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Ayvu Rapyta

Mitologia Mbya

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LA LITERATURA DE LOS GUARANES

Version de textos guaranes por


LEON CADOGAN

Introduccin, seleccin y notas por


A. LOPEZ AUSTIN

EL LEGADO DE LA AMRICA INDGENA


Serie del Instituto Indigenista Interamericano
publicada con la colaboracin de la Fundacin

Wenner Gren para Investigaciones Antropolgicas.


Coordinadores
Miguel Len-Portilla y Demetrio Sodi M.

EDITORIAL JOAQUIN MORTIZ MXICO

Primera edicin, agosto de 1965


D.R. Editorial Joaqun Mortiz, S. A.
Guaymas 33-1, Mxico 7, D. F.
Instituto Indigenista Interamericano
Nios Hroes 139, Mxico 7, D.F.

NOTA PRELIMINAR
Indiscutible es la importancia que tiene la comprensin
de la lengua para el conocimiento de una cultura. Slo as el
estudioso podr penetrar a lo ms recndito del alma del
estudiado, desentraando los conceptos ntimos que ligan al
hombre con el mundo, tan diversos en el tiempo y en el
espacio. Conocer otro idioma es aproximarse a otro mundo,
forjado en el corazn de los hombres que trabajan
semejantes metales con el mismo fuego, pero con
instrumentos tan distintos que dejan en la obra la marca
inconfundible de su singularidad.
2

Leyendas, mitos, tradiciones, historia, han vagado por


los aires mientras las palabras revivificantes de los hombres
mantienen su existencia. Despus, cuando ya no hay
portavoces de sus enseanzas, el espritu que las cre
queda tenuemente bosquejado en la roca, en la madera, en
el oro, en el hierro, muchas veces en forma tan difusa que
pasa a ser encasillado en catlogos que lo distinguen con
nmeros romanos o con otros signos que nada dicen de su
magnificencia.
Hay, sin embargo, quienes se esfuerzan por plasmar ese
espritu a costa de sacrificios y dedicacin, que escrutan en
el presente y en el pasado a travs del ms noble lazo del
hombre: la palabra. Ellos sern algn da los acreedores de
un firme pensamiento filosfico que ligue a la humanidad
con base en el conocimiento y la tolerancia; cuando se
comprenda que los conceptos son tan slo el producto de la
accin humana particular frente al mundo; cuando
desaparezca como pretexto blico la idea creada por la
mente etnocentrista y no se oiga ms el calificativo de
hombres-nios dado a aquellos que no tienen fuerza
suficiente para defenderse, pero que poseen riquezas
envidiadas.
Len Cadogan rescata da a da el pensamiento guaran.
Conocedor de varias formas dialectales, inquiere, penetra,
medita, traslada al castellano y da a conocer, en eruditas
obras, el pensamiento de los grupos guaranes ms
importantes, principalmente el de los mbys, habitantes del
Guair paraguayo.
En un principio, con un inters que no pasaba de ser
curiosidad simple de quien tiene tratos espordicos con los
indios, recogi algunos cantos. El inters fue en aumento,
tornndole en un intermediario entre los mby-guaranes y
las autoridades administrativas paraguayas. Esto inici una
mayor comprensin del pueblo, que aument an al ocurrir
un hecho inesperado: Un mby fue procesado por el delito
de homicidio y condenado a prisin. Llevaba ya tres aos
3

recluido cuando pidi ayuda a Cadogan. ste, tras laboriosas


gestiones, logr que fuese sobreseda la causa.
Libre el mby, y conocedor de la aficin de Cadogan por
los cantos, leyendas y tradiciones de su pueblo, pregunt al
cacique de su toldera si haba revelado a su defensor el
origen del lenguaje humano y los himnos sagrados de los
huesos de quien porta la vara-insignia. Contest que no el
cacique, y el antiguo reo le asegur que ya Cadogan era
merecedor de considerarse miembro de la tribu y capaz, por
tanto, de conocer los cantos sagrados. Este hecho abri a
Cadogan las puertas de un rico mundo literario que le
permiti consignar las palabras divinas reveladas a los
guaranes.
Tras arduos estudios acerca de la vida de los mbys
pudo el autor dar a la luz sus importantes obras, que
constituyeron desde un principio una rica fuente para el
estudio del pueblo guaran.
Esto ha obligado a formar un libro de divulgacin que
permita a los no especializados conocer la bella literatura de
los guaranes. De los estudios de Cadogan se han
seleccionado importantes trozos poticos que ahora se
ofrecen.
Una obra de divulgacin requiere ser presentada en
forma sencilla, explcita, que supla tecnicismos y
profundidad etnolgica (1). No soy yo, que me inicio en el
estudio de la vida de los guaranes con esta presentacin,
quien rene las condiciones mejores para lograr tal
resultado; pero valga mi voluntad de contribuir al
conocimiento de tan importante labor de investigacin.
Inicio la presentacin con una descripcin rpida y
esquemtica de la vida del guaran. Anoto despus cada
canto, cuando estimo necesario, con una brevsima
introduccin, fundada lo ms posible en las eruditas
interpretaciones del autor. Son introduccin y notas
4

preliminares a los poemas ms producto de mi esfuerzo que


de mi conocimiento. Los datos consignados, salvo alguna
que otra idea personal y los errores que involuntariamente
tendr la presentacin, pertenecen a notables etnlogos
que con su esfuerzo e investigacin directa me han
permitido llegar a un pueblo para m geogrficamente tan
distante. Son los principales, entre otros, Egon Schaden, el
mismo Len Cadogan, Alfred Mtraux, Alberto Rubio
Fuentes, Curt Nimuendaj, J. Natalicio Gonzlez y Julio Csar
Espnola.
La obra de Cadogan despertar sin duda alguna en los
lectores un inters mayor hacia el pueblo guaran. Por ello
se agrega al final de este libro una pequea nota
bibliogrfica, en la que se sealan fuentes y estudios de
importancia que conducirn al curioso a una bibliografa
mayor.
Valga en mi favor el deseo de que esta presentacin
contribuya a la mayor comprensin de nuestras razas
americanas.
ALFREDO LPEZ AUSTIN
Mxico, febrero de 1965.

INTRODUCCIN
I. LA SELVA
El guaran pertenece a la selva. Aparentemente, y as lo
cree, l es su dueo: Dios entreg la selva al guaran, y al
extranjero le mand vivir en tierra llana y abierta. Pero la
selva es del voraz mundo vegetal que en ella se desgarra,
se destroza y se renueva; de los troncos que se elevan
esbeltos hacia la regin de la luz, all donde pueden, al fin,
extender sus brazos y cubrirse del follaje que acarician los
rayos del sol; de las tremendas serpientes vegetales que
trepan aferrndose con sus ventosas, zarcillos y races
garfios para librarse del mundo oscuro, sofocante, hmedo
de la bveda verde; de las bacterias que disuelven y
transforman la materia muerta para reponer al pobre suelo
el jugo que esperan con avidez los gigantes apiados.
Vida rpida, fugaz, desesperada. Lucha constante por la
luz y por la materia nutricia en un mundo anegado que
excita a crecer, a llenar, a alcanzar, a formar piso sobre piso
con seres que se paran de puntas y estiran el cuello.
Monstruos que ahogan y estrangulan por lucir sus efmeras
flores. Flores que compiten con aromas y colores el gozo de
ser besadas y fecundadas al paso de los insectos. Muerte
lenta, imperceptible. Cadveres que cuelgan de los cables
retorcidos o que se deslizan suavemente entre los estribos
tabulares de los troncos vivos, para ser descompuestos y
transformados.
Abajo, el agua. Penetra, disuelve, circula, roba, pudre,
alimenta, lava, se evapora y envuelve, sofoca, impide el
6

crecimiento de los frutos, torna resbaladizas las aristas


rugosas, consuela con destellos en el mundo de oscuridad
que ha producido. Pasan los ros negros, espejos lmpidos de
las tinieblas, con su pureza devastadora que se lleva la
materia orgnica; y los ros blancos, cargados, fecundos,
que restituyen lo que en su origen han sustrado.
El animal dormita, alimentado de residuos, en el mundo
de las plantas. Las garras falciformes sostienen de las ramas
el pesado cuerpo del a de indolente existencia. Hocicos
fuertes y persistentes hozan un suelo de detritus. El
venenoso surucuc se oculta tras los rombos oscuros de su
piel. Ataca la tayra los panales repletos. La mariposa morfo
llena el espacio con su azul metlico. Cruzan indiferentes en
su camino el armadillo y la tortuga.
De pronto, engaados como el hombre, despiertan los
animales con gritos de dueos de la selva, y rugen, y
chillan, y braman, confundiendo sus gritos el jaguar, las
guacamayas, el potente mono colorado. Despus, ya
cansados, vuelven a su existencia ablica de sopor y calma
que slo agita el restallar de msculos y el olor penetrante
de la sangre.
En este mundo vegetal, entre el ciervo, el manat, el
tapir, el lince, el coat, el hormiguero, vive el hombre. Busca
con avidez entre las sombras el exiguo alimento de una
tierra que se ofrece ubrrima, pero que azota con su
avaricia al ser humano. Arranca, destrozando, las semillas
silvestres, los inspidos frutos, las races. Llega a sembrar,
entre los residuos carbonizados de los claros ganados a
fuego, un poco de maz, frijol, mandioca, arroz. Se hasta de
alimentos grasos entre el calor sofocante. Y sin embargo,
ama a la selva.
Es que el guaran pertenece a la selva. Podr alejarse de
ella; pero seguir llevndola impregnada en su cuerpo. Sus
ojos, acostumbrados al caleidoscopio de fuertes claroscuros,
casi perciben a los misteriosos agentes de Mbae Pochy, el
7

ser maligno, que infieren heridas furtivamente a los


hombres con los guijarros de los meteoros o con hojas de
hierbas venenosas que introducen en sus vsceras. Huye del
lapacho, rbol de alma indcil, cuya madera jams utiliza.
Conoce las moradas de los duendes de los arroyos, barreros
y barrancos.
Vive en la selva y es selva, desde su vientre vermiculoso
hasta su alma de bestia, que se une a la divina por toda la
vida terrena y queda despus vagando tenebrosamente.
Prisionero de su deficiente rgimen alimenticio, de una
naturaleza dominante, del extrao y del mestizo, se eleva
como los bejucos y las lianas hacia la luz de la Morada del
Gran Padre, con sus rezos y cantos, luciendo las flores
preciosas de un cuerpo material que se protege del medio
con su laxitud.
Los extensos bosques de Brasil y Paraguay son su
morada. Ah deambula empujado por el hambre, por la
explotacin, por la ilusin de llegar a encontrar la tierra
divina, o simplemente por su innata sed de viajar. Muchas
veces se le encuentra en Argentina y Bolivia. Otras muchas
el mar interrumpe su camino, y espera cruzarlo algn da
para arribar al Paraso. Slo all ser mejor la selva, y ser,
al fin, slo suya.

II. LA RAZA
Una vieja leyenda habla de la existencia de dos
hermanos, Tup y Guaran, que llegaron a la selva brasilea
procedentes de una tierra misteriosa del otro lado del mar.
Fundaron en su nuevo hogar la toldera y sembraron la
tierra. Ah vivieron en paz por algn tiempo, hasta que las
disputas entre sus esposas hicieron imposible que los dos
hermanos continuasen juntos. El mayor de ellos, Tup, qued
8

en la regin del Mato Grosso. Guaran emigr hacia el sur y


fund la nueva raza que se extendi por el actual Paraguay.
En esta forma explica el propio guaran su parentesco
con el tup, manifiesta indudablemente en la afinidad de los
dos pueblos que abarcan la amplia zona selvtica de
Amrica del Sur. Ambas ramas lingsticas, tup guaran y
karaiv-guaran, caracterizan a gran cantidad de pueblos
que habitan las Antillas, las Guayanas, Brasil, la parte
oriental de Bolivia, Paraguay, Uruguay, el Chaco y las
provincias de Misiones, Corrientes y Formosa en Argentina.
Los tup-guaranes habitan actualmente en los territorios
y estados brasileos de Ro Branco, Par, Guapor, Mato
Grosso y el Amazonas. Los propiamente llamados guaranes
se encuentran en el sur del Mato Grosso y en la repblica de
Paraguay.
La afinidad de ambos troncos, y aun de sus divisiones,
es predominantemente lingstica. La lengua constitua el
puente de contacto entre las islas habitadas en los claros de
la selva. Fuera de esto, cada pequeo pueblo viva aislado
de los dems, independiente, autnomo, casi autosuficiente.
Lo que la lengua una era separado por la selva y por el
orgullo de cada uno de los grupos, que siempre se
consideraba mejor al vecino y haca todo lo posible por ser
diferente.
Esta circunstancia, que persiste, fue aumentada por
haber adquirido el guaran el carcter de lengua general en
la selva. En esta forma la afinidad se extendi a pueblos
extraos vecinos o tributarios que tuvieron necesidad de
hablar guaran para establecer contactos sociales. Los
lmites de lo tnicamente guaran se pierden en el amplio
espacio dominado por los pueblos guaran-parlantes, y sus
caractersticas generales son vagas, nebulosas, cargadas de
elementos particulares, propios, exclusivos de cada una de
las clulas encerradas en su estuche de selva.
9

Las diferencias somticas y culturales, aun en el aspecto


religioso, son grandes. La llegada del europeo logr
homogeneizar un tanto al mestizo; pero el indgena que se
encuentra al margen del abierto dominio de la cultura
occidental contina en su afn de diferenciarse de sus
hermanos criticndolos y ridiculizndolos El indio de la selva
compite por ser indio cuando las necesidades contagiadas
de Occidente no obligan su sumisin; y en su afn de ser
fiel, lo es al pequeo grupo y no al gran conglomerado.
Cada ncleo llega a constituir una microscpica nacin,
consciente ya del peligro que encierra para su cultura el
contacto con paraguayos y brasileos. Y la actual
subsistencia de su rostro propio, que se desvanece, lo debe
a la selva, a su poco apego al pedazo de tierra cultivada que
puede codiciar el extranjero, a la movilidad que le permite
refugiarse y ocultarse y, aunque a simple vista parezca un
factor negativo, a su lucha constante por diferenciarse aun
de sus propios hermanos.
La identificacin de cada tribu, grupo o pueblo, es an
ms difcil en los terrenos de la historia. Cada uno ha
ostentado los nombres con que se autodesigna, los muchos
que le han dado sus vecinos y aquellos que le atribuyeron
espaoles y portugueses. Toda divisin, por tanto, que no
quiera llegar a lo individual, ha de ser convencional e
imprecisa.
A grandes rasgos pueden distinguirse entre los
guaranes "monteses" o no cristianizados tres grupos
principales: mby, chirip y pa-kaiov. Entre todos resalta
el mby como el menos aculturado, el ms cercano a los
imprecisos patrones generales del guaran.

10

III. EL PUEBLO
El guaran se asla. Los pequeos claros de la selva
pueden surgir natural o artificialmente en demasa. No es su
problema el espacio. Lo es el alimento. El despiadado
mundo vegetal se reproduce y puebla hasta el exceso cada
centmetro cuadrado capa sobre capa; parasita y asesina;
estrangula y sofoca. El hombre se extiende, se dispersa;
vive socialmente alejado de sus semejantes. Huye del
parasitismo aunque brinde religiosamente el alimento al
hermano famlico.
Sin poder central que los ligue, sin ms vnculos que los
necesarios para conllevar una vida de precaria paz con sus
semejantes, los grupos indgenas vagan por la selva en
busca de la salvajina y descansan un poco para sembrar sus
granos y legumbres en el suelo que en cinco o seis aos se
agota por la erosin constante.
Es probable que antes de la llegada del blanco las
migrantes aldeas fuesen mayores. Actualmente el nmero
de sus miembros vara rpidamente por efecto de su mayor
movilidad, y se encuentran desde pequeos grupos de
cuarenta individuos hasta algunos otros, los mayores, con
varios centenares. Estos ltimos se fraccionan en parentelas
aisladas que dirige un jefe religioso, y ocupan claros
11

distantes sin relacin aparente con el grupo central. La


unin slo es manifiesta cuando concurren a la casa de las
fiestas religiosas.
Antiguamente era caracterstica en las aldeas guaranes
la casa grande. Una plaza cuadrangular era rodeada por
varias de estas enormes casas, suficientemente espaciosas
para albergar algunas decenas de personas. La bveda
cubierta de hierba, de hojas de palma o de corteza,
albergaba una familia grande, comunidad de produccin, de
consumo y de vida religiosa y poltica. Hileras de maderos
que equilibraban la bveda dividan las habitaciones de las
familias individuales.
Las grandes habitaciones, que llegaban a medir
cincuenta metros de longitud, constituyen ahora una
excepcin. La transformacin econmica y social que ha
sufrido la vida del guaran, su mayor movilidad actual y la
influencia jesutica y mestiza, han propiciado la creacin de
las pequeas moradas, suficientes slo para la pequea
familia.
El nuevo tipo de construccin manifiesta hibridismo: un
techo de dos aguas, cubierto de hierba o de hojas de palma,
se sostiene sobre delgados palos que descansan en los
postes de paredes frgiles, formadas de vara y argamasa.
La misma hamaca, aparentemente insustituible en las zonas
trridas, deja el paso a incmodas esteras y camas de
plataforma.
En el exterior es frecuente observar cacharros metlicos
adquiridos en las ciudades, puestos sobre las cocinas al aire
libre o en armazones rsticas que muestran al curioso las
pertenencias ntimas de la familia.
Ms all de las habitaciones se encuentran las tierras
cercadas que ganan a la selva. Los ciclos del cielo y de la
tierra se conjugan en la mente del agricultor, que sigue
estrictamente el paso de las Plyades para la roza, la quema
12

de las matas silvestres, la siembra y la cosecha. El bautismo


del maz y las ceremonias de recoleccin son ocasiones de
gran importancia religiosa, y es el campo tambin el lugar
de reunin de amigos y parientes, que conviven en el alegre
puxirau, trabajo colectivo de escaso valor econmico, pero
de gran relevancia social, que frecuentemente es
acompaado de abundantes cantidades de chicha.
Aun cuando algunos grupos guaranes viven casi
exclusivamente de la caza, su situacin es excepcional,
debida a su providencial locacin en zonas todava ricas en
fauna. La mayor parte de los guaranes basan su economa
en el cultivo del maz, principal elemento actual de su dieta
cotidiana.
De menor importancia, pero indispensable tambin en la
dieta de la selva, la mandioca ocupa gran parte de la
atencin del indgena. La carnosa raz de este arbusto es
generalmente cocida o asada, rebanada o secada al sol. Es
sobre todo de gran valor en la poca del ao en que escasea
el maz, pues, con la ventaja de que puede ser recogida en
todos los meses, llega a constituir el platillo constante del
hogar guaran.
Otros productos del campo guaran son el camote, el
frijol, la mangara, el man, la calabaza, el pltano, la
papaya, la sanda, el meln, la caa de azcar, que se
complementan con la recoleccin de productos silvestres,
algunos de fundamental valor proteico, aunque con exceso
de grasas en relacin a la dieta necesaria en el bosque
tropical.
Importante recurso alimenticio es la recoleccin de miel
silvestre, y algunos grupos se inician en la domesticacin de
abejas, con buenos resultados. Larvas de mariposas y de
colepteros pueden llegar a constituir suculentos bocadillos.
Pero el guaran es ante todo un cazador. Ojos grandes y
oscuros acechan entre el follaje el arribo de las bestias, y el
13

silbido de la flecha o el disparo del fusil hacen rodar por el


suelo al tapir, el oso hormiguero, al ciervo. Ms all la
trampa cae pesadamente rompiendo los huesos y,
reventando los intestinos del imprudente mono, o cepos de
muelle capturan al coat. Los perros, macilentos y tristes a
pesar del cario no del cuidado de su amo, le auxilian
valerosamente en su lucha contra los jaguares, enemigos
tradicionales del indio.
Cada vez con ms frecuencia la algaraba de la selva se
interrumpe con las detonaciones de las armas de fuego. Las
cadenas biolgicas empiezan a adelgazarse en algunos
eslabones, y no est remoto el da en que el hombre se d
cuenta del error de la caza fcil. En una regin tan
gobernada por las leyes ecolgicas, el hartazgo de hoy es el
hambre del maana.
Condiciones de tipo ambiental y cultural hacen que cada
grupo guaran dedique particular grado de inters a la
pesca. No obstante, nunca llegan a equipararla a la caza,
que a travs de los siglos ha contribuido tanto a la
conformacin de su idiosincrasia. Antiguamente pescaban
con anzuelos de madera, que ahora han sustituido los de
metal casi siempre de fabricacin casera. Contina hasta
hoy la tcnica de la pesca con arco y flecha; pero
indudablemente los mejores resultados son obtenidos del
uso de trampas fabricadas con canastos colocados en las
represas, y de veneno obtenido de una sapindcea en las
aguas de lento curso. La red y el arpn son desconocidos.
Como todo pueblo dedicado principalmente a la
agricultura, que origina lapsos de gran actividad alternados
con otros de relativo descanso, el guaran complementa su
economa con las labores artesanales. Son de importancia la
fabricacin de cestos, la de ornamentos de pluma, la
tejedura de lana y el teido de telas con colores extrados
de plantas y races silvestres.

14

Da con da las ocupaciones del indgena se dirigen


hacia la produccin asalariada. La fuerza del extranjero
penetra en la selva. Cada vez ms el guaran, atrado por los
objetos brillantes que prometen una vida fcil, adquiere su
uso, se liga, se encadena. Son las antiguas cuentas de vidrio
que se trocaban por oro. Ahora se truecan por sudor.
Cuando quiere separarse de ellas ya las tiene pegadas a su
piel. Necesita dinero para obtenerlas. Necesita trabajar
como asalariado para seguir viviendo.
Entonces empieza una verdadera lucha entre la antigua
vida de la selva y el poder del extranjero. Frente al guaran
se encuentra un nuevo mundo, odiado y deseado
simultneamente, al que ingresar por la fuerza. Para
hacerlo tendr que ocupar bajos peldaos, peldaos
profundos inventados para l, el "primitivo", el "incivilizado".
As podr entonces comprender el verdadero valor de la
moneda, que ahora adquiere como simple juguete que
inexplicablemente lleva hasta sus manos los objetos
deseados. Tendr que comprar su vida entera. Ya no ser el
trabajo slo la actividad requerida para la satisfaccin de
sus necesidades. Ser l mismo un pequeo motor de los
millones que
impulsan
una mquina monstruosa,
incomprensible.
Llegar un da en que desde su bajo peldao contemple
la vida con la tranquila indiferencia de quien se ha
habituado a otra selva, ms grande, en la que ya no ser l
quien use los tocados polcromos y brillantes. Pero hoy la
transicin desgarra su refugio verde, sus nexos familiares,
mientras el nuevo mundo lo recibe en plantaciones de yerba
mate como al hombre-nio indolente, perezoso, torpe, que
ni siquiera alcanza a comprender los beneficios de la
augusta civilizacin del pen de la gran selva de hierro.
El guaran ha adoptado la indumentaria del mestizo
como nico medio a su alcance en contra de la
discriminacin que lo seala como indio "pelado". Aquel que

15

en sus propias aldeas usa la tradicional vestimenta, se


oculta en su cabaa ante la mirada de cualquier extrao.
Antiguamente casi todos los guaranes andaban
completamente desnudos, adornados con penachos de
plumas, collares de huesos, dientes y garras de animales
salvajes, y vistosos brazaletes multicolores. Ms al sur del
Mato Grosso, donde los inviernos castigan con sus rigores,
adopt el uso de las abrigadoras prendas de los indios del
Chaco. Fue as como se difundieron el txirip, el txumb y el
ponchito. El primero, una faja de algodn que se sujeta a la
cintura y llega a la altura de las rodillas es una prenda
provista de franjas en sus bordes, con excepcin de aquel
que es fijado al cuerpo. Da vuelta y media en torno,
cubriendo sencillamente la parte posterior y doblemente la
anterior. Lo sujeta el txumb, faja blanca de algodn que
tiene profusin de bordados en hilos de colores, obtenidos
con tintes vegetales. Por ltimo, el ponchito es simplemente
un poncho pequeo, que en ocasiones adquiere una belleza
excepcional por los adornos de plumas que ostenta.
La
indumentaria
tradicional
de
la
mujer,
indudablemente influida por las prdicas jesuticas, est
constituida por el tupai y la vata. El tupai es simplemente un
txirip femenino, ms largo, por lo que llega a cubrir con
tres capas la parte anterior del cuerpo. La vata, cuyo
nombre probablemente derive del castellano (bata), es una
blusa con mangas que desciende hasta la cintura. Claro est
que estas prendas tradicionales estaban afectadas por
grandes variaciones, segn las costumbres propias de cada
grupo.
Caracterstico de la cultura guaran es el tambet, que
an puede encontrarse en algunos grupos. Es un pedazo de
madera de tacuara inserto en un orificio practicado bajo el
labio inferior. Segn investigaciones realizadas en algunos
grupos, representa en el hombre, nico que puede usarlo, la
exteriorizacin de su cubierto miembro genital, y
constantemente le recuerda sus obligaciones varoniles. La
16

perforacin se hace en la niez, en una ceremonia de gran


importancia, que, sin embargo, puede dirigir cualquier
persona.
Mucho variaba tambin el arreglo del cabello, aunque
eran frecuentes el corte recto a la altura de las orejas y la
tonsura que llegaba hasta la frente. Actualmente, en los
grupos que la acostumbran, se ha reducido a la manera de
los frailes franciscanos. La pintura, principalmente diseos
geomtricos, constituye todava un elemento importante en
algunas regiones, y es fabricada con jugos de diversas
plantas o con mezcla de carbn y cera o miel. Tambin
usaron algunos grupos antiguos el tatuaje de relieve, que
demostraba su destreza en la caza.
Todava revisten gran importancia los adornos en los
lbulos de las orejas, en especial los de concha.
Son las ceremonias religiosas las que actualmente
contribuyen en forma ms activa a la conservacin de la
antigua indumentaria. La riqusima ropa ceremonial de los
mdicos nativos, adornada con finas plumas de tucn,
obliga el uso del txirip, de las bandas galanas que se
cruzan sobre el pecho, de las pulseras y de los bellos
tocados de pluma.
Fuera de estas ocasiones el indio se cubre de andrajos.
Los nuevos patrones culturales han convertido al hombre
que se senta seor de la selva, vestido con el brillo de su
piel y el colorido de las aves, en un mendigo de radas
ropas. Adquiri su uso por vergenza; pero no tom los
patrones
complementarios.
El
lavado
del
cuerpo,
innecesario cuando ste se encuentra totalmente a la
intemperie, no se practica ahora que lo cubren. Las prendas
de vestir tampoco son lavadas, y generalmente no se
desprenden de ellas hasta que se caen en pedazos.
Bajo este aspecto de notable aculturacin, el guaran
sigue conservando, por ahora, patrones de inmensa
17

importancia en su vida social, aun cuando en algunos se


refleja la antigua o actual influencia exterior. Pero en todo
caso, la adopcin de instituciones extraas ha sido hecha
despus de estrictas interpretaciones y adaptaciones del
pensamiento indgena, favorecidas principalmente por la
relativa independencia que hasta ahora han permitido su
capacidad de vivir aislado y su movilidad constante.
La atencin de las mujeres preadas es estricta. La
influencia de los espritus de plantas y animales, como en
todos los periodos crticos de la vida, es buscada o temida,
segn el caso, cuando la mujer se ha percatado de que un
nuevo ser vendr al mundo. Muchos de los alimentos
comunes, en especial la salvajina, son retirados de la mujer
guaran porque su ingestin puede producir el nacimiento
anormal del nuevo ser.
El nacimiento del nio implica que el padre, y entre los
mbys tambin la madre, se encuentren en estado de aku,
periodo crtico que obliga a mltiples precauciones. Despus
del alumbramiento la placenta es enterrada en el interior de
la casa, y el mismo tratamiento se da al ombligo. Para
apresurar el proceso de desecacin del ombligo se aplican a
la criatura diversas substancias, que varan con las
costumbres tribales.
Como otros muchos pueblos amaznicos, entre ellos los
witotos, los guaranes practican la couvade. Despus de
nacimiento del nio el padre est obligado a protegerlo, y
abandona toda actividad que pueda ser mgicamente
nociva a la criatura. Se retira a su hamaca y ah permanece
hasta que el ombligo del nio se desprende, en caso de que
el hijo sea varn, y despus de un lapso de dos semanas a
treinta das si es nia. Por supuesto, este estado de aku
tambin obliga una dieta estricta, y hay prohibicin de usar
instrumentos de hierro. La mujer, por su parte, suspende
todo trabajo pesado.

