su capital estaba dividido en acciones, sin embargo, conservaban el carcter personalista debido
a que era importante para los socios conocer la identidad de los propietarios
de las participaciones. Se agruparon en este tipo de sociedad porque era una
149 Maestro
150 Ms

(1989, 49-51).

adelante habr ocasin de hablar del riesgo martimo.

151 Maestro

(1989, 57).

152 En

1789 se creo una compaa dirigida por el navarro Domingo Esteban Olza, junto a los vascongados Juan Toms
Micheo, Miguel Iribarren y Javier Ignacio Amenbar. Se constituy con un caudal de 730.000 pesos, para la concesin
de seguros martimos durante seis aos. Fundacin de compaa de seguros bajo la direccin de Domingo Esteban
Olza en 1789. AHPC, prot. 1682, leg. 409.
153 Ravina
154 Para

Martn (1983a, 486).

las cuestiones relacionadas con la reglamentacin del seguro y los elementos del contrato, consultar Cspedes del Castillo (1948-1949, 57-102).

Captulo IV: Comercio al por mayor y otros negocios

forma de reunir un importante capital. Cada una vala 10.000 pesos, aunque
sus propietarios no tenan que aportar ninguna cantidad hasta que no lo necesitara la firma, entonces hacan el pago en proporcin a la participacin que
cada uno tenan. Las compaas solan estar gestionadas por un director, quien
tena autoridad para firmar las plizas de seguros. Era tambin quien ajustaba
los premios y se encargaba del cobro a los deudores. Junto a ste, los accionistas nombraban a dos consiliarios que asesoraban a la direccin en caso de duda.
Tambin deban reclamar cada cierto tiempo el estado financiero de la firma155.

Las compaas de seguros gaditanas del ltimo cuarto del siglo XVIII
cubran las necesidades de su comercio, adems de que ofrecan estos servicios a comerciantes de otras plazas nacionales como Sevilla, Mlaga, Bilbao,
La Corua, Barcelona o Santander y de puertos americanos como Veracruz,
La Habana o Cartagena de Indias. El 30% de las plizas contratadas en Cdiz
pertenecan a comerciantes de otras plazas156. Carrasco Gonzlez ha podido
comprobar, en relacin a los seguros contratados en 1796, que los ms numerosos eran los que tenan como destino algn puerto europeo, representaban el
849%. Esto ratifica lo expuesto anteriormente, el papel de Cdiz como plaza
intermediaria y re-exportadora de productos americanos y de capitales a ciudades europeas. En cuanto a los seguros de la ruta americana, presentaban el
121% de las plizas y se trataba sobre todo de contratos para Veracruz, el Caribe o Venezuela157.

El problema fundamental para estudiar el seguro martimo en Cdiz
es la falta de fuentes directas. Slo se conoce el paradero de los registros de plizas de seguros a partir de 1768 y nicamente los contratados para el comercio americano. En cuanto al resto de las rutas, no hay informacin porque no se
han conservado los libros de los corredores de lonja en los que deban de estar
registrados158. En cambio, existen en el Archivo de Protocolos de Cdiz algunas
escrituras de fundacin de compaas; de algunos de estos documentos se conserva una copia en el Archivo General de Indias. Esta fuente es esencial para conocer las caractersticas de estas sociedades ya que ofrece la relacin de socios y
los individuos que ostentaban los cargos directivos. Tambin indica las acciones
que cada socio tena y los estatutos establecidos para la configuracin de cada
una de las sociedades159.

155 Carrasco

Gonzlez (2000, 133).

156 Carrasco

Gonzlez (1999b, 281).

157 Carrasco

Gonzlez (1999b, 284).

158 Carrasco

Gonzlez (1999b, 271).

159 Martnez

del Cerro (2000, 93).

171

172

Una comunidad de comerciantes: navarros y vascos en Cdiz

2.1. Un negocio nacional


Manuel Ravina Martn ha estudiado el seguro martimo en el Cdiz de finales
del siglo XVII. Ha podido observar el dominio que ejercieron los extranjeros en
el negocio durante esos aos. De una relacin de 37 aseguradores o compaas
de seguros que aparecen citadas en un documento de 1691, 7 eran ingleses, 3
holandeses; 17 de Gnova; 3 haban nacido en Florencia, 4 eran de Hamburgo.
Hay que advertir que no se lleg a identificar la nacionalidad de 3 de ellos.
Segn esta informacin, ninguno de los aseguradores haba nacido en Espaa160.
Por este motivo, dado el control que tenan los no nacionales del trfico mercantil hasta muy avanzado el siglo XVII, Guadalupe Carrasco Gonzlez entiende
que las mercancas y los buques se aseguraban en el lugar de origen161. Sin embargo, a medida que se adentraba en el siglo XVIII, y sobre todo, en la segunda
mitad de la centuria, con la generalizacin de las compaas por acciones, se
puede hablar de la proliferacin de la fundacin de sociedades con capital espaol. Zylberberg afirmaba que por primera vez en la Historia Moderna de Espaa,
un negocio de la importancia de los seguros martimos no estaba en manos extranjeras, sino espaolas162. Lstima que este negocio comenz a tener beneficios en unos aos en los que el comercio colonial estaba llegando a su fin.

La tabla 19 es representativa de la participacin de los vascongados en las compaas de seguros que se constituyeron en el perodo comprendido entre 1791 y 1800. Esta informacin procede de las escrituras de fundacin de las compaas que se localizan en el Archivo General de Indias. Junto a
cada hombre de negocios, en las siguientes cuadrculas se incluye el nmero de
acciones de las que eran propietarios. Los superndices indican la compaa a la
que pertenecan163.

La tabla 19 slo incluye las acciones que adquirieron los hombres de
negocios en el perodo 1791-1800. Se trataba, sin embargo, de unos aos en los
cuales se fundaron en Cdiz un nmero importante de compaas de seguros.
Esta tabla muestra la participacin de los vascongados en este negocio, ya que
en los nueve aos del perodo, 69 navarros y vascos adquirieron acciones. Adems, se puede observar que muchos slo compraron una accin, posiblemente
entendan la participacin en los seguros como un negocio ms, que les poda
ayudar a sacar alguna rentabilidad a los beneficios del comercio. As mismo, hay
que sealar que un nmero importante de comerciantes invirtieron un capital
destacado en la adquisicin de este tipo de acciones. Ms adelante, se hablar
de ellos. Ahora nos interesa saber cules fueron las compaas que tenan entre
sus accionistas mayor nmero de vascongados.

160 Ravina

Martn (1983a, 491-493).

161 Carrasco

Gonzlez (1999b, 273).

162 Zylberberg
163 Cada

(1993, 453).

nmero corresponde a una accin; en el listado apndice 1 se incluye la relacin de las compaas de seguros
y su correspondencia con estos nmeros.

