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Khan, M.M. (2005) - El Concepto de Trauma Acumulativo

Teoría

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Khan, M.M. (2005). El concepto de trauma acumulativo. Rev. Psicoanl. Asoc.

Psico. Madrid, 44:117-137.


Originalmente publicado en :Khan, M.R. (1963). The Concept of Cumulative
Trauma. Psychoanal. St. Child, 18:286-306

El concepto de trauma acumulativo 1


M. Masud R. Khan
Todas las fases de la construccin de la teora psicoanaltica han tenido influencia
sobre el concepto actual de trauma y su evaluacin clnica (Fenichel, 1937). Voy a
dividir, de manera algo arbitraria, el perodo total de investigaciones psicoanalticas
en cinco etapas. Se trata de una divisin artificial que tiene como objeto mostrar
las ideas nuevas que surgen en cada etapa. Cada una de ellas no anula a la otra.
Caminan en paralelo, reforzndose y corrigindose en parte mutuamente, y en
cada ocasin se incorpora un nuevo ramal a la creciente complejidad de la
metapsicologa psicoanaltica.
En la primera fase, de 1885 a 1905, mientras Freud postulaba los conceptos
bsicos para la comprensin del inconsciente trabajo del sueo, procesos
primario y secundario, aparato psquico, formacin de sntomas, y la etiologa de la
histeria y de la neurosis obsesiva el concepto de trauma jug un papel vital y
muy significativo (Freud, 1893, 1895). El trauma se conceba esencialmente como:
a) un factor ambiental que se impone al yo, que no consigue procesarlo a travs
de la abreaccin o de la elaboracin asociativa: los pacientes histricos sufren de
un trauma psquico abreaccionado de forma incompleta (Freud, 1893); y
b) un estado de energa libidinal estrangulada que el yo no puede descargar. El
paradigma de esta situacin traumtica es la seduccin sexual. Contamos con un
vvido relato del propio Freud (1887-1902, carta 69; tambin 1914b) y de Jones
(1953) que describen cun frustrado y desmoralizado se sinti Freud al descubrir
que estos hechos traumticos de seduccin no haban ocurrido nunca en realidad.
Durante esta fase, la teora correspondiente sobre la angustia es: La angustia
neurtica es libido sexual transformada (Freud, 1897). El mecanismo de defensa
fundamental que se toma en consideracin es la represin.

1 Diferentes versiones de este escrito fueron ledas en la Hampstead ChildTherapy Clinic de Londres, el 16 de enero de 1963, en el Instituto de Psicoanlisis
de Londres, el 6 de febrero de 1963, y en la Sociedad Psicoanaltica de Topeka, el
12 de abril de 1963.
Traduccin: Jos Luis Mart Quirs.
- 117 -

La segunda fase, de 1905 a 1917, se caracteriza por los intentos sistemticos de


desarrollar la evolucin sexual infantil (Freud, 1905) y la metapsicologa
psicoanaltica (Freud, 1914a, 1915a, 1915b, 1915c, 1917).
En trminos del desarrollo sexual infantil y de la teora de la libido, las situaciones
traumticas paradigmticas son:
a) angustia de castracin
b) angustia de separacin
c) escena primaria
d) complejo de Edipo.
El trauma se relaciona con la fuerza y urgencia de las pulsiones sexuales y la
lucha del yo contra ellas. Todos los conflictos y, por tanto, las situaciones
traumticas, son concebidos en trminos de fantasa inconsciente y realidad
psquica interna. Durante la segunda mitad de esta fase, Freud realiz su primera
exposicin sistemtica de metapsicologa, y nos encontramos con los conceptos
de libido del yo, narcisismo primario e ideal del yo por un lado, y por otro, con un
examen detallado de los mecanismos de introyeccin, identificacin y proyeccin.
El artculo sobre Duelo y melancola (1917) marca el final de esta fase y abre la
siguiente al plantear la discusin sobre agresin y culpa.
El perodo entre 1917 y 1926, la tercera fase, nos aporta la fase final del
pensamiento metapsicolgico freudiano. En Ms all del principio del placer
(1920a) encontramos por primera vez la consideracin de la compulsin a la
repeticin como un principio del funcionamiento psquico as como su relacin con
la pulsin de muerte (principio de inercia en la vida orgnica). Aqu formula Freud
su teora dualista de las pulsiones, pasando de su distincin anterior entre
pulsiones sexuales y pulsiones del yo a la dualidad de pulsiones de vida en
oposicin a pulsiones de muerte. Con las hiptesis de la dualidad pulsional y de la
compulsin a la repeticin, y la definicin de las estructuras psquicas en trminos
de yo, ello y supery (Freud, 1923), el concepto de trauma adquiri un marco de
referencia exclusivamente intersistmico y pulsional. La vasta bibliografa sobre
culpa, masoquismo, melancola, depresin y situaciones de angustia interna
documenta en extenso tales traumas y la forma en que el yo los maneja. La
exposicin ms detallada y extrema sobre tales traumas intersistmicos y
pulsionales sea quiz la que hace Melanie Klein (1932) en su descripcin de las
posiciones paranoide y depresiva. Esta fase de las propias investigaciones de
Freud alcanza su culminacin con su revisin del concepto de angustia en
Inhibicin, sntoma y angustia (1926).
La cuarta fase, de 1926 a 1939, comienza con la revisin del concepto de angustia
e inaugura los comienzos de la psicologa del yo propiamente dicha. Strachey
(1959, pp. 77-86) nos ha proporcionado un magistral sumario de la evolucin del
concepto de angustia en Freud. Destacar, para comentarlo solamente, el hecho
de que en Inhibicin, sntoma y angustia
- 118 -

