Michael Shermer naci en Glendale (California)
en 1954. Doctor en Historia de la Ciencia, es pro
fesor del California Institute of Technology, cola
borador y editor asociado de la revista Scientific
American, fundador de la Skeptics Society y de la
revista Skeptic, comentarista de ciencia de la Radio
Nacional Pblica estadounidense, y productor y
presentador de la serie Exploring the Unknown para
la cadena de televisin Fox. Por qu creemos en cosas
mrasse public primeramente en 1997, enseguida
alcanz gran popularidad y no ha dejado de reedi
tarse y actualizarse desde entonces. Otras obras de
Shermer son How We Believe: The Search for God in
an Age of Science (1999), Denying History: Who Says
the Holocaust Never Happened and Why Do They Say
It? (20 0 0 ), The Bordedands ofScience: Where Sense Meets
Nrmense (2001) y Why Darwin Matters: The Case against
Creationism (2006).
Por qu creemos en cosas raras
Por qu creemos
en cosas raras
Pseudociencia, supersticin y otras
confusiones de nuestro tiempo
Michael Shermer
Prlogo
Stephen Jay Gould
Traduccin
Amado Diguez
ALBA
Trayectos
Coleccin dirigida por Luis Magrinya
TTULO ORICINal: Why People Believe Weird Things
1997, 2002, Michael Shermer
de la traduccin: Amado Diguez
de esta edicin:
A l b a E d it o r i a l , s.i.u.
Camps i Fabrs, 3-11, 4.a
08006 Barcelona
www.albaeditorial.es
Diseo: P. Mol de Alba
Primera edicin: noviem bre de 2008
ISBN: 978-84-8428-422-2
Depsito legal: B-43.685-08
Maquetacin: Daniel Teb
Correccin de primeras pruebas: Jos Carlos Bouso
Correccin de segundas pruebas: Lola Delgado Mller
Impresin: L iberdplex, s.l.u.
Ctra. BV 2241, Km 7,4
Polgono T orrentfondo
08791 Sant Lloren^ d H ortons {Barcelona)
Im preso en Espaa
Queda rigurosamente
prohibida, sin la autorizacin
escrita de los titulares del Copyright,
bajo las sanciones establecidas por las leyes,
la reproduccin parcial o total de esta obra por
cualquier medio o procedimiento, comprendidos
la reprografla y el tratamiento informtico,
y la distribucin de ejemplares mediante
alquiler o prstamo pblicos.
>
Indice
Prlogo. El poder positivo del escepticismo por Stephen Jay
Gould ..................-......._ .................................................
Prlogo a la edicin en rstica. Un viaje mgico y misterioso:
los dndes y los porqus de las cosas raras __ ___ _____
Nota a la edicin revisada y ampliada___ _______
Introduccin. En el programa de Oprah _
Primera parte: ciencia y escepticismo
1. Existo, luego pienso. El manifiesto de un escptico
2. Nuestro bien ms preciado. La diferencia entre cien
cia y pseudociencia ... ---- ------- --------S. Cuando el pensamiento se equivoca. Veinticinco fala
cias que nos impulsan a creer en cosas raras----- - ---Segunda parte: pseudociencia y supersticin
4. Desviaciones. Lo normal, lo paranormal y Edgar
Cayce..................- .-.......-...-......-..-________________
5. A travs de lo invisble. Las experiencias cercanas a la
muerte y la bsqueda de la inmortalidad -----------6 . Abducidos! Encuentros con aliengenas.------ .
7. Epidemia de acusaciones. La caza de brujas en la Edad
Media y en la actualidad - ------ ----------- -----Tercera parte: evolucin y creacionismo
8 . Al principio. Una tarde con Duane T. Gish ----------9. Contra del creacionismo. Veinticinco argumentos de
los creacionistas y veinticinco respuestas de los evolucio
nistas .......-.....................------------------- --...-----------10. Ciencia defendida, ciencia definida. La evolucin y
el creacionismo ante el Tribunal Supremo.......... ......
Cuarta parte: historia y pseudohistoria
11. Tertulias televisivas. Historia, censura y libertad de
expresin.......-...-....-..-...... -..............-....... ..-........ ...
13
19
35
37
53
69
97
125
137
159
175
197
211
237
267
Por qu creemos en cosas raras
12. Quin dice que el Holocausto nunca ocurri y por
qu. Visin general de un m ovim iento..
13. Cmo sabemos que el Holocausto ocurri. El descr
dito de los revisionistas ......................-......-.....
14. Encasillar lo inencasillable. Una visin afro-greco-ger
mano-americana de la raza .........
..........................
285
319
365
Q uinta parte: de la esperanza nace lo eterno
15. El doctor Pangloss de nuestro tiempo. Puede la cien
cia hallar el mejor de los mundos posibles?
16. Por qu creemos en cosas raras?
........................
17. Por qu cree la gente lista en cosas raras?..................... .
Bibliografa ----- -----
ndice onomstico y analtico -...-
383
409
419
473
501
A la memoria de Cari Sagan (1934-1996),
compaero e inspirador; hace diez aos, su conferencia
sobre La carga del escepticismo fue para m un rayo de luz
en un momento en que me encontraba intelectual y profesionalmente a la
deriva y, en ltima instancia, inspir la creacin de la Skeptics Society,
de la revista Skeptic y del presente libro, adems de mi compromiso
con el escepticismo y las posibilidades liberadoras de la ciencia
Me da la impresin de que lo que hace falta es un equilibrio exquisito
entre dos necesidades contrapuestas: un anlisis escrupulosamente
escptico de todas las hiptesis que se nos presenten y, al mismo tiem
po, una enorme disposicin a aceptar ideas nuevas. Si slo se es escp
tico, ninguna idea nueva calar, uno nunca aprende nada nuevo y se
convierte en un viejo malhumorado convencido de que la estupidez
gobierna el mundo. (Y encontrar, por supuesto, muchos datos que lo
avalen.)
Por otra parte, si el pensamiento es virgen hasta la simpleza y no se
tiene una pizca de sentido escptico, no se pueden distinguir las ideas
tiles de las intiles. Si para uno todas las ideas tienen el mismo valor,
est perdido, porque entonces, a mi entender, ninguna idea vale nada.
C arl Sa gan , The Burden of Skepticism,
conferencia pronunciada en Pasadena, 1987
Prlogo
El poder positivo el escepticismo
Con frecuencia, la actitud escptica es objeto de las crticas que
reservamos para actividades que, como la limpieza de basuras, resul
tan imprescindibles para que la vida resulte sana y segura, pero o
bien carecen del ms mnimo encanto o bien no merecen la menor
de las celebraciones. Y, sin embargo, el escepticismo es, por tradi
cin, una actividad noble, como demuestran la etimologa del tr
mino (es de origen griego y, en griego clsico, significa reflexin)
o el ltimo libro de Cari Sagan, El mundo y sus demonios. (Puesto que
yo tambin he escrito un libro sobre el gnero, La falsa medida del
hombre, he de confesar mi propia fe en esta actitud.)
La necesidad intelectual y moral del escepticismo se manifiesta
ya en la famosa observacin metafrica de Pascal, esa que dice que
los humanos somos juncos pensantes, esto es, gloriosamente sin
gulares y singularmente vulnerables. La conciencia, don que, en
toda la historia de la vida en la Tierra, slo le ha sido concedido a
nuestra especie, es la cualidad evolutiva ms divina y espeluznantemente poderosa que se haya inventado. Aunque accidental e
impredecible, la conciencia ha otorgado al homo sapiens un poder
sin precedentes sobre la historia de su propia especie y, en los lti
mos tiempos, sobre la vida de la biosfera en su conjunto.
Pero lo cierto es que somos juncos pensantes, no criaturas racio
nales. Nuestros modelos de pensamiento y accin tienen tantas
posibilidades de conducirnos a la fraternidad y a la iluminacin
como a la destruccin y a la barbarie. No tengo intencin de especu
lar sobre el origen de nuestro lado oscuro: es el legado evolutivo de
una naturaleza de fauces y garras ensangrentadas, como dijo
Tennyson, o un resto inadaptado de un cerebro diseado para lie-
14
Por qu creemos en cosas raras
var a cabo funciones muy distintas de las que ahora regulan nuestra
vida en colectividad? En cualquier caso, somos capaces de los horro
res ms inefables y de los ms conmovedores actos de valor y noble
za, y realizamos ambos en nombre de ideales como la religin, lo
absoluto, el honor patrio y cosas as. Nadie ha expresado mejor este
dilema, el del hombre atrapado entre los dos polos de su naturaleza,
que Alexander Pope, quien en el siglo x v iii escribi:
Colocado en el istmo de un estado medio,
ser oscuramente sabio y groseramente grande [... ]
cuelga en medio; duda entre la accin y el reposo;
si considerarse bestia o dios;
duda entre el alma y el cuerpo;
nace para morir, razona para errar.
Slo dos salidas hay del caos organizado de nuestro potencial oscu
ro, el que nos conduce a las cruzadas, las cazas de brujas, la esclavi
tud y el holocausto. La decencia moral aporta los ingredientes nece
sarios, pero no basta. La segunda salida se encuentra en nuestro
lado racional. Porque, a no ser que empleemos la razn con rigor,
para descubrir y admitir la objetividad de la naturaleza, y nos atenga
mos a las consecuencias lgicas de nuestros descubrimientos para
emprender acciones eficaces, caeremos en manos de las temibles
fuerzas de la irracionalidad, del romanticismo, de las inflexibles fes
verdaderas o de la aparente inevitabilidad del comportamiento de las
masas. La razn no es slo una parte muy importante de nuestra
esencia, es tambin nuestra potencial salvadora de la feroz y precipi
tada accin masiva que el gobierno de lo emocional siempre parece
conllevar. El escepticismo es el agente activo de la razn frente al
irracionalismo organizado y es, por tanto, una de las claves de la
decencia cvica y social.
Michael Shermer, que es presidente de una de las instituciones
escpticas ms relevantes de Estados Unidos, amn de activista y
Prlogo
15
ensayista al servicio de esta forma tan funcional de la razn, es una
figura importante de la vida pblica nacional. Este libro, en el que
nos habla de sus mtodos y experiencias y nos ofrece un anlisis de
los atractivos de la fe irracional, nos ofrece su aguda visin sobre la
necesidad y los triunfos del escepticismo.
El viejo tpico de que estar eternamente en guardia es el precio que
hay que pagar por nuestra libertad ha de ser el lema del movimiento
escptico, porque hay cultos en apariencia benignos que son potencial
mente tan irracionales como la caza de brujas abiertamente militante, y
no nos queda otro remedio que no bajar la guardia y ser crticos con
todo credo que est basado en la supresin del pensamiento.
La obra de Michael Shermer estudia racionalismos minimalistas
como la creencia en los extraterrestres y otros ms conceptuales (pero
vacos de lgica y contenido emprico) como el creacionismo y la
negacin del Holocausto, y tambin ejemplos ms espeluznantes
como las cruzadas y las cazas de brujas en tiempos pasados y, hoy en
da, la histeria que desata el miedo a los cultos satnicos y al abuso
sexual de menores (por supuesto, un problema real y trgico), que
alcanza una escala sencillamente inconcebible y que se apoya en una
conjura inconsciente de acusaciones falsas, por muy profundamente
que se padezcan y se crea en ellas.
Porque, en realidad, slo hay un arma til frente a tanta irracio
nalidad: la razn. Pero en el Estdos Unidos de hoy todo est en
contra nuestra, porque, en Estados Unidos, incluso una aparicin
bienintencionada en los muy vistos programas televisivos de Oprah
Winfrey o Phil Donahue (apariciones que, como relata en el libro,
en el caso de Michael Shermer se han saldado en ambos casos con
resultados preocupantes) da pie a la rplica desaforada en lugar de
al anlisis mesurado. As pues, debemos intentarlo con ms ahnco.
Podemos hacerlo, tenemos que hacerlo y lo haremos. Por otra parte,
hemos cosechado grandes, y pequeas, victorias: desde las decisio
nes del Tribunal Supremo contra el creacionismo hasta el descrdi
to local de los falsos videntes y de los curanderos por la fe.
16
Por qu creemos en cosas raras
Nuestras mejores armas provienen de los arsenales del mtodo
cientfico, porque el procedimiento de doble ciego, tcnica experi
mental bsica, y los mtodos de anlisis estadstico de las observacio
nes resultan imbatibles. Cuando se aplican correctamente, casi todos
los irracionalismos modernos pueden ser derrotados con estas dos
herramientas cientficas elementales bsicas. Por ejemplo, en un caso
que me llega al corazn (porque soy padre de un joven autista), la
conmovedora pero irracional esperanza de que los autistas mudos se
comuniquen recurriendo a facilitadores (personas que afirman
que pueden guiar los dedos de los autistas sobre el teclado de un
ordenador para que stos escriban lo que quieren decir) no se ha
abordado con suficiente escepticismo (a m siempre me ha recorda
do al viejo truco de la ouija), pero el caso es que la mayora de los faci
litadores teclean los mensajes que los padres desean or: Pap, te
quiero. Y siento no habrtelo podido decir antes. Pero cuando
varios (falsos) facilitadores, adscritos a esa desquiciada moda que
sita los abusos sexuales en la infancia como fuente de todos los
males, decidieron (probablemente de modo inconsciente) que el
autismo ha de tener una causa similar y empezaron a teclear mensa
jes acusatorios, su inocente recurso a la esperanza se transform en
pesadilla y varios padres amantes fueron vctimas de falaces imputa
ciones judiciales. El asunto se resolvi mediante clsicos experimen
tos de doble ciego: en los mensajes no aparecan datos que conocan
los autistas pero no los facilitadores, mientras que otros datos que los
facilitadores s conocan y los autistas no s que solan aparecer. Eso s,
no sin que antes la vida de muchos padres (que bastante haban sufri
do ya por la dolencia de sus hijos) se hubiera quebrado trgica y
acaso definitivamente (porque una acusacin tan terrible nunca se
supera del todo, por mucho que se haya demostrado su total false
dad, circunstancia muy valorada por los cnicos cazadores de brujas).
Las crticas al escepticismo se derivan de que, pese a que se trata
de una actitud necesaria, no puede considerarse ms que como una
supresin negativa de afirmaciones falsas. Y, como este libro demues
Prlogo
17
tra tan cabalmente, no es as. El descrdito de una fe slo se hace en
inters de un modelo de explicacin alternativo y no como un mero
ejercicio de nihilismo. Ese modelo alternativo es el propio raciona
lismo, que, vinculado a la honradez moral, se convierte en la herra
mienta para el bien ms potente que nuestro planeta haya conocido.
S t e p h e n J ay G o u l d
Prlogo a la edicin en rstica (2001)
Un viaje mgico y misterioso: los dndes y los porqus de las cosas raras
La primera edicin del presente libro, que se public en Estados
Unidos en 1997, fue saludada con reseas en la mayora de las publi
caciones ms importantes del pas y recibi pocas crticas. Por lo
dems, algunos lectores tuvieron la amabilidad de sealar un pua
do de erratas gramaticales y ortogrficas, amn de otros errores de
menor importancia, que escaparon a la revisin por otra parte
sobresaliente de correctores y editores. Pero algunos especialistas
aventuraron comentarios crticos sustanciales a los que merece la
pena que responda porque pueden ayudarnos a aclarar ideas sobre
la multitud de polmicas que puede plantear este libro. As pues, fiel
a la idea de que aceptar la crtica es muy sano, me apresto a exami
nar algunos de esos comentarios.
Es posible que la crtica ms oportuna para la autocrtica fuera la
que apareci el 28 de junio de 1997 en el Toronto Globe and Mail. El
crtico sacaba a colacin un importante problema que todos los
cientficos y escpticos deberamos considerar. Despus de observar
que la reflexin racional no termina con los principios del mtodo
cientfico, sometidos en algunos aspectos a diversos tipos de creen
cias extraas, concluye: El escepticismo que apuesta por el descr
dito ms agresivo tiene a veces tendencia a convertirse en culto, en
una especie de cientifismo fascistoide, incluso cuando es esgrimido
por el ms racional de los motivos. Disculpando tan exagerada ret
rica (en mi vida me he topado con ningn escptico que se procla
me fascista o seguidor de un culto), el autor de estas palabras tiene
cierta razn cuando sugiere que la ciencia tambin tiene sus limita
ciones (cosa que no niego) y que, ocasionalmente, el escepticismo
organiza cazas de brujas. Ese es el motivo de que en la presente obra,
20
Por qu creemos en cosas raras
y en casi todas las conferencias que pronuncio, haga hincapi en
que el escepticismo no es una postura, sino una actitud, de igual modo
que la ciencia no es un tema, sino un mtodo.
En una resea muy inteligente y meditada, la revista Reason
(noviembre de 1997) me reprendi por declarar que nuestra labor
consiste en investigar y refutar afirmaciones falsas. Es un error. No
debemos abordar ninguna investigacin con la idea preconcebida
de que vamos a refutar algn principio, sino pensando en investi
gar afirmaciones para descubrir si son falsas (como el texto, ya
corregido, dice ahora). Pero, tras examinar las pruebas, debo decir
que esta crtica suscita mi escepticismo, esto es, ante los escpticos,
soy escptico. Por su parte, ante la teora de la evolucin, los creacio
nistas son escpticos; ante la historiografa tradicional sobre el Holo
causto, los revisionistas son escpticos. Ante todos estos escpticos,
soy yo el escptico. En otros casos como los de recuperacin de
recuerdos de abusos sexuales en la infancia o las abducciones por
extraterrestres, es su reivindicacin lo que da pie a mi escepticismo.
Lo importante son las pruebas y, por muchas que puedan ser sus
limitaciones, el mtodo cientfico es nuestra mejor herramienta
para determinar qu afirmaciones son ciertas y cules no lo son (o,
al menos, para decimos qu probabilidades hay de que sean verda
deras o falsas).
El crtico de The New York Times (4 de agosto de 1997) se mostraba
escptico ante los datos de la encuesta de Gallup que menciono en
el captulo 2 sobre qu porcentaje de estadounidenses creen en la
astrologa, la percepcin extrasensorial, los fantasmas, etctera, y se
preguntaba cmo se realiz este alarmante estudio y si meda con
vicciones o meros flirteos con la nocin de lo invisible. En realidad,
yo tambin me he cuestionado sta y otras encuestas y me preocu
pan la formulacin de algunas preguntas y las limitaciones de este
tipo de estudios para medir el nivel de compromiso de cualquiera
con alguna creencia en particular. Pero los datos de una encuesta se
hacen fiables cuando se contrastan con los de otros estudios inde
Prlogo a la edicin en rstica (2001)
21
pendientes, y los datos que doy en el captulo 2 se corresponden con
los que, a lo largo de varias dcadas, han ofrecido otras muchas
encuestas. Las encuestas que, de un modo muy informal, hemos rea
lizado en la revista Skeptic tambin confirman esos datos. Dependien
do de qu afirmaciones se trate, entre uno de cada tres y uno de
cada cuatro estadounidenses creen en lo paranormal. Aunque nues
tra sociedad es mucho menos supersticiosa que, por ejemplo, la de
la Europa medieval, es evidente que nos queda mucho camino por
recorrer antes de que publicaciones como Skeptic lleguen a estar
obsoletas.
De entre todas las crticas, la que mayor carcajada me produjo
fue la que haca Ev Cochrane en el primer prrafo de la resea que
en noviembre de 1997 public en Aeon, una Revista de mitos, cien
cias e historia antigua. Resulta divertida no slo por su analoga,
sino porque, si uno tuviera que pensar en una revista que fuera la
anttesis de Skeptic, sa sera Aeon. No obstante, Cochrane conclua:
Para m, elogiar el ltimo libro de Michael Shermer es un poco
como si O. J. Simpson aplaudiera la declaracin final de Marcia
Clark, ya que es muy probable que el autor incluyera la tesis de
Saturno*, la cual suscribo, entre las pseudociencias que menciona en
su exposicin. Pero he de elogiarlo, porque es condenadamente
entretenido y muy provocador. El elogio de Bruto, en realidad,
pero Cochrane, junto con otros crticos y numerosos corresponsales
(y, entre ellos, algunos buenos amigos), me ha reprendido por el
captulo dedicado al libro The Bell Curve [La curva campaniforme]
(14).
Algunos me acusan de que, en mis comentarios sobre Wycliffe
Draper, fundador de Pioneer Fund, organismo que desde 1937 ha
financiado investigaciones sobre la posibilidad de que las diferencias
* Segn la cual, en la prehistoria del hombre, se produjeron cambios espectacula
res en el sistema solar, del cual Saturno era con diferencia el planeta ms brillante y el
ms proximo a la Tierra y dio origen a numerosos mitos y creencias en todo el
mundo. [Esta y todas las notas a pie depgina son del traductor.]
22
Por qu creemos en cosas raras
de cociente intelectual entre las razas sean de origen hereditario,
caigo en los ataques ad hominem. En el captulo pertinente hablo de
la conexin histrica entre las teoras raciales del cociente intelec
tual (que el que los negros tengan menor cociente intelectual se
debe a causas hereditarias y es, por tanto, un hecho inmutable) y las
teoras raciales de la historia (que el Holocausto es propaganda
juda) recurriendo a Pioneer Fund, que tambin guarda relacin
directa con Willis Carto, uno de los fundadores del movimiento de
negacin del Holocausto. Sin embargo, soy, por formacin, psiclo
go e historiador de la ciencia, as que me interesan asuntos extracientficos como quin se ocupa de financiar un estudio y, por lo
tanto, hasta qu punto ese estudio o la teora que sustenta es impar
cial o no. En otras palabras, no slo me interesa el anlisis de los
datos, me interesa tambin investigar los motivos y los prejuicios que
intervienen en la recopilacin y la interpretacin de esos datos. As
pues, la pregunta es: cmo se puede explorar este interesante y (en
mi opinin) importante aspecto de la ciencia sin que a uno lo acu
sen de lanzar ataques ad hominem?
En ltimo extremo, sin embargo, el captulo en cuestin se
ocupa de la raza, no del cociente intelectual, ni del controvertido
libro de Charles Murray y Richard Hermstein The Bell Curve. El tema
se parece a eso que se llama el problema de demarcacin a la hora
de discriminar entre ciencia y pseudociencia, fsica y metafsica:
dnde trazamos la lnea en las zonas grises? Asimismo, dnde
empieza una raza y termina la otra? Toda definicin formal es arbi
traria en el sentido de que no existe respuesta correcta. Estoy desean
do dar mi brazo a torcer y afirmar que se puede pensar en las razas
como en grupos confusos, all donde mis compaeros podran
decir (y lo hacen): Venga ya, Shermer, no me digas que no distin
gues a un angloamericano, de un afroamericano, de un asiticoamericano. De acuerdo, con frecuencia y en trminos generales, puedo
distinguirlo, mientras el individuo en cuestin encaje justo en la
mitad, lejos de los confusos lmites. Pfero me da la impresin de que
Prlogo a la edicin en rstica (2001)
23
los confusos lmites de los diversos grupos (y nadie se pone de acuer
do sobre cuntos hay) se estn ampliando y solapando hasta el extre
mo de que la distincin viene dictada en su mayor parte por factores
culturales y no biolgicos. A qu raza pertenece Tiger Woods? Hoy
podemos verlo como una mezcla inslita de antecedentes tnicos
distintos, pero dentro de mil aos todos los humanos tendrn su
aspecto y los historiadores contemplarn este breve perodo de
segregacin racial como una pequea mota en la carrera de cientos
de miles de aos de la especie humana.
Si la teora africana fuera cierta, de frica emigr una sola raza
(probablemente negra) que luego se dividi en poblaciones aisladas
geogrficamente y en razas con rasgos singulares y que finalmente, a
finales del siglo xv, con el inicio de las exploraciones y la coloniza
cin, volvieron a fusionarse en una sola raza. A partir del siglo xvi y
hasta el xx, los grupos raciales se confundieron por medio de los
matrimonios interraciales y otras formas de interaccin sexual, y en
algn momento del milenio siguiente los confusos lmites de las
razas se diluirn tanto que tendremos que abandonar la raza como
medio de discriminacin (en los dos sentidos de la palabra). Por
desgracia, a la mente humana se le da tan bien hallar patrones que
sin duda otros criterios para dividir a las personas se abrirn paso en
nuestro lxico.
Una de las cosas ms interesantes que han ocurrido desde la publica
cin de la primera edicin de Por qu creemos en cosas tan raras es el
auge de lo que podra llamarse el nuevo creacionismo (por distin
guirlo del viejo creacionismo, que se remonta varios siglos y del que
me ocupo en el libro). El nuevo creacionismo se divide en dos:
El creacionismo del diseo inteligente: los argumentos expues
tos por los representantes de la derecha religiosa, que creen
que, por su irreductible complejidad, la vida tuvo que ser cre
ada por un diseador inteligente.
24
Por qu creemos en cosas raras
El creacionismo cognitivo-conductual: los argumentos que
aduce la izquierda liberal y multiculural, que cree que la teora
de la evolucin no puede o no debe aplicarse ni al pensamien
to ni a la conducta humanas.
Imagnense: el matrimonio de la derecha conservadora y de la
izquierda liberal. Pero cmo hemos llegado a este punto?
En el captulo 10 describo las tres estrategias principales que los
creacionistas han esgrimido en el siglo xx, incluida la prohibicin de
ensear la teora de la evolucin en las escuelas, la exigencia de que se
dedique al Gnesis el mismo tiempo que a Darwin y la demanda de
que a la ciencia de la creacin y a la ciencia de la evolucin tam
bin se les dedique el mismo tiempo, lo cual no es sino un intento de
burlar la Primera Enmienda de la Constitucin llamando ciencia a
una doctrina religiosa, como si bastara un cambio de nombre para
lograr la transformacin. Estas tres estrategias salieron derrotadas en
otros tantos procesos judiciales que empezaron en 1925 con el llama
do Monkey Trial Quicio del mono], y terminaron en 1987 con el pro
ceso de Luisiana, que agot su larga cadena de recursos en el Tribunal
Supremo, donde la demanda fue desestimada por siete votos contra
dos. Con ello se puso fin a lo que he llamado las estrategias descen
dentes de los creacionistas para convertir, por medio de la legislacin
y con su introduccin eq los colegios pblicos, sus creencias en cultu
ra. Con independencia de lo que pueda durar antes de mutar en otra
cosa, la existencia de este nuevo creacionismo respalda mi opinin de
que los creacionistas no van a desaparecer y de que los cientficos no
se pueden permitir el lujo de ignorarlo.
1. El creacionismo del diseo inteligente. Tras las mencionadas
derrotas, los creacionistas han optado por estrategias de baja intensi
dad como la difusin masiva de la bibliografa creacionista en los
colegios, debates en escuelas y universidades, y la incorporacin a su
credo de personas como Phillip Johnson, catedrtico de Derecho de
Prlogo a la edicin en rstica (2001)
25
la Universidad de California, el bioqumico Michael Behe, e incluso
del crtico conservador William F. Buckley, que en diciembre de
1997 moder un debate radiofnico emitido en toda la nacin que
termin con la siguiente conclusin: Los evolucionistas tienen que
reconocer la creacin. La novedad de este creacionismo de nuevo
cuo reside en su lenguaje. Ahora, los creacionistas hablan de dise
o inteligente, esto es, la vida no puede sino haber sido creada por
un diseador inteligente, como demuestra su irreductible comple
jidad. Uno de los ejemplos ms recurrentes es el del ojo humano,
rgano muy complejo en el que, segn la argumentacin de los inte
resados, todas las partes han de actuar al unsono o, de otro modo, la
visin no es posible. El ojo, nos dicen, es irreductiblemente comple
jo, si prescindimos de alguna de sus partes, el todo se viene abajo.
Cmo pudo crearse el ojo por seleccin natural si ninguna de sus
partes responde a ningn modelo adaptativo?
En primer lugar, no es cierto que el ojo humano sea irreductible
mente complejo de modo que, sin alguna de sus partes, nos queda
ramos ciegos. Alguna forma de deteccin es mejor que ninguna y,
aunque padecen diversos tipos de enfermedades o lesiones en los
ojos, muchas personas ven razonablemente bien y gozan de una vida
plena. (La argumentacin cae en la falacia del o lo uno o lo otro, a
la que me refiero en el captulo 3 al hablar de los yerros del pensa
miento.) Pero la mejor respuesta a la argumentacin de los creacio
nistas es que el ojo humano no fue creado por seleccin natural a
partir de diversos componentes usados que se encontraban desper
digados en un taller, de igual modo que la Boeing no habra podido
fabricar el 747 sin los diez millones de avances y retrocesos que ha
experimentado la aviacin desde los hermanos Wright hasta el pre
sente. Porque, sencillamente, no es as como funciona la seleccin
natural. El ojo humano es el resultado de un largo y complicado pro
ceso que se remonta varios cientos de millones de aos y que cre
un nico punto-ojo -en el que un puado de clulas sensibles a la
luz proporcion al organismo informacin sobre una importante
26
Por qu creemos en cosas raras
fuente lumnica: el sol- que dio paso a un punto-ojo empotrado
en el que una pequea superficie cncava llena de clulas sensibles
a la luz proporcionaba datos adicionales sobre las direcciones; que a
su vez dio paso a otro punto-ojo empotrado ms profundo que
ofreca informacin ms precisa sobre el entorno; que a su vez dio
paso a un ojo-cmara cabeza de alfiler que permita que la imagen
vista se enfocase sobre una capa de clulas sensibles a la luz; que a su
vez dio paso a un ojo-lente cabeza de alfiler capaz de enfocar la
imagen de por s; que a su vez dio paso al ojo complejo que posee
mos mamferos tan modernos como los seres humanos. Adems, a
partir de ah, el ojo ha evolucionado de forma independiente un
buen puado de veces, lo cual basta por s solo para extraer la con
clusin de que ningn creador tena para el ojo un plan maestro.
Adems, el argumento del diseo inteligente adolece de otra
importante tara: en muchos aspectos, el diseo del mundo no parece
tan inteligente. Es posible incluso recurrir al ojo humano como ejem
plo. La retina tiene tres capas: los bastoncillos y conos, que son las par
tes ms sensibles a la luz, en el fondo -lejos de la luz-; los bastoncillos y
los conos estn bajo otra capa de clulas amacrinas, bipolares y hori
zontales; y esta capa se encuentra a su vez debajo de una capa de gan
glios que contribuyen a transmitir la seal que recibe el ojo al cerebro.
Adems, esa estructura se encuentra bajo una cuarta capa de vasos
sanguneos. Para conseguir una visin ptima, por qu iba un disea
dor inteligente a construir un ojo empezando por atrs y al revs? Por
que ningn diseador inteligente cre el ojo humano desde cero. El
ojo evolucion por seleccin natural y pas de ser simple a ser comple
jo recurriendo a todos los materiales disponibles y desde la particular
configuracin del organismo ancestral.
2. El creacionismo cognitivo-conductual. El aberrante matrimonio
de la derecha conservadora con la izquierda liberal se produce en
esta nueva y extraa forma de creacionismo que, sin embargo, acep
ta la teora de la evolucin para todo lo que quede por debajo de la
Prlogo a la edicin en rstica (2001)
27
mente humana. La idea de que nuestros pensamientos y conducta
pueden estar influenciados por nuestro pasado evolutivo puede
resultar poltica e ideolgicamente inaceptable para muchos repre
sentantes de la izquierda que temen (no sin cierta justificacin) el
mal uso de esta teora, cosa que ya sucedi en otros tiempos con el
llamado darwinismo social. Los programas de eugenesia que dieron
pie a todo tipo de barbaridades como la esterilizacin de seres
humanos en Estados Unidos y las exterminaciones masivas en la Ale
mania nazi evitan, lo cual es comprensible, que muchas personas
serias se pregunten de qu forma la seleccin natural puede escoger,
adems de los ojos, los cerebros y la conducta. En este sentido, los
crticos de la evolucin sostienen que esta teora no es otra cosa que
una ideologa social fabricada con la intencin de eliminar a los
pobres y a los marginados y de justificar el statu quo de quienes se
encuentran en el poder. El darwinismo social sera la confirmacin
definitiva de la falacia lo que es ha de ser de Hume: todo lo que es
ha de ser. Si la naturaleza concede a ciertas razas o a cierto sexo
jgenes superiores, la sociedad debera estructurarse en consecuencia.
Pero, pese a lo comprensible de sus suspicacias, lo cierto es que
esos crticos van demasiado lejos. En la bibliografa creacionista se
pueden encontrar trminos ideolgicos como opresivo, sexista,
imperialista, capitalista, control y orden, unidos a concep
tos fsicos como ADN, gentica, bioqumica y evolucin. El nadir de
esta forma secular de creacionismo tuvo lugar en 1997 durante una
conferencia interdisciplinar en la que, a un psiclogo que defenda
la ciencia frente a sus crticos alabando los avances de la gentica
moderna y en particular el descubrimiento del ADN, le hicieron la
siguiente pregunta: Cree usted en el ADN?.
Ciertamente puede llegar a extremos ridculos, pero en vista de
la accidentada crnica de abusos de los que ha sido objeto la teora
de la evolucin en general -en particular con la aplicacin de la
eugenesia-, puedo comprender las preocupaciones de la izquierda.
Asimismo, me horroriza que algunas personas hayan utilizado a Dar-
28
Por qu creemos en cosas raras
win para dominar, sojuzgar e incluso destruir a otras. Uno de los
motivos de que William Jennings Bryan se sumara a la causa antievo
lucionista en el juicio de los Scope, el llamado Monkey Trial, fue la
aplicacin del darwinismo social por parte del Ejrcito alemn en la
Primera Guerra Mundial para justificar la ideologa militarista. La
admisin pblica de los abusos a que han sido sometidas las teoras
cientficas es un gesto valioso que suscribo y en el que participo
(vanse los captulos 14 y 15), pero en esto, y una vez ms, los crea
cionistas sucumben a la falacia del o lo uno o lo otro, segn la
cual, a causa de los errores, prejuicios y abusos groseros, habra que
renunciar definitivamente a la empresa. Pensemos en los temores de
muchos padres a la hora de dar un bao a un beb.
Tal vez resulte til terminar este prlogo con un ejemplo de lo que, en
mi opinin, es una aplicacin oportuna y prudente de la teora evolu
cionista a la conducta humana. Lo que en concreto deseo es investigar
desde una perspectiva evolutiva por qu la gente cree en cosas raras.
Los humanos somos animales en busca de patrones, de hbitos.
Buscamos sentido en un mundo extrao, complejo y contingente.
Pero, adems, nos gusta contamos historias y llevamos miles de aos
apoyndonos en mitos y religiones que nos proporcionan modelos
de sentido: de dioses y de Dios, de seres sobrenaturales y de poten
cias msticas, de la relacin de unos seres humanos con otros seres
humanos y con sus creadores, y del lugar que ocupamos en el cos
mos. Una de las razones de que los humanos sigamos adscritos a las
ideas mgicas es que el pensamiento cientfico moderno naci hace
slo doscientos aos, mientras que la humanidad tiene doscientos
mil aos de existencia. Qu hicimos en esos largos milenios?
Cmo evolucionaron nuestros cerebros para solucionar los proble
mas que iban surgiendo en ese mundo tan radicalmente diferente?
Es un problema que abordan los psiclogos evolucionistas, cient
ficos que estudian el cerebro y la conducta desde el punto de vista de
la evolucin. Y aducen el muy razonable argumento de que el cere
Prlogo a la edicin en rstica (2001)
29
bro (yjunto con l la mente y la conducta) evolucion a lo largo de
un perodo de dos millones de aos en los que pas, con el australopitecinos, de ser del tamao de un puo a tener, en el moderno
homo sapiens, el tamao de un meln. Puesto que la civilizacin sur
gi hace tan slo 13.000 aos con el cultivo de la tierra y la domesti
cacin de animales, el 99,99 por ciento de la evolucin humana se
ha producido en nuestro entorno ancestral (el llamado entorno de
adaptacin evolutiva). Las condiciones de ese entorno y no lo que
ha ocurrido en los ltimos tres milenios son las que han dado forma
a nuestro cerebro. La evolucin no acta tan deprisa. En 1994, Leda
Cosmides yjohn Tooby, directores del Center for Evolutionary Psichology de la Universidad de California en Santa Brbara, resumie
ron la cuestin en un folleto divulgativo:
La psicologa evolucionista se basa en la asuncin de que el cerebro
humano consiste en un enorme conjunto de ingenios computacionales especializados en diversas funciones que fueron evolucionando
para resolver los problemas de adaptacin que con regularidad se
iban encontrando nuestros antepasados cazadores-recolectores. Pues
to que los humanos compartimos una estructura universal evolucio
nada, todos los individuos normales desarrollamos un conjunto dis
tintivamente humano de preferencias, motivos, marcos conceptuales
compartidos, programas emocionales, mtodos de razonamiento con
contenidos especficos y sistemas de interpretacin especializados,
programas que operan bajo la superficie de nuestra diversidad cultu
ral externa y cuyo diseo constituye una definicin precisa de la natu
raleza humana.
En su ltimo libro, Cmofunciona la mente, Steven Pinker llama a esos
ingenios computacionales especializados mdulos mentales. Lo
de mdulo es una metfora, porque esos mdulos no estn nece
sariamente localizados en un solo lugar del cerebro y no tienen que
ver con esa idea de los frenlogos del siglo xix, que localizaban fun
30
Por qu creemos en cosas raras
ciones cerebrales concretas en las diversas protuberancias de la cabe
za. Un mdulo, dice Pinker, puede dividirse en regiones interconectadas mediante fibras que permiten que esas regiones acten
como una unidad. Un puado de neuronas de un sitio se conecta
con un puado de neuronas de otro sitio y, desparramndose
desordenadamente sobre las circunvoluciones y hendiduras del
cerebro, pueden formar un mdulo. Lo que dicta la funcionalidad
de un mdulo no es su situacin, sino sus interconexiones.
Si bien se piensa que la mayora de los mdulos mentales son espe
cficos, los psiclogos evolucionistas sostienen que existen mdulos
mentales de competencias especficas y mdulos mentales de com
petencia general. Tooby, Cosmides y Pinker, por ejemplo, rechazan
la idea de un procesador de competencia general, mientras que otros
muchos apoyan la idea de que hay una inteligencia general llamada
g. En su libro Arqueologa de la mente, el arquelogo Steven Mithen
afirma que es precisamente ese procesador de alcance general el que
nos hace humanos: El momento fundamental en la evolucin de la
mente moderna fue el paso de una mente diseada como un cuchillo
del Ejrcito suizo a otra dominada por la fluidez cognitiva, de una
mentalidad especializada a una mentalidad no especializada. Esto per
miti a los hombres disear herramientas complejas, crear arte y creer
en ideologas religiosas. Adems, el potencial para otros tipos de pen
samiento que resultan fundamentales en el mundo moderno se
puede situar a las puertas de la fluidez cognitiva.
As pues, en lugar de la metfora de los mdulos me gustara sugerir
que hemos desarrollado un motor de creencias ms general, que es como
el rostro de Jano, y si bajo determinadas circunstancias conduce al pen
samiento mgico -un motor de creencias mgicas-, bajo otras distintas con
duce al pensamiento cientfico. Podramos imaginar ese motor de
creencias como el procesador central que se encuentra bajo otros
mdulos ms especficos. Permtanme que me explique.
Los seres humanos evolucionamos hasta convertimos en criaturas
hbiles en busca de pautas, modelos y relaciones causales. Los ms
Prlogo a la edicin en rstica (2001)
31
capaces a la hora de encontrar relaciones causales (aproximarse a la
pieza del lado por donde sopla el viento es malo para la caza, el estir
col de vaca es bueno para los cultivos) dejaron ms descendencia.
Nosotros somos esa descendencia. El problema de buscar y encontrar
pautas y modelos es saber cules son de mayor utilidad y cules no sir
ven. Por desgracia, nuestros cerebros no siempre establecen bien la
diferencia. Esto es as porque, normalmente, descubrir un modelo
que no sirve (pintar animales en una cueva antes de salir a cazarlos)
resulta inocuo y, a veces, incluso puede tener la utilidad de reducir la
ansiedad en determinadas situaciones. De modo que nos quedan dos
tipos de errores cognitivos: error de tipo 1: creer algofalso; error de tipo 2:
rechazar algo verdadero. Puesto que, en general, no se saldan con la
muerte, esos errores persisten. El motor de creencias ha evolucionado
hasta convertirse en un mecanismo que nos ayuda a sobrevivir por
que, adems de incurrir en errores del tipo 1 y del tipo 2 , tambin
obtenemos lo que podramos llamar aciertos de tipo 1: no creer en algo
falso y en aciertos de tipo 2: creer en algo verdadero.
Parece razonable sostener que el cerebro est compuesto por
mdulos generales y especficos y que el motor de creencias es un
procesador de alcance general. Es, en realidad, uno de los mdulos
de alcance ms general, porque en l se encuentra la base de todo
aprendizaje. Al fin y al cabo, algo hemos de creer acerca de nuestro
entorno y eso que creemos lo aprendemos por medio de la expe
riencia. Pero el proceso deformar creencias lo llevamos integrado genti
camente. Para explicar el hecho de que el motor de creencias es
capaz de incurrir en errores de tipo 1 y de tipo 2 y de conseguir
aciertos de tipo 1 y de tipo 2 , hemos de considerar primero las dos
condiciones bajo las cuales se desarroll:
1. Seleccin natural: El motor de creencias es un mecanismo til para
la supervivencia, no slo para aprender qu entornos son peligrosos
y potencialmente mortales (en los que los aciertos de tipo 1 y de tipo
2 nos ayudan a sobrevivir), sino a la hora de reducir la ansiedad que
32
Por qu creemos en cosas raras
crea el entorno por medio del pensamiento mgico: existen pruebas
psicolgicas de que ste reduce la ansiedad en entornos inseguros,
pruebas mdicas de que la oracin, la meditacin y la adoracin
pueden mejorar la salud mental y corporal, y pruebas antropolgi
cas de que los magos y los chamanes, y los reyes que recurren a ellos,
son ms poderosos y copulan ms, repartiendo as sus genes, que
apoyan el pensamiento mgico.
2. Spandrel. El pensamiento mgico, que forma parte del motor de
creencias, tambin es un spandrel: vocablo con el que Stephen Jay
Gould y Richard Lewontin aluden al subproducto derivado de un
mecanismo evolucionado. En su influyente artculo The Spandrels of
San Marco and the Panglossian Paradigm: A Critique of the Adaptationist Programme [Los spandrels de San Marcos y el paradigma de
Pangloss: crtica del programa adaptativo] (Proceedings of the Rojal
Society, V, b205, pp. 581-598), Gould y Lewontin explican que la estruc
tura de un spandrel consiste en los espacios triangulares y ahusados
que forma la interseccin de dos arcos redondos situados en ngulo
recto. En las iglesias medievales, ese espacio sobrante est lleno de
tan elaborados y bellos motivos que sentimos la tentacin de conside
rarlos el punto de partida de cualquier anlisis, la causa de la arquitec
tura que los rodea. Pero esto invertira el sentido correcto de nuestro
anlisis. Preguntarse qu propsito tiene el spandrel es hacerse
una pregunta errnea. Sera como preguntarse Por qu los varones
tienen pezones?. La pregunta correcta es Por qu las hembras tie
nen pezones?. La respuesta es que los necesitan para dar de comer a
sus cras y que hembras y varones comparten la misma estructura. A la
naturaleza le result ms fcil construir varones con pezones intiles
que reconfigurar la estructura gentica subyacente.
En este sentido, el componente de pensamiento mgico del
motor de creencias es un spandrel. Recurrimos al pensamiento
mgico porque tenemos que pensar con modelos causales. Incurri
mos en errores de tipo 1 y de tipo 2 porque necesitamos obtener
Prlogo a la edicin en rstica (2001)
33
aciertos de tipo 1 y de tipo 2. El pensamiento mgico y las supersti
ciones existen porque necesitamos el pensamiento crtico y encon
trar modelos causales. Son aspectos inseparables. El pensamiento
mgico es un derivado necesario del evolucionado mecanismo del
pensamiento causal. En mi prximo libro, Why People Belieue in God
[Por qu la gente cree en Dios], el lector podr leer una versin
ampliada de esta teora, de la cual ofrezco abundantes testimonios
histricos y antropolgicos, pero, de momento, dejar que las cosas
raras de las que hablo en el presente libro sirvan como ejemplo de
ese pensamiento mgico ancestral y el ser humano plenamente
moderno. Quienes creen en los ovnis, las abducciones extraterres
tres, la percepcin extrasensorial y los fenmenos parapsicolgicos
incurren en un error cognitivo de tipo 1 : creen en algo que es falso.
Los creacionistas y los negacionistas incurren en un error cognitivo
de tipo 2: rechazan algo que es verdadero. No es que esas personas
sean ignorantes o estn desinformadas, son inteligentes, pero mane
jan informaciones errneas. Su pensamiento falla. Los errores de
tipo 1 y de tipo 2 estn escamoteando los aciertos de tipo 1 y de tipo
2. Por fortuna, hay pruebas de sobra de que el motor de creencias es
maleable. El pensamiento crtico se puede ensear. A tener una acti
tud escptica se puede aprender. Los errores de tipo 1 y de tipo 2
son tratables. Es algo que s bien, porque me convert en escptico
tras tragarme muchas de esas creencias (de lo que doy cuenta con
detalle en este libro). He vuelto a nacer y he nacido escptico, por
as decirlo.
Y, tras ofrecer esta respuesta ms elaborada a la pregunta por
qu?, permtame el lector concluir este prlogo con otra respuesta, la
que cerraba la entrevista que Georgea Kovanis me hizo para el Detroit
FreePress el 2 de mayo de 1997. Georgea comprendi el alcance de la
actitud escptica cuando a su pregunta Por qu tenemos que creer
todo lo que usted dice?, respond: No tienen que hacerlo.
Cogita tute. Piensa por ti mismo.
Nota a la edicin revisada y ampliada
Nuestros detractores y los medios de comunicacin llevan aos
hacindonos a los escpticos la siguiente pregunta: Qu hay de
malo en creer en los ovnis, la percepcin extrasensorial, la astrologa
y las pseudociencias en general? Por qu os empeis los escpticos
en privamos de diversin?. La brutal respuesta lleg en forma de
ejemplo cuando, el 27 de marzo de 1997, la secta de culto a los extraterrestres Puerta del Cielo protagoniz un suicidio en masa que
llen las primeras pginas de todos los peridicos que llegan a la
Skeptics Society. Una semana ms tarde, apareca la primera edicin
de Por qu creemos en cosas raras, as que hube de dedicar una gran
parte de la gira promocional del libro a intentar explicar por qu
unas personas tan inteligentes y cultas como los miembros de ese
grupo llegaron a creer en algo con tanta intensidad como para
entregar sus vidas por ello.
A la luz de la reciente oleada de terrorismo suicida, y de la reac
cin tantas veces incendiaria con que se encuentra, el asunto ha
cobrado nueva relevancia. Comprender la psicologa de los sistemas
de creencias es el objetivo principal del presente libro y el nuevo
captulo que he introducido al final de esta edicin revisada y
aumentada, Por qu la gente lista cree en cosas raras, aborda esta
cuestin exponiendo las ltimas investigaciones sobre los sistemas
de creencias, considerando en particular cmo es posible que perso
nas inteligentes y cultas crean tambin en cosas tan aparentemente
irracionales. Mi respuesta es engaosamente simple: la gente lista cree
en cosas raras porque est entrenada para defender creencias a las que ha lle
gado por razones poco inteligentes.
Los seres humanos somos animales que buscan pautas y modelos
36
Por qu creemos en cosas raras
causales, y nos gusta contamos historias, y hacemos ambas cosas en
busca del sentido profundo que puedan tener los acontecimientos
en apariencia azarosos de nuestra vida cotidiana. Espero que, en la
pequea medida en que sea posible, este libro ayude al lector a
abrirse paso a travs de la acumulacin, con tanta frecuencia confu
sa, de afirmaciones y creencias que se nos ofrecen como historias,
pautas y modelos llenos de sentido.
