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El Santo Evangelio Según SAN MARCOS

Este documento presenta los primeros capítulos del Evangelio de San Marcos. Narra la predicación de Juan el Bautista, el bautismo de Jesús, su tentación en el desierto, el llamado de los primeros discípulos y varios milagros realizados por Jesús como sanar a un leproso y a un paralítico. También describe cómo Jesús enseñaba con autoridad en las sinagogas y atraía tanto a seguidores como críticos entre los fariseos.

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El Santo Evangelio Según SAN MARCOS

Este documento presenta los primeros capítulos del Evangelio de San Marcos. Narra la predicación de Juan el Bautista, el bautismo de Jesús, su tentación en el desierto, el llamado de los primeros discípulos y varios milagros realizados por Jesús como sanar a un leproso y a un paralítico. También describe cómo Jesús enseñaba con autoridad en las sinagogas y atraía tanto a seguidores como críticos entre los fariseos.

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El Santo Evangelio Segn

SAN MARCOS
Predicacin de Juan el Bautista
(Mt. 3.1-12; Lc. 3.1-9, 15-17; Jn. 1.19-28)

Captulo 1

1:1
Principio del evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios.
1:2
Como est escrito en Isaas el profeta:

He aqu yo envo mi mensajero delante de tu faz,


El cual preparar tu camino delante de ti.
Voz del que clama en el desierto:
1:3

Preparad el camino del Seor;


Enderezad sus sendas.

Bautizaba Juan en el desierto, y predicaba el bautismo de arrepentimiento para perdn de pecados.


1:4

Y salan a l toda la provincia de Judea, y todos los de Jerusaln; y eran bautizados por l en el ro Jordn, confesando sus pecados.
1:5

Y Juan estaba vestido de pelo de camello, y tena un cinto de cuero alrededor de sus lomos; y coma langostas y miel silvestre.
1:6

Y predicaba, diciendo: Viene tras m el que es ms poderoso que yo, a quien no soy digno de desatar encorvado la correa de su
1:7

calzado.
Yo a la verdad os he bautizado con agua; pero l os bautizar con Espritu Santo.
1:8

El bautismo de Jess

1
(Mt. 3.13-17; Lc. 3.21-22)

1:9
Aconteci en aquellos das, que Jess vino de Nazaret de Galilea, y fue bautizado por Juan en el Jordn.
1:10
Y luego, cuando suba del agua, vio abrirse los cielos, y al Espritu como paloma que descenda sobre l.
1:11
Y vino una voz de los cielos que deca: T eres mi Hijo amado; en ti tengo complacencia.

Tentacin de Jess
(Mt. 4.1-11; Lc. 4.1-13)

1:12
Y luego el Espritu le impuls al desierto.
1:13
Y estuvo all en el desierto cuarenta das, y era tentado por Satans, y estaba con las fieras; y los ngeles le servan.

Jess principia su ministerio


(Mt. 4.12-17; Lc. 4.14-15)

1:14
Despus que Juan fue encarcelado, Jess vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios,
1:15
diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentos, y creed en el evangelio.

Jess llama a cuatro pescadores


(Mt. 4.18-22; Lc. 5.1-11)

1:16
Andando junto al mar de Galilea, vio a Simn y a Andrs su hermano, que echaban la red en el mar; porque eran pescadores.
1:17
Y les dijo Jess: Venid en pos de m, y har que seis pescadores de hombres.
1:18
Y dejando luego sus redes, le siguieron.
1:19
Pasando de all un poco ms adelante, vio a Jacobo hijo de Zebedeo, y a Juan su hermano, tambin ellos en la barca, que

2
remendaban las redes.
Y luego los llam; y dejando a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros, le siguieron.
1:20

Un hombre que tena un espritu inmundo


(Lc. 4.31-37)

Y entraron en Capernaum; y los das de reposo, entrando en la sinagoga, enseaba.


1:21

Y se admiraban de su doctrina; porque les enseaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.
1:22

Pero haba en la sinagoga de ellos un hombre con espritu inmundo, que dio voces,
1:23

diciendo: Ah! qu tienes con nosotros, Jess nazareno? Has venido para destruirnos? S quin eres, el Santo de Dios.
1:24

Pero Jess le reprendi, diciendo: Cllate, y sal de l!


1:25

Y el espritu inmundo, sacudindole con violencia, y clamando a gran voz, sali de l.


1:26

Y todos se asombraron, de tal manera que discutan entre s, diciendo: Qu es esto? Qu nueva doctrina es esta, que con autoridad
1:27

manda aun a los espritus inmundos, y le obedecen?


Y muy pronto se difundi su fama por toda la provincia alrededor de Galilea.
1:28

Jess sana a la suegra de Pedro


(Mt. 8.14-15; Lc. 4.38-39)

1:29
Al salir de la sinagoga, vinieron a casa de Simn y Andrs, con Jacobo y Juan.
1:30
Y la suegra de Simn estaba acostada con fiebre; y en seguida le hablaron de ella.
1:31
Entonces l se acerc, y la tom de la mano y la levant; e inmediatamente le dej la fiebre, y ella les serva.

Muchos sanados al ponerse el sol


(Mt. 8.16-17; Lc. 4.40-41)

3
Cuando lleg la noche, luego que el sol se puso, le trajeron todos los que tenan enfermedades, y a los endemoniados;
1:32

y toda la ciudad se agolp a la puerta.


1:33

Y san a muchos que estaban enfermos de diversas enfermedades, y ech fuera muchos demonios; y no dejaba hablar a los
1:34

demonios, porque le conocan.

Jess recorre Galilea predicando


(Lc. 4.42-44)

1:35
Levantndose muy de maana, siendo an muy oscuro, sali y se fue a un lugar desierto, y all oraba.
1:36
Y le busc Simn, y los que con l estaban;
1:37
y hallndole, le dijeron: Todos te buscan.
1:38
El les dijo: Vamos a los lugares vecinos, para que predique tambin all; porque para esto he venido.
1:39
Y predicaba en las sinagogas de ellos en toda Galilea, y echaba fuera los demonios.

Jess sana a un leproso


(Mt. 8.1-4; Lc. 5.12-16)

Vino a l un leproso, rogndole; e hincada la rodilla, le dijo: Si quieres, puedes limpiarme.


1:40

Y Jess, teniendo misericordia de l, extendi la mano y le toc, y le dijo: Quiero, s limpio.


1:41

Y as que l hubo hablado, al instante la lepra se fue de aqul, y qued limpio.


1:42

Entonces le encarg rigurosamente, y le despidi luego,


1:43

y le dijo: Mira, no digas a nadie nada, sino ve, mustrate al sacerdote, y ofrece por tu purificacin lo que Moiss mand, para
1:44

testimonio a ellos.
Pero ido l, comenz a publicarlo mucho y a divulgar el hecho, de manera que ya Jess no poda entrar abiertamente en la ciudad,
1:45

sino que se quedaba fuera en los lugares desiertos; y venan a l de todas partes.

4
Jess sana a un paraltico
(Mt. 9.1-8; Lc. 5.17-26)

Captulo 2

Entr Jess otra vez en Capernaum despus de algunos das; y se oy que estaba en casa.
2:1

E inmediatamente se juntaron muchos, de manera que ya no caban ni aun a la puerta; y les predicaba la palabra.
2:2

Entonces vinieron a l unos trayendo un paraltico, que era cargado por cuatro.
2:3

Y como no podan acercarse a l a causa de la multitud, descubrieron el techo de donde estaba, y haciendo una abertura, bajaron el
2:4

lecho en que yaca el paraltico.


Al ver Jess la fe de ellos, dijo al paraltico: Hijo, tus pecados te son perdonados.
2:5

Estaban all sentados algunos de los escribas, los cuales cavilaban en sus corazones:
2:6

Por qu habla ste as? Blasfemias dice. Quin puede perdonar pecados, sino slo Dios?
2:7

Y conociendo luego Jess en su espritu que cavilaban de esta manera dentro de s mismos, les dijo: Por qu cavilis as en vuestros
2:8

corazones?
Qu es ms fcil, decir al paraltico: Tus pecados te son perdonados, o decirle: Levntate, toma tu lecho y anda?
2:9

Pues para que sepis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados (dijo al paraltico):
2:10

A ti te digo: Levntate, toma tu lecho, y vete a tu casa.


2:11

Entonces l se levant en seguida, y tomando su lecho, sali delante de todos, de manera que todos se asombraron, y glorificaron a
2:12

Dios, diciendo: Nunca hemos visto tal cosa.

Llamamiento de Lev
(Mt. 9.9-13; Lc. 5.27-32)

Despus volvi a salir al mar; y toda la gente vena a l, y les enseaba.


2:13

Y al pasar, vio a Lev hijo de Alfeo, sentado al banco de los tributos pblicos, y le dijo: Sgueme. Y levantndose, le sigui.
2:14

Aconteci que estando Jess a la mesa en casa de l, muchos publicanos y pecadores estaban tambin a la mesa juntamente con
2:15

Jess y sus discpulos; porque haba muchos que le haban seguido.

5
Y los escribas y los fariseos, vindole comer con los publicanos y con los pecadores, dijeron a los discpulos: Qu es esto, que l
2:16

come y bebe con los publicanos y pecadores?


Al or esto Jess, les dijo: Los sanos no tienen necesidad de mdico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a
2:17

pecadores.

La pregunta sobre el ayuno


(Mt. 9.14-17; Lc. 5.33-39)

Y los discpulos de Juan y los de los fariseos ayunaban; y vinieron, y le dijeron: Por qu los discpulos de Juan y los de los fariseos
2:18

ayunan, y tus discpulos no ayunan?


Jess les dijo: Acaso pueden los que estn de bodas ayunar mientras est con ellos el esposo? Entre tanto que tienen consigo al
2:19

esposo, no pueden ayunar.


Pero vendrn das cuando el esposo les ser quitado, y entonces en aquellos das ayunarn.
2:20

Nadie pone remiendo de pao nuevo en vestido viejo; de otra manera, el mismo remiendo nuevo tira de lo viejo, y se hace peor la
2:21

rotura.
Y nadie echa vino nuevo en odres viejos; de otra manera, el vino nuevo rompe los odres, y el vino se derrama, y los odres se pierden;
2:22

pero el vino nuevo en odres nuevos se ha de echar.

Los discpulos recogen espigas en el da de reposo


(Mt. 12.1-8; Lc. 6.1-5)

Aconteci que al pasar l por los sembrados un da de reposo, sus discpulos, andando, comenzaron a arrancar espigas.
2:23

Entonces los fariseos le dijeron: Mira, por qu hacen en el da de reposo lo que no es lcito?
2:24

Pero l les dijo: Nunca lesteis lo que hizo David cuando tuvo necesidad, y sinti hambre, l y los que con l estaban;
2:25

cmo entr en la casa de Dios, siendo Abiatar sumo sacerdote, y comi los panes de la proposicin, de los cuales no es lcito comer
2:26

sino a los sacerdotes, y aun dio a los que con l estaban?


Tambin les dijo: El da de reposo fue hecho por causa del hombre, y no el hombre por causa del da de reposo.
2:27

Por tanto, el Hijo del Hombre es Seor aun del da de reposo.


2:28

6
El hombre de la mano seca
(Mt. 12.9-14; Lc. 6.6-11)

Captulo 3

Otra vez entr Jess en la sinagoga; y haba all un hombre que tena seca una mano.
3:1

Y le acechaban para ver si en el da de reposo le sanara, a fin de poder acusarle.


