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Relatos de Egan: Futuro y Diversidad

El documento presenta tres breves historias de ficción científica. La primera trata sobre un reducto ecológico artificial en la Amazonia donde la naturaleza ha sido modificada genéticamente y esconde secretos. La segunda habla sobre un científico que roba herramientas genéticas y desaparece en dicho reducto, lo que lleva a una agencia a planear una misión de rescate. La tercera historia no se resume. El documento también incluye reseñas elogiando la obra de Greg Egan.

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Relatos de Egan: Futuro y Diversidad

El documento presenta tres breves historias de ficción científica. La primera trata sobre un reducto ecológico artificial en la Amazonia donde la naturaleza ha sido modificada genéticamente y esconde secretos. La segunda habla sobre un científico que roba herramientas genéticas y desaparece en dicho reducto, lo que lleva a una agencia a planear una misión de rescate. La tercera historia no se resume. El documento también incluye reseñas elogiando la obra de Greg Egan.

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Una plaga gentica crea un reducto ecolgico artificial en pleno Amazonas donde los visitantes

no son bienvenidos. La secuenciacin del genoma permite remontarse por las lneas de
parentesco hasta hallar al antepasado comn de toda la humanidad. Un fallo en las
matemticas abre escalofriantes posibilidades en la fsica. Si pudieras conocer tus procesos
mentales al detalle, crees que encontraras un nico "yo" en el centro de tu mente? Y si una
nueva tecnologa para proteger al feto amenazase con reducir drsticamente la diversidad
humana?
Greg Egan, maestro de la ciencia-ficcin dura, plantea estos escenarios y muchos ms en esta
genial coleccin de relatos, posiblemente de las mejores que ha dado el gnero.
"Todos y cada uno de estos relatos son piezas de un virtuosismo absorbente."
Science Fiction Chronicle
"El universo puede ser ms extrao de lo que imaginamos, pero le resultar difcil superar a
Egan."
New Scientist
"Greg Egan revela maravillas con una capacidad artstica que est a la par de su audacia."
The New York Review of Science Fiction
"Una narrativa que expande la mente, y adems excelentemente escrita."
The Guardian

Greg Egan

Luminoso
ePUB v1.3
betatron 05/07/2012

Ttulo original: Luminous


Greg Egan, 1998.
Traduccin: Carlos Pavn
Editor original: betatron (v1.0 a v1.2)
Correccin de erratas: Atramentum
ePub base v2.0

Agradecimientos
Gracias a Caroline Oakley, Anthony Cheetham, John Douglas, Peter Robinson, Kate
Messenger, Philip Patterson, Tony Gardner, Russ Galen, David Pringle, Lee Montgomerie,
Gardner Dozois, Sheila Williams y Bill Congreve.

Mencin de derechos
Transition Dreams (Sueos de transicin) fue publicado originalmente en Interzone n
76, octubre de 1993.
Chaff (Briznas de paja) fue publicado originalmente en Interzone n 78, diciembre de
1993.
Cocoon (Crislida) fue publicado originalmente en Asimov's Science Fiction, mayo de
1994.
Our Lady of Chernobyl (Nuestra Seora de Chernbil) fue publicado originalmente en
Interzone n 83, mayo de 1994.
Mitochondrial Eve (Eva mitocondrial) fue publicado originalmente en Interzone n 92,
febrero de 1995.
Luminous (Luminoso) fue publicado originalmente en Asimov's Science Fiction,
septiembre de 1995.
Mister Volition (Seor Volicin) fue publicado originalmente en Interzone n 100,
octubre de 1995.
Silver Fire (Fuego plateado) fue publicado originalmente en Interzone n 102,
diciembre de 1995.
Reasons to Be Cheerful (Motivos para ser feliz) fue publicado originalmente en
Interzone n 118, abril de 1997.
The Plank Dive (La Inmersin de Plank) fue publicado originalmente en Asimov's
Science Fiction, febrero de 1998.

Briznas de paja
El Nido de Ladrones ocupa una regin ms o menos elptica situada a ambos lados de la
frontera entre Colombia y Per. El territorio se extiende cincuenta mil kilmetros cuadrados por
las tierras bajas al oeste del Amazonas. Resulta difcil precisar dnde termina la selva natural y
dnde empiezan a tomar el control las especies creadas por la tecnologa de El Nido, pero la
biomasa total del sistema debe rondar el billn de toneladas. Un billn de toneladas de
materiales estructurales, bombas osmticas, colectores de energa solar, fbricas qumicas
celulares y sistemas biolgicos de comunicacin y computacin. Todo bajo el control de sus
diseadores.
La informacin que podan aportar los mapas y las bases de datos se ha quedado
obsoleta. La manipulacin de la hidrologa y de la qumica del suelo, as como la modificacin
del rgimen de lluvias y de la tasa de erosin, han permitido que la vegetacin transforme el
terreno por completo: ha modificado el curso del rio Putumayo, ha anegado los antiguos
caminos convirtindolos en cinagas y ha creado nuevos pasos elevados secretos que
recorren la selva. Esta geografa biognica cambia constantemente, de manera que incluso los
testimonios de primera mano de los escasos desertores de El Nido dejan de tener vigencia al
poco tiempo. Las imgenes de los satlites no sirven para nada; independientemente de la
frecuencia que se utilice, la cubierta forestal esconde o falsifica deliberadamente la firma
espectral de todo lo que est debajo.
Las toxinas qumicas y los exfoliantes tampoco sirven; las plantas y sus bacterias
simbiticas pueden analizar la mayora de los venenos y reprogramar sus metabolismos para
hacerlos inofensivos o incluso transformarlos en alimento. Y pueden hacerlo tan rpido que
nuestros sistemas expertos en armamento agrcola no dan abasto para inventar nuevas
molculas. Las armas biolgicas son seducidas, subvertidas, domesticadas. Tres meses
despus de introducir un nuevo virus que se supona letal para las plantas, encontramos la
mayora de sus genes incorporados en un vector benigno empleado en la compleja red de
comunicaciones de El Nido. El asesino se haba convertido en el chico de los recados.
Cualquier intento de quemar la vegetacin es rpidamente sofocado con dixido de carbono y
si se emplea un combustible autooxidante, mediante sustancias ignfugas ms sofisticadas.
Una vez llegamos incluso a verter unas cuantas toneladas de nutrientes mezcladas con
potentes radioistopos, disimulados en compuestos qumicamente idnticos a sus homlogos
naturales. Seguimos los resultados mediante instrumentos sensibles a los rayos gamma: El
Nido separ las molculas que contenan istopos tal vez determinando sus tasas de difusin
en las membranas orgnicas y despues las aislo y las diluy antes de expulsarlas fuera de
su territorio.
As que cuando me enter de que un bioqumico de origen peruano llamado Guillermo
Largo se haba marchado de Bethesda, Maiyland, llevndose consigo algunas herramientas
genticas altamente secretas el fruto de su propia investigacin, pero en todo caso
propiedad de sus empleadores y haba desaparecido en El Nido, pens: Por fin una excusa
para tirar la bomba de todas las bombas. La Compaa haba estado abogando por una

rehabilitacin termonuclear de El Nido durante casi una dcada. El Consejo de Seguridad


habra dado su aprobacin. Los gobiernos con autoridad nominal en la zona habran estado
encantados. Cientos de habitantes de El Nido eran sospechosos de violar las leyes de los
Estados Unidos, y la presidenta Golino se mora de ganas por tener una oportunidad para
demostrar que poda jugar duro al sur de la frontera, por mucho que hablase espaol en la
intimidad de su propio hogar. Tras la operacin, podra haber hecho una aparicin televisiva en
horario de mxima audiencia y haberle dicho a la nacin que poda estar orgullosa de la
Operacin Vuelta a la Naturaleza. Y que los treinta mil granjeros que se haban refugiado en El
Nido huyendo de la guerra civil no declarada en Colombia sabran sin duda apreciar su valor y
su resolucin al verse liberados para siempre de la opresin de los terroristas marxistas y de
los barones de la droga.
Nunca llegu a saber por qu no lo hicieron. Quiz se debi a problemas tcnicos para
asegurarse de que no iba a haber efectos secundarios ro abajo, en el sagrado Amazonas,
efectos que pudieran borrar del mapa alguna especie telegnica en peligro de extincin justo
antes del final de la presente administracin. O tal vez al temor de que algn seor de la
guerra de Oriente Medio pudiera de alguna forma interpretarlo como carta blanca para usar
sus pequeas y polvorientas armas de fisin sobre alguna minora problemtica, lo que
desestabilizara la regin de manera poco deseable. O puede que fuera el miedo a las
sanciones comerciales japonesas, ahora que haban vuelto al poder los ecomercaderes,
conocidos por su ferocidad antinuclear
No me ensearon los resultados de los modelos geopolticos generados por ordenador.
Slo recib mis rdenes, codificadas en el parpadeo de los fluorescentes del supermercado del
barrio, insertadas entre las actualizaciones de las etiquetas de los precios. Las descifr
gracias a la capa neural adicional de mi retina izquierda. Las palabras aparecieron en rojo
sangre sobre el macilento fondo de colores alegres del pasillo del sper.
Tena que entrar en El Nido y rescatar a Guillermo Largo.
Vivo.

Vestido como un agente inmobiliario de la zona incluyendo el telfono de pulsera chapado en


oro y el peor corte de pelo de trescientos dlares que se pueda imaginar, hice una visita a la
casa abandonada de Largo en Bethesda, un suburbio al norte de Washington, justo en la
frontera de Maryland. Era un apartamento moderno y espacioso, amueblado con gusto pero
sin ostentacin, ms o menos lo que cualquier software de marketing que se precie habra
intentado venderle de acuerdo con su sueldo menos la pensin alimenticia.
A Largo siempre se le haba clasificado como brillante pero inestable: si bien era un
riesgo potencial para la seguridad, era demasiado talentoso y productivo para
desaprovecharlo. Se le haba sometido a una vigilancia rutinaria desde que el Departamento de
Energa (nombre eufemstico donde los haya) lo contratara, recin salido de Harvard, all por
2005. Ahora era evidente que la vigilancia haba sido demasiado rutinaria... pero tambin era
perfectamente comprensible que treinta aos con un expediente intachable hubieran dado pie a
cierta relajacin. Largo nunca haba intentado ocultar sus convicciones polticas; era hasta

cierto punto discreto, pero su discrecin se deba ms al protocolo social que al subterfugio,
es decir, que no se pona camisetas del Che Guevara cuando visitaba Los lamos. Pero por
otra parte nunca haba actuado de acuerdo con sus convicciones.
En la pared del saln haba un mural pintado con espray. Los tonos eran casi infrarrojos,
visibles para la mayora de los adolescentes molones de Washington, aunque no para sus
padres. Se trataba de una copia del tristemente famoso Teselado del plano con hroes del
nuevo orden mundial, de Lee Hing-Cheung, una imagen digital que se haba extendido por la
red a principios de siglo. En l poda verse a los lderes polticos de principios de los noventa
desnudos y entrelazados entre s, en una mezcla a medio camino entre Escher y el Kamasutra.
Los lderes depositaban zurullos humeantes en sus respectivas cavidades cerebrales abiertas,
que por lo dems estaban vacas, en un efecto tomado de la obra del satrico alemn George
Grosz. Se mostraba al dictador iraqu admirando su propio reflejo en un espejito: la imagen era
una reproduccin exacta de la portada de una revista de la poca en la que se haba retocado
el bigote para darle un toque convenientemente hitleriano. El presidente de los Estados Unidos
sujetaba (en horizontal pero a punto de darle la vuelta) un reloj de arena que contena los
rehenes demacrados cuya liberacin haba retrasado para asegurar la victoria electoral de su
predecesor. Estaba metido todo el mundo, aunque fuera con calzador. Estaba hasta el primer
ministro australiano, representado como una liendre que haca vanos esfuerzos por abarcar la
poderosa polla presidencial con sus diminutas mandbulas. No me costaba imaginarme a los
trogloditas neomacarthistas del Senado sufriendo un ataque de apopleja al ver un cuadro
como ste; siempre y cuando se llevara a cabo algo tan tedioso como una investigacin sobre
la desercin de Largo. Pero, qu otra cosa podamos haber hecho? Negarnos a contratarle
porque tena un pao de cocina del Guernica?
Antes de marcharse, Largo haba borrado todos los archivos de los ordenadores del
apartamento, incluyendo los del sistema multimedia. Pero yo ya conoca sus gustos musicales,
pues haba tenido acceso a unas cuantas horas de grabaciones de audio llenas de psimo ska
coreano. Nada de solidaridad tnica revolucionaria, tan encomiable, ni tampoco evocadoras
flautas andinas; una lstima, pues lo hubiese preferido de lejos. En sus estanteras haba
varios libros de bioqumica de su poca de estudiante. Estaban en bastante mal estado y lo
ms probable es que los conservara por motivos puramente sentimentales. Tambin haba
unas cuantas docenas de clsicos de la literatura y varios volmenes de poesa que olan a
humedad, en ingls, espaol y alemn. Hesse, Rilke, Vallejo, Conrad, Nietzsche. Nada
moderno, y nada que se hubiera editado despus de 2010. Con unas pocas palabras dirigidas
al sistema domtico Largo haba borrado todas las obras digitales en su poder, barriendo de
un plumazo un cuarto de siglo de su arqueologa personal. Hoje algunos de los libros que
quedaban, slo por curiosidad: haba una correccin a lpiz de la estructura de la guanina en
uno de los libros de texto... y un prrafo de El corazn de las tinieblas estaba subrayado. El
narrador, Marlow, se preguntaba incrdulo por qu la tripulacin del barco a vapor que
perteneca a una tribu canbal y cuyas provisiones de carne de hipoptamo en descomposicin
se haban tirado por la borda todava no se haba rebelado y se lo haba comido. Al fin y al
cabo:

No hay miedo que pueda hacer frente al hambre, ni paciencia capaz de aplacarla,
donde hay hambre no hay lugar para la repugnancia; y en lo que respecta a las
supersticiones, las creencias, y lo que pueden llamarse principios, no son ms que
briznas de paja arrastradas por el viento.
No tena nada que objetar, pero me preguntaba por qu Largo se habra fijado en ese
pasaje. Quiz resonara con sus propias dudas de entonces, cuando intentaba justificar el
hecho de aceptar sus primeras becas de investigacin del Pentgono? La tinta estaba borrosa;
el libro se haba impreso en 2003. Hubiera preferido tener una copia de las entradas de su
diario de las dos ltimas semanas antes de su desaparicin, pero los ordenadores de su casa
no se haban pinchado de forma sistemtica en casi veinte aos. Me sent ante el escritorio de
su estudio y me qued mirando la pantalla en blanco de la estacin de trabajo. Largo haba
nacido en Lima en 1980, en el seno de una familia de clase media que se declaraba catlica y
ligeramente de izquierdas. Su padre, un periodista de El Comercio, haba muerto de una
embolia cerebral en 2029. Su madre, con setenta y ocho aos, segua trabajando como
abogada para una compaa minera internacional; en su tiempo libre procuraba que se
respetara el hbeas corpus de las familias de los radicales desaparecidos, un hobby que sus
jefes toleraban porque, por casi nada, les daba una buena imagen ante los accionistas con
inclinaciones democrticas. Guillermo tena un hermano mayor, cirujano jubilado, y una
hermana pequea, maestra de escuela, ninguno de los cuales era polticamente activo.
Curs la mayor parte de sus estudios en Suiza y en los Estados Unidos; despus de
doctorarse, ocup una serie de puestos de investigacin en instituciones gubernamentales, en
la industria de la biotecnologa y en la universidad; todos ellos ms o menos con los mismos
patrocinadores. Con cincuenta y cinco aos, divorciado tres veces pero sin hijos, slo volva a
Lima para hacer visitas cortas a la familia.
Despus de pasarse tres dcadas trabajando en las aplicaciones militares de la gentica
molecular al principio sin saberlo, aunque no por mucho tiempo, caba preguntarse a qu
poda deberse su repentina desercin hacia El Nido. Ms an cuando, durante aos, haba
sabido conjugar cnicamente la investigacin para la defensa con sus piadosas inquietudes
liberales, haciendo de ello prcticamente un arte. Su perfil psicolgico ms reciente as lo
sugera: un orgullo feroz en sus logros cientficos compensaba el desprecio que senta por s
mismo al contemplar sus aplicaciones finales; y el conflicto interno mostraba indicios de que
estaba dando paso a una cmoda indiferencia. Una dinmica bien documentada en la industria.
Era como si Largo hubiera asumido en su fuero interno, hace treinta aos que sus
principios no eran ms que briznas de paja arrastradas por el viento.
Tal vez haba decidido, con cierto retraso, que si iba a prostituirse, por lo menos deba
hacerlo bien y vender sus habilidades al mejor postor, aunque ello implicara abastecer de
armas genticas a un cartel de la droga. Sin embargo, yo haba visto sus cuentas: ni fraude
fiscal ni deudas de juego, ningn indicio de que hubiese vivido por encima de sus posibilidades.
Traicionar a sus jefes, igual que haba traicionado sus propios ideales de juventud al unirse a
ellos podra haberle parecido un gesto nihilista oportuno. Pero a un nivel ms practico,
resultaba difcil imaginar que le pudiera tentar el dinero, o que no hubiese meditado las

consecuencias de dar semejante paso. Qu le poda haber ofrecido El Nido? Una cuenta
numerada por satlite y una nueva identidad en Paraguay? Los srdidos placeres de la vida
en los mrgenes de la plutocracia del Tercer Mundo? Habra tenido todas las de ganar
disfrutando de su jubilacin en su pas de adopcin. Podra haberse lavado la conciencia
publicando uno o dos ensayos vitrilicos sobre poltica exterior en alguna revistilla de izquierdas
en internet. E incluso podra haberse convencido de que un pas que le permita expresar su
opinin con tanta libertad, probablemente mereca todo lo que haba hecho por defenderlo.
Y precisamente lo que haba hecho por defenderlo (las herramientas que haba
perfeccionado y robado) era lo que no me estaba permitido saber.

Anocheca cuando cerr el apartamento y me dirig hacia el sur por la avenida Wisconsin.
Washington se animaba, las calles abarrotadas de gente en busca de algo que las distrajera
del calor. En las ciudades las noches se estaban convirtiendo en un espectculo alucinante.
Los adolescentes hacan ostentacin de simbiontes bioluminiscentes. Las venas de las sienes,
el cuello y los msculos inflados de los antebrazos brillaban con un azul elctrico. Parecan
diagramas de circulacin andantes y para mejorar el efecto fomentaban la hipertensin. Otros
empleaban simbiontes retnales que hacan visible la radiacin infrarroja, y sus ojos rojos
relucan en las sombras como los de un vampiro.
Y otros, ms discretos, tenan el crneo lleno de Caballeros Blancos.
Las clulas madre de la mdula sea infectadas con Madre un retrovirus artificial
generaban algo que estaba a medio camino entre una neurona embrionaria y un glbulo blanco.
Los Caballeros Blancos segregaban las citoquinas necesarias para atravesar la barrera
hematoenceflica, y una vez atravesada, las molculas indispensables para la adhesin celular
los guiaban hasta sus objetivos. Era entonces cuando podan inundar el punto con un
neurotransmisor especfico llegando incluso a formar cuasi sinapsis temporales con las
neuronas autnticas. A menudo el flujo sanguneo de los consumidores contena ms de media
docena de subtipos al mismo tiempo. Cada uno de ellos se activaba mediante un aditivo
diettico concreto: cualquier compuesto qumico barato, inofensivo y perfectamente legal que
no estuviera presente en el cuerpo de forma natural. Si se ingera la combinacin correcta de
colorantes, saborizantes y conservantes artificiales, todos ellos inocuos, se poda modular la
neuroqumica del cerebro casi a voluntad... hasta que los Caballeros Blancos moran de
acuerdo con su programacin y una nueva dosis de Madre se haca necesaria.
Madre se poda esnifar o se poda pinchar en vena, pero la manera ms eficaz de tomarla
era punzando un hueso e inyectndosela directamente en la mdula. Un mtodo que era
doloroso, sucio y muy arriesgado, aunque el virus en s no estuviera contaminado y fuera
autntico. El material bueno provena de El Nido, el malo de laboratorios clandestinos en
California y Texas. En estos laboratorios los piratas genticos intentaban por todos los medios
que cultivos celulares infectados con Madre reprodujeran un virus expresamente diseado para
impedrselo. En el intento se producan cepas mutantes ideales para inducir leucemia,
astrocitomas, parkinson y un gran surtido de psicosis de nuevo cuo.
Avanzaba por la sofocante y oscura ciudad, viendo a las masas desatadamente alegres, y

me sent invadido por una claridad penetrante, como en un sueo. Por un lado me notaba
insensible, pesado, vaco, pero por otro me senta electrizado, omnisciente. Era como si
pudiera adentrarme en los paisajes ocultos de la gente a mi alrededor, como si pudiera ver
ms all de los ros de sangre luminosos. Observaba a la gente y la discerna hasta los
huesos.
Hasta el tutano.
Conduje hasta el lmite de un parque en el que haba estado antes y esper. Iba vestido
para el papel. Los jvenes pasaban por delante, sonrientes, algunos le echaban un vistazo al
Ford Narcissus 2025 plateado y silbaban con admiracin. Un adolescente bailaba en la hierba,
solo, infatigable; colocado hasta las cejas de Coca-Cola y ni siquiera le pagaban por fingirlo.
Al poco rato una chica se acerc al coche, las venas azules refulgan en sus brazos
desnudos. Se inclin hacia la ventanilla y ech un vistazo al interior con curiosidad.
Qu tienes? me dijo.
Deba de andar por los diecisis o diecisiete aos, delgada, ojos oscuros, la piel de color
caf, con un ligero acento latino al hablar.
Podra haber sido mi hermana.
Arco iris sureo.
O lo que es lo mismo: los doce genotipos principales de Madre, directamente de El Nido,
cortados slo con un poco de glucosa. El arco iris sureo y un poco de comida basura
poda llevarte a cualquier parte.
La chica se me qued mirando, escptica, y alarg la mano derecha con la palma hacia
abajo. Llevaba un anillo con una joya enorme de varias facetas que tena una cavidad en el
centro. Saqu un sobrecito de la guantera, lo agit, lo rasgu por un extremo y eche unas
motilas de polvo en la cavidad. Luego me inclin un poco hacia delante y humedec la muestra
con saliva. Le sujet los dedos para que no se le moviera la mano; los tena helados. Las doce
facetas de la piedra se pusieron a brillar al instante, cada una con un color distinto. Los
sensores inmunoelctricos de la cavidad, condensadores minsculos recubiertos con
anticuerpos, estaban diseados para reconocer algunos de los puntos especficos de las
capas protenicas de las diferentes cepas de Madre: en concreto aqullas que a los piratas les
resultaba ms difcil imitar.
Aunque si se dispona de una tecnologa lo bastante buena, esas protenas no tenan por
qu tener la ms mnima relacin con el ARN de su interior.
La chica pareca impresionada; slo de pensarlo se le ilumin el rostro. Negociamos un
precio. Demasiado bajo, lo que debera haberle hecho sospechar.
Antes de pasarle el sobrecito la mir a los ojos y le dije:
Para qu necesitas esta mierda? El mundo es lo que es. Tienes que afrontarlo, tienes
que aceptarlo como es: brutal y terrible. Tienes que ser fuerte. No te engaes a ti misma. Es la
nica manera de sobrevivir.
Ella esboz una sonrisita ante mi flagrante hipocresa, pero estaba tan contenta que ni
siquiera se mosque.
Tienes toda la razn. El mundo est muy mal.

Me puso el dinero en la mano y con una sinceridad falsa aadi toda angelical:
Y esta es la ltima vez que me meto Madre, te lo prometo.
Le di el virus letal y me qued mirando cmo se alejaba por la hierba y desapareca en las
sombras.

Al piloto de las fuerzas areas colombianas que me llev desde Bogot no pareca
entusiasmarle tener que arriesgar su vida por un burcrata de la DEA. Eran setecientos
kilmetros hasta la frontera, y cinco organizaciones guerrilleras distintas ocupaban territorios
en nuestra ruta no haba muchos pueblos, pero s varios cientos de sitios donde ocultar
lanzacohetes.
Mi tatarabuelo dijo con amargura muri en la gran puta Corea luchando para el puto
general Douglas MacArthur.
No me qued claro si estaba orgulloso de ello o si me estaba confiando una deuda
pendiente. Las dos cosas, lo ms probable.
El helicptero era silencioso de un modo inquietante. Estaba equipado con silenciadores de
fase que a simple vista parecan altavoces gigantes, pero que absorban la mayor parte del
ruido de las hlices. El fuselaje de fibra de carbono estaba recubierto con una costosa red de
polmeros camalen... aunque habra sido igual de efectivo pintarlo todo de azul cielo. Un
compuesto qumico endotrmico acumulaba el calor residual del motor y lo iba soltando hacia
arriba por un radiador parablico en forma de estallidos concentrados, a intervalos de una hora
aproximadamente. Las guerrillas no tenan acceso a imgenes de satlite y no se atrevan a
usar radares; llegu a la conclusin de que nuestras posibilidades de seguir con vida eran ms
altas que las de cualquier trabajador del extrarradio de Bogot. En la capital los autobuses
explotaban sin previo aviso dos o tres veces por semana.
Colombia se desgarraba a s misma: la Violencia de los aos cincuenta se repeta otra vez.
Aunque los grupos guerrilleros organizados estaban detrs de la mayora de los actos de
sabotaje terrorista ms espectaculares, las facciones de los dos partidos polticos mayoritarios
eran responsables de la mayora de los muertos; cada una se dedicaba a masacrar a los
simpatizantes de la otra, vengndose de una letana de atrocidades pasadas que se extenda
unas cuantas generaciones. El grupo que en realidad haba iniciado la presente carnicera
tena un nmero de votantes insignificante. El Ejrcito de Simn Bolvar estaba formado por
lunticos de extrema derecha que queran reunificarse (tras dos siglos de separacin) con
Panam, Venezuela y Ecuador, arrastrando tambin a Per y a Bolivia, con la intencin de
hacer realidad el sueo de Bolvar de la Gran Colombia. Pero asesinando al presidente Marn
lo nico que haban conseguido era desencadenar una serie de acontecimientos que nada
tenan que ver con su ridcula causa. Huelgas y manifestaciones, enfrentamientos en las calles,
toques de queda, ley marcial. La repatriacin del capital extranjero por parte de los inversores
inquietos, seguida de una hiperinflacin y la cada del sistema financiero local. Y para terminar
una espiral de violencia oportunista. Todo el mundo, desde los escuadrones de la muerte
paramilitares a los grupos disidentes maostas, crea que finalmente haba llegado su hora.
No haba visto disparar ni una sola bala, pero desde el momento en que entr en el pas se

me empezaron a revolver las tripas y un flujo de adrenalina incesante y pesado me recorra las
venas. Me senta alerta, febril... vivo. Hipersensible como una embarazada, poda oler a
sangre por todas partes. Cuando la lucha subrepticia por el poder que rige todos los asuntos
humanos asciende por fin a la superficie, finalmente se libera, es como si una criatura gigante y
primitiva surgiera de las profundidades del ocano. Contemplarla resulta fascinante y
horroroso. Nauseabundo y estimulante.
Enfrentarse cara a cara con la verdad siempre es estimulante.

Desde el aire no haba signos claros de que hubisemos llegado Durante los ltimos
doscientos kilmetros habamos estado sobrevolando bosque tropical. De vez en cuando se
podan distinguir plantaciones y minas, ranchos y aserraderos, se vean muchos ros que
abarcaban la selva como hebras metlicas, pero bsicamente todo aquello no pareca ms
que una interminable extensin de brcol. El Nido dejaba que la vegetacin natural creciera
libremente a su alrededor. Y luego la imitaba. De esta forma era imposible obtener material
gentico real a partir de las muestras tomadas en sus mrgenes. Adentrarse en El Nido no era
tarea fcil, incluso con robots construidos especialmente para hacerlo; se haban perdido
docenas de ellos. As que se tenan que conformar con las muestras del permetro. Por lo
menos hasta que se pudiera fotografiar a unos cuantos congresistas ms cometiendo estupro
in fraganti y persuadirlos para que votaran a favor de una mejor financiacin. La mayor parte
de los tejidos vegetales modificados se autodestruan si dejaban de recibir ciertos mensajes
qumicos y virales emitidos desde el ncleo de El Nido para confirmarles que seguan in situ.
Por este motivo la principal instalacin de investigacin de la DEA se encontraba en los
alrededores de El Nido mismo, un conjunto de edificios presurizados y parcelas experimentales
instalado en un claro abierto con explosivos en el lado colombiano de la frontera. La parte
superior de las vallas electrificadas no tena alambre de espino; se doblaban sobre si mismas
noventa grados formando un techo electrificado que constitua una autntica jaula. El helipuerto
se encontraba en el centro del complejo. Una jaula construida dentro de la jaula poda abrirse
al cielo temporalmente.
Madeleine Smith, la directora de investigacin, me ense el lugar. En el exterior los dos
llevbamos trajes hermticos que nos protegan frente a agentes biolgicos. El mo era
redundante, siempre y cuando las modificaciones que me haban hecho en Washington
funcionaran como me haban prometido. A veces, a pesar de su corta vida, los virus defensivos
de El Nido llegaban a filtrarse hasta aqu; en ningn caso eran mortales, pero podan
incapacitar seriamente a quienes no hubiesen sido vacunados. Los diseadores de la selva
haban mantenido un difcil equilibrio entre la legtima defensa biolgica y las aplicaciones
militares manifiestas. Las guerrillas siempre se haban ocultado en la selva artificial y se
financiaban colaborando en la exportacin de Madre. Pero la tecnologa de El Nido nunca se
haba utilizado explcitamente para crear patgenos letales.
De momento.
Aqu cultivamos las plntulas de lo que esperamos sea un fenotipo de El Nido estable. Lo

hemos llamado beta diecisiete.


Se trataba de unos anodinos arbustos con hojas de un color verde intenso y frutos de un
rojo oscuro; Smith seal un conjunto de instrumentos parecidos a cmaras que estaban al
lado de los arbustos.
Microespectroscopa de infrarrojos en tiempo real. Si se produce un incremento
simultneo pronunciado de la produccin en un nmero de clulas suficiente, puede resolver
una trascripcin de ARN de tamao medio. Luego cotejamos los datos con nuestros registros
de cromatografa de gases, lo que nos da el rango de molculas que provienen del ncleo de
El Nido. Si somos capaces de pescar a una de estas plantas en el momento en que recibe una
seal de El Nido (siempre y cuando su respuesta consista en activar un gen y sintetizar una
proteina), deberamos ser capaces de dilucidar el mecanismo, y a la larga cortocircuitarlo.
No pueden... secuenciar todo el ADN y extrapolar el resultado partiendo de la base?
Se supona que tena que hacerme pasar por un administrador recin nombrado que se
haba dejado caer casi sin avisar para comprobar que no se estaba despilfarrando el
presupuesto, pero no tena claro lo ingenuo que tena que sonar.
Smith sonri afablemente.
El ADN de El Nido est protegido por enzimas que lo desmantelan al ms mnimo indicio
de trastorno celular. En este momento la posibilidad de secuenciarlo es tan alta como... la de
leerle la mente en una autopsia. Y todava no sabemos cmo funcionan esas enzimas; nos
queda mucho por hacer. Cuando los crteles de la droga empezaron a invertir en biotecnologa
hace cuarenta aos, su principal prioridad era evitar la piratera. Y consiguieron que los
mejores profesionales dejaran sus puestos en laboratorios legales y vinieran a trabajar para
ellos desde todos los rincones del mundo; no slo pagndoles ms, sino ofrecindoles una
mayor libertad creativa y proponindoles objetivos ms estimulantes. Es probable que El Nido
acapare el mismo nmero de invenciones patentables que las producidas por el conjunto de la
industria agro-tecnolgica en el mismo periodo de tiempo. Y todas ellas mucho ms excitantes.
Era eso lo que haba atrado a Largo? Objetivos ms estimulantes? Pero El Nido era
una obra acabada, ya no supona ningn desafo, slo se podan hacer meros ajustes. Y con
cincuenta y cinco aos, seguro que Largo era consciente de que sus aos ms creativos se
haban quedado atrs hace mucho tiempo.
Imagino que los crteles consiguieron ms de lo que esperaban dije. La tecnologa
cambi su negocio por completo. Todas las sustancias adictivas de siempre pasaron a ser
fcilmente sintetizables de manera biolgica: demasiado baratas, demasiado puras y
demasiado fciles de conseguir para ser rentables. Y la adiccin misma dej de ser un
negocio. Ahora lo nico que vende realmente es la novedad.
Con sus abultados brazos, Smith seal la imponente selva que rodeaba la jaula. Era todo
lo mismo, pero ella se gir y se qued mirando al sureste.
El Nido fue ms de lo que esperaban. Slo queran plantas de coca ms productivas a
altitudes ms bajas y algo de vegetacin personalizada genticamente que les facilitara el
camuflaje de los laboratorios y las plantaciones. Nada ms. Acabaron con un pequeo pas de
facto lleno de piratas genticos, anarquistas y refugiados. Los crteles slo controlan algunas
regiones; la mitad de los genetistas originales han desertado y han fundado sus propias

miniutopas en la selva. Hay por lo menos una docena de personas que saben cmo programar
las plantas (cmo activar nuevos patrones de expresin gentica, cmo pinchar las redes de
comunicacin) y con eso ya puedes establecer tu propio territorio.
Como si tuvieran un poder secreto? Como si fueran chamanes que controlan los
espritus de la selva?
Exactamente. Slo que en este caso funciona de verdad.
Sabe lo que ms me anima? le dije entre risas. Que pase lo que pase, el
Amazonas verdadero, la selva verdadera, acabar tragndoselos a todos. Cunto tiempo ha
sobrevivido? Dos millones de aos? Sus propias miniutopas! Dentro de cincuenta aos, o
dentro de cien, ser como si El Nido no hubiese existido nunca.
Nada ms que briznas de paja arrastradas por el viento.
Smith no contest. En el silencio reinante slo se oa el montono traqueteo de los
escarabajos que llegaba de todas partes. Bogot, ubicada en una alta meseta, era casi fra.
Pero aqu el calor era tan asfixiante como en Washington.
Le ech una mirada a Smith.
Tiene toda la razn me dijo.
Pero no sonaba nada convencida.

Por la maana, mientras desayunbamos, tranquilic a Smith y le dije que todo estaba en
orden. Ella sonri con recelo. Creo que sospechaba que yo no era quien deca ser, pero en
realidad no le importaba. Haba escuchado atentamente los chismorreos de los cientficos, de
los tcnicos y de los soldados. El nombre de Guillermo Largo no se haba mencionado ni una
sola vez. Si ni siquiera haban odo hablar de Largo, difcilmente podan adivinar mis
verdaderas intenciones.
Me fui justo despus de las nueve. En tierra, lminas de luz delicadas como auroras
seccionaban el espacio entre los rboles que rodeaban el complejo. Cuando nos elevamos por
encima de la bveda de la selva fue como si pasramos de un amanecer neblinoso al fulgor del
medioda.
A regaadientes, el piloto se desvi para pasar por el centro de El Nido.
Ahora estamos en espacio areo peruano me comunic orgulloso. Quiere provocar
un incidente diplomtico?
Pareca que la idea le resultaba atractiva.
No. Pero vuele ms bajo.
No hay nada que ver. Ni siquiera se puede ver el ro.
Ms bajo.
El brcol aument y de repente cobr nitidez. Todo ese verde homogneo se convirti en
ramas individuales, slidas y concretas. Era algo curioso y chocante a la vez. Como mirar un
objeto familiar y anodino a travs de un microscopio y descubrir su extraa particularidad.
Estir el brazo y le romp el cuello al piloto. Slo tuvo tiempo de soltar un silbido entre
dientes. Me recorri un escalofro, una mezcla de miedo y una punzada de arrepentimiento. El

piloto automtico se activ y nos mantuvo en el aire. Tard un par de minutos en desabrocharle
los cinturones del cuerpo, arrastrarlo hasta el compartimento de carga y ocupar su asiento.
Desatornill el panel de instrumentos y coloqu un nuevo chip. Transmitido por satlite a
una base de las fuerzas areas situada al norte, el registro digital de datos de vuelo indicara
que habamos perdido el control y habamos descendido rpidamente.
La verdad no era muy distinta. A cien metros del suelo choqu con una rama y part una
hlice del rotor principal; los ordenadores compensaron la prdida audazmente, modelando y
remodelando la situacin, reorientando las superficies activas de las hlices que quedaban. Y
lo cierto es que lo hacan bastante bien, claro que slo en los intervalos de cinco segundos
entre cada nueva sacudida y los desperfectos que se iban acumulando. Los silenciadores se
volvieron locos, se desajustaron de los motores y atronaron la selva con pulsaciones de ruido
amplificado.
A cincuenta metros entr en barrena, lentamente, con una sutileza harto extraa que me
permiti apreciar la frondosidad de la selva como en una relajada panormica circular. A veinte
metros ca en picado. Los airbags se inflaron a mi alrededor tapndome la vista. En un gesto
redundante cerr los ojos y apret los dientes. En mi cabeza daban vueltas fragmentos de
plegarias; el detritus de la infancia, imgenes grabadas en mi cerebro, sin ningn sentido pero
imborrables.
Pens: Si muero, la selva me consumir. Slo soy carne, una simple brizna. No quedar
nada para ser juzgado. Para cuando me acord de que no estaba en la autntica selva ya
haba llegado al suelo.
Los airbags no tardaron en desinflarse. Abr los ojos. Haba agua por todas partes, selva
anegada. Un panel del techo, entre los rotores, se desprendi suavemente con un susurro
parecido al ltimo aliento del piloto, y luego se desliz lentamente como una cometa que se
estrella, reflejando en su descenso los colores de la vegetacin colindante: plata embarrada,
verde y marrn.
El bote salvavidas tena remos, provisiones, bengalas y un radiofaro. Arranqu el faro del
bote y lo coloqu con los restos del helicptero. Volv a poner al piloto en su asiento justo
cuando el agua empez a inundarlo todo para enterrarlo.
Luego me alej de all siguiendo el curso del ro.

El Nido haba dividido un tramo navegable del ro Putumayo y lo haba convertido en un


laberinto desconcertante. Canales de agua marrn casi estancada serpenteaban entre isletas
de tierra recin formadas, cubiertas por palmeras y gomeras. En los bancos inundados
proliferaban los rboles ms viejos, especies de madera dura de color chocolate que eran
anteriores a la llegada de los genetistas, lo que no quera decir que no hubieran sido
manipuladas. Estos viejos rboles se alzaban por encima de la maleza y se perdan de vista en
el cielo.
Tena hinchados los ganglios linfticos del cuello y la entrepierna y me ardan. Era duro
pero tranquilizador, pues significaba que mi sistema inmune modificado se estaba ocupando del
ataque viral lanzado por El Nido. En vez de esperarse a una respuesta prudente por parte de

los antgenos, estaba generando miles de clones de clulas T asesinas. Unas cuantas
semanas en este estado y lo ms seguro es que uno de los clones autodirigidos acabara
pasando el proceso de eliminacin y aniquilndome con una nueva enfermedad autoinmune;
pero no tena pensado quedarme tanto tiempo.
Los peces que suban a la superficie para atrapar insectos o semillas agitaban el agua
turbia. A lo lejos, una enorme anaconda se desenrosc desde una rama que sobresala y se
sumergi lnguidamente en el agua. Entre las gomeras, los colibres aleteaban estticos sobre
las fauces de orqudeas violetas. Por lo que saba, ninguno de estos organismos haba sido
manipulado; haban seguido viviendo en la selva artificial como si nada hubiese cambiado.
Me saqu un chicle del bolsillo. El chicle era rico en ciclamato y lentamente hizo que se
activara uno de los grupos de Caballeros Blancos con los que iba cargado. El hedor provocado
por el bochorno y la vegetacin en descomposicin pareci mitigarse. En mi cerebro se
sensibilizaban unas rutas olfativas mientras que otras se embotaban. Se estaba activando una
especie de filtro interno que haca que las seales provenientes de los nuevos receptores de
mis membranas nasales fueran ms intensas que cualquier otro olor de la selva que pudiera
distraerlos.
De repente poda oler al piloto muerto en mis manos y en mi ropa, el matiz pegajoso de su
sudor y sus heces, perciba las feromonas de los monos araa en las ramas a mi alrededor,
tan penetrantes e inconfundibles como el orn. A modo de prueba, segu su rastro durante
quince minutos, remando en la direccin del rastro ms reciente, hasta que me vi
recompensado por unos quejidos de alarma y la visin fugaz de dos formas esculidas de color
marrn grisceo que se perdan en el follaje.
Mi propio olor estaba camuflado. En mis glndulas sudorparas unos simbiontes digeran
todas las molculas que podan delatarme. Las bacterias tenan efectos secundarios a largo
plazo, sin embargo, y los ltimos informes sobre El Nido sugeran que sus habitantes no se
tomaban tantas molestias. Exista la posibilidad, claro est, de que Largo fuera lo bastante
paranoico como para haberse trado las suyas.
Me qued mirando cmo se alejaban los monos y me pregunt en qu momento iba a
percibir el olor de otro ser humano vivo. Incluso un campesino analfabeto que hubiese salido
huyendo de la violencia del norte podra facilitarme valiosa informacin sobre la situacin entre
las facciones de la zona y hasta algo parecido a un tosco mapa mental del terreno.
El bote empez a emitir un suave pitido, el aire se escapaba de uno de los compartimentos
sellados. Me met en el agua y me sumerg por completo. A un metro de la superficie no poda
ver ni mis propias manos. Esper un rato aguzando el odo, pero lo nico que se oa era el leve
chapoteo de los peces al romper la superficie. Una piedra no habra podido perforar el plstico
del bote, por lo que tena que tratarse de una bala.
Me qued flotando en un silencio fro y lechoso. El agua disimulara mi calor corporal y
poda aguantar la respiracin diez minutos. No saba si alejarme del bote nadando, con lo que
me arriesgaba a delatarme, o quedarme inmvil, a la espera.
Algo fino y afilado me roz la mejilla. Lo ignor. Volvi a rozarme. No pareca ni un pez ni
nada que estuviera vivo. Cuando el objeto me roz una tercera vez lo agarr. Era un trozo de

plstico de unos cuantos centmetros de ancho. Palp los bordes, que eran en parte afilados,
en parte suaves y maleables. Y entonces el trozo se parti en dos en mi mano.
Me alej nadando unos metros y luego saqu la cabeza del agua con sumo cuidado. El
bote salvavidas se estaba descomponiendo, el plstico se despegaba y se hunda en el agua
como piel en cido. Se supona que el bote no era biodegradable (el grado de reticulacin del
polmero con que estaba fabricado lo impeda), pero estaba claro que alguna cepa
bacteriolgica de El Nido haba encontrado la forma de que lo fuera.
Me qued flotando boca arriba. Respiraba profundamente para liberar dixido de carbono,
contemplando la posibilidad de terminar la misin a pie. En lo alto, la bveda boscosa pareca
temblar como en una calina, lo que no tena sentido. Senta los miembros curiosamente
calientes y pesados. Se me ocurri pensar qu es lo que estara oliendo exactamente si no
hubiera desactivado el noventa por ciento de mi espectro olfativo. Pens: Si hubiera creado
bacterias capaces de digerir una sustancia ajena a El Nido, qu ms me gustara que hicieran
cuando se encontrasen con ella? Incapacitar a quien la hubiese introducido? Comunicarlo
mediante una seal bioqumica?
Poda captar el intenso olor de media docena de personas empapadas en sudor. Cuando
llegaron, no pude hacer otra cosa que quedarme tumbado y dejar que me sacaran del agua.

Nos alejamos del ro. Me llevaban maniatado en una camilla, con los ojos vendados. Nadie
hablaba a mi alrededor. Podra haber calculado la velocidad de la marcha basndome en el
ritmo de los pasos de mis porteadores. O haber adivinado en qu direccin nos movamos
fijndome en los destellos que el sol insinuaba a un lado de mi cara... Pero las toxinas
bacterianas me hacan soar despierto y cuanto ms intentaba interpretar las pistas, ms
perdido y confundido me senta.
En algn momento, cuando la partida se tom un respiro, alguien se acuclill a mi lado. Me
pareci que me pasaba un escner por el cuerpo. Mi sospecha se vio confirmada por las
punzadas de calor que empec a sentir justo donde me haban implantado los transpondedores
de polmeros. Eran mecanismos pasivos, pero una rfaga de microondas enviada por satlite
habra distinguido el eco de su resonancia a la perfeccin. El escner los encontr todos y los
achicharr.
Ya bien entrada la tarde me quitaron la venda de los ojos. Estaban seguros de que me
encontraba totalmente desorientado? De que no me escapara? O tal vez slo queran
alardear de la triunfante arquitectura de El Nido?
Accedimos por una senda oculta que atravesaba una cinaga. No deje de mirar hacia abajo
ni un momento. Mis captores evitaban el terreno colindante ms elevado y seco, en apariencia
seguro. Sus botas no llegaban a hundirse del todo en el barro.
A medida que nos bamos acercando me dio la impresin de que los densos arbustos
espinosos que obstaculizaban el camino se apartaban a nuestro paso. El efecto del chicle
haba remitido lo bastante como para permitirme percibir que avanzbamos en medio de una
neblina de lo que pareca un compuesto dulzn como el ster. No poda ver si lo estaban
rociando en el aire con un aerosol o si lo emita el cuerpo de alguno de los miembros del grupo

que tuviera implantados simbiontes en la piel o en los pulmones o en los intestinos.


El poblado surgi casi imperceptiblemente de esta farsa con forma de selva. A medida que
avanzbamos poda sentir cmo el suelo se volva firme y liso de forma poco natural. Los
rboles se ordenaron de un modo apenas perceptible; no se definan avenidas rectas, pero en
cualquier caso la distribucin tena algo de llamativo. Al poco, a mi derecha y a mi izquierda
alcanc a ver claros fortuitos que albergaban construcciones naturales de madera o
cabaas relucientes construidas con biopolmeros.
Me dejaron en el suelo junto a una de las cabaas. Un hombre al que no haba visto hasta
entonces se inclin sobre m. Era un tipo fibroso, sin afeitar, y esgrima un cuchillo de caza con
una hoja reluciente. Me pareci el arquetipo del hombre como animal, del hombre como
depredador, del hombre como asesino sin escrpulos.
Amigo me dijo. Ahora te vamos a sacar la sangre. Te vamos a dejar seco.
Sonri y se puso en cuclillas. El hedor de mi propio miedo hizo que se saturaran mis
simbiontes y estuve a punto de desmayarme. Me solt las manos con el cuchillo y aadi:
Y te la vamos a volver a poner.
Me pas un brazo por la espalda cogindome por las costillas, me levant de la camilla y
me llev al interior de uno de los edificios.

Perdone que no le d la mano dijo Guillermo Largo. Creo que ya est casi limpio, pero
no quiero arriesgarme a un contacto fsico. Su sistema inmunolgico ya est bastante alterado
y si le queda algn residuo del virus podra volverse contra usted.
Era un hombre de ojos tristes, delgado, bajito, y se estaba quedando calvo. Me acerqu a
los barrotes de madera que nos separaban y le tend la mano.
Puede tocarme cuando quiera. No llevaba ningn virus. Piensa que me creo su
propaganda?
Con aire despreocupado se encogi de hombros.
Le habra matado a usted, no a m. Aunque estoy seguro de que el plan era que nos
matara a los dos. Puede que estuviera pensado para mi genotipo, pero iba tan cargado que
tambin le habra afectado al activarse ante mi presencia. Pero eso ya es historia, no merece
la pena discutirlo.
Lo cierto es que no pona en duda sus palabras. Un virus que se deshiciera de los dos era
perfectamente lgico. De mala gana, incluso sent cierto respeto por la Compaa, por la
manera en que me haba utilizado haba una honestidad feroz y nada sentimental en ello,
pero no me pareci prudente comentrselo a Largo.
Si cree que ya no supongo ningn peligro para usted dije, por qu no vuelve
conmigo? Todava se le considera valioso. Un momento de debilidad, una mala decisin, no
tiene por qu significar el fin de su carrera. Sus jefes son gente pragmtica: no le van a
castigar. Slo tendrn que vigilarle ms de cerca en el futuro. Es problema de ellos, no suyo.
Para usted todo ser como antes.
Me pareci que Largo ni siquiera estaba escuchando, pero me mir directamente a la cara
y sonri.

Sabe lo que dijo Vctor Hugo sobre la primera constitucin colombiana? Dijo que la
haban escrito para un pas de ngeles. Slo dur veintitrs aos y en el siguiente intento los
polticos rebajaron sus expectativas. Bastante.
Dio media vuelta y se puso a andar delante de los barrotes. Dos campesinos mestizos con
armas automticas se apostaban a la puerta y nos miraban impasibles. Los dos masticaban
sin cesar lo que me parecieron hojas de coca naturales. Su lealtad a la tradicin era casi
alentadora.
Mi celda estaba limpia y bien equipada, tena hasta uno de esos retretes equipados con un
biorreactor que estaban tan de moda en Beverly Hills. De momento mis captores me haban
tratado de manera exquisita, pero tena la sensacin de que Largo tramaba algo
desagradable. Entregarme a los barones de la droga? Segua sin saber a qu acuerdo haba
llegado con ellos, qu les haba vendido a cambio de una parte de El Nido y unas cuantas
docenas de guardaespaldas. Y menos an por qu pensaba que esto era mejor que un
apartamento en Bethesda y cien mil dlares al ao.
Qu cree que va a hacer si se queda? le dije. Va a construir su propio pas de
ngeles? Va a fundar su propia utopa biotecnolgica?
Mi propia utopa? Largo se par en seco y volvi a esbozar su sonrisa socarrona.
No. Cmo puede llegar a haber una utopa? No existe una manera de vivir ideal que nos haya
eludido todo este tiempo. No hay ningn conjunto de reglas, ningn sistema, no hay ninguna
frmula. Por qu debera haberla? Aparte de la existencia de un creador (y en tal caso, un
creador perverso), por qu debera haber un anteproyecto de perfeccin a la espera de ser
descubierto?
Tiene razn dije, Al final lo nico que podemos hacer es seguir nuestros instintos.
Ver ms all del velo de civilizacin y moralidad hipcrita y aceptar las fuerzas verdaderas que
nos hacen ser lo que somos.
Largo solt una carcajada. Admito que me sonroj ante su reaccin. No tanto porque se
riera de lo nico en lo que yo que crea de verdad, sino ms bien porque le haba
malinterpretado y no haba logrado que se pusiera de mi parte.
Sabe en qu estaba trabajando en los Estados Unidos? dijo.
No. Acaso importa?
Cuanto menos supiera, ms posibilidades tendra de seguir vivo.
Largo me lo dijo de todas formas.
Buscaba la manera de transformar las neuronas adultas en neuronas embrionarias.
Intentaba hacerlas volver a un estado menos diferenciado que les permitiera comportarse igual
que lo hacen en el cerebro del feto: migrando de un sitio a otro, formando nuevas conexiones.
En teora como un tratamiento para la demencia senil y la apopleja... aunque la gente que
financiaba el trabajo lo vea ms bien como el primer paso hacia la creacin de armas virales
capaces de reconfigurar partes del cerebro. No creo que los resultados hubiesen llegado a ser
muy sofisticados. Nada de virus para imponer ideologas polticas, pero s se podran haber
codificado todo tipo de discapacidades o comportamientos dciles con un paquete
relativamente pequeo.

Y se lo vendi a los crteles? Para que puedan chantajear a ciudades enteras la


prxima vez que arresten a uno de sus lderes? Para ahorrarles la molestia de asesinar a
jueces y polticos?
Se lo vend a los crteles dijo Largo. Pero no como un arma. No existe ninguna
versin militar infecciosa. Incluso los prototipos (que apenas consiguen retrotraer neuronas
seleccionadas, pero no producen cambios programados) son demasiado complejos y frgiles
para sobrevivir. Y hay ms problemas tcnicos. Transportar elaboradas y precisas
modificaciones al cerebro de su husped no supone ninguna ventaja reproductiva para ningn
virus. Si se diseminaran en una poblacin humana real, enseguida acabaran predominando los
mutantes que sencillamente se desprenderan de toda esa mierda intrascendente.
Y...?
Se lo vend a los crteles como un producto. O, ms bien, lo combin con su producto
estrella y les entregu el hbrido resultante. Una nueva variedad de Madre.
Qu es lo que hace?
Aunque estaba cavando mi propia tumba, me tena encandilado
Lo que hace es transformar un subconjunto de las neuronas del cerebro en algo parecido
a los Caballeros Blancos. Igual de mviles, igual de flexibles. Pero mucho mejor a la hora de
crear nuevas sinapsis estables, en vez de limitarse a inundar el espacio interneuronal con la
sustancia elegida. Y no estn controlados por aditivos dietticos, estn controlados por
molculas que secretan ellos mismos. Se controlan unos a otros.
Nada de eso tena sentido.
Las neuronas que ya existen se hacen mviles? Las estructuras cerebrales... se
derriten? Ha creado una versin de Madre que convierte el cerebro de la gente en papilla y
espera que le paguen por ello?
No es papilla. Todo forma parte de un slido bucle de retroalimentacin: cuando se
activan estas neuronas alteradas se influye en el grupo de molculas que secretan, que a su
vez controla la reconfiguracin de las sinapsis colindantes. Obviamente, los centros
reguladores vitales y las neuronas motoras no se tocan. Y se necesita una seal muy intensa
para modificar los Caballeros Blancos. No responden ante cualquier impulso pasajero. Son
necesarias al menos una o dos horas sin distracciones para afectar de forma significativa
cualquier estructura cerebral.
No es muy distinto del modo en que las neuronas normales acaban codificando el
comportamiento aprendido y los recuerdos, slo que ms rpido, ms flexible... y a una escala
mucho mayor. Partes del cerebro que no han cambiado en cien mil aos se pueden remodelar
por completo en medio da.
Hizo una pausa y me mir con calma.
Se me hel el sudor de la nuca.
Ha usado el virus...?
Claro. Para eso lo cre. Para m mismo. Por eso vine aqu.
Para jugar a los neurocirujanos? Porqu no se meti un destornillador por debajo del
globo ocular y lo movi un poco hasta que se le pasaran las ganas? Me senta enfermo.

Por lo menos... la cocana y la herona, y hasta los Caballeros Blancos, sacan partido de los
receptores naturales, de las rutas naturales. Ha tomado una estructura que la evolucin ha
pulido durante millones de aos y...
Era obvio que a Largo le haca mucha gracia, pero esta vez se contuvo y no se ri en mi
cara.
Para la mayora de la gente dijo educadamente, navegar por la propia psique es
como deambular en crculos por un laberinto Eso es lo que la evolucin nos ha legado: una
crcel vil y desconcertante Lo nico que se ha conseguido con drogas tan poco sutiles como la
cocana o la herona o el alcohol ha sido crear atajos a unos cuantos callejones sin salida; y
con el LSD, forrar de espejos las paredes del laberinto. Los Caballeros Blancos no hacan ms
que ofrecer los mismos efectos en un envoltorio diferente.
Los Caballeros Grises te permiten rehacer el laberinto entero a tu antojo. No te reducen a
un repertorio emocional marchito, te dan el mando. Te permiten controlar quin eres
exactamente.
Tuve que esforzarme para apartar la irresistible sensacin de asco que senta. Largo haba
decido joderse la cabeza. Era problema suyo. Algunos de los adictos a Madre haran lo
mismo, pero una nueva hornada de veneno para competir con la basura de los laboratorios
clandestinos no era lo que se dice una tragedia nacional.
He vivido treinta aos como alguien a quien despreciaba. Era demasiado dbil para poder
cambiar, pero nunca perd de vista lo que quera llegar a ser. Sola preguntarme si habra sido
menos despreciable, menos hipcrita, si me hubiese resignado ante mi propia debilidad, ante
mi propia corrupcin. Pero nunca lo hice.
Y cree que ha borrado su antigua personalidad tan fcilmente como los archivos de su
ordenador? Y ahora qu es? Un santo? Un ngel?
No. Pero soy exactamente quien quiero ser. Con los Caballeros Grises no se puede ser
otra cosa.
Exaltado por la rabia me mare un poco. Me recompuse contra los barrotes de mi jaula.
As que se ha hurgado en el cerebro y se siente mejor dije. Y va a seguir viviendo
en esta selva de pega el resto de su vida, colaborando con traficantes, engandose con que
ha alcanzado la redencin?
El resto de mi vida? Podra ser. Pero estar atento a ver qu pasa en el mundo. A la
espera.
Casi me atraganto.
A la espera de qu? Piensa que su conducta se extender ms all de un puado de
yonquis con daos cerebrales? Cree que los Caballeros Grises se van a extender por todo el
planeta y lo van a transformar en algo irreconocible? O es que me ha mentido y el virus s es
infeccioso?
No. Pero le da a la gente lo que quiere. Cuando lo hayan entendido, lo buscarn.
Me qued mirndole con lstima.
Lo que la gente quiere es comida, sexo y poder. Eso no va a cambiar nunca. Se
acuerda del pasaje que subray en El corazn de las tinieblas? Cmo lo interpretaba? En el
fondo, slo somos animales con unas cuantas motivaciones simples. Todo lo dems no son

ms que briznas de paja arrastradas por el viento.


Largo se encogi de hombros, como si tratara de acordarse de la cita, y luego asinti
lentamente.
Sabe de cuntas maneras distintas se puede configurar un cerebro humano normal? No
le estoy hablando de una red neuronal arbitraria del mismo tamao, sino de un cerebro de
Homo sapiens que funciona de verdad, moldeado por la embriologa y la experiencia. Hay unas
diez elevado a diez millones de posibilidades. Un numero enorme: da para distintas
personalidades, mltiples talentos, ms que suficiente para codificar las huellas de muchas
vidas.
Pero sabe lo que hacen los Caballeros Grises con ese nmero? Lo vuelven a multiplicar
por la misma cifra. Permiten que la parte de nosotros que estaba fija, atada a la naturaleza
humana, sea tan distinta de una persona a otra como los recuerdos de toda una vida.
Claro que Conrad tena razn. Cada palabra de ese pasaje era cierta... cuando fue
escrito. Pero ahora se queda corto. Porque ahora es toda la naturaleza humana lo que no es
ms que briznas de paja arrastradas por el viento. El horror, el corazn de las tinieblas,
no es ms que briznas de paja arrastradas por el viento. Todas las verdades eternas,
todas las tristes y hermosas revelaciones de todos los grandes escritores, desde Sfocles a
Shakespeare, no son ms que briznas de paja arrastradas por el viento.

Tumbado en mi camastro escucho las cigarras y las ranas y me pregunto qu va a hacer Largo
conmigo. Si no se vea a s mismo capaz de matar, no me matara; aunque slo fuera para
reforzar sus delirios de autocontrol. Tal vez se limitara a dejarme tirado en el permetro del
centro de investigacin. All podra explicarle a Madeleine Smith cmo el piloto de las fuerzas
areas colombianas contrajo un virus de El Nido en pleno vuelo, y cmo yo, con valenta,
intent tomar el control del aparato.
Le di vueltas al incidente en la cabeza, intentando que mi historia fuera convincente. El
cuerpo del piloto no se iba a recuperar nunca; los detalles forenses no tenan que cuadrar.
Cerr los ojos y me vi rompindole el cuello. La misma punzada de remordimiento me
recorri el cuerpo. Me la quit de encima malhumorado. Lo haba matado y a la chica, unos
das antes y a muchos otros en el pasado. La Compaa prcticamente se haba deshecho
de m. Porque era conveniente y porque era posible. As funcionaba el mundo: el poder
siempre se iba a ejercer, las naciones subyugaran a las naciones, los dbiles siempre seran
masacrados. Todo lo dems era una fantasa piadosa. A unos cien kilmetros, las milicias
colombianas as lo demostraban una vez ms.
Pero y si Largo me haba infectado con su propia versin de Madre? Y si todo lo que me
haba contado sobre ella era cierto?
Los Caballeros Grises slo se activaban si uno quera. Todo lo que tena que hacer para
permanecer ileso era elegir ese destino. Desear slo ser exactamente quien era: un asesino
que siempre haba sabido que se enfrentaba a la verdad ms profunda. Que abrazaba el
salvajismo y la corrupcin, porque, a fin de cuentas, no quedaba otra opcin.

Los segua viendo delante de m: al piloto, a la chica.


Tena que no sentir nada y desear no sentir nada y tena que seguir eligindolo, una y
otra vez.
O todo lo que era se desintegrara como un castillo de arena y desaparecera.
Uno de los guardias eruct y escupi en la oscuridad.
La noche se extenda ante m como un ro que ha extraviado su cauce.

Eva mitocondrial
Con perspectiva, puedo precisar la fecha en que comenz mi implicacin en las Guerras de los
Ancestros: el sbado 2 de junio de 2007. Esa fue la noche que Lena me arrastr a los Hijos de
Eva para que me mitotipificaran. Habamos salido a cenar y eran casi las doce, pero las
oficinas de secuenciacin estaban abiertas las veinticuatro horas del da.
No quieres saber qu lugar ocupas en la familia de la humanidad? me pregunt,
clavando sus ojos verdes en m, risuea pero seria. No quieres saber qu sitio ocupas
exactamente en el Gran rbol?
La respuesta sincera hubiera sido: A quin en su sano juicio le podra importar?. Pero
slo nos conocamos desde haca unas cinco o seis semanas; todava no me senta lo
bastante a gusto con la relacin para ser tan directo.
Es muy tarde dije con tiento. Y sabes que tengo que trabajar maana.
Segua luchando por sacar adelante las asignaturas del posdoctorado de fsica y me
ganaba la vida dando clases particulares a los licenciados y haciendo todas las tareas
insignificantes y tediosas que los acadmicos numerarios solicitan de sus esclavos. Lena era
una ingeniero de comunicaciones y a sus veinticinco aos, mi misma edad, ya llevaba cuatro
aos teniendo trabajos serios bien pagados.
Siempre tienes que trabajar. Venga, Paul! Sern quince minutos.
Habramos tardado el doble de tiempo en discutirlo. As que me dije a m mismo que no
poda hacerme dao y la segu haca el norte por las relucientes calles de la ciudad.
Era una noche de invierno suave; haba parado de llover, el viento estaba en calma. Los
Hijos tenan un imponente y elegante edificio en el centro de Sydney, la zona ms cara de la
ciudad, un despliegue ostentoso de la riqueza del movimiento. UN MUNDO, UNA FAMILIA,
deca el cartel luminoso colocado sobre la entrada. Tenan oficinas en ms de cien ciudades
(aunque el nombre de Eva se adecuaba a la cultura del sitio donde estuviera, desde Sakti en
algunas partes de la India a Ele'ele en Samoa) y haba odo que los Hijos estaban preparando
unos secuenciadores tipo mquina expendedora para conseguir aun ms adeptos.
El vestbulo estaba presidido por un busto hologrfico de la mismsima Eva mitocondrial,
que montada sobre un pedestal de mrmol miraba orgullosa por encima de nuestras cabezas.
El artista haba creado una versin de nuestra bisabuela nmero diez mil sorprendentemente
hermosa. Una impresin subjetiva, sin duda alguna, pero no me pareci que sus rasgos finos y
simtricos, su salud radiante y su mirada resuelta se prestaran mucho a las sutilezas de la
interpretacin. Los botones estticos que se pulsaban eran evidentes ms all de toda duda:
guerrera, reina, diosa. Y tuve que admitir que sent una extraa e involuntaria sensacin de
orgullo al verla... como si su porte regio y sus ojos fieros nos ennoblecieran a m y a todos sus
descendientes de algn modo... como si la personalidad de toda la especie, nuestro
potencial para la virtud, en cierto sentido dependiera de tener al menos un antepasado capaz
de protagonizar un documental de Leni Riefenstahl.
Esta Eva, por supuesto, era negra, pues haba vivido en el frica subsahariana hace unos
200.000 aos, pero casi todo lo dems acerca de ella eran conjeturas. Haba odo a algunos

paleontlogos quejarse de las facciones demasiado modernas, nada compatibles con ninguna
de las escasas evidencias fsiles del aspecto de sus contemporneos. Pero claro, si los Hijos
hubiesen elegido como smbolo de su humanidad universal unos cuantos fragmentos de crneo
fracturado de color marrn del ro Orno en Etiopa, seguro que el movimiento habra
desaparecido sin dejar rastro. Y puede que pensar en la belleza de su Eva como en un
smbolo del fascismo slo fuera mala fe por mi parte. Los Hijos ya haban convencido a ms
de dos millones de personas para que reconocieran, de forma explcita, una ascendencia
comn que trascenda sus propias diferencias superficiales en el fsico. Este principio en el que
todos tenamos cabida pareca echar por tierra cualquier argumento que conectara su
obsesin por el linaje con nada indeseable.
Sabes que los mormones la bautizaron a ttulo pstumo el ao pasado? dije
girndome hacia Lena.
Qu ms da? dijo indulgente, quitndole hierro a la apropiacin. Esta Eva
pertenece a todo el mundo por igual. A cualquier cultura, a cualquier religin o a cualquier
filosofa. Todo el mundo puede reclamarla como suya; no la rebaja lo ms mnimo.
Se qued mirando el busto con admiracin, casi con reverencia.
La semana pasada se trag cuatro horas de pelculas de los hermanos Marx conmigo;
ms aburrida que una ostra, pero sin quejarse. As que puedo hacerlo por ella. No? Pareca
un simple toma y daca, y tampoco es que me estuviera pidiendo que me hiciera un corte de
pelo ridculo o un tatuaje.
Llegamos a la sala de secuenciacin y entramos.
Estbamos solos, pero una voz incorprea surgi del ambiente de anfibios en peligro de
extincin y nos pidi que espersemos. La habitacin estaba lujosamente enmoquetada, con un
sof circular colocado en el centro. Las paredes estaban decoradas con obras de todo el
mundo, desde un cuadro de puntos de la Tierra de Arnhem sin firma a un pster de Francis
Bacon. El texto explicativo que haba debajo era preocupante: terrible palabrera jungiana
acerca de las imgenes primordiales universales y el subconsciente colectivo. Refunfu
un poco, pero cuando Lena me pregunt qu pasaba me limit a negar con la cabeza y me
hice el inocente.
Un hombre que vesta pantaln blanco y una chaqueta corta tambin blanca sali de una
puerta camuflada, empujando un carrito lleno de artilugios increblemente minimalistas que me
hicieron pensar en costosos aparatos de msica escandinavos. Nos salud a los dos utilizando
el trmino primo, y tuve que aguantarme la risa. La insignia de su chaqueta llevaba su
nombre, Primo Andr, un pequeo holograma reflectante de Eva y una secuencia de letras y
nmeros que identificaba su mitotipo. Lena tom las riendas y le explic que ella era miembro y
que me haba trado para que me secuenciaran.
Despus de pagar la cuota (cien dlares, lo que acababa con mi presupuesto recreativo
para los tres meses siguientes) dej que Primo Andr me punzara el pulgar y extrajera una
gota de sangre que dej caer en una almohadilla absorbente de color blanco, que a su vez
introdujo en una de las mquinas del carrito. Siguieron una serie de suaves zumbidos que
transmitan una tranquilizante sensacin de ingeniera de precisin en funcionamiento. Lo que
era raro, porque haba visto anuncios de aparatos similares en Nature que se jactaban de no

tener ningn tipo de piezas mecnicas.


Mientras esperbamos los resultados la luz de la habitacin se atenu y apareci un
holograma enorme, proyectado desde la pared que tenamos delante: el microgrfico de una
nica clula viva. De mi propia sangre? Lo ms probable es que no fuera de nadie;
simplemente una animacin fotorrealista convincente.
Cada clula de su cuerpo explicaba Primo Andr contiene cientos de miles de
mitocondrias: diminutas centrales elctricas que extraen energa de los carbohidratos.
La imagen se acerc hasta un orgnulo traslcido con forma de varilla y de bordes
redondeados, parecido a una cpsula medicinal.
La mayora del ADN de cualquier clula se encuentra en el ncleo y proviene de ambos
padres, pero tambin hay ADN en las mitocondrias, que se hereda slo de la madre. Por lo
que es ms fcil utilizar ADN mitocondrial para rastrear la ascendencia.
No entr en detalles, pero haba odo la teora completa en varias ocasiones, empezando
por la clase de biologa de instituto. Gracias a la recombinacin el intercambio aleatorio de
fragmentos de ADN entre las parejas de cromosomas previo a la creacin del esperma y los
vulos, todo cromosoma era portador de genes perfectamente enlazados que provenan de
decenas de miles de ancestros distintos. Desde una perspectiva paleogentica, analizar el
ADN nuclear era como tratar de dar sentido a unos fsiles que se hubieran creado a base
de pegar fragmentos de hueso escogidos de diez mil personas distintas.
El ADN mitocondrial no se encontraba en parejas de cromosomas sino en diminutos bucles
llamados plsmidos. Haba cientos de plsmidos en cada clula, pero todos eran idnticos y
todos provenan nicamente del vulo. Descontando las mutaciones una cada 4.000 aos
ms o menos, tu ADN mitocondrial era exactamente el mismo que el de tu madre, tu abuela
materna, tu bisabuela y as sucesivamente. Tambin era exactamente igual al de tus
hermanos, tus primos hermanos maternos, tus primos segundos, tus primos terceros... hasta
que las distintas mutaciones que afectaban a los plsmidos al cabo de unas 200 generaciones
acababan por imponer algn tipo de variacin. Pero teniendo en cuenta que hay 16.000 pares
base de ADN en cada plsmido, incluso las cerca de cincuenta mutaciones producidas desde
la misma Eva no significaban mucho.
El holograma se disolvi y pas del microgrfico a un diagrama multicolor de lneas
bifurcadas, un rbol familiar gigante que empezaba en un simple vrtice etiquetado con la
ubicua imagen de Eva. Cada una de las bifurcaciones del rbol indicaba una mutacin que
separaba la herencia de Eva en dos versiones ligeramente distintas. En la parte inferior, los
extremos de los cientos de ramas mostraban una variedad de rostros tanto de hombre como
de mujer; no podra decir si eran personas reales o composiciones, pero cada uno se supona
que representaba un grupo diferente de primos maternos en (aproximadamente) el
ducentsimo grado, los cuales compartan un mitotipo: su propia y modesta variacin del
mismo tema comn de 200.000 aos.
Y aqu est usted dijo Primo Andr.
Una lupa estilizada se materializ en el primer trmino del holograma y ampli uno de los
pequeos rostros de la parte inferior del rbol El sorprendente parecido con mis propios

rasgos se deba casi con toda seguridad a que me habran hecho una foto con una cmara
oculta; el ADN mitocondnal no afectaba de ninguna manera al aspecto
Lena alarg la mano hacia el holograma y empez a seguir mi ascendencia con la punta del
dedo.
Eres un Hijo de Eva, Paul. Ahora sabes quin eres. Y nadie puede arrebatarte eso.
Me qued mirando el rbol luminoso y sent un escalofro en la base de la columna
vertebral, aunque se deba ms bien a la forma en que los Hijos se apropiaban de toda la
especie que a cualquier tipo de asombro en presencia de mis ancestros.
Eva no haba sido gran cosa, ningn hito evolutivo; simplemente se la defina como el
ancestro comn ms reciente, por una lnea femenina ininterrumpida, de todos y cada uno de
los seres humanos vivos. Y obviamente haba tenido miles de contemporneas femeninas,
pero el tiempo y la suerte la muerte aleatoria de mujeres sin hijas, las calamidades de la
enfermedad y el clima haban eliminado cualquier rastro mitocondrial de ellas. No haba
necesidad de asumir que su mitotipo hubiese otorgado algn tipo de ventaja especial (de todas
formas, la mayora de las variaciones se daban en el ADN basura). Las fluctuaciones
estadsticas por s solas implicaban que un linaje materno acabara reemplazando a todos los
dems.
La existencia de Eva era una necesidad lgica: algn humano (u homnido) de uno u otro
periodo tena que cumplir los requisitos. Lo nico polmico era el momento.
El momento y sus implicaciones.
Junto al Gran rbol apareci un globo terrqueo de unos dos metros de ancho; era la tpica
imagen de la Tierra vista desde el espacio, con grandes cmulos blancos arremolinndose
sobre los ocanos, pero el cielo sobre los continentes siempre despejado. El rbol vibr y
comenz a reorganizarse, transformando su forma rectilnea original en algo mucho ms
deforme y orgnico, pero la geometra se ajustaba sin alterar ninguna de las relaciones que
representaba. Entonces cubri la superficie del globo terrqueo. Las lneas de ascendencia se
convirtieron en rutas migratorias. Entre frica oriental y Oriente Medio, los caminos corran en
paralelo como los carriles de alguna autopista paleoltica; en otras zonas, menos limitadas por
la geografa, se expandan en todas direcciones.
Una Eva reciente favoreca la hiptesis del origen africano: el Homo sapiens moderno
habra evolucionado del Homo erectus en un nico lugar y luego se habra extendido por todo
el mundo, imponindose y sustituyendo al Homo erectus all donde fuera, y habra
desarrollado caractersticas raciales localizadas slo en los ltimos 200.000 aos. frica era el
lugar de nacimiento nico ms probable de la especie porque los africanos tenan la variacin
mitocondrial ms amplia (y por tanto ms antigua). El resto de los grupos parecan haberse
diversificado ms recientemente a partir de poblaciones fundadoras relativamente pequeas.
Por supuesto, haba otras teoras, Ms de un milln de aos antes de que existiera el
Homo sapiens, el Homo erectus se habra expandido hasta llegar a Java, adquiriendo sus
propias diferencias regionales externas; los fsiles de Homo erectus de Asia y Europa
parecan compartir al menos algunas de las caractersticas tpicas de los asiticos y europeos
actuales. Pero el origen africano atribua todo eso a la convergencia evolutiva, no a la
ascendencia. Si el Homo erectus se hubiera convertido en el Homo sapiens de forma

independiente en lugares distintos, entonces la diferencia mitocondrial entre, pongamos,


etiopes y javaneses modernos, tendra que haber sido cinco o diez veces mayor, lo que
indicara su larga separacin desde una Eva mucho ms antigua. Aunque las comunidades
desperdigadas de Homo erectus no hubieran permanecido completamente aisladas y se
hubieran cruzado con las sucesivas oleadas de emigrantes en los ltimos uno o dos millones
de aos mezclndose con ellos para crear humanos modernos, y conservando de algn
modo sus diferencias caractersticas, entonces tambin deberan haber sobrevivido linajes
mitocondriales distintivos con una antigedad mucho mayor de 200.000 aos.
Una de las rutas del globo terrqueo parpadeaba con ms brillo que las dems. Primo
Andr dio una explicacin:
sta es la ruta que siguieron sus propios antepasados. Salieron de Etiopa (o puede que
de Kenia o Tanzania) hacia el norte, hace unos 150.000 aos. Se expandieron lentamente por
Sudn, Egipto, Israel, Palestina, Siria y Turqua, durante el periodo entre glaciaciones. Al
comienzo de la ltima glaciacin su hogar estaba en la orilla oriental del mar Negro...
Mientras hablaba se iban materializando diminutos pares de huellas a lo largo de la ruta.
Sigui la migracin hipottica a travs de las montaas del Cucaso hasta llegar al norte de
Europa, donde las limitaciones de la tcnica finalmente ponan fin a la historia: hace cuatro
milenios (milenio arriba, milenio abajo), cuando mi ttarabuela germnica de hace unas
doscientas generaciones dio a luz a una hija con una nica modificacin en su ADN basura
mitocondrial: el ltimo tic registrado en el reloj molecular.
Pero Primo Andr todava no haba terminado conmigo.
Mientras sus antepasados se mudaban a Europa, su relativo aislamiento gentico y las
exigencias del clima local les llevaron a adquirir paulatinamente las caractersticas que
conocemos como caucasianas. Pero esa misma ruta fue recorrida en muchas ocasiones por un
sinfn de oleadas de emigrantes, a veces separadas por miles de aos. Y, aunque en todos los
pasos del camino los nuevos viajeros se mezclaron con los que ya haban pasado antes y
llegaron a parecerse a ellos... docenas de lneas maternas distintas todava se pueden
rastrear hacia atrs por la ruta, y luego por la historia, siguiendo las distintas sendas.
Mis primos maternos ms cercanos, me explic los que tenan exactamente el mismo
mitotipo que yo, eran, como caba esperar, en su mayora caucsicos. Si se ampliaba el
crculo hasta incluir treinta diferencias en los pares base, se sumaban alrededor de un cinco
por ciento de todos los caucsicos: el cinco por ciento con el que comparta un antepasado
materno comn que haba vivido hace unos 120.000 aos, probablemente en Oriente Medio.
Pero algunos primos de esa misma mujer al parecer se haban dirigido hacia el este, no
hacia el norte. Finalmente, sus descendientes haban atravesado Asia entera, bajando por
Indochina, y luego se habran dirigido hacia el sur a travs de los archipilagos, cruzando por
puentes de tierra firme expuestos por los bajos niveles de los ocanos provocados por la
glaciacin, o haciendo pequeos trayectos por mar de una isla a otra. Se haban detenido justo
antes de llegar a Australia.
As que, por va materna, estaba ms estrechamente relacionado con un pequeo grupo de
montaeses guineanos que con el noventa y cinco por ciento de los caucsicos. Volvi a

aparecer la lupa junto al globo terrqueo y me mostr la cara de uno de mis primos en
seismilsimo grado. A simple vista los dos ramos tan distintos como otras dos personas
cualesquiera de la Tierra. Del puado de genes nucleares que codificaban atributos como la
pigmentacin y la estructura sea facial, un conjunto haba prosperado en el glido norte de
Europa y el otro en esta selva ecuatorial. Pero en ambos lugares haba sobrevivido la
suficiente evidencia mitocondrial para revelar que la homogenizacin del aspecto local era slo
un barniz, un retoque reciente que ocultaba una antigua red de conexiones familiares invisibles.
Lena se volvi hacia m triunfante.
Lo ves? Todos los viejos mitos sobre la raza, la cultura y el parentesco, refutados de
un plumazo! Los antepasados inmediatos de esta gente vivieron aislados durante miles de aos
y no llegaron a ver un rostro blanco hasta el siglo XX. Y aun as te son ms prximos que yo
misma!
Asent con una sonrisa, intentando compartir su entusiasmo. Era fascinante ver cmo se le
daba la vuelta al ingenuo concepto de raza de esta manera, y no poda dejar de admirar la
simple osada de los Hijos al proclamar que eran capaces de establecer relaciones de hace
cientos de miles de aos con tanta precisin. Pero sinceramente no poda decir que mi vida
hubiese sufrido un vuelco por la revelacin de que algunos blancos totalmente desconocidos
eran ms primos lejanos mos que algunos negros. Es probable que hubiera racistas
recalcitrantes para quienes una noticia como sta fuera un autentico shock pero me costaba
trabajo imaginrmelos corriendo hasta los Hijos de Eva para que los mitotipificaran.
Un extremo del carrito emiti un pitido y expuls una insignia como la del Primo Andr. Me
la ofreci. Al verme dudar, Lena la cogi y me la coloc con orgullo en la camisa.
En la calle, Lena anunci en tono sobrio:
Eva va a cambiar el mundo. Somos afortunados; viviremos para verlo. Hemos tenido un
siglo en el que se ha sacrificado a gente por pertenecer a los grupos de parentesco
equivocados, pero pronto todo el mundo entender que existen lazos de sangre ms
profundos, ms antiguos, que desbaratan todos sus vanos prejuicios histricos.
Te refieres... al modo en que la Eva bblica desbarat todos los prejuicios de los
fundamentalistas cristianos? O al modo en que la imagen de la Tierra desde el espacio puso
fin a la guerra y a la contaminacin? Me decant por un silencio diplomtico. Lena me miraba
con consternacin, como si no acabara de creerse que pudiera albergar dudas despus de
que me revelaran mis propios e inesperados lazos de sangre.
Te acuerdas de las masacres de Ruanda? dije.
Claro.
Acaso no se deban ms a un sistema de clases (que los colonos belgas exacerbaron
por conveniencia administrativa) que a cualquier cosa que se pueda describir como enemistad
entre grupos de parentesco? Y en los Balcanes...
Mira me cort Lena, seguro que cualquier incidente al que te refieras tendr una
historia compleja. No lo niego. Pero eso no significa que la solucin tenga que ser tambin
increblemente complicada. Si las partes implicadas hubieran sabido lo que sabemos nosotros,
hubiesen sentido lo que hemos sentido nosotros cerr los ojos y sonri radiante, una
expresin de autntica felicidad y serenidad, esa profunda sensacin de formar parte, por

medio de Eva, de una nica familia que abarca toda la humanidad... Crees sinceramente que
hubiesen podido enfrentarse como lo hicieron?
Debera haber protestado hacindome el sorprendido: Qu profunda sensacin de
formar parte de nada? Yo no he sentido nada. Y lo nico que hacen los Hijos de Eva es
predicar a los conversos.
Qu era lo peor que podra haber pasado? Si hubisemos roto all mismo por la
relevancia poltica de la paleogentica, entonces es que la relacin estaba obviamente
condenada desde el principio. Y por mucho que odiase que nos pelesemos, exista una lnea
muy delgada entre el tacto y la mentira, entre asumir nuestras diferencias y ocultarlas.
Y aun as el tema me pareca demasiado arcano para ponerme a discutir sobre l. Estaba
claro que a Lena le apasionaba, pero era incapaz de ver que tuviera que salir a colacin de
nuevo si mantena mi bocaza cerrada slo por esta vez.
Quiz tengas razn dije.
Le pas un brazo por encima del hombro y ella se gir y me dio un beso. Empez a llover
otra vez, con fuerza, un aguacero extraamente tranquilo en el aire inmvil. Acabamos en el
piso de Lena y no hablamos mucho el resto de la noche.
Claro que fui un cobarde y un tonto, pero entonces no poda saber lo mucho que me iba a
costar.

Semanas despus estaba ensendole a Lena el stano del departamento de fsica de la


UNSW, donde el equipo que utilizaba para mi investigacin estaba hacinado en un rincn. Era
bien entrada la noche (otra vez) y estbamos solos en el edificio. En la oscuridad flotaban unas
cuantas pantallas fluorescentes de colores variopintos, como iconos remotos de otros
proyectos de posdoctorado en una especie de glido ciberespacio acadmico.
No poda encontrar la silla que me haba comprado (a pesar de que las medidas de
seguridad haban pasado de una simple chapa con el nombre a unas alarmas controladas por
ordenador cada vez ms sofisticadas, alguien siempre se la acababa agenciando), as que nos
quedamos de pie sobre el fro hormign junto al equipo, iluminados por la luz tenue de un nico
panel en el techo. Hice aparecer una serie de secuencias de ceros y unos que remitan a la
extraeza del mundo cuntico.
La famosa correlacin de Einstein-Podolosky-Rosen: el entrelazamiento de dos partculas
microscpicas en un solo sistema cuntico. Se haba investigado experimentalmente durante
ms de veinte aos, pero slo haca poco haba sido posible explorar el efecto con algo ms
sofisticado que pares de fotones o electrones. Trabajaba con tomos de hidrgeno obtenidos
al disociar una sola molcula de hidrgeno mediante el pulso de un lser ultravioleta. Algunas
de las mediciones que se realizaban en los tomos separados presentaban correlaciones
estadsticas que slo tenan sentido si una nica funcin de onda que abarcara los dos tomos
responda al proceso de medicin de manera instantnea, al margen de la distancia que
hubiesen recorrido los tomos individuales desde el momento en que se rompieron sus enlaces
moleculares tangibles: metros, kilmetros, aos luz.