Captulo IV: Comercio al por mayor y otros negocios

173

Tabla 19: Inversin de los hombres de negocios navarros y vascos en


las compaas de seguros fundadas en el perodo 1791-1800164
Apellido, Nombre
Aguerrevere, Juan Miguel

165

Aguirre, Juan Jos

147

Alsasua, Bartolom

131

Alsasua, Jos

Alzueta, Juan Francisco

12

Amenbar, Gaspar

Amenbar, Javier Ignacio


Anduaga, Toms Jos
Arangoena, Pedro

244

Araurrenechea, Jorge

154

165

222

157

148

130

137

128

147

110

154

165

138

144

174

115

11

167

118

127

154

122

125

160

147

110

Aristegui, Luis Segundo

110

17

Arribillaga, Juan Agustn

137

117

136

Arzuvialde, Juan Manuel

Asoz, Santiago

147

140

113

232

144

113

132

160

138

148

65

147

232

27

164

142

Aspillaga, Juan Felipe

Ballivin, Juan Manuel

117

Berrio, Francisco

127

Bordas, Francisco

Dolarea, Juan Felix

130

Echevarra G, Francisco

12

Echevarra M, Francisco

132

Egua, Pedro Antonio

122

132

Elizalde, Fermn

27

Espelosn, Juan Francisco


Ezpeleta, Juan Esteban
Ezpeleta, Juan Jos

110

Goenaga, Jos Javier

127

Goicolea, Francisco

Goicolea, Juan ngel

148

Goicolea, Jos Joaqun

122

Goicolea, Lorenzo

148

Glz. Echavarri, Miguel A.

29

44
30
48

63

67

175

63

130

144

160

138

144

130

265

122

244

130

122

118

161

148

110

140
130

165

122

125

118

146

112

18

119

Imaz, Jos Angel

129

143

113

133

175

Inciarte, Jos Ignacio

12

14

165

122

258

164 Esta

132

22

48

175

informacin procede en su totalidad de las escrituras de fundacin de compaas que se encuentran en AGI,
Seccin Consulados, leg. 78.

174

Una comunidad de comerciantes: navarros y vascos en Cdiz

Apellido, Nombre
Iriarte, Francisco

127

130

222

128

Iriarte, Juan Carlos

Iribarren, ngel Miguel

127

122

138

144

147

50

236

245

Iribarren, Miguel

30

31

347

16

29

138

244

147

117

355

937

265

325

258

157

274

315

212

29

275

238

139

165

146

119

136

147

145

174

19

149

47

54

160

51

260

163

264

Iraola, Antonio

165

Istriz, Cristobal Jos

154

137

Istriz, Joaqun

139

110

Landaburu, Ignacio

Landaburu, Juan de Dios

155

158

160

163

144

Larrin, Juan Bautista

126

116

158

160

110

Leanis Barrutia, Juan

Leceta, Juan Francisco

231

150

222

160

134

Marticorena, Juan Vicente

10

132

133

Mtz. Murgua, Pedro

Mayo, Antonio

126

Mendiburu, Miguel

127

165

222

125

144

110

Michelena, Juan ngel

Micheo, Juan Francisco

138

Micheo, Juan Toms

365

122

158

138

110

136

Micheo, Padre e hijo

130

154

125

140

260

174

110

141

Necochea, Joaqun

27

65

265

260

166

147

146

16

Olza, Domingo Esteban

38

Rodrguez Arrueta, Miguel

11

Sarri, Juan Manuel

113

Sistiaga, Jos Ignacio

125

Tellechea, Juan Esteban

130

161

110

Urrutia, Toms

53

147

131

129

167

154

150

155

160

164

142

246

147

119

140

165

222

225

117

158

260

147

148

113

115

110

143

147

148

145

Urraco, Pedro

17

44

30

26

61

25

10

2
65

27

36

Uztriz, Bernoya Cia.

110

Uztriz, Juan Bautista

110

Uztriz, Miguel Jos

110

Vea-Murgua, Pedro

32

150

18

136

44

147

Zulueta, Pedro

116

138

Zumarn, Sebastin

32

53

54

37

13

53

154

Viuda de Aguirre, hijo y Necochea 2

30

Captulo IV: Comercio al por mayor y otros negocios

175

Tabla 20: Compaas de seguros que tenan entre sus


accionistas un nmero significativo de navarros y vascos
Directores

Consiliarios

Fondo
(pesos)

Accionistas
vascongados

Alzueta, Juan Francisco


Beratachea, Juan Jos

Araurrenechea, Jorge
Micheo, Juan Toms
Iribarren, Miguel
Necochea, Joaqun

500.000

13

Alsasua, Bartolom

Desconocido

400.000

12

Lizarza, Jos
Lizarza, Ecequiel

Araurrenechea, Jorge
Iribarren, Miguel

400.000

12

Urrutia, Juan Miguel *

Irigoyen, Martn
Irigoyen, ngel Martn

400.000

12

Uztriz, Juan Bautista


Bernoya, Juan Luis

Mendiburu, Miguel
Istriz, Cristbal Javier

400.000

11

Viuda de Necochea y Urzainqui

Istriz, Cristbal Javier


Amenbar, Javier I.
Micheo, Padre e hijo

500.000

10

Tellechea, Jos Esteban

Marticorena, Juan V.
Micheo, Padre e hijo

300.000

Arzuvialde, Juan Manuel

Ujueta, Martn
Hemas, Jos Ignacio
Jado Castillo, Francisco

Desconocido

Guillenea, Jos Pascual *


Archeverroa, Toms

Araurrenechea, Jorge
Iribarren, ngel Martn

380.000

Ramos, Jos

Iribarren, Miguel
Urraco, Pedro
Hemas, Jos Ignacio

320.000

Martnez de la Junquera, T.

Iribarren, Miguel
Olza, Domingo Esteban
Arroyo, Miguel Andrs
Zulueta, Pedro

420.000

Goicolea, Francisco
Domnguez, Jos

Alsasua, Bartolom
Piedra, Benito de la

320.000

Lobo, Jos Mara

Arespacochaga, Jos
Nez de Castro, A.

400.000

Guerra, Hiplito

Garca, Juan Antonio


Gutirrez Huerta,J. A.
Istriz, Cristbal Javier
Aspillaga, Jos Felipe
Anduaga, Toms Jos

400.000

Torre, Vicente de la

Iribarren, Miguel
Terry, Domingo Toms

400.000

Urda, Jos

Aspillaga, Jos Felipe


Anduaga, Toms Jos

410.000

176

Una comunidad de comerciantes: navarros y vascos en Cdiz

Directores

Consiliarios

Fondo
(pesos)

Accionistas
vascongados

M. J. y Rafael Alba, Padre e Hijo

Urraca, Pedro
Gonzlez Echavarri, Miguel

300.000

Lasqueti, Antonio

Lasqueti, Sebastin
Lasqueti, Jos Mara
Smits, Pedro

500.000

Gelos, Basilio de

Iribarren, Miguel
Terry, Domingo Toms

Desconocido

Agustn y Lzaro Valverde

Desconocido

330.000

Urda, Jos
Iraurgui, Jos

Montis, Rafael
Aspillaga, Jos Felipe
Anduaga, Toms Jos

410.000

Garca de Luna, Toms Javier

Desconocido

400.000

Laraviedra, Manuel

Desconocido

500.000

Ramrez Ortuo, Agustn

Iribarren, Miguel
Valle, Francisco del
Mathews, Andrs

500.000

Lacasa, Andrs

Iribarren, Miguel
Behic, Domingo
Piedra, Benito de la

400.000

Portillo, Bernab

Vilaseca, Vicente
Martiani, Jos
Gmez de Leis, Mateo

400.000

Rafael de Vicario, Iigo


Lascano, Jos

Desconocido

400.000

Bonneval, Juan

Iribarren, Miguel
Gervinais, Toms
Behic, Domingo

520.000

Garrastazu, Jos Domingo

Mart, Francisco
Hemas, Jos Ignacio

200.000

Lpez Garca, Ruperto

Desconocido

Desconocido

Goin Martel, Jos

Jado Castillo, Francisco


Imbrechts, Juan Antonio
Inciarte, Jos Ignacio

300.000

Vallarino, Antonio

Irigoyen, Martn
Imbrech, Isidro
Goin Martel, Jos

400.000

Fontanes, Pedro Antonio

Iribarren, Miguel
Carassa, Hijo Bernal Ca.

