Navarra y su comercio en Cádiz XVIII
Navarra y su comercio en Cádiz XVIII
Prlogo
Torres, editor, Capitalismo mercantil en la Espaa del siglo XVIII, Pamplona, EUNSA, 2000, p. 11.
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16
Zylberberg, Une si douce domination. Les milieux daffaires franaiset lEspagne vers 1780-1808Ministre des
Finances, Paris, 1993, p. 49.
J.
Ruiz Rivera, El Consulado de Cdiz. Matrcula dde comerciantes, 1730-1823, Diputacin Provincial, Cdiz, 1988.
J.
Caro Baroja, La Hora Navarra del XVIII (personas, familias, negocios e ideas), Institucin Prncipe de Viana, Pamplona, 1969.
Ibdem,
A.
p. 35, 38.
Gonzlez Enciso, La Monarqua como destino: Administracin, Ejrcito, Iglesia, en AA. VV., Juan de Goyeneche y
el triunfo de los navarros en la Monarqua Hispnica del siglo XVIII, Fundacin Caja Navarra, Pamplona, 2005, p. 219.
Prlogo
Llegamos al punto en que el crculo se cierra. Si interesa el comercio,
si interesa Cdiz, si interesa conocer el papel de los espaoles en Cdiz, por
qu no estudiar los navarros en Cdiz? Se trataba a priori, de un colectivo perfectamente desconocido como tal, si bien se saba que algunos navarros haban
estado en Cdiz y se conoca a algunos personajes ilustres, como los Uztriz, por
ejemplo. Pero poco ms. Por otro lado, el problema enlazaba perfectamente
con las preocupaciones del Grupo de Historia Financiera organizado en la Universidad de Navarra y dedicado por entonces a estudiar comerciantes y financieros de distinta naturaleza, navarros o no. Este trabajo, por lo tanto, se inserta
en toda una lnea de investigacin que ha estudiado a comerciantes navarros,
a comerciantes vascos, a financieros navarros en Navarra, a financieros navarros en Madrid10, a hacendistas11, y a otro tipo de comerciantes y financieros,
tanto desde una perspectiva general12, como ligados al comercio de algn producto concreto, como la lana13, o el tabaco14, o metidos en negocios con el estado para la movilizacin de recursos para la guerra15; muchas veces, como se
ve, estos estudios han salido gracias a la colaboracin de numerosos investigadores de otras universidades que eventualmente se han asociado a nuestras
preocupaciones16. El resultado es que, sin despreciar la presencia y competencia
de los extranjeros, poco a poco vamos conociendo el desarrollo de numerosas
casas mercantiles espaolas, autnticas sagas familiares, muchos de sus componentes darn el salto tambin al mundo de las finanzas y de los grandes asientos con el estado17. Los espaoles tambin cuentan, podramos decir, y es preciso estudiarlos. He aqu una muestra fundamental.
A.
Azcona Guerra, Comercio y comerciantes en la Navarra del siglo XVIII, Prncipe de Viana, Pamplona, 1996.
E.
Alcorta Ortz de Zrate, La burguesa mercantil en el Bilbao del siglo XVIII. Los Gmez de la Torre y Mazarredo,
Txertoa, Bilbao, 2003.
M
C. Hernndez Escayola, De tributo para la Iglesia a negocio para mercaderes: el arrendamiento de las rentas episcopales en la dicesis de Pamplona (siglo XVIII), EUNSA, Pamplona, 2000; idem, Negocio y servicio.
10 S.
Aquerreta Gonzlez, Negocio y finanzas en el siglo XVIII: La familia Goyeneche, EUNSA, Pamplona, 2001; idem,
editor, Francisco Mendinueta: Finanzas y mecenazgo en la Espaa del siglo XVIII, EUNSA, Pamplona, 2002.
11 S.
Solbes Ferri, Rentas reales de Navarra: proyectos reformistas y evolucin econmica (1701-1765), Institucin
Prncipe de Viana, Pamplona, 1999.
12 Ver,
13 A.
por ejemplo, el citado libro de R. Torres sobre Capitalismo mercantil en la Espaa del siglo XVIII (nota 1).
Gonzlez Enciso, editor, El negocio de la lana en Espaa (1650-1830), EUNSA, Pamplona, 2001.
14 A.
Gonzlez Enciso y R. Torres Snchez, editores, Tabaco y economa en el siglo XVIII, EUNSA, Pamplona, 1999; S.
de Luxn, S. Solbes y J.J. Laforet, editores, El mercado del tabaco en Espaa durante el siglo XVIII, Fundacin Altadis,
Las Palmas de Gran Canaria, 2000. R. Escobedo Romero, El monopolio de tabacos en Espaa en la primera mitad del
siglo XVIII, Tesis doctoral, indita, Universidad de Navarra (en prensa).
15 H.V.
Bowen y A. Gonzlez Enciso, editores, Mobilising Resources for War. Britain and Spain at Work During the
Early Modern Period, EUNSA, Pamplona, 2006.
16 Dejo
aqu al margen otros muchos trabajos publicados en artculos de revistas especializadas, o en libros de conjunto
que no tienen que ver directamente con nuestro grupo de investigacin. Considero necesario hacer este recuento para insertar el trabajo que prologo en su ambiente investigador, en el que nace y se realiza, pero, por supuesto, ello no quita ningn mrito a todos los autores que han contribuido a los abundantes trabajos existentes sobre la materia, que tambin han
sido apoyo intelectual de la autora del libro y que en buena medida aparecen relacionados en la seccin de bibliografa.
17 A.
Gonzlez Enciso, Felipe V: La renovacin de Espaa. Sociedad y economa en el reinado del primer Borbn,
EUNSA, Pamplona, 2003, p. 87-88.
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Pero la autora no slo ha vivido en un ambiente investigador, donde
ha podido aprender y al que ha contribuido con su presencia laboriosa y con la
aportacin de sus conocimientos. Tambin ha ido publicando aspectos parciales
que, adems de servir de adelanto de lo que iba a ser su Tesis Doctoral y finalmente, este libro, han supuesto un ejercicio necesario de aprendizaje de la escritura cientfica. Como se suele decir, la autora no llega aqu de nuevas, sino que
tiene tras de s una amplia labor de participacin en seminarios, en congresos y
tambin de publicaciones: al menos las exigibles para su condicin.
As, por ejemplo, Victoria E. Martnez del Cerro nos haba explicado
ya cmo los comerciantes navarros en Cdiz trabajaban en una red clientelar18;
cmo, gracias a esas relaciones clientelares, haban podido emigrar a Cdiz 19 y
establecerse all20, cmo se haban integrado y cules haban sido algunos de los
procesos de esa fusin con la nueva sociedad21, a la vez que nos haba descrito
algn negocio particular del mayor inters, como la participacin en la trata de
negros22. Un bagaje, como digo, de gran inters que preludiaba la importancia
del libro que ahora se presenta.
El trabajo se basa en la descripcin y estudio de las actividades de un
grupo social, grupo bien definido por una parte, pero al mismo tiempo abierto a
cualquier influencia que pueda ser beneficiosa para los intereses particulares de
cualquiera. El grupo es la base de partida; luego, los individuos trabajan por libre
y segn conveniencia. El libro tiene tres partes bien diferenciadas, que ahora no
voy a resumir, pero s recordar, porque son el esqueleto del trabajo mismo. En
primer lugar, el proceso de establecimiento en Cdiz, un proceso largo que empieza en el pas de origen, pasa por las causas de la emigracin y se termina con
la integracin de esas personas en la nueva sociedad. Se trata de un aspecto
fundamental, que da razn de la presencia de los emigrados en Cdiz y que la
autora resuelve con destreza. Ahora ya sabemos que hay navarros y vasco en
Cdiz; pero sabemos tambin quines son, por qu estn all, qu hacen exactamente, cmo se integran en su nueva vida.
La segunda parte se dedica al mundo de los negocios y de la mentalidad social de los comerciantes ya establecidos. No se trata tanto de un estudio
18 Trabajar
en red? La colonia de navarros y vascos en la economa gaditana de la segunda mitad del siglo XVIII, en
R. Torres, editor, El capitalismo mercantil..., p. 71-107.
19 Movimientos
migratorios internos: Hombres de negocios navarros y vascos en el Cdiz del siglo XVIII, en O. lvarez Gila y A. Angulo Morales, eds., Las migraciones vascas en perspectiva histrica (siglos XVI-XX), Universidad del
Pas Vasco, Bilbao, 2002, p. 73-93.
20 Cdiz,
ciudad cosmopolita: la presencia de comerciantes navarros y vascos en la misma (siglo XVIII), en J. Fernndez Garca, M. A. Bel y J.M. Delgado, editores, El cambio dinstico y sus repercusiones en la Espaa del siglo XVIII,
Universidad de Jan, Jan, 2001, p. 355-379.
21 La
integracin de los hombres de negocios navarros y vascos en la sociedad gaditana. La familia Uztriz (siglo
XVIII), en V Congreso de Historia de Navarra. Grupos sociales en Navarra,. Relaciones y derechos a lo largo de la Historia, Prncipe de Viana, Pamplona, 2002, p. 269-282.
22 Francisco
Mendinueta y la trata de negros en Amrica, en S. Aquerreta, editor, Francisco de Mendinueta: Finanzas y mecenazgo..., p. 135-171.
Prlogo
econmico entre otras cosas porque las fuentes no daban para ms, tambin
porque todo trabajo tiene sus lmites, pero s de una aproximacin al tipo de negocios en el que vascos y navarros se metieron. Son, como se ve, negocios variados, pero destacara que el negocio en s no es lo ms importante. No interesa
tanto en qu invertir, sino qu es lo ms rentable en un momento dado, o en qu
sector hay ms posibilidades, sobre todo teniendo en cuenta las relaciones clientelares que facilitan la entrada y el triunfo en ese sector. Hay, pues, flexibilidad
sobre la base de algo que no es lo estrictamente mercantil y financiero, las relaciones personales. Tambin aparece aqu lo que puede ser el objetivo ltimo de estas
personas en aquellas sociedades, conseguir la representatividad social y el ennoblecimiento. El negocio era un medio de ascenso social. Conseguido tal ascenso, el
negocio contina, pero el ascenso es ms importante que el negocio: entre otras
cosas porque el mismo ascenso facilita nuevas relaciones y por lo tanto, contribuye a aumentar las posibilidades de negocios. Aqu no hay distincin entre nobleza y burguesa.
En tercer lugar, la autora estudia dos trayectorias ejemplares, la de los
Uztriz y la de Iribarren Polo. La primera era ya conocida, gracias a los trabajos
de Ruiz Rivera, pero la autora aporta muchos ms datos que completan lo anterior y nos dan una imagen an ms abigarrada de esta saga familiar tan importante en la economa de la Espaa del siglo XVIII. La de Iribarren resulta de total
novedad y un ejemplo tambin significativo de un comerciante de la poca.
Pero adems de la descripcin y explicacin de estos procesos, hay
otros aspectos que sobrevuelan continuamente el trabajo. Uno de ellos, ineludible entonces y hoy, es el de la relacin entre navarros y vascos. Los navarros que
llegaron a Cdiz se unieron a los vascos que ya estaban establecidos de antao,
como miembros de mayor tradicin de la Corona de Castilla. La lengua y la cercana les llev a unirse a su cofrada, donde encontraron el primer y principal amparo para poder comenzar. La sintona entre ambos es evidente y declarada. Sin
embargo tal sintona no es exclusiva. Los navarros tienen relaciones familiares y
clientelares con los vascos, pero las tienen preferentemente con los mismos navarros y no excluyen las externas a este grupo. El grupo navarro, por lo tanto, es
muy compacto, pero no es un grupo cerrado. En cualquier caso, estas relaciones
estn pensadas y vividas siempre desde una perspectiva personal, familiar y de
negocio, jams hay ni atisbo de una intencionalidad o de una razn poltica.
El segundo aspecto que quera sealar es la importancia de las redes
clientelares. El trabajo est escrito sobre la base de la existencia de tales redes de
confianza, de ese capital relacional que resulta bsico en la vida mercantil, y no
slo en ella, pero especialmente en este campo en el que la confianza jugaba un
papel esencial ante la incertidumbre o la falta de informacin en otros mercados
lejanos. La red es la base. Pero esa red puede basarse en relaciones familiares,
que seguramente sern las ms fuertes, y donde la confianza pasa de padres a
hijos, pero tambin a sobrinos y a yernos. La solidaridad familiar, en principio, es
total. Pero la red se basa tambin en otros aspectos que crean clientela: el paisanaje y aqu no hay diferencia entre vascos y navarros, y la simple amistad.
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Introduccin
Introduccin
En 1969 Caro Baroja se refiri a La Hora navarra del siglo XVIII, en la que muchos navarros que salieron de sus fronteras jugaron un papel destacado en la
monarqua, especialmente quienes se acercaron a las finanzas del rey. Don Julio
los inclua en el ncleo de uno de los fenmenos ms caractersticos del siglo:
la renovacin econmica y social que protagonizaron comerciantes y financieros. El Grupo de Historia Financiera que dirige el profesor Gonzlez Enciso se ha
preocupado particularmente de este problema y en esta lnea, hay que insertar
el libro que es fruto de la investigacin que he llevado a cabo durante el doctorado. Al plantear este estudio, nos cuestionamos algunos interrogantes: haban contribuido los comerciantes espaoles a transformar la sociedad y la economa? era un asunto reservado slo a los extranjeros?, por extensin, hubo
gran burguesa mercantil en Espaa al igual que en otros lugares ms conocidos
y estudiados?, y si fue as, qu papel jug en la renovacin social?
La presencia de estos navarros que buscaban triunfar en otros lugares, la importancia de Cdiz en el siglo XVIII que es innecesario resaltar y mi
propia vinculacin personal con dicha ciudad eran elementos ms que suficientes para centrar el tema de estudio: quines eran los comerciantes navarros de
Cdiz? por qu se establecieron en esta ciudad? qu papel jugaron?. Ya en
1962 Sancho de Sopranis haba ofrecido la primera pista. Deca, la colonia de
comerciantes navarros y vascos [] invade la esfera de los oficios pblicos [de
Cdiz], pone pie en el cabildo catedralicio, tan celosamente reservado a la pequea nobleza indgena, obtiene regiduras, interviene con actividad y eficacia
en la administracin local raro ser el asunto de importancia de uno y otro cabildo en que no tenga intervencin algn oriundo de las cuatro provincias y
ocupa varios de los escaos de los seores del regimiento, superando a los lusitanos y no quedando debajo de los genoveses, sus antagonistas en todo.
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Segn estas palabras, pareca claro que los navarros jugaron un papel
significativo en la ciudad, adems de dedicarse a su comercio. Quedaba por conocer cmo lo hacan, quines y cuntos se comportaban de este modo. En una
palabra, faltaba por estudiar su comportamiento como grupo y su importancia
individual y colectiva, ya que no se tena noticias sobre esto. Si en un primer momento, nuestro objetivo fue valorar la importancia de los comerciantes navarros, pronto vimos que no era posible separarlos de los vascos, con quienes entablaron, sin distincin, todo tipo de relaciones. En la documentacin era muy
habitual encontrar manifestaciones de solidaridad entre los navarros y los vascos de Cdiz. Se observ, por ejemplo, que a la hora de otorgar testamento, los
testadores preferan que sus albaceas fueran navarros o vascos. Hay que tener
en cuenta que los hombres de comercio que procedan de estas regiones tenan
una cultura muy similar, lo que sin duda les serva de nexo de unin cuando
emigraban a plazas lejanas. De hecho, al igual que los vascos, muchos navarros
tambin tenan el euskera como lengua materna. Ello era debido a que la mayora de los navarros de Cdiz procedan de los valles de la zona norte de la regin.
As mismo, la Cofrada del Cristo de la Humildad y Paciencia era una prueba ms
de la hermandad que exista entre ambos colectivos. Tambin, era significativa
la visin que la comunidad mercantil gaditana tena de ellos. Es preciso sealar que en 1729 se reformaron las ordenanzas del Consulado, debido a distintas
quejas que realizaron algunos comerciantes en contra del peso que los vascongados tenan en la institucin. Con esta medida se prohibi las votaciones por
paisanaje, ya que, en la prctica, cuando se sumaban los votos de los vizcanos,
alaveses, guipuzcoanos y navarros, este colectivo obtena la mayora en las elecciones, controlando de esta forma la incorporacin de nuevos miembros.
Desde el punto de vista de la bibliografa, la importancia mercantil de
Cdiz y de la Carrera de Indias gaditana, est suficientemente resaltada. Su funcin estructural queda clara en la obra de Antonio Garca-Baquero. Por otro
lado, el papel que jugaron los comerciantes ha sido estudiado en los trabajos de
Manuel Bustos Rodrguez, en la obra de Julin Ruiz Rivera o en la de Paloma
Fernndez Prez. Con respecto al grupo de hombres de comercio navarros y
La Cofrada del Cristo de la Humildad y Paciencia se encontraba en la iglesia de San Agustn. Consultar punto 3.1.3.
En Mxico ocurra lo mismo, La Cofrada de nuestra Seora de Aranzazu integraba a los originarios del [] seoro de
Vizcaya, provincias de lava y Guipzcoa y Reino de Navarra. Zaballa Beascoechea (1996, 470).
Que la conservacin de las comunidades ha consistido siempre en la unin y conformidad y ninguna lo necesita
tanto como la presente por las facultades y negocios que en consecuencia de stas ha de tratar y manejar, y como es
propensin natural apropiarse de lo til y provechoso a los patricios y paisanos, debe ser condicin expresa no puedan
tener hermandad ni correspondencia dos provincias unidas, porque los originarios de cada una deban tener un voto libre para aplicarle al que mejor lo mereciere, bien entendido que no han de correr debajo de una cuerda el Seoro de
Vizcaya, Guipzcoa y Navarra, como se ha hecho hasta aqu con ttulo de vascongados, sino separadamente cada una
de stas, como les suceder a Andaluca, las dos Castillas, Galicia, Montaa, etc. Porque esto de cargarse a una provincia y quedarse las dems sin beneficio viniendo pretendiente a incluirse en la matrcula de cualquiera de ellas, teniendo
las cualidades que deben concurrir, no sera obrar con justicia distributiva. Ruiz Rivera (1985, 20).
Ruiz Rivera (1988) (1991) (1993). Ruiz Rivera y Garca Bernal (1992).
Introduccin
vascos, adems de Sancho de Sopranis, Garmendia Arruebarrena estudi la Cofrada del Cristo de la Humildad y Paciencia. Por su parte, Ruiz Rivera, tambin
public algunos artculos sobre los negocios de la familia Uztriz, a la que se le
ha dedicado uno de los captulos de este libro10. Otros autores han realizado algunas contribuciones aisladas al tema, como Ravina Martn y Milln Chivite11.
Estas aportaciones bibliogrficas se han centrado en el estudio, tanto
de aspectos econmicos como sociales. Sin duda, dos facetas fundamentales y
complementarias que hay que tratar cuando se habla de una comunidad de comerciantes. Era necesario, por tanto, que mi trabajo tambin incidiera en el peso
que estos comerciantes tenan en estos dos mbitos. No obstante, en relacin a
algunas cuestiones ha sido complicado desarrollarlas en profundidad debido a
la carencia de fuentes. En general, la documentacin de los protocolos notariales de Cdiz es parca en datos relativos a los negocios particulares de los comerciantes. Ana Crespo recuerda que, en sus testamentos, los hombres de negocios
hacan hincapi en la necesidad de ocultar todo tipo de documentacin relativa
a sus actividades econmicas. Una voluntad que los albaceas debieron seguir
ya que en los registros de protocolos de Cdiz apenas se localizan inventarios
de bienes. De hecho, slo existen los inventarios del 4% de los navarros y vascos de la colonia. Adems, Manuel Bustos ha demostrado que en las averiguaciones para la implantacin de la nica Contribucin, los comerciantes gaditanos presionaron al gobierno para no declarar sus ingresos reales. Lgicamente,
la carencia de este tipo de datos ha condicionado los resultados de la investigacin, por ejemplo, a la hora de afrontar el estudio de los niveles de las fortunas
y los patrimonios.
Por otro lado, teniendo en cuenta la escasa informacin que se tena
hasta el momento sobre el grupo vascongado de Cdiz, era preciso profundizar en estos aspectos de inters. As pues, el objetivo ha sido conocer las caractersticas de esta comunidad de comerciantes, ver el grupo en s mismo: por
qu se establece, cmo se constituye, qu hace, cmo se relaciona (hacia dentro y hacia fuera), y a partir de ah, qu funcin desempe en la transformacin econmica y social de la poca.
Esta investigacin se sustenta en una documentacin muy variada,
tanto desde un punto de vista cuantitativo como cualitativo: en ningn caso
se ha contado con un fondo documental homogneo, sino que la informacin proviene de archivos dispersos, nacionales y locales. El volumen de documentos que se fueron encontrando no siempre guard relacin con la relevancia del tema que se quera estudiar. Las mayores aportaciones documentales se
10
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28
han localizado en cuatro archivos. La bsqueda comenz en el Archivo Histrico Provincial de Cdiz, ya que en un principio me interesaba seguir el rastro de
las actividades econmicas de estos comerciantes. Consult en primer lugar los
protocolos notariales. En ellos se recogen datos sobre cuestiones muy dispares,
entre las que destaca la documentacin sobre los riesgos martimos. Ms adelante estos fondos tambin me ayudaron a determinar el origen geogrfico de
los hombres de comercio y a emprender la reconstruccin de sus familias.
De cara a conocer la participacin de los comerciantes navarros y vascos en el comercio americano, me acerqu al Archivo General de Indias. La seccin de Contratacin, en la que se recogen los registros de salida de barcos
con mercancas hacia Amrica, me permiti, adems de saber quienes eran los
hombres de negocios ms destacados, cules eran las mercancas que exportaban desde Cdiz. As mismo, me interes por el papel de los navarros y vascos en
el Consulado, por lo que acud a la seccin del mismo nombre dentro del Archivo
General de Indias. Estos legajos me permitieron ms adelante reconstruir su cpula directiva y conocer el papel real que tuvo la colonia en dicho organismo.
Una vez recogida toda esta documentacin y ante la inexistencia en
el Archivo sevillano de pleitos relativos a los comerciantes y sus actividades mercantiles, me dirig al Archivo Histrico Nacional, ya que en la seccin de Consejos Suprimidos se localizaban un buen nmero de pleitos concernientes al Consejo de Indias. Gracias a esta informacin he podido conocer los entresijos de
los negocios particulares de algunos comerciantes, como los de varios miembros de la familia Uztriz. Tambin result de gran inters la seccin de rdenes
militares de este archivo que, por un lado, facilitaba datos biogrficos de diversas familias y, por otro, era un testimonio del ascenso social de algunos miembros de la colonia. Al margen de todo esto, a raz de la lectura del estudio de
Jos Garmendia sobre el comerciante alavs Toms Ruiz Apodaca, me plantee
la posibilidad de abordar otras cuestiones relacionadas con los aspectos sociales del grupo. Este historiador haba manejado documentacin de carcter epistolar contenida en la seccin Consulados del Archivo General del Indias. As, en
otra de mis estancias en dicho archivo, estudi las actividades econmicas de
este comerciante. Esto me hizo valorar la riqueza de las fuentes epistolares y me
llev a localizar otras cartas pertenecientes a casas comerciales de otros miembros de la colonia, como Juan Vicente Marticorena o Antonio Arrechea. Ello me
permiti afrontar el tema del comercio desde una perspectiva diferente, a travs de las redes de contactos mercantiles y de su funcionamiento.
Por entonces, en el Archivo Histrico Provincial de Cdiz se estaba
llevando a cabo la catalogacin del Archivo de Villarreal de Purullena. Su director, Manuel Ravina, me indic que en sus fondos se inclua la correspondencia
personal y comercial del navarro Miguel Iribarren. Su consulta me ha permitido
ofrecer un panorama bastante completo de sus negocios, lo cual ha resultado
de gran inters teniendo en cuenta que se trataba de una de las figuras ms representativas del colectivo. De cara a completar algunos aspectos de la presencia de los navarros y vascos en la plaza gaditana se ha consultado el Archivo
Introduccin
La estructura del libro est organizada en tres partes. En la primera se
perfilan las caractersticas de la colonia, en relacin con su emigracin a Cdiz y
su posterior establecimiento e insercin en la ciudad. En la segunda, se muestra
la mentalidad social y la diversificacin de los negocios. La tercera parte complementa las dos anteriores, ofreciendo una visin vertical del tema, ya que en ella
se estudia en detalle las trayectorias de dos importantes familias de hombres de
negocios: la de los Uztriz y la de los Iribarren.
En la primera parte, y teniendo en cuenta la sucesin lgica de los
acontecimientos, mi inters por el tema comienza cuando los protagonistas decidieron emigrar a Cdiz y establecerse all. Se ha podido comprobar que a lo
12
Entre otros; Casaus Arzu (1996, 285-317); Garca Giraldez (1996, 317-349); Bertrand (1998, 103-133) (1999b, 35-51);
Santos Prez (2000); Lhman Villena y Vila Vilar (2003).
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largo de la segunda mitad del siglo XVIII la llegada de estos jvenes a la ciudad, al igual que la de otros muchos forneos, estuvo determinada por los cambios que se produjeron en la legislacin que regulaba el comercio de Espaa con
sus colonias americanas. Esto determina tambin el marco cronolgico de la investigacin, que parte del momento en que esa emigracin empieza a ser relevante. Este comportamiento migratorio se debe entender dentro de un fenmeno ms amplio. En el siglo XVIII muchos navarros y vascos salieron de sus
fronteras para hacer carrera en la Administracin, la Iglesia, el Ejrcito o los negocios. Algunos se establecieron en Madrid, por las oportunidades que surgan
en torno a la Corte, otros emigraron a plazas americanas y muchos se asentaron en Cdiz. La salida de estos jvenes responda, ms que a grandes necesidades econmicas, a un deseo de prosperar. No hay que interpretarlo como un
simple fenmeno migratorio, relacionado con la pobreza y el desarraigo, sino
que este comportamiento formaba parte de una estrategia familiar que trataba
de situar en mejor posicin a sus miembros. De ah la partida hacia otras plazas
de importancia econmica.
Se ha constatado que muchas de estas salidas estuvieron relacionadas con la presencia de familiares y paisanos en la plaza de llegada, incluso en
algunas ocasiones estos conocidos les indujeron a emigrar. Las correspondencias testifican que los inmigrantes mantenan un contacto fluido con sus lugares de origen. Era muy habitual que por medio de estas cartas los comerciantes
alentaran a desplazarse a otros jvenes conocidos. En las misivas se narraban
travesas, negocios, se hablaba de cargamentos de plata, en definitiva, de un
futuro alentador. Se podr ver que incluso muchas veces a los propios hombres
de comercio les interesaba la llegada de estos jvenes porque significaban una
mano de obra confiable para sus compaas.
Los conocidos o contactos que residan en Cdiz podan ser parientes, paisanos o amigos. En muchos casos ellos ayudaron en sus comienzos a los
recin inmigrados, no slo incorporndolos en sus compaas mercantiles, sino
tambin recomendndolos a otros comerciantes. A esto habra que aadir el
papel que jugaron las estrategias matrimoniales, as como el ingreso en corporaciones, como la Cofrada del Cristo de la Humildad y Paciencia, que hermanaba a todos los navarros y vascos de la ciudad. En el siglo XVIII formaron parte
de esta cofrada los hombres de comercio ms representativos del colectivo. Es
un corolario lgico el hecho de que los miembros de la colonia tenan en comn
muchos rasgos culturales, como, por ejemplo, la lengua vasca. As mismo, se ha
observado un comportamiento endogmico en el colectivo vascongado. Aunque esto no impidi una apertura selectiva del grupo a determinados sectores de la elite de los negocios o incluso de la nobleza.
En la segunda parte del libro se estudian la mentalidad social y las
principales actividades econmicas. Fruto de ellas son la participacin en rganos
de gobierno y el ascenso social. El status, es decir; las manifestaciones externas
de posicin dentro de la sociedad, tambin refleja comportamientos solidarios
entre los familiares y los paisanos. Por ejemplo, en la fundacin de capellanas
Introduccin
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No quisiera finalizar estas lneas sin antes manifestar mi agradecimiento a todas las personas e instituciones que me han ayudado a lo largo de
estos aos en la investigacin y en la publicacin de esta tesis doctoral.
En primer lugar, al Departamento de Educacin y Cultura del Gobierno de Navarra, a la Fundacin Caja Madrid, gracias a su financiacin ha sido
posible llevar a cabo esta investigacin. Al Consejo Econmico y Social de Andaluca y de manera especial a su presidente, D. Joaqun Jess Galn Prez, por
el apoyo incondicional que siempre ha mostrado hacia el valor de este libro y
que me ha brindado la oportunidad de publicar los resultados de mi investigacin. Igualmente, al Ateneo Gaditano, a su presidente y en particular a Cristbal Garca Supervielle, quien me ha abierto las puertas de este ilustre crculo.
Quiero dar las gracias por la ayuda que me ha prestado el personal de
los archivos y bibliotecas, de manera especial, a Manuel Ravina Martn, por sus
interesantes indicaciones relativas a la investigacin. A la Universidad de Navarra, al personal de la biblioteca, a los miembros del Departamento de Historia.
A Rafael Torres y al Grupo de Investigacin de Historia Financiera (GRHIFI). De
manera muy especial, a mi director de tesis, Agustn Gonzlez Enciso, por sus
valiosas indicaciones y por haberme brindado de forma generosa su apoyo y su
aliento durante estos aos. Tambin a todos mis compaeros y amigos de la tercera planta, por su ayuda y su constante aliento.
Por ltimo quiero dedicar mi mayor agradecimiento a mis padres y
hermanos, y de manera especial a mi marido Antoine, quien ha sido un gran
apoyo para m en los momentos de desnimo.
Captulo I:
Cdiz en la segunda mitad del siglo XVIII
Homans
Sprott
(1963, 29).
(1964, 7).
39
40
Este tipo de definiciones hace referencia a grupos con un nmero limitado de miembros. Los socilogos los llaman grupos primarios; que estn integrados por un nmero de personas que se relacionan entre s cara a cara. Por
tanto, los grupos secundarios son aquellos en los que sus miembros estn relacionados indirectamente. En el grupo primario es frecuente que existan unas
normas de conducta que regulan la interaccin entre los individuos que lo componen, ya que si cada persona acta aleatoriamente con respecto a las otras,
lo ms probable es que el grupo se deshaga. La pertenencia de un individuo a
un grupo determinado no excluye que pueda formar parte de otros. Estas definiciones inciden en la importancia del trato personal para la existencia de un
grupo. Las relaciones interpersonales pueden ser de naturaleza muy diversa, de
ah que puedan darse muchos tipos de grupos segn sea la afinidad entre sus
miembros. Pueden formarse por criterios como la edad, el sexo, la profesin, la
procedencia geogrfica, etc.
Si se traslada a nuestro campo, el historiador debe tener presente, por
un lado, la existencia de grupos en la historia y, por otro, que puede haber grupos que han sido delimitados a posteriori por el historiador con el objetivo de
facilitar su investigacin. Este segundo tipo puede tener el peligro de condicionar el conocimiento de la realidad. Esto se daba con mucha frecuencia en publicaciones clsicas sobre las clases sociales. Muchas veces la historia se ha escrito
bajo categoras estancas que se han considerado como realidades absolutas y
no relativas. Como si los grupos sociales predefinidos fuesen grupos reales de
funcionamiento y de accin colectiva No cabe duda de que la condicin social
y la diferencia de intereses son factores esenciales del juego social. Sin embargo,
no suponen automticamente ni una unidad de accin, ni una vida comn, ni
un funcionamiento colectivo para lo que definimos como grupo social. En
esta lnea se encuentran definiciones clsicas sobre los grupos que inciden en la
existencia de una conciencia de grupo. Smith habla de grupo social como []
una unidad que consiste en un nmero plural de organismos (agentes) que tienen una percepcin colectiva de su unidad y que tienen el poder de actuar, de
un modo unitario, hacia el ambiente.
Aquellos grupos delimitados por el historiador se definen generalmente cuando hay indicios de su existencia. Se establece un criterio diferenciador que relaciona a todos los integrantes. A partir de una investigacin pormenorizada sobre los individuos que lo integran, el investigador evala si es posible
hablar de grupo. En caso afirmativo trata de establecer una serie de caractersticas comunes, que pueden ser, entre otras, el grado de cohesin, si existe conciencia de grupo y la presencia de intereses comunes. En la actualidad se estn
realizando muchos trabajos en esta lnea, algunos muy interesantes relativos a
Sprott
(1964, 7-21).
Imzcoz
Son mltiples las definiciones de la prosopografa, entre otras Un lment clef, commun presque toutes les dfinitions, est lanalyse de lindividu en fonction de la totalit, dont il fait partie. Bulst (1996, 473).
En esta fecha se comenz a reflexionar sobre las posibilidades de la prosopografa aunque la primera vez que se habl
de este mtodo fue en 1959-60 en Jauhresberichte fr deutsche Geschichte (Vol. 11/12). Stone (1979, 3-24).
La
reaccin actual impondr el relato, en el que hechos y fenmenos histricos de diversa naturaleza se integran sin
jerarquizacin previa en una sntesis coherente, frente al mtodo analtico, siquiera aquel difiera, en forma importante,
del tradicional, abandonando la historia sus pretensiones cientficas Morales Moya (1987, 12).
Las
afirmaciones de Neale (1951, 193-203) son precedentes de estas ideas: Siendo los seres humanos la substancia de la historia, no se podr conocer algo de la naturaleza y del funcionamiento de un grupo humano sino cuando se
sepa algo concerniente a los individuos que lo componen. En palabras de Herbert Lthy (1961), [] la historia econmica y social lo mismo que la poltica no es annima; ms all de los acontecimientos, de los nmeros y de las curvas, estn los hombres que actan y soportan, y sin los que no habra movimientos en la historia. Lthy afirmaba que
la primera exigencia del historiador deba ser la de un bigrafo y genealogista.
10 Morales
Moya (1987, 43-44). La definicin clsica de Lawrence Stone (1971, 46) sobre la prosopografa: Prosopography is the investigation of the common background characteristics of a group of actors in history by means of a
collective study of their lives.
11 Segn
Jos Mara Imzcoz Benza (1996, 13-22), se rechazan estas categoras porque muchas veces son engaosas,
sobre todo por lo que ocultan inconscientemente cuando se trata de analizar los actores sociales y la accin social. A este
41
42
una revolucin silenciosa en la historiografa internacional De una historia social hecha, por as decirlo, al por mayor, en la que los protagonistas eran grupos sociales amplios e instituciones predefinidos en cuanto a sus fronteras y a
sus atributos, se pas a una historia en la que los protagonistas son grupos e
instituciones reducidos en su tamao, fluidos en su contenido, cuyos lmites y
caractersticas se definen en el curso de la investigacin en funcin de la problemtica tratada y de las observaciones empricas conseguidas12. La prosopografa es idnea para hacer un anlisis relacional, que debe ser complementario
a la clasificacin y no excluyente ni sustitutivo13. Los estudios ms recientes han
puesto de manifiesto que no exista una oposicin o diferencia tan fuerte, como
se vena diciendo, entre los grupos sociales clsicos. La historiografa de los
aos ochenta y noventa ofrece investigaciones que descubren una complejidad
social que rompe con las categoras anteriores. Las publicaciones han ido abandonando las visiones demasiado estrechas de los grupos sociales de base econmica, cuestionando categoras con las que se vena trabajando hasta el momento. Segn Imzcoz Benza la microhistoria, la prosopografa o la biografa
han ayudado a transferir el protagonismo histrico de las clases, los grupos
sociales, a los actores efectivos de los procesos histricos, a los individuos y a
sus motivaciones14. Michel Bertrand sostiene que la prosopografa es un medio
que permite construir colecciones de personajes a partir de sus datos biogrficos. Basndose en estos datos acumulados, la prosopografa se propone en un
segundo trmino medir y comparar los caracteres exteriores que han permitido
identificar a cada elemento del grupo estudiado. Gracias a ello, la prosopografa permite dibujar lo que viene a ser el perfil y el comportamiento tipo o medio
compartido por todos aquellos que configuran al grupo socioprofesional observado. La utilizacin de la prosopografa supone, por lo tanto, la existencia y la
identificacin de un grupo social a priori que pueda corresponder a sus exigencias metodolgicas15.
Junto a las clases o sustituyndolas como puntos de referencia fundamentales, aparecen estudios en torno a un tipo especfico de grupos, las elites16. Actualmente muchas aportaciones prosopogrficas centran su objetivo en
estudiar distintas elites concernientes a la Administracin, al Ejrcito, a la poltica,
respecto, Jos Mara Imzcoz Benza (2000, 19) comentaba que en los ltimos aos se est llevando a cabo una renovacin de las investigaciones en Historia social, poltica y cultural sobre la sociedad del Antiguo Rgimen. Se busca superar los determinismos imperantes hasta los aos setenta, ahora el enfoque se dirige hacia el estudio de los hombres y las
mujeres como agentes de los procesos de cambio, con una fuerza que ha hecho hablar de el retorno del sujeto.
12 Dedieu
(2000, 9). El mismo autor ha realizado una aproximacin terica a la red social. Dedieu y Moutoukias
(1998, 7-66).
13
Una reflexin sobre las ventajas del mtodo, Piqueras (1995, 53-62).
14 Imzcoz
15 Bertrand
16 Este
(1999b, 36-37).
