Apelación en Sociedad Civil Villa Las Palmas
Apelación en Sociedad Civil Villa Las Palmas
SOCIEDAD CIVIL
Tribunal: Cmara 3a de Apelaciones en lo Civil y Comercial de Crdoba
(C3aCivyComCordoba)
Fecha: 31/03/2009
Partes: Lpez, Hugo Enrique y otro c. Sociedad Civil - Villa Las Palmas
Publicado en: LLC2009 (agosto), 755
Cita Online: AR/JUR/3509/2009
Hechos:
Quienes sostuvieron ser accionistas de una sociedad civil constituida para la construccin de
viviendas, promovieron acciones tendientes al recupero de las sumas de dinero que aportaron
a tales fines, contra la sociedad civil y contra la administradora que a su vez era la promotora
de la obra comprometida. Tanto la sociedad civil como la administradora opusieron
excepcin de falta de accin invocando los trminos del contrato de sociedad que estableca
la prdida del aporte de capital, salvo el cumplimiento de algunos requisitos que no se
encontraban reunidos. La administradora, a su vez, opuso falta de legitimacin pasiva. En
primera instancia se hizo lugar a la demanda, mediante decisin que es confirmada en la
alzada.
Sumarios:
1. Si ha quedado demostrado que a travs de un contrato de sociedad civil se pretendi
encubrir un real contrato de venta de inmuebles por quien se asign el carcter de
administradora de la sociedad con amplsimas facultades, no pueden ser opuestas por el ente
social las clusulas impuestas en el contrato constitutivo por adhesin, por lo cual,
habindose resuelto el contrato de venta, no cabe ms que el reintegro de lo abonado hasta
dicha instancia.
2. Corresponde hacer lugar a la devolucin de los importes abonados por quienes, con la
intensin de acceder a una vivienda a pagar en cuotas, suscribieron un contrato de adhesin
que implic la constitucin de una sociedad, porque la persona jurdica nunca existi atento
la inexistencia de una voluntad asociativa, los socios ni se conocan y de los folletos de
oferta, compromisos suscriptos, el contrato social y el reglamento interno, se colige que la
signada administradora no era ms que la vendedora, promotora, constructora y financista de
la vivienda, quedando pues la situacin amparada por el artculo 37 de la ley de defensa del
consumidor que impone pautas de interpretacin y obligaciones a cargo del oferente.
Texto Completo:
2 Instancia. # Crdoba, marzo 31 de 2009.
1 Son procedentes los recursos de apelacin interpuestos por la demandada y la tercera
interesada? 2
Qu resolucin corresponde dictar?
1 cuestin. # La doctora Beatriz Mansilla de Mosquera dijo:
1.- Los Sres. Hugo Enrique Lpez y Clara Eladia Lescano de Lpez, demandaron a la
Sociedad Civil Villa Las Palmas, persiguiendo el cobro de la suma de $ 4.647,80 con ms
intereses legales desde la fecha de la demanda, sobre la base de la resolucin parcial del
contrato de sociedad civil acaecida a su respecto y en el entendimiento que las clusulas 14,
15, 16 17 y 18 del contrato constitutivo deben ser morigeradas, por haberse vulnerado la
buena fe contractual, la equidad y el equilibrio de partes. Requieren la citacin como tercera
interesada de la sociedad Rubn Diseos y Construcciones S.R.L., por ser la administradora
irrevocable de la sociedad y la promotora del emprendimiento que indica el objeto social de
la accionada. Al momento de contestar la demanda tanto la sociedad accionada como la
tercera, solicitaron el rechazo de la pretensin oponiendo excepcin de falta de accin, y la
con la exponente, existe una relacin que se sustenta en el mandato otorgado como
administradora de la sociedad, de manera que la resolucin contractual operada es una
cuestin entre la sociedad civil y los actores. Resalta que los aportes no ingresaron al
patrimonio de la administradora sino al de la Sociedad Civil Villa Las Palmas, lo que vuelve
inconsistente que se diga que el objeto de la accin -que no es otra cosa que el reintegro de
las cuotas aportadas-, sea comn a la tercera trada coactivamente al proceso, ya que para
devolver es condicin necesaria el ingreso al patrimonio del obligado.
Indica que los actores no solicitaron indemnizacin alguna por eventual dao que les pudiera
haber causado la administradora, por lo que tampoco se le puede ordenar pagar suma por tal
concepto. La segunda queja se dirige a la condena en costas, apreciando que ha sido injusta la
condena, producto de la confusin del a quo por lo que solicita que se revierta el decisorio en
este sentido. Por ltimo, marca como errores "in iudicando": que se considere que incumpli
con la obligacin de convocar a Asamblea de socios para fijar un valor de transferencia de las
cuotas aportadas por los actores cuando no existi de aqulla parte intimacin; que se diga
que la sociedad civil se reserv la facultad de decidir la transferencia de las cuotas del socio
excluido, siendo que la C. 14 utiliza la palabra "podr"; que el sentenciante no se pronuncie
sobre la morigeracin de determinadas clusulas del contrato; y, que se viole el principio de
sana crtica racional en la evaluacin de la prueba al haberse dado prioridad a la declaracin
de tres testigos frente a lo dicho por otro de ellos y lo expresado en el instrumento pblico en
lo que hace a la lectura de la totalidad del contenido, advirtiendo que lo que se hace constar
en el citado instrumento slo podra ser desestimado por un incidente de redargucin de
falsedad.
3.- Los recursos de apelacin no pueden ser admitidos sobre la base de los motivos que
pasar a exponer.
a.- En primer lugar, es de aclarar que las crticas que se sostienen en vicios de la sentencia
para acusar su nulidad, ningn sentido tiene que sean juzgada por la Cmara, ya que de todas
maneras se debe pronunciar sobre la justicia del decisorio.
En segundo trmino, encuentro preciso sealar, que siendo que el nudo central del conflicto
planteado en la causa radica en desentraar la verdadera relacin contractual que liga a los
actores con la accionada y con la tercera convocada coactivamente al proceso, es que por
razones metodolgicas analizar en forma conjunta las crticas que le son comunes a los
impugnantes, ms all de las particularidades que corresponder ponderar sobre la base del
inters defendido por cada uno de ellos.
b.- En otras oportunidades, en que se encontraba en discusin contratos de similares
caractersticas a la de autos, introduje en la reflexin, conceptos que estimo conveniente dejar
asentados de manera preliminar.
El Art. 1198 del C. Civil establece que los contratos deben celebrarse, interpretarse y
ejecutarse de buena fe, de acuerdo a lo que las partes entendieron o pudieron entender
obrando con cuidado y previsin. Para la doctrina, la norma citada, tanto en su redaccin
originaria como en la actual, es el nico texto que el Cdigo Civil dedica a la "interpretacin
del contrato". No hay otro en material civil; s existen preceptos en el Cdigo de Comercio
sobre interpretacin (arts. 218 y concs.), los que resultan aplicables en virtud de lo dispuesto
por el art. 16 (Mosset Iturraspe, Miguel A, Piedecasas, Cdigo Civil Comentado, Contratos
Parte General, pg. 391, Editorial Rubinzal Culzoni). Es corriente distinguir las normas que
tienden a investigar la (presumible) intencin comn concreta de las partes, de las que
tienden a eliminar dudas o ambigedades, siendo que al primer grupo pertenecen al art. 218
incs. 1, 2 y 4, haciendo referencia a criterios de interpretacin subjetiva.
El contrato consiste en un acuerdo sobre una declaracin de voluntad comn (art. 1137), por
lo que resulta fundamental investigar cul es la intencin comn. Dentro de este orden de
ideas, la propia conducta de las partes anterior, coetnea o posterior a la conclusin del
contrato y relacionada con l, puede ser en muchos casos una gua para establecer la
verdadera intencin, ya que todas ellas integran el contexto de situacin (Fontanarrosa,
Rodolfo, "Derecho Comercial Argentino, T. II, pg. 155 Editorial Vctor P. De Zavala).
Adems, puede ocurrir que existan casos en que lo escrito es insuficiente o que reflejen
aspectos diferentes a lo negociado. Cuando lo escrito es contradicho por otras fuentes como
el comportamiento, se advierte una tendencia de no atar al juez, y dejar solamente el criterio
de que debe interpretarse segn la comn intencin de las partes, con lo cual se deja abierta la
posibilidad de considerar que esa intencin comn se deduzca de materiales diferentes.
Siguiendo este razonamiento, indica Lorenzetti, que se critica habitualmente una
interpretacin ajustada a lo escrito cuando hay conductas claras que demuestran lo contrario,
y agrega, que en su funcin, es correcto sealar que la "intencin comn" no puede ser
solamente lo que consta en un papel. Afirma el citado jurista, que el comportamiento de las
partes anterior y posterior al acto, es "la mejor explicacin de la intencin de las partes al
tiempo de celebrar el contrato" (art. 218 inc. 4 CCom.) (Lorenzetti, Ricardo, L., "Tratado de
los Contratos" Parte General, pg. 467).
La interpretacin del contrato se completa con la aplicacin del principio de buena fe, el que
permite desentraar el sentido y alcance del negocio que se ha querido. La buena fe subjetiva
logra amparo cuando se protege a los contratantes que obran sobre la base de la confianza que
suscita un derecho aparente; cuando se ampara a quien no puede advertir un error no
reconocible; cuando, en fin, logra proteccin el contratante que se comporta de manera
normal o habitual, conforme a lo que es de prctica en el mercado (Mosset Iturraspe, ob. cit.
pg. 394).
c.- Desde la perspectiva indicada, es que advierto, que no podra ser ignorada, para arribar a
una solucin justa, la realidad del negocio que buscaban concretar los firmantes del contrato
de sociedad civil y a cuyas clusulas acuden la accionada y tercera para oponerse al reclamo.
Relatan los accionantes en el libelo introductorio del proceso, que previo a que se
constituyera formalmente la Sociedad Civil Villa Las Palmas, con el anhelo de acceder a su
vivienda familiar, concurrieron al domicilio de "Rubn Diseos y Construcciones SRL", por
ser la promotora de la construccin de un complejo habitacional. As es como con fecha
2/12/96 suscribieron un "compromiso de adhesin" en el que se obligaban a integrar una
sociedad civil por una vivienda en el plan que promoviera la citada sociedad (fs. 131). Con
fecha 8/07/00, fueron convocados a la Escribana de la Esc. Ada N. Larcher de Parizer para
suscribir el contrato constitutivo de la sociedad civil, y se dieron con dos o tres hojas de la
parte final del instrumento. Dos das despus, se les entreg una carpeta con el contenido
total del contrato, sin haber podido intervenir en su confeccin, ni discutir las clusulas que
identifican como leoninas, por su marcado perjuicio para los adherentes y en beneficio
exclusivo de la PROMOTORA, auto designada administradora con carcter irrevocable.
Aclaran que el animus societatis slo existi con miras a obtener la vivienda propia, pero que
debieron someterse a la figura legal que diseara enteramente la promotora. Indican que por
ficcin jurdica la sociedad civil Villa Las
Palmas es Rubn Diseos y Construcciones SRL, razn por la que destaca la necesidad de que
la ltima sea convocada en el carcter de tercera interesada. Sealan, que el capital social se
conformaba con los aportes mensuales que cada socio se obligaba a integrar, para la compra
del terreno y para la adquisicin de la vivienda.
A mi modo de ver, la supuesta expresin de voluntad dirigida a conformar una sociedad y
obligarse a la prestacin que surge del contrato social en calidad de "aporte", no refleja el
verdadero propsito contractual de los suscriptores, conforme los hechos que se desprenden
de los instrumentos escritos acompaados en la causa, como de las conductas desplegada por
la oferente del negocio y de los signados "socios". De los referidos elementos puede
extraerse, que en realidad lo que sucedi, es que los accionantes, atrados por la posibilidad
de adquirir la vivienda que les ofreca la promotora Rubn Diseos y Construcciones S.R.L,
anuncindose como constructora, financiadora y garante de las mismas (fs. 134/135), por el
precio que terminaba constituyendo su aporte en una sociedad civil, terminaron aceptando
adherirse al contrato que se le impona. Pese a lo que se expusiera en el instrumento
constitutivo, no se corrobora que hubiere existido un libre acuerdo de voluntades entre los
suscriptores, con la intencin de constituir una sociedad que, entre otras cosas, les implicaba
"asumir riesgos", tales como soportar "prdidas" conforme su participacin.
Advirtase que la promotora, a ms de ser la oferente del plan, es la redactora del contrato
social, circunstancia que puede extraerse de los testimonios coincidentes de los Sres. Alczar,
Tulin, Girn, (vide fs.
172, 174 y 177 respectivamente), como tambin puede inferirse, de las clusulas cuarta y
quinta del convenio de adhesin. Se aprecia as, que el contrato constitutivo de la sociedad
civil se conform con normas preestablecidas, a manera de adhesin, y que a la
administradora-promotora, se le otorgaban facultades que naturalmente corresponden al
rgano de gobierno de la sociedad.
Revela la realidad de la operatoria, los folletos adjuntados a fs. 133/135 de autos, de los que
se extrae, que la sociedad Rubn Diseo y Construcciones S.R.L., oferta en el carcter de
constructora, financiera y garante, de unidades habitacionales por la suma de $167
mensuales, mostrando un plano de localizacin y distintos modelos de inversin de acuerdo a
la extensin de la vivienda en los que se indica el valor de la cuota de adhesin y el del plan
de pago y entrega. Paso siguiente, el atrado por la propuesta, suscribe un documento que se
denomina "compromiso de adhesin" (vide fs. 131), que trata de un convenio celebrado entre
Rubn diseo & Construcciones S.R.L., (promotora) y el interesado (adherente), del que se
extrae que la entidad social mencionada promueve un plan de viviendas individuales a
construirse; que lograda la suscripcin de compromisos de integracin de cerca del 90% de
unidades o menos que la promotora considere suficiente, proceder a constituir la sociedad
civil. Los adherentes se obligan a integrar la sociedad civil Villa Las Palmas, por una
vivienda de dos dormitorios en dicho plan y a abonar a la "promotora", la suma de $ 200, con
vencimiento el da 2 de Diciembre de 1996 (coincidente con el da en que se suscribe el
compromiso), ms 15 cuotas mensuales de $ 263, en el domicilio de la promotora, en
concepto de cuota de aporte para la construccin de la vivienda suscripta. En el anverso, se
inserta en manuscrito por debajo de la suma de $ 200 "ms 15 ctas. De $ 167, ms 120 ctas.
de $ 263, ms 24 ctas. de $ 188. ". En la clusula quinta se agrega, que el concepto recibido
como gasto de adhesin ser devuelto en caso de no lograrse el cupo mnimo de adherentes
en un plazo de 180 das, y que, si el adherente desista del compromiso de integracin
perdera los montos aportados que quedaran de propiedad de la co-contratante en concepto
de indemnizacin por daos y perjuicios (Rubn Diseo y Construcciones S.R.L.).
Como puede apreciarse, si bien en la adhesin se haca mencin de la posible concrecin de
un plan de vivienda a travs de la conformacin de una sociedad civil, lo concreto es que la
empresa convocante ofreca determinados tipos de viviendas, fijando los precios para su
adquisicin, la modalidad de la operatoria, y ms an, cobr la cuota inicial como las
subsiguientes, antes que se conformara la sociedad civil. Esta ltima circunstancia evidencia
que, en realidad, lo que la oferente reciba, era el precio de la vivienda que ofertara, y que
luego de constituida la sociedad, figura como aporte de capital. Los recibos adjuntados en la
causa, dan cuenta que la promotora cobr las cuotas por las que se obligaron los actores por
cerca de siete meses sin que se encontrara constituida la sociedad demandada, y si bien se
ocupa de aclarar en los recibos que acta por cuenta y orden de Sociedad Civil Las Palmas
(fs. 42/52), lo cierto es que por esos meses el mencionado ente, no exista. Resulta tambin un
indicio clarificante de la realidad del negocio que quisieron celebrar los accionantes, los
recibos que emita Rubn Diseos y Construcciones S.R.L. (fs. 45/51 y 128/130), a los fines
de instrumentar la recepcin del pago de las cuotas convenidas con los adquirentes de la
vivienda. Ello as, porque aparecen encabezando el documento el membrete de la
administradora conteniendo datos que le pertenecen, tales como, fecha de inicio de actividad,
nmero de CUIT y de ingresos brutos, mientras que se encuentra inserto en letra pequea y al
costado inferior izquierda de aquella, el texto que indica que el cobro se realiza por cuenta y
orden de Las Palmas Sociedad Civil. Lo apuntado no es un dato menor, destaca lo
incomprensible de que la administradora extienda recibos relacionados con el aporte de
capital de la sociedad civil, valindose de instrumentos que parecen pertenecer a su
contabilidad, ya que ninguna dato aportan de su representada. De tratarse realmente de
aportes sociales, no hay dudas, en que deben ser emitidos en instrumentos que pertenezcan a
la administrada.
Otro dato a tener en cuenta, es que en la clusula quinta del compromiso de adhesin, se regla
que para el caso de que los adherentes desistiesen del compromiso de integracin o no
concurrieran a suscribir la escritura de constitucin de la sociedad civil, pierden los montos
aportados que quedan en propiedad de la co-contratante en concepto de indemnizacin por
daos y perjuicios. La co-contratante en aquel convenio no es otra persona que la promotora
oferente de las viviendas, lo que se traduce en la vendedora de las viviendas, y tanto es as,
que en la clusula penal asume la posicin de parte contractual daada a causa del
incumplimiento del adquirente. Esta circunstancia, sumada a lo hasta aqu analizado, resalta
la inconsistencia de la resistencia de la promotora para participar en la causa como tercera
interesada, siendo que ha quedado develado que es la verdadera persona con la que se
concert la adquisicin de la vivienda, amn que en lo formal, qued desdibujado con el
contrato de sociedad civil que se les impuso a los adquirentes.
A mi juicio, no queda ms que afirmar a modo de colofn, que la signada administradora no
era ms que la vendedora, promotora, constructora y financista de la vivienda, y que los
"titulados socios" la adquiran obligndose al pago de cuotas mensuales conforme al plan
optado, a las que se le dio la forma de cuotas sociales de una sociedad civil, que ms all de
su formal constitucin, nunca existi.
d.- La conclusin expuesta recibe mayor respaldo al contemplar las clusulas que rigen el
contrato constitutivo de la sociedad civil accionante. La administradora se reserva absolutos
poderes, tanto que no slo administra sino que termina asumiendo el gobierno de la sociedad
y los supuestos socios, ajenos a esta construccin jurdica, slo son tenidos en cuenta en la
responsabilidad econmica que asumen y como beneficiarios eventuales de una vivienda,
cuyo costo termina quedando sujeto a las directivas del rgano de administracin, que en la
realidad del negocio, como lo vengo anunciando, no es ms que la vendedora de aquello que
se est adquiriendo en cuotas.
Situados en la lectura del contrato social, comencemos con las clusulas relativas al capital
(quinta y sptima), donde se dice que ser formado por aportes que los socios integrarn en
proporcin con su participacin, por cuotas de capital cuyo nmero ser variable segn el
costo que demande la ejecucin de la obra. Es decir, no se sabe cunto es el capital social, ni
la cantidad de cuotas en la que quedar representado, y se le otorga al administrador la
posibilidad de aumentar el aporte cuando las circunstancias lo hicieran aconsejable. Se regla
que los socios integrarn de acuerdo a su participacin, por lo que debe plantearse cmo se
establece la participacin de cada socio?; tal vez recurriendo a la clusula tercera en la que se
hace referencia al proyecto de construccin de viviendas indicando un precio aproximado, no
definitivo, de un primer plan y la forma de pago, quedando la administradora facultada para
modificar o reformar en el proyecto u obra, entre otras, por razones de orden tcnico o de
cualquier naturaleza, que se consideran aceptadas en forma irrevocable por los socios,
agregando incluso, que tal modificacin no alterara lo pactado en el acuerdo, a "excepcin"
del reajuste de costos en el aporte de capital social que pudiera corresponder. En
adjudicatario, por el saldo de cuotas de aportes no obladas, deba constituir sobre las unidades
adquiridas, hipoteca en primer grado a favor de Rubn Diseos y Construcciones S.R.L., la
que se cancelara de cumplimentarse todas las obligaciones a cargo de los socios (vide c. 23).
A su vez, en la c. 7 del estatuto del Reglamente Interno se expresa que abonado el importe
total de la vivienda el titular adjudicado podr solicitar la cancelacin de la hipoteca. Los
citados dispositivos no hacen ms que reflejar que la deuda de los "adquirentes socios", es
con la administradora, lo que lleva a dejar inserto en el contrato que deba constituirse
hipoteca a su favor por los saldos subsistentes luego de otorgarse la escritura.
4.- Consecuentemente, y como lo vengo afirmando desde un inicio, la Sociedad civil Las
Palmas en realidad no existe como tal. Los que constan como emisores de una voluntad
asociativa, nunca pretendieron conformar aqulla sino que su real voluntad estaba dirigida a
la compra de la vivienda. La mentada sociedad civil no es ms que una armadura bajo la cual
se esconde una compraventa, siendo las personas a las que se les adjudic el ropaje de socios
en realidad compradores de una vivienda, y sta fue la verdadera intencin que los llev a
suscribir el contrato que se le presentaba. En el otro extremo de la operacin, su vendedora, la
persona jurdica que convoc a aqullos tras la oferta que da cuenta el folleto de fs. 184/185,
propietaria del inmueble sobre el que se construiran aqullas viviendas, financista,
constructora y administradora de la obra a realizarse.
Insisto, cabe reconocer que los que aparecen conformando una sociedad civil en el contrato
constitutivo que oponen la demandada y tercera interesada, no tuvieron la voluntad de aunar
esfuerzos con personas que ni siquiera conocan para conformar una sociedad, sino que, se
disponan a adquirir la vivienda que se les ofreca en cuotas mensuales, con un costo
supuestamente determinado, y que, a causa de la suma de factores antes descriptos,
terminaron atrapados -previa suscripcin de solicitud de adhesin a un plan determinado de
vivienda- en la apariencia del carcter de socios de una sociedad, dominada en todos sus
aspectos por la sociedad oferente de las viviendas.
Adems, puede advertirse claramente de lo reseado que el contrato social suscripto funcion
como contrato de adhesin, siendo que caracteriza a aqul que la redaccin de sus clusulas
corresponde a una sola de las partes, mientras que la otra se limita a aceptarlas o rechazarlas
sin poder modificarlas. Los interesados en las viviendas que ofreca la sociedad Rubn
Diseos y Construcciones S.R.L., terminaron suscribiendo el instrumento se le presentaba
para formalizar su intencin y anhelo de compra su vivienda. Tambin aparece evidente que
la oferente no poda desconocer la verdadera voluntad de los suscriptores, al tratarse de la
hacedora de toda la instrumentacin del negocio: Vase: venda el terreno donde se
construiran las casas, constitua la sociedad, lograba las "adhesiones" y administraba el
funcionamiento completo de esta operatoria.
Los hechos sealados evidencian que los adquirentes de las viviendas, demandantes en autos,
se encuentran encerrados en los trminos de un contrato que los posiciona como socios de
una sociedad que no fue su voluntad conformar, ni conocan sus integrantes, siendo que su
nico objetivo era la compra de las unidades habitacionales que ofreca la administradora de
la accionante.
5.- Cabe a la juzgadora, "iura novit curia", aplicar las directivas que emanan de la Ley de
Defensa del Consumidor, en funcin de que el caso bajo anlisis encuadra en el artculo que
define su objeto (art. 1 inc. 3), por encontrarse vigente al momento de acaecer las
circunstancias que llevaron a los accionados a suscribir un contrato impuesto a manera de
adhesin.
La referida legislacin ha venido a enriquecer el contenido del negocio, y sostenido en la
buena fe origina deberes de conducta como el que hace a la informacin en las etapas de
negociacin, diligencia y atencin, seguridad, y conservacin. Los hechos acreditados,
importan una situacin prevista en el ltimo prrafo del art. 37 de la L.D.C., puesto que luce a
ojos vista de las constancias documentales referidas en el anlisis efectuado, que la sociedad
Rubn Diseos & Construcciones S.R.L., en calidad de oferente y promotora, no se ha
conducido con la buena fe que exige la ley, dirigiendo ofertas al pblico en general a los fines
de que haga suya una vivienda, a un precio supuestamente determinado, para luego terminar
instrumentando el negocio con los que se interesaron en la propuesta de la vivienda
prometida, a travs de un contrato social en el cual pasaba la oferente a ser administradora de
una sociedad, en la que ninguna responsabilidad, salvo la administracin, le caba con
relacin a las viviendas comprometidas, transformando el precio de la vivienda en aporte de
capital sujeto a modificaciones sometidas al arbitrio de la oferente, todo lo cual denota lo
alejado que se encuentra lo suscripto de lo propuesto inicialmente en la publicidad. En el
folleto publicitario se llama a adquirir la casa, surgiendo como constructora, financiadora y
garante la oferente Rubin Diseos & Construcciones S.R.L. Y si bien se menciona la
necesidad de conformar una sociedad civil nada se explica con relacin a las clusulas que la
integraran.
El contrato social en cuestin fue utilizado como contrato de adhesin, redactado
unilateralmente por la promotora-administradora-vendedora, sin que los adquirentes tuvieran
posibilidad de revisar su contenido o bien perdan lo aportado conforme el convenio de
compromiso, lo que refleja el desnivel en el negocio, por cuanto slo bajo esa forma se poda
acceder a la vivienda que se le ofreca para no perder lo pagado. Esta situacin es
contemplada tambin por la L.D.C. en su art. 38, con la finalidad de proteger al consumidor
de una realidad innegable: existe una gran masa -la inmensa mayora de personas- que al
realizar las operaciones normales de la vida diaria, referidas principalmente a la adquisicin
de bienes y servicios, cuya posicin frente al ente o empresa organizados no se encuentra en
situacin de igualdad ni de equilibrio. Messineo explica, que el contrato por adhesin existe
debido a una situacin inicial de disparidad entre las partes; una, dotada de una particular
fuerza contractual, impone su esquema a la otra, en el sentido de "lo tomas o lo dejas", sin
otra posibilidad para sta que aceptarlo tal cual o rechazarlo (citado por Farina Juan M.,
"Defensa del Consumidor y del Usuario", pg. 378, Editorial Astrea, Segunda Edicin).
6.- Los hechos corroborados, son en definitiva, lo que han sealado los accionantes en su
exposicin, aun cuando se asignen el ttulo de socios y se hable de aportes en vez de precio,
justificado en el ropaje en que quedaron entrampados.
Por ende, mal puede la sociedad Rubn Diseos y Construcciones S.R.L., alegar ausencia de
legitimacin pasiva para ser convocada en la causa. Slo bajo el velo de la apariencia podra
alegar que su gestin se ha limitado a la labor de administradora de la sociedad, siendo que ha
quedado evidenciado, que fue la promotora y vendedora de las viviendas ofrecidas, posicin
que revela su responsabilidad por las consecuencias derivadas de la resolucin contractual,
habiendo implicado esta ltima, ms que una desvinculacin con la supuesta sociedad, el
haber dejado sin efecto la adquisicin de la vivienda, lo que conlleva el derecho a que le sea
devuelto lo que hubieren abonado por dicho concepto.
Tampoco resulta admisible la distincin patrimonial sobre la que pretende desconocer
legitimacin pasiva la llamada como tercera, desde que como qued fijado en el anlisis
efectuado en los considerandos precedentes, parte de las cuotas ingresaron a su patrimonio, al
haber sido abonadas antes de la constitucin del ente social, y el resto no puede afirmarse que
formen parte de un patrimonio social, puesto que son ingresos de los que dispone en forma
absoluta la administradora, conforme las omnmodas facultades que le reconoce el contrato,
las que revelan que en definitiva, no es mas que la real receptora de los fondos que destina a
cobrar "su comisin" (ganancia por el negocio) y al desarrollo del emprendimiento
comprometido, en los que la sociedad creada a modo de ficcin, no tiene ninguna injerencia.
Por otra parte, el hecho nuevo denunciado no la exime de responsabilidad en su calidad de
promotora, oferente y vendedora. En efecto, la renuncia como administradora de una
sociedad civil, que no es ms que una ficcin jurdica que sirvi de cobertura al verdadero
negocio concertado con los demandantes, ninguna incidencia trae a la cuestin de fondo,
porque no cambia la relacin contractual que la liga a los demandantes de acuerdo a la
conclusin ut-supra arribada.
7.- Desde las perspectivas indicada, vale analizar si resulta justa la condena dispuesta por el a
quo, reconociendo derecho a los accionantes a que le sean restituida la suma entregada para la
adquisicin de la vivienda, llamadas aportes, al conformarse el ente social demandado.
La resolucin contractual, es un hecho admitido por la demandada y tercera, como tambin
los aportes efectivizados por los demandantes, siendo que la queja radica en que, a su
entender, el sentenciante debi admitir la ausencia de accin que opuso, porque no haban
sido respetados los pasos impuestos en el contrato social para la devolucin de lo aportado.
Pero, en funcin a todo lo que vengo analizando desde un inicio, mal se le podra oponer al
los accionantes las clusulas del contrato que dispone la constitucin de un ente social bajo
adhesin, si en definitiva lo que all figura como convenido no es mas que una vestimenta
con la que se cubre un verdadero contrato de venta y que el ente social no funciona como tal.
Sin perjuicio de lo apuntado, an si fuera cierta la sociedad que se invoca, encuentro que todo
lo reglado en el contrato constitutivo revela un verdadero abuso a favor de la administradora
en detrimento de los socios, llegando a reconocerle facultades absolutas e incluso de
naturaleza dispositiva. Este abuso se refleja en las clusulas que hacen a la conducta que debe
desplegar el socio saliente para recuperar lo aportado, llegando al silencio para el caso que las
gestiones que se le imponen no arribaran a resultados positivos. Menos puede aceptarse la
pretensin de la demandada que por ausencia de clusula expresa se entendiese que el
saliente para recuperar su aporte debiera esperar a la liquidacin del ente. Ni siquiera en una
cooperativa, ente que se caracteriza por la cooperacin para satisfacer las necesidades
colectivas de sus asociados, se autoriza semejante solucin para estos casos.
De todas maneras, y como lo afirmara inicialmente, no puede ser opuestas por el ente social
las clusulas impuestas en el contrato constitutivo por adhesin, siendo que ha quedado
develado que a travs de aqul se pretende encubrir un real contrato de venta. Por ende,
resuelto el contrato de venta, no cabe ms que el reintegro de lo abonado hasta dicha
instancia, siendo responsabilidad de la accionada, que se identifica con la tercera responsable
de la venta.
En nada obsta a la solucin anunciada que el contrato se encuentre formalizado en Escritura
Pblica, porque la inoponibilidad de lo all escrito nada tiene que ver con la redargucin de
falsedad a la que alude la apelante, accin que procede para atacar la veracidad de lo inserto
en el instrumento, mientras que lo que aqu se dice, es que la realidad contractual es otra.
La tacha de la demandada en lo que hace a la cuanta de la condena tampoco puede prosperar,
porque los aportes efectuados se identifican con el precio de la vivienda, de lo que se infiere
que ante la resolucin contractual corresponde restituir a los socios salientes adquirentes, lo
que hubieren abonado sin que exista justificativo para que le sea restado el porcentaje
destinado a pagar los servicios de la administradora, promotora, vendedora.
Conforme las conclusiones arribadas, deviene improcedente tambin la critica que dirigiera la
tercera en lo que hace a la condena en costas, ya que no ha logrado revertir el carcter de
vencida que la lleva al deber de tener que responder por aquellas (art. 130 del CPC).
Consecuentemente, voto por la negativa.
El doctor Julio L. Fontaine dijo:
Adhiero al voto de la Dra. Beatriz Mansilla de Mosquera.
El doctor Guillermo E. Barrera Buteler dijo:
Adhiero a las consideraciones manifestadas por la Sra. Vocal del primer voto.
2 cuestin. # La doctora Beatriz Mansilla de Mosquera dijo:
Mara Anglica Fracchia, quien apareca como titular de 99.999 cuotas, representativas del
99,9999% del capital social, y la abogada Ana Elisabeth Corrarello, como titular de 1 sola
cuota social, representativa del 0,0001 del capital referido.
Destac que la apoderada de la sociedad reconoci que la misma constitua un
emprendimiento inmobiliario unipersonal de la socia Fracchia, quien recurri a esta va como
nico modo de obtener el beneficio de la limitacin de responsabilidad por los riesgos que
supone el negocio.
Sostuvo a continuacin que el requisito de la pluralidad de socios previsto por la ley 19.550
no constitua una exigencia meramente formal, sino sustancial; que el mismo ordenamiento
impone la obligacin a los socios de realizar efectivos aportes a la sociedad, que deben ser
reales y serios; y que ello exclua la admisibilidad del aporte de solo un peso.
Rechaz la posibilidad de recurrir al llamado "negocio jurdico indirecto" en la constitucin
de sociedades annimas con el fin de limitar la responsabilidad de sus integrantes; y concluy
que la constituida en el caso era una sociedad simulada, que nada tiene de tal; que la
simulacin deba considerarse absoluta e ilegtima; y que la aceptacin de la sociedad
unipersonal en otros pases no poda conducir a la tcita derogacin de previsiones legales
que exigen la pluralidad de integrantes como requisito de existencia de toda sociedad.
3. Contra dicha resolucin se alza la presentante de fs. 31/5, persiguiendo su revocacin a
tenor de los agravios de que da cuenta dicha pieza.
Arguye que la sociedad unipersonal y la limitacin de responsabilidad del empresario
individual constituyen fenmenos ya incorporados a la realidad econmica imperante en el
mercado; que la costumbre es la primera inspiradora del derecho mercantil y no debe ser
soslayada; que la constitucin de la sociedad responda a un negocio jurdico indirecto que no
contrariaba la legislacin vigente; que no poda presumirse la existencia de simulacin y que,
en todo caso, la misma resultaba lcita para, finalmente, cuestionar las facultades de la
Inspeccin General de Justicia para dictar la resolucin atacada.
4. La Representante del Ministerio Pblico ante esta Cmara postula la desestimacin de los
agravios mediante el dictamen que obra precedentemente.
5. Comparte la Sala los fundamentos expuestos por el Ministerio Pblico Fiscal en el
dictamen que antecede, en orden al ejercicio del control de legalidad del acto constitutivo de
la sociedad cuya inscripcin se persigue.
Ello por cuanto, en el caso particular, el mismo se ha ejercido dentro del mbito de las
facultades legalmente atribuidas a la Inspeccin General de Justicia como rgano
administrativo a cargo de aqul (cfr. arts. 4 y 6 de la ley 22.315; 5 y 6 LSC; y 36, inc. 3
Ccom.).
Esta funcin no debe considerarse acotada al examen de la regularidad formal de los
requisitos de constitucin de una sociedad, pues abarca el control de legalidad sustancial o de
los requisitos de fondo
del negocio constitutivo ms all de las formas documentales exteriores (cfr. dictamen del
Fiscal de Cmara Dr. Di Iorio y pronunciamiento concordante de la CNCom. Sala C, in re
"Macoa S.A. y otras", LL 1979-C-285 y ss.; d., Butty, "Acerca del Control Estatal sobre las
Sociedades Comerciales", Suplemento Especial La Ley, abril de 2005, p. 173).
Siempre, claro est, en el marco del sistema normativo o reglamentario adoptado en la
materia, que no se advierte exorbitado en el caso.
6. Expuesto lo anterior, resulta incontrovertible que el ordenamiento jurdico vigente en
nuestro pas exige la pluralidad de socios -"dos o ms personas"- para la constitucin de
sociedades comerciales o civiles (cfr. art. 1 LSC y art. 1648 Cciv).
Tambin lo es que esta pluralidad debe mantenerse durante toda la existencia del ente puesto
que, en caso de reduccin a uno del nmero de sus integrantes con posterioridad a la
sociedad simulada, lo que la convierte en ilcita (arg. C.S.J.N., 3/4/80, diario ED 27/8/90,
citado por Gagliardo, op.cit.).
La propia "causa simulandi" resulta pues contraria al ordenamiento jurdico positivo vigente
y sus efectos, potencialmente perjudiciales para terceros, por lo que el acto debe considerarse
"reprobado por la ley" (cfr. CCiv:957).
Tal parece haber sido la conclusin de la Sala A del cuerpo al confirmar la declaracin de
nulidad del acto constitutivo de cierta sociedad por simulacin ilcita y padecer como vicio
intrnseco la infraccin a la pluralidad de sujetos exigida por la ley de sociedades comerciales
(v. "D'Angelo, Ada S. c/Ada S. Fernndez de D'Angelo y otros", del 4/10/84, ED 111:684 y
ss.).
Y que no se diga que la cuestin encuentra adecuada respuesta en el rgimen de
responsabilidad del socio aparente -LSC:34- o en la inoponibilidad de la personalidad jurdica
-LSC:54, 3er.prr.- o en otros institutos, por cuanto los mismos aparecen reservados para una
eventualidad ulterior y su procedencia no resulta excluyente de la solucin adoptada en el
caso, que se ajusta estrictamente a la deteccin de los vicios apuntados durante el iter
constitutivo.
11. No ignora este Tribunal la existencia de mltiples manifestaciones en el derecho
comparado que admiten expresamente la constitucin de sociedades unipersonales e, incluso,
reiterados proyectos de reforma de la legislacin societaria nacional en este mismo sentido.
Al margen de ello, lo cierto es que tales regmenes suelen contemplar la regulacin de los
recaudos de procedencia de la unipersonalidad; as como reglas especficas para el
funcionamiento de estas sociedades y soluciones correctivas de su infraccin u otras
previsiones en materia de responsabilidad (v. voto del Dr.
Anaya, citado "ut supra") y que el ordenamiento jurdico positivo actualmente vigente en la
Repblica, malgrado los intentos de reforma referidos, resulta contrario a la constitucin de
sociedades unipersonales.
12. Tampoco ignora la Sala la existencia de doctrina autorizada que preconiza la aplicacin
del concepto del negocio jurdico indirecto e incluso, del negocio fiduciario en la constitucin
de sociedades unimembres o con un solo socio real (v. Garrigues, "Negocios Fiduciarios en el
Derecho Mercantil", Ed. Civitas, p. 49 y ss., con cita de Ascarelli, "Il negocio indiretto e le
societ comerciali", en Studi di Diritto commerciale en onore de Cesare Vivante, T. I, p.68; y
en nuestro pas, Yadarola, "El negocio indirecto y la sociedad annima con un solo
accionista", en Homenaje a Yadarola, T. II, p. 371).
El negocio indirecto aludido puede concebirse en trminos generales como aqul en el que
para la consecucin de un fin, se hace uso de una va oblicua o transversal (cfr. Cariota
Ferrara, "El Negocio Jurdico", Ed. Aguilar, p. 212), pero el mismo exige como presupuesto
un negocio causal tpico, realmente querido por las partes, an cuando persiga fines diversos
de aqul, y este recaudo difcilmente puede considerarse satisfecho ante la propia ausencia
gentica de voluntad de asociarse y de participar en un emprendimiento comn (cfr.
Dominedo, "Le anonime apparenti", referido por Garrigues en op. cit.).
Al margen de lo anterior, lo cierto es que la validez del negocio indirecto, que supone una
discordancia entre la causa final prevista por el ordenamiento y la perseguida por las partes,
tambin se encuentra sujeta a que esta ltima merezca el reconocimiento y la tutela del
ordenamiento jurdico (cfr. Rivera, "Instituciones de Derecho Civil", Parte General, T. II, p.
611/2, Ed. Abeledo Perrot), lo que no ocurre en el caso por mediar apartamiento inequvoco
de la legislacin actualmente vigente.
Ntese que incluso quienes admiten esta calificacin jurdica alertan sobre la posibilidad de
que el negocio fiduciario constituya un fraude a la ley (v. Garrigues, op. cit., p. 72 y ss.) o
directamente concluyen que este negocio indirecto resulta inconciliable con nuestro rgimen
societario vigente (v. Gagliardo, op. cit., p. 77).
Asimismo, cabe tener por acreditado que el inmueble no es utilizado por Yosemite S.A.
para su actividad empresaria, sino que se encuentra destinado a vivienda de la Sra. Rossi. En
ese sentido, cabe sealar que el testigo antes mencionado declar que en dicho inmueble
nunca hubo una oficina de Yosemite S.A. (v. fs. 152, respuestas 4 y 5) y adems expres que
nunca recibi correspondencia dirigida a dicha sociedad, sino nicamente a nombre de la Sra.
Rossi (v. fs. 152 respuesta a las preguntas 7 y 8).
Lo expresado por dicho testigo es coincidente con lo informado por la administradora del
consorcio del edificio, Mara Siverino, quien expres que las expensas del departamento las
abona la codemandada Rossi, asimismo expres que no le consta que en el inmueble se
realicen operaciones vinculadas con el giro comercial de Yosemite S.A. y que el reglamento
de copropiedad del edificio prohbe la instalacin de oficinas (v. fs. 393).
IV. Por su parte, las demandadas no produjeron probanzas que desvirten dichas
conclusiones, pues las ofrecidas fueron tenidas por desistidas o declaradas negligentes en la
produccin de las pruebas que ofrecieron a tal efecto (v. informe de fs. 372/373). Entre dichas
probanzas se encontraba una prueba informativa ofrecida por Yosemite S.A. a efectos de
determinar el origen de los fondos con los que la sociedad adquiri el inmueble (v. fs. 226
vta.); sin embargo, ese aspecto de la controversia no pudo ser esclarecido en virtud del
desinters evidenciado por la sociedad demandada en la produccin de la prueba en cuestin.
A lo que corresponde agregar que Yosemite S.A. omiti poner a disposicin del experto
contable sus libros de comercio en tiempo oportuno, a fin de que pudieran ser evacuados los
puntos de pericia propuestos por los demandantes, lo que impidi la realizacin del peritaje
respectivo. Dicha actitud omisiva debe ser evaluada en esta oportunidad como una
presuncin en su contra (cfr. art. 388, Cd. Procesal; v. fs. 406, 409, 412 y 422/424).
Especialmente, toda vez que la circunstancia de no poder contar con los libros de la sociedad
demandada no permiti que el experto contable se expidiera sobre aquellos puntos dirigidos a
determinar la actividad econmica que desarrollara la sociedad y los ingresos que habra
obtenido.
Con tales elementos de juicio, cabe concluir que el inmueble objeto de autos no ha sido
destinado al giro empresarial de Yosemite S.A., sino que desde su adquisicin por dicha
sociedad fue utilizado por la Sra. Rossi y su familia como residencia habitual. En
consecuencia, resulta evidente el fin extrasocietario dado al inmueble, pues est destinado a
la satisfaccin del inters personal de Mara Teresa Rossi.
V. En un caso anlogo al de autos, sta Sala, en voto del doctor Di Tella, consider
aplicable el instituto de la inoponibilidad de la personalidad previsto por el art. 54, 3er.
prrafo, de la ley 19.550, en cuanto establece que "la actuacin de la sociedad que encubra la
consecucin de fines extrasocietarios (...) se imputar directamente a los socios o controlantes
que la hicieron posible, quienes respondern solidaria e ilimitadamente por los perjuicios
causados" (v. "Ferrari Vasco c. Arlinton S.A.", del 10.5.95, La Ley, 1996-B-599).
En efecto, la norma antes transcripta autoriza a imputar un derecho en el caso, la
propiedad de un inmueble a un socio o controlante de modo que permita satisfacer al
tercero su derecho contra ese socio o controlante. En otras palabras, la titularidad de un bien
se declara inoponible a un tercero, quien puede hacerla imputar al socio o controlante (cfr.
Manvil, Rafael M., "Grupos de sociedades en el derecho comparado", ed. Abeledo Perrot,
Bs. As. 1998, pgs. 1012/3).
Se ha sostenido que la nocin de fines "extrasocietarios" debe obtenerse en contraposicin
a la de fines "societarios", que son aquellos vinculados con la produccin o intercambio de
bienes o servicios a la que debe aplicarse el capital social (cfr. art. 1, ley 19.550), es decir, los
fines que se refieren al carcter esencialmente empresario de la sociedad comercial (v.
Halpern-Butty, "Curso de derecho comercial", ed. Desalma, Bs. As., 2000, vol. 1 pgs.
Por los fundamentos del acuerdo que antecede: se recova la sentencia de fs. 512/516 y, en
consecuencia, se hace lugar a la demanda con los alcances indicados en el considerando VII,
con costas (arts. 68 y 279, Cd. Procesal).
El doctor Di Tella no interviene en el presente acuerdo por encontrarse en uso de licencia
(art. 109 R.J.N.). Jos L. Monti. Bindo B. Caviglione Fraga.
36 y 37 de la ley 24.522.
6. A diferencia de lo que acontece con las obligaciones solidarias, cuando una de las deudas
concurrentes se extingue de manera insatisfactoria para el acreedor, las dems deudas no se
alteran, y desde el punto de vista de los deudores, la cosa juzgada emergente de un juicio
seguido contra el deudor no afecta a los dems.
7. Toda vez que el juez interviniente en el concurso de uno de los socios de una sociedad de
hecho, dispuso la pesificacin de la suma adeudada, resulta improcedente modificar el
criterio pesificador al resolver la demanda promovida contra el otro socio, ello atento la
autoridad de la cosa juzgada que importa la verificacin del crdito. (Del voto en disidencia
parcial de la Dra. Prez Pardo)
Texto Completo: 2 Instancia. Buenos Aires, noviembre de 2009.
La Dra. Prez Pardo dijo:
I.- Contra el decisorio de fs. 485/496, fund su recurso la demandada a fs. 514/526,
contestado a fs. 528/533.
El fallo hizo lugar a la demanda incoada condenando a la arquitecta Stella Maris Dillon a
devolver al actor la suma de U$S100.000 de la siguiente forma: 50.000 en dlares
estadounidenses, y el remanente, pesificado segn la teora del esfuerzo compartido;
debindose descontar los importes que hubiesen sido percibidos en el concurso de su cnyuge
arq. Terzaghi. Rechaz la excepcin de falta de legitimacin pasiva opuesta.
En este instancia la demandada se agravia por considerar que la sentencia recurrida resulta
arbitraria a rechazar todos argumentos expuestos al contestar la demanda y fundar la falta de
legitimacin; porque no se indicaron los presupuestos fcticos y jurdicos que permitiran
atribuirle responsabilidad; porque con anterioridad al inicio de este proceso no fue requerida
ni intimada por Largua a cumplir prestaciones derivadas del mismo. Niega ser socia e
integrante de una sociedad de hecho con su cnyuge, sosteniendo que entre cnyuges slo
puedan integrar sociedades por acciones o de responsabilidad limitada; refiere que no se
adjuntaron documentos que acrediten la existencia de la sociedad, y que la actora desisti del
proceso contra el estudio DT Arquitectura por lo cual no podra seguirse la accin contra
ella. Se queja de la inadecuada valoracin de la prueba de autos; subsidiariamente expone
sobre aspectos de la paralizacin de la obra, pone de relieve la crisis que por aquel entonces
viva el pas, se agravia del monto por el cual prosper la accin, la condena en moneda
extranjera y la aplicacin de la teora del esfuerzo compartido. Entiende que al haberse
verificado el total del crdito ante el Juez del concurso de su esposo, ello import la
existencia de cosa juzgada en este proceso respecto del contrato de autos, sealando que el
actor, en el concurso no invoc la existencia de una sociedad de hecho a la cual extender los
efectos del mismo. Cuestiona por ltimo los intereses.
II.- Liminarmente considero que la quejosa se equivoca al imputar el no tratamiento de las
defensas opuestas por la demandada, ya que la juez con sobrados argumentos detall y
analiz las probanzas rendidas en la causa e hizo mrito de ellas para dictar el fallo (conf. art.
386 del Cd. Procesal).
Por una razn de orden metodolgico entiendo que corresponde analizar primero si de la
documentacin suscripta y la prueba arrimada puede inferirse que el vnculo contractual se
gener slo con el arq. Terzaghi o si por el contrario involucr tambin a otras personas;
luego y en su caso, deben analizarse los alcances y efectos que pueda tener esa obligacin,
conforme la prueba arrimada.
III.- Se encuentra reconocido en autos el acto jurdico bilateral que origin e nacimiento
de derechos y obligaciones para las partes. Segn fs. 55, tuvo lugar el 23 de agosto de 2001 y
fue suscripto entre el comitente Hilarin Largua y el contratista arq. Eduardo Jorge
Terzagui (hoy concursado, ver fs. 382/384) con el objeto de llevar a cabo la construccin de
la obra all detallada (clusula primera). EL precio total se estipul en U$S200.000 (clusula
segunda) que el comitente se comprometi a abonar de la siguiente manera: U$S50.000 al
momento de celebracin; U$S50.000 el 7 de septiembre de 2001 y el saldo, en siete cuotas
mensuales, iguales y consecutivas de U$S12.500 cada una; con vencimiento la primera, el da
de inicio de la obra (conf. clusula tercera). El contratista se comprometi a iniciar la obra
dentro de los cinco das hbiles contados a partir de la fecha de aprobacin de los planos por
las autoridades del Ayres de Pilar (clusula sexta). Por ltimo, el comitente podra rescindir el
contrato, en caso de que no se realizaran tareas en la obra durante siete das corridos (conf.
clusula novena).
Sabido es que los contratos deben celebrarse, interpretarse y ejecutarse de buena fe y de
acuerdo con lo que verosmilmente las partes entienden o pudieron entender, obrando con
cuidado y previsin (art. 1198 del Cd. Civil).
El firmante del contrato con el carcter de contratista fue el arq. Terzaghi (ahora
desvinculado de la causa a raz de la verificacin del crdito realizada por el actor en su
concurso - art. 32 L.C.Q.). An as, interpret la a quo que su esposa arq. Stella M. Dillon
integraba con ste una sociedad de hecho para la construccin de la obra encomendada,
convirtindose sta en una obligacin cuyo incumplimiento poda reclamarse a la socia, razn
por la cual desestim la defensa de falta de legitimacin pasiva opuesta por la arq. Dillon.
Las sociedades de hecho se caracterizan por su informalidad; por carecer de
instrumentacin en la cual los socios presten su consentimiento y por lo general acuerdan
verbalmente realizar determinada actividad con distintos grados de participacin; en este
caso, se habra acordado la construccin de la obra encomendada por el actor al arq. Terzaghi,
participacin; en este caso, se habra acordado la construccin de la obra encomendada por el
actor al arq. Terzaghi, participando todo el estudio integrado tambin por la arq. Dillon para
lograrlo. En general resulta un tanto dificultoso probar su existencia, ya que al negar sus
integrantes el vnculo societario, debe recurrirse a cualquier otro medio de prueba con el fin
de comprobar su conformacin (conf. arts. 1648, 1665 y cctes. del Cd. Civil).
Se considera de manera unnime que la enumeracin del art. 1665 Cd. Civil es
meramente ejemplificativa, puesto que la existencia de una sociedad de hecho, aunque su
capital exceda el que, segn el Cdigo, requiere escritura pblica, puede probarse por
cualquier medio, incluso por testigos, estimndose que existe una remisin prctica directa a
los arts. 1190 y 1193 Cd. Civil, o sea a las normas generales de la prueba de los contratos.
Tambin se coincide en que en este artculo Vlez no ha hecho ms que ejemplificar cuatro
medios de prueba. Las palabras tales como no dejan lugar a duda: no se trata de una
enumeracin taxativa, sino tan slo de una enumeracin de modos que podran utilizarse ante
la necesidad de probar la existencia de una sociedad de hecho o irregular (conf. BueresHighton, en Cdigo Civil, T 4 C, pg. 531/533). La existencia de sociedad entre los
accionados para lograr la construccin de obras como la encomendada, hace solidaria la
obligacin y por ende, la responsabilidad frente a los daos causados a terceros.
Respecto de la existencia de la sociedad de hecho en s, las fotografas certificadas por
notario ilustran que en el lote figura cartel de direccin de obra Dillon Terzaghi
Arquitectura, de modo que el apellido de la accionada figura en la razn social del estudio.
El mismo logo luce como encabezamiento de la instrumental (ficha tcnica) obrante a fs.
66/67 bis ver tambin logotipo superior donde lucen las letras D y T-; margen inferior
de los planos de fs. 68/79; recibos provisorios de fs. 81/82; y misiva de fs. 91 dirigida a
Dillon Terzaghi Arquitectura. Del mismo modo se desprende de la transferencia de fondos de
fs. 88 (referencia: 5003/6 Dillon Terzaghi). A fs. 80 obra fax comunicando depsito enviado
por Dillon Terzaghi. Tampoco cabra prescindir del indicio que surge de la documental de
de los esposos y de la prole, propios del matrimonio; ello no importara violar el rgimen de
la sociedad conyugal (ver tambin Bueres Highton, Cd. Civil ... T 4 C, pg. 382, citas
n 121, 123 y 124).
A diferencia de la sociedad comercial en que la responsabilidad de los socios es solidaria e
ilimitada, en la sociedad civil aquella es en principio ilimitada pero no solidaria; es
simplemente mancomunada conforme al art. 1747 Cd. Civil; de modo que las deudas se
dividen en tantas partes iguales como socios tenga la sociedad. Los socios carecen, en
principio, del beneficio de excusin -conf. art. 1713 Cd. Civil- (conf. Bueres Highton,
Cd. Civil..., T 4 C, pg. 338).
Por otro lado, sera un despropsito imponer a los esposos la obligacin de asociarse
siempre con terceros antes que entre s, para ejercer la profesin con el fin de no generar
problemas a los contratantes que importen una reduccin de la responsabilidad por daos.
De igual modo, para los terceros, sera tambin irrazonable obligarlos a investigar si los
integrantes del estudio con el cual van a contratar se encuentran casados entre s.
De modo tal que la sola circunstancia que los dos integrantes del estudio de arquitectura
sean cnyuges no obsta, en principio, para que puedan responder frente a terceros por los
daos producidos en el ejercicio de la profesin cuando integran como socios una sociedad de
hecho. A ello se suma lo que se desprende prima facie de la documental reconocida de fs.
47 que aludira a la existencia de una sociedad annima.
Podemos concluir en base a lo expresado precedentemente, coincidiendo con la juez a
quo, y luego de analizar y apreciar estas probanzas de acuerdo a las reglas de la sana crtica,
que si bien la arq. Dillon no suscribi el contrato de fs. 55, la sola firma del arq. Terzaghi
comprometi al estudio Dillon Terzaghi Arquitectura del cual los nombrados formaban
parte como socios y que asumi la concrecin de la obra, tratndose as de una deuda que an
asumida por uno de los socios administradores de la sociedad, dentro de su mandato, y
conforme al objeto de la sociedad (conf. art. 1676, 1677, 1678, 1679, 1694, 1631 y conc. del
Cd. Civil) oblig a ambos integrantes del estudio. Debe repararse en que el apellido
Dillon, junto al del arq. Terzaghi, integraba el nombre del estudio y as era pblicamente
conocido.
La circunstancia que Dillon y Terzaghi fueran matrimonio no debe interesar a los terceros
contratantes y ambos integrantes del estudio asumieron su rol de dueos para el resto del
personal. Ms all que slo uno de ellos manejara los fondos depositados en el extranjero,
ambos manejaban los fondos depositados en el pas. Sea quien fuere de ellos que firmara el
acuerdo, seguramente, el otro colaborara en la medida y/o con las tareas que acordaran
verbalmente entre s ya que en el caso, segn el testimonio de fs. 269/270, la Sra. Dillon se
ocupaba ms del rea de proyectos y el Sr. Terzaghi lo haca ms en la parte comercial y de
direccin de obra (ver fs. 270, resp. 11).
As el tercero contrat con alguien que cuenta con el respaldo y la colaboracin de un
estudio integrado por otros arquitectos especialmente si -como en el caso- algunas gestiones y
charlas sobre esta obra se llevaron a cabo con la presencia e intervencin de la arq. Dillon.
Desde otro punto de vista, la normativa sobre el rgimen de bienes del matrimonio slo
rige entre los esposos y frente a terceros ambos podran integrar una sociedad de hecho que
responda por el accionar de cualquiera de ellos en funcin principalmente, de la autonoma
profesional que cada uno tiene y de los empleados o colaboradores comunes con que ambos
puedan contar (ver fs. 269 vta., resp. 3 y 4); muy especialmente si no se acredit que la arq.
Dillon fuera empleada del estudio.
Por ltimo, la circunstancia que el actor hubiera desistido de demandar a la sociedad de
hecho a fs. 215, no quita responsabilidad a ambos integrantes, quienes pueden ser objeto de
reclamacin en forma separada o conjunta, ya que son obligados directos, mancomunados
mes despus a fin de realizar movimientos de suelos (durante dos das) y habindose
paralizado nuevamente la obra hasta el 21 de noviembre, hacen claras las circunstancias que
colocaron al actor en un razonable estado de incertidumbre sobre el futuro de la obra teniendo
en cuenta que ya haba abonado la mitad de la suma pactada, sin que se reflejaran en el
terreno avances concretos y acorde a los tiempos establecidos, por lo que entiendo que est
justificada la rescisin unilateral del contrato en orden a lo dispuesto por el art. 1204 del Cd.
Civil.
Cae por ello el argumento de la demandada, quien trat de fundar su actitud ante la falta
de pago de la primera cuota, cuando en verdad ya contaba la sociedad con el pago de la mitad
de dinero estipulado, sin haber cumplido acabadamente con la obligacin asumida.
