Siede Preguntas
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prcticas sin reemplazarlas por otras mejores, los intentos de reforma educativa de las
ltimas dcadas dejan el sabor amargo de que la enseanza mejora poco. Persisten modelos de aprendizaje denostados en el discurso pedaggico, pero tiles para resolver las vicisitudes del aula; y perduran concepciones del conocimiento que la ciencia ha dejado atrs,
pero se resisten a abandonar las aulas de la escuela primaria.
Histricamente en educacin hemos tenido el predominio de una pedagoga de la respuesta sobre una pedagoga de la pregunta, en la que los modelos de aprendizaje se apoyan en
meros contenidos ya elaborados que deben ser transmitidos por el profesor (Zuleta Arajo, 2005: 117).
Ensear Ciencias Sociales ha sido, frecuentemente, ofrecer respuestas a preguntas que
nadie se ha formulado, acumular datos que no ofrecen solucin a ningn problema, ofrecer
un conocimiento masticado por dientes ajenos y poco til para saciar un apetito que no
han manifestado los alumnos. En el reino de las respuestas a preguntas no dichas, a estas
solo les queda la funcin de indagar lo que no se escuch desde el fondo, pedir la repeticin de una explicacin o averiguar la fecha de la prxima prueba. Las preguntas curiosas,
las que generan ansiedad por la respuesta, las que fruncen el ceo de quien est razonando, las que provocan aleteos de opiniones dispares y tomas de posicin discordantes, esas
son poco frecuentes. Los das de escuela parecen esterilizar, paralizar y excluir del aula
buena parte de las expectativas que traan los chicos al ingresar. No es una novedad, y lo
planteaba John Dewey en su obra fundamental:
Nadie ha explicado an por qu los nios estn tan llenos de preguntas fuera de la escuela
(de tal modo que llegan a abrumar a las personas mayores si reciben algn estmulo) y su
sorprendente ausencia de curiosidad sobre las materias de las lecciones escolares (Dewey,
1982: 170).
Varias dcadas ms tarde, nos preocupa la misma cuestin. No se trata de culpabilizarnos,
sino de reconocer que nos gustara ofrecer una enseanza mejor, una propuesta ms
atractiva y movilizadora, como la que se encuentra en la enseanza renovada de otras reas, pero que an es poco frecuente en las horas de Ciencias Sociales. En este artculo, trataremos de plantear los rasgos constitutivos de un enfoque problematizador, a partir de
considerar algunas caractersticas de las Ciencias Sociales, revisar alternativas de organizacin de la enseanza y evaluar las potencialidades de los problemas y las preguntas en la
enseanza del rea.
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ge; y podr hacer todo esto, si sabe preparar sus discpulos para recibir las lecciones, y si
las da con mtodo racional y agradablemente (Torres, 1888: 130-131).
De este modo, la indagacin de saberes previos busca estimular el apetito intelectual, motivar a los alumnos para despertar una inquietud y garantizar un aprendizaje agradable. El
maestro estimula, provee, alimenta, dirige, prepara y exige. Se observa en los verbos la
centralidad del enseante y su preocupacin por atraer las mentes infantiles hacia el conocimiento que deben recibir.
Los consejos de Torres se asemejan mucho a una versin de los conocimientos previos,
extendida entre docentes y publicitada por cierta bibliografa eclctica, que rene aportes
de Piaget, Vigotski, Bruner, Ausubel y otros autores, como si no hubiera entre ellos diferencias significativas, desconociendo investigaciones an abiertas sobre el conocimiento
social. De all procede un mandato ms o menos sutil de comenzar una clase preguntando
qu saben los alumnos sobre el tema, achatando y licuando un problema epistemolgico
ms complejo.
