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1 Juan

Este pasaje bíblico habla sobre la vida eterna que viene de Dios y de Jesucristo. También discute sobre el amor de Dios y la necesidad de amarnos los unos a los otros.
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Temas abordados

  • testimonio de Dios,
  • Espíritu Santo,
  • sacrificio de Cristo,
  • conocimiento de Dios,
  • permanecer en Dios,
  • Dios es luz,
  • anticristo,
  • dificultades espirituales,
  • vida en Cristo,
  • amor fraternal
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1 Juan

Este pasaje bíblico habla sobre la vida eterna que viene de Dios y de Jesucristo. También discute sobre el amor de Dios y la necesidad de amarnos los unos a los otros.
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Temas abordados

  • testimonio de Dios,
  • Espíritu Santo,
  • sacrificio de Cristo,
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  • anticristo,
  • dificultades espirituales,
  • vida en Cristo,
  • amor fraternal

1 Juan

(Reina-Valera 1960 (RVR1960)

La palabra de vida
1

Lo que era desde el principio, lo que hemos odo, lo

que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos


contemplado, y palparon nuestras manos tocante al
Verbo de vida
1

(porque la vida fue manifestada, y la hemos visto, y


testificamos, y os anunciamos la vida eterna, la cual
estaba con el Padre, y se nos manifest);
2

lo que hemos visto y odo, eso os anunciamos, para


que tambin vosotros tengis comunin con nosotros; y
nuestra comunin verdaderamente es con el Padre, y
con su Hijo Jesucristo.
3

Estas cosas os escribimos, para que vuestro gozo sea


cumplido.
4

Dios es luz
Este es el mensaje que hemos odo de l, y os
anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en
l.
5

Si decimos que tenemos comunin con l, y andamos


en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad;
6

pero si andamos en luz, como l est en luz, tenemos


2 y la sangre de Jesucristo su
comunin unos con otros,
Hijo nos limpia de todo pecado.
7

Si decimos que no tenemos pecado, nos engaamos a


nosotros mismos, y la verdad no est en nosotros.
8

Si confesamos nuestros pecados, l es fiel y justo para


perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda
maldad.
9

Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a l


mentiroso, y su palabra no est en nosotros.
10

Cristo, nuestro abogado


2

Hijitos mos, estas cosas os escribo para que no

pequis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos


para con el Padre, a Jesucristo el justo.

2 Y l es la propiciacin por nuestros pecados; y no


solamente por los nuestros, sino tambin por los de
todo el mundo.
3 Y en esto sabemos que nosotros le conocemos, si
guardamos sus mandamientos.
4 El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus
mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no est
en l;
3

5 pero el que guarda su palabra, en ste


verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado;
por esto sabemos que estamos en l.
6 El que dice que permanece en l, debe andar como l
anduvo.

El nuevo mandamiento
7 Hermanos, no os escribo mandamiento nuevo, sino el
mandamiento antiguo que habis tenido desde el
principio; este mandamiento antiguo es la palabra que
habis odo desde el principio.
8 Sin embargo, os escribo un mandamiento nuevo, que
es verdadero en l y en vosotros, porque las tinieblas
van pasando, y la luz verdadera ya alumbra.

9 El que dice que est en la luz, y aborrece a su


hermano, est todava en tinieblas.
10 El que ama a su hermano, permanece en la luz, y en
l no hay tropiezo.
11 Pero el que aborrece a su hermano est en tinieblas,
y anda en tinieblas, y no sabe a dnde va, porque las
tinieblas le han cegado los ojos.
4
12 Os escribo a vosotros,
hijitos, porque vuestros
pecados os han sido perdonados por su nombre.

13 Os escribo a vosotros, padres, porque conocis al


que es desde el principio. Os escribo a vosotros,
jvenes, porque habis vencido al maligno. Os escribo a
vosotros, hijitos, porque habis conocido al Padre.
14 Os he escrito a vosotros, padres, porque habis
conocido al que es desde el principio. Os he escrito a
vosotros, jvenes, porque sois fuertes, y la palabra de
Dios permanece en vosotros, y habis vencido al
maligno.
15 No amis al mundo, ni las cosas que estn en el
mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no
est en l.

16 Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de


la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la
vida, no proviene del Padre, sino del mundo.
17 Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la
voluntad de Dios permanece para siempre.

El anticristo
18 Hijitos, ya es el ltimo tiempo; y segn vosotros
osteis que el anticristo 5viene, as ahora han surgido
muchos anticristos; por esto conocemos que es el
ltimo tiempo.
19 Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros;
porque si hubiesen sido de nosotros, habran
permanecido con nosotros; pero salieron para que se
manifestase que no todos son de nosotros.
20 Pero vosotros tenis la uncin del Santo, y conocis
todas las cosas.
21 No os he escrito como si ignoraseis la verdad, sino
porque la conocis, y porque ninguna mentira procede
de la verdad.
22 Quin es el mentiroso, sino el que niega que Jess
es el Cristo? Este es anticristo, el que niega al Padre y
al Hijo.

