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Mapas Cognitivos en Ratas y Humanos

Este documento presenta dos escuelas de pensamiento sobre cómo las ratas aprenden en laberintos. La escuela de "estimulo-respuesta" argumenta que el aprendizaje se basa en el refuerzo de conexiones neuronales específicas. La otra escuela, a la que pertenece el autor, argumenta que las ratas desarrollan "mapas cognitivos" de su entorno que guían su comportamiento de forma más compleja que simples conexiones estimulo-respuesta. El autor también discute brevemente la naturaleza "estrecha" versus "amplia

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Mapas Cognitivos en Ratas y Humanos

Este documento presenta dos escuelas de pensamiento sobre cómo las ratas aprenden en laberintos. La escuela de "estimulo-respuesta" argumenta que el aprendizaje se basa en el refuerzo de conexiones neuronales específicas. La otra escuela, a la que pertenece el autor, argumenta que las ratas desarrollan "mapas cognitivos" de su entorno que guían su comportamiento de forma más compleja que simples conexiones estimulo-respuesta. El autor también discute brevemente la naturaleza "estrecha" versus "amplia

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21

Edward C. Tolman,
"Mapas cognitivos en ratas
y hombres" (1948)

Dedicar e! cuerpo de este ensayo a describir experim entos con ratas. Pero al final,
tam bin tratar de indicar e] significado de estos hallazgos en ratas para la conducta
clnica de los humanos. La mayora de fas investigaciones sobre ratas de tas que infor
mar fueron realizadas en el laboratorio de Berkeley. Pero tam bin incluir ocasional
mente informes de la conducta de ratas fuera de Berkeley que obviamente desperdiciaron
su vida en laboratorios fuera dei Estado. An ms, al inform ar sobre nuestros experi
m entos en Berkeley tendr que om itir m uchos de ellos. A qullos de los que hablar
fueron realizados por estudiantes de posgrado {o asistentes de investigacin volunta
rios) que, supuestam ente, obtuvieron de m sus ideas. Y algunos, aunque muy pocos,
incluso los realic yo mismo.
Permtanme em pezar mostrando ios diagram as de dos de los laberintos clsicos:
un laberinto de callejones y uno elevado. En un experim ento tpico, a la entrada del
laberinto (de callejones o elevado) se coloca a una rata ham brienta, a cual vaga por los
diversos senderos de los cam inos verdaderos y de los callejones sin salida hasta que
finalm ente llega a la caja de alim ento y come, Esto se repite (insisto, en los experim en
tos tpicos) una vez cada 24 horas y el anim al tiende a com eter cada vez m enos errores
(esto es, entraren los callejones sin salida) y a necesitar cada vez menos tiempo entre e!
inicio y la caja de alim ento, hasta que por fin no entra a ningn callejn sin salida y
recorre el tramo en unos cuantos segundos del inicio hasta la meta. Los resultados por

Tolman. F,LC. ( 1948). Los mapas cognitivos en las ratas y el hombre, f '.sychologiciil Review, 55,
189-208, XXXfV discurso de investigacin anual de la facultad, pronunciado en la Universidad
de California, Berkeley, el 17 de marzo de 1947. Presentado tambin el 26 de marzo de 1947
como una de una serie de conferencias sobre psicologa dinmica, organizada por la divisin de
psicologa de la Western Reserve University, Cleveland, Ohio.
218

i'ihvayd C. Tohmtn

219

lo general se presentan en formas de curvas prom edio de entradas a los callejones sin
salida o de los segundos desde el inicio liasia la nieta, en grupos de ratas.
Todos los estudiantes coinciden en cnanto a los hechos. No obstante, estn en
desacuerdo respecto de la teora y de la explicacin.
{1) Primero, hay una escuela de psiclogos para anim ales que cree que la conduc
ta de las ratas en laberintos es cuestin de sim ples conexiones estim ulo-respuesta. Se
gn ellos, aprender consiste en re forzar algunas de estas conexiones y en debilitar otras.
De acuerdo con la escuela estm ulo-respuesta, a! avanzar p o r e laberinto la rata res
ponde intilm ente a una sucesin de estm ulos e x te rn o s ....im genes, sonidos, olores,
presiones, etctera, que impresionan sus rganos de los sentidos externos , adem s de
os estm ulos internos procedentes de las visceras y de los msculos esquelticos. Estos
estm ulos externos e internos provocan que la rata cam ine, corra, d vuelta, vuelva
Figura 1 Plano del laberinto: laberinto de callejones en T d e 14 unidades,
(De M. H. Elliott, The efect o cb an g e o rew ard on tbe m a /e perform ance o
rats. Univ. Coiit. Publ. Psychol.,
4, p.20.)

220

C o n ih ic i'iim i

Figura 2 l aberintos elevados en T d e 14 unidades. (De C. H. H onzik, The


sensory basis o m aze learning in rats. Campar. Psychot, M o n o f t 1936, 13,
N 4, p. 4. stos eran dos laberintos idnticos, co lo cad o s lado a Indo en la
m ism a habitacin.)

sobre sus pasos, huela, se levante y tenga las otras conductas sim ilares que se presen
tan, El sistem a nervioso central de la rata, segn esta opinin, puede com pararse con un
com plicado conm utador telefnico. Estn las llam adas entrantes de los rganos de los
sentidos y los mensajes salientes hacia los msculos. A ntes de aprender un laberinto
especifico, los interruptores conectados (las sinapsis, segn el fisilogo) estn estable
cidos en una serie de formas y produeen las respuestas exploratorias prim arias que
aparecen en los p rim ero s ensayos. A p ren d er, segn esta o pinin, co n siste en e!
re forzam iento y debilitam iento de varias de estas conexiones; las conexiones que resul
tan de los recorridos del anim al por la trayectoria correcta se vuelven relativamente
ms abiertas al paso de los im pulsos nerviosos, m ientras que aquellas que conducen a
los callejones sin salida se vuelven relativam ente ms cerradas.
D ebe sealarse adem s, sin em bargo, que esta escuela de estim ulo-respuesta se
divide en otros dos subgrupos.

