Efemrides
Un da como hoy (entre el de ayer y el 31) en 1828 Bolvar promulg el primer decreto de su dictadura;
decreto en el cual asuma el poder supremo disolviendo el Congreso (ya era una realidad su inexistencia
por el problema del fracaso de la Convencin constituyente de Ocaa) y conservando una Alta Corte de
Justicia. La medida de mayor impacto fue la eliminacin de la Vicepresidencia que ejerca el General
Santander, el cual haba pasado 5 aos como Presidente encargado de Colombia. Esta medida gener
fuertes resquemores entre el partido santanderista, y un mayor odio hacia el partido de los seguidores
de Bolvar. Las causas de la dictadura las explica brevemente el texto del Diccionario de la Fundacin
Polar:
Despus del fracaso de la Convencin de Ocaa, que se ha disuelto sin haber logrado aprobar una nueva
Constitucin, Bolvar es llamado a Bogot, a donde llega el 24 de junio de 1828, encargndose de
inmediato del Ejecutivo con el carcter de dictador para salvar a la Repblica, como se haca en la
antigua Roma. (FUNDACIN POLAR; Bolvar, Simn, gobiernos de).
Bibliografa: FUNDACIN POLAR (1994), Diccionario de Historia de Venezuela, CD-ROM.
La muerte, misericordiosa, le sorprende en San Pedro Alejandrino, una hacienda cercana a Santa Marta,
el 17 de diciembre de 1830. Su ltima proclama, firmada el da 10, despus de haber recibido los auxilios
espirituales de un sacerdote, es un elocuente testimonio de su grandeza, de su desprendimiento y de la
rectitud de su espritu. Es, tambin, y sobre todo, un legado donde seala rumbos hacia el futuro."
Los pueblos que liber su espada conservan la esperanza de que sus hombres revivan el espritu de
Simn Bolvar y culminen su obra.
Los malentendidos entre Colombia y el Per conducen a una guerra, concluida felizmente, despus de la
batalla de Tarqui, con la afirmacin de Sucre de que la justicia de su causa era la misma antes que
despus de la victoria. Se convoca a un nuevo congreso, que se rene en Boyac en la apotesica
entrada en Caracas enero de 1830 y que la elegante precisin del verbo bolivariano denomina
infructuosamente "Admirable"). Lo preside Sucre, quien realiza los mayores esfuerzos por lograr la
reunificacin con Venezuela. Todo resulta intil. El destino ha marcado su signo.
El proceso es fatal. Sucre es asesinado el 4 de junio en la montaa de Berruecos, cuando regresaba a su
hogar rumiando amargas preocupaciones. Por otra parte, el Congreso de Venezuela, temeroso de que la
presencia del Libertador volviera a disipar los proyectos separatistas, pone como condicin a todo dilogo
su exclusin del territorio nacional: es el ms duro de los ultrajes y el ms triste de los hechos histricos
de nuestra Repblica.
El congreso colombiano, a su vez, le acepta la renuncia; designa un nuevo presidente que no asume por
lo pronto el poder; el general Rafael Urdaneta, se hace cargo del gobierno el 5 de septiembre, instando al
Libertador a volver. Este, que se halla en ruta a la costa atlntica con el propsito de pasar a Europa,
encuentra en el deterioro de su quebrantada salud el desenlace de su ciclo vital.
Le da hospitalidad en la quinta de San Pedro Alejandrino, cerca de Santa Marta, un hidalgo espaol,
Joaqun de Mier; y lo atiende en su ltima enfermedad un mdico francs, Alejandro Prspero Reverend,
que gan con su afecto por el noble paciente la gloria de la inmortalidad. Historiadores mdicos discuten
hoy acerca del tratamiento que indic Reverend: lo cierto es que ya la inmensidad de la figura y de la obra
de Bolvar no caban en el escenario de su vida.
Saba que iba a morir, se prepar dejando un mensaje inolvidable en el que sus ltimos deseos los
expresaba y el sacrificio de su existencia lo ofreca, para recomendar el mantenimiento de la unin
grancolombiana. El obispo Jos Mara Esteves, de Santa Marta, y el cura de Mamatoco, Hermenegildo
Barranco, le dieron los ltimos auxilios religiosos. Falleci el 17 de diciembre de 1830. Tena solamente
47 aos: pero ya resonaba la frase del elocuente Choquehuanca, quien desde el Per haba
pronosticado: "con el tiempo crecer vuestra gloria como crece la sombra cuando el sol declina".
Sus restos, inhumados solemnemente en la catedral de Santa Marta, fueron trasladados a la catedral de
Caracas en 1842, en apoteosis presidida por el general Pez y narrada en prrafos neoclsicos por
Fermn Toro. De la catedral pasaron, en el gobierno de Guzmn Blanco, al Panten Nacional, un templo
donde predomina la afirmacin de su grandeza. En medio de su increble actividad, la soledad de su
espritu se resenta de la falta de un verdadero amor.
El recuerdo de la esposa muerta lo acompaaba siempre. Comprenda que, tal vez, si ella hubiera vivido,
su destino heroico no se habra cumplido (se le atribuye la expresin de que no habra pasado de ser
"alcalde de San Mateo"); pero el vaco que ella haba dejado en su existencia no pudo llenarlo con las
aventuras galantes, con encuentros furtivos, ni siquiera con manifestaciones de afecto, entremezclado
con veneracin, por ms que provinieran de mujeres hermosas, inteligentes o sensibles.