El fenmeno pareca burlarse del concepto de distancia, pero no haca mucho mi propio
trabajo haba contribuido a disipar cualquier interpretacin que pudiera hacer pensar que la
EPR conducira a un dispositivo de sealizacin ms rpido que la luz. La teona siempre haba
sido clara sobre este punto, aunque algunos albergaban la esperanza de que un fallo en las
ecuaciones les posibilitara un subterfugio.
Supongamos dos mquinas cargadas de tomos de correlacin EPR le expliqu a
Lena, una en la Tierra y la otra en Marte, las dos capaces, digamos, de medir horizontal o
verticalmente el momento angular orbital. Los resultados de las mediciones siempre serian
aleatorios... pero se podra hacer que la mquina en Marte emitiera datos que reprodujeran, o
no reprodujeran, los datos aleatorios producidos al mismo tiempo por la mquina en la Tierra.
Y esa similitud podra activarse y desactivarse de forma instantnea alterando el tipo de
mediciones que se realizaban en la Tierra.
Como tener dos monedas que garantizan que siempre van a caer del mismo lado
sugiri ella, siempre y cuando ambas sean lanzadas con la mano derecha. Pero si empiezas
a lanzar la moneda de la Tierra con la mano izquierda, la correlacin desaparece.
S, es una analoga perfecta.
No se me haba ocurrido pensar que probablemente ya habra odo todo esto antes al fin
y al cabo la mecnica cuntica y la teora de la informacin eran los pilares de su propio
campo, pero me escuchaba con educacin, as que continu:
Pero incluso cuando las monedas coinciden siempre, como por arte de magia, en todas y
cada una de las tiradas, estn dando un nmero idntico de caras y cruces, aleatoriamente.
Por lo que no hay forma de introducir ningn mensaje en los datos. Desde Marte ni siquiera se
puede decir cundo empieza o termina la correlacin a no ser que los datos de la Tierra se
enven para su comparacin mediante un medio convencional como una transmisin de radio, lo
que le quita todo el sentido al ejercicio. La EPR no comunica nada por s misma.
Lena se qued pensando un rato, aunque estaba claro que el veredicto no la haba
sorprendido lo ms mnimo.
No comunica nada entre tomos separados dijo, pero si en vez de eso los juntamos,
siempre podr decirte lo que han hecho en el pasado. Realizas un experimento de control,
no? Haces las mismas mediciones en tomos que nunca se han emparejado?
S, claro.
En la pantalla, le indiqu la tercera y la cuarta columna de datos. Mientras hablbamos el
proceso segua su curso en silencio, dentro de una cmara de vaco metida en una pequea
caja gris escondida detrs de todos los componentes electrnicos.
Los resultados no tienen correlacin alguna.
Entonces, bsicamente, esta mquina puede decirte si dos tomos han estado o no
enlazados?
No de forma individual. Toda coincidencia individual podra ser slo casualidad. Pero
dado un nmero de tomos suficiente con una historia comn... s.
Lena sonrea como si tramara algo.
Qu? dije.

Slo... sigeme el juego un rato. Cul es la siguiente fase? tomos ms pesados?


S, pero hay ms. Dividir una molcula de hidrgeno, dejar que los dos tomos de
hidrgeno separados se combinen con dos tomos de flor (dos tomos antiguos, sin
correlacionar) y luego dividir ambas molculas de fluoruro de hidrgeno y realizar mediciones
en los tomos de flor para comprobar si puedo captar una correlacin indirecta entre ellas: un
efecto de segundo orden heredado de la molcula de hidrgeno original.
La verdad era que no esperaba conseguir financiacin para llevar el trabajo tan lejos. Los
hechos experimentales bsicos de la EPR ya estaban definidos, as que no tena mucho
sentido mejorar la tecnologa de medicin.
En teora Lena pregunt inocentemente, podras hacer lo mismo con algo mucho
ms grande? Algo como... el ADN?
No. Me re.
No quiero decir si podras hacerlo aqu, dentro de una semana. Pero si dos fragmentos
de ADN hubieran estado unidos, existira algn tipo de correlacin?
La idea me echaba para atrs, pero confes:
Podra existir. No puedo darte la respuesta de memoria, tendra que pedirles algo de
software a los bioqumicos y crear un modelo preciso de la interaccin.
Lena asinti satisfecha.
Creo que deberas hacerlo.
Por qu? En la prctica nunca podr probarlo.
Con este equipo sacado de la chatarra seguro que no.
Entonces dime dije resoplando, quin va a pagarme algo mejor?
Lena pase la mirada por el lgubre stano, como si quisiera hacer una foto mental del
punto ms bajo de mi carrera antes de que todo cambiara completamente.
Quin financiara una investigacin para detectar las huellas cunticas de los enlaces
del ADN? Quin pagara por ser capaz de calcular hace cunto tiempo estuvieron en contacto
dos plsmidos mitocondriales, no ya hasta el milenio ms prximo, sino hasta la divisin celular
ms prxima?
Estaba escandalizado. Era sta la idealista que crea que los Hijos de Eva eran la ltima
gran esperanza para la paz mundial?
Nunca se lo tragaran le dije.
Lena se me qued mirando un segundo, ausente, luego neg con la cabeza, divertida.
No te digo que engaes a nadie, que supliques por una beca de investigacin con una
falsa excusa.
Bueno, vale. Pero...?
Te hablo de coger el dinero y hacer un trabajo que es necesario. La tecnologa de
secuenciacin se ha llevado todo lo lejos que puede llegar, pero nuestros oponentes no dejan
de encontrar motivos para quejarse: la tasa de mutacin mitocondrial, el mtodo de seleccin
de puntos de bifurcacin para el rbol ms probable, los detalles sobre la prdida y la
supervivencia de linaje. Hasta los paleogenetistas que estn de nuestra parte no dejan de
cambiar de opinin acerca de todo. La edad de Eva sube y baja como la constante de Hubble.

Seguro que no es para tanto.


Lena me cogi del brazo. Su entusiasmo era electrizante, sent cmo me invada. O
simplemente me haba pinzado un nervio.
Esto podra transformar el campo de arriba a abajo. Pondra fin a las suposiciones, no
ms conjeturas, no ms presunciones. Slo habra un rbol genealgico indiscutible que
llegara hasta hace 200.000 aos.
Puede no ser posible...
Pero lo vas a averiguar? Lo vas a comprobar?
Dud, pero no se me ocurri ninguna razn para negarme.
S.
Lena sonri.
Con la paleogentica cuntica... sers capaz de darle al mundo una Eva que nadie antes
haba hecho posible.

Seis meses ms tarde se acabaron los fondos para mi trabajo en la universidad: la


investigacin, las tutoras, todo. Lena se ofreci para ayudarme durante los tres meses que
me iba a llevar preparar una propuesta para mandrsela a los Hijos. Ya vivamos juntos, ya
compartamos experiencias; de algn modo eso haca que me resultara ms fcil
racionalizarlo. Y era un mal momento del ao para buscar empleo, as que iba a estar en paro
de todas formas...
Result que los modelos informticos sugeran que se poda captar una correlacin medible
entre segmentos de ADN partiendo del ruido estadstico... siempre que se contara con un
nmero suficiente de plsmidos para trabajar: algo as como unos cuantos litros de sangre por
persona en vez de una sola gota. Pero ya entonces poda ver que se tardaran aos en
entender correctamente los problemas tcnicos no digamos ya en resolverlos. Ponerlo todo
sobre el papel fue un buen entrenamiento para futuras solicitudes de becas corporativas, pero
nunca pens en serio que fuera a conseguir nada.
Lena me acompa a la reunin con William Sachs, el director de investigaciones de los
Hijos del Pacfico oeste. Tena cincuenta y muchos aos y llevaba una ropa muy conservadora,
no le faltaba ni la clsica camiseta de Benetton con el eslogan EL SIDA NO ES AGRADABLE,
ni los pantalones cortos de Mambo Paz Mundial con el motivo de la paloma surfista. Una
versin de s mismo algo ms joven nos sonrea desde una portada enmarcada de Wired.
Haba sido gur del mes en abril de 2005.
Se contratar al departamento de fsica de la universidad para supervisar el proyecto en
su totalidad expliqu nervioso. Se comprobar la calidad cientfica del trabajo de forma
independiente cada seis meses, de este modo se evitar que la investigacin se salga de lo
establecido.
La correlacin EPR dijo Sachs pensativo demuestra que toda la vida est vinculada
holsticamente en un gran meta-organismo unificado, verdad?
No.
Lena me dio una patada por debajo de la mesa.

Pero Sachs no pareca haberme odo.


Escuchar el ritmo theta de la mismsima Gaia. La armona secreta que subyace a todas
las cosas: sincronicidad, resonancia mrfica, transmigracin... Suspir soador. Adoro la
mecnica cuntica. Sabe que mi maestro de tai chi escribi un libro sobre el tema? El loto de
Schrdinger, seguro que lo ha ledo. Menuda paranoia! Y est trabajando en una secuela, El
mardala de Heisenberg...
Lena intervino antes de que pudiera volver a abrir la boca.
Tal vez... generaciones posteriores sean capaces de llevar la correlacin incluso hasta
otras especies. Pero en el futuro inmediato, slo llegar hasta Eva supondr un reto tcnico muy
grande.
Primo William pareci volver al planeta Tierra. Cogi la copia impresa de la solicitud y se
puso a mirar los detalles presupuestarios del final, que en su mayora eran obra de Lena.
Cinco millones de dlares es mucho dinero.
En diez aos dijo Lena con tono suave. Y no olvide que este ao fiscal hay una
deduccin de impuestos del 125% en gastos de I+D. Para cuando incluya los derechos de
patente que se podran generar...
De verdad cree que los productos derivados valdrn tanto?
Fjese en el tefln.
Tendr que consultarlo con la junta directiva.

Cuando a los quince das llegaron las buenas noticias por correo electrnico, casi me entraron
nuseas.
Me dirig a Lena:
Qu he hecho? Y si dedico diez aos a esto y al final no saco nada en claro?
Se encogi de hombros, sorprendida.
No hay garantas de xito, pero lo has dejado claro, no les has mentido. Toda gran tarea
est plagada de incertidumbres, pero los Hijos han decidido aceptar los riesgos.
De hecho no me haba comido mucho la cabeza pensando en la moralidad de quitarles
grandes sumas de dinero a unos estpidos ricachones con una fijacin por la maternidad
global, y lo ms probable que a cambio de nada. Me preocupaba ms lo que significara para
mi carrera si la investigacin resultaba ser un callejn sin salida y no obtena resultados dignos
de publicacin.
Todo va a salir perfectamente dijo Lena. Tengo fe en ti, Paul.
Y eso era lo peor de todo. Ella crea en m.
Nos queramos y los dos nos utilizbamos mutuamente. Pero yo era el nico que segua
mintiendo sobre lo que muy pronto se convertira en el centro de nuestras vidas.

En el invierno de 2010, Lena se tom tres meses de vacaciones para viajar a Nigeria en
nombre de la trasferencia de tecnologa. Oficialmente tena que aconsejar al nuevo gobierno
sobre la modernizacin de la infraestructura de comunicaciones, pero tambin iba a formar a

unos cuantos cientos de operadores locales en las artes del ltimo secuenciador de bajo coste
de los Hijos. Mi tcnica EPR estaba an en paales apenas era capaz de distinguir a unos
gemelos idnticos de unos perfectos desconocidos, pero los analizadores de ADN
mitocondrial originales ahora eran extremadamente pequeos, resistentes y baratos.
En el pasado frica se haba mostrado bastante reticente a los Hijos, pero pareca que por
fin el movimiento haba logrado establecerse. Cada vez que Lena me llamaba desde Lagos
los ojos brillantes con entusiasmo misionero iba y le echaba un vistazo al Gran rbol,
intentando decidir si la codificacin de las nociones tradicionales de proximidad familiar hara
que los excombatientes de la reciente guerra civil se sintieran ms o menos unidos en caso de
que la moda de la secuenciacin llegara a calar hondo.
Sin embargo, las etnias de las facciones ya estaban tan mezcladas entre s que era
imposible llegar a un veredicto definitivo; hasta donde poda saber, en la guerra se haban
enfrentado alianzas forjadas tanto por algunos de los actos de patrocinio poltico del siglo XX
como por la invocacin de antiguas lealtades tribales.
Hacia el final de su estancia, Lena me llam un da muy temprano (para mi horario) tan
enfadada que casi se le caan las lgrimas.
Vuelo directamente a Londres, Paul. Estar all en tres horas.
Entorn los ojos ante el brillo de la pantalla, aturdido por la luz del sol tropical a su espalda.
Por qu? Qu ha pasado?
Tuve una visin en la que los Hijos haban quebrantado el frgil alto el fuego, induciendo un
holocausto tnico innombrable; y a continuacin haban huido para que los mejores
microcirujanos del mundo les curasen las heridas, mientras que en la distancia el pas se
sumerga en el caos.
Lena sac una mano fuera de cmara y puls un botn. Parte de un reportaje se incrust
en una esquina de la transmisin. El titular deca: EL ADN DEL CROMOSOMA Y
CONTRAATACA! La foto de debajo del titular mostraba a un hombre blanco, rubio, musculoso
y semidesnudo (curiosamente no tena vello: muy parecido al David de Miguel ngel con un
taparrabos de visn), que apuntaba al lector con una lanza. Lo haca con la apropiada
gracilidad de un bailarn.
Gru suavemente. Slo haba sido cuestin de tiempo. En la divisin celular que precede a
la produccin del esperma, la mayor parte del ADN del cromosoma Y experimentaba una
recombinacin con el cromosoma X, pero una parte de l permaneca distante, sin mezclarse,
y se transmita nicamente por va paterna con la misma fidelidad que el ADN mitocondrial se
transmita de madre a hija. De hecho, lo haca con ms fidelidad: las mutaciones en el ADN
nuclear eran mucho menos frecuentes, lo que lo convertan en un reloj molecular mucho menos
til.
Dicen que han encontrado un nico antepasado masculino para todos los europeos. De
hace slo 20.000 aos! Y maana van a presentar esta mierda en una conferencia de
paleogenetistas en Cambridge!
Le ech un vistazo al artculo con las quejas de Lena de fondo. El reportaje no era ms que
autobombo populachero. No era fcil saber qu era lo que afirmaban los investigadores en

realidad. Pero algunos grupos de derechas que desde haca tiempo se oponan a los Hijos de
Eva haban recibido los resultados con obvia alegra.
Y por qu tienes que estar all? dije.
Para defender a Eva, claro! No podemos permitir que esto siga adelante!
Me empez a doler la cabeza.
Si es mala ciencia, deja que los expertos la refuten. No es tu problema.
Lena se qued callada un rato y luego protest con rencor:
T sabes que los linajes masculinos se pierden ms rpido que los femeninos. Gracias a
la poliginia una sola lnea paterna puede llegar a dominar una poblacin en muchas menos
generaciones que una materna.
Entonces lo que dicen podra ser cierto? Podra haber existido un Adn reciente en el
norte de Europa?
Quizs admiti Lena a regaadientes. Pero... qu ms da? Qu demuestra eso?
Ni siquiera se han molestado en buscar un Adn que sea un padre para toda la especie!
Quera responder: Claro que no demuestra nada, claro que no cambia nada. A nadie en
su sano juicio le podra importar. Pero... quines empezaron a darle tanta importancia al
parentesco? Quines se entregaron a la causa de propagar la idea de que todo lo que
merece la pena depende de los lazos familiares?.
Pero ya era demasiado tarde. Ahora no iba a ser tan hipcrita como para volverme contra
los Hijos despus de haber cogido su dinero y haberles seguido el juego.
Y no poda abandonar a Lena. Si mi amor por ella no iba ms all de las cosas en las que
estbamos de acuerdo, entonces no era amor ni era nada.
Debera darme tiempo a coger el vuelo a Londres de las tres en punto dije impasible
. Te ver en la conferencia.

Era la dcima edicin del encuentro anual del Foro Paleogentico Mundial. El acontecimiento
se desarrollaba dentro un edificio piramidal ubicado en un parque de las ciencias recubierto con
csped artificial que estaba alejado del campus universitario. La multitud esgrima pancartas
que lo hacan visible desde lejos. NO TOQUIS A EVA! MUERTE A LA BASURA NAZI!
FUERA NEANDERTALES! (Cmo?) El desfase horario empez a afectarme cuando el taxi
se alejaba y casi se me doblaron las rodillas. Mi objetivo era encontrar a Lena tan rpido como
fuera posible y alejarnos del peligro. Eva poda cuidarse sola.
Obviamente andaba por ah, mirando con tranquila dignidad desde camisetas y pancartas.
Pero los Hijos y sus consultores de marketing haban estado ajustando su imagen y
sta era la primera ocasion que tena de ver los resultados de tantos grupos de discusin y
tantos talleres de respuesta del cliente. La nueva Eva tena una piel ligeramente ms clara, la
nariz un poco ms fina, los ojos ms juntos. Los cambios eran sutiles, pero iban claramente
destinados a darle un aspecto ms panracial. Con rasgos de todas las poblaciones humanas
modernas, se pareca ms a una especie de descendiente comn de un futuro lejano que un
antepasado comn que hubiera vivido en un sitio concreto: frica.
Y a pesar de mi cinismo, este nuevo diseo me revolva el estmago ms que el resto de

los trucos baratos que los Hijos se haban sacado de la manga. Era como si despus de todo
hubiesen decidido que en realidad no podan imaginarse un mundo en el que todos fueran a
aceptar una Eva africana, pero estaban tan comprometidos con la idea que estaban dispuestos
a seguir distorsionando la verdad slo para hacerla ms atractiva, hasta... Dnde estaba el
lmite? Aparte de ponerle un nombre distinto en cada pas, tambin le iban a poner una cara
distinta?
Consegu llegar al vestbulo. Slo me haban escupido dos o tres piqueteros. Dentro, la
cosa estaba mucho ms tranquila, aunque los acadmicos paleogenetistas iban de un lado
para otro sin parar y evitaban mirar a los ojos. Un equipo de noticias haba arrinconado a una
pobre mujer; cuando pasaba por delante el entrevistador le insista acalorado:
Pero debe admitir que violar los mitos fundacionales de los indgenas del Amazonas es
un crimen contra la humanidad.
La pared exterior de la pirmide estaba tintada de azul, pero era ms o menos
transparente, y alcanzaba a ver otro grupo de manifestantes que se apretaba contra uno de
los paneles, escudriando el interior. Guardas de seguridad vestidos de paisano susurraban en
sus relfonos, claramente preocupados por sus trajes de Masarini.
Haba intentado llamar a Lena varias veces desde que sal del aeropuerto, pero deba de
haber problemas de cobertura en toda la zona de Cambridge que me dejaban en espera. La
nica razn por la que me haban dejado pasar por la puerta principal era que Lena haba
movido algunos hilos y aparecamos listados en la base de datos de asistentes. Pero eso slo
probaba que estar dentro del edificio no era ninguna garanta de imparcialidad.
De pronto, no muy lejos de donde me encontraba, escuch gritos y gruidos seguidos de un
coro de vtores y el sonido de pesadas planchas de plstico que se salan de su marco. Las
noticias mencionaban tanto a grupos pro-Eva como a grupos pro-Adn... los ltimos
supuestamente mucho ms violentos. Me asust y sal corriendo por el pasillo ms prximo.
Estuve a punto de chocarme con un joven enjuto que iba en la direccin contraria. Era blanco,
alto, rubio, de ojos azules, e irradiaba peligro teutnico... y una parte de m quera gritar
indignado: me haba visto reducido, en contra de mi voluntad, a la ms pura expresin de
imbecilidad racista.
En cualquier caso, el tipo llevaba un taco de billar en la mano.
Pero cuando retroced con cautela, sin mangas empez a parpadear con las palabras: LA
DIOSA EST LLEGANDO!
Y t qu eres? dijo con desdn Un Hijo de Adn?
Lentamente negu con la cabeza. Qu soy? Soy un Homo sapiens, imbcil. No eres
capaz de reconocer a tu propia especie?
Trabajo como investigador para los Hijos de Eva dije. En los ccteles del profesorado
siempre era un investigador fsico paleogenetista independiente, pero no me pareci el
momento de ponerse puntilloso.
Hizo una mueca que al principio me pareci de incredulidad y se acerc amenazante.
Con que eres uno de los putos patriarcas materialistas hijos de perra que intentan
cosificar el arquetipo de la Madre Tierra y controlar su ilimitado poder espiritual?

Me qued tan pasmado que no vi lo que se me vena encima. Me peg duro con el taco en
el plexo solar. Ca al suelo de rodillas, jadeando de dolor. En el vestbulo se oa el ruido de
botas y de eslganes entonados con voz ronca.
El adorador de la diosa me cogi del hombro y me levant de un tirn, sonriente.
Sin rencor, eh. Aqu dentro estamos en el mismo bando, no? Vamos a patear a unos
cuantos nazis!
Intent soltarme, pero ya era demasiado tarde. Los Hijos de Adn nos haban encontrado.

Lena vino a verme al hospital.


Saba que tenas que haberte quedado en Sydney.
Tena la mandbula llena alambres. No poda contestarle.
Tienes que cuidarte, ahora tu trabajo es ms importante que nunca. Habr ms grupos
que van a encontrar sus propios Adanes. El mensaje unificador de Eva se hundir bajo el
tribalismo inherente a la idea de antepasados recientes masculinos. No podemos dejar que un
puado de cromaones promiscuos lo estropeen todo.
Gmm mmm mmmn.
Nosotros tenemos la secuenciacin mitocondrial... ellos tienen la secuenciacin del
cromosoma Y... pero necesitamos una ventaja espectacular, algo que todos puedan entender.
Tasas de mutacin, mitotipos: todo es demasiado abstracto para la persona de la calle. Si
pudiramos construir rboles genealgicos perfectos con la EPR, empezando con los
familiares conocidos de la gente, pero extendiendo esa misma sensacin de afinidad precisa a
10.000 generaciones, hasta llegar a Eva, eso nos dara una inmediatez, una credibilidad, que
acabara de un plumazo con los Hijos de Adn.
Me acarici la frente con dulzura.
Puedes ganar las Guerras de los Ancestros por nosotros, Paul, s que puedes hacerlo.
Mmm nnn admit.
Estaba dispuesto a denunciar a ambas partes, a renunciar al proyecto EPR... e incluso, si
fuera necesario, a alejarme de Lena.
Puede que fuera ms por una cuestin de orgullo que de amor, ms por debilidad que por
compromiso, ms por inercia que por lealtad. Pero por la razn que fuera no pude hacerlo. No
poda abandonarla.
Si quera seguir adelante tena que intentar acabar lo que haba empezado. Darle a los
Hijos su prueba irrefutable y absoluta.

Ros de sangre corran por mi equipo mientras los cultos rivales formaban piquetes y se ponan
bombas mutuamente. Los Hijos me haban suministrado muestras de dos litros de al menos
50.000 miembros de todo el mundo. Mi laboratorio habra dejado en paales a la pelcula de
terror de la Hammer ms estridente.
Se analizaron billones de plsmidos. En un orbital hbrido de baja energa una
superposicin cuntica de dos distribuciones de carga con formas distintas, potencialmente

estable durante miles de aos se inducan electrones mediante pulsos lser ajustados con
suma precisin para que se colapsaran en un estado concreto. Y aunque todos los colapsos
eran aleatorios, el orbital que haba escogido estaba ligeramente correlacionado con
fragmentos emparejados de ADN. Se acumularon y compararon billones de mediciones. Con
un nmero de plsmidos suficiente por persona, la dbil firma dejada por cualquier ascendencia
comn poda emerger por encima del ruido estadstico.
Las mutaciones que subyacan al Gran rbol de los Hijos ya no tenan importancia. De
hecho, lo que contemplaba eran fragmentos de plsmido que con toda probabilidad haban
permanecido impolutos desde los tiempos de Eva, puesto que lo nico que haca posible la
correlacin era el ntimo contacto qumico de una replicacin de ADN perfecta. Y a medida que
los fallos del proceso se iban corrigiendo y los datos se iban acumulando, finalmente se
empezaron a ver los resultados.
Entre los donantes de sangre haba muchos grupos familiares cercanos. Primero analizaba
los datos a ciegas y luego le pasaba los resultados a uno de mis ayudantes para que los
contrastara con los parentescos de los que tenamos constancia. A principios de junio de 2013
registr un 100% de deteccin de hermanos en un millar de muestras; unas semanas despus,
consegu los mismos resultados con primos y primos segundos.
Al poco llegamos a los lmites de la genealoga documentada. Para conseguir otra forma
de cruzar los datos empec a analizar tambin los genes nucleares. Era probable que incluso
primos lejanos compartieran al menos algunos genes de un antepasado comn, y la EPR poda
datar ese antepasado con precisin.
La noticia del proyecto se extendi y me escriban montones de maniacos. Llegu a recibir
amenazas de muerte. El laboratorio se fortific. Los Hijos contrataron a guardaespaldas para
todos los que trabajbamos en el proyecto y sus familias.
El volumen de informacin sigui creciendo, pero los Hijos, aterrados ante la idea de que
los Adanes les aventajaran con su propia tecnologa, seguan votando para concederme cada
vez ms dinero. Actualic nuestros superordenadores, dos veces. Y aunque me bastaba con
las mitocondrias para llegar hasta Eva, con el pretexto de la contabilidad me vi trazando los
genes nucleares de cientos de miles de antepasados, masculinos y femeninos.
En la primavera de 2016 la base de datos alcanz una especie de masa crtica. Slo
habamos muestreado una diminuta fraccin de la poblacin mundial, pero una vez que era
posible llegar unas cuantas generaciones atrs, todos los linajes en apariencia distintos
empezaban a converger. Los genes nucleares autosomales zigzagueaban entre el rbol
puramente materno de las Evas y el rbol puramente paterno de los Adanes, rellenando los
huecos, hasta que acab con los perfiles genticos de prcticamente todo el mundo que haba
vivido en el planeta a principios del siglo IX (y haba dejado descendencia hasta llegar al
presente). No saba los nombres de ninguna de esas personas, ni tan siquiera las ubicaciones
geogrficas concretas, pero saba exactamente el lugar que cada una de ellas ocupaba en mi
propio Gran rbol.
Tena una instantnea de la diversidad gentica de toda la especie humana. A partir de
aqu no se poda parar la cascada y retroced con las correlaciones a travs de milenios.

Para 2017, las peores previsiones de Lena se haban hecho realidad. Se haban proclamado
decenas de Adanes distintos en todo el mundo y la tendencia era buscar el linaje paterno
comn de poblaciones cada vez ms pequeas que convergan en antepasados cada vez ms
recientes. Ahora muchos de ellos eran supuestamente figuras histricas. Grupos rivales
griegos y macedonios se daban tortas por resolver la cuestin de quin tena derecho a
llamarse los Hijos de Alejandro Magno. En tres repblicas de la Europa del este, la
clasificacin tnica mediante el cromosoma Y se haba convertido en poltica del gobierno y,
supuestamente, en poltica corporativa de algunas multinacionales
Cuanto ms pequea era la poblacin analizada, obviamente a no ser que la endogamia
fuera descomunal menos probable era que los analizados fueran a compartir realmente un
nico Adn. Por ello el primer antepasado masculino que se identificaba pasaba a ser el
padre de su pueblo... y todos los dems pasaban a ser una especie de violadores brbaros
mancillagenes, cuya repulsiva huella an se poda detectar. Y eliminar.
Me pasaba las noches en vela hasta el amanecer, tratando de explicarme cmo poda
haber acabado en medio de tanto conflicto sobre un asunto tan estpido. Segua sin ser capaz
de confesarle a Lena lo que pensaba realmente y as, iba de un lado para otro de la casa con
las luces apagadas, me encerraba en mi estudio con las contraventanas a prueba de balas
cerradas y le echaba un vistazo a la ltima tanda de cartas amenazantes de papel y
electrnicas y buscaba la prueba de que algo de lo que pudiera descubrir sobre Eva tendra
el menor efecto positivo en alguien que no fuera ya un partidario fantico de los Hijos. Buscaba
algn indicio de que poda esperar algo ms que predicar a los conversos.
No encontr el estmulo que buscaba, pero le una postal que me anim un poco. La remita
el Sumo Sacerdote de la Iglesia del Sagrado OVNI, desde Kansas City.
Querido terrcola:
Haga el favor de usar el CEREBRO! Como todo el mundo SABE en esta era
CIENTFICA, en los tiempos que corren el origen de las especies NO ESCONDE
NINGN SECRETO! Los africanos llegaron aqu despus del DILUVIO provenientes de
Mercurio, los asiticos de Venus, los caucsicos de Marte y los pueblos de las islas
del Pacfico de asteroides varios. Si no tiene las FACULTADES OCULTISTAS
NECESARIAS para proyectar rayos desde los continentes hacia el PLANO ASTRAL y
comprobarlo, un simple anlisis del TEMPERAMENTO y del ASPECTO debera
dejrselo claro incluso a alguien como USTED!
Pero por favor, no ponga PALABRAS en mi BOCA! Que todos vengamos de
PLANETAS distintos no significa que no podamos ser AMIGOS.
Lena estaba muy preocupada.
Pero cmo vas a dar una conferencia de prensa maana, si Primo William ni siquiera ha
visto los resultados finales todava?
Era el sbado 28 de enero de 2018. Le habamos dado las buenas noches a los
guardaespaldas y nos habamos ido a la cama. Vivamos en un bnker de hormign reforzado

que los Hijos haban instalado para nosotros despus de un desagradable incidente en uno de
los pases blticos.
Soy un investigador independiente dije. Tengo libertad para publicar datos en
cualquier momento. Eso es lo que dice el contrato. Cualquier avance en la tecnologa de
medicin tiene que pasar por los abogados de los Hijos, pero no los resultados paleogeneticos.
Lena lo intent por otro flanco.
Pero si este trabajo no ha sido revisado por...
Ha sido revisado. Nature ya ha aceptado el artculo; lo publicaran un da despus de la
conferencia. Es un hecho. Sonre inocente. Slo lo hago como un favor para el editor. Dice
que aumentar las ventas del nmero.
Lena se qued callada. En los ltimos seis meses le haba ido contando cada vez menos
cosas sobre el trabajo. Haba dejado que pensara que haba problemas tcnicos que estaban
frenando cualquier progreso.
Ni siquiera me vas a decir si son buenas o malas noticias? dijo finalmente.
Fui incapaz de mirarla a los ojos, pero negu con la cabeza.
Nada que haya pasado hace 200.000 aos puede ser noticia.

Alquil un auditorio para la conferencia de prensa lejos de la torre de oficinas de los Hijos,
que pagu yo mismo. Tambin contrat a un servicio de seguridad independiente. Ni Sachs ni
sus colegas directivos estaban impresionados, pero aparte de secuestrarme poco podan
hacer para cerrarme la boca. Nunca haban llegado a sugerirme que falsificara los resultados
que queran; pero la presuncin no escrita de que slo los datos correctos se publicaran
con tanto bombo siempre haba estado ah... y los Hijos tendran un amplio margen para ser
los primeros en darle su enfoque.
Detrs del podio, las manos me temblaban. Se haban presentado unos dos mil periodistas
de todo el planeta y muchos de ellos llevaban smbolos de afiliacin a uno u otro antepasado.
Carraspe y empec. La tcnica EPR ya era algo conocido, no haba necesidad de volver
a explicarla. Me limit a decir:
Me gustara mostrarles lo que he descubierto acerca del origen del Homo sapiens.
Las luces se atenuaron y a mi espalda apareci un holograma gigante de unos treinta
metros de alto. Anunci que era un rbol genealgico no un historial aproximado de genes o
mutaciones, sino un diagrama exacto, generacin por generacin, masculinas y femeninas, de
toda la poblacin de seres humanos desde el siglo IX hacia atrs. Un denso matorral con
forma de embudo invertido. El pblico permaneci en silencio, pero la impaciencia se palpaba
en el aire. Esta maraa de mil millones de minsculas lneas era indescifrable, no les deca
absolutamente nada. Pero esper a que el diagrama impenetrable diera un giro completo muy
despacio.
El reloj mutacional del cromosoma Y se equivoca dije. He ubicado los antepasados
paternos de grupos con tipos Y similares hasta cientos de miles de aos atrs en el tiempo, y
nunca convergen en un nico hombre.
Empec a or un murmullo de descontento. Sub el volumen del amplificador y lo ahogu.

Por qu no? Cmo es posible que haya tan poca variedad mutacional, si el ADN no
surge de una nica fuente reciente?
Apareci un segundo holograma, una doble hlice, un esquema de la regin del tipo Y.
Porque las mutaciones se repiten, una y otra vez, exactamente en las mismas
ubicaciones. Si se comete el mismo error de copia dos o tres veces (o cincuenta) en la misma
ubicacin, seguir pareciendo que slo est a un paso del original.
El holograma de la doble hlice se dividi y se copi, se dividi y se volvi a copiar; las
diferencias acumuladas en cada generacin resaltaban.
Las enzimas correctoras de nuestras clulas deben de tener puntos ciegos especficos,
debilidades especficas, como palabras que se deletrean mal fcilmente. Y an existe la
posibilidad de que aparezcan errores completamente aleatorios, en cualquier ubicacin, pero
slo en una escala temporal de millones de aos.
Todos los Adanes del cromosoma Y dije son una fantasa. No existen padres
individuales para ninguna raza, tribu o nacin. Para empezar, los europeos del norte actuales
tienen ms de mil linajes paternos distintos que datan del final la Edad de Hielo. Esos mil
antepasados, a su vez, son los descendientes de ms de doscientos emigrantes africanos
masculinos distintos.
En el laberinto gris del rbol aparecieron una serie de colores intermitentes que resaltaban
ligeramente los linajes.
Algunos periodistas se levantaron como resortes y se pusieron a insultarme a gritos.
Esper a que los guardias de seguridad los escoltaran fuera del edificio.
Pase la mirada por el pblico buscando a Lena, pero no la vi por ninguna parte.
Lo mismo puede decirse del ADN mitocondrial. Las mutaciones se sobrescriben unas a
otras; el reloj molecular se equivoca. No existi ninguna Eva hace 200.000 aos.
La gente, airada, empez a protestar, pero yo segu hablando.
El Homo erectus sali de frica... docenas de veces durante un periodo de dos millones
de aos, y los emigrantes nuevos se mezclaban con los viejos, nunca los sustituan.
Apareci un globo, el Viejo Mundo, tan recargado con rutas entrecruzadas que resultaba
imposible apreciar un solo kilmetro cuadrado de suelo.
E l Homo sapiens surgi en todas partes al mismo tiempo y se mantuvo como una
especie, por todo el mundo, en parte debido al flujo gentico emigrante y en parte a las
mutaciones paralelas que invalidan todos los relojes: mutaciones que se producen de manera
aleatoria, pero con tendencia a producirse siempre en las mismas ubicaciones.
Un holograma mostr cuatro fragmentos de ADN que iban acumulando mutaciones. Al
principio, conforme la escasa dispersin aleatoria los iba afectando de manera distinta, los
cuatro fragmentos se iban diferenciando cada vez ms, pero a medida que las mismas
ubicaciones vulnerables se vean afectadas, prcticamente acabaron teniendo las mismas
marcas.
De modo que las diferencias raciales modernas vienen como mucho de hace dos millones
de aos, heredadas de los primeros Homo erectus emigrantes, pero toda la evolucin
posterior ha ido en paralelo, en todo el mundo... porque el Homo erectus en realidad nunca

tuvo eleccin. En unos dos millones de aos escasos las distintas climatologas podan
favorecer distintos genes para adaptaciones locales superficiales, pero todo lo que conduce al
Homo sapiens ya estaba latente en el ADN de cada uno de los emigrantes antes de que
salieran de frica.
Los partidarios de Eva se quedaron callados momentneamente, tal vez porque ya no
tenan claro si el panorama que estaba pintando nos una o nos separaba como especie. La
verdad era gloriosamente turbia, demasiado complicada para estar al servicio de cualquier
agenda poltica.
Pero si alguna vez hubo un Adn o una Eva prosegu, existieron mucho antes que el
Homo sapiens, mucho antes que el Homo erectus. Tal vez fueran... Australopitecus?
Hice aparecer dos figuras simiescas, peludas y encorvadas. La gente empez a lanzar las
cmaras de vdeo. Debajo del podio tena un botn, lo puls y delante del escenario se alz un
escudo gigante de plexigls.
Quemad todos vuestros smbolos! grit. Masculino, femenino, tribal y global.
Abandonad vuestras patrias y vuestras Madres Tierra: es el fin de la infancia! Profanad a
vuestros antepasados, follad con vuestros primos: limitaos a hacer lo que os parezca que est
bien porque est bien.
El escudo se raj. Sal corriendo hacia la salida de emergencia. Los guardias de seguridad
haban desaparecido todos, pero Lena me esperaba en el aparcamiento subterrneo dentro de
nuestro Volvo blindado, con el motor en marcha. Baj el cristal espejado de la ventanilla.
Vi tu numerito en la red.
Se me qued mirando con tranquilidad, pero en sus ojos haba rabia y dolor.
Ya no me quedaba adrenalina en el cuerpo, no tena fuerzas, ni orgullo. Me ca de rodillas
al lado del coche.
Te quiero. Perdname.
Anda, sube dijo. Tienes muchas cosas que explicar.

Luminoso
Me despert desorientado sin tener muy claro el motivo. Saba que estaba tendido en una
cama sencilla, estrecha y llena de bultos, en la habitacin 22 del hotel Fleapit. Despus de casi
un mes en Shanghai la topografa del colchn me era tan familiar como para deprimir al ms
pintado. Pero estaba tumbado de una forma que no era normal. Los msculos del cuello y de
los hombros se quejaban de que nadie poda acabar en esta postura de forma natural, por
muy mal que hubiese dormido.
Y poda oler a sangre.
Abr los ojos. Una mujer a la que no haba visto en mi vida estaba arrodillada junto a m y
con un bistur desechable me haca una incisin en el trceps izquierdo. Estaba tumbado de
costado, de cara a la pared, tena la mano esposada a la cabecera y el tobillo al pie de la
cama.
La sensacin de pnico visceral que me inundaba se vio cortada en seco justo cuando me
dispona a revolearme como un estpido, intentando liberarme por instinto. Puede que una
respuesta mucho ms antigua catatonia ante un peligro le hubiera plantado cara a la
adrenalina y hubiera ganado. O puede que sencillamente hubiese llegado a la conclusin de
que no tena derecho a dejarme llevar por el pnico cuando llevaba semanas temindome algo
parecido.
Habl con calma, en ingls:
Lo que ests a punto de arrancarme es una necrotrampa. Un solo latido sin sangre
oxigenada y la carga se freir.
Mi cirujana aficionada personal era recia y musculosa, con el pelo corto y negro. No era
china; tal vez fuera indonesia. No pareca sorprendida porque me hubiese despertado antes de
tiempo. Los hepatocitos modificados que haba adquirido en Hanoi podan degradar casi
cualquier cosa, desde la morfina hasta el curare. Por fortuna, la anestesia local exceda su
capacidad.
Sin apartar los ojos de lo que estaba haciendo, dijo:
Mira en la mesa junto a la cama.
Gir la cabeza. Haba instalado un bucle de tubos de plstico que estaban llenos de sangre
la ma, al parecer que circulaba y se oxigenaba mediante una pequea bomba. El pie de
un largo embudo se introduca en el bucle, y la interseccin era controlada por una especie de
vlvula. Unos cables iban desde la bomba hasta un sensor pegado a mi brazo que sincronizaba
el pulso artificial con el real. Era evidente que poda arrancarme la trampa de la vena e
insertarla en esta rplica sin saltarse literalmente ni un latido.
Me aclar la garganta y tragu saliva.
No te servir. La trampa conoce mi tensin arterial al milmetro. No se va a dejar engaar
por unos latidos genricos.
Es un farol.
Pero con el bistur levantado en el aire, titube. El escner MRI porttil que haba usado
para localizar la trampa le habra revelado su configuracin bsica, pero no tendra muchos

detalles concretos sobre su ingeniera y ninguna informacin sobre el software.


Te estoy diciendo la verdad.
La mir directamente a los ojos, lo que no era fcil teniendo en cuenta nuestra absurda
geometra.
Es nuevo, es sueco. Hay que ponrselo en la vena con cuarenta y ocho horas de
antelacin, se desarrolla una actividad normal para que pueda memorizar los ritmos... y luego
se inyecta la carga en la trampa. Simple, sencillo de manejar y efectivo.
La sangre me corra por el pecho hasta llegar a la sbana. De repente, despus de todo,
me alegr mucho de no haber metido la trampa ms hondo.
Entonces cmo te quitas t la carga?
Si te lo digo no tendra gracia.
Si me lo cuentas ahora te ahorrars unos cuantos problemas.
Impaciente, se puso a girar el bistur que sujetaba con el pulgar y el ndice. Perd la
sensibilidad de la piel en todo el cuerpo, las terminaciones nerviosas rechinaban y los capilares
se cerraban a medida que la sangre se pona a cubierto.
Los problemas me provocan hipertensin dije.
Me dedic una sonrisa forzada y me concedi una tregua. Luego se quit uno de los
guantes quirrgicos manchados de sangre, sac su agenda electrnica y llam a un proveedor
de equipos mdicos. Le dio una lista de aparatos que le permitiran solucionar el problema (una
sonda de tensin arterial, una bomba ms sofisticada, una interfaz informatizada adecuada), y
se puso a discutir acaloradamente en mandarn para conseguir que le prometieran una entrega
rpida
Dej la agenda a un lado y me coloc la mano sin enguantar en el hombro.
Reljate un poco. No habr que esperar mucho.
Me revolv como si, enfadado, estuviera intentando quitarme la mano de encima. Consegu
que un poco de sangre acabara en su piel. No dijo ni una palabra, pero en ese mismo momento
tuvo que darse cuenta de su torpeza. Se baj de la cama de un salto y se fue directa al lavabo.
Pude or cmo corra el agua.
Entonces se puso a dar arcadas.
Avsame cuando ests lista para el antdoto grit en tono jovial.
La o acercarse y me di la vuelta para encararla. Estaba plida, tena la cara desencajada
por las nuseas, moqueaba y le lloraban los ojos.
Dime dnde est!
Qutame las esposas y yo te lo busco.
No! Nada de tratos!
De acuerdo. Entonces ser mejor que te pongas a buscarlo.
Cogi el bistur y lo blandi delante de mi cara.
A la mierda la carga. Te rajo!
Temblaba como una nia con fiebre, trataba intilmente de contener el flujo de las fosas
nasales con el dorso de la mano.
Si vuelves a cortarme, perders algo ms que la carga dije framente.
Se dio la vuelta y vomit; era como un hilillo gris, con sangre. La toxina convenca a las

clulas del revestimiento de su estmago para que se suicidaran todas a la vez.


Qutame las esposas. Te matar. No tarda mucho.
Se limpi la boca, se recompuso, hizo como si fuera a decir algo y empez a vomitar de
nuevo. Saba por propia experiencia lo mal que lo estaba pasando. Aguantarse el vmito era
como intentar tragarse una mezcla de mierda y cido sulfrico. Echarlo fuera era como si te
arrancaran las tripas.
En treinta segundos dije estars tan dbil que no podrs hacer nada aunque te diga
dnde buscar. As que si no me sueltas...
Sac una pistola y un juego de llaves, me quit las esposas y se qued al pie de la cama,
temblando como loca pero apuntndome. Me vest rpidamente ignorando sus amenazas. Me
vend el brazo con un calcetn que milagrosamente encontr por ah y me puse una camiseta y
una chaqueta. Clav las rodillas en el suelo; segua apuntndome ms o menos con el arma,
pero tena los ojos hinchados y medio cerrados, y rebosaban un lquido amarillo. Pens en
quitarle la pistola, pero me pareci que no vala la pena.
Met el resto de las prendas en la maleta y le ech un vistazo a la habitacin como si se me
olvidara algo. Pero todo lo que importaba realmente estaba en mis venas. Alison me haba
enseado que sa era la nica forma de viajar.
Me volv hacia la ladrona.
No hay antdoto, pero la toxina no te matar. Eso si, te vas a pasar las prximas doce
horas deseando que lo hiciera. Adis.
Cuando me diriga hacia la puerta de repente se me erizaron los pelos de la nuca. Se me
pas por la cabeza que no tena por que creerme v que poda dispararme pensando que no
tena nada que perder.
Pero si se te ocurre seguirme dije mientras agarraba el tirador, sin mirar atrs, la
prxima vez te matar.
Era mentira, pero pareci surtir efecto. Cerr la puerta de un portazo y pude or cmo
soltaba la pistola y se pona a vomitar otra vez.
Mientras bajaba las escaleras la euforia de la escapada comenz a dar paso a una
perspectiva ms gris. Si una cazarrecompensas descuidada poda encontrarme, sus colegas
ms metdicos no podan andar muy lejos. Industrial Algebra nos pisaba los talones. Si Alison
no consegua pronto tener acceso a Luminoso, no nos quedara ms remedio que destruir el
mapa. Y con eso slo estaramos ganando algo de tiempo.
Le pagu la habitacin al recepcionista hasta el da siguiente y le recalqu que no deban
molestar a mi compaera. Aad una propina para compensar el desastre con el que se iban a
encontrar los de la limpieza. La toxina se desnaturalizaba con el aire; en pocas horas las
manchas de sangre seran inofensivas. El recepcionista me mir con recelo pero no dijo nada.
En la calle me esperaba una agradable maana de verano con el cielo despejado. Eran
apenas las seis en punto, pero Kongjiang Lu ya estaba atestada de peatones, ciclistas,
autobuses y unas cuantas limusinas ostentosas con sus correspondientes chferes que
avanzaban lentamente por el trfico a unos diez kilmetros por hora. Pareca que el turno de
noche acababa de salir de la fbrica de Intel que estaba un poco ms abajo. La mayora de

los ciclistas que pasaban llevaban puesto el mono naranja con el logotipo.
A dos manzanas del hotel me par en seco, las piernas casi se me doblaron. No era slo
ansiedad; una reaccin postergada, una aceptacin diferida de lo cerca que haba estado de
que me mataran. La violencia clnica de la ladrona ya era escalofriante de por s, pero lo que
implicaba era muchsimo ms inquietante.
Industrial Algebra estaba invirtiendo grandes cantidades de dinero, estaba infringiendo
leyes internacionales, estaba arriesgando seriamente sus valores futuros, tanto empresariales
como personales. La arcana abstraccin del defecto estaba siendo arrastrada al mundo de la
sangre y el polvo, las salas de juntas y los asesinos, el poder y el pragmatismo.
Y lo ms parecido a la certeza que la humanidad haba conocido como el peligro de
disolverse en arenas movedizas.
Todo empez como una broma. Discutir por discutir. Alison y sus desesperantes herejas.
Un teorema matemtico declar slo se convierte en verdadero cuando es
demostrado por un sistema fsico: cuando el comportamiento del sistema depende de algn
modo de que el teorema sea verdadero o falso.
Era junio de 2004. Estbamos sentados en un pequeo patio pavimentado. Acabbamos de
salir al sol invernal (bostezando y parpadeando) de la ltima charla de un curso semestral
sobre la filosofa de las matemticas; un breve respiro de la aburrida rutina de las matemticas
de verdad. Tenamos quince minutos libres antes de irnos a comer con unos amigos. Era una
conversacin informal casi un leve flirteo, nada ms. Puede que en alguna parte hubiera
acadmicos dementes que se ocultaban en oscuras criptas y defendan una visin sobre la
naturaleza de la verdad matemtica por la que estaban dispuestos a morir. Pero nosotros
tenamos veinte aos y ramos conscientes de que slo estbamos hablando del sexo de los
ngeles.
Los sistemas fsicos no crean las matemticas dije. Nada crea las matemticas,
estn fuera del tiempo. La teora de nmeros seguira siendo la misma aunque el universo
estuviera compuesto por un solo electrn.
S las crean, porque incluso un electrn dijo Alison resoplando, ms un espaciotiempo en el que ubicarlo, necesita la mecnica cuntica y la relatividad general y toda la
infraestructura matemtica que implican. Una partcula flotando en el vaco cuntico requiere la
mitad de los resultados ms importantes de la teora de grupos, del anlisis funcional, de la
geometra diferencial...
Vale, vale! Lo pillo. Pero si fuera as... los acontecimientos en el primer picosegundo
despus del Big Bang habran construido todas las verdades matemticas necesarias para
la existencia de cualquier sistema fsico hasta llegar al Big Crunch. Una vez que tengas las
matemticas que fundamentan la Teora del Todo... ya est, ya no necesitas nada ms. Fin de
la historia.
Pero no es as. Para aplicar la Teora del Todo a un sistema concreto sigues
necesitando todas las matemticas que se refieran a ese sistema; un sistema que podra
incluir resultados que fueran ms all de las matemticas requeridas por la propia Teora del
Todo. Quiero decir, quince mil millones de aos despus del Big Bang, todava puede llegar
alguien y demostrar, pongamos... el ltimo teorema de Fermat.

Andrew Wiles, de la universidad de Princeton, acababa de anunciar una demostracin de la


famosa conjetura, aunque sus colegas seguan escrutando su trabajo y todava no se haba
emitido un veredicto final.
Hasta ahora la fsica no lo necesitaba.

Qu quieres decir con hasta ahora? protest. El ltimo teorema de Fermat nunca ha
tenido (y nunca tendr) nada que ver con ninguna rama de la fsica.
Alison ocult su sonrisa.
No claro, con ninguna rama. Pero slo porque la clase de sistemas fsicos cuyo
comportamiento depende de l es ridculamente especfico: los cerebros de los matemticos
que estn intentando validar la demostracin de Wiles.
Pinsalo. Desde el momento en que te pones a intentar demostrar un teorema, aunque las
matemticas sean tan puras que no afecten en modo alguno a ningn objeto en el
universo... ya te estn afectando a ti mismo. Tienes que elegir algn proceso fsico para
probar el teorema; puedes usar un ordenador, o un boli y un papel... o simplemente puedes
cerrar los ojos y ponerte a jugar con tus neurotransmisores. No hay nada que pueda llamarse
una demostracin que no dependa de acontecimientos fsicos, y que estn dentro o fuera de tu
crneo no los hace menos reales.
Muy bien conced de mala gana. Pero eso no significa que...
Y puede que el cerebro de Andrew Wiles (y su cuerpo y su cuaderno) constituyera el
primer sistema fsico cuyo comportamiento dependa de que el teorema fuera verdadero o
falso. Pero no creo que las acciones humanas tengan un papel especial... y si un enjambre de
quarks hubiera hecho lo mismo a ciegas, quince mil millones de aos antes (si hubiera
ejecutado una interaccin totalmente aleatoria que result que de algn modo demostraba la
conjetura), entonces esos quarks habran construido el ltimo teorema de Fermat mucho antes
que Wiles. Nunca lo sabremos.
Abr la boca para protestar que ningn enjambre de quarks poda haber comprobado el
nmero infinito de casos que comprenda el teorema, pero me contuve justo a tiempo. Eso era
cierto, pero no haba impedido que Wiles lo intentara. Una secuencia finita de pasos lgicos
relacionaba los axiomas de la teora de nmeros que inclua algunas generalizaciones
simples sobre todos los nmeros con la propia afirmacin radical de Fermat. Y si un
matemtico poda poner a prueba esos pasos lgicos manipulando un nmero finito de objetos
fsicos durante un periodo de tiempo finito tanto daba que fueran marcas de lpiz sobre un
papel, o neurotransmisores en su cerebro, entonces cualquier tipo de sistema fsico poda,
en teora, imitar la estructura de la demostracin... fuera consciente o no de lo que estaba
demostrando.
Me reclin en el banco e hice como que me tiraba de los pelos.
Si no era un platnico recalcitrante, me ests obligando a serlo El ltimo teorema de
Fermat no necesitaba que nadie lo demostrara o que un conjunto aleatorio de quarks lo
descubriera por casualidad. Si es verdadero, siempre fue verdadero. Todo lo que implica un

conjunto de axiomas dado est lgicamente conectado con ellos, siempre, eternamente...
aunque las personas (o los quarks) no sean capaces de seguir la lgica de esas conexiones en
el tiempo de vida del universo.
Nada de esto convenca a Alison. Cada vez que mencionaba las verdades infinitas y
eternas se le dibujaba una falsa sonrisa en las comisuras de la boca, como si yo estuviera
afirmando mi creencia en Pap Noel.
Entonces, quin o qu llev al lmite las consecuencias del Existe una entidad que
llamamos cero y el Todo nmero X tiene un sucesor, etctera, hasta llegar al ltimo
teorema de Fermat y an ms lejos, antes de que el universo pudiera demostrar nada?
Me mantuve en mis trece.
Lo que est unido mediante la lgica est sencillamente... unido. No tiene que ocurrir
nada: nada ni nadie tiene que llevar al lmite las consecuencias de nada para que stas
existan. O acaso crees que los primeros acontecimientos despus del Big Bang, las primeras
vibraciones violentas del plasma de gluones y quarks, se pararon a pensar cmo resolvan
todas las inconsistencias lgicas? Crees que los quarks razonaron: Bueno, hasta ahora
hemos hecho A y B y C, pero ahora no debemos hacer D, porque D seria lgicamente
inconsistente con el resto de las matemticas que hemos inventado hasta ahora... aunque
para explicar la inconsistencia hiciera falta una demostracin de quinientas mil pginas?
Alison se lo pens un momento.
No. Pero, y si el acontecimiento D tuvo lugar de todos modos? Y si las matemticas
que implicaba eran lgicamente inconsistentes con el resto, pero aun as sigui adelante y tuvo
lugar... porque el universo era demasiado joven para poder calcular el hecho de que haba una
discrepancia?
Me deb de quedar ah sentado, mirndola boquiabierto unos diez segundos. Teniendo en
cuenta las ortodoxias que habamos estado absorbiendo durante los dos ltimos aos y medio,
esto era una autntica barbaridad.
Ests diciendo que... es posible que las matemticas estn plagadas de defectos de
consistencia primordiales? Del mismo modo que el espacio puede estar plagado de cuerdas
csmicas?
Exactamente. Me sostuvo la mirada como si tal cosa. Si el espacio-tiempo no encaja
perfectamente consigo mismo, en todas partes, por qu tendra que hacerlo la lgica
matemtica?
Casi me atraganto.
Por dnde empiezo? Qu se supone que ocurre cuando un sistema fsico intenta
relacionar teoremas a travs del defecto? Si el teorema D se ha convertido en verdadero
gracias a unos cuantos quarks entusiastas, qu sucede cuando programamos un ordenador
para refutarlo? Cuando el software sigue todos los pasos lgicos que conectan A, B y C
(pasos que los quarks tambin han hecho verdaderos) con la contradiccin, el temido no-D, lo
consigue o no?
Alison eludi la pregunta.
Supn que los dos son verdaderos: D y no-D. Suena como el fin de las matemticas,
no? Todo el sistema se viene abajo, al instante. Partiendo de D y de no-D juntos puedes

demostrar lo que quieras: uno es igual a cero, la noche equivale al da. Pero sa es la vieja y
aburrida visin platnica en la que la lgica se desplaza ms rpido que la velocidad de la luz y
los clculos se hacen en un santiamn. La gente vive con teoras que son omega
inconsistentes, no es cierto?
Las teoras de nmeros omega inconsistentes eran versiones no estndar de la aritmtica
basadas en axiomas que casi se contradecan unos a otros; lo que las salvaba era que las
contradicciones slo aparecan en demostraciones infinitamente largas (que formalmente se
rechazaban, y adems eran fsicamente imposibles). Eran matemticas modernas
perfectamente respetables, pero Alison pareca dispuesta a sustituir infinitamente largas por
un simple largas, como si en la prctica fueran casi lo mismo.
A ver si te entiendo dije. De lo que ests hablando es de coger la aritmtica
ordinaria (ningn axioma de los raros e ilgicos, slo lo que cualquier nio de diez aos sabe
que es verdad) y demostrar que es inconsistente en un nmero de pasos finito?
Asinti alegremente.
Finito pero grande. Con lo que la contradiccin se manifestara fsicamente muy pocas
veces; sera computacionalmente distante de los clculos y de los acontecimientos fsicos
corrientes. Quiero decir... una cuerda csmica perdida en alguna parte no destruye el universo,
verdad? No le hace dao a nadie.
Siempre que no te acerques mucho dije con sorna. Siempre que no la arrastres
hasta el sistema solar y la dejes dar bandazos por ah cortando planetas en rodajas.
Exactamente.
Le ech un vistazo al reloj.
Hora de bajar a la Tierra, me temo. Sabes que hemos quedado con Julia y Ramesh...?
Alison suspir teatralmente.
Lo s, lo s. Y esto los matara de aburrimiento, pobrecitos; ya no hablo ms del tema,
lo prometo. Y luego aadi perversamente: Los estudiantes de letras son tan miopes.
Nos pusimos en marcha por el tranquilo y frondoso campus. Alison mantuvo su palabra y
caminamos en silencio; si hubiramos seguido discutiendo hasta el ltimo momento habra sido
ms difcil evitar el tema estando con gente civilizada.
Sin embargo, a medio camino de la cafetera, no pude aguantarme.
Si alguien en algn momento programara en serio un ordenador para que siga una
cadena de inferencias a travs del defecto, qu crees que pasara en realidad? Cuando el
resultado final de todos esos simples e inequvocos pasos lgicos apareciera finalmente en la
pantalla, qu grupo de quarks primordiales ganara la contienda? Y por favor no me vengas
con que el ordenador entero desaparece oportunamente.
Alison, por fin, sonri irnicamente.
Seamos serios, Bruno. Cmo esperas que te responda si las matemticas necesarias
para predecir el resultado ni siquiera existen todava? Nada de lo que yo pueda decirte seria
verdadero o falso hasta que alguien se ponga a ello y haga el experimento.

Me pas casi todo el da intentando convencerme de que no me segua ningn cmplice (o


rival) de la cirujana, alguien que pudiera haber estado merodeando fuera del hotel. Intentar
despistar a alguien que no saba si realmente exista me haca sentir una especie de agobio
kafkiano: no poda buscar una cara concreta en la multitud, slo la idea abstracta de un
perseguidor. Ya era demasiado tarde para pensar en hacerme la ciruga esttica para parecer
un chino de la etnia han (en Vietnam Alison lo mencion como una opcin seria), pero Shanghai
tena ms de un milln de residentes extranjeros, as que con un poco de cuidado hasta un
angloparlante de origen italiano debera ser capaz de pasar desapercibido.
Si yo era o no capaz de hacerlo era otra cuestin.
Intent unirme a los turistas que avanzaban como regueros de hormigas y me dej llevar
por la corriente. Fui desde la desquiciante aglomeracin del bazar Yuyuan (donde estantes
repletos de PCs de pulsera a diez cntimos, lentes de contacto sensibles al estado de nimo y
lo ltimo en implantes vocales de karaoke compartan espacio con jaulas de bamb llenas de
patos y palomas vivos) hasta la que fuera residencia de Sun Yatsen (por quien haba un
renovado inters gracias a una miniserie de la Phoenix TV que se anunciaba en diez mil
autobuses y en cien mil camisetas). Desde la tumba del escritor Lu Xun (Piensa y estudia
siempre... Visita a los generales, despus a las vctimas; contempla las realidades de tu
tiempo con los ojos abiertos; nunca lo vers en una miniserie) hasta el McDonalds de
Hongkou (donde regalaban figuritas de plstico de Andy Warhol por motivos que se me
escapaban).
Hice como que disfrutaba mirando los escaparates entre los templos, pero mi lenguaje
corporal era lo bastante hostil como para espantar a cualquier occidental que intentara entablar
conversacin por muy solo que se sintiera. Por regla general los extranjeros pasaban
desapercibidos en casi toda la ciudad, pero aqu saltaban claramente a la vista, incluso entre
ellos mismos. Hice todo lo que pude para no darle a nadie la menor excusa para que me
recordara.
De vez en cuando miraba por si haba mensajes de Alison, pero no los haba. Yo le dej
cinco. Marcas de tiza pequeas y abstractas en las marquesinas de los autobuses y en los
bancos de los parques todas ligeramente distintas, pero todas decan lo mismo: HA
ESTADO CERCA, PERO AHORA ESTOY A SALVO. SIGO ADELANTE.
Para cuando anocheci ya haba hecho todo cuanto estaba en mi mano por librarme de mi
seguidor hipottico, as que me dirig al siguiente hotel de la lista que habamos acordado pero
no escrito. La ltima vez que nos vimos las caras, en Hanoi, me haba burlado de los
meticulosos preparativos de Alison. Ahora me arrepenta de no haberle suplicado que ampliara
nuestro lenguaje secreto para incluir contingencias ms extremas. GRAVEMENTE HERIDO.
TE TRAICION BAJO TORTURA. LA REALIDAD SE DESMORONA. POR LO DEMS TODO
BIEN.
El hotel de Huaihai Zhonglu era un poco mejor que el ltimo, pero no con tanta clase como
para no aceptar metlico. El recepcionista me dio conversacin educadamente y yo le ment lo
mejor que pude sobre mis planes de pasar una semana haciendo turismo antes de irme a

Pekn. Al botones se le escap una sonrisita cuando le di una propina demasiado grande y
despus me qued sentado cinco minutos en la cama, preguntndome qu significado se poda
inferir de eso.
Habia perdido completamente el sentido de la proporcin.
Industrial Algebra poda haber sobornado a todos los empleados de todos los hoteles de
Shanghai para que nos buscaran, pero eso equivala prcticamente a decir que, en teora,
poda haber replicado nuestros doce aos de bsqueda de defectos, y entonces no estara
persiguindonos. Estaba claro que queran lo que tenamos, y mucho, pero, qu podan hacer
realmente al respecto? Pedirle un prstamo a un banco comercial (o a la mafia, o a una
triada)? Eso habra funcionado si la carga hubiera sido un kilogramo de plutonio extraviado, o
una valiosa secuencia de genes, pero slo unos pocos cientos de miles de personas en el
planeta serian capaces de entender lo que era el defecto, incluso tericamente. Slo una
fraccin de ese nmero creera que tal cosa era posible realmente, y menos todava eran lo
bastante neos y lo bastante inmorales como para invertir en el negocio de explotarlo.
Aunque las apuestas parecan ser infinitamente altas, los jugadores no eran omnipotentes.
De momento.
Me cambi las vendas del brazo, de un calcetn pas a un pauelo, pero la incisin era ms
profunda de lo que pensaba y segua sangrando un poco. Sal del hotel y a diez minutos
encontr justo lo que necesitaba en una tienda veinticuatro horas. Crema reparatejidos de
calidad quirrgica: una mezcla de adhesivo hecho de colgeno, antisptico y factores de
crecimiento. La tienda ni siquiera se especializaba en productos de farmacia: simplemente
acumulaba pasillo tras pasillo atestado de todo tipo de cosas sueltas sin sentido, todas
colocadas bajo los imperturbables paneles blanco azulados del techo. Latas de comida, piezas
de PVC para fontanera, medicinas tradicionales, anticonceptivos para ratas, vdeo ROMS. Era
una profusin aleatoria, una diversidad casi orgnica, como si los productos hubiesen crecido
en las estanteras a partir de unas esporas que hubieran llegado all arrastradas por el viento.
Me dirig de vuelta al hotel abrindome paso entre una muchedumbre que no daba tregua,
seducido y asqueado a partes iguales por el olor a comida, desorientado ante la interminable
sucesin de hologramas y luces de nen en un idioma que apenas entenda. Quince minutos
despus, aturdido por el bullicio y la humedad, me di cuenta de que me haba perdido.
Me par en una esquina e intent orientarme. Shanghai se extenda en torno a m, densa y
fastuosa, sensual y despiadada: una simulacin econmica darwinista que se autogestionaba
al borde del desastre. El Amazonas del comercio; esta ciudad de diecisiete millones de
habitantes tena ms industrias, ms exportadores e importadores, ms mayoristas y
minoristas, comerciantes y distribuidores y recicladores y personas que rebuscan en la basura,
ms multimillonarios y ms mendigos, que la mayora de los pases del planeta.
Por no hablar de ms capacidad de clculo.
Despus de varias dcadas, China propiamente dicha estaba llegando a la cspide de su
transicin desde el comunismo totalitario sin concesiones hasta el capitalismo totalitario sin
escrpulos: una lenta y perfecta transformacin de Mao en Pinochet aplaudida con entusiasmo
por sus socios comerciales y las agencias financieras internacionales. No haba hecho falta

ninguna contrarrevolucin; haba bastado con ir acumulando capa tras capa de una jeringonza
razonada con esmero para allanar el camino que iba desde la antigua doctrina hasta la
sorprendente (por obvia) conclusin de que la propiedad privada, una clase media prspera y
unos cuantos billones de dlares en inversin extranjera eran exactamente lo que el Partido
haba estado buscando desde el principio.
El aparato policial del estado segua siendo tan esencial como siempre Habia que vigilar a
los sindicalistas con sus decadentes ideas burguesas sobre salarios no competitivos, a los
periodistas con sus nociones contrarrevolucionarias sobre sacar a la luz la corrupcin y el
nepotismo y a un sinnmero de activistas polticos subversivos que divulgaban su propaganda
desestabilizadora sobre la fantasa de las elecciones libres.
De alguna manera, Luminoso era un producto de esta extraa y paulatina transicin de
comunismo a no-comunismo. Nadie ms, ni siquiera la clase dirigente de la investigacin militar
de los EE.UU., posea una mquina autnoma tan potente. Haca tiempo que el resto del
mundo haba sucumbido al encanto de las redes, que haba cambiado sus imponentes
superordenadores, con su fastidiosa arquitectura y sus chips hechos a medida, por unos
cuantos cientos de nuevas estaciones de trabajo producidas en masa. De hecho, las mayores
hazaas de clculo del siglo XXI haban pasado a ejecutarse en Internet, en las mquinas de
miles de voluntarios que cedan sus procesadores cuando no los iban a utilizar. As fue como
Alison y yo trazamos el mapa del defecto la primera vez: siete mil matemticos aficionados nos
haban estado siguiendo la broma durante doce aos.
Pero ahora la red era justo lo contrario de lo que necesitbamos y slo Luminoso poda
sustituirla. Y aunque slo se lo pudiera permitir la Repblica Popular, y slo lo pudiera construir
el Instituto Popular de Ingeniera ptica Avanzada... la Corporacin QIPS de Shanghai era la
nica en todo el mundo que poda vender tiempo en l, mientras se segua utilizando para
crear modelos de ondas expansivas de bombas de hidrgeno, cazabombarderos sin piloto y
exticas armas antisatlite.
Por fin logr descifrar las seales de la calle y me di cuenta de lo que haba hecho: me
haba metido por la calle que no era al salir del mercado, tan simple como eso.
Volv sobre mis pasos y todo volvi a sonarme en seguida.

Cuando abr la puerta de mi habitacin Alison estaba sentada en la cama.


Qu pasa con las cerraduras en esta ciudad? dije.
Nos dimos un abrazo rpido. Habamos sido amantes, pero eso se haba acabado haca
mucho tiempo. Luego fuimos amigos durante aos pero aun no tena claro que sa fuera la
palabra correcta. Ahora toda nuestra relacin era demasiado funcional y espartana. Ahora
todo tena que ver con el defecto.
Recib tu mensaje dijo, Qu pas?
Le describ los acontecimientos de la maana.
Sabes lo que tenas que haber hecho?
Eso me doli.
Sigo aqu, no? La carga est a salvo.

Tenas que haberla matado, Bruno.


Me re. Alison me lanz una mirada plcida y yo mir a otro lado. No saba si lo deca en
serio y la verdad es que no quera saberlo.
Me ayud a ponerme la crema reparadora. Mi toxina no era ninguna amenaza para ella: en
Hanoi nos habamos inoculado exactamente los mismos simbiontes, el mismo genotipo del
mismo lote exclusivo. Pero era extrao sentir sus dedos desnudos en mi piel agrietada,
sabiendo que nadie ms en el planeta poda tocarme as, con impunidad.
Lo mismo poda decir del sexo, pero no quera pensar demasiado en eso.
Me estaba poniendo la chaqueta cuando dijo:
Adivina lo que vamos a hacer maana a las cinco de la madrugada.
No me lo digas: yo vuelo a Helsinki y t a Ciudad del Cabo? Para despistarlos un poco.
Consegu arrancarle una leve sonrisa.
No. Hemos quedado con Yuen en el Instituto y disponemos de media hora con Luminoso.
Eres genial. Me inclin y le di un beso en la frente. Pero siempre supe que lo
conseguiras.
Y tendra que haber estado loco de contento, pero lo cierto era que se me revolvan las
tripas; me senta casi tan atrapado como cuando me despert esposado a la cama. Si
Luminoso hubiera seguido estando fuera de nuestro alcance (y as debera haber sido, puesto
que con la tarifa actual no podamos permitirnos ni un microsegundo), no nos habra quedado
ms remedio que destruir todos los datos y esperar a ver qu pasaba. Era obvio que Industrial
Algebra haba obtenido unos cuantos miles de fragmentos de los clculos originales de
Internet, pero estaba claro que aunque supieran con exactitud en qu consista nuestro
descubrimiento, no tenan ni idea de dnde lo habamos encontrado. Si hubieran tenido que
empezar su propia investigacin desde cero limitados a su propio equipamiento privado por
la necesidad de secretismo podran haber tardado siglos.
Pero ya era demasiado tarde para echarse atrs y abandonarlo todo a su suerte. bamos a
tener que enfrentarnos al defecto en persona.
Cunto has tenido que contarle?
Todo. Se acerc al lavabo, se quit la camiseta y empez a secarse el sudor del cuello
y del torso con una toallita. Todo menos darle el mapa. Le mostr los algoritmos de
bsqueda y los resultados y todos los programas que tendremos que ejecutar en Luminoso; sin
los valores especficos de los parmetros, pero lo suficiente para que validara las tcnicas.
Quera ver una prueba fehaciente del defecto, claro, pero por ah no pas.
Y cunto se crey?
No ha hecho ningn comentario. El trato es que tenemos media hora de acceso sin
restricciones, pero l puede observar todo lo que hagamos.
Asent, como si mi opinin contara para algo, como si tuviramos otra opcin. Yuen Ting-Fu
haba sido el director de la tesis de Alison sobre aplicaciones avanzadas de la teora de anillos,
cuando estudiaba en la universidad de Fu-tan a finales de los noventa. Ahora era uno de los
criptgrafos ms importantes del mundo, trabajaba como consultor para el ejrcito, los
servicios de inteligencia de algunos estados y unas cuantas multinacionales. Alison me cont

una vez que se rumoreaba que haba descubierto un algoritmo de tiempo polinmico para
calcular el producto de dos nmeros primos; nunca se confirm oficialmente, pero su
reputacin era tan grande que conforme se difunda el rumor casi todo el mundo dej de utilizar
el antiguo mtodo de encriptacin RSA. No me extraaba que pudiera solicitar acceso a
Luminoso, pero eso no quera decir que no pudiera acabar encerrado en una crcel veinte
aos por regalrselo a la gente equivocada, por las razones equivocadas.
Y te fias de l? dije. Puede que ahora no crea en el defecto, pero cuando se
convenza...
Querr exactamente lo mismo que nosotros. De eso estoy segura.
Vale. Pero, cmo puedes estar segura de que IA no va estar mirando tambin? Si han
deducido por qu estamos aqu y han sobornado a alguien...
Alison me cort con impaciencia.
Hay cosas que todava no se pueden comprar en esta ciudad. Espiar una mquina militar
como Luminoso sera un suicidio. Nadie se arriesgara.
Y qu me dices de espiar proyectos no autorizados que se ejecutan en una mquina
militar? Puede que los delitos se cancelen mutuamente y acabes como un hroe.
Se me acerc, medio desnuda, secndose el pelo con mi toalla.
Esperemos que no.
De repente me ech a rer.
Sabes lo que ms me gusta de Luminoso? Que en realidad no dejan que Exxon y
McDonnell-Douglas utilicen la misma mquina que el Ejrcito Popular de Liberacin. Porque el
ordenador entero desaparece cada vez que lo desenchufan. Si lo miras de este modo, no hay
ninguna paradoja.
Alison insisti en que nos turnramos para hacer guardia. Haca veinticuatro horas podra
haber hecho un chiste al respecto; en ese momento me limit a aceptar el revlver que me
entreg. Me sent y me qued mirando la puerta en la oscuridad teida de nen. Ella no tard
ni un segundo en meterse en la cama.
El hotel haba estado tranquilo toda la noche, pero a partir de ese momento cobr vida.
Cada cinco minutos se oan pasos en el pasillo y en las paredes las ratas rebuscaban comida,
follaban y puede que hasta dieran a luz. A lo lejos se oa el quejido de las sirenas de polica;
abajo, en la calle, una pareja se gritaba. En alguna parte haba ledo que Shanghai era la
capital mundial del crimen; pero lo era per cpita o en total?
Pas una hora y estaba tan nervioso que no s cmo no me vol un pie. Descargu el arma
y me puse a jugar a la ruleta rusa con el can vaco. A pesar de todo, an no estaba listo
para meterle una bala en el cerebro a nadie por defender los axiomas de la teora de nmeros.

Industrial Algebra se haba puesto en contacto con nosotros de manera perfectamente


civilizada. Eran una empresa pequea pero agresiva situada en el Reino Unido. Diseaban
equipos informticos especializados y de alto rendimiento para aplicaciones industriales y
militares. No era raro que hubiesen odo hablar de la investigacin (se haba debatido en
Internet durante aos, incluso se haban hecho bromas a su costa en algunas publicaciones de

matemticas serias), pero nos pareci una extraa coincidencia que se pusieran en contacto
con nosotros justo unos das despus de que Alison me enviara un mensaje privado desde
Zurich donde mencionaba el ltimo resultado prometedor. Despus de media docena de
falsas alarmas todas provocadas por fallos y errores en los sistemas dejamos de hacer
pblicos los descubrimientos sin confirmar. Nadie saba de nuestros progresos, ni siquiera la
gente que donaba tiempo de ejecucin al proyecto. Temamos que si volvamos a meter la
pata la mitad de nuestros colaboradores se enfadara y dejara de ayudarnos.
IA nos ofreci una generosa fraccin de su capacidad de clculo en la red privada de la
empresa; mucho ms de lo que habamos recibido de cualquier otro donante, con diferencia.
Por qu? La respuesta variaba. Su gran respecto por las matemticas puras... su actitud
jovial y abierta ante la vida... su deseo de que los vieran como los patrocinadores de un
proyecto tan descabellado y vanguardista, y con tan pocas probabilidades de xito, que haca
que el SETI pareciera una aburrida inversin de rentabilidad segura. Finalmente admitieron que
se trataba de una apuesta desesperada por mejorar la imagen de la empresa tras aos de
mala prensa provocada por lo que ciertos gobiernos indeseables hacan con las bombas
inteligentes que fabricaban con tanto orgullo.
Declinamos su oferta con amabilidad. Nos ofrecieron trabajos de consultora muy bien
remunerados. Perplejos, suspendimos todos los clculos que se hacan en la red y
empezamos a cifrar nuestro correo (usbamos un algoritmo sencillo pero muy efectivo que
Alison haba aprendido de Yuen).
Alison haba estado recopilando los resultados de la investigacin en su propia estacin de
trabajo, en su casa actual de Zurich, mientras yo ayudaba a coordinar las cosas desde
Sydney. Era evidente que IA haba espiado los datos que fuimos obteniendo, pero estaba claro
que haban empezado a reunir la informacin necesaria para crear su propio mapa demasiado
tarde; por separado, los fragmentos de los clculos no tenan mucho sentido. Pero cuando
robaron la estacin de trabajo (todos los archivos estaban cifrados, por lo que no les poda
aportar mucho) nos vimos finalmente obligados a preguntarnos: Si resulta que el defecto es
autntico, si la broma no es una broma... entonces, qu es exactamente lo que est en
juego? Cunto dinero? Cunto poder?.
El 7 de junio de 2006 nos reunimos en una sofocante y abarrotada plaza de Hanoi. Alison
no perdi el tiempo. Llevaba una copia de seguridad de los datos de la estacin de trabajo
robada en su agenda, y con solemnidad afirm que esta vez el defecto era real.
El minsculo procesador de la agenda habra tardado siglos en repetir el largo y aleatorio
barrido del espacio de sentencias aritmticas que se haba realizado en la red, pero si se le
indicaban directamente los clculos principales, poda confirmar la existencia del defecto en
cuestin de minutos.
El proceso empezaba con la sentencia S. La sentencia S era una proposicin sobre algunos
nmeros ridculamente grandes, pero en s misma no era matemticamente sofisticada o
polmica en ningn sentido. No se afirmaba nada sobre conjuntos infinitos, ni se hacan
proposiciones sobre cualquier nmero entero. Simplemente se deca que ciertos clculos
(complejos) realizados en ciertos nmeros enteros (muy grandes) daban ciertos resultados; en

esencia, no era distinto de algo como 5+3 = 4x2. Con lpiz y papel se habran tardado diez
aos en confirmarlo, pero habra bastado con las matemticas de primaria y un montn de
paciencia. Una proposicin como sta no poda ser indecidible; o era verdadera o era falsa.
La agenda decidi que era verdadera.
Luego la agenda cogi la sentencia S y... tras cuatrocientos veintitrs sencillos pasos de
una lgica impecable, la utiliz para demostrar no-S.
Repet los clculos en mi propia agenda utilizando un paquete de aplicaciones distinto. El
resultado fue exactamente el mismo. Me qued mirando la pantalla, tratando de inventarme
alguna razn plausible por la que dos mquinas distintas que ejecutaban dos programas
distintos podan dar exactamente el mismo fallo. Se conocan casos en los que una sola errata
en un algoritmo de un libro de texto de informtica haba dado lugar a miles de programas
intiles. Pero en este caso las operaciones eran demasiado bsicas y sencillas.
Lo que dejaba slo dos opciones. O bien la aritmtica convencional era intrnsicamente
imperfecta, y en ltima instancia el ideal platnico de los nmeros naturales se contradeca a s
mismo; o bien Alison tena razn y hace miles de millones de aos surgi una aritmtica
alternativa que funcionaba en una regin computacionalmente remota.
Me afect mucho, pero mi primera reaccin fue intentar quitarle importancia al resultado.
Los nmeros que se estn manipulando aqu son mayores que el volumen del universo
observable, medido en longitudes de Planck cbicas. Si IA esperaba utilizar esto en sus
transacciones de moneda extranjera, creo que han cometido un pequeo error de escala.
Pero segn lo iba diciendo me daba cuenta de que no era tan sencillo. Los nmeros en s
podan ser transastronmicos, pero en realidad lo que se haba comportado de forma extraa
en el plano fsico eran los 1.024 bits de las representaciones binarias de la agenda. Cualquier
verdad matemtica implicaba y se reflejaba en un sinfn de formas distintas. Si una paradoja
como sta (que a primera vista sonaba como una disputa sobre nmeros demasiado grandes
para aplicrselos incluso a los debates cosmolgicos ms altisonantes) poda afectar al
comportamiento de un chip de silicio de cinco gramos, estaba claro que en el planeta poda
haber miles de millones de sistemas que corran el riesgo de verse afectados por el mismo
defecto.
Pero eso no era lo peor.
La teora era que habamos ubicado parte de la frontera que separaba dos sistemas de
matemticas incompatibles, que eran fsicamente verdaderos, en sus respectivos dominios.
Cualquier secuencia de deducciones que permaneciera ntegramente en uno de los lados del
defecto tanto si era el lado cercano, donde se aplicaba la aritmtica convencional, como si
era lado remoto, donde se impona la aritmtica alternativa no tendra contradicciones.
Pero cualquier secuencia que cruzase la frontera dara lugar a absurdos: por lo tanto de S se
poda llegar a no-S.
De tal manera que, examinando un gran nmero de cadenas de inferencia (algunas
autocontradictorias y otras no), debera haber sido posible trazar con precisin el rea que
circundaba el defecto; asignar cada proposicin a un sistema o al otro.
Alison me ense el primer mapa que haba elaborado. Representaba un borde fractal
minuciosamente almenado, muy parecido al contorno entre dos cristales de hielo bajo el

microscopio; como si los dos sistemas hubiesen estado extendindose de manera aleatoria
desde puntos de partida distintos y hubiesen acabado chocando, impidindose el paso
mutuamente. A estas alturas estaba dispuesto a creer que lo que estaba viendo era una
imagen de la creacin de las matemticas: un fsil de los intentos primordiales para definir la
diferencia entre lo verdadero y lo falso.
Luego sac un segundo mapa del mismo conjunto de proposiciones y lo coloc encima del
otro. El defecto, el borde, se haba movido; haba avanzando en algunas partes y retrocedido
en otras.
Se me hel la sangre.
Tiene que ser un error del software.
No lo es.
Respir hondo mientras recorra la plaza con la mirada, como si la masa indolente de
turistas y vendedores ambulantes, compradores y ejecutivos, pudiera ofrecerme una verdad
humana y sencilla ms consistente que la mera aritmtica. Pero lo nico que me vino a la
cabeza fue 1984: Winston Smith, por fin subyugado a base de a golpes, renunciando a
cualquier tipo de razn al conceder que dos y dos son cinco.
Vale dije. Contina.
En el principio del universo algn sistema fsico tuvo que comprobar las matemticas
aislado, separado de todos los resultados establecidos, lo que le permita decidir el resultado
al azar. As es cmo surgi el defecto. Pero ahora todas las matemticas de esta regin ya
han sido comprobadas, ya se han rellenado todos los huecos. Cuando un sistema fsico
comprueba un teorema en el lado cercano, no slo ya ha sido demostrado miles de millones de
veces antes, sino que tambin se han decidido todas las proposiciones lgicamente
adyacentes que lo rodean, y ellas implican el resultado correcto en un solo paso.
Quieres decir... que hay una presin de pares por parte de las proposiciones
contiguas? Que no se permite ninguna inconsistencia, que hay que ajustarse? Si x-1 = y-1, y
X+1 = y+1, entonces x tiene que ser por fuerza igual a y porque no hay nada cerca que
permita lo contrario?
Exactamente. La verdad se determina de forma local. Y lo mismo pasa si nos
adentramos en el lado remoto. Las matemticas alternativas han dominado all y cualquier
comprobacin tiene lugar rodeada de teoremas establecidos que se refuerzan unos a otros y
refuerzan el resultado correcto no estndar.
Pero en el borde...
En el borde todos los teoremas que se comprueban reciben instrucciones contradictorias.
Por un lado, x-1 = y-1... pero por el otro, x+1 = y+2. Y la topologa del borde es tan compleja
que un teorema del lado cercano puede tener ms vecinos en el lado remoto que en su propio
lado, y al revs.
De manera que la verdad en el borde no es fija, ni siquiera ahora. Ambas regiones siguen
teniendo la posibilidad de avanzar o retroceder. Todo depende del orden en que se
comprueben los teoremas. Si se comprueba en primer lugar un teorema claramente situado en
el lado cercano, y ste contribuye a consolidar a un vecino ms vulnerable, eso puede

garantizar que ambos permanezcan en el lado cercano.


Ejecut una breve animacin que demostraba el efecto.
Pero si se invierte el orden, el ms dbil se vendr abajo.
Observ, medio mareado. Verdades insondables pero supuestamente eternas caan como
piezas de ajedrez.
Y... crees que en este preciso momento se estn produciendo procesos fsicos
(acontecimientos moleculares fortuitos que sin quererlo siguen comprobando una y otra vez
distintas teoras a lo largo del borde) que hacen que cada lado gane y pierda territorio?
S.
Entonces ha habido una especie de... marea aleatoria que ha estado subiendo y
bajando entre dos tipos de matemticas durante miles de millones de aos?
Se me escap una risa inquieta e hice algunos clculos mentales aproximados.
La esperanza matemtica de un paseo aleatorio es la raz cuadrada de N. No creo que
tengamos que preocuparnos por nada. La marea no va a inundar la aritmtica til en el tiempo
de vida del universo.
Alison sonri sin humor y volvi a coger la agenda.
La marea? No. Pero construir un canal es la cosa ms fcil del mundo. Para influir en el
flujo aleatorio.
Ejecut una animacin de una secuencia de comprobaciones que obligaba al sistema del
lado remoto a retroceder en un frente pequeo; lo haca aprovechando una cabeza de playa
que se haba formado al azar, y luego avanzando para socavar una sucesin de teoremas.
Aunque imagino que a Industrial Algebra le interesara ms lo contrario. Establecer una
red de estrechos canales de matemticas no estndar que se adentren en el espacio de la
aritmtica convencional; canales que luego podran utilizar contra ciertos teoremas con
consecuencias prcticas.
Me qued callado, intentando imaginarme unos tentculos de aritmtica contradictoria que
llegaban hasta el mundo cotidiano. Era evidente que IA pretenda hilar muy fino con la
esperanza de ganar unos cuantos miles de millones de dlares corrompiendo las matemticas
especficas que fundamentan algunas transacciones financieras. Pero las consecuencias no se
podran predecir, ni controlar. No habra manera de limitar el efecto en el espacio. Podan
apuntar a ciertas verdades matemticas, pero no podan confinar los cambios en ninguna
ubicacin en concreto. Unos cuantos miles de millones de dlares, unos cuantos miles de
millones de neuronas, unos cuantos miles de millones de estrellas... unos cuantos miles de
millones de personas. Cuando se vieran afectadas las reglas bsicas de la numeracin, los
objetos ms slidos y definidos podan volverse tan inciertos como volutas de niebla. No era la
clase de poder que yo le habra confiado a un cruce entre la Madre Teresa y Cari Friedrich
Gauss.
Entonces qu hacemos? Borrar el mapa y esperar que IA no sea capaz de encontrar
el defecto sola?
No.
Alison pareca sorprendentemente tranquila, pero claro, su filosofa, la que llevaba
atesorando tanto tiempo, no haba sido refutada sino que se acababa de confirmar, y en el

vuelo desde Zurich haba tenido tiempo de pensar en toda la realmathematik.