Por otro lado, los lamentables sucesos acaecidos en el pas en el mes de diciembre de 2001
en nada pueden justificar el incumplimiento mencionado, desde que se encuentra
comprobado que el dinero fue percibido con anterioridad, no se prob que el mismo haya
permanecido indisponible y la mitad del importe fue percibido en dlares estadounidenses
(U$S50.000) depositados en el exterior (conf. fs. 86/88) lo cual dio suficiente margen de
accin respecto de la disposicin de tan importante suma.
En cuanto a las obras realizadas, el perito indic que en la parcela se efectuaron trabajos
vinculados a la elevacin del terreno producto de un probable movimiento de suelos (conf. fs.
312, pto. A); que el sitio en toda su extensin se encuentra cubierto de csped, por lo que a
esa fecha (4 de abril de 2.003) no pudo verificar al existencia de trabajo alguno.
Entiendo que si bien el perito a fs. 311 pto. 1 A) in fine seala que de autos no surge la
elaboracin de croquis preliminares, no parece razonable segn los usos y costumbres en esta
materia, considerar que estos trabajos no se hicieron. Tambin dice respecto del anteproyecto,
que el arq. Terzaghi cumpli parcialmente y que no hay constancia de la memoria y del
presupuesto estimativo. Sin embargo en autos, las partes no han cuestionado el monto final de
la obra ni lo abonado en forma efectiva, lo cual implica que tenan clara idea del presupuesto
de la obra, sin perjuicio de los argumentos ulteriores de la accionada respecto de la
modificacin de las estimaciones. Consecuentemente, en mi entender, estas etapas del
croquis preliminar (fs. 311 pto. 1 A) y anteproyecto (fs. 311 pto. 1 B); se cumplieron
totalmente.
Por su parte, no puede prescindirse de lo consignado en la clusula primera del contrato de
construccin que en copia obra a fs. 2/10 y que no fue impugnado por las partes.
Respecto del proyecto de obra y lo expuesto por el perito a fs. 312, la informativa de fs.
271/272 de Ayres de Pilar, no cuestionada da cuenta concretamente de la aprobacin
definitiva de los planos de obra de los restantes requisitos necesarios que debieron cumplirse
para comenzar a construir en el lote.
Dicho informe inclua tambin un mnimo de obras realizadas en el mismo adems de los
movimientos de suelos que indica el perito a fs. 312 punto 2 A y B.
De all que las impugnaciones formuladas a la pericia de fs. 342/346 sern parcialmente
admitidas.
En cuanto al valor en pesos que tena la obra al hacerse la pericia (ao 2.003 segn fs. 312
vta.) resulta cierto que el perito no indic cmo lleg a la suma global dada y no discrimin
las sumas que correspondan a tareas profesionales, a materiales y a contratacin de personal
y mano de obra. Por tal razn prescindir de tales conclusiones.
Sentado ello y atendiendo a estos rubros mencionados, a s como a la contestacin dada
por el perito a fs. 358 tercer prrafo, y lo dems sealado ut supra, estimo equitativamente,
que incluyendo las tareas previas y preparativas de la construccin realizadas segn clusula
primera con anterioridad a la firma del contrato, las tareas se concluyeron en un 25% del
total.
De esto se deduce que si el valor total asignado para la obra fue de U$S200.000 (ver fs. 2,
clusula 2) y slo se cumpli el 25 por ciento equivalente a U$S50.000, la condena a pagar
daos y perjuicios como consecuencia del incumplimiento contractual debe slo ser respecto
de los U$S50.000 que en ms fueron percibidos por los arquitectos sin justificacin,
debindose deducir tambin los pagos que fueron percibidos en sede comercial.
Por ello considero que los agravios sobre el punto deben ser parcialmente admitidos.
V.- La juez de grado orden la devolucin de lo adeudado pero seal que el 50% deba
reintegrarse en dlares y la suma restante deba devolverse pesificada con aplicacin de la
teora del esfuerzo compartido, fundado todo ello en que la mitad de las sumas integradas
fueron depositadas en el exterior y quedaron exentas de los alcances de las medidas de
emergencia dispuestas en nuestro pas, adems de considerar los recibos obrantes a fs. 81/82.
Resulta claro que el acreedor no ha desistido ni expresa ni tcitamente- del reclamo
ilimitado de la obligacin puesto que siempre accion por el total del crdito; y ello fue as
tanto en sede civil como en sede comercial.
Segn se desprende de fs. 382/384 y dems constancias de autos, surge que el actor
verific en el concurso del arq. Terzagui, su crdito insinuado de U$S100.000, y que por
disposicin del juez comercial interviniente que hizo aplicacin de la normativa de
emergencia econmica, se pesific en la proporcin 1 peso = 1 dlar estadounidense
dndosele el carcter de crdito quirografario.
En mi criterio, existiendo en principio una obligacin de restituir dlares, por la autoridad
de la cosa juzgada que importa la verificacin del crdito, debe pesificarse el total de lo
adeudado en la forma dispuesta por el juez del concurso sin que corresponda en este proceso
modificar el criterio pesificador (conf. art. 36 LCQ), ni admitir una condena a pagar una parte
en dlares y otra parte en pesos.
Por lo dems, tratndose de una excepcin introducida por la codeudora y en su beneficio,
puede ser vlidamente opuesta por sta contra el acreedor que intervino en aqul litigio, an
cuando ella no haya participado en el proceso concursal (conf. Bueres Highton Cd.
Civil ... T 2 A, pg. 700). En cuanto a los intereses, tratndose de una cuestin accesoria
a una obligacin en principio mancomunada, entiendo que en funcin de lo dicho y lo
normado por el art. 697 Cd. Civil, nada obsta que en atencin a la existencia del concurso de
uno de los obligados, los intereses corran para l segn lo dispuesto por las normas del
concurso y puedan correr de otro modo para el deudor no concursado -en este caso, la arq.
Dillon-.
Por tal razn no veo impedimento jurdico alguno para que a su respecto, los intereses
corran desde lo mora (5/3/2002 conf. carta documento de fs. 91) hasta el efectivo pago, segn
tasa del 18% anual, ya que la fijada por el juez de grado, resulta reducida. En esto tambin
cabe modificar la sentencia.
VI.- Por todo lo expuesto, propongo al acuerdo la modificacin de la sentencia, en el
sentido que se condene a la arq. Dillon a abonar la suma de U$S50.000 que sern pesificados
en la proporcin 1 dlar = 1 peso, conforme lo dispuso el juez del concurso de su cnyuge,
devengando una tasa del 18% anual desde la mora (5/3/2002) hasta el efectivo pago; y
confirmndola en todo lo dems que fue materia de agravios; con costas de primera y
segunda instancia por su orden (art. 68 Cd. Procesal) por tratarse de vencimientos parciales
de pareja envergadura.
El Dr. Liberman dijo:
I.- Estimo necesario agregar algunas apreciaciones acerca de la sociedad entre cnyuges.
Al menos estando a la ley, mujer y hombre son, en la Argentina actual, iguales. Ahora no
hay diferencias entre los esposos en cuanto a derechos y obligaciones. Tampoco subsiste
Cabe sealar adems y con relacin al punto 5 del escrito que se provee que lo all expresado en el sentido
que Goldadler "adquiri la totalidad de las acciones con posterioridad a la constitucin de la sociedad y con
anterioridad a ese acto confirmatorio" no es exacto. No es, al menos, lo que resulta de la escritura de fs. 2/5 que
se trae a inscribir ya que de acuerdo con lo expuesto en la misma la suscripcin e integracin de la totalidad del
capital comanditario por Goldadler fue realizada en oportunidad de la constitucin de la sociedad y por
intermedio del gestor Julio S. Goldman, que presente en el acto lo ratifica.
Por ello, normas legales citadas y lo resuelto por el superior en autos "Estancia Los anduces, S. C. A.", sala
C, 16/2/70 (Rev. LA LEY, t. 139, p. 18); "Ca. Comercial Monasterio, S. C. A.", sala B, 24/7/70 (Rev. LA LEY,
t. 143, p. 547); "Almeca, S. C. A.", sala B, 6/8/70 (Rev. LA LEY, t. 142, p. 481); "Berner, Julio c. Berner, Ral",
sala B, 15/7/76 (Rev. LA LEY, t. 1976-D p. 281), no ha lugar a la inscripcin solicitada.- Tatiana Schifris.
(Sec.:Eduardo M. Favier).
Opinin del Fiscal de Cmara.
La cuestin trada a debate ante V. E. ha sido objeto de pronunciamientos anteriores que reiteradamente se
han expedido en el sentido que informa el interlocutorio de fs. 18/19 (CNCom., sala C, 16/2/70 "Estancias Los
anduces, S. C. A.", Rev. LA LEY, t. 139, p. 19; sala B, 24/7/70 "Monasterio S. C. A.", Rev. LA LEY, t. 143, p.
547; fallo 26.501-S; sala B, "Almeca, S. C. A.", 6/8/70, Rev. LA LEY, t. 142, p. 481; sala B, 15/7/76 "Berner,
Julio c. Berner, Ral". Rev. LA LEY, t. 1976-D, p. 281; sala A, "Venor, S. C. A.", 10/9/68).
Se ha fundado la argumentacin en que la admisin de sociedades en las que el capital comanditario se
encuentre totalmente suscripto por los socios comanditados violenta el principio de tipicidad, recordando el
concepto de Halpern en el sentido de que en materia de sociedades los constituyentes no pueden apartarse de
los tipos creados por el legislador. Y que stos se fundan en que la atipicidad es contraria a la seguridad de los
negocios, por las dificultades a que dara lugar su funcionamiento ("Cursos de derecho comercial", 3 ed., vol. 1,
p. 303). Consecuentemente se ha sostenido que de acuerdo al texto expreso del art. 315 de la ley 19.550 la
existencia de dos categoras de socios diferenciados por la responsabilidad diversa entre ambas, hacen a la
tipicidad; distinguindose seguidamente el caso en que todos los socios revisten la calidad de comanditados y
comanditarios, de aquellos otros en que al menos uno de los comanditarios lo es exclusivamente. Al respecto se
llega a la conclusin de que en el primer supuesto se viola el requisito de tipicidad que la ley exige
imperativamente, pues no habra dos categoras de socios. Solo existiran socios comanditados, con
responsabilidad ilimitada y solidaria, ya que su capital comanditario sera irrelevante en su condicin de
limitado, por integrar el patrimonio, que es nico e indivisible, del socio comanditado. Se estara frente a un
rgimen de responsabilidad personal atpico, propio de una sociedad colectiva, pero con una organicidad que no
se corresponde con este tipo societario (Zaldvar y otros; "Cuadernos de derecho societario", t. II, 2 parte, p.
675; conf. Etcheverry, Ral A., "Sociedades en comandita por acciones", ps. 105 y siguientes).
Estos principios son plenamente aplicables al caso toda vez que se trata de una sociedad que fue constituida
por dos socios comanditados, de los cuales uno suscribi la totalidad del capital comanditados.
La circunstancia de que en el acto constitutivo haya comparecido un gestor suscribiendo el capital
comanditario, no altera la cuestin toda vez que luego se ha reconocido que lo hizo en nombre de dicho socio
comanditado.
Por todo ello este ministerio estima que debe confirmarse la resolucin de fs. 18/19.- Diciembre 12 de
1978.- Alfredo J. Di Iorio.
2 Instancia.- Buenos Aires, febrero 15 de 1979.
Considerando: Por los fundamentos expuestos por el a quo en la resolucin de fs. 18/19 y los del dictamen
del fiscal de Cmara de fs. 29/29 vta. que se ajustan a lo decidido por este tribunal en autos "Venco, S. C. A.
s/contrato" con fecha 10/9/68, entre muchos otros, se confirma el auto de fs. 18/19. El doctor Fernando N.
Barrancos y Vedia no interviene en esta resolucin por encontrarse en uso de licencia (art. 109, Reglamento para
la justicia nacional).- Ral A. Etcheverry.- Manuel Jarazo Veiras. (Sec.: Silvia I. Rey).
efectos de deducir si con ellos se ha logrado probar la calidad de socio oculto de Vecchietti,
para lo que debe ponderarse, por un lado, que la gravedad de la sancin que acarrea induce a
una mayor cautela, y por otro, la dificultad de acreditar por medio de pruebas directas hechos
que se han ejecutado con la intencin de que permanecieran ocultos, por lo que de ser
necesario se ha de acudir a la prueba de presunciones, prcticamente la nica posible, siempre
que los indicios que las sustenten se basen en hechos reales y revistan las dems condiciones
que requiere el art. 163 inc. 5 del Cd. Procesal.
Comienzo por evaluar los elementos que a mi criterio revisten fundamental
importancia y de los que hace mrito el juez de primera instancia, cuales son las
manifestaciones de los integrantes de la sociedad fallida y las del involucrado en este trmite.
Sibilia y Mancini, al pedir su propia quiebra a fs. 1325/1329 de los autos principales,
expresaron que "...a fines de 1983 se incorpora -si bien como socio oculto pero con actuacin
pblica y notoria Rodolfo M. Vecchietti con domicilio en Panam 79 de esta ciudad, quien
hace aportes de capital...".
Al criticar la relevancia que el magistrado le asigna a esta denuncia, el recurrente se
limita a decir que tal manifestacin unilateral no pasa el ser una enunciacin lrica, sin aval ni
apoyo documentario o registro contable de ninguna especie, por lo que carece de entidad y
fundamento serio como para asignarle la importancia que le confiere el juzgador".
De los transcriptos trminos de la crtica surge la reiteracin de algo ya descartado,
cual es la necesidad o posibilidad de que exista tal aval o apoyo documentario y, algo que
deber tenerse en cuenta como presuncin desfavorable para quien la formula, en ningn
momento trata de aclarar el quejoso cul pudo ser el motivo por el que los miembros de la
sociedad efectuaran tal afirmacin, si la misma era falsa.
Mayor relevancia aun que el elemento anterior, al que a su vez le brinda incuestionable
apoyo, lo constituye la conducta del ahora apelante, tanto en los autos principales de quiebra,
como en el trmite de su propio concurso preventivo.
A la imputacin que le formula el fallo en recurso de no haberse presentado a verificar
en la quiebra de la sociedad los crditos provenientes de los supuestos prstamos, la pretende
rebatir diciendo que era un trmite de carcter estrictamente personal -lo que no entiendo
adnde apunta y que "en orden a la informacin que tena acerca de la situacin financiera de
la sociedad fallida, por anticipado saba cul sera la suerte en definitiva de su crdito
debidamente registrado en libros".
La excusa resulta, si no pueril, por lo menos increble, por provenir de alguien que
sostiene que conociendo la difcil situacin por la que atravesaba la empresa y no obstante la
falta de satisfaccin de crditos suyos anteriores, concurri con su apoyo financiero, pagando
sueldos y facturas, prestando avales y garantas, para obtener sin reactivacin, con lo que, a
tenor de los argumentos vertidos al presentarse en concurso preventivo, comprometi
inclusive su propio patrimonio. Si de acuerdo a sus informes la situacin financiera de la
empresa haca inoficioso el pedido de verificacin de sus crditos, no se entiende el motivo
por el que sigui aumentando una acreencia que de antemano deba saber que no podra ser
satisfecha.
Esto, unido a la circunstancia de que en ningn momento el supuesto acreedor
present ni en la quiebra de la sociedad, ni en su propio trmite concursal -ya sea al iniciarlo
o al requerirle el sndico actuante que exhibiera la documentacin pertinente, ni en estos
autos, los ttulos justificativos de sus crditos, que en el supuesto de existir gozaran de
credibilidad en razn de que el vnculo con los socios de Surmet se haba debilitado,
conducen inexorablemente a la conclusin de que dichos ttulos no existan, lo que resulta
imposible admitir si como sostuvo el recurrente en su presentacin en concurso, la deuda de
la empresa representaba nada menos que el 65,25 % de todo el capital social.
Entre los dems elementos ponderados por el a quo reviste a mi juicio relevante
importancia lo que manifest Vecchietti en su presentacin en concurso, que "en razn de los
crditos existentes en favor del suscripto en contra de Surmet S. C. C. de Sibilia y Mancini si
se lograse el avenimiento y la libre disponibilidad de sus bienes se transferir en favor del
suscripto sin cargo alguno el 65,25 % del capital de la citada sociedad" (fs. 3 vta. actuaciones
fotocopiadas y agregadas por cuerda y 13 vta. en su original).
De los trminos transcriptos se extraen dos conclusiones. La primera es la
indeterminacin del monto de la presunta deuda, que en el hipottico supuesto de haber sido
real, no podra haberse medido en un porcentaje del capital de la deudora, sino en nmeros
concretos: si Vecchietti le hubiera prestado a la firma cierta cantidad de dinero, fuera en una o
en varias entregas sucesivas, deba saber a cunto ascenda el crdito y denunciar el monto
exacto en su presentacin. Si no lo hizo, adems de no exhibir en ningn momento ttulos
justificativos de la deuda, la nica deduccin posible es que no es sincero cuando para eludir
su responsabilidad como socio oculto pretende revestir el carcter de acreedor.
La segunda es que no se compadece con la antedicha condicin la futura transferencia
a su favor de casi los dos tercios del capital social si en los hechos la irregular sociedad no
fuera preexistente, siendo por otra parte notoria la contradictoria conducta de Vecchietti,
quien dice que no verific en la quiebra de Surmet porque saba por anticipado que no
cobrara y por otro lado cifra sus esperanzas de integrar la firma con un capital netamente
mayoritario, si los socios lograban un avenimiento y la libre disposicin de sus bienes, o sea
que evalu la posibilidad o imposibilidad de recuperacin de la empresa de acuerdo al
argumento o defensa parcializada a la que en cada ocasin recurri, pero perdiendo la nocin
de conjunto, de la que debe surgir la verosimilitud de sus defensas.
V. A los importantes elementos precedentemente analizados se agregan otros, obrantes
tambin en el expediente de concurso preventivo y a los que el inferior no hizo referencia,
generadores a su vez de graves presunciones en contra del apelante, como lo manifestado en
el captulo IV B de su presentacin, donde al exponer las causas de su desequilibrio
patrimonial explica que a fines de 1983, por una amistad de largos aos, se contact con el
socio de Surmet, ingeniero Sibilia, e impuesto de la difcil situacin financiera por la que
atravesaba decide darle auxilios econmicos, para lo que comenz a facilitarle dinero de su
propiedad para atender obligaciones de la sociedad. Siendo que conforme lo informado por el
sndico del concurso en su informe general, al referirse a la fecha de cesacin de pagos de
Vecchietti, sta se produjo el 7 de marzo de 1984 por una deuda contrada al 7 de diciembre
de 1983, no se concibe la actitud de quien teniendo dinero de su propiedad, lo preste a un
tercero en dificultades y a su vez contraiga deudas que no podr pagar, colocndolo en
situacin de cesacin de pagos. Considero que la nica explicacin posible es que su
endeudamiento provino de su aporte de capital y compromisos asumidos en la sociedad que
finalmente termin fallida, motivados exclusivamente en su inters como socio.
Respalda adems esta conclusin el ltimo prrafo de fs. 31 vta. del citado captulo IV
B, donde reconoci el hoy apelante que se subrog en crditos de la firma, firm avales y
garantas, actuando adems como codeudor de Surmet, lo que tambin surge del informe
individual del sndico de fs. 120/138 al referirse a los crditos de Pedro R. Alieno, Valerio
Roldn, Carlota Scheines de Spivak y Alberto Spivak.
Por ltimo, y con relacin a la prueba testimonial, si bien por las razones ya expuestas
no le asigno importancia a la apariencia a la que se refieren los testigos, o sea a que Vecchietti
actuara o no como socio frente a terceros, y descartando las declaraciones de Oscar A.
Belluscio y Jose Meriggi, en razn de su evidente mendacidad para favorecer a quien los
propuso, del anlisis de los dichos de Anbal Martn y Jos Fama, surge claramente la
injerencia que tena el accionado en el desenvolvimiento de la empresa, lo que llev al ltimo
nombrado -de quien no puede sospecharse parcialidad porque actu slo al principio en
calidad de sndico de la quiebra de Surmet a denunciar al juez la posibilidad de que Vecchietti
fuera un socio oculto de la empresa.
VI. Considero que todos los elementos meritados desmienten la imputacin que hace
el recurrente al a quo, de haberse valido slo de inferencias de la prueba testimonial, que no
renen los requisitos de la de presunciones a la que se refiere el art. 163 inc. 5 del Cd.
Procesal. Previa reiteracin de lo ya dicho, que esta prueba es en casos como el que se juzga
prcticamente la nica a la que es dable recurrir ante el propsito de ocultamiento que
caracteriza la conducta de los autores del acuerdo, sostengo que dicha prueba se encuentra
acabadamente cumplida en autos, por la existencia de hechos reales y probados, descriptos en
este voto, que por su nmero, gravedad y concordancia, producen conviccin de acuerdo a la
naturaleza de este juicio y de conformidad con las reglas de la sana crtica, que valoriza el art.
384 del citado Cdigo.
Teniendo en consecuencia como acreditada la condicin de Vecchietti de socio oculto
de Industria Metalrgica Surmet, por imperio de lo dispuesto por el art. 34 de la ley 19.550 el
mismo es ilimitada y solidariamente responsable de las obligaciones sociales en forma que lo
establece el art. 125 de la misma normativa y, revistiendo tal condicin, la quiebra de la
sociedad importa la suya propia, por lo que le deben ser extendidos sus efectos, tal como lo
prescribe el art. 164 de la ley 19.551 modificada por la 22.917, no siendo menester la
comprobacin de que hubiera actuado en su inters personal ni la ilicitud de su conducta,
requisitos que hacen a la aplicacin del art. 165 de esta ltima ley.
Por estos fundamentos, voto por la afirmativa.
El doctor Garca Festa por los mismos fundamentos vot en igual sentido.
2 cuestin.- La doctora Vzquez dijo:
Atento lo que surge de la votacin precedente, corresponde rechazar el recurso
interpuesto y confirmar la sentencia apelada, con costas en esta instancia al apelante vencido
(art. 69, Cd. Procesal). As lo voto.
El doctor Garca Festa por los mismos motivos vot en igual sentido. Por el acuerdo
que precede ha quedado resuelto que es justa la sentencia apelada de fs. 152.
Por ello, se confirma la sentencia apelada. Costas al apelante vencido. Vacante un cargo
de juez por renuncia del doctor Jorge E. Locatelli. -Hilda S. Vzquez.- Osvaldo Garca Festa.
BOLILLA N 7 RELACIONES ENTRE SOCIOS Y SOCIEDAD.
Tribunal: Juzgado Nacional de 1a Instancia en lo Comercial Nro. 10(JNCom)(Nro10)
Fecha: 31/05/2005
Partes: Galvan, Daniel Omar y otro c. Micromnibus Barrancas de Belgrano S.A. y otros
Publicado en: DCCyE 2010 (noviembre), 207
Cita Online: AR/JUR/13522/2005
Sumarios:
1. Procede la intervencin de una sociedad mediante un coadministrador y sin
desplazamiento de su directorio, pues se ha acreditado la existencia de aparentes
irregularidades que podran acarrear un peligro serio para el ente, como son la reubicacin
extempornea de libros, la falta de actividad del Consejo de Vigilancia, los excesos incurridos
cuando determinados socios pretendieron transferir sus acciones y las dificultades que habra
soportado el veedor para cumplir con su cometido.
pertenecan a los actores, sumados a las dificultades que habra soportado el veedor para
cumplir con su cometido, justifican adoptar un temperamento cautelar de mayor rigor al
dispuesto originariamente (en sentido similar C.N.Com. Sala A, 30/4/96, "Vignati, Carlos c/
Vignati Jorge").
Adems, y esto es dirimente, si bien podra concluirse, en principio, que la demanda ha
ejercido su derecho de defensa y que la sociedad bien pudo peticionar la conclusin de la
veedura, lo cierto es que la constante y reiterada formulacin de planteos por parte de la
demandada, tendientes a no brindar informacin y dar por concluida la labor del veedor -an
antes de cumplir con los requerimientos efectuados en tiempo y forma por el auxiliar-, no
pueden dejar de merituarse como elemento coadyuvante para decidir la ampliacin y
profundizacin de la cautelar societaria.
En tal virtud dispondr la intervencin de la sociedad por medio de un coadministrador,
quien tendr las mismas funciones legales y estatutarias que los restantes integrantes del
directorio, procurando coordinar los intereses en pugna.
Ello pues, no considero necesario por ahora apartar -siquiera provisoriamente- a los
actuales directores. En tal sentido es de ponderar, que la referida solucin cautelar resguarda
los derechos de los socios accionantes sin provocar una innecesaria y traumtica inmixin del
tribunal en la actividad de un ente privado. De modo pues, que es preferible mantener ese
delicado balance entre los derechos de las partes, sin que lo expuesto predique sobre la
eventual necesidad futura de concluir, mantener o profundizar la intervencin, lo cual solo
podrdecidido con atencin de lo actuado e informado por el nuevo coadministrador
(C.N.Com. Sala D, "Bruni, Alejandro M. c/ Pascual Bruni SA s/medidas cautelares" del
11/05/2000).
2.3. En atencin a la ndole y calidad de la tarea que se le encomienda al interventor, es
previsible que el mismo deba realizar tareas que dificulten y/u obstruyan la normal actividad
de quien sea designado.
Consecuentemente dispondr una retribucin mensual fija para el interventor veedor, por
la suma de $ 3.000, la cual deber ser abonada en un 50% por cada una de las partes, mientras
dure la intervencin.
Si bien no desconozco que se ha sostenido que si el salario del interventor fue regulado sin
que mediara decisin definitiva sobre las costas del pleito, el honorario debe ser atendido por
el actor -que pidi la intervencin- y no por el demandado afectado por la cautela (C.N.Com.
Sala C, 24.5.91, "Tchomlemdjolou, e c/ Mides s/ inc. Apel."), lo cierto es que considero que
resulta improcedente establecer que el pago del honorario que debe percibir mensualmente el
interventor judicial en concepto de anticipo, sea impuesto provisoriamente slo al sujeto
procesal proponente de la medida cautelar que provoc la designacin.
Ello as pues la sociedad intervenida tambin debe soportar ese adelanto de honorarios -en
forma provisoria y solidaria- con el pretensor, puesto que la entidad viene a erigirse en
beneficiaria directa de la administracin ejercida por el auxiliar: como el ente social tiene en
principio la carga de remunerar la tarea de sus administradores, no hay razn conceptual por
la cual -en tanto no medie condena en costas en el juicio- pueda ser relevada del pago de los
emolumentos de quien desempee esa calidad de administrador de la persona colectiva (en
sentido similar C.N.Com. Sala D, "Maggi, Ida Mara y otro c/ Laplace, Carlos Hugo y otro s/
medida precautoria" del 15/07/2003).
Dicho criterio coincide con precedentes jurisprudenciales que sostienen que el interventor
judicial es un auxiliar de la justicia, que puede reclamar el pago de sus honorarios a
cualquiera de las partes, con prescindencia de las contingencias del proceso y de la decisin
acerca de las costas, existiendo entonces, una solidaridad pasiva de dichas partes frente al
tercero colaborador del juez, en los trminos del CCIV 700 y 699. (C.N.Com. Sala E,
la demanda de desalojo promovida por la parte actora contra Eg3, Servisa S.A. subinquilinos
y ocupantes, con costas. Apelan las accionadas.
II. - Tal como lo destac la sentenciante, el contrato suscripto entre la parte actora y
Servisa S.A. previ, entre otros aspectos, "...que Eg3 podr explotar la estacin directamente
o a travs de las terceras empresas controladas o vinculadas a Eg3..." y "...sta podr ceder
este contrato total o parcialmente por cualquier ttulo a un tercero siempre que este tercero
sea una sociedad vinculada, controlada o controlante respecto de Eg3 o alguno de sus
accionistas..." y "Perfeccionada la cesin, total o parcial, o la subcontratacin, Eg3 notificar
a Argenservice S.A. dentro de los treinta das de efectuada la transferencia quedando
facultada esta ltima a oponerse razonablemente a dichos actos..." (v. clus. 4.3 y octava, v.
fs. 23 y fs. 26).
En el caso no aparece irrazonable la pretensin de la parte actora con sustento en la
clusula octava referida porque, a juzgar por la lectura del contrato que se habra celebrado
entre Eg3 y Servisa S.A. (v. fs. 68/71), las mencionadas precedentemente no demostraron que
entre ellas exista el vnculo que exiga la clusula octava del contrato suscripto entre EG3 y
Argenservice, a la luz del art. 33 de la Ley de Sociedades, cuya normativa fue invocada
explcitamente por las accionadas.
En efecto, la clusula quinta 5.1, del instrumento suscripto entre Eg3 y Servisa S.A. previ
que la explotacin de la estacin de servicio ser realizada por el cliente es decir Servisa
S.A. en forma independiente, sin subordinacin econmica o jurdica de Eg3, asumiendo
aqul el cliente la responsabilidad de la marcha del negocio que se realizar a su
exclusivo cargo, cuenta y riesgo". El texto del contrato mencionado precedentemente (v. fs.
68/72, cit.), no se condice con el tipo de "vinculacin" societaria que invocan entre s Eg3 y
Servisa S.A.
Asimismo, la normativa invocada en su apoyo por las recurrentes, tampoco resulta
aplicable al caso.
El art. 33 de la Ley de Sociedades prev que "se consideran sociedades controladas
aquellas en que otra sociedad en forma directa o por intermedio de otra sociedad a su vez
controlada, posea participacin por cualquier ttulo, que otorgue votos necesarios para
formular la voluntad social" y sociedades vinculadas "...cuando una participa en ms del diez
por ciento del capital de la otra...".
A juicio de la Sala, con la documentacin acompaada por las accionadas estas ltimas no
acreditan el vnculo invocado, ni los argumentos expuestos por ellas cuyos agravios
resultan una transcripcin textual uno del otro aparecen convincentes para admitir sus
quejas. No cabra aceptar que entre las accionadas existe "control o vinculacin" societaria de
la ndole descripta por la norma citada, si en el contrato de locacin suscripto entre las
accionadas Eg3 y Servisa S.A. ninguna referencia formulan en relacin con la participacin
accionaria en el capital societario una respecto de la otra.
Ms all de las obligaciones recprocas convenidas en el contrato entre las accionadas
esencialmente comunes a cualquier contrato de locacin, se ha dicho que el "control" no
resulta de la fiscalizacin, verificacin o examen a que estn autorizados los rganos internos
de la sociedad (sindicatura, auditora, etc.), como tampoco est referido al contralor que
proviene de las relaciones contractuales abstradas del poder decisional que otorgan las
acciones mediante los votos en las resoluciones sociales. Se trata de lo conocido en doctrina
como control interno, nocin no muy definida hasta ahora pero que entraa un poder efectivo
en la conduccin de los negocios sociales permitiendo a quien lo ejerce ostentar el control de
la actividad de la sociedad a travs de la entidad de su voto que impone en las decisiones
sociales. El tema sobre las sociedades controladas o controlantes entraa un poder efectivo en
la conduccin de los negocios sociales. Toma como fundamento el control financiero, esto es,
el poder de voto que fluye del capital social, como expresin de una voluntad que se impone
como voluntad de la sociedad (Alberto Vctor Vern, Sociedades Comerciales, ley 19.550,
comentada, anotada y concordada, t. 1, p. 296, n 1).
III - Por ltimo, el art. 1583 del Cdigo Civil contempla como regla la posibilidad de que
el locatario subarriende o preste o ceda la cosa arrendada, pero si no le fuese prohibido en el
contrato o por la ley.
La juzgadora destac que Eg3 no cedi el contrato sino que subalquil, pero que
igualmente deba arribarse en uno y otro caso a la procedencia de la rescisin del contrato
entre la parte actora y Eg3. Sobre esta conclusin los recurrentes no aportan argumentos
suficientes para modificar el criterio de la sentenciante.
Es verdad que no surge del contrato celebrado entre la parte actora y Eg3 la imposibilidad
de que esta ltima pudiera sublocar el inmueble de autos, por lo que cabra concluir que
estaba permitido. Sin embargo, lo cierto es que interpretando, coherente y razonablemente el
contrato, solo le estaba permitido hacerlo con una "sociedad vinculada, controlada o
controlante de Eg3" pero, como se sostuvo en los considerandos precedentes, Servisa S.A. no
rene las caractersticas previstas por las partes al momento de la formulacin de las
clusulas a que se hizo referencia en esta resolucin. De ah que se desestiman las quejas de
las recurrentes.
Por lo expuesto, se resuelve: Confirmar la resolucin de fs. 250/253, en cuando admiti la
demanda de desalojo iniciado por Argenservice S.A. contra Eg3 S.A., Servisa S.A. y
subinquilinos y ocupantes. Con costas. Notifquese y devulvase. Ricardo L. Burnichon.
Luis Alvarez Juli. Jos L. Galmarini.
Tribunal: Cmara Nacional de Apelaciones en lo Comercial, sala C(CNCom)(SalaC)
Fecha: 19/02/2008
Partes: Top Toys Juguetes S.A. c. Hasbro Argentina S.A.
Publicado en: La Ley Online;
Cita Online: AR/JUR/2689/2008
Hechos:
Una empresa fabricante y comercializadora de juguetes demand a una empresa
subsidiaria de una multinacional, afirmando haber suscripto con sta varios contratos de
licencia de marca por los cuales le fue concedido el derecho exclusivo a fabricar, reproducir y
vender determinados juguetes, y que, pese al conocimiento que la filial argentina tena de
esos contratos, import productos licenciados a sabiendas de que las licencias estaban
vigentes. La accionada pidi el rechazo de la demanda, sosteniendo no tener vnculo alguno
con la actora. El juez de primera instancia rechaz el reclamo. Apelada la sentencia, la alzada
la revoca y admite la demanda.
Sumarios:
1. La sociedad annima controlada por la sociedad extranjera que otorg a la actora una
licencia para fabricar, reproducir y vender determinados productos en el caso, juguetes
en forma exclusiva, es responsable por el dao causado a sta al haber importado productos
licenciados, toda vez que la situacin de control efectivo ejercida por la licenciante permite
concluir que la accionada conoca acabadamente la existencia, alcances y modalidad
operativa de la relacin contractual, respecto de la cual no ostenta la condicin de tercero en
mrito a la mencionada vinculacin societaria.
2. Es procedente conceder una indemnizacin por prdida de la chance a quien celebr un
contrato de licencia de marca a los fines de fabricar, reproducir y vender productos en el
caso, juguetes de una sociedad extranjera cuya controlada en el pas import productos
licenciados en violacin a dicha exclusividad, ya que su colocacin en el mercado sin duda
alguna mengu la posibilidad de obtener ganancias a las que, segn acontece en el curso
natural y ordinario de las cosas, hubiera accedido de no hallarse satisfecho cierto sector del
mercado ocupado por la demandada en infraccin a lo pactado por su controlante.
3. La falta de suscripcin por la sociedad demandada de los contratos mediante los cuales su
controlante extranjera otorg a la actora una licencia para fabricar, reproducir y vender
determinados productos en el caso, juguetes en forma exclusiva, no impide considerarla
responsable por haber violentado ilcitamente esa exclusividad al importar productos
licenciados, ya que la personalidad jurdica diferenciada que formalmente cabe predicar de
ambos sujetos de derecho no la habilita a alegar el desconocimiento de una relacin
contractual cuyos trminos deba inequvocamente conocer.
Texto Completo: 2 Instancia. Buenos Aires, febrero 19 de 2008.
Es arreglada a derecho la sentencia apelada de fs. 1124/1138?
El doctor Ojea Quintana dijo:
I. La causa.
i. En fs. 14/30 promovi demanda Top Toy's Juguetes S.A. contra Hasbro Argentina S.A.
reclamando el monto que surja de la multiplicacin de la cantidad de juguetes que la
demandada import y vendi, en violacin al derecho del accionante, con ms un
resarcimiento por los daos mediatos provocados. Todo ello, ms intereses y costas.
Sostuvo que Top Toys Juguetes S.A. se dedica a la fabricacin y comercializacin de
juguetes. En ese contexto celebr varios contratos de licencia con Milton Bradley
International Inc. y con Hasbro International Inc. ya sea por s misma, como en su carcter
de continuadora de Milton Bradley, por medio de los cuales le otorgaron el derecho y
licencia exclusivas para fabricar, reproducir y vender los productos all especificados.
Asegur que, a pesar de ello, la demandada import productos licenciados a sabiendas de que
las licencias se encontraban vigentes.
ii. Corrido el traslado de la demanda, en fs. 40/49 lo contest Hasbro Argentina S.A.
Reconoci que si bien forma parte del grupo "Hasbro", no es filial ni est sujeto a las
directivas de Hasbro International Inc. manifest que no est vinculada contractualmente con
la actora y que ignora los contratos de licencia invocados por su contraria, respecto de los
cuales es seguro que se encontraban algunos de ellos rescindidos y otros finalizados por
vencimiento del plazo. En razn de ello, afirm que los daos alegados, no pueden ser
reclamados a su parte pues se trata de un tercero ajeno a la contratacin. Solicit el rechazo
de la demanda con costas.
II. La sentencia de primera instancia.
Mediante el pronunciamiento de fs. 1124/1138 el a quo rechaz la demanda interpuesta
por la actora; a quien le impuso las costas.
Para resolver en ese sentido, sostuvo el entonces juez de grado que los contratos de
licencia suscriptos por Top Toys Juguetes S.A. con Hasbro International Inc. se hallaban
vigentes a febrero de 1999 y que las importaciones realizadas por Hasbro Argentina S.A.
tuvieron lugar durante la vigencia de tales contrataciones. Mas de tales contingencias no
poda seguirse la existencia de conducta antijurdica atribuida por la actora a Hasbro
Argentina S.A.
Para arribar a tal conclusin consider fundamentalmente que esos contratos vincularon a
personas jurdicas extraas al proceso, siendo la accionada ajena a los mismos. Estim que
para verificar con total certeza la actuacin antijurdica de la demandada y as atribuirle
responsabilidad por la presunta violacin a las licencias, debi citarse a juicio a quienes
fueron parte en los contratos en cuestin; lo cual no sucedi en autos.
III. El recurso.
i. En fs. 1143 apel la accionante, fundando el recurso en fs. 1219/1228. Se agravi por
cuanto el a quo teniendo por acreditados los hechos por ella invocados, rechaz la demanda
por no haberse citado a juicio a Hasbro International Inc. para determinar con certeza si
medi actuacin antijurdica de la demandada. Afirm que la responsabilidad de Hasbro
Argentina S.A. es evidente ya que conoca pormenorizadamente la relacin contractual
anudada entre la actora y Hasbro International Inc. Manifest que resultaba irrelevante la no
participacin de esta ltima en el proceso y que el a quo sostuvo una defensa hipottica nunca
planteada en autos. Por ello, solicit se revoque la sentencia apelada con costas.
ii. Frente a ello, en fs. 1237/1242 la accionada adujo que la sentencia no tuvo por
acreditados los hechos invocados por la actora en relacin con la vigencia de los contratos en
cuestin, la exclusividad de la importacin de todos los productos mencionados en la
demanda y la participacin de Hasbro Argentina S.A. en la relacin contractual entre la actora
y Hasbro International Inc. Asegur que no fue acreditada la alegada antijuridicidad de su
conducta y que la recurrente no prob los daos demandados.
IV. La solucin.
1. Ha de discernirse aqu si se verific o no la alegada conducta antijurdica de la parte
demandada, consistente en vulnerar ciertos contratos de licencia que Top Toys Juguetes S.A.
haba suscripto con Hasbro International Inc.
El reproche formulado consisti en atribuir a Hasbro Argentina S.A. la importacin de
ciertos productos materia de los contratos de licencia, con lo que la exclusividad pactada a su
respecto habra quedado desvirtuada ocasionndole, segn la actora, daos cuyo
reconocimiento aqu persigue.
De su lado la accionada resisti ese criterio manteniendo ser ajena al vnculo entre la
actora y Hasbro International Inc. por lo que nada de antijurdico tuvo su conducta.
2. Marco Terico.
El contrato de licencia se ubica entre los denominados "colaborativos". Los convenios de
colaboracin empresaria son aquellos en los que una parte despliega su actividad en
concurrencia con la actividad ajena, si bien de manera independiente.
La colaboracin es uno de los rasgos fundamentales de este tipo de acuerdos. Son
contratos de derecho privado que ponen el acento en la intermediacin y en la promocin de
negocio, en el que dos empresas se ponen de acuerdo en la realizacin de un emprendimiento
comn, cooperando para el ptimo funcionamiento de la empresa conjunta, brindndose
apoyo de manera mutua.
Aparecen distintos tipos contractuales en la prctica mercantil, presentndose con los
nombres de "know how", "licencia industrial" y "asistencia tcnica".
Licencia design histricamente un acto del soberano por el que ste atribua a alguien
una exencin o privilegio del que los otros se hallaban excluidos. Ms modernamente es
aquella relacin por la cual el titular de un derecho de exclusividad, mediante la percepcin
de un precio, libera a otro de la general obligacin de abstinencia que constituye la contra
partida de su derecho de exclusividad o monopolio.
El campo propio de la licencia industrial es el de aquellos derechos industriales respecto
de los cuales el orden jurdico otorga un derecho de monopolio o exclusividad. Mas tambin
incluye casos en que se transmite simple informacin tcnica, por un precio y durante un
tiempo determinados, al cabo del cual quien recibe tal informacin debe cesar en su uso.
Difcilmente esas prestaciones se conciertan aisladas; de ah que el derecho a utilizar
informacin tcnica aparezca asociado con el derecho a usar marcas, modelos ornamentales,
y con una promesa de asistencia tcnica dirigida a asegurar el adecuado dominio de la tcnica
transmisible.
Por fin debe resaltarse que en la prctica contractual la "asistencia tcnica" aparece
asociada con la entrega de "informacin tcnica" o de una "licencia industrial" (conforme
Sergio Lepera, "Cuestiones de derecho comercial moderno", p. 320/21, Astrea, 1979).
3. Los contratos. Su vigencia hasta febrero de 1999.
i. De la documentacin aportada por la parte actora (v. expediente de medida cautelar N
5.577/2000; fs. 4/13, fs. 26/36 y 47, fs. 48/74) se infiere como lo hizo el a quo en un
desarrollo analtico certero que los contratos referidos a los productos "Pulgas locas",
"Quien es quien", "Juego de la vida", "Simn" y "Operation", concluyeron para la licenciante
en febrero de 1999, sin que quepa aqu discernir el alcance y la responsabilidad que cupo a la
actora y a Hasbro International Inc. en la resolucin de los mismos.
Asimismo, de la evaluacin de esa documentacin con relacin a los contratos de los
productos "My little Pony", "Gloworm" y "Scruples", no puede predicarse que finiquitaron
por vencimiento del plazo, debiendo seguirse el criterio seguro empleado por el juez de grado
que los ha considerado finalizados en febrero de 1999, habida cuenta el intercambio epistolar
analizado.
Cierto es que se destac en la anterior instancia la provisoriedad de las conclusiones por la
no participacin procesal en autos de la licenciante. Mas como se ver infra se hallaba en
inmejorables condiciones la aqu demandada en orden a contrarrestar la alegada ausencia de
vigencia contractual durante las importaciones de los productos, al conocer la relacin
entablada entre las partes por su manifiesta vinculacin con Hasbro International Inc.
ii. Lo anterior proyecta como consecuencia que al tiempo de realizarse las importaciones
los contratos se hallaban vigentes; por donde ha de discernirse entonces si tales importaciones
configuraron o no lesin al derecho de la actora licenciataria imputable a la demandada
Hasbro Argentina S.A.
iii. De los elementos de juicio colectados en autos surge la acreditacin de las mentadas
importaciones realizadas por Hasbro Argentina S.A. durante la vigencia de los contratos
aludidos supra.
(a) No desconoci la demandada la realizacin de importaciones, mas s refiri que la
exclusividad fue concedida exclusivamente sobre dos productos: "Escrpulos" y "Quin es
quin".
Si bien es cierto que se publicit la contratacin relativa a tales productos mediante la
inscripcin en la Direccin Nacional del Derecho de Autor (v. fs. 445/454), ello no implic
que la mencionada exclusividad abarcara solamente esos dos juguetes. Precisamente el tenor
de los contratos ya mencionados en el punto 3 precedente da cuenta de que tal elemento
abarcaba a la totalidad de los productos (v. expediente sobre medida cautelar cit.).
(b) Del informe proporcionado por la Aduana surge el detalle de los despachos de
importacin durante los perodos sealados (v. fs. 572, 828, 851, 990 y 1042; fs. 831, 838,
839 y 998; fs. 898; fs. 892, 894 y 1024; fs. 902, 910, 934, 944 y 966; y fs. 564, 565, 910, 934,
952, 977, 1007, 1040, 1041).
4. Juegos importados comprendidos en la "exclusividad" pactada.
El tema de la exclusividad es nota comn a todos los contratos celebrados entre la actora y
Hasbro International Inc. Milton Bradley International Inc..
As se desprende de la documentacin acompaada en el expediente sobre medida cautelar
N 5.577/2000 (v. clusula primera de las copias de los contratos obrantes a fs. 4/11, del
11/4/1979; fs. 13/19, del 30/12/1984; fs. 20/25, certificado el 12/8/1988; fs. 26/47 del
las circunstancias que rodearon el incumplimiento bajo examen no permiten inferir per se la
existencia de un accionar malicioso de la demandada ni tampoco se arrimaron elementos de
juicio que demuestren tal hiptesis.
Acaso pudiere conjeturarse que la responsabilidad reprochada responda a la rbita
extracontractual aunque, en rigor, el incumplimiento del pacto de exclusividad concierne a
los contratos ya mencionados supra. Sin embargo, y an asumiendo esa mera hiptesis, es
perceptible aqu la ausencia de evidencia fctica suficiente tendiente a la acreditacin de la
relacin de causalidad entre la conducta de Hasbro Argentina S.A. y las alegadas
consecuencias mediatas.
En teora, la indemnizacin est integrada por dos elementos: a) El dao emergente, es
decir, el dao efectivamente sufrido por el acreedor con motivo del incumplimiento (...); b) el
lucro cesante, es decir, la ganancia o utilidad que ha dejado de percibir el acreedor con
motivo del incumplimiento (conf. Borda, "Tratado de Derecho Civil Argentino Obligaciones", Perrot, Bs. As., 1967, T. I, p. 125).
En el sub lite el accionante procura la percepcin de un resarcimiento en concepto de lucro
cesante, por la frustracin del acrecentamiento patrimonial que razonablemente hubiera
obtenido de no haber la demandada violentado la exclusividad de la que gozaba para la venta
de ciertos productos de Hasbro Internacional Inc. en el territorio argentino.
Considero que asiste razn a la apelante y que el verificado incumplimiento de Hasbro
Argentina S.A. configur un dao que debe ser reparado. En efecto, la colocacin en el
mercado de los juegos importados por esta ltima, sin duda alguna mengu la posibilidad de
la reclamante de obtener utilidades por la provisin de tales productos.
Si se tiene en cuenta que le haba sido otorgada a Top Toy's la exclusividad para la
comercializacin de los mentados juegos y, en consecuencia, el derecho a lucrar con esa
actividad; la participacin de la accionada en el abastecimiento de los productos lgicamente
deriv en una disminucin de las ganancias a las que, segn acontece en el curso natural y
ordinario de las cosas (arts. 520 y 901 del Cdigo Civil), hubiera accedido la reclamante de
no hallarse satisfecho cierto sector del mercado ocupado por Hasbro Argentina en infraccin
a lo pactado.
Cabe sealar en este orden que no puede predicarse aqu stricto sensu la existencia de un
lucro cesante sino el de la prdida de una chance. Vase que en el caso se ha interrumpido un
proceso que razonablemente pudo conducir a la actora a obtener una utilidad (prdida de
chance), mas no se trata de la privacin de una ganancia cierta a la cual tena ttulo o derecho
la reclamante al verificarse el incumplimiento contractual (lucro cesante).
La chance es la posibilidad de un beneficio probable, futuro ya que integra las facultades
de actuar del sujeto en cuyo favor la esperanza existe. Privar de sta al sujeto conlleva dao,
an cuando pueda ser dificultoso estimar su entidad, porque lo perdido, frustrado, en realidad
es la chance y no el beneficio esperado como tal. La prdida de esta oportunidad configura un
dao actual no hipottico resarcible cuando implica una probabilidad suficiente de
beneficio econmico que resulta frustrado por culpa del responsable y puede ser valorada en
s misma, an prescindiendo de su resultado final incierto, en su intrnseco valor econmico
de probabilidad, convirtindose as en un dao actual resarcible (CNCom., Sala A, "in re":
"Prez Elizabeth c. Fiat Argentina SA s/ordinario", del 17/9/2004; y antecedentes y citas all
efectuados).
Dicho de otro modo, la prdida de chance configura una frustracin de una posibilidad de
obtener ingresos (Ordaz, Alfredo, "El dao resarcible", Depalma, Buenos Aires, p. 70).
Sin perjuicio de la sealada distincin entre los rubros citados, a ttulo aproximativo debe
recurrirse al arbitrio matemtico para el clculo de la indemnizacin como si se tratara de
lucro cesante y, sobre esa base, aplicar un porcentaje en funcin del grado de probabilidad
BOLILLA N9: DOCUMENTACIN Y CONTABILIDAD.Tribunal: Cmara Nacional de Apelaciones en lo Comercial, sala A(CNCom)(SalaA)
Fecha: 22/11/1996
Partes: Calvo, Marta E. y otro c. Industrias Record S.A.
Publicado en: LA LEY1997-D, 475 - DJ1997-3, 51
Cita Online: AR/JUR/3527/1996
Sumarios:
1. Dado que la omisin de contabilizar las operaciones comerciales de la sociedad infringe lo
establecido en el art. 64, apart. 1, inc. a), en tanto dispone exponer el producido de las ventas
o servicios, incide en el resultado del balance y desvirta la veracidad y completividad que
debe brindar al accionista, es procedente la accin de impugnacin fundada en el art. 251 de
la ley 19.550 (Adla, XLIV-B, 1310).
2. La falta de contabilizacin de las operaciones comerciales de la sociedad configura un
incumplimiento que no se purga por el conocimiento que el accionista que demanda la
nulidad de la asamblea haya tenido de las mismas, circunstancia que, en su momento, le
acarrear la responsabilidad que prevn los arts. 72 y 254 de la ley de sociedades (Adla,
XLIV-B, 1310).
Texto Completo: 2 Instancia. -- Buenos Aires, noviembre 22 de 1996.
Es arreglada a derecho la sentencia apelada?
El doctor Jarazo Veiras dijo:
El pronunciamiento de fs. 816/819 rechaz la accin promovida a fs. 17/21, sus
ampliaciones de fs. 104/106 y fs. 376/377, sta bajo el ttulo de "Hecho Nuevo" promovida
por Marta Elena y Hernn Jos Calvo contra Industrias Record S.A. por nulidad de la
asamblea general ordinaria del 14 de diciembre de 1992.
La accionante apel el fallo a fs. 820 concedindosele el recurso a fs. 821, que mantuvo
con el libelo de fs. 866/869 que fuera respondida por la apelada a fs. 871.
La expresin de agravios aludida, reduce la pretensin impugnando slo dos aspectos de
la sentencia: a) que el balance fue realizado en fecha posterior a la de la asamblea por cuanto,
tratndose de una sociedad de familia, el Presidente omiti comunicar personalmente la fecha
de su realizacin, insistiendo la apelante en que, la no exhibicin de los libros frente a la
diligencia notarial, revela que el estado contable no haba sido confeccionado a la fecha en
que se celebr la asamblea.
El segundo reproche b) apunta a que el balance aprobado no refleja la realidad econmica
de la sociedad por no haberse contabilizado las ventas y cobranzas de que dan cuenta las
planillas agregadas a los autos.
Esas impugnaciones fueron someramente contestadas con el escrito de fs. 871/872,
refutando los argumentos dirigidos a justificar la aseveracin relativa a la falta de confeccin
del balance y desestimando la presentacin en curso, del responde, en lo atinente a la falsedad
del referido estado contable, por no llevar a cabo en ella la crtica razonada de esa parte del
fallo.
Los hechos bsicos invocados en la demanda han sido reseados por el a quo, y consisten
en que la nulidad impetrada resultara de las siguientes imputaciones: a) Incumplimiento de
los plazos legales para la convocatoria; b) Violacin del art. 244 de la ley de Sociedades
respecto del quorum y mayoras; c) Aprobacin del balance en forma fraudulenta, ya que a la
fecha de la asamblea, no exista y haba mercadera no inventariada; d) La asamblea no se
realiz materialmente, sino que se le transcribi en el libro de actas antedatndola; e) El
Balance aprobado no refleja el real estado patrimonial de la sociedad.
El fallo descarta la inoportunidad de la convocatoria en razn de la informacin producida
por el Boletn Oficial a fs. 454 y fotocopia del ejemplar pertinente corriente a fs. 453.
Tambin rechaza hayan mediado anomalas en la constitucin del quorum y las mayoras
necesarias para la votacin, toda vez que las decisiones de la asamblea fueren adoptadas por
unanimidad.
Entiendo que con los elementos de juicio aportados por la actora --actas notariales de fs.
7/10 y fecha de la certificacin de la firma del contador que abona el balance, otorgada por el
Consejo Profesional de Ciencias Econmicas--, no se justifica que esa pieza haya sido
antedatada, mxime cuando media plazo legal para volcar las decisiones en el libro de actas
de asamblea --art. 73, ltimo prrafo, ley 19.550--.
Desestima con acierto, la imputacin relativa a que el balance aprobado no refleja una
mayor compra de materia prima que la que sale elaborada de fbrica. Ese estado contable
refleja la situacin empresaria a la fecha en que es labrado, en una situacin esttica, propia
de un instante temporal, correspondiendo a otras medidas precautorias lograr la
demostracin, por compulsa de documentacin mercantil y por anlisis de flujo de fondos, de
la existencia y realidad de la anormalidad denunciada.
Por ltimo, el fallo hace mrito de la situacin de la actora Marta Calvo dentro de la
empresa demandada y su silencio frente a las irregularidades que inserta en la demanda, sin
que durante su desempeo hubiera alertado a la empresa y dems socios de aquella actividad
presuntivamente ilcita cuya existencia no pudo ignorar.
Analizadas las constancias de autos concuerdo con el a quo en que la no exhibicin de los
libros de actas de asambleas no demuestra, con el grado de certeza necesario, que el balance
no hubiera sido confeccionado a la fecha de la asamblea. Tampoco surge de autos que ese
estado contable hubiera sido puesto a disposicin de los accionistas en legal trmino --art. 67,
ley de sociedades-- pero tal demostracin hubo de recaer en la parte actora y no en la
demandada.
Distinta es la cuestin en lo que atae a los requisitos de claridad, exactitud y unidad que
deben presentar los estados contables.
La actora sostuvo con intencionada ambigedad, que hubo operaciones de venta y
cobranzas no contabilizadas, acompaando una importante documentacin que, por no reunir
los requisitos reglamentarios, pudo haberse omitido en las registraciones societarias.
Esa cuestin, incorporada como "hecho nuevo" fue respondida por la demandada con un
breve, lacnico y sugestivo prrafo inicial, por el que rechaza la autora y pertenencia de esa
documentacin. El resto del extenso escrito tiende a demostrar que lo articulado no constitua
un hecho nuevo y por tanto deba desestimrselo. El resultado de la cuestin le fue adverso,
admitindose tanto la documental cuanto al hecho nuevo denunciado.
Esa documental resulta reconocida en su existencia y confeccin por los siguientes
testigos: Walter O. Garca, hijo del Presidente de la demandada, quien admite el haber
firmado las planillas glosadas a fs. 464 vta. las que luego se pasaban a la estadstica de
ventas, Ral A. Castagnino, a fs. 465 vta. reconoce haber hecho las planillas de fs. 216 a fs.
221, 265 a 271 y otras que por su cantidad no pudieron desconocerse dentro de la
administracin societaria. El testigo Ricardo G. de Gracia reconoce la confeccin de las
planillas de fs. 468, pero resalta que tales planillas no eran comunicadas al sndico y contador
de la firma Molinete. Todos ellos insisten en denunciar que las planillas de cobranzas no
contabilizadas eran manejadas por al actora Marta E. Calvo quien no habra recibido rdenes
o instrucciones de los restantes integrantes del Directorio.
Lo cierto es que su existencia se encuentra en buena medida admitida por la parte
demandada con la prueba testimonial que ella misma ofreci y produjo. Al absolver
posiciones, su representante legal dijo al responder la posicin sptima que desconoca si las
facturas que se le exhibieron fueron confeccionadas en la empresa demandada por carecer
stas de membrete identificatorio; que no se contabilizaron por no encontrarse dentro de la
empresa y que consecuentemente, al no estar contabilizadas, tampoco se pag sobre sus
importes el Impuesto al Valor Agregado. Al ampliarse el pliego de posiciones, el absolvente
se neg a responder en los trminos del art. 414 del ritual.