Freud distingua claramente entre situaciones traumticas y situaciones de peligro,


a las que corresponden los dos tipos de angustia:
1)angustia automtica y
2) angustia como seal de la proximidad de un trauma.
El determinante fundamental de la angustia automtica: es la aparicin de una
situacin traumtica; y la esencia de sta es una experiencia de impotencia del yo
frente a una acumulacin de excitacin los diversos peligros especficos que
pueden precipitar una situacin traumtica en diferentes momentos vitales. stos
son, brevemente: nacimiento, prdida de la madre como objeto, prdida del pene,
prdida del amor del objeto, prdida del amor del supery (Strachey, 1959, pp.
81-82).
Con la revisin del concepto de angustia y de situaciones traumticas el papel del
ambiente (madre) y la necesidad de ayuda externa en situaciones de
desamparo devienen centrales en el concepto de trauma. As, las fuentes

intrapsquica, intersistmica y ambiental del trauma se integran en un


marco unitario de referencia. Hacia el final de esta fase, en sus dos artculos:
Anlisis terminable e interminable (1937) y La escisin del yo en el proceso de
defensa (1938), Freud focaliz su atencin en el yo en aquello que atae a las
modificaciones adquiridas durante los conflictos defensivos de la primera infancia,
as como a causa de variaciones congnitas primarias y a alteraciones de la
funcin sinttica del yo. Por esta razn he caracterizado esta fase como la
inaugural de la psicologa del yo propiamente dicha. Estas nuevas formulaciones
tienen consecuencias trascendentales para la evaluacin del origen y funcin del
trauma.
La ltima fase se desarrolla desde 1939 hasta la actualidad. En ella, los
desarrollos de la psicologa del yo debidos a las investigaciones de Anna Freud
(desde 1936 en adelante), Hartmann (1939, 1950, 1952) y otros, y el nuevo

nfasis en la relacin madre e hijo han cambiado nuestro mismo


marco de referencia para el estudio de la naturaleza y el papel del
trauma.
Funcin de la madre como proteccin contra las excitaciones
En Ms all del principio del placer (1920) Freud establece un modelo conceptual
para analizar la suerte de un organismo vivo en un medio abierto.
Representmonos (dice) al organismo vivo en su mxima simplificacin posible,
como una vescula indiferenciada de sustancia estimulable. A continuacin, Freud
procede a puntualizar que las dos fuentes posibles de estmulos son las externas y
las internas. Y contina: Entonces su superficie vuelta hacia el mundo exterior
estar diferenciada por su ubicacin misma y servir como rgano receptor de
estmulos (p. 26). Gradualmente se transforma
- 119 en una corteza y finalmente en un dispositivo protector contra las
excitaciones. Freud postul que la proteccin antiestmulo es una
funcin casi ms importante para el organismo vivo que la recepcin de los

estmulos. El

dispositivo protector est dotado de una reserva


energtica propia y debe, por encima de todo, preservar las
formas particulares de transformacin de la energa que
operan en su interior frente a los efectos amenazadores de
las enormes energas que laboran en el mundo externo (p. 27).
Continuando con su argumentacin, Freud postul que este estrato cortical
sensible, que ms tarde ser el sistema Cc., tambin recibe excitaciones desde el
interior. Sin embargo, es menos efectivo frente a los estmulos internos, y una
forma que el organismo tiene de defenderse del displacer provocado por los
estmulos internos es proyectarlos en el medio exterior
ESTA SERIA LA FUNCION DE LA PROYECCION y tratarlos como si no

obrasen desde dentro, sino desde afuera, con el fin de hacer


posible el uso del protector antiestmulos como un medio de
defensa contra ellos. En este contexto, Freud describe como traumtica
cualquier:
[] excitacin externa que posea fuerza suficiente para atravesar la proteccin
antiestmulos. Creo que el concepto de trauma implica necesariamente una
correlacin de este tipo con una brecha en una barrera contra los estmulos por lo
general eficaz. Un suceso tal como un trauma externo provocar sin duda una
alteracin a gran escala en el funcionamiento energtico del organismo y la puesta
en marcha de todas las medidas defensivas posibles.
1)TRAUMA PROVOCAALTERACION EN EL FUNCIONAMIENTO
ENERGETICO DEL ORGANISMOPONE EN MARCHA DEFENSAS
2) Al mismo tiempo, el principio del placer queda de momento en suspenso
3) Ya no habr posibilidad de evitar que el aparato anmico quede inundado por
grandes montos de estmulos, y en su lugar
4)surge otro problema: dominar las cantidades de estmulo que han irrumpido y
ligarlas psquicamente para que puedan ser descargadas [p. 29].
(Desarrollando ms su argumento, Freud concluye:) lo que buscamos

comprender son los efectos producidos en el rgano anmico


por la brecha en la proteccin antiestmulo y por los problemas que
se derivan.
Y todava concedemos importancia al elemento del temor. ste es provocado por
la total ausencia de preparacin para la angustia, incluyendo la falta de
hipercatexis de los sistemas que seran los primeros en recibir el estmulo. Debido
a su dbil investidura estos sistemas no estn en condiciones adecuadas para

ligar las cantidades de excitacin afluentes y por ello se producen con ms


facilidad las consecuencias de la brecha en la proteccin.
Se percibe, entonces, que

la preparacin para la angustia y la


hipercatexis( LIGADURA PARA PODER
DESCARGAR) de los sistemas receptores constituyen
la ltima lnea de defensa de la proteccin
antiestmulos.
En un nmero importante de traumas el factor que decide el resultado final puede
ser la diferencia que existe entre sistemas no preparados y sistemas bien
preparados a travs de la hipercatexis; aunque cuando la intensidad del trauma
excede cierto lmite, este factor, sin duda, dejar de tener peso [p. 31].
- 120 El contexto global de la reflexin de Freud es la observacin del juego de un nio
con un carrete, que est relacionado con desaparicin y regreso ESTO ES EN
MAS ALLA DEL PRINCIPIO DEL PLACER--- FREUD LO QUIERE LIGAR CON LA
COMPULSION A LA REPETICION TIENE QUE VER CON LA MADRE (de la
madre) y con los sueos traumticos en general.
Si reemplazamos la vescula indiferenciada susceptible de estimulacin del
modelo freudiano por un nio vivo, nos encontramos ante lo que Winnicott ha
descrito como un nio al cuidado (an infant in care). El nio al cuidado tiene en
la madre cuidadora su proteccin contra las excitaciones. sta es la situacin
especficamente humana, ya que esta dependencia del nio es ms prolongada
que en cualquier otra especie conocida (Hartmann, 1939); y de este prolongado
perodo de dependencia el infante humano emerge como un organismo altamente
diferenciado e independiente frente a su medio.

