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Eusebia Cosme y la Poesía Negra

Este documento analiza las presentaciones unipersonales de la recitadora cubana Eusebia Cosme en las décadas de 1930 y 1940, y su importancia en la constitución del canon de la "poesía negra" hispanoamericana moderna. Cosme divulgó esta poesía tanto entre el público académico como entre el público general a través de presentaciones en teatros, ateneos y el Carnegie Hall. Estas presentaciones cumplieron un doble propósito de entretenimiento y demostración científica, y ayudaron a legitimar esta po

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Eusebia Cosme y la Poesía Negra

Este documento analiza las presentaciones unipersonales de la recitadora cubana Eusebia Cosme en las décadas de 1930 y 1940, y su importancia en la constitución del canon de la "poesía negra" hispanoamericana moderna. Cosme divulgó esta poesía tanto entre el público académico como entre el público general a través de presentaciones en teatros, ateneos y el Carnegie Hall. Estas presentaciones cumplieron un doble propósito de entretenimiento y demostración científica, y ayudaron a legitimar esta po

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PERFORMANCE ENTRE RAZA Y CULTURA: LA POESA NEGRA

HISPANOAMERICANA
EN LOS 30 Y 40. NOTAS SOBRE EUSEBIA COSME
Viviana Gelado
Universidade Federal Fluminense
Una de las tendencias ms importantes dentro de la produccin de la poesa de vanguardia
latinoamericana es la de la llamada poesa negra. Esta produccin realiza la definicin de su
canon como tendencia de la poesa moderna a travs, sobre todo, de la elaboracin y
publicacin de las antologas de Emilio Ballagas, Ildefonso Pereda Valds y Ramn Guirao, en
las dcadas de 1930 y 1940. No obstante esta operacin legitimadora, en ms de un sentido
paradjicamente tradicional por el recurso al formato antologa y, en especial, por tratarse
de una produccin que enfatiza, como elemento en que apoya su legitimacin, el contacto
directo con diversas prcticas orales, tomadas como materia de incitacin esttica, la poesa
negra moderna conocer tambin, contemporneamente, un medio de divulgacin y
consagracin que corresponde ms directamente a esta materia de incitacin esttica. En efecto,
antes, durante y despus del perodo de elaboracin y publicacin de las antologas citadas
(medios de

institucionalizacin de una serie literaria), se debe a las performances de la

recitadora cubana Eusebia Cosme, la divulgacin (repopularizacin?) y legitimacin que la


poesa negra alcanza tanto entre el pblico acadmico o el que frecuenta teatros y ateneos, como
entre el pblico que asiste a las presentaciones realizadas en escenarios como el del Carnegie
Hall o las escucha a travs de la radio. En ambos espacios de recepcin, uno y otro pblico
subordinan la letra impresa y el cdigo lingstico a las prerrogativas del contacto con el
documento humano vivo, propsito enunciado tanto en las antologas como en varias
conferencias de Fernando Ortiz.
Analizaremos aqu, en lneas generales, el repertorio de las presentaciones de Eusebia
Cosme en espectculos unipersonales, as como el diseo de los programas impresos de las
presentaciones individuales, durante las dcadas del 30 y del 40. El propsito de este anlisis es
el de elucidar la importancia que ellas tuvieron en la constitucin del canon de la moderna
poesa negra hispanoamericana; investigar las motivaciones de los desplazamientos lexicales
producidos en los atributos dados a esta poesa (negra, negrista, antillana, afrocubana, etc.); e
inquirir, en el doble funcionamiento de esas presentaciones (entretenimiento dramtico y
demostracin cientfica), las razones de la persistencia, en el perodo, de las tensiones entre las
categoras de raza y cultura.

Como se sabe, la primera recopilacin de poesa negra hispanoamericana

moderna1, la Antologa de poesa negra hispanoamericana, fue publicada por Ballagas


en 1935, un ao despus de su pequeo Cuaderno de poesa negra. En la presentacin
de cada uno de los poetas seleccionados aparece la referencia explcita a la raza de los
mismos; dato que expone la persistencia en el campo intelectual cubano de esta
categora (siete aos despus de la distincin trazada por Maritegui y Ortiz entre los
conceptos de raza y cultura2 y de la sustitucin de la primera por la segunda) y,
solidario con esta persistencia, el predominio blanco en el campo intelectual y,
consecuentemente, en la antologa. 3
En la introduccin, Ballagas seala tres direcciones en la poesa universal
contempornea, surgidas en Europa o espontneamente en Amrica: la poesa pura
(evadida de la lgica cotidiana); la poesa folklrica (que halla las fuentes de su
inspiracin en las maneras sencillas, rtmicas y sabrosas del verso y la msica
popular); y la poesa social (de contenido poltico, que [...] no desdea la sensibilidad
del pueblo [pero] que la toma como vehculo para decir su mensaje, su discurso
redentor). Y sin definir la poesa negra, reconoce que la poesa folklrica (en la que,
no obstante, incluye inicialmente a la poesa negra), que en el continente se vierte
sobre las razas indgenas, en las Antillas, y sobre todo en Cuba, enriquece la psique
del criollo que busca su inspiracin [...] en temas y motivos negros, en el aporte
popular de las gentes tradas de frica para servir de mquinas de la colonizacin.
(Ballagas, Antologa 11-15)
Oponiendo moda a valores, una visin superficial y otra profunda, lo
adjetivo y lo esencial, Ballagas distingue las realizaciones de arte negro,
respectivamente, en Europa y Amrica. No obstante, en ese contrapunteo que hubiera
podido enriquecerse con la distincin ya apuntada por Maritegui entre una literatura
indigenista (hecha por intelectuales de clase media, blancos o mestizos)
1