Slo hay una manera de asegurarse de que no lo puedan utilizar nunca. Tenemos que
atacar primero. Tenemos que conseguir la capacidad de clculo suficiente para trazar el mapa
completo del defecto. Y luego tenemos dos opciones: o limamos el borde para que no pueda
moverse (si se amputan las pinzas, no puede haber movimientos de pinzas); o (todava mejor,
si podemos conseguir los recursos) lo aplastamos, desde todos los ngulos, hasta que el
sistema del lado remoto desaparezca.
Hasta ahora slo hemos trazado el mapa de una pequea parte del defecto dije tras un
momento de duda. No sabemos lo grande que puede ser el lado remoto. Slo que no puede
ser pequeo, de lo contrario las fluctuaciones aleatorias se lo habran tragado hace mucho
tiempo. Y por lo que sabemos, podra no tener lmite; podra ser infinito.
Alison me mir de una manera extraa.
Sigues sin entenderlo, no, Bruno? Sigues pensando como un platnico. El universo slo
ha existido durante quince mil millones de aos. No le ha dado tiempo a crear infinitos. El lado
remoto no puede ser ilimitado, porque en alguna parte, lejos del defecto, existen teoremas que
no pertenecen a ningn sistema. Teoremas que nunca se han tocado, que nunca se han
verificado, que nunca se han declarado verdaderos o falsos.
Y si tenemos que ir ms all de las matemticas que existen en el universo para poder
rodear el lado remoto... eso es lo que haremos. No tiene por qu ser imposible, siempre y
cuando lleguemos primero.

Cuando Alison me sustituy a la una de la maana, estaba seguro de que no me iba a dormir.
Cuando me despert tres horas ms tarde, me senta como si no lo hubiese hecho.
Con la agenda envi un cdigo de activacin a las memorias cach que corran por
nuestras venas, luego nos pusimos de pie, uno junto al otro, hombro con hombro. Los dos
chips reconocieron sus respectivas firmas magnticas y elctricas, se interrogaron para
cerciorarse y comenzaron a irradiar microondas de baja potencia. La agenda de Alison capt
la transmisin y mezcl los dos flujos de datos complementarios. El resultado segua estando
cifrado en extremo, pero aun as, despus de todas las precauciones que habamos tomado
hasta ahora, pasar el mapa a un miniporttil nos pareca tan seguro como taturnoslo en la
frente.
Abajo nos esperaba un taxi. El Instituto Popular de Ingeniera ptica Avanzada estaba en el
sur de la ciudad, en Minhang, un enorme parque tecnolgico a unos treinta kilmetros del
centro. Avanzbamos en silencio por una luz gris que preceda al amanecer, dejando atrs
torres de apartamentos feas y gigantes, el vmito arquitectnico de los terratenientes del
nuevo milenio, y aguantbamos la fiebre mientras las necrotrampas y su carga se disolvan en
nuestra sangre.
El taxi enfilaba una avenida llena de empresas aeroespaciales y biotecnolgicas cuando
Alison dijo:
Si alguien pregunta, somos estudiantes de postgrado de Yuen y estamos comprobando

una conjetura sobre topologa algebraica.


Y me lo dices ahora. Supongo que no tienes en mente ninguna conjetura en concreto?
Y si nos piden ms detalles?
Sobre topologa algebraica? A las cinco de la maana?
El edificio del Instituto no era lo que se dice imponente una gran extensin de cermica
negra de tres pisos de alto, pero tena una verja electrificada de cinco metros y a la entrada
se apostaban dos soldados armados. Pagamos al taxista y nos acercamos a pie. Yuen nos
haba facilitado pases de visitante, con fotografas y huellas dactilares. Los nombres eran los
nuestros; no tena sentido engaar ms de lo necesario. Si nos descubran, los pseudnimos
slo empeoraran las cosas.
Los soldados comprobaron nuestros pases y a continuacin nos hicieron pasar por un
escner de resonancia magntica. Me obligu a respirar con calma mientras esperbamos los
resultados; en teora el escner poda detectar las extraas protenas de nuestros simbiontes,
los restos de la descomposicin de las necrotrampas y otra media docena de restos qumicos
sospechosos. Pero todo dependa de lo que estuvieran buscando. Se haba catalogado el
espectro de resonancia magntica de miles de millones de molculas, pero ninguna mquina
poda buscarlas todas a la vez.
Uno de los soldados me llev aparte y me pidi que me quitara la chaqueta. Consegu
controlar una oleada de pnico y luego intent no pasarme de listo: aunque no tuviera nada que
ocultar lo normal sera estar algo nervioso. Me toc la venda del antebrazo con un dedo; la piel
de alrededor segua estando roja e inflamada.
Qu es esto?
Tena un quiste. Me lo han quitado esta maana.
Me mir con recelo y me quit la venda adhesiva. No llevaba guantes. Ni siquiera me atrev
a mirar. La crema reparadora debera haber sellado la herida completamente en el peor de
los casos an quedara algo de sangre coagulada y seca, pero en la lnea de la incisin
poda sentir una ligera tibieza acuosa.
El soldado se ri al verme apretar los dientes y me indic que me alejara con una expresin
de desagrado. No saba qu pensaba que podra haber estado ocultando, pero, al ir a
ponerme la venda, vi que en la piel tena algunas gotas de sangre fresca.
Yuen Ting-Fu nos estaba esperando en el vestbulo. Era un hombre delgado de sesenta y
muchos aos. Llevaba puesto unos vaqueros y pareca estar en forma. Dej que hablara
Alison: pidi disculpas por la falta de puntualidad (aunque en realidad no habamos llegado
tarde), y le agradeci efusivamente por habernos concedido esta magnfica oportunidad de
continuar con nuestra indigna investigacin. Me qued al margen e intent parecer deferente,
que era lo que se esperaba de m. Cuatro soldados nos observaban impasibles; por lo visto
todo este despliegue adulatorio no les pareca excesivo. Y lo cierto es que si en realidad
hubiera sido un estudiante a quien le hubiesen concedido tiempo aqu para una tesis normal y
corriente, me habra sentido apabullado.
Seguimos a Yuen, que andaba con grandes zancadas. Pasamos por un segundo puesto de
control y por otro escner (en esta ocasin nadie nos detuvo), y luego seguimos por un largo
pasillo con un suelo de vinilo de color gris claro. Nos cruzamos con un par de tcnicos en bata

blanca, pero apenas se fijaron en nosotros. Me haba imaginado que en un sitio como ste un
par de extranjeros llamaran la atencin tanto como si hubiramos estado dando vueltas por
una base militar, pero eso era absurdo. Las empresas extranjeras compraban la mitad del
tiempo de ejecucin de Luminoso, y la mquina no estaba conectada a ninguna red de
comunicaciones, de modo que los usuarios de pago tenan que venir aqu en persona. La
frecuencia con la que Yuen se agenciaba tiempo extra para sus alumnos de la nacionalidad
que fueran era otra cuestin, pero si l pensaba que era la mejor tapadera para nosotros, yo
no era quin para discutrselo. Lo que s esperaba es que hubiese dejado un rastro impecable
de mentiras convincentes en los registros de la universidad y dems instituciones, por si la
administracin del Instituto decida comprobar nuestras credenciales.
Nos detuvimos en la sala de operaciones y Yuen se puso a hablar con los tcnicos. Una de
las paredes estaba cubierta con una serie de pantallas planas que mostraban histogramas de
estado y diagramas tcnicos. Pareca el centro de control de un acelerador de partculas
pequeo, lo que no distaba mucho de la verdad.
Luminoso era, literalmente, un ordenador hecho de luz. Exista cuando una cmara de vaco
(un cubo de cinco metros de ancho) se llenaba con una onda estacionaria compleja. sta se
creaba con tres inmensas matrices de rayos lser de gran potencia. Un haz de electrones
coherente se introduca en la cmara y del mismo modo que una red muy fina hecha de
materia slida poda difractar un haz de luz, una configuracin de luz lo bastante organizada (y
lo bastante intensa) poda difractar un haz de materia.
Los electrones iban pasando por las distintas capas del cubo de luz, en cada fase se
recombinaban e interferan, y cada cambio en sus fases y en sus intensidades ejecutaba el
clculo correspondiente. Todo el sistema se poda reconfigurar, nanosegundo a nanosegundo,
para crear un hardware nuevo y complejo optimizado para los clculos que tuviera que
realizar en cada momento. Los superordenadores auxiliares que controlaban las matrices de
rayos lser eran capaces de disear (y de construir al momento) la mquina de luz perfecta
para llevar a cabo cualquier fase concreta de cualquier programa.
Se trataba, por supuesto, de una tecnologa diablicamente complicada, increblemente
cara y temperamental. La probabilidad de que acabara en el ordenador de sobremesa de un
contable normal que jugara al Tetris era cero, por ello en Occidente nadie se haba molestado
en desarrollarla.
Y esta mquina engorrosa, tan poco prctica y tan difcil de manejar, era ms rpida que
todos los trozos de silicio que colgaban de Internet juntos.
Pasamos a la sala de programacin. A primera vista, podra haber sido el centro de
computacin de una pequea escuela de primaria. Sobre unas mesas de formica blanca haba
media docena de estaciones de trabajo totalmente normales. Slo que eran las seis nicas en
todo el mundo que estaban conectadas a Luminoso.
Ahora estbamos a solas con Yuen. Alison se salt el protocolo y se limit a mirarle
buscando su aprobacin. Luego procedi a conectar apresuradamente su agenda a una de las
estaciones de trabajo y a descargar el mapa cifrado. Conforme ella tecleaba las instrucciones
para decodificar el archivo dejaron de tener sentido todas las imgenes que pasaban por mi

cabeza sobre qu habra pasado si hubiese envenenado al soldado de la entrada. Tenamos


media hora para hacer desaparecer el defecto y seguamos sin tener ni idea de hasta dnde
llegaba.
Yuen se volvi hacia m. La tensin en su cara delataba su nerviosismo, pero se permiti
reflexionar en tono filosfico:
Si nuestra aritmtica parece fallar en el caso de estos nmeros grandes, quiere eso
decir que las matemticas, el ideal, son en realidad defectuosas y maleables, o slo que el
comportamiento de la materia siempre se queda corto con respecto al ideal?
Si todas las clases de objetos fsicos se quedan cortas exactamente del mismo modo
respond, ya sean cantos rodados o electrones o bolas de baco, a qu obedece su
comportamiento comn, o qu lo define, si no es a las matemticas?
Esboz una sonrisa, perplejo.
Alison pensaba que eras un platnico.
Retirado. O... derrotado. No le veo sentido a hablar de que la teora de nmeros
estndar sigue siendo verdadera para estas proposiciones (en un sentido platnico difcil de
precisar) si ningn objeto real puede llegar a reflejar esa verdad.
Pero s podemos imaginrnoslo. Podemos contemplar la abstraccin. Slo renunciamos
al acto fsico de la validacin. Piensa en la aritmtica transfnita: nadie puede demostrar
fsicamente las propiedades de los infinitos de Cantor, verdad? Lo nico que podemos hacer
es razonar acerca de ellos desde la distancia.
No contest. Desde las revelaciones de Hanoi, poda decirse que haba perdido la fe en mi
capacidad para razonar desde la distancia sobre cualquier cosa que no pudiera describir
personalmente en un folio con nmeros arbigos. Tal vez el concepto de verdad local de
Alison era todo lo que estaba a nuestro alcance; pretender ir ms lejos empezaba a parecerse
a la fsica de tebeo que consista en ponerse a girar sobre uno mismo agarrando una viga
de acero de diez mil millones de kilmetros de largo por una punta y predecir que la otra punta
superara la velocidad de la luz.
En la pantalla de la estacin de trabajo apareci una imagen: empez como el mapa del
defecto que conocamos, pero Luminoso ya lo estaba expandiendo a una velocidad pasmosa.
Miles de millones de bucles inferenciales giraban en torno a los mrgenes: algunos
confrmaban sus propias premisas, y as delineaban regiones en las que imperaba slo un tipo
de matemticas estable; otros se retorcan hasta contradecirse a s mismos, revelando
brechas en el borde. Intent imaginar cmo sera recorrer mentalmente una de esas cintas de
Moebius de lgica deductiva; los conceptos no eran complicados, lo que haca que fuera
imposible era la magnitud de las proposiciones. Pero qu pasara si pudiera seguir esa lgica
contradictoria? Acabara balbuciendo como un loco, o cada uno de los pasos me parecera
perfectamente razonable y la conclusin sencillamente inevitable? Acabara concediendo feliz
y tranquilo que dos y dos son cinco?
Conforme el mapa creca la escala se iba reajustando para que cupiera en la pantalla, lo
que daba la sensacin de que nos alejbamos de las matemticas extraas lo ms rpido que
podamos y escapbamos por los pelos de ser engullidos Alison permaneca sentada,
echada hacia delante, esperando a que se revelara la imagen completa. El mapa representaba

la red de proposiciones como un enrevesado entramado tridimensional (una burda convencin


representacional, pero tan buena como cualquier otra). De momento, el lmite entre ambas
regiones no mostraba signos de curvatura general, slo se apreciaban incursiones aleatorias
de distinto tamao en ambas direcciones. Hasta donde sabamos, era posible que las
matemticas del lado remoto acabaran envolviendo a las del lado cercano, que la aritmtica
que creamos que se extenda hasta el infinito no fuera en realidad ms que una isla diminuta
en medio de un ocano de verdades contradictorias.
Mir a Yuen, que observaba la pantalla incapaz de disimular su angustia.
Cuando estudi vuestro software pens: Claro, esto parece que est bien, pero tiene
que haber un fallo en sus mquinas. Luminoso los sacar de su error enseguida.
Mira, est dando la vuelta le interrumpi Alison exultante.
Tena razn. Conforme la escala se reduca, los meandros fractales y aleatorios del borde
por fin parecan adoptar una convexidad general... una convexidad del lado remoto. Era como
si el punto de vista retrocediera ante un erizo de mar gigante y espinoso. En cuestin de
minutos, el mapa mostraba un tosco hemisferio decorado con complicadas extrusiones
cristalinas de todos los tamaos. Ahora la sensacin de estar observando unos restos
paleomatemticos era ms intensa que nunca: pareca como si este extrao grupo de
teoremas hubiera surgido de una premisa central para llenar el vaco de verdades no
reclamadas, tal vez una mil millonsima parte de segundo despus del Big Bang, slo para ser
detenido al encontrarse con nuestras propias matemticas.
El hemisferio se expandi lentamente hasta alcanzar los tres cuartos de esfera... y luego
form un todo espinoso. El lado remoto tena lmite, era finito. Era la isla, no nosotros.
Alison se ri nerviosa.
Era as antes de que empezramos, o hemos sido nosotros los que hemos hecho que
lo fuera?
Haba contenido el lado cercano al lado remoto durante miles de millones de aos, o
haba sido Luminoso el que haba abierto nuevos caminos, expandiendo activamente el lado
cercano hacia territorios matemticos que no haban sido verificados nunca antes por ningn
sistema fsico?
Nunca lo sabramos. Habamos diseado el software para que siguiera trazando el mapa
de modo que cualquier proposicin no reclamada pasara instantneamente a engrosar las filas
del lado cercano. Si nos hubiramos adentrado a ciegas, hasta llegar al vaco, podramos
haber acabado verificando una proposicin aislada, y sin darnos cuenta habramos originado
unas nuevas matemticas alternativas con las que lidiar.
Vale dijo Alison. Qu hacemos ahora? Intentamos sellar el borde o borramos la
estructura entera?
Por su parte el software estaba evaluando la dificultad relativa de ambas tareas.
Sellamos el borde, nada ms respondi Yuen de repente. No podis destruirlo. Se
volvi hacia m, suplicante. Aplastarais un fsil de Australopitecus? Borrarais del cielo la
radiacin csmica de fondo? Puede que esto ponga en tela de juicio todas mis creencias, pero
en ello se inscribe la verdad sobre nuestra historia. No tenemos derecho a destruirlo como

brbaros.
Alison me dirigi una mirada nerviosa. De qu iba esto? Haba que votar? Yuen era el
nico que poda decidir; poda desenchufarlo en cualquier momento. Sin embargo su actitud
dejaba claro que quera un consenso; quera que le apoyramos en su decisin.
Si alisamos el borde dije con cautela ser prcticamente imposible que IA se
aproveche del defecto, no?
Alison neg con la cabeza.
No lo sabemos. Puede que haya un componente cuntico de defecciones espontneas,
incluso para las proposiciones que aparentan estar en perfecto equilibrio.
En ese caso podra haber defecciones espontneas en cualquier parte contest Yuen
, incluso lejos del borde. Borrando toda la estructura no se garantiza nada.
Se garantiza que IA no la encuentre! Puede que haya defecciones concretas en todo
momento, pero la prxima vez que se comprueben siempre acabarn revirtiendo. Estn
rodeadas de contradicciones explcitas; es imposible que se afiancen. No se pueden comparar
unos cuantos errores transitorios con este... arsenal de contramatemticas.
El defecto se erizaba en la pantalla como un abrojo gigante Expectantes, Alison y Yuen se
volvieron hacia m. Justo cuando abr la boca la estacin de trabajo emiti un pitido. El
software haba examinado las alternativas al detalle: Luminoso tardara veintitrs minutos y
diecisiete segundos en destruir por completo el lado remoto; ms o menos un minuto por
debajo del tiempo que nos quedaba. En sellar el borde tardara ms de una hora.
No puede ser correcto dije.
Pero lo es protest Alison. En el borde se producen interferencias aleatorias que
provienen de otros sistemas todo el tiempo, y hacer cualquier cosa complicada significa tratar
con ese ruido, enfrentarse a l. Cargar hacia delante y hundir el borde es otra historia: puedes
explotar el ruido para acelerar el avance. No es una cuestin de tratar con una mera
superficie o tratar con todo un volumen. Es ms parecido a... intentar esculpir una isla
como un crculo totalmente perfecto con las olas rompiendo constantemente en la playa o
arrasarlo todo y hundirlo en el ocano.
Nos quedaban treinta segundos para decidirnos, o bien hoy no haramos ni una cosa ni la
otra. Y tal vez Yuen tuviera los recursos para mantener el mapa fuera del alcance de IA
durante el mes o ms que tendramos que esperar para tener otra sesin con Luminoso, pero
yo no estaba preparado para vivir con esa clase de incertidumbre.
Yo digo que nos libremos de todo. Hacer menos es demasiado peligroso. Los futuros
matemticos podrn estudiar el mapa de todos modos; y si nadie se cree que el defecto
existi de verdad, qu le vamos a hacer. IA nos pisa los talones. No podemos arriesgarnos.
Alison tena una mano levantada sobre el teclado. Me volv hacia Yuen; angustiado, miraba
fijamente al suelo. Nos haba dejado exponer nuestros puntos de vista, pero al final la decisin
era suya.
Levant la vista y en tono triste pero con decisin dijo:
De acuerdo. Hazlo.
Alison puls la tecla cuando quedaban unos tres segundos. Me hund en la silla, mareado
de alivio.

Contemplamos cmo se encoga el lado remoto. El proceso no se vea tan extremo como
arrasar una isla: era ms parecido a disolver en cido un cristal de estrambtica belleza. Sin
embargo, con el peligro retrocediendo ante nuestros ojos, empec a sentir ligeras punzadas de
arrepentimiento. Nuestras matemticas haban coexistido con esta extraa anomala durante
quince mil millones de aos y me daba vergenza pensar que, a los pocos meses de
descubrirla, estuviramos acorralados de tal manera que no nos quedaba ms remedio que
destruirla.
Yuen pareca extasiado con el proceso.
Entonces, estamos quebrantando las leyes de la fsica, o las estamos cumpliendo?
Ni una cosa ni otra dijo Alison. Simplemente estamos cambiando lo que implican las
leyes.
Yuen se ri quedamente.
Simplemente. Para cierto conjunto esotrico de sistemas complejos, estamos
reescribiendo las reglas de alto nivel de su comportamiento. Lo que espero que no incluya al
cerebro humano.
Se me puso la carne de gallina.
No cree que eso es... poco probable?
Estaba bromeando dud y luego aadi con seriedad: Poco probable para los
humanos, pero puede que alguien, en alguna parte, dependa de esto. Podramos estar
destruyendo la base de su existencia: certezas tan fundamentales para ellos como las tablas
de multiplicar de un nio para nosotros.
Alison apenas pudo disimular su desprecio.
Son matemticas basura; una reliquia de un accidente sin sentido. Cualquier tipo de vida
que evolucionara de formas simples a formas complejas las encontrara intiles. Nuestras
matemticas funcionan para... rocas, semillas, animales en la manada, miembros de una tribu.
Esto slo empieza a tener sentido por encima del nmero de partculas que hay en el
universo...
O sistemas ms pequeos que representan esos nmeros le record.
Y crees que la vida en alguna parte podra sentir la necesidad acuciante de hacer
aritmtica transastronmica no estndar para sobrevivir? Lo dudo mucho.
Nos quedamos callados. La culpa y el alivio podan pelearse ms tarde, pero nadie sugiri
detener el programa. Tal vez, al final nada poda compararse al caos que el defecto poda
haber causado si se hubiese llegado a usar como un arma, y estaba impaciente por redactar
un largo mensaje para Industrial Algebra, informndoles de lo que habamos hecho
exactamente con el objeto de sus ambiciones.
Alison seal una esquina de la pantalla.
Qu es eso?
Una pa fina y oscura sobresala del grupo decreciente de proposiciones. Por un momento
pens que simplemente estaba esquivando el ataque del lado cercano, pero no era as.

Lentamente, de forma constante, se iba alargando.


Podra ser un error en el algoritmo de mapeo. Agarr el teclado y ampli la estructura.
En primer plano se apreciaba que tena varios miles de proposiciones de ancho. En su borde
se poda ver el programa de Alison en accin, comprobando proposiciones en un orden
diseado para que los zarcillos del lado cercano tuvieran que penetrar cada vez ms. Esta
delgada extrusin, rodeada de matemticas contradictorias, debera haber sido aniquilada en
una fraccin de segundo. Sin embargo, algo estaba contrarrestando activamente el ataque;
reparando la ms mnima fisura antes de que pudiera extenderse. Si IA ha metido un virus
aqu... me volv hacia Yuen. No podran atacar directamente a Luminoso, as que no
podran impedir que el lado remoto siguiera encogindose, pero una estructura pequea como
sta... Qu piensa? Podran estabilizarla?
Tal vez reconoci. Se podra hacer con cuatrocientas o quinientas estaciones de
trabajo de las ms rpidas. Alison tecleaba frenticamente en su agenda. Estoy escribiendo
un parche para identificar cualquier interferencia sistemtica y desviar todos nuestros recursos
contra ella dijo quitndose el pelo de los ojos, Bruno, mira lo que hago. Corrgeme sobre
la marcha.
Vale. Le ech un vistazo a lo que llevaba escrito. Vas bien. Tienes que tranquilizarte.
Le temblaban las manos.
La pa no paraba de crecer. Para cuando el parche estuvo listo, la escala del mapa se
reajustaba constantemente para caber en la pantalla.
Alison activ el parche. Apareci una capa de un azul elctrico que envolvi a la pa,
indicando la concentracin de capacidad de clculo, y la pa se par en seco.
Contuve la respiracin, a la espera de que IA se diera cuenta de lo que habamos hecho; y
reagrupara sus recursos en otra parte. Si lo estaba haciendo, no aparecera una segunda pa
no llegara tan lejos, pero el marcador azul de la pantalla se desplazara hasta la ubicacin
donde se hubiesen reagrupado para intentarlo.
Pero el resplandor azul no se movi de la pa. Y la pa no desapareci aplastada por el
embate de Luminoso.
Al contrario, comenz a crecer de nuevo muy despacio. Yuen tena mala cara.
Esto no es obra de Industrial Algebra. No hay ordenador en el planeta...
Alison se rio con sorna.
Y ahora qu vas a decir? Que los aliengenas que dependen del lado remoto lo estn
defendiendo? Aliengenas de dnde? Nada de lo que hemos hecho ha tenido tiempo de llegar
ni a... Jpiter. Haba una nota de histeria en su voz.
Has medido lo rpido que se propagan los cambios? Ests segura de que no pueden
viajar ms rpido que la luz, con las matemticas del lado remoto socavando la lgica de la
relatividad?
Sean quines sean dije, no estn defendiendo todos sus bordes. Estn acumulando
todos su esfuerzos en la pa.
Tienen un objetivo. Un objetivo concreto. Yuen alarg el brazo por encima del hombro
de Alison para coger el teclado. Vamos a apagarlo ahora mismo.
Alison se gir y le bloque el paso.

Ests loco? Estamos a punto de repelerlos! Reescribir el programa, lo ajustar,


conseguir que sea un poco ms eficaz...
No! Dejemos de amenazarlos y veamos cmo reaccionan. No sabemos el dao que
estamos causando...
Volvi a intentar hacerse con el teclado.
Alison le dio un codazo en la garganta, con fuerza. Yuen se tambale hacia atrs,
intentando respirar, y luego se desplom en el suelo derribando una silla que le cay encima.
Ella me susurr:
Rpido, haz que se calle!
Vacil. Mi lealtad se haca aicos: su idea me haba parecido perfectamente razonable.
Pero si se pona a llamar a gritos a los de seguridad...
Me agach sobre l, apart la silla y le puse una mano en la boca apretando fuerte,
haciendo que la cabeza se le fuera hacia atrs al presionar en la mandbula inferior.
Tendramos que atarlo y luego intentar salir descaradamente del edificio sin l. Pero lo
encontraran en cuestin de minutos. Aunque logrsemos atravesar la verja, estbamos
jodidos.
Yuen recuper el aliento y empez a forcejear; con las rodillas le sujet torpemente los
brazos. Poda escuchar el tecleo irregular y entrecortado de Alison; intent ver la pantalla de la
estacin de trabajo, pero no poda girarme mucho sin descargar el peso de encima de Yuen.
Puede que tenga razn dije: tal vez deberamos retirarnos y ver qu pasa.
Si las alteraciones podan propagarse ms rpido que la luz... cuntas civilizaciones
distantes podran haber notado los efectos de lo que habamos hecho?
Nuestro primer contacto con la vida extraterrestre poda acabar siendo un intento de
erradicar unas matemticas que para ellos eran... qu? Un recurso irreemplazable? Una
reliquia sagrada? Un componente esencial de su concepcin del mundo?
El sonido de las teclas se par en seco.
Bruno? Lo notas...?
Qu?
Silencio.
Qu?
Pareca que Yuen haba dejado de forcejear. Me arriesgu y me di la vuelta.
Alison estaba echada hacia delante con la cara hundida en las manos. En la pantalla la pa
haba interrumpido su implacable crecimiento lineal, pero ahora en su extremo haba brotado
una compleja estructura dendrtica. Volv a mirar a Yuen; pareca ensimismado, ajeno a mi
presencia. Le quit la mano de la boca con cautela. Se qued tumbado, plcidamente,
esbozando una leve sonrisa, sus ojos escudriaban algo que yo no poda ver.
Me levant. Agarr a Alison por los hombros y la sacud suavemente; su nica reaccin fue
apretar todava ms la cara contra las manos. La extraa flor de la pa segua creciendo, pero
no se expanda hacia fuera; lanzaba delgados brotes sobre s misma, entrecruzando la misma
regin una y otra vez con estructuras cada vez ms finas.
Teja una red? Buscaba algo?

Me impact con una descarga de claridad ms intensa que nada que hubiese sentido desde
la infancia. Fue como revivir el momento en que comprend por primera vez el concepto de
nmero... pero con la comprensin adulta de todas las posibilidades que ofreca, todo lo que
implicaba. Fue una revelacin en forma de relmpago... pero sin el menor matiz de confusin
mstica: sin la neblina opicea de la euforia, sin la descarga pseudosexual. Con la lgica
clarividente de los ms simples conceptos, contempl y comprend cmo funcionaba
exactamente el mundo...
... Salvo que todo estaba mal, todo era falso, todo era imposible.
Arenas movedizas.
Con una sensacin de vrtigo recorr la habitacin con la mirada, contando con frenes:
Seis estaciones de trabajo. Dos personas. Seis sillas. Agrup las estaciones de trabajo: tres
conjuntos de dos, dos conjuntos de tres. Uno y cinco, dos y cuatro; cuatro y dos, cinco y uno.
Las volv a agrupar una docena de veces buscando la consistencia, buscando la cordura...
pero todo tena sentido.
No me haban robado la vieja aritmtica; sencillamente me haban incrustado la nueva en la
cabeza, encima de la otra.
Quienquiera que hubiese resistido nuestro ataque con Luminoso nos haba alcanzado con la
pa y haba reescrito nuestras metamatemticas neuronales la aritmtica que subyaca a
nuestro propio razonamiento sobre la aritmtica lo suficiente para que pudiramos
comprender lo que habamos estado intentando destruir.
Alison segua sin decir nada, pero ahora respiraba despacio y de forma regular. Yuen
pareca encontrarse bien, felizmente absorto. Me relaj un poco y trat de darle sentido al
torrente de aritmtica del lado remoto que corra por mi cerebro.
En sus propios trminos los axiomas eran... triviales, obvios. Poda ver que correspondan
a proposiciones muy elaboradas sobre nmeros enteros transastronmicos, pero me era
imposible realizar una traduccin exacta. Y pensar en las entidades que describan en trminos
de los enormes nmeros enteros que representaban era un poco como pensar en pi o en la
raz cuadrada de dos en trminos de los primeros diez mil dgitos de su expansin decimal:
sera como no entender nada en absoluto. Los nmeros extraterrestres los objetos
bsicos de la aritmtica alternativa haban encontrado una manera de alojarse en los
nmeros enteros y de relacionarse con ellos de una forma simple y elegante, y si los caticos
corolarios que implicaban al traducirlos contradecan las reglas que se supona que respetaban
los nmeros enteros... bueno, slo se haba subvertido un conjunto pequeo y remoto de
oscuras verdades.
Alguien me toc el hombro. Me asust, pero Yuen sonrea de manera amistosa, todas las
disputas y la violencia estaban olvidadas.
No se est superando la velocidad de la luz dijo. La lgica necesaria para que as
sea permanece intacta.
No me quedaba ms remedio que crermelo; habra tardado horas en comprobarlo. Tal vez
los extraterrestres haban hecho un mejor trabajo con l, o puede que sencillamente fuera un
matemtico superior en ambos sistemas.

Entonces... dnde estn?


A la velocidad de la luz, nuestro ataque en el lado remoto se habra notado como mucho en
Marte, y unos pocos segundos de retardo habran hecho imposible la estrategia empleada
para evitar la aniquilacin de la pa.
En la atmsfera?
Quiere decir en la de la Tierra?
Dnde si no? O quizs en los ocanos.
Me dej caer en la silla. Puede que no fuera ms extraa que cualquier otra explicacin
imaginable, pero aun as me negaba a aceptar las implicaciones.
Para nosotros dijo Yuen, su estructura no parecera una estructura en absoluto. La
unidad ms simple podra implicar un grupo de miles de tomos (representando un nmero
transastronmico) que ni siquiera tendran que estar enlazados de una manera convencional,
pero incumpliran las consecuencias normales de las leyes de la fsica, obedeciendo a un
conjunto diferente de reglas de alto nivel que surgen de las matemticas alternativas. La gente
se ha preguntado a menudo sobre la posibilidad de que pueda haber inteligencia codificada en
los longevos vrtices de los lejanos gigantes gaseosos... pero estas criaturas no se
encontrarn en los huracanes o en los tornados. Se encontrarn a la deriva en las rfagas de
aire ms inocuas, invisibles como neutrinos.
Inestables...
Slo de acuerdo con nuestras matemticas. Que no se aplican. Aunque todo esto sea
verdad interrumpi Alison de repente, enfadada, qu nos importa? Tanto si el defecto es
la base de todo un ecosistema invisible como si no lo es, IA lo encontrar y lo utilizar
exactamente igual.
Por un momento me qued atnito. Contemplbamos la idea de compartir el planeta con
una civilizacin desconocida y en lo nico que poda pensar era en las sucias maquinaciones de
IA?
Aunque tena toda la razn. Mucho antes de que se pudiera demostrar o desmentir alguna
de estas fantasas extravagantes, IA poda causar un dao increble.
Deja que el software de mapeo se siga ejecutando dije, pero apaga el reductor.
Le ech un vistazo a la pantalla.
No hace falta. Lo han dominado, o han desmantelado sus matemticas.
El lado remoto haba vuelto a su tamao original. Entonces no hay nada que perder.
Apgalo. As lo hizo. Al no sentirse atacada, la pa comenz a invertir su crecimiento. Sent
una punzada de nostalgia mientras se evaporaba mi limitada comprensin de las matemticas
del lado remoto; intent aferrarme a ella, pero era como intentar agarrar el aire. Cuando la pa
se retir por completo, dije:
Ahora intentemos hacer lo que hara Industrial Algebra. Intentemos acercar el defecto.
Casi no nos quedaba tiempo, pero la tarea era muy fcil. En treinta segundos reescribimos
el algoritmo reductor para que funcionara al revs.
Alison program una tecla de funcin con las instrucciones para revertir a la versin original;
as, si el experimento nos sala por la culata, bastara con una tecla para volver a concentrar

toda la potencia de Luminoso en defender el lado cercano. Yuen y yo nos miramos nerviosos.
Tal vez no sea una idea tan buena dije. Alison no estaba de acuerdo.
Tenemos que saber cmo van a reaccionar a esto. Prefiero que lo descubramos
nosotros ahora a que lo descubra IA. Activ el programa.
El erizo empez a hincharse lentamente. Me puse a sudar. De momento los remotos no nos
haban atacado, pero esto era como ponerse a dar patadas a una puerta que no queras que
se abriera por nada del mundo.
Un tcnico asom la cabeza en la habitacin y anunci alegremente:
Desconexin por mantenimiento en dos minutos!
Lo siento dijo Yuen, no podemos...
El lado remoto entero se volvi azul elctrico. El parche original de Alison haba detectado
una intervencin sistemtica.
Ampliamos la vista. Luminoso estaba arrancando proposiciones vulnerables del lado
cercano, pero haba algo ms que iba reparando los daos.
Se me escap un ruido ahogado que podra haber sido un grito de alegra.
Alison sonri con serenidad.
Estoy satisfecha dijo. IA no tiene nada que hacer.
Quiz tengan un motivo para defender el statu quo Yuen se pregunt en voz alta.
Quiz dependan tanto del borde como del lado remoto.
Alison apag nuestro reductor inverso. El resplandor azul desapareci; ambos lados
dejaron en paz al defecto. Queramos saber las respuestas a miles de preguntas, pero los
tcnicos haban apagado el interruptor maestro y el mismo Luminoso haba dejado de existir.

El sol despunt en el horizonte mientras nos llevaban de vuelta a la ciudad. Cuando paramos
en el hotel, Alison se puso a temblar y a sollozar. Me sent a su lado, apretndole la mano.
Saba que lo que podia haber pasado la haba afectado mucho ms que a m.
Le pagu al conductor y nos quedamos un rato en la calle, en silencio, mirando pasar a los
ciclistas, intentando imaginar cmo cambiara el mundo al procurar abrazar esta nueva
contradiccin entre lo extico y lo mundano, lo pragmtico y lo platnico, lo visible y lo invisible.

Seor Volicin
Dame el parche.
Aunque le estoy encaonando con una pistola se lo piensa lo bastante como para
confirmarme que es autntico. Lleva ropa barata pero se ha dejado una pasta en manicura y
depilacin. Tiene la tpica piel suave de beb de un rico de mediana edad. Las tarjetas de la
cartera sern slo monederos electrnicos, annimos pero cifrados, intiles sin sus propias
huellas dactilares vivas. No lleva joyas y el relfono es de plstico; el parche es lo nico que
vale la pena. Una buena falsificacin vale quince centavos, los buenos de verdad valen quince
mil, pero no tiene la edad ni pertenece a la clase social de los que llevan una imitacin slo por
ir a la moda.
Se arranca el parche con delicadeza y se le desprende de la piel. La montura adhesiva no
le deja la ms minima marca, no le arranca ni un solo pelo de la ceja. El ojo recin descubierto
no parpadea ni bizquea... pero s que an no puede ver bien. Las rutas perceptivas suprimidas
tardan horas en reactivarse.
Me entrega el parche. Casi espero que se me pegue a la palma de la mano, pero no lo
hace. La cara exterior es negra, como de metal anodizado, y en una esquina hay un logo de
color gris plata que representa un dragn; est dibujado como escapando de una versin
recortada y plegada de s mismo, de forma que se muerde la cola. Visiones Recursivas, en
homenaje a Escher. Aprieto la pistola un poco ms contra su estmago para que no olvide su
presencia mientras bajo la mirada y le doy la vuelta al parche. A primera vista la cara interna
parece terciopelo negro, pero al moverlo percibo el reflejo de una farola difractada en arco iris
por la matriz de lseres de punto cuntico. Algunas imitaciones de plstico se fabrican con
hendiduras que consiguen un efecto parecido, pero la nitidez de esta imagen (diseccionada en
colores, pero en absoluto borrosa) no se parece a nada que haya visto antes. Alzo los ojos y
me quedo mirndolo. l me devuelve la mirada con recelo. S lo que siente agua helada en
las tripas, pero en sus ojos hay algo ms que miedo: una especie de curiosidad vacilante,
como si se estuviera empapando de la extraeza de la situacin. Aqu, de pie, a las tres de la
maana, con una pistola apuntndole a los intestinos. Privado de su juguete ms caro.
Preguntndose qu ms va a perder.
Esbozo una triste sonrisa y s el efecto que eso produce a travs del pasamontaas.
Deberas haberte quedado en el Cruce. Qu andabas buscando por aqu? Algo para
follar? Algo para esnifar? Deberas haberte quedado en los clubes, todo te habra llegado sin
mover un dedo.
No contesta, pero tampoco aparta la mirada. Parece como si se estuviera esforzando al
mximo por entenderlo todo: el miedo, la pistola, este momento. A m. Intentando asimilarlo y
darle un sentido, como un oceangrafo arrastrado por un maremoto. No s si es admirable o
slo irritante.
Qu buscabas? Una nueva experiencia? Yo te dar una nueva experiencia.
A nuestra espalda algo se desliza por el suelo arrastrado por el viento: un envoltorio de
plstico o un montn de ramitas. La calle se compone de casas adosadas reconvertidas en

locales de oficinas. Los locales tienen rejas y alarmas contra intrusos, pero por lo dems no
registran nuestra presencia.
Me meto el parche en el bolsillo y le apunto con la pistola un poco ms arriba.
Si te mato, te meter una bala en el corazn le digo con franqueza. Limpio y rpido,
te lo prometo; no te dejar aqu tirado con las tripas fuera desangrndote como un cerdo.
Parece que va a decir algo pero cambia de opinin. Se queda paralizado, mirando fijamente
mi rostro enmascarado. El viento se vuelve a levantar, fresco y de una suavidad tal que parece
imposible. Mi reloj emite una corta secuencia de tonos, lo que significa que est bloqueando
con xito la seal de su implante de seguridad personal. Estamos los dos solos en medio de un
pequeo vaco de seales de radio: fases que se cancelan, fuerzas equilibradas con precisin.
Pienso: Puedo perdonarle la vida... o no; y surge la lucidez, el velo se descorre, la niebla
se disipa. Ahora todo est en mis manos. No miro hacia arriba, pero no me hace falta: puedo
sentir cmo las estrellas giran a mi alrededor.
Puedo hacerlo, puedo matarte le susurro.
Seguimos mirndonos fijamente, pero ahora yo lo atravieso con la mirada. No soy un
sdico, no necesito verlo sufrir. Su miedo est fuera de m y lo que importa es lo que est
dentro: mi libertad. El coraje para asumirla, la fuerza para enfrentarme a todo lo que soy sin
pestaear.
La mano se me ha quedado dormida; deslizo el dedo por el gatillo despertando las
terminaciones nerviosas. Puedo sentir cmo el sudor se enfra en mis antebrazos, los msculos
de la mandbula me duelen de aguantar la sonrisa. Soy consciente de cada centmetro de mi
cuerpo, siento cmo se contrae, en tensin, impaciente pero dispuesto, esperando mis
rdenes.
Retiro la pistola y luego le estampo la culata contra la sien. Grita y cae de rodillas, la
sangre le chorrea por un ojo. Me aparto un poco y lo observo atentamente. Pone las manos
para evitar caerse de bruces, pero est tan aturdido que no puede levantarse. Se queda ah,
de rodillas, sangrando y quejndose.
Doy media vuelta y echo a correr, me arranco el pasamontaas de la cara, me meto la
pistola en el bolsillo y acelero a medida que me alejo.
El implante habr contactado con un coche patrulla en cuestin de segundos. Me muevo
por los callejones y las calles adyacentes desiertas, qumicamente embriagado por la
excitacin visceral de la huida, pero controlndolo todo, guiando al instinto con tranquilidad. No
oigo sirenas, pero lo ms probable es que las silencien, as que me escondo cada vez que oigo
el ruido de un motor que se acerca. El mapa de estas calles est grabado a fuego en mi
cabeza: cada rbol, cada pared, cada chasis oxidado. Nunca estoy a ms de diez segundos
de algn escondite.
Mi casa se acerca como un espejismo, pero es real. Cruzo el ltimo tramo iluminado con el
corazn latiendo a mil por hora y mientras abro la puerta y la cierro de un portazo tengo que
contenerme para no soltar un grito eufrico de alegra.
Estoy empapado en mi propio sudor. Me desnudo y me paseo por toda la casa hasta que
me relajo lo bastante para meterme en la ducha, con la mirada clavada en el techo,
escuchando la msica del extractor de humos. Pude haberlo matado: el triunfo que eso supone

fluye por mis venas. Yo tom la decisin, nadie ms. Nada me lo impeda.
Me seco y me miro en el espejo observando cmo el vapor se desvanece lentamente. Me
basta con saber que podra haber apretado el gatillo. Me he enfrentado a la posibilidad; no
tengo nada que demostrar. En cierto modo, lo importante no es el acto en s. Lo importante es
superar todos los obstculos que jalonan el camino que conduce a la libertad.
Pero, y la prxima vez?
La prxima vez lo har.
Porque puedo.

Le llevo el parche a Tran a su ruinoso adosado en Redfern. El sitio est lleno de posters de
grupos belgas merecidamente desconocidos que un buen da decidieron cambiar las guitarras
elctricas por motosierras.
Visiones Recursivas, IntroPaisaje 3000. Se vende a treinta y cinco mil dice.
Lo s. Lo he mirado.
Alex! Me ofendes.
Sonre mostrndome unos dientes rodos por el cido. Demasiados vmitos; alguien
debera decirle que ya est bastante delgado.
Cunto puedes conseguirme?
Tal vez dieciocho mil o veinte mil. Pero pueden pasar meses hasta que aparezca un
comprador. Si te quieres librar de l ahora mismo te puedo dar doce mil.
Esperar.
T mismo. Hago un gesto para recuperarlo, pero me lo aparta. No tengas tantas
prisas!
Introduce una clavija de fibra ptica en una pequea ranura de la montura y se pone a
teclear en el porttil que ocupa el centro de su banco de pruebas.
Si te lo cargas, te juro que te mato.
S se queja, mis torpes y enormes fotones podran aplastar alguno de los frgiles
resortes que hay ah dentro.
Sabes a qu me refiero. Podras bloquearlo.
Vas a tenerlo seis meses y no quieres saber qu software tiene?
Casi me atraganto.
Crees que voy a usarlo? Seguro que es algn controlador de estrs para ejecutivos.
Lunes Azul: Aprenda a ajustar el color del panel de estado de nimo con el tono de
referencia anexo. Alcanzar una productividad ptima y un bienestar total.
No desprecies el poder de la biorretroalimentacin hasta que no la hayas probado.
Podra ser la cura para la eyaculacin precoz que andabas buscando.
Le doy una colleja, luego miro la pantalla del porttil por encima de su hombro, en la que
apenas distingo un galimatas hexadecimal.
Qu ests haciendo exactamente?
Todos los fabricantes reservan un bloque de cdigos en la ISO para que los aparatos no

se puedan activar accidentalmente con un mando a distancia. Pero utilizan los mismos cdigos
que en los equipos con cables. As que slo tenemos que probar los cdigos que Visiones
Recursivas...
En la pantalla aparece una elegante ventana de color gris jaspeado. El encabezamiento
dice PANDEMNIUM. La nica opcin es un botn que dice Reiniciar.
Tran se gira hacia m con el ratn en la mano.
Nunca he odo hablar de Pandemnium. Me suena a rollo psicodlico. Pero si ha ledo la
cabeza del tipo y las pruebas estn ah... Se encoge de hombros. Tendr que hacerlo
antes de venderlo, as que mejor lo hago ahora.
Por m vale.
Pulsa el botn y aparece una pregunta: Desea borrar el mapa actual y preparar el
sistema para un nuevo usuario?.
Tran hace clic en S.
Pntelo y disfruta. Es gratis.
Eres un santo. Cojo el parche, Pero no voy a ponrmelo sin saber para qu sirve.
Tran accede a otra base de datos y teclea PAN*.
Ah. No est en el catlogo. Lo que quiere decir... mercado negro. Ilegal! Me sonre
como un nio que tienta a otro para que se coma un gusano. Venga, qu es lo peor que te
puede hacer? No s. Lavarme el cerebro?
No creo. Los parches no pueden mostrar imgenes realistas. Nada que sea demasiado
figurativo y nada de texto. Se hicieron pruebas con vdeos musicales, cotizaciones de la bolsa,
cursos de idiomas... pero los usuarios se chocaban con todo. Ahora slo pueden mostrar
grficos abstractos. Cmo le lavas a alguien el cerebro con eso?
Lo levanto a la altura del ojo izquierdo, a modo de prueba, pero s que no se activar hasta
que no se pegue firmemente en su sitio.
Haga lo que haga... dice Tran si piensas en ello desde el punto de vista de la teora
de la informacin, no puede mostrarte nada que no tengas en tu cabeza.
De verdad? Tanto aburrimiento podra matarme. Sin embargo, parece una locura
desperdiciar la oportunidad. Alguien que tiene una mquina tan cara como sta habr pagado
una pequea fortuna por el software. Y si es lo bastante raro como para ser ilegal puede que
hasta sea un alucine. Tran est perdiendo inters.
T decides.
Exactamente.
Coloco el parche en posicin sobre el ojo y dejo que la montura se adhiera suavemente a la
piel.

Alex? dice Mira, No vas a contrmelo?


Eh? La miro vacilante. Me sonre, pero parece algo molesta.
Quiero saber qu es lo que viste! Se inclina sobre m y se pone a acariciarme el
pmulo con la yema del dedo, como queriendo tocar el parche, pero sin atreverse a hacerlo.
Qu viste? Tneles de luz? Ciudades antiguas en llamas? ngeles de plata follando en tu

cerebro?
Le retiro la mano.
Nada.
No te creo.
Pero es la verdad. Nada de fuegos artificiales csmicos; si acaso los dibujos se atenuaban
cuanto ms me perda en el sexo. Pero los detalles se me escapan, como ocurre cuando no
hago un esfuerzo consciente por visualizar la imagen.
Intento explicrselo.
La mayor parte del tiempo no veo nada en absoluto. Puedes ver t tu nariz, tus
pestaas? El parche es igual. Despus de las primeras horas la imagen simplemente...
desaparece. No se parece a nada real, no se mueve cuando mueves la cabeza, de modo que
el cerebro advierte que no tiene nada que ver con el mundo exterior y empieza a filtrarla.
Mira est escandalizada, como si la hubiera engaado de alguna forma.
Ni siquiera puedes ver lo que te muestra? Entonces... qu sentido tiene?
No ves la imagen flotando delante de ti, pero aun as puedes llegar a percibirla. Es
como... Existe una condicin neurolgica llamada visin ciega en la que se pierde toda nocin
de la conciencia visual, pero aun as, los que la padecen pueden adivinar lo que tienen delante
si se esfuerzan mucho, porque la informacin les sigue llegando al cerebro.
Como la clarividencia. Entiendo.
Roza con el dedo el ankh que cuelga de su cuello.
S, es sorprendente. Si me proyectas una luz azul en el ojo... gracias a una especie de
magia extraa, sabr que es azul.
Mira se queja y vuelve a recostarse en la cama. Pasa un coche y a travs de las cortinas
las luces iluminan la estatua que hay en la repisa: una mujer con cabeza de chacal en la
posicin de loto, un sagrado corazn visible por debajo de un pecho. Muy moderno y
sincrtico. Mira me dijo una vez sin inmutarse: sta es mi alma, que se reencarna una y otra
vez. Antes perteneca a Mozart, y mucho antes a Cleopatra. La inscripcin de la base dice
Budapest 2005. Pero lo ms raro es que est fabricada como una mueca rusa: dentro del
alma de Mira hay otra alma, y dentro de sta una tercera, y una cuarta. Yo le dije: La ltima
no es ms que madera muerta. No tiene nada dentro. Eso no te preocupa?.
Me concentro e intento evocar la imagen una vez ms. El parche mide constantemente la
dilatacin de la pupila y la distancia focal de la lente del ojo tapado ambas siguen de forma
natural los movimientos del ojo destapado y de acuerdo con eso ajusta el holograma
sinttico. De este modo la imagen del parche nunca se desenfoca, ni es demasiado brillante ni
demasiado oscura, al margen de lo que est mirando el ojo destapado. Ningn objeto real
podra comportarse as; con razn el cerebro filtra los datos con tanta facilidad. Incluso en las
primeras horas, cuando poda ver sin esfuerzo los dibujos que se superponan a cualquier
cosa, se parecan ms a imgenes mentales muy vividas que a cualquier efecto producido por
la luz. Ahora la idea de que poda mirar el holograma y verlo de forma automtica me
resulta ridicula; en realidad se parece ms a palpar un objeto en la oscuridad e intentar
visualizarlo.

Lo que visualizo es esto: elaboradas ramificaciones de colores que centellean contra el


fondo gris de la habitacin como pulsaciones de tinta fluorescente inyectada en finas venas. La
imagen parece que brilla, pero no llega a deslumhrar; an puedo ver lo que hay en las sombras
que rodean la cama. Cientos de estas ramificaciones resplandecen a la vez, pero la mayora
son casi imperceptibles y duran apenas un instante. Puede que en un momento dado resalten
unas diez o doce, cada una reluciendo intensamente durante medio segundo escaso para luego
desvanecerse dando paso a otras nuevas. A veces es como si uno de esos dibujos ms
fuertes le transmitiera su intensidad directamente al dibujo de al lado, sacndolo de la
oscuridad, y otras veces se pueden ver los dos dibujos encendidos a la vez, una maraa de
bordes entrelazados. En otros momentos la intensidad, la luminosidad, parece no proceder de
ninguna parte, aunque de vez en cuando, en el fondo de la imagen, percibo dos o tres
cascadas sutiles, demasiado dbiles y fugaces por s solas para poder seguirlas, que
convergen en una nica estructura y dan pie a una rfaga brillante y continua.
La oblea de circuitos superconductores alojada en el parche representa grficamente la
totalidad de mi cerebro. Estos dibujos podran ser neuronas individuales, pero, qu utilidad
tendra una imagen microscpica tan pequea? Lo ms seguro es que se trate de sistemas
ms grandes redes de decenas de miles de neuronas y que el conjunto sea una especie
de mapa funcional: conserva las conexiones, pero reorganiza las distancias para facilitar su
interpretacin. Las ubicaciones anatmicas reales slo le interesaran a un neurocirujano.
Pero qu sistemas me muestra exactamente? Y cmo se supone que debo responder al
verlos?
Casi todos los programas para parches son de biorretroalimentacin. Miden el estrs o
la depresin, la excitacin sexual, la concentracin, cualquier cosa y lo plasman en los
cdigos de colores y las formas de los grficos. Puesto que la imagen del parche
desaparece, no supone ninguna distraccin, pero la informacin sigue estando disponible.
De hecho, se conectan reas del cerebro que por naturaleza se ignoran mutuamente,
permitiendo que se modulen de forma inaudita. O al menos eso es lo que se dice. Pero los
programas de biorrealimentacin deberan dejar clara su funcin: junto a la imagen en tiempo
real debera haber una plantilla fija que indicara el objetivo que se persigue. Y esto lo nico que
me muestra es... un pandemnium.
Ser mejor que te vayas ahora dice Mira.
La imagen del parche casi desaparece, como un bocadillo de tebeo pinchado, pero me
esfuerzo y consigo mantenerla.
Alex? Creo que deberas irte.
El vello de la nuca se me pone de punta. Qu es lo que acabo de ver? Los mismos
dibujos al or las mismas palabras? Intento repetir la secuencia de memoria, pero las
estructuras que tengo delante los dibujos del esfuerzo por recordar? hacen que me
resulte imposible. Y para cuando dejo que la imagen desaparezca ya es demasiado tarde; no
s lo que acabo de ver.
Mira me pone la mano en el hombro.
Quiero que te vayas.

Se me pone la carne de gallina. Aunque no tengo la imagen delante, s que se estn


disparando los mismo patrones. Creo que deberas irte. Quiero que te vayas. No estoy
viendo los sonidos codificados en mi cerebro. Estoy viendo su significado.
E incluso en este momento, simplemente pensando en el significado, s que la secuencia
se repite dbilmente.
Mira me zarandea enfadada y por fin me giro hacia ella.
Qu te pasa? Queras tirarte al parche y te molesto?
Muy gracioso. Vete.
Me visto muy despacio para fastidiarla. Luego me quedo de pie al lado de la cama, mirando
su delgado cuerpo enroscado bajo las sbanas. Pienso: Si quisiera podra hacerle mucho
dao. Sera tan fcil.
Ella me mira algo inquieta. Me avergenzo de mi mismo: la verdad es que ni siquiera quiero
asustarla. Pero es demasiado tarde, ya lo he hecho.
Me deja que le d un beso de despedida, todo su cuerpo est tenso, desconfia. Se me
revuelven las tripas. Qu me pasa? En qu me estoy convirtiendo?
Sin embargo, una vez en la calle, en el aire fro de la noche, recupero la lucidez. Amor,
empatia, compasin... Todo lo que suponga un obstculo para la libertad debe ser superado.
No tengo por qu elegir la violencia; pero mis decisiones carecen de sentido si dependen de la
conducta social y el sentimentalismo, de la hipocresa y el autoengao.
Nietzsche lo entendi. Sartre y Camus lo entendieron.
Con toda la tranquilidad del mundo pienso: No haba nada que me detuviera. Podra haber
hecho cualquier cosa. Podra haberle roto el cuello. Pero eleg no hacerlo. Yo elijo. Y cmo
sucedi? Cmo y cundo? Cuando le perdon la vida al dueo del parche... cuando eleg no
ponerle un dedo encima a Mira... al final fue mi cuerpo el que actu de una forma y no de otra.
Pero, dnde se origina todo el proceso?
Si el parche me muestra todo lo que pasa en mi cerebro o todo lo que importa:
pensamientos, significados, los niveles de abstraccin ms elevados, entonces, si supiera
cmo interpretar esos patrones, podra seguir todo el proceso? Sera capaz de seguir su
rastro hasta la causa primera?
Me paro a media zancada. La idea es vertiginosa... y estimulante. En algn lugar en lo ms
profundo de mi cerebro debe estar el yo: el origen de toda accin, el yo que decide. Puro,
incorruptible ante la cultura, la educacin o los genes... el origen de la libertad humana,
plenamente autnomo, responsable slo ante s mismo. Siempre lo he sabido, pero llevo aos
intentando descifrarlo.
Si el parche pudiera colocar mi alma ante un espejo, si me permitiera contemplar mi propia
voluntad en el momento en que emerge del ncleo de mi ser cuando aprieto el gatillo...
Sera un instante de sinceridad perfecta, de conocimiento perfecto.
Libertad perfecta.
Estoy en casa, tumbado a oscuras, y vuelvo a evocar la imagen, experimento. Si voy a
seguir el rastro a contracorriente, tengo que cartografiar tanto territorio como me sea posible.
No es fcil: tengo que estudiar los pensamientos, estudiar los dibujos, intentando recordar las

conexiones entre unos y otros. Al obligarme a realizar asociaciones libres, estoy viendo las
estructuras que corresponden a las propias ideas? O los dibujos que veo responden ms al
hecho de que les estoy prestando atencin, lo que veo no es ms que la filigrana que existe
entre la imagen misma y los pensamientos que espero que sta refleje?
Enciendo la radio y sintonizo un programa de entrevistas. Intento concentrarme en las
palabras sin perder de vista la imagen del parche. Consigo discernir los dibujos generados por
unas pocas palabras o, al menos, los dibujos comunes a las cascadas que aparecen cuando
se emplean dichas palabras. Pero a la quinta o sexta palabra pierdo la pista de la primera.
Enciendo la luz, cojo un papel e intento esbozar un diccionario. Pero lo nico que consigo es
desesperarme. Las cascadas surgen demasiado rpido y todo lo que hago para intentar
retener un dibujo, para congelar el momento, es una intrusin que borra dicho momento.
Casi est amaneciendo. Me doy por vencido e intento dormir un poco. Pronto necesitar
dinero para el alquiler, tendr que hacer algo, a no ser que acepte la oferta de Tran por el
parche. Meto la mano debajo del colchn y compruebo que la pistola sigue ah.
Pienso en los ltimos aos. Un ttulo sin valor. Tres aos en el paro. Trabajos seguros en
casa durante el da. Y luego las noches. Deshacindome capa a capa de cualquier ilusin. El
amor, la esperanza, la moralidad... Todo eso tiene que ser superado. Ahora no puedo parar.
Y s cmo tiene que acabar.
A medida que la luz penetra en la habitacin noto un cambio repentino... en qu? En mi
estado de nimo? En mi percepcin? Me quedo mirando la estrecha franja de luz en la
escayola descascarillada del techo y todo tiene el mismo aspecto, todo sigue igual.
Recorro mi cuerpo mentalmente, como si pudiera estar sufriendo algn dolor demasiado
extrao para poder apreciarlo de inmediato. Pero lo nico que noto es la tensin de mi propia
incertidumbre y mi propia confusin.
La sensacin de extraeza se intensifica y dejo escapar un grito. Siento como si me hirviera
la piel y diez mil gusanos emergieran de ella arrastrndose desde la carne lquida, slo que no
hay nada que explique esta sensacin: no veo heridas, ni insectos, y no me duele
absolutamente nada. No siento ninguna comezn, ni fiebre, ni sudor fro... Nada. Es como un
relato de terror protagonizado por un yonqui con el mono, como un ataque de delirium tremens
sacado de una pesadilla, pero carente de todo sntoma. Era el horror mismo.
Saco las piernas de la cama y me incorporo apretndome el estmago, pero es un gesto
vaco: ni siquiera tengo ganas de vomitar. La sensacin de angustia no est en mis tripas.
Permanezco sentado y espero a que se me pase la ansiedad.
No se me pasa.
Estoy a punto de arrancarme el parche qu otra cosa puede ser?, pero cambio de
idea. Antes quiero probar algo. Enciendo la radio.
... alarma de cicln en la costa noroeste...
Los diez mil gusanos se arrastran y se revuelven; las palabras los golpean como el chorro
de una manguera de incendios. Apago la radio de golpe, calmando la ansiedad, y entonces las
palabras resuenan en mi cerebro:
... cicln...
La cascada envuelve el concepto en un bucle, disparando los dibujos que corresponden al

sonido mismo; a una visin fugaz de la palabra escrita; a una imagen extrada de un centenar
de mapas de satlite meteorolgico; a secuencias de telediarios que muestran palmeras
azotadas por el viento y a muchas cosas ms, demasiadas para poder ser asimiladas.
... alarma de cicln...
La mayora de los dibujos correspondientes a alarma ya se estaban disparando,
alertados por el propio contexto, anticipando lo obvio. Los dibujos de las secuencias filmadas
de los momentos ms crticos de la tormenta se refuerzan, y desencadenan otros que
corresponden a las imgenes de la maana siguiente de la gente delante de sus casas
arrasadas.
... costa noroeste...
El dibujo correspondiente al mapa del satlite meteorolgico se tensa, concentrando su
energa en una imagen recordada o elaborada en la que el remolino de nubes se coloca
en posicin. Se disparan los dibujos de los nombres de media docena de ciudades del
noroeste, y los de las imgenes de parajes tursticos... hasta que la cascada se desvanece en
vagas asociaciones de ruda y espartana simpleza.
Y entiendo lo que est pasando. (Se disparan los dibujos de entender, se disparan los
dibujos de dibujos, se disparan los dibujos de confuso, abrumado, loco...)
El proceso se ralentiza un poco (se disparan dibujos que corresponden a todos esos
conceptos). Puedo abarcarlo con calma, puedo verlo con claridad (se disparan dibujos). Me
siento con la cabeza apoyada en las rodillas (se disparan dibujos) intentando concentrarme lo
suficiente para afrontar todas las resonancias y asociaciones que el parche (se disparan
dibujos) sigue mostrndome a travs de mi ojo izquierdo que apenas puede ver.
Nunca hubo necesidad de hacer lo imposible, de sentarse y ponerse a dibujar un diccionario
en papel. En los ltimos diez das las estructuras han ido grabando su propio diccionario en mi
cerebro. No hace falta observar y recordar de forma consciente qu dibujo corresponde a qu
pensamiento: todo el tiempo que he estado despierto lo he pasado expuesto precisamente a
esas asociaciones, y a fuerza de repetirse ellas solas se han grabado a fuego en mis sinapsis.
Y ahora est dando sus frutos. No necesito que el parche me diga lo mismo que yo me
dira que estoy pensando. Lo que me muestra es todo lo dems: todos los detalles demasiado
sutiles e inestables para ser captados mediante simple introspeccin. No el nico y evidente
caudal de la consciencia la secuencia definida por el dibujo ms fuerte en cada momento,
sino todas las corrientes y remolinos que se agitan por debajo.
El catico proceso del pensamiento en su totalidad.
El pandemnium.
Hablar es una pesadilla. Practico solo, contestndole a la radio. Estoy demasiado inseguro;
hasta que aprenda a no atorarme, a no perder el hilo, no me atrevo ni siquiera a llamar por
telfono.
Apenas puedo abrir la boca sin percibir una docena de dibujos de palabras y frases que
surgen para la ocasin, compitiendo por la oportunidad de ser pronunciadas; y las cascadas
que en una fraccin de segundo deberan haber convergido hacia una opcin (es lo que deba
pasar antes, o todo el proceso no habra funcionado nunca) fluctan sin parar y no acaban de

definirse por el mero hecho de que me he vuelto demasiado consciente de todas las
alternativas. Despus de un rato aprendo a suprimir esta reaccin, al menos lo suficiente para
no quedarme paralizado. Pero aun as la sensacin es muy extraa.
Enciendo la radio. Un oyente dice: Malgastar el dinero de los contribuyentes en
rehabilitacin es simple y llanamente admitir que no los tuvimos encerrados el tiempo
suficiente.
Se forman cascadas de dibujos que representan el sentido literal de las palabras y una
multitud de asociaciones y conexiones... pero ya estn entrelazadas con otras cascadas que
construyen posibles respuestas invocando sus propias asociaciones.
Respondo tan rpido como puedo:
La rehabilitacin es ms barata. Y qu sugieres? Encerrarlos hasta que estn tan
seniles que ya no puedan volver a delinquir?
A medida que hablo los dibujos de las palabras escogidas se iluminan triunfalmente,
mientras que los de otras veinte o treinta palabras y frases se desvanecen... como si or lo que
acabo de decir fuera la nica forma de confirmar que han perdido la oportunidad de ser
pronunciadas.
Repito el experimento docenas de veces hasta que puedo ver con claridad todos los
dibujos-respuesta alternativos. Los observo mientras tejen sus complicadas redes de
significado por toda mi mente, con la esperanza de ser elegidos.
Pero... elegidos dnde, elegidos cmo?
Me sigue resultando imposible saberlo. Si trato de ralentizar el proceso mis pensamientos
se bloquean del todo, y si consigo pronunciar una respuesta, se esfuma la posibilidad de seguir
su dinmica. Un segundo o dos ms tarde, an puedo ver la mayora de las palabras y
asociaciones que se han ido disparando... pero intentar localizar el origen el yo de la
decisin que me hizo pronunciar lo que he contestado es como intentar encontrar al culpable de
un accidente mltiple en un amasijo de mil coches cuando slo has visto una imagen fugaz y
borrosa de lo sucedido.
Decido descansar una o dos horas. (De alguna forma, decido.) La sensacin de que me
descompongo en un montn de larvas que se retuercen ha perdido fuerza, pero no puedo
desconectar del todo la percepcin del pandemnium. Podra intentar quitarme el parche, pero
no me parece que merezca la pena correr el riesgo de pasar por un largo y lento proceso de
reaclimatacin cuando me lo vuelva a poner.
De pie en el cuarto de bao, mientras me afeito, me paro un momento para mirarme a los
ojos. Quiero seguir adelante con esto? Mirar mi mente en un espejo mientras mato a un
extrao? Qu cambiara? Qu demostrara?
Demostrara que dentro de m hay una chispa de libertad que nadie ms puede tocar, que
nadie ms puede reclamar para s. Demostrara que finalmente soy responsable de todo lo
que hago.
Siento que algo est emergiendo en el pandemnium. Algo que surge de las profundidades.
Cierro los dos ojos, me agarro al lavabo para calmarme; luego los abro y vuelvo a
concentrarme en los dos espejos.
Y finalmente lo veo, superpuesto a la imagen de mi cara: una estructura intrincada, con

forma de estrella, como una especie de criatura bentnica luminosa, que lanza delicados hilos
para tocar diez mil palabras y smbolos, toda la maquinaria del pensamiento bajo su mando.
Me sacude una sensacin de dj vu: llevo das viendo este dibujo. Cada vez que pensaba
en m mismo como sujeto, como actuante. Cada vez que reflexionaba sobre el poder de la
voluntad. Cada vez que recordaba el momento en que casi aprieto el gatillo...
No tengo ninguna duda, esto es. El yo que elige. El yo que es libre.
Vuelvo a mirarme a los ojos y el dibujo se ilumina no slo al ver mi cara, sino al verme a mi
mismo mirndola, y sabiendo que estoy mirando... y sabiendo que en cualquier momento
podra dejar de mirar.
Me quedo contemplando esta maravilla. Qu nombre le pongo a esto? Yo? Alex?
Ninguno de los dos se ajusta bien; su significado est agotado. Busco la palabra, la imagen
que provoque la respuesta ms contundente. Mi propio rostro en el espejo, visto desde fuera,
apenas provoca un destello, pero cuando me percibo a m mismo sentado en la oscura
caverna de mi crneo, annimo, mirando desde dentro a travs de los ojos, controlando el
cuerpo... tomando las decisiones, manejando los hilos... el dibujo se reconoce a s mismo y
resplandece.
El seor Volicin susurro. Eso es lo que soy.
Me empieza a doler la cabeza. Dejo que la imagen del parche desaparezca de mi campo
de visin.
Al terminar de afeitarme examino la cara exterior del parche por primera vez en varios das.
El dragn que se libera de su propio retrato insustancial para alcanzar la solidez; o al menos,
est dibujado para que lo parezca. Pienso en el hombre a quien se lo rob y me pregunto si
lleg a profundizar en el pandemnium tanto como yo.
Pero no puede haberlo hecho, o de lo contrario nunca me hubiera permitido que se lo
robara. Porque ahora que he entrevisto la verdad, s que defendera con mi vida el privilegio
de seguir vindola de este modo.
Salgo de casa alrededor de la medianoche, hago un reconocimiento de la zona, le tomo el
pulso. Cada noche tiene sus propios flujos de actividad entre los clubes, los bares, los
burdeles, las casas de apuestas, las fiestas privadas. Pero yo no voy buscando sitios
concurridos. Busco un lugar al que nadie tenga motivos para ir.
Finalmente me decido por una obra flanqueada por oficinas vacas. Parte del suelo queda
protegido de la luz de las dos farolas ms prximas por un gran contenedor situado a un lado
de la calle que proyecta una sombra triangular negra. Me siento en la arena y en el polvo de
cemento hmedos de roco. Tengo la pistola y el pasamontaas en la chaqueta, al alcance de
la mano.
Espero tranquilamente. He aprendido a ser paciente; hay noches en las que veo amanecer
con las manos vacas. Pero la mayora de las noches alguien toma un atajo. La mayora de las
noches alguien se pierde.
Estoy atento por si oigo pasos, pero dejo que mi mente divague. Trato de seguir el
pandemnium ms de cerca, ver si puedo absorber la secuencia de imgenes de forma pasiva
mientras pienso en otra cosa. Y luego las repito de memoria, la pelcula de mis pensamientos.

Cierro el puo, lo abro. Cierro el puo y... lo mantengo cerrado. Intento pillar al seor
Volicin con las manos en la masa, poniendo a prueba mi libre albedro. Si reconstruyo lo que
creo que vi, el dibujo de miles de espirales se ilumina con intensidad, pero la memoria me
juega extraas pasadas: no puedo reproducir la secuencia correctamente. Cada vez que me
proyecto la pelcula en la cabeza, primero veo cmo se encienden casi todos los otros dibujos
implicados en la accin enviando cascadas que convergen en el seor Volicin haciendo que
se dispare, justo lo contrario de lo que s que pasa en realidad. El seor Volicin se ilumina
en el preciso instante en que siento cmo elijo... por tanto, qu otra cosa aparte de esttica
mental puede preceder a ese momento crucial?
Practico durante ms de una hora, pero la ilusin persiste. Alguna distorsin de la
percepcin temporal? Algn efecto secundario del parche?
Se acercan unos pasos. Una persona.
Me pongo el pasamontaas, espero unos segundos. Entonces me incorporo muy despacio
hasta quedarme un poco agachado y echo un vistazo asomndome por el borde del
contenedor. Acaba de pasar y no mira hacia atrs.
Lo sigo. Camina rpido, con las manos en los bolsillos de la chaqueta. Cuando estoy a tres
metros de l, lo bastante cerca para persuadir a la mayora de la gente de que correr es intil,
lo llamo en voz baja:
Para.
Primero me echa un vistazo por encima del hombro y luego se da la vuelta. Es joven,
dieciocho o diecinueve aos, es ms alto que yo y probablemente ms fuerte. Tendr que
estar atento por si se le ocurre la estupidez de hacerse el valiente. No se frota los ojos, pero el
pasamontaas siempre parece inspirar una expresin de incredulidad. El pasamontaas y la
calma: si no me pongo a mover los brazos y a gritar obscenidades estilo Hollywood, algunas
personas no consiguen aceptar que va en serio.
Me acerco. Lleva un diamante en una oreja. Bastante pequeo, pero mejor que nada. Se lo
sealo y me lo entrega. Se hace el duro, pero no parece que vaya a intentar ninguna tontera.
Saca la cartera y ensame lo que hay dentro.
Lo hace, colocando el contenido en forma de abanico para que pueda verlo, como si fueran
las cartas de una baraja. Elijo el dinero-e, e de especialmente fcil de hackear. No puedo
leer el saldo, pero me lo guardo en el bolsillo y le dejo que se quede con lo dems.
Ahora qutate los zapatos.
Se lo piensa y un destello de puro resentimiento se vislumbra en su mirada. Pero est
demasiado asustado para protestar. Hace lo que le digo con torpeza, apoyndose en un pie y
luego en el otro. No lo culpo: sentado yo tambin me sentira ms vulnerable. Aunque da lo
mismo.
Mientras me ato sus zapatos a la parte de atrs del cinturn con una mano, me mira como
si estuviera calibrando si comprendo que no tiene nada ms que ofrecerme; intentando decidir
si eso me va a decepcionar o me va a mosquear. Le sostengo la mirada, en absoluto
disgustado, simplemente intentando memorizar su rostro.
Por un segundo trato de visualizar el pandemnium, pero no hace falta. Ahora puedo

interpretar los dibujos en sus propios trminos, asimilndolos y comprendindolos en su


totalidad a travs del nuevo canal sensorial que el parche ha creado para s en la neurobiologa
de la visin.
Y s que el seor Volicin se est disparando.
Levanto la pistola a la altura del corazn del desconocido y le quito el seguro. Su
compostura se derrumba, su rostro se crispa. Comienza a temblar y aparecen lgrimas, pero
no cierra los ojos. Siento una oleada de compasin y tambin la veo, pero se encuentra
fuera del seor Volicin y slo el seor Volicin puede elegir.
Consternado, el desconocido hace una sola pregunta:
Por qu?
Porque puedo.
Cierra los ojos. Le castaetean los dientes, un hilo de moco le cuelga de una ventana de la
nariz. Aguardo a que llegue el momento de la lucidez, el momento de la comprensin perfecta,
el momento en que me salgo del flujo del mundo y me hago responsable de m mismo.
En cambio, se descorre un velo diferente y el pandemnium se ve reflejado en s mismo
con todo lujo de detalles:
Los dibujos para los conceptos de libertad, autoconocimiento, valor, sinceridad,
responsabilidad, se encienden y fulguran. Son cascadas que giran sobre s mismas:
enormes serpentinas entrelazadas de cientos de dibujos de largo... pero ahora todas las
conexiones, todas las relaciones causales, estn finalmente claras como el agua.
Y nada fluye de ninguna fuente de accin, de ningn yo autnomo e irreductible. El seor
Volicin se est disparando, pero slo es un dibujo ms entre miles de dibujos, un complicado
engranaje ms. Con docenas de tentculos se inmiscuye en las cascadas que lo rodean y
farfulla sin parar yo, yo, yo, atribuyndose la responsabilidad de todo. Pero en realidad no
tiene nada de especial.
De mi garganta sale el sonido de una arcada y casi se me doblan las rodillas. Esto es
saber demasiado, soy incapaz de aceptarlo. Sin mover la pistola ni un centmetro meto la
mano por debajo del pasamontaas y me arranco el parche.
No cambia nada. El espectculo contina. El cerebro ha interiorizado todas las
asociaciones, todas las conexiones, y el significado sigue revelndose sin tregua.
No hay ninguna causa primera, no hay ningn sitio del que puedan brotar las decisiones. Lo
que hay es una enorme mquina con labes y turbinas gobernada por el flujo causal que la
recorre. Una mquina construida con palabras, imgenes e ideas hechas carne.
No hay nada ms: slo estos dibujos y las conexiones entre ellos. Las decisiones se
toman en todas partes: en cada asociacin, en cada enlace de ideas. La estructura al
completo, la mquina en su conjunto, es quien decide.
Y el seor Volicin? El seor Volicin no es nada ms que la idea de s mismo. El
pandemnium puede imaginar cualquier cosa: Pap Noel, Dios... el alma humana. Puede
construir un smbolo para cada idea, y conectarlo con otros miles, pero eso no significa que la
cosa representada por el smbolo pueda llegar a ser real.
Aterrorizado, triste y avergonzado, miro fijamente al hombre que tiembla delante de m. En
nombre de quin lo estoy sacrificando? Podra haberle dicho a Mira: Una muequita nima ya

es demasiado. Entonces, por qu no poda decrmelo a m mismo? No hay un segundo yo


dentro del yo, no hay ningn titiritero que maneja los hilos y toma las decisiones. Slo existe la
mquina en su conjunto.
Y bajo escrutinio, el engranaje con nfulas se marchita. Ahora que el pandemnium puede
verse a s mismo en su totalidad, el seor Volicin deja de tener sentido.
No hay nada ni nadie por quien matar: ningn emperador de la mente que haya que
defender con la propia vida. Y no hay ningn obstculo que superar para alcanzar la libertad: el
amor, la esperanza, la moral... Echa abajo toda esa hermosa maquinaria y lo que quedar
ser un puado de clulas nerviosas movindose espasmdicamente al azar, no un radiante
bermensch puro e inmaculado. La nica libertad reside en ser esta mquina y no otra.
De modo que esta mquina baja la pistola, levanta una mano en un torpe gesto de
contricin, da media vuelta, sale corriendo y se pierde en la noche. Sin detenerse para
recuperar el aliento y consciente como de costumbre del peligro de la persecucin, pero
llorando lgrimas de liberacin todo el camino.

Nota del autor: Este cuento se inspira en los modelos cognitivos del pandemnium de Marvin
Minsky, Daniel C. Dennet, y otros. No obstante, el breve esbozo que aqu se presenta slo
pretende dar una impresin general de cmo funcionan estos modelos y en ningn caso hace
justicia a los puntos concretos. Los modelos aparecen descritos al detalle en La conciena
explicada de Dennet y La sociedad de la mente de Minsky.

Crislida
La explosin hizo aicos las ventanas a cientos de metros de distancia, pero no provoc ningn
incendio. Ms tarde descubr que haba sido detectada por un sismgrafo de la universidad de
Macquarie, que fij la hora con precisin: 3:52 a.m. Los vecinos despertados por la explosin
llamaron a emergencias en cuestin de minutos y nuestro operador del turno de noche me
telefone justo despus de las cuatro, pero no tena sentido que me diera prisa por llegar a la
escena porque slo conseguira estorbar. Me sent delante de la terminal de mi estudio
durante casi una hora, recopilando informacin, siguiendo el trfico de radio con los
auriculares, bebiendo caf y tratando de no hacer demasiado ruido al teclear.
Para cuando llegu los contratistas del servicio local de bomberos ya se haban ido, luego
de certificar que no haba riesgo de que hubiera ms explosiones, pero nuestro personal
forense segua estudiando las ruinas minuciosamente, el zumbido elctrico de sus equipos casi
ahogado por el canto de los pjaros. Lane Cove era un barrio tranquilo y arbolado a las
afueras, una mezcla de zona residencial y polgono de alta tecnologa; la exuberante
vegetacin de los espacios abiertos corporativos se integraba casi a la perfeccin con el
parque nacional adyacente que se extenda a ambos lados del ro Lane Cove. El mapa de la
zona de la terminal de mi coche indicaba que en el polgono haba proveedores de reactivos de
laboratorio y productos farmacuticos, fabricantes de instrumentos de precisin para
aplicaciones cientficas y aeroespaciales, y no menos de veintisiete empresas de
biotecnologa. Entre estas ltimas se encontraba Life Enhancement International, cuyo otrora
imponente edificio de hormign se vea ahora reducido a una coleccin de bloques blancos y
polvorientos que se apiaban en torno a barras de refuerzo retorcidas. Las primeras luces del
da hacan centellear el acero que haba quedado expuesto, tan prstino que resultaba
desconcertante. El edificio tena slo tres aos. Ahora vea por qu el equipo forense haba
descartado un accidente al primer vistazo: unos cuantos bidones de disolvente orgnico no
podan ni de lejos haber hecho algo parecido. Nada almacenado legalmente en un rea
residencial poda reducir a escombros un edificio moderno en cuestin de segundos.
Vi a Janet Lansing nada ms bajarme del coche. Examinaba las ruinas con una expresin
de estoicismo en la cara, pero se abrazaba a s misma. Es probable que estuviera algo
conmocionada. No haba otra explicacin para que tuviera fro; haba hecho un calor asfixiante
toda la noche y la temperatura ya estaba subiendo. Lansing era la directora del complejo de
Lane Cove: cuarenta y tres aos, doctorada en biologa molecular por Cambridge y con un
mster en gestin de empresas de una universidad virtual japonesa igualmente prestigiosa.
Antes de salir de casa le haba pedido a mi buscador que extrajera sus referencias y su foto
de diferentes bases de datos.
Me acerqu a ella y le dije:
James Glass, Investigaciones Nexus.
Frunci el ceo al ver mi tarjeta, pero la acept, y luego mir a los tcnicos que arrastraban
sus cromatgrafos de gases y sus equipos hologrficos por el permetro de las ruinas.
Son suyos, supongo.

S. Llevan aqu desde las cuatro.


Esboz una sonrisita de suficiencia.
Qu pasa si le doy el trabajo a otros y los denuncio a todos por allanamiento?
Si contrata a otra empresa, con mucho gusto les entregaremos todas las muestras y la
informacin que hemos reunido.
Asinti como distrada.
Los contrato a ustedes, por supuesto. Desde las cuatro? Estoy impresionada. Han
llegado incluso antes que los del seguro.
Lo cierto era que los del seguro de LEI eran dueos del 49% de Investigaciones Nexus, y
se quedaran al margen hasta que hubisemos terminado, pero no vi motivo para mencionarlo.
Con amargura, Lansing aadi:
Nuestra supuesta empresa de seguridad slo se ha atrevido a llamarme hace media
hora. Es evidente que han saboteado una caja de conexin de fibra ptica, dejando
desconectada a toda la zona. Se supone que tienen que mandar una patrulla en caso de que
haya problemas con el equipo, pero al parecer no se han molestado.
Hice una mueca de comprensin.
Qu era exactamente lo que hacan aqu?
Lo que hacamos? Nada. No hacamos fabricacin; esto era I+D puro y duro.
De hecho ya haba establecido que todas las fbricas de LEI estaban en Tailandia e
Indonesia, que la oficina central estaba en Mnaco y que las instalaciones de investigacin
estaban diseminadas por todo el mundo. Sin embargo, entre exasperar al cliente y demostrarle
que uno conoce los hechos existe una lnea muy delgada. Un perfecto extrao tiene que
despistarse al menos una vez haciendo una suposicin trivial, tiene que hacer al menos una
pregunta equivocada. Yo siempre lo hago.
Y qu es lo que investigaban y desarrollaban?
Eso es informacin comercial delicada.
Me saqu la agenda del bolsillo de la camisa y le ense un contrato estndar con las
clusulas de confidencialidad habituales. Ella le ech un vistazo y luego hizo que su propio
ordenador escrutara el documento. Conversando en infrarrojos modulados, las mquinas
negociaron prontamente la letra pequea. Mi agenda firm el contrato electrnicamente en mi
nombre, y lo mismo hizo la de Lansing; a continuacin ambas emitieron felizmente y al unsono
un pitido para comunicarnos que se haba llegado a un acuerdo.
Nuestro principal proyecto consista en disear clulas sincitiotrofoblsticas mejoradas
dijo Lansing. Sonre con paciencia y me lo tradujo: Fortalecer la barrera entre los suministros
sanguneos de la madre y el feto. La madre y el feto no comparten la sangre directamente,
pero intercambian nutrientes y hormonas por medio de la barrera placentaria. El problema es
que tambin pueden colarse todo tipo de virus, toxinas, frmacos y drogas. Las clulas de la
barrera natural no han evolucionado para lidiar con el VIH, el sndrome alcohlico fetal, los
bebs que nacen con adiccin a la cocana o un desastre como el de la talidomida. Nuestro
objetivo es introducir un vector que modifique los genes. Para ello bastar una sola inyeccin
intravenosa que activar la formacin de una capa de clulas adicional en las estructuras de la

placenta adecuadas, clulas diseadas especficamente para proteger el suministro de sangre


del feto de los contaminantes presentes en la sangre materna.
Una barrera ms gruesa?
Ms lista. Ms selectiva. Ms exigente con lo que tiene que dejar pasar. Sabemos
exactamente lo que el feto en desarrollo necesita de la sangre materna. Estas clulas
manipuladas genticamente contendran canales especficos para transportar cada una de
esas sustancias. No dejaran pasar nada ms.
Impresionante.
Una crislida que envuelve al beb nonato y lo protege de todos los venenos de la sociedad
moderna. Exactamente el tipo de tecnologa beneficiosa que cabra esperar de una empresa
que se llamaba Life Enhancement: mejorando la vida desde el arbolado barrio de Lane Cove.
Lo cierto era que hasta un lego en la materia poda ver unas cuantas lagunas en el
planteamiento. A mi entender los nios normalmente se infectaban con el VIH durante el parto,
no durante el embarazo, pero supongo que haba otros virus que pasaban por la barrera
placentaria con ms frecuencia. La verdad es que no saba si las madres con riesgo de dar a
luz nios con deficiencias provocadas por el alcohol o a nios adictos a la cocana iban a
agolparse delante de los hospitales para colocarse las barreras fetales modificadas. En
cambio s poda imaginarme una fuerte demanda por parte de la gente que viva aterrorizada
por los aditivos alimentarios, los pesticidas y los agentes contaminantes. A la larga, si el
sistema funcionaba de verdad y su precio no era prohibitivo, podra incluso llegar a formar
parte de la atencin prenatal de rutina.
Una tecnologa beneficiosa y lucrativa.
En todo caso, hubiera o no factores biolgicos, econmicos y sociales que fueran a impedir
el xito sin paliativos de la tecnologa, costaba imaginarse que alguien pudiera ponerle pegas a
la idea en s.
Trabajaban con animales? dije.
Lansing frunci el ceo.
Slo utilizbamos embriones de ternero y teros bovinos vacos cuyos tejidos se
mantenan artificialmente. Si ha sido un grupo pro defensa de los derechos de los animales, les
habra trado ms cuenta poner una bomba en un matadero.
Mmm.
En los ltimos aos, la sucursal de Sydney de Igualdad para los Animales (el nico grupo
conocido por utilizar mtodos tan extremos) se haba concentrado en los laboratorios que
investigaban con primates. Podan haber cambiado de estrategia, o les podan haber
informado mal, pero aun as LEI me pareca un objetivo raro. Segua habiendo montones de
laboratorios que utilizaban ratas y conejos vivos como si fueran tubos de ensayo desechables,
y todo el mundo estaba al corriente. Muchos de ellos quedaban bastante cerca.
Y alguien de la competencia?
Por lo que s no hay nadie ms que est desarrollando este tipo de producto. No es una
competicin. Ya hemos obtenido las patentes individuales de todos los principales
componentes: los conductos de la membrana, las molculas transportadoras. En cualquier
caso los posibles competidores tendran que pagarnos los derechos de licencia.