A ello debe aunarse el reconocimiento ms preciso efectuado por el Presidente de la
demandada en autos "Industrias Record S.A. c. Calvo, Marta E. s/ ordinario (expte. N
20.418/93 agregado por cuerda) quien al preguntrsele los motivos por los cuales no se
contabilizaron las cobranzas que dan cuenta las planillas realizadas por los vendedores de la
empresa, visadas por el presidente de la firma, que obran en este juicio, respondi que "esas
planillas no estaban dentro de Industrias Record S.A. por eso no habrn contabilizado,
estaran en poder de la Sra. Marta Calvo".
El dictamen pericial es ambiguo, pues, preguntado para que manifieste si los datos
consignados en las planillas de cobranzas corresponden a las facturas que se acompaaron
con el escrito de ampliacin de demanda, el experto respondi que la documentacin sujeta a
examen era de un valor extraordinario, que las anotaciones eran asistemticas e irregulares,
que presentan caractersticas informales y desprolijidades, todo lo cual le permite concluir
que con un enfoque tcnico profesional, no estaba en condiciones de emitir un dictamen
correcto.
Esa respuesta no se corresponde con la cuestin articulada como punto de peritacin,
mxime cuando el contador designado no ha cesado de poner de relieve con notable
insistencia, la necesidad de contar con todo el expediente, para analizarlo con prolijidad. En
ese supuesto, es posible que su dictamen hubiera podido ampliarse con mayor precisin
frente al reconocimiento testimonial rendido en lo atinente a la confeccin y pertenencia de
las planillas.
La falta de contabilizacin de las operaciones de que informan las planillas previamente
reconocidas, contraviene las prescripciones de los arts. 45 y 51 del Cd. de Comercio.
No se trata, por cierto, de reclamar el cumplimiento de las disposiciones originales acerca
de la forma en que deba llevarse el libro Diario, asentando en l, en orden cronolgico, todas
y cada una de las operaciones concertadas por el comerciante. Pero si se admiten los asientos
globales que comprendan perodos no mayores al mes, las restantes operaciones
individualizadas debern constar en libros auxiliares llevados con iguales recaudos que los
obligatorios o en aquellos impuestos por la normativa tributaria, es decir, los libros IVA
Compras e IVA Venta.
El plexo jurdico que rige la conducta de los administrados, constituye un todo
generalmente armnico cuya interpretacin compete el magistrado. En una poca en que
todos los sectores de la sociedad reclaman un resurgimiento de los valores ticos y el
cumplimiento de las obligaciones del ciudadano, en todos sus aspectos, entiendo que puede
silenciarse la omisin de las registraciones que corresponden a operaciones admitidas por
quienes confeccionaron la documentacin compulsada y a la que atribuyen destino de
"estadstica de ventas".
Esa omisin no se purga por el conocimiento evidente que la actora hubo de tener de ella,
malgrado no explique con lealtad el modo en que lleg a su poder la documentacin
apropiada al proceso, todo lo cual le traer aparejada, en su momento, la responsabilidad que
1.
- SE
de
TAMBIN
HABRA
Dado
QUE,
se
ASEVERA, NO SE HABRA
83:3. SE
LS:
de
2.
- LA
- PODRA
COMO EL PRESENTE
en
- "SI
DE DICHA
PETICIN CAUTELAR
NO CABE
PUES
EXIGIR
LA
embargo no se ha acreditado que se est ejecutando la misma y por otro se trata de una deuda
que tendra la empresa aqu demandada no de una de la sociedad absorbente. As la fusin
traera, a la inversa, un patrimonio mayor con el cual responder -se incorporan los activos de
la absorbente-. En este sentido se ha dicho que "A efectos de la procedencia de una medida
cautelar, si bien la apreciacin del "periculum in mora" no debe ser efectuada con un criterio
exigente, no puede soslayarse que existe una necesaria vinculacin entre ste, como
fundamento de las medidas precautorias, y la solvencia o estado patrimonial de las partes
contra quienes se dirige", Civil - Sala I Sentencia Interlocutoria C. 1052513 PONCE, Jorge
G. c/ ROMAN SAC s/ ART. 250 C.P.C, en programa de jurisprudencia de la Excma Cmara
Comercial.Por lo expuesto RESUELVO:
A.- Desestimar el pedido de medida cautelar contenida en el escrito de
inicio.-ES.- Notifquese. ANGEL O. SALA. Juez
2da instancia: Buenos Aires, 27 de junio de 2001.
Y VISTOS:
1) Viene Apelada por el accionante la decisin de fs. 49/50 que desestim la medida
precautoria requerida. Fund el recurso mediante el memorial de fs. 57/59.
1)El a quo consider que no se encontraba suficientemente acreditada la verosimilitud del
derecho, ni se adverta peligro en la demora.
2)Se requiere la cautela en el marco de la LS:83 apartado cuarto in fine. LA norma autoriza
al oponente a requerir embargo judicial en tanto no se hallare debidamente garantizado. El
inters del acreedor radica en la posibilidad de que la unin redunde en una disminucin de la
solvencia de su deudor o en un sobredimensionamiento para la capacidad del mercado (conf.
Halpern, "Sociedades Annimas", pag. 725, n 21, cit. por Sasot Betes-Sasot, "Sociedades
Annimas, Constitucin, Modificacin y Extincin", Ed. Abaco. Pag. 556).
El alcance de la garanta referida lleva al entendimiento de que la interpretacin que cabe
de la norma, es que se garantice adecuadamente al acreedor, lo que puede ocurrir mediante el
otorgamiento de garantas ante su oposicin, o por resultar suficiente la garanta preexistente
o el patrimonio de la fusionara. Tal ponderacin resulta acorde con la finalidad del proceso
de fusin, teniendo en miras, a su vez, la necesidad de evitar que el acreedor ejerza
abusivamente su derecho de oposicin pretendiendo una garanta innecesaria (Otaegui, Julio,
"Fusin y Escisin de Sociedades Comerciales", Ed. Abaco, pg. 178/179).
El pretendiente acredita haber realizado la oposicin en tiempo y forma, y sostiene que su
presunta deudora posee un pasivo declarado en el balance especial de fusin de $ 83.680.795,
mientras que el de la absorbente -Repsol Gas SA- es de $ 45.162.005. Asimismo, del edicto
acompaado surge que el activo de esta ltima es de $ 49.893.546 y el de YPF Gas SA es de
$ 176.875.285 (Anexo 3)
Afirma, a su vez, que a la absorbida se le impuso una multa de $ 109.644.000 por la
Comisin Nacional de Defensa de la Competencia.
Es decir que, a estarse A los trminos del apelante, el pasivo de su presunta deudora se ve
acrecentado en ESA SUMA. DE la comparacin de cifras se desprende que el patrimonio neto
de la absorbida es negativo.
SE Sigue de lo expuesto que el oponente se halla en mejores condiciones ante la fusin ya
que la propia absorbida es deficitaria, circunstancia que con abstraccin de la verosimilitud
del derecho que se alega, despeja el peligro en la demora que es requisito de la precautoria
intentada.
4) Se desestima el recurso y se confirma lo decidido A fs. 49/50. Devulvase,
encomendndole al a-quo las notificaciones. La Sr. Juez de Cmara Dra. Ana I. Piagg no
interviene por hallarse en uso de licencia (art. 109 R.J.N.).
ENRIQUE M. BUTTY - MARA L. GMEZ ALONSO DE DAZ CORDERO
El actor contraviene sus propios actos cuando a fs. 417vta. sostiene que las normas
previstas en la ley 19.550 son imperativas e inexcusables, siempre que se intente constituir,
regir, disolver o liquidar una sociedad comercial. Pero en sus agravios sostiene que la
aplicacin de la normativa societaria por parte del a quo es arbitraria (v. pto. IV de esta
ponencia).
Nuevamente se contradice cuando en su demanda aduce que "los socios (...acudieron...) al
'disregard' o desestimacin de la persona jurdica, levantando el velo societario, mostrndose
la realidad de las cosas, y acordando el reparto de los bienes comunes" (fs. 114vta.) y, al
expresar agravios sostiene que '...la normativa de la ley 19.550 jams debi ser invocada..."
(sic) y a fs. 420vta. agrega que "...no cabe alusin o referencia a la ley N 19.550 de
sociedades comerciales, porque no est en juego ninguna de las normas y de los intereses que
esa normativa legisla" (el resaltado es del original; fs. 418).
A fs. 114 dice que "los socios -todos ellos- acordaron cesar en la actividad societaria, y
liquidar los activos y el pasivo..." (demanda) y a fs. 417vta. se contradice diciendo "los socios
expresamente decidieron la continuidad de la sociedad" (expresin de agravios) (lo subrayado
no es del original).
Va de suyo que en el negocio sub examine la aplicacin de la normativa societaria es
ineludible; es obvio que si la intencin de los socios fue cesar en la actividad de la sociedad
annima 'Villaguay' liquidando sus activos y pasivos, debieron acudir al procedimiento
establecido en la Seccin XIII de la ley 19.550 (arts. 101 a 112 y cc.), en tanto y en cuanto en
el "Convenio de particin, adjudicacin y liquidacin parcial de cosas comunes" del
16/12/1991, el cese de la actividad comercial de 'Villaguay' por decisin de sus socios
implic la disolucin conforme el art. 94 inc. 1 de la ley 19.550.
Los socios no tienen potestad para decidir el cese de la actividad comercial y 'repartirse' la
totalidad de los bienes de la sociedad a piacere, pues ello implica una disolucin, liquidacin
y particin privada sin intervencin de la autoridad pblica de contralor, con alta
potencialidad daosa para terceros y acreedores, atento la omisin de publicitar la disolucin
social (sobre el punto volver infra).
b) Paralelamente la sociedad comercial regular es una persona jurdica diferenciada de los
socios que la componen, con separacin patrimonial respecto de stos (art. 2 y cc., LSC;
"Convencin sobre el reconocimiento de la personera jurdica de las sociedades,
asociaciones y fundaciones extranjeras", La Haya, 1956, ratificada por nuestro pas, ley nro.
24.409, B.O. 28/12/1994; cnfr. CNCom., Sala A, 22/11/1985, ED, 119-272). Toda desviacin
o exceso de la finalidad especfica de este instrumento tcnico para cubrir una realidad
diversa, no merece la proteccin del orden jurdico.
La disolucin nicamente es oponible a terceros desde su inscripcin registral, previa
publicacin de la resolucin administrativa que lo disponga (art. 98, LS). Y de la misma
manera que el nacimiento del sujeto pluripersonal es precedido de un perodo de constitucin,
su extincin tambin requiere la etapa previa de liquidacin; ello es exigido por el inters de
la sociedad, los socios y en especial los terceros que contrataron con aqulla.
Los bienes sociales no constituyen una comunidad sino un patrimonio distinto al de los
socios, que debe mantenerse bajo la administracin de la sociedad hasta su disolucin; y, el
reparto de los bienes que integran tal patrimonio es improcedente, mientras las obligaciones
pasivas no sean canceladas ('bona non sunt nisi deductio aere alieno').
c) Entre la disolucin y la liquidacin existe un perodo transicional, dentro del cual se
cumple el proceso liquidatorio como medio tcnico encaminado a la desintegracin del
patrimonio. Para ello es condicin que se salden las obligaciones activas y pasivas de la
sociedad y, recin all, que se realice la particin del patrimonio neto resultante.
En la medida que la etapa liquidatoria los socios no pueden disponer libremente de los
bienes de la sociedad (art. 102, LS); para hacerlo conforme a derecho debieron reunirse en
asamblea extraordinaria a fin de decidir la disolucin anticipada del ente y realizar los
trmites administrativos correspondientes (ver arts. 94, 97 y cc., LS).
Adems, la liquidacin es un procedimiento tcnico-jurdico que regula relaciones
contractuales entre la sociedad, los socios y los terceros, pero la sociedad contina
funcionando hasta su extincin, previa conclusin de las relaciones jurdicas preexistentes.
Durante el estado de liquidacin, la sociedad conserva su autonoma patrimonial y las
condiciones jurdicas de su tipo societario; contina con plenas facultades de administracin
y gestin sobre sus bienes, pues su patrimonio permanece como su propiedad exclusiva -no
es un condominio ni comunidad de sus componentes- (Vern, "Sociedades de familia", tomo
2, ed. Abaco, Buenos Aires, 1979, pg. 1983).
La identidad de la personalidad societaria durante el perodo de la liquidacin mantiene
invariables las relaciones de la sociedad con deudores y acreedores, y la sociedad contina
con su capacidad para ejercer derechos y contraer obligaciones (art. 101, LS y art. 30, Cd.
Civil; cnfr. Farina, Juan M., "Tratado de Sociedad Comerciales", t. II-B, ed. Zeus, Rosario,
Santa Fe, 1979, pg. 494; Beltrn, cit. por Gagliardo, Mariano, "Sociedades annimas", 2da.
ed., ed. Abeledo Perrot, Buenos Aires, pgs., 598 y 602; Richard - Escuti - Romero, "Manual
de Derecho Societario", ed. Astrea, Buenos Aires, 1980, pgs. 178/179).
d) En sntesis, los actores sostienen que el convenio de fs. 29/32 no perjudic a terceros y
que debe ser reputado vlido por derivar de la voluntad de la totalidad de los socios. Tal
argucin resulta inaudible; aluden a una categora vaca desde el punto de vista normativo.
Finalmente en el sub examine no existen elementos que acrediten la ausencia de acreedores
sociales, ni el conocimiento o la participacin de los acreedores de los socios en la
liquidacin y particin privada que dicen haber realizado sin bices contractuales de ningn
tipo.
e) La particin integra la liquidacin e implica en la extincin de las relaciones jurdicas
con terceros y el reparto patrimonial de los bienes remanentes mediante su reparto a los
socios (Gagliardo, ob. cit., pg. 600; Malagarriga, cit. por Vern, ob. cit., pg. 2002). Recin
luego de que el liquidador cumple las etapas pertinentes (arts. 103, 104 y 105, LS) puede ser
iniciado, con sujecin a los arts. 106, 107, 109, 110 y 111, LS.
Y -como dije- el saldo liquidatorio remanente no puede repartirse sin antes cancelar las
obligaciones sociales (arg. arts. 107 y 111, LS).
Lo anterior no es mas que un resultado de la actividad y cometido de los liquidadores; y si
bien los socios pueden prescindir de la liquidacin procediendo, directamente a la divisin
del patrimonio (art. 1197, Cd. Civil; art. 11 y 109, LS; Ascarelli, Tullio, "Sociedades y
Asociaciones Comerciales", t. II, ed. Ediar, Buenos Aires, 1947, pg. 204) es condicin sine
qua non que los terceros sean desinteresados o garantizados; lo que no est probado en autos.
f) La motivacin de las partes para realizar el negocio jurdico sub examine no puede ser
otro que un profundo desconocimiento de la ley (que no puede ser alegado, art. 20, Cd.
Civil) o eludir las proyecciones de preceptos normativos cuyo contenido no puede ser
soslayado (arts. 18 y 21, dem). Mxime cuando aqul es susceptible de afectar el patrimonio
social, determinando o agravando su insolvencia u obstaculizando a los acreedores la
percepcin de crditos anteriores.
VII. A mi juicio el allanamiento de las codemandadas Nilda Mara Mariani de Larrosa y
Villaguay S.A.C.A. y F. (fs. 134/135) requiere un anlisis bifronte.
La pretensin de escrituracin del inmueble es inviable por cuanto el propietario del bien
es la persona jurdica 'Villaguay' y la explicacin es muy simple: el allanamiento es un acto
unilateral que se perfecciona con la declaracin de voluntad del defendido; pero su
destinatario es el juez, de conformidad con las formalidades de los actos procesales y dentro
de los lmites de disposicin del derecho. Ello por cuanto el allanamiento no pone fin a la
instancia, sino la resolucin que admite tal pedido (CSJN, 27/4/1989, LA LEY, 1989-D, 200;
Fenochietto, Carlos E., "Cdigo Procesal...", t. 2, ed. Astrea, Buenos Aires, 1999, pg. 173 y
sus citas: Arias, "El allanamiento en el proceso civil", en "Problemtica actual del derecho
procesal", pg. 192; Areal - Fenochietto, "Manual", II, pg. 210; Carli, "La demanda civil",
pg. 153; CNCiv., Sala C, 4/5/1993, ED, 155-199).
El juez conserva ante el allanamiento la necesaria libertad para examinar el derecho: la
legitimacin de las partes, el inters jurdico, la licitud, la razonabilidad de la pretensin, etc.
(art. 307, Cd. Procesal). Faltando cualquiera de estos requisitos o frente a un proceso
simulado donde el objeto del proceso sea indisponible, el juez debe abstenerse de dictar
sentencia estimatoria.
En punto al allanamiento sobre la transferencia del automvil, debe acogerse la demanda.
De tal forma que el allanamiento de los codemandados es viable, pues este bien no es
propiedad de la sociedad "Villaguay" y el acuerdo privado de fs. 134/135, no puede ser
dejado sin efecto en la medida que no transgrede la normativa aplicable ni el orden pblico
(art. 3, Ley 19.550 y art. 307, Cd. Procesal).
VIII. Lo anterior me exime tratar los argumentos inconducentes a la solucin del pleito;
ello por cuanto los jueces slo debemos atender los planteos recursivos que resulten
esenciales y decisivos para fallar la causa (Fallos, 221:37; 222:186; 226:474; 228:279;
233:47; 234:250; 243:563; 247:202; 310:1162; entre otros).
IX. Conclusin. Si mi criterio es compartido por mis colegas, deber modificarse la
sentencia de primera instancia, condenando a la codemandada Nilda Mara Mariani de
Larrosa a transferir su parte indivisa sobre el automvil Chevrolet, patente C-471.532
(actualmente VLT-369) a favor de los actores; rechazando la demanda por escrituracin. Las
costas de ambas instancias se imponen en el orden causado (arts. 68 y 71, Cd. Procesal). He
concluido.
Por anlogas razones la doctora Daz Cordero adhiri al voto anterior.
Por los fundamentos del Acuerdo que antecede, se resuelve: modificar la sentencia de
primera instancia, condenando a la codemandada Nilda Mara Mariani de Larrosa a transferir
su parte indivisa sobre el automvil Chevrolet, patente C-471.532 (actualmente VLT-369) a
favor de los actores; rechazando la demanda por escrituracin. Las costas de ambas instancias
se imponen en el orden causado (arts. 68 y 71, Cd. Procesal).
El doctor Butty no interviene por hallarse en uso de licencia (art. 109, RJN). - Ana I.
Piaggi. - Mara L. Gmez Alonso de Daz Cordero.
ejecucin. Nunca podra ser su inters ... obstaculizar y entorpecer su ejecucin reteniendo
los medios ms apropiados."
Si bien dicho caso se refera a las facultades del Congreso, es aplicable a la
Administracin la tesis segn la cual, otorgado un poder a un organismo, como es el caso de
las facultades de fiscalizacin atribuidas a la Inspeccin General de Justicia, corresponde
entender que se le han dotado todos los poderes necesarios para el ejercicio del que ha sido
expresamente conferido, y sin los cuales, sino imposible, sera sumamente difcil y
embarazosa la ejecucin del poder expresamente otorgado.
En este sentido, los catedrticos espaoles Garca de Enterra y Fernndez sostienen que
"La atribucin de potestades a la Administracin tiene que ser, en primer trmino, expresa ...
Ahora bien, esa exigencia debe ser matizada con la doctrina de los poderes inherentes o
implcitos que, por excepcin, pueden inferirse por interpretacin de las normas ms que
sobre su texto directo ... Se trata, simplemente, de hacer coherente el sistema legal, que ha de
suponerse responde a un orden de razn y no a un casuismo ciego ..." (Eduardo Garca de
Enterra y Toms Ramn Fernndez, "Curso de Derecho Administrativo", Ed. Civitas, T. I, p.
447).
Tal como lo seal entonces el juez Marshall con respecto a la facultad de crear un banco,
sta no se asemeja a la facultad de crear impuestos o a la de declarar guerras, esto es,
facultades sustantivas e independientes, que no pueden ser implicadas como incidentales a
otros poderes o usadas como medios de ejecucin de ellos. Por el contrario, en el caso, la
facultad de crear un registro de datos no constituye un fin sino un medio para ejercitar
facultades de control, como las que tiene la Inspeccin General de Justicia respecto de las
sociedades extranjeras.
5. La Resolucin General 8/2003 IGJ halla fundamento en los siguientes propsitos que
surgen de sus considerandos: a) velar por los principios de soberana y control del rgimen
registral de la ley 19.550; b) distinguir aquellas sociedades que funcionan efectivamente en el
exterior y canalizan sus inversiones productivas, de aquellas cuyo nico objeto es la elusin
del derecho argentino; c) la moralizacin de la vida empresaria y del trfico; d) prevenir la
interposicin de personas para violar la ley; e) limitar la eventual legitimacin de activos de
origen ilcito y la infraccin a normas tributarias.
En mi opinin, las razones expuestas justifican adecuadamente las medidas arbitradas por
el Inspector para garantizar la eficacia de las leyes vigentes. El designio de la Resolucin
General tachada de inconstitucional no es instrumentar una cruzada nacionalista destinada a
los inversores forneos, sino que pretende revertir un fenmeno de la realidad jurdica que
crea un grado de desigualdad de las personas ante la ley, deletreo del orden normativo.
Todo el sistema de publicidad que inspira la registracin de personas jurdicas, nacionales
y extranjeras, se dirige a dar seguridad a los terceros en sus relaciones comerciales y a las
relaciones de responsabilidad que se susciten en virtud de la actuacin del ente ideal. Sin
embargo, los evasores de la ley siempre encuentran antes que la justicia los resquicios que
deja el sistema legal o los mbitos poco reglamentados para llevar a cabo sus propsitos.
En efecto, en los ltimos tiempos se advierte un uso creciente de sociedades extranjeras
off shore que permiten obrar en la clandestinidad para cometer delitos econmicos y burlar
toda clase de imperativos legales mediante la actuacin por interpsita persona. Me refiero a
la elusin de obligaciones tributarias, las derivadas del rgimen sucesorio, deberes de
asistencia familiar, divisin de la sociedad conyugal, responsabilidad ante los acreedores y
toda clase de simulacin y fraude a derechos de terceros. Esta disfuncin se ha puesto de
manifiesto a nivel internacional ya que las sociedades off shore han desempeado un rol
protagnico en grandes escndalos financieros, como en los casos Enron, World Com,
Parmalat y Adecco, donde una serie de propiedades y bienes -de origen no explicable-
apareca bajo la titularidad de esta clase de sociedades. (v. Vtolo Daniel, "Sociedades
Constituidas en el Extranjero con Sede o Principal Objeto en la Repblica", Ed. El Derecho,
Buenos Aires, pg. 36). El fenmeno de la globalizacin y el acceso a las redes digitales han
facilitado la adquisicin de esos instrumentos, que se han convertido en una herramienta
accesible para encubrir actividades ilegales o en fraude a las leyes nacionales.
La Resolucin examinada tambin se dirige a revertir una situacin de vaco
reglamentario que facilita la comisin de actos criminales que comprometen la seguridad del
Estado y de la comunidad internacional, como es el caso de la evasin fiscal, el lavado de
dinero y la financiacin del terrorismo internacional.
Veremos a continuacin que las tradicionales concepciones iusprivatistas que relegan la
persecucin del fraude societario y la reparacin de la ilicitud al mbito de una accin
judicial promovida por el tercero afectado, no aportan una solucin real a un problema que se
ha vuelto endmico. La realidad ha mutado y exige a los operadores del derecho la debida
intervencin para restablecer el orden pblico vulnerado con grave perjuicio para la
comunidad.
Sabido es que no puede delinearse estticamente donde est el confn entre lo pblico y lo
privado, ya que esas barreras se destruyen y reconstruyen incesantemente a lo largo de la
historia.
6. En primer lugar, podemos mencionar que se ha incrementado la creacin de sociedades
extranjeras alejadas de toda finalidad comercial, con el solo propsito de infringir las leyes
tributarias.
Trazar la lnea que distingue el ahorro tributario lcito del ilcito es un tema clsico del
derecho tributario.
El problema tiene su punto de partida en el principio segn el cual los contribuyentes
pueden elegir entre diferentes caminos o procedimientos para estructurar sus negocios y,
entre ellos, el camino o procedimiento que trae consigo la menor carga fiscal en cuanto sea
legal (Dino Jarach, "Elusin de impuestos", en Estudios de Derecho Tributario, Ed. CIMA,
1998, p. 402). Tanto el derecho local como el extranjero han receptado ese principio. As, la
Corte Suprema afirm que "el esfuerzo honesto del contribuyente de mantener sus impuestos
tan bajos como es legalmente posible no merece reprobacin." (Fallos, 241:210; 308:215;
entre otros). En igual sentido se expidi la Corte de los Estados Unidos en Gregory v.
Helvering, sobre el que volveremos ms adelante (293 U.S. 465, 1935).
Magill se refiere con irona al mencionado principio como "perfectamente verdadero,
perfectamente general y perfectamente sin sentido". (Magill, "Taxable Income", citado por
Dino Jarach, "El Hecho Imponible", p. 153).
No hay un criterio unificado para distinguir entre el ahorro tributario lcito del ilcito. Se
han utilizado diversos trminos: planificacin fiscal, economa de opcin, elusin, evasin,
etc., sobre los que no hay consenso en su conceptualizacin.La evasin consiste en la
utilizacin de medios ilcitos para disminuir los impuestos; en este caso, hay una violacin
directa a la ley. En la elusin, el contribuyente utiliza formas jurdicas lcitas, pero con fines
diversos a los previstos por el legislador, para reducir la carga tributaria (Alberto Tarsitano,
"El principio de la realidad econmica y el exceso de la potestad calificadora del Fisco", en
Proteccin Constitucional de los Contribuyentes, p. 275). En este sentido, la elusin se
relaciona con el abuso de las formas.
Mientras que la planificacin fiscal es admitida, la evasin y la elusin deben ser
reprochadas. En la elusin fiscal, slo hay una apariencia de legalidad, en tanto el
contribuyente utiliza formas jurdicas previstas por la legislacin, pero no para los fines que
tuvo en cuenta el legislador al crearlas, sino para reducir sus impuestos. Ello difiere de la
planificacin fiscal donde el contribuyente aprovecha un territorio fiscalmente liberado por
voluntad expresa del legislador, que se revela objetivamente en el texto de la ley (Casado
Ollero, "La recalificacin administrativa como mecanismo de reaccin frente a la elusin
tributaria y al fraude a la ley: posibilidades y lmites", Boletn de la Asociacin Argentina de
Estudios Fiscales", dic. 2000, p. 63).
La lnea que distingue la planificacin fiscal de la elusin es delgada. Y tambin lo es el
lmite entre la elusin y la evasin.
El citado caso "Helvering vs. Gregory" de la Corte de Estados Unidos es paradigmtico.
El tribunal, luego de establecer el principio segn el cual el contribuyente tiene un derecho a
reducir sus impuestos por los medios que el derecho permite, sostuvo que la constitucin de
la sociedad formada por el contribuyente deba ser dejada de lado por el Fisco en tanto el
contribuyente no persegua ninguna finalidad comercial distinta a la de bajar sus impuestos.
As nace el "test de la finalidad comercial" para distinguir el ahorro tributario lcito del
ilcito. De acuerdo con ese test, toda operacin que persiga una finalidad comercial debe ser
respetada por el Fisco, an cuando implique una disminucin de la carga impositiva. Por el
contrario, si el contribuyente utiliz un medio lcito, como la constitucin de una sociedad,
con el nico propsito de disminuir sus impuestos y no puede mostrar un fin comercial, esa
transaccin ser considerada un ahorro tributario ilcito.
Bollini Shaw ha sealado que "en nuestro pas gran parte de las sociedades existentes no
son tales y tienen por origen el haber sido formadas por consejo, generalmente de contadores
o abogados, que seguan una cierta moda que por cierto no fue pasajera". Se refera
concretamente a las sociedades de familia creadas para no pagar determinados impuestos,
para preservar patrimonios o empresas o dificultar a algunos herederos retirar su parte.
Sostiene que esas sociedades aparentes no fueron ni son sociedades (conf. Carlos Bollini
Shaw, "Sociedades aparentes e inexistentes" en "Congreso Argentino de Derecho Comercial,
1990, vol. 2, pg. 33, Edit. Colegio de Abogados de Ciudad de Buenos Aires).
Dice Julio Csar Rivera que el principio de unidad del patrimonio es un considerable
obstculo al desarrollo de los negocios tanto individuales como empresarios. Esa es la
finalidad legtima: favorecer el desarrollo econmico. Lo que habilita el uso de las
prerrogativas exorbitantes del derecho comn creadas a favor de particulares en el derecho
privado, como lo es la creacin de un ente ideal, es el fin legtimo, segn lo ha consagrado en
esta materia el artculo 54 de la ley de Sociedades.
En resumidas cuentas, el criterio antes expuesto busca distinguir las transacciones bona
fide de las que slo persiguen un fin impositivo.
En el citado precedente de la Corte de los Estados Unidos, se sent otro criterio esencial
del rgimen tributario: el principio de la "sustancia sobre la forma", que es ampliamente
defendido por Dino Jarach y receptado por nuestra Ley de Procedimiento Fiscal (arts. 1 y 2).
Segn este principio, si bien los contribuyentes pueden elegir entre diversas formas jurdicas,
el Fisco puede prescindir de dicha eleccin, cuando la forma jurdica no refleje la substancia
econmica subyacente. La realidad econmica, y no la forma jurdica elegida por el
contribuyente, es el presupuesto del hecho imponible. De acuerdo con este criterio, es lcito
todo ahorro tributario realizado a travs de formas jurdicas que reflejen la realidad
econmica de la operacin y, por el contrario, es ilcito todo ahorro procurado a travs de
formas jurdicas que no coincidan con la sustancia econmica de la operacin.
Finalmente, es til sealar el criterio utilizado en Inglaterra para distinguir el ahorro
tributario lcito del ilcito, que consiste en examinar la voluntad expresa e implcita del
Congreso al crear el rgimen tributario. Una operacin es admitida, aun cuando genere un
ahorro fiscal, si el intrprete considera que el Congreso ha creado expresa o implcitamente
un territorio fiscalmente liberado que puede ser aprovechado lcitamente por los
contribuyentes. Por el contrario, los ahorros fiscales que no son admitidos expresa o
corrupcin o saqueo poltico. Funcionan en esta operatoria unas 680.000 sociedades off
shore, 1.200.000 trust y 10.000 agencias de bancos extranjeros. Estas entidades canalizan una
evasin fiscal estimada en 292 millones de dlares al ao y lavado de dinero por 600 millones
anuales (cifras del ao 2000, en "Paradisi fiscali: uno scippo planetario" Ed. Malatempora,
ao 2000).
La sustraccin de estos recursos a pases poco desarrollados son causa de marginacin y
pobreza. Mientras, se incrementa la evasin y el lavado a cifras que rondan entre el 2 y el 5%
del producto bruto mundial.
En esta misma lnea de accin se adscribe la lucha contra el terrorismo internacional. Los
atentados del 11 de Septiembre han acentuado los esfuerzos para inducir a los parasos
fiscales a adecuar su legislacin a las reglas internacionales que se dirigen hacia una mayor
transparencia. En la reunin cumbre de Madrid realizada con motivo del ltimo aniversario
de esa tragedia, el Secretario General de las Naciones Unidas, Kofi Annan, exhort a las
naciones a negar a los terroristas los medios para cumplir sus ataques, entre ellos, la
dificultad de recibir sostn econmico y financiamiento, lo que exige acciones eficaces contra
el lavado de dinero (versin completa en www.corrieredellasera.it 11 de marzo 2005 y las
Recomendaciones especiales sobre la financiacin del terrorismo, FATF-GAFI, 31-10-2001,
www.oecd.org).
El intercambio de informacin entre las naciones es fundamental para la lucha contra estos
delitos trasnacionales. La existencia de un registro societario que consienta pasivamente la
actuacin clandestina a travs de sociedades extranjeras al margen del rgimen de publicidad
establecido por nuestra ley (arts. 118/124 LS), no slo obstruye la colaboracin penal
internacional -comprometida por el pas en diversos tratados- sino el desarrollo de una
poltica nacional dirigida al bien comn. En cambio, el procedimiento de verificacin
instituido por la Resolucin General 8/2003 IGJ favorece la reconstruccin de la cadena de
reciclaje que persiguen las investigaciones judiciales y los organismos especficos
comunitarios.
Por otra parte, la exigencia de mayor transparencia en la actuacin de sociedades
extranjeras dispuesta por la Inspeccin General de Justicia no presenta una magnitud que
disuada a los inversores genuinos. stos se adecuarn a los requerimientos de informacin
-mediante la inscripcin de las denominadas "sociedades vehculo" (Res. Gen. 22/2004 IGJ)como ocurre en todas las economas avanzadas cuando los extranjeros (ajenos a la
comunidad) pretenden insertarse en sus mercados.
Debo destacar, por ltimo, un aspecto esencial que define al delito de lavado de dinero,
distinguindolo de la mayora: slo produce un dao colectivo. Jams se hallar un
damnificado individual que denuncie ese delito o promueva una accin judicial. El lavado de
dinero es un delito invisible que perjudica a todos, corroe la economa y la sociedad. Vemos,
pues, que tambin en este aspecto la accin de los particulares es insuficiente para garantizar
la observancia de la ley y el bienestar general de la sociedad.
8. El abuso de formas societarias con fines de fraude a la ley ha derivado en la creacin de
un mundo jurdico paralelo donde la eficacia de nuestras leyes decae. Se presenta as la
paradoja de que el mismo ordenamiento jurdico que los jueces mandan a respetar, sirve de
fundamento para que un grupo de personas adecuadamente dotadas de asesoramiento y
tcnicas jurdico-contables, se halle a resguardo de su imperatividad.
Esta disfuncin es incompatible con un concepto sustancial de la democracia. Como dice
Norberto Bobbio, la democracia no es slo un mtodo, es tambin un ideal: el ideal
igualitario (con referencia a la igualdad jurdica). Donde este ideal no inspira los gobernantes
de un rgimen que se llama democrtico, la democracia es un nombre vano. No puede
separarse la democracia formal de la democracia sustancial. Donde existe slo la primera, un
rgimen democrtico no est destinado a durar (citado por Ferrajoli Luigi, en "Diritti
Fondamentali", Ed. Laterza, Roma, 2001, pg. 324).
Lo cierto es que el vaco reglamentario posibilit que las personas con recursos
econmicos para constituir esta clase de sociedades eludan la imperatividad de las leyes en
perjuicio de la sociedad toda. La Resolucin General 8/2003 se dirige a cubrir esa laguna.
Luigi Ferrajoli nos alerta contra el error de identificar la ausencia de garantas para que los
derechos sean efectivos con la ausencia de los derechos en s, de su vigor normativo. Se
confunde ineficacia con inexistencia. La existencia de derechos -explica- resulta en esos
casos negada en virtud de una definicin implcita que los identifica con una determinada
tcnica de garanta idnea para procurar su satisfaccin. La falta de garantas para que la ley
se cumpla, en vez de ser registrada como una laguna que el ordenamiento tiene el deber
jurdico de llenar, se supone inevitable y se confunde con la ausencia de los derechos mismos.
"Las lagunas de garanta -dice el autor- o su imperfeccin y ms aun su violacin, en lugar de
encontrar en la teora un instrumento de anlisis crtico, acaban siendo ignoradas y, en la
prctica, de forma "realista", avaladas" (en "Derechos y garantas. La ley del ms dbil", pg.
108, Ed. Trotta, 2001, Madrid).
Es deber del Estado crear las garantas para que el cumplimiento de las leyes sea efectivo.
En esa inteligencia, el accionar de la Inspeccin General de Justicia no poda permanecer
aislado de las dems polticas estatales. El Estado, a travs de todas sus dependencias, debe
desarrollar un obrar sistemtico dirigido a la realizacin del bien comn.
Se han formulado objeciones de tinte liberal contra la Resolucin General 8/2003 IGJ en
orden a justificar la libre actuacin de sociedades extranjeras, invocando el peligro de un
Estado intervencionista que sustituya las leyes del mercado. La propiedad privada constituye
efectivamente una barrera a la intromisin del Estado y la libertad de mercado es un bastin
de la democracia y del crecimiento econmico. Mas ello no implica desconocer la necesidad
de la intervencin estatal para corregir sus fallos y restablecer el orden pblico vulnerado en
defensa de la colectividad. Como dice Daniel Bell, la filosofa liberal ha sufrido muchas
veces haber sido usada para justificar las pretensiones irrestrictas de los apetitos econmicos
privados (en "Las contradicciones culturales del capitalismo", pg. 37, Alianza Editorial,
1976, Madrid).
En mi parecer, la poltica instrumentada en la Resolucin General 8/2003 IGJ halla pleno
respaldo en el derecho vigente y garantiza el respeto a las normas constitucionales, en cuanto
tiende a revertir una tendencia elitista y antidemocrtica, que favorece la corrupcin y la
impunidad. En consecuencia, opino que debe rechazarse el planteo de inconstitucionalidad
incoado.
8. Retomando el examen del presente caso, cabe sealar que la resolucin apelada
puntualiza que, de acuerdo a la escritura pblica n 156 del 20-5-2002, la sociedad "Oscand
Sociedad Annima" le vendi a la sociedad Bryce Services Corp, constituida en las Islas
Vrgenes Britnicas, la cantidad de 19 unidades y 25 unidades complementarias de un
edificio sito en Alvarez Thomas 114 y 198, "dejando aclarado la parte compradora que se
trataba de un acto aislado, conforme lo dispuesto por el artculo 118, segundo prrafo de la
ley 19.550".
En el mismo acto, se le otorg poder a "Oscand Sociedad Annima" por el trmino de 20
aos a fin de llevar a cabo actos relacionados con la construccin del aludido edificio.
Asimismo, Bryce Services Corp le otorg un poder especial a la Sra. Vecchio para celebrar
todos los actos concernientes a la comercializacin y administracin de las unidades
funcionales sitas en la finca en cuestin.
Al 28-7-04 la sociedad extranjera era propietaria de 16 unidades funcionales y 23 unidades
complementarias.
El organismo de contralor sostuvo que la actividad desarrollada por Bryce Services Corp
en la Argentina excede la realizacin de actos aislados y configura una actuacin habitual.
Dicha calificacin no es irrazonable si consideramos la reiteracin de los actos, su
significacin econmica, el domicilio de la sociedad en un pas de baja tributacin y el
destino de los bienes.
El Inspector General de Justicia, en ejercicio de las facultades reglamentarias previstas en
el art. 11, inc. c), de la ley 22.315, fij las pautas que tendr en cuenta el organismo a los
efectos de distinguir la actuacin habitual de la mera realizacin de actos aislados por parte
de una sociedad extranjera (art. 4, inc. 1, Resolucin General 8/2003 IGJ). La norma prev
que dicha enumeracin no es exhaustiva, sino que no impide que se tengan en cuenta otros
elementos en determinados casos.
La enumeracin de los criterios mencionados no excede el uso de las facultades de
reglamentarias de la inspeccin en tanto tiende a precisar la nocin de acto aislado y la de
actuacin habitual contenidas en la ley de sociedades. La fijacin de estos criterios, que no
innovan con respecto a los criterios vigentes en la jurisprudencia y en la doctrina para
deslindar actos aislados de actuacin habitual, tiende a otorgar mayor seguridad jurdica a las
transacciones. Las sociedades del exterior podrn prever adecuadamente si su actuacin ser
calificada por el organismo de control y por los jueces como habitual o como "actos aislados"
y, consecuentemente, a qu rgimen deben atenerse.
Por otro lado, el establecimiento de los aludidos criterios permite asegurar un trato
igualitario a las sociedades extranjeras que acten en nuestro pas, sin dejar de admitir que las
particularidades de un caso pueden requerir la consideracin de elementos no previstos
expresamente para llegar a una solucin justa y equitativa.
Desde el caso "Delfino A. M. y Ca.", la Corte Suprema de la Nacin ha reconocido la
facultad del Poder Ejecutivo o de un cuerpo administrativo a fin de reglar los pormenores y
detalles necesarios para la ejecucin de una ley, siempre que no se altere su espritu. En el
presente caso, la Resolucin General 8/2003 IGJ no altera la distincin realizada por el
legislador entre las sociedades extranjeras que realizan actos aislados y las que desarrollan
actividades comerciales en forma habitual en la Argentina, sino que fija los detalles
necesarios para la ejecucin de la ley de sociedades.
Por ltimo, cabe destacar que es razonable que la Inspeccin General de Justicia, que tiene
conocimientos especficos con respecto al rgimen societario, precise qu debe considerarse
un acto aislado, una vez que el legislador ha manifestado su voluntad de crear esa categora.
El organismo de control est en una mejor posicin con respecto al legislador para
reglamentar el concepto de acto aislado debido a los conocimientos especficos que dicha
nocin requiere y a la rapidez con que se debe responder a las maniobras desarrolladas por las
sociedades para manipular dicho concepto.
Con respecto a la aplicacin al caso particular de los criterios establecidos por la
resolucin en cuestin, en primer lugar, cabe destacar que Bryce Services Corp es una
sociedad constituida en un paraso fiscal, a saber, las Islas Vrgenes Britnicas, que figura en
el "lista negra" de pases de baja o nula tributacin segn la ley local -decreto 1344/98,
reglamentario del impuesto a las ganancias- y extranjera -informe del Grupo de Accin
Financiera contra el Lavado de Dinero del 23.06.01 e informe de la OCDE-. Esta
circunstancia configura una presuncin en contra de que se trate de una sociedad extranjera
bona fide, esto es, una sociedad que desarrolla su actividad comercial principal en el exterior
y que nicamente ha realizado en nuestro pas una compra aislada. La recurrente no ha
mostrado que desarrolle alguna actividad en las Islas Vrgenes Britnicas y, en tanto se trata
de un paraso fiscal, cabe presumir que se encuentra all constituida a efectos impositivos
nicamente.
sociedad (esta Sala, 25.10.04, "Inspeccin General de Justicia c. Ranelagh Golf Club S.A.
s/incidente de apelacin").
La consecuencia de ese emplazamiento no es otro que una reiteracin en la especie de las
facultades genricas conferidas por la ley 22.315: 8 a esa dependencia estatal y la advertencia
sobre una accin futura.
Ese anunciado proceso judicial ser, por lo dems, el mbito apropiado en el cual
-eventualmente- la sociedad extranjera podr ventilar las argumentaciones sustanciales aqu
invocadas, tocantes a constituir la adquisicin del citado inmueble como un acto aislado o si
dicha compra excedi dicho concepto.
Ese juicio ser adems el cauce en el cual la recurrente podr ejercer plenamente su
derecho de defensa (CN 18), no conculcado en la especie en tanto no ha existido una decisin
jurisdiccional sin debida audiencia de la parte interesada.
Conclyese de lo expuesto que la resolucin administrativa apelada, en cuanto fuere
materia de recurso, no causa agravio actual a la impugnante.
Aquella anunciada accin judicial deber ser el marco en el cual la recurrente podr
ventilar la argida inconstitucionalidad de la R.G. 8/02 (fs. 86'* vta., iii).
5. Por ello, confrmase la resolucin apelada.
Con costas.
Por su escrito de fs. 125/33 se fija el honorario en $500 para los doctores S. G. J. y C. C.
C., en conjunto (art. 14 ley 21.839).
Devulvase sin ms trmite, confindose al magistrado de primera instancia proveer las
diligencias ulteriores (cpr 36: 1) y las notificaciones pertinentes.
Actan los suscriptos de conformidad con lo dispuesto por Resoluciones 177/04, 238/05 y
359/05 del Consejo de la Magistratura y Acuerdos del 15.12.04, 29.6.05 y 12.9.05 de esta
Cmara. - Mara L. Gmez Alonso de Daz Cordero. - Felipe Cuartero.
Sumarios:
1. Cabe rechazar la tercera de dominio deducida por un ex socio de una sociedad colectiva
respecto del embargo trabado sobre fondos de su propiedad si, la obligacin ejecutada fue
asumida por el ente social con anterioridad a que la transferencia de las cuotas sociales del
tercerista resultara oponible a terceros ya que, conforme a lo establecido en el artculo 125 de
la ley 19.550 (Adla, XLIV-B, 1319), la responsabilidad subsidiaria, ilimitada y solidaria de
los socios debe ser aplicada respecto de quien reviste tal calidad al momento de constituirse
la obligacin ejecutada ello, en razn de que el carcter personalista de este tipo de
sociedades lleva a la consideracin, por parte de terceros, de la situacin patrimonial de sus
miembros como un factor que suele ser determinante para la concrecin del negocio.
2. Si bien la sentencia firme que reconoce la obligacin cuya ejecucin se pretende slo
alcanza a la sociedad colectiva y a uno de los socios, ello no impide trabar un embargo sobre
los fondos de propiedad del otro socio ya que, el artculo 56 de la ley 19.550 (Adla, XLIV-B,
1319) prev la ejecucin subsidiaria contra los socios.
3. La cantidad y diversidad de diligencias llevadas a cabo por el acreedor habilita a tener por
cumplido el recaudo de la previa excusin pues, no puede exigirse al acreedor que efecte
indagaciones en torno del patrimonio social ms all de lo razonable en tanto, ello importara
una manifiesta exageracin de la subsidiariedad tornando ilusorio el derecho a perseguir el
recurso contra el socio.
Texto Completo: 2 Instancia. Buenos Aires, junio 21 de 2006.
Considerando: 1. Apel el tercerista contra la resolucin de fs. 39/40 que rechaz la
tercera de dominio deducida respecto del embargo trabado en el Bank Boston sobre fondos
de su propiedad por la suma de $ 28.529,91.
Fund el recurso con el memorial de fs. 44/49.
2. En el sub lite se encuentra acreditado que la obligacin ejecutada en el marco de los
autos principales (a la vista) fue asumida por Cortona y Cortona S.C.C. con anterioridad a
que la transferencia de las cuotas sociales del ex socio tercerista resultara oponible a terceros,
siendo que como lo reconoce el propio recurrente la inscripcin en el Registro Pblico
de Comercio de dicho negocio slo oper el 26.10.99 y el "Reconocimiento de Deuda y
Convenio de Pago" data del 10.08.99 (v. fs. 7/9 del ejecutivo).
Receptar su tesis en el sentido de que no le cabe responsabilidad ninguna por cuanto no
revesta calidad de socio al momento de promoverse la demanda prescindiendo de la
circunstancia puesta de relieve "ut supra", importa desnaturalizar el tipo de la sociedad
colectiva, pues, interpretada en su recto alcance, la responsabilidad "subsidiaria, ilimitada y
solidaria" de los socios en los trminos de la L.S.C.: 125 debe ser aplicada respecto de quien
revistiera tal calidad al momento de constituirse la obligacin ejecutada, habida cuenta del
marcado carcter personalista propio de este tipo de entes que lleva a la consideracin, por
parte de los terceros, de la especfica situacin patrimonial de sus miembros como un factor
que suele ser determinante para la concrecin del negocio de que se trate.
Por lo dems, en el caso existe sentencia firme (v. fs. 45 de los autos conexos), y ningn
bice representa al embargo dispuesto el hecho destacado al inicio relativo a que el
pronunciamiento slo alcanza a la sociedad y al socio Roberto Francisco Cortona. En efecto,
la alegacin de que, partiendo de ese dato, existira una "imposibilidad legal" para que el
recurrente pudiera ser afectado patrimonialmente por las consecuencias de la ejecucin, se
desentiende abiertamente de la previsin contenida en la L.S.: 56, que autoriza sin
III. Una detenida lectura de la pieza a travs de la cual la apelante funda su recurso
permite a este Tribunal establecer que no contiene una crtica concreta y razonada de las
partes del fallo que se consideran equivocadas, tal la exigencia del cpr. 265, sino ms bien
una discrepancia con los argumentos que el a quo expone en su pronunciamiento. Ello
determinara que deba ser declarado desierto el recurso concedido (conf. art. 266 del Cd.
Procesal), aunque en salvaguarda del derecho de defensa en juicio, la cuestin merecer
tratamiento.
No se aprecia al menos de cuanto fuera dicho por la excepcionante cul sera el
perjuicio que le causa ser demandada en estos actuados, como consecuencia de ser socia
comanditada de la sociedad en comandita por acciones Sky Argentina, que en realidad es
aqulla que en su oportunidad habra tenido relacin comercial con la parte actora.
Muy por el contrario, aparece como ajustado a derecho la decisin del a quo, puesto que
de prosperar la accin, Sky Argentina DTH Management LLC habr de responder ope legis
por las obligaciones sociales en forma solidaria e ilimitada (conf. art. 315 L.S.), previa
excusin de los bienes (art. 56 L.S.). La importancia de esta ltima norma parece residir en la
innecesariedad de un nuevo juicio y sentencia contra los socios para poder cobrar la deuda,
ahorrndose tiempo y costos procesales (citado por Vern, "Sociedades Comerciales...", t. 1,
pg. 411, con remisin a Zaldvar y otros, "Cuadernos", t. I, vol. IV, pg. 197).
Por ltimo, es de sealar que el hecho de ser codemandada con la sociedad que adems
se encuentra en liquidacin constituye no slo una "sobreabundancia" en su beneficio, sino
tambin como lo expresa el magistrado de la primera instancia "... la accin intentada en su
contra no hace ms que fortalecer el principio de defensa en juicio de quien podra llegar a
ser condenada... como natural consecuencia de su calidad de socia ilimitada y solidariamente
responsable" (sic fs. 236 - prrafo tercero).
Lo expuesto, aparece como suficiente en orden a establecer que el recurso de la codemandada, no puede ser receptado favorablemente.
Las costas habrn de imponerse por su orden, pese al modo en que se decide; ello, en base
a los mismos fundamentos tenidos en consideracin en la anterior instancia.
IV. Por ello, se resuelve: Desestimar el recurso interpuesto en fs. 240 y, en consecuencia,
confirmar el pronunciamiento de fs. 235/236. Costas por su orden.
El doctor Ojea Quintana acta conforme lo dispuesto en la Resolucin N 542/06 del
Consejo de la Magistratura y Acuerdo del 15/11/06 de esta Cmara de Apelaciones.
El doctor Monti no interviene en la presente resolucin por encontrarse en uso de licencia
(art. 109 del Reglamento para la Justicia Nacional). Bindo B. Caviglione Fraga. Juan M.
Ojea Quintana.
Hechos:
El socio de una sociedad de responsabilidad limitada promovi demanda por rendicin de
cuentas contra el socio administrador, quien al contestar la demanda, opuso excepcin de
falta de legitimacin activa habida cuenta de una cesin de cuotas sociales que le habra
efectuado el reclamante. En primera instancia se hizo lugar a la excepcin y se rechaz la
demanda. Apelada la decisin por el reclamante, la Cmara de Apelaciones no admiti la
defensa ms confirm el rechazo de la demanda de rendicin de cuentas.
Sumarios:
1. En el marco de un proceso de rendicin de cuentas iniciado por el socio de una sociedad de
responsabilidad limitada, corresponde rechazar la excepcin de falta de legitimacin activa
esgrimida en base a la existencia de una cesin de cuotas sociales, ya que de los recibos
acompaados surge que quien los extendi fue la misma sociedad, siendo que la validez de la
adquisicin de sus propias cuotas por el ente requiere la existencia de una clusula
contractual que prevea la adquisicin como derecho preferente, extremo que no surge del
contrato social ni de sus modificaciones.
2. Tratndose de sociedades regulares, los administradores u rganos de fiscalizacin no
deben rendir cuentas, pues la ley ha previsto un mecanismo distinto que permite llegar a
resultados similares pero adaptados a la estructura orgnica societaria, toda vez que el
administrador no es un mandatario y por ello la figura de la rendicin de cuentas carece de
aplicacin.
3. En el marco de un proceso de rendicin de cuentas iniciado por el socio de una sociedad de
responsabilidad limitada, corresponde rechazar la excepcin de falta de legitimacin activa
esgrimida en base a la existencia de una cesin de cuotas sociales, ya que de los recibos
acompaados surge que quien los extendi fue la misma sociedad, siendo que la validez de la
adquisicin de sus propias cuotas por el ente requiere la existencia de una clusula
contractual que prevea la adquisicin como derecho preferente, extremo que no surge del
contrato social ni de sus modificaciones.
4. Tratndose de sociedades regulares, los administradores u rganos de fiscalizacin no
deben rendir cuentas, pues la ley ha previsto un mecanismo distinto que permite llegar a
resultados similares pero adaptados a la estructura orgnica societaria, toda vez que el
administrador no es un mandatario y por ello la figura de la rendicin de cuentas carece de
aplicacin.
Texto Completo: 2 Instancia. Buenos Aires, septiembre 23 de 2008.
Es arreglada a derecho la sentencia apelada?
A la cuestin propuesta, el seor Juez de Cmara, doctor Heredia dijo:
1) La sentencia de primera instancia dictada en fs. 388/400 resolvi, en cuanto aqu
interesa destacar, admitir la excepcin de falta de legitimacin activa opuesta por el
demandado y, en consecuencia, rechazar la demanda de rendicin de cuentas que los actores
le dirigieron bajo pretexto de haber asumido aqul unilateralmente y por largo tiempo el
control y manejo de los fondos y bienes de Italvira S.R.L..
Para as concluir tuvo el juez a quo por suficientemente probado que el co-actor Francisco
H. Travaglini, en su condicin de socio de Italvira S.R.L., haba cedido el da 7/8/2000 la
totalidad de las cuotas sociales que por entonces le pertenecan y que, por esa razn, haba
perdido legitimacin para pedirle al demandado, tambin socio de esa firma, una rendicin de
cuentas por la administracin de los asuntos y bienes sociales. Afirm, asimismo, que igual
conclusin era extensiva a los co-actores Romina Paula y Ariel Matas Travaglini, quienes se
presentaron en autos como sucesores de Hayde Amalia de la Merced (esposa de Francisco
p. 166). En este sentido, la nica documentacin aportada al perito contador con referencia a
la supuesta desvinculacin del actor de Italvira S.R.L. fueron los recibos de fs. 61/66 (conf.
fs. 271).
Y toda vez que los apuntados simples recibos no podran tenerse, de ninguna manera,
como sucedneos de dicho acuerdo de reduccin de capital, ni probatorios, por tanto, del
nico modo legalmente admitido para que Italvira S.R.L. hubiera hecho adquisicin de las
cuotas de uno de sus socios, forzoso es concluir que tales instrumentos, a contrario de lo
pretendido por el demandado, jams podran ser tenidos como comprobatorios de la cesin de
cuotas que se dice hecha por el actor Francisco H. Travaglini pues, desde la perspectiva de la
normativa vigente, tal cesin (en tanto hecha a favor de Italvira S.R.L.) requerira de un acto
societario complejo, que en la especie no aparece cumplido.
Consecuentemente, mal puede ser inferido que el seor Francisco H. Travaglini carezca de
legitimacin activa para demandar, toda vez que no aparece vlidamente comprobada su
desvinculacin de Italvira S.R.L..
A esa decisiva conclusin, me importa aadir lo siguiente:
(a) La legitimacin activa de los actores Romina Paula Travaglini y Ariel Matas
Travaglini deriva de lo anterior, pues si el padre de ambos conserva la titularidad adquirida
cuando su esposa viva de cuotas sociales de Italvira S.R.L. (conf. contrato de adquisicin
de cuotas de fs. 95/96 y declaratoria de herederos de fs. 8), que consiguientemente representa
un bien ganancial, se colige fcilmente que aquellos poseen los derechos sobre ese bien que
en calidad de herederos la ley les confiere (arts. 3279, 3410, 3417, 3565 y 3571 del Cdigo
Civil).
(b) Ningn agravio puede causar el hecho de que para resolver la excepcin de falta de
legitimacin activa, este voto se hubiera valido de razones no esgrimidas por la parte actora.
Ello es as, porque tal proceder comporta el ejercicio legtimo de la facultad que tienen los
jueces para apreciar y seleccionar los hechos y las pruebas del caso que estimen ms
adecuadas para la correcta solucin del diferendo, con prescindencia de los fundamentos que
enuncien las partes (conf. CSJN, 18/12/80, "Viller, Julio Alberto Paulo Francisco c/Nacin
Argentina", Fallos 302:1564).
En suma, corresponde revocar la sentencia apelada en cuanto acogi la excepcin de falta
de legitimacin activa.
4) La revocacin del fallo de la instancia anterior en el aspecto indicado, lleva a examinar
la cuestin de fondo, atinente a la admisibilidad de la rendicin de cuentas, que el juez a quo
no abord en funcin del sentido que adopt su decisin. Y ello sin que sea menester
provocar una nueva intervencin del citado magistrado (conf. Podetti, J., Tratado de los
recursos, ps. 147/148, Buenos Aires, 1958; Alsina, H., Tratado terico prctico de derecho
procesal civil, t. IV, p. 419; CNCom. Sala D, 18/4/07, causa n 101.830/1999 "La Equitativa
del Plata S.A. c/Empresa Distribuidora Sur (Edesur) y otros s/ordinario"; d. Sala D,
5/7/2007, causa n 51.756/2001 "Marlupa S.R.L. c/Colegio San Eduardo S.A.").
Sobre el particular, entiendo que la rendicin de cuentas reclamada es sustancialmente
inadmisible.
Ello es as, porque tratndose de sociedades regulares (condicin que corresponde a
Italvira S.R.L., segn surge del informe de la I.G.J. de fs. 298), los administradores u rganos
de fiscalizacin no deben rendir cuentas. Es que la ley ha previsto un mecanismo distinto que
permite llegar a resultados similares pero adaptados a la estructura orgnica societaria.