3:2

Entonces dijo al hombre que tena la mano seca: Levntate y ponte en medio.
3:3

Y les dijo: Es lcito en los das de reposo hacer bien, o hacer mal; salvar la vida, o quitarla? Pero ellos callaban.
3:4

Entonces, mirndolos alrededor con enojo, entristecido por la dureza de sus corazones, dijo al hombre: Extiende tu mano. Y l la
3:5

extendi, y la mano le fue restaurada sana.


Y salidos los fariseos, tomaron consejo con los herodianos contra l para destruirle.
3:6

La multitud a la orilla del mar

Mas Jess se retir al mar con sus discpulos, y le sigui gran multitud de Galilea. Y de Judea,
3:7

de Jerusaln, de Idumea, del otro lado del Jordn, y de los alrededores de Tiro y de Sidn, oyendo cun grandes cosas haca, grandes
3:8

multitudes vinieron a l.
Y dijo a sus discpulos que le tuviesen siempre lista la barca, a causa del gento, para que no le oprimiesen.
3:9

Porque haba sanado a muchos; de manera que por tocarle, cuantos tenan plagas caan sobre l.
3:10

Y los espritus inmundos, al verle, se postraban delante de l, y daban voces, diciendo: T eres el Hijo de Dios.
3:11

Mas l les reprenda mucho para que no le descubriesen.


3:12

Eleccin de los doce apstoles


(Mt. 10.1-4; Lc. 6.12-16)

7
3:13
Despus subi al monte, y llam a s a los que l quiso; y vinieron a l.
3:14
Y estableci a doce, para que estuviesen con l, y para enviarlos a predicar,
3:15
y que tuviesen autoridad para sanar enfermedades y para echar fuera demonios:
3:16
a Simn, a quien puso por sobrenombre Pedro;
3:17
a Jacobo hijo de Zebedeo, y a Juan hermano de Jacobo, a quienes apellid Boanerges, esto es, Hijos del trueno;
3:18
a Andrs, Felipe, Bartolom, Mateo, Toms, Jacobo hijo de Alfeo, Tadeo, Simn el cananista,
3:19
y Judas Iscariote, el que le entreg. Y vinieron a casa.

La blasfemia contra el Espritu Santo


(Mt. 12.22-32; Lc. 11.14-23)

Y se agolp de nuevo la gente, de modo que ellos ni aun podan comer pan.
3:20

Cuando lo oyeron los suyos, vinieron para prenderle; porque decan: Est fuera de s.
3:21

Pero los escribas que haban venido de Jerusaln decan que tena a Beelzeb, y que por el prncipe de los demonios echaba fuera los
3:22

demonios.
Y habindolos llamado, les deca en parbolas: Cmo puede Satans echar fuera a Satans?
3:23

Si un reino est dividido contra s mismo, tal reino no puede permanecer.


3:24

Y si una casa est dividida contra s misma, tal casa no puede permanecer.
3:25

Y si Satans se levanta contra s mismo, y se divide, no puede permanecer, sino que ha llegado su fin.
3:26

Ninguno puede entrar en la casa de un hombre fuerte y saquear sus bienes, si antes no le ata, y entonces podr saquear su casa.
3:27

De cierto os digo que todos los pecados sern perdonados a los hijos de los hombres, y las blasfemias cualesquiera que sean;
3:28

pero cualquiera que blasfeme contra el Espritu Santo, no tiene jams perdn, sino que es reo de juicio eterno.
3:29

Porque ellos haban dicho: Tiene espritu inmundo.


3:30

La madre y los hermanos de Jess


(Mt. 12.46-50; Lc. 8.19-21)

8
3:31
Vienen despus sus hermanos y su madre, y quedndose afuera, enviaron a llamarle.
3:32
Y la gente que estaba sentada alrededor de l le dijo: Tu madre y tus hermanos estn afuera, y te buscan.
3:33
El les respondi diciendo: Quin es mi madre y mis hermanos?
3:34
Y mirando a los que estaban sentados alrededor de l, dijo: He aqu mi madre y mis hermanos.
3:35
Porque todo aquel que hace la voluntad de Dios, se es mi hermano, y mi hermana, y mi madre.

Parbola del sembrador


(Mt. 13.1-23; Lc. 8.4-15)

Captulo 4

Otra vez comenz Jess a ensear junto al mar, y se reuni alrededor de l mucha gente, tanto que entrando en una barca, se sent en
4:1

ella en el mar; y toda la gente estaba en tierra junto al mar.


Y les enseaba por parbolas muchas cosas, y les deca en su doctrina:
4:2

Od: He aqu, el sembrador sali a sembrar;


4:3

y al sembrar, aconteci que una parte cay junto al camino, y vinieron las aves del cielo y la comieron.
4:4

Otra parte cay en pedregales, donde no tena mucha tierra; y brot pronto, porque no tena profundidad de tierra.
4:5

Pero salido el sol, se quem; y porque no tena raz, se sec.


4:6

Otra parte cay entre espinos; y los espinos crecieron y la ahogaron, y no dio fruto.
4:7

Pero otra parte cay en buena tierra, y dio fruto, pues brot y creci, y produjo a treinta, a sesenta, y a ciento por uno.
4:8

Entonces les dijo: El que tiene odos para or, oiga.


4:9

Cuando estuvo solo, los que estaban cerca de l con los doce le preguntaron sobre la parbola.
4:10

Y les dijo: A vosotros os es dado saber el misterio del reino de Dios; mas a los que estn fuera, por parbolas todas las cosas;
4:11

para que viendo, vean y no perciban; y oyendo, oigan y no entiendan; para que no se conviertan, y les sean perdonados los pecados.
4:12

Y les dijo: No sabis esta parbola? Cmo, pues, entenderis todas las parbolas?
4:13

El sembrador es el que siembra la palabra.


4:14

Y stos son los de junto al camino: en quienes se siembra la palabra, pero despus que la oyen, en seguida viene Satans, y quita la
4:15

palabra que se sembr en sus corazones.


Estos son asimismo los que fueron sembrados en pedregales: los que cuando han odo la palabra, al momento la reciben con gozo;
4:16

9
pero no tienen raz en s, sino que son de corta duracin, porque cuando viene la tribulacin o la persecucin por causa de la palabra,
4:17

luego tropiezan.
Estos son los que fueron sembrados entre espinos: los que oyen la palabra,
4:18

pero los afanes de este siglo, y el engao de las riquezas, y las codicias de otras cosas, entran y ahogan la palabra, y se hace
4:19

infructuosa.
Y stos son los que fueron sembrados en buena tierra: los que oyen la palabra y la reciben, y dan fruto a treinta, a sesenta, y a ciento
4:20

por uno.

Nada oculto que no haya de ser manifestado


(Lc. 8.16-18)

4:21
Tambin les dijo: Acaso se trae la luz para ponerla debajo del almud, o debajo de la cama? No es para ponerla en el candelero?
4:22
Porque no hay nada oculto que no haya de ser manifestado; ni escondido, que no haya de salir a luz.
4:23
Si alguno tiene odos para or, oiga.
4:24
Les dijo tambin: Mirad lo que os; porque con la medida con que meds, os ser medido, y aun se os aadir a vosotros los que os.
4:25
Porque al que tiene, se le dar; y al que no tiene, aun lo que tiene se le quitar.

Parbola del crecimiento de la semilla

4:26
Deca adems: As es el reino de Dios, como cuando un hombre echa semilla en la tierra;
4:27
y duerme y se levanta, de noche y de da, y la semilla brota y crece sin que l sepa cmo.
4:28
Porque de suyo lleva fruto la tierra, primero hierba, luego espiga, despus grano lleno en la espiga;
4:29
y cuando el fruto est maduro, en seguida se mete la hoz, porque la siega ha llegado.

Parbola de la semilla de mostaza


(Mt. 13.31-32; Lc. 13.18-19)

10
Deca tambin: A qu haremos semejante el reino de Dios, o con qu parbola lo compararemos?
4:30

Es como el grano de mostaza, que cuando se siembra en tierra, es la ms pequea de todas las semillas que hay en la tierra;
4:31

pero despus de sembrado, crece, y se hace la mayor de todas las hortalizas, y echa grandes ramas, de tal manera que las aves del
4:32

cielo pueden morar bajo su sombra.

El uso que Jess hace de las parbolas


(Mt. 13.34-35)

4:33
Con muchas parbolas como estas les hablaba la palabra, conforme a lo que podan or.
4:34
Y sin parbolas no les hablaba; aunque a sus discpulos en particular les declaraba todo.

Jess calma la tempestad


(Mt. 8.23-27; Lc. 8.22-25)

4:35
Aquel da, cuando lleg la noche, les dijo: Pasemos al otro lado.
4:36
Y despidiendo a la multitud, le tomaron como estaba, en la barca; y haba tambin con l otras barcas.
4:37
Pero se levant una gran tempestad de viento, y echaba las olas en la barca, de tal manera que ya se anegaba.
4:38
Y l estaba en la popa, durmiendo sobre un cabezal; y le despertaron, y le dijeron: Maestro, no tienes cuidado que perecemos?
4:39
Y levantndose, reprendi al viento, y dijo al mar: Calla, enmudece. Y ces el viento, y se hizo grande bonanza.
4:40
Y les dijo: Por qu estis as amedrentados? Cmo no tenis fe?
4:41
Entonces temieron con gran temor, y se decan el uno al otro: Quin es ste, que aun el viento y el mar le obedecen?

El endemoniado gadareno
(Mt. 8.28-34; Lc. 8.26-39)

Captulo 5

11
Vinieron al otro lado del mar, a la regin de los gadarenos.
5:1

Y cuando sali l de la barca, en seguida vino a su encuentro, de los sepulcros, un hombre con un espritu inmundo,
5:2

que tena su morada en los sepulcros, y nadie poda atarle, ni aun con cadenas.
5:3

Porque muchas veces haba sido atado con grillos y cadenas, mas las cadenas haban sido hechas pedazos por l, y desmenuzados los
5:4

grillos; y nadie le poda dominar.


Y siempre, de da y de noche, andaba dando voces en los montes y en los sepulcros, e hirindose con piedras.
5:5

Cuando vio, pues, a Jess de lejos, corri, y se arrodill ante l.


5:6

Y clamando a gran voz, dijo: Qu tienes conmigo, Jess, Hijo del Dios Altsimo? Te conjuro por Dios que no me atormentes.
5:7

Porque le deca: Sal de este hombre, espritu inmundo.


5:8

Y le pregunt: Cmo te llamas? Y respondi diciendo: Legin me llamo; porque somos muchos.
5:9

Y le rogaba mucho que no los enviase fuera de aquella regin.


5:10

Estaba all cerca del monte un gran hato de cerdos paciendo.


5:11

Y le rogaron todos los demonios, diciendo: Envanos a los cerdos para que entremos en ellos.
5:12

Y luego Jess les dio permiso. Y saliendo aquellos espritus inmundos, entraron en los cerdos, los cuales eran como dos mil; y el
5:13

hato se precipit en el mar por un despeadero, y en el mar se ahogaron.


Y los que apacentaban los cerdos huyeron, y dieron aviso en la ciudad y en los campos. Y salieron a ver qu era aquello que haba
5:14

sucedido.
Vienen a Jess, y ven al que haba sido atormentado del demonio, y que haba tenido la legin, sentado, vestido y en su juicio cabal;
5:15

y tuvieron miedo.
Y les contaron los que lo haban visto, cmo le haba acontecido al que haba tenido el demonio, y lo de los cerdos.
5:16

Y comenzaron a rogarle que se fuera de sus contornos.


