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El Gracioso

El documento presenta un resumen de 3 oraciones sobre el tema de "El gracioso" en el teatro del Siglo de Oro español. En primer lugar, describe las características generales del gracioso como una figura que ofrece contraste cómico y que representa las clases bajas. En segundo lugar, menciona ejemplos específicos del gracioso en obras de Lope de Vega, Tirso de Molina, Juan Ruiz de Alarcón y Pedro Calderón de la Barca. Por último, resume brevemente los rasgos distintivos del gracioso
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El Gracioso

El documento presenta un resumen de 3 oraciones sobre el tema de "El gracioso" en el teatro del Siglo de Oro español. En primer lugar, describe las características generales del gracioso como una figura que ofrece contraste cómico y que representa las clases bajas. En segundo lugar, menciona ejemplos específicos del gracioso en obras de Lope de Vega, Tirso de Molina, Juan Ruiz de Alarcón y Pedro Calderón de la Barca. Por último, resume brevemente los rasgos distintivos del gracioso
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TH.

xxxv, 1980

NOTAS

377

B I B L I O G R A F A

BARTHES, ROLAND, Mylologies, ditions du Seuil, 1957.


ELIADE, MIRCEA, Les aspeas du Mythe, Idees / Gallimard, 1957.
LEVI - STRAUSS, CLAUDE, Structures lmentaires de la prente, Mouton, 1967.
PALMA DE FEUILLET, MILAGROS, Tcnicas de investigacin etnolingstica, Monogragrafas filosficas 2. Universidad de Los Andes, 1979.
SAUSSURE, FERDINAND, Cursos de lingstica general, Buenos Aires, Editorial
Losada, S. A., 1978.
THOMAS, JACQUELINE, Enquite et description des langues a tradition rale, ER 74
du C.N.R.S., SELAF, Pars, 10, 1971.

EL

G R A C I O S O

SUS CUALIDADES Y RASGOS DISTINTIVOS EN CUATRO DRAMATURGOS


DEL SIGLO XVII: LOPE DE VEGA, TIRSO DE, MOLINA,
JUAN RUIZ DE ALARCN Y PEDRO CALDERN DE LA BARCA

I
La figura expresiva del gracioso, en el teatro del siglo xvn, pertenece tambin a la comedia. En general su moral es realista; sus
bromas, plebeyas.
El gracioso, en primer lugar, no es ms que un desdoblamiento
del protagonista central de la comedia, que comparte los dilogos y, en
muchas ocasiones, evita los monlogos. En segundo lugar, el gracioso
tiene una dbil relacin interna en la accin, en la forma tradicional
del chistoso y del fubn. Esta figura generalmente encarna una fuerza
de contraste con el protagonista y las ms de las veces sirve para que la
seriedad no resulte excesiva. En tercer lugar, el gracioso es una figura
noble dramticamente. Tambin suele servir como contrapeso de lo
real, haciendo en ocasiones que una situacin se convierta en farsa, o

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que produzca comicidad o emocin. Por ltimo, hace que el hroe y el


chistoso sirvan como unidad dramtica.
Para Valbuena Prat, en la comedia del Siglo de Oro la misin del
chistoso es la de actuar de contrafigura del galn:
Su pape! esencial corresponde a un determinado aspecto de la vida. Junto al
idealizado hroe o galn, el gracioso, en tcnica de claroscuro, representa lo bajo
o grotesco: el miedo, la ausencia del principio del honor, la tosquedad sensual,
la glotonera '.

Montesinos considera la figura del gracioso en la siguiente forma:


En la Espaa del siglo xvn, por imposicin de la misma estructura social
del pas, fue necesario que los viejos exponentcs de virtudes y vicios, tendencias e
ideales coincidieran absolutamente con las clases de la sociedad (los graciosos, lacayos y gorrones son ridculos [ . . . ] en contraste con otros personajes graves que
representan otra moral de la que aquellos profesan y la representan por comportarse con arreglo a los imperativos del alma noble2.