400.000

Leyes, Jos Antonio

Bernal, Miguel
Senz Pardo, Esteban

280.000

Francisco Antonio Guerra e Hijo

Desconocido

400.000

Ceruti, Florencio Jos

Mart, Francisco
Hemas, Jos Ignacio

300.000

Captulo IV: Comercio al por mayor y otros negocios

Directores

Consiliarios

177

Fondo
(pesos)

Accionistas
vascongados

Alba, Manuel de

Desconocido

300.000

Imaa, Ventura

Desconocido

310.000

Behic, Domingo
Mollet, Servando

Desconocido

500.000

Piedra, Isidro Angulo


Oa, Teodoro Antonio de

Gutirrez, Simn
M. y Fco. Laraviedra

310.000

Hernndez, Gabriel

Piedra, Benito de la
Urraco, Pedro

290.000

Mathews, Andrs

Iribarren, Miguel
lvarez Campana, M.

400.000

Vicario de Iigo, Rafael

Desconocido

300.000

Aguirre y Yanguas, Juan Jos

Jimnez Prez, Fco.


Elizarza, Jos

400.000

Lasqueti, Antonio

Desconocido

400.000

Jado Castillo, Francisco de

Rodrguez Torices, Fco.


Urraco, Pedro
Galvn, Jacobo

500.000

Jos Salvador Valverde e Hijo

Desconocido

240.000

Fontanes, Pedro Antonio


Polavieja, Joaqun Garca

Desconocido

400.000

Muralla, Jos

Prez Villaverde Ca.


Gmez Leis, Mateo
Sez Pardo, Esteban

260.000

Carassa Hermanos Bernal, Ca.

Necochea, Juan Esteban


Duff, Diego
Smith, Pedro

400.000

Andalui, Miguel
Gmez Canalizo, Antonio

White, Roberto
Sigori, Antonio

300.000

Fco, M. Jimnez Prez, Padre


e Hijo

Desconocido

340.000

Snchez Cueto, Juan Antonio

Vicario de Iigo, Rafael


Torre, Juan Domingo

250.000

Malanco, Mariano

Fernndez Jimnez, Diego


Arespacochaga, Juan I.

350.000

Pascual de Arteaga
Martnez Amador, Jos

Carassa Hijo Bernal Ca.


Marliani, Jos
Gonzlez, Francisco Javier
Nez de Castro, Alonso

300.000

Vanherk Ca.

Desconocido

Desconocido

Mier, Juan Florencio de

Desconocido

Desconocido

178

Una comunidad de comerciantes: navarros y vascos en Cdiz


En la tabla 20 se han recogido una serie de compaas de seguros en
las que haba una presencia importante de navarros y vascos. Aparecen resaltados los directores y consiliarios de las compaas que formaban parte de la comunidad mercantil vascongada. Adems, aparecen marcados con un asterisco
aquellos de los que existe la certeza de que eran navarros165. De las 76 sociedades fundadas en Cdiz entre 1791-1800, los comerciantes navarros y vascos adquirieron acciones de 57 firmas. Se trataba, por tanto, de una participacin importante que se extenda a un buen nmero de compaas. A pesar de que los
comerciantes se hicieron con participaciones de compaas muy distintas, gracias a la tabla anterior, se puede conocer cules fueron las ms solicitadas por los
vascongados. De la muestra, en primer lugar 15 firmas tuvieron solamente a un
vascongado entre sus accionistas. Haba 14 compaas que tuvieron dos navarros o vascos como dueos de sus participaciones. Quines eran sus directores?
Algunos de ellos eran hombres de negocios destacados de la ciudad, como Antonio Lasqueti o Domingo Behic. De este ltimo, por ejemplo, Bustos Rodrguez
consideraba que perteneca a la aristocracia de los negocios de Cdiz166. Antonio Lasqueti tambin proceda de una de las familias ms destacadas de la comunidad mercantil espaola, segn ha comprobado Manuel Bustos Rodrguez167.

Por otra parte, hubo una serie de firmas que fueron las ms solicitadas por los hombres de negocios vascongados. Hay que destacar las dirigidas
por el navarro Juan Francisco Alzueta y Juan Jos Beratachea (13 accionistas), la
de Bartolom Alsasua (12), que era alavs de nacimiento, las sociedades dirigidas por los hermanos Lizarza (12), la de los navarros Juan Miguel Urrutia (12),
Juan Bautista Uztriz y Juan Luis Bernoya (11), la de la viuda de Necochea y Urzainqui (10), la de Juan Esteban Tellechea (9) y la del vizcano Juan Manuel Arzuvialde (9), y por ltimo, la firma del navarro Jos Pascual Guillenea junto a
Toms Archeverroa (9).

Adems, en la segunda columna de la tabla 20 se encuentra el nombre de los consiliarios de las compaas. En ocasiones no se dispone de dicha informacin para algunas sociedades. Tambin se ha resaltado el nombre de los
consiliarios que pertenecan al colectivo mercantil vascongado. A simple vista,
se puede comprobar que en las compaas donde los navarros y vascos tuvieron
una presencia efectiva en el comit directivo, ya sea como directores o como
consiliarios, haba muchos paisanos entre sus accionistas. No cabe duda de que
la existencia de personas de su mismo origen, daba a los accionistas una garanta o confianza de la solidez de la firma. Hay que destacar algunas sociedades que estuvieron dirigidas totalmente por vascongados, como por ejemplo,
las de Juan Francisco Alzueta y Juan Jos Beratachea, Jos y Ezequiel Lizarza,

165 Aunque no estn incluidos en nuestra nmina de hombres de negocios navarros y vascos. Una de las razones de que

no estn incluidos puede ser que aunque fueran comerciantes, no estuvieran inscritos en el Consulado. Por ejemplo,
Juan Miguel Urrutia haba nacido en Garzin y Juan Pascual Guillenea en Irurita, ambas localidades de Navarra.
166 Era

francs. Bustos Rodrguez (1995, 202-203).

167 Bustos

Rodrguez (1995, 238-240).

Captulo IV: Comercio al por mayor y otros negocios

JuanBautista Uztriz y Juan Luis Bernoya, la compaa de la viuda de Necochea y Urzainqui, Jos Pascual de Guillenea y Toms Archeverroa, Jos Urda y
Manuel Jos y Rafael Alba, Padre e hijo. Adems haba otras sociedades en las
que, aunque su director no haba nacido en estas regiones, algunos de sus consiliarios eran vascongados, como la de Toms Martnez de la Junquera o Hiplito Guerra. Estos datos indican de manera clara, que los comerciantes navarros
y vascos prefirieron invertir sus beneficios en la compra de acciones dirigidas
por paisanos, entendiendo este trmino en el sentido ms general de la palabra.
Una vez ms, en esta ocasin, en relacin a los negocios, se puede observar la
importancia del paisanaje entre los vascongados de Cdiz.

