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Compilacin fotogrfica del
Cementerio de la Recoleta de
Asuncin, Paraguay
Arquitectura, diseo y esttica,
siglos XIX y XX
Carlos Alberto Vera Abed
Material editado con el apoyo econmico del Fondec
Consejo Directivo del Fondo Nacional de la Cultura y las Artes
Presidente
Graciela Bartolozzi, Ministra de Cultura
Miembros
Luz Mara Bobadilla
Rebeca Arramendi
Catalina Ortega
Jorge Garbett
Deisi Gimnez
Tambin hicieron posible esta edicin
| Diario ABC Color, en la persona del Sr. Aldo Zuccolillo
| OSAC SA, en la persona del Sr. Pedro Osvaldo Cspedes
| Seguridad Seguros, en la persona del Sr. Guillermo Fronciani
Fotografas
Beatriz Scuderi y Carlos Vera Abed
Carlos Alberto Vera Abed
Diseo de tapa: Carlos Alberto Vera Abed
Tirada de 500 ejemplares
Edicin al cuidado del autor
Noviembre de 2012
Asuncin, Paraguay
Impreso en Mix SA
Las fotografas utilizadas en la Introduccin
e indicadas como tales son de la Coleccin
Charles Mller, donada al Paraguay por el
Sr. Charles Mller y obtenidas a partir del
CD con las copias digitales de las mismas
includas en el libro Postales de la Asuncin de
Antao (2002), del arquitecto e historiador
Jorge Rubiani.
No son los muertos
los que en dulce calma,
la paz disfrutan
de la tumba fra.
Muertos son los que
tienen muerto el alma
y viven todava.
Versos atribuidos indistintamente a Antonio Muz Freijoo, Ricardo Palma y Gustavo A. Bcquer
Non nobis Domine,
non nobis, sed nomini
tuo da gloriam.
Nada para nosotros, Seor.
Nada para nosotros,
sino para la gloria de Tu Nombre
A mi amada esposa e hijos
A mi amada familia
A mis queridos hermanos
Gracias..!
Desde aqu, a la distancia en el
tiempo, una de las cosas que ms han
marcado mi infancia fueron las visitas
que hacamos mi madre y yo al
Cementerio de la Recoleta para ver a su
padre, mi abuelo, cuyos restos descansan
en el panten Moharde de la colectividad
siria junto a otros paisanos y algunos
parientes.
Salamos como a media maana luego
de encargarle a la abuela mis hermanos
menores. Parbamos siempre en la
misma florista, pedamos las mismas
flores de siempre y entrbamos tambin
siempre por el mismo lugar, por el
corredor de la iglesia donde yo me
encargaba de espantar a las palomas
corrindolas sobre las viejas baldosas
descoloridas por el tiempo, y ya salamos
cerca del panten de Madame Lynch.
Seguamos un trecho por el caminero
central, subamos la primera escalinata,
luego a la derecha unas calles, otras a la
izquierda y all se encontraba el abuelo
en versin fotografa de porcelana,
pegado a la pared al lado de la ta Aya y
otros paisanos. Lo recuerdo hasta ahora.
Como si sus ojos claros estuvieran
mirndome fijo desde esa fra y hmeda
pared.
Habiendo cumplido el ritual que
inclua la limpieza de la placa, el cambio
de las flores, una oracin, alguna
recordacin, otra promesa, un reproche
de vez en cuando, una intencin de
volver y qu s yo qu otras cosas que
mam murmuraba para s, comenzaba la
visita guiada que ella haca para m, para
su nico y exclusivo turista por el resto
del cementerio.
- Mir, ese es el panten eslavo. Qu
lindo y grande! Te fijaste en la cpula?
Parece una cebolla.
- Y ese de ah es el de Urdapilleta.
Mir que parece una catedral gtica!
Este es el de la hija del Mariscal y de la
Madame Pobre criatura inocente! El de
un poco ms all es el de Juan E.
OLeary, en su urna; el de los Riera, a la
derecha; el de los Guanes, a la izquierda.
Las tres plaideras, en su pedestal de
imponente mrmol negro, parecan
contemplarnos al pasar por su lado.
Enfrente, el panten de los Vidovich
pareca esperar que pasramos por all.
- Aquel es el panten de los militares,
este el de Jos E. Daz, aquella la
calaverita...
Cpulas, columnas, capiteles, torres,
exvotos y lpidas. Militares y civiles,
hroes y villanos, famosos y annimos, la
riqueza y la pobreza, la ostentacin y la
frugalidad, enormes panteones y
pequeas cruces de madera con tristes
estolas al viento marcando un sitio en el
suelo que tenas que cuidar de no pisar.
De todo un poco, as como en la vida
misma.
Desde el Limonty hasta el Israel,
desde el General hasta el Internacional
pasando por el Espaol, el Libans y el
Italiano, ella contaba mil historias y
situaciones sobre la gente que poblaba el
cementerio. Algunas eran ciertas, otras
inventadas, me di cuenta despus. Y
debo reconocer que ella era muy buena
inventando historias, algo que luego
tambin sus nietos supieron disfrutar
durante un tiempo, tal vez no todo el que
hubiramos querido mi madre y
nosotros, pero tiempo que fue muy de
ellos al fin.
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Fue as que me llev de la mano por la
vida en la ciudad de los muertos, me
ense a no temerles -muertos son los
que tienen muerto el alma y viven
todava-, me deca parafraseando al
poeta; me ense a querer y respetar el
Cementerio de la Recoleta por lo que
contiene, por su historia, por lo que
representa, por sus grandes estructuras y
sus pequeas tumbas, por sus historias
annimas y la energa que emana de l a
pesar de ser un sitio de cuerpos inertes.
