Bro Dog
Bro Dog
William MacDonald
Todas las citas bblicas, a menos que se indique de otra manera, proceden de la versin Reina Valera,
revisin de 1960.
BAS indica que la cita es de la versin Biblia de las Amricas
Contenidos
Introduccin
Introduccin
La existencia de Dios
es el fundamento de toda religin.
Stephen Charnock
El hecho de la existencia de Dios significa que nosotros, como seres humanos, somos responsables. Si
hay un Creador y Sustentador Supremo, las criaturas son responsables ante l. Daniel Webster, el
estadista americano, dijo que el pensamiento ms profundo que tena era el de su responsabilidad para
con Dios.
Si la evolucin fuese verdad, no habra normas morales para la sociedad. Si fusemos el
producto de una casualidad ciega, de una mezcla de molculas al azar, nadie vera como algo malo las
guerras, los crmenes, los robos, o cualquier otro comportamiento antisocial. Nadie sera responsable
ante otra autoridad ms alta.
El apstol Pablo seala en Romanos 1 que todos saben que hay un Dios. Su existencia se
revela en la creacin; la creacin demanda un Creador, como un diseo demanda un diseador.
Tambin se revela en la conciencia; todos tenemos un conocimiento innato del bien y del mal. Las
obras que la ley requiere estn escritas en nuestro corazn.
Los paganos no quieren retener al Dios verdadero en su conocimiento. Saben que el creer en
un Dios as pondra trabas a su estilo de vida, y por ello se vuelven a la idolatra. Se hacen imgenes
de personas, pjaros, animales, y reptiles, y les adoran. Ya que cada imagen sucesiva representa un
escaln menos en la escala de la creacin, lo que ocurre es que se sienten cada vez menos
responsables de vivir de una manera limpia. Si su Dios es una serpiente, no importa realmente cmo
vivan. Esto aclara el estrecho lazo que hay entre la idolatra y la inmoralidad. Los dolos hechos por
seres humanos no hacen demandas morales a los adoradores.
Todos llegamos a ser como lo que adoramos. Ya sea que adoremos al dinero, la humanidad
pecaminosa, los placeres carnales, las posesiones materiales, o imgenes talladas, comenzamos a
representarlas y nos hacemos como ellas. Por otro lado, cuanto ms adoramos a Dios, ms somos
transformados a Su imagen (2 Co. 3:18).
La creencia determina el comportamiento. Y ah est la importancia de tener una visin
verdadera y correcta de Dios. Cuanto ms altos sean nuestros pensamientos de l, ms exaltadas,
santas y gloriosas sern nuestras vidas.
Algunos de los atributos de Dios son nicamente Suyos. Estos son intransferibles, esto es,
que no pueden ser compartidos con nosotros. Por ejemplo, Dios es el nico Omnipotente,
Omnisciente, y Omnipresente. Nosotros no seremos nunca inmutables o infinitos. Aunque los
creyentes vivirn para siempre, no son eternos, porque han tenido un comienzo. En la Primera Parte
trataremos estos atributos nicos e intransferibles.
Pero Dios tambin comparte algunos de Sus atributos, y a estos se les llaman atributos
transferibles. Trataremos de ellos en la Segunda Parte. Por supuesto, nunca podremos tener estas
cualidades en sus formas perfectas. Las nuestras siempre sern reflejos dbiles y plidos de las Suyas.
Pero nosotros podemos amar, ser santos, y mostrar misericordia. Podemos ser justos y verdaderos, y
mostrar gracia y piedad. Y como podemos, debemos hacerlo. As es como somos imitadores de Dios
(Ef. 5:1).
El propsito de nuestro estudio, entonces, no es meramente saber acerca de los atributos de
Dios, sino cultivar en nuestra vida cristiana diaria los que son compartidos o transferibles.
Ahora debemos ponernos a estudiar los atributos de Dios. Normalmente definimos a Dios
recitando Sus atributos. Por ejemplo: Dios es Espritu, infinito, eterno, e inmutable en Su ser,
sabidura, poder, santidad, justicia, piedad, y verdad.
Un estudio serio de las caractersticas de Dios, nos llevar inevitablemente a adorarle de una
forma ms sincera, a confiar en l ms completamente, a servirle con ms fidelidad, y a buscar el
conformarnos ms a l en todos nuestros caminos.
Primera Parte
Atributos
nicos
de Dios
De la Cancin de Moiss
(x. 15:11)
1
Un Dios Verdadero
Oye, Israel: Jehov nuestro Dios,
Jehov uno es.
Deuteronomio 6:4
La Biblia ensea que hay uno, y slo un Dios verdadero. ste es el Dios que se revel a Abraham y a
sus descendientes. Pero tambin era conocido desde el principio por aquellos que se opusieron al
politesmo y la idolatra.
El concepto moderno acerca de esto es que la gente crea en muchos dioses, y que slo
gradualmente, debido al impacto de los profetas hebreos, llegaron a creer en el monotesmo. La Biblia
ensea todo lo contrario: desde el mismsimo comienzo Dios revel que l es uno y el nico Dios
verdadero.
El versculo que encabeza este captulo es el credo del judasmo, el Shema (se pronuncia
shMAH); quiere decir or en hebreo, y es la primera palabra del credo.
Cuando decimos que Dios es uno, decimos que es un ser espiritual puro, que no est
compuesto por partes como nosotros (espritu, alma, y cuerpo).i De todas maneras, al decir que Dios
es uno, debe sealarse que en el hebreo hay dos palabras para describir unidad; una sugiere la unidad
numrica absoluta, y la otra es un tanto parecida a nuestra palabra unidad. La segunda es la que se usa
para Dios.ii
Los versculos del Antiguo Testamento que subrayan la unicidad y unidad de Dios incluyen
las siguientes palabras de la bendicin del rey Salomn en la dedicacin del templo: A fin de que
todos los pueblos de la tierra sepan que Jehov es Dios, y que no hay otro (1 R. 8:60). Y uno de los
profetas menores predice:
Y Jehov ser rey
sobre toda la tierra.
En aquel da Jehov ser uno,
y uno su nombre (Zac. 14:9).
Al ser verdad que slo hay un Dios verdadero, ahora que el Salvador ha venido al mundo,
necesitamos conocer a Dios el Hijo para alcanzar al Padre: Porque hay un solo Dios, y un solo
mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre (1 Ti. 2:5). Este versculo tambin corta a los
intercesores tales como Miguel el arcngel, San Jos, la Virgen Mara, y cualquier otro santo.
Las religiones organizadas tales como el judasmo, el cristianismo, y el islamiii ensean el
monotesmo, que slo hay un Dios. Esto es bueno, pero no suficiente. Santiago nos dice claramente:
T crees que Dios es uno; bien haces. Tambin los demonios creen, y tiemblan (Stg. 2:19).
La verdadera relacin que debemos tener con el nico Dios verdadero se expresa en estas
lneas inspiradas en el antiguo Shema hebreo:
Jehov nuestro Dios es un Seor;
No tenemos muchos dioses;
Es uno e indivisible,
nico en majestad.
Debemos amarle con todo el corazn,
Y con toda nuestra alma adorar,
De la mente y las fuerzas darle lo mejor
Y alabarle siempre sin cesar!
Notas
2
Tres Personas
en Una
Por tanto, id, y haced discpulos a todas las naciones, bautizndolos
en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espritu Santo;
ensendoles que guarden todas las cosas que os he mandado;
y he aqu yo estoy con vosotros todos los das, hasta el fin del mundo.
Mateo 28:19-20
Las palabras de despedida del Seor Jess que acabamos de leer muestran que la frmula bautismal
que seala oficialmente a un creyente como cristiano e identifica a la persona con la iglesia, que es el
cuerpo de Cristo, es trinitaria. Esto significa que la frmula reconoce que Dios es una Trinidad o, ms
precisamente, una triunidad.
Pero, qu significa decir que nuestro Dios es triuno o una Trinidad?
Una cosa es cierta: no significa que los cristianos adoran a tres dioses (triteismo)! Algunos
antitrinitarios han hecho esta afirmacin. Tal como hemos visto, nuestro Dios es uno. Pero tambin es
tres. Cmo puede Dios ser uno y tres a la vez? La respuesta es que l es uno de una manera diferente
a la que l es tres. En Su esencia, definitivamente Dios es uno. Slo hay un Dios. Pero ste Dios
subsiste o existe en tres personas; hay tres entidades distintas en la Trinidad.
Tampoco significa que Dios sea uno pero meramente se manifiesta de tres modos o maneras
en tiempos diferentes. Algunos falsos maestros han dicho que el Padre es el Hijo y que el Hijo es el
Espritu Santo. Esta hereja se llama modalismo, de la nocin de que un Dios meramente aparece en la
historia bajo tres modos diferentes.
Algunos que se oponen a la Trinidad (casi todas las sectas) sealan que la palabra Trinidad no
aparece en la Biblia. Por supuesto. Ni tampoco aparecen en la Biblia otros trminos teolgicos tiles
que representan enseanzas bblicas (Por ejemplo, milenio, nacimiento virginal, seguridad eterna). Lo
importante es que, la verdad acerca de la Trinidad, s que se ensea en la Palabra de Dios. La palabra
Trinidad es simplemente la derivacin en espaol del trmino latino trinitas, acuada en el tercer
siglo. Una palabra tal como triunidad (tres en uno) hubiese sido an ms precisa, pero es demasiado
tarde para alterar un trmino que ya lleva diecisiete siglos en uso.
El Antiguo Testamento, como hemos visto, acenta la unidad de Dios. Aun as, de todas
maneras, la palabra hebrea para uno, que se usa para Dios, no significa una unidad absoluta, numrica,
y solitaria, sino algo unido. La razn por la que Dios subray Su unidad a Su pueblo en el Antiguo
Testamento, creo yo, es porque los israelitas estaban rodeados por todos lados de idlatras gentiles
politestas. Antes de que pudiesen aprender la verdad de la triunidad de Dios, tenan que tener buena
base en Su unidad y espiritualidad. Slo despus de la cautividad en Babilonia, fue curado Israel de ir
en pos de muchos dioses de los paganos.
El primer versculo de la Biblia: En el principio cre Dios los cielos y la tierra (Gn. 1:1),
da por lo menos una pista, en el original hebreo, de la triunidad de Dios. Aqu, la palabra que se usa
para Dios es Elohim, un nombre masculino plural que en un contexto pagano se traduce dioses.
Pero el verbo que se traduce cre (br) es un verbo masculino singular. No es normal tener un
nombre plural con un verbo singular. (En espaol sera algo as como Ellos cre). Muchos eruditos
alegan que Elohim es simplemente un plural de majestad. Pero, gramaticalmente, esto es imposible.
En todo caso, ms tarde en Gnesis, Dios habla de s mismo como Nosotros y Nuestra imagen
(1:26; 3:22; 11:7). Aqu se encuentra fuertemente involucrada la pluralidad real de personas unidas
como un Dios.iv De todos modos, esta es la revelacin que se desarrolla gradualmente a travs de toda
la Biblia al ir progresando, hasta alcanzar el Nuevo Testamento, donde las tres personas de la Trinidad
estn claramente reveladas.
Otra revelacin en el Antiguo Testamento de la naturaleza de Dios que se conforma a la
enseanza de la Trinidad es concerniente a las apariciones del ngel (o Mensajero) del Seor (Jehov
o Yahvh). Aparece a las personas en forma humana, y se le reconoce como a Dios. Por ejemplo, Agar
le vio y le identific como el Dios que le vea (Gn. 16:7-14). A Moiss, en el pasaje tan crucial de la
zarza ardiendo (x. 3:2-6), el mismo ngel del Seor se le aparece como Dios. Y ms tarde, Dios
habla de mandar Mi ngel delante de Su pueblo (x. 33:2-3). Oseas tambin escribe de Jacob que
luch con Dios. S, luch con el ngel (Os. 12:3-4, BAS, nfasis aadido).
Cmo puede el ngel del Seor ser Dios y Su Mensajero al mismo tiempo? Si Dios fuese un
ser absolutamente unitario numricamente, sera imposible. Pero esta revelacin se explica en la
doctrina de la Trinidad. Sin duda, el ngel del Seor es Dios Dios el Hijo en Su estado
preencarnado. l es distinto a Dios Padre que le enva. Son personas separadas, pero junto con el
Espritu Santo, ellos constituyen el nico Dios verdadero.
Tambin hay otros indicios de la Trinidad en el Antiguo Testamento. En la bendicin
sacerdotal de Nmeros 6:24-26, el nombre de el Seor (Jehov o Yahvh) se repite tres veces. En
Isaas 6:3, los serafines daban voces el uno al otro, diciendo:
Santo, santo, santo,
Jehov de los ejrcitos;
Toda la tierra est
Llena de su gloria.
Nota que en esta cita el verbo est en singular, lo cual indica la unidad de las personas.
En el Nuevo Testamento, la revelacin de la Santa Trinidad se hace bastante clara.
En el bautismo de nuestro Seor, estaban presentes las tres personas divinas:
Aconteci en aquellos das, que Jess vino de Nazaret de Galilea, y fue bautizado por Juan en
el Jordn. Y luego, cuando suba del agua, vio abrirse los cielos, y al Espritu como paloma
que descenda sobre l. Y vino una voz de los cielos que deca: T eres mi Hijo amado; en ti
tengo complacencia (Mr. 1:9-11).
El Hijo de pie en el Jordn, la presencia del Padre manifestndose por medio de la voz del cielo, y el
Espritu mostrndose como paloma descendiendo sobre el Hijo de Dios, nos dejan ver a la Trinidad en
accin.
En Glatas 4:4-6, vemos a las tres personas de la Trinidad trabajando juntas para nuestra
salvacin:
Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envi a su Hijo, nacido de mujer y nacido
bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibisemos la
adopcin de hijos. Y por cuanto sois hijos, Dios envi a vuestros corazones el Espritu de su
Hijo, el cual clama: Abba, Padre!
Otros pasajes que muestran a las tres personas juntas incluyen 1 Corintios 12:3-6; Efesios 4:4-6; y 1
Pedro 1:2.
En Su famoso y bello Discurso del Aposento Alto, nuestro Seor revela alguna de las
relaciones entre las personas de la Trinidad. Dos versculos similares, pero que se diferencian un
poco, son Juan 14:26 y 15:26:
Mas el Consolador, el Espritu Santo, a quien el Padre enviar en mi nombre, l os ensear
todas las cosas, y os recordar todo lo que yo os he dicho (nfasis aadido).
Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviar del Padre, el Espritu de verdad, el
cual procede del Padre, l dar testimonio acerca de m (nfasis aadido).
Termino con otra clara referencia a la Trinidad en el Nuevo Testamento, de la pluma del
apstol Pablo: La gracia del Seor Jesucristo, el amor de Dios, y la comunin del Espritu Santo
sean con todos vosotros. Amn (2 Co. 13:14).
Notas
3
La Fuente de Vida
que no fue Creada
Porque como el Padre tiene vida en s mismo,
as tambin ha dado al Hijo el tener vida en s mismo.
Juan 5:26
Tal como lo muestran las palabras de nuestro Seor Jess citadas anteriormente, el Dios trino es la
fuente de toda vida.
La eternidad de Dios est ligada con Su autoexistencia. l no le debe Su existencia a nadie o
nada fuera de l. Su vida no fue creada. No es nada que le fuera dado a l. La fuente de Su existencia
est enteramente en l mismo.
Esta cualidad de autoexistencia est involucrada en el mismo nombre de Dios: YO SOY EL
QUE SOY (x. 3:14).vii Aunque el nombre tiene muchos significados, incluye la verdad de que el ser
de Dios no tiene causa fuera de s mismo.
La contemplacin de la autoexistencia de Dios debera evocar alabanza y adoracin. Qu
Dios tan grande es l! Cun indescriptibles son Sus excelencias! Cun intachable Su persona!
Al mismo tiempo, deberamos ser agradecidos a la Fuente de vida, ya que ha escogido darnos
vida a nosotros. La vida es un don de Dios. Cada respiro es un don misericordioso de Su parte: l es
quien da a todos vida y aliento y todas las cosas...porque en l vivimos, y nos movemos, y somos
(Hch. 17:25, 28). Seamos siempre agradecidos por la vida natural y, todava ms, por el don de la vida
eterna a travs de Jesucristo, Seor nuestro.
Un popular himno medievalviii habla de la segunda persona de la Trinidad como la fuente de
toda vida o existencia:
Jess, gozo de corazones amantes,
Fuente de Vida, Luz de los hombres,
De la mayor felicidad que imparta la tierra,
A Ti de nuevo se vuelve insatisfecha el alma.
Notas
4
El Seor
Autosuficiente
Ni es honrado por manos de hombres,
como si necesitase de algo;
pues l es quien da a todos vida y aliento y todas las cosas.
Hechos 17:25
Nuestro Seor es completamente autosuficiente. No depende de nadie ni de nada fuera de s mismo
para Su felicidad. l no necesita nada de Sus criaturas.
En el Salmo 50:10-12, le omos decir:
Porque ma es toda bestia del bosque,
Y los millares de animales en los collados.
Conozco a todas las aves de los montes,
Y todo lo que se mueve en los campos me pertenece.
Si yo tuviese hambre, no te lo dira a ti;
Porque mo es el mundo y su plenitud.
La autosuficiencia de Dios es una doctrina que le glorifica en gran manera. Dios es esplndido
y majestuoso en Su independencia. l contiene todo lo que necesita, y no recibe nada que antes no
haya dado. A. W. Tozer lo expres bien:
Aunque todos los seres humanos quedasen repentinamente ciegos, el sol seguira dando su luz
durante el da y las estrellas durante la noche, pues stos nada deben a los millones que se
benefician de su luz. As, aunque todo hombre sobre la tierra se volviese ateo, esto no afectara
a Dios de ningn modo. l es lo que es en s mismo sin relacin a ningn otro. Creer en l no
aade nada a Sus perfecciones; dudar de l no le quita nada.x
Esta doctrina nos reduce a nuestro tamao correcto. Es un golpe mortal al orgullo humano.
Dios no nos necesita. No necesita nuestra ayuda. No necesita que le defendamos. No necesita nuestro
servicio. Cuando le damos algo, slo le estamos dando de lo Suyo propio. Aunque Dios s que busca
nuestra adoracin, l puede existir sin ella, y as lo hizo durante siglos. Oyendo cmo la gente habla
hoy en da, parece como si Dios fuese muy afortunado cuando se convierte una persona muy talentosa
y prominente. Eso es un disparate arrogante! Todo el beneficio est en nuestro lado, no en el de Dios.
Pero aun as, Dios busca el tener comunin con nosotros. Como Jess le dijo a la mujer
samaritana: La hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarn al Padre en
espritu y en verdad; porque tambin el Padre tales adoradores busca que le adoren (Jn. 4:23).
Y aunque seguimos insistiendo que Dios no necesita a Sus criaturas, un poeta puede hablar de
una necesidad divina y quedar impune:
Puede ser que en la gloria
Ante l tuve un pensar:
Por el perdido l ansiaba,
A quien con Su preciosa sangre lleg a comprar?
Y cul fue Su necesidad que le hizo bajar
al rbol de maldicin?
Aun ms profunda que Su honda compasin
Oh, sublime pensamiento! fue Su necesidad de m.