Aunque la mayora de las compaas de seguros del ltimo cuarto del
siglo XVIII estuvieron dirigidas por espaoles, algunos comerciantes extranjeros
muy conocidos en el mbito mercantil, tambin participaron en algunas. Es llamativo que en esas firmas no sola haber presencia de navarros y vascos entre
sus accionistas o en el comit directivo. Salvo alguna excepcin como la de Miguel Iribarren, que es debida a la enorme inversin que el navarro realiz en este
tipo de sociedades. Por ejemplo, Iribarren adquiri participaciones en la casa de
Andrs Mathews, quien tena entre sus accionistas a destacados hombres del
comercio de la ciudad como Domingo Toms Terry, White Fleming Barron, Domingo Behic, Rey y Branderbourg, Magon Lefer Hermanos y la Ca. Gahn168. En
esta firma Miguel Iribarren tena dos acciones169.

En cuanto a la identidad de los inversores ms destacados, en la tabla
20 se puede observar la participacin de cada uno de los hombres de negocios.
Y en la tabla 21 se han seleccionado los inversores ms destacados, slo aparecen aquellos que tuvieron ms de 7 participaciones.

De los hombres de negocios navarros y vascos que participaron en
compaas de seguros, conviene destacar la inversin de los 17 individuos que
aparecen en la tabla. Las inversiones solan estar entre los 70.000 y los 180.000
pesos. Aunque, como excepcin hay que sealar a Miguel Iribarren. Cuya inversin super con creces la cifra ms alta (180.000 pesos). El pamplons Miguel
Iribarren invirti en nueve aos 550.000 pesos. Adems, hay que tener presente que tanto Iribarren como los dems comerciantes podan tener otras participaciones de compaas fundadas antes de 1791, que no aparecen en estas
tablas170. Muchos de estos grandes accionistas optaron por adquirir acciones en
la compaa de viuda de Necochea y Urzainqui, la de Jos Ramos, la de Jos y
Ezequiel Lizarza, Padre e hijo, y la de Bartolom Alsasua. De hecho, lamitad de

168 Sobre

los principales hombres del comercio de Cdiz en el perodo 1713-1775, consultar Bustos Rodrguez (1995).
Lamentablemente su estudio no llega hasta 1800.
169 Fundacin

de una compaa de seguros bajo la direccin de Andrs Mathews en 1792. AGI, Seccin Consula-

dos, leg. 78.


170 De

hecho Miguel Iribarren haba participado anteriormente en otras sociedades de seguros. En el captulo 8 se estudia con ms detalle la inversin de Miguel Iribarren en las compaas de seguros.

179

180

Una comunidad de comerciantes: navarros y vascos en Cdiz

los accionistas de la compaa de Alsasua eran hombres de negocios vascongados. En esos aos, el colectivo vascongado destin 3.390.000 pesos a este negocio, que perteneca a 3.390 acciones. Lstima que no se disponga de otros
estudios que traten la inversin en seguros de otros grupos de comerciantes, de
origen nacional o extranjero, para poder calibrar el peso de la comunidad mercantil vascongada en este negocio.
Tabla 21: Navarros y vascos que fueron grandes
accionistas de compaias de seguros
Hombres de negocios
(Accionistas)

Acciones

Inversin
(pesos)

Araurrenechea, Jorge

70.000

Leceta, Juan Francisco

70.000

Marticorena, Juan Vicente

70.000

Mendiburu, Miguel

70.000

Alsasua, Bartolom

80.000

Asoz, Santiago

80.000

Goenaga, Jos Javier

80.000

Micheo, Juan Toms

80.000

Landaburu, Juan de Dios

90.000

Micheo, Padre e hijo

90.000

Elizalde, Fermn

10

100.000

Inciarte, Jos Ignacio

10

100.000

Iriarte, Francisco

12

120.000

Necochea, Joaqun

15

150.000

Urraco, Pedro

16

160.000

Vea-Murgua, Pedro

18

180.000

Iribarren, Miguel

55

550.000


Al estudiar las compaas de seguros gaditanas Guadalupe Carrasco
Gonzlez observ que, en la mayora de las ocasiones, los comerciantes se hacan cargo de una accin y slo a veces de 2, dado el elevado coste que supona cada una171. Sin embargo, cuando se ha estudiado las inversiones de los navarros y vascos, se han encontrado ejemplos de algunos propietarios que se hicieron
cargo de 2 e incluso de 3 acciones en una misma sociedad (tabla 19). Bartolom
Alsasua tena participaciones en la firma que diriga. Pedro Arangoena en la compaa de Juan Miguel Urrutia, Fermn Elizalde en la compaa de la viuda de Necochea y Iraurgui, tambin en la de Urrutia y, en la de Juan Manuel Arzuvialde.
Por su lado, Jos Ignacio Inciarte, adquiri 2 de la compaa de Basilio de Gelos.
171 Carrasco

Gonzlez (2000, 131).

Captulo IV: Comercio al por mayor y otros negocios

Francisco Iriarte, en la de Bartolom Alsasua y en la de Urrutia. En cuanto a Juan


Francisco Leceta, tena 2 participaciones de las compaas dirigidas por Rafael Vicario de Iigo y Alsasua. Mendiburu compr 2 de la compaa anterior. Micheo,
Padre e hijo, eran propietarios de 2 acciones de la sociedad de Juan Francisco Alzueta, Joaqun Necochea de las firmas de Necochea y Alzueta. Pedro Urraco adquiri dos participaciones de la compaa de Manuel Jos y Rafael de Alba, Padre
e hijo. En cuanto a Pedro Martnez de Murgua, se hizo cargo de 2 pertenecientes
a las compaas de Alsasua y la de Martnez de Murgua. Por ltimo, la viuda de
Aguirre, hijo y Necochea, adquiri 2 en la sociedad dirigida por Urrutia. Adems,
hay que contar con todas las participaciones del navarro Miguel Iribarren.

Carrasco Gonzlez narraba el caso de Juan Francisco Polanco que era
propietario de 4 acciones repartidas en distintas compaas172. En estas tablas se
ha podido comprobar cmo muchos vascongados realizaron una inversin muy
superior a esta cifra. En cuanto a los dueos de ms de 2 participaciones en una
misma firma, estaba Pedro Martnez de Murgua que adquiri 3 de la sociedad
que l mismo diriga y Juan Toms Micheo tena 3 participaciones de la firma de
Viuda de Necochea y Urzainqui. Por supuesto, no hay que olvidar las participaciones de Iribarren, quien se hizo cargo en cinco ocasiones de 3 participaciones por sociedad. Adems de las 9 que tena de la compaa que diriga su pariente Agustn Ramrez Ortuo173. En Cdiz, en la segunda mitad del siglo XVIII,
las principales firmas mercantiles tarde o temprano participaron en el negocio
de los seguros174. Finalmente los problemas del comercio gaditano terminaron
por afectar a estas compaas. Las altas primas que cobraban estas sociedades
en las pocas de conflictos blicos, no eran suficientes para cubrir los siniestros,
por los riesgos de la mar, como los derivados por los impagos de prstamos martimos, causantes del hundimiento de las casas mercantiles. La quiebra de la financiacin del comercio colonial arrastr la de las compaas de seguros.