Altadena, California
diciembre de 2 0 0 1
Introduccin
En el programa de Oprah
El lunes 2 de octubre de 1995 y por primera vez en sus diez aos de
emisin, en el Oprah Winfrey Show apareci como invitada una
mdium. Se trataba de Rosemary Altea (un pseudnimo), quien
afirmaba ser capaz de comunicarse con los muertos. El libro que
haba dedicado a esta extraordinaria afirmacin -El guila y la rosa.
Una historia verdadera y asombrosa- llevaba varias semanas en las listas
de libros ms vendidos de The New York Times y de The Wall StreetJour
nal (El guila es un indio nativo americano -el espritu que gua a
Rosemary Altea- y la propia Rosemary es la rosa.) Oprah Winfrey
empez pidiendo disculpas: haba invitado a la mdium al programa
slo porque varios amigos de confianza le haban dicho que Altea
era el smmum del mundo de lo paranormal. A continuacin, el
director del programa emiti varios minutos de imgenes grabadas
el da anterior de la mdium ante un reducido grupo de personas
en un piso de Chicago. Esas personas hacan incontables preguntas,
establecan numerosas generalizaciones y, ocasionalmente, conta
ban cosas sobre sus familiares y allegados difuntos. A continuacin,
Rosemary empez a trabajar con el pblico presente en el estudio
del programa de Oprah: Ha muerto ahogada alguna persona pr
xima a usted? Veo a un hombre en pie detrs de usted. Tuvo el
accidente algo que ver con un barco? Etctera, etctera.
A diferencia de la mayora de los mdiums que yo haba visto,
Rosemary Altea estaba fracasando estrepitosamente. El pblico no
le aportaba las pistas que necesitaba para adivinar. Finalmente, ya
bien avanzado el programa, los intentos de la mdium dieron sus
frutos. Fijndose en una mujer de mediana edad medio oculta por
una cmara, le dijo que su madre haba muerto de cncer. La mujer
38
Por qu creemos en cosas raras
grit y se ech a llorar. Adems, observ Altea, el joven que estaba a
su lado era su hijo, que estaba muy preocupado por diversas decisio
nes relativas a sus estudios y carrera profesional. El muchacho dio
por buena la observacin y empez a relatar sus desgracias. El pbli
co estaba asombrado. Oprah guardaba silencio. Rosemary aventur
nuevos detalles y predicciones. Al final de la emisin, una mujer se
levant y anunci que aunque haba acudido al estudio para desa
creditar a Rosemary, sta la haba convencido y haba acabado por
creer en ella.
Y ahora entra en escena el escptico. Tres das antes de la graba
cin del programa, me llam una de las productoras. Sorprendida
de que el editor de la revista Skeptic no hubiera odo hablar de Rose
mary Altea, la productora se dispona ya a llamar a otra persona
cuando le expliqu, sin haberla visto, el mtodo de trabajo de la
mdium. La productora me envi un billete de avin. En los minu
tos escasos que me concedieron, expliqu que lo que el pblico
haba presenciado lo poda ver tambin en el club Magic Casde de
Hollywood cualquier noche en que actuara una persona capaz de
trabajar con el pblico. Por trabajar entiendo una tcnica, avalada
por la prctica, que consiste en hacer preguntas poco concretas
hasta encontrar a alguien que colabore con sus generosas respues
tas. Y la insistencia en las preguntas suele dar sus frutos: Fue cncer
de pulmn? Porque noto un dolor aqu, en el pecho. La persona
dice: Fue un ataque al corazn. Un ataque al corazn? S, eso
explica el dolor en el pecho. O: Presiento un ahogamiento.
Haba algn barco? Veo una embarcacin sobre la superficie del
agua, posiblemente un ro o un lago. Etctera, etctera. Es muy
posible que entre un pblico de doscientas cincuenta personas se
puedan hallar las causas de fallecimiento ms frecuentes.
Los principios de la lectura en fro son simples: hay que empe
zar por lo general (accidentes de coche, ahogamientos, ataques al
corazn, cncer), ser positivo (El quiere que sepas que te quiere
mucho, Me dice que te diga que ya no sufre, Se le ha pasado el
En el programa de Oprah
39
dolor) y saber que tu pblico recordar los aciertos y olvidar los
fallos (Cmo ha sabido que era cncer? Cmo ha adivinado su
nombre?). Pero cmo supo Rosemary Altea sin preguntar que la
madre de la mujer del pblico haba muerto de cncer y que su hijo
tena dudas sobre su trayectoria profesional? A Oprah Winfrey, a los
doscientos cincuenta testigos presentes en el estudio y a millones de
telespectadores les pareci que Rosemary Altea tena lnea directa
con el mundo de los espritus.
La explicacin, sin embargo, es muy de este mundo. Los mentalistas hablan de lectura en caliente cuando obtienen informacin
sobre el sujeto con antelacin. Ese mismo da, unas horas antes del
programa, compart una limusina con varios invitados al programa
entre quienes se encontraban la mujer y su hijo. De camino al estu
dio me dijeron que ya conocan a Rosemary Altea y que los produc
tores del programa de Oprah los haban invitado para compartir su
experiencia con los telespectadores. Como casi nadie estaba al
corriente, Rosemary pudo aprovechar ese pequeo detalle para con
seguir una gran victoria cuando todo presagiaba su ms estrepitosa
derrota. Naturalmente, yo dije lo que saba, pero, por increble que
parezca, la mujer neg conocer a Rosemary, nuestro intercambio
dialctico desapareci en la sala de montaje y no apareci en la emi
sin definitiva del programa.
Dudo que Rosemary Altea engae deliberadamente a su pblico
recurriendo de forma consciente a las tcnicas de la lectura en fro.
Lo que creo es que, inocentemente, ha desarrollado cierta fe en sus
poderes psquicos e, inocentemente, ha aprendido la lectura en
fro por el mtodo de ensayo y error. Afirma que todo comenz una
maana de noviembre de 1981 cuando, al despertarse, lo vi al lado
de la cama, de pie, mirndome. Aunque estaba medio dormida,
supe que no era ninguna aparicin, ningn espectro de la noche.
Su libro revela que a partir de ese momento se puso en marcha un
largo proceso de apertura paulatina a la posibilidad de un mundo
espiritual a travs de lo que los psiclogos llaman alucinaciones
40
Por qu creemos en cosas raras
himnopmpicas, es decir, visiones de espectros, aliengenas o per
sonas allegadas que se producen cuando uno sale de un sueo pro
fundo, y a travs de interpretaciones msticas de experiencias poco
corrientes.
Pero tanto si hablamos de ratas que pulsan una palanca para con
seguir alimento como de seres humanos ante una mquina tragape
rras de Las Vegas, basta un solo acierto para volver a buscar ms. La
conducta y la fe de Rosemary Altea se derivan de un condiciona
miento que opera de acuerdo con un espectro de refuerzo de razn
variable: muchos fallos, pero los aciertos suficientes para conformar
y mantener una conducta. La devolucin positiva en forma de clien
tes felices que pagan hasta doscientos dlares por sesin basta para
que Rosemary refuerce su fe en sus poderes y se anime a perfilar sus
habilidades como mentalista.
Es probable que la misma explicacin pueda aplicarse ajames
Van Praagh, maestro de la lectura en fro dentro del mundo de lo
paranormal que durante muchos meses suscit el asombro de los
telespectadores de The Other Side [El otro lado], programa de estilo
New Age de la NBC, hasta que cay en el descrdito a raz de una
emisin de Misterios sin resolver. Esto es lo que pas. Me pidieron que
me sentara en una sala con otras nueve personas. A Van Praagh le
pidieron que nos leyera el pensamiento y le dijeron que todos haba
mos perdido a una persona muy prxima a nosotros. Por mi parte,
me ocup, con la ayuda de los productores del programa, de que
Van Praagh no supiera nada de ninguno de nosotros previamente.
(Adems de suscribirse a publicaciones que estudian la demografa,
a fin de hacer suposiciones estadsticamente correctas basndose en
la edad, el sexo, la raza y el lugar de residencia de sus sujetos, algu
nos mentalistas llegan al extremo de averiguar un nombre gracias a
los servicios de una agencia de detectives.) La sesin dur once
horas, aunque la interrumpimos con varios descansos, una comida y
numerosas pausas para que los tcnicos recargaran sus cmaras. Van
Praagh comenz con media hora de msica New Age y un galimatas
En el programa de Oprah
41
astrolgico para prepararnos para nuestro viaje al otro lado. Sus
gestos tenan un tanto de afeminamiento y lleg a mostrarse muy
empdco, porque poda sentir nuestro dolor.
Con la mayora, Van Praagh averigu la causa de la muerte con
una tcnica que yo desconoca. Se frotaba el pecho o la cabeza y
deca: Siento un dolor aqu sin dejar de observar el rostro del suje
to para comprobar su reaccin. Cuando lo hizo por tercera vez, supe
por qu: la mayora de las personas mueren de un fallo cardaco,
pulmonar o cerebral, con independencia de cul sea su causa espe
cfica (infarto, apopleja, cncer de pulmn, ahogamiento, cada o
accidente de trfico). Con varios sujetos no consigui nada, y as lo
dijo: No estoy consiguiendo nada. Lo siento. Si no est, no est.
De la mayora de nosotros, no obstante, obtuvo muchos detalles y la
causa concreta de la muerte -despus de numerossimos fallos-. Las
dos primeras horas llev la cuenta de los noes: hubo ms de cien por
alrededor de una docena de aciertos. Con tiempo y preguntas sufi
cientes, cualquier persona con un poco de entretenimiento sabra lo
suficiente para hacer exactamente lo mismo que hace Van Praagh.
Tambin advert que, durante los cambios de pelcula, Van Praagh
charlaba con los presentes. Por quin ha venido?, le pregunt a
una mujer que le respondi que por su madre. Varias lecturas des
pus, Van Praagh mir a la mujer y le dijo: Veo a una mujer detrs
de usted. Es su madre?. Y siempre fue positivo. Haba redencin
para todos: nuestros difuntos nos perdonaban todos nuestros erro
res, nos seguan queriendo, ya no sufran, queran que furamos feli
ces. Qu otra cosa poda decir, Tu padre nunca perdonar que le
hayas destrozado el coche? El marido de una mujer joven haba
muerto atropellado. Van Praagh le dijo: Quiere que sepas que te
volvers a casar. Dio la casualidad de que estaba comprometida y,
por supuesto, concedi un acierto al mentalista. Pero, como yo
expliqu delante de las cmaras, Van Praagh no haba especificado,
se haba limitado a hacer el tpico comentario positivo e inconcreto.
No haba dicho a la mujer que estaba comprometida y que se iba a
42
Por qu creemos en cosas raras
casar, slo haba dicho que algn da volvera a casarse. Y qu? Su
alternativa era decirle, a la joven viuda, que pasara sola lo que le
quedaba de vida, lo cual resultaba tan estadsticamente improbable
como deprimente.
El momento ms espectacular de la jomada se produjo cuando el
mentalista adivin el nombre del hijo de una pareja que haba muer
to asesinado en un tiroteo. Veo la letra K-proclam-. Es Kevin o
Ken? La madre respondi entre sollozos y con la voz rota: S, es
Kevin. Todos nos quedamos de piedra. Y entonces vi que del cuello
de la mujer colgaba un gran anillo macizo con la letra K en dia
mantes engastada en un fondo negro. Cuando lo seal delante de
las cmaras, Van Praagh neg haber visto el anillo. En las once horas
de grabacin y en las conversaciones que mantena con los presentes
durante los recesos, tuvo que verlo. Yo lo vi, y l es el profesional.
Pero las reacciones de los miembros del pblico me intrigan
todava ms que las tcnicas de Rosemary Altea o de Van Praagh.
Cualquiera puede aprender las tcnicas de la lectura en fro en
media hora. Funcionan porque los sujetos desean que funcionen.
Todas las personas que estaban presentes en la grabacin de Miste
rios sin resolver menos yo queran que Van Praagh saliera con bien.
Haban ido para hablar con sus difuntos. En las entrevistas posterio
res a la grabacin, los nueve sujetos valoraron positivamente el traba
jo de Van Praagh, tambin aquellos con quienes el mentalista haba
fallado. La hija de una de las presentes haba sido violada y asesinada
haca muchos aos y la polica segua sin pistas del perpetrador ni de
cmo se haba cometido el crimen. La mujer haba acudido a varios
programas de televisin, buscando desesperadamente a alguien que
pudiera ayudarla a encontrar al asesino de su hija. Van Praagh fue
para su corazn como la sal para una herida. Reconstruy la escena
del crimen, describi cmo un hombre se pona encima de la vcti
ma, la violaba y la apualaba, y dej a la afligida mujer sumida en
llanto. (Todos creyeron que Van Praagh haba averiguado la causa
de la muerte, pero previamente, en la sesin matinal, mientras Van
En el programa de Oprah
43
Praagh buscaba indicios frotndose el pecho y la cabeza, la mujer se
haba pasado los dedos por el cuello, indicando que a su hija le ha
ban cortado el cuello. Todos menos yo haban olvidado esta pista
cuando el mentalista hizo uso de ella.)
Cuando concluy la grabacin resultaba evidente que todos los
presentes menos yo estaban impresionados con Van Praagh. Los
dems me desafiaron a que explicara sus pasmosos aciertos. Cuando
les confes quin era, lo que haca all y cmo funciona la lectura en
fro, la mayora no demostraron ningn inters y otros se marcha
ron. Una mujer clav los ojos en m y me dijo que no era bueno des
truir las esperanzas de la gente mientras an seguan en medio de su
dolor.
Y ah est la clave para comprender el fenmeno. La vida es con
tingente y est poblada de incertidumbres: la ms temible de ellas es
la forma, el momento y el lugar de nuestra muerte. Para un padre,
un miedo mayor es la muerte de su hijo, lo que hace que quienes
han sufrido esa prdida sean especialmente vulnerables a lo que los
profesionales de lo paranormal tienen que ofrecer. Bajo la presin
de la realidad, nos volvemos crdulos. En echadores de cartas, quiromnticos, astrlogos y videntes, buscamos certidumbres tranquiliza
doras. Nuestras facultades crticas quedan suspendidas bajo el ata
que de promesas y esperanzas que apacigen las grandes angustias
de la vida. No sera maravilloso que, en realidad, no llegramos a
morir? Por supuesto. Los escpticos no somos distintos a los crdu
los en lo que respecta a estos deseos. Es un antiguo anhelo humano.
En un mundo en el que la propia vida era tan incierta como la prxi
ma comida, nuestros ancestros desarrollaron creencias en una vida
despus de la vida y en un mundo espiritual. As que, cuando nos
sentimos vulnerables y tenemos miedo, a la persona que nos da espe
ranzas le basta con sugerimos la promesa de una vida despus de la
vida, y para que la creamos es suficiente la ms endeble de las prue
bas. Nuestra credulidad har el resto, como observ el poeta Alexander Pope en su Ensayo sobre el hombre (1733):
44
Por qu creemos en cosas raras
De la esperanza nace lo eterno en el corazn del hombre;
el hombre nunca es, sino que ser bendecido.
El alma, incmoda, y lejos de casa,
reposa y se esponja en la vida venidera.
Esa esperanza nos impulsa a todos -a escpticos y a crdulos por
igual- hacia los misterios sin resolver, a buscar significado espiritual
en un universo fsico, a desear la inmortalidad y a querer que nues
tro deseo de eternidad pueda realizarse. Es lo que lleva a tantas per
sonas a acercarse a los profesionales de lo espiritual, a los gurs de la
New Age y a los mdiums que aparecen en televisin y que ofrecen
un pacto propio de Fausto: eternidad a cambio de la suspensin de
nuestras capacidades crticas (y, normalmente, una aportacin a sus
arcas privadas).
Pero de la esperanza nace lo eterno tambin para cientficos y
escpticos. Nos fascinan los misterios y nos asombra el universo y la
capacidad de los seres humanos para conseguir tanto en tan poco
tiempo. Buscamos la inmortalidad con la acumulacin de esfuerzos
y con los logros ms duraderos; nosotros tambin deseamos que
nuestras esperanzas de eternidad se vean satisfechas.
Este libr trata de personas que comparten creencias y esperan
zas similares pero las persiguen por otros mtodos; trata de la distin
cin entre ciencia y pseudociencia, entre historia y pseudohistoria, y
de lo que ello supone. Aunque todos los captulos se pueden leer de
forma independiente, en conjunto demuestran el atractivo del
mundo de los videntes y de las percepciones extrasensoriales, de los
ovnis y de las abducciones extraterrestres, de los fantasmas y de las
casas encantadas. Pero, adems, se ocupa de temas polmicos que
no necesariamente se encuentran en los mrgenes de la sociedad y
que pueden tener consecuencias muy perniciosas para la sociedad:
una ciencia creacionista y una interpretacin literal de la Biblia, la
negacin del Holocausto y de la libertad de expresin, la relacin de
raza y cociente intelectual, el extremismo poltico y la derecha radi
En el programa de Oprah
45
cal, las cazas de brujas modernas impulsadas por el pnico moral y la
histeria de masas, como en el caso del movimiento de recuperacin
de recuerdos de abusos sexuales en la infancia, de los ritos satnicos
y de los intermediarios en la comunicacin con los autistas. En estos
casos, la distincin entre credulidad y pensamiento crtico es de
suma relevancia.
Pero, ms que esto, mucho ms en realidad, el presente libro es
una celebracin del espritu cientfico y del gozo inherente a explo
rar los grandes misterios del mundo incluso cuando las respuestas
que hallemos no sean bienvenidas. El viaje intelectual es lo que
importa, no el destino. Vivimos en la edad de la ciencia. Esa es la
razn de que las pseudociencias florezcan: los pseudocientficos
saben que sus ideas deben cuando menos parecer cientficas, porque,
en nuestra cultura, la ciencia es la piedra de toque de la verdad. La
mayora de nosotros tenemos cierta fe en la ciencia, confianza en
que, de algn modo, la ciencia resolver nuestros problemas -el
sida, la superpoblacin, el cncer, la polucin, las enfermedades car
dacas, etctera-. Algunos incluso imaginan un futuro en el que no
envejeceremos gracias a la ingesta de ordenadores nanotecnolgicos que repararn clulas y rganos, erradicarn enfermedades que
amenazan la vida y nos mantendrn por siempre en la edad que
escojamos.
As pues, de la esperanza nace lo eterno no slo para los espiri
tualistas, los religiosos, los filsofos de la New Age y los curanderos,
sino tambin para los materialistas, los ateos, los cientficos y, por
supuesto, los escpticos. El primer grupo se vale de la ciencia y de la
racionalidad cuando le conviene y las rechaza cuando no. Para este
grupo, mientras satisfaga la necesidad de certidumbre, tan profun
damente arraigada, cualquier idea vale. Por qu?
Los seres humanos desarrollaron la capacidad para buscar y
encontrar relaciones entre cosas y acontecimientos en el entorno
(hay que evitar a las serpientes que suenan como un cascabel) y los
que establecieron las mejores relaciones fueron los que dejaron ms
46
Por qu creemos en cosas raras
descendencia. Y nosotros somos esa descendencia. El problema es
que el pensamiento causal no es infalible. Establecemos relaciones
all donde las hay y all donde no. Las relaciones de este ltimo tipo
pueden dividirse en dos: las falsas negativas acaban con tu vida (las
serpientes de cascabel son buenas); las falsas positivas slo suponen
una prdida de tiempo y de energa (la danza de la lluvia pondr fin
a la sequa). Hemos heredado un gran legado de relaciones falsas
positivas: las alucinaciones hipnopmpicas se convierten en fantas
mas o aliengenas; ruidos de golpes en una casa vaca son indicios de
que hay duendes y espritus; las sombras y las luces de un rbol se
convierten en la virgen Mara; las sombras azarosas que cubren las
montaas de Marte son un rostro tallado por extraterrestres. Lo que
creemos incide en lo que percibimos. Los fsiles perdidos de un
estrato geolgico se convierten en pruebas de la creacin divina.
Que no hayamos encontrado una orden de exterminar a los judos
escrita por Hitler significa que tal vez esa orden no existi... o que
no existi el exterminio. Que las configuraciones de las partculas
subatmicas y de las estructuras astronmicas coincidan en algunos
aspectos son la prueba de que el universo responde a un diseo inte
ligente. Los sentimientos y los recuerdos vagos evocados a travs de
la hipnosis y de ciertas terapias se convierten en recuerdos claros
como el agua de abusos sexuales infligidos en la infancia incluso
cuando no existe ninguna prueba que lo corrobore.
Los cientficos tambin tienen sus falsos positivos, pero el mtodo
cientfico fue diseado especficamente para desecharlos. Si los
hallazgos en el terreno de la fusin fra, por citar un reciente y espec
tacular ejemplo de falso positivo, no se hubieran hecho pblicos
antes de que otros cientficos los corroborasen, no habran sido
nada extraordinario. Es as precisamente como avanza la ciencia,
con la identificacin de incontables falsos negativos y falsos positivos.
Pero la opinin pblica no suele estar al corriente porque los hallaz
gos negativos no se suelen publicar. La noticia de que los implantes
de silicona podan causar graves problemas de salud ocup las pr-
En el programa de Oprah
47
meras pginas de los peridicos, pero la noticia de que no se han
hallado pruebas cientficas que lo corroboren casi ha pasado desa
percibida.
Qu, entonces, puede preguntarse el lector, significa ser escpti
co? Hay personas que creen que el escepticismo supone rechazar
cualquier idea novedosa o, lo que es peor, confunden escptico
con cnico y creen que los escpticos son una pandilla de cascarra
bias que se niegan a aceptar todo pensamiento que ponga en tela de
juicio el statu quo. Pero esto es un error. El escepticismo es una acti
tud provisional ante afirmaciones de todo tipo. El escepticismo es un
mtodo, no una postura. En principio, los escpticos no se embarcan
en una investigacin cerrada a la posibilidad de que un fenmeno
sea real o de que una afirmacin sea cierta. Por ejemplo, cuando
investigu los argumentos de los negacionistas, acab por considerar
con escepticismo las opiniones de esos escpticos (vanse los captu
los 12 y 13). En el caso de los recuerdos recobrados, he acabado por
situarme en el bando de los escpticos (vase el captulo 7). Uno
puede ser escptico ante una creencia o ante quienes la ponen en
tela de juicio.
Los anlisis que recojo en el presente libro explican en una triple
gradacin los porqus de que las personas crean en cosas raras: ( 1 )
porque de la esperanza nace lo eterno, (2 ) porque el pensamiento
se puede equivocar en lo general; (3) porque el pensamiento se
puede equivocar en lo particular. Combino ejemplos concretos de
creencias raras con principios generales sobre lo que podemos
aprender del estudio de esas creencias. Con este fin, he adoptado el
estilo de Stephen Jay Gould como modelo para lograr una mezcla
saludable de lo particular y de lo universal, de los detalles y del pano
rama general; y me he inspirado en el objetivo de James Randi, que
se ha propuesto la misin de comprender algunos de los misterios
ms desconcertantes de nuestra poca y de pocas pasadas.
En los cinco aos transcurridos desde que fund la Skeptics
Society y la revista Skeptic, Kim Ziel Shermer, mi socia, amiga y espo
48
Por qu creemos en cosas raras
sa, me ha regalado incontables horas de su tiempo durante las comi
das, mientras bamos en el coche o en nuestras bicicletas y en nues
tras excursiones diarias por la montaa con los perros y con Devin,
nuestra hija. Mi otra socia de Skeptic, Pat Linse, ha demostrado ser
mucho ms que una diseadora grfica. Pertenece a una rara espe
cie, la de los eruditos en arte y ciencia, y sus prolficas lecturas (no
tiene televisin) le permiten no slo conversar de prcticamente
cualquier tema, sino hacer contribuciones originales y constructivas
al movimiento escptico.
Tambin deseo dar las gracias a todos los que contribuyen a la
publicacin de Skeptic y a organizar la serie de conferencias que lleva
mos a cabo en el Caltech (California Institute of Technology), sin las
cuales este libro no existira. Jaime Botero me ha acompaado desde
que, hace diez aos, impart un curso nocturno de introduccin a la
psicologa en el Glendale College. Diane Knudtson ha trabzyado en
casi todas las conferencias de la Skeptics Society en el Caltech por
poco ms que la comida y alimento para el espritu. Brad Davies ha
editado los vdeos de casi todas esas conferencias y aportado comen
tarios muy valiosos sobre las muchas y muy diversas ideas de los con
ferenciantes. Jerry Friedman ha elaborado nuestra base de datos,
organizado el estudio que llev a cabo la Skeptics Society y nos ha
proporcionado informacin muy valiosa sobre el movimiento de
defensa de los derechos de los animales. Terry Kirker sigue contribu
yendo a la promocin de la ciencia y del escepticismo a su modo tan
particular.
La mayora de los captulos de este libro empiezan con un ensayo
publicado originalmente en la revista Skeptic, que dirijo. Los lectores
ms escpticos se pueden, por tanto, preguntar quin dirige al direc
tor. Quin mira con escepticismo al escptico? Han sido Elizabeth
Knoll, Mary Louise Byrd y Michelle Bonnice, editoras de la revista, y
Kim y Pat, mis sodas, quienes han llevado a cabo la tarea, a la que,
adems, han contribuido a ella algunos de los colaboradores habi
tuales de la publicacin, y, siempre que era necesario, algn miem
En el programa de Oprah
49
bro del consejo de redaccin o algn experto en la materia en cues
tin. Por ello, deseo expresar mi gratitud a David Alexander, Clay
Drees, Gene Friedman, Alex Grobman, Diane Halpern, Steve
Harris, Gerald Larue, Jim Lippard, Betty McCollister, Tom McDonough, Paul McDowell, Tom Mclver, Sara Meric, John Mosley,
Richard Olson, Dart Phares, Donald Prothero, Rick Shaffer, Elie
Shneour, Brian Siano,Jay Snelson, Carol Tavris, Kurt Wochholtz y
especialmente a Richard Hardison, Bemard Leikind, Frank Miele y
Frank Sulloway, por no permitir que nuestra amistad se interpusiera
en el camino de una cruda sinceridad a la hora de revisar mi texto.
Tambin quiero dar las gracias pblicamente a Simone Cooper, que
organiz con brillantez la gira de promocin del libro por todo Esta
dos Unidos y convirti lo que tena que ser un trabajo en un placer;
a Peter McGuigan, por editar el libro en disco, para que la gente
pueda orlo adems de leerlo; a John Michel por sus comentarios
crticos y por la transicin a mi prximo libro, Why People Believe in
God. Gracias especiales a Sloane Lederer, que mantuvo el ritmo de
publicacin y promocin del libro a pesar de los numerosos cambios
de personal de la editorial, y comprendi la importancia de lo que
los escpticos tratamos de conseguir con libros como ste. Gracias
tambin a Katinka Matson y a John Brockman, mis agentes, y a
Linda Wollenberger, su responsable de derechos en el extranjero,
porque han contribuido a la publicacin del libro en ingls y en
otros idiomas. Finalmente, Bruce Mazet hace posible que la Skeptics
Society, la revista Skepticy Millenium Press batallen contra la ignoran
cia y los malentendidos, y nos ha obligado a llegar ms all de lo que
ni en sueos crea que seramos capaces de hacer.
En The Philosophy ofPhysical Science [La filosofa de las ciencias fsi
cas] (1958), su obra maestra, el fsico y astrnomo sir Arthur Stanley
Eddington preguntaba a propsito de las observaciones de los cien
tficos: Quis custodiet ipsos custodes ?Quin observa a los observado
res?. El epistemlogo -responda-. Los vigila para ver lo que en
verdad observan, lo que a menudo es muy distinto de lo que dicen
50
Por qu creemos en cosas raras
que observan. Examina sus mtodos y las limitaciones del equipo
con el que realizan su tarea y, al hacerlo, es consciente, de antema
no, de los lmites a los cuales los resultados que obtienen tendrn
que conformarse (1958, p. 21). Los observadores de los observado
res de hoy son los escpticos. Pero quin observar a los escpticos?
Usted. As que, a ello, y que lo pase bien.
Primera parte
Ciencia y escepticismo
La ciencia se funda en la conviccin de que la experiencia, el esfuer
zo y la razn son vlidos; la magia en la creencia de que la esperanza
no puede fallar ni el deseo engaar.
B r a n isla w M a l in o w sk , Magic, Science and Religin, 1948
Existo, luego pienso
El manifiesto de un escptico
En la primera pgina de su esplndido libro To Know a Fly [Conocer
una mosca], el bilogo Vincent Dethier hace la siguiente yjocosa
observacin sobre la forma en que los nios se convierten en cient
ficos: Los nios pequeos tienen tabes en contra de pisar hormi
gas porque se dice que esa accin puede traer lluvia, pero, al pare
cer, nunca ha existido un tab que impida arrancarles las patas o las
alas a las moscas. La mayora de los nios crecen y olvidan esta afi
cin. Los que no lo hacen o acaban mal o se hacen bilogos. En sus
primeros aos, los nios acumulan conocimientos como los vertede
ros chatarra. De lo que conocen, lo cuestionan todo, aunque apenas
dan muestras de escepticismo. En realidad, la mayora nunca apren
de a distinguir entre escepticismo y credulidad. A m me cost
mucho tiempo.
En 1979, incapaz de establecerme en el sector de la enseanza
con un trabajo de jornada completa, fui redactor de una revista de
ciclismo. El primer da me enviaron a una rueda de prensa organi
zada en honor de un hombre llamado John Marino, que haba cru
zado Estados Unidos en un tiempo rcord de 13 das, 1 hora y 20
minutos. Cuando le pregunt cmo lo haba hecho, John me habl
de dietas vegetarianas especiales, anlisis de sangre, rolfing, acupresin y acupuntura, quiroprcticas y masaje teraputico, iones nega
tivos, el poder de las pirmides y otro puado de cosas raras de las
que yo no haba odo hablar en mi vida. Puesto que soy un seor
bastante curioso, cuando me tom en serio el deporte del ciclismo,
pens en probar cosas as para ver por m mismo si funcionaban. En
cierta ocasin, me pas una semana a base de nada ms que una
extraa mezcla de agua, cayena, ajo y limn. Al terminar esa sema
54
Por qu creemos en cosas raras
na, John y yo recorrimos en bicicleta el trayecto entre Irvine y Big
Bear Lake, ida y vuelta, es decir, unos doscientos cuarenta kilme
tros en total. En mitad del ascenso a una montaa, me derrumb,
violentamente enfermo por el brebaje. En cierta ocasin, John y yo
fuimos hasta un balneario cercano a Lake Elsinore para darnos un
bao de barro que, presuntamente, iba a absorber las toxinas de mi
organismo. Tuve la piel teida de rojo una semana. Luego instal
un generador de iones negativos en mi habitacin para que el aire
se cargara y me diera ms energa. Las paredes se pusieron negras
de polvo. Un iridilogo me ley el iris y me dijo que las pequeas
manchas verdes de mis ojos significaban que tena trastornos rena
les. Hasta el momento, mis riones no me han dado el menor pro
blema.
Me aficion de verdad al ciclismo. Me compr una bicicleta de
carreras al da siguiente de entrevistar a John y corr mi primera
carrera ese fin de semana. Hice mi primera vuelta del siglo (cien
millas) un mes despus y mi primera doble vuelta del siglo ese
mismo ao. Segu probando cosas raras porque pensaba que no
tena nada que perder y, quin sabe, tal vez aumentaran mi rendi
miento. Tom medicamentos para el colon porque, al parecer, unas
cosas muy malas atascaban mis caeras y, por tanto, entorpecan la
eficacia de mi aparato digestivo, pero lo nico que consegu fue
pasar una hora con una manguera en un sitio muy desagradable.
Instal una pirmide en mi casa porque, al parecer, concentraba la
energa. Lo nico que consegu fue que mis invitados me miraran
con cara rara. Empec a darme masajes muy placenteros y bastante
relajantes. A continuacin, mi terapeuta decidi que el masaje del
tejido profundo era lo mejor para eliminar el cido lctico de los
msculos. Pero ese tipo de masaje ya no resulta tan relajante. Un
tipo me dio un masaje con los pies. Lo cual fue todava menos rela
jante. Prob el rolfing, que a es un masaje del tejido profundo. Me
doli tanto que no volv.
En 1982, John, otros dos hombres y yo participamos en la prime
Existo, luego pienso
55
ra Carrera a Travs de Estados Unidos, una competicin de casi
cinco mil kilmetros sin paradas entre Los ngeles y Nueva York.
Para prepararnos, nos hicimos unas pruebas citotxicas porque se
supona que detectaban las alergias alimentarias que hacen que se
acumulen las plaquetas de la sangre, bloqueando los capilares y
reduciendo la corriente sangunea. Para entonces, ramos ya algo
escpticos y cuestionbamos la eficacia de esas cosas, as que envia
mos varias muestras de sangre de uno solo diciendo que correspon
dan a hombres distintos. Los anlisis indicaban distintas alergias
para las diversas muestras, de lo cual dedujimos que el problema
estaba en los anlisis, no en la sangre. Durante la carrera, yo dorma
con un electro-acuscopio, que meda mis ondas cerebrales y me
colocaba en un estado alfa, lo cual me permitira dormir mejor. Ade
ms, tena la funcin de rejuvenecer mis msculos y curar mis heri
das. El fabricante juraba que haba ayudado ajoe Montana a ganar
la Super Bowl. Como yo sospechaba, result totalmente ineficaz.
Lo del electro-acuscopio fue idea de mi quiroprctico. Empec a
visitar a un quiroprctico no porque lo necesitara, sino porque
haba ledo que la energa fluye a travs de la mdula espinal y se
puede quedar bloqueada en varios puntos. Descubr que, cuanto
ms me gustaban, ms necesitaba que me ajustaran, porque el
cuello y la cabeza no dejaban de tender hacia fuera. La cosa se
prolong un par de aos hasta que, finalmente, lo dej. Y no he vuel
to a necesitar a un quiroprctico.
Dicho esto, corr una ultramaratn ciclista profesional durante
diez aos en los que prob de todo (excepto las drogas y los esferoi
des) para mejorar mi rendimiento. Como la Carrera a Travs de
Estados Unidos se hizo cada vez ms importante -durante algunos
aos la retransmitieron a travs del programa Wide World ofSports, de
la cadena ABC-, recib muchas ofertas para probar todo tipo de
remedios, cosa que normalmente hice. A partir de ese experimento
con un solo sujeto objeto de estudio, extraje dos conclusiones: nada
mejora el rendimiento, alivia el sufrimiento o mejora el bienestar
56
Por qu creemos en cosas raras
como las largas horas de silln, la constancia, un calendario de entre
namientos exigente y una dieta equilibrada; y que merece la pena
ser escptico. Pero qu significa ser escptico?
Qu es un escptico?
Me convert al escepticismo el sbado 6 de agosto de 1983, en la
larga y empinada carretera que asciende a Loveland Pass, estado de
Colorado. Transcurra la tercera jornada de la Carrera a Travs de
Estados Unidos y el nutricionista de mi equipo crea que, si segua su
programa de terapia megavitamnica, yo ganara la competicin. El
nutricionista en cuestin formaba parte de un programa de doctora
do y tena experiencia, as que di por hecho que saba lo que estaba
haciendo. Cada seis horas yo tena que tomar una enorme cantidad
de vitaminas y minerales surtidos. Su sabor y su olor me daban nu
seas y casi me atravesaban de lado a lado, agujerendome y originan
do la que deba de ser la orina ms vistosa y cara de Amrica. Pero
ese da, el tercero de la carrera, decid que la terapia megavitamni
ca, el tratamiento de colon, la iridiologa, el rolfing y todas esas tera
pias alternativas y New Age eran poco ms que pamplinas. En la
ascensin a Loveland Pass, me met, como Dios mandaba, las vitami
nas en la boca para acto seguido lanzarlas a la carretera de un escupi
tajo cuando el nutricionista no me vea. El escepticismo me pareci
mucho ms seguro que la credulidad.
Despus de la carrera descubr que mi nutricionista todava no se
haba doctorado, que iba a obtener este ttulo en una escuela de
nutricin no acreditada y que yo era el objeto de estudio de su tesis
doctoral! Desde entonces he observado que muchos nuevos credos y
disciplinas New Age tienden a atraer a individuos de los mrgenes
del mundo acadmico sin una formacin cientfica slida y con cre
denciales (si es que tienen) obtenidas en escuelas que no son oficia
les. Son personas que no basan sus afirmaciones en datos fiables y
Existo, luego pienso
57
que se jactan, con un exceso de orgullo, de lo que su particular elixir
puede lograr. Esto no supone el descrdito automtico de todo
aquel que responde a estas caractersticas, pero sera aconsejable
observar cierto grado de escepticismo cuando uno se topa con ellos.
Por supuesto, ser escptico no es nada nuevo. El escepticismo se
remonta 2.500 aos, a la Antigua Grecia y la Academia de Platn.
Pero el slo s que no s nada, esa ocurrencia de Scrates, no nos
llevar demasiado lejos. El escepticismo moderno se ha convertido
en un movimiento basado en la ciencia. Empez con Modas yfalacias
en nombre de la ciencia, el clsico de Martin Gardner. Los numerosos
ensayos y libros que Gardner public en las dcadas siguientes -por
ejemplo, La ciencia: lo bueno, lo malo y lofalso (1981), La nueva era:
notas de un observador de lo marginal (1991) y Extravagancias y tonteras
(1992)- conformaron un modelo de incredulidad sobre una amplia
variedad de credos extraos. En la dcada de 1970 y 1980, el escepti
cismo se vincul con la cultura pop gracias a los retos del mago
James Randi, El Asombroso, y a sus incontables apariciones en
televisin (treinta y seis en Tonight Show, el programa de la noche
ms visto de la televisin estadounidense). El filsofo Paul Kurtz
contribuy al nacimiento de un buen nmero de grupos de escpti
cos en todo Estados Unidos y en el extranjero, y hoy en da publica
ciones como la revista Skeptic se difunden a escala nacional e interna
cional. En la actualidad, un grupo creciente de personas que se
identifican como escpticas -cientficos, tcnicos, mdicos, aboga
dos, catedrticos, profesores y personas con inquietudes intelectua
les de todos los mbitos de la vida- llevan a cabo investigaciones,
organizan reuniones mensuales y conferencias anuales y ofrecen a
los medios de comunicacin y a la opinin pblica en general una
explicacin natural de fenmenos aparentemente sobrenaturales.
El escepticismo moderno se identifica con el mtodo cientfico,
que requiere la recogida de datos para comprobar la validez de algu
nas explicaciones naturales de fenmenos naturales. Una teora se
confirma cuando existe un consenso generalizado, razonable y rea-
58
Por qu creemos en cosas raras
tivamente duradero sobre su validez. Pero para la ciencia todos los
hechos son provisionales y se pueden poner en tela de juicio. As
pues, el escepticismo es un mtodo que conduce a conclusiones provi
sionales. Algunas cosas, como los zahores, la percepcin extrasenso
rial y el creacionismo, han tenido que pasar un examen y han sus
pendido con la suficiente frecuencia para que, provisionalmente,
podamos llegar a la conclusin de que son falsas. Otras cosas como
la hipnosis, los detectores de mentiras y la vitamina C tambin se
han sometido a examen, pero sin resultados concluyentes, as que
debemos seguir formulando hiptesis hasta llegar a una conclusin
profesional. La clave del escepticismo consiste en navegar por los
traicioneros estrechos que discurren entre ese escepticismo que dice
no s nada y la credulidad del todo vale aplicando el mtodo
cientfico continuada y vigorosamente.
El problema del escepticismo puro es que, cuando lo llevamos al
extremo, no se sostiene. Si somos escpticos con todo, tenemos que
ser escpticos tambin con nuestro propio escepticismo. Igual que
una partcula subatmica, el escepticismo puro se desintegra poco
despus de empezar a existir.
Est tambin muy difundida la idea de que los escpticos somos
personas cerriles. Algunos incluso nos llaman cnicos. En principio,
los escpticos no somos cerriles ni cnicos. Cuando yo digo escpti
co hablo de una persona que cuestiona la validez, de una afirmacin par
ticular apelando a las pruebas que pueden demostrarla o desmentirla. En
otras palabras, los escpticos somos de Missouri -el estado del pues
demustramelo-. Cuando omos una aseveracin fantstica, deci
mos: Me parece muy bien, pero demustramelo!.
Aqu tenemos un ejemplo. Llevo muchos aos oyendo historias
sobre el fenmeno del Centsimo Mono y fascinado con la posibi
lidad de que exista algn tipo de conciencia colectiva a la que recu
rrir para aminorar los ndices de criminalidad, acabar con las gue
rras y, en general, unirnos en tanto que especie singular. En las
elecciones a la presidencia de Estados Unidos de 1992, un candida
Existo, luego pienso
59
to, el doctor John Hagelin, del Partido de la Ley Natural, afirm que
si sala elegido aplicara un plan que resolvera los problemas de las
ciudades estadounidenses del interior: la meditacin. Hagelin y
otros (en especial los defensores de la meditacin trascendental)
creen que el pensamiento se puede transmitir de unas personas a
otras, sobre todo en personas que se encuentran en un estado medi
tativo; si un nmero suficiente de personas medita al mismo tiempo,
se alcanza una especie de masa crtica, lo cual podra inducir a un
cambio a escala planetaria. El fenmeno del Centsimo Mono suele
citarse como prueba emprica de esta asombrosa teora. Dice la
leyenda que, en la dcada de 1950, unos cientficos japoneses dieron
patatas a unos monos de Koshima. Cierto da, uno de los monos
aprendi a lavar las patatas y luego ense a los dems. Cuando
aprendieron unos cien monos -la llamada masa crtica-, de pronto
todos los monos sin excepcin saban lavar patatas, incluso los que
se encontraban en otras islas a cientos de kilmetros de Koshima. En
los crculos New Age se han publicado varios libros al respecto y la
teora se encuentra muy difundida. Lifetide [La marea de la vida]
(1979), de Lyall Watson, y El centsimo mono (1982), de Ken Keyes,
por ejemplo, han alcanzado varias ediciones y vendido varios millo
nes de ejemplares. Hay incluso una pelcula dirigida por Elda Hardey y titulada The Hundredth Monkey.
Como ejercicio de escepticismo, en primer lugar hay que pre
guntarse si el fenmeno lleg realmente a ocurrir. Y no ocurri. En
1952, unos primatlogos dieron a unos macacos unas batatas para
evitar que asaltaran las granjas vecinas. Un mono aprendi a lavar las
batatas en el mar y otros monos aprendieron a imitarle. Y ahora, exa
minemos el libro de Lyall Watson con detenimiento. Watson admite
que hay que hilvanar el resto de la historia a partir de diversas anc
dotas personales y de retazos de folclore de los primatlogos, por
que la mayora todava no estn seguros de qu ocurri. As que me
veo obligado a improvisar los detalles. Y a continuacin especula:
Un nmero indeterminado de los monos de Koshima lavaban bata
60
Por qu creemos en cosas raras
tas en el mar, lo cual no alcanza el nivel de precisin que cabe espe
rar. Luego declara: Digamos, por mor de nuestra argumentacin,
que eran noventa y nueve y que a las once en punto de un martes,
un nuevo converso se sum al grupo igual que haban hecho los
dems. Pero, al parecer, con la adicin de este centsimo mono se
cruz cierto umbral y ello permiti alcanzar una especie de masa cr
tica. En este punto, afirma Lyall Watson, da la impresin de que la
habilidad recin adquirida salt las barreras naturales y surgi de
forma espontnea en otras islas.
Detengmonos aqu. Los cientficos no improvisan los detalles
ni hacen conjeturas a partir de ancdotas y retazos de folclore.
En realidad, hubo un nmero de cientficos que estudiaron lo que
ocurri exactamente (por ejemplo, Baldwin et al., 1980; Imanishi,
1983, y Kawai, 1962). La investigacin comenz con un grupo de
veinte monos en 1952, y todos los monos de la isla fueron objeto de
una observacin muy detallada. En 1962, el grupo aument a cin
cuenta y nueve, de los cuales treinta y seis lavaban las batatas. La
adquisicin repentina del hbito tard en realidad diez aos, y, en
1962, los cien monos no pasaban de treinta y seis. Adems, pode
mos especular sin fin sobre lo que saban los monos, pero lo cierto es
que no todos los monos del grupo adquirieron el hbito. Los treinta
y seis monos no fueron una masa crtica ni siquiera dentro de la isla.
Y, si bien hay informes de que en otras islas se produjeron conductas
similares, las observaciones se realizaron entre 1957 y 1963. El fen
meno no ocurri de forma sbita y no estaba necesariamente conec
tado con Koshima. Es posible que los monos de otras islas descubrie
ran una habilidad tan simple solos, o quiz les ensearan los
habitantes de esas otras islas. En cualquier caso, n slo no hay prue
bas que respalden el fenmeno del Centsimo Mono, sino que, ade
ms, el fenmeno en realidad no se produjo.
Existo, luego pienso
61
Ciencia y escepticismo
El escepticismo es una parte vital de la ciencia, que yo defino como
un conjunto de mtodos ideados para describir e interpretarfenmenos obser
vados o inferidos del pasado o del presente, cuyo objetivo es la creacin de un
corpus de conocimientos que se puede probary que est abierto a la confirma
cin o el rechazo. En otras palabras, la ciencia es una forma especfica
de analizar informacin a fin de comprobar ciertas afirmaciones.
Definir el mtodo cientfico no es tan sencillo. Sir Peter Medawar,
filsofo de la ciencia y premio Nobel, observ: Pregntele a un
cientfico cmo concibe el mtodo cientfico y adoptar una expre
sin que combina la mueca solemne con la mirada furtiva: la mueca
solemne porque creer que debe manifestar una opinin, la mirada
furtiva porque se pregunta cmo puede ocultar el hecho de que no
tiene ninguna opinin al respecto (1969, p. 11).
Existe una gran bibliografa sobre el mtodo cientfico, pero hay
escaso consenso entre los diversos autores. Esto no significa que la
comunidad cientfica no sepa lo que est haciendo. Hacer y explicar
lo que se hace pueden ser dos cosas distintas. Sin embargo, los cien
tficos coinciden en que el pensamiento cientfico ha de contar con
los siguientes elementos:
Induccin: formular una hiptesis extrayendo conclusiones de
los datos con que se cuenta.
Deduccin: elaborar predicciones concretas basadas en las
hiptesis.
Observacin: recopilar datos guiados por las hiptesis que
nos dicen dnde hay que buscar.
Verificacin: verificar las predicciones con nuevas observa
ciones para confirmar la veracidad o falsedad de las hiptesis
iniciales.
Por supuesto, la ciencia no es rgida y ningn cientfico sigue cons
62
Por qu creemos en cosas raras
cientemente los mismos pasos. El proceso es una interaccin cons
tante entre observar, extraer conclusiones, realizar predicciones y
contrastarlas con los datos. Adems, la recopilacin de datos por
medio de la observacin no se efecta en el vaco. Las hiptesis indi
can qu tipo de observaciones interesa buscar en la naturaleza y, a su
vez, vienen configuradas por la educacin, cultura y particular pre
disposicin o prejuicio del observador.