Annie Johnson Flint continua la paradoja del que es autoexistente, recordndonos que:
Cristo no tiene manos ms que las nuestras
Para hoy hacer Sus obras;
No tiene pies ms que los nuestros
Para llevar en Su camino a otros;
No tiene labios ms que los nuestros
Para contar Su muerte a otros;
No tiene ayuda ms que la nuestra
Para llevarles al lado Suyo.xi
Por supuesto, todo esto es licencia potica. Como resumen queda que Dios es autosuficiente,
y que no necesita a nadie ni nada fuera de s mismo.
Nos regocijamos en la autosuficiencia de Dios. Aceptamos la verdad como absolutamente
imperativa si Dios es Dios. Quedamos asombrados y admirados ante Su independencia solitaria. Le
adoramos. Johann Scheffler destac este maravilloso atributo:
Fuente de bien, toda bendicin brota de Ti;
Tu plenitud no conoce necesidad;
Aparte de Ti, qu ms puedes desear?
Y autosuficiente como eres, an as
Deseas T mi corazn nulo;
S, esto requieres; tan slo esto.
Notas
5
Conocimiento
Sin Lmite
Dios ... sabe todas las cosas.
1 Juan 3:20
Dios es Omnisciente; l tiene un conocimiento perfecto de todo. No hay nada que l no sepa. Nunca
ha aprendido ni aprender nada. No basta con decir que l podra saberlo todo si quisiera. Es que lo
sabe todo! Siempre ha sido Omnisciente, y siempre lo ser. A. W. Tozer escribi lo siguiente para
nosotros:
Dios conoce instantneamente y sin esfuerzo alguno todas las cosas y cada una de ellas, todas
y cada una de las mentes, todos y cada espritu, todo ser y cada uno de ellos, todas y cada una
de las criaturas, todas y cada una de las pluralidades, toda y cada ley, todas las relaciones,
todas las causas, todos los pensamientos, todos los misterios, todos los enigmas, cada
sentimiento, todos los deseos, el secreto ms escondido, cada trono y cada dominio, todas las
personalidades, todas las cosas visibles e invisibles en el cielo y en la tierra, movimiento,
espacio, tiempo, vida, muerte, bueno, malo, cielo e infierno.xii
Cuando el salmista considera el infinito conocimiento del Seor, queda impresionado por lo
que podra llamarse sobrecarga de sentidos. No puede concebir tal conocimiento; es demasiado
sublime.
El Seor Jess dio una visin consoladora de la omnisciencia de Dios cuando seal que ni un
gorrin cae al suelo sin que nuestro Padre lo sepa (Mt. 10:29). H. A. Ironside lo puso de una manera
muy vvida: Dios asiste al funeral de cada gorrin. Fjate! Al Dios de las galaxias y de las
supernovas le interesa aun el aparentemente insignificante gorrin. Y, cunto ms cuida l de Su
pueblo! M. B. Denison puso en verso esta verdad:
De las trascendentes maravillas de Dios,
De entre todas ellas, esta veo yo:
Que el Dios de tal infinita grandeza
Cuide de los gorriones y tambin de m.
El escritor del libro de Hebreos nos recuerda que todas las cosas estn desnudas y abiertas
a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta (He. 4:13).
Es embargador el pensar en todo el conocimiento de Dios. En nuestra generacin, hemos sido
testigos de una enorme explosin de conocimiento. Aparecen libros en una interminable procesin,
acerca de ciencia, literatura, filosofa, geografa, historia, y de cualquier otra esfera. Nuestras
bibliotecas estn inundadas. Ha surgido la especializacin. Los expertos slo son hbiles en un
pequeo campo; no pueden desear el llegar a cubrir toda la gama. Pero Dios tiene pleno conocimiento
de todo, en el cielo y en la tierra, y l reparte este conocimiento a las personas. Siempre que l lo
hace, estas personas son aclamadas como descubridores.
Pero an queda mucho que nosotros no conocemos. Aunque podemos llegar a la luna, no
podemos comprender cmo puede volar una abeja. Aunque podemos trasplantar corazones humanos,
no podemos curar un resfriado comn. Podemos conquistar el espacio exterior, pero no podemos
conquistar el interior. Podemos hacer guerra, pero no podemos hacer paz. Sabemos tanto, pero
sabemos tan poco. Para Dios no hay misterios, ni problemas sin solucin, ni rompecabezas.
Y lo que es verdad en cuanto a Dios el Padre tambin es verdad de Dios el Hijo. Aun como
hombre sobre la tierra, la segunda persona de la Trinidad era Omnisciente. Cuando una mujer toc el
borde de Su manto, l saba que haba sido un toque de fe y no de la multitud que le apretaba (Lc.
8:43-48). l saba exactamente dnde estaban los peces en el mar de Galilea (Jn. 21:6). Saba lo que
pensaba la gente (Mt. 9:4). Conoca el carcter y la historia de aquellos con los que se encontraba (Jn.
1:47; 4:16-18). Poda predecir el futuro, incluyendo Su propia traicin, negacin, crucifixin,
resurreccin, ascensin, y Su futura venida (Jn. 13:11; Mr. 14:30; Lc. 9:22; Jn. 14:2-3). Los discpulos
estaban convencidos de que l lo conoca todo (Jn. 16:30).
Es cierto que hay algunos versculos que parecen decir que Su conocimiento estaba limitado.
Por ejemplo, Lucas dice que Jess creca en sabidura y en estatura (Lc. 2:52). Cmo puede Uno
que tiene perfecto conocimiento crecer en sabidura? Y Marcos indica que Jess no saba el tiempo de
Su segunda venida (Mr. 13:32). Cmo es posible si l era Omnisciente?
Aqu nos encontramos cara a cara con el misterio de la Encarnacin: Grande es el misterio
de la piedad: Dios fue manifestado en carne (1 Ti. 3:16). Cmo puedan coexistir la deidad y
humanidad en una persona, queda ms all de nuestro entendimiento. Por ejemplo: Sabemos que Dios
no puede morir, y sabemos que Jess es Dios. Y Jess muri. Cmo puede ser? Es un misterio. Hay
un sentido que no podemos comprender en la persona de Cristo; slo el Padre puede conocerle (Mt.
11:27). Muchas de las herejas ms graves han surgido como resultado de telogos que han intentado
resolver el misterio. Lo nico que han conseguido ha sido robarle de Su deidad, Su humanidad, o
ambas.
Pero nosotros sabemos que, aunque l se despoj de Su posicin en el cielo para ser hombre,
nunca se despoj de los atributos de deidad. No fue Dios menos algunos de Sus atributos; eso sera
imposible. Ms bien, fue Dios ms humanidad. No dej a un lado la gloria de deidad; al contrario,
cubri esta gloria con un cuerpo de carne. Si un prncipe deja el palacio real para ir a vivir en los
barrios bajos, su posicin ha cambiado, pero l sigue siendo la misma persona. Puede despojarse de su
lugar privilegiado y velar su verdadera identidad, pero no puede despojarse de su personalidad. As
fue con el Seor Jess. No consider Su posicin con el Padre en el cielo como algo a que aferrarse a
todo coste. En lugar de esto, baj a este planeta en forma de hombre para poder morir por la raza
humana. Pero l nunca ces de tener pleno conocimiento de todas las cosas.
Por lo tanto, si un par de versculos parecen indicar que Su conocimiento estaba limitado,
reconocemos la dificultad, pero rechazamos cualquier explicacin que niegue Su perfecta
omnisciencia en todo momento. Nos aferramos a la verdad de que en l habita corporalmente toda
la plenitud de la Deidad (Col. 2:9), y esto significa que l siempre posey todos los atributos de la
deidad. l siempre tuvo perfecto conocimiento de todas las cosas.
Este atributo de Dios debera tener un profundo efecto en nuestras vidas. Cmo debemos
honrar al Seor mientras meditamos en las dimensiones infinitas de Su conocimiento! Cmo
debemos cantar Sus alabanzas!
El hecho de que Dios lo conoce todo debe prevenir el pecado. Ya que no existe cosa tal como
un pecado secreto, nunca debemos intentar engaarnos a nosotros mismos pensando que nadie lo
sabe. Como dice un refrn ingls: El pecado secreto en la tierra es un escndalo abierto en el cielo.
Dios lo sabe (Gn. 16:13). No podemos pecar y quedar impunes (Nm. 32:23). Al mismo tiempo, no
debemos pensar que l es un ogro con el ceo fruncido, listo para saltar sobre nosotros ante cada
infraccin. Antes bien, l es un Padre amoroso y celestial, cuyos mandamientos han sido designados
para nuestro bienestar y felicidad, no para la Suya propia. Aquellos que piensan que l es difcil de
complacer y austero, realmente no le conocen.
Pero tambin es tremendamente consolador el darse cuenta de que Dios sabe y conoce (Sal.
56:8). l sabe por lo que Su pueblo est pasando los sufrimientos, pruebas, persecuciones, dolores,
y fallos (Job 23:10): El Varn de dolores tiene parte en cada punzada que desgarra el corazn. El
Seor Jess escribi a la iglesia en Esmirna: Yo conozco tus obras, y tu tribulacin, y tu pobreza
(Ap. 2:9). Su Yo conozco expresa, en este caso,un mundo de simpata y consuelo.
De cunto nimo es saber que Dios conoca todo acerca de nosotros, pero que an as l nos
salv! l saba el fracaso que bamos a ser, cmo bamos a vagar lejos de l y cmo bamos a romper
Su corazn. Y aun con todo, l ech Sus brazos de amor alrededor nuestro y nos justific
gratuitamente por Su gracia.
Es grandioso darse cuenta de que Dios conoce la adoracin y alabanza que sentimos por l en
nuestros corazones pero que nos resulta imposible expresar con palabras. Y l sabe lo que nos
gustara hacer por l, pero que por una u otra razn somos impedidos. Por ejemplo, David quera
construir un templo para el Seor. En efecto, el Seor dijo: No, David, t no puedes edificarlo pero
no te preocupes, lo que haba en tu corazn era bueno. Indudablemente, David compartir la
recompensa de edificar el templo, aunque realmente Salomn tuvo el privilegio. De la misma manera,
hay personas que les gustara ir al campo misionero, pero no pueden. Hay cristianos generosos a los
que les gustara dar ms para la obra del Seor, pero no tienen ms para dar. Dios conoce todo esto, y
recompensar el deseo.
Piensa en la magnitud del conocimiento de Dios l puede or y entender la oracin en
tantos idiomas diferentes. Sabemos de personas que han llegado a dominar distintas lenguas. Robert
Dick Wilson, un cristiano erudito de las Escrituras, aprendi sobre unas cuarenta lenguas extraas y
antiguas para resolver mejor las dificultades del texto del Antiguo Testamento. Pero nadie, excepto
Dios, conoce todos los idiomas.
Al estudiar los atributos de Dios, deberamos buscar el emular muchos de ellos Su amor,
misericordia, y gracia, por ejemplo. Nunca llegaremos a aproximarnos a Su conocimiento, pero
debemos dedicarle a l lo ms excelente y lo mejor de nuestro poder intelectual. Debemos estar
creciendo siempre en el conocimiento de Dios, en el conocimiento del Seor Jess, y en el
conocimiento de las Sagradas Escrituras.
Un ltimo pensamiento respecto a la omnisciencia de Dios. Cuando Dios nos perdona, l
olvida nuestros pecados. Los sepulta en el mar de Su olvido; Los echa detrs Suyo tan lejos como
est el oriente del occidente. Nunca volver a recordarlos. Ahora, cmo puede olvidar un Dios
Omnisciente? Yo no lo s, pero s que lo hace. Aun si admitimos que l olvida nuestros pecados en el
sentido de que nunca seremos juzgados por ellos, la verdad sigue siendo tan maravillosa como antes.
Cun grande es Dios! Su grandeza es inalcanzable. Merece ser alabado en gran manera:
Porque este Dios es Dios nuestro
Eternamente y para siempre;
l nos guiar
Aun ms all de la muerte (Sal. 48:14).
Nota
6
El Todopoderoso
El Seor nuestro Dios Todopoderoso reina!
Apocalipsis 19:6
Cuando le llamamos a Dios el Todopoderoso, tenemos razn, porque l tiene todo poder. No hay nada
que l no pueda hacer. l es el Seor Dios Omnipotente.xiii
No hay duda de que la omnipotencia de Dios es un tema favorito de los escritores de la Biblia.
Consideremos los siguientes, por ejemplo:
Yo soy el Dios Todopoderoso; anda delante de m y s perfecto (Gn. 17:1).
Hay para Dios alguna cosa difcil? (Gn. 18:14).
Yo s que t puedes hacer todas las cosas, y que ningn propsito tuyo puede ser estorbado
(Job 42:2, BAS).
Una vez habl Dios;
Dos veces he odo esto:
Que de Dios es el poder (Sal. 62:11).
Oh Seor Jehov! he aqu que t hiciste el cielo y la tierra con tu gran poder, y con tu brazo
extendido, ni hay nada que sea difcil para ti (Jer. 32:17).
Para Dios todo es posible (Mt. 19:26).
Porque nada hay imposible para Dios (Lc. 1:37).
Stephen Charnock escribi: El poder de Dios es la capacidad y la fuerza por medio de las
cuales l puede llevar a cabo todo lo que le plazca, todo lo que Su infinita sabidura pueda dirigir, y
todo lo que la infinita pureza de Su voluntad pueda resolver.xiv
l puede edificarnos y darnos herencia con todos los santificados (Hch. 20:32). l es
poderoso para hacer que abunde en nosotros toda gracia (2 Co. 9:8). Puede tambin sujetar a s
mismo todas las cosas (Fil. 3:21). Es poderoso para socorrer a los que son tentados (He. 2:18).
Puede tambin salvar perpetuamente a los que por l se acercan a Dios (He. 7:25). Y l es
poderoso para guardaros sin cada, y presentaros sin mancha delante de su gloria con gran alegra
(Jud. 24).
Cuando decimos que Dios puede hacer cualquier cosa, obviamente queremos decir cualquier
cosa que es coherente con Sus virtudes morales y con Su carcter esencial. Por ejemplo, Dios no
puede mentir (Nm. 23:19; He. 6:18). l no puede negarse a s mismo (2 Ti. 2:13). No puede ser
tentado por el mal (Stg. 1:13). No puede pasar por alto ni mirar con favor el pecado (Hab. 1:13). No
puede envejecer ni morir, pues es infinito e inmortal. No puede jurar por ninguno mayor que l (He.
6:13), sencillamente porque no hay nadie mayor que l. Pero estas limitaciones no afectan Su
omnipotencia en lo ms mnimo. Ni tampoco le afectan preguntas necias tales como: Puede Dios
crear una roca que pese ms de lo que l puede levantar? Tales preguntas son pseudo-intelectuales,
absurdas y, por lo tanto, no merecen seria consideracin.
El poder de Dios se ve en la creacin del universo y de la raza humana. l cre los cielos y la
tierra instantneamente, de la nada, sin herramientas, por una palabra. Considera el poder que ilumin
los cielos con estrellas, planetas, y galaxias que se extienden en el espacio a billones de aos-luz.
Considera el poder que crea el cuerpo humano en el vientre de la madre (Sal. 139:13-18). Y considera
el poder que mantiene unida la materia, el poder de Dios sustentando el universo (Col. 1:17; He. 1:3),
manteniendo los planetas en sus rbitas, preservando Sus criaturas, y contestando la oracin.
Hay lecciones muy prcticas que deben aprenderse de la omnipotencia de Dios. La primera
leccin es que un individuo no puede luchar con xito contra Dios. Sera como un mosquito
intentando luchar contra un alto horno en una fundicin: No hay sabidura, ni inteligencia, ni
consejo, contra Jehov (Pr. 21:30).
La segunda leccin es que aquellos que son amigos de Dios estn en el lado de la
omnipotencia divina y, por lo tanto, en la parte ganadora. En cualquier tiempo puede parecer que las
olas estn en contra nuestra, pero la victoria es segura, porque la marea puede ms que las olas. No
tenemos por qu temer a lo que otros puedan hacernos. No puede acontecernos nada que Su voluntad
no permita. Nosotros, los creyentes, somos inmortales hasta que nuestra obra est terminada. Dios
puede controlar las emociones, el intelecto, y los deseos de nuestros enemigos, para que ellos no
puedan ni aun tocar un pelo de nuestras cabezas. En xodo 34:23, Dios mand que todos los varones
de Israel asistiesen a las fiestas anuales en Jerusaln. Pero entonces ellos tendran que dejar a sus
mujeres y nios desprotegidos de los ataques del enemigo. Entonces Dios hizo una promesa
excepcional en el versculo 24: Ninguno codiciar tu tierra, cuando subas para presentarte delante
de Jehov tu Dios tres veces en el ao. Tan slo un Dios Omnipotente puede garantizar el control de
las voluntades de Sus enemigos.
Otra leccin que nosotros, como creyentes, debemos aprender, es que nunca seremos
omnipotentes. No podemos compartir este atributo de Dios. Pero Dios ha hecho que Su poder est
disponible para nosotros, por lo menos en alguna medida. No tenemos por qu arrastrarnos cuando
podemos volar. Si vivimos por nuestras propias fuerzas, nunca nos levantaremos por encima de la
carne y la sangre. Pero si dejamos que Su Espritu nos d poder, nuestras vidas crepitarn con lo
sobrenatural.
Alguien dijo que nunca nos acercamos tanto a la omnipotencia como cuando oramos en el
nombre del Seor Jess. Este testimonio es verdadero. Cuando oramos en el nombre de Jess, es igual
que si el Seor Jess estuviese haciendo las peticiones al Padre. Con esto en mente, es asombroso
que no oremos ms!
La ltima leccin que quiero mencionar es que la omnipotencia de Dios sirve de consuelo y
nimo a Su pueblo. Qu consolacin, saber que nuestro Dios todo lo puede, y que no hay nada
imposible para l! Oswald J. Smith nos recuerda que, aunque l no tiene problemas, l puede
enfrentarse con cualquier problema que nosotros estemos afrontando:
Cualquier problema el Salvador puede resolver,
Los enredos de la vida l puede deshacer.
No hay nada demasiado difcil para l;
No hay nada que Jess no pueda hacer.
Elisabeth Elliot dice de un lema que hay en la pared de una casa en China:
El sol se detuvo. El hierro flot.
Este Dios es Dios nuestro eternamente y para siempre.
l nos guiar aun ms all de la muerte.
Ella comenta:
Este Dios, el que, en respuesta a las oraciones de un hombre normal y corriente, detuvo el sol
en su recorrido, el Dios que suspendi Su misma ley de gravedad e hizo que flotase la cabeza
de un hacha, ste es al Dios al que yo vengo. Este Dios es en cuyas promesas confo Y puede
l echarme una mano cuando estoy en un aprieto? Cualquiera que sea el aprieto en el que me
encuentre, tan pronto como lo comparo con las circunstancias que rodeaban los milagros del
sol y del hacha, mis dudas parecen cmicas.xv
Notas
1. Omnipotente y Todopoderoso son sinnimos exactos; el primero viene del latn y el segundo es
anglo-sajn.
2. Stephen Charnock, The Existence and Attributes of God, pg. 364.
3. Elisabeth Elliot, A Slow and Certain Light, pgs. 33-34.
7
En Todo Lugar
Todo el Tiempo
A dnde me ir de tu Espritu?
Y a dnde huir de tu presencia?
Si subiere a los cielos, all ests t;
Y si en el Seol hiciere mi estrado, he aqu, all t ests.
Si tomare las alas del alba
Y habitare en el extremo del mar,
Aun all me guiar tu mano,
Y me asir tu diestra.
