ISSN 1699-0889
[Link]
Las rocas grabadas del Arroyo del Horcajo
(Romanos, Zaragoza): un nuevo santuario
rupestre prehistrico y protohistrico en el
Sistema Ibrico
The rock carvings of Arroyo del Horcajo (Romanos,
Zaragoza): a new prehistoric and protohistoric rock art
sanctuary in the Sistema Ibrico range
Jos Ignacio Royo Guilln1
1 Arquelogo. Direccin General del Patrimonio Cultural. Gobierno de Aragn. Avda. Gmez Laguna
n 25, 6 planta. 50009 Zaragoza. E-mail: jiroyo@[Link]
RESUMEN
I N F O R M A C I N I N F O R M AT I O N
Se presenta un nuevo conjunto de grabados picados e incisos prehistricos y protohistricos al aire libre, junto al Arroyo del Horcajo, en el Sistema Ibrico zaragozano.
Se trata de un nuevo santuario rupestre en el que las superposiciones y las diferentes
fases de ejecucin permiten conocer la iconografa y tcnicas de ejecucin de los
paneles grabados, as como su evolucin en el tiempo, desde el Neoltico Final/Calcoltico, a travs de la Edad del Bronce y del Hierro, hasta la Alta Edad Media, con un
importante grupo de motivos entre los que destacan los dolos, los esteliformes, los
ecuestres, las retculas geomtricas, o las representaciones epigrficas.
Palabras clave
Santuario parietal, grabados prehistricos y
protohistricos, dolos, esteliformes, motivos
ecuestres,
retculas
geomtricas,
epigrafa
prerromana.
Recibido mayo 2008
Aceptado noviembre 2008
ABSTRACT
In this paper a new group of prehistoric and protohistoric rock carvings is presented.
They were carried out with deep grooved marks and shallow engravings. These rock
art sites are located near to Arroyo del Horcajo, in the Sistema Ibrico mountain range,
inside of Zaragoza province. This is a new rock art sanctuary where superimpositions
and diachronic stages can be used to establish iconography, rock art techniques and
their evolution over time from Late Neolithic/Chalcolithic to Bronze and Iron Ages, and
even to Early Middle Ages. The significant group of recorded motifs includes idols,
stele-like forms, horses, geometric grids and finally, some epigraphic inscriptions.
Keywords
Rock art sanctuary, prehistoric and protohistoric
carvings, idols, stele-like forms, equestrian motifs,
geometric grids, pre-Roman epigraphy.
Received May 2008
Accepted November 2008
Cuadernos de Arte Rupestre, 5, (2008-2010): 63-98
Cuadernos de Arte Rupestre 5 2008-2010 63-98
Royo
1. INTRODUCCIN
pliada con el estudio de los grabados del Puntal del To Garrillas (Royo 2004) y posteriormente los artculos realizados
Dentro del proceso de renovacin conceptual, metodolgi-
sobre los grabados ecuestres peninsulares (Royo 2005),
ca y cronolgica en la que se encuentra inmersa la investiga-
sobre la estela de Torre Cremada (Royo et al. 2006), o ms
cin del arte rupestre postpaleoltico de la Pennsula Ibrica,
recientemente sobre el santuario funerario de la Cueva de
es la referida a los grabados rupestres al aire libre la que en
las Cazoletas junto a la ciudad celtibrica de Arcbriga
los ltimos diez aos ha sufrido una mayor transformacin,
(Royo y Gmez 2005-2006), han trado consigo la revisin
gracias entre otras cosas al descubrimiento y publicacin
de muchos yacimientos y como consecuencia, el descu-
de grandes conjuntos con varias fases temticas, estilsti-
brimiento de abrigos y representaciones grabadas o pin-
cas y cronoculturales, entre los que queremos destacar el
tadas que deben fecharse a lo largo de la Edad del Hierro
del Molino Manznez en el ro Guadiana, desgraciadamente
(Martnez Bea 2004). La constatacin de la presencia a
hoy desaparecido bajo las aguas de la presa portuguesa de
lo largo del primer milenio a.C. de una serie de manifesta-
Alqueva (Collado 2006).
ciones parietales pintadas o grabadas que se reparten por
Como parte de esta profunda renovacin del estatus
toda la Pennsula Ibrica, ha conformado un nuevo crculo
quo en el que se haban colocado los estudios de arte
artstico protohistrico que ya es generalmente aceptado
parietal en nuestro pas, algunos investigadores venamos
entre los especialistas en arte rupestre y que est permi-
llamando la atencin desde el comienzo del tercer milenio
tiendo depurar el ya saturado repertorio iconogrfico del
sobre algunos yacimientos que an clasificados como pre-
arte esquemtico, en el que se haban incluido la mayor
histricos, no se ajustaban a los cnones formales, estils-
parte de las representaciones de este nuevo crculo parietal
ticos ni temticos del arte esquemtico o levantino (Royo
de cronologa protohistrica (Royo 2010).
2010). La publicacin de algunos conjuntos con represen-
Por otra parte, slo en contadas ocasiones, los conjuntos
taciones fechadas en la Edad del Hierro (Royo 1999), am-
de grabados al aire libre permiten un estudio de las sucesivas fases de ejecucin y de las superposiciones que pueden darse en un panel decorado. Por este motivo las rocas grabadas del
Arroyo del Horcajo, representan una grata
novedad en el conjunto de grabados al aire
libre que se estn documentando en la cuenca del Ebro, muchos de los cuales no permiten demasiadas precisiones cronolgicas, en
parte por la propia degradacin del soporte
y la dificultad de su contextualizacin cronolgica y cultural.
El descubrimiento de este nuevo conjunto parietal al aire se realiz a comienzos
del ao 2004 por un equipo de gelogos
alemanes y catalanes (Kord y Till Ernston
y Ferran Claudin), mientras estudiaban los
1
afloramientos rocosos del rea cercana a
la localidad de Romanos, poniendo inmediatamente el hallazgo en conocimiento de
la Administracin Autonmica. Como consecuencia de la inspeccin realizada, se
comprob que la roca denominada como
Arroyo del Horcajo I se encontraba afectada por las obras de la futura Autova Mudjar, quedando otra roca denominada como
Arroyo del Horcajo II fuera de dicho mbito
de afeccin. En esa primera visita se produjo el hallazgo de una nueva roca con
grabados que pas a denominarse como
Arroyo del Horcajo III (fig. 1).
Para evitar que las obras proyectadas
pudieran afectar a las rocas denominadas
64
Figura 1 Vista general del Arroyo del Horcajo en el rea donde se concentran las rocas
grabadas.
Figura 2 Localizacin del conjunto grabado en el contexto geogrfico
como Arroyo del Horcajo I y III, la Direccin
General de Patrimonio Cultural del Gobierno
de Aragn orden la conservacin de dichas rocas y la posterior documentacin ex-
ao 2004 y el 2005. Durante los trabajos de documentacin
y proteccin de estas rocas grabadas, todava se realizaron
otros tres descubrimientos de grabados en afloramientos
rocosos de los alrededores, que pasaron a denominarse
como Arroyo del Horcajo IV, V y VI.
Dado el inters de este nuevo conjunto de grabados rupestres, se presenta un avance del estudio de este yacimiento,
dedicando de forma preferente este trabajo a la roca grabada ms singular del enclave, denominada como Arroyo del
Horcajo I, autentico palimpsesto en la que hemos documentado hasta cuatro fases de ejecucin, perfectamente identificadas gracias a las claras superposiciones. Aunque queda
pendiente el estudio detallado del resto del conjunto, tambin
incluimos aqu una descripcin sucinta de todas las rocas grabadas localizadas hasta el momento, as como sus paralelos
Royo
Cuadernos de Arte Rupestre 5 2008-2010 63-98
haustiva de las mismas, lo que se llev a cabo entre dicho
Figura 3 Esquema geolgico de la zona con grabados rupestres
ms importantes.
2. LOCALIZACIN Y ENTORNO GEOGRFICO Y
GEOLGICO
3. METODOLOGA DE LA DOCUMENTACIN
El conjunto de grabados se encuentra en los relieves pa-
La documentacin de este yacimiento, llevada a cabo por
leozoicos existentes en las inmediaciones del Arroyo del Hor-
Vctor Maturn, arquelogo de la empresa A. P. C., S. L.1,
cajo, a un kilmetro aproximadamente de la localidad de Ro-
adjudicataria de las labores de control arqueolgico de las
manos en direccin WNW, en el trmino municipal de dicha
obras de construccin de la mencionada autova, bajo mi
localidad (provincia de Zaragoza) (fig. 2). El relieve en el en-
directa supervisin y coordinacin, se vio dificultada por di-
torno de los grabados se desarrolla entre las cotas 940 y 960
versas circunstancias que conviene enumerar:
metros. El arroyo del Horcajo es un curso de agua permanente que discurre ms o menos paralelo a la va pecuaria,
En el caso de Arroyo del Horcajo I, gran parte de la su-
conocida como camino real, cuyo origen estara en una im-
perficie grabada estaba cubierta y enmascarada por una
portante va romana cuyo trazado se ha hecho coincidir con
densa colonia de lquenes que impeda ver con claridad
dicha va pecuaria. Es tributario del ro Huerva, y pertenece
los motivos y sobre todo la tcnica de las diferentes fases
a la cuenca hidrogrfica de dicho ro (afluente del Ebro). El
de grabados.
mencionado curso de agua, en la zona donde se encuentran
Se trata de rocas de superficie alisada con fuerte ptina
los grabados, esta limitado en ambas mrgenes por relieves
frrica brillante cuya inclinacin provoca intensos reflejos
constituidos por materiales paleozoicos de edad Cmbrico
en la superficie de la roca segn la incidencia de los rayos
inferior-medio. Estos materiales estn representados por pi-
solares, lo cual entorpece las labores de calco, dejando
zarras, areniscas, cuarcitas y dolomas, y ocupan parte del
slo unas pocas horas al da para realizar dichas labores,
bloque occidental de la falla de Datos. Forman relieves muy
siempre a primera hora del da o bien durante el atardecer.
suaves generalmente con recubrimientos de derrubios y co-
Los trabajos de proteccin de las rocas grabadas durante
luviones que dificultan la observacin y el reconocimiento
el transcurso de las obras y su integracin en la misma se
de los afloramientos, por lo que se han englobado en una
demoraron durante bastante tiempo, por lo que las labores
unidad cartogrfica (Lotze 1929; Lotze y Sduzy 1961; Trica-
de calco se tuvieron que dejar para los meses de invierno
linos 1928). Es en las laderas de estos relieves paleozoicos
de 2004 y 2005, meses en los que las horas de luz eran
de edad Cmbrico inferior-medio en ambas mrgenes del
escasas y el tiempo muy fro, dificultando an ms los tra-
referido riachuelo donde se sitan los yacimientos de los gra-
bajos de documentacin.
bados. Todos los grabados localizados hasta el momento en
esta zona se encuentran realizados sobre pizarras paleozoicas (fig. 3).
Casi todas las rocas grabadas analizadas, pero en es-
Como paso previo a la realizacin de los calcos, se procedi a la limpieza de toda la superficie de la roca denominada Arroyo del Horcajo I, cubierta en ms del 50% por
pecial la denominada como Arroyo del Horcajo I presentan
una superficie brillante y dura o ptina frrica, producto de
1. Quiero agradecer a la empresa A. P. C., S. L. y a su director
alteraciones fsico-qumicas, ptina que tambin cubre a la
D. Jos M Vilads, su colaboracin en los trabajos relaciona-
mayor parte de los motivos grabados y que ha permitido su
dos con la documentacin de esta estacin rupestre y con su
conservacin hasta nuestros das, dada su dureza y resis-
publicacin. Tambin quiero expresar mi reconocimiento a D.
tencia. En este punto debo destacar que es el primer caso
documentado en Aragn de grabados sobre soportes rocosos paleozoicos.
Vctor Maturn, arquelogo de dicha empresa que, con infinita
paciencia y profesionalidad, se encarg de la limpieza de los
paneles grabados, del calco de los mismos y de su posterior
digitalizacin.
65
Cuadernos de Arte Rupestre 5 2008-2010 63-98
Royo
66
densas colonias de lquenes. Dado que en todo momento
para poder comprobar la fiabilidad de los calcos previos, se
se quiso utilizar mtodos no agresivos, ni fsicos ni qumicos
realiz una revisin completa de los mismos en condiciones
que pudieran alterar la ptina superficial de la roca o de los
de luz controlada. Para ello se realizaron hasta dos sesiones
grabados, se opt por una limpieza mecnica plenamente
de calco nocturno, en una noche sin luna y con iluminacin
contrastada en yacimientos de similares caractersticas re-
artificial rasante y algena producida por un generador (Co-
cientemente estudiados en la Pennsula Ibrica. Siguiendo la
llado 2006: 115). No obstante, los mejores resultados se ob-
metodologa aplicada en el conjunto de grabados inundados
tuvieron en una ltima revisin realizada con luz vespertina
por la presa de Alqueva en Badajoz, donde el equipo dirigi-
durante un atardecer del mes de diciembre de 2005 (15 de
do por Hiplito Collado Giraldo document varios centenares
diciembre) (fig. 4).
de rocas con grabados y soportes rocosos de similares ca-
Todos los calcos, realizados en el yacimiento a escala 1:1
ractersticas, se opt por retirar los lquenes usando agua y
fueron pasados a papel vegetal para proceder a su reduc-
bastoncillos de bamb, lo cual permiti una limpieza comple-
cin a un tamao adecuado que permitiera su puesta en lim-
ta sin provocar ninguna alteracin en la superficie grabada
pio definitiva, mediante su digitalizacin y tratamiento infor-
(Collado 2006:113).
mtico posterior. El calco definitivo refleja todos los motivos
Para calcar las superficies grabadas, se opt por un calco
grabados documentados, as como los principales acciden-
directo, dada la dificultad de visin de los motivos grabados,
tes de la superficie rocosa, incluyendo adems su contorno,
en especial los incisos o filiformes. Para ello se utilizaron l-
orientacin y escala grfica.
minas de polivinilo transparente y rotuladores de tinta indele-
De manera paralela, se realizaron las planimetras y sec-
ble de diferentes grosores y colores, con el fin de poder dife-
ciones de las rocas grabadas, hechas a escala 1:20 sobre
renciar las diferentes fases de ejecucin y los accidentes de
papel milimetrado pasado ms tarde a papel vegetal.
la superficie rocosa, grietas y fisuras, as como el contorno
En cuanto a la documentacin fotogrfica, se ha tenido
general de las rocas grabadas. Ambas rocas se dividieron
que adaptar en todo momento a las condiciones de luz, dada
en paneles en funcin de la agrupacin de los motivos gra-
la dificultad de visin de algunos motivos grabados. No obs-
bados o de las grietas y las lminas de polivinilo se redujeron
tante, al igual que en el proceso de calco, la utilizacin de
a DIN A-4 con el objeto de poderlas hacer ms manejables
luces rasantes, tanto naturales como artificiales, ha dado
y luego montarlas en el laboratorio (Collado 2006: 114-115).
unos excelentes resultados, utilizados ms tarde en la com-
Las dificultades para identificar los diferentes motivos
probacin de los calcos realizados sobre las lminas plsti-
grabados se pudieron solventar en parte aprovechando las
cas. Se ha realizado una documentacin fotogrfica extensa,
horas del da con una luz solar ms rasante. No obstante,
utilizando diapositivas color de 100 ASA, as como fotografa
4
Figura 4 Vista de la roca grabada Arroyo del Horcajo I al atardecer durante el mes de Diciembre de 2005
placas de los diferentes estratos de los que se componen
grafa con cmaras reflex, se ha realizado utilizando trpodes
estos paquetes de pizarras. Dichas fisuras son agrandadas
para garantizar la mxima calidad de las imgenes.
por la accin del agua y sobre todo del hielo a travs del fe-
La documentacin de las rocas grabadas se ha comple-
nmeno de la crioclastia que provoca el desprendimiento de
tado con la realizacin de un sondeo al pie de Arroyo del
clastos de diferentes tamaos con la consiguiente prdida
Horcajo I, con el objetivo de saber si existan restos de mate-
de soporte con grabados. Esta desplacacin viene siendo
riales arqueolgicos o de instrumentos utilizados para la rea-
favorecida por la presencia masiva de colonias de lquenes
lizacin de los grabados. Dicho sondeo ha dado resultado
que aprovecha las fisuras y grietas para colonizar la roca,
negativo pero ha permitido conocer el proceso de alteracin
acelerando el proceso.
de las superficies rocosas y la formacin de los depsitos
naturales situados junto a dicha roca (fig. 5).
En la actualidad, la fuerte ptina frrica que parece cubrir
toda la superficie rocosa permite conservar una gran parte
de la superficie decorada, aunque la parte derecha de este
4. DESCRIPCIN DE LA ROCA GRABADA ARROYO
DEL HORCAJO I
afloramiento donde se localizan los paneles 4 y 5, presenta
grandes superficies con desprendimientos de placas o clas-
Cuadernos de Arte Rupestre 5 2008-2010 63-98
te es el fsico-qumico provocado por las fisuracin de las
lidad tanto con luz diurna, como con luz artificial. Toda la foto-
Royo
en color y cmaras digitales que han demostrado su versati-
tos, con la ms que probable prdida de elementos graba4.1. Estado de conservacin del soporte rocoso
dos (fig. 6).
A pesar de la dureza y resistencia inicial de los afloramien-
En el resto de las rocas grabadas de este enclave, las al-
tos rocosos de este conjunto rupestre, dada su ubicacin al
teraciones dependen de la ubicacin y orientacin de cada
aire libre y su situacin en un rea de clima bastante extre-
roca grabada, por lo que oscila entre las fuertes afecciones
mo, unido a la altura relativa, las pizarras cmbricas de las
de la roca III y IV, o la buena conservacin de la roca II, V y VI.
que se componen las estaciones grabadas de este enclave
se encuentran en un estado de conservacin que podemos
calificar como de regular.