5:17

Al entrar l en la barca, el que haba estado endemoniado le rogaba que le dejase estar con l.
5:18

Mas Jess no se lo permiti, sino que le dijo: Vete a tu casa, a los tuyos, y cuntales cun grandes cosas el Seor ha hecho contigo, y
5:19

cmo ha tenido misericordia de ti.


Y se fue, y comenz a publicar en Decpolis cun grandes cosas haba hecho Jess con l; y todos se maravillaban.
5:20

La hija de Jairo, y la mujer que toc el manto de Jess


(Mt. 9.18-26; Lc. 8.40-56)

12
Pasando otra vez Jess en una barca a la otra orilla, se reuni alrededor de l una gran multitud; y l estaba junto al mar.
5:21

Y vino uno de los principales de la sinagoga, llamado Jairo; y luego que le vio, se postr a sus pies,
5:22

y le rogaba mucho, diciendo: Mi hija est agonizando; ven y pon las manos sobre ella para que sea salva, y vivir.
5:23

Fue, pues, con l; y le segua una gran multitud, y le apretaban.


5:24

Pero una mujer que desde haca doce aos padeca de flujo de sangre,
5:25

y haba sufrido mucho de muchos mdicos, y gastado todo lo que tena, y nada haba aprovechado, antes le iba peor,
5:26

cuando oy hablar de Jess, vino por detrs entre la multitud, y toc su manto.
5:27

Porque deca: Si tocare tan solamente su manto, ser salva.


5:28

Y en seguida la fuente de su sangre se sec; y sinti en el cuerpo que estaba sana de aquel azote.
5:29

Luego Jess, conociendo en s mismo el poder que haba salido de l, volvindose a la multitud, dijo: Quin ha tocado mis
5:30

vestidos?
Sus discpulos le dijeron: Ves que la multitud te aprieta, y dices: Quin me ha tocado?
5:31

Pero l miraba alrededor para ver quin haba hecho esto.


5:32

Entonces la mujer, temiendo y temblando, sabiendo lo que en ella haba sido hecho, vino y se postr delante de l, y le dijo toda la
5:33

verdad.
Y l le dijo: Hija, tu fe te ha hecho salva; v en paz, y queda sana de tu azote.
5:34

Mientras l an hablaba, vinieron de casa del principal de la sinagoga, diciendo: Tu hija ha muerto; para qu molestas ms al
5:35

Maestro?
Pero Jess, luego que oy lo que se deca, dijo al principal de la sinagoga: No temas, cree solamente.
5:36

Y no permiti que le siguiese nadie sino Pedro, Jacobo, y Juan hermano de Jacobo.
5:37

Y vino a casa del principal de la sinagoga, y vio el alboroto y a los que lloraban y lamentaban mucho.
5:38

Y entrando, les dijo: Por qu alborotis y lloris? La nia no est muerta, sino duerme.
5:39

Y se burlaban de l. Mas l, echando fuera a todos, tom al padre y a la madre de la nia, y a los que estaban con l, y entr donde
5:40

estaba la nia.
Y tomando la mano de la nia, le dijo: Talita cumi; que traducido es: Nia, a ti te digo, levntate.
5:41

Y luego la nia se levant y andaba, pues tena doce aos. Y se espantaron grandemente.
5:42

Pero l les mand mucho que nadie lo supiese, y dijo que se le diese de comer.
5:43

Jess en Nazaret
(Mt. 13.53-58; Lc. 4.16-30)

13
Captulo 6

Sali Jess de all y vino a su tierra, y le seguan sus discpulos.


6:1

Y llegado el da de reposo, comenz a ensear en la sinagoga; y muchos, oyndole, se admiraban, y decan: De dnde tiene ste
6:2

estas cosas? Y qu sabidura es esta que le es dada, y estos milagros que por sus manos son hechos?
No es ste el carpintero, hijo de Mara, hermano de Jacobo, de Jos, de Judas y de Simn? No estn tambin aqu con nosotros sus
6:3

hermanas? Y se escandalizaban de l.
Mas Jess les deca: No hay profeta sin honra sino en su propia tierra, y entre sus parientes, y en su casa.
6:4

Y no pudo hacer all ningn milagro, salvo que san a unos pocos enfermos, poniendo sobre ellos las manos.
6:5

Y estaba asombrado de la incredulidad de ellos. Y recorra las aldeas de alrededor, enseando.


6:6

Misin de los doce discpulos


(Mt. 10.5-15; Lc. 9.1-6)

Despus llam a los doce, y comenz a enviarlos de dos en dos; y les dio autoridad sobre los espritus inmundos.
6:7

Y les mand que no llevasen nada para el camino, sino solamente bordn; ni alforja, ni pan, ni dinero en el cinto,
6:8

sino que calzasen sandalias, y no vistiesen dos tnicas.


6:9

Y les dijo: Dondequiera que entris en una casa, posad en ella hasta que salgis de aquel lugar.
6:10

Y si en algn lugar no os recibieren ni os oyeren, salid de all, y sacudid el polvo que est debajo de vuestros pies, para testimonio a
6:11

ellos. De cierto os digo que en el da del juicio, ser ms tolerable el castigo para los de Sodoma y Gomorra, que para aquella ciudad.
Y saliendo, predicaban que los hombres se arrepintiesen.
6:12

Y echaban fuera muchos demonios, y ungan con aceite a muchos enfermos, y los sanaban.
6:13

Muerte de Juan el Bautista


(Mt. 14.1-12; Lc. 9.7-9)

6:14
Oy el rey Herodes la fama de Jess, porque su nombre se haba hecho notorio; y dijo: Juan el Bautista ha resucitado de los muertos,

14
y por eso actan en l estos poderes.
Otros decan: Es Elas. Y otros decan: Es un profeta, o alguno de los profetas.
6:15

Al or esto Herodes, dijo: Este es Juan, el que yo decapit, que ha resucitado de los muertos.
6:16

Porque el mismo Herodes haba enviado y prendido a Juan, y le haba encadenado en la crcel por causa de Herodas, mujer de
6:17

Felipe su hermano; pues la haba tomado por mujer.


Porque Juan deca a Herodes: No te es lcito tener la mujer de tu hermano.
6:18

Pero Herodas le acechaba, y deseaba matarle, y no poda;


6:19

porque Herodes tema a Juan, sabiendo que era varn justo y santo, y le guardaba a salvo; y oyndole, se quedaba muy perplejo, pero
6:20

le escuchaba de buena gana.


Pero venido un da oportuno, en que Herodes, en la fiesta de su cumpleaos, daba una cena a sus prncipes y tribunos y a los
6:21

principales de Galilea,
entrando la hija de Herodas, danz, y agrad a Herodes y a los que estaban con l a la mesa; y el rey dijo a la muchacha: Pdeme lo
6:22

que quieras, y yo te lo dar.


Y le jur: Todo lo que me pidas te dar, hasta la mitad de mi reino.
6:23

Saliendo ella, dijo a su madre: Qu pedir? Y ella le dijo: La cabeza de Juan el Bautista.
6:24

Entonces ella entr prontamente al rey, y pidi diciendo: Quiero que ahora mismo me des en un plato la cabeza de Juan el Bautista.
6:25

Y el rey se entristeci mucho; pero a causa del juramento, y de los que estaban con l a la mesa, no quiso desecharla.
6:26

Y en seguida el rey, enviando a uno de la guardia, mand que fuese trada la cabeza de Juan.
6:27

El guarda fue, le decapit en la crcel, y trajo su cabeza en un plato y la dio a la muchacha, y la muchacha la dio a su madre.
6:28

Cuando oyeron esto sus discpulos, vinieron y tomaron su cuerpo, y lo pusieron en un sepulcro.
6:29

Alimentacin de los cinco mil


(Mt. 14.13-21; Lc. 9.10-17; Jn. 6.1-14)

Entonces los apstoles se juntaron con Jess, y le contaron todo lo que haban hecho, y lo que haban enseado.
6:30

El les dijo: Venid vosotros aparte a un lugar desierto, y descansad un poco. Porque eran muchos los que iban y venan, de manera
6:31

que ni aun tenan tiempo para comer.


Y se fueron solos en una barca a un lugar desierto.
6:32

Pero muchos los vieron ir, y le reconocieron; y muchos fueron all a pie desde las ciudades, y llegaron antes que ellos, y se juntaron
6:33

a l.

15
Y sali Jess y vio una gran multitud, y tuvo compasin de ellos, porque eran como ovejas que no tenan pastor; y comenz a
6:34

ensearles muchas cosas.


Cuando ya era muy avanzada la hora, sus discpulos se acercaron a l, diciendo: El lugar es desierto, y la hora ya muy avanzada.
6:35

Despdelos para que vayan a los campos y aldeas de alrededor, y compren pan, pues no tienen qu comer.
6:36

Respondiendo l, les dijo: Dadles vosotros de comer. Ellos le dijeron: Que vayamos y compremos pan por doscientos denarios, y
6:37

les demos de comer?


El les dijo: Cuntos panes tenis? Id y vedlo. Y al saberlo, dijeron: Cinco, y dos peces.
6:38

Y les mand que hiciesen recostar a todos por grupos sobre la hierba verde.
6:39

Y se recostaron por grupos, de ciento en ciento, y de cincuenta en cincuenta.


6:40

Entonces tom los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, bendijo, y parti los panes, y dio a sus discpulos para
6:41

que los pusiesen delante; y reparti los dos peces entre todos.
Y comieron todos, y se saciaron.
6:42

Y recogieron de los pedazos doce cestas llenas, y de lo que sobr de los peces.
6:43

Y los que comieron eran cinco mil hombres.


6:44

Jess anda sobre el mar


(Mt. 14.22-27; Jn. 6.15-21)

En seguida hizo a sus discpulos entrar en la barca e ir delante de l a Betsaida, en la otra ribera, entre tanto que l despeda a la
6:45

multitud.
Y despus que los hubo despedido, se fue al monte a orar;
6:46

y al venir la noche, la barca estaba en medio del mar, y l solo en tierra.


6:47

Y vindoles remar con gran fatiga, porque el viento les era contrario, cerca de la cuarta vigilia de la noche vino a ellos andando sobre
6:48

el mar, y quera adelantrseles.


Vindole ellos andar sobre el mar, pensaron que era un fantasma, y gritaron;
6:49

porque todos le vean, y se turbaron. Pero en seguida habl con ellos, y les dijo: Tened nimo; yo soy, no temis!
6:50

Y subi a ellos en la barca, y se calm el viento; y ellos se asombraron en gran manera, y se maravillaban.
6:51

Porque an no haban entendido lo de los panes, por cuanto estaban endurecidos sus corazones.
6:52

16
Jess sana a los enfermos en Genesaret
(Mt. 14.34-36)

Terminada la travesa, vinieron a tierra de Genesaret, y arribaron a la orilla.


6:53

Y saliendo ellos de la barca, en seguida la gente le conoci.


6:54

Y recorriendo toda la tierra de alrededor, comenzaron a traer de todas partes enfermos en lechos, a donde oan que estaba.
6:55

Y dondequiera que entraba, en aldeas, ciudades o campos, ponan en las calles a los que estaban enfermos, y le rogaban que les
6:56

dejase tocar siquiera el borde de su manto; y todos los que le tocaban quedaban sanos.

