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Salida Espiritual de Babilonia

Babilonia representa el principio del orgullo y la exaltación del yo que se opone a Dios. Este principio se originó con Lucifer y ha estado presente en varias naciones e instituciones a lo largo de la historia. Para comprender el mensaje de "salir de Babilonia", debemos identificar este espíritu de orgullo en nuestros propios corazones y depender completamente de Dios en lugar de nosotros mismos.
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Salida Espiritual de Babilonia

Babilonia representa el principio del orgullo y la exaltación del yo que se opone a Dios. Este principio se originó con Lucifer y ha estado presente en varias naciones e instituciones a lo largo de la historia. Para comprender el mensaje de "salir de Babilonia", debemos identificar este espíritu de orgullo en nuestros propios corazones y depender completamente de Dios en lugar de nosotros mismos.
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Salid de Babilonia

Apoc. 14:8 y 18:1-5


Mensaje del 2 ngel. Se repite en el mensaje del 4 ngel: es el ltimo mensaje; no hay otro despus de l.
Dice en esencia: Salid de Babilonia (en sentido espiritual)

Es una amonestacin divina a que su pueblo se mantenga separado de Babilonia.

Es tambin un mensaje que hemos de dar a personas que estn an en Babilonia, a fin de que salgan
de ella. Dios los ve ya como pueblo mo.