Y si ha sido alguien que slo quera perjudicarles financieramente?


Entones tendran que haber puesto la bomba en una de las fbricas. Cortar nuestra
fuente de ingresos habra sido la mejor manera de hacernos dao. Con este laboratorio no se
ganaba ni un cntimo.
Aun as el precio de sus acciones bajar en picado, no? No hay nada que ponga ms
nervioso a un inversor que el terrorismo.
Lansing me dio la razn de mala gana.
Pero entonces quien se aprovechara de ello para lanzar una OPA hostil tambin se vera
afectado. No voy a negar que en este sector hay sabotajes comerciales de vez en cuando,
pero no algo tan burdo como esto. La ingeniera gentica es un negocio sutil. Las bombas son
para los fanticos.
Tal vez. Pero, quin sera tan fantico como para oponerse a la idea de proteger
embriones humanos de virus y venenos? Varias sectas religiosas se oponan de plano a
cualquier tipo de modificacin de la biologa humana, pero las que empleaban la violencia le
habran puesto una bomba a un fabricante de frmacos abortivos, no a un laboratorio dedicado
a la tarea de salvaguardar el feto.
Se nos acerc Elaine Chang, la jefa del equipo forense. Se la present a Lansing.
Fue un trabajo muy profesional dijo Elaine. Si hubiesen contratado a expertos en
demoliciones lo habran hecho exactamente igual. Pero claro, es muy probable que utilizaran el
mismo software para calcular los tiempos y la colocacin de las cargas.
Cogi su agenda y nos mostr una estilizada reconstruccin del edificio que indicaba las
ubicaciones hipotticas de las cargas explosivas. Puls un botn y la simulacin se derrumb
hasta parecerse al desastre real que tenamos a nuestras espaldas.
Hoy en da la mayora de los fabricantes serios marcan cada partida de explosivos con
elementos traza que permanecen en el residuo continu diciendo. Hemos vinculado las
cargas que se utilizaron aqu con un lote robado de un almacn de Singapur hace cinco aos.
Lo que puede que no sea de gran ayuda, me temo aad yo. Despus de cinco aos
en el mercado negro podran haber cambiado de manos unas cuantas veces.
Elaine volvi a ocuparse de sus equipos. Lansing empezaba a parecer un poco mareada.
Me gustara volver a hablar con usted en otro momento, pero voy a necesitar una lista de
sus empleados, pasados y presentes, tan pronto como sea posible.
Asinti y puls unas cuantas teclas en su agenda para transferirme la lista a la ma.
En realidad no se ha perdido nada dijo. Tenamos copias de seguridad de todos los
datos administrativos y cientficos en otro sitio. Y tenemos muestras congeladas de casi todas
las lneas celulares en las que estbamos trabajando. Estn en una cmara acorazada en
Milson's Point.
Las copias de seguridad de los datos comerciales serian prcticamente intocables, los
registros estaran almacenados en al menos una docena de sitios repartidos por todo el
mundo, y obviamente estaran cifrados en extremo. Las lneas celulares parecan ms
vulnerables.
No estara de ms que informara a los operadores de la cmara acorazada de lo que ha

pasado aqu.
Ya lo he hecho; los llam de camino a aqu. Le ech un vistazo a las ruinas. La
compaa de seguros pagar la reconstruccin. En seis meses volveremos a ser operativos.
Los que hicieron esto han perdido el tiempo. El trabajo no se va a parar.
Y quin habr querido pararlo? dije.
La sonrisita de Lansing volvi a dibujarse en su cara y estuve a punto de preguntarle qu le
haca tanta gracia. Pero a veces la gente acta de forma incoherente ante los desastres, sean
grandes o pequeos. No haba muerto nadie, no estaba ni mucho menos histrica, pero me
extraara que un contratiempo de este tipo no la hubiera descolocado un poco.
Dgamelo usted dijo. se es su trabajo, no?

Cuando llegu a casa esa noche, Martin estaba en el saln trabajando en su disfraz para el
Carnaval. No poda imaginarme cmo quedara una vez acabado, pero estaba claro que iba a
tener plumas. Plumas azules. Hice lo que pude por guardar la compostura, pero por su
expresin supe que haba percibido un gesto involuntario de disgusto en mi cara. Igualmente
nos besamos y no mencionamos el tema.
Pero mientras cenbamos no pudo contenerse.
Este ao es el cuadragsimo aniversario, James. Seguro que va a ser el mejor de todos.
Por lo menos podras venir a ver.
Sus ojos centellearon; le encantaba pincharme. Tenamos la misma discusin desde haca
cinco aos y estaba a punto de convertirse en un ritual tan absurdo como el propio desfile.
Qu te hace pensar que quiero ir a ver cmo diez mil drag queens recorren Oxford
Street y le tiran besos a los turistas? dije con rotundidad.
No exageres. Slo habr unos mil hombres travestidos, como mucho.
S, el resto llevar suspensorios de lentejuelas.
Si te tomaras la molestia de venir a verlo, descubriras que la imaginacin de la mayora
de la gente ha evolucionado mucho.
Negu con la cabeza, perplejo.
Si la imaginacin de la gente hubiese evolucionado, no habra ningn Carnaval de Gays y
Lesbianas. Es un circo para los que quieren vivir en un gheto cultural. Hace cuarenta aos
puede que fuera... provocativo. Puede que entonces sirviera para algo. Pero, ahora? Qu
sentido tiene? Ya no hay que cambiar ninguna ley, ya no hay que pedirle nada a los polticos.
Este tipo de cosas lo nico que hacen es reciclar los mismos estereotipos estpidos ao tras
ao.
Es una reafirmacin pblica del derecho a la diversidad sexual dijo Martin con
tranquilidad. El hecho de que ya no sea una marcha de protesta y slo sea una celebracin
no significa que no importe. Y quejarse de los estereotipos es como... quejarse de los
personajes de una alegora medieval. Los disfraces son un cdigo, taquigrafa. El sucio
populacho heterosexual no es tan tonto como te crees. No ven el desfile y llegan a la
conclusin de que el homosexual medio se pasa todo el da enfundado en un tut de lam
dorado. La gente no es tan literal. Todos han aprendido semitica en la guardera, saben cmo

descodificar el mensaje.
De eso no me cabe duda. Pero sigue siendo el mensaje equivocado: convierte en extico
lo que debera ser mundano. Vale, la gente tiene derecho a vestirse como le d la gana y
pasearse por Oxford Street... pero para m no significa absolutamente nada.
No te estoy pidiendo que participes en el desfile...
Muy hbil por tu parte.
... pero si cien mil heteros pueden ir a mostrar su apoyo a la comunidad gay, por qu no
puedes ir t?
Porque cada vez que oigo la palabra comunidad dije cansado, s que me estn
manipulando. Si existe algo que se llama la comunidad gay, estoy seguro de que no
pertenezco a ella. Resulta que no quiero pasarme la vida viendo canales de televisin para
gays y lesbianas, informndome con noticias para gays y lesbianas... o yendo a desfiles de
gays y lesbianas. Es como si todo fuera... una marca. Es como si hubiera una multinacional
que tiene los derechos de franquicia de la homosexualidad. Y si no vendes el producto a su
manera, eres una especie de marica de segunda, un marica inferior, pirata, no autorizado.
Martin se parti de risa. Cuando por fin pudo controlarse, dijo:
Sigue. Estoy esperando a que llegues a la parte en que dices que no ests ms orgulloso
de ser gay que de tener los ojos marrones, o el pelo negro, o una marca de nacimiento en la
rodilla izquierda.
Eso es verdad protest. Por qu debera estar orgulloso de algo con lo que he
nacido? Ni estoy orgulloso ni me avergenzo. Simplemente lo acepto. Y no tengo que ir a
ningn desfile para demostrarlo.
Entonces preferiras que siguiramos siendo invisibles?
Invisibles! T mismo me dijiste que el ao pasado que el porcentaje de representacin
en el cine y la televisin se acercaba a los datos demogrficos reales. Si apenas nos llama la
atencin que un poltico abiertamente gay o una lesbiana ganen unas elecciones, es porque ha
dejado de ser un problema. Para la mayora de la gente, ahora mismo, tiene tanta importancia
como... ser zurdo o ser diestro.
A Martin esta observacin le pareci surrealista.
Ests intentando decirme que ya no es un problema, que est todo bien? Que ahora
los habitantes de este planeta son completamente imparciales en lo que respecta a las
preferencias sexuales? Tu fe me conmueve, pero...
Hizo un gesto de incredulidad.
Ante la ley somos igual que cualquier pareja heterosexual, verdad? dije. Y cundo
fue la ltima vez que le dijiste a alguien que eras gay y se inmut lo ms mnimo? Y s, lo s,
en algunos pases todava es ilegal, tan ilegal como unirse al partido poltico o a la religin
equivocados. Ningn desfile en Oxford Street va cambiar eso.
En esta misma ciudad se nos sigue pegando. Se nos sigue discriminando.
S, claro. Tambin matan a tiros a la gente por poner en el estreo del coche la msica
equivocada en medio de un atasco, y hay gente que no puede optar a un puesto de trabajo
porque vive en el barrio equivocado. No estoy hablando de la perfeccin de la naturaleza

humana. Slo te pido que reconozcas una pequea victoria: aparte de unos cuantos psicticos
y algunos fanticos fundamentalistas, a la mayora de la gente no le importa.
Ojal fuera cierto dijo Martin con pesar.
La discusin se prolong durante ms de una hora y termin en tablas, como de
costumbre. Por supuesto, ninguno esperaba en serio cambiar la opinin del otro.
Sin embargo, ms tarde me sorprend preguntndome si realmente me crea mi propia
retrica optimista. Tanta importancia como ser zurdo o ser diestro? Sin duda sa era la
frase que en el mundo occidental adoptaban casi todos los polticos, casi todos los
acadmicos, los ensayistas, los presentadores de programas de entrevistas, los guionistas de
culebrones y los lderes de las principales religiones. Pero esa misma gente, durante dcadas,
haba suscrito principios de igualdad racial igualmente loables y la realidad segua dejando
bastante que desear. En mi caso apenas sufr discriminacin. Para cuando llegu al instituto la
tolerancia estaba de moda y desde entonces he sido testigo de una serie de mejoras
constantes... Pero cmo poda llegar a saber cuntos prejuicios ocultos quedaban?
Interrogando a mis amigos heterosexuales? Leyendo las ltimas encuestas de los
socilogos? La gente siempre dice lo que piensa que quieres or.
Con todo, no pareca tener mayor importancia. Por mi parte poda pasarme sin la
aprobacin profunda y sincera de todos y cada uno de los miembros de la humanidad. Martin y
yo tenamos la suerte de haber nacido en una poca y en un lugar en el que, a casi todos los
efectos, nos trataban como a iguales.
Qu ms se poda esperar?
Esa noche en la cama hicimos el amor muy despacio; al principio slo nos besamos y nos
acariciamos durante lo que parecieron horas. Ninguno de los dos habl, y en el portentoso
ardor de la pasin perd toda nocin de pertenecer a cualquier otro momento, a cualquier otra
realidad. No haba nada que se interpusiera entre nosotros; el resto del mundo, el resto de mi
vida, se desvaneci dando vueltas en la oscuridad.

La investigacin avanzaba despacio. Entrevist a todos los miembros de la plantilla actual de


LEI y luego me puse con la larga lista de antiguos empleados. Segua pensando que el
sabotaje comercial era la explicacin ms plausible para un trabajo tan profesional, pero volar
por los aires a la competencia es una medida un tanto desesperada. Por lo general primero se
prueba con algo ms civilizado, como por ejemplo el espionaje. Tena la esperanza de que
tiempo atrs alguien se hubiese puesto en contacto con algn antiguo empleado de LEI para
ofrecerle dinero a cambio de informacin privilegiada. Si era capaz de encontrar a un solo
empleado que hubiese rechazado un soborno, su contacto con el supuesto rival podra
aportarme una informacin muy til.
Aunque las instalaciones de Lane Cove se construyeron haca slo tres aos, LEI haba
operado en Sydney durante doce aos desde la divisin de investigacin en North Ryde, no
muy lejos de la nueva ubicacin. Muchos de los antiguos empleados de esa poca se haban
mudado a otro estado o al extranjero. Algunos haban sido transferidos a las secciones de LEI
en otros pases. Sin embargo, casi ninguno haba cambiado su nmero de telfono personal,

por lo que fue bastante fcil dar con ellos.


La excepcin fue una bioqumica llamada Catherine Mendelsohn. El nmero que apareca
junto a su nombre en los archivos de personal de LEI haba sido cancelado. En la gua
telefnica nacional haba diecisiete personas con el mismo apellido y las mismas iniciales.
Ninguna admiti ser Catherine Alison Mendelsohn y ninguna se pareca en nada a la foto de
empresa que tena.
La direccin de Mendelsohn que apareca en el censo electoral, un piso en Newton,
coincida con la de los archivos de LEI, pero en la gua telefnica (y en el censo electoral) la
misma direccin corresponda a Stanley Goh, un joven que me dijo que no conoca a
Mendelsohn. Viva de alquiler en el piso desde haca dieciocho meses.
Las bases de datos de historial crediticio daban la misma direccin anticuada. Sin una
orden judicial no poda acceder ni a los datos fiscales ni a los datos bancarios, ni tampoco al
registro de servicios pblicos. Escudri las necrolgicas con el buscador, pero no encontr
nada.
Mendelsohn haba trabajado para LEI hasta ms o menos un ao antes de que se mudaran
a Lane Cove. Formaba parte de un equipo que trabajaba en un sistema que adaptaba los
genes para aliviar los efectos secundarios de la menstruacin, y aunque la seccin de Sydney
siempre se haba especializado en la investigacin ginecolgica, por alguna razn el proyecto
estaba a punto de trasladarse a Texas. Le ech un vistazo a las publicaciones del sector. Al
parecer, en ese momento LEI haba reestructurado todas sus operaciones, aglutinando
proyectos repartidos por todo el mundo en nuevas configuraciones multidisciplinares, siguiendo
las ltimas teoras que estaban de moda sobre la dinmica de la investigacin. Mendelsohn no
acept el traslado y la despidieron.
Investigu un poco ms. Segn los registros de personal, dos das antes de su despido los
guardias de seguridad haban interrogado a Mendelsohn despus de encontrrsela en el local
de North Ryde a altas horas de la noche. En un campo como la biotecnologa no faltan los
adictos al trabajo, pero empezar la jornada a las dos de la maana demuestra una dedicacin
especial, sobre todo cuando la empresa acaba de intentar despacharte a Armadillo, Texas.
Habiendo rechazado el traslado, Mendelsohn deba de estar al corriente de lo que le esperaba.
Sin embargo el incidente no tuvo consecuencias. Aunque Mendelsohn hubiera estado
tramando algn acto de sabotaje menor, no se poda establecer una conexin directa con un
atentado perpetrado cuatro aos ms tarde. Poda haber estado lo bastante furiosa como
para filtrar informacin confidencial a alguno de los rivales de LEI, pero los que haban puesto
las bombas en el laboratorio de Lane Cove habran estado ms interesados en alguien que
trabajara directamente en el proyecto de la barrera: un proyecto que haba nacido un ao
despus de que echaran a Mendelsohn.
Segu adelante con la lista. Entrevistar a los antiguos empleados era frustrante. Casi todos
seguan trabajando en el sector biotecnolgico y habran sido un grupo ideal para contestar a
la pregunta de quin saldra ms beneficiado de la fatalidad de LEI, pero el acuerdo de
confidencialidad que haba firmado supona que no poda revelar nada acerca de la
investigacin en cuestin; ni siquiera a la gente que trabajaba en otros departamentos de LEI.

Lo nico de lo que s poda hablar result ser un chasco: si haba habido sobornos, nadie
abra la boca al respecto, y ningn juez iba a firmarme una orden que me permitiera arramblar
con los registros fiscales de ciento diecisiete personas a ver si pescaba algo.
El examen forense de las ruinas y de la caja de fibra ptica dio como resultado el tpico
catlogo de minucias que pasado un tiempo podran resultar inestimables, pero nada de eso
iba a hacer que apareciera un sospechoso como por arte de magia.
Cuatro das despus del atentado, justo cuando empezaba a desesperarme por darle un
nuevo enfoque al caso, recib una llamada de Janet Lansing.
Haban destruido las muestras de seguridad del proyecto. Todas las lneas celulares
genticamente modificadas.

Result que la cmara acorazada de Milson's Point se encontraba justo debajo de una seccin
del puente del puerto de Sydney; estaba construida en los cimientos de la orilla norte. Lansing
no haba llegado todava, pero el jefe de seguridad de la empresa de almacenaje, un hombre
mayor llamado David Asher, me ense las instalaciones. En el interior apenas se oa el
trfico, pero la vibracin que llegaba a travs del suelo se notaba como un terremoto leve y
constante. El sitio era cavernoso, seco y fro. Haba al menos cien congeladores criognicos
dispuestos en filas; entre ellos serpenteaban unos tubos fuertemente revestidos que servan
para abastecerlos de nitrgeno lquido.
Asher se mostr comprensiblemente taciturno pero dispuesto. Me explic que antes de que
todo se hiciera en digital en este sitio se archivaban pelculas en celuloide. Los dueos de
ahora se especializaban en materiales biolgicos. Las instalaciones no tenan asignados
guardias de seguridad, pero las cmaras de vigilancia y los sistemas de alarma parecan
imponentes y la propia estructura del recinto daba la impresin de ser prcticamente
impenetrable.
La misma maana del atentado Lansing llam a Biofile, la empresa de almacenaje. Asher
confirm que haba mandado a alguien desde la oficina de Sydney norte para que comprobara
el congelador en cuestin. No faltaba nada, pero haba prometido que iba a aumentar las
medidas de seguridad inmediatamente. Puesto que se supona que los congeladores eran a
prueba de manipulaciones y tenan cierres individuales, lo normal era permitir que los clientes
accedieran a la cmara en cualquier momento, con la nica supervisin de las cmaras de
vigilancia. Asher le haba prometido a Lansing que en lo sucesivo nadie entrara en el edificio
sin que lo acompaara un miembro de su equipo; y afirmaba que, de todos modos, nadie haba
entrado desde el da del atentado.
Cuando esa maana se presentaron dos tcnicos de LEI para hacer un inventario, se
encontraron el nmero de matraces de cultivo previsto, todos ellos bien sellados y con sus
correspondientes etiquetas de cdigo de barras, pero algo en el aspecto del contenido no
cuadraba. El coloide traslcido congelado era ms opalescente que turbio; un ojo inexperto
nunca se habra dado cuenta, pero al parecer era ms que obvio para los entendidos.
Los tcnicos se llevaron unos cuantos matraces para analizarlos. LEI operaba desde un
local provisional, un rincn subalquilado en un laboratorio de control de calidad de un fabricante

de pintura. Lansing me haba prometido que tendra los resultados de las pruebas preliminares
para cuando nos viramos.
Lansing lleg y abri el congelador. Con una mano enguantada extrajo un matraz del
remolino de vaho y lo levant para que lo inspeccionara.
Slo hemos descongelado tres muestras dijo, pero todas tienen el mismo aspecto.
Las clulas han sido destruidas.
Cmo?
La condensacin que cubra el matraz era tan densa que no podra haber dicho si estaba
lleno o vaco, y mucho menos si el contenido era turbio u opalescente.
Parecen daos provocados por radiacin.
Se me puso la carne de gallina. Examin el interior del congelador; lo nico que pude
distinguir fueron las tapas de varias filas de matraces idnticos. Pero si haban introducido un
radioistopo en uno de ellos...
Lansing frunci el ceo.
Tranquilo.
Le dio unos golpecitos a una placa identificativa electrnica que llevaba sujeta a la bata de
laboratorio, de superficie gris y apagada como la de una clula fotoelctrica: un dosmetro de
radiacin.
Si estuviramos expuestos a una cantidad de radiacin considerable esto estara pitando
como loco. Fuera cual fuese el origen de la radiacin, ya no est aqu; y las paredes no estn
resplandeciendo. Su futura prole est a salvo.
Dej pasar el comentario.
Cree que todas las muestras estarn estropeadas? Que no podrn salvar nada?
Lansing se mostr tan estoica como siempre.
Eso parece. Existen tcnicas sofisticadas que podramos utilizar para intentar reparar el
ADN, pero probablemente sea ms fcil empezar de cero, sintetizar ADN nuevo y reintroducirlo
en las lneas celulares placentarias bovinas que an no se han manipulado. Todava tenemos
todos los datos de las secuencias, que a fin de cuentas es lo que importa.
Pens en el sistema de cierre del congelador, en las cmaras de vigilancia.
Est segura de que la fuente de la radiacin estaba dentro del congelador? Es posible
que daaran las muestras sin necesidad de forzarlo, directamente a travs de las paredes?
Lo pens.
Quiz. Estas cosas no tienen mucho metal, casi todo es poliestireno. Pero no soy fsica
de radiacin: seguramente los forenses de su equipo puedan darle una mejor explicacin de lo
que pas cuando hayan examinado el congelador. Si los polmeros de la espuma estn
daados se podran utilizar para reconstruir la geometra del campo de radiacin.
Un equipo forense estaba de camino.
Cmo lo haran? dije. Pasaron por aqu tranquilamente y...
Lo dudo. Una fuente capaz de hacer esto de una sola vez habra sido incontrolable. Es
mucho ms probable que hayan tardado semanas, o meses, utilizando niveles de radiacin
bajos.

Entonces tuvieron que introducir alguna clase de dispositivo en su propio congelador y


luego orientarlo hacia el de ustedes? Pero en ese caso... podramos seguir el rastro de los
efectos hasta la fuente, no? Cmo esperaban salirse con la suya?
Es mucho ms simple dijo Lansing. Hablamos de una modesta cantidad de un
istopo emisor de rayos gamma, no de un arma que dispara haces de partculas y que vale
miles de millones de dlares. El alcance efectivo sera de un par de metros, como mucho. Si lo
hicieron desde fuera su lista de sospechosos se reduce a dos.
Le dio un golpe al congelador que estaba a la izquierda del de LEI, luego hizo lo mismo con
el de la derecha y dijo:
Aj.
Qu?
Volvi a golpear los dos congeladores. El segundo son a hueco.
No tiene nitrgeno lquido? No lo estn usando?
Lansing asinti. Alarg la mano hacia el tirador del congelador.
No creo que... dijo Asher.
El congelador no estaba cerrado, la tapa se abri con facilidad. La placa de Lansing
empez a pitar, y lo que era peor, dentro haba algo con bateras y cables...
No s qu fue lo que me impidi darle un empujn, pero Lansing, sin inmutarse, levant la
tapa del todo.
No se alarme. Esta dosis no es nada. Casi no es detectable.
A primera vista lo que haba en el interior pareca una bomba casera, pero las bateras y el
chip temporizador que alcanc a ver estaban conectados a un solenoide de uso industrial, que
era parte de un complejo mecanismo obturador colocado en un lado de una gran caja metlica
de color gris.
Lo ms probable es que sean piezas recicladas de equipos mdicos dijo Lansing.
Sabe que estas cosas a veces aparecen en los vertederos? Se quit la placa y la acerc a
la caja; el pitido de la alarma aument, pero slo un poco. El revestimiento parece estar
intacto.
Esta gente tiene acceso a potentes explosivos dije con la mayor calma que pude. No
tiene ni idea de qu coo puede haber ah, o a qu est conectado. Ahora mismo vamos a salir
tranquilamente de aqu y vamos a dejar que se encarguen los robots artificieros.
Pareci que iba a protestar, pero luego se arrepinti y asinti. Los tres salimos a la calle y
Asher llam a la empresa de servicios antiterroristas. De pronto me di cuenta de que tendran
que desviar todo el trfico del puente. El atentado de Lane Cove haba aparecido de pasada
en algunos medios, pero esto abrira las noticias de la noche.
Me llev a Lansing aparte.
Han destruido su laboratorio. Han acabado con sus lneas celulares. Es prcticamente
imposible que puedan encontrar y daar sus datos, de manera que el siguiente objetivo lgico
es usted y sus empleados. Nexus no ofrece servicios de proteccin, pero puedo recomendarle
una buena empresa.
Le di el nmero de telfono y lo acept con la solemnidad que requera la ocasin.

Entonces por fin me cree? dijo. Esta gente no son saboteadores comerciales. Son
fanticos peligrosos.
Me estaba empezando a hartar de sus vagas referencias a los fanticos.
En quin est pensando en concreto?
Estamos manipulando ciertos... procesos naturales dijo en tono enigmtico. Puede
sacar sus propias conclusiones, no?
No tena ninguna lgica. Lo ms probable era que grupos como Imagen de Dios estuvieran
a favor de obligar a usar la crislida a todas las mujeres embarazadas que estuvieran
infectadas con el VIH o que fueran drogadictas. No iban a intentar cargarse la tecnologa a
bombazos. A los Soldados de Gaia les preocupaba ms la manipulacin gentica de cultivos y
bacterias que cualquier modificacin trivial que pudiera introducirse en una especie tan
insignificante como la humana, y no habran usado radioistopos aunque el destino del planeta
dependiera de ello. Lansing empezaba a sonar como una autntica paranoica, aunque dadas
las circunstancias tampoco poda culparla.
No saco ninguna conclusin dije. Slo le aconsejo que sea prudente y tome
precauciones, porque no sabemos hasta dnde puede llegar esto. Pero... Biofile debe
alquilarle congeladores a toda la competencia de LEI. A un rival comercial le habra resultado
mil veces ms fcil colarse en la cmara acorazada y plantar esa cosa que a cualquier
supuesto miembro de una secta.
Una furgoneta blindada de color gris se par delante de nosotros con un chirrido. La puerta
trasera se abri de golpe, se deslizaron unas rampas y descendi un robot rechoncho de
mltiples extremidades que se desplazaba sobre orugas. Levant la mano para saludar y el
robot hizo lo mismo. El operador era amigo mo.
Puede que tenga razn dijo Lansing. De todas formas nada impide que un terrorista
trabaje en el sector de la biotecnologa, verdad?

Al final el dispositivo no era una bomba trampa. Estaba programado para rociar las valiosas
clulas de LEI con rayos gamma. Lo haca en intervalos de seis horas, empezando cada noche
a las doce. Incluso en el poco probable caso de que alguien hubiese entrado en la cmara
acorazada de madrugada y se hubiese metido en el estrecho espacio que quedaba entre los
congeladores, la dosis recibida no habra sido gran cosa. Como haba sugerido Lansing, era el
efecto acumulado durante meses lo que haba destruido las lneas celulares. El radioistopo de
la caja era cobalto 60 y lo ms seguro es que procediera de un equipo mdico retirado de
servicio que habra sido robado de un local de enfriamiento. Estara demasiado gastado
para cumplir su funcin original, pero se mantena lo bastante activo como para deshacerse de
l. No se haba denunciado ningn robo parecido, pero los ayudantes de Elaine Chang estaban
llamando a los hospitales, intentando convencerlos para que volvieran a hacer inventario en sus
bunkers de hormign.
El cobalto 60 era un material peligroso, pero cincuenta miligramos en un recipiente bien
aislado no eran exactamente lo que se dice un arma nuclear estratgica. Aun as, los sistemas
de noticias se volvieron locos: TERRORISTAS ATMICOS ATENTAN CONTRA EL PUENTE

DEL PUERTO! Etctera. Si los enemigos de LEI eran activistas que pretendan plantear al
pueblo algn tipo de causa moral, estaba claro que tenan los peores asesores de
relaciones pblicas del mercado. La posibilidad de ganarse la menor simpata se esfum en
cuanto las primeras noticias mencionaron la palabra radiacin.
Mi software secretario public amables declaraciones de Sin comentarios en mi nombre,
pero los equipos de camargrafos empezaron a rondar la puerta de mi casa, as que tuve que
ceder y soltarles unas cuantas frases con gancho meditico que venan a decir lo mismo. A
Martin todo esto le pareca la mar de divertido. Despus fui yo el que se divirti viendo por la
tele la conferencia de prensa que Janet Lansing ofreci desde la misma puerta de su casa. Me
qued de piedra.
Esta claro que esta gente no tiene escrpulos. La vida de las personas, el medio
ambiente, la contaminacin radiactiva: para ellos no significan nada.
Tiene idea de quin puede ser el responsable de esta atrocidad, doctora Lansing?
No puedo revelarlo todava. Por ahora lo nico que puedo revelar es que nuestra
investigacin est a la vanguardia de la medicina preventiva, y no me sorprende nada que haya
poderosos intereses creados que trabajan en nuestra contra.
Poderosos intereses creados? Si eso no era una alusin en clave a la empresa
biotecnolgica rival cuya implicacin ella segua negando, no s lo que era. Estaba claro que
Lansing quera aprovechar las ventajas publicitarias de ser la vctima de TERRORISTAS
ATMICOS, pero en mi opinin estaba malgastando saliva. En un par de aos o un poco ms,
cuando el producto saliera finalmente al mercado, nadie se acordara de la noticia.

Despus de arduas negociaciones legales, Asher por fin me envi seis meses de archivos de
las grabaciones de vigilancia de la cmara acorazada: todo lo que tenan. El congelador en
cuestin no se haba utilizado en casi dos aos. El ltimo usuario autorizado haba sido una
pequea clnica de fertilizacin in vitro que haba ido a la quiebra. En la actualidad slo estaba
alquilado ms o menos un 60% de los congeladores, as que no era tan raro que LEI tuviera un
vecino oportunamente vaco.
Pas los archivos por un software de procesamiento de imgenes con la esperanza de que
las cmaras hubieran captado a alguien abriendo el congelador en desuso. La bsqueda tard
casi una hora de superordenador y no obtuvo ningn resultado, cero. Unos minutos ms tarde,
Elaine Chang asom la cabeza por mi oficina para decirme que haba terminado el anlisis de
los daos de las paredes del congelador: la irradiacin nocturna se haba prolongado durante
ocho o nueve meses.
Si inmutarme, volv a examinar los archivos y esta vez le di instrucciones al software para
que recopilara una galera con todos los individuos que aparecieran en la cmara acorazada.
Surgieron sesenta y dos caras. Les puse a todas el nombre de la empresa a la que
pertenecan, haciendo coincidir la hora en que aparecan con los registros de uso de la llave
electrnica de cada cliente de Biofile. No pude apreciar ninguna inconsistencia clara; dentro no
haba habido nadie que no tuviera una llave autorizada para entrar, y las mismas personas

haba usado las mismas llaves, una y otra vez.


Las caras de la galera pasaban ante mis ojos y me preguntaba cul debera ser mi
siguiente paso. Buscar a todo el que mirara con disimulo hacia el congelador radiactivo? El
software poda hacerlo, pero yo no estaba dispuesto a complicarme tanto la vida.
Llegu a una cara que me pareci familiar: una mujer rubia de unos treinta y cinco aos que
haba utilizado en tres ocasiones la llave que perteneca a la Unidad de Investigacin
Oncolgica del hospital Centenario de la Federacin. Estaba seguro de que la conoca, pero
no poda recordar dnde la haba visto antes. No importaba. No tard ms de unos segundos
en encontrar una imagen ntida de la placa identificativa sujeta a su bata de laboratorio. Slo
tena que agrandar la imagen.
La identificacin deca: C. MENDELSOHN.
Alguien llam a mi puerta abierta. Apart la vista de la pantalla. Elaine haba vuelto y se la
vea muy contenta.
Por fin hemos encontrado un sitio que admite haber perdido algo de cobalto 60 dijo.
Y eso no es todo, la actividad de nuestra fuente coincide exactamente con la curva de
decaimiento del artculo perdido.
Y de dnde lo robaron?
Del hospital Centenario.

Llam a la Unidad de Investigacin Oncolgica. S, Catherine Mendelsohn trabajaba all lo


haba hecho durante casi cuatro aos, pero no pudieron ponerme con ella; haba estado de
baja por enfermedad toda la semana. Me dieron el mismo nmero de telfono cancelado que
me haba dado LEI, pero la direccin era distinta: un apartamento en Petersham. La direccin
no apareca en la gua telefnica. Tendra que ir en persona.
Un equipo de investigacin sobre el cncer no tendra motivos para querer perjudicar a LEI,
pero un adversario comercial (con o sin su propia llave de acceso a la cmara acorazada)
poda haberle pagado a Mendelsohn para que les hiciera el trabajo. Por mucho que le
ofrecieran, me pareca un trato malsimo. Si la condenaban, rastrearan y confiscaran hasta el
ltimo centavo. Pero puede que el enfado por el despido le nublara el juicio.
Tal vez. O tal vez mis elucubraciones estaban siendo demasiado simplistas.
Volv a pasar las instantneas de Mendelsohn captadas por las cmaras de vigilancia. No
haca nada fuera de lo comn, nada sospechoso. Iba directamente al congelador de la UIO,
meta las muestras que haba trado y se marchaba. Y no desviaba la mirada con disimulo
hacia ningn lado.
Que estuviera dentro de la cmara acorazada legtimamente no probaba nada. Que
robaran el cobalto 60 del hospital en el que ella trabajaba poda ser pura coincidencia.
Y todo el mundo tena derecho a cancelar su lnea de telfono.
Me imagin las barras de refuerzo de acero del laboratorio de Lane Cove resplandeciendo
al sol.
Al salir me pas de mala gana por el stano. Me sent delante de una consola mientras la
caja de seguridad para armas comprobaba mis huellas dactilares, tomaba muestras de mi

aliento, me haca un espectrograma de la sangre de la retina, me someta a una serie de


pruebas que medan el tiempo de respuesta entre percepcin y reaccin y por ltimo me
interrogaba sobre el caso durante cinco minutos. Una vez satisfecha con mis reflejos, mis
motivaciones y mi estado mental me entreg una pistola de nueve milmetros y una pistolera de
hombro.

El bloque de apartamentos de Mendelsohn era una caja de cemento de la dcada de 1960. La


entrada principal daba a unos largos balcones compartidos que no contaban con ningn tipo de
seguridad. Llegu justo despus de las siete, el olor de las cocinas y el sonido de los aplausos
de los concursos televisivos me llegaban desde un centenar de ventanas abiertas. El cemento
an reluca con el calor acumulado durante el da; tres tramos de escaleras me dejaron
empapado en sudor. En el apartamento de Mendelsohn no se oa nada, pero las luces estaban
encendidas.
Ella misma abri la puerta. Me present y le ense mi identificacin. Pareca nerviosa
pero no estaba sorprendida.
Todava me mortifica tener que tratar con gente como usted dijo.
Gente como...?
Estaba en contra de la privatizacin de la polica. Ayud a organizar algunas de las
manifestaciones.
Por entonces deba tener catorce aos: una activista poltica precoz.
Me dej pasar a regaadientes. Los muebles del saln eran modestos, en un rincn haba
una terminal sobre un escritorio.
Estoy investigando el atentado contra Life Enhancement International dije. Usted
trabaj para ellos hasta hace unos cuatro aos. Es eso correcto?
S.
Puede decirme porqu se fue?
Ella repiti lo que yo ya saba sobre el traslado de su proyecto a la seccin de Armadillo.
Contest a cada pregunta directamente, mirndome a los ojos. Segua nerviosa, pero pareca
muy atenta a mi manera de proceder, como si de ella pudiera extraer algn dato de vital
importancia. Se estara preguntando si ya saba de dnde proceda el cobalto?
Qu haca en las instalaciones de North Ryde a las dos de la maana, dos das antes
de que la echaran?
Quera descubrir los planes de LEI para el nuevo edificio dijo. Quera saber por qu
no queran que me quedara.
Su trabajo se trasladaba a Texas.
El trabajo no era tan especializado dijo con soma. Podra haber intercambiado el
puesto con alguien que quisiera viajar a los Estados Unidos. Habra sido la solucin perfecta y
habra habido un montn de gente ms que dispuesta a ocupar mi lugar. Pero no, eso no
estaba permitido.
Y... encontr la respuesta?
Esa noche no. Pero ms tarde, s.

Entonces saba lo que LEI estaba haciendo en Lane Cove? dije con cautela.
S.
Cmo lo descubri?
Me mantuve al corriente. Ninguno de los que se quedaron me lo iba a contar
directamente, pero la cosa acab filtrndose. Hace como un ao.
Tres aos despus de su marcha? Por qu segua interesada? Pensaba que podra
vender la informacin?
Ponga su agenda en el lavabo del bao y abra el grifo. Dud un instante y luego hice lo
que me dijo. Cuando volv al saln se cubra la cara con las manos. Levant la vista y me mir
muy seria.
Por qu segua interesada? Porque quera saber por qu estaban transfiriendo a otras
secciones todos los proyectos que tenan lesbianas o gays en sus equipos. Quera saber si
era pura coincidencia. O no. De repente sent un escalofro en la boca del estmago.
Si tena algn problema de discriminacin, existen vas que poda haber...
Impaciente, Mendelsohn neg con la cabeza.
LEI nunca discrimin a nadie abiertamente. No despidi a nadie que estuviera dispuesto a
mudarse, y siempre transfera a todo el equipo. No hizo nada tan burdo como seleccionar a la
gente por su preferencia sexual. Tena una explicacin para todo: los proyectos se estaban
reagrupando en secciones para facilitar la polinizacin cruzada sinrgica. Si eso le suena a
chorrada pretenciosa, eso es exactamente lo que era: pero era una chorrada pretenciosa
plausible. Otras corporaciones adoptaron ideas todava ms ridculas con total sinceridad.
Pero si no era una cuestin de discriminacin... Qu motivos tena LEI para obligar a la
gente a dejar una seccin determinada...?
Antes de terminar de pronunciar la pregunta yo mismo cre adivinar la respuesta, pero tena
que escucharla de su boca para acabar de crermela.
Estaba claro que Mendelsohn haba estado ensayando su versin para legos en
bioqumica; se la saba al dedillo.
Cuando la gente sufre estrs (ya sea fsico o emocional) aumentan los niveles de ciertas
sustancias en el flujo sanguneo. Principalmente el cortisol y la adrenalina. La adrenalina tiene
un efecto rpido y limitado en el sistema nervioso. El cortisol opera a ms largo plazo,
modulando todo tipo de procesos corporales, adaptndolos para los momentos difciles:
heridas, cansancio, lo que sea. Si el estrs se prolonga, el cortisol de una persona puede
permanecer elevado durante das, o semanas, o meses.
En el caso de una mujer embarazada, cuando los niveles de cortisol en el flujo sanguneo
son lo bastante elevados, ste puede cruzar la barrera placentaria e interactuar con el sistema
hormonal del feto en desarrollo. Durante la gestacin, ciertas partes del cerebro pueden
desarrollarse de dos maneras distintas dependiendo de las hormonas segregadas por los
testculos o por los ovarios del feto. Se trata de las partes del cerebro que controlan la imagen
corporal y las partes que controlan la preferencia sexual. En general los embriones femeninos
desarrollan un cerebro cuya imagen de s mismo es la de un cuerpo femenino y cuyo factor de
atraccin sexual es ms fuerte hacia los hombres. Los embriones masculinos, al revs. Son las

hormonas sexuales presentes en el flujo sanguneo del feto las que permiten que las neuronas
en crecimiento sepan el gnero del embrin y el modelo que tienen que adoptar.
E1 cortisol puede interferir en este proceso. Las interacciones concretas son complejas,
pero el efecto final depende del momento en que se produzcan. Las distintas partes del
cerebro se van concretando en versiones especficas de uno u otro sexo en las distintas fases
del embarazo. De modo que el estrs en diferentes momentos del embarazo conduce a
diferentes modelos de preferencia sexual y de imagen corporal del nio: homosexual, bisexual,
transexual.
Obviamente, esto depende en gran parte de la bioqumica de la madre. El embarazo en s
mismo es estresante, pero no todas las mujeres reaccionan igual. La primera vez que se vio
que el cortisol poda influir de algn modo fue en unos estudios realizados en 1980. Los
estudios se realizaron en los hijos de madres alemanas que haban estado embarazadas
durante los bombardeos ms intensos de la Segunda Guerra Mundial, cuando el estrs fue tan
grande que el efecto se notaba en todas ellas a pesar de las diferencias individuales. En los
noventa, los investigadores pensaron que haban encontrado un gen que determinaba la
homosexualidad masculina, pero siempre se heredaba de la madre; result que ms que
afectar directamente al nio, influa en la respuesta al estrs de la madre.
Si se impidiera que el cortisol materno y otras hormonas del estrs llegaran al feto,
entonces el gnero del cerebro siempre coincidira con el gnero del cuerpo en todos los
sentidos. Se eliminaran todas las variantes actuales.
Estaba desconcertado, pero no creo que se me notara. Todo lo que dijo sonaba
convincente; no pona en duda ni una palabra. Siempre haba sabido que la preferencia sexual
se decida antes del nacimiento. Yo supe que era gay a los siete aos. Pero nunca me haba
molestado en buscar los engorrosos detalles biolgicos, porque nunca pens que pudiera
llegar a importarme la tediosa mecnica del proceso. Lo que me hel la sangre no fue el hecho
de entender al fin la neuroembriologa del deseo. La conmocin vino de descubrir que LEI
planeaba meterse en el tero y controlarla.
Segu con las preguntas en una especie de trance, poniendo mis propias impresiones en
animacin suspendida.
La barrera de LEI es para filtrar virus y toxinas dije. Usted habla de una sustancia
natural que ha estado presente durante millones de aos...
La barrera de LEI no dejar pasar nada que no consideren esencial. El feto no necesita
el cortisol materno para sobrevivir. Si LEI no incluye explcitamente transportadores para l, no
pasar. Le dar una oportunidad para que adivine cules son sus planes.
No sea paranoica dije. Piensa que LEI invertira millones de dlares slo para
participar en una conspiracin para librar al mundo de los homosexuales?
Mendelsohn me mir con lstima.
No se trata de una conspiracin. Es una oportunidad de mercado. A LEI no le importa
una mierda la poltica sexual. Podran poner los transportadores de cortisol y vender la barrera
como un filtro antiviral, antidroga, o anticontaminacin. O podran no incluirlos y venderla como
todo lo anterior y adems como un mtodo para garantizar un nio heterosexual. Con cul
cree que ganaran ms dinero?

La pregunta me lleg al alma. Le dije enfadado:


Y tena tan poca fe en la capacidad de eleccin de la gente que puso una bomba en el
laboratorio para que nadie tuviera la opcin?
La expresin de Mendelsohn se volvi glacial.
Yo no puse la bomba en LEI. Ni irradi su congelador.
No? El cobalto 60 provena del hospital Centenario.
Por un momento pareci sorprendida, luego dijo:
Felicidades. No s si sabe que all trabajan otras seis mil personas. Obviamente no soy
la nica que ha descubierto lo que est tramando LEI.
Usted es la nica con acceso a la cmara acorazada de Biofile. Qu espera que me
crea? Que habiendo descubierto el proyecto se iba a quedar cruzada de brazos?
Claro que no! Y sigo pensando hacer pblico lo que estn haciendo. Que la gente sepa
las consecuencias que puede tener. Intentar que el asunto se debata antes de que el
producto se presente en medio de un gran despliegue de desinformacin.
Ha dicho que est al corriente del proyecto desde hace un ao.
S. Y me he pasado la mayor parte de ese tiempo intentando cerciorarme de todos los
hechos antes de abrir mi bocaza. Nada habra sido ms estpido que hacerlo pblico con
rumores mal concebidos. Hasta el momento slo se lo he contado a unas diez personas, pero
bamos a lanzar una gran campaa publicitaria coincidiendo con el Carnaval de este ao.
Aunque ahora, con lo del atentado, todo es mucho ms complicado. Abri los brazos en un
gesto de impotencia. Aun as tenemos que hacer lo que podamos para intentar evitar que
suceda lo peor.
Lo peor?
El separatismo. La paranoia. La homosexualidad redefinida como patolgica. Las
lesbianas y las mujeres heterosexuales que estn en contra de la barrera buscarn sus propios
medios tecnolgicos para garantizar la supervivencia de la cultura... mientras la extrema
derecha religiosa intenta procesarlas por envenenar a sus bebs... con una sustancia con la
que Dios ha estado envenenando felizmente a los bebs durante miles de aos. Los turistas
sexuales viajarn desde los pases ricos donde se utilice la tecnologa a los pases ms pobres
donde no exista.
El panorama que estaba pintando me pona enfermo, pero insist.
Esos diez amigos suyos...?
Vyase a la mierda dijo Mendelsohn framente. No tengo nada ms que decirle. Le
he contado la verdad. No soy ninguna criminal. Y creo que lo mejor es que se marche.
Fui al cuarto de bao y recog mi agenda.
Si no es una criminal le dije desde la puerta, por qu es tan difcil dar con usted?
Sin decir palabra, con desprecio, se levant la camisa y me ense unos cardenales que
tena por debajo del trax; estaban desapareciendo, pero an daba grima verlos. No saba
quin se los haba hecho una ex amante?, pero difcilmente poda culparla por hacer todo
lo posible por evitar que se repitiera.
En las escaleras puls el botn de reproduccin de la agenda. El software calcul el

espectro de frecuencias del ruido del agua, lo sustrajo de la grabacin y luego ampli y limpi
lo que quedaba. Todas y cada una de las palabras de nuestra conversacin se oan claras
como el agua.
Desde el coche llam a una empresa de vigilancia y les ped que observaran a Mendelsohn
las veinticuatro horas.
A medio camino de vuelta a casa me par en una bocacalle y me qued sentado detrs del
volante durante diez minutos. No poda pensar, no poda moverme.

Esa noche, en la cama, le pregunt a Martin:


T eres zurdo. Cmo te sentiras si ya no nacieran ms zurdos en el mundo?
No me importara lo ms mnimo. Por qu?
No te parecera una especie de... genocidio?
No lo creo. A qu viene todo esto?
No es nada. Olvdalo.
Ests temblando.
Tengo fro.
No te noto fro.
Mientras hacamos el amor con ternura al principio y luego con fogosidad, pens:
ste es nuestro idioma, ste es nuestro dialecto. Ha habido guerras por cosas menos
importantes, y si este idioma acaba desapareciendo, con l desaparecer un pueblo de la faz
de la Tierra.
Saba que tena que dejar el caso. Si Mendelsohn era culpable, alguien ms podra
demostrarlo. Si segua trabajando para LEI acabara afectndome.
Sin embargo, ms tarde, mis propias reflexiones me parecieron chorradas sentimentales.
No perteneca a ninguna tribu. Cada ser humano tena su propia sexualidad y cuando l o ella
moran, su sexualidad mora con ellos. El que nadie volviera a nacer gay no significaba nada
para m.
Y si dejaba el caso porque era gay estara echando por tierra todas mis convicciones sobre
mi idea de la igualdad, sobre mi propia identidad... por no hablar de que le brindara a LEI la
oportunidad de decir: S, claro que contratamos a un detective sin tener en cuenta la
preferencia sexual, pero al parecer fue un error.
Con la mirada clavada en la oscuridad, dije en voz alta: Cada vez que oigo la palabra
comunidad, echo mano de mi revlver.
No hubo respuesta; Martin se haba quedado dormido enseguida. Quera despertarlo,
quera hablarlo todo con l, aqu y ahora, pero haba firmado un contrato: no poda contarle
nada.
As que me qued mirando cmo dorma e intent convencerme de que cuando la verdad
saliera a la luz sera comprensivo.

Llam a Janet Lansing, la puse al corriente de lo de Mendelsohn y le dije con frialdad:

Por qu era tan evasiva? Fanticos? Poderosos intereses creados? Le resulta


difcil pronunciar algunas palabras?
Estaba claro que se haba preparado para este momento.
No quera plantar mis propias ideas en su cabeza. Ms adelante alguien lo podra haber
malinterpretado.
Quin? Si puede saberse.
Era una pregunta retrica: los medios, por supuesto. Al guardar silencio sobre el asunto
haba minimizado el riesgo de que la sealaran como la que haba lanzado una caza de brujas.
Decirme que saliera a buscar terroristas homosexuales habra puesto a LEI en una posicin
poco favorable, en cambio, si era yo el que descubra a Mendelsohn por mi cuenta, por otros
motivos, sin ser consciente, se percibira como una prueba de que la investigacin se haba
realizado sin prejuicios.
Usted tena sus sospechas y debera habrmelas contado dije. Como mnimo
debera haberme contado para qu serva la barrera.
La barrera dijo ella es una proteccin contra virus y toxinas. Pero cualquier cosa que
se le hace al cuerpo tiene efectos secundarios. No es mi cometido juzgar si esos efectos
secundarios son o no aceptables. Las autoridades reguladoras insistirn en que publiquemos
las consecuencias de utilizar el producto, todas. Despus sern los consumidores los que
decidan.
Un plan perfecto: el gobierno les apretara las tuercas, les obligara a hacer pblico el
mayor atractivo comercial del producto.
Y qu le dicen sus estudios de mercado?
Eso es estrictamente confidencial.
Estuve a punto de preguntarle: Cundo exactamente supo que era gay? Antes o
despus de contratarme?. En la maana del atentado, mientras yo recopilaba un dossier
sobre Janet Lansing, haba estado ella recopilando dossiers de toda la gente que poda optar
a la investigacin? Y no haba podido resistirse ante una baza meditica tan tentadora, ante
el sello de imparcialidad definitivo que yo representaba?
No se lo pregunt. Segua queriendo creer que no importaba: ella me haba contratado y yo
resolvera el caso como cualquier otro, y todo lo dems daba lo mismo.

Fui al bnker donde haban almacenado el cobalto, en el lmite de los terrenos del hospital
Centenario de la Federacin. La trampilla era slida, pero la cerradura era una broma y no
haba ningn sistema de alarma; cualquier adolescente espabilado poda haber entrado. Cajas
llenas de todo tipo de desechos radiactivos (de baja intensidad y corta duracin) se apilaban
hasta el techo, tapando casi toda la luz que provena de una nica bombilla. No me extraaba
que no hubieran detectado el robo antes. Haba incluso telaraas, aunque no llegu a ver
arcnidos mutantes.
Despus de cinco minutos fisgoneando, escuchando cmo suba el nivel de exposicin de la
placa dosmetro que me haban prestado, me alegr de salir de all, por mucho que una
radiografa torcica me hubiese afectado diez veces ms. Acaso Mendelsohn no se haba

dado cuenta de eso: de lo irracional que es la gente cuando se trata de radiacin, de cunto
dao le hara a su causa cuando se descubriera lo del cobalto? O acaso el hecho de saber
(con conocimiento de causa) que el riesgo era mnimo haba distorsionado su percepcin de la
realidad?
Los equipos de vigilancia me mandaban informes diarios. El servicio era caro, pero lo
pagaba LEI. Mendelsohn se reuna con sus amigos abiertamente, les contaba todo sobre la
noche en que la interrogu y les avisaba en un tono indignado de que lo ms probable era que
les estuvieran vigilando. Hablaban de la barrera fetal, de las opciones de oponerse ella de
forma legtima, de los problemas que el atentado les haba causado. No podra haber dicho si
se trataba de una puesta en escena que representaban para m, o si Mendelsohn se estaba
poniendo en contacto de forma deliberada slo con aquellos amigos que realmente pensaban
que ella no haba tenido nada que ver con el atentado.
Me pas la mayor parte del tiempo comprobando los antecedentes de la gente que se
reuni con ella. No pude encontrar pruebas que los relacionaran con actos de violencia o
sabotaje y tampoco nada que demostrara que tuvieran experiencia con explosivos potentes.
Pero tampoco es que estuviera esperando que me condujeran directamente al terrorista.
Slo tena pruebas circunstanciales. Lo nico que poda hacer era juntar un detalle tras otro
y confiar en que la montaa de datos que estaba acumulando alcanzara por fin una masa
crtica, o que Mendelsohn no aguantara la presin y tuviera un descuido.

Pasaron las semanas y Mendelsohn sigui descaradamente con sus actividades. Incluso hizo
imprimir unos panfletos a tiempo para distribuirlos en el Carnaval que condenaban el
atentado con tanta vehemencia como condenaban a LEI por su secretismo.
Por las noches empez a hacer ms calor. Mi estado de nimo empeor. No s qu
pensaba Martin que me estaba pasando, pero yo no tena ni idea de cmo bamos a superar
las inminentes revelaciones. La prensa manipuladora conectara a los TERRORISTAS
ATMICOS con los GAYS ENVENENA-BEBS y el escndalo que se iba a armar traera cola.
No poda ni imaginarme cmo lo bamos a afrontar. Mendelsohn estara en el centro de la
noticia, ya fuera por su arresto o por la conferencia de prensa que pretenda dar avisando del
peligro que supona LEI y proclamando su propia inocencia. En cualquier caso la investigacin
se convertira en un circo. Intent no pensar en eso. Ya era demasiado tarde para cambiar
nada, para dejar el caso, para contarle la verdad a Martin. As que segu trabajando y procur
mantener mi estrechez de miras.
Elaine registr el bnker de desechos radiactivos en busca de pruebas, pero despus de
varias semanas de anlisis no hubo resultados. Interrogu a los guardias de Biofile. En teora,
si alguien haba entrado en la cmara para colocar el cobalto, ellos tendran que haberlo visto
en los monitores. Pero nadie se acordaba de ningn cliente que se hubiera dirigido como si
nada hacia un pasillo que no le corresponda cargando con un objeto demasiado grande y de
forma rara.
Finalmente consegu las rdenes que necesitaba para examinar el historial electrnico de
Mendelsohn desde que naci. La haban arrestado slo una vez, haca veinte aos, por darle

una patada en la espinilla a un polica (an sin privatizar) en una manifestacin que
probablemente el mismo polica habra aplaudido en privado. Los cargos se retiraron. Desde
haca dieciocho meses estaba en vigor una orden de alejamiento que prohiba a una antigua
amante acercarse a menos de un kilmetro de su casa. (La mujer en cuestin era msico y
tocaba en un grupo que se llamaba Navaja Tetnica. Tena dos condenas por agresin.) No
haba pruebas de ingresos no declarados o de gastos fuera de lo comn. No haba mantenido
contacto telefnico con traficantes de armas o explosivos (presuntos o conocidos), ni con sus
presuntos o conocidos socios. Pero si lo tena bien organizado, lo habra hecho todo desde
telfonos pblicos y en efectivo.
Mientras la estuviera vigilando Mendelsohn no iba a meter la pata. Sin embargo, por muy
metdica que fuera, ella sola no poda haber puesto las bombas. Tena que encontrar a
alguien venal o nervioso, alguien que tuviera tantos remordimientos de conciencia como para
convertirse en un informante. Hice que se corriera la voz en los canales habituales: estaba
dispuesto a pagar y a negociar.
Seis semanas despus del atentado recib un correo electrnico annimo: Vaya al
Carnaval. Sin escuchas, sin armas. Yo le encontrar. 29.17.5.31.23.11.
Estuve dndole vueltas a los nmeros ms de una hora, intentando adivinar qu eran, hasta
que finalmente se los ense a Elaine.
Ten cuidado, James me dijo.
Por?
Son las proporciones de los seis elementos traza que encontramos en los residuos de la
explosin.

Martin pas el da del Carnaval con unos amigos que tambin estaran en el desfile. Me sent
en mi oficina con aire acondicionado y puse la tele en un canal que mostraba los ltimos
preparativos, intercalando con corresponsales que narraban la historia del acontecimiento. En
cuarenta aos, el Carnaval de Gays y Lesbianas haba pasado de ser una serie de
enfrentamientos desagradables con la polica y las autoridades locales a ser un espectculo
que generaba dinero a espuertas y se publicitaba en los folletos tursticos de todo el mundo.
Tena la bendicin de todos los escalafones del gobierno, lo encabezaban polticos y figuras
del mundo de los negocios, ahora hasta la polica, como la mayora de los gremios, tena su
propia carroza. Martin no era un travest (o un fetichista del cuero hormonado, o cualquier otra
clase de clich andante). Disfrazarse con un traje llamativo una noche al ao para l era tan
falso y tan artificial como lo habra sido para la mayora de los heterosexuales. Pero creo que
entenda por qu lo haca. Se senta culpable porque con la ropa que llevaba todos los das,
con su propia manera de hablar y comportarse poda pasar por hetero. Nunca le haba
ocultado su sexualidad a nadie, pero no era algo aparente para quien no lo conociera.
Participar en el Carnaval para l era un gesto solidario hacia los gays que s eran obvios y
visibles todo el ao y que por eso mismo tenan que aguantar la intolerancia.
Al atardecer el pblico empez a congregarse a lo largo del recorrido del desfile. Los

helicpteros de todos los servicios de noticias sobrevolaban el lugar y se enfocaban unos a


otros con las cmaras para que los televidentes tuvieran constancia de que se trataba de un
acontecimiento con maysculas. Los agentes de la polica montada encargados de controlar a
la multitud (vestidos con algo muy parecido al antiguo uniforme azul que haba desaparecido
cuando yo era un crio) dejaban sus caballos junto a los puestos de comida rpida y se
dedicaban a fortalecerse para la larga noche que tenan por delante.
No poda entender cmo el terrorista esperaba encontrarme cuando me mezclara con las
cien mil personas del desfile, as que despus de salir del edificio de Nexus, por si acaso, di
tres lentas vueltas a la manzana en el coche.

Para cuando me hube abierto paso hasta una posicin desde la que poda ver algo, ya me
haba perdido el principio del desfile. Lo primero que vi fue una larga fila de cabezudos con las
caras de maricas famosos e infames. (Al parecer, despus de pasarse unos cuantos aos
denostada, la palabra marica volva a estar de moda y una vez ms se haba vuelto a
declarar como no peyorativa.) Todo era tan estilo Disney que casi me daban arcadas, y s,
estaba hasta Bernardette, la primera ratoncita lesbiana de dibujos animados del mundo. Slo
reconoc a tres de los humanos representados: Patrick White, a quien se le vea demacrado y
oportunamente aturdido, Joe Orton, que lanzaba miradas lascivas con sarcasmo, y J. Edgar
Hoover con una mueca de desprecio mefistoflica. Todos llevaban bandas con sus nombres,
como si eso fuera a servir de algo. Un joven que estaba a mi lado le pregunt a su novia:
Quin demonios era Walt Whitman?
Ella neg con la cabeza.
Ni idea. Y Alan Turing?
A m que me registren.
En cualquier caso les hicieron fotos a los dos.
Me entraron ganas de gritarles a los que desfilaban: Y a m qu si algunos maricas son
famosos. Y a m qu si algunos famosos son maricas. Menuda sorpresa! Pensis que por
eso os pertenecen?.
No abr la boca, claro. Mientras tanto, a mi alrededor todo el mundo vitoreaba y aplauda.
Me preguntaba lo cerca que estara el terrorista, cunto tiempo l o ella iba a dejarme en
tensin. Panopticon (la empresa de vigilancia) an segua los pasos de Mendelsohn y de todos
sus colegas conocidos, y casi todos ellos se encontraban en alguna parte del recorrido del
desfile, repartiendo sus panfletos. Sin embargo, no pareca que nadie me hubiese seguido. Lo
ms seguro era que el terrorista no formara parte del crculo de amistades que habamos
descubierto.
Slo una barrera antiviral, antidrogas y anticontaminacin; o una forma de garantizar un
nio heterosexual. Con cul de las dos cree que ganaran ms dinero? Rodeado de
espectadores entusiasmados, la mitad de ellos parejas de distintos sexos con nios, uno casi
poda tomarse a risa los temores de Mendelsohn. Quin de los aqu presentes iba a admitir
que comprara una versin de la crislida que permitiera erradicar lo que tanto les diverta?
Pero aplaudir a este circo ambulante no equivala a querer que tu propia sangre formara parte

de l.
Despus de una hora de desfile decid alejarme de la zona ms concurrida. Si el terrorista
no poda llegar a m a travs del gento, no tena mucho sentido estar aqu. En formacin de
crucifijo, detrs de una pancarta que deca TORTILLERAS MOTERAS POR JESS, avanzaba
una comitiva motorizada de alrededor de un centenar de mujeres embutidas en cuero (las
motos eran elctricas pero las haban trucado para hacer ms ruido). Me acord del pequeo
grupo de fundamentalistas con el que me haba cruzado antes, de espaldas al desfile, no fuera
a ser que se convirtieran en pilares de sal, con velas en las manos y rezando para que lloviera.
Me abr paso hasta uno de los puestos de comida y compr un perrito caliente fro y un
zumo de naranja caliente, intentando no pensar en el olor a bosta de caballo. El sitio pareca un
imn para las autoridades de todo tipo. Estaba comiendo cuando el mismsimo J. Edgar
Hoover se acerc distradamente con pinta de Humpty Dumpty malvolo.
Cuando pas a mi lado dijo:
Veintinueve. Diecisiete. Cinco.
Me termin el perrito y lo segu.
Se par en una bocacalle desierta, detrs del aparcamiento de un supermercado. Cuando
lo alcanc sac un escner magntico.
Sin escuchas. Sin armas le dije. Me pas el aparato por encima. Le estaba diciendo la
verdad, Puedes hablar con eso puesto?
S. La cabeza gigante hizo una extraa reverencia; no pude ver ningn agujero para los
ojos, pero estaba claro que poda ver.
Bien. De dnde sacasteis los explosivos? Sabemos que venan de Singapur, pero,
quin era tu proveedor aqu? Hoover solt una carcajada profunda y apagada.
No voy a contrtelo. No durara ni una semana.
Entonces qu es lo que quieres contarme?
Que yo slo hice el trabajo sucio. Mendelsohn lo organiz todo.
No jodas. Qu tienes para demostrarlo? Llamadas telefnicas? Transacciones
financieras?
Volvi a rerse. Estaba empezando a preguntarme cunta gente del desfile sabra quin
haca de J. Edgar Hoover; aunque ahora no abriera el pico, tal vez podra localizarlo ms
tarde.
Fue entonces cuando me gir y vi a otros seis Hoovers idnticos doblando la esquina.
Todos llevaban bates de bisbol.
Hice ademn de moverme. Hoover Nmero Uno sac una pistola y me apunt a la cara.
Ponte de rodillas, despacio, las manos detrs de la cabeza dijo.
As lo hice. l no dejaba de apuntarme con la pistola y yo no perda de vista el gatillo, pero
o cmo llegaban los otros y me cercaban por detrs en un semicrculo.
No sabes lo que les pasa a los traidores? dijo Hoover Nmero Uno. No sabes lo
que te va a pasar?
Negu con la cabeza muy despacio. No se me ocurra nada que decir para calmarlo, as
que le dije la verdad.

Cmo puedo ser un traidor? A quin estoy traicionando? A las Tortilleras Moteras
por Jess? A los Bailarines de William S. Burroughs?
A mi espalda alguien me peg con el bate en los riones. No tan fuerte como cabra
esperar; me tambale un poco hacia delante, pero mantuve el equilibrio.
Es que no sabes historia, seor Puerco, seor Polizei? dijo Hoover Nmero Uno.
Los nazis nos metieron en sus campos de concentracin. Los reaganianos intentaron que nos
murisemos todos de SIDA. Y aqu ests t ahora, seor Puerco, trabajando para los hijos de
puta que quieren eliminarnos de la faz de la Tierra. A m eso me suena a traicin.
Me qued de rodillas, mirando la pistola, sin poder hablar. No me venan a la cabeza las
palabras para justificarme. La verdad era demasiado complicada, demasiado gris, demasiado
confusa. Me empezaron a castaetear los dientes. Nazis. SIDA. Genocidio. A lo mejor tena
razn. A lo mejor yo mereca morir.
Not cmo las lgrimas me corran por las mejillas. Hoover Nmero Uno se ri.
Bu, bu, seor Puerco.
Alguien me golpe con el bate en la espalda. Me ca de bruces, demasiado asustado para
poner las manos y frenar la cada. Intent incorporarme, pero una bota se apoy en mi nuca.
Hoover Nmero Uno se inclin y me puso la pistola en la cabeza.
Vas a cerrar el caso? me susurr. Vas a perder las pruebas que implican a
Catherine? Sabes que tu novio frecuenta algunos sitios peligrosos; no le van a sobrar los
amigos.
Despegu la cara del asfalto lo suficiente para contestar:
S.
Bien hecho, seor Puerco.
Entonces o el helicptero.
Parpade para quitarme la gravilla de los ojos y vi el suelo, mucho ms brillante de lo que
deba; nos estaban enfocando con un reflector. Esper a que sonara un megfono. No pas
nada. Esper a que mis agresores huyeran. Hoover Nmero Uno me quit la bota del cuello.
Y entonces todos se abalanzaron sobre m y se pusieron a pegarme con los bates de
bisbol.
Debera haberme hecho un ovillo para protegerme la cabeza, pero pudo ms la curiosidad;
me di la vuelta y alcanc a ver el helicptero. Era un equipo de las noticias, por supuesto, y se
negara a hacer nada que no fuera tico, como por ejemplo estropear una buena historia
cuando empezaba a ponerse mediticamente interesante. Hasta ah todo tena sentido.
Pero la panda de matones no tena ningn sentido. Por qu seguan aqu? Slo por
darse el gustazo de pegarme durante unos cuantos segundos ms?
Nadie era tan estpido, ni tan insensible a la mala publicidad.
Tos, escup dos dientes y volv a protegerme la cara. Queran que se retransmitiera todo.
Queran los titulares, la indignacin, el escndalo. TERRORISTAS ATMICOS! ENVENENABEBS! MATONES CRUELES!
Queran demonizar al enemigo que fingan ser. Por fin los Hoovers soltaron los bates y
salieron corriendo. Me qued tirado en el suelo, babeando sangre, demasiado dbil para

levantar la cabeza y ver lo que los haba espantado.


Al cabo de un rato o unos cascos de caballo. Alguien baj del animal junto a m y me tom
el pulso.
No me duele nada dije. Estoy feliz. Estoy loco de contento.
Luego me desmay.

En su segunda visita Martin vino al hospital acompaado de Catherine Mendelsohn. Me


ensearon una grabacin de la conferencia de prensa ofrecida por LEI el da despus de
Carnaval, dos horas antes de la que tena programada Mendelsohn.
A la luz de los recientes acontecimientos deca Lansing, no nos queda ms remedio
que hacerlo pblico. Por razones comerciales hubisemos preferido guardar la tecnologa en
secreto, pero est en juego la vida de personas inocentes. Y cuando la gente se vuelve contra
su propia gente...
Se me saltaron los puntos de los labios de la risa. LEI haba hecho estallar su propio
laboratorio. Haban irradiado sus propias clulas. Y esperaban que yo encubriera a
Mendelsohn, cuando las pruebas me llevaran hasta ella, por simpata hacia su causa. Despus
habra bastado un soplo a uno o dos periodistas de investigacin para revelar todo el tinglado.
El clima perfecto para el lanzamiento de su producto. Sin embargo, como yo haba seguido
con la investigacin, tuvieron que sacarle partido a la situacin: mandaron a los Hoovers, que
afirmaban estar relacionados con Mendelsohn, para castigarme por mi diligencia.
Todo lo que LEI filtr sobre m dijo Mendelsohn, lo del cobalto, mi llave de acceso a
la cmara acorazada, ya estaba explicado en los panfletos que hice imprimir, pero parece que
a la prensa le da igual. Ahora soy la Terrorista de los Rayos Gamma del Puente del Puerto.
Nunca presentarn cargos.
Claro que no. As nunca ser declarada inocente.
Cuando salga dije, voy a ir a por ellos.
No queran imparcialidad? Una investigacin libre de prejuicios? Pues ahora van a tener
justo lo que queran a cambio de su dinero. Menos la estrechez de miras.
Quin te va a contratar para hacer eso? dijo Martin en tono suave.
Sonre, aunque me dola.
La compaa de seguros de LEI.
Cuando se fueron, me qued dormido.
Me despert de golpe de un sueo en el que me ahogaba.
Aunque acabara probando que todo haba sido un ejercicio de marketing por parte de LEI...
aunque la mitad de sus directivos acabaran en la crcel, aunque la misma empresa acabara
liquidndose... alguien seguira siendo dueo la tecnologa.
Y de una u otra forma, al final, la vendera.
Eso era lo que mi fantica neutralidad no me haba dejado ver: que no se puede vender una
cura sin una enfermedad. As que aunque hubiese hecho lo correcto siendo neutral, aunque en
el fondo no hubiera ninguna diferencia por la que luchar, ninguna diferencia que traicionar,
ninguna diferencia que preservar, la mejor manera de vender la crislida siempre sera

inventarse una. Y aunque no supusiera ninguna tragedia que dentro de un siglo no hubiera ms
que heterosexualidad, el nico camino que poda conducirnos a eso sera uno plagado de
mentiras, humillacin y desprecio.
Comprara la gente algo as, o no?
De repente tuve el presentimiento de que la respuesta era s.

Sueos de transicin
No podemos decirle cmo sern sus sueos de transicin. Lo nico seguro es que no se
acordar de ellos.
Caroline Bausch sonre de un modo tranquilizador. Su oficina, en la planta sesenta y cuatro
de la Torre Gleisner, es tan moderna que llega a hacer dao: el escritorio es una elipse de
obsidiana colocada sobre tres crculos de acrlico y las paredes estn decoradas con lo ltimo
en monocromo euclidiano. Sin embargo, ella no es en ningn caso el tipo de robot que encaja
con una decoracin tan fra y geomtrica. No me cabe duda de que el contraste es deliberado
y de que su cara se ha diseado cuidadosamente para que parezca ms natural y encantadora
de lo que la persona ms cnica se atrevera a atribuir a la astucia de sus empleadores.
Unos cuantos sueos que voy a olvidar? Suena bastante inocuo. Estoy a punto de
olvidarme del tema, pero hay algo que no me cuadra.
Cuando me hagan el escner estar cerca de los cero grados, no?
S. Ligeramente por debajo, de hecho. Lo llenaremos de disacridos anticongelantes y
enfriaremos todos sus fluidos hasta que no sean ms que una especie de cristal azucarado.
Al or estas palabras noto una especie de pinchazos en el cuero cabelludo, pero lo que siento
no es miedo, sino curiosidad; la idea de que mi cuerpo sea una especie de escultura de hielo
dulce no me asusta lo ms mnimo. Una serie de elegantes figurillas de cristal decoran la
estantera que est detrs del escritorio de Bausch. Con eso no slo detenemos todos los
procesos metablicos, tambin se agudiza el espectro de la RMN. Para medir con precisin la
fuerza de cada sinapsis, tenemos que ser capaces, entre otras cosas, de distinguir las sutiles
variaciones de los distintos tipos de receptores de los neurotransmisores. Cuanto menos ruido
trmico, mejor.
Entiendo. Pero si la hipotermia va a hacer que mi cerebro se apague... por qu voy a
soar?
Su cerebro no va a soar. Lo que va a soar es el modelo informtico que vamos a
crear. Pero como le he dicho, no se acordar de nada. Al final, el software ser una copia
perfecta de su cerebro orgnico, que estar en un coma profundo. Cuando se despierte del
coma recordar exactamente lo que el cerebro orgnico experimentaba antes del escner.
Nada ms y nada menos. Y puesto que el cerebro orgnico no experimentar los sueos de
transicin, el software no se acordar de ellos.
El software? Me haba esperado una explicacin simple y biolgica: un efecto secundario
de la anestesia o del anticongelante; las neuronas disparando al azar dbiles seales conforme
el fro se va apoderando de ellas.
Por qu razn se programa el cerebro del robot para que tenga sueos que no va a
recordar?
No lo programamos. Al menos no de forma explcita.
Bausch esboza de nuevo su sonrisa demasiado humana, sin llegar a ocultar una mirada
apreciativa, un momento empleado en decidir, tal vez, cunto necesito que me cuenten. O
puede que todo el numerito slo est calculado para tranquilizarme. Mire, aunque sea un

robot, puede leerme como un libro abierto.


Por qu son conscientes los robots Gleisner? me pregunta.
Por la misma razn que lo son los humanos.
Haba estado esperando esta pregunta desde que empez la entrevista; Bausch es tanto
una asesora psicolgica como una vendedora y parte de su trabajo consiste en asegurarse de
que estoy a gusto con el nuevo modo de existencia que voy a comprar.
No me pregunte qu sistemas neurales se ponen en juego... pero, sean los que sean,
tienen que ser captados en el escner y recreados en el modelo, junto con todo lo dems. Los
robots Gleisner son conscientes porque procesan informacin, sobre el mundo y sobre s
mismos, exactamente del mismo modo que los humanos.
Entonces est conforme con la idea de que un programa de ordenador que simula un
cerebro humano consciente es en s mismo igual de consciente?
Por supuesto. No estara aqu si no fuera as.
No estara hablando contigo, no? No veo la necesidad de darle ms detalles: de
confesarle que me resulta mil veces ms fcil aceptar la idea desde que los superordenadores
de diez toneladas situados en stanos de Dallas y Tokio empezaron a dar paso a los robots
ambulantes Gleisner, con sus procesadores compactos y sus cuerpos verosmiles. Cuando las
Copias por fin se liberaron de sus realidades virtuales por muy grandes y muy detalladas que
pudieran ser y tuvieron la opcin de vivir en el mundo del mismo modo que la gente de carne
y hueso, dej de pensar, finalmente, que ser escaneado sera como ser enterrado vivo.
Entonces acepta que para generar experiencia lo nico que hace falta es realizar una
serie de clculos en unas estructuras de datos que codifiquen la misma informacin que la
estructura del cerebro? dice Bausch.
Tanta jerga me sobra, y no entiendo por qu insiste tanto sobre la cuestin.
Claro que lo acepto le digo de todos modos en un tono insulso.
Entonces piense en lo que conlleva! Porque todo el proceso de creacin del software
final que ejecuta un robot Gleisner (la Copia perfecta de la persona inconsciente que fue
escaneada) es una larga secuencia de clculos que tienen lugar en estructuras de datos que
representan el cerebro humano.
Asimilo esto en silencio.
No es nuestra intencin provocar los sueos de transicin contina Bausch, pero
probablemente son inevitables. Las Copias tienen que hacerse de alguna manera: no pueden
surgir de la nada completamente formadas. El escner tiene que explorar el cerebro orgnico,
medir los espectros de RMN de miles de millones de secciones transversales distintas, y luego
procesar esas mediciones para crear un mapa anatmico y biomecnico de alta resolucin. En
otras palabras: realizar varios billones de clculos en un dilatado conjunto de datos que
representa el cerebro. Despus ese mapa se utilizar para construir el modelo numrico
operativo, la Copia en s. Ms clculos.
Creo que llego a entender lo que dice, pero una parte de mi se niega de plano a aceptar la
idea de que generando sencillamente una imagen del cerebro con la suficiente resolucin se
pueda provocar que la imagen suee por s misma.
Pero ninguno de esos clculos se propone imitar los procesos del cerebro, no? le

digo. Lo que se busca es facilitar la tarea a un programa que ser consciente, cuando
finalmente est listo y funcionando.
As es. Y una vez que el programa est listo y funcionando, qu har para ser
consciente? Generar una secuencia de cambios en una representacin digital del cerebro;
cambios que imitan la actividad neural normal. Pero, para empezar, crear esa representacin
tambin implica una secuencia de cambios. No se puede ir de una memoria de ordenador en
blanco a una simulacin detallada de un cerebro humano determinado sin pasar por unos
cuantos billones de estados intermedios que en su mayora representarn (en parte o en todo,
de una u otra forma) estados posibles de ese mismo cerebro.
Pero por qu la reorganizacin de los datos, por motivos completamente distintos, lleva
implcita una actividad mental?
Bausch se muestra firme.
Los motivos no tienen nada que ver. Los recuerdos de un cerebro vivo reorganizndose
bastan para generar sueos comunes. Y para generar actividad mental basta con hurgar en los
lbulos temporales con un electrodo. Lo s: lo que hace el cerebro es tan complejo que resulta
raro pensar que se pueda llegar al mismo resultado de manera fortuita. Pero toda la
complejidad del cerebro est codificada en su estructura. Cuando se manipula esa estructura,
se manipula la materia de la que est hecha la consciencia. Nos guste o no.
Eso tiene cierto sentido. Casi todo lo que le pasa al cerebro se siente de alguna manera;
no hace falta que sea el proceso ordenado de los pensamientos en estado de vigilia. Si los
efectos azarosos provocados por las drogas o por la enfermedad pueden dar lugar a
acontecimientos mentales indiscutibles (un sueo febril, un episodio esquizofrnico, un viaje de
LSD), por qu no lo iba a hacer la complicada gnesis de una Copia? Cada mapa de RMN
incompleto, cada versin inacabada del software de simulacin, no tiene forma de saber que
se supone que todava no puede ser consciente de s misma.
Aun as...
Cmo pueden estar seguros de nada de esto? Si nadie se acuerda de los sueos?
Las matemticas de la consciencia estn prcticamente en paales, pero todo lo que
sabemos sugiere firmemente que el acto de construir una Copia tiene contenido subjetivo,
aunque no quede ni rastro de la experiencia.
Sigo sin estar del todo convencido, pero supongo que tendr que fiarme de ella. La
Corporacin Gleisner no tiene motivos para inventarse efectos secundarios que no existen, y
estoy gratamente impresionado por el hecho de que se tomen la molestia de prevenir a sus
clientes acerca de los sueos de transicin. Hasta donde s, las empresas ms antiguas (las
clnicas de escaneado fundadas en los tiempos en que las Copias no tenan cuerpos fsicos) ni
siquiera llegaron a mencionarlos.
Deberamos pasar a otra cosa, hay otras cuestiones que discutir, pero me cuesta trabajo
apartar mis pensamientos de esta inquietante revelacin.
Si saben lo bastante para estar seguros de que siempre va a haber sueos de transicin,
no pueden estirar las matemticas un poco ms y decirme en qu consistirn mis sueos?
Cmo podramos hacerlo? me pregunta Bausch en tono inocente.

No s. Examinando mi cerebro y ejecutando una especie de simulacin del proceso de


Copia... Me quedo a mitad de frase, Ah... Pero, cmo se puede simular un clculo sin
hacerlo?
Exactamente. No tiene sentido hacer tal distincin. Cualquier programa capaz de predecir
de manera fiable el contenido de los sueos acabara experimentndolos por s mismo, con la
misma intensidad que el usted del proceso de transicin. As que para qu molestarse? Si
los sueos resultaran desagradables sera demasiado tarde para ahorrarle el trauma.
Trauma? Empezaba a arrepentirme de no haberme conformado con una sonrisa
tranquilizadora y la promesa de una anestesia perfecta. Unos cuantos sueos que voy a
olvidar.
Sin embargo, ahora que entiendo (vagamente) las causas del fenmeno, me cuesta
muchsimo ms aceptarlo como inevitable. Los espasmos neurales al borde de la hipotermia
puede que sean inevitables, pero en teora se puede tener un control absoluto de todo lo que
acontece dentro de un ordenador.
No podran monitorizar los sueos en tiempo real, e intervenir si fuera necesario?
Me temo que no.
Pero...
Pinselo. Sera como una prediccin, slo que peor. Monitorizar los sueos implicara
hacer an ms copias de las estructuras de datos que componen el cerebro, lo que a su vez
generara ms sueos. As que aunque pudisemos hacernos cargo de los sueos originales,
descifrarlos y controlarlos, el software, centrado en esa tarea, necesitara a su vez de otro
software que lo observara, para ver los efectos secundarios de sus clculos. Y as
sucesivamente. No tendra fin.
Pinselo. Sera como una prediccin, slo que peor. Monitorizar los sueos implicara
hacer an ms copias de las estructuras de datos que componen el cerebro, lo que a su vez
generara ms sueos. As que aunque pudisemos hacernos cargo de los sueos originales,
descifrarlos y controlarlos, el software, centrado en esa tarea, necesitara a su vez de otro
software que lo observara, para ver los efectos secundarios de sus clculos. Y as
sucesivamente. No tendra fin.
Tal y como est diseado, la Copia se construye mediante el proceso ms corto posible,
por la va ms directa. Lo ltimo que habra que hacer sera aadir ms capacidad de clculo,
ms algoritmos complejos... ms y ms sistemas que reverberen la aritmtica de la
experiencia.
Me muevo inquieto en la silla, intentando deshacerme de una creciente sensacin de
angustia. Cuanto ms pregunto, ms surrealista se vuelve todo, pero por lo visto no puedo
tener la boca cerrada.
Si no pueden decirme el contenido de los sueos ni los pueden controlar, no pueden al
menos decirme cunto van a durar? Subjetivamente?
No sin ejecutar un programa que tambin soar los sueos dice Bausch como
disculpndose, pero tengo la sensacin de que ve algo elegante, incluso pertinente, en todo
este asunto. Es la naturaleza de las matemticas: no hay atajos. No hay respuestas para

preguntas hipotticas. No podemos afirmar taxativamente lo que va a experimentar un sistema


consciente concreto... sin crear ese mismo sistema consciente al intentar dar respuesta a la
pregunta.
Esbozo una tmida sonrisa. Imgenes del cerebro que suean. Predicciones de sueos que
suean. Sueos que infectan a cualquier mquina que intente darles forma. Pensaba que ahora
que se poda elegir ser una Copia que vive enteramente en el mundo fsico, toda esa sofocante
metafsica de la existencia virtual habra desaparecido. Esperaba poder pasar de mi cuerpo al
cuerpo del robot Gleisner en un abrir y cerrar de ojos...
Que es justo lo que voy a recordar cuando todo haya pasado. Despus de cruzar el
espacio que separa al hombre de la mquina, ste desaparecer detrs de m sin dejar rastro.
Entonces los sueos son incognoscibles? E inevitables? le digo. Eso roza la
certeza matemtica?
S.
Pero tambin es cierto que no los voy a recordar?
S.
Usted no recuerda nada sobre los suyos? Ni un solo matiz? Ni una sola imagen?
Bausch sonre con tolerancia.
Por supuesto que no. Me despert de un coma simulado. Lo ltimo que recuerdo es que
me anestesiaron antes del escner. No hay ningn vestigio enterrado, ningn recuerdo oculto.
Ninguna cicatriz invisible. No puede haberlos. En algn sentido, nunca llegu a tener los sueos
de transicin.
Finalmente atisbo una salida para mi frustracin.
Entonces, por qu prevenirme? Por qu hablarme de una experiencia que seguro voy
a olvidar? Una experiencia que con toda certeza no habr tenido? No cree que habra sido
ms considerado por su parte no decirme nada?
Bausch titubea. Por primera vez parece que la he puesto en un brete y es una puesta en
escena muy convincente. Pero ya le habrn preguntado lo mismo miles de veces.
Cuando suee los sueos de transicin, saber por lo que est pasando y por qu puede
cambiarlo todo. Saber que no es real. Saber que no va a durar.
Tal vez. Pero no es tan sencillo, y ella lo sabe. Cuando mi nueva mente est siendo
reconstruida, tiene idea de en qu momento este dato pasar a formar parte de ella? Puede
prometerme que voy a acordarme de estos hechos tan reconfortantes cuando los necesite?
Puede garantizarme que algo de lo que me ha contado tendr el ms mnimo sentido?
No. Pero...
Entonces, para qu?
Cree que si no le hubisemos dicho nada habra podido soar por casualidad la verdad?