Mi propsito aqu es estudiar la funcin de la madre en


su papel de proteccin contra las excitaciones. Papel
protector que constituye el ambiente previsible promedio (Hartmann, 1939) para
las necesidades anaclticas del nio.

Mi propuesta es que el trauma acumulativo es la


consecuencia de los fallos en la funcin de la
madre como proteccin contra las excitaciones
durante el curso total del desarrollo del nio, desde la
infancia a la adolescencia, en todas aquellas reas de la experiencia donde el nio

sigue necesitando a la madre como un yo auxiliar que apoye sus funciones yoicas
inmaduras e inestables.
Es importante diferenciar esa dependencia del yo del nio de la madre de la
investidura de ella como objeto (Ramzy y Wallerstein [1958] han abordado este

el trauma
acumulativo es consecuencia de las tensiones y
presiones que experimenta un nio en el contexto de
su dependencia yoica de la madre, que acta como su
proteccin y su yo auxiliar (cf. Khan, 1963a, b, c).
aspecto en trminos de refuerzo ambiental). Por lo tanto,

Quiero subrayar que lo que estoy describiendo como brechas en el papel protector
materno es algo cualitativa y cuantitativamente diferente de las groseras
intrusiones de una madre gravemente perturbada, que han sido abordadas con
frecuencia en nuestra literatura en relacin con nios esquizofrnicos o en
delincuentes que se comportan de manera abiertamente hostil y destructiva (p. ej.,
Beres, 1956; Lidz y Fleck, 1959; Mahler, 1952; Searles, 1959, 1962; Shields, 1962;
etc.). Las brechas que tengo en mente son del gnero de la inadaptacin a las
necesidades anaclticas del nio (Winnicott, 1956a)
LAS BRECHAS EN EL PAPEL PROTECTOR SON GENERADAS POR LA
INADAPTACIN DE LA MADRE A LAS NECESIDADES ANACLITICAS (apoyarse
en)DEL NIO.
.
El papel materno de proteccin contra las excitaciones es un constructo hipottico.
1)Incluira el rol personal de la madre con el nio
2)as como su manejo del entorno no humano (el dormitorio del nio, la cuna,
etc.), del que tambin depende el bienestar global del nio (cf. Searles, 1960).
Debo resaltar tambin que

las brechas en esta funcin de


proteccin, tal como las entiendo, no son traumticas
separadamente. Tomando prestada la acertada expresin de
- 121 - Kris (1956b), poseen la cualidad de una tensin, y no

distorsionan el desarrollo del yo o la evolucin psicosexual, pero


influyen en ellos.
En este contexto sera ms preciso afirmar que tales brechas se acumulan de
forma silenciosa e invisible en el transcurso del tiempo y a travs del proceso de
desarrollo. De ah su dificultad para detectarlas clnicamente durante la infancia.
Gradualmente quedan incorporadas a los rasgos especficos de

una determinada estructura de carcter (cf. Greenacre, 1958). Me


gustara limitarme a hacer constar solamente que el uso de la palabra trauma
en el concepto de trauma acumulativo no debera llevarnos a considerar
errneamente que tales brechas en el papel de la madre como proteccin son
traumticas en el momento o en el contexto en que se producen.

. Si el
concepto de trauma acumulativo posee valor y
validez, debera ayudarnos a identificar ms
apropiadamente qu tipo de distorsin del yo y
qu alteracin del desarrollo psicosexual se
pueden relacionar con qu tipo de fallos de
provisin ambiental, en relacin con las
necesidades anaclticas del nio.
Solamente alcanzan el valor de trauma acumulativa y retrospectivamente

Debera ayudar a reemplazar las reconstrucciones culpabilizantes en trminos de


madres malas, rechazantes o seductoras, as como los constructos de objetos
parciales antropomrficos, tales como pecho bueno y malo. Su lugar debera
ser ocupado por un examen ms significativo de la interaccin patgena de
variables especficas en la relacin global del equipo psquico y fsico de un nio y
su encuentro con el ambiente.
Lo que, a su vez, promovera la investigacin clnica para encontrar medidas
teraputicas efectivas en lugar de las meramente prescriptivas. He presentado un
detallado relato, en otro lugar, del tratamiento de una paciente, para mostrar cmo
una relacin temprana alterada entre madre e hija la condujo a episodios
homosexuales en su vida adulta (Khan, 1963a).
Durante las dos ltimas dcadas, las investigaciones en psicologa del yo y en
tcnicas de cuidado del nio han ganado en complejidad y profundidad.2 A partir
de estas investigaciones es posible distinguir tericamente entre cuatro aspectos
de una experiencia global del infante humano:
1) El papel del entorno cuidador y su contribucin a la liberacin y estabilizacin
de las potencialidades y funciones intrapsquicas (cf. Freud, 1911, p. 220);
No es posible revisar este trabajo aqu. Brody (1956) ha examinado esta
bibliografa exhaustivamente. Sealar algunas de estas contribuciones que me
han sido particularmente valiosas para llegar a mi concepto de trauma