Beatriz Aisenberg, quien ha trabajado arduamente por comprender las implicancias didcticas de los conocimientos previos en la enseanza de las Ciencias Sociales, aportaba
aproximaciones fundamentales hace unos aos:
El marco asimilador para significar los contenidos del rea de estudios sociales est constituido por un conjunto de teoras y nociones sobre el mundo social, que los nios construyeron en su propia historia de interacciones sociales. [] Los nios, para conocer los
objetos del mundo social, realizan construcciones propias y originales. No reciben pasivamente la informacin de los adultos sobre los distintos aspectos del mundo social, sino que
realizan un trabajo intelectual ligado a sus propias interacciones sociales. Se plantean interrogantes y formulan hiptesis originales acerca de los objetos con los cuales interactan (Aisenberg, 1994: 141).
Los conocimientos previos son un marco de referencia que se nutre de la experiencia social personal, los discursos y las valoraciones ideolgicas, las representaciones, las elaboraciones subjetivas y el discurrir del propio pensamiento. Desde all, cada sujeto da sentido a toda nueva informacin, a veces la deforma para que quepa en los parmetros de lo
ya sabido, de sus juicios de valor y de sus creencias. De alguna manera, este proceso nos
advierte sobre cierto carcter conservador del conocimiento, que se resiste a ceder sus
certezas y, en muchas ocasiones, busca la manera de perpetuarse tal como es. Desde otra
perspectiva, lo adverta Bachelard al revisar los fundamentos del avance de la ciencia:
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Cuando se investigan las condiciones psicolgicas del progreso de la ciencia, se llega muy
pronto a la conviccin de que hay que plantear el problema del conocimiento cientfico en
trminos de obstculos. [] Se conoce en contra de un conocimiento anterior (Bachelard,
1999: 15).
Preguntar simplemente Qu saben ustedes sobre la Revolucin de Mayo? en los primeros minutos de la clase puede servir para relevar alguna informacin y traer el recuerdo
de lo estudiado el ao anterior. Pero los conocimientos previos son bastante ms que informacin y recuerdo. Que los alumnos repitan fechas, nombres y acontecimientos, que
recuerden algn acto escolar o alguna imagen del libro de texto no necesariamente nos
muestra lo que entienden por revolucin, las explicaciones que dan a un proceso largo y
complejo como fue la emancipacin americana. Nuestra preocupacin didctica es entrar
en dilogo con una trama de pensamientos, valoraciones y representaciones que no son
directamente observables. La informacin que ofrezcamos es un ingrediente que ser procesado de modo diverso segn las categoras de anlisis que se utilicen, los afectos que se
conmuevan y las lgicas que predominen: con la misma harina, se cuecen distintos panes.
De este modo, la informacin cobra sentido en la relacin que establece con las preguntas
y los problemas para la cual es utilizada. Solo un problema puede invocar un uso de lo ya
sabido para afrontar lo nuevo y una bsqueda intelectual de aquello que no podamos resolver inicialmente. Bachelard adverta sobre el carcter movilizador de las preguntas en
el proceso de conocer:
Lo que cree saberse claramente ofusca lo que debiera saberse. [] Para un espritu cientfico todo conocimiento es una respuesta a una pregunta. Si no hubo pregunta, no puede
haber conocimiento cientfico. Nada es espontneo. Nada est dado. Todo se construye
(Bachelard, 1999: 16).
Ahora bien, qu clase de preguntas permite esto? Tanto la investigacin cientfica como la
prctica de la enseanza muestran lo difcil que es formular buenas preguntas. Basndose
en la experiencia socrtica, Hans-Georg Gadamer afirma que
[] contrariamente a la opinin dominante, preguntar es ms difcil que contestar. [] El
planteamiento de una pregunta implica la apertura, pero tambin su limitacin. Implica
una fijacin expresa de los presupuestos que estn en pie y desde los cuales se muestra la
cantidad de duda que queda abierta. [] En su condicin de pregunta muestra una aparente apertura y susceptibilidad de decisin; pero cuando lo que se pregunta no est destacado con claridad, o al menos no lo est suficientemente, frente a los presupuestos que se
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ventanas del mundo y, teniendo por delante un objeto de estudio infinito y apasionante, lo
reducen a migajas de conocimiento. Es cierto que los tiempos y las condiciones de la enseanza requieren acotar el objeto, pero cmo hacerlo sin empobrecerlo? Cmo encarar
una enseanza que despierte la tentacin de seguir aprendiendo, en lugar de apagar las
llamas de la curiosidad?