Salmo 139:7-10
Dios es Omnipresente. Est en todas partes a la vez. l llena el cielo y la tierra.
En Jeremas 23:23-24, omos al Seor decir:
Soy yo Dios de cerca solamente, ...
Y no Dios desde muy lejos?
Se ocultar alguno...en escondrijos
Que yo no le vea? ...
No lleno yo el cielo y la tierra?
Y est el versculo que nos resulta tan familiar: Porque donde estn dos o tres congregados
en mi nombre, all estoy yo en medio de ellos (Mt. 18:20).
stas slo son dos de las escrituras que nos ensean que Dios est en todo lugar al mismo
tiempo. l es ubicuo (del latn: ubique, presente en todas partes al mismo tiempo) e inescapable.
De todos modos, la omnipresencia de Dios no es lo mismo que el pantesmo. ste iguala a
Dios a cosas, fuerzas, y leyes. El pantesmo (de pan, todo, y tesmo, Dios) dice que Dios est en
el rbol que hay enfrente de tu casa; por lo tanto, adora ese rbol. Otra forma de pantesmo dice que
hay muchos dioses (politesmo), y que se debe adorar a todos ellos. La omnipresencia tan slo se
aplica al nico Dios verdadero. l no puede ser confinado a una localidad geogrfica. l est en todas
partes, y nadie puede esconderse de Su presencia.
Un ateo escribi con tiza en una pared: Dios no est. Fue un nio y, quitando la palabra del
medio, hizo que se leyese: Dios est. John Arrowsmith contaba de un filsofo que no era creyente,
quien le pregunt: Dnde est Dios? El cristiano le respondi: Djame antes preguntarte, dnde
no est l?xvi
Thomas Watson escribi: El centro de Dios es todo lugar, Su circunferencia, ninguna.xvii Y
George Swinnock aadi: A Dios no se le encierra ni se le echa de ningn lugar.xviii
Aunque Dios est presente en todos los lugares, no es aparente en todos ellos. Unas veces Su
presencia es ms manifiesta que otras. A veces, tal como el poeta Robert Lowell dijo: Detrs del
opaco desconocido, estaba Dios en la sombra escondido, a los Suyos vigilando y guardando. Pero, ya
sea que le notemos o no, la verdad es que: l est ah.
Cuando recordamos que el Seor Jess es Dios encarnado, nos encontramos con un problema;
Era l Omnipresente durante Su ministerio en la tierra? No se limitaba de una localidad a otra, ya
fuese Beln, Nazaret, Capernaum, o Jerusaln? La respuesta es una paradoja. l estaba al mismo
tiempo en cualquiera de estos lugares; sl era Omnipresente. No dej a un lado Su omnipresencia
cuando vino a la tierra. Ms bien, l se aadi el rasgo de estar presente corporalmente slo en un
lugar a las vez. Fue as que l poda estar en un lugar y sanar a una persona que estaba en otro lugar
(Mt. 8:13). l poda estar en la tierra y seguir estando en el seno del Padre (Jn. 1:18). Poda
asegurarles a Sus discpulos que l estara siempre con ellos (Mt. 28:20), aunque saba que ellos
seran esparcidos a diferentes lugares (Jn. 16:32).
Obviamente, a nuestras mentes les cuesta asimilar estas verdades aparentemente
contradictorias pero, como dijo Pascal, el gran matemtico francs: El corazn tiene razones que la
Es decir: intent esconderse de l! Pero, como muchos otros, se dio cuenta de que esto era imposible.
Dios estaba all cuando Thompson qued exhausto de su huida.
Pero la verdad tiene otra cara. Aunque la omnipresencia de Dios sirve como una advertencia
para el mundo en general, es tambin un enorme consuelo para Su pueblo. No importa cules sean las
circunstancias, l est con ellos. Ha habido gente que me ha preguntado: Dnde estaba Dios cundo
suceda todo lo de los campos de concentracin? Mi respuesta ha sido: Dios estaba sufriendo con
Su pueblo en los campos. Cuando pasan por el fuego y por el agua, l est con ellos. l nunca
abandona a aquellos a los que ama. stos nunca estn solos.
El hecho de que Dios es Omnipresente debera motivarme a vivir en santidad. l est en la
oscuridad de la noche. l est all, donde ningn ojo humano puede ver. Est all, cuando estoy lejos
del hogar y de los que amo. Antes de hacer cualquier cosa, debera preguntarme: Qu aspecto tiene
esto en Su presencia? ste es el verdadero examen de toda nuestra conducta. Escuchemos las palabras
de H. C. Fish acerca de este tema:
Cmo podra salir de Tu presencia,
O de Tu Espritu huir,
Si por arriba, abajo, y alrededor,
Existes en Tu inmensidad?
Si escojo mi ruta arriba, al cielo,
All te encuentro, en da eterno.
Notas
1. El Golden Treasury of Puritan Quotations, compilado por I.D.E. Thomas, pg. 120
2. Ibid., pg. 119.
3. Ibid
4. El juego de la palabra razn en el original francs de Pascal: Le coeur a ses raisons que la raison
ne connat point.
5. Francis Thompson, Poetical Works, pg. 89
8
El Rey Eterno
Seor, t nos has sido refugio
De generacin en generacin.
Antes que naciesen los montes
Y formases la tierra y el mundo,
Desde el siglo y hasta el siglo, t eres Dios.
Salmo 90:1-2
Dios no tiene principio (Sal. 93:2) ni fin (Dt. 32:40; Sal. 102:27). Siempre ha existido, y siempre
existir (Ap. 4:9-10). Por tanto, es correcto decir que la eternidad es el tiempo de la vida de Dios.
Nuestras mentes tienen que esforzarse para concebir la idea de un Ser que no haya sido creado.
Queremos preguntar: Quin cre a Dios? Pero el concepto de la eternidad de Dios es demasiado
grande para nuestra comprensin. Nunca tuvo un comienzo, y nunca tendr fin. l trasciende al
tiempo.
La eternidad de Dios es duracin sin comienzo o fin; existencia sin vnculos ni dimensiones;
presente sin pasado o futuro. La eternidad de Dios es juventud sin infancia o vejez; vida sin
nacimiento ni muerte; hoy sin ayer o maana.xxi
l es Rey eterno (Sal. 10:16; 1 Ti. 1:17), que reina para siempre (Sal. 66:7; 146:10) en un
reino eterno (Dn. 4:3, 34) desde un trono eterno (Lm. 5:19).
Abraham fue el primero en describirle como el Dios Eterno (Gn. 21:33).
Moiss habl de la eternidad de Dios: El eterno Dios es tu refugio, y ac abajo los brazos
eternos (Dt. 33:27, nfasis aadido).
Elih aadi su alabanza:
He aqu, Dios es grande,
y nosotros no le conocemos,
Ni se puede seguir
la huella de sus aos (Job 36:26).
existencia sin fin, quedamos maravillados y adoramos. Cuando nos damos cuenta de que antes de que
ningn otro existiese, la Trinidad ya estaba all Padre, Hijo, y Espritu Santo quedamos absortos
en amor y alabanza.
La contemplacin de la eternidad de Dios nos ensea por contraste cun corta es nuestra vida
aqu en la tierra, y nos mueve a orar: Ensanos de tal modo a contar nuestros das, que traigamos
al corazn sabidura (Sal. 90:12). Hay cosas que podemos hacer para Dios aqu en la tierra, las
cuales no podremos hacer en el cielo. Deberamos estar haciendo las obras del que nos ha enviado
mientras dura el da, pues la noche viene, cuando nadie puede trabajar (Jn. 9:4).
No es de extraar que David orase:
Hazme saber, Jehov, mi fin,
Y cunta sea la medida de mis das;
Sepa yo cun frgil soy.
He aqu, diste a mis das trmino corto,
Y mi edad es como nada delante de ti;
Ciertamente es completa vanidad
todo hombre que vive (Sal. 39:4-5).
Notas
1. Citado por William Evans en The Great Doctrines of the Bible, pg. 35.
2. M. Horlock, The Eternal God, pg. 127.
9
Dios
no Puede Morir
Por tanto, al Rey de los siglos,
inmortal, invisible, al nico y sabio Dios,
sea honor y gloria por los siglos de los siglos.
Amn.
1 Timoteo 1:17
Dios no slo es eterno, sino que tambin es inmortal. En general, estas dos palabras se usan
intercambiablemente pero, en realidad, tienen un significado distinto. Como hemos visto, Dios es
eterno porque no tiene principio ni fin de vida. Pero es inmortal porque no est sujeto a la muerte.
El Seor Jess es inmortal. Pablo habla de l como el nico que tiene inmortalidad, que
habita en luz inaccesible (1 Ti. 6:16). Fue l quien quit la muerte y sac a luz la vida y la
inmortalidad por el evangelio (2 Ti. 1:10). Las tres personas de la Trinidad son inmortales. Son la
fuente de la inmortalidad. Poseen esta cualidad de forma inherente, pero pueden ofrecerla y darla a
otros.
Tambin la palabra incorruptible se usa para el Seor. No es exactamente lo mismo que
inmortal, pero estn muy relacionadas. Significa que no est sujeto a podredumbre o corrupcin.
Pablo describe a los hombres paganos, que cambian la gloria del Dios incorruptible en semejanza
de imagen de hombre corruptible (Ro. 1:23). Esto es, cambiando la adoracin del Dios vivo y eterno
por un dolo sin vida que se pudre.
He afirmado que Dios no puede morir. Y el Seor Jesucristo, que es Dios, muri. Fue hecho
un poco menor que los ngeles,...a causa del padecimiento de la muerte, para que por la gracia de
Dios gustase la muerte por todos (He. 2:9). Sera fcil eludir la dificultad diciendo que l muri en
lo que concerna a Su naturaleza humana, pero que como Dios no poda morir. Esta respuesta no es
satisfactoria. No debemos intentar explicar la paradoja, separando la naturaleza divina de la humana
del Seor. Las dos naturalezas son inseparables. Es mejor dejar, sencillamente, la paradoja tal como
est. Dios no puede morir; Jess es Dios; y aun as Jess muri.
Los cuerpos de los creyentes, al igual que los de los dems en el tiempo presente, son
mortales y corruptibles. El espritu y alma de los creyentes son inmortales. Cuando Cristo venga, los
creyentes recibirn cuerpos glorificados, que sern inmortales e incorruptibles (1 Co. 15:50-54).
Entonces la mortalidad ser absorbida por la vida (2 Co. 5:4). W. E. Vine seala que esta ltima
expresin muestra que inmortal significa ms que inmortalidad, sugiere la calidad de vida
disfrutada. W. Chalmers Smith (1824-1908) declara:
Inmortal, invisible,
nico y sabio Dios,
En luz inaccesible
Lejos de nuestros ojos,
El Bendito, Glorioso,
Anciano de Das,
Omnipotente e invicto,
Tu gran nombre alabo.
10
Ms All
de Toda Medida
Pero es verdad que Dios morar sobre la tierra?
He aqu que los cielos, los cielos de los cielos, no te pueden contener;
cunto menos esta casa que yo he edificado?
1 Reyes 8:27
Dios es Infinito. No hay forma de medir o calcular Su grandeza. No est atado a nada y es ilimitado.
Ninguna inteligencia creada puede comprenderlo. Su grandeza es inconcebible.
En Jeremas 23:24, el Seor mismo, pregunta retricamente: No lleno yo... el cielo y la
tierra?
Lawrence escribi:
Adorar a Dios en verdad es reconocer... que Dios es lo que es, infinitamente perfecto,
infinitamente digno de ser adorado, infinitamente apartado del mal, y as con cada uno de los
atributos divinos. Lo que el hombre ser, por ms pequea que pueda ser la razn que tenga,
quin ser el que no vuelque toda su fuerza para rendir reverencia y adoracin a tan gran
Dios?1
Quizs esto parezca una contradiccin, pero mientras que Dios es Infinito en todos Sus
atributos, hay lmites para algunos de ellos. Ya he mencionado que, aunque es Omnipotente, no puede
hacer nada malo. En otras palabras, Su poder est cercado por Su santidad. Debera notarse tambin
que Su misericordia no es inagotable. Su Espritu no contender para siempre con los pecadores (Gn.
6:3). As que nadie debe abusar del Seor.
Cuando pensamos en la infinidad del Seor, es bueno que recordemos cun finitos somos
nosotros. Las Escrituras nos comparan a cosas tan transitorias como vapor, hierba, flores, viento,
lanzadera de tejedor... Un da estamos fuertes y tenemos salud. Despus, invade nuestro sistema un
virus microscpico, y pronto estamos tan dbiles que no valemos ni un duro. Qu maravilloso que el
Infinito nos mirase con tan gran compasin, recordando que hemos venido del polvo! l es digno de
todo lo que somos y tenemos.
Finalmente, aunque podamos reconocer que Dios es Infinito, desgraciadamente es posible que
asignemos lmites a Su habilidad. Esto es lo que hizo Israel en el desierto: Y volvan, y tentaban a
Dios, y provocaban al Santo de Israel (Sal. 78:41; en algunas versiones provocaban se traduce
limitaban). A pesar de todos los milagros que l haba llevado a cabo con ellos, pronto olvidaron y
dudaron de Su sabidura, amor y poder. Estas dudas son siempre un insulto a Su infinidad. L. A.
Bennett slo tena una alabanza para la infinidad de Dios:
Oh Infinito Redentor!
No pongo ms excusas,
Es porque T me invitas,
Que me presento a Ti.
Y pues que T me aceptas,
Amo y adoro yo;
As me constrie Tu amor,
Te alabar por la eternidad!
Nota
1. Citado por D.C. Egner en Nuestro Pan Diario, 6 de marzo, 1983.
11
La Autoridad
Soberana
Su dominio es sempiterno,
y su reino por todas las edades.
Todos los habitantes de la tierra son considerados como nada;
y l hace segn su voluntad en el ejrcito del cielo,
y en los habitantes de la tierra,
y no hay quien detenga su mano,
y le diga: Qu haces?
Daniel 4:34-35
La cita del principio es apropiada especialmente por causa de quin lo dijo y cundo se dijo. El autor
fue Nabucodonosor, el monarca absoluto del Imperio Babilnico. Fue al final del tiempo en el que
Dios le humill por causa de su orgullo arrogante. Aun este rey gentil comprendi que el Seor es
supremo en el cielo y en la tierra, y no puede ser impedido ni tiene que dar cuentas a nadie.
S, nuestro Dios es Soberano; l es el Gobernador Supremo del universo. Y como quien est
en completa responsabilidad, puede hacer lo que le plazca; y lo que le place es siempre bueno,
aceptable y perfecto. Para ponerlo bien sencillo, la doctrina de la soberana de Dios le permite a Dios
ser Dios, y rechaza con vigor el intentar reducirle a nuestro nivel. l est sobre todo, y puede hacer lo
que quiera sin dar explicaciones, sin pedir permiso, y sin disculparse.
Leemos de Su soberana en Efesios 1:11: En l asimismo tuvimos herencia, habiendo sido
predestinados conforme al propsito del que hace todas las cosas segn el designio de su voluntad.
Esta ltima oracin es crucial el que hace todas las cosas segn el designio de su voluntad. Dice
que Dios hace lo que le place.
Isaas presenta al Seor as:
Que anuncio lo por venir desde el principio,
y desde la antigedad lo que an no era hecho;
que digo: Mi consejo permanecer,
y har todo lo que quiero (Is. 46:10).
Notas
1. J. Sidlow Baxter, The Master Theme of the Bible: Grateful Studies in the Comprehensive
Saviorhood of Our Lord Jesus Christ, pg. 80.
2. Charles R. Erdman, The Epistle of Paul to the Romans, pg. 109.
12
Por Encima de Todo
Porque as dijo el Alto y Sublime,
el que habita la eternidad,
y cuyo nombre es el Santo:
Yo habito en la altura y la santidad,
y con el quebrantado y humilde de espritu.
Isaas 57:15
Dios es exaltado por encima de todo el universo. l slo es eterno, infinito, autoexistente,
autosuficiente, inmutable, todopoderoso, omnisciente y omnipresente. Estos atributos le sitan ms
all de los lmites de la existencia material. l tiene Su ser aparte de Su creacin:
Tuya es, oh Jehov, la magnificencia
Y el poder, la gloria,
La victoria y el honor;
Porque todas las cosas
Que estn en los cielos y en la tierra son tuyas.
Tuyo, oh Jehov, es el reino,
y t eres excelso sobre todos.
Las riquezas y la gloria proceden de ti,
Y t dominas sobre todo;
En tu mano est la fuerza y el poder,
Y en tu mano el hacer grande
Y el dar poder a todos (1 Cr. 29:11-12).
de
Jehov Dios de nuestros padres, no eres t Dios en los cielos, y tienes dominio sobre todos los reinos
las naciones? No est en tu mano tal fuerza y poder, que no hay quien te resista? (2 Cr. 20:6).
Notas
1. Las cartas (epstolas) desde la prisin fueron: Efesios, Filipenses, Colosenses, y Filemn.
2. The Trascendence of God, pg. 76.
13
Demasiado Grande
Para Comprender Plenamente
Descubrirs t los secretos de Dios?
Llegars t a la perfeccin del Todopoderoso?
Es ms alta que los cielos; qu hars?
Es ms profunda que el Seol; cmo la conocers?
Su dimensin es ms extensa que la tierra,
Y ms ancha que el mar.
Job 11:7-9
Dios es ms grande que lo que nuestras mentes alcanzan comprender. Es ms grande que los
intelectos ms agudos, ms grande que los mejores razonamientos humanos. No puede ser sondeado
ni medido por ningn ser creado.
Stephen Charnock dijo: Es visible que Dios es. Es invisible lo que Dios es. Y Richard
Baxter observ, Puedes conocer a Dios, pero no puedes comprenderle.
Podemos saber que Dios ha escogido revelarse en la creacin, en la providencia, en la
conciencia, en la redencin, en la Biblia, y supremamente en la persona de Cristo. Aunque a Dios
nadie le vio jams, el unignito Hijo, que est en el seno del Padre, l le ha dado a conocer (Jn.
1:18). Tan perfectamente ha revelado el Hijo al Padre, que poda decir: El que me ha visto a m, ha
visto al Padre (Jn. 14:9).
Si pudisemos comprender plenamente a Dios, seramos tan grandes como l. Si l fuese un
dolo esculpido, nosotros seramos ms grandes que l porque podramos disearle y fabricarle. Si l
fuese un simple hombre, podramos comprenderle porque seramos igual a l. Aun si l fuese un
ngel, no ira ms all de nuestra comprensin pues l, tambin sera un ser creado.
Pero, cmo podemos comprender a Dios que no tiene principio, quien tiene todo poder, todo
conocimiento, toda sabidura, y se encuentra en todo lugar al mismo tiempo? Cmo podemos
comprender a un Dios que existe en tres personas iguales Padre, Hijo, y Espritu Santo? O, cmo
podemos entender el misterio de la Encarnacin cmo puede el Seor Jesucristo ser completamente
Dios y completamente hombre?
Y aunque no podemos comprenderle, podemos y debemos tener la ms profunda reverencia
por l. Debemos permanecer maravillados al pensar en Su inescrutabilidad. Debemos cantar y amar y
maravillarnos al contemplar Su majestad inescrutable. Y debemos vestirnos con la humildad correcta
cuando nos damos cuenta cun superficiales y transparentes somos en comparacin! Hace muchos
aos, Josiah Conder (1789-1855) capt esta idea:
Mas los altos misterios de Su Nombre
Trascienden al alcance de la criatura;
Al Padre tan slo (afirmacin gloriosa!)
