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Turdetanos

La cultura turdetana heredó la cultura tartésica en el sur de la península ibérica entre los siglos IX-I a.C. Los turdetanos continuaron viviendo en los mismos asentamientos que los tartesios y mantuvieron una cerámica similar, aunque declinó la influencia oriental. La economía se basaba principalmente en la agricultura y la ganadería, cultivando trigo, vid y olivo. La metalurgia tartésica desapareció y el comercio se centró en el sureste, bajo influencia pún

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Turdetanos

La cultura turdetana heredó la cultura tartésica en el sur de la península ibérica entre los siglos IX-I a.C. Los turdetanos continuaron viviendo en los mismos asentamientos que los tartesios y mantuvieron una cerámica similar, aunque declinó la influencia oriental. La economía se basaba principalmente en la agricultura y la ganadería, cultivando trigo, vid y olivo. La metalurgia tartésica desapareció y el comercio se centró en el sureste, bajo influencia pún

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TEMA 9 CONTINUIDAD DEL MUNDO TARTSICO: TURDETANOS Y

CULTURA TURDETANA
DEFINICIN
La cultura turdetana se trata de una cultura heredera del mundo tartsico. Cuando
planteamos que es heredera, decimos que son las mismas poblaciones de poca tartsica
desde el factor local en poca turdetana. Cronolgicamente los investigadores han
realizado una divisin entre tartesios y turdetanos.
CRONOLOGA Y MARCO GEOGRFICO
Desde 950 550 a.C. aproximadamente (tartesios), Hierro I; el Hierro II, 550 a.C.
hasta el cambio de era, (turdetanos). Ocupa el rea de los tartesios.
En el mundo turdetano desaparece por completo el mundo orientalizante. Por una parte
los santuarios orientalizantes desaparecen por completo, por ejemplo el de Caura y el
Carambolo se abandonan, adems con niveles de incendio. Pasa lo mismo con otros
santuarios como el de Carmona y Montemoln, entre otros.
El segundo factor que desaparece en esta poca, es el de las tumbas orientalizantes. Lo
que observamos es que ya no existen tmulos donde los objetos ya manufacturados por
la poblacin fenicia, muy del gusto de la poblacin aparentemente local, dejan de
existir. Igualmente las minas dejan de explotarse. La explotacin de la plata cesa.
Adems, en ningn asentamiento turdetano tenemos informacin de tipo metalfero.
Qu podemos definir como propiamente local? Para empezar, tenemos un vaco de
informacin. No sabemos cules son los santuarios de la poblacin local. Por otra parte,
no conocemos donde se entierran. Ese vaco desde el punto de vista religioso, contrasta
con otras zonas de la pennsula ibrica, si tenemos atestiguado para el mundo celta,
ibero y pnico, donde se entierran. Por otro lado, caracterstica de los turdetanos, pero
no exclusividad de ellos es su cermica. Muy similar a la de momentos anteriores, la
cermica comn evoluciona poco y va manteniendo sus mismos tipos, aunque
desaparecern decoraciones florales y animalsticas (orientalizantes). Solo tendremos
cermicas decoradas a bandas. Junto a esta cermica, a partir de finales del V a.C.,
vemos la introduccin de tipos cermicos propiamente pnicos que son adaptados e
imitados por las poblaciones locales.
Quizs, la palabra turdetano tenga que ver en parte con nombres personales que se
recogen en los textos de poca romana que contienen el radical tur en estos nombres.
Esto podra ser un indicativo tnico que hace que los romanos hablen de esta zona como
turdetani o turdetanos. Quizs no se sea una autodeterminacin, sino el nombre que les
da los romanos.