Esa pregunta nos anticipa el segundo rasgo del rea que debemos tener en cuenta: el objeto de estudio es complejo y no permite aislar variables. La complejidad del mundo social
est presente en cada uno de sus momentos, de sus espacios, de sus protagonistas, donde
la humanidad entera se recrea. Cada hecho o proceso social puede abordarse desde diferentes dimensiones: social, cultural, econmica, tecnolgica, poltica. Aun cuando prioricemos una de ellas o seleccionemos los datos que consideramos ms relevantes, las otras
dimensiones estn all presentes y no podemos desconocerlas, porque eso supondra perder la complejidad. Obviamente, hemos de seleccionar temas para la enseanza, pero
cmo hacerlo conservando la riqueza de lo social? Cmo encarar una enseanza que
aproxime a los alumnos a los temas de estudio, pero les advierta que siempre queda algo
ms complejo para seguir profundizando?
El tercer rasgo para considerar es que la realidad social es objeto de estudio de diferentes
disciplinas. La Historia, la Geografa, la Antropologa, la Sociologa o la Economa a veces se
pueden abordar por separado, y conviene hacerlo, a veces se pueden articular entre s, y
conviene hacerlo. En cualquier caso, hay que tomar una decisin que no implique desmerecer a unas en beneficio de las otras, atrapar la singularidad de alguna disciplina en una
mezcla difusa, escoger una y desdear otras, etc. En el mbito acadmico, las Ciencias Sociales nacieron y crecieron multiplicndose. No faltaron intentos de unificacin del campo
y es cierto que hay cruces, influencias, cooperaciones y migraciones, pero cada una sigue
preservando celosamente su autonoma, sus categoras bsicas y metodologas especficas,
sus tradiciones de investigacin y sus desafos pendientes. Mientras tanto, la tradicin de
la escuela primaria argentina es destinar un nico espacio curricular (93), en el cual predomina el abordaje de la Historia y la Geografa, que aportaron los primeros contenidos en
los inicios del sistema educativo. Ahora bien, cmo articular los aportes de las distintas
disciplinas en la enseanza? Cmo garantizar la presencia de contenidos, enfoques y categoras conceptuales provenientes de distintos mbitos acadmicos, sin perder cohesin
en la enseanza?
En cuarto lugar, es menester advertir que las disciplinas sociales son multiparadigmticas.
Es decir, dentro de cada ciencia social, hay diferentes vertientes y programas de investiga-
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cin. Un mismo proceso es estudiado e interpretado desde concepciones ideolgicas contrastantes, desde supuestos tericos dismiles y metodologas de investigacin no siempre
concertables. El escenario de las Ciencias Sociales es un mosaico de diferencias, lo cual
enriquece al tiempo que complica su abordaje. La vastedad de variedades, a veces lleva a
considerar que toda opinin es vlida y cualquiera puede darse por buena, perdiendo de
vista que toda disciplina cientfica requiere rigor epistemolgico y argumentativo en sus
fundamentaciones. Cmo llevar al aula estas divergencias sin caer en la mera opinin ni
en el dogmatismo de imponer la propia?
Finalmente, pero no menos importante, es destacable ver lo que ocurre con los contenidos
sociales en el aula: a diferencia de otras disciplinas, tienden a abrirse y a ramificarse. Cualquier tema de las Ciencias Sociales se relaciona con otros y, cuanto ms rico e interesante
es el abordaje que propone el docente, tanto ms lejos lo llevan los alumnos con sus comentarios y reflexiones. Echados a rodar, los contenidos de Ciencias Sociales crecen como
una bola de nieve que se nutre de lo que encuentra a su paso. El maestro novato, entusiasmado con las intervenciones de sus alumnos, deja que la bola avance sin contralor y
rara vez evita que se estrelle contra el timbre que finaliza la hora, momento en que el conjunto estalla por los aires sin orden ni destino. Cmo organizar los contenidos de enseanza de modo tal que los alumnos sumen sus aportes pero, al mismo tiempo, no perdamos la posibilidad de orientar el proceso?