18

Si acaso el padre desobedece los preceptos establecidos


y, a pesar de su aku, no resiste la tentacin y sale de
cacera, el arco iris y algunos animales, entre ellos los sapos
y las serpientes, pueden convertirlo odjpot: el animal se le
presenta como ser humano, y el hombre confundido, pasa
toda la vida a su lado.
Entre los grupos que aceptan la reencarnacin,
corresponde al mdico agorero determinar a quin
perteneci el espritu que ahora se aloja en el nio. Tambin
corresponde a l buscar el nombre del nio, para lo que
antes, investiga de qu regin del cielo procede su alma. En
caso de peligro o de grave enfermedad, su nombre se
cambia en otra ceremonia similar.
Poco antes de llegar a la pubertad, el nio es sometido a
la ceremonia de iniciacin, tan rigurosa que ningn extrao
puede observarla, y aun se retiran las bestias de los
contornos. Despus de que el menor ha sido anestesiado
con cerveza, se le perfora la parte inferior del labio con un
punzn de madera o de cuerno de venado. Sigue por varios
das una dieta estricta a base de maz. Al terminar la
iniciacin est capacitado para abandonar las palabras
infantiles y empieza a pronunciar las de los, adultos.
Esta ceremonia se efecta cuando existe un buen
nmero de nios de edad adecuada, pues la perforacin de
la parte inferior del labio es colectiva. Los iniciados reciben
una serie de recomendaciones de conducta futura, que sean
dedicados al trabajo, que se abstengan a hacer mal a sus
semejantes, que no golpeen a sus esposas cuando
contraigan matrimonio, que no beban licor en demasa, etc.
Los cuidados que se otorgan a la mujer cuando aparece
la primera menstruacin son ms bien para apartarla de
todo peligro en tan difcil momento de su vida, que para
reconocer ceremonialmente su cambio de vida y su
posibilidad para contraer matrimonio. En esta etapa la mujer
se encuentra rodeada de circunstancias desfavorables,
19

entre ellas el riesgo del ya visto odjpot y la influencia de


los espritus de los rboles, del agua y de las piedras. Gran
parte de su futura salud y la de sus descendientes depende
del cumplimiento de las reglas establecidas.
Los das de reclusin no son desaprovechados. La madre
instruye a la hija con consejos referentes a su futura vida
marital, palabras que recibe y contesta en voz baja. Es
enseada despus a realizar las labores manuales que
realizar en su matrimonio; pero se aparta de toda labor
pesada.
Pasados los das crticos, el mdico sacerdote la lava con
una decoccin especial.
En contraste con la atencin prestada a los cambios de
la vida a que anteriormente nos hemos referido, ya sea por
considerarlos peligrosos mgica y biolgicamente, o porque
pueden ser aprovechados, dada su importancia, para fijar en
nios y adolescentes las normas y los conocimientos
indispensables de su vida adulta, relativamente poca
atencin dan los guaranes al matrimonio.
La diversidad de ceremonias practicadas por los
diferentes grupos, la confusin existente acerca de qu
autoridad debe dirigir el acto y, sobre todo, la gran cantidad
de elementos extraos que se inmiscuyen en la vida del
indgena en esta ocasin, obligan a suponer la existencia
anterior de una ceremonia sencilla y casi sin importancia, o
la participacin directa y efectiva en ella de los dirigentes de
la familia grande, institucin ahora casi desaparecida.
Antes del matrimonio puede decirse que hay bastante
libertad sexual. Sin embargo, existe la creencia de que los
jaguares prefieren como alimento a los hijos de solteras y
adlteras, lo que ya implica cierto lmite a la tolerancia
abierta.

20

Sin embargo, puede perfectamente el guaran tener un


matrimonio informal, a prueba, por medio del cual se liga a
una compaera sin que existan obligaciones definidas en lo
econmico, y sin fundar un verdadero hogar, puesto que la
lleva a vivir a casa de sus padres.
Para concertar el matrimonio formal el varn acude
directamente a su suegro, aparentemente porque el asunto
puede tratarse de hombre a hombre; pero en el fondo con la
conciencia de que nunca el padre tiene el mismo inters por
el futuro de su hija que el que tiene la madre.
sta, en verdad, ser la que fije su atencin en el
presunto yerno, y establecer las barreras necesarias en
caso de que lo crea un desobligado, un vago, o simplemente
porque sea miembro de otro grupo o de origen paraguayo o
brasileo. El padre, por tanto, con su indiferencia, asume el
papel de un simple intermediario, cuando no de un aliado.
Deja poco a poco el matrimonio de ser un lazo que se
encarguen de concertar dos familias. Actualmente
interviene ya la voluntad de los jvenes, y empiezan a darse
casos en que el varn, demasiado impetuoso, rapte a la
muchacha. Claro est, esto origina el escndalo y las
represalias de los ofendidos padres.
La poliginia ahora es demasiado rara, atribuible a la
falta de capacidad econmica de los varones. En este caso,
segn la propia opinin de los indgenas, la mujer ms vieja
recibe todo el peso de los trabajos domsticos, mientras la
joven descansa en ella.
La desaparicin de la familia grande que, como
anteriormente manifestamos, es ahora excepcional, ha
ocasionado un relajamiento en las relaciones matrimoniales
y un creciente nmero de separaciones de los cnyuges. Es
frecuente el caso de que el esposo, enamorado de otra
mujer, abandone a la primera, dejndole a los hijos, o que la
esposa, cansada del carcter de su marido, se separe de l.
21

Uno de los aspectos culturales acerca de los cuales los


guaranes se muestran ms reacios en revelar a los
extraos, es el relativo a las prcticas funerarias.
Antiguamente, como se ha comprobado por mltiples
hallazgos, acostumbraban enterrar a los difuntos en grandes
ollas de barro. Con los contactos extraos, el guaran se ha
provedo para sus usos domsticos de utensilios de metal y
la alfarera casi ha desaparecido.
Esto y la observacin de los entierros cristianos, los han
llevado a utilizar los atades de madera, o simplemente a
enterrar el cuerpo sin envoltura alguna, pero poniendo sobre
el tmulo una cruz y las pertenencias ms queridas del
muerto.
Aparentemente el hecho de que pongan una cruz
pudiera hacer suponer una aculturacin de tipo religioso.
Revela lo contrario el que los cadveres sean enterrados a
gran distancia de los lugares habitados, ya que tratan de
alejarse del alma animal de los difuntos, que no va, como la
divina, en busca de la Tierra Sin Males, sino que permanece
sobre la tierra causando daos a los hombres.
Los cuerpos son enterrados algunas veces en posicin
fetal; pero cuidan en todo caso de colocar los pies hacia el
Oriente, a fin de que no exista dificultad para que el muerto
se dirija al Paraso. Para este fin tambin es costumbre
encender hogueras en las tumbas, que iluminen el camino
al alma del difunto. Los nios, por tanto, necesitan poca luz
o ninguna, ya que sus almas no encontrarn dificultad para
llegar a la Tierra Sin Males.
Es preciso detenernos aqu para tratar lo relativo a la
dualidad del alma. Como es de suponerse por las radicales
diferencias grupales, las ideas relativas al alma varan
notablemente, aunque aqu la divergencia es acentuada por
las experiencias sobrenaturales individuales.

22

Hay indgenas que admiten slo la existencia del alma


singular, pensamiento que parece estar ms de acuerdo con
la antigua ideologa guaran. Otros, por el contrario, admiten
tres almas en cada individuo, una de las cuales hace el
papel de protectora, principalmente cuando el hombre se
encuentra dormido en lugares peligrosos; pero que
constituye parte de l. Cuando el hombre muere, el alma
que como sombra cae al frente o atrs se dirige al Paraso;
la de la izquierda, ruin, queda vagando en el llano; mientras
que la que cae a la derecha vaga por el aire, sin hacer mal
alguno.
Algunos llegan a creer en cuatro almas en cada persona:
una que mora en la cabeza, otra en el corazn y las otras
dos a los lados del cuerpo, como protectoras.
Las almas pueden entrar y salir libremente del cuerpo
del hombre, por la coronilla, lugar de recepcin de la
inspiracin divina. Pero una exteriorizacin simultnea y
total producira la muerte inmediata.
Indiscutiblemente la creencia ms
extendida es la de la dualidad anmica.

importante

El momento de la concepcin y su origen son


identificados por sueos que avisan a la madre o al padre
que se ha gestado un nio. En los grupos que admiten la
reencarnacin se acepta que el difunto puede avisar su
futura aparicin en el cuerpo de un menor. Hay que hacer
mencin que quienes creen en la reencarnacin admiten
que cuando la muerte de un hombre produce un gran dolor
a sus familiares o cuando ese hombre fallece con un gran
deseo insatisfecho, los dioses le envan nuevamente a la
tierra.
El alma procedente de la divinidad se integra al cuerpo
despus del nacimiento, y tiene como funcin principal, al
ser verbo sobrehumano que desciende a la tierra de las
imperfecciones, dar al individuo la facultad de la palabra y
23

de la designacin de las cosas. Al fallecer el individuo, esta


alma busca de inmediato la Tierra Sin Males. Existe en la
bsqueda el peligro de su desvanecimiento y, por
consiguiente, de su extincin.
El individuo adquiere al nacer otra alma, la animal, que
determinar los rasgos ms importantes de su carcter. Si
acaso recibe la de un jaguar, su carcter ser violento e
irascible; si procede de una mariposa o de un colibr, ser
bondadoso y tranquilo; si es de mono, ser travieso, y as
por el estilo. Por este motivo no se culpa al individuo de las
acciones derivadas de su natural carcter. Muchas veces el
hombre malvado merece toda la conmiseracin de sus
semejantes.
Al morir el hombre, esta alma queda vagando
peligrosamente sobre la tierra, haciendo mal a sus
semejantes. Los lugares destinados a cementerios son
evitados por los vivos, ya que el alma maligna del difunto
puede ocasionarles la muerte.
El alma divina es aficionada a los alimentos vegetales,
mientras la animal gusta de las carnes. La primera habita en
el pecho; la segunda, en la parte inferior del rostro. La
creencia en ambas se ha explicado por la coexistencia en el
individuo de impulsos nobles y antisociales, que
alternadamente predominan y dirigen su vida.
La vida religiosa del guaran ha sido siempre un
problema fuertemente individual, personal. El ser humano
tiene la extraordinaria facultad de recibir las vivencias que
los dioses le otorgan para que se eleve msticamente. Una
nueva idea que llega hasta la selva, ya dbil y suave,
filtrada por la red vegetal, no es el fundamento de nuevos
pensamientos. Escucha el indio y calla. Tal vez hasta afirme
aceptar. Despus, en una noche de inquieto sueo, un
estallido de graves palabras, de msica sacra, de inspiracin
sobrehumana, sobrecoge al iluminado y lo hace que se
24

aferre a su nueva posesin, al canto religioso. Ah irn


incluidas algunas notas del canto lejano.
Fundamentalmente todo guaran cree en la existencia
originaria de la absoluta oscuridad, cuando luchaban los
Murcilagos Eternos. Surgi de ella Nuestro Gran Padre, que
se encontr a s mismo y disip las tinieblas con el
resplandor de su pecho. Cre despus el mundo, que
sostuvo sobre la Cruz Eterna.
Tuvo Nuestro Gran Padre como compaera a Nuestra
Madre, la primera mujer, a la que comparti con Nuestro
Padre que Todo lo Sabe. De esta unin nacieron los Mellizos,
Nuestro Hermano Mayor y Nuestro Hermano Menor, hijos
respectivamente de Nuestro Gran Padre y de Nuestro Padre
que Todo lo Sabe. Nuestra Madre fue muerta por los
Jaguares, quienes, sin embargo, no pudieron comer a los
hermanos. Cuando stos crecieron les fue revelado el
misterio de la muerte de su madre, y mataron a su vez a los
asesinos.
Otros dioses se siguen encargando de la labor creadora
y educativa. Moran todos en la extensa Cruz del Cielo,
desde donde contemplan al hombre. Un da, tal vez no muy
lejano, cansados del presente mundo ordenarn su
destruccin. El hombre, por tanto, trata de acercarse a ellos
a travs de la oracin, de la migracin o de la muerte
misma. All, en su morada, encontrar por fin una selva
libre y plcida, donde vivir eternamente.
El Paraso, la Tierra Sin Males, se encuentra en direccin
del amanecer, ms all del Ocano Atlntico, o tal vez y
esto lo creen los grupos que tienen alguna nocin de tierras
de imperfecciones en aquel rumbo se encuentra en el
cenit.
La esperanza de librarse del mundo que poco a poco
pasa a poder de los extranjeros y el miedo de la destruccin
final, ha motivado verdaderas migraciones masivas que
25

siguen la voz de los iluminados. Una vez llegados a la costa,


su viaje se interrumpe.
Ah esperan vanamente que los rezos y las danzas
constantes libren sus cuerpos de imperfecciones, para que
una vez sin la pesantez de la carne puedan volar sobre las
inmensas aguas.
El mito salva las barreras geogrficas, y son algunos los
que han logrado embarcarse y llegar hasta la isla deseada.
Pero todos aquellos que quedan contemplando las rojas
aguas del amanecer marino, vuelven tristes a seguir
soando en la felicidad no lograda. All, en la Tierra Sin
Males, no habr muerte, no habr enfermedad, ni fieras, ni
serpientes, ni mosquitos... ni extranjeros. Algunos esperan
recibir de sus dioses protectores ubrrimas tierras que
podrn cultivar libremente. Otros, menos industriosos,
esperan que no exista necesidad de cultivo.
La creencia en la Tierra Sin Males se ha convertido en la
obcecacin del pueblo oprimido. Los dirigentes, mdicoshechiceros, llegan a arrastrar a sus pueblos a las costas o a
la lucha contra el intruso, contagindoles su inmenso fervor.
Estos hombres son los inspirados por la divinidad. Con
una virtud a toda prueba, dirigida al amor por la comunidad,
los mdicos-hechiceros obtienen su poder de la abstinencia
constante y de la dedicacin a las prcticas religiosas. En
sus sueos adquieren los cantos ms sagrados, los ms
poderosos, que siempre utilizan en beneficio de sus
semejantes. Permanecen alejados de las aldeas, entre la
selva, buscando los alimentos ms puros. De ellos viven
hasta que su cuerpo es tan liviano, tan limpio de
imperfecciones por los sacrificios, por la penitencia, por la
inspiracin divina, por los cantos y danzas sagrados, que
pueden elevarse por los aires y realizar verdaderos milagros
en el arte de la medicina.

26

No es raro, por tanto, encontrar a los mdicoshechiceros encargados del poder poltico de las
comunidades cuando no permanecen aislados en busca de
la absoluta perfeccin. Tanto en la antigedad como en el
presente es el mdico-hechicero, el hombre ms virtuoso, el
ms poderoso y el ms cercano a la divinidad, quien dirige y
conduce a su pueblo en todos los actos colectivos.
Casi siempre el dirigente de una familia grande era
mdico-hechicero, auxiliado en sus labores de decisin por
un Concejo integrado por los hombres ms viejos de la tribu.
Cuando no exista la coincidencia, el jefe poltico era
orientado por la persona que reciba el poder religioso, hasta
el punto de pedir su opinin en las expediciones militares.
Cuando en la misma comunidad surga otro personaje
religioso con poder suficiente, el grupo se divida en dos
partes pacficamente, siguiendo a cada jefe su parentela.
Ahora que los gobiernos paraguayo y brasileo
establecen autoridades sin poder carismtico, quedan stas
como simples vnculos entre el gran Estado y el
conglomerado indgena, o provocan disturbios considerables
en la organizacin social.
El guaran sigue as luchando contra la selva y contra el
extranjero. Se apega con desesperacin a su idiosincrasia
milenaria de individualismo y libertad. Tradiciones y
pensamiento cambian. La ideologa fundamental lo sostiene
en un mar de adversidades. Es el hombre que espera, que
suea, que canta. Pero sobre todo es el hombre que reza,
que trata de conocer a la divinidad y vivir a su lado.
Trabajo, miseria, riqueza, sufrimiento y regocijo son
cosas pasajeras, productos de todo este mundo de
imperfecciones. Cuando el hombre se haya librado de su
pesantez, cuando quede sola la palabra divina encarnada, el
hombre ser verdaderamente hombre y la Tierra Sin Males
se ver totalmente poblada.
27

IV. EL TIEMPO
Muchos guaranes consideran a la selva como su patria
de origen. Dentro de ella los siglos han visto su constante
vagar.
Sin constituir jams una unidad, grupo numerosos
viajaban,
luchaban
y
dominaban
transitoriamente,
sometiendo a su yugo a hermanos de raza y a pueblos
vecinos.
Los grandes ros, henchidos por las lluvias tropicales,
quebrados por las frecuentes cascadas, cargaron sobre sus
espaldas las grandes canoas de guerra.
El orgulloso incario se vio atacado por los indomables
nmades de la selva, que anhelaban el oro y la plata que no
posean y que cruzaron el Chaco para arrasar pueblos que
se encontraban bajo el dominio de los hijos del Sol.
Los grandes capitanes guaranes mostraron sobre su
pecho los ricos adornos obtenidos por la fuerza de las armas
en campaas contra el coloso del altiplano. Muchos grupos
quedaron incrustados en territorios dominados por los incas,
sobreviviendo gracias a su valor y a su destreza en el
manejo de las armas.
Un da llegaron hombres extraos. Buscaban oro y
grandes ciudades. El guaran, curioso, brind su hospitalidad
a los recin llegados. Los espaoles se prendaron de la
belleza de las indias, y as se inici una historia que no sera
ni de unos ni de otros: la del paraguayo.
Ambas razas colaboraron estrechamente en la
construccin de nuevos pueblos. Surgieron Yaguarn, Ypan,
Tobati, Candelaria, Santo Tom, Jeju, Ytat, Caaguaz,
28

Guaramber, Aregu, primeros de una lista inmensa. Los


indios, orgullosos de su alianza con los blancos, empezaron
a darse el nombre de "tobayaes" cuados de aquel
pueblo que les mostraba nuevas formas de vida. Pero esas
nuevas formas de vida traan consigo el dominio y la
explotacin, la conversin y la encomienda. Algunos pueblos
se levantaron en armas en contra de sus antiguos amigos,
guiados por grandes jefes y mdicos-hechiceros que
hablaban ya de una Tierra Sin Males y sin extranjeros.
Las rebeliones fueron sofocadas; el indio empez a
perder su rostro, y en el antiguo territorio guaran se
extendi el nuevo pueblo mestizo.
No todos los guaranes recibieron a los extranjeros con
la misma hospitalidad. Los temibles guaicures [1],
enemigos tradicionales del blanco, estuvieron en pie de
guerra desde 1583 hasta 1798. Otros muchos presentaron
combate constante o permanecieron marginales. Ellos son
los antepasados de los actuales guaranes, que an se
resisten a aceptar la influencia extraa.
Entre los militares extranjeros llegaron los sacerdotes.
Desde las proximidades de Asuncin los franciscanos
iniciaron la prdica de la religin cristiana con el catecismo
escrito en la lengua oficial de la selva. Fray Luis de Bolaos,
su autor, comprendi de inmediato la importancia del
idioma materno para sus fines de dominacin.
A ellos sigue el Ejrcito Ignaciano. Manuel Ortega, el
portugus, Juan Solano, el espaol, y Tom Fild, el escocs,
forman la vanguardia jesuita en tierras paraguayas. Tras
ellos llegaron muchos ms.
No vamos aqu a valorar su obra, controvertible y
litigiosa ya por el simple hecho de ser labor de jesuitas. Ha
sido suficientemente atacada y suficientemente defendida
29

por polemistas que toman en consideracin los intereses de


la cultura occidental. Veamos escuetamente la organizacin
de las misiones y las peripecias ocurridas durante su
existencia.
Iniciaron los jesuitas su obra en la regin del Guair,
donde los espaoles haban fundado Ciudad Real del Guair
y Villarrica mucho tiempo antes. Los sacerdotes visitaron
aldeas indgenas, pero no fundaron luego misin alguna.
Posteriormente un gran criollo intervino para establecer las
misiones. Hernando Arias de Saavedra, conocido mejor
como Hernandarias, inici una labor de proteccin al
indgena, dictando ordenanzas para reglamentar las
relaciones de trabajo y adoctrinamiento. Prohibi que se
obligase a trabajar a los menores de quince aos y a los
mayores de sesenta; hizo a los encomenderos que vistieran
a los naturales y se preocup, sobre todo por organizar
pueblos y confiar la educacin religiosa a un cura misionero.
Ms tarde, en 1607, auspici la instalacin de las misiones
jesuticas y obtuvo del Rey el permiso para que fueran
conquistados los 150.000 indios del Guair.
La primera misin en Paraguay fue San Ignacio Guaz.
Poco a poco aparecieron nuevas misiones, de las que
quedan actualmente importantes ruinas en medio de la
selva.
Mucho variaron los sistemas para reducir a los indgenas
en las misiones. Cuntase que para conducir a los guaranes
del Tarum se enviaron algunos regalos con indios ya
cristianizados, con la invitacin de que fueran a morar con
un sacerdote que les dara gran cantidad de vacas a fin de
que vivieran sin necesidad de trabajar. Con tan ventajosa
promesa, los indios acudieron a la casa del sacerdote y
pronto acabaron con las vacas. Pidieron ms, y ms fueron
tradas.
Poco a poco fueron ablandndose los recin llegados,
hasta que encontraron que los cristianizados eran ms
30

numerosos que ellos. Vino a hablarles el cura de la injusticia


de su holganza frente a la laboriosidad de los conversos.
Algunos juzgaron infundadas las recriminaciones y poco
atrayente el trabajo que el jesuita ofreca; pero la
superioridad de los indios mansos y los halagos y castigos
del sacerdote les hicieron desistir de su idea de abandonar
la reduccin.
Una vez reducidos, el jesuita los dispers entre las
misiones del Paran. Disgustados, escaparon y volvieron a
su pas; pero pronto fueron nuevamente sometidos.
El gran florecimiento de las misiones, cuya poblacin
aumentaba constantemente, atrajo la atencin de los
mamelucos o bandeirantes, bandas de facinerosos mestizos
de origen portugus que, procedentes de San Paulo,
recorran la selva con grandes contingentes de tupes en
busca de esclavos.
Las misiones fueron atacadas, los indefensos guaranes
capturados o muertos, y los jesuitas, con los indios que
haban podido proteger, bajaron el Paran despus de
abandonar las misiones.
Ruiz de Montoya, en vista de que ms de la mitad de los
cuarenta y ocho pueblos jesuitas haban sido destruidos por
los mamelucos, pidi autorizacin al Rey para dar a los
guaranes armas de fuego. Obtenido el permiso, Domingo
Torres, que haba sido soldado antes de iniciarse en las lides
misionales, adiestr a los indios en el manejo de las armas,
y una vez atacados de nuevo por los traficantes de esclavos,
pudieron sostener su libertad con la derrota de los
enemigos. La ltima batalla, en 1651, termin con la
ambicin de los bandeirantes.
La misin transformaba por completo la vida del
indgena. Dos sacerdotes dirigan en cada misin la
organizacin y el orden. Bajo ellos se estableca un gobierno
civil formado por indgenas que ostentaban los cargos
31

occidentales de alguaciles, alcaldes, alfreces reales y


regidores, y el tratamiento de "don" acompaado de
algunas prerrogativas.
Bajo este gobierno, sostenido por un riguroso sistema de
castigos desconocido por el indio en su vida selvtica,
empezaron a formarse agricultores y artesanos en los ms
diversos oficios, que hicieron de cada misin una unidad
casi autosuficiente.
Cada grupo familiar tena por suyo el fruto de su trabajo;
pero se les obligaba a guardar en almacenes comunes una
cantidad suficiente de reserva en sacos que llevaban el
nombre de sus dueos. El indio, habituado a una vida
econmica que haca el ahorro casi imposible por la
descomposicin rpida de los bienes, era considerado por
los misioneros como imprevisor y negligente.
Vida destinada en lo espiritual a la transformacin del
indgena, transcurra entre cantos religiosos, ejercicios de
culto y estricta moral cristiana. Los indios orgullosos antes
de su desnudez, reciban anualmente sus atavos de
algodn, de color oscuro, que cubran casi todo su cuerpo.
Para precaverlos de las malas influencias de los blancos,
ningn espaol permaneca ms de tres das en las
misiones, y los guaranes no eran enseados a hablar el
castellano, aunque los ms aventajados aprendieron el latn.
Alejado de su mundo y del de los conquistadores, el
indio se vio limitado a la vida entre los jesuitas, incapaz de
encontrar fuera del pequeo crculo condiciones de vida
iguales a las que lo haban ambientado. Dentro de la misin
continuara siendo el hombre-nio.
El indio haba sido enseado a utilizar las armas de
fuego. De sus productivos talleres salan ya arcabuces,
trabucos, lanzas y municiones. En las guerras contra los
32

bandeirantes haba demostrado su destreza, y su peligro en


las hazaas militares de 1725 y 1735, cuando los jesuitas
intervinieron en los problemas polticos del Paraguay con su
contingente de guaranes.
Desde esta poca aument tambin el odio de los
comuneros, que vean en los jesuitas a los causantes de la
decapitacin del defensor de la causa del Comn, el Juez
Antequera. Este peligro latente que representaban los
jesuitas con su inmenso ejrcito, contribuy a su expulsin.
Carlos III desterr de sus dominios a la Compaa, que por
ciento sesenta aos (1608-1767) haba tomado en sus
manos la conquista y conversin del pueblo guaran.
Muy diversa fue la suerte de los indios en las misiones.
Muchos volvieron a la selva para aprender de nuevo las
reglas de la antigua vida, llevando consigo el bagaje que
tanto transform su cultura. Otros muchos quedaron bajo el
cargo de administradores laicos. Buena parte se dirigi a las
ciudades para trabajar como peones o artesanos. Los que
quedaron en las misiones, ahora a cargo de franciscanos
auxiliados por administradores laicos, pronto vieron la
intromisin de colonizadores que robaron sus ganados y
destruyeron sus plantaciones de yerba mate. Poco despus
adquirieron de stos el alcoholismo, y con l vino la ruina de
sus ya resentidas organizaciones.
Los que quedaron en los grandes centros de poblacin,
los refugiados en las plantaciones y los obligados a vivir en
las misiones, continuaron el proceso de mestizaje del pueblo
paraguayo. Los retornados a la selva aumentaron el nmero
de los "monteses".
La ruina definitiva de las misiones es reciente. En 1817
el Dr. Jos Gaspar de Francia orden la destruccin de cinco
misiones al sur del ro Paran. En 1848 Carlos Antonio Lpez
oblig a los 6.000 guaranes que todava vivan en las
misiones a trasladarse a aldeas ordinarias como el resto de
la poblacin paraguaya.
33

Hay que recordar que muchos de los "monteses" jams


tuvieron influencia directa de los jesuitas. Cuenta la leyenda
de dos grandes caciques, Paragu y Guair, de distinto
comportamiento ante el blanco. Paragu permiti que su
gente fuese catequizada y bautizada; Guair, orgulloso de
su raza y de su cultura, se intern en la selva y permaneci
al margen de toda aculturacin. Los mismos "monteses"
explican as con orgullo su actual condicin, insobornables,
independientes, fieles a sus dioses y a la selva.
Los movimientos polticos nacionales han afectado
notablemente la vida del guaran. Las luchas de
independencia, los conflictos internos de mediados del siglo
pasado, la desastrosa guerra contra Brasil, Uruguay y
Argentina (1864-70) y la guerra del Chaco contra Bolivia
(1932-35), han ocasionado graves prdidas a este sufrido
pueblo, que cuenta como nico recurso de defensa su
capacidad migratoria
Hoy se encuentra reducido a unos cuantos millares de
individuos que viven en su mayora en pequeas
reservaciones bajo la proteccin oficial. Slo los del
Paraguay oriental y los del territorio argentino de Misiones
pueden ocupar actualmente reas de relativa extensin. En
el sur del Brasil viven dispersos algunos grupos de mbys
que emigraron de Paraguay probablemente a principios del
siglo XIX. Son, con los mbys paraguayos, los que conservan
en mayor proporcin sus tradiciones.