De paso me ense a querer la historia, el
arte y sobre todo la literatura, ms an
cuando visitbamos, no lejos de ah, al
regreso de lo del abuelo, la casa de su
amiga Elisa, descendiente del general
Caminos, de cuya biblioteca prestaba los
libros de Verne o los poemarios de Rubn
Daro que ella gustaba leer.
Pocas cosas me marcaron tanto en la
vida como aquellas salidas a visitar al
abuelo, hecho que ella aprovechaba para
tratar de ensearme cmo es la vida y
cmo deba vivirla. Pocas cosas me
marcaron tanto como la insistencia de mi
madre de que nuestro norte est siempre
en ser mejores personas. Por eso hoy,
desde aqu, a la distancia en el tiempo,
solo me resta decirte gracias por tu
ejemplo, muchas gracias, mam...
Presentacin
De dnde venimos y adnde
vamos? Eterna pregunta que estoy
seguro nos hemos hecho en ms de
una oportunidad. Pregunta que
tambin nos lleva a reflexionar y
cuestionar qu hay ms all de la vida:
Es la muerte?, es un trnsito?,
hacia dnde?
En cualquier cultura, desde la ms
primitiva a la ms desarrollada, el
planteamiento de preservar o
proteger el cuerpo despus de la vida
ha generado diferentes formas y
programas de arquitectura, incluso
stas al ir creciendo han dado origen a
perfectos barrios o microciudades
con caractersticas que las definen en
cualquier ciudad o pueblo del mundo,
al tiempo de constituirse en un
programa bsico y necesario.
En este material Carlos Vera Abed
nos invita y lleva de la mano, como lo
hiciera con l su madre, a dar un
paseo a travs del tiempo y la historia
de un pasado tan presente, a un
espacio tan especial que todos
conocemos pero con una visin de
dolor y muerte. Carlos nos introduce
a un espacio potico, mgico, en el
que se pierde el temor a la muerte, y
nos ensea a verla de otro modo, con
los ojos de quien mira la belleza de la
vida que contina con la muerte en un
eterno transitar.
El cementerio de la Recoleta
sugiere un viaje melanclico que va
ms all de su singularidad, un paseo
con los ojos y sentidos abiertos que se
dejan contagiar por esta ciudad
nica entre todas las ciudades, y tan
bella como un ngel o sus plaideras
que nos llevan a disfrutar de una
esttica tan especial que nos deja
justo al filo del dolor y el placer.
Presentar el producto de esta
investigacin tan especial me llena de
satisfaccin por varios motivos. En
primer lugar, porque nos demuestra
que hay personas que saben ver no
slo con los ojos sino con el corazn y
el alma. En segundo, porque se
origin en el Instituto Superior de
Arte, ISA donde desde nuestros
inicios hemos orientado y estimulado
hacia la investigacin que tienda a
integrar las artes visuales, la
11
arquitectura, la literatura, la msica o
cualquier otra disciplina, al tiempo de
valorar las expresiones artsticas, y en
este caso el arte y la arquitectura
funeraria.
Finalmente, por constituirse en un
documento grfico de un acervo
histrico tan importante de nuestra
ciudad y concretarse as un material
de consulta para el conocimiento,
12
disfrute y salvaguarda de tan
importante patrimonio histrico y
cultural.
Y muy importante,
disfrutar la belleza del arte.
el
de
Arq. William Paats
Junio de 2007
Prlogo
Las preguntas son las de siempre:
De dnde venimos y adnde vamos?
La incgnita es la misma de siempre:
Hay vida despus de la muerte? Y si
existe cmo es?, cmo vamos all?, qu
nos espera? Y de la muerte, qu? Para
Daisaku Ikeda, maestro budista, estamos
preparados para cosas tan banales como
el verano o el invierno, pero para una
cuestin tan trascendental e inevitable
como la muerte, no.
Es que la concepcin de ella y la
forma de enfrentarla varan de religin
en religin, de filosofa en filosofa, de
hemisferio en hemisferio. Para algunos
es el trnsito a una vida mejor, para
otros la promesa de un eterno paraso;
para aquellos la nada, para estos la
oportunidad de un nuevo ciclo, para los
de ms all un castigo, y as tanto como la
forma de enfrentarse a ella.
Algunos duelen al difunto, otros
duelen a los deudos, otros se regocijan
con el finado, otros piden por l, por su
alma, por su espritu en la espera de la
universal y divina promesa de una mejor
vida posterior a la muerte fsica.
Y mientras esperamos las respuestas
a las preguntas que nos devanan en
algunos casos la mente y en otras el
corazn, y cuya inminencia no alcanza
ni siquiera a asomar, sobre esta tierra
seguimos siendo presas de nuestras
costumbres, de nuestras tradiciones, de
nuestro folclore, de nuestro sentimiento,
de nuestras creencias. Y as actuamos.
Creamos arte funerario para el
solaz de nuestro espritu o consuelo
de nuestra alma, para la expiacin de
algn remordimiento, alguna culpa, o
como expresin meramente esttica.
De cualquier manera, es el lenguaje del
sentimiento volcado sobre un acto y un
elemento perennes.
Creamos tumbas. Creamos necrpolis
alrededor de las tumbas, ya por motivos
religiosos, ya por motivos prcticos.
Creamos belleza a partir de la muerte,
de su ceremonia. Sin ser excluyentes en
la cita ni cronolgicamente ordenados,
desde los conjuntos del Valle de los Reyes
en Egipto, sus mastabas y las pirmides,
pasando por las necrpolis tracias de
los siglos V a III a.C. con sus tumbas
ricamente decoradas; el mausoleo de
Halicarnaso dedicado al rey Mausolo
de Caria, quien dio nombre a este tipo
de construcciones, en su momento la
quinta de las 7 maravillas del mundo
antiguo; las necrpolis americanas
precolombinas, la tumba del Seor de
13
Sipn y las momias andinas; el conjunto
de Xian en China con la monumental
tumba del primer emperador de la
dinasta Qin y su sorprendente ejrcito
de terracota; podramos llegar hasta la
ms pura, romntica y perfecta expresin
arquitectnica del amor representada
en el Taj Mahal, en Agra, India, bajo
cuya cpula de mrmol blanco, unidos
para toda la eternidad, el emperador
y su amada esposa descansan en paz
envueltos en tenue luz.