17 Imzcoz
18 En
la Introduccin se explican las razones que llevaron a considerar a los navarros y a los vascos como miembros de
una misma colonia de comerciantes.
19 La
documentacin generada por la matrcula del Consulado no forma un cuerpo homogneo ni compacto, al contrario, se trata de diversas listas conservadas en el Archivo General de Indias dispersas en las secciones de Consulado,
Juzgado de Arribadas, Contratacin e Indiferente General. Se trata de unos listados muy diferentes entre s que a veces
no ofrecen los mismos datos. Las relaciones ms completas suelen informar del nombre y los apellidos del matriculado,
el lugar de nacimiento y el ao de matrcula. Julin Ruiz Rivera ha trabajado con estas listas y las ha publicado en Consulado de Cdiz. Matrcula de comerciantes 1730-1823.
43
44
3. Estado de la cuestin
Todava se desconocen muchas cuestiones relativas a los grupos de hombres
de negocios de origen peninsular establecidos en Cdiz. Como excepcin existen algunas aportaciones de Julin Ruiz Rivera sobre las colonias de comerciantes catalana y burgalesa y algunas alusiones en obras ms generales22. Cuando
se centra la atencin en los hombres de negocios navarros y vascos, se puede
apreciar que el desconocimiento es similar. Con idea de repasar las distintas
aportaciones que la historiografa ha realizado sobre los vascongados de Cdiz,
se han elaborado las siguientes lneas.
La primera referencia sobre la presencia de los hombres de negocios
navarros y vascos en Cdiz, en el siglo XVIII, es de Hiplito Sancho de Sopranis, quien realiz un estudio sobre las colonias peninsulares y extranjeras establecidas en la ciudad. En los aos sesenta el historiador public varios artculos
en los que estudiaba las naciones extranjeras asentadas en Cdiz en los siglos
XVII y XVIII, entre las que estaba incluida la nacin vizcana23. Bajo el trmino
vizcano se incluan, adems de los procedentes de esta zona, los originarios de
20 Este
documento testamentario poda ser un poder para testar, un testamento, un testamento recproco o un inventario de bienes.
21 Se
trata de un expediente annimo, elaborado por unos individuos que residan en Cdiz, escrito a raz de una orden del Banco Nacional de San Carlos para que les informaran sobre los hombres de negocios y las casas comerciales ms importantes de varias plazas de la Pennsula, entre ellas Cdiz. En el texto se establecan tres categoras segn
la riqueza de las firmas. Archivo Histrico del Banco de Espaa (a partir de ahora, AHBE), Seccin Secretara, caja (de
ahora en adelante, c.) 1111.
22 Ruiz
Rivera (1984a) (1990) (1993). Sobre el papel de los catalanes en la Carrera de Indias, Oliva Melgar (1976,
113-131).
23 Sancho
Guipzcoa, lava y Navarra. En estas publicaciones, el historiador pretenda narrar las biografas de algunos personajes que haban destacado en el conjunto
de la sociedad gaditana del momento. La mayora de ellos eran marinos y apenas prest atencin a los hombres de negocios. De todos es conocido que Cdiz
y el Atlntico de Antonio Garca-Baquero ha sido una de las obras clave en el
conocimiento del trfico mercantil de la Carrera de Indias24. Aunque esta publicacin describe de forma minuciosa la organizacin del comercio de Cdiz con
Amrica, as mismo su autor realiza una interesante aproximacin a los hombres
de negocios. Garca-Baquero indaga sobre la procedencia geogrfica de los matriculados en el Consulado de comercio. Sus datos sealan, por primera vez, el
peso, desde un punto de vista cuantitativo, de los vascos y navarros en Cdiz.
Manuel Ravina Martn, director del Archivo Histrico Provincial de
Cdiz, escribi las primeras lneas dedicadas monograficamente a los vascos de
Cdiz25. En este texto el historiador pone de manifiesto la importancia cualitativa del grupo de hombres de negocios de origen vasco; ello es interesante teniendo en cuenta que las referencias anteriores haban hecho alusin unicamente al nmero elevado de integrantes del colectivo, debido a que hasta el
momento, apenas se haba valorado el papel de los hombres de negocios nacionales en el comercio de la Carrera de Indias. En esta publicacin Ravina Martn intua el inters que poda tener el estudio del grupo de comerciantes vascongado. Deca que [...] por su antigedad en Cdiz, nmero e importancia
social, sobrepasan a cualquier otra colonia nacional26. Tambin presentaba la
documentacin notarial como una fuente muy apropiada para estudiar, tanto el
comercio como a sus protagonistas, ya que, hasta el momento estos datos apenas se haban consultado. Cinco aos ms tarde, Julin Ruiz Rivera public la
relacin de matriculados en el Consulado de comerciantes entre 1730 y 182327.
Esta obra es muy til para el investigador porque ofrece informacin sobre los
comerciantes oficiales de la Carrera de Indias, aunque para su utilizacin hay
que tener en cuenta que estaban incluidos en la nmina, sin distincin, los hombres de comercio asentados en Sevilla, Cdiz, Jerez, Sanlcar de Barrameda y El
Puerto de Santa Mara. El autor, adems de presentar estos datos, ha utilizado la
informacin para obtener unas primeras conclusiones sobre la procedencia geogrfica de los matriculados. Sus resultados, entre otras cosas, ponan de manifiesto la importancia cuantitativa de los vascos y navarros en la Carrera de Indias, ya que era el grupo ms numeroso detrs de los andaluces.
Si en 1983 Manuel Ravina Martn fue el primero en hacer referencia al
grupo de hombres de negocios vascos, seis aos ms tarde, Jos Luis Milln Chivite por primera vez prest atencin a la colonia navarra. Present al Congreso
24 Garca-Baquero
(1976).
25 Ravina
26 Ravina
27 Ruiz
45
46
de Historia de Navarra una comunicacin sobre los hombres de negocios navarros de Cdiz entre 1740-182028. El grueso del texto ofreca un listado de nombres de comerciantes navarros, pero no distingua entre los que comerciaban
desde Cdiz o desde alguna de las otras ciudades que tenan derecho a participar en la Carrera de Indias29. Un poco ms tarde, en la misma lnea, se publicaron otras investigaciones similares. En 1993, Ruiz Rivera present una comunicacin al Congreso de Historia de Navarra sobre los navarros en el Consulado
de Cdiz30. As mismo, Antonio Garca-Baquero aport algunos datos sobre los
comerciantes al por mayor de Cdiz. Ofreca una relacin de los hombres de comercio matriculados en el Consulado, entre los que se encontraban los vascos y
navarros31. Adems, hay una serie de estudios generales que ofrecen informacin sobre la poblacin de Cdiz a lo largo del setecientos. En la mayora de los
casos son aportaciones que tratan de caracterizar la estructura social de Cdiz,
prestando atencin, entre otras cosas, al origen geogrfico de sus integrantes,
adems de dar una visin socio-profesional de la poblacin. En esta lnea se encuentran algunas investigaciones del profesor Manuel Bustos Rodrguez32.
Adems de estas publicaciones, hay que tener en cuenta que cualquier aportacin que se ha realizado sobre el tema o relativa al comercio de
Cdiz con Amrica, en un momento dado, puede hacer referencia a los hombres de negocios navarros o vascos. As la tesis de Mara Jess Arazola Corvera sobre el comercio de Cdiz con el Ro de la Plata hablaba de la importancia cuantitativa y cualitativa de los navarros y vascos en este comercio33. Jos
Garmendia Arruebarrena ha escrito diversas publicaciones sobre los vascos de
Cdiz34. Sus aportaciones han sido fundamentalmente biogrficas, de personajes de los mbitos de la poltica y del Ejrcito35. Tambin se ha interesado por el
estudio de la Cofrada del Cristo de la Humildad y Paciencia. Se trataba de una
hermandad fundada en el siglo XVII por un grupo de guipuzcoanos que durante
el seiscientos y la centuria siguiente se convirti en el lugar de encuentro de los
navarros y vascos de Cdiz36.
En 1990, Jos Garmendia Arruebarrena public un estudio monogrfico sobre Toms Ruiz de Apodaca, un comerciante alavs que se estableci
28 Milln
29 Eran
30 Ruiz
31 Garca-Baquero
32 Bustos
(1991, 66-100).
33 Arazola
(1998).
34 Garmendia
35 Garmendia
36 Garmendia
4. Cdiz y su comercio
La ciudad de Cdiz a lo largo de sus tres mil aos de historia ha vivido situaciones muy distintas, sin embargo, todas ellas han tenido como denominador
comn la importancia de su trfico comercial. Adems, durante siglos su ubicacin geogrfica le ha facilitado el contacto con diversos pueblos y, por tanto, un
continuo enriquecimiento cultural.
En los umbrales de la Edad Moderna, a mediados del siglo XV, se estableci en la ciudad una comunidad de genoveses que tom a Cdiz como
el centro de operaciones de sus negocios comerciales con Flandes e Inglaterra. Desde all exportaron productos locales como sal, atn, vinos, trigo, lana
y cuero. As mismo, importaron paos y tejidos. Adems de estos negocios de
exportacin e importacin, hay constancia de que llevaron a cabo actividades
bancarias y financieras relacionadas con el comercio internacional40. En 1493,
Cdiz consigui el monopolio del comercio con el norte de frica. Desde entonces, el puerto gaditano realiz frecuentes negocios con el continente vecino e
import algunos productos como la cera y las pieles para la elaboracin de velas
y productos de piel.
Tras el descubrimiento de Amrica, Cdiz ocup un discreto segundo
lugar detrs de la vecina Sevilla que, desde el comienzo, fue elegida como
puerto oficial en el comercio con los territorios americanos. La ubicacin de la
capital hispalense fue uno de los motivos que le llev a conseguir dicho privilegio. La ciudad estaba situada a muchos kilmetros de la costa; adems, estaba
protegida por una muralla, lo que garantizaba su defensa ante posibles ataques
por el mar.
A pesar de que Sevilla era el puerto oficial del comercio con Amrica, a lo largo de la Edad Moderna, la ciudad de Cdiz fue adquiriendo protagonismo en la Carrera de Indias. Aunque en un principio la ubicacin de Sevilla
37 Garmendia
38 Ruiz
Arruebarrena (1990a).
Rivera (1976, 184 y ss.) (1979, 209-250) (1983, 12-17) (1984b, 147-179) (1986, 55-75).
39 Martnez
40 Lomas
47
48
fue apropiada desde el punto de vista defensivo, despus se pudo ver que tena
inconvenientes desde el punto de vista comercial. El Guadalquivir era el nico
acceso fluvial que tena la ciudad, no obstante, desde el siglo XVII en ocasiones
era difcil su navegacin debido a la existencia de una barra de arena a la altura
de Sanlcar de Barrameda. Por ello, en el siglo XVII muchos navos se cargaban
en la baha de Cdiz. Con la Real Cdula del 23 de septiembre de 1679 se realz
el primer reconocimiento oficial de la necesidad de incluir al puerto gaditano en
la Carrera de Indias, por la cual, se hizo saber que a partir de entonces las flotas
se cargaran y descargaran en la baha de Cdiz. Este acontecimiento convirti
de facto a la ciudad gaditana en la cabecera de la Carrera de Indias, aunque Sevilla sigui conservando los organismos administrativos. Sin embargo, esta solucin fue temporal, ya que en 1717 se trasladaron a Cdiz los organos rectores
de la actividad mercantil41.
Con la llegada al trono de la monarqua borbnica a comienzos del
siglo XVIII y, a lo largo del mismo, se llevaron a cabo una serie de reformas en
materia econmica, entre las cuales destacaron las medidas concernientes a las
relaciones comerciales de Espaa con sus dominios americanos. Como teln de
fondo hubo una poltica mercantilista y un intento de regular las relaciones mercantiles con Amrica. Los Borbones no rompieron con la poltica monopolizadora heredada de los Austrias. A este respecto, el nico cambio que hubo fue
el paso del monopolio mercantil de Sevilla a Cdiz42. La historiografa ha ofrecido distintos puntos de vista sobre la causa o causas del traslado definitivo de
la Casa de la Contratacin a la ciudad de Cdiz en 1717. Se ha apuntado la posible influencia de los hombres de negocios gaditanos en la capital hispalense,
as como la postura por parte de la monarqua de recompensar a los comerciantes gaditanos por diversos donativos concedidos a la Corona; igualmente, la importancia de los hombres de negocios extranjeros afincados en Cdiz y su inters por el traslado de la Casa de la Contratacin a Cdiz, sin olvidar que tambin
tuvo su peso la limitacin fsica que ofreca al comercio la barra de Sanlcar43.
Por tanto, desde 1717, Cdiz se convirti en el centro oficial del comercio de Espaa con sus posesiones americanas. Este hecho tuvo unas repercusiones muy significativas para la ciudad, ya que experiment una importante
transformacin a lo largo del setecientos. Su poblacin sufri un crecimiento espectacular debido a que el monopolio comercial actu de elemento de atraccin de inmigrantes que buscaban nuevas oportunidades. A mediados del siglo
XVII la poblacin no llegaba a 22.000 habitantes. El Vecindario de Campo Florido-Uztriz de 1712/1717/1724 ofrece una estimacin de 35.000 personas.
Por medio del Catastro de Ensenada de 1753 se calcula entre 50.000 y 55.000
individuos. El Censo del conde de Aranda de 1768 asciende la cifra a 64.839
41 Antonia
Heredia Herrera (1989) ha estudiado los hombres de comercio establecidos en Sevilla a lo largo del siglo XVIII.
42 Garca-Baquero
(1976, 87-132).
43 Respectivamente:
Garca-Baquero (1976, 106-7) (1991, 40); Collado Villalta (1981, 51-73) (1983, 603-615); Navarro Garca (1976, 42-43).
44 Manuel
Bustos Rodrguez (1990, 32) ofrece unas cifras diferentes de la poblacin de Cdiz. Segn sus datos, ()
la poblacin, que en 1700 estaba situada en torno a los 41.000 habitantes, sobrepasa los 50.000 en los aos centrales
de la centuria. En 1786, cuando se realiza el Censo de Floridablanca, la ciudad ha alcanzado los 71.500 (unos 74.500 si
le aadimos los militares y personal de los buques) [] En noviembre de 1800, la poblacin, diezmada por la epidemia
de fiebre amarilla, descendi hasta los 50.112 habitantes; hacia marzo del ao siguiente haba logrado recuperarse levemente, debido entre otras causas al retorno de los que haban emigrado en los meses anteriores, pudiendo alcanzar
por entonces cerca de 58.000 habitantes [].
45 Prlogo
de Juan Torrejn Chaves en la publicacin de la tesis doctoral de Lario de Oate (2000, 3). A este respecto,
Julio Prez Serrano (1992, 63) entiende que Cdiz bas su desarrollo a lo largo de los siglos XVII y XVIII en el aporte
masivo de recursos humanos procedentes no slo de su entorno inmediato, sino de los ms variados lugares de Europa
y del mundo. De ah que el cambio de tendencia en la coyuntura econmica perceptible a finales del XVIII, vinculado a
la crisis del comercio americano, conllev la fuerte cada en principio y el posterior estancamiento del nmero de habitantes: el sentido y, sobre todo, las dimensiones del flujo migratorio haban sufrido una importante mutacin.
46 Sobre
el desarrollo urbanstico de Cdiz en el siglo XVIII, Ruiz Nieto-Guerrero (1985, 131-141); Jimnez Mata y Ruiz
Nieto-Guerrero (1985-1986, 145-62).
47 Ruiz
Nieto-Guerrero (1994).
48 Bustos
49 Fernndez
49
50
barcos pas de 793 en 1681-1709 a 2.365 en 1748-177850. Los conflictos blicos de finales del siglo XVIII y las derrotas que los britnicos causaron a la Real
Armada en San Vicente (1797), Finisterre (1805) y Trafalgar (1805), llevaron a
una disminucin del poder naval espaol. Adems, la posterior guerra con los
franceses por las invasiones napolenicas y la independencia de Hispanoamrica, afectaron el papel de Cdiz en el panorama internacional, llevndole a una
grave crisis, con la paulatina prdida del imperio colonial.
El comercio con Amrica estaba organizado mediante el sistema de
flotas y galeones. Tena sus bases en ordenanzas del siglo XVI. Su origen estaba
en la necesidad de proteger a los navos espaoles del ataque de barcos corsarios. En teora, cada ao deban salir dos flotas desde Cdiz, una para Nueva Espaa y otra rumbo a Tierra Firme. La primera estaba integrada por los navos
cuyo destino era Veracruz, Honduras y las Antillas. La segunda la formaban los
barcos que iban al istmo de Panam, Cartagena, Santa Marta y otros puertos
de la costa septentrional de Amrica del Sur. Para volver a la Pennsula se reunan en Cuba ambas flotas y hacan juntos el viaje de regreso. No obstante, en
la prctica, estas flotas no salieron todos los aos; de hecho, entre 1680 y 1716,
las flotas de Nueva Espaa zarparon, cada dos aos, aproximadamente y los galeones cada cinco rumbo a Tierra Firme. En 1739, la Corona decidi suprimir el
sistema de flotas y galeones por el de registros sueltos, para ofrecer mayor seguridad a los barcos debido a la guerra que sostena Espaa contra Inglaterra. Esta
solucin temporal vino a demostrar, por una parte, los inconvenientes del sistema de flotas y galeones y, por otra, las ventajas de los navos sueltos. De este
modo, durante este perodo, los mercados americanos se abastecieron mejor y
llegaron a aumentar el volumen total de las transacciones mercantiles, al tiempo
que disminuy el riesgo de los navieros. A pesar de todo, como se trataba de
una medida temporal, en 1754 se volvi a establecer el sistema de flotas para
Nueva Espaa, quedando los registros sueltos para las rutas a Tierra Firme. De
esta forma, el sistema de flotas fue relegndose a un segundo plano, correspondindole el 1332% del tonelaje total de la mercanca enviada a Amrica51.
A travs del Decreto del 16 de octubre de 1765, el monopolio mercantil que disfrutaba Cdiz se ampli a nueve puertos de la Pennsula. Se autoriz el comercio directo con las islas de Cuba, Santo Domingo, Puerto Rico,
Margarita y Trinidad, a los puertos de Cdiz, Santander, Gijn, La Corua, Sevilla, Mlaga, Cartagena, Alicante y Barcelona. Entre 1765 y 1778 esta medida se ampli a los puertos americanos de Luisiana (1768), Campeche (1770),
Yucatn y Santa Marta; y a los espaoles de Los Alfaques y Almera52. El proceso de apertura del monopolio culmin en 1778, con la promulgacin del Decreto del 12 de octubre por el que se hizo extensiva la libertad de comercio a
50 Bustos
51 Garca-Baquero
52 Ravina
(1972, 51-52).
cuanto a los puertos espaoles, se hace extensible el permiso a Santa Cruz de Tenerife y Palma de Mallorca. Algunas plazas portuarias espaolas de importancia quedaron fuera del sistema. San Sebastin recibi la habilitacin en
1788, aunque ya haba tenido un rgimen especial con la Compaa de Caracas. Bilbao nunca la consigui. A Vigo, que
haba tenido permiso para comerciar con las islas de Barlovento en 1773, se le ampli el permiso a todos los puertos
americanos en 1783. Entre 1791 y 1794, Valencia recibi la habilitacin; primero, con productos espaoles y despus,
con extranjeros. Enciso Recio; Gonzlez Enciso; Egido; Barrio; Torres (1991, 266-271).
54 Martnez-Shaw
55 En
(1973, 201-211).
1775 se prohibi la importacin a Espaa de artculos de ferrera extranjera, para favorecer el desarrollo de la industria vasca. En 1778, se prohibi la entrada de artculos de tela de pequeo tamao como guantes, gorros y medias,
con intencin de fomentar la industria nacional de los productos que empleaba la mujer. Tambin se prohibi en 1788,
la importacin de tejidos de lino, lana y algodn. Sobre los productos de importacin y exportacin, consultar el mapa
4 que presenta Herr (1964, 107-121).
51
52
56 Respecto
a la presencia en Cdiz de un nutrido grupo de gentes y de culturas, son interesantes las palabras del conde
de Maule que fue un espectador de primera fila: La concurrencia en este puerto [de Cdiz] de millares de buques
anualmente, as nacionales como extranjeros, le ha adquirido el renombre de Emporio. El mismo Maule introduce una
nota al pie sobre esta afirmacin: Los semblantes de los gaditanos se diferencian mucho unos de otros, lo que proviene sin duda de la mezcla de todas las naciones. En la China, al contrario, como no tienen trato extranjero se observa
en toda la Nacin cierto aire de familia. Ravina Martn (1997, 257).
57 Bustos
Rodrguez (1990, 54-5). Existen bastantes aportaciones sobre los catalanes. Entre otras, Martnez-Shaw
(1978b, 347-356).
cuanto a la poblacin extranjera en Cdiz antes del siglo XVII, Bustos Rodrguez (1990, 54-63).
59 Ruiz
Rivera (1988, 40) calcul la proporcin de los comerciantes procedentes de distintas regiones peninsulares para
el conjunto de la Carrera de Indias. Es decir, que estaban incluidos todos los hombres de comercio oficiales establecidos
en Sevilla, Cdiz, El Puerto de Santa Mara, Sanlcar y Jerez de la Frontera. Los comerciantes matriculados en el Consulado entre 1730 y 1823 sumaban 3.015, de los cuales 446 procedan del Pas Vasco; 237 haban nacido en Cantabria;
205 eran navarros, 202 procedan de Castilla-Len; los riojanos eran 139; catalanes, 138; 42 haban nacido en Asturias; 33 haban nacido en Castilla-La Mancha; 25 eran madrileos; 21 comerciantes procedan de la Comunidad Valenciana; 20 haban nacido en Aragn; otros 20, en Extremadura; en Murcia, 8 personas; 4, en Canarias; en Baleares, 2;
en Ceuta, 6 y 1 era de Melilla.
60 Antonio
Miguel Bernal (1992, 431) aseguraba que el grupo navarro-riojano era sin duda uno de los ms dinmicos
de la Espaa finisecular del setecientos y principios del siglo XIX.
61 Garca
62 Prez-Mallana
63 Garca-Baquero
(1992, 57 y ss.).
(1972, 97). Sobre los navarros y vascos en Sevilla en el siglo XVIII, Gamero Rojas (1988).
53
54
(1845, 7).
65 En la ltima dcada del setecientos los extranjeros que se hallaban asentados en Cdiz, tanto avecindados como tran-
sentes, incluidos los hombres, las mujeres y los nios, se agrupaban en las nacionalidades siguientes: en primer lugar,
la ms numerosa era la italiana con 5.018 integrantes, seguida a mucha distancia por la francesa con 2.701 individuos.
A continuacin se encontraban el resto de nacionalidades. Los portugueses eran 351 personas; los alemanes y flamencos, unos 277; los britnicos e irlandeses sumaban 272 y, por ltimo, los hamburgueses, suecos, rusos y polacos que
eran en total 115 personas. Lario de Oate (2000, 1-31).
66 Bustos
67 Prlogo
68 Salvo
de Juan Torrejn Chaves en la publicacin de la tesis doctoral de Lario de Oate (2000, 5).
algunas excepciones, Ruiz Rivera (1990, 15-25) o la reciente publicacin de Manuel Bustos Rodrguez (2005).
69 Pascua
Hasta el momento, la historiografa ha tenido un especial inters por
conocer la colonia francesa de Cdiz70. La mayora de estas aportaciones proviene de hace unos aos. En cuanto al resto de las colonias extranjeras, las investigaciones son muy heterogneas. Destacan por la profundidad del estudio
las publicaciones de Mara del Carmen Lario de Oate, sobre los ingleses e irlandeses71 y la de Ana Crespo Solana, sobre hombres de negocios originarios de los
Pases Bajos72. En cuanto a las aportaciones sobre el resto de las colonias, estn
las de italianos73, suecos74 y malteses75. Tambin hay una serie de publicaciones
que han tratado de forma general el tema de los hombres de negocios extranjeros de Cdiz76.
70 See
(1925) (1926) (1927a) (1927b); Girard (1932a) (1932b); Boisrouvray (1936); Enciso Recio (1959); Ozanam
(1968); Malamud (1986); Garca-Baquero (1990, 173-194); Zylberberg (1993).
71 Malmolejo
72 Lefvre
(1921); Everaert (1971) (1973); Crespo Solana (1995) (1998) (2000) (2001).
73 Otero
Enrquez (1921); Sancho de Sopranis (1948) (1962); Bustos Rodrguez (1983) (1985) (1991).
74 Lpez
Gonzlez (1976).
75 Iglesias
Rodrguez (1991a).
76 Estudios
sobre los extranjeros en general: Collado Villalta (1976) (1981) (1983a) (1983b) (1991); Garca Bernal
(1976, 180-ss.); Heredia Herrera (1979); Cruz Beltrn (1982, 91-100); Boddaert (1983, 43-67); Garca-Maurio
(1991); Alonso Mura (1991); Bustos Rodrguez (1995).
77 Douglass
78 Sobre
los vascos en el Cdiz del siglo XVII, Garmendia Arruebarrena (1986, 215-220).
55
56
79 Sancho
80 Caro
Baroja (1969).
81 Iglesias
Captulo II:
Proceso migratorio de los comerciantes
navarros y vascos a Cdiz
Desde la Reconquista hasta finales del siglo XIX, las corrientes migratorias en
la pennsula ibrica se dieron de norte a sur. Hasta comienzos de la Edad Moderna estas emigraciones estuvieron relacionadas con avances militares. A partir de 1500 se produjo una oleada migratoria hacia el sur que ms tarde se vincul con la conquista y el poblamiento de Amrica. En el siglo XVIII, Vizcaya,
Guipzcoa y lava, junto a otras provincias del norte peninsular, se caracterizaron por ser zonas de emigracin. En cambio, la mayor parte de las mesetas y
Andaluca lo fueron de inmigracin. En cuanto a Navarra, no destac por tener
movimientos migratorios de importancia hacia el exterior, aunque s se dieron
en el interior de la regin.
En
Navarra existan y existen zonas muy diferentes desde un punto de vista geogrfico. Las tierras ms ricas en recursos atraan a la poblacin sobrante de otras zonas menos favorecidas. Hay que tener en cuenta que tradicionalmente la zona norte de Navarra era tierra de emigrantes, dada la pobreza de la agricultura de la montaa. Fernndez
de Pinedo (1994, 185-188).
61
62
en Cdiz; otro poda haberse desplazado a Amrica para llevar a cabo una carrera militar u ocupar un cargo en la Administracin o en la Iglesia.
La observacin de este fenmeno desde una perspectiva ms amplia permite que no se enfoque esta investigacin como un mero movimiento
migratorio, sino que se entienda, en muchos casos, como parte de una tctica
familiar. Un ejemplo de esta estrategia es la familia Marticorena, que tuvo en
Cdiz su centro de operaciones. Desde all se articul una amplia red de contactos establecidos en ciudades espaolas y americanas. El estudio de esta familia (captulo 5) realizado a travs de documentacin epistolar pone de relieve
la poltica de promocin de los familiares, la relacin entre los parientes poderosos y la casa troncal, los mecanismos de colocacin y de ascenso, las estrategias matrimoniales, los recursos econmicos, los cargos y honores que obtuvo la
familia. Adems, hay que tener en cuenta que el xito de algunos comerciantes navarros y vascos tuvo grandes repercusiones en sus comunidades de origen: ya que, por un lado, ofreca la posibilidad a otros familiares y paisanos de
iniciar una carrera en la Corte, en el Ejrcito, en los negocios o en la Iglesia; por
otro, llegaban remesas de dinero a sus pueblos de origen para hacer reformas
en las casas solariegas o comprar nuevas tierras, sin duda esta era la mejor propaganda para que otros se animaran a realizar este tipo de aventura.
Anteriormente hubo la oportunidad de sealar que Julio Caro Baroja
fue el primero en resaltar la importancia de los navarros en la monarqua a finales del siglo XVII y en la centuria siguiente. Este historiador tambin insisti en
la necesidad de ampliar su conocida hora navarra al conjunto de la comunidad
vizcana, ya que no fue un fenmeno nicamente navarro. Caro Baroja estudi al grupo de navarros en Madrid a travs de la documentacin de la Cofrada
de San Fermn de los Navarros; a su vez, llam la atencin sobre la congregacin que hermanaba a los vascos en la Corte: la Cofrada de San Ignacio. Seal
la necesidad de un estudio en profundidad sobre los vascos de Madrid, ya que
poda revelar la identidad de muchas personalidades (almirantes, secretarios de
despachos, etc.). En definitiva, una serie de individuos que tuvieron importancia
en la corte de Felipe V. Adems, puso de manifiesto los vnculos afectivos que
haba entre los vascos y la comunidad navarra de Madrid. Al hilo de esta idea,
en los aos noventa, Susana Fras y Csar Garca Belsunse estudiaron el fenmeno migratorio de los navarros a Buenos Aires en el siglo XVIII. Estos historiadores sostenan que para el caso concreto del Ro de la Plata, habra que hablar de La hora vasco-navarra, dado el papel desempeado en la economa de
la zona por los originarios de ambas regiones. As mismo, Montserrat Grate
Imzcoz
Benza y Guerrero (2001a, 178). La correspondencia de los Marticorena es una documentacin indita que
se encuentra en el Archivo General de Indias (A partir de ahora AGI), Seccin Contratacin.
En
Caro
Fras
habl de La hora de guipuzcoanos y navarros, en relacin con grandes empresas comerciales y financieras como la Compaa Guipuzcoana de Caracas o el
Banco Nacional de San Carlos. En el Cdiz de la segunda mitad del siglo XVIII
se dio un fenmeno similar.
En el siglo XVIII un nmero importante de individuos partieron de
Navarra a distintos destinos. Aunque se trataba de un movimiento generalizado, es ms conveniente distinguir por zonas. Arizcun Cela ha calculado que
en 1726 emigr el 155% de la poblacin del Baztn, en 1768 lo hizo el 16% y
en 1786 descendi la proporcin al 74%. Alfredo Floristn Imzcoz en su estudio sobre la merindad de Estella, percibe la existencia de una corriente migratoria constante entre 1600 y 1850 que proceda, sobre todo, de los valles
montaosos de la zona. Los datos que ofrecen los archivos locales ponen de
manifiesto que la emigracin navarra en el siglo XVIII se increment a lo largo
de las dcadas de los sesenta y ochenta10. En Cdiz, esta oleada se percibi a
mediados de los cincuenta.
Jess Mara Usunriz Garayoa advierte que dicho movimiento migratorio fue un fenmeno que se extendi a toda la Amrica espaola11. En el
Chile de la segunda mitad del siglo XVIII era manifiesta la importancia cuantitativa de los individuos procedentes de las provincias vascongadas y de Navarra12. El Per de la poca ofreca un panorama muy similar. En un estudio realizado sobre 350 licencias de pasajeros que se dirigieron al Callao, destacaron
las provincias de Guipzcoa, Navarra, Vizcaya, Asturias y Santander por el nmero de inscritos. Sobre un total de 153 pasajeros, el 307% corresponda a
emigrantes procedentes del Pas Vasco y el 157% eran originarios de Navarra.
En Nueva Espaa, a lo largo de toda la Edad Moderna, fue importante la inmigracin procedente de las regiones costeras del norte de Espaa. En el siglo
XVIII este fenmeno se hizo ms patente. Los vascongados y los montaeses
tuvieron una presencia significativa en el Consulado13. En Buenos Aires la situacin fue similar: la mayora de los inmigrantes procedan del norte de Espaa,
Grate
Ojanguren (1994).
Hace
unos aos Montserrat Grate Ojanguren (1992, 25-42) (1994, 361-375) habl de la segunda hora navarra
que, segn ella, segua a la primera y se proyect a lo largo del XVIII. Adems de Madrid, se extendi a otros escenarios como Cdiz y Amrica.
Arizcun
Floristn
10 Aramburu
11 Usunriz
12 Jess
Mara Usunriz Garayoa apoya esta afirmacin en una sntesis elaborada por Mara Encarnacin Rodrguez Vicente sobre los comerciantes de Per, a partir de los estudios de Thayer Ojeda para Chile. Para conocer el panorama
de Nueva Espaa ha consultado las publicaciones de Brading y de Bochard. En cuanto a Buenos Aires, Usunriz ha estudiado algunas publicaciones de Susan Socolow.
13 A
partir de ahora cuando se hable del Consulado se har referencia al de la ciudad de Cdiz. Si se trata de otro se
especificar en el texto.
63
64
14 Gonzlez
15 Tellechea
16 Vzquez
de Prada (1991, 33). Sobre la emigracin de navarros a Indias desde el siglo XVI, Morner (1975, 43-131).
Aramburu Zudaire (1999) estudi los navarros en Indias en los siglos XVI y XVII.
17 Daz
18 Imzcoz
19 Aramburu
20 Ruiz
21 Nos
referimos a la baha de Cdiz. A partir de ahora, si no se especifica otra cosa, cuando aparezca el trmino hay
que tener en cuenta que se trata de la baha gaditana.
22 Ms
23 Estos
65
66
24 Tradicionalmente
los historiadores han manejado estos argumentos para explicar el fenmeno migratorio. Hoy en da
sigue siendo un tema abierto, sobre su complejidad, consultar Fernndez de Pinedo (1994, 183-207).
25 En
relacin al sistema de heredero nico en Navarra, Moreno Almrcequi y Zabalza Segun (1999). Por otro lado,
la zona hmeda y montaosa del Pas Vasco tambin se rega por el sistema de heredero nico. Generalmente en la
eleccin del heredero en el Pas Vasco, poda recaer en el primognito, el ltimo-gnito o segn conveniencias. Arpal
(1979, 222). Sobre los diferentes sistemas sucesorios en Navarra, Hilario Yaben (1916, 71-167) fue el primero en hablar de ello. Fernando Mikelarena Pea (1995, 309-325) recoge algunas aportaciones sobre el tema. Tambin, Zabalza
Segun (1999a, 69-70).
26 Aramburu
27 No
se consideraban vecinos y estaban excluidos del disfrute de las tierras comunales, los hijos de vecinos que se haban independizado de la familia paterna sin haber heredado la casa. Del mismo modo, estaba prohibida la construccin
de casas nuevas. Juan Goyeneche lo explicaba en su ejecutoria publicada en 1685 y que reproduce Arizcun Cela (1987,
962) [] lcito es a cualquiera de los vecinos el levantar su casa hasta las nubes, extenderla, fortalecerla, y hermosearla, segn su gusto y su posibilidad, como tambin fabricar caseras para ms comodidad de sus haciendas; pero no
es lcito fabricar habitacin, que aumente la vecindad, porque no se incurra en el deslucimiento y cortedad, que suele
ocasionar la muchedumbre. Ana Zabalza Segun (1994, 178) entiende el concepto de vecindad de dos formas. Por un
lado, la que tena la plenitud de derechos, y por otro, otras formas de vecindad o participaciones parciales de ella. La
vecindad en sentido estricto, con plenitud de derechos, era la del cabeza de familia de la casa vecinal que viva habitualmente en ella []. Esto le confera una serie de derechos. La carencia del derecho de vecindad les situaba al margen
de la toma de decisiones en el concejo y del aprovechamiento de los bienes comunales. Zabalza Segun (1994, 197) insiste en que [] el derecho de vecindad actuaba sin duda como un mecanismo de defensa de una comunidad acuciada por la escasez de recursos. Mecanismo que, si bien congel la creacin de nuevas casas vecinales y la posible atomizacin del patrimonio familiar [].
En este modelo familiar, cuando el heredero se casaba, habitualmente
convivan los amos-viejos con los amos jvenes y se constituan en ncleo esencial de la casa. As mismo, el nuevo matrimonio era el principal entre el grupo de
hermanos. El heredero era el primero en casarse. Por un lado, al adquirir la direccin de la casa, el heredero se comprometa a mantener al resto de sus hermanos. Se preocupaba del cuidado y de la alimentacin y ms tarde se reparta la
legtima. El caso de las hermanas era distinto, a ellas se les dotaba. Por otro lado,
los que permanecan solteros habitualmente seguan viviendo en el hogar familiar28. Otra cuestin de inters es la capacidad que poda tener la economa de
la casa solar para mantener con sus recursos a un nmero importante de miembros. Arizcun Cela sostiene que en el valle del Baztn el crecimiento de algunas
economas familiares fue la causa de muchas salidas, ya que al haber una mejora en la posicin familiar se podan permitir la financiacin de la emigracin de
algunos miembros de la familia. La prosperidad de las casas tena su lmite, porque los bienes deban repartirse entre todos y, dejando a un lado al heredero, el
resto de los hermanos slo tenan derecho al sustento. De esta forma, las familias ofrecan una buena salida a aquellos hijos que no haban podido heredar29.
En la Edad Moderna los vnculos de familia y parentesco eran los
lazos personales ms inmediatos30. Dichas relaciones establecan las diferencias
internas de posicin y atribuciones de cada miembro, de manera que estableca
los derechos y los deberes de sus integrantes. La relacin de sus miembros era
jerrquica; existan unas reglas internas de comportamiento fundamentadas en
los valores o costumbres de la familia. Esta se organizaba en primera instancia
en torno a la casa, que era un cuerpo social con un rgimen de gobierno propio31. Estos vnculos imponan a cada integrante unas obligaciones con la propia casa y respecto a los otros miembros del grupo domstico; adems, estaban
sometidos a la autoridad del padre de familia32.