Sobre la constitucin del canon de la poesa negra moderna en Hispanoamrica, cf. E. Mullen, The
Emergence of Afro-Hispanic Poetry: Some Notes on Canon Formation. Hispanic Review 56, 4 (1988):
435-453; y nuestro Primitivismo y vanguardia: las antologas de poesa negra hispanoamericana en las
dcadas del 30 y del 40. Tinkuy 13 (2010): 89-104. En los prrafos siguientes retomaremos
consideraciones hechas en este ltimo artculo.
2
La conferencia en la que Ortiz (despus de Maritegui) presenta esta distincin, proferida en Madrid,
aparece reseada en las Directrices de 1929 30 (1929): 3-4.
3
Los poetas seleccionados son Luis Can, Federico Garca Lorca, Luis Pals Matos, Ildefonso Pereda
Valds, Marcelino Arozarena, el autor de la antologa, Alejo Carpentier, Vicente Gmez Kemp, Nicols
Guilln, Ramn Guirao, Alfonso Hernndez Cat, Regino Pedroso, Jos Antonio Portuondo, Jos Manuel
Poveda, Jos Rodrguez Mndez, Jos Zacaras Tallet y el compositor Ignacio Villa (Bola de Nieve).
En las dedicatorias de los poemas aparecen los nombres de Fernando Ortiz, la recitadora Eusebia Cosme,
los compositores Amadeo Roldn y Alejandro Garca Caturla y el poeta afronorteamericano Langston
Hughes. Cf. Ballagas, E., editor. Antologa de la poesa negra hispanoamericana. Madrid: Aguilar, 1944.

contempornea y una literatura indgena por venir, se adelgaza histrica y


geogrficamente el valor contemporneo de esta produccin en el contexto de la
vanguardia latinoamericana, aun cuando Ballagas vincule raza, cultura e Historia.
En efecto, de la confrontacin de la visin turstica del arte africano realizada
por los artistas europeos, por un lado; y de la abolicin formal de la esclavitud y su
paradjica sustitucin por el engranaje econmico en los Estados Unidos y las
Antillas, Ballagas concluye que la realidad social y la intelectual son entelequias
diferentes. La conciencia de esta diferencia, presente ya en los poetas del Harlem
Renaissance (Hughes y Cullen explcitamente citados), tiene tambin en Cuba sus
realizaciones: en el contacto histrico con el negro y en la consideracin de este,
contemporneamente, como objeto de una autntica curiosidad cientfica y esttica.
En este sentido, la antologa estar vertebrada por lo que Ballagas reconoce como la
expresin contempornea (sincrnica) de la historia de ese contacto intelectual, es decir,
del reconocimiento, en la produccin contempornea, del abandono de una visin
costumbrista, estereotipada y muchas veces cmica del negro, en favor de la adopcin
de una busca del individuo afrocubano: [...] su psicologa. Sin sospechar, al parecer,
de la exterioridad de su perspectiva y discurso, Ballagas puntualiza: ms all de lo
cientfico, hoy se va ms directamente al negro, haciendo causa comn con l.
(Ballagas, Antologa 21-27)
La segunda antologa del perodo es la Antologa de la poesa negra americana,
publicada por el uruguayo Ildefonso Pereda Valds en 1936. Ms amplia que la de
Ballagas, su corpus est integrado por 81 poemas, organizados en secciones por pases
(Estados Unidos, Hait, Argentina, Brasil, Cuba, Uruguay4) y gneros (cantos religiosos,
de rebelin, de trabajo, congadas, etc.).
La tercera antologa publicada en la dcada del 30 es rbita de la poesa
afrocubana 1928-37 (Antologa), de Ramn Guirao. Organizada de acuerdo con
criterios historiogrficos mejor definidos, la produccin seleccionada est dividida en
antecedentes folklricos (en su mayora, annimos de los siglos XVIII y XIX) y la
escrita por trece poetas y un compositor (Ignacio Villa), entre los cuales, solo uno es del
4

Los poetas norteamericanos escogidos son Phyllis Wheatley, James Corrothers, Albert Whitman, Carrie
Williams Clifford, James Weldon Johnson, Lewis Alexander, Sterling Brown, Langston Hughes, William
S. Braithwaite, Angelina Weld Grimke, Gwendolyn B. Bennet, Paul Laurence Dunbar, Countee Cullen,
Fenton Johnson y Charles [Link]. De Hait, aparece Jacques Roumain; de Argentina, Casildo G.
Thompson y Eusebio J. Cardoso; de Brasil, Luis Gama, Manuel Ignacio da Silva Alvarenga, Tobias
Barreto, Francisco Octaviano y Cruz e Souza; de Cuba, Gabriel de la Concepcin Valds (Plcido),
Marcelino Arozarena, Nicols Guilln y Regino Pedroso; y de Uruguay, Pilar E. Barrios y Carlos
Cardozo Ferreira.

siglo XIX, Juan Francisco Manzano, quien tiene as restituido su valor histricoliterario.5
La produccin de cada poeta seleccionado est precedida por una nota biogrficocrtica y, como en la Antologa de Ballagas, por la explicitacin del componente racial
de cada uno de ellos (de los catorce seleccionados, dos son negros, dos mestizos, y los
restantes blancos). Como en la Antologa de Ballagas tambin, al final del volumen
consta un Vocabulario. La presencia insistente de estos datos en las antologas del
perodo (el componente racial de los poetas escogidos y el vocabulario final), adems de
exponer la persistencia en la consideracin del negro como otro, cuyo estatuto
racial y lingstico deben ser traducidos, explicita un doble esfuerzo: 1) el de
demostrar la existencia efectiva, en Amrica, de una poesa negra practicada por
poetas raciales y/o blancos, en castellano y/o en lenguas dialectales (consecuencias
ambas de la coexistencia efectiva de varias razas en el continente); y 2) el de
constituir un canon de la poesa afrohispnica 6 que, sin olvidar las referencias a los
antecedentes peninsulares del siglo XVII, se cristalizara como produccin de matices
diversos entre las dcadas del veinte y del treinta en Amrica. Por otro lado, en trminos
lingsticos, si bien la presencia del vocabulario final es una prctica acuada por el
regionalismo (anterior y contemporneo a la vanguardia en Amrica latina), es
interesante destacar la condensacin cultural progresiva que estas notas van ganando, al
introducir referencias contemporneas a los estudios etnogrficos y antropolgicos
regionales e internacionales.7
5