V. EL CANTO
34

El guaran tiene sus ojos fijos en el mundo ultraterreno


que adivina. Su vida, que aparentemente transcurre en
medio de la indolencia y la rutina, es intensa, rica, cargada
de emociones msticas: Es el hombre la liga entre esta tierra
y el mundo de los dioses, y tiene a su alcance el medio que
los une.
El guaran reza. El rezo es canto, danza, msica. Libera
al hombre de sus imperfecciones y lo eleva e ilumina. La
verdadera vida se actualiza cuando enlaza ambos mundos
en la experiencia personal, ntima, que enclaustra en la red
de vibraciones del cuerpo que danza y de la msica
montona que hace desaparecer el tiempo.
El canto, la danza, la msica, aparecen en actos
colectivos. Pero slo sirven para provocar el aislamiento
mstico. Cada uno de los hombres vive alejado de sus
semejantes. Ms bien, no existen entonces semejantes. Tal
vez existe slo un mundo en el que se disuelve para
alimentarse. Es el ro que entre sus rizos se bebe.
El hombre recibe sus cantos de la divinidad. Cada canto
es suyo, inalienable, ntimo. Algunos poseen dos o tres
cantos. Otros ms virtuosos cuentan con muchos. Son stos
los hombres admirados y respetados por la comunidad.
Para llegar a ser un verdadero rezador es necesario
llevar una vida excepcional, alejarse de ambiciones
terrenales, de deseos lbricos, de pasiones insanas. El
hombre devoto vive entre penitencias y abstinencias;
nutrido con alimentos puros; inspirados por las danzas y la
msica. As podr alcanzar la vida que los dioses reservan a
su pueblo; poseer cantos fuertes para dominar las
enfermedades de sus hermanos y aun para matar a los
jaguares. El canto verdadero es el arma ms potente del ser
ms virtuoso que habita la tierra de las imperfecciones.
Esta actitud del guaran ante la vida ha producido la
ms rica y floreciente literatura indgena contempornea.
35

Influido ya ms, ya menos por la cultura occidental, sus


gneros literarios van desde los textos mticos que guardan
en admirable estado de pureza los mbys, hasta las
canciones que han recibido el sello extrao en giros, ritmos
o temas aprendidos en el xodo que motivaron las dos
terribles guerras paraguayas.
Algunos cantos son asequibles a todo mundo. Otros, en
cambio, slo pueden ser revelados a los miembros de las
tribus y a los que gozan de absoluta confianza de sus
poseedores. Existen, por esto, aparte del lenguaje corriente,
otros dos.
Uno de ellos, el religioso, "las palabras de los situados
encima de nosotros", es usado siempre con absoluto respeto
por los ancianos y ancianas que reciben los mensajes que
los dioses envan por su conducto a todos los miembros de
la tribu. El otro es el idioma secreto, del que slo se han
podido averiguar algunas palabras, frases y oraciones, y que
se revela nicamente a los iniciados. Recibe el nombre de
ee par, "palabras de nuestros padres".
No debemos restar importancia a la dulzura, armona y
posibilidad expresiva de la lengua guaran al hablar de la
literatura. Sin perder sus caractersticas monosilbicas
originales, se desenvuelve en giros de profundo sentido
filosfico. Diversos tonos que determinan el significado de
las palabras modulan una pronunciacin suave, remedo del
ritmo de las aguas. Es una lengua ms para el canto y el
discurso que para la comunicacin cotidiana. Ha sido
elaborada por hombres que tienen conciencia del origen
divino de la palabra.

36

VI. LOS MBYS, LOS CHIRIPS Y LOS PA-KAIOVS


Las culturas son como los brazos de inmensos ros que
viajan en un delta plano. Basta que se toquen para que sus
aguas se mezclen en la confluencia. Los ms impetuosos
arrojarn ms lquido en la corriente de sus vecinos; pero no
se salvarn de recoger algo de su cuerpo. El agua pura, sin
influencia de cursos prximos, slo podr encontrarse en los
pantanos.
Intil ser, pues, buscar en la historia un pueblo que, al
contacto con otros de mayor o menor tecnificacin, no haya
sufrido modificacin en sus pautas.
Lo mismo puede decirse del contacto del espacio con el
tiempo. Ninguna cultura es igual en el ayer y en el hoy. El
simple apego a la tradicin no es sino nueva posicin frente
a la vida, la voluntad extralgica del hombre por retener
artificialmente instituciones que ya chocan con el nuevo
37

curso, como pueden hacerlo las que apenas empiezan a


aparecer.
El mostrar como prototipo de una cultura a una
parcialidad determinada, elegida por la menor influencia
que ha recibido de pensamiento extrao, no es con el fin de
querer presentar el origen cultural comn. ste tendr que
desentraarse de la comparacin minuciosa de pautas e
instituciones, siempre con la incertidumbre del pasado.
Los textos literarios de los mbys son actuales, con
importantsimas persistencias de la literatura antigua. Como
tales debern ser considerados, que si aun las palabras que
desde antiguos tiempos han quedado fijadas por la escritura
se transforman en cada poca en que son ledas, las que
oralmente se transmiten tienen que sufrir las modificaciones
de la constante adaptacin.
Son los mbys entre los guaranes los que menos
influencia occidental han recibido. Indomables, reacios a
toda catequizacin, representan al "monts" por excelencia.
Ellos, los jeguakva tenond porang, "los escogidos
entre los que primeramente se adornaron con el gorro
ritual", son originarios del centro de la tierra, del antiguo
Guair. sta es su creencia; pero modernas investigaciones
los hacen provenir de la regin de los ros Branco y
Comprimido, desde donde emigraron antes de la llegada de
los europeos.
Actualmente ocupan el sudeste del Brasil, la parte
septentrional de Argentina y Ro Grande do Sul, y la parte
sudoriental de Paraguay, principalmente en la regin del
Guair.
Sus ataques a las misiones fueron constantes y muchos
aos despus de que stas desaparecieron, el mby
continu en abierta lucha contra blancos y mestizos. En
38

1844 el Presidente Lpez dirigi contra ellos una expedicin


punitiva. En 1876 todava no se poda penetrar en su
territorio sin la autorizacin del cacique Aropoty Yu. An
existen testigos de los ataques de este pueblo aguerrido,
que tuvo que pacificarse ante el triunfo del enemigo
tradicional del indio: la viruela.
Actualmente se encuentran diseminados en pequeas
aldeas las tolderas o asientos de fogones donde sufren
la invasin del mestizo, que llega a su selva a explotar la
madera y a acabar con la fauna. Empiezan a alejarse de las
tolderas en busca de trabajo en obrajes y yerbales, y
vuelven hambrientos a recargar la pobre economa de los
que quedan cultivando las tierras, y a relajar con las
costumbres adquiridas la antigua organizacin social.
En sus pobres toldaras todava se ven algunos
adolescentes con el tradicional tembet bajo el labio
inferior, adornados con la negra tintura hecha de resina y
cenizas, y con los antebrazos y piernas ceidos con cuerdas
delgadas que elaboran con cabellos de mujer. Los dirigentes
usan tambin el gorro ritual y el taparrabos. Pero la ropa
occidental sustituye a la indgena, y ningn mby se
presenta ya ante extraos con sus atavos tpicos.
Son los actuales mbys, como los antiguos guaranes,
profundamente religiosos. Creen que surgi el Creador,
ande Ru, en medio de las tinieblas originales. En el centro
de la tierra engendr al mayor de los hermanos, Pa Ret
Kuaray, el seor del cuerpo como el Sol, padre de la raza
guaran.
Pa ense a los hombres las danzas y los cantos
religiosos, la agricultura, el cdigo tico; destruy a los
seres malficos y cre las abejas productoras de miel para
deleite de los hombres.

39

No aceptan los mbys que Pa y su hermano sean


gemelos, ya que para ellos los mellizos son enviados a la
tierra por el seor del mal, Mba Pochy.
ande Ru cre ante todo el fundamento del lenguaje
humano, a los cuatro dioses que se encargaran de
continuar su obra y a las consortes de stos. No fueron,
como Pa, engendrados, puesto que los guaranes dicen que
carecen de ombligo. Fueron ellos: Kara, el dueo del ruido
del crepitar de llamas, dios del fuego, y su esposa Kerech;
Jakaira, el dueo de la humareda vivificante, dios de la
primavera, y consorte Ysapy; amandu, dios del Sol, y su
esposa Jachuk; Tup Ru Et, dios de las lluvias, del trueno y
del rayo, y su esposa Par.
Luego cre ande Ru la tierra primera, Yvy Tenond,
que fue posteriormente destruida por un diluvio por la
voluntad de los dioses. Los hombres virtuosos que la
habitaban ascendieron a los cielos con su forma original,
mientras que los que no haban obedecido las leyes divinas
fueron transformados en animales y ascendieron tambin.
Poco despus reaparece el Creador, y ordena a un hijo
del dios de la primavera que forme otra nueva tierra, Yvy
Pya, poblada ahora por las imgenes de los seres que
habitan el Paraso, antiguos moradores del mundo destruido.
Los cuatro dioses creados y no engendrados continan
enviando a la tierra las almas de los nios varones, mientras
que sus consortes mandan las de las nias. El mburuvich
dirigente de la tribu busca el origen del alma del recin
nacido a fin de que reciba el nombre sagrado que ha de
llevar durante toda su vida.
El culto mby exige el uso de instrumentos rituales
tradicionales: la sonajera, el tambor y un trozo de bamb
que manejan las mujeres. Son ellas tambin, entre dos, las
que tocan la flauta de seis trozos de caa hueca; pero la
msica de este instrumento no es aceptada en las
40

ceremonias religiosas. La danza no admite que se junten


hembras y varones.
Los mbys poseen conocimientos importantes acerca de
las propiedades de las plantas medicinales. Con ellas curan
las enfermedades comunes, y con el poder de sus mdicoshechiceros aquellas que derivan de causas sobrenaturales.
Su literatura mgico-mdica tiene capital importancia.
Los chirips viven en Paraguay al Sur del ro Jeju-guaz
y a los lados del alto Paran, a lo largo del Yuytoroca y al
Norte del Iguass. En Brasil ocupan las aldeas de Itariri,
Bananal, Ararib, Dourados y Jacare, sta al Sur del Mato
Grosso.
Cuando los jesuitas fundaron las misiones del Tarum
con el propsito de reducir a los "monteses", antepasados
de los indomables mbys, chocaron con la tenacidad y la
resistencia de los habitantes del Guair. Trajeron entonces
para poblarlas a guaranes de las misiones sureas.
Al ser desterrados los jesuitas de los dominios del Rey
de Espaa, y al venir con su expulsin la ruina de la antigua
organizacin de las misiones, muchos indios las
abandonaron y volvieron a su antigua vida selvtica. Estos
guaranes que regresaron a la selva fueron los antepasados
de los actuales chirips.
Los chirips han iniciado grandes migraciones en busca
de la Tierra Sin Males. Una de las principales subdivisiones
de los chirips, los apapokuvas, llegaron hasta tierras
brasileas probablemente en uno de los viajes que tenan
por objetivo Ivy Mar Ey.
Muchos chirips, sin embargo, no buscan la Tierra Sin
Males. Esto se debe en parte a que viven en situacin
econmica superior a la de sus hermanos, y en parte a la
influencia de los jesuitas. En efecto, consideran que Yvy
41

Mar Ey no se encuentra en una isla al otro lado del mar,


sino en el cielo, en el cenit, ms de acuerdo con las
doctrinas cristianas no del todo olvidadas. La idea del
pecado tambin ha impedido que busquen en la tierra el
Paraso: los guaranes, nicos que llegarn a l, no podrn
hacerlo mientras vivan, por estar llenos de pecados y de
vicios. Tendrn que esperar a la muerte para que su
palabra-alma llegue al mundo de los dioses.
Algunos chirips han sido influidos aun ms por la
doctrina cristiana, y llegan a admitir la existencia de dos
caminos de las almas al morir: uno conduce a Yvy Mar Ey;
las almas de los pecadores irn al infierno.
Los apapokuvas creen que el Creador, una vez que cre
a los gemelos y la tierra, se retir definitivamente a una
aparente inactividad, dejando encomendado el mundo a sus
hijos.
Dos son los gneros literarios importantes de los
chirips: los koty y los gua. Estos acompaan danzas de
gran importancia mtica y ritual, pero un poco alejadas del
prototipo guaran, ya que en ellas los mozos pueden abrazar
a las doncellas y dirigirles palabras de amor. Se dividen en
gua et cantos verdaderos y gua a cantos pequeos
; de ellos los primeros son ininteligibles aun para sus
cantores, mientras los segundos usan trminos arcaicos que
motivan controversias en su interpretacin.
Los koty constituyen parte integrante de la danza
ritual. Son estribillos, poemas o cantos cortos, piropos y
chanzas que se dirigen mozos y doncellas en la danza.
Actualmente los pa-kaiovs habitan en el Sur del Mato
Grosso en las aldeas de Panabi, Dourados, Teicu, Tacuapiri,
Amambai y otras, y desde la frontera paraguayo brasilea
hasta Ypan al Sur.

42

El pa-kaiov no tiene la constante obcecacin de buscar


el Paraso. Su espritu se tranquiliza y se apega a la vida
cuando sta se presenta favorable; pero cuando alguna
circunstancia adversa llega, como las ltimas intromisiones
de colonizadores mestizos en Dourados, un temor sbito a
la destruccin del mundo y un fervor inmenso lo
estremecen, y busca con desesperacin el camino hacia Fvy
Mar Ey. Para l es entonces el encuentro del camino el
centro de su preocupacin y actividad.
No son afectos a vivir en grandes comunidades.
Alrededor de una plazoleta que rodea las casas de las
pequeas
aldeas,
celebran
las
danzas
religiosas,
acompaando los hombres la msica con sus sonajas y las
mujeres con sus tubos de bamb.
En las ceremonias religiosas suelen adornarse con
collares de semillas, de dientes o de garras de fieras y
todava es frecuente encontrar sus piernas ceidas por lazos
torcidos de cabellos de mujer, que por lo regular son
obsequios de sus enamoradas. Sirven estos lazos, segn
ellos, para evitar el cansancio y alejar las enfermedades.
Poco usan ya 1a pintura, relegada a las ceremonias
religiosas y a las prcticas mgicas. Los hombres utilizan los
colores rojo y negro, mientras las mujeres slo el negro, con
el que frecuentemente se trazan rayas sobre los pechos las
mujeres embarazadas para obtener una mayor produccin
de leche.
Uno de los investigadores que ms se han preocupado
por recoger sus cantos es el general Marcial Samaniego. De
l y del autor de esta obra, Len Cadogan, son las
traducciones de los poemas kaiovs presentados.
De estos pueblos han surgido los hermosos textos
literarios que ahora se ofrecen. La obra conjuga el genio de
una raza y la dedicacin, sacrificio y constancia de un
investigador que ha sabido apreciar el valor de la lengua en
43

la comprensin de una cultura. Sirva, en particular como


lazo de unin entre los hombres de Amrica, y en general
para llevar al mundo el canto de un pueblo que eleva su
rostro hacia el cielo.

LITERATURA MBY
I. LA CREACION
1. LAS PRIMITIVAS COSTUMBRES DEL COLIBRI
El Creador, ande Ru, se crea a s mismo en medio de
las tinieblas originarias. Surge entre ellas con la varainsignia de su poder y el reflejo de su corazn que todo lo
ilumina. El Colibr, extrao personaje del poema, parece ser
la representacin del Creador mismo que se autosustenta.
En otros poemas aparece claramente el Colibr como el
propio ande Ru. La imagen de la creacin retorna
cclicamente sobre la tierra con el curso de las estaciones.
I
Nuestro Primer Padre, el Absoluto,
surgi en medio de las tinieblas primigenias.
44

II
Las divinas plantas de los pies,
el pequeo asiento redondo,
en medio de las tinieblas primigenias los cre,
en el curso de su evolucin.

III
El reflejo de la divina sabidura [rgano de la vista],
el divino oye-lo-todo [rgano del odo],
las divinas palmas de la mano con la vara insignia,
las divinas palmas de las manos con las ramas floridas
[dedos y uas],
las cre amandu en el curso de su evolucin,
en medio de las tinieblas primigenias.
IV
De la divina coronilla excelsa las flores del adorno de
plumas eran gotas de roco.
Por entre medio de las flores del divino adorno de
plumas
el pjaro primigenio, el Colibr, volaba revoloteando.
V
Mientras nuestro Primer Padre creaba en el curso de su
evolucin su cuerpo divino,
exista en medio de los vientos primigenios;
antes de haber concebido su futura morada terrenal,
antes de haber concebido su futuro firmamento,
su futura tierra que originariamente surgieron,
el Colibr le refrescaba la boca;
el que sustentaba a amandu con productos del paraso
era el Colibr.
45

VI
Nuestro Padre amandu, el Primero, antes de haber
creado su futuro paraso.
en el curso de su evolucin,
l no vio tinieblas:
aunque el Sol an no existiera,
1 exista iluminado por el reflejo de su propio corazn;
haca que le sirviese de sol la sabidura contenida
dentro de su propia divinidad.
VII
El verdadero Padre amandu, el Primero,
exista en medio de los vientos originarios,
en donde paraba a descansar la Lechuza produca
tinieblas;
ya haca que tuviese presciencia del lecho de las
tinieblas [de la noche].
VIII
Antes de haber el verdadero Padre amandu, el Primero,
creado en el curso de su evolucin su futuro paraso;
antes de haber creado la primera tierra,
l exista en medio de los vientos originarios.
El viento originario en que existi nuestro Padre se
vuelve a alcanzar
cada vez que se alcanza el tiempo-espacio originario
[invierno],
cada vez que se llega al resurgimiento del tiempoespacio primitivo.
En cuanto termina la poca primitiva, durante el
florecimiento del Lapacho,
los vientos se mudan al tiempo-espacio nuevo:

46

ya surgen los vientos nuevos [N. y N. E.], el espacio


nuevo;
se produce la resurreccin del tiempo-espacio
[primavera].

2. EL FUNDAMENTO DEL LENGUAJE HUMANO


El Creador, utilizando su vara-insignia, de la que hizo
brotar llamas y tenue neblina, cre el lenguaje. Este
lenguaje, futura esencia del alma enviada a los hombres,
participa de su divinidad. Crea despus el amor al prjimo y
los himnos sagrados. Para formar un ser en el cual depositar
el lenguaje, la divinidad, el amor y los cantos sagrados, crea
47

a los cuatro dioses que no tienen ombligo y a sus


respectivas consortes, que en el futuro enviarn a la tierra
el alma de los hombres.
I
El verdadero Padre amandu, el Primero,
de una pequea porcin de su propia divinidad,
de la sabidura contenida en su propia divinidad,
y en virtud de su sabidura creadora
hizo que se engendrasen llamas y tenue neblina.
II
Habindose erguido. [asumido la forma humana],
de la sabidura contenida en su propia divinidad,
y en virtud de su sabidura creadora,
concibi el origen del lenguaje humano.
De la sabidura contenida en su propia divinidad,
y en virtud de su sabidura creadora
cre nuestro Padre el fundamento del lenguaje humano
e hizo que formara parte de su propia divinidad.
Antes de existir la tierra,
en medio de las tinieblas primigenias,
antes de tenerse conocimiento de las cosas,
cre aquello que sera el fundamento del lenguaje
humano
e hizo el verdadero Primer Padre amandu
que formara parte de su propia divinidad.
III
Habiendo concebido el origen del futuro lenguaje
humano,
de la sabidura contenida en su propia divinidad,
y en virtud de su sabidura creadora,
concibi el fundamento del amor [al prjimo].
Antes de existir la tierra,
48

en medio de las tinieblas primigenias,


antes de tenerse conocimiento de las cosas,
y en virtud de su sabidura creadora,
concibi el origen del amor [al prjimo].
IV
Habiendo creado el fundamento del lenguaje humano,
habiendo creado una pequea porcin de amor,
de la sabidura contenida en su propia divinidad,
y en virtud de su sabidura creadora
el origen de un solo himno sagrado lo cre en su
soledad.
Antes de existir la tierra,
en medio de las tinieblas originarias,
antes de conocerse las cosas,
cre en su soledad [para s mismo] el origen de un
himno sagrado.
V
Habiendo creado, en su soledad, el fundamento del
lenguaje humano;
habiendo creado, en su soledad, una pequea porcin
de amor;
habiendo creado, en su soledad, un corto himno
sagrado,
reflexion profundamente sobre a quin hacer partcipe
del fundamento del lenguaje humano;
sobre a quin hacer partcipe del pequeo amor [al
prjimo];
sobre a quin hacer partcipe de las series de palabras
que componan el himno sagrado.
Habiendo reflexionado profundamente,
de la sabidura contenida en su propia divinidad,
y en virtud de su sabidura creadora,
cre a quienes seran compaeros de su divinidad.
VI
49

Habiendo reflexionado profundamente,


de la sabidura contenida en su propia divinidad,
y en virtud de su sabidura creadora,
cre a los amandu de corazn valeroso.
Los cre simultneamente con el reflejo de su sabidura
[el Sol].
Antes de existir la tierra,
en medio de las tinieblas originarias,
cre al amandu de corazn grande.
Para padre de sus futuros numerosos hijos,
para verdadero padre de las almas de sus futuros
numerosos hijos,
cre al amandu de corazn grande.
VII
A continuacin,
de la sabidura contenida en su propia divinidad,
y en virtud de su sabidura creadora,
al verdadero padre de los futuros Kara,
al verdadero padre de los futuros Jakaira,
al verdadero padre de los futuros Tup
les imparti conciencia de la divinidad.
Para verdaderos padres de sus futuros numerosos hijos,
para verdaderos padres de las palabras-almas de sus
futuros numerosos hijos,
les imparti conciencia de la divinidad.
VIII
A continuacin,
el verdadero Padre amandu,
para situarse frente a su corazn,
hizo conocedora de la divinidad
a la futura verdadera madre de los amandu.
Kara Ru Ete hizo conocedora de la divinidad
a quien se situara frente a su corazn,
a la futura verdadera madre de los Kara.
Jakaira Ru Ete, de la misma manera,
50

para situarse frente a su corazn,


hizo conocedora de la divinidad
a la verdadera madre Jakaira.
Tup Ru Ete, de la misma manera
a la que situara frente a su corazn,
hizo conocedora de la divinidad
a la verdadera futura madre de los Tup.
IX
Por haber ellos asimilado la sabidura divina
de su propio Primer Padre;
despus de haber asimilado el lenguaje humano;
despus de haberse inspirado en el amor al prjimo;
despus de haber asimilado las series de palabras del
himno sagrado;
despus de haberse inspirado en los fundamentos de la
sabidura creadora,
a ellos tambin llamamos excelsos verdaderos padres
de las palabras-almas;
excelsas verdaderas madres de las palabras-almas.

3. LA PRIMERA TIERRA
ande Ru crea la primera tierra, sustentndola con
cuatro columnas, varas-insignias, que aseguran su
estabilidad. A esta primera tierra original enva a los
hombres y a la vbora, a la pequea cigarra roja, el
coleptero girnido y-ama, a la perdiz grande y al armadillo.
Al destruirse la primera tierra, los hombres virtuosos se
elevaron al cielo, donde conservaron su figura; los
transgresores de la ley divina subieron tambin, pero
51

transformados en seres irracionales. Los animales que


ahora viven sobre la tierra no son sino imgenes de los
prototipos
celestiales,
esto
es,
de
los
hombres
transformados en animales y de los animales mencionados,
que desde su origen tuvieron la forma actual.
El Creador, antes de retirarse nuevamente a las
tinieblas, encomend a los grandes dioses creados y no
engendrados el cuidado de la tierra. A Kara, dios del fuego,
encarg el crepitar de llamas, los truenos que se escuchan
en el oriente, principalmente en la primavera, y que inspiran
fervor a los hombres. Este dios y su consorte sern los que
enven las almas de hombres y mujeres que llevarn el
nombre sagrado de "Seores dueos de las llamas". A
Jakaira confiri el mando de la neblina vivificante, para que
hombres y mujeres enviados por l y su consorte sean los
"Dueos de la neblina", que otorga sabidura y poder para
conjurar maleficios. A Tup, dios de las aguas, y a su esposa
encarg la lluvia y el granizo que darn templanza y
moderacin a sus hijos.
Despus de esto inspir a los verdaderos padres de las
palabras-almas el himno sagrado para que lo enviaran a la
tierra. A ellos, para que formaran a los hombres; a ellas,
para que dieran vida a las mujeres.
I
El verdadero Padre amandu, el Primero,
habiendo concebido su futura morada terrenal,
de la sabidura contenida en su propia divinidad,
y en virtud de su sabidura creadora,
hizo que en la extremidad de su vara fuera
engendrndose la tierra.
Cre una palmera eterna en el futuro centro de la tierra;
cre otra en la morada de Kara [Oriente];
cre una palmera eterna en la morada de Tup
[Poniente];
52

en el origen de los vientos buenos [N. y N. E.] cre una


palmera eterna;
en los orgenes del tiempo espacio primigenio [S.] cre
una palmera eterna;
cinco palmeras eternas cre;
a las palmeras eternas est asegurada la morada
terrenal.
II
Existen siete parasos;
el firmamento descansa sobre cuatro columnas;
sus columnas son varas insignias.
Al firmamento que se extiende con vientos
lo empuj nuestro Padre, envindolo a su lugar.
Habindole colocado primeramente tres columnas al
paraso,
ste se mova an;
por este motivo le coloc cuatro columnas de varasinsignias;
slo despus de esto estuvo en su debido lugar, y ya no
se mova ms.
III
El primer ser que ensuci la morada terrenal fue la
vbora originaria;
no es ms que su imagen la que existe ahora en nuestra
tierra;
la serpiente originaria genuina est en las afueras del
paraso de nuestro Padre.
El primer ser que cant en la morada terrenal de nuestro
Primer Padre,
el que por primera vez enton su lamentacin en ella,
fue la "yrypa", la pequea cigarra colorada.
La cigarra colorada est en las afueras del paraso de
nuestro Padre:
es solamente la imagen de ella la que queda en la
morada terrenal.
53

Pues bien, el "y-ama" es el dueo de las aguas,


el hacedor de las aguas.
El que existe en nuestra tierra ya no es el verdadero:
el verdadero est en las afueras del paraso de nuestro
Padre;
ya no es ms que su imagen el que actualmente existe
en nuestra tierra.
Cuando nuestro Padre hizo la tierra
he aqu que era todo bosques, dicen que campos no
haba.
Por este motivo, y para que trabajase en la formacin de
las praderas,
envi al saltamontes verde.
En donde el saltamontes clav originariamente su
extremidad inferior
se engendraron matas de pasto:
solamente entonces aparecieron las praderas.
El saltamontes celebr con sus chirridos la aparicin de
los campos.
El saltamontes originario est en las afueras del paraso
de nuestro Padre:
el que queda ahora no es ms que una imagen suya.
En cuanto aparecieron los campos,
la primera en entonar en ellos su canto,
la primera en celebrar su aparicin,
fue la perdiz colorada.
La perdiz colorada que por primera vez enton sus
cantos en las praderas
est ahora en las afueras del paraso de nuestro Padre:
la que existe en la morada terrenal no es ms que su
imagen.
El primero en remover la tierra en la morada terrenal de
nuestro Padre
fue el armadillo.
Ya no es el verdadero armadillo el que existe hasta el
presente en nuestra tierra:
ste ya no es ms que su simple imagen.
La duea de las tinieblas es la Lechuza.
Nuestro Padre el Sol es dueo del amanecer.
54

Nuestro Primer Padre est por internarse


en las profundidades del paraso;
en vista de ello as habl:
Solamente t, Kara Ru Ete,
las hileras de llamas inasequibles en que yo me inspiro
las hars vigilar por intermedio de tus hijos,
los Kara valerosos.
Por consiguiente,
haz que ellos se llamen "los Seores dueos de las
llamas".
Di: "Ellos vigilarn aquello que ha de producir el ruido de
crepitar de llamas."
Cada primavera haz que se solivien las hileras de llamas
para que escuchen el ruido de crepitar de llamas
los bien amados que llevan la insignia de la
masculinidad,
las bien amadas que llevan el emblema de la feminidad.
Despus de estas cosas, dijo a Jakaira Ru Ete:
Bien, t vigilars la fuente de la neblina
que engendra las palabras inspiradas.
Aquello que yo conceb en mi soledad,
haz que lo vigilen tus hijos
los Jakaira de corazn grande.
En virtud de ello que se llamen
"Dueos de la neblina de las palabras inspiradas",
di a ti mismo.
Despus de estas cosas,
a Tup Ru Ete le habl en esta forma:
T tendrs a tu cargo el extenso mar
y las ramificaciones del extenso mar en su totalidad.
Yo har que t te inspires en las leyes
mediante las que se refrescar la divinidad.
Por consiguiente,
t enviars repetidamente a la morada terrenal
por intermedio de tus hijos los Tup de corazn grande,
aquello que refresca,
para nuestros bien amados hijos,
55

nuestras bien amadas hijas.