El Hijo comprender puede.
Digno eres T, oh Cordero de Dios,
Ante Ti toda rodilla se doble!
14
Presciencia Perfecta
A vosotros solamente he conocido
de todas las familias de la tierra.
Ams 3:2
En este versculo, Dios est hablando al desobediente Israel. Obviamente, Dios conoce a todas las
naciones de la historia en el sentido corriente de la palabra, por tanto conocer debe tener un
significado ms profundo. En el Antiguo Testamento, el verbo hebreo conocerxxvii a menudo sugiere
un conocimiento ntimo (tal como cuando Adn conoci a Eva), estar involucrado y escoger
personalmente (aqu, en Su eleccin de Israel). El hebreo no tiene palabras compuestas tales como
pres-ciencia, o pre-destinar, pero el griego, latn, espaol, y el ingls s.
Las palabras prever y presciencia sugieren ms que meramente saber antes de tiempo. Si
Dios no fuese soberano, nunca podra estar seguro de lo que pudiese pasar. Pero l es Soberano. l
sabe lo que pasar porque esto forma parte de Su voluntad y de Su plan. En el Nuevo Testamento, la
presciencia de Dios se usa respecto al Seor Jess, Israel, y los creyentes.
Concerniente a nuestro Salvador, leemos a ste, entregado por el determinado consejo y
anticipado conocimiento de Dios, prendisteis y matasteis por manos de inicuos, crucificndole (Hch.
2:23); y ya destinado [lit., era conocido de antemano, BAS] desde antes de la fundacin del mundo,
pero manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros (1 P. 1:20).
En qu sentido era Cristo conocido de antemanoxxviii por Dios? Era simplemente que Dios
tena conocimiento de lo que l iba a hacer, o es que el conocimiento de antemano de Dios plane y
determin lo que hara el Seor Jess? Por supuesto, la ltima es la correcta.
Respecto a Israel, Pablo escribe: No ha desechado Dios a su pueblo, al cual desde antes
conoci (Ro. 11:2). Aqu el divino conocimiento de antemano no pudo basarse en la mera
prescienciaxxix de la obediencia de Israel, porque Israel no era obediente! Ms bien, el conocimiento
de antemano de Dios era una eleccin soberana de Israel como Su pueblo terrenal.
Finalmente, en cuanto a los creyentes, leemos: Porque a los que antes conoci, tambin los
predestin para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que l sea el primognito
entre muchos hermanos (Ro. 8:29); y Elegidos segn la presciencia de Dios Padre (1 P. 1:2).
Respecto a la eleccin de Dios de los pecadores en estos dos ltimos versculos, hay dos
interpretaciones principales. Una es que en la eternidad pasada Dios conoci a ciertos individuos, en
el sentido de que decidi soberanamente bendecirles. La otra es que Dios conoca de antemano a
aquellos que confiaran en Cristo como su Seor y Salvador, y Su eleccin se bas en este
conocimiento de antemano. La primera enfatiza la soberana de Dios en el asunto de la salvacin,
aunque no excluye la necesidad de que los individuos respondan a la llamada del evangelio. La
segunda en la responsabilidad de las personas y hace que la eleccin de Dios de ciertos individuos
dependa de su arrepentimiento y fe.
Cualquiera que sea la que creemos ser bblica, debemos sostener dos verdades equilibradas.
Primero, Dios es Soberano, y tiene el derecho de escoger a quien le plazca, aparte por completo de
cualquier mrito de nadie. Segundo, Dios hace una oferta bona fide de salvacin a todo el mundo, y
nadie puede ser salvo a menos que ponga su fe en el Seor Jesucristo. No podemos compaginar estas
dos verdades en esta vida, pero es esencial que las sostengamos equilibradamente.
El hecho de que Dios conoce de antemano nuestro bienestar eterno debe traernos grandes
pensamientos del Seor y llevarnos a alabarle. Debe causar en nosotros el maravillarnos de por qu l
nos mir con gracia o favor. Debe librarnos del orgullo cuando recordamos que este favor no fue
causado por ningn bien que hubiese en nosotros.
Un escritor annimo escribi estas palabras:
Busqu al Seor, y despus supe
Que l movi mi alma para que le buscase, buscndome;
Oh Salvador, no fui yo el que encontr;
No, sino que a m me encontraste T.
Notas
15
Siempre el Mismo
Porque yo Jehov no cambio.
Malaquas 3:6
Dios es Inmutable. l no cambia en Su ser, en Sus atributos, ni en Su propsito. l es el que no
cambia; el mismo ayer, hoy, y para siempre.
En el Salmo 102:24, el Mesas ora desde la cruz: Dios mo, no me cortes en la mitad de mis
das. El Padre replica:
Por generacin de generacin son tus aos.
Desde el principio t fundaste la tierra,
Y los cielos son obra de tus manos.
Ellos perecern, ms t permanecers;
Y todos ellos como una vestidura se envejecern;
Como un vestido los mudars, y sern mudados;
Pero t eres el mismo,
Y tus aos no se acabarn (vv.24-27).
Las palabras, T eres el mismo, describen la inmutabilidad del Seor. La creacin ser cambiada,
pero l no conoce cambio.
Otro versculo que trata con la inmutabilidad de Dios, es este: El Padre de las luces, en el
cual no hay mudanza, ni sombra de variacin (Stg. 1:17). En la traduccin de J.N. Darby de Isaas
37:16, El Mismo figura como nombre divino: T, El Mismo, eres Dios sobre todos los reinos de la
tierra. Tambin encontramos este nombre en Isaas 41:4.
Aunque Dios no cambia en Su ser, s que usa distintos mtodos. En la historia de la raza
humana l ha probado a las personas bajo diferentes condiciones, ya fuese bajo inocencia, conciencia,
promesa, ley, o gracia. En diferentes dispensaciones, ha probado a las personas respecto al pecado y la
responsabilidad, aunque el camino de la salvacin ha sido siempre el mismo, esto es, por gracia por
medio de la fe. Esto no afecta en nada Su inmutabilidad.
Ni tampoco afecta a Su inmutabilidad el hecho de que Dios se arrepienta. Aqu llegamos
ante algo que pudiera parecer una contradiccin. Por un lado, leemos: Dios no es hombre, para que
mienta, ni hijo de hombre, para que se arrepienta (Nm. 23:19); y El que es la Gloria de Israel no
mentir, ni se arrepentir, porque no es hombre para que se arrepienta (1 S. 15:29). Pero tambin
leemos: Y se arrepinti Jehov de haber hecho hombre en la tierra (Gn. 6:6); y Me pesa haber
puesto por rey a Sal (1 S. 15:11). Cmo puede ser Dios inmutable, y a la vez arrepentirse? La
respuesta, sencillamente, es la siguiente: Por Su misma naturaleza, l debe recompensar la obediencia
y castigar la desobediencia. Mientras Sus criaturas le obedecen, l les bendice. Pero si se embarcan en
una vida de pecado, no puede ms que disciplinarles. Por lo tanto, el arrepentimiento de Dios es un
cambio en Sus propsitos y planes hacia aquellos cuya conducta y carcter ha cambiado. Esto es lo
que a nosotros nos parece arrepentimiento; por tanto, podramos llamarlo en el lenguaje de la
apariencia humana. Ciertamente, esto no significa que el cambio en las personas le haya tomado por
sorpresa, o que l est actuando con remordimientos, resentimiento, o irritacin. Simplemente
significa que lo que nosotros vemos como arrepentimiento, es necesario para que Dios pueda actuar
consistentemente conforme a Su carcter.
No debemos tener en mente la inmutabilidad de Dios meramente como una doctrina seca. La
verdad que engloba debe traer consuelo sin medida a nuestras almas. Vivimos en un mundo de
cambios y decaimiento. Es maravilloso tener un Dios que no cambia. Nosotros mismos cambiamos de
da en da, pero podemos mirar a Aquel que siempre es el mismo. Podemos depender de l, pues es
incambiable y fiel en todos Sus tratos con nosotros.
Aunque la inmutabilidad es una caracterstica nicamente de Dios, debemos ser imitadores
Suyos en la medida que podamos. En otras palabras, no debemos ser inconstantes, cambiadizos, o
vacilantes. No debemos tener dos caras o dos personalidades. No debemos ser amables, graciosos y
sociables con los extraos, y maleducados con nuestra familia! No debemos tan slo desear , sino
anhelar con celo cambiar donde se debe mejorar o progresar. Por otro lado, debemos ser incambiables
Segunda Parte
Atributos
Intransferibles
de Dios
16
Dios Es Espritu
Dios es Espritu; y los que le adoran,
en espritu y en verdad es necesario que adoren.
Juan 4:24
Cuando decimos que Dios es Espritu, queremos decir que l es un Ser espiritual que no mora en un
cuerpo material. Estamos tan acostumbrados a pensar en las personas en relacin con los cuerpos, que
se nos hace difcil el imaginar a alguien viviendo sin cuerpo. Pero los ngeles no tienen cuerpo fsico,
excepto en las raras ocasiones cuando aparecen en forma humana. Y nosotros viviremos sin cuerpo
despus de morir (2 Co. 5:8; Fil. 1:23) por lo menos hasta la resurreccin de los justos.xxx
El hecho de que Dios es Espritu no niega Su personalidad. l es una Persona con intelecto,
emociones y voluntad los componentes de la personalidad.
Ya que Dios es Espritu, es invisible a los ojos mortales (Col. 1:15; 1 Ti. 6:16). Aun as, en los
tiempos del Antiguo Testamento, l manifest Su presencia en la nube de gloria o shekinah. Tambin
se hizo visible como el ngel de Jehov, el cual generalmente se cree que es el Seor Jess en
apariencia preencarnada.
En el Nuevo Testamento, Dios se hizo visible en la persona del Seor Jesucristo. Es as que
leemos: A Dios nadie le vio jams; el unignito Hijo, que est en el seno del Padre, l le ha dado a
conocer (Jn. 1:18). Y ms tarde, Jess dijo: El que me ha visto a m, ha visto al Padre (Jn. 14:9).
La gloria de Dios es velada siempre que l se aparece a los humanos. Sera imposible que la
humanidad no redimida mirase a la gloria de Dios y viviese. Jacob estaba sorprendido de sobrevivir
despus de haber visto a Dios (Gn. 32:30). Y el Salvador prometi que los de limpio corazn vern a
Dios (Mt. 5:8).
Todo esto nos lleva ante la pregunta inevitable: Si Dios es Espritu, y por lo tanto invisible,
Le veremos en el cielo? La respuesta ms sencilla es que Jess es Dios, y ciertamente veremos a
Jess en el cielo.
Pero quizs hay ms. En el cielo, no padeceremos las limitaciones de este cuerpo terrenal.
Tendremos poderes que ahora no podemos imaginar. Aunque no podemos ver a Dios con estos ojos
mortales, no es posible que, como un joven sugiri, en el cielo tengamos ojos ms grandes? No
podemos errar al alegar a la promesa absoluta del Seor Jess: Bienaventurados los de limpio
corazn, porque ellos vern a Dios (Mt. 5:8, nfasis aadido).
El hecho de que Dios es espritu tiene lecciones prcticas para nosotros. Hablando a la mujer
samaritana, el Seor Jess dijo: Dios es Espritu; y los que le adoran, en espritu y en verdad es
necesario que adoren (Jn. 4:24). Los pensamientos de la mujer en cuanto a la adoracin estaban
centrados en un templo tangible sobre un monte visible (Gerizim) con ayudas materiales para la
adoracin. Jess le dijo que La hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarn
al Padre en espritu y en verdad; porque tambin el Padre tales adoradores busca que le adoren (Jn.
4:23).
La verdadera adoracin no est confinada a ningn lugar o edificio en la tierra. No tiene nada
que ver con vidrieras, indumentaria eclesistica, velas, liturgias o incienso. Ms bien, en la adoracin
genuina, pasamos de la tierra al cielo por fe, y all, en la presencia de Dios, derramamos nuestra alma
en accin de gracias, alabanza y homenaje al Seor por todo lo que l es y por todo lo que l ha
hecho por nosotros.
Emerge otro deber del hecho de que Dios es Espritu, y por lo tanto invisible. Lo
encontramos al comparar Juan 1:18 y 1 Juan 4:12. En Juan 1:18, leemos: A Dios nadie le vio jams;
el unignito Hijo, que est en el seno del Padre, l le ha dado a conocer. En otras palabras, cuando
Cristo estaba sobre la tierra, l mostr al mundo cmo es Dios. Entonces en 1 Juan 4:12, leemos:
Nadie ha visto jams a Dios. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros, y su amor se
ha perfeccionado en nosotros. El pensamiento aqu revelado es que ahora nuestra responsabilidad es
mostrar al mundo cmo es Dios. El Salvador ya no est presente corporalmente en el mundo. Pero
cuando nos amamos unos a otros, Dios mora en nosotros, y el mundo recibe una demostracin
prctica del Dios invisible. Nuestra responsabilidad es impresionante:
Nota
17
Maravilloso Amor
Dios es amor.
1 Juan 4:16
El amor de Dios es Su afecto tierno y Su profunda preocupacin por el bien los dems. Esto implica
una fuerte ligadura emocional y una entrega que se manifiesta dando. As, leemos que de tal manera
am Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unignito (Jn. 3:16), y Cristo am a la iglesia, y se
entreg a s mismo por ella (Ef. 5:25). Cuando leemos que Dios es amor, estamos leyendo una
descripcin, no una definicin. No adoramos al amor, como algunos hacen, sino que adoramos al Dios
que es amor.
J. I. Packer define el amor de Dios como un ejercicio de Su bondad para con los pecadores
individuales, por el cual, habindose identificado con el bienestar de los mismos, ha dado a Su Hijo
para que fuese su Salvador, y ahora los induce a conocerlo y a gozarse en l en una relacin basada en
un pacto.xxxi
Pero por mucho que intentemos definirlo, necesitamos un vocabulario mejor, ms amplio.
Nuestro diccionario presente no es adecuado. No hay suficientes adjetivos simples, comparativos, y
superlativos. Nuestro lenguaje queda totalmente empobrecido. Las palabras individuales quedan
avergonzadas. Tan slo podemos llegar hasta all, y entonces no podemos decir ms que: An no se
ha dicho ni la mitad. El tema deja exhausto a todo lenguaje humano. Comencemos, entonces, en un
tema que nunca se terminar.
El amor de Dios es eterno; es el nico amor que no tiene principio. Adems, es constante y
duradero. Nuestra mente lucha cuando intenta comprender este inagotable amor divino.
Es inmensurable. Su anchura, longitud, profundidad y altura son infinitas. En ningn otro
lugar encontramos tal extravagancia. Los poetas lo han comparado a las expansiones ms grandes de
la creacin, pero las palabras siempre parecen romperse bajo el peso de este tema.
Su amor hacia nosotros es sin causa. El gran Dios no poda ver nada amable o meritorio en
nosotros para dirigirnos Su afecto, pero aun as nos am igual. l es as.
Nuestro amor hacia otros a menudo se basa en la ignorancia. Amamos a personas, porque no
sabemos cmo son realmente. Cuanto ms les conocemos, ms cuenta nos damos de sus faltas y
fallos, y entonces pierden mucho de su atractivo. Pero Dios nos ama aun sabiendo todo lo que somos
y hacemos. Su omnisciencia no anul Su amor.
Pero hay tantas personas en el mundo... ms de cinco billones. Puede amar el Soberano a
cada uno personalmente? Tal como pregunt un poeta:
Entre tantos, tantos, puede preocuparse l?
Puede estar en todas partes ese amor especial?
S, con l no hay ningn don nadie. Nadie es insignificante. Su afecto rebosa hacia cada
individuo del planeta.
Tal amor es incomparable. Muchas personas han conocido el amor de una madre devota. O el
amor fiel de un cnyuge desinteresado. David conoci el amor de Jonatn. Y Jess conoci el amor de
Juan. Pero nunca nadie ha experimentado nada que se pueda comparar al amor divino. Tal como nos
recuerda el himno: Nadie pudo amarme tanto como Cristo.
En Romanos 8, Pablo recorre el universo para ver si hay algo que pudiera separar al creyente
del amor de Dios, pero se vuelve vaco. Ni la muerte, ni la vida, ni ngeles, ni principados, ni
potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada puede
separar al creyente del amor de Dios.
Es asombroso el darse cuenta de que el Dios Omnipotente no puede amarte a ti o a m ms de
lo que ya nos ama en este momento. Es el mismo amor que l derrama sobre Su Hijo unignito, y es
absolutamente sin restriccin y sin reservas.
En un mundo que cambia continuamente, da seguridad encontrar algo que no cambia, esto es,
el amor de Dios. Nuestro amor se mueve en ciclos. Es una montaa rusa emocional. No es as con
nuestro Seor. Su amor nunca se cansa ni vara.
Y es amor puro, completamente libre de egosmo, compromiso injusto, o motivos indignos.
Es sin tacha y sin nada de suciedad.
Al igual que Su gracia, el amor de Dios es gratis. Por esto podemos estar eternamente
agradecidos, porque somos pecadores en bancarrota, pobres, y mendigos. Y aun si poseysemos toda
la riqueza del mundo, ni aun as podramos poner un precio a un amor tan valioso.
Este amor es maravillosamente imparcial. Hace que el sol salga sobre justos e injustos.
Ordena que llueva sin discriminacin.
Y quizs lo ms sublime de esto es que es sacrificial. Llev al Santo Hijo de Dios al Calvario
para darnos la ms grande demostracin. H. Rossier (1834-1928) lo expres de esta manera:
Tu amor pudo ir, Seor, hasta la muerte,
Una muerte que vergenza y prdida te supuso,
Para conquistar por nosotros a cada enemigo
Y acabar con el poder del hombre fuerte.
En la cruz vemos un amor que es ms fuerte que la muerte, que ni aun las olas de la ira de Dios
pudieron ahogar.
Este amor nico sobrepasa el entendimiento y desafa los poderes de expresin. Es sublime e
inmaculado, la cumbre ms alta de todo afecto.
Podemos rastrear la tierra para encontrar un diccionario mejor, un vocabulario mayor para
describir el amor del Seor. Pero todo es en vano. Ser cuando alcancemos el cielo y veamos al Amor
encarnado, cuando veremos con la visin clara y comprenderemos con un intelecto ms agudo el amor
de Dios que es en Cristo Jess Seor nuestro. Apresrate, oh bendito Seor Jess!
No es de extraar que a menudo los escritores de la Escritura hablen de este atributo favorito:
No por ser vosotros ms que todos los pueblos
os ha querido Jehov y os ha escogido,
...sino por cuanto Jehov os am (Dt. 7:7-8).
Con amor eterno te he amado;
Por tanto, te prolongu mi misericordia (Jer. 31:3).
Callar de amor,
Se regocijar sobre ti con cnticos (Sof. 3:17).
Como el Padre me ha amado,
as tambin yo os he amado;
permaneced en mi amor (Jn. 15:9).
El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones
por el Espritu Santo que nos fue dado (Ro. 5:5).
Mas Dios muestra su amor para con nosotros,
en que siendo an pecadores,
Cristo muri por nosotros (Ro. 5:8).
El Hijo de Dios, el cual me am
El amor de Dios es un tema inagotable. No hay mente humana que pueda medirlo. El poeta
tena razn al decir que si fuera tinta todo el mar, y el firmamento un gran papel, si cada hombre un
escritor, y cada hierba un pincel al describir Su inmenso amor se secara el mar, y el firmamento
en su fulgor no ofrecera lugar.