Skhvanf C Tofwnn

221

(a) Existe el subgrupo que sostiene que la mera mecnica implicada en el recorri
do del laberinto es tal que los estm ulos decisivos del laberinto son presentados sim ul
tneam ente a los de las respuestas correctas con mayor frecuencia que los de las
respuestas errneas. De ah que. slo sobre la base de una mayor frecuencia, las co
nexiones neurona les entre los estm ulos decisivos y las respuestas correctas tendern,
se dice, a reforzarse a expensas de las eonexiones incorrectas.
(b) Hay otro subgrupo de esta escuela estm ulo-respuesta que sostiene que la ra
zn por la que se refuerzan las conexiones apropiadas en relaciones con las inapropiadas
es, ms bien, el hecho de que las respuestas resultantes de las conexiones correctas van
seguidas ms ci cerca en el tiempo por la reduccin de la necesidad. As, una rata
ham brienta en un laberinto tiende a obtener alim ento y a reducir su hambre m s pronta
como resultado de las respuestas de la trayectoria verdadera que como resultado de las
respuestas de los callejones sin salida. Y se dice que, de alguna manera, dicha reduc
cin de la necesidad que se produce de inm ediato o, por usar otro trm ino, dichos
reforzam ientos positivos* tienden a reforzar ias conexiones que la han precedido ms
estrecham ente. As, es com o s i ....aunque esta no es la forma en que lo declarara este
subgrupo la parte de la rata que recibe la satisfaccin telefoneara a la central y le
dijera a la operadora: Conserva esa conexin; fue buena; y asegrate de usarla de
nuevo la prxima vez que entren esos mismos estm ulos." Estos tericos tam bin supo-

Figura 3 Curvas re error co rrespondientes a cuatro grupos, J ratas. (P e E


Toiman y C. H. H o n /ik , D egiees o hunger, rew ard and non-rew ard, and
m aze-learning in rats. Univ. [Link] l uhl. Isychol., 1930, 4, N 16, p. 246. Se
us un laberinto idntico ai laberinto d e callejones m ostrado en la figura 1.)

Das

222

Cnnduciismo

nen (al m enos algunos de ellos, algunas veces) que si se obtienen resultados m alos
m olestias , reforzam ientos negativos , entonces esa mism a parte de la rata que
recibe satisfacciones y m olestias, telefonear y dir: Corten esa conexin y no se atre
van a usarla a prxim a vez.
Esto basta com o breve resum en de las dos variedades de la escuela estim ulorespuesta o del conm utador telefnico.
(2) Regresemos ahora a la segunda escuela principal. Este grupo (y yo pertenezco a
l) puede llamarse el de los tericos de campo, Nosotros creemos que en el curso del apren
dizaje se establece en el cerebro de la rata algo como un mapa de campo de! ambiente.
Coincidimos con la otra escuela en que, al recorrer el laberinto, la rata est expuesta a
estmulos y finalmente, como resultado de estos esdmulos, llega a respuestas que realmente
ocurren. Sin embargo, creemos que los procesos cerebrales intermedios son ms complica
dos, ms tramados y en muchos casos, hablando pragmticamente, ms autnomos de lo
que suponen los psiclogos de estimulo-respuesta. Aunque admitimos que la rata est bom
bardeada por los estmulos, sostenemos que su sistema nervioso es sorprendentemente se
lectivo en cuanto a cules de esos estmulos admitir en un momento dado.
En segundo lugar, afirm am os que la misma oficina centra! es ms parecida a una
sala de control de mapas que a una vieja centralita telefnica. Los estm ulos que son
adm itidos no estn conectados con sencillos interruptores unvocos a las respuestas de
salida. Ms bien, los im pulsos de entrada por lo general son trabajados y elaborados en
la sala central de control para formar un mapa tentativo del ambiente, de tipo cognoscitivo.
Y es este mapa tentativo, que indica rutas, trayectorias y relaciones del ambiente, lo que
finalm ente determ ina qu respuestas em itir el anim al, si es que va a hacerlo.
Por ltimo, en lo personal yo sostendra que tam bin es im portante descubrir en
qu medida esos mapas son relativamente estrechos, sim ilares a franjas, o relativam en
te am plios y exhaustivos. Tanto los mapas de franjas como los exhaustivos podran ser
correctos o incorrectos en el sen tid o de que, al actu ar con ellos, desem bocaran
exitosam ente (o no) en la meta del animal. Las diferencias entre los mapas de franjas y
los exhaustivos slo aparecern cuando a la rata se le presente despus algn cam bio en
el am biente dado. Entonces, cuanto ms estrecho y sim ilar a una franja sea el mapa
original, menos lo llevar exitosamente al nuevo problema; mientras que, cuanto ms
amplo y exhaustivo fuera, le servira ms adecuadam ente en el nuevo ambiente. En un
mapa de franjas, la posicin dada dei animal est conectada con la meta slo por una
trayectoria relativamente simple y nica. En un mapa exhaustivo est representado un
arco ms amplio del ambiente, de modo que, si se cambiara la posicin inicial del animal
o si se introdujeran variaciones de las rutas especficas, este m apa amplio le perm itira al
animal com portarse con relativa correccin y elegir el nuevo cam ino adecuado.
Pero dirijm onos ahora a los experim entos en s. Los que he seleccionado, de
m uchos, para hablar de ellos son sencillos y parecen especialm ente im portantes para
reforzar la posicin terica que he estado presentando. Esta posicin, repito, contiene
dos supuestos, Primero, que el aprendizaje consiste no en conexiones estm ulo-respuesta sino en la formacin de series en el sistem a nervioso que funcionan como mapas
cognitivos. Y segundo, que tales mapas cognitivos pueden caracterizarse tilmente como
mapas que varan del tipo de franja a un tipo exhaustivo ms amplio.