El verdadero Padre amandu, el Primero,
estando por hacer descender a la morada terrenal
la ciencia buena para las generaciones
de los que llevan la insignia de la masculinidad,
el emblema de la feminidad,
a Jakaira Ru Ete dijo:
Bien, en primer lugar,
alojars en primer lugar en la coronilla
de nuestros hijos y nuestras hijas
la neblina [vivificante].
Cada vez que retorne la primavera
hars circular, por intermedio de tus hijos,
los Jakaira de corazn grande,
la neblina por la morada terrenal.
nicamente en virtud de ella
podrn nuestros hijos, nuestras hijas prosperar.
Kara Ru Ete,
t tambin hars que las llamas sagradas se alojen
en nuestros amados hijos, en nuestras amadas hijas.
Por esto, mi hijo Tup Ru Ete,
aquello
que
yo
conceb
para
refrescamiento
[moderacin]
haz que se aloje en el centro del corazn
de nuestros hijos.
nicamente as los numerosos seres
que se erguirn en la morada terrenal,
aunque quieran desviarse del verdadero amor,
vivirn en armona.
nicamente
mediante
aquello
que
refresca
[moderacin],
las leyes que pronunci para regir el amor
no producirn excesivo calor
en nuestros futuros amados hijos,
en nuestras futuras amadas hijas.
Habiendo amandu Ru Ete, el Primero,
designado por sus respectivos nombres
a los verdaderos padres de sus futuros hijos,
a los verdaderos padres de las palabras [almas]
56

de sus futuros hijos,


cada uno de ellos en su respectiva morada [dijo):
Despus de estas cosas,
despus de haber hecho que os llamis por vuestros
nombres,
cada uno de vosotros, en vuestras respectivas moradas,
concebiris las leyes que regirn en la tierra
a los que llevan la insignia de la masculinidad
y el emblema de la feminidad.
Despus de estas cosas,
inspir el canto sagrado del hombre
a los verdaderos primeros padres de sus hijos,
inspir el canto sagrado de la mujer
a las primeras madres de sus hijas,
para que despus de esto, en verdad,
prosperaran quienes se erguiran
en gran nmero en la tierra.
4. LAS
CREADOR

LLAMAS

LA

NEBLINA

DEL

PODER

Kuaa-ra-ra es una de las palabras sagradas que no son


pronunciadas por los mbys frente a los extraos. Su
significado literal es "poder creador de la sabidura". Junto
con las palabras tataendy y tatachina, que quieren decir
respectivamente "llamas" o "manifestacin visible de la
divinidad" y "tenue neblina" o "neblina vivificante que
infunde vitalidad a todos los seres", se integra uno de los
conceptos ms elevados de la religin guaran; pero a tal
punto incomprensible en su cabal significado que es uno de
los misterios que los dioses slo revelarn a los hombres
verdaderamente fervorosos.
En virtud de su condicin divina dicen [los dioses]:
"Las llamas y la neblina del poder creador."
Fue el primer amandu quien hizo que se engendrase
aquello que se convertira en esta cosa [kuaa-ra-ra]
como parte de su ser.
En la morada terrenal,
57

ni los mejores entre los que llevan la insignia de la


masculinidad,
ni las mejores que llevan el emblema de la feminidad
las llegarn a conocer;
ello es cosa inasequible.
De esta cosa, sin embargo,
a los que se dedican a orar con verdadero fervor,
les divulgarn [los dioses] por qu es que dicen
"las llamas y la neblina del poder creador".
Fue en virtud de ello que nuestro Padre
asent en el mismsimo centro de su corazn
el origen de la excelsa palabra
que originariamente engendr
[a la que originalmente puso fundamento].
A esta cosa llaman
"las llamas y la neblina del poder creador".
En virtud de ella,
en virtud de haberla puesto en pie simultneamente
con la fuente de luz de su corazn y el Sol,
para que en toda la extensin de la tierra y del
firmamento
no hubiera absolutamente nada que escapase a su
vista,
a aquello que cre como parte de s mismo
y en virtud de su decir [Verbo]
"las llamas y la neblina del poder creador,
el Sol de la Divinidad",
la llam el verdadero Padre amandu, el Primero.

58

5. SE EST POR DAR ASIENTO A UN SER PARA


ALEGRA DE LOS BIEN AMADOS
El Creador da instrucciones a los dioses creados y no
engendrados para que enven las palabras-almas a la tierra,
a fin de que encarnen en los cuerpos de los recin nacidos.
Da a los dioses el consejo que debern impartir a cada
palabra-alma a fin de que el nuevo ser tenga la suficiente
fortaleza para enfrentarse a las adversidades de la vida.
Cuando est por tomar asiento [nacer]
un ser que alegrar a los que llevan la insignia de la
masculinidad,
el emblema de la feminidad,
enva a la tierra una palabra-alma buena para que se
encarne,
dijo nuestro Primer Padre
a los verdaderos padres de las palabras-almas de sus
hijos.
Por consiguiente,
la palabra-alma buena que a nuestra tierra enviares
para que se encarne,
en esta forma le aconsejars discretamente,
repetidas veces:
"Bien, irs t, hijito de amandu
[de Kara, Jakaira o Tup],
considera con fortaleza la morada terrenal;
y aunque todas las cosas, en su gran diversidad,
horrorosas se irguieren,
t debes afrontarlas con valor."

6. EL DILUVIO
Cuando los dioses destruyeron la primera tierra, Yvy
Tenond, los hombres que la habitaban ascendieron a los
cielos. Los virtuosos, para continuar all con su forma
humana; los transgresores de la ley divina, convertidos en
59

irracionales. El Seor Incestuoso, despus de danzar, orar y


cantar con todo fervor, pudo al fin alcanzar la perfeccin y
habitar entre los hombres virtuosos, los dioses menores.
Los habitantes de la Primera Tierra
ya han alcanzado todos el estado de indestructibilidad.
Los que rezaron en buena forma,
los que poseyeron entendimiento,
han alcanzado la perfeccin,
se dirigen hacia su futura morada.
Ellos mismos crean sus moradas de tierra eterna
en la morada de los dioses menores.
Los que carecieron de entendimiento,
los que se inspiraron en la mala ciencia,
los que transgredieron contra los situados encima de
nosotros,
se fueron en mala forma,
sufrieron la metempsicosis.
Hay quienes se convirtieron en pjaros,
en ranas, en escarabajos;
en venado convirti Nuestro Padre a la mujer que haba
hurtado:
nicamente viviendo de acuerdo
a los preceptos dejados por nuestros buenos padres
hemos de prosperar.
El Seor Incestuoso transgredi contra nuestros
Primeros Padres:
se cas con su ta paterna.
Estaban por venir las aguas;
el Seor Incestuoso or, cant, danz;
ya vinieron las aguas,
sin que el Seor Incestuoso hubiera alcanzado la
perfeccin.
Nad el Seor Incestuoso,
con la mujer nad;
en el agua danzaron, oraron y cantaron.
Se inspiraron de fervor religioso;
al cabo de dos meses adquirieron fortaleza.
Obtuvieron la perfeccin;
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crearon una palmera milagrosa con dos hojas;


en sus ramas descansaron para luego dirigirse a su
futura morada,
para convertirse en inmortales.
El Seor Incestuoso, el seor de la unin nefanda,
l mismo cre para su futura morada de tierra
indestructible
en el paraso de los dioses menores.
Se convirti el Seor Incestuoso en nuestro Padre Tapari;
se convirti en el verdadero padre de los dioses
menores.

7. LA NUEVA TIERRA
El Creador, amandu Ru Ete, pide a uno de los
Verdaderos Padres de las palabras-almas que cree la nueva
tierra para sustituir a la anterior. Kara Ru Ete no acepta,
porque sabe que los hombres volvern a transgredir los
preceptos divinos y que los dioses tendrn nuevamente que
destruir la tierra.
Pide entonces el Creador a Jakaira Ru Ete que la cree, y
ste acepta, prometiendo aliviar con su neblina vivificante,
con el tabaco y con la pipa los infortunios de la futura tierra
de las imperfecciones.
AMANDU RU ETE AL MENSAJERO
Bien, irs, mi hijo,
y preguntars a Kara Ru Ete
si l est dispuesto a crear
su pequea morada terrenal.
61

KARA RU ETE, AL MENSAJERO


Yo en ninguna manera estoy dispuesto
a crear algo predestinado a no perdurar;
yo descargara mi clera sobre la tierra.
Por consiguiente dile:
"l no tiene intencin
de crear su morada terrenal."

AMANDU RU ETE, AL MENSAJERO


Bien, siendo as,
ve ante Jakaira Ru Ete y dile
si l est dispuesto a crear
su morada terrenal.
JAKAIRA RU ETE
Yo ya estoy dispuesto
a crear mi futura morada terrenal.
Mi tierra ya contiene presagios de infortunio
para nuestros hijos hasta la postrer generacin:
ello no obstante,
esparcir sobre ella mi neblina vivificante;
las llamas sagradas,
la neblina he de esparcir sobre todos los seres
verdaderos
que circularn por los caminos de la imperfeccin.
Yo crear el tabaco y la pipa
para que nuestros hijos puedan defenderse.
Yo iluminar mansamente con mis relmpagos sin
trueno
la totalidad de los valles situados entre las selvas.

62

8. EL POBLAMIENTO DE LA NUEVA TIERRA


No fue personalmente Jakaira Ru Ete quien cre la
nueva tierra. Fue encomendada la obra a Pa-pa Mir, dios
que probablemente sea el mismo Ychapy i, hijo de Jakaira.
Antes de terminar de crear la nueva tierra fue llamado por
su madre, y volvi a su lado sin concluir la obra. Por esta
razn existen cordilleras y montes que no son de utilidad
alguna para el hombre.
Para abuela de la nueva tierra
cre el tatu ai [armadillo colorado].
La que dej para duea de la nueva tierra
es la anfisbena.
Nuestro padre Pa-pa Mir cre esta tierra.
Hizo que se entonase en su tierra
el canto sagrado del hombre.
El acompaamiento del canto sagrado del hombre
en la morada terrenal
fue el canto de la mujer.
Antes de haber hecho escuchar
el canto sagrado del hombre
en toda la extensin de esta tierra,
le ech de menos su madre
y le volvi a llamar a su morada.
Antes de haber llenado el mbito de su morada terrenal
con el canto sagrado del hombre,
antes de haber alisado su morada terrenal
en toda su extensin,
volvi nuestro Padre a su morada.
9. LA MANERA EN QUE ORIGINALMENTE HUBO
FUEGO EN LA NUEVA TIERRA
Una vez creada la Nueva Tierra, el Creador mand a Papa Mir que hiciera obrar con su propia sabidura a los
63

mbys, "los que portan el adorno de plumas". Pa-pa Mir


concibi como primera obra proporcionar el fuego a los
hombres. Ayudado por el sapo rob el fuego a los Buitres,
fingindose muerto. Como los Buitres no respetaron lo que
crean el cadver del dios, los conden Nuestro Padre a
alimentarse de carroa y a no llegar jams a alcanzar la
vida perfecta.
La tierra de nuestro Primer Padre ya se ha deshecho;
ha surgido ya la nueva tierra.
"Bien, mi hijo, ve a la tierra, t, mi hijo Pa-pa Mir.
T de tu propia sabidura conocers
a los que llevarn la hermosa insignia de la
masculinidad.
En cuanto conozcas el adorno de plumas
llevars mi palabra y la hars obrar en la tierra.
Solamente en virtud de ella sabrs qu hacer en la
tierra",
dijo nuestro Primer Padre.
Extendindose ya [ante la vista] su tierra,
habindola l creado y puesto en su debido lugar,
concibi l la labor a que debiera dedicarse;
qu es lo que deba ensear a quienes llevan el adorno
de plumas
y dems habitantes distintos de la tierra,
divulgndoselos para que lo supiesen.
Habiendo descendido a la tierra,
lo primero en que pens fue la provisin de fuego.
El primer trabajo que conocer es la provisin de fuego
dijo .
Por consiguiente, mi mensajero, mi hijo sapo,
yo fingir estar muerto, a fin de que los que se
levantaren contra m
practiquen en m sus malas artes [prcticas vedadas].
Solamente ellos tienen fuego en la tierra;
esto deben tenerlo los mortales
para que nuestros hijos que permanecern en la tierra
tengan conocimiento de l.
Yo fingir estar muerto,
a fin de que el fuego de los que se levanten contra m
sea para nuestros hijos.
64

Bien, mi hijo sapo, ponte al acecho;


cuando yo me sacuda, esparcir el fuego;
lo tragars en cantidad.
Habindose acostado, extendindose,
supo nuestro Primer Padre que su hijo haba muerto.
Por consiguiente, al futuro buitre [dijo]:
Bien, ve, mi hijo; veo que mi hijo est muy grave;
por consiguiente, ve y resucita a mi hijo.
Vino el futuro hijo y vio el cadver; vio que era bien
gordo.
Encendi fuego [en dicho lugar] para asarlo
juntamente con sus compaeros.
Trajeron lea, encendieron fuego sobre l;
entonces se sacudi Pa-pa Mir.
Entonces interrog a su hijo el sapo.
No he tragado dijo.
Volvi a acostarse, extendindose y fingindose estar
muerto;
los que se alzaban contra l volvieron a juntarse,
recogieron lea, volvieron a encender fuego;
se sacudi nuevamente nuestro Padre.
Volvi a interrogar a su hijo el sapo.
Esta vez, efectivamente, he tragado en cantidad... un
pedacito as.
Bien, en ese caso, sacdalo mi hijo para uso de mis
hijos.
Para el efecto, arrjalo aqu.
Habindolo arrojado:
Ve a traer madera para dejar en ella el fuego dijo.
Trajo un gajo de ajuy jo [laurel].
Bien, ahora arrjalo aqu;
para arrojarlo trae mi flecha con su punta dijo.
Habindolo arrojado,
lo deposit en el ajuy jo, dejndolo all.
Para compaero de ajuy jo, trajo el bejuco
subterrneo;
en l tambin lo deposit.
En ellos, en ambos, deposit el fuego
para los buenos portadores del adorno de plumas
para que quedase fuego para los habitantes de la tierra.
65

Despus de estas cosas,


volvieron los futuros buitres ante nuestro Padre.
Sabiendo nuestro Padre que haban asado el cuerpo,
dijo:
Id vosotros y convertos en seres
que no respetaris la casa grande [cadver].
Lloraron los buitres;
porque en ninguna manera alcanzaran la vida perfecta,
lloraron.
10. ORACION MATUTINA AL CREADOR
El mby saluda al Creador cada maana con la siguiente
oracin, en la que reconoce que los hombres "aquellos a
los que la divinidad provey de arcos" permanecen sobre
la tierra en virtud de la voluntad de amandu Ru Ete.

Oh, verdadero Padre amandu, el Primero!


En tu tierra el amandu de corazn grande
se yergue simultneamente con el reflejo de su divina
sabidura [se refiere al Sol, que est saliendo].
En virtud de haber t dispuesto
que aquellos a quienes t proveste de arcos nos
irguisemos,
es que nosotros volvemos a erguirnos.
En virtud de ello, palabras indestructibles
que en ningn tiempo, sin excepcin, se debilitarn,
nosotros, unos pocos hurfanos del paraso,
volvemos a pronunciarlas al levantarnos.
En virtud de ellas, sanos permitido
levantarnos repetidas veces,
oh! verdadero Padre amandu, el Primero.

66

NOTA
1- Se han suprimido de las palabras guaranes todos los
signos fonticos que pudieran presentar dificultades o
incgnitas al lector no especializado.

NOTA DE LA EDICIN DIGITAL


1] Segn Flix de Azara, el S. J. Nicols del Techo y el S.
J. Martn Dobrizhoffer los guaicures, tambin llamados
mbayas (no confundir con mbya), no fueron tnica ni
lingsticamente guaranes. Ms tarde se los clasific como
pmpidos.

LAS AVENTURAS DE UN DIOS


11. EL SEOR DEL CUERPO COMO EL SOL

67

Los mbys no aceptan el conocido mito de los Gemelos


en toda su integridad. Para ellos es inconcebible que dentro
de su mitologa se encuentren seres divinos mellizos.
Pai Rete Kuaray, que en otras mitologas es el mayor de
los Gemelos, es el seor del cuerpo resplandeciente como el
Sol. l mismo crea a su hermano Jachyra, Futura Luna, que
en otros grupos es el Gemelo menor.
Entre los mismos mbys existen divergencias en cuanto
a la paternidad de Pai Rete Kuaray. Algunos aceptan que su
padre es el Creador mismo, amandu Ru Ete. Otros otorgan
la paternidad a ande Ru Ychapy o Pa-pa Mir, el creador de
la nueva tierra. El texto que se transcribe en seguida acepta
que Pai es hijo de Pa-pa Mir.
Una nia pber viva en el centro de la tierra, patria
original de los mbys. Pa-pa Mir, convertido en lechuza,
golpea a la nia con sus alas y la embaraza. De esta unin
nace Pai.
Llegan un da l y su madre a la casa de los Seres
Primitivos, personajes que pueden ser la representacin de
las naciones belicosas que ocupaban esa regin a la llegada
de los guaranes o simplemente encarnaciones del mal.
Matan los Seres Primitivos a la madre de Pai, pero no
pueden comerse a ste.
Pai crece entre ellos, y crea a su hermano menor. Cierta
vez que ambos hermanos andan de cacera, un loro les
revela que aquellos con quienes viven han sido los
devoradores de su madre, y los hermanos matan a los Seres
Primitivos.
Escapa
una
mujer
embarazada
que,
posteriormente, al nacer su hijo, tiene relaciones
incestuosas con l para poblar la tierra. Pero en castigo por
haber procedido en contra de la madre de Pai todos son
convertidos en jaguares.

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Pai toma los huesos de su madre y, no pudiendo


hacerla reencarnar, los arroja a la selva y los convierte en
paca.
El hermano mayor ensea al menor las propiedades de
las frutas de la selva. Llegan posteriormente a donde pesca
Charia, su tradicional enemigo, quien devora al hermano
menor, originando as los eclipses de Luna.
Sigue el poema relatando las aventuras de Pai, que
explican las manchas y el arco de la luna, los eclipses de
Sol, diversas costumbres de los animales, etc. El ltimo
episodio da la causa de que los hombres tengan dos almas,
la segunda por intromisin del espritu de un animal.

La futura madre de nuestro padre Pai era nia pber;


armaba lazos para cazar perdices "tataupa"; en uno de ellos
cogi una lechuza.
La at para su animal domstico. Luego quiso darle de
comer grillos, pero no los coma; tampoco coma mariposas;
slo coma costras secas de mbeju [tortas de maz].
Todas las noches haca dormir su ave a la cabecera de
su lecho. Ella golpeaba suavemente a su duea con las alas
en la cabeza, y la nia con esto qued embarazada.
Al acontecer esto, tom cuerpo la lechuza: result ser
nuestro padre, Pa-pa Mir. Nuestro Padre sent precedentes
para nuestra futura conducta.
Producidas estas cosas, quiso abandonar su tierra.
Vamos a mi morada dijo a su esposa.
No quiero ir; ser mala tu esposa, la verdadera madre
de tus hijos que est en los parasos. Y diciendo esto, se
qued.
Aunque sea ms tarde, llvame mi hijo dijo.
Se march nuestro padre; se qued la esposa de Pa-pa,
la madre de Pai, en la tierra.

69

Despus de estas cosas, sigui las huellas de su esposo,


llevando su hijo en e1 vientre; a l le pregunto sobre los
caminos que haba tomado su padre.
El lugar donde vivi originariamente nuestra abuela se
llama el lugar de las aguas surgentes. Dicho lugar es el
centro de la tierra, el verdadero centro de la tierra, el
verdadero centro de la tierra de nuestro padre Pa-pa Mir.
Yrguese en dicho lugar una palmera milagrosa. Cuando
la palmera milagrosa floreci por primera vez, fue el ave
piriyriki la que originariamente lib sus flores.
Hasta el presente las numerosas huellas de nuestra
abuela han de conservarse intactas en su totalidad; ninguna
de ellas ha de desaparecer, hasta el presente.
Y esto mediante, en verdad, si nos amamos con
verdadero amor y si pronunciamos sinceras plegarias,
hemos de volver a ver estas cosas.
Vio Pai una flor de lirio. Al verla dijo:
Coge aquella flor para jugar yo con ella cuando
lleguemos a las afueras de la casa de mi padre. Luego volvi
a ver otra.
Vuelve a coger aqulla para jugar yo con ella cuando
lleguemos a las afueras del paraso de Pa-pa.
Volviendo a coger aqulla, pic a su madre un abejorro,
enojndose su madre por ello, y dijo:
Solamente despus de estar entre la gente debemos
pedir juguetes, queremos jugar.
Pregunt la mujer acerca del camino que haba seguido
su padre, pero no le contest. Por ello, sigui el mejor de los
caminos y lleg, por consiguiente, a la casa de los Seres
Primitivos. En dicho lugar, as habl la abuela de los Seres
Primitivos:
Vuelve sobre tus pasos, mi hija, que los chicos son
seres perversos.
Pero, a pesar de haber dicho esto, no volvi. Entonces la
abuela la cubri con una olla grande. En seguida sus nietos
llegaron de la selva y exclamaron, dicen:
Uh, mi abuela ha cazado!
En vista de esto dijo la abuela:
70

Cmo queris que yo haya cazado, ay de m!, si


vosotros que anduvisteis recorriendo la selva no cazasteis?
Entonces vino llegando un hermano menor que tena
mejor olfato. Alz el borde de la olla y hall que debajo,
efectivamente, estaba la madre de nuestro padre Pai.
La mat en el acto y, al destriparla, hall que estaba
embarazada. Por esto dijo a su abuela:
salo en este cazo, y lo comer dijo.
Queriendo asarlo, el asador no pudo penetrar en l; por
consiguiente dijo:
Lo comer asado sobre las brasas.
Nuevamente no pudieron asarlo; no tuvieron poder para
asarlo; por consiguiente:
Llvalo al mortero y rmpele los huesos.
Nuevamente les fue imposible romperle los huesos. Dijo:
Llvalo al sol para que se seque y me sirva de
animalito domstico.
En cuanto se hubo secado, busc un arco.
Ponle cuerda a mi arco dijo la abuela de los Mbae
Ypy [Seres Primitivos].
Le puso cuerda. Flech [con l] mariposas, trayndolas
en grandes cantidades a su abuela. Ms tarde, habiendo
crecido y adquirido entendimiento, busc pjaros para su
abuela, matndolos en grandes cantidades.
Despus de esto hizo a quien le servira de compaero,
de hermano menor. l mismo, de su propia divinidad, cre
de una hoja de kurupikay a Futura Luna.
Habiendo [ellos] adquirido destreza en la selva, su
abuela les dijo:
A aquel monte azul no debis ir. Pero siendo ya ms
activo su hermano:
Por qu ser que nuestra abuela no nos quiere
mandar a aquel monte azul?
En respuesta dijo [Futura Luna]:
Si quieres, vamos.
Vamos a pesar de todo, dijo Pai.
Dicho esto, se fueron al monte, el uno al lado del otro.
Mataron muchos pajaritos. Entonces el hermano menor
71

encontr un loro. Dispar una flecha sin decir nada a su


hermano mayor. Err y el loro habl.
Al errar el loro, he aqu que ha hablado dijo a su
hermano mayor.
En vista de ello, se acerc su hermano.
Vuelve a tirar dijo.
Habiendo vuelto a errar, dijo el loro:
A quienes devoraron a vuestra madre sustentis dijo.
Al escucharle, nuestro padre Pai se apoy en su arco y
llor. Libert a los numerosos pjaros que haban cazado e
hizo chupar a su hermano el lazo de guembepi con que
haban estado atados, creando de l un ave jayru. Volvieron
con las manos vacas, sin llevar nada a su abuela.
A raz de estas cosas supo nuestro padre Pai que eran
los Mbae Ypy los que haban devorado a su madre; hizo una
trampa. Vino un hermano mayor.
Qu haces? dijo.
Hago una trampa grande [para tigres] dijo.
Pues en sta, verdaderamente yo no morira dijo el
Mbae Ypy.
Entra pues en l, a ver dijo.
Entr y muri. Fue en esta manera que extermin a los
que haban devorado a su madre, que aniquil a los machos.
Fue despus de esto que nuestro padre Pai hizo el rbol
frutal de los Mbae Ypy para, fingiendo querer convidar con
la fruta a las Mbae Ypy, engaar a las que haban devorado
a su madre. Trajo a su abuela algunas frutas cadas del
rbol. Queriendo vehementemente su abuela comer ms,
dijo:
Vamos junto al rbol frutal para comer a gusto.
Por consiguiente, nuestro padre Pai hizo un ro y coloc
[sobre l] un puente; ech al agua cortezas de rboles,
creando de ellas moradores del agua: serpientes, lobos
chicos, lobos grandes, boas constrictoras, los que
devoraran a las Mbae Ypy, a las mujeres.
Hizo que Luna cruzarse el ro para sujetar la extremidad
del puente.
Cuando todas estn sobre el medio del ro, dale
vueltas [al tronco]; en cuanto estn [en el medio], yo
72

arrugar la nariz; entonces t le dars vuelta dijo a su


hermano.
Luego, y antes de hallarse todas sobre el centro de la
corriente, de puro gozo hizo nuestro padre Pai un gesto
semejante al que hace quien frunce la nariz. Su hermano dio
vueltas al puente antes de tiempo, pudiendo dar un salto
una Mbae Ypy preada, irguindose ya a salvo sobre la
barranca del ro. En vista de ello, dijo nuestro padre Pai:
Ser horroroso, smete en sueo y despierta! Ser que
tornas horrorosos los ros y las costas de los ros, smete en
sueo y despierta! Y he aqu que su hijo fue macho, dicen:
por consiguiente fornic con su madre y procre,
extendindose [su prole] por toda la tierra.
Por haberse enfurecido grandemente nuestro padre Pai
al ver a la que haba devorado a su madre erguirse en la
barranca precipitosa del ro y ponerse a salvo, fue por eso
que la convirti en el ser que torna inhspitas las costas de
los ros. De no haber procedido as, no habra jaguares.
Despus de lo acontecido, y habiendo divulgado lo de la
fruta dulce a fin de engaar a las Mbae Ypy, no la dej para
que la comiesen los jeguakva: dej en la tierra su simple
imagen, convertida en la "comida de las iguanas" [Eugenia
myrcianthes].
Acontecidas estas cosas, recogi los huesos de su
madre y dijo a su hermano:
Ve y espanta una perdiz.
Fue y espant una perdiz y al hacer esto, dijo la madre
de Pai:
Escucha, el chico espanta perdices! Y l [Jachy] dijo:
Ay mamita! Ay mamita!, he intentado mamar.
Volvieron a caerse los huesos de su madre. En vista de ello,
dijo:
Ve ahora ms lejos y espanta una perdiz. Entonces dijo
nuevamente su madre:
Escucha, el chico espanta perdices!
Dijo nuevamente su hermano,
Ay mamita, ay mamita!
Intent
nuevamente
mamar;
nuevamente
se
descompuso [el cuerpo reconstruido].
73

