EL JESS APOCALPTICO
Marcos 13:22, donde Jess dice que ni los ngeles del cielo
ni el Hijo saben el da de la consumacin, ha de ser uno de
los pilares fundamentales para una buena comprensin de la
verdadera vida de Jess, dice P.W. Schmiedel, dado que los
Cristianos no iban a atribuir ignorancia a Jess, su Seor.
Este argumento vale la pena, pues los escritos Patrsticos
luchan en vano para evadir el pleno sentido de esta cita
(1). Autoridades textuales omiten en Mat. 24:36 y Marcos
13:32 ni el hijo. Lucas pone la frase entera. Pero aunque
Marcos y Mateo la transmiten, el ltimo no hace ninguna
modificacin. Adems, Pablo (en 1 Cor. 15:28) y Juan (en
14:28) subordinan el Hijo al Padre, de la misma manera
que otros pueden no haber tenido dificultades con la idea
que el Padre saba cosas que el hijo no. Que decisin hay
que tomar?(2).
Docenas de fuentes antiguas nos cuentan lo que
supuestamente dijo Jess. Pero qu fue lo que realmente
dijo, lo que realmente hizo? Los autores reunen lo que
pueden y se inventan lo que no pueden reunir, a menudo
cosechando donde su fundador no sembr. El resultado es que
la historia se mezcal con el mito(3). No hay nada ms comn
que poner palabras en boca de nuestra autoridad
religiosa(4). Esto es verdad en la religin nativa de
Jess, el Judasmo, donde la legislacin del Pentateuco es
atribuida a Moiss, lo mismo que con la abundancia de
escritos intertestamentales pseudo epigrficos an
existentes. No hay duda que la tradicin de Jess no nos
ofrece una informacin precisa, que est plagada con
exageraciones y leyendas. Es pues necesario encontrar
alguna forma para, a travs de las diversas tradiciones,
adivinar lo que verdaderamente se remonta a Jess.
La coherencia, por ejemplo, es algo sujetivo. Dos cosas que
encajan juntas segn un exegeta pueden parecerle
irreconciliables a otro. La consistencia, pues, est ms
bien en el ojo del observador. Incluso los ms reflexivos
no son ni perfectamente racionales ni perfectamente
irracionales sino imperfectamente ambos(5). Si Jess era,
como muchos mantienen, un profeta escatolgico que vivi en
el imaginativo mundo de los Apocalipsis, no se ha de
esperar mucha consistencia de l, puesto que la
irracionalidad esencial de lo apocalptico es manifiesta en
la historia de los movimientos mesinicos y milenarios(6).
Pasajes de fuentes tempranas varias muestran que los
primeros seguidores de Jess pensaban que el climax
escatolgico estaba muy cerca. Tambin se sabe que, en el
periodo anterior a la Pascua, Jess estuvo muy de cerca
asociado con Juan el Bautista, cuyo discurso pblico, si se
ha de creer los Sinpticos, haca frecuente alusin al
juicio escatolgico, concebido como inminente(7). Jess, de
hecho, fue bautizado por Juan. Obviamente, hubo de haber
una significativa continuidad ideolgica entre los dos.
Como muchos han sealado, reconstruir un Jess que no tena
una fuerte orientacin escatolgica conlleva una tremenda
discontinuidad no slo entre l y los que seguan su causa,
sino entre l y Juan el Bautista, o sea, discontinuidad con
el movimiento del cual l proceda as como con el
movimiento que de l surgi.
Los Evangelios cannicos, la tradicin en Hechos, y las
cartas de Pablo concuerdan en que al menos varios
seguidores pre-Pascuales de Jess, muy pronto despus de su
crucifixin, declararon que Dios haba resucitado a Jess
de entre los muertos(8), reivindicndole mediante la
resurreccin de los muertos (Hechos 4:2) (9). El
testimonio combinado sobre estos temas no es puesto en
duda por nadie, podemos pues preguntarnos por qu hacan
esta afirmacin. La mejor explicacin es que varios
individuos con influencia tuvieron su experiencia posPascual (cualquiera que sta fuese) basados en ciertas
categoras y expectativas establecidas con anterioridad,
que ya con anterioridad, debido a las enseanzas de Jess ,
suponan una resurreccin general como algo inminente. Por
esto es que la resurreccin era la principal categora
mediante la que interpretaba la vindicacin de Jess(10).