Cuanto ms cerca estamos del fin, ms importante es comprender en qu consiste Babilonia. De dnde, o
de qu hay que salir? Qu es lo que hay que evitar?
Si leis el libro El conflicto de los siglos, comprenderis que Babilonia es una institucin compuesta por
una madre y por sus hijas. La identificacin es inequvoca. Es exactamente tal como el libro dice, y os animo
encarecidamente a que lo leis. Cuanto ms avanza el tiempo, ms actualidad tiene su mensaje. No basta con
haberlo ledo: El Conflicto siempre hay que leerlo otra vez!
Ahora bien, podemos conformarnos identificando a Babilonia con una institucin -o con varias-, y pasarnos desapercibida la esencia de lo que constituye Babilonia. Podemos dormitar confiados en que poseemos
algn tipo de inmunidad a Babilonia, puesto que no pertenecemos a ella como institucin.
Pero hay un problema:
En Apoc. 17:5 y 6 leemos que: [tiene] En su frente un nombre escrito: Misterio, Babilonia la grande, la
madre de las fornicaciones y de las abominaciones de la tierra. Y vi a la mujer embriagada de la sangre de los
santos, y de la sangre de los mrtires de Jess: y cuando la vi, qued maravillado de grande admiracin.
Y quin no se sorprende! Es un poder perseguidor formidable. Es lo opuesto a Dios: simboliza la capital del
reino del mal de Satans, as como la Jerusalem celestial es capital del reino de Dios. La profeca la presenta
como ebria de la sangre de los mrtires.
Pero en Apocalipsis 18, cuando describe la destruccin de Babilonia, especifica ms, y da un detalle muy
importante (vers. 24): En ella fue hallada la sangre de los profetas y de los santos, y de todos los que han sido
muertos en la tierra.
En Babilonia se encuentra toda la sangre derramada en la tierra, pero se cita a un grupo especial: la sangre
de los profetas.
Quin mat a los profetas? Fueron los filisteos, los caldeos, los egipcios, los asirios...?
La Biblia especifica que al llegar el da de su ajuste de cuentas, la sangre de los profetas se encuentra en Babilonia. Pero, quin mat a los profetas? Podemos dejar que sea el propio Jess quien responda?
Mat. 23:37: Jerusalem, Jerusalem, que matas a los profetas, y apedreas a los que son enviados a ti!
El texto no dice que Jerusalem sea Babilonia, ni que lo fuese jams, pero queda claro que Jerusalem no fue
inmune, no es inmune al espritu de Babilonia, puesto que cedi a la persecucin, que es el fruto amargo y
constante que acompaa invariablemente a Babilonia.
Nuestro objetivo hoy no es identificar a Babilonia, la institucin, sino identificar cul es el principio fundamental que define a Babilonia; cul es la caracterstica bsica y esencial, a fin de salir de ella. Puesto que Babilonia representa lo opuesto a Dios, comprenderla correctamente nos ayudar a conocer mejor el camino del
Seor, camino al que debemos invitar a quienes demos el mensaje del segundo y del cuarto ngeles de Apocalipsis.
Leemos que ha cado Babilonia. Para comprender en qu consiste ese estado de cada espiritual de Babilonia, hay que analizar cmo cay la Babilonia literal.
Encontramos los antecedentes de esa cada en la Escuela Sabtica de esta semana.
En el captulo 4 de Daniel, Nabucodonosor, rey de Babilonia, da testimonio personal de su conversin. El
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propio rey refiere su fascinante experiencia. Relata su sueo, la interpretacin de Daniel, y su cumplimiento,
pero sobre todo la causa de todo ello.
Ved cul era el espritu del monarca, en el versculo 30 (el espritu de Babilonia):
Habl el rey y dijo: No es sta la gran Babilonia, que yo edifiqu para casa del reino, con la fuerza de mi
poder, y para gloria de mi grandeza?
Le cost andar siete aos como los animales y ser temporalmente desposedo de su razn, pero acept la leccin. La gloria del hombre fue abatida hasta el polvo, se humill, y aunque no dispona del libro de Apocalipsis,
oy el mensaje de los tres ngeles cuando confes (vers. 37): Ahora yo Nabucodonosor alabo, engrandezco y
glorifico al Rey del cielo [ya no se engrandeca a s mismo, no pensaba en su gloria], porque todas sus obras
son verdad, y sus caminos juicio; y humillar puede a los que andan con soberbia. Como ya predeca el sueo
proftico del rey (vers. 26), no se trataba an de la cada de Babilonia, sino de una advertencia divina, que fue
recibida con provecho por aquel gran monarca. En Jeremas 25:9, Dios lo llama as: Nabucodonosor, rey de
Babilonia, mi siervo. Espiritualmente hablando, el que antes fuera orgulloso rey de Babilonia, haba salido de
Babilonia. Aunque fsicamente permaneciera all, haba cambiado de capital: ahora perteneca a la Nueva Jerusalem, y all lo encontraremos en el da anhelado.
Pero el captulo 5 de Daniel objeto de estudio de la Escuela Sabtica de la prxima semana-, nos introduce
otra escena, que tiene lugar unos 30 aos ms tarde. El protagonista es Belsasar, nieto de Nabucodonosor.
(vers. 1): Estaba celebrando.
(vers. 1-4): La celebracin consista en una fiesta sacrlega en la que se profanaron con altanera y desafo
los vasos de uso sagrado sustrados del templo de Dios.
