Jaime Lusinchi: 1984-1989
EL BUEN GOBIERNO DE JAIME LUSINCHI
El Nuevo Pas
Edicin Especial 18vo. Aniversario
Jueves 26 de Enero del 2006
Pgina: 16-24
EDUARDO MAYOBRE es Licenciado en Filosofa de la Universidad de Chile y
Economista de la Universidad de Cambridge. Fue Viceministro de Hacienda, Jefe de la
Oficina Central de Presupuesto y Presidente del Instituto de Comercio Exterior.
Internacionalmente, ha sido Director del Fondo Monetario Internacional, del Banco
Mundial y del SELA. Actualmente es columnista de El Nacional y de la revista Zeta.
Por Eduardo Mayobre
1. COMENZANDO POR EL FINAL
Recuperacin, popularidad y consenso
Durante el gobierno de Jaime Lusinchi (1984-1989) se recuper el crecimiento de
la economa nacional, el cual haba desaparecido en los aos inmediatamente anteriores.
Esto se logr a pesar de que hubo menores ingresos petroleros, por causa de una brusca
cada en los precios internacionales de los hidrocarburos. Este resultado se logr
mediante estmulos a la inversin interna, tanto del sector privado como del pblico, y
una poltica de consensos con amplia participacin de trabajadores y empresarios. El
enfoque de consenso, por su parte, condujo a que la popularidad del Presidente, que haba
mostrado un alto nivel cuando fue electo (56,74% de los votos), fuera an mayor (67%,
segn la encuesta DATOS) cuando entrego su mandato. Esto permiti que el candidato
de su partido, Carlos Andrs Prez, fuera electo con una alta votacin (52,9%), lo que no
ocurra desde 1963, haca veinticinco aos, cuando el candidato de Accin Democrtica,
Ral Leoni, sucedi al lder de ese partido, Rmulo Betancourt.
El Gran Viraje
No obstante lo anterior, el gobierno de Lusinchi ha sido uno de los ms peor
tratados por la opinin pblica en los aos posteriores. La razn principal para este
cambio brusco de percepcin radica en que desde principios de 1989 el gobierno que lo
sucedi asumi una poltica que llam El Gran Viraje, la cual, como lo indica su
nombre, cambi el sentido de direccin de las polticas econmicas y sociales que haba
desarrollado la democracia venezolana desde 1958. La nueva orientacin privilegiaba las
polticas liberales y el predominio del mercado en los asuntos econmicos y converta a
las polticas sociales en un instrumento accesorio.
La cada reciente del Muro de Berln le haba dado un gran impulso a las teoras
de libertad de mercado propugnadas por los economistas ortodoxos de los Estados
Unidos, que haban sido recientemente ensambladas en el llamado Consenso de
Washington.
El Caracazo
En Venezuela, El Gran Viraje encontr desde sus inicios un gran escollo. El
programa liberal haba sido anunciado por el Presidente Prez el 4 de febrero de 1989 en
el discurso de su segunda toma de posesin. En l se anunciaba el aumento (o
liberalizacin) de los precios y la liberacin de las tasas de inters y la tasa de cambio del
Bolvar, el aumento del precio de la gasolina y de los pasajes del transporte pblico y una
mayor influencia de los empresarios privados, que coincida con la composicin de su
gabinete ministerial. El 27 de febrero de ese mismo ao se rebelaron amplios sectores
populares de Caracas y Guarenas y se produjo una situacin de anarqua con violencia
generalizada y saqueo de comercios, el llamado Caracazo. Como se dijo entonces,
bajaron los cerros. El Ejrcito intervino para restaurar el orden (en la prctica las
policas haban sido desbordadas) y se produjeron muertes y desapariciones.
