Bernstein (CNPenEco)
BERNSTEIN JORGE; MIRACLE MILE S.A. Y OTRO S/ INF. LEY 24.769 (CAUSA N
54.532, FOLIO N 157, ORDEN N 23.935). JUZGADO PENAL ECONMICO N1,
SECRETARA N2. SALA A
///nos Aires, de febrero de 2006.
VISTOS:
El recurso de apelacin interpuesto por la representante de la Direccin General Impositiva
contra la resolucin que dispuso el sobreseimiento de Jorge Hctor Bernstein, Mariano Demin
Bernstein, Mara Claudia Alonso de Bernstein y Ricardo Norberto Sandler.
Los escritos presentados por los abogados defensores de Mariano Demin Bernstein, Ricardo
Norberto Sandler y Mara Claudia Alonso de Bernstein en procura de que se confirme lo
resuelto.
El escrito de la querella en sustento del recurso.
Lo informado oralmente por el letrado defensor de Jorge Hctor Bernstein en procura de la
confirmacin de la resolucin apelada.
Y CONSIDERANDO:
Que la resolucin apelada, en cuanto se pronuncia acerca del requerimiento de elevacin a
juicio deducido por la parte querellante contra la opinin del fiscal, se aparta de lo establecido
en el artculo 348 del Cdigo Procesal Penal de la Nacin, en el que se indica que esa clase de
discrepancias deben ser elevadas en consulta a la cmara de apelaciones.
Que ese apartamiento ha sido justificado por el seor juez a quo con cita de un precedente
emanado de este mismo tribunal en el que se aludi a la inconstitucionalidad de la norma
legal mencionada.
Que esa consideracin es evidentemente errnea. Lo que este tribunal determin en el
precedente Tirimaco del 30 de diciembre de 2004 (reg. 1028/04 de la Sala A) fue la
aplicacin con reservas en cuanto a la opinin de la sala- del criterio fijado por al Corte
Suprema de Justicia en el sentido de que se debe estimar inconstitucional el mecanismo fijado
por el citado artculo 348 para aquellos casos en que el juez de primera instancia discrepa con
el pedido de sobreseimiento formulado por el fiscal. Nada se dijo con relacin al caso en que
como ocurre en estos autos- la discrepancia se suscita con la parte querellante. El fallo de la
Corte Suprema de Justicia al que la sala hizo remisin es bien claro en deslindar esa hiptesis
(conf. Fallo del 23 de diciembre de 2004 Quiroga, Edgardo Oscar Q.162. XXXVIII,
considerando 37) y as lo advirti este tribunal en un caso anterior (Barilari del 13/5/05,
Reg. 261/05 de Sala A).
Que, de todas maneras, la nulidad incurrida por la inobservancia de las normas que se
refieren a la capacidad del juez, se encuentra subsanada por haber sido consentida y por
cuanto la irregularidad no impide que el trmite resulte encaminado a travs de la
intervencin de la cmara de apelacin (conf. Artculo 171 Cdigo Procesal Penal).
Que la razn por la cual el seor juez a quo se inclin por el dictado de una providencia que,
de conformidad con lo previsto en la ley (art. 335 Cdigo procesal Penal), cierra definitiva e
irrevocablemente el proceso con relacin a los cuatro imputados, es que, a su entender, los
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hecho que se les atribuyen no encuadran en una figura legal. Considera el magistrado que los
delitos de la Ley Penal Tributaria por los que anteriormente orden su procesamiento, no
pudieron haberse incurrido por cuanto las maniobras investigadas no redundaron en la
evasin de ninguna obligacin tributaria, ya que, sostiene, las transacciones que fueron
objeto de simulacin tuvieron resultados deficitarios.
Que esa ponderacin, segn expresamente lo destaca el a quo, se sustenta en la particular
entidad probatoria (sic) de un dictamen preparado por los expertos en contabilidad, uno de
ellos funcionario de la Gendarmera Nacional, otro del cuerpo oficial del Poder Judicial y los
otros designados por tres de los imputados y por la parte querellante.