Este proceso constituye el ncleo de lo que los filsofos de la
ciencia llaman mtodo hipottico-deductivo, que, segn el Dictionary of History of Science, supone: (a) formular una hiptesis, (b)
acompaarla de una declaracin de condiciones iniciales, (c)
deducir de ambas acciones una prediccin, y (d) averiguar si esa
prediccin se cumple (Bynum, Browne y Porter, 1981, p. 196). Es
imposible decir qu ocurre primero, si la observacin o la hiptesis,
porque ambos hechos son inseparablemente interactivos. Pero el
proceso hipottico-deductivo se desarrolla a partir de las observacio
nes adicionales, que sirven de rbitro final de la validez de las predic
ciones. Como seal sir Arthur Stanley Eddington: Para dirimir la
veracidad de las conclusiones de la ciencia, la observacin es el tribu
nal supremo (1958, p. 9). Por medio del mtodo cientfico pode
mos formular las siguientes generalizaciones:
Hiptesis: una afirmacin probable sobre un conjunto de
observaciones.
Teora: una hiptesis o conjunto de hiptesis bien fundadas
y probadas.
Hecho: una conclusin que se confirma hasta tal punto que
es razonable coincidir provisionalmente en su validez.
Una teora puede contrastar con un constructo: una afirmacin no
probable sobre un conjunto de hiptesis. La existencia de organis
mos vivos en la Tierra se puede explicar con dos afirmaciones con
trapuestas: Dios los hizo o evolucionaron. La primera afirma
Existo, luego pienso
63
cin es un constructo, la segunda, una teora. Aunque la mayora de
los bilogos diran que la evolucin es un hecho.
Con el mtodo cientfico buscamos objetividad: conclusiones basa
das en la validacin externa. Y evitamos el misticismo: conclusiones
basadas en intuiciones personales que eluden la validacin externa.
La intuicin no tiene nada de malo si se utiliza como punto de
partida. Muchos cientficos han atribuido sus importantes ideas a la
intuicin y a otros saltos mentales difciles de explicar. Alfred Russel
Wallace afirm que la idea de la seleccin natural se le ocurri de
pronto en un ataque de malaria. Pero las ideas intuitivas y las ilumi
naciones msticas no son objetivas hasta que son validadas externa
mente. Como explica el psiclogo Richard Hardison,
Las verdades msticas son, por su naturaleza, exclusivamente
personales y no pueden validarse exteriormente. Todas tienen
el mismo derecho a reivindicar la verdad. La lectura de los
posos del t, la astrologa y el budismo son igualmente slidos y
poco slidos si los juzgamos a la luz de su relacin o falta de
relacin con las pruebas. Con esto no pretendo desacreditar
ninguna de esas creencias: me limito a sealar la imposibilidad
de verificar su validez. El mstico se encuentra en una situacin
paradjica. Cuando busca apoyo externo para sus puntos de
vista, debe recurrir a argumentos externos y niega el misticismo
del proceso. La validacin externa es, por definicin, imposible
para el mstico. (1988, pp. 259-260.)
La ciencia nos conduce al racionalismo: conclusiones basadas en la
lgica y las pruebas. Por ejemplo, cmo sabemos que la Tierra es
redonda? Se trata de una conclusin lgica basada en observaciones
como
La sombra que la Tierra proyecta sobre la Luna es redonda.
El mstil de un barco es lo ltimo que se ve cuando desaparece
por el horizonte.
64
Por qu creemos en cosas raras
El horizonte es curvo.
Las fotografas hechas desde el espacio.
Adems, la ciencia nos ayuda a evitar el dogmatismo: conclusiones
basadas en la autoridad ms que en la lgica y en las pruebas. Por
ejemplo, cmo sabemos que la Tierra es redonda?
Nos lo han dicho nuestros padres.
Nos lo han dicho nuestros profesores.
Nos lo ha dicho la Iglesia.
Nos lo ha dicho el libro de texto.
Las conclusiones dogmticas no son necesariamente errneas,
pero inducen a nuevas preguntas: cmo ha llegado a ellas la autori
dad? La guiaba la ciencia u otra cosa?
La esencial tensin entre ciencia y escepticismo
Es importante reconocer la falibilidad de la ciencia y del mtodo
cientfico, pero en esa falibilidad reside su gran valor: la capacidad
de corregirse. Tarde o temprano, cualquier error, sea inocente o
artero, o cualquier fraude, se haya perpetrado de modo inconscien
te o a sabiendas, ser expurgado del sistema por falta de verificacin
externa. El fiasco de la fusin fra es un ejemplo clsico de la rapidez
con que el sistema denuncia los errores.
Debido a la importancia de este mecanismo autocorrector, entre
los cientficos existe lo que el premio Nobel de Fsica Richard Feynman ha llamado principio de pensamiento cientfico, que se corres
ponde con una especie de profunda honradez, con una especie de
desvivirse. Feynman ha dicho: Quien hace un experimento debe
ra comunicar todo lo que podra invalidarlo y no slo lo que parece
que ha salido bien, las otras causas que podran explicar los resulta
dos (1988, p .247).
Pese a estos mecanismos internos, la ciencia sigue dependiendo
de falacias y problemas que van desde una notacin matemtica ina
Existo, luego pienso
65
decuada al puro desidertum. En 1977, Thomas Kuhn, un filsofo
de la ciencia, seal que, en la ciencia, existe una tensin esencial
entre el compromiso absoluto con el statu quo y la ciega persecu
cin de nuevas ideas. El paradigma cambia y, en la ciencia, las revo
luciones dependen de un buen equilibrio entre esas tendencias con
trarias. El paradigma slo cambia cuando una parte suficiente de la
comunidad cientfica (particularmente la que ocupa el poder)
desea abandonar la ortodoxia en favor de una teora que hasta ese
momento se consideraba nueva y radical (vase el captulo 2).
Charles Darwin constituye un buen ejemplo de cientfico que sabe
gestionar apropiadamente la tensin entre escepticismo y credulidad.
El historiador de la ciencia Frank Sulloway ha identificado en el pensa
miento de Darwin tres ideas que ayudaron al autor de El origen de las
especies a encontrar el equilibrio: (1) respetaba la opinin de los
dems, pero estaba ansioso por desafiar a la autoridad (comprenda la
teora de la creacin especial, pero la desbanc con su propia teora
de la seleccin natural); (2) prestaba mucha atencin a las pruebas
negativas (en El origen de las especies incluy un captulo titulado Difi
cultades de la teora: sus detractores rara vez pudieron plantarle cara
con algo que l no hubiera considerado previamente); y (3) aprove
ch con generosidad los trabajos de otros (la correspondencia reuni
da de Darwin alcanza las 14.000 cartas, la mayora de las cuales inclu
yen prolongadas discusiones y secuencias de preguntas y respuestas
sobre problemas cientficos). Darwin se cuestionaba permanentemen
te sus hallazgos y los de otros, siempre estaba aprendiendo y tena con
fianza suficiente para formular ideas originales, pero, al mismo tiem
po, era lo suficientemente honrado para reconocer su propia
falibilidad. Normalmente, es la comunidad cientfica en su conjunto
la que protagoniza esa esencial tensin entre la tradicin y el cambio
-observa Sulloway-, puesto que la mayora de la gente prefiere una u
otra forma de pensar. Lo que resulta relativamente raro en la historia
de la ciencia es que esas dos cualidades contradictorias se combinen
tan felizmente en una sola persona. (1991, p. 32.)
66
Por qu creemos en cosas raras
La esencial tensin cuando uno se ocupa de cosas raras est entre
ser tan escptico que las ideas revolucionarias se te escapen y ser tan
ingenuo que te cautive la msica celestial. Pero se puede encontrar
el equilibrio respondiendo a unas cuantas preguntas bsicas: qu
validez tienen las pruebas en que se sostiene una afirmacin? Qu
antecedentes y credenciales tiene la persona que hace esa afirma
cin? Se sustenta la afirmacin en la realidad? Como descubr a lo
largo de mi personal odisea en el mundo de la salud, las terapias y
los artilugios alternativos, es frecuente que las pruebas sean lbiles,
que los antecedentes y las credenciales de los predicantes sean cues
tionables y que ni la terapia ni el artilugio den el resultado que se les
supone.
Es posible que esto ltimo sea lo ms importante. Regularmente
recibo llamadas de personas que me hablan de astrologa. Normal
mente desean saber en qu teora se sostiene esta disciplina. Se pre
guntan si la alineacin de los cuerpos celestes puede influir significa
tivamente en el destino del hombre. La respuesta es no, pero lo
ms importante es que no es necesario comprender la gravedad ni
las leyes que gobiernan el movimiento de los planetas para valorar la
astrologa. Lo nico que hace falta es preguntarse: funciona? Es
decir, predicen los astrlogos el destino humano con precisin y
concrecin a partir de la posicin de los planetas? No, ni mucho
menos. Ni un solo astrlogo predijo el accidente del vuelo 800 de la
TWA (en Nueva York en 1996, sin causa aparente, con 230 pasajeros
y tripulantes a bordo que fallecieron en el acto), ningn astrlogo
predijo el terremoto de Northridge (en California el 17 de enero de
1994; hubo 57 muertos y 12.000 heridos). Por tanto, la teora que
apoya la astrologa es irrelevante, porque la astrologa no da el resul
tado que los astrlogos dicen que da. Se desvanece codo con codo,
con el fenmeno del Centsimo Mono.
Existo, luego pienso
67
La herramienta de la mente
En lo que se refiere a las recompensas de la ciencia, Vincent Dethier
ha erigido un panten de las ms obvias -dinero, seguridad, presti
gio- y de las trascendentes: un pasaporte para el mundo, la sensa
cin de pertenencia a una raza, sensacin que trasciende las fronte
ra polticas y las ideologas, las religiones y los idiomas. Pero relega
todas ellas por una ms elevada y ms sutil: la natural curiosidad
del ser humano.
Uno de los rasgos que distingue al ser humano de los dems animales
(porque es indudable que es un animal) es la necesidad del conoci
miento por el puro conocimiento. Muchos animales son curiosos,
pero en ellos la curiosidad es una faceta de la adaptacin. El hombre
tiene sed de saber. Y para muchos el hombre, por estar dotado de la
capacidad de saber, tiene el deber de saber. Por pequeo, por irrele
vante que sea para el progreso y el bienestar, todo conocimiento
forma parte del todo. Esto es algo de lo que el cientfico participa.
Conocer la mosca es compartir un parte de la sublimidad del conoci
miento. Esees elretoyel placer de la ciencia. (1962,pp. 118-119.)
En su nivel ms bsico, la ciencia no es sino curiosidad por saber
cmo funcionan las cosas. Como ha observado Richard Feynman:
Estoy atrapado, por as decirlo. Soy alguien a quien de pequeo le
regalaron algo maravilloso que luego se pasa la vida buscando. Yo
siempre estoy buscando, como un nio, las maravillas que s que voy
a encontrar, puede que no siempre, pero s de vez en cuando
(1988, p. 16). Por lo tanto, la pregunta ms importante de la educa
cin es la siguiente: qu herramientas les damos a los nios para
que exploren y comprendan el mundo y disfruten de l? De las
diversas herramientas que se les ensean en el colegio, la ciencia y
una forma de pensar escptica sobre todo tipo de creencias y afirma
ciones deberan estar entre las ms importantes.
68
Por qu creemos en cosas raras
Los nios nacen con la capacidad para percibir las relaciones de
causa y efecto. Nuestros cerebros son mquinas naturales para vincu
lar acontecimientos que pueden estar relacionados y para resolver
problemas que requieren nuestra atencin. Podemos imaginar a un
antiguo homnido africano afilando y dando forma a una piedra
hasta convertirla en un instrumento cortante para descuartizar a un
gran mamfero. O tambin podemos imaginar al primer individuo
que descubri que chocando dos piedras saltaban chispas para
encender un fuego. La rueda, la palanca, el arco y la flecha, el arado,
inventos que nos permiten dar forma a nuestro entorno en lugar de
que nuestro entorno nos d forma a nosotros, supusieron el comien
zo del camino que nos trajo hasta el moderno mundo cientfico y
tecnolgico.
En nuestro nivel ms primario debemos pensar en seguir vivos.
Pensar es la caracterstica humana ms esencial. Hace unos tres
siglos, despus de una de las purgas ms exhaustivas y escpticas de
la historia del intelecto, el matemtico y filsofo francs Ren Des
cartes lleg a la conclusin de que haba algo que saba sin duda
alguna: Cogito ergo sum, pienso, luego existo. Pero ser humano con
siste en pensar. Por darle la vuelta a Descartes: Sum ergo cogito, exis
to, luego pienso.
Nuestro bien ms preciado
La diferencia entre ciencia y pseudociencia
En su conjunto, esa parte del mundo conocida como el Occidente
Industrializado podra considerarse un monumento a la Revolucin
cientfica que se inici hace cuatrocientos aos. Uno de quienes la
iniciaron, Francis Bacon, resumi lo que esa revolucin significa en
una sola frase: El conocimiento es poder. Vivimos en la era de la
ciencia y la tecnologa. Hace treinta aos, DerekJ. De Sola Price,
historiador de la ciencia, observ que recurriendo a cualquier defi
nicin razonable de lo que es un cientfico, se puede decir que hoy
en da estn vivos el 80 o el 90 por ciento de todos los cientficos que
han vivido a lo largo de la historia. En el mismo sentido, todo joven
cientfico que empiece ahora y, al final de su vida, quiera recordar su
trayectoria profesional, comprobar que del 80 al 90 por ciento del
conjunto de los trabajos cientficos realizados al final de ese perodo
se habrn producido ante sus propios ojos y que slo del 10 al 20 por
ciento se habrn desarrollado con anterioridad (1963, pp. 1-2).
Cada ao salen a la luz ms de seis millones de artculos cientfi
cos y ms de cien mil publicaciones cientficas. El sistema de clasifi
cacin decimal de Dewey para libros y documentos guardados en
bibliotecas agrupa ahora ms de un millar de temas distintos bajo el
epgrafe Ciencias puras, y hay docenas de publicaciones especiali
zadas para cada uno de esos temas. La/Figura 1 recoge el crecimien
to del nmero de publicaciones cientficas desde la fundacin de la
Royal Society en 1662, cuando no existan ms que dos.
70
Por qu creemos en cosas raras
100.000
ia'a
10.000
1.000
1662
1700
17J0
1800
Ao
1SS0
1900
1950
2000
Figura 1: Nmero de publicaciones cientficas en el perodo 1662-1963. [De Sola
Price, 1963.]
Prcticamente todos los campos del conocimiento han crecido de
forma exponencial. A medida que aumenta el nmero de personas
que trabaja en un campo en concreto, aumenta tambin la cantidad
de conocimientos, lo cual redunda en la creacin de nuevos puestos,
atrae a nuevos investigadores, etctera. Las curvas de crecimiento de
la American Mathematical Society (fundada en 1888) y de la Mathematical Association of America (fundada en 1915) de la Figura 2 dan
fe de este fenmeno espectacular. En 1965, refirindose al ndice de
crecimiento del nmero de estudiantes que se matriculaba en Cien
cias, el ministro de Ciencia y Educacin del Reino Unido afirm:
Durante ms de doscientos aos los cientficos del mundo entero
han sido una significativa minora de la poblacin. En el Reino
Unido de hoy, superan a los miembros del clero y a los oficiales de
las Fuerzas Armadas. Si la tasa de crecimiento que se ha mantenido
Nuestro bien ms preciado
71
desde los tiempos de sir Isaac Newton contina doscientos aos ms,
todos los hombres, mujeres y nios de la Tierra acabarn siendo
cientficos, y tambin todos los caballos, vacas, perros y muas (cita
do por Hardison, 1988, p. 14).
La velocidad del transporte tambin ha crecido exponencial
mente, y la mayor parte del cambio se ha producido en el ltimo 1
por ciento de la historia de la humanidad. El historiador francs Fernand Braudel afirma, por ejemplo: Napolen no se mova ms
deprisa que Julio Csar (1981, p. 429). Pero en el siglo xx, la veloci
dad del transporte creci de forma astronmica (en sentido figura
do y literal), como demuestra la siguiente relacin:
1784
1825
1870
1880
1906
1919
1938
1945
1947
1960
1985
2000
diligencia
locomotora de vapor
bicicleta
tren de vapor
automvil de vapor
primeros aviones
avin
avin de combate
avin a reaccin Bell X-l
cohete
transbordador espacial
sonda espacial TAU
16 kph
20 kph
27 kph
160 kph
200 kph
260 kph
650 kph
950 kph
1.230 kph
6.500 kph
29.000 kph
360.000 kph
Un ltimo ejemplo de cambio tecnolgico basado en investigacio
nes cientficas nos servir para remachar nuestro argumento. Como
ilustra la Figura 3, los aparatos para medir el tiempo -los relojes de
todo tipo- han mejorado exponencialmente su precisin.
Pero si vivimos en la Edad de la Ciencia, por qu abundan las
creencias pseudocientficas y acientficas? Las religiones, los mitos,
las supersticiones, los misticismos, los cultos, las ideas New Age y las
pamplinas de todo tipo se han infiltrado en casi todas las grietas y
72
Por qu creemos en cosas raras
rendijas de la cultura popular y de la alta cultura. Una encuesta reali
zada en 1990 por el instituto Gallup a 1.236 estadounidenses arroja
porcentajes de creencia en lo paranormal que resultan de lo ms
alarmante (Gallup andNewport, 1991, pp. 137-146).
astrologa
percepcin extrasensorial
brujas
que los extraterrestres han aterrizado en la Tierra
laAtlntida
que los dinosaurios y los humanos vivieron
al mismo tiempo
diluvio universal
comunicacin con los muertos
fantasmas
haber tenido una experiencia parapsicolgica
52%
46%
19 %
22%
33%
41 %
65%
42%
35%
67%
Otras ideas populares de nuestro tiempo con poco o ningn respal
do cientfico son el arte de los zahores, el Tringulo de las Bermu
das, los duendes, los biorritmos, el creacionismo, la levitacin, la psicoquinesia, la astrologa, los fantasmas, los detectives videntes, los
ovnis, la visin remota, las auras de Kirlian, que las plantas tienen
emociones, que hay vida despus de la muerte, los monstruos, la grafologa, la criptozoologa, la clarividencia, los mdiums, el poder de
las pirmides, la curacin por la fe, el yeti, la prospeccin paranor
mal, las casas encantadas, las mquinas en movimiento perpetuo, los
lugares con antigravedad y una idea muy divertida: el control de
natalidad astrolgico. En estos fenmenos no slo creen un puado
de raros o lunticos. Han calado en nuestra sociedad mucho ms de
lo que la mayora de nosotros pensamos, lo cual es curioso conside
rando lo lejos que ha llegado la ciencia desde la Edad Media. No
deberamos saber ya que los fantasmas no existen a no ser que las
leyes de la ciencia sean defectuosas o incompletas?
Nuestro bien ms preciado
73
Ao
Figura 2: El aumento del nmero de miembros (lnea continua) de la American
Mathematical Society y de su predecesora, la New York Mathematical Society, fun
dada en 1888; y (lnea de puntos) de la Mathematical Association of America, fun
dada en 1915. [Cortesa de la Mathematical Association of America.]
74
Por qu creemos en cosas raras
tomo de cesio
Ao
Figura 3: Precisin de los relojes, 1300-actualidad.
La paradoja de Pirsig
En Zeny el arte del mantenimiento de la motocicleta (1974), crnica de
una aventura intelectual escrita por Robert Pirsig, aparece un dilo
go entre un padre y un hijo durante una excursin campo a travs
en moto: uno de esos paseos con conversaciones que se prolongan
hasta bien entrada la noche. El padre le est diciendo a su hijo que
no cree en fantasmas porque va en contra de la ciencia. No contie
nen materia y no tienen energa y, por lo tanto y de acuerdo a las
leyes de la ciencia, no existen ms que en la cabeza de la gente. Por
Nuestro bien ms preciado
75
supuesto, las leyes de la ciencia tampoco contienen materia y no tie
nen energa y, por lo tanto, no existen ms que en la cabeza de la
gente. Lo mejor es no creer ni en los fantasmas ni en las leyes de la
ciencia. El hijo, confuso, se pregunta si su padre se ha convertido al
nihilismo (1974, pp. 38-39).
-Entonces no crees en los fantasmas ni en la ciencia?
-No, s que creo en los fantasmas.
-Cmo?
-Las leyes de la fsica y de la lgica, el sistema numrico, el princi
pio de sustitucin algebraica, todo eso son fantasmas, slo que cree
mos en ellos con tanta fe que nos parecen reales. Por ejemplo, parece
totalmente natural suponer que la gravitacin y la ley de la gravedad
existan ya antes de Isaac Newton. Sera de locos pensar que hasta el
siglo x v i i no haba gravedad.
-Claro.
-As que, antes de que existiera la Tierra, antes del hombre, etc
tera, la gravedad ya exista. Exista sin masa propia, sin energa, y sin
estar dentro del pensamiento de nadie.
-Exacto.
-Entonces qu tiene que hacer una cosa para no existir? Tiene que
pasar todas las pruebas de no existencia que hay. No se puede pensar en
un solo atributo de la no existencia que la ley de la gravedad no tuviera,
ni en un solo atributo cientfico de existencia que s tuviera. Yo predigo
que, si dedicas a pensar en ello el tiempo suficiente, dars vueltas y vuel
tas hasta darte cuenta de que la ley de la gravedad no exista antes de
Isaac Newton. As que la ley de la gravedad no existe en ninguna parte
salvo en la cabeza de la gente. Es un fantasma!
Esto es lo que yo llamo la paradoja de Pirsig. Uno de los proble
mas ms complicados para los historiadores y filsofos de la ciencia
de las ltimas tres dcadas ha sido el de resolver la tensin entre la
visin de la ciencia como una bsqueda de la Verdad objetiva, cultu-
76
Por qu creemos en cosas raras
ramente independiente y progresiva, y la visin de la ciencia como
una creacin de conocimientos subjetiva, construida socialmente y
no progresiva. Los filsofos de la ciencia llaman a estos dos enfoques
internalista y externalista. El internalista se centra en el funcio
namiento interno de la ciencia con independencia de su contexto
cultural ms amplio; esto es, en el desarrollo de ideas, hiptesis, teo
ras y leyes, y en la lgica interna que las explica y relaciona. El esta
dounidense de origen belga George Sarton, uno de los fundadores
de la historia de la ciencia, fue quien lanz la visin internalista. Su
planteamiento se puede resumir en los siguientes puntos:
1. El estudio de la historia de la ciencia slo se justifica por su
relevancia con respecto a la ciencia del presente y del futuro.
Por lo tanto, los historiadores deben comprender la ciencia del
presente con el fin de ver de qu forma la ciencia del pasado ha
condicionado su desarrollo.
2. La ciencia es conocimiento positivo sistematizado y la
adquisicin y sistematizacin de conocimiento positivo son las
nicas actividades humanas verdaderamente acumulativas y
progresivas (Sarton, 19S6, p. 5). Por lo tanto, el historiador
debe considerar cada paso histrico en trminos de efectos
progresivos o regresivos.
3. Aunque la ciencia forma parte de la cultura, sta no influ
ye en ella en un grado significativo. Por lo tanto, el historiador
no tiene por qu preocuparse del contexto externo y debe con
centrarse en el funcionamiento interno de la ciencia.
4. Como es positiva, acumulativa y progresiva, la ciencia es la
contribucin ms importante a la historia de la humanidad.
Por lo tanto, es el objeto de estudio ms importante para un
historiador. Estudiarla contribuir a evitar guerras y a tender
puentes entre los pueblos y las culturas.
En cambio, la visin externalista se centra en situar la ciencia dentro
Nuestro bien ms preciado
77
del contexto cultural ms amplio de la religin, la poltica, la econo
ma y las ideologas, y considera los efectos que estos campos han
ejercido en el desarrollo de las ideas, hiptesis, teoras y leyes cient
ficas. El filsofo de la ciencia Thomas Kuhn fund la tradicin externalista en 1962 con la publicacin de La estructura de las revoluciones
cientficas. En ese libro, Kuhn introdujo los conceptos de paradigma
cientfico y cambio de paradigma. Reflexionando sobre la tradicin
extemalista, conclua: Los historiadores de la ciencia han contra
do una enorme deuda con el difunto George Sarton por el papel
que desempe en la definicin de su profesin, pero la imagen
que difundi contina haciendo mucho dao, por mucho que se
haya desechado hace tiempo (1977, p. 148).
El historiador de la ciencia Richard Olson, que proviene de la fsi
ca, busca el equilibrio entre ambas posturas. Olson empieza su libro
Science Deified and Science Dejied [Ciencia deificada y ciencia desafia
da] (1991) con una cita del psiclogo B. F. Skinner, que resume,
muy sucintamente, la postura internalista: No hay teora que cam
bie el objeto de una teora. Olson rechaza un internalismo tan
estricto: Existen serias dudas de que semejante postulado pueda ser
cierto incluso cuando la teora se ocupa de seres inanimados, pero
de lo que no hay duda es de que es falso cuando se aplica a los seres
humanos y a otros organismos vivos. Es mucho ms equilibrado,
afirma Olson, considerar que la ciencia es tanto producto como pro
ductora de cultura: En muchos sentidos, la ciencia se ha limitado a
justificar la sucesiva sustitucin de mitos obsoletos por mitos ms
modernos como base para comprender el mundo. La teora cientfi
ca slo surge a partir y bajo la influencia de su entorno intelectual y
social, esto es, es resultado de una cultura a la que al mismo tiempo
modifica (p. 3). Se trata de un equilibrio necesario porque el inter
nalismo estricto es imposible, porque, si es cierto que todo conoci
miento se fabrica a partir de la sociedad y es producto de una cultu
ra, tambin lo es que la postura externalista est cerrada sobre s
misma y, por lo tanto, acaba por derrumbarse. La creencia de que
78
Por qu creemos en cosas raras
todo saber est determinado culturalmente y de que, por lo tanto,
carece de certidumbre es, en gran parte, producto de un entorno
cultural lleno de incertidumbre.
El externalismo extremo (a veces llamado relativismo fuerte)
no se corresponde con la realidad. Pero quienes hemos sido forma
dos por la generacin de historiadores a la que Olson pertenece (el
propio Olson fue uno de los tutores de mi tesis doctoral) sabemos
muy bien que los fenmenos sociales y las tradiciones culturales
influyen en la teora, la cual, a su vez, determina la interpretacin de
los hechos; luego, los hechos refuerzan la teora, y as se contina,
dando vueltas y ms vueltas hasta que, por algn motivo, el paradig
ma cambia. Pero, si la cultura ejerce una influencia determinante en la
ciencia -si los fantasmas y las leyes de la naturaleza no existen ms
que en la cabeza de la gente-, ser posible que la ciencia no tenga
mayor validez que la pseudociencia? Acaso no hay diferencia entre
los fantasmas y las leyes de la ciencia?
Es posible salir de este crculo vicioso reconociendo lo siguiente:
pese a la influencia de la cultura, se puede considerar que la ciencia
es acumulativa y progresiva cuando estos trminos se aplican de
forma precisa y acrtica. El progreso cientfico es el crecimiento acumu
lativo y alo largo del tiempo de un sistema de saberes en el que los rasgos tiles
se conservan y los intiles se desechan basndose en la invalidacin ofalta de
confirmacin de conocimientos comprobables. Segn esta definicin, la
ciencia (y, por extensin, la tecnologa) son las nicas tradiciones
culturales que progresan no de un modo jerrquico o moralista,
sino de una forma factual y definible. Desde este punto de vista acu
mulativo, y tanto si es deificada como si es desafiada, la ciencia es
progresiva. Eso es lo que la distingue de todas las dems tradiciones
y, en especial, de la pseudociencia.
La resolucin del dilema intemalismo-extemalismo -la paradoja
de Pirsig- se consigue con precisin semntica y el estudio de ejem
plos histricos. Un ejemplo servir para ilustrar la fascinante rela
cin entre ciencia y poltica. La mayora de los tericos de la poltica
Nuestro bien ms preciado
79
consideran Leviatn (1651), de Thomas Hobbes, uno de los tratados
polticos ms importantes de la era moderna. La mayora de ellos,
sin embargo, no se percata de que Hobbes elabor sus ideas polti
cas a partir de las ideas cientficas de su tiempo. En realidad, Hobbes
se vea a s mismo como el Galileo Galilei y el William Harvey de la
ciencia de la sociedad. La carta dedicatoria de su De Corpore Poltico
(1644) debe de ser una de las declaraciones menos modestas de la
historia de la ciencia: Galileo [...] fue quien primero nos abri la
puerta de la filosofa natural universal, que es el conocimiento de la
naturaleza del movimiento [...]. La ciencia que se ocupa del orga
nismo del hombre, que es la parte ms provechosa de la ciencia
natural, la descubri con admirable sagacidad nuestro paisano el
doctor Harvey. La filosofa natural es, por tanto, muyjoven, pero la
filosofa civil lo es todava mucho ms, y no se remonta ms all [...]
de mi propia De Cive (1839-1845, vol. 1, pp. vii-ix).
Hobbes se inici en el pensamiento cientfico a los cuarenta aos
al toparse con un ejemplar de Elementos, de Euclides, en casa de un
amigo y dar con un teorema que no logr comprender hasta que
ley los postulados y las definiciones precedentes. En uno de esos
relmpagos de intuicin tan significativos en los anales de la ciencia,
empez a aplicar la lgica geomtrica a la teora social y, al igual que
Euclides fund la geometra, fund una ciencia de la sociedad, cosa
que hizo a partir de un primer principio segn el cual el universo
est compuesto de materia en movimiento. Su segundo principio
afirma que toda vida depende del movimiento vital, semejante, en
sus propias palabras, al movimiento de la sangre, que circula perpe
tuamente (como ha demostrado a raz de muchos indicios y seales
infalibles el doctor Harvey, que ha sido el primero en observarlo)
por las venas y las arterias (1839-1845, vol. 4. p. 407). Por medio de
los sentidos, el cerebro detecta el movimiento mecnico de los obje
tos en el entorno. Puesto que todas las ideas sencillas se originan en
esos movimientos sensoriales bsicos, las ideas complejas han de ori
ginarse a partir de la combinacin de ideas sencillas. Por lo tanto,
80
Por qu creemos en cosas raras
toda idea es un tipo de movimiento del cerebro que llamamos
recuerdo. Cuando el movimiento desaparece, tambin desapare
ce la memoria.
Los humanos tambin estamos en movimiento, impulsados por
pasiones, apetitos (placer) y aversiones (dolor) que mantienen el
movimiento vital de la propia vida. Para conseguir placer y evitar el
dolor, uno necesita poder. En el estado natural, todos son libres de
ejercer el poder sobre otros para obtener ms placer. Es lo que Hobbes llama derecho natural. La desigualdad de las pasiones de los
individuos que viven en estado natural es lo que conduce a la gue
rra de todos contra todos. En el ms clebre pasaje de la teora pol
tica, Hobbes imagina la vida sin el gobierno del Estado: En esas
condiciones no hay lugar para la industria porque sus frutos son
inciertos [...] no hay cmputo del tiempo, ni artes, ni letras, ni socie
dad, sino, lo que es peor, miedo permanente y peligro de muerte
violenta, y la vida del hombre es solitaria, pobre, sucia, brutal y
breve ([1651] 1968, p. 76). Por suerte, sostiene Hobbes, los huma
nos podemos razonar y, gracias a la razn, modificar el derecho
natural a favor de la ley natural, de la cual surge el contrato social.
El contrato social pide a los individuos que cedan todos sus derechos
(con excepcin del de defensa propia) al soberano, quien, como el
Leviatn bblico, slo es responsable ante Dios. Comparado con la
guerra de todos contra todos, que un soberano presida el Estado es
algo mucho mejor y la base de una sociedad racional en la que la paz
y la prosperidad son sostenibles a escala masiva.
He simplificado mucho los pasos de la compleja teora de Hobbes,
pero lo importante es que su razonamiento es euclidiano y su sistema,
mecnico. Empez por los principios de la metafsica y termin con
un sistema social completo. Adems, ya que muchos tericos de la
poltica consideran que Hobbes es el pensador ms influyente de la
era moderna, la conexin que establece entre ciencia y poltica toda
va sigue en vigor. La ciencia y la cultura interactan, no son algo sepa
rado e independiente pese a los intentos de los cientficos de que as
Nuestro bien ms preciado
81
sea. En la tercera edicin de sus Principia (1726), su gran obra, Isaac
Newton, uno de los fundadores de la ciencia moderna, afirma: De
momento no he sido capaz de descubrir la causa de las propiedades
de la gravedad a partir de los fenmenos y no finjo hiptesis alguna;
pero las hiptesis, sean fsicas o metafsicas, tengan cualidades mecni
cas o misteriosas, no tienen lugar en la filosofa experimental ([1729]
1962, vol. 2, p. 547). Pero Olson ha demostrado con cunta frecuencia
pergeaba Newton hiptesis: Como la conjetura de que la luz es glo
bular y se parece a las pelotas de tenis, que ofrece con toda claridad en
su primer escrito sobre ptica (1991, p. 98). Pero es que adems,
como afirma Olson, Newton aventuraba hiptesis incluso con rela
cin a la ley de la gravedad -que es su mayor hallazgo-: Es indudable
que especul sobre las causas de la gravedad no slo en privado, sino
tambin en sus publicaciones. Tambin se ha argumentado, muy con
vincentemente, que, en lo que concierne al estudio de la filosofa
natural en el siglo xvm, las conjeturas y las hiptesis de Newton [... ]
tuvieron mayor importancia que la tradicin antihipottica de los
Principia (1991, p. 99). En realidad, pocas cosas hay ms misteriosas y
metafsicas que la accin a distancia que ejerce la gravedad. Qu es
la gravedad? Es la tendencia de los objetos a atraerse. Por qu se atra
en los objetos? Por la gravedad. Amn de ser tautolgica, esta explica
cin suena fantasmagrica, lo cual nos conduce a la solucin de la
paradoja de Pirsig.
Existen los fantasmas? Existen las leyes cientficas? No hay dife
rencia entre los fantasmas y las leyes cientficas? Por supuesto que la
hay y la mayora de los cientficos creen en las leyes cientficas pero no
en los fantasmas. Por qu? Porque una ley cientfica es una descripcin
de una accin que se repite regularmentey est abierta a su invalidacin o a su
cmfirmacin. Una ley cientfica describe cierta accin de la naturaleza y
puede comprobarse. La descripcin est en la cabeza; la repeticin de
la accin est en la naturaleza. La pruebas confirman o invalidan las
leyes cientficas. La ley de la gravedad, por ejemplo, describe la repeti
da atraccin de los objetos y se confirma una y otra vez en la realidad
82
Por qu creemos en cosas raras
extema. La existencia de los fantasmas nunca se ha comprobado con
xito en la realidad externa (no me parecen pruebas las fotografas
borrosas y con manchas que se pueden explicar y reproducir por la
distorsin de las lentes o problemas de luz). La ley de la gravedad se
puede considerar un hecho. Lo cual significa que se ha confirmado
hasta el punto que es razonable coincidir provisionalmente en su vali
dez. Se puede considerar que los fantasmas no existen, no son un
hecho, porque su existencia no se ha comprobado nunca en modo
alguno. Finalmente, aunque la ley de la gravedad no exista antes de
Newton, la gravedad s que exista. Ms all de lo que afirman quienes
creen en ellos, los fantasmas no existen. La diferencia entre fantasmas
y leyes cientficas es significativa y real. La paradoja de Pirsig queda
resuelta: toda descripcin est en la cabeza, pero la leyes cientficas
describen fenmenos naturales que se repiten, mientras que las afir
maciones pseudocientfficas son idiosincrsicas.
Pseudociencia y pseudohistoria
De acuerdo entonces: los fantasmas son una patraa, y tambin la
mayora de las afirmaciones que figuran bajo el epgrafe pseudo
ciencia, con el cual me refiero a afirmaciones que por su apariencia se
asemejan a las cientficas aunque carezcan de pruebas plausibles que las res
palden. La bsqueda de vida extraterrestre no es pseudociencia por
que la existencia de vida fuera de la Tierra es plausible, aunque no
haya pruebas de ello (el SETI, Search for Extraterrestrial Intelligence, busca seales de radio extraterrestres). La afirmacin de que hay
abducciones extraterrestres, en cambio, es psedudociencia, porque
no slo faltan pruebas fsicas, sino que es muy improbable que los
aliengenas se estn llevando a miles de personas en naves espaciales
que sobrevuelan la Tierra sin que nadie las haya detectado ni haya
informado con pruebas de los desaparecidos.
Pero qu ocurre con los acontecimientos histricos? Puesto que
Nuestro bien ms preciado
83
no se repiten ni en la naturaleza ni el laboratorio, cmo sabemos
que ocurrieron? Como veremos en los captulos 13 y 14, existe una
diferencia significativa entre historia y pseudohistoria. La mayora
de la gente dira que la historia no es una ciencia, pero estaran de
acuerdo en que quienes niegan el Holocausto y los afrocentristas a
ultranza hacen algo distinto a lo que hacen los historiadores.
Dnde est la diferencia? En el captulo 1 seal que la validacin
externa a travs de la observacin y la comprobacin es una de las
caractersticas fundamentales de la ciencia. Quienes creen en las
abducciones extraterrestres nos han dicho que no hay forma de
comprobar lo que dicen porque la experiencia es, en cierto sentido,
un hecho histrico y los dems no estbamos en el lugar donde ocu
rri. Asimismo, la propia experiencia de la abduccin es un recuer
do reconstruido por medio de la hipnosis regresiva, lo cual hace
que la validacin externa sea todava ms difcil.
Pero los acontecimientos histricos s se pueden comprobar. Por
ejemplo, Mary Lefkowitz, historiadora especializada en la poca cl
sica, ha escrito una documentada respuesta a la afirmacin afrocentrista de que la filosofa, el arte, la ciencia, la literatura, etctera, occi
dentales provienen de frica y no de Grecia y Roma. Su libro Not
Out ofAfrica [No sali de Africa] levant ampollas en Estados Uni
dos, donde recibi acusaciones de todo tipo, desde que era racista a
que era polticamente incorrecta. Lefkowitz escribi la obra despus
de asistir, en febrero de 1993, a una conferencia pronunciada en el
Wellesley College (donde da clases) por el doctor Yosef A. A. benJonchanna, conocido y convencido afrocentrista. Entre otras afirma
ciones extravagantes, este historiador afirm que Aristteles rob las
ideas que habran de convertirse en la base de la filosofa occidental
en la biblioteca de Alejandra, donde los negros africanos haban
depositado sus obras filosficas. En el tumo de preguntas, Mary Lef
kowitz quiso saber cmo fue esto posible, ya que la biblioteca de Ale
jandra fue construida despus de la muerte de Aristteles. La res
puesta resulta reveladora:
84
Por qu creemos en cosas raras
El doctor ben-Jochannan fue incapaz de responder a la pregunta y
dijo que se senta ofendido por mi tono. Varios estudiantes se acerca
ron a m despus de la conferencia y me acusaron de racismo, sugi
riendo que los historiadores blancos me haban lavado el cerebro
[...]
Como si esto no resultara lo suficientemente preocupante, se pro
dujo tambin un extrao silencio por parte de muchos de mis compa
eros de la facultad. Varios de ellos eran conscientes de que el doctor
benjochannan afirmaba algo que los hechos invalidaban. Ms tarde,
uno de ellos dijo que la conferencia le haba parecido tan desalenta
dora que opt por no decir nada [...]. Cuando me acerqu a la deca
na de la facultad para explicarle que no existan pruebas objetivas que
respaldaran algunas afirmaciones de los afrocentristas sobre historia
antigua, repuso que todos tenamos una visin distinta pero igual
mente vlida de la historia [...]. Cuando, en una reunin de la facul
tad, afirm que Aristteles no poda haber robado su filosofa de la
biblioteca de Alejandra porque la biblioteca no se construy hasta
despus de su muerte, uno de mis compaeros respondi: Me da
igual quin rob qu de dnde. (1996, pp. 2, 3,4.)
Ah est el problema. Todos podemos tener nuestro punto de vista
de la historia, pero no todos los puntos de vista son igualmente vli
dos. Algunos son histricos y otros son pseudohistricos, es decir, no
hay pruebas que los apoyen ni son plausibles y quien los sostiene lo hace sobre
todo por razones polticas o ideolgicas.
Diversas fuentes que no guardan relacin entre s dan fe de las
fechas del nacimiento y del fallecimiento de Aristteles (384 y 322 a.
C.) y de la fecha de construccin de la biblioteca de Alejandra (pos
terior al 323 a. C.). Es un hecho que Aristteles muri antes la cons
truccin de la biblioteca. Es necesario poner en marcha una masiva
campaa de negaciones y falsedades para modificar este hecho, y
eso es precisamente lo que hacen los afrocentristas. Ciertamente, los
seres humanos somos capaces de casi todo y muchas referencias his-
Nuestro bien ms preciado
85
toncas son equivocadas. Pero, como seala Mary Lefkowitz, no hay
motivos para dar crdito a una denuncia de conspiracin si no exis
ten pruebas que la apoyen (p. 8). Lo cual nos lleva a otro punto
importante: los pseudohistoriadores y los historiadores no se ocu
pan igual del pblico que los sigue y utilizan los datos de que dispo
nen de formas distintas. Si lo que el doctor ben-Jochannan quera
era sostener que Aristteles haba recibido influencias o estaba fami
liarizado con ciertas ideas que circulaban entre Grecia y frica,
podra haber examinado las pruebas que haba a favor y en contra
de su teora. En realidad, es lo que hizo Mary Lefkowitz. Pero al doc
tor benjochannan no le interesan tanto los hechos histricos como
la adulteracin de la historia, ensear los matices de la historiografa
como predicar las ideas afrocentristas. Sabe que la ideologa influye
en el conocimiento, hurga en la ignorancia o apata del pblico con
respecto a los hechos histricos, mezcla algunos acontecimientos
reales con una serie de excntricas inferencias sobre el pasado, y
hace pseudohistoria.
Las ciencias histricas hunden sus races en la profusa coleccin
de datos del pasado que, aunque no se repiten, constituyen fuentes
vlidas de informacin para establecer relaciones entre aconteci
mientos concretos y para confirmar hiptesis generales. La imposibi
lidad de observar los sucesos del pasado o de realizar experimentos
controlados no es bice para la existencia de las ciencias de la pa
leontologa y de la geologa, de modo que por qu va a serlo para
una ciencia de la experiencia humana? La clave est en la capacidad
para comprobar las hiptesis. Basndose en los datos del pasado, el
historiador elabora una hiptesis que luego contrasta con nuevos
datos de otras fuentes histricas.
Pondr un ejemplo. En cierta ocasin tuve oportunidad de
desenterrar el esqueleto de un dinosaurio. Lo hice con Jack Homer,
responsable de paleontologa del Museo de las Rocosas de Bozeman, estado de Montana. En DiggingDinosaurs [Excavando dinosau
rios] , Horner reflexiona sobre el proceso histrico a la hora de des
86
Por qu creemos en cosas raras
cribir las dos fases de la famosa excavacin en la que descubri los
primeros huevos de dinosaurio encontrados en Norteamrica. El
primer paso consisti en sacar los fsiles del suelo; el segundo,
observarlos, estudiarlos, formular hiptesis basadas en lo que vea
mos e intentar asegurarlas o desmentirlas (Horner y Gorman,
1988, p. 168). La primera fase, que consiste en extraer los huesos de
la piedra, es un trabajo extenuante. No obstante, al pasar de los mar
tillos mecnicos y los picos a las pequeas cepillos y herramientas de
dentista, la interpretacin histrica se acelera en funcin de la canti
dad de huesos desenterrados, y las ganas de seguir excavando se
multiplican. La paleontologa no es una ciencia experimental, es
una ciencia histrica -explica Jack Horner-. Esto significa que los
paleontlogos rara vez pueden examinar sus hiptesis con experi
mentos de laboratorio, pero, pese a ello, s las pueden contrastar
(p. 168). Cmo?
En 1981, Jack Horner descubri en Montana un yacimiento que
contena aproximadamente treinta millones de fragmentos fsiles
de huesos de mayasaurio, tras cuyo estudio extrajo la siguiente con
clusin: Segn un clculo conservador, hemos descubierto la
tumba de unos diez mil dinosaurios (p. 128) .Jack Horner y su equi
po no haban extrado treinta millones de fragmentos fsiles. A par
tir de los que encontraron en las zonas excavadas, extrapolaron
cuntos poda haber en el yacimiento en su conjunto, una zona de
dos kilmetros por cuatrocientos metros. La hiptesis comenz con
la pregunta: Qu podra representar un depsito as? (p. 129).
No haba pruebas de que los depredadores hubieran masticado los
huesos, pero muchos estaban partidos por la mitad en sentido longi
tudinal. Adems, todos los huesos estaban colocados de este a oeste
-de ah la forma alargada del depsito-. Los huesos pequeos esta
ban separados de los grandes y no haba huesos de mayasaurios
recin nacidos, slo de ejemplares que medan entre tres y ocho
metros de largo. El hallazgo plante ms preguntas que dio respues
tas. Cul era la causa de que los huesos estuvieran partidos en sent-
Nuestro bien ms preciado
87
do longitudinal? Por qu los pequeos estaban separados de los
grandes? Era el yacimiento los restos de una manada que haba
muerto al mismo tiempo o un cementerio que haba ido creciendo a
lo largo de los aos?
Una de las primeras hiptesis, la de que el barro arrastrado por
una inundacin haba enterrado a la manada entera fue desechada,
porque ni siquiera la inundacin ms poderosa podra haber que
brado los huesos en sentido longitudinal [...] y porque no tena sen
tido que una manada de animales vivos enterrados en el barro aca
bara con los esqueletos desarticulados. Aplicando el mtodo
hipottico-deductivo, Jack Horner formul una segunda hiptesis:
Daba la impresin de que haban ocurrido dos cosas: los dinosau
rios haban muerto a consecuencia de cierto incidente y los huesos
haban sido arrastrados por otro. Ya que medio metro por encima
del lecho de huesos haba una capa de ceniza volcnica, la actividad
volcnica tuvo que intervenir en la muerte de la manada. Deduc
cin: puesto que los huesos estaban partidos slo longitudinalmen
te, la fractura tuvo que producirse mucho despus del suceso que
caus la muerte de los animales, que bien pudo ser una erupcin
volcnica, sobre todo porque a finales del Cretcico, en las Rocosas
haba muchsimos volcanes. Conclusin: Una manada de mayasaurios muri a consecuencia de los gases, el humo y las cenizas de
una erupcin volcnica. Y, si una enorme erupcin los mat a todos
ala vez, tambin debi de matar a todos los seres vivos de alrede
dor, incluidos carroeros y predadores. Luego tal vez se produjera
una inundacin, quizs por la rotura de los diques de algn lago, y la
corriente arrastr los huesos, separando los grandes de los pequeos
(que pesan menos) y dndoles la orientacin uniforme que tenan
en su lecho definitivo. Finalmente la ceniza, que es ms ligera,
habra emergido a la superficie del lodo cuando ste se asent, y los
huesos se haban hundido hasta el fondo. Ypor qu no haba bebs
de dinosaurio? Tal vez los bebs de ese ao estaban todava en los
huevos o en nidos cuando se produjo la erupcin, o tal vez la anida
88
Por qu creemos en cosas raras
cin ni siquiera haba empezado. Pero y los cachorros de la tempo
rada anterior, que en el momento de la erupcin seran ejemplares
juveniles? Horner admite: Nadie sabe a ciencia cierta que esos
dinosaurios tuvieran cras todos los aos (pp. 129-133).
Incluso en la primera fase de una excavacin, cuando hay que
sacar a los fsiles de su sudario de roca, el mtodo hipottico-deductivo se aplica constantemente. Cuando me aproximaba al campamento
de Jack Horner, esperaba encontrar al ocupado director de un yaci
miento muy patrocinado dando rdenes a voz en grito. Me sorpren
di encontrar a un paciente cientfico de la historia sentado con las
piernas cruzadas ante una vrtebra cervical de un apatosaurio de 140
millones de aos que se preguntaba qu demonios hacer con ella. Al
poco lleg el reportero de un diario local (al parecer, algo normal,
porque nadie le prest atencin) y le pregunt qu significaba el des
cubrimiento para la historia de los dinosaurios. Modificaba alguna de
sus teoras? Dnde estaba la cabeza? Haba ms de un cuerpo en el
yacimiento? Etctera. Las respuestas de Horner fueron las que cabe
esperar de un cientfico cauto: Todava no lo s. Me supera.