Asimismo, el administrador no es un mandatario y por ello la figura de la rendicin de
cuentas art. 68 y sgtes. del Cdigo de Comercio carece de aplicacin en la especie (conf.
Vern, A., ob. cit., ps. 41/42, n 5; Schiffer, M., El accionista y la rendicin de cuentas, en II
Congreso de Derecho Societario, Buenos Aires, 1980, p. 295; Reyes, R., Derechos
individuales de los socios, Buenos Aires, 1993, ps. 213/216, n 5; Molina Sandoval, C.,
Rgimen societario, Buenos Aires, 2004, t. II, p. 924).
Como lo ha precisado la jurisprudencia de esta alzada comercial (y dejando a salvo la
situacin de las sociedades irregulares o de hecho que aqu no interesa), las rendiciones de
cuentas y los resultados de la gestin de los administradores deben expresarse a los socios
mediante los ejercicios sociales y la documentacin que en tales oportunidades ellos tienen
que considerar (conf. CNCom. Sala B, 30/7/87, "Marcantonio, V. c/Coop. de Transportes
Ciudad de Buenos Aires s/sumario"; d. Sala C, 25/2/83, "Protetto, Mara c/Administracin V.
R. Baslico S.R.L.", ED t. 104, p. 369; d. Sala C, 5/8/88, "Lpez, Oscar c/Mariscal,
Miguel"). Es que, en las sociedades regulares el balance suple la rendicin general que
incumbe a todo administrador, especialmente si se tiene en cuenta la obligacin de llevar una
contabilidad regular que se integra con sus respectivos comprobantes art. 44, Cdigo de
Comercio; el derecho de los socios a examinar los libros y papeles de la sociedad y a
recabar informes del administrador, directamente o a travs de los rganos sociales
competentes (art. 55 de la ley 19.550); y el derecho de ellos de considerar los estados
contables y la gestin de los administradores (conf. CNCom. Sala B, 13/9/82, "Laberdolive,
Jaime c/Kuhlmann de Laberdolive, Ana y otra", JA 1984-I, p. 621; CNCom. Sala B, 29/8/02,
"Pombo, Maria Alejandra c/Cardoso, Hilda Orfila s/sumario").
Es observable, asimismo, que frente a una hiptesis fctica anloga a la que plantean los
presentes autos, un fallo ha dicho que en una sociedad de responsabilidad limitada legalmente
constituida, el socio que efectivamente administr no est sujeto a una accin de rendicin de
cuentas como el mandatario o cualquier administrador de bienes ajenos, pues el rgano de
administracin y representacin no es mandatario del ente social, sino que la sociedad misma
acta mediante el obrar concreto de una persona fsica; por ello, las sociedades regulares
poseen un mecanismo distinto de la rendicin de cuentas, el cual se manifiesta en una gama
de posibilidades para el control de la operatoria colectiva: cada socio tiene acceso directo a
los libros y papeles de la sociedad y por consiguiente a su control; presentado el balance,
cabe su aprobacin o su impugnacin, total o parcial, si se lo estima desajustado a la realidad
y el gerente no da respuesta satisfactoria dentro del plazo establecido; y, pueden exigirse de
este explicaciones e informes complementarios, pero no una rendicin de cuentas de la
gestin total realizada durante la vigencia de la sociedad o un determinado lapso de la misma
(conf. CNCom. Sala A, 30/8/88, "El Relmpago S.R.L. c/Nuncio, Jos"; en igual sentido, esta
Sala D, 9/3/98, "Argello, Mara c/Banchik, Simn s/sumario").
Por cierto, el apuntado criterio es particularmente aplicable cuando como ocurre en el
caso la rendicin de cuentas es pedida por un socio a otro. Ello es as, porque mientras
subsista la sociedad no puede condenarse a un socio a rendir cuentas a los dems de su
gestin como administrador, pues cada socio tiene derecho de acceso a los libros sociales, le
cabe el derecho de impugnar los balances y, eventualmente, hasta pedir la remocin del
administrador si la gestin de este no fuera correcta; a todo evento, la accin de rendicin de
cuentas nace cuando la sociedad se ha extinguido, sin que antes pueda existir entre socios
(conf. CNCom. Sala C, "Calvete, Adela H. Blanco de c/Calvete Aulina E. Vaz de Souza de y
otro", JA 1962-V, p. 396).
La respuesta no cambia en el caso aqu examinado ni siquiera atendiendo al tenor de la
clusula 7 del contrato social, la que fue citada por los actores como fundamento de la
demanda (fs. 34 vta.). Y es que de esa clusula surge la obligacin del rgano de
administracin de practicar el balance general, inventario y cuadro de resultados, esto es, la
obligacin de generar los documentos que constituyen, precisamente, la forma especfica de
rendir cuentas de los administradores, y no una obligacin distinta de rendir cuentas de
manera general como la que se pretende en autos.
Fecha: 02/06/2000
Partes: Amaya de Paonessa, Marta Ins c. Paonessa, Jorge Francisco y otros
Publicado en: La Ley Online;
Cita Online: AR/JUR/7587/2000
Sumarios:
1. El hecho de que la inscripcin de la transferencia de cuotas de una sociedad de
responsabilidad limitada en el Registro Pblico de Comercio quede supeditada a la
cancelacin total del precio no significa que mientras tanto la sociedad quede reducida a un
solo socio o que se convierta en irregular, sino que a partir de la inscripcin la cesin es
oponible a terceros.
Texto Completo: 2 Instancia. Buenos Aires, junio 2 de 2000.
Es arreglada a derecho la sentencia apelada de fs. 236/66?
El Seor juez de Cmara Doctor Hctor M. Di Tella dice:
I.- Marta Ins Amaya de Paonessa promueve demanda contra Jorge Francisco y Jorge
Daniel Paonessa para obtener el pago de la suma de sesenta y dos mil doscientos dlares
estadounidenses (U$S. 62.200) y as dar cumplimiento al contrato segn el cual fueron
compradores de la totalidad de las cuotas pertenecientes a la accionante en la sociedad de
responsabilidad limitada "Frigorfico Kansas", debiendo realizar treinta pagos de tres mil
dlares cada uno, entre el primero y el cinco de cada mes, ms una adicional de diez mil
dlares que abonaran el da cinco de agosto de 1994. Indica que se acord una multa de
doscientos dlares estadounidenses (U$S. 200) diarios en caso de incumplimiento en razn
de la "extrema facilidad de pago que se les brindaba a los compradores". Afirma que los
accionados no cumplieron acabadamente con ninguna de las obligaciones asumidas sino que
siempre pagaron fuera de trmino, con cheques de terceros, y que la suma reclamada resulta
de la falta de pago de cuotas liquidas y vencidas desde el mes de mayo de 1995, ms los
intereses punitorios acordados (fs. 9/10), reclamando tambin que se le impongan las costas a
los demandados.
A fs. 16/7 la actora ampla la demanda y sostiene que tampoco sus contrarios cumplieron
con la obligacin de constituir la garanta convenida, hipotecando a su favor el inmueble a
que se refiere la clusula sptima del contrato. Agregando a fs. 19, que hasta ese momento la
suma adeudada es de cien mil ochocientos dlares estadounidenses (U$S. 100.800),
correspondientes a diez cuotas impagas.
Jorge Francisco y Jorge Daniel Paonessa responden la demanda instaurada en su contra,
solicitando el rechazo de la misma, con costas (fs. 108/121). Reconocen el contrato celebrado
el 13 de octubre de 1994, aunque afirman que lo hicieron "en una actitud totalmente
desprevenida e ignorantes de las consecuencias legales que el mismo podra acarrear" (fs. 109
vta.) y observan la legitimacin de la actora para vender la totalidad de las cuotas que le
perteneca al socio fallecido.
Indican que han cumplido acabadamente con todas las obligaciones impuestas en el
documento mencionado salvo en lo atinente a la cuota extraordinaria, dado que los intereses
pactados resultaron ser abusivos y exorbitantes, por lo que no se justifica la accin intentada
por la actora en cuanto persigue el cumplimiento del contrato. Sostienen que dado el carcter
ganancial de las cuotas sociales del Frigorfico familiar, a la viuda del socio Eduardo
Paonessa le correspondera solamente el 50% de aqullas dada la existencia de tres hijos
menores, o sea la mitad de ciento veinticuatro mil trescientos cincuenta pesos con trece
centavos ($ 124.350,13) y que, en razn de la forma de pago estipulado, se pact un inters
del 1% mensual. En consecuencia, lo abonado por los compradores hasta el momento supera
el monto que le corresponda a la actora en razn de tal venta, haciendo referencia a los
artculos 28 y 29 de la ley de sociedades y a la sancin que les correspondera de infringirlos.
Asimismo, cuestionan la legitimacin de la actora para obrar, dado que consideran que
han satisfecho el crdito que ella posea contra los accionados, insistiendo en que los
intereses pactados seran abusivos y que la multa punitoria no debera aplicarse a raz de que
ellos jams estuvieron en mora.
Por ltimo solicitan el reajuste equitativo del contrato, dado que la demandante actu con
dolo al atribuirse, en el momento de su celebracin, el carcter de nica propietaria de la
totalidad de las cuotas partes del socio fallecido.
La sentencia de fs. 236/66 hace lugar parcialmente a la demanda. Contra dicho decisorio
se alza la parte demandada, quien expresa agravios a fs. 281/6, los cuales fueron respondidos
por su contraria a fs. 297/9.
Por su parte la defensora de menores a fs. 301 solicita la confirmacin del decisorio
recurrido, advirtiendo que comparte "los slidos fundamentos del sentenciante".
Los antecedentes de la causa y la fundamentacin jurdica dada por las partes, han sido
correctamente explicitados por el seor Juez de la primera instancia en los resultandos del
fallo recurrido, a los que me remito dndolos por reproducidos a los fines de este
pronunciamiento.
II.- Se queja la parte accionada porque considera que el anterior magistrado se equivoca al
rechazar la falta de legitimacin de la actora para haber vendido cuotas sociales que
perteneceran a sus hijos menores.
En esta direccin debo adelantar mi posicin favorable a la sustentada por el juez de la
primera instancia, en el sentido de que la parte que cuestiona la legitimacin de la accionante
suscribi con sta el contrato de "compra venta-cesin de acciones" que obra a fs. 5/7, por el
cual manifestaron tener conocimiento del juicio sucesorio al momento de celebrarse el
contrato (v.fs. 6 clusula cuarta) y obviamente tambin saban de la existencia de sus primossobrinos.
De lo expuesto surge palmariamente que los accionados concretaron un acto de alcances
jurdicos con la actora con pleno conocimiento del supuesto vicio que ahora le atribuyen a la
venta de las cuotas societarias, por lo que an en el hipottico caso que tal vicio existiera, su
conducta en la emergencia sera desde todo punto de vista reprochable porque pretendera
beneficiarse de ello, concretndola adems en una evidente contradiccin con sus propios
actos (ver esta Sala, 30/6/1998, en "Energytel S.R.L. c/ Canteras Cerro Negro S.A." LA LEY
1998-E p.593).
Por otra parte, el ministerio pupilar no objet en el juicio sucesorio la particin aprobada
oportunamente que inclua las cuotas societarias de marras, posicin que evidentemente
reitera en el "sub-lite" al solicitar como ya se dijo la confirmacin del fallo apelado (ver
fs. 301).
Es en consecuencia que opino que se debe mantener la sentencia recurrida en lo a este
punto se refiere.
Adems, en relacin al supuesto dolo en que habra incurrido la actora, se debe precisar
que la prueba de su ocurrencia incumbe a quien alega haber sido vctima de dicho vicio de la
voluntad (art. 931 y ss. Cdigo Civil; Belluscio y otros "Cdigo Civil Comentado", Bs. As.
1982, t. 4 p. 226; etc.). En este sentido, los accionados insisten en que la actora vendi las
cuotas de Kansas S.R.L. como si fuera la nica propietaria. Sin embargo de acuerdo a lo que
surge a fs. 89/90 tanto la asesora de menores como el magistrado que entiende en la sucesin
del cnyuge de la actora en estos autos, aprobaron la cuenta particionaria, en la cual se inclua
el 50% del valor del frigorfico de marras valuado en $ 248.000 (ver fs. 89vta./90), la que es
asignada a la actora o sea el 50% de las cuotas en que se divide el capital social. Es por ello
que las manifestaciones de los demandados tendientes a calificar de dolosa la conducta de la
actora no resultan ser vlidas ya que no logran probar que la accionante hubiera actuado de
esa manera ya que se limit a vender bienes que en virtud de la mencionada particin
hereditaria le resultaron adjudicados.
IV.- En otro orden de cosas y en relacin al reclamo de los demandados en cuanto a la
aplicacin de los artculos 28 y 29 de la ley de sociedades, cuadra destacar que tal como lo
indica el "a-quo" lo que se debate en autos es el precio de la operacin de compraventa de
cuotas societarias y no la incorporacin de los menores a la sociedad existente, por lo que la
articulacin de marras deviene inaudible.
Lo mismo cabe aplicar en relacin a la inscripcin en el Registro Pblico de Comercio de
la venta de las cuotas sociales. En ese sentido que dicha inscripcin quede supeditada a la
cancelacin total del precio no significa que mientras tanto la sociedad quede reducida a tener
un solo socio o que se convierta en irregular, tal como pretende la parte demandada en su
escrito de agravios (fs. 283), sino que a partir de la inscripcin la cesin resulta ser oponible a
terceros. Adems, es dable tener en cuenta que no se trata de una cesin a terceros sino entre
socios (art. 152, ley citada).
V.- Por otro lado, los argumentos de los apelantes en relacin al reconocimiento por parte
de la actora del retiro de dinero de una cuenta de la empresa (fs. 283 "in fine"), resultan ser
inaudibles, dado que no obra en el "sub-lite" ningn elemento que permita inferir que dicho
importe deba ser considerado a cuenta del pago del precio de la cesin de cuotas, ni siquiera
son mencionados en el contrato de fs. 517, siendo anteriores a ste.
A esta altura de esta cuestin se debe tener presente tal como lo mencion "ut supra"
que la imputacin de la suma entregada a la actora no figura en el documento que acredita la
cesin de cuotas de la sociedad, as lo sostiene el anterior magistrado a fs. 242 y en esta
direccin y a la luz de lo preceptuado por el artculo 773 y ss. del Cdigo Civil, los
demandados deberan haber aclarado al tiempo de realizar el pago que el mismo se realizaba
a cuenta del convenio de cuotas, ya que no habiendo probado la ocurrencia de dolo, violencia
o sorpresa por parte del acreedor, los deudores no pueden pretender despus de haber
incurrido en la omisin sealada, que se impute a una deuda distinta a la elegida por la
accionante (Belluscio, ob.cit., Bs.As. 1981, t.3 p. 595 n 4; Llambas "Cdigo Civil
Anotado", Bs. As. 1979, t. II-A p. 702 n 5; etc.).
VI.- En cuanto a los intereses moratorios y punitorios, los cuales son objeto de
impugnacin por parte de los demandados, se debe precisar que la suma de ambos fijados por
el Juez de la anterior instancia, adicionada a los compensatorios que correspondiesen, resulta
ser superior al lmite admisible por esta Sala, lesionndose as los parmetros impuestos por
la moral y las buenas costumbres (arts. 953 y 1071 Cd. citado). En consecuencia, dicho
porcentual debe ser limitado al que resulte de aplicar dos veces la tasa percibida por el Banco
Nacin Argentina en sus operaciones ordinarias de descuento correspondientes a la moneda
de que se trate (esta Sala, 31/12/1997, en "Banco de la Provincia de Buenos Aires c/ Zetone y
Sabbag S.A.").
En este orden de cosas, a fs. 243 el "a quo" fija los intereses punitorios en un equivalente
de dos y media la tasa que las partes acordaron de inters compensatorio un 1% mensual
segn la clusula tercera del contrato de compraventa de acciones (fs. 5vta.) es decir un
30% anual, por lo que cuadra morigerarlos a tenor de lo establecido en el prrafo precedente.
VII.- En referencia a los intereses moratorios, tambin se debe precisar que las
impugnaciones del apelante referidas a este punto resultan no tener los fundamentos
suficientes requeridos por el art. 265 del Cdigo ritual, a fin de constituir una crtica concreta
y razonada de la fecha en que el magistrado consider debe determinarse el acaecimiento de
la mora. En razn de ello es que opino que se debe confirmar la sentencia de primera
instancia en lo que a este agravio se refiere.
Por el contrario; si se reconocer la procedencia de la queja dirigida a eliminar la
capitalizacin de rditos acogida por el anterior Juez. Es que la actora ha omitido solicitarla
en forma concreta en su escrito inicial por lo que no fue materia de un especfico reclamo, tal
como lo exige el art. 330 inc. 3 del Cdigo Procesal.
En consecuencia, al haberse omitido este requisito ineludible y no siendo una cuestin
derivada de hechos posteriores al fallo recurrido, esta Alzada carece de facultades para
pronunciarse sobre ella segn el artculo 277 del Cdigo citado (en este mismo sentido, esta
Sala, 21/4/1999, en "Pluscard S.A. c/ Parafe S.A. s/ ordinario").
En consecuencia, esta queja debe progresar dejndose sin efecto este aspecto de la
condena.
VIII.- En relacin a la impugnacin referida a la decisin del Juez de la anterior instancia
a fin de que los accionados otorguen una garanta hipotecaria de acuerdo a lo establecido en
la clusula sptima del contrato que obra a fs. 5/7, se debe asumir que de acuerdo al
ordenamiento legal que regula tal instituto tiene una proyeccin diversa y mayor que la que
podra resultar de las medidas precautorias trabadas, sujetas a los vaivenes del litigio de la
cual son consecuencia. Por otra parte es evidente que el rgimen de oponibilidad a terceros de
las garantas exigidas contractualmente se encuentra ms protegido por el instituto de la
hipoteca que por las medidas procesales y que, por otro lado, es dable observar que en el caso
existe controversia sobre el nmero de medidas precautorias trabadas y consecuentemente
sobre la magnitud de las mismas en relacin a los intereses que resguardan, todo lo cual
crea un mbito de inseguridad que los contratantes quisieron evitar.
En definitiva lo decidido por el "a quo" sobre esta pretensin de la actora se compadece
con lo pactado por las partes (ver fs. 5/7 clusula 7a), por lo que este agravio resulta
inaudible.
IX.- En cuanto a las costas impuestas, las cuales son objeto de impugnacin por parte de
los apelantes, se debe tener en cuenta que las mismas son el corolario del vencimiento y
tienden a resarcir al vencedor de los gastos de justicia en que debi incurrir para obtener ante
el rgano jurisdiccional la satisfaccin de su derecho (esta Sala, 4/6/1999, en "Aiello
Hrcueles s/ Tercera de Dominio en los autos "Deutsche Bank Argentina S.A. c/ Ros Luis y
otro s/ ejecutivo"). Es por ello que debern ser abonadas por los accionados dados que han
resultado perdidosos (art. 68, Cd.ritual).
X.- En virtud de lo precedentemente expuesto, estimo que se debe confirmar la sentencia
objeto de apelacin en lo principal que decide, con las modificaciones que se desprenden de
los apartados VI y VII. Las costas de esta instancia estarn a cargo de la parte demandada
vencida (art. 68 citado).
Por anlogas razones, los Seores Jueces de Cmara Doctores Caviglione Fraga y Monti
adhieren al voto anterior.
Y Vistos:
Por los fundamentos del Acuerdo que antecede, se confirma la sentencia objeto de recurso,
con las modificaciones que surgen de los apartados VI y VII. Las costas de esta instancia se
imponen a la parte actora vencida (art. 68, Cd.Proc.). Hctor M. Di Tella. Jos Luis
Monti. Bindo B. Caviglione Fraga.
Publicado en: LA LEY 29/08/2005, 6, con nota de Mariano Gagliardo; LA LEY 2005-E ,
58, con nota de Mariano Gagliardo; IMP2005-13, 1933
Cita Online: AR/JUR/570/2005
Hechos:
El a quo declar la nulidad de las asambleas extraordinarias de la sociedad annima
accionada y de la decisin asamblearia por medio de la cual se suscribieron nuevas acciones,
emitidas sin prima, a favor de personas ajenas al elenco de accionistas existentes al momento
de disponerse el aumento de capital. La Cmara confirm el pronunciamiento de primera
instancia.
Sumarios:
1. Si bien la decisin asamblearia de una sociedad annima que resuelve aumentar el capital
social constituye una poltica empresaria insusceptible de revisin judicial, dicho principio
debe ceder cuando se aprecia que el nico objeto de la medida fue el de licuar las
participaciones de los accionistas demandantes, ya que en tal caso se configura un autntico
abuso de mayoras y se afecta el inters social.
2. El vicio en el objeto de la resolucin o decisin asamblearia impugnada -por ser ilcito o
imposible- produce la nulidad inconfirmable e imprescriptible del acto, pues la sola
posibilidad de que los actores, en su calidad de accionistas, pudiesen haber ejercido su
derecho de receso, o bien de suscripcin preferente, no puede conducir a convalidar
decisiones que repelen abiertamente las pautas legales antes referidas.
3. Cabe confirmar la decisin que decret la nulidad de la suscripcin e integracin de las
nuevas acciones a favor de personas ajenas al elenco de accionistas existentes al momento de
disponerse el aumento de capital que fueron emitidas sin prima, pues la finalidad del
sobreprecio o prima de emisin es equiparar la situacin de los nuevos socios con la posicin
de los antiguos accionistas y en el caso dicha funcin se vera vulnerada.
4. El solo hecho de que se hayan cumplido los recaudos legales exigidos para la convocatoria
de accionistas a una asamblea de una sociedad annima, no implica -por s- la desestimacin
de la accin de nulidad respecto de las decisiones adoptadas, por cuanto una asamblea
vlidamente convocada puede igualmente adoptar resoluciones viciadas, entre otros motivos,
por resultar violatorias del deber de lealtad.
Texto Completo: 2 Instancia. - Buenos Aires, marzo 4 de 2005.
Es arreglada a derecho la sentencia apelada de fs. 793/822?
El doctor Caviglione Fraga dijo:
I. La sentencia de fs. 793/822 hizo lugar parcialmente a la demanda entablada por Susana
Elena Block, Marcelo Roberto Block y Henriette Ruth Deutshkron de Block contra
Frigorfico Block S.A., con el objeto de que se declarase la nulidad de las asambleas
extraordinarias de fecha 20.07.93 y 20.09.93 de la referida sociedad, y contra Roberto J.
Daquino y Alberto Groesman por nulidad y simulacin, y en consecuencia: a) declar la
nulidad absoluta de las decisiones de las asambleas (incluida la suscripcin de Rodolfo
Block); b) rechaz la demanda de daos y perjuicios contra la sociedad; y c) decret nula la
suscripcin e integracin de las nuevas acciones por parte de Roberto Daquino y Alberto
Groesman.
Para resolver en el sentido indicado, el juez consider que: i) aun cuando se hubiesen
cumplido las prescripciones legales referidas a la publicacin de edictos, existi mala fe de
los administradores al ocultar la existencia de las asambleas impugnadas, en tanto no hicieron
mencin de la fecha concreta en que se llevaran a cabo; ii) en el caso era obligatoria la
emisin de las nuevas acciones con prima, en virtud del desfase existente entre el valor de la
emisin y los valores reales del patrimonio social; iii) la suscripcin de las nuevas acciones
fue un acto nulo y absolutamente simulado, en el sentido de que no hubo suscripcin ni
prueba de que los aportantes anteriores hayan sido Daquino y Groesman, a la vez que no
existi contraprestacin simultnea; iv) resulta innecesario expedirse sobre la cuestin del
carcter justiciable de la conveniencia u oportunidad del aumento de capital, en tanto qued
demostrado que tal maniobra tuvo por objeto licuar la participacin accionaria de los actores,
y no satisfacer necesidades empresarias; v) que el derecho de receso no hubiera sido paliativo
por no poder determinarse con precisin el valor de las participaciones; vi) que puede
concluirse en la existencia de una maniobra fraudulenta tendiente a despojar a los actores de
su parte en la sociedad, desplazndolos de hecho y/o de derecho de los rganos de gobierno,
administracin y representacin, para luego vaciarla.
II. Contra dicha resolucin se alzaron los demandados Frigorfico Block S.A. por los
fundamentos vertidos a fs. 874/884, y Groesman y Daquino, quienes se limitaron a adherir a
la expresin de agravios presentada por la referida sociedad.
Sealan los recurrentes que del propio fallo apelado surge que los accionistas de
Frigorfico Block fueron citados mediante edictos a las dos asambleas impugnadas, por lo que
corresponde considerar como ajustada a derecho y plenamente vlida la convocatoria cursada
por el directorio de la sociedad. Sealan, adems, que nunca hubo de parte de los directores
un compromiso que los pusiera en el deber de remitir cartas documento a los actores para
notificarles la realizacin de las asambleas.
En otro orden, afirman que el juez de primera instancia pas por alto que, a la fecha de las
asambleas impugnadas las acciones de Frigorfico Block S.A. eran al portador, por lo que el
directorio no tena forma de saber con certeza quines eran los accionistas. Asimismo,
destacan que con anterioridad a las asambleas se haba producido un nutrido intercambio de
cartas documento entre los accionistas, en el curso del cual los miembros del grupo "A"
haban adelantado su decisin de capitalizar el frigorfico, por lo que la celebracin de una
asamblea a esos fines no puede reputarse como un hecho imprevisible.
Alegan que, habindose promovido la demanda con posterioridad al vencimiento del plazo
previsto en el art. 251 L.S., correspondera declarar operada la caducidad del derecho de los
actores a impugnar la asamblea, y que en la sentencia se ignor dicho plazo mediante la
aplicacin improcedente del art. 1047 del Cdigo Civil. En este orden de ideas, sostienen los
recurrentes que el art. 251 L.S. engloba todos los vicios que pudiere tener la resolucin de
una asamblea de accionistas.
Expresan que la decisin de aumentar el capital social responde a una poltica empresaria
insusceptible de ser revisada judicialmente, la cual no intent ser bloqueada por los actores
quienes, adems, se abstuvieron de ejercer sus derechos de suscripcin preferente y de receso.
Adems -siempre segn el parecer de los recurrentes- la emisin con prima constituye una
facultad y no un imperativo legal, lo que puede colegirse claramente de la alocucin "podr
emitir con prima", contenida en el art. 202 L.S.
III. En anteriores pronunciamientos, este Tribunal ha sostenido que el transcurso del plazo
estipulado en el art. 251 L.S. no es bice para impugnar la decisin asamblearia, cuando el
vicio atribuido es susceptible de ser encuadrado dentro de los supuestos de nulidad absoluta
contemplados por el art. 1047 del Cdigo Civil (cfr. esta Sala "in re" "Fbrica la Central de
Oxgeno S.A. s/quiebra s/inc. nulidad de asamblea", del 26.02.86; d. "Paneth Erwin c. Boris
Garfunkel S.A.", del 10.07.90; d. "Calve Francisco c. Cittadella s/sumario", del 19.07.96; d.
"Sala Guillermo Marcelo c. Sand Rec S.A. y otros s/sumario", del 21.09.01). Corresponde,
por tanto, considerar si los actos aqu cuestionados son pasibles de encuadrarse en tal
categora.
73), sin mayores precisiones. Al respecto, cabe recordar que constituye carga de la sociedad
acreditar los motivos econmicos, comerciales o financieros que invoque en sustento de su
postura, pero ello no fue satisfecho en la presente causa. Coadyuva a esta conclusin el
resultado de la prueba pericial contable (v. fs. 649/950 y 700), en tanto la ausencia de libros
de la sociedad demandada impidi al experto reconstruir las entradas y salidas de fondos. De
este modo, no encuentra respaldo en las probanzas producidas la genrica e imprecisa
explicacin transcripta.
Por consiguiente, ante la evidente ausencia de justificacin de la medida dispuesta,
forzoso es concluir que el grupo de accionistas presente en la asamblea ejerci una conducta
abusiva que nuestro ordenamiento jurdico reprueba (art. 1071 Cdigo Civil, y no se aprecia
otra finalidad en esa decisin que la de diluir la participacin de los actores en el capital
social. El concepto de "abuso de mayora" resulta aplicable al caso aqu juzgado, aun cuando
los grupos "A" y "B" se encontraran equiparados en cuanto a sus participaciones, toda vez
que la equiparacin era meramente formal. En efecto, no se encuentra controvertido que el
grupo "A" tena el control de hecho de la sociedad, y eran los nicos accionistas presentes en
las asambleas impugnadas (v. fs. 754/91), circunstancia cuya virtualidad cabe apreciar a la luz
de lo expuesto en el considerando V, en relacin con la comprobada mala fe de los
administradores en cuanto se refiere a la ocultacin de las asambleas.
Ms all de las discrepancias que puedan existir en torno a si las causales de nulidad
pueden, en materia societaria, considerarse de carcter absoluto (v. este Tribunal, fallo "Sala",
supra cit.), lo cierto es que el vicio en el objeto de la resolucin o decisin impugnada -por
ser ilcito o imposible- produce la nulidad inconfirmable e imprescriptible del acto (cfr. art.
953 y 1047 Cd. Civ.; Llambas, Cdigo Civil Anotado, T. II-B, pgs. 97/103 y 228/31; Sasot
Betes- Sasot, "Las asambleas", p. 590 y nota 46; Otaegui, "Invalidez de actos societarios",
pg. 427). De ah entonces que la sola posibilidad de que los actores pudiesen haber ejercido
su derecho de receso, o bien de suscripcin preferente, no puede conducir a convalidar
decisiones que repelen abiertamente las pautas legales antes referidas.
VII- Con relacin a las caractersticas que tuvo la emisin de acciones correspondientes al
aumento de capital impugnado, los apelantes centran su queja en que el art. 202 L.S. regula la
emisin con prima como una facultad, de modo que la conclusin del juez en cuanto sostuvo
que exista obligacin de adoptar tal temperamento, choca contra el texto mismo de la ley.
El sobreprecio o prima de emisin tiene por finalidad equiparar la situacin de los nuevos
socios con la posicin de los antiguos accionistas, en relacin con las reservas acumuladas y
las inversiones beneficiosas hechas por la sociedad antes del aumento de capital. Su funcin
es la de conservar para los accionistas existentes el mayor valor real de la accin, que si se
emitiera sin prima, esto es a valor nominal, traera un enriquecimiento gratuito -sin causa- a
los nuevos accionistas, quienes participaran en igualdad de condiciones con los antiguos de
la situacin econmica ventajosa que representa una empresa en marcha (cfr. esta Sala "in re"
"Augur S.A. c. Sumampa S.A.", del 28.12.84 [LA LEY, 1985-E-12; E.D. 114-373]).
Con arreglo a tales principios, surge con claridad que el bien jurdico tutelado por el
instituto de la "emisin con prima", ha sido vulnerado en la situacin examinada, puesto que
las nuevas acciones de Frigorfico Block S.A. fueron suscriptas por personas (Groesman y
Daquino) ajenas al elenco de accionistas existente al momento de disponerse el aumento de
capital, que, como se ha expresado en el apartado precedente, careci de toda razonabilidad.
La obligatoriedad de la emisin con prima, entonces, no aparecera impuesta por la letra
de la ley, sin ms bien por la coherencia de sistema y la necesaria operatividad de los
principios primigenios del derecho privado -arts. 953, 1071 y 1198 del Cdigo Civil- (cfr.
CNCom. Sala B, "in re" "Laurie, Jorge c. Ponieman Hnos. S.A. s/sumario", del 19.05.97).
VIII. En lo que puntualmente refiere a la simulacin, ante el fundamento dado por el "a
causa de ese negocio parasocietario, en modo alguno afectar la validez del acto del socio
en tanto que socio, ni especialmente la del acto societario; ello sin perjuicio, claro, de
la responsabilidad que el accionista sindicado adquiera, en tanto que parte en la sindicacin,
frente a las otras partes en ese negocio extrasocietario.
3. b) La Sala acepta, pues, que en negocio parasocietario no afecta la marcha de los actos
de la sociedad, negocio a la cual sta es extraa y que, por tanto, le es inoponible.
Ms sin perjuicio de ello, parece claro que el pacto opera en s mismo en la esfera
parasocietaria si se prefiere: en el mbito extrasocietario, de modo que compromete a los
firmantes y les impone obligaciones.
Desde esa perspectiva extrasocietaria que, en cierto sentido, puede calificarse como
presocietaria, en los trminos que se expondr en seguida los sindicados se obligaron, con
anterioridad a la asamblea, a formar su voluntad como socios con arreglo a las pautas del
pacto de sindicacin en el caso: el consenso o, en defecto del mismo, el arbitraje.
Ese pacto es, desde luego, exigible y el mismo puede dar lugar a medidas cautelares que
posibiliten o faciliten el eventual cumplimiento de una decisin que disponga la produccin
de un arbitraje, y el cumplimiento del tambin eventual laudo arbitral.
Considrase, de otro lado, que tal medida cautelar ser viable cuando adems de
satisfacer los recaudos comunes en la materia no interfiera con la normal, comn y
corriente gestin societaria de la entidad de que se trate; desde este enfoque y desde una
ptica propia de una medida cautelar, la remocin del directorio no parece ser una decisin
comn y corriente de la gestin societaria.
Procede, pues, prohibir cautelarmente al accionista sindicado que, en tanto sindicado, vote
en tales circunstancias en contra de lo previsto en ese pacto de sindicacin de acciones;
procede en otras palabras imponer al sindicado que acte conforme con las pautas del
acuerdo de sindicacin de acciones.
Agrgase que en un supuesto que guarda proximidad conceptual con el caso presente
pues se trataba de un pedido de prohibicin de celebrar una asamblea que deba considerar la
remocin del directorio, asamblea convocada al margen de un convenio de sindicacin de
acciones, la Sala A de esta Cmara admiti la medida cautelar solicitada, y dispuso "...la
prohibicin de llevar a cabo cualquier asamblea sin que sea celebrada previamente una
reunin o asamblea de sindicados en los trminos que surgen del convenio." (22/12/99,
"Maggi, Ida Mara c. Garca Badaraco, Carlos", sentencia cuya copia agreg la peticionaria
en fs. 142 de este expediente).
3. c) En otro orden de cosas, a partir de los trminos del "acuerdo de accionistas"
testimoniado en fs. 7 y ss., la Sala estima suficientemente probada la verosimilitud del
derecho invocado por la iniciadora de estas medidas cautelares.
El peligro en la demora es evidente, pues las asambleas se realizarn en este mismo da
la Sala no pudo formar decisin antes, segn se expres en fs. 159.
En cuanto a la contracautela, aprciase aceptable la ofrecida en fs. 121 vta. al menos, en
esta inicial etapa del proceso cautelar.
4. El doctor Butty dijo:
He dicho antes de ahora y lo mantengo que la otrora espinosa cuestin en torno a la
legitimidad del pacto de sindicacin de acciones (todo, desde luego, sin anticipar de ninguna
manera opinin definitiva) debiera ser dirimida a favor de su licitud, pero bajo la perspectiva
de su inoponibilidad a la corporacin que es objeto mediato del negocio. Y ello en funcin del
remando "principio deliberativo", que no necesariamente sera menoscabado por el pacto
sindical, dejada que sea en salvo la libertad de voto del accionista, que circular entonces a
travs de la ciencia que le proporcione el colegio asambleario (mi trabajo en "Negocios
Parasocietarios", Ed. Ad Hoc, 1994, pg. 21 y ss.; CNCom., Sala B, "Warroquiers Juan P. y
otros c. Quintanilla de Madanes y otros s/ medida cautelar s/ inc. de apelacin art. 250
CPCC", del 21/03/97; "Inversiones Rosario S.A. c. Indosuez International Finalice s/ med.
cautelar s/ inc. de apelacin art. 250 CPCC", del 25/11/96; Anaya Jaime, "La sindicacin de
acciones", Comunicacin efectuada a la Academia Nacional de Derecho y Ciencias Sociales
de Buenos Aires, en la sesin privada del 13 de junio de 1996, Anticipo de Anales ao XLI
N 34, Bs. As. 1997; Rossi Hugo E. "Oponibilidad y cumplimiento en los convenios de
sindicacin de acciones", Negocios Parasocietarios, Ed. Ad Hoc, 1994, pg. 35 y ss.).
Postulo entonces que no corresponde ahora prohibir el voto tal como se pide; y en
consecuencia el rechazo de la cautelar pedida.
As voto.
5. El doctor Arecha dijo:
Adhiere a los fundamentos del doctor Cuartero.
6. Corno corolario de lo expuesto, admtese la apelacin fundada en fs. 148 vta., revcase
la providencia dictada en fs. 136, prohbese a Ormas SA votar en las asambleas indicadas en
el punto II de fs. 117 y vta. prohibicin que, desde luego, se extiende a la propia solicitante
de la medida que se admite, y decrtase como contracautela la indisponibilidad de las
acciones de la peticionaria registradas en los libros de las sociedades que convocaron a
asambleas, como as tambin de las que le fueron transferidas y se hallan pendientes de
registracin a su nombre, acciones que se afectan en su totalidad y a ttulo de embargo a las
resultas de la presente medida cautelar.
Notifquese con habilitacin de das y horas y si el interesado lo pidiere, lbrese
fotocopia certificada de la presente, que suscribir el seor Secretario o la seora
Prosecretaria Letrada de la Sala.
Oportunamente, devulvase el expediente al Juzgado de Primera Instancia. Cuartero.
Butty. Arecha.
Las actas de esas asambleas aparecen referidas en copias emitidas por el presidente y el
sndico societarios, obrantes en fs. 261 la del acto del 18.8.87, en fs. 263 la del 30.10.87 y en
fs. 265 la del 4.11.87. Parte de ese material volvi a ser producido, innecesariamente, dentro
de la informacin requerida del Inspector General de Justicia y glosada de fs. 708 en
adelante.
(i) Para simplificar la descripcin formulada en la demanda, dir que fue atribuido a la
primera de las tres asambleas (la del 18.8.87) haber constituido un acto fraudulento orientado
con sorpresa de los dos accionistas pretensores, a reducir la medida de participacin
societaria de estos mediante el aumento de capital de la sociedad. Los actores, desprevenidos,
no suscribieron las acciones emitidas para ejecutar esa elevacin del capital; sucediendo que
las acciones sujetas a su adquisicin por los actores fueron suscriptas e integradas, en la
terminologa propia de las sociedades annimas, por los dos hijos mayores del donante don
Carlos Jos Adolfo, llamados estos Carlos Alberto y Sergio Augusto Abrecht.
El aumento de capital habra sido innecesario en si mismo, en la posicin de los actores.
Por efecto del tildado artificio, los dos descendientes del primer matrimonio del donante
(Carlos Alberto y Sergio Augusto Abrecht) incrementaron su participacin en la sociedad
hasta una medida que dentro del nuevo capital import constituir a aquellos en participes de
la mitad virtual del capital accionario. Llamo virtual a esa mitad de la participacin en el
capital societario, habida por los dos hermanos mayores, porque perdur la tenencia
accionaria donada a los actores. Pero esa invariada tenencia redujo su participacin en el
capital societario total tanto cuanto aument la participacin de los dos hermanos mayores.
Para que sea claro el sentido inmanente de lo ocurrido es preciso referir que el capital
accionario anterior a la impugnada elevacin era de veinticinco mil australes; y que el
incremento dispuesto fue de cien mil australes. En otros trminos, el monto de la elevacin
cuadriplic el capital preexistente antes de su aumento. La destruccin de la moneda
argentina oscurece la significacin presente de aquellas cifras; por lo que resulta mas
significativo atender la relacin de los montos.
El extremo material indicativo de fraude cometido con la elevacin del capital dispuesta en la
asamblea del 18.8.87 residira en la circunstancia de que la asamblea del 30.10.87 dispuso
distribuir A 100.000 como dividendo en efectivo (fs. 164). Esa distribucin revelara la
innecesariedad de haber elevado el capital en A 100.000; pues el aumento de capital fue
integrado entre el 21 de agosto y el 4 de setiembre de dicho 1987, y aproximadamente dos
meses despus fue dispuesto distribuir como dividendo, justamente, esa cantidad.
(ii) Menos clara, por no decir sencillamente muy oscura, es la identificacin de los vicios
atribuidos a las dos restantes asambleas impugnadas, constituidas por la ordinaria del
30.10.87, y por la extraordinaria del 4.11.87.
El catlogo de los presuntos defectos se extiende sin concrecin desde el pie de fs. 189 hasta
fs. 193.
Atribyese all, como vicio de esas asambleas, no haber respetado su constitucin las
formalidades mayores impuestas por la elevacin del capital dispuesta el 18.8.87. Me parece
contradictorio imputar a ambas asambleas infraccin de una consecuencia de la decisin de
elevacin del capital por la anterior asamblea del 18.8.87, cuya elevacin los actores
reputaron viciada; pues ese reproche es inaudible en tanto formulado por quienes litigan para
invalidar lo que las dos asambleas posteriores habran desatendido.
Tampoco explicaron los demandantes cual perjuicio o gravamen derivara para ellos, con
particularizado origen en la primera de estas dos asambleas; es decir, en la segunda de las tres
asambleas impugnadas, la ocurrida el 30.10.87.
Los actores atribuyen a una decisin relativa nuevamente al capital, adoptada en la asamblea
extraordinaria del 4.11.87, el defecto de habrsela acordado sin mencin del tema en el orden
pblico, sino >la medida de> la participacin de los actores en la sociedad (as en sentencia,
fs. 1166).
El aumento de capital decidido el 18.8.87, pues este constituy en sustancia el nico objetivo
de la asamblea de esa fecha, fue considerado objetivamente como innecesario; en la sentencia
de primera instancia. Pero a la vez fue estimado que esa apreciacin econmica, formulable
distanciadamente de la sociedad, no evidencia que existiese un vicio de carcter absoluto en
la decisin asamblearia; pues aunque esa elevacin de capital fuere considerada desatinada, el
disponerla no excedi de las facultades legtimas de los socios reunidos en asamblea con
capacidad de conducir la sociedad, cuya sociedad pertenece econonmicamente a los
accionistas como un patrimonio afectado a operaciones lucrativas destinadas a producir un
dividendo para beneficio de los partcipes en la comunidad cuyo capital fue elevado.
(ii) El pedido de invalidacin de la asamblea del 30.10.87 fue tambin desestimado.
El anlisis de los vicios atribuidos a la convocatoria y a aspectos ordenatorios de esa
deliberacin de los socios concluy que los defectos atribuidos al acto carecieron de
trascendencia para conducir a la invalidacin de la asamblea.
(iii) La situacin de la tercera de las asambleas impugnadas, ocurrida el 4.11.87, fue
apreciada en el pargrafo cuarto de la sentencia con trminos similares a los referidos en el
apartado ii) con relacin a la impugnacin de la asamblea del 30.10.87 (fs. 1175/6).
Fue juzgado que los pretendidos vicios que afectaran esa deliberacin fueron similares a los
atribuidos a asambleas anteriores; presuntos vicios apreciados como carentes de relevancia. A
ello fue agregado que la imprecisin en la redaccin del orden del da no configur una
irregularidad susceptible de invalidar la aludida asamblea.
5. LA APELACIN.
Esa sentencia fue impugnada el 18.9.92 con la presentacin de fs. 1204/19.
La impugnacin bsica aparece en fs. 1205. Se atribuye a la sentencia no haber apreciado la
operacin dolosa que despoj <a los actores> del 80% de su participacin social ... porque
<dicha sentencia> se sumerge nicamente en los detalles legales y tcnicos que daran por
nulas las tres asambleas.
De seguido la impugnacin, con cierta contradiccin consigo misma, reitera objeciones a los
aspectos ordenatorios de aquella asamblea del 18.8.87.
(i) De todos modos, separada la paja del trigo para aprehender los elementos esenciales del
cuestionamiento, es perceptible que la impugnacin atribuye a la deliberacin del aumento de
capital en la asamblea del 18.8.87, hallarse afectada de nulidad absoluta. Tras una exposicin
mas bien docente sobre el rgimen de nulidades, de cuya relacin excuso, la parte actora
invoca cierta produccin bibliogrfica que no cita conforme con la cual un aumento de
capital dispuesto con el nico designio de reducir la participacin relativa del socio
minoritario en el capital, imposibilitado de ejercer el derecho de opcin, fue resuelto como un
caso de <abuso de> la mayora por la Corte de Apelaciones de Miln. El tribunal comprob
que a los 4 meses de haber deliberado sobre el aumento de capital que el minoritario no
puede suscribir, se resuelve distribuir un dividendo tal que compens el desembolso
provocado por el aumento impugnado (fs. 1211).
Para concluir as, la impugnacin haba sealado porco antes que la deliberacin del
directorio relativa a la distribucin en efectivo de A 100.000 como dividendo, acaeci el
2.10.87, da inmediato posterior a aquel en que se haba concluido de integrar el aumento de
capital que mont justamente A 100.000 (ver fs. 1210 v. in fine).
Concluy la impugnacin haberse configurado un abuso del poder de la mayora, para hacer
prevalecer los intereses personales de algunos socios; quienes con tal finalidad produjeron un
acto contrario a buena fe y afectado de fraude (as, aunque con palabras acaso excesivas, fs.
1214 in fine).
Pero suceda casi coetneamente con ello lo informado al tribunal por la Curadora oficial de
alienados de los departamentos judiciales de Azul, Trenque Lauquen y Baha Blanca. Dicha
funcionaria particip a esta Sala que la Justicia de Primera Instancia de la tercera de esas
ciudades haba declarado incapaz por demencia a Karin Sylvia (testimonio de parte
dispositiva de la sentencia del 21.4.95 producida por la Jueza en lo Civil titular del Juzgado 5
de Baha Blanca, con actuacin de su secretara segunda, y nota de la Curadora doa Susana
Beatriz Sicardi remitida desde su despacho pblico de Vicente Lpez 157, piso 2do., tambin
de Baha Blanca, obrantes en fs. 1304/5).
Esa ingrata contingencia no afecta el desarrollo seguido por la causa hasta el presente, porque
la controversia haba finiquitado antes de ser declarado el efecto incapacitante de la
enfermedad de Karin Sylvia. Cabe entonces sentenciar sin que sea menester por ahora una
integracin tutelar de la nombrada en la contienda.
Empero, la etapa de cumplimiento de la sentencia a que haya lugar necesitar de esa
integracin; aspecto que entiendo corresponder mencionar en nuestro veredicto.
7. LA ELEVACIN DEL CAPITAL ACORDADA EN LA ASAMBLEA DE ACCIONISTAS
DEL 18 DE AGOSTO DE 1987.
Tanto como es penoso informarse de los males de algunos de los contendientes sustanciales
de esta litis, y el estudio de las actuaciones mortifica al lector sensible, no caben dudas de la
procedencia de principio de la pretensin inicial de este juicio: La elevacin del capital de la
sociedad demandada decidida en la asamblea del 18.8.87 constituy un artificio destinado a
apartar a los dos actores de la participacin en esa sociedad recibida de su padre, quien don
a cada uno de ambos el octavo de las acciones representativas del capital de la demandada.
A) Establezco inicialmente que la misma sentencia de primera instancia, aunque desestim la
demanda, declar haber sido innecesario el aumento del capital decidido el 18.8.87.
Ello no fue decisivo, porque se juzg que el vicio imputado por los actores a la decisin de la
cual tratamos no configur un supuesto de nulidad absoluta y manifiesta. Sobre tal
calificacin del vicio de la sentencia concluy que su presunta existencia necesit ser
invocada en el trimestre indicado por el art. 251 de la ley de sociedades comerciales. Y al no
haberse demandado en ese trmino, juzgse extinguida la posibilidad de invocarlo (ver
relacin de la sentencia, en el pargrafo 4 y apartado i) de esta ponencia).
Es decir, la demanda result rechazada con base precisa en la consideracin de que la
pretensin no fue deducida dentro del lapso indicado por la LSC 251; cuyo texto vigente para
la causa es el instituido en 1983 por la ley 22.903 y no ya el originario de la ley 19.550.
B) No posey el alcance de una consideracin jurisdiccional conducente, sino que constituy
un obiter dictum, el que la misma sentencia expresara que el decidir ese aumento estimado
objetivamente como innecesario, estuvo comprendido en la libertad de opcin entre mltiples
alternativas mercantiles que pertenece al gobierno societario; el resultado de cuya libertad
resultara irrevisable judicialmente.
Lo expresado en ese sentido en la sentencia, con otras palabras, impone formular tres
consideraciones:
(i) La primera de ellas reside en que tal criterio de respeto de la libertad resulta inobjetable en
el derecho argentino. Pero a la vez corresponde apuntar que la exposicin de ese principio
excede de la materia contenciosa, pues los actores no negaron esa libertad de opcin de la
asamblea societaria.
En rigor, y aunque fuere insuficientemente expresado, los actores atribuyeron a la decisin
adoptada en la asamblea del 18.8.87 una intencin lesiva de aquellos, dado el modo en que
aquella libertad fue ejercida entonces. Por esto fue innecesario afirmar la existencia de
libertad para gobernar la sociedad; pues el tema por juzgar residi en determinar si la
elevacin de capital dispuesta el 18.8.87 estuvo viciada por una intencin lesiva de los
actores.
La sentencia impugnada estableci que ello es as. Esa excepcin no fue aplicada a esta
especie, porque se concluy luego que la invalidacin impetrada en esta causa no estara
enderezada a salvaguardar el inters social ni el orden pblico, sino <la medida de> la
participacin de los actores en la sociedad (sentencia, fs. 1166, como refer en el apartado 4.
i) de esta ponencia).
Confluyen en ese dictum, decisivo de la sentencia apelada, varios elementos muy sutiles; que
son alguno de ndole formal, y otro cuando menos de ndole fctica.
C, i) En primer trmino, coincido con lo expuesto en la sentencia de primera instancia en el
sentido de que alguna atpica, excepcional, resolucin de asamblea viciada de nulidad o
anulabilidad absoluta (as en sentencia, fs. 1163 in fine) pueda resultar impugnable luego del
trimestre indicado por el art. 251 de la ley de sociedades comerciales. Adems de esa
calificacin del vicio, fue considerado menester para habilitar una impugnacin de asamblea
tarda respecto del plazo del LSC 251, que la resolucin adoptada fuese lesiva para lo que la
sentencia de primera instancia denomin inters social... <o> el orden pblico.
Permtaseme agregar a esos dos extremos la observacin concurrente de que para resultar
afectados el inters social... <o> el orden pblico por una resolucin habra incurrido
tambin en extralimitacin del gobierno de lo societario para ingresar en otra rea; tanto
resultara ostensible dicha extralimitacin en la materia resuelta o la extralimitacin a lo
societario resultase perceptible solamente en los hechos encubiertos por la frmula de la
decisin.
La configuracin de un supuesto como ese es previsiblemente infrecuente, excepcional. Y
an excluira yo de la hiptesis expuesta de tal modo el supuesto de afectacin del inters
social; porque la delimitacin de este es por dems imprecisa y cada asamblesta disidente
clamara artificiosamente que la resolucin adoptada afectase lo comprendido por esa
nebulosa nocin.
Lo expuesto ahora no constituye un principio, sino la excepcin al principio positivo
contenido en el art. 251 de la ley de sociedades comerciales; y es previsible que la eventual
aplicabilidad de tal excepcin ha de resultar de la ms extremada rareza en la sociedad
econmica.
En sntesis, aparece aceptable el criterio de que una resolucin de asamblea de sociedad
annima sera impugnable fuera del trmino del LSC 251 cuando (1) el vicio de la resolucin
fuera calificable como nulidad o anulabilidad, absolutas, y cuando (2) lo resuelto lesionara el
orden pblico. Admito que la nocin de orden pblico tampoco es precisa totalmente; pero
ella es mas antigua que la de inters social que rechac poco antes; y por lo tanto se
dispone de una elaboracin pretoriana y bibliogrfica abundante que la delimita y que
precave de su invocacin verbosa y vacua.
C, ii) En cambio, no tengo ninguna certeza de que la proteccin de la participacin de los
actores en la sociedad constituya un asunto de inters privado ajeno al orden pblico. Es
decir, no comparto la consideracin de que ... en el presente caso, ... la nulidad impetrada no
est enderezada a salvaguardar ... el orden pblico, sino la participacin de los actores en la
sociedad (as en sentencia, fs. 1166).
Determinar cuales aspectos de una sociedad comercial puedan llamarse de orden pblico es
difcil.
Propongo la siguiente reflexin para llegar a esa determinacin:
Ante todo, el orden pblico no se confunde necesariamente con la materia del llamado
derecho pblico. La distincin entre los dos conceptos debe ser mantenida con particular
empeo porque la similitud fontica tiende a establecer una entidad de esencias que no existe.
Por ejemplo, tienen alcance de orden pblico en la Repblica Argentina las reglas de
proteccin de los incapaces; aunque lo protegido por esas reglas sea la individual y particular
persona del incapaz. Dicho lo mismo pero de un modo diverso y ms abstracto, cabra
expresar que existe un orden pblico en el derecho privado argentino; como paralelamente
cabe la posibilidad de que no constituya cuestin de orden pblico alguna regida por el
derecho pblico.
En segundo lugar, el orden pblico tampoco es siempre ajeno a lo patrimonial.
Corrientemente, la gestin y an la proteccin circunstanciada del patrimonio son
considerados asuntos del orden privado, -y ello es acertado-. Pero existen supuestos en que lo
patrimonial adquiere carcter de cuestin de orden pblico. Por ejemplo, en la expropiacin
de un bien determinado, propiedad de una persona privada, es de orden pblico que medie
una indemnizacin previa (const. nac. 17). Dicho lo mismo pero de un modo diverso y ms
abstracto con cuya modalidad ya expuse en el prrafo anterior sobre otro matiz del tema-,
cabra expresar que el orden pblico de la sociedad argentina organizada como un estado
de derecho asegura la existencia de vas de defensa, efectivas, de los bienes patrimoniales.
La conclusin extrable ahora de lo expuesto sub C, i) y sub C, ii) es que describir la
pretensin como una defensa en sede judicial de la participacin societaria de los actores no
indica per se que esa cuestin litigiosa fuese extraa al orden pblico. Por ende no es posible
aseverar todava, ni hacerlo con esa sola base, que aquella pretensin hubo de ser propuesta
en el trimestre indicado por la LSC 251.
D) Creo que la solucin por dar a ese tema ordenatorio no ser hallada a partir de
presupuestos apriorsticos. Los elementos examinados, indicativos de soluciones
contrapuestas (ha de regir el lmite temporal de la LSC 251, o es apartable ese lmite en algn
supuesto), se consumen sin prevalecer ninguno de ellos.
Esa insolubilidad de la contraposicin de conceptos indica que la conclusin ha de ser
buscada en los hechos del caso; mediante la indagacin de cual fuere el vicio atribuido a la
resolucin, y cual fuere la lesin producida por esa resolucin.
Ingreso pues al examen de los hechos.
E) Tratar de sistematizar los mltiples aspectos del conflicto de las partes agrupando sus
elementos.
E, i) La publicacin edictal, posterior a la asamblea que decidi la elevacin del capital,
destinada a invitar a los accionistas a suscribir preferentemente las acciones que no fueran
suscriptas por otros de ellos, apareci del 25 al 27 de agosto de 1987. Las fechas de
integracin de sucesivos tercios del valor de las acciones suscribibles por cada accionista en
proporcin con su tenencia primitiva, fueron el 21.8, el 28.8 y el 4.9, todos ellos de 1987. Las
acciones representativas del aumento de capital que no fueran tomadas por otros accionistas
en proporcin con su primitiva tenencia, pudieron ser suscriptas e integradas dentro de los
treinta das ulteriores a la publicacin (copia del edicto, fs. 559).
Todos esos trminos fueron respetados; en la posicin 9na. puesta a los actores la sociedad
demandada afirm que la suscripcin fue cumplida totalmente en trmino (fs. 539 vta. y fs.
542 vta.). El dictamen pericial contable confirm que Carlos Alberto Abrecht y Sergio
Augusto Abrecht, los dos hermanos de un solo vnculo con los dos actores, los cuatro hijos de
Carlos Jos Adolfo Abrecht, suscribieron por dos veces veinticinco millones de acciones. La
primera suscripcin fue efectuada por ellos como accionistas, el 18.8.87, y los segundos
25.000.000 de acciones no suscriptas por los actores, fueron tomados por aquellos el 29.9.87,
e integrados el 1.10.87 (anexo 1 de la peritacin del contador Alvarez, fs. 570, con el cual
coincide el anexo B de la exposicin del auxiliar tcnico de la parte actora contador Luis,
fs. 635).
Un primer elemento de juicio es extrable de ello: la puntualidad con que fue ejecutada la
resolucin de elevacin del capital. Volver sobre este aspecto en el apartado F).
E, ii) Como resultado objetivo de esa elevacin del capital, la participacin de cada actor en
un octavo del capital social (en otros trminos, eran tenedores cada uno de 3.125.000
acciones sobre una emisin total de 25.000.000 de acciones), result reducida a la
cuadragsima parte del nuevo capital, representado por 125.000.000 de acciones. La nueva
proporcin deriv de la incidencia de sus conservadas 3.125.000 acciones, sobre el nuevo
total de las acciones.
Este es otro elemento objetivo de juicio.