Por otro lado, en el siglo XVIII, el horizonte de algunas elites locales
no se limit al crculo de la aldea o la villa. Gracias a una articulada red de relaciones, miembros de la elite navarra trataron de situar a sus hijos e hijas ms all
de las fronteras locales y regionales, en un contexto ms amplio, el de la monarqua. No se trataba, por tanto, de una emigracin general provocada por causas
negativas, sino que obedeca, en la mayora de los casos, a una poltica de colocacin de hijos y parientes en carreras administrativas, de negocios, militares y
28 Moreno
29 Arzcun
30 Imzcoz
31 Imzcoz
32 Jos
Mara Imzcoz Benza (1992, 175-176) ha estudiado el origen del casero. A mediados del siglo XVII se haba
multiplicado el nmero de habitantes excluidos de la vecindad y, por tanto, de los derechos comunales. Esto llev a la
consolidacin de formas de dependencia econmica que cristalizaron en la extensin del arrendamiento. Ms tarde, a
finales del XVIII y sobre todo en los primeros decenios del XIX, este proceso llev al nacimiento del casero como forma
de hbitat estable y como explotacin autnoma, aunque econmicamente dependiente, por va de arrendamiento,
de las casas de los pueblos.
67
68
eclesisticas. En la misma lnea, Douglass, en relacin a la emigracin de los siglos XIX y XX, consideraba que la organizacin del grupo domstico en el sistema vasco dependa de la migracin y de la inmigracin de los integrantes de la
familia que sobraban. Era muy habitual que se animara a los hermanos del heredero a que se marcharan del hogar. La economa de la familia permita que uno o
dos hermanos se quedasen en la casa como solteros y subordinados a la autoriadad del heredero y a la de su cnyuge. En cuanto al resto de los hermanos, stos
podan casarse en otro casero de la misma o de otra aldea. A veces dos desheredados podan casarse y establecerse en un casero abandonado. Todas estas soluciones sin embargo eran insuficientes para absorber el exceso de poblacin, en
una sociedad con un alto ndice de natalidad, de manera que la gente tena que
abandonar el contexto local de la aldea para ir a otro sitio a ganarse la vida33.
Otro aspecto que se debe tener en cuenta es el grado de formacin
del futuro emigrante vascongado. Se ha comentado que en el siglo XVIII la periferia peninsular consigui un mayor grado de desarrollo cultural y educativo. En
el caso concreto de los navarros y vascos, esto les abri puertas en la Administracin, los negocios y la jerarqua de la Iglesia. El historiador Julio Caro Baroja
ha insistido en la importancia de la enseanza primaria en el Pas Vasco y Navarra a lo largo de toda la Historia Moderna. Unos conocimientos que abarcaban
desde la caligrafa hasta la contabilidad. Se trataba de una enseanza impartida
en santuarios, notaras y escribanas rurales que acogan a los nios de las villas
y las aldeas34. Muchas familias que tenan como lengua materna el vascuence se
preocuparon de que sus hijos aprendieran el castellano. De hecho, algunos incluso llegaron a ser grandes tratadistas de la caligrafa espaola que explicaban
el castellano fuera del Pas Vasco. Con una buena base en las letras y en las matemticas, muchos jvenes salieron del Pas Vasco y Navarra y ocuparon lugares
estratgicos en la Corte y en otros destinos. Segn Caro Baroja, esto hace [...]
que haya un cuerpo, un contingente importantsimo de la burocracia de los siglos XVI, XVII y XVIII que est constituido por vascos en sitios lejansimos entre
s; en Amrica, en el imperio de los Austrias, en Flandes [...] Esto les da una posibilidad, una capacidad considerable de actuar en negocios, no solamente pblicos, sino tambin en negocios privados. Por tanto, tambin hay que sumar
a los factores de emigracin, el hecho de que el emigrante vascongado parta,
por lo general, con una buena formacin, lo que le daba mayores posibilidades
de encontrar una buena colocacin en la ciudad de destino35.
33 Douglass
(1977, 30 y ss.); Moreno Almrcegui y Zabalza Segun (1999, 274-287) han establecido cuatro modelos
matrimoniales que se daban en las zonas en las que prevaleca el sistema de heredero nico. En primer lugar, los dos naturales, que eran los formados por un varn heredero con una mujer no heredera, y el constituido por un varn no heredero con una mujer heredera. En segundo lugar, tambin se podan dar otros dos tipos de matrimonios contra natura:
el formado por varn heredero con mujer heredera (que llevaba al abandono de una de las casas) y el de varn no heredero con mujer no heredera (de manera que haba ms matrimonios que casas disponibles).
34 Caro
35 Lutgardo
Garca Fuentes (2003, 12-13), cuando estudia el papel de los vascos en la Carrera de Indias, tambin insiste en la preparacin con la que partan.
As mismo, teniendo en cuenta los llamados factores de atraccin, un
estudio realizado por Jos Miguel Aramburu y Jess Mara Usunriz hace hincapi en que la llamada de un to, pariente o paisano que resida en el lugar de
destino era un factor influyente en muchas emigraciones a Amrica36. Tambin
hay constancia de que estos vnculos tuvieron su importancia en plazas espaolas como Cdiz o Madrid37. La presencia de un familiar bien situado en cualquiera de estos destinos poda ofrecer algunas oportunidades de promocin.
Muchos fueron los que aprovecharon estos contactos; los padres se preocupaban por ofrecerles, desde temprana edad (catorce o quince aos), una formacin que les permitiera adquirir las nociones fundamentales para el desarrollo de una carrera. Existen testimonios del inters de los tos por saber cmo se
desarrollaba la formacin de los sobrinos, para ms adelante hacerse cargo de
ellos y ayudarles en su futuro profesional. Una vez que el joven decida emigrar,
tena el apoyo del pariente o paisano, quien se tomaba como una obligacin el
bienestar del protegido. En el caso de Cdiz, le buscaba una compaa comercial donde poder aprender el oficio. A veces incluso le haca algunos prstamos
o lo incorporaba a sus propios negocios. En algunas ocasiones era el propio pariente el que solicitaba un sobrino para que le ayudara en su compaa cuando
no tena hijos.
Otras veces, las noticias del xito de los paisanos tambin jugaron
un papel clave como factor de atraccin. En ocasiones el xito se dejaba ver de
forma indirecta a travs de donaciones a las iglesias de las localidades de origen, en la fundacin de capellanas, en dotes para parientes, incluso con el regreso de paisanos enriquecidos que adquiran bienes races, etc. Pero sin duda,
las oportunidades que les brindaban las distintas ciudades eran determinantes
para la eleccin de la plaza de destino38. En cuanto a Cdiz, el monopolio comercial con Amrica ofreca posibilidades de xito. As mismo, Madrid, al albergar a la corte, daba opciones de promocin en la carrera administrativa y en las
secretaras. Tambin, hay que recordar la tradicin viajera, sobre todo, de los
vascos y su presencia anterior en la Carrera de Indias39.
36 Aramburu
37 Aquerreta
38 Aramburu
39 Fernndez
Gonzlez (2000) ofrece un panorama muy interesante de los vascos en la Sevilla del siglo XVII.
69
70
del setecientos con ayuda de censos y padrones. Se ha podido ver que, hasta el
momento, algunos autores han sealado la importancia de la presencia de los
navarros y vascos en la ciudad; sin embargo, no han ofrecido un clculo del nmero de individuos que se instal en la plaza.
Sin duda, se trata de una cuestin importante, que no es fcil de resolver porque no exista ningn registro en el que se recogiera sistemticamente el nombre de los nuevos inmigrantes. No hay ms remedio que recurrir al cruce de varias fuentes para tener una idea aproximada del tamao del
grupo. En el primer captulo se explic el procedimiento que se ha seguido
para la elaboracin de la nmina de comerciantes. Como resultado de este laborioso proceso, sabemos que en el perodo comprendido entre 1750 y 1800
el grupo vascongado de hombres de negocios estuvo integrado por 339 individuos. Todos ellos eran comerciantes oficiales, es decir, estaban matriculados
en el Consulado de comerciantes, de manera que tenan permiso para llevar a
cabo negocios mercantiles con Amrica. Adems, todos ellos se establecieron
en Cdiz de manera permanente y muy pocos volvieron a sus lugares de origen. En algunas ocasiones varios hermanos decidieron emigrar a la plaza andaluza aunque slo uno de ellos se matricul en el Consulado. En este caso, en
la nmina de comerciantes se ha incluido tambin el nombre de los hermanos
que no se inscribieron en la institucin.
En cuanto al origen geogrfico de los comerciantes vascongados, se
obrece a continuacin un clculo de la representatividad de cada provincia en
el conjunto del grupo. Hay que tener en cuenta que las proporciones han sido
calculadas con los datos de los individuos de los que se conoce el lugar de procedencia. Se dispone de la informacin relativa a 309 personas, es decir, el 91%
de los vascongados emigrados a la plaza andaluza. Tambin se han incluido en
el clculo a los hijos de emigrantes vascongados aunque hubieran nacido en
Cdiz; de forma que han sido considerados como si fueran de la tierra de sus
padres. Partiendo de estas premisas, ntese la importancia relativa de Navarra,
lava, Guipzcoa y Vizcaya en el conjunto del grupo de emigrantes vascongados en el Cdiz de la segunda mitad del siglo XVIII.
Grfico 1: Origen geogrfico de los hombres de
negocios vascongados de Cdiz (1743-1818)
El grfico 1 representa la importancia, respecto a la media, de las cuatro provincias. Se observa que la comunidad navarra era la ms numerosa; representaba al 33% del grupo. A continuacin le seguan los comerciantes procedentes de Vizcaya y Guipzcoa; cada provincia con el 27%. Por ltimo, se
encontraban los hombres del comercio procedentes de lava, a los que corresponda el 13% del colectivo.
Mapa 1: Navarra. Divisin geogrfica (elaboracin propia)
Es interesante prestar atencin a la procedencia geogrfica de los navarros de Cdiz. Al conocer la localidad de origen de muchos navarros, llama la
atencin la ubicacin que tienen sus pueblos en la regin de origen. Son 35 las
localidades de partida de todo el grupo navarro, de las cuales 19 estn situadas
en los valles del norte de Navarra. Los ncleos de poblacin que destacan, en
cuanto al nmero de emigrantes, son los siguientes:
71
72
Comerciantes
Pamplona
15
Oyeregui (Bertizarana)
Irurita (Baztn)
Sumbilla (Beztiarana)
Arizcun (Baztn)
Se observa que la capital navarra era la localidad de donde parti
el mayor nmero de emigrantes. Aunque, 15 comerciantes nacieron en Pamplona, no existe la certeza de que todos pertenecieran a familias pamplonesas
de tradicin. Poda tratarse de gente de los valles del norte que en la generacin anterior se haba establecido en la ciudad, de manera que sus hijos haban
nacido en la capital. A cierta distancia se encontraban 5 localidades de las que
salieron, de cada una, 5 individuos, a excepcin de Oyeregui de la que partieron 8. Es interesante destacar que todas ellas se sitan en la regata del Bidasoa.
Oyeregui y Sumbilla pertenecen a Bertizarana; Irurita y Arizcun forman parte
del valle del Baztn y Echalar, de Cinco Villas. De 97 comerciantes de los que
hay constancia de que haban nacido en Navarra, 55 de ellos procedan de la regata del Bidasoa, lo que corresponda al 567% de la emigracin de toda Navarra. Solamente de los valles del Baztn y Bertizarana llegaron a Cdiz el 4639%
de todos los navarros de la ciudad. Al Baztn le corresponda un 247% y el
216% a Bertizarana. Fras y Garca Belsunse observaron que en el siglo XVIII
tambin llegaron a Buenos Aires muchos navarros de los valles del norte aunque su proporcin fue menor que en Cdiz. Localizaron 93 navarros en la ciudad y conocan el lugar de origen de 60 de ellos. Teniendo en cuenta sus datos,
el 3833% de los navarros procedan de la regata del Bidasoa40. Adems del inters de la emigracin procedente de los valles del norte, hay que destacar que
partieron de Pamplona el 1546% de todos los navarros. Se trata de una proporcin importante, teniendo en cuenta que slo corresponda a los nacidos en
la capital navarra. De Tudela, la segunda poblacin ms importante de la comunidad, proceda el 41% de los navarros. A continuacin se encontraba Estella,
en cuanto a importancia de poblacin de Navarra que nicamente aportaba al
Consulado el 1% de todos los navarros.
En cuanto a la emigracin procedente del Pas Vasco, sealamos que
generalmente no hubo muchos pueblos de los que partieron un nmero importante de individuos. Haba bastantes de los que emigraron 1 2 personas, a excepcin de algunas localidades como Azpeitia, de donde partieron 9 individuos, de los
40 Fras
41 El
registro est formado por distintos listados que se encuentran repartidos por distintas secciones del AGI. Consultar el punto 2 del Captulo 1.
73
74
Es interesante comparar estas cifras con la emigracin vascongada
a todas las ciudades que participaron en la Carrera de Indias. Hay que tener
en cuenta que el grfico 3 recoge, adems de la informacin de los vascongados en Cdiz, la matrcula del resto de navarros y vascos establecidos en Sevilla, Jerez de la Frontera, Sanlcar de Barrameda y El Puerto de Santa Mara42. En
primer lugar, se observa que las tres primeras puntas del grfico correspondan
a los aos 1750, 1756 y 1760, como suceda en el grfico 2. Las dos siguientes tambin coincidan en los mismos aos (1764 y 1768). En el grfico 3 la siguiente punta se dio en 1772; sin embargo, en el grfico 2 se produjo un ao
antes, en 1771. La ltima punta del grfico de la Carrera de Indias corresponda al ao 1776, igual que la ltima del grfico 2, aunque sta comenz un ao
antes y continu en 1776. A partir de entonces en ambos grficos no hubo ms
puntas destacadas, aunque si existi una cierta recuperacin de la matrcula de
los aos 1786-88.
En cuanto a las simas, se puede observar que las primeras se dieron
en 1746 y 1762 que correspondieron con las depresiones del grfico 2. Posteriormente en el grfico 2 hubo otra en 1765; sin embargo, este retroceso no se
dio en la representacin de la Carrera de Indias. En los aos 1769 y 1770 se produce una sima en ambos grficos. Ntese que la curva de los hombres de negocios vascongados de Cdiz tiene una sima en el ao 1774; sin embargo, no
se observa lo mismo en el grfico 3. En ambas curvas se aprecia un perodo de
retroceso que comenz en 1778 y termin en 1786, ao que, tanto en el grfico 2 como en el 3, se observa una cierta recuperacin. Por tanto, a excepcin
42 Ruiz
de un par de simas del grfico 2, se puede afirmar que ambas curvas dibujan la
misma coyuntura en la matrcula del Consulado. Por otro lado, se puede apreciar
que los lustros que destacaron por el volumen de matriculados fueron, en primer
lugar, el de 1770-1775 con 50 personas inscritas, seguido del de 1760-176543.
Grfico 3: Matrcula de los hombres de negocios
navarros y vascos en la Carrera de Indias
43 Ruiz
75
76
En el grfico 4 se puede observar el ritmo de matrcula de todos los comerciantes de la Carrera de Indias entre 1743 y 1790. Este grfico se ha elaborado con los datos que ofrece Julin Ruiz Rivera sobre el Consulado de comerciantes44. El profesor Ruiz Rivera indic que las primeras puntas de la matrcula de
todos los comerciantes correspondieron a los aos 1750, 1756 y 1760, al igual
que se pudo observar en los grficos 2 y 3. 1764 y 1768 tambin coincidieron
con las del grfico 2. Las ltimas aristas se dieron en los aos 1771 y 1772. Vimos
que en el grfico 2 haba una punta que comenz en 1771 y permaneci el ao
siguiente. En cuanto a las simas, pudimos observar que la primera del grfico 2 se
produjo en el ao 1746; sin embargo, en la matrcula de todos los comerciantes
no hubo en esa fecha, sino en 1747. En cambio, coincidieron las correspondientes a los aos 1755 y 1762. El grfico 4 tuvo la siguiente sima en 1767, sin embargo, en el grfico 2 no se dio este descenso tan pronunciado. En 1769 se dio
la siguiente depresin, que se poda identificar con la que se observa en el grfico 2. As mismo, Ruiz Rivera indica una nueva sima en los aos 1781-88, aunque hay que sealar que en el ao 1783 hubo una cierta recuperacin. En el grfico 2 tambin se aprecia esta crisis en la matrcula, aunque no lleg a recuperarse
como la anterior. Vemos pues, que ambos grficos coinciden en gran medida; ello
indica que existan unas oleadas migratorias que probablemente estaban relacionadas con la situacin del comercio americano. Unas tendencias de emigracin a
las que los vascongados no eran ajenos, como hemos podido comprobar.
Por ltimo, nos ha parecido interesante presentar por separado en los
siguientes grficos, la matrcula en el Consulado de los navarros, vizcanos, guipuzcoanos y alaveses.
El grfico 5 muestra la presencia de navarros en el Consulado gaditano
entre 1730 y 1818. Destaca 1756 por ser el ao en el que se matricularon mayor
nmero de navarros, seguido de 1764, 1771 y 1787. Adems, la mayora de los
emigrados se inscribieron en el perodo 1752-1778. A partir de entonces descendi la matrcula, aunque hubo una pequea recuperacin en los aos 1786-1788.
La presencia de los guipuzcoanos en la institucin durante el perodo 1730-1818
se refleja en el grfico 6. Tambin destac el ao 1771 por el nmero de inscritos.
Sobresalen las puntas 1752-1753, 1756, 1764 y 1777. A partir de entonces apenas hubo matriculados en la institucin; no lleg a producirse la recuperacin de
la matrcula navarra de mediados de los aos ochenta. La mayora de los guipuzcoanos se inscribieron en el organismo consular entre 1752 y 1777. El papel de
los vizcanos en el Consulado aparece representado en el grfico 7. Se observa,
en primer lugar, que en 1760 se inscribieron el mayor nmero de vizcanos, seguido de 1750. En diferente medida, hay que sealar los aos 1751, 1756, 1759,
1771 y 1776. La mayor parte de ellos se matricularon en el perodo 1748-1776.
Como en los grficos anteriores, a partir de entonces la matrcula descendi, aunque, al igual que en los navarros, hubo una leve recuperacin en 1789. Por ltimo, el grfico 7 representa a los alaveses registrados en el Consulado de comerciantes. En esta ocasin los matriculados estuvieron muy repartidos en el perodo
44 Ruiz
7451795. No hubo inscritos a partir del ao 1776, aunque tambin en este gr1
fico se aprecia una recuperacin a finales de los aos ochenta.
Grfico 5: Hombres de negocios navarros en el Consulado
77
78
Se ha podido observar en los grficos 5, 6 y 7 que los aos 1756 y
1771 destacaron por el nmero de registrados procedentes de Navarra, Vizcaya
y Guipzcoa. Tambin coincidieron los grficos de Navarra y Guipzcoa en la
punta correspondiente a 1764. En los cuatro grficos a partir de 1776-1777,
descendieron considerablemente el nmero de registrados. Adems, los cuatro grficos coincidieron en el perodo con mayor densidad de matriculados,
que corresponda aproximadamente a los aos 1748-1777. Al comparar estos
cuatro grficos con el 4 que representa la matrcula de todos los comerciantes de la Carrera de Indias, se observa que entre las puntas que sobresalan se
encontraban las correspondientes a los aos 1756, 1764 y 1771. De esta forma
se puede observar, con el estudio de unos casos particulares (en este caso el de
navarros y vascos), como hubo una serie de directrices generales en la matriculacin de forneos en la Carrera de Indias, que probablemente estuvo relacionada con la evolucin del comercio de Espaa con Amrica.
No hay duda de que la presencia en la segunda mitad del siglo XVIII
de un nmero importante de inmigrantes en Cdiz, entre ellos los hombres de
negocios navarros y vascos, estuvo directamente relacionada con el monopolio
comercial con Amrica del que disfrut la ciudad desde 1717. Una situacin similar la experiment anteriormente Sevilla en los siglos XVI y XVII, cuando dispuso durante todo ese tiempo del mismo privilegio comercial. Estas circunstancias estructurales hicieron que un aluvin de individuos se trasladara a Cdiz
para probar suerte en los negocios. Adems, la coyuntura del comercio debi
afectar en mayor o menor medida al nmero de matriculados en el Consulado
en los distintos aos. A mediados de la dcada de los sesenta descendi el nmero de inscritos. Estamos seguros de que la ordenanza del 16 de octubre de
1765 tuvo algunas repercusiones; por esta ley, la Corona ordenaba ampliar el
nmero de puertos con derecho a comerciar directamente con algunos puertos americanos. Habilitaron, adems de Cdiz, las plazas de Barcelona, Alicante,
Cartagena, La Corua, Santander, Gijn, Mlaga y Sevilla. El reglamento tuvo
su reflejo inmediato en la matrcula de los aos posteriores a su promulgacin.
El registro comenz a recuperarse a partir de 1768 y volvi a descender en torno
a 1775. Desde entonces el nmero de matriculados cay y no lleg a recuperase sino a partir de 1778, fecha en la que la Corona promulg el Decreto de
Libre Comercio, por el cual derog el privilegio comercial y concedi permiso
para comerciar con Amrica a todos los puertos de la pennsula ibrica a excepcin de San Sebastin, Bilbao, Valencia y Vigo.
Si comparamos la matrcula de comerciantes con el volumen del comercio de Cdiz estudiado por el profesor Antonio Garca-Baquero, se puede
ver que no existi un paralelismo entre la cantidad de mercanca comerciada
y el registro de hombres de negocios. Los datos indican que, a partir de 1750,
hay un crecimiento sostenido de la curva del comercio que permanece hasta
los inicios del Libre Comercio. Desde entonces, la matrcula descendi considerablemente, porque los comerciantes podan acceder al comercio con Amrica desde otros puertos. Por ello no hubo necesidad de trasladarse hasta Cdiz,
sobre todo, teniendo en cuenta que muchos de los que se haban matriculado
79
80
45 Garca-Baquero
(1972, 127-9).
Captulo III:
Establecimiento en la ciudad
Establecimiento en la ciudad
1. Mecanismos de integracin
Despus de conocer la fecha en que llegaron los navarros y vascos a Cdiz,
as como las causas que pudieron motivar la partida, es el momento de saber
cules eran los medios con los que podan contar para integrarse positivamente, tanto en la comunidad mercantil como en la sociedad gaditana. Habitualmente los vascongados se establecan en Cdiz a una edad temprana, normalmente permanecan en la ciudad durante toda la vida. Por este motivo, el
proceso de asentamiento tena un papel importante, tanto para la incorporacin en los negocios, como para la propia integracin social. As mismo, Alberto Angulo Morales, despus de conocer el xito de muchos navarros y vascos en algunas plazas espaolas y americanas, se ha cuestionado que puede
ser interesante conocer los medios de integracin con los que pudieron contar estos inmigrantes.
A lo largo de estas pginas habr la oportunidad de comprobar que
en Cdiz, al igual que ocurra en otras ciudades, para su asentamiento los navarros y vascos se valieron de una serie de medios heredados que estaban latentes en la base organizativa vasca y navarra. Es decir, el establecimiento satisfactorio no era debido a una serie de estrategias especficas, sino que se sirvi
Angulo
85
86
de unos vnculos y redes de relaciones que se utilizaban habitualmente en aquella sociedad con multiplicidad de funciones y objetivos.
En las relaciones sociales de los vascos y los navarros del siglo XVIII,
la comunidad jugaba un papel clave. Sus habitantes tenan un fuerte sentido
de vinculacin a la comunidad y a sus integrantes. Estas conexiones habitualmente seguan vivas y activas cuando estaban fuera de la regin. Por ello, era
frecuente encontrar en Cdiz (como en otros lugares lejanos a las localidades de
origen) diversas manifestaciones de estos vnculos. Alberto Angulo Morales seala el carcter corporativo de esta sociedad que llevaba implcito una serie de
comportamientos determinados que se podan contemplar cuando sus miembros se trasladaban a otros mbitos. Estos individuos adquiran sentido como
parte de una comunidad o cuerpo, que podan ser asociaciones (gremios, cofradas, etc.), la familia, un valle, un pueblo etc. Estos vnculos se pueden clasificar en dos: de parentela y paisaje. Habitualmente la persona los reciba cuando
naca, porque formaba parte de una familia, un pueblo, un valle o una regin.
Solan ser lazos que perduraban durante toda la vida.
Angulo
[]
los grupos o individuos emanados de esta sociedad corporativa, no pueden ser comprendidos como agentes
independientes o absolutos, no son ciudadanos, sino que llevan a sus espaldas un amplio componente de mecanismos que utilizan tanto en el proceso de su autodefinicin como en el de instalacin en el nuevo espacio. Angulo Morales (2002, 97).
Juan
Carlos Maix Alts (1987, 151-153) al estudiar la familia genovesa de los Bensi, observ la importancia del parentesco como elemento que daba coherencia al comportamiento de la familia. En el caso concreto de la burguesa barcelonesa del siglo XVIII, muchas de las actuaciones en los mbitos econmico, social, poltico e institucional se conducan por medio del parentesco [] la esfera de lo privado afecta a la vida social, econmica y poltica de los grupos
y de la sociedad en su conjunto.
Imzcoz
Stabili
(1999, 137).
Fernndez
Imzcoz
87
88
Imzcoz
10 Se
entiende el trmino paisano en un sentido general, no se limita a los vnculos entre individuos que llegaban
de la misma comunidad de origen. Estn incluidos los que tenan la misma regin de procedencia. El Diccionario de la
Real Academia Espaola (a partir de ahora DRAE) recoge esta acepcin: Que es del mismo pas, provincia o lugar que
otro. Dice Sola Corbacho (1998, 6): Esto ltimo [el paisanaje] hay que considerarlo, sin duda, como un aspecto que
refleja no slo la naturaleza de los lazos que unan a los vecinos de las pequeas comunidades rurales, sino tambin, [...]
la fortaleza de la conciencia regional que manifestaban sus integrantes. Brading (1997, 151) ha observado estos vnculos de paisanaje entre los comerciantes espaoles que emigraron a Mxico en el siglo XVIII.
11 Garca
12 Juan
Carlos Sola Corbacho (1998, 6) al estudiar el sector mercantil madrileo de finales del siglo XVIII, tambin pudo
observar la importancia de los vnculos familiares a la hora de que muchos jvenes se decidieran a emigrar a Madrid,
a casa de sus parientes.
13 Fernndez
89
Hermanos
Alsasua, Antonio
Guruceta, Antonio
90
Primer emigrado
Hermanos
14
Es interesante observar las fechas en las que los hermanos se inscribieron en el Consulado. Por ejemplo, en 1757, lleg a Cdiz Francisco Ignacio
Amenbar quien, una vez establecido en la ciudad, acogi a sus cinco hermanos. Agustn y Silvestre Amenbar llegaron en 1761; les siguieron Jos Antonio
en 1764, Javier Ignacio en 1769 y por ltimo Gaspar Amenbar en 177316. La
familia Aristegui tuvo una trayectoria similar. Santiago Aristegui se matricul en
el comercio en 1730 y sus hermanos Lorenzo y Martn llegaron en 1737. El comerciante Diego Ignacio Cadalso se estableci en la plaza andaluza en torno a
1750. En diez aos tuvo tiempo de integrarse y llevar a cabo un negocio mercantil bastante fluido. Transcurrido este tiempo, inici a su hermano Ignacio
Mara Cadalso en los negocios. En 1749 se estableci en Cdiz procedente de
Sumbilla (Navarra), Juan Francisco Larrin. En 1757 sigui sus pasos su hermano Juan Miguel Larrin y, veintiocho aos ms tarde, Juan Bautista Larrin.
En el ltimo cuarto del siglo XVIII llegaron a Cdiz los Madariaga. En primer
lugar, en 1777 emigraron Juan Antonio y Jos Antonio Madariaga procedentes
de Vergara, Guipzcoa. Cinco aos ms tarde, Juan Ignacio Madariaga acudi
a la llamada de sus hermanos.
14 Tanto
Juan, como Matas y Mateo Martnez de Murgua, antes del traspaso de la sede del monopolio comercial americano de la capital hispalense a Cdiz en 1717, desde Sevilla participaron en la Carrera de Indias. Fernndez Gonzlez (2000, 328).
15 Andrs
y Jos Ochoa de Amezaga eran comerciantes en Lima. Gregorio Ochoa de Amezaga perteneca a la misma
familia y estaba establecido en Jalapa como hombre de negocios.
16 Estuvo
una temporada en Cdiz y ms tarde pas a Indias. Termin establecindose definitivamente en Lima, donde
actu como apoderado de algunos comerciantes de Cdiz. Riesgo de Juan Miguel Aguerrevere a la compaa Gmez Hermanos y Damas de 1775. Archivo Histrico Provincial de Cdiz (a partir de ahora AHPC), Seccin Protocolos Notariales (a partir de ahora todo lo que se cita del AHPC pertenece a la seccin de Protocolos Notariales), protocolo (desde ahora, prot.) 3787, 22.
Andrs, Pedro y Julin Martnez de Murgua, quienes llevaron a cabo
interesantes negocios comerciales y fueron propietarios de algunos navos, llegaron juntos a Cdiz en 1730. Parece ser que el primero proceda de Sevilla,
donde haba participado en la Carrera de Indias junto a otros hermanos (Juan,
Matas y Mateo Martnez de Murgua). El hombre de negocios Juan Francisco
Vea-Murgua se matricul en la Carrera de Indias en 1757; nueve aos ms
tarde, su hermano Domingo Vea-Murgua lleg a la plaza andaluza a probar
suerte en los negocios. En la tabla 2 hay algunos ejemplos de hermanos que
emigraron a la vez. Se ha podido observar que en 1737 lo hicieron Lorenzo y
Martn Aristegui y los tambin hermanos, Lorenzo y Manuel Arco. Al ao siguiente, lo hicieron Antonio, Roque y Fernando Aguado. Hay referencias de
que ms tarde Fernando pas a Amrica17.
La bibliografa ofrece algunos ejemplos sobre la importancia de los
lazos de parentesco y paisanaje en la emigracin de los navarros y vascos a plazas peninsulares y americanas. Los hermanos Antonio y Jos Matas Elizalde llegaron juntos al puerto del Callao en 1757. El primero apenas tena veintin aos.
Existen referencias de que se qued en Lima hasta su muerte. En 1766, estaban
bien asentados en Per; fue entonces cuando se les uni un tercer hermano, Jos
Matas Elizalde18. No obstante, no hay que pensar que este tipo de comportamiento era exclusivo de los vascongados. Agustn Guimer Ravina observ estrategias muy similares en el grupo de comerciantes irlandeses establecido en
Tenerife en el siglo XVIII. El historiador describi la llegada a la isla de Bernardo
Walsh, en la que, sin duda, su hermano jug un papel importante ya que llevaba
varios aos en Tenerife y participaba activamente en el comercio martimo desde
el puerto de La Orotava. De esta manera, cuando Bernarno Walsh emigr a Canarias, slo tuvo que incorporarse a la casa comercial de su hermano19.
As mismo, es interesante conocer las dinastas de comerciantes que
haba en el seno del grupo mercantil vascongado. Para ello se ha prestado atencin a las relaciones paterno-filiales que se pueden conocer a travs de la nmina de comerciantes.
La segunda columna de la tabla 3 ofrece la relacin de hijos de comerciantes que siguieron la orientacin profesional de sus padres. Sin duda,
estos jvenes se encontraban en una situacin privilegiada, sobre todo, a la
hora de comenzar en el mundo de los negocios, no slo porque reciban en su
casa las primeras nociones del oficio, sino tambin, porque adquiran los contactos y se incorporaban poco a poco en las redes comerciales de sus progenitores.
El estudio de Paloma Fernndez Prez sobre la comunidad mercantil gaditana
indica que no todos los hijos de comerciantes decidieron seguir los pasos de sus
17 Arrese
18 Villa
(1977, 27-43).
Esteves (2000-134).
19 Guimer
91
92
padres. Parece ser que en las tres primeras cuartas partes del siglo XVIII, muchos optaron por continuar con esta profesin. Sin embargo, a partir del ltimo
tercio del mismo y comienzos del XIX, muchos hijos de comerciantes decidieran
probar fortuna en otros mbitos profesionales, siendo muy frecuente el militar.
Una de las opciones ms habituales era el ingreso en la Escuela de Guardias Marinas de San Fernando20. Se trataba de un cambio lgico de actitud, sobre todo
teniendo en cuenta que a partir de 1778 Cdiz tuvo que compartir su privilegiada posicin en el comercio americano con otros puertos espaoles.
Hijos
Aguado, Roque
Aguado, Gaspar (1756)
riz, Martn
Uztriz, Jos
La nmina de comerciantes permite conocer las relaciones paternofiliales (tabla 3). A simple vista se observa que para tratarse de un colectivo de
330 individuos, pocos hijos eligieron la profesin de sus padres. En el sentido estricto de la palabra, se puede hablar de 17 dinastas de comerciantes. Adems,
20 Fernndez
93
Sobrinos
Villar, Jos
21 En
el testamento post mortem de Javier Ignacio Amenbar se hace referencia a que Jos Antonio Albizuri, Jos Ignacio Inciarte, Manuel Inciarte, Alanacio San Romn, Ignacio Lorenzo Zuloaga y Jos Javier Zuloaga trabajaron en la casa
de comercio de Amenbar. Testamento realizado por medio de un poder para testar de Javier Ignacio Amenbar en
Gaspar Amenbar. AHPC, prot. 1699, 614-639.
22 Formaba
parte de la comunidad mercantil de Guatemala. Su sobrino, Juan Miguel Aguerrevere, antes de vivir en Cdiz tuvo negocios mercantiles en Per. As mismo, su hermano Juan ngel residi una temporada en Mxico. Los sobrinos Elizalde, Antonio y Jos Matas desarrollaron durante muchos aos importantes operaciones mercantiles y tenan en Lima su centro de operaciones. Antonio decidi volver a la Pennsula y se estableci en Cdiz en 1770. Brown
(1997, 118-131); Villa Esteves (2000, 133-172).
94
Tos
Sobrinos
Elizalde, Matas
Uztriz, Carlos
Uztriz, Jos
Uztriz, Pedro
Uztriz, Carlos
Uztriz, Jos
Uztriz, Pedro
La informacin de la tabla 4 adquiere sentido cuando se compara
con la 3. Se observa que muchos hombres de comercio no tuvieron hijos, de
manera que la presencia de sobrinos en sus firmas poda ser muy til en el negocio. La bibliografa aporta interesantes ejemplos en los que se puede observar que era muy habitual entre los navarros y los vascos que los tos acogieran a sus sobrinos, as como que muchos sobrinos se animaran a emigrar por
el inters de sus tos a que se fueran con ellos24. La presencia de un hermano
bien situado en Cdiz, Madrid o Amrica daba oportunidades a la familia que
23 Juan
Andrs Uztriz formaba parte del comercio de Sevilla. Para ms informacin consultar el captulo 7.
24 Consultar
reparaba a sus hijos para que siguieran junto a ellos una carrera fuera del
p
hogar25. A veces eran los propios parientes que vivan en Navarra o en el Pas
Vasco, los que ofrecan un muchacho al familiar emigrado, con idea de que le
ayudara en sus negocios y as, el joven reciba una formacin. Sin embargo, en
otras ocasiones, era el propio comerciante el que requera para su casa comercial, la ayuda de uno o varios parientes26. En algunas investigaciones se ha observado el fenmeno en los navarros que emigraron a Amrica en el siglo XVI.
Se ha hablado del tirn familiar, por el que generalmente un pariente llamaba por carta a un familiar y le ofreca un atractivo futuro en el marco profesional y personal. Incluso, muchas veces se ocupaba de financiarle el viaje27.
Mikel Aramburu Zudaire recoge una carta escrita desde Mxico en 1589 por
Alonso Martnez de Lacunza, que dirigi a su hermano de Pamplona: Y as
estoy hurfano sin mujer, hijos e hijas, y as, por falta de lo contenido, querra
mucho que enviasen ac a Pedro Martnez, mi sobrino, en la flota que va que
entiendo volver otra vez por San Juan primero viniente y esto escribo para
que enven al dicho mi sobrino porque no tengo quien herede mis bienes sino
l y porque entiendo lo harn as28.
En la mayora de los casos en que los comerciantes reciban sobrinos en sus casas era porque no disponan de vstagos o stos eran todava muy
pequeos. Otras veces acogan a sobrinos cuando los hijos no haban elegido
la profesin de los padres. El to contrataba al joven como dependiente de su
casa comercial y lo tena bajo su tutela durante unos aos. Una vez finalizado el
aprendizaje, a veces el sobrino se converta en su socio, otras, estableca su propio negocio con la ayuda del pariente que le dejaba capital o mercancas a crdito29. De la relacin de nombres que recoge la tabla 4, hay que sealar que muchos comerciantes no tenan hijos, como Juan Miguel Aguerrevere, Juan Martn
Aguirre o Antonio Alsasua. En cuanto a los otros comerciantes, era lgico que
Gregorio Alsasua recibiera en su casa a sus sobrinos Bartolom y Eduardo Alsasua. Gregorio Alsasua participaba en la Carrera de Indias desde 1745. Aunque
tuvo un hijo, Jos Gregorio Alsasua, este era muy pequeo y no se matricul en
el Consulado hasta prcticamente medio siglo despus. Sin duda, la llegada de
25 Entre
las familias que pertenecan al sector mercantil madrileo, tambin era muy habitual que acogieran a sobrinos
en sus casas. Se incorporaban en sus negocios como aprendices o mancebos. Sola Corbacho (1998, 7).