(vers. 5): aparece aquella mano misteriosa que escribe en lo encalado de la pared, y que hace que el rey se
ponga a temblar (MENE MENE TEKEL UPHARSIN).
Una vez ms se llama a Daniel para declarar el significado de aquel mensaje crptico que anunciaba precisamente la cada de Babilonia. Pero antes de eso, Daniel hizo saber a Belsasar cul fue la causa de la cada:
(vers. 18-21): Daniel recuerda a Belsasar la experiencia de su abuelo, Nabucodonosor. Leemos en el vers.
20: Mas cuando su corazn se ensoberbeci, y su espritu se endureci con altivez, fue depuesto del trono de
su reino...
(vers. 22 y 23): Y t, su hijo Belsasar, no has humillado tu corazn, sabiendo todo esto: antes contra el Seor del cielo te has ensoberbecido, e hiciste traer delante de ti los vasos de su casa, y t y tus prncipes, tus mujeres y tus concubinas, bebisteis vino en ellos...
Belsasar emple las cosas sagradas, dedicadas a dar gloria a Dios, para su propia gloria y exaltacin.
Veis en qu consiste el vino que Babilonia ha dado de beber a todas las naciones? Es el vino de la exaltacin
del yo, el vino del engrandecimiento personal. Contra eso nos advierte el mensaje de los tres ngeles.
(vers. 30 y 31): La misma noche fue muerto Belsasar, rey de los Caldeos. Y Daro de Media tom el reino.
Y se cumpli Proverbios 16:18: Antes del quebrantamiento es la soberbia; y antes de la cada la altivez de
espritu.
En Apocalipsis 14:8 hemos ledo que Babilonia ha dado de beber a todas las naciones su ideologa, ese
principio bsico sobre el que opera Babilonia, y as, si vamos a la cadena proftica que presenta la visin de
Daniel junto al ro Ulai (cap. 8):
(vers. 3 y 4): carnero (Medo-Persia): engrandecase
(vers. 5-8): macho cabro (Grecia): engrandecise
(vers. 9-11): cuerno pequeo (Roma): engrandecise hasta el ejrcito del cielo, aun contra el prncipe de
la fortaleza se engrandeci.
En la visin junto al ro Hidekel (cap. 10 y 11 de Daniel) se repite lo mismo:
Dan. 11:36, hablando de ese mismo poder, representado por el cuerno pequeo: el rey har a su voluntad, y
se ensoberbecer, y se engrandecer sobre todo dios, y contra el Dios de los dioses hablar maravillas...
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O si lo prefers en el lenguaje del Nuevo Testamento (2 Tes. 2:3 y 4), apostasa, hombre de pecado, hijo de
perdicin... se asiente en el templo de Dios como Dios, hacindose parecer Dios.
Eso no es nuevo. Ya hubo uno en la historia, retrocediendo tan atrs como el registro bblico nos lo permite,
uno que quiso encumbrarse y ser como Dios. Naturalmente, esas intenciones iban camufladas bajo una apariencia de adoracin a Dios.
Culto a Baal: el engao (autoengao?) de la adoracin al yo, camuflada como adoracin a Dios. Servicio
al yo, presentado como servicio a Dios.
(Isaas 14:13 y 14): T que decas en tu corazn: Subir al cielo, en lo alto junto a las estrellas de Dios ensalzar mi solio, y en el monte del testimonio me sentar, a los lados del aquiln; sobre las alturas de las nubes
subir, y ser semejante al Altsimo.
La primera torre de Babel no se edific en esta tierra. Se edific piso a piso en el cielo, en la mente de Lucifer, y eso sucedi junto al trono de Dios. Sabemos que se trata de la rebelin de Lucifer, pero sabis cmo lo
identifica la Biblia? Vedlo en el versculo 4:
el rey de Babilonia.
Satans es el rey de Babilonia, y su principio fundamental es el amor y la exaltacin del yo, que usurpa y
ocupa el lugar de Dios. En el corazn de Babilonia est el yo.
Mat. 16:21-24:
Cuando Jess anunci a sus discpulos sus sufrimientos y su muerte, Pedro reconvino as al Seor: no permitas que te suceda eso!, que es como decirle: mate a ti mismo! El Seor le respondi: Qutate de delante de
m, Satans. Luego aadi: Si alguno quiere venir en pos de m, niguese a s mismo. Pedro estaba siendo
un instrumento del rey de Babilonia, y Jess estaba virtualmente respondiendo: Salid de Babilonia. Es el
mensaje que repetiran los ngeles al apstol Juan en Patmos, una vez que Jess hubiera ascendido.
En 2 Tim. 3:2 leemos que en los postreros das vendran tiempos peligrosos, debido a que habra hombres
perversos, aunque con apariencia de piedad. Encabezando la lista, figura esta caracterstica: amadores de s
mismos. Los amadores de s mismos tienen apariencia de piedad, pero:
El que se ama a s mismo es un transgresor de la ley (PVGM 323).
El mundo entero vive hoy bajo ese principio, el de amarse a uno mismo, el de confiar en el yo, la bsqueda
del beneficio propio, adular y recibir adulacin, la promocin personal, el reforzamiento del ego.
Eso no es monopolio de ninguna institucin. Es un principio que nuestros primeros padres permitieron que
Satans introdujera en la raza humana, e infiltra nuestra propia naturaleza.
Encontrado en la Gua personal abreviada de procedimientos de un joven mdico de guardia:
Autoestima:
Soy consciente de que soy una [persona] [fabulosa]
Tengo grandes valores
Puedo conseguir lo que me propongo
Cuando llegue a la meta intentar ser humilde
Pero ahora la inseguridad no me beneficia en nada.
Repetirlo cada 8 horas, 3 veces, frente al espejo.