Lo que contamina al hombre


(Mt. 15.1-20)

Captulo 7

Se juntaron a Jess los fariseos, y algunos de los escribas, que haban venido de Jerusaln;
7:1

los cuales, viendo a algunos de los discpulos de Jess comer pan con manos inmundas, esto es, no lavadas, los condenaban.
7:2

Porque los fariseos y todos los judos, aferrndose a la tradicin de los ancianos, si muchas veces no se lavan las manos, no comen.
7:3

Y volviendo de la plaza, si no se lavan, no comen. Y otras muchas cosas hay que tomaron para guardar, como los lavamientos de los
7:4

vasos de beber, y de los jarros, y de los utensilios de metal, y de los lechos.


Le preguntaron, pues, los fariseos y los escribas: Por qu tus discpulos no andan conforme a la tradicin de los ancianos, sino que
7:5

comen pan con manos inmundas?


Respondiendo l, les dijo: Hipcritas, bien profetiz de vosotros Isaas, como est escrito:
7:6

Este pueblo de labios me honra,


Mas su corazn est lejos de m.
Pues en vano me honran,
7:7

Enseando como doctrinas mandamientos de hombres.

17
Porque dejando el mandamiento de Dios, os aferris a la tradicin de los hombres: los lavamientos de los jarros y de los vasos de
7:8

beber; y hacis otras muchas cosas semejantes.


Les deca tambin: Bien invalidis el mandamiento de Dios para guardar vuestra tradicin.
7:9

Porque Moiss dijo: Honra a tu padre y a tu madre; y: El que maldiga al padre o a la madre, muera irremisiblemente.
7:10

Pero vosotros decs: Basta que diga un hombre al padre o a la madre: Es Corbn (que quiere decir, mi ofrenda a Dios) todo aquello
7:11

con que pudiera ayudarte,


y no le dejis hacer ms por su padre o por su madre,
7:12

invalidando la palabra de Dios con vuestra tradicin que habis transmitido. Y muchas cosas hacis semejantes a estas.
7:13

Y llamando a s a toda la multitud, les dijo: Odme todos, y entended:


7:14

Nada hay fuera del hombre que entre en l, que le pueda contaminar; pero lo que sale de l, eso es lo que contamina al hombre.
7:15

Si alguno tiene odos para or, oiga.


7:16

Cuando se alej de la multitud y entr en casa, le preguntaron sus discpulos sobre la parbola.
7:17

El les dijo: Tambin vosotros estis as sin entendimiento? No entendis que todo lo de fuera que entra en el hombre, no le puede
7:18

contaminar,
porque no entra en su corazn, sino en el vientre, y sale a la letrina? Esto deca, haciendo limpios todos los alimentos.
7:19

Pero deca, que lo que del hombre sale, eso contamina al hombre.
7:20

Porque de dentro, del corazn de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios,
7:21

los hurtos, las avaricias, las maldades, el engao, la lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatez.
7:22

Todas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre.


7:23

La fe de la mujer sirofenicia
(Mt. 15.21-28)

Levantndose de all, se fue a la regin de Tiro y de Sidn; y entrando en una casa, no quiso que nadie lo supiese; pero no pudo
7:24

esconderse.
Porque una mujer, cuya hija tena un espritu inmundo, luego que oy de l, vino y se postr a sus pies.
7:25

La mujer era griega, y sirofenicia de nacin; y le rogaba que echase fuera de su hija al demonio.
7:26

Pero Jess le dijo: Deja primero que se sacien los hijos, porque no est bien tomar el pan de los hijos y echarlo a los perrillos.
7:27

Respondi ella y le dijo: S, Seor; pero aun los perrillos, debajo de la mesa, comen de las migajas de los hijos.
7:28

18
7:29
Entonces le dijo: Por esta palabra, ve; el demonio ha salido de tu hija.
7:30
Y cuando lleg ella a su casa, hall que el demonio haba salido, y a la hija acostada en la cama.

Jess sana a un sordomudo

7:31
Volviendo a salir de la regin de Tiro, vino por Sidn al mar de Galilea, pasando por la regin de Decpolis.
7:32
Y le trajeron un sordo y tartamudo, y le rogaron que le pusiera la mano encima.
7:33
Y tomndole aparte de la gente, meti los dedos en las orejas de l, y escupiendo, toc su lengua;
7:34
y levantando los ojos al cielo, gimi, y le dijo: Efata, es decir: S abierto.
7:35
Al momento fueron abiertos sus odos, y se desat la ligadura de su lengua, y hablaba bien.
7:36
Y les mand que no lo dijesen a nadie; pero cuanto ms les mandaba, tanto ms y ms lo divulgaban.
7:37
Y en gran manera se maravillaban, diciendo: bien lo ha hecho todo; hace a los sordos or, y a los mudos hablar.

Alimentacin de los cuatro mil


(Mt. 15.32-39)

Captulo 8

En aquellos das, como haba una gran multitud, y no tenan qu comer, Jess llam a sus discpulos, y les dijo:
8:1

Tengo compasin de la gente, porque ya hace tres das que estn conmigo, y no tienen qu comer;
8:2

y si los enviare en ayunas a sus casas, se desmayarn en el camino, pues algunos de ellos han venido de lejos.
8:3

Sus discpulos le respondieron: De dnde podr alguien saciar de pan a stos aqu en el desierto?
8:4

El les pregunt: Cuntos panes tenis? Ellos dijeron: Siete.


8:5

Entonces mand a la multitud que se recostase en tierra; y tomando los siete panes, habiendo dado gracias, los parti, y dio a sus
8:6

discpulos para que los pusiesen delante; y los pusieron delante de la multitud.
Tenan tambin unos pocos pececillos; y los bendijo, y mand que tambin los pusiesen delante.
8:7

Y comieron, y se saciaron; y recogieron de los pedazos que haban sobrado, siete canastas.
8:8

19
8:9
Eran los que comieron, como cuatro mil; y los despidi.
8:10
Y luego entrando en la barca con sus discpulos, vino a la regin de Dalmanuta.

La demanda de una seal


(Mt. 16.1-4; Lc. 12.54-56)

8:11
Vinieron entonces los fariseos y comenzaron a discutir con l, pidindole seal del cielo, para tentarle.
8:12
Y gimiendo en su espritu, dijo: Por qu pide seal esta generacin? De cierto os digo que no se dar seal a esta generacin.
8:13
Y dejndolos, volvi a entrar en la barca, y se fue a la otra ribera.

La levadura de los fariseos


(Mt. 16.5-12)

Haban olvidado de traer pan, y no tenan sino un pan consigo en la barca.


8:14

Y l les mand, diciendo: Mirad, guardaos de la levadura de los fariseos, y de la levadura de Herodes.
8:15

Y discutan entre s, diciendo: Es porque no trajimos pan.


8:16

Y entendindolo Jess, les dijo: Qu discuts, porque no tenis pan? No entendis ni comprendis? An tenis endurecido vuestro
8:17

corazn?
Teniendo ojos no veis, y teniendo odos no os? Y no recordis?
8:18

Cuando part los cinco panes entre cinco mil, cuntas cestas llenas de los pedazos recogisteis? Y ellos dijeron: Doce.
8:19

Y cuando los siete panes entre cuatro mil, cuntas canastas llenas de los pedazos recogisteis? Y ellos dijeron: Siete.
8:20

Y les dijo: Cmo an no entendis?


8:21

Un ciego sanado en Betsaida

8:22
Vino luego a Betsaida; y le trajeron un ciego, y le rogaron que le tocase.

20
Entonces, tomando la mano del ciego, le sac fuera de la aldea; y escupiendo en sus ojos, le puso las manos encima, y le pregunt si
8:23

vea algo.
El, mirando, dijo: Veo los hombres como rboles, pero los veo que andan.
8:24

Luego le puso otra vez las manos sobre los ojos, y le hizo que mirase; y fue restablecido, y vio de lejos y claramente a todos.
8:25

Y lo envi a su casa, diciendo: No entres en la aldea, ni lo digas a nadie en la aldea.


8:26

La confesin de Pedro
(Mt. 16.13-20; Lc. 9.18-21)

Salieron Jess y sus discpulos por las aldeas de Cesarea de Filipo. Y en el camino pregunt a sus discpulos, dicindoles: Quin
8:27

dicen los hombres que soy yo?


Ellos respondieron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elas; y otros, alguno de los profetas.
8:28

Entonces l les dijo: Y vosotros, quin decs que soy? Respondiendo Pedro, le dijo: T eres el Cristo.
8:29

Pero l les mand que no dijesen esto de l a ninguno.


8:30

Jess anuncia su muerte


(Mt. 16.21-28; Lc. 9.22-27)

Y comenz a ensearles que le era necesario al Hijo del Hombre padecer mucho, y ser desechado por los ancianos, por los
8:31

principales sacerdotes y por los escribas, y ser muerto, y resucitar despus de tres das.
Esto les deca claramente. Entonces Pedro le tom aparte y comenz a reconvenirle.
8:32

Pero l, volvindose y mirando a los discpulos, reprendi a Pedro, diciendo: Qutate de delante de m, Satans! porque no pones la
8:33

mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres.


Y llamando a la gente y a sus discpulos, les dijo: Si alguno quiere venir en pos de m, niguese a s mismo, y tome su cruz, y
8:34

sgame.
Porque todo el que quiera salvar su vida, la perder; y todo el que pierda su vida por causa de m y del evangelio, la salvar.
8:35

Porque qu aprovechar al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?


8:36

O qu recompensa dar el hombre por su alma?


8:37

21
Porque el que se avergonzare de m y de mis palabras en esta generacin adltera y pecadora, el Hijo del Hombre se avergonzar
8:38

tambin de l, cuando venga en la gloria de su Padre con los santos ngeles.

Captulo 9

Tambin les dijo: De cierto os digo que hay algunos de los que estn aqu, que no gustarn la muerte hasta que hayan visto el reino
9:1

de Dios venido con poder.

La transfiguracin
(Mt. 17.1-13; Lc. 9.28-36)

Seis das despus, Jess tom a Pedro, a Jacobo y a Juan, y los llev aparte solos a un monte alto; y se transfigur delante de ellos.
9:2

Y sus vestidos se volvieron resplandecientes, muy blancos, como la nieve, tanto que ningn lavador en la tierra los puede hacer tan
9:3

blancos.
Y les apareci Elas con Moiss, que hablaban con Jess.
9:4

Entonces Pedro dijo a Jess: Maestro, bueno es para nosotros que estemos aqu; y hagamos tres enramadas, una para ti, otra para
9:5

Moiss, y otra para Elas.


Porque no saba lo que hablaba, pues estaban espantados.
9:6

Entonces vino una nube que les hizo sombra, y desde la nube una voz que deca: Este es mi Hijo amado; a l od.
9:7

Y luego, cuando miraron, no vieron ms a nadie consigo, sino a Jess solo.


9:8

Y descendiendo ellos del monte, les mand que a nadie dijesen lo que haban visto, sino cuando el Hijo del Hombre hubiese
9:9

resucitado de los muertos.


Y guardaron la palabra entre s, discutiendo qu sera aquello de resucitar de los muertos.
9:10

Y le preguntaron, diciendo: Por qu dicen los escribas que es necesario que Elas venga primero?
9:11

Respondiendo l, les dijo: Elas a la verdad vendr primero, y restaurar todas las cosas; y cmo est escrito del Hijo del Hombre,
9:12

que padezca mucho y sea tenido en nada?


Pero os digo que Elas ya vino, y le hicieron todo lo que quisieron, como est escrito de l.
9:13

22
Jess sana a un muchacho endemoniado
(Mt. 17.14-21; Lc. 9.37-43)

Cuando lleg a donde estaban los discpulos, vio una gran multitud alrededor de ellos, y escribas que disputaban con ellos.
9:14

Y en seguida toda la gente, vindole, se asombr, y corriendo a l, le saludaron.