acumulativo. Son las de: Benedek (1952), Beres (1956), Bowlby (1958, 1960),
Erikson (1950, 1956), Escalona (1953), Anna Freud (1951, 1958), Fries (1946),
Greenacre (1954, 1958, 1959, 1960c), Hartmann (1939, 1952), Hoffer (1945, 1950,
1955), Kris (1950, 1951, 1956b, 1962), Lichtenstein (1961), Mahler (1952, 1961),
Ramzy y Wallerstein (1958), Spitz (1945, 1959, 1962), Winnicott (1945a, 1948b,
1949a, 1956b, 1960, 1962
- 122 2) la especial sensibilidad de un nio que realiza demandas al entorno primario, al
que estoy designando aqu como un papel de la madre como proteccin contra las
excitaciones (cf. Escalona, 1953);
3) el despliegue de los procesos madurativos, las funciones autnomas del yo y
del desarrollo de la libido
4) la emergencia gradual del mundo interno y de la realidad psquica, con toda la
complejidad de las necesidades pulsionales y sus tensiones, y su interaccin con
las estructuras psquicas internas y con las relaciones de objeto.
En nuestra literatura, quiz una de las ms sensibles y elaboradas descripciones
del papel cuidador de la madre la encontramos en los escritos de Winnicott.
Segn Winnicott (1956b) lo que motiva a la madre a realizar su papel
protector es su preocupacin maternal primaria. El incentivo para este papel
materno es su investimiento libidinal del nio y la dependencia del nio de l para
su supervivencia (cf. Benedek, 1952). Desde el punto de vista subjetivo del nio
hay al principio poca percepcin de esta dependencia o de la necesidad para
sobrevivir.
En circunstancias ptimas, lo que el papel cuidador de la madre logra es:

1. Mediante su disponibilidad como proteccin contra las excitaciones, la madre


permite el despliegue de los procesos madurativos tanto de las funciones
autnomas del yo como de los procesos pulsionales. La funcin materna de

proteccin defiende al nio frente al amor y el odio subjetivos e inconscientes de la


madre, y as permite que su empata sea mximamente receptiva a las
necesidades del nio (cf. Spitz, 1959).
2. Si la adaptacin de la madre es lo bastante buena, el nio no desarrollar una
conciencia prematura de su dependencia de ella por lo tanto no tendr que
utilizar cualquiera de las funciones mentales emergentes y disponibles para su
autodefensa (cf. Freud, 1920).
3. El papel de proteccin antiestmulos de la madre permite que el nio proyecte
en ella todos los estmulos internos displacientes para que sta pueda ocuparse
de ellos, y mantener as la ilusin de omnipotencia del bienestar en el nio.
Erikson (1950) ha denominado a este sentimiento de bienestar confianza (trust),
Benedek (1952), seguridad (confidence) y Kris (1962), confort (comfort) (ver
tambin Searles, 1962).
4. Al actuar como proteccin contra las excitaciones, y as proporcionar un modelo,
la madre posibilita que la mente del nio integre aquello que J. Sandler (1960) ha
llamado un componente organizativo cualitativo. En el desarrollo del yo y en su
funcionamiento posterior podemos reconocerlo
- 123 como la gua de la funcin sinttica del yo en su papel discriminativo, tanto en
relacin con la realidad pulsional interna como con las demandas del medio
ambiente.
5. Mediante la dosificacin adecuada de experiencia de vida (Fries, 1946) y
satisfaccin de las necesidades a travs del cuidado del cuerpo, la madre
posibilita que el mundo interno del nio se diferencie en ello y yo, as como
tambin la gradual diferenciacin entre realidad interna y externa (cf. Hoffer, 1952;
Ramzy y Wallerstein, 1958).
6. Prestndole sus propias funciones yoicas y sus catexias libidinales y agresivas
(a travs de su papel de proteccin), la madre ayuda al nio a desarrollar
suministros de narcisismo primario, de energa neutralizada, y al comienzo de la
capacidad y del deseo de investiduras objetales (cf. Hoffer, 1952; Kris, 1951).
Tanto lo que ella proporciona como lo que emerge de la maduracin del nio
entran en interaccin y se complementan mutuamente (Erikson, 1946; Freud,
1911; Hoffer, 1949; Winnicott, 1953).
7. Si estas tareas se realizan con xito se puede producir el paso de la
dependencia primaria a la dependencia relativa (Winnicott, 1960). En este estadio
la funcin materna de proteccin contra las excitaciones deviene ms compleja;
asume un aspecto esencialmente psicolgico. La madre tendr que ayudar ahora
al nio en sus primeras experiencias de conflictos pulsionales internos por un lado,
y sin embargo deber sostener por l este trnsito desde la identificacin

primaria a la conciencia de separacin, que es la esencia de la


desilusin (Winnicott, 1948b) y una condicin previa para una verdadera
capacidad de investidura objetal (cf. Milner, 1952; Anna Freud, 1958).