23 Todo aquel que niega al Hijo, tampoco tiene al


Padre. El que confiesa al Hijo, tiene tambin al Padre.
24 Lo que habis odo desde el principio, permanezca
en vosotros. Si lo que habis odo desde el principio
permanece
en
vosotros,
tambin
vosotros
permaneceris en el Hijo y en el Padre.
25 Y esta es la promesa que l nos hizo, la vida eterna.
6 los que os engaan.
26 Os he escrito esto sobre

27 Pero la uncin que vosotros recibisteis de l


permanece en vosotros, y no tenis necesidad de que
nadie os ensee; as como la uncin misma os ensea
todas las cosas, y es verdadera, y no es mentira, segn
ella os ha enseado, permaneced en l.
28 Y ahora, hijitos, permaneced en l, para que cuando
se manifieste, tengamos confianza, para que en su
venida no nos alejemos de l avergonzados.
29 Si sabis que l es justo, sabed tambin que todo el
que hace justicia es nacido de l.

Hijos de Dios
3

Mirad cul amor nos ha dado el Padre, para que

seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no


nos conoce, porque no le conoci a l.
2 Amados, ahora somos hijos de Dios, y an no se ha
manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que
cuando l se manifieste, seremos semejantes a l,
porque le veremos tal como
7 l es.
3 Y todo aquel que tiene esta esperanza en l, se
purifica a s mismo, as como l es puro.
4 Todo aquel que comete pecado, infringe tambin la
ley; pues el pecado es infraccin de la ley.
5 Y sabis que l apareci para
pecados, y no hay pecado en l.

quitar

nuestros

6 Todo aquel que permanece en l, no peca; todo aquel


que peca, no le ha visto, ni le ha conocido.
7 Hijitos, nadie os engae; el que hace justicia es justo,
como l es justo.
8 El que practica el pecado es del diablo; porque el
diablo peca desde el principio. Para esto apareci el Hijo
de Dios, para deshacer las obras del diablo.

9 Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el


pecado, porque la simiente de Dios permanece en l; y
no puede pecar, porque es nacido de Dios.
10 En esto se manifiestan los hijos de Dios, y los hijos
del diablo: todo aquel que no hace justicia, y que no
ama a su hermano, no es de Dios.
11 Porque este es el mensaje que habis odo desde el
principio: Que nos amemos unos a otros.
8

12 No como Can, que era del maligno y mat a su


hermano. Y por qu causa le mat? Porque sus obras
eran malas, y las de su hermano justas.
13 Hermanos mos, no os extrais si el mundo os
aborrece.
14 Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a
vida, en que amamos a los hermanos. El que no ama a
su hermano, permanece en muerte.
15 Todo aquel que aborrece a su hermano es homicida;
y sabis que ningn homicida tiene vida eterna
permanente en l.
16 En esto hemos conocido el amor, en que l puso su
vida por nosotros; tambin nosotros debemos poner
nuestras vidas por los hermanos.

17 Pero el que tiene bienes de este mundo y ve a su


hermano tener necesidad, y cierra contra l su corazn,
cmo mora el amor de Dios en l?
18 Hijitos mos, no amemos de palabra ni de lengua,
sino de hecho y en verdad.
19 Y en esto conocemos que somos de la verdad, y
aseguraremos nuestros corazones delante de l;
9
20 pues si nuestro corazn
nos reprende, mayor que
nuestro corazn es Dios, y l sabe todas las cosas.

21 Amados, si nuestro corazn


confianza tenemos en Dios;

no

nos

reprende,

22 y cualquiera cosa que pidiremos la recibiremos de


l, porque guardamos sus mandamientos, y hacemos
las cosas que son agradables delante de l.
23 Y este es su mandamiento: Que creamos en el
nombre de su Hijo Jesucristo, y nos amemos unos a
otros como nos lo ha mandado.
24 Y el que guarda sus mandamientos, permanece en
Dios, y Dios en l. Y en esto sabemos que l permanece
en nosotros, por el Espritu que nos ha dado.

El Espritu de Dios y el espritu


del anticristo
4

Amados, no creis a todo espritu, sino probad los

espritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas


han salido por el mundo.
2 En esto conoced el Espritu de Dios: Todo espritu que
confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios;
10

3 y todo espritu que no confiesa que Jesucristo ha


venido en carne, no es de Dios; y este es el espritu del
anticristo, el cual vosotros habis odo que viene, y que
ahora ya est en el mundo.
4 Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habis vencido;
porque mayor es el que est en vosotros, que el que
est en el mundo.
5 Ellos son del mundo; por eso hablan del mundo, y el
mundo los oye.
6 Nosotros somos de Dios; el que conoce a Dios, nos
oye; el que no es de Dios, no nos oye. En esto
conocemos el espritu de verdad y el espritu de error.