9:15

El les pregunt: Qu disputis con ellos?


9:16

Y respondiendo uno de la multitud, dijo: Maestro, traje a ti mi hijo, que tiene un espritu mudo,
9:17

el cual, dondequiera que le toma, le sacude; y echa espumarajos, y cruje los dientes, y se va secando; y dije a tus discpulos que lo
9:18

echasen fuera, y no pudieron.


Y respondiendo l, les dijo: Oh generacin incrdula! Hasta cundo he de estar con vosotros? Hasta cundo os he de soportar?
9:19

Tradmelo.
Y se lo trajeron; y cuando el espritu vio a Jess, sacudi con violencia al muchacho, quien cayendo en tierra se revolcaba, echando
9:20

espumarajos.
Jess pregunt al padre: Cunto tiempo hace que le sucede esto? Y l dijo: Desde nio.
9:21

Y muchas veces le echa en el fuego y en el agua, para matarle; pero si puedes hacer algo, ten misericordia de nosotros, y aydanos.
9:22

Jess le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible.


9:23

E inmediatamente el padre del muchacho clam y dijo: Creo; ayuda mi incredulidad.


9:24

Y cuando Jess vio que la multitud se agolpaba, reprendi al espritu inmundo, dicindole: Espritu mudo y sordo, yo te mando, sal
9:25

de l, y no entres ms en l.
Entonces el espritu, clamando y sacudindole con violencia, sali; y l qued como muerto, de modo que muchos decan: Est
9:26

muerto.
Pero Jess, tomndole de la mano, le enderez; y se levant.
9:27

Cuando l entr en casa, sus discpulos le preguntaron aparte: Por qu nosotros no pudimos echarle fuera?
9:28

Y les dijo: Este gnero con nada puede salir, sino con oracin y ayuno.
9:29

Jess anuncia otra vez su muerte


(Mt. 17.22-23; Lc. 9.43-45)

23
Habiendo salido de all, caminaron por Galilea; y no quera que nadie lo supiese.
9:30

Porque enseaba a sus discpulos, y les deca: El Hijo del Hombre ser entregado en manos de hombres, y le matarn; pero despus
9:31

de muerto, resucitar al tercer da.


Pero ellos no entendan esta palabra, y tenan miedo de preguntarle.
9:32

Quin es el mayor?
(Mt. 18.1-5; Lc. 9.46-48)

9:33
Y lleg a Capernaum; y cuando estuvo en casa, les pregunt: Qu disputabais entre vosotros en el camino?
9:34
Mas ellos callaron; porque en el camino haban disputado entre s, quin haba de ser el mayor.
9:35
Entonces l se sent y llam a los doce, y les dijo: Si alguno quiere ser el primero, ser el postrero de todos, y el servidor de todos.
9:36
Y tom a un nio, y lo puso en medio de ellos; y tomndole en sus brazos, les dijo:
9:37
El que reciba en mi nombre a un nio como este, me recibe a m; y el que a m me recibe, no me recibe a m sino al que me envi.

El que no es contra nosotros, por nosotros es


(Lc. 9.49-50)

Juan le respondi diciendo: Maestro, hemos visto a uno que en tu nombre echaba fuera demonios, pero l no nos sigue; y se lo
9:38

prohibimos, porque no nos segua.


Pero Jess dijo: No se lo prohibis; porque ninguno hay que haga milagro en mi nombre, que luego pueda decir mal de m.
9:39

Porque el que no es contra nosotros, por nosotros es.


9:40

Y cualquiera que os diere un vaso de agua en mi nombre, porque sois de Cristo, de cierto os digo que no perder su recompensa.
9:41

Ocasiones de caer
(Mt. 18.6-9; Lc. 17.1-2)

24
Cualquiera que haga tropezar a uno de estos pequeitos que creen en m, mejor le fuera si se le atase una piedra de molino al cuello,
9:42

y se le arrojase en el mar.
Si tu mano te fuere ocasin de caer, crtala; mejor te es entrar en la vida manco, que teniendo dos manos ir al infierno, al fuego que
9:43

no puede ser apagado,


donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga.
9:44

Y si tu pie te fuere ocasin de caer, crtalo; mejor te es entrar a la vida cojo, que teniendo dos pies ser echado en el infierno, al fuego
9:45

que no puede ser apagado,


donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga.
9:46

Y si tu ojo te fuere ocasin de caer, scalo; mejor te es entrar en el reino de Dios con un ojo, que teniendo dos ojos ser echado al
9:47

infierno,
donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga.
9:48

Porque todos sern salados con fuego, y todo sacrificio ser salado con sal.
9:49

Buena es la sal; mas si la sal se hace inspida, con qu la sazonaris? Tened sal en vosotros mismos; y tened paz los unos con los
9:50

otros.

Jess ensea sobre el divorcio


(Mt. 19.1-12; Lc. 16.18)

Captulo 10

Levantndose de all, vino a la regin de Judea y al otro lado del Jordn; y volvi el pueblo a juntarse a l, y de nuevo les enseaba
10:1

como sola.
Y se acercaron los fariseos y le preguntaron, para tentarle, si era lcito al marido repudiar a su mujer.
10:2

El, respondiendo, les dijo: Qu os mand Moiss?


10:3

Ellos dijeron: Moiss permiti dar carta de divorcio, y repudiarla.


10:4

Y respondiendo Jess, les dijo: Por la dureza de vuestro corazn os escribi este mandamiento;
10:5

pero al principio de la creacin, varn y hembra los hizo Dios.


10:6

Por esto dejar el hombre a su padre y a su madre, y se unir a su mujer,


10:7

y los dos sern una sola carne; as que no son ya ms dos, sino uno.
10:8

25
10:9
Por tanto, lo que Dios junt, no lo separe el hombre.
10:10
En casa volvieron los discpulos a preguntarle de lo mismo,
10:11
y les dijo: Cualquiera que repudia a su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra ella;
10:12
y si la mujer repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio.

Jess bendice a los nios


(Mt. 19.13-15; Lc. 18.15-17)

10:13
Y le presentaban nios para que los tocase; y los discpulos reprendan a los que los presentaban.
10:14
Vindolo Jess, se indign, y les dijo: Dejad a los nios venir a m, y no se lo impidis; porque de los tales es el reino de Dios.
10:15
De cierto os digo, que el que no reciba el reino de Dios como un nio, no entrar en l.
10:16
Y tomndolos en los brazos, poniendo las manos sobre ellos, los bendeca.

El joven rico
(Mt. 19.16-30; Lc. 18.18-30)

Al salir l para seguir su camino, vino uno corriendo, e hincando la rodilla delante de l, le pregunt: Maestro bueno, qu har para
10:17

heredar la vida eterna?


Jess le dijo: Por qu me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino slo uno, Dios.
10:18

Los mandamientos sabes: No adulteres. No mates. No hurtes. No digas falso testimonio. No defraudes. Honra a tu padre y a tu
10:19

madre.
El entonces, respondiendo, le dijo: Maestro, todo esto lo he guardado desde mi juventud.
10:20

Entonces Jess, mirndole, le am, y le dijo: Una cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrs tesoro
10:21

en el cielo; y ven, sgueme, tomando tu cruz.


Pero l, afligido por esta palabra, se fue triste, porque tena muchas posesiones.
10:22

Entonces Jess, mirando alrededor, dijo a sus discpulos: Cun difcilmente entrarn en el reino de Dios los que tienen riquezas!
10:23

Los discpulos se asombraron de sus palabras; pero Jess, respondiendo, volvi a decirles: Hijos, cun difcil les es entrar en el
10:24

reino de Dios, a los que confan en las riquezas!

26
Ms fcil es pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios.
10:25

Ellos se asombraban aun ms, diciendo entre s: Quin, pues, podr ser salvo?
10:26

Entonces Jess, mirndolos, dijo: Para los hombres es imposible, mas para Dios, no; porque todas las cosas son posibles para Dios.
10:27

Entonces Pedro comenz a decirle: He aqu, nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido.
10:28

Respondi Jess y dijo: De cierto os digo que no hay ninguno que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o
10:29

mujer, o hijos, o tierras, por causa de m y del evangelio,


que no reciba cien veces ms ahora en este tiempo; casas, hermanos, hermanas, madres, hijos, y tierras, con persecuciones; y en el
10:30

siglo venidero la vida eterna.


Pero muchos primeros sern postreros, y los postreros, primeros.
10:31

Nuevamente Jess anuncia su muerte


(Mt. 20.17-19; Lc. 18.31-34)

Iban por el camino subiendo a Jerusaln; y Jess iba delante, y ellos se asombraron, y le seguan con miedo. Entonces volviendo a
10:32

tomar a los doce aparte, les comenz a decir las cosas que le haban de acontecer:
He aqu subimos a Jerusaln, y el Hijo del Hombre ser entregado a los principales sacerdotes y a los escribas, y le condenarn a
10:33

muerte, y le entregarn a los gentiles;


y le escarnecern, le azotarn, y escupirn en l, y le matarn; mas al tercer da resucitar.
10:34

Peticin de Santiago y de Juan


(Mt. 20.20-28)

Entonces Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, se le acercaron, diciendo: Maestro, querramos que nos hagas lo que pidiremos.
10:35

El les dijo: Qu queris que os haga?


10:36

Ellos le dijeron: Concdenos que en tu gloria nos sentemos el uno a tu derecha, y el otro a tu izquierda.
10:37

Entonces Jess les dijo: No sabis lo que peds. Podis beber del vaso que yo bebo, o ser bautizados con el bautismo con que yo
10:38

soy bautizado?
Ellos dijeron: Podemos. Jess les dijo: A la verdad, del vaso que yo bebo, beberis, y con el bautismo con que yo soy bautizado,
10:39

27
seris bautizados;
pero el sentaros a mi derecha y a mi izquierda, no es mo darlo, sino a aquellos para quienes est preparado.
10:40

Cuando lo oyeron los diez, comenzaron a enojarse contra Jacobo y contra Juan.
10:41

Mas Jess, llamndolos, les dijo: Sabis que los que son tenidos por gobernantes de las naciones se enseorean de ellas, y sus
10:42

grandes ejercen sobre ellas potestad.


Pero no ser as entre vosotros, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros ser vuestro servidor,
10:43

y el que de vosotros quiera ser el primero, ser siervo de todos.


10:44

Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.
10:45

El ciego Bartimeo recibe la vista


(Mt. 20.29-34; Lc. 18.35-43)

Entonces vinieron a Jeric; y al salir de Jeric l y sus discpulos y una gran multitud, Bartimeo el ciego, hijo de Timeo, estaba
10:46

sentado junto al camino mendigando.


Y oyendo que era Jess nazareno, comenz a dar voces y a decir: Jess, Hijo de David, ten misericordia de m!
10:47

Y muchos le reprendan para que callase, pero l clamaba mucho ms: Hijo de David, ten misericordia de m!
10:48

Entonces Jess, detenindose, mand llamarle; y llamaron al ciego, dicindole: Ten confianza; levntate, te llama.
10:49

El entonces, arrojando su capa, se levant y vino a Jess.