Ms cerca en el tiempo, las necrpolis
de Pre-Lachaise, Les Invlides y
Montparnasse en Pars y algunos de
sus famosos inquilinos como Napolen,
Balzac, Oscar Wilde, Kardec, Jim
Morrison, Edith Piaf o Julio Cortzar;
el Pantheon de Roma, tumba de Rafaelo
de Urbino; la iglesia de San Lorenzo
y el mausoleo de los Medici, o el
Monumentale di Milano y tantas otras en
una Europa repleta de fino arte.
expresados de una manera singular en
las tumbas y los cementerios. En ellos
volcamos nuestro afn perpetuador del
recuerdo del ser querido, del sentimiento
que el alma lleva consigo y busca
expresar con obras en piedra. Del ser
humano, el corazn y su contraparte
etrea, el espritu, estn representados
en la Cocatedral de San Juan de Malta,
donde las lpidas de los caballeros
de la Orden de San Juan enterrados
all forman el piso de la nave; en el
Mausoleo de Artigas, en Montevideo,
o en los cenotafios de los innumerables
soldados desconocidos, ya sea en el
Arco de Triunfo de Pars o en Arlington;
en la abada de Westminster, la iglesia
del Santo Sepulcro o el Panten de los
Hroes de Asuncin, y en cada tumba
famosa o annima, ostentosa o humilde
que contiene un ser que fue nuestro,
o del cual fuimos, y ahora existe en el
recuerdo.
Ms cerca geogrficamente, el
Cementerio Coln de la ciudad de La
Habana, en Cuba; o los de la Recoleta
y Chacarita de Buenos Aires y General
y Recoleta de Santiago de Chile, entre
otros tantos cementerios de otras tantas
ciudades latinoamericanas.
14
Todos son objeto y recipiente de la
impronta humana, de su gesto, de su
mirada. Nuestra cultura, nuestra forma
de ser, nuestros aos de civilizacin estn
El autor
As como una jornada bien empleada produce
un dulce sueo, as una vida bien usada causa
una dulce muerte. Leonardo Da Vinci
Indice
Acerca de la vida y la muerte
15
Introduccin
17
Mausoleos
23
Criptas
53
Esculturas
65
Placas 71
Puertas | ventanas
77
Detalles
83
Fuentes documentales
100
15
16
Acerca de la vida y de la muerte...
eclaro asimismo
que mi voluntad
es pasar de esta vida
habiendo recibido
el Sacramento de la
Extremauncin; y no
pudiendo recibirlo,
ruego a mi Dios y
Seor se digne ungirme
con el leo santo
de su misericordia,
perdonndome los
pecados que comet
con los cinco sentidos
corporales.
Fragmento de
Oraciones para obtener
una buena muerte,
San Carlos Borromeo,
parte del devocionario
catlico.
a muerte es
considerada como
el final por aquellos
que no creen en la
vida del Ms All.
Esta es, sin embargo,
una percepcin
incorrecta porque la
muerte no es un final
sino un comienzo.
Para los creyentes,
es el comienzo de
un perfecto, eterno
Paraso, que est
libre de maldad e
imperfeccin. Para los
incrdulos, por otro
lado, es una transicin
de una vida al Infierno,
en donde un castigo
dura eternamente.
os muertos no
alaban al Seor,
ni tampoco lo hacen
quienes descienden
al silencio de la
tumba. Pero nosotros
bendeciremos al
Seor desde ahora y
por siempre jams.
Aleluya!
El Cristianismo
El Islamismo
El Judasmo
El Budismo
l budismo ve la
muerte como un
perodo de descanso,
como un sueo a partir
del cual la vida recobra
energa y se prepara
para nuevos ciclos de
existencia. No hay
ninguna razn para
temerle a la muerte,
para odiarla o para
buscar desterrarla de
nuestras mentes.
17
18
Introduccin
La necesidad de contar con sitios
donde enterrar a los muertos ha nacido
con la ciudad misma, y Asuncin
ha tenido unos cuantos desde su
fundacin, la mayora ya desaparecidos
y que quedaron, en todo caso, en el
umbral del recuerdo.
Nuevamente en el ao 1805, Cdula
Real mediante, el rey de Espaa Carlos
IV de Borbn y Sajonia comunica al
Cabildo de Asuncin la conveniencia
ANTIGUA IGLESIA DE LA ENCARNACION / FOTO COLECCION CHARLES MULLER
A la costumbre de enterrar a
los difuntos en las mismas iglesias
se antepuso, ya hacia finales del
siglo XVIII, un concepto ms
modernista y prctico de disponer
sitios que estuvieran inmediatos a
las parroquias, en sus linderos, pero
alejados de las casas vecinales para
evitar inconvenientes de salubridad,
principalmente. De esa necesidad
habla la Cdula Real de 1787, que
recomienda justamente tomar medidas
que tiendan a ordenar este asunto (1).
19
de contar con un sitio ideal, para dar
sepultura a los difuntos, que est en
un lugar alejado de la poblacin. El
Cabildo tom nota de la sugerencia y
se la traslad a los vecinos, a quienes
pareci una buena idea. Sin embargo,
a pesar de ello el proyecto no prosper
(2).