/'(lun! C. Tolm an

223

Los experimentos entran en t inco encabezados: ( I ) aprendizaje atente; (2) p ru e


ba y error indirectos" (PEI); (3) bsqueda tic estm ulo , (4) hiptesis ; (5) orienta
cin espacia! .
(I)
Experim entos de "aprendizaje hlem e". I-I primero de ios experim entos de
aprendizaje latente fue realizado en Berkeley por Blodgett y publicado en 1929. Blodgett
no slo realiz los experimentos sino que origin el concepto. Manej a tres grupos de
ratas a travs de un laberinto de seis unidades, que se muestra en la figura 4. Tena un
grupo de control y dos experimentales. Las curvas de error correspondientes a estos gru
pos aparecen en la figura 5. La lnea continua muestra la curva de error del grupo l, el de
control. Estos animales fueron manejados de la manera ortodoxa. Esto es, realizaban un
ensayo al da y encontraban alim ento en la caja-m eta al final de cada ensayo. Los gru
pos U y III eran los experim entales. Los anim ales del grupo I I , la lnea de rayas, no
fueron alim entados en el laberinto los prim eros seis das, sino slo en su jaula, unas dos
horas ms tarde. El sptim o da (indicado por la cruceeita) las ratas encontraron ali
mento e final del laberinto por prim era ve/, y siguieron encontrndolo los das poste
riores. Los anim ales del grupo 111 fueron tratados en forma similar, slo que encontraron
el alim ento al tercer da y lo siguieron encontrando all los das posteriores. Se observa
r que los grupos experim entales, m ientras no encontraban com ida, parecan no apren
der gran cosa. (Sus lneas de error no cayeron.) Pero en los das inm ediatam ente
p o ste rio re s al p rim e r e n c u e n tro con la c o m id a , sus cu rv a s de e rro r cay ero n
sorprendentem ente. En pocas palabras, pareca que en los ensayos no recom pensados

Figura 4 Laberinto de callejones, e n T de seis unidades. (De I I. C. Blodgett,


The eeet o the introckidion o rewvml upon the m azo perform ance o rats.
Univ. Ccilit. Pub. Psychol., 192*), 4. N" tt, p. 117.)

224

niductismn

Nmero de das

Figura 5 Curvas d e error correspondientes al experim ento de aprendizaje


latente. (De H. C. Blorlgett, The e fe el of ihe introduction o rewarc opon (he
m aze perform ance o rats, Univ. Cnif. Puht. PsychoL, 1929, 4, N '1fl, p, 20.)
estos anim ales haban estado aprendiendo mucho m s de lo q u e haban mostrado. Este
aprendizaje, que no se manifest hasta que no se introdujo la com ida, fue llamado por
B lo d g e tt " a p re n d iz a je la te n te . Si in te rp re ta m o s e s to s re s u lta d o s en form a
antropom rfico, diram os que, m ientras los anim ales no reciban ningn alim ento al
final de laberinto, seguan tom ndose su tiem po para recorrerlo; seguan entrando en
muchos callejones sin salida. Sin em bargo, una vez que supieron que obtendran com i
da. demostraron que durante esos ensayos no recom pensados haban aprendido dnde
estaban muchos de los callejones sin salida, Haban estado levantando un m apa" y lo
pudieron utilizar despus, en cuanto estuvieron m otivados para hacerlo.
Hozink y yo repetim os los experim entos (o ms bien, i lo hizo y yo recib parte
del crdito) con los laberintos en T de 14 unidades, m ostrados en k figura t, y con
grupos de anim ales m s grandes, y obtuvim os resultados sim ilares. Las curvas resul
tantes se m uestran en la figura 6, U sam os dos grupos de control: uno que nunca encon
tr com ida en el laberinto (H N R ) y uno que siem pre la encontr (HR). El grupo
experim ental (H NR-R) encontr el alim ento ai final dei laberinto al undcim o da y
mostr el mism o tipo de cada sbita.
Pero probablem ente el m ejor experim ento que dem uestra el aprendizaje latente
fue, desgraciadam ente, uno que no se hizo en Berkeley sino en la Universidad de owa.
por Spence y [Link]. Hasta ahora slo se ha publicado un resumen de este experim en
to. Sin em bargo, Spence envi un m anuscrito prelim inar, el cual resum im os en la si-

ihvanl C' Tolnian

225

Das

Figura6 C urvastle error corresoiidieritos a HR, IINR, t lNR-R. (De E. C. Toiman


y C, H. Honzik, Inlroduc linn ,iml romoval of rew ard, <md m<izo perform ance
n r<ils. Univ. C'iilil. Puhi. ^ v i hol., I (U 0. 4, N" i 1), p. 2 (w .)
guente exposicin. Se em ple un sencillo laberinto en Y (vea figura 7) con dos cajasmeta. Al final de! brazo derecho ele a Y haba agua y, al final del brazo izquierdo,
comida. Durante el periodo tic entrenam iento se m anejaron ralas que no estaban ni
ham brientas ni sedientas. Se saciaban tanto con com ida como con agua antes de los
ensayos del da. Sin em bargo, estaban dispuestas a correr porque despus de cada reco
rrido, eran sacadas de cualquiera de las cajas finales y puestas en una jaula viva junto
con otros anim ales. De esta forma se les hizo cuatro pruebas diarias durante siete das,
dos pruebas a la derecha y dos a la izquierda,
Rn la prueba crucial, los anim ales fueron divididos en dos subgrupos, uno form a
do slo por ratas ham brientas y el otro slo por sedientas. Entonces se encontr que en
la primera prueba, e grupo ham briento se diriga de inm ediato a la izquierda, donde
estadsticam ente la com ida haba estado con mayor frecuencia que a la derecha. Y el
grupo sediento se iba a la derecha, donde estadsticam ente el agua haba estado con
mayor frecuencia que a la izquierda. Estos resultados indicaron que en las condiciones
anteriores, no diferenciales y con la muy ligera recom pensa de sim plem ente ser devuel
tos i sus jaulas, no obstante ios anim ales habuni estado aprendiendo dnde estaba el
agua y dnde la comida. En pocas palabras, adquirieron un mapa cogititivo al efecto de
que a com ida estaba a fa izquierda y el agua a fa derecha, aunque durante la adquisi
cin de este mapa no hubieran m ostrado niiiguim propensin estm ulo-respuesta a ir
ms hacia el lado que posteriorm ente se convirti ei la meta.