10:50

Respondiendo Jess, le dijo: Qu quieres que te haga? Y el ciego le dijo: Maestro, que recobre la vista.
10:51

Y Jess le dijo: Vete, tu fe te ha salvado. Y en seguida recobr la vista, y segua a Jess en el camino.
10:52

La entrada triunfal en Jerusaln


(Mt. 21.1-11; Lc. 19.28-40; Jn. 12.12-19)

Captulo 11

11:1
Cuando se acercaban a Jerusaln, junto a Betfag y a Betania, frente al monte de los Olivos, Jess envi dos de sus discpulos,
11:2
y les dijo: Id a la aldea que est enfrente de vosotros, y luego que entris en ella, hallaris un pollino atado, en el cual ningn hombre

28
ha montado; desatadlo y traedlo.
Y si alguien os dijere: Por qu hacis eso? decid que el Seor lo necesita, y que luego lo devolver.
11:3

Fueron, y hallaron el pollino atado afuera a la puerta, en el recodo del camino, y lo desataron.
11:4

Y unos de los que estaban all les dijeron: Qu hacis desatando el pollino?
11:5

Ellos entonces les dijeron como Jess haba mandado; y los dejaron.
11:6

Y trajeron el pollino a Jess, y echaron sobre l sus mantos, y se sent sobre l.


11:7

Tambin muchos tendan sus mantos por el camino, y otros cortaban ramas de los rboles, y las tendan por el camino.
11:8

Y los que iban delante y los que venan detrs daban voces, diciendo: Hosanna! Bendito el que viene en el nombre del Seor!
11:9

Bendito el reino de nuestro padre David que viene! Hosanna en las alturas!
11:10

Y entr Jess en Jerusaln, y en el templo; y habiendo mirado alrededor todas las cosas, como ya anocheca, se fue a Betania con los
11:11

doce.

Maldicin de la higuera estril


(Mt. 21.18-19)

Al da siguiente, cuando salieron de Betania, tuvo hambre.


11:12

Y viendo de lejos una higuera que tena hojas, fue a ver si tal vez hallaba en ella algo; pero cuando lleg a ella, nada hall sino
11:13

hojas, pues no era tiempo de higos.


Entonces Jess dijo a la higuera: Nunca jams coma nadie fruto de ti. Y lo oyeron sus discpulos.
11:14

Purificacin del templo


(Mt. 21.12-17; Lc. 19.45-48; Jn. 2.13-22)

Vinieron, pues, a Jerusaln; y entrando Jess en el templo, comenz a echar fuera a los que vendan y compraban en el templo; y
11:15

volc las mesas de los cambistas, y las sillas de los que vendan palomas;
y no consenta que nadie atravesase el templo llevando utensilio alguno.
11:16

Y les enseaba, diciendo: No est escrito: Mi casa ser llamada casa de oracin para todas las naciones? Mas vosotros la habis
11:17

hecho cueva de ladrones.

29
Y lo oyeron los escribas y los principales sacerdotes, y buscaban cmo matarle; porque le tenan miedo, por cuanto todo el pueblo
11:18

estaba admirado de su doctrina.


Pero al llegar la noche, Jess sali de la ciudad.
11:19

La higuera maldecida se seca


(Mt. 21.19-22)

Y pasando por la maana, vieron que la higuera se haba secado desde las races.
11:20

Entonces Pedro, acordndose, le dijo: Maestro, mira, la higuera que maldijiste se ha secado.
11:21

Respondiendo Jess, les dijo: Tened fe en Dios.


11:22

Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Qutate y chate en el mar, y no dudare en su corazn, sino creyere
11:23

que ser hecho lo que dice, lo que diga le ser hecho.


Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiris, y os vendr.
11:24

Y cuando estis orando, perdonad, si tenis algo contra alguno, para que tambin vuestro Padre que est en los cielos os perdone a
11:25

vosotros vuestras ofensas.


Porque si vosotros no perdonis, tampoco vuestro Padre que est en los cielos os perdonar vuestras ofensas.
11:26

La autoridad de Jess
(Mt. 21.23-27; Lc. 20.1-8)

Volvieron entonces a Jerusaln; y andando l por el templo, vinieron a l los principales sacerdotes, los escribas y los ancianos,
11:27

y le dijeron: Con qu autoridad haces estas cosas, y quin te dio autoridad para hacer estas cosas?
11:28

Jess, respondiendo, les dijo: Os har yo tambin una pregunta; respondedme, y os dir con qu autoridad hago estas cosas.
11:29

El bautismo de Juan, era del cielo, o de los hombres? Respondedme.


11:30

Entonces ellos discutan entre s, diciendo: Si decimos, del cielo, dir: Por qu, pues, no le cresteis?
11:31

Y si decimos, de los hombres...? Pero teman al pueblo, pues todos tenan a Juan como un verdadero profeta.
11:32

As que, respondiendo, dijeron a Jess: No sabemos. Entonces respondiendo Jess, les dijo: Tampoco yo os digo con qu autoridad
11:33

hago estas cosas.

30
Los labradores malvados
(Mt. 21.33-46; Lc. 20.9-19)

Captulo 12

Entonces comenz Jess a decirles por parbolas: Un hombre plant una via, la cerc de vallado, cav un lagar, edific una torre, y
12:1

la arrend a unos labradores, y se fue lejos.


Y a su tiempo envi un siervo a los labradores, para que recibiese de stos del fruto de la via.
12:2

Mas ellos, tomndole, le golpearon, y le enviaron con las manos vacas.


12:3

Volvi a enviarles otro siervo; pero apedrendole, le hirieron en la cabeza, y tambin le enviaron afrentado.
12:4

Volvi a enviar otro, y a ste mataron; y a otros muchos, golpeando a unos y matando a otros.
12:5

Por ltimo, teniendo an un hijo suyo, amado, lo envi tambin a ellos, diciendo: Tendrn respeto a mi hijo.
12:6

Mas aquellos labradores dijeron entre s: Este es el heredero; venid, matmosle, y la heredad ser nuestra.
12:7

Y tomndole, le mataron, y le echaron fuera de la via.


12:8

Qu, pues, har el seor de la via? Vendr, y destruir a los labradores, y dar su via a otros.
12:9

Ni aun esta escritura habis ledo:


12:10

La piedra que desecharon los edificadores


Ha venido a ser cabeza del ngulo;
El Seor ha hecho esto,
12:11

Y es cosa maravillosa a nuestros ojos?

12:12
Y procuraban prenderle, porque entendan que deca contra ellos aquella parbola; pero teman a la multitud, y dejndole, se fueron.

La cuestin del tributo


(Mt. 22.15-22; Lc. 20.20-26)

31
Y le enviaron algunos de los fariseos y de los herodianos, para que le sorprendiesen en alguna palabra.
12:13

Viniendo ellos, le dijeron: Maestro, sabemos que eres hombre veraz, y que no te cuidas de nadie; porque no miras la apariencia de
12:14

los hombres, sino que con verdad enseas el camino de Dios. Es lcito dar tributo a Csar, o no? Daremos, o no daremos?
Mas l, percibiendo la hipocresa de ellos, les dijo: Por qu me tentis? Traedme la moneda para que la vea.
12:15

Ellos se la trajeron; y les dijo: De quin es esta imagen y la inscripcin? Ellos le dijeron: De Csar.
12:16

Respondiendo Jess, les dijo: Dad a Csar lo que es de Csar, y a Dios lo que es de Dios. Y se maravillaron de l.
12:17

La pregunta sobre la resurreccin


(Mt. 22.23-33; Lc. 20.27-40)

Entonces vinieron a l los saduceos, que dicen que no hay resurreccin, y le preguntaron, diciendo:
12:18

Maestro, Moiss nos escribi que si el hermano de alguno muriere y dejare esposa, pero no dejare hijos, que su hermano se case con
12:19

ella, y levante descendencia a su hermano.


Hubo siete hermanos; el primero tom esposa, y muri sin dejar descendencia.
12:20

Y el segundo se cas con ella, y muri, y tampoco dej descendencia; y el tercero, de la misma manera.
12:21

Y as los siete, y no dejaron descendencia; y despus de todos muri tambin la mujer.


12:22

En la resurreccin, pues, cuando resuciten, de cul de ellos ser ella mujer, ya que los siete la tuvieron por mujer?
12:23

Entonces respondiendo Jess, les dijo: No erris por esto, porque ignoris las Escrituras, y el poder de Dios?
12:24

Porque cuando resuciten de los muertos, ni se casarn ni se darn en casamiento, sino sern como los ngeles que estn en los
12:25

cielos.
Pero respecto a que los muertos resucitan, no habis ledo en el libro de Moiss cmo le habl Dios en la zarza, diciendo: Yo soy el
12:26

Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob?


Dios no es Dios de muertos, sino Dios de vivos; as que vosotros mucho erris.
12:27

El gran mandamiento
(Mt. 22.34-40)

32
Acercndose uno de los escribas, que los haba odo disputar, y saba que les haba respondido bien, le pregunt: Cul es el primer
12:28

mandamiento de todos?
Jess le respondi: El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel; el Seor nuestro Dios, el Seor uno es.
12:29

Y amars al Seor tu Dios con todo tu corazn, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal
12:30

mandamiento.
Y el segundo es semejante: Amars a tu prjimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que stos.
12:31

Entonces el escriba le dijo: Bien, Maestro, verdad has dicho, que uno es Dios, y no hay otro fuera de l;
12:32

y el amarle con todo el corazn, con todo el entendimiento, con toda el alma, y con todas las fuerzas, y amar al prjimo como a uno
12:33

mismo, es ms que todos los holocaustos y sacrificios.


Jess entonces, viendo que haba respondido sabiamente, le dijo: No ests lejos del reino de Dios. Y ya ninguno osaba preguntarle.
12:34

De quin es hijo el Cristo?


(Mt. 22.41-46; Lc. 20.41-44)

12:35
Enseando Jess en el templo, deca: Cmo dicen los escribas que el Cristo es hijo de David?
12:36
Porque el mismo David dijo por el Espritu Santo:

Dijo el Seor a mi Seor:


Sintate a mi diestra,
Hasta que ponga tus enemigos por estrado de tus pies.

12:37
David mismo le llama Seor; cmo, pues, es su hijo? Y gran multitud del pueblo le oa de buena gana.

Jess acusa a los escribas


(Mt. 23.1-36; Lc. 11.37-54; 20.45-47)

33
12:38
Y les deca en su doctrina: Guardaos de los escribas, que gustan de andar con largas ropas, y aman las salutaciones en las plazas,
12:39
y las primeras sillas en las sinagogas, y los primeros asientos en las cenas;
12:40
que devoran las casas de las viudas, y por pretexto hacen largas oraciones. Estos recibirn mayor condenacin.

La ofrenda de la viuda
(Lc. 21.1-4)

Estando Jess sentado delante del arca de la ofrenda, miraba cmo el pueblo echaba dinero en el arca; y muchos ricos echaban
12:41

mucho.
Y vino una viuda pobre, y ech dos blancas, o sea un cuadrante.
12:42

Entonces llamando a sus discpulos, les dijo: De cierto os digo que esta viuda pobre ech ms que todos los que han echado en el
12:43

arca;
porque todos han echado de lo que les sobra; pero sta, de su pobreza ech todo lo que tena, todo su sustento.
12:44

Jess predice la destruccin del templo


(Mt. 24.1-2; Lc. 21.5-6)

Captulo 13

13:1
Saliendo Jess del templo, le dijo uno de sus discpulos: Maestro, mira qu piedras, y qu edificios.
13:2
Jess, respondiendo, le dijo: Ves estos grandes edificios? No quedar piedra sobre piedra, que no sea derribada.

