OLLANTAY
DRAMA
QUECHUA
Adaptacin para el teatro moderno por Csar Mir y Sebastin
Salazar Bondy
ACTO I
CUADRO I
(Ollantay, con manto y con una maza aparece acompaado de Piqui
Chaqui, su siervo. Calle del Cuzco).
OLLANTAY: Dime, viste a Cusi-Coyllur? Entraste en su palacio?
PIQUI CHAQUI: Dioa no permita que me acerque all! La ira del Inca es
implacable y no me arriesgo a provocarla. (Pausa). Cmo es que no la
temes t?
OLLANTAY: El amor no teme a nadie ni a nada. (Pausa). Nunca dejar
de amar a esa criatura, bien lo sabes. El corazn me lleva hacia ella...
PIQUI CHAQUI: Debes estar posedo por el demonio. Hay muchas
mujeres a las que puedes amar sin nign peligro. Cuntas se sentiran
honradas de saber que las has elegido...!
OLLANTAY: Slo me importa ella!Ella! Entiendes?
PIQUI CHAQUI: Cuando el Inca descubra tu pensamiento, no vacilar en
mandarte cortar el cuello o asarte vivo en la hoguera.
OLLANTAY: No estorbes, Piqui Chaqui. No me contradigas, que estoy tan
exaltado y que soy capaz de castigarte.
PIQUI CHAQUI: Qu ganaras con eso? Ya no tendras a quien decirle
da y noche que busque a Cusi-Coyllur y le cuente tu pasin.
OLLANTAY: Ni la misma muerte podra detenerme. Por abrazar a CusiCoyllur combatira contra una montaa hasta vencerla.
PIQUI CHAQUI: Slo te falta decir que tambin derrotaras al demonio.
OLLANTAY: Aun a l pondra a mis plantas.
PIQUI CHAQUI: (Riendo). Hablas as porque no le has visto ni la punta
de la nariz. El demonio no es buen enemigo...
OLLANTAY: Calla! (Pausa). Dime, no es Cusi-Coyllur la ms brillante
flor del Imperio?
PIQUI CHAQUI: Bah, ests loco por esa mujer! (Pausa). No he visto, eso
es todo... (Pensativo). Aunque pienso que fue una de las vrgenes que
salieron ayer...
OLLANTAY: Cuenta, cuenta... Cmo era la que viste?
PIQUI CHAQUI: Hermosa como la luna y deslumbrante como una estrella.
OLLANTAY: Sin duda era Cusi-Coyllur. Ves cmo la conoces?
PIQUI CHAQUI: Es una conjetura, nada ms.
OLLANTAY: Era hermosa, jovial, dulce, frgil, delicada, nica entre
todas? (Piqui Chaqui hace un gesto afirmativo). S? Era ella. (Ansioso).
Anda en este instante y dile cunto l a amo...
PIQUI CHAQUI: No, no me parece prudente ir a plena luz con un encargo
semejante.
OLLANTAY: Prefieres ir de noche?
PIQUI CHAQUI: No me has dicho que es una estrella? Pues bien, las
estrellas slo se ven cuando el sol se ha retirado.
OLLANTAY: A cualquier hora brilla mi amada. Ella no tiene rival...
PIQUI CHAQUI: (Mirando hacia afuera). Espera, seor. Por ah viene una
vieja o un viejo, no se sabe bien qu. Los viejos son ideales par esta
clase de recados. Soy hurfano, s, pero no me gustara ser, dems,
mensajero de amores. Porque eso tiene un nombre muy feo.
(Aparece Huillca-Una. Lleva una larga tnica negra y un cuchillo en la
mano. Ingresa en la escena y, apenas ha dado unos pasos, se detiene y
observa el sol).
HUILLCA-UMA: Sol vivo, postrado ante ti adoro tu marcha. Para ti he
separado cien llamas que sacrificar el da de tu fiesta.
OLLANTAY: (A Piqui Chaqui, en voz baja). Es el brujo Huillca Uma... Ese
viene con malos presagios, no lo dudes.
HUILLCA-UMA: (Contina su oracin, despus de haber hecho algunas
reverencias). Derramar la sangre de las cien llamas en su presencia.
Despus del ayuno, ardern en el fuego y ascendern hacia ti... Oh sol
vivo!
OLLANTAY: Aborrezco a este agorero que cuando abre la boca slo
anuncia negros sucesos y vaticina el infortunio.
PIQUI CHAQUI: (Como temiendo que el brujo oiga a Ollantay). Calla,
no hables, no pienses! l sabe mejor que t lo que sientes hacia l...
(Huilca-Uma ve a Ollantay y a l se dirige. Ollantay va a su
encuentro).
OLLANTAY: Te brindo mi respeto, noble Huilca.Uma, y te ofrezco mi
veneracin.
HUILCA-UMA: Atus pies tienes a los Andes, poderoso Ollantay, y te
aseguro que necesitars de todo tu valor para contenerlos.
OLLANTAY: Para ti no hay nada culto, bien lo s. Veamos cmo ha de
ser eso...
HUILCA-UMA: Me pides una prediccin?
OLLANTAY: Tiemblo al mirarte y al ver todo lo que llevas contigo:
cenizas, cimiento, adobes, vasos, cestos...Para qu, si todava no lleg
la fiesta? Est enfermo el Inca?
HUILCA-UMA: Qu te propones al interrogarme as?
OLLANTAY: Ya te he dicho que estoy temeroso. Mi nimo es cobarde y
necesito de tu consejo, aunque tus palabras me anuncien la desgracia.
HUILC- UMA: Bien sabes que te estimo y que por eso estoy aqu. Dime
la razn de tu quebranto. Ir donde t quieras, como la paja brava batida
por el viento. Hoy mismo te ofrecer la dicha o el veneno para que
escojas entre la vida o la muerte.
OLLANTAY: Desata pronto esa enredada madeja, Huilca-Uma. Si has
advertido mi congoja, explcame claramente mi destino.
HUILCA-UMA: (Calmo. Dueo de s). Helo aqu. Escucha los que mi
ciencia ha descubierto...
PIQUI CHAQUI: Seor...
OLLANTAY: (Irritado con la interrupcin). Vete! No necesito de tu
ayuda! (Piqui Chaqui se retira y se tiende al lado de una pea). Contina,
Huilca-Uma...
HUILCA-UMA: Te conozco desde nio, Ollanaty. S que gobernars el
Antisuyo, porque el Inca te ama hasta el extremo de compartir contigo
su poder. Entre todos te ha elegido. Sers uno de sus generales
predilectos porque sabe de tu lealtad y tu valor. Contstame ahora,
aunque se te ahoguen las palabras en la garganta.
OLLANTAY: Qu deseas saber?
HUILCA-UMA: (Pensativo). Respndeme Ollantay, sin vacilar. No
intentas seducir a la princesa Cusi-Coyllur?
OLLANTAY: (Desorientado y con desesperacin) Quin te lo ha
dicho?Quin te lo ha dicho? Slo mi madre participaba del secreto y
ahora t tambin lo conoces...
HUILCA-UMA: No lo hagas, Ollantay; domina los impulsos de su sangre.
No cometas un crimen contra el Inca, tu seor. No es hidalgo
corresponder a tantos beneficios con la loca ingratitud.
OLLANTAY: La amo, Huilca-Uma, la amo... Qu puedo hacer?
HUILCA-UMA:
El Inca no comprender jams esa pasin. Ama
demasiado a Cusi-Coyllur, y si sospecha que la pretendes estallar su ira
con la violencia de la tempestad. (Pausa). Acaso deliras por ser Inca?
OLLANTAY: No es a la realeza a lo que aspiro. (Pausa). Mi conciencia
me dice que yo mismo he sido la causa de lo que me acontece. (En tono
de splica). Me abandonars en este trance?
HUILCA-UMA: Cuntas veces bebemos la muerte en vasos de oro! El
hombre es temerario, y la temeridad se paga con la vida.
OLLANTAY: En tus manos hay un cuchillo...Bien, qutame la vida. Aqu
estoy, a tus pies. (Se hinca).
HUILCA-UMA: No es necesario ese remedio. Abandona tu amorosa
inquietud, olvida a esa mujer que te est vedada...