8. Si la madre consigue realizar con xito estas tareas, el nio toma conciencia
gradualmente de la madre como objeto de amor y de su necesidad de ser amado
por ella. Esta investidura objetal utiliza catexis pulsionales (ello) que han devenido
disponibles entretanto (Anna Freud, 1951).
9. Proporcionando frustraciones adecuadas a cada fase, la madre promueve la
capacidad para tolerar la tensin y el displacer, fomentando as el desarrollo
estructural (cf. Kris, 1962). En su valiosa aportacin sobre este aspecto del
cuidado materno, Rubinfine (1962) concluye:
[] all donde la satisfaccin de las necesidades est siempre e inmediatamente
disponible, debera haber una relativa ausencia de tensin . Si no median

experiencias de frustracin y demora adecuadas al momento,


se puede producir un retraso en el desarrollo de varias
funciones del yo y, entre ellas, de la capacidad para distinguir
entre uno mismo y el otro. Tal fracaso en la diferenciacin
entre self y objeto, as como el consecuente fracaso en la
discriminacin de las representaciones de s mismo y del
objeto, llega a interferir el desarrollo de la capacidad para
descargar impulsos agresivos en un objeto externo, dando
como resultado la vuelta de la agresin hacia s mismo. un
tanto lo propuesto por freud en duelo y melancola la sombra
del objeto recae sobre el yo

Winnicott (1952) ha hecho hincapi


en que una madre debera y, desde
luego, debe fallarle al ello, pero nunca
al yo del nio.
El vehculo de todas estas transacciones entre madre e hijo es la dependencia. La
cual no es apenas percibida por el nio. Igualmente, no hay que olvidar que el
papel de la madre como proteccin contra las excitaciones es una funcin limitada
dentro de su experiencia vital total. Al principio es totalmente absorbente para ella.
Sin embargo, es importante tericamente que podamos percibir esta funcin como
una instancia especial de su personalidad y de su funcionamiento emocional. En
este contexto resulta pertinente recordar la distincin que hace Spitz (1962) entre
la totalidad de las necesidades anaclticas del nio y la implementacin de la

actitud diatrfica de la madre en respuesta a tales necesidades . A no ser que


podamos hacer esto no podremos percibir de qu manera este papel de
proteccin contra las excitaciones puede ser y, de hecho es, invadido por las
necesidades y conflictos de ella. Esta intrusin de necesidades y

conflictos de la madre es lo que caracteriza el fracaso de su


papel de proteccin. El rol protector materno no es pasivo sino vigilante,
adaptativo y organizativo. Se fundamenta en las funciones autnomas del yo
libres de conflicto de la madre. Si se produce una intrusin de

conflictos personales, la consecuencia ser el abandono de la


funcin de proteccin en favor de la simbiosis o del abandono
rechazante.
La manera en que el nio reaccione a estos fallos depender de la naturaleza,
intensidad, duracin y reiteracin del trauma.
En nuestra literatura han sido discutidos a fondo tres ejemplos tpicos de este tipo
de fracaso de la madre como proteccin contra las excitaciones:
1. El ms extremo y patgeno se produce por la intrusin excesiva de la
psicopatologa de la madre. Winnicott (1949a, 1952) lo ha considerado como un
fracaso del sostn (holding) suficientemente bueno del entorno, que conduce a la
psicosis o a la deficiencia mental. Mahler (1952, 1961) ha acuado la expresin
relacin simbitica entre madre e hijo que conduce a trastornos esquizofrnicos.
En este contexto quisiera mencionar tambin, entre otras, las investigaciones de
Beres (1956), Geleerd (1956, 1958), Lidz y Fleck (1959) y Searles (1959).
2. El colapso del papel protector materno tambin ha sido tratado en trminos de
prdida o separacin de la madre. Nuevamente aqu sobresalen por su particular
importancia las investigaciones pioneras de Anna Freud y
- 125 Burlingham (1942, 1944) y Winnicott (1940, 1945b), y las exhaustivas
investigaciones posteriores de Bowlby (1960), Spitz (1945, 1951) y Provence y
Lipton (1962) (tambin cf. Hellman, 1962).
3. El tercer ejemplo de fracaso en el rol materno de proteccin contra las
excitaciones se presenta cuando algn tipo de fragilidad constitucional (Escalona,
1953) o minusvala fsica (Burlingham, 1961; Anne Marie Sandler, 1963) imponen
una tarea imposible a la madre, o cuando una grave enfermedad mental en el nio
genera una demanda tan especial que ningn adulto humano podra satisfacer (cf.
Anna Freud, 1952; Frankl, 1961).
Etiologa del trauma acumulativo
Estoy tratando de conceptualizar provisionalmente aqu un cuarto tipo de colapso
parcial del papel materno de proteccin contra las excitaciones, que slo se
detecta como perturbacin retrospectivamente y puede denominarse trauma
acumulativo. Para llegar a esta hiptesis me he sentido especficamente guiado y
ayudado por las investigaciones de Winnicott, Kris y Greenacre.

Durante los ltimos veinte aos, Winnicott ha estado llamando nuestra atencin
persistentemente sobre la importancia de la funcin cuidadora de la madre, el
papel vital de la dependencia para el progreso del nio hacia el estatus de s
mismo, etc. Recientemente, James (1962) nos ha aportado una valiosa crtica de
las investigaciones de Winnicott. Aquello que es pertinente para mi propsito en
las investigaciones de Winnicott es su aclaracin del papel de la regresin a las
necesidades de dependencia en el proceso teraputico (1949b), sus
investigaciones sobre la tendencia antisocial (1956a) y su cuidadosa delimitacin
de los tempranos procesos psquicos y afectivos de integracin en el nio (1945a).
La hiptesis bsica de Winnicott (1952) es que todos los fracasos relativos del
entorno de sostn suficientemente bueno (papel de la madre de proteccin contra
las excitaciones) durante la infancia ponen en marcha en el nio relativamente
maduro y en el adulto una compulsin a corregir los desequilibrios y las
disociaciones en la integracin. Lo que se consigue mediante la regresin a las
necesidades de dependencia. En trminos de Winnicott, el establecimiento del
falso self (Es una estructura de defensa que asume prematuramente