Necesitamos ms pruebas. Habr que esperar para ver.
Era ciencia histrica en su mejor versin. Por ejemplo, despus
de dos largos das de no encontrar nada aparte de roca y de no des
cubrir otra cosa que mi propia ineptitud a la hora de distinguir el
hueso de la piedra, uno de los paleontlogos me seal que una
roca que yo estaba a punto de tirar era un trozo de hueso que pare
ca parte de una costilla. Si era una costilla, entonces el hueso conser
vara forma de costilla cuando quitsemos la mayor parte de la roca
sobrante. Fue lo que hice y cuando ya le haba quitado unos treinta
centmetros empez a ensancharse por la derecha. Era una costilla
u otra cosa? Jack se acerc a mirar. Podra ser parte de una pelvis,
sugiri. Si era parte de una pelvis, entonces, al quitar ms material,
tendra que empezar a ensancharse tambin por la izquierda. Poco
despus, la prueba emprica verific la prediccin de Jack. Y as da
tras da. El proceso de excavaciones depende de este tipo de razona
Nuestro bien ms preciado
89
mientos hipottico-deductivos. En cierto sentido, la ciencia histrica
se vuelve experimental cuando las predicciones basadas en las obser
vaciones iniciales son verificadas o todo lo contrario por observacio
nes posteriores. La arqueologa histrica, se trate de buscar huesos o
cartas, es el procedimiento experimental del historiador cientfico
interesado en contrastar sus hiptesis.
Pero debo sealar que existen diferencias entre las pruebas pa
leontolgicas y las pruebas de la historia humana. Las primeras son,
sobre todo, primarias: estrictamente fsicas y naturales, y se interpre
tan extrapolando el funcionamiento de las leyes naturales ahora y
en el pasado. Las segundas suelen ser secundarias: documentos
escritos por humanos, seres extraordinariamente selectivos, que
aaden, borran y alteran las pruebas. Los historiadores saben que
los testimonios histricos hay que tratarlos de forma diferente a
como se tratan las evidencias arqueolgicas y paleontolgicas, ser
conscientes de que, con mucha frecuencia, las lagunas de los testi
monios histricos se deben a que los humanos escribimos sobre lo
que nos interesa y sobre lo que en determinado momento nos pare
ce importante. La naturaleza no borra el registro histrico de quie
nes estn marginados socialmente. Pese a ello, como ha demostrado
en su controvertido libro Bom to Rebel [Nacido para rebelarse]
(1996) el historiador de la ciencia Frank Sulloway, las hiptesis hist
ricas tambin se pueden contrastar (vase el captulo 15 para la dis
cusin del modelo de Sulloway). En los ltimos cien aos, por ejem
plo, algunos historiadores han formulado la hiptesis de que la clase
social y la lucha de clases han sido las fuerzas inductoras de las revo
luciones polticas y cientficas. Sulloway ha puesto a prueba la validez
de esta hiptesis marxista codificando segn su clase social a miles
de individuos que han participado en docenas de revoluciones y rea
lizando a continuacin anlisis estadsticos para comprobar si, entre
los bandos enfrentados en una revolucin, existan diferencias signi
ficativas de clase. Y resulta que no. Marx se equivocaba, pero ha
hecho falta un historiador formado en las ciencias para descubrir
90
Por qu creemos en cosas raras
este hecho, cosa que ha hecho con la puesta en prctica de un senci
llo experimento histrico.
Cmo cambia la ciencia
La ciencia no es como la pseudociencia y la historia no es como la
pseudohistoria, y no slo por pruebas y la plausibilidad, sino por
cmo cambian. La ciencia y la historia son acumulativas y progresi
vas porque continan mejorando y perfeccionando el conocimiento
del mundo y de nuestro pasado basndose en nuevas observaciones
e interpretaciones. La pseudohistoria y la pseudociencia, si es que
llegan a hacerlo, cambian sobre todo por razones personales, polti
cas o ideolgicas. Pero cmo cambian la ciencia y la historia?
Una de las teoras ms tiles acerca de la forma en que se modifi
ca la ciencia es la que se corresponde con el concepto cambio de
paradigma, de Thomas Kuhn (1962). El paradigma define la cien
cia normal de una poca -tal y como la aceptan la mayora de los
cientficos que la practican dentro de un mismo mbito-y el cambio
(o revolucin) puede producirse cuando un nmero importante de
cientficos herticos o renegados consiguen suficientes pruebas o
suficiente poder para rebatir o derrocar el paradigma imperante. El
poder es visible en los aspectos sociales y polticos de la ciencia: los
temas de investigacin y las actitudes magistrales en las universida
des de mayor relevancia, la influencia en el seno de los rganos de
financiacin, el control de las publicaciones y de las conferencias, los
libros prestigiosos, etctera. Defino paradigma como un modelo com
partido por la mayora, pero no por todos los miembros de la comunidad cien
tfica, un modelo diseada para describir interpretarfenmenos observados
o inferidos, pasados opresentes y que time por objetivo la construccin de un
rgano comprobable de conocimientos expuesto a su revocacin o confirma
cin. Dicho de otra manera, un paradigma capta el pensamiento
cientfico de la mayora pero, generalmente, coexiste con otros para
Nuestro bien ms preciado
91
digmas con los que ha de competir, lo cual no es sino una necesidad,
si es que nuevos paradigmas han de desplazar a los viejos.
En TheDarwinianParadigm [El paradigmadarwiniano] (1989), el
filsofo de la ciencia Michael Ruse identific al menos cuatro usos
del trmino:
1. Sociolgico. Centrado en un grupo de personas que se re
nen porque tienen la sensacin de que comparten una misma
perspectiva (cosa que puede ser cierta o no) que, hasta cierto
punto, los distingue de otros cientficos (pp. 124-125). Dentro
de la psicologa, los psiclogos freudianos constituyen un buen
ejemplo de ciencia guiada por un paradigma sociolgico.
2. Psicolgico. Los individuos que comparten el paradigma
ven, literalmente, el mundo de forma distinta a como lo ven
quienes no lo comparten. Todos hemos visto las figuras reversi
bles de los experimentos de percepcin visual, como esa en la
que se puede ver una mujer joven o una mujer vieja, en la cual
la percepcin de la una impide la percepcin de la otra. En este
particular experimento perceptivo, presentar a los sujetos una
imagen contrastada de una mujer joven y, luego, el dibujo
ambiguo en el que aparecen ambas desemboca, siempre, en la
percepcin de la mujer joven, mientras que, si lo que primero
se presenta es una imagen inequvoca de una mujer vieja,
sucede todo lo contrario, al menos, el 95 por ciento de las veces
(Beeper, 1935).
De igual modo, para algunos investigadores, la agresividad
del ser humano es algo biolgicamente innato y esencial, mien
tras que para otros es inducida culturalmente y prescindible.
Aquellos que centran sus investigaciones en demostrar uno de
estos dos puntos de vista hacen ciencia guiados por un paradig
ma psicolgico: ambos puntos de vista cuentan con apoyos que
los sustentan, pero la eleccin de uno u otro est condicionada
por factores psicolgicos.
92
Por qu creemos en cosas raras
3. Epistemolgico. La propia forma de hacer ciencia est
vinculada con el paradigma porque las tcnicas, problemas y
soluciones de la investigacin vienen determinados por las
hiptesis, teoras y modelos previos. Una teora de la frenologa
que induzca al desarrollo de equipos frenolgicos para medir
los bultos del crneo constituira un ejemplo de ciencia guiada
por el paradigma epistemolgico.
4. Ontolgico. En su sentido ms profundo, lo que se des
cubre depende fundamentalmente del paradigma que se sos
tenga. Para Priestley, el oxgeno, literalmente, no exista [...].
Lavoisier no slo crea en la existencia del oxgeno, es que el
oxgeno existe (pp. 125-126). De igual modo, para George
Buffon y Charles Lyell, las variedades dentro del seno de una
poblacin no son ms que una degeneracin del tipo original;
la naturaleza las suprime para preservar la esencia de la especie.
Para Charles Darwin y Alfred Russel Wallace, la diversidad es la
clave del cambio evolutivo. Cada punto de vista depende de un
paradigma ontolgico distinto: Buffon y Lyell eran incapaces
de ver la diversidad como un motor de la evolucin, porque
para ellos la evolucin no exista; para Darwin y Wallace, la
diversidad dentro de una misma especie no era degenerativa
porque, para la evolucin, la degeneracin es irrelevante.
Mi definicin de paradigma vale para los usos sociolgico, psicolgico y
epistemolgico. Para que tambin sirviera para el ontolgico, tendra
que afirmar que un paradigma es tan bueno como cualquier otro
porque no hay datos exteriores que lo corroboren. La lectura de los
posos del t y las previsiones econmicas, la adivinacin del futuro
examinando las tripas de un cordero y los mapas meteorolgicos, la
astrologa y la astronoma, segn el paradigma ontolgico, todas esas
disciplinas determinan de igual modo la realidad. Esto no slo no se
corresponde con la realidad, sino que es ridculo. Por difcil que sea
predecir el futuro para los economistas y los meteorlogos, siguen
Nuestro bien ms preciado
93
hacindolo mucho mejor que quienes lo hacen leyendo los posos
de t y o los entresijos de un cordero. Los astrlogos no pueden
explicar el funcionamiento del interior de una estrella, predecir el
curso de las galaxias que colisionan, ni cartografiar el curso de una
nave espacial en viaje a Jpiter. Los astrnomos s, por la sencilla
razn de que operan dentro de un paradigma cientfico que se per
fecciona constantemente frente a la spera realidad de la naturaleza.
La ciencia es progresiva porque sus paradigmas dependen del
conocimiento que se va acumulando por medio de la experimenta
cin, la corroboracin y la falsificacin. La pseudociencia, la no cien
cia, la supersticin, los mitos, la religin y el arte no son progresivos
porque no tienen los objetivos ni cuentan con los mecanismos que
dan pie a la acumulacin del saber que crece a raz del conocimiento
del pasado. Sus paradigmas o bien no cambian o bien coexisten con
otros paradigmas. En su sentido acumulativo, el progreso no es su
objetivo. Esto no es una crtica, es una observacin. Los artistas no
mejoran el estilo de sus predecesores, inventan estilos nuevos. Los
sacerdotes, los rabinos y los pastores no intentan mejorar la prdica de
sus maestros, la repiten, la interpretan y la ensean. Los pseudocientficos no corrigen los errores de sus predecesores, los perpetan.
Al hablar de cambio acumulativo me refiero a que, cuando el
paradigma cambia, los cientficos no abandonan la ciencia. Al con
trario, conservan lo que del paradigma sigue siendo vlido y aaden
interpretaciones y elementos nuevos. Albert Einstein subray este
punto al reflexionar sobre su contribucin a la fsica y la cosmologa:
Crear una nueva teora no es como destruir un viejo granero y eri
gir en el solar un rascacielos. Es ms como escalar una montaa,
adquiriendo nuevos y ms amplios puntos de vista, descubriendo
relaciones inesperadas entre el punto de partida y su rico entorno.
Pero ese punto de partida sigue existiendo y se puede ver, aunque
parezca ms pequeo y forme una pequea parte de nuestra visin,
ahora ms amplia y ganada a base de superar obstculos en nuestra
ascensin (en Weaver, 1987, p. 133). Aunque Darwin sustituyera la
94
Por qu creemos en cosas raras
teora de la creacin especial por la de la evolucin por seleccin
natural, una gran parte de los hallazgos anteriores se conservaron: la
clasificacin de Linneo, la geologa descriptiva, la anatoma compa
rativa, etctera. Lo que cambi fue la forma en que los diversos cam
pos se relacionaron entre s a travs de la historia: la teora de la evo
lucin. Hubo crecimiento acumulativo y cambio de paradigma. As
es el progreso cientfico, definido como el crecimiento acumulativo de
un sistema de conocimientos a lo largo del tiempo, sistema en el cual los
hallazgos tiles se conservan y los que no lo son se desechan basndose en la
invalidacin o confirmacin de conocimientos que son comprobables.
1 triunfo de la ciencia
Aunque he definido la ciencia como una actividad progresiva, admi
to que no es posible saber si los conocimientos que va desvelando el
mtodo cientfico son totalmente ciertos porque no tenemos un
lugar-un punto de apoyo de Arqumedes- desde el que contemplar
la Realidad desde el exterior. No hay duda de que la ciencia recibe la
poderosa influencia de la cultura a la que pertenece, ni de que es
posible que todos los cientficos compartan un prejuicio comn que
les lleva a pensar en la naturaleza de una forma determinada. Pero
esto no incide negativamente en la naturaleza progresiva de la cien
cia desde el punto de vista de la acumulacin.
A este respecto, el filsofo Sydney Hook establece una interesante
comparacin entre artes y ciencias: La Madonna de Rafael sin Rafael,
las sonatas y sinfonas de Beethoven sin Beethoven, resultan inconcebi
bles. En la ciencia, por otra parte, la mayora de los hallazgos de un
cientfico podra haberlos hallado perfectamente otro cientfico de su
mismo campo (1943, p. 35). La razn es que la ciencia, que tiene el
progreso como uno de sus objetivos principales, busca la comprensin
por medio de mtodos objetivos (por mucho que rara vez los obten
ga) . El arte busca suscitar emociones y reflexin por medio de mtodos
Nuestro bien ms preciado
95
subjetivos. Cuanto ms subjetivo es el intento, ms individual se vuelve
y, por tanto, ms difcil, si no imposible, que otro obtenga los mismos
resultados. Cuanto ms objetiva sea la meta, ms probable es que otra
persona repita lo conseguido. En realidad, para su verificacin, la cien
cia depende de la repeticin. La teora de la seleccin natural de Dar
win podra habrsele ocurrido a otro cientfico -y, de hecho, simult
neamente se le ocurri a Alfred Russel Wallace-, porque el progreso
cientfico es verificable empricamente.
En el Occidente industrial, el nfasis en el progreso cientfico y
tecnolgico ha afectado profundamente a la cultura, tanto, en reali
dad, que hoy en da decimos de una cultura que es progresista cuan
do estimula el desarrollo de la ciencia y la tecnologa. La ciencia
hace acopio de los elementos tiles y desecha los intiles; la comuni
dad cientfica se dedica a la constatacin o el rechazo de conoci
mientos cuya validez se puede comprobar. De este modo, el mtodo
cientfico se acumula para ser progresivo. La tecnologa conserva los
elementos tiles y desecha los intiles basndose en la aceptacin o
el rechazo del pblico consumidor. As pues, la tecnologa tambin
es progresiva. Las tradiciones culturales (el arte, los mitos, la reli
gin) pueden compartir algunos rasgos con la ciencia y la tecnolo
ga, como el de que la comunidad en la que surgen los pueda acep
tar o rechazar, pero ninguna de ellas tiene como objetivo
fundamental el crecimiento acumulativo sin olvidar su deuda con el
pasado. No obstante, en el Occidente industrial la cultura ha adopta
do un nuevo disfraz: tiene como objetivo primordial la acumulacin de tra
diciones y productos culturales, y utiliza, ignora o recupera los productos y
tradiciones culturales cuando los necesita para el progreso de la ciencia y la
tecnologa. No podemos, en un sentido absoluto, equiparar la felici
dad con el progreso ni el progreso con la felicidad, pero todo indivi
duo que encuentre la felicidad en diversos saberes y productos, valo
re la novedad y el cambio, y estime el nivel de vida alcanzado por el
Occidente industrial considerar que una cultura impulsada por el
progreso cientfico y tecnolgico es progresiva y progresista.
96
Por qu creemos en cosas raras
Por ltimo: la palabra progreso ha adquirido un matiz peyorati
vo segn el cual supone superioridad sobre quienes no han progresa
do tanto, esto es, sobre quienes no han adoptado los valores o el nivel
de vida del Occidente industrial, bien porque no son capaces, bien
porque no quieren estimular el desarrollo de la ciencia y de la tecnolo
ga. Cuando yo digo progreso no lo hago con ese sentido peyorati
vo. Que una cultura apueste por la ciencia y la tecnologa no la hace
mejor que otra, ni a los individuos que a ella pertenecen ms morales
o felices que los dems. La ciencia y la tecnologa adolecen de muchas
limitaciones y son armas de doble filo. La ciencia ha creado el mundo
moderno, pero tambin puede acabar con l. Nuestros avances en
ciencias fsicas nos han dado los plsticos y los explosivos plsticos, los
automviles y los tanques, los aviones de pasajeros supersnicos y los
bombarderos B-l; han llevado al hombre a la Luna, pero han llenado
silos de misiles. Viajamos ms rpido y ms lejos, pero tambin lo
hacen los agentes que nos destruyen. Los avances mdicos nos permi
ten vivir el doble que nuestros antepasados hace ciento cincuenta
aos, y hoy padecemos un problema de superpoblacin potencial
mente devastador, para el que todava no contamos con la correspon
diente solucin de sobreproduccin. Los descubrimientos de la antro
pologa y de la cosmologa nos han permitido vislumbrar el origen de
la especie y del universo, pero para muchas personas esos descubri
mientos y la ideologa que los apoya son un insulto a sus creencias reli
giosas y personales y una amenaza provocadora para su cmodo statu
quo. Por primera vez en la historia, gracias al progreso cientfico y tec
nolgico contamos con varias formas de acabar con nuestra propia
especie. Esto no es bueno ni malo. Sencillamente, es, el resultado de
un sistema de conocimientos acumulativo. Y, por carencias que pueda
tener, la ciencia es, hoy por hoy, el mejor mtodo de que disponemos
para hacer lo que queramos que haga. Einstein afirm: Una cosa he
aprendido en mi larga vida: que, frente a la realidad, toda nuestra
ciencia es primitiva e infantil, y que, sin embargo, es nuestro bien ms
preciado.
Segunda parte
Pseudociencia y supersticin
Primera norma
No podemos admitir otra causa de las cosas naturales que la que es al mismo
tiempo cierta y suficiente para explicar sus apariencias.
Con este propsito, los filsofos dicen que la Naturaleza no hace
nada en vano, y ms en vano es cuanto menos sirva. La Naturaleza se
complace en la simplicidad y no le afecta la pompa de las causas
superfluas.
I s a a c N e w to n ,
Reglas del razonamiento filosfico,
Principia Mathematica, 1687
Cuando el pensamiento se equvoca
Veinticinco falacias que nos impulsan a creer en cosas raras
En 1994, la NBC empez a emitir un programa titulado The Other
Side [El otro lado] que investigaba hechos y creencias paranormales,
diversos misterios y milagros, y un buen puado de cosas raras.
Particip en numerosas ocasiones para desempear el papel de
escptico -el otro lado de El otro lado, si quiere el lector- En la mayo
ra de los programas de este tipo, el equilibrio se crea invitando a
entre seis y doce creyentes y a un escptico, que ha de ser la voz de la
razn, o de la oposicin. The Other Side no era distinto, por mucho
que su productor ejecutivo, un buen nmero de sus productores e
incluso el presentador observaran con escepticismo gran parte de
las creencias de que se ocupaban. Intervine en un programa sobre
hombres lobo para el cual buscaron e invitaron a una persona desde
Inglaterra. Lo cierto es que tena un aspecto parecido a los hombres
lobo de las pelculas -unas patillas enormes y peludas y las orejas bas
tante puntiagudas-, pero, cuando empec a hablar con l, compro
b que no recordaba haberse convertido en hombre lobo. S lo
haca bajo los efectos de la hipnosis y, en mi opinin, se trataba de
un caso de recuerdos falsos implantados por el hipnotizador o fanta
seados por l mismo.
The Other Side dedic otro programa a la astrologa. Los producto
res invitaron a un astrlogo indio profesional muy serio que explic
el funcionamiento de esta disciplina con cartas y mapas astrales y
toda la jerga pertinente. Pero, como ste era tan serio, invitaron tam
bin a un astrlogo de Hollywood que hizo todo tipo de prediccio
nes sobre la vida de las estrellas de cine. Y tambin las hizo de algu
nos miembros del pblico. A una chica le dijo que tena dificultades
para mantener relaciones prolongadas con los hombres. En el inter
98
Por qu creemos en cosas raras
medio, la chica me dijo que tena catorce aos y haba ido al plato
con su instituto para ver cmo se haca un programa de televisin.
En mi opinin, la mayora de las personas que creen en mila
gros, monstruos y misterios no son lunticos, embaucadores o artis
tas de lo ilusorio. La mayora son personas normales cuyo pensa
miento, por alguna razn, sigue sendas equivocadas. En los
captulos 4, 5 y 6, comento con detalle los poderes mentales, los
estados alterados de conciencia y las abducciones aliengenas, pero
me gustara cerrar la primera parte del libro repasando las veinti
cinco falacias del pensamiento que pueden llevar a cualquiera a
creer en cosas raras. Las he agrupado en cuatro categoras, y en
cada una de ellas enumero falacias y problemas concretos. Pero,
como confirmacin de que el pensamiento tambin puede acertar,
comienzo con lo que llamo mxima de Hume y concluyo con lo
que llamo aforismo de Spinoza.
La mxima de Hume
Los escpticos hemos contrado una enorme deuda con el filsofo
escocs David Hume (1711-1776), cuya Investigacin sobre el conoci
miento humano es un clsico del anlisis escptico. La obra fue publi
cada por vez primera en 1739 en Londres de forma annima y con
el ttulo A Treatise ofHuman Nature [Tratado de la naturaleza huma
na] . En palabras del propio Hume, naci muerta de la prensa y ni
siquiera de boca de los fanticos sali un murmullo. El filsofo
pens que era culpa del estilo y reelabor el manuscrito hasta con
vertirlo en An Abstract of a Treatise of Human Nature [Resumen de un
tratado de la naturaleza humana], que fue publicada en 1740, y ms
tarde en Philosophical Essays Concerning the Human Understanding
[Ensayos filosficos sobre el conocimiento humano], que vio la luz
en 1748. La obra segua sin obtener reconocimiento alguno, as que
en 1758 public otra versin, la definitiva, con el titulo de An
Cuando el pensamiento se equivoca
99
Enquiry Conceming Human Understanding [Investigacin sobre en
conocimiento humano], que hoy consideramos la mayor de las
obras filosficas de su autor.
Hume distingua entre escepticismo antecedente, como el que
aplica Ren Descartes, que duda de todo lo que no tenga un criterio
antecedente de verdad infalible, y escepticismo consecuente, el
mtodo que el propio Hume aplicaba y que admite las consecuen
cias de nuestros falibles sentidos pero las corrige por medio de la
razn: Un hombre sabio adeca su verdad a la prueba. Es imposi
ble encontrar mejor lema para el escepticismo.
Ms importante todava es la prueba de infalibilidad de Hume, el
anlisis, cuando falla todo lo dems, de los hechos milagrosos. Por
que, cuando uno tiene que vrselas con un verdadero creyente y
cuando el fenmeno sobrenatural o paranormal al que ste alude
no tiene una explicacin natural aparente, Hume ofrece un argu
mento que a l mismo le pareci tan importante que entrecomill
sus propias palabras y dijo que se trataba de una mxima:
La consecuencia evidente es (y se trata de una mxima general digna
de nuestra atencin) que ningn testimonio basta para confirmar
un milagro a menos que el testimonio sea de tales caractersticas que
su falsedad sera ms milagrosa que el hecho que pretende confir
mar.
Si una persona me dijera que ha visto resucitar a un muerto, consi
derara de inmediato qu sera ms probable, que esa persona enga
ara o fuera engaada, o que el hecho al que alude pudiera haber
sucedido en realidad. Sopeso un milagro con el otro y, segn la supe
rioridad de uno u otro, que he de descubrir, pronuncio mi veredicto y
rechazo siempre el mayor milagro. Si la falsedad de su testimonio
fuera ms milagrosa que el acontecimiento que refiere, entonces, y
slo entonces, podr esa persona contar con mi creencia u opinin.
([1758] 1952, p. 491.)
100
Por qu creemos en cosas raras
Los problemas del pensamiento cientfico
1. La teora influye en la observacin
Sobre los intentos de los hombres por comprender el mundo fsi
co, el fsico y premio Nobel Wemer Heisenberg dijo: Lo que obser
vamos no es la naturaleza, sino la naturaleza que se expone a nuestro
mtodo de investigacin. En la mecnica cuntica, esta idea ha que
dado formalizada como la interpretacin de Copenhague de la
accin cuntica: Una funcin de probabilidad no prescribe cierto
acontecimiento, sino que describe un continuo de posibles sucesos
hasta que una medicin interfiere con el aislamiento del sistema y
un solo suceso se actualiza (en Weaver, 1987, p. 412). La interpreta
cin de Copenhague elimina la correlacin uno-a-uno entre teora y
realidad. La teora crea en parte la realidad. Por supuesto que la reali
dad existe independientemente del observador, pero nuestras per
cepciones de la realidad estn influidas por las teoras que enmarcan
nuestro examen de ella. Por ello, los filsofos dicen que la ciencia
est lastrada por la teora.
Que la teora da forma a nuestra percepcin de la realidad es
cierto no slo para la fsica cuntica, sin para todas las observaciones
del mundo. Cuando Coln lleg al Nuevo Mundo, crey que llegaba
a Asia y, en funcin de ello, procedi a percibir el Nuevo Mundo
como si fuera el continente asitico. La canela era una valiosa espe
cia asitica, as que cuando encontr un arbusto que ola igual,
declar que era canela. Cuando encontr el aromtico gumbo-limbo
en las Antillas, pens que se trataba de una especia asitica similar al
fruto del lentisco mediterrneo. Un fruto del Nuevo Mundo coinci
da con la descripcin que Marco Polo haba hecho de un coco.
Basndose en unas races descubiertas por sus hombres, el cirujano
de Coln declar que haba encontrado ruibarbo chino. La teora le
deca a Coln que se encontraba en Asia, as que sus observaciones
as se lo confirmaron, por mucho que se encontrara a medio mundo
de distancia. Hasta ese extremo es poderosa la teora.
Cuando el pensamiento se equivoca
101
2. El observador modifica lo observado
El fsico John Archibald Wheeler seal: Incluso para observar
un objeto tan minsculo como un electrn, [el fsico] ha de romper
el cristal. Ha de entrar, ha de instalar el equipo de medicin que est
me oportuno [...]. Adems, sus mediciones modifican el estado del
electrn. Despus, el universo no volver a ser el mismo (en Weaver, 1987, p. 427). En otras palabras, el acto de estudiar un suceso
puede cambiarlo. Los cientficos sociales se encuentran con frecuen
cia con este fenmeno. Los antroplogos saben que, cuando estu
dian una tribu, sus miembros pueden alterar su conducta por la pre
sencia de un observador externo. Los sujetos de un experimento
psicolgico pueden modificar su comportamiento si saben qu
hiptesis experimentales se estn contrastando. Por eso los psiclo
gos recurren a mecanismos de control ciegos y de doble ciego. Con
frecuencia, los experimentos de comprobacin de hechos y poderes
paranormales carecen de esos mecanismos de control, lo cual es una
de las debilidades tpicas de las pseudociencias. La ciencia intenta
minimizar y conocer los efectos de la observacin sobre lo observa
do; las pseudociencias no.
3. Los instrumentos de medicin condicionan los resultados
Con frecuenta, los instrumentos de medicin determinan los
resultados de un experimento. El tamao de nuestros telescopios,
por ejemplo, ha conformado nuestras teoras sobre el tamao del
universo. En el siglo xx, gracias a los telescopios de sesenta y de cien
pulgadas de Edwin Hubble instalados en Mount Wilson, al sur de
California, los astrnomos pudieron identificar por primera vez
estrellas de otras galaxias, lo cual, a su vez, permiti constatar que
esos confusos objetos llamados nebulosas que hasta ese momento se
crea que estaban en nuestra galaxia eran en realidad otras galaxias.
En el siglo xix, la craneometra defina la inteligencia en funcin
del tamao del cerebro porque existan instrumentos para medirlo;
hoy en da, la inteligencia se define por la facilidad con que se reali
102
Por qu creemos en cosas raras
zan ciertas tareas y se mide con otro instrumento: el test de inteligen
cia. Sir Arthur Stanley Eddington ilustr el problema con una sagaz
analoga:
Supongamos que un ictilogo est investigando la vida en los oca
nos. Mete una red en el agua y saca unos cuantos peces. Observa lo
que ha pescado y, como es costumbre en los cientficos, extrae las con
secuencias.
(1) Ninguna criatura marina mide menos de cuatro centmetros.
(2) Todas las criaturas marinas tienen branquias.
En esta analoga, la pesca se corresponde con el corpus de conoci
mientos que constituye la ciencia fsica, y la red con los equipos inte
lectual y sensorial que empleamos para obtenerlo. Echar la red equi
vale al acto de observar.
Algn observador puede objetar que la primera generalizacin es
errnea. Hay muchas criaturas marinas de menos de cuatro centme
tros, slo que no contamos con una red capaz de pescarlas. El ictilo
go rechaza esta objecin con desprecio. Todo lo que no pesque mi
red queda ipso facto fuera del mbito del conocimiento ictiolgico y
no forma parte del conjunto de peces que ha sido definido como
tema del saber ictiolgico. En resumen, lo que mi red no puede coger
no es un pez. (1958, p. 16.)
Siguiendo la analoga, lo que el telescopio no puede ver, no existe, y lo
que mi test no puede medir no es inteligencia. Evidentemente, las gala
xias y la inteligencia existen, pero nuestros equipos de medicin condi
cionan en gran medida nuestra forma de medirlas y comprenderlas.
Los problemas del pensamiento pseudocientfco
4. Las ancdotas no constituyen una ciencia
Las ancdotas -las historias que se cuentan para apoyar una afir-
Cuando el pensamiento se equivoca
103
m arin- no constituyen una ciencia. Sin testimonios de otras fuen
tes que las corroboren, sin pruebas fsicas de algn tipo, diez anc
dotas no valen ms que una sola y cien no valen ms que diez. Quie
nes cuentan una ancdota son narradores humanos falibles. Bob, un
granjero de Puckerbrush, Kansas, puede ser un hombre honrado,
amante de su familia, que va a misa todos los domingos y que no es
propenso a dejarse engaar, pero necesitamos pruebas fsicas de la
nave espacial o de la presencia de aliengenas, no slo una historia
sobre aterrizajes y abducciones a las tres de la madrugada en una
carretera rural desierta. Sucede lo mismo con muchas ancdotas
mdicas. La historia de que la ta Mary se cur de un cncer viendo
pelculas de los hermanos Marx o comiendo hgado de gallos castra
dos carece de relevancia. El cncer pudo remitir por su cuenta, cosa
que sucede con algunos cnceres; o quiz en realidad no se trataba
de un cncer; o, o, o... Hacen falta experimentos controlados, no
ancdotas. Hacen falta cien sujetos con cncer bien diagnosticados y
analizados. Hace falta que 25 de ellos vean pelculas de los herma
nos Marx, que otros 25 vean pelculas de Alfred Hitchcock, que
otros 25 vean las noticias y que otros 25 no vean nada. Luego hace
falta deducir la media de remisin del tipo de cncer que estemos
estudiando y a continuacin analizar los datos para averiguar si hay
diferencias estadsticas relevantes entre los grupos. Si las hay, mejor
ser confirmar nuestras observaciones con las que otros cientficos
han hecho por su cuenta antes de convocar una rueda de prensa
para anunciar la cura del cncer.
5. El lenguaje cientfico no constituye una ciencia
Vestir un sistema de creencias con los atavos de una ciencia recu
rriendo al lenguaje y a lajerga cientficas, como en ciencia de la
creacin, no significa nada sin testimonios, pruebas experimenta
les y corroboracin. Como en nuestra sociedad la ciencia est inves
tida de un gran poder mstico, quienes desean respetabilidad, pero
carecen de pruebas, intentan llenar lagunas buscando una aparien
104
Por qu creemos en cosas raras
cia y un lenguaje cientficos. Pondr un ejemplo tpico de una
columna de tema New Age del Santa Monica News: Este planeta
lleva eones durmiendo y con la introduccin de frecuencias energ
ticas ms altas estn a punto de despertar su conciencia y su espiri
tualidad. Los maestros de la limitacin y los maestros de la adivina
cin recurren a la misma fuerza creativa para manifestar sus
realidades, pero unos se mueven en una espiral descendente y los
otros en una espiral ascendente, lo cual incrementa la vibracin
resonante que llevan inherente. De qu est hablando el autor de
estas palabras? No tengo ni la menor idea de lo que quiere decir,
pero recurre al lenguaje y los componentes de un experimento fsi
co: frecuencias energticas ms altas, una espiral descendente y
una espiral ascendente, vibracin resonante. Pero estas expresio
nes no significan nada, porque carecen de definicin precisa y operacional. Cmo se miden las frecuencias energticas ms altas de
un planeta o las vibraciones resonantes de un maestro de la adivina
cin? Ya que estamos, qu es un maestro de la adivinacin?
6. Que una afirmacin sea rotunda no quiere decir que sea cierta
Es probable que algo sea pseudocientfico si se hacen afirmacio
nes tajantes de su poder y veracidad pero las pruebas que las apoyan
son tan escasas como los dientes de una gallina. Por ejemplo, L. Ron
Hubbard comienza su Dianetics: The Modem Science ofMental Health
[Diantca: la ciencia moderna de la salud mental], con esta declara
cin: La creacin de la diantica es para el hombre un hito compa
rable al descubrimiento del fuego y ms importante que la inven
cin del arco y de la rueda (en Gardner, 1952, p. 263). El gur de la
energa sexual Wilhelm Reich llam a su teora de la orgonoma
una revolucin para la biologa y la psicologa comparables a la
revolucin copernicana (en Gardner, 1952, p. 259). Tengo un grue
so fajo de cartas y artculos de autores oscuros llenos de comentarios
muy semejantes (las tengo en un archivador al que llamo Teoras
de Todo), Aveces, tambin los cientficos incurren en este error,
Cuando el pensamiento se equivoca
105
como se pudo comprobar a la una de la tarde del 23 de marzo de
1989 cuando Stanley Pons y Martin Fleischman convocaron una
rueda de prensa para anunciar al mundo que haban conseguido la
fusin nuclear en fro. El excelente libro de Gary Taubes sobre el
desastre de la fusin fra, que llevaba el oportuno ttulo de Bad Scien
ce [Mala ciencia] (1993), examina en profundidad las consecuencias
de ese incidente. Es posible que un experimento tire por la borda
cincuenta aos de fsica, pero ms vale comprobar los resultados
antes de anunciar su xito sin precedentes. La moraleja de todo esto
es que cuanto ms extraordinaria sea la afirmacin, ms extraordi
nariamente slidas han de ser las pruebas que la respalden.
7. Hereja no es sinnimo de verdad
Se rieron de Copmico. Se rieron de los hermanos Wright. Y,
bueno, tambin se rieron de los hermanos Marx. Que se ran de uno
no le da a uno la razn. Wilhelm Reich se comparaba con Peer Gynt,
el genio anticonvencional, marginado, ridiculizado y tachado de
hereje hasta que se demostr que estaba en lo cierto: Sea lo que sea
que me hayas hecho o me hagas en el futuro, tanto si me elogias
como a los genios como si me ingresas en un manicomio, tanto si
me adoras como a tu salvador como si me cuelgas por espa, tarde o
temprano, la necesidad te obligar a comprender que he descubier
to las leyes de la vida (en Gardner, 1952, p. 259). En el nmero de
enero/febrero de 1996 de Journal of Historical Review, el rgano de
quienes niegan el Holocausto, aparece una famosa cita de Arthur
Schopenhauer en la que con frecuencia se amparan muchos margi
nados: Toda verdad pasa por tres etapas: primero es ridiculizada;
luego exgaredamente combatida; y, por ltimo, es aceptada como
evidente. Pero no toda verdad atraviesa esas tres etapas. Muchas
ideas que son verdad son aceptadas sin sufrir el ridculo ni la oposi
cin, encarnizada o de otro tipo. La teora de la relatividad de Einstein fue mayormente ignorada hasta 1919, ao en que las pruebas
experimentales demostraron su justeza, pero Einstein no fue ridicu
106
Por qu creemos en cosas raras
lizado y nadie combati encarnecidamente sus ideas. La cita de
Schopenhauer slo es una justificacin, una bonita forma de que
quienes son ridiculizados o han de enfrentarse a una oposicin vio
lenta digan: Lo veis?, debo de tener razn. Pues no.
La historia est repleta de relatos de cientficos solitarios que tra
bajan a pesar de sus colegas y se enfrentan violentamente a las doc
trinas que imperan en su propio campo de estudio. La mayora de
ellos se equivocaban y no recordamos sus nombres. Por cada Galileo
que sufri el potro de tortura por defender la verdad cientfica, hay
mil (o diez mil) desconocidos cuyas verdades los dems cientficos
nunca aceptaron. No se puede esperar que la comunidad cientfica
compruebe cada nueva y fantstica teora que aparezca, especial
mente cuando tantas de ellas carecen de lgica. Quien desee hacer
ciencia, debe aprender a jugar al juego de la ciencia. Esto supone,
primero, conocer a los cientficos de tu propio campo de estudio, a
continuacin y desde un punto de vista informal, intercambiar datos
e ideas con compaeros y, desde un punto de vista ms formal, pre
sentar los resultados en conferencias, publicaciones especializadas,
libros, etctera.
8. La carga de la prueba
Quin tiene que probar qu a quin? La persona que anuncia su
extraordinario descubrimiento carga con la pesada tarea de demos
trar a los especialistas y a la comunidad en su conjunto que lo que
cree tiene ms validez que lo que los dems dan por bueno. Hay que
promocionarse, hacerse or. Luego, es necesario convencer a los
especialistas y, a continuacin, convencer tambin a la mayora de
que, frente a lo que siempre han credo, le crean a uno. Finalmente,
cuando uno pasa a formar parte de la mayora, quien carga con la
tarea de demostrar su verdad es el rebelde que desea desafiarle con
su raro hallazgo. En el medio siglo posterior a Darwin, los evolucio
nistas tuvieron que cargar con la tarea de dar pruebas de su teora,
pero ahora, quienes deben dar fe de la suya son los creacionistas.
Cuando el pensamiento se equivoca
107
Depende de ellos demostrar por qu la teora de la evolucin se
equivoca y por qu el creacionismo acierta, mientras que los evolu
cionistas no tienen por qu defender la evolucin. Quienes niegan
el Holocausto tienen que demostrar que no ocurri, mientras que
los historiadores del Holocausto ya no tienen que demostrar que s.
El motivo de ello es que existen montaas de pruebas que demues
tran que tanto la evolucin como el Holocausto son hechos. En
otras palabras, no basta con que haya pruebas, es necesario conven
cer a otros de su validez. Es el precio que hay que pagar por ser
rebelde, se tenga razn o no se tenga.
9. Rumor no equivale a realidad
Los rumores empiezan as: He ledo en algn sitio que...; o as:
Alguien me ha dicho que.... En poco tiempo el rumor se convier
te en realidad, a medida que el Me he enterado de que... pasa de
boca en boca. Hay rumores que pueden ser ciertos, pero normalmen
te no lo son. Sin embargo, dan pie a cuentos estupendos. Est la
historia real del loco del garfio que acecha a los enamorados en
los callejones oscuros. Est la leyenda de La autoestopista fantas
ma a quien un conductor recoge y que luego desaparece con su
chaqueta; a continuacin, los vecinos de la localidad cuentan al
automovilista que el mismo da del ao anterior muri una mujer
que haca autoestop y el hombre acaba encontrando su chaqueta en
la tumba de la mujer.
En cierta ocasin, en una cena, Dan Kevles, historiador de la
ciencia del Caltech, cont una historia que le pareca apcrifa. Dos
estudiantes que volvan de esquiar no regresaron a tiempo de hacer
sus exmenes finales porque las actividades de los das previos se
haban prolongado hasta bien entrada la noche. A su profesor le
dijeron que se les haba pinchado una rueda, y el profesor les empla
z a un examen improvisado al da siguiente. Al da siguiente, meti
a los estudiantes en dos aulas distintas y les hizo tan slo dos pregun
tas: (1) Por 5 puntos, cul es la frmula qumica del agua? y (2)
108
Por qu creemos en cosas raras
Por 95 puntos, qu rueda?. Dos de los presentes en la cena ha
ban odo una historia vagamente similar. Al da siguiente, yo les
cont la historia a mis alumnos, pero, antes de llegar a final, tres de
ellos soltaron, al unsono: Qu rueda?. Las leyendas urbanas y los
rumores persistentes son ubicuos. Aqu tiene el lector unos pocos:
El ingrediente secreto del refresco Dr. Pepper es jugo de pasas.
Una mujer mat por accidente a su caniche metindolo en
el horno microondas.
Paul McCartney muri y fue sustituido por un doble.
En las cloacas de Nueva York viven caimanes gigantes.
La llegada a la Luna es un camelo y fue filmada en un estu
dio de Hollywood.
George Washington tena dientes de madera.
El nmero de estrellas que hay dentro de la P del ttulo de
la portada de la revista Playboy indica cuntas veces ha tenido
Hugh Hefner relaciones sexuales con la chica del desplegable.
Un platillo volante se estrell en Nuevo Mxico y las Fuerzas
Areas conservan los cuerpos de los extraterrestres en un alma
cn secreto.
Ninguna de estas historias ha sido confirmada.
10. Sin explicacin no es lo mismo que inexplicable
Muchas personas tienen tanta confianza en s mismas que, si no
pueden explicar algo, piensan que debe de ser inexplicable y, por lo
tanto, un verdadero misterio de lo paranormal. Un arquelogo afi
cionado declara que, puesto que no puede imaginar cmo se cons
truyeron las pirmides, debieron de construirlas los aliengenas.
Incluso las personas ms razonables piensan que, si los especialis
tas son incapaces de explicar algo, tiene que ser inexplicable.
Muchas veces se piensa que, por ejemplo, doblar cucharas, caminar
sobre fuego o la telepata son sucesos paranormales o msticos por
Cuando el pensamiento se equivoca
109
que la mayora no puede explicarlos. Y cuando se encuentra una
explicacin, la mayora responde: S, claro, o Si lo piensas, es
obvio. Caminar sobre el fuego es un caso paradigmtico. La gente
especula sin fin sobre los poderes sobrenaturales para dominar el
dolor y el calor, o en misteriosas sustancias qumicas emitidas por el
cerebro que eliminan la sensacin de dolor y evitan las quemaduras.
Hay una explicacin ms sencilla: las ascuas, cuando estn distribui
das en una capa ligera, conservan poco calor y la conductividad de
calor entre ellas y los pies es muy baja. Si no se camina en crculo
sobre las ascuas, uno no se quema. (Pensemos en un bizcocho en un
hom o a 200 grados. El aire, el bizcocho y el molde estn a 200 gra
dos, pero slo el molde de metal nos quemara la mano. El aire tiene
muy poca capacidad para conservar el calor y muy baja conductivi
dad, por lo que nos permite meter la mano en el horno el tiempo
suficiente con el objeto de tocar el bizcocho y el molde. La capaci
dad de conservar el calor del bizcocho no es mayor que la del aire y,
como su conductividad es muy baja, podemos tocarlo brevemente
sin quemamos. El molde de metal tiene una capacidad de conservar
el calor similar a la del bizcocho, pero una conductividad muy alta.
Si lo tocamos, nos quemamos.) Por eso los magos no cuentan sus
secretos. En principio, la mayora de sus trucos son relativamente
simples (aunque muchos son extraordinariamente difciles de ejecu
tar) , as que, conocer el secreto, le resta encanto al truco.
Existen muchos misterios sin resolver genuinos en el universo y
no ocurre nada por decir: Todava no podemos explicarlos, pero
algn da tal vez s lo hagamos. El problema es que a la mayora nos
resulta ms reconfortante la certidumbre, por mucho que sea pre
matura, que vivir en medio de misterios inexplicados o sin resolver.
11. Racionalizar los fracasos
En ciencia, nunca se valorar suficientemente el valor de los
hallazgos negativos -los fracasos-. Normalmente no se los desea y,
con frecuencia, no se publican. Pero la mayor parte de las veces son
110
Por qu creemos en cosas raras
la mejor forma de acercarse a la verdad. Los cientficos honrados
admiten sus errores sin inconveniente y el conjunto de la comuni
dad cientfica sabe que cualquier intento de eludirlos ser vigilado.
No se da esta vigilancia entre los pseudocientficos. Los pseudocientficos o hacen caso omiso de los fracasos o los racionalizan, especial
mente cuando salen a la luz. Si les pillan mintiendo -cosa que no
ocurre con frecuencia, es cierto-, afirman que su poderes actan
casi siempre, pero no siempre, as que, cuando se les apremia a que
salgan en televisin o a que se somentan a un estudio de laboratorio,
suelen recurrir al engao. Si fracasan, tienen preparadas todo tipo
de explicaciones: en un experimento, demasiados controles causan
resultados negativos; los poderes no funcionan en presencia de
escpticos; los poderes no funcionan en presencia de instalaciones
elctricas; los poderes vienen y van, y sta es una de las veces en que
se fueron. Finalmente, afirman que los escpticos no lo pueden
explicar todo, lo que, en consecuencia, confirma la existencia de lo
paranormal; retroceden a la falacia: sin explicacin no es lo mismo que
inexplicable.
12. Argumentar a posteriori
Tambin conocida como post hoc, ergopropter hoc, es decir, literal
mente: Despus de esto, luego a causa de esto. En su nivel ms
bajo, se trata de una forma de supersticin. El da que no se afeita,
un jugador de bisbol logra tres carreras de un solo bateo. Un juga
dor de pquer se pone sus zapatos de la suerte porque ya ha ganado
con ellos varias partidas. Con mayor sutileza, los estudios cientficos
tambin pueden caer en esta falacia. En 1993 y tras interpretar los
resultados de un estudio, unos cientficos afirmaron que los bebs
alimentados con leche materna tenan un cociente intelectual supe
rior. Se arm un gran revuelo en busca del ingrediente de la leche
que aumentaba la inteligencia y las madres que daban bibern a sus
hijos se sintieron culpables. Pero muy pronto los investigadores
empezaron a preguntarse si a los nios a quienes se les da el pecho
Cuando el pensamiento se equivoca
111
se les cuida de otra forma, porque era posible que las madres que
dan el pecho pasen ms tiempo con sus hijos y que la atencin
maternal fuera la causa de las diferencias de cociente intelectual.
Como Hume nos ense, el hecho de que dos hechos se sucedan no
significa que entre ellos exista un vnculo causal. Correlacin no
equivale a causalidad.
13. Coincidencia
En el mundo de lo paranormal suele considerarse que las coinci
dencias tienen gran significado. Se invoca la sincronicidad, como
si entre bastidores actuara alguna fuerza misteriosa. En mi opinin,
la sincronicidad no es ms que un tipo de contingencia, la conjun
cin de dos o ms sucesos sin motivo aparente. Cuando la relacin
se establece de una forma que parece imposible para nuestra intui
cin o las leyes de la probabilidad, tenemos tendencia a pensar que
ha entrado en funcionamiento algo misterioso.
Pero pocas personas comprenden bien el funcionamiento de las
leyes de probabilidad. Un jugador puede ganar seis bazas seguidas y
luego pensar que tiene una buena racha o que, por el contrario,
est condenado a perder. Dos personas que cumplen aos el
mismo da coinciden en una sala donde hay otras treinta y llegan a la
conclusin de que una fuerza misteriosa est actuando. Se acerca
usted al telfono para llamar a su amigo Bob. El telfono suena y es
Bob quien llama. Usted piensa: Uauh, qu posibilidades haba?