Establecer un recorte
Cmo organizar los contenidos para la enseanza de las Ciencias Sociales? La didctica
del rea no ofrece an una respuesta consensuada entre los especialistas, aunque se ha
propuesto, en los ltimos aos, la nocin de recorte como forma de seleccionar los contenidos para la enseanza. Esta categora didctica se centra en la delimitacin de la realidad
social, concebida como una trama o un lienzo que no tiene lmites y en la que es necesario
recortar para profundizar, sin perder complejidad. Gojman y Segal lo plantean en los siguientes trminos:
En qu sentido utilizamos aqu la palabra recorte? Nos referimos a la accin de separar,
de aislar una parcela de la realidad coherente en s misma, con una racionalidad propia, y a
la que uno podra acercarse como si lo hiciera con una lente de aumento (Gojman y Segal,
1998: 83).
Como el retazo de una tela, atravesado por hilos de diferentes direcciones, el recorte alude
a una unidad de sentido dentro de la vasta realidad social, que puede seguir desarrollndose en varias direcciones. Se trata de un fragmento susceptible de ser interpretado en s
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docente tiene un estilo propio de trabajo, y no siempre (casi nunca) este proceso es tan
ordenado y lineal: puede haber diferentes vas por las cuales empezar a elaborar una propuesta. Por otra parte, la sucesin de decisiones no debera hacernos olvidar las articulaciones e implicancias recprocas que hay entre ellas: las preguntas ayudan a precisar un
tiempo y espacio, los contenidos para ensear vuelven a interpelar el marco explicativo
que adoptamos, etc. Hacemos el ejercicio de disecar la toma de decisiones para ponerlo
sobre la mesa y entender qu tiene dentro, pero no debemos olvidar que es un proceso
vivo, contextualizado y personal.
Herramientas de problematizacin y conceptualizacin
Volvamos sobre el ltimo aspecto de la formulacin de recortes: la pregunta que funciona
como puerta de entrada a la propuesta de enseanza. En el pensamiento de Gadamer, preguntar es abrir y suspender, porque las opiniones, los juicios y las certezas se vuelven vulnerables:
El sentido del preguntar consiste precisamente en dejar al descubierto la cuestionabilidad
de lo que se pregunta. Se trata de ponerlo en suspenso de manera que se equilibren el pro
y el contra. El sentido de cualquier pregunta solo se realiza en el paso por esta situacin de
suspensin, en la que se convierte en pregunta abierta. La verdadera pregunta requiere
esta apertura, y cuando falta no es en el fondo ms que una pregunta aparente que no tiene sentido real de la pregunta. Algo de esto es lo que ocurre, por ejemplo, en las preguntas
pedaggicas, cuya especial dificultad y paradoja consiste en que en ellas no hay alguien
que pregunte realmente (Gadamer, 1994: 440).
Como se puede ver, Gadamer sospecha de las preguntas que se hacen para esconder una
verdad que el docente est convencido de poseer y slo espera que los alumnos atrapen
convenientemente. Esas no son preguntas verdaderas y podramos agregar no son las
nicas preguntas pedaggicas posibles. Establecer una pregunta o problema que permanezca abierto durante el recorrido de enseanza y alcance algn grado de conclusin al
finalizarlo, una pregunta que movilice y organice el recorrido, que sea susceptible de
apropiacin por parte de los alumnos, es una invitacin a pensar en un fragmento de la
realidad social y buscar en las ciencias todas aquellas herramientas conceptuales y procedimentales que ayuden en este proceso.
Organizar la enseanza a travs de recortes permite salir del listado de temas o del tratamiento episdico de los contenidos, a veces circunscripto a las efemrides o a las pginas
del manual escolar. En esos casos, la forma misma de abordaje conlleva una fuerte priorizacin de los aspectos fcticos sobre las categoras explicativas y las Ciencias Sociales de221
vienen en una materia en la cual no hay que pensar, sino solo memorizar. Por el contrario,
el conocimiento cientfico es fruto de la actividad de pensar, de objetar las certezas y explorar las alternativas. Afirma John Dewey: [] el pensar es un proceso de indagacin, de
observar las cosas, de investigacin. Adquirir es siempre secundario e instrumental respecto al acto de inquirir (1982: 162).