IGLESIA DE LA RECOLETA / FOTO COLECCION CHARLES MULLER
Algunos de los cementerios ya
desaparecidos fueron el anexo a la
iglesia de la Encarnacin, entre las
calles 15 de Agosto, Juan E. O'Leary,
Repblica y el barranco de la baha; el
Cementerio de Prvulos, consagrado
en la antigua iglesia de la Encarnacin
citada precedentemente; el Mangrullo,
hoy parque Carlos A. Lpez, que
20
funcion hasta 1918, y el Cementerio
Espaol, hasta 1920, en las calles
Milano (2) entre Chile y Alberdi (3).
Hacia el ao 1725 se propuso al
Cabildo de Asuncin la creacin
de un convento recoleto a cargo de
fray Pedro del Castillo, paraguayo
residente en Recoleta del Pilar, Buenos
Aires. Para 1729 los recoletos ya
contaban con un hospicio denominado
Recoleccin de Jess Mara, la iglesia
y una pequea huerta. Con la licencia
real obtenida en 1748 (4) pudo
terminarse su edificacin. Para 1756
contaban ya con un noviciado y una
casa de estudios de gramtica, retrica
y mstica, adems de una escuela de
primeras letras que funcion desde el
principio.
En el ao 1820, por orden de
Gaspar Rodrguez de Francia,
Supremo Dictador del Paraguay (5),
los franciscanos del convento de los
Angeles y de Jess Mara formaron
una sola comunidad en la Recoleta
hasta 1824, ao en que se extinguieron
las comunidades religiosas.
Para 1829, la iglesia conventual se
convirti en parroquia de la Recoleta,
en tanto que el convento pas a
ser cuartel de Caballera. Ese ao,
nuevamente se considera la creacin
del cementerio, esta vez sobre los reales
del convento, pero todo qued de
nuevo sin realizarse.
sitios que an mantienen su estructura
arquitectnica y artstica prcticamente
original. Es uno de los pocos lugares
que en nuestro pas se ha salvado
de la picota inclemente, del ansia
demoledor y del sinsentido de algunos
seres humanos que han demostrado
suficientemente que la historia o el
pasado nos les importan casi nada.
Por esa caracterstica particular
que tiene un cementerio, y sobre todo
por la concepcin occidental que
tenemos acerca de la muerte, por los
tabes y preconceptos es que de alguna
manera todava se salv la Recoleta
de la intervencin indiscriminada;
Finalmente, en el ao 1842, luego
de la muerte de Francia, en el antiguo
solar de los frailes, los cnsules Carlos
Antonio Lpez y Mariano Roque
Alonso crearon el Cementerio General
de la Recoleta. La iglesia fue demolida
y posteriormente don Carlos la mand
reedificar en el mismo sitio que la
anterior, encargndoselo a Pascual
Urdapilleta (6).
Ahora, por qu un trabajo sobre
el cementerio de la Recoleta?, se
preguntarn algunos. La respuesta
es sencilla, porque es uno de los pocos
21
pero no la perdamos de vista, hemos
aprendido suficientemente que el
hombre inventa cada da una nueva
forma de sorprender y no deberamos
espantarnos de que un da encontremos
reformas que echen por tierra aos de
legado histrico cultural y patrimonial.
Este trabajo pretende mostrar,
sin pretender ser un catlogo, la
arquitectura y el diseo de lo que puede
considerarse como un museo al aire
libre por la calidad esttica de algunos
mausoleos y las obras de arte en forma
de esculturas, placas, puertas, herrera,
cruces y otros detalles que abundan en
este camposanto.
22
Apunta a las estructuras que pueden
datarse desde la segunda mitad del siglo
XIX hasta mediados del XX, realizadas
en su mayora por diseadores
extranjeros, italianos o espaoles que
llegaron al Paraguay con las corrientes
migratorias de esas pocas de
referencia y llevadas a cabo por mano
de obra de igual origen, junto a la local,
en un grado de expresin artesanal
que puede considerarse perdida en los
tiempos actuales.
Imponentes estructuras de corte
clsico,
romntico,
italianizante,
modernista, gtico, bizantino y
barroco, junto a columnas de estilo
griego o romano se entremezclan
con herrera fundida y torsionada
manualmente en un arte de elevadas
proporciones estticas.
del Paraguay. El propsito es contar
con un material impreso que evidencie
este acervo histrico, cultural y artstico
del cual somos legtimos herederos.
Qu es Elega
En el ao 2005, Elega ha
obtenido el segundo lugar en el III
Certamen Internacional CampusRed,
un
conglomerado
mundial
de
universidades y universitarios con sede
en Espaa tendiente a la investigacin y
la utilizacin de las nuevas tecnologas
de la informacin y la comunicacin
en el mbito de la difusin del
conocimiento a travs de Internet,
como trabajo en la categora de
estudiantes representando al Instituto
Superior de Arte de la Facultad
de Arquitectura de la Universidad
Nacional de Asuncin. Consista
en un relevamiento fotogrfico del
Cementerio de la Recoleta, con el
objeto de empezar a marcar el rumbo
para un trabajo posterior ms riguroso,
ms especfico, que pueda brindar ms
detalles tcnicos para la salvaguarda de
este tan importante patrimonio cultural
de nuestro pas.
Esa es la base de este trabajo, que
pretende ser un homenaje a la belleza
artstica, a ese arte prcticamente
perdido y a la impronta humana
conservada en el principal camposanto
Referencias
(1) Jorge Rubiani, Postales de la Asuncin de Antao,
Editora Intercontinental, Asuncin, Paraguay, ao
2002, Cap. Los cementerios, pgs. 364 a 367.
(2) Cdula Real al Cabildo de Asuncin. Copias de actas
del Cabildo de Asuncin, Archivo Nacional de
Asuncin (A.N.A.), Seccin de Historia, ao 1829,
Vol. 240, Nros. 1 y 2.
(3) Jorge Rubiani, obra citada.
(4) Cdula Real al Cabildo de Asuncin. Copias de actas
del Cabildo de Asuncin, Archivo Nacional de
Asuncin (ANA), Seccin de Historia, ao 1805,
Tomo IV.