El 27 de febrero de 1989 se origin en la impericia poltica del nuevo equipo
econmico del Gobierno ms que en la orientacin ideolgica que ste propugnaba. El
anuncio de una liberacin de precios que no se hizo efectiva inmediatamente, por falta de
instrumentacin administrativa, produjo una escasez y un acaparamiento que las masas
atribuyeron a los distribuidores y dueos de casas de abastos, contra los cuales dirigieron
su ira.
El aumento inconsulto de los precios de los pasajes de transporte fue el detonante.
Un ejemplo de la dilacin en hacer efectivas las medidas anunciadas puede observarse en
la liberacin de la tasa de cambio, la cual slo se decret el 12 de marzo, a pesar de haber
sido anunciada el 4 de febrero. Este retardo dio lugar a todo tipo de especulaciones, lo
que agrav la situacin.
Culpar el pasado
La sorpresa y desconcierto que produjo esta primera colisin del Gran Viraje
con el sentimiento popular condujo a quienes promovan las nuevas polticas a
responsabilizar al pasado de lo sucedido.
Se utiliz la vieja artimaa, an no desaparecida, de descargar la propia
cu1pabilidad en la administracin anterior. Este expediente le permita, al mismo
tiempo, destacar la diferencia entre el nuevo enfoque lo que personeros econmicos del
nuevo gobierno dieron en llamar los ltimos treinta aos, que se haban iniciado
precisamente en 1959. Atribuyeron a la angustia acumulada del pueblo la rebelin del 27
de febrero. Y le asignaron la mxima responsabilidad a la ltima administracin que
haba seguido los lineamientos y polticas econmicas establecidos por el gobierno de
Rmulo Betancourt, que en lneas generales haban seguido los gobiernos democrticos
hasta entonces. As comenz la campaa de opinin en contra del puntofijismo, que en
sus inicios represent una campaa a favor del, neoliberalismo. Los grandes medios de
comunicacin, identificados con esta ltima corriente de opinin, subrayaron y
exacerbaron este punto de vista.
En consecuencia, el gobierno de Lusinchi paso a ser para esos medios la mxima
expresin de todos los defectos y carencias de las polticas dirigistas y estatistas de
los ltimos treinta aos. Los grandes grupos empresariales, que aspiraban a la
privatizacin de las empresas pblicas creadas durante esas tres dcadas (incluida
PDVSA), se tornaron agresivos en, favor del nuevo enfoque liberal. Y e1 de Lusinchi
pas a ser el principal culpable de las polticas anteriores. Asuntos relativamente tcnicos,
como el control de cambios, que Lusinchi haba heredado del gobierno de Lus Herrera
Campins y mantuvo durante su gobierno, fueron convertidos en problemas ticos e
incluso en demandas penales. El control de cambios era inmoral per se, en cuanto
atentaba contra la libertad de mercado. La reduccin de las reservas internacionales se
consider una irresponsabilidad, a pesar de que gracias a ella se pudo recuperar el
crecimiento de la economa y el empleo as como reducir la deuda externa. No haber
llegado aun acuerdo crediticio con el Fondo Monetario Internacional fue tildado de
irracional, no obstante que el de Lusinchi fue el nico gobierno deudor latinoamericano
que logr la reestructuracin de la deuda pblica internacional sin las ataduras que estos
implicaban (es decir, sin comprometerse a seguir polticas econmicas de libre mercado).
La desca1ificacin
Todo lo anterior signific que un gobierno que logr la recuperacin de la
economa, mantuvo altos ndices de popularidad y profundiz el dilogo y la convivencia
democrtica, fuera considerado a posteriori casi despectivamente. En resumen, el
desprestigio posterior del gobierno de Jaime Lusinchi, despus de que concluyera su
mandato, se origin en el contraste entre las polticas que adopt y la orientacin
neoliberal de la administracin que lo sucedi, la cual intento legitimarse mediante la
descalificacin de lo realizado hasta entonces.
La descalificacin no se limit a la orientacin o eficacia de las polticas aplicadas
o la ideologa que las sustentaba, sino que pretendi drsele un carcter moralizante.