En la calle, a la luz del sol invernal, intento dejar atrs mis dudas. El confeti de las
celebraciones de anoche an cubre George Street: despus de seis aos de derramamiento
de sangre (bombardeos y asedios, plagas y hambrunas), parece que la guerra civil china ha
terminado. El simple hecho de mirar las serpentinas hechas jirones y de repetirme a m mismo

la magnfica noticia hace que me sienta eufrico.


Me abrazo a m mismo para entrar en calor y me encamino hacia la estacin del
Ayuntamiento. Sydney est sufriendo su mes de junio ms fro en aos, los cielos despejados
dan pie a noches bajo cero, y las heladas duran hasta bien entrada la maana. Imagino que
soy un robot Gleisner que avanza a grandes zancadas por el mismo camino, pero que elige no
sentir el viento cortante. Es una perspectiva alentadora. Cuando sea plena y armoniosamente
artificial, ya no tendr que preocuparme por cosas tan molestas como la hinchazn que rodea
las articulaciones artificiales de la rodilla y de la cadera. No me preocupar de la gripe, ni de la
neumona, ni de la ltima ola de difteria resistente a los frmacos que asuela el globo.
Me cuesta creer que por fin he firmado los contratos y he puesto la maquinaria en marcha,
despus de tantos aos de poner excusas y aplazarlo. Una serie de lances me sacaron de mi
autocomplacencia: una bronquitis, una infeccin en el rin, un melanoma en la planta del pie
derecho. Las inyecciones de citoquina ya no activan mi sistema inmunolgico como hace veinte
aos. Cumplo ciento siete en agosto. El nmero me parece surrealista. Pero claro, tambin me
parecieron surrealistas los veintisiete, los cuarenta y tres, los sesenta y uno.
En el tren, le doy ms vueltas a mis reparos con la esperanza de librarme de ellos. Es
imposible evitar los sueos de transicin, es imposible predecirlos o controlarlos...
exactamente igual que pasa con los sueos normales. Tendrn un origen radicalmente distinto,
pero no hay razn para creer que un mtodo distinto para invocar el contenido embarullado de
mi cerebro tenga que dar lugar a una experiencia ms inquietante que nada por lo que ya haya
pasado. Qu horrores pienso que se ocultan en mi crneo, a la espera de liberarse en el flujo
de datos que va del humano comatoso a la mquina comatosa? A veces he tenido pesadillas
(y algunas fueron especialmente angustiosas, en el momento en que estaba tenindolas), pero,
incluso de nio, nunca me dio miedo dormir. Por qu tendra que temer la transicin
entonces?
Cuando llego al final de la cuesta que sube desde la estacin de Meadowbank, veo que
Alice est en el jardn recogiendo judas verdes. Se incorpora y me saluda con la mano. Nunca
acabo de creerme lo grande que es nuestro huerto, estando tan cerca de la ciudad. Nos
besamos y entramos juntos en la casa.
Tienes cita para el escner?
S. El diez de julio. Debera sonar natural, dicho as; de todas las operaciones a las
que me he sometido en los ltimos diez aos, est ser la ms segura. Me pongo a hacer
caf; necesito algo para entrar en calor. La luz del sol ilumina la cocina, pero hace ms fro
dentro que fuera.
Y contestaron a todas tus preguntas? Ya ests conforme?
Supongo que s.
No tiene sentido que me lo guarde para m. Le cuento lo de los sueos de transicin.
Me encantan esos primeros segundos justo despus de despertar de un sueo dice
ella. Cuando todo sigue fresco en tu cabeza pero finalmente puedes ponerlo en su contexto.
Cuando sabes exactamente por lo que acabas de pasar.
Te refieres al alivio que se siente al descubrir que nada era real? Que en realidad no

te has cargado a cien personas en un centro comercial? En cueros? Que despus de todo
la polica no te pisa los talones? Aunque tambin funciona al revs: hermosas ilusiones que se
convierten en polvo.
Nada que se convierta en polvo con tanta facilidad puede ser una gran prdida dice ella
resoplando.
Sirvo caf para los dos. Alice reflexiona en voz alta:
Los sueos de transicin deben de tener unos finales extraos. No se sabe nada de ellos
antes de que empiecen, ni tampoco una vez que han acabado. Remueve su caf, y yo
observo cmo el lquido rebosa por el borde de la taza, Cmo pasar el tiempo en uno de
esos sueos? No puede avanzar en lnea recta, desde el principio hasta el final, verdad que
no? A medida que los ordenadores vayan reconstruyendo cada detalle del cerebro comatoso,
habr cada vez menos espacio para los datos espurios. Sin embargo, al principio no habr
ningn dato. Ser en algn punto intermedio cuando haya ms hueco para los recuerdos del
sueo. As que tal vez el tiempo discurra desde el principio y desde el final, y dar la impresin
de que el sueo se acaba en el medio. Qu te parece?
Niego con la cabeza.
Ni siquiera puedo imaginrmelo.
Puede que haya dos sueos distintos. Uno que vaya hacia delante y otro que vaya hacia
atrs. Frunce el ceo, Pero si se encuentran en el medio, ambos tendran que terminar
igual. Cmo pueden acabar exactamente igual dos sueos distintos, llegando incluso a
compartir los recuerdos de todo lo que ha pasado antes? Y luego est el escner que
construye el mapa del cerebro... y la segunda fase, transformar ese mapa en la Copia. Dos
ciclos. Dos sueos? O cuatro? O crees que se mezclarn todos juntos?
En realidad no me importa digo de mal humor. Voy a despertarme dentro de un
robot Gleisner, y todo ser puramente terico. No habr tenido ningn sueo en absoluto.
Alice no parece convencida.
Ests hablando de pensamientos y sensaciones. Tan reales como cualquier otra cosa
que pueda sentir la Copia. Cmo puede ser eso puramente terico?
Estoy hablando de montones de aritmtica. Y cuando se suma todo lo que va a hacerme,
al final todo se neutraliza. De humano comatoso a mquina comatosa.
De las cenizas a las cenizas, del polvo al polvo.
A veces las palabras simplemente le salen de la boca: fragmentos de refranes, letras de
viejas canciones; es algo que no controla. Pero el vello de los brazos se me pone de punta.
Miro mis dedos atrofiados, mis esquelticas muecas. ste no soy yo. Envejecer parece un
error, un rodeo, una desdicha. Cuando tena veinte aos era inmortal, no? Todava estoy a
tiempo de ponerme en el buen camino.
Lo siento murmura Alice.
Alzo los ojos y me quedo mirndola.
Vamos, no nos pongamos dramticos. Es hora de que me convierta en una mquina. Y
todo lo que tengo que hacer es cerrar los ojos y dar el salto. Y en unos aos te tocar a ti.
Podemos hacerlo. Nada nos lo impide. Es la cosa ms fcil del mundo.
Alargo el brazo por encima de la mesa y le cojo la mano. Al tocarla me doy cuenta de que

estoy temblando de fro.


Venga, venga dice ella.

No puedo dormir. Dos sueos? Cuatro sueos? Que se encuentran en el medio? Que se
funden en uno solo? Cmo voy a saber que se han acabado? El robot Gleisner saldr del
coma y seguir con su vida alegremente. Pero si no tengo la oportunidad de echar la vista
atrs para ver los sueos de transicin y reconocerlos como lo que son, cmo voy a poder
ubicarlos?
Fijo la vista en el techo. Esto es una locura. Debo de haber tenido miles de sueos que no
he podido recordar al despertarme; sueos olvidados, para siempre, con tanta certeza como si
mi amnesia estuviera controlada por un ordenador y garantizada. Qu importa que le tuviera
pnico a una aparicin ridicula, o que creyese que haba cometido un crimen atroz, y que ya no
vaya a tener la oportunidad de rerme de esas visiones?
Salgo de la cama y, una vez de pie, no me queda ms remedio que vestirme del todo para
no congelarme. La luz de la luna inunda el cuarto, por lo que no tengo problemas para ver lo
que hago. Alice se da la vuelta en sueos y suspira. Observndola, me siento colmado de
ternura. Por lo menos voy a ser el primero. Por lo menos podr asegurarle que no hay nada
que temer.
En la cocina, me doy cuenta de que no tengo ni hambre ni sed. Voy de un lado para otro
para no enfriarme.
De qu tengo miedo? Los sueos no son un obstculo que tengo que superar, no son un
examen que puedo suspender, ni un calvario del que tal vez no salga. Todo el proceso de
transicin estar predeterminado y me llevar de forma segura a mi nueva encarnacin.
Aunque suee con alguna complicada metfora de mi arduo periplo de humano a mquina
que camino descalzo por una llanura infinita de brasas ardientes, que avanzo a duras penas
por una tempestad hacia la cima de una montaa infranqueable, aunque fracase en el
intento, el ordenador perseverar, el robot Gleisner se despertar como si tal cosa.
Necesito salir de la casa. Salgo sin hacer ruido y me dirijo hacia el supermercado
veinticuatro horas que est enfrente de la estacin de tren.
Las estrellas tienen una nitidez despiadada; no corre ni una pizca de aire. Si tengo ms fro
que durante el da, estoy demasiado entumecido para darme cuenta. No hay nada de trfico,
no se ven luces encendidas en ninguna casa. Deben de ser casi las tres; no haba estado en la
calle tan tarde desde hace... dcadas. Aunque reconozco perfectamente los tonos grises del
csped suburbano a la luz de la luna. Cuando tena diecisiete aos, pareca que me pasaba
media vida hablando con mis amigos hasta el amanecer, y luego me arrastraba de vuelta a
casa por calles vacas idnticas a stas.
El resplandor blanco azulado de los escaparates del supermercado contrasta con los tonos
ms clidos de los anuncios colocados en su interior. Entro en el sper y recorro los pasillos
desiertos. Nada me llama la atencin, pero siento una absurda sensacin de culpa por irme
con las manos vacas, as que cojo un cartn de leche.

Un hombre de mediana edad que est ajustando uno de los hologramas publicitarios me
saluda con la cabeza cuando salgo con mi compra. Los campos magnticos de la salida
captan y toman nota de la transaccin.
Buena noticia lo de la guerra dice el hombre.
S! Es genial!
Hago ademn de darme la vuelta para irme. l parece decepcionado.
No te acuerdas de m, verdad?
Me paro y lo miro ms detenidamente. Se est quedando calvo, tiene los ojos marrones, un
rostro amable.
Lo siento.
Yo era el dueo de esta tienda cuando eras un crio. Me acuerdo de que venas a
comprar cosas para tu madre. Lo vend todo y me fui de la ciudad, hace ochenta y cinco aos,
pero ahora he vuelto y he comprado el viejo sper otra vez.
Asiento y sonro, aunque sigo sin reconocerlo.
Pas un tiempo en una ciudad virtual dice. Haba una torre que llegaba hasta la luna.
Sub a la luna por una escalera.
Me imagino una escalera cristalina que sube en espiral por la negrura del espacio.
Pero ha salido. Est de vuelta en el mundo.
Siempre quise volver a llevar la vieja tienda.
Creo que ahora me acuerdo de su cara, pero su nombre sigue sin venirme a la cabeza, si
es que llegu a saberlo.
No puedo evitar preguntarle:
Antes de que lo escanearan, le hablaron de algo llamado sueos de transicin?
Sonre, como si acabara de nombrar a un amigo comn.
No. No en ese momento. Pero ms tarde s o hablar de ellos. Sabes, las Copias solan
pasarse de una mquina a otra. Dependiendo de si la demanda de capacidad de clculo suba
o bajaba, y de si los tipos de cambio oscilaban, el software de gestin nos segmentaba y nos
distribua. De Japn a California, de Texas a Suiza. Nos divida en miles de millones de
paquetes de datos y nos transmita por la red por miles de rutas distintas, y luego volva a
juntarnos. Algunos das hasta diez veces.
Se me pone la carne de gallina.
Y... pasaba lo mismo? Sueos de transicin?
Eso he odo. Nosotros ni siquiera nos dbamos cuenta de que nos haban paseado por
todo el planeta; para nosotros era como si no hubiera pasado el tiempo. Pero o rumores que
decan que los matemticos haban demostrado la presencia de sueos en los datos de cada
fase. En la Copia que se abandonaba, mientras la borraban. En la Copia que se reconstrua en
el nuevo destino. Esas Copias no tenan forma de saber que eran slo los pasos intermedios
de un proceso que consista en mover una imagen congelada de un sitio a otro. Y se supona
que los cambios que se hacan en sus cerebros digitalizados no significaban nada en absoluto.
Entonces, hicieron algo para evitarlo despus de descubrirlo?
No. Se re entre dientes. No habra tenido sentido. Porque incluso estando en un

mismo ordenador, las Copias se movan todo el rato: se trasladaban, se cambiaban de una
ubicacin a otra para permitir que la memoria se pudiera reutilizar y consolidar. Cientos de
veces por segundo.
Se me hiela la sangre. No me extraa que las empresas antiguas nunca sacaran el tema de
los sueos de transicin. Fui ms listo de lo que pensaba al esperarme a que llegaran los
robots Gleisner. Contentarse con pasear una Copia en una memoria no era ni de lejos
comparable a trazar el mapa de todas las sinapsis de un cerebro humano los sueos que se
generaran serian ms cortos y ms simples, pero saber que mi vida iba a estar salpicada de
pequeos rodeos mentales, de vrtices de consciencia a cada paso, habra seguido siendo
demasiado duro para m.
Me voy a casa sujetando torpemente el cartn de leche con mis dedos fros y artrticos.
Al llegar al final de la cuesta veo que la luz de la entrada est encendida, aunque estoy
seguro de que dej la casa a oscuras. Alice debe de haberse despertado y habr visto que no
estoy. Me inquieta mi falta de consideracin; no debera haber salido o al menos tendra que
haberle dejado una nota. Acelero el paso.
A cincuenta metros de la casa siento un ligero pinchazo en el pecho. Como un tonto miro
hacia abajo para ver si me he dado con alguna rama saliente; no hay nada, pero el dolor vuelve
(ahora es continuo, como si una flecha me atravesara la carne) y caigo de rodillas.
La pulsera de mi mueca izquierda emite un ligero pitido para indicarme que est pidiendo
auxilio. Pero estoy tan cerca de la puerta de mi propia casa que no puedo reprimir las ganas
de levantarme y ver si puedo llegar hasta ella.
Al segundo paso desfallezco y me vuelvo a caer. Aplasto el cartn de leche con el pecho y
el lquido fro se vierte helndome los dedos. Puedo or la ambulancia a lo lejos. S que
debera relajarme y quedarme quieto, pero algo me obliga a moverme.
Me arrastro hacia la luz.

El celador que empuja mi camilla tiene pinta de querer estar en cualquier parte de la Tierra
menos aqu. No digo nada, pero coincido con l. Echo la cabeza hacia atrs para librarme del
gesto inalterable de su cara, pero la visin del techo movindose por encima de m es todava
ms desconcertante. Los paneles luminosos del pasillo son todos exactamente iguales y estn
colocados exactamente a la misma distancia, lo que da la sensacin de que nos movemos en
crculos.
Dnde est Alice, mi mujer? pregunto.
Ahora no hay visitas. Ms tarde habr tiempo para eso.
Tengo pagado un escner. Con la gente de Gleisner. Si corro algn peligro, tendran que
saberlo.
Aunque todo eso est codificado en mi pulsera; los ordenadores lo habrn ledo, no hay
nada de lo que preocuparse. La perspectiva de tener que afrontar la transicin en cuestin de
horas o minutos me llena de un pavor claustrofbico, pero mejor eso que haberlo arreglado
todo demasiado tarde.
Creo que en eso se equivoca dice el celador.

Qu?
Me muevo con esfuerzo para poder verle la cara otra vez. Sonre con rencor, como un
portero de discoteca que acaba de ver a alguien con el tipo de calzado equivocado.
He dicho que creo que se equivoca. En nuestros archivos no aparece ningn pago para
un escner.
Me indigno tanto que me pongo a sudar.
He firmado los contratos hoy mismo!
S, s.
Se mete una mano en un bolsillo y saca un puado de vendas de algodn grandes, que
procede a introducirme en la boca. Tengo los brazos sujetos a los laterales con correas; lo
nico que puedo hacer es emitir gruidos de protesta y ahogarme con el algodn impregnado
de saliva.
Alguien se coloca delante de la camilla y nos acompaa, va susurrando algo en latn.
No se preocupe dice el celador. El nivel superior es slo la punta del iceberg. La
cresta de la ola. Cuntos de nosotros pueden formar parte de una lite como sa?
Toso y me atraganto intentando respirar, estoy temblando de miedo. Entonces me calmo y
me obligo a respirar por la nariz, despacio y con regularidad.
La punta del iceberg! Cree que el cerebro orgnico se desplaza por arte de magia?
De un lugar a otro? De un momento al siguiente? Piensa que un pedazo vaco de espaciotiempo puede reconstruirse para formar algo tan complejo como un cerebro humano sin que
haya sueos de transicin? Mover datos es igual de complicado para el mundo fsico que para
cualquier ordenador. Sabe cunto trabajo le cuesta que un tomo se mantenga exactamente
en el mismo sitio? Cree que podra haber un yo consciente, un yo coherente que perdurara en
el tiempo, sin que hubiera miles de millones de mentes fragmentarias que se forman y mueren
a su alrededor? Sueos de transicin que brotan y se desvanecen para siempre? El aire est
lleno de ellos. Mire!
Giro la cabeza y miro fijamente al suelo. En torno a la camilla veo enrevesados vrtices de
luz, lminas irisadas como los pliegues del cerebro que fluyen, ondulan y proyectan versiones
ms pequeas de s mismas.
Qu se pensaba? Que era Don Importante? La excepcin? El nmero uno?
Me invade otro espasmo de pnico y de asco. Me atraganto con mi propia saliva, tiemblo
de miedo y de fro. La persona que camina delante de la camilla me pone una mano glida en
la frente; me la quito de encima bruscamente.
Me debato buscando un asidero. As que ste es mi sueo de transicin. Est bien.
Debera estar agradecido: al menos entiendo lo que est pasando. Despus de todo, la
advertencia de Bausch ha servido para algo. Y no corro ningn peligro. El robot Gleisner se va
a despertar de todos modos. En un momento habr olvidado esta pesadilla y podr seguir con
mi vida como si nada hubiese pasado. Invulnerable. Inmortal.
Seguir con mi vida. Con Alice, en la casa con el huerto gigante? El sudor se me mete en
los ojos; pestaeo para quitrmelo. El huerto estaba en la casa de mis padres. En la parte de
atrs, no en la de delante. Y esa casa se demoli hace tiempo.

Lo mismo que el supermercado que estaba enfrente de la estacin de tren.


Dnde viva yo entonces?
A qu me dedicaba?
Con quin estaba casado?
La presunta Alice le daba clase en la escuela primaria dice alegremente el celador.
La seorita No S Cuntos. Enamorado de la maestra, quin lo hubiera dicho?
Pero es que nada de esto tiene sentido? La entrevista con Bausch...?
Ja ja. Cree que nuestros amigos de Gleisner son tan tontos como para contarle todo
eso as por las buenas? Cunteme otro, ande.
Entonces cmo poda saber lo de los sueos de transicin?
Lo habr deducido usted solito. Por s mismo. Felicidades.
La mano glida vuelve a tocarme la frente. El cntico empieza a sonar ms alto. Muerto de
miedo, cierro los ojos con todas mis fuerzas.
Pero claro dice el celador pensativo, podra estar equivocado en lo de esa maestra.
Usted podra estar equivocado en lo de la casa. Es posible que ni siquiera exista una
Corporacin Gleisner. Copias informticas de cerebros humanos? A m me suena un poco
raro.
Unas manos fuertes me agarran de los brazos y las piernas, me levantan de la camilla y me
dan vueltas. Cuando todo se para y vuelvo a ver claro, me encuentro tumbado de espaldas, los
ojos clavados en un pequeo y distante rectngulo de cielo azul claro.
Puedo ver cmo Alice se inclina y tira un puado de tierra. Dara lo que fuera por
consolarla, pero no puedo moverme ni hablar. Cmo podra importarme tanto si no la
quisiera, si nunca fue real? Otros miembros del cortejo fnebre arrojan ms tierra. La tierra no
parece tocarme, pero el cielo desaparece poco a poco.
Quin soy? Qu s de cierto sobre el hombre que se despertar dentro del robot? Hago
un esfuerzo por encontrar un solo hecho verdico sobre l, pero al analizarlo todo se vuelve
confuso, todo son dudas.
Alguien salmodia:
De las cenizas a las cenizas, del coma al coma.
Espero en la oscuridad; nunca he tenido tanto fro.
Luz y movimiento palpitan a mi alrededor. Los vrtices irisados, los remolinos de los sueos
de transicin, serpentean por el suelo como gusanos luminosos; como si partes de mi cerebro
en descomposicin confundieran su propia destruccin con la qumica del pensamiento, como
si reinterpretaran su desintegracin desde dentro, sin que las distraigan ni los sentidos, ni la
memoria, ni la verdad.
Enredndose en la tela de sus propias ilusiones y confundiendo la muerte con algo
completamente distinto.

Fuego plateado
Cuando recib la llamada de John Brecht desde Maryland estaba en casa, en el despacho,
corrigiendo trabajos de la asignatura de Epidemiologa. Era una llamada en tiempo real, no un
mensaje educado con el que lidiar cuando me conviniese. Me haba acostumbrado a pensar en
el coronel Brecht como mi antiguo jefe. Por lo visto, me haba apresurado al hacerlo.
Hemos encontrado una pequea anomala del tipo fuego plateado que creo que puede
interesarte, Claire. Una pequea seal en la transformada de autocorrelacin que no
desaparece. Y viendo que ests de vacaciones...
Mis alumnos estn de vacaciones. Yo tengo que seguir trabajando.
Creo que la universidad de Columbia puede encontrar a alguien que se haga cargo de
esas minucias por una o dos semanas.
Me qued mirndole en silencio un rato, sopesando si decirle que buscase a otra persona
que se hiciera cargo de sus propias minucias.
De qu estamos hablando exactamente?
Un rastro dbil dijo con una sonrisa. Rozando lo que podra ser algo digno de
consideracin. Tu especialidad.
Un mapa apareci en la pantalla. Su rostro se minimiz hasta ocupar una pequea parte de
ella.
Parece que nace en Carolina del Norte, como por Greensboro, y se dirige hacia el oeste.
El mapa estaba salpicado de puntos que indicaban las ubicaciones de los casos de fuego
plateado ms recientes. El cdigo de colores haca referencia al tiempo transcurrido desde un
dia de infeccin ideal, y los puntos estaban posicionados dondequiera que el paciente se
hubiese encontrado en ese momento. Sabiendo lo que tena que buscar, poda distinguir una
vaga progresin espectral que cortaba las florescencias esparcidas de los brotes localizados:
una especie de rastro como un arco iris borroso que iba del rojo al violeta y se disolva en una
nube de incertidumbre justo al oeste de Knoxville, Tennessee. Aun as... Si entrecerraba los
ojos, poda discernir otra estructura, casi tan convincente, que bajaba desde Kentucky y
formaba un arco increblemente perfecto. Unos minutos ms y acabara viendo el rostro oculto
de Groucho Marx. El cerebro humano es demasiado bueno a la hora de buscar patrones; sin
rigurosas herramientas estadsticas estamos desvalidos, como animistas que creen ver
significado en cualquier corriente de aire con la que se topan.
Qu pinta tienen los nmeros? dije.
El valor P est al lmite confes Brecht. Pero aun as creo que merece la pena
echarle un vistazo.
La parte visible de este rastro hipottico abarcaba al menos diez das. La media deca que
tres das despus de verse expuesta al virus una persona estara muerta o en cuidados
intensivos, no conduciendo alegremente por el campo. En general, los mapas que representan
las rutas de infeccin precisas se parecen a paseos aleatorios con claras sendas de unos
cinco o diez kilmetros de largo; incluso viajando por aire, en el peor de los casos, la tendencia
es a generar un montn de focos pequeos dispersos. Si habamos dado con alguien que

estaba infectado pero no presentaba los sntomas, era algo que mereca la pena comprobar.
Desde ahora mismo tienes acceso directo a la base de datos de notificaciones dijo
Brecht. Te ofrecera nuestro anlisis provisional, pero estoy seguro de que t misma puedes
hacerlo mejor con los datos en bruto.
No te quepa duda.
Bien. Entonces puedes salir maana.

Me despert antes del amanecer e hice el equipaje en diez minutos mientras Alex me maldeca
en sueos. Entonces me di cuenta de que me sobraban tres horas y no tena absolutamente
nada que hacer, as que me arrastr de vuelta a la cama. Cuando me despert por segunda
vez, Alex y Laura ya se haban levantado y estaban desayunando.
Sin embargo, cuando me sent enfrente de Laura me pregunt si no estaba soando: uno
de esos sueos insidiosamente tranquilizadores del tipo no hace falta que te despiertes
porque ya ests despierto. Los brazos y la cara de mi hija adolescente estaban cubiertos de
smbolos alqumicos y zodiacales en tonos rojo, verde y azul iridiscente. Pareca un personaje
de una de esas espantosas pelculas que equiparan la RV con la psicodelia, y que hubiese sido
atacado por el software de efectos especiales.
Me devolvi la mirada desafiante, como dando por hecho que haba expresado mi
desaprobacin. Lo cierto era que todava no me haba dado tiempo a sentir ninguna emocin
tan prosaica y, para cuando lo hice, mantuve la boca completamente cerrada. Conociendo a
Laura, seguro que no eran falsos y no saldran con un simple lavado, pero no eran nada que
unos parches transdrmicos de enzimas no pudieran borrar con la misma precisin que los que
la haban pintado. Por mi bien, no dije ni mu: nada de psicologa inversa barata (Oh, no son
preciosos?), ni quejas (sinceras) sobre el asedio al que me vera sometida por parte de su
director si no desaparecan antes de que empezara el trimestre.
Sabas que Isaac Newton dedic ms tiempo a la alquimia que a la teora de la
gravedad? dijo Laura.
S. Sabas que tambin muri virgen? Los modelos que imitamos son geniales, no
crees?
A modo de advertencia, Alex me lanz una mirada de soslayo, pero no dijo nada. Laura
continu.
Hay toda una historia secreta de la ciencia que se ha censurado en la versin oficial. Un
conocimiento oculto que est saliendo a la luz ahora que todo el mundo tiene acceso a las
fuentes originales.
Era difcil saber cmo responder a eso con sinceridad y sin renegar. Sin alterarme dije:
T misma te dars cuenta de que casi todas esas historias ya haban salido a la luz
antes. Slo que result que tenan un inters limitado. Pero s, es fascinante ver algunos de los
callejones sin salida en los que se ha metido la gente.
Laura me sonri con desprecio.
Callejones sin salida!
Termin de recoger las migas de tostada que le quedaban en el plato, se levant y sali de

la habitacin como un resorte, como si acabara de ganar algn tipo de batalla.


Me he perdido algo? dije en tono lastimero. Cundo ha empezado todo esto?
Alex ni se inmut.
Creo que es sobre todo la msica. O ms bien tres chavales de diecisiete aos con una
piel artificialmente inmaculada y enormes lentillas marrones. Se hacen llamar Los Alquimistas...
S, conozco el grupo, pero la Nueva Hermtica es algo ms que msica pop para
adolescentes, es una secta de las grandes...
Hala, venga! se ri. No estuvo tu hermana enamoriscada del cantante de un grupo
de heavy metal medio satnico? Que yo recuerde, no acab clavando gatos negros a crucifijos
invertidos.
Nunca estuvo enamoriscada. Slo quera descubrir su secreto para tener un pelo tan
guay.
Laura est bien dijo Alex con firmeza. Reljate y vers cmo se le pasa. A no ser
que quieras comprarle un ejemplar de El pndulo de Foucault...
Lo ms seguro es que no pillara la irona.
Me dio un codazo en el brazo; la violencia era de broma, pero el enfado era de verdad.
Eso no es justo. Masticar y escupir la Nueva Hermtica en... seis meses como mucho.
Cunto le dur la cienciologa? Una semana?
La cienciologa es un simple y vulgar galimatas. La Nueva Hermtica puede explotar
cinco mil aos de aderezo cultural. Es tan insidiosa como el budismo o el catolicismo: existe
una tradicin, existe toda una esttica...
S me cort Alex, y en seis meses se dar cuenta de que uno puede apreciar la
esttica sin tener que tragarse las patraas. Slo porque la alquimia fuera un callejn sin
salida, no significa que no siga siendo elegante y fascinante... pero el que sea elegante y
fascinante no la convierte en verdadera.
Me qued pensando sobre lo que acababa de decir Alex, luego me inclin y le di un beso.
Odio cuando tienes razn: siempre haces que parezca tan obvio. Soy demasiado
protectora, verdad? No me necesita para darse cuenta de algo as.
Lo sabes bien.
Le ech un vistazo a mi reloj.
Mierda. Puedes llevarme a La Guardia? A esta hora ya no pillo un taxi.

Al principio de la pandemia mov algunos hilos y consegu que un grupo de mis alumnos
observara de cerca a un paciente de fuego plateado. Me pareca que nos habamos
equivocado al sumergirnos en las abstracciones de los mapas y los grficos, los modelos
numricos y las extrapolaciones (por muy vitales que fueran en la batalla contra el virus), sin
ser testigos de los efectos fsicos reales en un ser humano concreto.
No tuvimos que ponernos trajes especiales para protegernos del peligro biolgico. El joven
estaba tumbado en una habitacin hermtica acristalada. Unos tubos le aportaban oxigeno,
agua, electrolitos y nutrientes, junto con antibiticos, antipirticos, inmunosupresores y
calmantes. No haba cama, ni colchn. El paciente se hunda en un gel de polmero

transparente: una especie de flotador semislido que reduca las lceras por presin y drenaba
la sangre y los fluidos linfticos que supuraban por lo que sola ser su piel.
Para mi propia sorpresa, en silencio y por un instante, derram unas cuantas lgrimas tibias
de rabia. Una rabia que se disipaba en el vaco: saba que no era culpa de nadie. La mitad de
los alumnos tenan titulacin mdica, pero si acaso parecan ms afectados que los
estadsticos novatos que nunca haban pisado una sala de urgencias o un quirfano, tal vez
porque podan imaginarse mejor que nadie cmo se habra sentido el hombre si no hubiera
tenido el crneo lleno de opiceos.
El nombre oficial de la enfermedad era esclerodermia sistmica viral fibrtica; pero ESVF
era impronunciable, y al parecer los ojos de la gente hacan chiribitas si un presentador del
telediario pronunciaba cuatro palabras completas seguidas. Yo utilizaba el nuevo nombre como
todo el mundo, pero nunca dej de odiarlo. Era un poco demasiado potico.
Cuando el virus del fuego plateado infectaba los fibroblastos del tejido conectivo
subcutneo, los sobreexcitaba haciendo que produjeran cantidades ingentes de colgeno, en
una variante transcrita desde el gen normal pero ensamblada con imperfecciones. Esta
protena desnaturalizada formaba placas slidas en el espacio extracelular, lo que alteraba el
flujo de nutrientes hacia la dermis superior que finalmente se haca tan abultada que acababa
rompindose. El fuego plateado te despellejaba desde dentro. Quiz una buena estrategia
para liberar grandes cantidades de virus, aunque nadie saba en qu momento haba dado con
el truco. Todava no se haba encontrado el supuesto animal husped en que viva, de forma
benigna o no, la cepa madre.
Era plateado por el blanco enfermizo del brillo linftico de las placas de colgeno; la
fiebre, la respuesta autoinmune y la sensacin de ser quemado vivo eran el fuego. Por
suerte el dolor no poda durar mucho en ningn caso. El tratamiento paliativo estndar del
Primer Mundo inclua una anestesia profunda constante; y si no tenas acceso a ese nivel de
intervencin altamente tecnolgica, entrabas rpidamente en estado de shock y moras.
Dos aos despus de que aparecieran los primeros brotes seguamos sin saber el origen
del virus, una vacuna seguia siendo una posibilidad remota, y aunque era posible mantener a
los pacientes con vida casi de forma indefinida, todos los intentos de cura que se haban hecho
purgando el virus del cuerpo y trasplantando piel cultivada haban fracasado.
Cuatrocientas mil personas se haban infectado en todo el mundo; nueve de cada diez
estaban muertas. Lo irnico era que el contagio rpido debido a la malnutricin prcticamente
habia eliminado el fuego plateado de los pases ms pobres. La mayora de los brotes en
frica se autoinmolaban nada ms producirse. Los Estados Unidos no slo tenan ms
vctimas hospitalizadas con respiracin asistida per cpita que cualquier otro pas, tambin se
encaminaban al primer puesto en la lista de la tasa de casos nuevos.
Un apretn de manos o incluso un simple trayecto en un autobs atestado de gente era
suficiente para transmitir el virus. Caso por caso la probabilidad era baja, pero todo se
sumaba. Lo nico que funcionaba a medio plazo era aislar a los portadores potenciales, y
hasta la fecha pareca que nadie poda estar infectado y permanecer sano por mucho tiempo.
Si el rastro que haban encontrado los ordenadores de Brecht era algo ms que un

espejismo estadstico, cortarlo de raz podra salvar docenas de vidas y llegar a entenderlo
podra salvar miles.

Era casi medioda cuando el avin aterriz en el aeropuerto Triad, a las afueras de
Greensboro. Me estaba esperando un coche de alquiler. Apunt con la agenda al salpicadero
para transmitirle mi perfil y esper a que los asientos y los controles se ajustaran un poco, los
actuantes piezoelctricos zumbando en todo momento. Cuando sala marcha atrs del
aparcamiento el estreo se arranc con una improvisacin relajante y un ttulo inexpresivo
apareci en la pantalla: Msica para salir de un aeropuerto un 11 de junio de 2008.
De camino a la ciudad me impresion la cantidad de grandes plantaciones de tabaco que
se vean desde la carretera. La renacida mala hierba se extenda por todas partes y no se
libraban ni los suburbios. La irona se haba convertido en un clich, pero aun as era chocante
ver la realidad de primera mano: aunque por fin la nicotina empezaba a seguir los pasos de la
absenta, se cultivaba ms tabaco que nunca porque resultaba que el virus del mosaico del
tabaco era un vector extremadamente adecuado y efectivo para la introduccin de nuevos
genes. Las hojas de estas plantas se cargaban con productos farmacuticos o antgenos para
vacunas, y valan veinte veces ms que sus ancestros no alterados en su momento de mayor
demanda.
Faltaba casi una hora para mi primera cita, as que conduje por la ciudad en busca de algn
sitio para comer. Desde la llamada de Brecht haba estado muy tensa, tanto que incluso me
sorprenda lo bien que me senta por haber llegado. Tal vez slo tena que ver con el hecho de
estar viajando hacia el sur, con el repentino y ligero cambio en el ngulo de la luz; una especie
de equivalente latitudinal y beneficioso del desfase horario. Era cierto que comparado con
Nueva York todo el centro de Greensboro irradiaba una luminosidad positiva, los edificios
modernos de tonos pastel en curiosa armona con los edificios histricos que se conservaban
en perfecto estado.
Acab en una pequea cafetera comindome unos sndwiches y volviendo a repasar mis
notas de manera obsesiva. Haban pasado siete aos desde la ltima vez que haba salido del
laboratorio para hacer algo parecido y no tena mucho tiempo para cambiar el chip de terica a
investigadora.
En la ltima quincena haba habido cuatro casos nuevos de fuego plateado en Greensboro.
Haca tiempo que las autoridades sanitarias, fueran de donde fueran, haban dejado de intentar
establecer el curso de la infeccin de cada nuevo caso; dada la facilidad con la que se
transmita y la imposibilidad de preguntar directamente a los pacientes, era un proceso muy
trabajoso del que se obtenan pocos resultados tangibles. La estrategia ms til no era
rehacer los pasos de la vctima, sino poner en cuarentena a la familia, a los compaeros de
trabajo y al resto de los conocidos de cada nuevo caso, durante una semana
aproximadamente. Los portadores podan contagiar el virus los dos o tres primeros das, como
mucho, antes de ponerse claramente enfermos; no era necesario ir a buscarlos. El rastro con
forma de arco iris de Brecht era o bien una excepcin a esta regla... o bien una oleada de
casos nuevos que se propagaban de una ciudad a otra sin un portador nico.

Greensboro tena alrededor de un cuarto de milln de habitantes, aunque la cifra dependa


de dnde pusiera uno los limites. Carolina del Norte nunca haba conocido una fiebre por la
construccin. De hecho, en los ltimos aos el crecimiento en las zonas rurales haba sido
mayor que en las grandes ciudades y el movimiento de los micropoblados se haba extendido
rpidamente en la zona, por lo menos tanto como en la costa oeste.
Visualic un mapa de curvas de densidad de poblacin en mi agenda. Incluso Raleigh,
Charlotte y Greensboro apenas se elevaban sobre el ondulante fondo de las zonas rurales, y
slo los Apalaches dibujaban una profunda brecha en esta topografa invertida. Cientos de
nuevas comunidades diminutas salpicaban el mapa entre las ya numerosas poblaciones
establecidas. Estrictamente hablando los micropoblados no eran autosuficientes, pero, ms
all de toda duda, estaba claro que eran tecnoecolgicos; utilizaban tecnologa fotovoltaica,
realizaban tratamientos de aguas locales a pequea escala y, en vez de las tpicas conexiones
a servicios centralizados, tenan enlaces por satlite. La mayora de sus ingresos provenan de
la industria cultural: software, diseo, msica, animacin.
Activ una transparencia que mostraba la magnitud de los flujos de poblacin a una escala
temporal adaptada al fuego plateado. Las carreteras y autopistas principales refulgan en rojo
y los pueblos se conectaban con la madeja principal mediante sus respectivos capilares ms
finos... pero los micropoblados desaparecan prcticamente del mapa: todo el mundo
trabajaba desde casa. Por tanto no era tan extrao que un brote espordico de fuego plateado
se hubiese extendido siguiendo la interestatal en lugar de expandirse con la clsica trayectoria
errtica por todo este territorio ms o menos populoso.
Con todo... el motivo de mi presencia aqu era encontrar lo que ninguna simulacin de
ordenador poda decirme: si las presunciones en las que se basaban tenan serias lagunas o
no.

Sal de la cafetera y me puse manos a la obra. Los cuatro casos procedan de cuatro familias
distintas. Tena por delante una larga jornada.
Ninguna de las personas que entrevist estaba en cuarentena, pero todas seguan
conmocionadas en cierta medida. El fuego plateado golpeaba como un relmpago: no habas
tenido tiempo de asimilar lo que estaba pasando cuando un nio o un padre, un cnyuge o un
amante perfectamente sanos se moran prcticamente delante de tus narices. Lo ltimo que
necesitabas era que un perfecto desconocido te interrogara durante dos horas.
Para cuando llegu a la ltima familia estaba anocheciendo. El entusiasmo que pudiera
haber sentido por estar trabajando de nuevo a pie de calle haca tiempo que se me haba
pasado. Me qued sentada un rato en el coche, mirando fijamente el jardn inmaculado y las
cortinas de encaje, escuchando los grillos, deseando no tener que entrar y plantarme delante
de esta gente.
Diane Clayton daba clases de matemticas en el instituto; Ed, su marido, era un ingeniero
que haca el turno de noche en la compaa elctrica local. Tenan una hija de trece aos,
Cheryl. Mike, de dieciocho, estaba en el hospital.
Me sent con los tres, pero fue la seora Clayton quien ms habl. Fue paciente y corts

conmigo de una forma escrupulosa, pero, despus de un rato, qued claro que segua en una
especie de nube. Contestaba cada pregunta con calma y consideracin, pero yo no tena
forma de saber si saba lo que estaba diciendo o si slo se estaba dejando llevar en piloto
automtico.
El padre de Mike no era de gran ayuda, pues su turno de trabajo lo haba mantenido
desfasado con respecto al resto de la familia. Intent cruzar la mirada con Cheryl, animndola
a que hablara. Era absurdo, pero mientras lo haca me sent culpable, como si hubiera venido
hasta aqu para venderle a la familia algn producto basura y ahora estuviera intentando
saltarme la resistencia de los padres.
Veamos... El martes por la noche seguro que se qued en casa?
Tena que rellenar una tabla con los movimientos de Mike Clayton antes de que aparecieran
los sntomas, hora por hora. Era una rutina impertinente y minuciosa propia de la Gestapo que
haca que los buenos tiempos en que slo tenamos que pedir una lista de parejas sexuales y
fluidos intercambiados parecieran idlicos.
S, as es. Diane Clayton cerr los ojos y volvi a recordar lo acontecido aquella noche
. Estuve viendo la tele un rato con Cheryl y luego me fui a la cama como a... las once. Todo
ese tiempo Mike deba de estar en su cuarto.
Estaba de vacaciones (estudiaba en la UNC de Greensboro), por lo que no tena motivo
para pasarse las noches estudiando, pero podra haber estado socializando electrnicamente
o viendo una pelcula.
Cheryl me lanz una mirada insegura y luego dijo tmidamente:
Creo que sali.
Su madre se volvi hacia ella frunciendo el ceo.
El martes por la noche? No!
Tienes idea de adonde pudo ir? le pregunt a Cheryl.
A algn club nocturno, creo.
Lo mencion l?
Estaba vestido para eso dijo encogindose de hombros.
Pero no dijo dnde?
No.
Podra haber sido algn otro sitio? A casa de un amigo? Una fiesta?
Mis datos decan que en Greensboro no haba ningn club nocturno que abriera los martes.
Cheryl se lo pens.
Dijo que iba a bailar. Es todo lo que dijo.
Me volv hacia Diane Clayton. La habamos dejado al margen y estaba claramente
enfadada.
Sabe con quin podra haber salido?
Si Mike tena una relacin estable con alguien no lo haba mencionado, pero me dio los
nombres de tres viejos amigos del colegio. No dej de pedirme disculpas por su negligencia.
Est bien dije. De verdad. Nadie puede acordarse de todos los detalles.
Una hora ms tarde, cuando me march, segua angustiada. El que su hijo hubiera salido

de casa sin decrselo o el hecho de que se lo hubiera dicho y se le hubiera olvidado


pareca (de algn modo) ser el motivo de toda la tragedia.
En parte me senta responsable por su angustia, aunque no vea cmo poda haber llevado
el asunto de otro modo. En el hospital le habran ofrecido el asesoramiento psicolgico que
necesitaba; no era ni mucho menos mi trabajo. Adems, seguro que tena por delante ms de
lo mismo. Si empezaba a tomrmelo como algo personal acabara hecha polvo en cuestin de
das.
Consegu localizar a los tres amigos antes de las once (lo ms tarde que me atreva a
llamar a nadie), pero ninguno de ellos haba estado con Mike el martes por la noche, ni tenan
idea de dnde poda haber estado. En cambio me ayudaron a confirmar otros detalles. Al final
me pas casi dos horas sentada en el coche haciendo llamadas.
Puede que hubiera habido una fiesta, puede que no. Puede que hubiese sido el pretexto
para otra cosa; las posibilidades eran infinitas. Las tablas llenas de huecos eran el pan de
cada da; me poda haber pasado un mes entero en Greensboro intentando rellenarlos, sin
conseguirlo. Si el hipottico portador haba estado en esta hipottica fiesta (y estaba claro que
los otros tres miembros de los Cuatro de Greensboro no: todos estaban bien localizados esa
noche), tendra que retomar el rastro ms adelante.
Me registr en un motel y me tumb un rato. Escuchaba el ruido del trfico en la
interestatal. Pensaba en Alex y en Laura, e intentaba imaginarme lo inimaginable.
Pero a ellos no les poda pasar. Ellos eran mos. Yo los protegera.
Cmo? Mudndonos a la Antrtida?
El fuego plateado no era tan frecuente como el cncer, las enfermedades cardiovasculares
o las muertes por accidente de trfico. En algunas ciudades era menos frecuente que las
heridas por arma. Pero no haba ninguna estrategia para evitarlo, a no ser el aislamiento fsico
total.
Y Diane Clayton se torturaba por no haber sido capaz de mantener encerrado a su hijo de
dieciocho aos durante las vacaciones de verano. Se preguntaba una y otra vez: Qu he
hecho mal? Por qu ha tenido que pasar? Por qu me estn castigando de este modo?.
Debera habrmela llevado aparte un momento, debera haberla mirado directamente a los
ojos y haberle recordado: No es culpa suya! No poda hacer nada por evitarlo!.
Podra haberle dicho: Simplemente pas. El sufrimiento de la gente no tiene un motivo
aparente. No hay que extraer ningn sentido de la vida arruinada de su hijo. No tiene ningn
significado. Slo es un baile aleatorio de partculas.

Me despert temprano y me salt el desayuno. A las 7:30 conduca por la 1-40 en direccin
oeste. Pas por Winston-Salem sin detenerme; un par de personas se haban infectado
recientemente, pero haba sido haca tan poco que no formaban parte del rastro.
Las horas de sueo me haban sentado muy bien y mi pesimismo haba desparecido. La
maana era fresca y clara y el campo era increble, o al menos lo era en aquellos lugares
donde no haba montonas plantaciones de biotecnologa; o peor an, campos de golf.
De todas formas estaba claro que algunas cosas haban cambiado para mejor. Fue en la 1-

40 hace ms de veinte aos cuando escuch por primera vez a un locutor radiofnico
predicar el evangelio de odio de los ochenta: el SIDA como instrumento de Dios, el VIH como
el virus justiciero enviado desde el Cielo para castigar a adlteros, yonquis y sarasas. (Por
entonces yo era joven e impulsiva; me par en la primera salida, llam a la emisora y le grit
una serie de improperios a una pobre recepcionista.) Pero los defensores de esta sutil teologa
curiosamente haban tenido la boca cerrada desde que una lnea celular inmortalizada derivada
de la mdula sea de una prostituta keniata demostr ser ms que una rival para el arma
secreta de la deidad omnipresente. Y si bien no poda decirse que el fundamentalismo cristiano
estuviera precisamente muerto y enterrado, s poda afirmarse que su base de poder estaba
en franca decadencia. Era como si la clase de ignorancia y aislamiento que lo sustentaban no
pudieran sobrevivir ante la avalancha de informacin.
Obviamente haca tiempo que las emisoras de radio locales se haban mudado a la red,
evangelistas incluidos. Las viejas frecuencias se haban quedado mudas y yo no tena
cobertura para conectarme a la bestia de 20.000 canales... pero el coche contaba con un
enlace por satlite. Encend la agenda con la esperanza de encontrar alguna buena noticia, por
pequea que fuera.
Haba programado a Ariadna, mi buscador, para que localizara referencias al fuego
plateado en todos los medios de comunicacin disponibles. Tal vez slo fuera puro
masoquismo, pero la sombra distorsionada que la pandemia real proyectaba en los bajos del
espacio meditico ejerca sobre m una malsana fascinacin: los rumores y la desinformacin,
la histeria, la explotacin.
Los puntos de vista de los tabloides, como de costumbre y como caba esperar, eran
estpidos: el fuego plateado era una enfermedad venida del espacio / el resultado inevitable de
aadir flor al agua potable / el motivo de que algunas celebridades hubieran desaparecido de
la escena pblica. Se ofrecan tres modos de transmisin falsos: hoy tocaban los tampones, el
zumo de naranja mexicano y (otra vez) los mosquitos. Como era de rigor se haban juntado
unas cuantas vctimas jvenes con sus correspondientes fotografas de antes de la infeccin
y sus respectivas familias deseosas de romper a llorar delante de las cmaras. Un nuevo siglo,
la misma mierda de siempre.
Sin embargo, el artculo ms rocambolesco que apareca en el ltimo barrido de Ariadna no
era en absoluto el tpico material de tabloide. En un programa llamado The Terminal Chat
Show (los jueves a las 23:00 GMT en la cadena britnica Channel 4) entrevistaban a un
acadmico canadiense, James Springer, que estaba de gira por el Reino Unido (en carne y
hueso) promocionando su nuevo hipertexto, Los cibersutras.
Springer era un tipo magnnimo de mediana edad que se estaba quedando calvo. Lo
presentaron como profesor adjunto de Teora de la universidad de McGill. Por lo visto slo los
reduccionistas recalcitrantes se preguntaban: Teora de qu?. Su especialidad fue descrita
como ordenadores y espiritualidad, pero por razones que se me escapaban se peda su
opinin acerca del fuego plateado.
Lo que hay que destacar insisti en un tono suave es que el fuego plateado es la
primera plaga de la Era de la Informacin. El SIDA fue sin duda postindustrial y

postmodernista, pero su aparicin es anterior a la emergencia de una autntica sensibilidad


cultural propia de la Era de la Informacin. En mi opinin, el SIDA personificaba el zeitgeist
negativo del materialismo occidental enfrentado a la inevitable crisis de confianza de fin de
siglo. Pero en el caso del fuego plateado creo que podemos abrazar abiertamente metforas
mucho ms positivas para esta llamada enfermedad.
Entonces... tiene esperanzas de que las vctimas del fuego plateado no sufran la
estigmatizacin y la histeria que acompaaron al SIDA? pregunt el entrevistador con
cautela.
Springer asinti alegremente.
Por supuesto! Los avances en el anlisis cultural han sido notables desde entonces!
Quiero decir, si una novela como Ciudades de la noche roja de Burroughs hubiese calado ms
hondo en el subconsciente colectivo cuando fue publicada, todo el desarrollo de la plaga del
SIDA podra haber sido completamente distinto... y eso es un tema candente para la
asignatura de Anlisis de la Ucrona, que uno de mis doctorandos est desarrollando en este
momento. Pero no cabe duda de que las formas culturales de la Era de la Informacin nos han
preparado a conciencia para el fuego plateado. Cuando veo cosas como las raves
tecnoanarquistas por todo el planeta, los cmics de cromos de tatuajes y las implantaciones de
escritorio del Dalai Lama a precios populares... me resulta evidente que el fuego plateado es
una secuencia de ARN que ha llegado en el momento oportuno. Si no existiera, habra que
sintetizarla!

Mi prxima parada era un pueblo llamado Statesville. Un hermano y una hermana que todava
no haban cumplido los veinte, Ben y Lisa Walker, y el novio de la hermana, Paul Scott,
estaban en el hospital de Winston-Salem. Las familias acababan de volver a casa.
Lisa y Ben vivan con su padre viudo y con un hermano de nueve aos. Lisa trabajaba en
una tienda del pueblo, con la duea, quien no presentaba ningn sntoma. Ben trabajaba en una
planta de obtencin de vacunas y Paul Scott estaba en paro y viva con su madre. Todo
indicaba que Lisa se haba infectado la primera de los tres. En teora, bastaba con que las
pieles se rozaran de forma fortuita cuando una tarjeta de crdito cambiaba de manos, aunque
la posibilidad de transmisin era de una entre cien. En las grandes ciudades algunas personas
que trataban directamente con el pblico haban empezado a llevar guantes, y algunos (podra
decirse que paranoicos) usuarios del transporte pblico no dejaban al descubierto ni un
centmetro cuadrado de piel por debajo del cuello, incluso en pleno verano. Pero el riesgo total
era tan pequeo que eran pocas las estrategias de este tipo que se haban extendido.
Interrogu al seor Walker lo ms educadamente posible. Los movimientos de sus hijos
durante la mayor parte de la semana eran como los de un mecanismo de relojera: el nico
momento durante la ventana de infeccin en que no haban estado en casa o en el trabajo era
el jueves por la noche. Los dos haban salido hasta la madrugada, Lisa haba ido a ver a Paul,
Ben haba estado con su novia, Martha Amos. No estaba seguro de si las parejas se haban
quedado en casa o haban salido, pero una noche entre semana no haba mucho que hacer en
el pueblo, y no haban mencionado que fueran a coger el coche para salir fuera.

Llam a Martha Amos. Me cont que Ben y ella haban estado en su casa, solos, hasta
ms o menos las dos. Puesto que ella no estaba infectada, supuestamente Ben habra cogido
el virus de su hermana ms tarde... y Lisa o bien se habra infectado de Paul esa misma
noche, o al revs.
Segn su madre, Paul apenas haba salido de casa en toda la semana, lo que lo converta
en un punto de entrada poco probable. Statesville pareca un caso muy coherente: de un
cliente a Lisa en la tienda (jueves por la tarde), de Lisa a Paul (jueves por la noche), de Lisa a
Ben (viernes por la maana). Lo siguiente sera preguntarle a la duea de la tienda si
recordaba algo sobre los clientes forasteros de ese da.
Pero entonces la seora Scott dijo:
El jueves por la noche Paul estuvo en casa de la familia Walker hasta tarde. sa es la
nica vez que sali que yo recuerde.
Fue a ver a Lisa? No vino ella aqu?
No. Se fue a casa de los Walker como a las ocho y media.
Y se iban a quedar en casa? No tenan ningn plan especial?
Paul no tiene mucho dinero, sabe. No pueden permitirse salir muy a menudo; no les
resulta fcil.
Hablaba con un tono relajado y confiado, como si la relacin, con todas sus pequeas
tribulaciones, simplemente se hubiese visto interrumpida de forma temporal. Esperaba que
tuviera a alguien cerca para apoyarla cuando la verdad la golpeara en un par de das.
Fui a la casa de Martha Amos. No le haba prestado toda mi atencin cuando habl con ella
por telfono; ahora poda darme cuenta de que no se encontraba muy bien.
Por casualidad no te contara Ben adonde fue su hermana con Paul Scott el jueves por
la noche? le pregunt.
Se me qued mirando fijamente, inexpresiva.
Lo siento. S que es impertinente por mi parte, pero nadie ms parece saberlo. Si
puedes recordar cualquier cosa que mencionara, podra ser de mucha ayuda.
Me dijo que dijera que estuvo conmigo dijo Martha. Siempre le he cubierto las
espaldas. Su padre nunca lo habra... aprobado.
Un momento. Ben no estuvo contigo el jueves por la noche?
Fui con l un par de veces. Pero no es mi rollo. La gente est bien, pero la msica es una
mierda.
Adonde? Te refieres a algn bar?
No! A los poblados. El jueves por la noche Ben, Paul y Lisa fueron a los poblados.
De repente se me qued mirando, fijndose en m por primera vez desde que llegu; creo
que al fin se dio cuenta de que lo que me haba contado hasta ahora no tena mucho sentido
Montan Acontecimientos. Que en realidad son slo fiestas para bailar. No es gran
cosa. Slo que... el padre de Ben pensara que todo tiene que ver con drogas. Y no es as.
Se cubri la cara con las manos. Pero fue all donde pillaron el fuego plateado, verdad?
No lo s.
Estaba temblando; me acerqu y le toqu el brazo. Levant la vista y me dijo cansada:

Sabe lo que ms me duele?


Qu?
Que no fui con ellos. No dejo de pensar: Si hubiera ido con ellos todo habra ido bien.
No lo hubiesen cogido. Yo los habra protegido.
Se me qued mirando a la cara, como buscando una pista de lo que podra haber hecho. Al
fin y al cabo yo iba persiguiendo al fuego plateado, no? Tena que haber sido capaz de
decirle exactamente cmo podra haber mantenido alejada la maldicin: qu magia no haba
utilizado, qu sacrificio no haba hecho.
Ya me haba visto en esta situacin miles de veces, pero segua sin saber qu decir. La
inmediatez del sufrimiento bastaba para desbaratar cualquier apariencia de comprensin: La
vida no es una alegora teatral. La enfermedad slo es enfermedad; no oculta ningn
significado. No hay dioses a los que les hemos fallado, no hay espritus elementales con los
que no hemos sabido regatear. Cualquier persona adulta cuerda lo saba... pero lo saba
superficialmente. En cierta medida, todava no habamos asumido la verdad ms dura de
todas: que el universo es impasible.
Martha se abraz a s misma, mecindose muy despacio.
S que pensar as es una locura. Pero me duele igual.

Me pas el resto del da intentando encontrar a alguien que pudiera contarme algo ms sobre
el Acontecimiento del jueves por la noche (como por ejemplo dnde haba tenido lugar
exactamente; haba por lo menos cuatro opciones en un radio de 20 kilmetros). No tuve
suerte. Pareca que la cultura de los micropoblados era para paladares muy selectos, y los
tres nicos entusiastas de Statesville ahora estaban incomunicados. Las drogas no eran el
problema para la mayora de la gente con la que habl; sencillamente opinaban que los
habitantes de los poblados eran unos fanticos de la tecnologa aburridos con un gusto psimo
en msica.
Una noche ms, un motel ms. Esto empezaba a parecerse a los viejos tiempos.
El jueves por la noche Mike Clayton haba ido a bailar a alguna parte. Habra ido a los
poblados? Lo ms probable es que no hubiese llegado hasta Statesville, pero algn
desconocido un turista tal vez podra haber estado fcilmente en ambos Acontecimientos:
el martes por la noche cerca de Greensboro, el jueves por la noche cerca de Statesville. Si
esto era cierto, reducira las posibilidades de forma considerable, por lo menos comparado
con el nmero de personas que simplemente haban pasado por ambos sitios.
Me tir un rato estudiando mapas de carreteras, intentando decidir qu poblado sera ms
fcil aadir al itinerario del da siguiente. Busqu en las guas alguna pgina web sobre la vida
nocturna de los poblados. No encontr ninguna, pero eso no quera decir nada. Estaba claro
que la direccin, difundida de forma electrnica, le haba llegado a cualquiera que estuviera
interesado. En realidad no importaba a qu poblado me dirigiera, en cualquiera de ellos habra
media docena de personas que a buen seguro lo sabran todo sobre los Acontecimientos.
Me fui a la cama alrededor de la medianoche, pero volv a coger la agenda para echarle un
vistazo a Ariadna. El fuego plateado empezaba a ser popular: ficcin audiovisual. Se haca una

referencia a la enfermedad en el ltimo episodio del exitoso drama de ciencia-ficcin de la


NBC, mpatas msticas mutiladas en el espacio-N.
Haba odo hablar de la serie, pero no la haba visto nunca, as que le ech un vistazo
rpido al episodio piloto. No conoces la primera ley de la navegacin estelar! Pdele a un
ordenador que resuelva ecuaciones en una hipergeometra de 17 dimensiones... y su mente
rgida y lineal estallar como un diamante que se ha dejado caer en un agujero negro! Slo
unas monjas budistas siamesas con poderes telepticos y cinturn negro sptimo dan y la
suficiente autodisciplina para amputarse sus propias piernas a hachazos, podran si acaso
albergar la esperanza de llegar a dominar las dotes intuitivas necesarias para navegar por las
traicioneras fluctuaciones cunticas del espacio-N y rescatar a la flota varada!
Dios mo, capitn, tiene usted razn, pero, dnde vamos a encontrar...?
EMM se desarrollaba en el siglo XXII, pero la referencia al fuego plateado no era ningn
anacronismo chapucero. Nuestras heronas cometen un fallo de clculo en un complicado salto
transgalctico (respirando en la direccin contraria durante el recitado de un mantra crucial), y
acaban con sus huesos en el San Francisco de nuestros das. All, un nio pequeo y su perro
que huyen de unos matones de la mafia les ayudan a reparar un componente vital de su fuente
de energa tntrica. Despus de humillar a los asesinos con una demostracin perfectamente
coreografiada de artes marciales sin piernas en el andamiaje de un rascacielos en
construccin, localizan a la madre del chico en un hospital, donde descubrimos que est
infectada con fuego plateado.
Llegados a este punto los ngulos de la cmara se vuelven esquivos. Los pocos planos en
los que se vislumbra la carne de la paciente son una fantasa asptica de marfil brillante, terso
y seco.
El chico (cuyo padre, que trabajaba de contable para la mafia y acababa de ser
descuartizado, le haba ocultado la verdad) rompe a llorar al verla. Pero las EMMs se
muestran filosficas:
Estas doctoras y enfermeras bienintencionadas te dirn que tu madre ha sido vctima de
un horrible destino... pero con el tiempo todos llegarn a entender la verdad. El fuego plateado
es lo ms cerca que podemos estar en este mundo del xtasis del no-ser. Slo puedes ver el
caparazn congelado de su cuerpo, pero por dentro, en el reino de shunyata, se est
produciendo una grandiosa y extraordinaria transformacin.
De verdad?
De verdad.
El chico se seca las lgrimas, suena el tema principal de la serie, el perro salta y le lame la
cara a todo el mundo. Risa catrtica a diestro y siniestro.
(Excepto, claro est, de la madre.)

Al da siguiente tena que visitar dos pueblos pequeos a lo largo de la autopista. El primer
paciente era un hombre divorciado de 45 aos, un tcnico de una fbrica textil. Ni su hermano
ni sus compaeros de trabajo me fueron de mucha ayuda: por lo que saban, durante el

periodo en cuestin, poda haber ido a una ciudad distinta (o a un poblado) cada noche.
En el pueblo siguiente haban fallecido una pareja de treinta y tantos y su hija de ocho aos.
Los sntomas debieron presentarse ms o menos al mismo tiempo para los tres y se
intensificaron ms rpido de lo normal porque ninguno consigui pedir ayuda.
El viernes por la noche iran a los poblados me dijo la hermana de la mujer sin titubear
. Es lo que solan hacer.
Y se llevaron a la hija?
Abri la boca para responder algo, pero se par en seco y se me qued mirando,
mortificada, como si yo estuviera culpando a su hermana por haber expuesto a la nia de
forma temeraria a un peligro horrible. A su espalda, sobre la repisa de la chimenea, haba
fotografas de los tres. Esta mujer haba encontrado sus cuerpos en plena desintegracin.
No hay un sitio ms seguro que otro dije amablemente. Slo lo parecen
retrospectivamente. Podran haberse infectado con el fuego plateado en cualquier parte. Yo
slo intento establecer el curso de la infeccin a posteriori.
Asinti lentamente.
Siempre se llevaban a Phoebe. Le encantaban los poblados; tena amigos en la mayora
de ellos.
Sabe a qu poblado fueron esa noche?
Creo que fue a Herdoto.
Despus, ya en el coche, lo encontr en el mapa. No quedaba mucho ms lejos de la
autopista que el que haba elegido slo por comodidad; pens que me dara tiempo a ir hasta
all y todava llegar al siguiente motel a una hora civilizada.
Hice clic sobre el puntito: la ventana informativa me dijo: Herdoto, condado de Catawba,
106 habitantes, fundado en 2004.
Ms dije.
Eso es todo dijo el mapa.

Paneles solares, antenas parablicas dobles, huertos, tanques de agua, edificios


prefabricados de forma rectangular... todos los componentes del poblado se podan encontrar
en casi cualquier finca rural grande. Lo sorprendente era verlos todos juntos en medio del
campo. A lo que ms se pareca Herdoto era a la versin de un artista del siglo XX de un
asentamiento pionero en algn planeta parecido a la Tierra, pero claramente aliengena.
El parking era una gran excepcin, discretamente oculto detrs de los enormes bancos de
clulas fotovoltaicas. Slo haba un autobs y un par de coches, pero haba espacio para tal
vez un centenar de vehculos ms. Herdoto acoga visitantes alegremente; ni siquiera haba
un parqumetro para pagar.
A pesar de los edificios prefabricados, la distribucin no daba la sensacin de campamento
militar; los edificios se concentraban en torno a una plaza central siguiendo algn tipo de
simetra que se me escapaba, pero era evidente que no estaban dispuestos en hileras como
tiendas del ejrcito. Al entrar en la plaza pude ver que estaban jugando un partido de
baloncesto en una cancha adyacente. Los adolescentes jugaban y los nios ms pequeos

miraban. Era el nico indicio de vida evidente. Me acerqu sintindome un poco como una
intrusa, aunque se trataba de un espacio pblico como la calle principal de cualquier ciudad
normal. Me puse al lado de los otros espectadores y vi el partido un rato. Ningn nio me
dirigi la palabra, pero tampoco tuve la impresin de que me rechazaran abiertamente. Los
equipos estaban formados por chicos y chicas, y el juego era intenso pero amistoso. Los
chavales eran de ascendencia inglesa, africana y china. Haba odo rumores de que algunos
poblados estaban segregados en la prctica ni idea de lo que implicaba tal cosa, pero
bien podra haber sido slo propaganda.
El movimiento de los micropoblados haba despertado cierta polmica en sus inicios, pero
el estilo de vida no era precisamente radical. En torno a unas cien personas (que de todas
formas habran estado trabajando desde sus casas en pueblos y ciudades) juntaban sus
recursos y compraban algo de tierra barata en el campo, compensando la falta de servicios
con unos cuantos cachivaches tecnolgicos de vanguardia. Los residentes podan ser tanto
agentes de bolsa como artistas o msicos; y aunque a la postre cualquier tipo de clasificacin
siempre resultaba injusta, la mayora de los poblados se parecan ms a santuarios de yupis
que a comunas anarquistas.
Yo no podra haber soportado el aislamiento fsico por mucho ancho de banda que
tuviera, pero si la gente era feliz aqu, tanto mejor para ellos. Estaba dispuesta a admitir que
en cincuenta aos vivir en Queens se considerara infinitamente ms retorcido e inexplicable
que vivir en un sitio como Herdoto.
Una nia de unos seis o siete aos me dio unos golpecitos en el brazo.
Hola dije, dedicndole una sonrisa.
Est recorriendo el sendero de la alegra? me dijo.
Antes de que pudiera preguntarle qu quera decir, alguien grit:
Hola! Qu hay?
Me gir. Era una mujer (calcul que de unos veintitantos aos) que se tapaba los ojos para
protegerse del sol. Se acerc sonriendo y me tendi la mano.
Soy Sally Grant.
Claire Booth.
Llega un poco pronto para el Acontecimiento. No empieza hasta las 9:30.
Yo...
Si quiere comer en mi casa, es bienvenida.
Dud un segundo.
Es muy amable.
Diez dlares le parece bien? Es lo que le costara si abriera la cafetera; slo que esta
noche no ha habido reservas, as que no abrir.
Asent.
Bueno, psese a eso de las siete. Estoy en el nmero 23.
Gracias. Muchas gracias.
Me sent en un banco de la plaza, a la sombra del pabelln que tena enfrente, escuchando
los gritos que venan de la cancha de baloncesto. Saba que tena que haberle contado a la

seora Grant lo que haba venido a hacer aqu sin rodeos; haberle enseado la
documentacin, haberle hecho las preguntas que me dejara hacerle y haberme marchado.
Pero no averiguara ms quedndome para ver el Acontecimiento? De manera informal?
Incluso unas cuantas impresiones directas de primera mano del tipo de gente que acudira de
las poblaciones cercanas a un encuentro espontneo con los habitantes del poblado podra
serme til. Aunque estaba claro que el portador se haba ido hace tiempo, segua siendo una
oportunidad de conseguir un perfil aproximado del tipo de persona que estaba buscando.
No sin dificultad, tom una decisin. No haba ninguna razn para no quedarme a la fiesta,
ni ninguna necesidad de alterar y poner a la defensiva a los habitantes del poblado contndoles
lo que me traa entre manos.

Por dentro la casa de los Grant era ms parecida a un apartamento moderno y espacioso que
a una caja prefabricada que les haban enviado al quinto pino en el triler de un camin. De
forma inconsciente me haba esperado el desorden tpico de una caravana, demasiados
artilugios de confort por metro cbico que no dejaran espacio para respirar, pero haba
calculado la escala francamente mal.
El marido de Sally, Oliver, era arquitecto. Ella correga guas de viajes durante el da; lo de
la cafetera era una actividad adicional. Eran residentes fundadores, originarios de Raleigh;
todava no haba muchos inquilinos nuevos. Herdoto, me explicaron, era autosuficiente en
alimentos (vegetarianos) de primera necesidad, pero reciban entregas peridicas de todos los
productos de los que depende cualquier ciudad pequea. Los dos iban de vez en cuando a
Greensboro, o salan del estado, pero su rutina laboral era cien por cien teletrabajo.
Y cuando no est de vacaciones, Claire?
Trabajo en la administracin de la universidad de Columbia.
Tiene que ser fascinante.
Result ser una eleccin excelente; mis anfitriones cambiaron de tema hacia s mismos
inmediatamente.
Qu le hizo decidirse para mudarse aqu? le pregunt a Sally. Raleigh no es
precisamente la capital del crimen del pas.
Tambin me costaba creer que los precios de la vivienda hubiesen sido la causa.
Criterios espirituales, Claire respondi sin vacilar.
Entorn los ojos.
Oliver se ri con simpata.
No se preocupe, no se ha equivocado de sitio al venir aqu! Se dio la vuelta hacia su
mujer. Has visto su cara? Cualquiera dira que haba ido a parar a un enclave de
mormones o baptistas!
Utilizo la palabra en el sentido ms amplio, obviamente explic Sally disculpndose:
Ser conscientes de que tenemos que resensibilizarnos con respecto a la dimensin moral del
mundo que nos rodea.
Esto me dej igual de descolocada, pero era evidente que ella esperaba una respuesta
considerada de mi parte.

Y usted cree dije tmidamente que vivir en una pequea comunidad como esta hace
que sus responsabilidades cvicas sean ms claras, ms evidentes?
Bueno... s, supongo que s. Ahora Sally estaba confusa. Pero eso es slo poltica,
verdad? No tiene nada que ver con la espiritualidad. Quera decir... Levant las manos y
me lanz una mirada de complicidad. Slo quera decir, la razn por la que usted misma
est aqu! Vinimos a Herdoto con la intencin de encontrar, para toda la vida, lo que usted ha
venido a buscar por unas horas!

Mientras tomaba caf con Sally en la sala de estar o cmo empezaban a llegar los primeros
coches. Oliver se haba retirado con la excusa de una reunin urgente con un jefe de obra en
Tokio. Me dediqu a hablar de Alex y de Laura y cont algunas de mis historias de terror
tituladas Las peores experiencias sobre Nueva York jams contadas; algunas de ellas eran
ciertas. No era la falta de curiosidad lo que me impeda tantear a Sally sobre el
Acontecimiento, simplemente quera evitar que supiera que no tena ni idea de en qu me
haba metido. Cuando se excus un minuto recorr la habitacin con la mirada sin levantarme
de la silla buscando alguna seal de eso que ella haba venido a buscar aqu para toda la
vida. Slo me dio tiempo a fijarme en unas cuantas cartulas de CDs, la media docena que
estaba visible en una enorme estantera giratoria. La mayor parte parecan de msica y de
vdeos modernos de grupos que no conoca. Pero haba un ttulo que me result familiar: Los
cibersutras de James Springer.
Cuando los tres cruzamos la plaza y nos dirigimos al saln de actos del poblado una
estructura tipo granero que pareca un contenedor muy grande, yo ya estaba bastante
tensa. Haba unas cuarenta personas en la plaza, la mayora, aunque no todas, eran
adolescentes maduros o jvenes de veintipocos aos vestidos con las ropas de falso estilo
informal que se podan ver a la puerta de cualquier club nocturno del pas. Qu era lo que me
tema que iba a pasar? Slo porque Ben Walker no se lo pudiera contar a su padre y Mike
Clayton no se lo pudiera contar a su madre no significaba que hubiera acabado metida en una
nueva versin surea de Twin Peaks. Tal vez los chavales, aburridos, se escapaban a
hurtadillas a los poblados para meterse alucingenos en fiestas de baile: mi propia juventud
resucitada ante mis ojos, con drogas ms seguras y mejores espectculos de luces.
Segn nos acercbamos al saln un pequeo grupo de personas entraba por las puertas
automticas; pude atisbar la silueta de unos cuerpos recortados contra un remolino de luces y
el estruendo de la msica lleg a mis odos. Mi ansiedad empezaba a parecer absurda. A Sally
y a Oliver les gustaban los alucingenos, eso era todo... y al parecer los fundadores de
Herdoto haban decidido crear un ambiente agradable en el que usarlos. Pagu los 60 dlares
de la entrada sonriendo aliviada.
Dentro, las paredes y el techo relucan con intrincados dibujos: fractales multicolores de
bordes suavizados que oscilaban con la msica, como simulaciones gigantes de fluidos
turbulentos codificadas con colores que caan en cascada por unos trastes inmensos a una
velocidad de Mach 5. La gente que estaba bailando no proyectaba ninguna sombra; se trataba
de pantallas gigantes de gran potencia, no de proyecciones. Una resolucin increble y

astronmicamente cara.
Sally me puso en la mano una cpsula de un rosa fluorescente. Harmony o halcyon, tal vez;
yo ya no saba lo que estaba de moda. Intent darle las gracias y le di alguna excusa del tipo
me la guardo para luego; pero no oy ni una palabra, as que nos sonremos como tontas.
La insonorizacin del recinto era extraordinaria (lo que era una suerte para el resto de la gente
que viva en el poblado); desde fuera nunca hubiese anticipado que me iban a pulverizar el
cerebro.
Sally y Oliver se perdieron entre la gente. Decid quedarme una media hora y luego
escabullirme y conducir hasta el motel. Me puse a mirar cmo bailaba la gente, intentando
mantener la mente despejada a pesar de los increbles visuales... aunque no esperaba
descubrir mucho ms de lo que ya saba sobre el portador. Seguramente menor de veinticinco.
Seguramente sin nios pequeos a su cargo. Sally me haba dado todos los detalles que
necesitaba para obtener informacin sobre los Acontecimientos de aqu a Memphis... pasados
y futuros. La bsqueda iba a seguir siendo difcil, pero al menos estaba progresando.
De repente se oy una potente ovacin por encima la msica y la sala se transform ante
mis ojos. Por momentos me qued totalmente desorientada e incluso cuando el mundo volvi a
ser visualmente coherente, tard un rato en enterarme de lo que estaba pasando.
Las pantallas mostraban gente bailando en salas idnticas a la sala en la que me
encontraba; la animacin abstracta slo segua proyectndose en el techo. Todas estas salas
idnticas tenan a su vez pantallas, que tambin mostraban salas idnticas llenas de gente
bailando... un efecto muy similar a la regresin infinita entre un par de espejos.
Y al principio pens que las otras salas no eran ms que meras imgenes en tiempo real
del saln de baile de Herdoto. Pero... el dibujo del remolino que daba vueltas en el techo
encajaba perfectamente con la animacin de los techos de las salas adyacentes, formando
una sola imagen compleja; no haba repeticiones, reflejadas o de otro tipo. Y los grupos de
gente bailando no eran idnticos... aunque s lo bastante parecidos como para no estar segura
al cien por cien desde lejos. Despus de un rato me gir y examin la pared que tena ms
cerca, a unos cuatro o cinco metros. Un joven me salud con la mano desde detrs de la
pantalla y le devolv el saludo automticamente. En realidad no podamos tener contacto visual
de verdad y daba igual dnde estuvieran colocadas las cmaras, hubiese sido mucho pedir
, pero aun as se poda llegar a creer que slo nos separaba una pared de cristal muy fina.
El hombre sonri distradamente y se alej.
Tena la carne de gallina. En principio esto no era nada nuevo, pero en este caso haban
llevado la tecnologa hasta el lmite. La sensacin de estar en una sala de fiestas infinita era
totalmente creble; no alcanzaba a ver la sala que estaba ms lejos en ninguna de las
direcciones (y cuando se les acabaran las de verdad, podran reciclarlas fcilmente). La lisura
de las imgenes, las proporciones errneas cuando te movas, la falta de paralaje (an peor
cuando intent mirar las salas de las esquinas entre las cuatro principales... lo que debera
haber sido posible, pero no lo era) ms que desbaratar el efecto lo que hacan era contribuir a
que el espacio ms all de las paredes pareciera distorsionado de una manera extica. De
hecho el cerebro intentaba compensar, intentaba ocultar los defectos; y si me hubiese tomado

la pastilla que me haba pasado Sally no creo que hubiese sido tan tiquismiquis. Sin tomar nada
sonrea de oreja a oreja como una nia en una atraccin de feria.
Vi a gente bailando de cara a las paredes, formando libremente parejas o grupos a
distancia. Estaba hipnotizada; me olvid de que tena que marcharme. Pasado un rato me top
con Oliver, quien se balanceaba solo alegremente.
Todos stos son otros poblados? le grit al odo.
Asinti y me grit a su vez:
El este es el este y el oeste el oeste!
Lo que quera decir... que la disposicin virtual segua la geografa real, slo que
eliminando las distancias intermedias? Me acord de algo que James Springer haba dicho en
su entrevista del Terminal Chat Show: Tenemos que inventar una nueva cartografa, rehacer
el mapa del planeta segn su nuevo y flamante estado proteico. Ya no hay separaciones. No
hay fronteras.
S... y el mundo se haba convertido en una macrofesta gigante. Aunque por lo menos no
hacan conexiones en directo con zonas de guerra. En los noventa ya haba visto bastante
solidaridad del tipo nosotros bailamos / vosotros esquivis balas como para durarme toda la
vida.
De pronto ca en la cuenta: si el portador iba de Acontecimiento en Acontecimiento...
entonces l o ella estaban aqu conmigo en este preciso momento. Mi presa tena que ser
una de las personas que bailaban en esta enorme sala de fiestas imaginaria.
Y eso no me serva de mucho ni representaba ningn tipo de riesgo. Los portadores del
fuego plateado no es que se iluminaran como luces fluorescentes en la oscuridad
precisamente. Pero en cualquier caso me pareci el momento ms extrao de una larga y
extraa noche: darme cuenta de que los dos estbamos finalmente conectados, darme
cuenta de que haba encontrado el objeto de mi bsqueda.
Aunque no me sirviera para nada.

Justo despus de medianoche, cuando la novedad empezaba a perder su encanto y por fin
estaba pensando en irme, algunas personas volvieron a dar vtores a pleno pulmn. Esta vez
me cost aun ms entender a cuento de qu. La gente empez a girarse para mirar al este y,
excitados, se sealaban algo unos a otros.
Avanzando por una de las multitudes danzantes en un poblado a tres pantallas de
distancia se vea un nmero indeterminado de figuras humanas. Puede que fueran desnudas,
unas eran masculinas y otras femeninas, pero no era fcil estar segura: slo se dejaban ver de
forma momentnea... y brillaban tanto que la mayora de los detalles se perdan entre tanta
luminosidad.
Refulgan con un intenso blanco plateado. La luz transformaba lo que tenan alrededor,
aunque el efecto se pareca ms a un halo de gas luminoso difundindose por el aire que a un
foco dirigido al gento. La gente que bailaba a su alrededor no pareca percatarse de su
presencia; lo mismo que la que estaba en las salas intermedias. Slo la gente de Herdoto les
prestaba la clase de atencin que mereca su espectacular puesta en escena. Todava no

tena claro si eran slo una animacin que computaba las rutas plausibles por los huecos que
quedaban entre la multitud, o si eran simples actores de verdad engalanados por el software.
Tena la boca seca. No poda creerme que la presencia de estas figuras plateadas fuera
pura coincidencia, pero, qu otra cosa podan significar? Estaba la gente de Herdoto al
corriente de la serie de brotes en la zona? No era del todo imposible; un anlisis independiente
podra haber circulado por la red. Quizs se trataba de una especie de extrao tributo a las
vctimas.
Volv a encontrarme con Oliver. La msica se haba suavizado, como en respuesta a la
visin, y a l pareca que se le haba bajado un poco el colocn; conseguimos mantener algo
parecido a una conversacin.
Seal hacia las figuras, que ahora avanzaban sin problemas a travs de la imagen de una
pantalla gigante, delatndose como ntegramente virtuales.
Recorren el sendero de la alegra! grit.
Mediante mmica hice como que no entenda.
Sanando la tierra por nosotros! Pagando por nuestros errores! Desandando el sendero
de las lgrimas!
El sendero de las lgrimas? Al principio no entenda nada, pero de repente me acord de
algo que estudi en el instituto. En la dcada de 1830 los cherokees se vieron obligados a
abandonar su tierra; recorrieron a pie desde la actual Georgia hasta Oklahoma. Murieron miles
en el camino; algunos lograron escapar y se ocultaron en los Apalaches. Eso era el sendero
de las lgrimas. Herdoto, estaba bastante segura, se encontraba a cientos de kilmetros de
la ruta histrica de la trgica marcha, pero esa no pareca ser la cuestin. En ese momento las
figuras cruzaban la antepenltima pista de baile antes de la nuestra y pude ver cmo extendan
los brazos como impartiendo algn tipo de bendicin.
Pero qu tiene que ver el fuego plateado con...? grit.
Sus cuerpos estn congelados; por eso sus espritus son libres y pueden recorrer el
sendero de la alegra en el ciberespacio por nosotros! No lo saba? Para eso es el fuego
plateado! Para renovarlo todo! Para traer la alegra a la tierra! Para pagar por nuestros
pecados! Oliver me grit con total sinceridad, irradiando autntica buena voluntad.
Me qued mirndole con incredulidad. Estaba claro que este hombre no odiaba a nadie...
pero lo que acaba de soltar no era ms que un refrito New Age de las peroratas de ese
evangelista radiofnico de hace veinte aos, el que haba decidido que el SIDA era la prueba
incontrovertible de sus propias creencias espirituales.
El fuego plateado es una enfermedad cruel y dolorosa... le grit enfadada.
Oliver ech la cabeza hacia atrs y se ri de forma escandalosa, sin rasgo alguno de
malicia, como si fuera yo la que contaba cuentos chinos.
Di media vuelta y me alej.
Los senderistas se separaron en dos grupos al cruzar la penltima sala a nuestro este. Al
rodear Herdoto una mitad se dirigi hacia el norte, la otra hacia el sur. No podan avanzar
entre nosotros, pero de ese modo la ilusin se mantena casi intacta.
Y si hubiese estado drogada hasta las cejas? Y si hubiese abrazado la mitologa del

sendero de la alegra y hubiese venido hasta aqu con la esperanza de verla confirmada? A la
maana siguiente, me habra credo que los espritus errantes de los pacientes de fuego
plateado haban pasado por delante de mis narices?
Concediendo su bendicin fulgurante a la multitud.
Tan cerca que casi podas tocarlos.

Me abr paso entre la gente hasta la salida camuflada. Una vez fuera, el aire fresco y el
silencio eran irreales; me senta ms etrea, ms como en un sueo que nunca. Fui dando
tumbos hasta el aparcamiento y apunt con la agenda para encender las luces del coche
alquilado.
Conforme me acercaba a la autopista me fui despejando. Decid conducir toda la noche.
Estaba tan alterada que no pensaba que pudiera pegar ojo. Poda buscar un motel por la
maana, darme una ducha y echarme un rato antes de mi siguiente cita.
An no saba qu pensar del Acontecimiento. Qu tipo de relacin poda haber entre el
portador y la desquiciada ciberpalabrera sincrtica de los pobladores. Si slo era una
coincidencia, la irona resultaba grotesca. Pero cul era la alternativa? Que un peregrino
del sendero de la alegra andaba por ah extendiendo el virus de forma premeditada? La idea
era ridcula, y no slo porque fuera tan obscena que resultaba prcticamente inconcebible. Un
portador slo poda saber que estaba infectado si haban aparecido los sntomas tpicos...
pero los sntomas tpicos slo indicaban la brutal fase final de la enfermedad. Una infeccin
leve prolongada, si es que exista tal cosa, no se distinguira de una simple gripe. Cuando el
fuego plateado se haba extendido hasta afectar a las capas visibles de la piel la nica opcin
de viajar por el campo implicaba luces giratorias y sirenas.