La historia de cada ciencia puede mostrar que un caudal de saberes no se renen durante
mucho tiempo por simple sumatoria, sino por la permanente apertura a cuestionar todo lo
acumulado y a barajar de nuevo aquello que nuevas comprobaciones objetan. De modo
semejante, el conocimiento existe en el aula slo en tanto y en cuanto se sustente argumentalmente y se recree con procedimientos y restricciones derivados del mbito de la
investigacin. De lo contrario, puede devenir en saber dogmtico, en un archivo de datos o
en una mera opinin. El pensamiento crtico siempre est basado en preguntas y en respuestas provisorias: ensear solo las conclusiones no es ensear a pensar con criterio.
Los artculos de este libro ofrecen buenas herramientas para formular preguntas en la
enseanza del nivel primario:
Por qu la sociedad argentina de fines del siglo XIX acompa y celebr la llamada
campaa al desierto? Qu condiciones haba en la sociedad para que la matanza
de poblacin indgena se hubiera considerado conveniente, necesaria, indispensable? Qu tipo de relaciones haba previamente entre los pueblos indgenas y el resto de la sociedad?
Qu es el trabajo? Cmo se ha organizado el trabajo de la sociedad en cada modelo econmico? Qu trabajos hacen falta para construir una represa? Qu efectos
sociales y territoriales tiene la construccin de una represa en la regin patagnica?
Qu actividades econmicas caracterizan la vida rural actual? Qu efectos sociales y territoriales tiene la inclusin de nuevas actividades como el turismo? Por
qu la coexistencia de actividades, como el turismo y el cultivo de arroz, genera
discusiones? Qu actores sociales se oponen y las defienden? Qu papel desempea el gobierno en esas discusiones y decisiones?
irse de un lugar? Qu factores llevan a que mucha gente, al mismo tiempo, decida
llegar a un mismo lugar? Cules son los efectos culturales de los procesos migratorios? Cmo acta el Estado ante las migraciones?
Se trata de preguntas de diferentes tipos; cada una conlleva priorizaciones o sesgos especficos en la lectura de los aportes de este libro. En los ejemplos que aqu enumeramos,
pueden los estudiantes plantear una respuesta antes de recibir enseanza? Seguramente
no podrn si se les plantea la pregunta en fro, sin ninguna informacin. Pero si el docente
les ofrece algunas imgenes, algunos datos, alguna descripcin inquietante o elementos
contradictorios, puede desafiarlos a pensar por qu la realidad es como es o ha sido como
ha sido (96). Una pregunta es problematizadora cuando invita a pensar con voz propia,
con los conocimientos y las herramientas que cada uno tiene, en relacin con otros, en qu
respuesta provisoria podemos formular.
Se trata de preguntas que no tienen una respuesta definitiva, pues muchas de ellas estn
an abiertas en las Ciencias Sociales y en los debates de la opinin pblica. En este punto,
estas ciencias se diferencian de otros campos de conocimiento, que solo delegan a la escuela la enseanza de nociones ya consolidadas. En las Ciencias Sociales, buena parte de lo
que las escuelas ensean sigue siendo controvertido y dinmico en las disciplinas que son
fuente del currculo. Eso implica que estas preguntas resultan riesgosas, pues no hallaremos, al final del recorrido de enseanza, una respuesta definitiva. Ahora bien, no es eso
propio del conocimiento crtico? Avanzamos de un conocimiento dbil a uno de mayor
consistencia, de mayor sustento argumentativo, de mejor fundamento. Pero en el conocimiento de la realidad social, no avanzamos del error a la verdad, entendiendo ambos como
situaciones mutuamente excluyentes. Avanzamos de mayor a menor error, de una hiptesis provisoria hacia otra.