26 Hace
unos aos, Franch Benavent (1984, 298-299) observ el mismo fenmeno relativo a la comunidad mercantil
valenciana del siglo XVIII. Antonio Causa fue el primero de la familia que se dedic al comercio, era por tanto el fundador de la dinasta. Al no disponer de descendencia y para evitar el cierre de su casa comercial, dos sobrinos continuaron
el negocio, Juan Bautista y Juan Causa. Aos ms tarde, estos hombres del comercio tambin acogieron en la compaa a otros sobrinos: Juan Bautista Batifora y Bernardo Ferraro.
27 Otte
(1988, 117).
28 Aramburu
29 Mara
Rosara Stabili (1999, 139) observ los mismos comportamientos en la comunidad vascongada del Chile del
siglo XVIII. Stabili recoge unas palabras del comerciante Francisco Javier Urmeneta Legaspi, quien haba acogido a su
sobrino y agradeca en su testamento su labor [] mi sobrino don Toms Ignacio Urmeneta me ha servido por espacio de ms de nueve aos con todo amor y fidelidad [...] Ordeno y mando se le entregue prontamente de mi caudal la
cantidad de tres mil pesos para que use de ellos como mejor le convenga.
95
96
los sobrinos aport a Gregorio y a Antonio Alsasua una mano de obra muy til
para los negocios. Se hicieron cargo de los hijos de otro de los hermanos.
Ninguno de los hijos de Toms Ruiz de Apodaca sigui la carrera de
su padre. Los tres, Vicente, Sebastin y Juan Jos, eran capitanes de navos de la
Real Armada, segn declararon en la documentacin que presentaron para ingresar en la Orden de Carlos III30. El mismo ao en que se inscribi Ruiz de Apodaca en la Carrera de Indias, haca lo propio su sobrino Antonio Lpez de Letona. Durante muchos aos Lpez de Letona trabaj para su to y para su socio
Julin Martnez de Murgua, fue el maestre del navo que ambos tenan en propiedad, llamado el Halcn. Hay que tener en cuenta que aos antes, en 1744,
Ruiz de Apodaca lleg a Cdiz junto a su futuro socio, de la mano de Andrs y
Domingo Martnez de Murgua. Estos hombres de negocios eran solteros y no
tenan hijos31. Perece ser que Andrs Martnez de Murgua fue responsable del
desplazamiento a Cdiz de algunos paisanos procedentes de Manurga, lava.
Martnez de Murgua era dueo de dos navos; uno de ellos, el Halcn, lo dej
en herencia a Toms Ruiz de Apodaca y a Julin Martnez de Murgua32. Es importante sealar que Andrs Martnez de Murgua antes de vivir en Cdiz residi durante muchos aos en Sevilla. As mismo, lleg a la ciudad por medio de
un paisano, Juan de Manurga y trabaj como encargado para l durante unos
aos junto al sobrino de ste33.
Tambin es interesante hablar de los hermanos Aycinena que, aunque nunca pertenecieron al comercio gaditano, formaron parte de una de las
dinastas comerciales ms destacadas de Centroamrica. Nos ha parecido oportuno incluirlos en la tabla porque sin duda tuvieron contactos interesantes en
Cdiz que debieron servir de ayuda a los sobrinos que probaron fortuna en la
plaza andaluza. En Guatemala estaba el centro de operaciones de sus negocios;
tenan organizada una importante red de relaciones que se extenda desde las
principales plazas americanas hasta Madrid y Cdiz34. Sin duda, tanto los hermanos Elizalde como los Aguerrevere recibieron un buen apoyo de estos tos.
Todos ellos pasaron en Cdiz alguna temporada. Jos Matas Elizalde despus
de vivir unos aos en Buenos Aires volvi a la plaza para establecerse de forma
definitiva35. Tambin era frecuente este tipo de lazos o vnculos en otras colonias de comerciantes asentados en Cdiz, como la de los procedentes de los
30 Expediente
para el ingreso en la Orden de Carlos III de Vicente Ruiz de Apodaca. Archivo Histrico Nacional (a
partir de ahora, AHN), Seccin rdenes Militares. Carlos III, Expediente (en adelante, exp.) 2026.
31 Pedro
Martnez de Murgua era el tercero de los hermanos, hay referencias de que muri precisamente ese ao.
32 Garmendia
33 Bustos
Rodrguez (1983, 252). Fernando Fernndez Gonzlez (2000, 220-223) ofrece otros ejemplos sobre la importancia de los vnculos familiares y de paisanaje en el colectivo mercantil vasco de la Sevilla del siglo XVII.
34 Otazu
35 Juan
Miguel Aguerrevere se estableci en Per y su hermano Juan ngel en Nueva Espaa. Los hermanos Antonio
y Jos Matas Elizalde organizaron sus negocios desde Buenos Aires. Sobre los Elizalde, consultar Villa Esteves (2000,
133-175). En cuanto a los negocios de los Aguerrevere, Malamud (1976, 287-347).
36 Crespo
37 Angulo
38 Se
39 Testamento
40 Apndice
41 Le
nombraron heredero en el caso de que otros individuos no pudieran serlo. Poder para testar de Juan Miguel
Aguerrevere a Jos Patricio Mendvil de 1810 y 1811. AHPC, prot. 3165, 631-34 y prot. 3167, 54-57.
97
98
Csar Garca Belsunse observ entre los navarros establecidos en el
Buenos Aires, la importancia que tena para los comerciantes el hecho de ser
coterrneos, ya que tendan a buscar entre ellos a sus consignatarios, socios,
contratistas, fiadores y administradores. As mismo, esta preferencia territorial
tambin se extenda a los contratos civiles o a las simples relaciones de convivencia42. Las investigaciones sobre colonias de comerciantes extranjeros tambin reflejan, para los jvenes emigrados, la importancia de conectar con colonias de comerciantes compatriotas. Crespo Solana, cuando estudi la llegada a
Cdiz de hombres de comercio procedentes de Bramante, observ que algunas
dinastas comerciales como los Beyers o los Van Bouchout tuvieron un camino
fcil en su establecimiento en la ciudad porque contactaron con algunos clanes
de comerciantes que eran, a su vez, socios y parientes de sus ascendentes43.
42 Garca
43 Crespo
44 Fernndez
45 En
la comunidad limea era frecuente que los emigrantes peninsulares se casaran con las hijas de hombres de negocios establecidos en la ciudad. Con ello se consegua no slo que el matrimonio se realizara dentro del mismo grupo,
sino que adems el comerciante se aseguraba la continuidad del negocio a travs de la endogamia. Esta actitud va a ser
bastante habitual a lo largo del siglo XVIII. Turiso Sebastin (2002, 133-134).
46 Respecto
a los hombres de negocios de la ciudad de Lima del siglo XVIII, Turiso Sebastin (2002, 136) sostiene que
los suegros conseguan la perpetuacin familiar casando a sus hijas con paisanos, e incluso con parientes, a los que llamarn de la Pennsula para que trabajen a su lado. As mismo, los recin llegados encontraban en estos matrimonios
una forma de lograr sus objetivos: entrar en un circuito de relaciones sociales que les daba acceso al prestigio [...]. Esta
frmula les permita despegar econmicamente con las ayudas de carcter social y monetario del suegro, adems de la
aportada por la dote matrimonial y la futura herencia de la esposa.
99
L. origen49
Acebedo, Diego
Yerno
L. origen
Navarra
Navarra
lava
lava
Aristegui, Lorenzo
Navarra
Navarra
Navarra
Navarra
Navarra
Arroyave, Miguel
Vizcaya
Cohgen, Jos
Frianes, Antonio
50
Navarra
Vizcaya
Cadalso, Pedro
Guipzcoa
Navarra
Vizcaya
47 Fernndez
Navarra
Navarra
lava
48 Ignacio
Daz de Saravia se cas por poderes con su prima Mara Rosario Daz de Saravia de Villarcayo, actual provincia de Burgos. Testamento de Ignacio Daz de Saravia de 1795. AHPC, prot. 1694, 407-414.
49 Lugar
50
de origen.
Formaba parte de una de las familias de hombres de negocios de la elite de Santiago de Guatemala. Otra de las hijas de Jos Delgado Njera se cas con el comerciante navarro Juan Fermn Aycinena. Brown (1997).
100
Suegro
L. origen49
Yerno
L. origen
Navarra
Vizcaya
Navarra
Vizcaya
La Azuela, Lorenzo
Vizcaya
Vizcaya
Landaburu, Matas
Vizcaya
Larraondo, Sebastin
Vizcaya
51
Navarra
Guipzcoa
Navarra
Navarra
lava
Guipzcoa
lava
Navarra
Navarra
Vizcaya
En primer lugar, se observa que los vascongados preferan contraer
matrimonio con jvenes de su lugar de origen, con las que, sin duda, compartan la misma cultura. El 61% de los yernos del listado tuvieron como suegros
a vascongados que eran sus colegas52. Adems, se dio cierta afinidad entre los
procedentes de Navarra, Vizcaya, lava y Guipzcoa. En los ejemplos se dan
casos de matrimonios entre navarros y guipuzcoanas, navarros con vizcanas,
navarros con alavesas. As mismo, se observan parejas de alaveses y guipuzcoanas, guipuzcoanos con vizcanas, etc. Hay que tener en cuenta que muchos de
los navarros procedan de los valles del norte de la regin, de manera que conocan el euskera igual que los originarios del Pas Vasco. Esta tendencia tambin
se pudo apreciar en los matrimonios de los comerciantes navarros y vascos establecidos en plazas americanas53. En cuanto al resto de los suegros que no eran
navarros y vascos, algunos haban nacido en Cdiz.
51 Sobre
52 Ramn
Maruri Villanueva (1990, 196) observ en los comerciantes santanderinos del setecientos que las familias de
tradicin burguesa establecieron entre s lazos de parentesco por va matrimonial. No eran habituales los entronques
con representantes de otras profesiones.
53 Turiso
Sebastin (2002, 135) observ que el regionalismo se daba en los grupos ms numerosos de comerciantes por
ejemplo los vascos y navarros; supone de alguna manera un intento de mantener y repetir las costumbres de los lugares de origen, como por ejemplo la propia lengua.
En ocasiones se ha cuestionado la existencia de dinastas de hombres de negocios. En Cdiz muchas casas comerciales no continuaron su actividad despus de la muerte del fundador; en cambio, otras veces, permanecieron
en activo en manos de la familia. Algunas firmas siguieron su actividad con los
hijos; otras, sin embargo, terminaron bajo la direccin de sobrinos o yernos54.
A nuestro entender, cuando se trata de estudiar las dinastas comerciales conviene tener presente que aunque la compaa cambiara de nombre, la actividad poda continuar la siguiente generacin en la figura de los yernos. De ah
que, en cierto sentido, se pueda decir que la dinasta comercial permaneca por
va femenina. De hecho, un hijo de esta segunda generacin, poda continuar la
saga y sera hijo y nieto de comerciantes55. Con el objetivo de no perder de vista
estas otras dinastas de hombres de comercio, nos propusimos seguir la pista,
no slo de las generaciones de hombres de negocios tradicionales, en las que
los hijos siguieron la profesin de los padres, sino tambin, tener presente estas
otras formas de continuidad en las que los yernos se incorporaron a la firma de
los suegros y siguieron al frente de ella hasta la muerte de estos ltimos; adems, de seguir el rastro de los comerciantes que murieron solteros y transmitieron sus conocimientos y en muchos casos sus patrimonios a los sobrinos56.
En cuanto a las dinastas de comerciantes que pasaron de suegros a
yernos, un ejemplo interesante es la figura de Antonio Ramrez Ortuo. Aunque habr oportunidad de saber algo ms de su vida en el captulo 8, es interesante comentar que Ramrez Ortuo se matricul en el Consulado de comercio en 1732 y contrajo matrimonio con Ana Azpeliqueta, de origen vascongado
(rbol genealgico 5). Fruto de la pareja, naci Ana Luisa Ramrez Ortuo que
se cas con el comerciante navarro Francisco Aguirre Andrs57. El pamplons
Miguel Iribarren, que aparece asentado en el comercio gaditano desde 1771,
se cas con Antonia Aguirre Andrs, hija del matrimonio anterior58. La pareja
tuvo a Francisco de Paula Iribarren que tambin particip en los negocios de su
padre y contrajo matrimonio con su pariente Pascuala Ortuo59. Se puede observar que se trata de cuatro generaciones de comerciantes y que la continuidad
se dio por va femenina. Adems, todos ellos eran navarros, a excepcin de Antonio Ortuo Ramrez que estuvo casado con Ana Azpelicueta, quien posiblemente era navarra de nacimiento. El comerciante vizcano Juan Ignacio Garay
Leanis, que se haba matriculado en el Consulado en algn momento entre
1730 y 1738, era padre de Mara Francisca Garay, que se cas con el tambin
54 Susan
Socolow (1978, 73) observ en Buenos Aires la continuidad de casas comerciales en manos de los yernos.
55 Martnez
56 La
bibliografa ofrece algunos ejemplos de generaciones de comerciantes: los Valois y los Clogan estudiados por
Agustn Guimer Ravina (1985), la familia Bensi por Juan Carlos Maix Alts (1987, 151-179) y los Gloria estudiados
por Roberto Fernndez Daz (1982, 1-133).
57 Testamento
58 Poder
para testar recproco de Miguel Martn Iribarren y Antonia Aguirre Andrs de 1780. AHPC, prot. 3789, 23-30.
59 Testamento
recproco de Miguel Iribarren Ortuo y de Mara Dolores Anzutegui de 1854. AHPC, prot. 1110, 534-547.
101
102
vizcano Diego Ignacio Cadalso. En Cdiz naci, fruto de esta pareja, Mara Ignacia Cadalso que se cas en 1782 con el comerciante navarro del Baztn, Juan
Vicente Aguerrevere60. Se trataba por tanto de una dinasta de tres generaciones que, en cierto modo, se vio truncada porque Juan Vicente Aguerrevere y su
esposa no tuvieron hijos.
En la tabla 5 hay dos ejemplos de hombres de negocios que se casaron con sus primas. Por un lado, Bartolom Alsasua contrajo matrimonio con
Ana Mara Alsasua, hija de Gregorio Alsasua. Por otro, Lorenzo Asunsolo La
Azuela que se cas con su prima Mara Antonia La Azuela, hija de Lorenzo La
Azuela61. Hay que sealar que en los dos casos se trataba de matrimonios con
primas que eran hijas de los comerciantes que les haban abierto camino en el
negocio mercantil, de manera que se puede decir que, adems de los vnculos
de parentela, las relaciones profesionales quedaron selladas con estas uniones62.
En estos casos las dinastas de comerciantes continuaron en la figura del yerno,
que era adems miembro de la misma familia63. Brading observ, al estudiar los
comerciantes de Mxico, que los espaoles que llegaron a Nueva Espaa en el
siglo XVIII y tuvieron xito en los negocios, tambin animaron a los sobrinos
para que se casaran con sus hijas y continuaran con el negocio familiar64.
En ocasiones, la documentacin testamentaria refleja la labor de los
yernos en las casas comerciales de los suegros. Matas Landaburu, a raz de
uno de los testamentos que otorg, comentaba: Declaro que habiendo estado
Francisco Javier de Zuloaga mi yerno, encargado de los negocios del comercio,
y escritorio de mi casa, y a su cuidado la caja de mi caudal, y los pagamentos,
y cobranzas, continu en este manejo tras la muerte de su esposa, y emprendi de su propia cuenta varias negociaciones y, as mismo, determin para aumento de sus intereses hacer viaje al puerto de Veracruz [...]65. En 1796, El
vizcano Antonio de Artechea parti de Guernica con destino a Cdiz. Desde
esta ciudad, embarc hacia Buenos Aires para recibir formacin. Ms tarde, volvi a la ciudad andaluza y trabaj durante un ao en la compaa de los seores Terry, quienes le acogieron con aprecio, segn palabras de Artechea: []
lo trataron con estrechez [] y le animaron para que contrajera matrimonio
60 Expediente
matrimonial de Juan Vicente Aguerrevere y Mara Ignacia Cadalso de 1782. Archivo Diocesano de Cdiz (a partir de ahora, ADC), Seccin Expedientes Matrimoniales, Legajo (de ahora en adelante, leg.) 456. Testamento
de Juan Vicente Aguerrevere de 1806. AHPC, prot. 3161, 64-69.
61 Testamento
62 En
recproco de Lorenzo Asunsolo y Mara Antonia de la Azuela. AHPC, prot. 2190, 1086-1093.
este caso se trataba de matrimonios que consolidaban los lazos de parentesco. Bestard Camps (1992, 107).
63 Testamento
64 Por
ejemplo, los hermanos, Juan Antonio y Gabriel Joaqun de Yermo que eran naturales de la aldea de Sodupe en el
valle de Gordejuela en Vizcaya, emigraron a Mxico. En la dcada de los ochenta hay constancia de que eran ricos mercaderes. Entonces invitaron a tres sobrinos, Gabriel, Juan Antonio y Juan Jos de Yermo, a que se les unieran a los negocios. Gabriel se cas con su prima y as adquiri las propiedades de su to. Brading (1997, 157-158).
65 Testamento
con la hija de Domingo Terry, Isabel Tomasa Terry, en 179266. A veces, el joven
yerno despus de haber trabajado durante unos aos para el suegro, intentaba
formar una sociedad junto a l, en caso de no hacerlo, se estableca de forma
independiente. Tambin, entre los extranjeros de Cdiz, era frecuente que los
jvenes que se iniciaban en la profesin se incorporaran a casas de comercio
de compatriotas. Aunque hubo algunos casos en los que se formaron en firmas de comerciantes de otros pases, como el flamenco Van Halen que aprendi el oficio de la mano del irlands Lorenzo Ley. En esta ocasin fue as porque haba de por medio un pacto matrimonial y un contrato para la formacin
de una compaa67.
secreto de Antonio Artechea e Isabel Tomasa Terry de 1792. ADC, Seccin Expedientes Matrimoniales, leg. 123. Testamento recproco de Antonio Artechea y Isabel Tomasa Terry. AHPC, prot. 407, 53-57.
67 Crespo
68 Gutirrez
69 Caro
Baroja (1969, 17 y ss.); Aquerreta Gonzlez (2001, 31-32); Sags Azcona (1963).
70 Angulo
71 Garmendia
103
104
Casa Grande72. Esta congregacin debi de ser rica, ya que sin duda estuvo favorecida por la fortuna de sus miembros. Su origen se remonta a 1540; hay referencias de que en esta fecha haba en Sevilla un nutrido grupo de vascongados vinculados al trfico mercantil con Amrica.
En 1681, se fund en Mxico la Cofrada de Nuestra Seora de Arnzazu que integraba a los originarios del [...] seoro de Vizcaya, provincias de
lava y Guipzcoa y Reino de Navarra73. Son interesantes algunos sermones
que se predicaron en el siglo XVIII en la cofrada porque agrupaban de agrupar
a los vascos y a los navarros bajo el trmino de vizcanos. En ocasiones, cuando
se referan a los vascongados en su conjunto se les llamaba la noble ilustre y
siempre leal nacin cantbrica, tambin las cuatro nobilsimas naciones vascongadas o simplemente vizcanos, trminos que tambin se usaban frecuentemente en el Cdiz dieciochesco. La congregacin vena a institucionalizar, de
algn modo, la ayuda asistencial entre los nacidos en Navarra y el Pas Vasco,
fundamentada en las relaciones de paisanaje74.
La fundacin de cofradas o congregaciones era una costumbre muy
extendida entre los vascongados. Jos Mara Imzcoz Benza ha observado que
los navarros que partieron de la regin tendan a agruparse en congregaciones nacionales o en cofradas que servan de punto de encuentro y donde se
creaba una sociabilidad comn que contribua a reforzar las relaciones de unos
y otros75. Desde el siglo XVI la comunidad vascongada de Cdiz tena una capilla que reuna a los originarios de las cuatro provincias. Desde comienzos del
siglo XVII, se puede afirmar que hubo una presencia significativa de vascos en
la plaza andaluza, que alternaba estancias en la ciudad y viajes con destino a
Amrica. Alguno de ellos incluso lleg a ocupar cargos pblicos en el cabildo
catedralicio y algunas regiduras76. Este grupo tena una capilla en la Catedral
de Cdiz, llamada de la Santa Cruz, situada en el lado del Evangelio. En la zona
de la Epstola se ubicaba la de los genoveses77. Es interesante observar la distribucin de estas cofradas porque, tradicionalmente, el lado del Evangelio era la
zona ms importante de la iglesia, despus del presbiterio. Generalmente, en
este lado era donde estaban situados los asientos y los monumentos funerarios
de los personajes ms destacados; es muy significativo teniendo en cuenta que
en el siglo XVII los genoveses fueron el grupo mercantil ms dinmico de la ciudad. La ubicacin de los vascongados en la Catedral refleja la influencia que el
colectivo tena en el templo; prueba de ello era la presencia en la sacrista de
unos cuadros de dos santos vascongados, San Ignacio de Loyola y San Francisco
72 Fernndez
73 Sermones
74 Sobre
de las Santsimas imgenes de Mara Seora Nuestra de Arnzazu y Begoa. Zaballa Beascoechea (1996, 470).
75 Imzcoz
76 Sancho
77 Garmendia
Javier. La finalidad de la capilla era dar al grupo de vascongados una sede para
sus reuniones, en la que se celebraban juntas y algunas fiestas propias, adems
de proporcionar entierro a los cofrades.
En el ltimo cuarto del siglo XVII, sin abandonar esta capilla anterior,
un grupo de vascos y navarros, con el capitn guipuzcoano Diego Aguirre a la
cabeza, fund la llamada Cofrada del Santsimo Cristo de la Humildad y Paciencia. La establecieron en el convento de San Agustn de Cdiz, comnmente
se conoca como la cofrada de los vizcanos (una hermandad que desde sus comienzos agrupaba a los vascos y navarros que residan en la ciudad de Cdiz)78.
Todava hoy se pueden observar en las pechinas de la bveda central de la iglesia, los escudos de Vizcaya, lava, Navarra y Guipzcoa. Al parecer no fue una
corporacin totalmente cerrada, ya que algunos de sus integrantes haban nacido en Cdiz y en otras poblaciones; parece, ms bien, que su condicin de vizcana fue ms un hecho que un derecho79. Sin embargo, es interesante que una
de las clusulas del documento de adquisicin del patronato insista en el derecho exclusivo de los vascongados80. En cuanto a la formacin del comit directivo, se nombraba a dos hermanos de cada provincia. Entre los ocho decidan
las cuestiones ms importantes de la hermandad. Poco a poco esta cofrada fue
desbancando a la anterior de la Catedral Vieja. Desde finales del siglo XVII, la
congregacin agrupaba a personalidades distinguidas de la sociedad gaditana.
La institucin tuvo un empeo especial por la beneficencia.
A lo largo del setecientos, un nmero importante de hombres de
negocios formaron parte de la cofrada, muchos de los cuales pertenecieron, a su vez, al Consulado. Lutgardo Garca Fuentes ha podido comprobar
que algunos miembros de la Cofrada del Cristo de la Humildad y Paciencia
tambin formaban parte de la congregacin sevillana de Nuestra Seora de
la Piedad. Muchos de ellos, aunque vivan en Cdiz, pasaban largas temporadas en la capital hispalense81. Este grupo estuvo implicado en la financiacin de algunos proyectos arquitectnicos importantes de Cdiz, como la Catedral Nueva82. Entre los hombres del comercio destacamos a Manuel Daz
de Saravia, Matas Landaburu, Jos Antonio de Elorza, Ignacio de Aguirre y
Arana, Francisco Goicolea, Jorge de Araurrenechea, Francisco Aguirre Andrs
78 Jos
80 En
caso de descaecer notablemente dicha hermandad y pasar de hijos y naturales oriundos de las referidas cuatro
nobilsimas provincias de Cantabria [Pas Vasco y Navarra], [...] el derecho de patronato haba de recaer y concurrir en
las cuatro provincias como si fueran una sola, y todas las veces que vuelvan a suscitarse y hallarse en esta ciudad naturales u oriundos de ellas, volver a suscitarse en los tales el uso del derecho de dicho patronato [...]. Escritura de adquisicin del patronato de la capilla mayor de la iglesia conventual de San Agustn por los hermanos de la Cofrada del Santsimo Cristo de la Humildad y Paciencia del 25 de abril de 1694. Recogida en Garmendia Arruebarrena (1990b, 83).
81 Garca
82 Juan
Bautista Zuloaga propuso la construccin de una nueva Catedral en Cdiz. Fue a Madrid en 1724 y volvi con
una carta del rey para que el Consulado y el comercio de la ciudad contribuyera con una limosna, que finalmente ascendi a 16.000 pesos. Garmendia (1990b, 103).
105
106
guirre, Juan Pascual Sorozbal, Vicente Raimundo Egua, Juan Francisco LeA
ceta o Juan Agustn Uztriz. No hay que olvidar el valor que tuvieron estas cofradas como espacio de solidaridad y sociabilidad para aquellos compatriotas
que se encontraban alejados de la patria. Era, por tanto, un espacio ideal para
el nacimiento de nuevas relaciones83.
La Cofrada del Santsimo Cristo de la Humildad y Paciencia, como
la de Arnzazu de Mxico, tuvo como objetivo prioritario ayudar al inmigrante
vasco. Cristina Torales ha demostrado sobre la hermandad de Nueva Espaa
que, en ocasiones, ayud a dar prestigio y apoyo a algunas familias84. A travs de las funciones de culto y de proyectos asistenciales, la cofrada propici la
confraternizacin de sus integrantes85. Adems, existieron relaciones entre las
asociaciones vascongadas; por ejemplo, el prioste de la Hermandad de la Misericordia de Manila escribi a la de Arnzazu de Mxico para que hiciera llegar a
la Pennsula los bienes de un fallecido en Manila. Segn Elisa Luque Alcaide las
cofradas funcionaron como red institucional que amparaba los intereses de los
paisanos de uno y otro lado del ocano86.
En la tabla apndice 1, aparece la relacin de priostes de la Cofrada
del Santsimo Cristo de la Humildad y Paciencia87. No se puede reconstruir en
su totalidad el listado porque se ha extraviado parte de la documentacin. No
se conservan las actas de la cofrada entre 1724 y 1773, sin duda, un perodo
clave en la historia de los comerciantes vascos y navarros en Cdiz. En dicha
tabla, aparece la relacin de priostes en los perodos 1686-1707 y 1773-1816.
Aparecen remarcados aquellos individuos que eran hombres de negocios. En los
51 aos que se recogen en la tabla, llama la atencin que en todas las elecciones menos en 7, se escogieron como priostes a hombres de negocios. En 2 aos
no se celebraron elecciones. El estudio de las actas de la Cofrada de Arnzazu
ofrece resultados muy similares. Brading pudo comprobar que la mayor parte de
los vascos del Consulado perteneci a la hermandad88. En relacin a la Cofrada
del Santsimo Cristo de la Humildad y Paciencia, hay que sealar que todos los
hombres del comercio que fueron priostes de la cofrada eran integrantes de la
elite del grupo. Es decir, los vascongados que destacaron en el mundo de los negocios de Cdiz fueron cofrades del Santsimo Cristo de la Humildad y Paciencia
83 Angulo
Morales (2000, 100) ha sealado que estas organizaciones religiosas se utilizaban como medios capaces de
crear un ambiente para estimular la formacin de lazos.
84 Torales
(1991, 188).
85 La
Cofrada de Nuestra Seora de Arnzazu estaba al frente de la administracin y del patronato del colegio de chicas de San Ignacio de Loyola, conocido como Las Vizcanas. Despus de vivir muchos aos en Mxico, el baztans
Pedro Aycinena se estableci en Cdiz. Es interesante que cuando otorg su testamento en las notaras de esta ciudad,
orden que sacaran 2.000 pesos de sus bienes para el colegio de los jesuitas que regentaba la Cofrada Nuestra Seora
de Arnzazu. Testamento de Pedro de Aycinena de 1784. AHPC, prot. 3850, 881-906.
86 Luque
87 Garmendia
88 Brading
(1971, 151).
el captulo 6.
90 Anteriormente
se ha explicado que solo nos interesaba incluir la relacin de individuos que se establecieron de forma
permanente en Cdiz para participar en la Carrera de Indias.
91 En
107
108
padrn anterior, realizada en 1771. Ambas fuentes aportan una interesante informacin sobre la poblacin de Cdiz, que se organizaba en barrios o comisaras. La columna I refleja los hombres del comercio que recoga la Gua de forasteros de Cdiz de 1792; estn marcados con una X todos aquellos que eran
comerciantes, navieros y directores de compaas de seguros. La informacin de
la Gua de forasteros de 1795 se contiene en la columna J; sin embargo, en esta
ocasin slo estn sealados aquellos hombres de negocios que fueron navieros. La siguiente columna incluye los datos relativos al primer Almanak mercantil92. Se trata de una publicacin que aglutina documentacin econmica muy
variada. En todos los nmeros haba una relacin de todos los comerciantes de
las plazas espaolas ms significativas, entre ellas la comunidad mercantil gaditana. Aunque slo ofrece un listado de nombres, es una informacin muy valiosa porque da una imagen real de las casas de comercio que estaban en activo
a finales del siglo XVIII. El Almanak mercantil comenz a publicarse en 1795 y
continu los primeros aos de la primera dcada del siglo XIX. La columna O recoge la misma informacin relativa al ao 1807.
La columna L ha sido elaborada a raz de la Relacin de contribuyentes por barrios de Cdiz de 1797-99. Este registro contiene una informacin minuciosa sobre la propiedad inmobiliaria de las distintas comisaras de la
ciudad. De forma que ofrece interesantes pistas sobre el patrimonio inmueble
de los hombres de negocios. En este caso, aparecen marcados con una X aquellos que eran dueos de al menos un inmueble. En cuanto a la P, se ofrecen pistas sobre las casas de comercio que seguan en activo en la plaza andaluza en
1798. Estos datos proceden del Registro de entradas y salidas del puerto de
Cdiz. Las columnas M, N y Q ayudan a conocer el perfil social del grupo, en
definitiva, permiten definir, de alguna manera, el lugar que ocupaban en la sociedad gaditana. La primera de ellas incluye a los comerciantes que ocuparon
cargos en el Ayuntamiento. La N seala los que fueron miembros de la Cofrada del Santsimo Cristo de la Humildad y Paciencia. En cuanto a la Q informa
sobre los hombres de negocios que solicitaron un reconocimiento de hidalgua
en el Ayuntamiento de Cdiz.
Con idea de formular unas primeras conclusiones, la fuente C ofrece
una primera pista sobre los beneficios comerciales que declararon los hombres
de negocios en el Catastro de Ensenada. As mismo, tambin se pueden sacar
algunas conclusiones sobre los aos que transcurrieron desde que el comerciante comenz su andadura en la Carrera de Indias y la fecha en la que obtuvo
sus primeros beneficios. Veamos algunos ejemplos; Diego Ignacio Cadalso se
matricul en el Consulado en 1750 y tres aos ms tarde declar 160 pesos de
utilidades comerciales en las averiguaciones para la elaboracin del Catastro de
Ensenada. Jos de Echea lleg a Cdiz en torno a 1748 y, cinco aos ms tarde,
en el cuestionario realizado para el mismo Catastro, inform que el fruto de sus
negocios mercantiles haba sido de 160 pesos. En 1739, Jos Antonio Elorga se
92 Tambin
109
110
embarcados. Se hacan cargo de mercancas ajenas, que se encargaban de vender en los puertos de destino. De manera que, como estos viajes implicaban
muchos riesgos, muchos comerciantes optaban por hacer testamento para prevenir cualquier catstrofe95. De este modo, no slo mostraban su preocupacin
sobre su futuro incierto, sino que tambin establecan en el documento el nmero de misas que estimaban que deban celebrarse por sus almas. En algunas
ocasiones, ni siquiera tuvieron tiempo de redactar un testamento, por lo que
optaron por dar un poder para testar a un familiar o a un conocido96.
Tabla 6: Fechas de matrcula en el Consulado de
comerciantes y primer documento testamentario
Matrcula del Consulado
Araurrenechea, Jorge
Comerciante
1753
1771
1730
1738
1764
1764
Erquicia, Manuel
1775
1776
Goicolea, Lorenzo
1793
1798
1792
1792
1750
1753
1783
1783
1787
1792
1751
1752
La tabla 6 tambin permite saber los aos en que un individuo residi en Cdiz. La primera pista la ofrece la matrcula del Consulado de comercio, tambin las averiguaciones fiscales para la elaboracin del Catastro de Ensenada. Aunque las fuentes son ms ricas desde finales del setecientos, ya que
los padrones eran ms rigurosos y detallados. La Relacin de contribuyentes
por barrios de 1797, las Guas de forasteros de 1792 y 1795, los Registros de
la Torre Tavira, as como el Almanak mercantil, pueden indicar si una firma comercial segua en activo en las ltimas dcadas del siglo XVIII. De ese modo se
puede conocer, por ejemplo, si la casa de Juan Manuel Sarri comenz a funcionar en torno a 1769, ya que apareca en el Padrn de 1769. Desde entonces, Sarri tambin se incluye en las rectificaciones de dicho padrn, en las averiguaciones para la implantacin de la nica Contribucin de 1771, en la Gua
de forasteros de 1792, en el Padrn de los propietarios de fincas de Cdiz de
1797-99 y en los Almanakes mercantiles de 1795 y 1807.
95 Fernndez
96 Hay
Prez (1997).
muchos poderes para testar entre los vascongados de Cdiz. Por ejemplo, el otorgado por Juan Ignacio Madariaga a su hermano Jos Antonio en 1783. Poder para testar de Juan Ignacio Madariaga a Jos Antonio Madariaga
de 1783. AHPC, prot. 1670.
Igualmente, el anlisis de esta tabla permite conocer algo ms de la
presencia en Cdiz de algunos hombres de comercio de los que se saba muy
poco a travs de otras fuentes. El pamplons Bernardo Cros emigr a Cdiz en
torno a 1758, fecha en la que se matricul en el Consulado. En la ciudad andaluza slo otorg un testamento en 1763. La tabla tambin indica que era comerciante matriculado en el Consulado y se incluye en los cuestionarios de la
nica Contribucin. El mismo ao Cros apareca en el Padrn de quintas. Por
lo dems, en la tabla no hay ms alusiones sobre este comerciante, lo cual es
significativo. Probablemente se marchara de Cdiz a algn destino americano o
decidiera volver a su Pamplona natal.
Con objeto de caracterizar a los hombres de negocios vascongados de
Cdiz, es interesante conocer si llegaron jvenes a la plaza. Apenas existen referencias de la edad en la que decidieron partir del Pas Vasco y Navarra. La lectura de la bibliografa sobre otros grupos de comerciantes refleja que, en la mayora de los casos, los hombres de comercio emigraron cuando eran jvenes y
solteros97. Lgico, teniendo en cuenta que era ms sencillo partir sin la responsabilidad que implicaba el sustento de una familia. De este modo, era ms fcil comenzar la vida en otra ciudad o lo que implicaba realizar largos y arriesgados viajes entre Cdiz y Amrica. Por otro lado, muchos hombres de comercio de Cdiz
nunca contrajeron matrimonio98. Algo muy habitual entre los comerciantes de la
comunidad mercantil malaguea, estudiada por Mara Begoa Villar, de la que el
46% de los extranjeros eran solteros, el 332% estaban casados y el 19% eran
viudos99. Un estudio sobre el grupo de hombres de negocios malteses en Valencia refleja que la mitad del grupo permaneci soltero100. Era lgico que hubiera
ms solteros entre los extranjeros, porque su establecimiento en plazas espaolas no era definitivo, sino temporal. Llegaban jvenes a estos destinos y probablemente esperaban a regresar a su patria para constituir sus propias familias.
El panorama era similar en la comunidad mercantil gaditana. Fernndez
Prez seala que el 20% de comerciantes de Cdiz eran solteros y nunca llegaron
a contraer matrimonio101. En cuanto a los vascongados de Cdiz, los testamentos
dan fe de la soltera de muchos. En algunos casos, se trataba de una situacin temporal, dado que eran jvenes cuando otorgaron el primer documento testamentario, antes de partir de viaje hacia Amrica. Sin embargo, existen muchos ejemplos
de comerciantes que permanecieron solteros durante dcadas102. Sin duda, sta
97 Por
ejemplo, en el grupo vasco establecido en Guatemala en el siglo XVIII, se dio una inmigracin masculina y de
solteros. Garca Girldez (1996, 325).
98 Collado
99 Villar
100 Vassallo
101 Fernndez
102 Juan
Francisco Aguirre lleg soltero a Cdiz en 1744, veintitrs aos ms tarde continuaba en el mismo estado
civil. Testamento de Juan Francisco Aguirre de 1770. AHPC, prot. 4508. Francisco Ignacio Albisu se estableci en
Cdiz en torno a 1759, treinta aos ms tarde declar en su testamento que continuaba soltero. Testamento de
111
112
fue una de las causas por la que algunos comerciantes contaron con parientes en
sus casas comerciales. Un ejemplo significativo fue el de los Amenbar; de los seis
hermanos, slo uno lleg a casarse103.