La sociedad actual trata sus males con esa medicina, que podramos llamar extracto de Babilonia. El mundo en el que vivimos valora la afirmacin personal, la confianza propia, el orgullo de s, el amarse a uno mismo.
La humildad y la negacin del yo no son valores apreciados en el mundo competitivo de hoy. Lo digo con
todo respeto: creo que el Seor Jess no habra obtenido buenas calificaciones en las pruebas psicotcnicas
que nos hacen cuando aspiramos a un puesto en el mercado del trabajo, porque parte de lo que valoran esos
cuestionarios es nuestro amor al yo, y Jess no se distingui por eso, puesto que si se hubiera amado a s mismo
tena tiempo para quedarse en el cielo, en lugar de venir a salvarnos.
Pero en Fil. 2:5-8, leemos:
Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo tambin en Cristo Jess: el cual, siendo en forma de Dios, no
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tuvo por usurpacin ser igual a Dios: sin embargo, se anonad a s mismo, tomando forma de siervo, hecho
semejante a los hombres; y hallado en la condicin de hombre se humill a s mismo, hecho obediente hasta la
muerte, y muerte de cruz.
La idea de Babilonia del amor y exaltacin del yo es una perversin del sublime principio divino. Es un
desafo al gobierno de Dios, gobierno que est basado en su carcter de amor abnegado, un amor que se humilla, que no duda en sacrificarse. Vemos la negacin del yo manifestada en el don eterno de su Hijo unignito a
los hombres, el principio de la cruz que caracteriza al evangelio eterno. Es lo contrario a la torre de Babel: no
trepa, sino que desciende (condesciende). Leemos en 1 Cor. 13:5 que el amor...no busca lo suyo.
El mensaje de los tres ngeles pone en contraste la adhesin a ese principio del amor abnegado de Dios,
versus la aceptacin del principio satnico: esa perversin en la que el amor confunde su objeto, y en lugar de
amar a Dios sobre todas las cosas y amar al prjimo como a s mismo, se ama uno a s mismo. Es la complacencia del ego, el egosmo, el engrandecimiento del yo. Todo dolo y toda idolatra es en realidad una forma
de adoracin al yo, y debido a la paternidad de ese principio, es una forma de adoracin a Satans.

