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Nietzsche: Soledad y Amor por lo Humano

Este documento analiza la soledad de Nietzsche y las razones por las que vivió aislado de los demás. A pesar de amar profundamente a la humanidad, las ideas imperantes de su época en Alemania le impedían comunicarse plenamente. Su amor lo llevó a cuestionar todas las normas y creencias para revelar la verdadera naturaleza del ser humano.

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Nietzsche: Soledad y Amor por lo Humano

Este documento analiza la soledad de Nietzsche y las razones por las que vivió aislado de los demás. A pesar de amar profundamente a la humanidad, las ideas imperantes de su época en Alemania le impedían comunicarse plenamente. Su amor lo llevó a cuestionar todas las normas y creencias para revelar la verdadera naturaleza del ser humano.

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aurora / documentos / 2012

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Mara Zambrano

Nietzsche o la soledad enamorada


Universidad Michoacana. Revista de cultura popular, tomo III, n 16,
Morelia, julio de 1939.

Si ha habido un hombre de muchas y contradictorias personalidades,


desgarrado por la desbordante riqueza, por la punzante contradiccin, es, sin duda, Nietzsche, tan amado y repudiado, tan olvidado y
presente. Condenado en vida a la soledad ms desolada, sus palabras
han corrido la suerte tristsima de ser cogidas, diramos por los pelos,
y atenindose a la ms muerta letra, por los peores, por aquellos que
renen las condiciones que ms le repugnaron, por aquellos que representan la voz de los suburbios humanos, all donde jams lleg la
ms leve claridad. Los que pretenden ser el superhombre simplemente, porque no llegan a ser hombres, y al rebelarse contra lo humano
se nombran a s mismos con la denominacin de superhombre, que
Nietzsche invent en su ms encendido amor por lo humano.
Nietzsche representa hoy, al cabo de su muerte, el calvario de la soledad apurada hasta lo ltimo, sorbida con estoica crueldad, llevada
hasta ms all de todo lindero visible. Tan solo se qued, que en su
camino acab por marchar ms all de todo horizonte; all donde
ya no poda comunicarse con nadie, donde ninguna voz humana le
poda llegar. Desapareci en vida, separado de los hombres por una
helada soledad, descansando quiz en el seno de la nada, en el seguro
acogedor de un ensueo sin conciencia, l, que lleg a desgarrarla
por tanta luz.
La soledad del intelectual que huye de los hombres! En Nietzsche
est en toda su pureza y plenitud la situacin que tanto se le ha
reprochado al intelectual, la llamada torre de marfil, que en l fue
libre espacio en las ms altas cumbres agrestes, alturas del planeta
paralelas a las alturas de su espritu. Y est ms claramente que en
ningn otro, porque lejos de pretender encubrir su soledad, hizo de
ella una virtud, una fuerza de donde naca su fuerza creadora. La
condicin inexcusable de toda grandeza humana.
La gran fuerza atractiva de Nietzsche est en que pas por el mundo
arrancando mscaras. Amante de la verdad, descorriendo velos que
hubo que rasgar muchas veces con toda violencia, con obstinada irona. Arrancando mscaras y crendolas. Tal fue su destino. Todo lo
que es profundo necesita una mscara. Y no fue quiz su mscara
la soledad?

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Mscara de algo que un pudor excesivo no le dejaba mostrar, mscara de su desesperacin. La soledad le impidi tal vez el suicidio,
pues convirti en pasin una carencia, una mutilacin de su vida.
Fiel a s mismo hasta la locura, acept su soledad, transformndola
en virtud, en fuerza creadora. Pero qu ntimo proceso, qu hondo
calvario no tuvo que recorrer hasta sumergirse enteramente, como
un amor definitivo, en su casta soledad de hombre pensante?

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Nietzsche super el suicidio, le atraves, le traspas a fuerza de


aceptar con toda entereza su destino. Un destino que le aislaba de
los hombres en ese momento. Porque el destino del hombre de tal
condicin va ms all de un ser humano, de su corazn y de sus
instintos, que se le convierten en instrumentos para el cumplimiento
de tal destino. El destino de un hombre cae sobre l, pero no nace
de l, no depende de l, sino que le sobrevive porque es cosa de la
historia.
Cosas de la historia suelen ser las cosas ms graves individuales. Y
el yerro mayor del individualismo, tal vez el nico, haya sido creer
que el individuo puede aislarse de la historia, abstrayndose de las
circunstancias concretas que presiden con la inexorabilidad de los
astros, su pobre vida. El creer, en suma, que la separacin del individuo con respecto al medio y a la especie es absoluta. El creer que
puede determinarse a s mismo.
Tal error idealista no fue, naturalmente, compartido por Nietzsche, y
no fue, por tanto, sa la razn de su soledad casi absoluta. La razn no
era una idea, sino una realidad terrible; la realidad del tiempo y de la
nacin en que viva.
En el reproche, justo en muchos casos, que se ha dirigido al intelectual por su sueo de pureza, libre del contacto de los hombres, se
ha envuelto en situaciones bastante diferentes, lo suficientemente
diferentes para que alguien intentara el discernimiento de ellas.
La soledad tremenda de Nietzsche, la mscara de su soledad con
que ocultaba su inmenso amor por la regla por el comn de los
hombres, a travs de todas sus invectivas, nos alumbra un poco esta
cuestin. Por qu la soledad de Nietzsche? Quin le impidi vivir
entre los hombres, mezclado a sus afanes y riesgos, participando
del destino comn? El acudir a las abundantes manifestaciones de
desprecio por lo que l llama la plebe y lo plebeyo, no nos servira
de mucho, pues se encontrara texto en que se manifiesta lo contrario, cuando se abandona; cuando aparece el poeta rasgando el mito
de su pensamiento, cuando se ahoga y grita su verdad ntima en el
amor tremendo, inmenso de lo humano. Lejos de los hombres acaba
por soarlos; acaba por soar un hombre purificado, encendido de
fuerza, con todo lo humano, que no prescinda de nada y sea encarnacin de todo. Que sea tal que no haya ninguna idea que le sea
superior; un hombre que desafe y haga palidecer todos los ideales;
que haga intiles todas las normas. Su amor por la realidad del

