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Resp:. Log:. “Sol de Guayana” Nº 218
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Or de Ciudad Bolívar, 1 de Marzo de 2015 (e v)
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El Cuarto de Reflexión
Apr Mas Manuel Alejandro Henríquez Figueredo
El Cuarto de Reflexión es un tema extenso, plasmar en unas pocas cuartillas todo el
simbolismo exotérico y esotérico de ese athanor alquímico, no es fácil y, entendiendo que,
cada elemento en el cuarto podría ser individualmente un tema de investigación, por lo que se
trata de dividir este trabajo en dos partes, una teórica y otra practica, lo simbólico y lo
vivencial.
El cuarto en sí, representa la primera de las pruebas a las que es sometido el aspirante antes de
recibir la Luz, simboliza la materia que es la base de los seres y se ofrece a los sentidos en
diferentes estados, representa el viaje al centro de la tierra, en donde se desciende para el
reposo eterno, donde se refugian las fuerzas de la naturaleza y de donde se surge a la plenitud
de la vida, también representa la matriz de la madre donde el nuevo ser se forma y prepara
para nacer, donde los valores espirituales y morales serán los que guiaran al neófito en el
camino hacia la Verdad, esto representando un proceso de purificación y enseñanza que crea
en el futuro iniciado un estado tal, de entereza y valor, en el que, encerrado en el silencio, en
la meditación y el pensamiento, pueda buscar en su corazón las respuestas que busca, la llave
a la comprensión y esto será una de las mejores herramientas para poder practicar la virtudes,
en sí, el iniciado debe cavar en su propia alma para encontrar la sabiduría. Ahí es donde
comienza a prepararse el profano para la iniciación que le hará hijo de su logia y ser recibido
como miembro de nuestra augusta orden.
El nombre de cuarto o cámara, de reflexión, no es un capricho o mera casualidad, encierra un
simbolismo esotérico que relaciona a ese espacio, su decoración, orientación, distribución e
inclusive a todo el grado de aprendiz, con la alquimia. Las palabras cuarto y cámara, de origen
latín (Dormitorium) y griego (Kamara), hacen referencia al lugar, salón, bóveda y/o sitio para
el descanso, y la palabra reflexión, de origen latín (reflexio), que significa acción y efecto de
doblar, plegar y desviar, de nuevo, con la misma intensidad, hacia atrás, algo, y es aquí donde
el principio Hermético, como es arriba es también abajo, se puede transformar en lo que es
adentro también es afuera.
La forma del cuarto reproduce, en pequeño, la del Templo, es un cuadrilongo cuyo largo es el
doble que el ancho, sus paredes corresponden a los puntos cardinales y su puerta se halla al
Oeste, en general, en esa puerta hay una pequeña abertura donde el Q:.H:. Experto puede
observar la muerte simbólica del candidato, como el alquimista velando su obra. El cuarto
está totalmente pintado de negro, lúgubre, en desorden, en el suelo habrá arena, rocas, huesos,
en algunas ocasiones hay un sarcófago, un banco, una mesa triangular y sobre ella, sal, azufre,
mercurio, cenizas, migas de pan enmohecido, una lámpara o vela encendida, un vaso con
agua, un reloj de arena, una calavera y una plancha con tres preguntas, además, en esa misma
plancha el Q:.H.. Exp:., también denominado H:. Terr:. le indicará que debe escribir su
testamento; en las paredes del salón habrá inscripciones que aconsejaran al aspirante se retire
si no tiene el valor moral, que guarde profundo silencio sobre todo lo que ve, habrá palabras
que no entiende, la figura de un gallo, y también es de destacar, que al cuarto el aspirante
ingresa de un modo que no pugna con las buenas costumbres, despojado de todos sus metales.