las funciones maternas de cuidado y proteccin, de modo que el


pequeo se adapta al medio a la par que protege a su verdadero self,
la fuente de sus impulsos ms personales, de supuestas amenazas,
heridas o incluso de la destruccin).
es un resultado de tal fracaso del entorno cuidador en procurar adaptacin
mediante un sostn suficientemente bueno (1949a). Lo que Winnicott denomina
falso self es una consecuencia caracterolgica de la desorganizacin y
distorsin de la autonoma del yo. Aquello que llama Winnicott irrupciones
(impingements) son los fracasos de la madre para dosificar y regular los estmulos,
externos e internos, durante la infancia. Winnicott cree que estas irrupciones
desbaratan la verdadera integracin del yo y conducen a una organizacin y un
funcionamiento defensivos prematuros (1948b). Lo que Kris (1962) ha descrito
como un tipo especfico de sobreestimulacin provocativa que produce una
tensin creciente en el nio sin ofrecerle vas adecuadas de descarga o tambin
como atormentador, Winnicott lo denomina irrupciones. Aqu las voy a
considerar como uno de los elementos genticos ms patgenos en el trauma
acumulativo (cf. Erikson, 1950).
En su artculo La recuperacin de recuerdos infantiles en el psicoanlisis, Kris
(1956b) ha establecido la diferencia entre el trauma por shock y el trauma por
tensin. Este ltimo lo define como el efecto de situaciones de larga duracin,
que pueden causar efectos traumticos por acumulacin de tensiones
frustrantes. Los ejemplos clnicos que aporta Kris, tanto en ste como en su
artculo contemporneo sobre El mito personal (1956a), no me dejan duda de
que el trauma por tensin y los recuerdos encubridores, o recuerdos tempranos
precoces que cuentan los pacientes, son derivados del colapso parcial del papel
de la madre de proteccin contra las excitaciones, as como un intento de
simbolizar sus efectos (cf. Anna Freud, 1958). El completo y sensible relato de Kris

sobre la difcil situacin de la pequea Ana en su artculo Decadencia y


recuperacin de una nia de tres aos (1962) es el material ms apropiado en
relacin a mi concepto de trauma acumulativo. Es interesante advertir en el relato
de Kris que aunque madre e hija fueron observadas desde el principio, slo fue
ms tarde, es decir, en una retrospectiva relativa a las treinta y cuatro semanas,
cuando pudo ser definitivamente establecido el hecho de que los cuidados
maternos perturbados constituan una situacin atormentadora para Ana.
Los estudios de Greenacre (1954, 1960a, 1960c) se han interesado extensamente
por las vicisitudes del factor madurativo en la infancia y sus efectos en el
desarrollo del yo y en el desarrollo pulsional. En 1959 introdujo el concepto de
simbiosis focal para identificar una variante especfica de lo que Mahler ha descrito
como relaciones simbiticas. Greenacre define la simbiosis focal como una
interdependencia sumamente intensa (habitualmente entre madre e hijo, aunque a
veces, como en mis casos, tambin con personas diferentes de la madre) que se
limita a una relacin especial y bastante restringida, en lugar de una relacin
envolvente casi total En las relaciones simbiticas limitadas o focales se
produce a menudo una unin peculiar de la necesidad especial del nio con la
sensibilidad especial de la madre, y la personalidad total de la madre o del nio
puede no estar tan implicada, como en el grave caso de las psicosis simbiticas
descritas por Mahler
- 127 (pp. 244, 245). Greenacre (1959, 1960a, 1960b) relaciona adems una parte
importante de la psicopatologa de las perversiones, de los casos lmite y del
desarrollo del yo corporal, con la simbiosis focal. En su concepto de simbiosis
focal ha ampliado provechosamente el perodo de tiempo y del proceso de
desarrollo en el que el nio y su entorno humano pueden implicarse mutuamente
en trminos de la relacin arcaica de dependencia.
En el contexto de estas formulaciones voy a examinar ahora la naturaleza y la
funcin del trauma acumulativo. El trauma acumulativo tiene sus inicios en el
perodo del desarrollo en el que el nio necesita y usa a la madre como proteccin
contra las excitaciones. Los inevitables fracasos transitorios de la

madre como proteccin se ven corregidos y compensados por la complejidad y


el ritmo evolutivos de los procesos madurativos. Cuando estos fracasos de la
madre en su papel como proteccin contra las excitaciones son
significativamente frecuentes y provocan irrupciones en el psique-soma del
nio, que ste no tiene medios para eliminar, configuran un ncleo de reaccin
patgena. Ello, a su vez, pone en marcha un proceso de interaccin con la madre
distinto de su adaptacin a las necesidades del nio. Esta interaccin entre madre
e hijo puede tener alguno o todos los efectos descritos a continuacin:
1. Conduce a un desarrollo del yo prematuro y selectivo. Algunas de las funciones
autnomas emergentes aceleran su desarrollo y se usan de forma defensiva para
afrontar las irrupciones, que son displacientes (James, 1960; Winnicott, 1949b).

2. Puede comenzar a organizar una sensibilidad especial hacia los estados de


nimo de la madre que crea un desequilibrio en la integracin de los impulsos
agresivos (cf. Winnicott, 1948a; Sperling, 1950).
3.