3. Comerciantes financieros
Desde los orgenes, el riesgo martimo estuvo vinculado a la financiacin y al crdito de la gente de mar175. Con el desarrollo del comercio internacional, los prstamos martimos adquirieron mucha importancia176. Esta prctica se intensific
a lo largo del setecientos en todas las ciudades portuarias de Espaa, aunque
172 Carrasco

Gonzlez (2000, 132).

173 Consultar
174 Bernal

captulo 8.

(1992, 474).

175 En

la Carrera de Indias la denominacin ms frecuente fue la de riesgo martimo, tambin se utiliz la de tomar
dinero a cambio, obligacin a riesgo y prstamo a la gruesa aventura o simplemente prstamo a la gruesa. El
predominio del uso de la palabra riesgo es la que llev a algunos historiadores a confundirlo con los seguros martimos.
Una de las diferencias ms importantes es que en el seguro, el asegurador no adelanta ningn dinero, sino que adems lo recibe (la prima de la pliza) y slo ha de desembolsar el dinero en caso de siniestro. En los contratos de riesgo,
el acreedor presta su dinero al deudor y slo lo recupera (con los premios) cuando el viaje ha ido bien y no ha pasado
nada de los siniestros que se apuntaban en la escritura. Ravina Martn (1980, 107).
176 Sobre

la legislacin de los prstamos a la gruesa, consultar Ravina Martn (1980, 111-122).

181

182

Una comunidad de comerciantes: navarros y vascos en Cdiz

sobre todo fueron ms habituales en las plazas que tenan negocios con Amrica177. Para muchos, el prstamo martimo sirvi para captar las remesas metlicas americanas. A finales del siglo XVIII, a pesar de la supresin del monopolio,
Cdiz tuvo la supremaca en cuanto al nmero de contratos de prstamos martimos de toda la pennsula ibrica. El beneficio del acreedor consista en que
si el viaje no experimentaba ningn problema, reciba la cantidad prestada ms
los intereses. Eran unas operaciones muy lucrativas, tanto por el inters del prstamo, como por los beneficios derivados del cambio de moneda178.

El riesgo martimo era un contrato de prstamo, en el cual el pago de
la suma prestada y el inters por ella, estaban sujetos al feliz arribo a puerto de
los efectos sobre los que se haba realizado. Se sola firmar cuando el deudor necesitaba un prstamo y tambin quera prevenir los problemas que podan acaecer durante el transporte martimo de las mercancas179. Los premios de los riesgos no se declaraban en las escrituras, sino que se incluan en el principal, de
manera que a simple vista en el contrato no se poda conocer a cuanto ascenda180. Antonio Miguel Bernal ha calculado que los tipos de inters se agrupaban de forma mayoritaria alrededor de cuatro porcentajes (20, 25, 60 y 100%),
que dependan de las modalidades del crdito y de las circunstancias181. Este
tipo de contrato era parecido a una hipoteca, ya que cuando se tomaban riesgos sobre unas mercancas eran como si estas estuviesen hipotecadas182. Hasta
el momento, hay pocos estudios sobre las escrituras de riesgo martimos localizadas en las notaras gaditanas183.

En cuanto a los riesgos, la mayora se concedieron para Veracruz, otros
muchos para el Callao y en menor nmero para Buenos Aires y La Guaira184.
177 Los

riesgos martimos tuvieron menos difusin en ciudades como Valencia o Gijn. Bernal (1992, 333-334). Guimer Ravina (1985, 366) ha estudiado en el caso de los Clogan de Canarias, que el prstamo a riesgo supona una inversin pequea en el comercio exterior (49%). En cambio, su importancia aumentaba considerablemente cuando se
obsevan las inversiones realizadas en el comercio indiano (749%).
178 Bernal

(1992, 451). Garca-Baquero (1976-522-523) entenda el xito de estas operaciones, por un lado, porque se
trataba de un negocio cmodo en el que el comerciante que prestaba no asuma ningn tipo de responsabilidad en el
capital prestado, se limitaba a cobrar el principal y los intereses, salvo en el caso del siniestro. Se trata pues de una inversin a medio plazo [...] con ningn trabajo, relativamente poco riesgo y un inters elevado. Sin duda los beneficios
podan ser menores que con el comercio de mercancas pero tambin era menor la complicacin y el trabajo.
179 Carrasco

Gonzlez (1996b, 81).

180 Estaba

establecido por ley que el inters no sobrepasara el 5%, sin embargo, esta norma no se respetaba. GarcaBaquero (1976, 521) seala que el hecho de que en el contrato no se sealara el inters del prstamo indica que deba
ser elevado. Al menos estara por encima de lo estipulado por las leyes.
181 Bernal

(1989, 306). Por ejemplo, en 1775 cobraban de un 9 a un 11% en un viaje a La Habana. En ese mismo ao
ingresaban el 33% en uno hacia Manila. En los aos de la guerra con Inglaterra de 1739 y tambin a finales de siglo,
en las escrituras se inclua que haba que aadirle a la cantidad tradicional del prstamo un 20 25% ms. Ravina Martn (1980, 132-133).
182 En

cuanto a los elementos del contrato del prstamo a la gruesa estaban el objeto (era la cantidad que el deudor reciba de parte del acreedor), el riesgo y el premio. Cruz Barney (1998, 32).
183 Ravina
184 Matas

Martn (1980); Bernal (1992).

Landaburu le concedi un riesgo a Mariano Bernab Fras sobre unos tercios con destino a Veracruz en 1785.
AHPC, prot. 1674, 989. Aguado Guruceta Hermanos Ca. di en 1775 dos riesgos martimos a Francisco Celaya sobre
una mercanca cuyo destino era Veracruz. AHPC, prot. 1338, 181. En 1785 Juan Manuel Sarri concedi un riesgo a
Juan Antonio de Vega sobre unos tercios cuyo destino era el puerto del Callao. AHPC, prot. 1673, 309-310. El hombre

Captulo IV: Comercio al por mayor y otros negocios

Estos prstamos se otorgaron sobre las mercancas, en las que sin duda era muy
importante el estado en que llegaban al lugar de destino185. Deban estar, por
lo tanto, bien empaquetadas, en cajones toscos, cajones arpillados o tercios, a
veces se concedan sobre garrafas de vino o aguardiente. Y ocasionalmente se
hicieron sobre el equipaje o las ropas de un viajero186. Tambin se ha localizado
un riesgo sobre la vida de una persona, concretamente de Joaqun Prez de
Uriondo, que era fiscal de la Real Audiencia de Chile, lo concert antes de realizar un viaje desde Cdiz hasta Buenos Aires187.

Segn Manuel Ravina Martn, en el siglo XVIII al menos se escritularon 30.000 riesgos martimos188. Antonio Miguel Bernal ha manejado esta documentacin y con ella ha estudiado la evolucin del comercio gaditano. El historiador afirma que el contrato de riesgo martimo es[] la [escritura] que
mejor refleja el ritmo y los avatares de la vida mercantil de la plaza []189. En
este tipo de contrato estaba prohibido tomar dinero por un valor superior al de
los efectos. Haba una serie de condiciones habituales en los prstamos martimos. Por ejemplo, en el caso de que hubiera una avera comn, no la cubra el
acreedor porque la causa probablemente se deba al mal estado del barco o a un
fallo del capitn. Si los riesgos se haban contrado sobre unas mercancas cargadas en distintos navos, para evitar problemas, en la escritura se deba explicar con detalle las caractersticas de las mercancas190.