Dos caracteres principales se pueden distinguir en el gracioso: lo


picaresco y su procedencia pueblerina; ambos determinan su proceder
y son la fuente de la comicidad. Veamos el concepto de Montolu acerca de lo picaresco en el gracioso:
Lo picaresco se refugi tambin en el tipo del gracioso del teatro espaol,
que hace a la vez los oficios de criado, amigo y consejero del protagonista, y se
caracteriza por el acentuado realismo con que est concebido en contraste con el
ms desdibujado confidente del teatro francs [... ] muchos graciosos pueden
interpretarse como figuras de picaros autnticos retratados en una de las etapas de
su azarosa vida de criado de muchos amos. La ingenuidad, la simplicidad, la irona,
la socarronera, la insolencia son, junto con otras cualidades, otros tantos matices
de la actitud antiheroica y anticaballeresca caracterstica del picaro 8 .

En cuanto a lo de ser hijo del pueblo, dice Pfandl:


El bufn y sus diversos tipos (lacayo, criado y sobre todo su compaera la
graciosa) quedan al margen de los severos principios del cdigo del honor, de
la moral y de la caballerosidad. Su moral groseramente realista; sus bromas plebeyas. Apoya y avalora la manera de pensar del pueblo bajo, critica con frecuencia
los elevados vuelos de los caballeros y las damas, y, por lo tanto, encarna en
muchos casos el buen sentido; pero tambin, en su rastrera manera de pensar y

1
NGEL VALBUENA PHAT, Historia de la literatura espaola, Barcelona, Gustavo
Gilli, S. A., 1950, II, 323.
3
JOS MONTESINOS, Estudios sobre Lope de Vega, Mxico, 1951, pg. 310.
* MANUEL DE MONTOLU. El alma de Espaa, Barcelona, 1924, pg. 321.

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obrar y en la vulgaridad de sus convicciones, constituye el fondo sobre cuya oscuridad se destaca, en brillante contraste, la distincin de las figuras principales.
Por lo tanto, el gracioso es, por ambas partes, una concesin a determinadas clases
sociales, una forma de expresin de la idea fundamental de aquel teatro para

todos \
La funcin del gracioso sirve de contrapunto a la figura del galn
y sirve tambin de puente entre lo ideal y lo real, entre el hroe y el
pblico. Introduce en la comedia el sentido cmico existencial, que las
ms de las veces tiene un sentido crtico social. Es tambin el gracioso
a manera de espejo en la comedia, no para reflejar exactamente una
realidad, sino para mostrar la imagen opuesta. Su participacin en la
accin es tan importante que en muchas ocasiones, basado en principios
opuestos a los del caballero, anula la accin de este personaje.

II
Sin entrar en un estudio a fondo de las caractersticas del gracioso,
pasamos a mostrar grosso modo los rasgos distintivos y cualidades de
esta figura en el teatro del1 siglo xvu, en Lope de Vega, Tirso de Molina, Juan Ruiz de Alarcn y Pedro Caldern de la Barca. Slo trataremos de sealar los rasgos mencionados, en las ms significativas
figuras del donaire del teatro del Barroco, en las siguientes obras:
Fuenteovejuna de Lope de Vega, El burlador de Sevilla de Tirso de
Molina, La verdad sospechosa de Juan Ruiz de Alarcn y La vida es
sueo de Caldern de la Barca.
En Lope de Vega, el bufn es el encargado de dar juicios prudentes sobre las cosas, pero al mismo tiempo es el intrprete para decir
las verdades a los diferentes protagonistas. El gracioso es la contrafigura
del hroe o del galn. En la comedia de Lope el1 gracioso vive del lado
ideal de la existencia con un convencionalismo a toda prueba. En
Fuenteovejuna el gracioso est representado por "Mengo"; as lo vemos
rindose y cantando al ver el macabro espectculo de Fernn Gmez
con una lanza, y el gracioso grita su parodia:
Vivan los reyes cristinigos
y mueran los tirnigos6.
La stira corre generalmente a cargo del gracioso, o figura del
donaire. Pero en ocasiones el mrito del papel de este personaje no
4
LUDWIG PFANDL, Historia de la literatura espaola en la edad de oro, Barcelona, Gustavo Gilli, S. A., 1953, pg. 419.
* LOPE DE VEGA, Fuenteovejuna y Peribez y el Comendador de Ocaa, Madrid, 1967, pg. 129.