E, iii) El tercer elemento de juicio es ms relevante.
(a) El dictamen pericial contable producido en la causa concluy que ... desde el punto de
vista financiero, no era necesario para la demandada recibir un aporte en dinero efectivo
durante los meses de agosto y septiembre de 1987 (fs. 686).
La parte demandada cuestion esa conclusin fs. 825; y lo hizo nuevamente en fs. 869, al
formular una memoria contradictoria con una apreciacin tcnica provista en el mismo
sentido por el consultor contable de la parte actora. La defensa insisti en las dificultades
padecidas en 1987 por la economa de la sociedad demandada. El perito del juicio insisti en
su tesis con la exposicin de fs. 998/1000.
Un testigo, el contador Adler, sndico de la sociedad demandada (respuesta en fs. 769 in fine),
mencion en la respuesta de la pregunta 55. (fs. 771 in capit) una situacin financiera
apremiante en ese perodo, sin dinero en efectivo casi y con saldos deudores en cuentas
corrientes bancarias, con disminucin del ritmo de las ventas que hacan temer la carencia de
medios para atender las cuentas de los proveedores. El testigo Ossvald refiri escasez de
materia prima para la produccin, en fs. 855 vta./6 in capit. La testigo Bulln mencion
requerimientos verbales de proveedores, aunque ninguno de ellos curs interpelacin escrita
para ser pagado (fs. 903 vta., respuesta 115.).
Pero lo cierto es que las dificultades no fueron precisadas. El dictamen pericial contable no
hall variaciones significativas en las ventas de 1987 con relacin a 1986 (fs. 682). La
aceptacin de tal entendimiento tcnico de las cosas dejara sin justificacin la elevacin del
capital resuelta en la asamblea del 18.8.87.
(b) La evolucin de las ventas de la demandada, en 1987, se muestra en la informacin
copiada en fs. 225, pasada por el sndico social a los actores mediante la carta sin fecha pero
posterior al 23.2.88 e indica el monto ms bajo de A 148.780,26 en octubre de 1987 y el ms
alto de A 400.144,88 en enero de 1988; con un promedio de A 259.667,04.
Ese elemento de juicio no es desatendible, aunque fuera presentado como hecho nuevo y
como tal desechado en la resolucin del 23.3.88 de fs. 237; pues ac es apreciado en su
materialidad extrnseca y como un antecedente complementario que no modificar el juicio
general sobre la causa.
Es extrao que predique la defensa la existencia de dificultades econmicas necesitadas de
ser cubiertas con la suma de cien mil australes, cuando las ventas de la sociedad provean
cada mes importes mayores a ese, hacindolo aun en el mes en que menores fueron ellas.
Claro est que el monto de las ventas no se corresponde con un ingreso totalmente disponible
como lo es recibido por la sociedad para formar el capital. Es sabido que del primero deben
detraerse tanto lo necesario para solventar la produccin y los costos de distribucin, cuanto
los gravmenes fiscales. Pero la comparacin demuestra que no hubieron de ser tan
apremiantes las invocadas dificultades que habran impuesto resolver la elevacin del capital,
porque el monto predicadamente necesario fue modesto; cuya modestia es revelada por la
correlacin explicada.
(c) A pesar de ello, supongamos argumentalmente la existencia verdadera de las dificultades
de la actividad empresaria en 1987.
Ese supuesto pudo imponer tanto la elevacin del capital, cuanto hubiera determinado a no
entregar fondos anticipadamente a los accionistas y directores. Las prcticas de esas entregas
de fondos fue informada por la sociedad misma; pues la demandada justific la congruencia
de la elevacin del capital del 18.8.87 con la distribucin de utilidades de igual monto
resuelta en la asamblea del 30.10.87 (ver su acta copiada en fs. 263 vta.), diciendo que esa
distribucin no import entregas efectivas de dinero al compensarse con retiros que haban
colocado las cuentas de los directores en dbito respecto de la sociedad.
La explicacin evidenci que mientras la sociedad experimentara las invocadas dificultades,
segua entregndose a los partcipes dinero destinado a ser recuperado mediante una
adjudicacin futura de utilidades. Apunto incidentalmente que ha sido largamente criticada la
prctica societaria de entregar dinero a directores o accionistas, con la virtual funcin
econmica de adelantar dividendos. Pero ello es ajeno a mi mencin del tema. En este
punto de mi exposicin estoy refiriendo ese procedimiento, admitido por la defensa, como un
indicio respecto de cuestiones ms trascendentales; y soslayo todo cuestionamiento de ese
adelanto de dinero en s mismo.
Este punto demuestra que permanece inexplicada la preferencia de la asamblea por la
alternativa de elevar el capital, cuando otro tanto aproximadamente haba sido entregado
anticipadamente a los accionistas y directores antes de liquidarse y pagarse las utilidades, y
fue poco despus asignado como utilidades. La opcin por una u otra alternativa fue
ciertamente discrecional para la asamblea; y establec antes que esa libertad est fuera de
controversia. Lo observado ahora es el modo en que tal discrecionalidad result ejercida, el
cual fue justamente perjudicial a los actores; y no ha sido explicada la preferencia por esa
modalidad de hacerse de fondos respecto de otras alternativas posibles (consistentes, por
ejemplo, en no anticipar dividendos a los accionistas, o en apropiar para su aplicacin a
la mas urgente necesidad financiera todo el producto de las ventas de un mes mediante el
diferimiento negociado de los pagos por efectuar en igual mes).
E, iv) Lo expuesto inmediatamente antes lleva al cuarto elemento de juicio, constituido por la
notable coincidencia dentro de menos de tres meses, de la resolucin del 18.8.87 en el sentido
de elevar el capital en cien mil australes mas sobre los veinticinco mil pre-existentes, y de
otra resolucin asamblearia del 30.10.87 que distribuy utilidades justamente por cien mil
australes, amen de asignar otros setenta y cinco mil australes a remunerar a los directores (ver
sus actas en fs. 261 y fs. 263 vta.).
Ello fue legtimo formalmente; pero resulta extrnsecamente incongruente, y puede ser
intrnsecamente reprochable. Es insatisfactoria la invocacin, en este punto, de la libertad de
la asamblea para optar por un procedimiento o por el otro; porque la potestad de actuar de tal
modo no equivale a una justificacin de lo actuado (conf. apartado E, iii). Esta justificacin
fue exigible, porque el procedimiento adoptado result lesivo para los accionistas desatentos
a las publicaciones edictales de convocacin de asamblea y de convocacin a suscribir
acciones remanentes.
E, v) Los concurrentes a la asamblea de la sociedad demandada el 18.8.87, que resolvi el
aumento de capital, no pudieron ignorar el desconocimiento en que de tal asamblea
permaneceran los dos actores; a menos de ser aquellos informados por los restantes
accionistas que son parientes muy prximos a ellos.
Los dos actores son sobrinos, hermanos de un solo vnculo, o primos, respecto de todos los
dems asamblestas. Es inferible el conocimiento de los medios intelectuales y de los hbitos
de los accionistas actores, por parte de los dems accionistas.
En la causa ha resultado obvia la calidad virtual de sociedad de familia de la demandada,
con la nmina del directorio establecido en la asamblea del 1.6.87 (acta copiada en fs. 260).
Entonces fue instituido un directorio de siete personas del mismo apellido epnimo con la
sociedad: Carlos Jos Adolfo Abrecht <padre y donante de las acciones>, Jorge Federico
Pablo <hermano del anterior y padre o to de los restantes directores>, Carlos Alberto,
Marcelo Jorge, Sergio Augusto, Eduardo Jorge y Gerardo Jorge Abrecht <los cinco, sobrinos
o hijos de aquellos dos primeros>. Situacin similar se configur luego de la reduccin a seis
del nmero de directores, en la asamblea del 30.10.87; en la cual fueron reelectos todos con
exclusin de Carlos Jos Adolfo Abrecht designado presidente honorario en la asamblea del
4.11.87 (fs. 263 vta. y fs. 265 vta.). El testigo Tossenberger, antes empleado administrativo de
la sociedad demandada, describi la realidad interna de esta sociedad como la propia de una
familia (fs. 804).
El actor Pablo Alejandro haba trabajado en la sociedad en relacin con su medio hermano
Sergio Augusto (declaracin de Rodolfo Ossvald, en fs. 857 vta.). Las rencillas del
cofundador de la sociedad y donante de sus acciones a sus cuatro hijos, con los dos habidos
de la segunda unin de aquel, eran conocidas aun de algunos dependientes de la sociedad
(declaracin de Adoracin M. Bulln, en fs. 804 vta. y fs. 805). El cofundador de la sociedad,
don Jorge Federico Pablo Abrecht, haba comisionado a una empleada de la sociedad para
trasladarse hasta el domicilio del mencionado Pablo Alejandro, quien aun siendo director
hasta el 1* de junio de 1987 (acta de asamblea de esa fecha, copiada en fs. 260), haba dejado
de concurrir al establecimiento de la empresa comn al punto de provocar inconvenientes en
alguna operacin bancaria (declaracin de la misma testigo Bulln, en fs. 790 vta.). Tanto la
testigo Dworschak de Abrecht cuanto el testigo Adler afirmaron que el actor Pablo Alejandro
no fue localizable para la sociedad, dijo la primera (fs. 768 vta. in fine), y de imposible
localizacin describi el segundo, hasta recibir carta de aquel mediante la cual este testigo
conoci el nuevo domicilio (fs. 771 vta. in fine y 772 in capit).
La testigo Adoracin Martha Bulln (fs. 789 y ss.) dio cuenta de la internacin del padre de
los actores en febrero de 1987 en la clnica llamada Badaracco, del impago de la cuenta de la
internacin y asistencia durante dos das y su atencin por la sociedad demandada (fs. 790
vta. in fine), y de la dificultad para localizar al actor Pablo Alejandro luego de que este dej el
domicilio de la calle Madero 1835 (fs. 792, y en similar sentido, fs. 902, respuesta 44., fs.
902 vta., respuesta 76.). Tambin la testigo Mara Antonia Correa de Quintas, avecindada en
las inmediaciones de la casa familiar de Madero e Hiplito Irigoyen, fue solicitada por Jorge
Abrecht para que requiriera al actor Pablo Alejandro comunicarse con la empresa, gestin
frustrada porque la testigo pas por la casa de la calle Madero (esto debe inferirse porque el
acta es poco explcita) y la encontr cerrada (fs. 808). Similar fue la informacin del testigo
Ossvald (fs. 855 in fine y fs. 857 vta. n fine, pregunta 49). De similar gestin, con similar
debilidad, expuso el testigo Tossenberger en fs. 804 vta.
Ello hace temer que los accionistas mayoritarios, hartos de la ausencia de Pablo Alejandro, y
de la carencia de contribucin a la empresa comn de Karin Sylvia quien nunca haba sido
incorporada por sus padre y to a la actividad (quiz porque se preanunciaba la enfermedad
que ahora la aqueja), optasen por resolver una elevacin de capital, del cual esas dos personas
previsiblemente no habran de informarse, para reducir la importante participacin de un
octavo del capital que cada uno de estos tena por el solo mrito de una donacin que
constituy, en sustancia, un virtual anticipo de su esperable caudal hereditario.
No sostengo, por cierto, que los accionistas mayoritarios estn sujetos universalmente al
deber de participar la realizacin de las asambleas de modo directo y hasta esforzado, a otros
accionistas ausentes, disidentes, o simplemente distanciados de la sociedad. Pero la ausencia
de tal comunicacin, cuando es prxima la vinculacin familiar tanto como profundos los
motivos de rencilla, y lo inslito de esa elevacin del capital seguida de una equivalente
distribucin de utilidades, justificaron alguna mas fraternal o siquiera caritativa informacin
fuera de la publicacin edictal. Por ejemplo, en la declaracin de la testigo Correa de Quintas,
en fs. 808, se inform que no dej una nota escrita luego de llamar infructuosamente en el
domicilio entonces conocido de Pablo Alejandro. La omisin de advertencia directa sobre la
realizacin de la asamblea no es reprochable in abstracto, pero mueve a sospechar si esa
gestin persigui verdaderamente localizar a la persona; o si se busc simplemente
cerciorarse de que ella no estaba all. Aunque, en orden a atenuar esta sospecha, es preciso
recordar que la testigo Adoracin Martha Bulln dijo haber enviado al actor algunas cartas
simples (no certificadas), como surge de fs. 792 in fine; y que el testigo Ossvald dej un
sobre a mediados de junio de 1987, como surge de fs. 855 vta.
Es manifiesto, empero, que no se insisti en informar mas inequvocamente al actor Pablo
Alejandro del aumento del capital.
E, vi) Es innegable el conflicto familiar que distanci a los protagonistas virtuales de este
pleito, quienes no son dos personas individuales y una sociedad, sino dos partes de una
familia. Ese conflicto ha de haber sido, previsiblemente, tanto ms spero cuanto ms
prximos estaban sus protagonistas.
La discordia afect inequvocamente el vnculo filial del fundador Carlos Jos Adolfo con sus
hijos accionantes en este pleito; al punto de que el primero demand, tiempo despus de ser
promovido este pleito, la revocacin de la donacin de acciones efectuada para estos dos
donatarios. El donante arrepentido atribuy a sus donatarios incurrir en diversas ingratitudes
y desatenciones, por denominar discretamente lo invocado en la causa cuyas sentencias estn
incorporadas al expediente (verlas en fs. 1190 y fs. 1247).
Lo cierto es que esa pretendida revocacin fue desestimada mediante sentencias de ambas
instancias.
Este es otro elemento atpico absolutamente, cuya ponderacin resulta imperativa para
preservar la coherencia del orden jurdico. Ha de atenderse que la reduccin de la
participacin societaria de los actores equivaldra, en trminos econmicos, a una reduccin
de aquella donacin. Me excuso de desarrollar este aspecto que es claro para el conocedor de
derecho, y que los letrados explicarn a sus patrocinados.
F) Pienso que tras el desarrollo seguido hasta el punto presente, debo establecer una
conclusin. Contamos con suficientes fundamentos fcticos en lo explicado.
Nos hallamos ante una situacin anormal, resultado de la confusin de desventuras familiares
con conflictos patrimoniales; conflictos que acaso encierren sustancia mas sucesoria que
societaria.
En este contexto, es apreciable lo siguiente:
(i) Una mayora familiar homognea de accionistas, merced a una elevacin del capital,
redujo a la quinta parte de ella misma la participacin societaria de dos personas individuales
donatarias de acciones la revocacin de cuya donacin fue desestimada en el pleito al cual
incumbi decidir sobre ello-.
(ii) La elevacin del capital fue practicada, con regularidad extrnseca, en tiempos tan
puntuales y dentro de un ambiente de distanciamiento de los accionistas tan evidente, que fue
previsible que los dos infelices actores no hubieron de informarse siquiera sobre la
realizacin de la asamblea.
(iii) La participacin que de ese modo perdieron los actores fue tomada solamente por los dos
medios hermanos de las vctimas de ese artificio. Los dems accionistas respetaron la
composicin del capital societario por mitades, tenidas respectivamente por dos hermanos y
los descendientes de cada uno de ellos. Ese incremento de la participacin societaria de los
dos hijos mayores de Carlos Jos Adolfo Abrecht no respondi a una adquisicin franca de la
cuota de los accionistas afectados, sino a la suscripcin de las acciones no tomadas por estos;
a cuya omisin de suscripcin fueron llevados los ausentes merced a la sorpresa provocada
por la mayora de los socios y parientes con la sbita celebracin de asamblea que fue
imprevisible, aunque posea la calificacin positiva de ordinaria (ley de sociedades
comerciales, art. 234).
(iv) La elevacin del capital, en s misma, no fue aplicada inequvocamente a un nuevo
emprendimiento, o a una consolidacin perceptible en la sociedad.
(v) Y lo obtenido por la sociedad como aporte correspondiente a la elevacin de su capital
result equivalente a las utilidades que la sociedad distribuy formalmente menos de tres
meses despus, y que ya haba anticipado con entregas pecuniarias.
Cada uno de esos elementos puede ser justificado argumentalmente. Pero el conjunto
constituido por ellos infiere la intencin jurdicamente invlida de utilizar la estructura
societaria para ordenar una relacin familiar, hacindolo del modo que pareci adecuado a los
dos socios mayores y a la mayora de los hijos de ellos.
Es preciso admitir que la desaparicin de Pablo Alejandro de la actividad societaria, en la
cual aparentemente nunca se integr con la eficacia con que lo hicieron sus hermanos o
primos, pudo provocar el fastidio y hasta la mas justificada irritacin de su to, de su padre,
de sus hermanos y de sus primos. Aun parece que el actor Pablo Alejandro ha profesado
como religioso, sin haber ordenado sus relaciones con sus familiares; a estar de alguna
mencin formulada en la sentencia de primera instancia del pleito de revocacin de la
donacin. Pero la consecuencia que ello pudo sustentar no fue aplicable del modo en que
procedieron los socios de la sociedad demandada.
En sustancia, el tener todos los miembros de una familia su patrimonio en una misma
sociedad llev a que el conflicto de una de las ramas de esa familia adoptara la forma de
procedimientos sociales. La literatura jurdica universal est llena de consejos adversos al
anticipo de la herencia, que fue lo hecho por el padre de los actores mediante la donacin de
sus acciones; desde que en el siglo XVII francs se fij el dictum segn el cual herencia
anticipada, padres abandonados.
Pero no predicar sobre el desacierto de aquella remota donacin, ni sobre la anterior
displicencia de los actores, ni sobre la inferible irritacin de los familiares de aquellos que
constituyen la gran mayora societaria y procedieron del modo examinado. Solo postulo ser
obvio que ningn tribunal de derecho del mundo occidental autorizara el uso desviado de
vas societarias, para dirimir del modo en que lo fue, un conflicto familiar desventurado.
Ahora el coactor Pablo Alejandro habr realizado acaso su vocacin religiosa, pero se ha
privado de participar de la empresa fraternal mantenida por esa familia, y ha privado a ese
grupo familiar de su contribucin tanto material cuanto subjetiva. La otra actora es una
enferma incapacitada; sobre la cual solamente cabe pronunciarse con piedad. El segundo de
los hermanos mayores ha fallecido vctima de enfermedad tan incurable cuanto acompaada
de las ms dramticas connotaciones. El mayor de esos
cuatro hermanos habr de afrontar, en soledad, el mantenimiento de la actividad empresaria,
en cuanto concierne a su rama de ese grupo; pero sin contar con asistencia fraternal ninguna y
sometido por ende a una trabajosa perspectiva. El to de los actores, y los descendientes de
este otro hermano fundador, habrn sentido el disgusto de presenciar la tragedia familiar.
Mas nada de ello, harto doloso, habilita para franquear mediante una sentencia judicial el
xito de la suma de artificios ordenados intencionalmente con una finalidad perceptiblemente
expropiatoria de la participacin societaria de los actores. No es permisible la tentativa de
corregir un mal, mediante la comisin de una infraccin del derecho; ni hara el bien la
tolerancia judicial de tal infraccin.
G) La conclusin ha de ser fundada positivamente, conforme el cciv 15. Cuanto mas
tempestuoso haya sido el conflicto, y ardua la controversia, mas ha de cuidarse la adecuacin
a la ley de la solucin; para que esta restablezca la vigencia del derecho.
Las normas societarias no proveern ese fundamento positivo; porque ellas han sido
establecidas para ordenar la formacin de capitales destinados a la actividad patrimonial
lucrativa.
Sera impropio de la naturaleza de la controversia por dirimir, el inquirir su solucin en esas
normas; cuya finalidad es muy diversa.
La circunstancia de que el conflicto familiar se haya constituido en una controversia
aparentemente societaria es una contingencia absolutamente accidental; consecuencia del
modo en que ordenaron su patrimonio los hermanos Abrecht de la primera generacin
partcipe de la sociedad.
ellas -al menos cuando, como sucedi en autos, el magistrado no halla otro elemento
suficiente o adecuado en la causa y en tanto, claro, dicho magistrado explique y fundamente
su decisin de tal hacer-.
En otro orden de cosas, ha sido dicho en esta ponencia que el lucro cesante se refiere a la
no obtencin de ganancias, en tanto que la prdida de chance consiste en la frustracin de la
posibilidad de obtener ganancias.
Bien que en grado y con alcances diferentes, ambos rubros se refieren -pues, y en
definitiva- a las ganancias, de modo que no es desacertado vincular la determinacin del
monto del segundo rubro con las ganancias cuya posibilidad de obtencin qued frustrada.
Por ltimo -en lo que al tema se refiere- cabe recordar lo dicho arriba, en el sentido que la
fijacin del monto indemnizatorio fue hecha en ejercicio de las facultades que al Juez de la
causa confiere el cpr 165 "in fine".
Reiteradamente ha dicho esta Sala que en la hiptesis de esa norma, lo que el derecho
dispone -y, antes, lo que la razn impone- es que la persona probadamente daada, pero
afectada por dao de monto no comprobable, reciba alguna indemnizacin, de modo de que
exista alguna reparacin a su dao y aunque ella no se corresponda exactamente con la
cuanta -ignorada y no cognoscible- de ese dao; incluso, y por lo expuesto, ser
sencillamente imposible determinar si la indemnizacin se corresponde o no con la cuanta
del dao.
El rgano jurisdiccional a quien compete la realizacin de tan dificultosa y delicada tarea,
slo debe cuidar, y evitar, incurrir en el extremo del exceso -de modo de apartar la posibilidad
de que la indemnizacin constituya un rdito o ganancia para el sujeto daado- y en el
extremo del defecto -de modo de no establecer una indemnizacin irrisoria, que desnaturalice
el sentido y alcance de la reparacin debida al daado por el sujeto responsable por tal dao-.
Entre ambos extremos, el rgano jurisdiccional ha de actuar sobre la base de una prudente
discrecionalidad, y con fundamento en los elementos que halle disponibles -generalmente
escasos en la circunstancia del cpr 165 "in fine", siendo que el presente caso no escapa a la
generalidad de los mismos-.
Dada la magnitud de las operaciones realizadas en su momento por la accionante, y la
aceptacin y penetracin en el mercado de los productos de las marcas que comercializaba, el
monto indemnizatorio establecido en la sentencia apelada no parece acercarse al extremo del
exceso.
Por otra parte, sobre la base del cpr 265, tambin la Sala ha juzgado reiteradamente que
para criticar concreta y razonadamente la insuficiencia o el exceso de un monto
indemnizatorio, es menester exponer concreta y fundadamente -con remisin e indicacin de
los elementos probatorios producidos en el proceso, o mediante una razonada demostracin
argumental- el monto que hubiese procedido fijar segn derecho y conforme con los hechos
de la causa.
Slo la comparacin entre ese monto adecuado a las circunstancias y el criticado por
exiguo o, segn el caso, por elevado, revelar concretamente la denunciada exigidad o
exceso.
En su expresin de agravios, el recurrente no cumpli esa carga procesal, lo cual afecta la
procedencia de su apelacin.
3. i) A diferencia de los anteriores, juzgo que procede el noveno y ltimo agravio de
Carlisi.
El plenario "Uzal SA" fue revisado por esta Cmara y su doctrina legal, dejada sin efecto
por el fallo dado el 25.8.03 "in re" "Calle Guevara, Ral (Fiscal de Cmara), s/revisin de
plenario" (LA LEY, 1991-E, 404; DJ, 1991-2-1035; LA LEY, 2003-E, 783; DJ, 2003-3-82).
Dado ser obligatoria la aplicacin al caso de la nueva doctrina legal, proceder admitir
este agravio del demandado.
4. Las costas de esta alzada, juzgo que debern ser impuestas al recurrente,
sustancialmente vencido en su apelacin -ms all de lo dicho en el apartado 3.i) de esta
ponencia, que, adems, se refiere a un tema que fue controvertido en doctrina y en
jurisprudencia, como lo revela el hecho de la sucesiva emisin de fallos plenarios que dieron
diferentes soluciones a la cuestin-.
5. Como corolario de las precedentes consideraciones, mayormente de conformidad con lo
dictaminado por la seora Fiscal de Cmara y por los fundamentos expuestos en ese dictamen
-salvo los referidos al ltimo agravio-, propongo al acuerdo:
5. a) Desestimar los ocho primeros agravios expresados por ngel Carlisi en fs. 1404, y
admitir el noveno de ellos.
5. b) Confirmar en general la sentencia dictada en fs. 1317, y revocarla slo en cuanto
dispuso la capitalizacin de los intereses moratorios.
5. c) Imponer al apelante las costas generadas en esta instancia por su recurso.
As voto.
La doctora Daz Cordero adhiere al voto que antecede.
Concluida la deliberacin los seores Jueces de Cmara acuerdan: (a) Desestimar los ocho
primeros agravios expresados por ngel Carlisi en fs. 1404, y admitir el noveno de ellos. (b)
Confirmar en general la sentencia dictada en fs. 1317, y revocarla slo en cuanto dispuso la
capitalizacin de los intereses moratorios. (c) Imponer al apelante las costas de alzada por su
recurso. (d) Diferir la consideracin de los honorarios hasta que sean fijados los
correspondientes a primera instancia. - Felipe M. Cuartero. - Mara L. Gmez Alonso de Daz
Cordero.
situacin patrimonial, estado de evolucin del patrimonio neto, estados de resultados y dems
estados contables de la empresa correspondientes al ejercicio econmico nro. 16 iniciado el
1 de agosto de 2004 y finalizado el 31 de julio del 2005; (c) se aprob la gestin efectuada
por el directorio de la sociedad; (d) se fij del nmero de directores y se design un directorio
para el perodo 1 de agosto de 2005 al 31 de julio de 2008.
A los fines de dirimir la cuestin, cabe sealar que el magistrado de grado hizo lugar a la
suspensin de la ejecucin de las decisiones adoptadas en el marco de la asamblea celebrada
el 9.12.05 (v. copia de fs. 432) donde se dispuso (i) aprobacin de la memoria del directorio,
el estado de situacin patrimonial, estado de evolucin del patrimonio neto, estado de
resultados, notas a los estados contables, anexo A y F y cuadros I y II correspondientes al
ejercicio econmico nro. 16 iniciado el 1.8.04 y finalizado al 31.7.05; (ii) aprobacin de
distribucin de utilidades propuesta por el directorio; (iii) designacin para el perodo 1 de
agosto de 2005 al 31.7.08 del directorio compuesto por el presidente Alejandro M. Batakis;
vice-presidente: Ricardo Luis Mentasti; director titular: Magdalena Norma Benhayon; primer
director suplente: Norma Mara Vaggi y segundo director suplente: Susana Adela Mara
Benhayon (vase fs. 351/354).
En este contexto, con el objetivo de preservar la seguridad jurdica en el marco de un
mismo proceso, teniendo en cuenta que esta medida es dispuesta sin audiencia de la
demandada, cabe mantener los lineamientos de aquella decisin que constituyen en la especie
la "Ley del caso", evitando as una indebida afectacin a los principios de congruencia e
igualdad.
En funcin de ello, dado que la aprobacin de los puntos tratados en la asamblea del
14.8.06 (ptos. 2, 3 y 5; vase fs. 384/386) resultan ser idnticos a los puntos considerados y
aprobados en la asamblea del 9.12.05 (vase copia de fs. 432) -cuya suspensin dispusiera el
magistrado a quo-, corresponde en estos trminos acceder a la cautelar pretendida.
5. Por lo dems y en lo que respecta a la suspensin de la ejecucin de las decisiones
adoptadas en los puntos 4 y 6 de dicho acto asambleario (aprobacin de la gestin efectuada
por el directorio de la sociedad y fijacin del nmero de directores y designacin de un
directorio para el perodo 1 de agosto de 2005 a 31 de julio de 2008), cabe sealar lo
siguiente:
(a) El tratamiento del punto 4 del orden del da, guarda estrecha vinculacin con la
suspensin de la ejecucin de la decisin asamblearia adoptada el 9.12.05 referida a la
aprobacin del ejercicio econmico nro. 16 iniciado el 1.8.04 y finalizado al 31.7.05, en
virtud de lo cual y conforme lo hasta aqu expuesto corresponde de esta forma suspender la
ejecucin del mismo.
(b) En lo que respecta al tratamiento del punto 6 relativo a la fijacin del nmero de
directores y designacin de un directorio para el perodo 1.8.05 al 31.7.07, la Sala no advierte
bice para disponer la suspensin de los efectos de la asamblea, dado que en el caso de autos
al desconocerse la calidad de accionistas, se habra impedido a un grupo minoritario de estos
ejercer el derecho reconocido por la LS 263.
Al respecto, cabe sealar que la normativa en cuestin asegura a una minora significativa
su eventual participacin en el rgano de administracin, en cuya virtud puede sostenerse
vlidamente que es un derecho y, por ende, de libre disposicin para su titular; y si bien nadie
puede obligar a su ejercicio, tampoco puede privarse a nadie de l. Si bien es claro -segn se
sostiene- que la asamblea es el rgano supremo de la sociedad, no por ello sus poderes son
ilimitados y deben ejercerse dentro de la ley y el estatuto, estndole prohibido impedir u
obstaculizar el ejercicio del voto acumulativo. Por ello se ha resuelto que toda decisin sobre
aumento o reduccin del nmero de directores que perjudique la expectativa normal de
representacin numrica de las minora, y el acuerdo asambleario que as lo haya decidido
ser nulo (Fernando H. Mascheroni-Roberto A. Muguillo, "Rgimen Jurdico del Socio", pg.
257 Buenos Aires, 1996).
As, es que con aquellas cuestiones relacionadas con la designacin de nuevos miembros,
fue precisado que la renovacin parcial del directorio, habiendo comunicado el accionista su
voluntad de votar acumulativamente, configura prima facie la calidad de motivos graves que
determinan la procedencia de la suspensin de dicho acuerdo asambleario (CNCom, Sala B,
"Vergara Hegi Mariano Gastn c/ Aja Espil y Asociados S.A. s/medidas cautelares del
13.7.2001 LA LEY, 2002-A, 9. RS y C N 12", septiembre/octubre 2001, p. 245, citado
por Horacio Roitman "Ley de Sociedades Comerciales" T. IV, pg. 287).
En el caso particular de autos, no deja de observarse que fue reconocido por el magistrado
de grado, la calidad de accionistas invocada por los requirentes de la cautelar (v. fs. 352
apartado iii pto. a).
Tal representacin fue desconocida por el ente social (v. copia de fs. 161 y 162 -anexos O
y P-) impidindose de tal manera, su participacin en el acto de asamblea.
Consecuentemente, estmase prudente a fin de evitar la frustracin del derecho alegado
(elegir directores por el sistema del "voto acumulativo"), sin que ello implique anticipar
criterio alguno sobre la resolucin final que haya de recaer en la controversia-, hacer lugar a
la suspensin de la decisin asamblearia en la forma requerida.
6. Ante las circunstancias expuestas, se RESUELVE:
Disponer la suspensin de la ejecucin de las decisiones adoptadas en la asamblea
ordinaria del 14.8.06 que en copia obra a fs. 384/386, previa caucin real que deber prestar a
satisfaccin del tribunal de grado por la suma de $ 10.000.
Devulvase sin ms trmite, confindose al magistrado de primera instancia proveer las
diligencias ulteriores (cpr 36: 1) y las notificaciones pertinentes. Gerardo G. Vassallo.
Juan Jos Dieuzeide. Pablo D. Heredia.
BOLLILA N 17: SOCIEDADES Y MERCADO DE CAPITALES.17.1.- Comisin Nacional de Valores c. Alpargatas S.A.I.C.
Tribunal: Cmara Nacional de Apelaciones en lo Comercial, sala E(CNCom)(SalaE)
Fecha: 01/11/2006
Partes: Comisin Nacional de Valores c. Alpargatas S.A.I.C.
Publicado en: La Ley Online;
Cita Online: AR/JUR/9603/2006
Hechos:
La Comisin Nacional de Valores impuso una multa a una sociedad que cotiza en bolsa
por haber pagado en diferentes trminos a los tenedores de obligaciones negociables
pertenecientes a una nica clase de emisin. Recurrida la decisin, ella result confirmada
por la Cmara de Apelaciones.
Sumarios:
1. Corresponde confirmar la multa impuesta a una sociedad por la Comisin Nacional de
Valores por haber pagado en diferentes trminos a los tenedores de obligaciones negociables
pertenecientes a una nica clase de emisin pues el desinteresar a unos y no a todos los
tenedores significa en los hechos hacer privilegiar los derechos creditorios de los primeros en
contravencin con las condiciones mismas del emprstito, producindose un trato desigual de
los inversores en contravencin a lo dispuesto por el art. 2 de la ley 23.576.
2. Corresponde hacer extensiva en forma solidaria a los directores y miembros del Consejo de
Vigilancia la responsabilidad de una Sociedad art. 274 y 280, Ley 19.550 que pag en
diferentes trminos a los tenedores de obligaciones negociables pertenecientes a una nica
clase de emisin hecha por aquella en contravencin a la ley si ninguno de ellos dej
constancia de su protesta ante lo decidido por la asamblea ni promovi las acciones
intrasocietarias o judiciales necesarias para hacer cesar la infraccin.
3. Resultando aplicables a las infracciones administrativas las disposiciones del Cdigo
Penal, debe computarse como fecha de inicio de la prescripcin a los efectos de la aplicacin
de una multa la fecha de comisin de la infraccin y no aquella en que el afectado realiza la
denuncia o el Estado toma conocimiento de la comisin del hecho.
Texto Completo: Dictamen de la Fiscal General de Cmara:
Excma. Cmara:
1. La Comisin Nacional de Valores le aplic a Alpargatas S.A.I.C. una sancin de multa
de $ 150.000, indicando que la misma se har efectiva en la persona de los directores titulares
Sres. Patricio Zavala Lagos, Guillermo Gotelli, Carlos Tramutola, Alan Clutterbuck, Arnoldo
Hax, Steven T. Darch, Jorge H. Fortaleza, Luis Pagano, Richard Schifter y William Franke y
de los miembros del consejo de vigilancia Sres. Pedro Lella, Jorge A. Aceir y Martn Paez,
en forma solidaria (fs. 2509/24).
Esa sancin fue impuesta tras comprobarse que la mencionada sociedad pag al momento
de vencimiento -15.03.98- de la Tercera Emisin de Obligaciones Negociables emitidas por
dicha sociedad slo a algunos tenedores de dichos ttulos, cuyo prospecto de emisin
estableci dos sistemas de registracin distintos para una nica clase consistentes en dos
ttulos globales.
El organismo de contralor consider que la sumariada y sus directores vulneraron el art. 2
de la ley 23.576, en tanto que la igualdad de derechos de los obligacionistas de una misma
clase se extiende durante toda la vida del ttulo. Por otro lado, sostuvo que los miembros del
consejo de vigilancia infringieron los arts. 281, incs. a) y g), y 294 de la ley 19.550.
2. Apelaron y expresaron agravios Alpargatas S.A.I.C. (2583/2617), los directores Sres.
Patricio Zavala Lagos (2669), Guillermo Gotelli (2683), Carlos Tramutola (2545/74), Alan
Clutterbuck (2782), Arnoldo Hax (2661/2), Steven T. Darch (2745/80), Jorge H. Fortaleza
(2685), Luis Pagano (2691), Richard Schifter (2691) y William Franke (2691) y los
miembros del consejo de vigilancia Sres. Pedro Lella (2675), Jorge A. Aceiro (2671) y Martn
Paez (2679/80).
En primer lugar, se agraviaron contra la resolucin N 14.129 que rechaz el planteo de
prescripcin formulado en tanto dicho acto administrativo consider que el art. 42 de la Ley
de Entidades Financieras (LEF), que fija un plazo de prescripcin de 6 aos, es aplicable al
caso de autos ante la ausencia de una regulacin expresa en la Ley de Obligaciones
Negociables (LON).
Los recurrentes afirmaron que debe aplicarse el art. 62, inciso 5, del Cdigo Penal y que la
facultad sancionadora de la Comisin Nacional de Valores se encontraba prescripta, en tanto
transcurrieron 43 meses desde los hechos reprobados hasta la notificacin de la formacin de
sumario. Alegaron en su favor la naturaleza penal de la sancin, jurisprudencia de la Corte
Suprema, dictmenes de la Procuracin Nacional del Tesoro, antecedentes de la Comisin
En igual sentido se expide Aftalin, quien afirma que el Cdigo Penal es aplicable a las
contravenciones creadas por leyes especiales que no prevn expresamente un plazo de
prescripcin (Aftalin, ob. cit., p. 258).
Estimo que ante la ausencia de una regla de prescripcin en una norma que crea una
sancin administrativa sera posible recurrir a otro ordenamiento similar que imponga
sanciones administrativas, incluso ello puede ser ms atinado considerando que entre ambas
hay una mayor y ms prxima analoga. En efecto, si bien ambas son expresiones de la
potestad punitiva del estado, ambas son impuestas por la Administracin y pueden estar
sujetas a distintos principios que presiden su juzgamiento. En este sentido, hay una
diferencia, aunque no esencial, entre las sanciones administrativas y los delitos penales.
Sin embargo, en el presente caso, la remisin a la LEF es inadmisible en tanto que
establece un plazo mayor al plazo de prescripcin establecido en el Cdigo Penal. En efecto,
los plazos de prescripcin de los delitos penales deben ser ms amplios que en las sanciones
administrativas en tanto el inters pblico involucrado en la represin y en la disuasin es
mayor considerando la gravedad del hecho, la peligrosidad de los autores, la mayor cantidad
de autores prfugos, la mayor cantidad de "chicanas" procesales, entre otras cuestiones.
Garca de Enterra y Fernndez afirman que la jurisprudencia espaola ha aplicado los
plazos de prescripcin contenidos en el Cdigo Penal cuando las normas sancionatorias
especiales no contienen ninguna regla especfica y agregan que "En esta situacin incierta las
Leyes...sancionatorias especiales han comenzado a fijar plazos, normalmente muy altos, de
prescripcin, siendo normal ya la de cinco aos. Est justificada una desigualdad casustica
tan marcada en esta materia, incidiendo derechamente sobre un derecho fundamental?
Creemos que no y que slo un elemental pragmatismo represivo puede explicar la
desordenada situacin." (Garca de Enterra y Fernndez, ob. cit., p. 179).
En efecto, el organismo de contralor no ha dado ninguna razn para considerar que la
aplicacin del Cdigo Penal en el sub lite sea incongruente axiolgicamente con el rgimen
que organiza la LON. Por ello, ante la falta de una disposicin expresa e implcita que
disponga que el Cdigo Penal no es aplicable, cabe estarse a lo dispuesto por dicho
ordenamiento.
Cabe recordar que el instituto de la prescripcin se revela como una de las bases capitales
de nuestro orden jurdico y sea cual fuere el fundamento que se le asigne -presuncin de
enmienda, desaparicin del inters social, debilitamiento de las pruebas, disminucin del
dao causado por el entuerto, ineficacia de la represin tarda, etc.- funciona con igual
amplitud en todas las ramas del Derecho (Aftalin, ob. cit., p. 250).
9. A los efectos de determinar el comienzo de la prescripcin, considero que la LON y la
resolucin 290/97, que crea al Rgimen de la Transparencia en el mbito de la Oferta
Pblica, han derogado implcitamente el principio que emana del art. 63 del Cdigo Penal,
segn el cual la prescripcin comienza a correr desde que se cometi el hecho.
El mencionado principio general es incongruente axiolgicamente con el rgimen que
organizan la LON y la resolucin 290/97, que imponen en cabeza de la emisora la obligacin
de informar al Organismo de contralor todo hecho o situacin que por su importancia sea apto
para afectar en forma sustancial la colocacin de los ttulos valores de la emisora (conf. art.
art. 7.1.1. de la res. 290/97).
En mi opinin, el plazo de prescripcin comienza a correr desde que la emisora puso en
conocimiento de la Comisin Nacional de Valores los hechos que motivaron el ejercicio de la
facultad sancionadora. Ello es as en atencin al deber de informacin que pesa sobre la
emisora y que est ntimamente relacionado con la relacin de sujecin especial configurada
entre las partes, de acuerdo a la cual la sociedad se ha sometido voluntariamente a un sistema
intensamente regulado por el Estado, que le otorga a la sumariada diversos beneficios como
Apelacin", del 10/11/2003, con remisin al dictamen del Ministerio Pblico, entre muchos
otros).
En dicho precedente se expuso -bien que con referencia a las facultades sancionatorias de
otro organismo de control de la Administracin- que al no existir norma que establezca plazos
de prescripcin de las sanciones disciplinarias, dada la sustancia preventiva y represiva que
tienen las sanciones penales administrativas, que castigan la comisin de ilcitos de esa
naturaleza, rigen los principios de prescripcin del derecho penal, en virtud de lo dispuesto
por el art. 4 del Cd. Penal (v. precedente citado, con cita de Cassagne, Juan C., "Estudios de
Derecho Pblico", p. 93, Depalma, 1995).
Esta doctrina fue receptada por la Corte Suprema de Justicia de la Nacin desde antao
(cfr. Fallos 295:307; 300:717, entre otros). Si bien las sentencias emanadas del alto tribunal
no son obligatorias para los tribunales inferiores, pues ninguna norma positiva establece esa
obligatoriedad, no puede desconocerse el valor intrnseco que ostentan, por ser emanadas del
intrprete ltimo del ordenamiento jurdico y por la autoridad institucional que reviste el
rgano emisor.
Debe sumarse a lo expuesto, el desarrollo argumental efectuado por la Fiscal General que
esta Sala comparte y al que se remite por razones de brevedad.
Mas all de lo expuesto, no parece descabellada la aplicacin analgica de otra norma
administrativa que prevea un plazo de prescripcin, tal como lo ha decidido la Comisin
Nacional de Valores, pues en definitiva podra tener ms puntos en comn con la ley 17.811
que el ordenamiento penal.
Pero, en el caso, no resulta acertado recurrir a la ley 21.526, aunque ella estipule un plazo
de prescripcin igual al que posteriormente qued plasmado en el Decreto 677/01.
Ello, principalmente, y volviendo a lo expuesto en el punto anterior, porque en materia
represiva debe aplicarse la norma ms benigna cuando no haya una que regule
especficamente la cuestin. Y la CNV no dio razones para considerar que las disposiciones
del Cdigo Penal sean incongruentes axiolgicamente con el rgimen que organiza la LON.
Pero adems, porque, como postul la Fiscal General, la LEF prev un plazo mayor de
prescripcin que el establecido en el Cdigo Penal, cuando la relacin debera ser inversa
teniendo en cuenta el inters pblico comprometido en la represin y en la disuasin de los
delitos penales considerando la gravedad del hecho, la peligrosidad de los autores, la mayor
cantidad de prfugos, etc.
e. i) Ahora bien, decidida la cuestin del cuerpo normativo aplicable, debe determinarse
cul es el plazo de prescripcin que corresponde a esta accin, toda vez que el art. 62 del
Cdigo Penal prev distintos supuestos relacionados con la gravedad de la pena que podra
merecer el delito.
Aclrase que todos los sumariados han postulado que debera recurrirse a lo dispuesto en
el inciso 5 de este artculo, que es, especficamente el que se refiere a la pena de multa.
La cuestin no fue tratada por la CNV porque, directamente, consider aplicable otra ley
como ya fue dicho.
Pero ello no obsta a que la Sala ingrese en el anlisis del tema pues, a tenor de las
conclusiones a las que se arribara en el punto anterior, resurge la actualidad de las alegaciones
formuladas por los recurrentes desde un inicio.
e. ii) El Cdigo Penal establece -en su artculo 62- que la accin penal prescribe: (I) a los
cinco aos, cuando se tratare de un hecho reprimido nicamente con inhabilitacin perpetua
(inc. 3); (II) al ao cuando el hecho sea reprimido nicamente con inhabilitacin temporal
(inc. 4); y (III) a los dos aos cuando corresponda la pena de multa (inc. 5).
Por su parte, la ley 17811, antes de su reforma por el Decreto 677/01, prevea distintos
tipos de sanciones que poda aplicar la CNV a las personas fsicas o jurdicas que
intervinieran en la oferta pblica de ttulos valores y que incumplieran previsiones legales o
reglamentarias, a saber: (I) apercibimiento; (II) multa; (III) suspensin de hasta dos aos para
efectuar ofertas pblicas de ttulos valores; y (IV) prohibicin de efectuar esas ofertas (art.
10).
En principio, entonces, puede concluirse que la inhabilitacin perpetua correspondera a la
prohibicin de efectuar oferta pblica, y la temporal a la suspensin de cotizar (v. en este
sentido, CN Com. Sala D -integrada con uno de los vocales de esta Sala, el Dr. Arecha- en
autos "Comisin Nacional de Valores c/ Sevel Argentina S.A.", del 3/3/2005, voto del Dr.
Felipe Cuartero).
Es decir que, la ley 17.811 prev sanciones que podran enmarcarse en cualquiera de los
incs. 3, 4 y 5 del CP. 62.
e. iii) Sin embargo, los sumariados postularon que los dos primeros incisos referidos no
seran de aplicacin a las acciones previstas por la ley 17.811, pues se refieren a casos en los
que "nicamente" corresponda como sancin la inhabilitacin (perpetua o temporal), mientras
que el cuerpo normativo que sistematiza la oferta pblica tiene previstas varias penas para
cada infraccin.
Es decir, que en virtud de un mismo hecho, podra llegar a aplicarse desde apercibimiento
hasta prohibicin de hacen oferta pblica de ttulos valores, lo que no se compadecera con el
texto de los incs. 3 y 4 del art. 62 del Cd. Penal.
Sin embargo, juzga la Sala que el anlisis de la norma debe ser efectuado en forma
integrada con el ordenamiento en que se encuentra inserto.
Y as, se aprecia que, mientras en el rgimen penal, la multa es una pena ms grave que la
inhabilitacin (CP. 5), en el rgimen de la ley 17.811, la relacin es inversa (v. art. 10 ya
citado).
De ah que el cdigo penal se refiera a delitos que sea reprimidos "nicamente" con
inhabilitacin -ya sea perpetua o temporal-, pues no existe una pena ms leve en dicho cuerpo
legal. Por el contrario, en rgimen de oferta pblica s la hay: la multa.
Entonces, las disposiciones de los incs. 3 y 4 del art. 62 del cdigo penal deben ser
interpretadas en el sentido de que la prescripcin prevista en los mismos corresponde para las
acciones que persigan la represin de delitos reprimidos con inhabilitacin como pena
mxima, malgrado de otra pena menor.
A esa misma conclusin, aunque por otro cauce argumental, ha arribado la Sala "D" de
este Tribunal en el precedente ya citado (v. voto del juez Cuartero quien expuso que, en su
concepto, el adverbio "nicamente" significa que la regla del inc. 3 no se aplica a delitos
reprimidos, adems de la inhabilitacin, con otra pena ms grave -vgr. con prisin e
inhabilitacin-).
Ahora bien, si se trata de una infraccin que puede ser reprimida con inhabilitacin
perpetua, temporal o con multa, debe establecerse cul habr de ser lar que determine el plazo
de prescripcin para la deduccin de la accin.
En estos casos, el trmino de la prescripcin de la accin es nico; es decir, no prescribe
separadamente para cada una de las penas posibles, sino en conjunto y por el trmino que
corresponde a la mayor (cfr. C.S.J.N., Fallos 300:715; Soler, "Derecho Penal Argentino", T.
II, p. 455, TEA, 1963), que en el caso es la inhabilitacin perpetua.
Y an cuando se entendiere -como sostiene otra corriente doctrinaria- que debe ponderarse
el perodo mximo de prescripcin que corresponda a la pena ms grave (cfr. CN
Crim.Correc. Sala VII, "Bonorino Per, Ouvia, Piombo", del 3/9/93; en igual sentido, dem
Sala III, "Izrael, Samuel", del 8/6/82), conforme el art. 10 de la ley 17811 tambin resultara
a) Resolucin de la C.N.V.:
El organismo de control consider que la emisin de ONs. constituy un solo emprstito y
no tantos como ttulos se emitieron, por lo que no puede considerarse a cada tenedor como un
acreedor individual en tanto existe una "comunidad de intereses y una unidad de la deuda que
pesa sobre la emisora".
Agreg que, en funcin de ello, interpretar que la igualdad de derechos slo se refiere al
momento de la emisin y no al trato igualitario durante toda la vida de la clase de ONs. no es
adecuado por cuanto la LON permite establecer diferencias entre obligacionistas de distintas
clases, alternativa no utilizada por la emisora en tanto la emisin no distingue clases
diferentes y dispone que se efecta en garanta comn.
La divisin de la deuda en fracciones tiene como nica finalidad facilitar la cobertura total
del crdito, otorgando la posibilidad de que cada inversor negocie fcilmente su crdito y que
el emisor obtenga un prstamo a ms largo plazo.
Interpretar que el art. 2 de la LON se refiere slo a la igualdad en el momento de la
emisin, la convertira en una norma de contenido abstracto.
Por lo dems, el art. 14 de la LON prev la posibilidad de que la emisora -ante
condiciones externas como la alegada crisis financiera sufrida- requiera algn cambio en las
condiciones de emisin y, siendo el cambio en las fechas de pago o la reduccin en el monto
-condiciones fundamentales segn el prospecto- es necesario contar con unanimidad de los
votos del total de los valores en circulacin, lo que reafirma la igualdad entre los
obligacionistas ms all del momento de la emisin.
Ponder, por otro lado la CNV, que parte de los tenedores que fueron desinteresados
estaban vinculados con Alpargatas.
La posterior refinanciacin con gran parte de los tenedores del tramo internacional
necesitaba un acuerdo expreso y es irrelevante porque se encuentra en anlisis aqu la
conducta anterior, es decir al momento del vencimiento de las ONs.
Por lo dems, estim inaplicables los principios del ordenamiento penal y juzg que el
error o la ignorancia de derecho es inexcusable en el derecho comn (Cciv. 20 y 923).
No obstante ello, seal que los directores y miembros del consejo de vigilancia en su
carcter de emisores y por el profesionalismo de su funcin, estaban obligados a conocer de
manera acabada la extensin de la norma, mxime cuando no medi consentimiento de los
obligacionistas no desinteresados al momento del vencimiento, y tampoco se utiliz la
herramienta que otorga el art. 14 de la LON.
En cuanto a las defensas particulares, decidi que la organizacin de un comit ejecutivo
integrado por directores para la gestin de los negocios ordinarios de la sociedad no modifica
las disposiciones sobre las obligaciones y responsabilidades de los directores, por lo que hay
responsabilidad concurrente entre todos los directores -integren o no el comit ejecutivo-.
En cuanto a la competencia de la CNV, expuso que su funcin de control queda
circunscripto a que el acto sea conforme a las normas y reglamentaciones cuya aplicacin le
est particularmente encomendada y a todo el ordenamiento jurdico. Esa funcin no se limita
a un control objetivo y formal, sino que cala ms profundo en la ilicitud que no es slo lo
ilegal, alcanzando aquello con apariencia de legalidad pero esencialmente injusto, abusivo o
falto de racionalidad, por lo que el control a cargo de la CNV ms que de mera legalidad,
mejor se lo identifica como de juridicidad. Adems de ello, dijo que la competencia de la
CNV fue ampliada expresamente por el art. 26 del decreto 156/89 -reglamentario de la LON-.
En cuanto a los miembros del Consejo de Vigilancia, la CNV destac que la tramitacin
del prstamo de u$ s 10.000.000 y el posterior pago parcial de las ONs. deba ser por ellos
conocida y controlada y que, ante manifiestas desigualdades que podran configurar
infracciones a las normas legales, debieron utilizar los medios que la ley 19.550 les acuerda,
como por ejemplo, asentar formalmente una protesta en los libros sociales.
Conforme las consideraciones reseadas hasta aqu, la CNV impuso a Alpargatas S.A.I.C.
la sancin de multa de $ 150.000 por la infraccin a lo dispuesto por el art. 2 de la ley 23.576,
la que se hara efectiva en forma solidaria (conf. art. 10 inc. b) de la ley 17.811) en la persona
de sus directores titulares y miembros del consejo de vigilancia que se encontraban en
funciones a la poca de acaecimiento del hecho.
b) Memoriales:
Los sumariados bsicamente criticaron la resolucin de la CNV con base en que el art. 2
de la LON, en cuanto ordena que la emisora "otorgue" los mismos derechos dentro de la
clase, slo se refiere al momento de la emisin; siendo la interpretacin de la CNV, que
pretende extender la aplicacin de la norma a la obligacin de la emisora de respetar los
derechos de los obligacionistas hasta la cancelacin del ttulo y en cualquier circunstancia,
totalmente arbitraria.
Adems, citaron doctrina que entiende que, ni an en los prospectos que contienen una
obligacin pari passu rige la interpretacin que la CNV pretende otorgarle al art. 2. Y
agregaron que, adems, el resultado de entender de tal modo la legislacin, redundara en un
grave perjuicio tanto a los inversores como a la emisora, generando situaciones de injusticia e
ineficiencia en el mercado de capitales.
En cuanto a que la disposicin del art. 14 de la LON reforzara la conclusin a la que
arrib la CNV (de que la igualdad de derechos subsiste durante toda la vida del ttulo),
expresaron que el recurrir a una asamblea de obligacionistas a tal fin, es una facultad del
rgano de administracin de la emisora, que le hubiera otorgado una instancia ms de
negociacin con los obligacionistas, que, en el caso, hubiera sido infructuosa. Siendo ello as,
el juego armnico de los arts. 2 y 14 de la LON confirma la interpretacin que han postulado
en el sentido de que la igualdad slo rige para el momento de la emisin.
Finalmente, en lo que se refiere a la conducta de los Directores y consejeros,
argumentaron que la crtica de la CNV reside en argumentaciones efectistas (los allegados a
Alpargatas cobraron u$s 256.455 sobre un total de u$s 10.000.000) y ajenas a la realidad
negocial. Segn su entender, qued demostrado que el Directorio obr acorde con la
normativa vigente y con un plan de empresa de lo que se puede hacer razonablemente con el
patrimonio de la misma, contando con asesoramiento legal y financiero al efecto.
Subsidiariamente, solicitaron la reduccin de la multa.
Particularmente, los directores que haban alegado que no participaban en el manejo
ejecutivo, sostuvieron que la CNV no virti argumento alguno para justificar la extensin de
la pena a todos los miembros del rgano, sin considerar el grado de responsabilidad de cada
uno.
Y los miembros del Consejo de Vigilancia expusieron que la resolucin es arbitraria,
ilegtima e injusta por haberse obviado el tratamiento de las defensas opuestas, por carecer de
fundamento jurdico alguno y por violar palmariamente los principios de justicia y equidad
consagrados en la Constitucin Nacional, al imponerles la misma responsabilidad que a los
directores y a la empresa.
c) La decisin:
La imputacin del organismo de control a la emisora, sus directores y consejeros se bas
en la presunta violacin de la disposicin del art. 2 de la LON. Esa norma reza: "Pueden
emitirse diversas clases con derechos diferentes; dentro de cada clase se otorgarn los mismos
derechos. La emisin puede dividirse en series. No pueden emitirse nuevas series de la misma
clase mientras las anteriores no estn totalmente suscriptas".
Las obligaciones negociables son ttulos valores causales que se emiten en serie, en razn
de una operacin nica, con caractersticas de homogeneidad y fungibilidad dentro de cada
clase (cfr. Paolantonio, "Obligaciones Negociables", p. 40, Rubinzal-Culzoni, 2004).
Pero, limitar el estudio de ellas a su carcter de ttulo valor implica un acotamiento
analtico que impide un entendimiento cabal de su dinmica y prctica. Pues, en definitiva,
las obligaciones negociables son, adems de aquello, activos financieros utilizados por las
empresas requirentes de fondos para obtenerlos del mercado en forma, despersonalizada. Y
as, resultan tambin de aplicacin las normas de tutela de los ahorristas e inversores, propias
del mercado de capitales (cfr. Paolantonio, ob. cit., p. 39, 42 y sig.).
Entonces, para la interpretacin de la norma aplicada por la CNV, no slo debe recurrirse
al articulado de la ley 23.576, sino tambin a la legislacin que rige para la oferta pblica de
ttulos valores pues es en este mbito donde la figura adquiere su mayor relevancia.
Como primera aproximacin al tema, cabe recordar lo dispuesto por el art. 17 de la ley
17.811, que establece que "Pueden ser objeto de oferta pblica nicamente los ttulos valores
emitidos en masa, que por tener las mismas caractersticas y otorgar los mismos derechos
dentro de su clase, se ofrecen en forma genrica y se individualizan en el momento de
cumplirse el contrato respectivo".
Es decir que, segn la norma citada, slo se puede obtener que los ttulos valores emitidos
sean, ofrecidos al pblico en general en el mercado de capitales si han sido emitidos en masa.
La caracterstica de este modo de emisin, segn la misma norma, es que se otorgan los
mismos derechos dentro de cada clase y que resulten "impersonalizados" hasta que se cumpla
la prestacin debida. Es decir que todos los tenedores de los ttulos que fueron emitidos en
masa para ser objeto de oferta pblica deben encontrarse -sin excepcin- en igualdad de
condiciones.
Entonces, si se cumple la prestacin debida slo respecto de alguno de ellos, se vulnera
esa paridad genrica que debera subsistir entre todos los tenedores hasta que se produzca la
individualizacin "en el momento de cumplirse el contrato respectivo".