La combinacin de funciones precoces y respuesta


colusiva (en contra de) de la madre milita(ataca) contra
la posibilidad de alcanzar evolutivamente una
separacin bien delimitada entre un yo coherente
(Freud, 1920) y un self. Ello a su vez conduce a una
disociacin merced a la cual se explota un vnculo
arcaico de dependencia por un lado, mientras que
por otro se impone una independencia precipitada.
Un resultado especfico es que lo que debera haber sido un estado de
dependencia silencioso y no registrado, se transforma en una calculada
explotacin de la dependencia pulsional y yoica, con una investidura nacisstica
precoz de la madre.
4. Una consecuencia posterior consiste en el desvo de la desilusin, que
corresponde a la separacin de la madre por madurez, hacia una falsa identidad
identificatoria, obra de la manipulacin (cf. Searles, 1962). De esta manera, en
lugar de la desilusin y el duelo, se establece una actitud yoica de preocupacin
por la madre y una ansia excesiva de la atencin de ella. Esta preocupacin es
completamente distinta de aquella que pertenece al ataque pulsional sdico a la
madre y los subsiguientes sentimientos de culpa (cf. Klein, 1932). Esta
preocupacin es un inters del yo que substituye a una verdadera investidura de
objeto (cf. Winnicott, 1948a).
5. A causa de las irrupciones derivadas de los fracasos en el papel materno de
proteccin contra las excitaciones tiene lugar una investidura precoz de la realidad
externa e interna. Esta organizacin de la realidad interna y externa suprime la
importante funcin del yo de conciencia subjetiva y experiencia de uno mismo
como entidad coherente. La funcin sinttica del yo tambin queda desorganizada
(cf. James, 1960).
ESTE PUNTO RESUME EL ARTICULO

La tensin y las irrupciones causadas por el


fracaso del papel protector materno, que aqu
denomino trauma acumulativo, tienen su efecto
ms especfico en las vicisitudes del desarrollo
6.

del yo corporal en el nio. Las investigaciones de Coleman, Kris,


y Provence (1953), Greenacre (1958, 1960b), Hoffer (1950, 1952), Kris (1951),
Milner (1952), Spitz (1951, 1962), y Winnicott (1949a, 1949b, 1953) han subrayado
la importancia de los procedimientos del cuidado materno (rol de proteccin contra
las excitaciones) para el desarrollo del yo corporal en el contexto de los estadios
tempranos de la diferenciacin yo-ello y la integracin gradual de un sentido de s
mismo. Quiero referirme aqu, slo muy brevemente, a mi deduccin a partir del
material clnico de que las brechas en el papel materno de proteccin dejan sus
precipitados de manera ms sensible y efectiva en el desarrollo del yo corporal del
nio. En el curso de la maduracin y el desarrollo, estos residuos se agrupan en
un tipo especfico de organizacin del yo corporal y forman el substrato de la
personalidad psicolgica. Aqu resultan pertinentes los datos de la observacin
ofrecidos por Coleman, Kris, y Provence (1953), Kris (1951), y Ritvo y Solnit
(1958). En el paciente adulto es a travs de la observacin clnica de las
idiosincrasias (La idiosincrasia es un conjunto de caractersticas hereditarias o
adquiridas que definen el temperamento y carcter distintivos de una persona) del
comportamiento del yo corporal en la neurosis de transferencia y en el contexto
analtico global como podemos esperar reconstruir los patrones genticos
particulares del trauma acumulativo en un caso determinado (Khan, 1963a). El
concepto de trauma acumulativo ofrece provisionalmente, en trminos del
desarrollo temprano del yo y en el contexto de la relacin madre-hijo, una hiptesis
complementaria al concepto de puntos de fijacin en el desarrollo libidinal. En este
sentido, intenta delimitar los puntos significativos de presin y tensin en la
relacin evolutiva madre-hijo, que gradualmente se agrupan en un sustrato
dinmico en la morfologa de un particular carcter o personalidad.
Una vez comienza esta interaccin entre madre e hijo, atrae a su esfera de accin
a todas las nuevas experiencias evolutivas y a las relaciones de objeto. En
muchos aspectos significativos esta posterior interaccin patgena entre madre e
hijo pretende corregir las perturbaciones anteriores debidas a irrupciones.
Creo que Greenacre (1959) se refiere a esto cuando habla de la pulsin que est
detrs de la unin de la necesidad especial del nio con la sensibilidad especial
de la madre. Que estos intentos de recuperacin slo compliquen la patologa es
una irona de la experiencia humana.
Esto est quiz en la raz de muchos intentos de cura a travs del amor y del
compromiso apasionado en nuestros pacientes adultos. He tratado de estudiar
este aspecto en mi artculo (1962) El papel de las experiencias corporales
perversas polimorfas y las relaciones objetales en la integracin del yo (ver
tambin Alpert, 1959; Khan, 1963; Lichtenstein, 1961).
Hasta ahora he subrayado solamente los efectos patgenos sobre el desarrollo del
nio de las brechas en el papel materno de proteccin contra las excitaciones. Sin
embargo, constituira una grave tergiversacin de la complejidad total de la
relacin entre madre e hijo que dejramos de precisar que, aunque el yo del nio

sea dbil, vulnerable y extremadamente dependiente de la madre como


proteccin, es

inherente(. Que por su naturaleza est inseparablemente unido a algo)