Solamente una quitea, Manuela Senz, de espritu atrevido, pasando por encima de las normas sociales
y provocando inevitables reacciones, al entregarse a l con irrefrenable vehemencia, lleg muy cerca de
su corazn. No fue una mera relacin carnal la que existi entre ellos: aqulla a la que llam "sublime
loca") le dio aliento de vida, y vino a convertirse en "libertadora del Libertador" cuando salv su vida en el
atentado septembrino, distrayendo a los conjurados mientras el Libertador se pona a salvo. Los aos
finales de Manuela despus de la partida y muerte dei amado, fueron un triste eplogo de su participacin
en la tragedia bolivariana.
No logr el Libertador consolidar en los nuevos estados la vida institucional. En su ltimo ao lleg a
exclamar, en mensaje al Congreso: <<Me ruborizo al decirlo: la independencia es el nico bien que
hemos adquirido, a costa de los dems . Y ya para concluir su periplo, imagin que todo haba terminado
en un fracaso: "hemos arado en el mar.
Pero no. No haba arado en el mar. Su figura contina agigantndose, por encima de todos sus
contemporneos en el mbito de su accin. El estudio de su pensamiento lo califica como uno de los ms
geniales visionarios del acontecer poltico y uno de los ms brillantes cultores de la filosofa del estado, a
la vez que uno de los ms profundos conocedores de las realidades de los pueblos. Para las naciones
que libert-Venezuela, Colombia, Ecuador, Per, Bolivia y Panam es y ser Padre de la Patria. Para
toda Latinoamrica, su voz es mensaje y su figura es prototipo de las aspiraciones generosas.
En bronce o mrmol, se encuentra en las principales plazas de las ciudades y pueblos de las repblicas
hijas de su espada. Su figura heroica campea en muchas capitales del mundo. Lima, Caracas,Bogot,
Quito, La Paz y Panam no son las nicas: tambin, entre otras, Buenos Aires, Mxico, Ro de Janeiro,
Santo Domingo, San Juan de Puerto Rico, Tegucigalpa, Guatemala; le hallamos en Puerto Espaa y
Kingston, en Nueva York y Washington, en Roma y Pars, Londres y Madrid, adems de muchas otras
ciudades como Cdiz, Garachico (Canarias), Trujillo (Per), Arequipa, etc. Su nombre distingue una
nacin (Bolivia), un estado de Venezuela, numerosos distritos jurisdiccionales y diversas ciudades (en
Venezuela, en la Argentina, en los Estados Unidos); es epnimo de universidades y liceos, as como de
numerosas sociedades e instituciones.
El adjetivo "bolivariano" ha entrado, por l, al diccionario. Son incontables los libros que recogen su
pensamiento o que se ocupan de su vida y de su obra; ha servido de inspiracin a historiadores y poetas,
a escultores y msicos, y hasta una pera, estrenada en Pars, ha sido compuesta con su figura como
tema. Maestro de maestros, su pensamiento ha servido de inspiracin a pensadores y estadistas.
Y est vigente la hiprbole del insigne uruguayo Jos Enrique Rodo: " (...) si el sentimiento colectivo de la
Amrica libre y una no ha perdido esencialmente su virtualidad, esos hombres, que vern como nosotros
en la nevada cumbre del Sorata la ms excelsa altura de los Andes, vern, como nosotros tambin, que
en la extensin de sus recuerdos de gloria nada hay ms grande que Bolvar".
Independencia
Como concepto poltico apareci con la Declaracin de Independencia de los Estados Unidos en 1776[1]
como respuesta al colonialismo europeo y se extendi con las declaraciones de independencia de los
pases latinoamericanos dependientes del Imperio espaol en la Guerra de Independencia
Hispanoamericana (1809-1824). Ms adelante el concepto se relacion estrechamente con el principio de
no intervencin y el derecho de autodeterminacin de los pueblos.
La independencia se distingue de la autonoma. La autonoma es un rgimen de descentralizacin del
poder, en el cual ciertos territorios o comunidades integrantes de un pas, gozan de algunas facultades
ejecutivas, legislativas y judiciales, en ciertas materias, o competencias, que quedan as fuera del alcance
del gobierno central.
El concepto poltico de independencia se opone al de dependencia.
La dictadura (del latn dictatra) es una forma de gobierno en la cual el poder se concentra en torno a la
figura de un solo individuo (dictador), generalmente a travs de la consolidacin de un gobierno de facto,
que se caracteriza por una ausencia de divisin de poderes, una propensin a ejercitar arbitrariamente el
mando en beneficio de la minora que la apoya, la inexistencia de consentimiento alguno por parte de los
gobernados y la imposibilidad de que a travs de un procedimiento institucionalizado la oposicin llegue al
poder.[1]
Histricamente, dictadura hace tambin referencia a la magistratura extraordinaria de la Antigua
repblica romana, de donde cobra su origen. El Senado romano en casos de guerra o estados de
emergencia dotaba a un hombre de poderes absolutos durante un periodo mximo de 6 meses sin que
por ello quedase derogado el ordenamiento poltico y jurdico existente. De este modo hoy da es
frecuente que se apele a una situacin extraordinaria para legitimar la duracin, normalmente vitalicia, de
una dictadura (guerra, confrontacin, peligro, crisis, etc). Igualmente suele enaltecerse al dictador como
alguien sacrificado capaz de entregar su propia vida por su pueblo, y a menudo se le rodea de cierta
sobrenaturalidad de carcter militar y religiosa; y especialmente en estos casos se pretende la sucesin
en otro dictador.[1] Segn las caractersticas que presente puede ser una dictadura autoritaria o totalitaria.
Algunas constituciones democrticas como la alemana de Weimar prevean situaciones excepcionales
que la justificaban, como excepciones a la utilizacin del trmino como forma de gobierno contrapuesto a
la democracia.[1]
adems el primero en ejercer el cargo. El dictador