(5) Decretos del Dr. Gaspar Rodrguez de Francia.
Archivo Nacional de Asuncin (ANA), Seccin de
Historia, ao 1829, Vol. 240, Ns 1 y 2.
(6) Decretos del Segundo Consulado (Carlos A. Lpez
y Mariano Roque Alonso). Ttulo: Creacin de un
cementerio en la Recoleta, Seccin de Historia, ao
1842, Vol. 251, N 10.
23
24
mausoleos
Soneto
Concava Cava, q. es de Nra. Madre?
Querida Madre, dinos donde habitas?
Haste olvidado de estos pobrecitos,
por verte con el Hijo, y con el Padre?
Dinos algo Seora que nos quadre,
porque nos tienes tristes y marchitos,
hurfanas somos, grandes y chiquitas,
ya no tenemos perro que nos ladre.
Lgubre Parca, Muerte furibunda,
porque nos has quitado nuestra Luna
y se la has dado a la noche negra?
Donde hallaremos Muerte otra segunda?
Ms triste y corta fue nra. fortuna,
Pues q.e perdimos a nra. Bocanegra.
(Sic)
Diego de Boroa
25
Soneto escrito de puo y letra por el jesuta Diego de Boroa (Beroa, segn algunos autores), quien naci en Trujillo,
Espaa, en 1585 y falleci en 1658. Residi muchos aos en Asuncin y dedic estas estrofas a doa Francisca de
Bocanegra, la primera educadora de la mujer en el Paraguay colonial del siglo XVII, y cantadas en sus exequias por
las internadas de la Casa de Recogidas y Hurfanas. Este tiene el mrito de ser el ms antiguo soneto rioplatense
conocido, o por lo menos el primero escrito en Asuncin, y est conservado en el Archivo de Crdoba, Argentina.
Mauseleo
Familia Bogarn
de estilo
neogtico, sector
General
26
Mausoleo
Dellavedova,
Cementerio
Italiano
27
Mausoleo Lloret
Guanes, sector
General
28
Mausoleo
Familia
Pappalardo,
Cementerio
Italiano
29
Mausoleo
Madame Elisa
Alicia Lynch,
la compaera
del Mariscal
Francisco
Solano Lpez.
En su interior se
halla una urna
donde descansan
los restos de la
misma, sector
General
30
Mausoleo
Familia Angulo,
Cementerio
Espaol
31
Mausoleo
Familia
Caccano,
Cementerio
Italiano
32
Mausoleo
Familia Rafael
Garca Alvarez,
Cementerio
Espaol
33
Mausoleo
Gastn,
Cementerio
Espaol
34
Mausoleo
Familia
Benjamn
Aceval,
destacado actor
del quehacer
nacional, sector
General
35
Mausoleo
Familia Mateu,
Cementerio
Espaol
36
Mausoleos de
dos familias
cuyos miembros
formaron
parte de la
intelectualidad
paraguaya,
Emilio Aceval
(izq.) y Juan
Quell (der),
sector General
37
Mausoleo
Familia
Prez Veneri,
Cementerio
Espaol
38
Mausoleo Familia Scavone,
Cementerio Italiano
39
Mausoleo Francisco Guanes,
sector General
40
Mausoleo
familias Gmez
Zelada/Bernardo
Alonso, sector:
General
41
Mausoleo de
inscripcin
ilegible,
Cementerio
Espaol
42
Mausoleo Ballario,
Cementerio Italiano
43
Mausoleo
sin nombre
especificado
atribuido a la
familia Dvalos,
ms conocido
como "el de las
plaideras" o "el
de las lloronas"
por el conjunto
escultrico de las
dolientes que lo
adorna, sector
General
44
Mausoleo de
Arturo Bray,
mdico, militar
y autor de
numerosos libros
de historiografa
nacional, sector
General
45
Mausoleo
Familia
FigueredoNicora,
Cementerio
Italiano
46
Mausoleo con
descripcin
ilegible,
Cementerio
Espaol
47
Mausoleo
Ocampo Gaetani
y su par sin
descripcin,
ntese el
frontispicio con
dolientes en
el friso, sector
General
48
Mausoleo
Familia Gustale,
Cementerio
Italiano
49
Maousoleo
Pedro Pozzo,
Cementerio
Italiano
50
Mausoleo
Familia Liggier,
sector General
51
Mausoleo Vallejo Paoli,
Cementerio Libans
52
Mausoleo de
inscripcin
ilegible,
Cementerio
Espaol
53
Mausoleo
Gastn Silva,
Cementerio
Espaol
54
criptas
Las leyendas (fragmento)
En el bratro de sombras alocado el viento brega,
ya blasfema, ya baladra, ora silba, ora juega
con el tul de la llovizna, con las ramas que deshoja,
con la estola de una cruz;
ya sus mpetus afloja, ya retorna, ora dibuja
del relmpago a la luz,
un fantstico esqueleto que aterido se arrebuja
del sudario en el capuz.
....
Casern de aejos tiempos, el de slidos
sillares,
con enormes hamaqueros en paredes
y pilares,
el de arcaicas alacenas esculpidas,
qu de amores,
qu de amores vio este hogar!,
el que sabe de dolores y venturas
de otros das, estructura singular,
viejo techo ennegrecido, qu de amores y
alegras y tristezas vio pasar!
....
Alejandro Guanes
55
Alejandro Guanes naci en Asuncin en los primeros aos que sigui a la terminacin de la Guerra contra la Triple
Alianza y falleci en la misma ciudad en 1925. Fue periodista y poltico; redactor de El Diario y La Tribuna por muchos
aos, tradujo varias obras de Edgar Allan Poe y otros autores franceses, y contribuy con su labor a rescatar de las
cenizas a su patria asolada por la confrontacin de 1865 a 1870.
