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Éticas Teleológicas: Placer y Bienestar

El documento resume las teorías éticas teleológicas de varios filósofos como Tomás de Aquino, Hobbes, Spinoza, Godwin y Hume. Todas estas teorías consideran que la felicidad, el bienestar o la satisfacción son el fin último de la actividad humana. Sin embargo, cada filósofo propone una concepción diferente de estos conceptos y cómo alcanzarlos, ya sea a través de la contemplación divina, el establecimiento de un estado fuerte, el desarrollo de las facultades humanas o maximizando el

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Éticas Teleológicas: Placer y Bienestar

El documento resume las teorías éticas teleológicas de varios filósofos como Tomás de Aquino, Hobbes, Spinoza, Godwin y Hume. Todas estas teorías consideran que la felicidad, el bienestar o la satisfacción son el fin último de la actividad humana. Sin embargo, cada filósofo propone una concepción diferente de estos conceptos y cómo alcanzarlos, ya sea a través de la contemplación divina, el establecimiento de un estado fuerte, el desarrollo de las facultades humanas o maximizando el

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Las ticas teleolgicas

La tica teleolgica deviene del trmino teleologa, teleologa proviene de los trminos griegos
Tlos (fin, meta, propsito). No implica necesariamente que este fin consista siempre en el placer,
el bienestar o la felicidad.
Sin embargo, para autores como Bentham en el siglo XIX y Moritz Schlick en el siglo XX, no solo
las ticas teleolgicas no pueden menos que contemplar el placer, la felicidad o la gratificacin
como su meta, sino que todas las ticas filosficas que en el mundo han sido no pueden dejar de
buscar la felicidad, el autocontento, o como quiera denominrsele, en esta vida o en otra, para los
propios agentes o para la comunidad en general.
El bienestar general y particular, bajo un nombre u otro, es el eje sobre el que se orientan las ticas
teleolgicas que han sucedido a las propuestas iniciales en el mundo griego; que adems este
bienestar, a partir de del siglo XVIII, comporta elementos de libertad e imparcialidad, igualdad y
justicia.
Los siguientes tres autores formularon sus teoras, que se pueden considerar a partir del
hedonismo psicolgico, en el cul la felicidad es el fin de la actividad humana.
Toms de Aquino
Toms de Aquino, nacido en 1225, retoma el modelo aristotlico, pero vacindolo de su sentido
mundano y pagano, para pervertir en buena medida el modelo ilustrado griego, empujndolo a una
comparacin forzada con las ideas cristianas de obediencia a la autoridad divina y de postergacin
de la vida gozosa a un mundo ultraterreno.
El Tlos aristotlico de vida humana gozosa y sabia se trastoca en la bsqueda de la contemplacin
divina transmundana. Aristteles, consideraba que una accin debe ser considerada buena o mala en
funcin de la felicidad que proporciona, ya que la felicidad es el motor que nos impulsa a actuar.
Para Toms de Aquino, la felicidad del hombre o beatitud, consiste en ver a Dios por esencia, de
modo que la delectacin o satisfaccin suprema consiste en la contemplacin de la verdad. Por eso
los hombres se regocijan en sus tribulaciones contemplando las cosas divinas y la futura beatitud, el
hombre quiere ser dichoso y no desgraciado, la vida contemplativa produce ms placer que la vida
de los sentidos. De ah que, la contemplacin divina significa un conocimiento perfecto, su
bsqueda en esta vida y su goce en la ultraterrena constituyen el Tlos de la actividad humana.
En cualquier caso, la felicidad, incluso en Toms de Aquino, sigue siendo el fin de la actividad
humana, as como el bien comn lo es de la actividad de los gobiernos y los cuerpos legislativos, ya
que las leyes son llamadas justas a la vez en razn de su fin, es decir, cuando estn orientadas con
vistas al bien comn.
Hobbes
Thomas Hobbes, (1588 1679) parte de una concepcin negativa de la naturaleza humana, en la
cual los seres humanos son agresivos y su capacidad de cooperacin es nula en ausencia de un
soberano.