El amor del Seor nos lleva a pensar en l como nuestro Amigo el Amigo que est ms
unido que un hermano el Amigo que ama en todo tiempo el Amigo de publicanos y pecadores.
Oh, qu Amigo nos es Cristo!
Ningn otro tema debera despertar pensamientos mayores de adoracin en nuestros
corazones. Es arrollador el pensar que Dios nos ama a cada uno de nosotros de una manera personal e
ntima, y que l envi a Su Hijo amado para morir como nuestro sustituto en sacrificio sobre la cruz
del Calvario. Es algo sublime el que l no estar completamente satisfecho hasta que nos reuna a
todos nosotros con l en el cielo por toda la eternidad.
Pensemos en todos los himnos y poemas que han sido compuestos en alabanza al amor de
Dios, los libros que han sido escritos, los mensajes que se han predicado. Y an as, eso no basta. La
voluntad de Dios es que Su amor se manifieste en nuestras vidas! El mundo actual est muriendo por
falta de amor, y tan slo los cristianos pueden realmente satisfacer esa necesidad.
Cmo, entonces, podemos imitar a Dios en esta perla de perfecciones?
Juan nos sugiere dos maneras: estando dispuestos a poner nuestra vida por los hermanos, y
compartiendo nuestras posesiones materiales con aquellos que tienen necesidad (1 Juan 3:16-17). Pero
tambin hay otras formas. El amor ve las cosas que hace falta hacer y las hace sin que haya que
pedrselo. El amor no guarda una lista de ofensas. El amor da sin pensar en lo que le devolvern. John
Oxenham lo expres en este verso:
El amor siempre da, perdona, se desvive,
Y con manos abiertas siempre est;
Y mientras vive, da,
Pues esta es su prerrogativa
Dar, y dar, y siempre dar.xxxii
Nunca deberamos dejar de sentirnos maravillados, ya que el amor de Dios por nosotros es tan
inmerecido. El lenguaje de nuestro corazn debera ser:
Cmo puedas T amarme como me amas
Y ser el Dios que eres
Es a mi intelecto tinieblas
Mas a mi corazn es luz.xxxiv
Debemos amarle sin doblez, con un amor que es obediente, y adorador, que no permite que
ningn rival comparta el trono con l.
Debemos amar a nuestros hermanos y hermanas en Cristo a pesar de las denominaciones o
etiquetas religiosas. El apstol Juan insiste en que si no amamos a nuestros hermanos, a los que hemos
visto, no podemos amar a Dios, a quien no hemos visto (1 Juan 4:20).
Y debemos amar a los hombres y mujeres del mundo que no han sido redimidos, siempre
orando:
Mirar a la multitud como lo hizo el Salvador,
Hasta que mis ojos con las lgrimas se opaquen.
Contemplar las ovejas errantes con dolor
Y, por amor a l, les amar.xxxv
En estos versos, el poeta expresa la pasin del apstol Pablo por las almas:
Veo al rebao, tan solo como almas,
Atados los que debieran vencer,
Esclavos los que reyes debieran ser;
Escuchando su nica esperanza con una hueca admiracin,
Tristemente satisfechos de las cosas con una demostracin.
Entonces, el intolerable ansia, como un torbellino,
Me sacude y estremece, como un grito de trompeta,
Oh, por salvarles! S, por perecer para salvarles!
Ser muerto por su vida, y ser por todos ellos ofrecido!xxxvi
Cuando ste es nuestro anhelo y ansia, es cuando nos acercamos al amor del Calvario. Dave
Hunt afirma:
El amor de Dios hacia la raza humana no es una fuerza csmica impersonal que opera inexorablemente
por una ley universal, sino que es intensamente personal. Dios nos ama a cada uno de nosotros con
pasin. Hallamos este hecho increble extremadamente difcil de creer, y mucho menos, de comprender.
Nos miramos a nosotros para encontrar la razn de Su amor. Pero no sera consolador si Dios nos
amase porque lo mereciramos de alguna manera, o porque nosotros hubisemos provocado Su amor,
pues nosotros podramos cambiar y perder ese atractivo, y de esta manera perder Su afecto. Es, al
contrario, muy digno de confianza el saber que l nos ama por lo que l es en s mismo y a pesar de
lo que nosotros somos. Ya que Dios es amor, y ya que l nunca cambia, estamos seguros por toda la
eternidad, y no tenemos necesidad de temer la posibilidad de perder Su amor por lo que nosotros
hagamos o dejemos de hacer.xxxvii
Notas
18
Sublime Gracia
Clemente y misericordioso es Jehov.
Salmo 111:4
Dios acepta a aquellos que no lo merecen, aquellos que, de hecho, merecen todo lo contrario, pero que
confan en el Salvador del pecador. Esto es gracia! Es el regalo de lo Mejor del cielo para lo peor de
la tierra. Son las riquezas de Dios a expensas de Cristo.
La gracia de Dios es soberana. Esto quiere decir que es de la clase ms exaltada, y ofrecida de
acuerdo al buen parecer de Dios. l no tena que salvar a ninguno de nosotros. J. I. Packer escribe:
Slo cuando se comprende que lo que decide el destino de cada hombre es el que Dios haya resuelto
o no salvarlo de sus pecados, y que se trata de una decisin que Dios no est obligado a tomar en
ningn caso, se puede comenzar a comprender la perspectiva bblica de la gracia.xxxviii
La gracia es inmerecida. No hay nada que la atraiga en los hombres y mujeres pecadores. Al
contrario, si recibiesen justicia, pereceran eternamente. No es meramente que los hombres y mujeres
cados tengan una falta total de mrito; es que han acumulado un enorme montn de desmrito.
La gracia es un don o regalo gratis. Es algo que no se puede comprar. No se puede ganar por
medio de buenas obras o por tener un buen carcter. Cualquier idea de ganar el favor de Dios por
integrarse en una iglesia, o por cumplir los sacramentos, por dar limosna, obedecer los Diez
Mandamientos, o por vivir rigindose por la regla de oro, no entran aqu. Si pudisemos ganarlo o
merecerlo, sera una deuda, y no sera gracia, tal como Pablo seal en Romanos 4:4-5: Pero al que
obra, no se le cuenta el salario como gracia, sino como deuda; mas al que no obra, sino cree en
aquel que justifica al impo, su fe le es contada por justicia.
Temple dijo: La nica cosa propia con la que contribuyo para mi redencin es el pecado del
que necesito ser redimido.
La gracia es abundante. Es mayor que nuestros pecados, que brota como una corriente
poderosa desde el Calvario, suficiente para todos, pero tan slo eficiente para los que la reciben.
Dios puede ofrecer Su gracia a los perdidos por la obra de Cristo en el Calvario. Por Su
muerte sustitutoria y Su resurreccin, el Seor Jess satisfizo plenamente las demandas de la justicia
divina y pag por entero la deuda que merecan nuestros pecados. Dios puede justificar al impo
cuando ste recibe al Salvador por fe. Y cuando le recibe, recibe todos los beneficios de Su obra
expiatoria.
Por su parte, los pecadores no quieren recibir la gracia divina. El pensar que no pueden
salvarse por s mismos o por sus obras, hiere su orgullo. En su independencia de Dios, se resienten a
ser casos de caridad. Quieren creer que hay algo que ellos pueden hacer o ser para merecer el cielo.
Pero todo aquel que no est dispuesto a estar infinitamente en deuda, no puede ser salvo.
Los hombres y mujeres pecadores, no slo no quieren que Dios les muestre Su gracia; no les
gusta que Dios muestre Su gracia a otros. Son como los fariseos, a los que Jess dijo: Cerris el
reino de los cielos delante de los hombres; pues ni entris vosotros, ni dejis entrar a los que estn
entrando (Mt. 23:13).
No hay un atributo de Dios que sea mayor que otro. Todos son perfectos. Aun as, de alguna
manera la gracia de Dios ha apelado a los creyentes como principal en la galaxia de las excelencias
divinas. En verso y en prosa, se ha ganado un lugar predilecto. Por ejemplo, Samuel Davies (17241769) escribi:
Gran Dios de maravillas! Todos Tus caminos
Son exposicin de Tus atributos divinos;
Pero la deslumbrante gloria de Tu gracia
Es, de Tus maravillas, la que ms brilla.
Quin como T, oh Dios perdonador?
O quin tiene gracia tan gratuita y rica?
Dios siempre ha sido un Dios de gracia tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento.
Pero este aspecto de Su carcter se revel en una manera nueva y llamativa con la venida de Cristo.
La gracia es una hebra de oro que atraviesa el Nuevo Testamento. sta formaba parte de la
salutacin acostumbrada de Pablo (Gracia y paz). Frecuentemente ensalzaba la gracia que no slo
le haba salvado, sino tambin llamado a ser un siervo de Dios.
Aqu tenemos algunos de los pasajes principales que tratan de la gracia:
Y aquel Verbo fue hecho carne, y habit entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del
unignito del Padre), lleno de gracia y de verdad.... Porque de su plenitud tomamos todos, y
gracia sobre gracia (Jn. 1:14, 16).
Pues la ley por medio de Moiss fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de
Jesucristo (Jn. 1:17).
Siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redencin que es en Cristo Jess
(Ro. 3:24).
Porque el pecado no se enseorear de vosotros; pues no estis bajo la ley, sino bajo la gracia
(Ro. 6:14).
Porque ya conocis la gracia de nuestro Seor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo
pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos (2 Co. 8:9).
Bstate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad (2 Co. 12:9).
No desecho la gracia de Dios; pues si por la ley fuese la justicia, entonces por dems muri
Cristo (G. 2:21).
Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios;
no por obras, para que nadie se glore (Ef. 2:8-9).
Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvacin a todos los hombres (Tit. 2:11).
Mas el Dios de toda gracia, que nos llam a su gloria eterna en Jesucristo, despus que hayis
padecido un poco de tiempo, l mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca (1 P.
5:10).
Fue la gracia soberana de Dios la que nos escogi en Cristo antes de la fundacin del mundo;
nunca sabremos por qu nos escogi. Fue la maravillosa gracia la que envi al Hijo de Dios a este
planeta para ser un hombre. Fue la sublime gracia la que condujo al Seor Jess a la cruz del Calvario
para morir en nuestro favor.
La gracia nos salv de la pena del pecado una eternidad de horror en el infierno. La gracia
nos redimi del mercado de esclavitud del pecado. La gracia nos reconcili con Dios. Por gracia
somos justificados, santificados, y glorificados. Qu fue, sino la gracia, lo que caus que nosotros
seamos morada del Espritu Santo, quien es la garanta de nuestra eterna seguridad y las arras de la
herencia que ser nuestra un da?
Fue la gracia maravillosa la que nos hizo hijos de Dios, herederos de Dios, y coherederos con
Jesucristo. En el momento en que somos salvos, somos bendecidos con toda bendicin espiritual en
los lugares celestiales muestras inmaculadas de la gracia de Dios. Y Su gracia no quedar satisfecha
hasta que estemos en la gloria con Cristo y seamos conformados a Su imagen bendita. No es de
extraar que J. N. Darby preguntase:
Y es as? Como Tu Hijo ser yo?
Es sta la gracia que l por m gan?
Padre de gloria (sobrepasa todo pensamiento!),
En gloria, a Su propia semejanza bendita me trajo!
Si vemos que la salvacin es toda de gracia, podemos tener plena certeza. Podemos saber que
somos salvos. Si la salvacin dependiese en lo ms mnimo de nosotros mismos y de nuestros
miserables logros, nunca podramos saber con certeza que somos salvos. No sabramos si ya tenamos
suficientes buenas obras o si estaban bien. Pero cuando la salvacin depende de la obra de Cristo, no
tiene que haber ninguna duda persistente.
Esto mismo es verdad en nuestra eterna seguridad. Si nuestra seguridad dependiese de algn
modo de nuestra habilidad de resistir, podramos ser hoy salvos y maana perdidos. Pero mientras
toda nuestra seguridad dependa de la capacidad del Salvador para guardarnos, podemos saber que
estamos eternamente seguros.
Aquellos que viven bajo la ley son instrumentos impotentes del pecado, porque la ley les dice
qu hacer, pero no les da el poder para hacerlo. La gracia da a la persona una perfecta posicin ante
Dios, le ensea a andar como es digno de su llamamiento, le capacita para hacerlo por la morada del
Espritu Santo, y le recompensa por hacerlo.
Bajo la gracia, el servicio se convierte en un privilegio gozoso, no en un deber legal. Los
creyentes son motivados por amor, no por miedo. La memoria de lo que sufri el Salvador para
proveer salvacin, inspira a los pecadores salvados para derramar sus vidas en servicio devoto.
A veces se ataca la enseanza de la salvacin slo por gracia, porque se dice que fomenta el
pecado: Si eres salvo por gracia, puedes ir y vivir de la manera que te plazca. La verdad es que la
apreciacin correcta de la gracia de Dios provee la mayor motivacin para una vida santa. Se hace por
amor lo que nunca se hubiese hecho bajo el miedo del castigo. No era esto lo que quiso decir Agustn
cuando dijo: Ama a Dios y haz lo que quieras?
Una vez que recibimos la gracia de Dios, nos convertimos en adoradores para siempre. Nos
preguntamos: Por qu me habr escogido a m? Por qu derram el Seor Jess la sangre de Su vida
por uno tan indigno como yo? Por qu no slo me salv del infierno, sino que tambin me ha
bendecido ahora con toda bendicin espiritual en los lugares celestiales, y me ha destinado a gozar la
eternidad con l en el cielo?
Por supuesto, Dios quiere que Su gracia se reproduzca en nuestras vidas, y que se transmita a
otros a travs nuestro. l quiere que mostremos gracia en nuestros tratos con los dems. Nuestra
palabra debe ser siempre con gracia, sazonada con sal (Col. 4:6). Debemos empobrecernos para
que otros sean enriquecidos (2 Co. 8:9). Debemos mostrar favor y aceptacin a los indignos y a los
desagradables.
Si realmente vamos a representar a nuestro Seor y Salvador, debemos mostrar la misma
gracia que le caracteriz a l en Su vida en la tierra. August M. Toplady (1740-1778) proclam:
Fue Su gracia la que escribi mi nombre en el libro eterno de la vida;
Fue Su gracia la que me dio al Cordero, quin llev mi intensa angustia.
Salvado tan slo por gracia! Esta es mi declaracin:
Jess muri por la raza humana, y Jess muri por m.
Oh, que Tu gracia inspire siempre con divino poder mi alma;
Seas T la aspiracin de toda mi fuerza, y Tuyos los das de mi vida.
Salvado tan slo por gracia! Esta es mi declaracin:
Jess muri por la raza humana, y Jess muri por m.
Nota
19
Rico en Misericordia
Para siempre es su misericordia.
Salmo 136 (veintisis veces)
La gracia y la misericordia de Dios estn muy relacionadas entre s. Mientras que Su gracia derrama
sobre nosotros bendiciones que no merecemos, Su misericordia retiene el castigo que merecemos. Su
misericordia es la piedad, amor, y compasin que l muestra a aquellos que estn en miseria y
angustia. Su misericordia hace que el sol salga sobre justos e injustos.
A continuacin hay algunos versculos que hablan de la misericordia de Dios:
Jehov! Jehov! fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en misericordia
y verdad; que guarda misericordia a millares, que perdona la iniquidad, la rebelin y el
pecado, y que de ningn modo tendr por inocente al malvado (x. 34:6-7).
Ciertamente el bien y la misericordia me seguirn todos los das de mi vida (Sal. 23:6).
Porque Jehov es bueno;
Para siempre es su misericordia,
Y su verdad por todas las generaciones (Sal. 100:5).
Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Seor Jesucristo, Padre de misericordias, y Dios de
toda consolacin (2 Co. 1:3).
Pero Dios, que es rico en misericordia (Ef. 2:4).
El Seor es muy misericordioso y compasivo (Stg. 5:11).
La misericordia y la verdad se unieron en la cruz del Calvario, y por esta unin es provista la
remisin y la iniquidad es purgada (Pr. 16:6). Thomas Kelly lo expres poticamente:
Misericordia y verdad unidas;
Oh, el ms excelso panorama!
Jess la maldicin sufre,
La amarga copa de culpa bebe,
Para nosotros no deja nada... slo amor!
Cuando la gente le peda al Seor misericordia para sus familiares enfermos, se referan a la
misericordia de la sanidad. Cuando los ciegos le pedan al Seor que tuviese misericordia de ellos, se
referan a la misericordia de recibir la vista. Cuando Pablo escriba Gracia, misericordia y paz a
Timoteo y a otros, se refera a la preocupacin de simpata de Dios por Sus siervos dbiles y
defectuosos. Cuando Judas dijo que debemos estar esperando la misericordia de nuestro Seor
Jesucristo para vida eterna (Jud. 21), se estaba refiriendo a la venida de Cristo para buscar a Sus
santos.
Cuando leo versculos como Efesios 2:4, siento como si hubiese descubierto la barricada de
Dios en mi camino al infierno Pero Dios, que es rico en misericordia. l es tan rico en
misericordia, que nadie tiene por qu perecer, pero cada individuo debe ir a Dios de la manera que l
ha indicado. Alabo la misericordia que tuvo amor, piedad y compasin de m. Y le alabo por las
misericordias de la vida por la vista, el odo, el olfato, la memoria, el apetito, la firmeza y salud del
cuerpo y la mente, la comida, la bebida, y todas las maravillas de la naturaleza.
Como siempre, el privilegio conlleva responsabilidad. Dios quiere que le imitemos en esta
cualidad de misericordia. Quiere que seamos misericordiosos los unos para con los otros: Sed, pues,
misericordiosos, como tambin vuestro Padre es misericordioso (Lc. 6:36).
20
Ira Temible
Porque la ira de Dios se revela desde el cielo
contra toda impiedad e injusticia
de los hombres que detienen con injusticia la verdad.
Romanos 1:18
La ira de Dios es Su indignacin y furia justa contra el pecado y los pecadores no arrepentidos.
Aunque preferimos pensar en Su amor, Su misericordia, y Su gracia, la ira de Dios es una perfeccin
tan divina como cualquiera de Sus otros atributos: no es nada caprichoso, desenfrenado, producto de
la irritabilidad, moralmente indigno, como suele serlo frecuentemente la ira humana. Todo lo
contrario, constituye una reaccin objetiva y moral, correcta y necesaria para con la maldad.xxxix
En el transcurso de la historia humana, ms de una vez Dios ha revelado Su ira contra el
pecado. Mand el diluvio para destruir el mundo de los das de No. Consumi Sodoma, Gomorra, y
las ciudades de la llanura con fuego y azufre (Gn. 19:24-25). Hizo que se abriese la tierra para tragar a
Cor, Datn, y Abirn. Estas manifestaciones aisladas de ira estaban designadas para mostrar a las
generaciones futuras el desagrado de Dios para con ciertos pecados especficos, y para con el pecado
en general. Afortunadamente para cada uno de nosotros, Dios no estalla en ira cada vez que se comete
un pecado.