226

l omhwfiMUii

Figura 7 Plano del aparato. (Tornado de


K. W. Spence y R. [Link], An ex p erim en
tal test ot the sgn-gestall fheory of trial and
error learning. /, Exper. Psychol., 1 946, 36,
p. 494. fin este artculo los autores d escri
ben otro experim ento, pero em plearon el
m ism o laberinto.)

Se hicieron m uchos otros experim entos de aprendizaje latente en el laboratorio de


Berkeley y otras partes. En genera!, todos han confirm ado la m ayor parte de los hallaz
gos arriba m encionados.
D irijm onos ahora al segundo grupo de experim entos.
(2)
"Prueba y error indirectos (P E !), El trm ino de prueba y error indirectos
(abreviado PEI) fue inventado por el profesor M uenzinger de C olorado1 para designar
el tipo de conducta vacilante, m irando de un lado a otro, que con frecuencia se observa
en las ratas en un punto de decisin, antes de ir realm ente en una u otra direccin.
En nuestro laboratorio se han realizado bastantes experim entos de PE y slo
hablar de unos cuantos. En la m ayora de ellos se ha usado lo que se llama un ambiente
de discrim inacin. En un tipo caracterstico de aparato de discrim inacin visual, dise
ado por [Link] (m ostrado en Sa figura 8), el anim al se coloca en un pedestal saltarn
frente a dos puertas que difieren en alguna propiedad visual, digam os, como se m uestra
en la figura, franjas verticales y franjas horizontales.
Se establece que uno de cada par de estm ulos visuales siempre sea el correcto y
el otro, el incorrecto; y ios dos se intercam bian de lado a lado en forma aleatoria. Del
animal se requiere que aprenda, digam os, que la puerta con franjas verticales es siem -

'J'mvt?. K F. Muenzingcr, Prueba y error indirectos en un punto de eleccin: I. Exornen general de sus
relaciones con in eficiencia det aprendizaje.,/ Gene!. [Link], 1938, 53, 75-86.

EdwartS

Taiman

227

pre la correcta. Si salta a ella, ia puerta cae abierta y obtiene alim ento en ia plataform a
que est atrs. Si, por otra parte, el animal salta incorrectam ente, encuentra cerrada la
puerta y cae en una red a unos 60 centm etros abajo, de donde es recogido y vuelto a
colocar en el pedestal para volver a empozar.
U sando una configuracin sim ilar (vea ia figura 9), pero con una plataform a fren
te a las puertas de modo que si la rata elega incorrectam ente pudiera volver a saltar y
em pezar de nuevo, encontr que, cuando fa eleccin era fcil, digam os entre una puerta
blanca y otra negra, los anim ales no slo aprendan ms rpido sino que hacan m s PEI
que cuando ia prueba era difcil, digam os una puerta blanca y otra gris (vea la figura
10). D espus se vio (vea la figura 1 1) que el PEI em pez a aparecer precisam ente
cuando las ratas em pezaban a aprender (o poco antes). D espus de haber establecido el
aprendizaje, sin em bargo, el PE em pez a reducirse. An ms, en un estudio de dife
rencias individuales, realizado por Ceier, Levin y y o {en realidad hecho por G eier y
Levin) usando el m ism o aparato de disdim im iein, se encontr que con exactam ente a
misma dificultad de problem a, el animal m s isto haca ms PEI.

T. M. <eier, M. [Link] y R. C. Toltm. Diferencias individuales en el aprendizaje de emocionalidad, forma


cin de hiptesis, prueba y error indirectos y discriminacin visual en ratas. Campar. Psycktil. Mtwgr.. (9 4 1, 17,

228

Cumltii tismn

Figura 9 (De L C. Tolman, Prediction o v ic ario u s tra an d error hy m ans o


the scbem atic sow bug. Psycbol, Rev,, 1939, 46, p. 319',!
Para resumir, en los experim entos de discrim inacin visual, cuanto m ejor es el
aprendizaje, hay ms PE!. Pero esto parece contrario a lo que quiz habramos espera
do. N osotros mism os esperaram os hacer m s PE, ms muestreo de los dos estm ulos,
cuando es difcil escoger entre ellos, que cuando es fcil.
Cul es la explicacin? La respuesta, creo yo, se encuentra en el hecho de que
son diferentes las m aneras en que establecem os los problem as de discrim inacin visual
para las ratas y la m anera en que establecem os problem as sim ilares para nosotros mis
mos. Nosotros ya sabem os nuestras instrucciones. Sabemos de antemano lo que vamos
a hacer. Se nos dice, o nos decirnos nosotros m ism os, que hay que elegir el ms claro de
los dos grises, el m s pesado de los dos pesos, o algo similar. En tal am biente, hacem os
ms m uestreo, ms PF.f, cuando es pequea la diferencia de estm ulo. Pero para as
ratas es muy diferente el problem a usual en un aparato de discrim inacin. No saben lo
que se quiere de ellas. La mayor parte de su aprendizaje en tales experim entos parece
co n sistir en descu b rir las in stru ccio n es. Las ratas tienen que d escu b rir que a lo
que tienen que poner atencin es a la diferencia en brillantez visual, no a la diferencia
entre derecha e izquierda. Su PEI aparece cuando em piezan a entender. A mayor
diferencia entre los dos estm ulos, los anim ales son ms atrados por esa diferencia. De
ah que entiendan ms pronto y, en e! proceso de entender, hagan m s PE.