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est solo en ser gracioso, sino que tambin tiene un valor filosfico,
y esto se advierte en las observaciones de orden moral que hacen sus
cortesanos. Lope emplea la actuacin del' gracioso como crtica social
a su cargo, y en ella el dramaturgo reprocha los vicios de la sociedad
de su poca. En Fuenteovejuna cuando solicitan a "Mengo" que diga
quin mat al Comendador, el gracioso lo hace con un diminutivo satrico: "Seor, Fuenteovejunica" 6.
Antes de iniciar la parodia, el gracioso recuerda el cruel tratamiento
del Comendador con Mengo:
Una maana en domingo
me mand azotar aqul,
de manera que el rabel
daba espantoso respingo;
pero agora que los pringo:
Vivan los reyes cristinigos,
y mueran los 'rnigos7.

As se refleja la crtica social en la comedia de Lope que representa


una caracterstica fundamental en el teatro del Barroco.
El gracioso en Tirso de Molina es de gran importancia, pues Catalinn en El burlador de Sevilla cumple su papel de contrafigura barroca. Su cobarda, el recuerdo de la vida eterna, su hablar surrealista,
dan a la comedia en algunos casos rasgos singulares propios del siglo
XVH. Veamos lo siguiente:
Nunca quisiera cenar,
con gente de otro pas.
Yo, Seor, con convidado
de piedra? ".

Catalinn es la figura ms sobresaliente despus del protagonista


en el Burlador. Catalinn evita, en lo que puede, los malos actos de su
amo. Veamos cmo se dirige a don Juan:
Seor: detente,
que aqu est el duque, inocente
sagitario de Isabela,
aunque mejor le dir
Capricornio *.
* Op. cit., pg. H0.
' Op. cit., pg. 129.
* TIRSO DE MOLINA, El vergonzoso en palacio, El condenado por desconfiado,
El burlador de Sevilla, La prudencia en la mujer, Mxico, Porra, 1975, pg. 160.
Todas las futuras citas se tomarn de esta edicin.
* Op. cit., pg. 169.

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El gracioso de Alarcn no es el gracioso convencional, picaresco,


vulgar, antiheroico. Alarcn sabe comprender y estimar al que presta
un servicio al amo y le otorga dignidad. El gracioso alarconiano es diferente al de los otros autores tratados en este trabajo; no se apoya en
la manera de pensar del bajo pueblo, ni su moral es realista en forma
vulgar, ni sus bromas parten de lo plebeyo. Alarcn ennoblece al criado,
y lo coloca a menos distancia de su amo que los otros dramaturgos del
Siglo de Oro. En Alarcn hay un contraste frente a los otros autores
del drama de la poca: el gracioso, en vez de ser un picaro, es lo contrario. El de mala conducta es el galn o el caballero, mientras que el
criado es el virtuoso. As lo vemos en La verdad sospechosa. El galn
don Garca es el mentiroso, mientras que su criado Tristn es persona
de bien, y aun de confiar, y siempre leal. Don Beltrn tiene ms confianza en Tristn que en su mentiroso hijo don Garca:
DON

GARCA:

Y Tristn, de quien te fas,


Es testigo ele mis ansias.
Dilo, Tristn.
TRISTN :

S, seor.
Lo que dice es lo que pasa.
DON

BELTRN:

No te corres de esto? Di,


No te avergenzas que hayas
Menester que tu criado
Acredite lo que hablas? "