Entre los Antecedentes folklricos (15 registros) aparecen dos poemas de autores del siglo XIX:
Manuel Cabrera Paz e Ignacio Bentez del Cristo. Entre los poetas destacados, adems de Manzano (con 7
poemas), estn el autor de la antologa (6), J. Z. Tallet (2), A. Carpentier (2), N. Guilln (17), E. Ballagas
(9), A. Hernndez Cat (2), J. A. Portuondo (3), M. Arozarena (4), V. Gmez Kemp (4), Rafael Estnger
(2), J. Rodrguez Mndez (1), Tefilo Radillo (3) y el compositor Ignacio Villa (2). El nmero de poemas
dedicados a la recitadora negra Eusebia Cosme es significativo: 8.
6
Cf., al respecto, el artculo de Mullen, The Emergence of Afro-Hispanic Poetry....
7
En este sentido, es interesante cotejar el tenor de las notas vocabulares de las diversas antologas citadas
entre s (excepto la de Pereda Valds, en la que no consta un vocabulario) con el del volumen Cancin
negra sin color de Marcelino Arozarena, publicado en 1966, aun cuando este asuma en ellas, en general,
un tono coloquial y observe que la finalidad de las mismas es hacer ms ntima la identificacin del
camino intentado en el poema (p.7). As, Ballagas explicita que las expresiones que aparecen en el
vocabulario de su Antologa de 1936 estn tomadas literalmente de los vocabularios que ofrecen los
autores de poemas y escritos negros al final de sus obras y que las expresiones que no aparecen son, por
lo general, onomatopeyas sin un significado exacto y concreto. (Ballagas 1944, p.268) En el
Vocabulario de esta Antologa aparecen como onomatopeyas, Emaforibia y guaricand,
utilizadas por el propio Ballagas en su poema Comparsa habanera, as como macumba, que aparece
en La ronda catonga de Pereda Valds y en Majestad negra y Lamento de Pals Matos.
Emaforibia y guaricand no aparecen citadas en el Vocabulario del Mapa de 1946, en el que s
reaparece el poema de Ballagas; mientras que macumba aparece definida como baile o fiesta de
esclavos en el Brasil. Comparsa de negros. En ningn caso, Ballagas recurre a los trabajos lexicogrficos
de Ortiz u otros, contemporneos o precedentes, a los que, sin embargo, hace referencia en el prlogo de
la Antologa de 1936. De la misma manera procede Guirao, quien reproduce en el Vocabulario de su

En la Introduccin a su rbita, Guirao enfatiza el carcter de la poesa negra


(nunca definida) como modalidad joven (dato significativo, si se tiene en cuenta que
esta es la primera antologa que atiende de modo ms sistemtico al eje diacrnico de la
produccin potica y que la pone efectivamente en el marco de la cultura).
En este sentido, el marco inicial del debate en torno al surgimiento de la potica
afrocubana, de acuerdo con Guirao, est constituido por el debate poltico abierto por la
creacin relativamente reciente del rgimen republicano en Cuba, por el paradjico
sometimiento econmico a los intereses de otra nacin (que hacen que el rgimen
colonial y las prcticas semiesclavistas se prolonguen bajo nuevas formas) y por el ansia
de afirmar, en ese contexto complejo, el surgimiento de una nacionalidad. Para la
definicin de esta nueva potica, y retomando una tradicin reciente pero ya consagrada
y sedimentada, Cuba cuenta con un corpus cientfico (el construido por Fernando
Ortiz), un corpus potico (reunido ms recientemente por Ballagas y Juan Ramn
Jimnez, y comentado crticamente, entre otros, por Marinello) y un contacto efectivo
(material e histrico) con el hombre negro.
Estas premisas bsicas le sirven a Guirao para cuestionar los valores falsos o
encubridores de intereses coloniales del negrismo primitivista europeo; para situar la
produccin afrocubana en el continente como hecho parcial [de] categora universal
(Guirao, XIII) analoga utilizada luego por Ons al presentar a Cosme en la
Universidad de Columbia, en 1939: en la originalidad de su arte, Cuba se hace
universal8; y para afirmar, en ltima instancia y como lo haba propuesto Marinello,
el carcter genuinamente nacional de esta produccin.
As, en relacin con el negrismo primitivista europeo, si bien reconoce en l la
existencia de un inters cientfico precedente al inters esttico, Guirao considera que
ste no pasa de una racha de negrofilia pintoresquista que esconde intereses ms
crueles: un negocio de poltica colonial, de sobrestimacin y agradecimiento. En

rbita de 1938 las notas de la Antologa de Ballagas de 1936 (emaforibia, guaricand y macumba
incluidas) y agrega otras, sin citar como fuentes estudios especializados. Por su parte, Arozarena se
ocupa de explicar formas o giros propios de la oralidad afrocubana (guanicn, engirn), de atribuir
valor semntico a las onomatopeyas (cum-cum-cumes), de esclarecer etimologas (oror, mamb),
de incluir notas de tenor antropolgico (ecobio, Ormbila, ekines) e histrico-social (Scottboro
[sic], mamb, criollo, Juan Gualberto Gmez), para lo cual convoca diccionarios etimolgicos
(Macas), estudios antropolgicos (Ortiz) y sobre folclore (Garca Blanco), crnicas historiogrficas
(Oviedo, Las Casas).
8
Cf. manuscrito firmado por Ons y programa del recital de Cosme en la Univ. de Columbia, fechados en
Nueva York, el 2 de diciembre de 1939 y presentes en Eusebia Cosme Papers del Schomburg Center for
Research in Black Culture.