Con las aportaciones de Ravina Martn y Bernal sobre el negocio del
riesgo martimo en el Cdiz del siglo XVIII, se ha configurado un marco interesante
de conocimiento. A partir de l, en estas pginas, se ha pretendido conocer, una
vez ms, el papel que jugaron los navarros y vascos en la financiacin de la Carrera de Indias. Para tratar de contestar a la pregunta anterior, nos hemos valido
del ingente trabajo que realiz Antonio Miguel Bernal sobre los riesgos en torno
al comercio americano191. Este realiz una cata sobre las escrituras de riesgo
de negocios Juan Francisco Vea-Murgua en 1775, di dos riesgos martimos a Luis Hermand sobre una mercanca de
tercios y cajones arpillados. AHPC, prot. 5107, 87-89. En 1775, Javier Ignacio Amenbar concedi dos prstamos martimos a Ignacio ngel Barrena sobre su equipaje que iba en un barco con destino La Guaira. AHPC, prot. 1652, 516.
185 Los

riesgos sobre las mercancas podan cubrir nicamente el cargamento en el viaje de ida o poda ser para un
viaje de ida y vuelta.
186 Los

prstamos a riesgo se podan tomar sobre el navo (casco y quilla del buque, velas y aparejos, el armamento y las
vituallas), sobre mercancas (las mercancas no solan aparecer detalladas en el contrato, sino que se mencionaba el tipo
de envoltorio que las contena), sobre equipajes (muchas veces contena, adems de las ropas personales otras mercaderas), sobre la vida y sobre el sueldo. Carrasco Gonzlez (1996a, 86-89); Cruz Barney (1998, 59-60).
187 Riesgo

sobre la vida, concedido por Juan Francisco Vea-Murgua a Joaqun Prez Uriondo de 1780. AHPC, prot.
5111, 144-146. En realidad esta modalidad de prstamo se denomina riesgo de apuesta sobre vida. Estaba pensado
para los funcionarios de Amrica, para que antes de partir pudieran contar con un dinero para su equipaje y otros gastos. Ravina Martn (1980, 139).
188 Incluso

en algunas notaras en unos aos determinados, la proporcin de las escrituras de riesgo martimo era del
404%. Ravina Martn (1980). La importancia de los riesgos martimos del Cdiz del siglo XVIII queda clara en la afirmacin de Carrire (1970, 232): Or, pour qui veut tudier la prt la grosse aventure, Cadix est un lieux privilegi.
Cest la place o cette forme dappel des capitaux prend une importance exceptionelle.
189 Bernal

(1992, 334).

190 Bernal

(1992, 435-346).

191 En

La financiacin de la Carrera de Indias (1492-1824).

183

184

Una comunidad de comerciantes: navarros y vascos en Cdiz

torgadas en Cdiz en unos aos concretos192. Tras esto, comprob en relao


cin a los deudores, que el pblico que lo solicitaba era muy variado porque
serva para financiar todo tipo de empresas martimas. Entre ellos se encontraban desde marineros, propietarios de barcos de pequeo tamao y hasta grandes cargadores. En cuanto a los acreedores, el riesgo martimo se convirti en
la mejor forma para movilizar los ahorros, desde el pequeo al mediano capital
familiar, hasta grandes sumas193. Antonio Miguel Bernal observ que los grandes capitales invertidos en los riesgos se concentraron en pocas manos, mientras que haba muchos que aportaron pequeas cantidades. Haba una elite que
representaba del 1 al 5% de los acreedores, que era responsable de la financiacin del 12% al 25% de los prstamos y operaba con la cuarta parte de los capitales invertidos.

Los datos que obtuvo Antonio Miguel Bernal han servido para estudiar la participacin de los navarros y vascos en el negocio de los riesgos martimos. Dado su inters, esta informacin est recogida en las tablas apndice
3y4. La primera de ellas, informa sobre la identidad de los acreedores, el nmero de escrituras de riesgo y su cuanta. La tabla apndice 4 aporta los mismos datos sobre los deudores del colectivo vascongado. Todos los acreedores
de las escrituras estudiadas por Bernal sumaban un total de 2.684 personas194.
De las cuales, 125 haban nacido en Navarra y el Pas Vasco. Segn estos datos,
los vascongados tan slo representaban el 465%, y eran, por tanto, una proporcin muy pequea del grupo. Por otro lado, el nmero de escrituras que se
otorgaron en los aos de la cata sumaban 9.034. De los cuales, los navarros y
vascos eran acreedores de 903 documentos notariales. Esto significa que aunque los navarros y vascos tenan una escasa representatividad en el colectivo de
acreedores, su importancia era mayor al tener en cuenta el volumen de escrituras de las que eran acreedores, el 999% del total. Con idea de saber el papel
de los vascongados como financieros de riesgos, puede ser interesante conocer
la relacin de hombres de negocios de Cdiz que invirtieron ms pesos en los
prstamos martimos. Este listado se recoge en la siguiente tabla.
Tabla 22: Los mayores inversores en riesgos maritimos195
Compaas
Landaburu, M.

1.282.869

Sisto, P.

1.219.576

Terry, D.

192 Que

Pesos

986.010

eran 1760, 1761, 1765, 1768, 1774, 1776, 1778, 1782, 1785, 1792 y 1799/1824.

193 Bernal

(1992, 434).

194 Es

el nmero de todos los individuos que concedieron algn prstamo martimo en los aos que estudi Antonio
Miguel Bernal.
195 Respecto

a los aos de la cata, consultar Bernal (1992, 459).

Captulo IV: Comercio al por mayor y otros negocios

Compaas

185

Pesos

Palomo, J. J.

950.944

Jimnez Prez, J. A.

693.053

Langton, M.

544.039

Aguado Guruceta Ca.

483.797

lvarez Campana, J.

438.313

Fuentes, J. A.

478.474

Prasca, J.

475.471

Retortillo, J.

457.105

Laiglesia, F.

451.668

Loyo, A.

438.533

Mosti, A. J.

413.011

San Gins, G.

378.556

Sarri, J. M.

339.550

Merer, J.

325.228

Fernndez Rvago, M.

322.555

Butler, A.

318.392

Herrero, J. A.

305.121

Sobral, P. A.

297.289

Noble, P. J.

292.783

Pardo Freire, Ca.

288.996

Costa, F.

277.900

Rian, T. P.

274.263

Izquierdo, M. Ca.

259.766

Ros, F. X.

253.905

Maza Alvarado, G.

248.702

Uriz, S. B.

247.825

Amenbar, J. I.

243.409

O Druyer, A.

240.752

Lasqueti, J.

237.150

Villar, J.

233.755

Rodrguez Alburquerque,

232.243

Senz de Santa Mara, P.

231.299

Martnez de la Junquera, M.

228.754

Daz de Saravia, M.