Entonces, en vista de la imposibilidad de reconstruir los


huesos de su madre, los arroj por la selva.
Semejante a madre, smete en sueo y vuelve a la
vida!
Dijo, convirtindola en jaicha, en comadreja moteada
[paca]. Por esto, hasta el presente, cuando una paca cae en
una trampa, el Sol no sale pronto, por remordimiento.
Pai Rete Kuaray y Jachyr partieron siguiendo las costas
del ro, uno en cada orilla. Luna encontr una guavira.
Qu fruta es sta? dijo.
Qu forma tiene la. fruta? dijo el Sol.
Tiene fruta colorada con un corral en la extremidad.
En ese caso son guaviras; no las comas; te darn
lombrices. Las guaviras maduras deben fumigarse para
comerse.
Luego encontr frutas de pindo.
Qu frutas son? dijo . Tiene frutos colorados y
adems duros.
Pues son frutas de pindo; murdelas.
Iba comiendo y lleg donde haba guaviju.
Hermano, qu fruta es sta?
Son guaviju, pues; no las comas; hay que fumigarlas
antes de comer.
De all siguieron por las costas del ro; lleg Luna adonde
haba agua. Al llegar dijo a su hermano mayor:
Qu fruta es sta?
Qu forma tiene la fruta? dijo.
Tiene fruta larga y es amarilla.
Pues es agua dijo . Enciende fuego y salas; no las
comas crudas. De las que comas recoge las pepitas y ponlas
en el fuego y apritalas con tu arco.
Entonces puso las pepitas de agua en el fuego y las
apret con su arco. Se levant, irguindose del lado del
fuego. Las pepitas de agua que haba puesto en el fuego
estallaron. l se asust grandemente y, dando un salto,
cay donde estaba su hermano mayor [en la otra orilla].
Llegaron a donde Charia pescaba. Kuaray penetr
debajo del agua y tir del anzuelo. Charia err el pez. Tres
74

veces Kuaray hizo as y tres veces tambin Charia cay,


yendo de espaldas.
Ahora yo dijo Luna.
Luego Luna penetr debajo del agua; zambullndose se
fue. Tir del anzuelo y lo sac Charia y lo golpe por la
cabeza con un palo.
Llev el pescado a su mujer. Al cocinarse, fue llegando
el Sol al lugar.
Vas a comer pescado? dijo Charia.
No voy a comer dijo Sol . Dejadme solamente un
poco de polenta. No arrojis los huesos, para que los pueda
recoger.
Habiendo recogido los huesos, se los llev y rehizo a su
hermano menor e hizo que volviese a encarnar el alma; con
el mbaipy le provey de sesos.
Es solamente debido al hecho de haberle Charia
devorado que hasta el presente la Luna desaparece; slo
por haberle su hermano mayor resucitado es que hasta
ahora vuelve a nacer la Luna nueva.
En la misma forma, cuando la Luna se eclipsa, Charia
est por devorarla: la Luna se eclipsa en su propia sangre.
Luna se introduca subrepticiamente en la habitacin de
su ta paterna [con intencin de fornicar].
Queriendo saber quin era el que se introduca junto a
ella, embadurn sus dedos con resina y de noche, mientras
a tientas la buscaba, le embadurn a Luna el rostro.
Al da siguiente Luna fue a lavarse la cara a fin de
quitarse la resina. No sali, no sali del todo; slo se le
ensuci ms la cara.
Para que hasta el presente lleve la cara manchada
acontecieron estas cosas, sentando en esta forma,
efectivamente, precedentes para nuestra conducta.
Dijo el Sol a su hermano menor:
Hiere en el centro del cielo con tu flecha.
Dispar una flecha y lo hiri.
Clava una flecha en la muesca de la primera.
Efectivamente, clav flecha en la muesca. En esta
manera iban llegando las flechas hasta la tierra.
Pues ahora, sube por las flechas dijo.
75

Subi Luna, efectivamente, y Kuaray extrajo su flecha;


entr en el agujero y entr en el cielo.
En cuanto a su arco, permanece hasta el presente, el
arco milagroso que llamamos Arco de Luna, para que lo
usemos para nuestros arcos.
Entonces Luna hizo que lloviera; hasta el presente, para
quitarse las manchas que le puso su ta, Luna hace llover;
as es que la Luna nueva se lava la cara hasta el presente.
Encontr Charia coates y mat [uno]. Despus subi
Kuaray a una guavira; estando all le tir Charia con arco;
Sol fingi estar muerto y cag. El excremento lo envolvi
Charia con hojas de lirio; puso el cadver en canasto junto
con el excremento, debajo de los coates. Fue Charia y baj
el canasto lejos [del agua]. Se escap Sol, y puso una piedra
en su lugar. Se fue Charia y lleg a su casa; miraban sus
hijas.
Pues aqu est el akarachich, os digo; tambin su
excremento dijo.
Sacaron sus hijas los coates.
Este es un coat hurfano dijeron.
Cuando lo que quisieron decir, efectivamente, fue: es
verdaderamente un coat.
Y esto es... una piedra! dijeron.
Encontraron la piedra debajo de los coates.
Subi Chria por un rbol frutal. Qu fruta es sta?
dijo. Es el aangapiry dijo Kuaray. Ay! Nuestro Padre
me hace fluir agua de la piel dijo Charia. Y vino cayendo al
suelo. Encontr ande Ru un cedro cargado de cpsulas.
Coat, transfrmate! dijo.
Ya existieron coates, que se alejaron corriendo. Por
haber sido as es que hasta ahora suben los coates y poco
despus se arrojan todos al suelo.
Nuestro padre Pai ya tena hijos. Hizo que su hijito se
lavase los pies cuando quera pescado; haciendo esto
moran todos los peces y l los recoga y coma. Luego vino
Charia.
76

Prstame tu hijo , dijo ; yo tambin quiero comer


pescado.
Lo llev por el bosque y lo golpe por la cabeza, y
arrastrndolo lo llev al ro. Como se golpea el timbo lo
golpe; imitando lo que hara posteriormente con el timbo,
as hizo; y mat al hijito de nuestro padre.
Se encoleriz nuestro padre Pai; lucharon; se derribaron
el uno al otro. No pudo vencerlo Charia y Sol volvi a
levantarse. Resultado de esto son hasta ahora los eclipses
del Sol.
Despus de esto hizo nuestro padre Pai para su hija un
canasto. La dio a Charia y l la llev y fornic con ella por el
camino, destrozndose el pene. Castig por eso Charia a la
mujer, y sin ms volvi a convertirse en canasto.
El jaguar encontr el arco de nuestro padre Pai por el
camino. Lo manose, y el arco le peg por la cara. De l [el
arco] surgi el andyta [Genipa americana]. Hasta el
presente cuando dormimos en despoblado nos desviamos
del camino hasta [encontrar] un andyta; de l retrocede el
jaguar. Si a la trampa le colocamos los costados de madera
de andyta, el jaguar no se le acerca.
Despus de estas cosas hizo nuestro padre Pai un
adorno de plumas para la cabeza. Con fuego lo hizo; lo dio a
Charia. Yendo l por la pradera oli quemazn: arda el
adorno que llevaba en la cabeza. Penetr en un pantano y
sali: todava arda. De all corri y encontr un ro; no se
apag; de all sali y corri por el campo, incinerndose.
Cuando se hubo apagado, ande Ru Pai sopl sobre las
cenizas convirtindolas en "mbariqui", jejenes, moscas
chupadoras y tbanos.
Revent el intestino de Charia. "Choror ro ro", dijo. Vol
un pedazo de su intestino y cay en la maleza,
convirtindose en la perdiz "tataupa", duea del fuego.
El alma de Charia la convirti nuestro verdadero padre
de los Tup Reko [agentes de destruccin].
Una hija de nuestro padre Pai quiso mirar.
No mires dijo ande Ru.
77

Mir, sin embargo, y en consecuencia muri. Ella fue la


primera a quien derrib el mbogua [alma de origen telrico].
La enterr; sentando precedentes para nuestra futura
conducta no la resucit.

12. PAI Y EL LORO DEL DISCRETO HABLAR


Pai, al ascender al Paraso, llev al Loro del Discreto
Hablar, que qued en el pas de los kurutus, seres
inmortales que ocupan la ltima etapa de la peregrinacin
hacia Yvy Mar Ey. El Loro es quien decide si los que llegan
hasta su pas son merecedores de entrar al Paraso.
Al irse nuestro Padre Pai, llev consigo al Loro del
Discreto Hablar, dejndole encargada la extremidad de la
maroma en los orgenes del Gran Mar, allende el Pas de los
Kurutu. A l le hemos de hallar todos los que somos
verdaderamente humildes, y nos divulgar por dnde
nuestro Padre cruz el Gran Mar.
Si no lo hubiera llevado consigo, habra divulgado la
sabidura a los jeguakva, as como a nuestro Padre la
divulg.

78

III. ORACIONES CEREMONIALES


13. LA CONCEPCIN
Este himno sagrado es cantado por el dirigente
espiritual de la tribu cuando se percata de la gravidez de
una mujer casada. Se dirige el sacerdote a los huesos de
quien portar la vara-insignia, palabra religiosa que significa
cuerpo humano masculino.
Huesos de quien portar la vara-insignia
a los que se da asiento [ser humano
engendrado]:
T que le sirves en calidad de madre;
t que te yergues en calidad de padre:
esto acontece para que obtengis
hermosa grandeza de corazn.
nicamente as se llega a la perfeccin.

que

es

79

14. EL PRIMER SENTIMIENTO DEL NIO


Los nios, al nacer, estn dominados por sentimientos
colricos. La clera, raz de todo mal, debe ser dominada
desde temprana edad, lo que se consigue dando a los nios
el nombre sagrado que llevarn durante toda su vida, de
acuerdo con la regin de la que hayan venido las palabrasalmas. El sacerdote comunica con este poema a la
comunidad el mandato de los dioses de dar a los hombres
su nombre divino.
Entendimiento lo tenemos desde un principio, debido a
cuyo hecho hasta con los pechos de nuestra madre nos
encolerizamos [se refiere al llanto del prvulo que siente
hambre).
Nos inspiramos en la ciencia nociva antes de inspirarnos
en la buena ciencia; por consiguiente, as me han hablado
los situados encima de nosotros.
Escuchad atentamente estas palabras, mis hermanitas,
mis hermanitos, por ser de las que perduran [de origen
divino]!
"Mismo contra los pechos de su madre ha de
encolerizarse grandemente la criatura", dicen los situados
encima de nosotros.
"En cuanto se halla entre la gente, se inspira en la
clera. Por haber yo enviado a la tierra a innumerables seres
para que se yergan en la morada terrenal, a las palabras de
stos se debe que esto acontezca.
Por consiguiente, solamente cuando ellos se llamen por
lo nombres que nosotros les damos, hallarn gozo los nios
en la morada terrenal y dejarn de rebelarse."

15. EL OTORGAMIENTO DEL NOMBRE SAGRADO


La madre lleva a su hijo ante el que da nombre a las
criaturas. ste se comunica con los dioses. Enciende la pipa;
sopla el humo sobre la coronilla del nio y comunica a la
80

madre el patronmico sagrado que le corresponde. En este


caso se presenta como ejemplo el canto dirigido a un nio
que se investig provena de la regin de Tup Ru Ete, dios
de la lluvias; del trueno y del rayo. Sus tres hermanos
transfieren a este dios la oportunidad de enviar una
palabra-alma de las que moran con l, de sus hijos, los Tup
Aguyje y los Tup Reko.
La madre presenta al hijo:
Mi hijo ya est entre la gente: lo traigo porque quiero
escuchar su nombre.
El que
responde:

llama

da

nombre

las

criaturas

Hemos de escuchar su nombre.


Despus de haber investigado y echado el humo sobre
la coronilla del nio, dice el que da nombre a las criaturas:
Para nacer esta criatura, amandu Ru Ete, Jakaira Ru
Ete, Kara Ru Ete discurrieron sobre la morada terrenal con
aquellos a quienes haban provisto de palabra.
Hicieron que escudriasen las almas, buscando a
quienes les serviran de madres, de padres.
Entonces amandu Ru Ete, Kara Ru Ete y Jakaira Ru Ete
[dijeron]:
Yo a mis hijos no he de volver a hacer que sean
enviados; no he de volver a proveerles de asiento [hacer
que se encarnen].
Por consiguiente, a Tup Ru Ete lo transfiero, para que
l de entre aquellos con quienes conversa [a quienes
inspira], de entre aquellos a quienes da asiento [hace que
encarnen], discurra acerca de la morada terrenal.
En virtud de esto, Tup Ru Ete, de entre la multitud de
aquellos con quienes l conversa en el interior de su
paraso, a los Tup Aguyje y los Tup Reko les permitir
81

que se diviertan en medio de las innumerables cosas


nefastas; har que mediante ellos, en verdad, exista
grandeza de corazn.
Aun entre los innumerables seres que l conden,
maldicindolos, se erguir, creciendo erguido para su
madre, su padre, esta criatura en quien l hizo que se
encarnara un alma creada por l.

16. ENDECHA FNEBRE


En la primera parte de esta endecha fnebre el orador
se dirige al Creador, pidindole que discurra con sus hijos,
los eeng Ru, Verdaderos Padres de las palabras-almas, a
fin de que provean al alma del difunto de la vara-insignia en
el paraso, y de que sea recibido por ellos y sus hijos con los
cantos de bienvenida. Pide tambin ser dotado, en virtud de
la plegaria, de grandeza de corazn para servir a sus
paisanos.
En la segunda parte el orador se dirige a su dios tutelar,
Kara Ru Ete Mir, seor del fuego, pidindole que a su
muerte no sean abandonados sus huesos, y termina
suplicando al mismo Creador, para que interceda ante Kara.
El cadver del mby es conservado en un cesto hasta la
total putrefaccin de la carne, y luego los huesos son
82

lavados y guardados en un recipiente de madera de cedro.


Las huesos son conservados en la parte ms importante de
la poblacin, porque sern nuevamente morada del alma de
los hombres. Esta costumbre empieza a desaparecer.
I
Escchame, oh mi Primer Padre!
Haz que nos hable, en plazo no lejano, excelsa grandeza
de corazn sin lmites.
Deseando participar de ella y obtener grandeza de
corazn, heme aqu confesndome a ti, oh amandu Ru
Ete!, referente a aquello que contiene a aquel a quien t
enalteces [el lecho del muerto].
Por esto t, quien eres su primer padre [del muerto]
habla referente a ello con los excelsos verdaderos padres de
la totalidad de tus hijos; habindote t erguido en calidad de
su primer padre, inspirars en abundancia oraciones para la
obtencin de la divina grandeza de corazn. En virtud de ser
t, en verdad, su primer padre, discurrirs con tus hijos de
corazn grande, discurrirs con ellos acerca de las normas a
seguirse para la grandeza de corazn.
Ellos [los Verdaderos Padres de las palabras-almas] le
proveern [al muerto] de vara-insignia allende esta tierra; y
harn cantar en voz alta a sus hijos los Jakaira Reko y los
Jakaira Pyaguachu [para celebrar el retorno del alma].
En virtud de esto [estas plegarias] adquiera yo grandeza
de corazn eficaz para servir a mis contados paisanos
obligados a permanecer [en la tierra]. En virtud de ello,
alrededor de los pocos fogones, en medio de mis pocos
paisanos; en virtud de ello, en esta tierra demuestren los
numerosos Kara, poderosos originarios, el poder de las
llamas y la neblina de sus varas insignias.
Mediante la sabidura, en los pocos fogones situados en
toda la extensin de esta morada terrenal, a mis pocos
paisanos obligados a permanecer en ella; aun a la totalidad
de aquellos a quienes no veo; a aquellos que llevan la
insignia de la masculinidad y estn obligados a permanecer
en la tierra; a ellos, en su totalidad, demuestra el poder de
83

las llamas y la neblina; a todos los que tienen fe demuestra


su poder para obrar benficamente, a todos, sin excepcin.

II
Bien, Kara Ru Ete Mir, aunque t, excelso, en tu
pequeo paraso iluminado inasequible te yergues, heme
aqu nuevamente clamando; heme aqu, pues, clamando
pblicamente.
Aunque lo que aoro son cosas que no debieran aorar
los seres imperfectos, heme aqu esforzndome en pos de
ellas.
En respuesta a mis plegarias, dime, suplico, en qu
forma, en virtud de qu conocimientos obtuviste en aquella
poca remota grandeza de corazn en tan breve plazo.
Pues es mi deseo de saber estas cosas el que me
impulsa a cansarme, irguindome repetidas veces [en la
danza ritual].
Es por el deseo de encontrar tus hermosas huellas [que
conducen a la perfeccin] que en esta forma me hallo
averiguando absorto acerca de la grandeza de corazn, mi
Padre Kara Ru Ete Mir.
No quiero que a semejanza del alma que ser
abandonada, a semejanza de los huesos que sern
despreciados, sean considerados mis huesos.
Deseo vehementemente que mis huesos amados [por
los dioses] no se conviertan en tierra; a semejanza de
huesos de quien portara la vara que nunca fueron amados,
en ninguna manera quiero que se conviertan [en tierra].
amandu Ru Ete, el Primero!
Eres t quien hablar referente a estas cosas [con Kara
Ru Ete Mir] por ser t indiscutiblemente su primer padre.

84

17. LOS ESQUELETOS DE LOS HOMBRES MUERTOS


El sacerdote repite las palabras del Creador, dirigidas a
cada uno de los Verdaderos Padres de las palabras-almas,
referentes a los cuidados que deben tener con los
esqueletos de los muertos. En este poema se usa el trmino
sagrado "portador de la vara-insignia", nombre dado por los
dioses al cuerpo humano.

En esta manera habl nuestro Primer Padre a los


verdaderos padres de las almas de sus hijos:
En virtud de haberse elevado el germen de la palabra
[al cielo], y de haber retornado a la morada de quien la
enviara, los huesos de quien portara la vara-insignia,
aparentemente despreciados, y no obstante hallarse
aparentemente abandonados, los iluminars mansamente
con la luz benfica de tus relmpagos sin truenos en virtud
de tu divinidad lo hars hasta que se hunda el espacio.

IV. EL CAMINO AL PARASO


18. KAPIT CHIKU
Kuarachy Ete, uno de los hroes que alcanzaron Yvy
Mar Ey, tuvo por yerno a Chiku. Para probar a su yerno lo
85

hizo pasar por varias duras pruebas. En una de ellas


introdujo el alma de un jaguar en el cuerpo de su nieto. El
dios Tup ayud a Chiku, matando con un granizo el alma
animal del nio, y Chiku continu su viaje.
Esta posesin de almas de animales en los cuerpos
humanos, cuando domina al alma divina, explican al mby
los casos de locura, que pueden curarse con la intervencin
de los mdicos-hechiceros.
Kuarachy Ete dio asiento a Chiku en la casa de las
plegarias. Chiku se dedic a la obtencin de la gracia.
Cant, danz or; pidi inmortalidad [el estado en que no
puede sufrir dao].
Se aliment de harina de maz. Al cabo de tres meses
dijo Kuarachy Ete:
Saca, Chiku, tu mano, para verla yo.
Sac Chiku su mano y he aqu que, al hacerlo, se hallaba
cubierta de roco.
Por consiguiente, dijo Kuarachy Ete:
Ests por adquirir fortaleza; conocers la fortaleza si
es que no te desvas.
Volvi a sentarse Chiku en la casa de las oraciones,
juntamente con su esposa, la hija de Kuarachy Ete.
Despus:
Saca tu mano para verla yo volvi a decir Kuarachy
Ete.
Sacndola nuevamente, estaba seca, como si no
hubiera estado antes cubierta de roco. En vista de ello, lo
sac de la casa e hizo que tomara su camino.
Luego Kuarachy Ete tent a Chiku, arrojndolo a la cima
de un lapacho, entre cuyas ramas hizo que quedara
prendido de la cabeza.
En consecuencia, la hija de Kuarachy Ete dijo:
No te asustes; es mi padre que as nos tiene.
Luminoso mi pecho de sabidura, me ha arrojado
Kuarachy Ete a la cima del lapacho. Ay de m!
Entonces, esta plegaria [por l] hizo que nuevamente
pisase Chiku la tierra.
86

Entonces, a su propia hija arroj a la cima del lapacho,


haciendo que quedase prendida de la cabeza. Chiku, a su
vez, or por ella e hizo que su esposa volviese a pisar tierra.
Se fueron juntos de aquel lugar; construyeron una
vivienda; volvieron a dedicarse a la obtencin de fervor.
Despus de haber nacido el hijo de Chiku y haber
adquirido entendimiento, Kuarachy Ete hizo que se
encarnase en el cuerpo de su nieto el alma de un jaguar.
Debido a esto el hijo de Chiku se fug a la selva. Su madre
corri detrs de l; se inspir [invocando a su hijo],
entonando himnos referentes a l a Tup.
No te asustes, mi esposo dijo ; no mates al nio; es
mi padre quien as nos tiene dijo.
Vino Tup, con gracia vino; y por ella dio a la madre un
granizo.
Arrjalo contra la frente de tu hijo dijeron los Tup.
Tirndole con el granizo, mat a su hijo: se escurri el
alma del jaguar. Hecho esto, los Tup redimieron su decir,
hicieron que nuevamente se encarnara el alma buena.
Pas Chiku por Asuncin, mezclndose con los que no
son nuestros paisanos; Aunque anduvo entre ellos, l segua
cantando entre los extranjeros. Vindole, as hablaron los
extranjeros:
Por qu ser que se comporta as? Matmosle a ste.
Lo prendieron, con intencin de matarlo; engrillado anduvo
en una casa de altos.
Slo despus de estas cosas lo llevaron los Tup a la
selva en la que lo introdujeron nuevamente.
Despus de lo acontecido, solamente, obtuvo aguyje
[perfeccin] Capitn Chiku.
Obtuvo Chiku la perfeccin; de las palmas de sus manos
y de las plantas de sus pies brotaron llamas; su corazn se
ilumin con el reflejo de su sabidura; su cuerpo divino se
convirti en roco incorruptible; su adorno de plumas se
cubri de roco; las flores de su coronilla eran llamas y roco.

87

19. KARA RU ETE MIR


Este hombre legendario, creador del cerdo monts
grande, es uno de tantos hroes que, por haber alcanzado
la perfeccin y penetrado en Yvy Mar Ey sin necesidad de
morir, han pasado a la mitologa mby como seres
privilegiados. Kara comenz a hacer ejercicios espirituales
en Yvy Mbyte, el centro de la tierra, patria mtica de los
mby. Viaj mucho, y entre los afluentes del Paran obtuvo
el estado de perfeccin, aguyje.
Kara Ru Ete Mir, el dueo de los cerdos, comenz
primeramente a dedicarse a la obtencin de fervor en el
centro de la Tierra. Luego fue a Yvy Katu. Entre los afluentes
del Paran obtuvo aguyje y se traslad allende el Mar
Grande, donde junt tierra milagrosa, indestructible.
l volver a hacer cantar a sus hermanos menores en
Yvy Mbyte; contar sus aventuras a los que permanecieron
en Yvy Mbyte.
No fueron todos sus paisanos; no toda la carne se
regener.

88

V. EL CDIGO
20. LOS PRECEPTOS QUE DEJARON NUESTROS
BUENOS PADRES PARA NUESTRO GOBIERNO
Los dioses dejaron a los hombres un cdigo jurdico que
rigiese su conducta en esta tierra de imperfecciones. En los
prrafos siguientes pueden apreciarse los preceptos
relativos a ciertos delitos. En general puede decirse que
todos los delitos aceptan una composicin ms o menos
amistosa, que releva al delincuente del castigo corporal. Se
excepta el homicidio, pues nada podr hacer que el
muerto vuelva a la vida.
Aquel que se haya apoderado violentamente de una
nia al lado del camino, recibir numerosos azotes. En caso
contrario, compensar a la vctima. Si su vctima muriera, es
indispensable que su agresor muera.
El que haya hincado a su prjimo, el que haya inferido
herida cortante, el que haya castigado con espada de
madera, dar compensacin.
Si as no aconteciere, debe ser hincado, cortado,
castigado con espada de madera: purgar su delito.
El ladrn ser azotado. En caso contrario, compensar al
dueo de la chacra a fin de que vuelva a reinar la armona
entre ellos.
Si la madre de tus hijos convive a escondidas con otro,
debes repudiarla prudentemente, sin antes maltratarla.
En caso contrario, si no tienes intencin de repudiarla
por haber obrado as una sola vez, debes aconsejarla
oportunamente en buena forma.
Si a pesar de tus buenos consejos te hace caso omiso,
debes repudiarla definitivamente.
Aquel que por desamor al cuerpo hermoso de su
semejante incendiara su vivienda, sufrir la misma pena.
nicamente as hay justicia.