La ira de Dios se revelar durante el periodo de la Tribulacin, cuando los sellos sean
desatados, se tocarn las trompetas, y las copas de la ira de Dios se derramarn sobre un mundo que
rechaz a Su Hijo.xl Y se revelar cuando el Seor Jess regrese a la tierra como el Rey de reyes y
Seor de seores, cuando Dios rompa Su silencio y derrame Su ira:
Tronar con la fuerza de la justicia ofendida, golpear con rayos sobre las conciencias
endurecidas; rugir como el len agazapado sobre la presa; saltar, azotar, destruir, y
consumir por completo los vanos razonamientos de la orgullosa raza humana; resonar como
el grito de batalla de un guerrero fuerte, triunfante y victorioso; herir con terror y gravedad
las almas con ms potencia que los gritos torturados en la muerte de la noche. Oh, Dios, cul
ser el primer sonido de esa voz de nuevo en la tierra? Y su efecto? Asombraos y temed,
habitantes del polvo, pues el Seor mismo descender del cielo con voz de mando, con voz de
arcngel, y con trompeta de Dios, lo cual ser an ms terrible, si acaso puede serlo, por lo
extenso de Su silencio.xli
Y uno de los cuatro seres vivientes dio a los siete ngeles siete copas de oro, llenas de la ira de
Dios (Ap. 15:7).
Id y derramad sobre la tierra las siete copas de la ira de Dios (Ap. 16:1).
l pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso (Ap. 19:15).
A menudo omos decir que sera improbable, si no imposible, que un Dios de amor sostuviese
un infierno eterno. La ira de Dios, dicen ellos, es incompatible con Su misericordia. Aquellos que
mantienen esta nocin extraa, deben considerar las siguientes verdades.
La Biblia misma es enftica y clara mostrando la ira como uno de los atributos de Dios. A W.
Pink dice que en la Escritura hay ms referencias a la ira y a la indignacin de Dios, que a Su amor y
a Su ternura. Jess habl ms del infierno que del cielo. C. H. Spurgeon destaca que no podemos
rechazar ninguno de los atributos de Dios ni aun Su ira: El terrible Vengador debe ser alabado,
igual que el Redentor amante. La simpata con el pecado del corazn malo del hombre se rebela
contra esto; clama por un Dios afeminado en el cual la compasin ha estrangulado a la justicia. Los
siervos del Seor bien instruidos le alaban en todos los aspectos de Su carcter, ya sea terrible o
tierno.xlii
De todas formas, Dios nunca destin el infierno para la raza humana; fue creado para el
diablo y sus ngeles (Mt. 25:41). El juicio es Su extraa obra (Is. 28:21).
Ningn hombre ni mujer tiene que ir al infierno. Dios provey la liberacin a un coste
enorme, pero cada individuo tiene que recibir la salvacin de Dios por fe.
Si una persona rechaza la misericordia, no hay ms alternativa que la ira. Si uno no quiere ir
al cielo por el camino que Dios establece, no hay otro lugar mas que el infierno. J. I. Packer seala
correctamente que:
La esencia del accionar de Dios en ira es la de dar a los hombres lo que han elegido,
con todas sus consecuencias: nada ms y, asimismo, nada menos. La disposicin de nimo de
Dios de respetar la eleccin humana hasta este punto puede parecer desconcertante y hasta
aterradora, pero est claro que en esto su actitud es soberanamente justa, y que est lejos de
ser un castigo caprichoso e irresponsable, que es lo que queremos decir cuando hablamos de
crueldad.xliii
G. K. Chesterton, que se convirti del atesmo, dijo que el infierno es el mejor cumplimiento
que Dios pudiera hacer a la dignidad de la personalidad humana y a la libertad de la eleccin del
hombre.
Sin duda, Dios es la persona ms mal entendida y calumniada de todo el universo. l advierte
a los hombres de las consecuencias del pecado. Entonces cuando ellos desobedecen y se arruinan
voluntariamente, se enfurecen contra el Seor. Hacen voluntariamente lo que Dios ha prohibido, y le
culpan a Dios cuando llega el juicio prometido. En sufrida misericordia, Dios provee de un camino de
salvacin, pero los incrdulos lo rechazan y aceleran su marcha sobre el precipicio hacia el infierno,
insultando a Dios sobre el camino.
Si tenemos que imitar las virtudes de Dios, qu de esta actitud de ira? Es correcto que los
creyentes se aren? La respuesta es, que hay cierto tipo de ira que es un mandamiento: Airaos, pero
no pequis (Ef. 4:26). Pero siempre est el peligro de que aun la ira justa se salga fuera de control, y
el versculo sigue diciendo: no se ponga el sol sobre vuestro enojo. Debemos airarnos cuando el
nombre y la causa de Dios son deshonrados. Fue por esto que Jess se air cuando los cambistas de
monedas hicieron de la casa de Su Padre una cueva de ladrones. Como dijo alguien, debemos ser
leones en la causa de Dios, pero corderos en la nuestra.
Generalmente hablando, la ira corre peligro en nuestras manos, y es por esto que las
Escrituras contienen advertencias, tales como:
No os venguis vosotros mismos, amados mos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque
escrito est: Ma es la venganza, yo pagar, dice el Seor (Ro. 12:19).
Qutense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritera y maledicencia, y toda malicia (Ef. 4:31).
Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para or, tardo para hablar, tardo para
airarse; porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios (Stg. 1:19-20).
El hecho de que los creyentes nunca experimentarn la ira de Dios, es causa de incesante
adoracin. Pueden decir jubilosos con Paul Gerhardt:
No hay ya condenacin
Ni hay infierno para m.
El tormento y el fuego
Mis ojos jams vern.
Para m ya no hay sentencia,
La muerte no tiene aguijn.
Porque el Seor me ama
Y me protege bajo Su ala.
Pero cuando contemplamos la ira de Dios, debe nacer en nosotros compasin por los
perdidos, y el deseo de verles huir a los brazos de Jess. Debemos orar, dar, e ir en evangelizacin
activa a nuestros familiares, vecinos, y amigos.
Ciertamente, aqu hay una advertencia para los inconversos: La ira de Dios no Su
venganza o enfado, sino lo que le hace estar en contra del hombre pecador hasta el punto de entregar
al hombre (Ro. 1:18, 24, 26, 28)! Piensa la Potestad Suprema del universo, contra lo que t ests
haciendo, habiendo determinado que vas a caer! La Potestad Suprema abandonndote en tus propias
manos en menosprecio silencioso.xliv El pensamiento es terrible; la realidad es peor, como Isaac
Watts declar:
Oh, momento espantoso! Cuando Dios se acerca,
Y pone los crmenes de los hombres ante su vista!
Sus almas culpables con Su ira rasgar,
Y a levantarse ningn libertador osar.
Notas
iPor supuesto, en la Encarnacin, Dios el Hijo tom un cuerpo humano por medio del milagro del
nacimiento virginal. Por toda la eternidad habr un Dios-hombre en el trono con un cuerpo
glorificado y espiritual.
iiLas palabras hebreas son echd y ychd, respectivamente. Las palabras escogidas del Shema
admiten la doctrina de la Trinidad (ver el prximo captulo). La palabra echd indica una unidad
compuesta, como en un montn de uvas varias uvas forman un racimo. La otra palabra (ychd)
se usa para un hijo nico en Jeremas 6:26.
iiiEl Dios de los hebreos en el Antiguo Testamento es el mismo que el Dios Padre de nuestro Seor
Jesucristo. En cambio, Al, la deidad enseada por Mahoma, sin duda es de una naturaleza muy
distinta.
ivDeberamos subrayar que Gnesis 1:2 menciona el Espritu de Dios, quien ms tarde nos damos
cuenta que es el Espritu Santo, la tercera persona de la Trinidad.
vLa declaracin de que el hinduismo tambin tiene una trinidad no es vlido. Los tres, una especie
de tro en la tradicin hind, no son tres en uno. De hecho el destructor y el creador estn
reidos segn esta enseanza. El tro simplemente constituye tres dioses ms de los miles literales
que hay en esa antigua religin.
viEl fallo principal es que esto presenta a Dios como incompleto, necesitado, como si tuviera
necesidad de crear para tener algo que amar, y esto es incorrecto. Ver el Captulo 4: El Seor
Autosuficiente.
viiEl nombre de Dios en la alianza, Jehov (o Yahvh), se deriva probablemente del verbo hebreo
hyh (ser). En algunas Biblias se traduce SEOR.
viiiEl himno data alrededor de 1150 y se llama Jesu dulcis memoria en el latn original. A menudo
se le ha atribuido a Bernard de Clairvaux (1090-1153). Fue traducido al ingls por Ray Palmer
(1808-87).
ixJ. I. Packer, Conociendo a Dios, pg. 142.
xA. W. Tozer, The Knowledge of the Holy, pg. 40.
xiUsado con permiso de Scripture Press.
xiiA. W. Tozer, The Knowledge of the Holy, pg. 62.
xiii1. Hebreo, ydh.
2. La palabra griega proginsk es literalmente conocer de antemano (BAS), pero otras versiones
interpretan el significado como destinado.
3. Se llama presciencia a meramente saber antes de tiempo, sin determinar lo que pasar.
xiv
xv
xvi
xvii
xviii
xix
xx
xxi
xxii
xxiii
xxiv
xxv
xxvi
xxvii
xxviii
xxix
xxxAlgunos eruditos de la Biblia creen que los cristianos tendrn un cuerpo intermedio entre la
muerte y la resurreccin a un cuerpo glorificado.
xxxiJ. I. Packer, Conociendo a Dios, pgs. 139-140.
xxxiiJohn Oxenham. 1852-1941. Con permiso de Desmond Dunkerley.
xxxiiiFuente y autor desconocidos.
21
El Santo
Santo, santo, santo, Jehov de los ejrcitos;
toda la tierra est llena de su gloria.
Isaas 6:3
Dios es Santo. Su nombre es santo (Is. 57:15), y tal como Su nombre, as es l. Esto significa que l es
moralmente perfecto en Sus pensamientos, hechos y motivaciones, y en cualquier otra forma. Est libre de
todo pecado y mancha o, como dice Juan, Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en l (1 Jn. 1:5). No
puede ser ms santo de lo que es. Es absolutamente puro, inmaculado, y sin mancha. A. W. Tozer escribe:
Ante el fuego no creado de la santidad de Dios, los ngeles cubren sus rostros. Los cielos no son limpios, y
las estrellas no son puras a Sus ojos. Dios aborrece el pecado y se ara ante la ms mnima manifestacin de
ste. No permiti que Moiss entrase en la Tierra prometida por no santificarle a l (Nm. 20:12). La santidad
de Dios le distingue de todas Sus criaturas (x. 15:11).
El predicador del siglo XVII, Stephen Charnock, seal que la palabra santo es el prefijo ms usado
delante del nombre de Dios que cualquier otro atributo. Dos ejemplos son el Santo y el Santo de Israel.
La Biblia tiene muchos pasajes que ensean la santidad de Dios, pero nos vamos a referir a tres de
ellos solamente.
El primero es Levtico 19:2: Santos seris, porque santo soy yo Jehov vuestro Dios. Realmente,
Levtico 19 es uno de los captulos principales respecto a este tema. Una y otra vez, vemos cmo Jehov
dice: Yo soy Jehov tu Dios...soy santo...seris santos. Tambin vemos el eco de esto en 1 Pedro 1:15-16.
Despus, en Habacuc 1:12-13, el profeta dice:
Oh Jehov, Dios mo, Santo mo....
Muy limpio eres de ojos para ver el mal,
Ni puedes ver el agravio.
Esto no quiere decir que Dios no ve lo que est pasando. l ve cada pecado que se comete. Lo que quiere
decir es que l no puede mirar el pecado con aprobacin. No puede pasar por alto la iniquidad. No puede
consentir lo que est mal.
El tercer versculo es Apocalipsis 4:8: Santo, santo, santo es el Seor Dios Todopoderoso, el que
era, el que es, y el que ha de venir. El uso triple de la palabra santo no es tan slo una repeticin enftica;
tambin significa que el Seor es Santo al grado ms elevado.
A travs del periodo del Antiguo Testamento, Dios ense el significado de la santidad por medio de
lecciones grficas. El sacerdocio, por ejemplo, mostraba que, para que los hombres y mujeres pecadores
pudiesen tener acceso al Dios santo, deban acercarse por un mediador. El sistema de los sacrificios deca, en
efecto, que los hombres y mujeres cados pueden acercarse al Dios que es tres veces santo, slo con la sangre
de un sustituto sacrificado. El ritual del templo tan slo permita a un hombre de una raza, una tribu, y una
familia para entrar en la presencia de Dios slo una vez al ao. Las leyes respecto al matrimonio, la ropa, las
comidas limpias e inmundas, y las limpiezas ceremoniales proclaman que el Dios santo requiere que Su
pueblo sea santo.
Llegando al Nuevo Testamento, vemos cmo la santidad toma cuerpo de hombre, el Dios-hombre,
Cristo Jess. l fue el nico que vivi una vida perfecta en esta tierra. No conoci pecado (2 Co. 5:21). No
pec (1 P. 2:22). No hubo pecado en l (1 Jn. 3:5). Poda decir: Viene el prncipe de este mundo, y l nada
tiene en m (Jn. 14:30). No haba nada que respondiese en el inmaculado Salvador a las tentaciones de
Satans. Aun Pilato tuvo que admitir tres veces que no encontraba delito en l (Jn. 18:38; 19:4, 6).
Podemos obtener un tremendo panorama de Su santidad cuando le vemos en Getseman. Se acercaba
el Calvario. El Salvador saba que pronto se identificara con todos los pecados de todo el mundo. Saba que
nuestros pecados seran cargados en l y que l sera la ofrenda por el pecado. El mero pensamiento de tener
que estar en contacto con el pecado de ese modo le caus el ms agudo sufrimiento. Leemos que era su
sudor como grandes gotas de sangre que caan hasta la tierra (Lc. 22:44).
Aqu vemos la diferencia entre nuestras vidas pecaminosas y la vida santa de Jess. Nos causa dolor
el resistir la tentacin; a l le caus dolor contemplarla. Agonizamos cuando decidimos no pecar; pero l
agoniz ante el pensamiento de estar en contacto con nuestros pecados.
Pero avancemos al Calvario para poder atestiguar una de las manifestaciones ms grandes de la
santidad de Dios. Est a punto de tener lugar el drama de la redencin. Sabemos que Dios debe castigar el
pecado. Su santidad le prohbe permitirlo, excusarlo, o mirar hacia otro lado. Pero espera! La vctima del
sacrificio es el mismo Hijo amado de Dios, que no est ah por pecados que l haya cometido, sino por los
mos y por los tuyos. Qu har Dios ahora? Escatimar a Su Hijo? Har una excepcin en este caso? O
derramar Su ira absoluta sobre Su Hijo inmaculado cuando le vea llevando nuestros pecados en Su cuerpo
sobre el rbol de la cruz? Conocemos la respuesta. La santidad de Dios no puede ser acomodada. l
desenvain Su espada y sta hiri a Cristo. A. R. Cousin (1824-1906) lo expres as:
La vara el Padre levant,
Hiri, Jess, a Ti.
Mi culpa en Ti se castig,
Llagado Tu por m.
En Tu dolor hall Seor,
Saludes para m.
George Cutting seal que el evangelio no habla de un Dios cuyo amor se haya expresado
guindole el ojo al pecado, sino de un Dios cuyo amor por el pecador slo pudo expresarse donde Sus santas
A. W. Tozer dijo: Nunca olvides que es un privilegio maravillarse, permanecer en el silencio delicioso ante
el Misterio Supremo y susurrar: Oh Seor Dios, T sabes. Si hacemos esto, nunca nos rebajaremos a la
familiaridad indebida de hablar de Dios como un amigo csmico. Josh McDowel dijo: l es tu Padre, pero
no tu Papi.
Cuando vemos la santidad de Dios, deberamos ver tambin nuestra propia y total pecaminosidad.
Cuando Isaas vio al Seor, exclam: Ay de m! que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de
labios... (Is. 6:5). Cuando Job vio al Seor, dijo: Me aborrezco, y me arrepiento en polvo y ceniza (Job
42:6). Cuando Pedro vio al Seor, exclam: Aprtate de m, Seor, porque soy hombre pecador (Lc. 5:8).
Julian de Norwich, un cristiano medieval ingls, escribi: La contemplacin y el amor del Maestro hacen
que el alma parezca menos a sus propios ojos, y le llenan con temor reverente y verdadera humildad; con
plenitud de caridad por sus compaeros cristianos.
Cuanto ms pensamos en la santidad de Dios, ms somos inspirados para adorarle. En un mundo de
pecado y contaminacin moral, podemos ir ms all a Uno cuyo carcter es absolutamente intachable.
Cuando estamos oprimidos con nuestra impureza, podemos regocijarnos en Uno que est libre de cada o
imperfeccin. Podemos alabarle porque todas las demandas de santidad fueron suplidas por la obra del
Salvador en la cruz, y ahora Dios puede venir a nuestro encuentro en amor, gracia y misericordia. Si los
serafines y los querubines cubren sus rostros y se postran ante la luz enceguecedora de Su pureza, cunto
ms debemos hacerlo nosotros!
Y entonces este glorioso atributo de Dios debera moldear nuestro comportamiento diario. Debemos
encontrar el pecado ms y ms repugnante, y debemos experimentar un creciente anhelo por la santidad. Si
vamos a andar en comunin con Dios, debemos dejar a un lado el pecado y andar en la luz. No debemos
esconder nada debajo de la mesa. Debemos seguir...la santidad, sin la cual nadie ver al Seor (He.
12:14). Como dijo Temple: No es creyente quien no es santo, y no es santo quien no es creyente.
Finalmente, si tenemos una apreciacin correcta de la santidad de Dios, nos ahorraremos el estar
entreteniendo vistas superficiales acerca de la impecabilidad de Cristo. Por ejemplo, omos a menudo acerca
de la nocin perversa de que Jess poda haber pecado como hombre, aunque nunca lo hizo. Se argumenta
que, de otra manera, Su tentacin en el desierto no hubiese sido real. Tal doctrina ocasiona preguntas y
cuestiones que alteran. Cmo poda Jess ser Dios sin tener plenamente todos los atributos de Dios? Si le
hubiese sido posible pecar como hombre aqu en la tierra, qu es lo que le impide pecar como hombre en el
cielo? Si l pudiese haber pecado, significa que poda haber cometido asesinato, violacin, fornicacin, y
sodoma? El meollo de la cuestin es que el Seor Jess no slo no pec, sino es que no poda pecar. Su
humanidad era autntica pero distinta a la nuestra, porque era perfecta, santa, mientras que la nuestra es
cada. Al igual que nosotros, l poda ser tentado desde fuera pero, en contraste con nosotros, l no poda ser
tentado desde dentro. Nuestro Salvador es santo, inocente, sin mancha, y apartado de los pecadores (He.
7:26). Su santidad no puede ser quebrantada ni puesta en peligro.
Dos veces leemos en Hebreos que el Seor Jess fue perfeccionado: Porque convena a aquel por
cuya causa son todas las cosas, y por quien todas las cosas subsisten, que habiendo de llevar muchos hijos a
la gloria, perfeccionase por aflicciones al autor de la salvacin de ellos (He. 2:10); Y habiendo sido
perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvacin para todos los que le obedecen (He. 5:9). Estos
versculos no quieren decir que Jess fue perfeccionado en lo que a Su carcter moral se refiere. Esto sera
imposible, pues l ha sido siempre perfecto en Su carcter, palabras, y obras. Pero l fue perfeccionado como
nuestro Salvador. Para poder traernos salvacin, l deba dejar el cielo, encarnarse como un hombre, sufrir,
sangrar, y morir. l nunca hubiese sido nuestro perfecto Salvador si se hubiese quedado en el cielo. Tuvo que
sufrir todo el castigo que merecan nuestros pecados para llegar a ser perfecto como el Capitn de nuestra
salvacin.