definitiva, pues, habr que reconocer que es imposible, al hablar de lo negro, limitarse
a consideraciones de orden esttico. (XV-XVIII)
Por oposicin a ese inters econmico disimulado en inters esttico, Guirao
apunta como condiciones de posibilidad de la modalidad afroantillana, la presencia
del documento humano vivo que entraa [...] un acercamiento sincero y fraterno,
obstaculizado en el pasado ms por razones econmicas que de color o matices. En
paralela perspectiva histrica, esta modalidad, transformada contemporneamente en
escuela [...] de ciclo cerrado9 representa tambin un retorno [...] a la formidable
tradicin folklrica ininterrumpida que comienza con el poeta [...] de puya (gire) de
los cabildos africanos. Dotada de elementos positivos (como la persistencia de la
ancdota y el uso de la jitanjfora y la onomatopeya), no siempre antipoticos, y de
otros ms cuestionables (como las actitudes demasiado elementales o infantiles, [...]
caricaturescas), la poesa afrocubana es ya imprescindible en el basamento de la
futura poesa cubana integral; puesto que no le faltan ni la perspectiva histrica que le
da su tradicin folklrica, ni la proyeccin de futuro que le da la exploracin de una
lrica bilinge de espaol y dialectos africanos y de un molde mtrico de invencin
afrocubana: el son. (Guirao, XVIII-XX)
Paradjicamente, Guirao asume que la modalidad potica afrocriolla es un eco de
la moda europea: consecuencia ms que iniciativa propia, importada por el criollo
blanco. Y a continuacin, recae en argumentos de tenor psicologista tnico, en boga en
el perodo, al sealar tambin como obra de la raza trasplantada de los mestizos el
retorno contemporneo a las fuentes del primitivismo mgico indigenista. Traza as
un paralelo equvoco entre indigenismo y negrismo10, con el cual adelgaza el
sentido del primero en funcin del diseo de la rbita continental del proceso potico
del segundo y trata ambos como procesos de renacimiento y redencin,
respectivamente, de culturas arcaicas legtimas (porque asentadas en el continente
antes de la llegada de las culturas importadas) y de una raza desligada de su centro
nutricio. El corolario esttico, estereotipado en funcin de los prejuicios raciales, es
que El indio se salva por el color, el negro por el ritmo. (XXI-XXIII)
9

Opinin compartida por Juan Ramn Jimnez cuando rene la produccin contempornea en La poesa
cubana en 1936, en la que se refiere a la poesa negra como a una produccin de la que nada profundo
ha llegado a este libro y a la que, aun habiendo dado ya en Cuba su mejor voz (Tallet, Guilln,
Ballagas, etc.), como tendencia moderna no pas de una moda. Cf. La poesa cubana en 1936,
[Link]-XIX.
10
Esta analoga, presente en el perodo en textos de diversos autores latinoamericanos, reaparecer en el
ensayo culturalista de la dcada del setenta, vinculando, por su carcter doble, esttico y poltico,
indigenismo y negritud. Cf., al respecto, Negritud e indigenismo de Leopoldo Zea.

La cuarta antologa del perodo es el Mapa de la poesa negra americana (1946)


de Emilio Ballagas. Tanto en la organizacin como en la seleccin de autores y poemas,
es evidente la influencia de las antologas anteriores de Pereda Valds (en la adopcin
de una perspectiva que trascienda los lmites de lo nacional y en la apertura hacia la
produccin afronorteamericana) y Ramn Guirao (en la expansin del eje diacrnico).
Son evidentes tambin la centralidad que Ballagas le otorga a la poesa afroantillana en
el corpus, as como el inters en exponer el carcter efectivamente continental de la
produccin reunida. En este sentido, si bien no se puede decir que se trata de una
antologa bilinge, la mayor parte de la produccin en ingls (o slang), francs (o
crole) y portugus aparece en versiones originales, adems de traducida al espaol; as
como aparecen las versiones publicadas en ingls y portugus del poema Hermano
negro de Regino Pedroso.11
Paralelamente a la organizacin y publicacin de las antologas citadas y aun
antes, a fines de la dcada del veinte, Eusebia Cosme, recitadora con formacin musical
y dramtica, haba iniciado su actividad profesional, con el apoyo de su profesor
Gonzlez Marn, en espectculos de declamacin, participaciones en piezas cmicas
breves y la interpretacin de piezas de msica ligera (sobre todo cupls) en espectculos
colectivos. En la dcada siguiente, Cosme presenta casi exclusivamente espectculos
unipersonales y hacia 1934 puede empezar a definir su repertorio y ocuparse
directamente de la produccin (escenario, vestuario, diagramacin de programa
impreso), como sucede con el recital de poesas, constituido casi exclusivamente por
poesa negra, que presenta en la sala de la SPAM, en La Habana, el 24 de agosto de
1934. Este celo profesional la acompaar durante toda su carrera, aun cuando cuente
11