No puede ser una mera coincidencia. Es posible que entre Bob y yo
exista una comunicacin teleptica. De hecho, segn las leyes de la
probabilidad, tales coincidencias no son tales. El jugador de pquer
piensa en los dos resultados posibles, apuesta segura! La probabili
dad de que, en una sala donde hay treinta personas, coincida el
cumpleaos de dos de ellas es de .71. Y usted olvida cuntas veces, en
las mismas circunstancias, Bob no llama, o quien llama es otra perso
na o es Bob quien llama pero usted no estaba pensando en l, etcte
ra. Como el psiclogo conductista B. F. Skinner demostr en un
112
Por qu creemos en cosas raras
laboratorio, la mente humana busca relaciones entre acontecimien
tos y a menudo las encuentra incluso cuando no las hay. Las mqui
nas tragaperras estn basadas en el principio skinneriano del refuer
zo intermitente. Al bobo del ser humano, como a la boba de la rata
de laboratorio, slo le hace falta cobrar de vez en cuando para seguir
apretando la palanca. La mente har el resto.
14. Representatividad
Como dijo Aristteles, la suma de coincidencias equivale a certe
za. Olvidamos casi todas las coincidencias irrelevantes, pero recor
damos las que son significativas. Nuestra tendencia a recordar los
aciertos e ignorar los fallos es el pan nuestro de cada da de videntes,
profetas y adivinos que cada 1 de enero hacen predicciones. En pri
mer lugar incrementan la probabilidad de un acierto con la predic
cin de apuestas seguras como Habr un gran terremoto en el sur
de California o Veo problemas en el seno de la familia real britni
ca. Luego, el mes de enero siguiente, anuncian sus aciertos y pres
cinden de sus fracasos... y esperan que nadie les haya seguido la
pista.
Hay que recordar siempre el contexto ms amplio en el que ocu
rre un suceso que parece poco habitual y analizar, siempre, sucesos
poco habituales por lo que suponen dentro del tipo de fenmenos
que representan. En el caso del Tringulo de las Bermudas, una
zona del ocano Adntico en la que los barcos y los aviones desapa
recen misteriosamente, se asume que operan fuerzas extraas o
aliengenas. Pero debemos considerar hasta qu punto son repre
sentativos tales fenmenos en esa zona. El Tringulo de las Bermu
das es atravesado por muchas ms rutas de navegacin que las zonas
que lo rodean, de modo que es mucho ms probable que, precisa
mente en l, haya ms accidentes, desgracias y desapariciones. En
realidad, el ndice de accidentes es menor en el Tringulo que en las
zonas circundantes. Tal vez habra que llamar a la zona No-Tringu
lo de las Bermudas (vase Kusche, 1975, para una explicacin com
Cuando el pensamiento se equivoca
113
pleta de este misterio resuelto). De igual modo, al investigar casas
encantadas, cabe contar con un punto de referencia de los ruidos de
todo tipo que puedan producirse antes de afirmar de alguno de
ellos que es extraordinario (y, por tanto, misterioso). Hace algn
tiempo, en mi casa se oan golpecitos. Eran fantasmas? No. Las
caeras. En el stano todava oigo ruido de araazos. Duendes?
No. Ratas. Haramos bien en buscar la explicacin ms probable y
pedestre de un suceso antes de recurrir a la ultramundana.
Los problemas lgicos del pensamiento
15. Trminos emotivos y falsas analogas
Las palabras emotivas se emplean para crear emocin y, a veces,
para oscurecer el pensamiento racional. Pueden ser positivas
-maternidad, patria, integridad, honradez- o negativas -violacin,
cncer, mal, comunismo-. Asimismo, las metforas y las analogas
pueden nublar el pensamiento con la emocin. Un experto dice
que la inflacin es el cncer de la sociedad o que la industria
viola el medioambiente. En el discurso de presentacin de su can
didatura que ofreci en 1992, Al Gore construy una elaborada ana
loga entre la historia de su hijo enfermo y Estados Unidos como
pas enfermo. Al igual que l, con la ayuda de mi familia, logr salvar
a su hijo de las garras de la muerte, la nueva administracin deba
salvar Estados Unidos, que estaba al borde de la muerte tras doce
aos de gobierno de Ronald Reagan y de George Bush. Del mismo
modo que las ancdotas, ni las analogas ni las metforas prueban
nada. Slo son herramientas retricas.
16. Ad ignorantiam
Se trata de una apelacin a la ignorancia o a la falta de conoci
mientos que est relacionada con las falacias la carga de la prueba y sin
explicacin no es lo mismo que inexplicable porque el argumento consiste
114
Por qu creemos en cosas raras
en que una afirmacin es cierta hasta que se demuestre lo contrario.
Por ejemplo, la videncia existe hasta que se demuestre lo contrario.
Lo absurdo de este razonamiento queda de manifiesto con el
siguiente argumento: si no se puede demostrar que Santa Claus no
existe, es que existe. Pero es que se puede argumentar lo contrario
con los mismos resultados. Si no podemos demostrar que Santa
Claus existe, es que no existe. La ciencia apoya la veracidad de una
teora cuando hay pruebas fehacientes que la sustentan; la falta de
pruebas en contra o a favor de esa teora no demuestra nada.
17. Ad hominemy tu quoque
Estas falacias, que, literalmente, significan al hombre y t tam
bin, cambian el punto de vista, que, en vez de centrarse en la idea, se
centra en la persona que sostiene esa idea. El objetivo de un ataque ad
hominem es desacreditar al postulante con la intencin de desacreditar
el postulado. Llamar a alguien ateo, comunista, acusarle de que
abusa de menores o de que es neonazi no significa que lo que sosten
ga sea falso. Puede servir de ayuda saber que alguien profesa una reli
gin en particular o sostiene determinada ideologa, porque ello
puede cargar de prejuicios de algn modo su investigaciones, pero
hay que refutar las teoras directamente, no indirectamente. Que, por
ejemplo, los negacionistas sean neonazis o antisemitas tiene relevan
cia, porque su ideologa orientar, sin duda, su eleccin de los aconte
cimientos histricos que hay que destacar o de cules hay que prescin
dir. Pero, si, por ejemplo, afirman que Hiter no tena un plan maestro
para exterminar a losjudos europeos, la respuesta Ay, lo dice porque
es neonazi no refuta el argumento. Que Hitler tuviera un plan maes
tro o no es un asunto que han de dirimir los estudios histricos. Lo
mismo ocurre con la falacia tu quoque. Si alguien acusa a otra persona
de evadir impuestos, la respuesta Y t tambin no demuestra nada
en ningn sentido.
Cuando el pensamiento se equivoca
115
18. Generalizaciones precipitadas
En lgica, las generalizaciones precipitadas son una forma de
induccin impropia. Es lo que en la vida se llama prejuicio. En
ambos casos, se extraen conclusiones antes de que los hechos las
constaten. Tal vez por el hecho de que nuestro cerebro evoluciona
constantemente en busca de causas y efectos, esta falacia es de las
ms comunes. Por un par de malos profesores, el colegio entero es
malo. Por un par de automviles, una marca no es fiable. Por un
puado de miembros de un grupo es juzgado el grupo entero. En
ciencia, tenemos que recopilar exhaustivamente la mayor cantidad
de informacin posible antes de anunciar nuestras conclusiones.
19. Confianza excesiva en la autoridad
Tenemos tendencia a confiar en exceso en los personajes insig
nes de la cultura, en especial si consideramos que esos personajes
son muy inteligentes. El cociente intelectual ha adquirido propor
ciones casi msticas en el ltimo medio siglo. Por mi parte he de
decir que he advertido que la fe en lo paranormal no es infrecuente
entre los miembros de Mensa (un club del que slo forman parte
quienes pertenecen al 2 por ciento de la poblacin con mayor
cociente intelectual), algunos de los cuales sostienen que poseen
incluso un cociente psicolgico superior. Al mago James Randi le
encanta satirizar a las autoridades con ttulo universitario: dice que,
una vez que han obtenido el ttulo, hay dos cosas que les resulta casi
imposible decir: No s y Estaba equivocado. Es posible que, en
virtud de sus conocimientos en cierto campo, quienes ostentan la
autoridad estn en mejores condiciones de acertar al pronunciarse
en una especialidad determinada, pero no cabe duda de que el
acierto no est garantizado, ni de que sus conocimientos no los capa
citan necesariamente para extraer conclusiones en otros campos.
En otras palabras, es importante quin hace determinada afirma
cin. Si se trata de un premio Nobel, tenemos en cuenta que, ante
riormente, ha logrado un gran acierto. Si por el contrario se trata de
116
Por qu creemos en cosas raras
un embaucador ya desenmascarado, le abucheamos, porque ante
riormente ha incurrido en un importante error. Si los conocimien
tos y la experiencia son tiles para separar el trigo de la paja, resulta
peligroso (1) que demos por buena una idea por el simple hecho de
que la respalda alguien a quien respetamos (falso positivo) o (2)
rechacemos una idea correcta slo porque la sostiene alguien a
quien no respetamos (falso negativo). Cmo evitamos estos erro
res? Hay que examinar las pruebas.
20. O esto o lo otro
Conocida tambin como la falacia de la negacin o del falso dilema,
es la tendencia a polarizar el mundo de tal manera que, al desacredi
tar una postura, el observador se vea obligado a aceptar la otra. Es
una de las tcticas preferidas de los creacionistas, que afirman que la
vida o bien fue creada por intervencin divina o bien evolucion. A
continuacin dedican su tiempo a desacreditar la teora de la evolu
cin a fin de poder sostener que, puesto que no es cierto que haya
evolucin, la teora creacionista tiene que ser la correcta. Pero no
basta con sealar las debilidades de una teora. Si una teora es supe
rior, debe explicar los datos normales que explicaba la teora ante
rior y los datos anmalos que no explicaba esa teora anterior. Una
teora nueva no slo necesita pruebas en contra de la anterior, sino
pruebas en su favor.
21. Razonamiento circular
Conocida tambin como la falacia de la redundancia, del dar por
hecho o de la tautobga, se produce cuando la conclusin o afirmacin
no es ms que una reafirmacin de una de las premisas. Los apolo
gistas de la religin cristiana recurren a la tautologa con frecuencia:
Existe Dios ?S. Cmo lo sabes ?Porque lo dice la Biblia. Cmo sabes que la
Biblia est en lo cierto? Porque Dios la inspir. En otras palabras, Dios
existe porque Dios existe. La ciencia tambin tiene sus redundan
cias: Qu es la gravedad ?La tendencia de los objetos a atraerse entre s. Por
Cuando el pensamiento se equivoca
117
qu se atraen los objetos entre s? Por la gravedad. Dicho de otra manera,
la gravedad existe porque existe la gravedad. (De hecho, algunos
coetneos de Newton rechazaron la teora de la gravedad porque
para ellos era una vuelta al pensamiento ocultista medieval.) Eviden
temente, una definicin tautolgica puede, si es operativa, ser til.
Sin embargo, por difcil que sea, tenemos que intentar elaborar defi
niciones operativas que se puedan probar, falsear y refutar.
22. Reductio ad absurdumy la pendiente resbaladiza
La reductio ad absurdum es la refutacin de un argumento llevndo
lo hasta su conclusin lgica, una conclusin que es absurda. Sin
duda, si sus consecuencias son absurdas, una argumentacin ha de ser
falsa. Esto no es necesariamente as, si bien, aveces, llevar un argu
mento hasta sus ltimos lmites es un ejercicio til de pensamiento cr
tico; a menudo, sta es una forma de descubrir si una afirmacin es
vlida, en especial si, paralelamente, se puede llevar a cabo un experi
mento. De igual modo, la falacia de la pendiente resbaladiza supone
la construccin de una secuencia de hechos en la que una cosa lleva
necesariamente a un fin tan extremo que el primer paso nunca debe
ra darse. Por ejemplo: Si comes helados, ganas peso. Si ganas peso, engor
das. Si engordas, acabarspesando cien kilosy morirs de una dolencia carda
ca. As que comer helado conduce a la muerte. Por lo tanto, no comas helados.
Desde luego, comerse un helado puede contribuir a la obesidad, la
cual, en muy raros casos, puede causar la muerte. Pero es una conse
cuencia que no se sigue necesariamente de la premisa.
Los problemas psicolgicos del pensamiento
23. La insuficiencia del esfuerzo y la necesidad de seguridad, control
y simplicidad
En general, deseamos seguridad. Queremos controlar nuestro
entorno y queremos explicaciones veraces, claras y sencillas. Todo
118
Por qu creemos en cosas raras
ello puede tener cierta base evolutiva pero, en una sociedad polifa
ctica con problemas complejos, estos rasgos pueden simplificar en
exceso la realidad e interferir en el pensamiento crtico y en la reso
lucin de problemas. Yo creo, por ejemplo, que las creencias paranormales y las disciplinas pseudocientficas florecen en las econo
mas de mercado en parte a raz de la incertidumbre del mercado.
Segnjames Randi, cuando el comunismo se derrumb, en Rusia se
produjo un enorme aumento de seguidores de esas creencias.
Ahora la gente no slo es libre de intentar timar a los dems con
estafas y patraas, sino que muchos creen de verdad que han descu
bierto algo concreto y significativo sobre la naturaleza del mundo. El
capitalismo es un sistema social mucho menos estable que el comu
nismo. Las incertidumbres que conlleva motivan que la mente bus
que explicaciones a los caprichos y contingencias del mercado (y de
la vida en general) y, con frecuencia, el pensamiento se vuelve hacia
lo sobrenatural y lo paranormal.
El pensamiento cientfico y crtico no surge de manera natural.
Son necesarias formacin, experiencia y esfuerzo, como Alfred Mander explic en su Logicfor the Millions [Lgica para millones]: Pen
sar es un trabajo delicado. No es cierto que estemos naturalmente
dotados de la capacidad de pensar con claridad y lgica, que lo haga
mos sin aprender o sin haber practicado. Las personas que no tie
nen el pensamiento entrenado deberan tener tanta esperanza de
pensar con claridad y lgica como las personas que nunca han
aprendido ni practicado pueden esperar convertirse en buenos car
pinteros, golfistas, jugadores de bridge o pianistas (1947, p. vii).
Hay que esforzarse en eliminar nuestra necesidad de certezas y con
trol absolutos y nuestra tendencia a buscar la solucin ms sencilla y
sin esfuerzo de un problema. De vez en cuando, la solucin puede
ser sencilla, pero la mayor parte de las veces no lo es.
24. Insuficiencias en la resolucin de problemas
Todo pensamiento crtico y cientfico es, en cierto modo, resolu
Cuando el pensamiento se equivoca
119
cin de problemas. Pero hay numerosas injerencias psicolgicas que
derivan en deficiencias del proceso. El psiclogo Barry Singer ha
demostrado que, cuando a las personas se les encomienda la tarea
de escoger la respuesta correcta a un problema tras decirles qu
suposiciones son acertadas o no, esas personas:
A. Formulan de inmediato una hiptesis y slo buscan ejemplos que
la confirmen.
B. No buscan pruebas que confirmen o nieguen la hiptesis.
C. Les cuesta mucho cambiar la hiptesis incluso cuando es evi
dentemente equivocada.
D. Si la informacin es demasiado compleja, adoptan hiptesis o
estrategias excesivamente simples.
E. Si no hay solucin, si el problema tiene truco y la respuesta
correcto o incorrecto se da al azar, formulan hiptesis a partir de
las coincidencias que observan. Siempre ncuentran causalidades.
(Singer y Abell, 1981, p. 18.)
Si eso es lo que nos ocurre a los humanos en general, todos debemos
hacer el esfuerzo de superar las insuficiencias en la resolucin de los
problemas de la ciencia y de la vida.
25. Inmunidad ideolgica, o el problema de Planck
En la vida cotidiana, como en la ciencia, todos nos resistimos a
cambiar el paradigma fundamental. El socilogo Jay Stuart Snelson
denomina esta resistencia sistema inmunitario ideolgico: Los
adultos educados, inteligentes y con xito rara vez cambian sus pre
suposiciones fundamentales (1993, p. 54). Segn Snelson, cuantos
ms conocimientos ha acumulado un individuo y mayor fundamen
to tienen sus teoras (y recordemos que todos tendemos a buscar y a
recordar pruebas confirmatorias y no denegatorias), mayor es la
confianza en su forma de pensar. La consecuencia es que erigimos
un muro de inmunidad frente a las ideas nuevas que no corrobo
120
Por qu creemos en cosas raras
ran las previas. Los historiadores de la ciencia llaman a esto el pro
blema de Planck, por el fsico Max Planck, que realiz la siguiente
observacin sobre lo que debe ocurrir para que en la ciencia haya
innovacin: Una innovacin cientfica rara vez se abre paso gra
dualmente y convirtiendo a sus adversarias: es muy raro que Sal se
convierta en Pal. Lo que sucede es que las adversarias van murien
do poco a poco y la nueva generacin se familiariza con la nueva
idea desde el principio (1936, p. 97).
El psiclogo David Perkins dirigi un interesante estudio que
descubri una fuerte correlacin positiva entre inteligencia (la que
miden los test de inteligencia estndar) y la capacidad de ofrecer
razones para adoptar una postura y defenderla; el estudio descubri
tambin una correlacin negativa entre la inteligencia y la capacidad
de considerar otras alternativas. Esto es, a mayor cociente de inteli
gencia, mayor el potencial de inmunidad ideolgica. Tambin la
empresa cientfica adolece de inmunidad ideolgica, que all funcio
na como filtro frente a novedades potencialmente abrumadoras.
Como ha explicado el historiador de la ciencia I. B. Cohn, los siste
mas de ciencia nuevos y revolucionarios suelen encontrar en su
camino resistencia y no brazos abiertos, y es que los cientficos que
estn en el poder quieren conservar el statu quo por intereses inte
lectuales, sociales e incluso econmicos. Si toda idea revolucionaria
nueva fuera recibida con los brazos abiertos, el resultado sera el
caos (1985, p. 35).
Al final, la historia premia a quienes estn en lo cierto (al
menos provisionalmente). El cambio se produce. En astronoma, el
universo geocntrico ptolemaico acab siendo desplazado por el
universo heliocntrico de Copernico. En geologa, el catastrofismo
de George Cuvier fue sustituido gradualmente por el uniformalismo
de James Hutton y Charles Lyell, de base mucho ms slida. En bio
loga, la teora de la evolucin de Darwin desbanc a la fe creacionista en la inmutabilidad de las especies. En la historia de la Tierra, la
idea del desplazamiento de los continentes de Alfred Wegener tard
Cuando el pensamiento se equivoca
121
casi medio siglo en imponerse al dogma de un mundo con conti
nentes fijos y estables. En la vida cotidiana y en la ciencia, la inmuni
dad ideolgica se puede superar, pero requiere tiempo y corrobora
cin.
El aforismo de Spinoza
Los escpticos tenemos la muy humana tendencia a deleitamos con
el descrdito de lo que nos parecen tonteras. Resulta divertido per
catarse del razonamiento falaz de los dems, pero no es sa la cues
tin. Como pensadores crticos y escpticos, tenemos que ir ms all
de nuestras respuestas emocionales, porque, comprendiendo por
qu otros se equivocaron o se equivocan y por qu est sometida la
ciencia al control social y a las influencias culturales, podemos mejo
rar nuestra comprensin del funcionamiento del mundo. Esta es la
razn de que resulte tan importante comprender la historia de la
ciencia y de la pseudociencia. Si vemos, en una imagen ms amplia,
cmo evolucionan ambas disciplinas y nos damos cuenta de dnde
fallaron o fallan, no incurriremos en los mismos errores. En el siglo
xvn, el filsofo holands Baruch Spinoza lo dijo mejor: Me he
esforzado siempre en no ridiculizar, no lamentar, no burlarme de las
acciones humanas, sino en comprenderlas.
Desviaciones
Lo normal, lo paranormal y Edgar Cayce
Una de las expresiones a las que con mayor profusin se ha aludido
en el mundo de la estadstica es esa ocurrencia de Benjamn Disraeli
(tambin atribuida a Mark Twain) segn la cual las mentiras se clasi
fican en tres tipos: Mentiras, malditas mentiras y estadsticas. Por
supuesto, el problema reside en realidad en el mal uso que se pueda
hacer de la estadstica y, en general, en la falta de comprensin que
de la estadstica y de las leyes de la probabilidad demostramos la
mayora a la hora de manejamos en el mundo real. Cuando se trata
de calcular la probabilidad de que cierto suceso ocurra, la mayora
sobrevaloramos o subestimamos la ciencia de la probabilidad preci
samente hasta el punto de que un suceso normal nos puede parecer
un fenmeno paranormal. Observ un ejemplo tpico en una visita a
la ARE (Association for Research and Enlightenment, [Asociacin
para la Investigacin y la Ilustracin]), de Edgar Cayce, cuya sede se
encuentra en Virginia Beach, localidad del estado de Virginia. Cier
to da, en compaa de Clay Drees, profesor del Virginia Wesleyan
College, que se encuentra cerca de la ARE, decid visitar esa asocia
cin. Tuvimos la suerte de llegar un da relativamente ajetreado en
el que los empleados de la ARE llevaban a cabo un experimento
de percepcin extrasensorial. Los responsables del experimento
afirmaban que la percepcin extrasensorial se puede medir cientfi
camente. Clay y yo estbamos de enhorabuena: la ARE pareca un
magnfico lugar de caza para escpticos.
Segn sus propios folletos, la asociacin fue fundada en 1931
con el fin de proteger, investigar y difundir los hallazgos de Edgar
Cayce, uno de los videntes ms importantes del siglo xx. Como
muchas organizaciones similares, la ARE se atava con muchos de los
126
Por qu creemos en cosas raras
ropajes propios de la ciencia: un edificio cuyo tamao y fachada ins
piran modernidad y autoridad; una biblioteca de investigacin muy
nutrida que guarda las lecturas de Edgar Cayce y unos fondos muy
aceptables de disciplinas cientficas y pseudocientficas (aunque, evi
dentemente, no los clasifiquen as); una librera donde puede
encontrarse abundante bibliografa de temtica paranormal: libros
sobre la vida espiritual, el autodescubrimiento, la ayuda interior,
vidas anteriores, salud, longevidad, curacin, sabidura india, el futu
ro, etctera. La ARE se define como una institucin dedicada a la
investigacin que clasifica y cataloga informacin, promueve la
investigacin y la experimentacin, y organiza conferencias, charlas
y seminarios.
Su corpus de creencias podra constituir un quin es quin, de la
A a la Z, en el mundo de lo paranormal. Los archivos de la biblioteca
custodian las lecturas psquicas de Edgar Cayce, clasificadas por
un ndice de temas que incluye los siguientes: ngeles y arcngeles,
influencias astrolgicas en las experiencias terrenales, curacin eco
nmica, valoracin del talento para la videncia, intuicin, visiones y
sueos, el karma y la ley de la gracia, sanacin con imanes, los aos
perdidos de Jess, la unidad de vida y muerte, los ciclos planetarios y
la astrologa, los principios de la ciencia de la videncia, la reencarna
cin, la regresin de las almas, las vibraciones, por mencionar slo
unos cuantos. A lo largo de su vida, Edgar Cayce realiz no menos de
catorce mil lecturas sobre ms de diez mil temas! Una biblioteca
mdica independiente cuenta con fondos circulantes propios y con
un ndice en el que figuran los diagnsticos y lecturas de Cayce
sobre casi todas las enfermedades imaginables y su cura. Adems,
alberga El famoso libro negro de Edgar Cayce, donde se pueden
encontrar una frmula para que desaparezcan las cicatrices senci
llas, la explicacin de cules son las mejores horas de sueo, el
mejor ejercicio, qu ayuda a la memoria y, adems, en la pgina
209, el mayor de los enigmas de la medicina resuelto: Cmo librar
se del mal aliento.
Desviaciones
127
La ARE cuenta tambin con una editorial propia -la ARE Publishing Company- y patrocina la Atlantic University of Transpersonal
Studies. sta ofrece un programa de estudios independiente que
incluye los siguientes cursos: TS 501: Introduccin a los estudios
transpersonales (la obra de Edgar Cayce, Abraham Maslow, Vctor
Frankl y el budismo), TS 503: Origen y desarrollo de la conciencia
humana (sobre magos antiguos y la gran diosa madre), TS 504: las
filosofas espirituales y la naturaleza de la humanidad (sobre evolu
cin y creacin espiritual), TS 506: la vida interior: sueo, medita
cin e imaginera (los sueos como instrumento para resolver con
flictos), TS 508: tradiciones religiosas (hinduismo, budismo,
judaismo, islam y cristianismo), y TS 518: la adivinacin como cami
no para medir todas las cosas (astrologa, tarot, I Ching, grafologa,
quiromancia y videncia).
Un popurr de charlas y seminarios alienta a los creyentes y ofre
ce a los iniciados la oportunidad de participar. Una conferencia titu
lada Egipto, mito y leyenda, de Ahmed Fayed, revela la vida de
Edgar Cayce en el antiguo Egipto. Nombra el nombre: elegir a
Jesucristo como maestro de vida demuestra que la ARE acoge de
buen grado la perspectiva de religiones ms tradicionales y no discri
mina ningn sistema de creencias. Un seminario de Canto de
armnicos promete a quien se apunte instrumentos para adquirir
poder y conseguir la transformacin. En un seminario de tres das
titulado El poder curativo de los recuerdos de vidas pasadas inter
viene, entre otros, un tal Raymond Moody, quien afirma que las
experiencias cercanas a la muerte son un puente al otro lado.
Quin fue Edgar Cayce? Segn los folletos de la ARE, naci en
1877 en una granja prxima a Hopkinsville, Kentucky. De joven,
manifest unos poderes de percepcin que traspasaban los cinco
sentidos. Con el tiempo, se convertira en uno de los videntes ms
documentados de todos los tiempos. Supuestamente, cuando tena
veintin aos, los mdicos que le atendan fueron incapaces de
encontrar una cura a una parlisis gradual que amenazaba con la
128
Por qu creemos en cosas raras
prdida total de la voz. Cayce pas por un trance hipntico en el
que recomend su propia cura, que, al parecer, funcion. Tras des
cubrir su capacidad para diagnosticar enfermedades y prescribir su
cura encontrndose en un estado alterado de conciencia, se propu
so tratar a otras personas con dolencias de salud, lo cual, a su vez, le
condujo a sus clebres lecturas sobre todo aspecto concebible del
universo, el mundo y la humanidad.
Sobre Edgar Cayce se han escrito muchos libros, algunos obra de
discpulos acrticos (Cerminara, 1967; Steam, 1967), otros, de escp
ticos (Baker y Nickell, 1992; Gardner, 1952; Randi, 1982). Martin
Gardner, uno de los escpticos, ha demostrado que Cayce era muy
propenso a la fantasa desde la infancia, poca en la que hablaba con
ngeles y tena visiones de su abuelo difunto. Abandon el colegio a
los catorce aos. Adquiri sus enormes conocimientos porque era
un lector voraz. De la digestin de sus lecturas y trances hipnticos,
surgieron elaborados relatos y diagnsticos detallados. Hizo sus pri
meras consultas como vidente en presencia de un ostepata del que
tom prestada mucha terminologa. Cuando su esposa contrajo la
tuberculosis, dio el siguiente diagnstico: El estado del cuerpo es
muy distinto al que hemos tenido anteriormente [...] desde la cabe
za, el dolor se aloja en el cuerpo desde la segunda, quinta y sexta
dorsales, y desde la primera y segunda lumbar [... ] se bloquea aqu,
y hay lesiones flotantes, o lesiones laterales, en las fibras y nervios
musculares. Como explica Gardner, es una forma de hablar que
tiene sentido para un ostepata, y para casi nadie ms (1952, p.
217).
En Cayce, James Randi observa los trucos normales de un vidente
con oficio: Le gustaban expresiones como Siento que... y Qui
zs. . muy convenientes para evitar declaraciones positivas (1982,
p. 189). Sus remedios parecen las recetas de un herbolario medieval:
para el dolor de piernas, use aceite ahumado; si su beb tiene con
vulsiones, un emplasto de melocotn; para la hidropesa, jugo de
chinche; para la artritis, un masaje con aceite de cacahuete; y para la
Desviaciones
129
tuberculosis de su esposa, ceniza del rbol de bamb. Eran las
observaciones y los diagnsticos de Cayce acertados? Funcionaban
sus remedios? Resulta difcil decirlo. Los testimonios de unos pocos
pacientes no equivalen a un experimento controlado y entre sus fra
casos ms obvios estn los de varios pacientes que fallecieron en el
tiempo transcurrido desde que escribieron a Cayce y el momento en
que ste, valindose de sus poderes como vidente, realiz el diag
nstico. En uno de estos casos, llev a cabo la lectura y recomend
una dieta muy compleja, pero advirti: Pero esto depende de que
una de las cosas que haba que hacer hoy mismo, se haya hecho o no
se haya hecho, comprende?. La nia haba fallecido el da anterior
(Randi, 1982, pp. 189-195).
Figura 4: Mquina de percepcin extrasensorial de la ARE. [Fotografa del autor.]
As pues, mi amigo y yo pasamos, con un conocimiento previo consi
derable, bajo un rtulo con el lema Que se manifieste en nosotros
el amor de Dios y del hombre, y entramos en la institucin que cus
130
Por qu creemos en cosas raras
todia el legado de Edgar Cayce. Dentro no haba ningn laborato
rio, ningn equipo cientfico salvo una mquina de percepcin
extrasensorial orgullosamente colocada contra una pared del vest
bulo principal (vase Figura 4). Un letrero grande colocado al lado
de la mquina anunciaba que pronto se llevara a cabo un experi
mento de percepcin extrasensorial en una sala contigua. Era nues
tra oportunidad.
La mquina de percepcin extrasensorial tena las clsicas tarje
tas de Zener (creadas por K. E. Zener, consisten en dibujos fciles de
distinguir entre s y se emplean en experimentos con lo paranormal) y un botn para cada una de ellas (con el signo ms, un cuadra
do, una estrella, un crculo, y lneas onduladas). Uno de los directo
res de la ARE nos dio una charla sobre percepcin extrasensorial,
Edgar Cayce y el desarrollo de los poderes mentales. Explic que
algunas personas nacen con un don para lo extrasensorial mientras
que otras necesitan prctica, pero, en cierto grado, dijo, todos tene
mos ese poder. Cuando pregunt a los participantes, yo me ofrec
voluntario como receptor. No me dieron instrucciones sobre cmo
se reciben los mensajes extrasensoriales, as que lo pregunt. El
monitor del experimento explic que deba concentrarme en la
frente de quien enviaba el mensaje y tratar de adivinar en cul de las
cinco figuras estaba pensando. A las otras treinta y cuatro personas
de la sala les dijeron que hicieran lo mismo. A todos nos dieron una
hoja de resultados de la prueba de percepcin extrasensorial (vase
Figura 5), con pares de columnas en las que tenamos que anotar
nuestras respuestas y las respuestas correctas, que nos dieron des
pus del experimento. Hicimos dos rondas de veinticinco taijetas
cada una. En la primera ronda, en la que trat con toda honradez de
recibir el mensaje, obtuve siete aciertos. En la segunda, en la que
puse por sistema el signo +, tres.
El monitor explic: Una media de cinco respuestas coincidentes
es lo normal, de la suerte depende que puedan ser entre tres y siete,
y cualquier resultado por encima de siete es prueba de percepcin
Desviaciones
131
extrasensorial. Yo pregunt: Si de tres a siete aciertos es cosa de
suerte, o de azar, y cualquier resultado por encima de siete indica
percepcin extrasensorial, qu significa que alguien obtenga
menos de tres respuestas coincidentes?. El monitor respondi: Es
un signo de percepcin extrasensorial negativa (concepto que no
explic). Me fij en el grupo. En la primera ronda, tres personas
haban obtenido tres resultados coincidentes, y otras tres, ocho; en
la segunda ronda, una lleg a las nueve respuestas coincidentes. As
que, aunque yo, al parecer, no tena poderes extrasensoriales, al
menos otras cuatro personas s los tenan. O no?
K t a t k
ti t
fi A an6 4-T *<o*?*
o
Y" & f- *<
Q
>
o
*Orr -Vf- it**<
n
fo.
t T iL
11, d o r W
* Q
t +Q +* 4r
<t 2.
61 0 + O
u.
<r **n***
i- "t i" r
o
o -++ O
ttn
sr U
oh **3 +t
H
-i*'* n t- t
fr+o +f- ff-f-.
I
1. *****
ft
17.
Iff.
13.
M5 .
1 - % M
Figura 5: Hoja de resultados de la prueba de percepcin extrasensorial de Mi-
chael Shermer.
132
Por qu creemos en cosas raras
Antes de concluir que muchas respuestas coincidentes indican un
alto grado de percepcin extrasensorial, hay que saber qu resulta
dos se obtendran por puro azar, algo que se puede predecir
mediante la teora de probabilidades y el anlisis estadstico. Los
cientficos comparan los resultados de la prediccin estadstica y los
resultados reales para determinar cules de estos ltimos son rele
vantes, es decir, cules superan lo que cabe esperar en funcin del
azar. Los resultados de la prueba de percepcin extrasensorial coin
ciden con los resultados que saldran por azar.
As se lo expliqu al grupo: En la primera ronda, tres de vosotros
obtuvisteis 2 aciertos, otros tres 8 y todos los dems [veintinueve per
sonas] entre 3 y 7. En la segunda ronda, una persona obtuvo 9 acier
tos, dos 2 y una 1, y ninguna de las personas que obtuvo estos resultados se
haba salido de la media en la primera ronda! No da la impresin de que
no se trata ms que de una distribucin normal en tomo a la media,
que es 5?. El monitor dijo, con una sonrisa: Es usted ingeniero o
uno de esos estadsticos o qu?. El grupo se ech a rer y el monitor
prosigui con su leccin sobre cmo mejorar con la prctica la per
cepcin extrasensorial.
Cuando nos pregunt si tenamos alguna pregunta, esper a que
los dems acabaran y dije: Dice usted que lleva varias dcadas traba
jando con ARE, no es verdad?. Asinti. Y dice usted que la per
cepcin extrasensorial puede mejorar con la prctica, verdad? El
monitor vio inmediatamente por dnde iba y dijo: Bueno.... Yo
aprovech para avanzarle mi conclusin: Despus de tanto tiempo,
usted debe de obtener muy buenos resultados en la prueba. Y si le
enviamos nosotros seales desde la mquina? Apuesto a que puede
conseguir al menos 15 de las 25. Mi sugerencia no le gust y explic
al grupo que no practicaba percepcin extrasensorial desde haca
mucho y que, adems, ya casi no nos quedaba tiempo. Se despidi
rpidamente, momento en el cual unas cuantas personas se acerca
ron a m y me preguntaron qu quera decir eso de distribucin
normal en tomo a la media.
Desviaciones
133
En un trozo de papel bosquej una mala versin de una curva de
frecuencias normal, ese tipo de curva conocido habitualmente
como campana de Gauss (vase Figura 6). Expliqu que, para un
grupo como el nuestro y segn la ley de probabilidades, el promedio
de respuestas coincidentes (aciertos) era 5 (5 de 25); que, segn
esa misma ley, lo normal es desviarse dos cifras por encima o por
debajo de la media; y que, por lo tanto, para un grupo del tamao
del nuestro, no significaba nada especial el hecho de que alguien
hubiera conseguido 8 aciertos o slo 1 o 2. Porque la ley de probabi
lidades dice que eso es exactamente lo que suele ocurrir.
As pues, los resultados indicaban que nicamente el azar opera
ba en nuestra prueba de percepcin sensorial. La desviacin de la
media no era superior a la que caba esperar. Si los sujetos del expe
rimento fueran millones, como los espectadores de un programa de
televisin, las cifras ms altas tendran mayores probabilidades de ser
mal interpretadas. En este supueso, una pequea fraccin de los
telespectadores alcanzara tres desviaciones estndar por encima de
la media, es decir, conseguira 11 aciertos, un porcentaje todava
ms pequeo llegara a 4 desviaciones estndar, o 13 aciertos, etcte
ra, que es lo que predice la ley de probabilidades para cifras tan
grandes. Quienes creen en la percepcin extrasensorial se centran
en los resultados de los sujetos que ms se desvan de la media
(desde el punto de vista estadstico) y los aducen como demostra
cin de que ese tipo de percepcin existe. Pero la estadstica nos
dice que en un grupo muy numeroso siempre habr alguien que
consiga un nmero muy elevado de aciertos. Puede que no sea ms
que una mentira, una maldita mentira, pero la estadstica puede ser
vir para revelar la verdad cuando alguien pretende vender pseudo
ciencia a un grupo excesivamente crdulo.
134
Por qu creemos en cosas raras
Nmero de aciertos correctos de 25 segn la ley de probabilidades
figura 6: Campana de Gauss para una prueba de 25 preguntas con 5 respuestas
posibles. Si opera el azar, la ley de probabilidades predice que la mayor parte de
las personas que realizan la prueba (el 79 por ciento) conseguir entre 3 y 7 acier
tos, mientras que la probabilidad de conseguir 8 o ms es del 10,9 por ciento (por
lo tanto, en un grupo de 25 personas, algunas conseguirn este nmero de acier
tos por pura suerte). La probabilidad de conseguir 15 aciertos es de 1 entre
90.000; y de conseguir 20, de 1 entre 5.000 millones; y de conseguir los 25 es de 1
entre mil trillones.
Tras el experimento de percepcin extrasensorial, una mujer me
acompa fuera de la sala y me dijo:
-Usted es uno de esos escpticos, verdad?
-S, en efecto -repuse.
-Entonces -replic la mujer-, cmo explica coincidencias
como ir a coger el telfono para llamar a una amiga y que, en ese
mismo momento, sea ella la que llame? No es eso un ejemplo de
comunicacin extrasensorial?
-No, no lo es -le contest-. Es un ejemplo de coincidencia esta
Desviaciones
135
dstica. Deje que le pregunte lo siguiente: cuntas veces ha ido
usted a llamar por telfono a su amiga y ella no la ha llamado a
usted? O cuntas veces la ha llamado su amiga cuando usted no
tena intencin de llamarla?
La mujer me dijo que pensara en lo que acababa de decirle y
que ya me respondera. Ms tarde volvimos a encontramos y me dijo
que ya saba lo que ocurra.
-Lo que pasa es que slo me acuerdo de las veces en que mi
amiga y yo hemos coincidido y me olvido de todas las dems.
-Exacto! -exclam, creyendo que haba conseguido otra conver
sa-. Exacto, as funciona la percepcin selectiva.
Pero no. Me haba dejado llevar por el optimismo.
-De eso nada -concluy la mujer-. Eso lo nico que prueba es
que los poderes extrasensoriales funcionan unas veces y otras no.
Como dice James Randi, las personas que creen en lo paranormal son insumergibles, como los patitos de goma.
A travs de lo invisible
Las experiencias cercanas a la muerte y la bsqueda de la inmortalidad
Envi a mi alma a travs de lo invisible,
para que escribiera una carta de esa vida
que dicen que hay despus de la vida;
y lentamente mi alma retom,
y me dijo: Yo soy el Cielo y el Infierno.
O mar J ayam , Rubaiyatas
En 1980 pas un fin de semana en Klamath Falls, Oregn, asistiendo
a un seminario sobre Control voluntario de los estados internos
que dirigajack Schwarz, hombre muy conocido entre los practican
tes de la medicina alternativa y los estados alterados de conciencia.
Segn los folletos que anunciaban el seminario, Jack es un supervi
viente de un campo de concentracin nazi, donde los aos de aisla
miento, condiciones misrrimas y torturas fsicas le ensearon a tras
cender su cuerpo y viajar a un lugar donde nadie le poda hacer
dao. Por supuesto, con su curso Jack se propona ensear los prin
cipios del control mental a travs de la meditacin. El dominio de
esos principios permite el control voluntario de funciones tan cor
porales como el pulso, la presin sangunea, el dolor, la fatiga y las
hemorragias. En una demostracin espectacular, Jack Schwarz nos
mostr una aguja de vela oxidada de veinticinco centmetros de
largo con la que se atraves el bceps. Ni siquiera parpade y cuando
la sac, una diminuta gota de sangre le tap el agujero. Yo estaba
impresionado.
La primera parte del cursillo fue formativa. Aprendimos la ubica
cin, el color y el poder de nuestros chakras (centros de energa en
los que se cruzan los reinos fsico y espiritual), el poder de la mente
138
Por qu creemos en cosas raras
para controlar el cuerpo por medio de estos chakras, la cura de
enfermedades por medio de la visualizacin, la fusin con el univer
so por medio de la interaccin de energa y materia, y otras cosas
notables. La segunda parte del cursillo era prctica. Aprendimos a
meditar y luego cantamos un tipo de mantra para centrar nuestras
energas. Esto requiri algn tiempo. Jack explic que algunas per
sonas podan experimentar emociones sorprendentes. A m no me
ocurri, por mucho que lo intent, pero a otros sin duda s. Algunas
mujeres se cayeron de la silla y se retorcieron en el suelo, respirando
con dificultad y gimiendo en lo que a m me pareci un estado
orgsmico. Estado que algunos hombres alcanzaron tambin. Para
ayudarme a sintonizar con mis chakras, una mujer me llev a un
cuarto de bao con un espejo de pared, cerr la puerta y apag las
luces para intentar ensearme las auras de energa que rodean nues
tros cuerpos. Yo me esforc cuanto pude, pero no vi nada. Una
noche en que bamos en coche por una tranquila carretera de Oregn, la mujer me seal el arcn, donde, dijo, haba pequeas cria
turas luminosas. Pero tampoco pude verlas.
Asist a otros cuantos seminarios de Jack Schwarz, y puesto que
eso sucedi antes de mi conversin al escepticismo, puedo decir que
intent experimentar con toda honradez lo que otros parecan
experimentar,.. y nunca lo consegu. Considerndolo ahora, creo
que el caso es que algunas personas son propensas a la fantasa, otras
susceptibles a la sugestin y a la influencia del grupo, y otras, an
que tienen facilidad para entrar en estados alterados de conciencia.
Puesto que creo que las experiencias cercanas a la muerte son un
tipo de estado alterado de conciencia, examinemos el concepto.
Qu es un estado alterado de conciencia?
La mayora de los escpticos coincidiran conmigo en que las expe
riencias espirituales y msticas son slo producto de la fantasa y la
A travs de lo invisible
139
sugestin, pero muchos cuestionaran mi tercera explicacin, la de
los estados alterados de conciencia. He hablado de este tema
muchas veces con James Randi. Junto con otros escpticos como el
psiclogo Robert Baker (1990, 1996), l cree que eso que llamamos
estado alterado de conciencia no existe, porque no hay nada que
la persona en cuestin haga en ese estado que no pueda hacer tam
bin en un estado distinto (normal, vigilia, consciente). Por ejem
plo, a menudo se considera que la hipnosis es un estado alterado de
conciencia, pero el hipnotizador Kreskin, El Asombroso, ofrece
cien mil dlares a quien consiga que una persona en estado hipnti
co haga algo que no pueda hacer en estado de vigilia. Baker, Kres
kin, Randi y otros creen que la hipnosis no es otra cosa que la inter
pretacin de un papel fantasioso. Pero yo no estoy de acuerdo.
La expresin estados alterados de conciencia la acu el
parapsiclogo Charles Tart en 1969, y las principales corrientes psi
colgicas saben desde hace algn tiempo que la mente es algo ms
que la actividad consciente. Segn el psiclogo Kenneth Bowers, los
experimentos demuestran que hay algo mucho ms penetrante y
sutil en el comportamiento hipntico que la conformidad volunta
ria y con un propsito con lo que percibimos que la situacin nos
exige y que la hiptesis de su falsedad es una interpretacin
totalmente inadecuada de la hipnosis (1976, p. 20). El psiclogo
experimental Emest Hilgard, de la Universidad de Stanford, descu
bri a travs de la hipnosis a un observador oculto de la mente
que est pendiente de lo que sucede, pero no a un nivel consciente;
y tambin que existe una multiplicidad de sistemas funcionales
organizados jerrquicamente y que se pueden disociar (1977, p.
17). Hilgard daba a los sujetos de sus experimentos las siguientes ins
trucciones:
Cuando le ponga la mano en el hombro (despus de que lo hipnoti
ce), podr hablar con una parte oculta de usted que sabe cosas que
estn ocurriendo en su cuerpo, cosas que esa parte de usted con la
140
Por qu creemos en cosas raras
que ahora hablo desconoce. La parte de usted con la que ahora hablo
no sabr lo que me est diciendo, ni siquiera que est hablando [...].
Recordar que hay una parte de usted que sabe muchas cosas que
estn pasando pero que pueden permanecer ocultas bien para su
conciencia normal, bien para la parte hipnotizada de usted. (Knox,
Morgan y Hilgard, 1974, p. 842.)
Esta disociacin del observador oculto es un tipo de estado alterado
de conciencia.
Qu queremos decir exactamente al decir estado alterado de
conciencia o, para el caso, estado no alterado? Aqu puede sernos
til distinguir entre diferencias cuantitativas -de grado- y diferen
cias cualitativas -de clase-. Un montn de seis manzanas y un
montn de cinco manzanas son cuantitativamente distintos. Un
montn de seis manzanas y un montn de seis naranjas son cualitati
vamente distintos. La mayora de las diferencias entre estados de
conciencia son cuantitativas, no cualitativas. Dicho de otra manera,
en ambos estados existe la misma cosa, pero en distintas cantidades.
Por ejemplo, cuando dormimos, pensamos, puesto que soamos;
formamos recuerdos, puesto que podemos recordar nuestros sue
os; y somos sensibles a nuestro entorno, aunque considerablemen
te menos que cuando estamos despiertos. Hay personas que andan y
hablan en sueos, y podemos controlar nuestro sueo programan
do despertarnos a cierta hora y hacindolo con poco margen de
error. En otras palabras, cuando dormimos hacemos menos de lo
que hacemos cuando estamos despiertos.
Pese a ello, el del sueo es un buen ejemplo, porque la diferencia
con la vigilia es tanta que normalmente no confundimos un estado
con otro. La diferencia cuantitativa es tan grande que puede decirse
que se trata de una diferencia cualitativa y, por lo tanto, que equivale
a un estado alterado. Aunque los encefalogramas de la Figura 7 slo
son cuantitativamente distintos, la diferencia es tanta que puede
considerarse que se trata de estados cualitativamente distintos. Si un
A travs de lo invisible
141
coma no es un estado alterado de conciencia, no s qu otra cosa
puede ser. Y no se puede reproducir en un estado consciente.
Agitacin
Relajacin
Som nolencia
Sueo
Sueo profundo
Coma
Figura 7: Registros de EEG para seis estados distintos de conciencia.
La conciencia tiene dos caractersticas: 1. Observamos y observar
nuestro entorno de modo que las percepciones, recuerdos y pensa
mientos se representan con precisin y conscientemente. 2. Contro
lamos y controlar nuestro entorno para que podamos iniciar y dar
por concluidas nuestras actividades cognitivas y conductuales
(Kihlstrom, 1987, p. 1.445). Por lo tanto, un estado alterado de con
ciencia tendra que interferir con nuestra observacin precisa de
percepciones, recuerdos y pensamientos, y tambin perturbar el
control de nuestra conducta y conocimiento del entorno. Un estado
alterado de conciencia se da cuando seproduce una interferencia relevante en
142
Por qu creemos en cosas raras
la observacin y el control de nuestro entorno. Por relevante quiero
decir un cambio extraordinario de nuestro funcionamiento nor
mal. Es algo que sucede tanto en el sueo como en la hipnosis, y
tambin en la alucinacin, las experiencias cercanas a la muerte, las
experiencias extracorpreas, y otros estados alterados.