OLLANTAY: Ms pronto una pea dar agua y la tierra llorar que yo
olvide a Cusi-Coyllur...
HUILCA-UMA: Si siembras con simiente un campo, la simiente no tardar
en multiplicarse y rebasar sus lmites. As tu crimen crecer hasta
devorarte.
OLLANTAY: (Ponindose en pie). Te revelar todo mi secreto. El lazo en
el que estoy atrapado no puede ser roto. Mi propio crimen ser mi
verdugo. (Pausa). S, Cusi-Coyllur es mi esposa. Soy ya de su sangre y
de su linaje, y su madre lo sabe...
HUILCA-UMA: Qu dices?Has profanado la estirpe del Inca? Pobre de
ti!
OLLANTAY: (Suplicante). Aydame a hablar a Pachactec. Condceme
ante l e intercede por m. Que vea mi infancia, oscura pero recta; que
mire mis pasos de hombre y los cuente uno a uno; que contemple mis
armas que han humillado a sus pies a miles de valientes. Me prosternar
ante l y le pedir clemencia con todas las fuerzas de mi alma.
HUILCA-UMA: Ve solo, Ollantay. Por ms que te desesperes, muy poco
ser lo que tengas que decir. De todas maneras, dondequiera que est
yo podr influir para que salgas bien de esta prueba.
OLLANTAY: (A s mismo). No temas, Ollanaty. Eres valiente y el miedo
no te debe doblegar. Cusi-Coyllur, t has de protegerme! (Mirando a
todos lados). Dnde est Piqui-Chaqui?
HUILCA-UMA : Mralo all. Dormido junto a aquella piedra.
OLLANTAY: Piqui-Chaqui, despierta!
PIQUI-CHAQUI: Oh!He tenido una pesadilla!
OLLANTAY: Pesadilla?De qu clase?
PIQUI-CHAQUI: De mal agero.
OLLANTAY: Qu soaste?
PIQUI-CHAQUI: Que era una llama y que estaba atado por el cuello.
OLLANTAY: Qu ms?
PIQUI-CHAQUI: Alguien tiraba de la cuerda y el cuello se me estiraba.
Eso no es nada agradable...
OLLANTAY: Djate de impertinencias! Ahora vamos a ver a CusiCoyllur!
PIQUICHAQUI: Pero si es una estrella, cmo quieres verla de da?
OLLANTAY: Vmos!
(Salen los dos. Huilca-Uma los ve partir. Luego reanuda su marcha
lentamente).
CUADRO II
(Interior del palacio del Inca. Cusi-Coyllur llora. Su madre Coya la
consuela).
COYA: Por qu lloras, hija ma, t que eres imagen del mismo Sol? Por
qu se ha eclipsado en tu rostro la felicidad? No sabes cunto me aflige
tu infortunio...
CUSI-COYLLUR: Ay, princesa! Ay, madre ma!
COYA: Contesta a mis preguntas. Has amado a Ollantay? Has sido su
compaera? Dime, Has elegido a ese hombre por esposo? Respndeme
sin temor, hija, y no llores.
CUSI-COYLLUR: Cmo no he de llorar! Mi amado, mi protector, aquel
que cuid mi niez, me ha olvidado...Ay, madre ma!Ay, princesa!...
COYA: Desahoga tu corazn, hija...
CUSI-COYLLUR: Desde que lo perd, la luna se visti de luto y el sol se
oscureci como si estuviera cubierto de ceniza. Una nube tempestuosa
anunci mi pesar y la estrella del amor se fue apagando. Todos los
elementos han perdido su belleza. El universo ha muerto...Ay, madre!
Ay, princesa! Ay, amor!...
COYA: Ah, pobre criatura! (Temerosa). Enjgate los ojos, lmpiate el
rostro... Mira a tu padre que llega...
(Entra el Inca Pachactec acompaado de su squito. Al ver a su hija,
que se pone en pie y va hacia l, se detiene y la acoge amoroso en sus
brazos).
ACHACTEC: Cusi-Coyllur, corazn de mi corazn, flor de mis hijos,
escogida entre todos, ven, reclnate en mi pecho, descansa en mis
brazos, amanece en mis ojos, brilla en m como una profunda lgrima
dorada. En ti resplandece la inocencia. Cuando tus labios se entreabren,
todo se purifica con tu aliento. Slo t eres de tu padrey, mirndome t,
todo lo que es la vida y la muerte viene a m. De tus ojos nace la dicha
perdurable...
CUSI-COYLLUR: (Cae sollozando a los pies de su padre). Oh, padre
querido, posytrada a tus pies te adoro y te pido proteccin para que mis
penas se ahuyenten.
PACHACTEC: T a mis pies! Cmo es posible? Levntate y dime por
qu sufres...
CUSI-COYLLUR: Lloro como lloran las flores del roco que el sol disipa
con su presencia. De igual manera, seor, tu compaa secar mis
lgrimas.
PACHACTEC: Para ti slo tengo ternura, Cusi-coyllur. Sintate a mi
lado, descansa junto al amor de tu padre. Har venir msicos para que
te alegren sus canciones. (A un siervo). Di a los msicos que entren.
(Entran msicos que entonan una cancin trite. Padre e hija escuchan
silenciosos hasta que sta, conmovida interrumpe).
CUSI-COYLLUR: Oh, basta!Basta!Mis ojos se vuelven manantiales de
llanto!
PACHACTEC: Qu te sucede?
CUSI-COYLLUR: Nada, padre mo... Permteme, seor, que me retire. Las
labores del gobierno te reclaman.
PACHACTEC: Desespero de no poder consolarte, hija querida. Qu es
lo que no quieren decir tus labios?
CUSI-COYLLUR: No debo ahora distraerte con mis confidencias, seor.
Los nobles vienen hasta ti por tu consejo y es necesario que los escuches.
(Sale antes de que l pueda retenerla).
(Aparecen Ollantay y Rumi-ahui)
PACHACTEC: Oh, nobles, ha llegado el tiempo propicio para que el
ejrcito salga con direccin al Collasuyo, pues Chayanta est listo para
caer sobre nosotros.
OLLANTAY: Pero, cmo se han de sostener esos cobardes? El Cuzco y
sus montaas se orrojarn sobre ellos. Ochenta mil soldados, atentos al
sonido del huncar y el pututo, los aguardan. En cuanto a m, tengo
apercibidas las armas.
PACHACTEC: N o es bueno precipitarse, Ollantay. Trataremos primero
de persuadirlos. No olvides que entre ellos hay muchos que aman
demasiado su sangre.
OLLANTAY: Chayanta ha tomado precauciones que denuncian naturaleza
pusilnime. No ha querios salir mientras los caminos no se hallaran
despejados. Ya que somos muchos los que estamos prontos a destruirlo,
djanos partir.
PACHACTEC: Si tan dbil se revela el enemigo, por qu comportarse
como si se tratara de una feroz serpiente? No; primero los atraeris con
dulzura, sin derramar intil sangre, sin dar muerte a nadie.
OLLANTAY: Si as lo ordenas, as se cumplir, oh Inca!
PACHACTEC: Id, entonces.
OLLANTAY: (Vacilante). Todo est dispuesto, seor, pero mi pecho
tiembla atormentado por una tenaz obsesin.
PACHACTEC: Pdeme, Ollantay, el smbolo de la realeza y te lo dar.
OLLANTAY:
(Mirando significativamente a Rumi-ahui). Quisiera
hablarte a solas.
PACHACTEC: (Dirigindose a Rumi-ahui). Valiente general del
Hanansuyo, ve a tu palacio y regresa maana cuando te llame.
RUMI-AHUI: Tu voluntad es la ma, seor. (Sale).
OLLANTAY: (Cuando Rumi-ahui ha desaparecido, respetuoso y digno).
Desde mi infancia, poderoso Inca, en la guerra te he acompaado
procurando para ti la victoria. He puesto mi valor a tu servicio y te he
brindado mi fortaleza para que impongas tu poder a cientos de pueblos.