CULTURA MATERIAL
Hoy da es el camino ms usado para investigar a las poblaciones locales, pues la
informacin que aporta es mayor respecto a las fuentes textuales.
Con respecto a la cermica es un elemento que carece de contenido simblico, esto hace
ver a unos investigadores que la cermica turdetana no sirve como factor definitorio,
pues sera compartida con otros pueblos. La dispersin de sus formas y decoraciones
trascienden las propias fronteras de los turdetanos tanto geogrfica como
cronolgicamente (entra dentro incluso en poca de la colonizacin romana). Los
motivos ms caractersticos, pintada de rojo con motivos geomtricos, a bandas, o
semicrculos, es tambin el mismo tipo de decoracin que presentan los vasos propios
de poblaciones como los bastetanos o los pnicos. De ah, que hablar de vajilla
turdetana no sea lo ms correcto. La misma vajilla es utilizada por otras poblaciones.
Adems, a la vajilla turdetana conoci influencias de tipo maloca, as como una
evolucin (en las formas de sus piezas) propia de tipo arcaizante, es decir, no se
diferencian de los modelos anteriores, sino que se parecen e ellos. A partir del siglo III
a.C. hay ciertas influencias meseteas que haban llegado primero al alto Guadalquivir.
Paralelamente exista un comercio martimo de tipo expansivo, desde el rea contestana
(Alicante, Murcia) que hace que se introduzcan tipos propios del sureste de la pennsula
ibrica. Quizs, se pueda afirmar que el proceso de industrializacin que introducen las
alfareras romanas, principalmente, de la terra sigilata (cermica propia de poca
imperial), pudo ser el factor principal que condujo a la desaparicin cermica
tpicamente turdetana.
Se ha sealado que la crisis metalrgica es la causante de la crisis del mundo tartsico,
no obstante hay algunos yacimientos de la zona de Ro Tinto que nos dejan entrever que
hay una tmida explotacin del metal, al menos de forma espordica, quizs sea
responsable de que aparezcan algunos objetos metlicos como son las fbulas o
tesorillos con objetos de plata y oro. An as, a da de hoy no hay analticas que estos
pocos objetos de metal que aparecen en la turdetania estn hechos con metal local o
metal forneo. Parece ser que el inters cartagins por zonas mineras del alto
Guadalquivir y del sureste de la pennsula Ibrica, junto a este declive de la zona minera
tartsica haran vascular el inters de los mercados hacia el sureste. All habr presencia
pnica, all se dirigirn los griegos a comerciar y all fundar Cartago, una colonia,
Cartago Nova. Se est produciendo una reestructuracin en el Mediterrneo oriental.
4/12/2014
Iberia Graeca (web): para el mundo griego en la pennsula Ibrica.
El foco metalrgico se centra en la Alta Andaluca y sureste de la pennsula, teniendo
que ver posiblemente con los intereses cartagineses, una potencia del norte de frica,

que por su posicin estratgica tiene gran influencia y explota minas de Cerdea y
Sicilia, interesndose en el sureste peninsular, comerciando con esta zona y as se quita
un foco como era el de Tartessos. Teniendo ms poder para comerciar y para utilizar los
metales de su zona de influencia.
Por el contrario, al igual que ocurre con la cermica, la vajilla metlica, es escasa pero
existe, imita los modelos helensticos, al menos en la silueta de las piezas (tipologa), no
en las decoraciones. La crisis metalrgica es tal que ni en los aperos de labranza
encontramos artilugios de metal. Las nicas evidencias de aperos de labranza que
tenemos son tiles lticos. No conocemos armas, la ausencia de informacin puede
quizs relacionarse con lo que decan autores como Estrabn que comentaban que los
turdetanos eran bastante pacficos. Es cierto que cuando tenemos informacin de las
armas en poca antigua, se debe a que aparece como ajuar en las tumbas. Al no conocer
sus tumbas, no sabemos si es que no tenan armas en metal o no se han encontrado.
4. ECONOMA
Desde el punto de vista econmico, segn la informacin actual, la explotacin del
campo es la economa bsica, sin embargo, son escasos an los datos faunsticos que
tenemos. En muchas ocasiones nos contentamos con las informaciones que nos facilita
Estrabn sobre la turdetania. Segn nos transmite, desde el Atlntico hasta Crdoba la
riqueza del territorio era principalmente el potencial agrcola, y quizs los principales
cultivos fueran la trada Mediterrnea (trigo, vid, olivo). Igualmente Estrabn nos dice
que hay otras plantaciones que no especifica y nos indica que existen dehesas.
Otro dato para el estudio de la economa, es la decoracin que existe para las monedas,
donde se recogen la representacin de estos productos tpicos. Aparecen espigas de
cereal y racimos de uvas. A esta escasa informacin hay que sumar que no conocemos
los tiles propios del campo. Sin embargo, s que conocemos algunas pequeas
explotaciones, relacionadas con mesas de asta, que nos indican que estos asentamientos
rurales presentan grandes depsitos hidrulicos que probablemente se utilizaran como
aprovechamiento industrial para la obtencin de aceite (contenedores para recibir el
liquido).
Existe poca informacin para la ganadera hay que acudir de nuevo a las fuentes
textuales, Estrabn nos habla de rebaos de vacas que pastaban a las orillas del
Guadalquivir, se nos habla de la calidad de la lana en la turdetania, al parecer un
producto que se exportaba bastante. La informacin de algunos yacimientos como
Cerro macareno, Setefilla, vora (Sanlcar), nos hablan de la cra y consumo
principalmente de cabras y ovejas, de bvidos y cerdo. La diferencia con momentos
anteriores, es que ahora no priman los bvidos como principal animal para trabajar con
ellos. Esto hace que se iguale el aprovechamiento de estos animales a los niveles de
estas partes de la pennsula. Se documentan tambin perros, gatos, gallinas y en poca
proporcin caballos. Todos estos elementos son los principales de la alimentacin bsica