Cripta Battilana Pea,
Cementerio Italiano
56
Cripta de la Familia Bergues,
Cementerio Espaol
57
Cripta de la Familia Zavala,
Cementerio Espaol
58
Cripta Gatti Van Humbeeck,
Cementerio Italiano
59
Cripta de
inscripcin
ilegible, sector
General
60
Cripta de inscripcin ilegible,
Cementerio Espaol
61
Cripta de inscripcin ilegible,
Cementerio Espaol
62
Cripta-monumento del general Jos Eduvijis Daz, el "Hroe de
Curupayty" fallecido a causa de heridas en combate. Es una de las
ms antiguas de la Recoleta (1867), sector General. Actualmente sus
restos se encuentran en el Panten de los Hroes
63
64
Cripta y busto del afamado msico y compositor nacional
Herminio Gimnez, sector General, portn 4, una de las
ms antiguas zonas del Cementerio de la Recoleta
Cripta de
la insigne
educadora
nacional
Rosa Pea
de Gonzlez,
responsable de la
reconstruccin
del sistema
educativo
paraguayo luego
de la guerra
del '70, sector
General
65
Criptamonumento
de Sinforiano
Pereyra, capitn,
quien figura
en un listado
de vecinos de
Asuncin en
una bibliografa
de John Ames
Washburn
de 1871, otra
estructura entre
las ms antiguas
de la Recoleta
(1868), sector
General
66
esculturas
Reflexiones de un centinela
en la vspera del combate (fragmento)
.
La muerte, idea de horror! Y la esperanza
que en este ardiente corazn se agita?
Y mi noble ambicin caer marchita
al rudo golpe de enemiga lanza?
Ya no ms amor, no ms pasiones
El porvenir me cerrar sus puertas
Ni blandas al pasar las ilusiones
darn calor a mis cenizas yertas.
Y por qu he de morir? La muerte acaso
a todos hiere con sus negras alas?
Entre la nube de encendidas balas
no podr mi valor abrirse paso?
Y yo pude temblar, necio, cobarde!
Maana cuando el sol haya apagado
su antorcha en los celajes de la noche
quin osar decir que yo he temblado?
....
Natalicio Talavera
67
Natalicio de Mara Talavera es, cronolgicamente, el primer poeta paraguayo. Naci en Villarrica del Espritu Santo en
1837 y falleci en Paso Puc, en el frente de la Guerra contra la Triple Alianza, en 1867, como corresponsal de guerra
en el ejrcito paraguayo de Lpez.
ngel del
mausoleo
Dellavedova,
Cementerio
Italiano
68
ngel del
mausoleo
Dellavedova,
Cementerio
Italiano
ngel de la
cripta Zavala,
Cementerio
Espaol
Busto sin
nombre,
Cementerio
Espaol
Busto sin
nombre,
Cementerio
Espaol
Busto del Dr.
Jos Segundo
Decoud, poltico
e intelectual
nacional, sector
General
69
Busto de Gaspar
Garcete, sector
General
70
Busto de cripta
sin nombre,
Cementerio
Italiano
Busto de cripta
sin nombre,
Cementerio
Espaol
Detalle de ngel
en el mausoleo
Lloret Guanes,
sector General
ngel y
cruz sobre
el mausoleo
Ruggero,
Cementerio
Italiano, zona
Vergine Mara
Escultura de
San Francisco
de Ass en el
mausoleo de
los Hermanos
Franciscanos,
lleva la
inscripcin "Ora
Pro Nobis" (Ora
por nosotros),
sector General
71
Conjunto
escultrico de
tamao natural
sobre el techo de
un mausoleo sin
identificacin,
lleva la
inscripcin
"Fides et amor",
sector General,
representa la
exaltacin o
resurreccin de
Cristo
72
placas
A Ral Battilana
Yo s que todo sobra cuando
ya se est muerto:
palabras, flores, lgrimas, todo eso:
qu ms da.
Se muere y... polvo... nada. Despus
lo nico cierto
es que tarde o temprano se nos olvidar.
Tus cantos? Pues apenas un trino
en el desierto
que el viento de la noche siguiente
apagar.
Tu amor? Quin ama a un muerto!
Despus de estar cubierto
de tierra ya no hay antes,
despus ni ms all.
Hermano en el ensueo, terco de la
belleza,
un puado de versos vuelco sobre tu
huesa
y me voy. Yo no puedo ser mejor que la
vida,
ni peor. Y me voy. Quiz, ante tu partida,
me invada un egosta deseo de llorar
mucho... y sea poco para mi llanto
todo el mar.
Jos Concepcin Ortiz
73
Jos Concepcin Ortiz, nacido en Paso Puc en 1900, es uno de los mayores valores de la poesa paraguaya y ha
incursionado en el periodismo lo mismo que en la poltica al frente de semanarios de este tipo. Estos versos son una
elega dedicada a su amigo Ral Battilana, otro poeta paraguayo malogrado muy joven.
Placa Adela
Berganza,
Cementerio
Espaol
Placa Antonio
Gastn,
Cementerio
Espaol
74
Placa Luca
Battaglia
Boscarino,
Cementerio
Italiano, zona
Columbario
antiguo
Placa Giovanni
Battista Silvio
Micheletto,
Cementerio
Italiano, zona
Columbatio
antiguo
75
Placa Giuseppe
Migliore/Rosario
Monello de
Migliore con el
mensaje "Unidos
por siempre",
Cementerio
Italiano, zona
Columbario
antiguo
Placa Luis
Alberto del
Paran,
Cementerio
Libans
76
Placa Angela
di Scuderi/
Pietro Scuderi,
Cementerio
Italiano, zona
Columbario
antiguo
Placa Goda
il Riposo
del Giusti,
Luigi Zanotti
Cavazzoni,
Cementerio
Italiano, zona
Columbatio
antiguo
77
Placa Luciano
Ubaldi,
Cementerio
Italiano, zona
Columbario
antiguo
PlacaFlia.