Por ti he dado mi sangre y mi sagacidad ha servido para sojuzgar a tus
enemigos. He sido el terror de los extranjeros y, cuando sobre ellos ca,
fue como una maza de bronce. Dnde ha estado Ollantay que la vida
de tus adversarios no haya sido segada? A quin no ha impuesto tu
nombre? He humillado a tus pies a los Antis, siervos ahora de tu palacio.
He vencido a los chancas aniquilndolos sin piedad. He conquistado a
Huancahuillca ponindola derrotada a tus plantas. Dnde no ha sido
Ollantay el primero en combatir? Empleando ya la persuasin, ya el rigor,
consumiendo las energas y exponiendo la vida, he acrecentado tus
dominios con numerosos pueblos...
PACHACTEC: No te he premiado, Ollantay, por todo ello?
OLLANTAY: S, padre mo,. Me has concedido esta maza y este escudo,
y me has sacado de mi condicin de hombre comn. T me has hecho
general de los antis y me has dado el mando de cincuenta mil guerreros.
Me inclino a tus pies, seor, como siervo tuyo que soy, para pedirte, en
mrito de todo lo que te he ofrecido, que me asciendas ms...
PACHACTEC: Di que es lo que quieres.
OLLANTAY: Seor, concdeme a Cusi-Coyllur...
PACHACTEC: (Sereno y enrgico). Ollantay, tan slo eres hombre!
OLLANTAY: Seor...
PACHACTEC: Recuerda quien has sido. Miras demasiado alto.
OLANTAY: Con Cusi- Coyllur como la luz te adorar hasta la muerte.
Pachactec: Pero, ests en tu juicio?
OLLANTAY: Qutame de una vez la vida, si me la niegas, que es como
arrancarme los ojos de la cara!
PACHACTEC: No eres t el que puedes elegir entre la vida y la muerte!
Sal de mi presencia! Sal!
(Ollantay se retira, herido, mientras Pachactec queda en silencio,
majestuoso).
CUADRO
III
(Ollantay en un lugar solitario de Cusipata, a donde se ha retirado).
OLLANTAY: Ah, Ollantay, infeliz Ollantay! Es as como te desprecian
y te arrojan? Es as como corresponden al inmenso amor que les diste
t, vencedor de los pueblos? (Pausa). Ah, Cusi-Coyllur, esposa ma, hoy
te perd, hoy te extinguiste, paloma! (Pausa. Exaltado). Cuzco grande y
hermoso, desde hoy soy tu enemigo. romper tu pecho ardiente, llegar
a tu corazn, y hecho pedazos lo servir a los cndores hambrientos! Y
ese orgullosos dspota, el Inca? Convocar a millares de soldados,
mentir a los antis y los reunir, juntndolos de todas las regiones, en
filas hirvientes. El Sacsahuamn, los contemplar llegar como un tropel
de nubes. All ha de alzarse el fuego. El Sacsahuamn dormir sobre la
sangre. All ha de estar tu Inca, oh Cuzco; all ha de ver l mi poder y
ha de saber que su cuello es pequeo para la horca. (En ese instante
llega Piqui -Chaqui. Ollantay se vuelve hacia l). Ve, Piqui-Chaqui y dile
a Cusi-Coyllur que esta noche me aguarde.
PIQUI-CHAQUI: Fui a verla ayer por la tarde y encontr su palacio
abandonado. Pregunt, y nadie me dio razn de ella. Todas las puertas
estaban cerradas y ni siquiera haban dejado a los perros.
OLLANTAY: Y a sus sirvientes, los viste? Hablaste con ellos?
PIQUI-CHAQUI: No te he dicho que no haba nadie? Hasta los ratones
haban huido. Slo las lechuzas, ocultas en la sombra, dejaban or su
lgubre canto.
Ollantay: Quiz su padre se la ha llevado a su palacio.
PIQUI-CHAQUI: No me sorprendera que la hubiese arrancado de los
brazos de la madre para hacerla ahorcar.
OLLANTAY: No te pregunt nadie por m?
PIQUI-CHAQUI: No, pero me enter de uqe cerca de mil hombres te
buscan para prenderte.
OLLANTAY:
(Con desesperacin). Sublevar a toda mi provincia. Mi
brazo lo demoler todo y mi maza no dejar nada en pie.
PIQUI-CHAQUI: S, seor. Ardo en ganas de pisotear a ese hombre y
aun de ayudar a que sea quemado.
OLLANTAY: De qu hombre hablas?
PIQUI-CHAQUI: D e Orco-Huaranca. l es quien anda buscndote.
OLLANTAY: Es verdad? Posiblemente lo haga para ganar el favor del
Inca.
PIQUI-CHAQUI: Abomino de ese miserable hombrecillo.
OLLANTAY: Oh, algo me anuncia que ella ha sido sacada del Cuzco.
PIQUI-CHAQUI: No es mejor que dejemos a Cusi-Coyllur?
OLLANTAY:
Piensas que sera capaz de tal infamia? No, yo la
encontrar. (Pausa). Oyes esa cancin de amor? (Desde lejos llega la
voz de un cantor que canta una dulce meloda).
PIQUI-CHAQUI:
(Tras de escuchar, triste). Tal vez Cusi-Coyllur ha
muerto y su luz ya no relumbra en la noche.
OLLANTAY: Oh, calla! (Pausa). Quiz, cuando se sepa que Ollantay se
ha convertido en enemigo del Inca, todos se vuelvan l...
PIQUI-CHAQUI: Todos te quieren porque eres generoso y prdigo,
seor. (Pausa). Slo conmigo eres mezquino...
OLLANTAY: Contigo? Para qu quieres riquezas?
PIQUI-CHAQUI: Para qu? Vaya pregunta! Para vestirme lujosamente,
para imponer respeto, para aparecer magnfico.
OLLANTAY: S valeroso, Piqui-Chaqui, y sers temido. He ah la mejor
riqueza...
PIQUI-CHAQUI:
No tengo la cara que hace falta. Siempre estoy
haciendo muecas y riendo, y adems soy muy ocioso. (Pausa). Oyes?
Qu es lo que suena?
OLLANTAY: Son los que vienen por m...Vamos!
PIQUI-CHAQUI: Oh, lo que me voy a cansar!
(Salen los dos sigilosamente).
TELN
ACTO
CUADRO
II
I
(Ollantay, Orco-Huaranca, Anco-Allin-Auca y otros en una altura, detrs
de la cual se halla la multitud, cuyos gritos se escuchan).
ORCO-HUARANCA: Contempla y escucha, Ollantay, cmo te aclma el
pueblo del Antisuyo y te proclama su nico jefe. (Pausa). Si las mujeres
lloran es porque saben que los hombres deben partir a la guerra...
OLLANTAY: Triste destino es el de ellos, por cierto.
ORCO-HUARANCA: Cundo concluirn estas expediciones a pases
lejanos? Cundo se detendr este incontenible derramamiento de
sangre?
OLLANTAY: Acaso lo s yo?
ORCA-HUARANCA: Mientras tenga manjares y coca en abundancia, el
Inca descuidar las obligaciones del Estado. (Pausa). Nuestras llamas
perecen en los arenales, y en las espinas y zarzas del desierto nuestros
pies se desgarran. Si no queremos morir de sed, tenemos que
transportar el agua desde muy lejos, sobre nuestras espaldas...
OLLANTAY: (Adolorido). No prosigas, amigo.
ORCO-HUARANCA: T puedes ordenae al pueblo que descanse. Dile que
no permitirs que el Inca los obligue a emprender otra conquista.
OLLANTAY: Tienes razn, Orco-Huaranca. As lo har...(Al pueblo).
Guerreros! Orco-Huaranca me aconseja que os mande descansar, y as
lo dispongo! Yo dije al Inca que la provincia del Antisuyo no quera
soportar ms las penurias de la guerra. Le ped que diera al fin reposo a
esos bravos que, por las armas, ya por fuego, ya por las enfermedades,
perecen en gran nmero. Cuntos hroes -le advert_ no vuelven jams
a su hogar!
Cuntos valientes prncipes han sucumbido en estas luchas! Po r eso
dej la corte y para traer la paz estoy aqu! Y si Pachactec persiste en
su ambicin; yo me declaro su enemigo implacable.
(Se escuchan los gritos de aprobacin de la multitud).