224.487

186

Una comunidad de comerciantes: navarros y vascos en Cdiz


En la tabla 22 se observa la relacin de los 37 hombres de negocios
de Cdiz que invirtieron ms capital en los prstamos martimos. Hay que tener
en cuenta que han sido seleccionados de una relacin de 2.648 individuos. Lo
primero que hay que sealar es la presencia de 8 firmas vascongadas, las cuales
aparecen resaltadas en la tabla. El grfico 9 muestra la representatividad de los
vascongados en el grupo selecto de acreedores.
Grfico 9: Participacin de los navarros y vascos
entre los inversores en riesgos martimos


Si se compara con los datos anteriores la presencia de los vascongados entre los inversores, se puede apreciar que aunque no fueron muy representativos desde un punto de vista numrico (el 465%), adquieren ms importancia cuando se tiene en cuenta el nmero de escrituras de riesgo que
otorgaron (999% del total). Las cifras totales de prstamos demuestran que
los oriundos de Navarra y el Pas Vasco representaban el 19% dentro del grupo
ms destacado de prestamistas. Fernando Fernndez Gonzlez tambin manej
los datos de Antonio Miguel Bernal para estudiar al colectivo vasco de Sevilla
de la segunda mitad del siglo XVII. Entre 1649 y 1695, la comunidad vasca representaba el 2207% de los acreedores. Sin embargo, al calcular la cuanta de
los prstamos que otorgaron los integrantes de la colonia, su importancia tambin aument considerablemente porque aportaron el 30% del total. Fernndez Gonzlez ha afirmado que la presencia de los vascos en esta faceta de la financiacin fue ciertamente significativa196 y se confirma lo mismo un siglo ms
tarde en Cdiz.

En cuanto a la identidad de los acreedores que se incluyen en la tabla
22, hay que comenzar por Matas Landaburu. En primer lugar, conviene advertir que no slo fue la persona que realiz el mayor nmero de prstamos
martimos del colectivo, sino que tambin fue el que ms dinero prest de
todos los financieros de Cdiz, unos 1.282.869 pesos. Pero, quin era Landaburu? Lo cierto es que tanto la documentacin de protocolos como la catastral ofrecen mucha informacin sobre este hombre de negocios. Naci en Durango, Vizcaya en 1702. Hay referencias de que se matricul en el Consulado
en 1748, sin embargo, probablemente abandon su pueblo natal varios aos

196 Fernndez

Gonzlez (2000, 231-232).

Captulo IV: Comercio al por mayor y otros negocios

antes, puesto que en 1741 se cas por poderes con su paisana Mara Magdalena Alzaga197. Landaburu no solo realiz grandes inversiones en riesgos martimos, sino que tambin fue un destacado comerciante. Mara Jess Arazola
Corvera lo incluye entre los hombres del comercio gaditano que tuvieron mayores negocios en Buenos Aires198. Tambin existen referencias de que comerciaba de forma habitual con Cartagena de Indias199. La documentacin de protocolos ofrece informacin sobre algunos prstamos que llev a cabo, adems
de los riesgos martimos200.

As mismo, hay que aadir que Landaburu fue uno de los encargados
de la elaboracin de las averiguaciones de la nica Contribucin de 1771. Gracias a estos cuestionarios hay referencias de que era propietario de 5 fincas urbanas y de que tena a su cargo 9 sirvientes y 2 cajeros. Tambin sealan que
Landaburu era administrador de fincas ajenas201. En cierta ocasin, tuvo que
involucrarse en un pleito contra Jos Burlando. En 1769, este le haba pedido
unos prstamos martimos sobre unas mercancas que llevaba en el navo Santa
Brbara. Como no pag la cantidad en la fecha convenida, el vizcano tuvo que
recurrir a la justicia202.

En la tabla 22, Aguado Guruceta hermanos Ca. ocupa el sptimo
lugar en cuanto a los mayores financieros de riesgos martimos. Esta firma estaba integrada por Roque Aguado, su hijo Gaspar Aguado y su yerno, Ignacio
Guruceta. En 1772 los tres firmaron un documento privado por el cual renovaron una compaa que tenan constituida203. En esta nueva etapa decidieron que
la sociedad se iba a encargar, entre otras cosas, de vender los productos europeos que tenan en los almacenes. La firma tena un fondo de 150.000 pesos;
Roque Aguado, aunque era el mayor accionista con 85.035 pesos, debido a su
avanzada edad, no debi participar en la administracin ni en su direccin. Sin
embargo, los dems socios le mantenan informado de todas las cuestiones importantes. Su hijo Gaspar invirti 39.828 pesos en la casa e Ignacio Guruceta ingres 24.337 pesos. Los beneficios no se repartieron de acuerdo al capital que
cada uno haba desembolsado, ya que Roque Aguado no reciba nada, su hijo,
el 60% y el yerno, 40%.

197 Testamento

de Matas Landaburu de 1785. AHPC, prot. 1667, 434-437.

198

La historiadora estudi los registros de algunos aos y los valores de los cargamentos Landaburu fueron los siguientes. En 1739, 47.769 pesos; en 1745, 15.161 pesos; en 1746, 24.000 pesos; en 1750, 44.560 pesos; en 1754, 19.331
pesos; en 1755, 35.721 pesos; en 1756, 40.251 pesos. Arazola Corvera (1998, 240).
199 Poder

del vizconde de Biota a Antonio Jos Ibarrea. AHPC, prot. 1674, 1662-1664.

200 En

1780 un apoderado del obispo Bautista Cervera reconoca que haba recibido un prstamo de Landaburu por valor de 65.000 r. v. Obligacin del vizconde de Biota contra el seor obispo de 1780. AHPC, prot. 5111, 439.
201 Averiguaciones para la implantacin de la nica Contribucin de 1771. AHMC, Seccin Padrones y Censos,
lib. 6958.
202 Pleito
203 Ms

entre Matas Landaburu y Jos Burlando de 1769. AHN, Seccin Consejos Suprimidos, leg. 20.210.

tarde realizaron un documento pblico en las notaras gaditanas. Formacin de compaa de Gaspar Aguado
e Ignacio Guruceta de 1775. AHPC, prot. 1338, 504.

187

188

Una comunidad de comerciantes: navarros y vascos en Cdiz


No hay duda de que Roque Aguado era un personaje destacado en
la comunidad mercantil gaditana. Precisamente su crdito le llev a ser uno
de los inspectores que estudi los problemas financieros de la Compaa Gaditana de Negros y tambin, junto a Matas Landaburu, fue uno de los responsables de la elaboracin de las encuestas para la implantacin de la nica
Contribucin en Cdiz204. Por su parte, su hijo Gaspar Aguado fue uno de los
encargados de la elaboracin del Padrn de quintas de 1773205. El cuestionario
de 1771 tambin ofrece interesantes noticias sobre la propiedad inmobiliaria
de Roque Aguado, quien, como habr ocasin de ver en este mismo captulo,
era dueo en esa fecha de 10 casas, todas situadas en Cdiz206. En el ltimo
cuarto del siglo XVIII existen muchas referencias sobre Aguado Guruceta hermanos y Ca., el Almanak mercantil de 1795 y de fechas posteriores da fe de
su actividad comercial que, segn noticias de Antonio Garca-Baquero, termin
en 1822207. En cuanto al negocio de los riesgos martimos, la compaa tuvo
una negociacin prolongada en el tiempo, fue acreedora de muchas escrituras
entre 1760 y el siglo XIX208. Afortunadamente se conserva la particin de bienes de Roque Aguado, por la que sabemos que el lquido de sus bienes ascenda a 311.576 pesos209.