Ratifica esta interpretacin la calificacin efectuada por el Decreto 677/01, art. 2,
respecto de los "valores negociables". Adems de los mencionados en el art. 17 de la ley
17.811, la reglamentacin otorga los mismos efectos a cualquier valor o contrato de inversin
o derechos de crdito homogneos y fungibles, emitidos o agrupados en serie y negociables
de igual forma y con efectos similares a los ttulos valores, que por su configuracin y
rgimen de transmisin sean susceptibles de trfico generalizado e impersonal en los
mercados financieros. As, la contratacin masiva exige que todas caractersticas y derechos
del emprstito sean iguales, porque, de lo contrario, la operacin sera personalizada, lo que
no est admitido en el mbito de la oferta pblica.
Como lo destac la CNV, el emprstito nico, pese a que se ha recurrido a una emisin
masiva. No se trata de una sucesin de contratos individuales vinculados por la misma causa,
sino de una sola oferta divida en cuotas-partes a efectos de facilitar su adquisicin,
circulacin y mejorar las condiciones del financiamiento. Entonces, si es una sola operacin
financiera, los derechos patrimoniales otorgados deben ser homogneos entre s. Esa
homogeneidad les confiere el carcter de fungibles a los ttulos valores, permitiendo el
intercambio de unos por otros (cfr. Villegas, Carlos M. - Villegas, Carlos G., "Aspectos
Legales de las Finanzas Corporativas", p. 47, Dykinson, 2001 con cita de doctrina espaola).
Por otro lado, la emisin ha sido bajo rango "pari passu", lo que implica que entre los
ttulos existe siempre una paridad en el privilegio de cobro respecto de todas las obligaciones
del emisor que tengan igual caracterstica que las del ttulo. De tal modo, ningn tenedor
puede ser considerado en forma preferente respecto de los pagos a ser realizados a favor de
todos los inversores (Villegas-Villegas, ob. cit. p. 1016).
consintieron dicha refinanciacin estuvieran al tanto de que a los acreedores del tramo local
se los haba desinteresado en el plazo originalmente acordado.
En lo que respecta a los directores y miembros del consejo de vigilancia, la
responsabilidad de los mismos resulta solidaria con la emisora de conformidad con lo
dispuesto por la ley 19.550: 274 y 280, ante la falta cometida sin que ninguno de ellos
hubiera dejado constancia de su protesta (art. 274 in fine) ni promovido las acciones
intrasocietarias o judiciales necesarias para hacer cesar la infraccin.
Las consultas efectuadas con otros profesionales para adoptar la decisin "empresaria" que
aqu se cuestiona no puede exonerarlos, pues a mrito de la funcin que cada uno de ellos
desempeaba, estaban obligados a conocer los alcances de la ley que rige en la materia.
Tampoco resulta argumento vlido que se hubiera constituido un comit ejecutivo en el
directorio respecto del cual algunos de los administradores no participaban. Esa delegacin
de funciones no puede implicar el total desinters de los dems integrantes del rgano y de
los encargados del contralor respecto del debido cumplimiento de la ley. Todos y cada uno de
los directores y consejeros debieron estar enterados de la decisin y actuar en consecuencia.
Por ltimo, la graduacin de la sancin se aprecia razonable y proporcionada a la entidad
de la falta cometida, mxime considerando la envergadura del emprstito y la cantidad de
tenedores que pudieron verse afectados.
4. Por lo expuesto, y oda la Fiscal General, se resuelve: desestimar las pretensiones
recursivas y confirmar la resolucin apelada. Costas en el orden causado en atencin a las
particularidades de la cuestin.
Notifquese -a la seora Representante del Ministerio Pblico ante esta Cmara en su
despacho- y devulvase al organismo de origen.
Rodolfo A. Ramrez. Martn Arecha. Angel O. Sala.
17.2.- Establecimiento Modelo Terrabusi S. A.
Tribunal: Corte Suprema de Justicia de la Nacin(CS)
Fecha: 27/09/2001
Partes: Establecimiento Modelo Terrabusi S. A.
Publicado en: RCyS2002, 498 Cita Online: AR/JUR/486/2001
Hechos:
La Cmara confirm una resolucin de la Comisin Nacional de Valores que impuso
sanciones por uso indebido de informacin privilegiada y no pblica en el marco de las
negociaciones para la transferencia del paquete accionario de una empresa. Uno de los
sancionados dedujo apelacin ordinaria -que fue desestimada- y el resto recurso
extraordinario, que al ser denegado motiv la queja. La Corte, por mayora, declar
procedente la apelacin extraordinaria, descalificando el fallo apelado con arreglo a la
doctrina de la arbitrariedad.
Sumarios:
1. Es caracterstica esencial de la condicin de "insider" -a los fines de la infraccin del
"insider trading" regulada por resolucin 227/93 de la Comisin Nacional de Valores (Adla,
LIII-A, 533)- disponer de informacin relevante y no pblica, por la posicin preponderante
que ostentan ciertas personas dentro de la empresa y que se valen de la misma para obtener
ganancias o evitar prdidas para s o para otros, a costa de los restantes inversores del
mercado (del voto en disidencia de los doctores Nazareno y Boggiano).
2. Dada la similitud de los agravios formulados en el recurso ordinario de apelacin contra la
sentencia que confirm una multa impuesta por la Comisin Nacional de Valores -por
infraccin del "insider trading"- y en el recurso extraordinario deducido por los restantes
sancionados, corresponde su tratamiento en forma conjunta y, de modo excepcional, con la
amplitud que corresponde a la apelacin ordinaria en virtud de la trascendencia de las
cuestiones a resolver (del voto en disidencia de los doctores Nazareno y Boggiano).
3. La determinacin del hecho sancionable por parte de la Comisin Nacional de Valores
-resolucin 227/93 (Adla, LIII-B, 533)- no supone atribuir a la administracin una facultad
indelegable del Poder Legislativo, sino el ejercicio legtimo de la potestad conferida por el
art. 99 inc. 2 de la Constitucin Nacional, razn por la cual dichas sanciones revisten
carcter disciplinario y no tienen naturaleza penal (del voto en disidencia de los doctores
Nazareno y Boggiano).
4. Las facultades sancionatorias de la Comisin Nacional de Valores, dirigidas a las personas
fsicas y jurdicas que intervienen en la oferta pblica, derivan del poder de polica del Estado
en tanto persiguen prevenir y restaurar la violacin de la ley que la rige -17.811 (Adla,
XXVIII-B, 1979)- y sus reglamentaciones, para lograr un eficaz y transparente
desenvolvimiento del mercado burstil (del voto en disidencia de los doctores Nazareno y
Boggiano).
5. La demostracin del conocimiento de informacin relevante y no pblica -resolucin
227/93, Comisin Nacional de Valores (Adla, LIII-A, 533)-, que configure la infraccin del
"insider trading", impone recurrir a la prueba de presunciones ya que, por lo general, aqulla
se origina en comunicaciones verbales de una persona a otra, mxime cuando -como en el
caso- quienes han intervenido estn ligados por vnculos familiares y por una comunidad de
intereses (del voto en disidencia de los doctores Nazareno y Boggiano).
6. Corresponde tratar en forma conjunta el recurso ordinario de apelacin -no obstante su
inadmisibilidad- y la apelacin extraordinaria deducidos contra la sentencia que confirm una
multa impuesta por la Comisin Nacional de Valores -por infraccin del "insider trading"-,
frente a la necesidad de no desnaturalizar la garanta de la defensa en juicio de los
recurrentes.
7. Es inadmisible el recurso ordinario de apelacin contra la sentencia que confirm una
sancin de multa impuesta por la Comisin Nacional de Valores -por infraccin del "insider
trading"- ya que la misma no tiene carcter resarcitorio ni retributivo del posible dao
causado, por lo que no existe un inters econmico sustancial del erario pblico.
8. Es arbitraria, a los efectos de la procedencia del recurso extraordinario, la sentencia que
confirm una sancin de la Comisin Nacional de Valores -por infraccin del "insider
trading"-, si el a quo omiti tratar -por extemporneos- los agravios acerca del carcter
confiscatorio de la multa y la inconstitucionalidad del efecto devolutivo del recurso del art.
14 de la ley 17.811 (Adla, XXVIII-B, 1979) sobre la base de afirmaciones dogmticas y
excesivo rigor formal.
9. Procede el recurso extraordinario contra la sentencia que confirm una sancin de multa
impuesta por la Comisin Nacional de Valores -por infraccin del "insider trading"-, si la
decisin del a quo carece de fundamentacin adecuada por haber omitido tratar los agravios
-en el caso, sobre apreciacin de la prueba presuncional- "prima facie" conducentes para
resolver sobre la responsabilidad atribuida.
10. Las conductas establecidas por la resolucin 227/93 de la Comisin Nacional de Valores
(Adla, LIII-A, 533) -infraccin del "insider trading"- tienden a asegurar la transparencia de
los mercados prohibiendo todo acto u omisin que pueda afectar la transparencia en el mbito
de la oferta pblica, imponiendo por un lado el deber de guardar reserva y por otro la
Por otra parte, realiz un anlisis de la figura del "insider trading" -de reciente
incorporacin a nuestro ordenamiento jurdico a travs de las Resoluciones Generales N
190/91 y 227/93- partiendo de su tratamiento en el derecho comparado, para concluir que no
comparte la postura de los apelantes en el sentido de que la figura requiere la demostracin de
la existencia de un dao especfico, que consiste en la intrnseca aptitud de los antecedentes
que obran en su conocimiento para influir de algn modo en la colocacin de los ttulos
valores o en el curso de la negociacin. En este punto, entendi que la infraccin no requiere
la efectiva alteracin del mercado mobiliario, sino que la agresin al bien jurdico tutelado se
produce cuando existe la mera posibilidad de que el uso de informacin privilegiada altere la
"pars conditio", pues la norma contempla una infraccin de peligro abstracto, que no requiere
que la conducta descripta tenga un efecto negativo sobre la cotizacin.
En cuanto a la valoracin de la prueba efectuada en el acto que impugnan, luego de
describir los agravios de los apelantes, concluy, sobre la base -dice- no slo de
presunciones, sino de los propios dichos de los protagonistas, que los miembros del directorio
de Terrabusi estaban al tanto de los trminos del acuerdo preliminar o de entendimiento,
incluido el precio de $ 5,80 por accin, agregando, que resulta difcil concebir lo contrario,
teniendo en cuenta que todos ellos tenan vnculos familiares, se desempeaban en el mismo
mbito de trabajo y tenan, adems, un compromiso que los obligaba a consultarse cuando
alguno de ellos tena intencin de vender sus tenencias accionarias.
Seguidamente, destac la importancia de las presunciones como institucin procesal til a
los efectos de indagar en infracciones como las que constituyen el objeto de la presente causa,
puesto que se trata de hechos normalmente ocurridos en un grupo cerrado de personas
("insiders") que toman sus recaudos para que no trasciendan al exterior las transgresiones a la
prohibicin de utilizar informacin relevante. En tales casos -continu- debe acudirse a
prueba indirecta
-basada en hechos indiciarios, pero precisos y concordantes- que lleve al juzgador a la
conviccin sobre la materialidad de los extremos requeridos para que se configure el tipo
legal. Consider que tal extremo se halla cumplido en la especie, al sostener que la
determinacin a la que arrib la Comisin no es producto de una concatenacin arbitraria de
presunciones, sino que la inferencia se apoya en testimonios sobre los que no cabe dudar, y
de inferencias lgicas derivadas de los hechos comprobados de la causa.
A partir de estas premisas, consider el mencionado Fiscal General, que todas las
intervenciones en el mercado que se mencionan en el acto recurrido, importan una clara
violacin a lo estatuido en el ar-tculo 21 de la Resolucin cuestionada, pues compraron
cuando las acciones bajaban y vendieron cuando ellas suban, conducta invariable durante el
lapso de las negociaciones, salvo desde el 21 de marzo de 1994, cuando los imputados
compraron por encima del valor de $ 5,80, y se haba producido un estancamiento en las
negociaciones al no ponerse de acuerdo los vendedores sobre el depsito de garanta de la
negociacin. Se hallaban sin embargo, indic, de acuerdo en el precio de las acciones, con lo
cual las compras posteriores al acuerdo sobre el depsito de garanta por encima del valor de
$ 5,80 tambin vulnera claramente los principios del acuerdo y de la normativa legal.
Sigui diciendo el dictamen, que la situacin del imputado Montagna merece especial
consideracin por cuanto no slo trasmiti informacin privilegiada, a cuya reserva se
hallaba obligado, sino que negoci por cuenta de otro volmenes considerables de acciones
durante el perodo de la negociacin, al igual que Auge de Spaghi y Patricio Spaghi.
Por ltimo, estim que son inoficiosos los agravios vinculados al monto en que se calcul
el beneficio obtenido por los recurrentes y, asimismo, descart la tacha de
inconstitucionalidad basada en el carcter confiscatorio de la sancin, por entender que el
tema debi haber sido puesto a consideracin del ente de control por la parte, cuando tuvo
informacin relevante, lo cual se desprenda de las clusulas que prohiban a los vendedores
dar a conocer la negociacin a terceros y negociar sus paquetes, agregando que por ello su
conocimiento poda afectar su colocacin o negociacin en los mercados. Tambin concluye
que era de conocimiento de los sancionados con excepcin de Repetto tal informacin
privilegiada, conforme surge del propio reconocimiento de Montagna corroborado por los
testimonios de los restantes imputados, en particular por la Sra. Auge de Spaghi y Patricio
Spaghi y todo ello se confirma por la prueba de presunciones admisible en casos como el de
autos, tales como que los protagonistas tenan lazos familiares, y actuaban en el mismo
mbito de trabajo, tenan un compromiso que los obligaba a consultarse cuando iban a vender
sus paquetes accionarios, y el acuerdo de Reyes Terrabusi y Montagna afectaba a los restantes
accionistas.
V. Considero que el dictamen cuya resea se ha efectuado ut supra, si bien revela un
estudio exhaustivo de la situacin particularmente compleja que se presenta en autos, omite
ponderar que, al encontrarse en juego la restriccin de garantas individuales, a travs de una
figura novedosa del derecho penal administrativo los elementos probatorios aportados deben
ser examinados con mayor rigor que el habitual, requirindose un alto grado de prudencia, y
para ello, una acreditacin muy especfica y puntual, que asegure de manera por dems
inequvoca que la conducta de los supuestos infractores efectivamente infringe las
disposiciones legales vigentes en la materia. En este sentido, entiendo que, por el contrario, se
realizan afirmaciones con fundamento en hechos no acreditados con el referido rigor en autos
y que en verdad no logran sino construir meras inferencias opinables, no susceptibles de
considerarse como una acabada prueba de presunciones que, por su gravedad, concordancia y
precisin, permitan tener por acreditadas las conductas que se imputan.
Tampoco, asimismo, realiz el a quo un anlisis o consideracin efectiva de los
razonamientos, fundamentos y pruebas ofrecidos por la recurrente, ya que se limit a
mencionarlos, cuando resultaban ineludiblemente conducentes para resolver la cuestin
litigiosa, en orden a lo que la propia decisin resalta, esto es que la conviccin que lleva a
tener por culpables a los recurrentes slo se apoya en un conjunto de presunciones, las que,
cabe recordarlo, deben reunir las caractersticas exigidas por el artculo 163, inciso 5 del
Cdigo Procesal Civil y Comercial de la Nacin, por lo que al estimar que ellas carecen de tal
cualidad, la decisin slo apoyada en las mismas, se descalifica por si sola.
As lo pienso, en particular, porque el decisorio, para confirmar la resolucin de la
Comisin Nacional de Valores, tiene por acreditado un hecho crucial: que el socio Montagna
transmiti la informacin relevante de las negociaciones y, en especial, el precio de la
acciones pactado entre los futuros co-contratantes, y afirmando, para ello, que tal hecho, fue
reconocido por el propio negociador mencionado (ver fs. 1380 primer prrafo), afirmacin
sta que, en modo alguno se ajusta a las constancias de autos, pues de la lectura del
testimonio brindado por ste (ver fs. 906/913 de los autos principales), no surge tal
reconocimiento, sino, por el contrario, la afirmacin de haber transmitido, de modo general,
la existencia de la negociacin, pero sin el informe preciso o detallado de, por ejemplo, el
precio al que se califica de relevante y que los accionistas tuvieron tales datos, slo una
semana o diez das antes de la firma del contrato, recin cuando la negociacin sobre el
contrato y el precio de venta lleg a su fin (ver fs. 909).
De igual manera, se afirma en el dictamen, que da fundamento al fallo, que tal
circunstancia fue corroborada por los restantes imputados, haciendo hincapi en el testimonio
prestado por la seora Auge de Spaghi, cuando ello tampoco surge de autos. Al respecto, cabe
sealar, que en la contestacin a la pregunta N 17, "sobre si saba si existan negociaciones
de venta del paquete a Nabisco y en que precio?", aquella contest, "que en ese momento se
lo habran informado" (no como seala el dictamen "haban informado") pero que no
-repito- no se halla probada, sino que se infiere de la segunda. En otras palabras, "porque se
oper, se conoca".
Cabe considerar, asimismo, que de darse por cierta la conclusin del sumariante y del fallo
confirmatorio, de que los accionistas sancionados conocieron los datos puntuales del valor
base y el final de las acciones a transferirse, no se explica, porqu no se consider, como ya
se dijo, que en el lapso cuestionado, no slo compraron, sino que tambin vendieron, sin
retener los volmenes accionarios acrecentados, a la espera del cierre de la operacin de
venta, oportunidad en la que pudieron haber vendido a un valor superior al que vendieron.
Ello, plantea una posibilidad que debi ser estudiada, frente a la presuncin en que se apoya
el fallo, por el sentenciador, en tanto fue alegada y probada por los recurrentes.
Valga puntualizar, a estos mismos efectos, otro elemento de juicio, que no fue considerado
en el dictamen que asume el fallo, cual es, que el comprador del paquete mayoritario, que se
hallaba en manos de aqullos que participaron en la negociacin, tena tambin la intencin
de adquirir el capital social adicional y ello fue expuesto en la carta de intencin, pero a ellos
no se refiere como a los vendedores, sino como ciertos accionistas vinculados a los
vendedores (ver fs. 477, clusula 2). Por ello establecieron la prohibicin de que se hicieran
conocer los datos de la misma a terceros y se negociaran acciones por los vendedores (hay
que recordar que se daba la posibilidad de comprar un porcentaje cercano al veinte por ciento
en manos del grupo familiar, con una valuacin primaria prefijada -ver fs. 477, prrafo 2-).
Resulta claro de lo expuesto, que la pretensin era impedir la modificacin de la situacin de
otros posibles vendedores de acciones, entre ellos tambin, los titulares del paquete adicional,
o que se alterara la condicin original de los vendedores.
Tampoco para acreditar la supuesta afectacin de los intereses del comprador, tambin
fundamento y motivacin de la sancin, se toma en cuenta que no se produjeron cambios de
significativa importancia en el valor de las acciones, sino, como surge del citado informe de
la Subgerencia de Monitoreo de Mercados de fs. 37/38, una baja de mnima entidad, con lo
cual la incidencia supuesta o posible de una conducta notoriamente diferente a la regular,
influenciada por el conocimiento puntual del dato por parte de los sancionados, no se dio,
alterando el valor de las acciones, producto de la demanda de quienes saban el posible precio
de cierre de la compra.
Lo cierto e indiscutible, es que la bolsa oper respecto del papel, conforme surge de las
probanzas agregadas a autos, con bajas y alzas, inclusive irregulares y ello fue as en razn,
no desdeable, de las noticias de la prensa acerca de la posible pero no confirmada
transferencia, lo cual permitira inferir, en mi parecer, que por la aludida razn, el
comportamiento de los sancionados tambin sigui esa tendencia irregular, con la
caracterstica propia de cualquier accionista, comprar las mismas cuando bajan y venderlas
cuando suben, obteniendo ganancias en el juego propio de la bolsa.
Si bien puede resultar admisible, especular con que los sancionados conocieron los datos
precisos por la infidencia de los negociadores, tambin lo es preguntar, porqu, como se dijo,
no retuvieron sus tenencias hasta el final, cuando podan vender al comprador Nabisco, y por
el contrario, se comportaron como normalmente lo hace cualquier accionista de bolsa,
vendiendo en un momento significativo de alza. Observo, por otro lado, que no se tom en
consideracin, que lo hicieron a un precio ms bajo del de cierre de la operacin de
compraventa del paquete mayoritario.
Es del caso tambin analizar, a los fines de resolver en justicia y dada la vinculacin que
se presenta entre la conducta de la recurrente con la del imputado Montagna, las otras
posibilidades que se derivan de la situacin planteada. El negociador Gilberto Montagna
habitualmente actuaba como transmisor de los pedidos de los otros accionistas para operar en
la compra y venta de acciones, extremo que no se halla desvirtuado, ni probado lo contrario.
Tampoco se prob fehacientemente que fue el transmisor del dato relevante y no respet el
acuerdo, lo que convierte estos hechos en una simple especulacin del rgano sancionador,
motivo por el cual considero que no exista bice alguno para que continuara aceptando como
natural el pedido de ordenar las compras y ventas al agente, siempre guardando el silencio al
que se haba comprometido.
De todo lo expuesto, cabe concluir, que no se prob, como se dijo, que el sancionado
negociador Gilberto Montagna, haya transmitido la informacin relevante del precio de base
y de cierre a los socios parientes o conocidos, que los restantes imputados hayan corroborado
tal afirmacin, que los mismos se hallaban impedidos de negociar sus acciones por el citado
conocimiento, que hayan influido en la operatoria burstil con su comportamiento en el
mercado, ni que de ello se haya derivado un perjuicio a otros accionistas, a la confiabilidad
del mercado o al comprador de las acciones, conclusiones que si bien no sirven de por si para
exculpar en el marco de una figura punitiva de mero peligro vale para sumar mas dudas sobre
el eventual conocimiento del precio, ya que en tal caso los perjuicios al mercado debieron
ocurrir casi indefectiblemente.
Muy por el contrario, de los testimonios y pruebas obrantes en autos, surge que los
imputados negaron en todo momento haber conocido la informacin relevante, que obraron
segn un comportamiento regular y habitual de cualquier accionista, en un medio que se vale
de informacin o datos al que tienen acceso la generalidad de los iniciados en el juego de la
operatoria burstil, a travs de los agentes de bolsa, u operadores destacados que los asesoran,
as como de informacin supuestamente reservada, que las ms de las veces, no lo es tal,
porque es objeto de anlisis y comentarios de especialistas en los diversos medios de
comunicacin en las secciones correspondientes, como se ha probado en autos con las copias
de publicaciones de diversos medios de prensa que comentan la transferencia del paquete
accionario desde el comienzo de las negociaciones.
Por ltimo, corresponde reiterar la loable iniciativa de los rganos administrativos de
control, tendiente a asegurar la transparencia del mercado, mediante figuras como la del
"insider trading", requiere un alto grado de prudencia y para ello una acreditacin muy
especfica y puntual, que asegure inequvocamente que la conducta de los supuestos
infractores se ha producido.
Lo contrario, importa provocar que, figuras abiertas y necesariamente ambiguas, propias
de las dirigidas al accionar de actividades como las de participar en un mercado burstil,
permitan sancionar de modo grave a partir de una conviccin meramente subjetiva,
proveniente de circunstancias dudosas o que ofrecen diversa interpretacin, el libre ejercicio
de una actividad lcita y con apoyo en el derecho de ejercicio de libre comercio y contratacin
que tiene amparo constitucional.
Es de tener en cuenta, que la actividad burstil, si bien en principio slo es accesible con
ventaja segura para los llamados "iniciados", exige para su xito que, para operaciones de
compra y venta se pueda disponer de informacin privilegiada, la cual, de existir, excluye la
incertidumbre de los resultados positivos. Mas cabe sealar que, por un lado, el hecho de
constituirse en poseedores de tales informes no los coloca de por s en infraccin de pleno
derecho, sino que deben violarse las previsiones legales que les impiden aprovechar su
situacin de ventaja, y por otro, no acredita que son los nicos que pueden poseer
informacin, pues tampoco puede pasar inadvertido que la particular actividad de marras,
lleva al comn o a la generalidad a recurrir a profesionales experimentados que actan en
inters de aquellos que les confan sus ahorros, a los que les otorgan la capacidad de prever,
porque ello les infunde confianza.
Debe computarse, finalmente, que el aprovechamiento de esta situacin ha generado la
necesidad de regular la aparicin de la figura del "insider trading", pero ello no elimina la
infraccin de peligro abstracto, que no requiere que la conducta descripta tenga un efecto
negativo sobre la cotizacin.
En cuanto a la valoracin de la prueba efectuada en el acto que impugnan, luego de
describir los agravios de los apelantes, concluy, sobre la base no slo de presunciones, y de
lo que seala fueron los propios dichos de los protagonistas, que los miembros del directorio
de Terrabusi estaban al tanto de los trminos precisos del acuerdo preliminar o de
entendimiento.
Seguidamente, destac la importancia de las presunciones como institucin procesal til a
los efectos de indagar en infracciones como las que constituyen el objeto de la presente causa,
puesto que se trata de hechos normalmente ocurridos en un grupo cerrado de personas
("insiders") que toman sus recaudos para que no trasciendan al exterior las transgresiones a la
prohibicin de utilizar informacin relevante y que las conclusiones del sumariante se apoyan
en testimonios sobre los que no cabe dudar, y de inferencias lgicas derivadas de los hechos
comprobados de la causa.
A partir de estas premisas, consider el mencionado Fiscal General, que todas las
intervenciones en el mercado que se mencionan en el acto recurrido, importaron una clara
violacin a lo estatuido en el artculo 21 de la Resolucin cuestionada.
Por ltimo, estim que son inoficiosos los agravios vinculados al monto en que se calcul
el beneficio obtenido por los recurrentes y, asimismo, descart la tacha de
inconstitucionalidad basada en el carcter confiscatorio de la sancin.
II. Disconformes con dicho pronunciamiento, los sancionados Patricio Spaghi, Gilberto L.
Montagna y Francisco Prea dedujeron el recurso del art. 14 de la ley 48, al cual adhiri
subsidiariamente la Sra. Auge de Spaghi, ello con fundamento en la doctrina de la
arbitrariedad de sentencia, y en la inconstitucionalidad de los artculos 1, 11, 21, 22, 25, 26 y
27 de la Resolucin General N 227/93 de la Comisin Nacional de Valores, ya que la
decisin es contraria al derecho que se sostuvo deriva directamente de los artculos 28 y 33 de
la Constitucin Nacional, en atencin al carcter confiscatorio y falto de razonabilidad de las
sanciones impuestas por dicho organismo. Ante la denegatoria del mismo a fs. 1448, recurren
por va directa, en la presente queja.
III. En primer lugar, el recurrente, se dedica a efectuar un relato de los hechos relevantes
de la causa y a fundamentar la procedencia formal del recurso con base en que la decisin es
descalificable como acto judicial, frustratoria de un derecho acordado directamente por la
Constitucin Nacional y que declara la validez de una norma contraria a derechos y garantas
establecidos explcitamente en el texto fundamental.
Seguidamente, aduce la arbitrariedad de la sentencia recurrida, por cuanto -a su entenderla evaluacin que efecta referida a la prueba producida en autos incurre en graves omisiones
y falencias, respecto de la verificacin de los hechos conducentes para la solucin del litigio.
Tal defecto -dice - habilitara a V.E. a revisarla, pues aun cuando se trata de cuestiones de
hecho y prueba, contiene una serie de imperfecciones concernientes al apartamiento del buen
sentido y de la sana crtica en la apreciacin de los mismos.
En este punto, destaca el recurrente que la sentencia, a excepcin de la descripcin de las
operaciones burstiles realizadas por los sumariados, carece de toda motivacin esencial y se
aparta de las expresas probanzas de autos. Esta falta de fundamentacin recta, demostrara
que la sentencia no tiene por apoyo sino en una pura y simple voluntad que discurre por fuera
de la razn o de la ley y la descalifica como acto serio del Poder Judicial, en violacin al
derecho de defensa (artculo 18 de la Constitucin Nacional), al debido proceso adjetivo y la
garanta de razonabilidad (artculos 28 y 33 de la Constitucin Nacional).
Aduce que la Cmara parte de dos premisas falsas: por un lado, que el Ingeniero
Montagna inform los datos relevantes que estaba obligado a resguardar y por otro, que todos
IV. En primer lugar, cabra declarar la admisibilidad formal del presente recurso, por
encontrarse en tela de juicio la validez de una resolucin dictada por la Comisin Nacional de
Valores, que reglamenta la ley 17.811 de carcter federal (Fallos: 304:883; 315:2280), y la
decisin apelada fue adversa a las pretensiones que los recurrentes fundaron en normas
constitucionales.
Empero, al haber planteos relacionados con la arbitrariedad en que habra incurrido la
decisin impugnada, corresponde atender en primer trmino a stos (Fallos 312:1034;
317:1455; 318:189). Ello es as, por cuanto si bien se refieren a cuestiones de hecho y
derecho comn, ajenas, como regla, a la va del artculo 14 de la ley 48, ello no es bice para
que la Corte pueda conocer en los casos cuyas particularidades hacen excepcin al principio
con base en la doctrina de la arbitrariedad, toda vez que con esta se tiende a resguardar la
garanta de la defensa en juicio y el debido proceso, exigiendo que las sentencias de los
jueces sean fundadas y constituyan derivacin razonada del derecho vigente con aplicacin a
las circunstancias comprobadas de la causa (Fallos: 312:2507, entre muchos otros).
V.E., dijo que son arbitrarias las sentencias que se limitan a efectuar un examen
parcializado y aislado de los elementos de juicio obrantes en la causa (Fallos: 303:2080 y
otros), circunstancia que desvirta la eficacia que, segn las reglas de la sana crtica,
corresponde a los distintos medios probatorios (Fallos: 315:632).
A la luz de las mencionadas pautas, cabe tambin remitirse a las consideraciones
efectuadas en el dictamen de referencia del recurso ordinario trado en la causa, de donde se
desprende que el fallo cuestionado ha incurrido en arbitrariedad al confirmar la resolucin de
la Comisin Nacional de Valores, pues se limit a remitirse a las consideraciones efectuadas
por el Fiscal General en el dictamen previo a la resolucin, sin agregar ningn otro elemento
de juicio o razonamiento que conduzca a la confirmacin de la resolucin cuestionada,
cuando, en rigor, de dicho dictamen no surgen fundamentos y razones que autoricen a tener
por vlidos los argumentos del rgano de aplicacin para imponer las sanciones impuestas a
los recurrentes y que sus conclusiones, no se corresponden con las probanzas de autos,
adems de omitir la consideracin de otras relevantes, que realiza afirmaciones con
fundamento en hechos no acreditados en autos y que slo constituyen meras inferencias
opinables no susceptibles de considerarse como prueba de presunciones que por su gravedad,
concordancia y precisin permitan tener por acreditadas las conductas imputadas.
Por otro lado, cabe agregar, que no se realiz un anlisis o consideracin de los
razonamientos, fundamentos y pruebas ofrecidos por los recurrentes, sino que el dictamen
slo se limit a mencionarlos, cuando resultaban ineludiblemente conducentes para resolver
la cuestin litigiosa, en orden a que la propia decisin resalta, que la conviccin que lleva a
tener por culpables a los recurrentes se apoya en un conjunto de presunciones, que en mi
opinin no renen los requisitos exigidos por el artculo 163, inciso 5 del Cdigo Procesal
Civil y Comercial de la Nacin, por lo que al estimar que ellas carecen de tal condicin, la
decisin slo apoyada en las mismas, merece calificarse como un acto jurisdiccional invlido,
que como tal debe ser revocado.
En tal sentido, V.E. tiene dicho que por va de la doctrina de la arbitrariedad se tiende a
resguardar la defensa en juicio y el debido proceso, los que resultan menoscabados, cuando la
sentencia revela defectos graves de fundamentacin o razonamiento que tornen ilusorio el
derecho de defensa y conduzcan a la frustracin del derecho federal invocado (Fallos:
308:2523; 310: 234 y muchos otros).
Respecto de las afirmaciones que efecta el dictamen, cabe sealar que no se ajustan a las
constancias de autos, entre ellas de los testimonios brindados por Montagna y la seora Auge
de Spaghi, de los cuales surge una apreciacin de la constancia probatoria, parcial y no
ajustada a lo que se expresa y literalmente surge de ella y del testimonio de Patricio Spaghi,
que si bien es cierto corrobora los dichos de Montagna, lo hace pero en el sentido inverso al
entendido por el sentenciante.
Por lo tanto la inteligencia diversa del dictamen surge en mi parecer, de una conclusin
derivada de la sospecha del sumariante, que podr ser o no verdadera, pero que sin duda
requiere una acreditacin suficiente, que no puede reducirse a la mera especulacin de la falta
a la verdad en los dichos de los declarantes, con lo cual la sentencia viene a carecer del
presupuesto probatorio que la constituya en un acto jurisdiccionalmente vlido.
Cabe poner de resalto al respecto, que el dictamen no considera la alegacin de que
resultaba materialmente imposible que no se les transmitieran a los llamados -accionistas
adicionales- al menos la existencia de la negociacin lo cual no importaba transmitir de por
s, la informacin calificada de relevante.
Por otra parte, no se tuvo en consideracin, que la existencia de la negociacin fue un
hecho notorio desde su inicio, comentado de modo profuso por la prensa en general (ver
informe de fs. 41/44) lo que dio lugar al requerimiento de informacin y aclaracin por parte
de la Bolsa de Valores, que los negociadores prestaron, con lo cual se desdibuja la categora
de informacin reservada y privilegiada de la existencia de la negociacin, a la que slo
habran tenido posibilidad de acceder los imputados, por intermedio de los negociadores, con
ignorancia de los restantes accionistas y del rgano de control (ver la publicacin del 6 de
Enero de 1994, del diario "La Nacin" fs. 1051, de donde surge, el precio posible de la
transferencia y adems el comentario de que el negociador Montagna no confirm nada, las
publicaciones de fs. 1087 a 1089 de Ambito Financiero correspondientes a diciembre de 1993
y marzo de 1994, que tambin hablan del precio y la discusin sobre el valor final que
preexista entre las partes).
No se atiende, cuando ello resultaba conducente, ni por el sumariante, ni por el fallo, a la
circunstancia de que los imputados aqu recurrentes, por la operacin de compra y venta de
acciones (Patricio Spaghi y Prea) que les eran propias o de terceros por quien operaron, no se
hallaban afectados por la prohibicin establecida en la carta de intencin, disposicin sta,
que resulta claro, slo estaba dirigida a los negociadores por sus propias tenencias.
Tampoco toma en consideracin que la situacin planteada por el sumariante, y la
conclusin a la que llega, que aparece confirmada por el fallo, supone la existencia de
diversas hiptesis, susceptibles de plantearse, que resultaban de ineludible atencin para
resolver de acuerdo a derecho y con ajuste a las circunstancias comprobadas de la causa.
En primer lugar, si exista la prohibicin de hacer conocer las caractersticas puntuales de
la operacin de compraventa del paquete mayoritario, y se cumpli con lo pactado, nada
impeda y resultaba natural y propio de quien opera en la bolsa y tena acciones de la
empresa, efectuara compras a bajo precio y vendiera cuando obtena una diferencia por su
suba, sean parientes o no, como efectivamente sucedi, pues se realizaron operaciones de
importancia durante el lapso, tanto por los imputados, como por muchos otros accionistas,
nada obstaba a ello, mxime cuando era de pblico y notorio -estaba publicado en la prensaque existan negociaciones para la venta.
Tampoco se ponder debidamente la alegacin de los recurrentes de que vendieron por
debajo del valor al cual podan transferir sus acciones, la que se descalifica por otra
presuncin, como es el conocimiento de que poda fracasar la negociacin, y ello no otorga
sustento suficiente a la sentencia, desde que, si el conocimiento era preciso, como se indica
por el a quo, debi tenerse en cuenta la circunstancia de que los apelantes, no se limitaron
solo a comprar y luego a mantener tales tenencias, obrar que les hubiera reportado mayores
ganancias a las entonces obtenidas.
Por otra parte, no se consider que los sancionados se hallaban ejerciendo un derecho que
le es propio, protegido constitucionalmente por la garanta de la libertad de contratar y
operaron".
Tampoco para acreditar la supuesta afectacin de los intereses del comprador, tambin
fundamento y motivacin de la sancin, se toma en cuenta que no se produjeron cambios de
significativa importancia en el valor de las acciones, sino como surge del citado informe de la
Subgerencia de Monitoreo de Mercados de fs. 37/38, una baja de mnima entidad, con lo cual
la incidencia supuesta o posible de una conducta notoriamente diferente a la regular,
influenciada por el conocimiento -invocan- puntual del dato por los sancionados, no se dio,
alterando el valor de las acciones, producto de la demanda de quienes saban el posible precio
de cierre de la compra.
De todo lo expuesto, cabe concluir, que no se prob como se dijo, que el sancionado
negociador Gilberto Montagna, haya reconocido que transmiti la informacin relevante del
precio de base y de cierre a los socios parientes o conocidos, que los restantes imputados
hayan corroborado tal afirmacin, que los mismos se hallaban impedidos de negociar sus
acciones por el citado conocimiento, que hayan influido en la operatoria burstil con su
comportamiento en el mercado, ni que de ello se haya derivado un perjuicio a otros
accionistas, a la confiabilidad del mercado o al comprador de las acciones, conclusiones todas
ellas que hubieran permitido tener por ajustada la sancin impuesta.
Muy por el contrario, de los testimonios y pruebas obrantes en autos, surge que los
imputados negaron en todo momento haber conocido la informacin relevante, que obraron
segn un comportamiento regular y habitual de cualquier accionista, en un medio que se vale
de informacin o datos al que tienen acceso la generalidad de los iniciados en el juego de la
operatoria burstil.
Por todo lo expuesto, y las consideraciones puntuales que surgen del dictamen en el
recurso ordinario tambin en vista, al que me remito, con el objeto de evitar reiteraciones
innecesarias, opino que V.E. debe hacer lugar a la presente queja y al recurso extraordinario
por arbitrariedad de sentencia. Junio 4 de 1999. Nicols E. Becerra.
Buenos Aires, septiembre 27 de 2001.
Considerando: 1) Que la Sala A de la Cmara Nacional de Apelaciones en lo Comercial
-al remitirse a los fundamentos del dictamen del fiscal- confirm la resolucin de la Comisin
Nacional de Valores que haba impuesto sanciones de multa a Beatriz Auge de Spaghi,
Patricio Spaghi, Gilberto L. Montagna y Francisco Prea, por considerarlos incursos en la
infraccin que reprime el art. 21 de la resolucin general 227 de la Comisin Nacional de
Valores y la ley 17.811 -uso indebido de informacin privilegiada y no pblica-, en el marco
de las negociaciones efectuadas para la transferencia del paquete accionario de control del
Establecimiento Modelo Terrabusi S.A. a la firma Nabisco Internacional Inc.
2) Que contra ese pronunciamiento la sumariada Beatriz Auge de Spaghi dedujo recurso
ordinario de apelacin ante esta Corte, el que fue concedido a fs. 1440. El memorial de
agravios obra a fs. 1455/1489, y su contestacin a fs. 1496/1498. Los dems sancionados
interpusieron el recurso extraordinario de fs. 1395/1438 -al que se adhiri la seora de
Spaghi, fs. 1438 in fine- que al ser denegado motiv la deduccin del recurso de queja
E.37.XXXIV.
3) Que, al ser este Tribunal el juez del recurso, corresponde examinar en primer lugar
-dada la preeminencia reconocida al recurso ordinario de apelacin ante el conocimiento ms
amplio que l presupone- si ha sido concedido debidamente. Esta Corte ha resuelto en
reiteradas oportunidades que el beneficio de la tercera instancia tiene por objeto proteger los
intereses del fisco nacional y conceder mayor seguridad de acierto a las sentencias que
deciden cuestiones de determinada cuanta en tanto comprometan de ese modo el patrimonio
de la Nacin (Fallos: 241:218; 304:984 y 320: 2379).
4) Que, en tales condiciones, se requiere para la procedencia del recurso previsto en el art.
24, inc. 6, ap. a, del decreto 1285/58, que la materia debatida ante esta Corte afecte el
patrimonio estatal (Fallos: 203:155; 229:452 y 320:2379). En el sub lite, la recurrente
cuestiona la sancin administrativa impuesta por la Comisin Nacional de Valores y
confirmada por la cmara. Tal sancin pecuniaria, aplicada en virtud del ejercicio del poder
de polica del Estado, persigue prevenir y restaurar la violacin de la ley de oferta pblica de
ttulos valores y sus reglamentaciones, indispensables para lograr un ordenado, eficaz y
transparente desenvolvimiento del mercado burstil. De ah que la multa impuesta (ya sea que
se la considere administrativa, disciplinaria o represiva) no tiene carcter resarcitorio ni
retributivo del posible dao causado, por lo que no existe un inters econmico sustancial del
erario pblico (Fallos: 241: 218 y 304:984).
5) Que, en efecto, en el caso no se cuestiona una deuda dineraria de carcter
indemnizatorio, sino una sancin administrativa pecuniaria, cuya finalidad es castigar al
infractor por no haber cumplido con los deberes impuestos por el ordenamiento jurdico
especial. En estos supuestos el Estado no acta en calidad de titular de un derecho creditorio
sino en funcin de su poder de polica para la defensa de la transparencia del mercado
burstil.
6) Que, por otro lado, el eventual y secundario inters fiscal que pueda tener la Nacin en
la percepcin de ingresos provenientes de la aplicacin de aquella sancin en juicios de esta
naturaleza, no basta para autorizar el recurso ordinario de apelacin, toda vez que no puede
hablarse de valor disputado cuando lo que est en juego es la aplicacin de una sancin
administrativa -disciplinaria o represiva- cuya finalidad es restaurar el orden jurdico
infringido, para cuyo cometido es necesario herir al infractor en su patrimonio y no reparar un
perjuicio o constituir una fuente de recurso para el erario. Por lo que, al no existir un inters
econmico de la Nacin en juego, corresponde declarar inadmisible el recurso ordinario de
apelacin deducido por la sumariada.
7) Que, no obstante lo expuesto, corresponde que esta Corte trate los agravios formulados
en el memorial de fs. 1455/1489 conjuntamente con el recurso extraordinario deducido por
los restantes sumariados. Ello es as toda vez que lo decidido en los considerandos
precedentes ha importado un cambio de la doctrina de esta Corte en relacin a lo que se
resolvi, con otra integracin, en Fallos: 303:1776 -con referencia a sanciones disciplinarias
aplicables por el Banco Central- y a las particularidades del caso. De ah que el rigor de los
razonamientos debe ceder frente a la necesidad de no desnaturalizar la garanta de la defensa
en juicio, especialmente cuando los agravios de la sancionada resultan ser semejantes a los
formulados en el recurso extraordinario federal de fs. 1395/1438, al cual, por otro lado, se
adhiri la apelante, en especial cuando as lo ha reconocido expresamente la parte apelada a
fs. 1498. De tal modo, y con carcter excepcional, se evita frustrar el acceso de la justiciable
a esta instancia cuando lo que ella pretende es precisamente el resguardo de sus garantas
constitucionales.
8) Que los recurrentes plantean la arbitrariedad del fallo por no constituir una derivacin
razonada del derecho vigente de conformidad a las constancias de la causa y cuestionan la
validez constitucional de los arts. 1, 11, 21, 22, 25, 26 y 27 de la resolucin general 227 de la
Comisin Nacional de Valores, reglamentaria de la ley 17.811. De ambas impugnaciones
corresponde considerar en primer trmino la aducida arbitrariedad pues, de configurarse ella,
no habra sentencia propiamente dicha (Fallos: 312:1034; 317:1454 y 318:189).
9) Que los agravios deducidos sobre aquella base suscitan cuestin federal bastante para
habilitar la instancia, sin que obste a ello que conduzcan al examen de cuestiones de hecho,
prueba y derecho procesal, toda vez que lo resuelto sobre temas de esa ndole admite revisin
en supuestos excepcionales cuando la sentencia impugnada satisface slo en apariencia la
exigencia constitucional de adecuada fundamentacin y omite el tratamiento de planteos
oportunos y serios de las partes, conducentes, en principio, a la solucin del pleito (Fallos:
303:1017; 311:119 y 318:189).
10) Que este Tribunal ha resuelto en reiteradas oportunidades que los fallos de los jueces
deben ser fundados, es decir, contener una exposicin suficiente y clara de las razones que,
con arreglo al rgimen normativo vigente y a las circunstancias de la causa, den sustento a su
decisin (Fallos: 312:182 y 317:1852). Tal exigencia, aplicable particularmente en el caso en
razn de la necesidad de una revisin judicial de decisiones de rganos administrativos, no ha
sido satisfecha. En efecto, el a quo, al remitirse in totum al dictamen del fiscal de la cmara,
no se hizo cargo de los agravios expresados por los sumariados, prima facie conducentes a
resolver en definitiva sobre la responsabilidad imputada a los recurrentes por la comisin de
la infraccin del "insider trading".
11) Que los recurrentes se agraviaron porque la Comisin Nacional de Valores haba
realizado una valoracin fragmentaria de las declaraciones de fs. 906/913, 417/419 y 574/580
y de la prueba presuncional, en cuanto no haba examinado si los indicios a que se refiere
revelaban por s mismos o por su conexin aptitud suficiente y univocidad en el resultado de
la interpretacin. No obstante la trascendencia de tales planteos para determinar si realmente
Montagna haba trasmitido informacin privilegiada y no pblica y si los restantes
sumariados haban actuado en el mercado con conocimiento de tal informacin, el tribunal se
limit a reiterar los mismos fundamentos dados por el organismo administrativo, sin realizar
en concreto un examen crtico de tales argumentos.
12) Que, adems, la cmara no valor el alcance que deba otorgarse al informe de la
Subgerencia de Agentes de Monitoreo de Mercados de fs. 37/38, a la planilla de fs. 894 y a la
difusin periodstica que haba tenido la negociacin de los ttulos valores de la sociedad
Terrabusi, impugnaciones que debieron ser objeto de un detenido y prudente examen a fin de
determinar si los sumariados, al igual que los restantes inversores, haban operado en el
perodo de las negociaciones debido a un constante y homogneo seguimiento de las
oscilaciones burstiles bajo las cuales oper el mercado en esos tiempos, o si la conducta de
aqullos haba sido diferente de la habitual en razn del supuesto conocimiento del precio
inicial y final de las acciones convenido entre las partes negociadoras.
13) Que, por otro lado, con respecto al ingeniero Montagna, el tribunal consider que era
responsable por haber estado en conocimiento de tal informacin -por haber intervenido
directamente en la operacin- y por haber actuado en el mercado a nombre de un tercero,
mientras aqulla no se haba hecho pblica, pero sin resolver si el sumariado haba actuado
como comisionista o como simple mensajero. Cuestin sta que necesariamente debi ser
objeto de un examen previo para llegar a aquella afirmacin.
14) Que, finalmente, a igual conclusin corresponde llegar con respecto a los planteos
referentes al carcter confiscatorio de las multas impuestas y a la inconstitucionalidad del
carcter devolutivo del recurso previsto por el art. 14 de la ley 17.811, toda vez que sobre la
base de meras afirmaciones dogmticas y un excesivo rigor formal en la apreciacin de las
circunstancias de la causa, la cmara consider que no corresponda su tratamiento. En
efecto, el a quo se limit a sostener que tales agravios resultaban extemporneos, sin valorar
que las sanciones pecuniarias slo pudieron ser impugnadas una vez que el organismo
determin su monto y que en los escritos de descargo los recurrentes haban planteado la
invalidez de diversas normas, entre ellas la atinente al modo como deba concederse el
recurso de apelacin establecido por la ley 17.811.
15) Que, en tales condiciones, debe ser descalificado el fallo apelado con arreglo a la
doctrina de la arbitrariedad de sentencias, pues al no tratar concretamente los agravios de los
recurrentes carece de una decisiva fundamentacin, lo que afecta gravemente la garanta del
debido proceso legal (art. 18 de la Constitucin Nacional); sin que lo expuesto implique
curso de las reuniones preliminares, en las que participaron los seores Reyes Terrabusi y
Montagna -presidente y vicepresidente segundo de la mencionada sociedad-, se lleg a un
"acuerdo de entendimiento" en el cual Nabisco manifest su intencin de adquirir hasta el
71,16% de ese paquete a razn de $ 5,80 la accin (la informacin relevante). A travs de
dicho acuerdo los nombrados confirmaban su intencin de vender el 53,93% de las acciones
y el restante 17,24% del capital se integrara con las tenencias de A. Spaghi, Prea, Camoletti
de Terrabusi, Repetto y otros (accionistas adicionales), condicionado a la conformidad de
stos.
Dicha operacin se encontraba sujeta, entre otras obligaciones, a que durante la fecha de
vigencia (9/12/93) y la fecha de cierre (28/2/94) "a) Los vendedores no vendern ni
negociarn directa o indirectamente acciones de Terrabusi ni inducirn a terceros a negociar
dichas acciones ni mantendrn conversaciones relacionadas con la venta de las acciones a un
tercero" (...) "d) NII no divulgar total o parcialmente la Informacin Relevante a terceros
excepto cuando sea requerido por la ley o regulaciones o cuando sea convenido de comn
acuerdo por las partes. Ni NII ni los vendedores revelarn a terceros el contenido de esta carta
o las negociaciones existentes entre ambas partes". El 3/12/93 los seores Reyes Terrabusi y
Montagna suscribieron dicho acuerdo.
No obstante haberse fijado como fecha lmite el 28 de febrero de 1994 para llegar al
acuerdo definitivo, dicho trmino sufri sucesivas prrrogas debido a que surgieron
divergencias entre las partes; primero, en cuanto al precio, y despus, respecto de la
integracin de cierta garanta que, exigida por la compradora para atender eventuales pasivos
ocultos, fue resistida por Reyes Terrabusi, lo que paraliz las negociaciones hasta que,
convocados los dems accionistas, aceptaron integrarla. Finalmente, solucionadas las
diferencias, la compraventa se celebr el 14 de abril de 1994 en un precio de $ 6,50 la accin.
7) Que la Comisin Nacional de Valores sostuvo que los sumariados conocieron desde el
inicio el precio de las acciones ofrecido por Nabisco, lo que les impona, a su juicio, evitar
toda intervencin en el mercado relacionada con ellas hasta que esa informacin se hiciera
pblica. Les reproch que durante el lapso transcurrido hasta que la venta se concret,
hubieran realizado las operaciones burstiles que se comprobaron en autos, violando su deber
de abstenerse y colocndose en mejores condiciones que los dems operadores, habida cuenta
de que, conociendo ese precio, pudieron especular con la venta de las acciones cuando su
cotizacin en el mercado lo superaba, y con su compra cuando esa cotizacin era menor.
8) Que dicho organismo encuadr las conductas en las disposiciones de su resolucin
general 227/93 que en su art. 11 establece que "los directores, administradores, gerentes,
sndicos, miembros del consejo de vigilancia, accionistas controlantes, profesionales
intervinientes y, en general, cualquier persona que en razn de su cargo, actividad, posicin o
relacin tenga informacin respecto al desenvolvimiento o negocios de una sociedad con
oferta pblica autorizada que an no haya sido divulgada pblicamente y que, por su
importancia, pueda afectar la colocacin de ttulos valores o el curso de su negociacin en los
mercados deber guardar estricta reserva".
Por su parte el art. 21 -cuyo incumplimiento se les imput a los sumariados- dispone que
esas personas "...no podrn valerse de la informacin reservada all referida a fin de obtener
para s o para otros, ventajas de cualquier tipo, deriven ellas de la compra o venta de ttulos
valores o de cualquier otra operacin relacionada con el rgimen de la oferta pblica".
9) Que la cmara, al entender en el recurso de apelacin previsto por el art. 14 de la ley
17.811 y con remisin al dictamen del fiscal general, confirm la sancin impuesta a los
recurrentes. Rechaz en primer lugar las objeciones que efectuaron los sumariados en punto a
la validez constitucional de la resolucin general 227 de la Comisin Nacional de Valores, en
cuanto segn alegaron, era violatoria del principio de legalidad contenido en el art. 18 de la
reglan el ejercicio del poder de polica del Estado sobre la actividad burstil, y las personas
fsicas y jurdicas que intervienen en la oferta pblica se encuentran sometidas a un rgimen
de sujecin particular.
24) Que tales facultades derivan del poder de polica del Estado, en tanto persigue
prevenir y restaurar la violacin de la ley de oferta pblica de ttulos valores y sus
reglamentaciones, indispensables para lograr un ordenado, eficaz y transparente
desenvolvimiento del mercado burstil.
25) Que la precisin del hecho sancionable, frente a la normativa de que aqu se trata, por
va de reglamentacin, en manera alguna supone atribuir a la administracin una facultad
indelegable del Poder Legislativo, tratndose, por el contrario, del ejercicio legtimo de la
potestad reglamentaria discernida por el art. 99, inc. 2 de la Constitucin Nacional, razn por
la cual las sanciones que esta institucin puede aplicar, de acuerdo con el art. 10 de la ley
17.811, tienen carcter disciplinario y no participan de la naturaleza de las normas del Cdigo
Penal.
26) Que, en consecuencia, la Comisin Nacional de Valores no aplica penas por delitos,
sino sanciones por infraccin a las normas de polica por cuya observancia debe velar, con
sujecin a revisin judicial "sin perjuicio de las acciones civiles o penales pertinentes" (art.
10 de la ley 17.811; Fallos: 305:1125). Se trata de una regulacin distinta, caracterizada por la
existencia de una potestad jerrquica en la autoridad concedente y destinada a tutelar bienes
jurdicos diferentes de los contemplados por las normas del Cdigo Penal. En el caso el bien
jurdico tutelado es impedir conductas contrarias a la transparencia en el mbito de la oferta
pblica de acciones de sociedades que cotizan en la bolsa.
27) Que, en consecuencia, no existe bice constitucional para integrar la norma legal con
otras disposiciones de distinta jerarqua, dictadas de acuerdo con facultades delegadas
expresamente por la ley.
28) Que de conformidad con lo aqu expuesto, no es forzoso que las acciones susceptibles
de ocasionar la imposicin de medidas disciplinarias sean descriptas detallada y
concretamente por el legislador, pues es suficiente que sea especificada por la autoridad
administrativa, con referencia a supuestos previstos slo de modo genrico por la ley.
29) Que, no es entonces de su esencia que se apliquen las reglas generales del derecho
penal. Esa responsabilidad disciplinaria, no requiere la existencia de un dao concreto
derivado de ese comportamiento irregular, pues el inters pblico se ve afectado aun por el
perjuicio potencial que aqul pudiere ocasionar.
30) Que el principio de legalidad rige por cierto el ejercicio de la potestad disciplinaria.
Empero, en la rbita de lo disciplinario sus exigencias se satisfacen con el requerimiento de
que el organismo de aplicacin se encuentra facultado por ley para imponer sanciones del
tipo indicado, con relacin a hiptesis descriptas tan slo de una manera genrica como se
sostuvo ut supra. En el caso, las previsiones contenidas en el art. 7 de la ley 17.811 y el art.
80 del decreto 2284/91 ratificado por la ley 24.307 (B.O. 30/12/93) bastan a los fines de
aquella exigencia y permiten aventar las objeciones constitucionales expresadas.
31) Que la figura del "insider trading", tal como lo ha estudiado la instancia precedente, ha
sido objeto de extenso tratamiento en el derecho comparado y fue incorporada a nuestra
legislacin en virtud de las resoluciones generales de la Comisin Nacional de Valores 190/91
y su modificatoria 227 del 26 de enero de 1993. La caracterstica esencial de la condicin de
"insider" es disponer de informacin confidencial, en razn de la posicin preponderante que
ostentan ciertas personas dentro de la empresa y que se valen de esa informacin relevante y
no pblica pudiendo realizar ganancias o evitar prdidas para s o para otros, a costa de los
restantes inversores del mercado.
32) Que, en los derechos extranjeros considerados se ha procurado garantizar el buen
precisas y concordantes para concluir que los sumariados incurrieron en la infraccin que les
imput la Comisin Nacional de Valores. En este sentido, pese a los esfuerzos recursivos para
demostrar lo contrario, las defensas exculpatorias de los recurrentes no aportan ningn
elemento nuevo de conviccin u otras razones que justifiquen una solucin distinta de la
adoptada en la anterior instancia.
39) Que, en este sentido, no puede dejar de ponderarse las existencia de vnculos
familiares entre los sumariados, ya que Auge de Spaghi, Carlos Reyes Terrabusi y Gilberto
Montagna son primos entre s; Patricio Spaghi es hijo de Beatriz Auge de Spaghi y sobrino de
Reyes Terrabusi y Montagna; y Josefina Comoletti de Terrabusi era ta poltica de Montagna,
de Auge de Spaghi y de Reyes Terrabusi y suegra de Francisco Prea. Tambin qued
acreditado que aproximadamente el 70% del capital se encontraba concentrado entre los
miembros de la familia, existiendo, adems, relaciones de amistad entre los accionistas,
quienes, segn sus propias manifestaciones, tenan un acuerdo tcito de comunicarse entre s
cualquier decisin de vender acciones.