/tum l (

Ta!man

229

Curvas de aprendizaje
Nmero promedio de recorridos correctos por da

Das

Figura 10 (De E. C Tolman, Prediclion ot vicarious tria! and error by m eans


o the schem atic sovvbug. Psychot. Ri'v,, 1939, 46, p. 319.)

i
El que sta sea una explicacin razonable apareci despus, en un experim ento de
M inium y yo (ci verdadero trabajo, claro, lo h i/o M inium ) en el que a un grupo de seis
ratas prim ero se le ense !a discrim inacin entre blanco y negro, despus dos discri
minaciones, sucesivamente ms difciles, ntre gris y negro. Por cada dificultad, a las
ratas se les daba una larga serie de pruebas adicionales ms all del punto en el que
hubieran aprendido. Al com parar e! principio de cada una de estas tres dificultades, los
resultados fueron que las ratas hacan m s PEI con las discrim inaciones fciles que con
las m s difciles. Sin em bargo, tratndose do com parar la cantidad de PEI durante la
actuacin final, despus de que cada aprendizaje se haba estabilizado, se obtenan los
resultados opuestos. En otras palabras, despus de que las ratas finalm ente adivinaban
las instrucciones, entonces, al igual que los humanos, hacan ms PEI, ms muestreo,
cuanto ms difcil fuera la discrim inacin.
Finalmente, sealem os tam bin que Jackson' encontr en Berkeley que, en un
laberinto, las unidades ms difciles de ste producen ms PEI y tam bin que las ratas

1 . L. Jackson, PF.I eri un laberinto elevado../ Ctm>. f .w cfm l. 1043, 36, W-107.

230

Comiactismo

Das
Figura 11
(De E, C. Tolman, Prediction o vicarious tra and error by m cans
of the schem atk sow bug. Psychol. Rev., 1939, 46, p. 320.}

ms estpidas hacen m s PE. La explicacin; com o yo lo veo, es que, en el cas de los


laberintos, las ratas conocen sus instrucciones. Para ellas es natural esperar que la m is
ma trayectoria espacia! conduzca siem pre al m ism o resultado. Eso no hay que decrselo
a las ratas en el laberinto.
Pero, ahora, cul es el significado final de todo este PEI? C m o afectan nues
tro argumento terico estos hechos acerca de PE? Mi respuesta es que estos hechos
ofrecen apoyo adicional a la doctrina de la construccin de mapas. El PE, com o yo lo
veo, es prueba de que en etapas criticas ya sea al captar por primera vez las instruc
ciones o despus, al asegurarse de qu estm ulo es cul la actividad del anim al ya no
es slo la de responder pasivam ente a estm ulos discretos, sino ms bien la de seleccio
nar y com parar estm ulos. Esto me lleva entonces al tercer tipo de experimentos.
(3)
"Bsqueda de estm ulo ", M e rem ito a un experim ento reciente y en extrem o
im portante, me parece, realizado para su tesis doctoral por Hudson. Hudson empez a
interesarse en la cuestin de si las ratas podan o no aprender una reaccin de rechazo
en una sola prueba. Sus anim ales fueron probados uno a la vez en una jaula viviente
(vea la figura 13) con un pequeo diseo visual de franjas en un extrem o en el que
estaba m ontada una taza de comida. La rata ham brienta se aproxim aba a la taza y co
ma. Se instal un dispositivo elctrico de m odo que cuando la rata tocara la taza reci
biera una descarga elctrica, Y pareci que una sola descarga era suficiente. Pues cuando

Etfward

190
180
170
S 160
5 150

Taiman

231

Tarjela estmulo
blanco-negro

8. 140
0 130

$ 120

1 110

Q. 100
LU

90

80
70
60
50
40
10

20

30

40

50

60

70

80

90

100 110 120

130

Das

Figura 12 (De E. C. Tolman y : . M inium , VTF. in rats: O verfearnng and


diticulfy of discrim ination. /, Cony). Psychoi., 1942, 34, p. 303)

la rata era colocada en la misma jaula das e incluso sem anas despus, por lo general
m ostraba de inm ediato fuertes reacciones de rechazo hacia el diseo visual. El anima!
se retiraba de ese extrem o de la jaula, apilaba aserrn para cubrir el diseo, o m ostraba
otras reacciones divertidas, todas las cuales eran de naturaleza de retirarse del diseo o
hacerlo desaparecer.
Pero el hallazgo particular que ahora me interesa apareci com o resultado de una
m odificacin de este procedim iento estndar. H udson observ que los anim ales,
antropoinrficam ente hablando, con frecuencia parecan buscar alrededor despus ci
la descarga para ver qu era lo que los haba golpeado. De ah se le ocurri que, si se
hiciera que el diseo desapareciera en e! instante en que ocurriera la descarga, quiz las
ratas no establecieran esa asociacin. Y esto fue lo que ocurri en efecto en el caso de
m uchos individuos. Hudson agreg ms conexiones elctricas de m odo que la descarga
se recibiera al estar com iendo, las luces se apagaran, el diseo y la taza salieran de la
vista y las luces volvieran a encenderse, todo en cuestin de un segundo. C uando tales
anim ales fueron puestos en la jau la 24 lloras despus, un alto porcentaje no mostr
rechazo hacia el diseo, O, para citar las propias palabras de Hudson:
Aprender qu objeto evitar ... puede ocurrir exclusivamente en el periodo posterior a

Ja descarga. Pites si el objeto del que redmeme se recibe la descarga es eliminado en el


momento de sta, un nmero significativo d animales no aprenden a evitarla, algunos
seleccionan otras caractersticas del ambient para el rechazo y otros no evitan nada.
fin otras palabras, creo que este experimento refuerza la nocin del carcter selectivo
ampliamente activo de la construccin del mapa cognitivo en la rata. Con frecuencia tiene