4.2. Tcnicas de ejecucin de los grabados
Para la ejecucin de los grabados rupestres del Arroyo del
En el caso de Arroyo del Horcajo I, nos encontramos con
Horcajo I y en general para el resto de rocas grabadas de este
un afloramiento situado a ras de tierra, ligeramente inclinado
yacimiento, se han utilizado bsicamente dos tcnicas de gra-
y con una superficie fuertemente patinada, pero en el que
bado: la percusin o picado y la incisin. La tcnica de gra-
existen varias afecciones que estn provocando su lento
bado por picado o percusin, como ya hemos explicado en
pero continuo deterioro. El factor de alteracin ms eviden-
ocasiones anteriores (Royo y Andrs 2000: 30-31), es una de
5
Figura 5 Detalle del sondeo realizado al pie de la roca grabada Arroyo del Horcajo I
67
Cuadernos de Arte Rupestre 5 2008-2010 63-98
las ms comunes en el arte rupestre al aire libre en la cuenca media
del Ebro y consiste en golpear repetidas veces la superficie rocosa
a grabar con un instrumento ltico
de mayor dureza que el soporte, o
bien con un instrumento metlico.
Dicha percusin puede ser directa o indirecta, ya sea con la slo
utilizacin del elemento percutor,
o bien mediante el uso de un instrumento que haga las veces de
martillo o maza y otro de puntero.
Royo
En nuestro caso se han podido utilizar las dos tcnicas, aunque con
seguridad podemos afirmar que la
percusin directa se utiliz en los
6
grabados de la Fase I de Arroyo
del Horcajo I, dando lugar a surcos superficiales y de contornos
irregulares, con hoyuelos de tendencia ovalada correspondientes
a la marca dejada por el instrumento percutor. Del mismo modo,
las cazoletas ejecutadas por esta
tcnica son muy superficiales y de
contornos irregulares. Por lo que
respecta a los grabados picados
de la Fase II, dada la profundidad
de las cazoletas y el tipo de marca
u hoyuelo dejado en el soporte, la
tcnica empleada ha sido la percusin indirecta, lo cual permite
un mayor control sobre el golpe
y por lo tanto una mejor definicin
en el motivo grabado (fig. 7).
La otra tcnica utilizada en
estas rocas grabadas es la incisin fina, con perfil en V, tambin denominada como filiforme
por el tipo de trazos que ofrece.
Se trata de una tcnica muy habitual en soportes rocosos de
superficie lisa y dura y se realiza
o bien con un instrumento ltico
muy aguzado (lmina o buril de
silex) o con mucho mejor resultado, con un instrumento metlico (punzn o cuchillo). Este grabado inciso da como resultado
un surco extremadamente delgado y poco profundo menor a
1 milmetro, caracterstico de los
grabados de la Fase III, presen-
tes de forma masiva en Arroyo
del Horcajo I, aunque tambin
68
Figura 6 Detalle de la conservacin del soporte rocoso de Arroyo del Horcajo I.
Figura 7 Superposicin de grabados picados de la fase II a los grabados picados de la fase I.
Figura 8 Grabados filiformes del Arroyo del Horcajo, como en el caso de la roca II y VI
en Arroyo del Horcajo II, III, V y
VI (fig. 8).
e incluso con tendencia al grabado de tipo fusiforme, con
mentos claros figurativos.
engrosamiento del surco en la parte central de cada trazo.
Esta variante aparece en los motivos grabados de la FaseIV,
nicamente detectados en Arroyo del Horcajo I y muy posiblemente en Arroyo del Horcajo II y III.
4.4. Descripcin de los paneles grabados de la roca I
del Arroyo del Horcajo
Tanto el proceso de calco como de posterior identificacin
y estudio de las mltiples representaciones de esta roca
4.3. Estilo de los grabados
ha sido muy dificultoso, dada la gran cantidad de motivos
Por lo que se refiere a las rocas estudiadas, hay que decir
grabados, sus diferentes tcnicas de ejecucin, sus estilos
que el estilo general de todas las representaciones docu-
y composicin distintos y sobre todo, las superposiciones
mentadas es el esquemtico, aunque esta afirmacin debe
de unos a otros. Todo ello explica el largo proceso seguido
matizarse. En el caso de Arroyo del Horcajo I, la gran pro-
para la documentacin de un autntico palimpsesto como el
fusin de grabados existentes y superpuestos permite di-
descubierto en la roca I del Arroyo del Horcajo, hasta el mo-
ferenciar las representaciones segn su grado de abstrac-
mento un caso excepcional en Aragn dentro de los graba-
cin o esquematismo. Si nos referimos a los motivos ms
dos rupestres al aire libre y que nos ha permitido identificar
antiguos (fases I y II), vemos que las representaciones o
y estudiar no slo las diversas tcnicas y estilos utilizados
Cuadernos de Arte Rupestre 5 2008-2010 63-98
En el resto de rocas grabadas, prevalecen los motivos
abstractos y esquemticos, sin que hayamos detectado ele-
Royo
Todava hemos detectado una variante de esta tcnica,
que da como resultado un surco algo ms ancho y profundo
figuras son claramente geomtricas o abstractas
sin ningn tipo de figuracin. Por el contrario, en
la Fase III nos encontramos con elementos que
sin salir del estilo esquemtico, ya presentan evidentes elementos figurativos y composicin de
escenas, como en el caso de las representaciones ecuestres. De forma paralela y en la misma
fase, aparecen otros elementos no figurativos de
carcter geomtrico o simblico inseparables de
los motivos figurativos. Por ltimo en la fase IV
tambin encontramos elementos puramente abstractos junto a otros figurativos, como las representaciones de armas.
10
Figura 9 Vista de la roca del Arroyo del Horcajo I en el momento de su descubrimiento.
Figura 10 Vista general de la roca I del Arroyo del Horcajo, una vez realizada la limpieza del soporte de lquenes
69
Cuadernos de Arte Rupestre 5 2008-2010 63-98
Royo
en la decoracin grabada de esta roca, sino la evolucin de
Por otra parte, se ha decorado una roca que por su loca-
los motivos y su correcta clasificacin tipolgica, simblica,
lizacin slo podra contemplarse desde una corta distancia
cronolgica y cultural. Dada la enorme profusin de trazos
y con un determinado ngulo de luz, dada su inclinacin y lo
o grupos de trazos aislados que cubren toda la superficie
poco que destaca del terreno circundante, por lo que pue-
decorada, slo se describirn aquellos motivos que puedan
de plantearse que en este caso concreto estaramos ante un
identificarse con plena seguridad, indicando en cada caso la
tipo de yacimiento invisible por su situacin con respecto
fase a la que pertenecen.
al entorno de la zona, como ocurre en otros casos de este
Como ya se ha dicho, estamos ante un pequeo aflora-
mismo yacimiento y se comprueba en otros conjuntos de
miento de pizarras paleozoicas ligeramente inclinado y se-
grabados al aire libre aragoneses, como en el del Barranco
mienterrado en los sedimentos de la parte baja de la ladera
Cardoso de Pozondn y de la Pennsula Ibrica, con ejem-
izquierda de un pequeo barranco de fondo plano subsidia-
plos tan sealados como los grabados hurdanos o los de La
rio del Arroyo del Horcajo. La roca presenta una forma lige-
Serena en Extremadura.
ramente rectangular, orientada al S./S.-E., con una dimensiones mximas de 4,80 metros en su eje E.-O. y 1,50 metros en
su eje N.-S. en la parte central de la roca (fig. 9).
4.4.1. Descripcin de los paneles 1 a 5
Como ya hemos indicado, para la descripcin de los gra-
El rea decorada ocup toda la superficie disponible, aun-
bados de esta roca, se ha subdividido el espacio decorado
que concentrndose las representaciones en la parte cen-
en funcin de las principales lneas de fractura de todo el
tral, mientras que en la parte derecha (paneles 4 y 5) pare-
panel grabado, dando como resultado cinco paneles que en
cen estar ms dispersas, a pesar de la prdida evidente de
principio no guardan ninguna correspondencia con la dis-
varios motivos por desprendimientos del soporte.
tribucin original del rea grabada. Dichos paneles se han
De cara a una mejor comprensin de las representaciones
numerado de izquierda a derecha o dicho de otra manera,
se ha optado por separar de forma artificial toda la zona de-
de Oeste a Este, sin que por el momento hayamos numerado
corada en diferentes paneles, aprovechando las profundas
ningn motivo en concreto, a la espera del estudio definitivo
grietas y fisuras que compartimentan la roca, sin que stos
de este yacimiento (fig. 11).
tengan nada que ver con la organizacin original de la superficie decorada.
Lo que si es cierto es la sensacin de horror vacui que
trasciende de toda la composicin grabada, lo que se perci-
De cada panel daremos unas dimensiones mximas, as
como el tipo de grabados ms representativos, sus tcnicas
y estilo, junto a una descripcin e identificacin sumarias de
los motivos o figuras identificables.
be a travs de la acumulacin de diferentes motivos con estilos diversos y tcnicas diferentes, lo que da un aspecto de
PANEL N 1
caos generalizado a todo el panel grabado. Esta sensacin
Se localiza en el extremo Oeste o de la izquierda de la roca
se ha producido por la acumulacin sucesiva de figuras en
grabada. Aparece bien delimitado por una grieta profunda
el mismo lugar y durante un prolongado espacio de tiempo,
que ha hecho desaparecer bastantes motivos. Del primitivo
como veremos a continuacin (fig. 10).
panel grabado slo se conserva el tercio inferior, con unas
11
70
Figura 11 Calco general de la roca I del Arroyo del Horcajo (Segn V. Maturn y J. I. Royo 2005)
la tipologa de las figuras y su continuidad en el siguiente
panel, indican que en este pequeo fragmento de la roca decorada slo aparecen representados grabados de la Fase III.
PANEL N 2
Separado del anterior por una grieta de fractura del afloramiento rocoso, es el de mayor tamao de todos los paneles
de esta roca, con una forma ligeramente pentagonal, con el
vrtice en el lado inferior y unas dimensiones mximas de
1,25 metros en su eje E-O por 1,30 metros en su eje N-S.
Presenta toda la superficie apta para la decoracin totalmente ocupada por mltiples motivos grabados, casi todos ellos
Cuadernos de Arte Rupestre 5 2008-2010 63-98
lacin de figuras que se superponen. La tcnica de factura,
Royo
Todos los grabados de este panel corresponden a una
nica fase de ejecucin, aunque parece existir una acumu-
de carcter geomtrico o simblico-abstracto, aunque algn
elemento podra clasificarse como figurativo (fig. 13).
En cuanto a la tcnica empleada, hay grabados picados e
incisos filiformes mezclados en el espacio decorado, aunque
los filiformes se concentran en el lado izquierdo y superior
del panel, quedando todo el sector central y derecho del mismo ocupado por los grabados picados que en esta ocasin
se limitan a ms de un centenar de cazoletas, la mayor parte de las cuales pertenecen a la Fase II. Aunque a primera
vista slo se aprecia una aglomeracin catica de estos elementos, un examen ms detenido permite identificar varias
figuras complejas realizadas a base de hoyuelos picados,
identificndose lneas paralelas, un motivo esteliforme y algn otro circuliforme (fig. 14).
Por lo que se refiere a los grabados filiformes, todos ellos
pertenecientes a la Fase III, su intensa aglomeracin no permite demasiadas precisiones, aunque sus caractersticas
tipolgicas permiten su asimilacin a los signos del panel
n 1. Entre otros motivos pueden identificarse dos posibles
cuchillos afalcatados, otro motivo de tendencia curva de difcil interpretacin, varios haces de lneas paralelas o convergentes y un posible caballo con jinete marchando a la
derecha, localizado en el tercio superior izquierdo del panel.
Otros elementos como los posibles signos sueltos o formando pequeos vocablos en alfabeto indgena prerromano, no
12
quedan del todo claros y por lo tanto no los hemos querido
destacar en este momento de nuestra investigacin (fig. 15).
Figura 12 Calco del panel 1 de Arroyo del Horcajo I
PANEL N 3
dimensiones mximas de 35 por 25 centmetros. La distribu-
De forma vagamente cuadrangular este panel cuenta con
cin de los grabados en el soporte rocoso indica que ha po-
unas dimensiones muy similares al anterior, con 1,5 metros en
dido desaparecer toda la parte superior de este panel, prin-
su eje E-O y 1,10 metros en su eje N-S. En este panel, tambin
cipalmente por desprendimiento del soporte o desplacacin.
profusamente grabado, encontramos motivos de todos los es-
En la zona conservada slo aparecen grabados de tipo
tilos y tcnicas documentados en esta roca, as como de las
geomtrico o abstracto realizados por incisin de tipo filifor-
cuatro fases de ejecucin identificadas en la misma. Salvo en
me, identificndose los siguientes motivos (fig. 12):
el cuarto superior izquierdo, casi vaco de representaciones
3 pentalfas situadas una encima de la otra (Tamao
mximo: 10 centmetros).
3 haces de lneas paralelas o convergentes.
1 motivo curvilneo que podra ser una representacin
zoomrfica.
Varios signos que podran identificarse con restos epigrficos en lengua ibrica o celtiberica.
grabadas, el resto del panel aparece ocupado por un nutrido
nmero de figuras grabadas por percusin o picado y por incisin tanto filiforme como de surco ms grueso.
Los motivos grabados por picado se concentran en el cuarto inferior izquierdo del panel, aunque tambin aparecen en
mucha menor medida en el cuarto inferior derecho, mientras
que los grabados filiformes se reparten por todo el panel, aun-
71
Cuadernos de Arte Rupestre 5 2008-2010 71
Royo
13
14
extremo superior ligeramente apuntado y con la base reticulada, con unas dimensiones mximas de 70 centmetros de
altura, por 30 centmetros de anchura, la cual parece identificarse con un motivo idoliforme. Presenta un surco picado muy superficial de contornos muy irregulares y con una
fuerte ptina frrica muy brillante. Al lado de esta gran figura
que parece dominar todo el panel, aparecen otras cazoletas
realizadas con la misma tcnica y por lo tanto de la misma
fase que hemos identificado como la Fase I (fig. 17).
Superpuestas a la gran figura, aparecen una serie de
cazoletas circulares y ms profundas que cortan en varios
puntos el surco vertical central y el lateral izquierdo, conformando un motivo de clara tendencia circular. Junto a este
motivo superpuesto y por tanto posterior, tambin aparecen
otras cazoletas sueltas cuya posible relacin entre s por el
momento no vemos tan clara como en el caso anterior, constituyendo todas ellas la Fase II (fig. 18).
Por lo que se refiere a los grabados de la Fase III estn
compuestos por motivos filiformes de los que existe uno
15
que ocupa la parte superior del panel y que consiste en una
Figura 13 Calco del panel 2 de Arroyo del Horcajo I.
Figura 14. Detalle de las cazoletas del panel 2 de Arroyo del Horcajo I.
Figura 15. Detalle de los motivos incisos filiformes del panel 2 de Arroyo del
Horcajo I
retcula geomtrica de forma rectangular con varias diagonales que la cruzan y que tiene unas dimensiones mximas de 55 por 40 centmetros, entre la cual se identifican
otros motivos geomtricos, epigrficos e incluso figurativos,
como el jinete a caballo que marcha a la izquierda identifi-
72
que concentrando su nmero en la parte superior derecha y
cado en el ngulo inferior derecho, o el signo del alfabeto
en el cuarto inferior derecho, donde se identifican el mayor
ibrico KO, situado un poco ms arriba, junto a otros signos
nmero de motivos y se localizan gran nmero de superpo-
similares localizados por encima y por debajo del anterior.
siciones que nos han permitido establecer la estratigrafa de
Tambin en el ngulo superior derecho hemos identificado
ejecucin de grabados de esta roca decorada (fig. 16).
un pequeo motivo que parece corresponder a una punta
En cuanto a las figuras ms representativas de este panel,
de lanza de perfil ovalado y relleno de lneas paralelas en
aparecen dos que de alguna manera dominan al resto, tanto
su interior. Algunas de los motivos presentes en el ngulo
por su tamao como por su ubicacin en el rea grabada. En
inferior derecho, permiten suponer la presencia de otras fi-
la parte central e inferior de sta se localiza una gran figura
guras de carcter ecuestre, e incluso de posibles pentalfas,
de forma rectangular alargada en posicin vertical y con el
pero lo incompleto de dichas figuras y su fragmentacin por
Cuadernos de Arte Rupestre 5 2008-2010 63-98
Royo
17
16
desprendimientos del soporte no nos permiten demasiadas
precisiones por el momento (fig. 19).
Por ltimo, hemos podido identificar una ltima fase de ejecucin de los grabados, o Fase IV, representada por dos pequeas figuras de unos 5 centmetros de dimensiones mximas, realizadas por incisin algo ms ancha y profunda y que
se superponen con claridad a la retcula filiforme ya descrita.
Dichas figuras, a pesar de su aspecto esquemtico e incluso
abstracto, pueden identificarse con seguridad como dos ballestiformes, o mejor dicho, con la representacin en este caso
concreto de dos ballestas (fig. 20) identificadas gracias a la
calidad de las representaciones que nos ha permitido identificar los motivos grabados con los elementos constituyentes de
estas armas en su etapa altomedieval.
PANEL N 4
Este panel presenta un gran deterioro natural provocado
por su exposicin al aire libre, con toda la superficie surcada
por fisuras y grietas de diversas anchuras, algunas de las
18
cuales han causado importantes desprendimientos de placas de soporte.
Tiene una forma vagamente triangular con una base de
unos 50 centmetros, por 90 centmetros de altura con un
vrtice de unos 15 centmetros. Puede afirmarse que aunque
Figura 16 Calco del panel 3 de Arroyo del Horcajo I.
Figura 17 Motivo idoliforme picado de la Fase I en el panel 3 de Arroyo del
Horcajo I.