89

21. MUERTE
ADLTEROS

PREMATURA

DEL

HIJO

DE

LOS

Entre los mbys existe la prohibicin divina de cometer


adulterio para el padre o la madre del nio que se gesta. Un
acto de adulterio provocar la prdida del nio.
He aqu
sacerdotes:

el

mensaje

divino,

comunicado

por

los

La criatura a quien se est por dar asiento os pondr a


prueba: esta tentacin debis afrontarla con fortaleza; no
cedis a los deseos ociosos que os acosen.
Pues a fin de que os desviis, har que dirijis miradas
vedadas a otras mujeres, a otros varones.
Pues bien, esto lo digo sabiendo que lloraris viendo al
nio enfermo de gravedad.
Por obstinaros en violar este mi mandamiento clamaris
el uno al otro, lamentando la prdida de aquel a quien se
tuvo la intencin [frustrada] de dar asiento para alegra
vuestra.
22. EL HOMICIDIO
Como ya se ha dicho, el homicidio no admite
componenda alguna, y su pena es la muerte del victimario,
por haber obedecido los designios de Mbae Pochy, el Ser
Furioso. La pena es ejecutada por jvenes pubescentes que
infligen al delincuente las mismas heridas que l caus a su
vctima. El texto siguiente es sntesis de una arenga
pronunciada por el cacique a un reo de homicidio.
Yo me inspiro en la buena ciencia de los de arriba y, en
virtud de ello, buenos consejos he de impartiros.
Solamente mediante los preceptos que nos dejaron
nuestros buenos padres hemos de vivir en armona, hemos
de prosperar.
90

En caso contrario, permitimos que se apodere de


nosotros el hacedor de todo mal.
Por consiguiente, esto que digo, mis hermanitas, mis
hermanitos, estas mis palabras no las digo para que tengan
efecto efmero. Escuchadlas pues con atencin.
Mismo la hormiga, en defensa de sus hijos, cuando a
ellos los molestamos, se enfurece y nos pica, aunque con
ello nada consiga.
Tambin los pajaritos defienden a sus hijos y, viendo que
nos apoderamos de ellos, baten las alas aunque con ello
nada puedan hacer.
Exactamente
en
la
misma
manera,
nosotros
defendemos a nuestros hijos, nuestras hijas. Por
consiguiente, si entre ellos se infligen grandes males [se
matan] el hecho es en extremo grave.
Cuando tales cosas acontecen, me hallo impotente,
faltan caminos para mis palabras [enmudezco, no pudiendo
alegar nada en defensa del victimario].
A pesar de haberme inspirado en excelentes palabras,
esta cosa es irremediable [no puede defenderse].
Yo imparto los buenos consejos, en que me he inspirado
[he recibido]; aun en medio de ellos Mbae Pochy ha
prosperado, hacindole perder la cabeza [al victimario].
Estas cosas suceden para que sobre ellas carezca en
absoluto de potestad.
Con excepcin de ello [el homicidio] en todos los casos
de delitos, sin excepcin, estoy facultado para intervenir.
En cuanto a este caso, el homicidio, sin embargo, en
ninguna manera admite componendas: se trata del crimen
ms grave que cometemos. Por consiguiente, e1 purgarlo
[con la vida] es la nica manera en que puede haber
justicia.
Portndose como si no hubiera sido enviado por m a
la tierra, ha obrado exclusivamente de acuerdo a los
designios del Ser Furioso. A causa de esto dice nuestro
Primer Padre no ha amado sinceramente en su corazn a
sus buenos semejantes.
Por consiguiente, nosotros dejaremos de estimarle;
hemos de entregarlo a aquellos que han de destruir su ser.
91

Por tanto, yo dejar de inspirarle bellas palabras a travs de


su coronilla por intermedio de mis hijos de corazn grande.
Pues bien, siendo as, entreguemos su ser al Ser
Furioso; ha delinquido; ha destruido, por inspiracin del Ser
Furioso, el hermoso cuerpo de su semejante. Por
consiguiente, no debemos permitirle que alcance nuestra
morada.

23. UN CASO DE INFIDELIDAD CONYUGAL


Como ejemplo de la composicin amistosa de los delitos
menores, un caso de infidelidad conyugal es presentado en
forma de comedia a los chicos de una aldea:
VICTIMA
He aqu que mi esposa se ha fugado con un hombre.
Esta cosa quiero que investigues. Si as se hace, ser de mi
agrado.
DIRIGENTE
Est muy bien, hemos de investigar lo ocurrido. (A sus
soldados): Bien, siendo as, id a investigar. De donde los
alcancis traedlos de vuelta a ambos.
Se ausentan los soldados y vuelven con la pareja.
DIRIGENTE
Les dieron alcance, efectivamente?
SOLDADOS
S, les alcanzamos, efectivamente.
DIRIGENTE
Pues bien, venid todos ac un momento mozos mozas
seores, permitid que os dirija la palabra durante un
momento. (A los fugitivos): Por qu motivo fue que os
fugasteis? Quin concibi originalmente la idea de que os
fugaseis? Esto es lo que quiero que me expliquis en buena
forma.
LOS FUGITIVOS
Por habernos amado mutuamente en buena forma es
que hemos procedido as.
92

DIRIGENTE (Al hombre)


Bien, dars en cantidad objetos de tu propiedad por
haber
convivido,
efectivamente,
con
su
mujer.
Verdaderamente, tienes coraje para proceder en esta forma.
En caso contrario, recibirs azotes en cantidad.
FUGITIVO (A la vctima)
Y bien, si doy [mis objetos] volveremos a vivir en buena
armona?
VCTIMA
En buena armona hemos de vivir.
DIRIGENTE
Siendo as, est arreglado el asunto.
24. NORMAS PARA LA AGRICULTURA
En el siguiente texto aparecen algunas normas dejadas
por Nuestro Primer Padre a fin de que pudiesen prosperar
las plantas que sirven de sustento al hombre. Se refieren a
las pocas en que debe sembrarse, a las oraciones y
ofrendas que se dirigen a los dioses y al estricto precepto
de compartir el alimento con todos los semejantes.
Explicar las normas que nuestro Primer Padre dej
para la agricultura. Enumerar en su totalidad las reglas
concernientes a la agricultura.
De acuerdo con ellas, dej la Primavera para poca de la
siembra.
Maz que se siembra en luna nueva no prospera. Al
endurecerse el cogollo se llena de gusanos. En caso
contrario, aunque produzca buenos granos, stos se llenan
pronto de gorgojos. Debido a estos hechos es que se
dispuso que no se sembrara maz en luna nueva.
Unicamente lo sembrado en menguante prosperar.
Con la mandioca tambin pasa lo mismo: la que se
planta en luna nueva da a menudo tubrculos podridos. En
cuanto a la batata, las hojas de las plantadas en luna nueva
son en seguida atacadas por el gusano "ngaruru" y si se
libra de ellos, los frutos se llenan de gusanos.

93

Ninguna clase de semilla debe ser sembrada en luna


nueva.
En cuanto florece el lapacho debemos sembrar toda
clase de semillas, sin excepcin. Aunque alguna helada
volviera a caer sobre las flores del lapacho, ya solamente
alcanzar las alturas, ya no matar los bordes de las
plantas.
Si germina en forma dispareja lo que sembraste, debes
replantar en seguida, para evitar que tu plantacin sea
dispareja y fructifique en forma ms o menos uniforme.
Cuando queremos que llueva, llevamos nuestra vara al
agua, dejndola all. La clavamos en posicin perpendicular,
sumergida en el agua. Haciendo esto, es seguro que llueve
mucho.
Maz moteado, porotos precoces, maz enano y adems
man, sembrars para la segunda cosecha. stas son las
nicas semillas para la segunda cosecha: se siembran a
mediados [de la poca] de la madurez del guembe.
Debemos orar por tus sembrados, porque no querrs
que los insectos los devoren. No tendrs recelo en hablar de
ellos con nuestro Primer Padre, pues no estn destinados a
ser consumidos solamente por ti.
En esta manera orars por lo que sembraste, para que
lo vea nuestro Primer Padre:
He aqu se extienden mis cultivos. Haz que los Jakaira
los vigilen a fin de que todo lo que he sembrado prospere.
Habiendo sido creadas por ti todas las plantas que se ven, a
ti dirijo esta plegaria referente a ellas. Y aunque no se hallen
dentro de tu morada inasequible, tan hermosa, a ti te las
consagro a fin de que prosperen, para que me sirvan a m y
a mis compatriotas de alimento.
En vista de ello, nuestro Padre hablar a los numerosos
dirigentes de sus hijos:
Hagan aparecer mis hijos un lugar en donde situar sus
cultivos, para que lo pisen las seoras y para que se
engendren las pequeas flores de la tierra [frutos] que
consuman
las
criaturas.
Que
los
Tup
vigilen
permanentemente aquello que tocan las ramas floridas de
las palmas de vuestras manos [cultivos].
94

Habiendo sazonado tus frutos, dars de comer de ellos a


tus compatriotas sin excepcin. Los frutos maduros se
producen para que de ellos coman todos, y no para que
sean objeto de avaricia. Dando de comer a todos, slo as,
slo viendo nuestro Primer Padre nuestro amor al prjimo,
alargar nuestros das para que podamos sembrar repetidas
veces.

VI. POEMAS DIDCTICOS


25. LA INSPIRACIN DE LOS VERDADEROS PADRES
DE LAS PALABRAS-ALMAS
El sacerdote repite las palabras con que cada uno de los
Verdaderos Padres de las palabras-almas aconseja a cada
una de las almas antes de enviarlas a la tierra, a fin de que
el futuro hombre recuerde a sus creadores y sea inspirados
por ellos.

95

Cuando a nosotros, criaturas, nos envan,


dicen los situados encima de nosotros:
"Acurdate de m en tu corazn [en tu vida, en tu ser].
As, yo har que circule mi palabra [inspirndote]
por haberte acordado de m.
As, yo har que pronuncien palabras [para tu
inspiracin]
los excelsos innumerables hijos que yo albergo.
En valor, en la facultad de conjugar maleficios,
no habr, en toda la extensin de la tierra,
quien sobrepase a los innumerables hijos a quienes yo
albergo.
Por consiguiente t, cuando mores en la tierra,
de mi hermosa morada has de acordarte.
Inspirndote yo hermosas palabras en tu corazn
no habr quien te pueda igualar en la morada terrenal
de las imperfecciones."

26. HERMOSO CANTO QUE SUPO DE LOS DE


ARRIBA UNO QUE ENTONA HERMOSAS PALABRAS
El pueblo mby empieza a enfrentarse con el problema
de la irreligiosidad de los hombres. En el himno siguiente,
recibido de la divinidad por un hombre virtuoso, hay un
dilogo entre el Padre y la Madre de los dioses. El Padre de
los dioses est irritado porque los hombres ya no entonan
los cantos religiosos; la Madre desva la clera de su
consorte, ensalzando la religiosidad de las mujeres y nias
mbys.
Bien, mis hijos, aquellos a quienes puse la insignia de
la masculinidad, no proceden de acuerdo a los cantos que
yo les inspir. As habl nuestro Primer Padre.
Buenos recuerdos en mis hijos ya no veo ms. Por
qu ser que los descendientes de las generaciones de mis
hijos dejaron de humillarse ante m?
En respuesta, nuestra Primera Madre:

96

Yo veo an buenos recuerdos. Hay todava algunos


pocos que se humillan ante m. En vista de ello yo, en los
pajonales eternos, abejitas "eichu" he reunido, para que
aquellos que albergan buenos recuerdos puedan enjuagarse
la boca [con miel).
He aqu, en los alrededores de mi Paraso, canastillas
milagrosas he reunido, para que con ellas puedan jugar las
descendientes de las generaciones de mis hijas.

27. UN SEOR DA CONSEJOS A SU HIJO QUE


QUIERE CASARSE
En el siguiente texto se encuentran consejos de toda
ndole: desde ticos, encaminados a que el hijo sea
trabajador y no inicie rias en su futuro hogar, hasta
mdicos, con el objeto de que el padre sepa curar a sus
hijos enfermos. Naturalmente, el hijo es instruido acerca de
la conducta que debe guardar en estado de aku, cuando su
mujer d a luz, y lo que debe hacer en caso de que el Ser
Furioso enve mellizos al vientre de su esposa.
T, mi hijo, querrs casarte con una que tiene madre,
que tiene padre.
Su madre, su padre no querrn dar su hijo a un sujeto
excesivamente pobre. Por consiguiente, debes esforzarte
por despertar temprano, por ser activo en la ejecucin de tu
trabajo. nicamente as, cuando te cases, construirs ms
pronto una casa, hars pronto una plantacin. Si tu
plantacin es demasiado reducida, no se regocijar, porque
no querr pasar hambre. Adems, no querr vivir bajo un
rancho destartalado.
Debes acordarte de nuestros Primeros Padres;
nicamente en esta manera prosperars. Si te acuerdas de
ellos como es debido, aunque nuestros das tienen fin
[sealado], los Primeros aadirn repetidamente das a
nuestra vida, alargndola. En cuanto el reflejo de nuestro
Padre penetre en la morada de las tinieblas, debes recorrer
97

los lugares oscuros esparciendo neblina, para que puedas


descansar tranquilo. Si no recorres [la vivienda] esparciendo
neblina, los seres invisibles que pululan por ah nos
molestarn.
Por haberse dispuesto que as fuera, debemos recorrer,
esparciendo la neblina por los alrededores de nuestra
vivienda. Para que as procedisemos fue que Jakaira Ru Ete
cre el tabaco y la pipa una vez que hubo conocido las
futuras costumbres de los hombres; habindolos creado con
la intencin de prestarles eficacia, debemos darles fe.
No rias a tu mujer por simples murmuraciones. Con tus
semejantes trata de vivir en armona. En ninguna manera
seas t el primero en enojarte. No remedes a tus
semejantes: djese en paz a los tullidos, que los defectos
que les afligen no son de incumbencia de otros. T querrs
tener hijos: aquel que se burl de sus semejantes
remedndolos suele tener hijos tarados. Debemos mirar a
nuestros semejantes haciendo caso omiso de sus defectos;
nicamente as engendraremos hijos sanos.
En esta forma aconseja a tu esposa en cuanto est
embarazada:
No te burles de tus semejantes; mralos con sencillez;
recbeles con hospitalidad, a fin de que nazca un hijo
hermoso.
Cuando tengas un nio, no permitas que pase hambre,
por tratarse de quien ha venido para alegrar tu existencia.
No has de castigarle; has de apaciguarlo; no te enojes con
tu hijo y lo maltrates. nicamente as volvers
repetidamente a ver un nio, y los nios prosperarn.
Si la criatura padece de flatulencia, debemos friccionarla
con cenizas calientes; con esto suelen sanar.
Cuando intenta dar los primeros pasos, con tutano de
huesos de venado debes friccionarle bien para que camine
pronto.
Hallndose enfermo tu hijo y si ignoras qu remedios
darle, debes invocar, clamando, a los que le enviaron. Al
invocarlos, clamando, debes utilizar la neblina [humo] para
prueba manifiesta de la fe y devocin que tienes para
nuestros Primeros Padres. En esta forma les invocars:
98

Me aflige el mal estado de mi hijo, ay de m!, mi


Primer Padre, mi Primera Madre. Por esto es que te invoco,
acordndome de ti, amandu Ru Ete, amandu Chy Ete.
Haz que los numerosos hijos de corazn grande que t
albergas para ejecutar tus designios cuiden de nosotros los
que nos amamos y evita, por intermedio de ellos, que algo
ocurra. T, verdadero Padre Jakaira, esparce sobre m y mis
compatriotas sin excepcin la neblina, para impedir que
algo ocurra.
La mujer, despus de tener un hijo, debe abstenerse de
carne, comidas irritantes, miel y sal. Durante una luna debe
someterse a rgimen. Nosotros no debemos hacer trabajos
pesados cuando acaba de nacernos un hijo; en caso
contrario, el nio se perjudica: debemos vivir con cuidado.
El remedio del mal de las criaturas crece en el suelo.
Esto lo debes traer y aplicarlo repetidas veces al vientre de
criatura.
Luego, del alero de la casa traers tierra lavada por la
lluvia y volvers a aplicrselo al ombligo. Esto lo sana
rpidamente.
Por temor a que los seres invisibles perjudiquen a las
criaturas, traers cera de abeja "kuaet" y hars velas que
encenders cerca de su cabeza de noche, a fin de que no les
molesten.
Si la anfisbena aparece en nuestra vivienda, es para
anunciar desgracias para las criaturas. Cuando esto ocurra,
debes matarla y arrojarla hacia el Poniente para que nada
pase.
Las nias pberes no deben tocar cosas gemelas. Si
llegan a tocarlas, el Ser Furioso se esforzara por trocar el
alma buena. En tales casos, las mujeres en estado de
concebir deben recelarse de ellos, por temor a tener hijos
imperfectos. Cuando nacen mellizos su madre no debe
amamantarlos, sino arrojarlos lejos de s.

VII. LA MEDICINA
99

28. LOS QUE SE INSPIRAN EN LA BUENA CIENCIA,


CONJURANDO LOS MALEFICIOS; LOS LUGARTENIENTES
DE LOS JAKAIRA
Existen entre los mbys dos clases de medicina: la
mstica y la que cura las imperfecciones. Es Jakaira, dios de
la neblina vivificante y de la primavera, protector de la
medicina mstica.
Con esta medicina los iniciados curan a la tribu de las
acciones malficas del Ser Furioso y de sus agentes, que
introducen en las vsceras de los hombres guijarros,
insectos y hojas venenosas, sin que stos se den cuenta. En
este poema son descritas las facultades del mdicohechicero, practicante de la buena ciencia y las cualidades
necesarias para alcanzar la inspiracin de los dioses. En
contraposicin se citan las actividades y caractersticas de
quienes practican la mala ciencia, los hechiceros.
Quienes poseen entendimiento, ilimitado amor al
prjimo reciben de los de arriba.
Ilimitada fortaleza y grandeza de corazn reciben
tambin. Aquel que entre todos los dems el mayor grado
de entendimiento verdadero posee, obtiene valor para las
obras buenas, inspirado por los situados encima de
nosotros. En esta forma le honran los Seres Buenos.
Palabras para acrecentar su fortaleza en plazo no lejano le
hacen pronunciar.
Por consiguiente, los que pronuncian plegarias
hermosas, por ms que vean, por ms que escuchen cosas
que incitan a la clera, no se encolerizan.
Quienes se inspiran en la buena ciencia, quienes reciben
fortaleza y valor de los de arriba, son los lugartenientes de
Jakaira. En virtud del poder de conjurar de los Jakaira,
conjuran los maleficios. Las seoras, los seores que poseen
la buena ciencia, extraen las larvas de las moscas.
En todos los asientos de fogones existe una persona de
esta clase. Los guijarros con que nos hieren los habitantes
ociosos de la tierra, y los dueos de los barrancos
100

precipitosos de los arroyos, aun estas cosas conjuran y


extraen quienes ejecutan buenas obras.
Los que pronuncian buenas plegarias extraen las hierbas
nocivas, en virtud de la facultad de conjurar de los de arriba,
de los Jakaira.
Cuando un rbol de alma indcil hiere a alguien, los que
poseen la buena ciencia conjuran el maleficio, extraen el
mal. Entre todos los rboles, el que posee alma ms feroz es
el lapacho. Aun cortando en pedazos el lapacho, su alma no
desaparece; por consiguiente este rbol no lo usamos
nosotros para horcones de nuestras viviendas. El rbol de
alma dcil es el cedro, el rbol de amandu; otro es el ajuy
blanco.
El que carece de entendimiento, el que posee la mala
ciencia, permite que se bifurque sobremanera su amor; aun
aquellas cosas que no debieran enfurecerle le enfurecen en
extremo; procediendo as, el Ser Furioso le inspira. A los de
esta clase, que utilizan su mala ciencia en detrimento de sus
semejantes, a los de esta laya les llamamos "los que hieren
furtivamente al prjimo".
Cuando hay hechiceros, debemos escarmentarlos
ejemplarmente; debemos inferirles numerosas heridas en
las muecas. Si muere aquel que ha sido herido
furtivamente, debemos matar tambin al hechicero, para
acabar con los que dejaron de amar al prjimo.
A aquel que por desamor e hiriendo furtivamente a su
semejante, haya desolado el hogar de un prjimo, debemos
matarlo tambin para que haya justicia. nicamente
procediendo as estarn contentos la madre y el padre del
muerto, y sanar el dolor de corazn de la madre.
29. PLEGARIAS PARA OBTENER LA GRANDEZA DE
CORAZN NECESARIA PARA PRACTICAR LA BUENA
CIENCIA
Las plegarias transcritas a continuacin son dirigidas a
los dioses para obtener la grandeza de corazn que permite
a los hombres conocer los misterios de la medicina mstica y
aplicarlos en bien de sus semejantes. Las oraciones son
101

dirigidas a Jakaira, Tup y Kara, protectores de la buena


ciencia.
Estos cantos son entonados diariamente por todos los
que aspiran a encontrar la buena ciencia. Despus de vivir
virtuosamente, tal vez durante algunos aos, el aspirante
puede caer en estado de trance, durante el cual el Creador
le transmite un canto religioso, seal de que puede iniciarse
en la prctica de la medicina mstica.
Yo recorro los alrededores de las casas de quienes
pronuncian buenas plegarias esparciendo la neblina [humo
de tabaco].
Perseverando as, aprender numerosas palabras para
fortalecer mi espritu. Por esto es que concurro a tales
lugares, para que lo vean los verdaderos padres de mi alma;
y para que en un futuro no lejano me hagan decir muchas
palabras.
Por consiguiente, no quiero ofender a mis semejantes;
en caso de enemistarlos, pecara contra mis Primeros
Padres. Por consiguiente, aunque mis semejantes se
equivoquen, les escucho sin prestarles importancia [les
perdono]. Procediendo as, nuestros primeros Padres sin
duda alguna me harn pronunciar numerosas bellas
palabras para el fortalecimiento de mi espritu.
Aunque nos amemos sinceramente, si permitimos que
nuestro amor se bifurque, no hemos de alcanzar valor,
fortaleza.
"Ve a la tierra, mi hijo, y aunque todas clases de cosas
nefandas debers ver, has de afrontarlas con grandeza de
corazn", el que nuestros Primeros Padres pronunciaron
estas palabras lo vemos.
Por consiguiente, debemos dedicarnos con fervor a la
obtencin de la vida imperecedera.
Bien, siendo as, seamos fuertes, seamos valientes
todas las noches, todos los das; pues solamente si
afrontamos con valor la sucesin de las noches y los das
enviar nuestro Primer Padre a los dirigentes de sus
numerosos hijos que alberga frente a su propio corazn
102

junto a los bien amados; har, efectivamente, que


desciendan; en verdad, har que ellos pronuncien largas
series de bellas palabras.
Pues bien, seores, seoras, esforzaos [danzad] en
virtud de la conciencia que tenis de los verdaderos padres
de nuestras almas, para luego descansar.
Henos de nuevo aqu, verdadero Padre de las almas,
averiguando nuevamente acerca de la fortaleza del valor.
Por consiguiente, infndenos tu valor repetidamente.
Aun en medio de todas las cosas malignas, hars pronunciar
por intermedio de tus valerosos hijos que albergas
abundantes palabras que nos infundirn valor.
Todos los seres habitantes de tu morada terrenal
lastimosamente no merecemos que nos inspires valor; no
obstante, a los que manifiestamente rechazamos las
inspiraciones de lo malo, te suplicamos nos inspires
repetidamente valor.
Henos nuevamente aqu orando para obtener valor.
Por consiguiente, Kara Ru Ete, Kara Chy Ete, siendo
efectivamente as, haced que los valientes hijos que con las
llamas y la neblina de sus varas vigilan en forma
insuperable los alrededores de vuestro Paraso, aunque
estas cosas para nadie sern jams asequibles, haced que
ellos cuiden de las coronillas de las ltimas generaciones de
aquellos a quienes pusisteis la insignia de la masculinidad,
de las coronillas de aquellas en quienes vosotros pusisteis el
emblema de la feminidad, haced que ellos cuiden.
Por consiguiente, haced que obren benficamente las
llamas y la neblina de vuestras varas; para que as sea es
que nuestras voces vuelven a escucharse.
Vuelven a escucharse nuestras voces, Jakaira Ru Ete,
Jakaira Ghy Ete, los primeros.
Siendo verdaderamente as, a vosotros que albergis a
vuestros hijos los Jakaira conjuradores de maleficios, os
suplicamos que aun en medio de toda la malignidad de la
103

tierra hagis obrar benficamente las llamas y la neblina de


vuestras varas.
Volvemos a hablar, Tup Ru Ete, Tup Chy Ete, los
primeros.
Por ser efectivamente as es que, cada vez que yace
recalentada la morada terrenal en toda su extensin, sois
vosotros quienes volvis a enviar a los dirigentes de
vuestros hijos y refrescis vuestra morada terrenal.
Aunque las generaciones de los que llevan vuestra
insignia de la masculinidad y las generaciones de las que
llevan
vuestro
emblema
de
la
feminidad
estn
predestinadas a ser acosadas por todo lo maligno, no
obstante ello, vosotros reuns innumerables restituidores de
la palabra, y as hacis escuchar vuestras voces, hacis
escuchar vuestros gritos; y aun hallndonos en los umbrales
de la muerte, nos volvis a levantar. Por ser as es que os
suplicamos infundirnos repetidamente valor.
30. HIMNO PARTICULAR
GRANDEZA
DE
CORAZON
PRACTICAR LA BUENA CIENCIA

PARA OBTENER LA
NECESARIA
PARA

No todos los himnos mbys se entonan en las reuniones


de orar comn. Muchos hombres virtuosos tienen sus
himnos propios. El ejemplo que sigue es un canto dirigido a
amandu Ru Ete, el Creador.
Oh, nuestro Primer Padre! Fuiste t quien concibi
antes del principio las normas para nuestra conducta.
Fuiste t quien concibi el origen del futuro lenguaje
humano antes de haber creado la morada terrenal.
A Kara Ru Ete, a Kara Chy Ete, en el centro de tu
paraso a los Kara buenos, los Jakaira buenos, los Tup
buenos, puestos en hileras t albergas.
Por consiguiente, hacia los que nos acordamos [de ti],
hacia los pocos que permanecemos en la tierra, haz que
dirijan sus miradas tus hijos de corazn grande, los Kara,
los Jakaira, los Tup de corazn grande.
104

En pos de ella [la grandeza de corazn] es que algunos


de nosotros, los pocos que quedamos, nos esforzamos.
Por haber sido t el primero, excelso padre de los Kara,
en erguirte, a nosotros que nos acordamos de ti erguidos;
por eso, a los que permanecemos erguidos en la tierra, haz
que nos irgamos [vivamos] con grandeza de corazn.
Teniendo siempre este objeto nuestras plegarias,
considerando en nuestro corazn todas las cosas con el solo
objeto de obtener valor, obtendremos grandeza de corazn.
31. CANTO COMUNICADO POR AMANDU RU ETE A
QUIEN SE INICIA EN LA BUENA CIENCIA
Una vez que el novicio ha buscado comunin con el dios
tutelar durante mucho tiempo, con el objeto de iniciarse en
el conocimiento de la buena ciencia, amandu Ru Ete le
provoca un estado de excitacin religiosa, en el que le
revela un himno como el siguiente. Esta comunicacin lo
inicia.
Pues bien, con falta de entereza, efectivamente, te has
dedicado a obtener que se te ame.
Por consiguiente, te has desviado de aquello que dijo
nuestro Primer Padre: "Esperars palabras hermosas."
No obstante, has vuelto a orar con perseverancia,
humillndote grandemente todas las noches, todos los das.
Esto lo han visto nuestro Primer Padre, nuestra Primera
Madre.
Por consiguiente, dijeron:
Por qu es que el descendiente de nuestros hijos
persevera, pronunciando plegarias?
De estas cosas en ninguna manera solemos hacer
caso omiso dijo nuestra Primera Madre.
Por consiguiente, nuestro Primer Padre ha hablado as:
Bien, siendo as, mis series de palabras en manera
alguna fueron destinadas para ser enviadas a la morada
terrenal horrorosa, imperfecta.
Sin embargo, fui yo el primero en conocer las
costumbres de los que llevaran la insignias de la
105

masculinidad; siendo yo el primero que hizo descender las


llamas y la neblina de la extremidad de mi vara a fin de que
los que llevaran la insignia de la masculinidad y el emblema
de la feminidad pudieran ser llamados por sus nombres;
para inspirar valor en sus almas y fortaleza pronunci sus
nombres en la soledad.
Siendo as, abundantes palabras le har pronunciar para
su valor, para su fortaleza.
32. CMO SE PIDE LA VENIDA
REDIMEN LA PALABRA [RESUCITAN]

DE

QUIENES

Cuando el mdico-hechicero ha agotado los recursos


posibles para la salvacin de un enfermo, y ste, sin
embargo, se encuentra prximo a la muerte, entona un
canto pidiendo sea devuelta el alma de quien casi fallece.
Este canto, que entrar por la coronilla del mdicohechicero, como todos los mensajes que se reciben de los
dioses, indica que el enfermo no morir.
Hallndose enfermo tu compatriota e ignorando ya t
qu remedio administrarle, hallndose ya por ascender la
mdula de la palabra, debes pedir la venida de los que
redimen el decir. De esta manera debes orar:
Bien, nuestro Padre, fuiste t quien por ser el
verdadero padre amandu conociste el futuro Kara Ru Ete,
el futuro Jakaira Ru Ete, el futuro Tup Ru Ete.
Heme pues aqu, invocando a tus innumerables hijos,
rescatadores del decir, que t albergas.
Yo invoco a tus hijos que redimen el decir, y en ellos
pongo mi confianza.
En virtud de albergar t a innumerables dirigentes de
tus hijos que redimen el decir, haz que ellos enven su
palabra a la tierra, que la enven allende la tierra.
A tus hijos los innumerables Jakaira Reko, a todos tus
hijos que redimen el decir, envalos frente a la tierra, haz
que escuchen sus clamores en nuestras coronillas, que en
virtud de ello se produzca la redencin del decir.