tambin al nio que posea una gran plasticidad y
potencialidad (fuerza). Ello hace posible no slo que se recupere de las
brechas en la proteccin, sino que utilice tambin tales irrupciones y tensiones
como nutrimiento UN POSIBLE SIMIL DE RESILIENCIA???
(Rapaport, 1958) para el crecimiento y estructuracin posteriores (cf. Rubinfine,
1962; Kris, 1951). Es importante recordar que, aunque el yo pueda sobrevivir y
superar tales tensiones, explotarlas con un buen propsito, conseguir dejar en
suspenso el trauma acumulativo, y alcanzar un funcionamiento normal bastante
sano y efectivo, puede sin embargo derrumbarse en un futuro como consecuencia
de tensiones y crisis agudas. Cuando ocurre as y esto es de gran importancia
clnica no podemos evaluar diagnsticamente los factores genticos y
econmicos de los procesos totales implicados si no disponemos de un concepto
como el de trauma acumulativo para guiar nuestra atencin y nuestra expectativa.
Durante las tres ltimas dcadas se ha subrayado con frecuencia en nuestra
literatura que los trastornos del carcter de tipo esquizoide, que se han convertido
en el tipo de paciente ms frecuente en nuestra prctica, presentan un cuadro
clnico cuya etiologa requiere constructos que incluyan alteraciones en la relacin
madre-hijo que en su momento no fueron graves ni agudas (Kris, 1951; Khan,
1960). Mi sugerencia es que el concepto de trauma acumulativo puede ayudarnos
mucho en este tema.
El infante humano est bien dotado para luchar contra las vicisitudes de sus
tensiones internas y ambientales. Lo importante para nosotros
es poder identificar en el proceso clnico cules son los efectos que esta lucha ha
producido y cmo ha dado forma al carcter adulto (cf. Greenacre, 1954, 1960b;
Lichtenstein, 1961; Khan, 1963b).
Un aspecto engaoso del trauma acumulativo es que opera y se desarrolla
silenciosamente desde la infancia hasta la adolescencia. Slo recientemente
hemos aprendido a considerar patgeno un cierto desarrollo precoz en los nios.
Anteriormente tal precocidad haba sido celebrada como talento o como una fuerte
emergencia del yo o como una feliz independencia del nio. Tambin nos
inclinamos a contemplar con mucha ms prudencia y reserva, si no con sospecha,
los alardes de una madre acerca de una compenetracin y un entendimiento
especialmente estrechos entre ella y su hijo.
La experiencia clnica muestra que las fases del desarrollo madurativo en que
estas irrupciones, consecuencia del fracaso materno en su papel como proteccin
contra las excitaciones, tienden a organizarse en una activa relacin colusiva entre
madre e hijo, son la oral tarda, la anal temprana y la flica fases en las que el
proceso pulsional emergente y el proceso madurativo del yo ponen a prueba a la

madre con todas sus necesidades y demandas. Es tambin en estos estadios


cuando el hambre de estmulos exige una mxima adaptacin psicolgica, as
como respuesta y contencin de la madre en su papel de proteccin. Tal como han
subrayado Kris (1951) y Ritvo y Solnit (1958),

CONSECUENCIA DE LAS IRUMPCIONES


el principal proceso psquico implicado en tales relaciones
colusivas es la identificacin. Esta identificacin permanece
siendo esencialmente de tipo incorporativo y proyectivo,
interfiriendo en la internalizacin y la asimilacin de nuevas
representaciones de objeto, complicando de esta manera la
diferenciacin y el crecimiento verdaderos de las estructuras
psquicas internas. Esto tambin es cierto respecto a la distorsin de los
esfuerzos libidinales y de las relaciones objetales de la fase edpica (cf. Schmale,
1962).
La fase durante la que el propio nio se da cuenta de forma cabal de los efectos
distorsionantes y desorganizadores de este vnculo colusivo con la madre es la
adolescencia. Entonces la reaccin es un rechazo dramtico de la madre y de
todas las pasadas investiduras de ella.
Naturalmente, esto hace que el proceso adolescente de integracin sea a la vez
tortuoso e imposible. En este punto se establecen intentos de integracin que
niegan deliberadamente investiduras libidinales pasadas, intereses yoicos y
vnculos de objeto. Esto conduce, o bien al colapso del desarrollo de la
personalidad, que deriva en inercia y futilidad, o a un anhelo apasionado de
nuevos ideales, objetos e intereses yoicos (Beres y Obers, 1950; Erikson, 1956;
Geleerd, 1958; Khan, 1963b; Spiegel, 1951).
- 131 Conclusin
El concepto de trauma acumulativo toma en consideracin acontecimientos
psicofsicos que tienen lugar durante el estadio preverbal de las relaciones entre
madre e hijo. Sus efectos correlacionan con lo que ms tarde se hace operativo en
forma de relacin perturbada entre madre e hijo o como una predisposicin en el
desarrollo psicosexual y yoico (Khan, 1962, 1963a). Una vez el nio ha superado
el estadio preverbal ya no es posible observar directamente las primeras
irrupciones y fracasos en el papel de la madre como proteccin contra las
excitaciones. Lo que percibimos a travs de la observacin directa o de la clnica
son derivados de estos procesos y capacidades mentales. Lo que yo
conceptualizo aqu como trauma acumulativo ha sido descrito por Anna Freud
(1958) en otro contexto. Ella dice: a este nio se le est infligiendo un dao sutil y
las consecuencias se manifestarn en alguna fecha futura.
Aunque ahora disponemos de muchas descripciones sensibles de observaciones
directas de situaciones de alimentacin y de la relacin total entre madre e hijo (J.

Roberston, 1962), queda todava la duda de si podemos identificar el momento


en el que se produce el colapso del papel materno de proteccin contra las
excitaciones en relacin con las necesidades anaclticas del nio?
. Como hace constar con toda claridad el informe de Kris (1962) sobre la pequea
Ana, aunque un nio fuera observado por un equipo de profesionales altamente
cualificado, los efectos de tal fracaso en una provisin suficientemente buena de
cuidado materno slo comenzaran a ser visibles retrospectivamente. En el caso
de Ana vemos cmo las irrupciones debidas al desempeo materno comenzaban
ya a configurar la estructura y la funcin del trauma acumulativo. Es importante
que podamos registrar claramente la naturaleza ms temprana y el rol de estos
fracasos, porque slo de esta manera podemos organizar nuestra expectativa
clnica y llegar a un diagnstico adecuado. Como dijo Anna Freud (1962):
[] si la actual direccin de nuestro inters no es ms que un giro de nuestra
mirada desde los efectos de la dependencia hacia los contenidos y procesos del
periodo de dependencia, se trata, con todo, de un giro de decisiva importancia. Al
seguir esta lnea cambiamos la direccin de nuestro inters, que pasa de las
enfermedades mismas neurticas o psicticas a sus precondiciones, a la
matriz de la que surgen, esto es, a la poca en que se deciden cuestiones tan
importantes como la eleccin de neurosis y la eleccin de los tipos de defensa [p.
240].
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