Marca de la bestia: principio de la exaltacin del yo (Apoc. 13:8).

Sello de Dios: principio del amor abnegado, negacin del yo, principio de la cruz (Apoc. 14:1).

CBA vol. 7, Comentarios de E. White sobre Apoc. 7, que trata del sello de Dios:
Qu es el sello del Dios viviente que se coloca en las frentes de los suyos? Es una marca que pueden leer
los ngeles, pero no los ojos humanos, pues el ngel destructor debe ver esa marca de redencin. La mente inteligente ha visto la seal de la cruz del Calvario en los hijos y las hijas que el Seor ha adoptado (p. 980).
No tiene que ver con el sbado, y el domingo como falso da de reposo? Ciertamente.

Domingo: hijo de una institucin humana que, en demostracin de su propia exaltacin y autoridad,
cambi el verdadero da de reposo y adoracin instituido por el Seor, poniendo en su lugar uno falso
instituido por el hombre (de pecado) en homenaje al sistema religioso que representa. Es una perfecta
expresin y smbolo de la exaltacin del yo, del engrandecimiento humano. Leemos en Daniel
7:25: hablar palabras contra el Altsimo... pensar en mudar los tiempos y la ley, y en 8:9 y 10:
engrancedise hasta el ejrcito del cielo... an contra el prncipe de la fortaleza se engrandeci.

Sbado: es el reposo del creyente, el reposo de la fe en la obra perfecta del Seor Jess, en la creacin y en la redencin. No es la exaltacin de la obra del hombre, puesto que la institucin del sbado
como da de reposo no es obra del hombre, sino de Dios. Quien guarda el sbado de Dios expresa su
humildad al poner toda su confianza en la obra de Dios. El sbado es el perfecto smbolo de la entrega y sumisin del creyente a su Creador y Salvador Jess. Quien guarda el sbado del Seor, da fe de
que su salvacin es por la sola gracia, y la recibe por la sola fe, de acuerdo con lo que dice la sola
Escritura.

En el terreno espiritual, la expresin mxima de la exaltacin del yo es la salvacin por las obras, en sus
innumerables versiones, casi todas ellas pretendiendo ser justificacin por la fe. Por contraste, la autntica
justificacin por la fe en el Redentor lleva el sello de la cruz, y es lo opuesto a la exaltacin del yo propia de
Babilonia. Es la humildad, en contraposicin con el orgullo.
Varias personas me han escrito preguntando si el mensaje de la justificacin por la fe es el mensaje del
tercer ngel, y les he respondido: Es ciertamente el mensaje del tercer ngel (Ev 143).
Qu es la justificacin por la fe? Es la obra de Dios que abate en el polvo la gloria del hombre, y hace
por el hombre lo que este no puede hacer por s mismo (TM 456).
La justificacin por la fe abate en el polvo la gloria del hombre, mientras que Babilonia edifica el ego
para gloria del hombre.
Significa lo anterior que en el reino de Dios desaparece la autoestima? No. Pero tiene un sentido distinto:
tiene como nica base el que hemos sido creados y redimidos por Cristo es decir, el amor que Dios tiene por
nosotros-, y eso no nos distingue, no nos exalta, sino que nos hace iguales a todos los componentes de la raza
humana. Cuando basamos nuestra autoestima en algo que nosotros hemos logrado, en algn pretendido mrito
personal que nos distingue de otros, en ese punto tenemos el mismo problema que hizo que Lucifer se convir4