Introduce un concepto de tica que tiene como fin la seguridad y en ltimo trmino la felicidad,
asociada a la mitigacin del malestar de los ciudadanos, introduciendo a su vez un concepto de
bienestar que guarda relacin con la capacidad de satisfacer el insaciable apetito humano de poder.
Las acciones voluntarias y las inclinaciones de los seres humanos tienden no slo a la consecucin
sino al aseguramiento de una vida satisfactoria, difiriendo slo en el modo.
Las leyes hobbesianas a las que l llama leyes naturales encierran el principio de imparcialidad
inherente a todas las ticas teleolgicas, algunas de ellas:
1.
2.
3.
4.
5.
6.
7.
8.
9.

Los hombres buscan la paz


Los hombres deben tratar de conseguir la paz por medio del pacto, la negociacin, la transaccin con
los dems.
Por consiguiente, los hombres deben tratar de respetar los pactos realizados.
Los seres humanos deben tratar de corresponder a los beneficios recibidos.
Deben los seres humanos intentar acomodarse a las demandas de los dems.
Los seres humanos deben perdonar las ofensas.
Los seres humanos deben evitar la crueldad.
Deben los seres humanos evitar provocar mediante palabra el odio o el desprecio de los dems.
Los seres humanos deben reconocer a todos los dems como sus iguales por naturaleza.

En el capitulo XV de la segunda parte del Leviatn, queda resumida toda su filosofa moral y
poltica en, no hagas a otro lo que no quisieras que te hicieran.
El conocimiento de estas leyes, que para Hobbes son inmutables y eternas, constituye para el autor
la verdadera y nica filosofa moral, ya que, conforme a su protoutilitarismo, la filosofa moral no
es otra cosa que la ciencia de lo que es bueno y lo que es malo en la conversacin y el trato con la
especie humana.
Spinoza
El utilitarismo incipiente
Segn Spinoza, El vivir conforme a la razn. Nadie descuida aquello que le parece bueno
Lo planteado por Spinoza discrepa con el de Kant.
Para Spinoza la naturaleza es perfecta, es un todo orgnico constantemente autorregulado. En l no
falta nada ni sobra nada; cada elemento es como tiene que ser.
En la naturaleza ninguna cosa est llamada a ser algo distinto de lo que es; antes bien, cada cosa
procura conservar sus caractersticas esenciales. Cada cosa se esfuerza, cuanto est a su alcance,
por perseverar en su ser.
Para l la verdadera felicidad, la beatitud consiste solo en el goce del bien y no en la satisfaccin de
todos los restantes. Por lo que respecta a las personas, ocurre exactamente lo mismo: tambin
perseguimos, por medio de las diferentes acciones que llevamos a cabo, no dejar de ser lo que en
esencia somos. Pretendemos consolidar los atributos que nos diferencian de los dems seres.
La meta a la que tienden nuestros actos no es otra que el desarrollo de todas y cada una de las
facultades que se consideran propiamente humanas, lo que trae en juego la humanidad es,
precisamente, para l conseguir el control de las pasiones insolidarias y expandir las solidarias de
modo que se prefiera la utilidad de todos a las ventajas particulares , Pues bien, segn Spinoza, ser
toda vez que consigamos ese objetivo principal, o sea, toda vez que logremos perfeccionarnos como
personas cuando, desde un punto de vista tico, avanzaremos en el camino que nos lleva a la
felicidad o beatitud.