Segn Marcos 15:33, cuando Jess falleci hubo una extraa
oscuridad (comparar con Amos 8:9-10). Segn Mateo 27:51-53
hubo tambin un terremoto (comparar con Zacaras 14:5) y
una resurreccin de los muertos (comparar con Ezequiel 37;
Zac. 14:4-5). Segn el Evangelio de Juan, la muerte de
Jess fue el juicio del Mundo (12:31) y destruy el reino
de Satn (16:11). Segn Pablo, Jess es los primeros
frutos de aquellos que han muerto (1 Cor. 15:20). Una
metfora que asume que la cosecha escatolgica est
teniendo lugar, que la resurreccin de Jess es slo el
comienzo de la resurreccin general de los muertos. Dado el
mltiple testimonio en Pablo, los Sinpticos, y Juan, el
habito de asociar el final de Jess con temas escatolgicos
debe ser una costumbre muy temprana.
Qu explica esta costumbre? La mejor respuesta es que,
mientras Jess estuvo vivo, sus seguidores Luc. 19:11suponan que el reino de Dios aparecera
inmediatamente(11). Esperaban un sufrimiento escatolgico
seguido de una vindicacin escatolgica, tribulacin
seguida de resurreccin. Por lo tanto, cuando Jess fue
visto vivo despus de la crucifixin , sus seguidores, en
lugar de abandonar sus expectativas escatolgicas, hicieron
lo que cualquiera hara: correlacionar las expectativas con
las circunstancias. Por ello creyeron que con el final de
Jess haba comenzado el fin de los tiempos, y por ello los
primeros Cristianos asocian la muerte y resurreccin de
Jess con lo que parecen ser eventos escatolgicos.
El mundo Romano del siglo I estaba dominado por la
profeca escatolgica, y los escritos apocalpticos del
Judasmo que compartan el espritu escatolgico del
periodo imperial Romano(12), nos pone en contacto con un
tipo de escatologa bien conocida en tiempos de Jess(13).
Los textos sagrados no slo contenan material
apocalptico. Por ejemplo: Isaas 24-27, Daniel, Zacaras
9-14, etc., sino tambin porciones de 1 Enoc, Orculos de
la Sibilina Judos, y el Testamento de Moiss(14) estaban
en circulacin en tiempos de Jess; y las dcadas despus
de Jess vieron la aparicin de 4 Esdras, 2 Baruc, y el
Apocalpsis de Abraham. Fue en esta poca cuando
aparecieron los Rollos del Mar Muerto, tan cargados con
expectativas escatolgicas. Josefo enfatiza la popularidad
de Daniel (Ant. 10.268) (15). Por otro lado, los Cristianos
han interpretado a menudo las setentas semanas de los
aos como el cumplimiento de los tiempos de Jess (ej.
Tertuliano, Adv. Jud. 8; Jernimo, Comm. Dan. En 9:24-27)
hacan lo mismo algunos Judos antes del Cristianismo?(16).
Algunos textos del Nuevo Testamento comparan a Jess con
algunos de sus contemporneos (Marc. 6:14; Marc. 8:28;
Hech. 5:35-39), Juan Bautista, Teudas, y Judas el Galileo
tenan expectativas escatolgicas o esperanzas de una
restauracin Juda. Juan proclamaba que el final estaba
cerca y era visto como profeta. Teudas afirmaba ser un
profeta, actuaba como un Moiss, y era visto como una
amenaza por los Romanos, Judas el Galileo, segn Josefo,
Ant. 18:5, deseaba la independencia para el pueblo Judo
con la ayuda de Dios.
La conclusin es que Jess fue un profeta escatolgico y si
se diera el caso que se atribuyeran a Jess dichos que
sugiriesen otra conclusin, la inferencia correcta no sera
que Jess no era un profeta escatolgico sino que la
tradicin de los dichos no es confiable, pues lo ms seguro
es que los Cristianos hubiesen eliminado los elementos
escatolgicos en ordena proteger a Jess de ser visto como
falso profeta.
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1.
2.
3.
4.
5.
6.
7.
Ambrosio, De fid. 5:16; Atanasio, C.A. v. 1-3:4250; Basileo, Ep. 2.36; Crisostomo, Hom. Sobre Mateo
77:2; Casiodoro, Exp. Sal. 9:39).
Robert J. Miller, Se puede liberar al Jess
histrico de la Ortodoxia? Una crtica de la
bsqueda de Jess de Ben Witherington, The
Journal of higher Criticism 4 (1997), p. 129,
seala que es creble que los primeros Cristianos
pueden haber inventado esta frase como forma de
explicar por qu Jess no haba sido ms preciso en
sus predicciones, o como manera de asegurarse su
credibilidad, en el caso que el Fin se retrasase.