El psiclogo Barry Beyerstein ofrece una argumentacin similar
cuando define los estados alterados de conciencia como la modifica
cin de sistemas neurolgicos concretos por enfermedad, estimula
cin repetitiva, manipulacin mental o ingestin de frmacos, de
tal modo que nuestra percepcin de nosotros mismos y del mundo
puede verse profundamente alterada (1996, p. 15). El psiclogo
Andrew Neher (1990) los llama estados trascendentes, y los define
como alteraciones de conciencia sbitas, inesperadas y lo suficiente
mente intensas para resultar sobrecogedoras o inquietantes para la
persona que las experimenta. En este caso, se incide en la intensidad
de la experiencia y en la profundidad de la alteracin de conciencia.
Hacemos en un estado alterado de conciencia algo que no pode
mos hacer en un estado no alterado?
S. Por ejemplo, los sueos son significativamente distintos de los
pensamientos y las ensoaciones de la vigilia. El hecho de que, nor
malmente, nunca confundamos ambos indica que hay entre ellos
una diferencia cualitativa. Adems, normalmente, no se tienen aluci
naciones en estado de vigilia a no ser que intervenga alguna otra
variable como el estrs agudo, las drogas o la privacin de sueo. Las
experiencias cercanas a la muerte y las experiencias extracorpreas
son tan extraordinarias que suelen dar pie a un cambio de vida.
No. Las diferencias slo son cuantitativas. Aunque incluso en este
punto podra argumentarse, como se ha dicho, que son tan grandes
que constituyen diferencias cualitativas. Se me puede responder que
el encefalograma registrado cuando estoy consciente y cuando sufro
una alucinacin slo es cuantitativamente distinto, y es verdad, pero
tambin lo es que la diferencia entre uno y otro estado es enorme.
Pensemos en las experiencias cercanas a la muerte.
A travs de lo invisible
143
Las experiencias cercanas a la muerte
Una de las fuerzas que impulsan las religiones, el misticismo, el espl
ritualismo, el movimiento New Age y la fe en la percepcin extrasensorial y en los poderes mentales es el deseo de trascender el mundo
material, de dar un paso ms all del aqu y del ahora, atravesar lo
invisible y entrar en otro mundo que queda ms all de los sentidos.
Pero dnde est ese otro mundo y cmo se llega a l? Qu atracti
vo tiene ese lugar del que no sabemos nada? Acaso la muerte no es
ms que una transicin a ese otro lado?
Quienes creen en l afirman que s sabemos algo de ese otro lado
por medio de un fenmeno llamado experiencia peritantica o cer
cana a la muerte (ECM). La ECM, como la experiencia extracorprea, que es su pariente ms prximo, es uno de los fenmenos ms
fascinantes de la psicologa. Al parecer, ante su prximo encuentro con
la muerte, las experiencias de algunas personas son tan similares que
inducen a mucha gente a creer que hay vida despus de la vida o que la
muerte es una experiencia plcida o ambas cosas. En 1975 populariz
el fenmeno la publicacin del libro Vida despus de la vida, de Raymond Moody y lo corroboraron otros testimonios. Por ejemplo, el car
dilogo F. Schoonmaker (1979) inform que el 50 por ciento de los
ms de dos mil pacientes que haba tratado en un perodo de diecio
cho aos haba tenido una ECM. Segn una encuesta realizada por
Gallup en 1982 uno de cada veinte estadounidenses haba experimen
tado ese estado (Gallup, 1982, p. 198). Por su parte, Dean Sheils haba
estudiado la naturaleza intercultural del fenmeno (1978).
Cuando las ECM empezaron a conocerse pblicamente, muchos
las tomaron como sucesos poco habituales y aislados y los cientficos
y los mdicos las calificaron de exageraciones o fantasas de mentes
muy creativas sometidas a una enorme tensin. En la dcada de
1980, sin embargo, las ECM ganaron credibilidad gracias a la obra
de Elisabeth Kbler-Ross, una mdica que hizo pblico lo que se ha
convertido en un ejemplo clsico:
144
Por qu creemos en cosas raras
La seora Schwartz entr en el hospital y nos cont su experiencia,
una experiencia cercana a la muerte. Era un ama de casa de Indiana,
una mujer sencilla y sin complicaciones. Padeca un cncer en estado
muy avanzado, haba tenido hemorragias y la haban ingresado en un
hospital privado cuando estaba a punto de morir. Los mdicos se pasa
ron 45 minutos intentando reanimarla, pero, al ver que no daba sea
les de vida, la dieron por muerta. Luego me dijo que, mientras se ocu
paban de ella, tuvo la sensacin de flotar sobre su cuerpo fsico, un
par de metros por encima de la cama, observando la frentica labor
del equipo de reanimacin. Me describi el estampado de las corbatas
de los mdicos, me repiti uno de los chistes que haba contado uno
de los ms jvenes; lo recordaba absolutamente todo. Y lo nico que
ella quera transmitirles era tranquilidad, que no se preocuparan
demasiado, que no lucharan tanto. Y, cuanto ms intentaba comuni
carse con ellos, con ms ahnco se esforzaban los mdicos por revivir
la. Luego, cedi, sta fue la palabra que emple, los dej hacer y
perdi la conciencia. Despus de que certificaran su defuncin, regre
s a la vida y vivi otro ao y medio. (1981, p. 86.)
Se trata de una ECM tpica, caracterizada por uno de sus tres ele
mentos caractersticos, que son: (1) una experiencia extracorprea
en la que se flota por encima del propio cuerpo y se ve lo que ocurre
alrededor de ste; (2) atravesar un tnel o cmara espiral hacia una
luz brillante que representa el trnsito al otro lado; (3) aparecer
en ese otro lado y ver a los parientes y amigos ya fallecidos o a una
figura que parece Dios.
Parece evidente que se trata de fantasas alucinatorias, pero Eliza
beth Kbler-Ross ha verificado la narracin de los pacientes. En
algunos casos, personas que haban sufrido accidentes de trfico
muy graves y haban perdido las constantes vitales nos dijeron cun
tos sopletes se haban utilizado para sacarlos del coche (1981 p.
86). Ms extraos todava son los relatos de un cuerpo deteriorado o
enfermo que recupera la salud o la funcionalidad en el curso de una
A travs de lo invisible
145
ECM. Tetrapljicos que dejan de serlo, pacientes con esclerosis
mltiple que llevan aos en sillas de ruedas y nos dicen que, cuando
estaban fuera de su cuerpo, podan cantar y bailar. Recuerdos de
un cuerpo que anteriormente cumpla todas sus funciones? Por
supuesto. Una amiga ma que se qued parapljica en un accidente
de trfico soaba a menudo que estaba como antes, y no era raro
que se despertara con ganas de saltar de la cama. Pero a Elizabeth
Kbler-Ross no le gustan las explicaciones tan prosaicas. Fijmonos
en el caso de personas totalmente ciegas, de personas que ni siquie
ra perciben la luz, que ni siquiera ven sombras. Cuando viven una
experiencia cercana a la muerte, describen con exactitud el lugar
del accidente o la habitacin del hospital. Han llegado a describirme
detalles increblemente minuciosos. Cmo se explica esto? (1981,
p. 90.) Es sencillo. El paciente convierte el recuerdo de las descrip
ciones verbales que otros han ofrecido en el curso de la ECM en
imgenes visuales y las trasmiten con palabras. Por otro lado, con
mucha frecuencia, durante un accidente o una operacin, los
pacientes no estn totalmente inconscientes -a veces, la anestesia no
es total-y se percatan de lo que sucede a su alrededor. Si el paciente
se encuentra en un hospital con mdicos en prcticas, es muy posi
ble que el mdico residente relate la operacin a los dems, lo cual
permite que, posteriormente, el sujeto que en teora experimenta
una ECM pueda ofrecer una descripcin pormenorizada.
Ciertamente, en toda ECM sucede algo que hay que explicar,
pero qu? En su Recollections ofDeath [Recuerdos de la muerte], el
mdico Michael Sabom expuso los resultados de su estudio de gran
nmero de personas que haban tenido ECM, atendiendo a su edad,
sexo, profesin, religin, y a sus conocimientos previos de las ECM,
las posibles expectativas en funcin de sus conocimientos mdicos y
religiosos previos, el tipo de crisis (accidente, paro orgnico), la
localizacin de la crisis, el mtodo de resucitacin, el tiempo aproxi
mado en estado inconsciente, la descripcin de la experiencia, etc
tera. Sabom hizo un seguimiento de los sujetos varios aos, volvi a
146
Por qu creemos en cosas raras
entrevistarse con ellos y con miembros de su familia para ver si cam
biaban lo relatado o haban encontrado otra explicacin. Pero el
paso de los aos no alteraba la percepcin de los sujetos, que se
guan convencidos de que el episodio haba sucedido. Casi todos
declaraban que la experiencia haba influido de modo determinan
te en su visin de la vida y de la muerte. Ya no tenan miedo a
morir, ni lloraban la muerte de las personas a quienes queran,
porque estaban convencidos de que la muerte era una experiencia
agradable. Crean que se les haba dado una segunda oportunidad y
que -aunque no todos se hicieron religiosos- necesitaban hacer
algo con sus vidas.
Aunque Sabom seala que creyentes y no creyentes relataban
experiencias similares, no dice si todos conocan la perspectiva judeocristiana de la vida. Tanto si creemos conscientemente como si
no, todos hemos odo ideas semejantes sobre Dios y el ms all,
sobre el cielo y el infierno. Sabom tampoco seala si, en el curso de
una ECM, la gente ve figuras religiosas distintas segn la religin que
profese, lo cual sera una indicacin de que el fenmeno ocurre
dentro de la cabeza y no fuera.
Qu explicaciones se pueden ofrecer de las ECM desde el realis
mo? El psiclogo Stanislav Grof (1976; Grof y Halifax, 1977) fue el
primero que ofreci una teora especulativa. Sostena que todos los
seres humanos hemos experimentado ya las caractersticas de la
ECM -la sensacin de flotar, el paso por un tnel, la visin de una
luz brillante- en el momento del nacimiento. Es posible que el
recuerdo de un suceso tan traumtico haya hollado nuestra mente
de forma permanente y que, posteriormente, un acontecimiento
igualmente traumtico, la muerte, pueda despertarlo. Es posible
que los recuerdos perinatales expliquen la experiencias cercanas a la
muerte? No lo creo. No hay pruebas de que existan recuerdos infan
tiles del momento del nacimiento. Adems, el canal uterino no se
parece a un tnel y, en general, el beb tiene la cabeza hacia abajo y
los ojos cerrados. Y por qu las personas nacidas por cesrea tam
A travs de lo invisible
147
bin tienen ECM? (Por no decir que Stanislav Grof y sus pacientes
experimentaban con LSD, que no es precisamente el mejor mtodo
para recuperar recuerdos, puesto que crea sus propias imgenes ilu
sorias.)
La neurofisiologa y la bioqumica parecen ofrecer una explica
cin ms probable. Sabemos, por ejemplo, que la alucinacin de
volar es inducida por la atropina y otros alcaloides de la belladona,
algunos de los cuales se pueden encontrar en la mandragora y el
estramonio, hierbas que empleaban las brujas europeas y los chama
nes americanos. Los anestsicos disociativos como la ketamina indu
cen con facilidad sensaciones extracorpreas. La DMT (dimetiltriptamina) causa la percepcin de que el mundo se alarga y se hace
ms grande. La MDA (metilendioxianfetamina) estimula la sensa
cin de regresin, de forma que cosas que hemos olvidado hace
mucho tiempo vuelven a nuestra memoria. Y, por supuesto, la LSD
(dietilamida del cido lisrgico) causa alucinaciones visuales y audi
tivas e inspira, entre otros efectos, sensacin de unidad con el cos
mos (vase Goodman y Gilman, 1970; Grinspoon y Bakalar, 1979;
Ray, 1972; Sagan, 1979; Siegel, 1977). El hecho de que el cerebro
posea receptores para esas sustancias qumicas artificiales significa
que produce tambin determinadas sustancias naturales que, en
ciertas condiciones (el estrs de un trauma o de un accidente, por
ejemplo), pueden inducir las experiencias que normalmente se aso
cian con la ECM. Es posible que sta y la experiencia extracorprea
no sean ms que viajes inducidos por el agudsimo y extraordinario
trauma de verse al borde de la muerte. En Las puertas d la percepcin
(de donde sac su nombre el grupo The Doors), de Aldous Huxley, aparece una descripcin fascinante de una flor, hecha por el
autor cuando se encontraba bajo los efectos de la mescalina. Huxley afirma que vea lo que Adn haba visto la maana de la crea
cin: el milagro, momento a momento, de la existencia pura (1954,
P -17).
La psicloga Susan Blackmore (1991, 1993,1996) ha llevado la
148
Por qu creemos en cosas raras
hiptesis de la alucinacin un paso ms all demostrando por qu
distintas personas experimentan efectos similares, como el del tnel.
El crtex visual del fondo del cerebro procesa la informacin que le
suministra la retina. Las drogas alucingenas y la escasez de oxgeno
en el cerebro (fenmeno que a veces se produce en la proximidad
de la muerte) pueden impedir el funcionamiento normal de las
clulas nerviosas de la zona. Cuando esto ocurre, unas barras de
actividad neuronal atraviesan el crtex visual, y el cerebro interpreta
que se trata de espirales y anillos concntricos. Esas espirales se pue
den ver como un tnel. De igual modo, la experiencia extracorprea es una confusin entre la realidad y la fantasa, como los sueos
que se confunden con el despertar. La mente trata de reconstruir
acontecimientos y el proceso los visualiza desde arriba -un proceso,
en realidad, normal para todos cuando nos descentramos (cuan
do nos imaginamos sentados en una playa o ascendiendo una mon
taa, solemos hacerlo a vista de pjaro)-. Bajo la influencia de las
drogas alucingenas, los sujetos ven imgenes como las de la Figura
8, imgenes que producen el efecto de tnel de las ECM.
Figura 8 : Efectos de cmara espiral y de tnel barrado de una experiencia cerca
de la muerte. Efectos que tambin producen las drogas alucingenas.
A travs de lo invisible
149
Finalmente, la sensacin ultramundana de la ECM la produce la
poderosa fantasa de imaginar el otro lado, visualizar a nuestros ami
gos y parientes ya difuntos, la visin de nuestro Dios particular, etc
tera. Pero qu les ocurre a quienes no regresan de una experiencia
cercana a la muerte? Susan Blackmore ofrece esta reconstruccin de
la muerte: En primer lugar, la falta de oxgeno causa un aumento
de la desinhibicin, pero, finalmente, todo se detiene. Puesto que es
esa actividad la que produce los modelos mentales que construyen la
conciencia, la conciencia cesa. Deja de haber experiencia, deja de
haber yo, de modo que... es el fin (1991, p. 44). Se ha dicho que los
fenmenos que dan pie a las ECM son la anoxia cerebral (la falta de
oxgeno en el cerebro), la hipoxia (insuficiencia de oxgeno) o la
hipercardia (demasiado dixido de carbono) (Saavedra-Aguilar y
Gmezjeria, 1989), pero Susan Blackmore seala que personas que
padecan estas dolencias han tenido ECM. Reconoce: La explica
cin no est todava ni mucho menos clara. Las pruebas no permi
ten decantarse ni por el argumento de la vida despus de la vida,
ni por la hiptesis del cerebro que muere (1996, p. 440). Las
ECM continan siendo uno de los grandes misterios de la psicologa
y nos sitan, una vez ms, ante la gran pregunta de Hume: qu es
ms probable, que una ECM sea un fenmeno cerebral para el que
todava no hay explicacin o que sea una prueba de lo que siempre
hemos querido que fuera cierto: la inmortalidad?
La bsqueda de la inmortalidad
La muerte, o al menos el fin de la vida, parece ser el lmite de nues
tra conciencia y la frontera de lo posible. La muerte es el ltimo esta
do de conciencia alterado. Es el final, o no es ms que el final del
principio? Job hizo la misma pregunta: Si un hombre muere,
puede volver a vivir?. Evidentemente, nadie puede saberlo, pero
muchas personas que piensan que s, que lo saben, y buen nmero
150
Por qu creemos en cosas raras
de ellas tratan de convencer a los dems de que tienen razn. Esa
pregunta es una de las razones de que haya, literalmente, miles de
religiones organizadas en el mundo y de que todas ellas reclamen
para s el conocimiento de la respuesta. Cuando el sabio humanista
Robert Ingersoll (1879) seal: Por lo que s, la nica prueba de la
otra vida es, en primer lugar, que no hay ninguna prueba, y, en
segundo lugar, que lamentamos mucho que no la haya y que ojal la
hubiera. Sin embargo, muchas personas piensan y sienten que, sin
un sistema de creencias, este mundo carece de sentido y de consue
lo. El filsofo George Berkeley (1713) ejemplifica estos sentimien
tos: Puedo sobrellevar con facilidad cualquier pesar presente si
pienso que en mi poder est ser feliz mil aos a partir de ahora. Si no
fuera por esta idea, preferira ser una ostra que un hombre.
En una de sus pelculas, el mdico de Woody Alien no le da ms
de un mes de vida. Oh, no -gimotea-, slo me quedan treinta das
de vida? No -responde el mdico-, veintiocho; estamos en febre
ro. Tan mal estamos? A veces. Sera estupendo que todos pudira
mos gozar de la capacidad de reflexin de Scrates antes de su suici
dio, que su gobierno haba ordenado: Para temer a la muerte,
seores, no hay ms que creerse sabio cuando no se es; lo cual signi
fica pensar que uno sabe lo que uno no sabe. Ningn hombre sabe si
la muerte puede ser la mayor de las bendiciones y, sin embargo,
todos la temen como si supieran, sin la menor duda, que es el mayor
de los males (Platn, 1952, p. 211). Pero la mayora de la gente
coincide con Berkeley y su ostra, lo cual, como seal Robert Inger
soll, es el motivo de que tengamos religiones. Pero la bsqueda de la
inmortalidad no se limita a la religin. No nos gustara a todos
seguir viviendo de alguna forma? Podemos hacerlo, indirectamente,
y si la ciencia llega a conseguir lo que algunos esperan, quiz lo haga
mos incluso en la realidad.
A travs de lo invisible
151
Ciencia e inmortalidad
Como las teoras de la inmortalidad puramente religiosas no son
comprobables -se basan en la fe, no en la razn-, no las voy a
comentar aqu. La fsica de la inmortalidad, de Frank Tipler, es el tema
del captulo 15 del presente libro, porque la obra de Tipler merece
un anlisis ms amplio. Baste decir que por inmortalidad la mayo
ra de la gente no entiende simplemente sobrevivir a travs del pro
pio legado, sea ste el que sea. Como dice Woody Alien: No quiero
acceder a la inmortalidad a travs de mi obra, lo que quiero es acce
der a la inmortalidad a travs de la muerte. La mayora no se con
tentara con el argumento de que quien es padre es inmortal en el
sentido de que una parte muy importante de su vida gentica sobre
vive en los genes de su progenie. Desde un punto de vista evolutivo,
el 50 por ciento de los genes de una persona viven en sus hijos, el 25
por ciento en sus nietos, el 12,5 por ciento en cada uno de sus bisnie
tos, etctera. Pero para la mayora, la verdadera inmortalidad es
vivir siempre o, al menos, considerablemente ms de lo que se tiene
por normal. Lo malo es que parece cierto que el proceso de creci
miento, envejecimiento y muerte es una parte normal y programada
de la secuencia de la vida. Segn el panorama que describe el bilo
go evolutivo Richard Dawkins (1976), en cuanto pasamos de la edad
reproductiva (o, al menos, del perodo de actividad sexual ms regu
lar e intensa), los genes dejan de tener utilidad para el cuerpo. Es
posible que el envejecimiento y la muerte sean el medio que la espe
cie tiene de eliminar a los individuos que ya no son genticamente
tiles pero siguen compitiendo por unos recursos que son limitados
con aquellos cuya tarea es ahora la transmisin de los genes.
Para prolongar la vida significativamente, tenemos que compren
der las causas de la muerte. Fundamentalmente, son tres: traumas,
como los accidentes; enfermedades, como el cncer y la arteriosclerosis; y la entropa, o senescencia (envejecimiento), que es un deterioro
natural y progresivo de diversas funciones celulares y bioqumicas que
152
Por qu creemos en cosas raras
empieza en la vida adulta y, finalmente, termina con un aumento de
las probabilidades de fallecer por algn trauma o enfermedad.
Cunto tiempo podemos vivir? La esperanza mxima de vida
se cifra en la edad a la que muere el individuo que ms vive de la
especie. Para los humanos, el rcord documentado est en 120 aos.
Lo ostenta Shigechiyo Izumi, un estibador japons. Hay muchos tes
timonios sin documentar que hablan de personas que pasaron de
150 e incluso de 200 aos, pero, normalmente, aluden a peculiarida
des culturales como las de sumar las edades de padre e hijo. Los
datos documentados de personas centenarias (personas que viven
hasta los cien aos) revelan que de cada 2.100 millones de personas,
slo una sobrevive hasta los 115 aos. Es probable que de la pobla
cin mundial, que a da de hoy sobrepasa ligeramente los cinco mil
millones de personas, salgan slo dos o tres individuos que lleguen a
los 115 aos. La vida media es la edad a la que el individuo prome
dio morira en caso de no sufrir ningn accidente ni enfermedad
que causara su fallecimiento prematuro. Se sita entre los 85 y los 90
aos, y lleva sin cambiar siglos, probablemente milenios. Es proba
ble que la vida media, como la expectativa mxima de vida, sean
constantes biolgicas fijas de la especie. La esperanza de vida es la
edad a la que el individuo promedio suele morir cuando los acciden
tes y las enfermedades se toman en consideracin. En 1987, la espe
ranza de vida de las mujeres en Occidente se situaba en 78,8 aos, y
la de los hombres en 71,8 aos, lo cual daba una esperanza global de
vida de 75,3 aos. A escala mundial, en 1995, la esperanza de vida se
calculaba en 62 aos. Son cifras que aumentan constantemente. En
Estados Unidos, la esperanza de vida era de 47 aos en 1900. En
1950, la cifra haba ascendido a los 68. En Japn, la esperanza de
vida de las nias nacidas en 1984 era de 80,18 aos, lo cual lo conver
ta en el primer pas que pasaba de 80 aos. Es muy poco probable,
no obstante, que la esperanza de vida sobrepase la vida til: entre
85 y 90 aos.
Aunque el envejecimiento y la muerte parecen irremediables, los
A travs de lo invisible
153
intentos de prolongar al mximo las funciones biolgicas humanas
se alejan lentamente de la esfera del delirio para entrar en el panora
ma de la ciencia legtima. Los trasplantes de rganos, la mejora de
las tcnicas quirrgicas, las vacunas contra la mayor parte de enfer
medades importantes, el avance de los conocimientos sobre alimen
tacin y la conciencia de los efectos saludables del ejercicio han con
tribuido al rpido aumento de las esperanzas de vida.
Otra posibilidad futurista es la clonacin, es decir, la duplica
cin exacta de un organismo a partir de una clula corporal (que es
diploide, o tiene un conjunto completo de genes, en contraposicin
a una clula sexual, que es haploide, o slo tiene la mitad de los
genes). La clonacin de organismos inferiores se ha conseguido ya,
pero para la clonacin humana existen barreras cientficas y ticas.
Si esas barreras caen, la clonacin puede desempear un papel muy
importante en la prolongacin de la vida. Uno de los mayores pro
blemas del trasplante de rganos es el rechazo, por la incorporacin
de tejido extrao. Esto no ocurrira si el tejido perteneciera a los
rganos duplicados de un clon: bastara con que el clon creciera en
un entorno esteril para que los rganos no se contaminaran y susti
tuir luego los rganos envejecidos con los rganos ms sanos yjvenes del clon.
Los dilemas ticos vinculados a esta posibilidad nos plantean
cuando menos un desafo. El clon es humano? Tiene derechos?
Debera existir una organizacin que los defendiera a todos? (Qu
tal un Sindicato de Derechos de los Clones Estadounidenses?) Es el
clon un individuo separado e independiente? En caso contrario y
puesto que todos viviramos en dos cuerpos, qu ocurrira con
nuestra individualidad? Si la respuesta es afirmativa, es que cada
uno de nosotros tendramos una existencia dual? Por ejemplo, si sus
tituyramos tantos rganos que, al final, careciramos de rganos
originales, seguiramos siendo nosotros? Si creemos en la forma
judeocristiana de inmortalidad y nos clonamos, poseeramos un
alma o dos?
154
Por qu creemos en cosas raras
Por ltimo, existe un fascinante terreno, el de la suspensin
crinica, o lo que Alan Harrington llama proceso de congelacinespera-reanimacin. Los principios de este proceso son relativa
mente sencillos, su aplicacin, no. Cuando el corazn se detiene y la
muerte es certificada oficialmente, se extrae toda la sangre y se susti
tuye por un fluido que conserva rganos y tejidos, que quedan con
gelados. Y en un futuro, independientemente de la causa de la
muerte -accidente o enfermedad-, la tecnologa podr revivir o
curar al paciente.
La criognesis es todava tan nueva y experimental que la opi
nin pblica todava no ha reparado en las cuestiones ticas. Por
ahora, el Estado considera la suspensin criognica una forma de
enterramiento y la congelacin slo es posible cuando se ha declara
do la muerte por causas naturales y nunca por voluntad propia. Si
los expertos en criognesis consiguieran revivir a alguien, la distin
cin entre vivos y muertos se difuminara; vida y muerte se converti
ran en un continuo y dejaran de ser los estados discretos que siem
pre han sido. Ciertamente, habra que reescribir la definicin de la
muerte. Yqu ocurrira con el problema del alma? Si existe, adon
de va mientras el cuerpo est en suspensin criognica? Si una per
sona opta por la suspensin criognica antes de morir, est el tcni
co encargado de la criognesis cometiendo un asesinato? Sera
asesinato en el caso de que el procedimiento de reanimacin no
consiguiera revivirlo?
Si la tecnologa de suspensin criognica cumple alguna vez con
las expectativas y esperanzas de sus expertos, es factible que algn da
una persona pueda elegir ser congelada y reanimada a voluntad, tal
vez incluso en mltiples ocasiones. Quizs uno pueda vivir un tramo
de diez aos cada siglo y, de ese modo, vivir mil aos o ms. Pensemos
en los historiadores del futuro, que podran escribir una historia oral
con los testimonios de las personas que han vivido mil aos. Pero de
momento, todo esto pertenece al terreno de la especulacin cientfica
o de la protociencia. Estos son algunos de los problemas:
A travs de lo invisible
155
1. No sabemos si las personas que hayan sido congeladas ya o las
que lo sean en un futuro previsible podrn ser en efecto reanima
das. De hecho, hasta la fecha no se ha congelado ningn organismo
superior al que luego se le haya devuelto la vida.
2. La tecnologa de la congelacin parece infligir un dao consi
derable a las clulas cerebrales, aunque, evidentemente, la naturale
za y el alcance de ese dao no han podido evaluarse, puesto que
nadie ha revivido para hacer la prueba. Aun en el caso de que el
dao fsico fuera pequeo, habra que ver si la memoria y la identi
dad personal pueden recuperarse. Todava no sabemos cmo y
dnde se alojan la memoria y la identidad. Los neurofisilogos han
avanzado mucho en la elaboracin de una teora que explique
dnde se almacena y se recupera la memoria, pero todava queda
mucho por hacer. Adems, es posible, aunque parece poco proba
ble, que la restauracin completa suponga pese a todo cierta prdi
da de memoria. Pero, sencillamente, sin poder hacer la prueba, es
imposible saberlo. Y, si la revitalizacin criognica no se consigue
con una recuperacin considerable de la identidad y la memoria,
qu sentido tiene?
3. La ciencia criognica depende por entero de la evolucin de la
tecnologa. Como los expertos Mike Darwin y Brian Wowk explican:
Con la tecnologa actual, hasta los mejores mtodos de criognesis
conocidos causan daos cerebrales irreversibles. Hasta que la crioconservacin cerebral mejore, la criognesis tendr que confiar en
la tecnologa del futuro, no slo la sustitucin de tejidos, sino la
reparacin de tejidos esenciales para la supervivencia del paciente
(1989, p. 10). Es la mayor carencia de la criognesis. En la bibliogra
fa de esta disciplina es constante el recuerdo de que la historia de la
ciencia y de la tecnologa est repleta de relatos de disidentes incomprendidos, descubrimientos sorprendentes e ideas dogmticas y
obcecadas que se convierten en revolucionarias. Todos esos relatos
son ciertos, pero los defensores de la criognesis pasan por alto que
muchas ideas revolucionarias no acabaron bien. Por desgracia para
156
Por qu creemos en cosas raras
ellos, en ningn mbito los xitos del pasado garantizan el progreso
futuro. En la actualidad, la criognesis depende de la nanotecnologa, de la construccin de mquinas gestionadas por ordenadores
minsculos. Como Eiic Drexler (1986) ha afirmado y Richard Feynman demostr ya en 1959: Al fondo hay sitio de sobra para las tec
nologas de tamao molecular. Pero teora y aplicacin son cosas dis
tintas, y una conclusin cientfica no puede basarse en lo que podra
ser, por muy lgica que parezca la posibilidad a quien la sostenga.
Hasta que tengamos pruebas, nuestra obligacin es suspender el
juicio.
La trascendencia histrica... seguro que carece de importancia?
En vista de todo esto, dnde pueden las personas que no son reli
giosas encontrar sentido en un universo que en apariencia carece de
sentido? Podemos trascender la banalidad de la vida sin abandonar
el cuerpo? La historia es una esfera del pensamiento que se ocupa
de estudiar la accin del hombre a lo largo del tiempo ms all de la
historia personal de cada individuo. La historia trasciende el aqu y
el ahora con su largo pasado y un futuro prcticamente ilimitado.
Surge de las secuencias de acontecimientos que se unen de manera
singular. En su mayor parte, estos acontecimientos son acciones
humanas, y la historia se ocupa de estudiar la forma en que se vincu
lan y suceden las acciones humanas para producir el futuro, futuro
que, sin embargo, est sujeto a ciertas condiciones como las leyes de
la naturaleza, las fuerzas y las tendencias econmicas, y las costum
bres. Somos libres, pero no para hacer cualquier cosa. Adems, el
significado de una accin humana tambin lo limita el cundo tienen
lugar los acontecimientos dentro de la secuencia histrica. Cuanto
antes se produce una accin en el devenir de una secuencia, ms
sensible es la secuencia a los cambios mnimos: es el llamado efecto
mariposa.
A travs de lo invisible
157
La clave de la trascendencia histrica est en que, puesto que no
se puede saber en qu momento de la secuencia nos encontramos
(puesto que la historia es contigua) y qu consecuencias pueden
tener las acciones del presente, para que los cambios sean positivos,
es necesario elegir nuestras acciones, todas nuestras acciones, sabia
mente. Lo que hagamos maana podra cambiar el curso de la histo
ria, aunque lo haga mucho tiempo despus de que hayamos muerto.
Pensemos en todos aquellos que han muerto en el anonimato. Hoy
han trascendido su tiempo porque percibimos que algunas de sus
acciones han modificado la historia, por mucho que pensaran que
no estaban haciendo nada importante. Se puede adquirir trascen
dencia ejerciendo un efecto sobre la historia, mediante acciones
cuya influencia se extiende ms all de la propia existencia biolgi
ca. Las alternativas a esta idea -apata ante el efecto que uno ejerce
en los dems y en el mundo, o fe en la existencia de otra vida de la
cual la ciencia no aporta prueba alguna- pueden llevarnos a no
tener en cuenta algo que es de profunda importancia en esta vida.
Deberamos escuchar los hermosos versos de Matthew Arnold en
Empedocks on Etna (1852):
Tan insignificante es haber gozado del sol,
haber vivido la luz de la primavera,
haber amado, haber pensado, haber hecho;
haber hecho verdaderos amigos, haber abatido a incomprensibles
[enemigos;
que debemos imaginar una dicha de dudosa fecha futura,
y mientras con ella soamos, perder nuestro presente,
y relegar a mundos [... ] distantes nuestro reposo?
Abducidos!
Encuentros con aliengenas
El lunes 8 de agosto de 1983 me abdujeron unos aliengenas. Era de
noche y viajaba por una solitaria carretera rural, ya cerca de Haigler,
un pueblo de Nebraska, cuando una nave de brillantes luces sobre
vol la zona y me oblig a detenerme. Salieron de ella unas criaturas
y me condujeron a su vehculo. No recuerdo qu pas all dentro,
pero cuando me encontr de nuevo viajando por la carretera, ha
ban pasado noventa minutos. Los abducidos llaman a eso tiempo
perdido, y a mi abduccin encuentro en la tercera fase. Nunca
olvidar la experiencia y, como otros abducidos, he contado mi his
toria muchsimas veces en televisin y en incontables ocasiones
directamente ante un pblico.
Una experiencia personal de abduccin
Es posible que la que acabo de contar sea una historia muy rara para
salir de la boca, o de la pluma, de un escptico, as que, permtame el
lector que precise los detalles. Como coment en el captulo 1, durante
muchos aos compet profesionalmente en ultramaratones ciclistas,
centrndome sobre todo en la Carrera a Travs de Estados Unidos, una
carrera de casi cinco mil kilmetros que cruza el pas de costa a costa y
sin paradas. Sin escalas significa que los ciclistas recorren largas eta
pas sin dormir, pedaleando una media de veintids horas cada veinti
cuatro. Es un experimento sobre ruedas en el que se estudia el estrs, la
privacin del sueo y la crisis nerviosa.
En condiciones de sueo normales, los sueos se olvidan de
inmediato o poco despus de despertar. Cuando hay privacin del
160
Por qu creemos en cosas raras
sueo, el muro que separa la realidad de la fantasa se derrumba. Se
tienen serias alucinaciones que parecen tan reales como las sensacio
nes y percepciones de la vida cotidiana. Las palabras que se dicen y
escuchan se incorporan a la memoria como cualquier otro recuer
do. Las personas que uno ve parecen tan corpreas como las de la
vida real.
En 1982, durante la carrera inaugural, dorm tres horas las dos
primeras noches y, en consecuencia, me situ justo detrs del lder,
que estaba demostrando que se puede resistir con muchas menos
horas de sueo. En Nuevo Mxico alargu las etapas para acercarme
al lder, pero no estaba preparado para las alucinaciones que ha
bran de sobrevenirme. En su mayora, se trataba de las alucinacio
nes ordinarias que con frecuencia experimentan los camioneros fati
gados, que llaman al fenmeno fiebre de las lneas blancas: los
arbustos se convierten en animales vivos, las grietas de la carretera se
convierten en figuras con sentido y los buzones parecen personas.
Yo vi jirafas y leones, salud a los buzones y tuve una experiencia
extracorprea cerca de Tucumcari, Nuevo Mxico, donde me vi
pedaleando por el arcn de la Interestatal 40 a vista de pjaro.
Como ese ao termin tercero, en 1983 me propuse no dormir
hasta conseguir el liderato o derrumbarme. A ochenta y tres horas
de la salida en el puerto de Santa Mnica, a pocos kilmetros de Haigler, Nebraska, y tras ms de dos mil kilmetros de carretera, me
estaba quedando dormido sobre la bicicleta, as que mi equipo de
apoyo (todos los ciclistas contaban con uno) se prepar para que me
echara una siesta de tres cuartos de hora. Al despertar, me volv a
subir a la bici, pero segua con tanto sueo que mi equipo intent
que volviera a meterme en la caravana. Fue entonces cuando ca en
un estado alterado de conciencia y llegu a convencerme de que
todos los miembros de mi equipo eran aliengenas de otro planeta
que queran matarme. Tan listos eran aquellos aliengenas que ves
tan como los miembros de mi equipo, se les parecan y hablaban
como ellos. Empec a preguntarles detalles de su vida y detalles de
Abducidos!
161
mi bici que ningn aliengena podra saber. Le pregunt a mi mec
nico si le haba puesto a mi bici tubulares con salsa de tomate. Cuan
do me respondi que los haba pegado con pegamento Clement
(que tambin es rojo), me impresion el trabajo de investigacin
que haban llevado a cabo los aliengenas. Hice ms preguntas y
siempre obtuve la respuesta correcta. El contexto de aquella alucina
cin me lo proporcion una serie de televisin de la dcada de 1960,
Los invasores, en la que los aliengenas son como los humanos en
todo menos en el dedo meique, que tienen rgido. Busqu ese
dedo entre los de los miembros de mi tripulacin. La caravana de
luces brillantes se haba convertido en su nave espacial. Mi equipo
consigui que durmiera otros tres cuartos de hora, despus de los
cuales me despert con las ideas claras y el misterio qued resuelto.
Sin embargo, recuerdo aquella alucinacin con la viveza y nitidez de
un recuerdo intenso.
Pero no quiero decir que todas las personas que han pasado por
una experiencia de abduccin aliengena llevaran muchas horas sin
dormir o padecieran estrs fsico y mental muy agudo. Lo que s
creo es que parece evidente que, si una experiencia de abduccin
puede producirse en estas condiciones, por qu no va a producirse
en otras semejantes? Evidentemente, a m no me abdujeron los alie
ngenas, de modo que qu es ms probable? Que otras personas
tengan, bajo los efectos de otro tipo de estados alterados de concien
cia y en circunstancias poco comunes, experiencias similares a la
ma, o que seres de otros mundos estn visitando en secreto la Tie
rra? Segn el criterio de Hume para juzgar los milagros -ningn
testimonio basta para confirmar un milagro a menos que ese testi
monio sea de tales caractersticas que su falsedad sera ms milagro
sa que el hecho que pretende confirmar-, tendramos que optar
por la primera explicacin. No es imposible que los aliengenas via
jen miles de aos luz hasta la Tierra y nos observen furtivamente,
pero es mucho ms probable que los humanos experimenten esta
dos alterados de conciencia y los interpreten en el contexto de lo
162
Por qu creemos en cosas raras
que resulta ms popular en nuestra cultura: los aliengenas del es
pacio.
Autopsia de un aliengena
Los seres humanos han cruzado el espacio, han llegado incluso a
enviar naves espaciales ms all del sistema solar, as que por qu no
podran hacer lo mismo otros seres inteligentes? Es posible que esos
seres hayan aprendido a atravesar las enormes distancias que sepa
ran a las estrellas con velocidades superiores a la de la luz, por
mucho que todas las leyes de la naturaleza nos prohban a nosotros
hacer tal cosa. Es posible que hayan resuelto el contratiempo de las
colisiones con el polvo y las partculas espaciales, que haran aicos
una nave que volara a tales velocidades. Y es tambin posible que
hayan alcanzado semejante nivel de sofisticacin tecnolgica sin des
truirse en sus versiones de la guerra y el genocidio. Son problemas
muy difciles de resolver, pero recordemos cunto hemos consegui
do los seres humanos desde que, en 1903, los hermanos Wright
lograron que su pequea nave permaneciera doce segundos en el
aire. Vamos a ser tan arrogantes como para pensar que en todo el
universo somos los nicos que existimos y que slo nosotros somos
capaces de resolver problemas como los que he mencionado?
Cientficos, astrnomos, bilogos y autores de ciencia-ficcin han
estudiado la cuestin exhaustivamente. Algunos, como el astrno
mo Cari Sagan (1973, 1980), creen que hay muchas probabilidades
de que el universo est lleno de vida. Teniendo en cuenta que nues
tra galaxia cuenta con billones de estrellas y que hay billones de gala
xias, cuntas probabilidades hay de que la nuestra sea la nica en la
que ha evolucionado la vida inteligente? Otros, como el cosmlogo
Frank Tipler (1981), estn convencidos de que los extraterrestres no
existen porque si existieran ya habran venido a la Tierra. Puesto que
el ritmo de la evolucin humana no tiene nada de especial, es bas
Abducidos!
163
tante probable que, si en otros lugares del universo han evoluciona
do otros seres inteligentes, al menos la mitad de ellos estn por
delante de nosotros en lo que a su evolucin biolgica respecta, lo
cual los situara por delante, muy por delante de nosotros desde un
punto de vista cientfico y tecnolgico; lo lgico, pues, es pensar que,
si existieran, ya habran encontrado la Tierra.
MUTUAL UFO NETWORK
UFO JOURNAL
m s m tm
'
ROSWELL MIEN AUTOPSY FILM?
Figura 9: En la portada de esta revista aparece un presunto aliengena al que se le
ha practicado una autopsia. [Cortesa de Mutual UFO NetWork.]
Ciertas personas afirman que los aliengenas no slo han encontra
do la Tierra, sino que en 1947 aterrizaron cerca de Roswell, estado
de Nuevo Mxico, y que podemos saber cmo son slo con ver una
pelcula. El 28 de agosto de 1995, la cadena Fox emiti un programa
sobre lo que habra de ser conocido como el incidente de Roswell:
164
Por qu creemos en cosas raras
el documental de la autopsia realizada a lo que parece el cuerpo de
un aliengena (vase Figura 9). La pelcula, en blanco y negro, perte
nece a Ray Santilli, productor de vdeo londinense que afirma que se
top con l cuando, con la intencin de realizar un documental
sobre Elvis Presley, buscaba documentos grficos del Ejrcito sobre
la poca (dieciocho meses) en que Elvis prest el servicio militar.
Segn Santilli, el individuo que le vendi la pelcula (al parecer por
cien mil dlares) permanece en el anonimato porque es ilegal ven
der propiedades de la administracin estadounidense. En cambio,
el propio Santilli vendi a la Fox los derechos de emisin del docu
mental. Las Fuerzas Areas de Estados Unidos han declarado que los
restos que se encontraron en Roswell pertenecan a un globo aeros
ttico -Proyecto Mogul- que se empleaba para la vigilancia secre
ta, desde las capas superiores de la atmsfera, de las pruebas nuclea
res soviticas. Puesto que en 1947 la Guerra Fra entraba en su fase
ms candente, no es de extraar que, en aquel tiempo, las Fuerzas
Areas no quisieran dar publicidad al accidente, pero ello dio pie a
dcadas de especulaciones por parte de quienes creen en los ovnis,
sobre todo de los que ms inclinados se muestran a creer en teoras
conspiratorias. Existen, sin embargo, numerosos problemas a la
hora de presentar una pelcula que recoge la autopsia de un alien
gena como prueba de un encuentro con aliengenas.
1. Era preciso que Ray Santilli entregase una parte considerable
de la pelcula original a una institucin suficientemente acreditada y
equipada para fechar el filme. Pero Kodak slo recibi unos pocos
centmetros de celuloide que podan proceder de un filme cualquie
ra. Si Santilli desea demostrar que el documental fue filmado en
1947, por qu ha entregado a Kodak tan slo una parte pequea y
nada significativa de su pelcula? Por su parte, Kodak est acostum
brada a fechar pelculas de personas que llevan a la institucin cma
ras viejas.
2. Segn el documental de la Fox, el gobierno estadounidense
orden la fabricacin de pequeos atades para los aliengenas. En
Abducidos!
165
primer lugar, si lo que el gobierno quera era eliminar toda huella
de los aliengenas, lo ms eficaz habra sido quemarlos, nada de
pequeos atades ni esqueletos raros sobre los que ms tarde habra
que dar explicaciones. En segundo lugar, por qu iba el gobierno,
por paranoico que estuviera, a querer enterrar a los aliengenas a los
pocos das del accidente? Si se trataba de uno de los descubrimien
tos ms importantes de la historia, por qu no reunir a un grupo de
expertos mundiales y dedicar aos al estudio de esos cuerpos?
3. Teniendo en cuenta el nmero de personas que presuntamen
te participaron en el descubrimiento, aislamiento, traslado, manipu
lacin, filmacin, autopsia, conservacin e inhumacin de los cuer
pos, el trabajo de encubrimiento tuvo que ser enorme. Cmo pudo
el gobierno ocultar a la opinin pblica algo as durante tanto tiem
po? Cmo evitar que alguna de las personas que particip llegase a
hablar?
4. En el programa de la Fox, muchas personas relataron que
haban recibido advertencias y amenazas, y que les haban aconseja
do no hablar ni escribir sobre el hallazgo de los restos. Esto no nos
sorprende, puesto que ya sabemos que se llevaba a cabo un proyecto
secreto y que se haban realizado los mayores esfuerzos para que no
se hiciera pblico.
5. Puede alguien creerse que lo que habra podido considerarse
el acontecimiento ms importante de la historia de la humanidad se
filmara cmara en mano, con una Filmo cargada con pelcula en
blanco y negro y un camargrafo tan inexperto que las imgenes no
dejaran de desenfocarse?
6. Asimismo, no es de esperar que un aliengena procedente de
otro planeta (y, por tanto, con una secuencia evolutiva totalmente
distinta) tenga forma humanoide. En la Tierra, los seres vivos, enor
memente diversos, adoptan muchas formas y configuraciones, y
muchos de ellos podran haber desplazado al ser humano y todava
podran hacerlo, pero ninguno es tan humanoide como ese presun
to aliengena venido de otro planeta. Las probabilidades en contra
166
Por qu creemos en cosas raras
de que un aliengena tenga forma humanoide son sencillamente
astronmicas.
7. El aliengena de la pelcula tiene seis dedos en las manos y en
los pies, pero los informes originales de los testigos presenciales de
1947 hablan de aliengenas con cuatro dedos. Quin tiene razn?
Los relatos de los testigos originales? La pelcula? Ambas cosas?
Hay dos tipos de aliengenas?
8. El aliengena responde al detalle a lo que afirman los abduci
dos, desde su corta estatura a su calvicie y sus grandes ojos. Es la apa
riencia que cre en 1975 una pelcula de la NBC titulada The UFO
Incidenty a la que, posteriormente, han recurrido todos los abduci
dos.
9. Durante la autopsia, los dos hombres vestidos de blanco mani
fiestan poco inters por los rganos. No los miden ni los examinan,
ni siquiera les dan la vuelta. Se limitan a extirparlos y a ponerlos en
un cuenco, y no hay ningn fotgrafo ni ningn dibujante presente.
Los trEyes de esos hombres no son antirradiacin y tampoco se ven
detectores de radiacin ni aparatos Geiger-Mueller por ninguna
parte.
10. Resulta fcil encontrar un aliengena de plstico en una tien
da de atrezzo teatral, as como los dems objetos que aparecen en el
filme.
11. Ed Uthman, un patlogo de Houston, hizo las siguientes
observaciones (que el 7 de septiembre de 1995 colg en Internet):
En un caso as, cualquier patlogo tendra una verdadera obsesin
por documentar lo que se va descubriendo. Comprobara sistemtica
mente lo que fuera encontrando, comprobara, por ejemplo, cmo
funcionan las articulaciones, si los prpados estn cerrados, etctera.
Le pedira al camargrafo que lo grabara todo. Aqu, en cambio,
nadie hace caso al camargrafo, es como si no estuviera all. El patlo
go acta ms como un actor frente a una cmara que como alguien
que est cooperando con una sesin de documentacin fotogrfica.
Abducidos!
167
El prosector usa las tijeras como un sastre, no como un patlogo o
un cirujano. Las sujeta con el pulgar y el ndice, mientras que los pat
logos y los cirujanos meten el pulgar en un agujero de las tijeras y el
corazn o el anular en el otro. El ndice se emplea para estabilizar las
hojas de las tijeras.
Los cortes iniciales en la piel se hacen un poco al estilo de Holly
wood, con demasiada cautela, como al operar a un paciente vivo.
Cuando se realiza una autopsia, los cortes son ms profundos y ms
rpidos.
12. Joachim Koch, un cirujano alemn que es cofundador de la
International Roswell Initiative, dijo esto (lo colg en Internet el 12
de septiembre de 1995):
Si en Roswell se hubiera practicado una autopsia preliminar y la disec
cin final (la del filme de Santilli) se hubiera hecho en otro lugar, las
suturas de la primera autopsia tendran que verse en la segunda
autopsia, la que aparece en el filme, pero no es as.