Marsal,
mausoleo
Marsal,
Cementerio
Espaol
78
puertas|ventanas
El Pombero (fragmento)
No lo sientes? No te espanta ese silbido
que ha salido del espeso matorral?
No es el grillo, ni la vbora,
ni el fatdico chirrido del suind.
No es el viento que silbando se detiene
del callado cementerio en el ciprs.
Ni el arroyo en su salterio
cuyas notas se repiten con montono sostn.
....
Es el duende que el Progreso
relegara a las estultas fantasas sin piedad...
Es el genio de las noches paraguayas
que en el prado se desliza por el medio del
chircal.
.....
Es el indio. Es el Pombero
a quien llaman guaicur
que se viste del follaje de las selvas
y el plumaje del and.
Ignacio A. Pane
79
Ignacio A. Pane naci en Asuncin en 1880 y falleci en 1920. Graduado en derecho y ciencias sociales, demostr
grandes dotes para la sociologa, filosofa, sicologa y literatura. Incursion en el periodismo y sus estudios
histricosociolgicos encabezaron la reparacin histrica nacional de la gesta de la Guerra contra la Triple Alianza.
Puerta del
mausoleo
Alfonsi,
Cementerio
Italiano
80
Puerta del
mauseoleo
Baudo,
Cementerio
Italiano
Puerta del
mausoleo
Brozn,
Cementerio
Italiano
Puerta del
mausoleo
Camperchioli,
Cementerio
Italiano
81
Puerta del
mausoleo
Canessa,
Cementerio
Italiano
82
Puerta del
mauseoleo
Osuna,
Cementerio
Italiano
Puerta de
mausoleo
sin nombre,
Cementerio
Italiano
Puerta del
mausoleo Iribas,
Cementerio
Espaol
83
Ventana del
mausoleo
Alfonsi,
Cementerio
Italiano
84
Ventana del
mauseoleo
Scavone,
Cementerio
Italiano
detalles
Todo est perdido (fragmento)
Libre, cual brisa de la mar un da
las calles recorra en suelta vaguedad;
y en la mgica red de tu mirada
cual siempre despiadada, perd mi libertad.
Luego, una chispa de sonrisa ardiente
vino a encender mi mente en llamas de ilusin;
y soando inocente como un nio,
al ganar tu cario perd mi corazn.
Ms la hoguera tambin hse apagado
acaso al soplo helado de tu cruel desdn;
y hoy la dicha soada de tu seno,
de mil placeres lleno, perdida est tambin.
.
Otro amor en tu pecho inmaculado,
holgndose a tu lado, su edn encontrar;
yo solo espero como bien la muerte,
pues para m, al perderte, perdido todo est.
Delfn Chamorro
85
Delfn Chamorro es considerado el primer gramtico paraguayo. Naci en Caaguaz en 1863 y falleci en Asuncin en
1931 tras una prolfica labor como educador, gremialista, investigador y escritor de poesas de formacin clsica a
trves de las obras de Fray Luis de Len, Andrs Bello y Tolstoi.
Detalle de
cruz, cpula,
frisos y ngeles
custodios con
coronas de
girnaldas en
las manos en
el mausoleo
de Jos Irala,
sector General
86
Detalle del
columbario
y la pilastra
posaurnas de
homenaje en
el Cementerio
Espaol
87
Capilla del
Cementerio
Espaol,
Cementerio
Espaol
88
Detalle del Columbario del
Cementerio Italiano, Cementerio
Italiano
89
Detalle de
cpula abierta
con urnas de
mrmol en el
panten de la
familia Bordn
Briones, sector
General
90
Detalle de Cristo
en la cruz en
la capilla del
Columbario
Vergine Mara,
Cementerio
Italiano
Detalle de reja y
osario de madera
en el Panten
Militar, sector
General
Detalle de Cristo
en la cruz de
metal y molduras
con detalles
florales, cripta
del Cementerio
Espaol
91
Detalle de ngel
custodio bajo
un solio en el
mausoleo de
estilo neogtico
de la familia
Liggier, sector
General
92
Detalle de
monumento
en forma de
pilar truncado,
Cementerio
Internacional
Detalle de
cpulas del
mausoleo de
estilo neogtico
del Gral.
Rodrguez
Pedotti, sector
General
Detalle de
Cpulas varias y
cenotafio, sector
General
93
94
Detalle del
monumento
funerario en
roca pintada
de la tumba del
antroplogo
nacional Miguel
"Gato" Chase
Sardi, sector
General
Detalle del
monumento
en piedra con
inscripciones
en bajo relieve
de la tumba del
etnlogo alemn
Max Schmidt,
Cementerio
Internacional
Detalle de
pasillo y al
fondo la torre
inconfundible de
color naranja del
Panten Eslavo,
sector General
Detalle de
ngeles dolientes
en el panten
de Felicidad
Berdejo, sector
General
95
Detalle de
florero en
metal repujado,
Cementerio
Italiano, zona
Columbario
antiguo
Detalle en el
frontispicio del
Sol Alado en
sobre relieve del
smbolo egipcio
de Amn R,
mausoleo Pecci
La Salvia, sector
General
96
Detalle de
la criptamonumento
de Corinna
Adelaide Lynch,
hija de la
Madame y del
Mcal. Lpez,
la ms antigua
(1857), sector
General
Detalle de
la criptamonumento de
las hermanas
Speratti,
Celsa y Adela,
educadoras
nacionales,
sector General
97
Detalle de tumba
al pie de Elvira
Vasconcelo
de Mongelos,
una de las ms
antiguas de la
Recoleta (1870),
sector General
98
Detalle de
la criptamonumento
de Julio
Correa, ilustre
dramaturgo
nacional, sector
General
Detalle de
esculturas a la
manera de una
tea encendida en
el mausoleo de
Aurelio Alonso,
sector General
Detalle de
monumento
representando
un rbol
truncado en
la cripta de la
familia Boettner,
sector General
99
Detalle de la
calle de acceso
del portn 4,
sector General,
una de las zonas
ms antiguas del
Cementerio de la
Recoleta
100
Detalle de
la torre del
campanario
de la iglesia
de la Recoleta
mandada
edificar por don
Carlos Antonio
Lpez en 1850
101
Fuentes documentales
102
Indice de la Poesa Paraguaya. Sinforiano Buz Gmez, Ediciones
Nizza, tercera edicin, setiembre de 1959, Buenos Aires,
Argentina.