de poca turdetana. A esto hay que aadir la caza y la pesca. De la primera, Estrabn
nos aporta informacin, y la caza, en este caso menor, tena como principal objetivo la
caza del conejo y liebres, y se cazaban con hurones.
En cuanto a la pesca la informacin nos la aporta a veces las propias monedas, los tipos
de acuaciones nos hablan de la existencia de una pesca riberea. Hay monedas como
las de Caura que parece que representan unos esturiones o sbalos. Otras monedas de la
ceca pnica aparecen atunes y su pesca en almadraba. Parece que hacia el cambio de
era, segn Estrabn, los productos de la turdetania eran comercializados a lugares como
la pennsula itlica (importador principal), en poca cercana a la romanizacin. Para el
periodo turdetano, no conocemos si exista este tipo de comercio, lo que es cierto es que
el papel comercial importante lo jugar Gadir (pnica), cabecera en la exportacin de
productos.
5. POBLAMIENTO
Casi al cien por cien se puede afirmar que no haba un centro nuevo de importancia, las
cabeceras anteriores se siguieron manteniendo, por lo que el poblamiento turdetano es
heredero del poblamiento tartsico. En algunas ocasiones, como ocurre en Itlica, es que
se puede trasladar el asentamiento de un cerro a otro, esto se debe por cambios en la
orografa. Este tipo de fenmenos responden a circunstancias concretas, lo habitual es
que continen los poblamientos anteriores. No hay un crecimiento poblacional para
fundar nuevos asentamientos. En la mayora del rea turdetana lo que se observa es una
disminucin o retraccin, aumentan las ciudades cabeceras pero los poblamientos
rurales van desapareciendo. No obstante, existen particularidades, por la falta de
documentacin en lo que se refiere al mundo religioso y funerario.
Si nos centramos en la campia sevillana, la distribucin de los asentamientos
principales responden a un reparto ms o menos equitativo de la tierra. No se observa en
ningn caso una especial atraccin de poblamiento hacia ningn ncleo de la campia.
Hay ciudades bien conocidas como el caso de Urso y Astapa. En cuanto a los pequeos
asentamientos que tienen alrededor, secundarios, alejados de estos ncleos primarios se
caracterizan por la explotacin agropecuaria. En la Vega de Cordones, ocurre lo
mismo.
Si pasamos a la comarca de los alcores, la implantacin poblacional en este caso viene
marcada por la propia orografa del terreno. En este sentido no existen asentamientos al
interior de la meseta, sin embargo en el Alcor, s que existe poblamiento denso, donde
destacan por una parte la mesa del Gandl (Alcal de Guadaira) y en el extremo opuesto
Carmo (Carmona).
Para analizar en este caso la ocupacin humana de comarcas ms meridionales, hay que
utilizar en este caso lo que las fuentes nos transmiten. En esta zona el Guadalquivir se
encaja en un estrecho valle, destacar en la zona Hispalis, en estos momentos cabecera,