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hombre le hizo romper todas las normas morales, las caretas pobres
en que lo humano se esconda, segn l: el cristianismo, el puritanismo, el utilitarismo... porque l crea que el hombre era ms que sus
pretendidas definiciones y que toda moral era un empobrecimiento.
Su amor a lo humano le hizo saltar por encima del bien y del mal,
barreras que contienen la viva realidad del hombre: Todo lo que se
hace por amor, se hace ms all del bien y del mal. Y l no hizo otra
cosa.
Todas las ideas morales le parecieron chicas para el hombre. La
realidad humana le inspiraba una fe que sobrepasaba a las ideas, a las
normas. Los conceptos con que Nietzsche se sirviera para repudiar a
las fuerzas limitadoras Haz tu corazn pequeo pudieron ser y
sin duda fueron equivocadas, pues al fin era un hombre de su tiempo y como tal opona a las morales en uso otra inventada por l. La
tradicin filosfica europea estaba demasiado penetrada de moralismo para que un filsofo, por genial que fuese, no viniese a participar
de l, oponiendo a las morales que cubren la realidad del hombre
otra suya en la cual transitoriamente se apoyaba.
No hubiera sucedido as, si Nietzsche desde el primer momento,
hubiera tenido una intuicin total del hombre. Pero no; el hombre
se le va revelando precisamente en su soledad, a medida que deshace las mscaras morales, a medida que su sagacidad infatigable va
escudriando los rincones ms ignorados y su audacia sin lmites va
analizando todo lo que haca intangible y venerado... A medida que
su soledad va llenndose de la imagen que su enamoramiento crea.
Entonces lo que podramos llamar su moral antigua, su moral de
aislamiento salvaje, de desprecio a lo mediocre, de afn ilimitado de
pureza, va palideciendo por la esplendente visin del hombre nuevo.
Su distincin entre moral de escuela y moral de seores va quedndose como lo que era: un instrumento para atacar a las morales
al uso, un apoyo intelectual en su crtica, una base de audacia.
Pero esta audacia, este afn desmedido de verdad y veracidad, este
desenmascaramiento constante de todo, no hubiera existido de no
estar aguijoneados por el amor ms terrible, ardiente y decisivo.
No habran existido si Nietzsche no hubiera sido un enamorado.
Un enamorado del hombre, de los hombres que no pudo convivir
con ellos, porque su desmedido amor de una convivencia absoluta
le disminua cada vez ms el nmero de seres con que tal exigente
comunidad poda establecerse. Pero a ms de esta exigencia amorosa,
est el hecho social de que toda convivencia humana hasta ahora, se
ha sostenido en algo: en una moral comn, en unas normas comunes, en unos dioses que se veneran juntos o en unos demonios a
quines se repudia al mismo tiempo. El hombre ha estado tan oculto
para el hombre y tan lleno de temores, tan nublada su frente y mudo
su corazn, que apenas se ha manifestado directamente ante otro
hombre. Ha sido a travs de ideas, de normas, de cultos como los

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hombres se han encontrado. En este sentido, toda sociedad ha sido


en cierto modo y en cierta medida idealista. A medida que el hombre tomaba conciencia de su realidad, la soledad individual se haca
ms incomprensible y nacan los mrtires de todas las luterodoxias.
De su acumulacin se engendraron las revoluciones, que ya no
tendrn razn de ser cuando el hombre se haya encontrado con su
ntima realidad y pueda ser comunicada y serenamente contemplada
por todos.

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Nietzsche no alcanz tan venturosos tiempos. En el suyo haba unas


ideas imperantes, rgidas ideas en la patria de las ideas, que le apartaban de toda comunicacin, que le negaban aquello que su amor persegua. En lugar de la viva realidad humana, encontraba las slidas
ideas, las vestiduras opacas, las torpes palabras. Tuvo que apartarse a
solas con su amor... No quieras enviarme hoy ms mensajeros, que
no saben decirme lo que quiero.
Las ideas al uso, las morales que encubran la humana realidad,
condenaron a Nietzsche a vivir en una soledad absoluta de donde
no puede volver. Pero en su soledad de enamorado, atac sin tregua
a todo lo que le separaba de la convivencia de los hombres. Am sin
tregua ni descanso por encima de sus propias ideas, de sus propias
doctrinas. Tal fue su tragedia. Podra culparse a un ser as de su
aislamiento? Tiene algo que ver con el individualismo idealista? No
es en realidad todo lo contrario del filsofo que se envuelve en sus
abstracciones para alejarse de las cuestiones humanas, para aliviarse
de la carga de la responsabilidad, para olvidarse de los hombres y sus
conflictos? Pensamos que, en efecto, fue todo lo contrario; fue todo
lo contrario de la soledad enamorada del hombre que representa la
mayor tragedia humana: dar no la vida, la razn por amor; alejarse
de lo nico que se ama, de lo nico que podra traernos la felicidad.
Alejarse del pueblo, que es la materia nica en que espera encarnar
toda nobleza, toda grandeza.

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