Efemerides de la Historia del Paraguay, Hoy en nuestra
historia. Efram Cardozo, Ediciones Nizza, 1957, Asuncin,
Paraguay
Templos de Asuncin 1537-1860. Margarita Durn Estrag,
Biblioteca de Estudios Paraguayos, Univ. Catlica, 1987,
Asuncin, Paraguay.
Cdula Real al Cabildo de Asuncin. Copias de actas del Cabildo
de Asuncin, Archivo Nacional de Asuncin (ANA), Seccin
de Historia, ao 1805, Tomo IV
Decretos del Dr. Gaspar Rodrguez de Francia. Archivo
Nacional de Asuncin (ANA), Seccin de Historia, ao
1829, Vol. 240, Ns 1 y 2
Decretos del Dr. Gaspar Rodrguez de Francia. Archivo
Nacional de Asuncin (ANA), Seccin de Historia, ao
1830, Vol. 240, Ns 11 y 12
Decretos del Segundo Consulado (Carlos A. Lpez y Mariano
Roque Alonso). Ttulo: Creacin de un cementerio en la
Recoleta, Seccin de Historia, ao 1842, Vol. 251, N 10
Decretos del Segundo Consulado (Carlos A. Lpez y Mariano
Roque Alonso). Ttulo: Establecimiento del Cementerio de
la Recoleta, Seccin de Historia, ao 1842, Vol. 252, N 4
Decretos del Segundo Consulado (Carlos A. Lpez y Mariano
Roque Alonso). Ttulo: Instruccin para los encargados de
carros fnebres, Seccin de Historia, ao 1842, Vol. 252,
N 5
El autor
Carlos Alberto Vera Abed naci en la ciudad de Asuncin, en el valle de Trinidad, en mayo
de 1960, y es licenciado en Artes Visuales por el Instituto Superior de Arte Olga Blinder de la
Facultad de Arquitectura, Diseo y Arte, Universidad Nacional de Asuncin.
En el ao 2005 recibi el segundo premio en el III Certamen Internacional CampusRed de
investigaciones con el trabajo Elega, el que da pie a esta publicacin (Espaa); en el ao
2007 obtuvo la 2 Mencin en el I Concurso Nacional de Cuentos Breves Lazos de Amistad
Paraguay-Italia Elena Ammatuna (Paraguay) con La Duda, material que fue publicado en
una antologa que recoga todos los ganadores del premio; en el ao 2011 obtuvo la 3 Mencin
en el Concurso Len Cadogan de Investigacin Cientfica propiciado por la Universidad
Americana (Paraguay), con el trabajo Anlisis sintctico y semntico de obras de caballete del
Museo Nacional de Bellas Artes de Asuncin (siglo XIX) segn el Paradigma de Lasswell;
en el mes de noviembre del ao 2012 recibi una Mencin en las III Jornadas de Innovacin
Docente de la Universidad Nacional de Asuncin por la presentacin de prcticas innovadoras
aplicadas a los procesos de enseanza-aprendizaje en la Facultad de Arquitectura, Diseo y
Arte.
Posee varias exposiciones nacionales e internacionales como artista plstico: Feria de Arte
Mac/21, Espaa (2003); V Saln de Arte Digital Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau,
Cuba, artista seleccionado (2003); IV Festival Internacional Aella de la Fotografa y el Cine
Latinoamericano, Francia, artista seleccionado (2007); IV Saln de Arte Digital del MacZul,
artista seleccionado (2007); 4 Concurso Iberoamericano de Fotografa en Blanco y Negro,
Per, artista seleccionado (2008); VII Saln de Arte Digital del MacZul, Venezuela, artista
invitado (2008); Primer Concurso Internacional PhotoEspaa/Ojo de Pez/Volskwagen
de Valores Humanos, Espaa, artista seleccionado (2009); VIII Bienal Iberoamericana de
Arquitectura y Urbanismo, Espaa, seleccionado por el Comit Local para representar al
Paraguay en el evento paralelo Videourbana (2012)
Igualmente usufructu las siguientes becas de estudio: Internet como recurso didctico,
Ministerio de Educacin, Ciencia y Cultura/Fundacin Telefnica/Aprofor, Espaa (2007);
Ciclo sobre derechos de autor y juegos virtuales Boder Games, Centro Cultural de Espaa
Crdoba, Argentina (2009); Herramientas digitales para instructores de periodismo
investigativo, Knight Center of Journalism/Universidad de Texas en Austin (2009), y Tutora
en entornos virtuales de aprendizaje con la Organizacin de Estados Americanos, OEA
(2012).
Se dedica a la docencia en el Instituto Superior de Arte Olga Blinder de la FADA/UNA, en
la materia de Informtica Aplicada a las Artes Visuales, as como tambin en Historia del Arte,
TICs, Gestin de Medios y Realidad Social del Paraguay en la Universidad Americana.
Es administrador de la plataforma acadmica de educacin virtual de la FADA/UNA, tutor
de Competencias Informticas e Informacionales, as como capacitador de docentes y consultor
en TICs aplicadas a los entornos de enseanza-aprendizaje, adems de creador de contenidos
digitales.
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