Como a las tres y media de la maana encend la agenda. No es que tuviera sueo, pero
quera algo para mantenerme alerta.
Ariadna tena montones de cosas.
En primer lugar un acalorado debate en The Reality Studio: un programa de la Intercampus
Ideas Network. Un zologo independiente de Seattle llamado Andrew Feld tom la palabra.
Argumentaba que el fuego plateado confirmaba ms all de toda duda razonable su
controvertida y revolucionaria teora de la vida de la fuerza-S, que aglutinaba el genio
trasgresor de Einstein y Sheldrake con la perspicacia de los mayas y los ltimos avances en la
teora de supercuerdas, para crear una nueva biologa de talante optimista que suplantara a la
desalmada y mecanicista ciencia occidental.
La rplica se la daba la virloga Margaret Ortega de la UCLA, quien explicaba
minuciosamente por qu las ideas de Feld eran superfluas, no lograban explicar o chocaban
directamente con un gran nmero de fenmenos biolgicos observados... y no eran ni ms ni
menos mecanicistas que cualquier otra teora que no atribuyera todo lo que pasaba en el
universo al capricho de Dios. Tambin se atrevi a opinar que la mayora de la gente era capaz
de ser optimista sin necesidad de rechazar todo el saber humano en el intento.

Feld no era ms que un estpido ignorante en un viaje masturbatorio. Ortega le dio un buen
repaso.
Pero cuando la audiencia estudiantil de todo el pas vot, fue declarado ganador por una
mayora de dos a uno.
A continuacin, unos manifestantes bloqueaban la entrada a los laboratorios de
investigaciones mdicas del Instituto Max Planck de Hamburgo. Exigan el fin de las
investigaciones sobre el fuego plateado. La seguridad no era el problema. El organizador de la
protesta y aclamado agitador cultural Kid Ramson haba celebrado una rueda de prensa
improvisada:
Tenemos que rescatar el fuego plateado de las garras de los insulsos y mezquinos
cientficos y aprender a explotar su manantial de poder mtico para beneficio de toda la
humanidad! Estos tecncratas que pretenden explicarlo todo no son ms que gamberros que
se han colado en una galera y se dedican a pintarrajear las hermosas obras de arte con sus
ecuaciones!
Pero si no se investiga, cmo va a encontrar la humanidad una cura para esta
enfermedad?
No existe tal enfermedad! Todo es transformacin!
Haba cuatro noticias ms, y todas ellas hablaban de revelaciones (mutuamente
excluyentes) sobre la verdad secreta (o la secreta inefabilidad) que se ocultaba detrs del
fuego plateado; y puede que cada una de ellas, por separado, no fuera ms que una triste
broma de mal gusto. Pero con el campo materializndose a mi alrededor al norte la cumbre
gris prpura de las Black Mountains eriga su descarnada belleza al amanecer poco a poco
empezaba a verlo claro. ste ya no era mi mundo. Ni en Herdoto, ni en Seattle, ni en
Hamburgo ni Montreal ni Londres. Ni siquiera en Nueva York.
En mi mundo no haba ninfas en los rboles y en los arroyos. Ni dioses, ni fantasmas, ni
espritus ancestrales. No haba nada aparte de nuestras propias culturas, nuestras propias
leyes, nuestras propias pasiones que fuera a castigarnos o a consolarnos, que fuera a
confirmar nuestros actos de amor o de odio.
Mis propios padres lo entendieron perfectamente, pero su generacin fue la primera que
pudo liberarse tanto del yugo de la supersticin. Y tras el ms que breve resurgir del
conocimiento, mi propia generacin se volvi complaciente. De alguna manera comenzamos a
dar por hecho que ahora la mecnica del universo era evidente para cualquier nio... aunque
fuera en contra de todo lo innato a la especie: la incontrolable y sediciosa pasin por los
modelos, la necesidad de extraerle un significado y un desahogo a todo lo que se mueve.
Pensbamos que estbamos transmitiendo todo lo que vala la pena a nuestros hijos:
ciencia, historia, literatura, arte. Tenan vastas bibliotecas de informacin al alcance de la
mano. Pero no nos esforzamos lo suficiente para transmitirles la verdad ms difcil de todas:
que la moral viene slo de dentro. Que el significado viene slo de dentro. Que fuera de
nuestros crneos, el universo es impasible.
Puede que en occidente le hubisemos asestado el golpe de gracia a las viejas religiones
doctrinarias, a los viejos monolitos del delirio... pero esa victoria no quera decir nada.
Porque ahora, por todas partes, su sitio lo ocupaba el veneno edulcorado de la

espiritualidad.

Me registr en un motel en Asheville. El aparcamiento estaba lleno de autocaravanas, gente


que se diriga a los parques nacionales; tuve suerte, pill el ltimo sitio.
La agenda son cuando estaba en la ducha. Un anlisis de los ltimos datos recibidos por
el Centro de Control de Enfermedades indicaba que la anomala se extenda casi doscientos
kilmetros hacia el oeste siguiendo la 1-40, ms o menos a medio camino de Nashville. Otras
cinco personas en el sendero de la alegra. Me sent y me qued un rato mirando el mapa.
Luego me vest, volv a hacer la bolsa y despus de pagar la habitacin me march.
Hice diez llamadas segn me adentraba en las montaas. Cancel todas las citas con los
familiares de los afectados desde Nashville a Jefferson City, Tennessee. La hora de ser
prudente y metdica haba pasado, se acab el recopilar hasta el ltimo pedacito de
informacin que me iba encontrando por el camino. Saba que la transmisin se estaba
produciendo en los Acontecimientos; lo nico que me quedaba por dilucidar era si lo haca de
forma accidental o premeditada.
Si la transmisin era premeditada, cmo lo hacan? Con una ampolla cargada de
fibroblastos repletos de fuego plateado? Los investigadores de la NIH haban tardado ms de
un ao en descubrir cmo cultivar el virus... y acababan de hacerlo en marzo. Me costaba
creer que unos aficionados pudieran replicar su trabajo en menos de tres meses.
La autopista se perda entre los suntuosos bosques que cubran las laderas de las Great
Smoky Mountains, siguiendo el curso del ro Pigeon la mayor parte del trayecto. Mientras
conduca program (vocalmente) un modelo de prediccin. Tena un calendario de los
Acontecimientos y tena cinco fechas de infeccin aproximadas. Las notificaciones de nuevos
casos siempre llegaran tarde; si quera ganar terreno tena que extrapolar. Y lo ms seguro
era que el portador se dirigiera al oeste sin hacer paradas, sin rezagarse, siempre
desplazndose hasta el siguiente Acontecimiento.
Era casi medioda cuando llegu a Knoxville, me par a comer y segu adelante.
El modelo dijo: Plinio, sbado 14 de enero, 9:30 p.m. Por primera vez podra buscar al
portador en la sala de fiestas infinita sin que nos separase un muro infranqueable.
Por primera vez me expondra al fuego plateado.

Llegu pronto, pero no tan pronto como para llamar la atencin de las versiones de Sally y
Oliver de Plinio. Me qued una hora en el coche, improvisando cmo parecer ocupada,
apuntando las matrculas de los vehculos que iban llegando. Haba un montn de todoterrenos
y utilitarios y algunas caravanas. Muchos pobladores eran partidarios de la bicicultura, pero
haba que ser todo un fantico amn de estar en excelente forma para venir pedaleando
desde Greensboro.
El Acontecimiento se desarroll siguiendo prcticamente el mismo patrn que el de
Herdoto la noche anterior, aunque Herdoto no participaba en ste. El pblico tambin era
parecido: en su mayor parte gente joven, aunque con bastantes excepciones como para que

alguien como yo no desentonara demasiado. Me di una vuelta por el recinto intentando


memorizar las caras sin llamar mucho la atencin. Se haba tragado toda esta gente el mito
del fuego plateado, en la versin de Oliver? Me deprima slo de pensarlo. Lo nico que me
haca albergar cierta esperanza era que cuando compar el nmero de poblados de la zona
con el que apareca en el calendario de los Acontecimientos, la proporcin era slo de uno por
cada veinte. El movimiento de los micropoblados en s no tena nada que ver con esta
chifladura.
Alguien me ofreci una pastilla rosa; esta vez no era gratis. Le di veinte dlares y me
guard la droga en el bolsillo para analizarla. Exista la remota posibilidad de que alguien
estuviera pasando pastillas adulteradas; aunque los cidos del estmago solan dar cuenta del
virus en poco tiempo.
Un chico rubio y guapo de apenas veinte aos me estuvo rondando un rato mientras los
senderistas hacan su aparicin. Cuando desaparecieron por el oeste se me acerc, me cogi
del brazo y me hizo una oferta que apenas pude or con la msica, aunque cre captar lo
esencial. Estaba tan distrada que ni me sorprend ni me sent halagada y mucho menos
tentada y me deshice de l en cinco segundos. Se alej con pinta de sentirse herido, pero al
rato vi que se iba con una mujer mucho ms joven que yo.
Me qued hasta el final, y los sbados por la noche eso quera decir hasta las cinco de la
maana. Sal tambalendome hacia la luz, desanimada, aunque en realidad tampoco saba qu
era lo que me esperaba. Que alguien fuera por ah repartiendo dosis de fuego plateado con
un aerosol? Cuando llegu al aparcamiento me di cuenta de que muchos de los coches haban
llegado despus de que entrara, y era posible que algunos hubiesen llegado y se hubiesen ido
sin que los viera. Tom nota de las matrculas que me faltaban intentando pasar
desapercibida, pero ya casi me daba igual; no haba dormido nada en treinta y seis horas.

Al oeste de Plinio el Acontecimiento ms prximo era el domingo por la noche, y se celebraba


en algn lugar pasando el Mississippi, a medio camino de Arkansas; deduje que el portador lo
aprovechara para tomarse una noche libre.
El lunes por la noche conduje hasta Eudoxo (165 habitantes, fundado en 2002,
aproximadamente a una hora de Nashville) dispuesta a pasarme toda la noche en el
aparcamiento si haca falta. O apuntaba todas las matrculas o no mereca la pena que me
molestara en ir.
No le haba contado a Brecht lo que me traa entre manos. Segua sin tener ninguna prueba
irrefutable y tema parecer una paranoica. Llam a Alex antes de salir hacia Nashville, pero
tampoco le cont gran cosa. Laura no quiso ponerse cuando la llam y le dijo que estaba al
telfono, pero ya estaba acostumbrada. Ya les estaba echando de menos, ms de lo que
esperaba. Pero no tena muy claro cmo me las iba a apaar cuando por fin volviera a casa,
con una hija que daba la espalda a la razn y un marido que daba por hecho que cualquier
adolescente espabilado era capaz de recapitular cinco mil aos de progreso intelectual en seis
meses.

Entre las diez y las once llegaron treinta y cinco vehculos ninguno que hubiese visto
antes y de repente empezaron a llegar cada vez menos. Cog la agenda y le ech un vistazo
a los canales de entretenimiento, contenta con cualquier cosa que fuera colorida y animada;
estaba harta de las malas noticias de Ariadna.
Justo antes de la medianoche lleg una caravana Ford de color azul y aparc en la esquina
que tena enfrente. Se bajaron dos jvenes, un hombre y una mujer. Parecan animados pero al
mismo tiempo precavidos, como si no acabaran de creerse que sus padres no les vigilaban
desde las sombras.
Cuando cruzaban por el aparcamiento me di cuenta de que el tipo era el chico rubio que
haba hablado conmigo en Plinio.
Esper cinco minutos y fui a comprobar su matrcula; era de Massachussets. No la tena
apuntada del sbado por la noche, as que no me habra enterado de que estaban recorriendo
el sendero si uno de ellos no hubiera...
No hubiera qu?
Me incorpor y me qued petrificada detrs de la caravana, intentando calmarme,
repasando el incidente mentalmente. Saba que no le haba dado mucho tiempo a tocarme...
pero, cunto habra hecho falta?
Levant la vista hacia las estrellas indiferentes, intentando saborear la irona porque saba
mejor que el miedo. Haba sido consciente del riesgo en todo momento, y la probabilidad an
estaba claramente de mi parte. Poda ponerme en cuarentena cuando llegara a Nashville por la
maana. Ahora no poda hacer mucho para cambiar la situacin...
Pero no pensaba con claridad. Si haban viajado juntos desde Massachussets o incluso
desde Greensboro, haca tiempo que se habran infectado mutuamente. La posibilidad de
que los dos compartieran la misma resistencia inusual al virus era insignificante, incluso aunque
fueran hermanos.
Los dos no podan ser portadores inconscientes y asintomticos. Una de dos: o no tenan
nada que ver con los brotes...
... o transportaban el virus fuera de sus cuerpos y lo manipulaban con sumo cuidado.
Una pegatina rezaba: SEGURIDAD LTIMO MODELO! Puse la mano en la puertezuela
trasera para probar; la caravana no emiti el menor pitido de aviso. Prob a mover con fuerza
la manija de la puertezuela; no pas nada. Si el sistema estaba llamando a la empresa de
seguridad en Nashville solicitando una respuesta armada, tena todo el tiempo que necesitaba.
Si estaba intentando llamar a los dueos, le iba a resultar difcil transmitir la seal a travs de
la estructura de aluminio del saln de actos del poblado.
No se vea un alma. Volv al coche y cog el juego de herramientas.
Saba que legalmente no tena derecho. Existan autoridades de guardia a las que poda
recurrir... pero no tena intencin de llamar a Maryland y pasarme media noche enzarzada en
los procedimientos correctos. Y saba que estaba poniendo el caso judicial en peligro,
contaminndolo todo con registro y confiscacin ilegal.
Me daba igual. No les iba a permitir mandar a nadie ms a recorrer el sendero de la
alegra, aunque tuviera que quemar completamente la caravana.

Desencaj el cristal tintado de una ventanilla fija del marco de goma. El gemido de la sirena
segua sin sonar. Met la mano, busqu a tientas y abr la puerta.
Haba pensado que tena que tratarse de bioqumicos a medio formar, que saban lo
bastante de citologa para replicar las tcnicas de cultivo de fibroblastos que se haban
publicado.
Me equivoqu. Se trataba de estudiantes de medicina y lo que haban medio aprendido no
tena nada que ver.
Su amiga estaba embebida en gel de polmero, metida en lo que pareca un tanque de
peces tropicales enorme. Tena puesto oxgeno, un catter de uretra y unos cuantos goteos.
Pas el haz de la linterna por las botellas invertidas, comprobando los distintos frmacos y su
concentracin. Las repas todas con la esperanza de haberme dejado alguna, pero no fue as.
Baj el haz de luz hasta llegar al rostro blanco y sin piel de la chica, que miraba a travs de
las frgiles serpentinas rojas que ascendan por el polmero. Se encontraba en una neblina
opicea tan profunda que la mantena inmvil y callada... pero segua consciente. Su boca era
un rictus de dolor petrificado.
Y llevaba as diecisis das.
Sal de la caravana dando tumbos hacia atrs, el corazn me lata a toda velocidad y se
me nublaba la vista. Choqu con el chico rubio; la chica estaba con l, y les acompaaba otra
pareja.
Lo encar y me puse a pegarle puetazos, gritando incoherencias; no recuerdo lo que dije.
l levant las manos para protegerse la cara y el resto vino en su ayuda: me inmovilizaron
contra la caravana con suavidad, sujetndome sin golpear ni una vez.
Ahora yo lloraba.
Sssh. No pasa nada dijo la chica de la caravana. Nadie va a hacerle dao.
Intent convencerla.
No lo entiendes? Est sufriendo! Todo este tiempo ha estado sufriendo! Qu crees
que haca? Sonrer?
Claro que est sonriendo. Es lo que siempre quiso. Nos hizo prometer que si alguna vez
coga el fuego plateado recorrera el sendero.
Apoy la cabeza contra el fro metal, cerr los ojos e intent encontrar la manera de
hacerles comprender.
Pero no saba cmo.
Cuando los volv a abrir el chico estaba de pie delante de m. Tena el rostro ms amable y
compasivo que se poda imaginar. No era un torturador o un intolerante, ni siquiera era un
idiota. Su nico problema era que se haba tragado unas cuantas mentiras edulcoradas.
No lo entiende? me dijo. Usted slo es capaz de ver una mujer moribunda que
sufre, pero todos tenemos que aprender a ver ms all. Ha llegado la hora de recuperar las
aptitudes de nuestros ancestros: la capacidad de ver visiones, demonios y ngeles. La
capacidad de ver el espritu del viento y de la lluvia. La capacidad de recorrer el sendero de la
alegra.

Motivos para ser feliz

1
En septiembre de 2004, no mucho despus de mi duodcimo cumpleaos, entr en un
estado de felicidad casi constante. Nunca se me ocurri preguntar por qu. A pesar de que el
colegio segua incluyendo la cuota habitual de lecciones tediosas, acadmicamente me iba tan
bien que poda perderme en mis fantasas cuando me apeteca. En casa tena libertad para
leer libros y pginas web sobre biologa molecular y fsica de partculas, cuaterniones y
evolucin galctica, as como para escribir mis propios juegos de ordenador bizantinos y mis
complicadas animaciones abstractas. Y aunque era un nio esculido y torpe, y cualquier
absurdo y elaborado deporte organizado me dejaba comatoso de aburrimiento, a mi manera
me senta bastante a gusto con mi cuerpo. Cada vez que corra, e iba corriendo a todas
partes, me senta bien.
Tena comida, un techo, seguridad, unos padres que me queran, aliento, estmulos. Por
qu no habra de ser feliz? Y aunque no puedo haber olvidado por completo lo opresivas y
montonas que las tareas de clase y la poltica del patio de recreo podan llegar a ser, o con
cunta facilidad mis habituales arrebatos de entusiasmo descarrilaban al ms mnimo
problema, cuando las cosas me iban bien de verdad no tena por costumbre contar los das
que quedaban para que todo se echara a perder. La felicidad siempre traa consigo la certeza
de que iba a durar, y aunque deba de haber visto este pronstico optimista refutado miles de
veces antes, no era lo bastante mayor y cnico como para sorprenderme cuando finalmente
todo indic que esta vez iba a ser cierto.
Cuando empec a vomitar con frecuencia, la doctora Ash, nuestra mdico de cabecera, me
prescribi un tratamiento con antibiticos y una semana sin colegio. No creo que a mis padres
les sorprendiera que estas vacaciones imprevistas parecieran alegrarme bastante ms de lo
que cualquier simple bacteria poda llegar a abatirme, y si el hecho de que ni siquiera me
molestara en fingir que sufra les dejaba perplejos, quejarme constantemente de dolor de
estmago cuando en realidad vomitaba tres o cuatro veces al da habra sido redundante por
mi parte.
Los antibiticos no tuvieron ningn efecto. Empec a perder el equilibrio, daba traspis al

andar. De vuelta en el consultorio de la doctora Ash, entrecerr los ojos ante la cartilla
optomtrica. Me envi al neurlogo del hospital de Weastmead, que solicit una resonancia
magntica urgente. Ese mismo da me ingresaron. Mis padres conocieron el diagnstico desde
el primer momento, pero yo tard tres das en hacerles escupir toda la verdad.
Tena un tumor, un meduloblastoma que obstrua uno de los ventrculos llenos de fluido de
mi cerebro, lo que aumentaba la presin en el crneo. Los meduloblastomas podan llegar a
ser mortales, aunque con ciruga, seguida de un tratamiento agresivo de radiacin y
quimioterapia, dos de cada tres pacientes diagnosticados en esta fase vivan cinco aos ms.
Me imagin a m mismo en un puente de ferrocarril plagado de traviesas podridas, sin ninguna
opcin salvo seguir adelante, confiando mi peso a cada paso en una tabla sospechosa.
Entenda el peligro de lo que se avecinaba con suma claridad... y aun as no senta ningn
pnico, ningn miedo autntico. Lo ms parecido al miedo que pude experimentar fue una
sensacin de vrtigo casi estimulante, como si slo me estuviera enfrentando a una audaz y
angustiosa atraccin de feria.
Haba una razn para ello.
La presin en el crneo explicaba la mayora de los sntomas, pero unos anlisis de mi
fluido cerebroespinal tambin haban revelado un alto nivel de una sustancia llamada leuencefalina: una endorfina, un neuropptido que se una a algunos de los mismos receptores
que opiceos como la morfina y la herona. En alguna parte del camino hacia la malignidad, el
mismo factor mutante de transcripcin que haba activado los genes que permitan la divisin
indiscriminada de las clulas del tumor, al parecer, tambin haba activado los genes
necesarios para producir leu-encefalina.
Se trataba de un accidente fortuito, no de un efecto secundario habitual. Por entonces no
saba mucho de endorfinas, pero mis padres repetan lo que el neurlogo les haba dicho, y
ms tarde yo mismo lo consult todo. La leu-encefalina no era un analgsico que se segregara
en casos de extrema necesidad cuando el dolor amenazaba la supervivencia, y no tena
efectos narcticos fulminantes para inmovilizar a una criatura mientras se curaban sus heridas.
Era ms bien la manera fundamental de indicar alegra, liberada cada vez que el
comportamiento o las circunstancias garantizaban el placer. Otras incontables actividades
cerebrales modulaban ese simple mensaje, creando una paleta de emociones positivas casi
ilimitada, y la unin de la leu-encefalina con sus neuronas diana era slo el primer eslabn de
una larga cadena de acontecimientos mediados por otros neurotransmisores. Pero, a pesar de
todas estas sutilezas, poda dar fe de un hecho simple e indiscutible: la leu-encefalina me haca
sentir bien.
Mis padres se derrumbaron cuando me dieron la noticia y fui yo quien les consol,
resplandeciendo plcidamente como un beatfico nio mrtir sacado de una sensiblera
miniserie oncolgica. No se trataba de reservas de fuerza ocultas o de madurez. Era
fsicamente incapaz de sentirme mal por mi destino. Y puesto que los efectos de la leuencefalina eran tan especficos, poda contemplar sin pestaear la verdad de una forma que no
habra sido posible si hubiera estado drogado hasta las cejas con burdos opiceos
farmacuticos. Me senta sereno pero emocionalmente indomable y de hecho rebosaba valor.

Me instalaron un derivador ventricular, un tubo delgado insertado en el crneo para aliviar la


presin, y qued pendiente el procedimiento ms invasivo y arriesgado, que consista en
extirpar el tumor principal; dicha operacin estaba prevista para finales de la semana. La
doctora Maitland, la oncloga, me explic al detalle cmo se desarrollara el tratamiento y me
advirti del riesgo y el malestar al que me iba a enfrentar en los prximos meses. Ahora
estaba bien sujeto para el paseo y listo para arrancar.
Sin embargo, una vez pasada la conmocin, mis padres, para nada arrebatados, decidieron
que no tenan la intencin de cruzarse de brazos y aceptar una simple probabilidad de dos a
uno de que llegara a la edad adulta. Llamaron por todo Sydney, y luego ms lejos, en busca de
segundas opiniones.
Mi madre encontr un hospital privado en la Costa Dorada, la nica franquicia australiana
de la cadena Palacio de la Salud de Nevada, donde la unidad de oncologa ofreca un nuevo
tratamiento para los meduloblastomas. Un virus de herpes genticamente modificado se
introduca en el fluido cerebroespinal infectando slo a las clulas tumorales en divisin, y
seguidamente una potente droga citotxica, activada nicamente por el virus, mataba a las
clulas infectadas. El tratamiento tena una tasa de supervivencia a cinco aos del ochenta por
ciento, sin los riesgos de la ciruga. Yo mismo mir el precio en el folleto de la web del
hospital. Ofrecan un lote: tres meses de alojamiento y pensin completa, todos los servicios
patolgicos y radiolgicos y todos los frmacos, por sesenta mil dlares.
Mi padre era electricista, trabajaba en la construccin. Mi madre era secretaria comercial
en unos grandes almacenes. Yo era su nico hijo, por lo que no es que furamos pobres, pero
tendran que haberse metido en otra hipoteca para poder hacer frente al pago, cargndose
con quince o veinte aos ms de deudas. Las dos tasas de supervivencia no eran tan distintas
y o cmo la doctora Maitland les adverta de que las cifras no se podan comparar, porque el
tratamiento vrico era muy nuevo. Habra estado ms que justificado si hubieran aceptado su
consejo y se hubieran ceido al rgimen tradicional.
Tal vez mi santidad, provocada por la encefalina, les espole un poco. Puede que no
hubiesen hecho un sacrificio tan grande si hubiese seguido siendo el mismo nio difcil y
taciturno, o incluso si me hubiese sentido claramente aterrorizado en vez de preternaturalmente
dispuesto. Nunca llegu a saberlo de veras y, de todos modos, no me hara pensar peor de
ellos. Pero slo porque la molcula no estuviera saturando sus crneos no era motivo para
esperar que fueran inmunes a su influencia.
En el vuelo hacia el norte cog la mano de mi padre durante todo el trayecto. Siempre
habamos estado algo distanciados, un poco decepcionados el uno con el otro. Yo saba que
l hubiera preferido un hijo ms fuerte, ms atltico, ms extrovertido, mientras que a m l
siempre me haba parecido un conformista perezoso, con una visin del mundo construida con
tpicos y eslganes nunca analizados. Pero en ese viaje, sin apenas intercambiar palabra,
pude sentir cmo su decepcin se transformaba en una especie de amor protector, intenso y
desafiante, y me avergonc de mi propia falta de respeto hacia l. Dej que la leu-encefalina
me convenciera de que, cuando esto hubiera terminado, todo cambiara a mejor entre

nosotros.

Desde la calle el Palacio de la Salud de la Costa Dorada podra haber pasado por un hotel
elevado ms en la lnea de playa, e incluso una vez en el interior no era muy distinto de los
hoteles que haba visto en la ficcin de vdeo. Tena mi propia habitacin, con un televisor ms
ancho que la cama, ordenador en red y mdem de cable incluidos. Si el objetivo era
distraerme, funcion. Tras una semana de pruebas me engancharon un goteo en el derivador
ventricular. Primero me inyectaron el virus y tres das ms tarde, el frmaco.
El tumor empez a encogerse casi de inmediato; me ensearon los escneres. Mis padres
parecan contentos pero desconcertados, como si nunca hubieran confiado en un sitio al que
venan promotores inmobiliarios millonarios a hacerse repliegues en el escroto, salvo para
despojarles de su dinero y ofrecerles palabras vanas de primera clase mientras yo continuaba
empeorando. Pero el tumor sigui encogindose y cuando titube durante dos das seguidos el
onclogo repiti rpidamente todo el proceso, y entonces las manchas y los zarcillos de la
pantalla de la IRM se encogieron y atenuaron an ms rpido que antes.
Ahora tena todos los motivos del mundo para estar completamente feliz, pero cuando en
cambio sufr una creciente sensacin de malestar, asum que se trataba de la falta de leuencefalina. Era incluso posible que el tumor hubiera segregado una dosis tan alta de la
sustancia que literalmente nada poda hacer que me sintiera mejor: si haba sido elevado al
pinculo de la felicidad, el nico sitio al que podra ir era hacia abajo. Pero en tal caso,
cualquier atisbo de oscuridad en mi alegre disposicin slo poda confirmar las buenas noticias
de los escneres.
Una maana me despert de una pesadilla, la primera en meses, con visiones del tumor
como un parsito con pinzas debatindose dentro de mi crneo. Segua oyendo el golpe seco
del caparazn sobre el hueso, como el golpeteo de un escorpin atrapado en un tarro de
mermelada. Estaba aterrorizado, empapado en sudor... liberado. El miedo pronto dio paso a
una rabia candente: la cosa me haba drogado hasta la sumisin, pero ahora era libre de
ponerme a su altura, de soltarle obscenidades dentro de mi cabeza, de exorcizar el demonio
con una ira farisaica.
Me sent algo engaado por la sensacin de anticlmax resultante de perseguir a mi
nmesis en plena huida y cuesta abajo, y no poda ignorar por completo el hecho de que
imaginarme que la rabia estaba expulsando al cncer era una completa inversin de la
verdadera causa y efecto: un poco como ver una carretilla elevadora quitndome una roca del
pecho, y luego pretender que yo mismo la haba movido gracias a una potente aspiracin. Pero
hice lo que pude por darle sentido a mis tardas emociones, y lo dej estar.
Seis semanas despus de que me ingresaran todos los escneres estaban limpios, y mi
sangre, fluido cerebroespinal y fluido linftico no tenan las protenas que indicaban la
presencia de clulas metastsicas. Pero segua existiendo el riesgo de que quedaran unas
cuantas clulas resistentes del tumor, por lo que me pusieron un tratamiento corto e intenso de
frmacos completamente distintos que ya no estaban ligados a la infeccin del herpes. Primero
me hicieron una biopsia testicular con anestesia local, ms embarazosa que dolorosa y un

anlisis de mdula sea extrada de la cadera, de forma que mi capacidad para producir
esperma y el suministro de nuevas clulas sanguneas pudieran restaurarse si los frmacos
acababan con ellos en su origen. Perd el pelo y el recubrimiento del estmago,
temporalmente, y vomitaba ms a menudo y mucho peor que cuando me diagnosticaron la
primera vez. Pero cuando empec a emitir ruidos autocompasivos, una de las enfermeras,
inflexible, me explic que nios a los que doblaba en edad aguantaban el mismo tratamiento
durante meses.
Estos frmacos nunca podran haberme curado por s solos, pero como operacin de
limpieza redujeron enormemente la posibilidad de recada. Descubr una bonita palabra:
apoptosis suicidio celular, muerte programada, y me la repeta constantemente. Casi
llegu a disfrutar de las nuseas y del cansancio; cuanto ms desgraciado me senta, ms fcil
me resultaba imaginarme el destino de las clulas cancergenas, membranas que reventaban y
se consuman como globos a medida que los frmacos les ordenaban que tomaran sus propias
vidas. Sufre y muere, basura zombi! Tal vez escribiera un juego sobre el tema, o incluso
toda una serie que culminara con el espectacular Quimioterapia III: La batalla por el cerebro.
Me hara rico y famoso, podra devolverles el dinero a mis padres y la vida sera tan perfecta
en la realidad como el tumor slo la haba hecho parecer.

Me dieron de alta a principios de diciembre, sin rastro alguno de la enfermedad. Mis padres se
mostraban a ratos cautelosos, a ratos exultantes, como si se desprendieran lentamente del
miedo a que cualquier optimismo prematuro fuera a ser castigado. Los efectos secundarios de
la quimioterapia desaparecieron; el pelo me volvi a crecer, salvo por una pequea calva en el
sitio en que haba estado el derivador, y no tena problemas para asimilar la comida. La vuelta
al colegio no tena ningn sentido a esas alturas, dos semanas antes del final del curso, con lo
que las vacaciones de verano empezaron inmediatamente. La clase al completo me mand un
correo electrnico dndome nimos; orquestado por el profesor, era cursi y poco sincero, pero
mis amigos me visitaron en casa, algo avergonzados e intimidados por darme la bienvenida a
mi regreso de los confines de la muerte.
Entonces, por qu me senta tan mal? Por qu la visin del cielo azul y despejado a
travs de la ventana cuando abra los ojos todas las maanas, con la libertad de seguir
durmiendo tanto como quisiera, con mi madre o mi padre todo el da en casa tratndome como
a la realeza, pero mantenindose a distancia y dejando que me pasara diecisis horas sentado
delante de la pantalla del ordenador sin importunarme, por qu ese primer destello de luz me
haca querer enterrar la cara en la almohada, apretar los dientes y susurrar: Debera haber
muerto, debera haber muerto?
Nada consegua agradarme lo ms mnimo. Nada, ni mis revistas electrnicas o webs
favoritas, ni la msica de njari que tanto me deleitaba, ni la comida basura ms suculenta,
dulce o salada, que ahora tena a mi alcance con slo pedirla. No era capaz de leer una sola
pgina de ningn libro, no poda escribir diez lneas de cdigo, no poda mirar a mis amigos a
la cara, o enfrentarme a la idea de conectarme a la red.
Todo lo que haca, todo lo que imaginaba, estaba contaminado por una sensacin de miedo

y vergenza. La nica imagen que poda utilizar como comparacin era de un documental
sobre Auschwitz que vi en la escuela. Empezaba con un largo plano secuencia, la cmara
avanzaba directamente hacia las puertas del campo. Haba visto esa escena con el alma en un
puo, sabiendo muy bien lo que haba ocurrido en el interior. No me engaaba a m mismo; no
cre ni por un momento que hubiera una fuente de maldad innombrable al acecho bajo todas las
superficies brillantes a mi alrededor. Pero cuando me despertaba y vea el cielo, senta el tipo
de augurio enfermizo que slo habra tenido sentido si hubiera estado mirando fijamente las
puertas de Auschwitz.
Tal vez tuviese miedo de que el tumor volviera a crecer, pero no tanto miedo. La rpida
victoria del virus en el primer asalto tendra que haber pesado ms, y por una parte pensaba
en m mismo como alguien afortunado y adecuadamente agradecido. Pero al igual que antes
no haba podido sentirme desgraciado en la cumbre de la felicidad provocada por la encefalina,
ahora era incapaz de regocijarme en la escapada.
Mis padres empezaron a preocuparse y a regaadientes me llevaron a un psiclogo para
que me ofreciera su asistencia postoperatoria. La idea tena el mismo aire viciado que todo
lo dems, pero no me quedaban fuerzas para resistirme. El doctor Bright y yo exploramos la
posibilidad de que subconscientemente estuviera eligiendo sentirme triste porque haba
aprendido a asociar la felicidad con el peligro de muerte, y secretamente tema que recreando
el principal sntoma del tumor podra acabar resucitndolo. Una parte de m descart esta
explicacin pueril, pero otra parte se aferr a ella con la esperanza de que si confesaba tales
ejercicios mentales subterrneos, conseguira sacar todo el proceso a la luz, donde su
imperfecta lgica se volvera insostenible. Pero la tristeza y el disgusto que todo me provocaba
el canto de un pjaro, el dibujo del alicatado del cuarto de bao, el olor de las tostadas, la
forma de mis propias manos slo aumentaban.
Me preguntaba si los altos niveles de leu-encefalina producidos por el tumor podran haber
hecho que mis neuronas redujeran la poblacin de sus respectivos receptores, o si me haba
convertido en una persona que toleraba la leu-encefalina del mismo modo que un adicto a la
herona tolera los opiceos, mediante la produccin de una molcula reguladora natural que
bloquea los receptores. Cuando le mencion estas ideas a mi padre, insisti en que las hablara
con el doctor Bright, quien fingi un inters especial pero no hizo nada por demostrar que me
tomaba en serio. Sigui contndoles a mis padres que todo lo que senta era una reaccin
perfectamente normal al trauma por el que haba pasado, y que todo lo que en realidad
necesitaba era tiempo, paciencia y comprensin.
Me despacharon al instituto a principios del nuevo ao, pero cuando me limit a sentarme y
fijar la mirada en el pupitre durante una semana, se hicieron los arreglos oportunos para que
estudiara por la red. En casa, me las apa para avanzar lentamente en el programa, en los
periodos de embotamiento cuasi zombi que tenan lugar entre los ataques de pura y
paralizante tristeza. En esos mismos periodos de relativa claridad, segua pensando en las
posibles causas de mi afliccin. Busqu en la literatura biomdica y encontr un estudio acerca
de los efectos de altas dosis de leu-encefalina en gatos, pero pareca demostrar que cualquier
tolerancia tendra una duracin corta.

Entonces, una tarde de marzo, mirando el microgrfico de electrones de la clula de un


tumor infectada con un virus de herpes, cuando se supona que tena que haber estado
estudiando exploradores muertos, finalmente di con una teora que tena sentido. El virus
precisaba de protenas especiales para poder acoplarse a las clulas que infectaba,
permitindole pegarse a ellas el tiempo suficiente para poder utilizar otras herramientas y
penetrar as en la membrana celular. Pero si haba obtenido una copia del gen de la leuencefalina de las abundantes transcripciones de ARN del propio tumor, podra haber adquirido
la habilidad para adherirse no slo a las clulas tumorales en divisin, sino a todas las
neuronas de mi cerebro con un receptor de leu-encefalina.
Y luego habra llegado el frmaco citotxico, activado nicamente en las clulas infectadas,
y habra acabado con todas ellas.
Desprovistos de cualquier estmulo, los canales estimulados normalmente por esas
neuronas muertas se estaban marchitando. Las partes de mi cerebro capaces de sentir placer
se estaban muriendo. Y aunque en ocasiones todava poda sentir sencillamente nada, mi
nimo era un equilibrio de fuerzas cambiante. Ahora, sin nada que lo contrarrestara, el ms
insignificante amago de depresin poda ganar cada tira y afloja sin encontrar resistencia.
No les dije ni una palabra a mis padres; no poda soportar decirles que la batalla que
haban luchado para darme la mejor oportunidad de supervivencia podra estar lisindome.
Intent ponerme en contacto con el onclogo que me haba tratado en la Costa Dorada, pero
mis llamadas se toparon con la fosa de hilo musical de la proteccin automtica e ignoraron mi
correo electrnico. Consegu ver a la doctora Ash a solas y escuch educadamente mi teora,
pero declin enviarme a un neurlogo cuando mis nicos sntomas eran psicolgicos: los
anlisis de sangre y orina no presentaban ninguno de los marcadores estndar de la depresin
clnica.
Las ventanas de claridad se fueron haciendo ms pequeas. Me vi pasando cada da ms
tiempo en la cama, la mirada perdida en la penumbra vaca de la habitacin. Mi desesperacin
era tan montona, y estaba tan sumamente desconectada de cualquier cosa real, que hasta
cierto punto su propio carcter absurdo la embotaba: ninguna persona querida haba sido
brutalmente asesinada, con casi toda probabilidad el cncer haba sido vencido y todava
poda ver la diferencia entre lo que senta y la lgica indiscutible del autntico sufrimiento, o del
autntico miedo.
Pero no tena forma de deshacerme del pesimismo y sentir lo que quera sentir. La nica
libertad que me quedaba se reduca a elegir entre buscar motivos que justificaran mi tristeza,
engandome con que se trataba de mi propia respuesta perfectamente natural a una letana
efectista de desgracias, o rechazarla como algo extrao, impuesto desde fuera, que me
aprisionaba dentro de una cscara emocional tan intil e insensible como un cuerpo paralizado.
Mi padre nunca me acus de debilidad e ingratitud, sencillamente se apart de mi vida en
silencio. Mi madre sigui intentando llegar hasta m, ya fuera para consolarme o para
provocarme, pero la cosa lleg a un punto en que apenas poda apretarle la mano en
respuesta. No estaba literalmente paralizado o ciego, mudo o idiota. Pero todos los mundos
luminosos en los que haba vivido alguna vez, fsicos y virtuales, reales e imaginarios,

intelectuales y emocionales, se haban vuelto invisibles e impenetrables. Enterrados en niebla.


Enterrados en mierda. Enterrados en cenizas.
Para cuando me admitieron en un centro neurolgico, las zonas muertas de mi cerebro eran
claramente visibles en una resonancia magntica. Pero era poco probable que se hubiera
podido detener el proceso, aunque el diagnstico se hubiese hecho antes.
Y estaba claro que nadie poda meterse en mi crneo y restaurar el mecanismo de la
felicidad.

2
El reloj me despert a las diez, pero me cost otras tres horas reunir la energa suficiente
para moverme. Me quit la sbana de encima y me sent en el borde de la cama murmurando
vagas obscenidades, intentando superar la ineludible conclusin de que no debera haberme
molestado. Cualesquiera que fueran las proezas a las que lograra encaramarme ese da
(conseguir no slo ir de compras, sino comprar algo aparte de una comida congelada) y
cualquiera que fuera la enorme suerte que me tocase (que la compaa de seguros me
ingresara la pensin antes del plazo del alquiler), me levantara a la maana siguiente
sintindome exactamente igual.
Nada influye, nada cambia. Cuatro palabras lo decan todo. Pero eso lo haba aceptado
haca tiempo; ya no quedaba nada por lo que sentirse decepcionado. Y no tena ningn motivo
para estar aqu sentado lamentndome por milsima vez de lo que era pueteramente obvio.
Verdad?
A la mierda. Limtate a moverte.
Me tragu la medicacin matutina, las seis cpsulas que haba colocado encima de la
mesilla la noche anterior, luego fui al cuarto de bao y orin un chorro amarillo intenso que
bsicamente consista en los metabolitos de las ltimas dosis. Ningn antidepresivo en el
mundo poda enviarme al cielo del Prozac, pero esta mierda mantena mis niveles de dopamina
y serotonina lo suficientemente altos como para rescatarme de una catatona total, de comidas
lquidas, cuas y lavados con esponja.
Me ech agua en la cara, intentando pensar en una excusa para salir del piso cuando la
nevera segua medio llena. Si me quedaba todo el da en casa, sin lavar y sin afeitar, me

senta peor: limoso y letrgico, como una especie de plida sanguijuela parasitaria. Pero aun
as poda aguantar una semana o ms hasta que la presin del asco se haca tan fuerte que
me obligaba a moverme.
Me mir en el espejo. La falta de apetito compensaba cmodamente la falta de ejercicio,
era tan inmune a la asimilacin de carbohidratos como lo era a la euforia del corredor, y poda
contarme las costillas por debajo de la piel floja del pecho. Tena treinta aos y pareca un
viejo demacrado. Apoy la frente contra el fro cristal, obedeciendo al vestigio de algn instinto
que sugera que de la sensacin podra extraerse una pizca de placer. No era as.
En la cocina vi el piloto del telfono encendido: haba un mensaje esperndome. Volv al
cuarto de bao y me sent en el suelo; intent convencerme de que no tenan por qu ser
malas noticias. Nadie tena que haber muerto. Y mis padres no podan separarse dos veces.
Me acerqu al telfono y activ la pantalla con un gesto de la mano. Haba una imagen en
miniatura de una mujer de mediana edad de aire severo, nadie a quien reconociera. El nombre
del remitente era doctora Z. Durrani, Departamento de Ingeniera Biomdica, Universidad de
Ciudad del Cabo. El ttulo del mensaje deca: Nuevas tcnicas de neuroplastia reconstructiva
protsica. Eso era un cambio; la mayor parte de la gente hojeaba los informes de mi estado
clnico de forma tan descuidada que asuman que era un poco retrasado. Sent una estimulante
ausencia de aversin por la doctora Durrani, lo ms cerca que poda llegar del respeto. Pero
por mucha diligencia que mostrase, no poda evitar que la propia cura fuera un espejismo.
El acuerdo pactado con el Palacio de la Salud me conceda una pensin vitalicia equivalente
al salario mnimo, ms la devolucin de los gastos mdicos aprobados; no dispona de una
suma total astronmica para gastar como me viniera en gana. Sin embargo, cualquier
tratamiento susceptible de convertirme en una persona econmicamente independiente poda
pagarse en su totalidad, a discrecin de la aseguradora. El valor de una cura como sa para
Global Assurance (el coste total restante de mantenerme hasta la muerte) bajaba
constantemente, pero tambin lo hacan los fondos para investigacin mdica en todo el
mundo. Mi caso haba llegado a sus odos.
La mayora de los tratamientos que me haban ofrecido hasta entonces haban tenido que
ver con frmacos nuevos. Las drogas me haban librado de la asistencia institucional, pero
esperar que me convirtieran en un saludable asalariado era como esperar que un ungento
hiciera que los miembros amputados volvieran a crecer. No obstante, desde la perspectiva de
Global Assurance aflojar por algo ms sofisticado significaba apostar con una cantidad mucho
mayor, una idea que sin duda puso al gestor de mi caso frente a la base de datos actuariales.
No tena ningn sentido transigir con gastos imprudentes cuando todava era muy probable que
me suicidara a los cuarenta. Los arreglos baratos siempre merecan la pena, aunque
ofrecieran pocas garantas, pero estaba claro que cualquier propuesta tan radical que pudiera
funcionar no superara el anlisis de costes y riesgos.
Me arrodill delante de la pantalla con las manos en la cabeza. Poda borrar el mensaje sin
leerlo, ahorrndome la frustracin de saber exactamente lo que me estara perdiendo... pero
no saberlo sera igual de malo. Puls el botn de PLAY y desvi los ojos; encontrarme con la
mirada de alguien, aunque fuera la de un rostro grabado, me daba mucha vergenza. Entenda
el porqu: el circuito neural necesario para registrar mensajes positivos no verbales haba

desaparecido hace tiempo, pero los canales que avisaban de respuestas como el rechazo y la
hostilidad no slo haban permanecido intactos, sino que estaban tan alterados e
hipersensibles que llenaban el vaco con una fuerte seal negativa, fuera cual fuera la realidad.
Escuch lo ms atentamente que pude mientras la doctora Durrani explicaba su trabajo con
pacientes de infarto. El tratamiento estndar actual consista en injertos de tejido neural
cultivado, pero en vez de eso ella inyectaba una elaborada espuma de polmero en la zona
daada. La espuma liberaba factores de crecimiento que atraan a los axones y las dendritas
de las neuronas colindantes, y el polmero en s estaba diseado para funcionar como una red
de conmutadores electroqumicos. Gracias a unos microprocesadores esparcidos por la
espuma, la amorfa red inicial estaba programada para reproducir genricamente las acciones
de las neuronas perdidas, y ms tarde era ajustada para alcanzar la compatibilidad con cada
receptor.
La doctora Durrani enumer sus triunfos: vista restaurada, habla restaurada, movimiento,
continencia, habilidad musical. Mi propio dficit, medido en neuronas perdidas, o en sinapsis, o
en simples centmetros cbicos, quedaba bastante lejos del rango de todas las simas que
haba llenado hasta la fecha. Pero eso slo haca que el reto fuera mayor.
Esper casi estoicamente a que llegara la trampa, con seis o siete cifras.
Si puede hacer frente a los gastos de desplazamiento y al coste de tres semanas de
hospital dijo la voz de la pantalla, mi beca de investigacin cubrir el tratamiento en s.
Repet estas palabras una docena de veces buscando una interpretacin menos favorable,
una tarea para la que normalmente era bueno. Cuando no encontr ninguna, me forc a
mandarle un correo al ayudante de la doctora Durrani en Ciudad del Cabo, pidindole que me
aclarara las cosas. No haba ninguna malinterpretacin. Por el coste de un ao de suministro
de los frmacos que apenas me mantenan consciente, me estaban ofreciendo la oportunidad
de volver a ser alguien para el resto de mi vida.

Organizar un viaje a Sudfrica estaba completamente fuera de mi alcance, pero una vez que
Global Assurance vio la oportunidad que se le presentaba, la maquinaria en los dos continentes
se puso en marcha en mi nombre. Yo tena que limitarme a controlar el ansia de cancelarlo
todo. La idea de ser hospitalizado, de volver a estar indefenso, ya era lo bastante
perturbadora, pero contemplar el potencial de la propia prtesis neural era como contar los
das que faltaban para un Da del Juicio secular. El 7 de marzo de 2033 sera admitido en un
mundo infinitamente ms grande, ms rico, un mundo infinitamente mejor... o quedara patente
que el dao que haba sufrido no tena remedio. Y en cierta forma, incluso la muerte definitiva
de la esperanza era una perspectiva mucho menos aterradora que la alternativa; estaba mucho
ms cerca de donde ya me encontraba, era mucho ms fcil de imaginar. La nica visin de
felicidad que poda permitirme era la de m mismo de nio, corriendo alegremente,
disolvindome en la luz, lo que era muy tierno y evocador, pero un poco falto en detalles
prcticos. Si lo que quera era ser un rayo de sol, poda haberme cortado las venas en
cualquier momento. Quera un trabajo, quera una familia, quera amor normal y corriente y

ambiciones modestas, porque saba que sas eran las cosas que se me haban negado. Pero
no poda imaginarme cmo sera conseguirlas finalmente, ms de lo que poda imaginarme una
vida cotidiana en un espacio de 26 dimensiones.
No dorm nada antes del vuelo que sala de Sydney al amanecer. Una enfermera (de
psiquiatra) me acompa hasta el aeropuerto, pero me ahorraron la vergenza de tener un
acompaante sentado a mi lado todo el camino hasta Ciudad del Cabo. Los momentos que
estuve despierto en el vuelo los pas luchando con la paranoia, resistiendo la tentacin de
inventar motivos para la tristeza y la ansiedad que corran por mi cabeza. Nadie en el avin me
miraba con desdn. La tcnica de Durrani no iba a resultar un engao. Consegu aplastar estas
fantasas explicativas... pero, como de costumbre, me segua siendo imposible alterar lo que
senta, o tan siquiera trazar una lnea divisoria entre la pura infelicidad patolgica y la ansiedad
perfectamente razonable que cualquiera sentira antes de someterse a una operacin
quirrgica radical en el cerebro.
No sera una bendicin no tener que luchar constantemente para ver la diferencia?
Olvdate de la felicidad. Incluso un futuro lleno de abyecta miseria sera un triunfo, con tal de
que supiera que siempre era por un motivo.

Luke de Vries, uno de los alumnos de posdoctorado de Durrani, fue a recogerme al


aeropuerto. Por su aspecto tendra unos 25 aos, e irradiaba el tipo de seguridad en s mismo
que yo tena que esforzarme para no interpretar como desprecio. De inmediato me sent
atrapado e indefenso; lo haban preparado todo, era como subirse a una cinta transportadora.
Pero saba que si hubiesen dejado algo en mis manos todo el proceso se habra visto
interrumpido.
Llegamos al hospital a las afueras de Ciudad del Cabo despus de medianoche. Cruzando
el aparcamiento, los sonidos de los insectos eran fuertes, el aire ola indefinidamente extrao,
las constelaciones parecan falsificaciones ingeniosas. Al acercarnos a la entrada me
desplom sobre mis propias rodillas.
Eh! De Vries se par y me ayud a levantarme. Estaba temblando de miedo, y
tambin de vergenza por el espectculo que estaba dando.
Esto viola mi Terapia de Evitacin.
Terapia de Evitacin?
Evitar los hospitales a toda costa.
De Vries se ri, aunque no tena forma de saber si se limitaba a rerme la gracia.
Reconocer el hecho de provocar una risa autntica era un placer, y todos esos canales
estaban muertos.
A la ltima tuvimos que traerla en camilla. Sali por su propio pie casi tan firme como t.
Tan mal?
La cadera artificial le estaba dando guerra. No era culpa nuestra.
Subimos los escalones y entramos en un vestbulo bien iluminado.
A la maana siguiente, el lunes 6 de marzo, vspera de la operacin, conoc a la mayor
parte del equipo que realizara la primera parte puramente mecnica del procedimiento: raspar

las cavidades inservibles dejadas por las neuronas muertas, abrir por la fuerza cualquier hueco
que se hubiera plegado con unas diminutas bombas y luego rellenar todo el inslito espacio con
la espuma de Durrani. Aparte del agujero que ya tena en el crneo de la derivacin de haca
dieciocho aos, probablemente tendran que hacerme dos ms.
Una enfermera me afeit la cabeza y peg cinco marcadores de referencia sobre la piel
recin expuesta, luego se pasaron toda la tarde hacindome escneres. La imagen
tridimensional final de todo el espacio muerto de mi cerebro pareca el mapa de un
espelelogo, una secuencia de cavidades conectadas, con sus deslizamientos y sus tneles
hundidos.
La misma Durrani se pas a verme esa noche.
Mientras sigues bajo los efectos de la anestesia me explic, la espuma se
endurecer y se efectuarn las primeras conexiones con el tejido colindante. Despus los
microprocesadores le darn instrucciones al polmero para que forme la red que hemos
elegido para que sirva de punto de partida.
Tuve que obligarme a hablar; cualquier pregunta que haca por muy educadamente
elaborada que estuviera, por lcida o pertinente que fuera me resultaba tan dolorosa y
degradante como si estuviera desnudo delante de ella pidindole que me quitara mierda del
pelo.
Cmo encontr la red que va a utilizar? Escane a un voluntario?
Iba a empezar mi nueva vida como un clon de Luke de Vries, heredando sus gustos, sus
ambiciones, sus emociones?
No, no. Existe una base de datos internacional de estructuras neurales sanas; veinte mil
cadveres que murieron con el cerebro intacto. Congelan los cerebros en nitrgeno lquido, los
cortan en lminas con un microtorno de punta de diamante y luego tien y micrografan con
electrones las lminas; algo mucho ms preciso que la tomografia.
Me qued pensando en el nmero de exabytes que estaba invocando con toda naturalidad;
haba perdido el contacto con la informtica completamente.
As que va a usar una especie de combinacin de la base de datos? Me dar una
seleccin de estructuras tpicas sacadas de gente distinta?
Durrani pareci a punto de dejarlo pasar como una buena aproximacin, pero estaba claro
que era una manitica de los detalles, y todava no haba insultado mi inteligencia.
No exactamente. Ms que una combinacin ser una exposicin mltiple. Hemos utilizado
unos cuatro mil registros de la base de datos, todos los varones entre veinte y treinta aos, y
cuando alguien tenga la neurona A conectada con la neurona B, y alguien tenga la neurona A
conectada con la neurona C... t tendrs conexiones tanto con B como con C. Empezars con
una red que en teora podra reducirse a cualquiera de las cuatro mil versiones individuales
empleadas en su construccin, pero de hecho, en vez de eso, sers t quien ir reducindola
hasta tu propia versin nica.
Eso sonaba mejor que ser un clon emocional o un collage tipo Frankenstein; sera una
escultura toscamente tallada, con los rasgos an por definir. Pero...
Cmo voy a reducirla? Cmo voy a pasar de ser potencialmente cualquiera a ser...?

Qu? Mi yo de doce aos resucitado? O el treintaero que hubiera podido ser,


surgido como una remezcla de esos cuatro mil desconocidos muertos? Divagaba; haba
perdido la poca fe que me quedaba en mi propia sensatez.
Durrani tambin pareci incomodarse un poco, aunque mi opinin sobre eso era poco
fiable.
Debera haber partes de tu cerebro an intactas que guardan algn registro de lo que se
ha perdido. Recuerdos de experiencias formativas, recuerdos de las cosas que solan
gustarte, fragmentos de estructuras innatas que sobrevivieron al virus. La prtesis ser
conducida automticamente hacia un estado que sea compatible con todo lo que hay en tu
cerebro, se encontrar a s misma interactuando con el resto de los sistemas, y las conexiones
que mejor funcionen en ese contexto se vern reforzadas. Se detuvo un momento para
pensar. Imagnate una especie de miembro artificial que al principio no tiene una forma
perfecta y que se va ajustando a medida que lo usas: alargndose cuando no llega a coger lo
que intentas alcanzar, encogindose cuando se choca con algo de forma inesperada... hasta
que adopta precisamente el tamao y la forma del miembro fantasma implicado por tus
movimientos. Que en s mismo no es otra cosa que una imagen de la carne y el hueso
perdidos.
Era una metfora atractiva, aunque costaba creer que mis marchitos recuerdos contuvieran
la suficiente informacin para reconstruir a su autor fantasma en todos sus matices; costaba
creer que el puzzle de quin haba sido, y de quin podra haber llegado a ser, pudiera
completarse con unas cuantas pistas sobre las esquinas y con las piezas revueltas de otros
cuatro mil retratos de la felicidad. Pero el tema estaba incomodando al menos a uno de
nosotros, as que no insist.
Consegu hacer una ltima pregunta:
Cmo ser antes de que todo esto ocurra? Cuando me despierte de la anestesia y
todas las conexiones estn intactas?
Eso es algo que no puedo saber confes Durrani, hasta que t me lo digas.

Alguien repiti mi nombre, de modo tranquilizador pero con insistencia. Me despert un poco
ms. El cuello, las piernas, la espalda, todo me dola, y notaba el estmago tenso por las
nuseas.
Pero la cama estaba caliente y las sbanas eran suaves. Era agradable estar ah tumbado.
Es mircoles por la tarde. La operacin fue bien.
Abr los ojos. Durrani y cuatro de sus alumnos estaban juntos al pie de la cama. La mir
fijamente, estupefacto: el rostro que una vez me pareci severo y sombro era...
cautivador, magntico. Podra haberla contemplado durante horas. Pero entonces le ech un
vistazo a Luke de Vries, que estaba a su lado. Era igual de extraordinario. Me volv uno a uno
hacia los otros tres estudiantes. Todos eran igualmente hipnticos. No saba dnde mirar.
Cmo te sientes?
No encontraba las palabras. Los rostros de estas personas estaban cargados de tanto
significado, tantas fuentes de fascinacin, que no tena forma de aislar ningn factor concreto:

todos parecan inteligentes, extticos, bellos, reflexivos, atentos, compasivos, tranquilos,


vibrantes... Un ruido blanco de cualidades, todas positivas, pero a la postre incoherentes.
Pero al pasar la mirada de un rostro a otro compulsivamente, esforzndome por darles
sentido, sus significados empezaron por fin a cristalizarse, como palabras hacindose ntidas,
aunque nunca hubiera visto borroso.
Est sonriendo? le pregunt a Durrani.
Un poco. Dud un momento. Existen exmenes estndar, imgenes estndar para
esto, pero... Describe mi expresin, por favor. Dime en qu estoy pensando.
Le contest de manera desenfadada, como si me hubiese pedido que leyera una cartilla
optomtrica.
Siente... curiosidad? Est escuchando con atencin. Est interesada, y... espera que
pase algo bueno. Y sonre porque piensa que va a ser as. O porque apenas puede creerse
que ya ha pasado.
Bien asinti, reafirmndose en su sonrisa.
No aad que ahora la encontraba increblemente, casi dolorosamente hermosa. Pero era
lo mismo con cada uno de los presentes en la habitacin, hombre y mujer: la neblina de
estados de nimo contradictorios que lea en sus rostros se haba aclarado, pero haba dejado
tras de s un brillo que helaba la sangre. Esto me alarm un poco (era demasiado indistinto,
demasiado intenso), aunque de alguna forma pareca una respuesta casi tan natural como el
deslumbramiento de un ojo adaptado a la oscuridad. Y despus de dieciocho aos de no ver
otra cosa que fealdad en cada rostro humano, no estaba dispuesto a quejarme por la
presencia de cinco personas que parecan ngeles.
Tienes hambre? me pregunt Durrani.
Tuve que pensar la respuesta.
S.
Uno de los estudiantes sac una comida preparada, ms o menos lo mismo que haba
comido el lunes: ensalada, un panecillo, queso. Cog el panecillo y le di un mordisco. La textura
era totalmente familiar, el sabor el mismo. Dos das antes haba masticado y tragado lo mismo
con el ligero asco habitual que me provocaba cualquier comida.
Unas lgrimas calientes me recorrieron las mejillas. Estaba extasiado; la experiencia era
tan extraa y dolorosa como beber de una fuente con los labios tan resecos que la piel se
hubiera convertido en sal y sangre seca.
Tan dolorosa y tan embriagadora. Cuando acab con el plato, ped otro. Comer era bueno,
comer estaba bien, comer era necesario.
Es suficiente dijo Durrani con firmeza despus del tercer plato.
Yo temblaba por el ansia; segua parecindome sobrenaturalmente bella, pero violentado,
le grit.
Me cogi de los brazos y me sujet.
Esto va a ser duro para ti. Habr arrebatos como ste, giros en todas direcciones, hasta
que la red se asiente. Tienes que intentar permanecer tranquilo, intentar mantenerte reflexivo.
La prtesis hace posibles muchas cosas a las que no ests acostumbrado... pero sigues

teniendo el control.
Apret los dientes y apart la mirada. Al tocarme me haba provocado una ereccin
inmediata, dolorosa.
Eso es dije. Tengo el control.

En los das siguientes mis experiencias con la prtesis se hicieron mucho menos crudas,
mucho menos violentas. Casi poda ver cmo los bordes ms puntiagudos y desencajados de
la red se iban metafricamente puliendo con el uso. Comer, dormir, estar con gente,
segua siendo algo intensamente placentero, pero se pareca ms a un imposible sueo rosado
de la niez que al efecto provocado por alguien que estuviera metindome un cable de alto
voltaje en el cerebro.
Ciertamente la prtesis no enviaba seales a mi cerebro para hacer que mi cerebro sintiera
placer. La propia prtesis era la parte de m que senta todo el placer... por muy perfecta que
fuera la integracin de ese proceso con todo lo dems: percepcin, lenguaje, cognicin... el
resto de mi persona. Al principio, meditar sobre esto era desconcertante, pero bien pensado
no lo era ms que imaginarse el experimento consistente en teir de azul todas las zonas
orgnicas correspondientes de un cerebro sano y afirmar: Ellas sienten todo el placer, no
t!.
Me sometieron a un montn de pruebas psicolgicas (a la mayora de ellas ya me haba
sometido muchas veces como parte de los reconocimientos anuales del seguro), mientras el
equipo de Durrani intentaba cuantificar su xito. Puede que el que un paciente de infarto
consiguiera controlar una mano paralizada fuera ms fcil de medir objetivamente, pero yo
deba haber pasado de lo ms bajo a lo ms alto de cualquier escala numrica de afectacin
positiva. Y lejos de constituir una causa de irritacin, estas pruebas me dieron la primera
oportunidad de usar la prtesis en nuevos campos; ser feliz de formas que apenas poda
recordar haber experimentado antes. Adems de tener que interpretar recreaciones mundanas
de escenas de situaciones domsticas qu haba pasado entre este nio, esta mujer y este
hombre; quin se siente bien y quin se siente mal?, me mostraban imgenes de grandes
obras de arte, desde complejas pinturas alegricas y narrativas hasta elegantes ensayos
geomtricos minimalistas. Aparte de escuchar fragmentos de habla comn, e incluso gritos de
alegra y dolor sin adorno alguno, me ponan muestras de msica y canciones de cualquier
tradicin, poca y estilo.
Fue ah cuando me di cuenta de que algo iba mal.

Jacob Tsela me pona los archivos de audio y anotaba mis respuestas. Se haba mostrado
inexpresivo la mayor parte de la sesin, evitando cuidadosamente cualquier riesgo de
contaminar los datos dejando escapar sus propias opiniones. Pero despus de poner un
fragmento celestial de msica clsica europea, y despus de que yo lo puntuara con un veinte
sobre veinte, percib un atisbo de consternacin en su cara.
Qu? No te ha gustado?

No importa lo que a m me guste. Tsela sonri veladamente. No es eso lo que


estamos midiendo.
Ya lo he puntuado, no puedes influir en mi puntuacin. Lo mir suplicante; estaba
desesperado por cualquier tipo de comunicacin. He estado muerto para el mundo durante
dieciocho aos. Ni siquiera s quin era el compositor.
J.S. Bach dijo despus de dudar. Y estoy de acuerdo contigo: es sublime.
Alz de nuevo la pantalla tctil y continu con el experimento.
Qu era lo que le haba consternado? Supe la respuesta inmediatamente; fui un idiota al
no darme cuenta antes, pero haba estado demasiado metido en la msica.
No haba puntuado ninguna pieza por debajo de dieciocho. Y haba hecho lo mismo con las
artes plsticas. De mis cuatro mil donantes virtuales haba heredado no el mnimo comn
denominador, sino el gusto ms amplio posible; y en diez das no haba conseguido imponerle
ningn lmite, ninguna preferencia propia.
Para m todo el arte y toda la msica eran sublimes. Cualquier tipo de comida era deliciosa.
Toda la gente a la que le pona la vista encima era una visin de la perfeccin.
Puede que despus de mi larga sequa slo estuviera absorbiendo placer de cualquier
cosa, pero con el tiempo me acabara saciando y me volvera tan perspicaz, tan centrado y tan
crtico como cualquiera.
Debera seguir siendo as? Omnvoro?
Solt la pregunta empezando con un tono de ligera curiosidad y acabando con un punto de
pnico.
Tsela par la muestra que estaba sonando en ese momento; un canto que para mi odo
podra haber sido albano, marroqu o mongol, pero que me puso los pelos de punta y me
anim muchsimo. Como todos los dems.
Permaneci en silencio un instante, sopesando deberes encontrados. Luego suspir y dijo:
Ser mejor que hables con Durrani.

Durrani me ense un grfico de barras en la pantalla de su despacho: el nmero de sinapsis


artificiales que haban cambiado de estado dentro de la prtesis (las nuevas conexiones que se
haban formado, las conexiones existentes que se haban roto, debilitado o reforzado) por
cada uno de los diez ltimos das. Los microprocesadores integrados se mantenan al tanto de
tales cambios y los datos se extraan mediante una antena que me pasaban por encima del
crneo todas las maanas.
El primer da, mientras la prtesis se adaptaba a su nuevo entorno, fue espectacular; las
cuatro mil redes que la conformaban podan haber sido perfectamente estables en los crneos
de sus dueos, pero la versin conjunta que me haban dado nunca antes haba estado
conectada al cerebro de nadie.
El segundo da haba visto aproximadamente la mitad de actividad, el tercero en torno a
una dcima parte.
Sin embargo, a partir del cuarto da, no haba habido nada salvo ruido de fondo. Mis
recuerdos episdicos, por muy placenteros que fueran, al parecer se almacenaban en otra

parte (dado que era evidente que no sufra amnesia), pero tras el frenes de actividad inicial, la
circuitera que defina lo que era el placer no haba sufrido ningn cambio, ningn ajuste de
ningn tipo.
Si en los prximos das surgieran algunas tendencias, deberamos ser capaces de
amplificarlas, sacarlas adelante, como si equilibrsemos un edificio inestable una vez que
muestra signos de caer en una determinada direccin. Durrani no sonaba esperanzada. Ya
haba pasado demasiado tiempo y la red ni siquiera oscilaba.
Qu hay de los factores genticos? No puede leer mi genoma y acotar las cosas a
partir de eso?
Neg con la cabeza.
Al menos dos mil genes tienen un papel en el desarrollo neural. No es como hacer
coincidir un grupo sanguneo o un tipo de tejido; todos los sujetos de la base de datos tendran
en comn contigo ms o menos la misma pequea proporcin de esos genes. Est claro que
algunos de ellos tienen que haber tenido un temperamento ms parecido al tuyo que otros,
pero no hay forma de que podamos identificarlos genticamente.
Ya veo.
Podemos apagar la prtesis completamente, si es lo que quieres dijo Durrani con tacto
. No hara falta ciruga, slo la apagaramos y volveras a estar donde estabas al principio.
Mir fijamente su rostro radiante. Cmo poda volver atrs? Dijeran lo que dijeran las
pruebas y los grficos de barras... cmo poda ser esto un fracaso? Por abundante y estril
que fuera la belleza en la que me ahogaba, no estaba tan jodido como cuando tena la cabeza
llena de leu-encefalina. Segua siendo capaz de sentir miedo, ansiedad, tristeza; las pruebas
haban revelado carencias universales comunes a todos los donantes. No poda odiar a Bach o
a Chuck Beriy, a Chagal o a Paul Klee, pero haba reaccionado con tanta cordura como
cualquiera ante imgenes de enfermedad, hambre y muerte.
Y no ignoraba mi propio destino de la manera que haba ignorado el cncer.
Pero, cul sera mi destino, si segua usando la prtesis? Felicidad absoluta, oscuridad
absoluta... la mitad de la raza humana dictando mis emociones? En todos los aos que haba
pasado en las sombras, si me haba aferrado a algo rpidamente, no haba sido a la
posibilidad de llevar una especie de semilla dentro de m: una versin de m mismo capaz de
crecer y volver a convertirse en una persona viva, si se presentaba la ocasin? Y esa
esperanza no haba resultado ser falsa? Me haban ofrecido la materia de la que estn hechos
los yoes, y aunque los haba probado todos, y los haba admirado por igual, no haba
reclamado ninguno como propio. Toda la alegra que haba sentido en los ltimos diez das no
tena ningn sentido. Yo era slo una cscara muerta, flotando en el aire bajo el sol de los
dems.
Creo que debera hacerlo dije. Apagarla.
Durrani levant la mano.
Espera. Si ests dispuesto, hay otra cosa que podemos probar. Lo he estado
discutiendo con nuestro comit de tica, y Luke ha empezado el trabajo preliminar en el
software... pero al final la decisin ser tuya.

Para hacer qu?


Podemos forzar la red hacia cualquier direccin. Sabemos cmo intervenir para hacerlo,
para quebrar la simetra, para hacer que algunas cosas produzcan ms placer que otras. Slo
porque no haya pasado de forma espontnea no quiere decir que no se pueda conseguir por
otros medios.
Repentinamente exaltado, solt una carcajada.
De modo que si digo que s... su comit de tica elegir la msica que me gusta, y mis
comidas favoritas, y mi nueva vocacin? Decidirn quin voy a ser?
Sera eso tan malo? Habiendo yo muerto hace tiempo, otorgarle la vida a una persona
completamente nueva? Donar no slo un pulmn o un rion, sino el cuerpo entero, recuerdos
imposibles incluidos, a un ser humano arbitrariamente construido ex novo, pero enteramente
funcional?
Durrani estaba escandalizada.
No! Nunca se nos ocurrira hacer algo as! Pero podemos programar los
microprocesadores para que te permitan controlar el reajuste de la red. Podramos darte la
capacidad de elegir por ti mismo, de forma consciente y deliberada, las cosas que te hacen
feliz.

Intenta visualizar el control dijo De Vries.


Cerr los ojos.
Mala idea me dijo. Si te acostumbras, limitar tu acceso.
De acuerdo.
Mir al vaco. Algo glorioso de Beethoven sonaba en el sistema de sonido del laboratorio;
resultaba difcil concentrarse. Me esforc por visualizar el estilizado control horizontal de color
rojo cereza que De Vries acababa de construir dentro de mi cabeza, lnea por lnea, haca
cinco minutos. De repente fue algo ms que un vago recuerdo: volvi a superponerse a la
habitacin, tan claro como cualquier objeto real, al fondo de mi campo visual.
Lo tengo. El botn permaneca inmvil cerca del diecinueve.
De Vries le ech un vistazo a la pantalla, para m oculta.
Bien. Ahora intenta bajar la puntuacin.
Me re dbilmente. Pasando de Beethoven.
Cmo? Cmo puede intentar uno que algo le guste menos?
No se puede. Tan slo intenta mover el botn hacia la izquierda. Visualiza el movimiento.
El software monitoriza tu crtex visual siguiendo cualquier percepcin imaginaria transitoria.
Engate a ti mismo y piensa que ves el botn movindose y la imagen te seguir.
Y as lo hizo. Perda el control brevemente, como si la cosa se resistiera, pero consegu
bajarla hasta el diez antes de parar para apreciar el efecto.
Joder.
Significa eso que funciona?
Asent como un estpido. La msica segua siendo... agradable... pero el hechizo se haba
roto por completo. Era como estar escuchando un electrizante fragmento de retrica, y luego,

a medio camino, darse cuenta de que el orador no crea ni una sola palabra de lo que deca,
dejando la poesa y la elocuencia originales intactas, pero arrebatndoles su verdadera fuerza.
Empec a notar sudor en la frente. Cuando Durrani me lo explic, la idea me haba sonado
demasiado extraa para ser cierta. Y dado que ya haba fracasado a la hora de afirmarme a
m mismo en la prtesis a pesar de los miles de millones de conexiones neurales directas y
de las incontables oportunidades para que los restos de mi identidad interactuaran con la cosa
y le dieran forma siguiendo mi imagen, tema que llegado el momento de tomar una decisin
la duda me paralizara.
Pero saba, sin lugar a dudas, que no deba quedarme extasiado al escuchar un fragmento
de msica clsica que o bien nunca antes haba odo, o bien, dado que pareca ser famoso y
estar por todas partes, haba escuchado una o dos veces por casualidad sin que me afectara
lo ms mnimo.
Y ahora, en cuestin de segundos, haba cercenado esa falsa respuesta.
Todava haba esperanza. Todava tena una oportunidad para resucitarme a m mismo.
Slo tena que recorrer el camino de forma consciente, paso a paso.
Codificar con colores los instrumentos virtuales de los sistemas ms grandes de la
prtesis dijo De Vries alegremente al tiempo que trasteaba en el teclado. Despus de un
par de das de prctica ser como una segunda naturaleza. Slo tienes que recordar que
algunas experiencias implican a dos o tres sistemas a la vez... de modo que si ests haciendo
el amor con una msica que preferiras que no te distrajera tanto, asegrate de que bajas el
control rojo, no el azul. Levant la vista y vio mi cara. Eh, no te preocupes, siempre
puedes volver a subirlo ms tarde si te equivocas. O si cambias de opinin.

3
Eran las nueve en Sydney cuando el avin aterriz. Las nueve en punto de un sbado por la
noche. Cog un tren hasta el centro de la ciudad con la intencin de coger el que me llevaba
hasta casa, pero cuando vi a la multitud haciendo cola en la estacin del Ayuntamiento dej la
maleta en consigna y los segu hacia la calle.
Haba estado unas cuantas veces en la ciudad despus de lo del virus, pero nunca por la
noche. Me senta como si hubiera vuelto a casa despus de pasarme media vida en otro pas,

despus de haber estado confinado, solo, en una prisin extranjera. De una u otra forma todo
me desorientaba. Sent una especie de dj vu vertiginoso al ver edificios que parecan
haberse conservado fehacientemente, pero que an as no eran tal y como los recordaba, y
una sensacin de vaco cada vez que doblaba una esquina para encontrarme con que un hito
propio, alguna tienda o seal que recordaba de la infancia, haba desaparecido.
Me par delante de un pub, tan cerca que poda sentir cmo mis odos vibraban al ritmo de
la msica. Poda ver a la gente dentro: rean y bailaban de un lado para otro con las manos
llenas de bebidas, sus caras resplandecientes por el alcohol y la camaradera. Algunos
animados por la posibilidad de la violencia, otros por la promesa del sexo.
Poda entrar y formar parte de esa imagen, en ese mismo instante. La ceniza que haba
enterrado el mundo haba desaparecido; poda ir a donde quisiera. Y casi poda sentir a los
primos muertos de estos juerguistas renacidos ahora como armnicos de la red, resonando
con la msica y la visin de sus compaeros del alma, clamando en mi cabeza, pidindome
que los llevara a la tierra de los vivos.
Avanc unos pasos, entonces vi algo por el rabillo del ojo que me distrajo. En el callejn
que haba junto al pub, un chico de unos diez o doce aos estaba acurrucado contra la pared y
meta la cara en una bolsa de plstico. Tras unas cuantas inhalaciones la sac, sus ojos
apagados resplandecientes, sonriendo con la misma alegra que un director de orquesta.
Me alej de all.
Alguien me toc en el hombro. Me di la vuelta y vi a un hombre que me sonrea
alegremente.
Jess te ama, hermano! Tu bsqueda ha terminado!
Me puso un panfleto en la mano. Le mir fijamente a la cara y su estado se me revel,
transparente: haba dado con la forma de producir leu-encefalina a voluntad, pero no lo saba,
por lo que haba deducido que la causa era algn manantial divino de felicidad. El miedo y la
pena me llenaron el pecho. Al menos yo haba sabido lo del tumor. E incluso el chico tirado del
callejn saba que slo estaba esnifando pegamento.
Y la gente del pub? Saban lo que hacan? Msica, afecto, alcohol, sexo... Dnde
estaba el lmite? En qu punto la felicidad justificable se converta en algo tan vaco, tan
patolgico, como lo era para ese hombre?
Me alej a trompicones y me dirig de vuelta a la estacin. A mi alrededor la gente se rea y
gritaba, se coga de la mano, se besaba... y yo los observaba como si fueran figuras
anatmicas desolladas revelndome miles de msculos entretejidos que, con precisin y sin
esfuerzo aparente, trabajaban al unsono. Enterrada dentro de m, la maquinaria de la felicidad
se reconoca a s misma, una y otra vez.
Ahora no me caba la menor duda de que Durrani haba metido en mi crneo hasta el ltimo
fragmento de la capacidad humana para la alegra. Pero para reclamar cualquiera de sus
partes tena que aceptar el hecho (mucho ms de lo que el tumor me haba hecho aceptarlo)
de que la felicidad en s no significaba nada. La vida sin ella era insoportable, pero como fin en
s mismo no era suficiente. Era libre de elegir sus causas, y de estar contento con mis
decisiones, pero sintiera lo que sintiera una vez que hubiera parido a mi nuevo yo, la posibilidad
de que todas mis decisiones fueran incorrectas seguira existiendo.

Global Assurance me haba dado hasta el final de ao para valerme por m mismo. Si mi
reconocimiento psicolgico demostraba que el tratamiento de Durrani haba tenido xito, tanto
si tena un empleo como si no, me arrojaran a los brazos todava menos piadosos de los
restos privatizados de la seguridad social. As que fui dando traspis intentando orientarme en
la luz.
En mi primer da de vuelta a casa me despert al amanecer. Me sent al telfono y
empec a rebuscar. Mi antiguo espacio de trabajo en la red estaba archivado; con los precios
actuales slo costaba unos diez centavos al ao en concepto de almacenamiento, y todava
tena 36,20 dlares en mi cuenta. El extrao fsil de informacin haba pasado de una
empresa a otra por cuatro adquisiciones y fusiones. Utilizando una variada coleccin de
herramientas para descodifcar los obsoletos formatos, saqu fragmentos de mi antigua vida al
presente y los examin, hasta que me result demasiado doloroso para seguir.
Al da siguiente me pas doce horas limpiando el piso, fregando hasta el ltimo rincn,
escuchando mis viejos archivos de msica de njari, parando slo para comer vorazmente. Y
aunque poda haber refinado mi gusto en comida hasta el de un nio de doce aos adicto a la
sal, tom la decisin (para nada masoquista, y ms prctica que virtuosa) de que lo ms
perjudicial que iba a ansiar sera la fruta.
En las semanas siguientes cog peso con gratificante rapidez, aunque cuando me miraba en
el espejo, o ejecutaba un programa cosmtico en el telfono, me daba cuenta de que poda
estar contento con cualquier tipo de cuerpo. La base de datos deba de haber incluido gente
con una amplia gama de autoimgenes ideales, o que estaba perfectamente satisfecha con el
aspecto que tena en el momento de su muerte.
Y una vez ms eleg el pragmatismo. Tena mucho que recuperar, y no quera morirme a
los 55 de un ataque al corazn si poda evitarlo. Sin embargo, no tena ningn sentido
obsesionarse con algo imposible o absurdo, por lo que despus de proyectarme como alguien
obeso, y puntuarlo con un cero, hice lo mismo con el aspecto Schwarzenegger. Eleg un
cuerpo delgado pero fuerte, claramente dentro de los mrgenes de lo posible de acuerdo con
el software, y le di un diecisis sobre veinte. Y empec a correr.
Al principio me lo tom con calma, y aunque me aferr a mi autoimagen infantil, cuando
corra de una calle a otra sin esfuerzo, tuve cuidado de que el placer del propio movimiento no
llegase a enmascarar una lesin. Cuando entr cojeando en una farmacia en busca de
linimento, me encontr con que vendan algo llamado moduladores de prostaglandina,
compuestos antiinflamatorios que supuestamente minimizaban el dao sin anular ningn
proceso vital de reparacin. Me mostr escptico, pero la cosa pareca funcionar; el primer
mes sigui siendo duro, pero ni la hinchazn me dej cojo, ni me volv tan inconsciente como
para ignorar las seales de peligro y acabar desgarrndome un msculo.
Y una vez que mi corazn, mis pulmones y mis pantorrillas salieron a rastras y gritando de
su estado atrofiado, fue genial. Corra una hora todas las maanas, zigzagueando por las
calles tranquilas de la zona, y los domingos por la tarde bordeaba la propia ciudad. No me

forzaba para conseguir mejores tiempos; no tena ambiciones deportivas de ninguna clase.
Slo quera ejercitar mi libertad.
Pronto el acto de correr acab convirtindose en una experiencia total. Poda disfrutar de
los latidos de mi corazn y de la sensacin de mis piernas en movimiento, o poda atenuar
esos detalles y convertirlos en un rumor de satisfaccin, y simplemente mirar el paisaje como
si fuera en un tren. Y habiendo recuperado mi cuerpo, empec a recuperar los barrios uno a
uno. Desde las zonas de bosque junto al ro Lane Cove hasta la eterna fealdad de Parramatta
Road, recorra Sydney como un topgrafo loco, envolviendo el paisaje con geodsicas
invisibles para luego dibujarlas dentro mi cabeza. Pasaba haciendo retumbar los puentes de
Gladesville y Iron Cove, Pyrmont, Meadowbank y hasta el de la misma baha, retando a las
tablas a que cedieran bajo mis pies.
Hubo momentos en que tuve mis dudas. No estaba borracho de endorfinas, no me estaba
esforzando tanto, pero aun as segua parecindome demasiado bueno para ser cierto. Era
esto esnifar pegamento? Tal vez diez mil generaciones de mis ancestros haban sido
compensadas con el mismo tipo de placer por buscar la diversin, escapar de los peligros y
reconocer el territorio para su seguridad, pero para m era slo un pasatiempo glorioso.
De todas formas, no me estaba engaando, y no le haca dao a nadie. Saqu esas dos
reglas del corazn del nio que llevaba dentro y segu corriendo.

Los treinta eran una edad interesante para pasar la pubertad. El virus no me haba castrado
literalmente, pero al haber eliminado el placer de la imaginera sexual, la estimulacin genital y
el orgasmo, y al haber destrozado parcialmente los canales hormonales reguladores que
descienden desde el hipotlamo, me haba dejado con algo que difcilmente se podra describir
como funcin sexual. Mi cuerpo se deshaca del semen en espordicos espasmos carentes de
placer, y sin los lubricantes normalmente segregados por la prstata durante la excitacin,
cada eyaculacin no deseada me desgarraba las paredes de la uretra.
Cuando todo esto cambi, me sacudi fuerte, incluso en el estado de relativa decrepitud
sexual en el que me encontraba. Comparada con los sueos erticos lacerantes, la
masturbacin era inconcebiblemente genial, y no me vea muy dispuesto a intervenir en los
controles para bajarla un poco. Pero no tena que haberme preocupado de que me quitara el
inters por lo autntico; de continuo me sorprenda mirando abiertamente a la gente en la calle,
en las tiendas y en los trenes, hasta que gracias a una mezcla de voluntad, puro miedo y ajuste
protsico, consegu quitarme la costumbre.
La red me haba convertido en bisexual, y aunque no tard en reducir mi nivel de deseo
considerablemente con respecto a los contribuyentes ms lascivos de la base de datos,
cuando se trat de decidir si iba a ser gay o hetero, todo eran dudas. La red no era una
especie de media de la poblacin; si lo hubiera sido, la esperanza original de Durrani de que
los restos de mi propia arquitectura neural pudieran imponerse se habra venido abajo siempre
que el voto fuera en su contra. De modo que no era un diez o un quince por ciento gay; las dos
posibilidades estaban presentes con la misma fuerza, y la idea de eliminar una de ellas me
pareca tan alarmante, tan reprochable, como si hubiera vivido con ambas durante dcadas.

Pero, era la prtesis defendindose a s misma, o era parcialmente mi respuesta? No


tena ni idea. Incluso antes del virus haba sido un nio de doce aos completamente asexual;
siempre haba asumido que era heterosexual, y realmente algunas chicas me resultaban
atractivas, pero no haba habido miradas bajo la luz de la luna ni toqueteos furtivos que
confirmaran esa opinin puramente esttica. Me inform sobre las ltimas investigaciones,
pero todas las teoras genticas que recordaba de varios titulares haban sido desacreditadas
desde entonces, por lo que aunque mi sexualidad hubiese estado determinada desde el
nacimiento, no exista ningn anlisis de sangre que pudiera decirme en lo que se habra
convertido. Incluso llegu a buscar los escneres de resonancia magntica que me haba
hecho antes del tratamiento, pero carecan de la resolucin suficiente para proporcionarme una
respuesta neuroanatmica directa.
No quera ser bisexual. Era demasiado mayor para andar por ah experimentando como un
adolescente; quera certeza, quera unas bases slidas. Quera ser mongamo, y aunque la
monogamia casi nunca fuera fcil para nadie, eso no era motivo para ponerme obstculos
innecesarios. A quin deba sacrificar entonces? Saba cul era la opcin que simplificara las
cosas... pero si todo se reduca a cules de los cuatro mil donantes podan llevarme por el
camino ms fcil, de quin sera la vida que estara viviendo?
Puede que todo fuera igual. Tena treinta aos, era virgen y tena un historial de
enfermedad mental, sin dinero, sin perspectivas, sin dotes sociales, y siempre poda aumentar
el nivel de satisfaccin de mi nica opcin actual, y dejar que todo lo dems se esfumase como
una fantasa. No me estaba engaando, no le haca dao a nadie. Estaba en mi mano no
desear otra cosa.