Figura 18 Detalle del motivo circular compuesto por cazoletas de la Fase II,
superpuesto a la gran figura idoliforme. Panel 3 de Arroyo del Horcajo I.
esta zona parezca marginal en cuanto al resto de la roca
grabada, dado que en este sector slo aparecen algunas
de la clasificada como Fase III. En la parte superior del panel
figuras presuntamente aisladas, dista mucho de ser cier-
aparecen tres motivos, uno de los cuales hemos catalogado
to, ya que en este panel y en el siguiente es donde mejor
como una posible punta de lanza, junto a un pequeo motivo
hemos podido documentar las escenas ecuestres de esta
escaleriforme y otro de difcil interpretacin.
roca. Tambin hay que aadir que dada la fragmentacin del
Por debajo y ocupando un lugar central en la composicin
panel, han podido desaparecer algunos motivos, dejando a
aparece un jinete a caballo marchando a la izquierda, con
otros incompletos, como veremos (fig. 21).
lanza, posible escudo y llevando la cabeza del quido sujeta
Salvo alguna cazoleta aislada de la Fase I localizada en
con riendas. La escena ecuestre tiene un cierto estilo esque-
el extremo izquierdo del panel, el resto de motivos identifica-
mtico pero aparece dotada de pleno movimiento. A pesar
dos, unos siete, estn realizados por incisin de tipo filiforme
del esquematismo de la representacin, el caballo presenta
73
Cuadernos de Arte Rupestre 5 2008-2010 63-98
Royo
19
20
21
22
Figura 19 Detalle de los motivos incisos filiformes de la Fase III del panel 3.
Figura 20 Figuras ballestiformes pertenecientes al panel 3 o correspondientes a la
Fase IV, superpuestas a los motivos filiformes.
Figura 21 Calco del panel 4 de Arroyo del Horcajo I.
Figura 22 Detalle de un motivo ecuestre de la Fase III del panel 4
varios detalles anatmicos, como el cuerpo formado por dos
motivos ecuestres, dada la similitud de los trazos conserva-
lneas convergentes, cola corta, patas realizadas con dos
dos con la figura descrita, pero no podemos precisar ms.
trazos simples, cabeza triangular y las dos orejas sealadas
con dos pequeos trazos. El jinete aparece sentado en la
74
PANEL N 5
grupa del animal, con las dos piernas y con un cuerpo forma-
El ltimo panel de la roca de Arroyo del Horcajo I es el
do por tres lneas paralelas cerradas por arriba y por abajo.
peor conservado. Presenta una forma lejanamente cua-
Las dos cazoletas picadas de este panel aparecen a ambos
drangular y solamente una pequea parte de su superficie
lados de este motivo ecuestre (fig. 22). Por debajo de esta
se conserva intacta para conservar figuras grabadas, ya
escena, encontramos otros dos motivos muy incompletos
que el resto aparece surcado de grietas, fisuras y grandes
que muy bien podran corresponder al menos a otros dos
desprendimientos de placas. El rea donde se conserva
bados de Arroyo del Horcajo I, ha permitido identificar
una parte importante de sus representaciones, lo cual
ha sido determinante a la hora de establecer las posibles asociaciones entre los motivos grabados. Por
otra parte, las abundantes superposiciones detectadas
entre motivos de similares caractersticas, e incluso de
tipologas y tcnicas muy distintas, nos ha servido para
establecer la secuencia estratigrfica en la ejecucin
de unos grabados que se fueron acumulando en esta
roca a lo largo de mucho tiempo, dando como resultado un gran panel repleto de grabados cuya lectura
inicial se hace un tanto complicada, pero que una vez
definidos todos los momentos de ejecucin, se nos
Cuadernos de Arte Rupestre 5 2008-2010 63-98
La documentacin exhaustiva de los paneles gra-
Royo
4.4.2. Asociaciones y superposiciones
presenta como un palimpsesto que permite seguir la
23
decoracin sucesiva de esta roca a lo largo de ms de
tres mil aos.
Las asociaciones de figuras o motivos documenta-
precariamente el soporte no excede de 40 por 35 cent-
das durante el trabajo realizado en esta roca grabada, han
metros de dimensiones mximas, localizada en el cuarto
supuesto la constatacin de dichas asociaciones en funcin
superior derecho del panel, conservndose otro fragmento
de las fases y tcnicas de ejecucin, as como de la tipologa
de soporte de menos de 20 centmetros cuadrados en el
de las propias representaciones. De este modo encontramos
ngulo inferior izquierdo del mismo.
asociaciones de motivos tanto geomtricos o abstractos,
En este sector no hemos documentado ni un solo grabado picado y por lo tanto no aparecen cazoletas, siendo los
como figurativos en todos los paneles decorados, pero siempre entre motivos de la misma fase y tcnica de ejecucin.
grabados filiformes de la Fase III los nicos existentes. Como
Dicha asociacin no queda tan clara en los grabados de la
en el panel anterior, destacan las representaciones ecuestres
Fase I, pero es mucho ms evidente en los de la Fase II, don-
con dos magnficas figuras de jinetes a
caballo (fig. 23). El superior marcha a la
derecha, sobre un caballo esquemtico
pero que como en el panel ya descrito
cuenta con los mismos convencionalismos, es decir: cuerpo formado por dos
lneas, cuello largo y estrecho, cabeza
triangular con las orejas, cola un poco
ms larga y patas en ngulo a modo
de marcha. El jinete sigue siendo muy
esquemtico, formado por un haz de
lneas paralelas y parece llevar un escudo alargado, sujetando la cabeza
del quido con las riendas. Las lneas
o trazos sueltos localizados por debajo
24
del caballo, podran representar incluso
Figura 23 Calco del panel 5 de Arroyo del Horcajo I.
Figura 24 Motivo inciso filiforme de la Fase III que representa un jinete montado a caballo con
larga lanza. Panel 5 del Arroyo del Horcajo I
la lnea del suelo sobre el que marcha
este caballo.
Por debajo de este jinete, aparece un guerrero montando
de las cazoletas aisladas se asocian entre ellas formando
un caballo al galope que lleva una larga lanza con la punta
otras figuras ms complejas, como motivos circulares, series
ovalada y rellena de trazos convergentes. El caballo pre-
de lneas paralelas o figuras esteliformes.
senta los mismos convencionalismos que los ya descritos
Las asociaciones de los grabados filiformes de la Fase III
y galopa a modo de carga hacia la izquierda, en una re-
no forman escenas identificables, salvo quizs en el caso de
presentacin llena de movimiento y dinamismo, a pesar del
las figuras ecuestres, aunque lo cierto es que existen, dada
estilo claramente esquemtico de esta figuracin (fig.24).
la presencia de diferentes motivos que suelen repetirse en
Por lo que se refiere al ltimo motivo aislado del ngulo in-
otros paneles grabados de la misma cronologa. As la pre-
ferior izquierdo y a los trazos sueltos documentados entre
sencia de pentalfas, haces de lneas, retculas geomtricas,
los dos jinetes, es ms que posible que en el primer caso
signos epigrficos y motivos figurativos como las armas, es
pertenezcan a otro motivo ecuestre, aunque en el segundo
una constante que se repite hasta la saciedad en los princi-
ya no estemos tan seguros.
pales conjuntos grabados de la Edad del Hierro peninsular,
75
Cuadernos de Arte Rupestre 5 2008-2010 63-98
Royo
25
Figura 25 Detalle de la superposicin de motivos incisos filiformes (Fase III) sobre un surco grabado por picado perteneciente a la figura de un idoliforme de la Fase I. Panel III, Arroyo del Horcajo I
76
como ms adelante veremos. En cuanto a las posibles aso-
y suciedad, permitiendo observar todos los grabados con la
ciaciones entre las distintas figuras ecuestres, parece ms
suficiente calidad no slo para su documentacin y calco,
que probable que todas ellas formen parte de una compo-
sino sobre todo para el anlisis detenido y la documentacin
sicin escnica de la que slo una pequea parte muy frag-
fotogrfica de detalle que, en ltima instancia, es la que nos
mentada nos ha llegado.
ha permitido establecer dicha secuencia.
Otro tanto parece suceder con los grabados de la ltima
La figura rectangular reticulada de grabados picados irre-
fase, en la que los nicos motivos identificados parecen si-
gulares del Panel 3 identificada con un posible idoliforme,
tuarse juntos en una asociacin cuyo significado se nos es-
presenta en su lado izquierdo varias superposiciones de ca-
capa por el momento.
zoletas redondeadas y profundas, evidentemente posterio-
Respecto a las superposiciones detectadas entre figu-
res a dicha figura (fig. 18). Pero tambin en su lado derecho
ras y motivos de distinta tipologa y tcnica de ejecucin,
y parte superior, se conservan varias superposiciones de
su estudio y catalogacin han sido de vital trascendencia
grabados filiformes, en este caso de parte de la gran retcula
para intentar un acercamiento al proceso diacrnico de
geomtrica asociada a los motivos ecuestres y a la mayor
formacin de este palimpsesto. Afortunadamente, la mayor
parte de los grabados incisos (fig. 25). Para completar las
parte de las superposiciones detectadas, lo han sido gra-
superposiciones ms evidentes hay que citar la de los dos
cias a la conservacin excepcional de algunos sectores del
motivos ballestiformes de surco inciso ms profundo y ancho
soporte grabado, lo que nos ha permitido establecer dichas
sobre el ngulo superior izquierdo de la retcula geomtrica
superposiciones, hasta establecer la secuencia definitiva, in-
filiforme (fig. 20).
dependientemente de que dentro de cada fase general de
No hemos podido establecer la superposicin de motivos
ejecucin puedan haberse dado otras superposiciones de
filiformes sobre cazoletas regulares y profundas, a pesar de
mucha ms difcil deteccin.
la cercana de stos, hasta el punto de que en algunas zonas
Como ya hemos dicho en la descripcin del Panel n 3,
podra pensarse en la superposicin de las cazoletas sobre
es en este sector donde se han podido constatar la mayor
los trazos filiformes. Pero lo que sucede es todo lo contrario,
parte de superposiciones entre motivos de distinta tipologa
ya que la profundidad de dichas cazoletas impide que el sur-
y tcnica y es donde hemos podido establecer la secuencia
co inciso quede grabado en unas paredes totalmente inclina-
estratigrfica de los grabados de Arroyo del Horcajo I. En
das, interrumpindose como si fueran las cazoletas las que
este sentido ha sido vital la labor de limpieza previa del panel
se superponen al surco inciso. En este sentido es importante
rocoso de polvo, colonias de lquenes y otros restos de tierra
sealar el intento de apropiacin del espacio decorado que
La Fase III de la roca grabada en estudio se represen-
deseada, por lo que los grabados filiformes deben concen-
ta por los grabados incisos filiformes, realizados con un
trarse en aquellos espacios vacos que quedan entre la gran
instrumento metlico muy aguzado que deja unos surcos
aglomeracin de cazoletas profundas del Panel n 2.
lineales muy finos, con una anchura menor en muchos
Este anlisis detenido ha permitido establecer cuatro mo-
casos a milmetro y una fuerte ptina bien conservada
mentos o fases en las que se concentra la mayor parte de
de color marrn oscuro o negruzco. Esta fase aparece
la decoracin grabada de Arroyo del Horcajo I, indepen-
representada en todos los paneles de la roca, siendo
dientemente de que en cada una de las fases se hayan
especialmente representativos los motivos filiformes del
producido algunos fenmenos acumulativos de ms difcil
Panel n 1 y los del n 4 y 5, aunque es en el n 3 don-
secuenciacin.
de son ms abundantes, superponindose en repetidas
ocasiones a varias cazoletas de la Fase I y al idolo de di-
4.4.3. Descripcin de las Fases I a IV en la roca I del Arroyo
del Horcajo y sus motivos ms representativos
cha fase. La temtica de esta fase cuenta con elementos
simblicos, abstractos, geomtricos y figurativos, entre
los que hemos identificado pentalfas, retculas o parrillas,
FASE I
haces de lneas paralelas y convergentes, aspas, armas,
Los grabados de la Fase I aparecen bien diferenciados por
signos epigrficos prerromanos y escenas ecuestres con
su temtica y por su tcnica de ejecucin. Corresponden con
jinetes y caballos. Es el nico momento de todo el proce-
motivos realizados con picado de surco relativamente ancho
so decorativo de esta roca en el que podemos hablar de
(2-3 centmetros), muy irregular y muy poco profundo (2-3 mil-
composiciones escnicas, sobre todo en lo referido a los
metros), que presenta una ptina marrn oscura brillante y de
motivos de equitacin.
Cuadernos de Arte Rupestre 5 2008-2010 63-98
FASE III
nas ya grabadas que no permiten completar la composicin
Royo
los motivos filiformes pretenden, repartindose incluso en zo-
aspecto metlico o vitrificado, muy similar a la del soporte en
la parte superior de los Paneles n 2 y 3. La irregularidad de
FASE IV
los surcos grabados viene dada por la tcnica de picado su-
La Fase IV representa el ltimo momento en el que se gra-
perficial directo, utilizando un instrumento ltico, posiblemente
b en la roca de Arroyo del Horcajo I y por lo tanto correspon-
un pico o canto de roca muy dura, posiblemente una cuarcita.
de a la etapa ms moderna de su decoracin. La tcnica con
Dicha tcnica deja unas marcas bien definidas, en forma de
la que se representan los motivos de esta fase sigue siendo
hoyuelos ovalados que indican perfectamente la percusin
la incisa, pero el surco se hace ligeramente ms ancho (en
directa y ligeramente oblicua. La temtica de esta fase vie-
torno a 1 milmetro) y profundo, con un perfil en V, variando
ne representada por la gran figura rectangular del Panel n 3
tambin la ptina que se hace ligeramente ms clara que
identificada con un posible dolo placa, al que acompaan de
en los surcos de la Fase III. Una pequea variante de esta
forma dispersa entre los paneles n 2 y en menor medida el 4
tcnica la hemos detectado en algn trazo suelto, en el que
una serie de cazoletas tambin muy irregulares y superficia-
puede observarse un engrosamiento en el centro del surco
les, as como unas cuantas microcazoletas, tambin identifica-
grabado, de forma muy similar a los denominados graba-
bles con puntos de percusin aislados.
dos fusiformes. Al igual que en el caso anterior, su posicin
estratigrfica en la composicin general aparece bien mar-
FASE II
cada, dada la superposicin de sus dos motivos ms carac-
En la Fase II de la roca grabada de Arroyo del Horcajo
tersticos a la retcula filiforme del Panel n 3 de la Fase III.
I nos encontramos tambin con grabados picados por per-
En cuanto a su temtica, aparece limitada a los dos motivos
cusin, pero en esta ocasin y con bastante probabilidad,
ballestiformes ya descritos as como algn trazo lineal suelto
realizados de forma indirecta o utilizando un instrumento me-
del Panel n 2.
tlico. En todo caso, la seccin del grabado de esta fase
es en V, con motivos de contornos ms regulares y surcos
mucho ms profundos, pudiendo oscilar entre los 2 y 3 centmetros. A diferencia de los anteriores a los que una parte de
5. EL ENCLAVE RUPESTRE DEL ARROYO DEL
HORCAJO: APROXIMACIN A SUS ROCAS
GRABADAS
los motivos de esta fase se superponen, los grabados de la
Fase II tienen una ptina totalmente distinta, provocada en
El conjunto de grabados al aire libre del Arroyo del Hor-
parte por la propia profundidad del grabado, que da como
cajo, adems de la roca que acabamos de describir, cuenta
resultado un aspecto ms fresco que en la fase anterior. La
con otros cinco paneles decorados, repartidos en los aflo-
temtica de esta fase se reduce a un solo elemento bsico:
ramientos rocosos que enmarcan las dos riberas del curso
la cazoleta circular que puede oscilar entre los 3 y los ms
de este arroyo tributario del ro Huerva. A lo largo de un eje
de 5 centmetros de dimetro. Este elemento simple, del que
de unos 600 metros de longitud y 200 metros de anchura,
aparecen entre los paneles n 2 y 3 ms de 100 representa-
se suceden dos rocas grabadas en la margen izquierda
ciones, se combina en varias ocasiones dando una serie de
(rocas I y III) y otras cuatro en la derecha (rocas III, IV, V y
composiciones geomtricas, como motivos circulares, esteli-
VI) (fig. 26). Dado que en los distintos paneles decorados
formes o de lneas paralelas, sin que en la intensa aglomera-
aparecen prcticamente todas las fases de ejecucin docu-
cin del Panel n 2 hayamos podido de momento identificar
mentadas en Arroyo del Horcajo I, a continuacin daremos
alguna otra composicin compleja.
una sucinta informacin sobre el resto del nuevo conjunto
77
Cuadernos de Arte Rupestre 5 2008-2010 63-98
Royo
26
que hacen realmente complicada una lectura iconogrfica
de este panel (fig. 27). A pesar
de la cantidad de motivos que
superan el centenar, pueden
identificarse algunas figuras,
entre las que destaca una de
tipo ecuestre aunque realizada en estilo muy esquemtico.
Adems de este motivos se
pueden ver otros, como lneas
convergentes, retculas, lneas
paralelas, aspas, cruciformes
y algn posible zoomorfo y
27
Figura 26 Foto area de la disposicin de las rocas grabadas en relacin al curso del Arroyo del Horcajo.
Figura 27 Vista general de Arroyo del Horcajo II
ballestiformes (fig. 28). A la
espera de la documentacin y
estudio de este afloramiento,
contamos con elementos para
considerar que existen motivos
rupestre, con el fin de dar una visin de conjunto sobre este
paralelizables a los de la fase III y IV de la roca I, sin que
santuario parietal prehistrico y protohistrico.
en esta roca se haya podido documentar ni un solo grabado realizado por picado.
5.1. Arroyo del Horcajo II
Se trata de la segunda roca grabada encontrada por
78
5.2. Arroyo del Horcajo III
los descubridores en 2004. Localizada a unos 250 metros
Se encuentra a unos 100 metros al sureste de la roca I y pre-
al sureste de Arroyo del Horcajo I, nos encontramos ante
senta una orientacin hacia el Este. Estamos ante un pequeo
las estribaciones de una loma rocosa que cuenta con una
afloramiento de tendencia rectangular con unas dimensiones
roca casi vertical orientada al sur, cuya superficie bien
mximas de 2,16 metros en su eje Norte-Sur, por 1,30 metros en
patinada aparece profusamente ocupada por una maraa
su eje Este-Oeste, presentando una inclinacin de ms de 45.
de motivos grabados realizados por incisin, tanto de tipo
Esta roca aparece al lado derecho de la desembocadura de
filiforme como fusiforme, con mltiples superposiciones
la pequea val donde se localiza Arroyo del Horcajo I, pero ya
Cuadernos de Arte Rupestre 5 2008-2010 63-98
Royo
28
29
Figura 28 Detalle de los grabados de la roca II de Arroyo del Horcajo. En primer trmino, un motivo ecuestre totalmente esquemtico.