y existir bastante poblamiento en la zona del Aljarafe, que por la calidad de los terrenos
y su altura es un buen lguar para el asentamiento en poca turdetana. Si avanzamos ms
al sur, a la altura de Coria del Ro, la Puebla del Ro, etc. (Caura o Ilipa), actan como
ncleos cabeceros, destacando su actividad pesquerea frente a la agropecuaria. En
cuanto al lago Ligustinus, ha sido principalmente estudiado su margen izquierdo. En
este flanco se sitan equidistantemente ncleos principales que a da de hoy continan
existiendo, es el caso de Ugia (Los Palacios), Conobaria (Cabezas de San Juan),
Nabrissa (Lebrija), Asta Regia (a las afueras de Jerez de la Frontera). Todos estos
enclaves son autnticos lugares centrales, ncleos primarios desde prcticamente el
Calcoltico, realmente tienen continuidad hasta poca actual. Cuando estas poblaciones
llegan a la segunda edad del Hierro, por lo que se conoce de ellas, tienen un desarrollo
plenamente urbano, parece que cuentan con servicios colectivos, como es el caso de
fosos defensivos (caso de Lebrija), por otra parte adems, la distribucin de estos
asentamientos lleva a pensar en un triple componente econmico: de un lado el
comercio naval, la propia pesca en el Atlntico y por ltimo, la explotacin
agropecuaria de las campias que tienen a su espalda.
Bastante desconocidos sin embargo, es el poblamiento en torno a la zona de Gibraltar y
en el extremo opuesto en la zona del Guadiana. Por su parte, la zona de Huelva, s que
fue densamente ocupada, manteniendo la tradicin de poca orientalizante.
En resumen, las comarcas tratadas son una muestra del total. A pesar de que existen
generalidades. Las particularidades que observamos en algunas de estas zonas se deben
por un lado, a la orografa y por el impacto con las relaciones con el mundo pnico
(contacto desigual).
6. HBITAT
En cuanto al bajo Guadalquivir a diferencia de otras zonas de la PI, no dispone de
ningn poblado que est excavado en extensin completamente. Por lo poco que
sabemos de algunos de los yacimientos, los asentamientos mantienen las tradiciones de
poca orientalizante. Son poblados que cuyas casas estn construidas con ngulos
rectos, sin planificacin del trazado urbano previa como ocurre en las colonias griegas,
no conocemos ni si quiera la totalidad de una calle, plazas, servicios pblicos, edificios
de culto.
Por ejemplo, los niveles prerromanos de yacimientos como Itlica y como Cerro
macareno, se ha documentado la existencia de hornos de cermica que por su tamao y
produccin que se observa en las escombreras, parece que hicieron las veces de
pequeas industrias artesanales, ms volcadas a la produccin y consumo familiar que
del punto vista comercial. Adems, este tipo de hornos ocupan reas del poblado que
precisamente no se encuentran a las afueras, sino integrados dentro del poblado. Esto
hace pensar a los investigadores que no existen como tales barrios destinados a albergar
este tipo de actividades comerciales.