Los poetas seleccionados son los estadounidenses Henry Wadsworth Longfellow (2), Walt Whitman
(2), James Weldon Johnson (1), Langston Hughes (4) y Countee Cullen (3); los mexicanos Sor Juana Ins
de la Cruz (1), Jos Juan Tablada (1) y Miguel N. Lira (1); el nicaragense Rubn Daro (1); el
costarricense Max Jimnez (1); el panameo Demetrio Korsi (1); los dominicanos Francisco Muoz del
Monte (1), Toms Hernndez Franco (1) y Manuel del Cabral (3); el puertorriqueo Luis Pals Matos (5);
el jamaiquino Claude [Link] (1); los haitianos Pierre Moraviah Morpeau, Jacques Roumain, Oswald
Durand y Louis Borno, con un poema cada uno; Leon G. Damas, de la Guayana Francesa, con 2; los
venezolanos Andrs Eloy Blanco, Manuel Rodrguez Crdenas y Manuel F. Rugeles y el colombiano
Candelario Obeso, con un poema cada uno; los ecuatorianos Jorge Carrera Andrade (1), Abel Romeo
Castillo (1) y Adalberto Ortiz (5); los uruguayos Ildefonso Pereda Valds (3) y Gastn Figueira (1); los
argentinos Jos Hernndez (con dos fragmentos de Martn Fierro), Hctor Pedro Blomberg (1) y Luis
Can (2); el brasileo Jorge de Lima (1); los espaoles Lope de Vega (2), Simn Aguado (1), Luis de
Gngora (2), Salvador Rueda (1), Alfonso Camn (1), Miguel de Unamuno (1), Federico Garca Lorca (1)
y Rafael Alberti (1). La produccin cubana est dividida en siglos XIX y XX: en el primero, aparecen
Creto Gang (2), Plcido (1), Diego Vicente Tejera (2), Jos Mart (1) y Manuel Serafn Pichardo (1); en
el segundo, Felipe Pichardo Moya (2), Ramn Guirao (2), Nicols Guilln (7), el autor del Mapa (6),
Alejo Carpentier (2) y Regino Pedroso (1). Adems, en las producciones cubana, espaola y argentina se
incluyen, respectivamente, 6, 1 y 4 poemas annimos.

con un equipo tcnico de apoyo, sobre todo a partir de las presentaciones que realiza en
Estados Unidos desde fines de la dcada del treinta.
A partir del anlisis de los programas de diversos recitales presentados por Cosme
en teatros, instituciones acadmicas, asociaciones comunitarias y culturales, emisoras de
radio y televisin, de las reseas crticas contemporneas12 a la realizacin de estas
performances y de las antologas citadas, pueden extraerse elementos que indican tanto
la concordancia como la tensin (en general, expresada como anticipacin en la
inclusin de textos y autores al repertorio13 de Cosme) respecto del canon que los
autores de las antologas de poesa negra van definiendo contemporneamente. Estos
ejes de tensin podran situarse en torno a tres cuestiones bsicas: la relacin que se
instaura con el cdigo lingstico; las lneas que definen la construccin del canon de la
poesa negra moderna; y los problemas que postula el carcter popular del material
que funciona como objeto de incitacin esttica para esta modalidad potica.
En el primer caso, el cdigo lingstico es evocado tanto por Pereda Valds como
por Ballagas en sus respectivas antologas como factor que condiciona notablemente la
inclusin/exclusin de poetas afronorteamericanos (en particular, de aquellos que
practican un uso intenso del slang). En contraste con ellos, el factor lingstico aparece
como secundario en la prctica de Eusebia Cosme para el pblico extranjero (tanto el no
especializado como el acadmico), considerados el ritmo refinado, la mmica y la
personalidad de la puesta en escena de la recitadora, que hacen que el elemento
lingstico sea secundario o al menos no esencial para el disfrute de su arte. 14 A
Ballagas, no obstante, le llevar veinte aos reconocer en la diccin de Pals Matos en

12

Entre los contemporneos que comentaron el trabajo de Cosme en diversos contextos y/o publicaciones
estn Margot Arce de Vzquez, Francisco Ichaso, Rafael Marquina, Ramn Lavandero, Jorge Maach,
Federico de Ons, Luis Pals Matos, Nicols Guilln, Fernando Ortiz, Emilio Ballagas, Jos Juan Arrom,
Langston Hughes, etc. Fragmentos de presentaciones hechas por acadmicos en los recitales realizados en
universidades e instituciones culturales y de reseas crticas aparecidas en la prensa eran incorporados por
Cosme a los programas.
13
Entre los autores presentes en todos los recitales estn N. Guilln, E. Ballagas, L. Pals Matos y, ms
tarde, J. de Lima. El canon ms amplio incluye a M. Arozarena, R. Boti, J. A. Portuondo, Flix B.
Caignet, E. Florit, Agustn Acosta, Alfonso Camn, I. Pereda Valds, Pita Rodrguez, R. Pedroso, cantos
de comparsa del siglo XVIII recogidos por Guirao y canciones annimas del siglo XIX, Andrs Eloy
Blanco, L. Can, R. Estnger, A. Clavijo Tisseur, M. Rodrguez Crdenas, Miguel Otero Silva, R. C.
Vianello, R. Daro, D. Korsi, Ignacio Villa, J. Artel, R. G. Barreto, R. Daz de Villegas, Jos M. de Poo,
A. de la Puente, Vctor Godoy, Arqumedes Gir, Carmen Coln Pellot, A. Lzaro, C. Toledo, P.
Carrasquillo, refranes y relatos recogidos por Lydia Cabrera. Y entre los poetas con quienes comparti el
escenario: Luis Pals Matos y Langston Hughes.
14
Spratlin, V. B. Programa del recital ofrecido por Cosme en Howard University, el 10/feb./1939.
Eusebia Cosme Papers. NYPL. (Trad. VG) Los programas de los recitales ofrecidos por Cosme en
Estados Unidos traen, a continuacin del ttulo de cada pieza a ser recitada, una breve descripcin del
contenido de la misma.