Me haba fijado en la librera muchas veces antes, escondida en una calle tranquila de
Leichhardt. Pero un domingo de junio, cuando pasaba por delante corriendo y vi un ejemplar de
El hombre sin atributos de Robert Musil en el escaparate, tuve que parar y rerme.
Estaba empapado en sudor por la humedad invernal, por lo que no entr para comprar el
libro. Pero ech un vistazo dentro a travs del cristal y cerca del mostrador vi un cartel de
OFERTA DE TRABAJO.
Buscar un empleo no cualificado me haba parecido intil, la tasa de paro general era del
quince por ciento, tres veces mayor en el caso de los jvenes, por lo que asum que siempre
habra mil candidatos para cada puesto: ms jvenes, ms baratos, ms fuertes y con
certificado de cordura. Haba retomado mis estudios por la red, y no es que no estuviera
avanzando, pero iba al mismo paso que a todas partes, lento. Todos los campos del
conocimiento que me haban cautivado de nio se haban multiplicado por cien, y aunque la
prtesis me otorgaba energa y entusiasmo ilimitados, segua habiendo demasiado campo
como para abarcarlo en una vida. Saba que tendra que sacrificar el noventa por ciento de mis
intereses si finalmente decida elegir una carrera, pero todava no haba sido capaz de blandir
el cuchillo.
El lunes volv a la librera caminando desde la estacin de Petersham. Haba ajustado mi
confianza para la ocasin, pero aument de forma espontnea cuando o que no haba habido

ningn candidato. El propietario tena sesenta y tantos aos y empezaba a tener problemas de
espalda. Quera a alguien para que moviera las cajas de un lado para otro y se encargara del
mostrador cuando l estuviera ocupado en otra cosa. Le cont la verdad: que haba sufrido
una lesin neurolgica por una enfermedad infantil y que me haba recuperado haca muy poco.
Me contrat al momento para un mes de prueba. El salario inicial era exactamente lo
mismo que me pagaba Global Assurance, pero si me contrataba de forma permanente
cobrara un poco ms.
El trabajo no era duro y al dueo no le importaba que leyera en la habitacin de dentro
cuando no tena nada que hacer. En cierta forma estaba en el cielo diez mil libros y sin cuota
de acceso, pero a veces senta que volva el pavor de la disolucin. Lea vidamente y, en
cierta medida, poda emitir juicios claros: poda distinguir a los autores torpes de los expertos,
a los honestos de los farsantes, a los vulgares de los inspirados. Pero la prtesis segua
queriendo que disfrutara de todo, que lo aceptara todo, que me dispersara por las polvorientas
estanteras hasta no ser nadie en absoluto, un fantasma en la Biblioteca de Babel.

Entr en la librera dos minutos despus de la hora de apertura, el primer da de la primavera.


Observndola mientras hojeaba los libros, intent ver ms all de las consecuencias de lo que
estaba a punto de hacer. Durante semanas me haba pasado cinco horas al da en el
mostrador, y con tanto contacto humano haba estado esperando... algo. No amor salvaje a
primera vista, slo el ms leve atisbo de inters mutuo, la prueba ms nfima de que realmente
poda desear a un ser humano por encima de los dems.
No haba ocurrido nada. Algunos clientes flirtearon un poco, pero pude ver que no era nada
especial, nicamente su propia forma de cortesa, y yo no sent nada que no hubiese sentido si
hubieran sido excepcional pero formalmente amables. Y aunque poda estar de acuerdo con
cualquiera sobre quin era convencionalmente atractivo, quin era animado y quin misterioso,
ingenioso o encantador, quin rebosaba juventud y quin irradiaba sofisticacin... sencillamente
no me importaba. Los cuatro mil haban querido a personas muy distintas y la envoltura que se
extenda entre sus remotas caractersticas abarcaba a la especie entera. Eso no iba a
cambiar nunca, mientras yo mismo no hiciera algo por romper la simetra.
En la ltima semana haba bajado todos los sistemas pertinentes de la prtesis hasta el
tres o el cuatro. La gente haba pasado a ser casi tan atractiva como trozos de madera. En
ese momento, a solas en la tienda con esa extraa elegida al azar, sub los controles
lentamente. Tuve que luchar contra la retroalimentacin positiva; cuanto ms altos estaban los
controles, ms quera subirlos yo, pero haba fijado lmites previamente, y me ajust a ellos.
Para cuando ella eligi un par de libros y se acerc al mostrador, yo me senta por una
parte insolentemente triunfante, y por la otra mareado de vergenza. Por fin le haba cogido la
medida a la red; lo que senta al ver a esta mujer sonaba sincero. Y si todo lo que haba hecho
para conseguirlo era calculado, artificial, extrao y detestable... no me quedaba ms remedio.
Le sonre cuando compr los libros y ella me devolvi la sonrisa afectuosamente. No
llevaba anillo de matrimonio o de compromiso, pero me haba prometido a m mismo que no

iba a intentar nada, pasara lo que pasara. ste era slo el primer paso: fijarse en alguien,
hacer que destacara entre la multitud. Poda invitar a salir a la dcima, a la centsima mujer
que tuviera un aire parecido al suyo.
Te gustara tomar un caf alguna vez? le dije.
Pareci sorprendida, pero no ofendida. Indecisa, pero al menos algo complacida por la
pregunta. Y yo, que crea que estaba preparado para que ese desliz no llevara a ninguna
parte, en ese momento, mientras la vea tomando una decisin, sent cmo desde las ruinas
de m mismo surga un dardo de dolor atravesndome el pecho. Si algo de eso se hubiese
reflejado en mi cara, probablemente me habra llevado corriendo al veterinario ms cercano
para que me sacrificaran.
Estara bien me dijo. Me llamo Julia, por cierto.
Mark. Nos dimos la mano.
A qu horas sales del trabajo?
Esta noche? A las nueve en punto.
Ah.
Qu tal si quedamos para comer? le dije. A qu hora comes?
A la una. Se lo pens un poco. Conoces ese sitio justo bajando la calle... al lado de
la ferretera?
Eso sera genial.
Julia sonri.
Entonces nos vemos all. A eso de la una y diez. Vale?
Asent. Ella dio media vuelta y sali. Yo me qued mirndola, aturdido, aterrorizado,
eufrico. Pens: Esto es fcil. Cualquiera puede hacerlo. Es como respirar.
Empec a transpirar. Era un quinceaero emocionalmente retrasado, y ella lo descubrira
en slo cinco minutos. O peor an, descubrira a los cuatro mil hombres maduros que me
ofrecan consejo dentro de mi cabeza.
Me met en el servicio a vomitar.

Julia me cont que llevaba una tienda de ropa a slo unas manzanas.
Eres nuevo en la librera, no?
S.
Y qu hacas antes?
Estuve sin empleo. Durante mucho tiempo.
Cunto?
Desde que era un estudiante.
Hizo una mueca.
Es un crimen, verdad? Bueno, yo aporto mi granito. Comparto mi trabajo, media jornada
slo.
En serio? Y qu te parece?
Es fantstico. Quiero decir, tengo suerte, el puesto est tan bien pagado que puedo
aparmelas con la mitad del sueldo. Sonri. La mayora de la gente supone que tengo

una familia. Como si sa fuera la nica razn posible.


Slo quieres tener tiempo?
S. El tiempo es importante. Odio que me metan prisa.
Volvimos a comer juntos dos das despus, y luego dos veces ms a la semana siguiente.
Me hablaba de la tienda, de un viaje que haba hecho a Sudamrica, de una hermana que se
estaba recuperando de un cncer de pecho. Estuve a punto de mencionar mi propio tumor
vencido hace tiempo, pero aparte del miedo de adonde me poda llevar, hubiera sonado
demasiado como una peticin de compasin. En casa, me sentaba pegado al telfono, no
esperando una llamada, sino viendo las noticias para asegurarme de que tendra algo de qu
hablar aparte de m mismo. Quin es tu cantante/escritor/artista/actor favorito? No tengo ni
idea.
Mi cabeza se llenaba con visiones de Julia. Quera saber lo que estaba haciendo cada
segundo del da; quera que fuera feliz, quera que estuviera segura. Por qu? Porque la
haba elegido. Pero... por qu haba sentido la necesidad de elegir a alguien? Porque al final,
lo que la mayora de los donantes deba de tener en comn era el hecho de que haban
deseado y se haban preocupado de una persona por encima de las dems. Por qu? Eso
era culpa de la evolucin. Uno no poda ayudar y proteger a todas las personas que se
encontraba a su paso, como tampoco poda follrselas, y obviamente una combinacin juiciosa
de ambas cosas haba demostrado ser efectiva a la hora de transmitir los genes. De modo
que mis emociones tenan la misma ascendencia que las de todo el mundo. Qu ms poda
pedir?
Pero, cmo poda fingir que senta algo verdadero por Julia, cuando poda mover unos
cuantos botones en mi cabeza, en cualquier momento, y hacer desaparecer esos
sentimientos? Incluso si lo que senta era lo bastante fuerte como para evitar querer tocar el
dial...
Algunos das pensaba: Tiene que ser as para todo el mundo. La gente toma una decisin,
medio determinada por la suerte, para llegar a conocer a alguien; todo empieza desde ah.
Algunas noches me quedaba sentado durante horas, preguntndome si no me estaba
convirtiendo en un esclavo pattico, o en un obseso peligroso. Podra algo de lo que
descubriera sobre Julia apartarme de ella, ahora que la haba elegido? O incluso despertar la
ms nfima desaprobacin? Y si y cuando decidiera romper, cmo me lo tomara?
Salimos a cenar y luego compartimos un taxi de vuelta a casa. Le di un beso de buenas
noches en su portal. De vuelta en mi piso, hoje manuales de sexo en la red, preguntndome
como poda esperar ocultar mi absoluta falta de experiencia. Todo me pareca
anatmicamente imposible; necesitara seis aos de entrenamiento gimnstico slo para lograr
la postura del misionero. Me haba negado a masturbarme desde que la conoc; fantasear con
ella, imaginrmela sin su consentimiento, me pareca terrible, imperdonable. Despus de
claudicar, me qued despierto hasta el amanecer intentando comprender la trampa que yo
mismo me haba cavado, e intentando entender por qu no quera ser libre.

Julia se agach y me bes, dulcemente.

Eso ha sido una buena idea. Se quit de encima de m y se dej caer en la cama.
Me haba pasado los ltimos diez minutos manipulando el control azul, intentando evitar
correrme sin perder la ereccin. Haba odo hablar de juegos de ordenador que consistan en
lo mismo. En ese momento aument el ail para conseguir una mayor intimidad, y cuando
levant la vista y la mir a los ojos, supe que poda ver el efecto en m. Me acarici la mejilla
con la mano.
Eres un hombre dulce. Lo sabas?
Tengo que contarte algo.
Dulce? Soy un mueco, soy un robot, soy un monstruo.
Qu?
No poda hablar. Ella pareca divertida, y me bes.
S que eres gay. Est bien. No me importa.
No soy gay. Ya no?. Aunque podra haberlo sido.
Julia se encogi de hombros.
Gay, bisexual... No me importa. De veras.
Ya no tendra que seguir manipulando mis respuestas; la prtesis estaba siendo moldeada
por todo esto, y en unas semanas sera capaz de dejarla a su aire. Entonces sentira tan
naturalmente como cualquiera todas las cosas que ahora tena que elegir.
Cuando tena doce aos tuve cncer dije.
Le cont todo. Miraba su cara y vea miedo, luego duda en aumento.
No me crees?
Lo dices tan tranquilo. Dieciocho aos? Cmo puedes decir: Perd dieciocho aos?
Cmo quieres que lo diga? No estoy intentando que sientas lstima. Slo quiero que lo
entiendas.
Cuando llegu al da en que la conoc se me encogi el estmago de miedo, pero segu
hablando. Despus de unos segundos vi lgrimas en sus ojos y me sent como si me hubieran
apualado.
Lo siento. No pretenda hacerte dao. No saba si intentar abrazarla o marcharme justo
en ese momento. Mantuve la mirada fija en ella, pero la habitacin daba vueltas.
Esboz una sonrisa.
Qu es lo que lamentas tanto? T me elegiste. Yo te eleg. Podra haber sido distinto
para nosotros. Pero no lo fue. Meti la mano debajo de la sbana y me cogi la mano. No
lo fue.

Julia tena los sbados libres, pero yo empezaba a trabajar a las ocho. Medio dormida me dio
un beso de despedida cuando me fui a las seis; hice todo el camino a casa andando, ligero.
Seguro que sonre como un tonto a todos los que entraron en la tienda, pero apenas los
vea. Me imaginaba el futuro. No haba hablado con ninguno de mis padres en nueve aos, ni
siquiera saban lo del tratamiento de Durrani. Pero ahora pareca posible arreglarlo todo.
Ahora poda ir y decirles: ste es vuestro hijo, de vuelta de entre los muertos. Me salvasteis

la vida, hace muchos aos.


Tena un mensaje de Julia en el telfono cuando llegu a casa. Me resist a mirarlo hasta
que me puse a cocinar algo en el horno; haba algo perversamente placentero en el hecho de
obligarme a esperar, anticipando con la imaginacin su cara y su voz.
Le di a PLAY. Su cara no era en absoluto como me la haba imaginado.
Las cosas se me seguan escapando y no dejaba de parar y rebobinar. Frases aisladas se
me quedaban en la mente. Demasiado raro. Demasiado enfermizo. No es culpa de nadie. En
realidad no haba asimilado mi explicacin la noche anterior. Pero luego haba tenido tiempo
para pensrselo, y no estaba preparada para llevar una relacin con cuatro mil hombres
muertos.
Me sent en el suelo, intentando decidir qu sentir: la ola de dolor que rompa sobre m, o
algo mejor, por eleccin. Saba que poda subir los controles de la prtesis y sentirme feliz:
feliz porque volva a estar libre, feliz porque estaba mejor sin ella... feliz porque Julia estaba
mejor sin m. O simplemente feliz porque la felicidad no significaba nada y todo lo que tena
que hacer para conseguirla era inundarme el cerebro con leu-encefalina.
Me qued ah sentado, limpindome las lgrimas y los mocos de la cara mientras las
verduras se quemaban. El olor me hizo pensar en la cauterizacin, sellando una herida.
Dej que las cosas siguieran su curso, no toqu los controles, pero el mero hecho de saber
que poda hacerlo lo cambiaba todo. Y entonces me di cuenta de que incluso si fuera a Luke
de Vries y le dijera: Estoy curado, qutame el software, ya no quiero el poder de elegir...
nunca podra olvidar de dnde vena todo lo que senta.

Mi padre se pas por el piso el otro da. No hablamos mucho, pero todava no se haba vuelto
a casar y brome con que saliramos de copas juntos.
Al menos espero que fuera una broma.
Mirndolo, pens: Est dentro de mi cabeza, y mi madre tambin, y diez millones de
ancestros, humanos, protohumanos, distantes ms all de lo imaginable. Qu ms daban
cuatro mil ms? Todo el mundo tena que labrarse una vida partiendo del mismo legado: medio
universal, medio particular; medio aguzado por una seleccin natural infatigable, medio
mitigado por la libertad del azar. Yo slo tena que estar un poco ms pendiente de los
detalles.
Y poda seguir hacindolo, avanzando por la enrevesada frontera entre la felicidad ms
absurda y la desesperanza ms estpida. Tal vez tuviera suerte; tal vez la mejor forma de
aferrarse a esa estrecha franja era ver con claridad lo que haba a cada lado.
Cuando mi padre se iba, mir desde el balcn el barrio atestado de gente, recorrindolo
con la mirada hasta el rio Parramatta, donde un sumidero para tormentas verta en el agua un
hilo visible de aceite, basura y residuos de jardinera.
Estas contento con la zona? me pregunt con recelo.
Me gusta esto le dije.

Nuestra Seora de Chernbil


No sabamos si estbamos en el cielo o en la tierra, porque no es posible que exista
tanto esplendor y tanta belleza sobre la faz de la tierra.
El enviado del prncipe Vladimir de Kiev, describiendo la iglesia de Santa Sofa de
Constantinopla, 987
Es el establo ms viejo y herrumbroso de todo el paganismo.
S.L. Clemens, dem, 1867
Luciano Masini tena la presencia atormentada y la tez hinchada de un insomne.
Lo tom por el tipo de hombre que haba empezado a preguntarse, cada noche a eso de
las dos de la madrugada si su mujer de veinte aos haba encontrado realmente al amante de
sus sueos en un industrial tres veces ms viejo que ella... por muy ingenioso, por muy erudito
y por muy rico que fuera. No haba seguido su carrera de cerca, pero saba que su decisin
ms conocida haba sido comprar la seccin de cables superconductores de Pirelli cuando la
empresa matriz fue dividida en 2009. Vesta de forma impecable un traje de seda gris, cuyo
corte estaba lo bastante pasado de moda como para tener estilo. Daba la impresin de que en
otro tiempo haba sido extraordinariamente guapo. Un candidato perfecto, pens: vanidoso, se
engaaba a s mismo y tena remordimientos tardos. Me equivoqu.
Quiero que encuentre un paquete me dijo.
Un paquete? Hice lo que pude para parecer fascinado. Si el adulterio era
embrutecedor, los objetos perdidos eran todava peor. De dnde proceda?
De Zurich.
Con destino a Miln?
Claro!
Masini casi se estremeci, como si la idea de que pudiera haber enviado su valiosa carga a
otro sitio, intencionadamente, le provocara dolor fsico.
En realidad nunca se pierde nada dije con tacto. Usted mismo podra comprobar que
una carta mordaz de sus abogados destinada al mensajero bastara para obrar milagros.
No creo. Masini sonri sin humor. El mensajero est muerto.
La luz de la tarde llenaba la habitacin. La ventana daba al este, apartada del sol, pero el
mismo cielo resplandeca. Por un instante sent una extraa claridad. Tuve la irresistible
impresin de haberme librado de un sopor persistente, como si hubiera empezado la
conversacin medio dormido y slo ahora me despertara del todo. A mi espalda, en la pared,
haba un antiguo reloj planetario de cobre. Masini dej que sonara dos veces, cada tictac
insinuaba el suave y complejo acoplamiento de un millar de diminutos engranajes. Luego dijo:
Lo encontraron en una habitacin de hotel en Viena, hace tres das. Le haban pegado un
tiro en la cabeza a bocajarro. Y no, no estaba previsto que se desviara tanto de la ruta.
Qu haba en el paquete?
Un icono pequeo.
Con las manos indic una altura de unos treinta centmetros.

Una representacin de la Virgen con el Nio del siglo XVIII. Originaria de Ucrania.
Ucrania? Sabe cmo lleg hasta Zurich?
Haba odo que el gobierno ucraniano acababa de lanzar una nueva campaa para
persuadir a ciertos pases de que se tomaran en serio la devolucin de obras de arte robadas.
Durante los aos de confusin y corrupcin que fueron los ochenta y los noventa, los
contrabandistas haban sacado obras de arte del pas a espuertas.
Formaba parte de la herencia de un conocido coleccionista, un hombre con una
reputacin impecable. Mi propio marchante revis todo el papeleo, los contratos de
compraventa, los permisos de exportacin, antes de dar su visto bueno.
Los papeles se pueden falsificar.
Masini hizo esfuerzos visibles por controlar su impaciencia.
Todo se puede falsificar. Qu quiere que le diga? No tengo motivos para sospechar que
fuera un objeto robado. No soy un criminal, signor Fabrizio.
No estoy sugiriendo que lo sea. Entonces... el dinero y la mercanca cambiaron de
manos en Zurich? El icono era suyo cuando lo robaron?
S.
Puedo preguntarle cunto pag por l?
Cinco millones de francos suizos.
Lo dej pasar sin hacer ningn comentario, aunque por un momento pens que no lo haba
odo bien. No era un experto, pero saba que los iconos ortodoxos solan pintarlos artistas
annimos y en ningn caso se pretenda que fueran piezas nicas; lo eran tanto como un
ejemplar de la Biblia. Haba excepciones, por supuesto unos cuantos ejemplos
representativos y muy preciados de cada tipo de icono, pero eran muy anteriores al siglo
XVIII. Por muy delicada que fuera la artesana, por muy bien conservado que estuviera, cinco
millones pareca un precio excesivo.
Supongo que lo tena asegurado? le pregunt.
Por supuesto! Y puede que hasta me devuelvan el dinero en uno o dos aos. Pero
preferira tener el icono. Para eso lo compr.
Sus aseguradores estarn de acuerdo con usted. Harn todo lo que puedan para
encontrarlo.
Si ya haba otro investigador en el caso, no quera malgastar mi tiempo. Mucho menos si
tena que competir con una aseguradora suiza en su propio terreno.
Masini me clav unos ojos inyectados en sangre.
Todo lo que puedan no es suficiente! S, querrn ahorrarse el dinero y se tomarn esta
prdida probable muy en serio; los contables son as. Y no me cabe duda de que la polica
austraca intentar encontrar al asesino por todos los medios. Pero ni unos ni otros tienen la
menor prisa. Ni tendrn mayor inconveniente si no se resuelve nada en meses. O en aos.
Me haba equivocado con las visiones nocturnas de adulterio de Masini. Pero haba
acertado en una cosa: le mova una pasin, una obsesin, que era tan profunda como los
celos, el orgullo o el sexo. Se inclin hacia delante sobre el escritorio, contenindose para no
agarrarme de la pechera, pero dando rdenes y suplicando con la misma arrogancia y

patetismo como si lo hubiera hecho.


Dos semanas! Le doy dos semanas. Fije los honorarios que quiera! Entrgueme el
icono en quince das... y le dar lo que me pida, cualquier cosa!

No me tom del todo en serio la extravagante oferta de Masini, pero acept el caso. Quedar a
comer en restaurantes reservados a entendidos en bellas artes con los confidentes que operan
en los mrgenes del mercado negro no me pareci una mala manera de pasar las dos
semanas siguientes.
El punto de partida obvio era el mensajero. Se llamaba Gianna de Angelis: veintisiete aos,
cinco en el negocio, con una reputacin intachable. Segn las autoridades, nunca se haba
presentado queja alguna contra ella, ni por parte de los clientes, ni por la de los empleadores.
Trabajaba para una pequea firma de Miln con un expediente igualmente impecable. Era su
primera prdida en veinte aos, tanto de mercanca como de personal.
Habl con dos de sus colegas. Se cieron a los hechos y no se prestaron a hacer
conjeturas. La transaccin tuvo lugar en la cmara acorazada de un banco de Zurich. Despus,
De Angelis cogi un taxi directo al aeropuerto. Menos de cinco minutos antes de embarcar en
el vuelo de vuelta a casa telefone a la oficina central para decirles que todo iba bien. El vuelo
sali puntual, pero ella no estaba a bordo. Compr un billete de Tyrolean Airlines con su
propia tarjeta de crdito y vol directamente a Viena con el maletn que contena el icono
como equipaje de mano. Seis horas ms tarde estaba muerta.
Localic a su novio, un tcnico de sonido de televisin. Me recibi en el apartamento que
haban compartido. Los ojos enrojecidos, sin afeitar y con resaca. Deba de seguir
conmocionado o dudo que me hubiese dejado entrar. Le ofrec mis condolencias y le ayud a
terminar una botella de vino. Luego le pregunt amablemente si Gianna haba recibido
llamadas inusuales, si haba hecho planes para gastar sumas de dinero extravagantes, o si se
haba mostrado inusitadamente nerviosa o excitada en las ltimas semanas. Tuve que cortar
en seco la entrevista cuando intent abrirme la cabeza con la botella vaca.
Volv a la oficina y me puse a rastrear en las bases de datos, desde los registros pblicos
oficiales hasta las listas de correo y los desechos electrnicos burdamente recopilados que
suministraban diversos ciberchulos. Uno de los sistemas, que operaba desde Tokio, poda
buscar en los peridicos digitales de todo el mundo y tambin poda examinar fotogramas
clave en los informativos hasta dar con un rostro concreto, se mencionara o no el nombre del
sujeto de la bsqueda en la leyenda o en los comentarios. Encontr a una medio gemela
agarrada del brazo de un gngster a la salida de un juzgado de Buenos Aires en 2007, y a otra
llorando en las ruinas de un pueblo de Filipinas: toda su familia haba muerto en un tifn en
2010. Pero de ella no haba ninguna imagen. Una bsqueda de texto en los medios de
comunicacin locales obtuvo exactamente dos entradas. Slo haba logrado salir en los
peridicos al nacer y al morir.
Hasta donde pude descubrir, su situacin financiera era slida. No haba trapos sucios
sobre ella ni el mnimo indicio de que estuviera relacionada con el crimen organizado. El icono
no era ni mucho menos el artculo ms valioso que haba pasado por sus manos... y yo segua

pensando que Masini haba pagado un precio excesivo por l. Las obras de arte, sean o no
annimas, no son precisamente uno de los activos ms lquidos. Por qu entonces se haba
dejado comprar? Por qu en este caso concreto, cuando deba de haber tenido cientos de
oportunidades mucho ms tentadoras?
Tal vez no fue a Viena con la intencin de vender el icono. Puede que la coaccionaran para
ir hasta all. No me poda imaginar que la hubiesen raptado en medio del aeropuerto y la
hubieran llevado hasta el mostrador de venta de billetes, que la hubiesen hecho pasar por los
escneres de seguridad en contra de su voluntad y por ltimo la hubieran metido en el avin a
la fuerza. Iba armada, estaba entrenada y llevaba encima todos los aparatos electrnicos
imaginables para pedir ayuda en cualquier momento. Pero aunque no le hubiesen estado
apuntando todo el tiempo al corazn con una pistola invisible a los rayos X, tal vez la obligaron
mediante una amenaza ms sutil.
El primer da de los catorce que tena asignados se acababa. Con el crepsculo de fondo
daba vueltas de un lado a otro de la oficina. La investigacin no haba hecho ms que empezar
y ya me senta irritado y pesimista. La imagen de De Angelis sonrea framente desde la
pantalla de la terminal. El vino de su desconsolado amante saba amargo en mi garganta. Esta
mujer estaba muerta, se era el crimen, y a m me pagaban para encontrar un desvado trozo
de madera kitsch. Si encontraba a los asesinos iba a ser algo secundario. Y lo cierto era que
esperaba no encontrarlos.
Abr las persianas y me qued mirando el centro de la ciudad. Motas del tamao de pulgas
corran por la plaza del Duomo, sobre la que se alzaba el bosque de desquiciados pinculos
gticos de la catedral. Casi nunca me fijaba en ella, era slo una parte ms de la costosa vista
(como los Alpes, visibles desde recepcin), y la vista slo formaba parte de la imagen de alta
categora que me permita cobrar por mis servicios veinte veces ms que cualquier detective
de la calle. Al verla pestae repetidas veces como si fuera una alucinacin: pareca tan de
otro planeta, tan fuera de lugar al lado de los edificios de cermica oscura y reluciente del
Miln del siglo XXI. Estatuas de santos, o ngeles, o grgolas no poda acordarme y, a esta
distancia, no poda diferenciarlas se erguan sobre cada pinculo como miles de estilitas
dementes. Todo el tejado estaba cubierto con mrmol rosado. La decoracin, que en algunas
partes pareca encaje y en otras alambre de espino, era tan recargada y surrealista que
llegaba a marear. Aunque me consideraba un buen ateo, haba estado en su interior una o dos
veces. No era capaz de recordar ni cundo ni porqu, pero sin duda tuvo que ser con motivo
de alguna ceremonia ineludible. En cualquier caso, haba crecido con ella. Tendra que haber
sido un punto de referencia familiar, nada ms. Pero en ese momento la estructura entera me
pareci completamente ajena y extraa. Era como si las montaas al norte se hubiesen librado
de la nieve, de la vegetacin y de la capa superior del suelo para revelarse como artefactos
gigantes, pirmides de Centroamrica, reliquias de una civilizacin perdida.
Cerr las persianas y quit de la pantalla del ordenador la cara de la mensajera muerta.
Y luego me compr un billete para Zurich.

Las bases de datos tenan mucho que contar sobre Rolf Hengartner. Haba trabajado en la

industria editorial electrnica cerrando acuerdos en una especie de plano etreo en el que los
grandes proveedores de software de Europa moldeaban el mercado a su antojo. Me lo
imaginaba esquiando, tanto en la nieve como en el agua, con ministros de cultura y magnates
de las telecomunicaciones... aunque puede que no en los ltimos aos, ya septuagenario y con
un linfoma agudo. Haba dado sus primeros pasos en el negocio del cine, orquestando la
financiacin de coproducciones multinacionales. En una de las fotografas que haba en la sala
de visitas de lo que ahora era el despacho de su ayudante, se le poda ver levantando un puo
cerrado al lado de un todava joven Depardieu en una manifestacin anti-Hollywood celebrada
en Pars veinte aos antes.
Max Reif, su ayudante, haba sido nombrado albacea de la herencia.
Me haba descargado en la agenda la ltima versin (demasiado cara) del software
Schweitzerdeutsch con la esperanza de que me guiara por la entrevista sin demasiadas
meteduras de pata, pero Reif insisti en hablar italiano y result que lo hablaba perfectamente.
Hengartner dejaba tres hijos y diez nietos; su mujer haba muerto antes que l. Reif haba
recibido instrucciones de vender todas las obras de arte puesto que nadie en la familia haba
mostrado nunca mucho inters en la coleccin.
Qu le apasionaba? Los iconos ortodoxos?
Nada ms lejos. Herr Hengartner era un hombre eclctico, pero el icono fue toda una
sorpresa para m. Una especie de anomala. Posea algunas obras de tema religioso del
gtico francs y del renacimiento italiano, pero desde luego no se especializaba en la Virgen
con el Nio, y mucho menos en la tradicin oriental.
Reif me ense una fotografa del icono en el folleto satinado que se haba preparado para
la subasta. Masini haba traspapelado su copia del catlogo, as que era la primera vez que
vea exactamente lo que estaba buscando. En la pgina opuesta haba un comentario en varios
idiomas, y le la seccin en italiano:
Un impresionante ejemplo del icono conocido como la Virgen de Vladimir,
probablemente la variacin ms antigua de los iconos de la ternura (eleousa en
griego, umeniye en ruso). Muestra a la Virgen con el Nio en brazos, Su rostro
tiernamente apretado contra la mejilla de Su madre, en un conmovedor smbolo de
compasin tanto divina como humana por toda la creacin. Segn la tradicin este
icono se basa en una pintura de Lucas el Evangelista. El nico ejemplar que queda, del
que toma su nombre este tipo de icono, lleg a Kiev desde Constantinopla en el siglo
XII y se encuentra en la actualidad en la galera Tretiakov de Mosc. Ha sido descrito
como el tesoro sagrado ms grande de la nacin rusa.
Artista desconocido. Ucrania, principios del siglo XVIII. Tabla de ciprs, 293 x 204
mm, temple de huevo sobre lino, decorado de modo exquisito con plata batida.
El precio de salida del catlogo era de ochenta mil francos suizos. Menos de un dos por
ciento de lo que Masini pag por l.
Personalmente se me escapaba el valor esttico de la obra. No era precisamente un
Caravaggio. Los colores eran apagados, la ejecucin tosca deliberadamente bidimensional

y hasta la plata estaba deslustrada. La pintura en s pareca conservarse razonablemente bien.


Por un instante me pareci ver una grieta finsima que atravesaba el icono a lo ancho, pero al
examinarla ms de cerca me pareci ms bien un defecto de la reproduccin: un rasguo en la
plancha de impresin o en algn elemento del proceso fotogrfico.
Obviamente no se supona que tuviera que ser una gran obra de arte en la tradicin
occidental. Faltaba la expresin del ego del artista, las idiosincrasias indulgentes del estilo. Con
toda probabilidad se trataba de una copia fiel del original bizantino, realizada con la intencin
de cumplir un papel concreto en la prctica de la religin ortodoxa, y yo no era quin para
juzgar su valor en ese contexto. Pero me costaba trabajo imaginarme a Rolf Hengartner o a
Luciano Masini convirtindose en secreto a la Iglesia ortodoxa. Se trataba estrictamente de
una buena inversin? Para ellos no era ms que un cromo de bisbol del siglo XVIII? Pero si
el inters de Masini era slo financiero, por qu haba pagado un precio tan por encima del
valor de mercado? Y por qu estaba tan desesperado por recuperarlo?
Puede decirme quin puj por el icono, aparte del signor Masini? dije.
Los tratantes y los agentes habituales. Me temo que no sabra decirle en nombre de
quin actuaban.
Pero usted supervis la subasta?
Un nmero de compradores posibles, o sus agentes, se haban desplazado hasta Zurich
para ver la coleccin en persona Masini entre ellos, pero la subasta en s haba tenido
lugar por lnea telefnica y ordenador.
Por supuesto.
Haba algn tipo de consenso para alcanzar un precio cercano a la oferta final de
Masini? O fue uno de esos rivales annimos quien le oblig a subir su oferta?
Reif se puso tenso y de repente me di cuenta de cmo debieron sonar mis palabras.
De ningn modo quera insinuar... dije.
Hubo al menos otros tres postores dijo glacialmente que estuvieron a unos cuantos
cientos de miles de francos del signor Masini en todo momento. Estoy seguro de que l mismo
lo confirmar, si se toma la molestia de preguntarle. Dud un instante y luego aadi ya
menos a la defensiva: Obviamente el precio de salida se fij demasiado bajo. Pero Herr
Hengartner contaba con que la casa de subastas infravalorara este artculo.
Eso me descoloc.
Pensaba que usted no supo de la existencia del icono hasta despus de su muerte. Si
habl de su valor con l...
No lo hice. Pero Herr Hengartner dej una nota junto al icono en la caja fuerte.
Dud, como si debatiera consigo mismo si yo mereca estar al tanto de la perspicacia del
gran hombre.
No me atrev a suplicarle, y mucho menos a insistir, me limit a esperar en silencio a que
continuara. No pudieron pasar ms de diez o quince segundos, pero juro que me puse a sudar.
Reif sonri y me sac de dudas.
La nota deca: Preprese para sorprenderse.

Empezaba a anochecer cuando sal de la habitacin del hotel y me di una vuelta por el centro
de la ciudad. Nunca antes haba tenido una excusa para venir a Zurich, pero, aparte del idioma,
empezaba a sentirme como en casa. Las mismas cadenas de comida rpida haban colonizado
la ciudad. Las vallas publicitarias electrnicas mostraban los mismos anuncios. Los
escaparates de las salas de RV resplandecan con las imgenes surrealistas de los mismos
juegos, y todos los chavales que haba en su interior eran vctimas de las mismas modas
lamentables provenientes de Texas. Hasta el olor era el mismo que el de Miln un sbado por
la noche: patatas fritas, palomitas, Reeboks y Coca-Cola.
Haban sido agentes del servicio secreto ucraniano los que haban matado a De Angelis
para recuperar el icono? Era se el reverso de todos los esfuerzos diplomticos para
recuperar obras de arte robadas? Era poco probable. Si exista la ms mnima justificacin
para la devolucin del icono, habran conseguido mejor publicidad para la causa llevando el
caso a los juzgados. El asesinato de ciudadanos extranjeros poda hacer estragos en la ayuda
internacional y Ucrania estaba en medio de negociaciones para mejorar sus relaciones
comerciales con Europa. No me caba en la cabeza que un gobierno fuera a arriesgar tanto por
una sola obra de arte en un pas que estaba lleno de copias ms o menos intercambiables de
la misma pieza. No es que Hengartner tuviera el original del siglo XII, precisamente.
Entonces quin? Otro coleccionista, otro acaparador obsesivo a quien Masini haba
superado en la subasta? Alguien que tal vez, al contrario que Hengartner, ya tena en su
posesin varios cromos de bisbol y quera completar la coleccin? Puede que la firma
aseguradora de Masini tuviera los contactos y la influencia necesarias para descubrir quines
haban sido los verdaderos postores en la subasta. Yo desde luego no. Un coleccionista rival
no era la nica posibilidad. Alguno de los postores podra haber sido un tratante que se qued
tan impresionado con el precio alcanzado por el icono que l o ella decidi que mereca la pena
adquirirlo por otros medios.
El fro empez a notarse ms rpido de lo que haba previsto. Decid volver al hotel. Haba
seguido la orilla oeste del ro Limago hasta llegar al lago. Di media vuelta al llegar al primer
puente que encontr y luego hice una pausa a medio camino para orientarme. Haba
catedrales a ambos lados, una enfrente de la otra separadas por el ro. Comparadas con el
castillo de Nosferatu gigante de Miln, las estructuras no eran en ningn caso imponentes, pero
una sensacin de inquietud ridicula se apoder de m, como si los dos edificios
conspirasen para tenderme una emboscada.
Mi programa Schweitzerdeutsch inclua mapas y guas de viajes gratis. Puls el botn
DNDE ESTOY? y la unidad de GPS de la agenda le transmiti sus coordenadas al
software, que procedi a desmitificar mi entorno. Los dos edificios en cuestin eran el
Grossmnster (que pareca una fortaleza, con dos torres imponentes una junto a la otra, y no
llegaba a dar a la orilla este del ro) y el Fraumnster (en su poca una abada, con una nica
aguja delgada). Ambos databan del siglo XIII, aunque haban sufrido modificaciones de una u
otra ndole casi hasta nuestros das. Contaban con vidrieras de Giacometti y Chagall,
respectivamente. Ulrico Zuinglio lanz la Reforma suiza desde un plpito del Grossmnster en
1523.

Contemplaba uno de los lugares de nacimiento de una secta que haba subsistido durante
quinientos aos y era mucho ms extrao que estar a la sombra del ms antiguo de los
templos de Roma. Decir que el cristianismo ha dado forma al paisaje fsico y cultural de
Europa durante dos mil aos, tan implacable como un glaciar, tan despiadado como el choque
de dos placas tectnicas, era afirmar una obviedad estpida. Pero aunque la evidencia me
haba rodeado toda la vida, slo ahora cuando el legado de esos milenios empezaba a
parecerme cada vez ms grotesco llegaba a entender realmente su significado. Arcanas
disputas teolgicas entre personas tan ajenas a m como los antiguos egipcios haban
transformado todo el continente cierto es que junto a miles de fuerzas puramente polticas y
econmicas y, sin embargo, a uno u otro nivel, tambin haban modulado el desarrollo de
prcticamente cualquier actividad humana, desde la arquitectura hasta la msica, desde el
comercio hasta la guerra.
No haba motivos para pensar que el proceso se hubiese detenido. El hecho de que los
Alpes no siguieran elevndose no significaba que se hubiera acabado la geologa.
Desea saber ms? me pregunt el software gua.
No, a no ser que puedas decirme el trmino para expresar un miedo patolgico a las
catedrales.
El software dud un instante antes de contestar con una impecable lgica difusa:
Hay catedrales a lo largo y ancho de Europa. En qu catedrales en concreto estaba
pensando?

Los colegas de De Angelis me facilitaron el nombre de la empresa de taxis que haba utilizado
para su trayecto desde el banco al aeropuerto, lo ltimo que haba pagado con la tarjeta de
crdito de la empresa. Haba hablado por telfono con la directora desde Miln y cuando volv
al hotel tena un mensaje suyo con el nombre del conductor del trayecto en cuestin. Estaba
lejos de ser la ltima persona que haba visto a De Angelis con vida, pero posiblemente era la
ltima que la vio antes de que la persuadieran, por los medios que fuera, para llevar el icono a
Viena. Tena que ir a trabajar a la estacin esa noche a las nueve. Com deprisa y volv a salir
al fro. Los nicos taxis que haba en la puerta del hotel eran de la competencia. Me fui
andando.
Encontr a Phan Anh Tuan tomando caf en una esquina del recinto. Despus de un breve
intercambio en alemn me pregunt si prefera hablar en francs y cambi agradecido. Me
cont que haba sido estudiante de ingeniera en Berln oriental cuando cay el Muro.
Mi intencin siempre fue encontrar la manera de terminar la carrera y volver a casa. Pero
no s por qu acab lindome con otras cosas.
Se qued mirando la calle helada y oscura como distrado.
Puse una foto de De Angelis en la mesa delante de l. La mir un buen rato, concentrado.
No, lo siento. No llev a esta mujer a ninguna parte
No tena muchas esperanzas. Aun as, habra estado bien averiguar algn detalle, por nimio
que fuera, sobre su estado de nimo. Si fue tarareando We're in the Money todo el camino
hasta el aeropuerto, por ejemplo.

Debe de tener cientos de clientes al da dije. Gracias por intentarlo.


Hice el gesto de ir a recoger la foto y me cogi la mano.
No le estoy diciendo que se me haya olvidado. Le estoy diciendo que estoy seguro de
que no la he visto nunca antes.
El lunes pasado dije. Dos y doce minutos p.m. Del Banco Intercontinental al
aeropuerto. Los registros del operador de la empresa indican...
El lunes? dijo frunciendo el ceo. No. Tuve problemas con el motor. Estuve fuera de
servicio casi una hora. Casi hasta las tres.
Est seguro?
Sac una libreta de registro del vehculo y me ense la entrada escrita a mano.
Por que se iba a equivocar el operador? dije.
Se encogi de hombros.
Tuvo que ser un fallo del programa. Un ordenador recibe las llamadas, las asigna... Todo
est automatizado. Activamos un botn en la radio cuando no estamos disponibles. No se me
pudo haber olvidado hacerlo, porque tuve la radio encendida todo el rato mientras estuve
trabajando en el coche, y no me lleg ningn cliente.
Pudo alguien ms aceptar un encargo del operador hacindose pasar por usted?
Aposta? dijo entre risas. No. No sin cambiar el nmero de identificacin de su radio.
Y eso es muy difcil? Hara falta un chip falso con una copia del nmero de serie?
No. Pero tendras que sacar la radio, abrirla y resetear treinta y dos interruptores DIP.
Por qu iba alguien a tomarse la molestia?
Entonces vi en sus ojos cmo l mismo caa en la cuenta.
Sabe si le han robado la radio a alguien hace poco? dije. El intercomunicador, no la
de msica.
Asinti con aire triste.
Las dos. A alguien le robaron las dos. Hace cosa de un mes.

Por la maana volv a la estacin y confirm con otros conductores la mayor parte de lo que
me haba contado Phan. No era fcil demostrar que no menta sobre lo del problema del motor
y que l no haba llevado a De Angelis. Pero no vea por qu se iba a inventar una coartada
cuando no haca ninguna falta; cuando poda haber dicho: S. Yo la llev, apenas abri la
boca, y nadie habra tenido el ms mnimo motivo para dudar de l.
Alguien se haba tomado muchas molestias para estar a solas con De Angelis en un taxi
falso... y luego la haba dejado entrar en el aeropuerto y llamar a casa. Es de suponer que
para retrasar el momento en que la oficina central se diera cuenta de que algo haba ido mal.
Pero, por qu les haba seguido el juego? Qu le haba dicho el conductor, en esos pocos
minutos, para que fuera tan servicial? Amenazaron a su familia, a su amante? O fue un
soborno, tan grande como para convencerla de tomar una decisin all mismo? Despus no
se haba molestado en cubrir su rastro porque saba que no haba manera de hacerlo de forma
convincente? Haba aceptado que su culpabilidad sera evidente y que tendra que convertirse

en una fugitiva?
Tena que haber sido un soborno increble. Cmo poda haber sido tan ingenua para
pensar que de verdad lo iban a pagar?
En la entrada del Banco Intercontinental saqu su foto de la cartera y la sostuve mirando a
las puertas giratorias de cristal blindado, intentando imaginarme la escena. Llega el taxi, se
sube, se pierden en el trfico. El conductor le dice: Hace un tiempo increble. Por cierto, s lo
que lleva en el maletn. Vngase a Viena conmigo y la har rica.
Me devolvi la mirada con cierto reproche.
Est bien, De Angelis dije, lo siento. No creo que fueras tan estpida.
La imagen era una copia sacada con una impresora lser. La mir fijamente. Tena algo
que me molestaba. Radios digitales con un nmero para identificar al conductor? Por alguna
razn eso me llamaba la atencin. No debera hacerlo. Quizs las escenas de pelculas en las
que los taxistas y la polica se comunicaban con graznidos incomprensibles seguan vagando
por mi subconsciente, en cierto sentido seguan dando forma a mis expectativas, a pesar de la
tecnologa que yo mismo usaba a diario. La palabra subasta segua evocando escenas de un
hombre o una mujer con un mazo, gritando ofertas en una habitacin llena de gente, aunque
nunca en toda mi vida haba presenciado nada que se le pareciera lo ms mnimo, salvo en las
pelculas. En la vida real todo estaba informatizado, todo era digital. Esta fotografa era
digital. La pelcula qumica haba empezado a desaparecer de las tiendas cuando tena
catorce o quince aos, e incluso en mi infancia era estrictamente un medio de aficionados. La
mayora de los fotgrafos profesionales llevaban utilizando sensores CCD casi veinte aos.
Entonces, por qu pareca que haba un fino rasguo en la fotografa del icono? Los
pocos centenares de copias del catlogo de la subasta se habran hecho sin utilizar ni un solo
proceso analgico. Todo habra pasado de una cmara digital a un ordenador y de ah a una
impresora lser. El producto final satinado era el nico anacronismo. Una casa de subastas
menos conservadora habra ofrecido una versin en la red o un CD interactivo.
Reif haba dejado que me quedara el catlogo. De vuelta en la habitacin del hotel lo volv a
examinar. Definitivamente el rasguo no era una grieta en la pintura. Atravesaba la imagen
entera, una lnea blanca perfectamente recta y de un grosor uniforme que cruzaba la pintura y
el relieve de plata labrada sin desviarse lo ms mnimo.
Un fallo en los componentes electrnicos de la cmara? A buen seguro el fotgrafo se
habra dado cuenta de algo as y habra sacado otra foto. Aunque se hubiese dado cuenta del
fallo demasiado tarde para hacer otra foto, podra haberla quitado con un par de clics en
cualquier programa de edicin de imgenes decente.
Intent hablar por telfono con Reif. Tard casi una hora en que me pusieran con l.
Puede decirme el nombre de los diseadores grficos que hicieron el catlogo de la
subasta? dije.
Se me qued mirando fijamente como si le hubiese llamado en pleno acto sexual para
preguntarle quin mat a Elvis.
Por qu necesita saber eso?
Quiero hacerle unas preguntas a su fotgrafo...
Al fotgrafo?

S. O a quien fotografiara los artculos de la coleccin.


No hizo falta fotografiar la coleccin. Herr Hengartner ya tena fotografas de todo por el
tema del seguro. Dej un disco con los archivos e instrucciones detalladas para el diseo del
catlogo. Saba que se mora. Lo dej todo organizado, todo estaba preparado. Responde
eso a su pregunta? Satisface su curiosidad?
La verdad era que no. Me arm de valor y me rebaj a pedirle con educacin que me
enviara una copia del archivo de imagen original. Le haba pedido consejo a un historiador de
arte de Mosc, y el mejor fax en color del catlogo no le hara justicia al icono. A
regaadientes, Reif hizo que un ayudante localizara los datos y me los enviara.
La lnea, el rasguo, ya estaba en el archivo.
Hengartner quien en secreto haba atesorado este icono y quien de alguna manera saba
que alcanzara un precio extraordinario haba dejado una imagen de l con un pequeo pero
inconfundible defecto, y se haba asegurado de que fuera visible para cualquier posible
comprador.
Eso tena que significar algo, pero no tena ni idea de qu.

Mis conocimientos sobre el imperio de los Habsburgo se reducan bsicamente a una lista de
fechas (memorizadas cuando tena diecisis aos) en las que Lombarda haba sido
incorporada o cedida por Austria. Lo que en 2013 no tendra que haber tenido mayor
importancia, pero aun as haca que me sintiera desconcertado y mal preparado.
En la habitacin del hotel deshice las maletas y luego, circunspecto, me qued mirando los
tejados de Viena. A lo lejos poda ver la catedral de San Esteban. La torre sur, casi separada
de la nave central, estaba coronada por una aguja que pareca una antena de radio de
filigrana. El tejado de la nave estaba decorado con tejas de varios colores que formaban un
llamativo dibujo de rombos y uves en zigzag, como si alguien hubiese cubierto el edificio con
una alfombra mongol gigante para que no se enfriara. De todas formas cualquier cosa menos
extica habra sido una decepcin.
De Angelis haba muerto en el mismo hotel (en la habitacin justo encima de la ma, ms o
menos con la misma vista). La haba reservado con su propio nombre y la haba pagado con
su propia tarjeta, cuando poda haber pagado en metlico y haber permanecido en el
anonimato. Probaba eso que no tena nada de lo que avergonzarse, que la haban
amenazado y no sobornado?
Me tir media maana intentando convencer al director del hotel de que la polica local no le
iba a encerrar por permitirme hablar del asesinato con el personal. Pareca como si todo el
asunto le supusiera una especie de traicin.
Si un ciudadano viens muriera en Miln razon con paciencia, a usted le parecera
normal que un investigador austraco acreditado fuera tratado con consideracin, no?
Enviaramos a una delegacin de polica para trabajar en colaboracin con las
autoridades milanesas, no a un detective privado que acta en solitario.
No estaba llegando a ninguna parte, as que desist. Adems, tena que acudir a una cita.

Al final la cita que tanto tiempo llevaba esperando con el tipo del mercado negro fue en un
restaurante de comida sana. En Miln haba pagado varios millones de liras a un agencia de
presentaciones de la red para que me pusiera en contacto con un tal Antn. Era mucho
ms joven de lo que esperaba. Por su aspecto tendra unos veinte aos e irradiaba esa clase
de seguridad en uno mismo que slo haba visto antes en traficantes adolescentes ricos. Una
vez ms consegu no tener que utilizar mi horrible alemn. Antn hablaba un ingls de la CNN
con un acento que me pareci hngaro.
Le pas el catlogo de la subasta, abierto por la pgina pertinente. Mir la foto del icono.
Oh s. El Vladimir. Puedo conseguirte otro exactamente igual. Diez mil dlares
norteamericanos.
No quiero una copia falsa. Por atractiva que fuera la idea, Masini nunca se lo habra
tragado. Ni siquiera una obra similar de la poca. Quiero saber quin pidi sta en concreto.
Quin corri la voz de que iba a cambiar de manos en Zurich y de que pagaran para traerla al
este.
Tuve que controlarme para no mirar hacia abajo y ver dnde haba puesto los pies Antn.
Antes de que llegara, con disimulo, haba dejado caer al suelo debajo de la mesa una pequea
cantidad de microesferas de slice. Cada una contena un minsculo acelermetro, una matriz
de haces elsticos de silicio de unas pocas micras de ancho fabricada sobre el mismo chip que
un microprocesador de baja potencia normal y corriente. Bastaba con que una de las cincuenta
mil que haba esparcido siguiera pegada a sus zapatos en nuestro prximo encuentro para que
pudiera interrogarlo con infrarrojos y saber exactamente dnde haba estado. O exactamente
dnde haba dejado este par de zapatos si se los haba cambiado.
Antn dijo:
Los iconos van hacia el oeste. Hizo que sonara como una ley de la naturaleza. Por
Praga o Budapest, hacia Viena, Salzburgo, Munich. As es como funciona esto.
Por cinco millones de francos suizos, no crees que alguien se tomara la molestia de
cambiar sus lneas de suministro habituales?
Cinco millones! dijo frunciendo el ceo. No me lo creo. Qu hace que valga cinco
millones?
T eres el experto. Dmelo t.
Me mir como si tuviera la sospecha de que le estaba tomando el pelo, y luego volvi a
fijarse en el catlogo. Esta vez incluso ley el comentario.
Tal vez sea ms antiguo de lo que pensaban los subastadores dijo con cautela. Si en
realidad es, digamos, del siglo XV, el precio casi tendra sentido. Puede que su cliente
adivinara la antigedad real... y que no fuera el nico. Suspir. Te va a salir caro averiguar
quin ms lo saba. La gente ser muy reacia a hablar.
Sabes dnde estoy dije. Cuando encuentres a alguien que necesite que lo
convenzan, hzmelo saber.
Asinti con una expresin huraa, como si se pensara en serio que le iba a entregar un
enorme fajo de billetes para sobornos varios. Estuve a punto de preguntarle por el rasguo
(podra tratarse de algn tipo de mensaje en clave para entendidos que indicaba que el icono

era ms antiguo de lo que pareca?), pero no quera quedar como un idiota. Lo haba visto y
no haba dicho nada. Puede que despus de todo no fuera ms que un fallo de ordenador sin
sentido.
Pagu la comida (con la cuenta de gastos) y Antn se levant para irse, se inclin hacia m
y me dijo muy tranquilo:
Si le cuentas a alguien a lo que me dedico, a quien sea, har que te maten.
Lo mismo digo le respond muy serio.
Cuando me qued solo intent rerme. Estpido niato. Fantasma. Pero no consegu que la
risa sonara autntica. No creo que le fuera a hacer mucha gracia descubrir dnde haba puesto
los pies. Saqu la agenda, consult mi libro de citas y luego dej que mi brazo derecho colgara
un segundo a mi lado, rociando el suelo con un cdigo que hara que se abrasaran las
microesferas que quedaran.
Saqu las fotos de De Angelis de la cartera y las puse delante de m sobre la mesa.
Corro peligro? dije. Qu piensas?
Me devolvi la mirada insinuando una sonrisa. La expresin de sus ojos podra haber
expresado regocijo o inquietud. Pero no indiferencia, de eso estaba seguro. En todo caso no
pareca estar en condiciones de ponerse a dar consejos o vaticinar nada.

Justo cuando me estaba mentalizando para enfrentarme de nuevo al gerente del hotel, el
funcionario municipal correspondiente por fin tuvo a bien mandar un fax al hotel con una
declaracin pro-forma que afirmaba que mi licencia era vlida en toda la jurisdiccin. Lo que
pareci contentar al gerente, aunque el fax no deca nada que no dijeran los documentos que
ya le haba enseado.
El recepcionista apenas se acordaba de De Angelis. No pudo decirme si la vio alegre o
nerviosa, si fue simptica o seca con l. Ella misma haba llevado sus maletas a la habitacin.
Uno de los mozos de equipajes recordaba haberla visto con el maletn y un bolso de viaje.
(Haba pasado la noche en Zurich antes de recoger el icono.) No haba usado el servicio de
habitaciones ni haba ido a ninguno de los restaurantes del hotel.
Segn su supervisor, el encargado de la limpieza que haba encontrado el cuerpo haba
nacido en Turn. No estaba seguro de si eso me iba a ayudar o por el contrario iba a ser un
problema. Cuando lo encontr en un almacn del stano me dijo de forma obstinada, en
alemn:
Le cont todo a la polica. Por qu me molesta? Si quiere saber lo que pas, vaya y
pregnteselo a ellos.
Me dio la espalda. Pareca que estaba haciendo inventario del limpiador para alfombras y
el desinfectante, pero haca que pareciera un asunto urgente.
Tuvo que ser un choque para usted dije. Alguien tan joven. Un husped de ochenta
aos que se muere mientras duerme, eso uno lo puede asumir. Pero Gianna tena veintisiete
aos. Una tragedia.
Se puso tenso al or el nombre. Se le notaba en los hombros. Seis das despues? Por
una mujer que no haba visto en su vida?

Nunca antes la haba visto, verdad? dije. No habl de nada con ella?
No.
No le cre. El gerente era un cretino de miras estrechas. Seguro que estaba estrictamente
prohibido confraternizar con los huspedes. Este to tena veintitantos aos, era guapo,
hablaba el mismo idioma. Qu haba hecho? Flirtear con ella en un pasillo durante treinta
segundos? Tema perder el trabajo si lo admita?
Si me cuenta lo que le dijo, no se lo dir a nadie. Le doy mi palabra. No es como con la
polica, nada tiene que ser oficial. Lo nico que quiero es ayudar a encerrar a los cabrones que
la mataron.
Solt el escner de cdigos de barras y se dio la vuelta.
Slo le pregunt de dnde era. Qu haca en la ciudad.
Se me erizaron los pelos de la nuca. Me haba costado tanto llegar hasta aqu, estar tan
cerca de ella, que me costaba creer que estuviera pasando.
Cmo reaccion?
Fue educada. Simptica. Aunque pareca nerviosa. Distrada.
Y qu dijo?
Dijo que era de Miln.
Qu ms?
Cuando le pregunt por qu estaba en Viena me dijo que estaba acompaando a alguien.
Qu?
Dijo que no se iba a quedar mucho. Que slo estaba aqu acompaando a alguien. A una
seora mayor.

Acompaando a alguien? Me qued despierto la mitad de la noche, intentando buscarle un


sentido. Quera decir que no haba dejado de custodiar el icono? Qu segua vigilndolo
cuando muri? Que lo consideraba propiedad de Luciano Masini y que hasta el ltimo
momento tuvo intencin de entregrselo?
Qu le haba dicho el taxista? Lleve el icono a Viena por un da? No hace falta que lo
pierda de vista? No queremos robarlo... slo queremos que nos lo preste? Slo queremos
rezarle una ltima vez antes de que desaparezca en otra cmara acorazada de un banco
occidental? Pero qu tena de especial esta copia de la Virgen de Vladimir para que se
tomaran tantas molestias? Tal vez lo mismo que haca que valiera cinco millones de francos
suizos para Masini, pero, qu?
Por qu De Angelis haba echado a perder su trabajo y se haba arriesgado a ir a la
crcel para seguir adelante con el plan? Aunque no se hubiese dado cuenta de que se la
estaban jugando, qu podan haberle ofrecido a cambio de tirar por el retrete su carrera y su
reputacin?
Llevara durmiendo unos diez o veinte minutos cuando alguien me despert dando golpes en
la puerta de la habitacin. Para cuando consegu salir trastabillando de la cama y ponerme los
pantalones a la polica se le haba acabado la paciencia y haba entrado con una llave
maestra. No eran an ni las dos de la maana.

Haba cuatro policas, dos de uniforme. Uno de ellos me puso una fotografa delante de la
cara. Le ech un vistazo.
Habl con este hombre? Ayer?
Era Antn. Asent. Si no hubieran sabido la respuesta, no habran hecho la pregunta.
Sera tan amable de acompaarnos, por favor?
Por qu?
Porque su amigo est muerto.
Me ensearon el cadver para que pudiera confirmar que realmente era el mismo hombre.
Le haban disparado en el pecho y haban tirado el cuerpo junto al canal. No en l; quizs
alguien haba sorprendido a los asesinos. En el depsito el cuerpo estaba descalzo, pero de
todos modos habra merecido la pena enviar el cdigo de las microesferas, por si acaso; estas
cosas podan acabar en los lugares ms insospechados (empezando por las fosas nasales).
Pero antes de que se me ocurriera una excusa plausible para sacar la agenda del bolsillo
volvieron a cubrirle la cabeza con la sbana y me sacaron de all para interrogarme.
La polica haba encontrado mi nombre y mi nmero en la agenda de Antn (si saban su
verdadero nombre no lo compartieron conmigo... como tampoco compartieron algunas cosas
ms que me hubiese gustado saber, como por ejemplo si los informes de balstica coincidan o
no con la bala utilizada para liquidar a De Angelis). Les cont nuestra conversacin en el
restaurante, pero no dije nada de las (ilegales) microesferas. No tardaran mucho en
encontrarlas y no ganaba nada confesndoselo por las buenas.
Me trataron con el desprecio propio de los interrogatorios, pero ni siquiera me insultaron,
en serio: una puntuacin de cinco estrellas. S de lo que hablo, me han roto las costillas en
Seveso y me han aplastado un testculo en Marsella. A las cuatro y media me dejaron
marchar.
Al cruzar de la sala de interrogatorios al ascensor pas por delante de media docena de
despachos pequeos. Estaban separados por mamparas, pero no estaban cerrados del todo.
Encima de un escritorio haba una caja de cartn llena de prendas de ropa metidas en bolsas
de plstico.
Dej atrs los despachos y me par justo donde nadie poda verme. En uno de ellos un
hombre y una mujer que no haba visto antes hablaban y tomaban notas.
Retroced y asom la cabeza.
Disculpen... dije. Podran decirme... por favor?
Habl en alemn con el peor acento que pude, lo que no me cost mucho trabajo. Tuvo que
ser espantoso. Se me quedaron mirando horrorizados. Con una ms que evidente falta de
vocabulario saqu la agenda y puls unas cuantas teclas buscando con torpeza en el libro de
frases, entrando un poco ms en el despacho. Me pareci ver un par de zapatos con el rabillo
del ojo, pero no poda estar seguro.
Por favor, podran decirme dnde podra encontrar los servicios pblicos ms
cercanos?
Salga inmediatamente de aqu antes de que le patee la cabeza dijo el hombre.
Sal andando hacia atrs con una sonrisa incierta en los labios.

Grazie, signore! Danke schn!


Haba una cmara de vigilancia en el ascensor. Ni siquiera le ech un vistazo a la agenda.
Tampoco lo hice en el vestbulo. Una vez en la calle por fin mir hacia abajo.
Tena los datos de doscientas siete microesferas. El software ya estaba reconstruyendo el
rastro de Antn.
Estaba a punto de gritar de alegra cuando me di cuenta de que habra estado en una
mejor situacin si no hubiese podido seguirlo.

El primer sitio al que fue desde el restaurante pareca ser su casa. Nadie contest cuando
llam a la puerta, pero por las ventanas pude ver psters de algunas de las bandas de rock
ms pretenciosas del continente. Si no era su casa, tal vez era el sitio de un amigo, o el de una
novia. Me sent en la terraza de un caf al otro lado de la calle y me puse a hacer dibujos de
todo lo que vea del apartamento, imaginando dnde iban las paredes y los muebles,
rehaciendo los pasos de Antn durante las horas que estuvo all, y luego cambiando mis
suposiciones, probando diferentes opciones.
El camarero mir por encima de mi hombro los palitos que llenaban la pantalla.
Es usted coregrafo?
S.
Qu apasionante! Cul es el nombre de la obra?
Llamando por telfono y esperando con impaciencia. Es un homenaje a mis dos dolos y
mentores, Twyla Tharp y Pina Bausch.
El camarero estaba impresionado.
Despus de tres horas y ninguna seal de actividad me fui de all.
Antn se haba pasado un momento por otro apartamento. Estaba ocupado por una chica
rubia y delgada de unos veinte aos.
Soy un amigo de Antn. Sabes dnde puedo encontrarle?
Haba estado llorando.
No conozco a nadie con ese nombre.
Cerr la puerta de un portazo. Me qued en el pasillo un rato, preguntndome: Lo mat
yo? Detect alguien las esferas y le metieron una bala en el corazn por culpa de ellas?. Si
las hubiesen encontrado, las habran destruido; no habra habido ningn rastro que seguir.
Slo haba estado en otro sitio antes de que lo llevaran en coche al canal, tumbado y muy
quieto. Se trataba de un chalet de dos plantas en un barrio de categora. No llam al timbre.
No encontr ningn sitio desde el que poder observar bien el chalet, as que pas andando por
delante una vez. Las cortinas estaban echadas. No haba ningn vehculo aparcado cerca.
A unas cuantas manzanas de la casa haba un parquecito. Me sent en un banco y me
puse a llamar a bases de datos. Acababan de alquilar la casa haca slo tres das. No tuve
problemas en averiguar quin era el dueo un abogado de empresa que tena inmuebles por
toda la ciudad, pero no pude conseguir el nombre del nuevo inquilino.
Viena contaba con un mapa centralizado de servicios pblicos para evitar que la gente que
hiciera una obra se topara por accidente con los cables de suministro y las lneas de telfono

subterrneas. Las lneas telefnicas no me servan. Hoy da no se poda pinchar el telfono de


nadie que tuviera un mnimo de cuidado. Pero las casas tenan gas natural, y sus conductos se
podan recorrer ms fcilmente que los del agua y hacan mucho menos ruido.
Compr una pala, unas botas, guantes, un mono de color blanco y un casco de obra.
Saqu una captura de la imagen del logotipo de la compaa de gas de la entrada de la gua
telefnica y la pint con espray en el casco; desde lejos pareca bastante autntica. Hice
acopio del poco valor que me quedaba y volv a la calle, a una altura desde la que no podan
verme, pero lo ms cerca de la casa que me atrev. Apart unas cuantas losas del pavimento y
me puse a cavar. Era primera hora de la tarde, haba algo de trfico, pero muy pocos
viandantes. Un anciano me observaba desde una ventana de la casa ms cercana. Me aguant
para no saludarle con la mano. No hubiese sido convincente.
Llegu al conducto del gas, me met en el agujero y pegu un paquetito contra el PVC; del
paquete surgi una aguja hueca que derriti el plstico mediante un proceso qumico,
penetrando en la pared del tubo pero mantenindolo sellado. Alguien pas por la acera con
dos enormes perros babeantes; no levant la vista.
El dispositivo de control emiti un suave pitido indicando que haba habido suerte. Tap el
agujero, volv a colocar las losas en su sitio y regres al hotel para dormir un poco.

Haba colocado un cable fino de fibra ptica que iba desde el dispositivo de control enterrado
hasta la tierra sin pavimentar que rodeaba un rbol cercano. La punta del cable asomaba justo
unos milmetros por encima del suelo. A la maana siguiente recopil todos los datos
almacenados y volv al hotel para examinarlos al detalle.
Varios cientos de escuchas haban alcanzado las tuberas de gas de la casa y haban
vuelto al dispositivo de control, repetidas veces; escuchaban en turnos de una hora que se
solapaban y luego regresaban para descargar los resultados. Por separado la calidad de las
pistas de audio sola ser psima, pero por lo general el software poda extraer palabras
inteligibles si se procesaban todas a la vez.
Haba cinco voces, tres de hombre y dos de mujer. Todas hablaban en francs, aunque no
podra jurar que fuera la lengua materna de nadie.
Poco a poco fui atando cabos. No tenan el icono. Alguien llamado Katulski les haba
contratado para encontrarlo. Al parecer haban pagado a Antn para que estuviera alerta, pero
haba vuelto para pedirles ms dinero a cambio de no pasarse a mi bando. El problema era
que no tena nada tangible que ofrecerles... y ellos acababan de recibir un soplo de otra
fuente. Las referencias a su asesinato eran indirectas, pero es posible que intentara
chantajearles de algn modo cuando le dijeron que ya no lo necesitaban. Sin embargo, haba
algo que s estaba totalmente claro; hacan turnos para vigilar un piso en la otra punta de la
ciudad. Pensaban que all acabara apareciendo el hombre que haba matado a De Angelis.
Alquil un coche y segu a dos de ellos cuando salieron para reanudar la vigilancia. Haban
alquilado una habitacin frente a su objetivo. Con mis prismticos de infrarrojos pude ver hacia
dnde apuntaban los suyos. El lugar que vigilaban pareca vaco; lo nico que pude discernir a

travs de las radas cortinas fue pintura desconchada.


Llam a la polica desde un telfono pblico; la voz sinttica de la agenda habl por m.
Dej un mensaje annimo para el polica que me haba interrogado en el que le daba el cdigo
que permita acceder a los datos de las microesferas. El forense las habra encontrado casi de
inmediato, pero forzar el cdigo y extraer la informacin mediante microscopa les habra
llevado das.
Y luego esper.
Cinco horas ms tarde, ms o menos a las tres de la madrugada, los dos hombres a los
que haba seguido se marcharon corriendo sin que nadie les sustituyera. Saqu mi foto de De
Angelis y la examin a la luz de la luna. Sigo sin entender qu era lo que tena que me tena
hechizado. Era una ladrona o una idiota. Tal vez ambas cosas. Pero ya fuera por una o por
otra, la haban matado.
No te quedes ah con esa sonrisa de satisfaccin como si lo supieras todo dije. Al
menos podras desearme suerte.

El edificio era antiguo y estaba en mal estado. No tuve problemas para forzar la cerradura de
la puerta principal, y aunque las escaleras no dejaron de crujir hasta que llegu a la ltima
planta, no me encontr con nadie.
A travs de la puerta del piso 712 se poda detectar un rastro de campos elctricos que los
delataba; pareca como si hubieran instalado diez tipos de alarma distintos. Forc la cerradura
del piso de al lado. Haba una trampilla de acceso en el techo que por casualidad estaba justo
encima del sof. En el momento en que levantaba las piernas y cerraba la trampilla alguien
gimi sin despertarse en el piso de abajo. La adrenalina y la claustrofobia, el allanamiento de
morada en una ciudad extranjera, el miedo y la expectacin, todo eso haca que mi corazn
latiera desbocado. Mov el haz de luz de la linterna de un lado para otro: los ratones salieron
disparados por todas partes.
La trampilla correspondiente del piso 712 estaba tan protegida como la puerta. Me
desplac hasta otro punto del techo, levant el aislante trmico, hice un agujero en la escayola
y me descolgu en la habitacin.
No s qu esperaba encontrarme. Un santuario cubierto de iconos y velas votivas?
Parafernalia ocultista y una pila de volmenes polvorientos sobre las enseanzas de los
msticos eslavos?
En la habitacin slo haba una cama, una silla y un equipo de RV conectado a la clavija del
telfono. Viena estaba al da. Incluso este piso destartalado tena lo ltimo en RDSI de banda
ancha.
Le ech un vistazo a la calle; no se vea a nadie. Pegu la oreja a la puerta; si alguien
estaba subiendo las escaleras, era mucho ms sigiloso que yo.
Me puse el casco.
La simulacin era un edificio, el ms grande que haba visto nunca. Se extenda a mi
alrededor como un estadio, como un coliseo. A lo lejos quiz a unos doscientos metros
haba columnas gigantes de mrmol que culminaban en arcos que a su vez sostenan un balcn

con una barandilla de metal ornamentado, y otra serie de columnas, que sostenan otro
balcn... y as sucesivamente hasta alcanzar seis niveles. El suelo era de baldosas o de
parqu, con un delicado trenzado en forma de ngulo que dibujaba un motivo hexagonal
complejo en rojo y oro. Alc la vista y, deslumhrado, tuve que cubrirme la cara con los brazos
(en vano). La nave de esta catedral imposible culminaba en una enorme cpula, la escala no se
poda calcular. La luz del sol se filtraba por docenas de ventanas en forma de arco que
rodeaban la base. En lo alto, cubriendo la cpula, haba un mosaico figurativo de colores
increblemente exquisitos. La luminosidad hizo que los ojos se me llenaran de lgrimas;
conforme parpadeaba para librarme de ellas empec a distinguir la escena. Una mujer tocada
con un halo tenda su mano... Alguien apoy el can de una pistola en mi garganta. Me qued
helado, esperando a que mi captor dijera algo. Despus de algunos segundos, dije en alemn:
Me gustara que alguien me enseara a moverme con tanto sigilo.
Aqul que posee en verdad la palabra de Jess puede entender tambin su silencio.
San Ignacio de Antioqua respondi una voz de hombre joven en un ingls con mucho acento.
Entonces debi de acercarse al panel de control del equipo y bajar el volumen. Yo mismo
haba tenido intencin de hacerlo, pero me pareci un gesto intil: de pronto me di cuenta de
que haba estado escuchando una capa de ruido blanco.
Le gusta lo que estamos construyendo? dijo. Se inspira en la Santa Sofa de
Constantinopla, la iglesia de la Divina Sabidura de Justiniano, pero no es una mera copia. La
nueva arquitectura no tiene por qu hacer concesiones a la zafiedad de la materia. Ahora la
original en Estambul es un museo, y antes se utiliz como mezquita durante cinco siglos. Pero
no parece que a este lugar sagrado le aguarde ninguno de esos destinos.
No.
Trabaja para Luciano Masini, verdad?
No se me ocurri ninguna mentira plausible que me fuera a hacer ms popular.
Correcto.
Le voy a ensear una cosa.
Me qued rgido, expectante, esperando a que me quitara el casco. Not que se estaba
moviendo porque el can de la pistola se desplaz un poco, entonces me di cuenta de que se
estaba enfundando el guante de datos.
Seal con la mano y cambi mi punto de vista. Me impresion que pudiera hacerlo a
ciegas. Fue como si me deslizara por el suelo de la catedral directamente hacia el santuario,
que estaba separado de la nave por una enorme pantalla de rejilla dorada cubierta con cientos
de iconos. Desde lejos la pantalla resplandeca con opulencia, era imposible discernir los
personajes de los cuadros, las tablas de colores formaban un mosaico abstracto de extraa
belleza.
Sin embargo, a medida que me iba acercando el efecto era abrumador.
Todas las imgenes estaban ejecutadas con el mismo estilo tosco bidimensional del que
me haba burlado en el cromo de bisbol que le faltaba a Masini. Pero aqu, acumulados todos
juntos, me parecan mil veces ms expresivos que cualquier pretenciosa obra maestra del
Renacimiento. No era slo el hecho de que los colores se hubiesen restaurado hasta

alcanzar una exuberancia que ningn pigmento fsico haba tenido nunca: rojos y azules como
seda luminosa, plateados como acero al blanco. La sencilla y estilizada geometra humana de
las figuras el ngulo de la cabeza inclinada en gesto de sufrimiento, la extraa y
desapasionada splica de los ojos alzados al cielo pareca constituir todo un lenguaje de
emociones, con una claridad y una precisin que superaba la barrera de cualquier
entendimiento. Era como la escritura antes de Babel, como la telepata, como la msica.
O quiz el arma apoyada en mi garganta me ayudaba a expandir mi sensibilidad esttica.
Nada como una buena dosis de opiceos endgenos para abrir las puertas de la percepcin.
Mi captor dirigi mis ojos hacia un espacio vaco entre dos de los iconos.
se es el sitio de Nuestra Seora de Chernbil.
Chernbil? Se pint all?
Masini no te cont nada, verdad?
Qu es lo que no me cont? Que el icono es en realidad del siglo XV?
Del XV no. Del XX. 1986.
De repente lo vi todo claro, pero no dije nada.
Me cont toda la historia en un tono casual, como si l mismo la hubiese presenciado en
persona.
Uno de los fundadores de la Iglesia Verdadera trabajaba en el reactor nmero cuatro.
Cuando se produjo el accidente recibi una dosis letal en pocas horas. Pero no muri al
instante. Fue dos semanas despus cuando realmente entendi la envergadura de la tragedia,
cuando se dio cuenta de que no slo iban a agonizar hasta morir cientos de voluntarios,
bomberos y soldados en los meses siguientes, sino que moriran decenas de miles de
personas en los prximos aos. El suelo y el agua quedaran contaminados por dcadas; las
enfermedades se extenderan durante generaciones. Fue entonces cuando Nuestra Seora se
le apareci en una visin y le dijo lo que tena que hacer.
Tena que pintarla como la Virgen de Vladimir, copindola hasta el ms mnimo detalle,
respetando la tradicin. Pero en realidad l sera el instrumento para la creacin de un nuevo
icono que Ella santificara convirtindolo en el receptculo de toda la compasin de Su Hijo por
el sufrimiento padecido, de Su regocijo por la valenta y el sacrificio mostrado por Su gente, y
de Su voluntad de compartir la carga de la pena y el dolor por venir.
Le dijo que mezclara un poco del combustible derramado con los pigmentos que utilizara y
que cuando lo terminara lo escondiese hasta que pudiera ocupar su lugar en el iconostasio de
la nica Iglesia Verdadera.
Cerr los ojos y vi una escena de un documental de televisin: material filmado en pelcula
de celuloide justo despus del accidente, la imagen cubierta de destellos y marcas
fantasmales. Las trayectorias de las partculas grabadas en la emulsin. El efecto de la
radiacin sobre la pelcula misma. Eso era lo que significaba el rasguo de Hengartner. Tanto
si era un efecto real que apareci cuando hizo la fotografa del icono con una cmara moderna,
como si era un aadido estilizado creado por ordenador, era un mensaje para cualquier posible
comprador que supiera cmo leer el cdigo: esto no es lo que se dice en el comentario. Esto
es una rareza, un icono totalmente nuevo, un original. Nuestra Seora de Chernbil. Ucrania.
1986.

Me sorprende que lo pudieran meter en un avin dije.


Ahora la radiacin apenas se puede detectar. La mayora de los productos ms
peligrosos de la fisin decayeron hace aos. De todas formas, si yo fuera usted no lo besara.
Es muy probable que se cargara a ese viejo supersticioso un poco antes de lo previsto.
Supersticioso?
Hengartner... pensaba que le iba a curar el cncer?
Porqu otra razn iba a haberlo comprado? Fue robado en el 93, y estuvo
desaparecido mucho tiempo, pero siempre hubo rumores sobre sus poderes milagrosos. Su
tono era despectivo. No s en qu religin crea ese vejestorio. Quiz en la homeopata. Tal
vez pens que una dosis de lo que le enferm podra curarle. Los mejores escneres pueden
detectar cualquier rastro de estroncio 90, por mnimo que sea, y datarlo con respecto a la
fecha del accidente. Si fue Chernbil lo que le provoc el cncer lo habra sabido. Pero tu jefe,
me imagino, no es ms que un adepto a la mariolatra anticuado que piensa que puede salvar
la vida de su nieta dilapidando todo su dinero en un santuario a la Virgen.
Tal vez pensaba que me estaba provocando. No me importaba una mierda lo que creyera o
dejara de creer Masini, pero me entr una rabia inconsciente.
Y la mensajera? Qu me dices de ella? Para ti no era ms que otra idiota, otra
paleta supersticiosa?
Se qued callado un rato. Not cmo se cambiaba la pistola de mano. Saba exactamente
dnde estaba en este momento. Con los ojos cerrados, poda verlo delante de m.
Mi hermano le cont que haba un chico de Kiev que se mora de leucemia en Viena y
que quera tener la oportunidad de rezarle a Nuestra Seora de Chernbil. El desprecio
haba desaparecido de su voz por completo, as como la pomposa certeza de las escrituras,
Masini le haba hablado de su sobrina. Saba lo obsesionado que estaba. Saba que nunca se
separara del icono de forma voluntaria, ni siquiera por un par de horas. De modo que acept
llevarlo a Viena. Entregarlo un da ms tarde. Ella no pensaba que fuera a curar a nadie. Me
parece que ni siquiera crea en Dios. Pero mi hermano la convenci de que el chico tena
derecho a rezarle al icono, a encontrar algo de consuelo en eso. Aunque no tuviera cinco
millones de francos suizos.
Di un puetazo con todas mis fuerzas, el ms fuerte que he dado en toda mi vida. El
impacto de mi puo contra la carne y el hueso me estremeci por completo, como si acabara
de recibir una descarga elctrica. Me aturdi tanto que no saba si el chico haba apretado el
gatillo y me haba volado media cara o no. Trastabill y me quit el casco, un sudor helado
goteaba de mi cara. l estaba tendido en el suelo, se estremeca de dolor, el arma segua en
su mano. Me acerqu y le pis la mueca, luego me agach y agarr la pistola fcilmente.
Tena catorce o quince aos, era grande pero estaba esculido y calvo. Le di una patada en
las costillas, con saa.
Y t hiciste el papel del nio beato vctima de cncer, verdad?
S.
Lloraba, pero no sabra decir si por el dolor o el remordimiento.
Le di otra patada.

Y luego la mataste? Para hacerte con la mierda de la Virgen de Chernbil que no


puede hacer ningn puto milagro?
Yo no la mat! berre como un nio. La mat mi hermano y ahora l tambin est
muerto.
Su hermano estaba muerto?
Antn?
Fue a hablarles de ti a los matones de Katulski. Las palabras salan de su boca entre
sollozos. Pens que ellos te mantendran ocupado... y pens que si estaban entretenidos
contigo, tal vez nos dara tiempo a sacar el icono de la ciudad.
Debera habrmelo imaginado. Qu mejor manera de localizar un icono robado que
hacindote pasar por traficante? Y qu mejor forma de seguirle la pista a tus rivales que
convirtindote en su informante?
Dnde est ahora?
No respondi. Me met la pistola en el bolsillo de atrs, me agach y lo cogi por los
hombros. Deba de pesar unos treinta kilos como mucho. Puede que s se estuviera muriendo
de leucemia. En ese momento no me importaba lo ms mnimo. Lo tir contra la pared, dej
que cayera al suelo, lo levant y lo volv a tirar. Le empez a salir sangre de la nariz; se
atragantaba y resoplaba. Lo levant una tercera vez y me par un momento para inspeccionar
mi trabajo. Me di cuenta de que cuando le habia pegado el puetazo le haba roto la mandbula
Y puede que hubiese hecho lo mismo con uno de mis dedos
No eres nada. Nada. Un accidente histrico. El tiempo se tragar la poca secular (y
todos los cultos y las supersticiones blasfemas y desquiciadas) como una mota de polvo en
una tormenta de arena. Slo la Iglesia Verdadera perdurar. Sonrea cubierto de sangre,
pero no sonaba engredo o triunfante. Simplemente expresaba una opinin.
La pistola deba de haber alcanzado la temperatura del cuerpo en el bolsillo de mis
vaqueros, porque cuando apoy el can en mi nuca, al principio pens que era su pulgar. Lo
mir fijamente a los ojos, intentando leer sus intenciones, pero lo nico que vi fue
desesperacin. Al fin y al cabo no era ms que un nio solo en una ciudad extranjera,
abrumado por las desgracias.
Desliz el can por mi cabeza hasta que qued apuntndome a la sien. Cerr los ojos y lo
agarr sin querer.
Por favor... le dije.
Apart la pistola. Abr los ojos justo a tiempo de ver cmo se volaba los sesos.
Lo nico que quera hacer era acurrucarme en el suelo y dormir, y luego despertarme para
darme cuenta de que todo haba sido un sueo. Sin embargo algn instinto mecnico me
mantuvo activo. Limpi tanta sangre como pude. Me par a escuchar, por si los vecinos se
hubieran despertado. La pistola era un arma suiza ilegal con un silenciador integrado. El
disparo en s haba producido un siseo apenas audible, pero no estaba seguro de lo alto que
haba estado gritando.
Llevaba guantes puestos desde el principio, por supuesto. Los de balstica confirmaran
que haba sido un suicidio. Pero tendran que buscarle explicacin al agujero del techo y a la

mandbula partida y a las costillas rotas, y lo ms probable es que hubiese muestras de mi


pelo y de mi piel por toda la habitacin. Al final tendra que haber un juicio. Tendra que ir a la
crcel.
Estaba casi a punto de llamar a la polica, demasiado cansado para pensar en escapar,
demasiado asqueado por lo que haba hecho. No es que hubiera matado literalmente al chico;
slo le haba pegado y le haba aterrorizado. Incluso ahora segua enfadado con l; en parte
era responsable de la muerte de De Angelis. Al menos tanto como yo lo era de la suya.
Y entonces la parte mecnica de m mismo dijo: Antn era su hermano. Es posible que se
vieran el da que lo mataron; en la casa de Antn, o en el piso de la chica rubia. Es posible que
pisaran el mismo suelo en algn momento. Que se limpiaran los pies en el mismo felpudo. Es
posible que desde entonces haya cambiado el icono de escondite.
Saqu la agenda, me arrodill junto a los pies del cadver y envi el cdigo.
Respondieron tres esferas.

Lo encontr justo antes del amanecer a las afueras de la ciudad, enterrado en los escombros
de un edificio medio demolido. Segua en el maletn, pero todos los cierres y las alarmas
estaban desactivados. Lo abr y me qued observndolo un buen rato. Era igual que la
fotografa del catlogo. Feo y montono.
Me entraron ganas de partirlo en dos. De hacer un fuego y quemarlo all mismo. Por su
culpa haban muerto tres personas.
Pero no era tan sencillo.
Me sent encima de los escombros con la cabeza entre las manos. No poda fingir que no
saba lo que el icono significaba para sus legtimos dueos. Haba visto la iglesia que estaban
construyendo, el lugar al que perteneca. Por muy apcrifa que fuera, haba escuchado la
historia de su creacin. Aunque para m toda esa chchara sobre cmo la divina compasin
por los muertos de Chernbil se canalizaba en un crismas navideo radioactivo no eran ms
que gilipolleces sin sentido, sa no era la cuestin. De Angelis tampoco crea en nada de eso y
aun as haba echado por tierra su trabajo, aun as haba ido a Viena por voluntad propia. Yo
poda seguir soando con un mundo secular perfecto y racional todo lo que quisiera, pero a fin
de cuentas tena que vivir y actuar en el mundo real.
Estaba seguro de poder llevarle el icono a Masini antes de que me arrestaran. No
esperaba que me fuera a traspasar todas sus posesiones terrenales, como me haba
prometido. Pero probablemente podra sacarle varios miles de millones de liras antes de que
muriera la chica y con ella la gratitud del viejo. Suficiente para pagarme unos buenos
abogados. Suficiente, tal vez, para no acabar entre rejas.
O poda hacer lo que debera haber hecho De Angelis a la hora de la verdad, en vez de
defender los putos derechos de propiedad de Masini hasta la muerte.
Volv al piso. Haba desactivado todas las alarmas antes de salir de l; esta vez pude
entrar por la puerta. Me puse el casco y el guante de RV y escrib un mensaje invisible con la
yema del dedo en el hueco vaco del iconostasio.
Entonces arranqu el cable de la clavija cortando la conexin y me fui a buscar un sitio para

esconderme hasta que se hiciera de noche.