En Alhonoz se ha descubierto un depsito de vasijas que aparentemente no est


relacionado con ningn alfar (lugar donde se encuentran los hornos para realizar la
cermica) prximo. Ha llevado a pensar a los investigadores que podran existir
pequeos lugares destinados a la venta local al estilo de las tabernae romanas. Lo poco
que sabemos de las construcciones relacionadas con las actividades econmicas, menos
sabemos con construcciones dedicadas a los servicios colectivos. No conocemos
edificios de justicia, polticos, sus templos, etc.
Por su parte, Estrabn, elogia el carcter pacfico de los turdetanos, sin embargo, otras
fuentes nos hablan de que fue la Turdetania un escenario continuo de conflictos blicos,
se cierta una cosa u otra, o las dos, esto podra explicar la creacin de murallas durante
esta poca, incluso los arreglos que se realizan a murallas anteriores a poca turdetana.
Respecto a otros servicios comunes desconocemos obras relacionadas con el
abastecimiento de agua, construccin de caminos de uso comunal, graneros, muelles
fluviales, etc.
7. RELIGIN Y MUNDO FUNERARIO
Resulta extraa la falta de documentacin de necrpolis entre los turdetanos. Esto ha
llevado a que algunos investigadores planteen que los turdetanos, no pueden ser
englobados dentro de la poblacin ibera. Hay bastante homogeneidad en el resto de la
pennsula con respecto a los ajuares de tumbas, necrpolis, rituales y santuarios, no
ocurre igual en la zona turdetana.
En cuanto a los dioses, hay pocas investigaciones respecto este asunto, a excepcin de
algunas iconografas que aparecen en las monedas. En la baja Andaluca, faltan
imgenes de dioses, de animales sagrados, faltan igualmente figurillas en bronce en
actitud ritual, esto ha llevado a pensar a algunos investigadores que existen una vuelta al
pasado, una concepcin arcaizante con respecto a la relacin con los dioses. Si en el
bronce final no conocemos estos datos, es posible que la poblacin turdetana quiera
mantener ese tipo de relacin que no deja huella material.
Cuando aparecen idolillos o exvotos, aparecen siempre en la alta Andaluca, de manera
que hay que interpretarlo como la introduccin de la poblacin ibera ms que como una
prctica igual entre los turdetanos. Del mismo modo, la escultura zoomorfa que a veces
aparece en el rea turdetana, se ha pensado que pueden representar animales sagrados,
es escasa y muy tarda, es reflejo de la romanizacin que sufren las poblaciones en los
ltimos siglos antes del cambio de era. Algunos han pensado que podan ser marcadores
de espacios funerarios.
Por su parte, los resultados obtenidos del anlisis de las monedas, tampoco nos ofrece
gran informacin, suelen aparecer temas relacionados con el mundo pnico y aqu surge
la duda. Algunos autores plantean que aunque no veamos el registro arqueolgico de

estos rituales estaran asumiendo divinidades de tradicin pnica. Otros autores piensan
que estn adaptando sus tipos a la moda pnica, si las cabezas llevan una moda pnica
no es porque adoren a una divinidad en concreto, sino que sigue la moda pnica, para
equipararse a asentamientos pnicos, y cuando ocurre es en poca ya muy tarda.
Tan desconocidos como los dioses son los lugares de culto, siempre que aparecen
recintos sagrados, aparecen en la costa, con fuerte tradicin fenicia, con divinidades
fenicias. Para lo cual, los investigadores los interpretan como santuarios de poblacin
pnica que se encuentran asentados en la costa. Un ejemplo de ello es el santuario de la
Algaida en Sanlcar de Barrameda. Esta falta de documentacin ha hecho proponer a
algunos investigadores que se estaran usando espacios naturales sacralizados.
Hay que tener en cuenta que la escultura tartsica oriental y orientalizante estaba hecha
en bronce y las imgenes o smbolos que se recogan hacan alusin a una religin
puramente oriental. Dentro de este lote de esculturas halladas en el bajo Guadalquivir,
destacan el grupo de leones, es un tipo de escultura relacionada con el mundo funerario
de tradicin bera. Son los beros los que empiezan utilizando este tipo de escultura,
relacionadas con el mundo funerario en origen. Cuando aqu aparecen a finales del III
a.C., pero sobre todo a partir del II a.C. en adelante, sin embargo, cuando aparecen estas
esculturas no hay nada de que nos indique a su alrededor que nos indique que haya
habido una necrpolis o el mundo funerario. Entre los beros por su parte, el toro tuvo
tambin relacin con el mundo de los muertos y cuando lo hacen, aparecen asociados a
los santuarios, cosa que aqu tampoco ocurre, esto lleva a plantearse a los investigadores
que en los ltimos siglos en la turdetania, no solo existe un proceso de romanizacin,
sino tambin un proceso de iberizacin, en el sentido de que poblacin ibera pueda
tambin desplazarse hacia la baja Andaluca.

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