40) Que, adems, todos los sumariados tenan una posicin o cargo importante dentro de
la sociedad: Reyes Terrabusi era presidente y vicepresidente de Terra Garba; Montagna:
vicepresidente 2 de Terrabusi y secretario de Terra Garba; A. Spaghi: directora titular de
Terrabusi y de Terra Garba; P. Spaghi: director suplente y director del Area de Relaciones
Industriales e Institucionales; Prea: vicepresidente 1 de Terrabusi y miembro de su Direccin
Ejecutiva y director titular de Terra Garba; Comoletti de Terrabusi: accionista de Terrabusi y
Repetto: director suplente y director del Area Administrativa de Terrabusi.
41) Que las relaciones de familia, a la que los recurrentes le restan relevancia, no
constituye un dato menor. En este sentido la jurisprudencia estadounidense otorga mxima
relevancia en este tipo de infracciones a la relacin de parentesco o amistad -combinada con
la relacin empresaria- considerando que es suficiente para presumir una conducta reveladora
del "insider trading" (Securities and Exchange Commission versus Texas Gulf Sulphur Co.
1968; United States v. Chestman - 1991).
42) Que asimismo, resulta relevante, tal como puso de relieve la cmara, que el convenio
firmado entre Reyes Terrabusi y Montagna y Nabisco, afectaba los paquetes accionarios del
resto de los sumariados pues el 17,24% del capital de la sociedad (adicional al 53,93% y
necesario para integrar el 71,16% de las acciones) estaba integrada por las tenencias de A.
Spaghi, Prea, Comoletti de Terrabusi, entre otros y que de acuerdo al acta de intencin la
venta de ese 17,24% estaba condicionada a la conformidad de sus titulares (fs. 477).
43) Que, por otra parte, tambin se encuentra acreditado que desde el inicio de las
negociaciones entre Nabisco y los vendedores, los sumariados realizaron diversas
operaciones burstiles, que se iniciaron a fines de enero de 1994 y se prolongaron hasta el
cierre de la operacin con Nabisco.
44) Que los recurrentes no logran desvirtuar lo afirmado por la cmara en cuanto a que
todos los sumariados tuvieron conocimiento del precio inicial ofrecido por Nabisco, perodo
en el cual, algunos de los sumariados vendieron y recompraron acciones de Terrabusi en el
Mercado de Valores de Buenos Aires. As surge que inicialmente dichos sumariados
vendieron acciones de Terrabusi cuando el precio en el mercado superaba los $ 5,80 ofrecidos
por Nabisco, para luego recomprar cuando el papel de Terrabusi cotizaba por debajo de los $
5,80 por accin. En este sentido los argumentos formulados por los recurrentes no resultan
suficientes para destruir las diversas pruebas, indicios y presunciones que constan en la causa
y que fueron debidamente ponderados por el a quo para llegar a la conclusin de que todos
los miembros del directorio estaban al tanto de los trminos del acuerdo preliminar incluido
el precio de $ 5,80 por accin.
45) Que, los recurrentes insisten en afirmar que slo en los primeros das de abril de 1994
el ingeniero Montagna inform el precio de $ 6,50 por accin, expresando que es inexacta la
inferencia del ente de control y confirmada por la cmara, segn la cual que dicha
informacin fue anterior y se haba producido en la ltima semana de marzo. En este sentido
los recurrentes no logran desvirtuar las conclusiones de la cmara sobre la base de las
manifestaciones de los sumariados y de las constancias de la causa, en torno a que si en el
acta de directorio del 25 de marzo de 1994 (fs. 463) se pona en conocimiento de los
accionistas que las negociaciones con la firma Nabisco International Inc. "enmarcadas en una
evolucin favorable, permiten estimar una posible conclusin satisfactoria para antes del 30
de abril prximo", caba presumir, tal como lo puso de manifiesto la Comisin Nacional de
Valores, que ya se haba arribado a un acuerdo en cuanto al precio pues, si en dicha fecha las
tratativas haban sufrido un sensible progreso, era porque se haba superado el nico tema en
discusin: la garanta solicitada por Nabisco, consistente en retener parte del precio para
hacer frente a la eventual existencia de pasivos sociales ocultos, que Reyes Terrabusi no
acept y que determin que los restantes vendedores la afrontaran, incluyendo la parte
proporcional correspondiente al presidente.
46) Que los agravios de los recurrentes, en el contexto y la magnitud de la negociacin de
autos son inverosmiles, pues no parece razonable que ellos hayan resuelto integrar la
garanta correspondiente a Reyes Terrabusi, que como accionista mayoritario no estaba
dispuesto a pagar, sin estar en conocimiento del precio y las consiguientes ventajas que la
operacin les reportara, por lo que la conclusin de la cmara en cuanto a que la consulta a
los accionistas y la comunicacin del precio final de $ 6,50 por accin, necesariamente tuvo
lugar antes de la reunin del 25 de marzo de 1994 -y no como sealan los recurrentes a
principios de abril de 1994-, parece razonable y se ajustan rigurosamente a las conclusiones
del sumario.
47) Que, por lo dems, ello es congruente con la circunstancia de que en esa semana los
sumariados por primera vez compraron acciones de Terrabusi a precios superiores a $ 5,80 y
que Terrabusi demorara la comunicacin del acta del 25/3/94 a la Comisin Nacional de
Valores y a la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, segn el compromiso asumido en esa
reunin, lo que permiti a alguno de los sumariados continuar operando en rueda burstil con
la ventaja de poseer informacin no pblica. As surge de autos que en este perodo A.
Spaghi, Comoletti de Terrabusi y Repetto compraron 226.216, 33.424 y 20.000 acciones, por
$ 1.371.647, $ 195.992 y $ 113.993 a precios promedio de $ 6,0634, $ 5,8638 y $ 5,6996 por
accin, respectivamente (fs. 1196, 1192 y 1191).
48) Que tampoco reviste la importancia que pretenden los recurrentes las informaciones
periodsticas aparecidas durante el perodo de negociacin, circunstancia que, a su juicio,
descartara lo afirmado por el sumariante respecto a que los restantes inversores hubieran
estado en una situacin de inferioridad con relacin a ellos. Sin perjuicio de que los
inversores no podan tener similar certeza a la de quienes estaban participando de la
negociacin y de que algunas de estas publicaciones fueron desmentidas a travs de los
mismos medios, la circunstancia de que personas totalmente extraas a la entidad hubieran
captado datos confidenciales de modo alguno tiene aptitud para relevar de la infraccin a los
sumariados, pues para que sta se configure se requiere una vinculacin, en razn del cargo,
funcin o actividad del sujeto con la emisora. Tal deber de no valerse de informacin
privilegiada pesaba sobre los sumariados, quienes se sometieron voluntariamente al rgimen
legal al solicitar autorizacin de oferta pblica, razn por la cual en su carcter de "insiders"
deban omitir toda intervencin en el mercado relacionada con la informacin relevante.
49) Que, adems, acreditado como ha sido el conocimiento de los precios de $ 5,80 y $
6,50 por parte de los sancionados, sobre la base de indicios serios y concordantes, ninguna
relevancia reviste el agravio referente a que los llamados "accionistas adicionales" no se
hallaban afectados por la prohibicin establecida en la carta de intencin, dirigida slo a los
vendedores, por lo que nada obstaba a que operaran en el mercado, ni tampoco las
conclusiones del informe de fs. 37/38 pues conociendo la "informacin reservada" por la
posicin que tenan en la empresa, y ante la posibilidad cierta de vender sus tenencias, se
encontraban legalmente obligados a abstenerse de operar en el mercado.
50) Que, cobra aqu relevancia el derecho jurisprudencial de los Estados Unidos
considerado por la cmara que se conoce como abstain or disclosure rule en tanto impone a
aquellos "insiders" que posean informacin relevante, revelar la informacin a su
cocontratante y, en el caso de serle legalmente imposible hacerlo, abstenerse de negociar en
relacin a los valores relacionados con dicha informacin hasta que la misma se convierta en
pblica (casos "Cody, Roberts & Co., de 1961 "SEC v. Texas Gulf Sulphur Co" de 1968;
"Shapiro vs. Merrill Leynch" de 1974, fallados por la Corte de Apelaciones del Segundo
Circuito).
51) Que, con relacin al ingeniero Montagna el tribunal consider que era responsable por
haber estado en conocimiento de tal informacin, por haber intervenido directamente en la
operacin y por haber actuado en el mercado a nombre de un tercero, mientras aqulla no se
haba hecho pblica. El recurrente sustenta su defensa en calificar su actuacin como un
simple mensajero. Sin embargo, el recurrente no logra desvirtuar el fundamento expuesto por
la cmara y que, en definitiva, resulta de las propias conclusiones de la Comisin Nacional de
Valores en cuanto a que para encuadrar su actuacin en la figura de un comisionista resultaba
sustancial la declaracin del agente de bolsa Raimundez (fs. 416) que se refiri al modo de
operar del ingeniero Montagna en los siguientes trminos: "Diariamente el dicente, se
comunicaba en la apertura de las operaciones burstiles informndole la tendencia del
mercado y en especial el estado de la plaza de Terrabusi. Que la instruccin para operar (tanto
para comprar o vender) era a un precio y cantidad determinados por el ingeniero Montagna,
que nunca tuvo discrecionalidad para operar libremente precio y cantidad. Se le informaba
durante la rueda si se haba cumplido con la instruccin dada, y que no se dejaba influenciar
por los comentarios que el dicente le haca acerca del estado de la plaza de Terrabusi. Que las
rdenes eran diarias y caducaban al cierre de las operaciones del da. Una vez que se haban
efectuado las operaciones stas eran adjudicadas por el ingeniero Montagna a uno de los
comitentes del grupo. Que en el perodo enero/abril de 1994 la cuenta de la comitente que
ms intervino fue la de Beatriz A. de Spaghi". Cabe agregar que en ese perodo negoci en el
mercado por cuenta de la seora de Spaghi en volmenes considerables.
52) Que, en tales condiciones, resultan inconmovibles las conclusiones de la cmara en
cuanto a que la conducta del ingeniero Montagna viol el deber de reserva al que se hallaba
obligado por la carta de intencin suscripta con los compradores y adems, la obligacin de
no transmitir informacin privilegiada y no pblica. A lo que se agrega, negociar en el
mercado por cuenta de un tercero, la seora Beatriz Auge de Spaghi, mediando
incompatibilidad para operar en este perodo, infringiendo de este modo el art. 21 de la
resolucin 227/93.
53) Que las crticas esgrimidas respecto de las consideraciones efectuadas por la cmara
acerca de la conducta de la seora Auge de Spa-ghi, A. Spaghi, y Prea tampoco tienen el
menor peso. En efecto, los recurrentes no han dado explicaciones que justifiquen una
decisin distinta a la de la cmara, se limitan a reiterar agravios que ya han sido expuestos en
el escrito de apelacin, pero sin adentrarse en la refutacin del sustrato fctico que determin
la formulacin de sus cargos. En este aspecto el fallo analiza cuidadosamente la prueba
producida y efecta un examen exhaustivo del conjunto de elementos de la causa indicativos
de la posicin que ocupaba cada uno en la empresa, las importantes negociaciones burstiles
con ventajas para s y para otros, que en modo alguno los apelantes han logrado desvirtuar.
54) Que, tambin corresponde rechazar la queja formulada en torno al monto en que se
estim el beneficio obtenido, pues para establecer la sancin no se tuvo en cuenta nicamente
el beneficio efectivamente obtenido, sino el grado de participacin que tuvieron cada uno de
los sumariados, responsabilidad en la infraccin, as como las circunstancias agravantes o
atenuantes en cada uno de los casos. Por lo dems, la responsabilidad disciplinaria no
requiere la existencia de un dao concreto derivado de ese comportamiento irregular, pues el
inters pblico se ve afectado aun con el perjuicio potencial que aquel pudiere ocasionar, es
decir, con independencia de que stos obtengan rditos econmicos o no.
55) Que, la graduacin de las sanciones pertenece, en principio, al mbito de las facultades
de la Comisin Nacional de Valores y slo son revisables por la justicia en los supuestos de
ilegitimidad o arbitrariedad manifiesta. En la especie no se advierte que, mediante las
sanciones que fueran impuestas se encuentren configurados los supuestos que habilitaran a
esta Corte a modificar su cuanta, mxime si fueron fijadas dentro de los lmites que establece
el art. 10 de la ley 17.811 (reformado por la ley 24.241).
56) Que, por otra parte, en orden al alegado carcter confiscatorio de la sancin, los
recurrentes no demuestran que la extensin de las multas no guarden proporcin con los
intereses en juego ni tampoco que afecte desmesuradamente su capacidad econmica ya que
no se ha aportado prueba alguna que acredite las manifestaciones en tal sentido.
57) Que, finalmente, por el modo en que se resuelve resulta inoficioso el tratamiento de la
inconstitucionalidad del art. 14 de la ley 17.811, en cuanto concede el recurso al slo efecto
devolutivo.
Por ello, odo el seor Procurador General, se declaran formalmente procedentes los
recursos ordinario y extraordinarios interpuestos y se confirma la sentencia. Con costas.
Notifquese, agrguese la queja al principal, devulvase el depsito y remtase.- Julio S.
Nazareno - Antonio Boggiano.
BOLILLA N18. FISCALIZACIN INTERNA:
Tribunal: Cmara Nacional de Apelaciones en lo Comercial, sala B(CNCom)(SalaB)
Fecha: 06/11/1996
Partes: Jinkus, Gabriel A. c. Video Producciones Internacionales S. A. y otros.
Publicado en: LA LEY 1997-D , 483, con nota de Eduardo L. Gregorini Clusellas ;
IMP1997-B, 2588 - DJ1997-2, 841
Cita Online: AR/JUR/3528/1996
Sumarios:
1. -- La responsabilidad del directorio de una sociedad annima nace de la sola circunstancia
de integrar el rgano de gobierno. Por tanto, es funcin de cualquier integrante del rgano de
administracin --aun cuando no se la indique expresamente-- controlar la calidad de la
gestin empresaria, funcin cuyo incumplimiento da lugar a una suerte de culpa in vigilando.
2. -- La circunstancia de que el presidente del directorio de la sociedad annima haya
absorbido la conduccin de la empresa con exclusin de los dems miembros del directorio
no excusa la responsabilidad de stos, que no quedan exentos de la culpa in vigilando. Por
tanto, resulta aplicable el art. 274 de la ley 19.550 (Adla, XLIV-B, 1310).
3. -- El agotamiento de los recursos societarios internos, intentando una convocatoria judicial
a asamblea o la invocacin de peligro en la demora, no son requisitos previos para la accin
de remocin de directores y sndicos, sino solamente para la intervencin judicial, medida
cautelar vinculada pero diversa a la accin de fondo intentada (Del fallo de primera instancia
confirmado por la Cmara).
acogi la demanda en cuanto impetr la remocin del cargo de director que aqul detentaba
en la sociedad "Video Producciones Internacionales".
El quejoso fue declarado rebelde a fs. 95 (firme por resolucin de esta sala de fs. 169); no
obstante ejerci los descargos que estim pertinentes, tratando de suplir su negligencia
durante la tramitacin del pleito en la anterior instancia (obsrvese que no aleg --cfr. fs.
297--) e introduciendo extemporneamente defensas en la expresin de agravios a estudio.
Solicita la revocacin de la sentencia argumentando que no tuvo mal desempeo como
director porque --entre otras arguciones que no entrar a analizar por lo manifestado ut
supra-- no tena asignada como tarea especfica, la convocatoria a asambleas o la confeccin
de los balances; considera inaplicable el art. 274 de la ley de sociedades.
II. Recuerdo que la responsabilidad del directorio de una sociedad annima nace de la sola
circunstancia de integrar el rgano de gobierno; de all que es funcin --aun cuando no se la
indique expresamente-- de cualquier integrante del rgano de administracin la de controlar
la calidad de la gestin empresaria, dando lugar su incumplimiento a una suerte de culpa "in
vigilando".
No obsta a lo expuesto, que el presidente del ente haya absorbido la conduccin de la
empresa con exclusin de los dems como se alega en el escrito recursivo. Ello no excusa la
responsabilidad del recurrente, cuya conducta omisiva puede ocurrir por ignorancia,
imprevisin, negligencia, impericia, imprudencia etc.; y cualesquiera de ellas revela su falta
de aptitud para el cargo, pero no lo excusa de su responsabilidad. Los administradores de la
sociedad que omiten ejercer sus funciones en la gestin social no estn exentos de la culpa
"in vigilando". Estimo aplicable al caso lo dispuesto en el art. 274 de la ley de sociedades.
Las quejas del defendido deben desecharse.
III. Por lo expuesto, propongo al acuerdo la confirmacin de la sentencia en cuanto fuera
materia de recurso. Costas al perdidoso atento el criterio objetivo de la derrota (art. 68, Cd.
Procesal). He concluido.
Por anlogas razones los doctores Daz Cordero y Butty adhirieron al voto anterior.
Por los fundamentos del acuerdo que precede, se resuelve: confirmar la sentencia de fs.
299/307 en lo que fuera materia de agravio. Costas de alzada al vencido (art. 68, Cd.
Procesal). La regulacin de honorarios de los profesionales intervinientes se difiere para su
oportunidad legal. Encomindase al juez las diligencias tendientes a la tributacin de la tasa
de justicia que correspondiere. -- Ana I. Piaggi. -- Mara L. Gmez Alonso de Daz Cordero.
-- Enrique M. Butty.
conversin a pesos impuesta por la ley 25.561 y el Decreto N 214/02 conforme dispone el
Decreto N 410/02 art. 1, inc. e). Para ello, valor las manifestaciones efectuadas por la
presidente de la sociedad (fs. 78), en torno a que el prstamo es pagadero en el extranjero y
que fue otorgado en el marco de la ley 24.118 que aprob el Acuerdo para la Promocin y
Proteccin Recproca de Inversiones en la Repblica Argentina y el Reino de Espaa, que
impone respetar las condiciones de contratacin acordadas por las partes.
III. Contra la sentencia antes referida, la Inspeccin General de Justicia dedujo recurso
extraordinario, que fue concedido (fs. 229/245 y 313). En sntesis, alega que existe cuestin
federal por estar en tela de juicio la interpretacin del alcance del Decreto N 214/02 y del
artculo 7 de la ley 22.315 y ser la decisin contraria a sus derechos. Por otro lado, sostiene
que la sentencia es arbitraria, ya que prescinde del derecho vigente y aplicable art. 7, ley
22.315, 6 y 300, ley 19.550 en cuanto a la competencia de la I.G.J. y carece de
fundamentacin, al sustentarse en afirmaciones dogmticas.
En particular, argumenta que de conformidad con lo dispuesto por las leyes 22.315 art.
7 y 19.550 arts. 6 y 300 la I.G.J. tiene facultad para verificar el cumplimiento de los
requisitos legales y fiscales respecto de los actos a ser inscriptos, y en especial, en lo referente
a las variaciones de capital. En tal sentido, aduce que la no aplicacin de la normativa de
emergencia ley 25.561 y normas dictadas en su consecuencia, contrariamente a lo
sostenido por la Cmara, afecta derechos de terceros, en tanto significa triplicar el monto del
crdito a capitalizar, lo que implica una merma en la participacin accionaria del resto de los
socios y de la eventual garanta de sus acreedores.
Agrega que la alzada sin fundamento, por un lado, niega la aplicacin al caso del artculo
53 de la ley 19.550, y por otro, tiene por acreditado que el prstamo en cuestin es pagadero
en el exterior y que fue otorgado en el marco de la ley 24.118, basndose en meras
manifestaciones de directores de la sociedad, sin que estas circunstancias hayan sido
debidamente probadas.
IV. Si bien en el sub lite se halla en juego la interpretacin y aplicacin de normas de
carcter federal, corresponde tratar, en primer trmino, los agravios que ataen en estricto a la
causal de arbitrariedad, dado que de existir no habra, en rigor, sentencia propiamente dicha
(Fallos 323:35; 325:279; 326:2235; entre muchos otros). En este sentido, reiterada
jurisprudencia de V.E. ha establecido que es condicin para la validez de los
pronunciamientos judiciales que ellos sean fundados y constituyan derivacin razonada del
derecho vigente con aplicacin de las circunstancias comprobadas de la causa, y
consideracin de las alegaciones decisivas formuladas por las partes (Fallos 323:2468,
324:556, 325:2817, entre otros).
Estimo entonces, asiste razn al recurrente en cuanto sostiene que el a quo omiti el
estudio de las normas que, habiendo sido citadas en la Resolucin N 1636/03, otorgan
facultades a la Inspeccin General de Justicia, teniendo en especial consideracin que los
artculos 300 de la ley 19.550 y 7 de la ley 22.315 prescriben que dicho organismo de
control debe fiscalizar las variaciones de capital de las sociedades annimas, como es
Empresa Naviera Petrolera Atlntica S.A. En otro orden, y si bien la Cmara afirma que el
modo de cumplimiento de la obligacin constituye materia patrimonial, disponible para las
partes, dicha circunstancia no resulta, a mi modo de ver, suficiente para sustentar la falta de
competencia del organismo recurrente en relacin con la capitalizacin del pasivo, mxime
atendiendo a lo dispuesto por el artculo 248 de la ley 19.550 y a las particularidades del caso,
donde el acreedor resulta ser asimismo, accionista controlante de su deudor (v. fs. 1 vta. y 3).
Sin perjuicio de lo anterior, en mi opinin, tampoco fue debidamente fundada la decisin
de enmarcar prima facie la deuda que se pretende capitalizar dentro de las excepciones
previstas en el decreto 410/02 art. 1, inc. e), sin al menos valorar que en reiteradas
Dra. Uzal)
Texto Completo: 2 Instancia. Buenos Aires, mayo 27 de 2010.
Es arreglada a derecho la sentencia apelada?
A la cuestin propuesta, la Seora Juez de Cmara, Doctora Isabel Mguez, dijo:
I.- Antecedentes del caso
1) En la sentencia de fs. 1450/1467, el Sr. Juez de grado: i) rechaz la demanda por pesos
trescientos cuarenta y cinco mil ($345.000), deducida por Teximco S.A. contra Eduardo
Caramian S.A.C.I.C.I.F. y A., en concepto de los daos y perjuicios originados en el presunto
incumplimiento contractual atribuido a esta ltima, y ii) finalmente, impuso las costas por su
orden (art. 68, prr. 2 CPCCN).
2) Si bien los hechos del sub examine han sido debidamente sintetizados en el fallo
indicado, entiendo conducente recordar que la accionante se present, en fs. 501/507,
manifestando que tanto su parte como la demandada haban resultado adjudicatarias -en fecha
10/01/2002- de la licitacin pblica promovida por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires
(GCBA) para la ejecucin de la obra denominada "Avenida Corrientes Mejoramiento del
espacio pblico 2 etapa", licitacin -sta- a la que se presentaron, en forma conjunta, como
"Teximco S.A. Eduardo Caramian S.A.C.I.C.I.F. y A.".
Agreg que una vez obtenida la adjudicacin de la obra, su parte se puso en contacto con
la accionada, sealndole la necesidad de cumplimentar los requisitos administrativos
exigidos por el pliego licitado, y en particular, el atinente a la efectiva constitucin de la
UTE, contrato a cuya suscripcin se haban comprometido ambos litigantes en su momento,
para llevar adelante el emprendimiento.
Enunci que, sin embargo, la respuesta de la contraria fue, en un comienzo, el silencio y,
ulteriormente, la mencin de manifestaciones evasivas y sin sentido.
Sigui diciendo que, no obstante tales desavenencias, frente a la inusual crisis econmicafinanciera que aquejaba por ese entonces a la sociedad argentina, ambos litigantes fueron
citados por el GCBA a una reunin, fijada para el da 07/02/2002, encuentro en el que se
concluy en que tanto su parte como la contraria deban remitir al gobierno de la Ciudad
aquellas modificaciones contractuales que -a su entender- posibilitaran la concrecin de la
obra licitada, lo que as se hizo.
Aadi que en un primer momento la propuesta formulada por su parte fue rechazada por
el GCBA, pero que "luego de muchos esfuerzos se logr re-contratar y estar en condiciones
econmico-financieras de realizar la obra" (vase fs. 504vta.). Sostuvo que, sin embargo, para
obtener la autorizacin final del gobierno, era necesaria la conformacin de la UTE, extremo
-este ltimo- que nunca logr concretarse a causa de la negativa de la accionada en suscribir
el respectivo contrato asociativo.
Termin sealando que, como consecuencia de la falta de colaboracin y del inadecuado
manejo de la situacin por Eduardo Caramian S.A.C.I.C.I.F. y A., la licitacin fue dejada sin
efecto por el GCBA, fracasando la obra y perdiendo su parte los ingresos que le hubiese
reportado la ejecucin del emprendimiento, adems de ver afectado su prestigio comercial en
gestiones que finalmente resultaron en un absurdo.
Sobre esa base requiri el resarcimiento del lucro cesante (estimado en $245.000) y del
dao moral (cuantificado en $50.000) padecidos, con ms $50.000 en concepto de intereses.
3) Eduardo Caramian S.A.C.I.C.I.F. y A., contest demanda en fs. 1029/1031, solicitando
su rechazo y negando los hechos expuestos por su contrincante.
En lo que a esta altura del proceso interesa destacar, la demandada refiri que ambas
sociedades haban decidido -a mediados del ao 2001- constituir un contrato de UTE para la
obra sealada, pero que al producirse el caos econmico-financiero de fines de 2001 se alter
la ecuacin econmica del convenio, resultando a prdida la construccin de la obra licitada.
Asever que pese a ello, transcurrido cierto tiempo, la actora peticion la autorizacin
para ejecutar la obra por s -esto es, dejando de lado a la UTE involucrada-, accediendo su
parte a dicho requerimiento.
Por ltimo, refiri que resultaba contradictoria la conducta de Teximco S.A., al ser claro
que la obra no tuvo siquiera principio de ejecucin por una razn ajena a los litigantes,
representada por el estado de fuerza mayor derivado de la cada del rgimen de
convertibilidad en el que se haba gestado la licitacin que finalmente result frustrada.
4) En el cuadro fctico descripto resta sealar que, al tomar su decisin, el anterior
sentenciante valor:
i) Que lo demandado por la actora fueron los daos y perjuicios originados en el presunto
incumplimiento de la demandada, respecto del compromiso de constitucin de UTE,
plasmado en el instrumento de fs. 536/538, y que fuera nominado por el juez como el
precontrato o antecontrato en virtud del cual las partes se haban obligado a celebrar el
contrato futuro de UTE (fs. 1454).
ii) Que en el sub lite se verific "una conexin entre el precontrato y el contrato de UTE
que nunca se lleg a formalizar" y que, en ese marco, "la motivacin para la concertacin de
los convenios" haba sido "la participacin en la licitacin" adjudicada a los litigantes (fs.
1458).
iii) Que las normas dictadas a raz de la emergencia econmica y financiera padecida a
partir del ao 2001, generaron consecuencias adversas en las relaciones contractuales, que
superaron claramente la previsin de las partes.
iv) Que sin embargo, los presupuestos que llevaron a la inequitatividad de las prestaciones
del contrato, no fueron adecuadamente probados por la accionada, quien no logr acreditar
que se hubiese producido una alteracin excesiva en el cumplimiento de las obligaciones
impuestas a su cargo.
v) Que de ello caba colegir que lo que existi ms bien fue un desinters de Eduardo
Caramian S.A.C.I.C.I.F. y A. en continuar el camino de la licitacin obtenida -originado en la
concepcin de que los mrgenes de ganancia no habran de ser los esperados inicialmente-,
criterio que, sin embargo, no bastaba -segn opinin del Sr. Magistrado de grado- para
admitir la rescisin del acuerdo, quedando, en ese orden de ideas, demostrada la
antijuridicidad de la conducta atribuida a la demandada (fs. 1462/1463).
vi) Que al tratarse el analizado de un caso de responsabilidad precontractual deba
reconocerse solamente el resarcimiento del dao al inters negativo.
vii) Que, sin embargo, el dao aludido en el tem anterior no fue probado en la especie,
correspondiendo por ende- el rechazo de la demanda.
II.- Los recursos
Contra el pronunciamiento de la anterior instancia se alzaron tanto la actora como la
demandada, quienes introdujeron sus recursos en fs. 1470 y en fs. 1472, respectivamente.
En su expresin de agravios, volcada en fs. 1496/1506, Teximco S.A. refiri que el a quo
incurri en una abierta contradiccin, pues pese a haber reconocido que hubo un
incumplimiento contractual imputable a la demandada -quien no habra respetado las pautas
establecidas en el antecontrato firmado el 10/05/2001- termin por aplicar las pautas
resarcitorias propias de los casos de responsabilidad in contrahendo, derivada de las
usualmente denominadas "tratativas precontractuales", las que -obviamente- haban sido
superadas en la especie. Sobre esa base requiri el reconocimiento del lucro cesante del que
su parte se vio privada, en atencin a la conducta antijurdica claramente evidenciada por
otorgarlo en ese momento, sea ya porque se prefiere eludir una publicidad inconveniente, o
para evitar los gastos de dos (2) escrituras pblicas (cfr. Moisset de Espans, Luis, "Notas
sobre el precontrato (antecedentes de derecho comparado)", LL, 1990-D, 775).
No obstante, es claro que en el antecontrato los celebrantes superan la mera etapa de
"tratativas precontractuales", recurriendo a su suscripcin con el objeto de obtener cierta
seguridad de que, arribado el momento, habr de celebrarse el contrato definitivo.
Bajo este encuadre, cabe concluir en que no es dable concebir el llamado precontrato,
sino contemplndolo en relacin con el contrato definitivo que las partes pretenden celebrar
(cfr. de Castro, Federico, "La promesa de contrato. Algunas notas para su estudio", Anuario
de Derecho Civil, Madrid, 1950-IV, ps. 1135 y ss.).
2.2) A la luz de lo definido, actase que si bien al trabarse la litis no se hallaba en tela de
juicio que el acuerdo referido supra haba sido firmado el 10/05/2001, s se encontraba
controvertido, en cambio, lo relativo a la naturaleza de esa convencin.
Y qu relevancia tiene -entonces- determinar en la especie el hecho de que lo celebrado
es un "antecontrato" o, en su defecto, un "contrato definitivo"? Como veremos, al menos en
la esfera que nos ocupa, mucha, porque no es lo mismo asumir el compromiso de conformar
en el futuro una UTE (promesa sinalagmtica de contraer), que celebrar el contrato
definitivo de constitucin de esa unin. Indudablemente -pese a tratarse ambos de
contratos-, los derechos y obligaciones exigibles a cada firmante, en uno u otro caso, son
distintos, al poseer una mayor amplitud e intensidad en el denominado contrato definitivo.
Sobre esa base, advirtase que el contrato de UTE debe contener ciertas clusulas -algunas
obligatorias y otras, facultativas- predispuestas en el art. 378 de la ley societaria que, sin
embargo, no se presentan en la figura del antecontrato, el cual -por su naturaleza- dista
mucho de alcanzar la complejidad regulatoria propia del contrato definitivo de UTE.
Aclarado lo anterior, interesa subrayar que el contrato de UTE, adems de ser suscripto
por los celebrantes, debe ser inscripto en el registro pertinente, mas slo a los fines de su
oponibilidad frente a terceros. En tal sentido se ha dicho que, no inscripto el contrato,
prevalece la sociedad accidental subyacente constituida por los socios exteriorizados (art.
387, inc. 4, LSC), quedando obligados sus miembros ilimitada y solidariamente hacia los
terceros (cfr. Otaegui, Julio, "Informalidad y exorbitancia en los contratos de colaboracin
empresaria", ED, 152-919).
Ello no quita destacar que en la hiptesis de que el contrato de UTE no fuese inscripto, lo
acordado -pese a ser inoponible a los terceros- es vlido en la relacin interna pautada entre
los celebrantes. Tal conclusin encuentra su justificativo en la circunstancia de que la
inscripcin es declarativa, por lo que un contrato de UTE no inscripto, si bien no es oponible
a terceros, resulta exigible entre las partes que lo suscribieron. De este modo, la publicidad
del contrato no hace sino dar cuenta de la existencia de una realidad jurdica extrapublicitaria
subyacente.
En esa inteligencia, a mi entender -malgrado lo afirmado por el a quo y replanteando lo
sugerido tangencialmente en su momento por esta Sala-, el instrumento de fs. 536/537 revela
la existencia, no de un antecontrato o promesa de constituir una UTE, sino del contrato
definitivo mediante el cual ambas partes acordaron la conformacin de dicha unin para
llevar adelante la obra pblica licitada.
A tal fin, represe en que, literalmente, la primera lnea de la pieza mencionada, intitula el
documento como "convenio de constitucin de unin transitoria de empresas" (fs. 536) y no
como "convenio de promesa de constituir UTE", "antecontrato de constitucin de UTE", u
otras expresiones de similar tenor. As las cosas, es ntido que en esa construccin gramatical
se alude a la conformacin de una UTE y no a una promesa sinalagmtica de constituir -a
futuro- dicha unin.
Recurdese que la primera regla de interpretacin de lo convenido por las partes, siempre
y cuando no exista ambigedad en las palabras, debe buscarse en el sentido literal de los
trminos presentes en la documentacin de la operatoria (art. 218, inc. 1, Cd. Comercio).
Es que si la redaccin del instrumento (en este caso el documento de fs. 536/537) es clara y
no ofrece dudas, debe interpretarse lo all querido en el sentido que surge de esa redaccin
precisa, sin que sea admisible prueba alguna tendiente a atribuirle otro alcance que el
resultante de su sentido literal (cfr. esta CNCom., esta Sala A, 29/02/2008, in re: "Zabuski,
Bernardo y otro c. Vismore Company S.A. y otro"; Zavala Rodrguez, Carlos Juan, "Cdigo
de Comercio comentado", t. I, Ed. Depalma, Buenos Aires, 1971, p. 252).
En esa lnea de pensamiento, cabe -pues- descender al anlisis del enunciado del texto del
documento en cuestin, lo que -conforme se ver seguidamente- permite reafirmar lo
manifestado con prelacin:
a) El pargrafo inicial devela la identidad de las partes contratantes (los hoy litigantes), as
como de sus respectivos representantes legales -Ing. Eduardo Caramian (por la demandada) e
Ing. Marcelo Augusto Roca (por la actora)-, quienes formularon, el 10/05/2001 el acuerdo de
UTE bajo estudio.
Vale sealar que a travs de esa declaracin las partes cumplimentaron el recaudo legal
previsto en el inc. 4 del art. 378 LSC, relativo a la individualizacin de los partcipes del
emprendimiento pautado contractualmente.
b) De su lado, en la clusula primera se dej sentado lo relativo al objeto del contrato
(exigido, a su vez, por el inciso 1 del art. 378 LCQ), cual era el de "constituir una UTE" que
tuviese por finalidad la ejecucin de la obra licitada "Avenida Corrientes Mejoramiento del
Espacio Pblico 2 etapa entre Av. Callao y Cerrito de la Ciudad de Buenos Aires".
c) En la clusula segunda se individualiz el domicilio especial de la UTE (recaudo
previsto en el inc. 5 del art. 378 LSC) en la Av. Belgrano n 355, piso 14, de esta ciudad
(cual es, por otro lado, el domicilio de la actora).
d) En la clusula tercera se hizo referencia al grado de participacin de las empresas
intervinientes, que en el caso concreto fue pautado en un 50% para cada una. Esta mencin,
que cumple con lo normado por el inc. 8 del art. 378 LSC, no hace sino establecer un
porcentaje fijo de la participacin de la actora y de la demandada, conforme al estado de
situacin de los ingresos y gastos de la unin.
e) En la clusula cuarta se estipul que "ambas empresas integrantes de la Unin
Transitoria de Empresas" asuman "la responsabilidad solidaria de todas las obligaciones
contractuales emergentes del contrato con el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires en todos
sus aspectos en caso de resultar adjudicatarios, como as tambin el compromiso irrevocable
de constituir en forma definitiva e inscribir en el organismo registral competente la unin
Transitoria de Empresas en caso de resultar adjudicataria, previo a la firma de la contrata"
(sic).
Efectuando una primera lectura de esta estipulacin, pareciera vislumbrarse una aparente
contradiccin con lo ya dicho, pues si bien se asever -por un lado- que mediante este
acuerdo las partes formalizaron la conformacin de la UTE, la clusula bajo estudio enuncia
-por otro lado- que lo que ambas sociedades asumieron fue el compromiso de "constituir en
forma definitiva e inscribir" el contrato en el registro pertinente.
Desde esa ptica trtase -entonces- el examinado de un contrato definitivo, o no?
Adelanto que la respuesta a dicho interrogante es afirmativa, pues la mencin de
constitucin "definitiva" que se introduce en este artculo debe ser leda -necesariamente- a la
luz de dos (2) ideas-fuente all presentes: i) en primer lugar, la de "inscripcin" del contrato
en el registro pertinente y, ii) en segundo lugar, la del cumplimiento de una condicin para
que los efectos del contrato deviniesen operativos, consistente en la obtencin de la
escritura n 349, para representar a la UTE ante el GCBA, sin limitacin alguna.
La importancia de esta designacin radica en que Roca pas a revestir el carcter de
mandatario de la UTE (arts. 223 a 231 Cd. Comercio), siendo dable afirmar que el mandato
que le fue conferido responda esencialmente al cumplimiento del objeto de la unin (esta
CNCom., esta Sala A, 14/11/1997, in re: "Cotejar S.R.L. c. Logis S.A.", JA, 2001-III,
sntesis), debiendo -en ese marco- haber concretado todos aquellos actos conducentes a la
realizacin del contrato. Sobre este aspecto cuya relevancia no puede ser subestimadavolver infra.
g) En la clusula sptima se estipul en consonancia con lo indicado en la clusula sextaque "a los efectos de la representacin de la UTE" ambos celebrantes escogan "como
empresa lder a Teximco S.A.", dndose as cumplimiento a lo requerido por el inc. 7 del art.
378 LSC.
h) De su lado, en la clusula octava se especific lo concerniente a la denominacin de la
UTE, bajo la forma "Teximco S.A. Eduardo Caramian S.A.C.I.C.I.F. y A. UTE", o
abreviadamente "Teximco Caramian UTE". De este modo, tambin se cumpli en la
redaccin del contrato con el recaudo exigido por el inc. 3 del art. 378 LSC.
i) Por ltimo, en la clusula novena se acord que la capacidad de contratacin (recaudo
cuya obtencin resulta indispensable para habilitar a los interesados a participar de una
licitacin) en el Registro Nacional de Constructores de Obras Pblicas, sera aportada por la
suma de ambas empresas, conforme a sus saldos disponibles en el mencionado registro.
Esta pauta resulta no poco relevante, toda vez que constituye una suerte de garanta
relativa a la aptitud de los interesados para la realizacin de la obra comprometida.
2.3) Llegado a este punto, estamos en condiciones se sealar que los primeros ocho
incisos del art. 378 LSC se hallan cumplimentados en la especie, tornndose valedera -al
menos entre los contratantes- la constitucin de la UTE que nos ocupa.
Resta sealar, a su vez, que si bien nada se enuncia en el instrumento de fs. 536/537
respecto de los incisos 9 (que refiere a la posibilidad de aludir a los supuestos de separacin
y exclusin de los miembros y las causales de disolucin del contrato), 10 (que alude a la
viabilidad de determinar las condiciones de admisin de nuevos miembros), 11 (que postula
la factibilidad de individualizar las sanciones por incumplimientos de las obligaciones) y 12
(que establece la necesidad de referir a las normas que sern empleadas en la confeccin de
los estados de situacin), lo cierto es que estos cuatro -4- puntos no constituyen pautas
esenciales para la tipificacin de un contrato de UTE (lo que no sucede con los ocho -8anteriores), pudiendo incluso faltar por no ser indispensables en algn caso (v.gr., lo
concerniente a las sanciones), o por hallarse subsidiariamente reguladas en la LSC o, en su
defecto, en las normas de los cdigos de fondo (Civil y Comercial), aplicables a la materia.
A mayor abundamiento, refuerza la idea de que lo que quisieron celebrar las partes fue un
contrato definitivo de UTE, la circunstancia de que a mediados de abril de 2001 (esto es, 25
das antes de firmarse el documento de fs. 536/537) cada una de las sociedades celebr una
asamblea de accionistas en la que se autoriz a su respectivo representante a suscribir con la
contraria "el contrato de UTE" (y no un antecontrato), destinado a la construccin de la obra
pblica licitada, aclarando que sus efectos devendran operativos en caso de resultar
adjudicada dicha obra a la unin (vase copia de actas en fs. 530/531 y 534).
En sentido coincidente, el pliego de "bases y condiciones particulares" de la obra licitada
establece que "en el caso que el oferente" fuese "un consorcio o asociacin temporaria de dos
o ms empresas comerciales y/o empresarios individuales, sus integrantes debern: a)
presentarse dando cumplimiento con los recaudos exigidos por la ley 19.550 y sus
modificatorias para la conformacin de una Unin Transitoria de Empresas (UTE) a efectos
de su presentacin a las licitaciones..." (clusula 2.3.4.2, fs. 611vta.).
No paso por alto que si bien a rengln seguido se mencion en dicha clusula la
posibilidad de que las interesadas establecieran un compromiso de formalizar la UTE (y no
de constituirla directamente, como dijimos supra), lo cierto es que en atencin a la
completitud del instrumento obrante a fs. 536/537 prevalece en el caso la interpretacin de
que lo suscripto fue, no un antecontrato, sino un contrato definitivo de constitucin de la
unin, cuya inscripcin se hallaba atada -en resumidas cuentas- a la definicin de que la UTE
resultase -o no- beneficiaria de la adjudicacin.
Dilucidado lo anterior, cabe -pues- pasar a examinar cul fue la respuesta brindada por
Teximco S.A. y por Eduardo Caramian S.A.C.I.C.I.F. y A. al cuadro de situacin suscitado a
partir del 10/01/2002, da en que el GCBA adjudic la obra a la UTE concertada entre los
litigantes, y hasta el 31/03/2005, da en que el comitente (el GCBA) "dej sin efecto" la
licitacin pblica adjudicada (vase copia de fs. 1425/1426).
3) La conducta de las partes y el "animus cooperandi" como elementos de conviccin
determinantes a la hora de decidir la suerte de la pretensin.
3.1) Habiendo redefinido entonces lo relativo a la naturaleza del acuerdo celebrado entre
Teximco S.A. y Eduardo Caramian S.A.C.I.C.I.F. y A. (aclarando que no se trat como
errneamente refiri el a quo, de un antecontrato, sino de un contrato definitivo), cabe
ahora pasar a examinar cules fueron los efectos que la crisis econmico-financiera iniciada a
fines de 2001-comienzos de 2002 irradi sobre el contrato que nos ocupa y, en particular,
cul fue la respuesta que cada una de las partes brind a ese hecho imprevisible que modific
las condiciones de equivalencia econmica pautadas originariamente en la oferta realizada
por los litigantes al GCBA.
A tales fines, considero relevante demarcar los principales hitos a tener presentes en la
solucin que cabe al caso:
i) Que, de acuerdo a lo que surge de la copia obrante a fs. 512, la oferta concretada el
10/05/2001 por la UTE conformada por los litigantes ascendi a la suma de dos millones
quinientos cuarenta y nueve mil novecientos treinta y cinco pesos c/54 cvs. ($2.549.935,54).
ii) Que el 07/01/2002 se public en el Boletn Oficial la ley 25.561, que declar la
emergencia pblica en materia social, econmica, administrativa, financiera y cambiaria en el
pas, concluyendo con la convertibilidad del peso a la paridad 1 a 1 con el dlar
estadounidense.
iii) Que el 10/01/2002 (tres das despus de publicada la ley 25.561) el GCBA adjudic la
obra "Avenida Corrientes Mejoramiento del espacio pblico 2 etapa", a la UTE
conformada -pero no inscripta- por Teximco S.A. y Eduardo Caramian S.A.C.I.C.I.F. y A.
iv) Que, en el cuadro de situacin descripto, la demandada -sea ya a travs del silencio,
sea ya a travs de negativas- dio a conocer durante el ao 2002 su desinters en asumir el
cumplimiento de las obligaciones a su cargo, aduciendo que la construccin de la obra
resultaba econmicamente inviable, vistos los mayores costos que la crisis aparej (vase
contestacin de demanda, fs. 1030). Frente a tal posicin, la actora intim a la contraria en
reiteradas oportunidades a suscribir una "escritura constitutiva de UTE" que contemplase la
totalidad de los requisitos exigidos por la administracin pblica en el pliego de condiciones,
no obteniendo -sin embargo- respuesta favorable a tales peticiones.
v) Que en forma paralela al conflicto ventilado extrajudicialmente entre los ahora
litigantes, Teximco S.A. abord -en su rol de representante / socio gestor de la UTE no
inscripta- una renegociacin del contrato con el GCBA, quien invit a los aqu litigantes a
aplicar una metodologa mentada para la denominada "redeterminacin" de los precios del
contrato adjudicado, dispuesta por la Resolucin 9, del 10/02/2003.
vi) Que el 01/04/2003 el GCBA intim a la UTE a perfeccionar su constitucin
(inscripcin mediante), para as poder luego proceder a la firma de la contrato de obra pblica
adjudicado, procurando incluso renegociar sus trminos econmicos con el GCBA -a travs
de la prctica de la "redeterminacin" de precios-, pero ya sin contar con la participacin de
Eduardo Caramian S.A.C.I.C.I.F. y A., luego de entender que ste haba optado por desligarse
de su compromiso, producindose -de hecho- la extincin del contrato de UTE suscripto el
10/05/2001.
En ese cuadro de situacin, si bien en principio pareciera no ser desacertado el
razonamiento esbozado por el anterior sentenciante, en punto a que la sociedad demandada
no haba probado que se hubiese producido una alteracin excesiva en el cumplimiento de las
obligaciones a su cargo -actuando, en consecuencia, en forma antijurdica al desentenderse de
sus deberes contractuales-, lo cierto es que obran en la causa dos (2) elementos de valoracin
que -desde mi perspectiva- neutralizan los efectos negativos del proceder de Eduardo
Caramian S.A.C.I.C.I.F. y A.: i) el accionar de la propia actora y, ii) la pauta contractual
establecida en la clusula 11.6 del "pliego de bases y condiciones generales".
Respecto del primer factor mencionado, no debe perderse de vista que la celebracin del
contrato de UTE implic -aunque resulte ser una afirmacin de perogrullo- la obligacin de
cumplir con ciertas obligaciones puestas no slo a cargo de la demandada, sino tambin de la
actora.
En esa lnea de ideas, recurdese que era Teximco S.A. quien tena a su cargo, a travs de
su representante, el ingeniero Marcelo Augusto Roca (que era el representante legal de la
UTE), la inscripcin de la unin en el registro pertinente, trmite que sin embargo, omiti
cumplimentar aduciendo que el contrato de UTE deba ser formalizado por escritura pblica,
tanto por su parte como por Eduardo Caramian S.A.C.I.C.I.F. y A.
Adempero, considero que en el contexto planteado dicha excusa resulta ser poco sincera.
En efecto: es clara la ley societaria al referir que si bien la UTE debe instrumentarse por
escrito, dicha instrumentacin puede ser efectuada a travs de un instrumento pblico o
-como aconteci en el caso- mediante instrumento privado (art. 378 LSC; vase copia de
documento de fs. 536/538; cfr. Roitman, Horacio, ob. cit., p. 888). Ello implica aseverar que
deviene inaudible el argumento de la actora en punto a que resultaba indispensable la
instrumentacin del contrato de UTE por instrumento pblico.
Probado entonces que la instrumentacin efectuada mediante instrumento privado
resultaba perfectamente vlida para la inscripcin registral del negocio: qu motiv al
representante de la actora a incumplir con esa obligacin a su cargo? Represe en que ya
desde el 10/01/2002 -fecha en la que se produjo la adjudicacin de la obra a la UTE
conformada por los contendientes- dicha obligacin pudo haber sido satisfecha y, sin
embargo, no lo fue.
En respuesta al interrogante formulado precedentemente, entiendo que las razones que
motivaron a retardar el acatamiento de la carga en cuestin por parte del representante de la
actora, fueron idnticas a las que tuvo la demandada: la crisis econmico-financiera haba
tornado perdidoso el cumplimiento del contrato de obra pblica en los trminos pautados
originariamente, en un contexto en el que -lgico es afirmarlo- reinaba la incertidumbre.
Prueba de lo aqu mencionado es que la propia accionante reconoci haber comenzado -por
s- la renegociacin del contrato adjudicado (advirtase que si los trminos econmicos del
contrato de obra le hubiesen resultado indiferentes, habra carecido de razn de ser tal
negociacin).
De su lado, es cierto que la demandada no particip prcticamente de la "redeterminacin
de precios" implcita en tales tratativas con el GCBA, al no estimar econmicamente viable el
negocio. Pero tambin es cierto que ms all de la insistencia "formal" de Teximco S.A. en
que la contraria desistiese de dicha posicin -marcada por un obvio desinters-, la propia
demandante propici, en determinado momento, que la UTE (y con ello la accionada) fuese
Pues bien, ponderando todos estos parmetros, entiendo que en este caso se dan esas
particulares circunstancias que habilitan un apartamiento de la mentada regla general. En
efecto, los vaivenes del trmite administrativo cumplido ante el Gobierno de la Ciudad
durante ms de cuatro (4) aos como consecuencia de la incidencia de la crisis econmicofinanciera iniciada a fines del ao 2001, el desinters demostrado por la accionada en ejecutar
el compromiso inicialmente asumido, la cavilacin de la accionante en inscribirlo a
comienzos del ao 2002, como as tambin los cambios de criterio en orden a la participacin
de la UTE o de la actora en el cumplimiento del contrato de obra adjudicado, autorizan a
concluir en que los gastos causdicos del proceso deben ser distribuidos en el orden causado
(art. 68, prr. 2, CPCCN).
Propicio, en consecuencia, que en funcin de las razones que se han venido exponiendo,
las costas del proceso sean soportadas en el orden causado, tanto en primera como en segunda
instancia (cfr. arg. arts. 68, prr. 2 CPCCN).
IV.- Veredicto
Por lo hasta aqu expresado, propongo a este Acuerdo:
a) Rechazar los recursos de apelacin deducidos tanto por la sociedad actora como por la
demandada.
b) En consecuencia, confirmar -por los fundamentos aqu vertidos- la sentencia de la
anterior instancia en todo lo que decide y ha sido materia de agravio.
c) Imponer las costas de Alzada en el orden causado (cfr. arg. art. 68, prr. 2 CPCCN).
As expido mi voto.
Por anlogas razones, el Seor Juez de Cmara, Dr. Alfredo Arturo Klliker Frers adhiere
al voto precedente.
La Dra. Mara Elsa Uzal dijo:
Adhiero a la solucin final a la que arriba mi distinguida Colega preopinante, Dra. Isabel
Mguez, en el voto que antecede, sin perjuicio de sealar mi reserva con respecto a la
caracterizacin que efecta, con relacin al Convenio de Constitucin de Unin Transitoria
de Empresas formalizado entre las partes, en cuanto lo considera como un "contrato
definitivo de UTE". Ello, dada su carencia de inscripcin y la consecuente falta de
operatividad como tal, a los fines de la adjudicacin de la obra pblica licitada que constituy
su objeto y que finalmente no se concret. Estimo que estas circunstancias convierten al
contrato celebrado entre las partes en un contrato de colaboracin, en todo caso, "de hecho"
que torna aplicables, analgicamente, las consecuencias previstas en el art. 12 LSC y resultan
determinantes para que en el caso no se haya conformado una tpica y "definitiva" UTE en
los trminos previstos en la LSC, ni an entre las partes. Observo, en esta lnea de ideas, que
la propia colega admite la equiparacin del caso, en los hechos, a una sociedad accidental o
en participacin.
Con esta precisin conceptual, me remito a las consideraciones y consecuencias que la
Vocal preopinante desprende de la contratacin efectivamente formalizada entre las partes,
compartiendo la solucin precedente que doy aqu por reproducida.
As voto.
Y Vistos:
Por los fundamentos del Acuerdo precedente, se resuelve:
a) Rechazar los recursos de apelacin deducidos tanto por la sociedad actora como por la
demandada.
b) En consecuencia, confirmar -por los fundamentos aqu vertidos- la sentencia de la
anterior instancia en todo lo que decide y ha sido materia de agravio.
c) Imponer las costas de Alzada en el orden causado (cfr. arg. art. 68, prr. 2 CPCCN).
DOCTRINA APLICABLE
Ttulo: Vnculos asociativos entre pequeas y medianas empresas
Autor: Lorenzetti, Ricardo L.
Publicado en: LA LEY2001-B, 961 - Derecho Comercial Sociedades Doctrinas Esenciales
Tomo IV, 727 - Obligaciones y Contratos Doctrinas Esenciales Tomo IV, 01/01/2009, 7
Sumario: SUMARIO: I. - El contexto econmico. - II. El conflicto con tipicidad y las
formas. - III. El modelo societario. - IV. El modelo asociativo tpico. - V. El modelo
asociativo atpico.
I. El contexto econmico
Existen varios componentes descriptivos de un cambio contextual en el desempeo
econmico de las denominadas "pequeas y medianas empresas".
En primer lugar, el proceso de concentracin econmica que se est produciendo en el
mundo ha motivado el debate acerca del modo en que las pequeas y medianas empresas
pueden enfrentar esta nueva economa de escala. En este sentido, en la Unin Europea y en
numerosos pases, como en la Italia del Norte, se ensayaron acuerdos asociativos a los fines
de generar un nivel competitiva.
En segundo lugar, hay una creciente regulacin estatal en numerosas actividades, que
establece pisos mnimos de solvencia, obligacin de soportar altos costos que imponen el
respeto de normas sobre defensa del consumidor, del ambiente, y otras similares. Pareciera
existir una falsa ecuacin: mayores garantas igual a grandes concentraciones econmicas.
En tercer lugar hay problemas propios de la historia organizacional de las "Pymes".
Muchas de ellas son de origen familiar y presentan disidencias internas propias de la muy
estudiada conflictividad de la empresa familiar.
En cuarto lugar, hay problemas legales, y especficamente existe una persistencia del
modelo societario, de formas que imponen lentitud, todo lo cual debe competir con la enorme
aceleracin de los tiempos econmicos y la innovacin constante. La necesidad de innovar,
de asociarse, de construir acuerdos parciales sucesivos, deteriora la persistencia de algunos
modelos de la tipicidad societaria.
El conflicto es de gran trascendencia en pases como la Argentina, y en campos
especficos como el de la empresa agraria, la empresa mdica, la cooperativa de crdito, el
aseguramiento cooperativo y muchos otros.
II. El conflicto con tipicidad y las formas
La colaboracin entre empresas existi desde tiempos inmemoriales, pero actualmente
adquiere una dimensin que impacta sobre las formas jurdicas que se adoptan.
En las primeras etapas del capitalismo, la actividad econmica se centr en las personas
fsicas, en los denominados "capitanes de industria", que transformaron su entorno en base a
la audacia y la iniciativa personal. A posteriori, esas personas fsicas se diluyeron en personas
jurdicas que fueron alcanzando un alto grado de institucionalizacin y complejidad
organizativa en el capitalismo tardo. Esa sofisticacin gener cierta rigidez, burocratizacin,
y disminucin del ritmo temporal, que fueron aptas para mantener el estado de cosas, pero no
para transformarlo.
En la etapa actual hay enormes transformaciones en la economa, al alcanzar escala global,
innovacin tecnolgica permanente, aparicin de nuevos competidores, generndose un
proceso de alto dinamismo, flexibilidad, y aceleracin temporal (1). Frente a ello, la
organizacin de sociedades annimas hiperorganizadas y burocrticas muestra cierta pesadez
e inadecuacin. Por ello comenzaron a surgir fusiones y adquisiciones para enfrentar la
economa de mayor escala (2).
En el mbito de las pequeas y medianas empresas la respuesta ha sido la constitucin de
alianzas entre empresas para obtener mayor flexibilidad y las denominadas "redes", basadas
en acuerdos parciales (3). El trmino "alianza" proviene de la disciplina militar y ha sido
adoptado por la economa para describir el fenmeno mediante el cual dos empresas se anan
parcialmente para alcanzar una mayor cuota de mercado, o para disminuir costos, o para
realizar un negocio o inversiones especficas.
La primera razn para que ello ocurra es que aumenta la presin competitiva y el cambio,
lo que hace que una empresa deba reconvertirse, diversificarse, modificarse constantemente.
El desafo no puede emprenderse en forma individual por los costos asociados y por los
riesgos que representa.
La segunda razn es que la aparicin constante de nuevos productos y mercados plantea la
necesidad de seguir el ritmo con altsimos costos: entrar en un nuevo mercado, disear un
nuevo producto, encarar un nuevo negocio. Esos costos son altos, pero menores que el que
significa no seguir adelante y quedar paulatinamente fuera del mercado.
Por estas razones las empresas comienzan a actuar conjuntamente, lanzndose a
"aventuras comunes" (joint ventures) con muy diversos grados de colaboracin creciente:
* En algunos casos hay un simple acuerdo de cooperacin de informacin, de estudios de
mercados, de relaciones; estos convenios pueden ser muy importantes y consistir en la
planificacin del "desembarco" de grupos de empresas y marcas en determinados mercados
(4).
* En otros se avanza en una actuacin conjunta, como comprar juntos, vender juntos,
generando una economa de escala que reduce costos, pero manteniendo una relacin puntual
y discontinua.