En relacin a la aptitud de la colonia vascongada y la importancia que
tenan las relaciones de solidaridad y paisanaje, es interesante conocer el comportamiento del colectivo vascongado en relacin con el resto de la comunidad
mercantil de Cdiz. Un tema relacionado con la existencia o no de conciencia
de grupo. En la Introduccin hubo ocasin de reflexionar sobre la solidaridad
que exista entre los integrantes del grupo. Con esto no se pretende afirmar que
se tratara de una comunidad cerrada, sino de la existencia de un cierto apoyo
entre los comerciantes que procedan de Navarra y las provincias vascas. La cultura que compartan debi de ser un nexo de unin, en la que el euskera tuvo
un peso importante como idioma comn. Prueba de ello es que en 1780 el vizcano Matas Landaburu propuso una fundacin pa para mantener a un sacerdote vasco y as poder confesar en este idioma. La institucin deba se mantenida por los originarios de Navarra y del Pas Vasco104. Adems, hay constancia
de que la comunidad mercantil gaditana consideraba a los vascos y navarros
como un grupo nico. Como ejemplo, basta recordar las reformas de las Ordenanzas del Consulado de 1729105.
Con idea de conocer la aptitud del grupo vascongado, puede ser
interesante estudiar sus relaciones personales, prestando atencin principalmente a los vnculos matrimoniales y a las amistades, ya que puede ser ilustrativo saber en quin depositaban la confianza en los momentos importantes de
la vida. Por ejemplo, en la eleccin de un apoderado, ya que en caso de necesidad, se encargaba de redactar el testamento. Tambin lo era el nombramiento
de los albaceas testamentarios. En la tabla 7 se han seleccionado de forma arbitraria 25 individuos para estudiar sus relaciones personales. A travs de esta
tabla se puede observar con quines se casaron y a quines eligieron como
apoderados y albaceas.
Estos ejemplos sirven para confirmar que, efectivamente, hubo una
proporcin importante de individuos solteros en el grupo. En cuanto a los comerciantes que contrajeron matrimonio, es interesante identificar a las esposas para
determinar si se casaban con personas del colectivo o ajenas a l. Se desconoce
Francisco Ignacio Albisu de 1789. AHPC, prot. 1682. En la tabla 4, se ofreci una relacin de los tos y sobrinos que
participaron en la Carrera de Indias. Hubo ocasin de sealar al comienzo del captulo la relacin de tos que permanecieron solteros.
103 Poder
para testar de Francisco Ignacio Amenbar a Jos Amenbar de 1760. AHPC. prot. 4260, 25 y ss. Testamento de Agustn Amenbar de 1763. AHPC, prot. 1626, 1603-1605. Testamento de Silvestre Amenbar de 1763.
AHPC, prot. 1626, 966-968. Testamento de Jos Amenbar de 1765. AHPC, prot. 4263, 165-170. Poder para testar de Jos Ignacio Amenbar a Gaspar Amenbar de 1796. AHPC, prot. 1696, 612-616. Testamento de Javier Ignacio Amenbar de 1800. AHPC, prot. 1207, 354-359. Testamento de Gaspar Amenbar de 1800. AHPC, prot. 1207,
360-365. Poder para testar de Jos Antonio Elorga a Miguel Badillo de 1785. AHPC, prot. 2209, 1183-1190.
104 Fundacin
105 Ver
de una obra pa por Matas Landaburu de 1780. AHPC, prot. 4472, 1568-1568.
Introduccin.
113
Esposas
Apoderados/Albaceas108
Elorga, Jos Antonio
Jordn, Dolores
Iraugui, Cosme
Artechea, Antonio
Zubiaga, Jos
Amiaga, Juan Simn
Sorozbal, Juan Pascual
riz, Simn Babil
Ondona, Mara C.
Erquicia, Manuel
Ibarra, Domingo
Soler, Josefa
Irigoyen, Martn
Murga, Jos
Landaburu, Matas
Sanzberro, Francisco
Ibarra, Domigo
Imaz Zelaeta, Jos ngel
Larrin Laurnaga, Juan M.
106 Mara
Villanueva Garay era hija del vizcano Jos Villanueva. Particin de la testamentara de Jos Francisco Villanueva de 1775. AHPC, prot. 1866, s/n. El hombre de negocios Juan Ignacio Zurbituaga era el padre de Juana de Dios
Zurbituaga. Ins Irisarri Coghen era la hija del guipuzcoano Santiago Irisarri. Testamento de Juan Ignacio Zurbituaga
Tellechea de 1783. AHPC, prot. 2203, 493-504.
107 Garca
108 Aparecen
remarcados aquellos que formaban parte de la relacin de comerciantes objeto del presente estudio, que
se incluyen en la tabla apndice 2.
114
Hombres de negocios
Esposas
Apoderados/Albaceas108
Micheo, Juan Toms
Vea-Murgua, Juan Francisco
Humarn, Domingo
Llano Garay, Jos
Zurbituaga, Ignacio
Basoa, Pedro Modesto
Guruceta, Ignacio
Vitoria, Lorenzo
Guruceta, Manuel
Heros, Felipe
Humarn, Raimundo
Casanueva, Josefa A.
Pedregar, rsula
Humarn, Raimundo
Zurbituaga Tellechea,
Juan I.
En cuanto a los otros dos matrimonios con mujeres de distinta procedencia geogrfica, despus de conocer la identidad de los suegros se entienden las razones de estos compromisos. Isabel Tomasa Terry era hija del conocido
hombre de negocios irlands, Domingo Toms Terry109. Hay referencias de que
Antonio Artechea despus de salir de Guernica, su pueblo natal, lleg a Cdiz y
embarc hacia Buenos Aires para instruirse en el comercio en la casa de los seores Terry. Luego volvi a la ciudad andaluza y se incorpor a la firma comercial. Ms tarde contrajo matrimonio con la hija de Domingo Terry110. En cuanto a
Magdalena Margarita Desportes, su padre era Nicols Luis Desportes, seor de la
Foss y regidor perpetuo de la ciudad de Run (Francia)111. A nuestro entender,
ambos matrimonios fueron muy interesantes para los dos yernos. En el primer
caso, Arrechea se incorporaba a los negocios de la familia Terry y, en el segundo,
el comerciante entroncaba con la nobleza francesa. Estos ejemplos apuntan a
que los hombres de negocios vascongados no constituan un grupo cerrado,
109 Sobre
110 Matrimonio
secreto de Antonio Artechea y Isabel Tomasa Terry de 1792. ADC, Seccin Expedientes Matrimo-
sibien mantenan una actitud de apertura selectiva. Estos ejemplos han servido
para constatar que, en algunas ocasiones, dicha apertura era interesada. Los
genoveses establecidos en Barcelona en el siglo XVII que estudi Maix Alts tuvieron un comportamiento similar. A lo largo del setecientos los genoveses establecieron relaciones de parentesco con el sector del patriciado barcelons, formado por comerciantes al por mayor, doctores universitarios ennoblecidos y la
propia nobleza. El autor observ que el grupo tuvo un comportamiento de una
absoluta impermeabilidad respecto a los otros sectores de la vida ciudadana112.
As mismo, es evidente la endogamia profesional. La mayora de los
matrimonios se establecieron entre un comerciante y una hija de otro hombre
de negocios, fuera vascongado o de otra procedencia geogrfica. Parece ser
que este tipo de prctica fue muy frecuente entre los que se dedicaban a esta
profesin. Ricardo Franch Benavent ha estudiado las relaciones matrimoniales de la burguesa mercantil valenciana del siglo XVIII y ha podido comprobar
que la endogamia profesional oscilaba entre el 72% de los matrimonios para
los comerciantes y el 83% para sus hijas113. Una tasa superior a los comerciantes de Lyon que era del 50% y parecida a la de los hombres de negocios marselleses que corresponda al 71%114. Alberto Angulo Morales observ el mismo
comportamiento en los sectores mercantiles de Vitoria. Se caracteriz principalmente por ingentes niveles endogmicos y un remarcado oportunismo matrimonial encaminado hacia el ascenso social115. En cuanto a la comunidad de comerciantes vascos establecidos en Centroamrica, parece ser que slo tuvieron
un comportamiento abierto hacia los criollos que pertenecan a las organizaciones de poder real, como, por ejemplo, las audiencias; o a instituciones de poder
local, como cabildos y alcaldas; o corregimientos116.
En relacin a la procedencia de los apoderados testamentarios o de
los albaceas, en la tabla se ha incluido los nombres de los apoderados y albaceas
que eran navarros y vascos. En la tabla 7 aparecen remarcados los apoderados/
albaceas que formaban parte de la colonia de vascongados de Cdiz (que se incluyen en la tabla 2 del Apndice). Se puede observar que, a excepcin de Juan
Manuel Sarri, todos los comerciantes eligieron para esta misin a personas que
procedan de su misma regin. Ello demuestra que la condicin de coterrneos
les inspiraba confianza, ya que los apoderados y los albaceas se encargaban de
velar por que se cumpliera correctamente su ltima voluntad y muchas veces se
ocupaban de cuidar y administrar el patrimonio del difunto.
112 Maix
113 Franch
Benavent (1987, 785-787). Mara Jess Gimeno estudi la endogamia de clase de la elite social y de poder
de Castelln en la Edad Moderna. Este matrimonio [] tenda a cohesionar al propio grupo, a mantenerlo y darle mayor fuerza. Gimeno (1998, 195-196) recuerda que la endogamia de clase era un fenmeno general, tanto para los grupos oligrquicos madrileos y, de Logroo, as como para la burguesa de Manresa. Estudiados por Mauro Hernndez
Bentez (1995, 168-170), Burgos Esteban (1994, 115) y Ferrer i Als (1985, 69), respectivamente.
114 Garden
115 Angulo
116 Garca
115
116
117 Fernndez
118 En
el captulo 4 habr ocasin de estudiar la propiedad inmobiliaria de los hombres de negocios navarros y vascos.
119 Bustos
120 Sols
121 En
(1958, 32).
creerse que esa calle est muy llena de gente en los dos tiempos122. En la segunda mitad del seiscientos se configuraron los barrios del Pilar, San Antonio y
Angustias, de forma que a finales del siglo XVII estaban urbanizados dos tercios del suelo gaditano.
En la centuria siguiente continu el desarrollo urbanstico. A comienzos de siglo comenz la extensin hacia el Campo del Sur y se fue configurando
poco a poco el barrio de la Via. Tambin empez a urbanizarse el barrio de San
Carlos situado en el baluarte de San Felipe. Las obras concluyeron a finales de
siglo. En los extramuros de la ciudad se construy el barrio de San Jos. La ciudad se fue llenando de torres-miradores que haban comenzado a construirse
en el siglo anterior. Se trataba de un elemento arquitectnico de gran funcionalidad para la comunidad mercantil, puesto que serva para vigilar desde sus propias casas la llegada de los barcos al puerto. En el siglo XVIII se edificaron algunos de los edificios emblemticos de la plaza, como la Aduana, el hospicio,
el hospital de Mujeres y la Catedral. El Consulado de comerciantes se implic
con donativos en estas construcciones, de manera especial en la edificacin de
la Catedral Nueva. A finales del siglo XVIII slo quedaba sin urbanizar la franja
ms occidental de Cdiz.
Desde el siglo XVII los hombres de negocios prefirieron vivir en las
zonas ms prximas a la baha gaditana. Los barrios menos frecuentados eran
los que estaban en el sur de la ciudad, la zona ms alejada del puerto y de la
calle Nueva. El Padrn de quintas de 1773, informa sobre la distribucin de los
hombres de negocios vascongados en los barrios y comisaras gaditanos. Siete
eran los barrios de Cdiz: Cuna, San Antonio, Bendicin de Dios, ExtramurosPuerta de Tierra, Nuestra Seora del Pilar, San Felipe y Ave Mara. En cuanto a
las comisaras, solan tener el nombre de alguna personalidad que viva en ellas.
Estaban las de Antonio Salazar (Mundo Nuevo), Jos de Lila (Santa Mara), Jos
Valds (Mentidero), Jos Artecona (Rosario), Pedro Vienne (Candelaria), Juan
Francisco Vea-Murgua (San Lorenzo), Antonio Lpez de Herrera (San Roque) y
la de Benito Masnata (Santiago-Compaa)123.
Manuel Bustos Rodrguez, al estudiar la comunidad mercantil gaditana, observ que algunas zonas de la ciudad no atraan la atencin de los comerciantes, como, por ejemplo, la comisara de Jos Valds, Puerta de Tierra
hasta el Puntal, el barrio de la Via, Santiago-Compaa, Mundo Nuevo, la comisara de Jos de Lila y la de Antonio Lpez de Herrera y parte del barrio del
Ave Mara124. En estos barrios generalmente vivan marineros, mandaderos, lavanderos, panaderos y miembros de otras profesiones de servicios. En el barrio del Ave Mara eran frecuentes los mesones y las casas de vecindad. En esta
fecha, la zona denominada Extramuros todava se encontraba poco poblada;
122 Recogido
123 Entre
parntesis aparecen los nombres de los barrios que correspondieron a dichas comisaras.
124 Bustos
117
118
en ella haba algunas huertas, pozos, molinos, salinas y algunos talleres. Como
en el siglo anterior, la calle Nueva y su prolongacin en San Francisco fueron el
centro del comercio de la plaza. Se trataba de dos calles que desarrollaban un
trazado paralelo al muelle. La calle Nueva haca las funciones de lonja de la ciudad. El Consulado estaba ubicado en la calle San Francisco, muy cerca del convento de San Agustn, donde estaba la cofrada de los vascongados.
Plano 1: Detalle del puerto de Cdiz, 1812 (AHMC)125
125 Seccin
Otros estudios sobre colonias de comerciantes sealan que, frecuentemente, los inmigrantes procedentes del mismo origen geogrfico, tendan a
establecerse en la misma zona. Al principio, unas pocas familias se instalaban
en un barrio; poco a poco, se asentaron otras alrededor de las primeras. Adems, las colonias con cierto peso en la economa de la plaza se establecan en
la zona urbanizada prxima al puerto. Este lugar corresponda en muchas ciudades, al igual que en Cdiz, al centro neurlgico de la actividad econmica,
especialmente del comercio. En Mlaga, muchos comerciantes extranjeros residieron en la calle Nueva, situada cerca del puerto, y en ella, como ocurra en
la tambin llamada calle Nueva de Cdiz, se llevaban a cabo los tratos y negocios126. La colonia maltesa, ubicada en El Puerto de Santa Mara, a lo largo de su
permanencia en la ciudad tendi a establecerse en las calles inmediatas al centro comercial127. Adems de la concentracin en las zonas portuarias de miembros de los grupos forneos con mayor peso en la ciudad, otro sector opt por
vivir en las mejores calles de la plaza128. Una zona en la que habitualmente residan [] los ms cualificados representantes de otros grupos socio-profesionales como son los eclesisticos, los militares, funcionarios civiles, abogados, escribanos, boticarios, etc129.
En cuanto a los barrios ms habitados por los hombres de negocios de
Cdiz, segn las estimaciones de Manuel Bustos Rodrguez, fueron, por orden,
el Rosario, Candelaria y Angustias/San Carlos, seguidos del Ave Mara. Juntos
sumaban la mitad de la poblacin mercantil de Cdiz. Tambin era frecuente
encontrar comerciantes en los barrios de San Antonio, Nuestra Seora del Pilar
y Cuna. Los extranjeros fueron el grupo ms presente en los barrios del Rosario,
Candelaria y Angustias; representaban el 56% de la comunidad mercantil y los
espaoles slo eran el 177%. As mismo, la mayor concentracin de hombres
de comercio espaoles estaba en los barrios de San Antonio, Ave Mara, el Rosario y Nuestra Seora del Pilar. En cuanto a los comerciantes vascongados, su
distribucin por barrios fue la siguiente en el ao 1773.
Se puede observar que el 25% de los navarros y vascos eligieron
como primer barrio de residencia el de San Antonio. A continuacin, se encontraba el Rosario con el 1354% del grupo. Le seguan Cuna y Nuestra Seora
del Pilar, cada uno con el 1041%. A continuacin, Angustias con el 937%. A
cierta distancia se encontraban Bendicin de Dios (729%), Ave Mara (625%),
Candelaria (520%), Mentidero (416%) y Santiago (416%). El barrio de San
Felipe (209%), sin apenas representacin del colectivo, los barrios de San Lorenzo (106) y Nuevo Mundo (106). Por tanto, los comerciantes vascongados,
al igual que el resto de los espaoles, prefirieron vivir en primer lugar en el barrio
126 Villar
127 Iglesias
128 Comportamiento
129 Maruri
119
120
de San Antonio130. Tambin en el Rosario, muy habitado por hombres de negocios extranjeros y menos de origen peninsular131. Y por ltimo, eligieron en tercer lugar, como el resto de los espaoles, el barrio de Cuna132.
Tabla 8: Presencia de los comerciantes vascongados
en los barrios de Cdiz (1773)
Individuos
San Antonio
Barrios/Comisaras
24
2500
Rosario
13
1354
Cuna
10
1041
10
1041
Angustias/San Carlos
937
Bendicin de Dios
729
Ave Mara
625
Candelaria
520
Mentidero
416
Santiago/Compaa
416
San Felipe
209
San Lorenzo
106
Mundo Nuevo
106
San Roque
Santa Mara
Extramuros
Al ubicar los barrios anteriores sobre el plano, se puede comprobar
que los comerciantes, por lo general, eligieron como lugar de residencia los barrios ms cercanos al puerto gaditano. La calle del Rosario estaba muy prxima
al Consulado, al puerto, y a la Aduana; tena a muchos extranjeros entre sus vecinos y a un nmero considerable de vascongados y algunos comerciantes que
tambin eran espaoles, aunque procedan de otras regiones. Otros compraron una vivienda en San Carlos, un barrio de nueva construccin. A su lado se
encontraba el barrio del Pilar, donde vivan muchos hombres de comercio espaoles. Un buen nmero de peninsulares, entre ellos vascongados, decidieron
130 Barrio
que abarca la plaza de San Antonio y las calles adyacentes que son la Torre, San Jos, San Pedro, Amargura,
Jardinillo, Ancha y Murgua.
131 Incluye
132 Las
calles y plazas ms importantes que se encuentran en este barrio son la plazuela de Gaspar del Pino, Comedias,
Casa de Comedias, Vernica, Casa de Recogidas y plaza del Palillero.
residir en las calles del noble barrio de San Antonio. Era la zona ms rica de la
ciudad y no se encontraba lejos del puerto. Estaba organizado en torno a una
gran plaza cuadrada que haca de vestbulo de la iglesia de San Antonio. Muy
cerca estaba el barrio de Cuna, que tambin era un lugar habitual de residencia
de los espaoles, entre ellos los vascongados.
Plano 2: Localizacin de los comerciantes navarros y vascos en
Cdiz, 1773. (Coleccin particular de Federico Joly)133
Los datos manejados por Bustos Rodrguez indican que el resto de los
grupos de comerciantes peninsulares estaban ms repartidos por el suelo gaditano que los navarros y vascos. En cuanto a los gallegos, la mayora viva en
Santa Mara y Ave Mara134. Tambin se podan encontrar algunos en barrios
ms populares, como el Mentidero o San Felipe. Los riojanos frecuentemente
habitaban barrios ms humildes, como San Felipe o San Lorenzo. La mayora de
los catalanes vivan en Ave Mara y el Rosario, aunque tambin en San Carlos,
Cuna y San Roque135. Ante estos datos, se puede afirmar que haba una cierta
133 Aprovechamos
la ocasin para agradecer a su hijo, Jos Joly, la ayuda prestada por facilitarnos una reproduccin
del plano.
134 Pascua
135 Bustos
121
122
Individuos
San Antonio
28
3333
Candelaria
16
1904
Rosario
10
1190
10
1190
Angustias/San Carlos
595
Bendicin de Dios
476
Mundo Nuevo
357
Ave Mara
357
Mentidero
238
Cuna
120
San Lorenzo
120
120
Santiago/Compaa
Extramuros
San Felipe
Santa Mara
San Roque
En cuanto al establecimiento de la colonia, se puede observar que en
1792 los vascongados vivieron en los mismos barrios que en 1773, a excepcin de Santiago-Compaa y San Felipe, en los que no residi ningn comerciante; en Cuna, San Lorenzo y el cuartel del Boquete habitaba un miembro de
este colectivo en cada uno. En 1792, los navarros y vascos siguieron prefiriendo
como lugar de residencia, en primer lugar, las calles de San Antonio, barrio
que acoga una proporcin ms importante del colectivo que en la referencia
nterior, un 3333%. A finales del siglo XVIII la Candelaria atrajo a sus calles un
a
mayor nmero de vascongados, de hecho fue el segundo barrio de residencia
del grupo. En 1773, viva el 520% de los vascongados; 19 aos ms tarde acogi al 1904%. A continuacin estaba el Rosario, que tena el 1190% del colectivo. Haba reducido su capacidad de atraccin, al pasar del 1354% al 1190%,
quizs por el auge del barrio de la Candelaria. Nuestra Seora del Pilar tena el
mismo nmero de personas que en la referencia anterior, aunque el valor relativo haba aumentado ligeramente a un 1190%. A cierta distancia se encontraban Bendicin de Dios (476%), Nuevo Mundo y Ave Mara con un (357%)
cada uno, Mentidero (238%), Cuna (120%), San Lorenzo (120%) y el Cuartel del Boquete (120%). Una de las diferencias ms apreciables en las dos fechas es que en Cuna en 1792 slo vivi 1 comerciante, en relacin a las 10 personas que residieron en l en 1773.
Plano 3: Localizacin de los comerciantes navarros y vascos
en Cdiz, 1792. (Coleccin particular de Federico Joly)
A finales del siglo XVIII, variaron sensiblemente las preferencias de
los hombres de negocios vascongados. Se puede afirmar que se inclinaron por
vivir en la zona ms noble de la ciudad que corresponda el centro geogrfico
de la plaza, en perjuicio de los alrededores del puerto. Muchos residieron entre
los barrios de San Antonio y la Candelaria. Quizs se deba a un ascenso social
generalizado del grupo, en el que primaba la imagen que ofrecan a los dems
123
124
136 Seccin
Conozcamos tambin cules fueron las calles ms habitadas por estos
comerciantes. En San Antonio se encontraba la calle Ancha, que era la calzada
principal de la ciudad y en 1792 acogi a 8 hombres de negocios; era la va con
mayor concentracin de vascongados dedicados al comercio. Ancha desembocaba en la gran plaza de San Antonio, donde vivieron 5 hombres del comercio.
Murgua tambin naca en la plaza de San Antonio; residieron en ella 6 comerciantes. La manzana entre la plaza de San Antonio, Ancha y Murgua constitua
el centro neurlgico de Cdiz y era donde se concentraban el mayor nmero
de casas palacio. En ese espacio tan reducido viva el 226% de los hombres de
negocios vascongados. Una proporcin significativa que seala que fue positiva la integracin de la mayora de los comerciantes de estas regiones, ya que
en pocos aos muchos se establecieron en las calles ms nobles de la plaza.
Ramn Sols destac la importancia que tuvieron en Cdiz la calle Nueva y la
calle Ancha. La primera tuvo un papel estratgico fundamentalmente en los siglos XVII y XVIII. En cuanto a la segunda, sobre todo a comienzos del siglo XIX,
en ella se dieron tertulias donde se debatieron cuestiones de poltica137.
El resto del grupo se reparti entre el callejn del convento de San
Francisco (donde vivieron 5 individuos), en el Rosario y la calle San Francisco.
Conviene recordar que la congregacin de los vascongados en Cdiz estaba
ubicada en el convento de San Agustn de la calle San Francisco. Paralela a la
anterior, se situaba la calle del Rosario en la que se encontraba la iglesia de la
Santa Cueva, sede de la Congregacin del Retiro Espiritual138. La Santa Cueva
fue financiada durante la primera etapa de edificacin por el navarro Juan Bautista Uztriz, conde de Reparaz. Este comerciante, junto con otros hombres de
negocios vascongados, estuvo muy unido a la capilla y a la parroquia del Rosario. De hecho, el templo conserva un retablo en el que aparece en la parte frontal el escudo de Navarra y abajo dos esculturas de San Francisco Javier y San
Ignacio de Loyola. El resto de los integrantes del grupo de comerciantes vascongados estuvieron distribuidos por otras calles.
Conozcamos algunos nombres de los individuos que residieron en el
barrio de San Antonio. Cristbal Javier Istriz vivi en la plaza de San Antonio,
concretamente en el nmero 17. La tabla apndice 2 seala que ostent cargos en el Ayuntamiento; en 1779 fue diputado del comn y cuatro aos ms
tarde, regidor electivo de la ciudad139. Ocup el cargo de prioste de la Cofrada del Santsimo Cristo de la Humildad y Paciencia en 1796140. Adems, desde
1773 disfrut del ttulo de marqus de las Cinco Torres. En la calle Ancha residieron Juan Toms Micheo y su hijo; ambos eran dueos de la compaa comercial Micheo, Padre e Hijo. No llegaron a participar en el gobierno de la
137 Sols
(1958, 33).
138 Consultar
139 Guilln
140 Garmendia
125
126
c iudad, sin embargo, Micheo padre era un comerciante distinguido que ocup
el cargo de prioste de la cofrada en 1788141. Juan Miguel Aguerrevere tena
establecida su residencia en la calle Murgua. La tabla apndice 2 recuerda que
formaba parte de la Cofrada de los vascongados de Cdiz y ostent cargos en
el Ayuntamiento; fue diputado del comn en 1785 y regidor electivo diez aos
ms tarde142.
En la zona del puerto, en la calle San Francisco, vivi Juan de Dios
Landaburu. La tabla indica que fue miembro de la cofrada de los vascongados de Cdiz y ocup cargos en el cabildo municipal. Primero fue sndico personero en 1796 y 1797, renunci al cargo en 1799 y lo volvi a ocupar en 18031805143. En 1806 fue elegido procurador mayor. Fue miembro de la Orden de
Carlos III e hijo del vizconde de Viota, ttulo que hered su hermano Bartolom
Luis Landaburu. Adems, disfrut de un vnculo establecido por su padre sobre
fincas urbanas. El navarro Jorge Araurrenechea residi en la calle Rosario. No
ocup ningn asiento en el Ayuntamiento de la ciudad, sin embargo, fue una
persona bien considerada entre sus paisanos ya que fue elegido en 1789 prioste
de la cofrada de los vascongados. Los cinco comerciantes anteriormente mencionados tambin eran navieros, es decir, eran propietarios de navos. Sus cargos en la cofrada y, sobre todo, en el Ayuntamiento dan prueba de que tuvieron carreras profesionales exitosas. Este xito se vi reflejado en el lugar que
eligieron para establecer su residencia.
El plano de Cdiz refleja la huella de algunos ilustres hombres de negocios. Por ejemplo, en el barrio del Mentidero haba dos calles llamadas callejuela de las casas de Uztriz y segunda callejuela de las casas de Uztriz.
Incluso la calle del Atad, que se encontraba muy prxima a los callejones anteriores, se conoca como el atad de los Uztriz144. Ninguno de los Uztriz
vivi en esta zona, posiblemente tom el nombre de un terreno que Juan Bautista Uztriz compr en 1767, en el que construy 7 casas y 14 cocheras. Unas
propiedades que vendi ms tarde a Jos Poey cuando tuvo problemas econmicos145. Todos en Cdiz saban que la manzana haba pertenecido durante
mucho tiempo a los Uztriz, de manera que adquiri su apellido. Un caso similar es el de la calle Murgua; se trataba de una de las calzadas ms cntricas del
barrio de San Antonio. Se desconoce quin le dio su nombre. Pedro Martnez de
Murgua tena una casa en ella, en el nmero 121, sin embargo, tambin Juan
Francisco Vea-Murgua era propietario de dos inmuebles situados en la misma
141 Era
primo de Juan Agustn Uztriz y de los hermanos Uztriz Gaztelu. Hablaremos de l en el captulo 7 dedicado a
la familia Uztriz. Garmendia Arruebarrena (1989, 219).
142 Guilln
143 Guilln
144 Gutirrez
145 Venta
de casa de la testamentara de Josefa Poey contra Juan Bautista Uztriz de 1785. AHPC, prot. 1674, 912.
calzada, en los nmeros 159 y 165146. Adems, en el Padrn de 1773 haba una
comisara que corresponda al barrio de San Lorenzo a nombre de Juan Francisco Vea-Murgua, que fue el encargado de realizar las averiguaciones en el Padrn para las levas a quintas147.
A lo largo de estas pginas se ha podido observar, a travs de algunos ejemplos, el papel que tuvieron los vnculos familiares, de parentela y paisanaje en la configuracin de la colonia de comerciantes navarros y vascos del
Cdiz del siglo XVIII. Se ha podido ver que, en ocasiones, fueron unas relaciones que motivaron la partida de jvenes hacia la plaza andaluza. As mismo,
una vez que llegaron, estos vnculos funcionaron a veces como mecanismos de
integracin. Existen diversas referencias que dejan ver la cohesin que exista
entre los integrantes de esta colonia. Cabe resaltar, los matrimonios que se forjaron entre miembros del colectivo, as como, la amistad y el apoyo que habitualmente exista entre dichos coterrneos.
La heterogeneidad de las fuentes que de manera directa o indirecta informan sobre los comerciantes de Cdiz, ha permitido caracterizar, en algunos aspectos, al grupo de navarros y vascos. Confirma, por un lado, que optaron por un
establecimiento definitivo en la ciudad. As mismo, estos datos indican que poco
despus de llegar a la plaza, solan partir hacia Amrica con la intencin de aprender el oficio de comerciante. Parece ser, por otro lado, que en relacin a la fecha
en la que se matricularon en el Consulado, estos jvenes comerciantes obtuvieron beneficios muy pronto. As mismo, cuando estas rentas eran importantes,
los comerciantes se inclinaron por invertirlos en fincas urbanas que les aportaban
beneficios seguros. Entre otras cuestiones, la documentacin permite establecer
una relacin entre los ingresos comerciales y el ascenso social de algunos de los
miembros. Un status o posicin que tambin se pona de manifiesto en el momento de elegir la zona ms apropiada donde ubicar la residencia familiar.
146 Relacin
de contribuyentes por barrios 1797-99. Archivo Histrico Municipal de Cdiz (a partir de ahora AHMC),
Seccin Padrones y Censos, libro (de ahora en adelante lib.) 1015.
147 Padrn
de quintas de 1773. AHMC, Seccin Padrones y Censos, lib. 1006, lib. 1007.
127
Captulo IV:
Comercio al por mayor y otros negocios
Hace algunos aos, Antonio Garca-Baquero advirti sobre la dificultad de definir profesionalmente a los hombres del comercio de la Carrera de Indias debido
a la diversidad de actividades econmicas en las que podan estar inmersos. Incluso lleg a sealar que esa diversidad de negocios era una caracterstica especfica de la forma de funcionar que tenan. La realidad es que la documentacin ofrece multitud de ejemplos en los que un mismo individuo realiza unas
veces operaciones mercantiles, otras acta como asegurador, como prestamista
o como naviero. Sin embargo, esto no quiere decir que todos los comerciantes
tuvieran intereses en la diversos de negocios que giraban en torno a la Carrera
de Indias. Los perfiles eran muy variados. Por ejemplo, los que no tenan navos
en propiedad los tenan que fletar para transportar sus mercancas a Amrica.
Mara Begoa Villar Garca observ un comportamiento parecido en los comerciantes extranjeros que estaban asentados en Mlaga en el siglo XVIII. Aunque sus funciones bsicas eran la importacin y la exportacin de productos, no
dudaron en participar en otra serie de actividades que, en este caso, fueron la
agricultura, la produccin artesanal, los transportes, las compaas de seguros,
como asentistas del Ejrcito, as como en operaciones financieras (crditos, depsitos, giros y letras de cambio).
Antonio
Garca-Baquero ha realizado algunas reflexiones a este respecto [] resulta sumamente difcil intentar una
clasificacin de los comerciantes gaditanos, que negociaban por cuenta propia, en funcin de la ndole especfica de sus
operaciones mercantiles. Garca-Baquero (1972, 47).
[]
tividades complementarias. Agustn Gonzlez Enciso (2002, 15-29) seala tres tipos fundamentales de grandes negocios
vinculados al rey: prestarle dinero, gestionar sus rentas fiscales y proveerle de los productos necesarios (asientos).
Villar
135
136
Tras esta precisin, conviene sealar que a lo largo de este captulo se
tratar de ofrecer un perfil de los negocios ms frecuentes en los que participaron los comerciantes navarros y vascos de Cdiz que a grandes rasgos eran
los mismos que los que desempearon el resto de los hombres de comercio de
la plaza. De todos ellos, sin duda, el negocio mercantil es el ms conocido debido a las numerosas investigaciones que se han publicado. Por este motivo, su
estudio no se encuentra entre las prioridades de esta investigacin. A continuacin, se ofrecer una relacin de los comerciantes navarros y vascos que desempearon una mayor actividad en el comercio americano, as como las mercancas ms frecuentes de dicho trfico. Ms adelante, se tratar de aportar ms
informacin sobre otros negocios que se encontraban directamente relacionados con el comercio, a fin de conocer el lugar que ocuparon los navarros y vascos respecto a la colonia mercantil gaditana.
1. Actividad comercial
Con la llegada de la dinasta de los Borbones a Espaa, las colonias americanas
se convirtieron en una de las preocupaciones principales del gobierno. Prueba
de ello es la numerosa legislacin, memoriales e informes relativos a estos territorios que se elaboraron a lo largo del setecientos. Una de las causas del resurgimiento del inters por estas tierras fue que, despus del Tratado de Utrecht, en el que Espaa perdi sus dominios europeos, la Corona volvi la mirada
a sus posesiones americanas ya que se trataba de unas tierras que podan producir mucha riqueza. Por ello, a lo largo del siglo XVIII, el gobierno trat de regular el comercio con estos dominios. A travs de distintas propuestas, desde el
Proyecto de Flotas y Galeones de 1720 hasta el Decreto de Libre Comercio, la
Corona procur revitalizar las relaciones con sus dominios, intentando en todo
momento, excluir de ellos a los extranjeros.
Estas medidas se forjaron en el seno de un comercio monopolstico
y restrictivo que la Espaa del siglo XVIII haba heredado de la etapa anterior. Todas las reformas comerciales que se llevaron a cabo respetaron estrictamente este monopolio mercantil. El derecho a comerciar y a vivir en los dominios americanos era exclusivo de los espaoles. Al comienzo de la Carrera de
Indias se estableci que el trfico comercial espaol se concentrara en un solo
puerto, que en primer lugar fue Sevilla. Con la llegada de los Borbones a la Corona, en 1717 la sede pas a estar en Cdiz. Con ella se trasladaron la Casa
Entre
otras, Arazola Corvera (1998); Bernal (1989) (1992); Bustos Rodrguez (1991) (1995); Carrasco Gonzlez
(1996a) (2000); Crespo Solana (1995) (1998) (2001); Domnguez Ortiz (1976c); Enciso Recio (1959); Everaert (1971);
Fernndez Gonzlez (2000); Fisher (1991); Garca Fuentes (1991); Fontana Lzaro (1987); Garca-Baquero (1972)
(1976) (1991) (1992) (1999); Garca-Baquero y Bernal (1976); Girard (1932a); Lario de Oate (2000); Martnez-Shaw
(1973) (1981); Ravina Martn (1980) (1983); Ruiz Rivera (1976) (1979) (1983) (1986); See (1925) (1926) (1927b); Torres Ramrez (1973); Vzquez de Prada (1968).
Garca-Baquero
(1976, 89-91).
Sobre
el conflicto entre los comerciantes de Cdiz y Sevilla por el monopolio del comercio americano. Se puede consultar, entre otras, Girard (1932b); Domnguez Ortiz (1976c); Heredia Herrera (1981, 169-179); Ravina Martn (1984).
Sobre la Casa de la Contratacin, consultar Colomar Albajar (2003).
Martnez-Shaw
Garca-Baquero
(1976, 122).
137
138
10 Sobre
el papel de los franceses en el comercio con Per. Malamud Rikles (1982a) (1982b) (1986).
11 Parrn
12 Garca-Baquero
13 Vzquez
(1972, 51-52).
14 Garca-Baquero
(1976, 135-136). Sobre la Compaa Guipuzcoana de Caracas, Grate Ojanguren (1990) y sobre la
Compaa de La Habana, Grate Ojanguren (1993). Sobre la Real Compaa de Barcelona, Vil (1960); Oliva Melgar
(1987). Real Compaa de San Fernando de Sevilla, Gonzlez Snchez (1991, 63-73).
15 Por
Real Cdula del 9 de abril de 1760 se establecieron las normas para tramitar los contratos de cambio y prstamos
martimos, tambin se cre un registro oficial sobre los mismos en la Contadura del Consulado en Cdiz. Haba obligacin de registrar todos los contratos pblicos y privados. Se conserva la informacin relativa a los riesgos martimos realizados desde 1760 a 1825. Se trata de una masa documental de 33.899 prstamos martimos. Bernal (1992, 375).
Miguel Bernal pudo constatar que en el trfico del puerto gaditano apenas se
apreci el impacto del Decreto de Libre Comercio hasta 1786: [] tuvo una
incidencia apenas perceptible en el comercio de Cdiz con Amrica, no tanto si
consideramos el nmero de navos que se incrementa, cuanto si tomamos en
consideracin los contratos y cantidades financiadas a riesgo martimo [...]16.