Danza negra que la comprensin exacta del sentido del poema no se hace necesaria,
pues nos entra por el odo. (Ballagas, Poesa afro-cubana 85)
Por otro lado, asumida la mayor o menor dificultad de traduccin de los autores
seleccionados, es notable por su frecuencia la falta de reconocimiento de la autora de la
traduccin en las antologas que incluyen textos originariamente escritos en ingls,
francs, portugus o lenguas criollas (la Antologa... de Pereda Valds y el Mapa... de
Ballagas); frente a las referencias a los autores de las traducciones o de las
recopilaciones de relatos de tradicin oral, presentes en los programas de recitales en
vivo y en los libretos de los programas de radio de Eusebia Cosme.
En otra lnea, pero an dentro de cuestiones planteadas por el cdigo lingstico,
es tambin notable, por su profusin, la presencia temprana de diversas tentativas de
reduccin (patronato? sujecin?) de la heterogeneidad significante de la oralizacin
negrista a travs de estudios filolgicos, etnogrficos, retricos (F. Ortiz, J. Marinello, J.
A. Fernndez de Castro, etc.). As, el reconocimiento del predominio del componente
fnico en esta modalidad potica expresado preferentemente por jitanjforas,
onomatopeyas y voces crpticas, ms apropiadas para la creacin de una
ambientalidad africanoide, pone en evidencia, segn Fernando Ortiz, tal grado de
insuficiencia del instrumental grfico castellano que compromete la difusin
ultramarina de la poesa mulata. (Ortiz, Los ltimos versos mulatos 166-171)
Por otro lado, la utilizacin de un vasto material propio de la lengua ordinaria por
parte de la poesa negra y, ms especficamente, por Pals y Guilln, sumado a lo
que Ramn Lavandero llamar restos fsiles de idiomas africanos, si bien contribuyen
a crear una lnea meldica de efectos nicos, tambin postulan problemas para la
prctica de la recitacin. As, al elogiar la performance de Eusebia Cosme en una de sus
primeras presentaciones en Puerto Rico, Lavandero anota y se interroga:
Sensemay [est hecho] con nada, con materiales muy pobres. Un estribillo de
tres versos iguales, formados con las mismas tres palabras enigmticas [...], en que
las slabas alternan sonoridades y silencios. Despus, todo frases directas, simples,
como hablan los nios, sin adobo retrico de ninguna clase. [...] Cmo se podra
recitar esto? Se adelanta Eusebia paolillo rojo cubriendo la crencha, dos
argollas tremendas a las orejas y dibuja el gesto preciso [...] Canta Eusebia el
estribillo y sus notas graves tienen una sonoridad misteriosa, agorera, mgica,
crptica. Su ademn, trmulas las manos, es de conjuro totmico y sus movimientos
son reptantes, sinuosos, cautelosos, de danza zoofbica... // No sabemos qu
pensar. [...] Hemos presenciado una danza litrgica y revivido durante un minuto
un rito ancestral. (49-53)

En el texto de la nota aparece un contraste que estar presente en toda la crtica


contempornea: la percepcin aguda de los materiales de la poesa negra y la paralela
consideracin del efecto mgico de su diccin enigmtica y de la prctica de Cosme
como ejemplo de refinamiento difcil de penetrar tcnicamente ms all del
sealamiento de sus elementos accesorios (argollas, pauelo). La crtica acaba
produciendo as un discurso que transforma mimticamente la prctica de Cosme en el
reiterado exotismo atribuido a esta modalidad potica.
En lo que atae a la construccin del canon de la poesa negra moderna, el
cotejo de los programas de los recitales de Cosme y del corpus recortado por las
antologas contemporneas revela que la recitadora practica una lectura ms inclusiva
que la de Ballagas, Guirao y, sobre todo, Juan Ramn Jimnez. As, en los recitales y en
los programas de radio de Cosme aparecern con frecuencia pregones, cantos de
comparsa, relatos annimos (recogidos, entre otros, por Lydia Cabrera), el nico poema
de tema negro escrito por Rubn Daro, La negra Dominga (incluido por Ballagas
apenas en el Mapa..., en 1946), poemas de Jorge de Lima, etc.
Paralelamente, esta mayor plasticidad en la lectura que Cosme practica en relacin
con la poesa negra, la lleva a moverse ms libremente respecto de las coordenadas
temporales asumidas, ms o menos explcitamente, por los autores de las antologas. En
este sentido, es significativo el contraste con la perspectiva asumida por Guirao, de
folclorizacin (cuando no de arqueologizacin) de la produccin anterior a la poesa
negra como modalidad joven, de un modo semejante al que, ambiguamente, Mrio
de Andrade utilizar al analizar el populrio vivo en su Ensaio sobre a msica
brasileira de 1928.15 En este sentido, la inclusin de la produccin negra anterior a la
modalidad joven, cuando aparece (Guirao), es incorporada como antecedente
folclrico (en los registros tomados de la tradicin oral) o simplemente como
antecedente (en el caso de la produccin de los poetas hispanoamericanos o
peninsulares de los siglos XVII a inicios del XX), restndole valor esttico a aquellos
materiales que, junto con los procedentes del contacto directo con el documento
humano vivo, funcionaran precisamente como objeto de incitacin esttica para la
modalidad joven.
Otro elemento que revela lneas de tensin en la constitucin del corpus de
poesa
15

negra

hispanoamericana

son

las

denominaciones

utilizadas

Desarroll este aspecto en el cap. V, El primitivismo antropofgico del modernismo brasileo como
forma de valorizacin de lo popular, de mi Poticas de la transgresin: vanguardia y cultura popular en
los aos veinte en Amrica Latina. Buenos Aires: Corregidor, 2008. 161-236.