Advirtanse los rasgos fsicos del aliengena: cabeza excesiva
mente desarrollada, ojos hundidos y muy extendidos, nariz ancha,
base del crneo de anchura creciente, pliegue de la piel en forma de
media luna en el interior del prpado, eje mongoloide en los prpa
dos, falta de pelo entre las cejas, orejas bajas y pequeas, escaso desa
rrollo de la mandbula inferior, poco peso, corto de estatura, malfor
macin de los rganos internos, crecimiento desproporcionado y poli
y/o hexadactilismo (seis dedos). sta no es la descripcin de un alie
ngena, sino de un ser humano con sndrome-C, o, segn la biblio
grafa mdica estadounidense, con sndrome de trigonocefala de
Opitz. Slo se han identificado formalmente unos pocos casos de
sndrome-C, y los pacientes murieron a muy corta edad.
Resulta interesante que esta pelcula, que hasta la fecha es la prueba
fsica ms valiosa de un encuentro con aliengenas, haya sido desa
168
Por qu creemos en cosas raras
creditada por la mayora de los creyentes. Por qu? Porque ellos, al
igual que los escpticos, sospechan que se trata de un engao y no
quieren comprometerse con lo que no parece ms que una estrella
muy fugaz. Pero, si esto es lo mejor que tenemos, qu podemos
pensar entonces de las abducciones? Por desgracia, la falta de prue
bas fsicas preocupa poco a los verdaderos creyentes, que han com
partido sus ancdotas y experiencias personales. Lo cual, para la
mayora de nosotros, es suficiente.
Encuentros con abducidos
En 1994, la cadena de televisin NBC empez a emitir The OtherSide,
un programa New Age dedicado a investigar casos de abduccin y
otros misterios, milagros y fenmenos extraordinarios. Yo fui invita
do a ese programa en numerosas ocasiones en el papel de escptico
y las ms interesantes fueron, con mucho, las dos que dedicaron a
los ovnis y las abducciones. Por su parte, los testimonios de los abdu
cidos fueron ciertamente notables. Declararon que millones de per
sonas han sido teletransportadas a naves espaciales, algunas direc
tamente desde sus habitaciones a travs de techos y paredes. Una
mujer afirm que los aliengenas se llevaron los huevos de su nevera
para emplearlos en un experimento de cra, pero que no poda
aportar ninguna prueba. Otra dijo que le haban implantado un
hbrido de aliengena y de humano al que, finalmente, haba dado a
luz. Y dnde estaba ahora el hbrido? Los aliengenas se lo haban
llevado. Un hombre se subi la pernera del pantaln para mostrar
me unas cicatrices de heridas que, segn l, le haban hecho los alie
ngenas. A m las cicatrices me parecieron de lo ms normal. Otra
mujer dijo que los aliengenas le haban implantado un instrumento
de seguimiento en la cabeza como el que los bilogos implantan a
los pjaros y los delfines. Segn una resonancia magntica, en la
cabeza de aquella mujer no haba nada. Un hombre explic que los
Abducidos!
169
aliengenas se haban llevado su esperma. Le pregunt que, puesto
que deca que estaba dormido cuando se produjo la abduccin,
cmo saba que se haban llevado el esperma. Me respondi que
porque haba tenido un orgasmo. Yo repuse: Y no ser que tuvo
usted un sueo ertico?. No le hizo gracia.
Tras la grabacin de ese programa, alrededor de una docena de
abducidos tenan intencin de salir a cenar juntos. Como en oca
siones as suelo ser un escptico bastante amable y poco agresivo,
como desdeo el tono airado que tanto desean los productores de
televisin, me invitaron a que los acompaase. Result una expe
riencia reveladora. Descubr que, al contrario de lo que se podra
sospechar, ni estaban locos ni eran unos ignorantes. Estaban total
mente cuerdos y eran personas racionales e inteligentes que haban
compartido una experiencia irracional. Estaban convencidos de que
la experiencia era real y ninguna de las explicaciones racionales que
yo pude ofrecerles, desde alucinaciones a sueos lcidos o recuer
dos falsos, les convenci de lo contrario. A un hombre se le llenaron
los ojos de lgrimas al contarme cun traumtica haba sido para l
la abduccin. Una mujer me explic que la experiencia le haba cos
tado un matrimonio feliz con un acaudalado productor de televi
sin. Yo pensaba: Qu ocurre aqu? No hay ni una mnima prueba
de que lo que dicen sea cierto y, sin embargo, se trata de personas
normales, racionales, cuyas vidas se han visto profundamente afecta
das por esas experiencias.
En mi opinin, el fenmeno de las abducciones extraterrestres es
producto de un estado alterado de conciencia extraordinario que se
interpreta a la luz de un contexto cultural conformado por pelcu
las, programas de televisin y literatura de ciencia ficcin dedicada a
aliengenas y ovnis. A esto se suma el hecho de que en las ltimas
cuatro dcadas el hombre ha explorado el sistema solar y buscado
indicios de inteligencia extraterrestre, con lo cual no es de extraar
que la gente vea ovnis y tenga encuentros con extraterrestres. Apoya
do por los medios de comunicacin que jalean este tipo de historias,
170
Por qu creemos en cosas raras
el fenmeno de la abduccin extraterrestre ha experimentado un
enorme crecimiento. Muchas personas que han tenido esas expe
riencias mentales tan extraordinarias ven y leen sobre otras que han
interpretado lo mismo que les ha ocurrido a ellos como abducciones
extraterrestres. A finales de 1975, el fenmeno cobr un gran impul
so despus de que millones de personas vieran The UFO Incident, la
pelcula de la NBC sobre los sueos de abduccin de Betty y Bamey
Hill. El aliengena estereotpico de gran cabeza calva y grandes ojos
alargados del que tantos abducidos han dado noticia desde 1975 fue
creado por los artistas de la NBC para aquel programa. El intercam
bio de informacin aument en progresin geomtrica a medida
que los noticiarios iban informando de nuevas abducciones de alie
ngenas y de stas se hablaba tambin en libros, peridicos, tabloides
y publicaciones especializadas dedicadas en exclusiva a los ovnis y las
abducciones. En vista del consenso sobre el aspecto de los alienge
nas y sobre su preocupacin por los sistemas reproductivos de los
humanos (normalmente, los aliengenas abusan sexualmente de las
mujeres), el intercambio de informacin sigui en aumento. Dada
nuestra fascinacin por la vida extraterrestre y las posibilidades rea
les de que, en algn lugar del cosmos, la haya (cuestin bien distinta
es que los extraterrestres hayan llegado a la Tierra), es muy probable
que esta moda crezca o decaiga dependiendo de los caprichos de la
cultura popular. Pelculas de gran xito como E. T. e Independence
Day y series de televisin como Star Treky ExpedienteX, amn de libros
supervenas como Comunin, de Whitley Strieber, y Abduction, de
John Mack, continan dando pbulo al movimiento.
En mi cena con los abducidos, averig algo muy revelador: nin
guno record la presunta experiencia justo despus de que sta se
hubiera producido. En realidad, en el caso de muchos de ellos,
hubieron de transcurrir muchos aos antes de que la recordaran.
Ycmo la recordaron? Bajo los efectos de la hipnosis. Como vere
mos en el prximo captulo, los recuerdos no se pueden recubrir
igual que una cinta de vdeo se vuelve a grabar. La memoria es un
Abducidos!
171
fenmeno complejo que supone distorsiones, borrados, adiciones y,
a veces, falsificaciones. Los psiclogos llaman a esto confabula
cin, y consiste en mezclar fantasa y realidad hasta un extremo tal
que resulta imposible disociarlas. La psicloga Elizabeth Loftus (Lof
tus y Ketcham, 1994) ha demostrado lo fcil que resulta implantar
un recuerdo falso en la mente de un nio repitindoselo por suges
tin hasta que el nio lo incorpora como si fuera un recuerdo real.
De igual modo, el profesor Alvin Lawson indujo a algunos estudian
tes de la California State University en Long Beach a un estado hip
ntico y, en este estado alterado, les repiti varias veces que haban
sido abducidos por extraterrestres. Cuando les pidi que explicaran
los pormenores de la abduccin, que l no haba mencionado, los
estudiantes lo hicieron con gran detalle, inventndolos a medida
que relataban la historia (en Sagan 1996). Todos los padres y madres
tenemos historias que contar sobre las fantasas de nuestros hijos. En
cierta ocasin, mi hija describi a mi mujer el dragn prpura que
acabbamos de ver durante un paseo por el monte.
Es cierto que no todas las abducciones son recordadas nicamen
te mientras se est en estado hipntico, pero casi todas ocurren a
altas horas de la noche y en pleno sueo. Adems de las fantasas
normales y de los sueos lcidos, existen peculiares estados menta
les conocidos como alucinaciones hipnoggicas, que se producen
justo despus de dormirse, y alucinaciones hipnopmpicas, que
surgen justo antes de despertarse. Muchas personas describen todo
tipo de experiencias ocurridas en esos dos estados, desde flotar por
encima de su cuerpo, sentirse paralizado, ver a amigos y familiares ya
difuntos y, naturalmente, ser abducidos por unos aliengenas. Al psi
clogo Robert A. Baker el siguiente relato le parece muy representa
tivo: Me met en la cama y me dorm. Ya cerca del amanecer, algo
me despert. Abr los ojos y me vi completamente despierto pero
incapaz de moverme. All, a los pies de la cama, estaba mi madre,
con su vestido favorito... con el que la enterramos (1987/1988, p.
157). Baker demuestra que el encuentro con aliengenas de Whitley
172
Por qu creemos en cosas raras
Strieber (uno de los ms conocidos) es la clsica descripcin de
manual de una alucinacin hipnopmpica, que se completa con el
despertar de un sueo profundo, una fuerte sensacin de realidad y
de estar despierto, parlisis (porque los circuitos nerviosos del cuer
po relajan nuestros msculos y contribuyen a que mantengamos el
sueo) y la presencia de seres extraos (p. 157).
John Mack, un psiquiatra de Harvard ganador del premio Pulitzer, dio a los defensores de la abduccin un fuerte espaldarazo con
Abduction: Human Encounters with Aliens, su libro de 1994. Con l apa
reca por fin una figura del mundo acadmico convencional que,
perteneciendo a una institucin muy prestigiosa, investa de crdito
(y prestaba su reputacin) a quienes crean en la veracidad de ese
tipo de encuentros. A Mack le impresionaron las coincidencias de
los relatos que contaban los abducidos: la descripcin fsica de los
aliengenas, los abusos sexuales, las sondas metlicas, etctera. A mi
entender, estas coincidencias eran de esperar, puesto que muchos
abducidos haban acudido al mismo hipnotizador, lean los mismos
libros sobre encuentros con aliengenas, vean las mismas pelculas
de ciencia-ficcin y, en muchos casos, incluso se conocan y pertene
can a grupos de encuentro (en los dos sentidos de la palabra). A
la vista de los estados mentales y contextos sociales comunes, sera
sorprendente que no existieran en toda abduccin unos rasgos esen
ciales que los abducidos compartiran. Pero qu hacemos con la
falta, tambin compartida, de pruebas fsicas convincentes?
Por ltimo, el componente sexual de las experiencias de abduc
cin exige un comentario. Entre antroplogos y bilogos es bien
sabido que los humanos somos los ms sexuales de todos los prima
tes, cuando no de todos los mamferos. A diferencia de la mayora de
los animales, en materia sexual, los humanos no estamos constrei
dos por los ritmos biolgicos ni por el ciclo de las estaciones. El sexo
nos gusta casi a cualquier hora y en cualquier sitio. Nos estimulan las
alusiones sexuales y el sexo es un componente muy importante de la
publicidad, del cine, de la televisin y de nuestra cultura en general.
Abducidos!
173
Podra decirse que estamos obsesionados por l. Por lo tanto, el
hecho de que las abducciones extraterrestres incluyan un encuentro
sexual nos dice ms de los humanos que de los aliengenas. Como
veremos en el prximo captulo, en los siglos xvi y xvn, a las muje
res se las acusaba a menudo (y en ciertas ocasiones as lo confesa
ron) de haber tenido relaciones sexuales ilcitas con extraos -en
ese caso, el extrao sola ser el propio Satn- y eran quemadas por
brujera. En el siglo xix, muchas personas afirmaron haber tenido
relaciones sexuales con espectros y espritus en la poca en que el
espiritismo se iniciaba en el Reino Unido y en Estados Unidos. Y en
el siglo xx conocimos fenmenos como el abuso ritual satnico
-en el cual se producen presuntos abusos sexuales de nios yjve
nes-, el sndrome de la recuperacin de recuerdos -mujeres y
hombres adultos recuperan recuerdos de abusos sexuales que
presuntamente ocurrieron varias dcadas antes- y la comunicacin
facilitada -nios autistas que se comunican por medio de facilita
dores (padres o profesores) que colocan su mano sobre el teclado
de una mquina de escribir o de un ordenador, e informan de que
han sufrido abusos sexuales-.
Una vez ms, podemos aplicar la mxima de Hume: es ms pro
bable que los demonios, espritus, fantasmas y aliengenas hayan
abusado sexualmente de los humanos y lo sigan haciendo o que los
humanos estn experimentando fantasas e interpretndolas en el
contexto social de su poca y cultura? En mi opinin, puede soste
nerse razonablemente que esas experiencias constituyen un fen
meno muy terrenal con una explicacin perfectamente natural
(aunque poco corriente). Para m, el hecho de que los humanos
tengan esas experiencias es cuando menos tan fascinante y misterio
so como la posibilidad de que existan seres extraterrestres inteli
gentes.
Epidemia de acusaciones
La caza de brujas en la Edad Media y en la actualidad
En Mattoon, un pueblo de Illinois, dice una mujer que un descono
cido entr en su habitacin el jueves 31 de agosto de 1944 y le dur
mi las piernas con un spray. Denunci el incidente al da siguiente
afirmando que sufra una parlisis temporal. En la edicin sabatina
del Daily Joumal-Gazette, el peridico de Mattoon, poda leerse el
siguiente titular: A n d a s u e l t o m e r o d e a d o r c o n a n e s t s ic o . En
los das posteriores, se denunciaron varios casos similares. El peridi
co los agrup bajo un nuevo titular: A n e s t e s is t a l o c o a t a c a d e
n u e v o . El perpetrador lleg a ser conocido como el gaseador fan
tasma de Mattoon. Muy pronto hubo casos por todo Mattoon,
intervino la polica del estado, los maridos hicieron guardia con la
escopeta cargada y hubo numerosos testimonios de primera mano.
En trece das se produjeron un total de veinticinco denuncias. Trans
curridas dos semanas, sin embargo, no se haba efectuado ninguna
detencin, no haba ninguna prueba de la intervencin de algn
producto qumico y la polica hablaba de imaginaciones desafora
das. Los peridicos empezaron a hablar de histeria colectiva
(vase Johnson, 1945; W. Smith, 1994).
No nos suena todo esto? Es posible que la historia de Mattoon
nos resulte familiar porque tiene los mismos componentes que las
abducciones de aliengenas, slo que la parlisis no es obra de los
extraterrestres, sino de un anestesista loco. Por la noche suceden
cosas tan extraas que, interpretadas segn el contexto cultural y
temporal de las vctimas, se convierten en fenmenos gracias a los
rumores y las habladuras. Se trata, en realidad, de versiones moder
nas de las brujas medievales. La mayora de la gente ya no cree en
brujas y en la actualidad nadie muere quemado en la hoguera, pero
176
Por qu creemos en cosas raras
los componentes que dieron pie a ambas cosas siguen vivos en las
pseudociencias modernas, que son los descendientes de las antiguas
brujas:
1. Entre las vctimas hay muchas ms mujeres que hombres; y
hay muchos pobres, retrasados mentales y otros marginados de
la sociedad.
2. Normalmente hay sexo o abusos sexuales.
3. Basta la acusacin para que los perpetradores sean decla
rados culpables.
4. Negar la culpa se considera una prueba de culpabilidad.
5. En cuanto en el seno de una comunidad aparece una vc
tima, las denuncias se suceden.
6. El movimiento alcanza una cota crtica de acusaciones
cuando prcticamente todo el mundo sospecha y casi nadie
est libre de sospecha.
7. Luego el pndulo oscila hacia el otro lado. Los inocentes
empiezan a rebelarse contra quienes les acusan con todo tipo
de medios incluidos los legales. A veces, los acusadores se con
vierten en acusados y los escpticos empiezan a demostrar la
falsedad de las acusaciones.
8. Por ltimo, el movimiento muere, la opinin pblica
pierde inters y quienes defendan lo sucedido, aunque no lle
gan a desaparecer del todo, abandonan sus creencias.
Es lo que sucedi con las brujas en la Edad Media y es lo que proba
blemente suceder con oscuras modas modernas como el pnico
satnico de la dcada de 1980 y el movimiento de la recuperacin
de recuerdos de la de 1990. Es realmente posible que miles de cul
tos satnicos florezcan secretamente en nuestra sociedad y que sus
miembros estn torturando y mutilando, adems de abusar sexualmente de decenas de miles de nios y animales? No. Es realmente
posible que millones de mujeres sufrieran abusos sexuales cuando
Epidemia de acusaciones
177
eran nias pero hayan reprimido todo recuerdo del abuso? No.
Como el fenmeno de las abducciones, se trata de productos de la
mente y no se corresponden con la realidad. Son disparates sociales
y fantasas mentales, causados por un fenmeno muy curioso llama
do bucle de retroalimentacin.
El bucle de retroalimentacin en las cazas de brujas
En primer lugar, por qu existen estos movimientos y por qu si
parecen totalmente dismiles funcionan de forma similar? A respon
der a esta pregunta puede ayudamos pensar en modelos de las nue
vas ciencias como la teora del caos y la teora de la complejidad.
Muchos sistemas, incluidos los que desencadenan las cazas de bru
jas, se autoorganizan como bucles de retroalimentacin, en los cuales,
las salidas (del sistema) estn conectadas con las entradas y los cam
bios se producen en funcin de lo que ocurre con ambas (es lo que
sucede en los equipos de sonido con feedback, o en la bolsa, cuyas
subidas y bajadas se corresponden con rachas de compras o de ven
tas de acciones generalizadas). Hay un mecanismo subyacente que
explica lo que sucede en las cazas de brujas: la circulacin cclica de
informacin dentro de un sistema cerrado. En la Edad Media haba
cazas de brujas porque los componentes internos y externos de un
bucle de retroalimentacin funcionaban al unsono peridicamen
te, con resultados mortales. Entre los componentes internos estaba
el control social de un grupo por parte de otro grupo ms poderoso,
la sensacin de prdida de control y responsabilidad personal, y la
necesidad de echar a otros la culpa de las propias desgracias. Entre
las condiciones extemas estaban el estrs socioeconmico, las crisis
polticas y culturales, los conflictos religiosos, y los altibajos de la
moralidad (vase Macfarlane, 1970; Trevor-Roper, 1969). La conjun
cin de tales sucesos y condiciones puede llevar al sistema a autoorganizarse, crecer, llegar a su pico de actividad y luego caer. Unas
178
Por qu creemos en cosas raras
pocas denuncias de abusos rituales alimentan el sistema, por el boca
a boca en el siglo xvn, y gracias los medios de comunicacin en el
siglo xx. Un individuo es acusado de connivencia con el diablo y
niega la acusacin. Que la niegue demuestra su culpabilidad, como
la demuestran el silencio o la confesin. Si el acusado es sometido a
la prueba del agua del siglo xvn (si flotas eres culpable, si te ahogas
eres inocente) o al tribunal de la opinin pblica de hoy en da, acu
sacin es lo mismo que culpa (pensemos en los casos de abusos
sexuales muy publicitados). El bucle de retroalimentacin se ha
puesto en marcha. La persona que es culpable de brujera, ritos sat
nicos o abuso de menores ha de nombrar a sus cmplices. El sistema
crece en complejidad cuando el flujo de informacin aumenta a raz
Figura 10: El bucle de retroalimentacin de la caza de brujas. [De izquierda a
derecha y de abajo arriba]
Epidemia de acusaciones
179
de las habladuras y los medios de comunicacin. Se quema a una
bruja detrs de otra y se encarcela a un responsable de abusos detrs
de otro hasta que el sistema alcanza un punto crtico y, finalmente,
se derrumba a raz de las presiones y un cambio en las condiciones
sociales (vase Figura 10). El Gaseador fantasma de Mattoon es un
ejemplo tpico. El fenmeno se autoorganiza, alcanza un punto crti
co, pasa de un bucle de retroalimentacin positivo a otro negativo, y
se viene abajo... y todo en dos semanas.
Ao
Figura 11: Acusaciones de brujera en los tribunales eclesisticos de Inglaterra,
1560-1620. [Macfarlane, 1970.]
Hay datos que confirman la existencia de este modelo. Por ejemplo,
fijmonos en la Figura 11, que refleja el aumento y descenso de las
acusaciones de brujera formuladas ante los tribunales eclesisticos
de Inglaterra entre 1560 y 1620 y tracemos por las diversas partes de
la Figura 12 el patrn de las acusaciones en la caza de brujas que se
inici en 1645 en Manningtree, Inglaterra. El elevado nmero de
180
Por qu creemos en cosas raras
acusaciones lleva al bucle de retroalimentacin a autoorganizarse y a
alcanzar su punto crtico.
En el siglo pasado, muchos historiadores, socilogos, antroplo
gos y telogos elaboraron teoras para explicar el fenmeno de la
brujera medieval. Podemos desechar rotundamente la explicacin
teolgica de que las brujas existieron y de que la Iglesia se limitaba a
reaccionar a una amenaza real. En las brujas se crea siglos antes de
que empezara su persecucin en la Edad Media y de que la Iglesia se
embarcara en cazas masivas. Las explicaciones seculares son tan
diversas como permita la imaginacin de su autor. Henry Lea, uno
de los primeros ejemplos de esta particular historiografa, especul
en 1888 que la caza de brujas surgi a raz de la conjuncin de la viva
imaginacin de los telogos con el poder del estamento eclesistico.
Ms recientemente, Marin Starkey (1963) yjohn Demos (1982)
han ofrecido explicaciones psicoanalticas. Alan Macfarlane (1970)
demostr con profusas estadsticas que el recurso del chivo expiato
rio fue un elemento importante y Robert Briggs (1996) ha reforzado
esta teora demostrando que muchas personas corrientes recurren a
chivos expiatorios para resolver agravios. En uno de los mejores
libros del perodo, Keith Thomas (1971) sostiene que la caza de bru
jas surgi a raz del declive de la magia y del auge de una religin for
mal a gran escala. H. C. E: Midelfort (1972) conjetura que la caza de
brujas vino causada por las rencillas que existan entre los pueblos y
dentro de ellos. Barbara Ehrenreich y Deirdre English (1973) rela
cionan el fenmeno con el final de las comadronas. Linnda Carporael (1976) atribuye la caza de Salem al poderoso efecto de sustan
cias alucingenas en unas adolescentes muy sugestionables. Ms
probables son las explicaciones de Wolfgang Lederer (1969),Joseph
Klaits (1985) y Ann Barston (1994), que revisan la hiptesis de que
se trat de una combinacin de misoginia y poltica de gnero.
Siguen apareciendo teoras y libros con un ritmo constante. Hans
Sebald cree que los episodios de persecucin masiva de la Edad
Media no se pueden explicar dentro de un marco monocausal; por
Epidemia de acusaciones
181
Figura 12: Caza de brujas que se origin en Manningtree, Inglaterra, en 1645.
(arriba) Mujeres sospechosas de brujera acusan a otras mujeres sospechosas de
brujera; (centro) otros aldeanos acusan a las mujeres sospechosas (casillas del cen
tro)-, [abajo) difusin de las acusaciones (las flechas sealan desde el pueblo de la
presunta bruja en direccin al pueblo de la presunta vctima). Organizados por el
bucle de retroalimentacin de la Figura 10, estos datos muestran cmo comienza
una caza de brujas, se difunde y llega a su punto crtico. [Macfarlane, 1970.]
182
Por qu creemos en cosas raras
el contrario, la explicacin ms probable ha de ser la de un sndro
me multivariable en el que se mezclaran causas psicolgicas y condi
ciones sociales (1996, p. 817). Yo estoy de acuerdo, pero aadira
que las diversas teoras socioculturales se pueden llevar a un nivel
terico ms profundo introducindolas en el bucle de retroalimen
tacin de la caza de brujas. Las imaginaciones teolgicas, el poder
eclesistico, los chivos expiatorios, el declive de la magia, el auge de
la religin oficial, las rencillas personales, la misoginia, la poltica de
gnero y, posiblemente, las drogas psicodlicas formaban parte, en
mayor o menor grado, del bucle de retroalimentacin. Podan ali
mentar el sistema o servir de va de escape, hacindolo avanzar.
En TheEuropean Witch-Craze [La caza de brujas en Europa], Hugh
Trevor-Roper demuestra de qu modo las sospechas se nutren de las
acusaciones y viceversa a medida que aumentan el alcance y la inten
sidad del bucle de retroalimentacin. Pone el siguiente ejemplo del
condado de Lorena a propsito de la frecuencia de los presuntos
aquelarres: Al principio, los interrogadores [...] pensaban que se
celebraban slo una vez a la semana, los jueves; pero, como siempre,
cuantas ms pruebas se encontraban, peores eran las conclusiones.
Los sabbaths se celebraban los lunes, mircoles, viernes y domingos,
y, al parecer, el martes era da de descanso. Todo resultaba muy alar
mante y demostraba la necesidad de que la polica espiritual aumen
tara la vigilancia (1969, p. 94). Es notable la rapidez con la que se
autoorganiza un bucle de retroalimentacin para convertirse en una
caza de brujas total y resulta muy interesante descubrir lo que les
ocurre a los escpticos que ponen en tela de juicio el sistema. TrevorRoper se qued perplejo al leer los documentos histricos:
Leer esas enciclopedias de brujera es una experiencia horrible.
Todas ellas insisten en que hasta los detalles ms grotescos de la demonologa son ciertos, en que hay que atajar el escepticismo, en que los
escpticos y los defensores de las brujas son brujos, en que hay que
Epidemia de acusaciones
183
quemar a todos los brujos y brujas, sean buenos o malos, en que
no hay excusas ni atenuantes, en que la mera denuncia hecha por
una bruja basta como prueba para quemar a otra. Todas coinciden en
que la brujera se multiplica a gran velocidad por toda la cristiandad y
en que el motivo de este incremento es la indecente benevolencia de
los jueces, la indecente impunidad de esos cmplices de Satn que
son los escpticos, (p. 151.)
Lo que resulta especialmente curioso de la brujera medieval es que
se produjo en el preciso momento en que la ciencia experimental
ganaba terreno y popularidad. Esto es muy curioso, porque a menu
do pensamos que la ciencia desplaza a la supersticin, por lo que
uno se siente impulsado a creer que la fe en brujas, demonios y esp
ritus tiene que disminuir a media que la ciencia va creciendo. Pero
no es as. Como demuestran los ejemplos modernos, quienes creen
en lo paranormal y en otros fenmenos pseudocientficos procuran
arroparse bajo el manto de la ciencia porque la ciencia es una fuerza
dominante de nuestra sociedad, pero siguen creyendo en lo que
creen. Histricamente, a medida que la ciencia fue cobrando impor
tancia, la viabilidad de todos los sistemas de creencias empez a vin
cularse directamente con las observaciones experimentales en favor
de credos especficos. Por lo tanto, los cientficos de la poca se vie
ron investigando casas encantadas y poniendo a prueba a las perso
nas acusadas de brujera con mtodos que todos tenan por riguro
sos y cientficos. Datos empricos de la existencia de las brujas
respaldaran la fe en Satn, la cual apuntalara a su vez la fe en Dios.
Pero la alianza entre ciencia y religin siempre ha sido incmoda. El
atesmo como postura filosfica viable creca en popularidad, y las
autoridades eclesisticas se situaron ante un dilema sin solucin al
buscar respuesta en cientficos e intelectuales. Como en el siglo xvn
seal un observador de un juicio por brujera contra un ingls lla
mado Darrell: Los ateos abundan en estos das y la brujera est en
tela de juicio. Si ni las posesiones ni la brujera existen, por qu ha
184
Por qu creemos en cosas raras
de haber diablos? Y si no hay diablos, tampoco hay Dios (en Walker,
1981, p. 71).
El pnico a Satn
No debe de haber mejor ejemplo de caza de brujas moderna que el
pnico satnico de la dcada de 1980. Algunos llegaron a creer
que en todo Estados Unidos operaban en secreto miles de cultos
satnicos con sacrificios y mutilacin de animales, abusos sexuales
infantiles y prctica de rituales satnicos. En The Satanism Scare [El
terror del satanismo], James Richardson, Joel Best y David Bromley
sostienen, con conviccin, que el discurso pblico sobre abusos
sexuales, satanismo, asesinos en serie y pornografa infantil es un
barmetro de otros miedos y ansiedades sociales de mayor amplitud.
El pnico a los cultos satnicos fue un ejemplo de pnico moral:
una circunstancia, condicin, episodio, persona o grupo de perso
nas se convierten en amenaza a los valores e intereses de la sociedad;
los medios de comunicacin los presentan de forma estilizada o este
reotipada; editores, obispos, polticos y otras personas bienpensantes levantan barricadas morales; los expertos socialmente acredita
dos pronuncian su diagnstico y ofrecen soluciones; se aborda el
problema desde diversos mbitos; y la enfermedad desaparece, se
mitiga o se debilita (1991, p. 23). Sucesos as los esgrimen como
arma los diversos grupos polticos en sus campaas cuando hay
mucho que ganar o que perder por centrarse en ellos y en su resulta
do. Segn los autores de The Satanism Scare, las pruebas de que los
cultos satnicos, los aquelarres, el abuso infantil ritual y los sacrificios
de animales estn muy extendidos son prcticamente inexistentes.
Sin duda, existen un puado de figuras pintorescas que visten de
blanco y negro y queman incienso y aparecen en programas de tele
visin o presentan pelculas a ltima hora con un sujetador que les
realza los senos, pero no se puede pensar que sas sean las brutales
Epidemia de acusaciones
185
asesinas que presuntamente perturban la sociedad y corrompen la
moral de la humanidad. Quin dice que lo son?
La clave est en la respuesta a la pregunta Quin necesita los
cultos satnicos?. La televisin, las editoriales, los grupos contraculturales, los fundamentalistas y ciertos grupos religiosos. Todos
medran con estas cosas. De siempre ha sido un clsico de los predi
cadores televisivos y la telebasura -sealan los autores-, pero ahora
el satanismo se ha introducido tambin en los noticiarios y en los
programas de mxima audiencia, con la emisin de reportajes,
documentales y pelculas realizadas expresamente para la televisin.
Un nmero creciente de agentes de polica, trabajadores de los
organismos de proteccin de menores y otros funcionarios pblicos
asisten a cursos sufragados con los impuestos donde reciben forma
cin para combatir la amenaza satnica (p. 3). Es el intercambio de
informacin que alimenta el bucle de retroalimentacin y eleva los
niveles de complejidad de la caza de brujas.
Es algo que, como el movimiento, se viene repitiendo siglo tras
siglo para descargarse de responsabilidades: culpa de tus problemas
a tu enemigo ms prximo, y cuanto peor sea, mejor. Y quin ms
apropiado que Satn y su cmplice hembra, la bruja, para cargar
con todas las culpas? Como la sociloga Kai Erikson ha observado:
Es posible que, en la historia de la humanidad, ninguna otra forma
de crimen haya sido un mejor indicador de la perturbacin y de los
cambios sociales, porque, normalmente, las cazas de brujas se han
producido en sociedades que estn experimentando un cambio de
intereses religiosos, en sociedades que, por as decirlo, se enfrentan
a una modificacin de sus lmites (1966, p. 153). El antroplogo
Marvin Harris seala que, en realidad, la consecuencia principal de
las cazas de brujas de los siglos x v i y x v ii fue que los pobres llega
ron a creerse que eran vctimas de las brujas y los diablos en vez de
de los prncipes y los papas. Tienes goteras, ha abortado tu vaca, se
te agosta el trigo, tu vino se avinagra, te duele la cabeza, ha muerto
tu hijo recin nacido? Ha sido cosa de brujas. Preocupados por las
186
Por qu creemos en cosas raras
fantsticas actividades de los demonios, la masas, afligidas, alienadas,
depauperadas, culpaban al rampante Diablo en lugar de a un clero
corrupto y a una nobleza rapaz (1974, p. 205).
Satanic Panic: The Cwation of a Contemporary Legend (1993), el libro
de Jefrey Victor es, hasta la fecha, el mejor anlisis del tema, y el sub
ttulo resume su tesis. Victor traza el desarrollo de la leyenda del
culto satnico comparndola con otros pnicos e histerias colectivas
inspiradas en rumores y mostrando de qu forma nos vemos atrapa
dos en tales fenmenos. Se participa en ellos a causa de diversos fac
tores psicolgicos y de fuerzas sociales que se combinan con datos e
informaciones de fuentes modernas e histricas. En la dcada de
1970 se extendieron varios rumores sobre cultos religiosos peligro
sos que practicaban la mutilacin y el sacrificio de animales en ritos
satnicos; en la dcada de 1980, nos vimos bombardeados por libros,
artculos y programas de televisin dedicados al trastorno de perso
nalidad mltiple, el carcter satnico del logotipo de la empresa
Procter & Gamble, los abusos sexuales rituales a menores, el caso de
la guardera McMartin y el culto al diablo; y en la dcada de 1990
tuvimos noticia de abusos rituales a menores en Inglaterra, de infor
mes que afirmaban que la Iglesia mormona estaba infiltrada por per
sonas que profesaban el culto a Satn y que abusaban sexualmente
de menores durante los rituales, y de abusos rituales satnicos a
menores en San Diego (vase Victor, 1993, pp. 24 y 25). Estos casos y
muchos otros permiten que avance el bucle de retroalimentacin.
Pero, en la actualidad, retrocede. Por ejemplo, en 1994, el Ministe
rio de Sanidad britnico realiz un estudio que no consigui que
ninguna fuente independiente corroborase los testimonios de per
sonas que afirmaban haber presenciado abusos satnicos a menores.
Segn Jean La Fontaine, profesor de la London School of Economics: Algunos adultos haban influido en las denuncias de presun
tos abusos satnicos a menores. Una pequea minora de nios
haban sido presionados o aleccionados por sus madres. Por qu
motivo? Los cristianos evanglicos, sugiere La Fontaine: La campa
Epidemia de acusaciones
187
a de los cristianos evanglicos contra los nuevos movimientos reli
giosos ha influido poderosamente en las acusaciones de abusos sat
nicos (en Shermer, 1994, p. 21).
El movimiento de recuperacin de recuerdos como caza de brujas
Un paralelo espeluznante con las cazas de brujas de la Edad Media
es lo que ha llegado a conocerse como movimiento de recupera
cin de recuerdos. Los recuerdos recuperados son, presuntamen
te, recuerdos de abusos sexuales en la infancia que las vctimas han
reprimido pero recuerdan dcadas despus mediante tcnicas tera
puticas especiales como preguntas sugestivas, hipnosis, regresin
hipntica, visualizacin, inyecciones de amital sdico (el suero de la
verdad) e interpretacin de sueos. Lo que hace que este movimien
to se explique como un bucle de retroalimentacin es el ritmo cada
vez ms acelerado de intercambio de informacin. Normalmente, el
terapeuta aconseja a su cliente que lea libros sobre recuperacin de
recuerdos, vea en vdeo tertulias sobre recuperacin de recuerdos y
participe en grupos de ayuda junto a otras mujeres que hayan recu
perado sus recuerdos. Ausente al principio de la terapia, el recuerdo
de haber sido vctima de abusos sexuales en la infancia se crea muy
pronto tras aplicar durante semanas y meses tcnicas teraputicas
especiales. Y entonces aparecen los nombres: padre, madre, abuelo,
to, hermano, amigos del padre, etctera. A continuacin sigue el
careo con los acusados, quienes, inevitablemente, niegan los cargos
y ponen fin a su relacin con los acusadores. La consecuencia: fami
lias rotas (vase Hochman, 1993).
Expertos de ambos bandos del problema calculan que, desde
1988, al menos un milln de personas ha recuperado sus recuer
dos de los abusos sexuales infligidos, y en esta cifra no figuran quie
nes de verdad fueron vctimas de abusos sexuales y nunca lo olvida
ron (Crews el ai, 1995; Loftus y Ketcham, 1994; Pendergrast, 1995).
188
Por qu creemos en cosas raras
En su fascinante Por quFreud estaba equivocado? (1995), Richard
Webster sita las races del movimiento en la dcada de 1980, en un
grupo de psicoterapeutas de la regin de Boston que, tras leer Father-DaughterIncest, el libro dejudith Hermn (1981), formaron gru
pos de terapia para vctimas de incesto. Puesto que los abusos sexua
les son un fenmeno real y trgico, la obra era una importante
llamada de atencin a la sociedad. Por desgracia, tambin se plan
teaba la idea de que el subconsciente es el guardin de los recuerdos
reprimidos, a partir, sobre todo, de la descripcin que Judith Her
mn ofreca de una mujer que fue recuperando a travs de la terapia
recuerdos hasta ese momento reprimidos de los abusos sexuales
de que haba sido vctima. Al principio, se sumaron al grupo perso
nas que no haban olvidado los abusos, pero, como seala Webster,
poco a poco, el proceso de reconstruccin de recuerdos entr a for
mar parte de las sesiones teraputicas:
En su bsqueda de recuerdos ocultos, que era lo que supuestamente
indicaban los sntomas de estas mujeres, los terapeutas recurran algu
nas veces a una forma de terapia de grupo de tiempo limitado. Al
principio de las diez o doce sesiones que realizaban por semana, a las
pacientes se les animaba a fijarse objetivos. Muchas participantes que
no tenan recuerdos de incesto se ponan como objetivo recuperar
esos recuerdos. Algunas de ellas definieron as su objetivo: Slo quie
ro estar en el grupo y sentir que pertenezco a l. Al cabo de cinco
sesiones, el terapeuta recordaba al grupo que haban alcanzado la
mitad de la terapia, con lo cual sugera, claramente, que el tiempo se
acababa. Sometidas a esta presin, las mujeres que no tenan recuer
dos empezaban con frecuencia a ver imgenes de abusos sexuales en
los que intervenan su padre u otros adultos. Luego, esas imgenes
seran interpretadas como recuerdos o flashbacks. (1995, p. 519.)
El bucle de retroalimentacin del movimiento empezaba entonces a
autoorganizarse impulsado en primer lugar por El asalto a la verdad
Epidemia de acusaciones
189
(1984), libro del psicoterapeuta Jeffrey Masson que rechazaba la
afirmacin de Freud de que algunos recuerdos de abusos sexuales
en la infancia eran fantasas y sostena que la postura inicial del
padre del psicoanlisis -que los abusos sexuales que con tanta fre
cuencia relataban sus pacientes haban sido reales, desaforados y
culpables de las neurosis que sufran las mujeres en cuestin- era la
correcta. El movimiento se convirti en una caza de brujas en toda
regla cuando, en 1988, Ellen Bass y Laura Davis publicaron El coraje
de sanar. Una de sus conclusiones era: Si cree usted que fue vctima
de abusos sexuales y su vida presenta los sntomas, es que lo fue (p.
22). El libro vendi ms de 750.000 ejemplares y catapult una
industria de recuerdos recuperados que dio pie a docenas de libros
similares, tertulias televisivas y radiofnicas y relatos y noticias en
peridicos y revistas.
La polmica en tomo a la recuperacin de recuerdos de abusos
sexuales sigue candente entre psiclogos, psiquiatras, abogados,
medios de comunicacin y la ciudadana en general. Porque es cier
to que hay abusos sexuales a menores y es muy probable que haya
ms de lo que nos gusta pensar, hay mucho enjuego cuando se
desestiman las acusaciones de las presuntas vctimas. Pero el movi
miento de recuperacin de recuerdos de abusos sexuales en la
infancia no es una epidemia de abusos sexuales en la infancia, sino
una epidemia de acusaciones (vase Figura 13). Es una caza de bra
jas, no una pandemia sexual. Bastan las cifras para suscitar nuestro
escepticismo. Ellen Bass, Laura Davis y otros autores calculan que
entre un tercio y la mitad de las mujeres fueron vctimas de abusos
sexuales en la infancia. De acuerdo al porcentaje ms conservador,
slo en Estados Unidos habra, a da de hoy, 42,9 millones de muje
res que padecieron abusos sexuales en la infancia. Y que alguien
tuvo que cometerlos, esto significa que hay 42,9 millones de perpe
tradores, lo cual sita en 85,8 millones los estadounidenses involu
crados en este asunto. Adems, en muchos de los casos hay, presun
tamente, madres que consintieron y amigos y parientes que
190
Por qu creemos en cosas raras
figura 13: Denuncias de abusos sexuales contra padres; marzo de 1992-marzo de
1994. [Cortesa de la False Memory Syndrome Foundation.]
participaron. Esto elevara la cifra a ms de cien millones de estadou
nidenses (un 38 por ciento de la poblacin) vctimas y victimarios de
abusos sexuales. Imposible. Imposible incluso si reducimos los clcu
los a la mitad. Aqu lo que sucede es otra cosa.
Este movimiento resulta todava ms espeluznante porque no
slo se puede acusar a cualquiera, sino por consecuencias tan graves
como la encarcelacin. Muchos hombres y algunas mujeres han aca
bado en la crcel y algunos de ellos siguen todava all, condenados
por abusos sexuales con la nica prueba de un recuerdo recupera
do. A la vista de lo que est enjuego, ms nos vale proceder con
mucha cautela. Por fortuna, parece que la marea ha retrocedido y el
movimiento de recuperacin del recuerdo de abusos sexuales en la
Epidemia de acusaciones
191
infancia empieza a considerarse un mal captulo en la historia de la
psiquiatra. En 1994 Gary Ramona, padre de su acusadora, Holly
Ramona, gan la demanda contra los dos terapeutas de su hija, Mar
che Isabella y Richard Rose, que haban ayudado a Holly a recor
dar sucesos como que su padre la haba obligado a practicar sexo
oral con el perro de la familia. El jurado concedi a Gary Ramona
quinientos mil dlares de los ocho millones que solicitaba sobre
todo porque, a raz del fiasco, haba perdido un empleo en el que
ganaba cuatrocientos mil al ao.
Pero no slo estn reaccionando los acusados: los acusadores
empiezan a denunciar a sus terapeutas por implantarles falsos
recuerdos. Y estn ganando las demandas. En 1993, Laura Pasley,
que lleg a creer que haba sido vctima de abusos sexuales en su
infancia, se desdijo, present una demanda y consigui un acuerdo
judicial con su terapeuta. Todos los medios de comunicacin se han
hecho eco de su historia. Por su parte, muchas otras mujeres revier
ten sus acusaciones e inician pleitos contra sus terapeutas. Incluso
han recibido un nombre: las retractadas; y entre ellas hay incluso
una terapeuta (Pendergrast, 1996). Los abogados contribuyen a
revertir el bucle de retroalimentacin responsabilizando a los tera
peutas ante el sistemajudicial. El bucle ha dejado de ser positivo y ya
es negativo. Gracias a personas como Laura Pasley y a instituciones
como la False Memory Syndrome Foundation, la direccin del inter
cambio de informacin empieza a invertirse.
La inversin del bucle recibi otro espaldarazo en octubre de 1995
cuando los seis miembros del jurado de un tribunal de Ramsey
County, Minnesota, concedieron 2,7 millones de dlares a Vynnette
Hamanne y a su marido tras un juicio de seis semanas contra Diane
Bay Humenansky, psiquiatra de Hamanne, en el que acusaban a sta
de haber implantado a su demandante recuerdos falsos de abusos
sexuales en su infancia. Al cabo de un ao de terapia con Diane
Humenansky, a Hamanne le diagnosticaron trastorno de personali
dad mltiple -Humenansky descubri no menos de cien personali
192
Por qu creemos en cosas raras
dades distintas-. Cul era el motivo de que Hamanne se hubiera con
vertido en tantas personas distintas? Segn Humenansky, los abusos
sexuales que le haban infligido su madre, su padre, su abuela, sus tos,
sus vecinos y muchos otros. Por culpa del trauma sufrido, Hamanne,
presuntamente, reprima sus recuerdos. Por medio de la terapia,
Humenansky reconstruy un pasado para ella que inclua abusos
rituales satnicos en los que se servan nios muertos en comidas servi
das estilo buffet. Eljurado no se lo trag. Tampoco otro jurado, que
el 24 de enero de 1996 concedi a E. Carlson, otra de las clientes de
Humenansky, 2,5 millones de dlares (Grinfeld, 1995, p. 1).
Por ltimo, uno de los casos ms clebres de recuerdos reprimidos
se sald con la liberacin del acusado de la crcel. En 1989, Eileen
Franklin-Lipsker, hija de George Franklin, le dijo a la polica que en
1969 su padre haba matado a Susan Nason, una amiga de la infancia.
Las pruebas? Un recuerdo recobrado veinte aos despus basndose
en el cual (y sin ninguna otra prueba) Franklin fue declarado culpa
ble de asesinato en primer grado y sentenciado a cadena perpetua en
enero de 1991. Franklin-Lipsker afirm que haba recordado el asesi
nato mientras jugaba con su hija cuando sta tena la edad de la su
amiga cuando la asesinaron. Pero en abril de 1995, Lowell Jensen,
juez del distrito, determin que el juicio no haba sidojusto porque el
juez original se haba negado a que el abogado defensor de George
Franklin aportara los artculos de peridico sobre el asesinato en los
que Eileen podra haber encontrado los detalles del crimen. Dicho de
otra manera, los recuerdos de Eileen podan no ser recuperados, sino
elaborados. Adems, Janice, la hermana de Eileen, revel bajo jura
mento que ella y su hermana haban sido hipnotizadas antes del juicio
para potenciar sus recuerdos. La gota que colm el vaso fue cuando
cuando Eileen cont que haba recordado que su padre haba cometi
do otros dos asesinatos pero los investigadores fueron incapaces de
relacionar a George con ninguno de ellos. Uno de los recuerdos era
tan difuso que ni siquiera averiguaron a qu asesinato se refera. En el
otro, al parecer, George haba violado y asesinado a una chica de die
Epidemia de acusaciones
193
ciocho aos en 1976, pero la investigacin demostr que se encontra
ba en una reunin sindical en el momento del asesinato y las pruebas
de semen y ADN confirmaron su inocencia. Leah, la esposa de George, que haba testificado contra l en el juicio de 1990, se retract y
dijo que ya no crea en los recuerdos reprimidos. El abogado de Franklin concluy: George lleva en la crcel seis aos, siete meses y cuatro
das. Esto es una completa farsa y una tragedia. Para l, ha sido una
experiencia kafkiana (Curtius, 1996). En realidad, todo el movimien
to de recuperacin de los recuerdos es una experiencia kafkiana.
Los paralelismos con la descripcin de Trevor-Roper sobre el fun
cionamiento de la caza de brujas en la Edad Media resultan estremecedores. Consideremos el caso de East Wenatchee, Washington, que
se produjo en 1995. El detective Robert Perez, especializado en la
investigacin de delitos sexuales, se crey con el deber de rescatar a
los nios de su pueblo de lo que a l le pareca una epidemia de abu
sos sexuales. Perez acus, demand, encarcel y aterroriz a los ciu
dadanos de esa comunidad rural presentando denuncias literalmen
te increbles. Una mujer fue acusada de haber cometido 3.200
abusos sexuales. Un caballero ya anciano fue acusado de haber
copulado doce veces en un solo da, cosa que, como l mismo caba
llero admiti, le haba resultado imposible incluso cuando era un
adolescente. Y quines eran los acusados? Al igual que en las cazas
de brujas de la Edad Media, sobre todo, hombres y mujeres pobres
que no podan pagarse un buen abogado. Yquines eran las acusa
doras? Jvenes de activa imaginacin a quienes el detective Perez
haba sometido a largas entrevistas. Y quin era Perez? Segn un
informe del departamento de polica, tena un historial de peque
os delitos y rias domsticas y era pomposo y arrogante. El
informe declaraba tambin que, al parecer, escoga a las personas y
se las fijaba como objetivo. Poco despus de que lo contrataran,
Perez empez a interrogar a muchachas vulnerables y disfunciona
les sin que sus padres estuvieran presentes. No es de extraar que no
grabara en vdeo las conversaciones; en lugar de ello, redactaba
194
Por qu creemos en cosas raras
declaraciones acusatorias para las chicas, que a continuacin las fir
maban, normalmente, despus de muchas horas de preguntas ago
tadoras (Carlson, 1995, pp. 89-90).