232

( titidtii tiviHii

Figura 13 {De Hradford H udson. Tesis d e docto rad o : "O ne triol earning: A
study o the avodance behavior o the ra". D epositada en la Biblioteca d e la
U niversidad de California, Berkeley, California.)
que buscar activamente los estmulos significativos para formar su mapa y no tan slo
recibir y reaccionar pasivamente a todos los estmulos que estn presentes fsicamente,
Veamos ahora el cuarto tipo de experim entos,
(4)
Lo.y experimentos de "hiptesis". Tanto la nocin de las hiptesis en las ratas
com o el diseo de los experimentos para demostrarlas deben acreditarse a Krech. Krech
us una caja de discrim inacin de cuatro compartimientos. En dicha caja de cuatro opcio
nes, el experim entador puede determ inar cu! es la puerta correcta en cada punto de
eleccin, en trm inos de que est ciara u oscura, a ia derecha o a a izquierda, o varias
combinaciones de esto. Si se aleatorizan todas las posibilidades de las 40 elecciones he
chas en 40 recorridos de las pruebas de cada da, el problema podra resultar insoluble.
Cuando se hizo esto, Krech encontr que cada rata pasaba por una sucesin de
elecciones sistem ticas. Esto es, una rata determ inada podra em pezar eligiendo prcti
cam ente todas las puertas de la derecha, y despus, todas las puertas oscuras, y as
sucesivamente. Krech llam hiptesis a este tipo de eleccin sistem tica, persistente
y por encim a de la probabilidad. Al usar este trm ino, obviam ente l no trata de im pli
car procesos verbales en ia rata, sino sim plem ente se refiere a o que yo he estado
llamando m apas cognitivos que, as parece por sus experim entos, se establecen de m a
nera tentativa para ser probados prim ero una y despus otra hasta que, s es posible, se
encuentra uno que si funcione.
Finalmente, es de sealarse que estos experim entos de las hiptesis, como los de
aprendizaje latente, PEI y los de bsqueda de estm ulo, com o tales no arrojan ningu
na luz sobre el ancho de los mapas seleccionados, pero si indican el carcter general del
aprendizaje, sim ilar al mapa y autoiniciado.

lward C Tnlmdii

233

Figura 14 (De i. Krechevsky (ahora D. Krechj, The gnesis ot' "bypotheses" n


rals. Univ. Calif. Puht. P w hol.. I()j2 , (>, N 4, p. 46.)

Para em pezar a atacar ei problema del ancho de los mapas, perm tanm e dirigirm e
al ltim o grupo de experim entos.
{5) fi\'i*M nientos de "orientacin esp a a l". Ya en 1929 [Link] haba inform ado
incidontalmente acerca def caso de una pareja de rulas suyas que, despus de haber
aprendido un laberinto de callejones, retiraron la lapa cerca ce la caja inicia!, treparon
para afuera y corrieron directam ente por encim a de la lapa hacia Ja caja-m eta, donde
volvieron a descender y comieron. Otros investigadores han reportado hallazgos .simi
lares. odas estas observaciones sugieren que las ratas realm ente elaboran m apas espa
cales am plios que abarcan ms de las trayectorias especficas para las que estn
entrenadas. En ios experim entos de los que ahora se va a inform ar esta posibilidad ha
sido som etida a mayores exmenes.
E ne! prim er experim ento, Tolman, Ritchic y Kalish (en realidad R itchiey Kalish)
usaron la configuracin mostrada en la figura i 5.
ste era un laberinto elevado. Los anim ales corran de A, a travs de la mesa
abierta circular, a lo largo de CD (que tena paredes de callejones; y finalm ente hasta
G, a caja de la comida. H era una luz que brillaba directam ente abajo de la trayectoria
d C a F; D espus de cuatro noches, tres pruebas por noche, en las que las ratas apren
dieron a correr directam ente y sin titubear de A a (i, se m odific el aparato por el radial
que se muestra en la figura 16. La trayectoria inicia! y la mesa quedaron igual, pero se
le agreg una serie de senderos radiales.
Los animales fueron colocados otra vez er? A, corrieron a travs de la mesa circular
hacia el callejn y se encontraron bloqueados. Entonces regpsaban a la mesa y empeza
ban a explorar prcticamente todos ios senderos ra lales. Despus de avalizar so unos
centmetros en cualquier sendero, cada rata finalm ente decida recorrer por completo uno
de ellos. E porcentaje de ratas que finalmente elogian alguno de los senderos largos del
a i 2 se muestra en la figura 17. Parece que haba una tendencia preponderante a elegir el
sendero nmero 6, que llegaba a un punto situado a unos diez centmetros de donde haba
estado la caja de comida. El nico otro sendero elegido con cierta frecuencia apreeiable es
el I ; esto es, el que apuntaba perpendicuiarm enle ai lado de ta comida en el cuarto.
Estos resultados parecen indicar que las t alas de este experim ento haban aprendi
do no slo a correr rpidam ente por la tortuosa ruta original, sino tambin, cuando sta
estuvo bloqueada y se presentaron senderos radiales, aprendieron a seleccionar uno que
apuntaba directam ente hacia ei punto donde haba estado la com ida o, ai menos, a

234

CnriJuriisnif)

Figura 15 A parato usado en e en trenam iento


prelim inar. (De E. C, Tolman, B. F. Rrtchie y D.
Kash, Studes n spatial earning. I. O rie n ta ro n
and short-cut. J, Exp, Psychol., 1946, 36, p. 16.)
elegir uno que corra perpendicularm ente al lado de la com ida de la habitacin.
Como resultado de su entrenamiento original, pareciera que las ratas hubieran ad
quirido no meramente un m apa de franja al efecto de que la trayectoria original en la que
estaba entrenada conduca a Ja comida, sino m s bien un mapa exhaustivo ms amplio al
efecto de que la comida estaba situada haca tal y cual direccin en la habitacin.
Considerem os ahora un experim ento m s realizado slo por Richie. Este experi
mento puso a prueba an m s la amplitud del mapa espacial que se adquiere. En este
experimento adicional, las ratas nuevamente corrieron a travs de la mesa, pero esta vez
hacia los brazos de una sencilla T (vea ia figura 18).
Se entrenaron 25 anim ales durante siete das, 20 pruebas en total, para encontrar
comida en F,; y se entrenaron otros 25 anim ales para encontrar comida en %. En el
diagrama, las letras L, indican luces. En el octavo da se giraron en i 80 grados la trayec-