Segn los voceros neoliberales el intervencionismo conduca al populismo, ste
llevaba al clientelismo y la discrecionalidad, lo que necesariamente desembocaba en
la corrupcin.
De esta manera se condenaba a posteriori, por razonamiento apriorstico, a todo
gobierno y todo rgimen que no siguiera los dictados del mercado, a pesar de que no
existieran casos concretos en los cuales sustentar tal acusacin. El nico caso que
mereci alguna condena de parte de los tribunales fue el de unas decenas de Jeeps
comprados a travs del gobierno para el candidato del partido Accin Democrtica,
ventajismo que desde la perspectiva actual luce ms bien pueril. A lo que se aadan las
inclinaciones sentimentales del Presidente hacia su secretaria privada, quien
posteriormente se convertira en su segunda esposa, lo que, segn los crticos, constitua
una afrenta a la moral y las buenas costumbres.
Al respecto, en 1991, en un libro llamado Las cosas en su sitio, Hctor Hurtado,
Francisco Garca Palacios y el autor de estas lneas escribieron lo siguiente: El traslado
de la lucha poltica y de las diferencias conceptuales al campo de la calumnia constituye
una enfermedad que degrada a las sociedades y a sus instituciones, mina la moral de los
pueblos, contagiados incautos y conduce a enfrentamientos estriles y autodestructivos.
La calumnia
La campaa de calumnias en contra de Jaime Lusinchi y su gobierno fue exitosa
en el sentido de que muchos de los infundos se hicieron lugares comunes. Al punto de
que una obra tan seria y respetable como el Diccionario de la Historia de Venezuela de
la Fundacin Polar en la entrada Lusinchi, Jaime, Gobierno de repite
irresponsablemente muchos de ellos. El capitulo (que aparece por primera vez en la
segunda edicin del Diccionario) est escrito por la historiadora Margarita Lpez Maya,
quien goza de cierta reputacin. Pero su contenido es tan poco serio que slo puede ser
producto de la ignorancia, la mala fe o el amiguismo.
El escrito tiene aproximadamente diez pginas, de las cuales se dedican cuatro a
los excesos de poder y otras cuatro al frustrado VII Plan de la Nacin y a la Comisin
Para la Reforma del Estado (COPRE), que fueron dos asuntos de menor monta durante el
gobierno de Lusinchi. El resto se despacha en dos pginas.
Respecto a los excesos de poder, seala que El Presidente Lusinchi termin su
mandato con un alto grado de popularidad (...) y sera slo posteriormente, al iniciarse el
gobierno de Carlos Andrs Prez, cuando se revel lo que puede considerarse el acto de
corrupcin ms grande hasta ese momento: el es cndalo del trfico de influencias a
travs del Rgimen de Cambios Diferenciales (RECADI). Aade que el diario El
Nacional public una serie al respecto y que se abri contra cuatro ministros del
gobierno de Lusinchi (realmente eran cinco, ms otros cinco altos funcionarios,
incluyendo a un Presidente del Banco Central, y realmente no se abri juicio sino que se
presentaron acusaciones que fueron declaradas improcedentes por la Corte Suprema de
Justicia). Pero omite el hecho de que la Corte Suprema consider sin sustento tales
acusaciones, con lo que mostr la independencia del Poder Judicial. La acusacin era tan
absurda que denunciaba un sobregiro o malversacin de US$ 11.000 millones, cifra
superior a lo que para entonces era el total de las importaciones anuales de Venezuela. La
acusacin descabellada sirvi para desviar la atencin de las irregularidades que se
hubieran podido presentar en la administracin del control de cambios. Para continuar la
confusin, Lpez Maya seala que Blanca Ibez, junto con los otros implicados, fue
expulsada de AD por el llamado caso Recadi cuando en realidad ni ella fue involucrada
en esa acusacin ni ninguno de los llamados otros implicados fue expulsado de AD.