Dios es amor
7 Amados, ammonos unos a otros; porque el amor es
de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y
conoce a Dios.
8 El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es
amor.
9 En esto se mostr el amor de Dios para con nosotros,
en que Dios envi a su 11
Hijo unignito al mundo, para
que vivamos por l.
10 En esto consiste el amor: no en que nosotros
hayamos amado a Dios, sino en que l nos am a
nosotros, y envi a su Hijo en propiciacin por nuestros
pecados.
11 Amados, si Dios nos ha amado as, debemos
tambin nosotros amarnos unos a otros.
12 Nadie ha visto jams a Dios. Si nos amamos unos a
otros, Dios permanece en nosotros, y su amor se ha
perfeccionado en nosotros.
13 En esto conocemos que permanecemos en l, y l en
nosotros, en que nos ha dado de su Espritu.

14 Y nosotros hemos visto y testificamos que el Padre


ha enviado al Hijo, el Salvador del mundo.
15 Todo aquel que confiese que Jess es el Hijo de
Dios, Dios permanece en l, y l en Dios.
16 Y nosotros hemos conocido y credo el amor que
Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que
permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en l.
12
17 En esto se ha perfeccionado
el amor en nosotros,
para que tengamos confianza en el da del juicio; pues
como l es, as somos nosotros en este mundo.

18 En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor


echa fuera el temor; porque el temor lleva en s castigo.
De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el
amor.
19 Nosotros le amamos a l, porque l nos am
primero.
20 Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su
hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su
hermano a quien ha visto, cmo puede amar a Dios a
quien no ha visto?
21 Y nosotros tenemos este mandamiento de l: El que
ama a Dios, ame tambin a su hermano.

La fe que vence al mundo


5

Todo aquel que cree que Jess es el Cristo, es nacido

de Dios; y todo aquel que ama al que engendr, ama


tambin al que ha sido engendrado por l.
2 En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios,
cuando
amamos
a
Dios,
y
guardamos
sus
mandamientos.
13

3 Pues este es el amor a Dios, que guardemos sus


mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos.
4 Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo;
y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra
fe.
5 Quin es el que vence al mundo, sino el que cree
que Jess es el Hijo de Dios?

El testimonio del Espritu


6 Este es Jesucristo, que vino mediante agua y sangre;
no mediante agua solamente, sino mediante agua y
sangre. Y el Espritu es el que da testimonio; porque el
Espritu es la verdad.

7 Porque tres son los que dan testimonio en el cielo: el


Padre, el Verbo y el Espritu Santo; y estos tres son
uno.
8 Y tres son los que dan testimonio en la tierra: el
Espritu, el agua y la sangre; y estos tres concuerdan.
9 Si recibimos el testimonio de los hombres, mayor es
el testimonio de Dios; porque este es el testimonio con
que Dios ha testificado acerca de su Hijo.
14

10 El que cree en el Hijo de Dios, tiene el testimonio en


s mismo; el que no cree a Dios, le ha hecho mentiroso,
porque no ha credo en el testimonio que Dios ha dado
acerca de su Hijo.
11 Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida
eterna; y esta vida est en su Hijo.
12 El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al
Hijo de Dios no tiene la vida.

El conocimiento de la vida eterna


13 Estas cosas os he escrito a vosotros que creis en el
nombre del Hijo de Dios, para que sepis que tenis
vida eterna, y para que creis en el nombre del Hijo de
Dios.

14 Y esta es la confianza que tenemos en l, que si


pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, l nos
oye.
15 Y si sabemos que l nos oye en cualquiera cosa que
pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le
hayamos hecho.
16 Si alguno viere a su hermano cometer pecado que
no sea de muerte, pedir, y Dios le dar vida; esto es
15
para los que cometen pecado
que no sea de muerte.
Hay pecado de muerte, por el cual yo no digo que se
pida.
17 Toda injusticia es pecado; pero hay pecado no de
muerte.
18 Sabemos que todo aquel que ha nacido de Dios, no
practica el pecado, pues Aquel que fue engendrado por
Dios le guarda, y el maligno no le toca.
19 Sabemos que somos de Dios, y el mundo entero
est bajo el maligno.
20 Pero sabemos que el Hijo de Dios ha venido, y nos
ha dado entendimiento para conocer al que es
verdadero; y estamos en el verdadero, en su Hijo
Jesucristo. Este es el verdadero Dios, y la vida eterna.

21 Hijitos, guardaos de los dolos. Amn.

16

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