UNA VOZ: Ollantay Inca! Ollantay Inca!
TODOS: Ollantay Inca!
OTRA VOZ: Que Ollantay tome la borla roja para que haga nuestra
dicha!
(La multitud corea entusiasmada el grito).
VARIAS VOCES: Que Ollantay ocupe el trono!Ollantay Inca!Ollantay!
Ollantay!
ANCO-ALLIN-AUQUI:
(Adelantndose
hacia Ollantay, con la
Mascapaicha roja que la comarca te ofrece!
OLLANTAY: Yo Inca? No merezco tal honor, amigo mo!
ANCO-ALLIN-AUQUI:
En toda su extensin, el Vilcanota lo proclama
agitando sus aguas torrentosas. Ha llegado el da en que Ollantay sea
nuestro Inca! (Le entrega la borla). Cela sobre tu frente, Ollantay, y
condcenos.
(Ollantay toma la Mascapaicha. Luego se dirige a Orco-Huaranca).
OLLANTAY: Cuando Pachactec me humill. Olvidando que mis victorias
haban sido obtenidas para l; cuando me neg el amor de su dulce hija,
dud de ti, noble guerrero. Quiero desagraviarte ahora hacindote
gobernador del Antisuyo. Toma mis armas y manda mi ejrcito.
(Se oyen de nuevo aclamaciones de la multitud).
OLLANTAY: (Dirigindose a Anco-Allin-Auqui). Y t, noble anciano, el
ms sabio entre todos, sers desde ahora del linaje del Huilca-Uma.
Ponme estas insignias y haz que contra m no pueda ni la propia muerte.
ANCO-ALLIN-AUQUI:
(Cinndole sobre la frente la borla roja). Te la
pongo para que recuerdes tu valor, para que domines y nunca, en
cambio, puedas ser dominado.
OLLANTAY: A Orco-Huaranca entrgale el signo de su mando.
ANCO-ALLIN-AUQUI:
(Colocando en el brazo de Orco-Huaranca una
cinta urea, smbolo de su poder). He aqu el varn esforzado, cubierto
de armas, valiente como ninguno, al cual los enemigos nunca vern la
espalda, pues jams ser humillado.
ORCO-HUARANCA: Mil veces venero, poderoso Inca, tus hechos!
OLLANTAY: Ahora preparmonos para la defensa...
ORCO-HUARANCA:
Ya tenemos un Inca y debemos sostenerlo
valerosamente!Si el viejo monarca del Cuzco convoca a los suyos para
marchar sobre nosotros, si la Ciudad Imperial en masa pretende invadir
las empinadas cumbres para exterminarnos y destruir nuestras moradas,
no perdamos un instante! Construyamos una fortaleza inexpugnable.
Rpidamente, coloquemos voladoras piedras en lo alto de las montaas.
Preparemos el veneno para emponzoar nuestras flechas y para que la
muerte detenga la ambicin y la insolencia de nuestros enemigos.
OLLANTAY: Te he elegido, Orco-Huaranca, para que ests en pie, pues
nuestros enemigos no duermen. No seremos cobardes. (Pausa). Cules
son tus planes?
ORCO-HUARANCA: Treinta mil antis estn listos, y entre ellos no hay ni
un medroso ni un invlido. El capitn Murutu saldr con los de
Vilcabamba, y en la confluencia del Queru se apostar hasta que se le
avise descender con sus valientes al valle. El noble Chara se colocar en
las alturas opuestas, y aguardar mis rdenes. En las gargantas del
Charamuray se situarn diez mil guerreros, y en el valle del Pchar otros
diez mil cerrarn el paso a los invasores. Ahora pueden venir los
cuzqueos. Los esperamos con calma. Cuando estn cercados por todas
partes, sonar el grito de guerra. Entonces las montaas se
estremecern y vomitarn sus enormes piedras. Grandes peascos
rodarn veloces y aplastarn la osada de los hombres de Pachactec. Si
algunos escapan, nuestras flecha o nuestras manos acabarn con ellos.
(La muchedumbre aclama a Ollantay y a sus jefes).
CUADRO
II
(Pachactec, en su palacio, se entrevista con Rumi-ahui).
PACHACTEC: Por toda spartes hemos buscado a Ollantay y no lo hemos
podido encontrar. (Descompuesto). Dnde est ese hombre? Dnde se
oculta?
RUMI-AHUI: Debe haber huido...
PACHACTEC: Marcha enseguida en su persecucin. Que mil guerreros
te acompaen. Y trelo a mi presencia!Trelo!
RUMI-AHUI: Tres das hace que parti, seor, y es posible que en estos
momentos est ya muy lejos de aqu.
PACHACTEC: Dale alcance. Ve sin tardar!
RUMI-AHUI: Y si alguien lo protege en su casa. Aqu, en el Cuzco.
(Entra en ese instante un mensajero con un quipu en la mano)
MENSJERO: (Inclinndose ante el Inca).
Desde el Urubamba vengo con este mensaje. Se me orden ser ms
veloz que el rayo, y aqu estoy.
PACHACTEC: Qu noticias traes?
MENSAJERO: El quipu lo dice...
PACHACTEC: Descfralo t, Rumi-ahui.
RUMI-AHUI: (Examinando los nudos). Seor, Ollantay se ha sublevado
y se ha proclamado Inca. Se han rebelado los antis encabezados por ese
traidor. Esto es lo que dice el quipu.
PACHACTEC: Ah, maldito!Maldito! (Al mensajero). Has visto t algo?
MENSAJERO: Loa antis recibieron regocijados a Ollantay. Ha ceido sobre
su frente el llauto real y ha jurado aplastar a quienes osen invadir el
Antisuyo.
RUMI-AHUI.- Tambin cuenta eso el mensaje.
PACHACTEC: Apenas puedo contener mi ira! (Decidido). Marcha,
valeroso jefe, contra el rebelde! si las fuerzas con que cuentas no te
bastan, aumntalas hasta reunir cincuenta mil guerreros!Persguelo, y
no te detengas sino cuando haya sido castigado!
RUMI-AHUI: Al punto me pondr en marcha. Muerto o vivo, traer a tu
enemigo. Ten confianza en m, seor.
(Sale Rumi-ahui. Seguido por el mensajero. Pachactec queda
meditabundo).
CUADRO
III
(La nia Ima-Sumac, hija de los ilcitos amores de Cusi-Coyllur y
Ollantay, con su ama Pitu-Salla).
PITU-SALLA: (Al ver que la joven se acerca a una puerta cerrada).
Nia!Nia! Ya te he dicho que no debes acercarte a esa puerta!
IMA-SMAC: No comprendo por qu debo permanecer en este patio
como una cautiva... Y esta puerta?... Por qu no puedo aproximarme
a ella?
PITU-SALLA: Est prohibido... No preguntes mas. Divirtete aqu
dentro, que nadie te lo impedir. Nada te falta: adornos y vestidos, oro
y manjares. Todas las vrgenes de sangre real que aqu moran te miman
y acarician, te prefieren y admiran tus bellos ojos. Qu otra cosa mejor
puedes desear?
IMA-SMAC: Mi alma est siempre inquieta, Pitu-Salla. Qu me sucede?
PITU-SALLA: No tienes motivos... Los nobles te colman de favores y se
recrean mirndote como si fueras la imagen del Sol.
IMA-SMAC: Siempre contestas lo mismo y me repites idnticos
consejos. Voy a decirte la verdad. Esta gente, esta cas, este encierro me
son odiosos.
PITU-SALLA: Qu oigo? Es posible que as abomines de tu condicin?
IMA-SMAC: Presa aqu, me angustia el ocio y cada da que pasa maldigo
mi triste destino. El rostro severo de esas viejas me horrorizan. En este
lugar no hay ningn placer. Slo lgrimas, melancola, dolor...
PITU-SALLA: Eres muy nia, Ima-Smac... As es el mundo!
IMA-SMAC: No, los que estn fuera ren tan de buena gana que no
parece sino que llevaran la felicidad en sus manos. Por que a m se me
condena a esta prisin?Acaso ser porque no tengo madre?
PITU-SALLA: Eres injusta, t, la ms querida de las criaturas.