Que ese sustento resulta evidentemente desacertado cuando el informe preparado por los
expertos advierte, inicialmente, que la contabilidad con la que se practic la compulsa,
perteneciente a la sociedad annima que preside el principal imputado, fue objeto de
rectificaciones y que, en consecuencia, la totalidad de las registraciones tanto la contabilidad
original como la rectificada- no meritan ser consideradas como elemento sustentatorio de
nuestra tarea pericial, ya que los registros mencionados carecen de la certeza que las normas
contables requieren (textual de fs. 4705 vta.).
Que, por otra parte, los clculos que los peritos efectuaron, basndose en gran parte de los
asientos de contabilidad que ellos mismos consideraron sin valor, son meramente
especulativos. Los resultados deficitarios provienen de la erogacin supuestamente incurrida
para redimir las hipotecas y fueron obtenidos aplicando aritmticamente el coeficiente de
actualizacin al 31 de marzo de 1001 (fecha de la Ley de Convertibilidad) sobre el valor
histrico de las acreencias al momento de asumir la deuda, el 18 de enero de 1989. Pero ese
dato carece de todo significado cuando consta de manera indiscutida y por medio de
escrituras pblicas, que lo que efectivamente Bernstein pag para obtener la cesin de los
crditos garantizados con hipotecas fueron $327.101,76 el 20 de julio de 1992 t $1.809.000 el
22 de octubre de 1993. Es decir un total de $2.136.101,76. Frente a esa cifra, el valor de ms
de $21.000.000 calculado de manera puramente aritmtica por los peritos, nicamente puede
servir para dar idea de la ganancia obtenida con la compra de las hipotecas hecha al Banco
Central: aproximadamente un 1.000% de la inversin. De ninguna manera puede entenderse,
como lo hace el seor juez a quo, que ese monto fuera una real erogacin que hubiera
disminuido la ganancia.
Que la circunstancia de que en una de esas transacciones Bernstein obrara invocando
representar a una sociedad comercial annima que adquiri por cesin las acreencias
garantizadas con hipoteca y en otra lo hiciera en nombre de una sociedad annima distinta
que asumi las obligaciones garantizadas, no altera lo antedicho. Est admitido que l o su
esposa la coimputada Mara Claudia Alonso- eran los titulares del capital de ambas
sociedades por lo que las hipotecas se extinguieron en su beneficio de acuerdo a lo prescripto
en los artculos 862, 3187 y 3198 del Cdigo Civil. La utilizacin de personas interpuestas
carece de trascendencia. Lo que importa es la existencia de la ganancia que se atribuye
haber ocultado con prescindencia de quien sea la persona, de existencia visible o ideal, a
quien corresponda tributar por ese rdito.
Que, en esas condiciones, la parte querellante tiene derecho a que las acusaciones que
formul respecto de Jorge Hctor Bernstein, Ricardo Norberto Sandler y Mara Claudia Alonso
(fs. 5053) tengan sustanciacin en juicio y sean consideradas en una sentencia del tribunal
competente tal como lo sealara la Corte Suprema de Justicia en el caso Santilln, Francisco
Agustn del 13 de Agosto de 1998 (S. 1009. XXXII) sin que ello implique que los
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representantes del Ministerio Pblico tengan que pronunciarse de manera distinta de la que lo
han hecho en su oportunidad propiciando el sobreseimiento (fs. 5123).
Que en lo que concierne al sobreseimiento de Mariano Demin Bernstein, la apelacin de la
parte querellante no debi haber sido admitida. Al pronunciarse sobre el mrito de la
instruccin dicha parte requiri nicamente la elevacin a juicio respecto de otros imputados
pero no del nombrado Mariano Demin Bernstein.
Por todo lo cual SE RESUELVE: 1)REVOCAR la resolucin apelada en cuanto ordena el
sobreseimiento de Jorge Hctor Bernstein, Mara Claudia Alonso de Bernstein y Ricardo
Norberto Sandler, debiendo el seor juez a quo adoptar las providencias necesarias para que
la requisitoria de la parte querellante de fs. 5053/5084 vta. Sea llevada a juicio ante el
tribunal oral que corresponda. 2) DECLARAR MAL CONCEDIDO el recurso de apelacin
interpuesto con relacin al sobreseimiento de Mariano Demin Bernstein. Con costas al
apelante.
Regstrese, notifquese, remtase la documentacin al juzgado de origen y oportunamente
devulvase.
FIRMAN: EDMUNDO HENDLER; NICANOR M. P. REPETTO; JUAN CARLOS BONZN.