Figura 29 Vista general de Arroyo del Horcajo III.
fuera de la misma, en la parte superior de la margen izquierda
muy irregular, de entre 3 y 5 centmetros de dimetro y hasta
del Arroyo del Horcajo y junto al camino tradicional que recorre
2centmetros de profundidad, que presentan unas caracte-
por esta margen y delimita el estrecho valle cultivable. De forma
rsticas tcnicas muy similares a las cazoletas de la Fase II
similar al caso anterior, en esta roca tambin aparecen gran-
de Arroyo del Horcajo I. En total, hemos identificado ms de
des grietas y fisuras, as como desprendimientos de soporte,
15 motivos de estas caractersticas, a los que hay que sumar
aunque en este caso no parecen haber afectado a los motivos
las microcazoletas o puntos de percusin que se encuentran
grabados que aqu son mucho menos numerosos (fig. 29).
bien documentados en el ngulo inferior izquierdo de la roca
En Arroyo del Horcajo III nos encontramos una superficie
y en su zona media inferior. El otro tipo de grabados localiza-
grabada mucho menor que en la roca anterior y casi todos
dos son los incisos o filiformes, identificables con la Fase III
los motivos se concentran en la mitad sur de sta. En este
de Arroyo del Horcajo I. Aunque aparecen de forma espor-
afloramiento rocoso aparecen dos tipos de grabados neta-
dica por toda la roca, no nos han permitido identificar ningn
mente diferenciados: los realizados por percusin o picados
tipo de motivo o figura. En este grupo de trazos, aparecen
y los incisos o filiformes. Entre los primeros hemos docu-
con nitidez dos trazos ms profundos y anchos de tenden-
mentado un grupo de cazoletas picadas de forma circular
cia fusiforme y que se superponen a los anteriores (fig. 30).
79
Cuadernos de Arte Rupestre 5 2008-2010 63-98
Royo
30
En esta roca tambin hemos documentado el mismo
tipo de superposiciones de los grabados filiformes
sobre los picados y de los fusiformes sobre los filiformes, sin que por el momento seamos capaces de
identificar una fase de ejecucin tan precisa como
en el caso de la roca I., aunque con toda seguridad
podemos afirmar que las cazoletas y microcazoletas
son anteriores a los grabados filiformes y fusiformes.
De este modo, contamos con una Fase I representada por la cazoleta superficial e irregular rodeada
de microcazoletas del ngulo inferior izquierdo de la
roca, perfectamente asimilable a la Fase I establecida para Arroyo del Horcajo I. En la Fase II incluiramos el resto de cazoletas picadas correspondiendo
31
a la Fase III la mayor parte de los trazos filiformes,
salvo los dos trazos fusiformes que podran corresponder a una Fase IV.
Figura 30 Calco de Arroyo del Horcajo III.
Figura 31 Vista general de Arroyo del Horcajo IV
5.3. Arroyo del Horcajo IV
sido documentado exhaustivamente, cuenta con una serie
Esta roca grabada se encuentra a unos 200 metros al su-
de representaciones que lo relacionan directamente con la
reste de Arroyo del Horcajo I y a unos 50 al norte de Arroyo del
fase III de Arroyo del Horcajo I, apareciendo al menos dos
Horcajo II, en la misma ladera de la loma rocosa que enmarca
retculas geomtricas similares a la del panel 3 de dicha
por este lado el estrecho valle del Arroyo del Horcajo. Aparece
roca (fig. 32). Tambin aparecen otras representaciones fili-
orientada al oeste y ligeramente inclinada (unos 20-30) con
formes de contornos curvilneos pero mal identificadas por
respecto al suelo. El panel grabado tiene unas dimensiones mo-
el momento, as como otros motivos que deben emparentar-
destas, unos dos metros cuadrados, pero la superficie conser-
se con todas estas figuras.
va en gran parte la ptina frrica brillante y dura que caracteriza
a las pizarras paleozoicas de este conjunto rupestre.
80
Al parecer superpuestas a los anteriores motivos filiformes aparecen tres figuras grabadas por incisin de surco
La totalidad de los motivos grabados de este panel ro-
profundo y ancho y que ocupan un antiguo desprendimien-
coso, han sido realizados por incisin, en su mayor parte
to del soporte rocoso menor a un metro cuadrado. En esta
filiforme, pero tambin de surco profundo y bien marcado,
zona aparecen tres figuras que se identifican con una ret-
sin llegar a ser fusiforme (fig. 31). Aunque este panel no ha
cula geomtrica y con otras dos figuras que podran ser ba-
Cuadernos de Arte Rupestre 5 2008-2010 63-98
Royo
32
33
Figura 32 Detalle del lado derecho del panel: Retcula geomtrica realizada por grabado inciso filiforme, caracterstico de la Fase III de grabados en
Arroyo del Horcajo I.
Figura 33 Detalle de la zona central de la roca grabada, con motivos grabados de surco profundo y ancho. Arroyo del Horcajo IV
llestiformes, pero que tambin se podran identificar como
reste de Arroyo del Horcajo I y muy cerca del cauce del
algn tipo de estandarte (fig. 33).
arroyo en su margen derecha. Se trata de un afloramiento
de pizarra paleozoica de tres/cuatro metros de altura que
5.4. Arroyo del Horcajo V
destaca en medio de la actual huerta, ya que se trata del
Se localiza ya bastante alejada del ncleo de las rocas
nico afloramiento rocoso de dicha magnitud en el estre-
grabadas I a IV, concretamente a unos 300 metros al no-
cho valle de este riachuelo (fig. 34). En una de las paredes
81
Cuadernos de Arte Rupestre 5 2008-2010 63-98
Royo
verticales que delimitan este afloramiento rocoso, en con-
rocas grabadas del Arroyo del Horcajo, hemos comparado
creto en la que se orienta hacia el este, hemos descubierto
los paneles decorados de estas rocas con los principales
una extraa figura reticular realizada por incisin de surco
conjuntos de grabados al aire libre estudiados tanto en Ara-
profundo que aparece asociada a otros motivos filiformes
gn, como en el resto de la Pennsula Ibrica, con el fin de
que representan retculas cuadrangulares, de similares
establecer criterios morfolgicos, iconogrficos y tipolgicos
caractersticas a las ya descritas en Arroyo del Horcajo I y
fiables, proponer la secuencia cronolgica de este yacimien-
IV, pudiendo corresponder, como en el caso anterior a la
to y establecer su interpretacin y funcionalidad.
Fase III (fig. 35).
6.1. Paralelos de los
5.5. Arroyo del Hor-
grabados de la Fase I
Los motivos grabados
cajo VI
Estamos ante la roca
en la Fase I de las rocas
con grabados ms ale-
estudiadas en el Arroyo
jada del ncleo de este
del Horcajo permiten su
enclave rupestre. Se lo-
comparacin temtica y
caliza a unos 650 metros
formal con algunos ele-
al noreste de Arroyo del
mentos del Arte Esque-
Horcajo I y a unos 300
mtico, ya sea en pintura
en la misma direccin
o grabado. Poco pode-
de Arroyo del HorcajoV.
mos decir de las cazole-
Tambin se encuentra
tas y microcazoletas aso-
en las estribaciones del
ciadas al dolo placa que
afloramiento rocoso que
34
enmarca el valle por su
aparece
representado
en Arroyo del Horcajo I,
margen derecha y se
aunque ambos elemen-
orienta hacia el oeste
tos, cazoletas e idolifor-
(fig. 36). Se trata, ms
mes, aparecen tanto en
que de una roca o aflo-
el arte megaltico (Bueno
ramiento
de
y Balbn 2000), como en
una superficie horizontal
las fases ms antiguas
de menos de un metro
de los petroglifos galle-
cuadrado en la que se
gos,
han documentado hasta
chables a mediados del
la fecha un total de dos
III milenio a.C. (Costas
motivos realizados por
e Hidalgo 1995: 53-54).
incisin filiforme y que
En el grupo de grabados
se identifican con dos
de la altimeseta soriana
retculas geomtricas de
tambin aparecen varias
tendencia cuadrangular
representaciones
muy bien conservadas
formes que se han rela-
gracias al buen estado
cionado con este tipo de
del soporte y de su pti-
motivos (Gmez-Barrera
na frrica (fig. 37). Tanto
1992: 296. fig. 227).
aislado,
la tcnica como las pro-
35
pias figuras representadas se paralelizan con el
resto de retculas aparecidas en este yacimiento en
Figura 34 Vista general desde el este del afloramiento de pizarras paleozoicas
de Arroyo del Horcajo V.
Figura 35 Detalle del motivo reticular realizado por surco profundo y ancho en la
roca V del Arroyo del Horcajo
posiblemente
fe-
idoli-
No obstante, en los
ltimos aos se han podido contextualizar algunas representaciones de
motivos idoliformes que
las rocas I, IV y V, todas
aparecen asociadas a
ellas con evidencias de
yacimientos de habita-
haberse realizado en la Fase III de ejecucin de los grabados
cin fechados en el Neoltico. Este sera el caso del conjunto
en esta zona.
grabado de Fraiximeno en Morella (Castelln), donde aparecen varias figuras similares al idoliforme del Arroyo del Hor-
6. ESTUDIO Y PARALELOS DE LAS ROCAS GRABADAS DEL ARROYO DEL HORCAJO
cajo, pero en este caso junto a un poblado cuyos materiales
permiten fecharlo entre el Neoltico Medio/Final (Prez-Milin y
Guardiola 2005). Algo parecido ocurre en el poblado neoltico
82
Establecidas las tcnicas de grabado, su tipologa y com-
de Ca nIsach y en otros yacimientos del neoltico cataln,
posicin y las diferentes fases en las que se han utilizado las
donde aparecen cazoletas y canalillos bien contextualizados
Cuadernos de Arte Rupestre 5 2008-2010 63-98
Royo
36
37
Figura 36 Vista general del afloramiento y rocas grabadas de Arroyo del Horcajo VI.
Figura 37 Detalle de los motivos reticulares filiformes de Arroyo del Horcajo VI
arqueolgicamente y fechados entre el IV y el III milenio a.C.
ce (Collado 2006: 406-407, fig. 31). Del mismo modo, tambin
(Tarrs 2003: 68-69). Motivos geomtricos rectangulares apa-
se conocen representaciones idoliformes emparentadas con
recen grabados en varias de las rocas del conjunto del Molino
los dolos cilindro en algunos conjuntos grabados gallegos,
Manznez, en la cuenca del Guadiana, asociados a otros ele-
como los localizados en Chan de Lagoa (Campo Lameiro y en
mentos, como cazoletas, crculos o espirales, adems de an-
la Pedra das Ferraduras, ambos en la provincia de Pontevedra
tropomorfos, fechndose entre el Neoltico y la Edad del Bron-
(Costas e Hidalgo 1995: 53-54).
83
Cuadernos de Arte Rupestre 5 2008-2010 63-98
Royo
Tambin en Aragn encontramos paralelos a estas figuras
formar una figura ms compleja. El principal problema de las
en varios yacimientos clasificados como prehistricos. Uno
cazoletas, aparte de su simplicidad morfolgica, es el de su
de los ms importantes es la Masada de Ligros de Albarra-
larga pervivencia, como ya se ha sealado en repetidas oca-
cn, donde se ha documentado una posible representacin
siones (Royo 2004: 91-93), pudiendo seguir su continuada
idoliforme, tambin asociada a cazoletas (Royo e.p. a). En
presencia desde su aparicin en contextos neolticos aso-
el abrigo de Valmayor I de Mequinenza, se identifican varias
ciadas tanto a construcciones megalticas, como a poblados
figuras que podran paralelizarse con nuestro motivo idolifor-
de habitacin, pasando por todas las etapas del arte esque-
me, tambin asociadas a cazoletas as como otros graba-
mtico prehistrico y protohistrico, hasta llegar a momentos
dos similares a representaciones de la pintura esquemtica
muy avanzados de poca moderna y contempornea. Su
(Royo 1986-87: 181, fig. 2). Estos dos ejemplos aragoneses
simplicidad y larga perduracin plantea no pocos problemas
se han fechado a partir del Neoltico Medio/Final, pudiendo
a la hora de su correcta adscripcin crono cultural, salvo en
perdurar hasta las etapas iniciales de la Edad del Bronce
aquellos casos en los que aparecen asociadas a otros moti-
(Royo 2010). Por su parte, los paralelos peninsulares abar-
vos ms fcilmente contextualizables.
can una amplia cronologa que puede establecerse entre el
En nuestro caso, las asociaciones y combinaciones circula-
Neoltico Medio y el final de la Edad del Bronce, pero siempre
res, de lneas paralelas o de posibles figuras esteliformes, nos
dentro de las dataciones prehistricas.
han permitido establecer unos paralelos temticos y tipolgicos que limitan estas representaciones a un periodo ms con-
6.2. Paralelos de los grabados de la Fase II
creto que podemos situar a lo largo de la Prehistoria Reciente.
Por lo que se refiere a la Fase II del Arroyo del Horcajo,
En dicho contexto cronolgico aparecen en Aragn va-
presente en las rocas grabadas I y III, se manifiesta de forma
rios yacimientos en los que encontramos representaciones
monotemtica al haberse documentado solamente cazole-
de cazoletas tanto aisladas como agrupadas en contextos
tas, ya sea de forma aislada y aleatoria o combinndose para
prehistricos y protohistricos (fig. 38), como en el caso de
la Masada de Ligros, donde las cazoletas
pueden aparecer aisladas, asociadas a canalillos o combinadas formando figuras ms
complejas (Royo 2004, fig. 45). En el abrigo
todava indito de Arroyo de Bezas II nos
encontramos cazoletas aisladas, unidas a
canalillos o combinadas formando parte de
motivos ms complejos de tipo circular, en
este caso asociadas a un yacimiento de la
Edad del Bronce. Otro yacimiento donde
suelen aparecer cazoletas combinadas con
motivos circulares sera el del Barranco Cardoso I, o el abrigo de Valmayor I, donde las
cazoletas se combinan con otros elementos
tpicos del arte esquemtico, como los antropomorfos, los reticulados y los serpentiformes (Royo 1986-87: 181, fig. 2). Tambin
en contextos protohistricos, a lo largo de la
Edad del Hierro, encontramos cazoletas en
varios yacimientos aragoneses, como en el
Puntal del To Garrillas II, la Cueva de Lasque o Pealba de Villastar, apareciendo en la
Cueva de las Cazoletas una agrupacin de
grandes cazoletas combinadas para formar
una figura ms compleja de alto contenido
simblico, que hemos asociado a un pequeo santuario celtibrico de posible funcionalidad funeraria (Royo y Gmez 2005-2006:
306-309, fig. 10).
En el resto de la Pennsula Ibrica hay que
destacar el grupo de la altimeseta soriana,
donde aparecen con profusin las cazoletas aisladas, con canalillos y formando otras
38
84
Figura 38 Distribucin de los principales yacimientos de grabados rupestres prehistricos
y protohistricos en Aragn
combinaciones (Gmez-Barrera 1992: 292,
fig. 225), aunque el ejemplo ms espectacular se da en la Cueva de la Santa Cruz de
en el santuario de Pealba de Villastar (Royo 2010).
dan extraordinariamente a la aglomeracin de estos motivos
Las manifestaciones artsticas de la Edad del Hierro, se
en la roca Arroyo del Horcajo I, ya que tambin en el caso so-
desarrollan durante un periodo de grandes cambios en la
riano se ha demostrado la cronologa prehistrica de dichas
Pennsula Ibrica, en la que confluyen dos grandes corrien-
representaciones (Gmez-Barrera 1992: 93-101).
tes culturales: La influencia del complejo de los Campos de
Otros conjuntos importantes de cazoletas aparecen en los
Urnas y las aportaciones orientalizantes del mundo fenicio
petroglifos gallegos, donde pueden combinarse entre ellas
o del colonialismo griego, a las cuales hay que sumar las
o con otros motivos circulares o espiraliformes (Costas e
tradiciones indgenas, muy arraigadas en el interior de la Pe-
Hidalgo 1996: 97-98) o en Portugal, donde encontramos el
nnsula Ibrica a lo largo de la Edad del Bronce y durante
santuario exterior de Escoural con gran cantidad de estas
gran parte de la Edad del Hierro.
representaciones que se han fechado en este yacimiento por
Dichas influencias y sus diferentes manifestaciones gr-
su contexto arqueolgico en torno al Neoltico Final (Gomes
ficas, generan una iconografa propia en la que tienen es-
et al. 1994). En unas fechas similares se sita el importante
pecial importancia determinados motivos zoomorfos, cuya
conjunto de abrigos con cazoletas de Los Barruecos en Mal-
aparicin en varias representaciones plsticas de la poca
partida (Cceres), donde estos motivos se asocian a un po-
ibrica, ya se ha sealado en sus aspectos generales para
blamiento neoltico/calcoltico y a diversas manifestaciones
la regin aragonesa (Royo 1999: 226-227). Algunas de estas
pintadas localizadas en ocasiones en los mismos lugares
manifestaciones, han permitido contextualizar una serie de
que los grabados (Sauceda 2001: 143).
representaciones ecuestres grabadas al aire libre que sea-
El breve repaso por algunos de los principales conjuntos
lan el momento de transicin entre la I y la II Edad del Hie-
aragoneses o peninsulares relacionados con la presencia de
rro como el periodo de su mxima difusin peninsular (Royo
cazoletas, confirma las pervivencias cronolgicas de este
2004: 142-144, fig. 29).
simple motivo. No obstante su momento lgido de utiliza-
Hasta la fecha, dentro de las variadas manifestaciones ar-
cin parece corresponderse con un periodo prolongado que
tsticas de la Edad del Hierro, se ha identificado un amplio
se iniciara a finales del Neoltico y que podra llegar has-
repertorio iconogrfico que dista mucho de haberse comple-
ta momentos muy avanzados del Bronce Final e incluso de
tado, pero en el que pueden sealarse como elementos ms
la I Edad del Hierro, como otros autores han planteado al
importantes los siguientes (Royo 2005: 159; Collado 2006:
respecto de su estudio en otras zonas de nuestra geografa
445-467; Royo 2010):
peninsular, en donde se expone el carcter simblico, ritual
Antropomorfos. La mayora responden a representacio-
o incluso sagrado de esta representacin vinculada casi
nes de guerreros, cazadores o jinetes, aunque tambin
siempre al agua (Benito y Grande 2000: 75-76, figs. 48 y 50;
aparecen personajes en diferentes actitudes simblicas,
Jordn 2007: 156-157). Autores como Campmajo y Crabol
religiosas o funerarias.
que estudian los grabados fusiformes o naviformes de los
Zoomorfos. Los animales ms representados suelen ser
Pirineos, en especial los de la Cerdaa francesa, a tenor de
los caballos, ciervos y jabales, aunque tambin apare-
su contexto arqueolgico, de la presencia de inscripciones
cen los toros, los perros o lobos y otros cuadrpedos
ibricas y de su asociacin con las cazoletas, insisten en una
peor identificables, identificndose en ocasiones distin-
cronologa de finales de la Edad del Hierro, entre el siglo III y
I a.C., aunque no descartan su utilizacin en pocas posteriores (Campmajo y Crabol 2009: 384 y 386).