No hay nadie como l: Quin como t, oh Jehov...magnfico en santidad, terrible en
maravillosas hazaas, hacedor de prodigios? (x. 15:11). Reginald Heber (1783-1826) comprendi que
nuestro Dios es santo:
Santo! Santo! Santo! Cun numeroso coro,
Notas
22
Sabio Ms All
de Toda Descripcin
Oh profundidad de las riquezas de la sabidura y de la ciencia de Dios!
Cun insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos!
Romanos 11:33
Otro atributo maravilloso de Dios es Su sabidura. ste est en cierto modo relacionado con Su omnisciencia,
pero no es lo mismo. Su omnisciencia habla de Su vasta extensin de informacin y comprensin, mientras
que Su sabidura es la habilidad de usar ese conocimiento para producir los mejores resultados posibles con
los mejores medios posibles. Es Su juicio perfecto y discernimiento infalible:
Con Dios est la sabidura y el poder;
Suyo es el consejo y la inteligencia....
Con l est el poder y la sabidura;
Suyo es el que yerra, y el que hace errar (Job 12:13, 16).
Cun innumerables son tus obras, oh Jehov!
Hiciste todas ellas con sabidura;
La tierra est llena de tus beneficios (Sal. 104:24).
Jehov con sabidura fund la tierra;
Afirm los cielos con inteligencia.
Con su ciencia los abismos fueron divididos,
Y destilan roco los cielos (Pr. 3.19-20).
Los trazos de la sabidura de Dios se dejan ver en la creacin natural, pero la revelacin completa se
extender por toda la eternidad. Tomemos el universo como ejemplo. Un artculo cientfico reciente deca que
est tan precisamente afinado, que las probabilidades de se realizara al azar sera lo mismo que tirar un
dardo microscpico imaginario por el universo al objeto celeste ms distante y dar en un blanco de un
milimetro.
El cuerpo humano es una obra maestra de la sabidura e ingeniera divina. Por ejemplo, un escritor
observ: Se ha descrito el cerebro como un telar encantado. De alguna manera recibe las pulsaciones
elctricas de 252 puntos en los ojos humanos y, en tiempo actual, transforma estos pequeos grupos de datos
en un tapiz que le ensea lo que est delante suyo. De modo similar, el ADN, que es la base hereditaria,
es tan estrecho y tan compacto que todos los genes de todas las clulas de mi cuerpo cabran en un cubito de
hielo; pero si los ADN fuesen desatados y unidos entre s de extremo a extremo, la hilera podra alargarse
desde la tierra hasta el sol, y de nuevo ms de cuatrocientas veces.
Est el milagro de la mente, respecto a lo cual, el Diseador pregunt:
Quin puso la sabidura en el corazn?
O quin dio al espritu inteligencia? (Job 38:36).
Tambin est el milagro del espritu, por el cual podemos tener comunin con Dios. En oracin
dejamos el planeta tierra, entramos en la sala del trono del universo, y conversamos con el Rey.
Tambin vemos la sabidura de Dios en la creacin espiritual. El plan de salvacin lo demuestra.
Pablo nos recuerda que ya que en la sabidura de Dios, el mundo no conoci a Dios mediante la sabidura,
agrad a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicacin (1 Co. 1:21); y Cristo [es] poder de
Dios, y sabidura de Dios (1 Co. 1:24). En Su sabidura, l no escogi a los sabios, los poderosos o los
nobles; Escogi a los necios, dbiles, viles y menospreciadosen una palabra, a los don nadiepara llevar
gloria a Su Nombre (1 Co. 1:26-29).
Toda la creacin est llena de la evidencia de la sabidura divina. Todas Sus obras expresan Su
sabidura.
La sabidura de Dios, perfecta y completa, significa que l nunca puede equivocarse. Como decimos
a veces, l es tan amoroso que no puede ser rudo, y tan sabio que no puede cometer un error. Qu confianza
en nuestro Seor nos da esto! Sea lo que sea que nos acontezca, no es ni error ni accidente. Si tuvisemos Su
sabidura, planearamos nuestras vidas exactamente de la misma manera en la que l las ha planeado.
Esto significa que Su direccin es la mejor. Podemos confiar en l como nuestro Gua. Demasiado a
menudo tomamos el timn en nuestras propias manos. Si fusemos sabios, en lugar de aconsejarle qu hacer
en nuestras vidas, le dejaramos escoger por nosotros, porque l sabe lo mejor. l es el verdadero y sabio
Consejero.
Es verdad que nunca vamos a poder ser tan sabios como Dios, pero esto no nos excusa de aprovechar
Sus recursos y mostrar sabidura en nuestras vidas cotidianas. Debemos ser prudentes como serpientes, y
sencillos como palomas (Mt. 10:16). Debemos caracterizarnos por la sabidura que viene de lo alto, una
sabidura que es pura, pacfica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre
ni hipocresa (Stg. 3:17). Somos sabios si omos las enseanzas de Jess y las hacemos (Mt. 7:24). Debemos
andar sabiamente para con los que estn fuera de la fe (Col. 4:5).
Los creyentes revelan otros rasgos de la verdadera sabidura. No juzgamos por las apariencias
externas. Valoramos la alabanza de Dios, no la de los hombres. Compartimos el pensar de Dios, de que las
cosas que la mayora de las personas estiman, son abominaciones. Aprendemos de la Palabra de Dios, y de
este modo evitamos muchas lecciones amargas en la escuela de la experiencia. Encontramos seguridad en la
multitud de consejeros. Hallamos paz al aceptar las cosas de la vida que no se pueden cambiar. De estas y
muchas otras maneras, los creyentes nos manifestamos como personas de sabidura y verdaderos hijos de
Aquel de quien Isaac Watts escribi:
Las estrellas l form, esas celestiales llamas flameantes,
Su nmero cuenta l, y por su nombre a cada una llama:
No conoce lmite alguno, pues es inmensa Su sabidura,
Sumergidos quedan nuestros pensamientos en su profundidad.
Notas
23
Dios es Bueno
Bueno eres t, y bienhechor.
Salmo 119:68
Dios es bueno en el sentido de que es moralmente perfecto. Todo lo que hace es bueno, esto es, amable y
benfico. l es excelente y completamente libre de todo lo que sea malicioso o indigno. Es misericordioso,
lleno de gracia, generoso, amante, paciente, perdonador, y digno de confianza todos estos atributos y ms,
estn incluidos en Su bondad.
David habl de la bondad de Jehov en la tierra de los vivientes (Sal. 27:13). Tambin dijo:
Cun grande es tu bondad,
que has guardado para los que te temen,
Que has mostrado a los que esperan en ti,
delante de los hijos de los hombres! (Sal. 31:19).
De la misericordia de Jehov est llena la tierra (Sal. 33:5).*
Y a todos se nos invita a gustar y ver que es bueno Jehov (Sal. 34:8). Su bondad es continua (Sal.
52:1).* Se repite frecuentemente en la Escritura:
Porque Jehov es bueno;
Para siempre es su misericordia,
Y su verdad por todas las generaciones (Sal. 100:5).
Bueno es Jehov para con todos,
Y sus misericordias sobre todas sus obras (Sal. 145:9).
Jehov es bueno,
fortaleza en el da de la angustia;
y conoce a los que en l confan (Nah. 1:7).
C. H. Spurgeon muestra cmo la bondad de Dios es tan fundamental para nuestra fe:
l es bueno. Esta razn es ms que suficiente para darle gracias; la bondad es Su esencia y
naturaleza, y por lo tanto siempre debemos alabarle, ya sea que estemos recibiendo algo de l o no.
Aquellos que tan slo alaban a Dios porque l les hace bien, deberan elevarse a una nota ms alta y
darle gracias porque l es bueno. En el sentido ms verdadero, slo l es bueno. No hay bueno sino
uno, que es Dios; por tanto, en toda gratitud el Seor debe tener la porcin real. Si otros parecen ser
buenos, l es bueno. Si otros son buenos en alguna medida, l es bueno sin lmites. Cuando otros se
comportan mal para con nosotros, esto no debera ms que conmovernos de corazn para dar gracias al
Seor, porque l es bueno; y cuando nosotros mismos somos conscientes de que estamos lejos de ser
buenos, deberamos bendecirle a l con ms reverencia, porque l es bueno. Nunca debemos tolerar
ni un instante de duda acerca de la bondad del Seor; aunque otras cosas sean cuestionables, esto es
absolutamente cierto: Jehov es bueno; puede que varen Sus dispensaciones, pero Su Nombre siempre
es el mismo, y siempre bueno. No slo es que l era bueno, y ser bueno, sino es que l es bueno; sea
como sea Su providencia. Por lo tanto, en este momento presente, aunque el cielo est oscuro y
cubierto de nubes, demos gracias a Su Nombre.
Notas
(*). N. del T. Misericordia aparece muchas veces como sinnimo de bondad en algunas versiones.
24
Generosidad Abundante
Pongan la esperanza...en el Dios vivo,
que nos da todas las cosas en abundancia
para que las disfrutemos.
1 Timoteo 6:17
S, el Seor es increblemente generoso. Muy a menudo no prestamos la atencin debida a Su generosidad.
Necesitamos que se nos est recordando continuamente que l nos da todas las cosas en abundancia para que
las disfrutemos.
Piensa en Su generosidad en la esfera de la naturaleza. Nos ha provisto de doscientas cincuenta mil
clases diferentes de plantas con semillas, de las cuales cincuenta mil son rboles los de hoja perenne,
robles, arces, sauces, abedules, y muchos otros. Estos hacen de nuestro planeta un lugar de tremenda belleza,
en vez de un paisaje lunar.
Dios cre ocho mil seiscientas clases de flores para nuestro disfrute. Slo de orqudeas, hay dos mil
variedades. La gloria de Salomn no se comparaba con la magnificencia de las anemonas escarlatas que se
extienden por las colinas de Tierra Santa. No se puede medir el placer que reciben todas las personas de las
rosas, los lirios, claveles, margaritas, begonias, violetas africanas, y todas las dems.
Tampoco debemos olvidar los rboles frutales y los arbustos y zarzamoras. Las manzanas son algo
favorito dondequiera que se encuentren. Y, qu se puede comparar a la delicia de hincar el diente en una pera
de agua, sintiendo como el jugo desciende por la barbilla, y revelando su incomparable sabor? Por no
mencionar los melocotones, pltanos, naranjas, uvas, ciruelas, y cerezas! Y, quin puede resistirse a un trozo
de tarta de arndanos recin horneada, con el jugo goteando en el plato? Aun la mencin de las frambuesas y
las fresas evoca similares sensaciones agradables.
Hay diez mil especies de aves, cada una de las cuales es una maravillosa creacin de Dios. Nos
maravillamos ante el colibr que puede cruzar el Golfo de Mjico sin tener que parar para repostar.
Disfrutamos el alegre y pequeo gorrin, rastreando para encontrar su comida diaria, y dejando el futuro en
las manos de su Creador. Consideramos los viajes migratorios de muchas de las aves y nos maravillamos del
instinto de la paloma.
Se estima que hay veinte mil especies de peces espinosos y otros diez mil de otras especies. Algunos
de ellos son modelos de gracia y belleza, y muchos nos suplen de comida de exquisito sabor.
Las hortalizas aaden variedad, color, y sabor a la comida corriente y cotidiana patatas, zanahorias,
lechuga, guisantes, judas, remolacha, y maz. La lista es casi interminable.
Sin sabores y fragancias, la vida sera sosa y montona. Dios hizo el sabor del chocolate y la
fragancia de las lilas.
Nuestro Dios generoso salpic los cielos con estrellas, billones de las cuales nunca veremos.
Probablemente no hay ciencia que revele ms la grandeza de Dios que la astronoma, mostrndonos, al
mismo tiempo, nuestra insignificancia.
Y, qu diremos de la belleza de una puesta de sol, la grandeza de las montaas, y la expansin de los
mares? No hay mente humana que pueda ni siquiera comenzar a asimilar la magnitud o la variedad de la
imponente creacin de Dios.
Con razn el padre de la himnologa inglesa, Isaac Watts, poda cantar:
Canto las bondades del Seor
Que de alimento la tierra llen;
Por Su palabra las criaturas form
Y entonces buenas l las declar.
Seor, Tus maravillas se manifiestan
Por dondequiera vuelvo yo mi vista:
Ya sea mirando el suelo
O contemplando Tu cielo!
Notas
25
Equitativo,
Justo, y Recto
Justo eres t, oh Jehov,
Y rectos tus juicios.
Salmo 119:137
Dios es absolutamente recto. Siempre obra con justicia y equidad. Invariablemente hace lo que es justo. De
hecho, una manera fcil de entender el sentido de rectitud, o justicia, es concentrarse en las primeras letras: re-c-t-i...(recto); j-u-s-t-i... (justo). Eso es. Dios hace lo que es recto sin excepcin.
Daniel habl elocuentemente de la rectitud y justicia de Dios:
Tuya es, Seor, la justicia, y nuestra la confusin de rostro, como en el da de hoy lleva todo
hombre de Jud, los moradores de Jerusaln, y todo Israel, los de cerca y los de lejos, en todas las
tierras adonde los has echado a causa de su rebelin con que se rebelaron contra ti.... Por tanto, Jehov
vel sobre el mal y lo trajo sobre nosotros; porque justo es Jehov nuestro Dios en todas sus obras que
ha hecho, porque no obedecimos a su voz (9:7, 14).
Aqu el profeta vindic al Seor por todo lo que l haba hecho, aunque la mayora haba sido medicina
amarga para el pueblo. En efecto, dijo: Seor, T eres recto, y has obrado justa y honorablemente. Hemos
recibido exactamente lo que merecamos!
El Seor dijo:
Proclamad, y hacedlos acercarse,
y entren todos en consulta;
quin hizo or esto desde el principio,
y lo tiene dicho desde entonces,
sino yo Jehov?
Y no hay ms Dios que yo;
Dios justo y Salvador;
ningn otro fuera de m (Is. 45:21).
a l.
Justo es un sinnimo de recto. El Seor es Dios justo y Salvador. Ningn otro dios puede compararse
Pablo amaba el morar en la justicia de Dios. Por ejemplo, en Romanos 3, l explica cmo el plan de
salvacin del evangelio resuelve un dilema espiritual. Explica cmo un Dios justo puede justificar a
pecadores injustos y seguir siendo justo al hacerlo. No pasa por alto el pecado ni lo excusa. l paga la pena
completa del pecado en la muerte sustitutoria de Su amado Hijo. Ahora Dios puede justificar a todos aquellos
que reciben a Su Hijo como Seor y Salvador. Esta solucin al dilema divino est expresado poticamente
por el himnlogo Albert Midlane (1825-1909):
De Dios la rectitud y justicia perfecta
En la sangre del Salvador es atestiguada;
Es en la Cruz de Cristo que vemos trazada
Su justicia, empero con gracia maravillosa.
No poda Dios al pecador pasar por alto,
Pues su pecado demanda que sea muerto;
Mas vislumbramos en la Cruz de Cristo
Cmo puede Dios salvarnos siendo justo.
El pecado es en el Salvador cargado,
En Su sangre es pagada la deuda del pecado;
La Justicia Severa ya no queda demandando,
Ya est la Misericordia sus bienes dispensando.
Es puesto en libertad el pecador que cree,
Y logra decir: Por m el Salvador muri;
Notas
26
Celo Divino
Jehov, cuyo nombre es Celoso, Dios celoso es.
xodo 34:14
Slo con que pensemos un momento recordaremos que, en lo que se refiere a nosotros, el celo puede ser
bueno o malo. Cuando un esposo descubre que otro hombre est intentando robarle el afecto de su mujer, es
justificablemente celoso. Pero cuando una persona tiene envidia de las posesiones de otro, esta clase de celo
es inexcusable.
Dios es celoso, pero siempre en el buen sentido. l desea el amor y la lealtad no divididas de Su
pueblo, y se disgusta ante cualquier ofensa de Sus afectos. Su celo es completamente desinteresado, es decir,
que no es egosta; l sabe que no les va a hacer bien el ir en pos de dioses falsos.
La mayora de las referencias al celo de Dios estn relacionadas con la idolatra de Israel. El pueblo
escogido haba abandonado a Jehov y estaba adorando a los dolos. Esto era fornicacin espiritual. El celo
de Dios se encenda.
Aqu tenemos algunas de la multitud de referencias que hay del celo divino:
Yo soy Jehov tu Dios, fuerte, celoso (x. 20:5).
Porque Jehov tu Dios es fuego consumidor, Dios celoso (Dt. 4:24).
Le despertaron a celos con los dioses ajenos; Lo provocaron a ira con abominaciones (Dt. 32:16).
Le enojaron con sus lugares altos,
Y le provocaron a celo con sus imgenes de talla (Sal. 78:58).
Hasta cundo, oh Jehov?
Estars airado para siempre?
Arder como fuego tu celo? (Sal. 79:5).
Me mostrar celoso por mi santo nombre (Ez. 39:25).
Jehov es Dios celoso y vengador (Nah. 1:2).
Provocaremos a celos al Seor? (1 Co. 10:22).
sta ltima pregunta es tan apropiada hoy en da como lo fue cuando Pablo pregunt por primera vez:
Provocaremos a celos al Seor? El sistema del mundo est continuamente intentando distraer a la iglesia
de su amor pristino por el Salvador. Los deseos de los ojos, los deseos de la carne, y el orgullo de la vida
estn alerta para seducir al creyente. Puede que no seamos tentados a adorar imgenes talladas, pero el dinero,
el poder, la fama, y el placer pueden llegar a convertirse en dolos tambin.
El conocimiento de la intolerancia de Dios hacia todo aquel o aquello que pudiese resultar en prdida
para nuestra devocin exclusiva hacia l debera inspirarnos para serle fieles:
Celoso es el Seor nuestro Dios,
Y con celo ardiente nos ama;
El dios extrao y la imagen tallada
Provocan y encienden Su santa ira.
Pero no es egosta Su amor
Para los que Su sangre redimi;
Quiere el primer lugar en nuestro corazn
Pues para nosotros busca lo mejor.
27
Grande es
Su Fidelidad
Hasta los cielos llega tu misericordia.
Salmo 36:5
Muy estrechamente unida a la inmutabilidad de Dios, un atributo nico, est Su fidelidad, o Su verdad, lo
cual, en cierta manera limitada tambin podemos cultivar nosotros. El Seor es absolutamente digno de
confianza en todos Sus caminos, y absolutamente fiel a Su Palabra. Ninguna de Sus promesas puede fallar
jams. l no puede mentir ni engaar. Debido a esta perfeccin divina, la Palabra de Dios es lo ms seguro de
todo el universo. Si Dios dice algo, no hay ningn riesgo en creerlo. De hecho, es necio el que no lo cree. Fiel
y verdadero es todo lo que dice el Seor.
La Biblia rebosa de versculos que nos hablan de la fidelidad de Dios. He aqu algunos de ellos:
Conoce, pues, que Jehov tu Dios es Dios, Dios fiel (Dt. 7:9).
De generacin en generacin es tu fidelidad (Sal. 119:90).
Por la misericordia de Jehov no hemos sido consumidos,
Porque nunca decayeron sus misericordias.
Nuevas son cada maana;
Grande es tu fidelidad (Lm. 3:22-23).