Inevitablemente, el artculo destaca dualidad en la vida privada del Presidente
por su relacin con su secretaria privada, y le atribuye a ella: un afn protagnico. Este
problema, dice hubiera sido totalmente intrascendente, Pero aade que fue el origen
de una serie de actos de presin y corrupcin que caracterizaron la gestin: de gobierno,
sin indicar cuales fueron ta1es actos ni por qu fueron tan importantes como para
caracterizar a un gobierno.
En cuanto al VII Plan de la Nacin, al que califica de efmero, destaca que
origin la renuncia del ministro de Planificacin porque no se aceptaron sus novedades.
Realmente ese ministro, Lus Ral Matos Azcar fue sustituido en el ajuste de gabinete
que efectu Lusinchi al cumplirse el primer ao de gobierno y sus novedades fueron
desestimadas porque no se correspondan con las polticas del Gobierno y del partido de
gobierno. Otra falta de exactitud de bulto es la afirmacin de que la salida de ese ministro
provoc un alejamiento del gobierno del movimiento sindical cuando en realidad para ese
entonces las relaciones entre ambos eran estrechas, razn por la cual el lder obrero
Manuel Pealver ocup la secretara general de AD y mantuvo una unidad de criterios
con el gobierno. Las pginas que se dedican a la COPRE en el artculo comentado se
pudieran calificar de impertinentes. Esa Comisin reuni a un grupo de acadmicos con
aspiraciones de poder que segn alguna vez Lusinchi pastoreaban las nubes y que
propusieron todo lo proponible sin cuidar que hubiera coherencia en sus propuestas. Con
una inclinacin neoliberal, sus lideres ejecutivos, Carlos Blanco y Server Torres seran
posteriormente ministros de Carlos Andrs Prez, as como Matos Azcar terminara
siendo ministro de Hacienda de Rafael Caldera durante su segundo perodo dndole un
matiz neoliberal a su gestin.
En resumen, se dio la ocasin para que con calumnias, omisiones y distracciones
pretendieran escribir la historia quienes se consideran profesionales de ella. Pero ms
importante es qu la anticipacin que hicimos los redactores de Las cosas en su sitio
sobre el desencadenamiento de luchas estriles y autodestructivas, lamentablemente no
estuvo del todo equivocada. De aquellos barros no vienen estos lodos.
El Equilibrio
Las polticas econmicas y sociales del gobierno de Lusinchi fueron el ltimo
caso de equilibrio entre dos extremos que para entonces eran todava desconocidos en
Venezuela; por una parte el capitalismo salvaje, y por la otra, el primitivismo militar
seudo revolucionario. Durante las administraciones de Ramn Velsquez y Rafael
Caldera tambin se intent lograr aquel equilibrio, pero se encontraron con que ya las
fuerzas desestabilizadoras del capitalismo salvaje haban sido desatadas. El mejor
ejemplo al respecto es la inflacin de 85% de 1989, cuya anticipacin llev a Carlos
Andrs Prez a declarar que en caso de producirse se asilara. El asilo debi esperar
ms de tres aos, pero de hecho se produjo, en una muerte distinta a la que hubiera
preferido aquel Presidente. Para provocar esa muerte o destitucin del presidente Prez
algunos de sus opositores debieron recurrir al asesinato de instituciones y procedimientos
legales que todava parecan consustnciales a la democracia.
El equilibrio entre inflacin moderada y crecimiento desapareci desde l989 de la
vida econmica nacional y ni siquiera los, altos precios recientes del petrleo han podido
restituirlo. Las improvisaciones seudo revolucionarias en algunos casos han mantenido y
en otros han reemplazado a las polticas neoliberales. El delirio de los extremos ha
sustituido al equilibrio, cuya ltima expresin fue la poltica econmica y social de los
aos 1984-1989. Una demostracin es el hecho de que la tasa de cambio oficial del
bolvar, que era de 14,50 por dlar en 1989; lleg en menos de quince aos a superar los
Bs. 2.000 por dlar norteamericano, no obstante que se mantiene un control que fija
administrativamente esa tasa de cambio.