Cuadernos de Arte Rupestre 5 2008-2010 63-98
pervivencia en algunas fases y contextos retardatarios como
sus cinco paneles grabados, algunos de los cuales recuer-
Royo
Conquezuela, donde aparece en cantidad extraordinaria en
tos tipos de aves.
Armamento. Tanto en las escenas de lucha como en las
de caza, suele aparecer toda la panoplia del guerrero de
la Edad del Hierro: escudos con umbo, cascos, lanzas,
venablos o dardos, espadas, cuchillos, alabardas, etc.
6.3. Paralelos de los grabados de la Fase III
Dentro del repertorio iconogrfico del arte rupestre
Epigrafa. En numerosos conjuntos peninsulares apa-
postpaleoltico de la Pennsula Ibrica, en los ltimos aos
recen restos epigrficos en forma de signos aislados o
algunos investigadores han identificado un creciente nmero
formando inscripciones en las principales lenguas pa-
de manifestaciones grficas que pueden englobarse en la
leohispnicas (ibero, celtbero, tartsico, lusitano, etc.)
Edad del Hierro (Royo 2004: 149; 2005: 158; Collado 2006:
Dichas inscripciones pueden contener signos aislados,
485-501). Dichas manifestaciones, realizadas en las paredes
palabras simples o textos completos.
y suelos de abrigos, en rocas o losas al aire libre, o al pie
Estructuras. Aunque escasas, algunas representacio-
de farallones o acantilados rocosos, tambin se materializan
nes geomtricas parecen corresponder a estructuras
de forma minoritaria en representaciones pintadas, aunque
de habitacin, casas o poblados. Algunas de esas es-
las investigaciones realizadas hasta la fecha demuestran
tructuras pueden identificarse con barcos o embarca-
que la mayor parte de este arte protohistrico se realiz
ciones con remos.
mediante la tcnica del grabado. Los lmites cronolgicos en
Elementos etnogrficos. En este grupo se clasifican las
los que vienen situndose este tipo de representaciones se
representaciones de juegos y de utensilios o herramien-
centraran entre el 900/850 a.C. y el cambio de Era, momento
tas, lo que permite su comparacin con la cultura mate-
en el que culmina el proceso de romanizacin y desaparece
progresivamente
este
tipo
de
manifestacin
grfica,
aunque con algunas excepciones que permiten rastrear su
rial del entorno donde se ha realizado los grabados.
Figuras geomtricas: ajedrezados, enrejados, retculas, y
zig-zags.
85
Cuadernos de Arte Rupestre 5 2008-2010 63-98
Royo
86
Figuras simblicas o abstractas: espirales, pentalfas,
(Villa 2005), en la Pea del Cuarto de Learza en Navarra, con
soliformes, podomorfos, escaleriformes, cruciformes y
presencia de caballos (Monreal 1977, fig. 27), en los impresio-
haces de lneas.
nantes santuarios al aire libre del Molino Manznez (Collado
En este punto incluiremos las cazoletas, aisladas o en
2006), o en la ZEPA de La Serena, donde las representaciones
grupo, las cubetas y los canalillos en combinacin o no
filiformes combinan zoomorfos, guerreros, retculas e incluso
con las primeras.
barcas con remos (Collado y Garca 2007: 415-417 y 421-
Todos estos motivos pueden aparecer aislados, formando
422), muy cerca de los importantes conjuntos portugueses
paneles y en muchos casos autnticas escenas narrativas, de
estudiados en el ro Ca (Baptista 1983 y 1999), as como en
las que las ms representativas corresponden a las que inter-
la Cerdaa francesa, donde las escenas ecuestres tambin
vienen los antropomorfos y los zoomorfos, muy especialmente
aparecen asociadas a retculas y a signos ibricos, destacan-
los caballos. De este modo, podemos decir que el arte rupestre
do los yacimientos de Err, Osseja y Latour de Carol, entre otros
de la Edad del Hierro de la Pennsula Ibrica es en gran parte
muchos (Campmajo 1993; Campmajo y Crabol 2009; Royo
un arte significativamente figurativo, aunque en sus escenas y
2005: 172-173, fig. 10 B).
paneles aparecen en muchas ocasiones elementos simblicos,
abstractos o esquematizantes de difcil identificacin.
Otros conjuntos grabados de la Edad del Hierro con escenas ecuestres, pero realizadas con la tcnica de picado son
Los grabados filiformes de la Fase III documentados en las
la cova del Barranc de lAguila, algunos conjuntos sorianos,
rocas grabadas del Arroyo del Horcajo, especialmente los
las escenas ecuestres de los petroglifos gallegos, las rocas
documentados en la roca I, pero tambin los de las rocas III
grabadas alrededor del castro salmantino de Yecla de Yeltes,
a VI se encuentran plenamente identificados con la iconogra-
el importante yacimiento de Domingo Garca, el del Arroyo
fa de las representaciones rupestres protohistricas, con lo
Balisa o el de Piedra Labr (Royo 2004: 55-68).
que cuentan con numerosos paralelos repartidos por nuestra
Cada vez con ms frecuencia este tipo de grabados pro-
geografa peninsular, de los que destacaremos algunos de
tohistricos cuenta con un claro contexto arqueolgico, al
sus conjuntos ms sobresalientes.
aparecer durante las excavaciones de determinados yaci-
En Aragn se conocen varios yacimientos con arte ru-
mientos, o bien bajo estratigrafas bien contrastadas. Este
pestre de la Edad del Hierro con similar iconografa que
sera el caso de algunos grabados filiformes con temtica
las rocas grabadas del Arroyo del Horcajo (Royo 1999;
antropomorfa, zoomorfa y de retculas geomtricas apare-
2004; 2005; 2006; Royo y Gmez 2005-2006). Entre los
cidos en el poblado de La Hoya (Llanos 2010: 58) y en el
conjuntos grabados con motivos incisos o filiformes des-
castro asturiano de Chao Samartn, donde tambin se loca-
tacan algunos, como la todava indita cueva de Lasque
lizan otros grabados incisos de temtica muy similar a los
de la localidad zaragozana de Ors, donde encontramos
documentados en Arroyo del Horcajo (Villa 2005: 101-103).
haces de lneas, alguna inscripcin ibrica, alguna pen-
En ambos casos el contexto arqueolgico donde aparecen
talfa y varias puntas de jabalina o lanza similares a las
estos paneles grabados permiten fecharlos en el siglo IV a.C.
documentadas en Arroyo del Horcajo I. En el abrigo de
(Royo 2010, 2012). Tambin en los ltimos aos se han docu-
Mas del Aspra de Benabarre, se conocen retculas o enre-
mentado sucesivos paneles grabados de la Edad del Hierro
jados incisos, del mismo modo que tambin aparecen en
en Galicia, hasta el punto de que una parte sustancial de las
el conjunto grabado de La Coquinera III de Obn, asocia-
rocas grabadas de esta zona pueden hoy fecharse entre los
das en este caso a varios signos en KO, haces, aspas o
siglos IX-VIII a.C. y los siglos II-III de la Era (Santos 2008:
lneas (Royo 1999: 195 y 202). En cambio, en la Cueva de
145). En territorio aragons existen otros yacimientos donde
las Cazoletas de Monreal de Ariza, los grabados filiformes
los grabados protohistricos pueden fecharse por estar cu-
representan motivos radiales combinados con grandes
biertos de sedimento arqueolgico, como ocurre en el caso
cazoletas (Royo 1999: 195-199; Royo y Gmez 2005-2006,
de parte de los grabados del Puntal del To Garrillas II, sella-
figs. 15-16). De todos los yacimientos conocidos arago-
dos por un nivel celtibrico con materiales del siglo III a.C.
neses, en el santuario cltico de Pealba de Villastar, es
permitiendo fechar los grabados por encima de este periodo
donde encontramos inscripciones paleohispnicas aso-
(Royo 2004: 145-149).
ciadas a grabados filiformes donde aparecen figuras de
Aunque con un soporte distinto, hace ya unos cuantos
caballos asociadas a antropomorfos muy esquemticos,
aos que plantebamos que algunas decoraciones in-
as como multitud de signos y motivos todava no fechados
cisas zoomorfas en cermicas de la I Edad del Hierro,
con seguridad (Royo 1999: 207-211, fig. 13). A estos con-
podan relacionarse con algunas iconografas del arte ru-
juntos habr que aadir el importante yacimiento con gra-
pestre esquemtico (Rodans y Royo 1986: 381). El avan-
bados ecuestres celtibricos del Puntal de To GarrillasII
ce de las investigaciones ha resultado providencial para
de Pozondn, si bien en este caso los grabados han sido
comprobar que dichas relaciones resultaron mucho ms
realizados por picado. El sellado de parte del panel gra-
estrechas de lo que suponamos, como se ha podido com-
bado con un nivel arqueolgico, ha permitido su fechacin
probar en trabajos ms recientes (Royo 1985: 185). Otros
a partir del siglo V a.C., muy posiblemente entre el siglo IV
grafitis con temticas similares realizados en cermicas
y el III a.C. (Royo 2004: 147).
ibricas del siglo IV a.C. permiten comparar motivos y es-
Otros yacimientos con grabados filiformes de la Edad del
tilos y la generalizacin de los grabados filiformes a otros
Hierro se han documentado en algunos castros asturianos,
soportes, como los aparecidos en una pieza cermica del
donde aparecen caballos, ciervos y retculas geomtricas
oppidum ibrico de San Julia de Ramis (Burch et al. 1999).
Caractersticas y convencionalismos de las
permite englobar todos estos grabados en un periodo que
el contexto del arte rupestre de la Edad del Hierro de la
debe situarse a partir del 500 a.C. y que con diversas va-
Pennsula Ibrica
riantes puede perdurar en algunos ambientes retardata-
Las representaciones ecuestres documentadas en Arroyo
rios hasta el cambio de Era, aunque el periodo de mxima
del Horcajo I presentan los siguientes convencionalismos,
difusin de todas estas manifestaciones, debe centrarse
por lo dems bastante comunes a otras muchas manifesta-
entre los siglos IV y II a.C., coincidiendo con el periodo de
ciones grabadas de la Edad del Hierro peninsular, a saber:
expansin de las lites ecuestres en el interior peninsular
(Royo 2005: 194).
Los caballos pueden marchar indistintamente hacia la
derecha o hacia la izquierda.
La representacin del cuerpo del animal se realiza con
6.4. Paralelos de los grabados de la Fase IV
Los motivos grabados de esta fase se concentran con
una doble lnea paralela o convergente cerrada con las
patas sealadas con simples trazos.
seguridad en las rocas I y IV del Arroyo del Horcajo, pu-
Las cabezas de los quidos son sensiblemente triangu-
diendo identificarse en el primer caso como ballestas
lares y alargadas, con representacin de la orejas y de
medievales, permitiendo compararlos con otras represen-
cuellos por lo general muy alargados.
taciones similares aparecidas en algunos conjuntos rupes-
Los jinetes aparecen representados de forma mucho
tres, los cuales han podido ser contextualizados gracias
ms esquemtica que los caballos, a base de haces de
a su propia tipologa y a sus paralelos formales con otras
lneas verticales o con cuerpo ovalados sin detallar la
muchas figuras que aparecen en los grafitis sobre soportes histricos.
cabeza.
En todos los casos documentados en esta roca, los jine-
En Aragn, se conocen al menos dos yacimientos con
tes sujetan a su montura con riendas, pudiendo portar
grabados fechados en poca altomedieval, hasta la fecha
tambin algunos elementos de ataque o defensa, como
inditos, en donde aparecen figuras de ballestas, muy si-
las lanzas y unos escudos ovalados o alargados.
milares a las documentadas en Arroyo del Horcajo I. En el
Todos estos convencionalismos son comunes a la mayor
primer caso, aparecen dos ballestas grabadas con surco
parte de las representaciones ecuestres realizadas con in-
inciso filiforme en el abrigo de Valrobira I en Arens de Lled,
cisiones filiformes y documentadas en muy diversos lugares
tambin superpuestas a otros grabados incisos de la Edad
del interior peninsular. Como sucede en el caso de Arroyo del
del Hierro (Royo 2010). Tambin aparecen motivos de balles-
Horcajo I, todos los quidos representados en el arte rupes-
tas en el gran abrigo cercano al Santuario de la Estrella en
tre de la Edad del Hierro de la Pennsula Ibrica se integran
Mosqueruela, denominado como Cueva del Monj, en donde
en una manifestacin grfica o artstica claramente figurativa
aparecen varios motivos similares a los documentados en el
y narrativa, con un estilo que an mayoritariamente de ten-
yacimiento zaragozano.
dencia esquemtica, tambin cuenta con figuras naturalistas
La aparicin de ballestas en varios paneles de grafiti en
Cuadernos de Arte Rupestre 5 2008-2010 63-98
6.5.
representaciones ecuestres de Arroyo del Horcajo I en
Royo
La cronologa que la iconografa aporta en todos estos
lugares, as como el contexto arqueolgico de los mismos,
ms o menos estilizadas (Royo 2005: 193).
diversos castillos altomedievales, permite contextualizar este
Todos los motivos ecuestres del Arroyo del Horcajo I se
tipo de representaciones que puede abarcar a partir del si-
corresponden tcnicamente con grabados incisos filiformes,
glo X toda la Alta Edad Media y llegar hasta la Baja Edad
tcnica ampliamente distribuida en la Pennsula Ibrica, pero
Media, si bien en el caso que nos ocupa es muy posible que
especialmente significativa en algunos conjuntos de Portu-
puedan fecharse tras la Reconquista cristiana de estas tie-
gal como el ro Ca y Extremadura, donde se localizan los
rras del Campo de Romanos, siendo posible fecharlas con
ejemplos ms significativos de grabados ecuestres de tcni-
seguridad a partir del siglo XII.
ca filiforme, aunque tambin encontremos ejemplos en algu-
En el caso de las representaciones cruciformes del Arro-
nos yacimientos del valle del Ebro, como la Pea del Cuarto
yo del Horcajo IV, nos encontramos con figuras que pueden
en Learza o en otros yacimientos de la Cerdaa francesa
representar estandartes o cruces con sudario. En ambos
(Royo2010). Su morfologa puede variar en funcin del gra-
casos contamos con elementos de comparacin en otros
do de esquematismo de la representacin, desde las figuras
contextos rupestres, como en la Cueva de las Cazoletas,
totalmente esquemticas en las que el cuerpo del animal se
donde aparecen figuras similares en los paneles de la
representa con un solo trazo filiforme sin detalles anatmicos
fase II de grabados de este abrigo, fechndose entre los
como en el caso del Puntal del To Garrillas II, pasando por
siglos XIV y XVI (Royo y Gmez 2005-2006: 310 y 313).
las representaciones en las que el cuerpo se representa con
Tambin en el abrigo de las Peas de Robres, en un con-
doble trazo, en las que se detallan elementos anatmicos
texto posiblemente ms moderno, aparecen representa-
como el sexo de los machos, la cola y en ocasiones la crinera
ciones de estandartes y sudarios, asociados posiblemente
u otros detalles como lneas que atraviesan el lomo del qui-
a las romeras realizadas en la cercana ermita (Gmez et
do, o el despiece de los cuartos traseros, como en el caso de
al.: 2005). Algn otro ejemplo podra citarse, aunque en
los ejemplares portugueses (Royo 2005, figs. 4 y 6).
grabados picados, como sera el caso de la Pea Escrita
Pero en la mayor parte de los paneles grabados, el caba-
de Almohaja, con representaciones de cruces compuestas
llo aparece asociado a otras figuras formando escenas de
y posiblemente tambin de posibles sudarios (Royo y G-
clara carcter narrativo. Adems de las escasas escenas en
mez 2002: 131-133, fig. 64).
las que aparecen slo caballos, nos encontramos otras aso-
87
Cuadernos de Arte Rupestre 5 2008-2010 63-98
sentaciones de quidos. En otros casos
tambin se documenta la superposicin de este tipo de grabados a otros
de pocas anteriores, superposicin
bien identificada en el caso de Arroyo
del Horcajo I, pero que no es un caso
aislado en la Pennsula Ibrica, como se
ha documentado en el ro Ca y en el
importante conjunto del Molino Manznez, entre otros lugares, perpetundose
en todos estos yacimientos la utilizacin
de importantes santuarios prehistricos
al aire libre (Royo 2004: 128).
Royo
De este modo, aunque el caballo no
aparece necesariamente en todos los
paneles pintados o grabados durante la
Edad del Hierro, en todos los casos en
los que aparece, se convierte o bien en
el elemento principal del panel cuando
est aislado, o bien en el ms importante junto al antropomorfo cuando se
asocia a ste, aunque en estos casos
bien es cierto que el quido aparece
39
Figura 39 Planta y seccin de la roca I de arroyo del Horcajo, con indicacin de las reas de
soporte susceptibles de recibir grabados
con un papel complementario y supeditado al jinete, caballero o guerrero que
se convierte en el elemento simblico
esencial de esos paneles decorados.