John Fischer aseguraba que despus de 1776, Cdiz sigui acaparando
el 76% de las exportaciones espaolas y el 84% de las importaciones17. Entre
1778 y 1796, el comercio de Cdiz experiment la etapa de mxima prosperidad. Respecto al receso de 1799-1782, Bernal opinaba que la causa se encontraba en la guerra con Inglaterra, ms que en los efectos del final del monopolio
gaditano18. Estas escrituras ponan de manifiesto de manera patente, el hundimiento del comercio de Cdiz a partir de 1796, aunque posteriormente hubo algunos intentos de mejora. An as, a finales de siglo, las grandes firmas comerciales extranjeras que tenan intereses en el trfico americano establecieron en Cdiz
casas comerciales, almacenes o, al menos, consignatarios o comisionistas ya que
segua siendo el primer puerto espaol habilitado para el comercio colonial19.
Antes de hablar del comercio de Espaa con las Indias, conviene advertir que el problema de la rentabilidad del monopolio espaol estaba en las
mercancas. Debido a la necesidad de importar estos productos de otros pases
europeos, las ganancias terminaron por salir de Espaa20. En Cdiz haba un comercio de importacin y reexportacin, no slo de mercancas europeas, sino
tambin americanas21. En cuanto a las rutas hacia el nuevo continente, GarcaBaquero las agrup en cuatro: a las islas22, a Nueva Espaa23, a Tierra Firme24 y
al resto del continente25. Sin duda, los itinerarios fundamentales fueron los de
Nueva Espaa y Tierra Firme26. A partir de 1740 hay que destacar la consolidacin del comercio con Buenos Aires y la apertura del cabo de Hornos para llegar
hasta el Callao, despus de la supresin del sistema de flotas y ferias27.
16 Bernal
(1992, 377).
17 Fisher
(1987, 29-30).
18 Bernal
19 Garca-Baquero
(1972, 40).
20 Garca-Baquero
(1992, 199).
21 Garca-Baquero
(1972, 46).
22 Cuba,
23 Veracruz,
24 Portobelo,
25 Garca-Baquero
26 Vzquez
(1976, 267).
27 Garca-Baquero
(1976, 268-271).
139
140
En cuanto a los productos fundamentales de cada ruta, desde Cuba
llegaba a Cdiz azcar y cacao. La produccin azucarera se cuadruplic entre
1765 y 1790. El azcar de las islas del Caribe supona prcticamente la totalidad
del que llegaba a Europa. No obstante, tambin se importaba otros cargamentos procedentes de Per o Nueva Espaa. De la ruta de Nueva Espaa procedan algunas materias tintreas (grana, ail y palo de Campeche), cobre y metales preciosos28. Del itinerario de Tierra Firme destacaban el cacao y el tabaco. Los
productos que llegaban del resto del Continente eran variados porque eran originarios de zonas muy dispares, como Per, Chile o Ro de la Plata29. Las importaciones de cobre y lana de vicua venan principalmente del Callao. La cascarilla era un producto exclusivamente peruano30. As mismo, la cochinilla proceda
en su totalidad de Nueva Espaa. La mayora de los cueros de vaca eran originarios del Ro de la Plata aunque, en ocasiones, tambin podan llegar a la Pennsula
desde Cuba o Venezuela. Hay referencias de que la mayor parte de los cueros
que desembarcaron en Cdiz, se reexportaron ms tarde hacia el resto de Europa.
La mayora del cacao americano era venezolano, aunque tambin se produca en
Guayaquil o Nueva Espaa. De Venezuela tambin se importaba la mayor parte
del ndigo. Sin embargo, hay que resaltar que el 46% del valor de todas las importaciones lo constitua las remesas de metales preciosos (oro y plata). De ellas,
el 42% corresponda a particulares y el resto perteneca a la Corona31.
Hasta aqu se ha hecho referencia a las mercancas que llegaron a Cdiz
procedente de distintos puntos americanos. A continuacin, nos centraremos en
los productos que los comerciantes navarros y vascos exportaron a Amrica. Nada
ms comenzar la investigacin, surge un obstculo importante. En los registros de
los barcos, los productos se anotaban en funcin de su volumen (por la carga de
palmeo), que se meda en palmos cbicos. De manera que esta documentacin
slo informaba de su tamao y del tipo de envoltorio que lo contena (tercios, cajones, cajones arpillados, cajones toscos, fardos, barriles, barriles arpillados, barriles
toscos, bales, etc.). Lo ms probable es que los fardos, tercios y otros paquetes
de caractersticas similares se utilizaran para envolver productos textiles, mientras
que los cajones y barriles contuvieran efectos de mercaduras o quincallera32. As
mismo, a veces los trminos que se empleaban para designar la mercanca no eran
muy precisos. Tras ropa poda haber efectos textiles diversos. Los frutos eran
productos propios de la tierra. Los enjunques eran metales usados como lastre y
los abarrotes un lastre no metlico que por lo general era cera o papel33.
28 Sobre
29 Garca-Baquero
30 Se
(1976, 272).
llamaba as a la corteza del rbol silvestre de cinchona, del que se obtena la quinina.
31 Estos
datos proceden de un estudio realizado por John Fisher (1991, 202-205) sobre las importaciones americanas a
los puertos de Barcelona y Cdiz entre 1782 y 1796. Fisher estudio los productos que llegaron a la Pennsula por ambos
puertos, dado que juntos concentraban el 88% de las importaciones de productos americanos.
32 Garca
33 Arazola
Aunque los productos de fabricacin nacional haban mejorado en la
segunda mitad del siglo XVIII, sin embargo, el pas no estaba en condiciones de
cubrir toda la demanda de la Amrica espaola34. Anteriormente ha habido ocasin de advertir que el comercio espaol muchas veces consista en la reexportacin de productos europeos a travs de Espaa. El Diccionario de Comercio
de Savary inclua una descripcin detallada de la participacin de los productos
extranjeros en el comercio americano, en el que destacaban las importaciones holandesas, inglesas y francesas. Savary aseguraba que las Indias no podan pasar sin las mercaderas y las manufacturas de Europa, sobre todo, tejidos, quincallera y mercera35. Por otro lado, no hay que olvidar los productos
agrcolas que se exportaron al continente americano que eran de origen nacional. A la cabeza de los mismos, destacaban el aceite, los vinos y el aguardiente.
En Andaluca haba grandes extensiones con olivos, aunque tambin se poda
localizar aceite en Aragn y Catalua. En cuanto al vino, proceda de Andaluca, Catalua, Aragn y Castilla La Mancha. Los aguardientes eran originarios
de Catalua y Andaluca (Sevilla)36.
La nica manera de conocer con detalle el comercio que se llev a
cabo entre Cdiz y cada uno de los puertos americanos, es mediante un recuento
exhaustivo de cada uno de los registros anuales de entrada y salida de barcos.
Sin duda, se trata de un trabajo que excede los objetivos de esta investigacin.
A este respecto, recordamos las palabras de Antonio Garca-Baquero: [] cada
registro supone un legajo y son miles37. Entre 1717 y 1776, salieron de Cdiz 6
flotas con destino a Nueva Espaa. Se ha consultado la documentacin relativa
a los registros que inscribieron los navarros y vascos en las flotas de 1757, 1768
y 1776. Adems, tambin se ha analizado la mercanca embarcada en los navos
que partieron de Cdiz esos mismos aos, con destino al Callao y Buenos Aires.
Esta documentacin se ha estudiado con el objeto de conocer la identidad de los
mayores cargadores y para saber con que mercancas traficaban.
La tabla 10 recoge informacin respecto a la flota que parti de Cdiz
en 1757. Como no ha sido posible, dada su extensin, detallar entera la relacin de comerciantes que participaron en ella, se han incluido aquellos que realizaron un mayor nmero de registros. Conviene advertir que no significa que la
tabla contenga la relacin de los mayores exportadores puesto que no se ha trabajado con medidas de peso, si que aparecen aquellos que hicieron mayor nmero de registros.
Como se observa en la tabla 10, Matas Landaburu fue el comerciante
que embarc el mayor nmero de registros, seguido de Jos Antonio Elorga,
34 Martnez-Shaw
35 Bernal
(1996, 77-79).
(1992, 351).
36 Garca-Baquero
(1972, 56).
37 Garca-Baquero
(1976, 307).
141
142
iegoCadalso, Roque Antonio Aguado Ca., Gaspar Aguado, Juan Francisco VillD
anueva y otros. Sin duda, Landaburu destac sobre los dems en cuanto a nmero
de registros, ya que embarc mercancas nada menos que en setenta y tres ocasiones. El resto estaban muy por detrs; por ejemplo, Landaburu realiz 32 registros ms que Jos Antonio Elorga y 35 ms que Diego Cadalso. No obstante, hay
que tener en cuenta que los cargadores no tenan por qu ser los dueos de estas
mercancas. Afortunadamente estas fuentes sealan la identidad del cargador y
del propietario. A travs de esta documentacin se puede constatar que de forma
habitual comerciantes que vivan en Amrica encargaban a sus colegas de Cdiz
que les mandaran mercancas en las flotas o en los registros. Por ejemplo, Diego
Cadalso registr mercanca de Victorio Madero, vecino de Veracruz. As mismo,
Juan Francisco Villanueva embarc unos tercios que eran de Juan Taboada.
Tabla 10: Comerciantes ms destacados de la ruta de Nueva Espaa (1757)38
Comerciantes
N registros
Landaburu, Matas
73
Elorga, Jos A.
41
Cadalso, Diego
38
35
Aguado, Gaspar
33
33
28
26
Uztriz Ca.
26
La Azuela, Lorenzo
25
24
23
Juan B. Uztriz
21
Arriaga, Manuel
19
Lpez de Letona
18
16
Uztriz, Juan A.
16
15
Alsasua, Gregorio
14
14
38 Registros de ida a Nueva Espaa de 1757. AGI, Seccin Contratacin, leg. 1384, 1385, 1386, 1387, 1388, 1389,
1390, 1391, 1392, 1393, 1394.
Tambin era habitual que algunos comerciantes registraran mercancas a cuenta de otros hombres de comercio que residan en el propio Cdiz.
Muchas veces el propietario y el cargador procedan de Navarra o el Pas Vasco.
El navarro Jos Antonio Elorga carg en El Gallardo, 25 tercios que eran propiedad del tambin navarro, Manuel Aldaco. Despus de revisar cada uno de
los registros que realiz Landaburu, se puede comprobar que 33 de ellos correspondan a mercancas propias y los 40 restantes pertenecan a otros comerciantes, de los cuales destacaban Roque y Antonio Aguado Ca., Diego Otazu,
Pedro Aycinena, Manuel Arriaga, Antonio Vzquez Ruiz, Cristbal Javier Istriz, Nicols Garro, Manuel Aldaco, Domitila Corral y Juan Villanueva Pico. Todos
ellos eran navarros o vascos.
Con el objetivo de conocer un poco ms el perfil de estos cargadores,
nos ha parecido oportuno observar las mercancas registradas por Jos Antonio
Elorga. El navarro carg principalmente bultos ajenos. Se encarg de comprar y
embarcar mercaderas para hombres de comercio de Nueva Espaa (Juan Bautista Aldasolo, Jos Luis Fagoaga, Mara Josefa Canal o Pedro Antonio Mendvil). Diego Cadalso tena un perfil similar, el comerciante combinaba los registros propios con otros que no le pertenecan, sobre todo mercaderas de Mara
Terrero y del mexicano Vicente Moreno. No todos los hombres de comercio
respondan a estas caractersticas; la firma de Roque Antonio Aguado Ca. era
duea de prcticamente toda la mercanca que registr en 1757. An as, estos
y otros ejemplos parecen confirmar que los mayores cargadores no tenan por
qu ser propietarios de todos los bultos que embarcaron.
En cuanto a las mercancas que estos comerciantes enviaron a Nueva
Espaa, no haba mucha variedad entre unos registros y otros. Habitualmente
se encontraban distintos tipos de telas (bramante39, presillas40 y caserillos41),
hilos (como acarreto42), papel y cera. Tambin haba registrados algunos cajones de libros, acero, hierro elaborado y utensilios fabricados con este metal (en
barras planchuela43, herraje, clavazn, etc.). Era frecuente la presencia de productos agrcolas como aceitunas, almendras, alcaparras, pasas, higos, canela
y pimienta; y otros elaborados que tambin procedan del campo, como vino,
aguardiente, sidra, cerveza, licores y vinagre. La poltica mercantilista de la Corona apoyaba la produccin nacional de este tipo de productos, de manera que
Andaluca y Catalua pudieron contar con un mercado seguro para los frutos
de la tierra.
39 Bramante:
40 Presilla:
Hilo gordo o cordel muy delgado hecho de camo. DRAE (1992, 320).
41 Caserillo:
42 Acarreto:
43 Planchuela:
El forjado en barras de unos cinco entmetros de ancho y uno de grueso, que sirve para cellos de pipa y
con el cual solan hacerse las celadas de las ballestas. DRAE (1992, 1618).
143
144
En el siglo XVIII el vino que se exportaba a Amrica era fundamentalmente andaluz (de Cdiz, Jerez de la Frontera, El Puerto de Santa Mara, Sanlcar, Huelva y Sevilla), mientras que el aguardiente era en su mayora cataln44.
Hay referencias de la presencia de este alcohol de origen cataln o levantino en
Cdiz, a pesar de la fuerte oposicin que mostraron los cosecheros andaluces45.
Todo el aceite que se export proceda de Andaluca. Lutgardo Garca-Fuentes
constat para la segunda mitad del siglo XVII, que el virreinato novohispano fue
un importante consumidor de productos agrarios andaluces; adquira el 55% de
los vinos que se enviaba y el 743% del aceite46. En cuanto a la exportacin de
aceite, Garca-Fuentes sealaba que a medida que transcurra la segunda mitad
del siglo XVII, fue aumentando la cantidad de aceite que se exportaba. Esta tendencia al alza continu a lo largo del setecientos, la mayora de lo exportado era
de origen hispalense47. Las exportaciones a Indias de aguardiente fueron incrementndose a mediados del siglo XVII y continuaron en la centuria siguiente.
En 1767 salieron de Cdiz con destino a Nueva Espaa 85.000 arrobas anuales
de dicho alcohol. Adems del aguardiente y el vino, Catalua tambin envi a
Cdiz algunos frutos secos como almendras, avellanas o pasas48.
Los espaoles difundieron en Amrica la costumbre de cocinar con
especias. Muchas veces exportaron pimienta y canela (esta ltima proceda de
Holanda)49. Tambin en los registros era habitual encontrar cajones de libros,
tanto en los barcos que fueron a Nueva Espaa, como a otros lugares. La mayora estaban destinados a las misiones, colegios y algunas bibliotecas privadas.
As mismo, era frecuente encontrar importantes partidas de papel, tanto sellado como sin sellar50. Adems, hay que tener en cuenta los productos que se
transportaban en los tercios, fardos etc. Parece ser que la mayora de ellos eran
telas. Se puede observar que todos los comerciantes cargaron este tipo de embalaje. Algunos hombres de comercio tuvieron una cierta especializacin, aunque no era lo habitual. Juan Francisco Leceta export muchos productos agrcolas y hierro en diversas formas. No obstante, Leceta tambin envi a Nueva
Espaa tercios, cajones arpillados, papel o telas.
En cuanto a las mercancas, habitualmente los comerciantes las distribuan entre muchos barcos, posiblemente para diversificar los riesgos: El Gallardo,
la Hermosura, El Brillante, El Constante, San Jorge, El triunfante, El Fernando, El
Halcn, El Jasn, El Neptuno, La Armona y La Europa. Es interesante resaltar que
de los 12 navos, 7 tenan como dueos o maestres a navarros y vascos.
44 Gaca-Baquero
45 Oliva
46 Garca
47 Garca
48 Martnez
49 Arazola
50 Arazola
145
La tabla 11 ofrece la relacin de los cargadores ms significativos de
la flota que parti del puerto gaditano hacia Nueva Espaa en 1768.
Tabla 11: Comerciantes ms destacados de la ruta de Nueva Espaa (1768)51
Comerciantes
N registros
58
Vicua, Antonio
57
40
Landaburu, Matas
30
Michelena, Juan A.
23
27
Alsasua, Gregorio
19
Cadalso, Diego
16
15
13
11
Vea-Murgua, Domingo
11
Cadalso, Jos M.
En cuanto a los comerciantes que llevaron a cabo mayor nmero de
embarques en 1768, hay que destacar a Roque y Gaspar Aguado Ca., Antonio
Vicua, Uztriz Hermanos Ca., Matas Landaburu, Juan ngel Michelena y Juan
Francisco Leceta. Los dos primeros realizaron un nmero de registros similar: 58 y
57 respectivamente. Las mercancas que se exportaron desde Cdiz a Nueva Espaa eran prcticamente las mismas que las de 1757. En cuanto a las telas, tambin se embarcaron caserillos, bramantes, presillas o crehuelas52. Adems, se exportaron productos de hierro (en barras planchuela, herraje, clavos, etc.), canela,
cera, papel y aguardiente, junto a tercios y cajones arpillados. Como en 1757, el
perfil de los registros era muy parecido entre unos comerciantes y otros.
Para conocer los propietarios de las mercancas, nos detenemos en
los principales cargadores. Roque y Gaspar Aguado, al contrario que los comerciantes analizados en 1757, eran dueos de gran parte de los bultos que registraron, aunque tambin se hicieron cargo de mercadera ajena. Parte de ella
perteneca a algunos navarros (Leonardo Noguera, de Lesaca, Domingo Esteban Olza, de Pamplona y Miguel Mendiburu, de Ciga) y vascos (Jos Ignacio Guruceta, de Ibarra en Guipzcoa). En cuanto a los bultos propios, principalmente se trataba de tercios y cajones arpillados, lo que hace sospechar que
51 Registros
52 Crehuela:
de ida a Nueva Espaa de 1768. AGI, Seccin Contratacin, 1417, 1418, 1419, 1420, 1421, 1422, 1423.
Crea ordinaria y floja que se usa para forros. DRAE (1992, 594). Crea: Cierto lienzo entrefino que se usaba
mucho para sbanas, camisas, forros, etc. DRAE (1992, 592).
146
estos embalajes contenan telas. Tambin se embarcaron cera y presillas. Antonio Vicua registr, tanto mercanca propia como ajena. La primera contena
principalmente cera y tercios, aunque tambin envi canela y papel. Los bultos ajenos eran propiedad de comerciantes de Cdiz y de Mxico (Alonso Alba
y Pedro Aycinena). En esta ocasin tampoco faltaron los vascongados que residan en la plaza andaluza (Juan Felipe Oyarzbal o Juan Antonio Zuloaga).
En cuanto al perfil de las mercaderas que cargaron los Uztriz, en el captulo 7
habr ocasin de hablar de ello con ms detenimiento. La tabla 12 ofrece la relacin de los mayores cargadores navarros y vascos de la flota de 1776.
Tabla 12: comerciantes ms destacados de la ruta de Nueva Espaa (1776)53
Comerciantes
N registros
77
68
Cadalso, Diego
56
Landaburu, Matas
45
37
32
Vicua, Antonio
28
28
28
18
Iribarren, Miguel
15
Necochea, Joaqun
15
Se puede observar que en 1776 la familia Aguado continu en el primer puesto, en cuanto a nmero de registros se refiere. Sin embargo, no se trataba de la misma firma. En 1768, la casa Roque y Gaspar Aguado Ca. registr
algunos bultos. Ocho aos ms tarde, ya no estaba en funcionamiento dicha
Ca., sino Aguado Guruceta Hermanos. Se trataba de una sociedad fundada
en 1773 mediante un contrato privado entre Roque Aguado Delgado (padre),
el hijo, Gaspar Aguado y el yerno, Jos Ignacio Guruceta (esposo de Damiana
Aguado). Establecieron para el negocio un fondo de 150.000 pesos. De los cuales, ms de la mitad, el 5722%, los aport Roque Aguado (85.835 pesos), el
2655% pertenecan a su hijo Gaspar (39.828 pesos) y el 1622% a su yerno,
Jos Ignacio Guruceta54. Esta compaa comercial es un botn de muestra de
otras firmas familiares, en las que los yernos participaban de los negocios de la
53 Registros
de ida a Nueva Espaa de 1776. AGI, Seccin Contratacin, 1437, 1438, 1439, 1440, 1441, 1442,
1443, 1444, 1445, 1446, 1447, 1448, 1449, 1450.
54 Formacin
de compaa de Roque Aguado, Gaspar Aguado e Ignacio Guruceta. AHPC, prot. 1338, 504.
familia poltica55. Habitualmente en este tipo de firmas, los yernos, dada su juventud, no podan contribuir econmicamente como los dems socios, sin embargo, colaboraban en el resto de las gestiones y otros quehaceres. Tambin
se encontraban entre los mayores cargadores, Juan Martn Aguirre, Diego Cadalso, Matas Landaburu y Miguel Rodrguez Arrueta. Antonio Vicua, que en
1768 fue uno de los que realiz un mayor nmero de registros, tambin se encontraba en una posicin similar en 1776.
En la flota de 1776 se embarcaron los mismos tipos de productos
que en las fechas anteriores (1757 y 1768). Las telas eran muy variadas, por un
lado estaban las que se transportaban sueltas (caserillos, crehuelas y bramantes) y por otro, las contenidas en los tercios, cajones, etc. Adems, era muy habitual encontrar canela, pimienta, papel, acero, bebidas alcohlicas y sobre todo
aguardiente. Aunque Aguado Guruceta Hermanos tena mercancas propias,
tambin se dedic a registrar bultos ajenos en distintos barcos que fueron a Veracruz. Se trataba de mercancas que eran de comerciantes vecinos de Cdiz y
de Nueva Espaa (buena parte era de Bernardo Antonio Portas, Veracruz). Juan
Martn Aguirre se dedic, tanto a embarcar mercancas propias, como ajenas y
registr en distintos barcos, un nmero significativo de barriles de aguardiente
que eran de su propiedad, as como algunos tercios, cajones arpillados y resmas de papel. El comerciante embarc de 6 a 12 barriles de aguardiente en cada
uno de los siguientes navos: El Buen Consejo, Nuestra Seora de Begoa, San
Carlos, San Pablo, Nuestra Seora del Rosario, La Felicidad, Los Placeres, El Dichoso, El Matamoros, San Juan Evangelista, La Galga, El Pjaro, La Portovelea,
Nuestra Seora del Carmen y El San Francisco de Paula. Aparte, carg bultos de
otros comerciantes, muchos eran vascongados de Cdiz (Felipe Basterra, Juan
Miguel Iriarte, Juan Francisco Leceta, Miguel Iribarren). Estos dos ejemplos vienen a confirmar lo que se apuntaba respecto a 1757; los mayores cargadores
no tenan por qu ser los principales comerciantes, ya que muchos, adems de
sus negocios propios, se dedicaron a embarcar mercancas ajenas.
Javier Ortiz de la Tabla aport algunos datos sobre los productos que
llegaron a Nueva Espaa a finales del siglo XVIII desde distintos puertos espaoles, en los que distingui los nacionales de los extranjeros. En cuanto a los primeros, las manufacturas textiles suponan el 4870%; el papel, el 15%; el aguardiente, un 1277%; el vino, el 789%; el hierro, un 531%; otros, el 1024%.
Los tejidos procedan principalmente de la zona catalana, aunque tambin estuvieron representadas las sedas valencianas, la listonera granadina y la sevillana.
El papel sola ser valenciano y cataln. El aguardiente era principalmente cataln; el vino, de Sanlcar de Barrameda, Jerez de la Frontera, Mlaga, Catalua y
el hierro de Vizcaya. En cuanto a los gneros extranjeros, predominaban las manufacturas textiles, que suponan el 8730% de las mercancas extranjeras exportadas desde Espaa. Tambin llegaban a Veracruz desde el resto de Europa,
clavos, pimienta, quincallera, acero, loza, papel, vidrios, medicinas, etc56.
55 En
56 Ortiz
147
148
En cuanto al comercio con el virreinato peruano, se ha comentado
que estuvieron abastecidos en primer lugar por galeones. Hasta que se puso en
marcha la ruta por el cabo de Hornos, la Corona concedi algunos permisos a
comerciantes extranjeros neutrales o aliados. Los franceses se hicieron cargo de
dicha costa y este tipo de licencias continu hasta que finaliz la Guerra de Sucesin en 1748. Desde entonces, segn las investigaciones de Parrn Salas, se
produjo un aumento progresivo del trfico entre Cdiz y Per que lleg a su
mayor esplendor en el perodo 1760-1770. Se produjo un aumento de la regularidad del trfico, es decir, una mayor fluidez en el comercio57.
A continuacin, en las tablas 13, 14 y 15, se recogen los datos relativos a los barcos que partieron de Cdiz con destino al Mar del Sur en 1757,
1768 y 1776, respectivamente.
Tabla 13: Comerciantes que enviaron mercancas al Mar del Sur (1757)58
Comerciantes
N registros
47
Uriarte, Miguel
26
Vea-Murgua, Domingo
13
Sorozbal, Juan P.
Tabla 14: Comerciantes que enviaron mercancas al Mar del Sur (1768)59
Comerciantes
57 Parrn
N registros
Landaburu, Matas
29
24
20
19
La Azuela, Lorenzo
14
14
Vea-Murgua, Domingo
13
Aguerrevere, Juan M.
12
Sorozbal, Juan P.
58 Registros
de ida al Mar del Sur de 1757. AGI, Seccin Contratacin, leg. 1748.
59 Registros
de ida al Mar del Sur de 1768. AGI, Seccin Contratacin, leg. 1762.
Comerciantes
149
N registros
Ezcurra, Miguel D.
Areizaga, Joaqun
Urraca, Pedro
Cadalso, Diego
Mendiburu, Miguel
Paul, Pedro A.
Alzaga, Domingo
Amenbar, Agustn
Soldevilla, Juan M.
Tabla 15: Comerciantes que enviaron mercancas al Mar del Sur (1776)60
Comerciantes
60 Registros
N registros
44
33
28
23
16
13
13
Elizalde, Matas
Landaburu, Matas
Echevarra, Francisco
Cadalso, Diego
Barrena, Fermn R.
Olza, Domingo E.
Basterra, Toms
Imaa, Ventura
Asunsolo, Lorenzo
Amenbar, Agustn
de ida al Mar del Sur. AGI, Seccin Contratacin, leg. 1780, 1781.
150
Las mercancas embarcadas con destino al Mar del Sur (en 1757, 1768
y 1776) eran similares a las que se registraron para Veracruz. Adems de los cajones de libros, cera, canela, papel y acero, haba mayor variedad de productos
fabricados con hierro (hachas, palas, azadones, clavazn, machetes, clavos de
llantas, lampa61, rejas, hierro en bergajn, hierro en barras y combas). Respecto
a las telas, adems de las creas y las crehuelas, enviaron frecuentemente lienzos
o listados para colchones y bayetas. Se aprecia un mayor nmero de objetos del
ajuar de la casa, como espejos, vidrios, vidrieras y algunos muebles.
El comercio de Cdiz con Per estaba ntimamente relacionado con
los repartos62. Con este trmino se denominaba la obligacin que tena la poblacin indgena peruana de consumir o adquirir una serie de productos. El corregidor, que era representante del gobierno y juez local, era el encargado de
los repartos y tambin se beneficiaba de estas ventas. A veces, los que ocupaban el cargo abusaban de su poder y obligaban a los indios a comprar artculos a precios altos. Parrn Salas ha insistido en la vinculacin que exista entre
el comercio de Espaa y el Per con los repartos, porque en ellos se incluan
tanto efectos indgenas como bayetas y paos de segunda de Castilla. De manera que en la prctica, muchos de los artculos de los repartoseran de origen
europeo: bretaas anchas y estrechas, ruanes, platillas, creas, bayetas de Castilla, bramantes, papel, cuchillos, acero de Miln, cera de Castilla y hierro. Parrn Salas public una nota en la que se detallaban las mercancas que llegaron
al Callao en 1785. Nos ha parecido interesante recogerla en su totalidad porque
ofrece una idea de los productos que pudieron llegar a Amrica en tercios o cajones. La relacin distingua las mercancas de origen nacional63 de las extranjeras64. Se trataba de la carga de los registros de El Aquiles, La Caridad, El Jasn,
El Diamante, El Vigilante, La Posta de Amrica y El Brillante.
61 Lampa:
62 Parrn
63 Productos
nacionales: Tejidos de seda, tejidos de oro y plata falsos, tejidos de hilo, piezas de pintados, medias piezas
de pintados, varas de tiras de pintados, varas de sarga, cintas de reata, encaje de hilo, piezas de pao, piezas de barraganes, piezas de sayetas de algodn, piezas de cotonas, camisas, medias de lana, medias de algodn, medias de hilo,
calcetas, gruesas de botones de hilo, docenas de tirillas para puos, vuelos de encaje, galn de oro falso, sortues, sortes de bayetn, redecillas de hilo, sombros, sombreros guarnecidos, gorros, gorros de algodn, gorros de hilo, capotes
de durais, fracs, capas, chapines, chalecos de lienzo, calzones, ligas de hilo, fundas de almohadas, escarapelas de cintas de hilo, zapatos, pauelos de punto de malla de hilo, borlas de hilo, blondas y cintas, fandangos, cotillas, piezas de
mantelera, sbanas, colchas de damasco, toallas de hilo, paraguas, alfombras o tapetes de tripes, colgaduras de lienzos pintadas, merceras, pieles de becerro, vestidos usados, botas, quintales de hierro, hierro labrado, clavazn, estopa,
escopetas, pistolas, cera, cera en bujas, papel pintado, papel en blanco, alhucemas, vino, licores, miel, aceite de linaza,
azafrn, fideos, chocolate, cmodas, docenas de sillas, sillas poltronas, cornucopias, tocadores, cofres de becerro, mesas de piedra, mesas de madera, taburetes, catricofres, catres, piedras de mesa, cajones de loza, azafates, vidrios y cristales, caldeleros de hojalata, zarcillos de diamantes, anillos de diamantes, rascadores de diamantes, aderezo de diamantes y topacios, frasquitos de esencia de jabn, bolas de jabn, cajones de medicinas, libros, cuerdas de guitarra, lminas,
estampas de santos, ornamentos, colgaduras de damasco. Parrn Salas (1995, 551-553).
64 Productos
extranjeros: bretaas, platillas, estopillas, listados, velillos, olanes, bramantes, bayeta, chamelotes, sayas,
tripes, paos, lienzo de Irlanda, lienzo laval, cotines, caserillos, creas, cotonas de hilo, morleses, ruanes, bayetones, buratos, droguetes, estameas, anascotes, felipechn, rompecoche, durais, lilas, carros, serafinas, chalonas, franela, medios paos o maetes, granilla, cristales, gasa de seda, tis y lana, loneta, calamacos, felpas, raso, terciopelo, tafetn,
pequies, blondas, bombacies, ratines, borraganes, grodetur, prusiana, sarga de seda, cordn de seda, cortes de zapatos bordados, cortes de chalecos, piezas de mantelera, sombreros, paraguas, cajones de mercera, lentejuelas y esmalte,
guantes de cabritilla, onzas de galn, encajes de oro y plata, pieles de tafilete, papel, papel dorado, vidrios, cuchillos
En cuanto a los comerciantes que participaron en esta ruta, se trataba de un nmero ms limitado que el de Nueva Espaa, porque slo llegaban
al Callao algunos barcos sueltos, de manera que se reducan las posibilidades de
enviar mercancas. Por este motivo, se ha podido incluir en las tablas la informacin de todos los comerciantes navarros y vascos que participaron en la ruta.
Se puede apreciar que muchos cargadores registraron mercancas durante varios aos seguidos. Algunos aparecen en la relacin de 1757 y 1768 y otros en
las de 1768 y 1776. Incluso hay tres ejemplos de comerciantes que fueron participantes activos en este comercio, al menos desde 1757 hasta 1776. Se trataba
de Juan Francisco Villanueva, Juan Pascual Sorozbal y los Uztriz. En cuanto a
estos ltimos, estuvieron presentes aunque en diferentes sociedades. Primero,
Juan Agustn Uztriz (en 1757), despus Uztriz Hermanos y Ca. (en 1768) y,
por ltimo, Uztriz San Gins Ca. (en 1776).
Se puede comprobar que todos los cargadores que participaron en
1757, a excepcin de Miguel Uriarte, volvieron a enviar mercaderas en 1768.
Tambin ocurra lo mismo con los hombres de comercio que hicieron el mayor
nmero de registros en 1768; todos ellos seguan en la ruta en 1776. Se trataba de Matas Landaburu, Juan Martn Aguirre, Simn Babil de riz y Juan
Manuel Sarri. En la ruta del cabo de Hornos, estuvieron entre los mayores cargadores, Juan Martn Aguirre, los Uztriz, Simn Babil de riz o Juan Manuel
Sarri. Con idea de conocer hasta qu punto eran propietarios de las mercancas, se han seleccionado algunos comerciantes. Aunque Juan Agustn Uztriz
fue el mayor cargador de 1757, para su estudio habr oportunidad de hablar
de ello en el captulo 7. En cuanto al segundo, Miguel Uriarte, 17 de los 26 registros eran propios. El resto se trataba de encargos que le haban realizado comerciantes de Lima (como Jos Loredo, Jernimo Angulo o Francisco Goenaga).
Miguel Uriarte envi a Per muchas piezas de hierro elaboradas (machetes, hachas, palas, azadones y clavazn) y telas para forrar los colchones.
En 1768, Matas Landaburu hizo el mayor nmero de registros, 29
en total. La mayora de las mercancas que embarc no eran de su propiedad,
sino de comerciantes de Per, por ejemplo, de la marquesa de Casa Concha
que era de Lima o de Agustn Gil Caballero y Manuel Prego que residan en Potos. En 1776, Juan Martn Aguirre destac por ser el comerciante que realiz
el mayor nmero de embarques. La documentacin indica que este hombre de
comercio se especializ en comprar en Cdiz y mandar a Per y Chile una serie
de mercancas que le pedan desde Amrica, ya que la mayor parte de sus registros eran a cuenta ajena. Por tanto, se puede observar que tanto los comerciantes que registraron mercancas con destino a Nueva Espaa como a Per,
no tenan por qu ser los que tuvieron un comercio ms intenso en esas rutas.
Muchos se ocuparon de abastecer a los americanos con productos que se vendan en Cdiz.
amencos, acero, hojas de lata, tablas de pino, resina, canela, pimienta, clavo, benju, incienso, mbar, relojes de plata,
fl
relojes de sobremesa, frasqueras, cajones de medicinas, cajones de libros. Parrn Salas (1995, 553-556).
151
152
Conviene mencionar los privilegios y exenciones que la Corona concedi a algunas particulares que participaron en el comercio del Mar del Sur.
Miguel Uriarte era dueo del navo San Francisco de Borja. En 1756, propuso
a la Corona introducir en Per durante seis aos, todos los gneros y efectos
sobrantes de sus Reales Fbricas, a cambio de exenciones fiscales. Adems de
estos privilegios, la Corona le dio permiso para comerciar con otro tipo de productos de Sevilla y Valencia (brea, alquitrn y madera labrada), adems le rebaj
el palmeo65. En la fecha del fin de contrato con Uriarte, Uztriz firm un acuerdo
con la Corona en unos trminos parecidos. Los Uztriz se hicieron cargo de las
Reales Fbricas de Talavera por un plazo de veinte aos66. Hicieron buenos negocios en Per gracias a los privilegios y exenciones que tuvieron, debido a que
la Corona estaba interesada en el envio de los productos de la Real Fbrica de
Talavera. Ruiz Rivera ha calculado que el 3978% del cargamento que los Uztriz enviaban al Per era de ropas y el 299% de hierro y acero. Hay que tener
en cuenta que, tanto las telas como el hierro y el acero, entraban dentro de los
repartos67. De manera que lo ms probable es que las exportaciones de paos
de los Uztriz estuvieran muy relacionadas con los repartos. En cuanto a los retornos, parece ser que los Uztriz fueron responsables del despliegue del cacao
de Guayaquil en el mercado espaol68.
Por ltimo, slo queda ver la participacin de los comerciantes navarros y vascos en el comercio de Buenos Aires. Antes conviene recordar que
despus de que estallara la guerra de Espaa con Inglaterra en 1739, la Corona tuvo que improvisar un nuevo tipo de comercio, debido a la imposibilidad de circulacin de las flotas y los galeones69. De este modo, el sistema de
registros sueltos, que hasta entonces se haban utilizado para abastecer determinadas zonas del continente americano, se extendi a toda la Amrica espaola. Con este cambio, el Ro de la Plata comenz a adquirir mayor importancia. Desde sus puertos se suministraban algunos productos a algunas zonas de
Per a travs de la internacin terrestre. Como resultado, se dio un incremento
importante del trfico que fue ms dinmico y regular. Adems esta situacin
continu despus de la guerra porque la Corona no lleg a reestablecer los galeones70. Buenos Aires se convirti en un puerto ms a tener en cuenta y su comercio fue cada vez ms atractivo. Los registros continuaron sin competencia
en la ruta de Buenos Aires hasta el Libre Comercio. Las tablas siguientes incluyen la relacin de los cargadores navarros y vascos de la ruta de Buenos Aires
concerniente a 1757, 1768 y 1776.
65 Se
trataba de un gravamen habitual en el trfico con Amrica desde 1720, por el cual se pagaba al fisco en relacin
al volumen y no al valor de las mercancas. Garca-Baquero (1976, 197-203).