Tristn, en La verdad sospechosa, tena alguna cultura, pues conoca algo de astrologa y adems haba pasado por Salamanca. El
criado emplea sus conocimientos astrolgicos a fin de prevenir a don
Garca contra las mujeres interesadas que pululaban en la corte:
Pero que adviertas es bien,
Si en estas estrellas tocas,
Que son estables muy pocas,
Por ms que un Per les den.
No ignores, pues yo no ignoro,
Que un signo el de Virgo es,
Y los de cuernos son tres:
Aries, Capricornio y Toro;

10
JUAN RUIZ DE ALARCN, Cuatro comedias: Las paredes oyen, La verdad
sospechosa, Los pechos privilegiados, Mxico, Porra, 1975, pg. 105.

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Y asi, sin fiar en ellas,


Lleva un presupuesto slo,
Y es que el dinero es el polo
de todas estas estrellas".

De los estudios cursados en Salamanca, recuerda algo de Marcial:


Si aquel epigrama creo
Que a Ncvia escribi Marcial:
"Escrib, no respondi
Nevia; luego dura est;
Mas ella se ablandar

Pues lo que escrib ley"".

Y tambin recuerda una pgina de Virgilio:


Virgilio dice que Dido
Fue del troyano abrasada,
A sus dones obligada
Tanto como de Cupido ls .

De Tristn, de La verdad Sospechosa, dice el gracioso Camino a su


seora Lucrecia, cuando le entrega un papel:
Este me dio para ti
Tristn, de quien don Garca
con justa causa confa
lo mismo que t de m;
que aunque su dicha es tan corta,
que sirve, es muy bien nacido,
y de suerte ha encarecido
lo que tu respuesta importa,
que jura que don Garca
est loco".

Jimnez Rueda, refirindose a la dignificacin del cuadro en la comedia de Alarcn, dice:


Don Juan Ruiz de Alarcn intenta el ennoblecimiento del cuadro y lo consigue. Por que han de ser interesados y cobardes?. No cabe en ellos la distincin, la nobleza de alma, la entereza? [ . . . ] Los criados de Juan Ruiz de Alarcn
han pasado por la escuela, han estudiado algunos de ellos sus latines y tal vez
han seguido cursos en la Facultad de Derecho. Han venido a menos y no han
podido hacer otra cosa que lo que ha hecho el pobre escritor que los ha creado.

11

Op.
" Op.
11
Op.
" Op.

cit.,
cit.,
cit.,
cit.,

pg.
pg.
pg.
pg.

67.
96.
96.
54.

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En la servidumbre se reconoce l mismo. Espritu lleno de comprensin por todas


las cosas, estima y comprende al que sirve y le da dignidad a esa servidumbre.
Otros rivales suyos sirven degradndose. l no lo ha hecho nunca. Por ello este
personaje en el teatro de Ruiz de Alarcn tiene un valor propio. Alguno, el de
Tello, de Todo es ventura, llegar a ser el protagonista de la obra. El gracioso en su
teatro es una variedad de los criados, slo que no es impertinente, ni desvergonzado, ni silencioso, aunque sepa por Coeur el Arts Amandi de Ovidio en su
idioma original16.

La mayora de los criados alarconianos tratan de aconsejar. As


en la Verdad Sospechosa vemos que:
No es criado el que te doy,
Mas consejero y amigo".

Hay algo singular en los galanes y damas de la comedia de Alarcn: podemos apreciar que nunca se dirigen a sus criados con el tratamiento formal, siempre emplean el familiar t, uso tan slo para los
amigos ntimos. En la escena primera del acto primero de La verdad
sospechosa, Tristn, que acaba de ser presentado a don Garca, le dice:
"Vuestro humilde esclavo soy". Pero a partir de la tercera escena le
da el tratamiento de t:
DON

GARCA:

Eres astrlogo?
TRISTN :

O,
el tiempo que pretenda
en palacio, astrologa.
DON

GARCA:

Luego has pretendido?".