contemporneamente para referirse a esta modalidad. En las antologas, como vimos, se


usan

casi

indistintamente

los

atributos

negra,

negrista,

afrocubana,

afroantillana, etc. Por su parte, en la prctica de Eusebia Cosme se verifica un trnsito


del vaco nominal (en los programas de las primeras presentaciones en Cuba el
enunciado alude a una prctica ms o menos universal recital de poesas, aun
cuando el repertorio est constituido casi exclusivamente por poesa negra) a la
denominacin afroantillana posterior a la serie de recitales ofrecidos por Cosme en
Puerto Rico, donde en 1932 Luis Pals Matos y J. I. de Diego Padr haban polemizado
en torno al carcter antillano / occidental de la cultura local16; y posterior tambin a
los recitales hechos por Cosme en Estados Unidos, donde siempre ser presentada como
recitadora de poesa afroantillana, o a la denominacin afrocubana o negra
posterior a las presentaciones de Cosme en Estados Unidos y a la consagracin de
esta denominacin por la canonizacin de la poesa negra como modalidad joven
con la publicacin de la antologa de Guirao, que cierra, de cierto modo, un ciclo y un
debate, tomando como punto de partida los poemas mulatos del Sngoro cosongo de
Nicols Guilln y los textos crticos de J. Marinello, J. A. Fernndez de Castro, F. Ortiz,
etc.
De manera anloga a los debates en torno a la denominacin ms adecuada a ser
dada a la serie literaria, el carcter popular del material que funciona como objeto de
incitacin esttica de la nueva modalidad potica ser motivo de polmica; al paso que
la popularidad que alcanzarn estas prcticas (repopularizando el material objeto de
incitacin esttica) ser vista, por los propios cultores del negrismo, como un efecto no
deseado por esta modalidad joven.
En lo que atae al primer aspecto, es significativa la menor resistencia que debi
enfrentar, proporcionalmente en relacin con la literatura, la msica afrocubana
contempornea. En efecto, y salvando las diferencias entre las prcticas, los repertorios
y los pblicos a los que estas prcticas estaban dirigidas, si bien, como nota Moore,
figuras como Ignacio Villa, Eusebia Cosme y Rita Montaner [tuvieron] un papel
mediador entre la calle y la elite (25), el reconocimiento (difcil en todos los casos)
lleg antes y se mantuvo en el caso de los msicos, mientras que, en lo que respecta a
Eusebia Cosme, es difcil an hoy encontrar referencias a su trabajo. Y cuando estas
16

Como en Cuba, en Puerto Rico la polmica se centrar en la definicin del carcter de la cultura local.
En este contexto, Pals defender el carcter antillano (ni negroide ni criollo ni nacional
excluyentes) de esta produccin potica. Cf. al respecto, Pals Matos, L. Poesa completa y prosa selecta.
Caracas: Ayacucho, 1978. 213-224; y J. I. de Diego Padr. Luis Pals Matos y su trasmundo potico. Ro
Piedras: Puerto, 1973. 85-121.

aparecen, revelan una lectura oblicua, estrbica de primitivismo, estereotipada, ms


atenta a lo accesorio y que insiste en caracterizar a la recitadora como mulata
sandunguera. En efecto, exponiendo los condicionamientos impuestos al papel
mediador al que se refiere Moore, F. Ortiz, por ejemplo, alude en estos trminos a la
presentacin de Cosme en el Lyceum de La Habana:
[...] una mulatica sandunguera ante una sociedad cultsima y femenina, recitando
con arte versos mulatos que dicen las cosas que pasan y emocionan en las capas
amalgamadas de la sociedad cubana. (La poesa mulata)

O al verla recitar Pap Ogn de Pals,


[Cosme enriquece los versos] con un melismo que no pens el autor. [Puso en

los versos una msica] captndola de su manantial ms puro, del riqusimo tesoro
meldico de las liturgias yorubas, que ella, naturalmente, conoce; [superando a
Pals], integrando la poesa en la msica y en la gesticulacin hiertica del rito
evocador, de milenaria resonancia.
[Pero] a fuerza de exaltar la abundosidad de ritmos en el acervo musical del
negro, suele olvidarse que tambin atesora finas melodas, y que el arte afrocubano
est an en los inicios de su transfusin de un mundo a otro. Eusebia Cosme est
ya reclamando otra artista ms completa. [...] una mulata que a la belleza de su
plstica mujeril una la de su voz y tenga el arte de cantar y bailar con esa fidelidad
imitativa que slo puede dar la repeticin de un mismo arrobamiento ritual [...]
Ms an, no una mulata, varias mulatas hacen falta para el coro sagrado de los
dioses milenarios... (Ms acerca de la poesa mulata 196-197, nfasis mo)

Curiosamente, Ortiz apunta falta y abundosidad en/con un mismo gesto: la misma


mulata sandunguera, que expresa con arte lo que sucede a las capas amalgamadas de
la sociedad cubana, necesita, ya en 1936, ser sustituida por un coro sagrado, aun
cuando se reconozca en ella naturalmente el conocimiento de las liturgias yorubas.
Qu falta al arte de Cosme o qu resta en l de inasimilable? o ser que lo que el arte
de Cosme expone abundosamente es la falta (de amalgama?) en las capas [...] de
la sociedad cubana? Y en este sentido, sus recitaciones no pondran en evidencia las
tensiones del claroscuro del pensamiento mestizo, evocado por Ortiz como condicin
necesaria para la aprehensin de la poesa mulata? (Ms acerca de la poesa mulata
182)
Un elemento que se percibe como excesivo es la popularidad contempornea
conquistada por las presentaciones de Cosme (especie de repopularizacin del
material de incitacin esttica sobre el que se produce la poesa negra moderna), as
como la vigencia de estas prcticas (actualizadas luego por Luis Carbonell). En ambos