Bilwan C. tolm an

235

Exp. Psychof., 1946, J, p. 17.)

toria inicial y la cubierta de la mesa para que ahora estuvieran en Ja posicin mostrada
en !a figura 19. Las lineas punteadas representan la posicin anterior. Y se agreg una
serie de senderos radiales. Qu ocurri? Nuevamente las ratas corrieron a travs de la
mesa hacia el callejn central. Cuando, sin em bargo, lo encontraron bloqueado, regre
saron a la mesa y esta vez pasaron m uchos segundos tocando y aventurando slo unos
pasos prcticam ente en todos los senderos. Finalmente, sin em bargo, en siete minutos,
42 de las 50 ratas eligieron una trayectoria y Ja recorrieron en su totalidad. En la figura
20 se muestran los senderos finalm ente elegidos por los 19 de estos anim ales que se
alim entaban en F, y por ios 23 que se alim entaban en Fr
Esta vez, ias ratas tendieron a elegir no ios senderos que apuntaban directam ente
a los lugares donde haba estado ia com ida, sino m s bien a los que corran perpendicu
larmente a los lados correspondientes de la hbil acin. Los mapas espaciales de estas
ratas, cuando los anim ales em pezaban de! lado opuesto de la habitacin, no eran, pues,
totalm ente adecuados a la posicin precisa de la meta, pero s eran adecuados a los
lados correctos de la habitacin. En pocas palabras, los mapas de estos anim ales no
eran de ninguna forma estrechos y de tipo franja.
Con esto termina mi informe sobre los experimentos. Fueron los experimentos de
aprendizaje latente, los experimentos de PE!, los experimentos de bsqueda de estmulo,
los experimentos de hiptesis y estos ltimos, Jos experimentos de orientacin espacial.

236

( 'onilui tlsino
20

16

12

Figura 17 N m ero (le ralas q u e eli


gieron cada una de las trayectorias.
(De E. C Tolman, R. E. Ritchie y D.
Kalish, 5ludies m spatiai learning. i.
O rie n ta tio n an d short-cu{. /. Exp.
Psychol., 1946, U>, p. 19.)

2"i
12 11 10 9

8 7

6 5 4 3 2

Das

Y
ahora, por fin, liego al problema humanamente significativo e interesante, es decir,
cules son las condiciones que favorecen a los mapas estrechos de franja y cules las que
tienden a favorecer los mapas exhaustivos amplios, no slo en las ratas sino en el hombre?
Hay considerable evidencia dispersa por toda la bibliografa en relacin con este
problem a, tanto para las ratas com o para el hombre. Alguna de esta evidencia se obtuvo
en Berkeley y alguna, en otras partes. No tengo tiem po de presentarla en detalle. Sim
plem ente puedo resum irla diciendo que los mapas estrechos de franjas, ms que los
mapas am plios exhaustivos, parecen ser inducidos: (a) por un cerebro daado; (2) por
una gama inadecuada de pistas presentadas am bentalm ente; (3) por una sobredosis de
repeticiones en la trayectoria en la que se entren originalm ente; (4) por ia presencia
de condiciones fuertem ente m otivaconales o fuertem ente frustrantes.
Es en este cuarto factor en el que quisiera detenerm e brevem ente en mis observa
ciones finales. Pues mi argum ento ser que por lo m enos algunos de los llamados m e
canismos psicolgicos, que los psiclogos clnicos y otros estudiosos de ia personalidad
han revelado como los diablos que estn detrs de m uchos de nuestros desajustes indi
viduales y sociales, pueden interpretarse com o el estrecham iento de nuestros m apas
cognitivos a causa de m otivaciones muy iiertes o frustraciones m uy intensas.
Mi argum ento ser breve, arrogante y dogmtico. Pues yo no soy clinico ni psic
logo social. Lo que voy a decir debe considerarse, por io tanto, sim plem ente como parte
de la naturaleza de las ra/ionalizaciones de un psiclogo de ratas que se ofrecen en
forma gratuia.

lrfwanl (' Taiman

2.17

Jaulas de ratas

Figura 18 (De B. F. Ritche, esis d e docto rad o , "Spatial learnng in rats".


D ep o sitad a en la B iblioteca d e la U n iv ersid ad d e C alifo rn ia, Berkeley,
California.)

A m anera de ilustracin, perm tanm e sugerir que por lo m enos los tres m ecanis
mos llamados, respectivam ente, regresin, f ijacin y desplazam iento de agresin
hacia el grupo externo, son expresiones de m apas cognitivos que son dem asiado estre
chos y que se forman en nosotros como resultado de una motivacin m uy violenta o
una frustracin muy intensa.
(a)
Considerem os la regresin. Este es el trm ino que se em plea en aquellos casos
en los que un individuo, ante un problem a dem asiado difcil, regresa a sus anteriores
form as infantiles de conducta. As, por poner un ejem plo, un caso de regresin sera la
sobreprotegida m ujer de edad m adura (de la que inform hace dos aos la revista Time)
que, despus de haber perdido a su esposo, regres (para gran apuro de sus hijas creci
das) a vestirse con una moda juvenil y a com petir con ellas por sus novios y, finalm ente,
a actuar com o una nia que requera atencin continua. N o quisiera que ustedes confia
ran mucho en la precisin informativa de Tinte, pero tal caso extrem o no es muy di fe-

2.18

( 'rntnctimiD

Figura 19 (De B. F. Rfchie, tesis de d octorado, "Spata earning ih rats'V


D e p o sita d a en la B iblioteca d e a U n iv ersid ad d e C alifornia, Berkeley,
California.)
rente de m uchos que realm ente se encuentran en nuestros hospitales m entales e incluso
en nosotros mism os. En todos esos casos, m argum ento sera ( I ) que tal regresin es
producto de una situacin emocional actual dem asiado fuerte y (2) que consiste en
regresar a un mapa anterior m s estrecho, el cual se debe al exceso de frustraciones o
motivaciones de la prim era infancia. La m ujer madura de Time se enfrent a una situa
cin emocional dem asiado frustrante ante a m uerte de su esposo y regres, yo aposta
ra, a sus m apas estrechos de la adolescencia e infancia, ya que stos originalm ente
haban im presionado excesivam ente debido a las experiencias sobre-tensionantes en la
poca en que estaba creciendo.
(b)
C onsiderem os Ja fija ci n . La regresin y la fijacin suelen ir de la mano. Pues
otra forma de declarar el hecho de la indebida persistencia de los prim eros mapas es
decir que estn fijados. Esto se ha dem ostrado en las ratas. Si las ratas reciben una
motivacin muy fuerte en su aprendizaje original, encuentran m uy difcil volver a apren
der cuando la trayectoria original ya no es correcta. Tambin despus de que han vuelto
a aprender, si se les da una descarga elctrica, al igual que la m ujer del Time, tienden a
regresar a elegir de nuevo la prim era trayectoria.