66 A
67 Ruiz
68 Parrn
69 Arazola
70 Arazola
153
N registros
Segurola, Francisco
Vea-Murgua, Domingo
Zuloaga, Joaqun
Arco, Lorenzo
N registros
11
Landaburu, Matas
N registros
35
13
12
Araurrenechea, Jorge
71 Registros
72 Registros
73 Registros
154
Apenas haba variaciones en los envos para Buenos Aires, ya que
eran similares a los que llegaron desde Cdiz a Nueva Espaa o Per. Destacaban los tejidos por su variedad (caserillos, lienzos adamascados, bayetas, lonetas74, crehuelas y esparto) y los objetos de hierro (hachas, palas, almadanetas75,
ollas de hierro o clavazn), tambin el hierro para trabajar (en planchuela, en
bergajn, labrado o en barras). Adems, enviaron los productos habituales que
se han podido ver en los otros mercados (papel, cera, vino o aguardiente). Era
frecuente encontrar objetos para el adorno de la casa como espejos, cornucopias o relojes. Se puede observar que las caractersticas de estos envos coincidan con el perfil trazado por Mara Jess Arazola en su estudio sobre el comercio de Cdiz con Buenos Aires a mediados del siglo XVIII (1735-1757). Arazola
Corvera observ que los efectos de palmeo representaban una parte importante del cargamento; en esos veinte aos supuso 493.141 palmos cbicos. A
ellos les seguan en representacin los textiles, con ms de 280 varas y los metales puros y aleaciones, trabajados o no, con unos 62.000 quintales. A continuacin se encontraban los frutos agrarios (especias, vinos, licores, hierbas aromticas y aceites), adems de otras mercancas diversas como pinturas, muebles,
objetos de menaje, etc.76
Segn Arazola Corvera, los tejidos que aparecan registrados como
tales y que no estaban envueltos, habitualmente no solan ser de muy buena
calidad. Se trataba de paos ordinarios, lisos o listados, perpetuelas, lonetas,
creas, crehuelas, indianas y bayetas. Esta matizacin tambin se puede aplicar
a las mercancas que se exportaron a Nueva Espaa y Lima. Se registraban por
su nombre propio los bramantes, las cintas de colores y los hilos. En cambio,
los brocados, encajes, tafetanes y las sedas iban bien protegidos en los envoltorios, por lo que integraban el apartado de efectos de palmeo. Estas telas tenan
un origen muy variado; la mayor parte proceda de fbricas extranjeras (francesas, holandesas, ingleses, alemanas, etc.)77. Los productos que se mandaban a
Buenos Aires desde Espaa trataban de cubrir las necesidades de la poblacin,
sobre todo europeos, porque eran muy caras las mercaderas que les llegaban
desde Lima78. En cuanto a las mercancas de lujo, la demanda se produjo a partir de la oferta y no al revs. En un principio las piezas ms ricas se destinaron
a la zona altoperuana (encajes, sedas y terciopelos) por la riqueza que haba en
Potos. Ms tarde, con el desarrollo de esta ciudad, tambin solicitaron productos de este tipo79.
74 Loneta:
Lona delgada que se emplea en velas de botas y otros usos. DRAE (1992, 1270).
75 Almadaneta,
almdena: Mazo de hierro con mando largo, para romper piedras. DRAE (1992, 106).
76 Arazola
77 Arazola
78 Arazola
79 En
relacin al comercio de Espaa con el Ro de la Plata a finales del siglo XVIII. Silva (1993).
Se exportaron a Buenos Aires grandes cantidades de hierro, ya que
era necesario para aperos de labranza y tiles de construccin. Arazola Corvera
calcul que el hierro que se transport hacia Buenos Aires desde 1737 a 1757
supuso ms de 57.000 quintales de metal labrado y sin labrar. En cuanto al elaborado, estaba constituido en su mayor parte por herramientas para minas, labranza y construccin (azadas, azadones, picos, palas, combas, rejas, etc.); tambin se exportaron algunos tiles para las cocinas (ollas, sartenes, tijeras, etc.)
y herraje (clavos, puntillas, tachuelas, alambre, etc.). Segn Arazola Corvera,
la demanda de tiles de construccin y adorno de casas (rejas) era una prueba
del momento de expansin que estaba viviendo la ciudad de Buenos Aires. El
52% del metal exportado equivala al hierro sin labrar. Se utilizaba habitualmente como lastre de los navos, aunque una vez que llegaba al puerto de destino tambin se venda. Este metal se sola cargar en barras planchuelas y en barras vergajones80, en forma plana las primeras y cilndricas las segundas. El metal
proceda del Pas Vasco, que poco a poco fue abrindose paso en los mercados
americanos. Tambin se exportaron otros metales como el acero, la hojalata, el
plomo o el latn81.
En cuanto a los hombres de comercio que participaron en la ruta,
como en la peruana, hay que tener en cuenta que slo algunos barcos llegaron al puerto de Buenos Aires. Al contrario que los comerciantes que tuvieron
negocios en el Per, nicamente unos pocos estuvieron presentes de forma
continua en este comercio. En concreto, se trataba de Domingo Vea-Murgua,
los Aguado, los Uztriz y Juan Francisco Leceta. Los Aguado, registraron bultos en 1757, 1768 y 1776. Primero como Roque y Antonio Aguado, despus
como Roque y Gaspar Aguado y, por ltimo, como Aguado Guruceta Hermanos82. Francisco Segurola fue el comerciante que realiz el mayor nmero de
registros con destino a Buenos Aires en 1757. Este individuo trabajaba para la
compaa de Buenos Aires, de la que formaban parte Francisco Mendinueta,
el marqus de Murillo y Jos Aguirre Acharn83. En 1768 Domingo Vea-Murgua embarc en Cdiz 11 registros con destino a Buenos Aires. La mayora no
eran suyos, muchos pertenecan a hombres de comercio de Buenos Aires (Jos
Lesica o Catalina Olaso) y de Cdiz (Francisco Goicolea o Juan Francisco VeaMurgua). En cuanto a 1776, Juan Francisco Vea-Murgua cogi el testigo de
su to, Domingo Vea-Murgua84. Tambin envi desde Cdiz mercancas que le
haban encargado desde Buenos Aires (entre otros, Mara Josefa Cevallos, Jos
Rioja o Jos Lesica).
80 Verga:
81 Arazola
82 La
primera firma estaba integrada por los hermanos Roque y Antonio Aguado Delgado. La segunda era una sociedad
formada por Roque Aguado Delgado y su hijo Gaspar Aguado. En cuanto a la ltima, formaban parte Roque Aguado,
Gaspar Aguado y el yerno del primero, Jos Ignacio Guruceta.
83 Ms
84 Testamento
155
156
A modo de informacin sobre el comercio de Cdiz despus de 1776,
sealamos que, entre 1785 y 1796, las relaciones mercantiles con la regin caribea en su conjunto suponan el 67% de las exportaciones hacia Amrica. El
10% corresponda al trfico con Venezuela, aunque Veracruz era el puerto principal, seguido de Cartagena, Honduras y Cuba. En cuanto al trfico mercantil,
tuvieron una importancia similar. As mismo, el comercio con el Ro de la Plata y
la costa pacfica de Suramrica absorbieron el 33% restante85. Por otro lado, a
lo largo de los siglos en los que existi la Carrera de Indias los historiadores han
observado que las mercancas exportadas desde Espaa no variaron mucho.
Los productos agrcolas eran los ms importantes (vino, aceite y aguardiente),
tambin otros complementarios (vinagre, aceitunas, pasas, almendras, especies
y cera), los textiles de todo tipo y ropas, productos siderometalrgicos (hierro,
herraje, herramientas agrcolas y clavazn), artculos de piel y cuero, papel y libros, jabn, cristalera, vajillas, medicamentos y obras artsticas, entre otras86.
(1991, 190-191).
86 Garca-Baquero
(1992, 199).
87 Entre
otros, Toms Lazcano, Ortiz de Urrutia, Diego de Zrate, Martn de Zavala, Lope de Idiquez, Miguel Martnez
de Juregui, Gregorio Ugarte. Garca Fuentes (2003, 19).
88 La
definicin de asiento de Scelle(1906): LAsiento est un terme de droit public espagnol qui dsigne tout contrat
fait en vue de lutilit publique, pour la grance dun service public entre le gouverment espagnol et des particuliers.
La trayectoria de Francisco Mendinueta, uno de los asentistas ms destacados de la monarqua espaola del siglo XVIII,
ha sido estudiada por Rafael Torres Snchez (2002, 101-134). Este hombre de negocios destac, entre otras cosas, porque se hizo cargo durante dos dcadas del asiento de provisin de vveres del Ejrcito espaol.
89 Martnez
Desde su implantacin hasta 1640, este negocio estuvo controlado
por los portugueses quienes fueron perdiendo este papel a raz de su separacin de la Corona espaola. A partir de entonces, algunos pases se interesaron
por el negocio y compitieron por su control; especialmente los holandeses, los
ingleses y los franceses. Desde finales del siglo XVII estos asientos pasaron de
ser unos contratos celebrados entre el gobierno y un particular, para convertirse
en tratados entre naciones. El comercio de negros y el comercio general transcendieron ms all de los particulares y pasaron a tener importancia para las naciones martimas de Europa. Al comenzar el siglo XVIII, Francia ocup el lugar
de Portugal en la primaca de la trata negrera, cuando obtuvo el monopolio con
las colonias hispanas. Sin duda, uno de los factores ms decisivos en este cambio fue la llegada de Felipe V a la Corona espaola. El asiento francs estuvo
en manos de la Compaa de Guinea bajo la direccin de Ducasse90. A continuacin, tras la firma del Tratado de Utrecht en 1713, que daba fin a la Guerra
de Sucesin espaola, Gran Bretaa consigui el asiento. Para algunos historiadores este privilegio fue la mayor ventaja que obtuvo el pas anglosajn con
la firma del documento91. En esta ocasin la trata negrera estuvo a cargo de la
Compaa de los Mares del Sur, bajo la direccin del conde de Oxford92.
Montiel (1992, 63-337). Sobre el asiento francs, es muy interesante el captulo que le dedica Studer (1984,
103-126).
91 Studer
(1984, 129-228).
92 Donoso
(1999, 50-51).
93 Los
primeros estudios en relacin al comercio de negros en el Ro de la Plata estuvieron a cargo de Pereda Valds
(1937); Kordon (1938); Molinari (1944).
94 Cspedes
del Castillo (1946, 667-874) describi las caractersticas de las economas de Lima y Buenos Aires. El historiador insisti en los tradicionales enfrentamientos de intereses que tenan ambas ciudades. Los distintos asentistas que
157
158
En 1736, algunos hombres de negocios bilbanos mostraron inters
por el comercio del Ro de la Plata y Tucumn. Propusieron establecer una compaa, tomando como modelo la Real Compaa Guipuzcoana de Caracas. La
idea era crear una firma comercial que tuviera en Vizcaya su centro de operaciones; de ah saldran los capitales, los hombres y los barcos en direccin a la Plata
donde comerciaran en exclusiva. A cambio ofrecan la eliminacin del contrabando y la creacin de una ruta Bilbao-Buenos Aires con la que cubriran las necesidades de la zona rioplatense. Esta no fue la nica propuesta que la Corona
recibi en relacin a este mercado. Un ao antes, Manuel Arriaga se ofreci a
crear una compaa para Buenos Aires con el propsito de llevar en diez aos
3.000 toneladas de mercaderas95. Sobre esta idea se realizaron distintos proyectos que no se llevaron a cabo porque se encontraron con la rotunda oposicin del Consulado gaditano96. Este organismo no estaba dispuesto a que se
realizara un comercio directo sin pasar por Cdiz97. Posteriormente otros vascongados volvieron a interesarse por el mercado bonaerense, entre ellos, Francisco Mendinueta y sus socios, Pedro de Astriarena y Jos Aguirre Acharn98. En
1752 Mendinueta en nombre de sus colegas ofreci a la Corona una propuesta
para tener el asiento de Buenos Aires, Tucumn y Paraguay. Ofreca establecer
una conexin mercantil entre Cdiz y Buenos Aires99.
A raz de este proyecto, la Corona hizo una propuesta pblica con
idea de recibir otras ofertas para asignar el asiento. Hubo otras alternativas,
como la del navarro Juan Miguel de Uztriz, respaldada por otros hombres de
negocios100. Tambin las del vizcano Jos de Villanueva Pico y la del guipuzcoano Santiago Jaureguiberri. Juan Jos Vega, Miguel Cevallos y Ramn Palacios presentaron otras tres ofertas101. De las siete propuestas, es interesante
notar que cinco de ellas pertenecan a hombres de negocios vascongados. Francisco de Mendinueta y Juan Miguel Uztriz eran navarros. Jos de Villanueva
Pico y Santiago de Jaureguiberri haban nacido en el Pas Vasco. En cuanto a
llevaron el abastecimiento del mercado de Buenos Aires trataron una y otra vez de que la Corona les diera permiso para
poder internar las mercancas a Chile y Per, para extraer el producto de las ventas en metal.
95 Cspedes
del Castillo (1946, 36). En un documento redactado por Domingo Olea en 1735, la Corona rechaz el proyecto. Sostena que se trataba de una idea muy interesante, sin embargo, no pensaba que fueran los vizcanos los ms
apropiados para llevarlo a cabo. AGI, Seccin Consulados, leg. 68.
96 Los
comerciantes vizcanos hicieron un nuevo intento con el apoyo de los organismos representativos de las Encartaciones de Vizcaya. Realizaron una junta extraordinaria para tratar de este asunto el 5 de julio de 1737. Surgieron a
continuacin otros proyectos similares.
97 Sobre
98 En
cuanto a la procedencia de los dos socios de Francisco de Mendinueta, Pedro de Astriarena era navarro y sobrino
de Juan Bautista de Iturralde, ministro del Consejo de Hacienda. Jos Aguirre Acharn parece ser que era guipuzcoano;
fue miembro del Consejo de Hacienda y Junta de Abastos. Martnez del Cerro (2002b, 154).
99 Finalmente
obtuvieron el asiento. En estas pginas se ofrecern algunas notas sobre el mismo, ya que ha sido estudiado con ms detalle en una publicacin anterior. Martnez del Cerro (2002b, 135-171).
100 En
el captulo 7 habr ocasin de conocer con ms profundidad a la familia Uztriz. Juan Miguel Uztriz era hijo de
Juan Bautista Uztriz; haba nacido en Oyeregui, Navarra.
101 Ramn
102 Garmendia
103 No
es necesario exponer con detalle el desarrollo del asiento dado que hablamos de ello en una publicacin reciente.
Martnez del Cerro (2002b, 135-170).
159
160
E stoles oblig a recurrir a terceros, buscar socios y tener factores en Cdiz, Londres, Guinea y Buenos Aires. Esta compleja red que se articulaba desde Espaa
nunca lleg a funcionar correctamente104.
105 La
primera firma de estas caractersticas fue la Compaa de Caracas. Adems muchos de los accionistas de la Compaa de La Habana lo haban sido anteriormente de la de Caracas. A este respecto, es interesante la aportacin de Grate Ojanguren (1993, 38).
106 Santiago
107 El
presidente era Martn Arstegui. Los apoderados en la Corte fueron Miguel Antonio Zuaznval y Francisco Aldecoa. Jos de Iturrigaray era el encargado de la factora en Cdiz. Grate Ojanguren (1993, 24-48).
108 Se
trataba de Jos Ortuo Ramrez, Lorenzo Aristegui, Juan Jos Goicoa, Francisco Aguirre y la Compaa de Enrile.
112 Documento
113 Carta
expedido por el Consejo de Indias, 25 de enero de 1765. AGI, Seccin Indiferente General, lib. 2820-A.
de Miguel de Uriarte a Toms del Mello del 18 de agosto de 1764. AGI, Seccin Indiferente General, lib. 2819.
En esta carta Uriarte comenta a Mello la propuesta francesa. El navarro tema que concedieran el asiento a la compaa representada por Payn de Beaumarchais ya que propona vender los negros a un precio ms bajo que el ofrecido por Uriarte.
161
162
de naturales. Sostena que aunque ninguna de las tres cumpla con todos los
requisitos, la nica que se poda aceptar con algunas modificaciones era la defendida por Uriarte. Los comerciantes de La Habana tenan la certeza de que
el asiento iba a ir a manos gaditanas, de manera que optaron por realizar otra
proposicin en la que pedan que la isla de Cuba estuviera fuera de la contrata
anterior y ellos se encargaran de su abastecimiento negrero. Los comerciantes
cubanos tampoco consiguieron este mercado y termin triunfando el plan de
Uriarte que fue favorecido con algunas ventajas comerciales114.
Entre los puntos esenciales de la contrata, la firma se comprometi a conducir a Cartagena y Portobelo, por diez aos bajo bandera espaola,
1.500 negros: 400 a Honduras y Campeche, a Cuba 1000, a Cuman, Santo
Domingo, Trinidad, Margarita, Santa Marta y Puerto Rico 600 hombres. Tambin se ofreca a abastecer otros puertos de Amrica si el rey lo crea oportuno.
El despacho de los navos saldra desde la baha de Cdiz. All cargaran harina,
aguardiente, vino, aceite, etc. Despus iran a la costa de Africa, desde donde
zarparan a los puertos americanos. Una vez que haban comprado los negros,
se dirigiran a Puerto Rico donde se estableca la caja central del asiento, desde
la cual se distribuiran los esclavos. Los asentistas haban conseguido un permiso
para poder transportarlos desde Guinea a Puerto Rico en barcos con bandera
britnica, para evitar que los ingleses intentaran interrumpir el trfico. Tambin
obtuvieron algunas ventajas fiscales en las mercancas que transportaban. Por
su parte, la firma se comprometa a cultivar una porcin importante de terreno
en Puerto Rico para fomentar la economa de la isla.
En relacin a los socios de la Compaa Gaditana de Negros, antes de
firmar la contrata con el gobierno se constituyeron en sociedad por medio de
un documento privado. Entonces decidieron que Uriarte se desplazara a Madrid para encargarse de los trmites con la Corona y Francisco de Aguirre se encargara de la direccin de la compaa. La escritura de fundacin se firm ante
notario el 25 de septiembre de 1765115. La sociedad estaba formada por Jos
Ramrez Ortuo, Miguel de Uriarte, Lorenzo Aristegui, Juan Jos Goicoa, Francisco de Aguirre y Jos Mara Enrile, todos ellos del comercio de Cdiz. La firma
se constituy para permanecer en activo durante diez aos. Estaba compuesta
de 960 acciones, distribuidas de manera desigual entre los socios; Uriarte era el
propietario mayoritario con 320116. Los socios no tenan obligacin de entregar
el valor de las participaciones en el momento de la fundacin de la firma, solo
deban dar efectivo cuando el director lo dispusiese. La mayora de las decisiones las tomaban el director y el socio, quienes tenan la obligacin de convocar
cuatro juntas generales cada ao para dar cuenta a los dems accionistas del
114 Real
Orden de aprobacin del asiento dada en Aranjuez, 14 de junio de 1765. AGI, Seccin Indiferente General, leg. 2770.
115 Escritura
de Fundacin de Compaa, Cdiz 23 de septiembre de 1765. Aunque se escritul en Cdiz hay una copia en AGI, Seccin Indiferente General, lib. 2820-A.
116 La
distribucin de las acciones era la siguiente: Miguel Uriarte 320 acciones; Jos Ramrez Ortuo, Francisco de
Aguirre, Lorenzo Aristegui y Jos Mara Enrile tenan cada uno 140 acciones y Juan Jos goicoa, 80.
118 Verificacin
del Catastro de Ensenada de 1762. Archivo Histrico Municipal de Cdiz (A partir de ahora AHMC),
Seccin Padrones y Censos, lib. 8059.
119 Recordamos
que era otro de los socios de la Compaa Gaditana de Negros, Testamento de Francisco Aguirre Andrs de 1747. AHPC, prot. 1609, 73-6.
120 Declaraciones
para la Verificacin del Catastro de Ensenada de 1763. AHMC, Seccin Padrones y Censos, lib.
6953, lib. 6944, 539.
121 Grate
122 Escritura
del 23 de septiembre de 1766. AHPC. Una copia del documento en AGI, Seccin Indiferente General, lib. 2820-A.
123 Uriarte
era propietario de 250 acciones; Aristegui y Enrile de 126 acciones cada uno; Jos Ramrez Ortuo; Aguirre y
Goicoa eran propietarios de 80 acciones cada uno. Verduc, De la Ville y Miralles eran propietarios de 70 acciones.
163
164
unas deudas que Uriarte tena pendiente con algunos comerciantes gaditanos;
dichos dbitos eran anteriores a la fecha de la concesin del asiento124. Se trataba de una declaracin escrita el 23 de agosto de 1763 por varios comerciantes
de Cdiz, acreedores de Uriarte. Este testimonio hace pensar que Uriarte entr
en la compaa por los contactos que poda aportar en la Corte, ms que por
la liquidez de sus negocios. Sin embargo, el documento demuestra que aunque
tena una economa muy ajustada, gozaba de la confianza de sus acreedores.
De hecho, fue escrito por stos para manifestar apoyo al deudor; le concedan
libertad para que siguiera al frente de sus negocios. La compaa estuvo bajo la
direccin de Aguirre y Aristegui hasta que muri este ltimo. Entonces sigui al
frente Francisco Aguirre Andrs hasta su fallecimiento en 1779, fecha en la que
la junta de accionistas decidi nombrar como director a Miguel Iribarren. Tambin sali elegido como socio del director Prudencio De la Ville, en quien recay
las riendas de la firma tras la muerte de Miguel Iribarren125.
En cuanto al desarrollo de la contrata, despus de la primera expedicin que sali de Cdiz rumbo a la costa africana, se vio claro que no era posible que los gaditanos compraran los negros directamente, tal y como haba
sido la idea original. Esto se deba a que en el momento en que los vendedores vean la bandera espaola en los barcos, suban rpidamente el precio de la
mercanca. Despus de los primeros intentos, trataron de realizar una expedicin a la Costa de Guinea con barcos de banderas inglesa y francesa. Incluyeron algn tripulante espaol para que aprendiera de primera mano el desarrollo
del intercambio, sin embargo, esta idea tampoco dio buenos resultados ya que
si no iban con barcos extranjeros, no solucionaban el problema de la subida del
precio de los esclavos. A partir de entonces tuvieron que realizar contratas con
negreros extranjeros, lo que repercuta de forma negativa en las ganancias de
las expediciones126.
A comienzos del asiento, ante los escasos beneficios que reportaba
el comercio de esclavos, la compaa solicit a la Corona si poda llevar en los
barcos cierta cantidad de harinas, carnes saladas y otros gneros para el vestuario de los negros. Le concedieron este permiso, de forma que estos productos quedaron libres de impuestos. Si era necesario, podan venderlos en los
puertos del asiento, aunque tenan que pagar los derechos correspondientes.
Tambin consiguieron algunas mercancas libres de aranceles debido a que la
Corona quera ayudar al fomento de Puerto Rico; se aplicaron a los hierros, herramientas y cualquier otro gnero para estos destinos. Aun as, el comercio de
negros era muy complicado y pronto comenz a dar ms gastos que beneficios.
124 Declaracin
de Juan Vicente Matheos, escribano del rey del 14 de septiembre de 1763. AGI, Seccin Indiferente General, lib. 2819.
125 Testamentara
de Miguel Iribarren 1805-1806. Archivo de Villarreal de Purullena (A partir de ahora aparecer citado con las siglas AVP), c. 49, exp. 5.
126 Documento
firmado por Aguirre, Aristegui y compaa del 28 de junio de 1772. AGI, Seccin Indiferente General, lib. 2820-A.
La compaa trat de mejorar los resultados con el negocio de otras mercancas, entre las que destacaron las harinas, incluso dejaron en segundo plano el
comercio negrero. En el primer perodo de la actividad comercial de la Compaa Gaditana de Negros 1765-1772, ni siquiera las ventas cubrieron los gastos.
La etapa se cerr con un dficit de 298.916 pesos. Despus de estos desastrosos resultados, la firma decidi parar el trfico y reestructurar el negocio. La sociedad elabor un informe en el que pona de manifiesto su mala organizacin
y la falta de capital propio. Esto les llev a solicitar una serie de prstamos con
unos intereses ms altos de los que poda hacerse cargo. La firma termin reconociendo que atravesaba una situacin econmica muy delicada. Desde entonces comenz una etapa en la que eran continuas las peticiones a la Corte:
rebajas en los derechos, permisos para comerciar con productos comprados en
colonias extranjeras, etc127.
Lleg un punto en que la situacin de la compaa se hizo tan delicada que los socios pidieron a la Corona que les librara del asiento si no les conceda una serie de gracias. El 26 de agosto de 1772 presentaron una declaracin
de quiebra. Sostenan que la causa de los malos resultados estaba en el desconocimiento que tenan de la trata de negros, a lo que haba que sumar que las
condiciones impuestas por la Corona les haban resultado muy gravosas. Un informe redactado por Jos Glvez, que apoyaba la continuacin del asiento, fue
clave a la hora de que la Corona accediera a algunas de las peticiones. Este documento sostena que si se anulaba esta contrata, los siguientes asentistas tendran los mismos problemas. El 28 de junio de 1772 la compaa present al rey
un memorial con idea de que les hicieran algunas concesiones, sin las cuales,
aseguraban, no sera posible continuar con el asiento. La mayora de ellas trataban de evitar el paso por Puerto Rico128.
Otro tema que afect de manera determinante a la economa de la
firma fue la quiebra de la Casa Verduc Kelonguen Ca. Desde la incorporacin
de los nuevos accionistas, la Compaa Gaditana de Negros haba contado con
el capital de esta casa gaditana. Cuando se declar en quiebra, la firma negrera
deba 596.000 pesos a Verduc, Kelonguen y Ca. La Casa de la Contratacin decidi tomar riendas en el asunto y mand que estudiasen los libros de cuentas
para decidir sobre su futuro129. La delicada situacin que viva la compaa tena
divididos a los socios respecto a cul era la solucin ms conveniente. Porun
127 Instancia
dirigida a la Corona por Aguirre, Aristegui y Ca. AGI, Seccin Indiferente General, lib. 2820.
128 En
una de las peticiones solicitaban que las embarcaciones que fueran de La Habana en busca de negros pudieran dirigirse a cualquiera de los puertos a que se extendiese la obligacin del asiento, sin necesidad de arribar a Puerto
Rico, escala que segn los asentistas, les ocasionaba graves demoras y mortandad de los esclavos. Tambin pedan al
rey que les eximiera de la obligacin establecida en la Real Cdula del 21 de septiembre de 1770 de mantener de forma
constante en Puerto Rico un repuesto de 2.000 barriles de harina. Pedan que la cantidad se disminuyera a 600 barriles porque no era necesario un nmero mayor de mercanca que adems tena el peligro de estropearse. AGI, Seccin
Indiferente General, lib. 2820-A.
129 Roque
Aguado y Juan Antonio Herrero realizaron un estudio sobre la documentacin de la Compaa Gaditana de
Negros. Carta de Roque Aguado y Juan Antonio Herrero al presidente de la Casa de la Contratacin del 31 de agosto
de 1772. AGI, Seccin Indiferente General, lib. 2820.
165
166
Una nota presentada por Aguirre, Aristegui y Ca. informaba que el comerciante de La Habana Juan de Miralles haba sido admitido como socio de la compaa en la segunda distribucin de acciones en 1766. Tambin haba sido nombrado factor del asiento en La Habana. En el plazo de 18 meses deba aprontar el valor de las acciones; no lo hizo, de
manera que fue excluido de la compaa como sujeto insolvente. Por entonces averiguaron que Miralles haba tenido
otros negocios de provisin de negros que no haban concluido bien. AGI, Seccin Indiferente General, lib. 2820-A.
131 Plan
acordado por Goicoa, Payn y Enrile del 23 de enero de 1773. AGI, Seccin Indiferente General, lib. 2820.
132 Hombre
de negocios de origen navarro que se matricul en el Consulado de comercio de Cdiz en 1751. Ruiz Rivera (1988, 182).
133 No
estaban de acuerdo Toms Nicn y Matas Landaburu que eran albaceas de la testamentara de Jos Montesisto,
cnsul que fue de Gnova en Cdiz. Pedan que se les pagase el 32% de su deuda que era de 30.500 pesos. Docu-
firmado por Juan Jos Goicoa, Juan Payn y Gernimo Enrile, dirigido al rey del 24 de enero de 1773.
AGI, Seccin Indiferente General, lib. 2820-A.
135 Por
136 Documento
redactado por Aguirre, Aristegui y Ca. del 28 de junio de 1772. AGI, Seccin Indiferente Gene-
167
168
137 Documento
redactado por Aguirre, Aristegui y Ca. del 28 de junio de 1772. AGI, Seccin Indiferente Gene-
del Castillo (1948-1949, 58-59). Aunque Antonio Garca-Baquero (1976, 263) afirma que el seguro estuvo presente en la Carrera de Indias, ms como una prctica usual que como el resultado de una legislacin especfica.
En Espaa los contratos de seguros martimos ms antiguos que se conocen son los de Mallorca de 1357 y Barcelona de
1377, aunque se hicieron ms frecuentes a partir de la ltima parte del siglo XIV. Cruz Barney (1998, 101).
139 Bernal
(1992, 469).
140 Ravina
141 Pons
algunos ttulos sobre el seguro en Catalua. Martnez Shaw (1978a, 286-310); Pelez (1981, 31 y ss.); Lobato
(1995). Sobre el seguro martimo en la Carrera de Indias. Cspedes del Castillo (1948-1949, 57-102); Ravina Martn
(1983a, 481-513); Bernal (1992, 339-344 y 469-475); Roseveare (1991); Carrasco Gonzlez (1996a, 168-176); Carrasco Gonzlez (1999b, 269-304); Maestro (1989).
143 Carrasco
144 Segn
la informacin que recoge Enrique Wedovoy (1967, 171-172) procedente fundamentalmente del Almanak
mercantil, en 1793 haba en Cdiz 54 compaas de seguros, dos aos ms tarde, haba 75 casas aseguradoras, en 1800
el nmero haba aumentado a 87 firmas y por ltimo en 1805 la cifra disminuy a 22.
145 Vardas
146 Se
trataba de: Alzuela y Barastarrechea, Beyens Hermanos, Toms Garca de Luna, Izquierdo e Hijos, Toms Martnez de la Junquera, Andrs Lacasa, Jos Antonio Leyes, Llera Hermanos, Viuda de Necochea y Urzainqui, Pedro Smidts, Antonio Vallarino, Jos Urda, Juan Miguel Urrutia. Sols (1958, 131-132).
147 El
7 de marzo de 1787 se expeda una Real Cdula que reglamentaba el cambio o prstamo martimo. En ella se admita que era una prctica muy frecuente. Maestro (1989, 49).
148 Extrado
de las Ordenanzas del Consulado de Sevilla, recogido en la edicin de Antonia Heredia Herrera (1970,
149-183) de 1739.
169
170
podan contar ms de 100 firmas aseguradoras, y la mayora de ellas eran annimas149. Las compaas de seguros gaditanas convivieron en el setecientos con
el riesgo martimo cuya prctica estuvo muy extendida en la centuria150.
Los capitales de estas sociedades eran muy variados; existan firmas
con importantes fondos, como la Real Compaa de Seguros Terrestres y Martimos de Madrid, con 2.250.000 pesos. Otras, con un capital intermedio; por
ejemplo, una sociedad de Santander que tena 400.000 pesos y algunas, con un
capital pequeo, como una firma de Mlaga de 60.000 pesos151. Ms adelante,
en la tabla 20 habr ocasin de comprobar que las compaas que funcionaron
en Cdiz tenan por lo general un capital intermedio, las de menor cuanta se
encontraban entre 240.000 250.000 pesos; las ms altas estaban en torno a
los 730.000 pesos152. En Amrica no haba compaas de este tipo, de manera
que los comerciantes de las Indias aseguraban sus mercancas en Espaa. Una
de las formas de acordar este tipo de contrato era avisar previamente a un conocido de la metrpoli de la llegada de mercancas o caudales para que ellos se
encargasen de asegurarlos antes de embarcarlos. En otras ocasiones, algunas
casas de seguros espaolas tenan apoderados en Amrica.
El contrato del seguro consista en que [] una persona o entidad
jurdica (el asegurador) se obligaba, mediante el cobro de una prima o premio,
a resarcir a otra (el asegurado) por una cantidad fija previamente estipulada por
los siniestros que le pudieran sobrevenir a las mercancas o al navo asegurado
en la travesa martima153. La escritura se realizaba delante de un corredor de
lonja que haca las funciones de escribano pblico. Una de las cuestiones fundamentales eran las primas, que variaban segn el itinerario del barco y la distancia que recorra entre el puerto de salida y el de llegada. Adems, el estado
de paz o de guerra afectaba a los premios, por el problema del apresamiento de
los navos154. En los seguros que se firmaban en momentos de guerra era habitual que se llegara a cobrar de premio hasta el 50%.
Estas compaas tenan la particularidad de que su capital estaba dividido en acciones, sin embargo, conservaban el carcter personalista debido
a que era importante para los socios conocer la identidad de los propietarios
de las participaciones. Se agruparon en este tipo de sociedad porque era una
149 Maestro
150 Ms
(1989, 49-51).
151 Maestro
(1989, 57).
152 En
1789 se creo una compaa dirigida por el navarro Domingo Esteban Olza, junto a los vascongados Juan Toms
Micheo, Miguel Iribarren y Javier Ignacio Amenbar. Se constituy con un caudal de 730.000 pesos, para la concesin
de seguros martimos durante seis aos. Fundacin de compaa de seguros bajo la direccin de Domingo Esteban
Olza en 1789. AHPC, prot. 1682, leg. 409.
153 Ravina
154 Para
las cuestiones relacionadas con la reglamentacin del seguro y los elementos del contrato, consultar Cspedes del Castillo (1948-1949, 57-102).
forma de reunir un importante capital. Cada una vala 10.000 pesos, aunque
sus propietarios no tenan que aportar ninguna cantidad hasta que no lo necesitara la firma, entonces hacan el pago en proporcin a la participacin que
cada uno tenan. Las compaas solan estar gestionadas por un director, quien
tena autoridad para firmar las plizas de seguros. Era tambin quien ajustaba
los premios y se encargaba del cobro a los deudores. Junto a ste, los accionistas nombraban a dos consiliarios que asesoraban a la direccin en caso de duda.
Tambin deban reclamar cada cierto tiempo el estado financiero de la firma155.
Las compaas de seguros gaditanas del ltimo cuarto del siglo XVIII
cubran las necesidades de su comercio, adems de que ofrecan estos servicios a comerciantes de otras plazas nacionales como Sevilla, Mlaga, Bilbao,
La Corua, Barcelona o Santander y de puertos americanos como Veracruz,
La Habana o Cartagena de Indias. El 30% de las plizas contratadas en Cdiz
pertenecan a comerciantes de otras plazas156. Carrasco Gonzlez ha podido
comprobar, en relacin a los seguros contratados en 1796, que los ms numerosos eran los que tenan como destino algn puerto europeo, representaban el
849%. Esto ratifica lo expuesto anteriormente, el papel de Cdiz como plaza
intermediaria y re-exportadora de productos americanos y de capitales a ciudades europeas. En cuanto a los seguros de la ruta americana, presentaban el
121% de las plizas y se trataba sobre todo de contratos para Veracruz, el Caribe o Venezuela157.
El problema fundamental para estudiar el seguro martimo en Cdiz
es la falta de fuentes directas. Slo se conoce el paradero de los registros de plizas de seguros a partir de 1768 y nicamente los contratados para el comercio americano. En cuanto al resto de las rutas, no hay informacin porque no se
han conservado los libros de los corredores de lonja en los que deban de estar
registrados158. En cambio, existen en el Archivo de Protocolos de Cdiz algunas
escrituras de fundacin de compaas; de algunos de estos documentos se conserva una copia en el Archivo General de Indias. Esta fuente es esencial para conocer las caractersticas de estas sociedades ya que ofrece la relacin de socios y
los individuos que ostentaban los cargos directivos. Tambin indica las acciones
que cada socio tena y los estatutos establecidos para la configuracin de cada
una de las sociedades159.
155 Carrasco
156 Carrasco
157 Carrasco
158 Carrasco
159 Martnez
171
172
160 Ravina
161 Carrasco
162 Zylberberg
163 Cada
(1993, 453).
nmero corresponde a una accin; en el listado apndice 1 se incluye la relacin de las compaas de seguros
y su correspondencia con estos nmeros.
173
165
147
Alsasua, Bartolom
131
Alsasua, Jos
12
Amenbar, Gaspar
244
Araurrenechea, Jorge
154
165
222
157
148
130
137
128
147
110
154
165
138
144
174
115
11
167
118
127
154
122
125
160
147
110
110
17
137
117
136
Asoz, Santiago
147
140
113
232
144
113
132
160
138
148
65
147
232
27
164
142
117
Berrio, Francisco
127
Bordas, Francisco
130
Echevarra G, Francisco
12
Echevarra M, Francisco
132
122
132
Elizalde, Fermn
27
110
127
Goicolea, Francisco
148
122
Goicolea, Lorenzo
148
29
44
30
48
63
67
175
63
130
144
160
138
144
130
265
122
244
130
122
118
161
148
110
140
130
165
122
125
118
146
112
18
119
129
143
113
133
175
12
14
165
122
258
164 Esta
132
22
48
175
informacin procede en su totalidad de las escrituras de fundacin de compaas que se encuentran en AGI,
Seccin Consulados, leg. 78.