Las consideraciones anteriores quizs puedan contribuir a dar respuesta a una
interrogante que se puso de moda en los aos noventa y que copiaba a una que se haca
en Colombia: Cundo se freg Venezuela?. Pero volvamos al Gobierno de Lusinchi.
2. LA OBRA DE GOBIERNO.
La paz y el pacto social
Una de las caractersticas del gobierno de Lusinchi es que la paz social se
mantuvo a lo largo de todo el perodo, mediante el dilogo y la consulta con los
diferentes sectores. A pesar de que se vena saliendo de una crisis econmica sin
precedentes, se disfrut una tranquilidad laboral reflejada en la ausencia de huelgas o
conflictos industriales, y en ningn momento cupo duda sobre la continuidad y vigencia
del sistema democrtico.
En el mismo sentido, se profundiz la fortaleza de las instituciones mediante la
participacin de las asociaciones de trabajadores y empresarios de los partidos polticos y
de otras entidades representativas (lo que hoy llaman la sociedad civil) en la toma de
decisiones: El Pacto Social constituy un propsito y un estilo de gobernar. Adems, se
respetaron las atribuciones de las diferentes ramas del Poder Nacional y jams se utiliz
al Poder Judicial para componendas o persecuciones polticas. Asimismo, se mantuvo la
continuidad institucional mediante el reconocimiento de los compromisos de deuda
externa que haba adquirido la Repblica en aos anteriores, an en los casos en que se
discrepaba de la necesidad u oportunidad de los mismos.
La deuda externa era uno de los principales problemas que heredaba el gobierno
de Lusinchi. Haba conducido a la crisis econmica que atraves el pas en 1983, cuyo
smbolo ms importante fue el llamado Viernes Negro a principios del ao, cuando
desapareci.
El tipo de cambio del bolvar de 4,30 por dlar que haba regido por ms de veinte
aos en Venezuela. Tales acontecimientos se inscribieron en la crisis de la deuda externa
de Amrica Latina, que llev que los aos ochenta fueran conocidos internacionalmente
como la dcada perdida de Amrica Latina, en relacin a su crecimiento econmico.
Pero para Venezuela no fue una dcada perdida, pesar de que haba comenzado como tal.
Crecimiento real
El crecimiento econmico (PTB no petrolero) durante el gobierno de Jaime
Lusinchi fue en promedio de un 3,9% anual. Esto contrasta con un promedio negativo
durante los cinco aos anteriores del gobierno de Herrera, de algo menos que un 1%.
En 1983 la produccin nacional (PTB no petrolero) haba cado en cerca de 5%.
Recuperarla le tom al Gobierno ms de un ao. Pero entre 1986 y 1988 el PIB creci a
algo ms de 5% anual, tasa de crecimiento satisfactoria y sostenible. Desde entonces los
ndices de crecimiento de la economa nacional se han movido como un
e1ectrocardiograma alarmante. En 1989, la cada fue por primera vez en la historia de
Venezuela de ms del 10%. Despus se recuper durante tres aos para volver a caer en
1991, hasta llegar al movimiento epilptico de los ltimos aos, en los cuales se ha
pasado de tasas negativas del PIB de 8,9% y 7,7% en 2002 y 2003 a: tasas positivas de
17,9% y 9,4% en 2004 y 2005; ms explicables por efectos estadsticos que por el
crecimiento real de la economa.
El crecimiento real de la economa fue el mayor logro de la administracin de
Jaime Lusinchi. Se llama crecimiento real al de los sectores productivos, los que
producen bienes tangibles. Papas, vacas y tornillos. El crecimiento de la agricultura fue
particularmente notable: en un promedio ms de 5% anual. En los cinco aos anteriores
haba crecido a poco ms del 1% anual y en los cinco aos posteriores decreci en
promedio en un 1%.