IMA-SMAC: No soy feliz, no podra ser feliz entre estos muros...(Pausa).
Adems, una nueva inquietud ha venido a aumentar mi tristeza...
PITU-SALLA: Una nueva inquietud?Qu te preocupa?
IMA-SMAC: Anoche me paseaba por el jardn, agobiada por mil extraos
temores. De pronto, en medio del profundo silencio, o una voz de mujer
que sollozando se lamentaba amargamente. Todo mimcuerpo se
estremeci del espanto. Busqu por todos lados. Pregunt: "Respndeme
-dije- quienquiera que seas"... La voz se quejaba, repitiendo: "Sol,
arrncame de aqu, lbrame de esta horrenda pena!". Por ms que recorr
el jardn no encontr nada... Slo el viento que gime a lo lejos, entre la
paja brava, me responda.
PITU-SALLA: Tus odos te han engaado. Sin duda era slo el viento...
IMA-SMAC: El recuerdo de esa noche me lastima dolorosamente. En
esta casa mora la tristeza. Las flores estn regadas con lgrimas y todo
es tenebroso. (Pausa). No me obligues ms a habitar aqu. Me aterra
este palacio.
PITU-SALLA: No pienses ms en eso... vmonos ya, que podra venir
Mama Ranra.
IMA-SMAC: Oh, la luz me hace tanto bien! (Sale).
MAMA-RANRA: (Entrando repentinamente). Pitu-Salla, Dijiste ya a la
nia lo que te encargu?
PITU-SALLA: S, he cumplido tus rdenes.
MAMA-RANRA: Y qu te ha respondido?
PITU-SALLA: Llora que da lstima y se niega a vivir entre nosotras.
MAMA-RANRA: A pesar de tus consejos?
PITU-SALLA: Le he hecho ver cunto la amamos... Lo he recordado su
abandono. Si rehsas vivir aqu, le he dicho, te perseguir la adversidad,
sers siempre desgraciada y para nosotros como una hija maldita.
MAMA-RANRA: Qu piensa hacer esa pobre hija de padre afrentado, sin
madre, sin familia, sin amigos? Ah, extraa mariposa! No se da cuenta
que este es el nico asilo para su soledad?
PITU-SALLA: Un destino fatal se cierne sobre ella. Podrn estos muros
esconder su belleza y ocultar para siempre su linaje?
MAMA-RANRA: Pobre nia! Vayamos a su lado. (Ambas mujeres hacen
mutis).
CUADRO IV
(Rumi-ahui, dando muestras de pesadumbre, entra en escena)
Eres piedra de azufre, Rumi-ahui, piedra de la horrenda fatalidad!
Naciste en la roca y, sin embargo, tu voluntad se ablanda ahora. Tenas
los ojos vendados? No pudiste ver, en el profundo valle que, como una
poderosa serpiente, Ollantay se esconda y acechaba? No recordaste
guerrero el simulador corazn de tu enemigo. Olvidaste tus triunfos, sus
hazaas. Minti, urdi emboscadas y, con su falsa, extermin al ejrcito
de todas las regiones. En l se conjugan la mentira y la victoria.
Bajo la luz del da ha matado a miles de tus soldados!T mismo has
escapado, sin saber como, de la muerte! (Pausa. Con desazn ms
grave). Por qu cre gallardo a ese salvaje? Por qu descend hasta su
oscura guarida? Cuando llegu a la puerta de su escondite, creyendo que
haba huido, hirvieron las piedras en lo alto se lanzaron las galgas como
saetas sobre mis hombros. La ptrea lluvia exterminaba al ejrcito y
esconda a los atacantes. Los ms valientes, los mejores murieron
derribados como bestias. La sangre se deslizaba convertida en ro y se
reparta cubriendo el hondo valle. En el gran silencio, nadie apareci,
nadie.
Ni un hombre de valor para combatir conmigo. Slo las piedras cayendo
y cortando el camino (Pausa). Y ahora?Con qu rostro, con qu nimo
he de presentarme a los ojos del Inca?
Marchar sin direccin, sin rumbo. Ya debiera haberme apretado la
garganta con mi propia honda. (Pausa). Ah, Ollantay solo, arrastrado
por s mismo desde la cumbre se precipitar a la muerte! (Piqui Chaqui
viene por el lado opuesto. Rumi-ahui se lanza sobre l sacudindole
fuertemente).
PIQUI-CHAQUI: Qu me haces?
RUMI-AHUI: Qu te trae por aqu? Buscas, acaso, tu desgracia?
PIQUI-CHAQUI: Nac en el Cuzco y echaba mucho menos mi ciudad. Es
natural que vuelva a ella. No he podido acostumbrarme a vivir en las
cavernas de las montaas.
RUMI-AHUI: Dime, qu hace Ollantay?
PIQUI-CHAQUI: (Irnico). Desenreda un ovillo muy enredado.
RUMI-AHUI: Qu ovillo es ese?
PIQUI-CHAQUI: Qu me das a cambio de la informacin?
RUMI-AHUI: (Iracundo). Un palo para golpearte y tres ms para
colgarte!
PIQUI-CHAQUI: (En tono de broma). No me asustes!
RUMI-AHUI: (Ms irritado). Habla!
PIQUI-CHAQUI: (En el mismo juego). Ollantay... Ollantay...Qu raro?
No recuerdo ms.
RUMI-AHUI: Cuidado, Piqui-Chaqui, puedo castigarte! (Lo zamaquea).
PIQUI-CHAQUI: Te dir: Ollantay se hace el hroe. Construye una
fortaleza piedra sobre piedra. Con enanos hace un gigante.
(Entra Huilca-Uma, el sacerdote. Viste ropas de duelo).
RUMI-AHUI: (Al verlo). Oh, padre mo, qu desgracia enluta a los
nobles que vienes vestido con esas ropas?
HUILCA-UMA: Cmo? No has visto que el Cuzco est anegado en
lgrimas por la muerte del Inca?
RUMI-AHUI: Y quin ocupar el trono que deja Pachactec?
HUILCA-UMA: Ya cie la borla imperial Tpac Yupanqui. Se podra haber
elegido a otro?
PIQUI-CHAQUI: (Al or la noticia, escapando rpidamente). Qu
oigo!Llevare esta nueva a mi seor?
RUMIAHUI: Rendir mis armas ante el nuevo Inca.
HUILCA-UMA: Aqu lo tienes.
(Entra Tpac yupanqui con su squito).
TPAC-YUPANQUI: Recibid mis saludos, nobles y prncipes del Imperio.
El reino acude a proclamarme en mi palacio, y yo, en lo ntimo de mi
alma, no olvido a nadie y pienso en el bienestar de mi pueblo.
HUILCA-UMA: El humo de la inmensa hoguera de los funerales llegaba
ayer hasta el sol. El dios, lleno de alegra, se levant prodigando su
dichosa luz. Entre las cenizas de los pjaros quemados, no he encontrado
sino un Inca, y ese eres t. De las llamas todos han visto salir un cndor.
Le hemos abierto el costado y escudriado el corazn, mas lo hemos
encontrado vaco. Quiere decir que es necesario reducir a la obediencia
al enemigo del Antisuyo. Tal es el augurio.
TPAC-YUPANQUI: (Yendo hacia Rumi-ahui, que ha permanecido
apartado, silencioso, como abrumado por la vergenza). Aqu est el jefe
que dej escapar al enemigo. Miles de hombres han perecido por su
culpa.
RUMI-AHUI: El poderoso Inca Pachacutec, tu padre, supo cmo las
rocas me sepultaron... Es verdad, eso fue mi culpa.
TPAC-YUPANQUI: El anciano Pachactec muri herido por ese pesar.
RUMI-AHUI: Pero no fui cobarde, padre mo, poderoso seor. Las
piedras lo aplastaron todo. Combat entre ellas, pero fueron ms fuertes
que yo. Concdeme una sola gracia.
TPAC-YUPANQUI: Di cul es.
RUMI-AHUI: Djame obrar libremente. Ir a la fortaleza de Ollantay y
lo pondr a tus pies.
TPAC-YUPANQUI: De tu esfuerzo depende que tu nombre recupere su
honor. Si esta vez fracasas, tendrs que renunciar al mando de mis
guerreros.