Algo similar parece ocurrir en Arroyo del
ciaciones que se repiten con cierta frecuencia, sobre todo
HorcajoI, donde los motivos ecuestres documentados ocu-
las referidas a escenas ecuestres o de equitacin siempre
pan un lugar predominante en una parte del panel grabado,
relacionadas con representaciones de jinetes o guerreros, tal
independientemente de que estn asociados a otros motivos
y como se ha documentado en los grabados filiformes de la
de carcter ms simblico o abstracto.
Fase III de Arroyo del Horcajo I.
En las escenas de equitacin podemos distinguir figuras de jinetes a caballo sin armas, llevando al animal con
riendas o con los brazos en alto (Puntal del To Garrillas II),
7. EL CONTEXTO CRONOLGICO Y CULTURAL
DEL CONJUNTO PARIETAL AL AIRE LIBRE DEL
ARROYO DEL HORCAJO
en escenas de caza en las que junto al caballo y cazador
aparecen asociados otros animales como el ciervo, jabal o
En los estudios de los ltimos diez aos sobre arte rupestre,
perros, en representaciones en las que los quidos parecen
cada vez de una manera ms generalizada se viene insistien-
transportar algn tipo de mercancas o estructuras, como
do en la necesidad del estudio del contexto arqueolgico de
en el caso del Barranc de lAguila, Piedra Labr o Puntal del
las manifestaciones rupestres, ya sea en el mismo yacimien-
To Garrillas II, y en especial en escenas de lucha o guerra,
to, o en su entorno inmediato. Para ello es preciso contar con
ya sea de guerreros montados (Puntal del To Garrillas II) o
la suficiente informacin sobre el territorio que rodea a una
a pi, como en el caso de la roca 3 de Vermelhosa en el ro
estacin rupestre, para poder realizar los anlisis sincrnicos
Ca (Royo 2010).
o diacrnicos necesarios que permitirn plantear el momento
Las representaciones de lanzas alargadas y escudos ova-
cronolgico y cultural en el que se han podido realizar dichas
lados o rectangulares de alguno de los jinetes de Arroyo
manifestaciones. Esta metodologa que para el estudio de la
del Horcajo I tambin se detectan en otros yacimientos con
pintura levantina y esquemtica viene practicndose de forma
grabados ecuestres filiformes, destacando los documenta-
generalizada, se ha retardado en lo que se refiere a la docu-
dos en el yacimiento de Osseja en la Cerdaa francesa, en
mentacin y estudio de los grabados rupestres, a pesar de
donde tambin aparecen el mismo signo ko que en nues-
los ms que encomiables intentos de contextualizacin que
tras representaciones (Royo 2005: 172-173, fig. 10).
de forma general (Gmez-Barrera 1992: Collado 2006: 483-
Hasta la fecha encontramos pocos ejemplos de escenas
acumulativas o superposiciones de este tipo de grabados,
88
501), o particular (Royo 1999; 2004; 2005), se han realizado
en dicho periodo.
de los que el ejemplo ms claro lo encontramos en la roca 10
No obstante, el estudio sistemtico de un conjunto arago-
de Vale da Casa en el ro Ca, donde se han documentado
ns de grabados protohistricos como los del Puntal del To
hasta cuatro fases de grabados de la Edad del Hierro su-
Garrillas II de Pozondn, donde se ha realizado un completo
perpuestos, de los que la fase 3 correspondera a las repre-
anlisis del contexto territorial y arqueolgico de esta esta-
ca que se denomina como Campo Romanos. Dicha cuenca
grabados rupestres al aire libre.
aparece delimitada por las estribaciones del valle del Jiloca
hacia el Sur y Suroeste y por las sierras ibricas de Cucaln,
7.1. El contexto arqueolgico del entorno del yacimiento
del Peco y Modorra hacia el Este y Norte, contando con una
De forma previa al anlisis territorial del entorno de este
altura media entre los 900 y los 1.000 metros. En esta cuen-
conjunto rupestre al aire libre, se realiz un sondeo arqueol-
ca sedimentaria la economa tradicional se ha basado en la
gico al pi de la roca denominada como Arroyo del Horcajo I
agricultura cerealista, complementada con pequeos huer-
que dio resultado negativo. En dicho sondeo se comprob la
tos familiares en los estrechos valles surcados por cursos de
ausencia de niveles arqueolgicos de ocupacin en el pro-
agua permanente. El clima extremo y unas tierras semiridas
pio yacimiento, constatndose la ausencia total de cualquier
slo permiten la ganadera extensiva de especies ovinas en
tipo de artefacto o instrumental de tipo ltico o metlico re-
rebaos que pastaban la escasa vegetacin que da cober-
lacionado directa o indirectamente con la realizacin de los
tura a estas tierras.
propios grabados (fig. 39).
En este espacio geogrfico, hemos realizado un anlisis
No obstante, la aparicin de grandes cantidades de clas-
del territorio arqueolgico en un radio de 3, 5 y 7 kilmetros
tos de pequeo y mediano tamao aparecidos en los rellenos
alrededor del conjunto del Arroyo del Horcajo, recurriendo
de dicho sondeo, permitieron comprobar el deterioro conti-
para ello a los datos que ofrecen las cartas arqueolgicas de
nuado del soporte, alterado por procesos fsicos y qumicos
las comarcas de Calamocha (Burillo 1991) y Daroca (Burillo
relacionados con diversos fenmenos relacionados con el
1993) que engloban todos los trminos municipales que ro-
fro, as como el hecho de la permanencia del nivel de suelo
dean al territorio del municipio de Romanos (fig. 40).
en unas cotas muy similares a las actuales, dado que la con-
En cuanto a la existencia o no de yacimientos con arte
tinuacin del soporte con zonas perfectamente grabables,
rupestre en los alrededores, hemos de decir que hasta el
sin que se documentase ni un solo trazo grabado en todas
momento el rea objeto de estudio era un vaco absoluto por
las superficies enterradas bajo los sedimentos, demuestra
lo que se refiere a la existencia o conocimiento de manifes-
que dichas superficies fueron enterradas de forma previa a
taciones parietales, ya sea en cuevas, abrigos o al aire libre.
la realizacin de los grabados en dicha roca. El sondeo prac-
No se conoca hasta el hallazgo del Arroyo del Horcajo ni
ticado demuestra que los primitivos artistas que grabaron la
un solo yacimiento con pintura rupestre, siendo este lugar el
superficie de estas rocas, pisaron un suelo muy similar al ac-
primero en contar con grabados rupestres al aire libre. Por
tual localizado casi al mismo nivel que los trazos grabados
ello, no tenemos elementos de contextualizacin parietal en
documentados en la zona inferior de la roca.
la zona, salvo que nos alejemos a territorios cercanos a la
El entorno geogrfico donde se localiza el yacimiento de
Cuadernos de Arte Rupestre 5 2008-2010 63-98
Huerva, el cual acta como autntico colector de esta cuen-
todologa a seguir en todos los estudios relacionados con
Royo
cin rupestre (Royo 2004: 97-120), ha determinado la me-
cabecera del ro Jiloca o nos acerquemos hasta el ro Jaln.
Arroyo del Horcajo se caracteriza por ser un terreno llano,
Del resultado de dicho anlisis arqueolgico, hemos loca-
con superficies alomadas, vales de fondo plano y cursos de
lizado dentro del radio mximo de 7 kilmetros que hemos
agua permanente o estacional que desembocan en el ro
trazado, cerca de una treintena de yacimientos arqueolgi-
40
Figura 40 Entorno arqueolgico del conjunto de grabados de Arroyo del Horcajo
89
Cuadernos de Arte Rupestre 5 2008-2010 63-98
Royo
41
42
Figura 41 Materiales cermicos y lticos del yacimiento de Las Muelas en Villarroya del Campo.
Figura 42 Material cermico de la Edad del Bronce del poblado de Los Comunales de Nombrevilla, localizado a unos 4 kilmetros del conjunto rupestre
90
cos que abarcan un periodo desde el Neoltico Pleno hasta
Final y el Calcoltico, de los que citaremos La Caada II de
la Baja Edad Media, coincidentes con las sucesivas fases de
Anento, a unos 7 kilmetros al Suroeste del conjunto rupestre
reutilizacin de este conjunto rupestre. Entre los yacimientos
(Burillo 1993: 106-107), La Ermita del Rosario I de Nombre-
conocidos en el rea analizada debemos destacar en primer
villa a unos 6 kilmetros al Suroeste (Burillo 1993: 232), La
lugar los de mayor antigedad, fechados entre el Neoltico
Caada de la Botiosa de Romanos a menos de 2 kilmetros
Cuadernos de Arte Rupestre 5 2008-2010 63-98
Royo
43
Figura 43 Materiales del poblado celtibrico de La Tejera de Villadoz, localizado a unos 3,5 kilmetros del Arroyo del Horcajo
al sur (Burillo 1993: 246), y en especial los yacimientos de Vi-
de las obras de la autova destruy antes de su estudio y
llarroya del Campo denominados Las Albercas, El Cerro, Los
valoracin adecuados, aunque este dato nos permite ase-
Valles y Las Muelas (Burillo 1993: 303-305), de los cuales los
gurar que junto a este enclave rupestre existi un hbitat
tres ltimos se consideran como poblados y todos ellos se
prehistrico (fig. 40).
localizan en un radio de entre 2 y 4 km al noroeste del Arroyo
De los yacimientos correspondientes a los Campos de Ur-
del Horcajo. De todos estos yacimientos, existen al menos
nas o Hierro I, conocemos a los poblados ya citados de La
dos en un radio de 2 km del conjunto rupestre, con fcil ac-
Caada I de Anento y El Castillo de Santa Catalina de Villa-
cesibilidad al mismo, La Caada de la Botiosa de Romanos y
hermosa del Campo, ambos localizados en el lmite del radio
Las Muelas de Villarroya del Campo (fig. 41).
de 7 kilmetros, el primero hacia el Suroeste y el segundo
El siguiente momento documentado en la zona corres-
hacia el Este del Arroyo del Horcajo.
ponde a la Edad del Bronce, abarcando desde el Bronce
Por lo que se refiere al siguiente momento de ocupacin,
Antiguo hasta el Bronce Final. De este periodo se conocen
es decir, a los yacimientos celtibricos, la zona en cuestin
el poblado de San Bartolom de Villadoz (Burillo 1993:
arroja un nmero significativo de los mismos, de los que
289290), a unos 7 kilmetros al Noreste del sitio en es-
conocemos el poblado de San Cristbal de Anento (Burillo
tudio, la fase ms moderna del poblado de Las Muelas
1993: 109) a unos 7 kilmetros al suroeste del Arroyo del
de Villarroya del Campo, El Castillo de Santa Catalina de
Horcajo, el de Datos de Badules (Burillo 1993: 121-122) a
Villahermosa del Campo (Burillo 1991: 443-444) a 7 ki-
unos 6 kilmetros al este, el importante conjunto del trmi-
lmetros al Este y en el punto ms elevado de la zona,
no de Lechn, con el poblado celtibrico de TrascastilloI,
La Caada I y II, El Bayoral y Torren I de Anento (Buri-
al que se suman su necrpolis en Trascastillo II y unos si-
llo 1993: 105-108) localizados en el extremo suroeste del
los posiblemente asociados al primero en Las Eras (Burillo
rea analizada y La Ermita del Rosario II y Los Comunales
1993: 205-210), todos ellos a menos de 5 kilmetros al sur.
de Nombrevilla (Burillo 1993: 231-233) que se sitan entre
A estos hay que aadir el poblado celtibrico de La Teje-
4 y 6 km al suroeste de nuestro yacimiento, siendo stos
ra de Villadoz localizado en la confluencia entre el Arroyo
dos yacimientos los ms cercanos al mismo, especialmen-
del Horcajo y el ro Huerva (Burillo 1993: 291-292), a unos
te el poblado de Los Comunales que se localiza a unos
3,5 kilmetros al Norte de los grabados y con una situacin
4km al suroeste y con una accesibilidad bastante cmoda
y accesos privilegiados a este conjunto parietal (fig. 43).
(fig. 42). Durante los trabajos de documentacin de los
Para concluir citaremos el poblado celtibrico de el Casti-
grabados se localizaron a unos 200 m al norte del conjunto
llo de Villarroya del Campo (Burillo 1993: 307-308) situado
rupestre algunos elementos lticos y algn fragmento cer-
a 3 kilmetros al Noroeste (fig. 44). Como vemos en este
mico que corresponderan a un posible asentamiento Cal-
caso, los yacimientos celtibricos se localizan en todas las
coltico o del Bronce Antiguo que por desgracia el inicio
direcciones a una distancia del Arroyo del Horcajo que os-
91
Cuadernos de Arte Rupestre 5 2008-2010 63-98
Royo
cila entre los 7 y los 3,5 kilmetros, de los cuales los ms
obstante, debemos aclarar que por el momento no podemos
cercanos cuentan con una situacin privilegiada respecto
concretar una cronologa absoluta para cada una de estas fa-
al conjunto rupestre.
ses, por lo que deberemos jugar con arcos cronolgicos ms
Respecto a la romanizacin de la zona no se cuenta con
o menos amplios en funcin de cada periodo en el que pudo
demasiados datos, aunque se conocen algunas villas romanas
grabarse en las rocas de este conjunto. En funcin de todos
como El Picurucho de Badules (Burillo 1993: 119-120) a 4 kil-
los parmetros estudiados, proponemos la siguiente secuen-
metros al Este de los grabados, la de los alrededores de Roma-
cia cronolgica y cultural para cada una de las fases de eje-
nos (Burillo 1993: 247-248) y la Fuente del Manco de Villadoz,
cucin detectadas en Arroyo del Horcajo I:
a orillas del Arroyo del Horcajo (Burillo 1993: 293-294) y a unos
a) Fase I: Neoltico Final/Calcoltico. A este periodo se co-
2 km al Norte de las rocas grabadas. A estos enclaves hay que
rresponden los primeros asentamientos estables de la zona
aadir la localizacin de una posible va romana que se ha po-
del Campo Romanos, establecindose una funcionalidad
dido fosilizar como camino tradicional del Arroyo del Horcajo.
bien marcada entre lugares de hbitat y talleres lticos al aire
Tambin son parcos los hallazgos de yacimientos me-
libre o canteras de extraccin y transformacin de materia
dievales, tanto de poca islmica como posteriores a la Re-
prima, de los cuales se han documentado varios ejemplos
conquista. El nico yacimiento con materiales islmicos se
en el entorno geogrfico del conjunto de grabados (Pica-
localiza en Datos de Badules, mientras que de poca cristia-
zo1993: 70-72). En este momento la zona debe incorporarse
na encontramos algunos restos en el Castillo de Anento, en
a la economa de produccin, producindose drsticos cam-
elCastillo de Villarroya del Campo y por ltimo en la propia
bios en las creencias que muy bien pueden generar las pri-
localidad de Romanos donde parte de la iglesia corresponde
meras manifestaciones grficas, plasmadas en los grabados
a una fortificacin del siglo XIV (Burillo 1993: 246).
ms antiguos dejados en las rocas del Arroyo del Horcajo I
y III, correspondientes a una fase avanzada del Arte Esque-
7.2. El contexto cronolgico y cultural del yacimiento
mtico. Esta fase podramos fecharla provisionalmente en un
Teniendo en cuenta la distribucin diacrnica de los yaci-
arco cronolgico comprendido entre el 3.000/2.500 a.C.
mientos del entorno geogrfico del Arroyo del Horcajo que
b) Fase II: Bronce Antiguo/Bronce Final. Durante la Edad
abarcan todo el periodo de posible utilizacin del conjunto
del Bronce, se produce la consolidacin de la economa de
grabado, hemos planteado la posible adscripcin de cada
produccin domstica y los asentamientos estables que se
Fase de ejecucin de los grabados a un periodo cronolgico
transforman en autntico poblados con cierta estructura ur-
y cultural concreto, basndonos para ello, no slo en el propio
bana, lo que puede suponer una cierta concentracin de la
contexto arqueolgico de dicho entorno, sino en los paralelos
poblacin y por lo tanto una aparente disminucin del nmero
formales, iconogrficos y tcnicos de todas y cada una de
total de asentamientos, como se ha comprobado en el anli-
las fases de ejecucin documentadas en este yacimiento. No
sis del contexto arqueolgico previo (Picazo 1993:7374). No
44
92
Figura 44 Materiales del poblado celtibrico del Castillo de Villarroya del Campo, localizado a unos 3 kilmetros del enclave rupestre
pero que siempre se manifiesta a travs de un cdigo gr-
del Arroyo del Horcajo debido a la ausencia de motivos que
fico con signos e imgenes que cumplen la funcin de
podamos contextualizar con arte mueble o elementos deco-
transmitir un mensaje. En nuestro caso, dicho mensaje se
rativos, pero en todo caso, a travs de los paralelos formales
encuentra en unas rocas en las que de forma acumulativa
de dicha fase, proponemos unas fechas que podemos situar
se han ido superponiendo dichos smbolos, en diferentes
entre el Bronce Antiguo/Medio y el Bronce Final indgena, es
momentos cronolgicos y con una iconografa y tcnicas
decir, entre el 1.800/1.600 y el 1.000 a.C.
distintas, dificultando la lectura sincrnica de cada fase
c) Fase III: II Edad del Hierro/Celtibrico. En este momen-
de ejecucin de los grabados. Por si esta dificultad fue-
to, asistimos a una distribucin de la poblacin en poblados
ra poca, hay que aadir el lento pero inexorable proce-
de pequeo y mediano tamao fortificados, con una econo-
so de deterioro de una obra expuesta a las inclemencias
ma basada en la agricultura y ganadera extensivas (Burillo
de la Naturaleza durante varios miles de aos, lo que ha
1993: 77-80). La necesidad del uso de caballo, tanto para la
provocado que los paneles grabados nos hayan llegado
economa como para la caza y la guerra provoca el ascenso
incompletos y en algunos casos con serias prdidas de
social de las lites ecuestres que se ve plasmada en las re-
informacin que de conocerse podran determinar otras
presentaciones ecuestres filiformes de Arroyo del HorcajoI.
posibles interpretaciones.
