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El Amor de Dios Sin Condiciones

El documento describe el amor incondicional de Dios hacia la humanidad. Explica que Dios ama a todos por igual, sin importar sus debilidades o errores. Menciona que Dios demostró su amor al dar a su hijo Jesús para salvar a la humanidad. También explica que el amor de Dios no tiene condiciones y que ama a todos sin importar su nacionalidad, condición física u otras características.
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El Amor de Dios Sin Condiciones

El documento describe el amor incondicional de Dios hacia la humanidad. Explica que Dios ama a todos por igual, sin importar sus debilidades o errores. Menciona que Dios demostró su amor al dar a su hijo Jesús para salvar a la humanidad. También explica que el amor de Dios no tiene condiciones y que ama a todos sin importar su nacionalidad, condición física u otras características.
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Introduccin

Dios te ama como eres, con tus debilidades y errores. El usa su amor y ternura para
atraerte y consolarte. El no acude al rechazo o a la acusacin para hacerte reaccionar,
sino siembra bien y no mal para cosechar una buena relacin contigo. l te ama sin
condiciones y espera que hagas lo mismo con tu familia y con tu prjimo.
El amor de Dios hacia sus hijos a quedado demostrado en la magnitud de haber
permitido la crucifixin de su nico hijo para la salvacin de la humanidad Juan 3:16
Porque de tal manera am Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unignito, para que
todo aquel que en l cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Realmente el amor de
Dios es un amor sin egosmo.
El amor de Dios es sin condiciones
Deuteronomio 7:7 Yav se ha ligado a ti, y te ha elegido, no por ser el ms
numeroso de todos los pueblos (al contrario, eres el menos numeroso).
Dios puede hacer con su amor como l quiere, no hay nada que demande que nos ame,
usted no le puede obligar, si Dios nos ama es porque ha querido amarnos y lo ha hecho
sin pedirnos condiciones, no importa nacionalidad o condiciones fsicas a todos nos ama
por igual.
Deuteronomio 7: 15 Yav alejar de ti toda enfermedad, no dejar caer sobre ti
ninguna de las plagas de Egipto que t conoces. En cambio, las har caer sobre
aquellos que te odien.
Cuando Dios da de su amor lo hace de una forma que no pone condiciones, ama desde
la eternidad hasta la eternidad, a los nicos seres que no puede amar ni les amar son
Satans y sus seguidores, los demonios, as como tambin aquellos que maldigan al
Espritu Santo, Marcos 3: 29 En cambio el que culmine al Espritu Santo, no tendr
jams perdn, pues se queda con un pecado que nunca lo dejar
El amor de Dios no necesita un porque. l no da su amor por algo que has hecho. l
no da su amor por algo que l va a ganar. l no da su amor, porque es algo que te has
ganado.
l da su amor sin un "porque."
Conocemos el amor con condiciones: Puedes tomarlo o dejarlo.
Dios da un amor sin condiciones: Te tomar, y no voy a dejarte.
Romanos 5.6-11

Las Sagradas Escrituras nos dicen que el amor es la esencia misma de lo que es Dios (1
Jn 4.7). As que, si usted no cree que l le ame incondicionalmente, nunca lo conocer
en realidad ni tendr paz genuina en su relacin con l.

Cmo definir el amor? Es Jess llegando generosamente a la humanidad, dndose a


nosotros y trayendo el bien a nuestra vida, ya sea que le aceptemos a l o no. Romanos
5.8 nos dice que su amor y su preocupacin por nosotros son tan inmensos, que dio su
vida por nosotros cuando ramos todava sus enemigos. La Biblia dice que l comenz
a expresarnos su amor aun antes de la fundacin del mundo (Ef 1.3-5). Esto significa
que nuestras acciones no tenan absolutamente nada que ver con el amor que l nos
tiene!
El inters de Dios por nosotros no tiene ninguna condicin o restriccin, y no se basa
en que le reciproquemos su amor. Ni tampoco tiene l ms amor por las personas
"buenas" que pudieran parecernos ms dignas. l nos ama aun estando en pecado,
aunque no nos hayamos arrepentido. Nos da esto licencia para desobedecer? No, nos
da poder para vivir en santidad, andar en obediencia al Seor, y aprender a amarlo de la
manera que l merece. Obedecerle es recibir el amor que Dios ha estado ofreciendo
desde el principio.
Pero, para experimentar ese amor maravilloso y absoluto que Dios nos tiene, debemos
aceptarlo. Digmosle s a este regalo extraordinario que l quiere derramar sobre
nosotros. Delitese y permita que ste se derrame sobre quienes estn a su alrededor.
Habla Sobre Esto

Cul es la diferencia entre decirle a alguien "Te amo" y "Te amo porque...?

Cmo ests siguiendo el ejemplo de Dios mostrando amor incondicional a los


dems?