Ahora, planteado ya, la configuración y características del cuarto, podemos entrar en la parte
simbólica esotérica de lo que conceptualmente representa, que es el centro de la tierra, lo cual
nos indica el lugar de dónde venimos y al que regresaremos, por eso nos recuerda
constantemente, lo que fuimos, lo que somos y lo que volveremos a ser. Está pintado de negro
porque representa a las tinieblas, al enigma, al misterio y la ignorancia; el desorden representa
al caos, la desolación y la ruina; el sarcófago y los huesos indican la forma como se destruye
el hombre; las inscripciones indican cuáles deben ser sus dotes de energía, valor y fuerza de
voluntad para lograr despejar por sí sólo su camino, y lograr fácilmente triunfar en la vida, a
pesar de los enigmas, los problemas y obstáculos que se le presenten; la calavera representa a
la muerte, que es lo único que puede convertir a los hombres en cosas enteramente iguales; la
sal representa el fruto del esfuerzo humano y por lo mismo el que no trabaja no puede ser útil
a la sociedad; el azufre representa el principio atractivo que constituye el magnetismo vital, la
fuerza conservadora y fecunda que inclina a la estabilidad y produce toda maduración; el
mercurio representa la inteligencia y la sabiduría, la transmutación por medio de la
sublimación y refinamiento de la ignorancia, del error, del temor y de la ilusión; las cenizas
representa el germen que contiene todas las substancias que produce la naturaleza, igualadas
mediante la acción del fuego; la lámpara o vela encendida representa a la vida, y esa luz es
cosa insignificante para penetrar en el misterio, en lo desconocido y en lo abstracto, por eso
indica que el esfuerzo humano únicamente individual nunca podrá resolver por sí solo los
problemas de la vida, el individuo debe unirse en estrecha y franca hermandad si quiere
lograrlo; el vaso con agua representa a la esencia, es decir la acción fecundante y vivificante,
porque proporciona el medio en el que puede haber formación, producción, transformación y
reproducción; el pan representa el alimento, lo más substancial que necesita el cuerpo para
conservar la vitalidad y mantenerse fuerte y sano; el reloj de arena representa el tiempo, al
cual no se le debe de dar mal uso, desperdiciarlo o perderlo, ya que es el único factor
consejero del hombre, proporcionándole la práctica, la pericia y la experiencia, por eso no se
debe olvidar que el tiempo perdido, nunca se recupera; la palabra Vitriol es un acróstico que
expresa una frase de siete palabras que representa la materia y el proceso que permite la
consecución de la Gran Obra; la figura del gallo simboliza la Luz naciente, el despertar
interior, es el emblema de la vigilancia, que junto a la perseverancia son las dos virtudes de
los alquimistas, que sumergidos en la oscuridad vigilan atenta y constantemente el nacimiento
de la Luz; por último, la plancha con las tres preguntas sobre los deberes del hombre para con
Dios, sus semejantes y consigo mismo, cada aspirante responde de forma muy personal, de
acuerdo a su grado de evolución, pero que, mas allá de cada interpretación, estos deberes con
el ser supremo, son exactamente los mimos que tiene la ineludible obligación de cumplir tanto
como para con la humanidad como consigo mismo.
Por lo que respecta al testamento, lo que se busca es que el postulante no piense en bienes
materiales, sino en la educación, las enseñanzas, la preparación e instrucción que pueda
entregar a los suyos, pues sólo de esa forma se puede cumplir a satisfacción, con los deberes
para con Dios, con nuestros semejantes y consigo mismo, el testamento simbólico que se le
pide al recipiendario, al finalizar su estadía en el cuarto, es una preparación para la vida nueva
del Espíritu a la cual tiene que renacer, es un testamento del cual él mismo será llamado a
convertirse después en el ejecutor, un programa de vida que deberá realizar con una
comprensión más luminosa de sus relaciones con todas las cosas.