Algo similar ocurri en la industria. Mientras en el perodo 1979-1983 el
promedio anual de incremento en la produccin fue de aproximadamente 1.5% y en el
perodo 1989-1993 apenas super el 1%, durante el gobierno de Lusinchi el crecimiento
anual promedio super el 5%. Cabe anotar que como las mayores inversiones en los
grandes proyectos industriales del sector pblico privado prcticamente haban concluido
para finales de 1983, el mayor crecimiento industrial ocurrido a partir de entonces tuvo
lugar en la mediana y pequea industria, lo que signific un cambio estructural en la
industria manufacturera nacional y una mayor integracin del aparato productivo si se
suman la agricultura y la industria, que son los sectores internos propiamente
productivos, se observa que su producto pas de un nivel de 80.000 millones de bolvares
a 100.000 millones de bolvares en 1988. (Todo a precios de 1984). Esto es, los sectores
productivos crecieron en un 25% en el quinquenio. Lo que muestra la prioridad que se
otorg a la llamada economa real (por contraste con la economa financiera), la cual
despus de alcanzar el nivel sealado se redujo en ms de 10% en l989 y se mantuvo
deprimida en los aos siguientes.
Lo anterior se reflejo en el empleo. Durante los aos 1979 a 1983 el desempleo
haba crecido de manera progresiva y acelerada desde 5.6% de la fuerza laboral hasta
llegar al 13.4% en 1984 (cifra similar a la que ahora se presenta como un logro). Una vez
que las polticas de reactivacin de la economa y de los sectores productivos
comenzaron a dar resultado, la tendencia se revirti de manera dramtica y el desemple
s redujo consistentemente hasta llegar a solo 6.9% en 1988. Desde entonces no ha
habido una tasa de desempleo tan baja en Venezuela.
Constancia es la poltica de defensa del salario real de los trabajadores. Segn un
estudio del Banco Mundial publicado en 1995, el salario real per capita que haba
alcanzado un nivel de 155 en 1980 (considerando los de 1974 como iguales a 100) tuvo
una reduccin progresiva hasta llegar a 120 en 1984. Desde entonces hasta 1988 se
mantuvo prcticamente en el mismo nivel, gracias a las medidas compensatorias
adoptadas con el consenso de trabajadores y empresarios. A partir de 1989 el salario real
se redujo abruptamente para llegar a apenas 7 o en 1991 (menos de la mitad del nivel de
1980). Posteriormente tuvo una ligera recuperacin y se situ en 1993 en un nivel de 80
con una tendencia a decrecer, que se ha profundizado durante la ltima dcada. La
combinacin de mayor empleo y salarios reales estables durante 1984-1988 es la ms
clara expresin del contenido social y de beneficio a los trabajadores de la gestin de
gobierno de Jaime Lusinchi.
Cada de los ingresos
Los resultados productivos del quinquenio 1984- 1988 se obtuvieron a pesar de la
violenta reduccin de los ingresos petroleros durante el perodo. En efecto, mientras en
los aos 1979-1983 los ingresos por exportaciones petroleras fueron de aproximadamente
80.000 millones de dlares norteamericanos, entre l984 y 1988 apenas superaron los
50.000 millones. En el quinquenio siguiente los ingresos petroleros se recuperaron
parcialmente y se acercaron a los 60.000 millones de dlares, debido al aumento de
precios del petrleo provocado por la Guerra del Golfo Prsico. En trminos de promedio
anual de ingresos petroleros, estos fueron de US $16.000 millones durante l979-l983; de
US$ 10.000 millones durante 1984- 1988; y de casi US$ 12.000 millones entre 1989 y
1993. Sirva como punto de referencia que durante el ao 2005 los ingresos petroleros
fueron de US $ 35.000 millones.