Por ltimo, tan slo unas palabras sobre Juan Manuel Sarri. Era
el tercero de los vascongados que realiz importantes inversiones en prstamos martimos (tabla 23). Sus padres eran guipuzcoanos, aunque vivieron en
Lima, ciudad donde naci Juan Manuel Sarri en 1740210. Adems de sus negocios de riesgos martimos, tena un patrimonio inmobiliario destacado compuesto por propiedades que tena en Cdiz y en Chiclana de la Frontera, que
arrendaba y que le rentaban al ao 14.000 pesos211. Tambin invirti algunos
beneficios de sus negocios en la adquisicin de acciones en compaas de seguros212. A finales de siglo, el comerciante aparece registrado en el Almanak

204 AGI,

Seccin Indiferente General, leg. 2820. Referencia obtenida de Torres Ramrez (1973, 78). Bustos Rodrguez
(1995, 42).
205 Bustos

Rodrguez (1995, 86).

206 Averiguaciones

para la implantacin de la nica Contribucin de 1771. AHMC, Seccin Padrones y Censos,

lib. 6958.
207 Almanak

mercantil (1795); Garca-Baquero (1972, 241).

208 Otorgaron

39 escrituras por valor de 483.797 pesos.

209 Es

una de las pocas particiones de bienes de un hombre de negocios que se conserva en las notaras gaditanas. Particin de bienes de Roque Aguado de 1798. AHPC, prot. 5575, 150-159.
210 En

la ciudad de Lima contrajo matrimonio. Garca Carrafa (1919-1963). Testamento de Juan Manuel Sarri de
1800. AHPC, prot. 3151, 635-644. Relacin de contribuyentes por barrios de 1797-99. AHMC, Seccin Padrones
y Censos, lib. 1013, 1016, 1017, 1020, 1021, 1022, 1023.
211 Arrendamiento

de una casa a Sebastin Garrido de 1792. AHPC, prot. 1608, 683. Venta de casa de la testamentara de Josefa Coghen a Juan Manuel Sarri de 1780. AHPC, prot. 1664, 1500-1543. Venta de una casa de Francisca y Josefa Minio a Juan Manuel Sarri de 1780. AHPC, prot. 1663, 181. Venta de una casa de Jos Recao a Juan
Manuel Sarri de 1780. AHPC, prot. 1663, 214-231.
212 Fundacin

de compaa de seguros a cargo de Jos Mara Lobo de 1792. AHPC, prot. 1688, 287-306.

Captulo IV: Comercio al por mayor y otros negocios

189

mercantil, como hombre de comercio213. Recibi el ttulo de conde de Casa


Sarri en 1793214.

La siguiente tabla contiene la relacin de navarros y vascos que invirtieron mayor cantidad de pesos en riesgos martimos. Se han incluido solamente
los acreedores de ms de 80.000 pesos.
Tabla 23: Navarros y vascos con mayores inversiones en riesgos martimos215
Financieros216
Landaburu, Matas

213 Almanak

Inversin (pesos)
1.282.869

Aguado Guruceta Ca.

483.797

San Gins, Gregorio

378.556

Sarri, Juan Manuel

339.550

Vea-Murgua, Juan Francisco

312.536

Uriz, Simn Babil

247.825

Amenbar, Javier Ignacio

243.409

Villar, Jos

233.755

Daz de Saravia, Manuel

224.483

Paul Ca.

203.612

Uztriz Ca.

202.798

Lopetedi, Bartolom

144.377

Iriarte, Francisco

140.771

Cadalso, Diego

139.892

Garay, Juan Domingo

139.366

Uztriz, Juan Agustn

129.397

Aristegui, Lorenzo

125.251

Basterra, Toms

101.293

Leceta, Juan Francisco

97.950

Espelosn, Juan Francisco

95.624

Dolarea, Juan Flix

84.427

Vicua, Antonio

81.402

mercantil (1795).

214 Por

orden del 30 de enero de 1793. De manera que qued cancelado el ttulo anterior que tena de vizconde de
Magdalena. Garca Carrafa (1882, 1963)
215 Tabla
216 En

que ha sido elaborada a partir de los datos facilitados por Bernal (1992, 654-708).

la tabla aparecen en negrita aquellos individuos que enviaron algn tipo de mercanca a Amrica en los aos de
la cata: 1757, 1768 y 1776.

190

Una comunidad de comerciantes: navarros y vascos en Cdiz


Se puede apreciar que una parte significativa del colectivo vascongado realiz inversiones superiores a 80.000 pesos, una cantidad, por otra
parte, bastante elevada. En su estudio, Antonio Miguel Bernal seala que un
nmero importante de acreedores de riesgos estaba al margen de la actividad
comercial217. Sin embargo, dada la relacin tan extensa de acreedores y deudores que ha estudiado dicho historiador, era difcil distinguir entre los que tambin tenan negocios mercantiles o los que estaban centrados en la actividad financiera de los riesgos. Al no haber en Cdiz bancos privados, las negociaciones
financieras quedaban diluidas entre las operaciones de las casas de comercio218.
Con vistas a conocer a qu perfil respondan los vascongados, a continuacin
se va a observar el comportamiento de los individuos que aparecen en la tabla
23. Para ello se han tenido en cuenta los registros de salida de barcos desde el
puerto de Cdiz con destino a Nueva Espaa, Mar del Sur y Buenos Aires, en
los aos 1757, 1768 y 1776. Segn estos datos, en la tabla aparecen resaltados
los financieros que enviaron mercanca a Amrica en esos aos219.

En cuanto a los que no embarcaron mercancas esos aos, hay que
tener presente que el hecho de que no registrasen bultos en esas fechas no indica que no fueran comerciantes. Se han consultado otras fuentes para saber
si participaron en negociaciones mercantiles. En relacin a Javier Ignacio Amenbar, son muy ilustrativas las palabras de su hermano Gaspar Amenbar, incluidas en el testamento que otorg en su nombre [...] se haba ejercitado en
el giro de la Carrera de Indias, y que a la sazn tena pendientes varias remesas, hechas de su cuenta al Per, Nueva Espaa, Buenos Aires y Cartagena,
en efectos, y escrituras de dinero, dado a diferentes sujetos a riesgo martimo [...]220. Por otro lado, el Almanak mercantil recoge la relacin de individuos que formaban parte de las comunidades mercantiles de las plazas espaolas ms significativas. En la relacin de los hombres de comercio de Cdiz
se inclua a Bartolom Lopetedi221. En cuanto a Francisco Iriarte, en el Padrn
de 1792 formaba parte del grupo de hombres del comercio222. Juan Domingo
Garay form parte del Consulado de la ciudad223. Segn la Verificacin del
Catastro de Ensenada de 1762 y el Padrn de quintas de 1773, tambin era
217 El

historiador ofrece algunos ejemplos entre 1765-1770: lvarez Campana, Simn Babil de Uriz, Cadalso, Fernndez Somera, Fernndez Rvago, Fleming, Gouhg, Guerra Vega, Langton, Martnez de la Junquera, Maza Alvarado,
Mosti, Paul, Retortillo, Sarri, Sisto, Sobral, Tomati. Bernal (1992, 460).
218 Bernal

(1992, 450).

219 Algunos

de ellos destacaron por desarrollar un comercio muy intenso como Juan Francis