106

En esta manera, concdeme grandeza de corazn que


nunca jams se bifurcar.
Si el enfermo objeto de esta plegaria va a "resucitar",
recibe del mdico el siguiente mensaje:
Ve al encuentro de la palabra y dale nuevamente
asiento: yo no necesito an de ella.
Que ste [a un enviado] lleve la redencin del decir;
que en esta forma se manifiesta la divina redencin del
decir. Que en virtud de lo ocurrido, aquel que hizo que yo
escuchara estas cosas, aquel que me las confi obtenga
grandeza de corazn; porque buscando grandeza de
corazn divulg al verdadero padre de la palabra la angustia
del alma de su compatriota.
33. LOS REMEDIOS IMPERFECTOS
Al lado de la medicina mstica existe entre los mbys la
que cura las imperfecciones. sta tiene por funcin
defender al mby de las enfermedades derivadas de los
apetitos, pasiones e imperfecciones de su propia naturaleza.
En efecto, relacionan estas enfermedades con la influencia
que sobre ellos tiene el alma animal que se aloja en su
cuerpo cuando nacen, y que produce en el hombre una
tendencia hacia el mal. No es raro, por tanto, que muchos
de los remedios sean preceptos del cdigo de Pai Rete
Kuaray. Es el siguiente un ejemplo.
La primera pieza de casa que cogiereis debis
fumigarla, con humo de tabaco debis comerla. En caso de
que as no hiciereis, de vuestro alimento adquiriris
malestares, enfermedades, imperfecciones.
Los frutos maduros debis dedicarlos a los de arriba; en
caso contrario los nios de su propio alimento contraern
enfermedades.

107

34. LOS DIOSES OTORGAN A LOS HOMBRES EL


CONOCIMIENTO DE LA MEDICINA
Cuando los dioses dejaron esta tierra, no quisieron que
los hombres padecieran por falta de remedios y les
comunicaron los principales medios para que se libraran de
sus males. Durante el sueo o en los momentos de fervor
religioso, reciben todava los remedios divinos. Ante todo
hay que tener fe en los remedios.

Estando nuestros padres por abandonar la tierra


[dijeron]:
Bien, generaciones de mis hijas, de mis hijos, ya me voy.
Remedios pongo para dejaros, por no ser lcito, en
ninguna manera, que numerosos seres tengan que padecer
por falta de remedios. Por consiguiente, cuando cojis un
remedio, pondris en l, en mi nombre, plena confianza;
nicamente as obtendris que sea eficaz.
Bien, verdadero Padre mo, Madre ma, por haber
vosotros conocido los remedios imperfectos; habindonos
vosotros, mi verdadero Padre, verdadera Madre, dejado los
remedios de las imperfecciones, cojo este remedio porque
deposito en vosotros mi confianza.
Por esto vosotros haris que sea eficaz, por albergar
vosotros numerosos seres que coadyuven a la eficacia de
los remedios de las imperfecciones. As hablars al coger
remedios.
Debemos tener fe, tener confianza en ellos por haber
sido dejados por nuestro Primer Padre, nuestra Primera
Madre. nicamente as sern eficaces. No depositando
plena confianza en ellos no ser eficaz ninguna clase de
remedio, sin excepcin.

35. LOS DUEOS DEL BUEN VIVIR O NORMAL


FUNCIONAMIENTO
[DE
LOS
RGANOS
DE
REPRODUCCIN DE LA MUJER]
108

Ya hemos visto que los mbys no consideran


socialmente favorable que las mujeres tengan demasiados
hijos. Dan como frmula anticonceptiva la siguiente: la
mujer debe abstenerse de relaciones sexuales durante dos
meses; se le dan fricciones en el bajo vientre con grasa de
paca; toma una dosis diaria de Polypodium polypodioides y
cola chamuscada de oso hormiguero grande. Algunos
agregan a la infusin la Rhipsalis sp. El fundamento de tal
accin se conoce en el siguiente poema.
No es bueno que la mujer tenga demasiados hijos; si
somos en exceso prolficos y, por compasin a la madre de
nuestros hijos no queremos tener ms prole, debemos
tratarla, debemos administrarle los dueos de la esterilidad.
Si la mujer que tenemos, despus de haber concebido
muchos hijos, se yergue solitaria [como rbol carente de
hojas y ramas], tambin debemos tratarla, a fin de que deje
de concebir, por no sobrevivir sus hijos.

36. LOS DUEOS DEL CALOR DE LAS CRIATURAS


[PRODUCTORES DE FERTILIDAD]
Ms grave que la numerosa prole es entre los mbys la
esterilidad. En el siguiente canto se habla del "remedio que
produce la fertilidad", memby raku i ja, que ha sido
clasificado por Teodoro Rojas como la Usnea barbata.
Por no convenir en ninguna manera que tengamos
mujeres estriles, debemos tratarlas. La verdadera misin
de la mujer es tener hijos; por haberlas puesto los situados
encima de nosotros, en verdad, para este objeto, debemos
administrar a las que no conciben los dueos del calor que
produce hijos.
Por haber divulgado los dueos de la Primera Tierra que
en ninguna manera convena la esterilidad en la mujer,
habiendo alguien que tenga mujer estril, debemos hacer
los remedios. Despus del periodo, y hallndose la mujer ya
bien sana, debe tomar el remedio dueo del calor de las
109

criaturas: al caer la noche, una vez; y cuando los amandu


nos levantan, una vez o dos. Mientras toma el remedio, no
necesita someterse a rgimen. Durante todo el periodo debe
abstenerse de carne; no debe comer miel ni sal.
Del remedio que produce la fertilidad hay dos
variedades distintas: una roja, la otra blanca.

VIII. ABUSIONES, AMULETOS Y FILTROS


57.
LAS
AVES
MIGRATORIAS.
REFERENTES A OTROS PAJARITOS

PALABRAS

Las aves son seres domsticos de los dioses, por lo que


poseen bienaventuranza y habitan en un paraso en el que
se encuentra el Verdadero Padre de los Pjaros. Vienen a la
tierra peridicamente a criar.
En el siguiente texto se dan a conocer los significados
de la presencia o canto de las aves, ya que muchas
110

anuncian los cambios meteorolgicos y las desgracias. Se


menciona al araku, cuerpo de un espritu maligno que
presagia tragedias; al an [Crotophaga ani], al tingasu
[Piaya cayana macrocura], al pitogue, que segn la creencia
de los campesinos indgenas tiene el poder de descubrir la
preez de la mujer, al guyr rembykyraa ey, famoso por su
capacidad para imitar los cantos de las otras aves, y a otros
pjaros ms.
El halcn grande, la paloma torcaz y otros pajaritos,
siendo seres alados [domsticos] superiores, y en virtud de
ser aves bienaventuradas, todos los inviernos van a la
morada de su verdadero Padre. Cuando terminan las
heladas y vuelve la primavera, regresan a la tierra para
criar.
Detrs de este nuestro cielo est situada la morada del
verdadero Padre de los Pjaros. No alcanza el paraso de
nuestro Primer Padre; ms cerca de nosotros est situada su
morada.
Cuando el araku malo canta de noche, es para anunciar
infortunios.
Vete a caer en un nido de hormigas, que te devoren
las hormigas debemos decirle para evitar que ocurra nada
malo.
Al piaki de las enfermedades as tambin le hablamos
cuando canta de noche, para conjurarlo.
Anunciando desgracias, tambin, llora el an de noche:
habr nuevamente quien llore. No hay nada para conjurar
esto.
Gritando el tajasu-guyra: Oh, tajasu-guyra! dice
nuestra abuela es que comeremos jabal?
Cuando canta el tingasu, es porque vendr alguien de
lejanas tierras, dicen.
Ah! Este os delata dice nuestra abuela a las mujeres
por haber odo cantar al pitogue . Porque estis
embarazadas es que os delata.
El pitogue es de los que no mienten. El uruta no llora si
hay todava heladas por caer.

111

Cuando grita el hava chu es porque hay,


efectivamente, jaguares. Cuando l grita esperamos [nos
imaginamos], efectivamente, que hay jaguares.
El suruva, antojndosele ver un gusano en su ojo, se
asusta y grita.
Nuestros Primeros Padres dieron entendimiento al buitre
blanco; no le habra de pasar inadvertida la muerte de
ningn animal. l en virtud de su entendimiento, ve humo
en el lugar donde ha muerto un animal. En virtud de su
entendimiento, aun sabe de todos aquellos animales que
murieron en pozos.
Entre las avecillas, la que nunca debe matarse es el
masakargua i; fuertes vientos han de soplar si se le mata.
El guyra kuchu es el pjaro bienaventurado. Se lamenta
cuando oye tronar. Sabiendo que la tierra iba a ser destruida
se lament; y por este motivo, dicen, lo hizo volar nuestro
Padre, envindolo a este cielo que tenemos a la vista. Hasta
el presente se lamenta cuando oye tronar, acordndose de
lo ocurrido antiguamente. El guyra kachu que est en
nuestra tierra no es ms que la imagen del ave
bienaventurada.
Cuando canta el pirita, aquel cuya madre y padre an
viven, no debe imitarlo; imitndolo, atrae infortunios sobre
su madre, su padre.
El padre de la futura Piri trgicamente inmortal se
hallaba inspirado [de fervor]. Conociendo ya la fortaleza,
envi a la chacra a la futura Piri trgicamente inmortal, a su
suegra y a su otra hija.
Bien, id a recoger rpidamente porotos dijo ; antes
de llegar el Sol al cenit, volved.
Su suegra entr furtivamente en una chacra ajena y
hurt porotos; por ello la convirti en venado.
La futura Piri trgicamente inmortal, no habiendo
recogido
rpidamente
porotos,
empecinndose
en
desobedecer a su padre, fue convertida en ave.
Muerte triste, muerte triste dijo.
Por esto, aunque convertida en Piri trgicamente
inmortal, alcanz la morada de su padre.

112

Su hermana menor alcanz holgadamente las afueras


de la casa de su padre antes de acercarse el Sol al cenit.
Viendo a su hermana mayor convertida en ave:
En Piri trgicamente inmortal se ha convertido mi
hermana mayor dijo.
El pirita que hasta ahora est en la tierra no es ms
que la imagen de la Piri trgicamente inmortal; el Pirita
genuino est en la morada de su padre. Su padre, en virtud
de su perfeccin, dej al pirita imperfecto para ejemplo en
la tierra.
Habiendo terminado de crear las selvas, cre nuestro
Padre, dicen, un ave de maravilloso cantar, el guyra
rembykyraa ey. Lo solt en los bosques, y cant simulando
una multitud de pjaros.
El guyra rembykyraa ey, el ave del maravilloso cantar,
imit el ruido de las cotorras y el de los papagayos; el
reclamo de las urracas y tambin el mbatovi; imit a los
pjaros en su totalidad. Despus de esto:
No es nada bueno que haya una sola clase de pjaros
dijo nuestro Padre.
Por dicho motivo, nuestro Padre de su divinidad cre una
multitud de pjaros, cuyos cantos se escucharon en toda la
extensin de la selva.
38. AMULETOS FILTROS
En el siguiente texto se mencionan algunos amuletos
que estn permitidos, ya que existen otros que son ilcitos.
Entre los primeros se mencionan el kaavo tory, hierba de la
alegra, creada por un hijo de Tup, y que es el Hypericum
cormatum; la resina del mangaysy, que segn los mbys es
un rbol que crece al Norte; el kyreymba, un abejorro veloz;
el guembe paje, especie de cigarra diminuta, y las hierbas
de los animales, pues segn el mby a todo animal
pertenece una especie vegetal. Tambin se mencionan en el
texto las prcticas mgicas que deben seguirse a fin de dar
caza a los animales.

113

Dicen que un hijo de Tup Ru Ete hizo nacer


simultneamente con l la kaavo tory. Por esto debemos
llevarla, a fin de que Tup haga que a todos agrade nuestra
conducta; para que nuestros semejantes sean felices en
nuestra compaa. La kaavo tory es duea de la
bienaventuranza: el hijo de Tup hizo que naciera
simultneamente con l para sanar a los peligrosamente
furiosos [dementes].
Debemos llevar un amuleto de goma de mangaysy para
poder esquivar flechas, cuchillos, espadas de madera.
La kyreymba es buen compaero; debemos llevarla en
la petaca a fin de tener bros para todo. Hay que llevarla
junto con un kuarachya [colibr]; el compaero de ste es el
guembe paje. La kyreymba es una especie de abejorro que
viene llegando a nuestra vivienda en cuanto sale el Sol. En
cuanto al Guembe paje, es la pequea cigarra que vive
dentro de las races del guembe, y que llamamos guapoy.
Para que nos amen las mujeres, debemos llevar hierbas
de los animales. Hierba del mandori, del surukua, yerba de
la rana, del karau; estas cuatro debemos llevarlas en la
petaca para que nos amen las mujeres.
Armars una trampa para cazar karau; recogers en un
recipiente sus lgrimas, y esto lo aplicars sencillamente.
Sin duda alguna, esto es un hechizo que me hace perder
la cabeza; por eso es que me hallo tan triste dice la mujer
cuando esto hacemos.
Aplastando la reina de las abejas jatei, te untars con
ello los ojos para tener suerte en la bsqueda de la miel.
Para tener suerte en la caza [de venados] extraers los
ojos del primer venado que cazares. Hecho esto, teirs los
globos de los ojos con carbn para que ellos no puedan ver
aquello que lo ha de matar. As tendrs fortuna en la caza
[de venados].
Los ojos del cerdo monts grande no deben extraerse,
pues el cerdo no es un animal cualquiera, siendo un animal
domstico de Kara Ru Ete Mir. El cerdo es animal preferido;
por consiguiente, nicamente los que nos acordamos en
buena forma [de los dioses] los hemos de cazar; si vivimos
descuidadamente, no se queda [para que lo cacemos].
114

Ennegreciendo los globos de los ojos de los pescados,


ellos pierden la vista; por consiguiente, debemos
ennegrecer con carbn los ojos para poder flechar muchos.
La grasa del Taguatoh [Falconidae] es remedio que nos
protege contra las mordeduras de vboras.
Del hueso principal del ala del Taguatoh se hace una
flauta; sta se toca para que las vboras no se enojen.
Debes arrancar plumas del ala del colibr y tenerlas, a
fin de atajar los golpes de garrote que te dirigieren.

IX.
CUENTOS,
INFANTILES

LEYENDAS,

CANTOS

39. EL QUE SE PRENDE DE UNA MARRANA POR


HABER DESOBEDECIDO A SU PADRE
Esta leyenda narra las aventuras de un mby que tuvo
que casarse con una marrana, despus de haber
desobedecido a su padre, que le orden no siguiese a los
115

cerdos. Es frecuente que en cuentos y leyendas aparezcan


casos de hombres que tienen que vivir entre los animales
por haber desobedecido a sus padres o por no respetar las
prescripciones establecidas para el estado de aku.
Un seor que buscaba fervor religioso estaba en la casa
de las plegarias. Cantaba, oraba, se esforzaba en pos de la
inmortalidad.
Luego envi a su hijo para que viera sus trampas,
trampas para cerdos.
Aunque no hayan cado cerdos, ven enseguida;
aunque haya rastros de cerdos, no los sigas dijo.
Haba rastros de cerdos; nuestro paisano sigui los
rastros. Por donde haban ido los cerdos se iba; al atravesar
la selva y en un palmar en donde se dedicaban a comer
logr, siguiendolos, entreverlos; por consiguiente se iba, se
iba sobre las huellas de los cerdos, y en un lugar bajo les
alcanz. En dicho lugar, el guardin de los cerdos vio a
nuestro paisano.
En busca de qu viniste? dijo.
En busca de cer... monos vine dijo. Pues casi dijo
"cerdos".
En busca de cerdos vine, di dijo el cerdo; y no
habindole engaado:
Elige aquella entre mis hijas que ms te plazca y
csate; luego nos acompaars. Caso contrario, morirs.
Se cas nuestro paisano con la marrana. Yendo por
debajo de los ajuy, le hicieron subir; sacuda las ramas de
los ajuy, echando la fruta a su esposa. De esta fruta l no
coma.
Entre las ramas ya he comido yo deca.
Echaba frutas de yvyrapep a su esposa; de esta fruta l
no coma; luego llegaron junto a un guavira; de esta fruta
comi tambin.
Luego llegaron a un agua extensa pero poco profunda,
cruzndola primero nuestro paisano. Pero ms tarde
llegaron al Mar Grande, y tuvo miedo de bajar al agua.
Desciende y agrrate a mis crines, y yo te har cruzar
dijo su esposa.
116

Dicho esto, cruz con l, llegando con l a la casa de su


dueo, a la morada de Kara Ru Ete Mir.
En dicho lugar durmi cuatro noches con l. El dueo de
los cerdos convid a nuestro paisano con harina de man
milagrosa; pero a pesar de ello al cabo de cuatro noches
nuestro paisano no se senta feliz; por consiguiente, se
dirigi hacia su casa.
Entonces, su esposa dijo:
Oh, truenos, me recordis el tiempo en que coma
harina de man milagrosa! No digas esto cuando oyeres
tronar.
Ya volva, lleg al Agua Grande, a la orilla del Mar
Grande. Mir: no le sera posible cruzar. Entonces vio un
pato, un pato con una canoa.
Llvame a travs del agua dijo el indiecito.
No, es demasiado pequea mi canoa dijo.
Luego vino un mbigua [ave somorgujadora].
Llvame a travs del agua dijo.
No, es demasiado pequea mi canoa dijo
nuevamente el mbigua.
Despus de estas cosas, vino un jakar [caimn], con
sus numerosos hijos vino.
Seor hechicero de tersa espalda y ojos refulgentes
como flores de mburukuja, llvame a travs del agua dijo
el indio.
Te llevar a travs del agua dijo.
La canoa de l era grande. Descendi [al agua] y
partieron. Entonces los hijos del jakar dijeron:
Sabroso bocadito, sabroso bocadito dijeron.
Lo lamieron los hijos del Jakar.
Luego partieron [nuevamente].
Jakar con prpados semejantes a ranchos
destartalados di dijeron a nuestro paisano.
No, se acuerdan demasiado bien de ti las doncellas [te
tienen en gran estima] dijo el mby.
Y qu es lo que dicen cuando se acuerdan de m?
dijo el jakar.
El Seor Hechicero de tersa espalda y ojos relucientes
como flores de mburukuja, dicen dijo el mby.
Se ri jakar: J, j j!
117

Y despus de haber andado un largo trecho:


Viejo jakar con la espalda cubierta de pstulas dijo
el jakar.
No dijo el mby , en demasiada estima te tienen las
doncellas.
Y qu dicen cuando se acuerdan [de m]? dijo.
El Seor Hechicero de tersa espalda y ojos relucientes
como flores de mburukuja dicen.
Se ri jakar: J, j, j! dijo.
Luego, habiendo andado un largo trecho, alcanzaron un
rbol inclinado [sobre el agua].
Jakar viejo con espalda cubierta de pstulas y
prpados como ranchos destartalados dijo el mby al
saltar; y ech a correr de aquel lugar.
Entonces el jakar le sigui corriendo. Nuestro paisano
lleg a donde pescaba un martn pescador grande.
Me persigue un jakar dijo.
Entra debajo de mis pececitos, entonces dijo el
martn pescador.
Entr debajo de los pescaditos, en el canasto. Lleg el
jakar.
No vino un mby? dijo.
No vino dijo el martn pescador.
Mientes dijo el jakar ; por aqu vino; se ven sus
pisadas; t lo has escondido.
No fui yo dijo el martn pescador.
Luego, estando ya por emprender vuelo, alz el canasto
sobre la cabeza, llevndolo a bajar en medio de una
pradera.
De aquel paraje se alej nuestro paisano y lleg a la
casa del ciervo; tarde lleg. El ciervo se preparaba para
dormir; nuestro paisano no tena cama.
Dormir aqu dijo.
No, all voy a poner los pies dijo el ciervo.
En este lugar dormir volvi a decir el mby.
No, all recostar mi cabeza dijo.
Entonces, en vista de que no haba en donde dormir,
sigui su viaje, llegando a la casa de la perdiz.
All dormira nuestro paisano. Estaba, adems, el sapo;
dorma en casa de la perdiz. La perdiz dijo:
118

Atizad sencillamente el fuego, pero no lo soplis dijo.


Dicen que haca fro; nuestro paisano no aguantaba el
fro; al atizar el fuego, lo sopl.
Dicen que la perdiz ya dorma; al soplar nuestro paisano
el fuego, parece que se asust y debido, aparentemente, al
susto, levant vuelo, llevando consigo todo el fuego.
Nuestro paisano se qued con el sapo.
Dijo el sapo:
T no has tragado fuego?
No he tragado dijo . Y t, acaso has tragado?
Parece que he tragado dijo.
El sapo lanz; prendieron lumbre; durmieron.
Al amanecer sigui el viaje nuestro paisano, llegando a
la casa de la lechuza. Solamente estaban los chicos; su
madre no estaba; pregunt por su madre.
Pues hace rato que fue a pescar dijeron.
Apenas amaneca, vino llegando la madre; pareca traer
pescados, pero en vez de pescados traa grillos, un canasto
adornado lleno traa. Entonces dicen que [dijo]:
Por qu ser que, habiendo alguien tratando de
atrapar pececillos, se me antoja or al chico decir: Oh,
Lechuza! Pues as, en verdad, ha dicho.
En vista de ello:
Volvamos dijo el mby ; vamos a escudriar.
Se fue con la lechuza.
Pues, ste es el lugar dijo.
Dedcate, entonces, a buscar tu presa dijo el mby.
La lechuza se dedic a cazar.
Oh, lechuza! pareciera decir el hijito.
Escuchndole, dijo la que se hallaba dentro de la casa:
all, efectivamente, se hallaba la madre del mby.
Salud dijo el mby.
Salud dijo su madre.
Ay, hijito! dijo, y cay muerta al suelo.
El mby enterr a su madre. Al da siguiente fue a
baarse; estando en la fuente tron. Al acontecer esto, dijo
nuestro paisano:
Ay, est tronando, como si estuviera yo comiendo
harina de man milagrosa en la morada del verdadero dueo
de los cerdos!
119

Al decir esto, emprendi vuelo convertido en ave kuchiu.


40. EL EIRA JAGUA Y EL PA SE ATACAN
Este cuento habla de la lucha que sostuvieron un
guaran del grupo pa y un ser mitolgico, monstruo de
forma humana, con el cuerpo cubierto de escamas
impenetrables. Tiene el eira jagua, sin embargo, un punto
vulnerable: la boca del estmago.
Un pa se cas con la hija de un paisano nuestro.
Despus, dicen, hallndose enfermo su suegro, fue el
pa a la selva a buscarle algo qu comer.
Caminando, lleg a donde un jaguar haba derribado un
tapir. Al llegar [el pa] el jaguar se hallaba tendido sobre su
presa; el pa, entonces, hiri con flechas al jaguar, y lo mat.
Se alej del lugar; transport toda la carne del jaguar a la
casa de su suegro; la carne del tapir tambin la llev.
Pues bien, al da siguiente volvi a la selva; escuch en
la selva el ruido de alguien producido en la cima de un pindo
con una calabaza. Mirando, el pa vio una eira jagua
hembra. El arco que la eira jagua hembra haba dejado
recostado contra el tronco del pindo lo cort en pedazos el
pa. Al hacer esto, la eira jagua vio al pa.
Uh, hombre! dijo.
Descendi la eira jagua y, hallndose a mitad del
camino entre la cima del pindo y el suelo, y querindola
herir el pa con flechas, dio ella la vuelta al tronco del pindo,
como si fuera pjaro carpintero, y la err.
Entonces la eira jagua baj al suelo; al hacerlo, el pa le
hinc en la boca del estmago un cuchillo, matndola.
Al dormir, so con ella. Al amanecer cont a su suegro.
Anoche tuve una pesadilla dijo.
En tal caso, no vayas a la selva dijo su suegro.
A pesar de ello, fue a la selva.
Al aproximarse al lugar en donde haba dado muerte a la
eira jagua hembra, escuch a quien hablaba.
120

El que hablaba deca:


Si el hombre es ms hbil que yo, me matar; si yo
soy ms hbil, le matar yo.
Prosiguiendo su camino, se encontr con el eira jagua.
Al encontrarse con el pa, el eira jagua dispar flechas; un
carcaj de flechas traa debajo de su brazo. Al atajar el pa las
flechas, las cortaba en pedazos. Luego, habindosele
terminado las flechas, el eira jagua intent hundirle el
crneo con el arco.
En vista de ello, el pa volvi a cortar en dos el arco con
su cuchillo largo. El pa ya estaba cansado; se cay; cay de
espaldas. Al caer, el eira jagua lo asi de los cabellos de la
coronilla, mordindole en la manzana. Al morderle en la
manzana, el pa extrajo de su cintura un cuchillo corto y lo
clav en la boca del estmago. Murieron ambos, por
consiguiente, el uno encima del otro.
Despus, su suegro, en vista de que no volva su yerno,
le sigui los pasos. Hall a su yerno y al eira jagua muertos,
uno encima del otro.
Ay, yerno mo, a manos de un ser semejante a ste
habas de encontrar la muerte! dijo.
Luego fue su suegro a contar lo ocurrido a los de su
pueblo, y vinieron sus paisanos a verlo. Solamente entonces
fue que los separaron y los enterraron en el lugar.
41. LA DONCELLA QUE SE PREND DEL DUENDE
QUE SILBA
Este cuento hace mofa de un duende que silba, ser que
es dueo de los venados. Habiendo ido a cazar con sus
cuados, como ningn poder tena sobre los cerdos, se
asust, y para justificarse ante ellos fingi haber sido
mordido por uno de ellos en el ano.
La hermana nbil de un mby se prend de un duende
que silba.
El mby desbrozaba una parcela de caas; al llegar el
sol al cenit volvi a su casa.

121

Mientras l se iba a su casa, sali el duende y arranc


grandes cantidades de caas. Al volver el mby vio todas
las caas que haba arrancado y volvi a su casa.
Al llegar, dijo a sus compaeros:
Quin ser el que arranc caas en el lugar que yo
desbrozaba? dijo.
Vamos, pues, a ver dijeron sus compaeros.
Al llegar, se pusieron a escudriar, rodeando el lugar
desbrozado.
Sali el duende. Su esposa tambin escudriaba desde
un lugar cercano a la parcela desbrozada. Al salir el duende
que silba salieron tambin los mbys, con intencin de
cogerlo. Por ello, se enfureci el duende e iba a matar a
todos los mbys. Su esposa dijo:
Deja que te cojan tus numerosos cuados.
Se dej prender; su esposa sali tambin a donde
estaban sus hermanos. Lo llevaron sus hermanos a su casa.
El duende que silba fue a la selva con sus cuados en
busca de animales. El duende encontr un venado y lo
mat. Siguieron caminando y sus cuados escucharon ruido
de cerdos en la lejana. Al escucharlo, lo contaron al duende
que silba, y l se dirigi al lugar en donde haba cerdos.
Dijeron sus cuados:
Cerdos s que no ha de matar muchos dijeron.
Al llegar a donde haba cerdos, se asust y grit
lastimeramente. Al escucharle [dijeron] sus cuados:
Ah lo muerden!
Dicindolo, se fueron. Al llegar donde estaba su cuado:
Dnde te mordieron? dijeron.
Al decir esto, l se agach, mostrndoles su culo:
Pues, es aqu que me han mordido dijo.