Busquemos el goce solidario, gocemos con el goce ajeno proclamacin casi universal, Por lo
dems, tambin llega a afirmar que la felicidad radica igualmente en la solidaridad de los seres
humanos, en el bienestar de la colectividad. Desde Mucho atrs aparece compartida esta idea
nuclear este credo comn la felicidad colectiva es compatible con la libertad y la excelencia
individual. La generosidad es el puente que ofrece regalos, por decirlo en un lenguaje un tanto
nietzscheano, que gratifican al donante y dan sentido y plenitud a su vida, precisamente esta
generosidad en el goce compartido que algunos autores han dado en marginar bajo el rotulo de
deberes supererogatorios (es decir deberes excesivos y no exigibles). Lo que confiere a las ticas
teleolgicas clsicas su mayor atractivo.
el considerarse ms feliz porque tiene privilegios a los que sus semejantes estn privados porque se
vio ms favorecido de la fortuna, ignora la verdadera felicidad, la beatitud.
Las ticas teleolgicas de corte utilitarista ilustrado comenzaron en el siglo XVIII en Escocia,
Inglaterra y Francia. Helvetius, Godwin y Hume son importantes precursores, cada uno en un
sentido, de Bentham, as como Bentham lo es del utilitarismo ms matizado de John Stuart Mill.
Mill intenta conjugar la libertad, justicia, derechos individuales y bienestar particular y colectivo.
Godwin
Godwin como predecesor del utilitarismo maduro, intento reconciliar dos nociones que hoy en da
muchos consideran irreconciliables: la justicia y el bienestar, proporcionando una respuesta
adecuada a las discusiones en curso entre los defensores de las ticas de los derechos y principios y
los defensores de las ticas del bienestar.
Godwin afirma que el verdadero objeto disquisiciones morales y polticas es el placer o la
felicidad, adems subraya que la ms deseable condicin de la especie humana es un estado de
sociedad. Este estado requiere garantas de seguridad y justicia, pero esta justicia propone la
mayor suma de placer o felicidad.
La reconciliacin entre felicidad individual y general, el espectador imparcial y la benevolencia, as
como su sentido de distribucin de la riqueza y su no sometimiento a los poderes opresores, colocan
a Godwin en el ala ms izquierdista y revolucionaria de las ticas de bienestar.
Godwin afirma que los placeres sensuales seran universalmente despreciados en caso de no saber
combinarse con los placeres del intelecto y de la cultura. La bsqueda de placer es para Godwin, la
bsqueda de la liberacin y la emancipacin.
La cantidad de personas beneficiadas es un dato relevante en la filosofa moral y poltica de
Godwin, Veinte, en igualdad de condiciones, es veinte veces mejor que uno. Quien no se gobierne
por la aritmtica del caso, es injusto.
Hume
Hume afirma que todo conocimiento deriva de la experiencia sensible, siendo esta la nica fuente
de conocimiento.

El desarrollo del concepto de simpata o empata (obra Tratado de la naturaleza humana) es una
de las ms sabias y agudas contribuciones a potenciar en los seres humanos sentimientos de
solidaridad.
La explicacin del origen de la justicia es, significativo ya que, adems de poner de relieve la veta
utilitarista de Hume, evidencia su modo habitual de proceder que, a diferencia de quienes derivan
de lo que es lo que debe ser, tiene como punto de referencia lo que no es, es decir las carencias de la
naturaleza y la sociedad humana, que exige suplir precisamente ese no ser, con propuestas que
compensan las debilidades inherentes a las cosas en un supuesto estado de naturaleza.
Explica que el origen de la justicia se encuentra en el egosmo y en la limitada generosidad de los
hombres, junto con la escasa provisin con que la naturaleza ha subvenido a las necesidades de
stos .Dado que el egosmo no es til, teniendo en cuenta que, la generosidad limitada daa las
relaciones humanas, se hace preciso que la naturaleza se supere a s misma y disee e invente la
justicia.
De forma muy esquemtica, encontramos en el esquema utilitarista de Hume los elementos
siguientes:
La reivindicacin de la tica laica.
Hume afirma as como en la vida ordinaria se admite que toda cualidad que resulta til o
agradable a nosotros mismos o a los dems es una parte del mrito personal, as ninguna otra se
recibir jams donde los hombres juzguen de las cosas de acuerdo con su razn natural y sin
prejuicios, sin las interpretaciones sofsticas y engaosas de la supersticin o la falsa religin. El
celibato, el ayuno, la penitencia, la mortificacin, la negacin de s mismo, la humildad, el silencio,
la soledad y todo el conjunto de virtudes monsticas, que ni aumentan la fortuna de un hombre en
el mundo ni le convierten en un miembro ms valioso de la sociedad, ni le cualifican para el solaz
de la compaa por tanto, las colocamos en el catlogo de los vicios.
La felicidad como criterio de justificacin en tica.
La reflexin personal de Hume le lleva a la conclusin de que los bienes instrumentales o lo que es
bueno como medio, puede ser justificado precisamente en atencin a este fin ltimo, si bien este fin
ltimo, primera premisa del razonamiento, no puede ser justificado sino sentido como premisa
moral. Hume afirma, parece evidente que nunca se puede dar cuenta mediante la razn de los
fines ltimos de las acciones humanas, sino que stos se recomiendan enteramente a los
sentimientos y afectos de la humanidad, sin ninguna dependencia de las facultades intelectuales.
La concepcin amable de la virtud
Contrariamente al puritanismo kantiano y religioso, la virtud se viste sus mejores galas,
despojndose de la lgubre vestimenta en que haba sido forzada por numerosos telogos y
filsofos, y no aparece nada sino la gentileza, la humanidad, la beneficencia y la afabilidad, es
ms, en momentos adecuados aparece juguetona, hermosa y alegre. No nos habla de rigores y
austeridades intiles, de sufrimiento y auto abnegacin. Declara que su nico propsito es hacer a
sus devotos y a toda la humanidad, durante todos los instantes de su existencia si ello es posible,