HUILCA-UMA: Dentro de pocos das vers al Antisuyo rendido a tu poder.
As lo he ledo en las entraas del ave. (A Rumi-ahui) Ve, Rumi-ahui,
pronto, a derrotar a Ollantay!
(Sale Rumi-ahui y, en sentido opuesto, el cortejo del Inca).
CUADRO
(Rumi-ahui, baado en sangre, viene por un lado. Por el otro avanza
un indio).
RUMI-AHUI: Ah! Escchame!
INDIO: Me hablas a m?
RUMI-AHUI: S, a ti.
INDIO: Te oigo...
RUMI-AHUI: No habr por esta comarca alguien que tenga compasin
de m?
INDIO: Quin eres? (Mirndolo detenidamente). Quin te ha puesto en
este estado?De dnde vienes tan cruelmente herido?
RUMI-AHUI: Corre a casa de tu Inca y dile que ha llegado alguien que
lo ama.
INDIO: Cmo te llamas?
RUMI- AHUI: Mi nombre no importa. Haz, por piedad, lo que te pido.
INDIO: Espera un momento. (Sale).
RUMI-AHUI: No me fallar la estratagema! Caers en mis manos,
t, Ollantay, que te precias de ser invencible!
(Aparece Ollantay, que contempla detenidamente al forastero).
RUMI-AHUI: (A sus pies). Poderoso Inca, beso las huellas de tus
plantas. Ten compasin de este desgraciado!
OLLANTAY: (Ayudando a que Rumi-ahui se ponga en pie). Quin eres?
Levntate...
RUMI-AHUI: T me conoces bien.
OLLANTAY: Pero, quin eres? Quin te hiri tan lastimosamente?
RUMI-AHUI: Soy una piedra que cay y ahora est a tus pies, seor.
Levntame Inca mo!
OLLANTAY: Deja que te mire bien... (Asombrado). No eres Rumi-ahui,
valiente de Hanansuyo?
RUMI-AHUI: (Humilde). S, soy una roca de la que ahora mana sangre.
OLLANTAY: Ven a mis brazos! (Lo abraza alborozado). Ven, amigo mo!
RUMI-AHUI: Me acoges a tu lado? Tan generoso me recibes?
OLLANTAY: Quin te ha hecho dao? Cmo has llegado hasta aqu? (A
un indio). Qu traigan vestiduras para mi amigo, para mi hermano! (A
Rumi-ahui). Quin te ha hecho dao, Rumi-ahui?
RUMI-AHUI: Sobre olas de sangre Tpac Yupanqui gobuerna ahora el
Cuzco. No estar satisfecho, el cruel tirano, hasta no ver rodar nuestras
cabezas. Todo lo inmola en su delirio. Flores rojas siembra por doquier.
Y yo tambin he sido vctima.
OLLANTAY: No te aflijas, Rumi-ahui. Te curaremos y sers un cuchillo
un cuchillo ms contra l. Pero antes de ir en pos de la venganza
celebraremos en tu honor una gran fiesta. Sobre las alturas del Antisuyo,
los hombres se regocijarn con tu llegada.
RUMI-AHUI: La fiesta ser un alivio para mis males, Ollantay.
OLLANTAY: Tres noches velaremos en homenaje al Sol. Debe reinar la
felicidad en Tambo! Que comience a sonar la msica! Un valiente est
entre nosotros!
(Suenan melodas alegres en el interior)
TELN
ACTO
CUADRO
III
I
(Ima-Sumac, acompaada por Pitu-Salla. Al anochecer, recorre el
templo donde la tienen encerrada).
IMA-SMAC: Hasta cundo, hermana ma, me ocultas el secreto que
me atormenta? No te compadeces de m?
PITU-SALLA: Si supieras que tu dolor llega a lo ms profundo de mi ser.
IMA-SMAC: Sin cesar llorar hasta que me descubras la verdad. En este
lugar alguien purga un pecado. Por qu debo ignorar quin es?
PITU-SALLA: (Tras una pausa). Se trata de una historia triste...
IMA-SMAC: Dmelo todo! Cuntame qu misterio rodea a esa mujer
que sufre y se lamenta!
PITU-SALLA: Voy a descubrirte la verdad, pero promteme antes que,
veas lo que vieres, permanecers muda. Tus ojos sern testigos de un
hecho doloroso, y derramarn, a su vista, muchas lgrimas.
IMA-SMAC: No me ocultes nada, pues nada saldr de mi boca.
PITU-SALLA: Ves esa puerta de piedra? All hay una celda. (Mirando en
torno). La noche llega. Espera que traiga una luz. (Sale).
IMA-SMAC: (Sola y temerosa). Extraos presentimientos me
acongojan. Ver, por fin, a la que aqu agoniza?
PITU-SALLA: (Que vuelve con un recipiente con agua, un plato de comida
y una luz, que entrega a Ima-Smac). Sgueme. Oculta un poco la luz.
(Se dirigen a una puerta de piedra que Pitu-Salla mueve con dificultad).
IMA-SMAC: Dentro de esta horrible caverna est la cautiva?
PITU-SALLA: S...coloca la luz de tal modo que veas a la que viene a
buscar. Mira... (Ima-Smac mira al interior). Ests satisfecha ya?
IMA-SMAC: (Con tono de horror). Qu veo? Es muerta la que dentro
yace?
PITU-SALLA: (Acudiendo a su socorro). Dulce paloma, vuelve en ti,
pronto! Recbrate!
IMA-SMAC: (Volviendo en s) Es un cadver? Quin es, Pitu-Salla,
quin es esa desdichada?
PITU-SALLA: No es un cadver. Es una princesa la que all se consume.
IMA-SMAC: (Decidida). Aydame a sacarla de all. Todava vive.
(Penetran al interior con dificultad. Ayudan a salir a Cusi-Coullur)
PITU-SALLA: Vierte el agua... (A Cusi-Coyllur) He aqu agua y un poco
de comer procura sentarte.
IMA-SMAC: Quin eres? Cmo es que ests encerrada en el fondo de
esta caverna?
PITU-SALLA: Deja que tome un poco de alimento... Luego podr hablar.
CUSI-COYLLUR: (Lenta y dbilmente a Ima-Smac) Qu dichosa soy
viendo, despus de tantos aos. Un rostro tan bello!
IMA-SMAC: De qu crimen eres culpable para merecer tal suerte?Por
qu sufres tan duro suplicio?
CUSI-COYLLUR: Oh, soy una flor sumida en el abismo! (Pausa). Me un
a un hombre como la
pupila al ojo. l me amaba y yo le corresponda, pero el Inca, mi padre,
desconoca esa pasin. Cuando l le pidi mi mano lo arroj de su lado,
y a m me mando encerrar en esta oscura celda. Han pasado por m
quince aos entre la vida y la muerte, ligada a estas ataduras y olvidada
de todos. Sin embargo, ya lo ves, an vivo. Este es mi historia. (Pausa).
Y quin eres t tan joven y tan compasiva?
IMA-SMAC: Con el pensamiento, da y noche, te he acompaado en tu
dolor. Desde que escuch tu voz por primera vez sent un deseo
irresistible de consolarte. (Pausa). No tengo padres y nadie en el mundo
se interesa por m.
CUSI-COYLLUR: Qu edad tienes?
IMA-SMAC: Muchos aos debe tener, porque muchos aos hace que
detesto esta casa.
PITU-SALLA: Segn mi cuenta debe tener quince aos, ms o menos.
CUSI-COYLLUR: Cmo te llamas?
IMA-SMAC: Me llaman Ima-Smac...
CUSI-COYLLUR: (Puesta en pie, plena de alegra). Ah!Hija ma!Hija
ma! Eres mi dicha! (Tomndola entre sus brazos). Hija ma, ven,
ven!Yo te di ese nombre!
IMA-SMAC: T mi madre?Puedo merecer tanta felicidad?
CUSI-COYLLUR: Soy tu madre Ima-Smac, djame que te estreche
entre mis brazos.
IMA-SMAC: Madre, madre ma!No te separars de m! (Pausa durante
la cual se abrazan) A quin acudir para salvarte de la pena?A quin
me acercar para pedir clemencia?