La escena que es montada en ese cuarto, es para hacer comprender al profano en poco tiempo
la importancia que tienen a la hora de la muerte los títulos de nobleza, el dinero, la vanidad y
el orgullo, ese lugar le dice que, por encima de todo lo que deslumbra existen cosas eternas
como el amor, la paz, la ciencia y la virtud. Los objetos que ahí se encuentran, contienen un
cúmulo infinito de enseñanzas, que jamás deben ser olvidadas y que, el solo hecho de estar
ahí, representan la depuración material, moral y espiritual del candidato, por medio del
elemento tierra y bajo la impresión del factor muerte. No es la intensión de introducirlo ahí
para infundirle terror o para intimidarlo, por eso mismo, también es importante que nada de lo
que se encuentra en el sitio pueda interpretarse de forma ridícula, ya que el objetivo es crear
en el recipiendario una impresión incierta sobre la realidad de lo desconocido, de lo
misterioso y de lo espiritual, que lo lleve a la meditación y reflexión correcta para interpretar
los objetos que lo rodean y poder así responder a las preguntas que se le hacen en la plancha.
El proceso alquímico simbolizado por el Cuarto de Reflexión es hermoso y en la naturaleza
hay varios ejemplos, como es el proceso que sigue el gusano de seda, que después de un
tiempo encerrado en el capullo sale de él transmutado en mariposa, en un ser totalmente
diferente que, sin embargo, se ha generado a partir de la criatura de apariencia desagradable
que previamente era, o bien al vivido por la semilla en su eclosión vertical hacia los espacios
aéreos, con esto comprendemos plenamente el significado del término Neófito. Desde un
punto de vista psicológico, el ritual del cuarto implica un regreso hacia las profundidades del
inconsciente, hacia lo más íntimo y desconocido en nosotros, hacia la caverna iniciática, es
una búsqueda de lo más arcaico y, al mismo tiempo, de aquello que contiene la esencia del
ser, el principio básico de la naturaleza. La negrura del cuarto hace referencia al estado que la
alquimia denomina nigredo, el negro más negro que el negro, que psicológicamente está
asociado a una depresión profunda, no en sentido destructivo, sino en el de la introspección
necesaria para proceder a la redefinición de todos los valores del ser. la negrura que simboliza
la descomposición o putrefacción contiene ya el germen del nuevo nacimiento, anunciado por
el gallo, ave emblemática de Hermes, y cuyo canto proferido en lo más profundo de la noche
anuncia sin embargo la proximidad del día y de la luz del Sol nacida en el Oriente.
Finalmente, en la práctica, esa primera visita al cuarto de reflexión, para poder explicarla, me
es necesario expresar parte de lo que fue mi vivencia iniciática y consecuentemente, esto me
trae muchos recuerdos, el primero de ellos, y no producto de la casualidad, está relacionado a
cuando era un niño y no tenía el poder de elegir o decidir sobre la religión que habían
decidido mis padres para mi, y entonces, yo estaba ahí, en ese cuarto oscuro, lúgubre, lleno de
símbolos y alegóricas inscripciones, pero a diferencia de cuando era un niño, me encontraba
ahí con plena conciencia, voluntariamente, dispuesto a iniciarme en una orden de carácter
universal, sintiéndome solo, abandonado, con el corazón latiendo bruscamente, no estaba
desnudo, pero tampoco vestido, sin nada material, acompañado únicamente de mis
pensamientos y luego de estar cierto tiempo reflexionando sobre el contenido simbólico de la
habitación, tenía que, nada más y nada menos responder tres preguntas de carácter filosófico,
profundas, para finalmente hacer mi testamento... a lo que irremediablemente me pegunté, es
que voy a morir? Y realmente el hombre vulgar, ignorante, orgulloso, murió simbólicamente
ese día, para así renacer de la oscuridad, desde el mismo centro de la tierra, desde donde
apunta la plomada, hacia la Luz de una nueva vida, regenerado y purificado, listo para
incorporarme al mundo de las ciencias, la verdad y las virtudes.
Es todo V:. M:.
REFERENCIAS:
Los 33 temas del Aprendiz Mason. Adolfo Terrones y Alfonso León.
Lo que no debe ignorar el Aprendiz Mason. Juan Paliza.
La Masonería Revelada, Manual del Aprendiz. Aldo Lavagnini
El aprendiz y sus misterios. Jorge Adoum
El Libro del Aprendiz. Oswald Wirth
El Ideal Iniciático. Oswald Wirth
Apercepciones sobre la iniciación. Rene Guenon
El Libro Negro de la Francmasonería. Serge Raynaud de la Ferriere