* Un grado mayor de vinculacin se produce cuando una empresa participa en los
negocios de otra, celebrando contratos parciarios o en participacin asociativa, existiendo una
empresa gestora, que explota un rea determinada y otra que la ayuda tecnolgica o
financieramente.
* Otro paso se da cuando las empresas se asocian parcialmente, para disminuir costos:
instalar un rea de investigacin, profesionalizar una administracin conjunta, hacer ms
eficiente la distribucin.
* Para alcanzar objetivos de mayor duracin las empresas pueden constituir una nueva
sociedad controlada por ambas, o bien fusionarse, con lo que ingresamos en la colaboracin
societaria y salimos del campo de los contratos asociativos.
El ordenamiento legal gir alrededor de la figura societaria y tuvo enormes dificultades
para conciliar esa tradicin con las nuevas figuras, y sobre todo con las flexibilidades que
ellas requieren.
Seguidamente veremos cmo el rgimen societario colision ciertamente con este nuevo
fenmeno, creando las formas asociativas tpicas y avanzando hacia las atpicas.
III. El modelo societario
La insuficiencia del modelo societario puede advertirse cuando se contrasta con el "joint
venture".
No hay autor que no mencione la ambigedad del trmino "Joint Venture" en la ciencia
jurdica. Ya sea sealando su extraneidad lingstica, su origen metajurdico, su flexibilidad o
su renuencia a ajustarse a los moldes normativos clsicos; lo cierto es que ha sido y contina
siendo frtil para la indagacin jurdica. La hermenutica resulta tanto ms conflictiva en
sistemas latinos, donde hay una fuerte presencia de la lgica deductiva, y que hoy se
enfrentan cada vez ms a la necesidad de adoptar una tcnica del pensamiento problemtico.
En la prctica comercial es usual sealar que hay dos tipos de "joint ventures": la
societaria y la contractual.
Por qu se dice: societaria y contractual? La configuracin de esta opcin es altamente
significativa. El primer trmino es el que aparece sustantivo, pleno de sentido, mientras que
el segundo se define por exclusin; la forma societaria es la principal y la contractual es
secundaria. Sin embargo, ello no es as en la mayora de los ordenamientos jurdicos, puesto
que en el orden sistemtico, el contrato es un trmino abarcador de la sociedad, que no es ms
que un tipo especfico de contrato.
Obviamente esta opcin se ha configurado en la prctica negocial y sus razones debemos
rastrearlas en el modelo cultural. Este se articula en base a la combinacin de tres principios:
la presuncin de existencia de sociedad frente a la negociacin comn, la nocin de persona
jurdica y la de tipicidad, cuya hermtica articulacin result ineficaz. Seguidamente
expondremos sintticamente el problema.
La presuncin de existencia de sociedad frente a la negociacin comn tiene una antigua y
generalizada aplicacin.
En el derecho anglosajn es paradigmtica la resolucin del caso Ross y Willet que el
tribunal de New York estableci en 1894. All se resolvi que una joint venture es una
partnership limitada, no en cuanto a la responsabilidad, segn el sentido legal de esta
expresin, sino en cuanto a su alcance y duracin; y agreg que "bajo nuestro derecho,
Partnership y joint venture estn gobernadas por las mismas reglas". La aventura comn que
uni a Ross con Willet, fue la compra de azcar a un tercero para revenderla; esta operacin
se recondujo al modelo societario, obligando en definitiva a Willet a participar en las prdidas
que haba tenido Ross.
El estudio del derecho de origen latino revela tambin una fuerte presencia de la sociedad
como modelo; veamos algunos ejemplos. Se sabe que en Roma, la sociedad era un contrato
consensual, y que exista la especie "unius rei", en que los asociados ponan en comn la
propiedad o el uso de una o varias cosas determinadas para repartir los beneficios, restringida
a una sola operacin. Se daban ejemplos como el caso de dos personas que tenan, una tres
caballos y la otra uno, y se asociaban para formar una cuadriga, que venderan ms
ventajosamente; o cuando dos personas se asociaban para comprar en comn un fundo de
tierra, explotarle y repartirse los productos. Esta societas unius rei llama la atencin tanto por
su informalidad, en un derecho que adopt la forma como regla, como por su objeto
particularizado , y adems por su subsuncin en las reglas generales de la sociedad.
En el siglo XIX resalta el modelo francs, por su influencia. Este ordenamiento jurdico
tom al Cdigo como ley central, igualitaria y absorbente; en l se inclua a la sociedad en
general, y se remita a la autorregulacin privada en las unitas rei. Este texto se remita al
Cdigo de Comercio para la regulacin de modalidades societarias especiales. La tesis
justiniana de dar gran libertad a las sociedades particulares remitindose a la autonoma de las
partes, fue mantenida (art. 48, Cd. de Comercio francs orig.).
El Cdigo Civil argentino regul la sociedad con un criterio amplio, siguiendo al Cdigo
Francs. En materia comercial, sin embargo, Vlez y Acevedo no siguieron a Francia sino a
Brasil, especialmente su Cdigo de Comercio del ao 1850. En ste se consagra una
(10) Los trminos utilizados pertenecen a la teora de los juegos. Ver su aplicacin en
estos casos, en COOTER, Robert - ULEN, Thomas, "Derecho y Economa", Fondo de
Cultura Econmica.
(11) Es interesante la funcin que cumple la informtica y especficamente Internet en la
reduccin de estos costos.(12) Hemos ampliado en "Tratado de los contratos", t.I, Ed. Rubinzal.
(13) MORELLO, "Contrato y Proceso", Abeledo Perrot, Buenos Aires.
(14) En pocos renglones hemos aludido a un enorme caudal de investigaciones que se han
realizado en los ltimos aos sobre la teora de la empresa en el aspecto econmico y
jurdico. Lamentablemente no es el tema de este trabajo. Puede ampliarse en ALCHIAN,
Armen - DEMSETZ, Harold, "Production, Information Costs and Economic Organization",
publ en American Economic Review, 1972; WILLAMSON, "The economic institutions of
capitalism: firms, markets, relacional contracting", New York, Free Press, 1985.
(15) SPOTA, Alberto G, "Instituciones de derecho civil-Contratos", t.I, p. 124, Ed.
Depalma, Buenos Aires, 1974; sobre las mltiples clasificaciones existentes y su significado
en relacin a los proyectos de reformas ver RICHARD, Efran Hugo, "Negocios de
Participacin, Asociaciones y Sociedades", en "Reformas al Cdigo Civil", coleccin dirigida
por Alterini-Lpez Cabana, t.9, Ed. Abeledo Perrot, Buenos Aires, 1993.
(16) Sobre este tema ver: ANAYA, J.L., "Sociedades accidentales o en participacin",
Buenos Aires,1970; ANDORNO, Luis, "Los grupos societarios en el derecho argentino",
Comunicacin presentada en las 11 jornadas jurdicas franco latinoamericanas (Porto Alegre,
oct.1969); ARECO, Irene - GARCIA, Eva, "El contrato de 'pool' aeronutico y otros
contratos de colaboracin empresaria", RDCO, 1876.1 ; ARGENTIERE, Osilina - FARINA,
Juan , "Consorcio de exportacin, t. 51.d.103, Ed. Zeus; ASTOLFI, A., "El contrato
internacional de 'joint venture'", En RDCO", 1981, t.14, p. 643; BACIGALUP VERTIZ,
Mario, "En torno a la naturaleza jurdica de los contratos de colaboracin empresaria", JA,
1986-III-781; BEZARD, P., "Socits civiles, Pars, 1980; BOGGIANO, A., "Contratos
internacionales de colaboracin empresaria",.ED,22/3/85.; "Sociedades y grupos
multinacionales", Ed. Depalma,1985; BOLESO, Hctor, "Algo ms acerca de la naturaleza
jurdica de los contratos de colaboracin empresaria", LA LEY, 1987-A, 1604;
BUSTAMANTE, J., "El fin de lucro en las agrupaciones de colaboracin empresaria", LA
LEY, 1985-A, 963; CABANELLAS DE LAS CUEVAS, Guillermo - KELLY, Julio,
"Contratos de colaboracin empresaria", Heliasta, Buenos Aires, 1987; CABANELLAS,
Guillermo - HEWKO, John, "Las empresas conjuntas y la legislacin de defensa de la
competencia", RDCO , 1986.-674. CARDENAS, E.J.,"La reciente ley de 'joint ventures' de la
Repblica Popular China", LA LEY, 1981-B, 808; CASSAGNE, J.C., "Los consorcios o
uniones transitorias de empresas en la contratacin administrativa", ED, 106- 786;
CHAMPAUD, "Los mtodos de agrupacin de sociedades", RDCO, 1969, t. 2,p. 117; CREO
BAY, "Los consorcios mixtos en la contratacin administrativas. Uniones transitorias de
empresas pblicas y privadas", LA LEY, 1988-E, 1146; FARGOSI, H., "Los denominados
grupos de inters econmico de la legislacin francesa", ED, 34-891; FARINA, Juan, "'Joint
ventures'. Derecho econmico", 3, p. 212; FONTANARROSA, R., "Sociedad accidental o en
participacin", JA,1970-Doct. 655; FRADERA, Vera Mara, "A problemtica das empresas
binacionais argentino-brasileiras e a ordem econmica na constitucao brasileira de 1988",
comunicacin presentada en las XII jornadas franco-latinoamericanas, Rosario, 1991;
FRANGI, Hiplito,"Algunas reflexiones para la formacin de un 'joint venture'", JA, 1988-I853; FUSARIO, Bertelio, "Los contratos de colaboracin empresaria", Ed. Depalma, Buenos
Aires, 1987; GUYENOT, Jean, "La prctica de los grupos de inters econmico. El objeto del
contrato de grupo, los aportes en medios efectuados por los miembros", LA LEY, 1983-C,
892; 1082; "La prctica de los grupos de inters econmico. La finalidad de la cooperacin,
los medios empleados", LA LEY, 1984-B, 600; "Los grupos de inters econmico y el
derecho de las sociedades comerciales", RDCO, 1975, t.8, p. 189; "Una tipologa de la
naturaleza jurdica y del dominio de los grupos de inters econmico en el derecho francs",
LA LEY, 1982-B, 976; "Tipologa de los grupos de inters econmico: la comprobacin del
contrato por escrito, sus condiciones de forma", LA LEY, 1986-B, 902; HALPERIN, I.,
"Sociedad annima, sociedad en participacin y 'joint venture'", RDCO, 1973, t. 6, p. 139;
IUDICA, Giovanni, "Grandes emprendimientos y 'joint ventures' en el derecho italiano, Zeus,
t. 48, D.170; KONDER COMPARATO, Fabio, "Os grupos societarios na nova lei brasileira
de sociedades por accoes", RDCO, 1978, 64.871; LE PERA, "'Joint ventures' y otras formas
de cooperacin entre empresas independientes", LA LEY, 1977-D, 908; "Cuestiones de
derecho comercial moderno", Buenos Aires, 1979; LINARES LUQUE, Alejandro, "Los
contratos de colaboracin empresaria como sujetos pasivos de obligaciones tributarias",
Cuadernos de la Universidad Austral, nm. 5, Depalma Buenos Aires, 1997; MENENDEZ
SARMIENTO, Emilio A., "Sntesis histrica de la evolucin de las sociedades y del
fenmeno de la concentracin de empresas", LA LEY, 1978-D, 1190; OTAEGUI, "De los
contratos de colaboracin empresaria", RDCO, 1983, t. 16, p. 861; "Concentracin
societaria", Abaco, 1984; PAILLUSEAU, Jean, "Alianza estructural de empresas", LA LEY,
1988-A, 901; PLINER, A., "Sociedad accidental y asociacin, sociedad o contrato en
participacin", ED, 62-709; RICHARD, Efrain, "Contratos asociativos o de colaboracin",
RDCO, 1990-575; "Contratos asociativos o de colaboracin.Clasificaciones", RDCO, 1990B, 597; "Sociedad y contratos asociativos", Ed. Zavala, 1987; "Organizacin Asociativa",
Zavala, Buenos Aires, 1994; ROITMAN, Horacio, SALA, Mara C. - ESCARGUEL, Julio CURTINO,Mara, "Joint, Ventures", comunicacin presentada en las XII jornadas jurdicas
franco latinoamericanas, Rosario. 4.6. nov. 1991; RODRIGUEZ PENTEADO, "Consorcios
de empresas", San Pablo, 1979. RUIZ ALONSO, F., "Agrupamientos complementares de
empresa, San Pablo, 1980; SILVERSTEIN, Ricardo, "Joint Venture", comunicacin en las
XII jornadas jurdicas franco latinoamericanas, Rosario. 4.6. nov. 1991; SIMONE, Osvaldo
Blas, "Necesidad y naturaleza jurdica de los agrupamientos empresarios de derecho
aeronutico", LA LEY, 1978-A, 765; STEMPELS, H.J., "las agrupaciones de colaboracin y
las cooperativas", RDCO, 1983, t.16, 895; ZALDIVAR, "Las uniones transitorias de
empresas", LA LEY,1984-B, 919; "Contratos de colaboracin empresaria (Agrupaciones de
colaboracin"), Abeledo Perrot, 1986.
(17) El proyecto de reformas de 1998 lo define diciendo: artculo 1333. Normas
aplicables. Las disposiciones de este Captulo se aplican a todo contrato de colaboracin,
plurilateral o de participacin, con comunidad de fines, que no sea sociedad. No son sujetos
de derecho ni se les aplican las normas sobre la sociedad. A las comuniones de derechos
reales y a la indivisin hereditaria no se les aplican las disposiciones de los contratos
asociativos ni las de la sociedad.
declaracin del testigo Lemos de fs. 70 en tanto admite que cuando integraba el directorio de
Fami SACI, quien diriga la empresa era Marcelino Martnez (padre de la recurrente), y el
reconocimiento de Ana L. Preve de Martnez (madre de la recurrente) sobre las actas 51 a
128, denotan a las claras la responsabilidad inexcusable de las demandadas en los hechos que
se le imputan; h) tambin enrostra a Ana Mara Martnez de Pelliza integrar un directorio de
Fami SACI (inmediato posterior al integrado por su madre, Ana L. Preve de Pelliza) que fue
declarado como mera "pantalla" por el tribunal que decret su intervencin judicial y en
donde el administrador designado judicialmente, CPN Jorge Labombarda, sac a la luz la
mayora de las irregularidades que posteriormente fueron verificadas por las periciales
realizadas sobre el mismo balance 79/80; i) el a quo destaca el parentesco entre Ana Mara
Martnez de Pelliza y los miembros del directorio inmediato anterior, Ana L. Preve de
Martnez (su madre), Marcelino Martnez (su padre) y Emilio R. Pelliza (su cnyuge); j) le
imputa adems la responsabilidad, o culpa "in vigilando", vinculada al deber de informacin
y al deber de obrar con lealtad y actuar con la diligencia del buen hombre de negocios, que
abarca las irregularidades de los directores prximos anteriores (adems de parientes) que
hubiera conocido o que razonablemente hubiera podido conocer; k) por las actas del
directorio arrimadas a autos, el parentesco indicado, adems de su condicin de abogada y
miembro del directorio intervenido, es difcil de entender que desconoca los problemas
societarios y del malestar interno habido en la sociedad actora en el momento que le toc
actuar. Este criterio de responsabilidad expuesto concuerda con la extensin de la
responsabilidad del sndico y de sus funciones a los ejercicios anteriores; l) la posicin de
poder de los administradores dentro de la sociedad, posicin fundada, en buena medida, en el
conocimiento inmediato que tienen de los negocios societarios, y que escapa a los socios, ha
llevado al entendimiento de que los administradores tienen no solamente el deber de respetar
como superiores los intereses de la sociedad, sino de actuar con diligencia a favor de tales
intereses; II) en tal sentido, la responsabilidad puede provenir no slo por la participacin
activa en los hechos sino por la omisin en la realizacin de las diligencias necesarias que
exigan las circunstancias de tiempo, lugar y modo para evitar o frustrar el incorrecto obrar de
otros directores, que no podan desconocer o que deberan haber conocido de haber aplicado
la debida atencin y preocupacin por los asuntos sociales; m) segn las actas del directorio
133 y 134 del 7 de enero de 1981, el directorio del cual era miembro Ana Mara Martnez de
Pelliza procedi a la distribucin de dividendos ficticios y a la aprobacin de un balance con
utilidades no reales, importando un acto contrario al orden pblico e incurriendo en conducta
abusiva de sus atributos en beneficio de terceros y contrarios al inters social; n) el a quo
remite a la prueba pericial contable de fs. 708/714 y fs. 808, para resaltar que hubo
abultamiento de pasivos, comprobacin de retiro de dinero por personas inexistentes o de
quienes no se conoce su paradero, no se ha encontrado documentacin respaldatoria de
ciertas operaciones y la aprobacin de dividendos ficticios en menos (art. 68, LS), lo que
pone en evidencia un detrimento del patrimonio social, son menoscabo al derecho a la
informacin y a los principios de todo balance (fs. 1050 a 1052 vta., del acto sentencial).
Entonces, el cotejo entre lo desarrollado por el juez sentenciante, ya resumido, y el agravio
de la apelante citado (fs. 1104 punto II, "in fine"), pone en clara evidencia que cabe aplicar la
sancin de la conformidad por imperio del art. 365 del CPCC al no haber sido rebatidos los
plurales argumentos contenidos en el fallo sobre la cuestin tratada.
6. Seguidamente la quejosa dice agraviarse por el rechazo de la defensa de falta de
legitimacin en la causa alegada. Dice que la agravia la interpretacin del a quo sobre el
convenio invocado ya que, al margen de las disquisiciones jurdicas, debe regir el principio
de la buena fe en la interpretacin del contrato (fs. 1104 vta., segundo prr.).
En mi criterio tampoco esa tangencial afirmacin de la apelante, sin desarrollo crtico, se
hace cargo de los fundamentos, por otro lado correctos, que contiene el fallo sobre el punto. A
suerte de alegato tcnico de la parte, pero sin poder concedrsele la fuerza probatoria del
dictamen pericial. Incluso su valoracin es meramente potestativa del juez (Peyrano, Jorge
W., Chiappini, Julio O., "Problemtica del Derecho Procesal Civil", ps. 68 a 69; los mismos
autores, "Facultades potestativas de los jueces", en la obra "Tcticas en el proceso civil", ed.
1983, t. 1-21; Peyrano, Jorge W., "Procedimiento Civil y Comercial", t. 1-85 a 92, ed. 1991).
Al no ser medios probatorios queda descartado, como lo afirma la citada doctrina, que los
mismos puedan confundirse con figuras aledaas pertenecientes al derecho probatorio
ortodoxo tales como la informativa, la pericial, o la pericial tcnica (el mismo criterio
expuesto ha sido aplicado por la sala antes de ahora, con integracin parcial diferente, en la
causa "Torres c. Edas SC", acuerdo 66/2001, y sus citas a las cuales hago remisin en este
acto).
Por lo tanto, como lo sostuvo el judicante de grado anterior, la existencia del dao y su
conexin causal con la conducta antijurdica y culpable atribuible a la parte demandada (arts.
512, 519, 901 y sigtes., Cd. Civil), surge de la pericial del perito de oficio contador A. (fs.
708 a 714 y 808), que ratifica el informe contable del contador B. (fs. 6 a 35), rendida en el
sumario penal en la etapa instructoria cuando la apelante era parte en aquella sede (luego fue
desprocesada). Las pericias citadas no fueron impugnadas por Martnez de Pelliza: en sede
civil (fs. 1031 a 1034); ni en sede penal instructoria (fs. 719, declaracin testimonial del CPC,
M. que actuara como perito control de parte en la pericia del CPN Besazza).
De todos modos, el juez de la causa consider probado el dao emergente producido a la
sociedad actora pero no fij monto concreto, sino que lo difiri para la etapa de la ejecucin
de la sentencia habida cuenta que el perito A. no se expidi por la cuestin montal, ni
tampoco lo haba realizado el citado Besazza.
8. La recurrente protesta por la entidad que dio el juez a las declaraciones testimoniales y
en particular a la de Lemos, la que fuera descalificada por su parte a fs. 700/701 (fs. 1104
vta., punto III, rengln 1 al 4).
a. La queja es desechable ya que el juez valor la prueba testimonial de Antonio Lemos
(fs. 700 a 701) como un elemento ms, junto a otros, para arribar a la conclusin
condenatoria. Por otra parte, no es certera la afirmacin de la apelante sobre que su parte
haba descalificado tal declaracin testimonial toda vez que no hubo ninguna tacha al testigo
y ni siquiera su defensor estuvo presente en el acto respectivo (fs. 700 a 701). De todos
modos, el juez en uso debido de la sana crtica racional detall que el testigo premencionado
reconoci que cuando l integraba el directorio de Fami SACI, quien diriga a la empresa era
Marcelino Martnez, relatando que ste retiraba bienes de la firma durante el perodo de una
semana previa a la concurrencia del contador C. al establecimiento y que en tal tarea lo ayud
Pelliza (fs. 700 vta., a la sexta). Adems, el testigo, no tachado, ha brindado razn suficiente
de sus dichos como condicin de eficacia, sumado a su carcter de testimonio protagonista y
necesario al ser, al tiempo de los hechos, miembro del directorio de la empresa actora (art.
224, CPCC).
b. En cuanto al segmento de la crtica sobre la entidad que el sentenciante habra dado "a
las declaraciones testimoniales" (fs. 1104 vta., punto III, segundo rengln) no es un agravio
computable por su generalizacin e imprecisin. No cabe tomar en cuenta una queja
generalizada (Alvarado Velloso, ob. cit. t. V, p. 546 y sus citas); por otro lado no identifica a
quines otros testigos alude; y finalmente si bien se lee la sentencia de grado el juez hizo
alusin positiva para la solucin del caso nicamente a los dichos de Lemos y en forme
tangencial (fs. 1051 vta., primer prr.).
9. Sobre la afirmacin de la recurrente acerca de que el reconocimiento hecho de las actas
de directorio en la audiencia de fs. 626 no hacen a la cuestin ni tienen entidad para imputarle
responsabilidad (fs. 1105, punto IV, rengln 1 a 4), slo cabe decir que el presente tema
expuesto en breves lneas que no encierran ninguna crtica puntual y razonada contra el fallo
(art. 365, CPCC), de todos modos refiere a la cuestin del juicio de responsabilidad, ya
tratada en el punto 5 del voto al cual hago remisin para evitar repeticiones innecesarias.
10. Tampoco tienen entidad de agravio computable la denuncia de la recurrente de juicios
subjetivos del juez basados en su condicin de abogada al suponer que por ello y por
parentesco debe responder civilmente.
a. Ha explicado el juez en su sentencia todos los motivos por lo que la apelante debe
responder. Sobre el particular hago remisin a lo indicado en el voto a partir del punto 5 en
adelante, dando con ello suficiente respuesta a la inquietud de la quejosa.
b. De cualquier manera, el iudex no ha juzgado el caso sobre la base de subjetividades o
actitudes prejuiciosas ni menos por la sola circunstancia de ser profesional la co-demandada o
por su parentesco con otro involucrado. Simplemente el mayor conocimiento de las cosas por
su condicin de conocedora del derecho (art. 902, Cd. Civil), sumado al vnculo parentelar
denunciado, su actuacin inmediatamente posterior al directorio correspondiente al ejercicio
1979/1980, y la condicin de integrante de un rgano de administracin clasificado de mera
"pantalla", con ms otras plurales circunstancias descriptas en el fallo y que ya fueron
referidas, determin un adecuado juzgamiento de su conducta como responsable a ttulo de
culpa en los trminos de los arts. 59 y 274 de la LS.
11. Es claro que el sobreseimiento dictado en sede penal a favor de Martnez de Pelliza no
obst al resarcimiento en sede civil si se repara que el factor de atribucin en la accin social
de responsabilidad ejercida se puede basar en la culpa, no siendo necesario el dolo (Nissen,
Ricardo A., "Ley de Sociedades Comerciales Comentada", t. 4, p. 378).
12. No hubo crtica al procedimiento fijado por el a quo de diferir la cuantificacin del
dao emergente para la etapa de ejecucin de sentencia (fs. 1053 y vta.). Es decir, de un dao
jurdico que se consider probado, se posterg para una etapa ulterior el alcance en punto al
quantum de aquel.
13. Tambin ha quedado fuera de toda controversia que los restantes co-demandados,
Alejandro Rodrguez Balsa, Antonio Eduardo Marchiaro y Miguel David Carrara, han
arribado con la parte actora a soluciones transaccionales (fs. 823 a 824; 834 a 838; fs. 860 y
1004).
14. Cabe el rechazo de los agravios apelatorios de la co-accionada Ana Mara L. Martnez
de Pelliza.
15. A su turno, la actora Fami SACI apela la sentencia precedente porque le deneg el
rubro lucro cesante que fuera reclamado por su parte. Denuncia que se dict una sentencia de
primera instancia en sede penal a cargo del titular del Juzgado del Crimen de la 3
Nominacin, de la ciudad de Rosario, por la que se condena a Emilio R. E. Pelliza por el
delito de Administracin Fraudulenta (art. 173, inc. 7, y art. 45, Cd. Penal) a la pena de ocho
meses de prisin condicional y se hizo lugar al rubro que aqu se deneg (fs. 1124 a 1134).
Indica que las pruebas periciales demuestran la existencia del perjuicio demandado (lucro
cesante), adems del dao emergente que el a quo admiti. Enrostra a este ltimo
contradiccin en el fallo ya que por una parte reconoce la existencia del dao postulado, pero
por otra parte lo deniega y as lo resuelva en la parte dispositiva. Cita diversa doctrina y
jurisprudencia en apoyo de su postura y que estima aplicable al "sub litem".
a. El dao emergente (admitido en la sentencia)se traduce en un empobrecimiento
econmico, es decir, en la privacin o disminucin de bienes del patrimonio. La sociedad
actora la tuvo en punto a los bienes de cambio (mercaderas) faltantes con una diferencia de
inventario constatada (periciales contables del CPN A. a fs. 708 a 714 y 808; y del CPN
Besazza a fs. 6 a 35; a su turno, el primer perito hace remisin a la pericia practicada por el
perito oficial CPN S. M. en la causa penal y obrante a fs. 1115 a 1134 y 553 a 561 del
del orden del 53,81% pero no realiza ni siquiera un promedio de dicha utilidad en varios
ejercicios anteriores; h) el perito S. M., al cual remite A., omite el tratamiento de las
utilidades netas promedio que en todo caso es un guarismo mucho ms compatible con el
dao resarcible reclamado; i) y concreta clculos aplicando un sistema de indexacin en
violacin a la ley 23.928 de convertibilidad ya que ajusta a valores de 1993 cuanto est
prohibida toda indexacin ms all del 31 de marzo de 1991; j) no se realiza una adecuada
ponderacin y debida relacin de correspondencia razonable entre los rubros dao emergente
y lucro cesante; k) el resultado montal obtenido puede implicar una violacin al realismo
econmico que puede no compadecerse con el caso concreto; l) los clculos montales ni
siquiera han tenido en cuanto a cunto ascenda el patrimonio social de Fami SACI, en el
perodo tomado en consideracin, con lo que podra darse el caso absurdo de que la
cuantificacin del dao analizado supere al propio patrimonio de la sociedad actora; ll) ms
aun, cuando no se ha invocado siquiera que Fami SACI haya incurrido en cesacin de pagos
o insolvencia luego del ejercicio de 1979-1980. Por el contrario el perito hace alusin a
ejercicios econmicos de 1979 hasta 1989, lo que denota la continuidad empresaria; m) debe
contemplarse que las demandadas son civilmente responsables en el plano contractual con
respecto a la sociedad accionante toda vez que la responsabilidad de los administradores
sociales con relacin al ente es de esa ndole (Rivera, Julio C., "Responsabilidad de los
administradores sociales y sndicos", en la obra "Daos en la actividad comercial", de la
Revista de Derecho de Daos, 3-2001-42 a 43; Gagliardo, Mariano, "Responsabilidad de los
Directores de Sociedad Annimas", 2 ed., p. 682 y sigtes.); n) y como el factor de atribucin
se basa en la culpa con relacin a las nicas co-demandadas en autos, Preve de Martnez y
Martnez de Pelliza, stas deben responder en el plano causal de las consecuencias inmediatas
y necesarias de la falta de cumplimiento de las obligaciones contractuales (art. 520, Cd.
Civil) y no por las consecuencias mediatas, causales y remotas (arts. 521, 901 a 906), al
menos en estos autos.
Las circunstancias apuntadas aconsejan diferir la fijacin del "quantum" del rubro bajo
anlisis a la etapa de ejecucin de sentencia.
22. Las costas de alzada se imponen a la parte demandada (art. 251, CPCC).
El doctor Chaumet dijo:
Que coincide con lo propuesto por el doctor Silvestri, y vota en el mismo sentido.
El doctor Serralunga dijo:
Que hace suyas las razones expuestas por el vocal preopinante y vota en el mismo sentido.
3 cuestin. - El doctor Silvestri dijo:
Corresponde desestimar sendos recursos de nulidad; declarar desierto el recurso de
apelacin de Ana l. Preve de Martnez; rechazar el recurso de apelacin de Ana M. Martnez
de Pelliza; y admitir, en lo pertinente, el recurso de apelacin de la actora, Fami SACI,
incluyendo en la condene el rubro lucro cesante, pero difiriendo la fijacin del monto para la
etapa de ejecucin de sentencia. Costas de alzada a la demandada (punto 22 del voto).
Regular los honorarios de los profesionales actuantes en la sede en el 50% de lo que cupiere
regular en la instancia anterior.
El doctor Chaumet dijo:
Que coincide con la resolucin propuesta por el vocal preopinante, y vota en igual forma.
El doctor Serralunga dijo:
Que concuerda con lo expresado por el vocal preopinante y vota en igual sentido.
En mrito del acuerdo precedente, la sala primera, integrada, de la Cmara de Apelacin
en lo Civil y Comercial de Rosario, resuelve: Desestimar sendos recursos de nulidad; declarar
desierto el recurso de apelacin de Ana l. Preve de Martnez; rechazar el recurso de apelacin
DOCTRINA APLICABLE:
Ttulo: Balances falsos e incompletos. Responsabilidades de directores, sndicos y auditores.
Comentario de Godoy, Luis A.
Autor: Rusenas, Rubn O.
Publicado en: DJ2002-3, 570 - LA LEY20/11/2002, 7 - LLNOA2002, 1385 - LLLitoral
2003, 20/05/2005, 541 - LA LEY2003-A, 1373
Si bien existen trabajos orientados al estudio de la responsabilidad legal y profesional de
Directores, Sndicos y Auditores, por la emisin de Balances Falsos e Incompletos, el libro
del doctor Rubn Oscar Rusenas sobre este tema, constituye un aporte apreciable al
tratamiento del mismo ya que encara con considerable amplitud su desarrollo.
El anlisis de las normas penales, relacionado con las disposiciones de las normas
profesionales y las apreciaciones tcnicas sobre los Estados Contables, la tcnica y el Sistema
de Informacin contable, sirve como excelente gua para profesionales que desempeen las
funciones enunciadas en su ttulo, abogados y contadores y tambin para empresarios que se
desempeen en la direccin, fiscalizacin o auditora de las organizaciones y sobre quienes
recae en forma directa la responsabilidad por los Estados Contables Falsos e Incompletos. Sin
dejar de lado la utilidad que representa en la actividad acadmica, para profesores y
estudiantes.
Se recorre en el tratado las distintas disposiciones y enfoques jurdicos con meticulosidad
y gran cuidado, con la prudencia de no ser un profesional del Derecho, aspecto resaltado por
el autor, pero evidenciando un alto nivel de investigacin sobre el tema.
Comienza el desarrollo del tomo, describiendo el marco legal, seguido por un anlisis de
la evolucin histrica del delito en la Repblica Argentina, para continuar con el concepto de
falsedad y de los delitos denominados de "falsedad". Define la falsedad ideolgica y material,
para confluir en la relacin de la falsedad y los estados contables, destacando en conclusin
que "con la publicacin de un balance falso, se consuma una figura denominada "falsedad
documental" con un evidente dao a la fe que el balance debe brindar al usuario", para
afirmar que "...se trata de una falsedad ideolgica".
Tipifica el delito de Balance Falso en las normas de nuestro derecho positivo penal y
societario, considerando el sujeto, el objeto, la documentacin y otros elementos necesarios al
momento del anlisis. Es clara la secuencia de estudio de los elementos intervinientes, los de
tipo objetivo: como el sujeto activo, la accin o el objeto material (Inventario, Balance,
Cuenta de Ganancias y Prdidas, Informes, Actas y Memoria), como los de tipo subjetivo en
el que destaca el aspecto del dolo. Destaca en su avance, la diferencia de comprensin
existente entre "cierta doctrina jurdica" y la doctrina contable y de auditora respecto de la
informacin que deben contener los estados contables, a los que la primera atribuye exactitud
y la segunda se expresa en trminos de razonabilidad, marcando en esto una de las grandes
brechas que separa el entendimiento del informe contable y que constituye una de las
principales situaciones cuando se analiza la veracidad de la informacin.
En el estudio del Autor del delito de balance falso o incompleto, realiza una
pormenorizada descripcin de las funciones que el Cdigo Penal considera como condicin
para quedar configurado dentro del delito, tales como: Fundador, Director, Administrador,
Liquidador o Sndico. Toma cada una de estas funciones y las analiza en su encuadramiento
legal y operativo, atribuyndole las responsabilidades que le competen.
El autor resalta la gravedad de la responsabilidad, que por las normas penales vigentes,
recae sobre los mencionados actores, lo cual resulta en estos das un tema de candente
actualidad, por cuanto el problema de los informes falsos o incompletos est instalado en la
atencin general, ya que la opinin pblica mundial y la estadounidense en particular se
vieron sensibilizadas por el descubrimiento de situaciones delictivas y ticamente
cuestionables, que tuvieron como protagonistas a mega empresas del tipo de Enron o la
telefnica World Com en Estados Unidos, en los que surgieron consecuencias gravsimas
para una corporacin lder en servicios de Auditora, como Arthur Andersen, la que
virtualmente desapareci y para Sndicos y Directores de estas compaas, que tienen que
enfrentar procesos judiciales de derivaciones personales gravsimas.
Al observar las acciones propias del delito penal, relacionadas al ilcito de balance falso o
incompleto, parte de los verbos publicar, certificar, autorizar e informar, que son los que la
ley penal utiliza para incriminar la conducta o accin que conduce a la configuracin del
delito. Define los mismos y luego los relaciona con las normas y menciones que surgen del
derecho penal y del derecho societario, relacionndolos con las tareas propias a las funciones
de directores, sndicos y auditores, objeto del trabajo. Este anlisis se enriquece por el
conocimiento, que el autor demuestra, sobre las funciones objeto del anlisis, derivado, sin
dudar, de su dilatada y slida trayectoria profesional.
Al tratar el objeto material de la Accin, representado por el Inventario, el Balance, la
Cuenta de Ganancias y Prdidas, los correspondientes Informes, las Actas y la Memoria,
establece un enfoque comparativo entre las expresiones que surgen del Cdigo Penal, las
Normas Tcnicas Profesionales, vigentes al momento de la publicacin del trabajo, las
disposiciones del derecho societario y conceptos ampliatorios, que resultan valiosos, a la hora
de la comprensin de los elementos citados, que son tomados de doctrina o de la experiencia
personal.
Con respecto a los mencionados elementos detalla su contenido, el objetivo que persigue
su confeccin, los usuarios naturales de los mismos y la expectativa que ellos generan en
quienes los reciben, brindando con este anlisis una base informativa muy importante, para
quienes tengan como tarea, analizar la configuracin de los actos que se tratan en el texto.
El aporte de fallos relacionados al delito de Balances Falsos o Incompletos, producto de la
investigacin realizada por el autor, constituye un valioso material, por la diversidad de los
casos detallados, las distintas jurisdicciones en que se producen y las completas referencias
que los mismos tienen para su ubicacin. Este material incluido en el texto, adquiere una
mayor estimacin, si se considera que hasta no hace mucho tiempo, los trabajos realizados
sobre el tema que nos ocupa, eran prcticamente ensayos por cuanto no haba procesos
iniciados por este tipo de delito.
El anlisis de la tarea del Auditor y su implicancia o relacin con los Balances Falsos,
tiene en el libro un estudio adecuado al estado actual de la normativa, en donde se analiza
establece la responsabilidad surgida de normas del derecho positivo civil y penal, vinculado
con las emitidas por los organismos profesionales. Por las causas sealadas ms arriba, esta
responsabilidad se ve hoy agravada por la necesidad urgente de disear normas que
restablezcan la confianza y credibilidad en las tareas de quienes tienen a su cargo la emisin
de informes contables y los fiscalizadores de dichos informes.
De la misma manera al tratar la relacin del Sndico y los Balances Falsos, se realiza un
detallado comparativo de los artculos correspondientes del Cdigo Civil y del Cdigo Penal,
relacionado con cada una de sus funciones especficas.
A partir del captulo XVI, el autor realiza un anlisis y descripcin consecuente con el
estilo impuesto a su investigacin, describe para mejor informacin, La Empresa, Su
Administracin e Informacin Basada en los Servicios que le brinda la Contabilidad,
tomando temas como los registros contables, el sistema de informacin contable, las
caractersticas de la informacin, la prestacin del servicio profesional, en forma
independiente y con relacin de dependencia, un anlisis de las normas contables y su
incidencia sobre la informacin creble.
El captulo dedicado a los Tipos de Errores en los Estados Contables, viene a enriquecer la
informacin proporcionada en todo el desarrollo del tratado, dado que esencialmente la
fuente de distorsin de la informacin est originada en la existencia de errores en el
contenido de la misma.
Hay una muy buena clasificacin de errores por su naturaleza y una detallada lista de
causas que pueden producirlo, considerando que los mismos si recaen sobre la informacin
contable, provocan distorsiones en su lectura, que afecta el objetivo para el cual son emitidas
y tambin al usuario que las recibe, cualquiera sea su vinculacin y aplicacin posterior.
Al definir la relacin del Auditor con los errores, manifiesta: "La empresa trabaja con
individuos y stos tienen la debilidad para cometer perjuicios contra la organizacin, cuando
deciden robar, hurtar o sustraerle bienes. Por lo tanto, la funcin del Auditor es tratar de
prevenir los errores y no tratar de buscarlos o encontrarlos", dejando as una clara referencia a
un tema que no siempre es suficientemente entendido en la comunidad empresaria o en
quienes deben juzgarla.
Hay a continuacin un detalle de los distintos rubros patrimoniales con un listado de
errores o distorsiones que podran configurar el delito de Balance Falso o Incompleto,
cerrando de esta manera una tarea que puede ser calificada de estimable, por su aporte a un
tema siempre actual y que plantea serias prevenciones, cuando se lleva a cabo el ejercicio
profesional. La rigurosidad con que fue desarrollado el tema planteado, hacen de esta obra un
material de consulta necesaria cuando se trate de evaluar un acto de este tipo.
Mi ltima consideracin ser para manifestar mi satisfaccin y agradecimiento a quienes
depositaron en m la confianza para comentar el libro del doctor Rubn Oscar Rusenas, a
quien guardo un gran respeto profesional y estima personal, dejando tambin, expresamente
reconocida mi formacin como profesional de las Ciencias Econmicas, comprometido con
las tareas que se analizan, sin ser un especialista en materias del Derecho, por lo cual realic
mi comentario como un usuario calificado y protagonista de estas funciones.
daos y perjuicios por 13.778,98 en concepto de dao emergente y por lucro cesante,
reintegro de gastos y bonificaciones, que le habran ocasionado la venta a terceros de
bidones elaborados con la materia prima defectuosa vendida y entregada por PVC
Tecnocom S.A., por los fundamentos vertidos en el considerando 5; c) impuso las
costas del juicio a la demandada.
II. Contra dicho pronunciamiento se alzaron ambas partes, sustentando la actora y la
demandada sus respectivos recursos con las expresiones de agravios de fs. 476/478 y fs.
484/487, que merecieron las rplicas de fs. 463 y fs. 491/492 respectivamente.
III. Recurso deducido por la parte demandada.
La demandada en el escrito de responde neg adeudar suma alguna a la accionante y
reconvino a Tecnocom San Luis S.A. S.A. por cobro del dao emergente y lucro
cesante, gastos y bonificaciones; sosteniendo que ese importe es el equivalente a 17.083
bidones fabricados con la materia prima defectuosa -3075, kg de PVC- adquirida a PVC
Tecnom S.A.
El juez al tratar la defensa de falta de legitimacin pasiva hizo mrito de que tanto la
factura N 49.469 correspondiente a la mercadera calificada como defectuosa, el remito
N 53.286 del 22/09/97 y la nota de crdito N 14.749 del 15/07/98 (fs. 71 72 y 73) no
fueros emitidos por la actora reconvenida, sino por "PVC Tecnocom S.A.". Sostuvo que
se trataban de dos sujetos de derecho distintos (art. 33 prr. 2 inc. 2 del Cd. Civil y art.
2 de la ley 19.550); y que aun cuando podran considerarse ambas sociedades como
miembros de un mismo grupo y eventualmente una controlara a la otra, lo cierto es que,
como principio, la controlante no responde por deudas de la controlada -art. 2, ley de
sociedades-, salvo circunstancias excepcionales. A todo evento seal que, ello hubiera
requerido en virtud de la garanta de defensa en juicio, el emplazamiento de la cocontratante, o sea de PVC Tecnocom en su calidad de controlante o socia, lo que en el
caso tampoco se hizo. Destac que en un segundo orden de eventualidad, que la
pretensin de indemnizacin es contraria a la invocacin de un acuerdo en cuyos
trminos se habra renunciado a reclamarlos a cambio de una nota de crdito, que, como
tal, no sera ejecutable en justicia. Y que tampoco aparecen probados los daos
invocados, sustentando su conclusin en los fundamentos vertidos en el considerando
5, con base en los que rechaz la reconvencin deducida.
El recurrente impetra la revocatoria del fallo, desarrollando una argumentacin que
se circunscribe en lo sustancial a reprochar al juez a quo no haber ponderado
debidamente el fax del 12/04/99 que da cuenta de las conversaciones habidas entre las
partes orientadas a compensar los crditos recprocos, no haber evaluado debidamente la
nota de crdito por $6127, y no haber hecho mrito de los testimonios de fs. 344/346 y
350, quejndose adems, de que se lo priv de determinada declaracin testimonial por
juzgarla inconducente, al igual que la produccin de la prueba pericial contable sobre
los libros de su parte. A fs. 494 este Tribunal desestim la apertura a prueba propuesta a
fs. 484/487 por haber sido interpuesta en forma extempornea.
Con independencia de lo expresado, estimo dirimentes los fundamentos que
sustentan la falta de legitimacin de Tecnocom San Luis S.A. para decidir el rechazo del
recurso interpuesto, ya que la mercadera cuestionada fue vendida y entregada por otra
sociedad PVC Tecnocom S.A., que no es parte en estas actuaciones, segn surge de la
prueba documental mentada en el decisorio apelado, sin que altere la conclusin
arribada por el juez a quo, los recibos glosados a fs. 11 y 14 emitidos por PVC
Tecnocom.
Recapitulando, juzgo relevante, que no se integr la litis con ambas empresas, pese a
lo peticionado a fs. 192/193 punto III. Esta sola circunstancia determina el rechazo del
recurso interpuesto, ya que resultan inconmovibles los fundamentos vertidos por el juez
a quo. De modo que an, de haber existido los perjuicios que invoca la reconviniente,
stos debieron ser reclamados a la sociedad vendedora, sin que existiera ningn bice
jurdico para que fuera demandada en estas actuaciones juntamente con la actora.
La legitimacin constituye un presupuesto de la pretensin contenida en la demanda
o de la oposicin que formula el accionado, para que sea posible el dictado de la
sentencia de fondo, que resuelva sobre ellas. Forma parte de la fundamentacin de la
demanda en sentido general; es personal, subjetiva y concreta, no se cede ni transmite;
no es un mero presupuesto procesal, porque lejos de referirse al procedimiento o al
vlido ejercicio de la accin, contempla la relacin sustancial que debe existir entre el
sujeto demandante o demandado y el inters sustancial que debe existir entre el sujeto
demandante o demandado y el inters sustancial discutido en el proceso. Determina no
slo quines pueden obrar en el proceso con derecho de reconvenir a fin de obtener una
sentencia de fondo. Se trata de presupuestos materiales o sustanciales para la sentencia
de fondo. En consecuencia, debe existir en el momento de notificarse la providencia que
admite la reconvencin, o al tiempo de intervenir en el proceso cuando de se trate de
terceros, por ejemplo cuando sea un coadyuvante o un litisconsorte.
Por todo lo expuesto, la demandada debi contemplar si se configuraba un supuesto
de litis consorcio necesario o de otra ndole, por lo cual tal carencia, en modo alguno
puede soslayarse, ya que resulta incontrovertible que la reconvenido no reviste el
carcter de contratante del accionante, calidad que slo cabe atribuir a PVC Tecnocom
S.A.
Por ltimo, destaco que la falta de legitimacin puede incluso declararse de oficio en
la sentencia, ya que su ausencia, como se ha dicho, constituye un impedimento
sustancial para que el juez pueda dictar una sentencia de fondo y mrito, lo que
confirma que no se trata pues de una excepcin, ni de un impedimento procesal. (Devis
Echanda, "Teora General del Proceso", t. I. captulo XVI, p. 300).
La falta de legitimacin pasiva de Tecnocom San Luis, me exime de examinar los
restantes reproches.
IV. Recurso deducido por la parte actora.
1. Solicita se revoque la sentencia apelada en cuanto reduce la tasa de los intereses
pactados, desarrollando diversos argumentos que tengo presentes y que sern
considerados seguidamente. Parte de la premisa de que al recibir la accionada las
facturas en las que se pact el inters punitorio, y no haberlas impugnadas, quedaron
"aceptadas" las condiciones de pago insertas en ellas -art. 474, Cd. de Comercio- por
lo que en tales condiciones carece de relevancia la falta de acreditacin de que la
remisin de las notas de dbitos que liquidan los accesorios. En lo que respecta a la tasa
aplicable no se advierte que la pactada resulte excesiva, abusiva o usuraria, ni tampoco
que contravenga la moral y las buenas costumbres, en particular, cuando existieron
atrasos promedios de 230 y 327 das toda vez que computando como fecha promedio de
mora el 12/12/97 y las fecha de pago del capital -15/07/098 y 02/11/98- demuestra que
el actualmente denominado ndice de Precios Internos al Por Mayor -IPIM-, no creci
sino que baj de modo que ponderando las dems pautas sealadas en el fallo, la
deudora slo debera abonar un pequeo inters. De receptarse el criterio propiciado por
el juez, ante un retraso de 8 y 11 meses en el pago del precio de las mercaderas, se
alentara el incumplimiento de las obligaciones. En consecuencia, debe rechazarse el
clculo propuesto por el a quo, que resulta inaplicable en razn de que no ha existido
incremento en los perodos indicados, por lo que de reducirse la tasa de inters no
podra ser inferior a la tasa activa que cobra el Banco de la Nacin Argentina en sus
empresarios, se ejerce con un rigor que dista mucho de la imagen de la "libre empresa"
estadounidense que suele invocarse entre nosotros (23), debido a la accin de las leyes
antimonoplicas, si el Estado resuelve que una corporacin tiene una participacin
demasiado significativa en el mercado, la obliga a su escisin, como sucedi durante el
perodo comprendido por los aos 1983/4 con la empresa "ATT", a la cual el Estado
Federal oblig a escindirse en varias compaas locales que brindan servicios zonales,
prestando ahora la primitiva "ATT", nicamente los de larga distancia y dedicndose,
-de manera colateral- a la fabricacin de los equipos (24).
III. Tratamiento del tema por nuestro ordenamiento
En nuestro pas, el anlisis jurdico de los llamados "grupos" o "conjuntos
econmicos" fue patrimonio -durante muchos aos- de los tributaristas. As,
comenzando por un antiguo artculo de Dino Jarach (que ya se ha convertido en un
clsico) (25), y pasando por los trabajos de Giuliani Fonrouge (26) y Otero Monsegur
(27), se fue elaborando toda una teora que intentando precisar la nocin de "conjunto
econmico" que apareca explicada en el art. 81 de la reglamentacin de la ley
impositiva 11.682 (t.o. 1986 -Adla, XVI-A, 525-), conceba al mismo como una
situacin caracterizada por la permanencia en las mismas manos -en su parte sustancial
(80 %)- del patrimonio de una sociedad nueva, surgida como producto de la
"reorganizacin" de una compaa que la haba precedido en el tiempo (28).
A su vez, y valga como justificacin histrica de la falta de tratamiento del tema
basta hace tres o cuatro dcadas, pinsese que hasta apenas un tiempo antes de que la
cuestin que nos ocupa adquiriera importancia en nuestro pas como objeto de debate,
se segua polemizando aqu sobre las teoras de Vivante y Manara referidas al hecho de
si las sociedades comerciales posean o no personalidad jurdica (29).
Debe tenerse en especial cuenta, por su parte, que -como lo destaca Otaegui en la
obra ms importante escrita sobre esta cuestin- la concentracin societaria se proyecta
sobre los derechos concursal, fiscal, laboral, internacional pblico y privado, penal, el
rgimen de extranjera y el de competencia.
Dentro de cada rbita, al derecho concursal -por ejemplo- le interesa la extensin o
no de la quiebra de la sociedad filial a la matriz y viceversa, e idntico inters se
presenta ante el supuesto de la sociedad controlada y la controlante, y tambin en la
acumulacin de concursos. Vinculado con el tema, se halla tambin la hiptesis del
grupo multinacional de sociedades concursadas, que trae de la mano la intervencin del
derecho internacional privado, en atencin a la distinta nacionalidad de las compaas
complicadas en la cuestin.
Al derecho tributario, va de suyo que le preocupa el rgimen impositivo aplicable a
los conjuntos econmicos, orientado -como se imaginar- a evitar la evasin fiscal a
travs de transferencias o deslizamientos de beneficios, y -en el caso de grupos
multinacionales- a prevenir supuestos de doble imposicin.
En materia de derecho laboral, merece una particular consideracin la situacin en la
que se encuentran los trabajadores ante los distintos tipos de concentracin societaria, y
la implementacin de un plexo normativo que permite evitar los licuamientos de
responsabilidad patronal.
El derecho internacional pblico, es el que resuelve la eventual proteccin
diplomtica en el caso de sociedades transnacionales.
A la normativa penal, le incumbe la situacin de los administradores de una sociedad
dominada ante los actos perjudiciales para la misma impuestos por la dominante o
controlante, y -tambin- la represin de las prcticas monoplicas (30).
El derecho comercial, a su vez, debe establecer los mecanismos normativos que
trabajo-, podemos recurrir a la jurisprudencia para salvar esta laguna (46), la que en
algn caso sostuvo que hay conjunto econmico entre dos empresas, cuando hay
identidad en la titularidad de gran parte del capital, identidad de medios de produccin e
igualdad de objeto (47), pero tambin es incuestionable que sta es una base muy
endeble para clarificar un panorama que actualmente se presenta bastante confuso.
Si partimos del hecho incontestable, de que slo los grandes grupos industriales
pueden en la actualidad lograr una sustancial disminucin en sus costos, automatizar su
operatoria, especializar debidamente sus funciones, promover estudios de marketing,
indispensables para colocar sus productos, y mantener departamentos de investigacin
que las pongan a cubierto de la obsolescencia tecnolgica, es evidente que en lo futuro-,
no slo se agudizarn los procesos de fusin societarios, sino tambin proliferarn las
vinculaciones contractuales entre las compaas comerciales, al estilo de los
management agreements, location gerance y loan agreements estudiados por Le Pera
(48), en el supuesto caso de que los institutos introducidos en la ley 19.550 por el
legislador del '83 (arts. 367 y sigts.) (49). No cubran totalmente las necesidades
instrumentales del mercado.
A su vez, si conjugamos esto con el hecho que nuestro pas integra el grupo de los
Estados fuertemente necesitados de inversiones, creemos que se impone una revisin
integral de nuestra normativa, que -sin desproteger en lo absoluto los intereses
nacionales- compatibilice las disposiciones vigentes en las distintas ramas del derecho,
y las de la forma de un plexo claro, de fcil lectura; y que traduzca una alto grado de
seguridad jurdica.
Hace 30 aos, desde una perspectiva unilateral (la del derecho fiscal), deca Giuliani
Fonrouge que era intil sancionar leyes de estmulo a las inversiones de capitales, si las
mismas no iban acompaadas por una modernizacin del rgimen tributario, tanto en
sus aspectos sustanciales como formales (50); criterio ste que fue desarrollado -pero ya
con sentido de cosmovisin- por la Federacin Interamericana de Abogados, cuando en
Mxico -en noviembre de 1968- se sostuvo: "Es condicin indispensable para el
desarrollo econmico de las empresas y de los pases un mnimo de seguridad jurdica.
En tal sentido, no parece satisfactoria la situacin existente en ciertos pases, en que la
drstica severidad de las leyes constituye una amenaza permanente para las empresas,
aunque de hecho tales leyes slo sean objeto de una aplicacin limitada. Tanto los
empresarios como los inversionistas, desearan contar, ms que con la benevolencia de
funcionarios y jueces, con leyes justas, que les den, en caso necesario, oportunidad de
explicar y justificar sus actividades"(51).
Va de suyo entonces, que parece lgico que el que desea invertir o radicar cifras
importantes en nuestro pas, quiera aplicar como mecanismo lgico -aquella frase de
Comte- savoir pour prvoir, y se inquiete -o lisa y llanamente se desaliente- si nadie le
puede precisar cundo se tipifica un "conjunto econmico" en nuestro ordenamiento, o
qu implicancias -en lo que hace a su responsabilidad- tiene dicha calificacin desde la
perspectiva del derecho concursal, societario, laboral, tributario o penal. A decir verdad,
tampoco ningn especialista podra brindarle -a tenor de las disposiciones vigentes- una
visin adecuada de lo que nuestro derecho entiende por control interno o externo (52), o
asegurarle que no se encuadraran en esta ltima hiptesis, a aquellos casos en que
existiera una obligacin contractual de requerir la provisin de tecnologa -con un cierto
grado de preferencia- a una empresa determinada del exterior (53).
Por ltimo, y pese a significar ello una vuelta al terreno ideolgico, se debe
reconocer que debemos desterrar la mentalidad maniquea propia de muchos de los
pases latinoamericanos, que mientras admiten la necesidad impostergable de fomentar
el desarrollo de una industria pesada, y de grandes obras de infraestructura, como
revista Panorama de la economa argentina, p. 37, Buenos Aires, 1968, citado por
AFTALION en su op. menc. en nota 7, p. 1170, nota 10.
(18) FRIEDMAN, Wolfgang, obra cit. en nota 11, p. 157.
(19) MARTORELL, Mara Elisa y MARTORELL, Ernesto Eduardo, "Poltica,
derecho y privatizaciones", Rev. LA LEY, t. 1986-C, p. 792.
(20) Autores mencionados en la nota anterior, art. denom; "La conservacin del
sector empresario", Diario Ambito Financiero, sec. econmico del 14/8/986, p. 10.
(21) Time del 6/1/986, artculo sin firma del autor denominado, "China: Deng XiaoPing leade a far-reaching, audacious but risky second revolution, p. 24.
(22) Art. s/firma del autor denom; "Rgimen de quiebras en china", diario El
cronista comercial de 3/12/986, p. 9.
(23)AFTALION, Enrique R., op. cit. en nota 7, p. 1172.
(24) BOLLINI SHAW, Carlos, "Reforma al rgimen de sociedades comerciales", p.
101, Ed. Hammurabi, S. R. L, Buenos Aires, 1986.
(25) JARACH, Dino, "La reorganizacin de sociedades frente al impuesto a los
rditos", J. A., 1942-II, p. 40.
(26) GIULIANI FONROUGE, Carlos M., op. cit. en nota 15, p. 418.
(27) OTERO MONSEGUR, C., "El conjunto econmico en nuestro sistema
impositivo nacional", ps. II y sigts., Buenos Aires, 1956.
(28) GIULIANI FONROUGE, Carlos M., obra menc. en nota 15, p. 424; OTERO
MONSEGUR, c., op. cit. en nota 27, p. 14.
(29) REBOLLO PAZ (h.), Len, "Personalidad jurdica de las sociedades", Gaceta
del Foro, 24/3/1926, p. 167, ao XI, nm. 3046.
(30) OTAEGUI, Julio Csar, "Concentracin societaria", p. 45, Ed. Abaco, Buenos
Aires, 1984.
(31) AFTALION, Enrique R., "Viejas y nuevas ideas sobre monopolio (Libre
empresa, planeacin e integracin econmica)", Rev. LA LEY, t. 123, p. 1095; y del
mismo autor, "Libre competencia, neoliberalismo y monopolios (con especial referencia
al Anteproyecto Soler de Cdigo Penal)", Rev. LA LEY, 103, p. 961; Ibdem, "El mito
de la libre concurrencia y el derecho penal econmico", J. A., fasc. del 23/12/961;
"Recapitulacin sobre la legislacin sobre precios y abastecimiento", Rev. LA LEY, t.
112, p. 1019 y tambin; "Monopolios, concentracin de empresas y sociedades