PITU-SALLA: No levantes la voz, Ima-Smac. (Pausa. Inquieta).
Vmonos ya. Podran descubrirnos...
IMA-SMAC: (A Cusi-Coyllur) Oh, madre ma, yo te har salir de
aqu!Espera unos das, sufre todava algn tiempo en esta casa de mis
negros aos, y aguarda que yo logre tu libertad!
CUSI-COYLLUR: Hija ma!Hija ma!
(Quedan sollozando, unidas).
CUADRO II
(Tpac-Yupanqui y Huilca-Uma en palacio del Inca)
TPAC-YUPANQUI: Qu se sabe de Rumi.ahui?
HUILCA-UMA: Anoche estuve en las escarpadas cimas del Vilcanota.
Desde esas alturas divis a distancia una caravana de prisioneros. Sin
duda eran los antis vencidos, pues se dice que fueron aplastados, sus
campos arrasados y sus casas incendiadas.
TPAC-YUPANQUI: Y Ollantay?
HUILCA-UMA: Debe haber sido devorado por las llamas.
TPAC-YUPANQUI: El Sol ha visto en m a un de su linaje y me ha
favorecido. (Reflexionando). Si Ollantay y sus jefes viven...
(Entra un indio con un quipu en la mano).
INDIO: Con este mensaje me enva el gran Rumi-ahui. Sal de las
montaas al despuntar el alba, poco antes de que las tropas
emprendieran el retorno.
TPAC-YUPANQUI: (A Huilca.Uma) Lee lo que el quipu anuncia.
HUILCA-UMA: (Descifrando el mensaje) Este nudo negro como el carbn
expresa que el enemigo se ha abrazado en el fuego, estos tres nudos,
unidos a estos otros dos, se suman cinco nudos, significan que el
Antisuyo ha sido dominado y est por fin en poder del Inca.
TPAC-YUPANQUI: (Al indio) Estabas t presente cuando sucedi
aquello.
INDIO: A, supremo seor. He venido presuroso a darte la noticia, para
que decidas la muerte de los traidores, cuya sangre corre ya como ro.
TPAC-YUPANQUI: (Enrgico). Pero, No he ordenado que no se
sacrifique en vano la vida de nadie?Quiero ser justo y piadoso! (Pausa)
Para qu la crueldad fra, si a nada conduce?
INDIO: Los hicimos prisioneros durante la noche cuando estaban
embriagados, y no fueron capaces de resistirnos.
TPAC-YUPANQUI: Cuenta lo que pas, sin omitir detalle.
INDIO: El grueso del ejrcito se apost en la confluencia del Queru. All
hay una cueva rodeada de vegetacin, cuya entrada est oculta por el
follaje lo cual la hace un escondrijo seguro.
TPAC-YUPANQUI: Cuntos das estuvieron all?
INDIO: Tres das y tres noches.
TPAC-YUPANQUI: Prosigue la historia Qu sucedi despus?
INDIO: El general Rumi-ahui parti solo hacia la fortaleza de Ollantay
y nos advirti que no salieramos del escondite hasta que l no volviera.
Al cabo de tres das, retorn nuestro jefe y nos dio orden de avanzar.
Debamos sorprender a los antis en medio de la fiesta. Sin hacer el ms
leve ruido, llegamos all y penetramos cautelosamente en la fortaleza.
Los acosamos a flechazos. El pavor que se apoder de ellos, consum la
derrota. Buscamos a Ollantay, pero Rumi-ahui ya lo haba reducido y lo
tena atado. Tambin Orco-Huaranca y Anco-Allin-Auqui estaban presos
(Pausa). En esta forma hemos capturado a tus enemigos, seor, y no
tardarn en llegar maniatados. Diez mil guerreros acompaan
desarmados a sus jefes...
TPAC-YUPANQUI: (Tras una pausa, a Huilca-Uma) Lo que viste desde
el Vilcanota era cierto.
(Se oye msica guerrera).
INDIO:Son ellos que vienen!
VOCES: Rumi-ahui!Rumi-ahui!
HUILCA-UMA: Aqu est Rumi-ahui!
RUMI-AHUI: (Entrando y postrndose ante Tpac-Yupanqui) Beso tus
plantas, hijo del Sol!Dgnate esta vez escuchar mi voz!
TPAC-YUPANQUI: Levntate, gran jefe, levntate muy alto y ven a m.
Ellos tendieron sus redes para apresarte y t los has cogido en su propia
trampa.
RUMI-AHUI: Murieron miles de nuestros guerreros bajo sus piedras,
pero yo ca sobre ellos como una roca desprendida de la ms alta
montaa.
(Se oyen gritos)
TPAC-YUPANQUI: Se ha derramado mucha sangre?
RUMI-AHUI: Tus rdenes han sido cumplidas hemos cuidado de no dar
muerte a nadie en vano (Pausa). En cambio, hemos hecho cenizas la
fortaleza.
(Se oyen ms fuertes los gritos).
TPAC-YUPANQUI: Dnde estn los rebeldes.
RUMI-AHUI: En la plaza esperando el castigo. Oyes? El pueblo pide la
muerte para ellos en torno a los traidores, sus mujeres y sus hijos se
arrastran lamentndose. Es preciso darles el golpe de gracia.
TPAC-YUPANQUI: Condcelos ante m!
(Sale Rumiahui. Afuera el clamor de la muchedumbre crece).
TPAC-YUPANQUI: (A Huilca-Uma) Sin duda alguna, han purgado ya
bastante sus culpas. La humillacin es buen castigo para la soberbia.
HUILCA-UMA: No eres demasiado magnnimo?
TPAC-YUPANQUI: No me parece justo iniciar mi gobierno dando muerte
a unos bravos guerreros.
(Entra Rumi-ahui) Detrs de l vienen, atados y con los ojos vendados,
Ollantay, Orco-Huaranca y Anco-Allin-Auqui, custodiados por soldados.
Ms atrs entra Piqui-Chaqui)
TPAC-YUPANQUI: Quita l venda a esos hombres (Cuando estn libres)
Qu has hecho Ollantay?Y t Orco-Huarancia? (Los prisioneros no
responden. Refirindose a Piqui Chaqui) A quien traes ah?
PIQUI-CHAQUI: En los lugares clidos, seor, las pulgas atormentan al
hombre. Con agua hirviendo las exterminan. (Pausa). Yo pobre pulga,
debo morir con mis seores...
TPAC-YUPANQUI: (A Anco-Allin-Auqui) Y t?Por qu te vendiste a
Ollantay?No te haba colmado mi padre Pachactec de todos los
honores? Qu has deseado que l no te lo diera? Una palabra de tu boca
lo deca todo...Tuvo para ti secretos, Ollantay?Para ti acaso OrcoHuaranca? (Pausa). Por qu no contestis?
OLLANTAY:No nos preguntes ms, padre nuestro. Nuestras culpas nos
ahogan.
TUPAC YUPANQUI: (A Huilca-Uma). Qu castigo les daremos? Te toca
hablar a ti.
HUILCA- UMA: Del sol recib un corazn lleno de clemencia.
TUPAC YUPANQUI: (A Rumi-ahui). Tienes t la palabra.
RUMI-AHUI: (Fro y cre). Un crimen tan enorme como el que stos
cometieron se ha castigado siempre con la muerte. Es la nica manera,
oh inca, de prevenir nuevos y peores atentados contra ti. Deben ser
atados a una estaca y as abatidos por sus propios secuaces. Que luego
nuestros soldados disparen sus flechas contra ellos y venguen de esta
manera la muerte del Inca Pachactec.
PIQUI-CHAQUI: y luego, cuando la pena se haya cumplido, que los que
fueron huspedes de los antis, como t, sean convertidos en animales...
RUMI-AHUI: Silencio gusano!
UPAC YUPANQUI: ( A los prisioneros). Habis escuchado el fin que os
espera?
RUMI-AHUI: Arrastrad a estos hombres al lugar de su ejecucin!
Precipitadlos sobre la tierra y dadles su merecido!
TUPAC YUPANQUI: (Cuando se los van a llevar). Alt! Quitadles las
ligaduras! (A Ollantay, una vez que est libre). Ven a m, ingrato,
desertor. T, que acabas de reconocer tu falta, mira. La clemencia colma
mis deseos.