The Biographical Process: Studies in the History
and Psychology of Religion, ed. Frank E. Reynolds
and Donald Capps The Hague: Mouton, 1967, y Geo
Widengren, Prolegomena: The Value of SourceCriticism as Illustrated by the Biographical Dates
of the Great Founders en Historia Religionum:
Handbook for the History of Religions, Volume
1:Religions of the Past, ed. C. Jouco Bleeker y Geo
Widengren- Leiden: E.J. Brill, 1969, pp. 1-22.
Ilya Gershevitch, Zoroasters Own Contribution,
Journal of Near Eastern Studies, 23, 1964, pp. 1233, y Annemarie Schimmel, And Muhammad is his
Messenger: The Veneration of the Prophet in Islamic
Piety- Chapel Hill: University of North Carolina
Press, 1985.
David Hackett, Historians Fallacies: Toward a
Logic of Historical Thought New York:
Harper&Row, 1970 p. 214.
Contradicciones que los crticos encuentran en
algunos de los antiguos Apocalipsis Judos,
contradicciones que han sido la base de dudosas
teoras ver el anlisis de G.H. Box de 4 Esdras y
el anlisis de R.H. Charles Revelation, en The
Apocrypha and Pseudepigrapha of the Old Testament
2 Vol. Oxford. Clarendon 1913 -. Ver tambin
Jack T. Sanders, The Criterion of Coherence and
Randomness of Charisma: Proing through some Aporias
in the Jesus Tradition; NTS 44 1988, pp. 1-25.
Aunque se puede argumentar que no hay por qu
seguir los Evangelios sino a Josefo, cuyo Juan no
es un profeta apocalptico sino un reformador
social (Ant. 18:116-19). Josefo, no obstante, trat
de devaluar el fervor escatolgico del Judasmo. De
hecho, su retrato de los Esenios no incluye nada
acerca de la restauracin de Israel, dualismo
csmico, o espectativa mesinica. Solo tenemos
noticia de todo esto gracias a los Royos del Mar
Muerto, presumiblemente escritos por los Esenios.
Josefo, en tanto que historiador a las rdenes de
8.
9.
10.
11.
12.
13.
14.
15.
16.
Roma, nunca quiso tratar estos temas que implicaban
una actitud revolucionaria anti-Romana, para no
perder su puesto como historiador oficial.
Para este frmula y su antguedad ver W.Kramer,
Christ, Lord, Son of God, SBT 50 London:SCM
1966 pp. 19-44.
Sobre la expresin pre-Paulina relaciondad en Rom.
1:4 ver H.W. Bartsch, Zur Vorpaulinischen
Bekenntnisformel im Eingang des Romerbriefes TZ
2.3 1967 pp. 329-39.
Paula Fredriksen, What you See Is What you Get:
Context and Content in Current Research on the
Historical Jesus. Theology Today 42/1 1955, p.
94: La experiencia de la resurreccin de Jess por
los Dizzypulo seala indiscutiblemente a los
orgenes del movimiento Cristiano en la esperanza
escatolgica del Judasmo del siglo I La
resurreccin de los muertos, la vindicacin de los
Justos; que los Discpulos eligiesen permanecer en
Jerusalem en lugar de regresar a Galilea sugiere
que an esperaban que algo sucediera muy pronto.
Puede que sea la redaccin de Lucas, pero Marc.
10:37 presupone la misma expectativa de parte de
los discpulos de Jess. Comparar Hech. 1:6).
Helmut Koester, Jesus: The Victim, JBL 111
-1992-, pp. 10-11.
S.E. Robinson, Apocalypticism in The Time of
Hillel and Jesus en Hillel and Jesus: Comparisons
of Two Major Religious Leaders, ed. James H.
Charlesworth and Loren L. Johns Minneapolis:
Fortress, 1997, pp. 121-36.
El Testamento de Moiss 7:1 dice que pronto
llegar el fin de los tiempos, despus de los
eventos del captulo 6, que se refieren a Herodes
el Grande.
Muchos han entendido el cuarto reino de Daniel 2
como referencia al Imperio Romano, que ser
gobernado por el Dios del cielo (2:36-45; ver
Josefo, Ant. 10.276; 4 Esdras 12:10.
Ver William Adler, The Apocalyptic Survey of
History Adapted by Christianity: Daniels Prophecy
of 70 Weeks, en The Jewish Apocalyptic Heritage
in Early Christianity, ed. James C. VanderKam and
William Adler, CRINT 111/4 Assen: Van
Gorcum/Minneapolis: Fortress, 1996, pp. 201-38.