174
Apellido, Nombre
Iriarte, Francisco
127
130
222
128
127
122
138
144
147
50
236
245
Iribarren, Miguel
30
31
347
16
29
138
244
147
117
355
937
265
325
258
157
274
315
212
29
275
238
139
165
146
119
136
147
145
174
19
149
47
54
160
51
260
163
264
Iraola, Antonio
165
154
137
Istriz, Joaqun
139
110
Landaburu, Ignacio
155
158
160
163
144
126
116
158
160
110
231
150
222
160
134
10
132
133
Mayo, Antonio
126
Mendiburu, Miguel
127
165
222
125
144
110
138
365
122
158
138
110
136
130
154
125
140
260
174
110
141
Necochea, Joaqun
27
65
265
260
166
147
146
16
38
11
113
125
130
161
110
Urrutia, Toms
53
147
131
129
167
154
150
155
160
164
142
246
147
119
140
165
222
225
117
158
260
147
148
113
115
110
143
147
148
145
Urraco, Pedro
17
44
30
26
61
25
10
2
65
27
36
110
110
110
Vea-Murgua, Pedro
32
150
18
136
44
147
Zulueta, Pedro
116
138
Zumarn, Sebastin
32
53
54
37
13
53
154
30
175
Consiliarios
Fondo
(pesos)
Accionistas
vascongados
Araurrenechea, Jorge
Micheo, Juan Toms
Iribarren, Miguel
Necochea, Joaqun
500.000
13
Alsasua, Bartolom
Desconocido
400.000
12
Lizarza, Jos
Lizarza, Ecequiel
Araurrenechea, Jorge
Iribarren, Miguel
400.000
12
Irigoyen, Martn
Irigoyen, ngel Martn
400.000
12
Mendiburu, Miguel
Istriz, Cristbal Javier
400.000
11
500.000
10
Marticorena, Juan V.
Micheo, Padre e hijo
300.000
Ujueta, Martn
Hemas, Jos Ignacio
Jado Castillo, Francisco
Desconocido
Araurrenechea, Jorge
Iribarren, ngel Martn
380.000
Ramos, Jos
Iribarren, Miguel
Urraco, Pedro
Hemas, Jos Ignacio
320.000
Martnez de la Junquera, T.
Iribarren, Miguel
Olza, Domingo Esteban
Arroyo, Miguel Andrs
Zulueta, Pedro
420.000
Goicolea, Francisco
Domnguez, Jos
Alsasua, Bartolom
Piedra, Benito de la
320.000
Arespacochaga, Jos
Nez de Castro, A.
400.000
Guerra, Hiplito
400.000
Torre, Vicente de la
Iribarren, Miguel
Terry, Domingo Toms
400.000
Urda, Jos
410.000
176
Directores
Consiliarios
Fondo
(pesos)
Accionistas
vascongados
Urraca, Pedro
Gonzlez Echavarri, Miguel
300.000
Lasqueti, Antonio
Lasqueti, Sebastin
Lasqueti, Jos Mara
Smits, Pedro
500.000
Gelos, Basilio de
Iribarren, Miguel
Terry, Domingo Toms
Desconocido
Desconocido
330.000
Urda, Jos
Iraurgui, Jos
Montis, Rafael
Aspillaga, Jos Felipe
Anduaga, Toms Jos
410.000
Desconocido
400.000
Laraviedra, Manuel
Desconocido
500.000
Iribarren, Miguel
Valle, Francisco del
Mathews, Andrs
500.000
Lacasa, Andrs
Iribarren, Miguel
Behic, Domingo
Piedra, Benito de la
400.000
Portillo, Bernab
Vilaseca, Vicente
Martiani, Jos
Gmez de Leis, Mateo
400.000
Desconocido
400.000
Bonneval, Juan
Iribarren, Miguel
Gervinais, Toms
Behic, Domingo
520.000
Mart, Francisco
Hemas, Jos Ignacio
200.000
Desconocido
Desconocido
300.000
Vallarino, Antonio
Irigoyen, Martn
Imbrech, Isidro
Goin Martel, Jos
400.000
Iribarren, Miguel
Carassa, Hijo Bernal Ca.
400.000
Bernal, Miguel
Senz Pardo, Esteban
280.000
Desconocido
400.000
Mart, Francisco
Hemas, Jos Ignacio
300.000
Directores
Consiliarios
177
Fondo
(pesos)
Accionistas
vascongados
Alba, Manuel de
Desconocido
300.000
Imaa, Ventura
Desconocido
310.000
Behic, Domingo
Mollet, Servando
Desconocido
500.000
Gutirrez, Simn
M. y Fco. Laraviedra
310.000
Hernndez, Gabriel
Piedra, Benito de la
Urraco, Pedro
290.000
Mathews, Andrs
Iribarren, Miguel
lvarez Campana, M.
400.000
Desconocido
300.000
400.000
Lasqueti, Antonio
Desconocido
400.000
500.000
Desconocido
240.000
Desconocido
400.000
Muralla, Jos
260.000
400.000
Andalui, Miguel
Gmez Canalizo, Antonio
White, Roberto
Sigori, Antonio
300.000
Desconocido
340.000
250.000
Malanco, Mariano
350.000
Pascual de Arteaga
Martnez Amador, Jos
300.000
Vanherk Ca.
Desconocido
Desconocido
Desconocido
Desconocido
178
En la tabla 20 se han recogido una serie de compaas de seguros en
las que haba una presencia importante de navarros y vascos. Aparecen resaltados los directores y consiliarios de las compaas que formaban parte de la comunidad mercantil vascongada. Adems, aparecen marcados con un asterisco
aquellos de los que existe la certeza de que eran navarros165. De las 76 sociedades fundadas en Cdiz entre 1791-1800, los comerciantes navarros y vascos adquirieron acciones de 57 firmas. Se trataba, por tanto, de una participacin importante que se extenda a un buen nmero de compaas. A pesar de que los
comerciantes se hicieron con participaciones de compaas muy distintas, gracias a la tabla anterior, se puede conocer cules fueron las ms solicitadas por los
vascongados. De la muestra, en primer lugar 15 firmas tuvieron solamente a un
vascongado entre sus accionistas. Haba 14 compaas que tuvieron dos navarros o vascos como dueos de sus participaciones. Quines eran sus directores?
Algunos de ellos eran hombres de negocios destacados de la ciudad, como Antonio Lasqueti o Domingo Behic. De este ltimo, por ejemplo, Bustos Rodrguez
consideraba que perteneca a la aristocracia de los negocios de Cdiz166. Antonio Lasqueti tambin proceda de una de las familias ms destacadas de la comunidad mercantil espaola, segn ha comprobado Manuel Bustos Rodrguez167.
Por otra parte, hubo una serie de firmas que fueron las ms solicitadas por los hombres de negocios vascongados. Hay que destacar las dirigidas
por el navarro Juan Francisco Alzueta y Juan Jos Beratachea (13 accionistas), la
de Bartolom Alsasua (12), que era alavs de nacimiento, las sociedades dirigidas por los hermanos Lizarza (12), la de los navarros Juan Miguel Urrutia (12),
Juan Bautista Uztriz y Juan Luis Bernoya (11), la de la viuda de Necochea y Urzainqui (10), la de Juan Esteban Tellechea (9) y la del vizcano Juan Manuel Arzuvialde (9), y por ltimo, la firma del navarro Jos Pascual Guillenea junto a
Toms Archeverroa (9).
Adems, en la segunda columna de la tabla 20 se encuentra el nombre de los consiliarios de las compaas. En ocasiones no se dispone de dicha informacin para algunas sociedades. Tambin se ha resaltado el nombre de los
consiliarios que pertenecan al colectivo mercantil vascongado. A simple vista,
se puede comprobar que en las compaas donde los navarros y vascos tuvieron
una presencia efectiva en el comit directivo, ya sea como directores o como
consiliarios, haba muchos paisanos entre sus accionistas. No cabe duda de que
la existencia de personas de su mismo origen, daba a los accionistas una garanta o confianza de la solidez de la firma. Hay que destacar algunas sociedades que estuvieron dirigidas totalmente por vascongados, como por ejemplo,
las de Juan Francisco Alzueta y Juan Jos Beratachea, Jos y Ezequiel Lizarza,
165 Aunque no estn incluidos en nuestra nmina de hombres de negocios navarros y vascos. Una de las razones de que
no estn incluidos puede ser que aunque fueran comerciantes, no estuvieran inscritos en el Consulado. Por ejemplo,
Juan Miguel Urrutia haba nacido en Garzin y Juan Pascual Guillenea en Irurita, ambas localidades de Navarra.
166 Era
167 Bustos
JuanBautista Uztriz y Juan Luis Bernoya, la compaa de la viuda de Necochea y Urzainqui, Jos Pascual de Guillenea y Toms Archeverroa, Jos Urda y
Manuel Jos y Rafael Alba, Padre e hijo. Adems haba otras sociedades en las
que, aunque su director no haba nacido en estas regiones, algunos de sus consiliarios eran vascongados, como la de Toms Martnez de la Junquera o Hiplito Guerra. Estos datos indican de manera clara, que los comerciantes navarros
y vascos prefirieron invertir sus beneficios en la compra de acciones dirigidas
por paisanos, entendiendo este trmino en el sentido ms general de la palabra.
Una vez ms, en esta ocasin, en relacin a los negocios, se puede observar la
importancia del paisanaje entre los vascongados de Cdiz.
Aunque la mayora de las compaas de seguros del ltimo cuarto del
siglo XVIII estuvieron dirigidas por espaoles, algunos comerciantes extranjeros
muy conocidos en el mbito mercantil, tambin participaron en algunas. Es llamativo que en esas firmas no sola haber presencia de navarros y vascos entre
sus accionistas o en el comit directivo. Salvo alguna excepcin como la de Miguel Iribarren, que es debida a la enorme inversin que el navarro realiz en este
tipo de sociedades. Por ejemplo, Iribarren adquiri participaciones en la casa de
Andrs Mathews, quien tena entre sus accionistas a destacados hombres del
comercio de la ciudad como Domingo Toms Terry, White Fleming Barron, Domingo Behic, Rey y Branderbourg, Magon Lefer Hermanos y la Ca. Gahn168. En
esta firma Miguel Iribarren tena dos acciones169.
En cuanto a la identidad de los inversores ms destacados, en la tabla
20 se puede observar la participacin de cada uno de los hombres de negocios.
Y en la tabla 21 se han seleccionado los inversores ms destacados, slo aparecen aquellos que tuvieron ms de 7 participaciones.
De los hombres de negocios navarros y vascos que participaron en
compaas de seguros, conviene destacar la inversin de los 17 individuos que
aparecen en la tabla. Las inversiones solan estar entre los 70.000 y los 180.000
pesos. Aunque, como excepcin hay que sealar a Miguel Iribarren. Cuya inversin super con creces la cifra ms alta (180.000 pesos). El pamplons Miguel
Iribarren invirti en nueve aos 550.000 pesos. Adems, hay que tener presente que tanto Iribarren como los dems comerciantes podan tener otras participaciones de compaas fundadas antes de 1791, que no aparecen en estas
tablas170. Muchos de estos grandes accionistas optaron por adquirir acciones en
la compaa de viuda de Necochea y Urzainqui, la de Jos Ramos, la de Jos y
Ezequiel Lizarza, Padre e hijo, y la de Bartolom Alsasua. De hecho, lamitad de
168 Sobre
los principales hombres del comercio de Cdiz en el perodo 1713-1775, consultar Bustos Rodrguez (1995).
Lamentablemente su estudio no llega hasta 1800.
169 Fundacin
de una compaa de seguros bajo la direccin de Andrs Mathews en 1792. AGI, Seccin Consula-
hecho Miguel Iribarren haba participado anteriormente en otras sociedades de seguros. En el captulo 8 se estudia con ms detalle la inversin de Miguel Iribarren en las compaas de seguros.
179
180
los accionistas de la compaa de Alsasua eran hombres de negocios vascongados. En esos aos, el colectivo vascongado destin 3.390.000 pesos a este negocio, que perteneca a 3.390 acciones. Lstima que no se disponga de otros
estudios que traten la inversin en seguros de otros grupos de comerciantes, de
origen nacional o extranjero, para poder calibrar el peso de la comunidad mercantil vascongada en este negocio.
Tabla 21: Navarros y vascos que fueron grandes
accionistas de compaias de seguros
Hombres de negocios
(Accionistas)
Acciones
Inversin
(pesos)
Araurrenechea, Jorge
70.000
70.000
70.000
Mendiburu, Miguel
70.000
Alsasua, Bartolom
80.000
Asoz, Santiago
80.000
80.000
80.000
90.000
90.000
Elizalde, Fermn
10
100.000
10
100.000
Iriarte, Francisco
12
120.000
Necochea, Joaqun
15
150.000
Urraco, Pedro
16
160.000
Vea-Murgua, Pedro
18
180.000
Iribarren, Miguel
55
550.000
Al estudiar las compaas de seguros gaditanas Guadalupe Carrasco
Gonzlez observ que, en la mayora de las ocasiones, los comerciantes se hacan cargo de una accin y slo a veces de 2, dado el elevado coste que supona cada una171. Sin embargo, cuando se ha estudiado las inversiones de los navarros y vascos, se han encontrado ejemplos de algunos propietarios que se hicieron
cargo de 2 e incluso de 3 acciones en una misma sociedad (tabla 19). Bartolom
Alsasua tena participaciones en la firma que diriga. Pedro Arangoena en la compaa de Juan Miguel Urrutia, Fermn Elizalde en la compaa de la viuda de Necochea y Iraurgui, tambin en la de Urrutia y, en la de Juan Manuel Arzuvialde.
Por su lado, Jos Ignacio Inciarte, adquiri 2 de la compaa de Basilio de Gelos.
171 Carrasco
3. Comerciantes financieros
Desde los orgenes, el riesgo martimo estuvo vinculado a la financiacin y al crdito de la gente de mar175. Con el desarrollo del comercio internacional, los prstamos martimos adquirieron mucha importancia176. Esta prctica se intensific
a lo largo del setecientos en todas las ciudades portuarias de Espaa, aunque
172 Carrasco
173 Consultar
174 Bernal
captulo 8.
(1992, 474).
175 En
la Carrera de Indias la denominacin ms frecuente fue la de riesgo martimo, tambin se utiliz la de tomar
dinero a cambio, obligacin a riesgo y prstamo a la gruesa aventura o simplemente prstamo a la gruesa. El
predominio del uso de la palabra riesgo es la que llev a algunos historiadores a confundirlo con los seguros martimos.
Una de las diferencias ms importantes es que en el seguro, el asegurador no adelanta ningn dinero, sino que adems lo recibe (la prima de la pliza) y slo ha de desembolsar el dinero en caso de siniestro. En los contratos de riesgo,
el acreedor presta su dinero al deudor y slo lo recupera (con los premios) cuando el viaje ha ido bien y no ha pasado
nada de los siniestros que se apuntaban en la escritura. Ravina Martn (1980, 107).
176 Sobre
181
182
sobre todo fueron ms habituales en las plazas que tenan negocios con Amrica177. Para muchos, el prstamo martimo sirvi para captar las remesas metlicas americanas. A finales del siglo XVIII, a pesar de la supresin del monopolio,
Cdiz tuvo la supremaca en cuanto al nmero de contratos de prstamos martimos de toda la pennsula ibrica. El beneficio del acreedor consista en que
si el viaje no experimentaba ningn problema, reciba la cantidad prestada ms
los intereses. Eran unas operaciones muy lucrativas, tanto por el inters del prstamo, como por los beneficios derivados del cambio de moneda178.
El riesgo martimo era un contrato de prstamo, en el cual el pago de
la suma prestada y el inters por ella, estaban sujetos al feliz arribo a puerto de
los efectos sobre los que se haba realizado. Se sola firmar cuando el deudor necesitaba un prstamo y tambin quera prevenir los problemas que podan acaecer durante el transporte martimo de las mercancas179. Los premios de los riesgos no se declaraban en las escrituras, sino que se incluan en el principal, de
manera que a simple vista en el contrato no se poda conocer a cuanto ascenda180. Antonio Miguel Bernal ha calculado que los tipos de inters se agrupaban de forma mayoritaria alrededor de cuatro porcentajes (20, 25, 60 y 100%),
que dependan de las modalidades del crdito y de las circunstancias181. Este
tipo de contrato era parecido a una hipoteca, ya que cuando se tomaban riesgos sobre unas mercancas eran como si estas estuviesen hipotecadas182. Hasta
el momento, hay pocos estudios sobre las escrituras de riesgo martimos localizadas en las notaras gaditanas183.
En cuanto a los riesgos, la mayora se concedieron para Veracruz, otros
muchos para el Callao y en menor nmero para Buenos Aires y La Guaira184.
177 Los
riesgos martimos tuvieron menos difusin en ciudades como Valencia o Gijn. Bernal (1992, 333-334). Guimer Ravina (1985, 366) ha estudiado en el caso de los Clogan de Canarias, que el prstamo a riesgo supona una inversin pequea en el comercio exterior (49%). En cambio, su importancia aumentaba considerablemente cuando se
obsevan las inversiones realizadas en el comercio indiano (749%).
178 Bernal
(1992, 451). Garca-Baquero (1976-522-523) entenda el xito de estas operaciones, por un lado, porque se
trataba de un negocio cmodo en el que el comerciante que prestaba no asuma ningn tipo de responsabilidad en el
capital prestado, se limitaba a cobrar el principal y los intereses, salvo en el caso del siniestro. Se trata pues de una inversin a medio plazo [...] con ningn trabajo, relativamente poco riesgo y un inters elevado. Sin duda los beneficios
podan ser menores que con el comercio de mercancas pero tambin era menor la complicacin y el trabajo.
179 Carrasco
180 Estaba
establecido por ley que el inters no sobrepasara el 5%, sin embargo, esta norma no se respetaba. GarcaBaquero (1976, 521) seala que el hecho de que en el contrato no se sealara el inters del prstamo indica que deba
ser elevado. Al menos estara por encima de lo estipulado por las leyes.
181 Bernal
(1989, 306). Por ejemplo, en 1775 cobraban de un 9 a un 11% en un viaje a La Habana. En ese mismo ao
ingresaban el 33% en uno hacia Manila. En los aos de la guerra con Inglaterra de 1739 y tambin a finales de siglo,
en las escrituras se inclua que haba que aadirle a la cantidad tradicional del prstamo un 20 25% ms. Ravina Martn (1980, 132-133).
182 En
cuanto a los elementos del contrato del prstamo a la gruesa estaban el objeto (era la cantidad que el deudor reciba de parte del acreedor), el riesgo y el premio. Cruz Barney (1998, 32).
183 Ravina
184 Matas
Landaburu le concedi un riesgo a Mariano Bernab Fras sobre unos tercios con destino a Veracruz en 1785.
AHPC, prot. 1674, 989. Aguado Guruceta Hermanos Ca. di en 1775 dos riesgos martimos a Francisco Celaya sobre
una mercanca cuyo destino era Veracruz. AHPC, prot. 1338, 181. En 1785 Juan Manuel Sarri concedi un riesgo a
Juan Antonio de Vega sobre unos tercios cuyo destino era el puerto del Callao. AHPC, prot. 1673, 309-310. El hombre
Estos prstamos se otorgaron sobre las mercancas, en las que sin duda era muy
importante el estado en que llegaban al lugar de destino185. Deban estar, por
lo tanto, bien empaquetadas, en cajones toscos, cajones arpillados o tercios, a
veces se concedan sobre garrafas de vino o aguardiente. Y ocasionalmente se
hicieron sobre el equipaje o las ropas de un viajero186. Tambin se ha localizado
un riesgo sobre la vida de una persona, concretamente de Joaqun Prez de
Uriondo, que era fiscal de la Real Audiencia de Chile, lo concert antes de realizar un viaje desde Cdiz hasta Buenos Aires187.
Segn Manuel Ravina Martn, en el siglo XVIII al menos se escritularon 30.000 riesgos martimos188. Antonio Miguel Bernal ha manejado esta documentacin y con ella ha estudiado la evolucin del comercio gaditano. El historiador afirma que el contrato de riesgo martimo es[] la [escritura] que
mejor refleja el ritmo y los avatares de la vida mercantil de la plaza []189. En
este tipo de contrato estaba prohibido tomar dinero por un valor superior al de
los efectos. Haba una serie de condiciones habituales en los prstamos martimos. Por ejemplo, en el caso de que hubiera una avera comn, no la cubra el
acreedor porque la causa probablemente se deba al mal estado del barco o a un
fallo del capitn. Si los riesgos se haban contrado sobre unas mercancas cargadas en distintos navos, para evitar problemas, en la escritura se deba explicar con detalle las caractersticas de las mercancas190.
Con las aportaciones de Ravina Martn y Bernal sobre el negocio del
riesgo martimo en el Cdiz del siglo XVIII, se ha configurado un marco interesante
de conocimiento. A partir de l, en estas pginas, se ha pretendido conocer, una
vez ms, el papel que jugaron los navarros y vascos en la financiacin de la Carrera de Indias. Para tratar de contestar a la pregunta anterior, nos hemos valido
del ingente trabajo que realiz Antonio Miguel Bernal sobre los riesgos en torno
al comercio americano191. Este realiz una cata sobre las escrituras de riesgo
de negocios Juan Francisco Vea-Murgua en 1775, di dos riesgos martimos a Luis Hermand sobre una mercanca de
tercios y cajones arpillados. AHPC, prot. 5107, 87-89. En 1775, Javier Ignacio Amenbar concedi dos prstamos martimos a Ignacio ngel Barrena sobre su equipaje que iba en un barco con destino La Guaira. AHPC, prot. 1652, 516.
185 Los
riesgos sobre las mercancas podan cubrir nicamente el cargamento en el viaje de ida o poda ser para un
viaje de ida y vuelta.
186 Los
prstamos a riesgo se podan tomar sobre el navo (casco y quilla del buque, velas y aparejos, el armamento y las
vituallas), sobre mercancas (las mercancas no solan aparecer detalladas en el contrato, sino que se mencionaba el tipo
de envoltorio que las contena), sobre equipajes (muchas veces contena, adems de las ropas personales otras mercaderas), sobre la vida y sobre el sueldo. Carrasco Gonzlez (1996a, 86-89); Cruz Barney (1998, 59-60).
187 Riesgo
sobre la vida, concedido por Juan Francisco Vea-Murgua a Joaqun Prez Uriondo de 1780. AHPC, prot.
5111, 144-146. En realidad esta modalidad de prstamo se denomina riesgo de apuesta sobre vida. Estaba pensado
para los funcionarios de Amrica, para que antes de partir pudieran contar con un dinero para su equipaje y otros gastos. Ravina Martn (1980, 139).
188 Incluso
en algunas notaras en unos aos determinados, la proporcin de las escrituras de riesgo martimo era del
404%. Ravina Martn (1980). La importancia de los riesgos martimos del Cdiz del siglo XVIII queda clara en la afirmacin de Carrire (1970, 232): Or, pour qui veut tudier la prt la grosse aventure, Cadix est un lieux privilegi.
Cest la place o cette forme dappel des capitaux prend une importance exceptionelle.
189 Bernal
(1992, 334).
190 Bernal
(1992, 435-346).
191 En
183
184
1.282.869
Sisto, P.
1.219.576
Terry, D.
192 Que
Pesos
986.010
eran 1760, 1761, 1765, 1768, 1774, 1776, 1778, 1782, 1785, 1792 y 1799/1824.
193 Bernal
(1992, 434).
194 Es
el nmero de todos los individuos que concedieron algn prstamo martimo en los aos que estudi Antonio
Miguel Bernal.
195 Respecto
Compaas
185
Pesos
Palomo, J. J.
950.944
Jimnez Prez, J. A.
693.053
Langton, M.
544.039
483.797
lvarez Campana, J.
438.313
Fuentes, J. A.
478.474
Prasca, J.
475.471
Retortillo, J.
457.105
Laiglesia, F.
451.668
Loyo, A.
438.533
Mosti, A. J.
413.011
San Gins, G.
378.556
Sarri, J. M.
339.550
Merer, J.
325.228
Fernndez Rvago, M.
322.555
Butler, A.
318.392
Herrero, J. A.
305.121
Sobral, P. A.
297.289
Noble, P. J.
292.783
288.996
Costa, F.
277.900
Rian, T. P.
274.263
Izquierdo, M. Ca.
259.766
Ros, F. X.
253.905
Maza Alvarado, G.
248.702
Uriz, S. B.
247.825
Amenbar, J. I.
243.409
O Druyer, A.
240.752
Lasqueti, J.
237.150
Villar, J.
233.755
Rodrguez Alburquerque,
232.243
231.299
Martnez de la Junquera, M.
228.754
Daz de Saravia, M.
224.487
186
En la tabla 22 se observa la relacin de los 37 hombres de negocios
de Cdiz que invirtieron ms capital en los prstamos martimos. Hay que tener
en cuenta que han sido seleccionados de una relacin de 2.648 individuos. Lo
primero que hay que sealar es la presencia de 8 firmas vascongadas, las cuales
aparecen resaltadas en la tabla. El grfico 9 muestra la representatividad de los
vascongados en el grupo selecto de acreedores.
Grfico 9: Participacin de los navarros y vascos
entre los inversores en riesgos martimos
Si se compara con los datos anteriores la presencia de los vascongados entre los inversores, se puede apreciar que aunque no fueron muy representativos desde un punto de vista numrico (el 465%), adquieren ms importancia cuando se tiene en cuenta el nmero de escrituras de riesgo que
otorgaron (999% del total). Las cifras totales de prstamos demuestran que
los oriundos de Navarra y el Pas Vasco representaban el 19% dentro del grupo
ms destacado de prestamistas. Fernando Fernndez Gonzlez tambin manej
los datos de Antonio Miguel Bernal para estudiar al colectivo vasco de Sevilla
de la segunda mitad del siglo XVII. Entre 1649 y 1695, la comunidad vasca representaba el 2207% de los acreedores. Sin embargo, al calcular la cuanta de
los prstamos que otorgaron los integrantes de la colonia, su importancia tambin aument considerablemente porque aportaron el 30% del total. Fernndez Gonzlez ha afirmado que la presencia de los vascos en esta faceta de la financiacin fue ciertamente significativa196 y se confirma lo mismo un siglo ms
tarde en Cdiz.
En cuanto a la identidad de los acreedores que se incluyen en la tabla
22, hay que comenzar por Matas Landaburu. En primer lugar, conviene advertir que no slo fue la persona que realiz el mayor nmero de prstamos
martimos del colectivo, sino que tambin fue el que ms dinero prest de
todos los financieros de Cdiz, unos 1.282.869 pesos. Pero, quin era Landaburu? Lo cierto es que tanto la documentacin de protocolos como la catastral ofrecen mucha informacin sobre este hombre de negocios. Naci en Durango, Vizcaya en 1702. Hay referencias de que se matricul en el Consulado
en 1748, sin embargo, probablemente abandon su pueblo natal varios aos
196 Fernndez
antes, puesto que en 1741 se cas por poderes con su paisana Mara Magdalena Alzaga197. Landaburu no solo realiz grandes inversiones en riesgos martimos, sino que tambin fue un destacado comerciante. Mara Jess Arazola
Corvera lo incluye entre los hombres del comercio gaditano que tuvieron mayores negocios en Buenos Aires198. Tambin existen referencias de que comerciaba de forma habitual con Cartagena de Indias199. La documentacin de protocolos ofrece informacin sobre algunos prstamos que llev a cabo, adems
de los riesgos martimos200.
As mismo, hay que aadir que Landaburu fue uno de los encargados
de la elaboracin de las averiguaciones de la nica Contribucin de 1771. Gracias a estos cuestionarios hay referencias de que era propietario de 5 fincas urbanas y de que tena a su cargo 9 sirvientes y 2 cajeros. Tambin sealan que
Landaburu era administrador de fincas ajenas201. En cierta ocasin, tuvo que
involucrarse en un pleito contra Jos Burlando. En 1769, este le haba pedido
unos prstamos martimos sobre unas mercancas que llevaba en el navo Santa
Brbara. Como no pag la cantidad en la fecha convenida, el vizcano tuvo que
recurrir a la justicia202.
En la tabla 22, Aguado Guruceta hermanos Ca. ocupa el sptimo
lugar en cuanto a los mayores financieros de riesgos martimos. Esta firma estaba integrada por Roque Aguado, su hijo Gaspar Aguado y su yerno, Ignacio
Guruceta. En 1772 los tres firmaron un documento privado por el cual renovaron una compaa que tenan constituida203. En esta nueva etapa decidieron que
la sociedad se iba a encargar, entre otras cosas, de vender los productos europeos que tenan en los almacenes. La firma tena un fondo de 150.000 pesos;
Roque Aguado, aunque era el mayor accionista con 85.035 pesos, debido a su
avanzada edad, no debi participar en la administracin ni en su direccin. Sin
embargo, los dems socios le mantenan informado de todas las cuestiones importantes. Su hijo Gaspar invirti 39.828 pesos en la casa e Ignacio Guruceta ingres 24.337 pesos. Los beneficios no se repartieron de acuerdo al capital que
cada uno haba desembolsado, ya que Roque Aguado no reciba nada, su hijo,
el 60% y el yerno, 40%.
197 Testamento
198
La historiadora estudi los registros de algunos aos y los valores de los cargamentos Landaburu fueron los siguientes. En 1739, 47.769 pesos; en 1745, 15.161 pesos; en 1746, 24.000 pesos; en 1750, 44.560 pesos; en 1754, 19.331
pesos; en 1755, 35.721 pesos; en 1756, 40.251 pesos. Arazola Corvera (1998, 240).
199 Poder
del vizconde de Biota a Antonio Jos Ibarrea. AHPC, prot. 1674, 1662-1664.
200 En
1780 un apoderado del obispo Bautista Cervera reconoca que haba recibido un prstamo de Landaburu por valor de 65.000 r. v. Obligacin del vizconde de Biota contra el seor obispo de 1780. AHPC, prot. 5111, 439.
201 Averiguaciones para la implantacin de la nica Contribucin de 1771. AHMC, Seccin Padrones y Censos,
lib. 6958.
202 Pleito
203 Ms
entre Matas Landaburu y Jos Burlando de 1769. AHN, Seccin Consejos Suprimidos, leg. 20.210.
tarde realizaron un documento pblico en las notaras gaditanas. Formacin de compaa de Gaspar Aguado
e Ignacio Guruceta de 1775. AHPC, prot. 1338, 504.
187
188
No hay duda de que Roque Aguado era un personaje destacado en
la comunidad mercantil gaditana. Precisamente su crdito le llev a ser uno
de los inspectores que estudi los problemas financieros de la Compaa Gaditana de Negros y tambin, junto a Matas Landaburu, fue uno de los responsables de la elaboracin de las encuestas para la implantacin de la nica
Contribucin en Cdiz204. Por su parte, su hijo Gaspar Aguado fue uno de los
encargados de la elaboracin del Padrn de quintas de 1773205. El cuestionario
de 1771 tambin ofrece interesantes noticias sobre la propiedad inmobiliaria
de Roque Aguado, quien, como habr ocasin de ver en este mismo captulo,
era dueo en esa fecha de 10 casas, todas situadas en Cdiz206. En el ltimo
cuarto del siglo XVIII existen muchas referencias sobre Aguado Guruceta hermanos y Ca., el Almanak mercantil de 1795 y de fechas posteriores da fe de
su actividad comercial que, segn noticias de Antonio Garca-Baquero, termin
en 1822207. En cuanto al negocio de los riesgos martimos, la compaa tuvo
una negociacin prolongada en el tiempo, fue acreedora de muchas escrituras
entre 1760 y el siglo XIX208. Afortunadamente se conserva la particin de bienes de Roque Aguado, por la que sabemos que el lquido de sus bienes ascenda a 311.576 pesos209.
Por ltimo, tan slo unas palabras sobre Juan Manuel Sarri. Era
el tercero de los vascongados que realiz importantes inversiones en prstamos martimos (tabla 23). Sus padres eran guipuzcoanos, aunque vivieron en
Lima, ciudad donde naci Juan Manuel Sarri en 1740210. Adems de sus negocios de riesgos martimos, tena un patrimonio inmobiliario destacado compuesto por propiedades que tena en Cdiz y en Chiclana de la Frontera, que
arrendaba y que le rentaban al ao 14.000 pesos211. Tambin invirti algunos
beneficios de sus negocios en la adquisicin de acciones en compaas de seguros212. A finales de siglo, el comerciante aparece registrado en el Almanak
204 AGI,
Seccin Indiferente General, leg. 2820. Referencia obtenida de Torres Ramrez (1973, 78). Bustos Rodrguez
(1995, 42).
205 Bustos
206 Averiguaciones
lib. 6958.
207 Almanak
208 Otorgaron
209 Es
una de las pocas particiones de bienes de un hombre de negocios que se conserva en las notaras gaditanas. Particin de bienes de Roque Aguado de 1798. AHPC, prot. 5575, 150-159.
210 En
la ciudad de Lima contrajo matrimonio. Garca Carrafa (1919-1963). Testamento de Juan Manuel Sarri de
1800. AHPC, prot. 3151, 635-644. Relacin de contribuyentes por barrios de 1797-99. AHMC, Seccin Padrones
y Censos, lib. 1013, 1016, 1017, 1020, 1021, 1022, 1023.
211 Arrendamiento
de una casa a Sebastin Garrido de 1792. AHPC, prot. 1608, 683. Venta de casa de la testamentara de Josefa Coghen a Juan Manuel Sarri de 1780. AHPC, prot. 1664, 1500-1543. Venta de una casa de Francisca y Josefa Minio a Juan Manuel Sarri de 1780. AHPC, prot. 1663, 181. Venta de una casa de Jos Recao a Juan
Manuel Sarri de 1780. AHPC, prot. 1663, 214-231.
212 Fundacin
de compaa de seguros a cargo de Jos Mara Lobo de 1792. AHPC, prot. 1688, 287-306.
189
213 Almanak
Inversin (pesos)
1.282.869
483.797
378.556
339.550
312.536
247.825
243.409
Villar, Jos
233.755
224.483
Paul Ca.
203.612
Uztriz Ca.
202.798
Lopetedi, Bartolom
144.377
Iriarte, Francisco
140.771
Cadalso, Diego
139.892
139.366
129.397
Aristegui, Lorenzo
125.251
Basterra, Toms
101.293
97.950
95.624
84.427
Vicua, Antonio
81.402
mercantil (1795).
214 Por
orden del 30 de enero de 1793. De manera que qued cancelado el ttulo anterior que tena de vizconde de
Magdalena. Garca Carrafa (1882, 1963)
215 Tabla
216 En
que ha sido elaborada a partir de los datos facilitados por Bernal (1992, 654-708).
la tabla aparecen en negrita aquellos individuos que enviaron algn tipo de mercanca a Amrica en los aos de
la cata: 1757, 1768 y 1776.
190
Se puede apreciar que una parte significativa del colectivo vascongado realiz inversiones superiores a 80.000 pesos, una cantidad, por otra
parte, bastante elevada. En su estudio, Antonio Miguel Bernal seala que un
nmero importante de acreedores de riesgos estaba al margen de la actividad
comercial217. Sin embargo, dada la relacin tan extensa de acreedores y deudores que ha estudiado dicho historiador, era difcil distinguir entre los que tambin tenan negocios mercantiles o los que estaban centrados en la actividad financiera de los riesgos. Al no haber en Cdiz bancos privados, las negociaciones
financieras quedaban diluidas entre las operaciones de las casas de comercio218.
Con vistas a conocer a qu perfil respondan los vascongados, a continuacin
se va a observar el comportamiento de los individuos que aparecen en la tabla
23. Para ello se han tenido en cuenta los registros de salida de barcos desde el
puerto de Cdiz con destino a Nueva Espaa, Mar del Sur y Buenos Aires, en
los aos 1757, 1768 y 1776. Segn estos datos, en la tabla aparecen resaltados
los financieros que enviaron mercanca a Amrica en esos aos219.
En cuanto a los que no embarcaron mercancas esos aos, hay que
tener presente que el hecho de que no registrasen bultos en esas fechas no indica que no fueran comerciantes. Se han consultado otras fuentes para saber
si participaron en negociaciones mercantiles. En relacin a Javier Ignacio Amenbar, son muy ilustrativas las palabras de su hermano Gaspar Amenbar, incluidas en el testamento que otorg en su nombre [...] se haba ejercitado en
el giro de la Carrera de Indias, y que a la sazn tena pendientes varias remesas, hechas de su cuenta al Per, Nueva Espaa, Buenos Aires y Cartagena,
en efectos, y escrituras de dinero, dado a diferentes sujetos a riesgo martimo [...]220. Por otro lado, el Almanak mercantil recoge la relacin de individuos que formaban parte de las comunidades mercantiles de las plazas espaolas ms significativas. En la relacin de los hombres de comercio de Cdiz
se inclua a Bartolom Lopetedi221. En cuanto a Francisco Iriarte, en el Padrn
de 1792 formaba parte del grupo de hombres del comercio222. Juan Domingo
Garay form parte del Consulado de la ciudad223. Segn la Verificacin del
Catastro de Ensenada de 1762 y el Padrn de quintas de 1773, tambin era
217 El
historiador ofrece algunos ejemplos entre 1765-1770: lvarez Campana, Simn Babil de Uriz, Cadalso, Fernndez Somera, Fernndez Rvago, Fleming, Gouhg, Guerra Vega, Langton, Martnez de la Junquera, Maza Alvarado,
Mosti, Paul, Retortillo, Sarri, Sisto, Sobral, Tomati. Bernal (1992, 460).
218 Bernal
(1992, 450).
219 Algunos
de ellos destacaron por desarrollar un comercio muy intenso como Juan Francis