Caers un milln de veces y yo -no lo olvides- un milln de veces. Fuiste
gobernador del Antisuyo y perdiste el honor al sublevarte, pero yo te
devuelvo los signos del mando. (A Huilca-Uma). Dale de nuevo el poder,
absuelve sus culpas y haz revivir a quienes ya estaban muertos.
OLLANTAY: (Conmovido) Seor...
HUILCA-UMA: (Adelantndose). Ollantay, aprende a conocer al
omnipotencia de Tpac Yupanqui. Bendice, desde hoy, su bondad. Esta
maza es del Inca y por eso te la entrego. (Le da una maza).
Ollantay: Bao esta insignia con mis lgrimas ms ardientes. (A Tpac
Yupanqui). Por cien vidas sera tu siervo. Las fibras de mi corazn sern
siempre los cordones de tus sandalias...(Se arrodilla).
TPAC YUPANQUI: Ponte de pie, Ollantay. (A Orco-Huaranca). Acrcate,
jefe montaes. Ollantay te haba nombrado general de los antis y a m,
con ello, slo me haba producido la ira. Contina, a pesar de eso, siendo
el seor del Antisuyo.
ORCO-HUARANCA: Poderoso Inca, beso la huella de tus pasos. Miserable
y fugitivo, hoy vuelvo a ti.
HUILCA-UMA: (A Orco-Huaranca). El poderoso Yupanqui te nombra su
gran jefe en el Antisuyo, dndote su flecha.
RUMI-AHUI: (Que ha permanecido perplejo contemplando la escena).
Seor, dos jefes nombras para el Antisuyo?
TPAC YUPANQUI: No, Rumi-ahui. En cuanto Orco-Huaranca tome el
mando de esa provincia, Ollantay se establecer en el Cuzco y ser el
representante del Inca. (Pausa). Pienso partir en seguida hacia el Collao
y necesito dejar en mi lugar a alguien que vele por mi pueblo.
OLLANTAY: Elevas demasiado a un hombre desnudo y desvalido.
Preferira, seor, seguirte al Collao o ms lejos an. El Cuzco no es
para m. Soy guerrero y bien sabes cunto amo el fragor de las batallas.
TPAC YUPANQUI: Mi voluntad es que permanezcas aqu. Slo te hace
falta una esposa. Entonces hallars grato el descanso. Elige la que
prefieras.
OLLANTAY: Oh, seor, este siervo tuyo encontr ya a la elegida de su
lma.
TPAC YUPANQUI: Y cmo es que no la conozco?
OLLANTAY: Hubo una paloma que slo por un da fue mi compaera. A
la maana siguiente la vi volar. La busqu por todas partes. Pero fue en
vano. Tal es mi desgracia.
TPAC YUPANQUI: No te aflijas, Ollantay. Ya tendrs otra entre las miles
de doncellas del imperio.
OLLANTAY: La que hall, vivir por siempre en mi ser. Mi pensamiento
no admite otro recuerdo que el suyo.
VOZ DE IMA-SMAC: Dejadme entrar! Dejadme entrar!
(Se escuchan voces inquietas y ruidos de forcejeos)
TPAC YUPANQUI: Qu ruido hay afuera?
INDIO: (Entrando) Es una nia acompaada de otras mujeres que pide
hablar con el Inca. Llora y se resiste.
TPAC YUPANQUI: Que entre...
IMA-SMAC: (Ingresando a la sala, desconcertada ante los que estn
all) Quin es el Inca, m seor, para arrojarme a sus pies.
HUILCA-UMA: (Sealando a Tpac Yupanqui). Este es el Inca. (Pausa) Y
t quin eres encantadora criatura?
IMA-SMAC: (Arrojndose a los pies de Tpac Yupanqui) Oh, Inca
todopoderoso, seor mo, saca de la desgracia a una doncella! Extiende
sobre m tu mano, pues eres hijo del Sol. Mi madre ha vivido en el fondo
de una horrible crcel, condenada a una cruel tortura, consumida de
miseria y pena...
TPAC YUPANQUI: Y quin es el inhumano que as la trata?
IMA-SMAC: Me han dicho que el Inca orden tal castigo.
TPAC YUPANQUI: El Inca? Condceme enseguida hasta donde est tu
madre...
IMA-SMAC: No hace falta. Yo y mi amiga Pitu-Salla logramos sacarla de
su encierro y escapar a la vigilancia de Mama-Ranra. Aqu fuera est...
TPAC YUPANQUI: Trela a mi presencia (Sale Ima-Smac y vuelve al
instante con Cusi-Coyllur atada y dando muestras del tormento padecido.
Viene con la cabeza baja sobre la cual su larga cabellera cae. Atrs, PituSalla y Mama-Ranra (Adelantndose hacia Cusi-Coyllur) Quin es esta
mujer?Quin es el cruel que la ha mandado maniatar?Es posible que
un Inca haya dado as abrigo en su pecho a la vbora del odio (A MamaRanra) Acrcate. Quin es esta mujer?
MAMA-RANRA: Tu padre fue quien orden que as se la tratar.
TPAC YUPANQUI: Aparten a este puma sanguinario de mi vista (MamaRanra se retira atemorizada. El Inca dirigindose a Cusi-Coyllur) Quin
eres? Cmo te llamas?
CUSI-COYLLUR: Ima-Smac, Quines son estos hombres? Dndse
estoy?
IMA-SMAC: No temas, madre ma. Es el Inca, el generoso Yupanqui.
Sal de tu sueo de dolor y hblale.
TPAC YUPANQUI: Vuelve en ti, mujer, y dime al fin quin eres, ordena,
seor, que le quiten las ataduras.
HUILCA-UMA: Deja que yo lo haga (Desata a Cusi-Coyllur)
OLLANTAY: (A Ima-Smac) Cmo se llama tu madre?
IMA-SMAC: Es lucero apagado y sin alegra se llama Cusi-Coyllur...
OLLANTAY: (Con un grito) Poderoso Yupanqui, mira en esta mujer a mi
esposa!
TPAC YUPANQUI: (A Ima-Smac). Cusi-Coyllur, dijiste?No es mi
hermana desaparecida hace muchos aos?
HUILCA-UMA: Ella misma es.
CUSI-COYLLUR: Ah, hermano, slo tu compasin poda sacarme de este
tormento!
OLLANTAY: (Amoroso al lado de Cusi-Coyllur). Cmo he podido perderte
tanto tiempo? Desde hoy volvers a ser mi compaera. Sin ti mi vida se
agostaba en la soledad. Qu fue de tu luz?Qu de tu dulce aliento?
Qu de todo lo que te hizo la ms preciada flor del imperio?
CUSI-COYLLUR: Durante quince aos, Ollantay mo, compartimos
separados la amrgura, y ahora estaremos juntos otra vez hasta la
muerte. (A Tpac Yupanqui) Yupanqui reemplaza el dolor por la dicha!
TPAC YUPANQUI: La que te dio la vida morira si te viera. Cuntas
lgrimas han surcado tu rostro que lo han reducido a cenizas! Perdn
por el dao que te hemos hecho!
HUILCA-UMA: (A los servidores). Que traigan nuevas vestiduras para
nuestra princesa!
(A Ollantay): Mira, Ollantay, a tu mujer, y hnrala como tal, desde hoy.
(A Cusi-Coyllur): Que el amor, hermana Cusi-Coyllur, devuelva el color
a tus mejillas y prolongue por largos aos tu existencia.
OLLANTAY: Eres nuestro protector, Inca nuestro. Tu mano ha borrado la
desgracia y nos ha colmado de benficios.
(A Ima-Smac, que ha permanecido junto a su madre): Ven a m,
estrella gloriosa, eseencia de estrellas! (La nia va hacia l y lo abraza.
Luego una pausa): En esta nueva era venturosa, la tristeza debe ser
desterrada para que reine slo el regocijo!
(El escenario se enciende de luces. Viene, en crescendo, una msica de
fiesta. Todo se hace ms vivo y alegre, como si la palabra del Inca
hubiera despertado un mundo mgico).
TELN
Fin