239

Eilw a n ! C. Taiman

15

15

69?
N = 23

N - 19

10

CE

18%

m
5 4%

jl_
iZZX,
1 2 3 4 5 6 7 8 9

4.5%:
10

8.9%
..... L. I 1.. <i

1 2 3 4 5 6 7 8 9

10

Figura 20 (a) Trayectorias seleccionadas por las ratas del grupo F,.; (b) Trayec
torias seleccionadas por las ratas tle grupo F,. (De B. F. Ritchie, lesis de d o c to
rado, "Spatial iearning in rais". D epositada en la Biblioteca de la U niversidad
de California, Berkeley, California.)

(c)
Finalmente, considerem os el mesp/niieno de las agresiones hacia os g ru
pos externos". La adherencia al propio grupo es lina tendencia siem pre presente entre
ios primates. Se encuentra en los chim pancs y ios simios, tan fuerte como en el hombre,
Los prim ates operam os en grupos. Y cada individuo de tal grupo tiende a identificarse
con todo su grupo en el sentido de que las m etas del grupo se vuelven las suyas, la vida
y la inm ortalidad del grupo, su propia vida o inm ortalidad. An ms, cada individuo
aprende pronto que, cuando est frustrado como individuo, no debe sacar sus agresio
nes contra los otros m iem bros de su propio grupo. A prende, en cam bio, a desplazar su
agresin hacia los grupos externos. Yo afirm o que dicho desplazara tent de la agresin
es tam bin un estrecham iento del m apa cognitivo. El individuo ya no llega a distinguir
el verdadero sitio de la causa de su frustracin. Los sureos blancos pobres, que la
em prenden contra los negros, estn desplazando su agresin contra los terratenientes,
el sistem a econm ico del Sur. los capitalistas de! N orte o cualquier otro lugar donde
pudiera residir la verdadera causa de su frustracin, hacia un grupo externo sim ple
m ente cmodo. Los fsicos de la facultad que critican a las hum anidades, o los psiclo
gos que criticam os a todos los dem s departam entos, o ia universidad en general que
critica al sistem a de escuela secundaria, o viceversa, el sistem a de escuela secundaria
que critica a la universidad o en un escenario an ms grande y mucho m s peligro
so....los estadounidenses que criticam os a los ruSs y los rusos que nos critican a noso
tros, todos participam os, al menos en parte, nda ms ni nada m enos que en dicho
desplazam iento irracional de nuestra agresin hacia grupos externos.
No trato de dar a entender con esto que no iaya verdaderas interferencias de un grupo
en las metas de otro y, por tanto, que las agresiones de los miembros de un grupo en contra

de los miembros del otro sean necesariamente total y meramente agresiones desplazadas.
Pero s afirm o que con frecuencia y en gran medida stas son meros desplazamientos.
Una y otra vez ef hom bre est cegado por motivaciones muy violentas y frustra
ciones muy intensas y cae en ei odio ciego, tonto y, al final, desesperadam ente peligro*
so, contra el ex tra o . Y la ex p resi n de esto s odios desplazados varia desde la
discrim inacin contra las m inoras hasta los conflagraciones m undiales.
Q u podem os hacer con esto, e n nom bre del cielo y de la psicologa? Mi nica
respuesta es predicar de nuevo las virtudes de la razn; esto es, d los mapas cognitivos
am plios. Y sugerir que los pedagogos y planeadores m undiales del futuro slo pueden
producir, si acaso, la presencia de a racionalidad requerida (es decir, mapas exhausti
vos) si cuidan de que ningn nio est dem asiado motivado o frustrado. Slo entonces
estos nios podrn aprender a m irar antes y despus, aprender a ver que suele haber
trayectorias indirectas y ms seguras hacia sus m etas adecuadas; aprender, esto es, que
el bienestar de blancos y negros, de catlicos y protestantes, de cristianos y judos, de
e s ta d o u n id e n s e s y ru so s (e in c lu s o de h o m b re s y m u je re s) es m u tu a m e n te
interdependiente.
No nos atrevam os a perm itir que nosotros m ism os u otros sean tan em ocionales,
tan ham brientos, tan mal vestidos, tan sobrem otivados que desarrollen m apas de franja.
Todos nosotros, en Europa com o en A m rica, en el O riente com o en el O ccidente,
debem os tener la calm a necesaria y estar lo suficientem ente bien alim entados para
poder elaborar m apas realm ente exhaustivos o, com o dira Freud, poder aprender a
vivir de acuerdo con el principio de la realidad, en lugar de vivir segn el dem asiado
estrecho e inm ediato principio del placer.
En pocas palabras, debem os som eter a nuestros hijos y a nosotros mism os (como
el gentil experim entador hara con sus ratas) a las condiciones ptim as de una motiva
cin m oderada y de la ausencia de frustraciones innecesarias, siem pre que ellos y
nosotros estem os frente a ese gran laberinto otorgado por Dios que es nuestro mundo
hum ano. No puedo predecir si podrem os o si se nos perm itir hacer esto; pero s puedo
decir que, slo en la medida en que podam os y en que se nos perm ita hacerlo, tendre
mos bases para la esperanza.

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