En la comedia alarconiana a menudo encontramos criados que se


preocupan por la honra de sus amos, y se llega el caso de que se constituyen fieles guardianes de ella. El principio del honor no est ausente;
en ocasiones les importa ms a ellos la honra de sus seores, que a los
propios seores.
En La verdad sospechosa, el temor de que fuera sorprendido don
Garca en una metira, preocupa seriamente a Tristn:
Dimc, por Dios, qu fin llevas
En las ficciones que he odo,
Siquiera para que pueda
Ayudarte ? Que cogeros
15
JULIO JIMNEZ RUEDA (ed.), uan Ruiz de Alarcn y su tiempo, Mxico,
J. Porra, 1939, pg. 221.

" Op. cit., pg. 63.


17

Op. cit., pg. 66.

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En mentira ser afrenta.


Perulero te fingiste
con las damas.
DON GARCA:

Cosa es cierta,
Tristn, que los forasteros
tienen mis dicha con ellas,
y ms si son de las Indias,
informacin de riqueza.
TRISTN :

Ese fin est entendido;


ms pienso que el medio yerras,
pues han de saber al fin
quin eres ls .

Para Ermilo Abreu Gmez, los graciosos de Ruiz de Alarcn en


la comedia del siglo xvn, tienen una originalidad que los distingue de
los dems chistosos de su tiempo:
Estos, en efecto, recogen, junto con el pensamiento del dramaturgo, el sentir
del sujeto mismo, del hombre, del ser real. Tal vez por esto no se diferencien
entre s!, ni se amolden a las circunstancias de la comedia, ni menos respondan a
las condiciones tpicas del gracioso espaol que tercia en la gravedad de las situaciones. Son ellos un poco el desdoblamiento del mismo Ruiz de Alarcn. No
estn ah, ni con fin propio ni con fin ajeno; ocupan un lugar intermedio: el
preciso para interpretar el carcter del autor y la posicin que ofrecen sus resentimientos. Representan as, una actitud de dilogo con el personaje central especie
de conciencia que se revierte y se descubre a s misma en el discurso que inventa.
Su rendimiento es de ms intencin que de efectos verbales.
Hay, pues, en el gracioso de Alarcn, un espritu, una modalidad expresiva,
opuestos al espritu espaol. Los graciosos espaoles son iguales en sangre y color
a sus amos. No se sienten alejados de stos sino por las categoras que determina
la sociedad, las cuales, bien vistas, no son sino de origen econmico. De ah que
se sientan con capacidad para acercarse a ellos y se hagan, sin advertir mayor
repugnancia, sus alcahuetes.
Los graciosos que maneja Alarcn no son iguales a sus amos; son de sangre
y de raza y de categora distintas. No puede olvidarse que stos, si son indios,
mal podan avenirse con sus amos los alejaba el idioma, la raza, el color y la
fe y, si son criollos, establecan una limitacin evidente: el resentimiento. Si
acaso resultaban espaoles, revelaban que no comprendan lo peninsular. Hubo,
pues, en todos ellos ms diferencia tica que esttica. De esta manera los graciosos
se relacionan con Alarcn de modo indirecto. Se acercan a l anunciando no sus
intenciones reales sino sus posturas de apariencia. Su tica responde a un credo de
crisis violenta y contradictoria, tras la cual es posible descubrir las huellas del renacimiento criollo. Vienen a ser as eco y resonancia de una voz que, por disimulada, a veces no parece autntica.

" Op. cit., pig. 74.

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En La verdad sospechosa, don Beltrn y Tristn (amo y criado) se acomodan


de modo que, a no tener a la vista el nombre de los mismos, sera difcil separar
sus palabras e intenciones. Por eso Tristn se sorprende cuando nota la esquivez
de su seor:
tambin a m me la pegas
al secretario del alma?
Brlase Don Garca de s mismo:
mejor que la castellana
hablo diez lenguas.
A lo que Tristn responde:
y todas
para mentir no bastan".