Seales antes del fin


(Mt. 24.3-28; Lc. 21.7-24; 17.22-24)

34
Y se sent en el monte de los Olivos, frente al templo. Y Pedro, Jacobo, Juan y Andrs le preguntaron aparte:
13:3

Dinos, cundo sern estas cosas? Y qu seal habr cuando todas estas cosas hayan de cumplirse?
13:4

Jess, respondindoles, comenz a decir: Mirad que nadie os engae;


13:5

porque vendrn muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y engaarn a muchos.


13:6

Mas cuando oigis de guerras y de rumores de guerras, no os turbis, porque es necesario que suceda as; pero an no es el fin.
13:7

Porque se levantar nacin contra nacin, y reino contra reino; y habr terremotos en muchos lugares, y habr hambres y alborotos;
13:8

principios de dolores son estos.


Pero mirad por vosotros mismos; porque os entregarn a los concilios, y en las sinagogas os azotarn; y delante de gobernadores y
13:9

de reyes os llevarn por causa de m, para testimonio a ellos.


Y es necesario que el evangelio sea predicado antes a todas las naciones.
13:10

Pero cuando os trajeren para entregaros, no os preocupis por lo que habis de decir, ni lo pensis, sino lo que os fuere dado en
13:11

aquella hora, eso hablad; porque no sois vosotros los que hablis, sino el Espritu Santo.
Y el hermano entregar a la muerte al hermano, y el padre al hijo; y se levantarn los hijos contra los padres, y los matarn.
13:12

Y seris aborrecidos de todos por causa de mi nombre; mas el que persevere hasta el fin, ste ser salvo.
13:13

Pero cuando veis la abominacin desoladora de que habl el profeta Daniel, puesta donde no debe estar (el que lee, entienda),
13:14

entonces los que estn en Judea huyan a los montes.


El que est en la azotea, no descienda a la casa, ni entre para tomar algo de su casa;
13:15

y el que est en el campo, no vuelva atrs a tomar su capa.


13:16

Mas ay de las que estn encintas, y de las que cren en aquellos das!
13:17

Orad, pues, que vuestra huida no sea en invierno;


13:18

porque aquellos das sern de tribulacin cual nunca ha habido desde el principio de la creacin que Dios cre, hasta este tiempo, ni
13:19

la habr.
Y si el Seor no hubiese acortado aquellos das, nadie sera salvo; mas por causa de los escogidos que l escogi, acort aquellos
13:20

das.
Entonces si alguno os dijere: Mirad, aqu est el Cristo; o, mirad, all est, no le creis.
13:21

Porque se levantarn falsos Cristos y falsos profetas, y harn seales y prodigios, para engaar, si fuese posible, aun a los escogidos.
13:22

13:23
Mas vosotros mirad; os lo he dicho todo antes.

La venida del Hijo del Hombre

35
(Mt. 24.29-35, 42-44; Lc. 21.25-36)

Pero en aquellos das, despus de aquella tribulacin, el sol se oscurecer, y la luna no dar su resplandor,
13:24

y las estrellas caern del cielo, y las potencias que estn en los cielos sern conmovidas.
13:25

Entonces vern al Hijo del Hombre, que vendr en las nubes con gran poder y gloria.
13:26

Y entonces enviar sus ngeles, y juntar a sus escogidos de los cuatro vientos, desde el extremo de la tierra hasta el extremo del
13:27

cielo.
De la higuera aprended la parbola: Cuando ya su rama est tierna, y brotan las hojas, sabis que el verano est cerca.
13:28

As tambin vosotros, cuando veis que suceden estas cosas, conoced que est cerca, a las puertas.
13:29

De cierto os digo, que no pasar esta generacin hasta que todo esto acontezca.
13:30

El cielo y la tierra pasarn, pero mis palabras no pasarn.


13:31

Pero de aquel da y de la hora nadie sabe, ni aun los ngeles que estn en el cielo, ni el Hijo, sino el Padre.
13:32

Mirad, velad y orad; porque no sabis cundo ser el tiempo.


13:33

Es como el hombre que yndose lejos, dej su casa, y dio autoridad a sus siervos, y a cada uno su obra, y al portero mand que
13:34

velase.
Velad, pues, porque no sabis cundo vendr el seor de la casa; si al anochecer, o a la medianoche, o al canto del gallo, o a la
13:35

maana;
para que cuando venga de repente, no os halle durmiendo.
13:36

Y lo que a vosotros digo, a todos lo digo: Velad.


13:37

El complot para prender a Jess


(Mt. 26.1-5; Lc. 22.1-2; Jn. 11.45-53)

Captulo 14

Dos das despus era la pascua, y la fiesta de los panes sin levadura; y buscaban los principales sacerdotes y los escribas cmo
14:1

prenderle por engao y matarle.


Y decan: No durante la fiesta para que no se haga alboroto del pueblo.
14:2

36
Jess es ungido en Betania
(Mt. 26.6-13; Jn. 12.1-8)

Pero estando l en Betania, en casa de Simn el leproso, y sentado a la mesa, vino una mujer con un vaso de alabastro de perfume de
14:3

nardo puro de mucho precio; y quebrando el vaso de alabastro, se lo derram sobre su cabeza.
Y hubo algunos que se enojaron dentro de s, y dijeron: Para qu se ha hecho este desperdicio de perfume?
14:4

Porque poda haberse vendido por ms de trescientos denarios, y haberse dado a los pobres. Y murmuraban contra ella.
14:5

Pero Jess dijo: Dejadla, por qu la molestis? Buena obra me ha hecho.


14:6

Siempre tendris a los pobres con vosotros, y cuando queris les podris hacer bien; pero a m no siempre me tendris.
14:7

Esta ha hecho lo que poda; porque se ha anticipado a ungir mi cuerpo para la sepultura.
14:8

De cierto os digo que dondequiera que se predique este evangelio, en todo el mundo, tambin se contar lo que sta ha hecho, para
14:9

memoria de ella.

Judas ofrece entregar a Jess


(Mt. 26.14-16; Lc. 22.3-6)

14:10
Entonces Judas Iscariote, uno de los doce, fue a los principales sacerdotes para entregrselo.
14:11
Ellos, al orlo, se alegraron, y prometieron darle dinero. Y Judas buscaba oportunidad para entregarle.

Institucin de la Cena del Seor


(Mt. 26.17-29; Lc. 22.7-23; Jn. 13.21-30; 1 Co. 11.23-26)

El primer da de la fiesta de los panes sin levadura, cuando sacrificaban el cordero de la pascua, sus discpulos le dijeron: Dnde
14:12

quieres que vayamos a preparar para que comas la pascua?


Y envi dos de sus dscipulos, y les dijo: Id a la ciudad, y os saldr al encuentro un hombre que lleva un cntaro de agua; seguidle,
14:13

y donde entrare, decid al seor de la casa: El Maestro dice: Dnde est el aposento donde he de comer la pascua con mis
14:14

37
discpulos?
Y l os mostrar un gran aposento alto ya dispuesto; preparad para nosotros all.
14:15

Fueron sus discpulos y entraron en la ciudad, y hallaron como les haba dicho; y prepararon la pascua.
14:16

Y cuando lleg la noche, vino l con los doce.


14:17

Y cuando se sentaron a la mesa, mientras coman, dijo Jess: De cierto os digo que uno de vosotros, que come conmigo, me va a
14:18

entregar.
Entonces ellos comenzaron a entristecerse, y a decirle uno por uno: Ser yo? Y el otro: Ser yo?
14:19

El, respondiendo, les dijo: Es uno de los doce, el que moja conmigo en el plato.
14:20

A la verdad el Hijo del Hombre va, segn est escrito de l, mas ay de aquel hombre por quien el Hijo del Hombre es entregado!
14:21

Bueno le fuera a ese hombre no haber nacido.


Y mientras coman, Jess tom pan y bendijo, y lo parti y les dio, diciendo: Tomad, esto es mi cuerpo.
14:22

Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio; y bebieron de ella todos.
14:23

Y les dijo: Esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada.
14:24

De cierto os digo que no beber ms del fruto de la vid, hasta aquel da en que lo beba nuevo en el reino de Dios.
14:25

Jess anuncia la negacin de Pedro


(Mt. 26.30-35; Lc. 22.31-34; Jn. 13.36-38)

Cuando hubieron cantado el himno, salieron al monte de los Olivos.


14:26

Entonces Jess les dijo: Todos os escandalizaris de m esta noche; porque escrito est: Herir al pastor, y las ovejas sern
14:27

dispersadas.
Pero despus que haya resucitado, ir delante de vosotros a Galilea.
14:28

Entonces Pedro le dijo: Aunque todos se escandalicen, yo no.


14:29

Y le dijo Jess: De cierto te digo que t, hoy, en esta noche, antes que el gallo haya cantado dos veces, me negars tres veces.
14:30

Mas l con mayor insistencia deca: Si me fuere necesario morir contigo, no te negar. Tambin todos decan lo mismo.
14:31

Jess ora en Getseman


(Mt. 26.36-46; Lc. 22.39-46)

38
Vinieron, pues, a un lugar que se llama Getseman, y dijo a sus discpulos: Sentaos aqu, entre tanto que yo oro.
14:32

Y tom consigo a Pedro, a Jacobo y a Juan, y comenz a entristecerse y a angustiarse.


14:33

Y les dijo: Mi alma est muy triste, hasta la muerte; quedaos aqu y velad.
14:34

Yndose un poco adelante, se postr en tierra, y or que si fuese posible, pasase de l aquella hora.
14:35

Y deca: Abba, Padre, todas las cosas son posibles para ti; aparta de m esta copa; mas no lo que yo quiero, sino lo que t.
14:36

Vino luego y los hall durmiendo; y dijo a Pedro: Simn, duermes? No has podido velar una hora?
14:37

Velad y orad, para que no entris en tentacin; el espritu a la verdad est dispuesto, pero la carne es dbil.
14:38

Otra vez fue y or, diciendo las mismas palabras.


14:39

Al volver, otra vez los hall durmiendo, porque los ojos de ellos estaban cargados de sueo; y no saban qu responderle.
14:40

Vino la tercera vez, y les dijo: Dormid ya, y descansad. Basta, la hora ha venido; he aqu, el Hijo del Hombre es entregado en manos
14:41

de los pecadores.
Levantaos, vamos; he aqu, se acerca el que me entrega.
14:42

Arresto de Jess
(Mt. 26.47-56; Lc. 22.47-53; Jn. 18.2-11)

Luego, hablando l an, vino Judas, que era uno de los doce, y con l mucha gente con espadas y palos, de parte de los principales
14:43

sacerdotes y de los escribas y de los ancianos.


Y el que le entregaba les haba dado seal, diciendo: Al que yo besare, se es; prendedle, y llevadle con seguridad.
14:44

Y cuando vino, se acerc luego a l, y le dijo: Maestro, Maestro. Y le bes.


14:45

Entonces ellos le echaron mano, y le prendieron.


14:46

Pero uno de los que estaban all, sacando la espada, hiri al siervo del sumo sacerdote, cortndole la oreja.
14:47

Y respondiendo Jess, les dijo: Como contra un ladrn habis salido con espadas y con palos para prenderme?
14:48

Cada da estaba con vosotros enseando en el templo, y no me prendisteis; pero es as, para que se cumplan las Escrituras.
14:49

Entonces todos los discpulos, dejndole, huyeron.


14:50

El joven que huy

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14:51
Pero cierto joven le segua, cubierto el cuerpo con una sbana; y le prendieron;
14:52
mas l, dejando la sbana, huy desnudo.