Casi todos los motivos grabados de esta fase encuentran
No obstante, lo conservado en este conjunto rupestre, tan-
paralelos en la cultura mueble de la cultura celtiberica del
to en la roca estudiada de Arroyo del Horcajo I, como en las
momento. Enrejados o retculas geomtricos aparecen en
otras rocas grabadas, permite plantear algunas cuestiones
la decoracin pintada de algunas cermicas celtibricas a
respecto a la interpretacin del sitio.
partir del siglo III a.C. y tambin decoran estelas. Las figuras
Los grabados rupestres al aire libre del Arroyo del Horcajo
de pentalfas suelen aparecer en forma de grafitos presentes
en Romanos, representan a una serie de estaciones parieta-
en la cermica de Numancia, Segeda o Bilbilis I. Los signos
les cada vez mejor conocidas en la Pennsula Ibrica y que
ibricos en KO, tambin los encontramos repetidas veces en
lejos de las anticuadas atribuciones tipolgico estilsticas,
grafitos de las cermicas de Segeda I y Bilbilis I. Por ltimo,
permiten acercarnos hasta la realidad social y simblica
las escenas ecuestres pueden aparecer decorando con pin-
de las poblaciones que realizaron este tipo de conjuntos.
tura la cermica, o bien las monedas de las cecas celtib-
En este sentido el grupo de rocas grabadas del Arroyo del
ricas, as como las fbulas y otros objetos funerarios, entre
Horcajo representan la plasmacin de un espacio simblico
el siglo IV y el siglo I a.C. (Royo 2005: 182-190, figs. 1923).
sobre un espacio real o territorio, a travs de la sacraliza-
Teniendo en cuenta todo lo dicho, puede plantearse que
cin del mismo. Dicho de otro modo, este yacimiento es un
los grabados celtibricos documentos en la roca de Arroyo
autntico santuario al aire libre, localizado alrededor de un
del Horcajo I no pueden llevarse ms all del siglo IVa.C.,
riachuelo y repartido en una serie de rocas, la mayor parte de
pudiendo llegar hasta el final del siglo III o comienzos del
las cuales no representan ningn tipo de elemento topogr-
IIa.C., antes de la romanizacin de esta zona.
fico o diferenciador del paisaje, como si de alguna manera
d) Fase IV: Alta Edad Media. Los escasos datos que aporta
la arqueologa para este periodo parecen indicar una cierta
Cuadernos de Arte Rupestre 5 2008-2010 63-98
puede tener un trasfondo social, econmico o espiritual,
periodo en el que debemos situar la Fase II de los grabados
Royo
podemos concretar demasiado el momento concreto de este
los autores de los grabados hubieran querido que slo los
iniciados localizaran las rocas decoradas.
crisis econmica y poblacional, manifestada en la ausencia
Este tipo de santuarios al aire libre se encuentran ya des-
de poblados, especialmente de poca islmica. No ser
de el Paleoltico Superior repartidos por la casi totalidad de
hasta la Reconquista cristiana cuando se produzca un fen-
la geografa peninsular, como en el caso de Foz Ca en
meno de repoblacin de esta zona y de fundacin de nuevos
Portugal, Molino Manznez en Extremadura, o Siega Verde
pueblos (Corral 1993: 85-88), lo cual genera la necesidad
y Domingo Garca en Castilla-Len, pero en muchos casos
de apropiacin del territorio, no slo econmica y poltica,
la sacralizacin de estos yacimientos y su territorio se per-
sino tambin de forma simblica, de ah la presencia de una
peta en el tiempo, durante toda la Prehistoria y Protohisto-
nueva fase de grabados en los que las representaciones pu-
ria, pudiendo llegar hasta casi nuestros das, como sera en
dieron llegar a tener cierta ambivalencia ritual. Los paralelos
caso de los lugares citados. No obstante, adems de estos
en la cultura material indican que este tipo de ballestiformes
santuarios, existen otros que aparecen en diferentes po-
pueden fecharse entre los siglos XI y XIII, pudiendo perdurar
cas o que slo son utilizados durante un periodo ms corto
en el tiempo algunos otros grabados como signos de cristia-
de tiempo. Sin contar otros muchos casos que se encuen-
nizacin de un lugar pagano, como as podran representar
tran repartidos por la geografa peninsular, debemos citar
los cruciformes de la roca IV del Arroyo del Horcajo que po-
algunos casos aragoneses, como el santuario de la Masada
dran llegar hasta bien entrado el siglo XIV o XV.
de Ligros en Albarracn cuya cronologa tiene grandes similitudes con Arroyo del Horcajo, o el santuario cltico de Pe-
8. SIMBOLOGA Y FUNCIONALIDAD DEL YACIMIENTO CON GRABADOS RUPESTRES AL AIRE
LIBRE DEL ARROYO DEL HORCAJO
alba de Villastar, de origen ms tardo, pero tambin con
una pervivencia parecida (Royo 2010: 1205-1206).
En el santuario rupestre del Arroyo del Horcajo la ubicacin junto a un riachuelo vincula al conjunto al ciclo del agua
Toda manifestacin grfica generada por el ser humano
como fuerza vital de la naturaleza. El agua es vida y por eso
a lo largo de su evolucin expresa una simbologa que
las rocas se graban a ambos lados de sus orillas aprove-
93
Cuadernos de Arte Rupestre 5 2008-2010 63-98
Royo
chando las mejores superficies rocosas, no tanto en funcin
las sociedades prerromanas peninsulares, resaltado sufi-
de su orientacin, como de su conexin y cercana con el
cientemente en sucesivos trabajos sobre su representacin
agua purificadora y en este caso, como en otros similares,
en el arte rupestre protohistrico (Royo 2005) y que otros au-
claramente sacralizada (Benito y Grande 2000: 47-50).
tores han sealado de forma clara en otros aspectos, como
el de la guerra (Galn 1989-90: 189-195), el religioso o sim-
8.1. El Santuario Prehistrico de la Fase I
blico (Blzquez 2001; Marco 1983-84 y 1989; Sopea 1987
Ya he comentado que el inicio de este santuario debe si-
y 1995), o el del prestigio e identificacin social (Almagro y
tuarse en una etapa indeterminada entre el Neoltico final y el
Torres 1999: 78-93). En las religiones prerromanas, la figura
Calcoltico. En este periodo en el que los datos arqueolgicos
del caballo cuenta con una larga tradicin que lo entronca
disponibles parecen situar el inicio del poblamiento estable
con rituales funerarios relacionados con el trnsito al Ms All
en la zona, los primitivos pobladores necesitan trasladar sus
del difunto (Marco 1983-84: 90-91). Otros investigadores, por
creencias y su necesidad de control sobre el rea de captacin
su parte, plantean su relacin simblica con la heroizacin
econmica, no slo a travs de la apropiacin fsica de dicho
del difunto y con el estatus de las lites ecuestres (Almagro
territorio, sino tambin a travs de la apropiacin simblica del
y Torres 1999: 78-93; Varela 1990: 80-81; Arceln 2000: 283).
mismo. De este modo surgen las manifestaciones parietales,
En suma, del anlisis de todas las representaciones de
ya sea pintadas o grabadas, vinculadas a un tipo de arte co-
quidos asociados o no a jinetes o guerreros conocidas en el
mnmente conocido como Arte Esquemtico y que en ltima
arte rupestre de la Edad del Hierro de la Pennsula Ibrica, se
instancia vienen a contribuir a la cohesin social del grupo hu-
han distinguido hasta tres tipos de representaciones, segn la
mano que crea estas manifestaciones grficas (Martnez 2002).
simbologa o funcionalidad de las mismas (Royo 2005: 192):
No podemos precisar sobre el tipo de santuario que se de-
El caballo como representacin simblica, ritual o religio-
sarroll durante la etapa inicial, ni que tipo de rituales se rea-
sa. Est claramente representado en algunos santuarios,
lizaron en el mismo, pero no cabe duda de su marcado ca-
como en el de Pealba de Villastar.
rcter simblico e incluso religioso, hasta el punto que como
El caballo como representacin propagandstica. En
ocurre en otros lugares, no aparecen en el conjunto rupestre
este caso sealaremos el conjunto del Puntal del To
restos arqueolgicos que puedan vincularse al mismo, dado
Garrillas II de Pozondn (Teruel). En este caso, la repre-
su carcter sacro como espacio ritual al aire libre, perfec-
sentacin de jinetes a caballo podra relacionarse con
tamente separado del espacio social o fsico que suponen
la heroizacin del guerrero (con clara simbologa ritual)
los propios asentamientos o las reas de aprovechamiento
y con las lites ecuestres y su ascenso social dentro
econmico (Benito y Grande 2000: 41-45).
de las sociedades ganaderas del interior peninsular
(Royo2004: 140-141).
8.2. La permanencia de la sacralidad del santuario durante la Fase II
El caballo como representacin econmica y social. Las
representaciones de caballos aislados o sin jinetes que de
Las premisas que hemos planteado para los comienzos
forma significativa aparecen en algunos de los conjuntos
de este santuario, parecen seguir vigentes durante su se-
peninsulares podran significar un papel no tan ritual y ms
gunda fase de utilizacin, situada a lo largo de la Edad del
econmico, como elemento de riqueza y prestigio social.
Bronce. Tanto es as que la ocupacin del santuario y su per-
En todo caso, los paneles grabados en poca celtiberi-
petuacin fsica en el tiempo y en el espacio, se manifiesta
ca junto al Arroyo del Horcajo, correspondientes a nuestra
en la superposicin de sus representaciones sobre los moti-
Fase III, representan un fenmeno que se ha venido sea-
vos del primitivo santuario prehistrico.
lando en los ltimos aos en la bibliografa especializada y
De este modo la sacralizacin del territorio sigue vigente,
es el de la existencia de autnticos santuarios rupestres al
reforzada por los nuevos motivos y por los antiguos, aunque
aire libre durante la Protohistoria peninsular, algunos de nue-
ahora se incorpora otra iconografa ms acorde con la tem-
va planta y en muchos casos reutilizando viejos santuarios
tica grfica utilizada durante este periodo. Como en el pe-
prehistricos (Royo 2004: 194; 2010: 1205-1206).
riodo anterior, ahora sigue vigente la clara separacin entre
La ubicacin de los grabados junto a una va de comuni-
espacio simblico y espacio fsico o econmico, manifestada
cacin importante y al lado de un curso de agua constante,
en la ausencia completa de restos arqueolgicos en el yaci-
confieren a este yacimiento un carcter simblico de gran
miento rupestre que puedan vincularse a ste.
trascendencia, emparentando diversos elementos de carc-
En cuanto a la simbologa de los motivos representados, po-
ter ritual o religioso, como las representaciones ecuestres,
demos plantear que algunos de los rituales que pudieron llevar-
las pentalfas, las KO, las retculas geomtricas o las armas,
se a cabo en el santuario pudieron estar relacionados o con el
con el agua, elemento simblico por excelencia en las po-
sol o con el agua, en todo caso ambos smbolos de vida, cuya
blaciones clticas peninsulares y cuya importancia ya se ha
representacin pudo plasmarse en las cazoletas, como recep-
sealado en otros conjuntos con representaciones similares,
tculo universal (Benito y Grande 2000: 75-76).
como en el caso del Molino Manznez (Collado 2006: 501).
No nos cabe ninguna duda respecto a la funcionalidad
94
8.3. Las representaciones ecuestres como smbolos
como santuario al aire libre o espacio sacralizado del
ideolgicos del ascenso de las lites ecuestres y la
conjunto de rocas grabadas del Arroyo del Horcajo durante
sacralizacin del lugar durante la Edad del Hierro celtiberica
la poca celtiberica, haciendo pervivir una larga tradicin,
No insistiremos en el papel del caballo como smbolo de
ahora adaptada a las nuevas creencias, en las que los ele-
Cuadernos de Arte Rupestre 5 2008-2010 63-98
Royo
45
Figura 45 Reparto geogrfico de los principales conjuntos rupestres de la Edad del Hierro en la Pennsula Ibrica
mentos solares pentalfas-, algunos signos como la letra
de esta fase en la roca IV de este santuario. La permanencia
KO, las representaciones ecuestres y la cercana de un
de una importante va de comunicacin y su transformacin
curso constante del agua, as como la ubicacin de los pa-
en va pecuaria todava le confiere ms valor a la permanen-
neles grabados junto a una va de comunicacin, permiten
cia de reutilizacin de estos lugares para seguir grabando,
plantear la presencia en este lugar de un autntico Locra
como se ha constatado en casi todos los conjuntos de gra-
Sacra Libera, muy similar a otros ya muy conocidos, como
bados medievales aragoneses, en especial en el conjunto
el santuario cltico de la Cantera de Pealba de Villastar
estudiado en los alrededores de la localidad turolense de
(Royo y Gmez e.p.) y a otros menos conocidos pero que
Rodenas (Royo y Gmez 2002: 150-151).
se empiezan a documentar en diferentes lugares del interior
peninsular, vinculados a la tradicin cltica o celtibrica
(Arenas 2010: 89-94) (fig. 45).
8.4. Las pervivencias medievales durante la Fase IV
9. A MODO DE RECAPITULACIN Y VALORACIN
DEL HALLAZGO
La intensa colaboracin entre los diversos profesionales
Durante la Alta Edad Media, muy posiblemente asociado
participantes en el salvamento y documentacin de este
a la Reconquista cristiana de esta zona, el santuario rupes-
conjunto rupestre, as como el apoyo de las diferentes ad-
tre del Arroyo del Horcajo volvi a ser utilizado, alternando
ministraciones pblicas implicadas, desde el rgano pro-
los signos de cristianizacin con otros relacionados con las
motor, el Ministerio de Fomento, hasta la Administracin
armas, como en el caso de la roca n I, donde aparecen
Autonmica de Aragn, ha demostrando en este caso con-
dos ballestas que pueden fecharse a partir del siglo XII. El
creto que la, a veces criticada Arqueologa Preventiva, pue-
fenmeno de reutilizacin de antiguos santuarios rupestres
den contribuir no slo a un mayor conocimiento de nuestro
durante la Edad Media e incluso ms tarde es un fenmeno
patrimonio arqueolgico, sino tambin y en este caso de
bien conocido y refleja el deseo de apropiacin simblica de
forma prioritaria a su preservacin para el futuro.
un lugar marcado por signos extraos y sin duda paganos
que deben exorcizarse o en cualquier caso cristianizarse.
No obstante, algo de la carga simblica anterior deba
Entre las conclusiones de carcter cientfico que pueden
extraerse del estudio realizado de las rocas grabadas de
Arroyo del Horcajo, debemos destacar las siguientes:
quedar en la memoria de estos cristianos de la Reconquista, pues en nuestro caso y en otros muchos documentados,
Se ha localizado y estudiado el primer santuario de
los nuevos grabados se superponen a los antiguos, pero en
grabados prehistricos y protohistricos al aire libre de
ningn caso los destruyen, demostrando de algn modo que
la ibrica zaragozana. En dicho enclave se han catalo-
en el inconsciente colectivo todava permanece la idea de un
gado por el momento hasta seis afloramientos rocosos
lugar sacralizado, aunque se haya perdido su primitiva signi-
con grabados realizados por las tcnicas de la incisin
ficacin, como puede comprobarse en las figuras grabadas
y de la percusin, destacando los grabados picados y
95
Cuadernos de Arte Rupestre 5 2008-2010 63-98
Royo
filiformes de Arroyo del Horcajo I y los grabados filifor-
fico de cada uno de los momentos en que se grab en
mes presentes en la mayor parte de las rocas conoci-
esta roca, en un claro intento de perpetuar a lo largo del
das hasta el momento de este yacimiento.
tiempo el valor simblico, ritual o religioso de la misma.
Hay que destacar la dificultad de la localizacin, visin
La contextualizacin arqueolgica y los paralelos de las
y documentacin de los grabados filiformes al aire libre,
representaciones documentadas, han permitido esta-
dada su poco visibilidad, salvo en determinadas condi-
blecer un origen del santuario rupestre en torno al Neo-
ciones de orientacin y luz. A diferencia de los grabados
ltico Final, con perduraciones a lo largo de la Edad del
picados, muchsimo ms abundantes en cualquier tipo
Bronce, para luego ser reutilizado en poca celtiberica
de soporte rocoso, los grabados incisos filiformes nece-
y por ltimo a lo largo de la Alta Edad Media. Esta larga
sitan un soporte rocoso de cierta dureza y resistencia a
pervivencia de un santuario rupestre viene constatn-
la intemperie, por lo que su nmina es muy limitada en el
dose en otros grandes conjuntos peninsulares, incluso
territorio aragons, aunque el descubrimiento del Arroyo
ya desde poca paleoltica.
del Horcajo, viene a sumarse a otros conjuntos todava
De todas las fases estudiadas destaca la fechada en el
poco conocidos o inditos, como la Cueva de Lasque,
Neoltico Final/Calcoltico, con una temtica emparentada
que permiten plantear la necesidad de prospectar algu-
con otras representaciones pintadas y grabadas similares
nas reas con soportes rocosos adecuados en los que
hasta la fecha no se haba reparado.
perfectamente identificadas dentro del Arte Esquemtico.