En La verdad sospechosa, Tristn no est conforme con su papel


de gracioso y comenta al respecto:
O,
el tiempo que pretenda
en palacio, astrologa.
Cmo en servir has parado?
Seor, porque me han faltado
la fortuna y el caudal".

El gracioso alarconiano se ausenta de la bufonada del teatro tradicional espaol de la poca. Se burla de las costumbres de su tiempo
y ataca en forma muy sutil a la comedia tradicional1 con la que Alarcn
estaba en pleno desacuerdo.
Observemos el siguiente dilogo en La verdad sospechosa entre
Tristn y don Garca:
Qu bien encajaba agora
esto de coche del sol,
con todos sus adherentes
de rayos de fuego ardientes
y deslumbrante arrebol n .

Segn estas referencias podemos concluir que las relaciones entre


los amos y criados de la comedia de Alarcn son enteramente democrticas. Adems el criado sirve de consejero, favorece a su amo con
inteligentes juicios, y siempre est celoso de la honra de su seora; a su
" ERMILO ABREU GMEZ, LOS graciosos en el teatro de Ruix de Alarcn, en
investigaciones Lingsticas, vols. Ul-IV, 1935, pgs. 189, 190, 192, 19.3.y. 194.
'". La verdad sospechosa, obra citada, pg. 67.
a
Op. cit., pg. 67.

11

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vez galanes, damas y amos no guardan secretos para sus criados, en


quienes tienen completa confianza, ya que ellos siempre son leales a
sus amos, y siempre tienden a buscar la felicidad y a defender el honor
de su seor.
En Caldern el episodio cmico est representado por el gracioso
Clarn, quien desconoce el cdigo del honor, y sus chistes nos sirven
a veces para interrumpir lo dramtico. Clarn, el gracioso de La vida
es sueo, al comienzo tiene algo de Sancho Panza junto a Rosaura en
los versos iniciales. A travs de toda la obra, Clarn, con su oportunismo
al servicio "de agradar" a todos los Segismundos, de un lado encarna
lo palaciego, en cuanto a la adulacin, y del otro, el amoralismo de la
picaresca. Lo ms curioso de este personaje es sin duda la muerte. El
"gracioso" muere en la guerra tratando de esconderse y ponerse a salvo.
Sorprendido el "gracioso" en el momento ms difcil de la batalla, espera el resultado de la misma para entonces ofrecer un ramo de flores
al grupo vencedor.
Soy un hombre desdichado,
que por quererme guardar
de la muerte la busqu.
Huyendo della, encontr
con ella, pues no hay lugar,
de donde claro se arguye
de quien ms su efecto huye,
es quien se llega a su efecto2".

Caldern tuvo mucha prudencia en el manejo de este personaje,


pues no hay que olvidar que Felipe IV jams permiti rer en pblico
y lgicamente esto constitua un serio compromiso para el autor. La
ficcin dramtica depende de una convencin hecha entre el dramaturgo y su pblico. Este personaje generalmente caracteriza las cualidades del galn, pero al mismo tiempo presenta su aspecto negativo,
su reverso o caricatura. El gracioso tiene por misin el asegurar la
comprensin de la comedia por el auditorio; subraya los rasgos ms importantes de la intriga; puede representar un personaje cualquiera como
hombre annimo y ejerce a veces el1 papel de coro clsico. Es a la vez
vox populi y vox Dei en su inocencia. En muchas ocasiones trata de
suavizar los vicios y malas acciones de sus amos.
MANUEL ANTONIO ARANCO L.
Lauentian University,
Ontario, Canad.

" CALDERN DE LA BARCA, El alcalde de Zalamea, La vida es sueo, 14' ed.,


Buenos Aires, Coleccin Austral Espasa-Calpe Argentina, 1965, pg. 204.

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