Nos vimos al filo de la medianoche, en la entrada del parque de atracciones que hay al
noroeste de la ciudad, se poda ver la noria. Era otro nio asustado y prescindible que se
haca el valiente. Yo poda haber sido la polica, poda haber sido cualquiera.
Cuando le pas el maletn lo abri y mir su interior, luego se me qued mirando como si
fuera una especie de aparicin divina.
Qu hars con l? dije.
Extraer el verdadero icono de la representacin fsica. Luego lo destruir.
Estuve a punto de decirle: Deberais haber robado el archivo de imagen de Hengartner en
vez del original, y nos habrais ahorrado a todos un montn de problemas. Pero no me atrev.
Me puso un panfleto en varios idiomas en la mano. Lo le de camino al metro. Explicaba las
diferencias teolgicas entre la Iglesia Verdadera y las distintas versiones nacionales de la
Iglesia ortodoxa. Al parecer todo se reduca a la cuestin de la encarnacin: Dios se haba
transformado en informacin, no en carne, y cualquiera que no hubiese captado ese importante
matiz tena que ser corregido cuanto antes. Continuaba explicando cmo la Iglesia Verdadera
unificara el mundo ortodoxo y finalmente la cristiandad entera, y al mismo tiempo erradicara
las supersticiones, los cultos apocalpticos, los nacionalismos virulentos y el materialismo ateo.
No se deca nada del antisemitismo o de poner bombas en mezquitas.
Las letras se difuminaron en la pgina a los pocos minutos de leerlas. Un proceso
activado al espirar dixido de carbono? La verdad era que esta gente se haba apropiado de
los mtodos de unos gurs muy raros.
Saqu la foto de De Angelis.
Era esto lo que queras de m? Ests satisfecha? No contest. Romp la imagen y
dej que los trozos cayeran al suelo revoloteando.
No cog el metro. Necesitaba aire fresco para despejarme. As que camin de vuelta a la
ciudad, avanzando entre las ruinas de un pasado incomprensible y los heraldos de un futuro
inimaginable.

La Inmersin de Planck
Gisela contemplaba las ventajas de ser aplastada casi seguro hasta morir, aunque tan
despacio como fuera posible cuando el mensajero apareci en su entorno residencia. Se
percat de su llegada pero le orden que esperase. El mensajero era brillante y dorado y
llevaba puestas unas sandalias aladas. Impaciente, tenda una mano hacia Gisela, que lo haba
dejado paralizado a media zancada, a veinte deltas de distancia.
En ese momento el entorno era una extensin de dunas amarillas bajo un cielo azul claro, ni
demasiado agreste, ni demasiado molesto. Gisela, recostada sobre la fra arena, estaba
concentrada en un tringulo gigante y desaliado que flotaba inclinado sobre las dunas; cada
uno de sus lados pareca una gavilla de paja poco apretada. El tringulo era un conjunto de
diagramas de Feynman que mostraba slo algunas de las muchas maneras en que una
partcula poda moverse entre tres eventos en el espacio-tiempo. Una partcula cuntica no se
poda localizar en ningn recorrido especfico, pero se poda tratar como la suma de las
componentes localizadas. Cada una de ellas segua una trayectoria diferente y formaba parte
de un conjunto distinto de interacciones a lo largo del recorrido.
En el espacio-tiempo vaco, las interacciones con las partculas virtuales hacan que la
fase de cada componente rotase de forma constante, como la manecilla de un reloj. Pero el
tiempo medido con cualquier tipo de reloj que se desplazara entre dos eventos en el espacio
tiempo plano era mayor cuando el recorrido que se tomaba era una lnea recta (cualquier
desviacin provocaba la dilatacin del tiempo, lo que acortaba el desplazamiento). De modo
que un grfico del corrimiento de fase frente al tamao de la desviacin tambin alcanzaba su
punto mximo en el caso de una lnea recta. Puesto que este mximo era suave y plano, un
grupo de recorridos prcticamente rectos que se agrupaba a su alrededor tena corrimientos
de fase similares. Este grupo de recorridos permita que las componentes llegaran todas en
fase, reforzndose mutuamente, mucho ms que cualquier otro grupo equivalente en las
pendientes. Tres lneas rectas que relucan en rojo por el centro de cada gavilla de paja
ilustraban el resultado: las trayectorias clsicas, las trayectorias ms probables, eran las
lneas rectas.
En presencia de materia, todos estos procesos se distorsionaban ligeramente. Gisela
aadi un par de nanogramos de plomo al modelo: unos cuantos billones de tomos cuyas
lneas de universo se desplazaban verticalmente por el centro del tringulo, haciendo brotar su
propio manojo de partculas virtuales. Los tomos eran neutros en carga y color, pero sus
electrones y sus quarks individuales todava dispersaban fotones y gluones virtuales. Cualquier
tipo de materia interfera con alguna parte del enjambre virtual y la perturbacin inicial se
extenda por el espacio-tiempo dispersando a su vez partculas virtuales (eliminando
rpidamente cualquier posible diferencia entre una tonelada de roca o una tonelada de
neutrinos). Esta perturbacin se iba debilitando conforme aumentaba la distancia segn una ley
aproximada de cuadrado inverso. La lluvia de partculas virtuales variaba de un lugar a otro
(junto con los corrimientos de fase creados por esas partculas), con lo que los recorridos con
una probabilidad ms alta dejaban de obedecer la geometra del espacio-tiempo plano. El

luminoso tringulo rojo con las trayectorias ms probables era ahora visiblemente curvado.
La idea principal fue planteada por Sjarov: la gravedad no era ms que el residuo de la
cancelacin imperfecta de otras fuerzas; si se comprime lo suficiente el vaco cuntico, las
ecuaciones de Einstein se vienen abajo. Pero desde Einstein todas las teoras de la gravedad
eran tambin teoras del tiempo. La relatividad exiga que la fase de rotacin de una partcula
en cada libre coincidiera con cualquier reloj que viaja por el mismo recorrido. Una vez que la
dilatacin temporal gravitatoria se correlaciona con cambios en la densidad de partculas
virtuales, cada medida temporal desde la vida media del decaimiento de un radioistopo
(estimulado por las fluctuaciones de vaco) hasta los modos vibracionales de una lmina de
cuarzo (en el fondo debidos a los mismos efectos de fase responsables de la creacin de los
recorridos clsicos) podra reinterpretarse a partir de interacciones con partculas virtuales.
Un siglo despus de Sjarov, partiendo del trabajo de Penrose, Smolin y Rovelli, esta lnea
de razonamiento llev a Kumar a concebir un modelo del espacio-tiempo como la suma
cuntica de todas las redes posibles de lneas de universo correspondientes a partculas, con
el tiempo clsico emergiendo a partir del nmero de intersecciones a lo largo de un filamento
dado de la red. Este modelo fue un xito sin precedentes que sobrevivi al escrutinio terico y
experimental durante siglos. Pero nunca haba sido validado a escalas de longitud ms
pequeas, solo accesibles con energas absurdamente altas, y no intentaba explicar la
estructura bsica de las redes ni las reglas que las gobernaban Gisela quena saber de dnde
venan esos detalles. Quera entender el universo en su nivel ms profundo, tocar la belleza y
la sencillez que subyacan a todas las cosas.
Por eso iba a participar en la Inmersin de Planck.
El mensajero volvi a captar su atencin. Irradiaba etiquetas que indicaban que vena en
nombre del alcalde de Cartan: software inconsciente que se encargaba del mantenimiento de
las buenas relaciones con otras polis, cumpliendo con el protocolo y suavizando los pequeos
conflictos en los casos en que no existan conexiones reales entre ciudadanos. Cartan haba
orbitado alrededor de Chandrasekhar, a noventa y siete aos luz de la Tierra, durante casi tres
siglos (y en la actualidad se encontraba an ms lejos del resto de las polis exploradoras), as
que Gisela no era capaz de imaginarse qu tareas diplomticas tan urgentes podan ocupar al
alcalde, y mucho menos por qu tena que hablar con ella.
Le envi una etiqueta de activacin al mensajero. ste, respetando la continuidad esttica
del entorno, sali corriendo por las dunas y se detuvo delante de ella levantando una ligera
nube de polvo.
Estamos en proceso de recepcin de dos visitantes de la Tierra.
Gisela se qued atnita.
De la Tierra? De qu polis?
Atenea. El primero acaba de llegar; el segundo seguir en trnsito noventa minutos ms.
Gisela nunca haba odo hablar de Atenea, pero noventa minutos por persona le pareci
que no auguraba nada bueno. Todo lo significativo de un ciudadano individual se poda
comprimir en menos de un exabyte y enviar como una rfaga de rayos gamma de unos
cuantos milisegundos. Si queras simular un cuerpo de carne entero clula a clula,
redundantes vsceras incluidas, era una excentricidad bastante inofensiva, pero arrastrar los

detalles microscpicos de tu propio intestino delgado noventa y siete aos luz era pura
afectacin.
Qu sabes sobre Atenea? Resumiendo.
Fue fundada en 2312, mediante una carta en la que se estableca el propsito de
recuperar las virtudes perdidas de los carnosos. En los foros pblicos sus ciudadanos han
mostrado poco inters en la realidad ajena a su propia polis, aparte de la historia y del arte
carnosos, pero participan en algunas actividades culturales contemporneas entre polis.
Entonces por qu han venido aqu estos dos? Gisela sonri. Si son refugiados del
aburrimiento, no crees que podan haber pedido asilo un poco ms cerca de casa?
El alcalde la entendi de forma literal.
No han adoptado la ciudadana cartana; han entrado en la polis slo con privilegios de
visitante. En el prembulo a su transmisin declararon que su objetivo al venir aqu era
presenciar la Inmersin de Planck.
Presenciar, no participar?
Eso dijeron.
Desde casa podan presenciar lo mismo que cualquiera que estuviera en Cartan y no
participara. El equipo de la Inmersin haba estado retransmitindolo todo: estudios,
esquemas, simulaciones, discusiones tcnicas, debates metafisicos. Todo se hizo pblico
desde el primer momento, cuando la idea surgi a raz de unas cuantas bromas y
experimentos mentales sin importancia, unos aos despus de empezar a orbitar alrededor del
agujero negro. Pero al menos ahora Gisela saba por qu el alcalde la haba elegido a ella; se
haba presentado voluntaria para responder a cualquier consulta sobre la Inmersin que no
pudiera responderse de forma automtica con los recursos disponibles al pblico. Hasta ahora
nadie pareca haber echado en falta ni un solo detalle importante en los informes.
El primero, sigue suspendido?
No. Se despert nada ms llegar.
Eso era todava ms raro que el exceso de equipaje. Si viajabas con alguien, por qu no
retrasar la activacin hasta que tu compaero te alcanzara? O mejor an, empaquetarse
como bits intercalados?
Pero sigue en la sala de llegadas?
S.
Gisela dud.
No debera esperar a que acabara de llegar el otro? As podra darles la bienvenida
juntos.
No.
El alcalde pareca seguro sobre este punto. Gisela dese que el protocolo entre las polis
permitiera que el software inconsciente hiciera las veces de anfitrin; se senta muy mal
preparada para el papel. Pero si empezaba a preguntarle a la gente, a buscar consejo y a
estudiar en profundidad la cultura de Atenea, para cuando estuviera lista lo ms probable es
que los visitantes ya hubieran visto Cartan y se hubiesen vuelto a casa.
Se arm de valor y salt.

La ltima persona que haba rediseado a su antojo la sala de llegadas la haba convertido en
un muelle de madera rodeado por un ocano gris azotado por el viento. El primero de los dos
visitantes segua esperando pacientemente al borde del muelle, lo que no estaba mal; el muelle
no se acababa nunca en la otra direccin y andar unos cuantos kilodeltas para nada podra
haber sido un poco desalentador. Un marcador de posicin esttico representaba a su
compaero de viaje, an en trnsito. La anatoma de ambos iconos era sumamente realista,
iban vestidos y se distingua con claridad que uno era masculino y e otro femenino. El que no
estaba paralizado, el femenino, tena un aspecto mucho ms joven. El icono de Gisela era ms
estilizado y su superficie, ya fuera piel o ropa ambas podan tener sentido del tacto si
as lo deseaba, luca una textura de lineas de reflexin difusa que estaba lejos de ajustarse a
las propiedades pticas de cualquier sustancia real.
Bienvenida a Cartan. Soy Gisela.
Le tendi la mano y el visitante se acerc y se la estrech; aunque era probable que ambas
acciones, la que percibi y la que realiz, no tuvieran nada que ver y fueran retraducidas
mediante una interlingua gestual.
Yo soy Cordelia. ste es mi padre, Prspero. Hemos venido desde la Tierra.
Pareca un poco aturdida, una reaccin que a Gisela le pareci totalmente razonable. En
Atenea, daba igual lo compleja que fuera la accin metafrica que emplearan para indicarle al
software de comunicaciones que los interrumpiera, que incluyera las cabeceras explicativas y
las sumas de verificacin oportunas, y que luego convirtiera todo el paquete bit a bit en un haz
de rayos gamma modulados, nada poda prepararlos para el hecho de que en un instante
subjetivo avanzaran noventa y siete aos en el tiempo y se alejaran noventa y siete aos luz
de casa.
Has venido a ver la Inmersin de Planck?
Gisela decidi no dejar traslucir nada que pudiera revelar su asombro; no haba ninguna
necesidad de ser cruel dicindole que podan haberlo visto todo desde Atenea. Por mucho que
uno prefiriera los datos en tiempo real a las transmisiones a la velocidad de la luz, difcilmente
merecera la pena desfasarse ciento noventa y cuatro aos de tus conciudadanos.
Cordelia asinti con timidez y mir a la estatua que tena detrs.
En realidad, mi padre...
Qu quera decir? Que era idea de l? Gisela esboz una sonrisa alentadora, esperando
una aclaracin, pero no la hubo. Se haba estado preguntando por qu un Prspero le habra
puesto a su hija Cordelia, pero ahora se le ocurri que puestos a sucumbir a la moda de los
nombres shakespearianos lo ms sensato era no poner a nadie de la misma obra en una
familia.
Te gustara dar una vuelta mientras le esperas?
Cordelia se puso a mirarse los pies, como si la pregunta fuera profundamente embarazosa.
Como quieras dijo Gisela con una sonrisa. Desconozco el procedimiento correcto en
el caso de un familiar a medio descargar. Y era poco probable que Cordelia lo supiera. Era
evidente que los ciudadanos de Atenea no estaban acostumbrados a recorrer distancias

interestelares y el ancho de banda de las conexiones en la Tierra era tan grande que nunca se
lo habran planteado. Pero si fuera yo la que estuviera en trnsito, no me importara lo ms
mnimo.
Cordelia dud.
Podra ver el agujero negro, por favor?
Claro.
Chandrasekhar no contaba con un disco de acrecin resplandeciente (tena seis mil
millones de aos y haca tiempo que haba consumido todo el gas y el polvo de la regin), pero
poda apreciarse con claridad la impronta de su presencia en la luz ordinaria de las estrellas
que lo rodeaban.
Daremos un paseo corto y estaremos de vuelta mucho antes de que tu padre se
despierte.
Gisela examin el barbado icono; con la mirada fija en el horizonte y los brazos en jarras,
pareca que iba a ponerse a cantar en cualquier momento.
Suponiendo que no est ya ejecutndose con datos parciales. Jurara que le he visto
mover los ojos.
Cordelia sonri tmidamente, luego levant la mirada y dijo en tono solemne:
No nos empaquetaron as.
Gisela le envo una etiqueta de direccin.
Entonces no le va a importar. Sigeme.

Se encontraban sobre una plataforma circular en un espacio vaco. Gisela haba declinado la
direccin del entorno para dotar a la plataforma de gravedad artificial una g constante al
margen de su movimiento y de una cpula transparente llena de aire a temperatura y presin
estndar. Era de suponer que todos los ciudadanos de Atenea estaban configurados para
ignorar los parmetros de un entorno que les pudieran resultar molestos, pero aun as le
pareci una buena idea pecar de precavida. En s misma la plataforma era una componenda;
tena cinco deltas de ancho y en cierta medida protega del vrtigo, pero era lo suficientemente
pequea para que sus ocupantes pudieran ver unos cuarenta grados por debajo de la
horizontal.
Gisela se lo seal.
Ah est: Chandrasekhar. Doce masas solares. A diecisiete mil kilmetros de distancia.
Puedes tardar un poco en verlo; es bastante parecido a la luna nueva de la Tierra.
Haba elegido las coordenadas y la velocidad con esmero. Mientras hablaba, una estrella
brillante se dividi en dos y destell hasta formar un pequeo anillo perfecto al pasar
directamente por detrs del agujero.
Salvo por los efectos de lente gravitacional, claro.
Cordelia sonri visiblemente encantada.
La vista es real?
En parte. Se basa en todas las imgenes que hemos recibido hasta la fecha desde un
enjambre de sondas; pero todava quedan puntos de vista que no se han cubierto y tienen que

interpolarse. Eso incluye el hecho de que casi seguro que nos movemos a una velocidad
distinta de la de cualquier sonda que pasara por la misma ubicacin, as que las cosas no se
ven igual, los corrimientos Doppler y las aberraciones son distintos.
La explicacin no pareci decepcionar a Cordelia.
Podemos acercarnos ms?
Tanto como quieras.
Gisela envo etiquetas de control a la plataforma y se acercaron girando en espiral. Por un
momento pareci como si ya no quedara mucho ms por ver; el montono disco negro que
tenan delante se fue haciendo ms grande, pero estaba claro que no iba a revelarles ms
detalles. Sin embargo, a su alrededor empez a formarse gradualmente un halo repleto de
imgenes distorsionadas, y no haca falta el destello de un anillo de Einstein para ver que la luz
se comportaba de un modo extrao.
A qu distancia estamos ahora?
A unas treinta y cuatro M. Cordelia pareci dudar. Gisela aadi: Seiscientos
kilmetros, pero si conviertes la masa en distancia de forma natural, son treinta y cuatro veces
la masa de Chandrasekhar. Es una convencin prctica; si un agujero no tiene carga ni
momento angular, su masa define la escala de toda la geometra: el horizonte de sucesos
siempre est a dos M, la luz forma rbitas circulares a tres M, y as sucesivamente.
Hizo aparecer un mapa del espacio-tiempo de la regin que circundaba el agujero y le dio
instrucciones al entorno para que grabara en l la lnea de universo de la plataforma.
Las distancias dependen del recorrido elegido, pero si consideras el agujero negro como
un objeto rodeado por capas esfricas en las que la fuerza gravitatoria es constante, algo
tangible que podras medir en cada punto, puedes caracterizar cada una de ellas por un radio
de curvatura sin preocuparte por los detalles acerca de cmo podras recorrer todo el camino
hasta su centro. Tras eliminar una dimensin espacial para poder introducir el tiempo, las
capas esfricas se transforman en crculos y sus historias en el mapa apareceran como
cilindros concntricos y traslcidos.
Conforme el disco creca, la distorsin a su alrededor se extenda cada vez ms rpido. A
diez M, Chandrasekhar tena menos de sesenta grados de anchura, pero incluso en estas
condiciones se poda apreciar a simple vista cmo las constelaciones situadas en la otra mitad
del cielo se agrupaban, ya que los rayos de luz incidentes se vean forzados a adoptar
recorridos radiales. El corrimiento al azul gravitacional, uniforme en todo el cielo, era ya
suficientemente intenso como para dotar a las estrellas de un pestaeo salvaje y de un tono no
tanto fro como azul ardiente. En el mapa, los conos de luz se localizaban a lo largo de sus
lneas de universo respectivas estructuras similares a un reloj de arena cnico y estilizado,
formadas por todos los rayos de luz que atraviesan un punto dado en un momento dado
donde comenzaban a inclinarse en direccin al agujero negro. Los conos de luz marcaban el
lmite de los movimientos fsicamente posibles: atravesar tu propio cono de luz implicara
superar la velocidad de la luz.
Gisela cre unos prismticos y se los ofreci a Cordelia.
Intenta mirar el halo.

Cordelia as lo hizo.
Ah! De dnde han salido todas esas estrellas?
El efecto de lente te permite ver las estrellas que estn detrs del agujero, pero no se
queda ah. La luz que roza la capa situada a tres M rbita en parte alrededor del agujero antes
de salir desviada en una nueva direccin; y no hay lmite en la magnitud de la desviacin si roza
la capa lo suficientemente cerca.
Sobre el mapa, Gisela esboz media docena de rayos de luz acercndose al agujero desde
distintos ngulos; cada rayo avanzaba enrollndose en espiral en torno al cilindro de tres M a
una distancia ligeramente distinta, y luego todos se dirigieron prcticamente en la misma
direccin.
Si observas la luz que escapa de esas rbitas, lo que ves es una imagen de todo el cielo
comprimido en un anillo estrecho. Y en el borde interior del anillo hay otro pequeo anillo, y as
sucesivamente; cada uno correspondiente a la luz que ha orbitado el agujero negro una vez
ms.
Cordelia se qued pensando un momento.
Pero no puede seguir as siempre, verdad? No acabara la difraccin distorsionando el
patrn ms tarde o ms temprano?
Gisela asinti, ocultando su sorpresa.
S. Pero aqu no te lo puedo ensear. Este entorno no puede precisar tanto!
Se detuvieron en la misma capa de tres M. Aqu el cielo se divida perfectamente en dos
mitades: un hemisferio totalmente oscuro, el otro atestado de relucientes estrellas azules. A lo
largo del borde, el halo se arqueaba sobre la cpula como una Va Lctea de geometra
imposible. Al poco de la llegada de Cartan, Gisela cre un homenaje a Escher basado en esta
vista, teselando el cielo con constelaciones entrelazadas que se repetan una y otra vez en los
bordes y se iban haciendo cada vez ms pequeas. Con los prismticos a 1.000 X podan ver
una especie de silueta de la propia plataforma en la distancia: una banda de oscuridad que
bloqueaba una mnima parte del halo en todas direcciones.
Luego continuaron hacia el horizonte de sucesos, ignorando tanto las fuerzas de marea
como el empuje que habran hecho falta para avanzar tan despacio en la realidad.
Ahora las estrellas tenan su mximo de brillo en el ultravioleta, pero Gisela haba dispuesto
la cpula para que filtrara todo menos la luz del espectro visible carnoso, no fuera a ser que la
piel simulada de Cordelia se tomara literalmente las descripciones de la radiacin. Mientras la
antigua esfera celeste al completo se encoga en un pequeo disco, Chandrasekhar pareci
envolverlas; la ilusin ptica era espeluznante. Si hubiesen lanzado un haz de luz que se alejara
del agujero, pero no lo hubieran apuntado correctamente a esa minscula ventana azul, se
habra desviado a lo largo del mismo recorrido que una roca y habra vuelto a caer al agujero.
Ningn objeto material poda hacerlo mejor; las rutas de escape posibles se reducan cada vez
ms. La sensacin de claustrofobia hizo que Gisela se estremeciera; pronto lo estara
haciendo de verdad.
Volvieron a detenerse y se quedaron flotando de forma inverosmil justo encima del
horizonte. La nica iluminacin les llegaba por la espalda desde un punto de ondas de radio

muy desplazadas al azul. Sobre el mapa, su cono de luz futuro llevaba casi enteramente al
agujero; del cilindro de dos M slo sobresala una pequesima lmina.
Cruzamos? dijo Gisela.
El rostro de Cordelia adquiri un tono violeta.
Cmo?
Pura simulacin. Tan real como sea posible... pero no tanto. No nos quedaremos
atrapadas, lo prometo.
Cordelia extendi los brazos, cerr los ojos e hizo como si se dejara caer de espaldas al
agujero. Gisela dio instrucciones a la plataforma para que cruzara el horizonte.
La mota de cielo desapareci con un parpadeo y luego comenz a expandirse de nuevo a
toda velocidad. Gisela estaba ralentizando el tiempo un milln de veces; en la realidad habran
llegado a la singularidad en una fraccin de milisegundo.
Podemos detenernos aqu? dijo Cordelia.
Quieres decir detener el tiempo?
No, slo flotar.
Es lo que estamos haciendo. No nos movemos.
Gisela suspendi la evolucin del entorno.
Acabo de detener el tiempo. Creo que era eso lo que queras.
Cordelia pareci que iba rebatirlo, pero luego seal el ahora inmvil crculo de estrellas.
Fuera, el corrimiento hacia el azul era uniforme en todo el cielo... pero ahora las estrellas
del borde son mucho ms azules. No lo entiendo.
En cierto modo no ha cambiado nada dijo Gisela. Si nos hubisemos dejado caer en
cada libre hacia el agujero, nos habramos desplazado tan rpido que veramos un rango
completo de corrimientos Doppler superpuestos al corrimiento al azul gravitatorio mucho antes
de cruzar el horizonte. Conoces el efecto de la deriva estelar?
S.
Cordelia volvi a examinar el cielo y Gisela poda prcticamente verla comprobar la
explicacin, imaginando el aspecto que tendra una deriva estelar desplazada al azul.
Pero eso slo tendra sentido si nos estuviramos moviendo, y has dicho que no nos
movamos.
Y no nos estamos moviendo, de acuerdo con una definicin perfectamente vlida. Pero
no es la definicin que se aplicaba fuera.
Gisela subray una seccin vertical de su lnea de universo, donde se haban quedado
flotando sobre la capa de tres M.
Fuera del horizonte de sucesos, y suponiendo que contemos con un motor lo
suficientemente potente, siempre puedes permanecer esttico en una capa con fuerzas de
marea constantes. As que tiene sentido elegir esto como la definicin de esttico, haciendo
que el tiempo en este mapa sea estrictamente vertical. Pero dentro del agujero negro esto es
completamente incompatible con la experiencia; tu cono de luz se inclina tanto que tu lnea de
universo debe atravesar necesariamente las capas. Por lo tanto la definicin ms sencilla de
esttico es atravesar las capas (el opuesto de intentar permanecer en una de ellas) y hacer
que el tiempo en el mapa sea estrictamente horizontal, apuntando hacia el centro del agujero.

Resalt una seccin de la nueva lnea de universo horizontal.


La expresin de perplejidad de Cordelia pas a ser de asombro.
Entonces, cuando los conos de luz se inclinan lo suficiente... las definiciones de
espacio y tiempo tienen que inclinarse con ellos.
S! Ahora el centro del agujero est en nuestro futuro. No encontraremos la singularidad
de frente espacialmente, la encontraremos en el futuro (de frente temporalmente); justo como
alcanzar el Big Crunch. Y la direccin en esta plataforma que sola apuntar hacia la
singularidad est ahora apuntando hacia abajo en el mapa, hacia lo que parece ser el
pasado del agujero visto desde el exterior, pero que en realidad es una gran extensin de
espacio. Frente a nosotras se extienden miles de millones de aos luz (la historia completa del
interior del agujero negro convertida en espacio) y se expande conforme nos acercamos a la
singularidad. El nico problema es que tenemos poco espacio lateral y superior, por no
mencionar tiempo.
Cordelia mir fijamente el mapa, extasiada.
Entonces, el interior del agujero no es una esfera? Es una capa esfrica en dos
direcciones, y la historia de la capa convertida en espacio es la tercera... lo que lo convierte
en la superficie de un hipercilindro? Un hipercilindro que aumenta su longitud mientras que su
radio se contrae. De pronto se le ilumin el rostro. Y el corrimiento hacia el azul es del
mismo tipo que cuando el universo empieza a contraerse? Se gir hacia el cielo esttico.
Con la salvedad de que este espacio slo se contrae en dos direcciones; entonces, cunto
ms tienda el ngulo de la luz hacia esas direcciones, ms desplazado al azul estar?
As es.
A Gisela ya no le sorprenda lo rpido que Cordelia lo entenda todo; lo raro era que no
hubiera tenido ocasin de aprender todo lo que haba que aprender sobre agujeros negros
hace tiempo. Con un acceso sin restricciones a una biblioteca medio decente y un software
tutor rudimentario, ella misma habra llenado las lagunas en apenas tiempo. Pero si su padre la
haba arrastrado hasta Cartan slo para presenciar la Inmersin, cmo poda haberse
quedado cruzado de brazos y haber permitido que la cultura de Atenea se interpusiera en su
educacin? No tena sentido.
Cordelia levant los prismticos y mir a ambos lados abarcando el agujero.
Por qu no puedo vernos?
Buena pregunta. :
Gisela dibuj un rayo de luz en el mapa. El rayo estaba enfocado lateralmente saliendo de
la plataforma justo despus de que cruzaran el horizonte.
En la capa de tres M, un rayo como ste habra seguido una trayectoria espaciotemporal
en forma de hlice y habra regresado a nuestra lnea de universo despus de una revolucin.
Pero aqu, la hlice se ha invertido y estirado hasta convertirse en una espiral. En el mejor de
los casos slo le dara tiempo a dar medio giro alrededor del agujero antes de llegar a la
singularidad. Nada de la luz que hemos emitido desde que cruzamos el horizonte puede volver
a nosotras.
Eso si asumimos que se trata de un agujero negro de Schwarzschild perfectamente

simtrico, que es lo que estamos simulando. Y es muy probable que un agujero antiguo como
Chandrasekhar haya acabado teniendo una geometra muy parecida a la de Schwarzschild.
Pero cerca de la singularidad, incluso la luz en cada libre se desplazara al azul lo bastante
como para perturbar la geometra, y cualquier cosa ms masiva, como por ejemplo nosotras si
realmente estuviramos aqu, provocara cambios caticos incluso antes.
Le dio instrucciones al entorno para que cambiara a una geometra de Belinsky-KhalatnikovLifshitz, y luego reinici el tiempo. Las estrellas empezaron a titilar distorsionadas, como vistas
a travs de una atmsfera turbulenta, y luego el mismo cielo pareci hervir, barrido por
oleadas convulsas de corrimientos hacia el rojo y el azul.
Si tuviramos cuerpo y fuera suficientemente fuerte para resistir las fuerzas de marea,
las sentiramos oscilando violentamente al pasar por regiones que se colapsan y se expanden
en direcciones opuestas.
Para ilustrarlo modific el mapa del espacio-tiempo y lo ampli para que se viera mejor.
Cerca de la singularidad, los cilindros de fuerza de marea constante que antes eran regulares
ahora se desintegraban en una espuma aleatoria de burbujas todava ms finas y
distorsionadas.
Cordelia examin el mapa con una expresin de consternacin.
Cmo vais a poder calcular nada en esas condiciones?
No vamos a hacerlo. Esto es un caos, pero los sistemas caticos son fcilmente
manipulables. Conoces la teologa tipleriana? La doctrina que dice que deberamos
reorganizar el universo para permitir que la capacidad de clculo infinita llegue antes que el Big
Crunch?
S.
Gisela abri los brazos para abarcar todo Chandrasekhar.
Reorganizar un agujero negro es ms fcil. En un universo cerrado lo nico que se puede
hacer es reorganizar lo que ya est ah. En el caso de un agujero negro se puede aadir ms
materia y ms radiacin desde cualquier direccin. Haciendo esto esperamos conducir la
geometra hacia un colapso ms ordenado; no hacia la versin de Schwarzschild, sino hacia
una que permita que la luz circunnavegue el espacio del interior del agujero varias veces. La
Cartan Null estar formada por haces de luz contrarrotantes, modulados con pulsos como las
cuentas de un collar. Al atravesarse unos con otros, los pulsos interactuarn. El corrimiento
hacia el azul har que alcancen energas tan altas que podr producirse creacin de pares, y
al cabo de un tiempo sern incluso tan altas que crearn sus propios efectos gravitatorios.
Esos haces sern nuestra memoria y sus interacciones guiarn todos nuestros clculos. Si
tenemos suerte, casi hasta alcanzar la escala de Planck: diez elevado a menos treinta y cinco
metros.
Cordelia consider esto en silencio y luego pregunt dubitativa:
Pero hasta dnde llegar vuestra capacidad de clculo?
En total? Gisela se encogi de hombros. Eso depende de los detalles de la
estructura del espacio-tiempo a la escala de Planck, detalles que no conoceremos hasta que
no estemos dentro. Existen algunos modelos que nos permitiran hacer la cosa tipleriana en
miniatura: capacidad de clculo infinita. Pero la mayora da un rango de respuestas finitas,

algunas grandes, otras pequeas.


Cordelia se puso triste. Acaso no conoca el destino de los saltadores desde el principio?
No s si sabes que vamos a enviar clones dijo Gisela. Nadie va a poner su nica
versin en la Cartan Null!
Lo s. Cordelia apart la mirada. Pero una vez que seas el clon... no tendrs miedo
a morir?
Esto le toc la fibra a Gisela.
Tal vez un poco al principio. Y al final ninguno. Mientras siga existiendo la menor
posibilidad de clculo infinito, o incluso de algn descubrimiento extico que nos pueda permitir
escapar, nos aferraremos al miedo a la muerte. Debera ayudar a motivarnos para probar
todas las opciones! Pero si llega el momento y vemos que la muerte es inevitable,
desactivaremos la vieja respuesta instintiva y simplemente lo aceptaremos.
Cordelia asinti con educacin, pero no pareca nada convencida. Si hubieses crecido en
una polis que celebraba los valores carnosos perdidos, en el mejor de los casos te habra
parecido que Gisela menta, y en el peor que se estaba automutilando.
Podemos volver ya, por favor? Mi padre despertar pronto.
Claro.
Gisela quera decirle algo ms a esta nia extraa y solemne para que se tranquilizara,
pero no tena ni idea de por dnde empezar. As que dando un salto salieron juntas del entorno
y de sus conos de luz ficticios y abandonaron la simulacin antes de que sta se viera
forzada a admitir que no les poda ofrecer ni la opcin de profundizar en sus conocimientos ni
la posibilidad de morir.

Cuando Prspero despert, Gisela se present y le pregunt qu quera ver. Ella sugiri un
esquema de la Cartan Null. Por delicadeza haba decidido no mencionar que Cordelia ya haba
visitado Chandrasekhar, pero ofrecerle un entorno que ninguno de los dos haba visto pareca
una manera diplomtica de eludir el problema.
Prspero le sonri con indulgencia.
Estoy seguro de que su Ciudad Fugaz est diseada con mucho ingenio, pero eso carece
de inters para m. He venido a escudriar sus motivos, no sus mquinas.
Nuestros motivos? Gisela se pregunt si no haba habido un error de traduccin.
Queremos saber ms sobre la estructura del espacio-tiempo. Qu otro motivo podra tener
alguien para saltar a un agujero negro?
La sonrisa de Prspero se ampli.
Eso es lo que he venido a comprobar. Aparte del mito de Pandora, existen muchas ms
opciones: Prometeo, Don Quijote, el Grial, por supuesto... tal vez incluso Orfeo. Albergan la
esperanza de rescatar a los muertos?
Rescatar a los muertos? Gisela se qued estupefacta. Oh, se refiere a la
resurreccin tipleriana? No, no est en nuestros planes. Aunque alcanzramos una capacidad
de clculo infinita, lo que es poco probable, no tendramos suficiente informacin para recrear

a ningn carnoso muerto en particular. En cuanto a resucitar a todo el mundo mediante fuerza
bruta, emulando todos los seres conscientes posibles... no habra una manera segura de
descartar por adelantado las emulaciones que experimentaran un sufrimiento extremo... y
estadsticamente es muy probable que superen a las dems en una proporcin de alrededor
de diez mil a uno. As que todo el asunto sera terriblemente inmoral.
Ya veremos. Prspero desde sus objeciones con un gesto de la mano. Lo
importante es que vea a todos los pasajeros de Caronte cuanto antes.
Caronte...? Quiere decir el equipo de la Inmersin?
Prspero neg con la cabeza con una expresin de agobio, como si no le hubiesen
comprendido, pero dijo:
S, rena a su equipo de la Inmersin. Djeme hablar con todos ellos. Me hago cargo
de cunta falta hago aqu!
Gisela estaba ms desconcertada que nunca.
Cunta falta? Es usted bienvenido, por supuesto... pero en qu sentido hace usted
falta?
Cordelia alarg la mano y tir del brazo de su padre.
Podemos esperar en el castillo? Estoy muy cansada.
No se atrevi a mirarle a los ojos a Gisela.
Por supuesto, querida ma!
Prspero se inclin y la bes en la frente. Se sac un pergamino enrollado de la toga y lo
lanz al aire. ste se despleg y form un portal que se qued flotando sobre el ocano junto
al muelle. El portal conduca a un entorno soleado. Gisela poda ver unos vastos jardines llenos
de vegetacin, edificios de piedra, caballos alados en el aire.
Menos mal que haban comprimido su alojamiento de manera ms eficiente que sus
cuerpos, de lo contrario habran ocupado el enlace de rayos gamma durante casi una dcada.
Cordelia atraves el portal cogiendo de la mano a Prspero, intentando hacerle cruzar.
Intentado, Gisela se percat finalmente, que cerrara la boca antes de que la avergonzara an
ms.
No lo consigui. Con un pie todava en el muelle, Prspero se gir hacia Gisela.
Por qu me necesitan? He venido para ser su Homero, su Virgilio, su Dante, su
Dickens! Estoy aqu para extraer la esencia mtica de esta gloriosa y trgica empresa! Estoy
aqu para obsequiarles con un regalo infinitamente mayor que la inmortalidad a la que aspiran!
Gisela no se molest en sealar, una vez ms, que estaba segura de que su esperanza de
vida dentro del agujero iba a ser ms corta que fuera de l.
Cmo es eso?
Estoy aqu para convertirlos en leyenda! Prspero sali del muelle y el portal se contrajo
a su espalda. Gisela se qued mirando el ocano en la distancia, sin ver nada, y luego se
sent muy despacio y dej que sus pies oscilaran en el agua helada.
Ciertas cosas empezaban a tener sentido.

Prtate bien suplic Gisela. Hazlo por Cordelia. Timn se mostr ofendido y confuso.

Qu te hace pensar que no me voy a portar bien? Siempre me porto bien.


Por un instante abandon su habitual icono angular todo estructuras que parecan cajas
torcicas y varillas empalmadas y se transform en un osito de peluche con ojos de botn.
Gisela gru suavemente.
Escucha. Si tengo razn, si est pensando en emigrar a Cartan, ser la decisin ms
difcil que haya tomado nunca. Si pudiera marcharse de Atenea sin ms, ya lo habra hecho, no
se complicara la vida haciendo que su padre crea que venir aqu fue idea suya. Por qu
estas tan segura de que no lo fue? A Prspero no le interesa la realidad; slo pudo
enterarse de la Inmersin a travs de Cordelia, se lo tuvo que contar ella. Habr elegido
Cartan porque est lo bastante lejos de la Tierra para romper limpiamente, y la Inmersin le
dio la excusa que necesitaba, un tema ideal para el talento de su padre, el cebo perfecto.
Pero hasta que no est lista para contarle que no va a volver, no debemos alienarlo. No
debemos complicarle ms las cosas.
Timn puso los ojos en blanco en su crneo anodizado.
De acuerdo! Te seguir el juego! Supongo que existe la posibilidad de que la ests
interpretando bien. Pero si te equivocas...
Prspero eligi ese momento para hacer su entrada. Llevaba puesta la toga, que ondeaba
al viento, y se haca acompaar por su hija. Estaban en un entorno creado para la ocasin
segn las especificaciones de Prspero: una habitacin con la forma de dos pirmides
cuadradas truncadas y unidas por la base, revestidas de blanco; por una ventana trapezoidal
se apreciaba una vista de Chandrasekhar a veinte M. Gisela nunca haba visto este estilo;
Timn lo bautiz como astrokitsch atenano.
Los cinco miembros del equipo de la Inmersin estaban sentados en torno a una mesa
semicircular. Prspero permaneci delante de ellos mientras Gisela haca las presentaciones:
Sachio, Tiet, Vikram, Timn. Haba hablado con todos ellos y les haba planteado el caso de
Cordelia, pero la concesin desganada de Timn era lo ms parecido a una garanta que haba
conseguido. Cordelia se qued en un rincn de la habitacin con la mirada baja.
Durante casi mil aos arranc Prspero con sobriedad, nosotros, los descendientes
de la carne, hemos vivido nuestras vidas envueltos en sueos de heroicas hazaas
inmemoriales. Pero hemos soado en vano con una nueva Odisea que nos inspire, con nuevos
hroes que acompaen a los antiguos, con nuevas maneras de volver a contar los mitos de
siempre. Tres das ms y vuestro viaje se habra desperdiciado, lo habramos perdido para
siempre. Sonri con orgullo. Pero he llegado a tiempo de arrancar vuestra leyenda de las
mismas fauces de la gravedad!
No se iba a perder nada dijo Tiet. Los datos sobre la Inmersin se retransmiten a
todas las polis y se archivan en todas las bibliotecas.
El icono de Tiet era como una estatua flexible y enjoyada tallada en bano.
Prspero hizo un gesto desdeoso con la mano
Una sarta de tecnicismos. En Atenea, bien podra haber pasado por el rumor de las olas.
Tiet arque una ceja
Si su vocabulario es pobre, aumntelo; no espere que nosotros empobrezcamos el

nuestro. Nos contara usted la historia de la Grecia clsica sin mencionar el nombre de
ninguna ciudad-estado?
No. Pero sos son trminos universales, parte de nuestra herencia comn...
Son trminos que no significan nada fuera de una pequea regin del espacio y de un
breve periodo de tiempo. Al contrario que los trminos necesarios para describir la Inmersin,
que pueden aplicarse a cada femtmetro curtico del espacio-tiempo.
Sea como fuere replic Prspero con algo de frialdad, en Atenea preferimos la
poesa a las ecuaciones. Y he venido a honrar su viaje en un lenguaje que resonar en la
imaginacin durante milenios.
As que usted piensa que est mejor cualificado para contar la Inmersin que los
participantes? dijo Sachio, quien se presentaba como una lechuza posada en el interior de la
cabeza de una jaula de hierro forjado, con forma de carnoso y llena de estorninos.
Soy narratlogo.
Tiene algn tipo de formacin especializada?
Prspero asinti orgulloso.
Aunque en realidad, es una vocacin. Cuando los antiguos carnosos se reunan alrededor
del fuego, era yo quien contaba historias hasta bien entrada la noche sobre cmo los dioses
luchaban entre ellos y sobre cmo hasta los guerreros mortales eran elevados al cielo para
crear las constelaciones.
Y yo era el que estaba sentado enfrente respondi Timn con cara de pquer, y le
deca que su perorata no era ms que un montn de tonteras.
Gisela estaba a punto de girarse hacia l para reprenderle por romper su promesa, cuando
se dio cuenta de que le haba hablado slo a ella, encaminando los datos por fuera del
entorno. Le dedic una mirada venenosa.
La lechuza que era Sachio parpade perpleja.
Pero para usted la Inmersin es algo incomprensible. Cmo puede estar capacitado
para explicrsela a los dems?
Prspero neg con la cabeza.
He venido para crear enigmas, no explicaciones. He venido para darle al relato de
vuestro descenso una forma que perdurar mucho despus de que vuestras bibliotecas se
hayan convertido en polvo.
Cmo va a darle forma? Cuando quera, Vikram era tan anatmicamente perfecto
como un bosquejo de Da Vinci, pero careca de los signos que delataban a una simulacin
fisiolgica: no haba sudor, ni piel muerta, ni pelos cados. Quiere decir... cambiando las
cosas?
Para extraer la esencia mtica, los meros detalles tienen que estar al servicio de una
verdad ms profunda.
Creo que eso era un s dijo Timn.
Vikram se encogi de hombros amistosamente.
Y qu es lo que cambiar exactamente? Abri los brazos y los extendi para abarcar
a sus compaeros de equipo. Si nos va a mejorar, no nos diga cmo.
Para empezar Prspero dijo con cautela, cinco es un nmero que dice poco. Siete

tal vez, o doce.


Ufff. Vikram sonri. Slo extras enigmticos; no se va a cargar a nadie.
Y el nombre de su nave...
Cartan Null? Qu tiene de malo? Cartan fue un gran matemtico carnoso que clarific
el significado y las consecuencias del trabajo de Einstein. Nuil porque la nave est construida
con geodsicas nulas: las trayectorias que siguen los rayos de luz.
Para la posteridad declar Prspero, sonar mejor como la Ciudad Fugaz; slo la
esencia, sin la carga de vuestras desafortunadas palabras.
Esta polis se llama as por lie Cartan dijo Tiet framente. Y su clon en el interior de
Chandrasekhar seguir honrando a lie Cartan. Si no est dispuesto a respetarlo, ms le
valdra volverse a Atenea ahora mismo, porque ninguno de los presentes va a cooperar con
usted lo ms mnimo.
Prspero mir al resto de los presentes, posiblemente buscando alguna muestra de
desacuerdo. Gisela tena sensaciones encontradas; las paparruchas mitopoticas de Prspero
no sobreviviran a la verdad en las bibliotecas, daba igual lo que se inventara, as que en cierto
sentido poco importaba lo que dijeran. Pero era obvio que si no le paraban los pies en algn
momento su presencia se hara insoportable enseguida.
Muy bien. Cartan Null dijo. Adems de un artista tambin soy artesano; puedo
trabajar con arcilla impura.
Mientras la reunin se disolva, Timn se llev a Gisela a un rincn. Antes de que pudiera
empezar a quejarse, le dijo:
Si crees que no puedes ni pensar en cmo vas aguantar tres das ms, imagina lo que es
para Cordelia.
Timn neg con la cabeza.
Mantendr mi palabra. Pero ahora que he visto a lo que se enfrenta... Sinceramente, no
creo que vaya a conseguirlo. Si se ha pasado toda la vida envuelta en propaganda sobre la
edad de oro de los carnosos, cmo esperas que pueda ver ms all? Una polis como Atenea
forma una superficie memtica cerrada: junta a unos cuantos Prsperos en el mismo sitio y ya
no hay escapatoria.
Gisela le mir frunciendo el ceo.
Ahora est aqu, no? No intentes decirme que slo porque fue creada en Atenea tiene
que quedarse all para siempre. Las cosas no son tan simples. Hasta los agujeros negros
emiten radiacin de Hawking.
La radiacin de Hawking no contiene ninguna informacin. Es ruido trmico; no te puedes
escapar con ella.
Timn movi dos dedos siguiendo una lnea diagonal imaginaria, el gesto para QED.
Slo es una metfora, idiota dijo Gisela, no un isomorfismo. Si no puedes entenderlo,
tal vez seas t el que debera mover su culo hasta Atenea.
Timn hizo como que apartaba la mano de algo que le iba a morder y desapareci.
Gisela se qued mirando el entorno vaco, enfadada consigo misma por haber perdido los
nervios. Al otro lado de la ventana, Chandrasekhar segua tranquilamente destruyendo el

espacio-tiempo, como lo haba estado haciendo los ltimos seis mil millones de aos.
Y espero que te equivoques dijo.

Cincuenta horas antes de la Inmersin, Vikram orden a las sondas en las rbitas ms bajas
que empezaran a descargar nanomquinas por el horizonte de sucesos. Gisela y Cordelia se
unieron a l en el entorno de control, una gran sala llena de mapas y aparatos para manipular
los equipos esparcidos en el permetro de Chandrasekhar. Prspero estaba fuera interrogando
a Timn, una pesadilla por que la que acababa de pasar Vikram. Hablaba todo el rato de los
deseos edpicos y el simbolismo uterino-vaginal, aunque Vikram haba informado
felizmente a Prspero de que hasta dnde l saba, en Cartan nadie haba mostrado nunca
mucho inters por ninguno de los dos rganos. Gisela se pregunt de qu modo concreto
habran creado a Cordelia; las emulaciones serviles del parto carnoso eran algo en lo que ni
siquiera poda pensar.
Las nanomquinas formaban un hilillo de materia, nicamente de unas cuantas toneladas
por segundo. Pero en las profundidades del agujero mediran la curvatura a su alrededor
teniendo en cuenta tanto la luz de las estrellas como las seales de las nanomquinas que
venan detrs y luego modificaran la distribucin de su propia masa colectiva de tal modo
que dirigiran la geometra futura del agujero ms cerca del objetivo. Toda desviacin de la
cada libre supona deshacerse de fragmentos moleculares y sacrificar energa qumica, pero
antes de que se destrozaran por completo a s mismas alumbraran mquinas fotnicas
diseadas para ejecutar la misma operacin a una escala ms pequea.
Era imposible saber si algo de eso iba a funcionar de acuerdo con el plan o no, pero en el
entorno haba un mapa que mostraba el resultado esperado. Vikram esboz un par de
conjuntos de rayos de luz girando en direcciones opuestas.
No podemos evitar que el espacio se colapse en dos direcciones y se expanda en la
tercera; a no ser que descarguemos tanta materia que se colapse en las tres, lo que sera an
peor. Pero podemos cambiar la direccin de la expansin de forma continua, rotndola noventa
grados una y otra vez, compensndolo todo. Eso permite que la luz realice una serie de rbitas
completas (cada una dura aproximadamente una centsima parte de lo que dur la anterior) y
tambin significa que hay periodos de contraccin en los haces, que compensan los efectos de
desenfoque de los periodos de expansin.
Los dos conjuntos de rayos oscilaron entre secciones eficaces circulares y elpticas
conforme la curvatura los estiraba y los aplastaba. Cordelia cre una lupa y los sigui al
interior: hacia adelante en el tiempo, hacia la singularidad.
Si los periodos orbitales forman una serie geomtrica dijo, no hay lmite para el
nmero de rbitas que se pueden encajar antes de la singularidad. Y la longitud de onda se
desplaza al azul proporcionalmente al tamao de la rbita, con lo que los efectos de difraccin
nunca dominan. Entones, qu es lo que os impide hacer clculos infinitos?
Para empezar respondi Vikram con cautela, una vez que los fotones en colisin
comiencen a crear pares partcula-antipartcula, habr un rango de energas para cada
especie de partcula en el momento en que se desplace a una velocidad tan por debajo de la

velocidad de la luz que los pulsos empiecen a dispersarse. Pensamos que la forma y el periodo
que le hemos dado a los pulsos permitir que se salven todos los datos, pero bastara con una
partcula masiva desconocida para que todo el flujo se convierta en un galimatas sin sentido.
Cordelia levant la mirada hacia l con una expresin esperanzada.
Y si no hay partculas desconocidas?
Vikram se encogi de hombros.
En el modelo de Kumar el tiempo est cuantizado, por lo que la frecuencia de los haces
no puede seguir aumentando indefinidamente. Y la mayora de las teoras alternativas tambin
implican que todo el planteamiento acabar fallando, por el motivo que sea. Mi nica esperanza
es que lo haga tan despacio que nos permita entender por qu, antes de que dejemos de ser
capaces de entender nada. Solt una carcajada. No pongas esa cara tan triste! Ser
como... la muerte de la rama de un rbol. Y puede que por un instante lleguemos a entender
algo que jams habramos podido vislumbrar desde fuera del agujero.
Pero de qu os servir? protest Cordelia. No podris contrselo a nadie.
Ah, la tecnologa y la fama. Vikram hizo una pedorreta. Escucha, si mi clon muere y
no aprende nada, morir igualmente feliz sabiendo que yo contino fuera. Y si aprende todo lo
que espero que aprenda... estar demasiado extasiado para seguir viviendo.
Vikram compuso su rostro como la viva imagen de la seriedad exagerada, quitndole hierro
a su propia hiprbole, y a Cordelia se le escap una sonrisa. Gisela haba empezado a
preguntarse si una lstima morbosa por el destino de los saltadores bastara para espantarla
definitivamente de Cartan.
Entonces, qu hace que valga la pena? dijo Cordelia. Cul es vuestra mxima
aspiracin?
Vikram bosquej un diagrama de Feynman en el aire.
Si damos por hecho el espacio-tiempo, la simetra rotacional ms la mecnica cuntica
nos dan un conjunto de reglas para tratar con el espn de una partcula. Penrose le dio la vuelta
a esta idea y demostr que el concepto de el ngulo entre dos direcciones se puede crear
de la nada en una red de lneas de universo, siempre y cuando obedezcan esas reglas de
espn. Supongamos que un sistema de partculas con un espn total dado lanza un electrn a
otro sistema, y en el proceso el espn del primer sistema decrece. Si conociramos el ngulo
entre los dos vectores de los espines, podramos calcular la probabilidad de que el segundo
espn aumentase en lugar de que disminuyese... pero si el concepto de ngulo ni siquiera
existe todava, podemos invertir el proceso y definirlo a partir de la probabilidad obtenida al
observar todas las redes en las que el segundo espn ha aumentado.
Kumar y otros ampliaron esta idea para abarcar simetras ms abstractas. A partir de una
lista de reglas sobre lo que constituye una red vlida y sobre cmo asignar una fase a cada
una de ellas, ahora podemos derivar toda la fsica conocida. Pero lo que yo quiero saber es si
existe una explicacin ms profunda para esas reglas. Son el espn y los otros nmeros
cunticos realmente elementales, o son producto de algo ms fundamental? Y cuando las
redes se refuerzan o se cancelan mutuamente dependiendo de la diferencia de fase entre
ellas, se trata de algo bsico que tenemos que aceptar, o hay una maquinaria oculta bajo las

matemticas?
Timn apareci en el entorno y se llev a Gisela a un lado.
He cometido una pequea infraccin y, conocindote, acabars enterndote de todos
modos. Y esto es una confesin con la esperanza de que me perdones.
Qu has hecho?
Timn la mir nervioso.
Prspero divagaba sobre cmo la cultura carnosa es la va hacia todo conocimiento.
Se transform en una imitacin perfecta y repiti las palabras de Prspero con su misma voz
: La clave de la astronoma reside en el estudio de los grandes astrlogos egipcios y el
ncleo de las matemticas se revela en los rituales de los msticos pitagricos...
Gisela se llev las manos a la cara; a ella misma le hubiese costado contenerse.
Y t le dijiste...?
Le dije que si en algn momento de su vida se vea enfundado en un traje espacial,
flotando entre las estrellas, debera intentar estornudar en la visera del casco para mejorar la
vista.
Gisela se parti de risa. Timn pregunt esperanzado:
Significa eso que estoy perdonado?
No. Cmo se lo tom?
Difcil decirlo. Timn se encogi de hombros. No estoy seguro de que sea capaz de
captar un insulto. Requerira imaginar que alguien pueda llegar a pensar que l es menos que
esencial para el futuro de la civilizacin.
Dos das ms dijo Gisela con tono severo. Esfurzate ms.
Esfurzate t. Ahora te toca a ti.
Qu?
Prspero quiere verte. Timn sonri congratulndose con malicia. Es hora de que te
extraigan tu propia esencia mtica.
Gisela mir a Cordelia, que hablaba animadamente con Vikram. Atenea y Prspero la
haban asfixiado; slo lejos de ambos poda ser ella misma. La decisin de emigrar era slo
suya, pero Gisela nunca se perdonara si haca algo que echase a perder la oportunidad.
Prtate bien dijo Timn.

El equipo de la Inmersin haba decidido no dar ningn tipo de despedida a los clones. Sus
instantneas ralentizadas se incorporaran al plano de la Cartan Null sin llegar a ejecutarse
fuera de Chandrasekhar. Cuando Gisela se lo cont a Prspero, ste se sinti horrorizado,
pero casi al momento se volvi a animar; ahora tena an ms margen para inventarse alguna
despedida ritual para los viajeros sin que la verdad se entrometiera.
Con todo, el equipo al completo se reuni en el entorno de control, junto con Prspero,
Cordelia y unos cuantos amigos. Gisela se separ del grupo de gente mientras Vikram daba la
cuenta atrs. Al llegar a diez le dio instrucciones a su exoser para que la clonase. Al llegar a
nueve envi la instantnea a la direccin (transmitida por un icono) para el archivo de la
Cartan Null. El archivo era un conjunto estilizado de haces de luz contrarrotantes que flotaba en

medio del entorno. Cuando la etiqueta lleg de vuelta confirmando la transaccin, sinti que
haba perdido algo. La Inmersin ya no formaba parte de su futuro lineal, aunque pensara en el
clon como una parte de su yo ampliado.
Tres! Dos! Uno! grit un exuberante Vikram.
Agarr el icono de la Cartan Null y lo lanz a un mapa del espacio-tiempo en torno a
Chandrasekhar. Esto activ un estallido de rayos gamma que parti de la polis hasta una
sonda con una rbita de ocho M; desde aqu, los datos se tradujeron en nanomquinas
diseadas para recrearlos en una forma activa y fotnica; y esas nanomquinas se unieron al
chorro que caa en cascada en el agujero.
Sobre el mapa y a medida que se acercaba a la capa de dos M, el icono de cada libre se
posicion en una lnea de universo vertical esttica. Fracciones sucesivas de tiempo
constante en el marco esttico que estaba fuera del agujero nunca llegaban a cruzar el
horizonte, se limitaban a pegarse a l; de acuerdo con una definicin, las nanomquinas
tardaran literalmente un tiempo infinito en entrar en Chandrasekhar.
De acuerdo con otra, la Inmersin haba concluido. En su propio marco, las nanomquinas
habran tardado menos de un milisegundo y medio en caer desde la sonda hasta el horizonte, y
un poco ms en llegar al punto desde el que se lanz la Cartan Null. Y por mucho tiempo
subjetivo que hubieran experimentado los Saltadores, por muchos clculos que se hubiesen
hecho en el camino, toda la regin de espacio que contena la Cartan Null habra sido
aplastada contra la singularidad unos cuantos microsegundos ms tarde.
Si los saltadores escaparon del agujero utilizando el efecto tnel, habra una paradoja,
verdad?
Gisela se dio la vuelta; no se haba dado cuenta de que Cordelia estaba detrs de ella.
Cuando emergieran, no habran cado todava; as que podran bajar en picado y agarrar
las nanomquinas, evitando sus propios nacimientos.
La idea pareca perturbarla.
Slo si el efecto tnel los coloc cerca del horizonte dijo Gisela. Si aparecieron ms
lejos, digamos aqu en Cartan, ahora mismo, ya llegaran demasiado tarde. Las nanomquinas
habran dispuesto de una ventaja excesiva; el hecho de que en nuestro marco de referencia
prcticamente no se muevan no las convierte en un objetivo fcil si las vas persiguiendo.
Incluso a la velocidad de la luz, nada podra atraparlas desde aqu.
Esto pareci animar un poco a Cordelia.
Entonces escapar no es imposible?
Bueno...
Gisela pens en enumerar algunos de los dems problemas, pero entonces se le ocurri
que tal vez la pregunta tena que ver con algo completamente distinto.
No. No es imposible.
Cordelia le dedic una sonrisa cargada de complicidad.
Qu bien.
Acudid! vocifer Prspero. Acudid ahora y escuchad La balada de la Cartan NulU
Cre un podio, que surgi bajo sus pies.

Timn se acerc con sigilo a Gisela y le susurr:


Como saque un lad, mando mis sentidos a otra parte.
No lo sac. El verso blanco fue recitado sin acompaamiento musical. Sin embargo, el
contenido era an peor de lo que Gisela se tema. Prspero haba ignorado todo lo que ella y
los dems le haban contado. En su versin de los hechos la tripulacin de Caronte se
adentr en el abismo de la gravedad por razones que se haba sacado de la manga: para
escapar, respectivamente, de un romance frustrado/una venganza por un crimen
innombrable/el hasto de la longevidad; para resucitar a un antepasado carnoso desparecido;
para entrar en contacto con los dioses. Las preguntas universales que los saltadores
esperaban contestar en realidad la estructura del espacio-tiempo a la escala de Planck, los
fundamentos de la mecnica cuntica ni siquiera eran mencionadas.
Gisela mir a Timn, pero ste pareca que se tomaba extremadamente bien la noticia de
que su nica versin se haba escapado a Chandrasekhar para evitar el castigo por una
atrocidad indecible; su cara denotaba perplejidad, pero no pareca enfadado.
Este hombre vive en el infierno dijo suavemente. En toda su vida no ver otra cosa
que mucosidad en la visera.
El pblico permaneci en silencio cuando Prspero empez a describir la Inmersin
misma. Timn se puso a mirar fijamente el suelo sonriendo divertido. La expresin de Tiet era
de aburrimiento imparcial. Vikram no dejaba de mirar furtivamente una pantalla que tena
detrs, comprobando si la dbil radiacin gravitatoria emitida por las nanomquinas que
entraban en el agujero segua concordando con sus predicciones.
Fue Sachio quien finalmente perdi el control y le interrumpi furioso:
La Cartan Null es una especie de imagen fantasmal de un entorno, llena de iconos
fantasmales, que flota por el vaco adentrndose en el agujero?
Ms que indignado, Prspero pareca sorprendido por la interrupcin.
Es una ciudad de luz. Translcida, etrea...
La lechuza en el crneo de Sachio resopl un montn de plumas.
Ningn estado de ningn fotn se parecera a eso. Lo que usted describe no podra
existir nunca y en el caso de que existiera, no podra ser consciente.
Sachio haba trabajado dcadas en el problema de dotar a la Cartan Null de libertad para
procesar datos sin alterar la geometra a su alrededor.
Prspero abri los brazos en un gesto conciliador.
La narracin de una bsqueda arquetpica tiene que mantenerse simple. Llenarla de
detalles tcnicos...
Sachio inclin ligeramente la cabeza, las puntas de los dedos en la frente, descargando
informacin de la biblioteca de la polis. Tiene idea de lo que es una narracin arquetpica?
Un mensaje de los dioses, o de las profundidades del alma; quin sabe? Pero en ella se
encierran los ms profundos y misteriosos...
Es el producto de unos cuantos atractores aleatorios en la neurofisiologa carnosa le
interrumpi Sachio con impaciencia. Siempre que una historia ms compleja o sutil se
propagaba oralmente, termina degenerando en una narrativa arquetpica. Una vez inventada la

escritura, eran nica y exclusivamente creadas de forma deliberada por carnosos que no
podan entender lo que eran. Si todas las grandes esculturas de la antigedad se hubiesen
cado en un glaciar, a estas alturas se habran visto reducidas a una serie predecible de
guijarros esferoidales; eso no hace del guijarro esferoidal la cumbre de la disciplina. Lo que
usted ha creado no slo no tiene nada de verdad, tampoco tiene ningn mrito esttico.
Prspero se qued atnito. Pase la mirada por la habitacin, expectante, como si
esperase que alguien hablara en defensa de la balada.
Nadie dijo nada.
Se haba acabado: el fin de la diplomacia. Gisela habl en privado con Cordelia,
susurrndole con urgencia:
Qudate en Cartan! Nadie te puede obligar a marcharte! Cordelia se volvi hacia ella
claramente asombrada. Pero pensaba...
Se qued callada, reconsiderando algo, ocultando su sorpresa.
Luego dijo:
No puedo quedarme.
Por qu no? Qu te lo impide? No puedes quedarte atrapada en Atenea.
Gisela se contuvo; por muy raro que fuera lo que la ataba al lugar, menospreciarlo no
servira de mucho. Prspero refunfuaba sin dar crdito: Ingratitud! Ingratitud abyecta!
Cordelia lo observ con tristeza y cario al mismo tiempo. No est preparado.
Se volvi hacia Gisela y le habl claramente:
Atenea no va a durar siempre. Ese tipo de polis se forman y decaen; hay demasiadas
posibilidades reales para que la gente se aferre un siglo tras otro a una cultura santificada de
forma arbitraria. Pero l no est preparado para la transicin; ni siquiera se da cuenta de que
no hay otra alternativa. No puedo abandonarlo ahora. Va a necesitar que alguien le ayude a
superarlo.
De repente sonri traviesa.
Pero me he ahorrado dos siglos de espera. Por lo menos el viaje ha servido para eso.
Por un momento Gisela no supo qu decir, avergonzada ante la fuerza del amor de esta
nia. Luego le envi a Cordelia una serie de etiquetas.
Son referencias a las mejores bibliotecas de la Tierra. Ah encontrars el material de
verdad, no una versin descafeinada de la fsica carnosa.
Prspero hizo desaparecer el podio y volvi a estar en el suelo.
Cordelia! Ven conmigo. Dejemos a estos brbaros en la oscuridad que se merecen!
Aunque senta gran admiracin por la lealtad de Cordelia, a Gisela no dejaba de
entristecerle su decisin.
Perteneces a Cartan dijo con torpeza. Tendra que haber sido posible. Tendramos
que haber encontrado la forma.
Cordelia neg con la cabeza: ni fracaso, ni remordimientos.
No te preocupes por m. Hasta ahora he sobrevivido a Atenea; creo que puedo aguantar
hasta el final. Todo lo que me has enseado, todo lo que he hecho aqu, me ser de gran
ayuda. Apret la mano de Gisela. Gracias.
Se uni a su padre. Prspero cre un portal que daba acceso a un camino de baldosas

amarillas que cruzaba las estrellas. Lo franque y Cordelia lo sigui.


Vikram se apart de la impronta de la onda gravitatoria y pregunt sutilmente:
Muy bien, ahora podis confesarlo: quin aadi el exabyte adicional?

Liiiiiibre!
Cordelia se puso a dar saltos por el entorno de control de la Cartan Null, una larga
plataforma que flotaba en un tnel de diagramas de Feynman ordenados por colores, que
surcaban la oscuridad como el rastro de mil millones de chispas que chocan y se desintegran.
La reaccin instintiva de Gisela habra sido llevrsela a un rincn y gritarle a la cara:
Suicdate ahora mismo! Acaba con esto ahora!. Una ramificacin breve, eliminada antes de
que hubiera tiempo para una divergencia de la personalidad, apenas contaba como una vida
real y una muerte real. Slo sera un sueo olvidado, nada ms
Pero ese anlisis no se sostena. Desde el instante en que fue consciente, esta Cordelia
haba sido una persona completamente distinta: la que haba dejado Atenea para siempre, la
que haba escapado. Su yo ampliado haba invertido demasiado en este clon para tratarlo
como un error y darlo por vencido. Ms all de lo que pudiera esperar para s mismo, el clon
saba perfectamente lo que su existencia significaba para el original. Traicionar eso, aunque
nunca pudiera descubrirse, sera impensable.
No le diste falsas esperanzas, verdad? dijo Tiet cortante.
Gisela repas sus conversaciones.
No creo. Tiene que saber que sobrevivir es prcticamente imposible.
Vikram pareci preocupado.
Puede que haya planteado nuestro argumento con demasiada vehemencia. Debe pensar
que los mismos descubrimientos le bastarn, pero no estoy seguro de que vaya a ser as.
Timn suspir impaciente.
Est aqu. Eso es irreversible; no tiene sentido agobiarse por ello. Lo nico que podemos
hacer es darle la oportunidad de sacarle lo que pueda a la experiencia.
A Gisela le vino a la cabeza un pensamiento aterrador.
Los datos extra no nos habrn sobrecargado, verdad? No nos impedirn el acceso al
dominio computacional completo?
Cordelia se haba comprimido como un programa mucho ms ligero que la versin que
haba enviado desde la Tierra, pero aun as se trataba de una carga inesperada.
Sachio dio un ruido con indignacin.
Tan mal piensas que hago mi trabajo? Saba que alguien traera ms de lo que haba
prometido; dej un margen de seguridad de cien veces lo acordado. Un polizn no cambia
nada.
Timn le toc el brazo a Gisela.
Mira.
Por fin Cordelia se haba tranquilizado lo bastante como para empezar a examinar su
entorno. Los haces primarios, la infraestructura para todos los clculos, ya se haban

desplazado al azul y se haban convertido en rayos gamma, y los fotones que colisionaban
estaban creando pares de electrones y positrones relativistas. Adems, un rango de haces
experimentales con longitudes de onda ms cortas exploraban la fsica a escalas de longitud
diez mil veces ms pequeas; la fsica que se aplicara a los haces primarios
aproximadamente una hora subjetiva ms tarde. Cordelia encontr la ventana con los
resultados principales de estos haces. Se dio la vuelta y grit:
Demasiados mesones llenos de quarks top y bottom, pero nada fuera de lo previsto!
Bien!
Gisela not cmo empezaba a deshacrsele el nudo de culpabilidad y ansiedad que senta.
Cordelia haba elegido la Inmersin libremente, como todos los dems. Para ella haba sido
una decisin difcil, pero eso no era motivo para asumir que se iba a arrepentir.
Vale, tenas razn dijo Timn. Me equivoqu. Est claro que ha conseguido escapar
del influjo de Atenea.
S. Al traste con tu teora de las superficies memticas cerradas. Gisela se ri.
Lstima que slo fuera una metfora.
Por qu? Pens que te encantara que lo consiguiera.
Y estoy encantada. Slo que es una pena que no nos diga nada sobre nuestras propias
posibilidades de escapar.

Cada rbita les daba treinta minutos de tiempo subjetivo, mientras que la longitud y las escalas
temporales reales de la Cartan Null se reducan cien veces. Sachio y Tiet escrutaban el
funcionamiento de la polis, comprobando una y otra vez la integridad del equipamiento segn
iban entrando nuevas especies de partculas en los trenes de pulsos. Timn revis varios
mtodos para recircular la informacin hacia nuevos modos en caso necesario. Gisela se
esforzaba por poner al da a Cordelia, y Vikram, cuya principal tarea haban sido las
nanomquinas, le echaba una mano.
Los haces de longitud de onda ms corta seguan recapitulando los resultados de antiguos
experimentos realizados con aceleradores de partculas; los tres juntos estudiaban
detenidamente los datos. Gisela lo resumi lo mejor que pudo:
La carga y los dems nmeros cunticos generan una especie de ngulo entre las lneas
de universo de estas redes, igual que hace el espn, pero en este caso actan como ngulos
en un espacio de cinco dimensiones. A baja energa lo que se ve son tres subespacios
separados, que corresponden al electromagnetismo y a las interacciones dbil y fuerte.
Por qu?
Un accidente en las primeras fases del universo con bosones de Higgs. Deja que te lo
dibuje...
No haba tiempo para abordar todas las sutilezas de la fsica de partculas, aunque de
todas formas, para la Cartan Null, muchos de los problemas que eran cruciales fuera de
Chandrasekhar se estaban con virtiendo en meras especulaciones. Mientras hablaban, las
simetras rotas se estaban restaurando conforme la energa cintica en aumento haca que las
diferencias en la masa en reposo fueran insignificantes. La polis mutaba rpidamente en un

hbrido de todos los tipos de partcula posibles; lo que iba a regir su futuro no iba a ser la
teora de ninguna de las fuerzas por separado, sino la naturaleza misma de la mecnica
cuntica.
Qu subyace a la frecuencia y a la longitud de onda de una partcula?
Vikram esboz una instantnea de un paquete de ondas en un diagrama espacio temporal.
En su propio marco de referencia, la fase de un electrn rota a un ritmo constante: ms o
menos una vez cada diez elevado a menos veinte segundos. Si est en movimiento, vemos que
ese ritmo se reduce debido a la dilatacin del tiempo, pero eso no es todo.
Dibuj un conjunto de componentes que se abran en abanico a distintas velocidades desde
un mismo punto de la onda, y a continuacin tach los puntos sucesivos donde la fase haca
una rotacin completa para cada uno de ellos. El lugar geomtrico de estos puntos formaba un
conjunto de frentes de onda hiperblicos en el espacio-tiempo, como una serie de cuencos
cnicos apilados, ms apretados, tanto en el espacio como en el tiempo, all donde la
velocidad de las componentes era mayor.
El espacio de la onda original slo es reproducido por las componentes que tienen justo
la velocidad adecuada; dibujan copias idnticas de la onda en momentos posteriores, todas
perfectamente superpuestas. Las componentes con velocidades inadecuadas mezclan la fase,
por lo que sus copias se anulan.
Repiti la construccin entera para cien puntos a lo largo de la onda y se propag
perfectamente hacia el futuro.
En el espacio-tiempo curvado, todo el proceso se distorsiona. Pero si se dan las
simetras adecuadas, se puede preservar la forma de la onda mientras que la longitud de onda
se contrae y la frecuencia se expande.
Vikram comb el diagrama para demostrarlo.
sta es nuestra situacin.
Cordelia lo asimil todo, garabateando clculos, verificndolo todo hasta quedar satisfecha.
De acuerdo. Entonces, por qu tiene que desmoronarse? Por qu simplemente no
podemos seguir desplazndonos al azul?
Vikram ampli el diagrama.
Al final todo corrimiento de fase proviene de una interaccin: la interseccin de una lnea
de universo con otra. En el modelo de Kumar, toda red de lneas de universo tiene una malla
finita. En cada interseccin hay un mnimo corrimiento de fase que hace que el tiempo salte
unos diez elevado a menos cuarenta y tres segundos... y no tiene sentido hablar de
corrimientos de fase ms pequeos o de escalas de tiempo ms cortas. Por lo que si intentas
mantener indefinidamente el corrimiento hacia el azul de una onda, acabas llegando a un punto
en que el sistema deja de tener la resolucin suficiente para seguir reproducindola.
Conforme el paquete de ondas caa en espiral, empez a adoptar una forma que era una
aproximacin dentada y difuminada de su forma anterior. Luego se desintegr y no qued ms
que ruido irreconocible.
Cordelia examin el diagrama con atencin, siguiendo las componentes una a una hasta las
fases finales del proceso.

Cunto tardaremos en ver alguna prueba de que es as? dijo finalmente.


Asumiendo que el modelo es correcto...
Vikram no contest; pareca que se estaba preguntando si haba sido una buena idea hacer
la demostracin.
En unas dos horas deberamos ser capaces de detectar la fase cuantizada en los haces
experimentales dijo Gisela. Luego nos quedar una hora ms o menos antes de...
Vikram le lanz una mirada cargada de sentido, en privado, pero Cordelia debi adivinar
que ese era el motivo por el que Gisela no termin la frase, porque se gir hacia l.
Qu crees que voy a hacer? pregunt indignada. Piensas que me voy a volver
histrica al primer atisbo de mortalidad?
Vikram pareci dolido.
S justa dijo Gisela. Slo te conocemos desde hace tres das. No sabemos qu
esperar.
No.
Cordelia levant la mirada hacia la imagen estilizada del haz que los cifraba, que ahora era
un enjambre de partculas, desde fotones hasta los mesones ms pesados.
Pero no voy a arruinaros la Inmersin. Si hubiese querido meditar sobre la muerte me
habra quedado en casa leyendo mala poesa carnosa.
Sonri.
Baudelaire puede irse a la mierda. Yo estoy aqu por la fsica.

Todo el mundo se reuni en torno a una sola ventana cuando se acerc el momento de la
verdad para el modelo de Kumar. Los datos que mostraba procedan de lo que esencialmente
era un experimento de interferencia de doble rendija, complicado por la necesidad de que
haba que realizarlo sin nada que se pareciera a la materia slida. Un patrn sinusoidal
mostraba los nmeros de partculas detectados en una regin en la que un haz de electrones
se recombinaba consigo mismo tras recorrer dos trayectorias distintas; puesto que slo haba
un nmero finito de puntos de deteccin, y cada recuento tena que ser un nmero entero, el
patrn ya estaba cuantizado, pero el software de anlisis lo tena en cuenta y los nmeros
eran lo bastante grandes como para que la imagen apareciera ntida. Con una longitud de onda
dada, cualquier efecto autntico a la escala de Plank se distinguira por encima de estos
artefactos, y una vez aparecieran se iran afianzando cada vez ms.
Encontr algo! dijo el software. Encontr algo!
Y ampli la imagen para mostrar una ligera discontinuidad en forma de escalones de la
curva. Al principio era tan sutil que Gisela tuvo que aceptar la palabra del software de que no
les estaba mostrando simplemente el inevitable recorte dentado tpico. Luego los diminutos
escalones se ensancharon visiblemente, pasando de dos pxeles horizontales a tres. Conjuntos
de tres puntos de deteccin adyacentes, que haca unos momentos haban estado registrando
recuentos de partculas distintos, ahora daban resultados idnticos. El aparato entero se haba
contrado hasta un punto en que los electrones no podan saber que las longitudes de los
recorridos implicados eran diferentes.

Gisela sinti una rfaga de pura alegra y luego un regusto de miedo. Estaban llegando a
un punto en el que podan rozar con la punta de los dedos la estructura del vaco. Era un
triunfo que hubiesen sobrevivido hasta aqu, pero su descenso era casi con toda probabilidad
imparable.
Los escalones se hicieron ms anchos; la imagen se alej para que se viera mejor la curva.
Vikram y Tiet gritaron al mismo tiempo, justo un momento antes de que el software de anlisis
se quedara satisfecho con las rigurosas pruebas estadsticas.
Est mal repiti Vikram en tono suave.
Tiet asinti y se dirigi al software:
Mustranos la estructura de la fase de una sola onda.
La pantalla cambi a una escalera lineal. Era imposible medir la fase cambiante de una sola
onda de forma directa, pero asumiendo que las dos versiones del haz sufran los mismos
cambios, sta era la progresin implicada por el patrn de interferencia.
Esto no concuerda con el modelo de Kumar dijo Tiet. La fase est cuantizada, pero
los escalones no son iguales; ni siquiera son aleatorios como en el modelo Santini. Se
estructuran cclicamente a lo largo de la onda. Ms estrechos, ms anchos, de nuevo ms
estrechos...
Se hizo el silencio. Gisela observ el patrn y trat de concentrarse; estaba contenta por
que haban encontrado algo inesperado, pero tambin estaba asustada por si no eran capaces
de entenderlo. Por qu el corrimiento de fase no les llegaba en unidades iguales? Este patrn
cclico era una violacin de la simetra, permitindote escoger la fase con el salto cuntico ms
pequeo como una especie de punto de referencia fijo; una idea que la mecnica cuntica
siempre haba declarado que era tan absurda como singularizar una direccin en el espacio
vaco.
Pero la simetra rotacional del espacio no era perfecta: en redes lo bastante pequeas, la
garanta habitual de que todas las direcciones se veran igual ya no se mantena. Era sa la
respuesta? Los ngulos que los dos haces tenan que adoptar para llegar al detector tambin
se cuantizaban, y ese efecto se superpona a la fase?
No. La escala estaba mal. El experimento todava se desarrollaba en una regin demasiado
grande.
Vikram grit de alegra y dio una voltereta hacia atrs.
Hay lneas de universo cruzando entre las redes! Eso es lo que crea la fase!
Sin pronunciar una palabra ms se puso a dibujar diagramas en el aire como un poseso,
lanzaba programas, ejecutaba simulaciones. A los pocos minutos casi no se le vea detrs de
tantas pantallas y artilugios.
Una ventana mostraba una simulacin del patrn de interferencia con una correspondencia
total con los datos. Gisela sinti una punzada de envidia: haba estado tan cerca, tendra que
haberse dado cuenta la primera. Luego se puso a examinar ms resultados y la sensacin se
evapor. Esto era elegante, bello, estaba bien. No importaba quin lo hubiera descubierto.
Cordelia pareca aturdida, como si se hubiese quedado rezagada. Vikram se zaf del
barullo que haba creado, dejando que los dems intentaran entenderlo. Tom a Cordelia de

las manos y juntos bailaron un vals por el entorno.


El principal misterio de la mecnica cuntica siempre ha sido: por qu no se pueden
contabilizar las maneras en que ocurren las cosas? Por qu tenemos que asignarle una fase
a cada alternativa para que puedan reforzarse y cancelarse mutuamente? Conocamos las
reglas para hacerlo, conocamos las consecuencias, pero no tenamos ni idea de lo que eran
las fases o de dnde procedan.
Dej de bailar e hizo aparecer una pila de diagramas de Feynman, cinco alternativas para
el mismo proceso, dispuestas unas encima de las otras.
Se crean del mismo modo que cualquier otra relacin: vnculos comunes a una red
mayor.
Aadi unos cuantos cientos de partculas virtuales que interconectaban diagramas antes
inconexos.
Es como el espn. Si las redes han creado direcciones en el espacio que hacen que los
espines de dos partculas sean paralelos, cuando se combinen sencillamente se sumarn. Si
son anti-paralelos, en direcciones opuestas, se cancelarn. Con la fase pasa lo mismo, pero
se comporta como un ngulo en dos dimensiones, y funciona con todos los nmeros cunticos
juntos: espn, carga, color, todos; si dos componentes estn perfectamente desfasados,
desaparecen completamente.
Gisela mir cmo Cordelia alargaba una mano hacia el diagrama estratificado, sigui los
recorridos de dos componentes y empez a entenderlo. No haban descubierto ninguna
estructura ms profunda que los nmeros cunticos individuales, como haban esperado, pero
haban aprendido que una nica y vasta red de lneas de universo poda explicar lo que el
universo construa a partir de esos hilos indivisibles.
Era suficiente para ella? Su original, que estara intentando no volverse loco de vuelta en
Atenea, podra consolarse pensando que el clon de la Inmersin poda ser testigo de un
avance como ste... pero con la muerte acercndose, no acabara todo convertido en cenizas
para el testigo? Gisela lo pens de s misma, aunque lo haba discutido ampliamente con
Timn y los dems durante siglos. Acaso todo lo que senta en este momento dejaba de
tener sentido slo porque no haba ninguna posibilidad de llevarse la experiencia de vuelta al
mundo exterior? No poda negar que hubiese sido mejor saber que poda volver a conectarse
con sus otros yoes, contarle a sus familiares lejanos y amigos lo que haba aprendido, seguir
las implicaciones durante milenios.
Pero el universo entero se enfrentaba al mismo destino. El tiempo estaba cuantizado; no
exista la posibilidad de clculo infinito antes del Big Crunch, para nadie. Si todo lo que tena fin
era vaco, la Inmersin slo les haba ahorrado prolongar la falsa esperanza de la inmortalidad.
Si cada momento vala por s mismo, completo en s mismo, entonces nada poda quitarles su
felicidad.
La verdad, por supuesto, estaba en un punto intermedio.
Timn se acerc a ella, sonriendo encantado.
Qu cavilas tanto aqu sola?
Le cogi la mano.
Pienso en redes pequeas.

Cordelia le dijo a Vikram:


Ahora que sabes exactamente qu es la fase y cmo determina la probabilidad... Existe
algn modo de utilizar los haces del experimento para manipular la probabilidad para la
geometra que nos espera? Crees que podramos deformar los conos de luz lo suficiente
como para seguir eludiendo la regin de Planck? Podramos retroceder en espiral alrededor
de la singularidad unos cuantos miles de millones de aos, hasta que llegue el Big Crunch, o
hasta que el agujero se evapore debido a la radiacin de Hawking?
Por un momento Vikram pareci quedarse paralizado y luego se puso a lanzar programas.
Sachio y Tiet se acercaron y le echaron una mano buscando atajos computacionales. Gisela se
qued mirando, mareada; a duras penas se atreva a pensar que fuera posible. Examinar
todas las opciones podra llevarles ms tiempo del que disponan, pero entonces Tiet encontr
un modo de probar clases completas de redes mediante un solo clculo y el proceso se
aceler mil veces.
Vikram anunci el resultado con tristeza:
No. No es posible.
Cordelia sonri.
No pasa nada. Era slo curiosidad.

Greg Egan, nacido el 20 de agosto de 1961 en Perth (Australia). Matemtico por formacin
(graduado en la universidad de Australia Occidental) y programador de computadoras por
profesin, es ms conocido por su faceta de escritor de novelas y relatos de ciencia ficcin, en
la que ha destacado en el panorama de los ltimos aos.
Egan est especializado en la llamada ciencia ficcin dura, mezclando en sus historias de
ficcin temas matemticos y metafsicos, como la naturaleza de la consciencia. Otros temas
que ha tratado son la gentica, la realidad simulada, la transferencia de mentes, la asexualidad
y la inteligencia artificial. Algunos de sus relatos iniciales presentan fuertes elementos tomados
del horror sobrenatural.
Entre los premios que ha recibido destacan el John W. Campbell Memorial de 1995 por
Ciudad Permutacin y los premios Hugo y Locus de 1998 al mejor relato por Oceanic.

Table of Contents
Luminoso
Agradecimientos
Mencin de derechos
Briznas de paja
Eva mitocondrial
Luminoso
Seor Volicin
Crislida
Sueos de transicin
Fuego plateado
Motivos para ser feliz
Nuestra Seora de Chernbil
La Inmersin de Planck

Autor

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74
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