42. EL JAGUAR Y EL ZORRO


Dicen que el jaguar se encontr con el zorro. Quiso
comerse al zorro; por consiguiente, habl as [ste]:

122

Aunque me comieras, no te hartaras; djame ir a


buscar donde abundan los tapires, mi abuela dijo.
Bien dijo el tigre.
Se fue el zorro a buscar; encontr un lugar en donde
abundaban los tapires. Se fue el jaguar y derrib uno de los
ms gordos. El zorro quera comer de lo que coma el jaguar;
no querindole dar:
Trame aunque no sea ms que la vejiga dijo.
sta la infl el zorro y la sac al sol; hallndose seca,
caz moscas y las carg en ella, innumerables moscas
carg. Presas las moscas en la vejiga, producan un ruido
semejante al de numerosos perros ladrando al unsono. At
a la cola del jaguar la vejiga con las moscas dentro, y hecho
esto habl as:
Presta atencin a aquel ruido; se trata, sin duda, de
perros que se nos vienen encima.
A raz de esto, el jaguar prest atencin, pero, no
obstante haber odo, sigui comiendo.
Entonces el zorro habl as:
Presta atencin, pues ah vienen, sin lugar a dudas.
A raz de esto, ech a correr el tigre. Habiendo corrido
lejos, hizo alto para escuchar: orase an, indiscutiblemente,
el ruido de perros que venan. Por consiguiente, volvi a
correr nuevamente; se fue ms lejos y, volviendo a
escuchar, oy el ruido indiscutible de perros que venan.
Por consiguiente, volvi a correr; se fue lejos; de nuevo
par; hallndose cansado, se dispuso a luchar: se
presentaban mal las cosas.
Haciendo alto, se volvi hacia atrs, escuchando de
nuevo detrs suyo el ladrido de los perros. Por consiguiente,
de nuevo se dio vuelta; nuevamente detrs suyo se
escuchaba el ladrido de los perros. Fue entonces que, sin
mudar de lugar y mirando disimuladamente hacia atrs,
descubri que el ruido que semejaba el ruido de perros era
producido por las moscas encerradas dentro de la vejiga.
Habindose ya alejado mucho de su presa, se retir del
lugar sin rumbo fijo.
Despus de mucho tiempo, volvironse a ver [el jaguar]
y el zorro. En dicha ocasin, le dijo:
Ahora s te comer dijo.
123

Aunque me comieras, no te hartaras, abuela dijo el


zorro ; djame ms bien ir a buscarte un camino donde
puedas acechar [la presa]; un camino de hombres dijo.
Bien dijo el tigre. Se fue el zorro en busca de un
camino; encontr un lugar muy transitado y, en
consecuencia, volvi a contrselo a su abuela. Luego fueron
a acechar; en cuanto al zorro, se apost cerca de su abuela.
Despus de una larga espera:
Parece que ya vienen dijo el tigre.
Djame mirar a m dijo el zorro.
Mirando, vio a tres muchachos que venan: tres venan.
Ya vienen dijo.
Estoy esperando en posicin ventajosa? pregunt el
jaguar.
Espera an dijo el zorro ; los que vienen todava no
son hombres; son solamente futuros hombres dijo.
No los detuvo, por consiguiente; fueron pasando y se
alejaron los muchachos sin detenerse.
Despus de larga espera, nuevamente:
Parece que ya vienen dijo el tigre.
Djame mirar a m dijo el zorro.
Ya vienen dijo.
Estoy acechando bien? dijo el tigre.
Todava no volvi a decir ; el que viene ha dejando
de ser hombre.
Por tratarse ahora de un anciano que vena, habl as.
Nuevamente no lo ataj, dejndole pasar.
Despus de otra larga espera:
Parece que vienen dijo el tigre.
Djame mirar a m dijo el zorro.
En esta ocasin vio que vena uno con arco; venan,
adems, tres perros.
Ahora s que viene un hombre dijo.
Porque ahora vena aquel que fatalmente iba a matarlo.
Ponte y espera dijo.
Los perros ya venan acercndose al lugar donde estaba
el tigre; ya ladraban al unsono. En cuanto al jaguar, ruga
de una manera espantosa. Al orlo, se acerc corriendo el
dueo [de los perros].
124

Al llegar, y al erguirse contra l el jaguar, le hiri con


flecha de hierro; le volvi a herir; le volvi a herir
nuevamente, derribndolo muerto.
Por haber deseado el zorro que as ocurriera, solamente
cuando vena uno que llevaba arco dijo:
Ponte bien al acecho.
43. CANTOS CON QUE LOS NIOS ACOMPAAN
SUS JUEGOS
Dicen que el loro ha muerto.
Por qu ser que muri?
Estall en llamas y muri.
El sapo me ha?
Mi lindo hermanito,
despus de irte allende el Paran
vuelve pronto.
En dnde te quedars?
Me quedar en el afluente del agua angosta.
Ijeije!
Pequea ave sayjoyvy,
despus de andarte buscando
y errndote repetidas veces
el pjaro tucn amarillo,
se lamenta por ello.
Ero tori,
ero tori, tori;
eroije,
eroije, ije,
eroije.
La torcaza pobrecita!
muerta su compaera,
a lo largo de los caminos
!Uh! Uh! Uh! Uh!, dice.
44. CANCIONES DE CUNA
Escucha el ladrar de los perros,
125

mi hijo; duerme, pues, ven.


Duerme, pues, nio, que tu padre
va a traer un venado moteado para tu animalito;
y una oreja de liebre para tu collar;
y frutas moteadas de la espina para tus juguetes.
45. CANTO INFANTIL
A diferencia de los anteriores, este cuento tiene todas
las caractersticas de un canto mtico.
Chapire, ven, pues,
frente al karanda de hojas relucientes.
Cuando se arrodilla, se arrodilla la verdadera madre de
los Tup,
le resplandece el cuerpo, le resplandece el cuerpo.
Y cuando le resplandece el cuerpo
los hijos de Tup se balancean acompasadamente,
se balancean acompasadamente.
Y cuando se balancean acompasadamente,
el Surukua eterno se lamenta tristemente,
se lamenta tristemente.
Y cuando se lamenta tristemente,
y por los caminos, los caminos vamos caminando,
y "me duele la cabeza" decimos,
el alma del rbol nos hiere, nos hiere.

LITERATURA CHIRIP
1. GUA ET
El poema siguiente es un ejemplo de los gua et,
cantos ininteligibles, aun para los propios cantores. Los
chirips dicen que estos cantos son guaran autntico, slo
inferiores en pureza a los cantos que reciben los dirigentes
espirituales de la divinidad. Pueden, por esto, compararse
en cierto modo al idioma secreto guaran.
Hajasy;
126

har mbaj;
har mbes;
giri sambaj.
Ajne, guajne, har mbajas;
hajas, hajas.
Ajne, guajne, har mbajas;
ajne, guahajne, guaru mbajas;
guajas, haru mbajas.
Guri, giri tra,
guaju sino.
Giki, gikugu,
guaja sino.
Giku guasino,
giri sagua sino;
giki guasino.
2. CANTO DEL COLIBR
Este canto es ejemplo de los gua a, poemas cortos
cuyas figuras centrales son un pjaro o un cuadrpedo.
Encierran reminiscencias mticas y palabras arcaicas. El
Colibr, ave mtica, es el consejero de los augures y el
portador de los mensajes de los dioses. Los relmpagos,
atributo de los dioses, le acompaan, y le marea el "nctar
de las flores", nombre religioso de la chicha que se consume
durante la danza ritual y la fiesta del gua.
Algo tienes para comunicarnos, Colibr?
Colibr, lanza relmpagos!
Pues, el nctar de tus flores te ha mareado acaso,
Colibr?
Colibr, lanza relmpagos, lanza relmpagos!
3. CANTO DEL TAPIR
En este gua a el tapir pide que no se coloque a su
paso la trampa llamada mond, que tiene un cuerpo pesado
127

que aplasta a la presa. En efecto, debido a su tamao y


fuerza, no puede utilizarse esta trampa para cazarlo, por lo
que es necesario atraparlo con la llamada uh en el
lenguaje comn, y "fibras de guaraj" en el religioso.
No coloquis hamacas grandes [trampas "mond"]
en los lugares que debo recorrer;
solamente fibras de guaraj
fijad en diversos sitios
de los caminos que debo recorrer.
4. CANTO DEL SYRYK
El syryk es un ave que anuncia los vientos del Norte,
los que traen la lluvia. El ave de este gua a es el Aramides
cajanea Mller.
Canta el syryk eterno!
Que las aguas en donde pescaba
se han secado
cuenta e1 syryk eterno.
Las sendas que conducen al ro
las recorre todas, afanosamente,
rastreando, el syryk eterno.
5. CANTO DEL JAGUAR
En este canto el jaguar dice temer el grito del pjaro kuiki, que anuncia su presencia con gritos. Al decir que
percibe sus propias huellas en todos los caminos del
hombre despus de haber dado muerte a un mozalbete, se
refiere a la aficin que toma por la carne humana despus
de haberla probado.
El grito del kui-ki
me asusta indefectiblemente;
percibo mis huellas
en todos los caminos de los hombres
128

despus de haber dado muerte


al mozalbete desmaado.
6. SALUDO DE BIENVENIDA A UN FORASTERO
El gnero del koty comprende saludos fraternales,
amorosos o amistosos cantados en las danzas. El siguiente
koty celebra la llegada de un funcionario con misin de
cerciorarse de la situacin del grupo.
A un habitante de lejanas tierras
veo yo, Pjaro;
a un habitante de lejanas tierras
en verdad veo yo, Pjaro.
7. OTROS KOTY
De tardecita-cita cantan las aves,
de tarde cantan las aves.
Mi collar, collar
lo llevaste, Pjaro;
mi collar lo llevaste, Pjaro;
mi collar, collar
lo llevaste, Pjaro,
mi collar lo llevaste, Pjaro.
Vinimos recorriendo los parajes
en donde abunda la fruta chica.
Son aquellos los parajes, oh!
los que siempre recorremos.
Es por tales parajes que siempre me conduce,
es por los parajes en donde abunda
la fruta chica que me conduce.
Vmonos, pues, sin rumbo, dice el pjaro;
mientras va atardeciendo, pues, dice el pjaro;
de tardecita-cita, dice el pjaro,
vmonos sin rumbo-rumbo, dice el pjaro.

129

8. KOTY MAMORANGU
Segn los chirips, el augur se sume en xtasis y
emprende el viaje hacia Oka-vus Mamo-ra-ngu. Llega
primero al Paraje de la Yerba Aurea, primera etapa del
camino al paraso. Sigue hasta el Lugar del Yruk Eterno,
con el que se adorna, aplicndose la pintura ritual. Llega
despus a la Palmera Eterna, en donde se encuentra
Nuestra Abuela acompaada por su acut domstico y es
resguardada por las avispas llameantes. La ltima etapa es
Oka-vus Mamo-ra-ngu, lugar en que crecen el algodonero
de fibra blanca y el algodonero de fibra colorada.
Dirijmonos, mis hermanas, el saludo fraternal,
doncellas sin tacha,
en los alrededores de la Casa Grande,
allende la Yerba Aurea.
Contestan las mujeres:
Endechis,
endechis,
endechis,
endechis,
eternos.

aorando las afueras de la Casa Grande;


aorando las flores del Yruc;
aorando la Palma Eterna;
aorando las flores de los algodoneros

LITERATURA PA-KAIOV
1. CANTO RITUAL DE NUESTRO ABUELO GRANDE
PRIMIGENIO
Este poema pico religioso fue publicado por primera
vez por Marcial Samaniego. Se presenta aqu parte de un
extenso canto que se refiere a la aparicin del Ser Supremo,
a la creacin de la tierra, a la enseanza de la danza a los
hombres y al retorno del Creador a las profundidades del
Paraso.
130

En la parte aqu transcrita se habla de la aparicin del


Ser Supremo, quien, por intermedio de los elementos del
culto crea la tierra, pequea como un huso, ya que en un
principio todo era diminuto, de acuerdo no slo con el
pensamiento del pa-kaiov, sino con el de otros grupos.
Los instrumentos del culto que se mencionan aqu son
jasuk, que es un adorno ritual; jeguak, gorro ritual;
mbaekua, la sonajera; andu, otro adorno ritual, y
kurus, la cruz, que por influencias cristianas sustituye a la
antigua vara-insignia.
El poema se encuentra abreviado, ya que repite las
mismas estrofas, refirindolas a los diferentes elementos
del culto.
Inexistentes an todas las cosas,
rase ya mi Abuelo grande primigenio.
Antes de haberse colocado an el centro de la tierra,
rase ya mi Abuelo grande primigenio.
Antes de haberse an ensanchado la tierra,
rase ya mi Abuelo grande primigenio.
Antes de haberse an la tierra cubierto de pelusa
[bosques],
rase ya mi Abuelo grande primigenio.
Antes de volverse an numerosas las almas del paraso,
rase ya mi Abuelo grande primigenio.
rase mi Abuelo grande primigenio.
"An no he hecho que la tierra se extienda",
dijo mi Abuelo grande primigenio.
"An no he hecho que la tierra reluciente se extienda".
dijo mi Abuelo grande primigenio.
"An no he hecho que la tierra llameante se extienda",
dijo mi Abuelo grande primigenio.
"An no he hecho que, por intermedio de jasuk, la
tierra se extienda",
dijo mi Abuelo grande primigenio.
"An no he hecho que, por intermedio del brillo de
jasuk, la tierra se extienda",
131

dijo mi Abuelo grande primigenio.


"An no he hecho que, por intermedio de las llamas de
jasuk, la tierra se extienda",
dijo mi Abuelo grande primigenio...
"Ya he diseado la tierra",
dijo mi Abuelo grande primigenio.
"Por intermedio de jasuk he diseado la tierra",
dijo mi Abuelo grande primigenio.
"Por intermedio del brillo de jasuk he diseado la
tierra",
dijo mi Abuelo grande primigenio.
"Por intermedio de las llamas de jasuk he diseado la
tierra",
dijo mi Abuelo grande primigenio.
"He diseado los cielos",
dijo mi Abuelo grande primigenio.
"Por intermedio de jasuk he diseado los cielos",
dijo mi Abuelo grande primigenio...
rase mi Abuelo grande absoluto.
"Pues esta tierra, en verdad, se asemeja a la rodaja de
un huso",
dijo mi Abuelo grande absoluto.
"Esta tierra an no es gruesa",
dijo mi Abuelo grande primigenio.
"An no es gruesa la tierra en que yo pongo los pies",
dijo mi Abuelo grande absoluto.
"An no es gruesa esta tierra reluciente en la que
descansan mis pies",
dijo mi Abuelo grande absoluto.
"Y a esta tierra an no le he dado forma",
dijo mi Abuelo grande absoluto.
Acontecidas estas cosas, dijo mi Abuelo grande
absoluto:
"Esta tierra est prxima a tener forma",
dijo, efectivamente, mi Abuelo grande absoluto.
"Por intermedio de jasuk tendr forma prximamente
esta tierra",
dijo mi Abuelo grande absoluto...
132

"Yo hice que esta tierra se ensanchara",


dijo mi Abuelo grande primigenio.
"Por intermedio de jasuk
hice que esta tierra se ensanchara.
Por intermedio del brillo de jasuk,
hice que esta tierra se ensanchara;
por intermedio de mbaekua,
hice que esta tierra se ensanchara;
por intermedio del brillo de mbaekua,
hice que esta tierra se ensanchara;
por intermedio de jeguak,
hice que esta tierra se ensanchara;
por intermedio del brillo de jeguak,
hice que esta tierra se ensanchara;
por intermedio de las llamas de jeguak,
hice que esta tierra se ensanchara;
por intermedio de andu,
hice que esta tierra se ensanchara,
por intermedio del brillo de andu,
hice que esta tierra se ensanchara;
por intermedio de las llamas de andu,
hice que esta tierra se ensanchara;
por intermedio de los truenos de andu,
hice que esta tierra se ensanchara;
por intermedio de kurus,
hice que esta tierra se ensanchara;
por intermedio del brillo de kurus,
hice que esta tierra se ensanchara;
por intermedio de las llamas de kurus,
hice que esta tierra se ensanchara;
por intermedio de los truenos de kurus,
hice que esta tierra se ensanchara",
dijo mi Abuelo grande primigenio.
"Ya estamos pisando esta tierra,
ya estamos pisando esta tierra reluciente,
ya estamos pisando esta tierra llameante,
ya estamos pisando esta tierra tronante,
ya estamos pisando esta tierra perfumada,
133

ya estamos pisando esta tierra reluciente perfumada,


ya estamos pisando esta tierra llameante perfumada,
ya estamos pisando esta tierra verdaderamente
perfumada,
ya estamos pisando esta tierra iluminada dbilmente
con la luz eterna,
ya estamos pisando lo iluminado verdaderamente con
dbil luz eterna por jasuk [por jeguak, mbaekua y
kurus...]",
dijo mi Abuelo grande primigenio.
Despus de esto el Creador se retira a las
profundidades del paraso originario:
En su futura morada estaba pensando
mi Abuelo grande primigenio;
con tenue luz eterna iluminaba su futura morada
mi Abuelo grande primigenio;
a su futura morada se aproximaba velozmente
mi Abuelo grande primigenio;
ya estaba alumbrando su futura morada
mi Abuelo grande primigenio;
ya estaba alumbrando plenamente su futura morada
mi Abuelo grande primigenio.
Estaba buscando un asiento adornado en que sentarse
mi Abuelo grande primigenio.
Buscaba un pequeo asiento brillante adornado en que
sentarse;
buscaba un pequeo asiento llameante adornado en que
sentarse;
buscaba un pequeo asiento tronante adornado en que
sentarse.
Para sentarse con su propia ley;
para sentarse l con su propia luz;
para sentarse l con sus propias llamas;
para sentarse l con sus propios truenos;
para sentarse l con su propia palabra;
para sentarse l con su propia palabra reluciente;
para sentarse l con su propia palabra llameante;
134

para sentarse l con su propia palabra tronante.


2. CANTO RITUAL
DIVINA GRANDE

DE

TACUARA

LLAMEANTE

Este canto ritual empieza por establecer que el principio


de los dioses es el jasuk. Ya hemos visto anteriormente
que el jasuk es un elemento ritual; pero su significado es el
origen de todas las cosas, del que surgieron los dioses.
Narra la forma en que nuestro Abuelo cre a nuestra Abuela
del centro de su gorro ritual. Despus trata del dios Papa
Ri, que fue a visitar a nuestro Abuelo mientras ste se
encontraba en la roza. Cuando volvi, nuestro Abuelo crey
que Papa Ri haba fornicado con su esposa, y que de l era
el nio que nuestra Abuela tena en sus entraas, llamado
Pai Kuara [Shamn Sol]. Envi contra nuestra Abuela un
viento huracanado, que ella pudo resistir, por ser el nio hijo
de nuestro Abuelo.
Del jasuk nuestro Abuelo grande primigenio surgi.
Nuestro Abuelo chup las flores del jasuk y creci.
Tambin del jasuk haba surgido Tup Aras [almacruza-los-cielos].
Despus de nuestro Abuelo, surgieron los padres de las
almas;
se juntaron en gran nmero y se reunieron en asamblea.
A su reunin, al sitio donde est jasuk, lleg Tup
Aras.
"Cmo vas a multiplicarte, Pai?", dijo.
"No s", dijo nuestro Abuelo. Aunque lo saba, "no s"
dijo.
"Arranca el centro de tu gorro ritual y crea una mujer",
dijo Tup Aras.
Arranc el centro de su jeguak, lo bendijo, le imparti
virtud,
le puso por nombre Jeguakvy [adorno] a nuestra
Abuela grande,
a Takua Rendy-j Guas [a Bamb Llameante Divina
Grande].
135

Nuestro Abuelo se hallaba con su esposa, en condicin


de multiplicarse.
Entonces viaj Papa Ri con intencin de visitar a
nuestro Abuelo.
Mientras esto ocurra, nuestro Abuelo preparaba su
rozado;
cuando volvi de preparar su rozado, supo que Papa Ri
haba estado en su casa.
"Yo ya me voy", dijo. "Si es, efectivamente mi adorno
[esposa], ir llegando a mi morada."
Relampagueaba. Ya iluminaba con la luz deslumbrante
de sus rayos
el camino que recorrera para dejar la tierra.
A Shamn Sol le dijo: "Si es mi hijo, ir alcanzando mis
rayos;
que siguindome, descubra mis huellas si es,
efectivamente, mi hijo;
ir a poner sus pies en mi morada si es, efectivamente,
mi hijo."
Entonces midi sus fuerzas con nuestra Abuela,
contra nuestra Abuela trajo un viento huracanado.
Nuestra Abuela no se enoj; ataj a nuestro Abuelo.
3. CANTO RITUAL CON EL QUE NUESTRA ABUELA
DESVI EL VIENTO HURACANADO
Con el siguiente canto sagrado desvi nuestra Abuela el
viento huracanado que contra ella desencaden ane
Rami. Constituye una alabanza al Creador, ane Rami, a
quien se deben todas las cosas. En l se enumeran los
dioses an inexistentes, la tierra an sin fundamento, las
almas an ausentes, que surgen por voluntad de nuestro
Abuelo. Pide en el ltimo verso la libre del mal, la cosa
maligna personificada en el huracn.
Perfecta, en verdad, estuvo mi verdadera madre
cuando blandi su bastn de ritmo,
cuando por primera vez blandi su bastn de ritmo;
danzando con su bastn de ritmo,
136

danzando por primera vez con su bastn de ritmo:


blandiendo su bastn de ritmo;
danzando con su bastn de ritmo;
alzando en la mano el bastn de ritmo.
"A Karavi Guas, primeramente,
entonadle buenamente cantos largos.
A Pai Rami, primeramente,
entonadle buenamente cantos largos.
A Arary Vus, primeramente,
entonadle buenamente cantos largos.
A Tanimb Guas, primeramente,
entonadle buenamente cantos largos.
A Japari Guas, primeramente,
entonadle buenamente cantos largos.
Acerca de esta tierra, carente an de bosques,
entonad buenamente cantos largos.
Acerca de esta tierra, carente an de fundamento,
entonad buenamente cantos largos.
Acerca de esta tierra, surgida milagrosamente,
entonad buenamente cantos largos.
Acerca de las almas divinas, carentes an de que hablar,
entonad buenamente cantos largos.
Acerca de las almas, an sin multiplicarse,
entonad buenamente cantos largos...
Que se desve y no me acierte esta afliccin."
4. CANTO A LOS HABITANTES DEL PARASO
Este canto, entonado en honor al dios Jakair, seor del
maz, hace relacin a su poder, surgido de sus adornos
rituales. Se le llama Capitn por influencia cristiana.
Alma del paraso, Capitn Jakair,
mi padre, Capitn Jakair.
Jakair adorna su morada;
es excelsa la morada de Jakair.
En el firmamento ureo tiene su morada Jakair,
en el firmamento ureo lanza truenos Jakair.
Truena en el firmamento ureo el gorro ritual de Jakair.
137

Los adornos rituales de Jakair truenan en el firmamento


ureo.
La faja ritual kurundu de Jakair lanza truenos en el
firmamento ureo.
5. CON MOTIVO DE QUEMAR MI ROZADO
Es la siguiente oracin para obtener una buena quema
en las tierras que se dedicarn a la siembra, a fin de
asegurar el buen cultivo.
Salve, hermano mayor, oh, Shamn Tambej!
Dirgete hacia m con tu ley,
en virtud de estas mis palabras.
Con el fuego que se cre para alegra de los hombres,
dirgete hacia m.
El fuego genuino que se cre para alegra de los
hombres;
con l dirgete hacia m,
en virtud de estas mis palabras.
La antorcha destinada a alegrar a las personas,
hermano mayor, oh, Shamn Tambej!
dirgete con ella hacia m,
en virtud de estas mis palabras.
Oh, hermano Shamn Tambej, el grande!,
te suplico con estas mis palabras,
inclinarte hacia m con tu antorcha originaria,
hermano shamn, Shamn Tambej.
6. PALABRAS QUE ENVIAMOS DETRS DEL OSO
HORMIGUERO
Palmas de las manos originarias del firmamento,
tendrs seguramente;
una pequea nariz originaria del firmamento,
tendrs seguramente;
pequeos ojos originarios del firmamento,
tendrs seguramente;
una pequea franja originaria del firmamento,
138

tendrs seguramente;
una pequea franja originaria del firmamento,
tendrs seguramente;
pequeas crines erizadas provenientes del firmamento,
tendrs seguramente.
Pues, por ah, cerquita, duerme blandamente!
7. CMO SE LLAMA A LOS EMISARIOS DE CHIR
Esta invocacin se pronuncia cuando los pa-kaiovs
penetran en la selva.
A los valientes emisarios terribles de Chir
nadie en el asalto sobrepasa.
A los valientes emisarios terribles de Chir
nadie en la marcha sobrepasa.
Valientes emisarios terribles de Chir
que se defienden con arcos eternos,
que se defienden con verdaderos arcos eternos,
que se defienden con arcos eternos relucientes.
8. BENDICIN DE LAS FRUTAS
Esta invocacin se pronuncia cuando los pa-kaiovs
consumen las primeras frutas que maduran.
Salve, Chir!, que me engalane el cuerpo
as como l lo tiene.
Quien originariamente te engalan el cuerpo
fue Mburuvich:
que l tambin me engalane el mo.
Que Mburuvich Guas,
quien originalmente te engalan el cuerpo,
as tambin engalane el mo.
9. BENDICIN DE LA MIEL

139

Los pa-kaiovs pronuncian esta invocacin cuando van


a buscar miel. Se refiere el canto el rbol que resuena, esto
es, al rbol hueco en el que las abejas forman su colmena.
Arbol bienaventurado que resuena!
Arbol bienaventurado grande que resuena!
rbol blanco bienaventurado que resuena!
Arbol blanco bienaventurado grande que resuena!
Que se descubran mis abejas eternas grandes
bienaventuradas;
que se descubran mis abejas eternas grandes
bienaventuradas de la cruz.
10. DE LO QUE SE AVERGENZAN LAS VBORAS
Los pa-kaiovs, antes de internarse a la selva se dirigen
a Kuamba, abuela de las vboras, a fin de que aparte a sus
nietas de los caminos que debern transitar. Hay que
recordar que existe un animal protector de los de su
especie.
Suplico que Kuamba, con sus colmillos,
se aparte buenamente de los caminos que deber
seguir.
Que buenamente se mantenga escondida, con sus
colmillos,
de los lugares por los que debo transitar.
Que constantemente mantenga amortiguados sus
colmillos,
alejada de los lugares por los que debo transitar.
Mantn buenamente a tus numerosos nietos, Jarar
Grande,
apartados de los lugares por los que debo transitar.
11. DE LO QUE AVERGENZA AL JAGUAR
Por aqu estar mi to:
presto pasa por estos lugares;
140

por tus matorrales ve pasando presto;


por el palmar extenso ve pasando presto,
Takeres venerado,
el del mentn negro grande venerado.
12. SALUDO AMISTOSO DEL COLIBR
Ntese el parecido de este saludo con el gua a de los
chirips "Canto del Colibr", transcrito en pginas anteriores.
Pues, si el nctar de tus flores
te ha mareado, Colibr,
con cuanta ms razn
no te ha de marear la chicha!

BIBLIOGRAFA
Se anotan aqu algunas de las obras ms sobresalientes
acerca de la cultura guaran. No es, ni con mucho, una
bibliografa completa.

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AMBROSETTI, Juan B. Los indios Caingu del alto Paran


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BORBA, Telmaco. Breve noticia de los indios "Caingus"
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