Jess ante el concilio


(Mt. 26.57-68; Lc. 22.54-55, 63-71; Jn. 18.12-14, 19-24)

14:53
Trajeron, pues, a Jess al sumo sacerdote; y se reunieron todos los principales sacerdotes y los ancianos y los escribas.
14:54
Y Pedro le sigui de lejos hasta dentro del patio del sumo sacerdote; y estaba sentado con los alguaciles, calentndose al fuego.
14:55
Y los principales sacerdotes y todo el concilio buscaban testimonio contra Jess, para entregarle a la muerte; pero no lo hallaban.
14:56
Porque muchos decan falso testimonio contra l, mas sus testimonios no concordaban.
14:57
Entonces levantndose unos, dieron falso testimonio contra l, diciendo:
14:58
Nosotros le hemos odo decir: Yo derribar este templo hecho a mano, y en tres das edificar otro hecho sin mano.
14:59
Pero ni aun as concordaban en el testimonio.
14:60
Entonces el sumo sacerdote, levantndose en medio, pregunt a Jess, diciendo: No respondes nada? Qu testifican stos contra
ti?
Mas l callaba, y nada responda. El sumo sacerdote le volvi a preguntar, y le dijo: Eres t el Cristo, el Hijo del Bendito?
14:61

Y Jess le dijo: Yo soy; y veris al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios, y viniendo en las nubes del cielo.
14:62

Entonces el sumo sacerdote, rasgando su vestidura, dijo: Qu ms necesidad tenemos de testigos?


14:63

Habis odo la blasfemia; qu os parece? Y todos ellos le condenaron, declarndole ser digno de muerte.
14:64

Y algunos comenzaron a escupirle, y a cubrirle el rostro y a darle de puetazos, y a decirle: Profetiza. Y los alguaciles le daban de
14:65

bofetadas.

Pedro niega a Jess


(Mt. 26.69-75; Lc. 22.55-62; Jn. 18.15-18, 25-27)

14:66
Estando Pedro abajo, en el patio, vino una de las criadas del sumo sacerdote;
14:67
y cuando vio a Pedro que se calentaba, mirndole, dijo: T tambin estabas con Jess el nazareno.

40
Mas l neg, diciendo: No le conozco, ni s lo que dices. Y sali a la entrada; y cant el gallo.
14:68

Y la criada, vindole otra vez, comenz a decir a los que estaban all: Este es de ellos.
14:69

Pero l neg otra vez. Y poco despus, los que estaban all dijeron otra vez a Pedro: Verdaderamente t eres de ellos; porque eres
14:70

galileo, y tu manera de hablar es semejante a la de ellos.


Entonces l comenz a maldecir, y a jurar: No conozco a este hombre de quien hablis.
14:71

Y el gallo cant la segunda vez. Entonces Pedro se acord de las palabras que Jess le haba dicho: Antes que el gallo cante dos
14:72

veces, me negars tres veces. Y pensando en esto, lloraba.

Jess ante Pilato


(Mt. 27.1-2, 11-14; Lc. 23.1-5; Jn. 18.28-38)

Captulo 15

Muy de maana, habiendo tenido consejo los principales sacerdotes con los ancianos, con los escribas y con todo el concilio,
15:1

llevaron a Jess atado, y le entregaron a Pilato.


Pilato le pregunt: Eres t el Rey de los judos? Respondiendo l, le dijo: T lo dices.
15:2

Y los principales sacerdotes le acusaban mucho.


15:3

Otra vez le pregunt Pilato, diciendo: Nada respondes? Mira de cuntas cosas te acusan.
15:4

Mas Jess ni aun con eso respondi; de modo que Pilato se maravillaba.
15:5

Jess sentenciado a muerte


(Mt. 27.15-31; Lc. 23.13-25; Jn. 18.3819.16)

15:6
Ahora bien, en el da de la fiesta les soltaba un preso, cualquiera que pidiesen.
15:7
Y haba uno que se llamaba Barrabs, preso con sus compaeros de motn que haban cometido homicidio en una revuelta.
15:8
Y viniendo la multitud, comenz a pedir que hiciese como siempre les haba hecho.
15:9
Y Pilato les respondi diciendo: Queris que os suelte al Rey de los judos?
15:10
Porque conoca que por envidia le haban entregado los principales sacerdotes.

41
15:11
Mas los principales sacerdotes incitaron a la multitud para que les soltase ms bien a Barrabs.
15:12
Respondiendo Pilato, les dijo otra vez: Qu, pues, queris que haga del que llamis Rey de los judos?
15:13
Y ellos volvieron a dar voces: Crucifcale!
15:14
Pilato les deca: Pues qu mal ha hecho? Pero ellos gritaban aun ms: Crucifcale!
15:15
Y Pilato, queriendo satisfacer al pueblo, les solt a Barrabs, y entreg a Jess, despus de azotarle, para que fuese crucificado.
15:16
Entonces los soldados le llevaron dentro del atrio, esto es, al pretorio, y convocaron a toda la compaa.
15:17
Y le vistieron de prpura, y ponindole una corona tejida de espinas,
15:18
comenzaron luego a saludarle: Salve, Rey de los judos!
15:19
Y le golpeaban en la cabeza con una caa, y le escupan, y puestos de rodillas le hacan reverencias.
15:20
Despus de haberle escarnecido, le desnudaron la prpura, y le pusieron sus propios vestidos, y le sacaron para crucificarle.

Crucifixin y muerte de Jess


(Mt. 27.32-56; Lc. 23.26-49; Jn. 19.17-30)

15:21
Y obligaron a uno que pasaba, Simn de Cirene, padre de Alejandro y de Rufo, que vena del campo, a que le llevase la cruz.
15:22
Y le llevaron a un lugar llamado Glgota, que traducido es: Lugar de la Calavera.
15:23
Y le dieron a beber vino mezclado con mirra; mas l no lo tom.
15:24
Cuando le hubieron crucificado, repartieron entre s sus vestidos, echando suertes sobre ellos para ver qu se llevara cada uno.
15:25
Era la hora tercera cuando le crucificaron.
15:26
Y el ttulo escrito de su causa era: EL REY DE LOS JUDOS.
15:27
Crucificaron tambin con l a dos ladrones, uno a su derecha, y el otro a su izquierda.
15:28
Y se cumpli la Escritura que dice: Y fue contado con los inicuos.
15:29
Y los que pasaban le injuriaban, meneando la cabeza y diciendo: Bah! t que derribas el templo de Dios, y en tres das lo reedificas,

slvate a ti mismo, y desciende de la cruz.


15:30

De esta manera tambin los principales sacerdotes, escarneciendo, se decan unos a otros, con los escribas: A otros salv, a s mismo
15:31

no se puede salvar.
El Cristo, Rey de Israel, descienda ahora de la cruz, para que veamos y creamos. Tambin los que estaban crucificados con l le
15:32

injuriaban.
Cuando vino la hora sexta, hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena.
15:33

42
Y a la hora novena Jess clam a gran voz, diciendo: Eloi, Eloi, lama sabactani? que traducido es: Dios mo, Dios mo, por qu
15:34

me has desamparado?
Y algunos de los que estaban all decan, al orlo: Mirad, llama a Elas.
15:35

Y corri uno, y empapando una esponja en vinagre, y ponindola en una caa, le dio a beber, diciendo: Dejad, veamos si viene Elas
15:36

a bajarle.
Mas Jess, dando una gran voz, expir.
15:37

Entonces el velo del templo se rasg en dos, de arriba abajo.


15:38

Y el centurin que estaba frente a l, viendo que despus de clamar haba expirado as, dijo: Verdaderamente este hombre era Hijo
15:39

de Dios.
Tambin haba algunas mujeres mirando de lejos, entre las cuales estaban Mara Magdalena, Mara la madre de Jacobo el menor y
15:40

de Jos, y Salom,
quienes, cuando l estaba en Galilea, le seguan y le servan; y otras muchas que haban subido con l a Jerusaln.
15:41

Jess es sepultado
(Mt. 27.57-61; Lc. 23.50-56; Jn. 19.38-42)

Cuando lleg la noche, porque era la preparacin, es decir, la vspera del da de reposo,
15:42

Jos de Arimatea, miembro noble del concilio, que tambin esperaba el reino de Dios, vino y entr osadamente a Pilato, y pidi el
15:43

cuerpo de Jess.
Pilato se sorprendi de que ya hubiese muerto; y haciendo venir al centurin, le pregunt si ya estaba muerto.
15:44

E informado por el centurin, dio el cuerpo a Jos,


15:45

el cual compr una sbana, y quitndolo, lo envolvi en la sbana, y lo puso en un sepulcro que estaba cavado en una pea, e hizo
15:46

rodar una piedra a la entrada del sepulcro.


Y Mara Magdalena y Mara madre de Jos miraban dnde lo ponan.
15:47

La resurreccin
(Mt. 28.1-10; Lc. 24.1-12; Jn. 20.1-10)

Captulo 16

43
Cuando pas el da de reposo, Mara Magdalena, Mara la madre de Jacobo, y Salom, compraron especias aromticas para ir a
16:1

ungirle.
Y muy de maana, el primer da de la semana, vinieron al sepulcro, ya salido el sol.
16:2

Pero decan entre s: Quin nos remover la piedra de la entrada del sepulcro?
16:3

Pero cuando miraron, vieron removida la piedra, que era muy grande.
16:4

Y cuando entraron en el sepulcro, vieron a un joven sentado al lado derecho, cubierto de una larga ropa blanca; y se espantaron.
16:5

Mas l les dijo: No os asustis; buscis a Jess nazareno, el que fue crucificado; ha resucitado, no est aqu; mirad el lugar en donde
16:6

le pusieron.
Pero id, decid a sus discpulos, y a Pedro, que l va delante de vosotros a Galilea; all le veris, como os dijo.
16:7

Y ellas se fueron huyendo del sepulcro, porque les haba tomado temblor y espanto; ni decan nada a nadie, porque tenan miedo.
16:8

Jess se aparece a Mara Magdalena


(Jn. 20.11-18)

Habiendo, pues, resucitado Jess por la maana, el primer da de la semana, apareci primeramente a Mara Magdalena, de quien
16:9

haba echado siete demonios.


Yendo ella, lo hizo saber a los que haban estado con l, que estaban tristes y llorando.
16:10

Ellos, cuando oyeron que viva, y que haba sido visto por ella, no lo creyeron.
16:11

Jess se aparece a dos de sus discpulos


(Lc. 24.13-35)

16:12
Pero despus apareci en otra forma a dos de ellos que iban de camino, yendo al campo.
16:13
Ellos fueron y lo hicieron saber a los otros; y ni aun a ellos creyeron.

Jess comisiona a los apstoles

44
(Mt. 28.16-20; Lc. 24.36-49; Jn. 20.19-23)

Finalmente se apareci a los once mismos, estando ellos sentados a la mesa, y les reproch su incredulidad y dureza de corazn,
16:14

porque no haban credo a los que le haban visto resucitado.


Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.
16:15

El que creyere y fuere bautizado, ser salvo; mas el que no creyere, ser condenado.
16:16

Y estas seales seguirn a los que creen: En mi nombre echarn fuera demonios; hablarn nuevas lenguas;
16:17

tomarn en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortfera, no les har dao; sobre los enfermos pondrn sus manos, y sanarn.
16:18

La ascensin
(Lc. 24.50-53)

16:19
Y el Seor, despus que les habl, fue recibido arriba en el cielo, y se sent a la diestra de Dios.
16:20
Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, ayudndoles el Seor y confirmando la palabra con las seales que la seguan. Amn.

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