casos, la percepcin del exceso derivara de la produccin de efectos no deseados por


esa modalidad joven, a la que Guirao presenta como de ciclo cerrado ya en 1937.
En el primer caso en particular, para Ballagas el exceso derivara de su insistencia
antivanguardista en separar la recitacin de la poesa negra del gusto cultivado o de
la sensibilidad artstica, aun cuando critique positivamente las performances de
Cosme:
Es un arte en el que gesto y danza son inseparables de la msica. Por esa razn
existen en Cuba recitadores de poesa negrista, pero ellos contribuyen, a veces,
a rebajarla puesto que recitan lo que le gusta a un pblico casi siempre sin
sensibilidad artstica. Excluyendo otras veces las producciones de los buenos
poetas del gnero y ofrecen imitaciones que ms bien resultan una caricatura que
una manifestacin de verdadera poesa.
Entre los recitadores de poesa negra es justo citar a Eusebia Cosme, artista de
raza negra, iniciadora del gnero y mujer de gusto cultivado. (Ballagas,
Poesa afro-cubana 78, nfasis mo)

En un esfuerzo paralelo al de Guirao, tendente a comprender el fenmeno de la poesa


negra y a acelerar el fin de un ciclo, J. Marinello traza un distincin entre lo tpico y lo
caracterstico y defiende la necesidad de apurar hasta el lmite el negrismo, de ir a la
raz trgica, con el propsito de corregir los desvos producidos por el uso de una
perspectiva estereotipada en torno a la produccin negra. As, dice Marinello:
Hay lo tpico, lo caracterstico y las capas dramticas. Lo tpico es lo inmediato,
lo superficial, pero elevado a categora [...] La captacin de lo tpico significa
siempre [...] un aislamiento del centro vitalizador [...] Tipismo, deliberacin. [...] lo
caracterstico est enterrado en cada gesto vital; [...] lo tpico es episdico y
escnico y lo caracterstico permanente y espontneo. // Que lo caracterstico en el
negro puede darnos una nota artstica de riqueza eficaz lo prueba definitivamente el
libro de Nicols Guilln [Sngoro Cosongo] // Porque Guilln y Ballagas no han
descrito lo negro, han hablado lo negro. // Se duele a veces el artista de la falta de
grandes motivos [...] Y tiene a la mano la tragedia sin tamao de una raza maldita.
[...] Ya ha entrado con triunfo hasta el ritmo que sube de la raz; con l y por l
puede apretar la raz trgica. (130-138)

En esta lnea, es interesante considerar no solo el repertorio de Cosme sino tambin el


tenor del material grfico incluido en sus programas impresos. As es posible ver que si,
por un lado, las fotografas de la recitadora reproducidas en los programas son claro
indicio de un trnsito de la rumbera a la actriz dramtica; la crtica, por otro lado,
paradjicamente recae con frecuencia en el comentario que enfatiza lo tpico (la
rumbera) en detrimento de lo caracterstico y las capas dramticas. Una de las pruebas

notables de esta lectura que expone el punto de vista de una ceguera de lite es que las
argollas utilizadas por Cosme y el sonido metlico que produciran durante su
actuacin no se asocian a los grilletes que signaron la tragedia sin tamao de una raza
maldita.
Por otro lado, esa misma crtica adjudica a la prctica de Cosme una falta,
derivada muchas veces de la dificultad/imposibilidad tcnica de transcripcin de la
oralizacin propia de la poesa negra. As, paradjicamente, deja de percibir tambin
que, de acuerdo con el mismo criterio, en la recitacin los poemas negristas se
realizaran ms plenamente que en la propia escritura. En este sentido, es altamente
significativa la ceguera de Ortiz que, como vimos, opone a esa falta la amalgama
social del mestizaje, al caracterizar la poesa mulata como un mestizaje lingstico.
(Ms acerca de la poesa mulata 179) No obstante, la amalgama de msica, canto,
mmica y danza de las performances de Cosme no es vista por l como una prctica que
integra lo que en la escritura, por dificultades tcnicas sistmicas, permanece como
indecible.
Y ms, aunque se reconozca en el trabajo de Cosme el haber sabido recoger las
bellezas de la nueva poesa y transmitirlas puras [sic] a la multitud, se prejuzga que
su recitacin quiz habr de ser un da sealada como un prlogo [...] del teatro cubano
integral. (La poesa mulata) As, en lugar de ver la prctica de Cosme como una
realizacin ms plena del arte negro moderno (por su realizacin positiva de la oralidad
negra, por hablar lo negro, y por su ruptura de lmites entre diversos cdigos de
arte), se la lee, en otro gesto de sujecin o patronato, como el prlogo de un gnero
canonizado. Como Guirao, Ortiz parece experimentar tambin la urgencia de cerrar el
ciclo de la poesa negra moderna, transformando en objeto arqueolgico la modalidad
potica y sustituyendo la recitacin de Cosme por el teatro cubano integral.
Preservando los lmites entre la alta cultura (en la que se inscribira la poesa
negra como modalidad joven) y la cultura popular, los negrlogos contemporneos
ven las recitaciones de Cosme no como la prctica renovadora, en la que se realizara la
propuesta vanguardista de ruptura de lmites entre cdigos y gneros de arte y la utopa
de la ruptura de lmites entre arte y vida, sino como una prctica tradicional, como un
ndice que, a pesar de los intentos de patronato de la lite, pone en evidencia el carcter
ficcional de la amalgama social pregonada por ella.

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