joviales y felices, y no se separa nunca de buena gana de ningn placer si no es con la esperanza de
obtener una compensacin amplia para algn otro periodo de sus vidas. El nico esfuerzo que exige
es el de un clculo exacto y una preferencia ms firme por la felicidad ms grande (Hume, 1991,
pg. 152).
Esta jovialidad y alegra con que se nos propone la vida excelente y la vida justa se originan a partir
de una concepcin del ser humano afable, inclinado al afecto y con disposicin a ampliar su
empata en un principio limitada. Podra decirse que de la antropologa optimista de Hume se deriva
esta concepcin amable de la virtud.
El principio de imparcialidad.
El sentimiento moral de Hume, es decir, el sentimiento que determina lo que es bueno y malo, no es
cualquier sentimiento, sino uno peculiar, a saber, un sentimiento razonable, modelado por la
imparcialidad. Ya que slo cuando un carcter es considerado en general sin referencia a nuestro
inters causa una sensacin o un sentimiento en virtud del cual lo denominamos moralmente bueno
o malo (Hume, 1998, libro III, I parte, sec. iiii, pg. 638).
Ocurre as que en Hume, cuando denominamos a algo nuestro enemigo, nuestro rival o nuestro
adversario, se entiende que hablamos desde nosotros mismos, de acuerdo con nuestras emociones,
nuestras circunstancias, etc. Sin embargo, cuando utilizamos calificativos como bueno, malo,
odioso, vicioso, etc., hablamos desde la imparcialidad y apuntamos a consideraciones que son
admitidas por todos como relevantes (Hume, 1991, pgs. 144-145).
Por supuesto que la imparcialidad no es en Hume slo un principio formal sino un instrumento para
dirigir nuestra atencin hacia los sentimientos comunes y compartidos a saber, la preocupacin por
el bien pblico, el nico sentimiento para Hume que puede ser el fundamento de la moral o de un
sistema de censura y alabanza (Hume 1991, pg. 145).
La felicidad de la humanidad
La felicidad de la humanidad, el bienestar general que no puede dejarnos indiferentes, no es
cualquier tipo de bienestar. Exigimos de nosotros mismos y de los dems la autoestima, el auto
despliegue, la renuncia a los placeres fciles con objeto de lograr los ms profundos, los ms
duraderos y los ms gratificantes.
Slo los seres de temperamento fuerte se adhieren a los principios que los sentimientos iluminados
por el entendimiento les dictan y, sin dejarse seducir por los placeres inmediatos o fciles, sin temor
al esfuerzo que hay que invertir para lograr los goces ms exquisitos y duraderos, tienen siempre a
la vista esos objetivos distantes los que aseguran al mismo tiempo su felicidad y su honor (Hume,
1991, pgina 108).
La felicidad esforzada de Hume es un logro, una conquista. Se trata de una concepcin hasta cierto
punto ldica del esfuerzo que resulta gratificante ya en s mismo, pues al fortalecer el espritu lo
hace ms receptivo al goce pblico y privado.

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