Aunque toda pregunta se relaciona con otras en una trama que configura el problema,
conviene que una funcione como punto de partida y marco de contencin del problema. A
partir de una pregunta general, puede haber luego ramificaciones y reformulaciones sucesivas del problema. Entre 1992 y 1994, junto con Beatriz Aisenberg y Adriana Villa, desarrollamos una secuencia de enseanza sobre la inundacin de Buenos Aires, secuencia
efectuada en varias escuelas pblicas, aunque luego no sali publicada. La pregunta que
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orientaba todo el recorrido era Por qu se inunda Buenos Aires? Como se puede observar, es una pregunta que preocupa actualmente tanto a investigadores de la geografa, el
urbanismo y la ingeniera hidrulica como a la sociedad portea y los sucesivos gobiernos.
Es decir, se trata de un problema social y tambin de un problema de investigacin. En
muchos casos, los problemas irresueltos de la sociedad ofrecen buenas oportunidades
para problematizar la enseanza, aunque esto no siempre es obligatorio: puede haber
buenos problemas de investigacin no basados en este tipo de dramas sociales. Asimismo,
las preguntas del investigador pueden ser buenas para el trabajo del enseante, pero solo
se transforman en problema didctico si son asumidas como tales por los alumnos, si encarnan con cierta autonoma e inters la preocupacin por resolver o responder a lo que
les propone la actividad.
En las primeras clases, necesitbamos chequear si los alumnos tenan alguna informacin
bsica sobre la inundacin, algo muy diferente de lo percibido entre barrios que la sufren
frecuentemente y entre quienes la observan a cierta distancia. Por eso comenzamos preguntando Qu pasa cuando Buenos Aires se inunda? y Por qu la inundacin es un
problema?. De este modo, empezbamos por las consecuencias y los efectos antes de encarar las causas del problema. Trabajamos en escuelas de Villa Crespo y de Palermo, donde buena parte de los alumnos tenan experiencias personales o cercanas para comentar.
La propuesta inclua tambin imgenes y recortes periodsticos que enriquecan y ampliaban esas experiencias hacia otras zonas de la ciudad y hacia una mirada ms general del
problema.
En la instancia siguiente, formulbamos la pregunta central de la problematizacin, que
permita establecer hiptesis: Por qu creen ustedes que se inunda Buenos Aires?. Es
relevante observar que el pasaje por una instancia anterior en la que se describan la
inundacin y sus consecuencias facilitaba la reflexin posterior sobre sus posibles causas.
Las intervenciones del docente se centraban en la conduccin del intercambio, en el registro escrito de la produccin oral, y en el pedido de ampliaciones y justificaciones. No se
trata de que los alumnos adivinen o lancen frases azarosamente, sino de que piensen y
argumenten (97). Si alguno deca Se desbordan los arroyos o La gente tira basura, el
maestro solicitaba que explicara cmo afectaba ese dato, de qu modo contribua a provocar la inundacin de la ciudad. En definitiva, el trabajo del docente no era averiguar qu
saban sus alumnos, sino qu hacan con lo que saban, cmo articulaban los datos, qu
explicaciones podan construir con la informacin que tenan. En general, la sumatoria de
las explicaciones no distaba mucho de algunos contenidos que luego se ensearan, pero
aparecan de modo dudoso y ms como repeticin de frases escuchadas que como elabo224
del conocimiento social estaban presentes en la propuesta. Suele ser difcil y aburrido ensear temas clsicos de la Geografa, como cuenca, relieve, pendiente, vientos o rgimen de
lluvias. Sin embargo, todos estos conceptos haban sido invocados de modo necesario para
resolver un problema especfico, que los alumnos haban asumido y queran resolver. El
anlisis multicausal permiti diferenciar causas estructurales y detonantes, comprender
mejor el problema y dejar abiertas unas cuantas cuestiones para seguir estudiando e indagando en otras oportunidades.
El valor de las preguntas
Preguntar tiene siempre un carcter poltico, que enlaza al sujeto que interroga con el
mundo sobre el cual se cuestiona y con los dems sujetos involucrados en la cuestin. Por
eso, las preguntas son herramientas del inquisidor y armas del revolucionario, cuando este
objeta lo existente, y aquel brega por mantenerlo inclume. En consecuencia, eliminar las
preguntas de la enseanza o dejarles un espacio marginal es tambin un modo de despolitizar el abordaje de unas Ciencias Sociales que, sin la estructura argumental de los interrogantes, se vuelven cordero manso del orden establecido.