Particularmente difcil fue el ao 1986, en el cual los ingresos por petrleo se
redujeron en ms de la mitad, a US $7.000 millones, debido a la poltica de precios bajos
que sigui el principal exportador, Arabia Saudita. Desde entonces y hasta 1988 los
ingresos se mantuvieron n un monto inferior a los US $ 10.000 millones, nivel inferior al
de 1974.
Debido a lo anterior, la cada de los ingresos petroleros pudo haber originado una
recesin de proporciones mayores, si no se hubieran adoptado las medidas
compensatorias que se tomaron, entre las cuales destaca en Plan Trienal de Inversiones
Pblicas aprobado en 1986, que se tradujo en obras concretas como autopistas, represas,
escuelas y hospitales.
Reduccin de la deuda
La deuda externa pblica de Venezuela se elev de US $1.200 millones en 1974 a
US $30.000 millones en 1982. Su incremento fue el antecedente directo de la crisis del
Viernes Negro de febrero de 1983, cuando el bolvar perdi la libre convertibilidad y se
instaur el control de cambios.
Al terminar el gobierno de Herrera Campins la deuda externa alcanza a US
$29.300 millones. Se haba convertido al igual que en el resto de Amrica Latina, en el
problema ms difcil de la economa. Durante la administracin de Lusinchi se reduce el
saldo de la deuda externa, el cual baja a US $25.600 millones a finales de 1988. Se
amortizaron 3.700 millones. El pago de estas obligaciones, contradas en aos anteriores,
y de los intereses generados, redujo los ingresos disponibles para el gasto por el gobierno
nacional y presiono las reservas internacionales.
A partir de 1989 el endeudamiento vuelve a crecer y ha seguido creciendo desde
entonces, con el agravante de que la deuda pblica interna se ha incrementado
exponencialmente en los ltimos aos. Contrario ha lo que hubiera podido esperarse, en
los ltimos aos la deuda pblica externa se increment aceleradamente a medida que
aumentaban los ingresos externos y disminuy cuando estos decrecieron.
El problema de las reservas
La reduccin de las reservas internacionales fue sealada como una de las
debilidades del gobierno de Lusinchi. Sin embargo, su nivel promedio fue superior al del
quinquenio anterior. Esto se explica porque durante la primera parte del quinquenio se
aumentaron las reservas y durante la segunda fueron utilizadas para los fines que le son
propios: asegurar los pagos del pas y mantener abastecida a la poblacin. Adems
jugaron un papel anticclico en la recuperacin de la economa.
En la reduccin de reservas a partir de 1986 gravito de manera decisiva la
reduccin de ingresos petroleros y el pago de las obligaciones de la deuda externa
contrada antes de 1984. Para el 3 de febrero de 1989 las reservas internacionales
alcanzaron a US $6.389 millones.
Una visin de conjunto
Se puede apreciar que el gobierno de Lusinchi pudo conjurar la crisis econmica
que haba estallado en 1983, hacer frente al problema de la deuda externa acumulada y a
la baja de los precios petroleros, recuperar la economa y reducir el desempleo,
manteniendo las orientaciones bsicas que haba seguido la democracia venezolana desde
1958 y que le haban ganado el respaldo popular. Para ello debi renunciar al apoyo
financiero del Fondo Monetario Internacional, que lo hubiera obligado a seguir las
polticas neoliberales que estaban en boga, ya puestas en prctica por las dictaduras
militares en Amrica Latina y que a partir de entonces adoptaron gobiernos como los de
Menem en Argentina, Fujimori en Per, y Prez en Venezuela, causando grave dao a las
instituciones democrticas.
El difcil equilibrio entre las demandas populares y las exigencias financieras
tambin evit plegarse a la moda de las privatizaciones que estimularon los grandes
consorcios transnacionales durante la dcada de los noventa. En una palabra, se mantuvo
una democracia de contenido popular.