tiera en Satans, aunque no lo estemos repitiendo cada 8 horas delante del espejo, y aunque estemos al lado del
altar de Dios. Estamos confiando en la carne, y necesitamos hacer lo mismo que nuestro padre Abraham, uno
de los primeros que oy el mensaje: sal de Babilonia (Ur de los caldeos), y aprendi a vivir humildemente en
la senda de la fe, desconfiando de la carne y confiando enteramente en toda palabra que sale de la boca de Dios.
Terminamos con la lectura de un fragmento de la predicacin de uno de los pastores que el Seor eligi para
presentar el mensaje de la justificacin por le fe en el contexto del tiempo del fin, tal como aparece en el General Conference Daily Bulletin n 18, p. 129 - Asamblea de la Asociacin General de 1893-. Es una alegora del
gran Da que esperamos:
En ese da habr dos grupos. Ante la puerta cerrada, algunos querrn entrar, y dirn: -'Seor, brenos; queremos entrar'. Alguien les preguntar: 'Qu habis hecho para entrar aqu? Qu derecho tenis para entrar en
la heredad?'
-'Te conocemos bien. Hemos comido y bebido en tu presencia; t has enseado en nuestras calles. S.
Adems, hemos profetizado en tu nombre, y en tu nombre hemos echado demonios, y hemos hecho muchas
maravillas. Seor, no es esa evidencia suficiente? brenos la puerta'.
Cul es la respuesta? "Apartaos de m, obradores de maldad". Cules fueron sus razones? Nosotros hemos
hecho muchas y grandes cosas. Nosotros somos buenos. Nosotros somos justos. brenos la puerta.
Pero all de nada vale el 'nosotros'.
Habr otra compaa en ese da, una gran multitud que nadie puede contar, de entre toda nacin, tribu, pueblo y lengua, dispuesta a entrar por las puertas. Y si alguien les pregunta, 'Qu habis hecho para entrar aqu?
Qu derecho tenis para entrar en la heredad?', su respuesta ser:
-Oh, no he hecho nada en absoluto para merecerlo. Soy un pecador, dependiendo slo de la gracia del Seor.
Era tan desgraciado, tan rematadamente cautivo, estaba en tal esclavitud, que nadie hubiese podido librarme,
excepto el Seor mismo; tan miserable que todo cuanto poda hacer era tener al Seor siempre a mi lado para
consolarme; tan pobre fui que tuve que pedir constantemente al Seor; tan ciego que slo el Seor pudo hacerme ver; tan desnudo que nadie pudo vestirme, sino el Seor mismo: Todo cuanto puedo aducir es lo que Jess
ha hecho por m. Pero el Seor me ha amado. Cuando en mi desesperacin clam, l me libr; cuando en mi
miseria busqu amparo, l me consol sin cesar; cuando en mi pobreza le ped, l me dio riquezas; cuando en
mi ceguera le ped que me mostrara el camino, l me llev a todo lo largo de la senda, y me hizo ver; cuando
estuve tan desnudo que nadie poda vestirme, me dio este manto que llevo puesto; y as, todo cuanto puedo presentar, lo nico que me permite la entrada, es nada ms que lo que l hizo por m. Si eso no es suficiente, entonces me quedar sin entrar, y eso me parecer justo. Si soy dejado fuera, no tengo ninguna queja que hacer,
pero Oh!, acaso eso no me dar entrada en la heredad?
Pero una voz dice: 'Hay personas muy particulares aqu, y querran estar satisfechas con cada uno de los que
entren aqu. Tenemos a diez examinadores. Cuando consideran a un hombre y dan el visto bueno, entonces
puede pasar. Estis dispuestos a que examinen vuestro caso?' Entonces responderemos: -S, s. Estoy dispuesto a pasar el examen que sea necesario, puesto que incluso si soy dejado fuera, no tendr queja alguna: dejado a
m mismo, estoy perdido de todas maneras'.
'Est bien, llamaremos a los diez'. Al llegar estos, exclaman: -S, estamos perfectamente satisfechos con l.
La liberacin que obtuvo de su esclavitud es la que trajo nuestro Seor; el consuelo que siempre tuvo, y que
tanto necesit, es el que dio nuestro Seor; las riquezas que posee, todo cuanto posee, pobre como estaba, es lo
que nuestro Seor le dio; y la vista que recibi en su ceguera, es la que el Seor le dio, y slo ve lo que es del
Seor; y desnudo como estaba, esta vestidura que lleva es la que el Seor le dio: el Seor la teji, es toda ella
divina. Es slo Cristo. S. Que entre!
[En ese momento, de forma espontnea, dos o tres en la sala se pusieron en pie, y comenzaron a entonar un
himno, al que toda la congregacin se aadi en seguida. La letra dice as: Jess pag el precio / todo lo debo a
l / el pecado haba dejado una mancha carmes / l la hizo blanca como la nieve]
Entonces, hermanos, sobre las puertas se oir una voz como el canto ms dulce que se pueda imaginar, la
voz llena de simpata y compasin del Salvador, diciendo: Venid, benditos de mi Padre! Por qu estis fuera? Y las puertas se abrirn de par en par, y de esta manera os ser concedida amplia y generosa entrada en el
reino eterno de nuestro Seor y Salvador Jesucristo (2 Ped. 1:11). (L.B.)
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