Plantear un recorte supone tambin decidir qu ensear en funcin de las necesidades
formativas de cada grupo y abordar contenidos que, si no es la escuela, ningn otro agente
de socializacin va a promover. Preguntar es movilizar no solo los intereses que los chicos
manifiestan, sino advertir sobre aquello que puede llegar a despertar nuevos intereses.
Porque una escuela que solo ensea lo que interesa a sus alumnos corre el riesgo de convalidar y perpetuar las formas discursivas de la segmentacin social y cultural, dndole a
cada cual lo mismo que recibe de su entorno. Por el contrario, ensear Ciencias Sociales
debera incluir siempre algn tipo de provocacin intelectual que conduzca a desnaturalizar lo cotidiano, a cuestionar lo obvio, a justificar las propias creencias con el riesgo de
tener que abandonarlas si la justificacin no encuentra sustento.
Ms an, transitar juntos un recorrido de preguntas permite que alumnos y docentes
compartan sus ignorancias, pues estas no son iguales, sino complementarias. La criticidad
del docente radica en tener conciencia de que no sabe todo, en reconocer la insuficiencia
de sus conocimientos y en tener la posibilidad de recurrir a algunas herramientas con las
cuales avanzar desde lo que sabe. La fuerza del estudiante est en su capacidad de asombro, de formular preguntas que, a veces, los adultos hemos dejado de lado. La enseanza
requiere ensamblar ambas ignorancias en un proyecto compartido, para que el docente
gue a los estudiantes en la bsqueda de una mejor respuesta. Ambos deben asumir un
contralor epistemolgico sobre su propio saber, dando cuenta de sus hiptesis y razona-
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mientos, extremando las dudas y las objeciones a toda afirmacin que se propone indiscutible.
De este modo, se justifica la invitacin a repetir el recorte varios aos, con pequeas modificaciones, pues esto permite aprovechar la experiencia, los materiales y toda la produccin didctica que la escuela ha acumulado acerca del contenido que el docente se propone
ensear. Tambin permite que un docente comparta sus preguntas e indagaciones con
diferentes grupos de alumnos, que interpelarn la propuesta cada vez desde aspectos y
dimensiones antes inexploradas. Cuando un docente cambia sus propuestas todos los
aos, no est experimentando realmente, sino vagando a la deriva. Volver a recorrer las
preguntas de un mismo recorte le permite registrar cambios y recurrencias, ajustar las
consignas, evaluar destrezas insospechadas en sus alumnos, enriquecer los materiales y
dar una vuelta de tuerca a su propia experiencia de abordaje de ese contenido.
Imaginar una criticidad sin preguntas es equivalente al mar sin agua: el espacio est, queda el olor marino, pero eso ya no es mar. Del mismo modo, est seca una enseanza que se
supone crtica porque plantea objeciones a los relatos tradicionales, pero no echa a rodar
interrogantes susceptibles de ser apropiados por el grupo de alumnos, que no ofrece caminos de construccin de respuestas posibles, de defensa argumentativa de las alternativas, de corroboracin de hiptesis y de reformulacin de las preguntas originales, incluso
con el riesgo de empezar a pensar diferente de lo que el docente esperaba al inicio. Se renuncia a la criticidad cuando se omite el pensar colectivamente o se silencia el disenso.
Slo un sujeto que pregunta y se pregunta, que comparte sus preguntas con otros y transita el recorrido que cada pregunta exige, est en condiciones de construir un conocimiento
crtico y emancipador. El conocimiento puede ser una estratagema para doblegar mentes
inquietas o una herramienta de libertad, en tanto se erija como conocimiento autnomo y
solidario, inquisidor y errante. Su carcter se define en el modo que escojamos de ensear
y en las condiciones de aprendizaje que propiciemos. As la didctica de las Ciencias Sociales no habr trabajado en vano.
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