LECTURA
Mt 9, 9-13
Lo nico que debe importarte es que Dios es amor incondicional, todo lo dems es
secundario.
Las ideas que encontramos en el relato de Mateo no son una excepcin. Est
perfectamente atestiguada en los evangelios la actitud de acogida por parte de Jess de
todos aquellos que se encontraban en situacin de marginacin. Entre ellos se contaba
un colectivo muy variado de gente, a los que se denominaba sencillamente
"pecadores".

Aunque hoy seguimos empleando la misma palabra, el concepto tiene poco que ver con
lo que se quera decir entonces. Pecadores eran, en aquella poca, los impos, los
descredos, los paganos, los irreligiosos.
Se trataba ms bien de un incumplimiento externo de la Ley; bien porque no la
conocan, bien porque pertenecan a grupos sociales que se consideraban por s mismas
reprobables, independientemente de la actitud de cada individuo. Los recaudadores
(publicanos) eran considerados traidores a la alianza por colaborar con la ocupacin
romana.
Tomado al pie de la letra, el relato no es creble. Se trata de una simplificacin de un
proceso de acercamiento personal entre Jess y Mateo. Jess invita a formar parte de su
grupo ms prximo a Mateo, un "pecador". Al aceptar esa invitacin, pasa a formar
parte de la nueva comunidad de Jess.
La comida es signo del banquete mesinico del que van a formar parte tambin los
excluidos de Israel. Ni hay privilegiados ni se exige condicin previa alguna. Slo la
adhesin a Jess.
El judasmo oficial no puede aceptar esto. Jess no comparte la idea farisaica de que
ellos sean los justos y Mateo el pecador, pero argumenta desde esa posicin. Dios no
espera ceremonias cultuales, ni observancia escrupulosa de la Ley, sino misericordia y
amor.
Los "sanos" son los dirigentes que disfrutan de privilegios a costa del pueblo sencillo.
Los "enfermos" son los que sufren la injusticia de los que se creen buenos.
"Justos" son los que estn satisfechos de s mismos porque cumplen la Ley.
"Pecadores" son los que, insatisfechos de s mismos, buscan la salvacin en Jess.
Para Jess, "pecado" no era la trasgresin fra de una ley, sino una actitud que nace
de lo ms profundo del hombre. Es una esclavitud a la materia, que es consecuencia de
un desenfoque de la realidad. Es fruto de la ignorancia y por lo tanto no lleva consigo
una mala voluntad, sino un desconocimiento de la realidad, del hombre y de Dios.
Por eso el pecador no era objeto de ningn rechazo por parte de Jess, sino digno de
compasin y necesitado de una enseanza para que dejara de hacerse dao y pudiera
alcanzar su plenitud.
Las primeras comunidades cristianas pronto abandonaron esta compresin y entraron en
una dinmica de rechazo del pecador como los fariseos. Es una pena que nosotros
sigamos aferrados a la idea farisaica y hayamos olvidado la visin de Jess.
La aceptacin de los pecadores es la enseanza ms desconcertante y escandalosa de
Jess. Llevamos dos mil aos escuchndolo y an no nos lo acabamos de creer. Para
nada pensamos que Dios ama a los pecadores. Para nada creemos que les ama como

tiene que amarnos a nosotros, que somos los justos. No nos lo creemos, porque no nos
gusta.
Este sentimiento es la mejor prueba de la superficialidad de nuestra religin. En vez de
escuchar a Jess nos escuchamos a nosotros mismos y hacemos a Dios a nuestra
imagen: bueno para los buenos y malo para los malos. Nuestro Dios sigue siendo el de
los fariseos, que premia a los buenos y castiga a los malos. Para este viaje no
necesitbamos alforjas.
Recordemos que el perdn y la misericordia eran ya caractersticos de Dios en la
religin juda. Lo que los fariseos critican a Jess no es que proclame el perdn de Dios,
sino que se pase por alto la necesidad de arrepentirse y de cumplir los requisitos que la
Ley exiga para alcanzar ese perdn (Jess acaba de decir al paraltico: "tus pecados
estn perdonados"). Lo intolerable para los fariseos, es que Jess acoja a los "pecadores
antes de convertirse y de pedir perdn.
El pecado no est en el acto, sino en la actitud de la que sale el acto. Nuestro error
consiste en creer que en la confesin se borra el acto y quedo como nuevo; aunque no
cambie para nada mi actitud. Para salir de esa mecnica funesta, tenemos que descubrir
que pecado es una actitud que me hace dao a m mismo y exige para superarlo, un
cambio de actitud que me lleve por un camino que no me deshumanice.
Dios no tiene que hacer nada para sacarme del pecado, soy yo el que tengo que cambiar
y salir de la actitud pecaminosa. Sin ese cambio, no hay perdn que valga. Con ese
cambio no necesito que Dios me perdone, porque Dios es perdn. La confesin es el
signo de este proceso interno.

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