El otro momento de reutilizacin del santuario se sita
El yacimiento de Arroyo del Horcajo, junto a otros sea-
en poca celtiberica, entre los siglos IV y II a.C., encon-
lados del valle medio del Ebro, debe ponerse en relacin
trando representaciones grabadas filiformes donde se
con un fenmeno presente en amplias reas de nuestra
alternan los elementos abstractos o geomtricos con los
geografa peninsular y que se emparenta con otros con-
figurativos, entre los que destacan las escenas ecuestres,
juntos peninsulares, como los del ro Ca, Molino Man-
muestra totalmente representativa del cambio social que
znez, La Serena, Las Hurdes, o el rea pirenaica. En
estas poblaciones de larga tradicin cltica estn experi-
todos estos casos se produce un fenmeno de reaprove-
mentando a travs del ascenso y promocin social de una
chamiento de antiguos santuarios prehistricos durante
nueva clase social y dirigente: las lites ecuestres.
la Edad del Hierro, manifestndose una nueva iconogra-
El santuario del Arroyo del Horcajo de Romanos (Za-
fa en la que las armas, los reticulados, las inscripciones
ragoza), viene a sumarse a la lista de grandes san-
epigrficas o las escenas ecuestres son los elementos
tuarios prehistricos y protohistricos aragoneses que
ms comunes de estas representaciones.
tenan hasta la fecha sus mximos exponentes en los
Hay que destacar que este santuario debe relacionarse
yacimientos de La Masada de Ligros en Albarracn y
con su ubicacin en torno a un pequeo curso de agua
la Cantera de Pealba en Villastar, junto a otros menos
y con la presencia junto a l de una importante va de
conocidos como el Barranco Cardoso en Pozondn, o
comunicacin natural entre los altos pramos del Campo
incluso otros de menor tamao, pero de no menor inte-
Romanos y el valle del Ebro. La combinacin de cursos
rs, como pueden ser la Cueva de Lasque o la Cueva
de agua y buenas comunicaciones suele ser una cons-
de las Cazoletas.
tante en la presencia de santuarios o enclaves rupestres
96
durante poca prehistrica y tambin protohistrica,
En definitiva, el descubrimiento de las rocas grabadas
documentndose en dichos casos, adems una fuerte
del Arroyo del Horcajo ha supuesto un hito importante en el
presencia de poblamiento relacionado con las diferentes
estudio de las manifestaciones parietales al aire libre en el
etapas de dichos santuarios. En dicho sentido, hay que
valle medio del Ebro, sobre todo en lo que se refiere a los
hablar de un fenmeno de autntica sacralizacin de un
grabados, incorporando este nuevo enclave dentro de las
espacio fsico que se convierte a travs del arte rupestre
grandes corrientes grficas que desde la prehistoria recien-
en un espacio simblico, reflejo de las creencias o mani-
te se vienen sucediendo en la Pennsula Ibrica y que tie-
festaciones sociales de un determinado grupo humano,
nen un ltimo momento de esplendor, durante el desarrollo
en el caso concreto del arroyo del Horcajo, que puede
de las diferentes culturas que se manifiestan a lo largo de
identificarse con los poblados que desde el calcoltico y
la Edad del Hierro. Con este yacimiento se llena un impor-
Edad del Bronce, hasta la Edad del Hierro se desarrollan
tante hueco en la investigacin de los grandes conjuntos de
en el entorno geogrfico de este conjunto rupestre.
grabados al aire libre repartidos por el Noreste peninsular,
Como elemento muy importante a la hora de la correcta
tanto prehistricos como protohistricos, pasando a formar
clasificacin y contextualizacin de este enclave, hay
parte durante la Edad del Hierro, de un fenmeno grfico
que destacar la presencia en este santuario rupestre
que se generaliza en grandes reas de la pennsula Ibrica
de un autntico palimpsesto, como hemos definido a
a partir de mediados del primer milenio a.C., y que es ple-
la roca denominada como Arroyo del Horcajo I, donde
namente representativo del mundo simblico de los grupos
se han documentado hasta cuatro fases de ejecucin
humanos que durante la Segunda Edad del Hierro desarro-
superpuestas, en las que se comprueba el cambio tc-
llaron, plasmando en un pequeo valle del sistema ibrico
nico y temtico en cada una de las fases. La identifica-
zaragozano, un mensaje en las rocas de gran significado
cin de las diferentes superposiciones constatadas en
y trascendencia y que en pequea medida hemos intentado
esta roca, nos ha permitido depurar el corpus iconogr-
desentraar a lo largo de estas pginas.
continente europeo. Asociacin Arqueolgica Viguesa. Serie Arqueologa
Almagro-Gorbea, M. y Torres, M. (1999). Las fbulas de jinete y de caballito. Aproximacin a las lites ecuestres y su expansin en la Hispania
cltica. Institucin Fernando el Catlico. Zaragoza.
Divulgativa, N 3. Vigo.
Galn, E. (1989-90). Naturaleza y cultura en el mundo celtibrico. Kalathos,
9-10: 175-204.
Arcelin, P. (2000). Expressions cultuelles dans la Gaule mridionale du pre-
Gomes, M. V.; Varela, R. V. y Farinha, M. (1994). O Santurio Exterior
mier ge du Fer. Mailhac et le Premier ge du Fer en Europe Occidentale.
do Escoural -Sector SE (Montemor-o-Novo, vora). Actas das V Jornadas
Hommages Odette et Jean Taffanel. Monographies dArchologie Mditerranenne, 7. dit par Thierry Janin. Lattes, pp. 281-294.
Arenas, J. A. (2010). Sobre la identificacin de entornos religiosos en el
horizonte prerromano celtibrico. En Burillo, F. (Editor): VI Simposio sobre
Celtberos. Ritos y Mitos. Zaragoza, pp. 87-102.
Baptista, A. M. (1983). O complexo de gravuras do Vale da Casa (Vila Nova
de Foz Ca). Arqueologia, 8: 57-69.
Arqueolgicas, Vol. 2. Lisboa, pp. 93-108.
Gmez Barrera, J. A. (1992). Grabados rupestres postpaleolticos del Alto
Duero. Museo Numantino. Soria.
Gmez Lecumberri, F.; Painaud, A. y Royo Guilln, J. I. (2005). El abrigo
de las Peas de Robres: un santuario rupestre en los Monegros oscenses.
El Pimendn, 100. Peridico de Robres. Marzo-Abril. Huesca, pp. 18-22.
Jordn Montes, J. F. (2007). Los petroglifos de la Pea del Arco (Elche de
(1999). No Tempo sem Tempo. A arte dos caadores paleoliticos do Vale
la Sierra, Albacete), de Castillicos de Monte Azul (Frez, Albacete) y de la
do Ca. Parque Arqueolgico do Vale do Ca. Vila Nova de Foz Ca (Por-
Cima del Monte Arab (Yecla, Murcia). Teoras y debates de los significa-
turgal).
dos. Verdolay, 10: 147-172.
Benito del Rey, L y Grande del Bro, R. (2000). Santuarios rupestres pre-
Llanos, A. (2010). Cultos, rituales y simbolismos en el mbito protohist-
histricos en el centro-oeste de Espaa. Librera Cervantes. Salamanca.
rico del territorio alavs. En F. Burillo Mozota (ed.): VI Simposio sobre los
Blzquez, J. M. (2001). Religiones, ritos y creencias funerarias de la His-
Celtberos. Ritos y Mitos. Fundacin Segeda-Centro Celtibrico. Zaragoza,
pania Prerromana. Coleccin Historia Biblioteca Nueva. Madrid.
Bueno, P. y Balbn, R. (2000). Tcniques, extensi geogrfica i cronologa
de lart megaltic ibric. El cas de Catalunya. Cota Zero, 16: 47-64.
Burch, J.; Nolla, J. M.; Palah, L.; Sagrera, J. y Viv, D. (1999). Un
fragmento de cermica con decoracin incisa hallado en el poblado de
Sant Juli de Ramis. XXIV Congreso Nacional de Arqueologa. Cartagena,
pp. 337-346.
queolgico. Calamocha. Gobierno de Aragn. Zaragoza.
(1993). Patrimonio Histrico de Aragn. Inventario Arqueolgico. Daroca.
Gobierno de Aragn. Zaragoza.
(2003). Grafitos procedentes de Segeda I, rea 3. Paleohispnica, 3: 205244.
Complutense de Madrid. Alicante.
Lotze, F. (1929). Stratigraphie und Tektonik des keltiverischen Grudgebirges
(Spanien). Abh. Ges. Wiss. Gttigen, math. phys KL. T. 14, 2. 320 pp.
Lotze, F. y Sduzy, K. (1961). Das Kambrium Spaniens. Teill 2, Trilobiten.
Marco, F. (1986). El dios cltico Lug y el santuario de Pealba de Villastar. Estudios en Homenaje al Dr. Antonio Beltrn Martnez. Zaragoza, pp.
731-759.
(1989). Lengua, Instituciones y Religin de los Celtberos. En V.V.A.A.: Los
Celtas en el valle medio del Ebro. C. A. I. Coleccin Mariano de Pano y
Ruata n 4. Zaragoza, pp. 99-129.
Cabr, J. (1910). La montaa escrita de Pealba. Boletn de la Real Academia de la Historia, t. LVI, cuaderno IV. Madrid, pp. 241-280.
Campmaj, P. (1993). Tmoignages crits de la presnce dIbres en Cerdagne. Documents d Archologie Mridionale, 16: 104-110.
y
Cabrol, D. (2009). Les grattages naviformes ont-ils des
origines ibres? Questions sur leur signification. Acta Palaeohispanica X.
Palaeohispnica 9: 381-412.
Campmaj, P.
pp. 57-62.
Lorrio, A. J. (1997). Los Celtberos. Universidad de Alicante-Universidad
Abh. Math. Natur. Kl. Jahr., 7: 1-594.
Burillo, F. (dir.) (1991). Patrimonio Histrico de Aragn. Inventario Ar-
Campmaj, P.
Cuadernos de Arte Rupestre 5 2008-2010 63-98
(1997). Los motivos de fauna y armas en los grabados prehistricos del
Royo
10. BIBLIOGRAFA
Martnez Bea, M. (2004). Un arte no tan levantino. Perduracin ritual de los
abrigos pintados: El ejemplo de la Vacada (Castellote, Teruel). Trabajos de
Prehistoria, 61(2): 111-125.
Monreal, A. (1977). Carta arqueolgica del Seoro de Learza (Navarra).
Institucin Prncipe de Viana. Pamplona.
Pea, A. y Rey, J. M. (2001). Ideologa y sociedad en los grabados rupestres
galaicos. Quaderns de Prehistria i Arqueologia de Castell, 22: 235-265.
Untermann, J. (1986). Les gravures rupestres schma-
Prez-Milin, R. y Guardiola, M. (2005). Fraiximeno (Morella, Castelln).
tiques lineaires de la Cerdagne Franaise. 6 Colloqui Internacional
Hbitat y grabados rupestres al aire libre. En Hernndez Prez, M.; Soler
dArqueologa de Puigcerd. Puigcerd, pp. 317-336.
Daz, J. A. (eds.): Actas del Congreso sobre Arte Rupestre en la Espaa
Collado Giraldo, H. (2006). Arte rupestre en la cuenca del Guadiana: El
Mediterrnea. Alicante, 25-28 de Octubre de 2004. Alicante, pp. 195-203.
conjunto de grabados del Molino Manznez (Alconchez-Cheles). Memo-
Picazo, J. (1993 a). Del Paleolitico al Eneoltico. En Burillo, F. (dir.) (1993):
rias d`Odiana, 4. EDIA, S. A. Beja, Portugal.
Collado Giraldo, H. y Garca Arranz, J. J. (2007). Corpus de Arte Rupestre en Extremadura. Vol. II. Arte Rupestre en la ZEPA de la Serena. Junta
de Extremadura. Mrida.
Corral Lafuente, J. L. (1993). poca medieval. En: Burillo, F. (dir.) (1993).
Patrimonio Histrico de Aragn. Inventario Arqueolgico. Daroca. Gobierno de Aragn. Zaragoza, pp. 85-88.
Costas, F. J. y Hidalgo, J. M. (1995). La figura humana en los grabados
rupestres prehistricos del continente europeo. Asociacin Arqueolgica
Viguesa. Serie Arqueologa Divulgativa, N 1. Vigo.
Costas, F. J. y Hidalgo, J. M. (coord.) (1996). Los motivos geomtricos
en los grabados rupestres prehistricos del continente europeo. Asociacin Arqueolgica Viguesa. Serie Arqueologa Divulgativa, N 2. Vigo.
Patrimonio Histrico de Aragn. Inventario Arqueolgico. Daroca. Gobierno de Aragn. Zaragoza, pp. 69-72.
(1993 b). La Edad del Bronce y Primera Edad del Hierro. En Burillo (dir.)
(1993). Patrimonio Histrico de Aragn. Inventario Arqueolgico. Daroca.
Gobierno de Aragn. Zaragoza, pp. 73-75.
Quesada, F. (1997). Jinetes o caballeros? En torno al empleo del caballo
en la Edad del Hierro peninsular. En V.V.A.A.: La Guerra en la Antigedad.
Una aproximacin al origen de los ejrcitos en Hispania. Comunidad de
Madrid/Ministerio de Defensa. Madrid, pp. 185-194.
Ripoll, E. (1981). Los grabados rupestres del Puntal del To Garrillas (Trmino de Pozondn, Teruel). Revista Teruel, 66: 147-155.
Rodans, J. M
Royo, J. I. (1986). Representaciones zoomorfas en la
cermica del Bronce Final y Primera Edad del Hierro en el Valle Medio
97
Cuadernos de Arte Rupestre 5 2008-2010 63-98
Royo
del Ebro. Estudios en Homenaje al Dr. Antonio Beltrn Martnez. Zaragoza,
pp. 373-387.
mens entre els [Link] V-III cal aC. Cota Zero, 18: 54-75.
Royo Guilln, J. I. (1986-87). El abrigo con grabados rupestres de Valma-
Tricalinos, J. (1928). Untersuchengen ber den Bau der Celtiberischen ket-
yor. Mequinenza (Zaragoza). I Congreso internacional de Arte Rupestre.
ten der nordstlichen Spaniens. Z. deutsch. geol. Ges. Abh., 80: 409-482.
Bajo Aragn Prehistoria, VII-VIII: 179-190.
Berln.
(1999). Las manifestaciones ibricas del Arte Rupestre en Aragn y su
Villa Valds, A. (2005). Grabados zoomorfos sobre pizarra y otros epgrafes
contexto arqueolgico: una propuesta metodolgica. Arte Rupestre y
inditos en castros asturianos. Boletn del Museo Arqueolgico de Astu-
Territorio Arqueolgico. Alquezar (Huesca), 23-28 de Octubre de 2000.
rias, 1999. Oviedo, pp. 85-106.
Bolskan, 16: 193-230.
(2004). Arte Rupestre de poca Ibrica: Grabados con representaciones
ecuestres. Srie de Prehistria i Arqueologia. Servei dInvestigacions Arqueologiques i Prehistriques. Diputacin de Castelln. Castelln.
(2005). Las representaciones de caballos y de lites ecuestres en el arte
rupestre de la Edad del Hierro de la Pennsula Ibrica. Cuadernos de Arte
Rupestre, 2: 157-200.
(2010). Arte rupestre de la Edad del Hierro en la Pennsula Ibrica: Tipos,
cronologa y contexto. FUMDHAMentos, IX: 1193-1209. Anales del Congreso Internacional de Arte Rupestre. IFRAO 2009. Parque Nacional de la
Sierra de Capivara. Brasil.
(2010). El arte rupestre de la Edad del Hierro en la Pennsula Ibrica y su
problemtica: Aproximacin a sus tipos, contexto arqueolgico y significacin. Salduie, 9: 1-30.
(e.p. a). Mito, ritual y mensaje en las rocas: Los grabados rupestres prehistricos y protohistricos en Aragn. Arte Rupestre Gravat en Pedra. I
Jornades de Divulgaci del Patrimoni Cultural dels Ports. Morella, 14-15
de Mayo de 2005.
Royo Guilln, J. I.
Andrs, J. A. (2000). Los grabados rupestres en
Aragn y su soporte geolgico. Naturaleza Aragonesa, 6: 29-40.
Royo Guilln, J. I.
Gmez Lecumberri, F. (1988). Los grabados de la
Masada de Ligros, Albarracn (Teruel). Boletn de la Asociacin Espaola
de Arte Rupestre, 1: 1-5.
(2002). Panorama general de los grafiti murales y de los grabados al aire
libre medievales y postmedievales en Aragn: Paralelos y divergencias. En
V.V.A.A.: Los grafiti: Un patrimonio indito para el anlisis de la historia de
las mentalidades. Al-Qannis, 9: 55-155.
(2005-2006). La Cueva de las Cazoletas de Monreal de Ariza (Zaragoza)
y sus grabados rupestres: Un santuario celtibrico al aire libre. Kalathos,
24-25: 293-321.
Royo Guilln, J. I.; Gmez, F. y Benavente, J. A. (2006). La estela grabada de
la Edad del Hierro de Torre Cremada. En Moret, P.; Benavente, J.A.; Gorges,
A. (coord.). Iberos del Matarraa. Insvestigaciones arqueolgicas en Valdeltormo, Calaceite, Cretas y La Fresneda (Teruel). Al-Qannis, 11: 88-105.
Santos Estvez, M. (2008). Petroglifos y paisaje social en la prehistoria
reciente del noroeste de la Pennsula Ibrica. TAPA, 38. C. S. I. C., L. A. I.
E. G. P. S. y Xunta de Galicia. Santiago de Compostela.
Sauceda, M I. (2001). Pinturas y grabados rupestres esquemticos del Monumento Natural de Los Barruecos. Malpartida de Cceres. Memorias de
Museo de Cceres, 2. Junta de Extremadura. Mrida.
Simoes, M.; Arc, A.; Jaffe, L. y Fossati, A. (2000). As gravuras rupestres da
Idade do Ferro no Vale de Vermelhosa (Douro-Parque Arqueolgico do Vale
do Ca). Noticia preliminar. Proto-Histria da Pennsula Ibrica. Actas do 3
Congresso de Arqueologa Peninsular, vol. V. ADECAP. Porto, pp. 403-412.
Sopea, G. (1987). Dioses, tica y ritos. Aproximaciones para una comprensin de la religiosidad entre los pueblos celtibricos. Prensas Universitarias Zaragoza. Zaragoza.
(1995). tica y Ritual. Aproximacin al estudio de la religiosidad de los
98
Tarrs, J. (2003). Els constructors de meglitits a Catalunya: Cistes i dl-
pueblos celtibricos. Institucin Fernando el Catlico y Dpto. de Ciencias
de la Antigedad de la Universidad de Zaragoza. Zaragoza.