Aunque en East Wenatchee nadie muri en la hoguera, aquellas
nias (la acusadora ms prolfica tena diez aos), por culpa de la
influencia de Perez y de sus competencias como agente de polica,
consiguieron que ms de veinte adultos fueran encarcelados. Ms de
la mitad de stos eran mujeres pobres. Resulta interesante que ningu
na de las personas que pudo pagarse un abogado acab en prisin. El
mensaje era claro: contraataca. En el caso de la nia de diez aos,
Perez la sac del colegio, se pas cuatro horas interrogndola y ame
naz con detener a su madre si no admita que era vctima de orgas
sexuales en las que tambin su madre participaba. Tienes diez minu
tos para decir la verdad, le insisti Perez, y le prometi que la dejara
volver a casa si lo haca. La nia firm el papel y Perez no tard en
detener y encarcelar a su madre. La nia estuvo seis meses sin verla.
Cuando la madre contrat por fin a un abogado, se retiraron los 168
cargos que se haban formulado contra ella. East Wenatchee se encon
traba sumido en un bucle de retroalimentacin que alcanz su punto
crtico cuando los medios de comunicacin se hicieron eco de la epi
demia de acusaciones (la cadena ABC le dedic un programa especial
de una hora y la revista Time un artculo). Robert Perez ha sido denun
ciado y los acusados se vuelven contra l; las nias se retractan, las vcti
mas y sus destruidas familias emprenden demandas judiciales y el
bucle de retroalimentacin ha revertido sobre s mismo.
El aspecto ms preocupante de esta particular locura y de la histe
ria de abusos sexuales que ha recorrido Estados Unidos en los lti
mos aos es que verdaderos delincuentes sexuales pueden salir de la
crcel durante el inevitable perodo de reaccin frente al pnico.
Los abusos sexuales a menores son una realidad. Ahora que se han
convertido en excusa para poner en marcha una caza de brujas,
puede pasar algn tiempo antes de que la sociedad encuentre la
forma de abordar la cuestin con suficiente equidad.
Tercera parte
Evolucin y creacionismo
He ofrecido cuantas pruebas he podido. No obstante, debemos
admitir, o eso me parece, que el hombre, pese a todas sus nobles
cualidades, pese a la compasin que muestra con los menos favoreci
dos, pese a una benevolencia que se extiende no slo a los dems
hombres sino a la ms humilde de las criaturas, pese a su inteligen
cia que, como si fuera divina, ha penetrado hasta los movimientos y
la constitucin del sistema solar, debemos admitir, digo, que, pese a
todas sus excelsas capacidades, el Hombre an lleva grabado en su
armazn corporal el sello indeleble de sus bajos orgenes.
C h a r l e s D a r w in , El origen del hombre, 1871
Al principio
Una tarde con Duane T. Gish
La tarde del 10 de marzo de 1995 entr en un saln de actos de la Uni
versidad de California en Los Angeles cinco minutos antes del
comienzo del debate. Ni una sola de las cuatrocientas butacas del
saln estaba vaca y los pasillos empezaban a llenarse. Por fortuna, yo
tena sitio en el estrado, porque era la ltima de una larga lista de per
sonas que haban desafiado a Duane T. Gish, creacionista laureado y
uno de los directores del Institute for Creation Research, la rama con
sagrada a la investigacin del Christian Heritage College de San
Diego. Era mi primer debate con un creacionista. Era el ensimo
debate, tras ms de trescientos, de Gish con un evolucionista. Los casi
nos de Las Vegas ni siquiera admitan apuestas. Qu poda decir yo
que otros tres centenares de personas no hubieran dicho ya?
Para prepararme, le buena parte de la bibliografa creacionista y
rele la Biblia. Veinte aos antes, mientras estudiaba teologa en la
Universidad de Pepperdine (antes de cambiarme a psicologa), ya
haba ledo el texto sagrado con mucha atencin y, como muchos
otros a principios de la dcada de 1970, haba sido un cristiano renaci
do y me haba sumado a la causa con considerable entusiasmo, lo cual
supona estar en guardia ante los no creyentes. Luego, en mi forma
cin de posgrado en psicologa experimental y etologa (el estudio del
comportamiento animal) en la California State University de Fullerton, me top con el brillante pero excntrico Bayard Brattstrom y con
la sagaz y sabia Meg White. Brattstrom era mucho ms que uno de los
mayores especialistas del mundo en herpetologa conductual (el estu
dio del comportamiento de los reptiles). Estaba muy versado en los
debates filosficos de la ciencia y la biologa modernas y habitualmen
te, despus de la clase nocturna de los martes, nos dedicaba horas de
198
Por qu creemos en cosas raras
reflexiones regadas con vino y cerveza en el Club 301 (as llamado por
la direccin en que se encontraba). En algn lugar entre las cogitaciones sobre Dios y la evolucin con que Brattstrom nos obsequiaba en el
Club 301 y las explicaciones etolgicas sobre la evolucin del compor
tamiento animal de Meg White en la universidad, perd mi ictus cris
tiano (el pez con smbolos griegos que los cristianos llevbamos en la
dcada de 1970 para proclamar pblicamente nuestro credo) y, con
l, la fe. La ciencia se convirti en mi fe y la evolucin en mi doctrina.
Desde entonces, la Biblia perdi importancia para m, de modo que
volver a leerla result muy refrescante.
Como preparacin adicional, entrevist a otras personas que ya se
haban enfrentado a Gish con xito -entre ellas, a Don Portero, compa
ero del Occidental College- y vi vdeos de otros debates con el creacionista. Me di cuenta de que, independientemente de quin fuera su
adversario, de su estrategia o de lo que dijera, Gish siempre se presentaba
de la misma forma: la misma introduccin, las mismas asunciones sobre
la postura de su adversario, las mismas y anticuadas salidas, incluso las
mismas bromas. Me dije que, si yo intervena en primer lugar, le robara
los chistes. Llegado el momento, lo echamos a suerte y me toc empezar.
En lugar de enfrascarme en un combate cuerpo a cuerpo con un
hombre tan curtido en las triquiuelas de los debates, me decid por
poner en prctica una versin de la estrategia de diversin de Mohamed
Al y me negu a entrar en disquisiciones. Es dedr, inici un metadebate
sobre las diferencias entre ciencia y religin. Empec por explicar que el
objetivo de los escpticos no slo consiste en desacreditar afirmaciones
falsas, sino tambin en estudiar sistemas de creencias y comprender
cmo afectan a las personas. Cit a Spinoza -Me he esforzado sin cesar
por no ridiculizar, no lamentar, no burlarme de las acciones humanas,
sino por comprenderlas- y expliqu que mi verdadero propsito era
comprender a Gish y a los creacionistas para comprender por qu pue
den oponerse a la tan confirmada teora de la evolucin.
Y a continuacin le algunos versculos del relato bblico de la cre
acin (Gnesis, 1):
Al principio
199
En el principio cre Dios los cielos y la tierra. La tierra estaba desorde
nada y vaca, las tinieblas estaban sobre la faz del abismo y el espritu
de Dios se mova sobre la faz de las aguas.
Dijo Dios: Sea la luz. Y fue la luz. [...] Llam a la luz Da, y a las
tinieblas llam Noche. Y fue la tarde y la maana del primer da. [... ]
Dijo tambin Dios: Renanse las aguas que estn debajo de los
cielos en un solo lugar, para que se descubra lo seco. Yfue as. [...]
Despus dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde, hierba que d
semilla; rbol que d fruto segn su especie, cuya semilla est en l,
sobre la tierra. Y fue as. [... ]
Y cre Dios los grandes monstruos marinos y todo ser viviente que
se mueve, que las aguas produjeron segn su especie, y toda ave alada
segn su especie. Y vio Dios que era bueno. [... ]
Luego dijo Dios: Produzca la tierra seres vivientes segn su especie:
bestias, serpientes y animales de la tierra segn su especie . Y fue as. [... ]
Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, con
forme a nuestra semejanza; y tenga potestad sobre los peces del mar,
las aves de los cielos y las bestias, sobre toda la tierra y sobre todo ani
mal que se arrastra sobre la tierra.
La Biblia prosigue la crnica de la creacin con un relato de recrea
cin (Gnesis, 7-8):
Aquel mismo da entraron en el arca No, sus hijos Sem, Cam yjafet,
la mujer de No y las tres mujeres de sus hijos; [... ]
El diluvio dur cuarenta das sobre la tierra. Las aguas crecieron y
alzaron el arca, que se elev sobre la tierra. [...] Y murieron todos los
seres que se mueven sobre la tierra, as las aves como el ganado y las
bestias, y todo reptil que se arrastra sobre la tierra, y todo hombre.
[...] Las aguas decrecan gradualmente sobre la tierra; y se retiraron
las aguas al cabo de ciento cincuenta das.
*Biblia de Reina-Valera, versin de 1995 de Sociedades Bblicas Unidas.
200
Por qu creemos en cosas raras
Estos relatos de creacin y recreacin, de nacimiento y renacimien
to, se encuentran entre los mitos ms sublimes de la historia del pen
samiento occidental. Los mitos y relatos de este gnero desempean
un papel muy importante en todas las culturas, incluida la nuestra.
Alrededor del mundo y a lo largo de los milenios, los detalles varan,
pero el arquetipo converge:
No ha habido creacin: El mundo siempre ha existido tal y
como es ahora, inmutable por toda la eternidad (jainistas de la
India).
Creacin a partir de un monstruo: El mundo fue creado de
los miembros de un monstruo descuartizado (islas Gilbert, grie
gos, indonesios, kabiles africanos, coreanos, sumerio-babilonios).
Los primeros padres crearon el mundo: El mundo fue crea
do por la interaccin de los padres primordiales (islas Cook,
egipcios, griegos, indios luiseos, tahitianos, indios zues).
El huevo csmico: El mundo se gener a partir de un huevo
(chinos, finlandeses, griegos, hindes, japoneses, persas, samoanos).
Creacin por decreto: El mundo naci por orden expresa
de un dios (egipcios, griegos, hebreos, indios maidu, mayas,
sumerios).
Creacin a partir del mar: El mundo fue creado a partir de
las aguas (birmanos, indios choctaw, egipcios, islandeses,
hawaianos, sumerios).
En realidad, el relato del arca de No no es sino una versin del relato
de la creacin en el que el mundo surge de las aguas, slo que no es
un mito de creacin, sino de recreacin. La primera versin que cono
cemos es antigua, precede a la crnica bblica en ms de mil aos.
Alrededor de 2.800 aos antes de Cristo, un mito sumerio habla del
sacerdote Ziusudra, un hroe que construy un barco para sobrevivir
Al principio
201
al gran diluvio. Alrededor de dos mil o mil ochocientos aos antes de
Cristo, el hroe de la famosa epopeya de Gilgamesh babilonia conoce la
historia del diluvio gracias al relato que de l hace uno de sus antepa
sados: Utnapishtim. Advertido por Ea, dios de la Tierra, de que los
dems dioses se proponan destruir toda forma de vida por medio de
un diluvio, Utnapishtim recibi instrucciones de construir un arca
con forma de cubo de 120 cubitos de lado (60 metros) y con siete
cubiertas divididas en nueve compartimentos, y de llevar a bordo a
una pareja de todas las criaturas vivientes. El relato del diluvio del Gil
gamesh estuvo flotando (perdn por la broma) durante siglos por
Oriente Prximo y era conocido en Palestina ya antes de la llegada de
los hebreos. Tras comparar ambos textos, la influencia del Gilgamesh
en la historia del arca de No se antoja evidente.
Sabemos que la geografa condiciona los mitos de una cultura.
Por ejemplo, si las crecidas de los grandes ros de una civilizacin
determinada destruan aldeas y ciudades, como suceda con el
Tigris y el ufrates en Sumeria y en Babilonia, se elaboraban relatos
que hablaban de ello. Y tambin, en culturas de regiones muy ri
das, si sufren el azote de las caprichosas riadas, se pueden encontrar
relatos de inundaciones. En cambio, las culturas donde no hay
grandes masas de agua no cuentan con historias de diluvios o inun
daciones.
Significa todo esto que los relatos de creacin y recreacin de la
Biblia son falsos? Hacerse esta pregunta es no entender la razn de
ser de los mitos, comojoseph Campbell (1949,1988) se pas la vida
explicando. Los mitos de inundaciones o diluvios tienen un signifi
cado ms profundo, un significado vinculado a la recreacin y la
renovacin. Los mitos no tienen nada que ver con la verdad. Los
mitos tratan de la lucha del hombre frente a los grandes cambios de
la vida: el nacimiento, la muerte, el matrimonio, el paso de la infan
cia a la juventud y de la vida adulta a la vejez. Cubren una necesidad
de carcter psicolgico y espiritual que no tiene nada que ver con la
ciencia. Querer transformar un mito en ciencia o una ciencia en
202
Por qu creemos en cosas raras
mito es un insulto para los mitos, un insulto para la religin y un
insulto para la ciencia. Al intentarlo, los creacionistas pervierten el
significado, la importancia y la sublime naturaleza de los mitos. Han
cogido un hermoso relato de creacin y recreacin y lo han echado
a perder.
Para demostrar cun absurdo es querer convertir un mito en
ciencia, basta con considerar la imposibilidad de acomodar dos
ejemplares de varios millones de especies, adems de su alimento,
en un barco de 150 por 25 por 15 metros; basta con pensar en las
dificultades logsticas de dar de comer y de beber, y de limpiar a tan
tos animales. Cmo evitar que unos devoren a otros? Reservando
una cubierta slo para predadores? Tambin cabe preguntarse por
qu los peces y los dinosaurios que vivan en el agua iban a ahogarse
en un diluvio. Pero los creacionistas no se inmutan. El arca slo
llevaba treinta mil especies, el resto se desarrollaron a partir del
Figura 14: Cuadro del arca de No del Institute of Creation Research Museum de
San Diego. Advirtanse las crestas de estegosaurio que asoman en el comparti
mento que aparece en primer plano. [Fotografa cortesa de Bemard Leikind.]
Al principio
203
grupo inicial. Y s, el arca tena cubiertas separadas para los predado
res y sus presas. Tena incluso una cubierta especial para dinosaurios
(vase Figura 14). Los peces? Murieron porque los sedimentos que
revolvieron las violentas tormentas del diluvio se acumularon en sus
branquias. Si se tiene fe, uno puede creer cualquier cosa, porque
Dios es capaz de conseguir cualquier cosa.
De todas las creencias supuestamente cientficas que niegan los
presupuestos de prcticamente todas las ramas de la ciencia, slo he
encontrado una que pueda compararse con el creacionismo y es la
negacin del Holocausto. El parecido entre sus mtodos de razona
miento es asombroso:
1. Los negacionistas encuentran errores en los datos de los his
toriadores y, por lo tanto, dan por hecho que sus conclusiones
son errneas; como si los historiadores nunca cometieran erro
res. Quienes niegan la evolucin (denominacin mucho ms
apropiada que la de creacionistas) encuentran errores en la
ciencia y dan por supuesto que todo lo que la ciencia dice care
ce de validez; como si los cientficos nunca cometieran errores.
2. Los negacionistas son muy aficionados a citar, normal
mente fuera de contexto, a dirigentes nazis, a judos y a especia
listas en el Holocausto, para que parezca que apoyan su postu
ra. A quienes niegan la evolucin les encanta citar fuera de
contexto a cientficos de primera lnea como Stephen Jay
Gould y Ernst Mayr y sugerir que niegan en cierto grado la rea
lidad de la evolucin.
3. Los negacionistas sostienen que el debate genuino y hon
rado entre especialistas prueba que ellos mismos dudan del
Holocausto o son incapaces de conciliar sus conocimientos.
Quienes niegan la evolucin argumentan que el debate genui
no y honrado entre los cientficos significa que dudan de la evo
lucin o no pueden conciliar sus teoras.
204
Por qu creemos en cosas raras
Lo irnico de esta analoga es que quienes niegan el Holocausto
pueden estar al menos parcialmente en lo cierto (las estimaciones
de los judos asesinados en Auschwitz, por ejemplo, han ido cam
biando) , mientras que quienes niegan la evolucin no pueden tener
razn ni siquiera parcialmente, porque, en cuanto se permite la
intervencin divina en el proceso cientfico, todas las asunciones de
la ley natural se esfuman, y con ellas, la ciencia.
Es tambin importante comprender que lo que puede parecer
una guerra entre ciencia y religin, especialmente porque debates
como el que nos ocupa se anuncian como Evolucin contra crea
cin, o en el caso concreto del que nos reuni a Duane T. Gish y a
m, Shermer contra Gish, para la mayora de la gente no es una
guerra en absoluto. Ni siquiera Charles Darwin vea problema difcil
integrar su teora con las doctrinas que prevalecan en su tiempo. As
lo dijo en una carta que escribi en los ltimos aos de su vida: Me
parece absurdo dudar de que un hombre pueda ser al mismo tiem
po un ferviente testa y un evolucionista. Que un hombre merezca
que lo llamen testa depende de la definicin del trmino, lo cual es
un tema demasiado amplio para limitarlo a esta escueta nota. Ni en
mis fluctuaciones ms extremas me he credo ateo en el sentido de
negar la existencia de Dios. Creo que, en general (y todava ms a
medida que me voy haciendo mayor, pero no siempre), decir que
soy agnstico sera una descripcin ms correcta de mi estado de
nimo (1883, p. 107).
A muchos creacionistas les sorprendera saber que una gran
parte de los escpticos ms eminentes o bien no profesan animosi
dad alguna contra la religin o bien son creyentes. Stephen Jay
Gould escribi una vez: A menos que la mitad de mis colegas sean
unos zopencos, no puede haber -en el mbito ms puro y empricoconflicto alguno entre ciencia y religin (1987a, p. 68). Steve Alien
explic: A da de hoy, mi postura con respecto a la existencia de
Dios es que, aunque me parece una posibilidad de lo ms fantasiosa,
la acepto, porque su alternativa me parece ms fantasiosa todava
Al principio
205
(1993, p. 40). Martin Gardner (1996), escptico entre los escpticos,
se califica de fidesta, testa filosfico que dice credo consolans,
creo porque me consuela. Dado un problema metafsico imposi
ble de resolver mediante la ciencia o la razn (como la existencia de
Dios), afirma Gardner, resulta aceptable dar un salto a la fe. Pala
bras, a la vista est, muy poco beligerantes.
Incluso el papa Juan Pablo II declar -el 27 de octubre de 1996,
en un discurso pronunciado en la Academia de Ciencias Pontificias
de Roma- que aceptaba la evolucin como un hecho de la naturale
za y seal que no hay conflicto entre la ciencia y la religin: La
reflexin sobre el mtodo empleado en diversos rdenes del saber
permite la coincidencia de dos puntos de vista que parecen irrecon
ciliables. Las ciencias de la observacin describen y mensuran con
una precisin cada vez mayor las mltiples manifestaciones de la
vida [...] mientras que la teologa extrae [...] el significado ltimo
segn los designios del Creador. Apelando al modelo beligerante,
los creacionistas y la derecha cristiana reaccionaron con furia.
Henry Morris, presidente emrito del Institute for Creation Re
search, respondi: El Papa no es ms que una figura influyente, no
es un cientfico. No hay pruebas cientficas de la evolucin. Todas las
pruebas slidas reales apoyan la creacin. Cal Thomas, escritor de
la derecha ms conservadora, declar en su columna del Los Angeles
Times que, a pesar de la postura del papa contra el comunismo, Juan
Pablo II estaba aceptando una filosofa que se sita en el ncleo del
comunismo, y explicaba el error de concepcin del Papa con la
siguiente conclusin: En sus aos de declive, ha sucumbido a la
tirana de los cientficos evolutivos, que afirman que estamos empa
rentados con los monos. (Todas las citas provienen de Skeptic, vol. 4,
n.9 4,1996.)
El modelo de la guerra fuerza a algunos creyentes a una eleccin
o esto o lo otro entre ciencia y religin para explicar los males de
la civilizacin. Puesto que un Dios benevolente y omnipotente no
puede causar tanto mal como el que nos rodea, la explicacin es evi-
206
Por qu creemos en cosas raras
PECADO
PECADO
A lta de
Figura 15: La evolucin como rbol enraizado en la falta de fe y portadora del
fruto del mal. [De un panfleto distribuido por la Pittsburg Creation Society, Bairdford, Pensilvania. Dibujo de Toumev, 1994.]
Al principio
207
dente, como seal Braswell Dean, juez del Tribunal de Apelacin
de Georgia, al opinar si el creacionismo deba ensearse en los cole
gios pblicos: Esa mitologa de los monos de Darwin es la causa de
la permisividad, la promiscuidad, la pldora, los profilcticos, las per
versiones, los embarazos, los abortos, la pornografa, la polucin, las
drogas y la proliferacin de delitos de todo tipo (Time, 16 de marzo
de 1981, p. 82). La aliteracin tiene su encanto. La opinin, ningu
no.
Nell Segraves, del Creation-Science Research Center, no fue
menos tajante: La investigacin que ha llevado a cabo el CSRC ha
demostrado que los resultados de las interpretaciones evolutivas de
la ciencia tienen como consecuencia una extendida violacin de la
ley y el orden. Esa relacin causa-efecto surge de la decadencia
moral de la salud mental y de la prdida de un sentido del bienestar
por parte de quienes se hacen partcipes de este sistema de creen
cias, esto es, del divorcio, del aborto y de la rampante enfermedad
venrea (1977, p. 17). El rbol de la evolucin de la Pittsburg Creation Society (Figura 15) resume el modelo de la guerra: la evolucin
debe caer junto con los males del humanismo, el alcohol, el aborto,
las sectas, la educacin sexual, el comunismo, la homosexualidad, el
suicidio, el racismo, los libros sucios, el relativismo, las drogas, la
educacin moral, el terrorismo, el socialismo, la delincuencia, la
inflacin, el secularismo, ese mal de males, el rock duro, y, Dios no la
permita, la liberacin de las mujeres y los nios.
Las consecuencias que, presuntamente, la teora de la evolucin
podra tener para la tica y para la religin son lo que en verdad per
turba a Duane T. Gish y a los creacionistas; para ellos, todos los
dems argumentos contra la evolucin son de menor importancia.
Los creacionistas estn convencidos de que, de algn modo, creer
en la evolucin conduce a una prdida de fe y a todo tipo de males
para la sociedad. Cmo lidiar contra esos temores? Expongo a con
tinuacin cuatro breves respuestas.
Por qu creemos en cosas raras
El uso o abuso de una teora no niega la validez de la propia
teora. En cierta ocasin, Marx afirm que no era marxista. Sin
duda, Darwin se revolvera en su tumba si supiera cmo en el
siglo xx se ha recurrido a su teora para justificar todo tipo de
ideologas, desde el marxismo hasta el capitalismo y el fascismo.
El hecho de que Hitler pusiera en marcha un programa de
eugenesia no invalida la teora gentica. De igual modo, cual
quier correlacin entre la prdida de fe y la creencia en la evo
lucin no puede afectar a la teora de la evolucin. Las teoras
cientficas son neutras; el uso que se haga de ellas no lo es. Una
cosa no tiene nada que ver con la otra.
Los problemas sociales que enumeran los creacionistas
-promiscuidad, pornografa, aborto, infanticidio, racismo,
etctera- existan, obviamente, mucho antes de Darwin y la teo
ra de la evolucin. En los muchos siglos que precedieron a
Darwin, el judaismo, el cristianismo y otras religiones organiza
das no resolvieron esos problemas sociales. No hay pruebas de
que la desaparicin de la ciencia de la evolucin mitigue o erra
dique los males de la sociedad. Culpar a Darwin, a la teora de
la evolucin y a la ciencia de nuestros problemas sociales y
morales es distraer la atencin de un anlisis ms profundo y de
una mejor comprensin de esos asuntos sociales tan complejos.
La teora de la evolucin no puede sustituir a la fe y a la reli
gin y la ciencia no tiene ningn inters en que lo haga. La teo
ra de la evolucin es una teora cientfica, no una doctrina reli
giosa. Se sostiene o no dependiendo nicamente de las
pruebas. La fe religiosa depende por definicin de las creencias
cuando no hay pruebas o stas son poco importantes. Llenan
dos nichos muy distintos de la psique humana.
El temor a la teora de la evolucin es un indicio de falta de
fe, como lo es buscar pruebas cientficas para justificar nuestras
creencias religiosas. Si los creacionistas tuvieran verdadera fe
en su religin, no les preocupara lo que los cientficos piensen
Al principio
209
o digan y las pruebas cientficas de la existencia de Dios o de la
veracidad de los relatos bblicos careceran de inters.
En el metadebate con Duane T. Gish, conclu mi anlisis con una
muestra de buena voluntad ofreciendo a mi contrincante el ttulo de
miembro honorfico de la Skeptic Society. Ms tarde, sin embargo,
me vi obligado a retirar mi oferta, porque Gish se neg a retractarse
despus de llamarme ateo. Como dijo Darwin, agnstico sera una
descripcin ms correcta de mi estado de nimo. Yo saba que Gish
dedicaba una larga parte de su exposicin a los males del atesmo y
que eso no era ms que una tcnica para destruir a sus oponentes
(que solan ser ateos), as que, durante mi introduccin, me esforc
por dejar bien claro que no soy ateo. Incluso llam la atencin de los
presentes sobre el hombre que haba repartido panfletos anticristia
nos, que estaba sentado en primera fila, y le dije a ese hombre que,
en mi opinin, haca ms mal que bien. Sin embargo, en su exposi
cin inicial, Gish me llam ateo para, a continuacin, iniciar su auto
matizada diatriba contra el atesmo.
El resto de la exposicin consisti en una consabida letana de
chistes y pullas contra la evolucin. Pidi un fsil de transicin (yo
haba llevado varios), dijo que el escarabajo bombardero no puede
haber obtenido su txico pulverizador por la mecnica de la evolu
cin (claro que puede), afirm que la evolucin viola la segunda ley
de la termodinmica (no lo hace, porque la Tierra es un sistema
abierto y el Sol es su fuente continua de energa), declar que ni la
ciencia de la evolucin ni la ciencia de la creacin son cientficas
(afirmacin rara viniendo de quien se define como cientfico creacionista), etctera. Yo rebat todas sus afirmaciones y en el prximo
captulo las resumo una por una y les doy la respuesta que les dan los
evolucionistas.
Quin gan el debate? Quin sabe? Una pregunta ms relevan
te es si los escpticos y los cientficos debemos participar en ese tipo
de confrontaciones verbales. Decidir cmo hemos de responder a
210
Por qu creemos en cosas raras
los grupos marginales y a las creencias y credos extraordinarios es
siempre una cuestin difcil. En Skeptic nuestro trabajo consiste en
investigarlos para descubrir si son falsos, pero, entretanto, no pre
tendemos dignificarlos. En Skeptic tenemos el siguiente principio:
cuando un grupo marginal o una afirmacin o creencia extraordina
rias han conseguido un amplio eco, para rebatirlos adecuadamente
es necesario conseguir un eco parejo. No tengo forma de saber si mi
tctica del metadebate funcion con Duane T. Gish, aunque algunas
personas que acudieron en su apoyo se acercaron para agradecerme
que, al menos, me esforzara por comprender su postura. Creo que,
para personas como sas y para quienes no saben qu direccin
tomar, los debates son importantes. Si somos capaces de ofrecer una
explicacin natural a fenmenos aparentemente sobrenaturales y
establecer tres o cuatro puntualizaciones sobre la ciencia y el pensa
miento crtico para que quienes nos escuchan sepan cmo pensar en
lugar de qu pensar, creo que el esfuerzo habr merecido la pena.
Contra el creacionismo
Veinticinco argumentos de los creacionistas y
veinticinco respuestas de los evolucionistas
En los ltimos aos de su vida, Charles Darwin recibi muchas cartas
de personas que se interesaban por su opinin sobre Dios y la reli
gin. El 13 de octubre de 1880, por ejemplo, respondi al editor de
un libro sobre evolucin y libre pensamiento que quera dedicarle la
obra. Sabiendo que el libro tena cierto sesgo antirreligioso, Darwin
se escabull: Adems, aunque soy un firme defensor del libre pen
samiento en todas las materias, me da la impresin (y puedo estar en
lo cierto o no) de que los argumentos directos contra el cristianismo
y el tesmo apenas causan efecto en los lectores. Creo que la libertad
de pensamiento se promueve mejor con la iluminacin gradual del
entendimiento de los hombres, algo que se sigue del avance de las
ciencias. Siempre, por tanto, he evitado escribir sobre religin y me
he circunscrito a la ciencia (en Desmond y Moore, 1991, p. 645).
Al clasificar la relacin entre ciencia y religin, quiero sugerir
una taxonoma de tres capas:
El modelo mundos idnticos: la ciencia y la religin se ocupan de
los mismos temas y no slo hay superposicin y conciliacin,
sino que algn da la ciencia puede subsumir por completo la
religin. La cosmologa de Frank Tipler (1994), basada en el
principio antrpico y en la resurreccin de todos los humanos
en un futuro lejano dentro de una realidad virtual creada por
un superordenador, es un ejemplo. Muchos psiclogos evoluti
vos y humanistas prevn un futuro en el que la ciencia no slo
pueda explicar el propsito de la religin, sino que la sustituya
con una tica y moralidad seculares.
El modelo mundos separados: ciencia y religin se ocupan de
212
Por qu creemos en cosas raras
temas distintos, no chocan ni se solapan, y las dos deben coexis
tir en paz. Charles Darwin, Stephen Jay Gould y muchos otros
cientficos apoyan este modelo.
El modelo mundos en conflicto: una tiene razn y la otra se equi
voca, y no puede haber conciliacin entre los dos puntos de
vista. Es el modelo que predominantemente sostienen ateos y
creacionistas, que con frecuencia estn enfrentados.
Esta taxonoma nos permite advertir que el consejo de Darwin es tan
aplicable hoy como hace un siglo. Por tanto, dejemos claro que refu
tar los argumentos del creacionismo no es atacar la religin, y deje
mos claro tambin que el creacionismo es un ataque a la ciencia -a
toda la ciencia y no slo a la biologa evolutiva-, de modo que la contrargumentacin que ofrezco en este captulo es una respuesta a la
anticiencia del creacionismo, pero en modo alguno pretende apo
yar antirreligin alguna. Si los creacionistas estn en lo cierto, la fsi
ca, la astronoma, la cosmologa, la geologa, la paleontologa, la
botnica, la zoologa y las ciencias de la vida estn realmente en un
grave aprieto. Pueden tantas ciencias haberse adentrado por la
misma senda equivocada? Por supuesto que no, pero los creacionis
tas as lo creen y, lo que es peor, pretenden que su anticiencia se
ensee en los colegios pblicos.
Los creacionistas y los fundamentalistas religiosos llegan a extre
mos absurdos por proteger su fe de la ciencia. El nmero de verano
de 1996 de Reports, publicacin editada por el National Center for
Science Education, informa de que en el condado de Marshall, Kentucky, Kenneth Shadowen, superintendente de colegios.de primaria,
encontr una solucin muy singular a cierto y fastidioso problema
de los libros de texto de quinto y sexto. Al parecer, el hertico libro
de texto Discovery Works [Taller de descubrimientos] afirmaba que el
universo empezaba con el Big Bang, pero no ofreca ninguna alter
nativa a esta teora. Puesto que el Big Bang era explicado en un desplegable de dos pginas, el superintendente confisc todos los libros
Contra el creacionismo
213
y peg con pegamento las dos ofensivas pginas. Shadowen manifes
t al Louisville Courier-Joumal: No vamos a ensear una teora y a no
ensear la otra, y que la confiscacin de los libros no tena nada
que ver con la censura ni nada parecido (23 de agosto de 1996, Al,
p. 1). Parece dudoso que el seor Shadowen se tomara tantas moles
tias con la teora del estado slido o con la cosmologa inflacionaria.
Y es posible que encontrara su solucin tras consultar Reviewing
and Correcting Encyclopedias [Revisin y correccin de enciclope
dias], del bibliotecario Ray Martin, gua para cristianos sobre la
manipulacin de libros:
Las enciclopedias constituyen una parte esencial de muchas bibliote
cas escolares. [...] representan la filosofa de los humanistas de hoy.
Esto resulta obvio por el atrevido despliegue de ilustraciones que
acompaan a los textos dedicados a pintura, arte y escultura [...].
Una de las partes que es necesario corregir es la falta de decoro de la
desnudez y las posturas. Esto se puede conseguir dibujando ropa
sobre las figuras o tachando toda la ilustracin con un rotulador mgi
co. Hay que hacerlo con cuidado o el rotulador mgico se puede
borrar del papel satinado que se usa para las enciclopedias. Para que
no se borre hay que raspar suavemente con una cuchilla de afeitar
hasta que el papel pierda brillo. [...] [En cuanto a la evolucin,] cor
tar las partes [que se dedican a ella] resulta prctico si lo que quita
mos no es lo bastante grueso para daar el lomo del volumen y ste se
puede abrir y cerrar normalmente. Guando las partes que necesitan
correccin son demasiado gruesas, hay que pegar las pginas con cui
dado de no manchar las secciones del libro que no se quieren corre
gir. ( Christian SchoolBuilder, abril de 1983, pp. 205-207.)
Por fortuna, la estrategia creacionista de aprobar leyes antievolucin
y procreacionismo ha fracasado (Ohio, Tennessee y Georgia han
rechazado hace poco leyes creacionistas), pero su campaa de intro
ducir el Gnesis en los colegios pblicos s ha triunfado. En marzo
214
Por qu creemos en cosas raras
de 1996, por ejemplo, el gobernador Fob James emple parte del
dinero del contribuyente en la adquisicin y distribucin del libro
antievolucionista Darwin on Tidal [Proceso a Darwin], de Phillip
Johnson, entre todos los profesores de biologa de los institutos de
Alabama. El xito de los creacionistas no debe sorprendemos. Polti
camente, Estados Unidos ha dado un violento giro a la derecha, y la
fuerza de la derecha religiosa ha aumentado. Qu podemos hacer?
Podemos responder con nuestros propios libros. Por ejemplo, el
National Center for Science Education, grupo de Eugenie Scott que
opera desde la Universidad de Berkeley y que se ha especializado en
el seguimiento de la actividad de los creacionistas, ha respondido al
gesto del gobernador James enviando cartas con reseas crticas del
libro de Phillip Johnson. Tambin podemos intentar comprender el
problema a fin de prepararnos para contrarrestar los argumentos
creacionistas en cuanto nos topemos con ellos.
A continuacin, enumero una lista en la que figuran algunos de
los argumentos que esgrimen los creacionistas y las respuestas que
damos los evolucionistas. Los argumentos son, fundamentalmente,
ataques a la teora evolutiva y, en segundo lugar, declaraciones positi
vas en las que los creacionistas declaran sus creencias. He simplifica
do los argumentos y las respuestas por limitaciones del espacio; no
obstante, resumen los temas principales de la polmica. Pero esta
lista no pretende sustituir en modo alguno una lectura crtica. Si las
respuestas que aqu aparecen pueden resultar adecuadas para una
conversacin informal, no lo son para un debate formal con un creacionista bien preparado. Hay numerosos libros que ofrecen comen
tarios ms extensos (por ejemplo, Berra 1990; Bowler, 1989; Eve y
Harrold, 1991; Futuyma, 1983; Gilkey, 1985; Godfrey, 1983; Gould,
1983a, 1991; Lindberg y Numbers, 1986; Numbers, 1992; Ruse,
1982; y, especialmente, Strahler, 1987).
Contra el creacionismo
215
Qu es la evolucin?
Antes de comentar los argumentos de los creacionistas contra la evo
lucin, un breve sumario de esta teora podra resultar muy til. La
teora de Darwin, que l mismo perfil en El origen de las especies por
medio de la seleccin natural (1859), se puede resumir del siguiente
modo (Gould, 1987a; Mayr, 1982; 1988):
La evolucin: los organismos cambian con el tiempo. Es algo que hoy
resulta obvio gracias a la historia de los fsiles y de la naturaleza.
Descendencia con modificacin: la evolucin procede por ramifi
cacin a travs de la descendencia comn. La progenie es una rplica
similar pero no exacta de los padres. De ello resulta la necesaria varia
cin para adaptarse a un entorno que cambia constantemente.
Gradualsimo: los cambios son lentos, constantes, definitivos.
Natura non facit saltum: la naturaleza no da saltos. Con tiempo sufi
ciente, la evolucin causa el cambio de las especies.
Multiplicacin de las especies: la evolucin no slo produce nue
vas especies; produce un nmero cada vez mayor de especies nuevas.
Seleccin natural: el mecanismo del cambio evolutivo, que codescubrieron Darwin y Alfred Russel Wallace, opera del siguiente modo:
A. Las poblaciones tienden a incrementarse indefinidamente
siguiendo una progresin geomtrica: 2, 4, 8,16, 32, 64, 128, 256,
512...
B. Sin embargo, en un entorno natural, las cifras de poblacin se
estabilizan a cierto nivel.
C. Por tanto, ha de haber una lucha por la existencia, porque no
todos los organismos pueden sobrevivir.
D. Todas las especies experimentan variaciones.
E. En la lucha por la existencia, los individuos con variaciones que
se adaptan mejor al entorno dejan ms descendencia que los que
estn menos adaptados. Enjerga a eso se le llama xito reproductivo
diferencial.
216
Por qu creemos en cosas raras
El punto E es crucial. La seleccin natural y, por tanto, el cambio
evolutivo, operan en primer lugar a escala local. No es ms que un
juego en el que se trata de ver quin tiene ms descendencia, esto es,
quin puede difundir mejor sus genes en la siguiente generacin. La
seleccin natural no tiene nada que ver con la direccin de la evolu
cin, ni con el progreso de la especie, ni con ningn otro objetivo
teleolgico como la inevitabilidad de la humanidad o la necesaria
evolucin de la inteligencia, que con tanta frecuencia se le atribu
yen. No existe ninguna jerarqua del progreso evolutivo en cuya
cima estn los humanos, slo un arbusto profusamente ramificado
del que los seres humanos somos una ramita entre millones. Los
humanos no tenemos nada de especial, pero da la casualidad de que
el xito reproductivo diferencial se nos ha dado extraordinariamen
te bien -dejamos una rica descendencia y somos buenos a la hora de
conseguir que llegue a la edad adulta-, aunque se trata de una carac
terstica que, por otra parte, podra llevarnos a la destruccin.
De los cinco puntos de la teora de Darwin, los que hoy resultan
ms controvertidos son el gradualismo, que Niles Eldredge (1971,
1985; Eldredge y Gould 1972) y Stephen Jay Gould (1985, 1989,
1991) y sus partidarios quieren sustituir por una teora llamada del
equilibrio puntuado, que supone cambios rpidos y estasis; y la
exclusividad de la seleccin natural, en relacin con la cual Eldred
ge, Gould y otros defienden que, adems de una seleccin natural
individual, se producen cambios a nivel gentico, grupal y poblacional (Somit y Peterson, 1992). A Eldredge, Gould y sus partidarios se
oponen Daniel Dent (1995), Richard Dawkins (1995) y quienes se
quedan con un modelo darwiniano estricto de gradualismo y selec
cin natural. El debate sigue candente mientras los creacionistas
esperan tranquilamente sentados que los dos bandos acaben por
noquearse. Pero eso no va a suceder. Los cientficos no discuten si
hubo evolucin o no, debaten su grado y el mecanismo del cambio
evolutivo. De ese debate, la teora de la evolucin saldr ms fortale
cida que nunca. Es triste que, mientras la ciencia avanza por nuevos
Contra el creacionismo
217
y apasionantes campos de investigacin, afinando nuestros conoci
mientos sobre el origen y la evolucin de la vida, los creacionistas
sigan anclados en discusiones bizantinas sobre ngeles en la cabeza
de un alfiler y animales en el vientre de un arca.
Argumentos de base filosfica y sus respuestas
1. La ciencia de la creacin es cientfica y, por tanto, habra que ense
arla en los colegios pblicos y dentro de la asignatura de Ciencias.
La ciencia de la creacin es cientfica slo de nombre. Se trata de
una posicin religiosa levemente disfrazada ms que de una teora
que se pueda comprobar recurriendo a mtodos cientficos y, por
tanto, no hay por qu ensearla dentro de la asignatura de Ciencias.
Que llamemos a algo ciencia musulmana, ciencia budista o ciencia
cristiana no significa que sea ciencia. La siguiente declaracin del
Institute for Creation Research, que los creacionistas piden que sus
criban todos los miembros e investigadores de las facultades, revela
bien a las claras la opinin de los creacionistas: Las Escrituras, tanto
el Antiguo Testamento como el Nuevo, son infalibles y hay que acep
tarlas en su sentido natural y en su espritu [...]. Dios cre todas las
cosas del universo en los seis das especiales de la creacin que des
cribe el Gnesis. Aceptamos el relato de la creacin porque se
corresponde con los hechos y es histrico y perspicuo, y, por tanto,
fundamental en la comprensin de todos los hechos y fenmenos
de la creacin del universo (en Rohr, 1986, p. 176).
La ciencia se somete a todo tipo de pruebas y cambia constante
mente, a medida que teoras y hechos nuevos reconfiguran nuestras
nociones. El creacionismo opta por la fe en la autoridad de la Biblia,
sin reparar en los datos empricos que la contradicen: El motivo
principal de insistir en el Diluvio universal como hecho histrico y
como vehculo primordial para la interpretacin geolgica es que
la Palabra de Dios es rotunda al respecto! Ninguna dificultad geol
218
Por qu creemos en cosas raras
gica real o imaginaria puede tener prioridad sobre las inequvocas
afirmaciones y las necesarias inferencias de las Escrituras (en Rohr
1986, p. 190). Aqu tenemos una analoga. Los profesores del Caltech se toman como un dogma El origen de las especies de Darwin,
piensan que la autoridad de este libro y de su autor es absoluta, y que
todo dato emprico a favor o en contra de la religin resulta irrele
vante.
2. La ciencia slo se ocupa del aqu y del ahora y, por tanto, no
puede responder a cuestiones histricas sobre la creacin del univer
so y los orgenes de la vida y de la especie humana.
La ciencia se ocupa de fenmenos del pasado, sobre todo cuan
do se trata de ciencias histricas como la cosmologa, la geologa, la
paleontologa, la paleoantropologa y la arqueologa. Hay ciencias
experimentales y ciencias histricas. Su metodologa es distinta,
pero son igualmente capaces de seguir pistas causales. La biologa
evolutiva es una ciencia histrica vlida y legtima.
3. La educacin es el proceso de aprender todos los aspectos de una
cuestin, as que es razonable que la evolucin y el creacionismo se
enseen conjuntamente dentro de la asignatura de Ciencias. No
hacerlo constituye una violacin de los principios educativos y de las
libertades civiles de los creacionistas. Tenemos derecho a que se nos
oiga. Adems, qu dao puede hacer que se escuchen ambos pun
tos de vista?
La exposicin de las mltiples facetas de un asunto es, de hecho,
una parte del proceso educativo y podra resultar muy apropiado
comentar el creacionismo en las clases de Religin, Historia e inclu
so en las de Filosofa, pero, desde luego, no en las de Ciencias; en la
asignatura de Biologa no hay ni puede haber ningn tema dedica
do a los mitos de los indios americanos. Ensear dentro de la asigna
tura de Ciencias la ciencia de la creacin causa un perjuicio conside
rable porque difumina la frontera entre ciencia y religin, lo cual
Contra el creacionismo
219
conlleva que los estudiantes no comprendan el significado del para
digma cientfico ni sepan aplicarlo. Adems, las asunciones del crea
cionismo no slo suponen un doble ataque a la biologa evolutiva,
sino al conjunto de las ciencias. En primer lugar, si el universo y la
Tierra slo tienen unos diez mil aos de antigedad, las modernas
ciencias de la cosmologa, la astronoma, la fsica, la qumica, la geo
loga, la paleontologa, la paleoantropologa y la prehistoria carecen
de validez. En segundo lugar, si atribuimos la creacin de una sola
especie a la intervencin sobrenatural, las leyes naturales y su infe
rencia sobre la obra de la naturaleza tambin carecen de validez. En
ambos casos, la ciencia pierde su sentido.
4. Existe una asombrosa correlacin entre los hechos naturales y los
hechos que narra la Biblia. Por tanto, resulta muy apropiado utilizar
los libros de la ciencia de la creacin y la Biblia como obras de refe
rencia en la asignatura de Ciencias de los colegios y estudiar la Biblia
como obra cientfica junto con el libro de Ciencias Naturales.
Existe tambin un asombroso paralelismo entre los hechos de la
Biblia para los cuales no hay hechos en la naturaleza y entre los
hechos de la naturaleza para los cuides no hay hechos en la Biblia. Si
un grupo de especialistas en Shakespeare opinara que las obras de
este autor explican el universo, habra que incluir su lectura en la
asignatura de Ciencias? La obra de Shakespeare es literatura, la
Biblia contiene textos sagrados para varias religiones y ni la Biblia ni
las obras de Shakespeare pretenden ser un manual de ciencia ni una
autoridad cientfica.
5. La teora de la seleccin natural es tautolgica. Quienes sobrevi
ven son los que mejor se adaptan. Quines son los que mejor se
adaptan? Quienes sobreviven. Asimismo, se emplean piedras para
datar fsiles y fsiles para datar piedras. Las tautologas no son cien
tficas.
A veces constituyen el punto de partida, pero las tautologas
220
Por qu creemos en cosas raras
nunca son la meta de una ciencia. La ley de la gravedad es tautolgi
ca, pero lo que infiere se justifica por la forma en que esta teora per
mite a los cientficos predecir con precisin efectos y fenmenos fsi
cos. Asimismo, la validez de la seleccin natural y de la teora de la
evolucin se puede comprobar a la luz de su poder predictivo. Por
ejemplo, la gentica de la poblacin demuestra y predice con toda
claridad, y con precisin matemtica, el momento en que, en el seno
de una poblacin, se produce una seleccin natural. Los cientficos
pueden efectuar predicciones basadas en la teora de la seleccin
natural y luego comprobar su validez como hace el genetista en el
ejemplo que acabo de poner o el paleontlogo al interpretar los fsi
les. Hallar fsiles de homnidos y trilobites en el mismo estrato geo
lgico, por ejemplo, sera una prueba en contra de la teora. La datacin de fsiles con rocas, y viceversa, slo puede hacerse despus de
que se haya establecido la columna geolgica. La columna geolgica
no existe en ninguna parte en su integridad, porque los estratos son
discontinuos, a veces su posicin se halla tectnicamente alterada, y,
por diversas razones, siempre estn incompletos. El orden de los
estratos no depende, y de ello no hay la menor duda, del azar, y su
orden cronolgico se puede establecer con precisin por medio de
diversas tcnicas. Los fsiles slo son un recurso ms.
6. No hay ms que dos explicaciones a los orgenes de la vida y a la
existencia de las plantas, los animales y los seres humanos: o bien
son obra de un creador o bien no lo son. Puesto que la teora de la
evolucin no se