Fiel es Dios, por el cuel fuisteis llamados a la comunin con su Hijo Jesucristo nuestro Seor (1 Co. 1:9).
Fiel es Dios, que no os dejar ser tentados ms de lo que podis resistir (1 Co. 10:13).
Si confesamos nuestros pecados, l es fiel y justo para perdonar nuestros pecados (1 Jn. 1:9).
Jesucristo el testigo fiel (Ap. 1:5).
Piensa en todo lo que le debemos a la fidelidad de Dios! Es porque es fiel que nosotros podemos
saber que Su camino de salvacin es el correcto. Es porque l es fiel que podemos tener certeza de salvacin
por medio de Su Palabra. Es porque l es fiel que podemos saber que nuestros pecados han sido perdonados.
La fidelidad de Dios garantiza el cumplimiento de Sus profecas y promesas. Su fidelidad es la razn de
nuestra preservacin da a da. Vemos Su fidelidad para con Sus criaturas en Gnesis 8:22:
Mientras la tierra permanezca,
La siembra y la siega,
El fro y el calor,
El verano y el invierno,
El da y la noche,
Nunca cesarn (BAS).
Notas
28
Lento en Perder
la Paciencia
Jehov, tardo para la ira y grande en misericordia.
Nmeros 14:18
La paciencia de Dios es Su deseo y habilidad de mostrar autocontrol y contenerse, al tratar con el pecado
humano, la provocacin y la rebelin. l podra castigar el pecado instantneamente, y en casos aislados s
que lo ha hecho. De todas formas, generalmente l ha soportado la maldad del hombre con maravillosa
paciencia. El hecho de que nosotros mismos estemos aqu para narrar la historia es un tributo a la paciencia
de Dios!
Jehov se proclam a Moiss como Jehov! Jehov! fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para
la ira, y grande en misericordia y verdad (x. 34:6).
Nahum habl de l como tardo para la ira y grande en poder (1:3).
Pablo pregunta a los moralistas que son justos en su propia opinin: Menosprecias las riquezas de
su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad te gua al arrepentimiento? (Ro.
2:4).
En otro lugar, Pablo habla del Seor, que soport con mucha paciencia los vasos de ira preparados
para destruccin (Ro. 9:22).
En respuesta a la cuestin de por qu no trata Dios con los pecadores repentinamente, Pedro escribe:
El Seor no retarda su promesa, segn algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con
nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento (2 P. 3:9).
Podra considerarse como un hecho justificable el que Dios castigase todo el pecado al momento.
Pero l no se deleita en la muerte del impo. Quiere que las personas se arrepientan y vivan. Por tanto, l
sufre con paciencia la insolencia y la hostilidad de los hombres. Retrasa el da del juicio para que hombres y
mujeres, nios y nias puedan ir a los pies heridos de Cristo Jess y reconocerle como Seor y Salvador.
No es necesario decir que l quiere ver ste mismo rasgo Suyo reproducido en nosotros, Su pueblo.
Quiere vernos soportando paciente y triunfantemente los agravios de la vida. Esto significa que no seamos de
genio vivo; que no nos saldremos de nuestras casillas. No perderemos los estribos con facilidad. No
buscaremos el desquitarnos. Al contrario, mostraremos una paciencia conquistadora ante el insulto y el
maltrato.
Hay un incidente en uno de los libros de Corrie ten Boom que ilustra esto mismo de una manera
hermosa. Ella y su hermana, Betsie, se hallaban en un campo de concentracin, sufriendo dolor e indignidad
indescriptibles. Aun as, Betsie le deca a Corrie que cuando salieran, tendran que hacer algo para ayudar a
esa gente. Naturalmente, Corrie pens que se estaba refiriendo a sus compaeros de prisin. Pero Betsie no se
estaba refiriendo a ellos en absoluto. Se estaba refiriendo a los guardias, sus perseguidores!
Corrie escribi: Y me pregunt, por primera vez, qu clase de persona era Betsie, esta hermana
ma... Por qu clase de senda transitaba ella mientras yo marchaba penosamente en aquel mundo de slidas
realidades? Corrie vea a Betsie transitando en un camino celestial mientras ella viva tan slo una vida
natural, sin poder ir ms all de la carne y la sangre. La verdad es, por supuesto, que tanto Betsie como Corrie
estaban recorriendo la senda de la paciencia, a pesar de la negacin de Corrie.
Las historia de los mrtires cristianos, al igual los de la antigedad como los de ahora, est llena de
ejemplos casi increbles de paciencia y longanimidad. Nos maravillamos, no slo porque fueron capaces de
soportar torturas extremas, sino tambin porque oraron por sus culpables agresores y asesinos.
La mayora de nosotros nunca hemos sido llamados a soportar dolor fsico por causa de Jess.
Nuestra paciencia se limita a cosas ms pequeas como humillaciones, insultos, ridculo, y crticas. De todos
modos, debemos dar gracias al Seor que nos tiene por dignos de sufrir de alguna manera por causa de Su
nombre.
El himnlogo Edward Denny (1796-1889) ensalza al longnimo Salvador con estas palabras:
Podrn Tus enemigos odiar y desechar,
Y Tus amigos infieles resultar;
Sigues sin cansarte an de perdonar,
Tu corazn tan slo pudo amar.
Notas
29
Grande es el Seor
He aqu, Dios es grande, y nosotros no le conocemos,
Ni se puede seguir la huella de sus aos.
Job 36:26
l hace grandes cosas, que nosotros no entendemos.
Job 37:5
Pregunto, cul es el pensamiento ms grande que pueda ocupar la mente humana? La contemplacin de
Dios. El intelecto humano no puede encontrar tema ms alto y digno que ste. No hay tema que se le
compare. Pensar en Dios es la mayor ocupacin, el ejercicio ms sublime de nuestras facultades mentales.
Cun agradecidos debemos estar de que Dios nos haya dado mentes capaces de considerar Su
conocimiento, santidad, amor, poder, y sabidura. Es cierto, vemos a travs de espejo, oscuramente. Pero no
importa! Sigue siendo un tremendo privilegio, el agrandar nuestras mentes al lmite contemplando Sus
atributos divinos.
Pienso a menudo en los grandes cientficos y filsofos del mundo, y en las tremendas cuestiones con
las que se han enfrentado. Pero muchos de ellos jams han luchado con la mayor cuestin de todas el Dios
eterno. Parece una enorme degradacin del intelecto humano, el vivir y morir sin siquiera pararse a pensar
con profundidad y seriedad en el Creador y Seor.
Habiendo pasado algn tiempo en la contemplacin de Dios, ahora debemos darnos cuenta de que el
asunto es demasiado grande para que nuestras mentes puedan asimilarlo completamente. Somos como nios
con sus pequeos cubos a la orilla del ocano. Podemos llenar los cubos, pero el ocano no disminuye. No
tiene por qu molestarnos el que no podamos entender por completo a Dios. Si pudisemos, seramos tan
grandes como l. Aun por toda la eternidad estaremos aprendiendo incesablemente las maravillas de Su
persona y obra. Novatian, un martir cristiano del Siglo III, escribi:
Dios es ms grande que la mente misma. Es imposible concebir Su grandeza. No, porque si
pudisemos llegar a concebir Su grandeza, l sera menor a la mente humana que pudo formar la
concepcin. l es ms grande que todo lenguaje, y no hay declaracin que pueda expresarle. De hecho,
si hubiese declaracin capaz de expresarle, l sera menor al lenguaje humano, que por medio de tal
declaracin pudiera haber comprendido y reunido lo que l es. Todos nuestros pensamientos acerca de
l sern menores que l, y lo ms alto que podamos pronunciar sern trivialidades al compararse con
l.
Ahora, resumiendo los atributos de Dios, pensemos en Su grandeza tal como es desplegada en la
Biblia. Al leer distintos pasajes de las Escrituras, nos daremos cuenta de que las palabras parecen ceder bajo
el peso de las ideas. El Espritu de Dios aprovecha el lenguaje humano para que podamos entender mejor.
Asigna forma y personalidad humana a Dios para que sea posible comprender mejor. Agota el vocabulario
para expresar lo inexpresable.
Vayamos en primer lugar a Job 26:14. En los versculos precedentes, Job ha dado una descripcin
maravillosa del Seor. Es uno de los retratos de Dios ms asombrosos del Antiguo Testamento, mostrando Su
sabidura y poder en la creacin. Cuando Job termina, dice:
He aqu, estas cosas son slo los bordes de sus caminos;
Y cun leve es el susurro que hemos odo de l!
Pero el trueno de su poder, quin lo puede comprender?
En otras palabras, Dios es tan grande, que nosotros tan slo vemos los bordes de Sus caminos y
omos slo un susurro de Su poder. Si los bordes son tan pavorosos, cul ser la plenitud? Y si el susurro es
tan ensordecedor, el trueno, cmo ser?
Llendo al Salmo 104:32, podemos captar algo ms de la grandeza de Dios. Dice as: l mira la
tierra, y ella tiembla; Toca los montes, y humean. Un vistazo de Dios puede provocar un terremoto, y Su
tacto puede causar erupciones volcnicas. Eso s que es poder! Una simple mirada del Todopoderoso hace
que los fundamentos de la tierra se sacudan con violencia, y el delicado toque de Su mano provoca al Vesubio
a vomitar toneladas de lava. Si impulsos tan pequeos causan tales cataclismos aplastantes, qu es lo que
producira si fuese desatado por completo el poder de Dios?
En el Salmo 113:6, leemos que Dios se humilla a mirar en el cielo y en la tierra. sta es una
manera preciosa de describir la trascendencia del Seor el hecho de que l es ms alto y que est ms all
de los lmites de nuestra experiencia o nuestro universo. Si nos pusisemos de puntillas, no podramos abarcar
las cosas que hay en el cielo. Lo que para nosotros es estirarnos enormemente, para Dios es inclinarse
enormemente. La mente humana no puede ni llegar a imaginarse cun exaltado es Dios sobre toda la
creacin.
El Salmo 147:4 dice: l cuenta el nmero de las estrellas; a todas ellas llama por sus nombres.
Aqu nos hallamos ante dos maravillas la habilidad de contar interminablemente sin quedarse sin nmeros,
y asignar millones de nombres sin duplicacin. Nosotros no sabemos cuntas estrellas hay y, aunque lo
supisemos, no hay palabras suficientes en nuestro vocabulario para expresar tales cantidades. El astrnomo
britnico Sir James Jeans dijo en cierta ocasin, que es muy probable que haya las mismas estrellas en los
cielos como arena hay en todas las costas del mundo. A la luz de esto, es interesante ver que, cuando Dios le
hizo a Abraham la promesa de su innumerable posteridad, le habl de estrellas y arena al mismo tiempo (Gn.
22:17). Al contar las estrellas, Dios se muestra a s mismo como un Dios de capacidad infinita. Y al darle un
nombre a cada una, se revela como un Dios de infinita variedad.
Por supuesto, l es el Dios del telescopio. Pero si nos fijamos en el versculo anterior, nos daremos
cuenta de que es tambin, de la misma manera, el Dios del microscopio: El sana a los quebrantados de
corazn, y venda sus heridas (Sal. 147:3). Aquel que conoce cada detalle de las expansiones celestes, est
vitalmente interesado en Sus dolientes criaturas. Tal preocupacin personal es impresionante al considerar la
partcula de polvo csmico que es nuetro planeta en el universo, y cun diminutos somos nosotros, aun en
comparacin con la tierra. Y aun as, el mismo Dios que cuenta las estrellas y da un nombre distinto a cada
una de ellas, tambin se inclina y se rebaja en gracia para sanar a los quebrantados de corazn, y para vendar
sus heridas.
El profeta Isaas declara: En el ao que muri el rey Uzas vi yo al Seor sentado sobre un trono
alto y sublime, y la orla de su manto llenaba el templo (6:1; BAS). La orla de su manto llenaba el templo!
Qu es lo que quiere decir esto? La orla es la parte del manto que queda detrs. Slo que aqu no se refiere a
una prenda fsica, sino a la gloria del Seor Su resplandor y excelencia moral. Imaginmonos por un
momento una boda en la abada de Westminster, donde el vestido nupcial es tan magnfico que su orla llena
toda la abada. Entonces traslademos la ilustracin al Seor y Su gloria. Si la orla de Su gloria llena el templo,
cmo ser el despliegue completo de Su gloria?
En Isaas 40 tenemos otra descripcin superlativa del Seor. Dios est reprendiendo a Su pueblo
porque se han convertido en unos idlatras. se es el peor y ltimo insulto darle la espalda a esta gloriosa
Persona que hemos estado describiendo, y adorar a imgenes de talla que representan a un hombre, o un ave,
una bestia o una serpiente. Cualquier otra persona hubiese destruido a la humanidad tiempo ha, pero el Seor
suplica a los hombres y mujeres con misericordia longnime:
Quin midi las aguas con el hueco de su mano
y los cielos con su palmo,
con tres dedos junt el polvo de la tierra,
y pes los montes con balanza
y con pesas los collados?
Quin ense al Espritu de Jehov,
o le aconsej ensendole?
A quin pidi consejo para ser avisado?
Quin le ense el camino del juicio,
o le ense ciencia,
o le mostr la senda de la prudencia?
He aqu que las naciones le son como la gota de agua que cae del cubo,
y como menudo polvo en las balanzas le son estimadas;
he aqu que hace desaparecer las islas como polvo.
Ni el Lbano bastar para el fuego,
ni todos sus animales para el sacrificio.
Como nada son todas las naciones delante de l;
y en su comparacin sern estimadas en menos que nada,
y que lo que no es (Is. 40:12-17).
Notemos lo que esto nos est diciendo acerca del Dios que hemos estado contemplando . l es tan
grande que mide las aguas en el hueco de Su mano los Ocanos, Atlntico, Pacfico, ndico, rtico y
Antrtico, y todos los mares, lagos, estanques y ros. l es tan grande que mide los cielos con Su palmo. Un
palmo es la distancia que hay entre la punta del dedo pulgar hasta la punta del dedo meique. El palmo de
Dios es capaz de abarcar los cielos. Puede juntar el polvo de la tierra con tres dedos. Puede pesar las
majestuosas montaas y los collados en Sus balanzas; para l, son insignificantes. Los imperios ms
poderosos del mundo equivalen a la ltima gota de agua que queda en un cubo sin ms importancia que el
polvo que pueda acumularse en la balanza del farmacutico. Si tuvisemos que amontonar todos los cedros
del Lbano para el fuego y todos sus animales para el sacrificio, ste sera completamente insuficiente para
tan grande Dios.
Nahum escribi:
Jehov es tardo para la ira y grande en poder,
y no tendr por inocente al culpable.
Jehov marcha en la tempestad y el torbellino,
y las nubes son el polvo de sus pies (1:3).
Piensa en esto! El tornado y la tormenta marchan sobre nosotros, pero Dios marcha en ellos. Para nosotros,
las nubes se asemejan a grandes Himalayas, pero l es tan alto y sublime que stas no son ms que el polvo
de Sus pies. Bien dijo William Cowper que l marcha en la tormenta y deja huellas en el mar. Los vientos
y las olas le obedecen.
Y despus, en el libro de Habacuc, tenemos otra gran visin de Dios en su esplendor nico e
incomparable:
Dios vendr de Temn,
La pregunta que nos queda es, si tal es Su poder escondido, qu ser de la plena revelacin del mismo?
Es importante que nuestros pensamientos de Dios sean sublimes. Si le reducimos a nuestro tamao,
nuestras vidas empobrecern a esa medida. Si nuestro Dios es tan pequeo, nunca nos levantaremos a la
grandeza en Su reino. Frederick William Faber (1814-1863) lo resume:
Oh, de qu modo, de Dios, el pensamiento, atrae, y aleja de la tierra el corazn,
Y los juegos y espectculos efmeros, y las risas disipadas, hace repugnar!
No es esto suficiente para salvar nuestra alma, y el fuego eterno soslayar;
En el corazn, de Dios el pensamiento, sublimes y mayores deseos despertar.
Nota
Conclusin:
Este Es Nuestro Dios
Por toda la eternidad, a Ti
Mi canto gozoso entonar;
Mas, oh! corta es la eternidad
Para toda Tu alabanza trovar!
Joseph Addison
Quedara incompleto cualquier libro que quisiramos escribir acerca de los atributos de Dios. El ordenador
descansar y la impresora quedar en silencio, pero apenas hemos empezado a tratar el tema. Es tan inmenso
que nunca se acabar en esta vida, y ni siquiera la eternidad bastar para explorar su altura, profundidad,
largura y anchura.
Podemos conocer a Dios tal como l se revela en la Biblia y en la persona de Cristo. Y an as, cun
poco sabemos realmente de l! Podemos verle a travs de espejo, oscuramente, pero nunca podremos llegar a
entenderle por completo. Comprenderle es algo que queda mucho ms all de la capacidad de los ngeles o
de los seres humanos.
Despus de haber rastreado el universo para encontrar superlativos con los cuales describirle,
regresamos confesando que no hemos dicho ni la ms mnima parte. Todos los vocabularios de todas las
lenguas fallan al contar Sus excelencias. John Darwell, el himnlogo ingls, estaba en lo cierto cuando dijo
que aunque nosotros llegsemos a reunir todos los nombres gloriosos de saber, amor, y poder que los
mortales jams llegasen a conocer, o que los ngeles llegasen a llevar jams, inferiores para hablar de Su
valor, e inadecuados son para mostrar al Salvador.
Tal como Dios es infinito, as son Sus atributos. Su santidad es absoluta. Su soberana es completa.
Su justicia es perfecta. l es completamente inmutable, totalmente fiel, e ilimitado en poder. Su conocimiento
es inagotable, y Su presencia no tiene lmites. Su sabidura sobrepasa toda medida, Su amor va ms all de lo
que se puede describir, y Su gracia es mayor que nuestra imaginacin. Su misericordia es incalculablemente
sublime, y Su ira es profunda, imposible de medir. Su bondad es un ocano sin costas, y Su longanimidad es
un cielo sin horizontes.
La existencia de Dios no tiene principio ni fin. No se lo debe a nadie ni nada fuera de l, y tampoco
depende de nadie ni de nada fuera de s mismo para Su bienestar o felicidad. Es completamente
incomprensible y supremamente transcendente. Y, qu ms podemos decir? l es mayor que la suma de
todos Sus atributos. Todos los atributos de Dios estn en perfecto equilibrio. Ninguno se ejerce a expensas del
otro, as como ninguno es mayor que otro. Nosotros podemos ser amables pero no justos del todo. Podemos
tener un gran conocimiento, pero no gran sabidura. Pero todas las caractersticas de Dios son perfectas, y
Bibliografa
Libros
Baxter, J. Sidlow. The Master Theme of the Bible: Grateful Studies in the Comprehensive Saviorhood of Our
Lord Jesus Christ. Weathon: Tyndale, 1973.
Blanchard, John, recopilador. Gathered Gold: A Treasury of Quotations for Christians. Welwyn, England:
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Brand, Dr. Paul, and Philip Yancey. Fearfully and Wonderfully Made. Grand Rapids: Zondervan, 1980.
Celebremos Su Gloria. Dallas: Celebremos/Libros Alianza, 1992
Chafer, Lewis Sperry. Teologa Sistemtica. Vol. 1. Dallas: Dallas Seminary Press, 1953.
Charnock, Stephen. The Existence and Attributes of God. 1969. Reimpresin. Minneapolis: Klock and Klock,
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